{"id":7392,"date":"2016-02-05T03:58:34","date_gmt":"2016-02-05T08:58:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reencarnacion\/"},"modified":"2016-02-05T03:58:34","modified_gmt":"2016-02-05T08:58:34","slug":"reencarnacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reencarnacion\/","title":{"rendered":"REENCARNACION"},"content":{"rendered":"<p>V\u00e9ase METENSICOSIS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Reencarnar (volver a encarnar). En general, es la creencia de que los seres, despu\u00e9s de la muerte, vuelven a la vida mortal transformados en nuevos . Seg\u00fan esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones. Un ser humano, por ejemplo, podr\u00ed\u00ada volver a vivir naciendo como un nuevo personaje (o animal).<\/p>\n<p>La reencarnaci\u00f3n es una de las supersticiones paganas m\u00e1s antiguas. Forma parte del hinduismo, el budismo y otras religiones orientales. En el occidente, la reencarnaci\u00f3n tuvo adeptos entre algunos fil\u00f3sofos griegos. En nuestros tiempos se encuentra entre las ense\u00f1anzas de las sociedades teos\u00f3ficas, los gurus indios, los ps\u00ed\u00adquicos y el movimiento de la nueva era por el cual se han importado muchas creencias orientales, casi nunca comprometi\u00e9ndose a serios cambios de vida sino como algo que est\u00e1 de moda.<\/p>\n<p>La reencarnaci\u00f3n est\u00e1 vinculada al concepto del \u2020\u0153Karma,\u2020\u009d seg\u00fan el cual cada uno paga por su buen o mal comportamiento en sus pr\u00f3ximas reencarnaciones. El alma de quien tenga un buen karma \u2020\u0153transmigrar\u00e1\u2020\u009d encarn\u00e1ndose en un ser superior, qui\u00e9n tenga un mal karma encarnar\u00e1 como un ser inferior, ya sea, por ejemplo una vaca o una cucaracha.<\/p>\n<p>Los proponentes de la reencarnaci\u00f3n creen que el alma es eterna pero que la persona no. El alma no es individual sino que forma parte de \u2020\u0153Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153Brama.\u2020\u009d El objetivo en los ciclos de reencarnaciones es pagar culpas de vidas anteriores y purificar el alma del mal hasta llegar a la \u2020\u0153iluminaci\u00f3n,\u2020\u009d lo cual le hace posible quedar absorta en el \u2020\u0153Todo,\u2020\u009d el \u2020\u0153alma mundial.\u2020\u009d Conocerse como parte de ese \u2020\u0153Todo\u2020\u009d es se\u00f1al de iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cristianismo y la reencarnaci\u00f3n son incompatibles.<\/p>\n<p>Hay diferencias fundamentales entre el cristianismo y la reencarnaci\u00f3n, sin embargo, algunos insisten en que son compatibles y hasta algunos dicen que la Biblia ense\u00f1a la reencarnaci\u00f3n. Simplemente est\u00e1n interpretando la Biblia mal.<\/p>\n<p>Hebreos 9:27 sintetiza la ense\u00f1anza de las Escrituras al respecto: \u2020\u0153est\u00e1 establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio.\u2020\u009d Uno de los pasajes b\u00ed\u00adblicos en que pretenden encontrar la reencarnaci\u00f3n es Mateo 11:14: \u2020\u0153Y, si quer\u00e9is admitirlo, \u00e9l (Juan Bautista) es El\u00ed\u00adas, el que iba a venir.\u2020\u009d Deber\u00ed\u00ada ser claro por el contexto que Jes\u00fas habla aqu\u00ed\u00ad de que el esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico de El\u00ed\u00adas (no su cuerpo ni su alma) contin\u00faa en San Juan Bautista. Un ejemplo: Si nosotros decimos de una ni\u00f1a: \u2020\u0153tiene los ojos de su madre,\u2020\u009d todos entienden que no se trata de un transplante de ojos. No se trata de la reencarnaci\u00f3n de los ojos de la madre en la ni\u00f1a. Solo estamos diciendo que los ojos de madre e hija se parecen mucho. Por eso no podemos entender la Biblia si no la leemos en el contexto adecuado.<\/p>\n<p>Que se refiere al esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico y no al cuerpo f\u00ed\u00adsico de El\u00ed\u00adas se deduce de Lucas 1:17 \u2020\u0153e ir\u00e1 delante de \u00e9l con el esp\u00ed\u00adritu y el poder de El\u00ed\u00adas, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Se\u00f1or un pueblo bien dispuesto.\u2020\u009d Adem\u00e1s, el mismo San Juan neg\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente ser El\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Y le preguntaron: \u2020\u0153\u00bfQu\u00e9, pues? \u00bfEres t\u00fa El\u00ed\u00adas?\u2020\u009d El dijo: \u2020\u0153No lo soy.\u2020\u009d \u2020\u0153\u00bfEres t\u00fa el profeta?\u2020\u009d Respondi\u00f3: \u2020\u0153No.\u2020\u009d (Juan 1:21).<\/p>\n<p>Diferencias principales entre la doctrina cristiana y la reencarnaci\u00f3n<\/p>\n<p>La Resurrecci\u00f3n. La fe cristiana se fundamenta en la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Nuestros cuerpos no ser\u00e1n ni reciclados ni aniquilados. El alma no pierde su identidad absorbi\u00e9ndose en el cosmos. El destino final del hombre es la resurrecci\u00f3n para el gozo de la vida con Dios para siempre en el cielo o la pena eterna de la separaci\u00f3n de Dios en el infierno.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n es mucho m\u00e1s que la reencarnaci\u00f3n. Es cierto que algunas religiones narran sobre dioses que mueren y resucitan pero ninguna habla de un cuerpo gloriosamente resucitado, ni del poder para compartir esta nueva vida con otros. Los jud\u00ed\u00ados no esperaban un Mes\u00ed\u00adas que muriera y resucitara. Algunos ten\u00ed\u00adan la esperanza de resucitar, pero no con cuerpos gloriosos sino en una resurrecci\u00f3n an\u00e1loga a la de L\u00e1zaro (Cf. Is. 26:19; Ez. 37:10; Dn 12:2).<\/p>\n<p>Algunas filosof\u00ed\u00adas y religiones han cre\u00ed\u00addo en la reencarnaci\u00f3n o en la inmortalidad del alma apartada del cuerpo. Pero la fe en la resurrecci\u00f3n solo se encuentra entre los cristianos. (M\u00e1s sobre la resurrecci\u00f3n).