{"id":7383,"date":"2016-02-05T03:58:19","date_gmt":"2016-02-05T08:58:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/quietismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:58:19","modified_gmt":"2016-02-05T08:58:19","slug":"quietismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/quietismo\/","title":{"rendered":"QUIETISMO"},"content":{"rendered":"<p>Movimiento m\u00ed\u00adstico de renovaci\u00f3n espiritual. A pesar de su condena por parte del papa Inocencio XI en la bula Coelestis Pastor de 1687, los integrantes de este grupo eran personas de intensa piedad cristiana. Aunque emergen del catolicismo, sus partidarios comparten algunos \u00e9nfasis de los cu\u00e1queros e insisten en una \u00abluz interior\u00bb.<br \/>\nAlgunos historiadores entienden que el espa\u00f1ol Miguel de Molinos lo inici\u00f3 con sus escritos que influyeron en madame Guyon du Chesnoy (Jeanne-Marie Bouvier de La Motte), una notable m\u00ed\u00adstica francesa. Fran\u00e7ois F\u00e9nelon, el famoso arzobispo de Cambrai y apologista del catolicismo contra el movimiento hugonote, tambi\u00e9n estuvo bajo la influencia de los quietistas seguidores de madame Guyon. La Guida Spirituale de Molinos, publicada en 1675, se\u00f1al\u00f3 un camino hacia la perfecci\u00f3n, la unicidad con Dios y el aniquilamiento de la voluntad. Se detectan influencias neoplat\u00f3nicas, adem\u00e1s de un marcado misticismo cristiano en el libro y en las ense\u00f1anzas de Molinos, consideradas como un todo.<br \/>\nAcusado de jansenista (\u00c2\u00ae JANSENISMO) y quietista, Molinos se convirti\u00f3 en una persona grata para los protestantes, pese a su catolicismo, y un s\u00ed\u00admbolo de resistencia cat\u00f3lica a los jesuitas, sus m\u00e1s enconados cr\u00ed\u00adticos. En su sistema de espiritualidad, el alma se rinde a Dios. Tanto ese sistema de espiritualidad como la insistencia en la pasiva contemplaci\u00f3n de lo divino tienen relaci\u00f3n con el nombre de \u00abquietistas\u00bb que se dio a sus partidarios.<br \/>\nA pesar de que los acusaron de simpatizantes del protestantismo, los quietistas extrajeron sus doctrinas y pr\u00e1cticas sobre todo de fuentes cat\u00f3licas como Juan de la Cruz y otros m\u00ed\u00adsticos de la Contrarreforma del siglo XVI. Debe se\u00f1alarse que el t\u00e9rmino se hab\u00ed\u00ada usado desde el siglo XIV en relaci\u00f3n a personas con ideas no muy diferentes.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[081]<br \/>\n Movimiento o doctrina de algunos autores espirituales que, con el pretexto de una m\u00ed\u00adstica inspirada en el amor divino, fomentaron actitudes pasivas en el alma (y en el cuerpo), incluso ante las sugestiones que provienen del esp\u00ed\u00adritu maligno: tentaciones, pasiones.<\/p>\n<p>    Se basa el quietismo en la pretendida entrega plena y pasiva a la divinidad que act\u00faa en nosotros y a la que conviene al hombre entregarse para llegar a la perfecci\u00f3n. Los quietistas anulan el esfuerzo personal, espiritual, intelectual y moral, considerando que Dios es quien da la gracia y de nada vale el esfuerzo personal. Se llega a negar la conveniencia del luchar contra las malas inclinaciones, corporales y espirituales, presumiendo vanamente que es Dios el que santifica por contacto directo. Por eso fue considerado como una forma de pante\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>    El quietismo fue frecuentemente invocado en los movimientos puristas (c\u00e1taros, fraticelli, albigenses) medievales.<\/p>\n<p>     Los estilos quietistas surgieron en todos los tiempos, unas veces como influencia del budismo y del hinduismo orientales y otras como efecto de concepciones espirituales m\u00ed\u00adsticas, ut\u00f3picas, hasta morbosas, promovidas por diversos visionarios.<\/p>\n<p>    Pero la forma m\u00e1s sistem\u00e1tica o razonada fue la presentada coherentemente por Miguel de Molinos (1628-1696), sacerdote espa\u00f1ol radicado en Roma, en el libro publicado en esa ciudad con el T\u00ed\u00adtulo \u00abGu\u00ed\u00ada espiritual que desembaraza el alma y la conduce por el interior camino para alcanzar la perfecta contemplai\u00f3n y el rico tesoro de la paz interior\u00bb. Fue condenado el quietismo por Inocencio XI con el Decreto \u00abCoelestis Pastor\u00bb, del 20 de Noviembre de 1687, en el cual se sistematizan medio centenar de propuestas err\u00f3neas. (Denz. 1221 a  1288).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En el sentido m\u00e1s gen\u00e9rico de la palabra, quietismo designa a un movimiento espiritual de tendencia eminentemente m\u00ed\u00adstica, ya que se deriva de quies, \u00abquietud\u00bb, forma de oraci\u00f3n contemplativa y al mismo tiempo, seg\u00fan este sistema, meta de la vida espiritual. La denominaci\u00f3n de quietismo, como oraci\u00f3n de quietud, tiene un significado espec\u00ed\u00adfico propio en el siglo XVII y en Europa occidental.<\/p>\n<p>1. Doctrina.- Reducido a sus enunciados m\u00e1s generales, el quietismo del siglo XVII se distingue por los siguientes puntos: a) se presenta como un movimiento de \u00e9lite espiritual que busca, sin concesiones, una espiritualidad \u00ed\u00adntima y superior al nivel com\u00fan de los cristianos. B) Como medio ideal para llegar r\u00e1pida y eficazmente a la uni\u00f3n con Dios propone un proceso de interiorizaci\u00f3n, es decir, un camino interno, puramente espiritual, que insiste, si no exclusivamente, al menos con extraordinario inter\u00e9s, en la actitud de entrega y de pasividad en las manos de Dios. C) Tiene su expresi\u00f3n inmediata en un tipo de oraci\u00f3n contemplativa de tono afectivo, que puede adoptar formas y nombres diversos: oraci\u00f3n de silencio interior, de pura y simple fe, de amoroso trato de Dios, de tranquila y pac\u00ed\u00adfica contemplaci\u00f3n, etc. d) En vez de insistir en las devociones y en las obras exteriores, el alma debe trabajar por conseguir la oraci\u00f3n de quietud pasiva (que Dios concede a todos los que se la proponen), procurando aumentarla cada vez m\u00e1s hasta convertirla en actual. ej Cuando el alma llega a la plena pasividad de la quietud, se realiza la anulaci\u00f3n perfecta y total de s\u00ed\u00ad mismo y de todo lo que puede constituir un impedimento para la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios (la insistencia en este punto por parte de los quietistas hizo circular con frecuencia falsas interpretaciones de esta doctrina, como si se tratase de una anulaci\u00f3n casi f\u00ed\u00adsica y de una transformaci\u00f3n en Dios de tipo pante\u00ed\u00adsta; pero para el quietismo se trata substancialmente de una anulaci\u00f3n de tipo asc\u00e9tico, es decir, de un dominio pleno de los sentidos, de las pasiones e inclinaciones naturales). F) La transformaci\u00f3n realizada mediante la anulaci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n pasiva produce necesariamente la perfecta indiferencia personal ante Dios y frente a los acontecimientos ordenados por su providencia; de aqu\u00ed\u00ad se sigue la exigencia de obrar siempre por puro y simple amor de Dios, sin el m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo inter\u00e9s personal, ni siquiera respecto a la suerte futura en la eternidad. 