{"id":7928,"date":"2016-02-05T04:14:18","date_gmt":"2016-02-05T09:14:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/castidad\/"},"modified":"2016-02-05T04:14:18","modified_gmt":"2016-02-05T09:14:18","slug":"castidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/castidad\/","title":{"rendered":"CASTIDAD"},"content":{"rendered":"<p>(Pureza, consagraci\u00f3n).<\/p>\n<p> Entregar al Senor los deseos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos del coraz\u00f3n: \u00abEunucos por el amor\u00bb de Mat 19:12. A la hija, si la casa es bueno, si no la casas, mejor, 1Co 7:8, 1Co 7:38.<\/p>\n<p> Se exige hasta en el deseo y en el mirar, Mat 5:27-28.<\/p>\n<p> En el matrimonio: El cuerpo no es tuyo, sino del c\u00f3nyuge. Entr\u00e9gaselo con todo tu entusiasmo y amor.<\/p>\n<p> 1Co 7:4-6.<\/p>\n<p> Los malos carecen de ella: Rom 1:29, Efe 4:19, 2Pe 2:13. y excluye del cielo, Gal 5:19-21.<\/p>\n<p> Pablo era casto, 1Co 7:8; y Jes\u00fas y Jos\u00e9 y la Virgen Mar\u00ed\u00ada, Luc 1:27, Luc 1:34 y Timoteo, y Tito.<\/p>\n<p> C\u00f3mo conseguirla: Considera que tu cuerpo es \u00abtemplo de Dios\u00bb, 1Co 6:19, 1Te 4:7. y \u00ablucha\u00bb: Mat 5:27-30, Mat 18:8-9.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Pureza. El t\u00e9rmino griego es agnos. Y se emplea en pasajes como: \u2020\u0153En todo os hab\u00e9is mostrado limpios en el asunto\u2020\u009d (2Co 7:11); \u2020\u0153&#8230;para presentaros como una virgen pura a Cristo\u2020\u009d (2Co 11:2); \u2020\u0153todo lo puro\u2020\u009d (Flp 4:8); \u2020\u0153Cons\u00e9rvate puro\u2020\u009d (1Ti 5:22); \u2020\u0153&#8230;a ser prudentes, castas\u2020\u009d (Tit 2:5). Aunque modernamente la palabra aparece como ligada exclusivamente a la limpieza en asuntos sexuales, originalmente no era as\u00ed\u00ad, sino que su sentido era m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, Originalmente la palabra significaba puro en sentido ritual, pero luego adquiri\u00f3 una connotaci\u00f3n moral: virtuoso, puro de pensamiento y de actos (1 P. 3:2; Tit. 2:5).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[366]<br \/>\n    Virtud cristiana que tiene como la regulaci\u00f3n inteligente y meritoria de la facultad procreadora del hombre. Como virtud no debe ser identificada con la continencia, el celibato, la virginidad, la pureza y cuantos t\u00e9rminos aludan a la regulaci\u00f3n de la tendencia sexual.<\/p>\n<p>     En cuanto virtud la castidad supone ejercicio sexual cuando se debe realizar, de modo que es falta de castidad el negar la satisfacci\u00f3n sexual propia de la otra parte cuando se vive en el orden recto del matrimonio; y supone continencia y privaci\u00f3n del placer sexual cuando no se puede conseguir en el recto plan matrimonial.<\/p>\n<p>    La castidad es en s\u00ed\u00ad misma natural, en cuanto gobierno del cuerpo por la inteligencia en el ser libre; y es virtud sobrenatural cuando se eleva a cumplimiento del plan de Dios en el orden de la gracia y desde la perspectiva del matrimonio en cuanto signo sensible de la gracia.<\/p>\n<p>     Por eso no est\u00e1 bien reservar el termino de continencia para el no ejercicio sexual y el \u00abcastidad perfecta\u00bb cuando se hace por motivo superior, como si el ejercicio sexual matrimonial por amor y entrega no fuera, o pudiera, ser tambi\u00e9n castidad perfecta.<\/p>\n<p>    La catequesis de la virtud de la castidad implica profundos planteamientos desde bases antropol\u00f3gicas firmes. Ello supone la necesidad de clara y oportuna informaci\u00f3n sexual, pues en la ignorancia no puede haber virtud, tampoco en lo relativo a la castidad. Pero no basta el saber para hablar de virtud. Es precisa la formaci\u00f3n de los sentimientos, la valoraci\u00f3n de la naturaleza y la claridad en la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>    (Ver Virtudes y ver Sexualidad)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Virtud humana y cristiana<\/p>\n<p>\tLa virtud de la castidad humana y cristiana indica una integraci\u00f3n de la sexualidad en una unidad interior (de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu) que se expresa en la actitud de dominio, de relaci\u00f3n respetuosa y de donaci\u00f3n, de autoeducaci\u00f3n del amor. Es, pues, la virtud que, en el contexto de la templanza, valora la sexualidad humana insert\u00e1ndola en el proyecto divino de maduraci\u00f3n interpersonal (cfr. Santo Tom\u00e1s, II-II, q.151, a.1-2).<\/p>\n<p>\tEl cristiano se ha \u00abrevestido de Cristo\u00bb (Gal 3,27) y es \u00abtemplo del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (1Cor 6,19). Existe, pues, \u00abintegridad de la persona y integridad del don\u00bb (CEC 2337), que se concreta, con la ayuda de la gracia, en el dominio de s\u00ed\u00ad, en la templanza, en la verdadera amistad.