<\/p>\n<p>La naturaleza de Dios. El Dios de la revelaci\u00f3n judeocristiana es personal, mientras que en la reencarnaci\u00f3n se le percibe como algo impersonal, el Todo C\u00f3smico de las religiones orientales.<\/p>\n<p>El amor. Un Dios impersonal no ama, no es Padre, entonces los hombres no somos hermanos. Seg\u00fan los proponentes de la reencarnaci\u00f3n los pobres son culpables de su miseria por males que hicieron en otras vidas. Como est\u00e1n pagando el karma, no se les debe ayudar. Son una casta baja. Jesucristo no solo nos ense\u00f1a el amor a los pobres sino que el mismo se hizo pobre para darnos ejemplo.<\/p>\n<p>La victoria sobre el mal. El mal no es vencido por cada individuo expiando sus pecados por medio de transmigraciones a otras formas de vida. Los cristianos creemos que Jesucristo pag\u00f3 por nuestros pecados en la cruz y solo en el tenemos salvaci\u00f3n. Nosotros cooperamos con nuestros sacrificios pero la salvaci\u00f3n es un don.<\/p>\n<p>La iluminaci\u00f3n. Lo que constituye \u2020\u0153iluminaci\u00f3n\u2020\u009d para los cristianos es muy diferente al concepto reencarnacionista: Esta se consigue al conocer a Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y recibiendo el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Esp\u00ed\u00adritu de la Verdad enviado por el Padre y Jesucristo.<\/p>\n<p>El Tiempo. El concepto judeocristiano del tiempo y de la relaci\u00f3n de Dios con el tiempo es totalmente diferente. El tiempo para el cristiano no es un ciclo sin fin. Es linear, teniendo un principio y un fin. Dios es el creador y Se\u00f1or del tiempo. Jes\u00fas es el \u2020\u0153Alfa y Omega,\u2020\u009d principio y fin del tiempo. El hombre tiene un prop\u00f3sito que cumplir en el tiempo que tiene, seg\u00fan la voluntad de Dios. El G\u00e9nesis nos habla del principio del tiempo. El Apocalipsis, del fin del tiempo: la segunda venida del Se\u00f1or. Despu\u00e9s ya no habr\u00e1 tiempo sino la eternidad, vivida en el cielo o en el infierno.<\/p>\n<p>La Eternidad. Los cristianos no creemos que los hombres sean diluidos en el cosmos impersonal. Todo lo bueno se unir\u00e1 en Cristo y ser\u00e1 presentado al Padre \u2020\u0153Que Dios sea todo en todos\u2020\u009d (I Cor 15:28) pero nuestra individualidad, nuestra persona no se perder\u00e1 jam\u00e1s. Podr\u00ed\u00adamos imaginarnos a los santos en el cielo como un precioso campo de flores. Al mismo tiempo cada flor es individual y preciosa en si misma. Los redimidos por Cristo encontrar\u00e1n su identidad plenamente en el cielo. Ser\u00e1n sanados y elevados a la plenitud de su ser. Los santos est\u00e1n unidos por el amor y al mismo tiempo cada uno es precioso.<\/p>\n<p>Tristemente no son pocos los cristianos que han aceptado la reencarnaci\u00f3n en una forma u otra. En algunas encuestas estos llegan al 23%. Esto demuestra la gran ignorancia que existe sobre la fe.<\/p>\n<p>El evangelio del amor y del perd\u00f3n sobrepasa en grande la ense\u00f1anza cruel de la reencarnaci\u00f3n con sus ciclos y karmas. Dios tanto am\u00f3 al mundo que envi\u00f3 a Su \u00fanico Hijo para que el que crea en El tenga vida eterna.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Apolog\u00e9tico<\/b><\/p>\n<p>[279]<br \/>\n  Creencia frecuente en las religiones primitivas y que est\u00e1 latente en el hinduismo y en el budismo. En esta creencia  admite que los difuntos, en la parte espiritual que en ellos ha existido, se vuelven a encarnar en otros cuerpos y siguen viviendo en el mundo de forma nueva y misteriosa.<\/p>\n<p>   Con todo, la reencarnaci\u00f3n presupone la permanencia de las mismas almas en diferentes cuerpos. Se basa en la creencia ingenua que concibe el cuerpo como un dep\u00f3sito o continente del hombre aut\u00e9ntico, que es el alma, de naturaleza divina por proceder de la divinidad y estar destinada a regresar a ella. Este esquema conceptual, expresado sobre todo por la filosof\u00ed\u00ada plat\u00f3nica, es anterior a ella, pues se pierde en la noche de los tiempos y se mantiene en variedad de formas, teor\u00ed\u00adas, religiones y creencias, sobre todo orientales.<\/p>\n<p>    Las interpretaciones var\u00ed\u00adan seg\u00fan los distintos sistemas religiosos, siendo el m\u00e1s extendido el hinduista que limita las reencarnaciones a un n\u00famero variable, pero reducido. La reencarnaci\u00f3n terminar\u00e1 cuando el alma vuelva a ser absorbida por la divinidad, de donde procede, para perpetuarse para siempre en una quietud total y placentera, que eso es el \u00abnirvana\u00bb. El educador debe ser consciente de que es creencia supersticiosa frecuente en sectas y en tradiciones populares. Debe fomentar en los educandos la reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y la clarificaci\u00f3n cristiana suficiente, que es totalmente opuesta a la preexistencia del alma o a la trasmigraci\u00f3n<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La \u00abreencarnaci\u00f3n\u00bb o \u00abtransmigraci\u00f3n\u00bb de las almas (\u00abmetemps\u00ed\u00adcosis\u00bb), es una creencia antigua que se encuentra en algunas religiones (diversas religiones primitivas, hindu\u00ed\u00adsmo, budismo, jainismo, sikhismo, etc.). En el siglo XIX fue un tema central de la teosof\u00ed\u00ada y de experiencias ocultistas. Actualmente ha entrado de nuevo en algunos grupos religiosos o pseudoreligiosos, con diferentes connotaciones, bajo el influjo de corrientes procedentes de esas religiones, de algunas sectas nuevas y de algunas experiencias espiritistas.<\/p>\n<p>\tEl paso de un alma (o principio vital) de un cuerpo a otro cuerpo (a modo de nuevos nacimientos), tendr\u00ed\u00ada como objetivo el poder ir realizando las cualidades que no se han desarrollado en una vida anterior. Pero tambi\u00e9n se puede entender como un camino de purificaci\u00f3n hasta llegar a la perfecci\u00f3n y luego entrar en la felicidad perenne del m\u00e1s all\u00e1 (hinduismo). En algunos casos, m\u00e1s bien se afirma un objetivo final de disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tOrdinariamente se parte del supuesto que el alma es eterna. El proceso de repetidas \u00abreencarnaciones\u00bb har\u00ed\u00ada posible que todos los seres humanos pudieran llegar finalmente a la salvaci\u00f3n eterna. Para ello, el alma se va liberado de la existencia fenomenol\u00f3gica, para ir llegando a la perfecci\u00f3n \u00abespiritual\u00bb y trascendente.