{"id":7971,"date":"2016-02-05T04:15:32","date_gmt":"2016-02-05T09:15:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/culto\/"},"modified":"2016-02-05T04:15:32","modified_gmt":"2016-02-05T09:15:32","slug":"culto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/culto\/","title":{"rendered":"CULTO"},"content":{"rendered":"<p>(Adoraci\u00f3n, veneraci\u00f3n).<\/p>\n<p> &#8211; Adorar s\u00f3lo a Dios, de palabra y de obra: Mat 4:10, Mat 7:22-27.<\/p>\n<p> &#8211; Con las oraciones: Luc 1:10, Jua 4:2124, Efe 5:18-20, 1 Cor.26-40.<\/p>\n<p> &#8211; Veneraci\u00f3n, alabanza, a la Virgen Mar\u00ed\u00ada y Santos: Luc 1:48, Rev 8:3-4.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, COST<\/p>\n<p>ver, ADORACI\u00ed\u201cN, ALTAR, TABERN\u00ed\u0081CULO, TEMPLO, LUGARES ALTOS<\/p>\n<p>vet, (a) CULTO. V\u00e9anse ADORACI\u00ed\u201cN, ALTAR, TABERN\u00ed\u0081CULO, TEMPLO. (b) CULTO EN LOS LUGARES ALTOS V\u00e9ase LUGARES ALTOS. exc, CULTO EN LOS LUGARES ALTOS (V\u00e9ase LUGARES ALTOS)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[401]<\/p>\n<p>    Conjunto de actos y actitudes del hombre en relaci\u00f3n a la divinidad. En un sentido general engloba todo lo que se refiere a la relaci\u00f3n de la criatura con el Creador. Y en un sentido estricto se refiere a todo acto de adoraci\u00f3n, de sacrificio, de plegaria y de reconocimiento de dependencia de la divinidad<\/p>\n<p>     El concepto es equivalente a lo que se ha cultivado (del lat\u00ed\u00adn \u00abcultum\u00bb, lo cultivado) y se refiere a lo que se va haciendo o se presenta para reconocer la soberan\u00ed\u00ada absoluta de Dios y rendirle el honor debido.<\/p>\n<p>    Todas las religiones se basan en un culto, no bastando para ser tal la simple creencia. Por eso los hombres han mostrado en todos los tiempos sus creencias en acciones y en actitudes<\/p>\n<p>     El cristianismo, heredero del juda\u00ed\u00adsmo, tambi\u00e9n tuvo por voluntad de Jes\u00fas el permanente tributo de homenajes a Dios Padre. El mismo Jes\u00fas declaro a la samaritana que con El llega el tiempo de superar el culto externo y de adorar a Dios en el interior \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jn. 4. 24). En el concepto de culto entran diversos aspectos o rasgos: lugar, protagonistas, tiempos, exigencias, intenciones.<\/p>\n<p>     El lugar, que es el monte, el templo, el santuario donde se intuye cierta presencia misteriosa de Dios. El culto expresa el respeto, la veneraci\u00f3n y el amor a Dios, a lo cual llamamos virtud de religi\u00f3n. Y esa virtud se identifica con la adoraci\u00f3n, con el sacrificio, con la plegaria y con los votos y compromisos de llevar a cabo determinadas acciones buenas o comportamientos piadosos.<\/p>\n<p>    La adoraci\u00f3n es el primer acto de culto. \u00abAdorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Se\u00f1or y Due\u00f1o de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. Es cumplir el precepto de \u00abAdorar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios y s\u00f3lo a \u00e9l dar\u00e1s culto (Lc. 4. 8), dice Jes\u00fas citando el Deuteronomio (6. 13)\u00bb. (Cat. Igl. Cat. 2096)<\/p>\n<p>     La oraci\u00f3n es la forma en que expresamos la adoraci\u00f3n. Ya bien sea hecha en forma de actitud de reconocimiento, ya recitando formulas adecuadas (plegarias), la oraci\u00f3n implica dirigirse a Dios y reconocerle como Se\u00f1or y Padre nuestro. \u00abLa oraci\u00f3n es elevaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu hacia Dios. Es una expresi\u00f3n de nuestra adoraci\u00f3n a Dios: oraci\u00f3n de alabanza y de acci\u00f3n de gracias, de intercesi\u00f3n y de s\u00faplica.\u00bb (Cat. Ig. Cat. 2098)<\/p>\n<p>     Cuando se hace la oraci\u00f3n en forma de ofrendas y acciones de entrega, hablamos de \u00absacrificio\u00bb. Tambi\u00e9n el sacrificio cristiano es otra diferente a los paganos o a los antiguos. Jes\u00fas lo exig\u00ed\u00ada recordando las palabras del profeta Oseas: \u00abMisericordia quiero, que no sacrificio\u00bb. (Mt. 9. 13; 12. 7; Os. 6. 6)<\/p>\n<p>     En el culto cristiano el \u00fanico sacrificio aceptable es el ofrecido por Cristo en la cruz y renovado perpetuamente en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    El creyente expresa tambi\u00e9n sus actitudes de culto, de adoraci\u00f3n, ofrenda y sacrificio con otras muchas manifestaciones: con \u00abpromesas y votos\u00bb, con devociones o conmemoraciones, con procesiones y peregrinaciones, con limosnas o acciones de caridad, con signos o recuerdos, con fiestas y tiempos sagrados, sobre todo con los signos sensibles instituidos por el mismo Cristo para darnos por su medio gracias, pues tales son los que llamamos misterio o sacramentos.<\/p>\n<p>    El deber de ofrecer a Dios un culto excelente, el que llamamos de latr\u00ed\u00ada o adoraci\u00f3n, en el cristianismo lo hacemos compatible con otros cultos secundarios, que llamamos de dul\u00ed\u00ada o veneraci\u00f3n, y dirigidos a las figuras que han sido modelos de vida y virtud, los santos, m\u00e1rtires, confesores, ap\u00f3stoles y v\u00ed\u00adrgenes. De manera especial ofrecemos ese culto a la Madre de Dios, a la Virgen Mar\u00ed\u00ada (culto de hiperdul\u00ed\u00ada). Y lo hacemos de forma personal y, sobre todo, de manera solidaria y comunitaria.<\/p>\n<p>    Educar en el culto es un deber de los educadores de la fe. Sin expresividad religiosa, no hay educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>   Y no s\u00f3lo se deben realizar pr\u00e1cticas de expresividad religiosa, sino que los creyentes debe poseer clara visi\u00f3n de lo que es cada acci\u00f3n hecha ante Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Actitud cultual hacia Dios<\/p>\n<p>\tEl \u00abculto\u00bb indica \u00abveneraci\u00f3n\u00bb (adoraci\u00f3n) de Dios o reconocimiento de su se\u00f1or\u00ed\u00ado absoluto. Es un elemento esencial de la \u00abreligi\u00f3n\u00bb como relaci\u00f3n con Dios. Se expresa por acciones externas (oraciones, sacrificios, ritos o celebraciones, votos, etc.), pero debe tener su origen en actitudes internas de humildad, petici\u00f3n, confianza&#8230; El ritualismo meramente exterior no ser\u00ed\u00ada verdadero culto.<\/p>\n<p>\tA Dios se tributa culto de \u00abadoraci\u00f3n\u00bb (\u00ablatr\u00ed\u00ada\u00bb). El culto a los santos se llama de \u00abveneraci\u00f3n\u00bb (\u00abdul\u00ed\u00ada\u00bb) y se expresa por medio de sus fiestas, intercesi\u00f3n, im\u00e1genes, reliquias, etc.; tiene siempre el sentido de alabar a Dios por las \u00abmaravillas\u00bb que su gracia ha hecho en los santos (cfr. Lc 1,49).<\/p>\n<p>\tEl culto que Dios quiere es \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jn 4,24), ya no s\u00f3lo debido a su cualidad de Creador, sino especialmente como Dios de la Alianza en la historia de salvaci\u00f3n. El culto es ahora una respuesta a los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios, manifestados en el Antiguo Testamento y realizados en el misterio pascual de Cristo (Sacerdote, V\u00ed\u00adctima y altar). Adoramos a Dios Amor, uno y trino. Adoramos a Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre.<\/p>\n<p>\tAnunciar para celebrar y vivir<\/p>\n<p>\tLa acci\u00f3n evangelizadora parte del anuncio y testimonio, para llevar necesariamente a la celebraci\u00f3n del misterio pascual de Cristo (liturgia y sacramentos) y transformarse en vida cristiana personal, familiar y social. El culto cristiano, como celebraci\u00f3n lit\u00fargica, es la presencializaci\u00f3n del misterio de Cristo que se anuncia y que llama a conversi\u00f3n y bautismo. \u00abCristo est\u00e1 siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb (SC 7). Esta presencia tiene lugar principalmente en celebraci\u00f3n del misterio pascual de Cristo, que debe ser anunciado a todos los pueblos.<\/p>\n<p>\tLos signos permanentes de la evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tEl culto cristiano es un conjunto de signos eficaces de evangelizaci\u00f3n. La acci\u00f3n evangelizadora tiende siempre a construir una comunidad cristiana (evangelizada y evangelizadora) donde se celebre el misterio pascual de Cristo, especialmente en la eucarist\u00ed\u00ada. El culto bien celebrado hace misionera a la comunidad eclesial, puesto que \u00abcontribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida y manifiesten a los dem\u00e1s el misterio de Cristo y la naturaleza aut\u00e9ntica de la verdadera Iglesia\u00bb (SC 2). Al mismo tiempo, la celebraci\u00f3n cultual cristiana \u00abpresenta la Iglesia, a los que est\u00e1n fuera, como signo levantado en medio de las naciones\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>Referencias Adoraci\u00f3n, alabanza a Dios, a\u00f1o lit\u00fargico, consagraci\u00f3n, devoci\u00f3n mariana, domingo, Eucarist\u00ed\u00ada, exequias, gloria de Dios, im\u00e1genes, liturgia, liturgia de las horas, misterio pascual, Pascua, oraci\u00f3n, religi\u00f3n, religiosidad popular, sacerdocio, sacramentales, sacramentos, sacrificio, sagrado, santidad-santos, Trinidad, votos.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC (todo el documento); CEC 1135-1209; CIC can. 1186-1190.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Comentarios a la constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia ( BAC, Madrid, 1965); AA.VV., La celebraci\u00f3n en la Iglesia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1985); J.J. ALLMEN, El culto cristiano. Su esencia y su celebraci\u00f3n (Salamanca 1968); A. BERGAMINI, Culto, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 501-511; O. CASEL, El misterio del culto (San Sebasti\u00e1n, Dinor, 1953); E.J. LENGELING, Culto, en Conceptos Fundamentales de la Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) I, 289-304; J. LOPEZ MARTIN, La liturgia de la Iglesia ( BAC, Madrid, 1994); St. LYONNET, La naturaleza del culto en el Nuevo Testamento, en La liturgia despu\u00e9s del Vaticano II (Madrid, Taurus, 1969) 439-477; G. MARTIMORT, La Iglesia en oraci\u00f3n. Introducci\u00f3n a la liturgia (Barcelona, Herder, 1969); M. SCHMAUS, Culto, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) 92-97.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. introductorias. 1.1. Culto en general. 1.2. Aspectos c\u00falticos m\u00e1s importantes del juda\u00ed\u00adsmo del tiempo de Jes\u00fas. -2. Jes\u00fas y el culto en la sinagoga y el templo 2.1. Jes\u00fas y el culto de la sinagoga. 2.2. Jes\u00fas y la observancia del s\u00e1bado y otras pr\u00e1cticas religiosas. 2.3. Jes\u00fas y el culto del templo. -3. Jes\u00fas y el nuevo culto. &#8211; 4. La Iglesia primitiva de Jerusal\u00e9n y el culto. 4.1. La Iglesia de Jerusal\u00e9n y el culto: a) La fe en el Dios del AT, que ha resucitado a Jesucristo y derramado su Esp\u00ed\u00adritu; b) La iglesia de Jerusal\u00e9n representada en dos comunidades de lengua distinta. 4.2. Jesucristo y su culto en la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>1. Cuestiones introductorias<br \/>\n1.1. en general<br \/>\nEtimol\u00f3gicamente \u00abculto\u00bb se deriva de la forma verbal latina , conocida ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente como \u00absupino\u00bb, del verbo c\u00f3lere, verbo rico en significados (\u00abcultivar\u00bb, \u00abcuidar\u00bb, \u00abservir\u00bb, etc.); por culto se entiende, pues, el servicio prestado por el hombre a fuerzas superiores o a la divinidad en que cree. Seg\u00fan la ciencia de la Religi\u00f3n, culto significa el ejercicio o forma con que el hombre o una comunidad expresa interna o externamente sus relaciones con fuerzas superiores, divinidades o Dios. En el culto adquiere la religi\u00f3n su forma concreta, que tiende a expresarse en un conjunto de normas fijas o ritos. De aqu\u00ed\u00ad se desprende la conexi\u00f3n \u00ed\u00adntima entre culto y rito. El culto abarca y penetra todas las dimensiones del hombre, cuyas acciones c\u00falticas, por ser \u00e9l una unidad de cuerpo y alma, adquieren un significado trascendente y simb\u00f3lico. El culto y sus ritos tienden a la santificaci\u00f3n del hombre y la comunidad.<\/p>\n<p>Las acciones c\u00falticas pueden ser muy diversas, vienen reguladas por la tradici\u00f3n religiosa, escrita u oral, y requieren ser repetidas, resisti\u00e9ndose al cambio arbitrario. La pr\u00e1ctica del culto externo exige lugares sagrados, como templos, y determinados tiempos relevantes, como fiestas, peregrinaciones, etc. Para tomar parte en el culto de forma v\u00e1lida son necesarios un acto de iniciaci\u00f3n y la observancia de ciertas normas de pureza c\u00faltica.