{"id":7387,"date":"2016-02-05T03:58:26","date_gmt":"2016-02-05T08:58:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/racionalismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:58:26","modified_gmt":"2016-02-05T08:58:26","slug":"racionalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/racionalismo\/","title":{"rendered":"RACIONALISMO"},"content":{"rendered":"<p>T\u00e9rmino con posibles implicaciones en materia religiosa. Teor\u00ed\u00ada que afirma el car\u00e1cter racional de la realidad. Algunos consideran a Parm\u00e9nides (siglo VI a.C.) como el primer racionalista. Esas ideas influyeron en Plat\u00f3n y los neoplat\u00f3nicos, e incluso parecen bien conocidas de ciertos pensadores cristianos del segundo siglo. Con la llegada de los tiempos modernos y el consiguiente desarrollo de lo que ahora consideramos como ciencia moderna, el racionalismo resurgi\u00f3 en el contexto de nuevas interpretaciones y concepciones matem\u00e1ticas y cient\u00ed\u00adficas. Se sobrevalor\u00f3 aun m\u00e1s el aspecto intelectual y se redujo la importancia concedida a otros aspectos.<br \/>\nEl racionalismo influy\u00f3 en la teolog\u00ed\u00ada moderna y contempor\u00e1nea. Algunos racionalistas se inclinaron al \u00c2\u00ae DE\u00ed\u008dSMO. Existen, sin embargo, formas de racionalismo mezclado con ideas sobrenaturalistas que pueden identificarse en formas de interpretaci\u00f3n de movimientos tan conservadores como el fundamentalismo y su posici\u00f3n acerca de la infalibilidad, y sobre todo la inerrancia de las Escrituras.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[082]<\/p>\n<p>      Actitud o sistema que consiste en apoyarse en la raz\u00f3n exclusivamente para formular argumentos o enfocar problemas. El racionalismo excluye otros planteamientos: experiencia, intuici\u00f3n, inspiraci\u00f3n, consenso. La confianza total al elaborar el pensamiento se pone en la capacidad razonadora. M\u00e1s que hablar de racionalismo, hay que hablar de diversidad de estilos racionalistas: van desde el intelectualismo puro hasta el mecanicismo mental, desde lo l\u00f3gico a lo cr\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>    Es evidente que centrar todo el pensamiento en la raz\u00f3n y excluir otras fuentes de informaci\u00f3n, de relaci\u00f3n y de conocimiento, no responde a la realidad de la vida ni a la experiencia. Tambi\u00e9n es incompatible con la revelaci\u00f3n que evidentemente est\u00e1 por encima de la raz\u00f3n. El racionalismo moderno brot\u00f3 sobre todo con Descartes y Kant, que coincidieron en considerar s\u00f3lo de atenci\u00f3n filos\u00f3fica lo que brota de la inteligencia. Ambos excluyen las verdades o los presupuestos espirituales (Dios, alma, otra vida) de la Filosof\u00ed\u00ada. Al escapar de la argumentaci\u00f3n l\u00f3gica y del raciocinio, ni se afirman ni se niegan, simplemente se excluyen, lo que es exagerado e inexacto. Ambos \u00abracionalistas\u00bb, l\u00f3gico el primero y cr\u00ed\u00adtico el segundo, no admiten m\u00e1s conocimiento que el natural. El espirtual es cuesti\u00f3n de fe, no de ciencia ni de filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. raz\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Terminolog\u00ed\u00ada y significado.-II. Formas de racionalismo.-III. \u00abFides quaerens intellectum\u00bb.-IV. El racionalismo de los ss. XVII-XVIII.<\/p>\n<p>I. Terminolog\u00ed\u00ada y significado<br \/>\nA primera vista racionalismo no expresa sino lo que es propio de la raz\u00f3n, el \u00e1mbito de sus competencias y el campo de su actividad. Esto significar\u00ed\u00ada que \u00abrazonable\u00bb o conforme a raz\u00f3n es equivalente a \u00abracionalista\u00bb o conforme al racionalismo. De hecho es \u00e9ste un esquema con el que se ha procedido con frecuencia al interpretar fen\u00f3menos de la vida moderna y contempor\u00e1nea. Muestra de ello es el hecho de que las distintas interpretaciones del mundo y de la vida se suelen considerar como racionalistas o como irracionalistas. El mismo lenguaje se opone a tal simplificaci\u00f3n. No es sorprendente que concepciones catalogadas como irracionalistas sean parad\u00f3jicamente muy razonables y que por el contrario concepciones asumidas como racionalistas resulten a la postre irracionales. Esto se explica por el hecho de que \u00abracionalismo\u00bb y \u00abracionalista\u00bb son t\u00e9rminosque por una parte hacen valer la raz\u00f3n o lo racional en oposici\u00f3n a otras capacidades o actividades, como son la voluntad, la imaginaci\u00f3n, el sentimiento, etc., y por otra parte consideran como propia y espec\u00ed\u00adfica de la raz\u00f3n una determinada forma de actividad, que no tiene por qu\u00e9 ser aceptada. M\u00e1s a\u00fan, por el hecho de ser determinada, \u00e9sta o aqu\u00e9lla, es l\u00f3gico que est\u00e9 destinada a ser sustituida por otra.<\/p>\n<p>Se explica as\u00ed\u00ad que el racionalismo, de suyo un fen\u00f3meno caracter\u00ed\u00adstico del pensamiento moderno, siga una trayectoria accidentada, provocando una y otra vez reacciones en contra, bien de forma total, al considerar que ofrece una visi\u00f3n sesgada de la realidad, bien de forma parcial, pero no menos radical, en cuanto que frente a la visi\u00f3n m\u00e1s bien uniforme y homog\u00e9nea se pretende hacer entrar en juego otros elementos y ofrecer as\u00ed\u00ad una visi\u00f3n m\u00e1s compleja. Otro factor que acent\u00faa la limitaci\u00f3n del racionalismo es la imagen que de \u00e9l se da. Una cosa es lo que nos dejaron escrito autores tan se\u00f1eros como Descartes o Lessing, a quienes muy bien puede considerarse como figuras altamente representativas del racionalismo, y otra cosa muy diferente la imagen estereotipada que de ellos se nos presenta con frecuencia.<\/p>\n<p>El racionalismo ha oscilado entre la fascinaci\u00f3n de su programa, en el que se hace valer la vigencia de lo racional, fuente a su vez de la justicia y de la libertad, y la decepci\u00f3n debida no s\u00f3lo a los obst\u00e1culos que encuentra su realizaci\u00f3n, sino sobre todo a las contradicciones internas de la propia concepci\u00f3n racionalista. La historia del \u00e9xito del racionalismo es tambi\u00e9n la historia de su fracaso. Es de suponer adem\u00e1s que este vaiv\u00e9n incesante, que se retrotrae a los albores del pensamiento filos\u00f3fico, forma parte ya del destino humano, puesto que de una parte no se concibe que la vida humana pueda asentarse sobre bases que no sean racionales, y por otra parte esto lleva consigo la tendencia a supeditarlo todo a principios y normas racionales, que como tales tienen la pretensi\u00f3n de ser universales y por consiguiente de tener vigencia por igual para los m\u00e1s distintos fen\u00f3menos, con independencia de cu\u00e1l sea su \u00ed\u00adndole propia -algo tan inevitable y constructivo como, al mismo tiempo, problem\u00e1tico y destructivo, puesto que con ello se cuestiona por principio el ser de cada cosa.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva de reconocimiento, incluso de exaltaci\u00f3n, de lo diferente el tema del racionalismo cobra, por contraste con el vac\u00ed\u00ado que ha dejado y sigue dejando, una renovada actualidad.<\/p>\n<p>II. Formas de racionalismo<br \/>\nSon varias las formas de racionalismo: el metaf\u00ed\u00adsico defiende la unidad o coincidencia entre los principios de la raz\u00f3n y aquellos por los que se rige la realidad; el racionalismo te\u00f3rico-cognoscitivo defiende que el acceso a la realidad, con garant\u00ed\u00adas de verdad, es p\u00f3sible \u00fanicamente mediante la raz\u00f3n, no mediante los sentidos o la imaginaci\u00f3n; el racionalismo metodol\u00f3gico sostiene que el proceso de conocimiento de la verdad se ha de atener rigurosamente a ideas claras y distintas, lo cual se ha identificado con frecuencia con un procedimiento que se atiene estrictamente al modelo matem\u00e1tico; el racionalismo filos\u00f3fico jur\u00ed\u00addico entiende que, a diferencia de una consideraci\u00f3n en que lo hist\u00f3rico es elemento fundamental, la esencia de los sistemas jur\u00ed\u00addicos se apoya en un derecho natural de \u00ed\u00adndole supratemporal y absolutamente v\u00e1lido; el racionalismo \u00e9tico entiende por su parte que la existencia de acciones \u00e9ticamente buenas s\u00f3lo se puede garantizar mediante el conocimiento racional del bien mismo, sin tener en cuenta los factores volitivos emocionales. Cabe hablar tambi\u00e9n de un racionalismo teol\u00f3gico, que tiende a hacer valer la argumentaci\u00f3n racional de una forma excesiva, bien porque no valora adecuadamente que la teolog\u00ed\u00ada tiene que ver en todo caso con el misterio, o porque prescinde en su reflexi\u00f3n y en su lenguaje de un contacto permanente con las fuentes de la fe o porque pasa por alto que la conceptualizaci\u00f3n racional que utiliza representa en el mejor de los casos una forma determinada de considerar la raz\u00f3n, no identificable con la raz\u00f3n misma.