{"id":778,"date":"2016-02-04T22:29:32","date_gmt":"2016-02-05T03:29:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/alabanza\/"},"modified":"2016-02-04T22:29:32","modified_gmt":"2016-02-05T03:29:32","slug":"alabanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/alabanza\/","title":{"rendered":"ALABANZA"},"content":{"rendered":"<p>v. Honra<br \/>\n2Ch 29:31 presentad sacrificios y a en la casa<br \/>\nNeh 12:27 hacer la dedicaci\u00f3n y la fiesta con a<br \/>\nPsa 50:14 sacrifica a Dios a, y paga tus votos<br \/>\nPsa 50:23 el que sacrifica a me honrar\u00e1, y al que<br \/>\nPsa 65:1 tuya es la a en Sion, oh Dios, y a ti<br \/>\nPsa 69:30 alabar\u00e9 yo el .. lo exaltar\u00e9 con a<br \/>\nPsa 95:2 lleguemos ante su presencia con a<br \/>\nPsa 96:6 a y magnificencia delante de \u00e9l; poder<br \/>\nPsa 116:17 ofrecer\u00e9 sacrificio de a, e invocar\u00e9<br \/>\nPsa 145:3 grande es .. y digno de suprema a<br \/>\nPsa 147:7 cantad a Jehov\u00e1 con a, cantad con<br \/>\nIsa 38:19 el que vive, \u00e9ste te dar\u00e1 a, como yo hoy<br \/>\nJon 2:9 con voz de a te ofrecer\u00e9 sacrificios<br \/>\nZep 3:19 os pondr\u00e9 por a .. en toda la tierra<br \/>\nMat 21:16 de la boca de .. perfeccionaste la a?<br \/>\n2Co 8:18 hermano cuya a .. se oye por todas<br \/>\nHeb 13:15 ofrezcamos .. sacrificio de a, es decir<br \/>\nJam 5:13 \u00bfest\u00e1 alguno alegre? Cante a<br \/>\nRev 5:13 al Cordero, sea la a, la honra, la gloria<\/p>\n<hr>\n<p>Alabanza  (heb. hill\u00fbl\u00eem, tehill\u00e2h, t\u00f4d\u00e2h; gr. \u00e1inos, \u00e9painos, \u00e1inesis). Toda acci\u00f3n que tiende a glorificar, ensalzar y bendecir el nombre y la persona de Dios, en especial con himnos y cantos.  V\u00e9ase Aleluya.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(Elogiar plausiblemente).<\/p>\n<p> &#8211; De Jes\u00fas al Padre, Mat 11:25, Jua 17:1|.<\/p>\n<p> &#8211; De los \u00e1ngeles a Dios, Luc 2:13-20, Ap. 4.<\/p>\n<p> &#8211; De los hombres al Senor: Ser\u00e1 lo que hagamos en el Cielo, por cada segundo por millones de siglos, junto con los \u00e1ngeles y todos los santos, como dice Rev 4:8-11, Rev 5:8-14, Rev 7:9-13, Rev 19:1-8.<\/p>\n<p> &#8211; Vayamos ensayando aqu\u00ed\u00ad, en la tierra, diciendo en todo momento \u00abGloria al Padre, al Hijo, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. \u00abBendito\u00bb. \u00abAleluya\u00bb, que quiere decir \u00abAlabado sea el Senor\u00bb. Es el secreto del gozo aqu\u00ed\u00ad en la tierra, y la forma de hacer oraci\u00f3n continua. Ver \u00abAcci\u00f3n de Gracias\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Hay varios salmos de \u00abAleluya\u00bb.<\/p>\n<p> 111 al 118, 134 al 139, 145 al 150. Rec\u00e9moslos a menudo. Son oraciones hechas por Dios para los hombres.<\/p>\n<p> Alabanza a la Virgen Mar\u00ed\u00ada: En Luc 1:48 se hace una profec\u00ed\u00ada sobre la Virgen Mar\u00ed\u00ada, diciendo que \u00abtodas las generaciones la alabar\u00e1n\u00bb y qu\u00e9 bien se ha cumplido en estos \u00faltimos dos mil a\u00f1os. Todas las generaciones la han alabado, con todas las obras de arte. La Virgen Mar\u00ed\u00ada es la mujer, en la historia de la humanidad, a la que se le han dedicado m\u00e1s poes\u00ed\u00adas, y cantares, y pinturas, y esculturas, y capillas, iglesias, bas\u00ed\u00adlicas y catedrales, en todas partes del mundo. Y en cada segundo de cada d\u00ed\u00ada, por estos dos mil a\u00f1os alguien ha estado diciendo \u00abSalve Mar\u00ed\u00ada, llena de gracia, el Senor es contigo, bendita t\u00fa eres entre todas las mujeres\u00bb: (Luc 1:28, Luc 1:42).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo hillel se traduce como a. Es la acci\u00f3n de proclamar o reconocer las virtudes de otra persona. As\u00ed\u00ad, los siervos de Fara\u00f3n vieron la belleza de \u2020\u00a2Sara \u2020\u0153y la alabaron delante de \u00e9l\u2020\u009d (Gen 12:15). \u2020\u00a2Absal\u00f3n era \u2020\u0153alabado por su hermosura\u2020\u009d (2Sa 14:25). \u2020\u0153Al\u00e1bete el extra\u00f1o y no tu propia boca\u2020\u009d (Pro 27:2) es una advertencia en contra del autoelogio. La a. a Dios es el acto de reconocer, proclamar y bendecir las virtudes, grandeza, belleza y gloria, tanto de \u00e9l como de sus obras. El que sea nuestro Dios hace que sea natural que lo alabemos (Exo 15:2). El prop\u00f3sito del pueblo de Dios es publicar sus a. (Isa 43:21). La a. sale de un coraz\u00f3n gozoso (1Cr 16:35). En la oraci\u00f3n se distinguen la a., las peticiones, las s\u00faplicas y las acciones de gracias.<\/p>\n<p>Los Salmos, libro de a. por excelencia, nos ense\u00f1a, entre otras cosas, que: \u2020\u0153Jehov\u00e1 es digno de ser alabado\u2020\u009d (1Cr 18:3); La a. a Dios es \u2020\u0153suave y hermosa\u2020\u009d (1Cr 147:1). Hay que llegar \u2020\u0153ante su presencia con a.\u2020\u009d (1Cr 95:2; 1Cr 100:4; 1Cr 145:3); Dios \u2020\u0153habita entre las a. de Israel\u2020\u009d (1Cr 22:3); Alabamos a Dios por \u2020\u0153su justicia\u2020\u009d (1Cr 7:17); su \u2020\u0153poder\u2020\u009d (1Cr 21:13); su \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (1Cr 56:4); \u2020\u0153su misericordia\u2020\u009d (1Cr 63:3; 1Cr 107:8); \u2020\u0153su santidad\u2020\u009d (1Cr 97:12); su bondad (1Cr 100:5; 1Cr 106:1); por la grandeza de su nombre (1Cr 138:1-2); por su salvaci\u00f3n (1Cr 27:6; 1Cr 40:3; 1Cr 142:7); por las respuestas a nuestras oraciones (1Cr 118:21); por su creaci\u00f3n (1Cr 96:5-6).