{"id":8024,"date":"2016-02-05T04:17:01","date_gmt":"2016-02-05T09:17:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion\/"},"modified":"2016-02-05T04:17:01","modified_gmt":"2016-02-05T09:17:01","slug":"educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion\/","title":{"rendered":"EDUCACION"},"content":{"rendered":"<p>(escuela).<\/p>\n<p> Al principio, la sinagoga era el lugar de conocer a Dios: (Luc 4:20). El Hogar fue, y es, la primera escuela de educaci\u00f3n del nino: (Efe 6:4). Los maestros de religi\u00f3n son muy importantes en la Iglesia: (Rom 12:7, Stg 3:1). Ver \u00abEnsenanza\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>En los tiempos de los patriarcas la familia era la unidad b\u00e1sica en t\u00e9rminos socio-econ\u00f3micos. Dentro de ella se produc\u00ed\u00ada el fen\u00f3meno de la e., mediante el cual los m\u00e1s j\u00f3venes eran entrenados en las costumbres heredadas de sus antepasados. Seg\u00fan se fue desarrollando la historia, algunas personas (y luego familias y clanes) se especializaron en una determinada actividad productiva, pasando de padre a hijo los conocimientos.<\/p>\n<p>Cuando las tribus de Israel vivieron en Egipto, estuvieron sin duda influenciadas por la cultura de ese pa\u00ed\u00ads. Mois\u00e9s fue \u2020\u0153ense\u00f1ado &#8230; en toda la sabidur\u00ed\u00ada de los egipcios\u2020\u009d (Hch 7:22). Al salir de aquel pa\u00ed\u00ads y recibir el pacto en el Sina\u00ed\u00ad, los israelitas ten\u00ed\u00adan la obligaci\u00f3n de ense\u00f1ar a las sucesivas generaciones la vida de los patriarcas, las leyes del pacto y las grandes acciones de Dios en su historia, especialmente el \u2020\u00a2\u00e9xodo. Los prop\u00f3sitos de la e. israelita pueden resumirse en las palabras de Exo 19:6. Dios quer\u00ed\u00ada hacer \u2020\u0153un reino de sacerdotes, y gente santa\u2020\u009d. Por eso uno de los postulados b\u00e1sicos de la e. era que \u2020\u0153el principio de la sabidur\u00ed\u00ada es el temor de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Sal 111:10; Pro 1:7).<br \/>\nsacerdotes ten\u00ed\u00adan la responsabilidad de ense\u00f1ar al pueblo la ley. No deb\u00ed\u00adan cobrar nada por ello, porque Miqueas critica a los sacerdotes que \u2020\u0153ense\u00f1an por precio\u2020\u009d (Miq 3:11). Tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada un entrenamiento para los hijos de los sacerdotes. No se tienen noticias precisas de c\u00f3mo se hac\u00ed\u00ada esto, pero es evidente que se desarrollaba un proceso educativo dirigido al conocimiento de la ley sagrada, que inclu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n ciertos datos sobre enfermedades y problemas civiles. Un sacerdote comenzaba a ejercer la funci\u00f3n a la edad de treinta a\u00f1os y los levitas a la de veinticinco. Eso indica que el per\u00ed\u00adodo de aprendizaje era bastante largo en ambos casos. Al final del proceso de entrenamiento de un levita se inclu\u00ed\u00ada la pr\u00e1ctica, pues se les tra\u00ed\u00ada a servir en el \u2020\u00a2templo (\u2020\u0153Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el peque\u00f1o con el grande, lo mismo el maestro que el disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d [1Cr 25:8]).<br \/>\nm\u00e9todo preferido de los educadores, fueren padres o sacerdotes, era la repetici\u00f3n (\u2020\u0153Estas palabras que yo te mando hoy, estar\u00e1n sobre tu coraz\u00f3n; y las repetir\u00e1s a tus hijos\u2020\u009d [Deu 6:6-7]). Se dieron instrucciones precisas de reunir al pueblo por lo menos \u2020\u0153cada siete a\u00f1os\u2020\u009d a fin de leerle la ley (\u2020\u0153&#8230; para que aprendan, y teman a Jehov\u00e1 vuestro Dios\u2020\u009d [Deu 31:9-12]). Es posible que las palabras en Isa 28:9-13 est\u00e9n basadas en la experiencia de un maestro que ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos (\u2020\u0153\u00bfA qui\u00e9n se ense\u00f1ar\u00e1 ciencia, a qui\u00e9n se har\u00e1 entender doctrina?