<\/p>\n<p>1.2. Aspectos \u00falticos m\u00e1s importantes del juda\u00ed\u00adsmo del tiempo de Jes\u00fas<br \/>\nDespu\u00e9s del retorno de los israelitas de Babilonia se reconstruy\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n como \u00fanico centro de culto en Jud\u00e1 en que se ofrec\u00ed\u00adan sacrificios. La organizaci\u00f3n del culto de la \u00e9poca del \u00abSegundo Templo\u00bb (hasta el a\u00f1o 70 d.C.) se remonta en lo esencial a Nehem\u00ed\u00adas (hacia el a\u00f1o 433 a.C.). La pol\u00ed\u00adtica de helenizaci\u00f3n promovida por Antioco IV Ep\u00ed\u00adfanes (169 a.C.) fue un peligro grav\u00ed\u00adsimo para la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada, llegando a tal extremo que por tres a\u00f1os qued\u00f3 suspendido el culto del templo, hasta que Judas Macabeo logr\u00f3 reconquistar la colina del templo y restaurar el culto divino. Jonat\u00e1n, su hermano, asumi\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo de sumo sacerdote y gobernador de Jud\u00e1 (152 a.C.), hecho que fue muy mal visto por algunos grupos religiosos disidentes, como la comunidad religiosa de Qumr\u00e1n, que se retir\u00f3 al desierto, rehusando participar en el culto del templo de Jerusal\u00e9n por considerarlo impuro. Los sucesores de Jonat\u00e1n detentaron el cargo de sumo sacerdote por 115 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En tiempo de Alejandro Janeo (103-76 a.C.), en que los fariseros, partidarios de la interpretaci\u00f3n de la Tor\u00e1 escrita a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n oral de los antepasados (cf. Mc 7,5), se convirtieron en el partido m\u00e1s influyente del sanedr\u00ed\u00adn, se introdujeron normas relativas a la pureza cultual y ritos en el ordenamiento del culto del templo y celebraci\u00f3n de las fiestas, que fueron aceptadas tanto por los saduceos, partidarios de la sola Tor\u00e1 escrita, como por los hasmoneos. El rey Herodes (40-4 a.C.), constructor del grandioso templo de Jerusal\u00e9n que visitar\u00ed\u00ada Jes\u00fas, nombraba personalmente a los sumos sacerdotes, pero el influjo de \u00e9stos qued\u00f3 reducido a lo religioso. Los fariseos, por su parte, vigilaban porque el culto del templo se realizase seg\u00fan sus ideas cultuales y se esforzaban para que se observasen en el pa\u00ed\u00ads las normas de la pureza legal. Con la destrucci\u00f3n del templo en el a\u00f1o 70 d.C. desapareci\u00f3 el culto sacrificial del templo de Jerusal\u00e9n. La centralizaci\u00f3n del culto en Jerusal\u00e9n hab\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00addo ya antes de su desaparici\u00f3n como consecuencia que en las sinagogas se implantase un culto sin sacrificio y que otras formas de culto como la plegaria, el ayuno y la limosna se considerasen como sustitutivas del sacrificio del templo. La destrucci\u00f3n del templo en la guerra del a\u00f1o 70 confirm\u00f3 definitivamente esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas y el culto en la sinagoga y el templo<br \/>\n2.1. Jes\u00fas el culto de la sinagoga<br \/>\nLos evangelios presentan a Jes\u00fas en las sinagogas de la Galilea anunciando los s\u00e1bados su mensaje de la cercan\u00ed\u00ada del reino (cf. Mc 1,15 y 21-22; Lc 4,31-37.44) y confirm\u00e1ndolo con milagros (v.23-27). Seg\u00fan Lc proclama Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret en s\u00e1bado que en su misi\u00f3n se est\u00e1 realizando ya la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica profetizada por Isa\u00ed\u00adas (4,16-28). Jes\u00fas acepta el marco de la sinagoga como lugar para presentar su mensaje, que se distingue radicalmente de la casu\u00ed\u00adstica de los escribas y fariseos (cf. Mc 1,22). A Jes\u00fas no le presentan, en cambio, los evangelios rezando o recitando plegarias en las sinagogas; las sinagogas son s\u00f3lo para \u00e9l un lugar m\u00e1s para predicar y hacer milagros en d\u00ed\u00adas de s\u00e1bado, lo cual molesta a los jud\u00ed\u00ados practicantes de la Ley, sobre todo, a los fariseos (Mt 12,9-14; Mc 3,1-6; Lc 6,6-11).<\/p>\n<p>2.2. Jes\u00fas la observancia del s\u00e1bado otras \u00e1cticas religiosas<br \/>\nDespu\u00e9s del retorno de Babilonia el s\u00e1bado fue observado escrupulosamente por los jud\u00ed\u00ados como d\u00ed\u00ada de descanso en honor de Dios, lo que les distingu\u00ed\u00ada ostensiblemente del mundo pagano, no jud\u00ed\u00ado. Jes\u00fas corrige las exageraciones de las normas cultuales que se hab\u00ed\u00adan introducido con respecto al s\u00e1bado, obrando curaciones en s\u00e1bado, permitiendo a sus disc\u00ed\u00adpulos cortar espigas, desgranarlas y comerlas (Mt 12,1-8; Mc 2,23-28; Lc 6,1-5) y defendi\u00e9ndoles por comer sin lavarse las manos, criticando la tradici\u00f3n oral de los fariseos (Mt 15,1-10; Mc 7,1-23). M\u00e1s a\u00fan, Jes\u00fas llega a afirmar algo inaudito para todo jud\u00ed\u00ado piadoso: \u00abEl s\u00e1bado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s\u00e1bado\u00bb (Mc 2,27). Para Jes\u00fas la salvaci\u00f3n del hombre, a\u00fan en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado, est\u00e1 por encima de la observancia del s\u00e1bado mismo, es decir, la pr\u00e1ctica de la misericordia, incluso en s\u00e1bado, responde a la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no se atiene a las normas del ayuno (Mt 9,14-17; Mc 2,18-22; Lc 5,33-39) y pureza cultual, al juntarse con publicanos y pecadores (Mt 9,9-13; Mc 2,13-17; Lc 5,27-32), al dejar que le toquen mujeres (Mt 9,20-22; Mc 5,25-34; Lc 8,43-48; 7,37-50) y tocando a muertos (Mt 9,25; Mc 5,41; Lc 8,54; 7,14).<\/p>\n<p>Jes\u00fas parece respetar las normas lev\u00ed\u00adticas relativas a los sacrificios, por lo menos al inicio de su vida p\u00fablica, al pedir al leproso que \u00abse muestre al sacerdote y presente la ofrenda que orden\u00f3 Mois\u00e9s\u00bb (Mc 1,44; cf. Mt 8,4; Lc 5,14). No da tampoco la impresi\u00f3n de que rechace los sacrificios del templo, pero al dar preferencia a la reconciliaci\u00f3n con el hermano y exigir que se interrumpa la acci\u00f3n sacrificial para ir a pedir perd\u00f3n al hermano ofendido, da a entender que hay algo superior a los sacrificios, lo cual implica su relativizaci\u00f3n (Mt 5,23-24). Si Jes\u00fas perdona los pecados fuera del templo, lo cual, en opini\u00f3n de los escribas, constituye una aut\u00e9ntica blasfemia (Mc 2,6-9), significa que los sacrificios del templo no son el \u00fanico medio para expiar o perdonar los pecados, lo cual conllevar\u00e1 despu\u00e9s de Pascua el que la comunidad primitiva no tome ya parte en el culto del templo y considere abolidos los sacrificios de expiaci\u00f3n del templo, incluido el rito de la gran expiaci\u00f3n del Kippur, de cuyo cese es una prueba el que a la muerte de Jes\u00fas \u00abel velo del santuario se rasgue en dos de arriba a abajo\u00bb (Mt 27,51; Mc 15,38; Lc 23,45) o que Jes\u00fas, seg\u00fan Jn 19,14.30.36, muera como el cordero pascual que reemplaza los sacrificios jud\u00ed\u00ados. As\u00ed\u00ad se comprende que Jes\u00fas o, m\u00e1s probablemente, la primera comunidad de Jerusal\u00e9n pudiera afirmar: \u00abAqu\u00ed\u00ad hay algo mayor que el templo\u00bb (Mt 12,6). Ya el mismo bautismo de Juan el Bautista hac\u00ed\u00ada competencia a los sacrificios del templo y hab\u00ed\u00ada suscitado las suspicacias de las autoridades religiosas jud\u00ed\u00adas (Mc 1,4; Jn 1,25; cf. tambi\u00e9n Mc 11,29-33). Los sacrificios del templo tocaban a su fin.<\/p>\n<p>2.3. Jes\u00fas el culto del templo<br \/>\nJes\u00fas particip\u00f3 de ni\u00f1o con sus padres cada a\u00f1o en las peregrinaciones al templo de Jerusal\u00e9n con ocasi\u00f3n de la pascua (Lc 2,42). De sus subidas a Jerusal\u00e9n durante el ministerio p\u00fablico los sin\u00f3pticos mencionan s\u00f3lo la \u00faltima en la que, muy probablemente seg\u00fan \u00e9stos a causa de la purificaci\u00f3n del templo, en que expulsa a los vendedores (Mt 21,12-17; Mc 11,15-18; Lc 19,45-48; Jn 2,13-22), fue condenado a muerte (cf. Mc 10,32 y par.), mientras que seg\u00fan el EvJn viaja con m\u00e1s frecuencia a Jerusal\u00e9n (Jn 2,13; 5,1; 7,10; 10,22-23; 12,12), apareciendo el templo como el lugar en que se revela como Hijo de Dios (Jn 7,14; 8,20; 10,24-39; 18,20) y en cuyos alrededores realiza algunos de sus milagros m\u00e1s llamativos (Jn 5,14; 9,1-41) Mt 8,1-4; Mc 1,40-45; Lc 5,12-16). El templo es en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas, seg\u00fan los sin\u00f3pticos, el lugar en que Jes\u00fas ense\u00f1a (Mc 11,27-13,1 y par.).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no abog\u00f3 en sus discursos por la supresi\u00f3n del culto del templo de Jerusal\u00e9n. Aunque la actitud de Jes\u00fas respecto al culto del templo es al principio de su ministerio p\u00fablico en Galilea m\u00e1s favorable que al final de su vida (Mc 1,44 par.; Mt 5,23-24; Lc 17,14), Jes\u00fas no aparece nunca tomando parte en los sacrificios del templo. M\u00e1s a\u00fan, su anuncio de la llegada pr\u00f3xima del reino tiende a relativizar el culto del templo. La escena de los recaudadores del tributo del templo tiene lugar en Cafarna\u00fam, probablemente hacia el final de ministerio en Galilea, cuando las relaciones de Jes\u00fas con los representantes del juda\u00ed\u00adsmo en Galilea se hab\u00ed\u00adan hecho ya bastante tensas: Jes\u00fas como Hijo de Dios no necesitar\u00ed\u00ada pagar la didracma al templo, pero para no escandalizar, paga el impuesto por \u00e9l y Pedro (Mt 17,24-27). Su mensaje acerca del reino de Dios, seg\u00fan el cual Dios es Padre, es incompatible con el pago del tributo. En la escena del \u00f3bolo de la viuda Jes\u00fas alaba s\u00f3lo la generosidad de la mujer y no se expresa respecto a la conveniencia de contribuir al sostenimiento del culto del templo, por tanto, de los sacrificios (Mc 12,41-44; Lc 21,1-4). Resulta extra\u00f1o que Mt, que escribe para una iglesia en que los judeocristianos parecen gozar de cierta preponderancia, haya eliminado el relato de la viuda; tal vez porque es cr\u00ed\u00adtico respecto al templo (cf. Mt 12,6; 17,24-27). La aceptaci\u00f3n o tolerancia del culto del templo llega a su t\u00e9rmino con la expulsi\u00f3n de los vendedores del templo (Mt 21,12-17; Mc 11,15-19; Lc 19,45-48; Jn 2,13-22). Jes\u00fas realiza una acci\u00f3n simb\u00f3lica que significa la abolici\u00f3n del culto: echar fuera del templo a los vendedores con sus ovejas y bueyes as\u00ed\u00ad como volcar las mesas de los cambistas y esparcer por el suelo las monedas implicaba el rechazo de los impuestos y limosnas para los sacrificios; su acci\u00f3n simb\u00f3lica significaba que el culto del templo con sus sacrificios expiatorios hab\u00ed\u00ada llegado a su fin y que, por otra parte, dada la espera inminente del reino de Dios los sacrificios ya no ten\u00ed\u00adan sentido. Como la acci\u00f3n simb\u00f3lica de Jes\u00fas con su llamada a la conversi\u00f3n hab\u00ed\u00ada fracasado, su condena a muerte no se pod\u00ed\u00ada hacer esperar. A la vista de esta situaci\u00f3n se comprende que Jes\u00fas pronunciase su sentencia contra el templo, al declarar que no quedar\u00ed\u00ada piedra sobre piedra (Mc 13,1ss). El dicho de Jes\u00fas acerca de la destrucci\u00f3n del templo aparece en varias formas en el NT (Mt 24,1-2; Mc 13,1-2; Lc 21,5-6; Mt 26,61; Mc 14,58; Jn 2,19-20; He 6,14). Este dicho no es una creaci\u00f3n de la comunidad, porque circulaba ya antes de que Mc escribiera su evangelio hacia el 70, cuando tuvo lugar la destrucci\u00f3n del templo. La comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n vio en la muerte propiciatoria de Jes\u00fas el sustituto de los sacrificios del templo de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas y el nuevo culto<br \/>\nEl culto de Jes\u00fas al Padre no aparece desligado de la religiosidad jud\u00ed\u00ada, cuya creencia central est\u00e1 resumida en la oraci\u00f3n que cada d\u00ed\u00ada recitaba todo jud\u00ed\u00ado: \u00abEscucha, Israel: el Se\u00f1or, Dios nuestro, es el \u00fanico Se\u00f1or; y amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas\u00bb (Mc 12,29-30; cf. tambi\u00e9n Mt 22,37; Lc 10,27). El querer y obrar de Jes\u00fas se rigen exclusivamente por la voluntad de Dios (Mt 3,15; 4,4.7.10; 6,10; Mc 14,36), que se manifiesta en el AT y que no cumplen los escribas y fariseos (Mt 5,17-20), que la han desfigurado con sus minuciosos preceptos y falsa religiosidad, desbancando la misericordia (Lc 11, 39.41-44; cf. Mt 23,6.23.25.27). Por otra parte, la actitud religiosa de Jes\u00fas no proviene s\u00f3lo de una interpretaci\u00f3n m\u00e1s profunda y consecuente del AT, sino que dimana, en primer lugar, de su experiencia incomparable de la llegada del reino de Dios en su persona y obra, que se expresa en su manera singular de dirigirse al Padre en las horas de retiro solitario (Mt 14,23; 26,36-44; Mc 1,35; 6,46; 14,32; Lc 5,16; 6,12; 9,18.28-29; etc.), en que invoca al Padre confiadamente con la expresi\u00f3n aramea \u00ababb\u00e1\u00bb (Mc 14,36; cf. tambi\u00e9n Mt 11,26; Lc 10,21Q [colecci\u00f3n de los dichos de Mt\/Lc]: \u00abS\u00ed\u00ad, [en arameo, probablemente \u00e1, algo as\u00ed\u00ad como \u00e1], pues tal ha sido tu benepl\u00e1cito\u00bb), con que los ni\u00f1os llamaban a sus \u00abpap\u00e1s\u00bb. No se han encontrado testimonios escritos del tiempo de Jes\u00fas de que alg\u00fan jud\u00ed\u00ado, a excepci\u00f3n de los cristianos (G\u00e1l 4,6), siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, se dirigieran a Dios Padre con esta invocaci\u00f3n. Con esa actitud de Jes\u00fas son incompatibles las viejas formas religiosas de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, que no admiten ya arreglo con ocasi\u00f3n de la proximidad del reino (Mc 2,21-22). Esto no significa que se cree un dualismo entre el AT y la actitud religiosa de Jes\u00fas, sino que la voluntad de Dios hab\u00ed\u00ada sido oscurecida por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada; esa voluntad de Dios aparece n\u00ed\u00adtida en la ense\u00f1anza y actitud religiosa de Jes\u00fas (Mc 10,5-9), pero, a la vez, tiene lugar algo absolutamente nuevo, ya que Jes\u00fas es el Hijo y revelador del Padre.<\/p>\n<p>4. La Iglesia primitiva de Jerusal\u00e9n y el culto<br \/>\n4.1. La de Jerusal\u00e9n y el culto<br \/>\nEn este apartado nos limitaremos a exponer brevemente c\u00f3mo entendi\u00f3 la iglesia de Jerusal\u00e9n la actitud de Jes\u00fas respecto al culto del templo y pr\u00e1cticas religiosas del Juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo a la luz de los eventos de su muerte y resurrecci\u00f3n y en qu\u00e9 formas cultuales cristaliz\u00f3 la nueva fe pospascual.