<\/p>\n<p>III. \u00abFides quaerens intellectum\u00bb<br \/>\nEn la Edad Media se cultiv\u00f3, por parte de algunos autores, un tipo de teolog\u00ed\u00ada que hoy podr\u00ed\u00ada parecer excesivamente audaz. Baste mencionar a san Anselmo y a Ricardo de san Victor. Intentaron desentra\u00f1ar nada menos que el misterio de los misterios, la Trinidad, bajo los aspectos de m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil comprensi\u00f3n: unidad de esencia o naturaleza; diferencia de las personas entre s\u00ed\u00ad, simult\u00e1neamente con su esencial conexi\u00f3n; el constitutivo formal del concepto de persona; diferencia entre \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb del Hijo por el Padre y \u00abprocesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, no del Padre por el Hijo, sino del Padre y del Hijo; relaci\u00f3n entre la Trinidad y la Encarnaci\u00f3n del Verbo; presencia de la Trinidad en la creaci\u00f3n; inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el alma humana, etc&#8230;<\/p>\n<p>Estas y otras cuestiones similares ser\u00ed\u00adan hoy consideradas como excesivas por parte de un racionalismo consciente de s\u00ed\u00ad mismo, en cuanto que exceden las posibilidades de la raz\u00f3n misma. Seg\u00fan eso san Anselmo y Ricardo de san V\u00ed\u00adctor, que reiteradamente invocan la raz\u00f3n y declaran atenerse a ella, habr\u00ed\u00adan defendido un racionalismo de un alcance mayor y de mayores pretensiones que el desarrollado en la Edad Moderna. La proclamaci\u00f3n de la raz\u00f3n y la invocaci\u00f3n de la misma por parte de los autores mencionados implica ciertamente una visi\u00f3n peculiar de la raz\u00f3n, diferente de la que hoy es m\u00e1s o menos vigente, pero dista mucho de ser ingenua. Antes bien, se trata de una concepci\u00f3n que estuvo acampa\u00f1ada a lo largo del per\u00ed\u00adodo medieval de una reflexi\u00f3n sobre la naturaleza, propiedades y funciones de las facultades, su relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, su radicaci\u00f3n en un \u00fanico principio an\u00ed\u00admico, etc.<\/p>\n<p>Los aspectos que en este contexto interesa resaltar son los siguientes. En primer lugar, la raz\u00f3n es aqu\u00ed\u00ad la \u00abratio superior\u00bb, aquella que a diferencia de la \u00abratio inferior\u00bb est\u00e1 vuelta constitutivamente hacia contenidos inteligibles superiores, y en definitiva hacia la realidad suprema. Simult\u00e1neamente desde ese \u00e1mbito que por naturaleza le corresponde la raz\u00f3n est\u00e1 llamada a lograr una visi\u00f3n de la realidad como tal, de su sentido. La especulaci\u00f3n racional sobre el misterio, lejos de moverse en el vac\u00ed\u00ado, es consciente de responder a la naturaleza de la raz\u00f3n misma y de tocar por otra parte de cerca el n\u00facleo de la realidad. La especulaci\u00f3n trinitaria no es por tanto un cap\u00ed\u00adtulo de la vida intelectual entre otros; es por el contrario el principio y la fuente de la intelectualidad misma. En segundo lugar, pero muy en relaci\u00f3n con lo que acabo de decir, a la raz\u00f3n le es natural hablar de la Trinidad porque lleva en s\u00ed\u00ad la huella del misterio por excelencia; es imagen del mismo, y por tanto hablar de s\u00ed\u00ad misma, reflexionar sobre su propia \u00ed\u00adndole y sobre su actividad lleva a una actualizaci\u00f3n, a un hacer que quede reflejada en su lenguaje y en su pensamiento lo que es principio ontol\u00f3gico de su ser y de su actividad. Por extra\u00f1o que pueda parecer, hablar de la Trinidad era tanto hablar del misterio y por tanto de un contenido que excede por su infinitud el \u00e1mbito de la actividad humana, como hablar desde el misterio porque en \u00e9l el hombre se sent\u00ed\u00ada y se sab\u00ed\u00ada implantado. De ah\u00ed\u00ad que, en tercer lugar, el lenguaje de la raz\u00f3n ten\u00ed\u00ada su origen en la fe y revert\u00ed\u00ada hacia ella, se sab\u00ed\u00ada deudor y dependiente de la fe, pero al mismo tiempo se nutr\u00ed\u00ada de ella.<\/p>\n<p>La idea de que la raz\u00f3n era esclava o sierva de la fe y de que por consiguiente no se ejercitaba libremente ni se encontraba a s\u00ed\u00ad misma responde a un prejuicio de \u00e9poca muy posterior, aquella en que el cultivo de la raz\u00f3n se ejercitaba libre y espont\u00e1neamente en contacto con el misterio y como expresi\u00f3n del mismo. Por este motivo es preciso recordar, en cuarto y \u00faltimo lugar, que la actividad de la raz\u00f3n era tanto argumentaci\u00f3n racional como meditaci\u00f3n y veneraci\u00f3n del misterio. De ah\u00ed\u00ad que estos te\u00f3logos invoquen a Dios y oren, no simplemente en cumplimiento de una costumbre ni s\u00f3lo como expresi\u00f3n de gratitud por un favor recibido, sino como manifestaci\u00f3n del sentido \u00faltimo de aquello en que se estaban ejercitando.<\/p>\n<p>IV. El racionalismo de los ss XVII-XVIII<br \/>\nEso parece perdido para siempre, cual si perteneciera a un mundo que hubiera dejado de existir definitivamente. El racionalismo, tal como se fue desarrollando a lo largo de los siglos XVII y XVIII, supone en buena medida un vuelco progresivo de la forma como siglos atr\u00e1s la raz\u00f3n se hab\u00ed\u00ada entendido a s\u00ed\u00ad misma. De considerarse como inmersa y radicada en el misterio de la Trinidad pasa a concebir a Dios seg\u00fan su propia medida. En un primer estado a\u00fan se sigue viendo como natural la ocupaci\u00f3n, por parte de la raz\u00f3n, con lo absoluto, trascendente, infinito, etc., pero se tiende a eliminar aquello que es formalmente misterio para dejar paso a lo que se va filtrando y destilando como idea clara y distinta. El objeto de la actividad racional no es en modo alguno la Trinidad, sino el Dios uno y simple. A\u00fan as\u00ed\u00ad, a ese Dios se le consideraba como a un ser personal, aunque no en un sentido trinitario. En una segunda fase el racionalismo deriv\u00f3 hacia una despersonalizaci\u00f3n completa de Dios, a quien de forma un tanto vaga se concibe como \u00abomnitudo realitatis\u00bb, si bien todav\u00ed\u00ada se le sigue considerando como el ser supremo. En una tercera fase, lo que en un principio fue prescindir del misterio va a terminar en una negaci\u00f3n de la realidad misma de Dios, puesto que se la concibe como mera proyecci\u00f3n de la actividad humana.<\/p>\n<p>El llamado racionalismo cr\u00ed\u00adtico ha vuelto a insistir en considerar a la raz\u00f3n humana desprovista de toda posible, hipot\u00e9tica o ideal, conexi\u00f3n con contenidos trascendentes, como \u00fanico principio de conocimiento y como \u00fanica norma de acci\u00f3n. Su peculiaridad est\u00e1 en que por una parte se presenta con un car\u00e1cter conjetural en el sentido de que las teor\u00ed\u00adas deben ser ajenas a todo dogmatismo y ser \u00abfalsables\u00bb, y por tanto estar sometidas al veredicto de la experiencia; por otra parte, una concepci\u00f3n ontol\u00f3gica o metaf\u00ed\u00adsica es v\u00e1lida \u00fanicamente por su potencial cr\u00ed\u00adtico, \u00abcontraf\u00e1ctico\u00bb, pero es verdadera solamente si se ve confirmada por una experiencia cient\u00ed\u00adfica. No es pues \u00e9ste un tipo de racionalismo del que quepa esperar ning\u00fan planteamiento positivo y v\u00e1lido respecto del problema de Dios y menos respecto de la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica de la Trinidad.<\/p>\n<p>Y sin embargo tiene sentido en la actualidad, en relaci\u00f3n con un deseado uso recto de la raz\u00f3n y por tanto con una racionalidad aut\u00e9ntica, la doctrina de la Trinidad; no ciertamente en cuanto que esto haya de implicar reproducir concepciones del pasado, que han dejado de estar insertadas en el proceso racional actual, sino en cuanto que una nueva lectura de las mismas puede hacer ver la vigencia de un modelo teol\u00f3gico en la configuraci\u00f3n de la racionalidad. Los aspectos a tener en cuenta ser\u00ed\u00adan los siguientes: 1\u00c2\u00b0 La Trinidad puede estimular un tipo de pensamiento en el que unidad y pluralidad sean consideradas como igualmente fundamentales y representar as\u00ed\u00ad un correctivo permanente de la abstracci\u00f3n, que tiene lugar tanto si considera la unidad con independencia de la pluralidad como si ocurre lo contrario y, tal como es frecuente hoy en d\u00ed\u00ada, se hace valer ret\u00f3ricamente lo plural al margen de lo que une y da sentido. 2\u00c2\u00b0 Cabe hacer una observaci\u00f3n similar acerca de la relaci\u00f3n entre identidad y diferencia. La Trinidad como modelo de pensamiento exige que se tengan en cuenta ambas y sean vistas en su implicaci\u00f3n mutua. La acentuaci\u00f3n de la diferencia en nuestros d\u00ed\u00adas es comprensible porque el triunfo de un racionalismo abstracto ha llevado a la valoraci\u00f3n unilateral de lo id\u00e9ntico en detrimento de lo diferente. Pero esto tampoco puede hacer olvidar que lo deferente no es pensable si no es por referencia a lo id\u00e9ntico, como no es menos cierto que la identidad s\u00f3lo puede ser pensada operativamente se se la ve como presente en lo diferente de s\u00ed\u00ad misma. 3\u00c2\u00b0 El modelo trinitario es igualmente de inter\u00e9s en relaci\u00f3n con las teor\u00ed\u00adas actuales sobre el di\u00e1logo y la comunicaci\u00f3n, por cuanto \u00e9stas s\u00f3lo pueden tener sentido si el deseable consenso es fruto de la confluencia de pareceres diferentes y el disenso est\u00e1 en principio legitimado. 4\u00c2\u00b0 La Trinidad, por lo mismo que implica una doctrina concreta sobre Dios, concebido personalmente, fomenta la vigencia de \u00abvalores\u00bb que, a la vez que son trascendentes, tienen como piedra toque y de contraste la dignidad infinita de la persona. 