<br \/>\na Dios los que temen a Jehov\u00e1 (1Cr 22:23). Los que habitan en su casa (1Cr 84:4); \u2020\u0153en la congregaci\u00f3n de los santos\u2020\u009d (1Cr 22:22; 1Cr 149:1); \u2020\u0153en la reuni\u00f3n de ancianos\u2020\u009d (1Cr 107:32); en su \u2020\u0153santo templo\u2020\u009d (1Cr 138:2). Y lo hacen con sinceridad y rectitud de coraz\u00f3n (1Cr 9:1; 1Cr 86:12; 1Cr 119:7); con gozo (1Cr 28:7); con danza, c\u00e1nticos e instrumentos musicales (1Cr 43:4; 1Cr 69:30; 1Cr 69:71.22; 1Cr 149:3). Un d\u00ed\u00ada \u2020\u0153todos los reyes de la tierra\u2020\u009d y \u2020\u0153todos los pueblos\u2020\u009d alabar\u00e1n al Se\u00f1or (1Cr 67:3, 1Cr 67:5; 1Cr 117:1; 1Cr 138:4). As\u00ed\u00ad como toda la creaci\u00f3n canta su gloria porque \u2020\u0153los cielos cuentan la gloria de Dios\u2020\u009d (1Cr 19:1; 1Cr 145:10).<br \/>\nel NT el t\u00e9rmino es aineo. Los \u00e1ngeles \u2020\u0153alababan a Dios, y dec\u00ed\u00adan: \u00c2\u00a1Gloria a Dios en las alturas&#8230;\u2020\u009d (Luc 2:13-14). \u2020\u00a2Oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE DOCT Acci\u00f3n de glorificar a Dios, de ensalzarlo y bendecirlo especialmente con himnos y c\u00e1nticos (2 Cr. 7:6; Sal. 28:7; 40:3; 95:1, 2; 149:1-3; 150), m\u00fasica y danza. La alabanza es una de las manifestaciones a las que en la Biblia se invita con frecuencia, perteneciendo a este g\u00e9nero de oraci\u00f3n muchos de los Salmos. En realidad, en la Escritura se encuentran con frecuencia la alabanza y la acci\u00f3n de gracias en un mismo movimiento del alma, y en el plan literario en los mismos textos. Dios se revela digno de alabanza por todos sus beneficios con el hombre. La alabanza resulta con toda naturalidad como agradecimiento y como bendici\u00f3n por los beneficios recibidos, y los ejemplos son numerosos (Sal. 35:18; 69:31; 109:30; Esd. 3:11). La alabanza y la acci\u00f3n de gracias suscitan las mismas manifestaciones exteriores de gozo, sobre todo en las reuniones del culto y donde los creyentes rinden una y otra vez gloria a Dios (Is. 42:12; Sal. 22:24; 50:23; Lc. 17:15-18; Hch. 11:18; Fil. 1:11; Ef. 1:6, 12, 14). La alabanza tiende m\u00e1s a la persona de Dios que a sus dones; est\u00e1 muy cercana de la adoraci\u00f3n, en la v\u00ed\u00ada del \u00e9xtasis. En los himnos de alabanza se canta a Dios porque es Dios. La alabanza cristiana tiene su movimiento esencial en la alabanza del Antiguo Testamento, pero se distingue porque es suscitada por el don de Cristo Jes\u00fas, que manifiesta su poder en la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano y en la salvaci\u00f3n individual de cada hombre. Tal es el sentido de la alabanza de los \u00e1ngeles y de los pastores en la noche de Navidad (Lc. 2:13-20), como la alabanza que recibe Cristo de la boca de las multitudes despu\u00e9s de las curaciones milagrosas (Mr. 7:36; Lc. 18:43; 19:37; Hch. 3:9); \u00e9ste es el sentido de la alabanza de los jud\u00ed\u00ados del d\u00ed\u00ada de Ramos, antes de su Pasi\u00f3n (Mt. 21:16), y \u00e9ste es tambi\u00e9n el del c\u00e1ntico del Apocalipsis (Ap. 15:3). Algunos fragmentos de himnos primitivos, conservados en las cartas de San. Pablo, reproducen el eco de esta alabanza cristiana dirigida a Dios Padre, que ha revelado el misterio de la salvaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas (1 Ti. 3:16) y que har\u00e1 retornar a Cristo glorioso al final de los tiempos (1 Ti. 6:15). Sentimientos de oraci\u00f3n que expresan gratitud por el misterio de Cristo (Fil. 2:5; Col. 1:5) y por el don de la salvaci\u00f3n (2 Ti. 2:11) y expresando la verdadera fe cristiana (Ef. 5:14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Dios se revela por sus obras como digno de alabanza. Quiere, adem\u00e1s, ser alabado. El hombre, por tanto, debe alabar a Dios. La alabanza es agradecimiento y bendici\u00f3n con manifestaci\u00f3n de gozo y de alegr\u00ed\u00ada (Lc 17,15-18). Se centra en la proclamaci\u00f3n exultante de las grandezas de Dios (Mt 9,31; Lc 2,38). En el A. T. son famosos los salmos de alabanza. En el N. T., los himnos del (Lc 1,45-55) y del (Lc 1,68-79). La alabanza se hace tambi\u00e9n cantada (Mt 26,30; Lc 2,13. 20; 19,37; 24,53). En los evangelios, la alabanza es esencialmente cristiana, est\u00e1 suscitada por la manifestaci\u00f3n del poder y de la divinidad de Jesucristo: alabanza de los \u00e1ngeles y de los pastores (Lc 2,13-20), de las multitudes despu\u00e9s de las obras milagrosas de Jes\u00fas (Mc 7,36ss; Lc 18,43; 19,37), de los ap\u00f3stoles en el templo (Lc 24,53), el hosanna del Domingo de Ramos (Mt 21,16). La alabanza se dirige incluso al mismo Jes\u00fas en persona (Mt 21,9). La alabanza, finalmente, debe ser hecha con esp\u00ed\u00adritu filial, a imitaci\u00f3n de como El la dirig\u00ed\u00ada al Padre (Mt 11,25; Lc 10,21). La vida del hombre, m\u00e1xime la del cristiano, debe ser una continua \u00abalabanza de la gloria de la gracia\u00bb de Dios. ->\u00f3n; magnificat; benedictus.