<\/p>\n<p>\tDon de Dios y colaboraci\u00f3n humana<\/p>\n<p>\tA la luz de la fe y en la perspectiva de la esperanza y caridad, la castidad es don de Dios, que orienta la sexualidad (el ser hombre o mujer) hacia el amor aut\u00e9ntico. Entonces la afectividad se hace relaci\u00f3n interpersonal leal y respetuosa. Por ser virtud y don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la castidad es donaci\u00f3n de la persona tal como es, en armon\u00ed\u00ada de valores. La redenci\u00f3n de Cristo hace posible la superaci\u00f3n de las debilidades humanas. Entonces la castidad es energ\u00ed\u00ada espiritual que libera el amor del ego\u00ed\u00adsmo y comunica el gozo de vivir el don de Dios por encima de toda esclavitud ego\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>\tSeg\u00fan el estado de vida<\/p>\n<p>\tEsta realidad humano-cristiana se vive seg\u00fan los diversos estados de vida antes del matrimonio (como respeto a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s), en la matrimonio (como fidelidad y entrega mutua) y en la virginidad evang\u00e9lica o consagrada (como signo fuerte de la virginidad de Cristo y de la Iglesia).<\/p>\n<p>\tMedios para ser fieles a la castidad<\/p>\n<p>\tDebido a la situaci\u00f3n humana despu\u00e9s del pecado original, la virtud de la castidad necesita la colaboraci\u00f3n de la persona especialmente por medio de la oraci\u00f3n, los sacramentos, la devoci\u00f3n mariana, el dominio de s\u00ed\u00ad, el equilibrio de los componentes del propio car\u00e1cter, el esp\u00ed\u00adritu de sacrificio, la alegr\u00ed\u00ada del coraz\u00f3n, la actitud de servicio, la prudencia y la vigilancia, el pudor y la modestia, la amistad sana y la fraternidad. El pecado contra la castidad es el uso de la sexualidad en contra del proyecto divino de la donaci\u00f3n y del verdadero amor.<\/p>\n<p>\tDimensi\u00f3n misionera<\/p>\n<p>\tEn la vida apost\u00f3lica, la castidad se convierte en disponibilidad misionera y celo apost\u00f3lico, serenidad, intimidad con Cristo, servicio desinteresado, capacidad de convivencia y amistad, gozo de sentirse realizado, signo evang\u00e9lico en una sociedad hipersexualizada.<\/p>\n<p>Referencias Afectividad, homosexualidad, matrimonio, moral, sexualidad, virginidad (castidad consagrada o evang\u00e9lica).<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 2331-2400.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada R. BARBARIGA, Castidad y vocaci\u00f3n (Barcelona, Herder, 1963); M. BELLET, Realidad sexual y moral cristiana (Bilbao, Descl\u00e9e, 1973); T. GOFFI, Etica sexual cristiana (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1974); A. PIE, Vida afectiva i castedat (Barcelona, Estela, 1965). Ver m\u00e1s bibliograf\u00ed\u00ada en virginidad y otras referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. castidad en el AT y en general. &#8211; 2. La castidad seg\u00fan Jes\u00fas en los evangelios y el NT.<\/p>\n<p>1. La castidad en el AT y en general<br \/>\nPor castidad se entiende la virtud que ordena la conducta sexual de la persona, que, en un sentido m\u00e1s amplio, se puede designar tambi\u00e9n con el nombre de continencia. Se distingue del celibato y virginidad por los que se renuncia al matrimonio temporalmente o para siempre, mientras que la castidad debe practicarse siempre, tanto en la vida matrimonial como celibataria. La castidad se puede considerar positivamente en cuanto exige determinadas acciones y la observancia de ciertas reglas o negativamente en cuanto prohibe los pecados y actitudes opuestas a ella.<\/p>\n<p>Todas las religiones han tratado de regular, de alguna manera, la conducta sexual de sus adeptos. Para las religiones monote\u00ed\u00adstas el instinto sexual forma parte de la creaci\u00f3n, por lo cual religi\u00f3n y sexo en ellas no se oponen sistem\u00e1ticamente, si bien determinadas personas por raz\u00f3n de su funci\u00f3n religiosa o de las circunstancias puedan estar obligadas a guardar castidad.<\/p>\n<p>En el Israel m\u00e1s antiguo se toleraban s\u00f3lo la prostituci\u00f3n femenina y la relaci\u00f3n sexual del se\u00f1or con su esclava (G\u00e9n 16,1-2). La prostituci\u00f3n en los templos paganos del dios cananeo Baal, en cambio, fue combatida despiadadamente por los profetas, pues era considerada apostas\u00ed\u00ada de la fe yahvista (Os 1,2; 2,4-15; 4,12-14; Jer 3,1-13; 5,7-8; Ez 16,1-58). De esta lucha implacable contra la prostituci\u00f3n o apostas\u00ed\u00ada del pueblo de Israel, a consecuencia del influjo cananeo, trae su origen la posterior prohibici\u00f3n de toda clase de prostituci\u00f3n en Israel: \u00abNo profanar\u00e1s a tu hija, prostituy\u00e9ndola; no sea que la tierra se prostituya y se llene de incestos\u00bb (Lev 19,29). Lo cual no quiere decir que no hubiera en la pr\u00e1ctica de cada d\u00ed\u00ada prostituci\u00f3n en Israel, incluso en los tiempos de Jes\u00fas, como indican los mismos evangelios.