{"id":7497,"date":"2016-02-05T04:01:38","date_gmt":"2016-02-05T09:01:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agnosticismo\/"},"modified":"2016-02-05T04:01:38","modified_gmt":"2016-02-05T09:01:38","slug":"agnosticismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agnosticismo\/","title":{"rendered":"AGNOSTICISMO"},"content":{"rendered":"<p>Agnosticismo es la posici\u00f3n que limita el conocimiento a la experiencia sensual o emp\u00ed\u00adrica verificable. Rechaza la posibilidad de conocimiento sobrenatural y por lo tanto la posibilidad de saber si Dios existe.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo Kant (1724-1804) prepar\u00f3 el camino a la popularizaci\u00f3n de esta posici\u00f3n pero la palabra \u2020\u0153agnosticismo\u2020\u009d es de T.H.. Huxley (1869) para quien signific\u00f3 el rechazo de la metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Agnosticismo no es lo mismo que ate\u00ed\u00adsmo (negaci\u00f3n de la existencia de Dios). Su posici\u00f3n es que no se puede saber si existe o no. Por eso rechaza cualquier pronunciamiento a favor o en contra de la existencia de Dios.<\/p>\n<p>Algunos cristianos, parad\u00f3jicamente, toman una posici\u00f3n que parte de los mismos principios del agnosticismo. Como los agn\u00f3sticos, creen que la existencia de Dios no se puede conocer por la raz\u00f3n y que por lo tanto la fe es irracional. Pero deciden dar un total \u2020\u0153salto en fe\u2020\u009d (irracional). Por eso rechazan la apolog\u00e9tica (el uso de argumentos razonables para explicar y defender la fe). Pretenden creer por la \u2020\u0153fe sola,\u2020\u009d sin ninguna asistencia de la raz\u00f3n. Para ellos la raz\u00f3n es mas bien un obst\u00e1culo a la fe.<\/p>\n<p>Nosotros afirmamos que la existencia de Dios se puede conocer por el uso de la sola raz\u00f3n natural. La raz\u00f3n es un don natural de Dios por el cual El nos ayuda a conocer su existencia. (Romanos 1:20). La b\u00fasqueda y el conocimiento de la existencia de Dios descubierta por la raz\u00f3n nos disponen a recibir la Revelaci\u00f3n Divina la cual es necesaria para conocer la esencia de Dios (qui\u00e9n es Dios).<\/p>\n<p>El agnosticismo reviste varias formas. En ciertos casos, el agn\u00f3stico se resiste a negar a Dios; al contrario, postula la existencia de un ser trascendente que no podr\u00ed\u00ada revelarse y del que nadie podr\u00ed\u00ada decir nada. En otros casos, el agn\u00f3stico no se pronuncia sobre la existencia de Dios, manifestando que es imposible probarla e incluso afirmarla o negarla.<\/p>\n<p>El agnosticismo puede contener a veces una cierta b\u00fasqueda de Dios, pero puede igualmente representar una actitud indiferente, una huida ante la cuesti\u00f3n \u00faltima de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Es importante aclarar que NO existe verdadero conflicto entre ciencia y religi\u00f3n. Digo \u2020\u0153verdadero\u2020\u009d porque muchos crean ese conflicto falsamente. La Iglesia siempre a promovido las ciencias. Dios nos ha dado inteligencia para que descubramos las maravillas de la creaci\u00f3n y las utilicemos para el bien. No nos hizo robots sino hijos libres, capaces de colaborar con El haciendo un mundo mejor. El conflicto ocurre cuando se quiere utilizar la ciencia contra los derechos del hombre o cuando se quiere utilizar la religi\u00f3n para detener el buen uso de la ciencia. Infinidad de cient\u00ed\u00adficos, tanto astr\u00f3nomos como de otras ciencias, son creyentes. Incluso el famoso Galileo fue creyente y muri\u00f3 creyente.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n es capaz de descubrir que hay un orden maravilloso en la creaci\u00f3n (el cual habr\u00e1s descubierto ya en la astronom\u00ed\u00ada). En ella descubrimos orden, belleza, funcionalidad, poder, maravilla&#8230;. El universo se despliega ante nosotros cada vez con mas sorpresas que el hombre no termina de penetrar pues siempre hay mas y mas, nuevas estrellas, mas maravilla&#8230;. Todos los cient\u00ed\u00adficos de toda la historia puestos juntos no abarcan semejante maravilla. Esta realidad nos invita a comprender nuestra peque\u00f1ez y la grandeza que nos supera. Que diremos entonces, \u00bfque todo se cre\u00f3 solo, por pura casualidad? \u00c2\u00a1absurdo! Mas bien todo nos indica que hay un creador.<\/p>\n<p>Reconocer que exista un ser superior a nosotros, infinitamente sabio y poderoso que cre\u00f3 y gu\u00ed\u00ada todas las cosas es perfectamente razonable, al menos si somos humildes. Ejemplo: Si veo una computadora, puedo aceptar que alguien mas inteligente que yo la haya inventado. Puede que con el tiempo yo vaya entendiendo como la hizo y admirar\u00e9 entonces aun mas su genio, pero ser\u00ed\u00ada irrazonable pensar que la computadora se hizo sola. La misma ciencia nos ense\u00f1a, seg\u00fan la ley de entrop\u00ed\u00ada, que todo tiende al desorden, al caos, si no lo sostiene y gu\u00ed\u00ada una fuerza superior. Nada se ordena solo, nada se dise\u00f1a solo. Que decir entonces de la creaci\u00f3n del universo? En este caso se manifiesta una autor infinitamente sabio y poderoso. Cuanto mas estudio mas me maravillo del creador, quien es la plenitud de ese orden, belleza&#8230; maravilla, en otras palabras: Dios.<\/p>\n<p>Algunos resisten a creer en aquello que no pueden ver. Sin embargo esa posici\u00f3n, \u00bfes de verdad cient\u00ed\u00adfica? \u2014 Gran parte de los descubrimientos comenzaron por una intuici\u00f3n, a veces por un accidente. Se plantea despu\u00e9s una hip\u00f3tesis en torno a la cual se investiga. Mas tarde puede que se llegue a comprobar. Pero la verdad no comenz\u00f3 a existir con la prueba. La prueba solo abri\u00f3 el camino para tener certeza de la verdad. Tambi\u00e9n nuestro encuentro con Dios comienza con una intuici\u00f3n que El planta en nuestro coraz\u00f3n y se requiere un proceso de b\u00fasqueda y verificaci\u00f3n. Creo que esta b\u00fasqueda ya ha comenzado en tu coraz\u00f3n. \u00bfPero como verificar en este caso? Hay verdades que trascienden a la f\u00ed\u00adsica y los sentidos y no se pueden someter al laboratorio. \u00bfHaz visto el amor, el perd\u00f3n, la paz? \u00bfSon estas realidades espirituales inferiores o superiores a las cosas materiales? Los sentidos nos dan pistas. Podemos ver, por ejemplo, en los rostros, cuando en un hogar hay amor. Pero lo que vemos no es mas que un reflejo. La verdad espiritual es mucho mayor que los sentidos. No todas las estrellas se ven a simple vista y se necesitan telescopios de diferentes grados. Igualmente has de aprender los medios apropiados para buscar a Dios. Hay que saber que \u2020\u0153telescopios\u2020\u009d usar. Los m\u00e9todos son diferentes pero no menos rigurosos. No es cuesti\u00f3n de creer por creer. El encuentro con la verdad se verifica a trav\u00e9s de un proceso en el que se constatan los frutos, experimentamos en nuestros corazones la fuerza del amor, perd\u00f3n, justicia y paz.<\/p>\n<p>La ciencia tiene su importancia pero no lo es todo. Para pensar dependemos de nuestro cerebro que es parte de la naturaleza. Dependemos adem\u00e1s de las leyes y l\u00ed\u00admites que rigen la naturaleza. No digo esto para quitar m\u00e9rito a los cient\u00ed\u00adficos. Al contrario, creo que tienen un papel importante que jugar en el avance de la humanidad. Pero el hombre debe ser capaz de reconocer que est\u00e1 ante fen\u00f3menos que le superan. Debemos seguir abriendo horizontes con la ciencia, pero al mismo tiempo el coraz\u00f3n busca razones mas all\u00e1. La ciencia nos ense\u00f1a \u2020\u0153como funcionan\u2020\u009d muchas cosas pero no explica el \u2020\u0153por qu\u00e9\u2020\u009d de ellas ni tampoco de nuestra existencia, del amor, de la muerte&#8230; \u00bfPor que existen esas estrellas? \u00bfPor qu\u00e9 es malo hacer experimentos con seres humanos? La ciencia no puede \u2020\u0153ver\u2020\u009d ni responder. Sin embargo el hombre puede descubrir en su coraz\u00f3n la respuesta. El hombre descubre que toda la ciencia necesita ser encausada seg\u00fan los requisitos del amor. Pues bien ese amor es Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, venciendo la falsa dicotom\u00ed\u00ada entre ciencia y religi\u00f3n, comprendiendo que mas bien son dos caminos v\u00e1lidos y complementarios hacia el encuentro con Dios, uno logra a encontrar al Creador. Pero en esto se requiere humildad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Apolog\u00e9tico<\/b><\/p>\n<p>Dice que el entendimiento humano no puede conocer lo absoluto, Dios.<\/p>\n<p> &#8211; Son inexcusables esos malvados, Rom 4:16-32.<\/p>\n<p> &#8211; Son insensatos. Dice el insensato en su coraz\u00f3n: No hay Dios\u00bb, Sal 14:1. Preguntadle a las bestias, Job 12:7-9.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[792]<\/p>\n<p>     Doctrina o actitud filos\u00f3fica que niega la posibilidad humana de llegar a un conocimiento real fuera de las impresiones sensoriales y de su organizaci\u00f3n por medio de asociaciones. El t\u00e9rmino fue empleado por Th. A. Huxley como expresi\u00f3n de la desconfianza en el conocimiento humano y fue aplaudido por Darwin y por Spencer, defensores del materialismo antropol\u00f3gico y del biologismo evolucionista.<\/p>\n<p>    Tiene un sentido \u00e9tico y religioso cuando se recoge con \u00e9l la incapacidad humana para conocer y aceptar intelectualmente la realidad espiritual: Dios, otra vida, esp\u00ed\u00adritu, alma misterio, dado caso que exista.<\/p>\n<p>    La negaci\u00f3n de que esas realidades es el materialismo. La duda sobre ellas es el escepticismo. La negaci\u00f3n de que puedan ser conocidas por el hombre es el agnosticismo.<\/p>\n<p>    En cuanto sistema de conocimiento fue condenado por S. P\u00ed\u00ado X en la Enc\u00ed\u00adclica Pascendi Dominici, del 8 de Septiembre de 1907 (Denz. 2072). En ella se le define como \u00aberror pernicioso que consiste en la ignorancia y en la negaci\u00f3n del poder natural de la inteligencia de descubrir a Dios y la posibilidad de sus misterios\u00bb. El hace de puerta al ate\u00ed\u00adsmo cient\u00ed\u00adfico e hist\u00f3rico, tan frecuente en nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb.<\/p>\n<p>     (Ver Dios 9.22)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abagnosticismo\u00bb procede del siglo XIX (R.H. Huxley, 1825-1895) e indica una actitud de \u00abno conocer\u00bb, es decir de desconocer todo lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del nivel que una ciencia se ha trazado. Ser\u00ed\u00ada, en principio, desconocer todo lo que no sea emp\u00ed\u00adrico o constatable fenomenol\u00f3gicamente. No es propiamente ate\u00ed\u00adsmo ni escepticismo, los cuales son una actitud de negaci\u00f3n. Aunque el \u00abagnosticismo\u00bb tiene diversas formas, se aplica especialmente al campo de todo lo que sea sobrenatural (especialmente al conocimiento de Dios), en el sentido de no pronunciarse sobre se existencia (sin negar ni afirmar).<\/p>\n<p>\tA veces simplemente se quiere indicar que uno no se pronuncia sobre la capacidad de conocer m\u00e1s all\u00e1 de lo fenomenol\u00f3gico; pero no raramente tambi\u00e9n se afirma la imposibilidad de tal conocimiento. No hay que confundir esta actitud cognoscitiva con el agnosticismo oportunista de una moda o de no querer asumir unos compromisos religiosos; entonces equivaldr\u00ed\u00ada a un ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>\tHay otro tipo de agnosticismo que propiamente se llama fideismo y que consiste en no admitir la capacidad del entendimiento para conocer a Dios (su existencia o su naturaleza). Seg\u00fan esta teor\u00ed\u00ada, el conocimiento de Dios s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada ser a partir de la fe (de ah\u00ed\u00ad el calificativo de \u00abfideismo\u00bb). Los textos b\u00ed\u00adblicos indican la posibilidad de conocer a Dios con la luz natural de la raz\u00f3n, aunque la revelaci\u00f3n y la fe son una gran ayuda para el mismo conocimiento humano (cfr. Sap 13,1-9; Hech 17,22-31; Rom 1,19-22).