{"id":7967,"date":"2016-02-05T04:15:24","date_gmt":"2016-02-05T09:15:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cuaresma\/"},"modified":"2016-02-05T04:15:24","modified_gmt":"2016-02-05T09:15:24","slug":"cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cuaresma\/","title":{"rendered":"CUARESMA"},"content":{"rendered":"<p>40 dias de preparaci\u00f3n, antes del Viernes Santo yDomingo de Resurrecci\u00f3n, recordando los 40 d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p> &#8211; de Cristo ayunando: Mat 4:2, Luc 4:2.<\/p>\n<p> &#8211; El diluvio: Gen 7:17, Gen 8:6.<\/p>\n<p> &#8211; Promulgaci\u00f3n de la Ley: Exo 24:38.<\/p>\n<p> &#8211; Explorar a Canaan, Num 13:26 : (25).<\/p>\n<p> &#8211; Desaf\u00ed\u00ado del gigante Goliat, 1 Sam.17.16.<\/p>\n<p> &#8211; Viaje de El\u00ed\u00adas a Horeb, 1Re 19:8.<\/p>\n<p> &#8211; Anuncio de Jon\u00e1s a N\u00ed\u00adnive, Jo.3:4.<\/p>\n<p> &#8211; 40 a\u00f1os con el man\u00e1 en el desierto: Exo 16:35, Num.1,Exo 4:33, Sal 95:10.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[484]<br \/>\n Tiempo de cuarenta d\u00ed\u00adas penitenciales que precede a la celebraci\u00f3n de la Pascua cristiana y tiene un sentido de piadosa preparaci\u00f3n y de oraci\u00f3n. La piedad cristiana asoci\u00f3 este tiempo a los cuarenta d\u00ed\u00adas que dice el texto evang\u00e9lico que Cristo pas\u00f3 en el desierto orando y ayunando antes de su predicaci\u00f3n. (Lc. 4.2)<\/p>\n<p>    Los testimonios de los primitivos escritores sobre una preparaci\u00f3n inmediata para la Pascua se remontan al siglo II, siendo el de S. Ireneo al m\u00e1s antiguo. La idea de hacer un ayuno riguroso de cuarenta horas procede de Alejandr\u00ed\u00ada en el siglo III y la extensi\u00f3n a los cuarenta d\u00ed\u00adas de oraci\u00f3n y ayuno se encuentra prescrita en el Concilio de Nicea en el 325. Los testimonios se multiplican con Eusebio de Cesara, S. Cirilo de Jerusal\u00e9n y San Jer\u00f3nimo, que ya habla del ayuno cuaresmal hacia el 330.<\/p>\n<p>    La Edad Media conoci\u00f3 esta pr\u00e1ctica de manera universal. En el siglo XI se inici\u00f3 un tiempo previo de tres d\u00ed\u00adas para despedirse de la carne (carnaval), que no iba a poder comerse durante los cuarenta d\u00ed\u00adas (abstinencia). Luego se a\u00f1adieron algunos ritos recordatorios del sentido penitencial y del mensaje de Jes\u00fas: \u00abSi no hac\u00e9is penitencia, todos perecer\u00e9is.\u00bb (Mt. 3.2). As\u00ed\u00ad naci\u00f3 el rito de la ceniza en el llamado \u00abMi\u00e9rcoles de ceniza\u00bb.<\/p>\n<p>    El tiempo cuaresmal fue siempre propicio a la formaci\u00f3n religiosa de los cristianos, pr\u00e1ctica que se difundi\u00f3 en las regiones fieles a Roma a partir de la Reforma protestante.<\/p>\n<p>    Las conferencias cuaresmales y las catequesis penitenciales como tendencia frecuente y repetida son del siglo XIX, cuando el esp\u00ed\u00adritu de la \u00abrestauraci\u00f3n\u00bb se adue\u00f1\u00f3 de Europa despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n francesa y de las campa\u00f1as napole\u00f3nicas. Fueron respuesta a la persuasi\u00f3n de que hab\u00ed\u00ada sido la ignorancia la que trajo los males revolucionarios.<\/p>\n<p>    Es bueno mantener en la catequesis la pr\u00e1ctica de algunos per\u00ed\u00adodos de especial formaci\u00f3n cristiana y de actualizaci\u00f3n de la fe. Se debe aprovechar este tiempo penitencial de la cuaresma, sobre todo con los adultos, con conferencias, catequesis, lecturas, reuniones de formaci\u00f3n, di\u00e1logos, pr\u00e1ctica que por lo dem\u00e1s se ha extendido en las parroquias, centros de educaci\u00f3n y otras diversas instancias educativas.<\/p>\n<p>    De manera especial, la cuaresma ha tenido especial importancia en la formaci\u00f3n valores cristianos b\u00e1sicos como son la oraci\u00f3n, el sentido de la penitencia y el descubrimiento de los misterios de la Redenci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La \u00abcuaresma\u00bb de Jes\u00fas y de la Iglesia<\/p>\n<p>\tRecordando los cuarenta d\u00ed\u00adas que Jes\u00fas pas\u00f3 en el desierto, orando y haciendo penitencia, la Iglesia practica la \u00abcuaresma\u00bb con esta misma actitud, prepar\u00e1ndose para celebrar la fiesta de la Pascua o de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. El itinerario de la cuaresma es una catequesis catecumenal para preparar el bautismo o la renovaci\u00f3n de las promesas bautismales, que tendr\u00e1 lugar la noche pascual. Se vive intensamente el significado de la iniciaci\u00f3n cristiana, en un clima de exigencias catecumenales y de disciplina penitencial.<\/p>\n<p>\tCamino catecumenal de bautismo y de renovaci\u00f3n pascual<\/p>\n<p>\tDurante la cuaresma, los catec\u00famenos se preparan para el bautismo, los fieles se reconcilian con Dios y toda la comunidad se prepara para celebrar la Pascua del Se\u00f1or, pasando de las tinieblas del pecado a la luz de la nueva vida en Cristo. As\u00ed\u00ad se participa en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Durante los d\u00ed\u00adas de cuaresma ten\u00ed\u00adan lugar, en los primeros siglos, los escrutinios o ex\u00e1menes de los candidatos al bautismo, as\u00ed\u00ad como las catequesis sobre los temas fundamentales del cristianismo. Los textos lit\u00fargicos reflejan estos contenidos. La imposici\u00f3n de la ceniza al iniciar la cuaresma (mi\u00e9rcoles de ceniza) recuerda la penitencia p\u00fablica de otros tiempos, invitando ahora a la penitencia voluntaria por medio de la oraci\u00f3n, limosna y ayuno.<\/p>\n<p>\tLa cuaresma es un tiempo fuerte de renovaci\u00f3n cristiana y de revisi\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral, en el que los creyentes se disponen a escuchar la palabra de Dios con mayor fidelidad, a orar con m\u00e1s intensidad y a cambiar de vida (\u00abpenitencia\u00bb), para ser consecuentes con las gracias del Esp\u00ed\u00adritu Santo recibidas en el bautismo. En este sentido es un tiempo privilegiado de \u00abpenitencia\u00bb oraci\u00f3n, predicaci\u00f3n, sacrificio, ayuno, limosna, mejora de costumbres personales, familiares y sociales.