9) Una vez llegada el alma a la perfecta contemplaci\u00f3n y a esta \u00absanta indiferencia\u00bb, se produce en el hombre una especie de desdoblamiento de la personalidad: una separaci\u00f3n entre la parte superior y la inferior. mientras que el alma goza por su uni\u00f3n pac\u00ed\u00adfica con Dios, el cuerpo puede estar sujeto a movimientos y a tentaciones sensuales. Para no perder el tesoro de la divina contemplaci\u00f3n, es preferible no distraerse oponiendo resistencia a tales movimientos. En \u00faltima instancia se trata de fen\u00f3menos puramente corporales y fuera de toda responsabilidad moral<br \/>\nDe aqu\u00ed\u00ad precisamente es de donde se derivan las desviaciones m\u00e1s peligrosas del quietismo y la que se cree normalmente que es su caracter\u00ed\u00adstica fundamental. La casu\u00ed\u00adstica m\u00e1s vulgar y m\u00e1s difundida presenta casi siempre las derivaciones perversas de este principio, elev\u00e1ndolas a categor\u00ed\u00adas universales: gente ilusa y fraudulenta que encuentra su complacencia en \u00e9xtasis, raptos, visiones y otras mil formas de fenomenolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica, para justificar as\u00ed\u00ad una conducta licenciosa. Pero estos comportamientos son raros y dif\u00ed\u00adciles de ser probados entre los grandes maestros del quietismo; se trata ordinariamente de personas ingenuas, ignorantes o anormales.<\/p>\n<p>2. Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.- aj Primeras huellas quietistas. Durante la primera mitad del siglo XVII se difunde ampliamente por las regiones de Europa occidental la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n mental, con la contemplaci\u00f3n incluida, como meta ordinaria de la vida espiritual. Se multiplican los manuales que ense\u00f1an la t\u00e9cnica de estas pr\u00e1cticas y se crean centros y escuelas de irradiaci\u00f3n. Se establece una gran diversidad de f\u00f3rmulas, una de las cuales es la oraci\u00f3n o contemplaci\u00f3n de quietud. Como consecuencia surgen en varios lugares ap\u00f3stoles que difunden estos m\u00e9todos piadosos, llegando a formar grupos m\u00e1s o menos numerosos de practicantes. Al conjunto de esta literatura y de estos grupos se le designa con el nombre de prequietismo, preparaci\u00f3n para el verdadero quietismo.<\/p>\n<p>bj La crisis quietista. A pesar de que se dejaban sentir ciertas influencias del quietismo en casi todas las naciones de Europa, la verdadera crisis puede circunscribirse a Italia y a Francia, En la primera, el movimiento es m\u00e1s popular y difuso; en la segunda, es m\u00e1s limitado- y aristocr\u00e1tico. En Italia el quietism\u00f3 va ligado al nombre de Miguel de Molinos (1628-1696), un sacerdote espa\u00f1ol establecido en Roma que alcanz\u00f3 un enorme \u00e9xito con su Gu\u00ed\u00ada espiritual (1675), donde ense\u00f1aba la oraci\u00f3n seg\u00fan el modelo quietista.<\/p>\n<p>Otra figura destacada es el obispo de Jesi, luego cardenal. P. M. Petrucci.<\/p>\n<p>Dadas sus influencias. se formaron pronto dos partidos que defendieron sus posiciones con una literatura espiritual pol\u00e9mica y con todos los medios en su poder. Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de lucha y de acusaciones, se puso fin a la cuesti\u00f3n: Molinos fue arrestado por orden del Santo Oficio y se condenaron 58 proposiciones suyas (bula Caelestis pastor, 1687). Tambi\u00e9n contra el cardenal Petrucci se inici\u00f3 un proceso que acab\u00f3 con una humillante retractaci\u00f3n de 54 proposiciones (1687). Con estos procesos el movimiento quietista empez\u00f3 a disolverse en Italia, La controversia quietista en Francia se reduce pr\u00e1cticamente a los acontecimientos y a las misiones del bernabita Fran\u00e7ois Lacombe (1643-1715) y a la actividad y los escritos de Madame Guyon (1648- 1717), con una espiritualidad anti-intelectualista que se expresaba por medio de la oraci\u00f3n del coraz\u00f3n. Con el encarcelamiento y la retractaci\u00f3n de ambos puede decirse que acab\u00f3 tambi\u00e9n el quietismo franc\u00e9s, aunque tuvo todav\u00ed\u00ada un ap\u00e9ndice en el llamado \u00absemiquietismo\u00bb o sea, con la discusi\u00f3n sobre el amor puro y la contemplaci\u00f3n, que se produjo como consecuencia de las posiciones opuestas manifestadas por F\u00e9nelon y por Bossuet en el Congreso de Issy (16941695), donde se debatieron las doctrinas de madame Guyon. Inocencio XI conden\u00f3 en 1699 a F\u00e9nelon, que, a pesar de ello, sigui\u00f3 siendo una figura espiritual de relieve.<\/p>\n<p>3. Conclusi\u00f3n.- El quietismo fue un movimiento de exiguas proporciones, muy localizado y con una insignificante penetraci\u00f3n en el pueblo cristiano, Pero no se puede negar que el quietismo sembr\u00f3 el descr\u00e9dito respecto a la m\u00ed\u00adstica; sin embargo, en este sector su influencia no habr\u00ed\u00ada sido tan penetrante si no hubiera sido por culpa de los \u00abantiquietistas\u00bb, es decir, de los numerosos escritores que se dedicaron a atacar y a desacreditar el quietismo, cuando no era ya m\u00e1s que un cad\u00e1ver de triste recuerdo.<\/p>\n<p>T . Jansen<\/p>\n<p>Bibl.: Quietismo. en ERC. VI, 4l4~4l7, E Pacho, Quietismo, en DE, III, 236-241  Ellacur\u00ed\u00ada, Reacci\u00f3n espa\u00f1ola contra las ideas de Miguel de Molinos, Bilbao 1956; G Gusdorf, La conciencia cristiana en el Siglo de las luces, Verbo Divino, Estella 1977<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Generalidades<br \/>\nEl q. es una actitud m\u00ed\u00adstica que se da en todas las religiones superiores y aspira a la uni\u00f3n con la divinidad en abandono pasivo y en renuncia a la propia iniciativa. El concepto de q., que aparece en Francia hacia 1687 en conexi\u00f3n con el proceso de Miguel de Molinos, designa en particular un movimiento de espiritualidad cat\u00f3lica en el siglo xvii, al que la condenaci\u00f3n eclesi\u00e1stica imprimi\u00f3 el sello de lo negativo y problem\u00e1tico. En sentido lato, finalmente, el q. puede entenderse, a consecuencia de su indiferencia ante las instituciones eclesi\u00e1sticas y su realce de la interioridad, como reacci\u00f3n ante un \u00abeclesiasticismo\u00bb exteriorizado.