<\/p>\n<p>\tEl concepto de \u00abreencarnaci\u00f3n\u00bb depende tambi\u00e9n del concepto de historia o de tiempo. Efectivamente, la historia tendr\u00ed\u00ada un movimiento \u00abcircular\u00bb (a modo de repeticiones c\u00ed\u00adclicas). Este concepto es opuesto a la fe profesada por las religiones que se basan en una palabra revelada (hebra\u00ed\u00adsmo, islamismo, cristianismo), puesto que la historia es salv\u00ed\u00adfica e irrepetible.<\/p>\n<p>\tLa teor\u00ed\u00ada de la reencarnaci\u00f3n ha captado muchos adeptos, especialmente por medio de las nuevas sectas sincretistas. Pero en la reencarnaci\u00f3n, la dignidad de la persona humana desaparecer\u00ed\u00ada, quedando a merced de la historia. Entonces quedar\u00ed\u00ada destruida la irrepetibilidad y responsabilidad de la persona concreta. En realidad, cada uno debe responder, ante Dios y ante la humanidad, de la vida y del tiempo recibido.<\/p>\n<p>\tEl mensaje cristiano es m\u00e1s entusiasmante y corresponde m\u00e1s a la dignidad de la persona humana. La misericordia de Dios Amor ofrece no solamente el perd\u00f3n, sino la posibilidad de rehacerse en cada momento de la vida. Al mismo tiempo, el dogma de la comuni\u00f3n de los santos ofrece una perspectiva de ayuda mutua entre todos los hermanos de toda la historia. El obrar, libre y responsable de cada uno, como miembro de una misma familia, influye en toda la humanidad de todos los tiempos. Toda persona humana, por gracia de Cristo, queda capacitada para rehacerse amando, aunque sea en el \u00faltimo momento. Pero el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb de cada uno es irrepetible y trascendental, como acto que expresa la dignidad del hombre ante Dios.<\/p>\n<p>Referencias Budismo, hindu\u00ed\u00adsmo, espiritismo, muerte, New Age, sectas.<\/p>\n<p>Lectura de documentos (seg\u00fan referencias)<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada M. ELIADE, El mito del eterno retorno (Madrid, Alianza, 1979); A. Des GEORGES, La r\u00e9encarnation des \u00e2mes selon les traditions orientales et occidentales (Paris 1966). Ver otros estudios en las referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> creaci\u00f3n, nacimiento, inmortalidad, resurrecci\u00f3n). La religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica no defiende ni expone una teor\u00ed\u00ada de la reencarnaci\u00f3n de las almas; pero s\u00f3lo conociendo el sentido de la reencarnaci\u00f3n puede entenderse la novedad b\u00ed\u00ad    blica de la resurrecci\u00f3n, dentro de una visi\u00f3n general de la supervivencia humana. Las religiones de la interioridad parten del mito (s\u00ed\u00admbolo b\u00e1sico) de la ca\u00ed\u00adda de las almas: en su verdad m\u00e1s honda, los hombres pertenecen a otro mundo, forman parte del ser de lo divino, de aquello que es siempre y no puede nacer ni morir. Sin embargo, por un tipo de perturbaci\u00f3n, pecado o destino, ellas han descendido y se encuentran de alg\u00fan modo atadas a los ciclos de la vida, definida por el constante nacer y morir. Por eso, el alma est\u00e1 cautiva: se encuentra atrapada en la materia, es incapaz de comprender y de asumir su sentido dentro del conjunto de la realidad. No est\u00e1 cautiva de cosas externas, nadie le esclaviza y oprime desde fuera. Est\u00e1 m\u00e1s bien cautiva de s\u00ed\u00ad misma: atada a sus deseos, a la propia realidad violenta de su cuerpo, inmersa en la gran rueda de una fortuna (fatalidad, destino) en la que todo lucha contra todo. Seg\u00fan eso, la misma realidad del alma rueda en un proceso en el que podemos trazar algunas l\u00ed\u00adneas de orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>(1) Hay metempsicosis o transmigraci\u00f3n all\u00ed\u00ad donde el alma va tomando nuevas formas, va viviendo de maneras diferentes, dentro del gran proceso c\u00f3smico. El alma es como una energ\u00ed\u00ada que se expresa y manifiesta en diversos vivientes. Ella es como la misma vida, que cambia de formas, pero que nunca muere. En ese sentido podemos hablar de una inmortalidad del alma o de la vida que permanece por encima de nacimientos y muertos. En ese contexto se puede hablar de palingenesia, aunque esta palabra tiene un sentido ligeramente distinto. No es una pura transmigraci\u00f3n, sino que implica un renacimiento. En esta perspectiva se supone que el alma es inmortal en s\u00ed\u00ad, pero se a\u00f1ade que ella ha penetrado en el proceso de los giros c\u00f3smicos (de generaci\u00f3n y corrupci\u00f3n), de manera que viene a quedar sometida por la muerte. No se limita a cambiar como en las transmigraciones, pasando de un cuerpo a otro, sin morir, sino que se supone que ella sufre, muriendo en cada muerte, pero de tal forma que puede superar el estado de muerte. Por eso decimos que ella renace o se reencarna, vuelve a tomar carne, a introducirse en la materia girante de la tierra. Para las almas, que en s\u00ed\u00ad son inmortales,   este constante viaje c\u00f3smico constituye la expresi\u00f3n de una ca\u00ed\u00adda, es un estado inferior de existencia. Resulta a veces dif\u00ed\u00adcil distinguir entre una pura transmigraci\u00f3n, una reencarnaci\u00f3n y un renacimiento, entre el viaje de las almas y una experiencia de vuelta a nacer, de nueva entrada en el mundo, despu\u00e9s de una muerte que puede parecer traum\u00e1tica. Aqu\u00ed\u00ad prescindimos de las diferencias y vemos el tema de una forma general.