<\/p>\n<p>\tEste camino pasa por la Semana Santa, en la que se vive la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (la \u00abPascua\u00bb), y se dirige finalmente hacia un Pentecost\u00e9s misionero, en el que el Esp\u00ed\u00adritu Santo hace misionera a toda la comunidad eclesial. El bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Jn 1,33), que es el mismo sacramento, es fruto del bautismo de Jes\u00fas (que asume los pecados de los hombres) y de la redenci\u00f3n obrada por su muerte y resurrecci\u00f3n. La Iglesia realiza un constante camino de \u00abbautismo\u00bb (como \u00abpenitencia\u00bb y renovaci\u00f3n), para que cada ser humano pueda participar en la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas y el Padre pueda decir a cada uno \u00abEste es mi Hijo amado\u00bb (Mt 3,17; 17,5).<\/p>\n<p>\tItinerario de santidad y de misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa celebraci\u00f3n organizada de la cuaresma en Roma (siglo IV) recuerda una comunidad que quiere acompa\u00f1ar a los numerosos catec\u00famenos (\u00abpaganos\u00bb o habitantes de los \u00abpagos\u00bb cerca de Roma), que se preparaban para el bautismo. Por este profundo sentido bautismal y penitencial, orientado hacia la Pascua, la cuaresma es tiempo privilegiado para que la comunidad se comprometa activamente en el itinerario de la santidad y de la misi\u00f3n. \u00abEl tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados m\u00e1s intensamente a o\u00ed\u00adr la palabra de Dios y a la oraci\u00f3n, para que celebran el misterio pascual, sobre todo median\u00c2\u00acte el recuerdo o la preparaci\u00f3n del bautismo y mediante la peni\u00c2\u00actencia\u00bb (SC 109).<\/p>\n<p>Referencias A\u00f1o lit\u00fargico, bautismo, catecumenado (neo- catecumenado), conversi\u00f3n, cruz, Misterio pascual, oraci\u00f3n, Pascua, penitencia, redenci\u00f3n, sacrificio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 109-110; CEC 540, 1095, 1438; CIC 1250.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. BERGAMINI, Cuaresma, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 497-501; A. CHAVASSE, La preparaci\u00f3n de la Pascua, en A.G. MARTIMORT, La Iglesia en oraci\u00f3n (Barcelona, Herder, 1967) 764-777; TH. MAERTENS, La cuaresma, catecumenado de nuestro tiempo (Madrid, Marova, 1964); A. NOCENT, Contemplar su gloria. Cuaresma (Barcelona, Estela, 1966); V. RYAN, Cuaresma. Semana Santa (Madrid, Paulinas, 1986).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El evangelio describe las tres grandes tentaciones que Jes\u00fas venci\u00f3 por nosotros. Ellas son el s\u00ed\u00admbolo de todas las tentaciones humanas y de todo cuanto se opone a la misi\u00f3n mesi\u00e1nica, salvadora, de Jes\u00fas.  Jes\u00fas contesta a Satan\u00e1s de tres maneras.  \u2014 Ante todo, apoy\u00e1ndose en la palabra de Dios: \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios\u00bb.  \u2014 En segundo lugar, rechazando el camino f\u00e1cil de los milagros espectaculares y entrando, en cambio, en el camino de la humildad, en el camino escondido y sencillo del deber cotidiano.    \u2014 Finalmente, rechazando todo poder terrenal, todo triunfo mundano, para proclamar la absoluta primac\u00ed\u00ada de Dios. Porque la primac\u00ed\u00ada de Dios es la ra\u00ed\u00adz de todo lo que es justo y recto, mientras que la negaci\u00f3n de dicha primac\u00ed\u00ada es la ra\u00ed\u00adz marchita de una cultura incapaz de defender los valores m\u00e1s sustanciales de la honradez, y de promover la vida precisamente donde est\u00e1 m\u00e1s amenazada.  Por tanto, Jes\u00fas nos ense\u00f1a a vivir la cuaresma apoy\u00e1ndonos en la Palabra de Dios, meditada a diario en las lecturas de la liturgia; viviendo nuestra vida con serenidad y humildad, sin buscar cosas espectaculares ni extraordinarias, sino escondi\u00e9ndonos en el servicio y en el amor que el Se\u00f1or nos pone delante; proclamando siempre y en todas partes la primac\u00ed\u00ada de Dios, del Dios sumamente amado, del Dios que est\u00e1 por encima de todo: \u00abAdorar\u00e1s al Se\u00f1or, y a \u00e9l s\u00f3lo servir\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Origen de la cuaresma &#8211; II. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica actual de la cuaresma &#8211; III. Teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad de la cuaresma &#8211; IV. La semana santa: 1. El domingo de ramos, \u00abde passione Domini\u00bb; 2. El jueves santo: conclusi\u00f3n de la cuaresma; 3. La misa crisma].<\/p>\n<p>Puede ser \u00fatil enmarcar el tema de la cuaresma en un contexto m\u00e1s amplio: introducirlo con la lectura de -> a\u00f1o lit\u00fargico e integrarlo con la lectura de -> triduo pascual.<\/p>\n<p>I. Origen de la cuaresma<br \/>\nNo es posible saber con certeza d\u00f3nde, por medio de qui\u00e9n o c\u00f3mo surgi\u00f3 la cuaresma, sobre todo en Roma; s\u00f3lo sabemos que se fue formando progresivamente. Antes todav\u00ed\u00ada que de los c\u00e1nones conciliares -hace notar el card. A.I. Schuster-, un tiempo de observancia preparatorio para la pascua tuvo que nacer del sentido mismo y del genio sobrenatural del cristianismo. Las primeras alusiones directas a un per\u00ed\u00adodo prepascual las encontramos en Oriente a principios del s. Iv, y en Occidente a fines del mismo. Sin embargo, una praxis penitencial preparatoria de la pascua con ayuno se hab\u00ed\u00ada comenzado a consolidar desde la mitad del s. n. Desde el final del s. ]v, la estructura de la cuaresma es la de los cuarenta d\u00ed\u00adas, considerados a la luz del simbolismo b\u00ed\u00adblico, que daa este tiempo un valor salv\u00ed\u00adfico\/redentor, del que es signo su denominaci\u00f3n como sacramentum [-> infra, III]. Al desarrollo de la cuaresma contribuy\u00f3 la disciplina penitencial para la reconciliaci\u00f3n de los pecadores, que ten\u00ed\u00ada lugar la ma\u00f1ana del jueves santo [-> infra, IV, 2], y las crecientes exigencias del 1 catecumenado, con la preparaci\u00f3n inmediata al bautismo, celebrado en la noche de pascua [-> Iniciaci\u00f3n cristiana, II-III].