<\/p>\n<p>\tEn la tradici\u00f3n cristiana se encuentra una actitud totalmente diversa del agnosticismo y del fide\u00ed\u00adsmo, que consiste en aceptar la \u00aboscuridad\u00bb del misterio, como realidad que es m\u00e1s all\u00e1 de todo conocimiento humano, tambi\u00e9n teol\u00f3gico. Entonces se habla de \u00abapofatismo\u00bb, especialmente cuando Dios hace entrar en el camino m\u00e1s profundo de la fe, en \u00abla noche del esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Esta realidad cristiana, ense\u00f1ada especialmente por los \u00abm\u00ed\u00adsticos\u00bb, ayudar\u00e1 al ap\u00f3stol a valorar la realidad religiosa de los no cristianos, por encima de los conceptos con que ellos se expresan, e incluso m\u00e1s all\u00e1 de los conceptos teol\u00f3gicos v\u00e1lidos del cristianismo. Las \u00absemillas del Verbo\u00bb, que se encuentran en otras religiones y culturas, van m\u00e1s all\u00e1 de un conocimiento t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Referencias Ate\u00ed\u00adsmo, b\u00fasqueda de Dios, conocimiento de Dios, Dios, raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 2127-2128.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. G\u00ed\u201cMEZ CAFFARENA, Raz\u00f3n y Dios (Madrid, SM, 1985); O. GONZALEZ DE CARDEDAL, La gloria del hombre. Reto entre una cultura de la fe y una cultura de la increencia (Madrid, BAC 1985); L. KOLAKOWSKI, Si Dios no existe (Madrid, Tecnos, 1985); J. SPLETT, Agnosticismo, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) I, 66-69; E. TIERNO GALV\u00ed\u0081N, \u00bfQu\u00e9 es ser agn\u00f3stico? (Madrid, Tecnos, 1975). Ver en Ate\u00ed\u00adsmo, conocimiento de Dios.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Sumario:<\/p>\n<p>I. Agnosticismo y ate\u00ed\u00adsmos II. Agnosticismo metaf\u00ed\u00adsico.-III. Reconocer el misterio religioso no es agnosticismo.<\/p>\n<p>I. Agnosticismo y ate\u00ed\u00adsmo<br \/>\nHoy, y en este Occidente al que pertenece el hemisferio Norte, ya no se vive en el horizonte te\u00ed\u00adsta; en nuestros d\u00ed\u00adas el ate\u00ed\u00adsmo y el agnosticismo se han convertido en el clima f\u00e1ctico, aunque un cierto olvido de Dios se produjo has-ta en los momentos hist\u00f3ricos en que menos los hubiera podido parecer; ya se quejaba de ello amargamente el profeta. \u00abHasta una cig\u00fce\u00f1a en el cielo conoce su estaci\u00f3n, y la t\u00f3rtola, la golondrina o la grulla observan la \u00e9poca de sus migraciones, pero mi pueblo ignora el derecho de Yahvehs (Jer 8, 7).<\/p>\n<p>Ha vuelto, en todo caso, a sonar la hora en que el insensato torna a decir en su coraz\u00f3n: \u00ab;No hay Dios!\u00bb (Sal 53, 2-4). O ni siquiera lo dice, pues existen numerosas personas tan despreocupa-das de la cuesti\u00f3n de Dios, que n\u00ed\u00ad tan siquiera se ocupan con despreocuparse.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad las cosas, la diferencia entre agn\u00f3sticos y ateos (pasado ya el ardor \u00abanti\u00bb del ate\u00ed\u00adsmo militante propio de un Eakunin o de un Nietzsche) resulta muy escasa. En efecto, mientras Enrique Tierno Galv\u00e1n afirma que \u00abel agn\u00f3stico sabe que \u00abhay lo que hay y no hay m\u00e1s\u00bb\u00bb, Xavier Zubiri escribe que para el ateo la vida no es problema \u00faltimo, es lo que es y nada m\u00e1s, la pura facticidad: \u00abEs la vida que reposa sobre s\u00ed\u00ad misma\u00bb.<\/p>\n<p>Corno se ve, lo mismo que para Tierno constituye la esencia del agnosticismo, es para Zubiri la esencia del ate\u00ed\u00adsmo. Pero entonces \u00bfno existen diferencias?<br \/>\nQuiz\u00e1 la diferencia fundamental consista en que mientras el ateo opta por la factic\u00ed\u00addad hermen\u00e9uticamente, es decir, argumentativamente, el agn\u00f3stico se instalar\u00ed\u00ada en la misma actitud pero sin razonarla, Atendamos en esta direcci\u00f3n a Zubiri; El ate\u00ed\u00adsmo \u00abes una interpretaci\u00f3n, tan interpretaci\u00f3n como la admisi\u00f3n de la realidad de Dios&#8230; El que admite la realidad de Dios tiene que dar sus razones, pero tiene que darlas tambi\u00e9n el que ve el poder de lo real corno pura fact\u00ed\u00adc\u00ed\u00addad. El ate\u00ed\u00adsmo no es, pues, la actitud primaria\u00bb. De esta guisa \u00abel ate\u00ed\u00adsmo es justo la fe del ateo\u00bb, el cual \u00abse entrega formalmente a su propia realidad formal como \u00fanica y suficiente realidad personal verdadera. Y en esta entrega a s\u00ed\u00ad mismo como verdad consiste la fe del ateo\u00bb. Consecuentemente, \u00abde la vida as\u00ed\u00ad entendida nos dice el ateo que es algo que termina en s\u00ed\u00ad misma, es el acto de un Yo que termina en s\u00ed\u00ad mis-mol autosuficiencia&#8230; el ate\u00ed\u00adsmo es una voluntad de funtamentalidad que recae sobre el Yo como ser absoluto a su modo\u00bb6.<\/p>\n<p>A diferencia de eso, el agn\u00f3stico se decide a vivir sin pretensiones de fundamentalidad, m\u00e1s a\u00fan, rechazando sin pretensiones de fundamentalidad toda posible fundamentaci\u00f3n de ultimidad: \u00abYo vivo perfectamente en la finitud y no necesito m\u00e1s\u00bb&#8216;, lo cual \u00able permite integrarse al agn\u00f3stico en la finitud con toda perfecci\u00f3n\u00bb. As\u00ed\u00ad habla el agn\u00f3stico, y de este modo para \u00e9l \u00abser agn\u00f3stico es no echar de menos a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Henos, pues, agn\u00f3sticamente ha-blando, ante \u00abla penultimidad de la vida. Es voluntad de vivir, pero dej\u00e1ndose llevar por lo que fuere su funda-mento. El desentendido de Dios vive en la superficie de s\u00ed\u00ad mismo: es vida constitutivamente pen\u00faltima\u00bb. Semejante penultimidad no impedir\u00e1 al agn\u00f3stico mostrarse beligerante o militan-te, as\u00ed\u00ad por ejemplo el propio Enrique Tierno, llevado de su impulso marxista, plantea como gran tarea del agn\u00f3stico la de restituir a la especie \u00abtodo aquello que durante m\u00e1s de dos mil a\u00f1os la cultura occidental ha estado poniendo fuera de la especie\u00bb, aunque desgraciada-mente tal propuesta se acompa\u00f1a aqu\u00ed\u00ad de una cierta minusvaloraci\u00f3n de los te\u00ed\u00adstas no solamente por el reduccionismo psicologista seg\u00fan la cual el te\u00ed\u00adsmo queda \u00aben meros estados de \u00e1nimo\u00bb, sino adem\u00e1s porque seg\u00fan Tierno \u00abla tragedia personal de quien pretende ex-ceder lo finito suele ser fuente constan-te de anomal\u00ed\u00adas ps\u00ed\u00adquicas, rencores y frustraciones respecto del mundo y sus exigencias\u00bb, resultando incluso que \u00abcualquier insatisfacci\u00f3n de la finitud en cuanto tal es enfermiza\u00bb<br \/>\nII. Agnosticismo metaf\u00ed\u00adsico<br \/>\nAs\u00ed\u00ad las cosas, desde perspectiva estrictamente epistemol\u00f3gica el agnosticismo declara incognoscible todo lo que sobrepasa el \u00e1mbito de la sensualidad, y desde ese sensismo cuestiona tambi\u00e9n la posibilidad de un Dios que por su parte conozca, lo cual, por cierto, tampoco carece de antecedentes: \u00abDicen: \u00ab\u00bfC\u00f3mo va a saber Dios? \u00bfHay conocimiento en el Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb Miradlos, esos son los imp\u00ed\u00ados, y, siempre tranquilos, aumentan su riqueza\u00bb (Sal 73, 11-12).<\/p>\n<p>Semejante actitud lleva al agn\u00f3stico a declararse esc\u00e9ptico respecto de lo divino, no afirmando ni negando: \u00abEl agn\u00f3stico &#8211; escribe Tierno &#8211; dice que no es posible conocer nada que est\u00e9 fuera de sus posibilidades de conocer y que sus posibilidades de conocer se agotan en lo finito\u00bb. Tr\u00e1tase, por tanto, de la ant\u00ed\u00adtesis del gn\u00f3stico, para el cual hasta lo m\u00e1s rec\u00f3ndito suprasensible resultar\u00ed\u00ada cognoscible gracias a alguna dificultad espiritual o intuici\u00f3n especial no necesitada de comercio alguno con los sentidos.<\/p>\n<p>Ahora bien, cuando el \u00fanico criterio de verdad se pone en los sentidos es-tamos haciendo un envite muy fuerte intelectualmente, pues casi todo lo que creemos conocer mediante los sentidos queda bastante m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9stos, as\u00ed\u00ad por ejemplo, cuando hablamos de la materia, nadie ha \u00abvisto\u00bb en realidad sus \u00faltimos componentes: \u00bfQui\u00e9n podr\u00ed\u00ada describir con perceptos sensibles la naturaleza de los campos de fuerza, o a\u00fan menos de las impropiamente de-nominadas part\u00ed\u00adculas elementales del mundo \u00abmaterial\u00bb? En rigor nadie ha conocido por dentro eso que damos en llamar \u00abmateria\u00bb, ni tampoco los conceptos o las ideas, ni el pensar mismo, que ni piensa, ni se extiende espacial-mente; ni siquiera el \u00abyo\u00bb de la percepci\u00f3n; emp\u00ed\u00adrica puede sernos sensitiva-mente accesible, toda vez que el yo emp\u00ed\u00adrico de hoy aqu\u00ed\u00ad y ahora no resulta en modo alguno identificable con todos los momentos de toda la historia de mi yo profundo, ese sujeto transcendental al que nadie ha visitado nunca.<\/p>\n<p>Y si tal es as\u00ed\u00ad hasta el agn\u00f3stico teol\u00f3gico que dice respecto de lo divino \u00abs\u00f3lo s\u00e9 que no s\u00e9\u00bb estar\u00ed\u00ada alardeando de una nesciencia neutralizada sin embargo por su asertividad, pues si tanto ignora \u00bfc\u00f3mo se atreve a aseverar enfatizando el ignorar?; mas si algo sabe \u00bfpor qu\u00e9 se manifiesta el sentido contrario? Un ejemplo de desequilibrio al respecto, entre el decir que se ignora y el afirmar sobre lo que se ignora, lo tenemos en esta declaraci\u00f3n de Enrique Tierno a la revista Playboy: \u00abHoy la raz\u00f3n no media, sino al contrario, rompe y fracciona, y cuando hay un mediador que d\u00e9 sentido a las cosas el hombre est\u00e1 satisfecho con el cosmos, pero cuando no existe algo que tengamos como referencia y que d\u00e9 sentido a todas las cosas, el hombre se muestra insatisfecho. Esa referencia universal hoy no la tenemos. Nadie la tiene. Nadie tiene por tanto las referencias particulares fundantes, todos las tenemos infundadas. O tal vez casi nulas\u00bb. Demasiado para tan poco saber.<\/p>\n<p>Ciertamente, aquel que declara in-cognoscible a lo suprasensible parece estar dispuesto a olvidar que \u00absupra-sensible\u00bb es casi todo, incluso lo \u00absensible\u00bb mismo, pues, como dijera A. de Saint Exup\u00e9ry, \u00ablo esencial es invisible a los ojos\u00bb: \u00bfAcaso puede ser contemplado el nutriente metaemp\u00ed\u00adrico del amor? Lo que nos parece fenom\u00e9nico se nutre especialmente de cuanto es noum\u00e9nico.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s el agn\u00f3stico parece desconocer el car\u00e1cter de inteligencia sentiente de la mente humana, en la cual no act\u00faan disociadamente la sensibilidad y la inteligencia. Buscar un dato sensual qu\u00ed\u00admicamente puro para entender ulteriormente el conocer cien-t\u00ed\u00adfico como el precipitado de ese aislamiento, tal no es ciencia sino la alquimia intelectual en que el prejuicio empiricista consiste.<\/p>\n<p>Mas eso precisamente fue lo que no quisieron aceptar quienes postularon para criterio \u00faltimo de verdad la agencia de los sentidos, asidero fisicalista demasiado fr\u00e1gil para intentar funda-mentar una cosmovisi\u00f3n que, como la agn\u00f3stica, afirma m\u00e1s de lo que sus propios postulados metodol\u00f3gicos permiten.<\/p>\n<p>A pesar de todo, el agn\u00f3stico asegura abstenerse en cuestiones de importancia especulativa (en materia de \u00e9tica y de metaf\u00ed\u00adsica sobre todo), por ser muy es-casas las certezas y evidencias introducidas por los sentidos a palo seco, tal y como David Hume manifestara en su Tratado sobre el entendimiento humano.