<\/p>\n<p>(2) Liberaci\u00f3n del alma e inmortalidad. El hombre religioso sabe que se encuentra atado a las reencarnaciones, descubre su m\u00e1s honda verdad eterna o divina (como Brama o no nacido) y por eso puede iniciar un camino de ruptura o superaci\u00f3n, que le permite volver a su origen divino, superando el nivel del tiempo. Para ello debe purificarse, entrar en su verdad original, venciendo los deseos y representaciones de la tierra (de la vida c\u00f3smica). En esa l\u00ed\u00adnea, la liberaci\u00f3n definitiva (moksa, nirvana) se entiende como un retorno: el ser humano reconquista su eternidad o se deja reconquistar por ella, superando de esa forma la rueda de las reencarnaciones. La libertad del hombre es lo eterno: retornar a la inmortalidad, recuperar el car\u00e1cter divino de la vida primigenia. Por eso, el camino de las reencarnaciones tiene que ir pasando y quedando atr\u00e1s, hasta que el alma llega a descubrir su m\u00e1s honda verdad, alcanzando su forma divina (que es eterna) y superando de ese modo el nivel de las reencarnaciones. Normalmente la liberaci\u00f3n del encadenamiento del hombre, que trasciende la esclavitud de las reencarnaciones, est\u00e1 vinculada a la exigencia (esperanza) de la inmortalidad. El paso del alma por el mundo no ha tenido car\u00e1cter positivo, no ha sido tiempo de creaci\u00f3n, sino ca\u00ed\u00adda. Por eso, la aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n del alma inmortal ha de tener un aspecto de olvido: superar las huellas del tiempo, borrar la memoria pasada de las cosas (deseos, violencias) de la historia. Un mal sue\u00f1o en una mala posada: eso ha sido esta vida de giros, de encarnaciones sucesivas, hasta que el alma ha descubierto su identidad primera y ha podido elevarse, m\u00e1s all\u00e1 de las esferas m\u00e1s altas, hasta su propio ser, que es lo divino. Al mismo tiempo, la liberaci\u00f3n es encuentro, retorno al estadio original en que el al  ma vivi\u00f3. No ha existido verdadera creaci\u00f3n, no hay novedad en la culminaci\u00f3n de la vida humana. El hombre no es alguien que traza los rasgos personales de su vida, no es alguien que construye su propia historia, sino alguien que se libera del pasado malo del mundo para volver a lo divino. Dif\u00ed\u00adcilmente puede haber en este contexto una inmortalidad personal, dif\u00ed\u00adcilmente puede hablarse aqu\u00ed\u00ad de salvaci\u00f3n del individuo, pues persona e individuo pertenecen a la trama de la historia, que ha sido tiempo de olvido, miseria y ca\u00ed\u00adda. M\u00e1s all\u00e1 de la historia, en la eternidad, no hay individuos ni personas, sino s\u00f3lo el ser de lo divino.<\/p>\n<p>(3) Conforme a la visi\u00f3n de las reencarnaciones, no se puede hablar de redenci\u00f3n, ni de resurrecci\u00f3n, ni tampoco de un salvador, es decir, de una persona (como Cristo) que nos libera de la esclavitud de la historia, pues cada uno debe liberarse a s\u00ed\u00ad mismo. Pero al decir que \u00abcada uno\u00bb se libera a s\u00ed\u00ad mismo hay que a\u00f1adir, en otra perspectiva, que no se libera \u00abcada uno\u00bb, pues no hay verdadero yo, no hay nadie distinto de los otros, no hay personas, en sentido estricto. No me salvo \u00abyo\u00bb, sino que se salva en m\u00ed\u00ad lo divino, es decir, el fondo permanente, perdurable, de mi vida. Yo mismo no soy m\u00e1s que una forma pasajera, individual, dividida, que el alma sagrada (la totalidad divina) ha tomado por un tiempo, al bajar a la materia. Eso significa que no puede haber resurrecci\u00f3n de la persona (pues mi persona es m\u00e1scara temporal, puro cambio que debe acabar cuando el alma en s\u00ed\u00ad retorne a lo divino). La transmigraci\u00f3n (reencarnaci\u00f3n, metempsicosis) alude a una experiencia de unidad radical de las almas en Dios o en lo divino. Los individuos dependemos unos de los otros de tal manera que formamos un todo, en la gran cadena de la vida, que ofrece a cada uno un lugar y tarea partiendo de existencias anteriores, es decir, del proceso total de lo divino. Esta perspectiva ofrece grandes valores, pues vincula a todas las almas en un despliegue universal donde se encuentran insertas. Pero falta en ella la experiencia de individualidad y de responsabilidad personal que son propias de las religiones \u00abmultianimistas\u00bb (en las que cada ser humano tiene un alma propia, personal), (a) En las religiones mono-animistas, donde s\u00f3lo hay un alma o divinidad universal, domina la experiencia de la reencarnaci\u00f3n, hombres y mujeres corremos el riesgo de ser s\u00f3lo un momento en la serie de la vida, de tal manera que cada uno de nosotros estamos determinados por el pasado de las almas que nos han precedido y el futuro de aquellas que vendr\u00e1n tras nosotros, hasta que logremos \u00abdescrearnos\u00bb, superando el encadenamiento doloroso de reencarnaciones, pero de tal manera que, entonces, al final, ya no seremos distintos unos de otros. En estas religiones s\u00f3lo hay un alma verdadera, la de lo divino que se expresa y renace en la historia de los hombres. Nadie nace de verdad (por gracia de un Dios personal), nadie muere totalmente, ni se define a s\u00ed\u00ad mismo, decidiendo su identidad en una \u00fanica existencia. Nacer y morir son momentos de un proceso que comienza con una gran ca\u00ed\u00adda y lleva de una forma de existencia a otra, hasta que al fin la \u00absustancia\u00bb meta-mundana del alma pueda liberarse de la gran cadena, retornando a lo divino (moksa, nin\u2020\u2122ana). (b) Las religiones multianimistas suponen, en cambio, que cada hombre o mujer tiene un alma o, mejor dicho, es un alma individual, desde Dios, en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Por eso, m\u00e1s que de reencarnaci\u00f3n hay que hablar de encarnaci\u00f3n de Dios en cada ser humano: cada hombre o mujer es un \u00abalma\u00bb individual o \u00fanica, en comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s, en