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>A veces puede surgimos la duda de que es poco realista alabar a Dios mientras la gente sufre,    es pobre, no tiene trabajo; mientras en el mundo haya violencias y guerras. Tenemos miedo de que, en cierto sentido, esta alabanza a Dios sea como ponernos una venda en los ojos. Sin embargo, creo que tenemos que tener m\u00e1s valor. Si empezamos a mirar el mundo con los ojos de Dios, y por tanto a alabarlo por el bien que hace, tendremos m\u00e1s capacidad para distinguir el bien del mal y penetrar en los sufrimientos de la humanidad.  El sentido de la alabanza a Dios es el primer realismo: es la contemplaci\u00f3n del mundo como lugar de bondad, misericordia, amor de Dios, amor de Cristo por el hombre, el pobre, el enfermo, el que sufre, por m\u00ed\u00ad, por nosotros, por esta Iglesia.  Por tanto, tenemos que aprender a buscar en nuestra propia experiencia personal los motivos reales de la alabanza a Dios. \u00c2\u00a1Y la verdad es que son much\u00ed\u00adsimos! A veces resulta que los dones del Se\u00f1or nos parecen obvios y no nos sorprendemos de ellos: el hecho, por ejemplo, de estar aqu\u00ed\u00ad juntos, de no haber perdido la fe, de haber perseverado en la vocaci\u00f3n, son todos unos dones inmensos. En nuestra jornada y en nuestra vida deber\u00ed\u00adamos acostumbrarnos a buscar las distintas circunstancias, de manera que todo se pueda transformar en motivo de alabanza.  Mar\u00ed\u00ada, en el magn\u00ed\u00adficat, canta una alabanza Inmensa que abarca el universo. Podr\u00ed\u00adamos decir: pero, en el fondo, \u00bfqu\u00e9 ha visto Mar\u00ed\u00ada? Durante unos minutos ha contemplado un \u00e1ngel que ni siquiera sabemos bien c\u00f3mo se le ha aparecido. Ha o\u00ed\u00addo una palabra amable de Isabel, y ya est\u00e1. Son  dos peque\u00f1os acontecimientos en los que ha le\u00ed\u00addo, pasando por el conocimiento de Dios, un proyecto universal. Esto significa que para alabar a Dios no hace falta mucho: basta con saber interpretar un acontecimiento en el que Dios se manifiesta, para que desde \u00e9l podamos remontarnos al Omnipotente, al Dios cuyo nombre \u00abes Santo\u00bb, y su misericordia \u00abllega a sus fieles de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb.  Desde el punto de vista psicol\u00f3gico, es suficiente concentrarse en una peque\u00f1a circunstancia para deducir todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Expresi\u00f3n de elogio y admiraci\u00f3n. Cuando el objeto de esta es la persona de Dios, tiene car\u00e1cter de adoraci\u00f3n. El verbo hebreo ha\u00c2\u00b7l\u00e1l y el griego ai\u00c2\u00b7n\u00e9o se traducen \u2020\u0153alabar\u2020\u009d. (Sl 113:1; Isa 38:18; Ro 15:11; v\u00e9anse ALELUYA; HALLEL.) El sustantivo griego h\u00fd\u00c2\u00b7mnos, del que se deriva la palabra espa\u00f1ola \u2020\u0153himno\u2020\u009d, encierra la idea de alabanza o c\u00e1ntico de alabanza dirigido a Dios. (Mr 14:26, nota.)<br \/>\nAlabar el nombre de Dios significa rendir alabanza al Alt\u00ed\u00adsimo mismo. (Sl 69:30.) El merece la mayor alabanza porque es \u2020\u0153bueno\u2020\u009d o la esencia misma de la excelencia moral, el Creador, el Ayudador de los que se hallan en angustia, el Sustentador y Libertador de su pueblo. (Sl 135:3; 150:2; 1Cr 16:25, 26.) Jam\u00e1s compartir\u00e1 su alabanza con im\u00e1genes inanimadas, incapaces de ofrecer ayuda a quienes las adoran. (Isa 42:8.)<br \/>\nLa alabanza desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en la adoraci\u00f3n que el pueblo de Israel le ofreci\u00f3 a Jehov\u00e1. Al ser el Todopoderoso objeto constante de expresiones de alabanza, el salmista pudo decir de El: \u2020\u0153Habitas en las alabanzas de Israel\u2020\u009d. (Sl 22:3.) El rey David organiz\u00f3 a los sacerdotes y los levitas para que alabaran a Dios con canciones e instrumentos musicales. El sistema que \u00e9l organiz\u00f3 continu\u00f3 vigente en el templo construido por Salom\u00f3n, y desde entonces, los sacerdotes y los levitas se encargaron durante a\u00f1os de ofrecer alabanzas, para lo que usaron las composiciones musicales inspiradas cuya letra se ha conservado hasta el d\u00ed\u00ada de hoy en el libro de los Salmos. (1Cr 16:4-6; 23:2-5; 2Cr 8:14; v\u00e9ase M\u00daSICA.)<br \/>\nLos siervos fieles de Jehov\u00e1 no permitieron que nada interfiriese en la alabanza a la que Dios ten\u00ed\u00ada derecho exclusivo. El profeta Daniel, por ejemplo, no dej\u00f3 de alabar a Jehov\u00e1 aun cuando se decret\u00f3 que hacerlo era ilegal y que se castigar\u00ed\u00ada a quien lo hiciese arroj\u00e1ndolo a un foso de leones. (Da 6:7-10.) El propio Jesucristo puso el ejemplo superlativo de otorgar la alabanza a Jehov\u00e1 al no hacer nada de su propia iniciativa. Toda la vida del hijo de Dios y su ministerio, lo que incluye sus milagros, resultaron en alabanza a su Padre. (Lu 18:43; Jn 7:17, 18.)