<\/p>\n<p>III. Reconocer el misterio religioso no es agnosticismo<br \/>\nAhora bien, cabe un agnosticismo metaf\u00ed\u00adsico especulativo que sin embargo haga profesi\u00f3n de fe te\u00ed\u00adsta en el interior de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, como en el caso de Kant, Kierkegaard, o Unamuno. De todos modos, proclamarse agn\u00f3stico con la raz\u00f3n pura te\u00f3rica, pero te\u00ed\u00adsta con la raz\u00f3n pura pr\u00e1ctica, no pa-rece en cualquier caso un modelo ideal de acceso a Dios.<\/p>\n<p>Sea como fuere, por la raz\u00f3n te\u00f3rica o por la pr\u00e1ctica, \u00bfhasta d\u00f3nde podr\u00ed\u00ada la raz\u00f3n conocer los misterios religiosos?<br \/>\nQue la raz\u00f3n humana no puede por sus solas fuerzas demostrar la existencia y naturaleza, por ejemplo, de la Trinidad antes de conocer la revelaci\u00f3n, es una verdad que se desprender\u00ed\u00ada de textos como el siguiente: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie cono-ce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb (Mt 11, 27). Contra las pretensiones del racionalismo, el Concilio Vaticano I, sin mencionar expl\u00ed\u00adcitamente la Trinidad, insist\u00ed\u00ada en el car\u00e1cter indemostrable de los \u00abmisterios del cristianismo\u00bb.<\/p>\n<p>La sola raz\u00f3n humana \u00fanicamente puede demostrar que Dios no es impersonal, que no se halla privado de la perfecci\u00f3n de lo personal, pero no puede demostrar que siendo uno en esencia sea a la vez trino en personas. La raz\u00f3n puede, eso s\u00ed\u00ad, mostrar el fundamento objetivo de la distinci\u00f3n entre naturaleza y persona. No le resulta imposible a la sola raz\u00f3n humana hacerse una noci\u00f3n de Dios sin conocer la Trinidad, pero por ello se trataba de una noci\u00f3n inadecuada e incompleta.<\/p>\n<p>Cabe incluso, en el seno de la revelaci\u00f3n, alegar la imposibilidad de una demostraci\u00f3n de la Trinidad: la inteligencia humana llega al conocimiento de Dios por el universo creado, f\u00ed\u00adsico y espiritual, e incluso tras la revelaci\u00f3n no goza de la visi\u00f3n intuitiva de la Trinidad. Y aunque en este universo crea-do se refleja la presencia com\u00fan de las tres personas de un solo Dios, la naturaleza de cada una de ellas no resulta inmediatamente reconocible a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n. De donde resulta que, incluso despu\u00e9s de la revelaci\u00f3n, la raz\u00f3n del hombre no alcanza un conocimiento adecuado de las tres personas como tales, ni siquiera cuando dicha raz\u00f3n est\u00e1 iluminada por la fe. La causa de esto resulta evidente: el discurso de la raz\u00f3n resulta esencialmente pobre, mientras que la Trinidad es la suma riqueza\u00bb.<\/p>\n<p>[-> Amor;; Ate\u00ed\u00adsmo; Fe; Misterio; Naturaleza; Persona; Revelaci\u00f3n; Trinidad; Unamuno, Miguel de; V\u00ed\u00adas (De-mostraci\u00f3n de la existencia de Dios); Vida eterna; Zubiri .]<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: BUENO, G, Cuestiones sobre Dios y la religi\u00f3n; Mondadori, Madrid 1989; SADABA, J., Lecciones de filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, Mondador\u00ed\u00ad, Madrid 1989; TIERNO, E, Qu\u00e9 es ser agn\u00f3stico, Tecnos, Madrid 1975; ZUBIRI, X., El hombre y Dios, Alianza, Madrid 1988.<\/p>\n<p>Carlos D\u00ed\u00adaz<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Etimol\u00f3gicamente la palabra se deriva del griego a-gnostos (no cognoscible); fue acu\u00f1ada por el escritor positivista R. H. Huxley en 1869 (cf. su ensayo Agnosticisme. en Collected Essays, Y Londres 1898). Pero, aunque apela a una doctrina formulada en el \u00e1mbito del positivismo del s. XIX, abarca m\u00e1s en general a todas las teor\u00ed\u00adas del conocimiento que afirman la incognoscibilidad de todo lo que trasciende el nivel del conocimiento fenom\u00e9nico y emp\u00ed\u00adrico. Por eso se distingue tanto del escepticismo como del ate\u00ed\u00adsmo, los cuales, m\u00e1s que abstenerse de afirmar la cognoscibilidad de lo suprasensible y de Dios, niegan su existencia. Se puede observar una presencia del agnosticismo tanto en el terreno filos\u00f3fico como en el teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>1. Filos\u00f3ficamente, se pueden distinguir tres formas fundamentales:<br \/>\na) Ante todo, la que se relaciona de forma general con una concepci\u00f3n del conocimiento que no reconoce la capacidad de penetraci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la raz\u00f3n: para ella, s\u00f3lo es objeto de verdadero conocimiento lo que cae bajo el dominio de las ciencias exactas (hechos f\u00ed\u00adsicos) o de las ciencias hist\u00f3ricas (hechos humanos).<\/p>\n<p>b) Program\u00e1ticamente, como teor\u00ed\u00ada general de los \u00e1mbitos y de los l\u00ed\u00admites del conocimiento, el agnosticismo se afirma en el s. XIX sobre todo en la corriente positivista.<\/p>\n<p>c) Un antecedente ilustre -que hay que distinguir cuidadosamente de las formas precedentes- es el que representa el criticismo kantiano, como formulaci\u00f3n de la imposibilidad (te\u00f3rica. no pr\u00e1ctica) de alcanzar lo suprasensible.<\/p>\n<p>Finalmente, se puede recordar un agnosticismo banal que se refugia en una afirmaci\u00f3n gen\u00e9rica de la no-cognoscibilidad de Dios, sobre todo para no sacar las consecuencias existenciales y pr\u00e1cticas que de all\u00ed\u00ad se derivar\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>2. Puede darse -y se ha dado de hecho hist\u00f3ricamente- una versi\u00f3n teol\u00f3gica del agnosticismo, cuando de la incapacidad de la raz\u00f3n para llegar a Dios se deduce la necesidad de la fe como \u00fanico conocimiento v\u00e1lido de lo suprasensible (fide\u00ed\u00adsmo). Este agnosticismo teol\u00f3gico no debe confundirse con el apofatismo, seg\u00fan el cual la cima del conocimiento de fe, que presupone la raz\u00f3n, se realiza pasando por un momento esencial de silencio y de noche de la raz\u00f3n misma, a trav\u00e9s del cual Dios puede infundir a la criatura su mismo modo de conocer (en el Esp\u00ed\u00adritu).<\/p>\n<p>3. En la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblico-cristiana no encuentra sitio una concepci\u00f3n del conocer de tipo agn\u00f3stico. Efectivamente, en ella la revelaci\u00f3n de Dios, acogida con la fe. presupone la capacidad de la raz\u00f3n de llegar al conocimiento de la existencia de Dios y de sus perfecciones, as\u00ed\u00ad como de reconocer como procedente de Dios mismo el acto con que \u00e9l se revela. Fue el concilio Vaticano I, en la Constituci\u00f3n Dei Filius. sobre la base del testimonio b\u00ed\u00adblico (cf. Sab 13,1-9: Hch 1722-28; Rom 1,18-21), el que afirm\u00f3 que \u00abDios, principio y fin de todas las cosas, puede ser ciertamente conocido con la luz natural de la raz\u00f3n humana a partir de las cosas creadas\u2020\u009d (DS 3004). Teol\u00f3gicamente, el n\u00facleo de verdad del agnosticismo tiene que verse en el apofatismo: es decir, en el reconocimiento de que Dios. incluso en su revelaci\u00f3n, est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1 de una captaci\u00f3n exhaustiva por parte del conocimiento humano (cf. santo Tom\u00e1s, Summa contra Gentes, XIV).<\/p>\n<p>P. Coda<\/p>\n<p>Bibl.: J. Splett, Agnosticismo, en SM, 1, 6669; L. Armstrong, Agnosticism and Theism in the 19th Century, Londres 1905; H, R.<\/p>\n<p>Schlette (ed.), Der modeme Agnostizisnzus, DUsseldorf 1979.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. EXPLICACI\u00ed\u201cN DEL TERMINO. Por agnosticismo (del griego \u00e1gnostos=incognoscible) se entiende: ordinariamente la concepci\u00f3n (filos\u00f3fica) de la incognoscibilidad de todo lo transemp\u00ed\u00adrico o trascendente. De acuerdo con esta concepci\u00f3n, se consideran cient\u00ed\u00adficamente irresolubles los aspectos relativos a lo trascendente, y en consecuencia se le niega tambi\u00e9n a la metaf\u00ed\u00adsica (ciencia de lo transemp\u00ed\u00adrico, inmutable y espiritual) la cualidad de ciencia.<\/p>\n<p>El concepto fue acu\u00f1ado por Thomas Henry Huxley (,1$25-1895), bi\u00f3logo y fil\u00f3sofo ingl\u00e9s, en contraposici\u00f3n a la certeza \u00abgn\u00f3stica\u00bb del conocimiento, y en 1896 se introdujo en la filosof\u00ed\u00ada. Huxley quiere designar con este concepto una actitud que, partiendo de la incognoscibilidad de Dios y de la finitud y limitaci\u00f3n del conocimiento humano, renuncia a formular como definitivas afirmaciones de fe personales y considera con escepticismo las ajenas (cf Huxley, 237-240).<\/p>\n<p>En consecuencia, el agnosticismo difiere tambi\u00e9n cr\u00ed\u00adticamente dei ate\u00ed\u00adsmo, que afirma un saber definitivo sobre la inexistencia de Dios. Frente a \u00e9l, el agnosticismo relega las afirmaciones sobre la existencia o la no existencia de Dios al \u00e1mbito de los asertos que no es posible decidir cognoscitivamente. Por lo tanto, la impugnaci\u00f3n de la existencia de Dios hay que tratarla de la misma manera que la afirmaci\u00f3n de su existencia.<\/p>\n<p>Corrientes y mentalidades agn\u00f3sticas las ha habido siempre en el pensamiento occidental, si bien no siempre han sido objeto de reflexi\u00f3n filos\u00f3fica o teol\u00f3gica. En la llamada \u00abteolog\u00ed\u00ada negativa\u00bb, que parte del punto de vista de que, con relaci\u00f3n a Dios, s\u00f3lo es posible conocer lo que no es, pero no lo que es, tenemos un agnosticismo de orientaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>2. EL AGNOSTICISMO MODERNO. Como precursores del agnosticismo moderno se consideran el criticismo (Hume, Kant) y el neopositivismo (circulo de Viena, filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica). Con el escepticismo moderno guarda una estrecha afinidad espiritual.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la opini\u00f3n de Kant (1724-1804) sobre la dial\u00e9ctica trascendental en la Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pura, las afirmaciones cient\u00ed\u00adficas s\u00f3lo son posibles en contextos espacio-temporales limitados. Las afirmaciones sobre el mundo como un todo conducen, en su opini\u00f3n, a contradicciones. Los conocimientos cient\u00ed\u00adficos, que han de ser fidedignos, s\u00f3lo es posible alcanzarlos en el \u00e1mbito de fen\u00f3menos y contextos limitados. Las afirmaciones que van m\u00e1s all\u00e1 hay que considerarlas como transgresiones inadmisibles de este l\u00ed\u00admite, por lo cual es preciso rechazarlas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el punto de vista del positivismo moderno, las disquisiciones l\u00f3gicas de la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica demuestran la contradicci\u00f3n de los asertos religiosos. \u00bfC\u00f3mo, por ejemplo, puede ser Dios al mismo tiempo infinito y persona?<\/p>\n<p>Actualmente el agnosticismo debe importantes impulsos a pensadores como Bertrand Russell, Ernst Topitsch, etc. El fil\u00f3sofo espa\u00f1ol del derecho, Enrique Tierno Galv\u00e1n (1918-1986), ha intentado establecer una fundamentaci\u00f3n del agnosticismo. Seg\u00fan su concepci\u00f3n, el agnosticismo se opone tanto al ate\u00ed\u00adsmo como a la fe religiosa. Lo mismo que Huxley, rechaza la certeza gn\u00f3stica del saber sobre la existencia o la inexistencia de Dios. Su pensamiento gira en torno al concepto de \u00abfinitud\u00bb. Agn\u00f3stico es el hombre que se sit\u00faa consciente y sinceramente ante la finitud del ser e intenta vivirla positivamente. En cambio la vida del creyente est\u00e1 desgarrada por una doble finalidad: por un fin intramundano y otro trascendente a la vida. Tierno Galv\u00e1n ve entre ambas finalidades vitales una contradicci\u00f3n fundamental, y en consecuencia habla tambi\u00e9n de la \u00abtragedia teol\u00f3gica\u00bb de la vida de los creyentes. Por eso quiere \u00e9l devolverle al hombre el sentido de la finitud, y con ello la unidad de su existencia, que ha perdido con la religi\u00f3n. El agnosticismo es tambi\u00e9n un humanismo: quiere superar la soledad y el aislamiento del hombre y suscitar comunidad, sin violentar o eliminar por ello al individuo. La salvaci\u00f3n no representa ning\u00fan dato trascendente; significa identificarse con el sentido de este mundo, que consiste en la finitud. C\u00f3mo es posible vivir esta finitud en un mundo como el nuestro, es, en definitiva, una cuesti\u00f3n abierta y sin respuesta. El llamamiento moral a vivir de manera humana la finitud, a decir verdad, no basta.