&#8230; Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengl\u00f3n tras rengl\u00f3n, l\u00ed\u00adnea sobre l\u00ed\u00adnea\u2020\u009d etc\u00e9tera).<br \/>\nm\u00e9todo que se utilizaba era el de contar historias, por medio de las cuales los ni\u00f1os aprend\u00ed\u00adan los hechos de sus antepasados, siempre con \u00e9nfasis en un Dios que act\u00faa en los eventos. Los versos de f\u00e1cil memorizaci\u00f3n y los proverbios eran otros de los medios de que se val\u00ed\u00adan los israelitas para ense\u00f1ar, como puede verse en el Sal 78:1-4 (\u2020\u0153Escucha, pueblo m\u00ed\u00ado, mi ley; inclinad vuestro o\u00ed\u00addo a las palabras de mi boca. Abrir\u00e9 mi boca en proverbios; hablar\u00e9 cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos o\u00ed\u00addo y entendido; que nuestros padres nos las contaron. No las encubriremos a sus hijos, contando a la generaci\u00f3n venidera las alabanzas de Jehov\u00e1&#8230;\u2020\u009d).<br \/>\nni\u00f1os aprend\u00ed\u00adan el oficio de pastor o agricultor observando a sus padres. Las ni\u00f1as eran entrenadas para manejar los asuntos dom\u00e9sticos. En ambos casos, la pr\u00e1ctica de lo aprendido se hac\u00ed\u00ada a una edad muy temprana. En la familia real se establecieron ciertas costumbres con el fin de garantizar que los pr\u00ed\u00adncipes tuvieran una buena e. Uno de los funcionarios de David ten\u00ed\u00ada la responsabilidad de la e. de los hijos del rey (\u2020\u0153&#8230; y Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey\u2020\u009d [1Cr 27:32]). De un estudio de los libros de los profetas se deduce que los pr\u00ed\u00adncipes y funcionarios reales eran entrenados en las artes de la guerra, el gobierno, la diplomacia y la religi\u00f3n de Israel. En el libro de Deuteronomio se supone que el rey ser\u00ed\u00ada alguien que pudiera leer el libro de la ley (\u2020\u0153&#8230; escribir\u00e1 para s\u00ed\u00ad en un libro una copia de esta ley &#8230; y lo tendr\u00e1 consigo, y leer\u00e1 en \u00e9l todos los d\u00ed\u00adas de su vida\u2020\u009d [Deu 17:18-19]).<br \/>\nutilizaci\u00f3n del alfabeto tuvo un impacto extraordinario en los procesos educativos. Antes de eso, la escritura estaba limitada a un estrech\u00ed\u00adsimo c\u00ed\u00adrculo de escribas profesionales y sacerdotes, que eran los \u00fanicos que pod\u00ed\u00adan manejar las complicadas t\u00e9cnicas de la escritura cuneiforme o jerogl\u00ed\u00adfica. Con el alfabeto ese c\u00ed\u00adrculo se ampli\u00f3. Cualquier ciudadano pod\u00ed\u00ada aprender esos signos elementales y componer sus palabras combin\u00e1ndolos. Un escriba israelita s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada que aprenderse unos veintid\u00f3s signos, en comparaci\u00f3n con los cientos que utilizaban sus contempor\u00e1neos en otras naciones. La aritm\u00e9tica la ense\u00f1aban los padres a los ni\u00f1os a edad muy temprana (\u2020\u0153Y los \u00e1rboles que queden en su bosque ser\u00e1n en n\u00famero que un ni\u00f1o los pueda contar\u2020\u009d [Isa 10:19]), pero solamente lo necesario para resolver los problemas cotidianos ( \u2020\u00a2N\u00fameros en la Biblia).<br \/>\ncolecciones de proverbios y dichos sapienciales eran una especie de libros de \u00e9tica que se utilizaban en el entrenamiento de los m\u00e1s j\u00f3venes, especialmente aquellos que tendr\u00ed\u00adan alguna funci\u00f3n en la corte. Se quer\u00ed\u00ada trasmitir as\u00ed\u00ad a las nuevas generaciones la sabidur\u00ed\u00ada y las virtudes de sus antepasados. Estos proverbios y trozos de la literatura sapiencial se aprend\u00ed\u00adan de memoria, procur\u00e1ndose luego que sirvieran de gu\u00ed\u00ada en la vida diaria. Es de notar que para facilitar el aprendizaje, los proverbios usan varios m\u00e9todos. Algunos de ellos no son f\u00e1ciles de percibir en otros