<br \/>\nLos cristianos del primer siglo continuaron usando los salmos inspirados como un medio de alabar a Jehov\u00e1. Adem\u00e1s, parece que ellos mismos compusieron \u2020\u0153alabanzas a Dios\u2020\u009d, o himnos, y \u2020\u0153canciones espirituales\u2020\u009d, es decir, de temas espirituales. (Ef 5:19; Col 3:16.) Sin embargo, la alabanza cristiana no se circunscribe a estas canciones, sino que halla su expresi\u00f3n en la vida misma de la persona y en el inter\u00e9s activo que se tome en el bienestar espiritual y f\u00ed\u00adsico de otros. (Heb 13:15, 16.)<\/p>\n<p>Alabanza dirigida a criaturas humanas. La autoadulaci\u00f3n manifiesta orgullo y no es constructiva para quien la escucha. Debido a que implica autoexaltaci\u00f3n, en menoscabo de otros, es una actitud carente de amor. (1Co 13:4.) Si una persona recibiera alabanza, esta deber\u00ed\u00ada ser una manifestaci\u00f3n espont\u00e1nea expresada por observadores imparciales, por personas que no esperaran ning\u00fan beneficio a cambio. (Pr 27:2.)<br \/>\nAunque la alabanza provenga de otras personas, puede poner a prueba al que la recibe. Tal vez genere en \u00e9l sentimientos de superioridad u orgullo y propicie su ca\u00ed\u00adda. Pero si se recibe con la disposici\u00f3n de \u00e1nimo apropiada, puede tener un efecto positivo en la persona, haciendo que reconozca humildemente su deuda con Jehov\u00e1 Dios y anim\u00e1ndola a mantener su comportamiento moral a un nivel tan meritorio. El proverbio inspirado habla del posible efecto de la alabanza en una persona, pues pone de manifiesto su verdadera condici\u00f3n; dice: \u2020\u0153El crisol es para la plata, y el horno es para el oro; y un individuo es conforme a su alabanza\u2020\u009d. (Pr 27:21; comp\u00e1rese con VP.)<br \/>\nNo hay mayor elogio o alabanza posible que el que Dios otorgue su aprobaci\u00f3n. Ese reconocimiento se otorgar\u00e1 al tiempo de la revelaci\u00f3n de nuestro se\u00f1or Jesucristo en su gloria (1Co 4:5; 1Pe 1:7), y no depende de m\u00e9ritos materiales, sino de que se haya vivido de un modo digno de un siervo de Jehov\u00e1. (Ro 2:28, 29; v\u00e9ase JUD\u00ed\u008dO[A].) Por otra parte, es posible que altos funcionarios estatales alaben a los verdaderos cristianos por su rectitud y respeto a la ley. (Ro 13:3.) Cuando se hace patente a los observadores que la conducta excelente de los cristianos obedece a que son siervos devotos de Jehov\u00e1, la alabanza que les prodigan recae sobre Jehov\u00e1 y su Hijo, de quienes son disc\u00ed\u00adpulos leales.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>En la *oraci\u00f3n se acostumbra distinguir la alabanza, la petici\u00f3n y la *acci\u00f3n de gracias. En realidad, en la Biblia se hallan con frecuencia la alabanza y la acci\u00f3n de gracias en un mismo movimiento del alma, y en el plan literario, en los mismos textos. En efecto, *Dios se revela digno de alabanza por todos sus beneficios para con el hombre. Entonces la alabanza resulta con toda naturalidad agradecimiento y *bendici\u00f3n; los paralelos son numerosos (Sal 35,18; 69,31; 109,30; Esd 3,11). La alabanza y la acci\u00f3n de gracias suscitan las mismas manifestaciones exteriores de *gozo, sobre todo en el *culto; una y otra dan *gloria a Dios (Is 42,12; Sal 22,24; 50,23; IPar 16,4; Lc 17,15-18; Act 11,18; Flp 1,11; Ef 1,6.12.14) confesando sus grandezas. Sin embargo, en la medida en que los textos y el vocabulario invitan a hacer una distinci\u00f3n, se puede decir que la alabanza atiende a la persona de Dios m\u00e1s que a sus dones; es m\u00e1s teoc\u00e9ntrica, est\u00e1 m\u00e1s perdida en Dios, m\u00e1s pr\u00f3xima a la *adoraci\u00e9n, en la v\u00ed\u00ada del \u00e9xtasis. Los himnos de alabanza se destacan generalmente de un contexto preciso y cantan a Dios porque es Dios.<\/p>\n<p>I. EL DIOS DE LA ALABANZA. Los c\u00e1nticos de alabanza, nacidos en un arranque de entusiasmo, multiplican las palabras para tratar de describir a Dios y sus grandezas. Cantan la bondad de Yahveh, su justicia (Sal 145,6s), su salvaci\u00f3n (Sal 71-15), su \u00f1auxilio (ISa 2,1), su amor y su fidelidad (Sal 89,2; 117,2), su gloria (l\u00ed\u00ada 15,21), su fortaleza (Sal 29,4), su maravilloso designio (Is 25,1), sus juicios liberadores (Sal 146,7); todo esto resplandeciendo en las maravillas de Yahveh (Sal 96,3), en sus altas gestas, en sus proezas (Sal 105, 1; 106,2), en todas sus *obras (Sal 92,5s), comprendidos los *milagros de Cristo (Lc 19,37).<\/p>\n<p>De las obras se asciende al autor. \u00abGrande es Yahveh y altamente loable\u00bb (Sal 145,3). \u00ab\u00c2\u00a1Yahveh, Dios m\u00ed\u00ado, t\u00fa eres tan grande, vestido de fasto y de esplendor!\u00bb (Sal 104,1; cf. 2Sa 7,22, Jdt 16,13). Los himnos cantan el gran *nombre de Dios (Sal 34,4; 145,2; 1s 25,1). Alabar a Dios es exaltarlo, magnificarlo (Lc 1,46; Act 10,46), es reconocer su superioridad \u00fanica, ya que es el que habita en lo m\u00e1s alto de los *cielos (Lc 2,14), puesto que es el *santo. La alabanza brota de la conciencia exultante por esta santidad de Dios (Sal 30.5 = 97,12; 99,5; 105,3 cf. Is 6,3); y esta exultaci\u00f3n muy pura y muy religiosa une profundamente con Dios.<\/p>\n<p>II. LOS COMPONENTES DE LA ALABANZA.