<\/p>\n<p>3. VALORACI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA. La mentalidad de la \u00e9poca actual est\u00e1 m\u00e1s bien del lado del agnosticismo que del ate\u00ed\u00adsmo; por eso la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea reconoce como su verdadero reto al agnosticismo (\u00abindiferencia&#8217; (cf Karl Rahner, H.R. Schlette).<\/p>\n<p>En el pasado la Iglesia cat\u00f3lica ha condenado varias veces el agnosticismo.<\/p>\n<p>El Vaticano I (1870) afirma en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Filius (DS 3000-3045) que es posible conocer con seguridad a Dios con ayuda de la raz\u00f3n humana (cf DS 3004), y pronuncia el anatema contra cuantos lo nieguen (cf DS 3026), en lo cual hay que incluir tambi\u00e9n al agnosticismo.<\/p>\n<p>El papa P\u00ed\u00ado X, en su enc\u00ed\u00adclica Pascendi dominici gregis (cf DS 3475-3500), del 8 de septiembre de 1907, impugna por extenso el agnosticismo. En opini\u00f3n del papa, el agnosticismo es la base de los errores del modernismo.<\/p>\n<p>Realmente, en contra de una condena precipitada del agnosticismo hablan dos convicciones teol\u00f3gicas propias del cristianismo: 1) todo saber humano es \u00abimperfecto\u00bb (cf 1 Cor 13,9), limitado y falible; 2) y la doctrina tradicional sobre la \u00abincognoscibilidad de Dios\u00bb (cf Jn 1,18a; Heb 11,27; Rom 1,20; Col 1,15; 1Tim 1,17- etc.), basada en la expresi\u00f3n b\u00ed\u00adblica del \u00abDios escondido\u00bb (cf Is 45,15), tal como la defendieron teol\u00f3gicamente ante todo los Capadocios (Basilio y Gregorio de Nisa, en controversia con el arriano Eunomio). Naturalmente, no se trata de dos cosas completamente distintas, sino que ambos problemas se relacionan \u00ed\u00adntimamente. El conocimiento y el saber humanos se refieren esencialmente a lo mundano, porque ellos mismos son un elemento de la realidad del mundo. Por lo tanto, est\u00e1n sometidos tambi\u00e9n a la contingencia propia de todo lo mundano. El saber sobre Dios no constituye una excepci\u00f3n. Dios, por su misma naturaleza, no puede ser objeto del conocimiento humano; permanece b\u00e1sicamente incognoscible.<\/p>\n<p>La contingencia, limitaci\u00f3n y falibilidad del principio del conocimiento humano no es un hallazgo moderno que la teolog\u00ed\u00ada debiera eventualmente al moderno falibilismo (Karl Popper, Hans Albert y otros). Prescindiendo de la persuasi\u00f3n b\u00e1sica corriente antes mencionada del car\u00e1cter imperfecto del conocimiento humano en la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada cristianas, Nicol\u00e1s de Cusa (1401-1464) fue el primero que expuso a finales de la Edad Media la \u00ed\u00adndole \u00abconjetural\u00bb del conocimiento humano (\u00abIn coniecturis ambulantes in omnibus nos errare comperimus\u00bb, Docta ignorantia: 1. 2, c. 11).<\/p>\n<p>La aparente contradicci\u00f3n entre la incognoscibilidad de Dios tradicionalmente ense\u00f1ada y su cognoscibilidad afirmada por el primer concilio Vaticano es fruto de una lectura superficial del texto. En efecto, ordinariamente se prescinde de la adici\u00f3n condicional \u00abe creatis\u00bb (por las cosas creadas). El concilio afirma un conocimiento de Dios condicionado \u00abpor las cosas creadas\u00bb. No es Dios mismo el objeto del conocimiento, sino el mundo como creaci\u00f3n de Dios. Luego lo que se afirma es la cognoscibilidad de la condici\u00f3n creada del mundo y su relaci\u00f3n a algo\/alguien que es radicalmente diverso de \u00e9l. La condici\u00f3n creada del mundo s\u00f3lo afirma primeramente que no puede subsistir sin lo que el lenguaje religioso denomina \u00abDios\u00bb. \u00abDios\u00bb aparece como aqu\u00e9l sin el cual nada existe. Esta convicci\u00f3n teol\u00f3gica responde plenamente al dato b\u00ed\u00adblico, incluye el punto de vista fundamental de la teolog\u00ed\u00ada negativa y podr\u00ed\u00ada constituir tambi\u00e9n la base para un di\u00e1logo con el agnosticismo moderno.<\/p>\n<p>BIBL.: HEPRURNW., Agnosticism, en The Encyclopedia of,Philosophy, vol. I, Nueva YorkLondres 1972, 56-59; HUXLEY H., Agnosticism, en Collected Fssays, vol. V, Londres 1902; KANT E., Dial\u00e9ctica trascendental, en Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pura, Madrid 1978; RAHNER K., Glaubensbegr\u00fcndung in einer agnostichen Welt, en Schriften zur Theologie XV, Zurich-Einsiedeln-Colonia 1983, 133-138; $CHLETTE H.R. (ed.), Der moderne Agnostizismus, D\u00fcsseldorf 1979; SCIACCA M.F., Agnosticismo, en Enciclopediafilos\u00f3fica, vol. I, Venecia, Roma 1957, 74-78; SEIDEL Ch., Agnostizismus, en HWPh, vol. I, BasileaStutgart 1971, 110-112; STEPHEN L., An Agnostic&#8217;s Apology, 1876; STROM A.V., GUNTHER H. y GUSTAFSSON B., Agnostizismus, I-III, en TRE, vol. II, Berl\u00ed\u00adn-Nueva York 1978, 91-100; TIERNO GALV\u00ed\u0081N E., \u00bfQu\u00e9 es ser agn\u00f3stico?, Madrid 19864.<\/p>\n<p>B. Groth<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Mientras el -> escepticismo general pone en duda, por principio, la posibilidad del conocimiento verdadero, el a, es aquel escepticismo particular que declara incognoscible lo suprasensible y niega, por ende, la &#8211;> metaf\u00ed\u00adsica como ciencia y, se\u00f1aladamente, la cognoscibilidad de -> Dios. El t\u00e9rmino fue introducido por Th. H. Huxley (1825-1895) para destacar su posici\u00f3n frente a la metaf\u00ed\u00adsica (frente a los \u00abgn\u00f3sticos\u00bb).<\/p>\n<p>Agn\u00f3sticos en sentido absoluto son los partidarios de toda forma de -> positivismo, &#8211;> pragmatismo y -> materialismo. Contra todo eso, no s\u00f3lo la gran filosof\u00ed\u00ada tradicional defiende un conocimiento cierto de lo supraemp\u00ed\u00adrico, sino que la universal creencia cristiana, la doctrina de la Escritura (Sab 13, Rom 1, 20) y el magisterio de la Iglesia cat\u00f3lica declaran que Dios puede ser conocido por la raz\u00f3n natural del hombre (Dz 1670, 1785, 1806, 2072, 2145, 2320). A los motivos filos\u00f3ficos (metaf\u00ed\u00adsica del -> conocimiento, -> ser, -> verdad, pruebas de la experiencia de &#8211;> Dios) que justifican y exigen una repulsa del a., a\u00f1\u00e1dese lo que la fe sabe acerca de la naturaleza y capacidad del hombre, as\u00ed\u00ad como el conocimiento responsable de la exigencia de la revelaci\u00f3n, que, como obligatoria para todos, debe poder ser predicada aun al incr\u00e9dulo y supone, por ende, en \u00e9ste una inteligencia previa, sin la cual dicha exigencia no podr\u00ed\u00ada ser en absoluto percibida, ni podr\u00ed\u00ada poner al hombre ante la decisi\u00f3n de aceptarla o rechazarla (-a revelaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Por la dignidad de esta decisi\u00f3n (y, a par, por la dignidad del objeto de ella), la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica rechaza tambi\u00e9n las formas m\u00e1s diferenciadas del a., que aunque no niegan todo conocimiento metemp\u00ed\u00adrico, tampoco admiten un conocimiento racional, objetivamente v\u00e1lido, de Dios, que se pueda reflejar y justificar te\u00f3ricamente y sea, por ende, en principio, comunicable. Esta posici\u00f3n toma el idealismo cr\u00ed\u00adtico de Kant, y tambi\u00e9n la metaf\u00ed\u00adsica de N. Hartmann en su concepci\u00f3n de lo transinteligible. Kant ha influido decisivamente sobre algunas filosof\u00ed\u00adas modernas de la religi\u00f3n, las cuales entienden parcial o unilateralmente el acto del conocimiento religioso como una decisi\u00f3n y un \u00absalto\u00bb que, dado su car\u00e1cter inmediato, no pueden fundarse ni hacerse en absoluto racionalmente inteligibles. El factor cognoscitivo del acto religioso se atribuye aqu\u00ed\u00ad a una potencia irreductible, a un sentimiento y una experiencia (diversamente definidos) que no implican la raz\u00f3n, la motivaci\u00f3n ni la deducci\u00f3n, sino que expresamente se oponen a ellas (-> sentimiento religioso). Esto cabe decir en gran parte de la moderna teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada protestantes de la ->religi\u00f3n. Mientras aqu\u00ed\u00ad &#8211; como tambi\u00e9n en el modernismo &#8211; impera un a priori filos\u00f3fico y cr\u00ed\u00adtico, el motivo principal del a. de la teolog\u00ed\u00ada -> dial\u00e9ctica radica en una inteligencia supranaturalista del hombre y de las exigencias de la revelaci\u00f3n, que ella quiere proteger frente a toda falsificaci\u00f3n y todo vaciamiento a base de las obras terrenas. Pero este intento de hallar lugar para la fe m\u00e1s all\u00e1 de lo visible significa, no menos que el a. absoluto, una mutilaci\u00f3n destructora de la persona; pues, al limitar de ese modo el saber, se suprime la posibilidad de una decisi\u00f3n responsable, y, al responder con un \u00abno\u00bb a la raz\u00f3n natural que pregunta por el sentido de las cosas, queda obstruida aquella apertura en virtud de la cual se hace posible que la revelaci\u00f3n &#8211; y s\u00f3lo ella- d\u00e9 una respuesta perceptible a las preguntas humanas.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay de hecho una forma de responder \u00bb s\u00ed\u00ad\u00bb a las preguntas postreras sobre el ser y sentido de las cosas, que cierra tanto como el \u00bb no\u00bb la apertura del esp\u00ed\u00adritu finito a la palabra hist\u00f3rica de la revelaci\u00f3n de Dios. Esa forma halla su expresi\u00f3n en las distintas maneras de -> racionalismo, sobre todo en un idealismo absoluto que en principio no admita nada incognoscible, por no reconocer, en definitiva, ninguna realidad que transcienda la conciencia. Frente a semejante pretensi\u00f3n, y tambi\u00e9n frente a la moderna concepci\u00f3n del conocimiento como actividad t\u00e9cnica y sujeci\u00f3n al poder humano, la objeci\u00f3n del a. aparece relativamente justificada. Efectivamente, si para la fe cristiana es ineludible la posibilidad de un conocimiento natural de Dios, no menos esencial es para ella el car\u00e1cter religioso de este conocimiento. Dios s\u00f3lo es conocido como Dios cuando se lo conoce como incomprensible, y en medio de su car\u00e1cter incomprensible se le reconoce (Rom 11, 33; 1 Tim 6, 16; Dz 254, 428, 1782). Esta incomprensibilidad no es s\u00f3lo de hecho y provisional, como si el hombre no conociera a\u00fan a Dios, pero pudiera asirlo en progresivo empe\u00f1o; no, el car\u00e1cter incomprensible de Dios subsiste por principio. Y como tal procede, no del hombre, de su limitaci\u00f3n individual, social e hist\u00f3rica, que no le permitir\u00ed\u00adan un recto conocimiento (-> relativismo, -> historicismo), sino del ser de Dios mismo como -> misterio absoluto. Misterio no es el residuo que a\u00fan queda, sino el fondo abismal de todo conocimiento y de toda cognoscibilidad (la tradici\u00f3n habla de la luz, que hace visibles las cosas; ella misma, empero, s\u00f3lo puede ser \u00abvista\u00bb como invisible y no debe confundirse con lo iluminado).