5\u00c2\u00b0 Dada su conexi\u00f3n con la Encarnaci\u00f3n y con la Creaci\u00f3n, la Trinidad, en contra de lo que pudiera parecer desde la perspectiva de una visi\u00f3n de lo trascendente como algo simplemente lejano, es fundamento metaf\u00ed\u00adsico de una concepci\u00f3n unitaria de la realidad como tal. 6\u00c2\u00b0 Por \u00faltimo, cabe recordar el alcance simb\u00f3lico de la Trinidad en su car\u00e1cter de cierre y de perfecci\u00f3n a un tiempo, lo cual proyecta sobre la visi\u00f3n del mundo la idea de que \u00e9ste est\u00e1 llamado a su propia culminaci\u00f3n en Dios mismo.<\/p>\n<p>[-> Anselmo, san; Creaci\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Filosof\u00ed\u00ada; Hijo; Misterio; Padre; Procesiones; Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; Trinidad.]<br \/>\nMariano \u00ed\u0081lvarez G\u00f3mez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Es el mito de una raz\u00f3n absolutamente aut\u00f3noma (\u00abel cielo estrellado por encima de m\u00ed\u00ad; la ley moral dentro de m\u00ed\u00ad\u00bb), totalizante, capaz de satisfacer la perenne aspiraci\u00f3n a la identidad, que excluye todo lo que no es inteligible, incluido el mal, el error y el pecado, o que pretende \u00absuperar\u00bb todo esto, ofreciendo incluso la salvaci\u00f3n (gnosticismo).<\/p>\n<p>El racionalismo gnoseol\u00f3gico fundamenta el conocimiento en las categor\u00ed\u00adas cognoscitivas \u00aba priori\u00bb, eventualmente divinas, innatas, independientes de los datos de la experiencia.<\/p>\n<p>Se opone al empirismo, al sensismo, al escepticismo (forma parad\u00f3jica de racionalismo). Se hace metaf\u00ed\u00adsico, o absoluto, cuando se identifica a la racionalidad con la realidad: \u00bb Pensar y ser es lo mismo\u00bb (Parm\u00e9nides); \u00abel \u00f3rden y la conexi\u00f3n de las ideas es id\u00e9ntico al orden y a la conexi\u00f3n de las cosas\u00bb (SpinoZa, Etica, 11, 7); \u00ablo que es racional es real y lo que es real es racional\u00bb (Hegel, Filosof\u00ed\u00ada del derecllo, pr\u00f3logo).<\/p>\n<p>El racionalismo moral hace de la raz\u00f3n subjetiva no s\u00f3lo la promulgadora, sino incluso la legisladora del obrar humano, variando entre el intelectualismo \u00e9tico y el formalismo. Es t\u00ed\u00adpica la moral \u00abaut\u00f3noma\u00bb de Kant, basada en la \u00abraz\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb, que no se comprender\u00ed\u00ada sin la \u00bb raz\u00f3n pura\u00bb. En los \u00ablibrepensadores ingleses\u00bb y \u00ablibertinos\u00bb franceses del siglo XVII, el racionalismo moral va unido al religioso: rechazo de toda realidad no claramente inteligible, de toda autoridad que pretenda definir dogmas. de toda revelaci\u00f3n que no sea \u00abnatural\u00bb (religi\u00f3n natural).<\/p>\n<p>El racionalismo ha tomado hist\u00f3ricamente varias formas, entre ellas la Ilustraci\u00f3n (con su \u00faltimo reto\u00f1o: la Diosa Raz\u00f3n de la Revoluci\u00f3n francesa) y el materialismo dial\u00e9ctico (con su \u00faltimo retofio: el socialismo real).<\/p>\n<p>S. Spera<\/p>\n<p>Bibl.: B, Groth, Racionalismo, en DTF, 1095- 1097; K. Hecker, Racionalismo, en SM, Y 740-746; E, Kant, Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1994. K. Marx, Sobre la religi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974; G. Gusdorf, La conciencia cristiana en el siglo de las luces, Verbo Divino, Estella 1977<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. EXPLICACI\u00ed\u201cN DEL CONCEPTO. En filosof\u00ed\u00ada, bajo la denominaci\u00f3n de \u00abracionalismo\u00bb (del lat. ratio= raz\u00f3n entendimiento) se comprenden las convicciones y teor\u00ed\u00adas que opinan que por medio de la raz\u00f3n se puede entender suficientemente la realidad y, en consecuencia, obrar \u00abrazonablemente\u00bb. El racionalismo se opone al empirismo (en el plano del conocimiento), al irracionalismo (en el plano del uso de la raz\u00f3n) y al utilitarismo y el hedonismo (en el plano de la \u00e9tica). Va tambi\u00e9n contra toda religi\u00f3n revelada que, como se sabe, ve la fuente del conocimiento no en la raz\u00f3n, sino en la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>K. Popper ha introducido la distinci\u00f3n entre racionalismo \u00abcl\u00e1sico\u00bb y racionalismo \u00abcr\u00ed\u00adtico\u00bb (cf La sociedad abierta y sus enemigos, 1944).<\/p>\n<p>2. EL RACIONALISMO EN LA HISTORIA DE LA FILOSOF\u00ed\u008dA. Las primeras manifestaciones del racionalismo occidental se advierten ya en la filosof\u00ed\u00ada griega, en los presocr\u00e1ticos. Sin embargo, el racionalismo cl\u00e1sico no comienza a desarrollarse hasta S\u00f3crates, que distingue rigurosamente entre saber aut\u00e9ntico, mera opini\u00f3n y creencia. El conocimiento aut\u00e9ntico se distingue de la mera opini\u00f3n porque est\u00e1 motivado. Su verdad est\u00e1 asegurada con pruebas. Seg\u00fan Arist\u00f3teles, se da aut\u00e9ntico conocimiento cuando se conocen las causas por las que algo es como es. Distingue \u00e9l entre conocimiento mediato (las conclusiones l\u00f3gicas deducidas de supuestos primeros) y saber inmediato (conocimiento de la verdad de los primeros principios). El ejemplo cl\u00e1sico de semejante ideal de conocimiento lo representa la geometr\u00ed\u00ada euclidiana, donde de las proposiciones supremas (axiomas o postulados) se deducen l\u00f3gicamente todas las dem\u00e1s proposiciones. Todas las proposiciones de ese sistema se presentan seguras de su verdad: las primeras por el conociiniento inmediato, las restantes por deducci\u00f3n l\u00f3gica. Arist\u00f3teles con su concepci\u00f3n dej\u00f3 su impronta en la alta escol\u00e1stica medieval (cf Tom\u00e1s de Aquino), y su influjo puede rastrearse hasta la Edad Moderna.<\/p>\n<p>Pero el problema b\u00e1sico es y sigue siendo el conocimiento inmediato de las verdades primeras. El racionalismo de la Edad Moderna intenta encontrar una respuesta. De acuerdo con esto, presenta dos formas: como intelectualismo (Descartes, Pascal, Spinoza) y \u00e9mpirismo (Bacon, Locke, Berkeley). El intelectualismo se designa com\u00fanmente tambi\u00e9n racionalismo. Para \u00e9l intelectualismo, la fuente del conocimiento inmediato es la intuici\u00f3n intelectual; en cambio, para el empirismo lo es la experiencia. Kant intenta una s\u00ed\u00adntesis de intelectualismo y empirismo, sustituyendo el realismo anterior por el idealismo trascendental, que se basa en la interpelaci\u00f3n trascendental: la cuesti\u00f3n de las condiciones de posibilidad del conocimiento. La certeza del conocimiento dice relaci\u00f3n, seg\u00fan Kant, no a una realidad exterior, sino a las formas de la experiencia, que est\u00e1n determinadas por las estructuras de la facultad de conocer. Sin embargo, la soluci\u00f3n kantiana ha tropezado con la cr\u00ed\u00adtica de la ciencia m\u00f3derna, motivada por idos \u00abdescubrimientos\u00bb: primero, el descubrimien;o de geometr\u00e1as no euclidianas y, segundo, por la formulaci\u00f3n de una f\u00ed\u00adsica no newtoniana (Einstein).<\/p>\n<p>Del ideal del racionalismo cl\u00e1sico (certeza del conocimiento) se aparta el racionalismo cr\u00ed\u00adtico tal como lo estableci\u00f3 K. Popper en los a\u00f1os treinta (cf L\u00f3gica de la investigaci\u00f3n). La exigencia de un conocimiento seguro -como lo muestra Popper- es irrealizable.<\/p>\n<p>Por eso el racionalismo cr\u00ed\u00adtico renuncia a ese ideal y propugna un falibilismo consecuente: no existe ning\u00fan conocimiento absolutamente cierto, porque el hombre puede siempre equivocarse en la soluci\u00f3n de sus problemas cognoscitivos. La certeza del conocimiento no coincide con la aspiraci\u00f3n a la verdad. El ideal cognoscitivo de Popper se caracteriza por la tenaz aspiraci\u00f3n a un conocimiento del contenido que en realidad s\u00f3lo posee el status de presunci\u00f3n. En este sentido,. todo saber es \u00abhipot\u00e9tico\u00bb, lo que no ha de conducir al relativismo, ya que el conflicto de las teor\u00ed\u00adas permite por lo menos un saber aproximativo. Por eso hay que someter a comprobaci\u00f3n las teor\u00ed\u00adas y hay que criticarlas. As\u00ed\u00ad pues, en lugar de la- exigencia de fundamentaci\u00f3n tenemos en el racionalismo cr\u00ed\u00adtico la exigencia del an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico..<\/p>\n<p>Por tanto, en el racionalismo cr\u00ed\u00adtico no se abandona la b\u00fasqueda de la verdad en el sentido de b\u00fasqueda de un conocimiento del contenido, ya que, a diferencia de Kant, se adhiere al \u00abrealismo\u00bb: El racionalismo cr\u00ed\u00adtico se opone tambi\u00e9n a la tendencia del empirismo a afirmar la pura experiencia, que, seg\u00fan su concepci\u00f3n, no existe. La experiencia est\u00e1 ya siempre \u00abempapada de teor\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>3. RACIONALISMO Y TEOLOG\u00ed\u008dA MODERNA. En teolog\u00ed\u00ada se entiende por \u00abracionalismo\u00bb la concepci\u00f3n seg\u00fan la cu\u00e1l la adhesi\u00f3n ala fe\u00c2\u00b0descansa en el conocimiento racional y la verdad de la fe se puede demostrar con argumentos de raz\u00f3n. Pero tampoco la credibilidad de la fe se puede demostrar positivamente. El concilio Vaticano I conden\u00f3 reiteradamente tal racionalismo (cf DS 3028, 3032, 3041). Bajo el veredicto de racionalismo cae tambi\u00e9n la opini\u00f3n de que la autocomunicaci\u00f3n de Dios verificada hist\u00f3ricamente se puede demostrar con la palabra humana. Sin embargo, lo \u00fanico demostrable es la existencia de un mensaje que afirma de s\u00ed\u00ad mismo que es la palabra de Dios. Aunque esta pretensi\u00f3n no se puede refutar \u00faltimamente con argumentos de raz\u00f3n, con todo, la verdad de esta pretensi\u00f3n s\u00f3lo puede conocerse con la fe.