<\/p>\n<p>a) La fe en Dios del AT, que ha rea Jesucristo y derramado su Es\u00ed\u00adritu. La iglesia primitiva sigui\u00f3 fiel a la fe del AT del \u00fanico Dios, creador del cielo y tierra, que anunci\u00f3 por medio de los profetas la salvaci\u00f3n a todos los hombres. Antes de la destrucci\u00f3n del templo en la guerra del 70 exist\u00ed\u00adan corrientes muy opuestas dentro del Juda\u00ed\u00adsmo, que no llegaron, sin embargo, a excomulgarse mutuamente (cf. He 23,68). La situaci\u00f3n cambi\u00f3 despu\u00e9s de la guerra del 70, cuando los fariseos se convirtieron en los \u00fanicos dirigentes religiosos. No fueron los judeocristianos los que se autoexpulsaron del Juda\u00ed\u00adsmo, sino las autoridades religiosas jud\u00ed\u00adas, que hacia el final del siglo 1 excomulgaron oficialmente a todos los dem\u00e1s grupos considerados heterodoxos, incluidos los cristianos (Jn 9,22; 12,42; 16,2). El elemento nuevo del movimiento judeocristiano fue su fe en que Dios hab\u00ed\u00ada actuado salv\u00ed\u00adfica escatol\u00f3gicamente, es decir, de modo , en la persona de Jes\u00fas de Nazaret y su obra, especialmente en su ministerio p\u00fablico, muerte y resurrecci\u00f3n, enviando su Esp\u00ed\u00adritu. Contemplada la obra de Jes\u00fas, es decir, su predicaci\u00f3n y modo de actuar, a la luz de su muerte y resurrecci\u00f3n, el culto del templo con sus sacrificios y pr\u00e1cticas rituales no ten\u00ed\u00ada ya sentido. La primera comunidad va al templo despu\u00e9s de Pascua no para ofrecer sacrificios, sino para orar (He 2,46; 3,1) o predicar (5,20.42). Se respeta el templo como lugar de oraci\u00f3n, pero su culto carece de importancia para los cristianos. El nuevo culto de la Iglesia primitiva tiene lugar en las casas, fuera del templo, en las que se celebra \u00abla fracci\u00f3n del pan\u00bb o Eucarist\u00ed\u00ada y se dedican a la oraci\u00f3n (He 2,42.46; 4,24-30).<\/p>\n<p>b) iglesia de Jerusal\u00e9n representada en comunidades de lengua distinta. La comunidad de lengua aramea se constituye en Pascua o Pentecost\u00e9s -hacia el a\u00f1o 30 d.C.- alrededor de Pedro y los doce ap\u00f3stoles (He 1,13-14.26; 2,1-20). Las apariciones del Resucitado a Pedro y los doce, la aparaci\u00f3n a m\u00e1s de 500 hermanos y hermanas, sin duda en Jerusal\u00e9n, quiz\u00e1 en la explanada del templo -la \u00fanica comunidad numerosa en ese tiempo-, las apariciones a Santiago, el pariente del Se\u00f1or, anteriormente opuesto a su misi\u00f3n (cf. Mc 3,21.31-35; Jn 7,3-10), y a todos los ap\u00f3stoles (1 Cor 15,5-7) as\u00ed\u00ad como la actividad carism\u00e1tica de Pedro y otros disc\u00ed\u00adpulos (He 3,1-10; 5,12) fueron el detonante que provoc\u00f3 de manera sorprendente la expansi\u00f3n y desarrollo de la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas de Nazaret. Poco despu\u00e9s de estos primeros acontecimientos -tal vez, hacia el a\u00f1o 33 d.C.- se debi\u00f3 de constituir tambi\u00e9n el grupo de los judeocristianos de lengua griega o , cuyo portavoz m\u00e1s importante es el protom\u00e1rtir Esteban. Desde su origen la Iglesia habla, pues, dos lenguas, arameo y griego. En estas lenguas respectivamente celebraban las comunidades aramea y griega sus reuniones y eucarist\u00ed\u00adas. Una y otra no participaban en los cultos sacrificiales del templo, por lo menos en la primera etapa de la Iglesia de Jerusal\u00e9n bajo el gobierno de Pedro (hasta el a\u00f1o 42 probablemente). Los judeocristianos de lengua aramea, sin embargo, no llegaron a una rechazo del templo y de las leyes cultuales tan radical y atrevido como los helenistas del grupo del di\u00e1cono Esteban, por lo cual \u00e9stos fueron perseguidos y tuvieron que abandonar Jerusal\u00e9n (cf. He 6,1-8,4). Despu\u00e9s de la huida de Pedro, pas\u00f3 Santiago, el primo del Se\u00f1or, a dirigir la iglesia de Jerusal\u00e9n (G\u00e1l 1,19; 2,9; He 12,17, 15,13-29; 21,18-25); el que defendiese en el concilio de Jerusal\u00e9n que no se obligara a los cristianogentiles a circuncidarse (He 15, 19.28-29; G\u00e1l 2,1-10), no impidi\u00f3 que se acentuase la observancia estricta y exclusivista de la ley jud\u00ed\u00ada, que hac\u00ed\u00ada imposible a los no jud\u00ed\u00ados participar en las comidas y Eucarist\u00ed\u00ada (cf. G\u00e1l 2,12). No es del todo claro hasta qu\u00e9 punto algunos judeocristianos, \u00abceladores de la ley\u00bb aceptaban el culto del templo y participaban en \u00e9l (He 21,20-26). La iglesia de Jerusal\u00e9n pierde su importancia a ra\u00ed\u00adz del martirio de Santiago (a\u00f1o 62) y desaparece con ocasi\u00f3n de su probable traslado a Pella (hacia el a\u00f1o 64) y a consecuencia de la guerra jud\u00ed\u00ada del a\u00f1o 70. A partir de esa fecha el templo y la observancia de la Ley carecen de relevancia para la Iglesia en general.<\/p>\n<p>4.2. y su culto en la Iglesia primitiva<br \/>\nEl culto de la iglesia de Jerusal\u00e9n se caracteriza por su car\u00e1cter \u00f3gico: los cristianos viven la \u00faltima etapa de la salvaci\u00f3n en que Dios ha enviado a su Hijo y en Pascua (Jn 20,22) o Pentecost\u00e9s les concede su mayor don posible, el Esp\u00ed\u00adritu Santo (He 2,1-21.33), realiz\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la profec\u00ed\u00ada de Joel 3 y Juan Bautista (Lc 3,16; He 1,5). El en el nombre de Jes\u00fas (He 2,38; 8, 16; 10,48; 19,5) es el medio ordinario para recibir el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El don del Esp\u00ed\u00adritu se manifiesta mediante el hablar en lenguas (He 2,3-4.11; 10,44-48) y la profec\u00ed\u00ada (11,27-28; cf. 15,32: Judas y Silas, miembros, enviados de la iglesia de Jerusal\u00e9n, son llamados profetas. La Eucarist\u00ed\u00ada, celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or se celebraba \u00abcon j\u00fabilo y sencillez de coraz\u00f3n\u00bb (2,46). Durante ella se exclamaba en arameo \u00abmaran\u00e1 tha\u00bb (1 Cor 16,22: \u00ab\u00c2\u00a1Ven, Se\u00f1or nuestro!\u00bb) o \u00abam\u00e9n\u00bb, \u00abaleluya\u00bb (Ap 19,1.3.4.6: \u00ab\u00c2\u00a1Alabad a Yahv\u00e9!) y \u00abhosanna\u00bb (=\u00bb\u00c2\u00a1ayuda, [Se\u00f1or]!).<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or es el culto propiciatorio \u00abpara el perd\u00f3n de los pecados\u00bb, como aclara Mt 26,28, aunque ese significado ya est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito en los otros relatos de la \u00daltima cena, incluso ya en la ra\u00ed\u00adz del gesto de entregarse a la muerte violenta por sus disc\u00ed\u00adpulos y en las palabras sobre el pan y copa eucar\u00ed\u00adsticos (Mc 14,22-24 y par.; 1Cor 11,23-26). La referencia de la Cena del Se\u00f1or a su muerte propiciatoria \u00abpor los muchos\u00bb (Mt 26,28; Mc 14,24) hac\u00ed\u00ada superfluos los sacrificios expiatorios del templo.<\/p>\n<p>Digno de tenerse en cuenta es que Jes\u00fas sea invocado con el grito \u00abmaran\u00e1 tha\u00bb con el t\u00ed\u00adtulo \u00abSe\u00f1or nuestro\u00bb. La comunidad judeocristiana de habla griega, de actitud m\u00e1s radical contra el templo, emplear\u00e1 en vez de la palabra aramea \u00abmara\u00bb (=Se\u00f1or), la griega \u00abKyrios\u00bb: Jes\u00fas, el \u00abKyrios\u00bb resucitado, es el templo en que Dios habita y est\u00e1 presente (cf. Mt 12,6; 26,61-65; Mc 14,58; He 6,14; 7,48-50). En el EvJn es el cuerpo de Jes\u00fas el verdadero templo (2,19-22), en que Dios es adorado \u00aben Esp\u00ed\u00adritu y Verdad\u00bb (4,23). \u2014> ; eucarist\u00ed\u00ada; sacrificio.<\/p>\n<p>Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Del lat\u00ed\u00adn colere (cultivar cuidar, honrar, venerar). El culto es ia adoraci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios. Comprende todas aquellas actividades que tienen como intenci\u00f3n primera y aut\u00e9ntica reconocer la soberan\u00ed\u00ada absoluta de Dios y rendirle el honor que se le debe.<\/p>\n<p>Al ser un aspecto fundamental tanto de la religi\u00f3n como de la cultura, el culto es tan antiguo como la humanidad y nunca est\u00e1 ausente en las religiones bajo diversas formas y manifestaciones. Pero en el cristianismo el culto tiene un car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico, \u00fanico e irrepetible, ya que tiene como centro al mismo Cristo, el Dios hecho hombre, l revela algunos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos, Ya en la antigua alianza el acto externo de culto ten\u00ed\u00ada que ser expresi\u00f3n de la actitud interior de adoraci\u00f3n, arrepentimiento, fidelidad. Israel fue constituido como pueblo de Dios para el \u00abservicio de Dios\u00bb. Es fundamental el texto de Ex 19,4-6: \u00abYa hab\u00e9is visto lo y c\u00f3mo que he hecho con los egipcios, a vosotros os he llevado sobre alas de \u00e1guila y os he tra\u00ed\u00addo a m\u00ed\u00ad. Ahora bien, si me Obedec\u00e9is y guard\u00e1is mi alianza, vosotros ser\u00e9is el pueblo de mi propiedad entre todos los pueblos, porque toda la tierra es m\u00ed\u00ada: ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un reino de sacerdotes, una naci\u00f3n santa\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el culto no puede reducirse a un ritualismo exterior m\u00e1gico-sacral, ni a una actitud de adoraci\u00f3n, incluso interior. apartada del resto de la vida. Es m\u00e1s bien una respuesta, expresada en la vida moral entendida como \u00abservicio\u00bb, al provecto de Dios que se ha revelado en la 6istoria. Pero esta respuesta tiene tambi\u00e9n un momento cultual expl\u00ed\u00adcito (sacrificios, ritos, oraciones, fiestas). La motivaci\u00f3n del culto est\u00e1 en lo que Dios ha hecho (\u00e9xodo, alianza). Pero con Jes\u00fas tenemos un salto cualitativo respecto al culto. El mismo, con toda su vida, personifica y se pone como ejemplo del culto que se debe al Padre. Con \u00e9l termina el culto ligado a lugares particulares y se inaugura otro culto \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (in 4,24). Se trata del culto como la respuesta de los miembros del pueblo de Dios a la obra salv\u00ed\u00adfica trinitaria. El mismo Jes\u00fas, como templo-sacerdote-sacrificio-siervo del Padre, hace de la Iglesia y de los creyentes templos-sacerdotes-sacrificios de Dios. El culto tiene entonces la caracter\u00ed\u00adstica de ser un servicio de fe y de caridad, manifestado y realizado en la vida moral y en el rito sagrado. Adem\u00e1s, se estructura como an\u00e1mnesis o memorial, como presencia o actualizaci\u00f3n, como preanuncio o esperanza.<\/p>\n<p>La calificaci\u00f3n del culto como respuesta intenta poner de relieve la iniciativa gratuita de Dios que llama a la salvaci\u00f3n, y requiere por tanto el compromiso de la adhesi\u00f3n total. Tras el conocimiento o descubrimiento del Dios Salvador, como consecuencia de la revelaci\u00f3n y de la fe, viene el momento de la aceptaci\u00f3n consciente y responsable, como consecuencia del don de la gracia y de la caridad; finalmente llega el momento de las manifestaci\u00f3n, en el acto interno y en la acci\u00f3n exterior, del conocimiento y &#8211; de la aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En particular, los actos de culto son los actos que se cumplen mediante la virtud de la religi\u00f3n, y constituven precisamente el culto divino. Tradicionalmente se comprenden en los tres primeros mandamientos del dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>con el reconocimiento del se\u00f1or\u00ed\u00ado supremo de Dios y con la voluntad de rendirle el culto correspondiente, Para santo Tom\u00e1s (5. Th. 11-11, q. 81), los actos de religi\u00f3n se distinguen en internos y externos. Entre los primeros se pueden recordar la devoci\u00f3n y la oraci\u00f3n de petici\u00f3n: entre los segundos, la adoraci\u00f3n, las ofrendas, el voto, el juramento, como actos de la devoci\u00f3n, y la s\u00faplica, la oraci\u00f3n de penitencia y 1~ oraci\u00f3n de alabanza como actos de recurso a Dios.<\/p>\n<p>R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: D, Tettamanzi, Culto, en DETM, 158171 : E. J. Lengeling, Culto, en CFT 1. 353373: R. Schulte, Igesia y Culto, en \u00ed\u008dd., El misterio de la Igiesia, Herder, Barcelona 1966, 303-424.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El culto en la \u00e9poca de la secularizaci\u00f3n &#8211; II. El culto en las religiones &#8211; III. El culto en el AT &#8211; IV. Valor soteriol\u00f3gico del culto hebreo y cristiano &#8211; V. El culto y la vida: 1. El culto pagano y el cambio de vida; 2. El culto hebreo y la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n; 3. El culto espiritual inaugurado con Cristo; 4. El culto de la iglesia; 5. Relaci\u00f3n entre celebraci\u00f3n lit\u00fargico-sacramental y culto espiritual.