<\/p>\n<p>En el AT el adulterio estaba considerado como un pecado contra la castidad (Ex 20,14.17; Dt 5,18.21), si bien la mujer era castigada m\u00e1s severamente que el var\u00f3n (Jn 8,1-11). La observancia temporal de la castidad pod\u00ed\u00ada venir impuesta por razones cultuales (Lev 18). En los libros sapienciales se alaba la castidad dentro del matrimonio (Sap 3,13-14; 4,1; Si 26,14-15). Jos\u00e9 (G\u00e9n 39,7-23); Sara (Tob 3,14) y Susana (Dan 15,23) entre otros son puestos como ejemplo de vida casta.<\/p>\n<p>2. La castidad seg\u00fan Jes\u00fas en los evangelios y el NT<br \/>\nLa castidad es, seg\u00fan el NT, un aspecto esencial del mensaje evang\u00e9lico de Jes\u00fas, sin la cual no puede darse verdadera vida cristiana ni alcanzarse la vida eterna, aunque en los evangelios no sea puesta de relieve expl\u00ed\u00adcitamente. Esto se debe a que el valor de la castidad no est\u00e1 en s\u00ed\u00ad misma como m\u00e9todo asc\u00e9tico, como en las religiones dual\u00ed\u00adsticas que consideran el instinto sexual malo, sino que se funda en la creaci\u00f3n o voluntad de Dios, cuya practica Jes\u00fas ratifica en su predicaci\u00f3n: \u00abConoces los mandamientos: No matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio&#8230;\u00bb (Mc 10,19; cf. Mt 19,18-19; Lc 18,20). Seg\u00fan la tradici\u00f3n que se remonta a Jes\u00fas, la castidad no se reduce a la guarda meramente exterior del sexto y noveno mandamiento, sino que afecta al coraz\u00f3n, es decir, a las intenciones m\u00e1s profundas de la persona: ya en la intenci\u00f3n firme y deseo decidido de pecar se puede pecar gravemente contra la castidad (Mt 5,28; Mt 15,10-20 Mc 7,14-23; cf. tambi\u00e9n Mt 5,8; 6,22-23).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la ley jud\u00ed\u00ada, las prostitutas, como los publicanos, estaban excluidas del pueblo de Dios y la salvaci\u00f3n (Mt 21,31; Lc 7,37-39; cf., sin embargo, Heb 11,31; Sant 2,25). La diferencia entre la ley jud\u00ed\u00ada y Jes\u00fas est\u00e1 en que, si bien es cierto que Jes\u00fas no aten\u00faa la gravedad de la prostituci\u00f3n (Mc 7,21), Jes\u00fas otorga a las prostitutas arrepentidas el perd\u00f3n y no las excluye de la salvaci\u00f3n (Lc 7,47; Jn 8,10-11).<\/p>\n<p>Jes\u00fas rechaza el divorcio absolutamente, a diferencia de los rab\u00ed\u00ades de su tiempo, que lo admit\u00ed\u00adan, aunque unos, siguiendo al rab\u00ed\u00ad Sammai, exigieran razones graves y para otros, como los partidarios de Hillel, m\u00e1s liberales, bastasen motivos leves. Seg\u00fan Jes\u00fas est\u00e1 prohibido absolutamente el divorcio tanto al var\u00f3n como a la mujer, estando ambos obligados de igual manera a la guarda de la castidad (Mt 19,9\/Mc 10,11-12; Mt 11,32\/Lc 16, 18Q). Jes\u00fas como Juan Bautista condenaron absolutamente el divorcio y el adulterio (Mt 14,3-4; Mc 6,18).<\/p>\n<p>En el EvMt se encuentra una cl\u00e1usula que permite el divorcio en caso de \u00abprostituci\u00f3n\u00bb o \u00abrelaciones sexuales extramatrimoniales\u00bb (en griego ) de la mujer (5,32; 19,9). Los exegetas no est\u00e1n de acuerdo a cu\u00e1l de los dos casos se refiere el texto mateano. Si la se debiera entender en el sentido de \u00abprostituci\u00f3n\u00bb significar\u00ed\u00ada que, si despu\u00e9s de consumado el matrimonio se descubre que la mujer antes matrimonio hab\u00ed\u00ada practicado la prostituci\u00f3n, estar\u00ed\u00ada permitido al marido despedirla. Otros exegetas opinan que debe entenderse en el sentido de , es decir, \u00abadulterio\u00bb; en este caso, en la iglesia mateana se habr\u00ed\u00ada permitido el divorcio. No parece que esta cl\u00e1usula -por lo menos seg\u00fan esta segunda interpretaci\u00f3n- se remonte a Jes\u00fas, ya que invalidar\u00ed\u00ada toda su argumentaci\u00f3n anterior en el texto evang\u00e9lico (Mt 19,4-9; Mc 10,6-12). Es m\u00e1s probable que se trate de una adaptaci\u00f3n mateana de la prohibici\u00f3n de Jes\u00fas en un ambiente judeocristiano, en el que se refleja, tal vez, la discusi\u00f3n entre las escuelas de Hillel y Sammai -en el caso de que se debiera traducir por \u00abadulterio\u00bb-, o quiz\u00e1 de una aclaraci\u00f3n