un camino de muerte y de posible resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>(4) La resurrecci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica tiende a ser multianimista (en el sentido de que cada hombre o mujer es un alma independiente) y personalista (cada hombre es aut\u00f3nomo), de forma que no hay en ella transmigraci\u00f3n de unas almas a otras, sino vinculaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n personal, de unos hombres con otros, en un camino que est\u00e1 abierto a la resurrecci\u00f3n. Las diferencias parecen al principio peque\u00f1as, pero al fin son grandes. En este nuevo contexto, las almas no deben superar una ca\u00ed\u00adda que las ha separado de su origen, retomando a lo que son en s\u00ed\u00ad, sino que han sido creadas por Dios y deben crearse a s\u00ed\u00ad mismas, en comunicaci\u00f3n comunitaria. Eso significa que ellas se realizan recibiendo, compartiendo y entregando la existencia. Cada hombre (var\u00f3n o mu  jer) brota de la tierra (es mundo), surgiendo de un Dios personal y de unos padres y un grupo cultural, en un determinado lugar y momento de la historia, llevando en s\u00ed\u00ad la historia de todo su pasado y de su contexto c\u00f3smico y social. Cada hombre nace de Dios, por el Esp\u00ed\u00adritu, como ser independiente y aut\u00f3nomo, teniendo que hacerse desde y con los otros. Cada uno es responsable de s\u00ed\u00ad y ha de asumir su propia muerte, intransferible y \u00fanica, no para renacer otra vez y seguir en la cadena de existencias, sino para culminar en amor (con el riesgo de perderse, si se encierra en su ego\u00ed\u00adsmo). Siendo lo m\u00e1s individual y lo m\u00e1s peligroso (pudiendo entenderse como destrucci\u00f3n total del ser humano), la muerte puede venir a presentarse tambi\u00e9n como culmen del proceso de comuni\u00f3n que vincula a los hombres entre s\u00ed\u00ad, vincul\u00e1ndoles a un Dios entendido como poder de resurrecci\u00f3n. El Dios b\u00ed\u00adblico no es la eternidad supratemporal de las almas, ni el sustrato divino de la vida, que se expresa en el proceso de las reencarnaciones. Al contrario, el Dios b\u00ed\u00adblico es aquel que crea a cada ser humano de la nada (cre\u00e1ndolo en la historia) y resucita a los que han muerto (cf. Rom 4,17). Seg\u00fan eso, fe en la creaci\u00f3n y en la resurrecci\u00f3n son inseparables. S\u00f3lo un Dios que crea de la nada puede resucitar a los que han muerto.<\/p>\n<p>(5) Reencarnaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Las dos representaciones tienen algo en com\u00fan, sobre todo si se miran las cosas desde la perspectiva de la comunicaci\u00f3n vital. Tanto en un caso como en otro, los hombres mantienen relaciones espirituales, de mutua implicaci\u00f3n, que est\u00e1n vinculadas a la herencia biol\u00f3gica y ps\u00ed\u00adquica (brotan de un mismo proceso de vida y cultura), pero que trascienden ese nivel e implican un tipo de comunicaci\u00f3n espiritual, pues unos reciben la vida y la despliegan con otros (desde otros), a trav\u00e9s de un proceso de nacimiento* sagrado. Pero hay una diferencia b\u00e1sica: las religiones reencarnacionistas tienden a pensar que el \u00abtodo divino\u00bb se encuentra ya fijado, de manera que los hombres no tienen m\u00e1s tarea que ser lo que son, desde lo divino (pues s\u00f3lo hay un alma verdadera, que es el alma de Dios). No hay en ellas creaci\u00f3n (sino, m\u00e1s bien, ca\u00ed\u00adda del ser divino); no puede haber en ellas una segunda creaci\u00f3n o resurrecci\u00f3n, pues no existe un Dios trascendente, que crea de la nada y resucita a los que han muerto. En contra de eso, la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica cree que los hombres surgen por creaci\u00f3n de Dios, dentro de un proceso de comunicaci\u00f3n hist\u00f3rica de la vida. M\u00e1s a\u00fan, la Biblia cree que los hombres culminan su despliegue humano por resurrecci\u00f3n: porque el Dios de la Vida acoge en su Vida a los muertos. Dios les acoge no s\u00f3lo en su trascendencia, sino en el mismo proceso de la historia, de manera que los muertos (como Jes\u00fas) resucitan no s\u00f3lo en el mas all\u00e1 de Dios, sino en el mismo m\u00e1s ac\u00e1 profundo de la historia humana. As\u00ed\u00ad lo muestra Jes\u00fas, que ha resucitado y vive no s\u00f3lo en Dios, sino en la vida de los hombres que le acogen (cf. Rom 4,24). Desde esa base se distinguen las religiones monote\u00ed\u00adstas: jud\u00ed\u00ados y musulmanes centran su fe en el Dios que resucitar\u00e1 a los muertos en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada; los cristianos, en cambio, creen en aquel que ya ha resucitado de Jes\u00fas, recreando as\u00ed\u00ad la historia humana.<\/p>\n<p>Cf. M. BARKER, The Risen Lord. The Jes\u00fas of History as tiie Christ of Faith, Clark, Edimburgo f 996; B. DOMERGUE, La Re&#8217;incamation et ia Divinisation de l\u2020\u2122Homme dans \u00ed\u008des Religions, Gregoriana, Roma J997; G. PARRINDER, Avatary encamaci\u00f3n, Paid\u00f3s, Barcelona f 993; E. PUECH, La croyance des Esse&#8217;niens en ia vie future: immortalit\u00e9, re&#8217;surrection, vie \u00e9temelie? Histoire d\u2020\u2122une croyance dans le judaisme anden I-II, Gabalda, Par\u00ed\u00ads J993.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El tema de la reencarnaci\u00f3n, dentro de la New Age, y otros movimientos contempor\u00e1neos, es algo muy popular y extendido. Tratado en forma cient\u00ed\u00adfica y en forma novelada, es entendida como evoluci\u00f3n optimista hacia la perfecci\u00f3n total subjetiva y personal, seg\u00fan los diversos niveles de conciencia adquiridos. No es la reencarnaci\u00f3n cl\u00e1sica oriental (m\u00e1s bien purgativa y purificativa), sino la positiva: porque en cada vida conseguimos niveles de conciencia cada vez m\u00e1s superiores.