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n de la fe ante la raz\u00f3n supone que se puede demostrar antes de la adhesi\u00f3n a la fe, que en la elecci\u00f3n entre fe e increencla la increencia es arbitraria, y justamente por ello no puede justificarse. Mas con ello no se demuestra el car\u00e1cter no arbitrario de la adhesi\u00f3n de la fe. \u00danicamente se puede probar que no est\u00e1 justificado el reproche de arbitrariedad hecho a la fe, y s\u00ed\u00ad lo est\u00e1 el hecho a la increencia.<\/p>\n<p>El conocimiento de la raz\u00f3n y el conocimiento de la fe no pueden \u00faltimamente oponerse, aunque a menudo est\u00e1n en una relaci\u00f3n mutua conflictiva. El conocimiento de la raz\u00f3n se refiere al conocimiento general de la realidad, que se puede adquirir independientemente de la fe. El conocimiento de la fe se refiere a un conocimiento para el cual hay que recurrir a la autocomunicaci\u00f3n de Dios. El conocimiento de la raz\u00f3n dice una relaci\u00f3n ante todo negativa al conocimiento d\u00e9 la fe. No puede ni demostrar la fe, ni refutarla, ni hacerla comprensible. ,Por eso la raz\u00f3n no tiene respecto a la fe una funci\u00f3n de apoyo, sino m\u00e1s bien una funci\u00f3n de filtro. Con esto se quiere decir, expuesto negativamente, que no se puede creer nada que contradiga a una raz\u00f3n que mantiene justificadamente su-autonom\u00ed\u00ada. Esa raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica preserva a la fe de la superstici\u00f3n. -Y en esa raz\u00f3n est\u00e1 interesada la fe en atenci\u00f3n a si misma. Se puede afirmar absolutamente que la fe fonienta la independencia` de la raz\u00f3n y que se opone a la raz\u00f3n (con argumentos de raz\u00f3n) cuando \u00e9sta contraviene sus propias leyes (lo que, por supuesto, no es.ninguna prueba de la verdad d\u00e9 la fe).<\/p>\n<p>Con la expresi\u00f3n una \u00abraz\u00f3n iluminada por la fe\u00bb se indica el uso de la raz\u00f3n dentro de la fe,<br \/>\nBIBL.: ALBERT H., Traktat \u00fcber kritische Vernurrft, Tubinga 1968; ID, Traktat fiber rationale Praxis, Tubinga 1978; ID, Die Wissenschaft und die Fehlbarkeit der Vernunft, Tubinga 1982; ID, Freiheit und Ordnung, Tubinga 1986; ID, Kritik der reinen Erkenntnislehre, Tubinga 1987; HECKER K. art., Racionalismo, en SM V, 740746; KNAUER P., Der Glaube kommt vom Hdren, Bamberg 1968; POPPER K., La l\u00f3gica de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, Madrid 1973; ID, L\u00e1sociedad abierta y sus enemigos, Buenos Aires 1967; PoTTMEYER H.J., Der Glaube vor dem Anspruch der Wfssenschaft, Friburgo-Basilea-Viena 1968.<br \/>\nB. Groth<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>1. El concepto<br \/>\nR. designa una determinada concepci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano acerca de s\u00ed\u00ad mismo. Esta concepci\u00f3n se define, de un lado, por la interpretaci\u00f3n de la existencia humana en cuanto al contenido, y, de otro lado, por la manera de reflexi\u00f3n bajo la cual una existencia consciente da raz\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma. Una \u00abmentalidad\u00bb racionalista, de la que en el sentido de la segunda definici\u00f3n se puede hablar como del estilo fundamental de \u00e9pocas enteras, se caracteriza por el empe\u00f1o de reducir clara y coherentemente al concepto los elementos y momentos constitutivos del mundo del esp\u00ed\u00adritu (en cierto modo seg\u00fan la m\u00e1xima de Wittgenstein: \u00ablo que se puede decir, se puede decir claramente\u00bb). Frente a esto, un r. material positivo cree que puede explicar plenamente la vida del esp\u00ed\u00adritu a partir de la espontaneidad aut\u00f3noma de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, dado que el intento mencionado en primer lugar (el de una ilustraci\u00f3n racional del mundo del esp\u00ed\u00adritu), de ning\u00fan modo coincide necesariamente con la segunda tentativa, por la que &#8211; en lo referente al contenido &#8211; el esp\u00ed\u00adritu quiere hallar en s\u00ed\u00ad mismo el fundamento racional de tal ilustraci\u00f3n. Por el contrario, el r. relativo al contenido halla precisamente dentro del r. formal sus m\u00e1s variadas y opuestas afirmaciones: el sensualismo o -> empirismo en el terreno epistemol\u00f3gico; el eudemonismo en el \u00e9tico; el -> liberalismo cl\u00e1sico en el de la econom\u00ed\u00ada nacional y de la pol\u00ed\u00adtica; ciertas variedades del -> supranaturalismo y del -> agnosticismo o del -> escepticismo en el religioso y metaf\u00ed\u00adsico, etc. Por consiguiente no es dif\u00ed\u00adcil darse cuenta de que el concepto de r. es generalmente ambivalente, de modo que en cada caso particular ha de definirse en funci\u00f3n del respectivo concepto contrario.<\/p>\n<p>2. El racionalismo como mentalidad de una \u00e9poca<br \/>\nEl r. en el sentido m\u00e1s general y formal como un empe\u00f1o de ilustraci\u00f3n conceptual del esp\u00ed\u00adritu por s\u00ed\u00ad mismo, visto abstracta y objetivamente, representa una fase en la mediaci\u00f3n de la -> conciencia consigo misma en la que \u00e9sta por primera vez se desata decididamente de su entrelazamiento con las cosas sabidas, y se vuelve sobre s\u00ed\u00ad para emprender una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica; o sea, representa una fase en la que la vida del esp\u00ed\u00adritu se desprende de su ingenua inmediatez respecto de la realidad, es decir, respecto de la determinaci\u00f3n previa por los contenidos en sentido amplio, procedentes de sus experiencias hist\u00f3ricas, y los distingue de s\u00ed\u00ad misma como sus contenidos; con lo cual adquiere frente a ellos la autonom\u00ed\u00ada del propio examen, la libertad de poder aceptar o rechazar. El r., como tal momento en la autoapropiaci\u00f3n reflexiva de la conciencia, significa &#8211; considerado hist\u00f3ricamente &#8211; la emancipaci\u00f3n, consciente en cuanto tal, por parte de un individuo o de una sociedad, que as\u00ed\u00ad se libera de una interpretaci\u00f3n de la realidad, dada de antemano autoritativamente o por mera costumbre, real en la pr\u00e1ctica espont\u00e1nea de la vida, o refleja en los esquemas ideol\u00f3gicos; interpretaci\u00f3n que, por el fracaso ante los nuevos problemas o debido a sus consecuencias catastr\u00f3ficas, se ha descalificado en su pretensi\u00f3n de descubrir un sentido. Esta es una emancipaci\u00f3n en forma de seguro convencimiento racional tocante a las categor\u00ed\u00adas y normas de la propia existencia, formulables en conceptos claros e inequ\u00ed\u00advocos y comprobables con evidencia intelectual. En este sentido, el r. ha hecho su aparici\u00f3n casi siempre en la fase final del logro de una integraci\u00f3n social dentro de una \u00e9poca en el medio de una experiencia sensible no sometida a discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa actitud racionalista, como tal crisis revolucionaria y en forma irreversible bajo diferentes aspectos, apareci\u00f3 en los siglos XVII y XVIII como respuesta a la cat\u00e1strofe f\u00ed\u00adsica y moral de la Iglesia cristiana en la guerra de los Treinta A\u00f1os, como tambi\u00e9n a la impotencia de la ortodoxia frente a las dimensiones de una moderna experiencia del mundo descubiertas en el -> humanismo y en las ciencias naturales; con otras palabras: apareci\u00f3 como expl\u00ed\u00adcita liquidaci\u00f3n de una era en la que se ten\u00ed\u00ada como lo m\u00e1s natural y obvio un cristianismo integrado filos\u00f3ficamente en sentido escol\u00e1stico y perfectamente asentado en la sociedad.<\/p>\n<p>3. El racionalismo de los siglos XVII y XVIII<br \/>\nEl \u00ed\u00admpetu racionalista de este movimiento que hizo \u00e9poca, resumido con frecuencia bajo la palabra -> ilustraci\u00f3n (v\u00e9ase tambi\u00e9n en ese art\u00ed\u00adculo la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica), filos\u00f3ficamente se manifest\u00f3 ante todo, por una parte, en la destrucci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica negativa de posiciones ideol\u00f3gicas que hab\u00ed\u00adan venido a ser problem\u00e1ticas, y, por otra, en el esbozo de los m\u00e1s variados sistemas explicativos, que trataban de basar la realidad en unas pocas premisas f\u00e1cilmente comprensibles, y de desarrollarla en forma inteligible a partir de ellas. En medio de ese movimiento tambi\u00e9n volvieron a recobrar vigencia de forma muy diversa algunos principios tradicionalmente cristianos.