<\/p>\n<p>II. Iniciaci\u00f3n lit\u00fargica actual de la cuaresma<br \/>\nEl Vat. II hab\u00ed\u00ada recomendado: \u00abPuesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados m\u00e1s intensamente a o\u00ed\u00adr la palabra de Dios y a la oraci\u00f3n, para que celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparaci\u00f3n del bautismo y mediante la penitencia, d\u00e9se particular relieve en la liturgia y en la catequesis lit\u00fargica al doble car\u00e1cter de dicho tiempo. Por consiguiente: \u00fasense con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal y, seg\u00fan las circunstancias, rest\u00e1urense ciertos elementos de la tradici\u00f3n anterior\u00bb (SC 109). Fiel a estasdirectrices, la reforma ha vuelto a dar a la cuaresma ante todo su orientaci\u00f3n pascual-bautismal; ha fijado su tiempo desde el mi\u00e9rcoles de ceniza hasta la misa in coena Domini excluida; para conservar su unidad interna, se ha reducido el tiempo de pasi\u00f3n s\u00f3lo el VI domingo, que da comienzo a la semana santa, es llamado domingo de ramos, de passione Domini. De este modo, la semana santa cierra la cuaresma y tiene como objeto la veneraci\u00f3n de la pasi\u00f3n de Cristo desde su entrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la riqueza de los textos eucol\u00f3gicos, en la actual cuaresma tenemos tambi\u00e9n una abundante serie de textos b\u00ed\u00adblicos. El leccionario dominical ofrece la posibilidad de una triple alternativa: a) una cuaresma bautismal (ciclo A) [t Iniciaci\u00f3n cristiana, IV, 1; VI]; b) una cuaresma cristoc\u00e9ntrica (ciclo B); c) una cuaresma penitencial (ciclo C). Los textos del AT presentan de modo especial la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad de la cuaresma<br \/>\nLa cuaresma se interpreta teol\u00f3gicamente a partir del -> misterio pascual, celebrado en el -> triduo sacro y con los sacramentos pascuales, que hacen presente el misterio, para que sea participado y vivido [-> Participaci\u00f3n].<\/p>\n<p>La cuaresma no es un residuo arqueol\u00f3gico de pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas de otros tiempos, sino el tiempo de una experiencia m\u00e1s sentida de la participaci\u00f3n en el misterio pascual de Cristo: \u00abpadecemos juntamente con \u00e9l, para ser tambi\u00e9n juntamente glorificados\u00bb (Rom 8:17). Esta es la ley de la cuaresma. De aqu\u00ed\u00ad su car\u00e1cter sacramental [-> Misterio, II]: un tiempo en el que Cristo purifica a su esposa, la iglesia (cf Efe 5:25-27). El acento se pone, pues, no tanto en las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas cuanto en la acci\u00f3n purificadora y santificadora del Se\u00f1or. Las obras penitenciales son el signo de la participaci\u00f3n en el misterio de Cristo, que hizo penitencia por nosotros ayunando en el desierto. La iglesia, al comenzar el camino cuaresmal, tiene conciencia de que el Se\u00f1or mismo da eficacia a la penitencia de sus fieles, por lo que esta penitencia adquiere el valor de acci\u00f3n lit\u00fargica, o sea, acci\u00f3n de Cristo y de su iglesia. En este sentido, los textos de la eucolog\u00ed\u00ada hablan de \u00abannua quadragesimalis exercitia sacramenti\u00bb (Missale Romanum, colecta del primer domingo de cuaresma; la traducci\u00f3n castellana no refleja el sentido de la expresi\u00f3n latina); de \u00abipsius venerabilis sacramenti [quadragesimalis] exordium\u00bb (ib, sobre las ofrendas; la traducci\u00f3n castellana elimina tambi\u00e9n la palabra \u00absacramenti\u00bb); de \u00absolemne jejunium\u00bb (= ayuno que se repite regularmente cada a\u00f1o: oraci\u00f3n del s\u00e1bado despu\u00e9s de ceniza en el Missale anterior a la reciente reforma), mediante el cual \u00abt\u00fa [ioh Dios!] refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro esp\u00ed\u00adritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo nuestro Se\u00f1or\u00bb (actual prefacio IV de cuaresma).<\/p>\n<p>La cuaresma tiene un car\u00e1cter especialmente bautismal, sobre el que se funda el penitencial. En efecto, la iglesia es una comunidad pascual porque es bautismal. Esto se afirma no s\u00f3lo en el sentido de que se entra en ella mediante el bautismo, sino sobre todo en el sentido de que la iglesia est\u00e1 llamada a manifestar con una vida de continua conversi\u00f3n el sacramento que la genera. De aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el car\u00e1cter eclesial de la cuaresma. Es el tiempo de la gran llamada a todo el pueblo de Dios para que se deje purificar y santificar por su Salvador y Se\u00f1or.<\/p>\n<p>De la teolog\u00ed\u00ada de la cuaresma que hemos expuesto nace, por tanto, una t\u00ed\u00adpica espiritualidad pascual-bautismal-penitencial-eclesial. Desde este punto de vista, la pr\u00e1ctica de la penitencia, que no debe ser s\u00f3lo interior e individual, sino tambi\u00e9n externa y comunitaria, se caracteriza por los siguientes elementos: a) odio al pecado como ofensa a Dios; b) consecuencias sociales del pecado; c) parte de laiglesia en la acci\u00f3n penitencial; d) oraci\u00f3n por los pecadores.<\/p>\n<p>Los medios sugeridos por la pr\u00e1ctica cuaresmal son: a) la escucha m\u00e1s frecuente de la palabra de Dios; b) la oraci\u00f3n m\u00e1s intensa y prolongada; c) el ayuno; d) las obras de caridad (cf SC 109-110).<\/p>\n<p>La pastoral debe ser creativa para actualizar las obras t\u00ed\u00adpicas de la cuaresma (oraci\u00f3n &#8211; ayuno &#8211; caridad), adapt\u00e1ndolas a la sensibilidad del hombre contempor\u00e1neo mediante iniciativas que, sin apartarlo de la naturaleza y del objeto propio de este tiempo lit\u00fargico, ayuden a los fieles a vivir el bautismo en dimensi\u00f3n individual y comunitaria y a celebrar con mayor autenticidad la pascua. La vida cristiana, en efecto, est\u00e1 esencialmente guiada por la din\u00e1mica pascual.<\/p>\n<p>La \u00faltima semana de la cuaresma, denominada santa o semana grande, se ha desarrollado sobre todo por la exigencia de historizaci\u00f3n de los acontecimientos de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or. En Jerusal\u00e9n, donde mejor que en otras partes se pod\u00ed\u00adan revivir en los mismos lugares los momentos \u00faltimos de la vida de Jes\u00fas, se desarroll\u00f3 una rica liturgia que abarcaba el per\u00ed\u00adodo de tiempo que va desde el domingo de ramos hasta la pascua. Nos la ha descrito la peregrina Egeria (fines del s. tv) en su Itinerarium.<\/p>\n<p>Para imitar a Jerusal\u00e9n en ese revivir de los episodios descritos por los evangelistas, la liturgia occidental hizo algo parecido, organizando celebraciones particularizadas, que terminaron por dar origen a la semana santa. La reconstrucci\u00f3n demasiado anecd\u00f3tica, si por una parte permiti\u00f3 un an\u00e1lisis atento del valor de cada uno de los episodios, por otra quebrant\u00f3 la unidad del misterio pascual. En la edad media, en efecto, la semana santa se llamaba semana dolorosa, porque la pasi\u00f3n de Jes\u00fas era dramatizada, m\u00e1s que celebrada in mysterio, poniendo de relieve los aspectos del sufrimiento y de la compasi\u00f3n emotiva, con perjuicio del aspecto salv\u00ed\u00adfico y de la victoria sobre la muerte por la resurrecci\u00f3n. A\u00fan corremos el mismo peligro si no estamos atentos o no tenemos las ideas claras, a pesar del esfuerzo realizado por la reforma del Vat. II para restablecer la unidad perdida.