{"id":7719,"date":"2016-02-05T04:08:13","date_gmt":"2016-02-05T09:08:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/medicina\/"},"modified":"2016-02-05T04:08:13","modified_gmt":"2016-02-05T09:08:13","slug":"medicina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/medicina\/","title":{"rendered":"MEDICINA"},"content":{"rendered":"<p>Pro 3:8 porque ser\u00e1 m a tu cuerpo, y refrigerio a<br \/>\n4:22<\/p>\n<hr>\n<p>I. Mesopotamia. De la biblioteca de *Asurbanipal, hay 800 tabletas que son nuesta fuente principal de informaci\u00f3n en cuanto a la medicina en el antiguo Cercano Oriente. En el c\u00f3digo de *Hamurabi la palabra \u2020\u0153m\u00e9dico\u2020\u009d aparece junto con las primeras leyes en relaci\u00f3n con el ejercicio de la medicina. Se establecen tanto los honorarios que se pagaban a los m\u00e9dicos por servicios satisfactorios como las multas que ellos debieran pagar si su administracion fuera da\u00f1ina. Es digno de notarse que las regulaciones se refieren principalmente a la cirug\u00ed\u00ada y que muy poco se menciona en cuanto a la practica m\u00e9dica. Aun en este per\u00ed\u00adodo tan antiguo parece haber habido una distinci\u00f3n marcada entre los cirujanos y los m\u00e9dicos. Los errores m\u00e9dicos constitu\u00ed\u00adan un peligro para los m\u00e9dicos. \u2020\u0153Si un m\u00e9dico opera a un hombre (es decir a un caballero) por una herida severa con una lanceta de bronce y causa la muerte del hombre o abre un abceso en el ojo de un hombre) con una lanceta de bronce y destruye el ojo del hombre, se le cortar\u00e1n los dedos.\u2020\u009d<br \/>\nEn Mesopotamia, la medicina era un arte secreto y religioso, basado en la magia, la necromancia, la demonolog\u00ed\u00ada y la adivinaci\u00f3n. Estaba totalmente bajo el contro! del grupo sacerdotal. Se ense\u00f1aba en escuelas especiales ubicadas dentro de los templos. Hab\u00ed\u00ada tres clases de m\u00e9dicos, todos ellos sacerdotes. En la medicina antigua, los m\u00e9dicos siempre fueron los sacerdotes, de all\u00ed\u00ad que la medicina tuviera un sabor fuertemente religioso. Las tres clases de m\u00e9dicos eran: (1) doctores de hierbas, que corresponden a los modernos m\u00e9dicos internos; (2) doctores de cuchillo, que corresponden a los cirujanos modernos; y (3) doctores de encantamientos, que corresponden a los modernos psiquiatras. Estos doctores practicaban un tipo de medicina muy rudimentario y eran preparados en el templo para diagnosticar y tratar las enfermedades. La especializaci\u00f3n era muy amplia. Hab\u00ed\u00ada hombres especializados en la adivinaci\u00f3n y la pronosticaci\u00f3n, exorcistas especializados en encantamientos para alejar los malos esp\u00ed\u00adritus y otros h\u00e1biles en la hechicer\u00ed\u00ada y el uso de drogas.<br \/>\nEl mercado y el templo tuvieron su parte en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica. Herodoto (I. 80) relata lo siguiente: \u2020\u0153Ellos traen sus enfermos al mercado ya que no tienen m\u00e9dico; entonces aquellos que pasan junto a la persona enferma hablan con ella acerca de la enfermedad, para descubrir si ellos mismos han sido afligidos por la misma enfermedad que la persona enferma o han visto a otros con esta misma enfermedad, de esta manera hablan con ella y le aconsejan usar el mismo tratamiento por el cual ellos fueron sanados de la misma enfermedad o han visto a otros ser curados. Y no se permite pasar en silencio junto a una persona enferma sin preguntar la naturaleza de su indisposici\u00f3n.\u2020\u009d La importancia del templo en la vida de la Mesopotamia era fuerte. El sacerdote guiaba a todos, no s\u00f3lo en los aspectos m\u00e9dicos y religiosos sino tambi\u00e9n en los asuntos comerciales y otros aspectos de la vida. Los sumos sacerdotes eran tambi\u00e9n responsables de las \u2020\u0153v\u00ed\u00adrgenes del templo\u2020\u009d o \u2020\u0153enfermeras\u2020\u009d quienes eran una combinaci\u00f3n de sacerdotisas, prostitutas y ayudantes de medicina que cuidaban de las necesidades tanto f\u00ed\u00adsicas como espirituales de los visitantes al templo.<br \/>\nUn estudio de su farmacopea, obtenido por medio del estudio de las tabletas cuneiformes de la biblioteca de Asurbanipal, revel\u00f3 250 substancias vegetales y 120 minerales. Vinos, grasas, aceites, miel, cera y leche eran empleados en la preparaci\u00f3n de varias medicinas. Muchos de los agentes como \u00e1loes, an\u00ed\u00ads, asaf\u00e9tida, belladona, c\u00e1\u00f1amo, cardamomo, casia, aceite de castor, canela, coloqu\u00ed\u00adntida, coriandro, ajo, bele\u00f1o, jun\u00ed\u00adpero, alcazuz, mandr\u00e1gora, menta, mostaza, mirra, granada y amapola, se conocen hoy d\u00ed\u00ada por su valor terap\u00e9utico. En muchos casos, el medicamento prescrito parece de acuerdo con los procedimientos modernos, bastante razonable. La amapola se usaba para dolor y para producir sue\u00f1o. La belladona se usaba como un anodino para reducir la secreci\u00f3n de saliva, para aliviar espasmos de la vejiga, dismenorrea, bronquitis y asma. Esto es consistente con las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas modernas.<br \/>\nPero en esta curiosa mezcla de lo exc\u00e9ntrico, lo bizarro y lo valioso, se encuentran otros remedios repugnantes y nauseabundos que deb\u00ed\u00adan ingerirse por v\u00ed\u00ada bucal. Algunos de ellos son grasa de cerdo, esti\u00e9rcol de perro, excremento y or\u00ed\u00adn humanos. Estas substancias se daban sin duda con la esperanza de que ser\u00ed\u00adan repugnantes a los demonios y as\u00ed\u00ad saldr\u00ed\u00adan del cuerpo.<br \/>\nUna forma curiosa de diagnosis m\u00e9dica, ampliamente practicada en Babilonia, fue la hepatoscopia o inspecci\u00f3n del h\u00ed\u00adgado. Este y el uso de la adivinaci\u00f3n son mencionados en Ezequiel 21:21: \u2020\u0153Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinaci\u00f3n; ha sacudido las saetas, consult\u00f3 a sus \u00ed\u00addolos, mir\u00f3 el h\u00ed\u00adgado.\u2020\u009d La pr\u00e1ctica era tomar una muestra de arcilla del h\u00ed\u00adgado de una oveja sana y compararla con el h\u00ed\u00adgado de un animal reci\u00e9n sacrificado. Cualquier alteraci\u00f3n en el esp\u00e9cimen fresco era cuidadosamente marcada sobre el modelo de arcilla siendo estudiada posteriormente en detalles para determinar el tipo de enfermedad que afectaba al paciente. Esto, por supuesto, no ten\u00ed\u00ada ning\u00fan valor pr\u00e1ctico para el paciente quien parec\u00ed\u00ada extra\u00f1amente aislado de la comparaci\u00f3n; pero para los babilonios, el h\u00ed\u00adgado, como fuente de la sangre, era considerado el asiento del alma.<br \/>\nSe ha afirmado que el pueblo de la antigua Mesopotamia diferenciaba sus demonios como se hace hoy en d\u00ed\u00ada con los g\u00e9rmenes. Hab\u00ed\u00ada un demonio para las enfermedades agotadoras, para el mal funcionamiento del h\u00ed\u00adgado, para los problemas ginecol\u00f3gicos y cada desorden del hombre era se\u00f1al de estar pose\u00ed\u00addo de alg\u00fan demonio. M\u00e1s de 6000 demonios fueron clasificados solamente en Mesopotamia. La enfermedad no se cre\u00ed\u00ada ser un desorden patol\u00f3gico, sino ya m\u00e1s bien un castigo por los dioses por pecados cometidos o la posesi\u00f3n de demonios. El hombre enfermo era un hombre pecador que requer\u00ed\u00ada rituales expiatorios.<br \/>\nLos mesopotamios, sin embargo, nos aportaron descripciones sistem\u00e1ticas de ictericia, enfermedades oculares y fiebres; nociones primitivas de contagio, una farmacopea incre\u00ed\u00adblemente moderna, una codificaci\u00f3n legal de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica (como las que se encuentran en el C\u00f3digo de Hamurabi) y exploraciones primitivas de pr\u00e1cticas quir\u00fargicas.<br \/>\nF. H. Garrison en la History of Medicine (Saunders, 4a. edici\u00f3n, 1929), las ha alabado. \u2020\u0153Los asirio-babilonios se proteg\u00ed\u00adan a s\u00ed\u00ad mismos de los fuertes rayos del sol con parasoles, de las pestes de insectos con espanta moscas, vest\u00ed\u00adan tart\u00e1n sem\u00ed\u00adtico envuelto alrededor del cuerpo a manera superpuesta, practicaban el boxeo y otros deportes masculinos, empleaban vejigas infladas como alas de agua, sab\u00ed\u00adan c\u00f3mo producir la cerveza y fertilizar la palma datilera, regulaban a las amas de leche, enterraban sus muertos en ata\u00fades en forma de zapatilla y en tumbas de forma de abanico.\u2020\u009d<br \/>\nII. Egipto. En Egipto se practic\u00f3 unaclase m\u00e1s alta de medicina y es significativo que dos de los reyes persas, Ciro y Dar\u00ed\u00ado, ten\u00ed\u00adan m\u00e9dicos egipcios. La mayor\u00ed\u00ada del conocimiento exacto de la medicina egipcia se ha obtenido de los papiros m\u00e9dicos. Cierta informaci\u00f3n se ha obtenido de los monumentos y las momias, estas \u00faltimas revelando arterioesclerosis, c\u00e1lculos hep\u00e1ticos, gota, artritis y otros estados patol\u00f3gicos contempor\u00e1neos bien conocidos. Los dos papiros m\u00e1s importantes son los de Ebers y de Edwin Smith. Este \u00faltimo es el m\u00e1s antiguo tratado quir\u00fargico en el mundo y describe 48 casos. El papiro Ebers habla de enfermedades cl\u00ed\u00adnicas internas mencionando las terapias tradicionales. El papiro de Edwin Smith encontrado en Luxor por la persona cuyo nombre ostenta, un egipt\u00f3logo americano, es probablemente el primer documento cient\u00ed\u00adfico en la historia de la medicina y contiene algunos comentarios quir\u00fargicos sorprendentes. All\u00ed\u00ad se encuentra la palabra \u2020\u0153cerebro\u2020\u009d registrada por primera vez enel lenguaje humano. Tambi\u00e9n se describe \u2020\u0153erecci\u00f3n\u2020\u009d y \u2020\u0153emisi\u00f3n seminal\u2020\u009d que sigue a la dislocaci\u00f3n de la nuca (un fen\u00f3meno observado ahora en hombres ejecutados en la horca). Aqu\u00ed\u00ad el escritor reconoci\u00f3 el coraz\u00f3n como el centro de un sistema de distribuci\u00f3n de vasos, enfatiz\u00f3 la importancia del pulso y probablemente lo tom\u00f3. \u2020\u0153Sus pulsaciones\u2020\u009d, escribe el autor, \u2020\u0153est\u00e1n en cada vaso de cada miembro\u2020\u009d. Si el autor en realidad tom\u00f3 el pulso, lo cual parece probable, es a\u00fan m\u00e1s sorprendente ya que esto ocurri\u00f3 doce siglos antes de Hipocrates y no fue sino hasta 1628 que William Harvey escribi\u00f3 su De Motu Cardis, una publicaci\u00f3n de la cual surgi\u00f3 la cardi olog\u00ed\u00ada moderna.