{"id":784,"date":"2016-02-04T22:29:42","date_gmt":"2016-02-05T03:29:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/alba\/"},"modified":"2016-02-04T22:29:42","modified_gmt":"2016-02-05T03:29:42","slug":"alba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/alba\/","title":{"rendered":"ALBA"},"content":{"rendered":"<p>Jos 6:15 levantaron al despuntar el a, y dieron<br \/>\nPsa 119:147 me anticip\u00e9 al a, y clam\u00e9; esper\u00e9<br \/>\nIsa 58:8 entonces nacer\u00e1 tu luz como el a, y tu<\/p>\n<hr>\n<p>Alba  (heb. sajar, \u00abamanecer\u00bb; gr. anatol\u00e9, el surgimiento de los \u00abastros\u00bb, en especial el sol [y de esta manera, \u00abeste\u00bb u \u00aboriente\u00bb]). Comienzo del d\u00ed\u00ada o amanecer (Job 38:12; Psa 119:147; Luk 1:78; etc.).  En este \u00faltimo texto el t\u00e9rmino se usa en sentido figurado de Cristo como \u00abla luz del mundo\u00bb (Joh 8:12; cf 1:9; 2Pe :19).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>auge (aujghv, 827), resplandor, brillante, como del sol, de ah\u00ed\u00ad el amanecer. Se traduce \u00abalba\u00bb en Act 20:11:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Una blanca vestimenta de lino con mangas ajustadas, que llega cerca del suelo y est\u00e1 asegurada alrededor de la cintura por una faja (enrollada). En el pasado ha sido conocida por muchos nombres: linea o tunica linea, por el materia del cual est\u00e1 hecho; poderis, tunica talaris, o simplemente talaris, por el hecho de que llega la los pies (tali, tobillos), camisia, por el parecido de la prenda a una camisa; alba, (blanca), por su color; y finalmente, alba Romana, este \u00faltimo aparentemente en contraposici\u00f3n con la t\u00fanicas m\u00e1s cortas que gustaban fuera de Roma (cf. Jaff\u00e9-L\u00f6wenfeld, \u00abRegesta\u00bb, 2295). De ellos casi solamente el nombre alba sobrevive. Otro uso de la palabra alba, com\u00fanmente en el plural alb\u00e6 (vestidos), aparece en escritores medievales. Se refiere a las vestimentas blancas que usan los nuevos bautizados en S\u00e1bado Santo y llevan puestas hasta el Segundo Domingo de Pascua (Domingo Inferior), el que consecuentemente es conocido como dominica in albis (deponendis), el domingo de (despojarse de) las vestimentas blancas. Esta t\u00fanica, sin embargo, v\u00e1 a ser m\u00e1s convenientemente tratada bajo el t\u00e9rmino \u201cCrismal\u201d. Por los usos mencionados, ambos, Domingo Inferior y Domingo de la Trinidad, junto con los d\u00edas precedentes parece que han sido a veces llamados Alb\u00e6. Posiblemente el nombre de nuestro Peque\u00f1o Domingo, el Domingo despu\u00e9s de los bautismos de Pentecost\u00e9s, podr\u00eda derivar de una pr\u00e1ctica similar. En este art\u00edculo trataremos sobre el or\u00edgen, simbolismo, uso, forma, ornamentaci\u00f3n, material y color del alba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es impopsible hablar con certeza acerca del origen de esta vestimenta. Liturgistas medievales e.g. Ruperto de Deutz, eran favorables a la opini\u00f3n que las vestimentas Cristianas en general eran derivadas de las del sacerdocio Jud\u00edo, y que el alba en particular representa el Kethonet, una blanca t\u00fanica de lino sobre la cual leemos en el Exodo, xxviii, 39. Pero una t\u00fanica blanca tambi\u00e9n form\u00f3 parte del atuendo ordinario tanto de Romanos como Griegos bajo el Imperio y la mayor\u00eda de las autoridades modernas, e.g. Duchesne y Braun, piensan innecesario buscar m\u00e1s el origen de nuestra alba. Esta opini\u00f3n es confirmada, primero, por el hecho de que en las escenas Eucar\u00edsticas de los frescos de las catacumbas (e.g. aquellos indicado por Monse\u00f1or Wilpert en su \u201cFractio Panis\u201d) la t\u00fanica blanca de abajo, no siempre se observa; y, segundo, por el silencio de lo primeros escritores  Cristianos bajo circunstancias que nos llevan a esperar alguna alusi\u00f3n a la relaci\u00f3n entre las vestimentas Jud\u00edas y Cristianas, si alguna se hubiera reconocido (cf. Hieron., \u00abAd Fabiolam\u00bb Ep. 64, P.L., XXII, 607). El hecho de que una blanca t\u00fanica de lino fuera tambi\u00e9n una caracter\u00edstica com\u00fan del atav\u00edo secular hace dif\u00edcil determinar la \u00e9poca a la que debemos asignar la introducci\u00f3n de nuestra presente alba como un atuendo distintivamente lit\u00fargico. La palabra alba, en verdad, no nos encuentra infrecuentemente