<\/p>\n<p>Las principales celebraciones de la semana santa que cierran la cuaresma y preceden al I triduo pascual son las siguientes:<br \/>\n1. EL DOMINGO DE RAMOS, \u00abDE PASSIONE DOMINI\u00bb. En este d\u00ed\u00ada, como dice el Missale Romanum, la iglesia conmemora a Cristo, el Se\u00f1or, que entra en Jerusal\u00e9n para llevar a cumplimiento su misterio pascual. En todas las misas se debe hacer memoria de esta entrada del Se\u00f1or: con la procesi\u00f3n solemne (forma I); con la entrada solemne (forma II) antes de la misa principal; o bien con la entrada simple (forma III) antes de las otras misas. La entrada solemne, aunque sin procesi\u00f3n, puede ser repetida antes de otras misas que tengan gran n\u00famero de fieles.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista pastoral, hay que saber encontrar los modos m\u00e1s adecuados para dar realce de fe al reconocimiento mesi\u00e1nico de Cristo en el hoy de la vida de la iglesia y del mundo por parte de nuestras asambleas. Por eso la celebraci\u00f3n de la entrada de Jes\u00fas debe valorar no tanto los ramos de olivo cuanto sobre todo el misterio expresado a trav\u00e9s de la -> procesi\u00f3n [III, 1], que proclama la realeza mesi\u00e1nica de Cristo.<\/p>\n<p>La liturgia de la palabra y la liturgia eucar\u00ed\u00adstica son una celebraci\u00f3n de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or. En efecto, \u00e9ste es el \u00fanico domingo del a\u00f1o en que se celebra el misterio de la muerte del Se\u00f1or con la proclamaci\u00f3n del relato de la pasi\u00f3n. Este hecho no carece de significado teol\u00f3gico, ya puesto de relieve por los evangelistas: Jes\u00fas se dirige a la ciudad santa y entra en ella triunfalmente, pero para consumar su pascua de muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL JUEVES SANTO: CONCLUSI\u00ed\u201cN DE LA CUARESMA. Antiguamente, en la ma\u00f1ana del jueves santo se celebraba el rito de la reconciliaci\u00f3n de los penitentes que ya hab\u00ed\u00adan cumplido todo su camino penitencial siguiendo una r\u00ed\u00adgida disciplina para los pecados graves, que les hab\u00ed\u00adan excluido de la participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada. El mi\u00e9rcoles de ceniza, el obispo les hab\u00ed\u00ada impuesto el cilicio; despu\u00e9s permanec\u00ed\u00adan recluidos hasta el jueves santo, d\u00ed\u00ada en que eran absueltos para que participasen en la eucarist\u00ed\u00ada de la noche de pascua. Hoy no existe ya esa antigua y r\u00ed\u00adgida disciplina penitencial. Sin embargo, la comunidad cristiana est\u00e1 igualmente llamada, al final de la cuaresma, a celebrar el sacramento pascual de la reconciliaci\u00f3n en las formas establecidas por el nuevo ritual de la penitencia, y seg\u00fan las necesidades de cada una de las comunidades.<\/p>\n<p>3. LA MISA CRISMAL. El origen de la bendici\u00f3n de los santos \u00f3leos y del sagrado crisma es de ambiente romano, aunque el rito tenga huella galicana. Parece que hasta el final del s. VII, la bendici\u00f3n de los \u00f3leos se hac\u00ed\u00ada durante la cuaresma, y no el jueves santo. El haberla fijado en este d\u00ed\u00ada no se debe al hecho de que el jueves santo sea el d\u00ed\u00ada de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, sino sobre todo a una raz\u00f3n pr\u00e1ctica: poder disponer de los santos \u00f3leos, sobre todo del \u00f3leo de los catec\u00famenos y del santo crisma, para la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana durante la vigilia pascual. Sin embargo, no se debe olvidar que este motivo de utilidad no resta nada a la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos, que los ve a todos unidos a la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>No es \u00e9sta la ocasi\u00f3n de hacer la historia del rito de la bendici\u00f3n de los santos \u00f3leos. Recordemos solamente que, \u00abseg\u00fan la costumbre tradicional de la liturgia latina, la bendici\u00f3n del \u00f3leo de los enfermos se hace antes de finalizar la plegaria eucar\u00ed\u00adstica; la bendici\u00f3n del \u00f3leo de los catec\u00famenos y la consagraci\u00f3n del crisma tiene lugar despu\u00e9s de la comuni\u00f3n. Pero por razones pastorales se puede hacer tambi\u00e9n el rito de la bendici\u00f3n despu\u00e9s de la liturgia de la palabra, observando el orden que se describe m\u00e1s adelante\u00bb (Misa crismal del jueves santo, nn. 11-12, en Ritual de Ordenes, ap\u00e9ndice II).<\/p>\n<p>De cualquier modo que se haga la bendici\u00f3n de los \u00f3leos, inmediatamente despu\u00e9s de la homil\u00ed\u00ada del obispo tiene lugar la renovaci\u00f3n de las promesas sacerdotales (Misal Romano, jueves santo, misa crismal).<\/p>\n<p>Esta solemne liturgia se ha convertido en ocasi\u00f3n para reunir a todo el presbiterio alrededor de su obispo y hacer de la celebraci\u00f3n una fiesta del sacerdocio. Los textos b\u00ed\u00adblicos y eucol\u00f3gicos de esta misa manifiestan y recuerdan esta realidad. Aparece as\u00ed\u00ad, junto con el compromiso de fidelidad de los presb\u00ed\u00adteros a su misi\u00f3n sacerdotal, la naturaleza prof\u00e9tica del sacerdocio ministerial del NT, llamado, como Cristo, \u00aba evangelizar a los pobres, a predicar a los cautivos laliberaci\u00f3n y a los ciegos la recuperaci\u00f3n de la vista, a libertar a los oprimidos, y a promulgar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Luc 4:18). Si el ministerio presbiteral est\u00e1 unido esencialmente a la eucarist\u00ed\u00ada, es tambi\u00e9n verdad que este ministerio se ordena a la eucarist\u00ed\u00ada ante todo con el anuncio del evangelio, y encuentra en ella toda la amplitud y profundidad de su dimensi\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>A. Bergamini<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Chavasse A., La preparaci\u00f3n de la Pascua, en A.G. Martimort, La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 764-777; Della Torre L., Cuaresma, en DE 1, Herder, Barcelona 1983, 512-515; Farnes P., Las lecturas b\u00ed\u00adblicas en la Cuaresma, en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 3 (1984) 81-90; Maertens Th., La cuaresma, catecumenado de nuestro tiempo, Marova, Madrid 1964; Nocent A., Contemplar su gloria. Cuaresma, Estela, Barcelona 1966; El a\u00f1o lit\u00fargico. Celebrar a Jesucristo 3, Cuaresma, Sal Terrae, Santander 1979; Ramis G., Fuentes agustinianas de los textos de las misas dominicales de la Cuaresma hisp\u00e1nica, en \u00abEphemerides Liturgicae\u00bb 98 (1984) 212-225; Sancho Andreu J., Estructura y contenido teol\u00f3gico del Leccionario de Cuaresma del Misal Romano, en \u00abNova et Vetera\u00bb 8 (1979) 173-194; Secretariado de Liturgia, Un pueblo hacia la Pascua, Bilbao 1973; Tena P., La misa crismal. Una aportaci\u00f3n catequ\u00e9tica, en \u00abPhase\u00bb 127 (1982) 67-70; VV.AA., Tiempo de septuag\u00e9sima y de cuaresma, en \u00abAsambleasdel Se\u00f1or\u00bb 21, Marova, Madrid 1965; VV.AA., En el umbral de la Cuaresma, ib, 25, Marova, Madrid 1968; VV.AA., Jueves Santo, ib, 38, Marova, Madrid 1968; VV.AA., Lluita -(esta, Centro de Pastoral Lit\u00fargica, Barcelona 1974; VV.AA., Cuaresma, \u00abDossiers del CPL\u00bb 8, Barcelona 1980; VV.AA., Semana Santa, ib, 11, Barcelona 1981; VV.AA., La Semana Santa, en \u00abPhase\u00bb 145 (1985) 3-100. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de A\u00f1o lit\u00fargico, Misterio pascual y Triduo pascual.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Los cuarenta d\u00edas de ayuno que preceden inmediatamente a la Pascua, empezando en el mi\u00e9rcoles de ceniza (v\u00e9ase) y terminando en la Pascua de la pasi\u00f3n, que son d\u00edas de fiesta. Parece que, en los primeros siglos, el ayuno era de cuarenta horas como parte de la preparaci\u00f3n de los candidatos al bautismo de la Pascua. No fue sino mucho m\u00e1s tarde (ca. del siglo s\u00e9ptimo) que los cuarenta d\u00edas vinieron a ser universalmente reconocidos en honor al ayuno de nuestro Se\u00f1or en el desierto (Mt. 4:2). Como tiempo de abstinencia, limosnas y actos de devoci\u00f3n, la cuaresma tiene el fin de preparar para el festival de la Pascua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frank Colquhoun<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (149). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Origen de la palabra<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Origen de la costumbre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Duraci\u00f3n del ayuno<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Naturaleza del ayuno<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Relajamiento del ayuno cuaresmal<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Origen de la palabra<\/h2>\n<p>  Eusebio de Cesarea  San Ireneo  Papa V\u00edctor    El vocablo teut\u00f3n Lent, que se utiliza en ingl\u00e9s para designar los cuarenta d\u00edas de ayuno anteriores a la Pascua, originalmente significaba nada m\u00e1s que la estaci\u00f3n de primavera.  Sin embargo, se ha utilizado desde la \u00e9poca anglosajona para traducir el t\u00e9rmino en lat\u00edn m\u00e1s significativo quadragesima (franc\u00e9s: car\u00eame; italiano: quaresima; espa\u00f1ol: cuaresma), de mayor precisi\u00f3n que significa \u00abcuarenta d\u00edas\u00bb, o, m\u00e1s literalmente, \u00abel cuadrag\u00e9simo d\u00eda\u00bb.   Esta palabra, a su vez, imitaba el nombre griego de la Cuaresma, tessarakoste, (cuadrag\u00e9simo), una palabra formada por la analog\u00eda con Pentecost\u00e9s (pentekoste), que en el pasado se usaba para designar la fiesta jud\u00eda anterior al Nuevo Testamento. Esta etimolog\u00eda, como veremos, es de cierta importancia para explicar el desarrollo temprano del ayuno oriental.<\/p>\n<h2>Origen de la costumbre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en el siglo V algunos Padres apoyaban la opini\u00f3n de que este ayuno de cuarenta d\u00edas era una instituci\u00f3n apost\u00f3lica. Por ejemplo, San Le\u00f3n (m. 461) exhorta a sus oyentes a abstenerse para que \u00abcon sus ayunos puedan cumplir con la instituci\u00f3n apost\u00f3lica de los cuarenta d\u00edas\u00bb &#8212;ut apostolica institutio quadraginta dierum jejuniis impleatur (P.L., LIV, 633), y el historiador S\u00f3crates (m. 433) y San Jer\u00f3nimo (m. 420) utilizan un lenguaje parecido. (P.G., LXVII, 633; P.L., XXII, 475).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los mejores eruditos modernos son casi un\u00e1nimes en el rechazo de este punto de vista, ya que en los documentos existentes de los primeros tres siglos encontramos tanto una considerable diversidad de pr\u00e1cticas en lo tocante al ayuno anterior a la Pascua, y tambi\u00e9n un proceso gradual de desarrollo en materia de su duraci\u00f3n.   El pasaje m\u00e1s importante es uno citado por Eusebio (Hist. Ecl. V, 24) de una carta de San Ireneo al Papa V\u00edctor con relaci\u00f3n a  la Controversia Pascual. En ella Ireneo dice que no s\u00f3lo existe una controversia acerca de la fecha de observancia de la Pascua, sino tambi\u00e9n acerca del ayuno preliminar.   \u00abPues\u201d, contin\u00faa, \u201calgunos piensan que deben ayunar durante un d\u00eda, otros que durante dos, y otros incluso durante varios, mientras que otros cuentan cuarenta horas del d\u00eda y la noche, para su ayuno.\u201d    Tambi\u00e9n alega que esta variedad de usos tiene un origen muy antiguo, lo que implica que no pudo haber habido una tradici\u00f3n apost\u00f3lica sobre ese asunto. Rufino, quien tradujo a Eusebio al lat\u00edn hacia fines del siglo IV, parece haber interpolado signos de puntuaci\u00f3n en ese pasaje para hacer decir a Ireneo que algunas personas ayunaban durante cuarenta d\u00edas.   Anteriormente exist\u00eda alguna diferencia de opini\u00f3n en cuanto a la lectura correcta, pero la cr\u00edtica moderna (por ejemplo, la edici\u00f3n de Schwartz comisionada por la Academia de Berl\u00edn) se pronuncia fuertemente a favor del texto traducido anteriormente. Podemos, entonces, concluir que en el a\u00f1o 190 Ireneo no sab\u00eda de ning\u00fan ayuno pascual de cuarenta d\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma conclusi\u00f3n se puede obtener a partir del lenguaje de Tertuliano s\u00f3lo unos pocos  a\u00f1os m\u00e1s tarde.   \u00c9ste, en sus escritos como montanista, contrasta el tiempo breve del ayuno observado por los cat\u00f3licos (es decir, \u00ablos d\u00edas cuando el novio les ser\u00e1 arrebatado\u00bb, que probablemente se refer\u00edan al Viernes y S\u00e1bado de la Semana Santa) con el per\u00edodo m\u00e1s largo, aunque a\u00fan restringido, de una quincena, que observaban los montanistas.   