{"id":7929,"date":"2016-02-05T04:14:19","date_gmt":"2016-02-05T09:14:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catolico\/"},"modified":"2016-02-05T04:14:19","modified_gmt":"2016-02-05T09:14:19","slug":"catolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catolico\/","title":{"rendered":"CATOLICO"},"content":{"rendered":"<p>(Universal).<\/p>\n<p> Miembros de la Iglesia Cat\u00f3lica que es \u00abuniversal\u00bb, no s\u00f3lo en el espacio y tiempo, sino en que acepta todos los dogmas y ensenanzas de Cristo. Ver \u00abCristianos\u00bb.<\/p>\n<p> Se llaman \u00abEp\u00ed\u00adstolas Cat\u00f3licas\u00bb las de Juan, Pedro, Santiago y Judas, porque son universales, van dirigidas a la Iglesia entera, como las enc\u00ed\u00adclicas, en contraposici\u00f3n de las de Pablo, que iban dirigidas a una comunidad, o a una persona. Ver \u00abEp\u00ed\u00adstolas\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, ABEC<\/p>\n<p>vet, Este t\u00e9rmino es de origen griego y significa \u00abuniversal\u00bb. La verdadera Iglesia de Cristo se llama cat\u00f3lica porque se extiende por todo el mundo y a todos los tiempos. La Iglesia de Roma se ha usurpado este t\u00ed\u00adtulo, aplic\u00e1ndolo sin raz\u00f3n exclusivamente a ella. \u00abLas Ep\u00ed\u00adstolas Cat\u00f3licas\u00bb son cinco, llamadas as\u00ed\u00ad porque fueron dirigidas a la Iglesia en general y no a alguna particular. Son una ep\u00ed\u00adstola de Santiago, dos de Pedro, una de Juan y una de Judas. La primera vez que el t\u00e9rmino cat\u00f3lico aplicado a la iglesia aparece en la literatura eclesi\u00e1stica es en los escritos de San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (Ep. ad Smyr. 8:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra \u00abcat\u00f3lico\u00bb (del griego kath&#8217;holon,  \u00abseg\u00fan la totalidad\u00bb) aparece por primera vez en la literatura cristiana en >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada hacia el 110 d.C.: \u00abDonde est\u00e1 presente Jesucristo, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb. Los estudiosos discuten si la palabra significa aqu\u00ed\u00ad \u00abuniversal\u00bb o \u00abverdadera\/aut\u00e9ntica\u00bb, inclin\u00e1ndose la mayor\u00ed\u00ada por lo primero; as\u00ed\u00ad como el obispo preside la Iglesia local, Jesucristo preside la Iglesia universal. El Martirio de Policarpo  (>Policarpo de Esmirna), escrito unos cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, usa la palabra en los dos sentidos: tres veces refiri\u00e9ndose a la Iglesia universal, y una refiri\u00e9ndose a la autenticidad o plenitud de la Iglesia, cuando describe a Policarpo como \u00abobispo de la Iglesia cat\u00f3lica en Esmirna\u00bb. Cirilo de Jerusal\u00e9n (+ 386) desarrolla a\u00fan m\u00e1s la idea: la Iglesia es cat\u00f3lica porque est\u00e1 extendida por todo el mundo; ense\u00f1a en plenitud todas las doctrinas que es menester conocer; somete a todos los hombres a la obediencia religiosa; es un remedio universal para el pecado, y posee todo tipo de virtudes. Los dos sentidos que m\u00e1s persisten en el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico son el de universalidad y el de ortodoxia. M\u00e1s a\u00fan, uno de los mayores argumentos de san Agust\u00ed\u00adn contra los donatistas (>Donatismo) era que estaban lejos de ser universales, puesto que ellos estaban confinados en Africa del Norte y, en cambio, los \u00abEunomianos\u00bb \u2014seguidores del obispo arriano de Capadocia, Eunomio (+ 394)\u2014 tan s\u00f3lo se encontraban en el Este. La divisi\u00f3n de las vestiduras de Cristo en el Calvario simbolizaba la expansi\u00f3n de la Iglesia por los cuatro puntos cardinales. En sus escritos, entre el 388 y el 420 d.C., Agust\u00ed\u00adn usa el nombre catholica 240  veces. La r\u00e9plica de los donatistas fue naturalmente apelar al otro sentido de \u00abcat\u00f3lico\u00bb, el de la pureza de doctrina. Los dos significados coexistieron aproximadamente durante un milenio, pero con la separaci\u00f3n de Oriente, la Iglesia latina adopt\u00f3 el nombre de \u00abcat\u00f3lica\u00bb, mientras que la de Oriente se llam\u00f3 a s\u00ed\u00ad misma \u00abortodoxa\u00bb.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca medieval se colocan las bases para una teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s profunda de la catolicidad, a lo que contribuye la expresi\u00f3n dominante de la Iglesia como una congregaci\u00f3n de fieles (congregatio fidelium),  que da pie a una concepci\u00f3n universal. As\u00ed\u00ad, en santo Tom\u00e1s de Aquino encontramos los distintos elementos para una teolog\u00ed\u00ada de la catolicidad: la tesis de la gracia de Cristo como cabeza de la Iglesia; todos son uno en \u00e9l y bajo \u00e9l, al menos potencialmente. La Iglesia es adem\u00e1s universal en tres sentidos: a diferencia de los donatistas, se encuentra en todos los lugares (cf Rom 1,8), y tiene tres partes: en la tierra, en el cielo y en el purgatorio; incluye a personas de todas las clases (cf G\u00e1l 3,28); se extiende temporalmente desde >Abel hasta la consumaci\u00f3n de los tiempos. Adem\u00e1s porque, aparte de los herejes, la \u00fanica fe cre\u00ed\u00adda por toda la Iglesia es cat\u00f3lica y se manifiesta en preceptos universales y en un culto que se celebra por todo el mundo.<\/p>\n<p>Los dos significados b\u00e1sicos de \u00abcat\u00f3lico\u00bb se encuentran en la Escritura. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas sab\u00ed\u00adan que hab\u00ed\u00adan recibido una misi\u00f3n universal (Mt 28,19; Mc 16,15; He 1,8), a pesar de que la misi\u00f3n de Jes\u00fas se hab\u00ed\u00ada limitado en gran medida a los jud\u00ed\u00ados de su tiempo (cf Mt 15,24; 10,6); preservaron diligentemente la tradici\u00f3n que hab\u00ed\u00adan recibido (cf lCor 15,3; G\u00e1l 1,6-8; 1Tim 3,15; Jds 3); reconocieron en Cristo el pl\u00e9roma  (cf Ef 1,23; 3,19; 4,13; Col 1,19; 2,9; Jn 1,16; >Cuerpo de Cristo), la plenitud de la gracia divina y el centro del universo. Dado que estamos tratando de la catolicidad en la Iglesia cuando consideramos la diversidad en la unidad, podemos ver como una expresi\u00f3n de catolicidad la diversidad de eclesiolog\u00ed\u00adas que hay dentro de la unidad del mismo Nuevo Testamento (>Eclesiolog\u00ed\u00adas neotestamentarias).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica del siglo XV aparece otro aspecto de la catolicidad, que s\u00f3lo se pondr\u00e1 de relieve sin embargo en el siglo XX; a saber, la catolicidad cualitativa, es decir, la capacidad de la Iglesia para encarnarse realmente en todas las culturas y en todas las \u00e9pocas de la historia&#8217;. Despu\u00e9s de la Reforma, la \u00abcatolicidad\u00bb se convirti\u00f3 en una de las cuatro >notas de la Iglesia.