{"id":7432,"date":"2016-02-05T03:59:45","date_gmt":"2016-02-05T08:59:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/subordinacionismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:59:45","modified_gmt":"2016-02-05T08:59:45","slug":"subordinacionismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/subordinacionismo\/","title":{"rendered":"SUBORDINACIONISMO"},"content":{"rendered":"<p>Doctrina cristol\u00f3gica. Creencia que establece que Cristo, aunque divino, deriva su existencia del supremo principio divino. Por lo tanto, es una negaci\u00f3n de la doctrina de la Trinidad. La sostuvieron, en mayor o menor grado, grupos considerados her\u00e9ticos como los \u00c2\u00ae EBIONITAS, los \u00c2\u00ae CERINTIANOS, etc., y m\u00e1s recientemente los \u00c2\u00ae TESTIGOS DE JEHOV\u00ed\u0081.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[249]<br \/>\n   En general se denominaron as\u00ed\u00ad a todas las herej\u00ed\u00adas que negaron de una u otra forma la igualdad de las tres divinas Personas en la Trinidad: unas hicieron al Hijo subordinado al Padre y otras hicieron la Esp\u00ed\u00adritu Santo una criatura subordinada a la divinidad o al Padre y al Hijo.<\/p>\n<p>     El Concilio de Nicea del 325 dej\u00f3 clara la igualdad y la consustancialidad del Padre y del Hijo. Y el de Constantinopla del 381 aclar\u00f3 adem\u00e1s la igualdad y la consustancialdiad del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>     Entre los que se resistieron a aceptar esta igualdad y, por lo tanto, defendieron, alg\u00fan modo de dependencia de un Persona a la otra fueron los \u00abebionitas\u00bb los m\u00e1s claros promotores. Afirmaron el car\u00e1cter de criatura de Cristo y su sola adopci\u00f3n por la divinidad. Dios lo adopt\u00f3 (adopcionismo) como predilecto, pero no lo igual\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como consustancial.<\/p>\n<p>     Los gn\u00f3sticos consideraron a Jes\u00fas como una emanaci\u00f3n divina del \u00fanico Dios, apareciendo como una especie de Dios secundario, en todo dependiente y subordinado a la divinidad pura.<\/p>\n<p>     Arrio neg\u00f3 la divinidad y proclam\u00f3 el car\u00e1cter de criatura de Jes\u00fas, en quien se encarn\u00f3 la divinidad pero sin anular la humanidad dependiente.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Designaciones.-II. Formas y corrientes de subordinacionismo.-III. Adopcionismo medieval (\u00abhomo assumptus\u00bb).-IV. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>I. Designaciones<br \/>\nCon el t\u00e9rmino subordinacionismo se designa una postura cristol\u00f3gico-trinitaria que tiende a hacer de Cristo una realidad inferior y subordinada a Dios Padre (y del Esp\u00ed\u00adritu una realidad subordinada tambi\u00e9n a Cristo); incluye diversas tendencias, no todas necesariamente heterodoxas. Entre \u00e9stas \u00faltimas se incluye con raz\u00f3n el arrianismo, la configuraci\u00f3n m\u00e1s coherente y mejor estructurada de un subordinacionismo que considera a Cristo como una criatura de Dios, de condici\u00f3n suprahumana, si se quiere, pero no divina [cf. arrianismo]. En el mismo campo de ideas, sin querer difuminar con ello los elementos distintivos, puede encuadrarse el llamado adopcionismo, que hace de Cristo un mero hombre adoptado por Dios como hijo suyo en raz\u00f3n de su comportamiento; es una forma moderna de designar la tendencia doctrinal que otros autores prefieren calificar de monarquianismo din\u00e1mico [cf. modalismo]. Los escritores antiguos consideraron el adopcionismo como una herej\u00ed\u00ada de raigambre peculiarmente jud\u00ed\u00ada (defensa de la unidad divina) y la pusieron en relaci\u00f3n con las sectas judeocristianas ebionitas (el nombre Ebi\u00f3n, supuesto fundador, es falso), las cuales compart\u00ed\u00adan la consideraci\u00f3n de Jes\u00fas como un simple hombre (\u00abnudus homo\u00bb, Tert., De carne Chr. 14).