<\/p>\n<p>En este sentido tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada, en lo esencial, hall\u00f3 un acceso positivo a la tradici\u00f3n religiosa solamente concibiendo a \u00e9sta como una pr\u00e1ctica racional de la vida, es decir, como una fe que responde a la general utilidad y racionalidad de la naturaleza; y, guiada por este tan s\u00f3lido inter\u00e9s moral como por un principio hermen\u00e9utico, asimil\u00f3 la doctrina cristiana someti\u00e9ndola a un examen cr\u00ed\u00adtico bajo el criterio de su aportaci\u00f3n a la moralidad general. Al mismo tiempo someti\u00f3 especialmente la Biblia en parte a una reinterpretaci\u00f3n moralizante y, en parte, tambi\u00e9n a una cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica que salvara su concordancia con el a priori moral racional. Los que m\u00e1s consecuentemente siguieron este camino en el protestantismo fueron los llamados \u00abne\u00f3logos\u00bb, cuya acci\u00f3n se sit\u00faa entre 1740 y 1790, y al final del siglo los \u00abracionalistas cristianos\u00bb. Sin embargo, tambi\u00e9n fuera de estas escuelas, y en gran escala en el \u00e1mbito cat\u00f3lico mismo, se consideraba como presupuesto la confianza en la correspondencia demostrable entre las m\u00e1ximas racionales y las doctrinas cristianas; y adem\u00e1s la correcci\u00f3n t\u00e1cita de \u00e9stas a base de aqu\u00e9llas o la reducci\u00f3n f\u00e1ctica de lo cristiano a principios racionales era el procedimiento de la teolog\u00ed\u00ada que daba el tono.<\/p>\n<p>Sin embargo, si el r. de los siglos XVII y XVIII vino a marcar un ineludible viraje en la historia de las ideas, ello no se debi\u00f3 propiamente a la popularidad y penetraci\u00f3n de las concepciones formalmente racionalistas, sino m\u00e1s bien a la tentativa expresa, emprendida aqu\u00ed\u00ad por primera vez con todo rigor, de no limitarse ya a construir un modelo coherente de la realidad sobre la base de sencillas premisas a la postre irracionales o extrarracionales, sino de fundamentar la raz\u00f3n (y racionalidad) con absoluta transparencia no en otra cosa que en s\u00ed\u00ad misma, y as\u00ed\u00ad hacer del acto de pensar un objeto tan inmediato de s\u00ed\u00ad mismo, que el acto y el contenido del esp\u00ed\u00adritu, es decir, su pensar mismo y eso como lo cual \u00e9l se piensa vienen a ser id\u00e9nticos en una mediaci\u00f3n absoluta. El movimiento fundamental constitutivo de esta absoluta autopenetraci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu que comprende en un integral r. material y formal, que en cuanto tal no representa una mera posici\u00f3n contraria a los otros dise\u00f1os de sistemas formalmente racionalistas, sino &#8211; en consideraci\u00f3n de la necesaria mismidad del acto y de su t\u00e9rmino en la autodeterminaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu &#8211; una reflexi\u00f3n marcadamente nueva e irreversible, aparece ejemplarmente en las Meditationes de prima philosophia de Descartes, que aduce como prueba el hecho de que la verdad no se funda originariamente en el recurso del pensamiento a algo distinto de \u00e9l mismo como a su presunto fundamento, sino en el acto mismo de pensar en cuanto tal, con sus necesarias implicaciones.<\/p>\n<p>Esta autarqu\u00ed\u00ada de la racionalidad con respecto a la verdad, para Descartes y el r. que sigue sus huellas se funda en la absoluta inmediatez del pensar respecto de s\u00ed\u00ad mismo &#8211; alcanzada en el sum cogitans -, que en cuanto tal no deja el menor lugar a momento alguno extrasubjetivo de mediaci\u00f3n bajo cualquier respecto (ni siquiera a la intromisi\u00f3n de un \u00abenga\u00f1ador omnipotente\u00bb). Por lo que respecta al contenido, en su interpretaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma como facultad de combinar matem\u00e1ticamente &#8211; que se surte estrictamente de s\u00ed\u00ad misma, garantizada por una conciencia aprior\u00ed\u00adstica de Dios -, la absoluta transparencia del esp\u00ed\u00adritu a s\u00ed\u00ad mismo erige con plena autonom\u00ed\u00ada tanto un criterio formal de evidencia, como tambi\u00e9n un principio material del conocimiento (formulado por Descartes en la teor\u00ed\u00ada de las ideae innatae), que representa la condici\u00f3n necesaria y suficiente de todo sentido y, consiguientemente, la premisa tanto l\u00f3gica como ontol\u00f3gica de toda realidad dotada de sentido.<\/p>\n<p>4. La crisis del racionalismo y la situaci\u00f3n actual del problema<br \/>\nToda mentalidad racionalista ha ido acompa\u00f1ada &#8211; con necesidad dial\u00e9ctica &#8211; de un movimiento contrario o ha venido a parar en un movimiento de ese signo, el cual, contra la tendencia a lograr una visi\u00f3n de conjunto del mundo, comprensible y asegurada conceptualmente, ha puesto de relieve la multiplicidad de estratos del mundo todav\u00ed\u00ada no integrados racionalmente, los cuales constituyen una profundidad absolutamente inalcanzable y el abismo de la racionalidad. Tal movimiento general se manifest\u00f3 sobre todo, como reacci\u00f3n frente al r. del siglo de las luces, en un recurso a la tradici\u00f3n, no tanto superada, cuanto descartada por el racionalismo.<\/p>\n<p>Ahora bien, contra el nuevo r. formal y material de proveniencia cartesiana, este movimiento \u00abirracionalista\u00bb contra el totalitarismo de la raz\u00f3n no s\u00f3lo surgi\u00f3 como mera oposici\u00f3n f\u00e1ctica venida de fuera; m\u00e1s bien, por cuanto el r., en virtud de su visi\u00f3n de la absoluta automediaci\u00f3n de la facultad de comprender como esencia de la subjetividad, quer\u00ed\u00ada mediante una reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita convertir la autarqu\u00ed\u00ada de la racionalidad en base de un sistema universal, l\u00f3gicamente no pudo menos de abordar \u00e9l mismo en forma explicita el problema de la mediaci\u00f3n de la existencia espiritual, de su evidente finitud, o sea, dependencia, a pesar de toda espontaneidad.<\/p>\n<p>Este problema de la mediaci\u00f3n de la subjetividad racional alcanz\u00f3 su m\u00e1xima agudeza y significaci\u00f3n en la cuesti\u00f3n, que en principio s\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad sobre este trasfondo -puede plantearse por primera vez, acerca del posible sentido de la revelaci\u00f3n en general, por cuanto con ella se afirma la meta-racionalidad esencial de un sector de verdad, o la necesidad que por principio tiene el esp\u00ed\u00adritu de remitirse a determinadas experiencias hist\u00f3ricas. Con otras palabras: en la cuesti\u00f3n &#8211; seg\u00fan el dicho de Lessing &#8211; del abismo entre las \u00abverdades eternas de la raz\u00f3n\u00bb y las \u00abverdades accidentales de la historia\u00bb (-> fe e historia, -> historia e historicidad).<\/p>\n<p>Ahora bien, el flaco del r. de proveniencia cartesiana estaba en la restricci\u00f3n del problema &#8211; consecuente al enfoque principalmente cient\u00ed\u00adfico-natural &#8211; a la conexi\u00f3n objetiva del entendimiento con la sensibilidad concebida como mecanismo. Las correspondientes tentativas de soluci\u00f3n &#8211; como la teor\u00ed\u00ada de la gl\u00e1ndula pineal, el ocasionalismo o el paralelismo psicof\u00ed\u00adsico &#8211; se quedaron por tanto demasiado cortas ante la aut\u00e9ntica problem\u00e1tica: la dial\u00e9ctica de la inmediatez de la existencia espiritual respecto de s\u00ed\u00ad misma y de su mediaci\u00f3n f\u00e1ctica, cuyo indicio m\u00e1s palmario es simplemente la dependencia del entendimiento respecto de las percepciones de los sentidos, la cual a su vez s\u00f3lo se muestra con toda su importancia en la reivindicaci\u00f3n de verdad por parte de la revelaci\u00f3n en cuanto comunicaci\u00f3n sensible que no est\u00e1 al alcance del entendimiento.<\/p>\n<p>El nivel de este aut\u00e9ntico problema del r. s\u00f3lo lo alcanz\u00f3 Kant al hacerse cargo de que la inmediatez del \u00abyo\u00bb cognoscente respecto de s\u00ed\u00ad mismo (establecida como a priori teor\u00e9ticamente evidente por la filosof\u00ed\u00ada de cu\u00f1o cartesiano) era en verdad un problema de la libertad en tanto que ejercicio efectivo de la autodeterminaci\u00f3n totalmente inmediata y aut\u00f3noma de la raz\u00f3n, y de que, por tanto, la autonom\u00ed\u00ada del pensar no representa originariamente un \u00abdato\u00bb teor\u00e9tico, sino un \u00abimperativo categ\u00f3rico\u00bb como idea directriz constitutiva del existir pr\u00e1ctico, mientras que el conocimiento teor\u00e9tico se realiza por principio \u00fanicamente y siempre como mediaci\u00f3n de momentos formales aprior\u00ed\u00adsticos con contenidos emp\u00ed\u00adricos.<\/p>\n<p>En efecto, s\u00f3lo as\u00ed\u00ad la verdadera cuesti\u00f3n de la unidad entre mediaci\u00f3n por s\u00ed\u00ad mismo (autonom\u00ed\u00ada como libertad pr\u00e1ctica) y mediaci\u00f3n por otro (conocimiento teor\u00e9tico como experiencia) &#8211; cuesti\u00f3n proyectada hasta entonces hacia \u00abafuera\u00bb bajo un matiz cient\u00ed\u00adfico-natural, p. ej. en el problema de la posibilidad y garant\u00ed\u00ada de la coincidencia objetiva entre \u00abpensar\u00bb y \u00abser\u00bb, como mediaci\u00f3n entre una substancia \u00abespiritual\u00bb y una substancia \u00abextensa\u00bb &#8211; ven\u00ed\u00ada incorporada, como problema de la constituci\u00f3n de la raz\u00f3n misma, a su tentativa de fundamentarse absolutamente por s\u00ed\u00ad misma, y as\u00ed\u00ad quedaba en principio situada en su justo cauce.<\/p>\n<p>Esta agudizaci\u00f3n del dilema racionalista, consistente en que la raz\u00f3n, reconocida como fundada en s\u00ed\u00ad misma, deb\u00ed\u00ada a la vez pensarse como finita, es decir, como condicionada y por consiguiente no aut\u00f3noma, condujo a un problema de la \u00abraz\u00f3n absoluta\u00bb como la unidad de racionalidad teor\u00e9tica y pr\u00e1ctica, y ya no s\u00f3lo a abandonar el estilo racionalista de pensar para refugiarse en su \u00absombra\u00bb: a admitir de forma antirracionalista las dimensiones de la realidad que se hab\u00ed\u00adan hecho inaccesibles al razonar. El r., en virtud de una l\u00f3gica interna, se vio llevado a aquella problem\u00e1tica de la mediaci\u00f3n absoluta que la filosof\u00ed\u00ada \u00abrom\u00e1ntica\u00bb (- romanticismo) y el \u00ab- idealismo alem\u00e1n\u00bb convirtieron en su tema central, y que all\u00ed\u00ad condujo al memorable descubrimiento de la interpersonalidad como un integrante absoluto de la mediaci\u00f3n por s\u00ed\u00ad mismo y por otro en la personalidad y, consiguientemente, en la sociedad, como total y universal fundamento a priori, l\u00f3gico y ontol\u00f3gico, de toda realidad dotada de sentido, y con ello prepar\u00f3 la historia como medio absoluto de sentido.