<\/p>\n<p>Los tres aspectos de la catolicidad normalmente admitidos son asumidos en el Vaticano II, pero dentro de una teolog\u00ed\u00ada de la >comuni\u00f3n. En LG 13 encontramos una visi\u00f3n global de la catolicidad: la idea, tan querida para los te\u00f3logos ortodoxos entre otros, de que la fuente de la catolicidad es la Trinidad; la universalidad de razas, naciones y culturas; la unidad en la diversidad de los miembros de la Iglesia y de las Iglesias locales de cara a la Iglesia en su conjunto; la catolicidad como algo que abarca toda la humanidad. Esta referencia final a todos los hombres lleva a la consideraci\u00f3n de las distintas categor\u00ed\u00adas de personas precisamente en su relaci\u00f3n con la Iglesia: los fieles cat\u00f3licos (LG 14); los otros cristianos (LG 15); los que no son cristianos (LG 16). El punto final del cap\u00ed\u00adtulo considera el papel de la evangelizaci\u00f3n, \u00abpara que la totalidad del mundo se integre en el pueblo de Dios, cuerpo del Se\u00f1or y templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 17).<\/p>\n<p>Desde el Vaticano II ha habido un notable inter\u00e9s en la >inculturaci\u00f3n. Se puede resumir la contribuci\u00f3n del Vaticano II con estas palabras: \u00abLa Iglesia no destruye ni rechaza, sino que considera atenta y respetuosamente, examina con esp\u00ed\u00adritu benevolente, reconoce, conserva, fomenta, cultiva, desarrolla, purifica, cura, fortalece, eleva, introduce en la vida cristiana, e incluso a veces en la liturgia, llevando a la perfecci\u00f3n en Cristo, todo lo que no est\u00e1 indisolublemente unido a la superstici\u00f3n y el error, todo lo que es bueno, justo, santo, amable y bello, ya est\u00e9 en la mente y el coraz\u00f3n de las personas, ya en su herencia espiritual, en sus habilidades, recursos, bienes temporales y espirituales, valores socioculturales, costumbres, culturas, tradiciones asc\u00e9ticas y contemplativas, artes, doctrinas y formas de comportamiento de las personas, los pueblos y las religiones. N\u00f3tese bien: \u00c2\u00a1incluso las religiones! Porque todo esto (\u00abpreciados elementos religiosos y humanos\u00bb, GS 92) es una preparaci\u00f3n para el evangelio, una gu\u00ed\u00ada hacia el verdadero Dios, una forma secreta de la presencia de Dios, una semilla oculta de la Palabra, reflejos de la verdad que alumbra a todo hombre\u00bb 18.<\/p>\n<p>La plena comprensi\u00f3n de la Catholica  reclama un esp\u00ed\u00adritu verdaderamente universalista, abierto a todo lo que sea bueno, sin excluir a nadie ni ning\u00fan valor. As\u00ed\u00ad como las diferentes lenguas sembraron la confusi\u00f3n entre la gente (cf G\u00e9n 11,1-9); as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en Pentecost\u00e9s el Esp\u00ed\u00adritu Santo condujo a personas de diferentes lenguas y culturas a una nueva unidad (cf He 2,1-11). La multiplicidad de voces ha de encontrar su unidad; la libertad, sin embargo, no debe perjudicar a la verdad. Pero todo nuevo conjunto de problemas que se le plantean a la Iglesia es una invitaci\u00f3n a profundizar en la catolicidad; es m\u00e1s, los que responden a las cuestiones cr\u00ed\u00adticas de nuestro tiempo tender\u00e1n cada vez m\u00e1s a ser los laicos y los despose\u00ed\u00addos, y no s\u00f3lo los te\u00f3logos profesionales y los pastores de la Iglesia.<\/p>\n<p>Una catolicidad desarrollada habr\u00e1 de modelarse de acuerdo con el amor trinitario, que lo abarca todo en la cruz y la resurrecci\u00f3n de Cristo. Si el Misterio ha de vivirse hacia fuera, no hay lugar para una uniformidad letal: por el contrario, ser\u00e1 menester una vida cat\u00f3lica, es decir, de unidad en la diversidad. Hay en primer lugar una universalidad basada en la diversidad de la gente: la Iglesia naci\u00f3 en la diversidad (He 2,5-11), pero se hizo una en la mente y en el coraz\u00f3n (He 4,32). En segundo lugar est\u00e1 la unidad del patrimonio: la Iglesia no s\u00f3lo tiene que apropiarse de las naciones, sino que tambi\u00e9n las naciones tienen que apropiarse de la Iglesia. Dos sorprendentes citas de Y. Congar mostrar\u00e1n lo que queremos decir: \u00abUn escritor sobre misionolog\u00ed\u00ada ha dicho que el comentario definitivo de los evangelios no podr\u00e1 escribirse hasta que China, Jap\u00f3n e India se hayan hecho cristianos\u00bb. Luego cita a C. Journet: \u00abLa expansi\u00f3n de la Iglesia revela a la Iglesia a s\u00ed\u00ad misma\u00bb. Una idea semejante puede encontrarse en B. Kloppenburg: \u00abMientras la Iglesia no se haga realmente brasile\u00f1a, los brasile\u00f1os no pertenecer\u00e1n a la Iglesia\u00bb. En tercer lugar, est\u00e1 la unidad en la diversidad en la vida y el gobierno de la Iglesia: los diferentes estados, los diferentes ministerios, oficios y carismas ponen de manifiesto la diversidad de la Iglesia, que ha de mantenerse en tensi\u00f3n saludable con la llamada a la unidad.<\/p>\n<p>Hemos estado usando la palabra \u00abcatolicidad\u00bb, que es en el fondo bastante abstracta, aun cuando se refiera a situaciones y aspectos muy concretos de la vida de la Iglesia. \u00abCatolicismo\u00bb es m\u00e1s concreta, aunque en la actualidad muy ambigua. Podemos hablar de catolicismo incluso cuando las normas de adhesi\u00f3n a la Iglesia son extremadamente imprecisas o cuando, como en situaciones de liberaci\u00f3n y de comunidades eclesiales de base, hay una gran sensibilidad ante los valores y las necesidades de la gente, si bien no siempre ante lo institucional. Podemos hablar de \u00abcatolicismo popular\u00bb si mantenemos el significado originario del adjetivo, a saber, perteneciente al pueblo. Todo el \u00e1mbito de la >religiosidad popular cristiana puede ser destructor de la plena unidad en la fe y en los sacramentos, y puede ser tambi\u00e9n manifestaci\u00f3n de la vida de un pueblo que vive intensamente su compromiso cristiano. Lo particular, lo propio de un pueblo o de una regi\u00f3n, puede ser causa de divisi\u00f3n si no se abre a los valores m\u00e1s amplios de toda la Catholica.