<\/p>\n<p>II. Formas y corrientes de subordinacionismo<br \/>\nA lo largo de los ss. II y III se mantiene con fuerza una corriente de pensamiento que, apoy\u00e1ndose en \u00faltimo t\u00e9rmino en textos b\u00ed\u00adblicos (Mc 10,18; 13,32; Jn 14,28), elabora un leguaje y un discurso teol\u00f3gico de cierta inferioridad de Cristo con relaci\u00f3n a Dios Padre. Esta postura, mezclada con elementos propios del platonismo medio, persiste en la doctrina del Logos desarrollada primeramente por los apologistas, a prop\u00f3sito de los cuales se habla de subordinacionismo. El t\u00e9rmino en s\u00ed\u00ad es plurivalente, pudiendo distinguirse entre un subordinacionismo compatible y otro incompatible con la fe trinitaria de la Iglesia; lo cual advierte ya de lo dif\u00ed\u00adcil que resulta a veces precisar con exactitud el l\u00ed\u00admite de demarcaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Justino (t 163\/7) expone su doctrina trinitaria combinando los datos tradicionales de la fe bautismal, tal como la vive existencialmente en la alabanza y en la oraci\u00f3n lit\u00fargica, con los recursos que, en su intento apolog\u00e9tico para con paganos y jud\u00ed\u00ados, le ofrece la doctrina del Logos presente en Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, Jn y la filosof\u00ed\u00ada medioplat\u00f3nica y estoica. Es en este intento de mediaci\u00f3n especulativa donde puede hablarse de un subordinacionismo soteriol\u00f3gico o hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico a la hora de exponer la doctrina trinitaria (Courth 45); con ello se quiere indicar que Justino se sirve de conceptos e ideas subordinacionistas para poner de manifiesto c\u00f3mo en el Logos-Cristo ha tenido lugar la comunicaci\u00f3n plena de Dios, para unir monote\u00ed\u00adsmo cristiano y presencia progresiva de Dios en la historia desde la creaci\u00f3n hasta la encarnaci\u00f3n, para garantizar simult\u00e1neamente la transcendencia divina respecto al mundo y su inmanencia salv\u00ed\u00adfica en la historia. Dios se ha servido de su Logos para otorgar el conocimiento respetuoso de Dios y de las normas morales de comportamiento a todos los hombres, sin que la pertenencia a una religi\u00f3n distinta de la cristiana condicione la capacidad de actuaci\u00f3n del Logos, p.e. S\u00f3crates, Her\u00e1clito (PG 6, 336.397). Todas las semillas de verdad (l\u00f3goi spermatiko\u00ed\u00ad) sembradas en cada hombre son dones que Dios otorga por su Logos (PG 6, 460). Existiendo desde antes de todos los tiempos en Dios como su fuerza inmanente, sale de Dios para llevar a cabo la creaci\u00f3n (PG 6, 453.613s), deviniendo otro distinto del Padre, sin que con ello se produzca ninguna separaci\u00f3n o divisi\u00f3n de la esencia divina (PG 6, 776). Igualmente se halla presente y actuante en todos los acontecimientos y personajes decisivos de la historia salv\u00ed\u00adfica (PG 6, 772). Finalmente, por su encarnaci\u00f3n, el Logos-Cristo lleva a su plenitud el conocimiento de Dios (PG 6, 460) y es el revelador definitivo del Padre y el maestro universal. Para ilustrar estas ideas rechaza la imagen del sol y la sombra, usada por Fil\u00f3n, porque amenaza la consistencia propia del Logos, y prefiere