<\/p>\n<p>Este nuevo nivel &#8211; especulativo &#8211; de reflexi\u00f3n, al superar el plano de la disyunci\u00f3n &#8211; \u00fanico en el que el racionalismo pod\u00ed\u00ada constituirse, bien formalmente como alternativa frente a la expresi\u00f3n imprecisa del sentimiento de mismidad, bien formal y materialmente como tentativa radical de fundamentar la raz\u00f3n por s\u00ed\u00ad misma -, determin\u00f3 en forma radicalmente nueva el sentido de la racionalidad en general, a saber, como raz\u00f3n social hist\u00f3rica: como una determinada funci\u00f3n en el proceso social de mediaci\u00f3n; haciendo as\u00ed\u00ad que el r. mismo en su forma cl\u00e1sica viniese a resultar filos\u00f3ficamente inactual.<\/p>\n<p>Conforme a esto, tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n dominante en la filosof\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n, que en principio inaugur\u00f3 por primera vez el r., a saber, la cuesti\u00f3n del posible sentido y de la comunicabilidad de la revelaci\u00f3n, en adelante tendr\u00ed\u00ada que orientarse por el car\u00e1cter social e hist\u00f3rico del esp\u00ed\u00adritu como categor\u00ed\u00adas fundamentales constitutivas de la existencia humana.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. -> ilustraci\u00f3n &#8211; Adem\u00e1s de los manuales de historia de la filosof\u00ed\u00ada v\u00e9ase: G. W. F. Hegel, Ph\u00e4nomenologie des Geistes (Bamberg-W\u00fc 1807) espc. 488-547; W. Dilthey, Die Autonomie des Denkens. Der konstruktive Rationalismus und pantheistische Monismus: Gesammelte Schriften II (1914, St &#8211; G\u00f6 91957); \u00ed\u00addem, Leibniz und sein Zeitalter. Friedrich der Gro\u00dfe und die deutsche Aufkl\u00e4rung: Gesammelte Schriften 1I1(1926, St &#8211; G\u00f6 31962); H. Heimsoeth, Los seis grandes temas de la metaf\u00ed\u00adsica occidental (Rev de Occ Ma 91960); R. H\u00f3nigswald, Die Philosophie von der Renaissance bis Kant (Mn &#8211; B 1923); H. Heimsoeth, Metaphysik der Neuzeit (K\u00f6 1929); E. Cassirer, Filosof\u00ed\u00ada de la ilustraci\u00f3n (F de C Econ\u00f3m M\u00e9x 21950); G. Kr\u00fcger, Die Herkunft des philosophischen Selbstbewu\u00dftseins: Logos 22 (1933) 225-272 (ed. espec. Darmstadt 1962); Bath PrTh (31960) 16-378; Hirsch; W. Philipp, Das Werden der Aufk\u00e4rung in theologiegeschichtlicher Sicht (G\u00f6 1957); W. Krauss, Perspektiven und Probleme. Zur franz\u00f6sischen und deutschen Aufkl\u00e4rung (Neuwied 1956); E. Manuel (dir.), The Enlightenment (Englewood C\u00ed\u00adiffs 1965); K. Feiereis, Die Umpr\u00e4gung der nat\u00fcrlichen Theologie in Religionsphilosophie (L 1965); TV. Oelm\u00fcller, Die unbefriedigte Aufkl\u00e4rung (F 1969); E. R. Dodds, Los griegos y lo irracional (R de Occ Ma); J. Mar\u00e9chal, El conflicto entre el racionalismo y el empirismo en la filosof\u00ed\u00ada moderna anterior a Kant, (EI punto de partida de la metaf\u00ed\u00adsica fase 2) (Gredos Ma); A. Schopenhauer, La cu\u00e1druple ra\u00ed\u00adz del principio de la raz\u00f3n suficiente (V Su\u00e1rez Ma 1965); F. Ayala, La evasi\u00f3n de los intelectuales (C de E y D Sociales M\u00e9x); R. Calvo, Los motivos de las luchas intelectuales (Rialp Ma). Interpretaciones marxistas de la ilustraci\u00f3n en la serie Schriften-reihe der Arbeitsgruppe zur Geschichte der deutschen und franz\u00f6sischen Aufkl\u00e4rung (B este 1960 ss).<\/p>\n<p>Konrad Hecker<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Racionalismo (lat. <em>rationales<\/em>, de <em>ratio<\/em>, \u00abraz\u00f3n\u00bb) es la afirmaci\u00f3n de la supremac\u00eda de la raz\u00f3n humana y su suficiencia en todas las esferas de experiencia. Es el punto de vista de que la raz\u00f3n humana sola es suficiente para solucionar todos los problemas referentes a la naturaleza y destino del hombre. Esto no significa que todas las preguntas ser\u00e1n contestadas y todos los problemas resueltos, sino que, si ha de hallarse una soluci\u00f3n, solamente la raz\u00f3n humana es el instrumento para descubrirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En filosof\u00eda, la palabra se limitaba a quienes insisten en que la raz\u00f3n misma (<em>a priori<\/em>, esto es, sin la ayuda de los sentidos) es la fuente de todo conocimiento humano. El criterio de verdad no es sensorio sino deductivo. El racionalismo de este tipo est\u00e1 arraigado en el pensamiento de Plat\u00f3n. La palabra con frecuencia se asocia con los intentos de introducir en la filosof\u00eda los m\u00e9todos matem\u00e1ticos, como ocurre en los sistemas de Descartes, Leibnitz y Spinoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El racionalismo emp\u00edrico (<em>a posteriori<\/em>, esto es, con la ayuda de datos sensoriales) reemplaz\u00f3 al racionalismo puro con el desarrollo del pensamiento moderno. La obra de Francis Bacon, John Locke, John Stuart Mill, y muchos otros, es de extrema importancia en el desarrollo de la l\u00f3gica inductiva y el m\u00e9todo emp\u00edrico o cient\u00edfico. El m\u00e9todo emp\u00edrico de verificaci\u00f3n, as\u00ed como el de descubrimiento, es aclamado como la \u00fanica autoridad por pensadores que var\u00edan desde los te\u00edstas, por una parte, hasta los positivistas extremos, por la otra. Todos los racionalistas empiristas enfatizan la primac\u00eda de los datos sensoriales en la determinaci\u00f3n y verificaci\u00f3n de la verdad. No admiten otra autoridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la teolog\u00eda, el racionalismo ha estado presente a trav\u00e9s de la historia del hombre, pero se ha hecho m\u00e1s evidente en el pensamiento moderno. Esto significa que en la formulaci\u00f3n de creencias religiosas se usan exclusivamente las habilidades naturales del hombre. No se descansa en autoridad ni revelaci\u00f3n; nada, sino la propia raz\u00f3n humana. Se considera a la raz\u00f3n humana como plenamente competente para descubrir y definir las creencias religiosas sin ninguna ayuda sobrenatural o revelaci\u00f3n divina. Todos los datos religiosos deben ser hallados dentro de la experiencia natural u ordinaria del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En religi\u00f3n, el racionalismo puede tomar la forma de liberalismo o de antisobrenaturalismo, como ocurre en el humanismo o en el agnosticismo. Generalmente, el racionalismo enfatiza el desarrollo de todas las religiones modernas a partir de creencias y supersticiones primitivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo dieciocho, la influencia y el esp\u00edritu dominante en la Ilustraci\u00f3n era racionalista. Su expresi\u00f3n religiosa tom\u00f3 la forma de de\u00edsmo y agnosticismo. <em>The Age of Reason<\/em> por Tom Paine es el mejor representante norteamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Naturalismo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"402\">\n<li>Lecky, <em>History of Rationalism<\/em>; Y. Krikorian, ed., <em>Naturalism and the Human Spirit<\/em>; E. Brightman, <em>Nature and Values<\/em>; \u00abRationalism and Supernaturalism\u00bb, <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a><\/em>, IX, pp. 393\u2013402.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Warren C. Young<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (507). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">(Del lat\u00edn, ratio-raz\u00f3n, la facultad de la mente que constituye la base del c\u00e1lculo, es decir, de la raz\u00f3n discursiva)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El t\u00e9rmino se utiliza: (1) en un sentido exacto, para designar un momento espec\u00edfico en el desarrollo del pensamiento protestante en Alemania; (2) en un sentido m\u00e1s amplio y corriente, para abarcar el concepto (en relaci\u00f3n con el cual muchos escuelas pueden clasificase como racionalistas) de que la raz\u00f3n o el entendimiento humano, son la \u00fanica fuente y la prueba final de toda verdad.  Adem\u00e1s: (3) se ha aplicado ocasionalmente al m\u00e9todo de tratar teol\u00f3gicamente la raz\u00f3n revelada, verti\u00e9ndola en una forma razonada y utilizando categor\u00edas filos\u00f3ficas en su elaboraci\u00f3n.  En este art\u00edculo se analizar\u00e1n estos tres usos del t\u00e9rmino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1) La Escuela Alemana del Racionalismo teol\u00f3gico fue parte del movimiento m\u00e1s generalizado del siglo XVIII conocido como el \u201cSiglo de las Luces\u201d.  Se puede decir que debe su origen inmediato al sistema filos\u00f3fico de  Christian Wolff (1679-1754), que fue una modificaci\u00f3n, con caracter\u00edsticas aristot\u00e9licas, del sistema filos\u00f3fico de Leibniz, caracterizado espec\u00edficamente por su espiritualismo, determinismo y dogmatismo.  