<br \/>\nEn el movimiento ecum\u00e9nico se encuentran descripciones de las Iglesias que las clasifican en tipos \u00abcat\u00f3lico\u00bb y \u00abprotestante\u00bb, distinci\u00f3n que tiene sus ra\u00ed\u00adces en el siglo XVIII, que volvi\u00f3 a aparecer en el encuentro inicial del Consejo Mundial de las Iglesias (Amsterdam 1948) y cuyo exponente m\u00e1s conocido fue P. Tillich. Aunque el adjetivo \u00abcat\u00f3lico\u00bb puede predicarse de todas las Iglesias cristianas que profesan a Cristo y confiesan el credo, hay sin embargo determinados aspectos del catolicismo que convienen menos a determinadas Iglesias protestantes. \u00abEl t\u00e9rmino \u00abcat\u00f3lico\u00bb se predica de las Iglesias que se distinguen por su car\u00e1cter sacramental, lit\u00fargico, jer\u00e1rquico y dogm\u00e1tico, as\u00ed\u00ad como de aquellas que insisten en la continuidad con los desarrollos doctrinales e institucionales de las \u00e9pocas patr\u00ed\u00adstica y medieval\u00bb. Absolutamente central en la visi\u00f3n cat\u00f3lica es la mediaci\u00f3n hist\u00f3rica de la gracia y el mensaje de Dios a trav\u00e9s de los sacramentos y las instituciones. El catolicismo >romano a\u00f1ade a esto la comuni\u00f3n con el sumo pont\u00ed\u00adfice como un rasgo esencial de la Iglesia (LG 14). El cristianismo de tipo \u00abprotestante\u00bb pone mayor \u00e9nfasis en la iniciativa de la palabra de Dios y en la respuesta de la fe, centr\u00e1ndose en la doctrina de la \u00absola fe\u00bb y en la libertad del creyente para seguir la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, incluso al precio de enfrentarse con las autoridades eclesi\u00e1sticas. Tiende adem\u00e1s a rechazar toda pretensi\u00f3n absoluta de una realidad relativa o finita; las estructuras son consideradas como estorbos o accesorios innecesarios para la vida cristiana, caracterizada por la inmediatez de la palabra de Dios y la respuesta de la fe.<\/p>\n<p>Por otro lado, en el movimiento ecum\u00e9nico la idea de la \u00abunidad en la diversidad\u00bb goza de amplia aceptaci\u00f3n de hecho, la uniformidad se rechaz\u00f3 ya en la primera Conferencia Mundial de Fe y Constituci\u00f3n  (Lausana, 1927). Pero hay quien considera que el concepto de unidad en la diversidad est\u00e1 en crisis: algunos insisten en una unidad que se parece mucho a la uniformidad; otros subrayan tanto la diversidad que la unidad, en el sentido de una comuni\u00f3n plena, desaparece inevitablemente. Incluso la \u00abunidad en la diversidad reconciliada\u00bb de la Federaci\u00f3n Luterana Mundial (1977) presenta dificultades: las Iglesias no se ponen de acuerdo en lo relativo a la autoridad; no est\u00e1 clara la naturaleza del consenso de fe necesario para una comuni\u00f3n genuina; la relaci\u00f3n entre la estructura eclesial y el consenso de la fe es con frecuencia demasiado vaga.<\/p>\n<p>La catolicidad plantea diferentes desaf\u00ed\u00ados: los ministerios ordenados y los no ordenados tienen que colaborar; es menester fomentar los >carismas; hay que desarrollar las >Iglesias particulares sin llegar a un particularismo que vulnere la unidad; la autoridad central de la Iglesia ha de respetar las demandas y aspiraciones leg\u00ed\u00adtimas de las Iglesias locales Est\u00e1 claro que, aunque la catolicidad es un don del Esp\u00ed\u00adritu Santo hondamente arraigado en la Iglesia, sigue siendo tambi\u00e9n una tarea (cf UR 4). La catolicidad, en definitiva, s\u00f3lo quedar\u00e1 a salvo en una eclesiolog\u00ed\u00ada de la comuni\u00f3n enraizada en la eucarist\u00ed\u00ada y en la vida de los creyentes. La eclesiolog\u00ed\u00ada ortodoxa tiene especial empe\u00f1o en subrayar el car\u00e1cter central de la eucarist\u00ed\u00ada en la catolicidad, pero con la debida atenci\u00f3n a la estructura jer\u00e1rquica de las Iglesias locales. Por otro lado, deber\u00ed\u00adamos ver el resurgir de los concilios en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n de la Iglesia local y universal. Una consideraci\u00f3n completa de la teolog\u00ed\u00ada ortodoxa sobre la catolicidad tambi\u00e9n implica tener en cuenta la >sobornost.<br \/>\nEl >pluralismo teol\u00f3gico es un terreno particularmente dif\u00ed\u00adcil para el surgimiento de una expresi\u00f3n verdaderamente cat\u00f3lica o una comprensi\u00f3n adecuada a las necesidades y visiones de los pueblos en particular. La catolicidad habr\u00e1 de ser un elemento esencial en la correcta transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n aut\u00e9ntica; o, como en la famosa f\u00f3rmula de san Vicente de L\u00e9rins, hemos de creer lo que ha sido cre\u00ed\u00addo siempre, en todas partes y por todos (quod semper, quod ubique, quod ab omnibus).  En teolog\u00ed\u00ada, como en otros campos, las estructuras institucionales pueden tratar de imponer la unidad (y por desgracia tambi\u00e9n la uniformidad); pero la catolicidad seguir\u00e1 siendo siempre una actividad del Esp\u00ed\u00adritu, que act\u00faa a trav\u00e9s de la situaci\u00f3n concreta de cada Iglesia local. La catolicidad abarca a toda  la Iglesia (ecclesia universa) y  a la Iglesia en todas partes (ecclesia universalis)<br \/>\nLa Iglesia aprende siempre del pasado. Su historia ha mostrado que \u00abel catolicismo se caracteriza por una apertura radical a todas las verdades y a todos los valores. Es global y abarca todo respecto a la totalidad de la experiencia y la tradici\u00f3n cristianas, con plena conciencia teol\u00f3gica, doctrinal, espiritual, lit\u00fargica, can\u00f3nica, institucional y social de la diversidad de esta experiencia y tradici\u00f3n\u00bb. La noci\u00f3n completa de la catolicidad s\u00f3lo se alcanza junto a la de otros dones y tareas de la unidad, la santidad y la apostolicidad, dentro de una perspectiva escatol\u00f3gica. En el nuevo Catecismo  (nn 830-843) se pone bien de manifiesto la riqueza de esta noci\u00f3n.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra cat\u00f3lico (katholikos de katholou&#8212;a trav\u00e9s de todo, es decir, universal) aparece en los cl\u00e1sicos griegos, por ejemplo, en Arist\u00f3teles y Polibio, y los Padres de la Iglesia la usaron libremente en lo que podemos llamar su sentido primitivo y no eclesi\u00e1stico.  As\u00ed encontramos tales frases como \u201cla resurrecci\u00f3n cat\u00f3lica\u201d (San Justino M\u00e1rtir), \u201cla bondad cat\u00f3lica de Dios\u201d (Tertuliano), \u201clos cuatro vientos cat\u00f3licos\u201d (San Ireneo), donde podemos ahora hablar de \u201cla resurrecci\u00f3n general, \u201cla bondad universal o absoluta de Dios\u201d, \u201clos cuatro vientos principales\u201d, etc.  Parece que en este uso la palabra se opone a merikos (parcial) o idios (particular), y todav\u00eda sobrevive un ejemplo familiar de esta concepci\u00f3n en la antigua frase \u201cEp\u00edstolas Cat\u00f3licas\u201d, como aplicado a las Ep\u00edstolas de San Pedro, San Judas, etc., que fueron llamadas as\u00ed porque estaban dirigidas no a comunidades locales particulares, sino a la Iglesia completa.\n<\/p>\n<h2>Desarrollo Hist\u00f3rico del T\u00e9rmino<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La combinaci\u00f3n \u201cla Iglesia Cat\u00f3lica\u201d (he katholike ekklesia) se halla por primera vez en la carta que escribi\u00f3 San Ignacio de Antioqu\u00eda a los de Esmirna cerca del a\u00f1o 110 d.C.  