<\/p>\n<p>I. El culto en la \u00e9poca de la secularizaci\u00f3n<br \/>\nEl proceso de -> secularizaci\u00f3n que caracteriza nuestra \u00e9poca ha puesto en discusi\u00f3n el llamado cristianismo religioso y ha propuesto un cristianismo no religioso. En el paso de una visi\u00f3n de la realidad que subrayaba el primado de Dios a una visi\u00f3n que reivindica, por el contrario, el primado del hombre, a algunos les ha parecido que ya no pod\u00ed\u00ada quedar espacio para el cristianismo tradicional, fundado en modelos religiosos y cultuales. El hombre secular y no-religioso del mundo contempor\u00e1neo -seg\u00fan aqu\u00e9llos- s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada comprender y aceptar un cristianismo presentado como \u00abreligi\u00f3n para el hombre\u00bb&#8216;. Los puntos de referencia de esta visi\u00f3n de la vida cristiana, por consiguiente, se reducen a la certeza de la misericordia del Padre y a la gran ley de la caridad fraterna. Desde esta perspectiva, la existencia cristiana tiene poco que ver con los problemas del culto rendido a Dios. Por tanto, la cr\u00ed\u00adtica radical que desde ciertos sectores se hace al culto en general y a la pr\u00e1ctica lit\u00fargico-sacramental en particular, debe ser encuadrada, para poder comprenderla, en esta tentativa de revisi\u00f3n del cristianismo para liberarlo de supuestas superestructuras religiosas, es decir, de las a\u00f1adidurav que la iglesia ha hecho al mensaje de Jes\u00fas, interpretado con categor\u00ed\u00adas religiosas, cuando en realidad el evangelio ser\u00ed\u00ada un mensaje de liberaci\u00f3n humana, es decir, social, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica. El fen\u00f3meno de la crisis del culto y de la liturgia, en esta situaci\u00f3n, no puede ser considerado como algo accidental reducible a un problema de lenguaje, sino que debe explicarse en el contexto de una crisis mucho m\u00e1s amplia Es una crisis que abarca la relaci\u00f3n Dios-hombre y, en consecuencia, tambi\u00e9n la relaci\u00f3n iglesia-mundo. En \u00faltima instancia, lo que de hecho est\u00e1 en crisis es la imagen misma de Dios<br \/>\nSi el proceso de secularizaci\u00f3n vivido actualmente por el mundo contempor\u00e1neo implica que las realidades constitutivas de la vida humana se van expresando sin referencia a Dios, es f\u00e1cil comprender que para el hombre contempor\u00e1neo, m\u00e1s o menos secularizado, el simple t\u00e9rmino culto no suscite ning\u00fan inter\u00e9s. Si el hombre se ha liberado de la hip\u00f3tesis Dios o vive en la pr\u00e1ctica en la indiferencia religiosa, se ha liberado igualmente de todo lo que en el pasado sustentaba la expresi\u00f3n cultual. De ah\u00ed\u00ad la gran actualidad e importancia del estudio de la problem\u00e1tica referente al culto, y sobre todo de la clarificaci\u00f3n de la esencia del culto cristiano.<\/p>\n<p>II. El culto en las religiones<br \/>\nLa expresi\u00f3n y la actuaci\u00f3n concreta en la que se manifiestan las diversas religiones es el culto. En realidad, religi\u00f3n significa conocimiento y aceptaci\u00f3n de una relaci\u00f3n fundamental entre el hombre y el ser absoluto, trascendente y personal. Esta relaci\u00f3n, en cuanto brota del conocimiento de nuestro ser creatural, por un lado pone al hombre en condici\u00f3n distinta de Dios y, por otro, lo lleva a reconocer su dependencia de \u00e9l. El culto, aun cuando no expresa toda la rica implicaci\u00f3n de la relaci\u00f3n religiosa (como, por ejemplo, el conocimiento de Dios, la vida moral), es el momento expresivo y manifestativo de lo que fundamentalmente es la religi\u00f3n; implica tanto la actitud interior como la exterior del hombre. La expresi\u00f3n externa del culto consiste en acciones que tocan la esfera corp\u00f3rea humana y ocupan el tiempo y el espacio. En efecto, toda expresi\u00f3n cultual est\u00e1 constituida por ritos que exigen tiempos y lugares sagrados. La naturaleza del culto es tal que no se puede reducir, ni siquiera en sus manifestaciones exteriores, a una pura funcionalidad, en el sentido de que su valor venga dado solamente por el hecho de favorecer o sostener la relaci\u00f3n religiosa con la divinidad; m\u00e1s a\u00fan, el culto mismo constituye y expresa la relaci\u00f3n Dios-hombre.<\/p>\n<p>Puesto que la relaci\u00f3n entre culto y religi\u00f3n es sustancial e \u00ed\u00adntima y, por otra parte, la religi\u00f3n constituye una dimensi\u00f3n esencial del hombre, un hecho universal, el culto se encuentra realizado en formas concretas universalmente semejantes, muchas veces incluso comunes a todos los pueblos (por ejemplo, la oraci\u00f3n, el sacrificio, las fiestas, los templos, etc.). Estas formas, sin embargo, adquieren expresionesdiversas no s\u00f3lo debido al elemento cultural, sino debido igualmente al contenido al que hacen referencia.<\/p>\n<p>III. El culto en el AT<br \/>\nPara comprender el significado del culto y de sus formas en Israel es preciso tener en cuenta dos elementos: por un lado, el pueblo hebreo recibi\u00f3 de su contexto cultural un conjunto de creencias, de ritos y de pr\u00e1cticas religiosas que le acercan a los pueblos del Oriente Medio; por otro, Israel encontr\u00f3 a Dios en su historia a trav\u00e9s de acontecimientos que est\u00e1n en el origen de su constituci\u00f3n como pueblo. A causa de esta originalidad absoluta, su culto, aun conservando formas id\u00e9nticas a las de los pueblos de aquella \u00e9poca, tiene un significado totalmente diverso. No podemos hacer aqu\u00ed\u00ad una presentaci\u00f3n comparativa de todas las expresiones cultuales de Israel con las de otras religiones; cons\u00faltense para ello las obras especializadas en la materia&#8217;. Recordemos aqu\u00ed\u00ad solamente algunos ritos y fiestas de particular importancia para nuestro tema. El rito del cordero, por ejemplo, era propio de los pastores n\u00f3madas y semin\u00f3madas del desierto; lo realizaban las familias y las tribus al comienzo de la primavera; la sangre del cordero, con la que en tiempos m\u00e1s antiguos se rociaban los soportes de las tiendas de los pastores y luego las jambas de las casas, ten\u00ed\u00ada un valor apotropaico, es decir, de exorcismo, de conjuro y de propiciaci\u00f3n. El rito de los \u00e1cimos era propio de los agricultores sedentarios; consist\u00ed\u00ada en unos panes que se hac\u00ed\u00adan en primavera con la nueva cebada, sin levadura, para significar que, con el comienzo del a\u00f1o, todo deb\u00ed\u00ada ser nuevo y sinligamen alguno con el a\u00f1o viejo. Encontramos tambi\u00e9n la fiesta de la siega, con la oferta de las primeras gavillas de trigo, y la fiesta de la recolecci\u00f3n de los frutos (cf Exo 23:14-17; Exo 34:18-23). Nos encontramos ante fiestas de car\u00e1cter agr\u00ed\u00adcola, vinculadas a la naturaleza y a las estaciones: la fiesta de la primavera (\u00e1cimos), del verano (siega), del oto\u00f1o (recolecci\u00f3n).<\/p>\n<p>Con los acontecimientos del Exodo, el culto de Israel queda \u00ed\u00adntimamente vinculado a la revelaci\u00f3n de Yav\u00e9, el Dios de la liberaci\u00f3n de Egipto, el Dios de la alianza. Israel deber\u00e1 salir de la tierra de la esclavitud para ir a dar culto a Yav\u00e9 en el desierto (cf Exo 3:12.18; Exo 4:23; Exo 5:1.3.8.17; Exo 7:16.26; Exo 8:4.16.23-25; Exo 9:1; Exo 10:3.7.8.11.24). Esto implicar\u00e1 para los hebreos no s\u00f3lo el abandono de la tierra de Egipto, sino tambi\u00e9n el abandono de las divinidades paganas y de las espl\u00e9ndidas y sugestivas formas cultuales egipcias para una conversi\u00f3n al culto del Dios verdadero, el Dios de su liberaci\u00f3n y de la alianza: \u00abYo os har\u00e9 mi pueblo, ser\u00e9 vuestro Dios, y vosotros conocer\u00e9is que yo soy Yav\u00e9, vuestro Dios, el que os libr\u00f3 de la servidumbre egipcia\u00bb (Exo 6:7). El hecho es de particular importancia: Dios se presenta como el Dios de los padres: \u00abel Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob\u00bb, anteriormente invocado como \u00abEl Saddai\u00bb (Exo 6:3; G\u00e9n 17:1), y al mismo tiempo se presenta como el Dios \u00abliberador de su pueblo\u00bb (Exo 3:7-10). El culto a Yav\u00e9 adquiere, a partir de este momento, un contenido particular, original y \u00fanico. Ya no ser\u00e1 un culto caracterizado, como en todas las dem\u00e1s religiones, por acontecimientos m\u00ed\u00adticos extra-temporales o por elementos c\u00f3smico-naturales, sino que estar\u00e1 caracterizado por la fe en el Dios \u00fanico, personal, trascendente, que se inserta en vicisitudes hist\u00f3ricas concretas para formar un pueblo y pactar una alianza con \u00e9l. El nombre mismo que Dios revela: \u00abYo soy el que soy\u00bb (Exo 3:13-14), no indica, seg\u00fan la mejor ex\u00e9gesis, una definici\u00f3n ontol\u00f3gica, sino una dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica: el que est\u00e1 presente siempre y en todas partes para salvar El hecho de conocer y de pronunciar el nombre de Yav\u00e9 ser\u00e1 para todas las generaciones un l memorial de su presencia liberadora (cf Exo 3:15).<\/p>\n<p>IV. Valor soteriol\u00f3gico del culto hebreo y cristiano<br \/>\nLa coincidencia de las fiestas con los acontecimientos de la revelaci\u00f3n de Yav\u00e9, de su intervenci\u00f3n liberadora y de la formaci\u00f3n del pueblo de Dios por medio de la alianza del Sina\u00ed\u00ad y del don de la ley, transform\u00f3 aquellas fiestas con sus ritos en eventos ritual-memoriales de las intervenciones divinas en la historia. Signo de este paso del significado naturalista al soteriol\u00f3gico es el cambio de nombre: la inmolaci\u00f3n del cordero y los \u00e1cimos se identifica con la fiesta de pascua, es decir, con el paso liberador de Yav\u00e9: la fiesta de la siega se convierte en la fiesta de las siete semanas de la liberaci\u00f3n, que culminan en la gran teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, cuando Yav\u00e9 proclama la alianza con su pueblo Israel con el don de la ley; la fiesta de la recolecci\u00f3n ser\u00e1 la fiesta de los tabern\u00e1culos o de las tiendas, en recuerdo de la larga peregrinaci\u00f3n por el desierto (Lev \u2020\u00a2Exo 23:43) y del hecho de que Yav\u00e9 mismo haya habitado bajo una tienda para estar en medio de su pueblo (Exo 29:45-46; Lev 26:11-12; 2Sa 7:5-6). Estas celebraciones cultuales de Israel, aunque permanecen en el marco estacional en que hab\u00ed\u00adan nacido, constituyen desde ahora elmemorial perpetuo, sobre todo la pascua (cf Exo 12:14; Exo 13:9), de los grandes acontecimientos de la liberaci\u00f3n realizada por Yav\u00e9 en favor de su pueblo.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado mismo, aun conservando semejanzas con instituciones extrab\u00ed\u00adblicas an\u00e1logas, tiene su propia originalidad, que consiste en el hecho de ser un d\u00ed\u00ada \u00absantificado por su relaci\u00f3n con el Dios de la alianza, y que es un elemento de esta alianza\u00bb&#8216;. El memorial sab\u00e1tico de la alianza se caracterizar\u00e1 por la ofrenda de los doce \u00abpanes de la presencia\u00bb, \u00abofrecidos en memorial\u00bb para poner a las doce tribus de Israel ante los ojos y en la presencia de Yav\u00e9 (cf Lev 24:5-9).<\/p>\n<p>En este momento se puede dar ya una valoraci\u00f3n m\u00e1s amplia de la enorme distancia entre el culto ritual de Israel y el culto de los pueblos vecinos, particularmente el culto de los cananeos. El culto hebreo est\u00e1 vinculado a la historia, a las vicisitudes temporales del pueblo, interpretadas prof\u00e9ticamente como intervenciones salv\u00ed\u00adficas divinas. El culto de los pueblos circundantes, por el contrario, estaba vinculado a los fen\u00f3menos de la naturaleza, cuyos ciclos y ritmos perennemente repetidos celebraba simb\u00f3licamente. En los ritos de Israel los participantes quedaban implicados en la acci\u00f3n hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica de Yav\u00e9 en una profunda adhesi\u00f3n de fe, de compromiso de vida y de gran esperanza para el futuro. En cambio, los ritos paganos eran la tentativa de entrar en comuni\u00f3n con el dios de la fertilidad y de la fecundidad para obtener las fuerzas vitales de la generaci\u00f3n y de la abundancia de cosechas en los campos. La diferencia es profunda, y se capta en toda su originalidad tambi\u00e9n por sus implicaciones de vida, como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>El culto del AT, sin embargo, no se limitaba a evocar el pasado, haci\u00e9ndolo presente mediante las celebraciones rituales, sino que orientaba la mirada de los participantes hacia la futura intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. Los salmos reales, sobre todo despu\u00e9s del exilio, se cantan en referencia al futuro mes\u00ed\u00adas, cuya gloria y luchas describen anticipadamente (cf Sal 2). La esperanza jud\u00ed\u00ada, fundada en estos textos, est\u00e1 particularmente viva en la \u00e9poca del NT.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el culto cristiano debe ser considerado en la misma l\u00ed\u00adnea hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica. El AT no debe ser abolido con la venida de Cristo, sino que debe ser \u00abcumplido\u00bb, y es realmente cumplido con \u00e9l y en \u00e9l (cf Mat 3:15; Mat 5:17-18; Luc 4:17, Luc 4:24, Luc 4:27.44). En el evangelio de Jes\u00fas encontramos un n\u00facleo doctrinal ciertamente original y nuevo, pero no puede ser separado del contexto hist\u00f3rico del AT. Tambi\u00e9n para el culto vale la afirmaci\u00f3n de la DV 16, seg\u00fan la cual \u00abDios es el autor que inspir\u00f3 los libros de ambos testamentos, de modo que el Antiguo encubriera el Nuevo, y el Nuevo descubriera el Antiguo\u00bb. El culto de la comunidad cristiana est\u00e1 todo \u00e9l en referencia a Jes\u00fas, y sobre todo al misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n. La constituci\u00f3n del Vat. II sobre la liturgia ha situado el culto de la iglesia en la l\u00ed\u00adnea de la palabra que se ha revelado en la historia. Dios, \u00abhabiendo hablado antiguamente en muchas ocasiones de diferentes maneras a nuestros padres por medio de los profetas (Heb 1:1), cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos envi\u00f3 a su Hijo, el Verbo hecho carne\u00bb (SC 5), el cual cumpli\u00f3 \u00abla obra de la redenci\u00f3n humana y de la perfecta glorificaci\u00f3n de Dios&#8230; principalmente por el misterio pascual\u00bb (ib). El culto cristiano, por consiguiente, esanuncio y actuaci\u00f3n del misterio de Cristo muerto y resucitado, que nos comunica el don del Esp\u00ed\u00adritu santificador (SC 6).<\/p>\n<p>El culto de la iglesia est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la actuaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n, por lo cual es presencia y acci\u00f3n de Cristo, que \u00abasocia siempre consigo a su amad\u00ed\u00adsima esposa la iglesia, que invoca a su Se\u00f1or y por \u00e9l tributa culto al Padre eterno\u00bb (SC 7). La noci\u00f3n de culto, en la perspectiva del NT, cumplimiento del AT, adquiere una significaci\u00f3n original y nueva, en total relaci\u00f3n a Cristo, del cual es \u00abcomo el ejercicio de su sacerdocio\u00bb. En este culto \u00ablos signos sensibles significan y cada uno a su manera realizan la santificaci\u00f3n del hombre, y as\u00ed\u00ad el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Jesucristo, es decir, la cabeza y sus miembros, ejerce el culto p\u00fablico \u00ed\u00adntegro\u00bb (ib). Usando, pues, la categor\u00ed\u00ada del culto, podemos llamarlo culto santificante por su car\u00e1cter esencialmente soteriol\u00f3gico y doxol\u00f3gico.