<br \/>\nEste asombroso tratado quir\u00fargico discut\u00ed\u00ada una gran variedad de fracturas, dislocaciones, heridas, tumores, \u00falceras y abcesos. Se empleaba la hilaza como absorbente, tambi\u00e9n tapones y torundas de lino. Yeso adhesivo fue usado para suturar la piel en las heridas. Puntos quir\u00fargicos son mencionados por primera vez, de acuerdo con el papiro de Edwin Smith, donde el autor escribe: \u2020\u0153Deber\u00e1s juntar su herida con puntadas.\u2020\u009d La cauterizaci\u00f3n se recomendaba para \u00falceras y tumores del pecho y los entablillados se hac\u00ed\u00adan de madera delgada, acolchonada con lino y moldeada a la extremidad quebrada (probablemente con yeso o goma). Las heridas infectadas recib\u00ed\u00adan aplicaciones de una cocci\u00f3n de sauce que conten\u00ed\u00ada salicina; y como astringente se usaba una soluci\u00f3n de sulfato de cobre y sodio. Lo mismo que entre los mesopotamios algunas de las aplicaciones egipcias no eran est\u00e9ticas ni higi\u00e9nicas y se aplicaba frecuentemente a las heridas excrementos, grasa y miel.<br \/>\nPero hubo otros papiros m\u00e9dicos. El papiro Kahun trataba de ginecolog\u00ed\u00ada. El papiro Hearst contiene un formulario de un m\u00e9dico practicante. El papiro de Londres contiene un gran n\u00famero de encantamientos m\u00e1gicos, en contraste con la medicina en un tono m\u00e1s elevado que las otras presentaciones.<br \/>\nCuriosamente, en el papiro egipcio, se encuentra probablemente la descripci\u00f3n m\u00e1s antigua de medidas anticonceptivas. El papiro Kahun recomienda la inserci\u00f3n de un supositorio vaginal conteniendo hez de cocodrilo y miel mezclada con carbonato de sodio. El papiro de Ebers prescribe una inserci\u00f3n vaginal de cogollos de acacia. Estos cogollos conten\u00ed\u00adan una goma ar\u00e1biga que disuelta en agua formaba un \u00e1cido l\u00e1ctico. Muchas de las gelatinas contraceptivas, ampliamente usadas hasta el presente, conten\u00ed\u00adan \u00e1cido l\u00e1ctico como espermaticida.<br \/>\nEl inter\u00e9s macabro de los egipcios por la muerte constituye la esencia misma de su tremendo conocimiento de momificaci\u00f3n y su consiguiente avance en conocimiento anat\u00f3mico. Mientras que los mesopotamios tem\u00ed\u00adan a los demonios y a los malos esp\u00ed\u00adritus, los egipcios tem\u00ed\u00adan a la muerte. La momificaci\u00f3n en Egipto se desarroll\u00f3 en un grado notable porque los egipcios cre\u00ed\u00adan que el Ka o alma regresaba al cuerpo despu\u00e9s de la muerte. Por lo tanto, era de importancia para el embalsamador prevenir la putrefacci\u00f3n interna de un cuerpo muerto. Este concepto peculiar de la inmortalidad produjo mausoleos y tumbas magn\u00ed\u00adficos, decorados y provistos con todas las comodidades para las necesidades y satisfacciones de la vida. Cada pir\u00e1mide, cada tumba, era realmente un nuevo hogar levantado para los fallecidos; un templo para uno que as\u00ed\u00ad llegaba a ser un dios.<br \/>\nSu t\u00e9cnica de momificaci\u00f3n y embalsamamiento, a la luz de nuestro conocimiento moderno, es de lo m\u00e1s aut\u00e9ntico y perfecto. \u2020\u0153El cerebro se sacaba por la nariz con un gancho de hierro y la calavera se vaciaba del resto por medio de un lavaje con drogas. El abdomen era luego cortado con un cuchillo de pedernal afilado; se sacaban las v\u00ed\u00adsceras; se limpiaban con vino y materiales arom\u00e1ticos; se rellenaban con mirra, casia y especias y la incisi\u00f3n era cerrada. El cuerpo era luego empapado con cloruro de sodio o bicarbonato (natr\u00f3n) por 70 d\u00ed\u00adas, despu\u00e9s de los cuales se lavaba y se envolv\u00ed\u00ada completamente con vendajes de lino empapados en goma. Los parientes pon\u00ed\u00adan el cuerpo embalsamado en un ata\u00fad de madera, en forma de un hombre, que se depositaba en la c\u00e1mara funeral junto con 4 jarrones canopes que conten\u00ed\u00adan las v\u00ed\u00adsceras. As\u00ed\u00ad como con los indios americanos, al esp\u00ed\u00adritu que hab\u00ed\u00ada partido se le suministraba comida, bebida y otras conveniencias designadas y hab\u00ed\u00ada un ritual espiritual o un Libro de los Muertos que cada egipcio aprend\u00ed\u00ada de memoria como una especie de libro gu\u00ed\u00ada para el otro mundo. \u2020\u009d (F. H. Garrison, History of Medicine, cuarta edici\u00f3n, Saunders, 1929, p\u00e1g. 58).<br \/>\nGracias a los papiros m\u00e9dicos disponibles, el hombre moderno est\u00e1 m\u00e1s familiarizado con la medicina del antiguo Egipto que con la de Mesopotamia. Aunque primitivo, el concepto egipcio de la enfermedad represent\u00f3 un avance sobre las teor\u00ed\u00adas mesopot\u00e1micas. A diferencia del concepto mesopot\u00e1mico, el de ellos no estaba basado en la funci\u00f3n del h\u00ed\u00adgado, sino que lleg\u00f3 a estar m\u00e1s cerca del concepto moderno de las funciones vitales de la respiraci\u00f3n y la circulaci\u00f3n. Los egipcios sab\u00ed\u00adan que el hombre necesitaba dos cosas para sobrevivir: aire y comida. Tambi\u00e9n sab\u00ed\u00adan que el cuerpo conten\u00ed\u00ada un fluido m\u00e1gico, vital para el hombre; ya que su p\u00e9rdida podr\u00ed\u00ada ser fatal, ellos relacionaron este fluido con las pulsaciones del coraz\u00f3n. De esta manera, el aire, la comida y la sangre llegaron a ser los tres elementos b\u00e1sicos de la fisiolog\u00ed\u00ada egipcia. A\u00fan m\u00e1s, la medicina egipcia estaba menos relacionada con la clase sacerdotal y la religi\u00f3n. Es verdad que en Egipto, la medicina m\u00e1gicorreligiosa se empleaba y era la m\u00e1s popular ya que era la menos costosa. Aun as\u00ed\u00ad, coexist\u00ed\u00ada con la medicina emp\u00ed\u00adricorracional, empleaba drogas y dieta, pero a causa del alto costo, esta \u00faltima estaba desafortunadamente limitada \u00fanicamente a la clase rica.<br \/>\nEl ejercicio de la medicina compartido por los sacerdotes y los doctores alcanz\u00f3 tan alto grado de especializaci\u00f3n que la mayor\u00ed\u00ada de los m\u00e9dicos llegaron a ser autoridades en una sola enfermedad. Hab\u00ed\u00ada especialistas de los ojos, dentistas, practicantes generales, internos, m\u00e9dicos del templo y m\u00e9dicos de las tumbas, m\u00e9dicos para los mineros (m\u00e9dicos industriales), y aun ayudantes de los m\u00e9dicos. Esta civilizaci\u00f3n era consciente de purgas, intestinos y del ano, con m\u00e9dicos especializados que fueron exclusivamente \u2020\u0153guardianes del ano real\u2020\u009d del fara\u00f3n.<br \/>\nLos remedios populares fueron las enemas y la t\u00e9cnica pudo haber sido aprendida por los egipcios al observar el Ibis, el ave sagrada del Nilo. Esta es un ave que resuelve su problema de constipaci\u00f3n usando su largo pico como una jeringa rectal. El tratamiento estaba tambi\u00e9n basado en dieta, las plantas medicinales; aceite de castor, arena caliente y la aplicaci\u00f3n de grasa animal (particularmente grasa de buey). La materia m\u00e9dica egipcia no era predecible y conten\u00ed\u00ada setecientos remedios raros, que no necesariamente indican un avance especial en el arte de la terap\u00e9utica. Hab\u00ed\u00ada el uso inteligente de ciertas drogas, bien conocidas en el d\u00ed\u00ada de hoy y el uso no muy inteligente de remedios de car\u00e1cter grotesco. Una pomada egipcia popular para la calvicie consist\u00ed\u00ada de partes iguales de grasas de le\u00f3n, hipop\u00f3tamo, cocodrilo, ganso, serpiente e \u00ed\u00adbex. Un ung\u00fcento para los ojos consist\u00ed\u00ada de una trituraci\u00f3n de antimonio en grasa de ganso.<br \/>\nPuede verse, por lo tanto, que la medicina egipcia, representaba un avance sobre la medicina mesopot\u00e1mica. Exist\u00ed\u00ada aun una fuerte influencia de car\u00e1cter religioso. Hab\u00ed\u00ada mejorado anat\u00f3micamente, fisiol\u00f3gicamente y posiblemente quir\u00fargicamente. La especializaci\u00f3n era intensa, la terapia por medio de medicinas un poco mejor elaboradas y el legado m\u00e9dico egipcio influy\u00f3 profundamente en la medicina griega. La medicina egipcia est\u00e1 estrechamente ligada al nombre de Imhotep, a quien Osier describe como \u2020\u0153la primera figura de un m\u00e9dico que sobresale claramente en la antig\u00fcedad\u2020\u009d. Este hombre que vivi\u00f3 poco antes del 3.000  a. de J.C. , se distingui\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como m\u00e9dico, estadista, astr\u00f3nomo y uno de los m\u00e1s grandes arquitectos de todos los tiempos. Poco se sabe de su trabajo como m\u00e9dico excepto que por muchos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, fue adorado como el dios de la medicina. Por un tiempo, los griegos lo identificaron con su propio Esculapio cuya insignia se usa por todos los m\u00e9dicos del d\u00ed\u00ada de hoy.<br \/>\nMois\u00e9s pas\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida en Egipto y fue expuesto a las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas egipcias. S\u00f3lo podemos calcular cu\u00e1nto fue influido por las leyendas, cultura, costumbres y pr\u00e1cticas de la vecina Mesopotamia y su larga residencia en Egipto.<br \/>\nIII. Israel. Las fuentes principals de nuestro conocimiento de la medicina israelita son la Biblia, el Talmud y algunas referencias en la literatura ap\u00f3crifa. Hay s\u00f3lo unas pocas referencias a m\u00e9dicos en el Antiguo Testamento y es claro que el sacerdote actuaba como un polic\u00ed\u00ada higi\u00e9nico en relaci\u00f3n con las enfermedades contagiosas; pero no hay una sola referenda en la Biblia a sacerdotes actuando como m\u00e9dicos. Los m\u00e9dicos formaban una clase aparte y la evaluaci\u00f3n de la literatura disponible indicar\u00ed\u00ada que el aprecio por los m\u00e9dicos como hombres sabios y educados, hab\u00ed\u00ada crecido a trav\u00e9s de los siglos. Parece claro que el sacerdocio y la medicina eran dos profesiones bien separadas en Israel. El m\u00e9dico ten\u00ed\u00ada un nombre especial en hebreo, rophe (de Rapha; sanar). Dios es el Rophe Cholim, el \u2020\u0153que sana al enfermo\u2020\u009d. Esto puede entenderse de la expresi\u00f3n b\u00ed\u00adblica Jehov<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Arqueol\u00f3gico<\/b><\/p>\n<p>[700]<\/p>\n<p>    Actividad, arte, ciencia y t\u00e9cnica de la curaci\u00f3n de las enfermedades. Desde los primeros tiempos del a humanidad los hombres han sentido, el dolor, la enfermedad, las deficiencias del cuerpo y la muerte. Por eso la medicina ha sido la ciencia m\u00e1s humana de todas las ciencias y los m\u00e9dicos los profesional m\u00e1s deseados, respetados y cuidados de todos.