La palabra dice:  \u201cDondequiera que est\u00e9 el obispo, dejen que est\u00e9 la gente, incluso como donde est\u00e9 Jes\u00fas, ah\u00ed est\u00e1 la Iglesia universal [katholike].\u201d  Sin embargo, en vista del contexto, prevalece alguna diferencia de opini\u00f3n sobre la connotaci\u00f3n precisa de la palabra en it\u00e1licas, y Kattenbusch, el profesor protestante de teolog\u00eda en Giessen, est\u00e1 preparado para interpretar la primera aparici\u00f3n de la frase en el sentido de mia mone, la \u201cuna y \u00fanica\u201d Iglesia [Das apostolische Symbolum (1900), II, 922].  Desde este tiempo en adelante hallamos el significado t\u00e9cnico de la palabra cat\u00f3lico en aumento frecuente tanto en Oriente como en Occidente, hasta que a principios del siglo IV parece que suplant\u00f3 casi completamente al significado general y primitivo.  Los ejemplos anteriores fueron recopilados por Caspari (Quellen zur Geschichte des Taufsymbols, etc., III, 149 ss.).  Muchos de ellos todav\u00eda aceptan el significado \u201cuniversal\u201d.  La referencia (c. 155) al \u201cobispo de la iglesia cat\u00f3lica en Esmirna\u201d (Carta sobre el martirio de San Policarpo, XVI), una frase que necesariamente presupone un uso m\u00e1s t\u00e9cnico de la palabra, se debe a la interpolaci\u00f3n, seg\u00fan opini\u00f3n de algunos cr\u00edticos.  Por otro lado, este sentido aparece indudablemente m\u00e1s de una vez en el Canon Muratorio (c. 180), donde, por ejemplo, se dice de ciertos escritos her\u00e9ticos que ellos \u201cno pueden ser recibidos en la Iglesia Cat\u00f3lica\u201d.  Un poco despu\u00e9s, Clemente de Alejandr\u00eda habla muy claramente.  \u201cDecimos\u201d, declara \u00e9l, \u201cque tanto en substancia como en apariencia, tanto en origen como en desarrollo, la primitiva y cat\u00f3lica Iglesia es la \u00fanica, que concuerda como lo hace en la unidad de una sola fe\u201d (Stromata, VII, XVII; P. G., IX, 552).  Por este y otros pasajes que se pueden citar, el uso t\u00e9cnico parece haber estado claramente establecido a principios del siglo III.  En este sentido la palabra implica la sana doctrina como opuesta a la herej\u00eda, y la unidad de organizaci\u00f3n como opuesta al cisma (Lightfoot, Padres Apost\u00f3licos, Parte II, vol. I, 414 ss. Y 621 ss.; II, 310-312).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, \u201ccat\u00f3lico\u201d pronto se volvi\u00f3 en muchos casos un mero apelativo&#8212;el nombre propio, en otras palabras, de la verdadera Iglesia fundada por Cristo, justo como ahora hablamos frecuentemente de la Iglesia Ortodoxa cuando nos referimos a la iglesia establecida del Imperio Ruso, sin referirnos a la etimolog\u00eda del t\u00edtulo as\u00ed usado.  Fue probablemente en este sentido que el espa\u00f1ol San Paciano (Ep. I ad Sempron.) escribe, cerca del a\u00f1o 370: \u00abChristianus mihi nonem est, catholicus cognomen\u00bb, y es digno de se\u00f1alar que en varias exposiciones latinas tempranas del Credo, principalmente el de Nicetas de Remesiana, el cual data de alrededor del 375 (ed. Burn, 1905, p. LXX), la palabra cat\u00f3lico en el Credo, aunque en ese tiempo sin duda se apareaba con las palabras Santa Iglesia, no sugiere comentario especial.   Incluso en San Cipriano de Cartago (c. 252) es dif\u00edcil determinar hasta d\u00f3nde \u00e9l usa la palabra cat\u00f3lico significativamente, y hasta donde como un mero nombre.  El t\u00edtulo, por ejemplo, de su larga obra es \u201cSobre la unidad de la Iglesia Cat\u00f3lica\u201d, y hallamos frecuentemente en sus escritos frases tales como catholica fides (Ep. XXV; ed. Hartel, II, 538); catholica unitas (Ep. XXV, p. 600); catholica regula (Ep. LXX, p. 767), etc.  La \u00fanica idea clara subyacente en todas es ortodoxia como puesta a herej\u00eda, y Kattenbusch no vacila en admitir que en Cipriano es donde primero vemos como cat\u00f3lico y romano vinieron eventualmente a ser considerados como t\u00e9rminos intercambiables.  (Cf. Harnack, Dogmengeschichte, II, 149-168.) Adem\u00e1s se debe notar que la palabra Catholica se usaba a veces substantivamente como el equivalente de ecclesia Catholica.  Un ejemplo de esto se halla en el Canon Muratorio, otro aparentemente en Tertuliano (De Praescrip, XXX), y muchos otros aparecen en una fecha posterior, particularmente entre los escritores africanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los griegos era natural que mientras \u201ccat\u00f3lico\u201d serv\u00eda como la descripci\u00f3n distintiva de la \u00fanica Iglesia, nunca se perdi\u00f3 de vista completamente el significado etimol\u00f3gico de la palabra.  As\u00ed en los \u201cDiscursos Catequ\u00e9ticos\u201d de San Cirilo de Jerusal\u00e9n\u201d (c. 347) \u00e9l insiste por un lado (Sec. 26); \u201cY si est\u00e1s viviendo en alguna ciudad, pregunta no simplemente d\u00f3nde est\u00e1 la casa del Se\u00f1or&#8212;pues las sectas de lo profano tambi\u00e9n intentan llamar casa del Se\u00f1or a sus guaridas&#8212;no meramente donde est\u00e1 la iglesia, sino d\u00f3nde est\u00e1 la Iglesia Cat\u00f3lica, pues \u00e9se es el nombre peculiar del santo cuerpo de nuestra Madre de todos.\u201d  Por otro lado, cuando se discute la palabra \u201ccat\u00f3lico\u201d, que ya aparece en su forma en el credo bautismal, San Cirilo se\u00f1ala (Sec. 23):  \u201cAhora ella (la Iglesia) es llamada cat\u00f3lica porque est\u00e1 por todo el mundo, de un lado a otro de la tierra\u201d; pero luego tendremos ocasi\u00f3n de citar este pasaje m\u00e1s en detalle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no puede haber duda que fue la lucha con los donatistas lo que primero sac\u00f3 fuera el significado teol\u00f3gico pleno del ep\u00edteto cat\u00f3lico y lo entreg\u00f3 a los escol\u00e1sticos como una posesi\u00f3n permanente.  Cuando los donatistas reclamaron representar a la \u00fanica verdadera Iglesia de Cristo, y formularon ciertas marcas de la Iglesia que profesaban encontrar en su propio cuerpo, no pod\u00eda dejar de impactar a sus oponentes ortodoxos que el t\u00edtulo cat\u00f3lico, por el cual la Iglesia de Cristo fue universalmente conocida, confrontaba un examen mucho m\u00e1s seguro y que \u00e9ste era completamente inaplicable a una secta que estaba confinada a un peque\u00f1o rinc\u00f3n del mundo.  Contrario a todos los herejes anteriores, los donatistas no se descarriaron bas\u00e1ndose en ninguna cuesti\u00f3n cristol\u00f3gica; sino que lo que estaba defectuosa era su concepci\u00f3n de la organizaci\u00f3n y disciplina eclesi\u00e1sticas.  Por lo tanto, para refutarlos San Agust\u00edn (c. 400) y San Optato (c. 370) gradualmente desarrollaron una teor\u00eda m\u00e1s o menos definida de la Iglesia y sus se\u00f1ales.   