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno del q. dentro de la historia de las religiones est\u00e1 marcado con fuerza m\u00e1xima en el espacio cultural asi\u00e1tico. En el siglo vi a.C. Laotse en su metaf\u00ed\u00adsica quietista ense\u00f1aba en China la abstenci\u00f3n de la acci\u00f3n y la meditaci\u00f3n sobre la fuerza primigenia del Tao, que lo penetra todo, como el camino para la uni\u00f3n con el fundamento primero de todas las cosas. En el budismo japon\u00e9s llamado zen, esta doctrina se desenvolvi\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s y configur\u00f3 decisivamente como actitud fundamental pr\u00e1ctica todo el terreno de la vida y de la cultura. Por su parte, el brahmanismo indio sabe de la unidad del n\u00facleo esencial del individuo con el principio del universo. La filosof\u00ed\u00ada del yoga sistematiz\u00f3 en el hinduismo los caminos para la uni\u00f3n con la divinidad y vio la redenci\u00f3n como el disolvente del alma particular en lo infinito.<\/p>\n<p>En el mundo cultural grecorromano el q. se encuentra entre los epic\u00fareos como expresi\u00f3n de una necesidad de descanso dentro de una sociedad refinada, y en el estoicismo como derivaci\u00f3n de una &#038;n&#038;Oec\u00bb entendida preferentemente en forma \u00e9tica. En el -\u00bb neoplatonismo, por la v\u00ed\u00ada de la pasividad quietista, el alma llega a la visi\u00f3n ext\u00e1tica. Al apartarse el alma de todas las cosas que le rodean y despojarse de todas las formas de representaci\u00f3n, se prepara para la uni\u00f3n luminosa con el Uno.<\/p>\n<p>II. El quietismo en el cristianismo<br \/>\nEl inter\u00e9s fundamental del q. en el cristianismo es la cuesti\u00f3n de si por la contemplaci\u00f3n activa es posible prepararse leg\u00ed\u00adtimamente a la contemplaci\u00f3n infusa de Dios. Esta cuesti\u00f3n se responde negativamente porque el q. no atribuye influencia alguna decisiva al trabajo asc\u00e9tico del hombre, ni siquiera en la fase inicial de la aspiraci\u00f3n a la perfecci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que en su explicaci\u00f3n sistem\u00e1tica y te\u00f3rica de la experiencia paulina (p. ej., G\u00e1l 2, 20; 5. 18; 2 Cor 13, 17), el q. resalte el punto de partida teoc\u00e9ntrico.<\/p>\n<p>En las formas m\u00e1s extremas de sus tendencias antinomistas, libertinistas o perfeccionistas, el q. aparece como proliferaci\u00f3n degenerada de la -> m\u00ed\u00adstica cristiana. Los euquitas del siglo v ense\u00f1aban que, por la apatheia o indiferencia completa, el hombre llega a un estado de oraci\u00f3n perpetua en que, en virtud de la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se une con el principio divino y no puede ya pecar. Consecuencias inmediatas de esta doctrina fueron el repudio de todo trabajo corporal y una conducta amoral. Emparentados con el q. estaban tambi\u00e9n los monjes hesicastas del monte Athos en el siglo xiv; pero como psicot\u00e9cnica esta tendencia se hallaba m\u00e1s pr\u00f3xima a las formas asi\u00e1ticas de piedad (yoga) que al q. occidental. En occidente se atribu\u00ed\u00adan a los hermanos del esp\u00ed\u00adritu libre (siglo xttt) tendencias quietistas (pasividad completa, renuncia a todas las virtudes voluntaristas y pretensi\u00f3n antinomista de que el puro no puede ya pecar).<\/p>\n<p>Una vez que el Pseudo-Dionisio exigi\u00f3 la enajenaci\u00f3n intelectual como condici\u00f3n de la visi\u00f3n ext\u00e1tica, aparecen motivos e intenciones centrales del q. en toda la historia de la piedad cristiana. Estos problemas agitan sobre todo a los maestros de la vida espiritual en la baja edad media. En el arrobamiento de la criatura dentro de la plenitud del ser divino que ense\u00f1a el maestro Eckhart, en el motivo del \u00ababandono\u00bb de la m\u00ed\u00adstica renano-flamenca, y en la doctrina de la ascensi\u00f3n m\u00ed\u00adstica del alma a trav\u00e9s de la \u00abnoche oscura\u00bb en los cl\u00e1sicos espa\u00f1oles de la vida espiritual, halla su expresi\u00f3n te\u00f3rica la experiencia del encuentro con Dios. Mientras que la doctrina del maestro Eckhart sobre la uni\u00f3n (o identificaci\u00f3n) con Cristo y el indiferentismo religioso de los begardos (oposici\u00f3n a la meditaci\u00f3n sobre la humanidad de Cristo) fue condenada por la jerarqu\u00ed\u00ada de la Iglesia; en cambio Teresa de Jes\u00fas, Juan de la Cruz (-> m\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola) y Francisco de Sales lograron anclar eclesi\u00e1sticamente la contemplaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica y hacerla as\u00ed\u00ad inatacable.<\/p>\n<p>III. El quietismo del siglo XVII<br \/>\nEl esplendor del q. en el siglo xvii est\u00e1 en conexi\u00f3n con la \u00abprimavera m\u00ed\u00adstica\u00bb (Br\u00e9mond) de esta \u00e9poca. Dentro de la historia del esp\u00ed\u00adritu, este q. debe verse como reacci\u00f3n contra la piedad voluntarista de Ignacio y de los jesuitas. En sus -> Ejercicios espirituales Ignacio se separ\u00f3 abiertamente de la piedad quietista de la secta iluminista de los \u00abalumbrados\u00bb, que presentaban la contemplaci\u00f3n como la sola oraci\u00f3n segura. La meditaci\u00f3n sobre la humanidad de Jes\u00fas y su pasi\u00f3n era tenida por ellos como superflua. Su doctrina, que los emparentaba con los euquitas, seg\u00fan la cual el perfecto no puede ya cometer pecado alguno, ten\u00ed\u00ada por objeto justificar muchos abusos y una conducta inmoral. Los \u00abalumbrados\u00bb influyeron sobre el q. franc\u00e9s del siglo xvii, pero m\u00e1s como quimera atribuida a \u00e9l que como fuerza motriz; lo cual repercuti\u00f3 en desprestigio de dicho quietismo.<\/p>\n<p>El retorno a una profunda vida espiritual, que en las numerosas fundaciones de \u00f3rdenes religiosas del siglo xvi se insert\u00f3 dentro del marco jer\u00e1rquico e institucional de la Iglesia oper\u00f3 una resurrecci\u00f3n de la discusi\u00f3n en torno a las rectas condiciones de la vida espiritual. Apoy\u00e1ndose en las grandes \u00f3rdenes religiosas y en las nuevas, se desarroll\u00f3 una literatura asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica que por la reflexi\u00f3n y especulaci\u00f3n elabor\u00f3 la experiencia m\u00ed\u00adstica con la pasi\u00f3n por el recto m\u00e9todo, propia de este tiempo. Esa literatura tiene de com\u00fan una repulsa m\u00e1s o menos acentuada de la ascesis jesu\u00ed\u00adtica, con su realce de la voluntad, su fortalecimiento de la misma con ejercicios de renuncia, y su estricta vigilancia sobre todos los prop\u00f3sitos y su realizaci\u00f3n mediante frecuentes \u00abex\u00e1menes de conciencia\u00bb; ahora se exige un abandono de todo \u00abpoder propio\u00bb. Esta literatura ten\u00ed\u00ada por base las grandes discussiones teol\u00f3gicas en la disputa sobre la gracia (-> gracia y libertad); sin embargo, no puede establecerse una uni\u00f3n entre q. y -> jansenismo. Por eso, el q. no es un manojo de proposiciones l\u00f3gicas, sino una postura del esp\u00ed\u00adritu. Es dif\u00ed\u00adcil decir d\u00f3nde comienza y d\u00f3nde acaba. La frontera con la ortodoxia es m\u00f3vil; con frecuencia se trata de mera colocaci\u00f3n falsa de acentos, que perturba el recto equilibrio. As\u00ed\u00ad se afirm\u00f3, p. ej., que la oraci\u00f3n de quietud representa por su amor desinteresado la forma suprema e ideal de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema particular m\u00e1s importante del q. de este tiempo fue la situaci\u00f3n de sequedad que continuaba a pesar del esfuerzo asc\u00e9tico, y las tentaciones carnales del alma m\u00ed\u00adstica. Su causa se atribu\u00ed\u00ada a influencia demon\u00ed\u00adaca y el consentimiento a ellas era interpretado como saludable humillaci\u00f3n de las almas por Dios. La inteligencia del q. ha sido dificultada por el lenguaje de la m\u00ed\u00adstica, rico en exaltadas im\u00e1genes; lo cual ha conducido a una equiparaci\u00f3n con posiciciones pante\u00ed\u00adstas no siempre objetivamente fundada. Finalmente, motivos pol\u00ed\u00adticos, y hasta diferencias personales en la pol\u00e9mica entre Bossuet y F\u00e9nelon, impidieron en Francia un enjuiciamiento sin prejuicios del quietismo.