seg\u00fan la cual, en el caso de prostituci\u00f3n anterior al matrimonio, \u00e9ste no habr\u00ed\u00ada sido v\u00e1lido y estar\u00ed\u00ada permitido el despido de la mujer, sin contravenir la prohibici\u00f3n absoluta de Jes\u00fas acerca del divorcio. Seg\u00fan la doctrina de la Iglesia cat\u00f3lica se tratar\u00ed\u00ada en este segundo caso de una declaraci\u00f3n de nulidad del matrimonio. As\u00ed\u00ad ha entendido tambi\u00e9n P en 1Cor 7,10-11 las palabras del Se\u00f1or acerca de la prohibici\u00f3n del divorcio e indisolubilidad del matrimonio, si bien el Ap\u00f3stol a\u00f1ade una excepci\u00f3n, la llamada \u00abprivilegio paulino\u00bb, seg\u00fan el cual, si la parte no cristiana decide separarse; el c\u00f3nyuge cristiano queda libre y puede volverse a casar (v.12-16; cf. Rom 7,1-3).<\/p>\n<p>En He 24,25 se alude al adulterio del procurador F\u00e9lix y Drusila: \u00abY al hablarle P de la justicia, de la continencia y del juicio futuro, Felix, aterrorizado, le interrumpi\u00f3\u00bb. Drusila, jud\u00ed\u00ada de nacimiento, que se hab\u00ed\u00ada separado de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes y luego de Aziz, rey de Emesa, termin\u00f3 por unirse ileg\u00ed\u00adtimamente a F\u00e9lix.<\/p>\n<p>Las palabras m\u00e1s empleadas por P para referirse a las \u00abrelaciones sexuales prohibidas\u00bb son \u00abfornicaci\u00f3n\u00bb (porneia: 1 Cor 5,1; 6,13.18; 7,2; 2Cor 12,21; G\u00e1l 5,19; 1Tes 4,3), \u00abfornicar\u00bb (porn\u00e9uein: 1Cor 6,18; 10,8), \u00abprostituta\u00bb (porne: iCor 6,15.16) \u00abfornicario\u00bb (pornos: 1Cor 5,9.10.11; 6,9), mientras que los t\u00e9rminos que significan \u00abadulterio\u00bb aparecen exclusivamente en la carta a los Romanos, excepto 1 Cor 6,9, en un sentido algo abstracto, que no parecen aludir a situaciones concretas de la iglesia romana.<\/p>\n<p>De todas las comunidades fundadas por P es la comunidad de Corinto donde m\u00e1s gravemente se plantea el problema de la promiscuidad de parte de algunos miembros: \u00abTemo que en mi pr\u00f3xima visita&#8230; tenga que llorar por muchos que anteriormente pecaron y no se arrepintieron de sus actos de impureza, fornicaci\u00f3n y libertinaje\u00bb (2Cor 12,21). En este comportamiento de algunos cristianos han influido el ambiente inmoral de Corinto, gran ciudad portuaria, y una mentalidad laxa que se refleja en el eslogan c\u00ed\u00adnico \u00abtodo me est\u00e1 permitido\u00bb (1Cor 6,12). No muy lejos de Corinto se ense\u00f1aba a los visitantes la tumba del fil\u00f3sofo Di\u00f3genes el c\u00ed\u00adnico, que caracterizaba hasta cierto punto el ambiente inmoral y libertino de la ciudad. \u00abEl esp\u00ed\u00adritu inmundo\u00bb (Mt 10,1; cf. G\u00e1l 5,17-21) de la impureza es incompatible, seg\u00fan P, con el esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado que habita en los cristianos (1 Cor 6,19-20; G\u00e1l 5,16-26). Seg\u00fan el Ap\u00f3stol, la persona humana no se puede dividir dualistamente en un cuerpo del que se puede abusar y un alma a la que no afectan en absoluto las acciones impuras del cuerpo (6,12-13). El cristiano es una realidad indivisible que Cristo ha redimido y le pertenece totalmente por el bautismo: el pecado de impureza significa despojar a Cristo de sus derechos sobre la persona que peca contra la castidad (v.14-17). La fornicaci\u00f3n est\u00e1 considerada en el NT como uno de los pecados capitales m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos del mundo pagano (5,1; Ap 9,21; 14,8; 17,1-5; 18,3.9; 19,2; 21,8; 22,15). > celibato; cuerpo; virginidad.<\/p>\n<p>Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La castidad suele definirse hoy como la virtud que valora la sexualidad humana en sus significados y la inserta en el proyecto de maduraci\u00f3n interpersonal.<\/p>\n<p>Es cl\u00e1sica la definici\u00f3n de santo Tom\u00e1s: la castidad es la virtud por medio de la cual el hombre domina y regula el deseo sexual seg\u00fan las exigencias de la raz\u00f3n. Su aut\u00e9ntico objeto es el placer sexual, que hay que poner desear, distar y regular seg\u00fan un orden justo (5. Th.\u00ed\u008dI-II, q. 151, a. 1-2). En el esquema tomista, la castidad se inserta en la virtud de la templanza, entendida como valoraci\u00f3n equilibrada de las diversas tensiones, en una perspectiva global de valores.