<\/p>\n<p>     Esa actitud radical de la cultura humana no pod\u00ed\u00ada por menos de reflejarse en las confesiones religiosas y en las creencias, desde las actitudes primarias de curanderos y de sortilegios sanitarios hasta las modernas actitudes cient\u00ed\u00adficas de las culturas modernas.<\/p>\n<p>     En la Escritura sagrada aparecen con frecuencias las referencias a los m\u00e9dicos y a las curaciones. En el Antiguo Testamento se presentan en cierta dependencia con Dios, en el orden de los principios (Eccli. 38.1 y 11; Salm. 28. 11; Ex. 15. 26), como en el orden de los hechos: Tob. 11.11; 2 Rey. 5.6.<\/p>\n<p>     En el Nuevo Testamento se alude a la profesi\u00f3n y a la actividad de los m\u00e9dicos veces. Y el mismo Jes\u00fas es presentado como el que nos cura de las enfermedades morales y espirituales, aludiendo a la acci\u00f3n de sanar (mencionada 32 veces).<\/p>\n<p>     Las siete veces en que se emplea la palabra \u00abm\u00e9dico\u00bb (iatros), se hace de forma general: \u00abNo son los sanos los que necesitan m\u00e9dico, sino lo enfermos\u00bb (Mt. 9.12; Mc. 2.17; Lc. 5.31).<\/p>\n<p>     En ning\u00fan lugar del Nuevo Testamento se le llama a Jes\u00fas \u00abm\u00e9dicos\u00bb, pero pasa de medio centenar el que habla de sus curaciones misericordiosas y se alude a que sana las enfermedades del cuerpo y las del alma.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nIntroducci\u00f3n: Actualidad de la b\u00fasqueda de una \u00e9tica para el m\u00e9dico.<\/p>\n<p>I. M\u00e9dico hipocr\u00e1tico y\/o m\u00e9dico cristiano:<br \/>\n1. Diversos modelos de hipocratismo;<br \/>\n2. El ideal de la filantrop\u00ed\u00ada en la \u00e9tica estoica.<br \/>\nII. \u00abChristus medicus&#8217;: las implicaciones \u00e9ticas de un tema teol\u00f3gico:<br \/>\n1. La formulaci\u00f3n del tema en la homil\u00e9tica patr\u00ed\u00adstica;<br \/>\n2. La perspectiva apolog\u00e9tica;<br \/>\n3. Una nueva actitud hacia el enfermo.<br \/>\nIII. Ser m\u00e9dico en la perspectiva mesi\u00e1nica:<br \/>\n1. La \u00abpraxis mesi\u00e1nica\u00bb de la comunidad de los or\u00ed\u00adgenes;<br \/>\n2. Tareas actuales para la \u00abmedicina mesi\u00e1nica\u00bb;<br \/>\n3. Medicina sacerdotal, prof\u00e9tica, mesi\u00e1nica.<br \/>\nIV. Ser m\u00e9dico en la cultura de la complejidad:<br \/>\n1. Pluralismo social y \u00e9tico;<br \/>\n2. La objeci\u00f3n de conciencia;<br \/>\n3. El consenso a trav\u00e9s del di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nACTUALIDAD DE LA B\u00daSQUEDA DE UNA ETICA PARA EL MEDICO. La atenci\u00f3n a los problemas de la medicina es tradicional en el cristianismo. A. von Harnack pudo afirmar incluso que el cristianismo es una religi\u00f3n m\u00e9dica. El mismo evangelio apareci\u00f3 en la tierra como anuncio de un curador y de una curaci\u00f3n. En consecuencia, la religi\u00f3n cristiana no puede estar ausente de donde se trata de contribuir con la reflexi\u00f3n a una de las cuestiones pr\u00e1cticas que siempre se plantean cada vez que el desarrollo cultural llega a un giro cr\u00ed\u00adtico: \u00bfen qu\u00e9 condiciones un m\u00e9dico puede ser considerado un \u00abbuen m\u00e9dico\u00bb?.<\/p>\n<p>Vir bonus, sanandi peritus: paralelamente al desarrollo de los conocimientos y t\u00e9cnicas exigidas a nivel de competencia cient\u00ed\u00adfica, se proyecta en cada \u00e9poca una bonitas que se exige al m\u00e9dico para merecer la confianza que el individuo y la sociedad le conceden, y sobre la que se basa el permiso de ejercer el arte de curar.<\/p>\n<p>La bonitas no tiene una connotaci\u00f3n exclusivamente religiosa. Tambi\u00e9n el pensamiento de la sociedad civil est\u00e1 de acuerdo en exigir al m\u00e9dico que tenga buenas costumbres. En la tradici\u00f3n de Occidente el fil\u00f3n laico se representa emblem\u00e1ticamente con la constante referencia a Hip\u00f3crates y al ethos llamado precisamente hipocr\u00e1tic\u00f3: Sin mores no existe aut\u00e9ntico m\u00e9dico: es el sentir de aquel hipocratismo que producir\u00e1, en la \u00e9poca escol\u00e1stica, detallados tratados de \u00abetiqueta m\u00e9dica\u00bb, precursores de los modernos c\u00f3digos deontol\u00f3gicos. La formaci\u00f3n moral es paralela a la intelectual, y no menos importante que ella. Esta exigencia encontrar\u00e1 su expresi\u00f3n \u00abecum\u00e9nica\u00bb en los tres ramos de la medicina escol\u00e1stica -\u00e1rabe, jud\u00ed\u00ada y cristiana-, un\u00e1nimes en exigir al m\u00e9dico una perfecta correspondencia entre cuerpo sano y un esp\u00ed\u00adritu moralmente responsable. \u00abEl fil\u00f3sofo -encontramos escrito en el tratado Pr\u00e1ctica \u00e9tica del m\u00e9dico; escrito en \u00e1rabe por Al-Ruhawi, cristiano nestoriano- busca s\u00f3lo el bien del esp\u00ed\u00adritu, mientras que el m\u00e9dico virtuoso debe buscar el bien tanto del cuerpo como del alma. El m\u00e9dico es por eso el hombre que imita, todo lo que puede, las acciones mismas de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Con este sentido religioso no se dudaba en considerar el ejercicio de la medicina, hasta la era moderna, como una profesi\u00f3n de r\u00e9gimen especial; m\u00e1s \u00abmisi\u00f3n\u00bb que profesi\u00f3n. El car\u00e1cter misionero se consideraba como motivo de algunas exigencias espec\u00ed\u00adficas, referentes tanto a las motivaciones como al modo cotidiano de ejercer la medicina. Es un tipo de problemas que, despu\u00e9s de un aparente triunfo del sentido exclusivamente cient\u00ed\u00adfico y socializado de la profesi\u00f3n, ha vuelto a ponerse de actualidad en la onda del debate sobre la \u00abhumanizaci\u00f3n\u00bb de la medicina. Se ha querido identificar en la p\u00e9rdida de idealismo y de inspiraci\u00f3n filantr\u00f3pica entre quienes ejercen el arte sanitario una causa del preocupante retroceso de calidad que se da en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica. Si no se corta la hemorragia an\u00ed\u00admica entre los profesionales de la sanidad, habr\u00e1 una medicina en proceso r\u00e1pido de degradaci\u00f3n, a pesar de todos los avances t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>Ser un \u00abbuen\u00bb m\u00e9dico es para un cristiano una exigencia que requiere una explicaci\u00f3n mayor que la bonitas. Un primer nivel es, en los casos conflictivos de valor, la coherencia de las decisiones con las exigencias de la moral cristiana. Un m\u00e9dico cristiano podr\u00e1 decir que tiene una vida moral conforme con su vocaci\u00f3n si se adecua a las normas de la moral cristiana en las situaciones concretas que se presentan en la pr\u00e1ctica de la profesi\u00f3n. Con este fin se ha desarrollado, dentro de la teolog\u00ed\u00ada moral, el cap\u00ed\u00adtulo de la \u00abmoral m\u00e9dica\u00bb (ampliada recientemente, desde el punto de vista de los contenidos, con los problemas que le vienen planteados desde la biolog\u00ed\u00ada; como consecuencia de esta ampliaci\u00f3n tem\u00e1tica, se ha hecho frecuente designar a esta parte de la moral con el nombre de \/ \u00abbio\u00e9tica\u00bb). La moral m\u00e9dica ha dado forma a un cuerpo doctrinal de reglas a las que el m\u00e9dico cristiano debe atenerse en temas como el \/ aborto, la \/ eutanasia, la l anticoncepci\u00f3n, los \/trasplantes de \u00f3rganos, la \/ esterilizaci\u00f3n, la prolongaci\u00f3n artificial de la vida, la \/fecundaci\u00f3n in vitro, la creaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n de embriones [\/ Ingenier\u00ed\u00ada gen\u00e9tica], la \/ experimentaci\u00f3n con seres humanos, etc.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de este aspecto formal -es buen m\u00e9dico cristiano el que sigue las reglas morales propuestas con autoridad por la Iglesia en las diversas formas y niveles de su magisterio doctrinal-, es hoy cada d\u00ed\u00ada mayor la b\u00fasqueda de un habitus moral, que consiste fundamentalmente en las virtudes que se hacen evidentes no s\u00f3lo en los casos clamorosos, sino tambi\u00e9n en la praxis que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00ab\u00e9tica de lacotidianidad\u00bb. Desde este punto de vista, un buen m\u00e9dico cristiano est\u00e1 llamado a desarrollar \/ virtudes personales, tanto \/ teologales como \/ cardinales; a asumir una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica que lo lleve a relacionarse con los otros seres humanos, tal como se presenta en la revelaci\u00f3n cristiana; a adoptar un \u00abestilo\u00bb de ejercer la profesi\u00f3n que deje traslucir, en el contexto de la sanidad contempor\u00e1nea, esa especial sensibilidad que hace del cristianismo una \u00abreligi\u00f3n m\u00e9dica\u00bb.