<\/p>\n<p>En Italia se inicia la formaci\u00f3n de c\u00ed\u00adrculos quietistas en el siglo xvi, los cuales se afincan en algunas zonas y en ciertos centros de gravedad. El q. pasa a trav\u00e9s de todas las \u00f3rdenes religiosas, y aisladamente tambi\u00e9n cooperan con \u00e9l jesuitas y sacerdotes seculares. Pueden distinguirse dos grandes grupos: uno que permanece adherido a la m\u00ed\u00adstica tradicional, y otro laxista que recalca, p. ej., la indiferencia respecto de los movimientos de la carne. Al primer grupo pertenece el jesuita Gagliardi de Mil\u00e1n y el oratoriano Petrucci, obispo de Jesi (futuro cardenal). No obstante su proximidad a la m\u00ed\u00adstica cl\u00e1sica, sus escritos fueron arrebatados por la resaca de la condenaci\u00f3n de Miguel de Molinos, del que hablaremos seguidamente, y quedaron marcados como antieclesi\u00e1sticos, y sus autores fueron obligados a la retractaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Molinos, sacerdote secular espa\u00f1ol, que viv\u00ed\u00ada en Roma desde 1664 y hab\u00ed\u00ada logrado sumo prestigio como director espiritual de la sociedad romana, public\u00f3 en 1675 su Gu\u00ed\u00ada espiritual, en que defend\u00ed\u00ada de manera exagerada la actitud pasiva y recomendaba las t\u00e9cnicas que conducen a la contemplatio acquisita. Otros sacaron falsas consecuencias de su teor\u00ed\u00ada sobre la perfecci\u00f3n cristiana. Un -> espiritualismo radical que rechazaba toda expresi\u00f3n visible de la piedad, incluso la pr\u00e1ctica sacramental, y errores morales escandalosos desacreditaron el q. de Molinos. El a\u00f1o 1685 fue detenido Molinos y, en 1688, 69 proposiciones extractadas de sus cartas y conferencias fueron condenadas como her\u00e9ticas, laxistas e inmorales (Dz 1221-1288). El autor mismo muri\u00f3 en 1696 preso en un monasterio romano, y sus secuaces fueron sometidos a penosos interrogatorios.<\/p>\n<p>La condenaci\u00f3n de Molinos encendi\u00f3 tambi\u00e9n la discusi\u00f3n en torno al q. en Francia. El q. franc\u00e9s hab\u00ed\u00ada sido popularizado bajo influencia italiana por el capuchino Benedicto de Canfield y por el oratoriano B\u00e9rulle. Como particularidad se desenvolvi\u00f3 la doctrina del an\u00e9antissement (aniquilamiento de la voluntad de Dios) y del pur amour (amor puro). Ya Richelieu, en el primer tercio del siglo, hizo acusar de q. a cat\u00f3licos sinceros que se opon\u00ed\u00adan a su pol\u00ed\u00adtica. Tres sacerdotes de la Picard\u00ed\u00ada (Gu\u00e9rinets) y el capuchino Laurent de Par\u00ed\u00ads fueron envueltos en procesos, que terminaron, sin embargo, con su absoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un poderoso impulso recibi\u00f3 el q. por obra del sacerdote saboyano La Combe, que, como director espiritual de J.-M. Guyon subray\u00f3 el laissez faire Dieu en la vida espiritual. Mme. Guyon super\u00f3 pronto a su maestro y logr\u00f3 gran celebridad como escritora asc\u00e9tica (Moyen court et tris facile de faire oraison y Torrents spirituels). Por intrigas de los jesuitas y de la corte, fue condenada en 1695 por Bossuet y el arzobispo de Paris. F\u00e9nelon, arzobispo de Cambrai, que la ve\u00ed\u00ada como iniciadora de una renovaci\u00f3n moral de Francia se le mostr\u00f3 ben\u00e9volo despu\u00e9s de una desconfianza inicial. En defensa suya public\u00f3, el a\u00f1o 1697, las Maximes des Saints, en que trat\u00f3 de demostrar c\u00f3mo la oraci\u00f3n de quietud es un elemento integrante de la piedad cat\u00f3lica. Acusado ahora de q. por Bossuet, F\u00e9nel\u00f3n apel\u00f3 al arbitraje de Roma. Tras larga vacilaci\u00f3n, el 12-3-1699 Inocencio XII public\u00f3 el breve Cum alias, que, en forma moderada y sin usar la palabra her\u00e9tico, conden\u00f3 23 proposiciones tomadas de las Maximes (Dz 1327-1349).<\/p>\n<p>De graves consecuencias para la piedad cat\u00f3lica fue el descr\u00e9dito de la m\u00ed\u00adstica a causa de esta condenaci\u00f3n. La desconfianza contra la espiritualidad m\u00ed\u00adstica redujo la vida espiritual en el siglo xviii a la t\u00e9cnica asc\u00e9tica de la meditaci\u00f3n, de los prop\u00f3sitos y de los ex\u00e1menes de conciencia, y a los ejercicios cuantitativos de piedad, que pod\u00ed\u00adan medirse estad\u00ed\u00adsticamente. En cambio, la condenaci\u00f3n, sin quererlo, abri\u00f3 al q. nuevos campos de acci\u00f3n en el protestantismo. La piedad laica del q., pasando por Holanda, influy\u00f3 en el -> pietismo reformado y, por medio de G. Tersteegen, fecund\u00f3 los movimientos reformados de vida cristiana. (E. Beyreuther). Con ello se pone de manifiesto c\u00f3mo en el q. operan motivos generales supraconfesionales, los cuales salen a la superficie venciendo toda fosilizaci\u00f3n doctrinal, jur\u00ed\u00addica y asc\u00e9tica de la piedad. La herencia del q. se hizo sentir en el pietismo luterano de Ph.J. Spener, A.H. Francke, G. Arnold, N.L. Zinzendorf, los hermanos moravos y Jung-Stilling. El pietismo descubri\u00f3 de nuevo la justificaci\u00f3n como santificaci\u00f3n y recalc\u00f3 la necesidad de la uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica y afectiva con Cristo. La experiencia religiosa esquematizada por A.H. Francke correspond\u00ed\u00ada en sus momentos de \u00abpenitencia\u00bb, \u00abdespertar\u00bb y \u00abalegr\u00ed\u00ada\u00bb al gradual progreso quietista desde el \u00abdespojamiento\u00bb, a la \u00abquietud\u00bb y finalmente a la \u00abnueva vida\u00bb. Incluso en sus formas literarias (m\u00fasica, poes\u00ed\u00ada, oraci\u00f3n, autobiograf\u00ed\u00ada, correspondencia espiritual) las comunidades pietistas se muestran emparentadas de la manera m\u00e1s estrecha con los c\u00ed\u00adrculos quietistas de Francia e Italia en el siglo xvii. Estos signos palpables de la comunidad de vida espiritual fueron los que movieron a Leibniz a tener por realizable la superaci\u00f3n de la escisi\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada por tanto inadecuado el enjuiciamiento del q. puramente como una exaltaci\u00f3n degenerada. La intenci\u00f3n central del q. &#8211; qu\u00e9 puede hacer el hombre para prepararse a la uni\u00f3n con Dios en una visi\u00f3n m\u00ed\u00adstica &#8211; estar\u00e1 siempre viva dondequiera no se reduzca la religi\u00f3n a una piedad intramundana (no proyectada a lo trascendente).