la imagen del fuego que se enciende en el fuego (PG 6,776; cd. 6,616), sin que con ello \u00e9ste disminuya. El inter\u00e9s fundamental de Justino se concreta as\u00ed\u00ad en exponer las relaciones entre Dios Padre y el Logos Hijo, hecho hombre en Jes\u00fas, en una perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, sin que est\u00e9 del todo ausente la preocupaci\u00f3n por las relaciones intradivinas. Apenas hay un desarrollo de la pneumatolog\u00ed\u00ada, llegando a veces a identificar Logos y Esp\u00ed\u00adritu (PG 6, 380). Pero el subordinacionismo suyo, aunque pueda llevar impl\u00ed\u00adcito el riesgo inicial posterior, no tiene el car\u00e1cter ontol\u00f3gico que recibir\u00e1 en el arrianismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Ateg\u00e1noras (175\/180) nos encontramos con una doctrina del Logos semejante a la de Justino, pero menos extensa. Usa el discurso plat\u00f3nico sobre la excelsitud suprema de Dios respecto a todo lo creado, pero se trata del Dios b\u00ed\u00adblico que ha creado el mundo con su palabra, lo guarda y lo gobierna. Puede distinguirse un doble estadio del Logos-Hijo, cuya diferencia viene marcada por el hecho de la creaci\u00f3n (PG 6, 909). El Logos es el primer engendrado por el Padre ing\u00e9nito, de ah\u00ed\u00ad que le llame Hijo (PG 6, 908). Pero no es una criatura: desde siempre pertenece a Dios como su idea eterna, es propiedad de su esencia; en orden a la creaci\u00f3n del mundo recibe una consistencia y autonom\u00ed\u00ada mayor, pero sin que esto suponga separaci\u00f3n o divisi\u00f3n alguna. A diferencia de Justino usa la imagen del sol y del rayo de sol para expresar las relaciones entre el Padre yel Logos (PG 6, 909,945). Combina expresamente las ideas de unidad, comuni\u00f3n y diversidad intradivina y habla de una diversidad en el orden (PG PG 6,909), que no ha de interpretarse necesariamente como un subordinacionismo de distinta categor\u00ed\u00ada o de rango inferior, sino m\u00e1s bien como el orden que aparece en la creaci\u00f3n y en la revelaci\u00f3n. Por su parte, Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada (t 186 ca.), que introduce en teolog\u00ed\u00ada trinitaria el t\u00e9rmino \u00abtriar\u00bb (PG 1077B), toma de la antropolog\u00ed\u00ada estoica la estructura del acto ling\u00fc\u00ed\u00adstico que distingue entre la palabra o logos interno (verbum mentis) y la palabra externa o proferida para explicar de esta manera las dos condiciones del Logos divino, \u00abendiathetos\u00bb (eterno consejero del Padre) y \u00abproforik\u00f3s\u00bb (pronunciado, dicho, en orden a la creaci\u00f3n) (PG 6, 1088).<\/p>\n<p>Con su especulaci\u00f3n sobre el Logos los apologetas quer\u00ed\u00adan comunicar la cercan\u00ed\u00ada de Dios al mundo como el contenido nuclear de la fe trinitaria, pero lo hacen en un horizonte marcadamente cosmol\u00f3gico. Este tipo de subordinacionismo pervive de alguna manera en autores posteriores. Ireneo (t 202) desarrolla una concepci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la Trinidad, no especulativa, en la que algunos autores creen posible descubrir ciertos rastros de subordinacionismo (Marcus 134ss), no equivalente sin embargo a una inferioridad esencial del Logos o del Esp\u00ed\u00adritu. Igualmente a prop\u00f3sito de Tertuliano (160-220) las opiniones respecto a su subordinacionismo est\u00e1n muy diversificadas (Courth 88s): hay en \u00e9l algunas formulaciones que suenan as\u00ed\u00ad (\u00abPater enim tota substantia est, Filius vero derivatio totius et portio\u00bb, CCL 2, 