<\/p>\n<p>V. El culto y la vida<br \/>\nSi hay una connotaci\u00f3n original que contradistingue el culto hebreo-cristiano, es la que se refiere a la implicaci\u00f3n del hombre con toda su vida. La \u00fanica religi\u00f3n que de hecho interpela al hombre es la religi\u00f3n revelada del AT y NT. Para darse cuenta de esto, basta una breve confrontaci\u00f3n con el culto p\u00fablico a las divinidades paganas tradicionales en los tiempos apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>1. EL CULTO PAGANO Y EL CAMBIO DE VIDA. El conocimiento del ritual de los cultos de las antiguas religiones mist\u00e9ricas griegas y del mundo oriental, bastante desarrolladas en tiempos de las primeras comunidades cristianas, es muy escaso. Esto se debe, entre otras cosas, a la ley que obligaba a los iniciados al secreto. Pero, para nuestro tema, hay dos datos de inter\u00e9s que conocemos con certeza: a) las religiones mist\u00e9ricas celebran los diversos mitos y, como tales, son religiones ahist\u00f3ricas; el rito es la tentativa de unirse con la divinidad fuera del tiempo; en el fondo es una evasi\u00f3n de la historia; b) el culto pagano no exige cambio de vida, sino \u00fanicamente pureza ritual.<\/p>\n<p>Los antiguos ten\u00ed\u00adan una visi\u00f3n c\u00f3smica y humana en la que todo estaba sometido a las leyes de la fatalidad. Al hombre no le queda m\u00e1s que aceptar el destino y seguir la naturaleza. El culto, entonces, consiste en la pr\u00e1ctica, para los iniciados que conocen sus secretos y sus palabras de orden, en sobrepasar las barreras del mundo invisible y contemplar espect\u00e1culos inefables. As\u00ed\u00ad los iniciados se liberan de las potencias malignas que los oprimen y adquieren la seguridad de triunfar sobre el destino.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, seg\u00fan esta visi\u00f3n de las cosas, los misterios, as\u00ed\u00ad como los sacrificios o los otros actos del culto pagano, no est\u00e1n destinados a cambiar el coraz\u00f3n del hombre. Los que participan en el culto no son los convertidos. Los dioses paganos eran complacientes con los vicios de los hombres; m\u00e1s a\u00fan, eran incluso la personificaci\u00f3n de aquellos vicios: eran divinidades imp\u00fadicas, belicosas, prontas a la c\u00f3lera y a los Insultos. Aun cuando encontremos entre los antiguos un v\u00ed\u00adnculo entre religi\u00f3n y santidad, esto no debe inducirnos a error, pues esa santidad se entiende solamente en t\u00e9rminos de pureza ritual. Esa pureza es exigida por los dioses, y deben poseerla los hombres, los edificios y los objetos utilizados en el culto Los que practicaban las manifestaciones religiosas del mundo greco-romano no ten\u00ed\u00adan que preocuparse en absoluto por la pureza de sus corazones y por la pr\u00e1ctica de la virtud. Bastaba cumplir las numerosas condiciones prescritas por el c\u00f3digo de pureza (\u00e9ste se refer\u00ed\u00ada, por ejemplo: a la suciedad propiamente dicha, o a cualquier defecto f\u00ed\u00adsico; al homicidio culpable o no culpable; al contacto sexual; al contacto con un cad\u00e1ver; al contacto con una parturienta; a comer ciertos alimentos; para una mujer: la p\u00e9rdida de la virginidad, la menstruaci\u00f3n, el parto, el aborto, etc.). Para purificarse bastaba dejar transcurrir un cierto tiempo, o bien entrar en el templo, o realizar un ba\u00f1o de purificaci\u00f3n. En las religiones naturales arcaicas, el grupo y los particulares saben solamente que en el culto encuentran la garant\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, entendida \u00e9sta como recto camino del mundo, fecundidad de los campos, de los animales y de los hombres. Sin culto, el mundo y la sociedad estar\u00ed\u00adan abandonados a la ruina. Un culto entendido as\u00ed\u00ad es alienante; aparece como simple tentativa del hombre por acapararse la divinidad en favor propio, mientras la vida moral del hombre no se pone lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo en discusi\u00f3n. El dios pagano, al dar la raz\u00f3n al hombre, lo enga\u00f1a y lo traiciona.<\/p>\n<p>2. EL CULTO HEBREO Y LA CONVERSI\u00ed\u201cN DEL CORAZ\u00ed\u201cN. La biblia no considera a Yav\u00e9 como deudor del hombre, sino al hombre como absolutamente deudor de Dios. El acto externo del culto tiene que ser expresi\u00f3n de la actitud interior de adoraci\u00f3n, de arrepentimiento, de fidelidad. Israel ha sido constituido pueblo de Dios para el servicio de Dios; por tanto, nace como pueblo sacerdotal. Todo el acontecimiento pascual tiene su significado profundo y su valor en el \u00e9xodo-liberaci\u00f3n de la esclavitud de la idolatr\u00ed\u00ada de Egipto y en el paso a la fe y al servicio de Yav\u00e9: \u00abVosotros hab\u00e9is visto c\u00f3mo he tratado a los egipcios y c\u00f3mo os he llevado sobre alas de \u00e1guila y os he tra\u00ed\u00addo a m\u00ed\u00ad. Ahora, pues, si escuch\u00e1is atentamente mi voz y observ\u00e1is mi alianza, vosotros ser\u00e9is mi especial propiedad entre todos los pueblos; porque m\u00ed\u00ada es toda la tierra. Vosotros ser\u00e9is un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u00bb (Exo 19:4-6). Este texto es fundamental para comprender que el aspecto cultual externo no puede en modo alguno ser separado del compromiso moral. Yav\u00e9 exige que el culto que a \u00e9l se le debe no se reduzca a un ritualismo exterior m\u00e1gico-sacral, ni siquiera a una actitud interior de adoraci\u00f3n, pero separada del resto de la vida. El culto que Yav\u00e9 pide a Israel, su pueblo constitutiva y constitucionalmente sacerdotal, consiste en un servicio con el que el hombre est\u00e9 a total disposici\u00f3n suya: \u00abIsrael, \u00bfqu\u00e9 es lo que te pide Yav\u00e9, tu Dios, sino que le temas, sigas sus caminos, le ames, sirvas a Yav\u00e9, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma, guardes los mandamientos de Yav\u00e9, sus leyes que hoy te prescribo yo para que seas feliz?\u00bb (Deu 10:12-13). La profundidad del culto as\u00ed\u00ad entendido es tal que exige que todas las expresiones de la vida sean elevadas a actos de culto.<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n de Israel ser\u00e1 siempre la de apegarse al rito, olvidando el car\u00e1cter interior de las exigencias de la alianza a nivel de vida; de aqu\u00ed\u00ad las constantes llamadas de atenci\u00f3n de los profetas: sin las disposiciones del coraz\u00f3n, el acto cultual del sacrificio se reduce a un gesto vac\u00ed\u00ado e hip\u00f3crita (cf  Isa 1:11-16).<\/p>\n<p>El sacrificio interior no es algo accidental en el acto de culto, sino que constituye su esencia, hasta el punto de suplir al mismo rito cuando \u00e9ste no pueda ser realizado (cf Sal 50:18; Dan 3:38ss). Jerem\u00ed\u00adas denunciar\u00e1 la hipocres\u00ed\u00ada del culto que se celebra en el templo, a causa de la corrupci\u00f3n de los corazones (cf 7,4-15).<\/p>\n<p>El v\u00e9rtice del culto espiritual en el AT lo alcanza la figura del siervo de Yav\u00e9, que ofrece su vida como sacrificio de expiaci\u00f3n: el m\u00e1ximo de la interioridad se une al m\u00e1ximo de la eficacia (cf Is 53).<\/p>\n<p>3. EL CULTO ESPIRITUAL INAUGURADO CON CRISTO. Jes\u00fas se presenta en la l\u00ed\u00adnea de los profetas, que exigen la primac\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu sobre el rito (cf Mat 5:23ss; Mar 12:33). Acoger la buena noticia implica una conversi\u00f3n profunda y radical (cf Mar 1:14-15). En cuanto al culto, con Cristo tenemos un salto cualitativo: \u00e9l mismo, con toda su vida, personifica y ejemplifica el culto debido al Padre. El se identifica con la figura del siervo de Yav\u00e9 de Isa\u00ed\u00adas, y anuncia su pasi\u00f3n y muerte en t\u00e9rminos que caracterizan el sacrificio expiatorio de este siervo (cf Mar 10:45; Luc 22:37; Is 53, l0ss). El NT ve a Jes\u00fas entrar en el mundo en actitud sacrificial: ha venido para hacer ofrenda al Padre de toda su vida (cf Heb 10:5-7).<\/p>\n<p>Cristo no condena el culto de su pueblo; \u00e9l mismo participa en \u00e9l; pero exige, por una parte, la pureza del coraz\u00f3n, sin la cual los ritos son vanos (cf Mat 23:16-25) y, por otra, declara su fin, porque en su persona se realiza un nuevo templo y un nuevo culto (cf Jua 2:14-19). Con Jes\u00fas se concluye la \u00e9poca prof\u00e9tica de la figura y del anuncio; termina el culto vinculado a lugares particulares y se inaugura el culto \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jua 4:24). No se trata de un culto ofrecido \u00abde modo espiritual y no corporal\u00bb o de un culto solamente interior: m\u00e1s bien se trata de un culto que tiene como principio vital al mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo. As\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n en verdad no pretende significar un verdadero culto contrapuesto a un falso culto o un culto real en oposici\u00f3n al culto prefigurado del AT. Para Juan, la verdad es la revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica, que se identifica con la persona y el mensaje de Jes\u00fas l\u00bb. El culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad, poi consiguiente, es el culto ofrecido con toda la propia vida, como lo vivi\u00f3 y ejemplific\u00f3 Cristo mismo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no form\u00f3 parte de la casta sacerdotal; en t\u00e9rminos actuales podr\u00ed\u00adamos decir que fue un laico; ni siquiera se dice que haya ofrecido sacrificios rituales. En cambio vemos que el culto antiguo, ritual, externo, convencional, Cristo lo sustituye por un culto real, personal, ofrecido con la vida. En este sentido da plenitud de cumplimiento a todo lo que Yav\u00e9 ped\u00ed\u00ada en el momento de la fundaci\u00f3n del pueblo sacerdotal (cf Exo 19:4-6). Cristo no se present\u00f3 ante el Padre a ofrecer un sacrificio semejante a los muchos sacrificios que se ofrec\u00ed\u00adan en el templo, sino que present\u00f3 al Padre un sacrificio radicalmente diverso: se ofreci\u00f3 totalmente a s\u00ed\u00ad mismo, su vida y su obediencia hasta la muerte (cf Heb 9:14; Heb 10:4-10). Su ofrenda constituye la plenitud del culto, su m\u00e1xima perfecci\u00f3n; mediante este culto, Dios es plenamente glorificado y el hombre realmente salvado. Con la muerte de Cristo cesa el antiguo sacrificio ritual ofrecido en el templo (por eso al morir Jes\u00fas se rasg\u00f3 el velo que separaba el santo del santo de los santos; cf Exo 26:31; Mat 27:51) y comienza un culto que no consistir\u00e1 ya en sacrificios de cosas, por muy correctas actitudes interiores quelos acompa\u00f1en, sino en la ofrenda de la vida. En este sentido profundo, la muerte de Cristo es un sacrificio cuyo altar, sacerdote y v\u00ed\u00adctima es \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>4. EL CULTO DE LA IGLESIA. El culto de la iglesia tiene su centro en Cristo, y sobre todo en su misterio pascual. Aqu\u00ed\u00ad radica su identidad, y tambi\u00e9n la clave de su relaci\u00f3n con el culto del AT. La confrontaci\u00f3n entre la muerte de Cristo y las tradiciones cultuales del AT manifiesta al mismo tiempo semejanzas y diferencias sustanciales. Este es tema de especial importancia y atenci\u00f3n para el autor de la carta a los Hebreos. Comparado con los diversos tipos de sacrificios rituales, el acontecimiento de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo manifiesta su riqueza interna: el valor de un sacrificio de expiaci\u00f3n, de alianza, de consagraci\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias y de alabanza. El culto cristiano tendr\u00e1 todos estos aspectos, pero dejando suficientemente en claro la continuidad y la diferencia. \u00abLa percepci\u00f3n de esta diferencia profunda se mantiene en la expresi\u00f3n lit\u00fargica del culto cristiano. Hay que evitar totalmente la vuelta a un culto simplemente ritual, externo, convencional. El culto cristiano no consiste en el cumplimiento exacto de ciertas ceremonias, sino en la transformaci\u00f3n de la existencia misma, por medio de la caridad divina\u00bb. La novedad evang\u00e9lica se da a entender en toda su originalidad: \u00abEn Cristo Jes\u00fas ni la circuncisi\u00f3n vale algo ni la incircuncisi\u00f3n, sino la fe que obra por medio de la caridad\u00bb (G\u00e1l 5:6). Los libros del NT, al mismo tiempo que hacen ver la continuidad con el AT, manifiestan la superaci\u00f3n y la novedad. Un signo evidente lo encontramos en el hecho de que, cuando se trata de hablar del cultode la iglesia, que naci\u00f3 de la pascua y se manifest\u00f3 con la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en pentecost\u00e9s, los autores de los libros del NT evitan expresarlo con los t\u00e9rminos usados por el AT, y m\u00e1s bien recurren a t\u00e9rminos en cierto modo profanos, que no tienen absolutamente nada de cultual. La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, por ejemplo, no se llama nunca sacrificio, sino \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb (Heb 2:42-46; Heb 20:7-11; 1Co 10:16), \u00abcena del Se\u00f1or\u00bb (1Co 11:20), \u00abmesa del Se\u00f1or\u00bb (1Co 10:21), \u00abc\u00e1liz de bendici\u00f3n\u00bb o \u00abc\u00e1liz del Se\u00f1or\u00bb (1Co 10:16-21).