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que, seg\u00fan la doctrina cristiana, tampoco la &#8211;> visi\u00f3n de Dios es una comprensi\u00f3n plena del mismo Dios, sino la contemplaci\u00f3n y revelaci\u00f3n del misterio adorado. Ahora bien, si esto se dice del m\u00e1s alto conocimiento, aqu\u00ed\u00ad se revela la estructura del conocimiento metaf\u00ed\u00adsico y personal en general frente al comprender t\u00e9cnico y racional. Se tergiversa la defensa cat\u00f3lica del conocimiento racional de Dios cuando se la interpreta en el sentido de parejo comprender; p.ej., cuando se interpreta la analog\u00ed\u00ada como procedimiento de \u00abextrapolaci\u00f3n\u00bb t\u00e9cnica. El conocimiento defendido por la Iglesia est\u00e1 m\u00e1s bien a servicio del misterio, el cual s\u00f3lo conserva su rango misterioso y brilla en medio de un car\u00e1cter incomprensible cuando, separando de \u00e9l lo conceptual (cuya naturaleza a\u00fan no est\u00e1 esclarecida conceptualmente), se lo conoce como lo impenetrablemente estremecedor; pero estremecedor, no a la manera de un caos que destruye todo sentido (pues lo absurdo no es ning\u00fan misterio), sino como realidad aprehendida en su plenitud inagotable, como sentido que nos envuelve.<\/p>\n<p>J\u00f6rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1869, en una reuni\u00f3n de la Metaphysical Society, Tom\u00e1s Huxley (1825\u20131895), invent\u00f3 el t\u00e9rmino <em>agn\u00f3stico<\/em>, como un juego de palabras basado en la antigua secta <em>gn\u00f3stica<\/em>. Los <em>gn\u00f3sticos<\/em> (v\u00e9ase) del tiempo de la iglesia antigua pretendieron tener conocimiento esot\u00e9rico, <em>gn\u014dsis<\/em>, en asuntos que no estaban abiertos a la investigaci\u00f3n p\u00fablica. Con este t\u00e9rmino Huxley trataba de cubrir los puntos de vista filos\u00f3fico-religiosos negativos compartidos por hombres como Herbert Spencer (1820\u20131903).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Robert Flint, <em>Agnosticism<\/em> (C. Scribner\u2019s Sons, 1903) es una refutaci\u00f3n elaborada del agnosticismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flint critica fuertemente la formaci\u00f3n lexicogr\u00e1fica de la palabra \u00abagn\u00f3stico\u00bb, que Huxley us\u00f3 sueltamente y, al parecer, como en broma. Flint y otros han hecho notar que el antiguo t\u00e9rmino \u00abescepticismo\u00bb habr\u00eda sido preciso y apropiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antiguo escepticismo griego de Pirr\u00f3n (365?\u2013275? a.C.) y otros se dirig\u00eda especialmente en contra del supuesto conocimiento del mundo f\u00edsico. Lo mismo se puede decir en gran medida del escepticismo de Hume (1711\u20131776). El escepticismo m\u00e1s contempor\u00e1neo de Sir William Hamilton (1788\u20131856) y H.L. Mansel (1820\u20131871) era pro-te\u00edsta. La posici\u00f3n de Hamilton \u00abnegaba que Dios pudiera ser conocido, a la vez que afirmaba que deb\u00eda creerse en Dios\u00bb (Flint. <em>op. cit.<\/em>, p. 604). Esto es algo muy similar a lo que encontramos en el barthianismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Spencer adopt\u00f3 conscientemente el lado negativo del escepticismo de Hamilton y Mansel. Flint dice: \u00absu agnosticismo [el de Spencer], tal como \u00e9l siempre afirm\u00f3 c\u00e1ndidamente, se derivaba casi totalmente de las ense\u00f1anzas de Hamilton y Mansel\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 630). Pero el agnosticismo de Spencer, al igual que el de Huxley, era antite\u00edstico. Es interesante notar que, mientras Huxley consideraba la conservaci\u00f3n de la materia y la energ\u00eda, y la ley de la inversi\u00f3n rectangular como asuntos de conocimiento positivo, los f\u00edsicos modernos tienen una actitud muy esc\u00e9ptica hacia estas cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe recordarse que el agnosticismo de Huxley y Spencer no implica un \u00abyo no conozco\u00bb, sino un \u00abno se puede conocer\u00bb. Es estrictamente un juicio universal negativo, que requerir\u00eda un conocimiento universal para su verificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Incredulidad<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de los escritos de Huxler y Spencer, y del libro de Flint <em>Agnosticism<\/em> que citamos, y adem\u00e1s de los art\u00edculos en cuanto al tema en las grandes enciclopedias, el lector puede consultar el simposium por Henry Wace, Thomas Huxley, W.G. Magge, W.H. Mallock y Mrs. Humphrey Ward, <em>Christianity and Agnosticism, a Controversy<\/em>; Paul Carus, <em>Kant and Spencer, a Study of the Fallacies of Agnosticism<\/em>; Clarence Darrow and Wallace Rice, <em>Infidels and Heretics, an Agnostic\u2019s Anthology<\/em> (selecciones breves de muchas fuentes, y algunas del mismo Darrow); R.G. Churchill, <em>English Literature and the Agnostics<\/em>.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Oliver Buswell, Jr.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (16). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Teor\u00eda filos\u00f3fica de las limitaciones del conocimiento, que profesa dudas o no cree en alguna o todas las facultades de conocimiento que posee la mente humana.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Exposici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El agnosticismo total se refuta a s\u00ed mismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Examen de la distinci\u00f3n de Kant entre apariencia y realidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Examen de la doctrina de la realtividad de Hamilton<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Examen de la doctrina de lo incognoscible de Spencer<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 La facultad de conocer<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 La voluntad de creer<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 El agnosticismo y la doctrina de la Iglesia<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Exposici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) La palabra agn\u00f3stico (del griego a, privativo, + gnostik\u00f3s \u201cque conoce\u201d) fue acu\u00f1ada por el profesor Huxley en 1869 para describir la actitud mental de quien considera f\u00fatil todos los intentos de conocer la realidad correspondiente a nuestras \u00faltimas ideas cient\u00edficas, filos\u00f3ficas, y religiosas. Como se emple\u00f3 al principio por Huxley, el nuevo t\u00e9rmino suger\u00eda el contraste entre su propia ignorancia sin pretensiones y el vano conocimiento que afirmaban poseer los gn\u00f3sticos de los Siglos II y III. Esta ant\u00edtesis sirvi\u00f3 para desacreditar las conclusiones de la teolog\u00eda natural, o razonamiento te\u00edstico, al clasificarlas junto a las in\u00fatiles vaguedades del Gnosticismo. La clasificaci\u00f3n era injusta, la pretendida ant\u00edtesis, excesiva. M\u00e1s bien son los gn\u00f3sticos y los agn\u00f3sticos los verdaderos extremistas; los primeros al extender los l\u00edmites del conocimiento, y los segundos al estrecharlos, indebidamente. La teolog\u00eda natural, o te\u00edsmo, ocupa el terreno intermedio entre estos extremos, y deber\u00eda ser distinguida tanto de las posici\u00f3n gn\u00f3stica, de que la mente puede conocerlo todo, como de la posici\u00f3n agn\u00f3stica, de que no puede conocer nada referente a las verdades de la religi\u00f3n. (Ver GNOSTICISMO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Agnosticismo, como t\u00e9rmino general en filosof\u00eda, es frecuentemente empleado para expresar cualquier actitud consciente de duda, negaci\u00f3n o incredulidad, hacia alguna o incluso todas las facultades del hombre de conocer o los objetos de conocimiento. La significaci\u00f3n del t\u00e9rmino puede seg\u00fan eso variar, como el de la palabra \u201cEscepticismo\u201d a la que ha reemplazado en gran medida, desde Agnosticismo parcial a completo; lo que se cuestiona puede ser nuestro conocimiento del mundo, de uno mismo, o de Dios; o  puede ser la cognoscibilidad de los tres, y la validez de cualquier conocimiento, bien de percepci\u00f3n o intelectivo, de ciencia o de filosof\u00eda, historia, \u00e9tica, religi\u00f3n. El elemento variable en el t\u00e9rmino es el grupo de objetos, o proposiciones, a las que se refiere; el elemento constante, la actitud de sabia ignorancia que siempre implica la posibilidad de adquirir conocimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Agnosticismo, como t\u00e9rmino de filosof\u00eda moderna, se usa para describir aquellas teor\u00edas de las limitaciones del conocimiento humano que niegan la capacidad constitucional de la mente de conocer la realidad y concluyen con el reconocimiento de lo intr\u00ednsecamente Incognoscible. Se afirma habitualmente la existencia de una \u201crealidad absoluta\u201d mientras, al mismo tiempo, se niega su cognoscibilidad. Kant, Hamilton, Mansel, y Spencer hacen de esta afirmaci\u00f3n una parte integrante de sus sistemas filos\u00f3ficos. Los fenomenalistas, sin embargo, niegan abiertamente esta aserci\u00f3n, mientras que los positivistas, Comte y Mill, suspenden el juicio en lo relativo a la existencia de \u201calgo m\u00e1s all\u00e1 de los fen\u00f3menos\u201d (Ver POSITIVISMO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) El Agnosticismo moderno se diferencia de su antiguo prototipo. Su g\u00e9nesis no se debe tanto a un esp\u00edritu reaccionario de protesta, y a una colecci\u00f3n de argumentos esc\u00e9pticos, contra los \u201csistemas dogm\u00e1ticos\u201d de filosof\u00eda a la moda, cuanto a una cr\u00edtica adversa a las facultades de conocimiento del hombre para responder a la pregunta fundamental: \u00bfQu\u00e9 podemos conocer? Kant, que fue el primero en suscitar esta cuesti\u00f3n, en su memorable r\u00e9plica a Hume, la respond\u00eda mediante una distinci\u00f3n entre \u201cfen\u00f3menos cognoscibles\u201d y \u201ccosas-en-s\u00ed-mismas incognoscibles\u201d. Hamilton sigui\u00f3 pronto con su doctrina de que \u201cs\u00f3lo conocemos las relaciones entre las cosas\u201d. El Agnosticismo moderno est\u00e1 as\u00ed estrechamente asociado con la distinci\u00f3n de Kant y el principio de relatividad de Hamilton. Afirma nuestra incapacidad de conocer la realidad correspondiente a nuestras \u00faltimas ideas cient\u00edficas, filos\u00f3ficas, o religiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) El Agnosticismo, con relaci\u00f3n especial a la teolog\u00eda, es un nombre para cualquier teor\u00eda que niega que sea posible para el hombre llegar al conocimiento de Dios. Puede asumir una forma religiosa o antirreligiosa, seg\u00fan se limite a una cr\u00edtica del conocimiento racional o se extienda a una cr\u00edtica de la fe. De Bonald (1754-1840), en su teor\u00eda de que el lenguaje es de origen divino, conteniendo, preservando, y transmitiendo la revelaci\u00f3n primitiva de Dios al hombre; De Lammenais (1782-1854), en su teor\u00eda de que la raz\u00f3n individual es impotente, y sola la raz\u00f3n social competente; Bonetty (1798-1879), en su defensa de la fe en Dios, las Escrituras, y la Iglesia, proporciona ejemplos de te\u00f3logos cat\u00f3licos que intentan combinar su fe en las verdades religiosas y morales con la negaci\u00f3n de que un conocimiento v\u00e1lido de las mismas sea alcanzable por la raz\u00f3n aparte de la tradici\u00f3n y la revelaci\u00f3n. A estos sistemas de Fide\u00edsmo y Tradicionalismo debe a\u00f1adirse la teor\u00eda de Mansel (1820-71), que Spencer consideraba como una confesi\u00f3n de Agnosticismo, de que la verdadera incapacidad de la raz\u00f3n para conocer el ser y los atributos de Dios prueba que la revelaci\u00f3n es necesaria para suplir las deficiencias de la mente. Esta actitud de criticar el conocimiento, pero no la fe, fue tambi\u00e9n una caracter\u00edstica de la filosof\u00eda de Sir William Hamilton (Ver FIDE\u00cdSMO y TRADICIONALISMO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6) La opini\u00f3n extrema de que es imposible el conocimiento de Dios, incluso con la ayuda de la revelaci\u00f3n, es