<\/p>\n<p>En las versiones occidentales de creencia en la reencarnaci\u00f3n, vigentes en nuestros d\u00ed\u00adas, se acent\u00faa con m\u00e1s fuerza que en las tradiciones orientales la valoraci\u00f3n positiva de esta reencarnaci\u00f3n, enlaz\u00e1ndola con los ideales propios de evoluci\u00f3n progresiva, autorrealizaci\u00f3n personal y logro de la propia madurez (R. Steiner).<\/p>\n<p>La supuesta base cient\u00ed\u00adfica de la reencarnaci\u00f3n viene avalada desde varios campos: Steiner, desde las ciencias naturales; Trautmann, desde la f\u00ed\u00adsica nuclear (la persona humana ser\u00ed\u00ada una correlaci\u00f3n de electrones pensantes); I. Stevenson, desde los recuerdos de ciertas personas que afirman haber vivido otras existencias anteriores; Th. Dethlefsen, desde planteamientos psicoanal\u00ed\u00adticos; y, desde luego, diversos fen\u00f3menos culturales tales como remedio para mitigar el miedo a la muerte (la muerte ser\u00ed\u00ada como la mariposa que echa a volar saliendo de la larva), elementos astrol\u00f3gicos, y hasta la postura \u00e9tica contempor\u00e1nea de no jugarse todo en una existencia o en opciones fundamentales vinculantes.<\/p>\n<p>Unido al tema de esta reencarnaci\u00f3n en sentido positivo, y para encontrar una base fiable y plausible, se encontrar\u00ed\u00ada la creencia en cuerpos energ\u00e9ticos, entre ellos un \u00abcuerpo astral\u00bb, y en la importancia y sentido de los \u00abchakras\u00bb Seg\u00fan esto, el cuerpo f\u00ed\u00adsico est\u00e1 rodeado externamente por siete cuerpos energ\u00e9ticos que, como capas de energ\u00ed\u00ada, lo envuelven. La cuarta capa es el cuerpo astral. La enumeraci\u00f3n completa de estos cuerpos ser\u00ed\u00ada: Cuerpo et\u00e9rico o et\u00e9reo, cuerpo emocional, y cuerpo mental en el plano f\u00ed\u00adsico denso; cuerpo astral, que har\u00ed\u00ada de puente o comunicaci\u00f3n y crisol; finalmente, cuerpo et\u00e9rico, cuerpo emocional y cuerpo mental en el plano espiritual o m\u00e1s sutil y an\u00ed\u00admico.<\/p>\n<p>A su vez los chakras estar\u00ed\u00adan situados en siete zonas del cuerpo et\u00e9rico, y se definen como fuentes o v\u00f3rtices de energ\u00ed\u00ada, y se corresponden con los principales plexos nerviosos del cuerpo. Cada chakra tiene un nombre y un color: Chakra b\u00e1sico en el coxis (rojo, muladhara), Chakra sacro en el ombligo (naranja, swadhistana), Ckakra solar en el plexo solar (amarillo, manipura), Chakra coronario en el coraz\u00f3n (verde, anahata), Chakra lar\u00ed\u00adngeo en la garganta (azul, vishudda), Chakra frontal entre los ojos (\u00ed\u00adndigo, ajna), y Chakra corona en la frente (violeta, blanco o dorado, shasrara). Los chakras tienen como misi\u00f3n mantener la energ\u00ed\u00ada humana en equilibrio mediante un proceso de corriente energ\u00e9tica entre ellos.<\/p>\n<p>Otra forma de denominar los campos energ\u00e9ticos o el espectro energ\u00e9tico es el \u00abaura\u00bb, que incluso, se afirma, puede ser fotografiada. Dicha aura, multicolor representar\u00ed\u00ada diversos \u00f3rganos: rojo, columna vertebral y gl\u00e1ndulas suprarrenales, que simbolizan la actividad, fuerza de voluntad y emociones. Naranja, los \u00f3rganos reproductores y g\u00f3nadas, representan la creatividad y el potencial art\u00ed\u00adstico. Amarillo, el coraz\u00f3n y sistema inmunol\u00f3gico, simboliza la capacidad intelectual. Verde, el plexo solar y p\u00e1ncreas, simboliza el asiento de la personalidad y el equilibrio f\u00ed\u00adsico y ps\u00ed\u00adquico. Azul, la garganta y tiroides. Representa la seguridad en uno mismo. Violeta es la frente y el metabolismo. Indica intuici\u00f3n y transformaci\u00f3n. Finalmente, blanco equivale al cerebro y gl\u00e1ndula pineal. Simboliza capacidad de concentraci\u00f3n, energ\u00ed\u00ada y sentimientos espirituales.<\/p>\n<p>En otro orden de cosas, el primer chakra simboliza la tierra; el segundo, el agua; el tercero, el fuego; el cuarto, el aire; el quinto, el sonido; el sexto, la luz; y el s\u00e9ptimo, el pensamiento.<\/p>\n<p>El cuerpo astral es el doble del cuerpo f\u00ed\u00adsico, et\u00e9rico, emocional y mental y sirve de enlace con los otros tres cuerpos m\u00e1s sutiles. Est\u00e1 relacionado con el cuarto chakra situado en el coraz\u00f3n, y es el que rige el sistema circulatorio, los doce meridianos de energ\u00ed\u00ada corporal, las emociones y los sentimientos. Este cuerpo astral es un condesador de energ\u00ed\u00ada c\u00f3smica y tel\u00farica que da vida al cuerpo f\u00ed\u00adsico y tiene la propiedad de poder separarse del cuerpo f\u00ed\u00adsico. Esta salida se puede producir voluntariamente (para comunicarse con otra persona), o involuntariamente (mientras dormimos). Gracias al cuerpo astral, podemos experimentar la sanaci\u00f3n hol\u00ed\u00adstica o sanaci\u00f3n integral del hombre como cuerpo, mente y esp\u00ed\u00adritu, e, incluso, se puede llegar a un tipo de cirug\u00ed\u00ada astral.<\/p>\n<p>M. Blavatsky habla de cuerpo f\u00ed\u00adsico, principio vital, cuerpo astral, karma rupa o lugar de deseos y pasiones, inteligencia (mana), alma espiritual (buddi) y esp\u00ed\u00adritu (atma). Atma, buddi y mana forman el \u00abchrist\u00f3s\u00bb (el Cristo), la conciencia plena y realizada. Por su parte, la antroposof\u00ed\u00ada habla de cuerpo f\u00ed\u00adsico, cuerpo et\u00e9reo, cuerpo astral, forma de mi yo, el yo espiritual, el esp\u00ed\u00adritu de la vida, el hombre espiritual.