Sin duda se refer\u00eda a un ayuno muy estricto (xerophagi\u00e6: ayunos secos), pero no hay ninguna indicaci\u00f3n en sus obras &#8212;aunque escribi\u00f3 todo un tratado \u00abDe jejunio\u00bb, y con frecuencia toca el asunto en otras obras&#8212; de que estuviese familiarizado con un per\u00edodo de cuarenta d\u00edas consagrados a un ayuno m\u00e1s o menos continuo (VeaTertuliano, \u00abDe jejunio\u00bb, II y XIV; \u00abDe Oratione\u00bb, XVIII, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y hay el mismo silencio observable en todos los Padres pre-nicenos, aunque muchos tuvieron ocasi\u00f3n de mencionar tal instituci\u00f3n apost\u00f3lica si hubiese existido.   Podemos notar, por ejemplo, que no hay menci\u00f3n de la Cuaresma en San Dionisio de Alejandr\u00eda (ed. Feltoe, 94 ss.) ni en la \u00abDidascalia\u00bb, la cual Funk atribuye a cerca del a\u00f1o 250; sin embargo, ambos hablan abundantemente del ayuno pascual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen datos que sugieren que la Iglesia en la era apost\u00f3lica conmemoraba la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo no con una celebraci\u00f3n anual, sino semanal (Vea \u00abThe Month\u00bb, abril 1910, 377 ss.).  Si esto es as\u00ed, la liturgia del domingo constitu\u00eda el recuerdo semanal de la Resurrecci\u00f3n, y el ayuno del viernes, el de la Muerte de Cristo.  Esa teor\u00eda ofrece una explicaci\u00f3n natural a la amplia divergencia que hallamos que exist\u00eda en la \u00faltima parte del siglo II respecto al tiempo adecuado para observar la Pascua, y tambi\u00e9n a la manera del ayuno pascual.   Los cristianos eran un\u00e1nimes en cuanto a la observancia semanal del domingo y del viernes, lo cual era primitivo, pero la fiesta anual de la Pascua constituy\u00f3 algo superpuesto por un proceso de desarrollo natural, y fue muy influenciado por las condiciones localmente existentes en las diferentes iglesias de Oriente y Occidente.   Por otra parte, con la fiesta de Pascua parece tambi\u00e9n haberse establecido un ayuno preparatorio,  el cual todav\u00eda no duraba m\u00e1s de una semana en ning\u00fan lugar, pero de car\u00e1cter muy severo, que conmemoraba la Pasi\u00f3n, o m\u00e1s generalmente, \u00ablos d\u00edas en los que les ser\u00eda arrebatado el novio\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea como fuere, ya para los albores del siglo IV encontramos la primera menci\u00f3n del t\u00e9rmino tessarakoste.  Aparece en el quinto canon del Primer Concilio de Nicea (325 d.C.), donde s\u00f3lo se discute el tiempo apropiado para llevar a cabo un s\u00ednodo; y es concebible que se pueda referir no a un per\u00edodo sino a una fiesta definida, por ejemplo, la Fiesta de la Ascensi\u00f3n, o la Purificaci\u00f3n, a la cual \u00c6theria llama quadragesimae de Epiphania.   Pero debemos recordar que el vocablo antiguo, pentekoste (Pentecost\u00e9s), de designar el quincuag\u00e9simo d\u00eda, hab\u00eda llegado a denotar la totalidad del per\u00edodo (al que deber\u00edamos llamar tiempo pascual) entre el Domingo de Pascua hasta el de Pentecost\u00e9s (cf. Tertuliano, \u00abDe idolatria\u00bb, XIV, &#8212; \u201cpentecosten implere non poterunt\u201d).   Como quiera que sea, lo cierto es que, de acuerdo a las \u00abCartas Festales\u00bb de San Atanasio, que en el a\u00f1o 331 este santo le orden\u00f3 a sus fieles un per\u00edodo de cuarenta d\u00edas de un ayuno preliminar a, pero no inclusivo de, el ayuno m\u00e1s estricto de la Semana Santa; y en segundo lugar, que en 339 el mismo Padre, despu\u00e9s de haber viajado a Roma y por la mayor parte de Europa, escribi\u00f3 en los m\u00e1s en\u00e9rgicos t\u00e9rminos para instar a su observancia al pueblo de Alejandr\u00eda, como una que se practicaba universalmente, \u201ca fin de que mientras todo el mundo est\u00e9 ayunando, nosotros en Egipto no seamos el hazmerre\u00edr como el \u00fanico pueblo que no ayuna sino que nos dedicamos al placer\u201d.   Aunque Funk anteriormente sostuvo que la Cuaresma de cuarenta d\u00edas no se conoc\u00eda en Occidente antes de la \u00e9poca de San Ambrosio, esta es una evidencia que no puede echarse a un lado.\n<\/p>\n<h2>Duraci\u00f3n del ayuno<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ejemplo de Mois\u00e9s, El\u00edas y Cristo debe haber constituido una gran influencia al fijar el tiempo de cuarenta d\u00edas. Aunque tambi\u00e9n es posible que se reflexionara en el hecho de que Cristo dur\u00f3 cuarenta horas en la tumba (actualmente, siguiendo la tradici\u00f3n, la atenci\u00f3n se pone m\u00e1s sobre los 40 a\u00f1os de Israel en el desierto y los cuarenta d\u00edas de ayuno de Jesucristo en el desierto al inicio de su vida p\u00fablica. Cfr. n\u00famero 540 del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, de 1992, N.T.). Por otra parte, as\u00ed como Pentecost\u00e9s (cincuenta d\u00edas) era el per\u00edodo durante el cual los cristianos se regocijaban y oraban de pie, a pesar de no estar siempre dedicados a esa oraci\u00f3n, del mismo modo la Cuadrag\u00e9sima (cuarenta d\u00edas) era originalmente un tiempo caracterizado por el ayuno, pero no significaba ello que los fieles deber\u00edan ayunar a todo lo largo del mismo. (Eusebio de Ce\u00e1rea, en el a\u00f1o 332, en el texto mencionado m\u00e1s arriba, escribe lo siguiente acerca del significado de la Cuaresma, su ayuno y las festividades post-pascuales: \u00abDespu\u00e9s de Pascua, pues, celebramos Pentecost\u00e9s durante siete semanas \u00edntegras, de la misma manera que mantuvimos virilmente el ejercicio cuaresmal durante seis semanas antes de Pascua. El n\u00famero seis indica actividad y energ\u00eda, raz\u00f3n por la cual se dice que Dios cre\u00f3 el mundo en seis d\u00edas. A las fatigas soportadas durante la Cuaresma sucede justamente la segunda fiesta de siete semanas, que multiplica para nosotros el descanso, del cual el n\u00famero siete es s\u00edmbolo\u00bb, N.T.). De todos modos, para muchas comunidades ese principio no era siempre bien entendido y el resultado de ello era una diferencia en la pr\u00e1ctica. En la Roma del siglo V, la Cuaresma duraba seis semanas, pero seg\u00fan el historiador S\u00f3crates, s\u00f3lo tres de ellas se dedicaban al ayuno y de ellas quedaban excluidos los s\u00e1bados y domingos y, si confiamos en la opini\u00f3n de Duchesne, esas semanas no eran continuas, sino la primera, cuarta y quinta de la serie, por su relaci\u00f3n con las ordenaciones (Christian Worship, 243). Muy posiblemente, sin embargo, esas semanas ten\u00edan que ver con los \u00abescrutinios\u00bb preparatorios del bautismo, ya que, seg\u00fan algunas autoridades (e.g., A.J. Maclean en \u00abRecent Discoveries\u00bb), la obligaci\u00f3n de ayunar junto con