la \u00faltima forma de Agnosticismo religioso. La nueva teor\u00eda considera a la religi\u00f3n y a la ciencia como dos cap\u00edtulos de experiencia separados, y busca conjugar un intelecto agn\u00f3stico con un coraz\u00f3n creyente. Esto ha sido llamado acertadamente \u201cllevar una contabilidad mental por partida doble\u201d. Ritschl, reviviendo la distinci\u00f3n separatista de Kant entre raz\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, proclama que la idea de Dios no tiene ni un \u00e1tomo de conocimiento razonado; es meramente \u201cun ideal atractivo\u201d, que tiene valor religioso y moral, pero no objetivo ni cient\u00edfico, para el creyente que lo acepta. Harnack sit\u00faa la esencia del Cristianismo en un relaci\u00f3n filial sentida hacia un Dios Padre incognoscible. Sabatier considera las palabras Dios, Padre, como s\u00edmbolos que registran los sentimientos del coraz\u00f3n humano hacia el Gran Incognoscible del intelecto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(7) El Agnosticismo reciente es tambi\u00e9n en gran medida antirreligioso, criticando adversamente no s\u00f3lo el conocimiento que tenemos de Dios, sino tambi\u00e9n los fundamentos de la fe en \u00c9l. Una combinaci\u00f3n del Agnosticismo con el Ate\u00edsmo, m\u00e1s que con una fe irracional y sentimental, es la direcci\u00f3n adoptada por muchos. La idea de Dios se elimina de la opini\u00f3n que se tiene tanto personal como sistem\u00e1tica acerca del mundo y de la vida. La actitud de \u201cjuicio solemnemente suspendido\u201d se transforma primero en indiferencia hacia la religi\u00f3n, en el mejor de los casos como una cuesti\u00f3n inescrutable, y a continuaci\u00f3n en incredulidad. El agn\u00f3stico no siempre se abstiene meramente de afirmar o negar la existencia de Dios, sino que se traslada a la vieja posici\u00f3n del Ate\u00edsmo te\u00f3rico y, con el argumento de la insuficiente evidencia, deja incluso de creer que Dios exista. Por tanto, aunque no pueda identificarse con el Ate\u00edsmo, el Agnosticismo se encuentra a menudo en combinaci\u00f3n con \u00e9l. (Ver ATE\u00cdSMO)\n<\/p>\n<h2>El agnosticismo total se refuta a s\u00ed mismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Agnosticismo total o completo \u2013 ver (2)\u2014se refuta a s\u00ed mismo. El hecho de que haya existido nunca, incluso en la f\u00f3rmula de Arcesilao, \u201cNo s\u00e9 nada, ni siquiera que no s\u00e9 nada\u201d, es cuestionado. Es imposible construir te\u00f3ricamente una idea coherente de ignorancia, duda, increencia total. La mente que emprenda probar su propia incompetencia absoluta tendr\u00eda que presumir, mientras hace eso, que era competente para llevar a cabo la tarea asignada. Aparte, ser\u00eda imposible aplicar pr\u00e1cticamente tal teor\u00eda; y una teor\u00eda completamente subversiva de la raz\u00f3n, contradictoria con la consciencia, e inaplicable para la conducta es una filosof\u00eda de la sinraz\u00f3n fuera de lugar en un mundo de leyes. Son, por tanto, los sistemas del Agnosticismo parcial los que merecen examinarse. Estos no pretenden construir una filosof\u00eda completa de lo Incognoscible, sino excluir clases espec\u00edficas de verdades, notablemente religiosas, del dominio del conocimiento. Son edificios que se dejan a prop\u00f3sito inacabados.\n<\/p>\n<h2>Examen de la distinci\u00f3n de Kant entre apariencia y realidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de Kant de \u201cun mundo de cosas separado del mundo que conocemos\u201d proporcion\u00f3 el punto de partida del movimiento moderno hacia la construcci\u00f3n de una filosof\u00eda de lo Incognoscible. Con la laudable intenci\u00f3n de silenciar al esc\u00e9ptico Hume, mostr\u00f3 que el an\u00e1lisis  de este \u00faltimo de la experiencia humana, en particular las impresiones de los sentidos, era defectuoso e incompleto, ya que fracasaba en reconocer los elementos universales y necesarios presentes en el pensamiento humano. Consiguientemente, Kant procedi\u00f3 a construir una teor\u00eda del conocimiento que pudiera enfatizar los rasgos del pensamiento humano descuidados por Hume. Presumi\u00f3 que la universalidad, la necesidad, la causalidad, el espacio y el tiempo eran meramente una forma constitutiva de la mente de ver las cosas, y de ning\u00fan modo derivaban de la experiencia. El resultado fue que tuvo que admitir la incapacidad de la mente para conocer la realidad del mundo, del alma, o de Dios, y se vio forzado a refugiarse del escepticismo de Hume en el imperativo categ\u00f3rico \u201cDebes\u201d de la \u201craz\u00f3n moral\u201d. Hab\u00eda dejado impotente a la \u201craz\u00f3n pura\u201d al trasladar la causalidad y la necesidad de los objetos de pensamiento al sujeto pensante. Para desacreditar esta idea de una \u201crealidad\u201d inaccesiblemente oculta tras las \u201capariencias\u201d, es suficiente se\u00f1alar las presunciones gratuitas en las que se basa. El error radical de Kant fue prejuzgar, en vez de investigar, las condiciones en las que se hace posible la adquisici\u00f3n de conocimiento. No se ofrece prueba alguna de la arbitraria presunci\u00f3n de que las categor\u00edas son completamente subjetivas; ni siquiera es posible esa prueba. \u201cEl hecho de que una categor\u00eda viva subjetivamente en el acto de conocer no es prueba de que la categor\u00eda no exprese verdaderamente al mismo tiempo la naturaleza de la realidad conocida\u201d [Seth, \u201cTwo lectures on Theism\u201d (Nueva York, 1897) p. 19]. La armon\u00eda de la funci\u00f3n de la mente con el objeto que percibe y las relaciones que descubre muestran que la capacidad de la mente para alcanzar la realidad est\u00e1 implicada en nuestros propios actos de percepci\u00f3n. Aun as\u00ed, Kant, sustituyendo el hecho por la teor\u00eda, descalificar\u00eda a la mente para su tarea de conocer el mundo real en que vivimos, e inventar\u00eda una tierra adyacente de cosas-en-s\u00ed-mismas que nunca se conocen como son, sino s\u00f3lo como parecen ser. Esta utilizaci\u00f3n de un principio puramente especulativo para criticar los contenidos reales de la experiencia humana, es injustificable. El conocimiento es un proceso vivo que ha de ser investigado concretamente, no algo mec\u00e1nico para que la raz\u00f3n abstracta juegue con \u00e9l introduciendo rupturas artificiales entre pensamiento y objeto, y entre realidad y apariencia. Una vez se considera que el conocimiento es un acto sint\u00e9tico de un sujeto que act\u00faa por s\u00ed mismo, la brecha artificialmente creada entre sujeto y objeto, realidad y apariencia, se cierra por s\u00ed misma. (Ver KANT, FILOSOF\u00cdA DE).\n<\/p>\n<h2>Examen de la doctrina de la realtividad de Hamilton<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sir William Hamilton contribuy\u00f3 al principio filos\u00f3fico en el que se basa el Agnosticismo moderno, con su doctrina de que \u201ctodo conocimiento es relativo\u201d. Conocer es condicionar; conocer lo Incondicionado (Absoluto, o Infinito) es, por tanto, imposible, produciendo nuestros mejores esfuerzos \u201cmeras negaciones de pensamiento\u201d. Esta doctrina de la relatividad contiene dos serias equivocaciones que, cuando se se\u00f1alan, revelan la diferencia b\u00e1sica entre las filosof\u00edas del Agnosticismo y del Te\u00edsmo. La primera est\u00e1 en la palabra \u201crelatividad\u201d. La afirmaci\u00f3n de que el conocimiento es \u201crelativo\u201d puede querer decir simplemente que para conocer algo, sea el mundo o Dios, debemos conocerlo como se nos manifiesta seg\u00fan las leyes y relaciones de nuestra propia conciencia; fuera de tales relaciones de automanifestaci\u00f3n ser\u00eda para nosotros un vac\u00edo aislado, incognoscible. As\u00ed entendida, la doctrina de la relatividad afirma el m\u00e9todo humano efectivo de conocer el mundo, el alma, el yo, Dios, la gracia y lo sobrenatural. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda, naturalmente, sostener que conocemos a Dios, de otra manera que por las manifestaciones que \u00c9l mismo hace en la mente y en la naturaleza?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Hamilton entend\u00eda el principio de relatividad como significando que \u201cs\u00f3lo conocemos las relaciones entre las cosas\u201d, s\u00f3lo lo Relativo, nunca lo Absoluto. Una conclusi\u00f3n negativa, que fija un l\u00edmite a lo que podemos conocer, era as\u00ed extra\u00edda de un principio que afirma por s\u00ed mismo un m\u00e9todo, pero no establece nada respecto a los l\u00edmites, de nuestro conocimiento. Esta arbitraria interpretaci\u00f3n de un m\u00e9todo como limitaci\u00f3n est\u00e1 en el centro de la postura agn\u00f3stica contra el Te\u00edsmo. Un posible conocimiento idealmente perfecto se contrapone al conocimiento imperfecto, aunque sin embargo verdadero, que poseemos efectivamente. Al asumir as\u00ed la \u201ccomprensi\u00f3n ideal\u201d como regla mediante la cual criticar la \u201caprehensi\u00f3n real\u201d, el agn\u00f3stico invalida, aparentemente, lo poco que conocemos, tal como se establece en la actualidad, mediante lo mucho que podr\u00edamos conocer si nuestra constituci\u00f3n mental fuera distinta de la que es. El te\u00edsta, sin embargo, reconociendo que los l\u00edmites del conocimiento humano han de ser determinados por los hechos, y no por la especulaci\u00f3n, rechaza prejuzgar la cuesti\u00f3n, y procede a investigar lo que podemos leg\u00edtimamente conocer de Dios a trav\u00e9s de sus efectos o manifestaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda equivocaci\u00f3n seria est\u00e1 en los t\u00e9rminos \u201cAbsoluto\u201d, \u201cInfinito\u201d, \u201cIncondicionado\u201d. El agn\u00f3stico tiene en la mente, cuando usa estos t\u00e9rminos, esa vaga idea general del ser que nuestra mente alcanza vaciando la realidad concreta de todos sus contenidos particulares. El resultado de este proceso de vaciamiento es lo indefinido del pensamiento abstracto, cuando se lo compara con lo definido del pensamiento concreto. Es este Indefinido lo que el agn\u00f3stico exhibe como lo absolutamente Inconexo, Incondicionado. Pero esto no es el Absoluto de que se trata. Nuestra incapacidad para conocer tal Absoluto, al ser simplemente nuestra incapacidad para definir lo indefinido, condicionar lo incondicionado, es una perogrullada irrelevante. El Absoluto del que tratan los te\u00edstas es el real, no el l\u00f3gico; el Infinito en cuesti\u00f3n es el Infinito real de perfecci\u00f3n llevada a cabo, no el Indefinido del pensamiento. Lo Omniperfecto es la idea de Dios, no lo Omni-imperfecto, dos polos opuestos que frecuentemente confunden los pante\u00edstas y materialistas desde los tiempos j\u00f3nicos hasta los nuestros. El agn\u00f3stico, por tanto, desplaza todo el problema te\u00edstico cuando sustituye por un Absoluto l\u00f3gico definido como \u201cel que excluye toda relaci\u00f3n externa e interna\u201d, el Absoluto real. Un examen de nuestra experiencia muestra que la \u00fanica relaci\u00f3n que el Absoluto excluye esencialmente es la de dependencia real de cualquier otra cosa. En buena l\u00f3gica, no tenemos derecho a definirlo como el no-relacionado. Si nuestro conocimiento de este Absoluto real, o Dios, merece ser caracterizado como totalmente negativo, es, por consiguiente, un problema distinto (ver VI).