<\/p>\n<p>Al hilo de lo que venimos diciendo, me atrevo a realizar una observaci\u00f3n y una pregunta. \u00bfNo ser\u00e1 el momento, en la antropolog\u00ed\u00ada de cu\u00f1o cristiano, de integrar esta dimensi\u00f3n \u00abenerg\u00e9tica\u00bb de la persona humana? Tal vez la visi\u00f3n de la persona humana tradicional ha estado demasiado condicionada s\u00f3lo por tres dimensiones: biof\u00ed\u00adsica, psicol\u00f3gica-emotiva-racional y espiritual-pneum\u00e1tica. Desde la aceptaci\u00f3n del campo energ\u00e9tico, como integrante de la visi\u00f3n del hombre, la antropolog\u00ed\u00ada se enriquecer\u00ed\u00ada y equilibrar\u00ed\u00ada muchas de las posturas hasta ahora alejadas de las visi\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Sobre el tema de la muerte, E. K\u00fcbler-Ross afirma que, en el momento de la muerte, hay tres etapas: la muerte f\u00ed\u00adsica del hombre, que es id\u00e9ntica al abandono del capullo de seda por la mariposa. En la segunda etapa se est\u00e1 provisto de energ\u00ed\u00ada ps\u00ed\u00adquica y se experimenta que no se muere solo sino en compa\u00f1\u00ed\u00ada de nuestros seres m\u00e1s queridos. En la tercera etapa se pasa a la Luz eterna, a otra forma de vida total marcada por el amor grande, indescriptible e incondicional. Cuando se ha visto la Luz, ya no es posible desear volver al cuerpo f\u00ed\u00adsico terrestre.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; R. BERZOSA MART\u00ed\u008dNEZ, Nueva Era y cristianismo, BAC, Madrid 1998.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Martinez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(ver METEMPS\u00ed\u008dCOSIS)<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. DIVERSAS FORMAS DE ESTA CREENCIA. La reencarnaci\u00f3n es la creencia seg\u00fan la cual el alma, o el elemento ps\u00ed\u00adquico del hombre, toma a trav\u00e9s  de sucesivas existencias un cuerpo diferente, encontr\u00e1ndose as\u00ed\u00ad \u00abre-encarnada\u00bb. El concepto, guarda cierto parentesco con los de metensomatosis o transmigraci\u00f3n, y de metemps\u00ed\u00adcosis. La reencarnaci\u00f3n es una creencia com\u00fan a ciertas tradiciones orientales, como el hinduismo y el budismo, y -en la tradici\u00f3n griega- el orfismo, a Pit\u00e1goras y Plat\u00f3n. La sociedad teos\u00f3fica, los c\u00ed\u00adrculos espiritistas y ocultistas desarrollaron un modelo occidental a comienzos del siglo xx, que\u00e9 hoy est\u00e1 muy extendido. Sin embargo, hay que distinguir las diversas formas de la creencia e indicar su sentido. Se ver\u00e1 que, mientras los modelos orientales y griegos guardan cierto parentesco, la orientaci\u00f3n del modelo occidental es sensiblemente distinta.<\/p>\n<p>En el hinduismo, donde la creencia en la reencarnaci\u00f3n se remonta a los Upanishads, las reencarnaciones sucesivas est\u00e1n regidas por la ley del karma, acumulaci\u00f3n de m\u00e9ritos y de dem\u00e9ritos a trav\u00e9s de las encarnaciones precedentes. No cesar\u00e1n hasta que se rompa la cadena de los efectos y las causas. El alma tiene que liberarse del sams\u00e1ra descubriendo finalmente la verdad, o sea liber\u00e1ndose de la maya, ilusi\u00f3n que hace creer en la realidad del mundo. Vendr\u00e1 entonces la iluminaci\u00f3n, la bienaventuranza, el samadhi.<\/p>\n<p>La experiencia de Gautama Sakyamuni, convertido en el Buda (el iluminado), se concentra en las \u00abcuatro nobles verdades\u00bb. El hombre tiene que liberarse del dolor. Para ello ha de suprimir la sed o el deseo aliado con el placer, que origina inexorablemente las reencarnaciones. En efecto, la sed, que se debe sobre todo a la ignorancia, engendra la ambici\u00f3n, el odio y el error, las \u00abtres ra\u00ed\u00adces del mal\u00bb, de donde nacen los actos y los frutos malos. La liberaci\u00f3n por extinci\u00f3n de la sed es una larga maduraci\u00f3n que supera muchas veces la duraci\u00f3n de una existencia humana. Desemboca en el nirvana, al abrigo de todo dolor y de toda transmigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los \u00f3rficos, apenas sale el alma de un cuerpo se encarna en otro; el cuerpo (s\u00f3ma) es considerado como una c\u00e1rcel (s\u00e9ma). El ciclo de las reencarnaciones no tiene fin para los no-iniciados; la salvaci\u00f3n del hombre consiste en el cese de estas existencias sucesivas. Tambi\u00e9n para Pit\u00e1goras el hombre tiene que reencarnarse para llegar eventualmente a la purificaci\u00f3n completa de su ser. En cuanto a Plat\u00f3n, piensa que ciertas almas han tenido que reencarnarse incluso en animales para adquirir la pureza necesaria para entrar en la morada de los dioses. La reencarnaci\u00f3n es un lento proceso de purificaci\u00f3n del cuerpo y de la materia con vistas ,a la ascensi\u00f3n progresiva a lo divino.<\/p>\n<p>El modelo occidental de la reencarnaci\u00f3n es una reconstrucci\u00f3n del modelo hind\u00fa, sincretista y mezclado de tradiciones esot\u00e9ricas y ocultistas. La reencarnaci\u00f3n es un medio de autorrealizaci\u00f3n y de lenta ascensi\u00f3n hacia el Esp\u00ed\u00adritu divino. Los renacimientos corresponden a la escala de m\u00e9ritos; restablecen as\u00ed\u00ad la justicia y siguen un proceso de ascensi\u00f3n constante.<\/p>\n<p>Frente al modelo hind\u00fa, budista o griego, el modelo teos\u00f3fico occidental de la reencarnaci\u00f3n revela una concepci\u00f3n m\u00e1s optimista del hombre. En efecto, la reencarnaci\u00f3n no se concibe ya como un nuevo encarcelamiento doloroso del alma, c\u00ed\u00adrculo infernal del que tiene que liberarse, sino como una nueva oportunidad. A la concepci\u00f3n del cuerpo-prisi\u00f3n se opone el concepto de una evoluci\u00f3n y de un desarrollo sin regresi\u00f3n, haci\u00e9ndose siempre la reencarnaci\u00f3n en un cuerpo humano.<\/p>\n<p>Esto no impide que los diferentes modelos tengan un sustrato doctrinal com\u00fan. La filosof\u00ed\u00ada hind\u00fa del karma, del samsara y de la moksa es su punto de apoyo. Los seres han de renacer indefinidamente hasta que encuentren su propia liberaci\u00f3n. Seg\u00fan la antropolog\u00ed\u00ada subyacente, el hombre es esencialmente un esp\u00ed\u00adritu (principio divino inmortal) que posee un alma (que une al esp\u00ed\u00adritu con el cuerpo) y un cuerpo (hecho de materia perecedera). Es un eslab\u00f3n de la cadena c\u00f3smica, de la que ha de soltarse para alcanzar su estado primitivo y su verdadera naturaleza. A ello se a\u00f1ade una concepci\u00f3n c\u00ed\u00adclica de la historia, opuesta al concepto lineal del cristianismo. La creencia en la reencarnaci\u00f3n forma parte de este modo de una concepci\u00f3n global del hombre, del mundo y de la historia.