los candidatos al bautismo es resaltada como la influencia principal para el desarrollo de los cuarenta d\u00edas. Empero, en todo el Oriente, con algunas excepciones, prevaleci\u00f3 el formato explicado en las \u00abCartas Festales\u00bb de San Atanasio y que cundi\u00f3 en Alejandr\u00eda, a saber: las seis semanas de la Cuaresma eran s\u00f3lo la preparaci\u00f3n para un ayuno sumamente estricto que se observaba durante la Semana Santa. (Acerca del sentido del ayuno cuaresmal, San Atanasio, en una de esas \u00abcartas festales\u00bb ense\u00f1a lo siguiente: \u00abCuando Israel era encaminado hacia Jerusal\u00e9n, primero se purific\u00f3 y fue instruido en el desierto para que olvid\u00e1ra las costumbres de Egipto. Del mismo modo, es conveniente que durante la santa cuaresma que hemos emprendido procuremos purificarnos y limpiarnos, de forma que, perfeccionados por esta experiencia y recordando el ayuno, podamos subir al cen\u00e1culo con el Se\u00f1or para cenar con \u00e9l y participar en el gozo del cielo. De lo contrario, si no observamos la cuaresma, no nos ser\u00e1 licito ni subir a Jerusal\u00e9n ni comer la pascua\u00bb. N.T.). Esto queda confirmado por la \u00abConstituciones Apost\u00f3licas\u00bb (V, 13) y presupuesto por San Juan Cris\u00f3stomo (Homiliae, XXX sobre Gn 1). Habiendo sentado ya sus reales, el n\u00famero cuarenta produjo otras modificaciones. A algunos les pareci\u00f3 necesario que no solamente hubiera ayunos a lo largo de los cuarenta d\u00edas, sino que fueran cuarenta d\u00edas de ayuno. De ese modo encontramos que \u00c6theria, en su \u00abPeregrinatio\u00bb, habla de que en Jerusal\u00e9n se ten\u00eda una Cuaresma de ocho semanas, de las que, excluidos s\u00e1bados y domingos, nos da cinco veces ocho, i.e., cuarenta d\u00edas de ayuno. En otras localidades, por otro lado, la gente se contentaba con un tiempo no mayor de seis semanas, ayunando \u00fanicamente cinco d\u00edas a la semana, como ocurr\u00eda en Mil\u00e1n, a la usanza oriental (Ambrosio, \u00abDe Elia et Jejunio\u00bb, 10). En tiempos de Gregorio Magno (590-604) en Roma se utilizaban seis semanas de cinco d\u00edas cada una, haciendo un total de 36 d\u00edas de ayuno, las que San Gregorio, seguido despu\u00e9s por muchos autores medievales, describe como el diezmo espiritual del a\u00f1o, ya que 36 d\u00edas equivalen aproximadamente a la d\u00e9cima parte de 365. M\u00e1s tarde, el deseo de cuadrar perfectamente los cuarenta d\u00edas llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica de comenzar la Cuaresma a partir de nuestro actual Mi\u00e9rcoles de Ceniza, aunque la iglesia de Mil\u00e1n, hasta el d\u00eda de hoy se adhiere al formato primitivo, que a\u00fan se nota en el Misal Romano cuando el celebrante, durante la Misa del primer domingo de Cuaresma, habla de \u00absacrificium quadragesimalis initii\u00bb, el sacrificio del inicio de la Cuaresma (La versi\u00f3n actual espa\u00f1ola de la oraci\u00f3n sobre las ofrendas para ese domingo dice: \u00ab&#8230;el santo tiempo de la Cuaresma, que estamos iniciando.\u00bb, N.T.)\n<\/p>\n<h2>Naturaleza del ayuno<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La divergencia respecto a la naturaleza del ayuno tampoco fue menor. Por ejemplo, el historiador S\u00f3crates (Historia Ecclesiatica, V, 22) nos describe la pr\u00e1ctica del siglo V: \u00abAlgunos se abstienen de cualquier tipo de creatura viviente, mientras que otros, de entre todos los seres vivos solamente comen pescado. Otros comen aves y pescado, pues, seg\u00fan la narraci\u00f3n mosaica de la creaci\u00f3n, estos \u00faltimos tambi\u00e9n salieron de las aguas. Otros se abstienen de comer fruta cubierta de c\u00e1scara dura y huevos. Algunos s\u00f3lo comen pan seco, otros, ni eso. Y algunos, despu\u00e9s de ayunar hasta la hora nona (15:00 horas), toman alimentos variados\u00bb. En medio de tal diversidad no falt\u00f3 quien se inclinara por los extremos del rigor. Epifanio, Paladio y el autor de \u00abLa vida de Santa Melania la Joven\u00bb parecen ser testigos de un orden de cosas en el que el cristiano ordinario deb\u00eda pasar 24 horas o m\u00e1s sin alimento alguno, sobre todo durante la Semana Santa, y los m\u00e1s austeros subsist\u00edan a lo largo de la Cuaresma con una o dos comidas semanales exclusivamente (Cfr. Rampolla, \u00abVita di S. Melania Giuniore\u00bb, ap\u00e9ndice XXV, p. 478). La regla ordinaria del ayuno, sin embargo, consist\u00eda en tomar una comida al d\u00eda, en la tarde, con la total prohibici\u00f3n de tomar, en los primeros siglos, carne y vino. En la Semana Santa, o al menos el Viernes Santo, era com\u00fan hacer el ayuno llamado xerophagi\u00e6, i,e., una dieta de alimentos secos, pan, sal y vegetales. No parece que hubiesen estado originalmente prohibidos los lacticinia, como parece corroborar el citado pasaje de S\u00f3crates. M\u00e1s a\u00fan, en una \u00e9poca posterior, Beda nos habla del obispo Cedda, quien en Cuaresma s\u00f3lo hac\u00eda una comida al d\u00eda, consistente en un poco de pan, un huevo de gallina y un poco de leche mezclada con agua\u00bb (Historia Ecclesiastica III, 23). Por el contrario, Teodulfo de Orleans, en el siglo VIII, consideraba la abstinencia de huevos, queso y pescado como se\u00f1al de una virtud excepcional. San Gregorio, en una carta a San Agust\u00edn de Inglaterra, fija la norma: \u00abNos abstenemos de carne y de todo aquello que viene de la carne, como la leche, el queso y los huevos\u00bb. Esta decisi\u00f3n qued\u00f3 despu\u00e9s incorporada al \u00abCorpus Juris\u00bb, y se considera ya como ley general en la Iglesia. Pero fueron aceptadas ciertas excepciones, y con frecuencia se conced\u00edan dispensas para consumir \u00ablacticinia\u00bb, a condici\u00f3n de dar alguna contribuci\u00f3n a una obra de caridad. Tales dispensas eran conocidas en Alemania como Butterbriefe (Cartas de, o acerca de, la mantequilla; Butter significa mantequilla en alem\u00e1n. N.T.), y se dice que varios templos fueron construidos con las sumas recogidas de esa manera. Una de las torres de la catedral de Rouen era conocida, por esa raz\u00f3n, como la \u00abTorre de la Mantequilla\u00bb. Esta prohibici\u00f3n de comer huevos y leche en Cuaresma se ha perpetuado en la costumbre popular de bendecir o regalar huevos de Pascua y en la costumbre inglesa de comer pastelillos el Martes de Carnaval.