\n<\/p>\n<h2>Examen de la doctrina de lo incognoscible de Spencer<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Herbert Spencer, la doctrina de que todo conocimiento es relativo no puede ser inteligiblemente afirmada sin postular la existencia del Absoluto. El impulso del pensamiento inevitablemente nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de la existencia condicionada (conciencia determinada) a la existencia incondicionada (conciencia indeterminada). La existencia de la Realidad Absoluta debe por tanto afirmarse. Spencer hizo as\u00ed un visible progreso respecto de la filosof\u00eda de Comte y Mill que manten\u00edan una actitud no comprometida sobre la cuesti\u00f3n de la existencia de un absoluto. Hamilton y Mansel admit\u00edan la existencia del Infinito por la fe, negando s\u00f3lo la capacidad del hombre para construir una concepci\u00f3n positiva de \u00e9l. La prueba de Mansel para una concepci\u00f3n v\u00e1lida de algo es un control agotador de sus contenidos positivos\u2014un test ideal para invalidar el conocimiento tanto de lo finito como de lo infinito. La prueba de Spencer es la \u201cincapacidad de concebir lo opuesto\u201d. Pero puesto que \u00e9l entiende que \u201cconcebir\u201d significa \u201cformarse una imagen mental\u201d, la consecuencia fue que las concepciones supremas de la ciencia y la religi\u00f3n \u2013 materia, espacio, tiempo, el Infinito \u2013 no lograban responder a su presunto patr\u00f3n, y fueron declaradas \u201cmeros s\u00edmbolos de lo real, en absoluto cogniciones de ello\u201d. As\u00ed \u00e9l se dirigi\u00f3 a buscar la base y reconciliaci\u00f3n de la ciencia, filosof\u00eda, y religi\u00f3n en el reconocimiento de la Realidad Incognoscible como el objeto de la constante b\u00fasqueda y culto del hombre. La inexistencia del Absoluto es impensable; todos los esfuerzos para conocer positivamente lo que el Absoluto sea desembocan en contradicciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica adversa de Spencer de todo conocimiento y creencia, en cuanto que no permite ninguna intuici\u00f3n de la \u00faltima naturaleza de la realidad, se basa en notorias presunciones. La presunci\u00f3n de que toda idea es \u201csimb\u00f3lica\u201d que no puede ser v\u00edvidamente reproducida en el pensamiento es tan arbitraria como decisiva contra todo su sistema; es un prejuicio, no un canon v\u00e1lido de cr\u00edtica inductiva, lo que \u00e9l emplea constantemente. Del hecho de que no podemos formarnos una concepci\u00f3n de la infinitud, como reproducimos un objeto o recordamos una escena, no se sigue que no tengamos aprehensi\u00f3n de lo Infinito. Constantemente aprehendemos cosas de las que no podemos forjarnos una imagen mental con claridad. Spencer meramente contrapone nuestras formas de pensamiento imaginativas con las no imaginativas, utilizando las primeras para criticar negativamente las segundas. Las contradicciones que descubre son todas reductibles a esta contraposici\u00f3n de los pensamientos determinados con los indeterminados y desaparecen cuando pensamos en un Infinito real de perfecci\u00f3n, no en un Absoluto l\u00f3gico. El intento de Spencer de detenerse finalmente en la mera afirmaci\u00f3n de que el Absoluto existe, \u00e9l mismo prob\u00f3 que era imposible. Frecuentemente describe lo Incognoscible como el \u201cPoder que se manifiesta a s\u00ed mismo en los fen\u00f3menos\u201d. Esta descripci\u00f3n f\u00edsica es una rendici\u00f3n de su propia posici\u00f3n y una virtual aceptaci\u00f3n del principio del Te\u00edsmo, de que el Absoluto se conoce a trav\u00e9s de, y no separadamente de, sus manifestaciones. Si el Absoluto puede ser conocido como energ\u00eda f\u00edsica, seguramente puede ser conocido como Poder Inteligente Personal, tomando en cuenta las manifestaciones superiores, no las inferiores, de energ\u00eda conocidas por nosotros como base de una concepci\u00f3n menos inadecuada. La existencia vac\u00eda no es una estaci\u00f3n final para el pensamiento humano. La \u00fanica direcci\u00f3n racional es concebir a Dios en sus manifestaciones supremas y recordar mientras lo hacemos que estamos describiendo, no definiendo, su naturaleza insondable. No es cuesti\u00f3n de degradar a Dios a nuestro nivel, sino de no concebirlo por debajo de ese nivel como energ\u00eda inconsciente. El ulterior intento de Spencer de vaciar la religi\u00f3n y la ciencia de sus contenidos racionales respectivos, a fin de dejar s\u00f3lo una vac\u00eda abstracci\u00f3n o  s\u00edmbolo como objeto final de ambas, es de nuevo una enorme confusi\u00f3n de lo indeterminado del pensamiento con lo infinito de la realidad. Nunca existi\u00f3 una religi\u00f3n completamente separada de la fe, el culto y la conducta. La religi\u00f3n debe hasta cierto punto conocer su objeto o ser mera emoci\u00f3n irracional. Toda religi\u00f3n reconoce el misterio; la verdad y la realidad imperfectamente conocidas, no absolutamente incognoscibles. La distinci\u00f3n entre \u201cfen\u00f3menos cognoscibles y realidad incognoscible tras los fen\u00f3menos\u201d quiebra a cada paso; y Spencer ilustra bien qu\u00e9 f\u00e1cil es confundir pensamientos simplificados con la simplicidad original de las cosas. Su categor\u00eda de lo Incognoscible es un recept\u00e1culo conveniente para todo lo que uno pueda elegir meter en \u00e9l, puesto que no es posible afirmaci\u00f3n racional alguna referente a sus contenidos. De hecho, Spencer afirma tranquilamente la identidad de los dos \u201cincognoscibles\u201d de la Religi\u00f3n y la Ciencia, sin parecer darse cuenta de que ni en buena l\u00f3gica ni seg\u00fan sus  propios principios hay fundamento para esta afirmaci\u00f3n tan dogm\u00e1tica.\n<\/p>\n<h2>La facultad de conocer<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho primario descubierto en nuestra percepci\u00f3n es que existe un objeto externo, no que se ha experimentado una sensaci\u00f3n. Lo que percibimos directamente es la presencia del objeto, no el proceso mental. Esta uni\u00f3n vital entre sujeto y objeto en el mismo acto de conocimiento implica que cosas y mentes est\u00e1n armoniosamente relacionadas una con la otra en un sistema de realidad. Lo real est\u00e1 implicado en nuestros actos de percepci\u00f3n, y cualquier teor\u00eda que descuide tomar este hecho b\u00e1sico en cuenta desde\u00f1a los datos de experiencia directa. A trav\u00e9s de todo el proceso de nuestro conocimiento, la mente tiene realidad, fundamentalmente al menos, para su objeto. El segundo hecho de nuestro conocimiento es que las cosas se conocen seg\u00fan la naturaleza del conocedor. Podemos conocer el objeto real, pero la extensi\u00f3n de este conocimiento depender\u00e1 de la cantidad y grado de las manifestaciones, tanto como de las condiciones actuales de nuestras facultades mentales y corporales. Cualesquiera que sean los resultados alcanzados por los psic\u00f3logos o f\u00edsicos en su estudio de la g\u00e9nesis del conocimiento o de la naturaleza de la realidad, no puede caber duda del testimonio de la conciencia de la existencia de una realidad que \u201cno somos nosotros\u201d.El conocimiento est\u00e1, por tanto, en proporci\u00f3n a las manifestaciones del objeto y a la naturaleza y las condiciones del sujeto que conoce. Nuestra facultad de conocer a Dios no es una excepci\u00f3n en esta ley general, cuya inobservancia es la debilidad del Agnosticismo, como su observancia es  la fuerza del Te\u00edsmo. La presunci\u00f3n fundamental en los sistemas agn\u00f3sticos generalmente es que podemos conocer la existencia de una cosa y aun as\u00ed continuar en completa ignorancia de su naturaleza. El proceso de nuestro conocer se contrapone con el objeto supuestamente conocido. El resultado de esta contraposici\u00f3n es hacer que el conocimiento aparezca no tanto como que da cuenta, sino que transforma, la realidad; y hacer que el objeto aparezca como cualitativamente diferente del conocimiento que tenemos de \u00e9l, no, por tanto, intr\u00ednsecamente incognoscible. Esta presunci\u00f3n da por resuelta toda la cuesti\u00f3n. No existe ninguna raz\u00f3n v\u00e1lida para considerar el est\u00edmulo f\u00edsico de la sensaci\u00f3n como una \u201crealidad pura y simple\u201d, o como el \u00faltimo objeto del conocimiento. Concebir el conocimiento como algo que altera su objeto es hacerlo carente de significado, y contradecir el testimonio de la conciencia. No podemos conocer la existencia de una cosa y mantenernos en completa ignorancia de su naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema de la cognoscibilidad de Dios suscita cuatro cuestiones m\u00e1s o menos distinguibles: existencia, naturaleza, posibilidad de conocimiento, posibilidad de definici\u00f3n. Al tratarlas, el agn\u00f3stico separa las dos primeras, que deber\u00eda unir, y une las dos \u00faltimas, que deber\u00eda separar. Las dos primeras cuestiones, aunque distinguibles, son inseparables en su tratamiento, porque no tenemos una intuici\u00f3n directa de la naturaleza de nada y debemos contentarnos con estudiar la naturaleza de Dios a trav\u00e9s de las manifestaciones indirectas que hace de S\u00ed mismo en sus criaturas. El agn\u00f3stico, al tratar la cuesti\u00f3n de la naturaleza de Dios aparte de  la cuesti\u00f3n de la existencia de Dios, se separa del \u00fanico medio natural posible de conocer, y luego le da la vuelta para convertir su falta de m\u00e9todo en una filosof\u00eda de lo Incognoscible. S\u00f3lo estudiando el Absoluto y sus manifestaciones conjuntamente podemos completar y llenar el concepto del primero por medio de las segundas. La idea de Dios no puede analizarse por completo separada de las evidencias, o \u201cpruebas\u201d. La deducci\u00f3n necesita el acompa\u00f1amiento del proceso de inducci\u00f3n para tener \u00e9xito en este caso. Spencer pas\u00f3 por alto este hecho, que Santo Tom\u00e1s observ\u00f3 admirablemente en su cl\u00e1sico tratamiento del problema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema del conocimiento de Dios no es el mismo que el problema de definirlo. Ambas cosas no se dan o faltan juntas. Al identificar las dos, el agn\u00f3stico confunde \u201cincapacidad para definir\u201d con \u201cincapacidad total para conocer\u201d, que son problemas distintos que han de tratarse por separado, puesto que al conocimiento puede faltarle la definici\u00f3n y ser a\u00fan as\u00ed conocimiento. Spencer proporciona el ejemplo t\u00edpico. Admite que investigar la naturaleza de las cosas conduce inevitablemente al concepto de la Existencia Absoluta, y aqu\u00ed su confusi\u00f3n de conocer con definir le obliga a detenerse. No puede descubrir en el concepto aislado de Absoluto las tres condiciones de relaci\u00f3n, semejanza, y diferencia, necesarias para definirlo. Correctamente afirma que ning\u00fan parecido directo, ninguna concordancia en la posesi\u00f3n de las mismas cualidades, es posible entre el Absoluto y el mundo de las cosas creadas. El Absoluto no puede ser definido o clasificado, en el sentido de ser puesto en relaciones de concordancia espec\u00edfica o gen\u00e9rica con ning\u00fan objeto que conozcamos ni con ning\u00fan concepto que construyamos. Esto no fue un descubrimiento de Spencer. Los Padres de la Iglesia Oriental, en su as\u00ed llamada \u201cteolog\u00eda negativa\u201d, refutaron el pretencioso conocimiento de los gn\u00f3sticos con este mismo principio, que el Absoluto trasciende a todos nuestros esquemas de clasificaci\u00f3n. Pero Spencer se equivocaba al dejar de tomar en cuenta la considerable cantidad de conocimiento positivo, aunque no estrictamente definible, contenido en la afirmaci\u00f3n que \u00e9l hace en com\u00fan con los te\u00edstas, de que Dios existe. El Absoluto, estudiado a la luz de sus manifestaciones, no en la oscuridad del aislamiento, se revela a nuestra experiencia como la Fuente Originante. Entre las Manifestaciones y la Fuente existe, por tanto, alguna relaci\u00f3n. No es semejanza directa, en el sentido propio.  