<\/p>\n<p>Por el contrario, el NT ha reservado sistem\u00e1ticamente los t\u00e9rminos cultuales para designar la comunidad cristiana y la vida de caridad, ya sea de los fieles, ya de los ap\u00f3stoles. Los creyentes, estimulados por el Esp\u00ed\u00adritu que los anima, en comuni\u00f3n de vida con su Se\u00f1or, est\u00e1n \u00abdispuestos como piedras vivientes a ser edificados en casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer v\u00ed\u00adctimas espirituales aceptas a Dios por mediaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (1Pe 2:5; cf 1Co 3:10-17; 2Co 6:16ss; Efe 2:20ss). San Pablo identifica, hasta el punto de no distinguirlos, el culto cristiano con la vida cristiana: \u00abOs ruego, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios: \u00e9ste es el culto que deb\u00e9is ofrecer\u00bb (Rom 12:1). La actividad apost\u00f3lica, por consiguiente, es considerada por Pablo como una liturgia, \u00abla tarea sagrada del evangelio\u00bb (Rom 15:16), en virtud de la cual puede ofrecerse el \u00fanico sacrificio agradable a Dios, la ofrenda de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00abMe ha sido dada por Dios la gracia de ser ministro de Jesucristo para los gentiles ejerciendo la tarea sagrada del evangelio de Dios, para que la ofrenda de losgentiles sea agradable a Dios, santificada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Rom 15:15-16). Por eso el templo material donde se celebraba el culto del AT ha sido sustituido por la comunidad misma, \u00abcuerpo de Cristo resucitado\u00bb (cf 1Co 12:12), verdadero pueblo sacerdotal que adora, en Cristo y por Cristo, al Padre \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (cf Jua 4:23-24).<\/p>\n<p>La noci\u00f3n integral de culto cristiano, con todas las componentes propias del culto y expresivas de la actitud espec\u00ed\u00adfica que nos viene de la plenitud de la revelaci\u00f3n de Cristo, puede definirse con estas palabras de S. Marsili: \u00abEl momento en que los hombres, habiendo tomado conciencia de su inserci\u00f3n en Cristo, realizan en s\u00ed\u00ad, seg\u00fan formas propiamente cultuales (adoraci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias) externamente manifestadas, aquella misma totalidad de servicio a Dios que Cristo rindi\u00f3 al Padre, aceptando plenamente su voluntad en la escucha constante de su voz y en la perenne fidelidad a su alianza\u00bb<br \/>\n5. RELACI\u00ed\u201cN ENTRE CELEBRACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICO-SACRAMENTAL Y CULTO ESPIRITUAL. A partir de lo que se ha dicho hasta aqu\u00ed\u00ad acerca de la identidad del culto cristiano, queda claro que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no constituye toda la realidad de este culto, sino que est\u00e1 al servicio del culto total, que consiste precisamente en el ofrecimiento de la vida.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de la secularizaci\u00f3n, algunos grupos cristianos, como se ha aludido m\u00e1s arriba, han acentuado de tal manera la diferencia entre NT y AT y han acentuado tanto el discurso sobre el culto de la vida, que han llegado a rechazar toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica. El error est\u00e1 en la reducci\u00f3n de la liturgia a ceremonia, olvidando la dimensi\u00f3n sacramental, es decir, su relaci\u00f3n con Cristo, del que ella es signo eficaz. Si la liturgia fuese solamente un culto ritual, no habr\u00ed\u00ada lugar para ella en la existencia cristiana. Pero la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, sobre todo en su culmen et fons, constituido por la eucarist\u00ed\u00ada, es una acci\u00f3n en la que entran en comuni\u00f3n la presencia y la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo con la vida de los hombres. Desde este contacto sacramental con Cristo es posible la transformaci\u00f3n de la vida para ofrecer a Dios el culto espiritual exigido por el evangelio. Rechazar el sacramento en nombre del culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad significa rechazar en la pr\u00e1ctica el orden de la encarnaci\u00f3n y caer en la err\u00f3nea ilusi\u00f3n de creerse capaces de autosalvaci\u00f3n. Y de esa manera Cristo queda reducido a puro modelo moral a imitar, considerando s\u00f3lo la dimensi\u00f3n horizontal de la solidaridad humana. El sacramento, por el contrario, significa la iniciativa de Dios, que en su amor nos re\u00fane en Cristo para una fraternidad nueva, pero en orden a que seamos \u00abalabanza de la gloria del Padre\u00bb (cf Efe 1:14). Es \u00abpropiedad caracter\u00ed\u00adstica de la acci\u00f3n lit\u00fargica cristiana -afirma E. Schweizerla de significar primariamente y de modo inequ\u00ed\u00advoco un estar uno junto al otro, un estrecharse. Pero esta acci\u00f3n com\u00fan, o este com\u00fan lugar que da significado a semejante reunirse, es una acci\u00f3n de Dios, un don de Dios, un servicio a Dios. Por eso los t\u00e9rminos usados en el NT figuran casi exclusivamente como afirmaciones cristol\u00f3gicas: no es el hombre el sujeto primario del rito lit\u00fargico, sino Dios mismo, que ejerce en Jesucristo su oficio, cumple su acci\u00f3n sacerdotal, presta su servicio a los hombres\u00bb<br \/>\nA. Bergamini<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., La identidad de la liturgia cristiana seg\u00fan el N.T., en \u00abPhase\u00bb 133 (1983) 29-48; Alvarez Bolado A., El culto v la secularizaci\u00f3n en el mundo secularizado, en \u00abPhase\u00bb 41 (1967) 411-445; Asamblea de Upsala (Consejo M. de las Iglesias), Documento sobre el culto, ib, 47, (1968) 404-414; Barbaglio G., Culto, en NDT 1, Cristiandad, Madrid 1982, 285-298; Cullmann O., La fe y el culto en la Iglesia primitiva, Studium, Madrid 1971; De Vaux R., Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1964; Lengeling E.J., Culto, en CFT 1, Cristiandad, Madrid 1966, 353-373; Lyonnet St., La naturaleza del culto en el Nuevo Testamento, en VV.AA., La liturgia despu\u00e9s del Vaticano II, Taurus, Madrid 1969, 439-477; Maldonado L., Secularizaci\u00f3n de la liturgia, Marova, Madrid 1970; Marsili S., Culto, en DTI 2, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 208-223; McNamara M., Las asambleas lit\u00fargicas v el culto religioso de los primeroscristianos, en \u00abConcilium\u00bb 42 (1969) 191-202; Pannikar R., Culto y secularizaci\u00f3n. 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Su esencia y su celebraci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968; VV.AA., El culto y el cristiano de hoy, en \u00abConcilium\u00bb 62 (1971) 165-306. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Liturgia y de Secularizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>I. Noci\u00f3n y naturaleza<br \/>\nEste art\u00ed\u00adculo tiene por objeto esclarecer una noci\u00f3n, no ofrecer material. El mundo industrializado y t\u00e9cnico puede imaginar que el c, est\u00e1 trasnochado, porque es improductivo. Ya Kant opinaba que el c. es expresi\u00f3n de < man\u00ed\u00ada religiosa\" y de \"falsa fe\". M\u00e1s al fondo van las objeciones de L. Feuerbach y K. Marx en el siglo pasado. Seg\u00fan Feuerbach la idea de Dios es una personificaci\u00f3n de los deseos y anhelos humanos en una figura absoluta distinta del hombre. Si el hombre no quiere debilitarse y perderse a s\u00ed\u00ad mismo, no debe consagrarse a esta figura de la fantas\u00ed\u00ada, sino a sus semejantes. S\u00f3lo el hombre es Dios del hombre. Por eso debe \u00e9ste convertirse de amigo de Dios en amigo del hombre, de creyente en pensador, de orante en trabajador. Feuerbach no quiere abolir el culto, sino darle una direcci\u00f3n exclusivamente horizontal. Marx, en lugar del Dios que \u00e9l caracteriza como invenci\u00f3n humana, pone a la sociedad liberada de la propiedad privada y del Estado. A ella conviene la adoraci\u00f3n o el culto que el pueblo ha tributado anteriormente a Dios, al crear la religi\u00f3n como opio euf\u00f3rico en su situaci\u00f3n atribulada. Lo que aflora en tales doctrinas pervive en muchas teor\u00ed\u00adas y pr\u00e1cticas de la actualidad, y se sit\u00faa en la perspectiva prof\u00e9tica que dibuja el apocalipsis de Juan. En el cap\u00ed\u00adtulo 13 se desenvuelve la ant\u00ed\u00adtesis <culto de Dios-culto del mundo\" en la imagen de las dos bestias.\n\nEn todas estas concepciones se desconoce el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico de lo religioso que se representa en el c., tal como ha sido demostrado por la actual filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n (R. Otto, M. Scheler, H. Scholz, B. Welte y otros). La cuesti\u00f3n del c. est\u00e1 unida de la manera m\u00e1s estrecha al problema del hombre. Si el hombre es entendido \u00fanicamente en la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica, s\u00f3lo como homo faber o como animal sociale et politicum, debe condenarse el c. como capricho que roba tiempo, y es in\u00fatil e incluso da\u00f1oso. Pero si se mira la aut\u00e9ntica trascendencia como existencial humano fundamental, el c. aparece como expresi\u00f3n de la esencia, sin la cual quedar\u00ed\u00ada bald\u00ed\u00ado y mutilado un campo esencial del hombre. En esta visi\u00f3n, el c. es un proceso por el que el hombre cumple una funci\u00f3n para realizarse a s\u00ed\u00ad mismo. El c. supone que Dios se acerca al hombre ofreci\u00e9ndole su gracia, de manera que \u00e9ste puede alcanzarlo. Puesto que el c. s\u00f3lo es realizable como respuesta a la palabra de Dios, tiene el car\u00e1cter de encuentro saludable del hombre con Dios.\n\nDado este alcance antropol\u00f3gico del c., se comprende que sea tan antiguo como la humanidad y que, aun presentando gran diversidad de formas, no falte completamente en ninguna parte, ni en las religiones de la naturaleza ni en las superiores. Por los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos puede deducirse qu\u00e9 cosa sea el culto. Lo decisivo es la adoraci\u00f3n de Dios o de lo divino realizada en signos visibles y la esperanza de vida y salvaci\u00f3n ligada a tales signos. En el cristianismo, el c. posee una propiedad especial y singular por jesucristo (car\u00e1cter cristiano del c.).\n\nMuy discutida fue la cuesti\u00f3n de si el sujeto del c. es siempre un grupo o si puede serlo tambi\u00e9n un individuo. La mayor\u00ed\u00ada de los te\u00f3logos y estudiosos de la religi\u00f3n se inclina a la primera sentencia. No cabe, sin embargo, discutir que en sus actos de adoraci\u00f3n a Dios el individuo obra tambi\u00e9n cultualmente. Pero este obrar, como toda la existencia del individuo, est\u00e1 sostenido y marcado por la comunidad.\n\nII. Teolog\u00ed\u00ada del culto\nEn el terreno b\u00ed\u00adblico, el c. desempe\u00f1a un papel central, ante todo en la antigua alianza. Cierto que en los escritos veterotestamentarios no se emplea la palabra c.; pero s\u00ed\u00ad aparece all\u00ed\u00ad un grupo de instructivas palabras sobre el servicio. Despu\u00e9s de una actividad cultual de los patriarcas, que para nosotros est\u00e1 en muchos casos envuelta en tinieblas, en la \u00e9poca de Mois\u00e9s el c. estuvo marcado por la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes y por la introducci\u00f3n de la tienda santa y del arca de la alianza. El c. consist\u00ed\u00ada sobre todo en el sacrificio (holocausto y banquete sagrado). En la \u00e9poca de la monarqu\u00ed\u00ada experiment\u00f3 un auge muy considerable, al trasladar David el arca de la alianza a Jerusal\u00e9n y convertir con ello a esta ciudad en centro del culto, y luego al edificar Salom\u00f3n el templo y declarar Ezequ\u00ed\u00adas a Jerusal\u00e9n como lugar \u00fanico del c. de Israel. Gran influjo ejerci\u00f3 el ambiente cananeo, en cuanto de all\u00ed\u00ad penetr\u00f3 en Israel la idea de fiesta. Las fiestas, sin embargo, se configuraron de acuerdo con la fe propia, como conmemoraciones de las acciones salvadoras de Dios. Por el c. fue creado el pueblo de Dios y constituido una y otra vez como tal. Una ampliaci\u00f3n considerable y de grandes consecuencias experiment\u00f3 el c. en la cautividad de Babilonia. Como quiera que en este tiempo no pod\u00ed\u00ada realizarse el sacrificio cultual, el c. tom\u00f3 la forma de oraci\u00f3n y predicaci\u00f3n. En la comunidad de Qumr\u00e1n el c. s\u00f3lo se celebraba como liturgia de la palabra. Con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n acab\u00f3 el c. como sacrificio en todo el juda\u00ed\u00adsmo.