<\/p>\n<p>En tiempos nov\u00ed\u00adsimos &#8211; en muchos casos como protesta contra la tecnificaci\u00f3n de la cultura &#8211; han encontrado fuerte atenci\u00f3n filosof\u00ed\u00adas indias y japonesas, p. ej., el budismo denominado zen en el espacio cultural anglosaj\u00f3n y europeo; por otra parte, est\u00e1n en marcha esfuerzos por aprovechar para la pr\u00e1ctica de la &#8211; >meditaci\u00f3n cristiana la psicot\u00e9cnica del yoga, que es separable de la filosof\u00ed\u00ada del mismo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:<br \/>\n1. GENERAL: J. Hilgers, Zur Bibliographie des Quietismus: Zentralblatt f\u00fcr Bibliothekswesen 24 (L 1907) 583-593 ; H. Heppe, Geschichte der quietistischen Mystik in der lat. Kirche (B 1875); J. Paquler, Qu&#8217;est-ce que le qui\u00e9tisme? Science et religion (P 1910); Br\u00e9mond; F. Heiler, Das Gebet (1918, Mn 81923); M. Wiese, Deutsche und romanische Religiosit\u00e4t (B &#8211; L 1919); P. Pourrat, Histoire de la spiritualit\u00e9 chr\u00e9tienne IV (P 1928); \u00ed\u00addem: DThC XIII 1537-1581; R. A. Knox, Enthusiasm. A Chapter in the History of Religion (0 1950); E. Beyreuther: RGG3 V 736 ss; M. Bendiscioli, Der Quietismus zwischen H\u00e4resie und Orthodoxie (Conferencias del Instituto de Historia Europea) (Wie 1964).<\/p>\n<p>2. EL QUIETISMO EN FRANCIA: M. Langlois, Pages nouvelles pour servir \u00e4 l&#8217;\u00e9tude des origines du qui\u00e9tisme avant 1694 (P 1934); Y. de Montcheull, Malebranche et le qui\u00e9tisme (P 1946); F\u00e9nelon. Pers\u00f6nlichkeit und Werk (homenaje en el 300 aniversario de su nacimiento, Baden-Baden 1953); J.-L. Gore, La notion d&#8217;indiff\u00e9rence chez F\u00e9nelon et ses sources (Grenoble 1956); F. Varillon, F\u00e9nelon et le pur amour (P 1957); L. Cognet, Cr\u00e9puscule des mystiques. Le conflit F\u00e9nelon-Bossuet (Tours 1958); C. Dubois-Quinard, Laurent de Paris. Une doctrine du Pur Amour en France au d\u00e9but du XVII si\u00e9cle (Bibliotheca Seraphico L. Capuccina sec. hist. vol. XVII [R 1959]; L. Cognet, F\u00e9nelon: DHGE XVI 958-987; \u00ed\u00addem, Guyon: DSAM VI 1306- 1335; R. Spaemann, Reflexion und Spontaneit\u00e4t. Studien \u00fcber F\u00e9nelon (St 1936).<\/p>\n<p>3. EL QUIETISMO EN ITALIA: M. Petrocchi, Il Quietismo italiano del Seicento (R 1948); M. Scaduto, II P. Antonio Francesco (Candelari) da Ancona eil Quietismo marchigiano (Bibliotheca Seraphico Capucccina XXIV [R 1964] 327-345; R. Guarnieri (dir.), Il movimento dello Spirito, parte 1: Il movimento del Libero Spirito dalle origini al secolo XVI, parte 2: II \u00abMiroir des simples ames\u00bb di Margherita Porete, parte 3: Appendici: Archivio italiano per la storia della piet\u00e4 4 (R 1965) 351-708.<\/p>\n<p>4. EL QUIETISMO EN ESPA\u00ed\u2018A: M. Frhr. v. Waldberg, Zur Entwicklungsgeschichte der \u00absch\u00f6nen Seele\u00bb bei den spanischen Mystikern (Mn 1910); P. Dudon, Le Qui\u00e9tisme Espagnol, Michel Molinos (1628-1696) (P 1921); B. Llorca, La inquisici\u00f3n espa\u00f1ola y los alumbrados (Ba 1932); P. Debongnie, L&#8217;inqui\u00e9tante mystique de Michel Molinos: Mystique et continence (Brujas 1952) 152-169; J. Ellacuria Beascochea, Reacci\u00f3n espa\u00f1ola contra las ideas de Molinos (Bilbao 1956); Eulogio de la V. del Carmen, El quietismo frente al magisterio sanjuanista sobre la contemplaci\u00f3n: ECarm 13 (1952) 353-426; Valentino di S. Maria, Una apologia della contemplazione e di S. Giovanni della Croce al principio del sec. XVIII: ibid. 427-496; H. Hatzfeld, Estudios literarios sobre la m\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola (Gredos Ma); H. Graef, Historia de la m\u00ed\u00adstica (Herder Ba 1970).<\/p>\n<p>5. EL QUIETISMO EN OTROS PA\u00ed\u00adsES: M. Eckhardt, Der Einflu\u00df der Madame Guyon auf die Norddeutsche Laienwelt im 18. Jh. (Barmen 1928); H. Stahl, A. H. Francke. Der Einflu\u00df Luthers und Molinos&#8217; auf ihn (St 1939); G. D. Hender-son, Un mouvement qui\u00e9tiste en Ecosse: Revue de Litt\u00e9rature comrar\u00e9e 27 (P 1953) 263-273; E. Naert, Leibniz et la Querelle du Pur Amour (P 1959). &#8211; 6. FORMAS MODERNAS: J. Dechanet, La Voie du silence. Un jogisme chr\u00e9tien (Brujas-P 1959).<\/p>\n<p>Viktor Conzemius<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque se us\u00f3 para designar movimientos anteriores, la palabra se aplica correctamente a la ense\u00f1anza particular de Miguel de Molinos, y hasta cierto punto a la de Madame Guyon y F\u00e9nelon, en el siglo diecisiete en Francia. La principal preocupaci\u00f3n de los quietistas era una completa pasividad en la cual la voluntad es destruida, en la que no hay deseo ni siquiera por Dios o por la salvaci\u00f3n, pero el creyente se ve completamente lleno por Dios mismo. Para lograr este estado, se recomendaba un proceso mental que ten\u00eda como meta un reposo perfecto en la presencia de Dios. Todas las formas de trabajo eran naturalmente consideradas como f\u00fatiles y aun da\u00f1inas, y se planteaba la peligrosa posici\u00f3n que cuando se alcanzaba la completa pasividad era imposible el pecado, puesto que lo que podr\u00eda parecer pecado si otros lo realizaban, era simplemente la obra del diablo en los quietistas, y no se pod\u00eda permitir que la preocupaci\u00f3n con \u00e9l perturbase su muerte m\u00edstica. El mismo Miguel de Molinos fue condenado por Inocencio XI en el a\u00f1o 1687 d.C., y se extrajo una cantidad formidable de material her\u00e9tico de sus escritos. Madame Guyon fue protegida por Madame de Maintenon y encontr\u00f3 un muy capaz abogado en F\u00e9nelon, pero el movimiento, en su sentido m\u00e1s estricto, nunca tuvo mucha fuerza. En un campo mucho m\u00e1s amplio se pueden encontrar naturalmente elementos quietistas, aun en muchas formas de protestantismo que tienden a emocionalizar o subjetivizar la pasividad o la receptividad de la fe. Sin embargo, es dudoso si \u00e9stas se pueden describir como quietismo propiamente tal, y en la mayor\u00eda de los casos ciertamente no hay deseo alguno de mantener sus dogmas distintivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (505). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">El quietismo (Lat. quies, quietus, inactivo, en reposo) en el sentido m\u00e1s amplio, es la doctrina que afirma que la m\u00e1s alta perfecci\u00f3n del hombre consiste en una especie de autoaniquilaci\u00f3n ps\u00edquica y la consiguiente absorci\u00f3n del alma en la Divina Esencia, aun durante la vida presente. En el estado de \u00abquietud\u00bb, la mente es completamente inactiva; ya no piensa ni desea por su propia cuenta, sino que permanece pasiva mientras que Dios obra en ella. El quietismo es entonces, en t\u00e9rminos generales, una especie de misticismo (q. v.) falso o exagerado que. bajo la apariencia de la m\u00e1s elevada espiritualidad, contiene nociones err\u00f3neas que si son seguidas consistentemente resultar\u00edan fatales para la moralidad. Esta corriente recibe su apoyo del pante\u00edsmo y de teor\u00edas similares, y envuelve nociones peculiares en relaci\u00f3n con la cooperaci\u00f3n divina en los actos humanos. En un sentido m\u00e1s estrecho, el quietismo designa el elemento m\u00edstico en la ense\u00f1anza de varias sectas que han brotado dentro de la Iglesia, s\u00f3lo para ser expulsadas como her\u00e9ticas. En algunas de estas sectas, el quietismo ha sido el error conspicuo, y en otras ha sido solamente un corolario de doctrinas err\u00f3neas en cosas m\u00e1s fundamentales. Por \u00faltimo, el quietismo, en la acepci\u00f3n m\u00e1s estricta del t\u00e9rmino, es la doctrina planteada y defendida en el siglo XVII por Molinos (q.v.) y por Petrucci. A partir de su ense\u00f1anza se desarroll\u00f3 la forma menos radical conocida como semiquietismo, cuyos principales proponentes fueron F\u00e9nelon (q.v.) y Madame Guyon (q.v.). Todas estas variedades de quietismo insisten con mayor o menor \u00e9nfasis en la pasividad interior como la condici\u00f3n esencial para la perfecci\u00f3n y todas han sido proscritas por la Iglesia en t\u00e9rminos muy expl\u00edcitos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En sus rasgos esenciales, el quietismo es una caracter\u00edstica de las religiones de la India. Tanto el brahmanismo como el budismo pante\u00edstas apuntan a una especie de autoaniquilaci\u00f3n, un estado de indiferencia en el cual el alma disfruta de imperturbable tranquilidad. Y el medio para lograr esto es el reconocimiento de la identidad del individuo con Brahma, el dios-todo o, para el budista, la extinci\u00f3n del deseo y la consecuente elevaci\u00f3n al estado del nirvana, de una manera incompleta en la vida presente, pero completamente despu\u00e9s de la muerte. Entre los griegos, la tendencia quietista est\u00e1 representada en los estoicos. \u00c9stos, junto con el pante\u00edsmo, que caracteriza su teor\u00eda sobre el mundo, presentan en su apatheia un ideal que recuerda la indiferencia perseguida por los m\u00edsticos orientales. El hombre sabio es aqu\u00e9l que se ha independizado y liberado de todo deseo. De acuerdo con algunos de los estoicos, el sabio puede entregarse a la m\u00e1s baja clase de sensualidad en cuanto afecte solamente al cuerpo, sin incurrir en la m\u00e1s m\u00ednima contaminaci\u00f3n de su alma. Los neoplat\u00f3nicos (v\u00e9ase Neoplatonismo) sosten\u00edan que el Uno da origen al Nous o Intelecto, noci\u00f3n que aplicaban tanto al alma universal como a las almas individuales. \u00c9stas, como consecuencia de su uni\u00f3n con la materia, han olvidado su origen divino. Por consiguiente, el principio fundamental de la moralidad consiste en el retorno del alma a su origen. El destino supremo del hombre y su m\u00e1s elevada felicidad consiste en elevarse a la contemplaci\u00f3n del Uno, no por el pensamiento sino por el \u00e9xtasis (ekstasis).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es dif\u00edcil descubrir el origen de estas tendencias quietistas. Sin importar con cu\u00e1nta fuerza pueda la concepci\u00f3n pante\u00edsta del mundo parecer atractiva a la persona de inclinaciones filos\u00f3ficas, esta concepci\u00f3n no puede descartar los datos obvios de la experiencia. Decir que el alma es parte del Ser divino o una emanaci\u00f3n de Dios realza, aparentemente, la dignidad del hombre; pero todav\u00eda queda el hecho de que la pasi\u00f3n, el deseo y el mal moral hacen que la vida humana sea lo que se quiera pero no divina. De aqu\u00ed el anhelo de liberaci\u00f3n y de paz que puede ser alcanzado solamente por medio del sustraerse a la acci\u00f3n y a la dependencia de las cosas externas y por  una subsiguiente inmersi\u00f3n, m\u00e1s o menos completa, en el Ser divino. Estas aberraciones del misticismo continuaron a\u00fan despu\u00e9s de que la predicaci\u00f3n cristiana hab\u00eda revelado a la humanidad la verdad en lo concerniente a Dios, al orden moral y al destino humano. El gnosticismo (q.v.), especialmente la Escuela Antin\u00f3mica, buscaba la salvaci\u00f3n en una especie de conocimiento intuitivo de lo divino, por el cual lo \u00abespiritual\u00bb quedaba emancipado de la obligaci\u00f3n de acatar la ley moral. La misma tendencia quietista aparece en las ense\u00f1anzas de los euquitas o mesalianos (q.v.), que manten\u00edan que la oraci\u00f3n libera al cuerpo de la pasi\u00f3n y al alma de las malas inclinaciones, de tal modo que los sacramentos y los actos penitenciales son in\u00fatiles. \u00c9stos fueron condenados en el S\u00ednodo de Side en Panfilia (383) y en \u00c9feso (431). Los bogomilos (q.v.) de fines de la Edad Media eran probablemente sus descendientes lineales. El quietismo medieval est\u00e1 representado adem\u00e1s en las extravagancias de los hesicastas (v\u00e9ase Hesicasmo), de acuerdo con los cuales el fin supremo de la vida en la tierra es la contemplaci\u00f3n de la luz increada, por cuyo medio el hombre se une \u00edntimamente con Dios. Los medios para alcanzar tal estado de contemplaci\u00f3n son la oraci\u00f3n, el completo reposo del cuerpo y de la voluntad y un proceso de autosugesti\u00f3n. Entre los errores de las beguinas (q.v.) y los begardos condenados por el Concilio de Viena (1311-12) est\u00e1n las proposiciones: que el hombre en la vida presente puede alcanzar tal grado de perfecci\u00f3n que puede llegar a ser completamente impecable; que los \u00abperfectos\u00bb no tienen necesidad de ayunar o de orar, sino que pueden libremente concederle al cuerpo todo lo que le apetezca; que no est\u00e1n sujetos a ninguna autoridad humana ni est\u00e1n ligados a los preceptos de la Iglesia (v\u00e9ase Denzinger-Bannwart, 471 sqq.). Exageraciones similares de parte de los fraticelos (q.v) condujeron a su condenaci\u00f3n por el Papa Juan XXII en 1317 (Denzinger-Bannwart, 484 sqq.). El mismo Papa proscribi\u00f3 en 1329, entre los errores de Meister Eckhart (q.v.) las afirmaciones de que (prop. 10) nosotros somos totalmente transformados en Dios de la misma manera que en el Sacramento el pan es transformado en el Cuerpo de Cristo; que (14) puesto que es la voluntad de Dios el que yo haya pecado, yo no deseo no haber pecado; que (18) nosotros deber\u00edamos presentar el fruto, no de las acciones externas, que no nos hacen buenos, sino de las acciones internas que son obradas por el Padre