idiomas, puesto que relacionaban sonidos parecidos de varias palabras hebreas, abundando las aliteraciones. M\u00e1s f\u00e1cil de detectar es el m\u00e9todo que usa un orden num\u00e9rico como ayuda para la memoria: \u2020\u0153Tres cosas me son ocultas; aun tampoco s\u00e9 la cuarta: el rastro del \u00e1guila en el aire, el rastro de la culebra sobre la pe\u00f1a; el rastro de la nave en medio del mar; y el rastro del hombre en la doncella\u2020\u009d (Pro 30:18-19). Tambi\u00e9n los acr\u00f3sticos eran muy comunes. El elogio de la mujer virtuosa est\u00e1 escrito en esa forma (Pro 31:10-31).<br \/>\nprofetas acostumbraban formar grupos. Los soldados que Sa\u00fal envi\u00f3 a matar a David en casa de Samuel se encontraron con \u2020\u0153una compa\u00f1\u00ed\u00ada de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba all\u00ed\u00ad y los presid\u00ed\u00ada\u2020\u009d (1Sa 19:20). Algunos hombres de Dios ten\u00ed\u00adan disc\u00ed\u00adpulos con los cuales compart\u00ed\u00adan conocimientos y experiencias. Pero estaba claro que el oficio de profeta no se aprend\u00ed\u00ada, sino que era un llamamiento de Dios (2Re 2:9-10).<br \/>\n\u00e9s del exilio, con la aparici\u00f3n de las sinagogas, se consigui\u00f3 un nuevo instrumento para el fomento de la e., pues \u00e9stas se convirtieron, en la pr\u00e1ctica, en centros de ense\u00f1anza, en adici\u00f3n a sus funciones culturales. Cuando se lee en Mat 9:35 que el Se\u00f1or Jes\u00fas recorr\u00ed\u00ada \u2020\u0153todas las ciudades y aldeas, ense\u00f1ando en las sinagogas de ellos\u2020\u009d, no debe pensarse que esta actividad s\u00f3lo se hac\u00ed\u00ada en los s\u00e1bados. En el resto de la semana, la sinagoga era utilizada tambi\u00e9n. Las escuelas, como tales, no se mencionan en el AT. Surgieron en Israel en el siglo inmediatamente anterior al nacimiento del Se\u00f1or Jes\u00fas. Un famoso erudito y l\u00ed\u00adder del \u2020\u00a2Sanedr\u00ed\u00adn, llamado Sime\u00f3n Ben Shetah, fue el primero que cre\u00f3 escuelas elementales en Jerusal\u00e9n y ciudades aleda\u00f1as, haciendo obligatoria la ense\u00f1anza, que antes era responsabilidad s\u00f3lo de los padres. No se tienen noticias de si hab\u00ed\u00ada una escuela en Nazaret, en tiempos de la juventud del Se\u00f1or Jes\u00fas. La expresi\u00f3n: \u2020\u0153\u00bfC\u00f3mo sabe \u00e9ste letras, sin haber estudiado?\u2020\u009d (Jua 7:15), debe ser interpretada como refiri\u00e9ndose a que el Se\u00f1or no hab\u00ed\u00ada recibido entrenamiento especializado como int\u00e9rprete de la ley.<br \/>\n\u00fanica menci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de una escuela en la Biblia aparece en Hch 19:9 (\u2020\u0153&#8230; se apart\u00f3 Pablo de ellos y separ\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos, discutiendo cada d\u00ed\u00ada en la escuela de uno llamado \u2020\u00a2Tiranno\u2020\u009d). Se desconoce a cu\u00e1l nivel educativo se dedicaba esa instituci\u00f3n. Pero de manera indirecta podemos saber de la existencia de escuelas. Adem\u00e1s del uso de las palabras \u2020\u0153maestro\u2020\u009d y \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d, se menciona el t\u00e9rmino \u2020\u00a2c\u00e1tedra, el cual supone una escuela. En Mat 23:2, se lee: \u2020\u0153En la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s se sientan los escribas y los fariseos\u2020\u009d. Los maestros ense\u00f1aban desde una silla, mientras que los disc\u00ed\u00adpulos se sentaban en el piso. Por eso Pablo, hablando de su e. dice que fue \u2020\u0153instruido a los pies de \u2020\u00a2Gamaliel\u2020\u009d (Hch 22:3).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[500]<\/p>\n<p>     Es el valor resultante de un proceso perfectivo en el que la persona humana adquiere cultura (aspecto intelectual) virtud (aspecto moral) y capacidad convivencia (aspectos sociales) para desenvolverse en la vida. En cuanto cualidad de toda la persona, es una riqueza estable e interior. En cuanto se suma a la educaci\u00f3n de las dem\u00e1s personas es una conquista social y compartida que mejora a toda la comunidad a la que pertenece el hombre educado.