\n\nLos escritos. neotestamentarios expresan la convicci\u00f3n de que Cristo trajo tambi\u00e9n la consumaci\u00f3n del c. veterotestanientario. Como representante de toda la humanidad, Cristo es el sujeto propiamente dicho del c. En \u00e9l se ha hecho presente en la historia humana Dios mismo, el Logos del Padre, como la salvaci\u00f3n personal. El hombre jes\u00fas se entreg\u00f3 sin reservas a Dios en nombre y en favor de todos los hombres. En la Escritura \u00e9l es descrito con una serie de f\u00f3rmulas cultuales. Es el templo (Jn 2, 19), el santo de Dios (Mc 1, 24), el sumo sacerdote (Act 2, 17), el \u00fanico mediador (Act 8, 6; 9, 15; 12, 24; 1 Tim 2, 5), el liturgo (Act 8, 2). En virtud de su estructura ontol\u00f3gica y existencial, su vida entera fue acci\u00f3n cultual. Con plena abertura, estaba constantemente orientado a la voluntad del Padre para cumplirla absolutamente. En la muerte de cruz su esp\u00ed\u00adritu de obediencia se concentr\u00f3 con la m\u00e1xima intensidad, en cuanto \u00e9l se puso a disposici\u00f3n del tribunal de gracia del Padre como representante de toda la humanidad pecadora. Su muerte vino a ser as\u00ed\u00ad muerte expiatoria por la que los hombres se reconciliaron de nuevo con Dios. Muri\u00f3 como oblaci\u00f3n (Ef 5, 2; Act 7, 27, etc.), como v\u00ed\u00adctima (Jn 1, 29.37; 1 Pe 1, 29; Ap 5, 6.12; 13, 8). Los escritos neotestamentarios ponen en boca de Cristo mismo la proclamaci\u00f3n del car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico de su muerte (Mt 26, 26ss; Mc 14, 22ss; Lc 22, 19s). Su muerte es el sacrificio de alianza para el nuevo y verdadero pueblo de Dios. Su eficacia salvadora se revel\u00f3 en la resurrecci\u00f3n. E1 sacrificio fue anticipado (seg\u00fan los sin\u00f3pticos, no seg\u00fan Pablo; cf. tambi\u00e9n -->eucarist\u00ed\u00ada) antes de su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica bajo la forma de una cena de Jes\u00fas con sus ap\u00f3stoles. De m\u00e1ximo alcance fue el mandato que Cristo dio a los suyos, durante la celebraci\u00f3n cultual anticipada, de que celebraran tambi\u00e9n ellos la memoria de su muerte en la forma de una comida, hasta que \u00e9l volviera. En estado de glorificaci\u00f3n sigue presente en la comunidad formada por \u00e9l y en torno a \u00e9l como su cabeza, operando la salvaci\u00f3n por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que \u00e9l envi\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando el nuevo pueblo de Dios se congrega para celebrar su memoria en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (espiritualizaci\u00f3n del c.), mira tanto hacia el pasado del G\u00f3lgota y de la ma\u00f1ana pascual, como hacia arriba, hacia el Se\u00f1or glorificado, el cual, como sujeto del c. que obra en el Esp\u00ed\u00adritu Santo por su comunidad, que es la Iglesia, su cuerpo m\u00ed\u00adstico a \u00e9l incorporado, repristina lo que una vez aconteciera, hasta tal punto que su carne y sangre hechos presentes en el signo del pan se convierten en sujetos o portadores de la din\u00e1mica salvadora del G\u00f3lgota. De este modo, todo el pueblo de Dios puede entrar en el proceso de salvaci\u00f3n eterna de entonces y entregarse al Padre en Cristo y por Cristo su Se\u00f1or. En este hecho central, el pueblo de Dios se hace cada vez m\u00e1s y cada vez m\u00e1s profundamente lo que es: cuerpo de Cristo; y as\u00ed\u00ad se realiza a s\u00ed\u00ad mismo. Al mismo tiempo, los que toman parte en el sacrificio que se realiza en el signo de una comida fraternal, se unen cada vez m\u00e1s vivamente para formar una comunidad de hermanos. Todo otro obrar de la Iglesia est\u00e1 marcado por la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como centro de su vida. A la postre, cuanto en la Iglesia se hace en conformidad con su naturaleza, est\u00e1 determinado por la muerte salvadora de Cristo, aun cuando no todo tenga car\u00e1cter de sacrificio. La Iglesia es el sacramento universal en que permanecen vivas y operan las fuerzas salvadoras de Cristo. En este sentido toda acci\u00f3n de la Iglesia tiene car\u00e1cter cultual y esto es v\u00e1lido lo mismo de su predicaci\u00f3n de la palabra :que de la ejecuci\u00f3n de los signos sacramentales.<\/p>\n<p>El c. de la Iglesia est\u00e1 siempre sostenido por todo el pueblo de Dios, aun cuando en su realizaci\u00f3n concreta s\u00f3lo tome parte en cada caso un grupo determinado. Tiene car\u00e1cter oficial (cultus publicus a diferencia del cultus privatus, c. no oficial). El c. s\u00f3lo puede desarrollar su eficacia salv\u00ed\u00adfica en el individuo, si \u00e9ste se entrega al acto cultual con decisi\u00f3n personal por la fe. La participaci\u00f3n eficazmente salv\u00ed\u00adfica incluye el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Agust\u00ed\u00adn da tal importancia a la uni\u00f3n fraternal de todos los que participan en el c., que la tiene por elemento esencial de toda celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Agust\u00ed\u00adn declara que el sacrificio sobre el altar de piedra carece de sentido, si no va acompa\u00f1ado del sacrificio sobre el altar del coraz\u00f3n. La participaci\u00f3n viva en el c. eucar\u00ed\u00adstico demuestra su fecundidad en toda obra de misericordia, en toda palabra buena, en todo buen consejo, en todos los esfuerzos por configurar al mundo de manera digna del hombre; de suerte que por una parte-toda la vida cristiana recibe car\u00e1cter cultual, y, por otra, el c. resultar\u00ed\u00ada est\u00e9ril si no repercutiera en la vida diaria en el mundo, es decir, si el servicio de Dios no se desplegara en el servicio al hermano; c. y moral est\u00e1n estrechamente unidos. La Iglesia realiza su acci\u00f3n cultual hasta la consumaci\u00f3n de los tiempos, para que todas las generaciones puedan participar de la acci\u00f3n salvadora de Cristo y alcanzar as\u00ed\u00ad la salvaci\u00f3n eterna. El c. en su forma de signo acabar\u00e1 cuando retorne Cristo para consumar su obra en un di\u00e1logo consumado y bienaventurado de los hombres con Dios y entre ellos mismos, en un intercambio que ha de progresar en profundidad y anchura por toda la eternidad. En su acci\u00f3n cultual, la Iglesia mira tambi\u00e9n necesariamente al futuro consumado (escatolog\u00ed\u00ada del c.), que est\u00e1 bajo el velo de los signos desde la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Michael Schmaus<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>1. latreia (latreiva, 2999), relacionada con latreuo, v\u00e9ase SERVIR, significan do servicio pagado. Se usa: (a) del servicio de Dios en relaci\u00f3n con el tabern\u00e1culo (Rom 9:4; Heb 9:1; v. 6, plural \u00aboficios del culto\u00bb); (b) del servicio racional de los creyentes al presentar sus cuerpos a Dios, un sacrificio viviente (Rom 12:1  \u00abculto racional\u00bb; (c) de un imaginado servicio a Dios por parte de los perseguidores de los seguidores de Cristo (Joh 16:2).\u00c2\u00b6 2. threskeia (qrhskeiva, 2356), v\u00e9ase . Se traduce \u00abculto\u00bb en Col 2:18: 3. ethelothreskeia (o \u2014ia) (ejqeloqrhskeiva, 1479), adoraci\u00f3n voluntaria (ethelo, querer; threskeia, adoraci\u00f3n). Aparece en Col 2:23, adoraci\u00f3n voluntariamente adoptada, sea que no haya sido ordenada o que est\u00e9 prohibida; no aquella que es impuesta por otra, sino la que uno afecta; v\u00e9ase VOLUNTARIO.\u00c2\u00b6 4. sebasma (sevbasma, 4574) denota un objeto de culto (relacionada con sebazomai, v\u00e9ase HONRAR); Act 17:23, v\u00e9ase SANTUARIO; en 2Th 2:4  \u00ablo que \u2020\u00a6 es objeto de culto\u00bb; todo objeto de adoraci\u00f3n, sea que se trate del verdadero Dios o de \u00ed\u00addolos paganos, caer\u00e1 bajo la interdicci\u00f3n del hombre de pecado.\u00c2\u00b6 Nota: El verbo latreuo, servir, dar servicio religioso, o culto, se traduce con la frase verbal \u00abdar culto\u00bb en Rom 1:25; \u00abrendir culto\u00bb en Act 7:42; \u00abpracticar ese culto\u00bb en Heb 9:9; \u00abtributar este culto\u00bb en Heb 10:2; en la RV se traduce \u00abservir\u00bb en todos los pasajes, excepto en Heb 10:2, donde la RVR coincide; v\u00e9ase SERVIR.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>En todas las religiones el culto establece relaciones entre el hombre y Dios. Seg\u00fan la Biblia, la iniciativa de estas relaciones corresponde al Dios vivo que se revela. Como res-puesta, el hombre *adora a Dios en un culto que adopta una forma comunitaria. Este culto no s\u00f3lo ex-presa la necesidad que tiene el hombre del creador, del que depende totalmente, sino que al mismo tiempo es el cumplimiento de un deber: en efecto, Dios ha escogido a un pueblo que debe \u00abservirle\u00bb y con ello ser su testigo; as\u00ed\u00ad pues, el pueblo elegido debe llenar su misi\u00f3n tributando culto a Dios. (En hebreo la palabra culto deriva de la ra\u00ed\u00adz *abad, que significa \u00abservir\u00bb.)<br \/>\nAT. I. EL CULTO DEL VERDADERO DIOS EN LA HISTORIA. El culto b\u00ed\u00adblico evoluciona y as\u00ed\u00ad, en el transcurso de su historia, vemos aparecer los elementos comunes a todos los cultos: lugares, objetos y personas sagradas (santuarios, *arca, *altares, *sacerdotes), tiempos sagrados (*fiestas, *s\u00e1bado), actos cultuales (purificaciones, consagraciones, *circuncisi\u00f3n, *sacrificios, *oraci\u00f3n en todas sus formas), prescripciones cultuales (*ayuno, entredichos&#8230;).<\/p>\n<p>Antes del pecado las relaciones del hombre con Dios son sencillas; a condici\u00f3n de no infringir la prohibici\u00f3n concerniente al *\u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal, y de mostrar as\u00ed\u00ad su dependencia, el hombre puede comer del \u00e1rbol de vida (G\u00e9n 2,9; 3,22); as\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada, con un acto de tipo cultual, comulgar con Dios. El mismo \u00e1rbol de vida se halla tambi\u00e9n en la Jerusal\u00e9n celeste, donde el culto no comporta ya intermediario entre Dios y sus servidores (Ap 22,2s).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del pecado aparece el sacrificio en el culto; los patriarcas invocan a Yahveh y le erigen *altares (G\u00e9n 4,26; 8,20; 12,8). Pero Dios no acepta cualquier culto; no s\u00f3lo mira a las disposiciones interiores del que ofrece (G\u00e9n 4,3ss), sino que excluye ciertas formas exteriores, como los sacrificios humanos (G\u00e9n 22; 2Re 16,3; Lev 20,2s) o la prostituci\u00f3n sagrada (lRe 22.47; Dt 23,18). Una vez que la alianza ha hecho de Israel el pueblo de Dios, su culto es sometido a una legislaci\u00f3n cada vez m\u00e1s precisa y exigente.<\/p>\n<p>El centro de este culto es el arca, s\u00ed\u00admbolo de la *presencia de Dios entre su pueblo ; el arca, m\u00f3vil en un principio, se fija en diversos santuarios (p.e., Silo: Jos 18,1); final-mente, David la establece en Jerusal\u00e9n (2Sa 6), donde Salom\u00f3n construye el *templo (1Re 6); \u00e9ste vendr\u00e1 a ser con la reforma deuteron\u00f3mica el \u00fanico lugar del culto sacrificial.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del exilio, el culto del segundo templo es reglamentado por prescripciones rituales que se hacen remontar a Mois\u00e9s, como se hace remontar a Aar\u00f3n la genealog\u00ed\u00ada de los sacerdotes, a fin de marcar el v\u00ed\u00adnculo del culto con la alianza que lo funda. Este v\u00ed\u00adnculo lo subrayar\u00e1 el sabio Ben Sira poco antes de la lucha sostenida por los Macabeos, para que el pueblo pueda mantenerse fiel a la ley y al culto del \u00fanico verdadero Dios (1Mac 1,41-64). La liturgia sinagogal, hecha de cantos y de oraciones, y destinada a partir del exilio a mantener la vida de oraci\u00f3n comunitaria entre los jud\u00ed\u00ados de la dispersi\u00f3n, completa la liturgia del templo. Sin embargo, no quita su privilegio al templo \u00fanico ; y si una secta, como la de Qumr\u00e1n, se separa del sacerdocio de Jerusal\u00e9n, es que aspira a un culto purificado en un templo renovado.<\/p>\n<p>II. LOS RITOS CULTUALES Y LA PURIFICACI\u00ed\u201cN DEL PUEBLO DE Dios. El pueblo de Dios tom\u00f3 pr\u00e9stamos de ritos vecinos que reflejan la vida de pastores n\u00f3madas o de agricultores sedentarios; pero a los ritos que adopta les confiere un sentido nuevo relacion\u00e1ndolos con la gesta de la *alianza (p. e., Dt 16,1-8 respecto a la pascua; Lev 23,43 respecto a los tabern\u00e1culos) y con el sacrificio que la sell\u00f3 (Ex 5,1 ss ; 19,6; Sal 50,5). El culto se convierte as\u00ed\u00ad en una pedagog\u00ed\u00ada permanente que da a la vida religiosa de Israel sus tres dimensiones hist\u00f3ricas y su movimiento.<\/p>\n<p>El culto recuerda primero los acontecimientos del pasado, cuya celebraci\u00f3n renueva; al mismo tiempo los actualiza reanimando as\u00ed\u00ad la fe del pueblo en un Dios que est\u00e1 presente y sigue siendo poderoso como en el pasado (Sal 81; 106; discurso de Dt 1-11 ; renovaci\u00f3n de la alianza: Jos 24); finalmente, estimula la esperanza del pueblo y su espera del d\u00ed\u00ada en que Dios ha de inaugurar su reino y en que las *naciones ser\u00e1n unidas a Israel liberado, en el culto del verdadero Dios.<\/p>\n<p>Esta perspectiva de porvenir no adquiere toda su amplitud sino poco a poco, gracias a los profetas que anuncian la nueva alianza (Jer 31, 3lss). Sobre todo en el libro de la Consolaci\u00f3n (Is 45) y en los profetas postex\u00ed\u00adlicos (Is 66,18-23; Zac 14, 16-21) donde el Dios \u00fanico revela su *designio: quiere manifestarse a todos los pueblos para obtener de ellos el culto que le es debido como a creador y salvador universal. Los *profetas, testigos de este designio, proclaman al mismo tiempo las exigencias del Dios de la alianza que no acepta un culto sin alma. Combaten as\u00ed\u00ad a la vez el particularismo nacional y el formalismo ritual que pueden impedir que el culto de Israel sea el testimonio eficaz que Dios aguarda de su pueblo.<\/p>\n<p>III. EL ALMA DEL CULTO VERDADERO: LA FIDELIDAD A LA ALIANZA. Por la fidelidad a la ley de la alianza (Dt 6,4ss; 10,12s) prueba Israel que su culto es aut\u00e9ntico y que no tiene m\u00e1s *Dios que a Yahveh (Ex 20,2s p). El Dios salvador del Exodo y del Dec\u00e1logo es *santo y exige que sea santo el pueblo del que quiere hacer un pueblo *sacerdotal (Lev 19,2). Los profetas, al recordarlo, no desechan los ritos, sino que piden que se les d\u00e9 su verdadero sentido. Los dones de nuestros sacrificios deben expresar nuestra *acci\u00f3n de gracias a Dios, fuente de todo *don (Sal 50).<\/p>\n<p>Ya Samuel afirmaba que Dios desecha el culto de los que desobedecen (lSa 15,22). Am\u00f3s e Isa\u00ed\u00adas lo repiten fuertemente (Am 5; Is 1), y Jerem\u00ed\u00adas proclama en pleno templo la vanidad del culto que se celebra en \u00e9l, denunciando la corrupci\u00f3n de los corazones (Jer 7). Ezequiel, el profeta sacerdote, aun anunciando la ruina del templo, contaminado por la idolatr\u00ed\u00ada, describe el nuevo templo de la nueva alianza (Ez 37,26ss), que ser\u00e1 el centro cultual del pueblo fiel (Ez 40-48). El profeta del retorno indica con qu\u00e9 condici\u00f3n aceptar\u00e1 Dios el culto de su pueblo; es preciso que sea una comunidad verdaderamente fraterna (Is 58).