<\/p>\n<p>1. Alabanza y confesi\u00f3n. ALABANZA\/COMPONENTES: La alabanza es ante todo *confesi\u00f3n de las grandezas de Dios. En formas variadas y numerosas, la alabanza se introduce casi siempre con una proclamaci\u00f3n solemne (cf. Is 12,4s; Jer 31,7; Sal 79,13; 89,2; 96,1ss; 105, 1s; 145,6&#8230;). Este anuncio supone un p\u00fablico pronto a vibrar y a entrar en comuni\u00f3n: es la asamblea de los *justos (Sal 22,23.26; cf. 33,1); los corazones rectos, los humildes son quienes pueden comprender la grandeza de Dios y entonar sus alabanzas (Sal 30,5; 34,3; 66,16s), pero no el insensato (Sal 92,7). La alabanza, que brota al contacto con el Dios vivo, despierta al hombre entero (Sal 57,8; 108,2-6) y lo arrastra a una renovaci\u00f3n de *vida. El hombre, para alabar a Dios, se entrega con todo su ser; la alabanza, si es verdadera, es incesante (Sal 145,1s; 146,2; Ap 4,8). Es explosi\u00f3n de vida: no son los muertos, descendidos ya al s\u00eaol, sino s\u00f3lo los vivos, los que pueden alabar a Dios (Sal 6,8; 30,10; 88,11ss; 115,17; 1s 38,18; Bar 2,17; Eclo 17,27s). El NT conserva siempre en la alabanza este puesto dominante de la *confesi\u00f3n: alabar a Dios consiste siempre en primer lugar en proclamar sus grandezas, solemne y ampliamente en torno a uno mismo (Mt 9, 31; Lc 2,38; Rom 15,9 = Sal 18,50; Heb 13,15; cf. Flp 2,11).<\/p>\n<p>2. Alabanza y canto. La alabanza nace del embeleso y de la admiraci\u00f3n en presencia de Dios. Supone un *alma dilatada y pose\u00ed\u00adda; puede expresarse en un grito, en una exclamaci6n, una ovaci\u00f3n gozosa (Sal 47,2.6; 81,2; 89,16s; 95,1&#8230;; 98,4). Dado que debe ser normalmente inteligible a la comunidad, al desarrollarse se convierte f\u00e1cilmente en canto, c\u00e1ntico, las m\u00e1s de las voces apoyado por la m\u00fasica y hasta la danza (Sal 33,2s; cf. Sal 98,6; IPar 23,5). La invitaci\u00f3n al canto es frecuente al comienzo de la alabanza (Ex 15, 21; Is 42,10; Sal 105,1&#8230;; cf. Jer 20,13). Uno de los t\u00e9rminos m\u00e1s caracteristicos y m\u00e1s ricos del vocabulario de la alabanza es el hillel del hebreo, que ordinariamente traducimos por \u00abalabar\u00bb. Con frecuencia, como en nuestros salmos laudate (p.e., Sal 100,1; 113,1), el objeto de la alabanza se indica expl\u00ed\u00adcitamente a continuaci\u00f3n del verbo (Is 38,18; Sal 69,31; JI 2,26), pero la indicaci\u00f3n no es indispensable y la alabanza puede tambi\u00e9n apoyarse \u00fanicamente en s\u00ed\u00ad misma (Sal 63,6; 113,1). Tal es el caso particularmente en la exclamaci6n Alleluia = Hallelu-Yah = Alabad a Yah(veh). El mismo NT conoce diversos t\u00e9rminos para expresar la alabanza cantada, insistiendo alternativamente en el canto (gr. aido: Ap 5,9; 14,3; 15, 3), en el contenido del himno (gr. hymneo: Mt 26,30; Act 16,25) o en el acompa\u00f1amiento musical (gr. psallo: Rom 15,9 = Sal 18,50; ICor 14,15). Sin embargo, un texto como Ef 5,19 parece poner estas diferentes voces en paralelo. Por otra parte, en los LXX se traduce las m\u00e1s veces hillel por aineo, que hallamos en el NT, sobre todo en los escritos de Lucas (Lc 2,13.20; 19,37; 24,53; Act 2,47; 3,8s).<\/p>\n<p>3. Alabanza y escatolog\u00ed\u00ada. A Israel reserva en primer lugar la Biblia la funci\u00f3n de la alabanza; consecuencia normal del hecho de que el pueblo elegido es el beneficiario de la *revelaci\u00f3n y, por consiguiente, el \u00fanico que conoce al verdadero Dios. En lo sucesivo la alabanza se ti\u00f1e poco a poco de universalismo. Tambi\u00e9n los paganos ven la gloria y el poder de Yahveh y son invitados a unir su voz a la de Israel (Sal 117,1). Los \u00absalmos del Reino\u00bb son en este sentido significativos (Sal 96,3.7s; 97,1; 98,3s). Y no s\u00f3lo todos los pueblos de la tierra son invitados a adquirir conciencia de las victorias de Dios, como la del retorno, sino que la naturaleza misma se asocia a este concierto (Is 42,10; Sal 98,8; 148; Dan 3,51-90). El universalismo prepara la escatolog\u00ed\u00ada. Esta alabanza de todos los pueblos, inaugurada al retorno del exilio, no hace sino inaugurar la gran alabanza que vendr\u00e1 a dilatarse \u00aben los siglos\u00bb. Los himnos del AT prefiguran el himno eterno del *dia de Yahveh, ya entonado y todav\u00ed\u00ada aguardado; los \u00abc\u00e1nticos nuevos\u00bb del salterio deben hallar su \u00faltima resonancia en el \u00abc\u00e1ntico nuevo\u00bb del Apocalipsis (Ap 5,9; 14,3).<\/p>\n<p>III. ALABANZA Y CULTO. La alabanza en Israel aparece en todo tiempo ligada a la liturgia, pero esta relaci\u00f3n se hace todav\u00ed\u00ada m\u00e1s real cuando, con la construcci\u00f3n del templo, el culto queda m\u00e1s fuertemente estructurado. La participaci\u00f3n del pueblo en el culto del templo era viva y jubilosa. Aqu\u00ed\u00ad sobre todo, en las *fiestas anuales y en los grandes momentos de la vida del pueblo (consagraci\u00f3n del rey, celebraci\u00f3n de una victoria, dedicaci\u00f3n del templo, etc.) se hallan todos los elementos de la alabanza: la asamblea, el entusiasmo que tratan de traducir los gritos: \u00c2\u00a1*Am\u00e9n! \u00c2\u00a1Alleluia! (IPar 16,36; Neh 8,6; cf. 5,13), los estribillos: \u00c2\u00b7Porque su amor es eterno. (Sal 136,1&#8230;; Esd 3,11), la m\u00fasica y los cantos. As\u00ed\u00ad seguramente numerosos salmos se componen