\n<\/p>\n<h2>Relajamiento del ayuno cuaresmal<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dicho antes podemos afirmar que en la temprana Edad Media, a lo largo de la mayor parte de la Iglesia Occidental, la Cuaresma consist\u00eda en cuarenta d\u00edas de ayuno, y seis domingos. Desde el inicio de esa temporada, hasta su final, quedaban prohibidos la carne y los \u00ablacticinia\u00bb, incluso los domingos, y durante los d\u00edas de ayuno s\u00f3lo se hac\u00eda una comida al d\u00eda, la que no pod\u00eda realizarse antes de oscurecer. Pero ya en una \u00e9poca muy temprana (encontramos la primera menci\u00f3n de esto en S\u00f3crates), se comenz\u00f3 a tolerar la pr\u00e1ctica de romper el ayuno a la hora de nona, o sea a las tres de la tarde. Sabemos, en particular, que Carlomagno, alrededor del a\u00f1o 800, tomaba su refacci\u00f3n cuaresmal a las 2 de la tarde. Este gradual adelanto de la hora de cenar se facilit\u00f3 por el hecho de que las horas can\u00f3nicas de nona, v\u00edsperas, etc., m\u00e1s que representar puntos fijos de tiempo, representaban espacios de tiempo. La hora novena, o nona, estrictamente significaba las tres de la tarde, pero el oficio de nona pod\u00eda ser recitado a la misma hora de sexta, que, l\u00f3gicamente, correspond\u00eda a la hora sexta, mediod\u00eda. De tal modo, se lleg\u00f3 a pensar que la hora nona empezaba a mediod\u00eda, y ese punto de vista se ha conservado en la palabra inglesa noon, que viene a significar el tiempo entre mediod\u00eda y las tres de la tarde. La hora de romper el ayuno cuaresmal era despu\u00e9s de v\u00edsperas (el ritual vespertino), pero gracias a un proceso gradual, el rezo de v\u00edsperas se anticip\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s hasta que se reconoci\u00f3 oficialmente el principio, vigente hasta hoy d\u00eda, de que las v\u00edsperas de Cuaresma podr\u00edan ser rezadas a mediod\u00eda. De ese modo, si bien el autor del \u00abMicrologus\u00bb del siglo XI a\u00fan afirmaba que quienes tomaran alimentos antes del anochecer no ayunaban de acuerdo a los c\u00e1nones (P.L., CLI, 1013), ya para los inicios del siglo XIII algunos te\u00f3logos, como el franciscano Richard Middleton, quien basa su decisi\u00f3n en la usanza de su tiempo, afirma que aquel hombre que cene a mediod\u00eda no rompe el ayuno cuaresmal. Todav\u00eda m\u00e1s material fue el relajamiento causado por la introducci\u00f3n de la \u00abcolaci\u00f3n\u00bb. Esta perece haber comenzado en el siglo IX, cuando el Concilio de Aix la Chapelle autoriz\u00f3 la concesi\u00f3n, a\u00fan para los monasterios, de un trago de agua u otra bebida al atardecer para aquellos que estuviesen fatigados por el trabajo manual del d\u00eda. De este peque\u00f1o inicio se desarroll\u00f3 una mayor indulgencia. El principio de la parvitas materiae, o sea, que una cantidad peque\u00f1a de alimento no rompe el ayuno mientras no sea tomada como parte de una comida, fue adoptado por Santo Tom\u00e1s de Aquino y otros te\u00f3logos. A lo largo de los siglos se reconoci\u00f3 que una cantidad fija de comida s\u00f3lida, menor de seis onzas, pod\u00eda ser tomada despu\u00e9s de la bebida del mediod\u00eda. Puesto que esa bebida vespertina, cuando se comenz\u00f3 a tolerar en los monasterios del siglo IX, se tomaba a la hora en que se le\u00edan en voz alta las \u00abcollationes\u00bb (conferencias) del Abad Casiano a los hermanos, esta peque\u00f1a indulgencia lleg\u00f3 a ser conocida como \u00abcolaci\u00f3n\u00bb, y as\u00ed se ha llamado desde entonces. Otro tipo de mitigaciones, de naturaleza m\u00e1s substancial, se ha introducido en la observancia de la Cuaresma durante el curso de los \u00faltimos siglos. Para comenzar, se ha tolerado la costumbre de tomar una taza de l\u00edquido (por ejemplo, caf\u00e9, t\u00e9 e incluso chocolate) con un trozo de pan o una tostada temprano en la ma\u00f1ana. Y en lo que toca m\u00e1s de cerca de la Cuaresma, la Santa Sede ha concedido sucesivos indultos para permitir la carne como alimento en la comida principal, primero los domingos y despu\u00e9s en dos, tres, cuatro y cinco d\u00edas a la semana, hasta casi abarcar todo el per\u00edodo. M\u00e1s recientemente, el Jueves Santo, en el que siempre se hab\u00eda prohibido la carne, ha venido a ser beneficiario de la misma indulgencia. En los Estados Unidos, por concesi\u00f3n de la Santa Sede, se ha logrado que los trabajadores y sus familias coman carne todos los d\u00edas, excepto los viernes, el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, el S\u00e1bado Santo y la Vigilia de Navidad. La \u00fanica compensaci\u00f3n para tanta mitigaci\u00f3n es la prohibici\u00f3n de tomar carne y pescado simult\u00e1neamente en la misma comida. (V\u00e9ase Abstinencia, Ayuno, Impedimentos, Can\u00f3nico (III), Domingo Laetare, Septuag\u00e9sima, Sexag\u00e9sima, Quincuag\u00e9sima, Quadrag\u00e9sima, Ornamentos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n(La legislaci\u00f3n actual de la Iglesia, seg\u00fan el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico vigente desde el 25 de enero de 1983, se\u00f1ala en sus art\u00edculos 1249-1253, la obligaci\u00f3n de ayunar y abstenerse de ciertos alimentos. El ayuno s\u00f3lo obliga el Mi\u00e9rcoles de Ceniza y el Viernes Santo; la abstinencia de carne, u otro alimento se\u00f1alado por las conferencias episcopales, todos los viernes y el tiempo de Cuaresma. Cfr. Tambi\u00e9n el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n\u00famero 1438. Acerca de la percepci\u00f3n actual del sentido de la Cuaresma y el Adviento, el otro \u00abtiempo fuerte\u00bb, penitencial, de la Iglesia, cfr. Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium del Concilio Vaticano II, nos. 102-106; 109-110. N.T.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abLent.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 22 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09152a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>40 dias de preparaci\u00f3n, antes del Viernes Santo yDomingo de Resurrecci\u00f3n, recordando los 40 d\u00ed\u00adas. &#8211; de Cristo ayunando: Mat 4:2, Luc 4:2. &#8211; El diluvio: Gen 7:17, Gen 8:6. &#8211; Promulgaci\u00f3n de la Ley: Exo 24:38. &#8211; Explorar a Canaan, Num 13:26 : (25). &#8211; Desaf\u00ed\u00ado del gigante Goliat, 1 Sam.17.16. &#8211; Viaje de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cuaresma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCUARESMA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7967"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7967\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}