<\/p>\n<p>I. M\u00e9dico hipocr\u00e1tico y\/o m\u00e9dico cristiano<br \/>\n1. DIVERSOS MODELOS DE HIPOCRATISMO. Uno de los argumentos con los que m\u00e1s se oye rechazar una confrontaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del m\u00e9dico con la moral cristiana es el de la \u00absuficiencia\u00bb de la \u00e9tica profesional elaborada desde la antig\u00fcedad, y en la que todos los m\u00e9dicos fundamentalmente se reconocen. Para el m\u00e9dico, vienen a decir, es suficiente adaptarse al ideal de la medicina hipocr\u00e1tica; con eso basta para ser un \u00abbuen\u00bb m\u00e9dico. Este ideal requiere del m\u00e9dico una actitud de acogida de cualquier tipo de enfermo, de preocuparse por el bien del enfermo, de filantrop\u00ed\u00ada. Inspirarse en un ideal cristiano puede ser, desde esta \u00f3ptica, un \u00abalgo m\u00e1s\u00bb opcional, que se puede tomar o dejar sin afectar la estructura de fondo de la \u00e9tica exigida por la profesi\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<p>La reclamaci\u00f3n de hipocratismo \u00e9tico no tiene necesariamente un sentido anticristiano. Tal vez se hace referencia al ideal hipocr\u00e1tico con la esperanza de poder llegar a un acuerdo sustancial sobre los problemas de fondo de la pr\u00e1ctica de la medicina, a pesar del pluralismo de orientaciones \u00e9ticas, que puede hacer creer irrealizable el di\u00e1logo. Sin embargo, si no se quiere caer en un esquematismo muy simplista (haciendo quiz\u00e1 del hipocratismo una pantalla sobre la que cada uno proyecta el modelo ideal de m\u00e9dico que \u00e9l se imagina o desea), es necesario considerar de distinta manera la relaci\u00f3n entre el ethos m\u00e9dico que procede en sucesi\u00f3n hist\u00f3rica del mundo antiguo y el que se inspira en los valores cristianos. En un an\u00e1lisis hist\u00f3rico, el gen\u00e9rico ideal hipocr\u00e1tico se diluye en una infinidad de modelos. No hay duda de que el mundo cl\u00e1sico lleg\u00f3 a formular el ideal en que el m\u00e9dico deb\u00ed\u00ada inspirarse y las obligaciones que adquiere hacia el enfermo, en t\u00e9rminos de misericordia, solidaridad, hermandad universal; en una palabra, como una \u00ab\u00e9tica de la filantrop\u00ed\u00ada\u00bb. Pero este ideal no ha sido el \u00fanico, ni se impuso unitariamente en todo el ambiente m\u00e9dico de la antig\u00fcedad. Los distintos modelos que el mundo grecorromano expres\u00f3 tienen una relaci\u00f3n peculiar con la animaci\u00f3n \u00e9tica de la profesi\u00f3n que toma su savia del cristianismo.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca cl\u00e1sica de la civilizaci\u00f3n griega, el comportamiento m\u00e9dico no se inspiraba en las obligaciones hacia la humanidad. En los escritos verdaderamente hipocr\u00e1ticos (s. v a. C.), la \u00abfilantrop\u00ed\u00ada\u00bb se entend\u00ed\u00ada como gentileza y buenas formas; en la pr\u00e1ctica, como lo opuesto a la misantrop\u00ed\u00ada. Las sugerencias que se hacen a los m\u00e9dicos se refieren al comportamiento m\u00e1s eficaz que deben observar en el curso de su trabajo para conseguir la confianza del paciente y distinguirse de los numerosos curanderos charlatanes. En otras palabras, se trata m\u00e1s de \u00abetiqueta\u00bb que de \u00e9tica m\u00e9dica. En esta fase de desarrollo de las normas que contribuyen a ser un buen m\u00e9dico, el ethos es el de una correcta presentaci\u00f3n externa. El m\u00e9dico era en la pr\u00e1ctica un artesano y ejerc\u00ed\u00ada su arte (techn\u00e9) como los dem\u00e1s artesanos. La edad cl\u00e1sica, como se ve en los escritos plat\u00f3nicos, juzgaba el trabajo normal en base a la competencia y la eficiencia. Ninguna idealizaci\u00f3n especial pon\u00ed\u00ada a la medicina por encima de las otras profesiones; se la consideraba un arte como las dem\u00e1s, ajena a valores como la intenci\u00f3n interior, la motivaci\u00f3n y el coraz\u00f3n. De hecho, a quien ejerc\u00ed\u00ada un arte, la filosof\u00ed\u00ada cl\u00e1sica le negaba la posibilidad de autorrealizaci\u00f3n \u00e9tica a trav\u00e9s de su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico artesano s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada una credencial: su buena reputaci\u00f3n. La adquir\u00ed\u00ada con el aprendizaje, la habilidad, hacer su trabajo a conciencia, el diagn\u00f3stico correcto y, en general, llevando una vida honesta. A trav\u00e9s de la puerta falsa de la b\u00fasqueda de la buena fama (doxa) -que no es precisamente el ideal m\u00e1s sublime que se pueda presentar desde el punto de vista \u00e9tico- entr\u00f3 as\u00ed\u00ad en la cultura de Occidente el principio de que la medicina es un arte en el que el conocimiento es inseparable de la moralidad.<\/p>\n<p>El segundo estadio de la evoluci\u00f3n del ethos m\u00e9dico de la antig\u00fcedad precristiana presupone la transformaci\u00f3n espiritual que se dio en la ense\u00f1anza pitag\u00f3rica y en la filosof\u00ed\u00ada estoica. La filosof\u00ed\u00ada pitag\u00f3rica inclu\u00ed\u00ada ideales de justicia, fortaleza pureza, santidad y, sobre todo, profundo respeto por la vida. El c\u00e9lebre juramento atribuido a Hip\u00f3crates es muy probablemente resultado de la \u00e9tica pitag\u00f3rica, aplicada a la medicina. Los m\u00e9dicos pitag\u00f3ricos pudieron redactarlo como un programa de reforma, y quiz\u00e1 como protesta contra las pr\u00e1cticas corrientes no inspiradas precisamente en el respeto a la vida. Muy pronto el juramento le fue atribuido al gran Hip\u00f3crates, lo mismo que le fueron atribuidas las obras m\u00e9dicas de la biblioteca de Alejandr\u00ed\u00ada, seg\u00fan la costumbre com\u00fan en la antig\u00fcedad de atribuir las obras, a grandes personajes. Los ideales que represent\u00f3 la escuela pitag\u00f3rica hicieron de puente entre el paganismo y el cristianismo, que, elevando el respeto y la promoci\u00f3n de la vida a imperativo \u00e9tico fundamental, cambiar\u00ed\u00ada los fundamentos de la civilizaci\u00f3n antigua tambi\u00e9n en lo referente al ethos de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica.<\/p>\n<p>2. EL IDEAL DE LA FILANTROP\u00ed\u008dA EN LA ETICA ESTOICA. A la filosof\u00ed\u00ada estoica se debe, especialmente, el haber hecho posible la b\u00fasqueda de un ideal \u00e9tico para todo estado de vida, incluido el artesano. Tambi\u00e9n el ethos del artesano m\u00e9dico fue formulado de nuevo, y la medicina elevada al rango de arte filantr\u00f3pico. La moralidad de la prestaci\u00f3n externa, caracter\u00ed\u00adstica de la \u00e9poca cl\u00e1sica, dio paso, de esta manera, a la moralidad de la intenci\u00f3n: el m\u00e9dico, seg\u00fan Galeno (j&#8217; 200 a.C.), debe ser fil\u00f3sofo. Se le da estructura de este modo al humanismo m\u00e9dico de la antig\u00fcedad. Se le da expresi\u00f3n literaria en los escritos deontol\u00f3gicos del Corpus Hipocraticum: el juramento en primer lugar, luego los Preceptos, Sobre el m\u00e9dico, Sobre el decoro. Compuestos en \u00e9poca helen\u00ed\u00adstica e incluso cristiana, reflejan en su forma m\u00e1s acabada el ideal del m\u00e9dico como amor a la humanidad, es decir, como filantrop\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado se observan en estos escritos matices filos\u00f3ficos distintos. Por ejemplo, en el escrito Sobre el m\u00e9dico predominan las virtudes de la escuela aristot\u00e9lica: el m\u00e9dico debe ser honesto, prudente, gentil. La s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s sublime la constituye el primer p\u00e1rrafo de este libro, en el que el comportamiento habitual que se le prescribe al m\u00e9dico es llamado kal\u00f3s ka\u00ed\u00ad agath\u00f3s, \u00abbello y bueno\u00bb. Se reconoce enseguida la suprema excelencia del hombre en el mundo hom\u00e9rico, la kalokagathia. Esta no es ya un privilegio f\u00ed\u00adsico y moral de las estirpes nobles, sino una virtud accesible a quienes practican con decoro un arte, en este caso el de curar. El buen m\u00e9dico se hace moralmente un arist\u00f3s, un \u00abnoble\u00bb.<\/p>\n<p>Los Preceptos y el escrito Sobre el decoro acent\u00faan m\u00e1s los valores estoicos, como la sabidur\u00ed\u00ada y la decisi\u00f3n racional. En los escritos de Escribonio Largo (s. I d.C.) la \u00e9tica de la prestaci\u00f3n externa y de la intenci\u00f3n interior se han convertido ya en una unidad inseparable. El humanismo estoico que hab\u00ed\u00ada transmitido Cicer\u00f3n se hace con Escribonio Largo el fundamento de virtudes profesionales espec\u00ed\u00adficas. El m\u00e9dico, como fil\u00e1ntropo, debe misericordia et humanitas a cada uno de sus enfermos en virtud de la fraternidad entre los hombres. El amor hacia la humanidad, que se expresa en un sentimiento de simpat\u00ed\u00ada universal, se convierte en la virtud profesional del m\u00e9dico.<\/p>\n<p>\u00bfEl ideal \u00e9tico del m\u00e9dico cristiano de la antig\u00fcedad est\u00e1 en continuidad o rompe con el ideal pagano? La respuesta a esta pregunta no es simple; est\u00e1 implicada en las cuestiones fundamentales de la relaci\u00f3n entre fe e historia, Iglesia y cultura, trascendencia de la salvaci\u00f3n que se ofrece y encarnaci\u00f3n del mensaje. Las relaciones entre los valores cristianos y los expresados por el mundo grecorromano no son unidireccionales; es m\u00e1s f\u00e1cil explicarlos como influencia rec\u00ed\u00adproca. Con la difusi\u00f3n del cristianismo, el pensamiento pitag\u00f3rico era el m\u00e1s id\u00f3neo para crear un puente entre el ambiente cultural y la nueva fe. Esto hizo posible la \u00abcristianizaci\u00f3n\u00bb del ethos m\u00e9dico que se hab\u00ed\u00ada formado en torno al juramento hipocr\u00e1tico; esa \u00e9tica fue considerada naturaliter cristiana. Por otra parte, la alta consideraci\u00f3n del m\u00e9dico en los ambientes cristianos, porque su actividad le hac\u00ed\u00ada igualarse al Cristo terapeuta, pudo haber influido en el desarrollo del ideal estoico del m\u00e9dico-fil\u00e1ntropo, que ejerce su profesi\u00f3n con amor desinteresado con todos los que tienen necesidad de su intervenci\u00f3n. Una mayor clarificaci\u00f3n de las relaciones entre comunidad cristiana y mundo cl\u00e1sico en el \u00e1mbito del cuidado de la salud nos la aporta el desarrollo del tema Christus medicus en la literatura patr\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>II. \u00abChristus medicus\u00bb: las implicaciones \u00e9ticas de un tema teol\u00f3gico<br \/>\n1. LA FORMULACI\u00ed\u201cN DEL TEMA EN LA HOMILETICA PATRI\u00ed\u201cTICA. Un lugar privilegiado para observar los cambios que el cristianismo, asumiendo la herencia grecorromana, provoc\u00f3 en ella, es el tema Christus medicus. La referencia a Cristo como m\u00e9dico se encuentra ya en los Padres apost\u00f3licos. Para Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (Eph., 7) \u00abexiste un solo m\u00e9dico, Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb. \u00abUno es el m\u00e9dico, de carne y de esp\u00ed\u00adritu al mismo tiempo, generado e increado, Dios aparecido en la carne, verdadera vida en la muerte, proveniente de Mar\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad como de Dios, primero sufriente y despu\u00e9s impasible, Jesucristo, nuestro m\u00e9dico\u00bb. En un libro ap\u00f3crifo de Los hechos de los ap\u00f3stoles encontramos una oraci\u00f3n en la que el autor se dirige a Jes\u00fas con estas palabras: \u00abT\u00fa que eres el \u00fanico protector de estos siervos y m\u00e9dico que cura sin compensaci\u00f3n, s\u00f3lo t\u00fa eres misericordioso y amas a los hombres (phil\u00e1nthropos), s\u00f3lo t\u00fa eres salvador (soter) y justo\u00bb (Acta apostolorum apocrypha, editores R.A. Lipsius y M. BONET Leipzig 1983, 11, 2060).