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, en el uso corriente el t\u00e9rmino castidad ha perdido casi por completo su significado y su valor positivo. En este hecho han Jugado su papel las definiciones y terminolog\u00ed\u00adas tradicionales, que no respetan la perspectiva tomista. En efecto, la definici\u00f3n que dan los manuales de moral, seg\u00fan los cuales la castidad es la virtud que regula la concupiscencia de los deleites ven\u00e9reos, daba la impresi\u00f3n negativa de hablar de renuncia y de represi\u00f3n. Adem\u00e1s, la distinci\u00f3n entre castidad pefecta (de los que se abstienen por completo del ejercicio de la sexualidad) y castidad imperfecta (de las personas casadas) pod\u00ed\u00ada mover a error haciendo pensar que la castidad de los esposos no era una verdadera y propia castidad, y que les era imposible llegar a la pefecci\u00f3n de la vida cristiana. La visi\u00f3n  actual de la sexualidad, justa y marcadamente personalista, ha llevado a ampliar el concepto de castidad y a descubrir su significado y . su valor positivo. La castidad no es menosprecio ni rechazo de la sexualidad o del placer sexual, sino fuerza interior y espiritual que libera a la sexualidad &#8211; de sus elementos negativos (ego\u00ed\u00adsmo, agresividad, atropello) y la promueve a la plenitud del amor aut\u00e9ntico. En otras palabras, es la humanizaci\u00f3n o valorizaci\u00f3n de la sexualidad como afectividad leal, comprometida, respetuosa de la situaci\u00f3n de cada uno. Es maduraci\u00f3n interpersonal afectiva en armon\u00ed\u00ada de valores.<\/p>\n<p>En sentido cristiano, la castidad es  don del Esp\u00ed\u00adritu, que madura la potencialidad sexual convirti\u00e9ndola en afectividad, en agap\u00e9, en respeto del proyecto creativo; es ayuda de gracia, que hace posible la respuesta de amor que cada uno est\u00e1 llamado a dar; es al mismo tiempo don divino y &#8211; conquista personal.<\/p>\n<p>Mientras que el elemento formal de  la castidad &#8211; es decir, la disposici\u00f3n habitual a valorar y actuar debidamente la sexualidad, seg\u00fan las exigencias del amor aut\u00e9ntico- es necesariamente igual en todos, el modo de vivirla en concreto var\u00ed\u00ada seg\u00fan los diversos estados de vida. El hombre casado debe vivir en gran parte seg\u00fan unas normas materiales distintas de las del no casado. Entre las personas no casadas existen a su vez notables diferencias, seg\u00fan se est\u00e9n preparando para el matrimonio o sean novios, o bien se trate de personas viudas o que se hayan consagrado a Dios de manera particular a trav\u00e9s del voto de continencia perpetua.<\/p>\n<p>La castidad como equilibrio psicosexual requiere el dominio de s\u00ed\u00ad, la formaci\u00f3n del car\u00e1cter y el esp\u00ed\u00adritu de sacrificio. En esta perspectiva, la vigilancia, la prudencia, la oraci\u00f3n y el recurso a los sacramentos constituven las condiciones necesarias para Una maduraci\u00f3n cristiana de la sexualidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el pecado sexual, como actuaci\u00f3n negativa de la sexualidad, tiene que considerarse en una perspectiva personalista. Su gravedad depende del desorden que introduce en la dimensi\u00f3n personal e interpersonal. Si la castidad es \u00bb autoeducaci\u00f3n en el amor\u00bb, el pecado contra la castidad es negaci\u00f3n del amor. La potencialidad sexual, en vez de realizarse en una entrega afectiva, comprometida, respetuosa del proyecto de Dios y de las situaciones personales, se utiliza en sentido negativo, en una satisfacci\u00f3n ego\u00ed\u00adsta y caprichosa.<\/p>\n<p>G. Cappelli<\/p>\n<p>Bibl.: R. Barbariga, Castidad y vocaci\u00f3n, Barcelona, Herder 1963; J. M. Perrin, La virginidad, Rialp, Madrid 1966; A. Pi\u00e9. Vida afectiva e castidad, Estela, Barcelona 1965.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La castidad, o pureza moral, era algo que concordaba con el matrimonio para los jud\u00edos en general. Esto ten\u00eda validez tambi\u00e9n para los autores del NT. Porque aunque <em>hagnos<\/em>, \u00abcasta\u00bb (\u00abpura\u00bb en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a>), se usa para referirse a una virgen (2 Co. 11:2), tambi\u00e9n se usaba para referirse a mujeres casadas (Tit. 2:5; 1 P. 3:2). Pero el adulterio y la fornicaci\u00f3n no concordaban con la castidad, y la violaci\u00f3n de la pureza moral dio mucho que hacer a la iglesia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Kenneth Grider<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (99). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\n  San Jos\u00e9  San Luis Gonzaga  Santa \u00c1gueda  Santa Luc\u00eda  Santa \u00darsula y las 11 v\u00edrgenes m\u00e1rtires<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Presentaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Como virtud<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La pr\u00e1ctica de la castidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 La pr\u00e1ctica de la castidad entre los jud\u00edos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El Cristianismo y la pr\u00e1ctica de la castidad<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Presentaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este art\u00edculo la castidad se considera como virtud; su consideraci\u00f3n como consejo evang\u00e9lico se encuentra en los art\u00edculos sobre Celibato del Clero, Continencia y Virginidad. Como voto, la castidad se trata en el art\u00edculo VOTO.\n<\/p>\n<h2>Como virtud<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La castidad es la virtud que excluye o modera la indulgencia del apetito sexual. Es una forma de la virtud de la templanza, que controla de acuerdo con la recta raz\u00f3n el deseo y el uso de aquellas cosas que aportan los mayores placeres sensuales. Las fuentes de tales deleites son la comodidad y la bebida, por medio de los cuales se conserva la vida del individuo, y la uni\u00f3n de los sexos, por medio de la cual se asegura la permanencia de la especie. La castidad, empero, se al\u00eda con la abstinencia y la sobriedad; pues, as\u00ed como por esta \u00faltima los placeres de la funci\u00f3n nutritiva se ven rectamente regulados, por la castidad el apetito procreativo es restringido adecuadamente. Al entenderse como la prohibici\u00f3n de cualquier placer carnal, la castidad se considera generalmente igual a la continencia, aunque Arist\u00f3teles, como se se\u00f1ala en el art\u00edculo CONTINENCIA, marc\u00f3 una clara distinci\u00f3n. Con la castidad se confunde a menudo la modestia, aunque \u00e9sta no es propiamente sino una circunstancia especial de la castidad o, mejor, su complemento. Pues la modestia es la cualidad de privarse delicadamente de todos los actos que ofenden al pudor, y as\u00ed se erige en defensa de la castidad. Es necesario hacer notar que la virtud en discusi\u00f3n puede ser puramente natural. Su motivaci\u00f3n podr\u00eda ser la decencia natural en el control del apetito sexual, seg\u00fan la norma de la raz\u00f3n. Este motivo brota de la dignidad de la naturaleza humana, la cual, sin su gu\u00eda racional, se degrada al nivel de las bestias. Sin embargo, consideraremos la castidad como una virtud sobrenatural. Vista as\u00ed, su motivaci\u00f3n se descubre a la luz de la fe: particularmente las palabras y el ejemplo de Jesucristo y la reverencia debida al cuerpo humano como templo del Esp\u00edritu Santo, como incorporado al cuerpo m\u00edstico del que Cristo es cabeza, como receptor de la sagrada Eucarist\u00eda, y finalmente, como destinado a compartir con el alma la gloria eterna. Considerando si la castidad excluye todo placer carnal voluntario, o permite esta gratificaci\u00f3n dentro de los l\u00edmites prescritos, puede ser absoluta o relativa. La primera ata\u00f1e a los solteros, la segunda a los que pertenecen al estado marital. Al estar prohibido saciar el apetito sexual a todos los que est\u00e1n fuera del v\u00ednculo marital, el impulso consentido entre los solteros, as\u00ed como el impulso consentido hacia algo fuera de la ley, est\u00e1 prohibido. Tal es la intensidad de la pasi\u00f3n sexual que su impulso es peligrosamente capaz de arrastrar la voluntad consigo. A\u00fan as\u00ed, cuando hay pleno consentimiento, es una ofensa grave por su propia naturaleza. Se debe observar tambi\u00e9n que este impulso se constituye, no meramente por un deseo efectivo, sino por uno voluntario e impuro. Aparte de la clasificaci\u00f3n ya citada, hay otra, que distingue entre castidad perfecta e imperfecta. La primera es la virtud de aquellos que, para entregarse sin reservas a Dios y sus intereses espirituales, deciden abstenerse perpetuamente incluso de los placeres l\u00edcitos del estado marital. Cuando esta resoluci\u00f3n la toma uno que nunca ha conocido el placer permitido en el matrimonio, la caridad perfecta se convierte en virginidad. A causa de estos dos elementos -la intenci\u00f3n elevada y la inexperiencia absoluta-, la castidad virginal se distingue como virtud especial de aquella que conlleva \u00fanicamente la abstinencia de los placeres il\u00edcitos. No es necesario que la resoluci\u00f3n que implica la virginidad se apoye en un voto, aunque en su forma m\u00e1s perfecta, la castidad virginal, como afirma santo Tom\u00e1s siguiendo a san Agust\u00edn, implica o supone un voto (Summa Theol., II-II, Q, clii, a. 3, ad 4.). La virtud especial que consideramos aqu\u00ed comprende integridad f\u00edsica. Mientras que la Iglesia solicita la integridad a aquellas que van a vestir