1168), pero en general puede decirse que se trata de un subordinacionismo din\u00e1mico, hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, semejante al de los apologetas. El t\u00e9rmino subordinacionismo vuelve de nuevo a prop\u00f3sito de Or\u00ed\u00adgenes (185-254) [cf. Or\u00ed\u00adgenes]. Algunos autores lo consideran como el predecesor tanto del subordinacionismo arriano como de la fe ortodoxa de Nicea y de los Capadocios, mientras que otros prefieren hablar de un subordinacionismo din\u00e1mico, semejante al de otros muchos PP de la iglesia en este per\u00ed\u00adodo (sobre las distintas valoraciones, Courth 107s).<\/p>\n<p>La negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la divinidad de Cristo caracteriza al arrianismo. Sin embargo, la idea hab\u00ed\u00ada aparecido ya mucho antes en una corriente de pensamiento calificada de monarquianismo din\u00e1mico o adopcionismo, donde se reduce a Cristo a un simple hombre. Era la doctrina difundida en Roma a finales del s. II por Te\u00f3doto de Bizancio, seg\u00fan algunos para atenuar la apostas\u00ed\u00ada en la que hab\u00ed\u00ada incurrido durante la persecuci\u00f3n (al renegar de Cristo no habr\u00ed\u00ada renegado de Dios, sino solamente de un hombre). Sobre \u00e9l informan E. de Cesarea (Hist. Eccle. V,28,6), Hip\u00f3lito (Refut. VII,35), Epifanio de Salamina (Panarion 54,1.7). Se le acusa de haber visto en Jes\u00fas simplemente a un hombre como los dem\u00e1s, nacido de la Virgen por decisi\u00f3n del Padre, que llev\u00f3 una existencia ordinaria, especialmente piadosa, sobre el cual en el momento del bautismo (seg\u00fan otros en el momento de la resurrecci\u00f3n) descendi\u00f3 bien una fuerza divina o bien Cristo bajo la forma de paloma. En consecuencia fue adoptado por Dios Padre como hijo especial suyo. Te\u00f3doto el Banquero sostiene, por su parte, que no fue Cristo, sino Mequisedec, esp\u00ed\u00adritu superior, el que descendi\u00f3 sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El monarquianismo adopcionista se desarrolla ulteriormente y se radicaliza con Pablo de Samosata, alto funcionario de la administraci\u00f3n financiera, obispo de Antioqu\u00ed\u00ada (260\/8) discutido por su conducta y por su doctrina, acusado de herej\u00ed\u00ada y depuesto en el s\u00ed\u00adnodo antioqueno del 268. El acceso fiable a su pensamiento resulta complicado al ser transmitido \u00fanicamente en las referencias pluriformes de sus cr\u00ed\u00adticos y enemigos: E. de Cesarea (Hist. Ecc. VII,27; cf. Riedmatten), Epifanio (Panarion 65), Ps. Leoncio de Bizancio (PG 86, 1213), Atanasio (PG 26,54), J. Cris\u00f3stomo (PC 62, 319s), Teodoreto de Ciro (Hist. eccl. I,4)&#8230; Los autores antiguos valoran su doctrina como herej\u00ed\u00ada cristol\u00f3gica y como herej\u00ed\u00ada trinitaria. El tiene en cuenta la teolog\u00ed\u00ada del Logos desarrollada por los apologistas y por Or\u00ed\u00adgenes, pero considera a Jes\u00fas no como el Hijo de Dios bajado del cielo, sino como un hombre normal y corriente, tan distinto del Logos que una encarnaci\u00f3n en sentido estricto resulta imposible. El Logos es para Jes\u00fas como una fuerza divina derramada sobre \u00e9l que lo llena por completo y lo gu\u00ed\u00ada en su existencia y en su comportamiento. Habla de un solo Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu, pero se trata de una subsistencia o persona \u00fanica, la del Padre, en la cual subsisten los otros dos. Solamente el Padre es Dios y creador de todo; el Hijo es un simple hombre y el Esp\u00ed\u00adritu es \u00fanicamente el