por necesidades de la alabanza cultual: cantos ahora ya dispersos en nuestro salterio, pero que, sin embargo, se hallan en forma m\u00e1s caracterizada por lo menos en los tres grandes conjuntos tradicionales: el \u00abpeque\u00f1o Hallel\u00bb (Sal 113 a 118), el \u00abgran Hallel\u00bb (Sal 136), el \u00abHallel final\u00bb (Sal 146 a 150). En el templo, el canto de los salmos acompa\u00f1a particularmente a la todah, \u00absacrificio de alabanza\u00bb (cf. Lev 7,12&#8230;; 22,29s; 2Par 33,16), *sacrificio pacifico seguido de una *comida sagrada muy alegre en las dependencias del templo. En ambiente cristiano la alabanza ser\u00e1 tambi\u00e9n f\u00e1cilmente alabanza cultual. Las indicaciones de los Hechos y de las Ep\u00ed\u00adstolas (Act 2,46s; ICor 14,26; Ef 5,19) evocan las asambleas lit\u00fargicas de los primeros cristianos; igualmente la descripci\u00f3n del culto y de la alabanza celestiales en el Apocalipsis.<\/p>\n<p>IV. LA ALABANZA CRISTIANA.<\/p>\n<p>En su movimiento esencial la alabanza es la misma en uno y otro Testamento. Sin embargo, ahora ya es cristiana, primero porque es suscitada por el don de Cristo, con ocasi\u00f3n del poder redentor manifestado en Cristo. Tal es el sentido de la alabanza de los \u00ab\u00e1ngeles y de los pastores en Navidad\u00bb (Lc 2,13s.20), como de la alabanza de las multitudes despu\u00e9s de los milagros (Mc 7,36s; Lc 18,43; 19,37; Act 3,9); es incluso el sentido fundamental del Hosanna del domingo dee Ramos (cf. Mt 21,16 = Sal 8,2s), como tambi\u00e9n del c\u00e1ntico del cordero en el Apocalipsis (cf. Ap 15,3). Algunos fragmentos de himnos primitivos, conservados en las Ep\u00ed\u00adstolas, reproducen el eco de esta alabanza cristiana dirigida a Dios Padre que ha revelado ya el *misterio de la *piedad (ITim 3,16) y que har\u00e1 surgir el retorno de Cristo (ITim 6,15s); alabanza que confiesa el misterio de Cristo (Flp 2,5. . .; Col I, 15&#8230;), o el misterio de la salvaci\u00f3n (2Tim 2,11ss), viniendo as\u00ed\u00ad a ser a veces verdadera *confesi\u00f3n de la fe y de la vida cristiana (Ef S,14). La alabanza del NT, fundada en el don de Cristo, es cristiana tambi\u00e9n en cuanto que se eleva a Dios con Cristo y en \u00e9l (cf. Ef 3,21); alabanza filial a ejemplo de la propia *oraci\u00f3n de Cristo (cf. Mt 11,25); alabanza dirigida incluso directamente a Cristo en persona (Mt 21,9; Act 19,17; Heb 13,21; Ap 5,9). En todos sentidos es justo afirmar: ahora ya el Se\u00f1or Jes\u00fas es nuestra alabanza. Dilat\u00e1ndose as\u00ed\u00ad a partir de la Escritura, la alabanza deb\u00ed\u00ada ser siempre primordial en el cristianismo marcando el ritmo de la oraci\u00f3n lit\u00fargica con los alleluia y los gloria Patri, animando a las almas en oraci\u00f3n hasta invadirlas y transformarla en una pura \u00abalabanza de gloria\u00bb. -> Acci\u00f3n de gracias &#8211; Confesar &#8211; Culto &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada &#8211; Oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La Biblia est\u00e1 llena de alabanza y adoraci\u00f3n a Dios. La alabanza puede definirse como un homenaje a Dios por sus criaturas en adoraci\u00f3n a su persona y en agradecimiento por sus favores y bendiciones. Los \u00e1ngeles que sobresalen por su poder rinden su adoraci\u00f3n al Se\u00f1or (Sal. 103:20). Sus voces se elevaron en adoraci\u00f3n en el nacimiento de Cristo (Lc. 2:13\u201314), y en los d\u00edas de tribulaci\u00f3n que vendr\u00e1n, ellos unir\u00e1n sus voces para exclamar \u00abEl Cordero que fue inmolado es digno \u2026\u00bb. (Ap. 5:11, 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Israel rinde adoraci\u00f3n a Dios, especialmente en los Salmos de Alabanza (Sal. 113\u2013118). No \u00fanicamente Israel, sino todos los que sirven a Dios, el cielo y la tierra, los mares y todo lo que en ellos se mueve; en efecto, todo lo que tiene respiraci\u00f3n debe rendir alabanza al Se\u00f1or (Sal. 135:1, 2; 69:34; 150:6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Dios puede alab\u00e1rsele con instrumentos musicales y con canciones (Sal. 150:3\u20135; 104:33). Los sacrificios (Lv. 7:13), testimonios (Sal. 66:16), y oraciones (Col. 1:3) son tambi\u00e9n actividades donde la alabanza encuentra expresi\u00f3n. La alabanza puede ser p\u00fablica y tambi\u00e9n privada (Sal. 96:3); puede ser una emoci\u00f3n \u00edntima (Sal. 4:7) o una declaraci\u00f3n externa (Sal. 51:15). Se tributa a Dios por su salvaci\u00f3n (Sal. 40:10) as\u00ed como por la grandeza de sus obras maravillosas (Ap. 15:3, 4). El deber\u00eda ser alabado por sus cualidades inherentes, su majestad (Sal. 104:1) y santidad (Is. 6:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocasionalmente la alabanza tiene al hombre como su objeto, en cual caso el elogio puede ser valioso (Pr. 31:28, 31) o sin valor (Mt. 6:2). El ap\u00f3stol Pablo busc\u00f3 la gloria de Dios antes que la alabanza de los hombres (1 Ts. 2:6), aunque reconoci\u00f3 una alabanza leg\u00edtima como un tributo por un servicio cristiano distinguido (2 Co. 8:18). Tal alabanza puede llegar a ser un incentivo para una vida santa (Fil. 4:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es bueno retener la gloria debida \u00fanicamente a Dios, porque \u00e9l ha dicho \u00abEl que sacrifica alabanza me honrar\u00e1\u00bb (Sal. 50:23). Cada coraz\u00f3n creyente que medita acerca de sus obras (Sal. 77:11\u201314), que reconoce sus beneficios (Sal. 103:2), y que descansa en su don inefable (2 Co. 9:15) encontrar\u00e1 que la alabanza a Dios no es \u00fanicamente un deber, sino una delicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">ISBE<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gerald B. Stanton<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (18). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el <etiqueta id=\"#_ftn306\" name=\"_ftnref306\" title=\"\">AT los t\u00e9rminos com\u00fanmente utilizados para alabanza son <\/etiqueta><\/span><span style=' '>h&#257;lal<\/span><span lang=ES style=' '>, cuya ra\u00edz significa hacer ruido; <\/span><span style=''>y&#257;&#7695;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, que originalmente estaba relacionada con las acciones y gestos corporales que acompa\u00f1an la alabanza; y <\/span><span style=''>z&#257;mar<\/span><span lang=ES style=''>, que est\u00e1 relacionada con la m\u00fasica o el canto. En el <etiqueta id=\"#_ftn307\" name=\"_ftnref307\" title=\"\">NT <\/etiqueta><\/span><span style=''>eujaristein<\/span><span lang=ES style=''> (<etiqueta id=\"#_ftn308\" name=\"_ftnref308\" title=\"\">lit. \u2018dar gracias\u2019) es el t\u00e9rmino favorito, que sugiere en la persona que alaba, una actitud de mayor intimidad con la persona que es objeto de la alabanza que en el caso de <\/etiqueta><\/span><span style=''>eulogein<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018bendecir\u2019, que es m\u00e1s formal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La Biblia toda est\u00e1 llena de explosiones de alabanza. Surgen espont\u00e1neamente del \u201csentimiento b\u00e1sico\u201d de gozo que se\u00f1ala la vida del pueblo de Dios. Dios se complace y se deleita en las obras de su creaci\u00f3n (Gn. 1; Sal. 104.31; Pr. 8.30\u201331), y toda la creaci\u00f3n, incluyendo los \u00e1ngeles, expresa su gozo en alabanza (Job 38.4\u20137; Ap. 4.6\u201311). Tambi\u00e9n el hombre fue creado para regocijarse en las obras de Dios (Sal. 90.14\u201316) y cumple este prop\u00f3sito cuando acepta las d\u00e1divas de Dios (Ec. 8.15; 9.7; 11.9; Fil. 4.4, 8; cf. tamb. W. Eichrodt, <i>Man in the Old Testament<\/i>, 1951, pp. 35).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La llegada del reino de Dios al seno del mundo est\u00e1 enmarcada por la restauraci\u00f3n del gozo y la alabanza en el pueblo de Dios y en toda la creaci\u00f3n (Is. 9.2; Sal. 96.11\u201313; Ap. 5.9\u201314; Lc. 2.13\u201314), anticipo de lo cual ya se tiene en el ritual y el culto del templo, en el que la alabanza surge del puro gozo que despierta la presencia redentora de Dios (Dt. 27.7; Nm. 10.10; Lv. 23.40). La alabanza a Dios se rinde en la tierra por sus obras de creaci\u00f3n y redenci\u00f3n (Sal. 24; 136), siendo ella un eco en la tierra de alabanza en el cielo (Ap. 4.11; 5.9\u201310). En consecuencia, la alabanza es una marca del pueblo de Dios (1 P. 2.9; Ef. 1.3\u201314; Fil. 1.11). El rehusarse a darla es la marca de los imp\u00edos (Ro. 1.21; Ap. 16.9). El acto de alabar encierra la m\u00e1s \u00edntima comuni\u00f3n con aquel a quien se alaba. \u201cPor lo tanto la alabanza no s\u00f3lo expresa sino que completa el gozo; es su consumaci\u00f3n preestablecida \u2026 Al disponer que debemos glorificarle, Dios nos est\u00e1 invitando a gozar de \u00e9l\u201d (C. S. Lewis, <i>Reflections on the Psalms<\/i>, 1958, pp. 95).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero con frecuencia tambi\u00e9n se ordena a los hombres alabar a Dios como un deber, y evidentemente en este caso la alabanza no puede depender del estado de \u00e1nimo, de los sentimientos o las circunstancias (cf. Job 1.21). El \u201calegrarse delante de Jehov\u00e1\u201d es parte del ritual ordenado para la vida cotidiana de su pueblo (Dt. 12.7; 16.11\u201312), en que los hombres se estimulan y se exhortan mutuamente a la alabanza. Aunque hay salmos que expresan la alabanza del individuo, siempre se ha considerado que la alabanza se expresa mejor en el seno de la congregaci\u00f3n (Sal. 22.25; 34.3; 35.18), donde la alabanza no s\u00f3lo da honor y placer a Dios (Sal. 50.23), sino que tambi\u00e9n obra como testimonio de y ante el pueblo de Dios (Sal. 51.12\u201315).