Estos doctores insistieron particularmente sobre la se\u00f1al de catolicidad, y se\u00f1alaron que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento representaban a la Iglesia como extendida sobre toda la tierra.   (Vea Turmel, \u00abHistoire de la theologie positive, 1904, I, 162-166, con las referencias dadas ah\u00ed).  Adem\u00e1s, San Agust\u00edn insisti\u00f3 sobre el consenso de los cristianos en el uso del nombre \u201ccat\u00f3lico\u201d.  \u201cLo quieran o no\u201d, dice \u00e9l, \u201clos herejes tienen que llamar cat\u00f3lica a la Iglesia Cat\u00f3lica\u201d (\u00abDe vera religione\u00bb, XII).  \u201cAunque todos los herejes quieren llamarse cat\u00f3licos, si cualquiera pregunta d\u00f3nde est\u00e1 el lugar de culto, ninguno de ellos se atrever\u00eda a se\u00f1alar su propio convent\u00edculo\u201d (Contra Epistolam quam vocant Fundamenti, IV). De los expositores posteriores de esta misma tesis el m\u00e1s famoso es San Vicente de L\u00e9rins (c. 434).  Su precepto de catolicidad es \u201clo que se ha cre\u00eddo por doquier, siempre y por todos\u201d.  \u201cEsto\u201d, a\u00f1ade \u00e9l, \u201ces la definici\u00f3n propia y verdadera de cat\u00f3lico\u201d (Commonitorium, I, II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la creencia en la \u201cSanta Iglesia\u201d fue incluida en la forma primitiva del Credo romano, la palabra cat\u00f3lico no parece haber sido a\u00f1adida al Credo dondequiera en Occidente hasta el siglo IV.  Kattenbusch cree que nuestra forma existente se hall\u00f3 primero en la \u201cExhortatio\u201d que \u00e9l atribuye a Gregorio de Eliberis (c. 360).  Sin embargo, es posible que el Credo que luego imprimi\u00f3 Dom Morin (Revue B\u00e9n\u00e9dictine, 1904, p. 3) sea de una fecha a\u00fan m\u00e1s temprana.  En cualquier caso la frase \u201cCreo en la Santa Iglesia Cat\u00f3lica\u201d aparece en la forma comentada por Nicetas de Remesiana (c. 375).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al uso moderno de esta palabra, Cat\u00f3lica Romana es la designaci\u00f3n usada en los decretos legislativos de la Inglaterra protestante, pero cat\u00f3lico es el que se usa com\u00fanmente en el continente de Europa, especialmente en los pa\u00edses latinos.  Ciertamente, los historiadores de todas las escuelas, por lo menos en obsequio a la brevedad, frecuentemente contrastan cat\u00f3lico y protestante, sin ninguna cualificaci\u00f3n.  En Inglaterra, desde mediados del siglo XVI, se han hecho protestas indignadas contra la \u201cusurpaci\u00f3n exclusiva y arrogante\u201d del nombre \u201ccat\u00f3lica\u201d por la Iglesia de Roma.  El archidi\u00e1cono protestante Philpot, quien fue condenado a muerte en 1555, se reafirm\u00f3 obstinadamente sobre este punto (vea la edici\u00f3n de sus obras publicada por la Sociedad Parker); y entre muchas controversias similares de fecha posterior se puede mencionar la que ocurri\u00f3 entre el Dr. William Bishop, luego vicario apost\u00f3lico, y el Dr. Abbot, luego obispo de Salisbury, respecto al \u201cCatholicke Deformed\u201d, la cual hizo estragos entre 1599 a 1614.  Seg\u00fan algunos, tales combinaciones como cat\u00f3lico romano, o anglo cat\u00f3lico, envuelven una contradicci\u00f3n de t\u00e9rminos.  (Vea el obispo anglicano de Carlisle en \u201cThe Hibbert Journal\u201d, enero de 1908, p. 287).  Desde aproximadamente el a\u00f1o 1580, adem\u00e1s del t\u00e9rmino papista, usado con intenciones oprobiosas, los seguidores de la antigua religi\u00f3n eran a menudo llamados \u201cromish\u201d (despectivo para romano) o cat\u00f3licos romanos.  En 1585 Sir William Harbert public\u00f3 una \u201cCarta a un Romano Alegadamente Cat\u00f3lico\u201d, y en 1587 se imprimi\u00f3 en Londres un libro italiano respecto a las diferentes doctrinas \u201cdei Protestanti vceri e Cattolici Romani\u201d; ni parece que los cat\u00f3licos siempre objetaran dicha apelaci\u00f3n, sino que a veces la usaban ellos mismos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, escritores protestantes a menudo describ\u00edan a sus oponentes simplemente como \u201ccat\u00f3licos\u201d; un ejemplo conspicuo es el \u201cPseudom\u00e1rtir\u201d del Dr. John Donne, impreso en 1610.  Adem\u00e1s, al menos en aras de la brevedad, ambas partes han discutido tales asuntos candentes como \u201cemancipaci\u00f3n cat\u00f3lica\u201d sin ning\u00fan prefijo calificativo.  En relaci\u00f3n con este asunto, debemos llamar la atenci\u00f3n a una opini\u00f3n anglicana com\u00fan representada en una obra de referencia tan popular como el \u201cDiccionario Eclesi\u00e1stico\u201d de Hook (1854), s.v. \u201cCat\u00f3lico\u201d&#8212;\u201cDejemos al miembro de la Iglesia de Inglaterra afirmar su derecho al nombre de cat\u00f3lico, puesto que es la \u00fanica persona en Inglaterra que tiene el derecho a tal nombre.  El romanista ingl\u00e9s es un cism\u00e1tico romano y no un cat\u00f3lico.\u201d  Blunt desarrolla ulteriormente la idea en su \u201cDiccionario de Sectas y Herej\u00edas\u201d (1874), donde define el t\u00e9rmino \u201ccat\u00f3licos romanos\u201d como \u201cuna secta organizada por los jesuitas a partir de las reliquias del partido mariano durante el reinado de la Reina Isabel\u201d.  Una opini\u00f3n anterior y menos extrema se halla en la obra \u201cEnsayos Cr\u00edticos e Hist\u00f3ricos\u201d de Newman, publicada por \u00e9l cuando a\u00fan era anglicano (vea N\u00fam. 9, \u201cLa Catolicidad de la Iglesia Anglicana\u201d).  La propia nota del cardenal sobre este ensayo se puede leer ventajosamente en la \u00faltima edici\u00f3n revisada.\n<\/p>\n<h2>Significado Teol\u00f3gico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed hemos estado considerando s\u00f3lo la historia y significado del adjetivo \u201ccat\u00f3lico\u201d.  Ahora vamos a su sentido teol\u00f3gico seg\u00fan ha sido enfatizado y formalizado por te\u00f3logos recientes.  Sin duda que la enumeraci\u00f3n de las cuatro \u201cse\u00f1ales\u201d precisas que distinguen a la Iglesia de las sectas es de desarrollo relativamente reciente, pero la concepci\u00f3n de algunas de tales pruebas externas, seg\u00fan se\u00f1aladas arriba, est\u00e1 basada sobre el lenguaje de San Agust\u00edn, San Optato y otros, en sus controversias con los herejes de su tiempo.  En un famoso pasaje del tratado \u201cContra Epistolam quam vocant Fundamenti\u201d de San Agust\u00edn, dirigido contra los donatistas, el santo doctor declara que adem\u00e1s de la aceptabilidad intr\u00ednseca de su doctrina \u201chay muchas otras cosas que m\u00e1s justamente me mantienen dentro del seno de la Iglesia\u201d, y luego de indicar el acuerdo en la fe entre sus miembros, o como debemos decir, su Unidad, as\u00ed como \u201cla sucesi\u00f3n de sacerdotes desde la instalaci\u00f3n de San Pedro el Ap\u00f3stol, a quien el Se\u00f1or despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n le confi\u00f3 que alimentara sus ovejas, hasta el episcopado presente\u201d, en otras palabras la cualidad que llamamos apostolicidad.  