en conexi\u00f3n con las vestimentas eclesi\u00e1sticas de los primeros siete siglo, pero no podemos arg\u00fcir con toda seguridad la identidad de la cosa con la identidad del nombre. Por el contrario, cuando encontramos menciones de un alba en la \u00abExpositio Miss\u00e6: \u00abde San German de Par\u00eds (f. 576), o en los c\u00e1nones del Cuarto S\u00ednodo de Toledo (663), parece claro que la vestimenta apuntada era de la naturalea de una dalm\u00e1tica. Por tanto solamente podemos decir que las palabras de llamado Cuarto S\u00ednodo de Cartago (c. 398), \u00abut diaconus tempore oblationis tantum vel lectionis alb\u00e2 utatur,\u00bb se pueden o no referir a una vestimenta semejante a nuestra alba. La escasa evidencia disponible ha sido cuidadosamente discutida por Braun (Priesterlichen Gew\u00e4nder, 24), y concluye que en los primeros siglos alguna clase de t\u00fanica blanca especial, era generalmente usada por los sacerdotes debajo de la casulla, y que con el transcurso del tiempo ella comenz\u00f3 a ser considerada como lit\u00fargica. Una oraci\u00f3n mencionando \u201cla t\u00fanica de la castidad\u201d, que es asignada al sacerdote en el Misal Stowe, ayuda a confirmar esta opini\u00f3n, y una confirmaci\u00f3n similar se puede conformar de las figuras de los mosaicos de Ravena, aunque no podemos asegurar que estos \u00faltimos nos hayan sido preservados inalterados. Antes del tiempo de Rabano Mauro, quien escribi\u00f3 su \u00abDe Clericorum Institutione\u00bb en 818, el alba hab\u00edase convertido en una parte integra del atuendo sacramental del sacerdote. Rabano la describe exhaustivamente (P. L., CVII, 306). Estaba para ser puesta despu\u00e9s del amito. Estaba hecha, dice, de lino blanco, para simbolizar la auto negaci\u00f3n y la castidad correspondiente al sacerdote. Colgaba hasta los tobillos, para recordarle que estaba obligado a practicar obras buenas hasta el final de su vida. En la actualidad el sacerdote, al ponerse el alba dice esta oraci\u00f3n: \u201cPurif\u00edcame, Oh Se\u00f1or, de toda mancha, y limpia mi coraz\u00f3n, que lavado por la Sangre del Cordero pueda disfrutar los deleites eternos\u201d. El simbolismo ha cambiado, evidentemente poco desde el siglo noveno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con relaci\u00f3n al uso del alba, la pr\u00e1ctica ha variado de \u00e9poca en \u00e9poca. Hasta la mitad del siglo doce, el alba fue la vestimenta que todos los cl\u00e9rigos usaban cuando ejerc\u00edan sus funciones y Ruperto de Deutz menciona que, en grandes festivales, tanto en su propio monasterio como en Cluny, no solamente aquellos que oficiaban en el santuario, sino que todos los monjes en sus puestos usaban albas. El alba fue tambi\u00e9n usada en este per\u00edodo en todas las funciones religiosas, e.g. al darle Comuni\u00f3n a los enfernos, o cuando asist\u00edan a un s\u00ednodo. Sin embargo, desde el siglo doce, la cota o sobrepelliz ha sido gradualmente sustituida por el alba en el caso de todos lo cl\u00e9rigos salvo aquellos en grados mayores, i.e. subdi\u00e1cono, di\u00e1cono, sacerdote y obispo. En el presente el alba es poco usada fuera del momento de la Misa. En todas las otras funciones es permitido para los sacerdotes usar el sobrepelliz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nM\u00e1s all\u00e1 de alg\u00fan alargamiento o contracci\u00f3n de sus dimensiones laterales no se ha producido gran cambio en la forma del alba desde el siglo noveno. En las Edades Medias la vestimenta parece haber sido hecha para quedar bastante ajustada a la cintura, pero se ampli\u00f3 abajo de tal modo que el borde inferior, en algunos casos, med\u00eda hasta como cinco yardas, o m\u00e1s, de circunferencia. No hay duda de que en la pr\u00e1ctica era plisada y hecha colgar tolerablemente cerca de la figura. Hacia fines del siglo dieciseis nuevamente, cuando los atuendos voluminosos estaban en boga en todos lados, San Carlos Borromeo prescribi\u00f3 una circunferencia de por sobre siete yardas para el inferior del alba. Pero su regulaci\u00f3n, aunque aprobada, no puede decirse que haya sido una ley para la Iglesia en su totalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucha mayor diversidad se ha mostrado en la ornamentaci\u00f3n del alba. En los primeros tiempos encontramos el borde inferior decorado con un ribete tanto rico como profundo. Similares bordados adornaban las