don divino otorgado por Dios Padre. Hilario de Poitiers(315-367) transmite la noticia de que P. de Samosata us\u00f3 el concepto de homoousios para expresar la relaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo, a\u00f1adiendo que tal concepto fue rechazado en el s\u00ed\u00adnodo antioqueno del 268 por entenderlo modal\u00ed\u00adsticamente como expresi\u00f3n de que Padre e Hijo constituyen un sujeto \u00fanico e indistinto (PL 10, 534).El problema fundamental del adopcionismo monarquiano consiste en que una fe viva en la unidad y unicidad de Dios termina incapacitando para aceptar como algo esencial e inconfundible en su aspecto personal la presencia de Dios en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>III. Adopcionismo medieval (\u00abhomo assumptus\u00bb)<br \/>\nNos referimos aqu\u00ed\u00ad en primer lugar a una doctrina teol\u00f3gica de finales del s. VIII, designada a veces como \u00abhispanicus error\u00bb (por su difusi\u00f3n en Espa\u00f1a) o tambi\u00e9n \u00abfeliciana haeresis\u00bb (por uno de sus m\u00e1s conocidos promotores, F\u00e9lix de Urgel), seg\u00fan la cual Jesucristo, en cuanto hombre no es el hijo propio y natural de Dios, sino solamente su hijo adoptivo. El surgimiento de esta postura puede considerarse, de acuerdo con lo que al respecto dice Elipando de Toledo, como una reacci\u00f3n contra las posturas de Miguecio, quien manten\u00ed\u00ada una doctrina trinitaria muy peculiar: a lo largo de la historia se habr\u00ed\u00adan producido tres personificaciones hist\u00f3ricas de Dios, como Padre se habr\u00ed\u00ada manifestado especialmente en David, como Hijo en el el hijo de Mar\u00ed\u00ada y como Esp\u00ed\u00adritu Santo en el ap\u00f3stol Pablo (PL 96, 860\/2), doctrina que s\u00f3lo m\u00e1s tarde se calificar\u00e1 de sabeliana (MGH Conc II 118). Lo que al principio centra el inter\u00e9s son sus implicaciones cristol\u00f3gicas, que terminan haciendo de la filiaci\u00f3n dav\u00ed\u00addica y de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas dos conceptos no solamente intercambiables, sino id\u00e9nticos, y que constituye el punto de partida de la postura de Miguecio: a la luz del Salmo 44,2, siguiendo la idea b\u00ed\u00adblica de la descendencia dav\u00ed\u00add\u00ed\u00adca de Jes\u00fas, David ha de considerarse como la personificaci\u00f3n de Dios Padre en relaci\u00f3n con el hijo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Nada extra\u00f1o que el nervio de la respuesta de Elipando se centre en la doctrina de las dos naturalezas. Pero las formulaciones que emplea no resultar\u00e1n afortunadas, dando la impresi\u00f3n de que \u00e9l habla de una doble personalidad (\u00abpersonam Filii non eam esse quae facta est ex semine David&#8230; sed eam, quae genita est a Deo Patre\u00bb, PL 96, 863CD) e introduciendo, con el fin de superar la identificaci\u00f3n entre descendencia geneal\u00f3gica de Jes\u00fas y filiaci\u00f3n divina, una distinci\u00f3n en Cristo entre el Hijo natural de Dios, por su divinidad, y el hijo adoptivo, por su humanidad (\u00abJesum Christum adoptivum bumanitate et nequaquam adoptivum divinitate\u00bb, 918B). \u00abLa cristolog\u00ed\u00ada adopcionista es, por tanto, una f\u00f3rmula combativa dirigida contra un adversario bien determinado\u00bb (Sch\u00e1ferdieck 318). El adopcionismo espa\u00f1ol del s. VIII se convierte con el obispo F\u00e9lix de Urgel en tema europeo de discusi\u00f3n teol\u00f3gica, motivando que personas como Alcuino intervengan decididamente en contra suya (PL 101, 119s) y siendo objeto de condena en