San Agust\u00edn contin\u00faa en un pasaje citado en parte previamente, \u201cPor \u00faltimo me mantiene all\u00ed el mismo nombre de cat\u00f3lico que no sin raz\u00f3n se adhiere tan fuertemente a la Iglesia en medio de las herej\u00edas que la rodean, que aunque todos los herejes de buena gana se llamaran cat\u00f3licos, a\u00fan as\u00ed si alg\u00fan extra\u00f1o les preguntara donde se realiza el servicio cat\u00f3lico, ninguno de ellos se atrever\u00eda a se\u00f1alar a su propio convent\u00edculo\u201d (Corpus Scrip. Eccles. Lat., XXV, Pt. I, 196).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue muy natural que la situaci\u00f3n creada por las controversias del siglo XVI llevara a una determinaci\u00f3n m\u00e1s exacta de estas \u201cse\u00f1ales\u201d.  Los te\u00f3logos ingleses como Stapleton (Principiorum Fidei Doctrinalium Demonstratio, Bk. IV, cc. III ss.) y Sander (De Visibili Monarchia, Bk. VIII, cap. XL) fueron los primeros en insistir sobre este aspecto de la cuesti\u00f3n entre las Iglesias, y eruditos extranjeros como Belarmino, quien se enfrasc\u00f3 en los mismos debates, f\u00e1cilmente captaron el tono de ellos.  Sander distingui\u00f3 seis prerrogativas de la Iglesia instituida por Cristo.  Stapleton reconoci\u00f3 dos atributos principales seg\u00fan aparecen en las promesas de Jesucristo&#8212;a saber, universalidad en espacio y perpetuidad en tiempo&#8212;y de \u00e9stas dedujo las otras se\u00f1ales visibles.  Belarmino, comenzando con el nombre cat\u00f3lico, enumer\u00f3 catorce otras cualidades verificadas en la historia externa de la instituci\u00f3n que reclama ese t\u00edtulo (De Conciliis, Bk. IV, cap. III).  Se debe se\u00f1alar que en todos estos variados esquemas a la universalidad de la Iglesia se le dio un lugar principal entre sus marcas.  Sin embargo, ya en el siglo XV el te\u00f3logo Juan Torquemada hab\u00eda establecido el total de las notas de la Iglesia como cuatro, y este arreglo m\u00e1s simple, basado en las palabras familiares del Credo de la Misa (Et unam, sanctam, catholicam et apostolicam Ecclesiam), eventualmente gan\u00f3 aceptaci\u00f3n universal.  Por ejemplo, fue adoptado en el\u00bbCatechismus ad Parochos\u00bb, el cual, seg\u00fan un decreto del Concilio de Trento fue redactado y publicado en 1566 con las m\u00e1s alta sanci\u00f3n oficial (vea doctrina cristiana).  En este documento autoritativo leemos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa tercera se\u00f1al de la Iglesia es que ella es cat\u00f3lica, esto es, universal; y es llamada cat\u00f3lica justamente porque como dice San Agust\u00edn, \u2018ella es difundida por el esplendor de una sola fe desde donde sale el sol hasta el ocaso\u2019.  A diferencia de las rep\u00fablicas de instituci\u00f3n humana, o los convent\u00edculos de los herejes, ella no se circunscribe a los l\u00edmites de ning\u00fan reino, ni est\u00e1 confinada a los miembros de ninguna sociedad de hombres, sino que abraza en la amplitud de su amor a toda la humanidad, ya sean b\u00e1rbaros o escitas, esclavos u hombres libres, hombres o mujeres.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En confirmaci\u00f3n de esto, se citan varios pasajes prof\u00e9ticos de la Sagrada Escritura, luego de lo cual el Catecismo prosigue:  \u201cA esta Iglesia, construida sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles y profetas (Efesios 2,20) pertenecen todos los fieles que han existido desde Ad\u00e1n hasta el d\u00eda presente, o los que existir\u00e1n en la profesi\u00f3n de la verdadera fe hasta el fin de los tiempos, todos los cuales se fundan y levantan sobre la \u00fanica piedra angular, Cristo, que los hizo a todos uno y anunci\u00f3 la paz a los de cerca y a los de lejos.  Tambi\u00e9n es llamada universal porque todos los que desean la salvaci\u00f3n eterna deben pegarse a ella y abrazarla, como los que entraron al arca para escapar al peligro del Diluvio.  Por lo tanto, \u00e9ste se debe ense\u00f1ar como el criterio m\u00e1s justo para distinguir la Iglesia verdadera de la falsa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta m\u00faltiple y algo confusa presentaci\u00f3n de la nota de catolicidad sin duda encuentra su garant\u00eda en la igualmente amplia interpretaci\u00f3n de algunos de los primeros Padres.  As\u00ed por ejemplo, San Cirilo de Jerusal\u00e9n dice:  \u201cLa Iglesia es llamada cat\u00f3lica porque est\u00e1 difundida a trav\u00e9s del mundo entero [es decir, el mundo habitable, oikoumenes] desde un extremo al otro de la tierra, y porque ella ense\u00f1a universalmente y sin cesar todas las verdades de la fe que todos los hombres deben conocer, ya sean sobre cosas visibles o invisibles, celestiales o terrenales; adem\u00e1s porque ella trae bajo el verdadero servicio del yugo de Dios a todas las razas de hombres, a los poderosos y a los humildes, a los instruidos y a los simples; y finalmente porque ella atiende y sana toda clase de pecado cometido por cuerpo o alma y porque no hay forma de virtud, ya sea de palabra u obra o en don sobrenatural de cualquier clase que sea, que ella no posea como propio.\u201d(Cateches., XVIII, 23; P. G., XXXIII, 1043).  En t\u00e9rminos similares habla San Isidoro de Sevilla (De Offic., Lb. I), entre los Padres de Occidente, y tambi\u00e9n se puede apelar sin duda a otra gran variedad de otras explicaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero de todas estas variadas interpretaciones, las cuales despu\u00e9s de todo no son consistentes entre s\u00ed, y las cuales son s\u00f3lo caracter\u00edsticas de una forma de ex\u00e9gesis que se complac\u00eda en la multiplicidad, se hace casi invariablemente prominente una concepci\u00f3n de catolicidad.  Esta es la idea de la difusi\u00f3n local real de la Iglesia, y \u00e9ste es tambi\u00e9n el aspecto sobre el que han insistido m\u00e1s los te\u00f3logos, gracias sin duda a la influencia de la controversia protestante.  Algunos maestros herejes y cism\u00e1ticos pr\u00e1cticamente se han negado a reconocer la catolicidad como un atributo esencial de la Iglesia de Cristo, y en la versi\u00f3n luterana del Credo de los Ap\u00f3stoles, por ejemplo, la palabra \u201ccat\u00f3lico\u201d (\u201cCreo en la Santa Iglesia Cat\u00f3lica) es sustituida por \u201ccristiana\u201d.  Pero en la mayor\u00eda de las profesiones de fe protestantes se ha retenido el parafraseo del original, y los representantes de estos varios matices de opini\u00f3n se esfuerzas por hallar una interpretaci\u00f3n de la frase que es de todos modos consistente con los hechos geogr\u00e1ficos e hist\u00f3ricos.  (Para \u00e9stos vea el art\u00edculo cristiandad.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda, incluyendo muchos de los te\u00f3logos anglicanos m\u00e1s antiguos (por ejemplo, Pearson sobre el Credo), han estado satisfechos con poner \u00e9nfasis en alg\u00fan matiz o forma sobre el dise\u00f1o del Fundador de la Iglesia que su Evangelio debe ser predicado por todo al ancho mundo.  Esta difusi\u00f3n de jure sirve su prop\u00f3sito lo suficiente como justificaci\u00f3n para la retenci\u00f3n de la palabra cat\u00f3lico en el Credo, pero los seguidores de esta opini\u00f3n son por necesidad llevados a aceptar que la catolicidad as\u00ed entendida no puede servir como un criterio visible por el cual se deba distinguir a la verdadera Iglesia de las sectas cism\u00e1ticas.  Estos cuerpos protestantes que no rechazan del todo la idea de \u201cnotas\u201d distintivas de la verdadera Iglesia en su mayor\u00eda recurren consecuentemente sobre la predicaci\u00f3n honesta de la palabra de Dios y la administraci\u00f3n regular de los Sacramentos como el \u00fanico criterio (Vea la \u201cConfesi\u00f3n de Augsburgo]]\u201d, Art. 7, etc.).  Pero tales notas como \u00e9stas, que pueden ser reclamadas por diferentes cuerpos religiosos con aparente igualdad de derecho, son pr\u00e1cticamente inoperantes, y, como han se\u00f1alada com\u00fanmente los controversistas cat\u00f3licos, la pregunta s\u00f3lo se resuelve con la discusi\u00f3n de la naturaleza de la Unidad de la Iglesia bajo otra forma.  Lo mismo puede decirse de esa amplia clase de maestros protestantes que ven en todas las comuniones cristianas sinceras ramas de la \u00fanica Iglesia Cat\u00f3lica con Cristo como su cabeza invisible.  Tomadas colectivamente, estas varias ramas reclaman difusi\u00f3n mundial de facto as\u00ed como de jure.  Pero claramente, aqu\u00ed de nuevo la principal pregunta en cuesti\u00f3n es en cuanto a la naturaleza de la unidad de la Iglesia, y el lector que desee proseguir con este asunto m\u00e1s profundamente debe referirse a los art\u00edculos la Iglesia y Unidad\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra \u00e9stas y otras interpretaciones prevalecientes entre protestantes desde la Reforma hasta tiempos recientes, los te\u00f3logos escol\u00e1sticos de los \u00faltimos siglos se han acostumbrada a presentar la concepci\u00f3n de la nota de catolicidad en varias proposiciones formales, de las cuales los elementos m\u00e1s esenciales son los siguientes:   La verdadera Iglesia de Cristo, como se nos revela en las profec\u00edas, en el Nuevo Testamento y en los escritos de los Padres de los primeros seis siglos, es un cuerpo que pose la prerrogativa de catolicidad, es decir, de difusi\u00f3n general, no s\u00f3lo como un asunto de derecho, sino de un hecho real.  Adem\u00e1s, esta difusi\u00f3n no es s\u00f3lo sucesiva,&#8212;es decir, que una parte del mundo tras otra a trav\u00e9s del curso de las \u00e9pocas sean tra\u00eddas en contacto con el Evangelio&#8212;pero es tal que la Iglesia debe ser descrita permanentemente como extendida a trav\u00e9s del mundo.  Adem\u00e1s, como esta difusi\u00f3n general es una propiedad que ninguna otra asociaci\u00f3n religiosa puede reclamar, estamos autorizados a decir que la catolicidad es una se\u00f1al distintiva de la verdadera Iglesia de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto se puede ver que el punto que se enfatiza es el de la difusi\u00f3n local real, y apenas se puede negar que tanto los argumentos b\u00edblicos como patr\u00edsticos aducidos por Belarmino, Thomassin, Alexander Natalis, Pierre Nicole y otros, para tomar s\u00f3lo unos cuantos nombres prominentes, proporcionan fuerte justificaci\u00f3n para la reclamaci\u00f3n.  El argumento b\u00edblico parece haber sido desarrollado primero por San Optato de Mileve contra los donatistas, y fue igualmente empleado por San Agust\u00edn cuando entr\u00f3 a la controversia unos pocos a\u00f1os despu\u00e9s.  Aduciendo una gran cantidad de pasajes de los Salmos [por ejemplo, los Salmos 2 y 122(121)], con Daniel (cap. 2), Isa\u00edas por ejemplo 54,3) y otros escritores prof\u00e9ticos, los Padres y los te\u00f3logos modernos asimismo llaman la atenci\u00f3n sobre el retrato que se presenta en ellos del Reino de Cristo el Mes\u00edas como algo difundido gloriosa y conspicuamente a trav\u00e9s del mundo, por ejemplo, \u201cLe dar\u00e9 a ustedes a los gentiles por herencia y las m\u00e1s distantes posesiones de la tierra como posesi\u00f3n\u201d, \u201cRegir\u00e1 de mar a mar\u201d, \u201cTodas las naciones le servir\u00e1n\u201d, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en combinaci\u00f3n con \u00e9stas debemos notar las instrucciones del Se\u00f1or y sus promesas: \u201cVayan y ense\u00f1en a todas las naciones\u201d, \u201cSer\u00e1n mis testigos hasta en los confines de la tierra\u201d (Hechos 1,8), o las palabras de San Pablo citando el Salmo 18, \u201c\u00a1Cierto que s\u00ed! Por toda la tierra se ha difundido su voz y hasta los confines de la tierra sus palabras.\u201d (Rom. 10,18), etc.  Pero la fuerza real del argumento descansa en la evidencia patr\u00edstica, pues tales palabras de la Escritura como las anteriores, son citadas e interpretadas, no s\u00f3lo por uno o dos, sino por un gran n\u00famero de Padres diferentes, tanto de Oriente como de Occidente, y casi siempre en tales t\u00e9rminos que son consistentes s\u00f3lo con la difusi\u00f3n real sobre regiones que para ellos representaban, moralmente hablando, el mundo entero.  Ciertamente es particularmente importante notar que en muchos de estos pasajes patr\u00edsticos, al insistir sobre la extensi\u00f3n local de la Iglesia, el escritor implica claramente que esta difusi\u00f3n es relativa y no absoluta, que ciertamente ser\u00e1 general, pero en un sentido moral, no f\u00edsico ni matem\u00e1tico.  As\u00ed San Agust\u00edn (Epist. CXCIX; P.L., XXXIII, 922, 923) explica que las naciones que no formaban parte del Imperio Romano ya se hab\u00edan unido a la Iglesia, que estaba fructificando y aumentando por todo el mundo.  Pero a\u00f1ade que siempre habr\u00e1 necesidad y espacio para que a\u00fan crezca m\u00e1s; y luego de citar a Romanos 10,14 a\u00f1ade:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor lo tanto, en esas naciones donde la Iglesia es a\u00fan desconocida, todav\u00eda tiene que hallar su lugar (in quibus ergo gentibus nondum est ecclesia, oportet ut sit), no s\u00f3lo de modo que todos los se hallen all\u00ed se conviertan en creyentes, pues es a todas las naciones que se le promete, y no a todos los hombres de todas las naciones\u2026  De otro modo, \u00bfc\u00f3mo se cumplir\u00e1 la profec\u00eda) \u2018Ustedes ser\u00e1n odiados a causa de mi nombre\u2019, a menos que entre todas las naciones haya de los que odian y de los que son odiados.