<\/p>\n<p>En la literatura patr\u00ed\u00adstica latina el tema de Cristo m\u00e9dico vuelve a aparecer en Jer\u00f3nimo, Ambrosio, Agust\u00ed\u00adn y varios Padres menores. La imagen les ofrece la oportunidad de referirse a algunos aspectos del comportamiento profesional del m\u00e9dico, estableciendo un paralelismo con la acci\u00f3n de Cristo en relaci\u00f3n con los creyentes. As\u00ed\u00ad, para lo referente al primer contacto entre el m\u00e9dico y el paciente, se subraya que es el enfermo quien debe dirigirse al m\u00e9dico, para que se establezca una relaci\u00f3n de confianza; el m\u00e9dico divino, en cambio, toma \u00e9l la iniciativa con el paciente. Otro contraste marcado en todo el desarrollo hist\u00f3rico del tema es el del sabor amargo de la medicina utilizada y la eficacia terap\u00e9utica del medio que el m\u00e9dico utiliza. Seg\u00fan Agust\u00ed\u00adn, Cristo ha sido el primero en beber el c\u00e1liz amargo de la renuncia y del dolor, para que el paciente se anime a abordar la amarga pero saludable medicina (cf Sermo 88,7: PL 38,543). \u00abMedicina autem ideo inventa est, ut pellatur vitium et sanetur natura. Venit ergo Salvator ad genus humanum; nullum sanum invenit, ideo magnus medicus venit\u00bb (Sermo 155,10: PL 38,846ss: La medicina se invent\u00f3 para eliminar el mal y curar la naturaleza. Cuando el salvador vino entre los hombres no encontr\u00f3 ninguno sano; por eso vino como un gran m\u00e9dico). En la homil\u00e9tica de Agust\u00ed\u00adn, en la que el tema alcanza su m\u00e1ximo esplendor, el m\u00e9dico cura la naturaleza del hombre; es un m\u00e9dico de la humanidad m\u00e1s que del individuo solo. El tema se convierte en una met\u00e1fora m\u00e1s de las utilizadas para expresar la obra de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los dem\u00e1s Padres latinos se sirven de la imagen de Jes\u00fas m\u00e9dico en la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica, para explicar c\u00f3mo se realiza la redenci\u00f3n. El \u00absalvador\u00bb realiza la curaci\u00f3n. La amenaza de una enfermedad se toma como s\u00ed\u00admbolo de la pecaminosidad. \u00abLo que la enfermedad y las heridas son para el cuerpo, es el pecado para el alma\u00bb (JER\u00f3NIrto, Dial. contr. Pel. 111, 11: PL 23,608). Otras comparaciones utilizadas son las de la penitencia como medicina: \u00abVulnus medicum quaerit, medicus confessionem exigit\u00bb (AMBROSIO, Sal 40:14 : CSEL 64,237: La herida busca al m\u00e9dico, el m\u00e9dico exige el reconocimiento de los pecados), o tambi\u00e9n la del m\u00e9dico que para curar al paciente le debe causar dolor cortando o cauterizando. Para Agust\u00ed\u00adn el tema del Christus medicus es sobre todo s\u00ed\u00admbolo de la doctrina teol\u00f3gica de la gracia; en el esquema de la naturaleza y de la gracia (la justificaci\u00f3n como proceso de curaci\u00f3n de la naturaleza), Cristo en su muerte cura con su sangre, es para el pecador al mismo tiempo medicus y medicamentum (cf Sermo 302,3: PL 38,1387). Por eso la \u00abmedicina\u00bb no se puede separar del m\u00e9dico, como si fuera una fuerza con poder de curar de forma aut\u00f3noma; en el f\u00e1rmaco se comunica el m\u00e9dico mismo.<\/p>\n<p>2. LA PERSPECTIVA APOLOGETICA. El tema de Cristo m\u00e9dico no se plante\u00f3 para debatir cuestiones de tipo \u00e9tico; se utiliz\u00f3 m\u00e1s bien para cuestiones dogm\u00e1ticas o, m\u00e1s exactamente, catequ\u00e9ticas: para simbolizar el acontecimiento de la redenci\u00f3n, presentando a Cristo como el m\u00e9dico que por medio de la gracia devuelve la salud a la naturaleza corrupta. Los aspectos pr\u00e1cticos de la actividad terap\u00e9utica del m\u00e9dico en el tema de Cristo m\u00e9dico se acent\u00faan s\u00f3lo de pasada (la iniciativa del m\u00e9dico o del enfermo, la prescripci\u00f3n de la medicina amarga, la eficacia del f\u00e1rmaco que cura las causas), en la medida en que sirven para ilustrar el proceso de la salvaci\u00f3n en sentido teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u00bfTiene el tema algunas otras implicaciones adem\u00e1s de las soteriol\u00f3gicas? En el pasado los historiadores discutieron mucho sobre la posible intenci\u00f3n apolog\u00e9tica de la atribuci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo de medicus a Cristo para contraponerlo al dios griego de la medicina, Esculapio. Esta tesis la defendieron V. Harnack y otros historiadores, que consideraban que la devoci\u00f3n popular a Esculapio constituy\u00f3 una amenaza para el cristianismo. El culto de Esculapio se centraba en algunos santuarios; entre unos doscientos santuarios, los m\u00e1s c\u00e9lebres de todo el mundo greco-helenista se encontraban en Epidauro, Kos, P\u00e9rgamo y Roma. Especialmente el santuario de Epidauro se describe como una especie de Lourdes de la antig\u00fcedad&#8230;<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n pol\u00e9mica entre Cristo m\u00e9dico y Esculapio no parece, cuando se vuelve a leer hoy la literatura cristiana antigua, tan importante como se hab\u00ed\u00ada hecho creer. La hostilidad de los apologistas cristianos contra Esculapio es del mismo tipo que la que sinti\u00f3 la primitiva comunidad contra las divinidades grecorromanas y la mitolog\u00ed\u00ada pagana. Esculapio no constituy\u00f3 un especial contraculto de la imagen del salvador propuesta por el cristianismo. Y hoy se tiende a relativizar tambi\u00e9n la tesis seg\u00fan la cual precisamente la devoci\u00f3n a Esculapio habr\u00ed\u00ada inducido a potenciar el t\u00ed\u00adtulo de \u00absalvador\u00bb (soter) atribuido a Cristo.<\/p>\n<p>Entre los dos cultos exist\u00ed\u00ada una diferencia fundamental sobre la universalidad de la salvaci\u00f3n. Mientras la de Esculapio va dirigida a algunos, la de Cristo va dirigida a todos. Esta concepci\u00f3n de naturaleza religiosa no careci\u00f3 de consecuencias sobre la relaci\u00f3n enfermo-m\u00e9dico. Los cristianos, desde luego, no inventaron la medicina, que en el mundo cl\u00e1sico hab\u00ed\u00ada desarrollado aut\u00f3nomamente una gran tradici\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y un alto ethos; pero el cristianismo infundi\u00f3 en ella una exigencia de universalidad que ahonda sus ra\u00ed\u00adces en la doctrina de la salvaci\u00f3n universal. Impulsado por esta universalidad, el m\u00e9dico cristiano se siente rigurosamente comprometido con cualquier hombre que sufra. Se\u00f1alaba el emperador Juliano en el siglo iv: \u00abLo que los hace fuertes (a los cristianos) es su filantrop\u00ed\u00ada con los extranjeros y los pobres&#8230; Es una verg\u00fcenza para nosotros (los paganos) que los galileos ejerzan la misericordia no s\u00f3lo con los que comparten su fe, sino tambi\u00e9n con los que adoran a los \u00ed\u00addolos\u00bb.<\/p>\n<p>Una primera consecuencia pr\u00e1ctica: la deontolog\u00ed\u00ada m\u00e9dica cl\u00e1sica, que exclu\u00ed\u00ada a los incurables del tratamiento, ya no pod\u00ed\u00ada aceptarse desde el punto de vista cristiano. El m\u00e9dico del mundo cl\u00e1sico se absten\u00ed\u00ada de cuidar a los enfermos para los que no hab\u00ed\u00ada perspectivas de curacion, no por carecer de \u00e9tica profesional, sino por un motivo fundamentalmente religioso. La medicina hipocr\u00e1tica, en efecto, indicaba como tarea al m\u00e9dico que actuase seg\u00fan la physis y el logos. No forzar a la naturaleza era, pues, la expresi\u00f3n de una cierta pietas physiologica. El seguimiento de Cristo llevaba a anteponer la philantropia a la physiophilia, superando la concepci\u00f3n divinizada de la naturaleza. El cuidado de los enfermos m\u00e1s abandonados y desamparados se convirti\u00f3 en un signo caracter\u00ed\u00adstico de la caritas cristiana y de la misi\u00f3n de la Iglesia. Los primeros hospitales, surgidos en el siglo iv, despu\u00e9s del cambio constantiniano, son una expresi\u00f3n del cuidado de los enfermos sin discriminaci\u00f3n, con especial predilecci\u00f3n por aquellos que la ciencia m\u00e9dica abandona, como se deriva de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. UNA NUEVA ACTITUD HACIA EL ENFERMO. Tras el tema teol\u00f3gico del Christus medicus corno s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n ofrecida a todos los hombres late tambi\u00e9n el recuerdo hist\u00f3rico de la dedicaci\u00f3n de Jes\u00fas a los enfermos. Esto influy\u00f3 en la pr\u00e1ctica sanitaria de la Iglesia antigua. De ah\u00ed\u00ad deriv\u00f3 un nuevo tipo de relaci\u00f3n con el enfermo, que se distancia del que estaba en vigor en la medicina de la antig\u00fcedad. Incluso cuando el modelo \u00e9tico derivado del ideal de la filantrop\u00ed\u00ada alcanz\u00f3 su m\u00e1xima expresi\u00f3n, en la medicina precristiana exist\u00ed\u00ada una considerable frialdad en la relaci\u00f3n entre m\u00e9dico y enfermo. La comunidad cristiana, en cambio, no abandona a los enfermos, sino que los hace objeto de una atenci\u00f3n especial. El modelo del comportamiento de Jes\u00fas con los enfermos est\u00e1 en el trasfondo de esta innovaci\u00f3n introducida en la actitud hacia el que sufre.