Esta filosof\u00eda y su m\u00e9todo ejercieron una profunda influencia en el pensamiento religioso alem\u00e1n contempor\u00e1neo, confiri\u00e9ndole un punto de vista racionalista en cuanto a teolog\u00eda y ex\u00e9gesis.  En t\u00e9rminos generales, la filosof\u00eda alemana del siglo XVIII fue tributaria de Leibniz, cuya \u201cTeodicea\u201d fue escrita principalmente en oposici\u00f3n al racionalismo de Bayle: se distingu\u00eda por una infiltraci\u00f3n del de\u00edsmo ingl\u00e9s y el materialismo franc\u00e9s, con las que, visto desde nuestra perspectiva actual, el racionalismo ten\u00eda gran afinidad, y hacia los cuales se fue desarrollando poco a poco: luego se generaliz\u00f3, por su uni\u00f3n con la literatura popular.  Wolff fue expulsado de su c\u00e1tedra en la Universidad de Halle por la naturaleza racionalista de sus ense\u00f1anzas, debida principalmente a la acci\u00f3n de Lange (1670-1774; cf. \u00abCausa Dei et reilgionis naturals adversus atheismum\u00bb, y \u00abModesta Disputatio\u00bb, Halle, 1723).  Se retir\u00f3 a Marburg, donde ense\u00f1\u00f3 hasta 1740, cuando fue llamado de nuevo a Halle, por Federico II.  El intento de Wolf por demostrar la racionalidad de la religi\u00f3n natural no fue el modo alguno un ataque a la revelaci\u00f3n.  Como \u201csupranaturalista\u201d admit\u00eda las verdades que superan la raz\u00f3n e intentaba basar en la raz\u00f3n las verdades sobrenaturales contenidas en la Sagrada Escritura.  No obstante, si bien su intento incensaba la escuela pietista y era bien aceptado por los luteranos ortodoxos m\u00e1s liberales y moderados, se mostr\u00f3 en realidad muy a favor del naturalismo que deseaba condenar.  \u00c9l sosten\u00eda que la religi\u00f3n natural es demostrable; mientras que la religi\u00f3n revelada se encuentra \u00fanicamente en la Biblia.  Sin embargo, en su m\u00e9todo para comprobar la autoridad de la escritura, el recurso perdi\u00f3 ante la raz\u00f3n y as\u00ed la mente humana, como es l\u00f3gico, se convirti\u00f3 en el \u00faltimo \u00e1rbitro para los dos puntos de vista.  El supranaturalismo en la teolog\u00eda, el concepto que Wolf pretend\u00eda defender, demostr\u00f3 ser incompatible con esa posici\u00f3n filos\u00f3fica y fue reemplazado por el racionalismo.  Hay que diferenciar, no obstante, entre \u00e9ste y el naturalismo puro al que condujo, aunque nunca se identific\u00f3 te\u00f3ricamente con \u00e9l.  Los racionalistas nunca negaron la Revelaci\u00f3n; aunque, de hecho, si bien no en teor\u00eda, fue suprimido t\u00e1citamente por el postulado,  que encontr\u00f3 una aplicaci\u00f3n cada vez mayor, de que la raz\u00f3n es juez competente de toda verdad.  Por otra parte, los naturalistas negaban la Revelaci\u00f3n.  Al igual que el de\u00edsmo y el materialismo, el racionalismo alem\u00e1n invadi\u00f3 el \u00e1mbito de la ex\u00e9gesis b\u00edblica.  Aqu\u00ed surgi\u00f3 una destructiva cr\u00edtica, muy similar a la de los de\u00edstas, contra los milagros registrados en la Sagrada Escritura y la autenticidad de la misma.  Sin embargo, se manten\u00eda la diferenciaci\u00f3n entre el racionalismo y el naturalismo.  El gran cr\u00edtico b\u00edblico Semler (1725-91), uno de los principales representantes de esa escuela, fue un oponente ac\u00e9rrimo de esta \u00faltima; junto con Teller (1734-1804) y otros, se empe\u00f1\u00f3 por demostrar que los registros de la Biblia s\u00f3lo tiene un car\u00e1cter local y temporal, intentando as\u00ed salvaguardar la revelaci\u00f3n m\u00e1s profunda a la vez que sacrificaba y entregaba a sus cr\u00edticos su veh\u00edculo superficial.  El distingue entre teolog\u00eda y religi\u00f3n (la que interpreta como \u00e9tica).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La diferencia planteada entre la religi\u00f3n natural y la religi\u00f3n revelada requer\u00eda una definici\u00f3n m\u00e1s exacta de la misma.  Tanto para los supranaturalistas como para los racionalistas la religi\u00f3n era \u201cuna forma de conocer y venerar la Divinidad\u201d, pero que para los racionalistas consist\u00eda ante todo en la observancia de la ley de Dios.  Esta identificaci\u00f3n de la religi\u00f3n con la moral, que en ese tiempo era de car\u00e1cter utilitario (ver UTILITARIANISMO), llev\u00f3 al desarrollo de aspectos adicionales en los conceptos de la naturaleza de la religi\u00f3n, del significado de la Revelaci\u00f3n y del valor de la Biblia como una colecci\u00f3n de libros inspirados.  Empezaba a desintegrarse el concepto inicial de los protestantes ortodoxos sobre la religi\u00f3n como un conjunto de verdades comunicadas y ense\u00f1adas por Dios al hombre en la Revelaci\u00f3n.  En la diferenciaci\u00f3n hecha por Semler entre religi\u00f3n (como \u00e9tica) por una parte y teolog\u00eda por la otra, con la separaci\u00f3n similar de Herder entre religi\u00f3n y opiniones teol\u00f3gicas y usos religiosos, la causa de la religi\u00f3n cristiana, seg\u00fan ellos la conceb\u00edan, parec\u00eda estar m\u00e1s all\u00e1 del alcance del impacto de las cr\u00edticas que, al destruir las bases en las que supuestamente se fundaba, hab\u00edan contribuido en tan gran medida a desacreditar la forma antigua del luteranismo.  Sin embargo, la cr\u00edtica de la raz\u00f3n de Kant (1724-1804) fue el punto decisivo en el desarrollo del racionalismo.  Para una plena comprensi\u00f3n de su actitud, el lector debe conocer la naturaleza de su educaci\u00f3n pietista y su formaci\u00f3n filos\u00f3fica posterior en la escuela de pensamiento de Leibniz-Wolff  (ver KANT, FILOSOF\u00cdA DE).  En lo que se refiere al tema que nos ocupa, Kant era un racionalista.  Para \u00e9l la religi\u00f3n era coextensiva con la moral natural, aunque no con la utilitaria. Cuando se encontr\u00f3 con la cr\u00edtica de Hume y comenz\u00f3 a escribir su famosa \u201cKritik\u201d, su preocupaci\u00f3n era la de salvaguardar sus opiniones religiosas, su rigurosa moral, contra el peligro de la cr\u00edtica.  Esto lo logr\u00f3, no mediante el antiguo racionalismo sino desacreditando la metaf\u00edsica.  En su opini\u00f3n, las evidencias aceptadas de la existencia de Dios, la inmortalidad y la libertad quedaban desvirtuadas y los bien conocidos conjuntos de postulados del \u201cimperativo categ\u00f3rico\u201d ocupaban ahora su lugar.  Este fue evidentemente el fin del racionalismo en su forma inicial, en donde las verdades fundamentales de la religi\u00f3n se destacaban como demostrables por la raz\u00f3n.  Sin embargo, a pesar de desplazar la carga de la religi\u00f3n retir\u00e1ndola del concepto de la raz\u00f3n pura para colocarla sobre la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, todo parece indicar que Kant mismo no pudo llegar al concepto al que se orientaba todo su trabajo, es decir, que la religi\u00f3n no es s\u00f3lo \u00e9tica, algo que conciba las leyes morales como mandamientos divinos, por m\u00e1s separada que est\u00e9 del utilitarismo, no es un concepto de la mente sino del coraz\u00f3n y la voluntad; y que la revelaci\u00f3n no llega al hombre a trav\u00e9s de una promulgaci\u00f3n externa sino que se trata de una adaptaci\u00f3n personal hacia Dios.  A este concepto se lleg\u00f3 paulatinamente con la aceptaci\u00f3n cada vez mayor de la teor\u00eda de que el hombre posee un sentido o una facultad de car\u00e1cter religioso, diferente al sentido racional (Fries, 1773-1843; Jacobi, 1743-1819; Herder, 1744-1803; todos opuestos al intelectualismo de Kant), y encontr\u00f3 expresi\u00f3n por \u00faltimo en Schleiermacher (1768-1834), para quien la religi\u00f3n no se est\u00e1 en el conocimiento ni el la acci\u00f3n sino que en una actitud espec\u00edfica de la mente que consiste en la conciencia de la dependencia absoluta de Dios.  Aqu\u00ed desaparece la antigua diferenciaci\u00f3n entre religi\u00f3n natural y religi\u00f3n revelada.  Todo lo que pueda llamarse religi\u00f3n, la conciencia de la dependencia, es al mismo tiempo reveladora y toda religi\u00f3n tiene la misma naturaleza.  No existe revelaci\u00f3n especial en el sentido protestante m\u00e1s antiguo (el cat\u00f3lico), sino s\u00f3lo esta actitud de dependencia que se da en el individuo a trav\u00e9s de la ense\u00f1anza de varias importantes personalidades que, cada cierto tiempo, han manifestado un extraordinario sentido de lo religioso.  Schleiermacher fue contempor\u00e1neo de Fichte, Schelling, y Hegel, cuya especulaci\u00f3n filos\u00f3fica influy\u00f3 junto con la suya propia para terminar subvirtiendo el racionalismo tal como se considera aqu\u00ed.  Es posible que el movimiento no haya terminado con \u00e9l, quien, en la opini\u00f3n de Teller, \u201cHa sido el mayor te\u00f3logo de la Iglesia Protestante desde el periodo de la Reforma\u201d.  La mayor\u00eda de los te\u00f3logos protestantes modernos aceptan sus conceptos aunque sin llegar a excluir el conocimiento como base de la religi\u00f3n.  Paralelamente con el desarrollo de los conceptos filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos relacionados con la naturaleza de la religi\u00f3n y con el valor de la Revelaci\u00f3n, que constituyen sus principios cr\u00edticos, se desarroll\u00f3 una evoluci\u00f3n de la ex\u00e9gesis.  La primera fase consisti\u00f3 en reemplazar la doctrina protestante ortodoxa (es decir, el que la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios) al hacer una diferenciaci\u00f3n entre la palabra de Dios contenida en la Biblia y la Biblia misma (T\u00f6llner, Herder), aunque los racionalistas segu\u00edan sosteniendo que la m\u00e1s pura fuente de la revelaci\u00f3n se encuentra en la palabra escrita y no en la palabra que nos llega por tradici\u00f3n.  