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, se debe decir que entre algunos confundidos pensadores de la comuni\u00f3n anglicana, como tambi\u00e9n entre ciertos representantes de opiniones modernistas, se ha puesto en boga una interpretaci\u00f3n de la catolicidad de la Iglesia que tiene poca relaci\u00f3n con cualquier cosa que se haya visto hasta aqu\u00ed.  Comenzando con la concepci\u00f3n familiar en locuciones tales como \u201cun hombre de gustos cat\u00f3licos\u201d, denotando un hombre que excluye de sus simpat\u00edas los intereses no racionales.  Estos escritores nos podr\u00edan persuadir de que una iglesia cat\u00f3lica significa o podr\u00eda significar una iglesia dotada con comprensi\u00f3n ilimitada, es decir, que est\u00e1 preparada para dar la bienvenida y asimilar todas las opiniones honestamente sostenidas, aunque sean contradictorias.  A esto se debe contestar que la idea es absolutamente ajena a la connotaci\u00f3n de la frase Iglesia Cat\u00f3lica seg\u00fan la podemos rastrear hasta los escritos de los Padres.  Tomar un t\u00e9rmino consagrado por siglos de uso y darle un significado completamente nuevo, con el cual ni siquiera hubiesen so\u00f1ado los que lo ten\u00edan constantemente en sus labios, es decir una cosa sumamente enga\u00f1osa.  Si esta comprensi\u00f3n y elasticidad de creencia es considerada una cualidad deseable, de todos modos dejemos que adquiera un nombre nuevo propio, pero es deshonesto dar la impresi\u00f3n a los ignorantes o cr\u00e9dulos, que esta es la idea que hombres devotos de todas las \u00e9pocas han ido a tientas, y que le ha sido dejado a los pensadores de nuestro tiempo evolucionar del nombre cat\u00f3lica su significado real y verdadero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de la idea de una substancia nebulosa y absorbente que imperceptiblemente se degrada en el medio que la rodea, la concepci\u00f3n de los Padres era que la Iglesia Cat\u00f3lica fue separada de todo lo de afuera por la m\u00e1s claramente definida de las l\u00edneas.  Su funci\u00f3n principal, tambi\u00e9n podr\u00edamos decir, fue colocarse en oposici\u00f3n aguda a todos los que amenazaban su principio vital de unidad y estabilidad.  Es cierto que los escritores patr\u00edsticos a veces pueden jugar con la palabra \u201ccat\u00f3lico\u201d, y desarrollar su sugerencia etimol\u00f3gica con miras a la erudici\u00f3n o la edificaci\u00f3n, pero la \u00fanica connotaci\u00f3n sobre la que insisten, como una cuesti\u00f3n de significado serio, es la idea de la difusi\u00f3n a trav\u00e9s de todo el mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn, de hecho, en su carta a Vincencio (Ep. XCIII, en \u00abCorpus Scrip. Eccles. Lat.\u00bb, XXXIV, p. 468) protesta que \u00e9l no s\u00f3lo argumenta por el nombre.  \u201cNo afirmo\u201d declara igualmente, \u201cque la Iglesia debe extenderse a trav\u00e9s todo el mundo simplemente porque se le llama Cat\u00f3lica.  Baso mi prueba de su difusi\u00f3n en las promesas de Dios y en los or\u00e1culos de la Sagrada Escritura.   Pero el santo, al mismo tiempo deja claro que la sugerencia de que la Iglesia fue llamada \u201ccat\u00f3lica\u201d debido a que observaba todos los Mandamientos de Dios y administraba todos los Sacramentos se origin\u00f3 con los donatistas, y da a entender que esta era una opini\u00f3n con la que \u00e9l mismo no concurr\u00eda.   Una vez m\u00e1s la demostraci\u00f3n de la unidad de la Iglesia, construida sobre una base dogm\u00e1tica, es fundamental, y el lector debe remitirse al art\u00edculo la Iglesia.  El obispo anglicano de Carlisle, en un art\u00edculo publicado en el Diario Hibbert para enero de 1908, y titulado \u00abLa Iglesia Cat\u00f3lica, \u00bfqu\u00e9 es?\u00bb, Parece tener la f\u00f3rmula moderna, cat\u00f3lica = comprehensiva, a sus m\u00e1s amplios extremos.  No parece dejarse ning\u00fan principio de la cohesi\u00f3n salvo este, que la Iglesia cat\u00f3lica es la que no proh\u00edbe nada.  El obispo la concibe, al parecer, como una instituci\u00f3n que Cristo invisti\u00f3 con poder ilimitado para a\u00f1adir a su n\u00famero, pero sin poder para expulsar. Seguramente debe estar claro que el sentido com\u00fan pr\u00e1ctico se pronuncia contra tal concepci\u00f3n con no menos fuerza que las sencillas palabras de nuestro Se\u00f1or en el Evangelio o la actitud consistente de los Padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  En adici\u00f3n a las referencias dadas en el curso del art\u00edculo, vea  WILHELM Y SCANNELL, Manual de Teolog\u00eda Cat\u00f3lica (1898), II, 351-4; KRAUS, Real-Encycklopadie der christlichen Alterthumer (Friburgo, 1882), s.v. Catholicus; MAZZELLA, De Religione et Ecclesia (Roma, 1885); SCHANZ, Una Apolog\u00eda Cristiana (tr. Dublin, 1891); MOUREAU, in Dict. de theol, cath., s.v. Catholicite; BILLOT, De Sacra Traditione (Roma, 1904), 72-134; SEMERIA, Dogma, Gerarchia e Culto (Roma, 1902), 235-257; TURMEL, Histoire de theologie positive (Par\u00eds, 1906), II, 117; NEWMAN, Essays Historical and Critical, Essay ix, with note.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la opini\u00f3n protestante vea la \u00faltima (HAUCK) edici\u00f3n de HERZOG, Realencyklopadie fur protestantische Theologie und Kirche, s.v. Kirche; HARNACK, History of Dogma (tr. Londres, 1896), II; PEARSON, Exposici\u00f3n del Credo; FAIRBAIRN, Catolicismo, Romano y Anglicano (Londres, 1899).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abCatholic.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03449a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Universal). Miembros de la Iglesia Cat\u00f3lica que es \u00abuniversal\u00bb, no s\u00f3lo en el espacio y tiempo, sino en que acepta todos los dogmas y ensenanzas de Cristo. Ver \u00abCristianos\u00bb. Se llaman \u00abEp\u00ed\u00adstolas Cat\u00f3licas\u00bb las de Juan, Pedro, Santiago y Judas, porque son universales, van dirigidas a la Iglesia entera, como las enc\u00ed\u00adclicas, en contraposici\u00f3n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catolico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATOLICO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7929","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7929","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7929"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7929\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7929"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7929"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7929"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}