<\/p>\n<p>    Es dif\u00ed\u00adcil determinar el origen etimol\u00f3gico del concepto educaci\u00f3n, pero ya aparece en Quintiliano (De institutione oratoria. Proem.) y en S\u00e9neca (De Ira 2.22) en sentido de crianza o de cuidado material. El sentido m\u00e1s moral que intelectual del concepto de formaci\u00f3n humana que se atribuye al t\u00e9rmino parece relegarse al lat\u00ed\u00adn tard\u00ed\u00ado  del siglo II y III despu\u00e9s de Cristo.<\/p>\n<p>    Se discute si proviene de \u00abeducere\u00bb (conducir de dentro a fuera) o de \u00abdocere\u00bb (ofrecer, ense\u00f1ar, mostrar de fuera hacia dentro), aunque probablemente recoge un significado sint\u00e9tico de ambos aspectos. Desde el III se difunde en todos los autores y alude a la compleja operaci\u00f3n de cuidar, formar, adiestrar y hacer pensar por la experiencia y la ense\u00f1anza expl\u00ed\u00adcita.<\/p>\n<p>    Educa e instruye a los ni\u00f1os el magister o docente y vigila y adiestra para la vida el esclavo pedagogo que transmite su cultura en el mundo latino.<\/p>\n<p>    Sea cual sea la etimolog\u00ed\u00ada real, la identidad de la educaci\u00f3n se presenta prematuramente en la Historia de la cultura como algo que debe ser definido desde el hombre, que es su depositario por una parte y su protagonista por otra.<br \/>\n  1. Conceptos y definiciones<br \/>\n    Se han realizado multitud de intentos para definir su esencia desde las diversas alternativas filos\u00f3ficas y antropol\u00f3gicas que han ido apareciendo entre los escritores y pensadores. Es rechazable cualquier af\u00e1n que reduzca la educaci\u00f3n a mero amaestramiento animal o a la sola preparaci\u00f3n social. Hay que ahondar m\u00e1s y llegar a la idea de mejora, de perfeccionamiento, de riqueza en todas las facultades humanas.<\/p>\n<p>    Los intentos de definir de manera clara esa realidad han sido diversos. Todos han coincidido en el deseo de formular una correcta expresi\u00f3n. Y no es f\u00e1cil conseguirlo pues hay que acumular las notas de la instrucci\u00f3n que tienen que ver con la cultura y la ciencia y a las propias de la formaci\u00f3n que llegan m\u00e1s a las estructuras y habilidades.<\/p>\n<p>    Ambas se han de condensar en esa esfera superior que representan los reclamos de la sabidur\u00ed\u00ada y las demandas de la perfecci\u00f3n radical del hombre en cuanto ser destinatario de la estricta educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     1. Definici\u00f3n global<br \/>\n    Entre las mil definiciones de educaci\u00f3n que tratan de recoger la esencia que la constituye, hay algunas cl\u00e1sicas como la de Plat\u00f3n (De la Leyes  L.7. 1.1): \u00abDar al cuerpo y al alma toda la belleza de que es suceptible\u00bb; y hay otras m\u00e1s \u00abpiadosas\u00bb como la de P\u00ed\u00ado XI (en la Divini Illius Magistri): \u00abColaborar con la gracia divina para hacer al hombre lo m\u00e1s perfecto que posible sea\u00bb.<\/p>\n<p>    Unas son definiciones din\u00e1micas, por ejemplo la de Kant en su \u00abPedagog\u00ed\u00ada\u00bb, donde la describe como: \u00abDesenvolver conforme a un fin todas las disposiciones naturales de un hombre y conducir as\u00ed\u00ad la especie humana a su destino\u00bb (Kant). Y otras hablan m\u00e1s de aspectos est\u00e1ticos relacionados con la naturaleza humana: \u00abEducaci\u00f3n es lo que hace al hombre ser hombre\u00bb (Max Scheler).<\/p>\n<p>    Las hay que miran m\u00e1s la integraci\u00f3n del individuo en la sociedad: \u00abEs el proceso de socializaci\u00f3n mediante el cual la sociedad introduce al hombre en su vida\u00bb (Luzuriaga). Y otras, como la de V\u00ed\u00adctor Garc\u00ed\u00ada Hoz, miran m\u00e1s a la mejora integral del individuo en s\u00ed\u00ad mismo: \u00abPerfeccionamiento intencional de las facultades espec\u00ed\u00adficamente humanas\u00bb (en Pedagog\u00ed\u00ada Fundamental 1).