<\/p>\n<p>Esta comunidad se abre a los paga-nos que temen a Dios y observan su ley (Is 56,1-8). M\u00e1s a\u00fan, el culto universal deber\u00e1 estar descentralizado (Mal 1,11). Si bien Ben Sira es rebasado por tales perspectivas, sin embargo, se muestra heredero de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica al unir \u00ed\u00adntima-mente la fidelidad a la ley y el culto ritual (Eclo 34,18ss; 35,1-16). Y, en un Israel particularista y formalista que se cerrar\u00e1 al mensaje de Cristo, \u00e9ste hallar\u00e1 corazones *pobres, en los que los salmos habr\u00e1n fomentado el sentido de la verdadera justicia, condici\u00f3n del verdadero culto (Lc 1,74s), y la espera del Mes\u00ed\u00adas, que inaugurar\u00e1 este culto perfecto (Mal 3,1-4).<\/p>\n<p>NT. I. EL FIN DEL CULTO ANTIGUO. 1. Jes\u00fas pone fin al culto antiguo d\u00e1ndole remate. Por lo pronto lo renueva conform\u00e1ndose con sus ritos y penetr\u00e1ndolos de su esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n filial. Presentado en el templo a su nacimiento (Lc 2,22ss), toda su vida sube al mismo para las fiestas (Lc 2,41; Jn 2,13; 10,22); y con frecuencia predica en los &#8216;lugares de reuni\u00f3n cultual (Mc 14,49; Jn 18, 20). Como los profetas, exige que se sea fiel al esp\u00ed\u00adritu del culto (Mt 23,16-23): sin pureza de coraz\u00f3n son vanas las purificaciones rituales (Mt 23,25s; 5,8.23s).<\/p>\n<p>Pero con su sacrificio rebasa el culto antiguo. Y si testimonia su res-peto del templo antiguo purific\u00e1ndolo (Jn 2,14ss), al mismo tiempo anuncia que a este templo, arruinado por culpa de los jud\u00ed\u00ados, suceder\u00e1 uno nuevo, su cuerpo resucitado (2,19ss). Entonces tendr\u00e1 fin el culto de Jerusal\u00e9n (Jn 4,21).<\/p>\n<p>2. La Iglesia naciente no rompe con el culto *figurativo del templo sino super\u00e1ndolo. Como Jes\u00fas, los ap\u00f3stoles oran en el templo y en \u00e9l tambi\u00e9n ense\u00f1an (Act 2,46; 5,20). Pero, como lo proclama Esteban, el verdadero templo es aquel en que Dios habita y donde reina Jes\u00fas (Act 6, 13s; 7,48ss; 55s). As\u00ed\u00ad Pablo, que por consideraci\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados convertidos, consiente en participar en pr\u00e1cticas cultuales, a las que ellos son fieles (Act 21,24.26; cf. lCor 10,32s), no se cansa de predicar que la *circuncisi\u00f3n carece de valor y que el cristiano no est\u00e1 ya sometido a las antiguas observancias. El culto cristiano es nuevo (G\u00e1l 5,1.6).<\/p>\n<p>II. LOS OR\u00ed\u008dGENES DEL NUEVO CULTO. 1. Jes\u00fas define el nuevo culto que anuncia : el culto verdadero es espiritual; no ya necesariamente sin ritos, pero s\u00ed\u00ad imposible sin el *Esp\u00ed\u00adritu Santo, que hace capaces de \u00e9l a los que han renacido por el mismo Esp\u00ed\u00adritu (Jn 4,23s; cf. 7,37ss; 4,10.14). El sacrificio de Jes\u00fas que sella la nueva alianza (Mc 10,45; 14, 22ss) da su pleno sentido a las f\u00f3rmulas inspiradas en el culto antiguo (Heb 10,1-18; cf. Sal 40,7ss); funda tambi\u00e9n el culto nuevo, pues \u00e9l ha *expiado verdaderamente los peca-dos del mundo y comunica la vida eterna a los que comulgan en la *carne y en la *sangre de Cristo (Jn 1,29; 6,51). Este, en la cena, inaugur\u00f3 en persona este banquete sacrificial y dio orden de renovarlo (Lc 22,19s).<\/p>\n<p>2. La Iglesia obedeci\u00f3. En las reuniones cultuales, los primeros disc\u00ed\u00adpulos coronan sus oraciones y su comida con la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb (Act 2,42; 20,7.11), rito eucar\u00ed\u00adstico, cuyo sentido tradicional y cuyas exigencias recuerda Pablo a los que los olvidan (1Cor 10,16; 11,24).<\/p>\n<p>Para participar en la *eucarist\u00ed\u00ada es necesario haber sido agregado a la Iglesia por el rito *bautismal prescrito por Jes\u00fas (Mt 28,19) como condici\u00f3n de la vida nueva (Mc 16,16; Jn 3,5), y realizado por los ap\u00f3stoles desde el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s (Act 2, 3-41). Finalmente, por el gesto de la *imposici\u00f3n de las manos dar\u00e1n los ap\u00f3stoles el Esp\u00ed\u00adritu a los bautizados (Act 8,15ss).<\/p>\n<p>A estos tres ritos fundamentales del culto cristiano se a\u00f1aden usos tradicionales de importancia desigual: celebraci\u00f3n del domingo, \u00abprimer d\u00ed\u00ada de la *semana\u00bb (Act 20,7; lCor 16,2), \u00ab*d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (Ap\u2020\u00a2s1.,10); reglas de disciplina, como el llevar el velo las *mujeres, o su silencio en las asambleas cultuales, reglas instituidas con miras al buen orden y a la paz (lCor 11,5-16; 14,34.40).<\/p>\n<p>III. ESTRUCTURA Y TRIPLE ASPECTO DEL CULTO CRISTIANO. El culto de la Iglesia, como el de Israel, tiene un aspecto triple; conmemora una obra divina del pasado; lo actualiza; confiere tambi\u00e9n al cristiano vivir en la esperanza del d\u00ed\u00ada en que, en Cristo, se manifestar\u00e1 con plenitud la gloria de Dios. Pero, a pesar de los pr\u00e9stamos de ciertos ritos del culto antiguo, el culto cristiano no es una mera *figura del culto venidero, sino que es su *imagen; la no-vedad del culto cristiano proviene de su fundamento, que es el *sacrificio perfecto y definitivo de Cristo, Hijo de Dios (Heb 1,2s). Por \u00e9l es perfectamente glorificado el Padre; por \u00e9l, todos los hombres que esperan en \u00e9l son purificados de sus pecados y pueden unirse al culto filial que Cristo tributa a su Padre en el cielo y cuya realidad es la vida eterna (Heb 7,26; 8,1s; 9,14.26).<\/p>\n<p>1. La acci\u00f3n pasada que conmemora el culto cristiano es la ofrenda de Cristo por nuestra salvaci\u00f3n, ofrenda cuyos frutos son la resurrecci\u00f3n y el don del Esp\u00ed\u00adritu. Esta acci\u00f3n pone t\u00e9rmino al culto antiguo destinado a expresar y a mantener la espera humilde y confiada de la salvaci\u00f3n, que est\u00e1 ya consumada (Heb 7,18-28). Cristo nos ida el medio de recibir el fruto del sacrificio que ofreci\u00f3 \u00e9l en el altar de la *cruz, participando en la eucarist\u00ed\u00ada (Heb 13,10).<\/p>\n<p>2. En efecto, presentemente se realiza una *comuni\u00f3n que nos prepara para la nueva comuni\u00f3n eterna del cielo; el rito *eucar\u00ed\u00adstico, centro del culto nuevo y canal de la vida nueva, es el signo y el medio de esta comuni\u00f3n. Por este rito Cristo glorioso se hace presente misteriosamente para que nos unamos al cuerpo y a la sangre que \u00e9l ofreci\u00f3 y seamos as\u00ed\u00ad todos un solo *cuerpo, glorificando al Padre por Cristo y con \u00e9l, bajo la moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (ICor 10,16s; 11,24ss; Flp 3,3).<\/p>\n<p>De esta manera tenemos acceso al santuario celestial (Heb 10,19ss), don-de mora Cristo, sacerdote eterno (Heb 7,24s; 9,11s.24); all\u00ed\u00ad se celebra la *adoraci\u00f3n del Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad, \u00fanico culto digno del Dios viviente (Jn 4,23s; Heb 9,14). Es celebrada por el *cordero inmolado, delante del trono de Dios, en el cielo, verdadero templo de Dios, donde est\u00e1 la verdadera *arca de la alianza (Ap 5,6; 11,19). Los elegidos que glorifican a Dios con el sanctus, cuyo eco oy\u00f3 Isa\u00ed\u00adas (Ap 4,2-11; Is 6,lss), glorifican tambi\u00e9n al cordero que es su Hijo (Ap 14,1) y que ha hecho de ellos un reino de sacerdotes para unirlos a su culto perfecto (Ap 5,9-13).<\/p>\n<p>Ahora bien, los ritos que nos unen a Cristo y a su culto celeste entra\u00f1an exigencias morales. Por el *bautismo hemos muerto al *pecado para vivir de la santa vida de Cristo resucitado (Rom 6,1-11; Col 3,1-10; lPe I,14s). Pecar es, pues, hacerse in-digno de comulgar en el cuerpo y en la sangre del Se\u00f1or, es condenarse, caso de hacerlo (iCor 11,27ss). Por el contrario, *seguir a Cristo, unirse, mediante una fidelidad constante, al *amor que inspir\u00f3 su sacrificio, es ser una v\u00ed\u00adctima viviente, en la que Dios se complace (Ef 5,1s; Rom 12,1s; lPe 2,5; Heb 12,28) ; entonces nuestro culto lit\u00fargico, con sus cantos de *alabanza, expresa el culto espiritual de nuestra *acci\u00f3n de gracias permanente, al Padre por su Hijo, el se\u00f1or Jes\u00fas (Col 3,12-17).<\/p>\n<p>3. El \u00faltimo d\u00ed\u00ada tendr\u00e1n fin los ritos que lo anuncian y que celebramos \u00abhasta que venga\u00bb el cordero, respondiendo a la llamada de su esposa (marana tha = \u00c2\u00a1Ven, Se\u00f1or!) para consumar sus nupcias con ella (iCor 11,26; 16,22; Ap 19,7; 22,17). Entonces no habr\u00e1 ya templo para simbolizar la presencia de Dios; en la Jerusal\u00e9n celestial la *gloria del Se-\u00f1or no se manifestar\u00e1 ya por signos (Ap 21,22). Porque en la ciudad santa de la eternidad los servido-res del Se\u00f1or que le rindan culto no ser\u00e1n ya pecadores, sino *hijos, que en el universo renovado e iluminado por la gloria de Dios y del cordero ver\u00e1n a su Padre cara a cara y beber\u00e1n en la fuente misma el *agua viva del *Esp\u00ed\u00adritu (Ap 21,1-7.23; 22,1-5).<\/p>\n<p>-> Adoraci\u00f3n &#8211; Altar &#8211; Fiestas &#8211; Oraci\u00f3n &#8211; Piedad &#8211; Puro &#8211; Servir &#8211; Templo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Esta palabra denota el m\u00e9rito de un individuo para recibir honores especiales de acuerdo con su val\u00eda. Los t\u00e9rminos b\u00edblicos principales, el hebreo <em>\u0161\u0101\u1e25\u0101h<\/em> y el griego <em>proskune\u014d<\/em>, enfatizan el acto de postraci\u00f3n, la acci\u00f3n de reverencia. Esto puede hacerse a causa de la dignidad de la personalidad e influido en alg\u00fan modo por las costumbres (Gn. 18:2), o puede estar basado en la relaci\u00f3n de familia (Gn. 49:8), o en la posici\u00f3n social en la vida (1 R. 1:31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un plano m\u00e1s alto, los mismos t\u00e9rminos son usados para honores divinos rendidos a una deidad, ya sea a los dioses de las naciones (p. ej., Ex. 20:5) o al \u00fanico Dios vivo y verdadero que se revela a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de las Escrituras y a trav\u00e9s de su Hijo (Ex. 24:1). La tutela de Israel en el desierto acentu\u00f3 en gran manera la pecaminosidad del culto id\u00f3latra y sus fatales consecuencias (p. ej., Dt. 8:19). Para Dios ning\u00fan agravio se compara con la negaci\u00f3n de su unicidad y el dar a otro el reconocimiento que \u00e9l merece. Sus referencias a \u00e9l mismo como un Dios celoso deben ser entendidas bajo este punto de vista (Ex. 20:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La perversi\u00f3n del culto se ve en el \u00e1vido intento de Satan\u00e1s por asegurar para s\u00ed mismo lo que pertenece propiamente s\u00f3lo a Dios (Mt. 4:9), tanto como en la figura blasfema de la bestia (Ap. 13:4). La deferencia indebida para con los hombres a veces cae en la adoraci\u00f3n y es rechazada por el piadoso (Hch. 10:25, 26). Bernab\u00e9 y Pablo protestaron en Listra por el intento que le rindieran culto basados en la impresi\u00f3n que eran dioses que hab\u00edan descendido a los hombres (Hch. 14:11\u201314). Los \u00e1ngeles leales rechazan la veneraci\u00f3n (Ap. 22:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario distinguir entre los significados amplio y estricto de la alabanza ofrecida a Dios. En general, \u00e9l puede ser honrado con oraci\u00f3n y alabanza y ofrenda de sacrificios (1 S. 1:3). Este culto es especialmente apropiado en la casa de Dios (Sal. 138:2) y cuando es ofrecido con un deseo de ser vestido de su santidad (Sal. 29:2). Aun en un sentido m\u00e1s amplio puede incluirse el servicio que emana de la adoraci\u00f3n y deriva de \u00e9sta su inspiraci\u00f3n (Mt. 4:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un sentido m\u00e1s estrecho el culto es s\u00f3lo veneraci\u00f3n, el alzamiento hacia Dios del esp\u00edritu redimido en contemplaci\u00f3n de su santa perfecci\u00f3n. Mateo distingue entre la ofrenda de regalos de los Magos al ni\u00f1o Cristo y su adoraci\u00f3n a \u00e9l (Mt. 2:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas hizo una aseveraci\u00f3n trascendental sobre esta materia (Jn. 4:24). Alabar a Dios en esp\u00edritu envuelve un contraste con rendirle culto al pie de la letra, con el legalismo tan caracter\u00edstico del jud\u00edo; adorarle en verdad contrasta con el samaritano y toda otra adoraci\u00f3n, pues estas \u00faltimas son falsas en mayor o menor grado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro Se\u00f1or hizo posible un culto m\u00e1s inteligente a Dios al revelar al Padre en su propia persona. Como el Hijo encarnado, \u00e9l en s\u00ed mismo es merecedor de la misma veneraci\u00f3n (Jn. 9:38; 20:28; Heb. 1:6; Ap. 5:6\u201314).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Adoraci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Abba, <em>Principles of Christian Worship<\/em>; R. Martin-Achard en <em>GB<\/em>; A. B. Macdonald, <em>Christian Worship in the Primitive Church<\/em>; J.S. McEwen en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RTWB<\/a><\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Everett F. Harrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>RTWB <\/em><\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (151). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Adoraci\u00f3n, veneraci\u00f3n). &#8211; Adorar s\u00f3lo a Dios, de palabra y de obra: Mat 4:10, Mat 7:22-27. &#8211; Con las oraciones: Luc 1:10, Jua 4:2124, Efe 5:18-20, 1 Cor.26-40. &#8211; Veneraci\u00f3n, alabanza, a la Virgen Mar\u00ed\u00ada y Santos: Luc 1:48, Rev 8:3-4. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano tip, COST ver, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/culto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCULTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7971","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7971\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}