el velo de las v\u00edrgenes consagradas, no es m\u00e1s que una cualidad accidental, y puede perderse sin detrimento de la integridad espiritual superior en la cual reside propiamente la virtud de la virginidad. La integridad es necesaria y suficiente para ganar la aureola que se dice espera a las v\u00edrgenes como especial recompensa celestial (S. Thomas, Suppl. Q. xcvi, a. 5). La castidad imperfecta es aquella propia del aquellos que no han contra\u00eddo matrimonio sin haber renunciado por ello a hacerlo, o de aquellos que est\u00e1n unidos por los lazos del leg\u00edtimo matrimonio, y finalmente que de aquellos que han sobrevivido a su c\u00f3nyuge. En el caso de estos \u00faltimos se puede tomar la resoluci\u00f3n que llevar\u00eda a la pr\u00e1ctica de la castidad que hemos definido como perfecta.\n<\/p>\n<h2>La pr\u00e1ctica de la castidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para se\u00f1alar la insostenibilidad de los argumentos presentados por McLennon, Lubbock, Morgan, Spencer y otros, acerca de un estado original de promiscuidad sexual en la humanidad, conviene referirse a la historia natural del matrimonio. Westermarck, en su \u00abHistoria del matrimonio humano\u00bb (Londres, 1891), ha demostrado claramente que muchas de las representaciones de personas viviendo promiscuamente son falsas y que esta baja condici\u00f3n no debe ser considerada como caracter\u00edstica de los salvajes, y mucho menos como evidencia de una promiscuidad original (Historia del matrimonio humano, 61 sqq.). Seg\u00fan este autor, \u00abel n\u00famero de pueblos sin civilizar entre los cuales la castidad, al menos entre las mujeres, se exhibe con honor y se protege como norma, es muy considerable\u00bb (op. cit., 66). Un hecho que no puede ser despreciado, del cual los viajeros dan infalible testimonio, es el efecto pernicioso que, por norma, tiene en los salvajes el contacto con aquellos que provienen de una civilizaci\u00f3n m\u00e1s avanzada. Seg\u00fan el doctor Nansen, \u00ablas mujeres esquimales de las mayores colonias son m\u00e1s ligeras que las de los peque\u00f1os asentamientos donde no hay europeos\u00bb (Nansen, The First Crossing of England, II, 329). Acerca de las tribus de las llanuras de adelaida al sur de Australia, Edward Stephens afirma: \u00abAquellos que se refieren a los nativos como una raza naturalmente degradada, o bien no hablan desde la experiencia, o les juzgan a partir de lo que se han convertido cuando el abuso de t\u00f3xicos y el contacto con lo m\u00e1s abyecto de la raza blanca ha comenzado su obra mort\u00edfera. Vi a los nativos y conviv\u00ed con ellos antes de que se conocieran estas inmoralidades y puedo decir sin temor que pr\u00e1cticamente toda su maldad la deben a la inmoralidad del hombre blanco y la bebida del hombre blanco\u00bb (Stephens, The Aborigines of Australia, en Jour. Roy. Soc. N. S. Wales, XXIII, 480). El profesor Vambrey observa acerca de los primitivo t\u00e1rtaros turcos: \u00abLa diferencia en materia de inmoralidad que existe entre los turcos afectados por una civilizaci\u00f3n extranjera y por las tribus que habitan las estepas es evidente a cualquiera que viva entre los turcomanos y kara kapals, pues tanto en \u00c1frica como en Asia, ciertos vicios los introducen \u00fanicamente aquellos que se llaman portadores de cultura\u00bb. (Vambrey, Die primitive Kultur des T\u00fcrktartarischen Volkes, 72). Testimonios semejantes podr\u00edan multiplicarse abundantemente\n<\/p>\n<h2>La pr\u00e1ctica de la castidad entre los jud\u00edos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de los preceptos mosaicos deben haber operado entre los antiguos jud\u00edos, para prevenir los pecados contra la castidad. La legislaci\u00f3n de Deut., xxii, 20-21, seg\u00fan la cual una esposa que ha enga\u00f1ado a su esposo, que la cre\u00eda virgen, debe ser lapidada hasta la muerte en la puerta de su padre, debe de haber apartado a las j\u00f3venes de cualquier pr\u00e1ctica impura. Asimismo, el efecto de Deut., xxii, 28-29, debi\u00f3 de ser importante. Seg\u00fan este precepto, si un hombre pecaba con una virgen \u00abdeb\u00eda entregar al padre de la doncella cincuenta siclos de plata y tomarla como esposa, pues la hab\u00eda humillado. No pod\u00eda separarla de s\u00ed en los d\u00edas de su vida\u00bb. La ley mosaica contra la prostituci\u00f3n de las mujeres jud\u00edas era severa, aunque este vicio lleg\u00f3 a Israel mediante mujeres for\u00e1neas. Hay que hacer notar que los jud\u00edos eran propensos a caer en los pecados sexuales de sus vecinos, y se observa el resultado inevitable de la poligamia, en ausencia de una obligaci\u00f3n reconocida de continencia para el var\u00f3n paralela a la impuesta a la mujer.