los concilios de Frankfurt (794), as\u00ed\u00ad como en los s\u00ed\u00adnodos de Friuli (796) y de Roma (799). En la historia doctrinal de la teolog\u00ed\u00ada espa\u00f1ola constituye un cap\u00ed\u00adtulo importante y las f\u00f3rmulas adopcionistas se mantuvieron durante tiempo como bandera identificativa de estos dos obispos espa\u00f1oles frente a los obispos franceses (\u00abcredimus Deum Dei Filium&#8230; ex Patre unigenitum sine adoptione&#8230; verum hominem assumendo de Virgine in carnis adoptione, unigenitum in natura, primogenitum in adoptione et gratia\u00bb, PL 101, 1324). Algunas interpretaciones hist\u00f3ricas del adopcionismo espa\u00f1ol del s. VIII lo consideran como un fen\u00f3meno f\u00e1cilmente explicable por las circunstancias peculiares de entonces, valor\u00e1ndolo como un proyecto de cristolog\u00ed\u00ada que procuraba no crear demasiadas dificultades con el islamismo hisp\u00e1nico. M\u00e1s son los autores que lo ponen en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n moz\u00e1rabe, donde se recogen con frecuencia expresiones patr\u00ed\u00adsticas o conciliares sobre el \u00abhorno adoptatus\u00bb en cuanto forma expresiva de que el Hijo, al encarnarse, ha asumido la naturaleza humana (textos y valoraci\u00f3n en Rivera, La controversia&#8230; 524-536). La condena de las f\u00f3rmulas adopcionistas en los concilios indicados no impidi\u00f3, sin embargo, que conocieran un renacimiento medieval en el s. XII fuera ya del \u00e1mbito espa\u00f1ol ni que las discusiones teol\u00f3gicas al respecto se reactualizasen en el s. XIV (DThC 1, 423ss).<\/p>\n<p>IV. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\nEl subordinacionismo, por sus distintas variaciones y su diversidad de acentos, requiere un juicio diversificado para no lanzar indiscriminadamente la acusaci\u00f3n de herej\u00ed\u00ada manifiesta contra todo tipo de pensamiento teol\u00f3gico que en la historia ha recibido tal calificaci\u00f3n. Los apologistas, p.e., desarrollan un pensamiento subordinacionista que no puede identificarse sin m\u00e1s con las negaciones arrianas de la divinidad de Jesucristo, diferencia que conviene no perder nunca de vista en toda esta cuesti\u00f3n. No obstante, el subordinacionismo en sentido riguroso ha sido tambi\u00e9n una realidad en la teolog\u00ed\u00ada cristiana y acompa\u00f1a, al igual que el modalismo o el trite\u00ed\u00adsmo, su decurso hist\u00f3rico como riesgo y como tentaci\u00f3n permanente. Pueden considerarse como formas modernas del mismo las valoraciones de Jesucristo simplemente como un profeta de Dios, sin duda el m\u00e1s excelso o el m\u00e1s influyente, o bien como un gran personaje que, con su comportamiento y con su ense\u00f1anza \u00e9tica, puso en marcha un movimiento revolucionario y transformador de la historia humana. Y nada tiene de extra\u00f1o que contempor\u00e1neos nuestros encuentren aceptable y razonable una postura semejante por considerar presuntuoso, mitol\u00f3gico o excesivo ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00ed\u00admites humanos en la interpretaci\u00f3n del personaje hist\u00f3rico Jes\u00fas de Nazaret. Traspasar estos l\u00ed\u00admites nos pone precisamente ante el esc\u00e1ndalo central y permanente de la fe cristiana, l\u00facidamente percibido ya desde el comienzo por intelectuales paganos como Celso.