<\/p>\n<p>2. RERNCARNACI\u00f3N O RESURRECCI\u00f3N. Se ha hablado justamente de \u00abcreencia\u00bb. En efecto, la reencarnaci\u00f3n no est\u00e1 sometida a pruebas cient\u00ed\u00adficas, como tampoco la fe cristiana en la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. Hay que insistir en ello, dadas las pretensiones que a menudo se tienen en Occidente de poder ofrecer pruebas cient\u00ed\u00adficas, experimentales. Esas pruebas pretenden establecerse, por una parte, en una memoria ps\u00ed\u00adquica o en ciertas huellas ps\u00ed\u00adquicas de vidas anteriores; por otra parte, en la comunicaci\u00f3n experimental con esp\u00ed\u00adritus \u00abdesencarnados\u00bb, que aguardan la reencarnaci\u00f3n. No se puede rechazar la existencia de \u00abrecuerdos\u00bb que no pueden explicar la experiencia del sujeto y su existencia actual. Sin embargo, la hip\u00f3tesis que se ha hecho de una vida anterior para dar cuenta de ellos es s\u00f3lo una hip\u00f3tesis entre otras. La atribuci\u00f3n de ciertas particularidades psicol\u00f3gicas del nacimiento a una vida anterior es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s hipot\u00e9tica. Existen otras explicaciones m\u00e1s plausibles de esos fen\u00f3menos. Por otra parte, si, hay hechos todav\u00ed\u00ada inexplicables en el estado actual de la ciencia, la hip\u00f3tesis de la reencarnaci\u00f3n como explicaci\u00f3n, por muy leg\u00ed\u00adtima que sea,, no puede decirse cient\u00ed\u00adficamente probada., Es objeto de creencia, de una adhei\u00f3n que es una opci\u00f3n personal, como lo es en una perspectiva cristiana la fe en la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. Pero hay que medir bien las diferencias que las separan, as\u00ed\u00ad c\u00f3mo las perspectivas globales en que se insertan. A la ley c\u00f3smica de la reencarnaci\u00f3n, la fe cristiana opone de hecho la promesa que Dios hace al hombre de la resurrecci\u00f3n:<br \/>\nSeg\u00fan la fe cristiana, el cuerpo no es un elemento negativo del ser human\u00f3, del que haya que liberarse; forma parte integrante de su humanidad. Por tanto, no se trata de dejarlo caer para tomar otro en otra existencia. La vida humana&#8217; es una: es decisiva para toda persona humana, compuesta de esp\u00ed\u00adritu, de alma y de cuerpo. El cristianismo pone as\u00ed\u00ad de relieve la dignidad, querida por Dios, de la persona y de la vida humana, as\u00ed\u00ad como el peso de su libertad.<\/p>\n<p>Pero ese Dios, que quiere y que conoce personalmente a cada persona humana, es un Dios de amor que la resucitar\u00e1 como resucit\u00f3 a su Hijo. Porque en la pasi\u00f3n-resurrecci\u00f3n de Jesucristo la muerte ha sido definitivamente vencida, el hombre se ha liberado de ella, y esto hace que la reencarnaci\u00f3n no tenga objet\u00f3. Por su pasi\u00f3n, Jes\u00fas tom\u00f3 sobre s\u00ed\u00ad mismo el karma de la humanidad entera y la liber\u00f3 de \u00e9l. No cabe duda de que el hombre que ha de acercarse a Dios por medio de una vida de fidelidad sigue estando sometido a la muerte. Pero la muerte \u00fanica est\u00e1 llamada a desembocar en una nueva forma de vida, que comprende incluso para el cuerpo una existencia nueva. La resurrecci\u00f3n al final de los tiempos llevar\u00e1 a su culminaci\u00f3n el proyecto de salvaci\u00f3n realizado por Dios para la humanidad entera a trav\u00e9s de la historia.. En la resurrecci\u00f3n de los muertos, Dios realizar\u00e1 para todos los hombres lo que realiz\u00f3 en la ma\u00f1ana de, pascua con su Hijo Jes\u00fas. Los elegidos, incluso en sus cuerpos, ser\u00e1n conformados con la vida sin fin de Cristo resucitado.<\/p>\n<p>Por tanto, la creencia en la reencarnaci\u00f3n es inconciliable con la fe cristiana en la resurrecci\u00f3n. Est\u00e1n en cuesti\u00f3n concepciones diferentes de Dios y del hombre, de la historia y del mundo. Se impone una opci\u00f3n entre ellas; esa opci\u00f3n es materia de fe.<\/p>\n<p>BIBL.: DELAHOUTRE, Reencarnaci\u00f3n, en P. POUPARD(ed.), Diccionario de las religiones, Barcelona 1987, 1458ss; DEs GE\u00f3RGEs A., La r\u00e9incarnation des &#038;mes selon les traditions orientales et occidentales, Par\u00ed\u00ads 1966; KELLER C.A., La r\u00e9incarnation: Th\u00e9ories, raisonnements el appr\u00e9ciations, Bernes 1986 THOMAs L.V. y otros, R\u00e9incarnation, immortalit\u00e9, r\u00e9surrection, Bruselas 1988; VERNETTE J., R\u00e9incarnation, r\u00e9surrectfon, communiquer avec I \u00e1u-del\u00e1, Mulhouse 1988; ID, La r\u00e9incarnation. Une croyanee anc1,enne, r\u00e9pandue et s\u00e9duissante, en \u00abEsprit et Vie\u00bb 98 (1988) 655-662, 677-683, 694-700.<br \/>\nJ. Dupuis<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00e9ase METENSICOSIS. Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas Reencarnar (volver a encarnar). En general, es la creencia de que los seres, despu\u00e9s de la muerte, vuelven a la vida mortal transformados en nuevos . Seg\u00fan esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones. Un ser humano, por ejemplo, podr\u00ed\u00ada volver &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reencarnacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREENCARNACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7392","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7392","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7392"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7392\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7392"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7392"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7392"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}