<\/p>\n<p>    Incluso hay excelentes definiciones con proyecci\u00f3n trascendente como la de Andr\u00e9s Manj\u00f3n: \u00abEl cultivo y desarrollo de cuantos g\u00e9rmenes f\u00ed\u00adsicos y espirituales  Dios ha puesto en el hombre con el intento de hacer hombres perfectos.\u00bb<br \/>\n    (Prospecto \u00abDel Colegio Avemar\u00ed\u00ada\u00bb.  Pg. 4)<\/p>\n<p>    1.2. Educaci\u00f3n de la fe<br \/>\n    Cuando adaptamos cualquiera de esas definiciones, y de los conceptos que laten detr\u00e1s de ellas, a la educaci\u00f3n de la fe, observamos la dificultad a\u00f1adida de la adjetivaci\u00f3n \u00abreligiosa\u00bb, cristiana\u00bb \u00abde la fe\u00bb. Cada definici\u00f3n general se pliega y repliega al terreno espec\u00ed\u00adfico que encierra la precisi\u00f3n del adjetivo.<\/p>\n<p>    En general hay que admitir el concepto de educaci\u00f3n como algo muy flexible capaz de armonizarse con adjetivos variados como \u00abf\u00ed\u00adsica\u00bb, \u00abinfantil\u00bb, \u00abmilitar\u00bb, \u00abprimitiva\u00bb, \u00abnaturalista\u00bb, \u00abgerm\u00e1nica\u00bb, \u00abantigua\u00bb o \u00abactual\u00bb. La educaci\u00f3n de la fe implica una peculiaridad por cuanto es educaci\u00f3n y adem\u00e1s alude a la fe, que es don misterioso de Dios.<\/p>\n<p>   Podemos ciertamente hacer referencia a la tarea educadora, pero s\u00f3lo en forma indirecta: en cuanto preparamos al hombre para que reciba, desarrollo, clarifique y asuma la fe con consciencia y profundidad. El hombre que tiene inteligencia y voluntad libre, el que acepta e integra en su personalidad idea, sentimientos y actitudes nobles, el que desarrolla la cultura y la libertad, las virtudes y las actitudes nobles, la ciencia y la conciencia, es el que se prepara para asumir la fe de manera muy diferente a como lo hace el supersticioso inculto o el ingenuo sensorial que vive de antropomorfismos y de mec\u00e1nicas repeticiones de ense\u00f1anzas ajenas.<\/p>\n<p>    Por eso para aclarar lo que es \u00abeducaci\u00f3n de la fe\u00bb, \u00abeducaci\u00f3n religiosa\u00bb \u00abeducaci\u00f3n cristiana\u00bb, hay que comenzar por revalidar y clarificar el concepto de educaci\u00f3n en general y as\u00ed\u00ad entender que s\u00f3lo preparando el recept\u00e1culo adecuado se puede asegurar la entrada, la conservaci\u00f3n y el incremento del n\u00e9ctar divino de la fe como don<br \/>\n    1.3. Cauces de esta educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Como la idea de educaci\u00f3n afecta a todos los aspectos, edades y situaciones del ser humano, podemos hablar de tantas formas como modos y alcances miremos para clasificar la acci\u00f3n beneficiosa de educar al hombre.<\/p>\n<p>   &#8211; Educaci\u00f3n religiosa es la que trata de formar una conciencia clara de trascendencia y la que ense\u00f1a a ordenar la conducta seg\u00fan las creencias trascendentes.<\/p>\n<p>   &#8211; Educaci\u00f3n cristiana es la que se inspira en la figura de Cristo y en sus ense\u00f1anzas, teniendo por lo tanto el Evangelio como primera norma de vida.<\/p>\n<p>   &#8211; Educaci\u00f3n cat\u00f3lica es la precisi\u00f3n de la cristiana, con referencia a la vida propia de la Iglesia de cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana, en cuanto se considera la verdadera y \u00fanica forma de identificarse con los seguidores de Jes\u00fas. Implica pues, adem\u00e1s del Evangelio, la fidelidad a la Jerarqu\u00ed\u00ada y la aceptaci\u00f3n del Magisterio, la uni\u00f3n con la Tradici\u00f3n y con la Comunidad creyente.<\/p>\n<p>  2. Variables de la educaci\u00f3n<\/p>\n<p>     Siendo la educaci\u00f3n una tarea din\u00e1mica, por lo tanto fruto de un proceso, y una riqueza est\u00e1tica, por lo tanto expresi\u00f3n de una perfecci\u00f3n humana global y permanente, la encontramos realizada en diversidad de perspectivas.