<br \/>\nLa falta de castidad de los griegos post-hom\u00e9ricos era notoria. En este pueblo, el matrimonio no era m\u00e1s que una instituci\u00f3n para aportar al Estado soldados fuertes. A consecuencia de esto, la posici\u00f3n de la mujer se ve\u00eda m\u00e1s degradada. Escuchamos de Polibio que a veces cuatro espartanos compart\u00edan una esposa (Frag. In Scr. Vet. Nov. Coll., ed. Mai, II, 384). Los atenienses no estaban tan degradados, aunque entre ellos la esposa estaba excluida de la sociedad de su marido, que buscaba placer en compa\u00f1\u00eda de hetairas y concubinas. Las hetairai no eran parias sociales entre los atenienses. Ciertamente muchas de ellas alcanzaban la influencia de reinas. Aunque entre los romanos se estilaba un exceso de afectaci\u00f3n \u00aba lo griego\u00bb, nunca se vieron mayores abismos de depravaci\u00f3n que en los d\u00edas siguientes a la rep\u00fablica. Los griegos rodeaban sus pecados sexuales de un encanto de romance y sentimiento. Pero con los romanos, la inmoralidad, incluso las anormalidades, se mostraba descarnadamente. Esto se puede ver en las p\u00e1ginas de Juvenal, Marcial y Suetonio. Cicer\u00f3n declara p\u00fablicamente que el trato con prostitutas nunca ha sido condenado en Roma (Pro C\u00e6lio, xv) y sabemos que por normal el matrimonio se consideraba una mera relaci\u00f3n temporal. Nunca se degrad\u00f3 tanto la mujer como en Roma. En Grecia, la reclusi\u00f3n forzosa de la esposa actuaba como protecci\u00f3n moral. Las matronas romanas no ten\u00edan esta restricci\u00f3n, y muchas de \u00e9stas, pertenecientes a la clase superior, no dudaron en tiempos de Tibero a inscribirse en las listas edilicias como prostitutas comunes, para as\u00ed eludir las penas con que la ley Julia castigaba el adulterio.\n<\/p>\n<h2>El Cristianismo y la pr\u00e1ctica de la castidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el cristianismo, la castidad ha sido practicada de forma in\u00e9dita respecto de otras influencias. La moral cristiana prescribe el orden recto de las relaciones. \u00c9ste debe dirigir y controlar el modo de las relaciones referido al otro en cuerpo y alma. Entre ambos hay una oposici\u00f3n imposible de erradicar, la carne con su concupiscencia enfrentada sin freno al esp\u00edritu, ceg\u00e1ndole y apart\u00e1ndole de la b\u00fasqueda de la vida verdadera. La armon\u00eda y el orden debidos entre cuerpo y alma deben prevalecer. Pero esto supone la preeminencia y dominio del esp\u00edritu, que a su vez s\u00f3lo puede significar el castigo del cuerpo. El parentesco, tanto real como etimol\u00f3gico, entre castidad y castigo, es obvio. La castidad es necesariamente algo austero. El efecto tanto del ejemplo como de las palabras de Nuestro Salvador (Matt., xix, 11-12) se ve en la vida de tantos c\u00e9libes y v\u00edrgenes que han iluminado la historia de la Iglesia cristiana, mientras que la idea del matrimonio como signo y se\u00f1al de la inefable uni\u00f3n de Cristo con su esposa inmaculada la Iglesia -una uni\u00f3n en la cual la fidelidad y el amor son mutuos- ha dado su fruto, embelleciendo este mundo con caminos de castidad conyugal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">St. THOMAS, Summa, II-II, Q. cli-clii; Cont. Gent., L. III, c. cxxxvi; LESSIUS, De Just. et jure ceterisque virt. card., L, IV, c. ii, n. 92 sq.; ESCHBACH, Disputationes Physiologico-Theologic\u00cf, Disp. v; D\u2026LLINGER, The Gentile and the Jew etc., II, Book IX; CRAISSON, De Rebus Venereis; BONAL, De Virtute Castitatis; WESTERMARCK, The History of Human Marriage, ch. iv, v, vi; GAY, The Christian Life and Virtues; II, Chastity.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHN W. MELODY.<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nTraducido por Javier Olabe<br \/>\nDedicado al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Pureza, consagraci\u00f3n). Entregar al Senor los deseos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos del coraz\u00f3n: \u00abEunucos por el amor\u00bb de Mat 19:12. A la hija, si la casa es bueno, si no la casas, mejor, 1Co 7:8, 1Co 7:38. Se exige hasta en el deseo y en el mirar, Mat 5:27-28. En el matrimonio: El cuerpo no es tuyo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/castidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCASTIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7928","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7928"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7928\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}