<\/p>\n<p>Se trata del n\u00facleo central de la fe cristiana en Dios, de la implicaci\u00f3n mutua entre cristolog\u00ed\u00ada y trinidad. Los cristianos no solamente creemos en Dios como Jes\u00fas de Nazaret, sino quecreemos tambi\u00e9n en Jesucristo, Hijo de Dios. La cuesti\u00f3n que se debate, por tanto, en toda controversia subordinacionista rigurosa es ver hasta qu\u00e9 punto el mismo Dios est\u00e1 identificado con y se halla en juego en la persona y en el destino hist\u00f3rico de Jes\u00fas de Nazaret. Por eso es necesaria una cristolog\u00ed\u00ada que, partiendo de\u2020\u00a2su realidad hist\u00f3rica concreta, de su verdad y consistencia humana (cristolog\u00ed\u00ada ascendente), integre tambi\u00e9n la perspectiva que viene de Dios, de arriba (cristolog\u00ed\u00ada descendente). Si Jes\u00fas es un simple hombre adoptado por Dios Padre como su hijo preferido, si el Hijo de Dios o Logos eterno no se identifica con el hijo de Mar\u00ed\u00ada, sino que hay una separaci\u00f3n radical entre ambos, entonces no puede hablarse en rigor de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, de que el Logos divino se hizo carne. Con ello, la relaci\u00f3n de Dios con la historia humana ser\u00ed\u00ada en el mejor de los casos tangencial y quedar\u00ed\u00ada cuestionada la verdad de nuestra salvaci\u00f3n por medio del ministerio, vida y destino de Jes\u00fas de Nazaret. Los acontecimientos protagonizados por \u00e9l (su significatividad) quedar\u00ed\u00adan diluidos en la corriente del devenir humano hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>[Angelolog\u00ed\u00ada; Anselmo; Arrianismo; Atanasio; Capadocios; Concilios; Credos; Cruz; De Regnon; Encarnaci\u00f3n; Escol\u00e1stica; Gnosis; Hijo; Ireneo; Islam; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Logos; Modalismo; Monarqu\u00ed\u00ada; Monote\u00ed\u00adsmo; Or\u00ed\u00adgenes; Padre; Pascua; Perikh\u00f3resis; Persona; Salvaci\u00f3n; S\u00ed\u00admbolos de fe; Teolog\u00ed\u00ada y Econom\u00ed\u00ada; Tertuliano; Trinidad; Trite\u00ed\u00adsmo; Unidad.]<br \/>\nSantiago del Cura Elena<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Orientaci\u00f3n teol\u00f3gica presente en los siglos 11-III, que tiende a considerar al Hijo de Dios como inferior y subordinado al Padre, fuente de la divinidad.<\/p>\n<p>El subordinacionismo puede considerarse como heterodoxo s\u00f3lo a la luz de la teolog\u00ed\u00ada posterior. De forma m\u00e1s o menos variada encontramos tendencias subordinacionistas en autores como Justino, Tertuliano, Or\u00ed\u00adgenes y Novaciano. Tampoco Ireneo est\u00e1 exento de esta problem\u00e1tica. El punto m\u00e1s extremo al que lleg\u00f3 el subordinacionismo heterodoxo fue la ense\u00f1anza de Arrio, que consideraba al Hijo de Dios tan s\u00f3lo como una criatura especial, superior a los hombres, pero inferior al Padre. La reacci\u00f3n contra el subordinacionismo de Arrio qued\u00f3 sancionada en el concilio de Nicea (325), mediante la afirmaci\u00f3n de que el Hijo es consubstancial (homoousios) al Padre, es decir, part\u00ed\u00adcipe de su misma naturaleza y J dignidad.<br \/>\nL. Fadovese<\/p>\n<p>Bibl.: M, Simonetti, Subordinacionismo, en DPAC, 11, 2045-2046; S. del Cura Elena, Subordinacionismo, en DCDT, 131 1- 1317<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Doctrina cristol\u00f3gica. Creencia que establece que Cristo, aunque divino, deriva su existencia del supremo principio divino. Por lo tanto, es una negaci\u00f3n de la doctrina de la Trinidad. La sostuvieron, en mayor o menor grado, grupos considerados her\u00e9ticos como los \u00c2\u00ae EBIONITAS, los \u00c2\u00ae CERINTIANOS, etc., y m\u00e1s recientemente los \u00c2\u00ae TESTIGOS DE JEHOV\u00ed\u0081. 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