<\/p>\n<p>    Sin intentar ahora una s\u00ed\u00adntesis de un tratado general de educaci\u00f3n, si es conveniente recordar que la educaci\u00f3n se mantiene estable en esas variables.<\/p>\n<p>     2.1. Una es la edad y madurez<\/p>\n<p>   &#8211; Educaci\u00f3n infantil, adolescente, juvenil, de adultos, incluso de la tercera edad, es la misma educaci\u00f3n en cuanto perfecci\u00f3n, pero reviste diferentes procesos, est\u00ed\u00admulos, objetivos y modos operativos en cada estadio de la vida humana.  Esto lo podemos aplicar a la educaci\u00f3n religiosa, como lo aplicamos a la intelectual o la social.<\/p>\n<p>    La disposici\u00f3n del ni\u00f1o para que asuma la fe implica unas estructuras morales y mentales muy diferentes de las que podemos reclamar al adulto. Quien no sea sensible a esta variable dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 hacer una tarea eficaz y con perspectivas de permanencia.<\/p>\n<p>    2. 2. Variable del entorno.<\/p>\n<p>    Es evidente que el entorno familiar es muy diferente del escolar, del parroquial o del que ofrece cualquier otro \u00e1mbito que contribuye a la formaci\u00f3n del hombre. Ni la escuela cuando ofrece formaci\u00f3n religiosa puede igualarse con la parroquia, ni la parroquia puede hacerlo con la familia.<\/p>\n<p>    El tacto pedag\u00f3gico del educador de la fe debe sentirse diferente en sus procedimientos cuando act\u00faa como padre creyente que quiere educar la fe de su hijo o cuando act\u00faa como profesor de religi\u00f3n que quiere ayudar a su alumno a acercarse a Dios.<\/p>\n<p>    Algo parecido debemos decir en sentido m\u00e1s general del ambiente cultural sea rural o urbana, de culturas cristianas bien conservadas o de sociedades religiosamente plurales en donde coexisten diversas creencias y manifestaciones culturales. Sin adaptaci\u00f3n al medio, los frutos no se conservan lozanos, unas veces porque se contaminan por indiferentismo y en ocasiones porque se descarr\u00ed\u00adan por exagerado mimetismo que puede llegar al fanatismo.<\/p>\n<p>    2. 3. Variable del estilo<br \/>\n    Uno de los rasgos de la cultura moderna que afecta a los aspectos religiosos de la formaci\u00f3n humana es la aparici\u00f3n del cambio como estilo de vida, de la diversidad como exigencia pedag\u00f3gica y la horizontalidad como sustituci\u00f3n de la importancia de la jerarqu\u00ed\u00ada propia de tiempos pasados.<\/p>\n<p>    El educador de la fe debe ser consciente de que la libertad y el respeto, el pluralismo y la importancia de las libres opciones, el secularismo como forma preferente de vida son rasgos peculiares de la vida actual y deben ser tenido en cuenta por la educaci\u00f3n moderna. Desconocerlo es condenarse al desajuste.<\/p>\n<p>    3. Educaci\u00f3n y catequesis.<\/p>\n<p>    Estas referencias pedag\u00f3gicas deben hacer pensar al educador de la fe que la vida moderna impone determinados modos de comportamiento que pueden romper los esquemas cl\u00e1sicos de una educaci\u00f3n de signo proselitista o de metodolog\u00ed\u00adas m\u00e1s adoctrinadoras que evangelizadoras, m\u00e1s de amaestramiento que de preparaci\u00f3n para la vida.<\/p>\n<p>    En lo que se refiere a lo religioso, la formaci\u00f3n de la conciencia y la preparaci\u00f3n de la inteligencia para aceptar la fe requieren una sensibilidad moderna que incluso haga compatible los misterios m\u00e1s sublimes con las realidades m\u00e1s sensibles. No podemos ignorar que los fen\u00f3menos modernos de la comunicaci\u00f3n audiovisual, de las tecnolog\u00ed\u00adas de vanguardia, y de la democratizaci\u00f3n de la cultura han supuesto para al mundo moderno una transformaci\u00f3n sin precedentes.<\/p>\n<p>    Por lo tanto los educadores de nuevos hombres est\u00e1n comprometidos a ser creadores de nuevas formas. Y por lo tanto, los educadores de la fe no pueden ser excepci\u00f3n ante esa corriente arrolladora general.