Esta diferenciaci\u00f3n llev\u00f3 inevitablemente a la destrucci\u00f3n del r\u00edgido concepto de la inspiraci\u00f3n y prepar\u00f3 el terreno para la segunda fase. Ahora se utiliz\u00f3 el principio de acomodaci\u00f3n para explicar las dificultades que representaban los recuentos de eventos milagrosos y las manifestaciones demon\u00edacas registrados en las Escrituras (Senf, Vogel), y se utilizaron tambi\u00e9n m\u00e9todos arbitrarios de ex\u00e9gesis para ese mismo fin (Paulus, Eichhorn). En la tercera fase, los racionalistas llegaron al punto de aceptar la posibilidad de que Cristo y los Ap\u00f3stoles hubieran cometido errores, al menos en relaci\u00f3n con partes no esenciales de la religi\u00f3n. En vano se emplearon todos los elementos de la ex\u00e9gesis y, al final, los racionalistas se vieron obligados a admitir que los autores del Nuevo Testamento ten\u00edan que haber escrito desde un punto de vista diferente al que adoptar\u00edan los te\u00f3logos modernos (Henke, Wegseheider). Este principio, lo suficientemente el\u00e1stico como para ser utilizado por casi cualquier tipo de opini\u00f3n, fue admitido por varios Supranaturalistas (Reinhard, Storr), y goza de aceptaci\u00f3n generalizada entre los doctores del protestantismo moderno, en lo que  se refiere al rechazo de la palabra inspirada. Herder es muy claro en cuanto a esta diferenciaci\u00f3n, es necesario distinguir entre lo verdaderamente inspirado y lo que no lo  es; y de Wette establece un canon de interpretaci\u00f3n \u201cla percepci\u00f3n religiosa de la operaci\u00f3n divina, o el Esp\u00edritu Santo, en los autores sagrados en lo que respecta a sus creencias e inspiraci\u00f3n, pero no en relaci\u00f3n con su facultad de conceptualizar ideas&#8230;\u201d En t\u00e9rminos extremos, puede verse utilizada en obras como \u00abLeben Jesu\u00bb, de Strauss en la que se desarrolla la hip\u00f3tesis de la naturaleza m\u00edtica de los milagros en mayor medida que lo que lo hicieran Schleiermacher o de Wette.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) Racionalismo, en el sentido m\u00e1s amplio y generalizado del t\u00e9rmino, se utiliza para designar cualquier forma de pensamiento en la que la raz\u00f3n humana se considere como el criterio supremo de la verdad; en este sentido, se aplica espacialmente a las formas de pensamiento que contrastan con la fe. As\u00ed el ateismo, el materialismo, el naturalismo, el pante\u00edsmo, el escepticismo, etc, corresponden al sistema racionalista. La tendencia racionalista, como tal,  siempre ha existido en la filosof\u00eda y ha mostrado por lo general su fuerza en todas las escuelas de la  cr\u00edtica. Como ya se ha dicho, el racionalismo alem\u00e1n tiene grandes afinidades con el de\u00edsmo ingl\u00e9s y el materialismo franc\u00e9s, dos formas hist\u00f3ricas en las que se ha manifestado  esta tendencia. Pero, con la generalizaci\u00f3n de las ideas contenidas en los diversos sistemas que conformaban estos movimientos, el racionalismo se ha degenerado hasta convertirse en  un concepto que el com\u00fan de las gentes relaciona con una filosof\u00eda poco profunda y enga\u00f1osa que  suele aducirse a nombre de la ciencia, de forma que ha surgido una doble confusi\u00f3n en la que; se toman como hechos dudosas especulaciones filos\u00f3ficas y se tiene el concepto err\u00f3neo de que la ciencia se opone a la religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora este racionalismo es m\u00e1s bien un estado de \u00e1nimo, o una actitud, dispuesta a adoptar cualesquiera argumentos, de cualquier fuente, con o sin valor alguno, para arg\u00fcir en contra de las doctrinas y pr\u00e1cticas de la fe. Adem\u00e1s de esta forma cruda y  popular que ha adoptado, y que se debe en gran medida a la publicaci\u00f3n de copias baratas y propaganda agresiva, fluye una corriente mas profunda y ponderada de racionalismo cr\u00edtico-filos\u00f3fico que rechaza rotundamente la religi\u00f3n y la Revelaci\u00f3n o las ataca en forma muy similar a como lo hac\u00edan los alemanes. Sus diversas manifestaciones tienen poco en com\u00fan en cuanto a m\u00e9todo o contenido, con excepci\u00f3n del atractivo general hacia la raz\u00f3n como entidad suprema. No hay mejor descripci\u00f3n de esta posici\u00f3n que la contenida en el enunciado de los objetivos de la Asociaci\u00f3n de Prensa Racionalista. Entre ellos est\u00e1n los de: \u00abFomentar los h\u00e1bitos de reflexi\u00f3n y consulta y el libre ejercicio del intelecto individual. . . y, en t\u00e9rminos generales, reafirmar la supremac\u00eda de la raz\u00f3n como el medio natural y necesario para tener acceso a todo el conocimiento y la sabidur\u00eda que el hombre pueda alcanzar\u201d. Un cuidadoso escrutinio de las publicaciones de esta Asociaci\u00f3n revelar\u00e1 el sentido en el que este cuerpo representativo interpreta dicho enunciado. Debe decirse, por \u00faltimo, que el racionalismo es el resultado directo y l\u00f3gico de los principios del protestantismo; y que la forma intermedia en la que  se asiente a la verdad revelada como marcada por el imprimatur de la raz\u00f3n, es s\u00f3lo una fase de la evoluci\u00f3n de las ideas hasta la incredulidad general. En el Syllabus de Pio IX se encuentran las condenas oficiales de las diversas formas de racionalismo, absoluto y mitigado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) Es posible que el t\u00e9rmino racionalismo no se aplique, por lo general, al m\u00e9todo teol\u00f3gico de la Iglesia Cat\u00f3lica. Sin embargo, todas las modalidades de enunciados teol\u00f3gicos, preeminentemente representativos de la forma dial\u00e9ctica de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, son racionalistas en el mas fiel sentido de la palabra. De hecho, a lo que se ha sostenido aqu\u00ed en relaci\u00f3n con el racionalismo se contrapone el argumento de la Iglesia que sostiene que dicha descripci\u00f3n es, a lo sumo, apenas la de un  racionalismo mutilado e irracional, que no merece ese nombre, mientras que el de la Iglesia es completo, desde el punto de vista racional, y est\u00e1 integrado, adem\u00e1s por la verdad suprarracional. En este sentido, la teolog\u00eda cat\u00f3lica presupone que ciertas verdades de la raz\u00f3n natural como la filosof\u00eda de los preambula fidei (la ancilla theologi\u00e6) se utilizan en defensa de la verdad revelada (ver APOLOG\u00c9TICA), y el contenido de la Revelaci\u00f3n Divina se trata y sistematiza en las categor\u00edas del pensamiento natural. Esta sistematizaci\u00f3n se realiza tanto en la teolog\u00eda dogm\u00e1tica como en la teolog\u00eda moral. Es un proceso contempor\u00e1neo con el primer intento de elaborar un enunciado cient\u00edfico de la verdad religiosa, llega a la perfecci\u00f3n del m\u00e9todo en las obras de autores como Santo Tom\u00e1s de Aquino y San Alfonso y se utiliza y desarrolla de forma consistente en las Escuelas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">HAGENBACH, Kirchengesch. des 18. Jahrhunderts in Vorlesungen \u00fcber Wesen u. Gesch. der Reformation in Deutschland etc., V-VI (Leipzig, 1834-43); IDEM (tr. BUCH), Compendium of the History of Doctrines (Edimburgo, 1846); HASE, Kirchengesch. (Leipzig, 1886); HENKE, Rationalismus u. Traditionalismus im 19. Jahrh. (Halle, 1864); HURST, History of Rationalism (New York, 1882); LERMINIER, De l&#8217;influence de la philosophie du XVIIIe si\u00e8cle (Paris, 1833); SAINTES, Hist. critique du rationalisme en Allemagne (Paris, 1841); SCHLEIERMACHER, Der christl. Glaube nach der Grunds\u00e4tzen der evangelischen Kirche (Berlin, 1821-22): SEMLER, Von freier Untersuchung des Kanons (Halle, 1771-75); IDEM, Institutio ad doctrinam christianam liberaliter discendam (Halle, 1774); IDEM, Versuch einer freier theologischen Lehrart (Halle, 1777); STA\u00dcDLIN, Gesch. des Rationalismus u. Supranaturalismus (G\u00f6ttingen, 1826); THOLUCK, Vorgesch. des Rationalismus (Halle, 1853-62); BENN, History of Rationalism in the Nineteenth Century (Londres, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">FRANCIS AVELING.<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jesucristo<br \/>\nTraducido por Rosario Camacho-Koppel<br \/>\nwww.catholicmedia.net\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00e9rmino con posibles implicaciones en materia religiosa. Teor\u00ed\u00ada que afirma el car\u00e1cter racional de la realidad. Algunos consideran a Parm\u00e9nides (siglo VI a.C.) como el primer racionalista. Esas ideas influyeron en Plat\u00f3n y los neoplat\u00f3nicos, e incluso parecen bien conocidas de ciertos pensadores cristianos del segundo siglo. Con la llegada de los tiempos modernos y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/racionalismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRACIONALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7387","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7387","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7387"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7387\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7387"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7387"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7387"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}