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los levitas eran los encargados de elaborar los complejos preparativos para la expresi\u00f3n de la alabanza en el templo. Se utilizaban salmos en la liturgia y en las procesiones sagradas con \u201cvoces de alegr\u00eda y de alabanza\u201d (Sal. 42.4). Probablemente el canto era antifonal y comprend\u00eda dos coros, o solista y coro. El baile, desde los tiempos m\u00e1s antiguos medio de expresi\u00f3n de alabanza (Ex. 15.20; 2 S. 6.14), tambi\u00e9n se utilizaba para este fin en el templo (Sal. 149.3; 150.4). El Sal. 150 proporciona una lista de instrumentos musicales que se utilizaban en la alabanza (* <span style='text-transform:uppercase'>M\u00fasica e instrumentos musicales<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los cristianos primitivos continuaron concurriendo al culto en el templo para expresar su alabanza (Lc. 24.53; Hch. 3.1). Pero al haber experimentado nueva vida en Cristo, era inevitable que dicha experiencia se expresase en nuevas formas de alabanza (Mr. 2.22). El gozo era el estado de \u00e1nimo dominante de la vida cristiana, y aunque no se describe o prescribe expl\u00edcitamente la adoraci\u00f3n y la alabanza formales que el mismo inspiraba, la raz\u00f3n es que en buena medida su pr\u00e1ctica se daba por sentado. As\u00ed como aquellos que experimentaron o fueron testigos del poder sanador y purificador de Cristo estallaban en alabanza espont\u00e1neamente (Lc. 18.43; Mr. 2.12), tambi\u00e9n en la iglesia apost\u00f3lica hay frecuentes ejemplos de tales testimonios espont\u00e1neos, que se iban manifestando a medida que los hombres comenzaban a ver y comprender el poder y la bondad de Dios en Cristo (Hch. 2.46; 3.8; 11.18; 16.25; Ef. 1.1\u201314).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Indudablemente se utilizaban los salmos para expresar la alabanza de la iglesia primitiva (Col. 3.16; cf. Mt. 26.30). Tambi\u00e9n se compusieron nuevos himnos cristianos (cf. Ap. 5.8\u201314), a los que se hace referencia en Col. 3.16; 1 Co. 14.26. Tenemos ejemplos de tal inspiraci\u00f3n hacia nuevas formas de alabanza en el *Magnificat, el *Benedictus, y el *Nunc Dimittis (Lc. 1.46\u201355, 68\u201379; 2.29\u201332). En otras partes del texto del NT hay ejemplos de la alabanza formal de la iglesia primitiva. Parece probable, por su contenido y su forma literaria, que Fil. 2.6\u201311 fue compuesto y utilizado como himno de alabanza a Cristo. Probablemente haya ecos o citas de himnos primitivos en pasajes como Ef. 5.14 y 1 Ti. 3.16. Las doxolog\u00edas en el libro de Apocalipsis (cf. Ap. 1.4\u20137; 5.9\u201314; 15.3\u20134) deben haberse empleado en el culto p\u00fablico para expresar la alabanza de la congregaci\u00f3n (cf. A. B. Macdonald, <i>Christian Worship in the Primitive Church<\/i>, 1934).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Debemos notar la \u00edntima relaci\u00f3n que existe entre la alabanza y el sacrificio. En el ritual de los sacrificios del AT hab\u00eda lugar para el sacrificio de acci\u00f3n de gracias, como as\u00ed tambi\u00e9n para el de expiaci\u00f3n (cf. Lv. 7.11\u201321). La gratitud deb\u00eda ser un motivo fundamental de la ofrenda de las primicias llevadas ante el altar (Dt. 26.1\u201311). En el ofrecimiento sincero de la alabanza hay ya un sacrificio que agrada a Dios (He. 13.15; Os. 14.2; Sal. 119.108). En la ofrenda sacerdotal que Jesucristo hizo de su propia persona est\u00e1 presente este aspecto de la acci\u00f3n de gracias (Mr. 14.22\u201323, 26; Jn. 17.1\u20132; Mt. 11.25\u201326). Por consiguiente, la vida misma del cristiano debe constituir una ofrenda de gratitud (Ro. 12.1) en cumplimiento de su sacerdocio real (Ap. 1.5\u20136; 1 P. 2.9), y el hecho de poder hacer de una manera real y verdadera una ofrenda de esta naturaleza en medio de los sufrimientos, vincula entre s\u00ed el sufrimiento y la alabanza en la vida cristiana (Fil. 2.17). La acci\u00f3n de gracias santifica no s\u00f3lo el sufrimiento sino todos los aspectos de la vida del cristiano (1 Ti. 4.4\u20135; 1 Co. 10.30\u201331; 1 Ts. 5.16\u201318). Cualquiera sea el objeto de nuestra oraci\u00f3n, ella debe incluir la alabanza (Fil. 4.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0H. Ringgren, <i>La fe de los salmistas<\/i>, 1970; H. J. Kraus, <i>Teolog\u00eda de los Salmos<\/i>, 1985; C. Westermann, \u201cAlabar\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn309\" name=\"_ftnref309\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn310\" name=\"_ftnref310\" title=\"\">t(t). I, cols. 692\u2013703; H. Schultz, H. H. Esser, \u201cAcci\u00f3n de gracias\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn311\" name=\"_ftnref311\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I. pp. 54\u201357; J. Prado, \u201cAlabanza\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn312\" name=\"_ftnref312\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 288\u2013292; J. T. Milik, <i>Diez a\u00f1os de descubrimientos en el desierto de Jud\u00e1<\/i>, 1961, pp. 142\u2013144; M. Kunz, <i>Alabanza y sabidur\u00eda<\/i>, 1974; G. von Rad, \u201cLa alabanza de Israel\u201d, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 435ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Ringgren, <i>The Faith of the Psalmists<\/i>, 1963; C. Westermann, <i>The Praise of God in the Psalms<\/i>, 1965; A. A. Anderson, <i>The Book of Psalms<\/i>, 1972, 1, pp. 31\u201336; H.-G. Link, <etiqueta id=\"#_ftn313\" name=\"_ftnref313\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 1, pp. 206\u2013215; H. Schultz, H.-H. Esser, <i>NIDNTT <\/i>3, pp. 816\u2013820.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn314\" name=\"_ftnref314\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.S.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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