mientras mora dentro de nosotros (Denzinger-Bannwart, 501, sqq.). En completo acuerdo con sus principios pante\u00edstas, los Hermanos y Hermanas del Esp\u00edritu Libre (Siglos XIII al XV) sosten\u00edan que aquellos que han llegado a la perfecci\u00f3n, es decir, a la completa absorci\u00f3n en Dios, no tienen necesidad de cultos exteriores, ni de sacramentos ni de oraci\u00f3n; que no deben obediencia a ninguna ley, puesto que su voluntad es id\u00e9ntica a la voluntad de Dios, y que pueden dar rienda suelta a sus deseos carnales sin contaminar el alma. \u00c9sta es tambi\u00e9n sustancialmente la ense\u00f1anza de los \u00abalumbrados\u00bb, una secta que perturb\u00f3 a Espa\u00f1a durante los siglos XVI y XVII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El espa\u00f1ol Miguel de Molinos fue quien desarroll\u00f3 el quietismo en el sentido estricto de la palabra. De sus escritos, especialmente de su Dux Spiritualis (Roma, 1675) fueron seleccionadas 68 proposiciones y condenadas por Inocencio XI en 1687 (Denzinger-Bannwart, 1221, sqq.). El principio fundamental del sistema est\u00e1 contenido en la primera proposici\u00f3n: el hombre tiene que aniquilar sus potencias, y \u00e9sta es la v\u00eda interna; de hecho, el deseo de realizar algo activamente ofende a Dios y por consiguiente, uno debe abandonarse enteramente a \u00c9l y despu\u00e9s de eso permanecer como un cuerpo inanimado (prop. 2). Por la inacci\u00f3n el alma se aniquila a s\u00ed misma y regresa a su origen, la esencia de Dios, en la cual es transformada y divinizada y entonces Dios mora en ella (5). En esta v\u00eda interior, el alma no tiene que pensar ni en premios ni en castigos, ni en el cielo ni en el infierno, ni en la muerte ni en la eternidad; no debe preocuparse sobre su propio estado, sus defectos o su progreso en la virtud; puesto que ha entregado su voluntad a Dios, ella tiene que dejar que \u00c9l obre su voluntad sin que intervenga ninguna actividad del alma misma (7-13). El que de esta manera se ha sometido enteramente a Dios, no debe pedirle nada ni darle gracias; debe desestimar las tentaciones y no ofrecer resistencia activa; \u00aby si la naturaleza se agita, uno tiene que permitir esa agitaci\u00f3n porque esa es la naturaleza\u00bb (14-17). En la oraci\u00f3n, uno no debe usar im\u00e1genes ni pensamiento discursivo, sino que tiene que permanecer en una \u00abfe oscura\u00bb y en quietud, olvidando todo pensamiento claro sobre los atributos divinos, permaneciendo en la presencia de Dios para adorarle, amarle y servirle, pero sin producir ninguna acci\u00f3n, porque en \u00e9stas no se complace la voluntad de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los pensamientos que surgen durante la oraci\u00f3n, de cualquier clase que sean, aun cuando sean impuros o contra la fe, si no son alimentados voluntariamente ni expulsados voluntariamente y m\u00e1s bien soportados con indiferencia o resignaci\u00f3n, no obstaculizan la oraci\u00f3n fiel sino que m\u00e1s bien realzan su perfecci\u00f3n. Quien desea devoci\u00f3n sensible no est\u00e1 buscando a Dios sino a s\u00ed mismo; de hecho, cualquier efecto sensible experimentado en la vida espiritual es abominable, inmundo e impuro (18-20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No se requiere ninguna preparaci\u00f3n antes de la Comuni\u00f3n ni tampoco acci\u00f3n de gracias despu\u00e9s de ella, excepto la condici\u00f3n de que el alma permanezca en su estado usual de renunciaci\u00f3n pasiva; y el alma no se debe esforzar en excitar en s\u00ed misma sentimientos de devoci\u00f3n. Las almas interiores se entregan en silencio a Dios; y mientras m\u00e1s completa sea esa entrega m\u00e1s se dan cuenta de que son incapaces de recitar aun el Pater Noster. Ellas no deber\u00edan exteriorizar actos de amor a la Sant\u00edsima Virgen ni a los santos ni a la Humanidad de Cristo porque, puesto que todos estos son objetos sensibles, el amor a ellos es tambi\u00e9n sensible. Las obras exteriores no son necesarias para la santificaci\u00f3n, y las obras  penitenciales como, por ejemplo, la mortificaci\u00f3n voluntaria, deber\u00edan arrojarse lejos como una carga pesada e in\u00fatil (32-40). Dios permite al demonio usar \u00abviolencia\u00bb con ciertas almas perfectas a\u00fan hasta el punto  de hacerles realizar acciones carnales, ya sea solitariamente o con otras personas. Cuando estas arremetidas ocurren, uno debe refrenarse de cualquier esfuerzo y dejar que el demonio obre a su antojo. Los escr\u00fapulos y las dudas deben dejarse a un lado. En particular, estas cosas no deben ser mencionadas en la confesi\u00f3n, porque al no confesarlas, el alma se sobrepone al demonio, adquiere un \u00abtesoro de paz\u00bb y alcanza una uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con Dios (41-52). La \u00abv\u00eda interior\u00bb no tiene nada que ver con confesiones, confesores, casos de conciencia, teolog\u00eda ni filosof\u00eda. De hecho, a las almas que est\u00e1n avanzadas en la perfecci\u00f3n, Dios a veces les hace imposible acercarse a la confesi\u00f3n, y les suministra tanta gracia como la que habr\u00edan recibido en el Sacramento de la Penitencia. La v\u00eda interior conduce a un estado en el cual la pasi\u00f3n se extingue, el pecado no existe m\u00e1s, los sentidos se adormecen y el alma, deseando solamente lo que Dios desea, disfruta de una paz imperturbable: \u00e9sta es la muerte m\u00edstica. Los que prosiguen en esta senda deben obedecer a sus superiores exteriormente; aun el voto de obediencia tomado por los religiosos se extiende s\u00f3lo a las acciones exteriores; solamente Dios y el director espiritual penetran al interior del alma. Decir que el alma en su vida interior debe ser gobernada por el obispo es una doctrina nueva y muy rid\u00edcula, porque sobre las cosas secretas la Iglesia no formula juicios (55-68).