mu\u00f1ecas y el caputium (apertura de la cabeza), i.e. el cuello. En el siglo trece la moda de los \u201cadornos\u201d, que aparentemente se originaron en el norte de Francia, r\u00e1pidamente  se torn\u00f3 generalizada. Ellos eran parches oblongos de rico brocado, o bordados, cosidos sobre la parte inferior del alba tanto adelante como atr\u00e1s. Similares parches eran adjuntados a las mu\u00f1ecas, produciendo casi el efecto de un par de pu\u00f1os. Otro parche se cos\u00eda a menudo sobre el pecho o espalda, y a veces en ambos. Muchos nombres les fueron dados a estos adornos. los m\u00e1s comunes fueron parur\u00e6, plagul\u00e6, grammata, gemmata. Esta costumbre, aunque permaneci\u00f3 por siglos, y en Milan sobrevive hasta la actualidad, finalmente se abandona ante la introducci\u00f3n del encaje como ornamentaci\u00f3n. El uso del encaje, aunque permitido, nunca perder\u00edan el caracter de pura decoraci\u00f3n. Las Albas, con encaje llegando encima de las rodillas, no son, hablando estrictamente, en r\u00e8gle, aunque hay un decreto especial del 16 de Junio de 1893, tolerando las albas con encaje debajo del cintur\u00f3n para los c\u00e1nones en Misa, en los dias de fiesta solemne. Anteriormente un decreto de la Congregaci\u00f3n de Ritos, prohibi\u00f3 cualquier forro de color detr\u00e1s de las mangas y pu\u00f1os, o encaje con el cual se pudiera ser decorada, por un m\u00e1s reciente decreto (12 de Julio de 1892 sancion\u00f3 la pr\u00e1ctica. En cuanto a su material, el alba debe ser confeccionada de lino (tejido de lino o c\u00e1\u00f1amo): por tanto el algod\u00f3n o la lana est\u00e1n prohibidos. El color debe ahora ser blanco. Se ha generado mucha discusi\u00f3n por el frecuente hallazgo en los inventarios de albas, que aparentemente no cumplen con ninguna de estas regulaciones. No solamente leemos sobre albas azules, rojas y hasta de albas negras, sino que son frecuentemente mencionadas albas de seda, terciopelo y tejidos de oro. Ha sido sostenido que en muchos casos tales designaciones deben ser consideradas como referidas a los adornos con los que las albas eran ornamentadas; tambi\u00e9n las albas de seda, terciopelo, etc. eran probablemente t\u00fanicas o dalm\u00e1ticas. Pero hay un residuo de casos que es imposible explicar satisfactoriamente, y la prevalencia por lo menos de albas azules parece ser comprobado por las miniaturas de antiguos manuscritos. M\u00e1s a\u00fan, el uso de seda y colores en lugar de albas de lino blanco ha permanecido hasta nuestros d\u00edas en instancias aisladas, tanto en Occidente como en Oriente. Puede agregarse que, como otras vestimentas sacerdotales, el alba necesita ser bendecida antes de usarse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEscrito por Herbert Thurston.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripto por Wm Stuart French, Jr.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dedicado a la Hermana Regina Marie, MICM<br \/>\nTraducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi<br \/>\nBibliograf\u00eda<br \/>\nJ. BRAUN, Die priesterlichen Gew\u00e4nder des Abendlandes (Freiburg, 1897), 16-43. Este es el \u00fanico tratado satisfactorio que abaca todo el terreno. ROCK, The Church of our Fathers (2d ed., London. 1903), I, 347-73; DUCHESNE, Christian Worship (tr., Londres, 1903), 381; MACALISTER, Ecclesiastical Vestments (Londres, 1894); MARRIOTT, Vestiarium<br \/>\nChristianum (Londres, 1868); The Month, September, 1898, 269-77; BARBIER DE MONTAULT, Le costume et les usages eccl\u00e9siastiques, II, 231-242 (Paris, 1900); KRAUS, Real-Encyclop\u00e4die, s. v. Albe; ROHAULT DE FLEURY, La Messe (Paris, 1889), VII, 11-26; BOCK, Die liturgischen Gew\u00e4nder des Mittelalters, II, 31-50 (Bonn, 1866); HINZ, Die Schatzkammer der Marienkirche zu Danzig (Danzig, 1870); VON HEFELE, Beitr\u00e4ge, II, 167-174 (T\u00fcbingen, 1864); BRAUN, Zeitschrift f. christ. Kunst, art. Vestments of the Castle of St. Elia, XII, 352-55 (1900).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos 6:15 levantaron al despuntar el a, y dieron Psa 119:147 me anticip\u00e9 al a, y clam\u00e9; esper\u00e9 Isa 58:8 entonces nacer\u00e1 tu luz como el a, y tu Alba (heb. sajar, \u00abamanecer\u00bb; gr. anatol\u00e9, el surgimiento de los \u00abastros\u00bb, en especial el sol [y de esta manera, \u00abeste\u00bb u \u00aboriente\u00bb]). 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