<\/p>\n<p>    3.1. Cauces nuevos y desaf\u00ed\u00ados<br \/>\n    Hoy resulta urgente delimitar lo que es la educaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma y armonizar la dimensi\u00f3n \u00e9tica de la misma (formaci\u00f3n en las virtudes perennes) con los aspectos no\u00e9ticos (el alcance nuevo de la cultura y el valor de los lenguajes)<\/p>\n<p>    Se deben evitar viejos planteamientos conceptuales de tinte dial\u00e9ctico, especulativo y nominalista y es m\u00e1s provechos caminar por sendas r\u00e1pidas de convivencia, de ecumenismo y de serenas actitudes cr\u00ed\u00adticas ante las ofertas de todo tipo que llegan hasta los rincones m\u00e1s apartados del mundo.<\/p>\n<p>    Hay aspectos permanentes en la tarea educadora que no cambiar\u00e1n nunca por ser radicalmente humanos. Son todos aquellos que aluden a los valores permanentes de la humanidad, como es la virtud, la bondad, la honradez y el orden, o como pueden ser los modos de relacionarse de forma generosa y pac\u00ed\u00adfica y no competitiva y ego\u00ed\u00adsta con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Pero otros rasgos est\u00e1n sufriendo una acelerada transformaci\u00f3n, sin que supongan una p\u00e9rdida radical. Son los rasgos coyunturales de la sociedad cambiante.<\/p>\n<p>    Entre estos rasgos se pueden citar:<\/p>\n<p>   &#8211; Los nuevos lenguajes exigen mentes \u00e1giles, abiertas, permeables y creativas para hablar y entender, esto es para conectar con quienes los manejan. Por no hacerlo hay muchos educadores que se sienten bloqueados.<\/p>\n<p> &#8211; Los valores culturales que son cambiantes no merecen un desgaste importante de energ\u00ed\u00ada. Lo importante es que ello no desaparezcan de golpe para no suscitar vac\u00ed\u00ados \u00e9ticos demoledores. Todo educador observador sabe que la cordialidad sustituye hoy a la disciplina, la eficacia desplaza el orden preconcebido, la solidaridad pesa m\u00e1s que la obediencia. Es preciso diferenciar lo que es tolerable y lo que es insoportable.<\/p>\n<p> &#8211; La precocidad en las reacciones y la intuici\u00f3n van cobrando cierta espectacularidad en las j\u00f3venes generaciones. La confianza con los j\u00f3venes debe ser restablecida sin acritud, en profundidad y concediendo que el aprecio por lo \u00fatil y pr\u00e1ctico es m\u00e1s fuerte que la utop\u00ed\u00ada, el mito o los ideales encerrados en f\u00f3rmulas vac\u00ed\u00adas. 3.2. Adaptaci\u00f3n en lo religioso<br \/>\n    De todo esto hay que aprender para la educaci\u00f3n religiosa que, como toda educaci\u00f3n, hoy se halla en tr\u00e1nsito. Tenemos que distinguir cuando hablamos de la educaci\u00f3n de la fe lo que en ella hay de oferta y de tradici\u00f3n, lo que se entiende como preparaci\u00f3n humana para que la gracia divina act\u00fae en el hombre y lo que es simple conexi\u00f3n con la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>    No es f\u00e1cil hacerlo sin tensiones, pero las pol\u00e9micas doctrinales no facilitan el tr\u00e1nsito. La clarificaci\u00f3n de terminolog\u00ed\u00adas, tan reclamada en otros tiempos, hoy ceden la primac\u00ed\u00ada a la comprensi\u00f3n, a la fraternidad universal y a la mayor sensibilidad por los sufrimientos ajenos.<\/p>\n<p>    Educar al hombre creyente es primero educar al hombre. Por eso hay que valorar aspectos parciales como la educaci\u00f3n moral, la educaci\u00f3n de los valores, la educaci\u00f3n para la justicia, la educaci\u00f3n sexual, etc. para llegar a la educaci\u00f3n para la oraci\u00f3n, la educaci\u00f3n lit\u00fargica, la educaci\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>    Bueno es recordar que la tarea catequ\u00ed\u00adstica es una acci\u00f3n educativa en el pleno sentido de la palabra. Pero reclama una visi\u00f3n peculiar del hombre caminante y por lo tanto cambiante.