<\/p>\n<p>El tema del Christus medicus, aunque se desarrolla con preocupaciones doctrinales principalmente, desempe\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n la funci\u00f3n de aportar nuevos criterios de comportamiento en el \u00e1mbito sanitario. Signific\u00f3 un nuevo modo de ejercer de m\u00e9dico, con una pasi\u00f3n por el hombre que se derivaba del horizonte de la salvaci\u00f3n universal. Un indicio de que el tema no ten\u00ed\u00ada s\u00f3lo un valor simb\u00f3lico como referencia a la redenci\u00f3n lo constituye el hecho de que lo usaran especialmente los Padres que, como Agust\u00ed\u00adn y Ambrosio, m\u00e1s se preocuparon por la atenci\u00f3n a los enfermos. Por eso el m\u00e9dico que se inspira en el cristianismo encuentra en el seguimiento de Jes\u00fas un nuevo ethos. Puesto que Cristo, en el tema del Christus medicus, es descrito como el \u00abm\u00e9dico por excelencia\u00bb, que se interesa s\u00f3lo por el bien del paciente (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, j&#8217; 212), el m\u00e9dico cristiano tambi\u00e9n debe entenderse a s\u00ed\u00ad mismo como instrumento de Dios, con la philanthropia divina por motivaci\u00f3n. Como afirma Gregorio de Nisa (j&#8217; 395) en una carta al m\u00e9dico Eustasio, amigo suyo (Opera III, l,l,): \u00abPara todos vosotros que ejerc\u00e9is la medicina, el amor a los hombres es un h\u00e1bito cotidiano. Por eso me parece que juzgan bien, sin exagerar, quienes ponen vuestra ciencia por encima de todas las dem\u00e1s en la vida\u00bb. Indirectamente se expresa una gran consideraci\u00f3n por el m\u00e9dico que act\u00faa como Cristo, dando a la philanthropia el mismo horizonte de la \u00absoteriolog\u00ed\u00ada\u00bb. En este sentido tambi\u00e9n la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente recibi\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n desde la llegada del cristianismo.<\/p>\n<p>III. Ser m\u00e9dico en la perspectiva mesi\u00e1nica<br \/>\n1. LA \u00abPRAXIS MESI\u00ed\u0081NICA\u00bb DE LA COMUNIDAD DE LOS OR\u00ed\u008dGENES. La comparaci\u00f3n entre el ethos del m\u00e9dico de la antig\u00fcedad grecorromana y el que se fue desarrollando gradualmente en la comunidad cristiana no permite identificar el elemento que especifica a la \u00e9tica m\u00e9dica inspirada en el seguimiento mesi\u00e1nico. El principio formal de la \u00e9tica de la primitiva comunidad cristiana es la acci\u00f3n modelada seg\u00fan el seguimiento del Cristo hist\u00f3rico [l Seguimiento; l imitaci\u00f3n]. Desde este punto de vista el enfermo es un objetivo privilegiado de la praxis mesi\u00e1nica, y la actividad terap\u00e9utica adquiere, seg\u00fan el significado etimol\u00f3gico originario de therapeuein, el valor de un \u00abservicio\u00bb.<\/p>\n<p>Este ideal \u00e9tico se desmarca del modelo naturalista de la misma manera que las virtudes teologales se distinguen de la intenci\u00f3n filantr\u00f3pica. El terapeuta cristiano tiende a adecuar su praxis a la mesi\u00e1nica de Jes\u00fas. En la pr\u00e1ctica de los ojos y de las orejas (ver la realidad y escuchar la llamada) se expresa la fe; en la pr\u00e1ctica de los pies (caminar tras el mes\u00ed\u00adas, despu\u00e9s de haber abandonado la barca y las redes, familia y seguridad) toma cuerpo la esperanza; la pr\u00e1ctica de las manos (vendar las heridas y derramar en ellas el aceite, como el buen samaritano) equivale a la caridad.<\/p>\n<p>Lo que en concreto implica el asumir el modelo mesi\u00e1nico en la relaci\u00f3n con los enfermos, nace de los rasgos que caracterizan a la comunidad cristiana primitiva. En ella al enfermo se le considera un miembro al que le corresponde un puesto privilegiado en la comunidad. Los ojos del creyente ven su verdadera realidad, m\u00e1s all\u00e1 de lo que los ojos de la carne consiguen descubrir. Y donde la visi\u00f3n de los ojos, aun iluminados por la fe, no ven nada, las manos tienen acceso directo a la realidad de la salvaci\u00f3n. Siguiendo la f\u00f3rmula de Mat 25:37-40, en el enfermo est\u00e1 Jes\u00fas mismo (\u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ndo te vimos enfermo o prisionero y te visitamos?&#8230; Cada vez que lo hicisteis con el m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, lo hicisteis conmigo&#8217;. La mano del creyente, puesta en el seguimiento mesi\u00e1nico, se abre para compartir seg\u00fan las exigencias radicales de la comunidad fraterna (cf Heb 2:44-47) y para \u00absostener a los d\u00e9biles y los enfermos\u00bb (cf 1Ts 5:14). Y todav\u00ed\u00ada es la praxis de la mano la que vemos en la unci\u00f3n con el \u00f3leo, que alivia el dolor y salva al enfermo (cf Stg 5:14-16) [l Unci\u00f3n de los enfermos]. La esperanza se traduce en una pr\u00e1ctica de la asistencia a los enfermos at\u00ed\u00adpica en aquella sociedad, incluida la de Israel en el AT. Mirando la asistencia a los enfermos tal como la realizaba la comunidad cristiana de los primeros siglos, Or\u00ed\u00adgenes (j&#8217; 255) pudo decir con cierto tono de triunfalismo apolog\u00e9tico: \u00abCon sus bellos discursos, Plat\u00f3n y los dem\u00e1s sabios griegos son semejantes a esos m\u00e9dicos que s\u00f3lo tratan a las clases elevadas y desprecian a la gente vulgar; mientras que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas se preocupan de que toda la mesa tenga un alimento sano\u00bb (Contra Celsum,Stg 7:60).<\/p>\n<p>La actividad terap\u00e9utica que se desarrolla sobre el modelo del mes\u00ed\u00adas ahonda sus ra\u00ed\u00adces en las virtudes teologales y florece en comportamientos de apertura universal, altruistas y desinteresados en sus motivaciones. La profesionalidad del m\u00e9dico que se inspira en ellos no necesita complicados c\u00f3digos deontol\u00f3gicos, en previsi\u00f3n de distintos casos que se pueden presentar. Tambi\u00e9n porque esta medicina, rica en sentimientos de amor y acogida, ha sido tradicionalmente muy pobre hasta \u00e9pocas recientes en medios terap\u00e9uticos verdaderamente eficaces. El hospital, que recoge peregrinos y pobres, no es el lugar donde se busca la curaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien el lugar donde el que no puede curarse es amorosamente asistido hasta su muerte. De la ciudad hospital de Cesarea, fundada por Basilio (j&#8217; 379), Gregorio Nacianceno (j&#8217; 390) escrib\u00ed\u00ada: \u00abAll\u00ed\u00ad la enfermedad se soportaba con paciencia; la desgracia era considerada con alegr\u00ed\u00ada y se pon\u00ed\u00ada a prueba la compasi\u00f3n frente al sufrimiento de los dem\u00e1s\u00bb (In laudem Basilii, 43).<\/p>\n<p>No mucho m\u00e1s se puede decir de los hospitales medievales, cuya funci\u00f3n era la de permitir a los enfermos el tener una muerte cristiana. En estas instituciones se practicaba una \u00e9tica de la muerte m\u00e1s que una \u00e9tica de la enfermedad (a diferencia de lo que ocurr\u00ed\u00ada con la medicina para ricos y altos puestos; la minuciosa deontolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, antes mencionada, val\u00ed\u00ada para el m\u00e9dico que se ocupaba de las clases privilegiadas, en sentido social y econ\u00f3mico). Que este planteamiento no sea hoy todav\u00ed\u00ada del todo anacr\u00f3nico lo demuestran iniciativas como la de la madre Teresa de Calcuta, dirigidas a recoger a los moribundos de las calles y permitirles una muerte humana. Es un rebrotar, con mucho sentido simb\u00f3lico, de la \u00e9tica de seguimiento mesi\u00e1nico, que ha dado frutos de tanta luz en todas las \u00e9pocas de la historia de la Iglesia: desde los hospitales de la antig\u00fcedad y medievales a las distintas instituciones creadas para asistir a disminuidos f\u00ed\u00adsicos y mentales [l Minusvalidez], considerados por la sociedad como casos-l\u00ed\u00admite que no entran en el tipo est\u00e1ndar de quienes disfrutan de la asistencia m\u00e9dica (como los cotolengos, etc.). La extensi\u00f3n de esta actividad de asistencia a los enfermos de SIDA en nuestros d\u00ed\u00adas no es sino una ilustraci\u00f3n m\u00e1s de la m\u00f3vil frontera de la medicina mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>2. TAREAS ACTUALES PARA LA \u00abMEDICINA MESI\u00ed\u0081NICA\u00bb. La praxis den\u00f3min\u00e1da con el nombre de \u00abacompa\u00f1amiento de los moribundos\u00bb se ha puesto de mucha actualidad tambi\u00e9n en el mundo occidental desarrollado. Sobre todo en esta parte del mundo. Una infausta convergencia de diversos factores culturales ha impulsado a los moribundos a la marginaci\u00f3n m\u00e1s extrema en nuestra sociedad, convirti\u00e9ndolos en los m\u00e1s pobres entre los pobres. La \u00abtabuizaci\u00f3n\u00bb de la muerte, en efecto, cierra en torno al moribundo una cortina de reticencias, disimulos y mentiras, que tiene como resultado final la soledad m\u00e1s total de quien afronta la muerte. La ciencia m\u00e9dica, por otra parte, est\u00e1 toda volcada en la lucha contra la enfermedad y en la prolongaci\u00f3n de la vida. Persigue este objetivo incluso cuando la acci\u00f3n terap\u00e9utica se manifiesta ya insensata y contraproducente: m\u00e1s que prolongar la vida prolonga la agon\u00ed\u00ada e impide que la fase final de la vida concluya con la dignidad que corresponde a todo ser humano. El furor sanando que lleva al m\u00e9dico a utilizar todo el arsenal terap\u00e9utico de que dispone, sin preguntarse si es razonable y si le est\u00e1 haciendo bien efectivamente al enfermo, ha creado una sensaci\u00f3n generalizada de que la muerte est\u00e1 cada vez m\u00e1s deshumanizada. El empe\u00f1o m\u00e9dico, aunque loable en su intenci\u00f3n, es desastroso en sus resultados; no a\u00f1ade vida a la vida, s\u00f3lo sufrimiento a un morir prolongado en el tiempo.<\/p>\n<p>No es casual que precisamente en los ambientes marcados por una sensibilidad cristiana hacia los moribundos haya surgido recientemente una nueva forma de atenci\u00f3n a \u00e9stos. La \u00e9tica mesi\u00e1nica da muestras de querer aceptar el desaf\u00ed\u00ado que sale de nuestra cultura con su fobia a la muerte, e identifica esta nueva necesidad en la muda llamada de los moribundos de nuestro tiempo. Recientes documentos oficiales de algunas conferencias episcopales han movilizado la conciencia de los cristianos ante este problema. En nombre de la caridad cristiana se han comenzado iniciativas concretas, como la de los hospices. Pionero de esta instituci\u00f3n es el St. Christopher&#8217;s Hospital de Londres: La intenci\u00f3n del hospice es la de aportar, junto con la asistencia m\u00e9dica m\u00e1s adecuada, la de tipo afectivo y relacional. Esto implica en primer lugar la elecci\u00f3n del ambiente m\u00e1s id\u00f3neo para terminar la vida. En contraste con la tendencia de someter todos los hechos de la vida biol\u00f3gica a la vigilancia m\u00e9dica, desde el nacimiento hasta la muerte, quienes se dedican a humanizar la muerte tienden a trasladar este acontecimiento a su lugar natural, el domicilio. Cuando no es posible trasladar el hospital a casa, aportando al enfermo los cuidados necesarios, la estructura del hospice es un medio v\u00e1lido. Se trata de algo intermedio entre el hospital y el hotel, en donde se presta la atenci\u00f3n que el moribundo requiere lo mismo que sus familiares, y en la misma medida que se cuida de la terapia, sobre todo la que tiende a suavizar el dolor [\/Eutanasia].