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la luz de este resumen, puede f\u00e1cilmente verse por qu\u00e9 la Iglesia conden\u00f3 el quietismo. A pesar de todo, estas doctrinas hab\u00edan encontrado adherentes en los rangos m\u00e1s elevados del clero, tales como el oratoriano Pietro Matteo Petrucci (1636-1701), quien fue consagrado obispo de Jesi (1681), y elevado al cardenalato (1686). Sus escritos sobre el misticismo y la vida espiritual fueron criticados por el jesu\u00edta Paolo Segneri, de lo cual se sigui\u00f3 una controversia que di\u00f3 como resultado el examen de todo el asunto por la Inquisici\u00f3n y la proscripci\u00f3n de cincuenta y cuatro proposiciones entresacadas de ocho de los escritos de Petrucci (1688). \u00c9ste se someti\u00f3 inmediatamente, renunci\u00f3 a su sede episcopal en 1696, y fue designado Visitador Apost\u00f3lico por el Papa Inocencio XII. Otros l\u00edderes del movimiento quietista fueron: Jos\u00e9 Beccarelli, de Mil\u00e1n, quien se retract\u00f3 ante la Inquisici\u00f3n en Venecia en 1710; Francois Malaval, un lego ciego de Marsella (1627-1719); y especialmente el barnabita Francois Lacombe, director espiritual de Madame Guyon, cuyos puntos de vista fueron adoptados por F\u00e9nelon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La doctrina contenida en la Explication des Maximes des Saints, de F\u00e9nelon, fue sugerida por las ense\u00f1anzas de Molinos, pero era menos extrema en sus principios y menos peligrosa en sus aplicaciones y es designada usualmente como semiquietismo. La controversia entre Bossuet y F\u00e9nelon se ha discutido en otro lugar (v\u00e9ase F\u00e9nelon). Este \u00faltimo someti\u00f3 su libro a la Santa Sede para su examen, con el resultado de que veintitr\u00e9s proposiciones extractadas de \u00e9l fueron condenadas por el Papa Inocencio XII en 1699 (Denzinger-Bannwart, 1327 sqq.). De acuerdo con F\u00e9nelon, existe un estado habitual del amor de Dios que es totalmente puro y desinteresado, sin temor al castigo ni deseo del premio. En este estado, el alma ama a Dios por S\u00ed mismo &#8211;no para ganar m\u00e9rito, ni perfecci\u00f3n ni felicidad al amarlo; esta es la vida contemplativa o unitiva (propos. 1, 2). En el estado de santa indiferencia, el alma no tiene ya ning\u00fan deseo voluntario deliberado por su propia cuenta excepto en aquellas ocasiones en las cuales deja de cooperar fielmente con toda la gracia que le ha sido otorgada. En este estado no buscamos nada para nosotros mismos; todo es por Dios; deseamos la salvaci\u00f3n, no como nuestra liberaci\u00f3n o como premio o como fin \u00faltimo, sino simplemente como algo que Dios tiene a bien desear y que \u00c9l quisiera que nosotros dese\u00e1ramos para complacerle (4-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El abandono del yo que Cristo requiere de nosotros en el Evangelio es simplemente la renuncia a nuestros propios intereses, y las pruebas extremas que demanda el ejercicio de esta renunciaci\u00f3n son tentaciones por medio de las cuales Dios purificar\u00eda nuestro amor, sin garantizarnos ninguna esperanza aun en lo relacionado con nuestra felicidad eterna. En estas pruebas, el alma, por una convicci\u00f3n refleja que no penetra hasta sus profundidades m\u00e1s \u00edntimas, puede tener la invencible persuasi\u00f3n de que es justamente reprobada por Dios. En esta involuntaria desesperaci\u00f3n, ella consuma el sacrificio absoluto de su propio inter\u00e9s en lo que concierne a la eternidad y pierde toda esperanza interesada; pero en sus actos m\u00e1s elevados e \u00edntimos nunca pierde la perfecta esperanza que es el deseo desinteresado de alcanzar las promesas divinas (7-12). En tanto que la meditaci\u00f3n consiste en actos discursivos, existe, por otra parte, un estado de contemplaci\u00f3n tan sublime y perfecto que se hace habitual, es decir,  que siempre que el alma ora, su oraci\u00f3n es contemplativa y no discursiva, y no necesita retornar a la meditaci\u00f3n met\u00f3dica (15-16). En el estado pasivo el alma ejercita todas las virtudes sin tener consciencia de que son virtudes; su \u00fanico pensamiento consiste en hacer la voluntad de Dios; desea aun amor, no seg\u00fan su propia perfecci\u00f3n y felicidad, sino simplemente en cuanto a que amor es lo que Dios pide de nosotros (18-19). En la confesi\u00f3n, el alma transformada deber\u00eda detestar sus pecados y buscar el perd\u00f3n, no para su propia purificaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, sino como algo que Dios desea y que \u00c9l quisiera que nosotros dese\u00e1ramos para Su gloria (20). Aunque esta doctrina de amor puro es la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica reconocida en todo el curso de la tradici\u00f3n, los antiguos directores de almas exhortaban a la multitud de los justos solamente a realizar pr\u00e1cticas de amor interesado proporcionado a las gracias que les hab\u00edan sido conferidas. El amor puro por s\u00ed solo constituye la totalidad de la vida interior y es el principio y motivo \u00fanico de todas las acciones deliberadas y meritorias (22-23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras que estas condenas mostraban la actitud determinada de la Iglesia contra el quietismo, tanto en su forma extrema como en su forma moderada, el protestantismo conten\u00eda ciertos elementos que el quietista podr\u00eda haber adoptado consistentemente. La doctrina de la justificaci\u00f3n por la sola fe, es decir, sin buenas obras, encajaba muy bien con la pasividad quietista. En la \u00abIglesia visible\u00bb, tal como la propon\u00edan los reformadores, el quietista habr\u00eda encontrado donde guarecerse del control de la autoridad eclesi\u00e1stica en un refugio con el cual pod\u00eda congeniar. Y la pretensi\u00f3n de hacer de la vida religiosa un negocio del alma individual en sus relaciones directas con Dios no era menos protestante que quietista. En particular, el rechazo parcial o total del sistema sacramental, conducir\u00eda al protestante devoto hacia una actitud quietista. De hecho, se encuentran trazas de quietismo en los primeros desarrollos del metodismo y del cuaquerismo (la \u00abluz interior\u00bb). Pero en sus desarrollos posteriores, el protestantismo ha llegado a hacer \u00e9nfasis en la vida activa m\u00e1s bien que en la vida inerte y contemplativa. En tanto que Lutero sosten\u00eda que la fe sin obras es suficiente para la salvaci\u00f3n, sus sucesores hoy d\u00eda le asignan poca importancia a las creencias dogm\u00e1ticas, pero insisten mucho en \u00abla religi\u00f3n como modo de vivir\u00bb, es decir, como acci\u00f3n. La ense\u00f1anza cat\u00f3lica evita tales extremos. Por cierto que el alma, asistida por la gracia divina, puede alcanzar un elevado grado de contemplaci\u00f3n, de desasimiento de las cosas creadas y de uni\u00f3n espiritual con Dios. Pero tal perfecci\u00f3n, lejos de conducir a la pasividad y subjetivismo quietistas, implica en cambio un empe\u00f1o m\u00e1s diligente en trabajar por la gloria de Dios, una obediencia m\u00e1s cabal a la autoridad leg\u00edtima y, sobre todo, un m\u00e1s completo sojuzgamiento de los impulsos y tendencias sensuales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">E. A. PACE<br \/>\nTranscrito por Paul T. Crowley<br \/>\nTraducido por Jorge Lopera Palacios<br \/>\nDedicado a Nuestra Se\u00f1ora de F\u00e1tima y al P. Clarence F. Galli\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Movimiento m\u00ed\u00adstico de renovaci\u00f3n espiritual. A pesar de su condena por parte del papa Inocencio XI en la bula Coelestis Pastor de 1687, los integrantes de este grupo eran personas de intensa piedad cristiana. Aunque emergen del catolicismo, sus partidarios comparten algunos \u00e9nfasis de los cu\u00e1queros e insisten en una \u00abluz interior\u00bb. 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