Pero hay otra clase de semejanza que es totalmente indirecta, la semejanza de dos proporciones, o Analog\u00eda. La relaci\u00f3n de Dios con su naturaleza absoluta debe ser, al menos proporcionalmente, la misma que la de las criaturas con la suya. Pese a ser infinita la distancia y la diferencia entre las dos, existe entre ellas esta relaci\u00f3n de similitud proporcional, y es suficiente para hacer posible alg\u00fan conocimiento del primero a trav\u00e9s de las segundas, porque ambas son proporcionalmente semejantes, aunque infinitamente distintas en ser y atributos. La Fuente Originante debe contener, de una manera que la supera infinitamente, las perfecciones d\u00e9bilmente reflejadas en el espejo de la Naturaleza. De esto, el principio de causalidad, objetivamente entendido, es suficiente garant\u00eda. Las tres condiciones de Spencer para el conocimiento \u2013 a saber, relaci\u00f3n, semejanza, y diferencia\u2014se verifican as\u00ed de otra forma, con una verdad proporcional como base suya. Las conclusiones de la teolog\u00eda natural no pueden, por tanto, excluirse del dominio de lo cognoscible, sino s\u00f3lo de lo definible (Ver ANALOG\u00cdA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso de conocer a Dios se convierte as\u00ed en un proceso de corregir nuestros conceptos humanos. La correcci\u00f3n consiste en elevar al infinito, a la trascendencia ilimitada las perfecciones objetivas discernibles en los hombres y las cosas. Esto se lleva a cabo a su vez  negando los modos limitadores y las caracter\u00edsticas imperfectas distintivas de la realidad creada, para reemplazarlas con el pensamiento del Omniperfecto, en la plenitud de cuyo Ser una realidad indivisa corresponde a nuestros numerosos, distintos, parciales conceptos. A la luz de este correctivo aplicado estamos capacitados para atribuir a Dios las perfecciones manifestadas en la inteligencia, la voluntad, la potencia, la personalidad, sin hacer del contenido objetivo de nuestra idea de Dios meramente lo humano magnificado, ni un manojo de negaciones. El extremo del Antropomorfismo, o de definir a Dios en t\u00e9rminos del hombre magnificado, se evita as\u00ed, y el extremo opuesto del Agnosticismo se descarta. La necesidad nos obliga a pensar en Dios en forma relativa, con rasgos dependientes de nuestra experiencia. Pero ninguna necesidad de pensamiento nos obliga a hacer de los rasgos accidentales de nuestro conocimiento la propia esencia de su ser. La funci\u00f3n de negaci\u00f3n, que los agn\u00f3sticos pasan por alto, es una funci\u00f3n correctiva, no puramente negativa; y nuestra idea de Dios, inadecuada y \u00fanicamente proporcional como es, es sin embargo positiva, verdadera, y v\u00e1lida seg\u00fan las leyes que gobiernan todo nuestro conocer.\n<\/p>\n<h2>La voluntad de creer<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la fe es la de un firme asentimiento, por la autoridad de Dios, a las verdades reveladas. Presupone la verdad filos\u00f3fica de que existe un Dios personal que no puede enga\u00f1arse ni enga\u00f1arnos, y la verdad hist\u00f3rica del hecho de la revelaci\u00f3n. Las dos fuentes de conocimiento \u2013 raz\u00f3n y revelaci\u00f3n \u2013 se completan una a la otra. La fe empieza donde termina la ciencia. La revelaci\u00f3n a\u00f1ade un nuevo mundo de verdad a la suma del conocimiento humano. Este nuevo mundo de verdad es un mundo de misterio, pero no de contradicciones. El hecho de que ninguna de las verdades que creemos por la autoridad de Dios contradiga las leyes del pensamiento humano o las certezas del conocimiento natural demuestra que el mundo de la fe es un mundo de raz\u00f3n superior. La fe es, por consiguiente, un asentimiento intelectual; una especie de conocimiento sobrea\u00f1adido distinto de, aunque continuo con, el conocimiento derivado de la experiencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraposici\u00f3n con esta concepci\u00f3n de la fe y la raz\u00f3n como distintas est\u00e1 la extendida opini\u00f3n que defiende su absoluta separaci\u00f3n. La palabra conocimiento se restringe a los resultados de las ciencias exactas, la palabra creencia se extiende a todo lo que no puede ser determinado as\u00ed de exactamente. La actitud pasiva del hombre de ciencia, que suspende el juicio hasta que la evidencia fuerza su asentimiento, se presume para la verdad religiosa. El resultado es que la \u201cvoluntad de creer\u201d asume una enorme trascendencia en contraposici\u00f3n a la \u201cfacultad de conocer\u201d, y la fe se hunde al nivel de la creencia ciega totalmente separada del conocimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que la voluntad, la conciencia, el coraz\u00f3n, y la divina gracia cooperan en la producci\u00f3n del acto de fe, pero no es menos verdad que la raz\u00f3n juega un papel esencial. La fe es un acto del intelecto y la voluntad; cuando se la analiza debidamente, revela elementos intelectuales, morales, y sentimentales. Somos seres vivos, no puras m\u00e1quinas de razonar, y toda nuestra naturaleza coopera vitalmente en la aceptaci\u00f3n de la palabra divina. \u201cEl hombre es un ser que piensa toda su experiencia y forzosamente debe pensar su experiencia religiosa\u201d \u2013Sterrett, \u201cThe Freedom of Authority\u201d (Nueva York, 1905) p. 56\u2014Donde la raz\u00f3n no entra en absoluto, no tenemos sino capricho o entusiasmo. La fe no es una persuasi\u00f3n que haya de ser explicada con referencia a actitudes volitivas subconscientes solo, ni uno de sus signos es la desconfianza en la raz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n es verdad que la actitud del creyente, cuando se la compara con la del observador cient\u00edfico, es fuertemente personal, e interesada en el objeto de la fe. Pero esta contraposici\u00f3n de actitudes personales e impersonales no justifica que se considere la fe como totalmente ciega. Es incorrecto generalizar estas dos actitudes en filosof\u00edas que se excluyan mutuamente. El ideal moral de la conciencia es diferente del fr\u00edo ideal imparcial de la ciencia f\u00edsica. Las verdades que nutren la vida moral del alma, y conforman la conducta, no pueden esperar para su aceptaci\u00f3n, como si fueran verdades puramente cient\u00edficas, hasta que la raz\u00f3n te\u00f3rica estudie el problema por entero. Presentan motivos claros para que la conciencia las aprecie activamente, no para que la raz\u00f3n las contemple pasivamente. La conciencia aprecia el valor moral de los testimonios, ordena su aceptaci\u00f3n, y manda al intelecto que los \u201cconsidere con asentimiento\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es err\u00f3neo, por tanto, asimilar la funci\u00f3n de la conciencia a la de la raz\u00f3n especulativa, para aplicar a la soluci\u00f3n de cuestiones morales y religiosas los m\u00e9todos de las ciencias exactas, para dar a \u00e9stas el monopolio de toda certidumbre, y declarar la regi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento cient\u00edfico una regi\u00f3n de ignorancia y fe ciega. A partir de la presunci\u00f3n de que el conocimiento y lo definible son t\u00e9rminos sin\u00f3nimos, los \u201cprimeros principios del pensamiento\u201d se trasladan de la categor\u00eda de conocimiento a la de creencia, pero el traslado es arbitrario. Es demasiado suponer que s\u00f3lo conocemos lo que podemos explicar. El error est\u00e1 en construir una filosof\u00eda general a partir de un m\u00e9todo particular de explicaci\u00f3n cient\u00edfica. Esta cr\u00edtica es aplicable a todos los intentos sistem\u00e1ticos de dividir la mente en hemisferios opuestos de intelecto y voluntad, para separar la fe completamente del conocimiento. La conciencia es una y continua. Nuestras distinciones no deben nunca equivaler a separaciones, ni debe el m\u00e9todo \u201cpragm\u00e1tico\u201d hoy de moda ser elevado a la dignidad de filosof\u00eda universal. \u201cEl alma con sus facultades no constituye un conjunto integral dividido o divisible, en compartimentos que no se comunican de intelecto y voluntad; es un conjunto potencialmente interpenetrativo\u201d. (Baillie, \u201cRevue de Philos., Abril de 1904, p. 468.) En la interacci\u00f3n solidaria de todas las facultades del hombre las contribuciones aportadas por la voluntad y la consciencia incrementan y vivifican el escaso conocimiento de Dios que somos capaces de adquirir por el razonamiento.\n<\/p>\n<h2>El agnosticismo y la doctrina de la Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La negaci\u00f3n agn\u00f3stica de la capacidad de la raz\u00f3n humana para conocer a Dios est\u00e1 directamente en oposici\u00f3n a la Fe Cat\u00f3lica. El Concilio Vaticano (I) solemnemente declara que \u201cDios, principio y fin de todo, puede, a la luz natural de la raz\u00f3n humana, ser conocido con certeza a partir de las obras de la creaci\u00f3n\u201d (Const. De Fide, II, De Rev.). La intenci\u00f3n del Concilio era reafirmar la pretensi\u00f3n hist\u00f3rica del Cristianismo de ser razonable, y condenar el Tradicionalismo junto con todas las opiniones que niegan a la raz\u00f3n poder para conocer a Dios con certeza. La religi\u00f3n estar\u00eda desprovista de fundamento de raz\u00f3n, los motivos de credibilidad  no tendr\u00edan valor, la conducta estar\u00eda separada de la creencia, y la fe ser\u00eda ciega, si se pusiera en cuesti\u00f3n la facultad de conocer a Dios con certeza racional. La declaraci\u00f3n del Concilio se basaba primeramente en la escritura, no en ninguno de los sistemas hist\u00f3ricos de filosof\u00eda. El Concilio simplemente defini\u00f3 la posibilidad del hombre de conocer a Dios con certeza por la raz\u00f3n aparte de por la revelaci\u00f3n. La posibilidad de conocer a Dios no se afirm\u00f3 de ning\u00fan individuo hist\u00f3rico en particular; la afirmaci\u00f3n se limit\u00f3 al poder de la raz\u00f3n humana, no se extendi\u00f3 al ejercicio de ese poder en ning\u00fan caso dado de tiempo o de persona. La definici\u00f3n asume as\u00ed los rasgos de la afirmaci\u00f3n objetiva: El hombre puede ciertamente conocer a Dios mediante la facultad \u201cf\u00edsica\u201d de la raz\u00f3n cuando \u00e9sta est\u00e1 correctamente desarrollada, incluso aunque la revelaci\u00f3n sea \u201cmoralmente\u201d necesaria para la humanidad en conjunto, cuando se tienen en cuenta las dificultades de alcanzar un r\u00e1pido, seguro, y correcto conocimiento de Dios. El Concilio no hizo p\u00fablico la determinaci\u00f3n de qu\u00e9 condiciones eran necesarias para el recto desarrollo de la raz\u00f3n, ni de cu\u00e1nta educaci\u00f3n positiva se requer\u00eda para equipar la mente para esta tarea de conocer a Dios y algunos de sus atributos con certeza. Ni se plante\u00f3 decidir si la funci\u00f3n de la raz\u00f3n en este caso es derivar la idea de Dios totalmente de la reflexi\u00f3n sobre los datos proporcionados por los sentidos, o meramente sacar a la luz en forma expl\u00edcita, por medio de tales datos, una idea ya instintiva e innata. La primera opini\u00f3n, la de Arist\u00f3teles, tuvo preferencia, pero la segunda, la de Plat\u00f3n, no fue condenada. Las manifestaciones indirectas de Dios en el espejo de la naturaleza, en el mundo creado de las cosas y las personas, fueron simplemente declaradas ser verdaderas fuentes de conocimiento distintas de la revelaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>: Shanahan, Edmund. \u00abAgnosticism.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 31 May 2010 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01215c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agnosticismo es la posici\u00f3n que limita el conocimiento a la experiencia sensual o emp\u00ed\u00adrica verificable. Rechaza la posibilidad de conocimiento sobrenatural y por lo tanto la posibilidad de saber si Dios existe. El fil\u00f3sofo Kant (1724-1804) prepar\u00f3 el camino a la popularizaci\u00f3n de esta posici\u00f3n pero la palabra \u2020\u0153agnosticismo\u2020\u009d es de T.H.. Huxley (1869) para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agnosticismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGNOSTICISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7497\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}