<\/p>\n<p>Sujeto de esta \u00abmedicina mesi\u00e1nica\u00bb no es tanto el m\u00e9dico como la comunidad en todo su conjunto articulado. La acci\u00f3n de la realidad comunitaria es decisiva para todos aquellas atenciones y cuidados en los que el s\u00ed\u00adntoma no es una disfunci\u00f3n pasajera que puede remitir, sino la presencia de un malestar profundo. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en los fen\u00f3menos de alcoholismo y drogodependencias [.l Droga]. La medicina entendida como actuaci\u00f3n profesional sectorial normalmente fracasa en este tipo de males, aunque est\u00e9 dotada de los medios terap\u00e9uticos m\u00e1s eficaces; en cambio tienen m\u00e1s \u00e9xito los cuidados \u00abpobres\u00bb de medios, pero con un alto grado de presencia afectiva (grupos de alcoh\u00f3licos an\u00f3nimos, comunidades terap\u00e9uticas, etc.). El Christus medicus que aparece en estas situaciones como arquetipo del que atiende es la personalidad corporativa, que puede ser entendida como lo que, desde san Pablo hasta ahora, se llama \u00abcuerpo m\u00ed\u00adstico\u00bb. Ella tiene en la comunidad concreta de los creyentes su signo sacramental y su instrumento fundamental de acci\u00f3n<br \/>\n3. MEDICINA SACERDOTAL, PROFETICA, MESI\u00ed\u0081NICA. La perspectiva mesi\u00e1nica parece minimizar el trabajo propiamente terap\u00e9utico del m\u00e9dico; sin embargo, lo ampl\u00ed\u00ada, en realidad. La actitud hacia la enfermedad y la curaci\u00f3n que llamamos \u00abmesi\u00e1nica\u00bb se distingue de las otras de tipo religioso, presentes en el mundo b\u00ed\u00adblico y fuera de \u00e9l: la sacerdotal y la prof\u00e9tica. Desde el punto de vista de la religiosidad sacerdotal, la enfermedad es una impureza; al enfermo, por consiguiente, hay que segregarlo de la comunidad, especialmente de la cultual (cf Lev 12-13). El planteamiento prof\u00e9tico adopta, en cambio, el lenguaje del \u00abdon-deuda\u00bb (o pecado): la enfermedad se considera como manifestaci\u00f3n corporal del pecado del coraz\u00f3n, como castigo de una transgresi\u00f3n \u00e9tica, como se\u00f1al de caminar fuera de la alianza (cf Deu 28:15-22). En la consideraci\u00f3n sacerdotal, la respuesta a la enfermedad es la purificaci\u00f3n, mientras que en la prof\u00e9tica es la conversi\u00f3n. Los peligros de las dos actitudes est\u00e1n en sus posiciones extremas: el legalismo para una y el moralismo para la otra.<\/p>\n<p>En tiempos de Jes\u00fas coexist\u00ed\u00adan los dos tipos de lenguaje sobre la enfermedad. Jes\u00fas diferencia su actitud mesi\u00e1nica tanto del legalismo (cf Mar 7:1-16) como de la b\u00fasqueda de una culpa personal detr\u00e1s de toda manifestaci\u00f3n patol\u00f3gica (el conflicto con el planteamiento extremo de la visi\u00f3n prof\u00e9tica da origen al episodio del ciego de nacimiento con tonos de pol\u00e9mica teol\u00f3gica: cf Jua 9:1-3). En la perspectiva mesi\u00e1nica la enfermedad se relaciona con la acci\u00f3n de Dios, especialmente con la que se manifiesta a trav\u00e9s de su mes\u00ed\u00adas. El evangelio que \u00e9l anuncia con el ministerio de la palabra y con el de la mano, ron el anuncio del perd\u00f3n y con los gestos. de la compasi\u00f3n, es una fuerza que da vida. La salud que \u00e9l concede no es simplemente ausencia de s\u00ed\u00adntomas morbosos, sino reflejo, a nivel de todas las dimensiones de la persona, de la soter\u00ed\u00ada, es decir, de la vida en su m\u00e1xima expresi\u00f3n: a nivel som\u00e1tico y espiritual.<\/p>\n<p>La terapia mesi\u00e1nica elimina los s\u00ed\u00adntomas y cura los afectos, abre a la acci\u00f3n de Dios y reintegra en las relaciones comunitarias. El m\u00e9dico cristiano, que se sit\u00faa en el l seguimiento del mes\u00ed\u00adas, promueve conscientemente una acci\u00f3n de salud total, que supera la que la ciencia y la sociedad reconocen como espec\u00ed\u00adfica de su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Ser m\u00e9dico en la cultura de la complejidad<br \/>\n1. PLURALISMO SOCIAL Y ETICO. En nuestra sociedad ya no existe un consenso un\u00e1nime sobre el modelo de hombre que promover y sobre los valores irrenunciables que salvaguardar como parte constitutiva de lo espec\u00ed\u00adfico de la humanidad. El problema es especialmente agudo en el \u00e1mbito de la enfermedad y de la salud; las opiniones sobre lo que es bueno o malo -y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s sobre lo que ofende o .respeta la dignidad del hombre-difieren de manera abismal.<\/p>\n<p>Un caso t\u00ed\u00adpico es el de las nuevas posibilidades procreadoras, recurriendo a tecnolog\u00ed\u00adas bio-m\u00e9dicas. Las valoraciones \u00e9ticas que se hacen sobre la fecundaci\u00f3n in vitro, donaci\u00f3n de esperma, madres de alquiler, elecci\u00f3n del sexo de los hijos, etc., son de lo m\u00e1s disparatadas. El \u00fanico \u00abmagisterio\u00bb que parecen dispuestos a escuchar, en la cultura de tecnolog\u00ed\u00ada avanzada, es el que se presenta con la autoridad de la ciencia. Incluso las instituciones m\u00e1s arraigadas en la tradici\u00f3n tienen enormes dificultades para inculcar los valores de tipo humanista en la conciencia de sus propios miembros. La Iglesia cat\u00f3lica, por ejemplo, ha comprometido toda su autoridad moral para promover entre los fieles una praxis que est\u00e9 en armon\u00ed\u00ada con la concepci\u00f3n personalista cristiana en todo el \u00e1mbito de la reproducci\u00f3n, defensa y respeto de la vida humana. Y, sin embargo, las investigaciones sociol\u00f3gicas se\u00f1alan que, en lo que se refiere a los m\u00e9todos anticonceptivos, al aborto y a las distintas posibilidades de procreaci\u00f3n en caso de esterilidad [\/Procreaci\u00f3n responsable; l Interrupci\u00f3n del embarazo; l Procreaci\u00f3n artificial], tambi\u00e9n los cat\u00f3licos tienden a orientarse seg\u00fan lo que propone la ciencia m\u00e9dica, en lugar de hacerlo en conformidad con las orientaciones doctrinales del magisterio eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de los nuevos poderes que el hombre ha adquirido sobre la vida y sobre la muerte, la cuesti\u00f3n central es la de saber si una t\u00e9cnica asegura un progreso para la persona y la comunidad humana o si, por el contrario, comporta una regresi\u00f3n o entra\u00f1a un riesgo de deshumanizaci\u00f3n. Seg\u00fan un documento del episcopado franc\u00e9s (Vida y muerte a petici\u00f3n, 1984), para llegar a discernir si todo lo que es factible t\u00e9cnicamente es compatible con las exigencias morales, hay que superar el obst\u00e1culo que constituye una doble corriente: la del sentimiento y la de la t\u00e9cnica. Ambas tienden a poner la subjetividad por encima de toda norma \u00e9tica; m\u00e1s a\u00fan: la bondad moral de la acci\u00f3n se mide corrientemente por su relaci\u00f3n proporcional al deseo: es bueno lo que conduce a satisfacer lo que antes se ha sentido subjetivamente como deseable. No se acepta un principio regulador del deseo, como si \u00e9ste no tuviese otra regla que \u00e9l mismo. La l\u00f3gica de la t\u00e9cnica induce a buscar cualquier fin realizable, impulsando el proyecto de dominar a la naturaleza hasta la completa disposici\u00f3n sobre el propio cuerpo. En el fondo de esta concepci\u00f3n se perfila la figura m\u00ed\u00adtica de la autop\u00f3iesis, es decir, de la autocreaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n actual de complejidad y pluralismo de orientaciones \u00e9ticas expone al m\u00e9dico a una continua relaci\u00f3n con peticiones que exigen, m\u00e1s que antes, el discernimiento que se basa en la virtud de la \/prudencia. Tambi\u00e9n la \u00e9tica griega requer\u00ed\u00ada del m\u00e9dico la phr\u00f3nesis, o, seg\u00fan la definici\u00f3n de Arist\u00f3teles, \u00abla capacidad de distinguir rectamente lo que es bueno\u00bb en las cosas que corresponden al individuo. La tarea \u00e9tica del m\u00e9dico se la facilitaba el hecho de que la physis (naturaleza) constitu\u00ed\u00ada la base de la \u00e9tica, la norma de la moralidad, que le ven\u00ed\u00ada dada por la aplicaci\u00f3n del logos (raz\u00f3n) al conocimiento del orden de la physis. En otras palabras, en la \u00e9tica de orientaci\u00f3n \u00abdeontol\u00f3gica\u00bb es bueno lo que sigue el orden de la naturaleza, es malo lo que altera este orden. El hecho de que el cristianismo asumiera esta medicina \u00abfisiol\u00f3gica\u00bb de la antig\u00fcedad reforz\u00f3 esta concepci\u00f3n naturalista; el hombre debe adaptarse al orden de la naturaleza, que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, es un orden divino en cuanto que Dios es el creador de la naturaleza y de sus leyes; al hacer esto realiza la \u00abjusticia\u00bb y la \u00abvirtud\u00bb.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n a la lex naturalis, participaci\u00f3n de la lex aeterna (cf SANTO TOMAS,. S. Th. I-II, q. 91, a. 2), no sirve ya de criterio de discernimiento para el hombre de nuestro tiempo. Caracter\u00ed\u00adstica de la t\u00e9cnica contempor\u00e1nea, a diferencia de la griega y medieval, es producir \u00abartificialmente seres naturales\u00bb (Zubiri). Ya no se limita a producir \u00abartefactos\u00bb, opuestos a las realidades naturales, sino que act\u00faa en zonas cada vez m\u00e1s amplias del ser vivo, produciendo las mismas cosas que la naturaleza y dotadas de la misma capacidad natural. La \u00abartificialidad\u00bb ya no es, en s\u00ed\u00ad misma, un criterio negativo de valoraci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>2. LA l OBJECI\u00ed\u201cN DE CONCIENCIA. Al m\u00e9dico se le pide cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s que act\u00fae en un marco que ya no es acci\u00f3n \u00abterap\u00e9utica\u00bb en sentido formal. Pi\u00e9nsese en la petici\u00f3n de un hijo \u00abcueste lo que cueste\u00bb, mediante el recurso a uno de los numerosos artificios que hacen posible hoy tener un hijo, cualquiera que sea el impedimento natural; actuaciones que no pueden calificarse como \u00abterapia de la esterilidad\u00bb en sentido estricto, a no ser que el sufrimiento derivado de la esterilidad no se considere, como tal, una \u00abenfermedad\u00bb de la que la pareja pide que se le cure. La decisi\u00f3n de tener un hijo con ayuda de la tecnolog\u00ed\u00ada biom\u00e9dica puede hacerla una mujer soltera o una pareja homosexual; puede responder al deseo de evitar un riesgo de transmisi\u00f3n de una enfermedad gen\u00e9tica, pero tambi\u00e9n al de tener un hijo con unas determinadas caracter\u00ed\u00adsticas (recu\u00e9rdese la inseminaci\u00f3n artificial con esperma procedente de premios Nobel&#8230;). A\u00fan hay otras situaciones que son m\u00e1s problem\u00e1ticas. La petici\u00f3n de cambio de sexo es una de ellas. El transexual [l Homosexualidad y .transexualidad], que vive su cuerpo como \u00abequivocado\u00bb respecto a la identidad que ha adquirido, puede pedir al m\u00e9dico que haga corresponder su propia realidad som\u00e1tica con la que es \u00abjusta\u00bb, es decir, con el sexo que ha elegido a lo largo del proceso de adquisici\u00f3n de la identidad sexual. Tambi\u00e9n algunas actuaciones de la cirug\u00ed\u00ada pl\u00e1stica se mueven en este terreno intermedio entre la medicina como tarea terap\u00e9utica y la medicina como posibilidad de servicios a disposici\u00f3n de los deseos subjetivos.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada antes de que la explosi\u00f3n de la \u00abmedicina del deseo\u00bb expusiera al m\u00e9dico a una confrontaci\u00f3n tan radical con una petici\u00f3n que puede significar valores en conflicto con aquellos a los que \u00e9l se adhiere, la profesi\u00f3n m\u00e9dica elabor\u00f3 criterios para filtrar las peticiones que les eran hechas. Uno de estos criterios es la deontolog\u00ed\u00ada profesional. Esta misma funci\u00f3n ha desempe\u00f1ado la constante referencia al ethos hipocr\u00e1tico, que conten\u00ed\u00ada el compromiso formal del m\u00e9dico de no ofrecer su trabajo para la \/ interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo y para la \/eutanasia activa. La elaboraci\u00f3n de las normas deontol\u00f3gicas, a las que todos los profesionales se acogen en nombre de la \u00abdignidad\u00bb y del correcto ejercicio de la profesi\u00f3n, es una posibilidad poco utilizada dentro del ambiente m\u00e9dico, cuando podr\u00ed\u00ada ofrecer a los m\u00e9dicos una ayuda muy importante para discernir lo que se concilia con el esp\u00ed\u00adritu que anima a la profesi\u00f3n y lo que, en cambio la contradice de forma poco saludable.<\/p>\n<p>La deontolog\u00ed\u00ada en boga se limita, negativamente, a mencionar la posibilidad de que el m\u00e9dico recurra a la objeci\u00f3n de conciencia cuando se le requiera su intervenci\u00f3n profesional para casos que son contrarios a su visi\u00f3n \u00e9tica. Se tiene objeci\u00f3n de conciencia, en sentido jur\u00ed\u00addico, cuando el ciudadano rechaza la realizaci\u00f3n de una tarea, solicitada por la leg\u00ed\u00adtima autoridad, porque esa tarea contradice sus principios morales. La objeci\u00f3n de conciencia, expresi\u00f3n de una concepci\u00f3n liberal democr\u00e1tica, est\u00e1 reconocida en Espa\u00f1a por la Constituci\u00f3n y es una forma correcta de resolver el contraste entre la conciencia individual y la sensibilidad social de la que la norma jur\u00ed\u00addica es expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s frecuente de objeci\u00f3n de conciencia en el \u00e1mbito sanitario es el de la participaci\u00f3n en la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo. La posibilidad est\u00e1 prevista por la ley que introdujo en Espa\u00f1a la posibilidad del aborto legal. En Italia la ley indica que \u00abel personal sanitario y el que ejerce funciones auxiliares\u00bb pueden leg\u00ed\u00adtimamente expresar su disentimiento, y por eso pueden continuar siendo miembros de la estructura estatal. El reconocimiento de la ley afecta exclusivamente a las actividades dirigidas espec\u00ed\u00adficamente a realizar la interrupci\u00f3n del embarazo, no a las dem\u00e1s actividades sanitarias&#8217; que sean anteriores o posteriores a la intervenci\u00f3n. La posibilidad legal y deontol\u00f3gica de recurrir a la objeci\u00f3n de conciencia en relaci\u00f3n con el aborto ha sido muy utilizada por los m\u00e9dicos, tanto por sus creencias religiosas como en nombre de sus convicciones \u00e9ticas seculares.<\/p>\n<p>La reciente Gu\u00ed\u00ada europea de \u00e9tica m\u00e9dica, propuesta por la Conferencia de las Organizaciones de M\u00e9dicos de la Comunidad Europea (enero de 1987), prev\u00e9: \u00abEs conforme a la \u00e9tica que el m\u00e9dico, en raz\u00f3n de sus convicciones, rechace intervenir en el proceso de reproducci\u00f3n o en el caso de la interrupci\u00f3n del embarazo o aborto, invitando a los interesados a recurrir al parecer de otros m\u00e9dicos\u00bb (art. 18). Es importante se\u00f1alar la ampliaci\u00f3n de la tradicional objeci\u00f3n al aborto tambi\u00e9n a otros casos indicados de forma general, como \u00abintervenci\u00f3n en el proceso de reproducci\u00f3n\u00bb. Esto se aplica a algunos m\u00e9todos anticonceptivos, como el uso de la espiral intrauterina. Las formas de actuaci\u00f3n de los dispositivos intrauterinos no est\u00e1 totalmente clara desde el punto de vista fisiol\u00f3gico; la explicaci\u00f3n m\u00e1s probable es que impidan la implantaci\u00f3n del \u00f3vulo fecundado en el \u00fatero.<\/p>\n<p>Equivaldr\u00ed\u00adan, pues, en la pr\u00e1ctica, a un aborto muy precoz. Muchos m\u00e9dicos (e incluso ATS), que son contrarios por principio al aborto, extienden su rechazo a prestar su pericia profesional a los m\u00e9todos de anticoncepci\u00f3n empleados.<\/p>\n<p>La indicaci\u00f3n de la Gu\u00ed\u00ada europea puede ampliarse tambi\u00e9n a numerosas situaciones de \u00abprocreaci\u00f3n\u00bb, es decir, a la fecundaci\u00f3n m\u00e9dicamente asistida. Sin erigirse en juez de la conciencia de nadie, el m\u00e9dico puede; sin embargo, negarse, en nombre de la deontolog\u00ed\u00ada profesional que acepta en el momento en que entra en la profesi\u00f3n, a requerimientos que \u00e9l considere ciertamente contrarios a la aut\u00e9ntica finalidad terap\u00e9utica de su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. EL CONSENSO A TRAVES DEL DIALOGO. El r\u00e9gimen tan complejo en que el m\u00e9dico debe tomar sus decisiones \u00e9ticas le obliga a salir de la condici\u00f3n de aislamiento y a redescubrir una dimensi\u00f3n de la conciencia que es esencial en una concepci\u00f3n personalista: la \u00abreciprocidad\u00bb (M. Nedoncelle). En t\u00e9rminos operativos,, esto requiere di\u00e1logo. Este no se impone s\u00f3lo por razones externas y oportunistas, como puede ser el pluralismo ideol\u00f3gico en nuestra sociedad; el sentido dialogal es la expresi\u00f3n originaria del pensamiento \u00e9tico. Condici\u00f3n esencial para el di\u00e1logo es la confianza entre los interlocutores y la b\u00fasqueda com\u00fan para \u00abcaminar hacia la verdad\u00bb, totalmente compatible con la convicci\u00f3n de ser depositarios de la verdad de la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Un instrumento rico en promesas para una praxis de \u00e9tica d\u00ed\u00adalogal en el \u00e1mbito sanitario son los comit\u00e9s de \u00e9tica. Estos organismos se han experimentado hace ya tiempo en los pa\u00ed\u00adses anglosajones; hacia ellos apunta la atenci\u00f3n tambi\u00e9n en Espa\u00f1a. Etimol\u00f3gicamente, la palabra \u00abcomit\u00e9s\u00bb evoca la serie de experiencias humanas correspondientes al ser con los otros: comes, communitas. Es fundamental la experiencia de caminar juntos, de compartir, de ser comunidad, de la co-existencia que tiende a la pro-existencia. La \u00e9tica m\u00e9dica de nuestro tiempo debe asumir esta dimensi\u00f3n para ser capaz de hacer frente a las nuevas exigencias con las que se encuentra.<\/p>\n<p>[l Bio\u00e9tica; l Salud, enfermedad, muerte].<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; I. M\u00e9dico hipocr\u00e1tico y\/o m\u00e9dico cristiano: ALTAMURA B. M., Dal giuramento de Ippocrate ai codici moderni, en \u00abMedicina e Morale\u00bb 24 (1984) 328-341; LAIN ENTRALGO P., La relaci\u00f3n m\u00e9dico-enfermo, Rev. de Occ., Madrid 1964; LICHTENTHAELER Ch., Der Eid des Hfppokrates. 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Ser m\u00e9dico en la perspectiva mesi\u00e1nica: EIBACH U., Medizin und Menschenw\u00fcrde, Wupperta11976; LAIN ENTRALGO P., Enfermedad y ,pecado, Toray, Barcelona 1961; ID, La medicina actual, Seminarios y Ediciones, Madrid 1973; OVERATH J., Den Kranken dienen wie Christus selbst, Frankfurt 1983; SGRECCIA E., Pastorale sanitaria, Salcom, Brezzo di Bedero 1987.<br \/>\n&#8211; IV. Ser m\u00e9dico en la cultura de la complejidad: AA.VV., I comitati di etica in ospedale, Paoline, Roma 1988; ABEL F:, Los comit\u00e9s de \u00e9tica en el di\u00e1logo interdisciplinar, en \u00abLabor Hospitalaria\u00bb 30 (1988) 207-216; Dos1ER, El comit\u00e9 de \u00e9tica, en \u00abLabor Hospitalaria\u00bb 30 (1988) 207-223; FIORI A. y SGRECCIA E. (coords.), Obiezione di coscienza e aborto, Vita e Pensiero, Mil\u00e1n 1978; HARING B., Liberaci\u00f3n y curaci\u00f3n, en \u00abLabor Hospitalaria\u00bb 19 (1987) 174-177; ID, La fe, fuente de salud, Paulinas, Madrid 19902; IANDOLO C., Etica clinica e bioetica, en \u00abFPM. Giornale italiano per la Formazione Permanente del Medico\u00bb 15 (1987) 88-103; LUSTIGER1M. Fe y curaci\u00f3n, en \u00abDolentium Hominum\u00bb 2 (1987) 2, 5-13; QUATTROCCFII P., Scienza, etica, complessit\u00e1, F. Angel\u00c2\u00a1, Mil\u00e1n 1985; VERSPIEREN P. (coord.), Biologie, m\u00e9decine et ethigue, Centurion, Par\u00ed\u00ads 1987.<\/p>\n<p>S. Spinsanti<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pro 3:8 porque ser\u00e1 m a tu cuerpo, y refrigerio a 4:22 I. Mesopotamia. De la biblioteca de *Asurbanipal, hay 800 tabletas que son nuesta fuente principal de informaci\u00f3n en cuanto a la medicina en el antiguo Cercano Oriente. En el c\u00f3digo de *Hamurabi la palabra \u2020\u0153m\u00e9dico\u2020\u009d aparece junto con las primeras leyes en relaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/medicina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMEDICINA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7719"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7719\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}