<\/p>\n<p>    Exige como postulado el mirarle como creyente que desarrolla su creencia y como elegido de Dios para recibir el don de la fe sobrenatural. Reclama actuar con \u00e9l en cuanto es ser creyente que debe poner la inteligencia al servicio de su actitud de acogida de la Revelaci\u00f3n. Y supone tambi\u00e9n tratarlo como hombre libre que debe poner su juego su conciencia en actitud de acogida del mensaje divino.<\/p>\n<p>    Todo esto es f\u00e1cil formularlo. Lo que no es seguro acertar en el camino. Pero una buena pedagog\u00ed\u00ada del cambio y de la confianza es la puerta de entrada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\nDesde el principio la Iglesia se ha interesado por la educaci\u00f3n (>Magisterio, >Te\u00f3logos). Durante los primeros siglos los cristianos se serv\u00ed\u00adan de las escuelas seculares para la educaci\u00f3n b\u00e1sica: ludus litterarius  para aprender a leer, escribir y contar; grammaticus,  que estudiaba los antiguos cl\u00e1sicos; la ret\u00f3rica se estudiaba a partir aproximadamente de los dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pronto surgieron escuelas de catequesis, con maestros tan ilustres como >Justino, >Or\u00ed\u00adgenes y >Efr\u00e9n. Con frecuencia en estas escuelas se ense\u00f1aban materias cient\u00ed\u00adficas y tambi\u00e9n filosof\u00ed\u00ada. Desde el siglo IV en los monasterios se ofreci\u00f3 educaci\u00f3n a los ni\u00f1os, pero es dif\u00ed\u00adcil saber c\u00f3mo estaba organizada y qu\u00e9 amplitud ten\u00ed\u00adan este tipo de escuelas antes del siglo VI. A partir de la Edad media se fundaron escuelas asociadas a las catedrales. Desde entonces los religiosos empezaron a dedicarse a la educaci\u00f3n en algunos lugares. Despu\u00e9s de la Reforma encontramos establecimientos de institutos religiosos cuyo apostolado principal consist\u00ed\u00ada en la ense\u00f1anza, tendencia bastante marcada en el siglo XIX.<\/p>\n<p>A partir de este siglo, por otro lado, asistimos al desarrollo de las escuelas seculares, en las que pod\u00ed\u00ada no haber lugar para la educaci\u00f3n religiosa. La Iglesia puso siempre un empe\u00f1o especial en asegurar la educaci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os, y trat\u00f3, por ejemplo por medio de >concordatos, de asegurar la libertad para la educaci\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>El Vaticano II aprob\u00f3 una Declaraci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n cristiana, Gravissimum educationis (GE).  Las declaraciones del concilio no iban dirigidas s\u00f3lo a la Iglesia, sino tambi\u00e9n al mundo, tratando de explicar la posici\u00f3n de la Iglesia. No es el mejor de los documentos conciliares. El tercer per\u00ed\u00adodo de sesiones (1964), durante el cual se debati\u00f3, estuvo dominado por otros intereses: la >libertad religiosa, la >colegialidad, el >ecumenismo. Est\u00e1 aquejado de otro inconveniente, que sufrir\u00e1n tambi\u00e9n todos los documentos posteriores del Vaticano sobre educaci\u00f3n: las diferencias de cultura, de condiciones socioecon\u00f3micas y de tradiciones hacen que haya una gran diversidad respecto de la educaci\u00f3n, por lo que el concilio y otros documentos tienen que quedarse al nivel de los principios, sin poder descender a los detalles. Por la misma raz\u00f3n, las bibliograf\u00ed\u00adas sobre educaci\u00f3n han de elaborarse seg\u00fan el pa\u00ed\u00ads o la regi\u00f3n, y les da unidad el hecho de tratar de un determinado nivel o aspecto de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Temas relacionados con la educaci\u00f3n aparecen en diversos documentos del concilio: el derecho a la educaci\u00f3n; el deber que incumbe a diferentes personas de procurar la educaci\u00f3n adecuada; formas de la educaci\u00f3n cristiana; la naturaleza de la educaci\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica (GS 48-52. 69. 87. 89; AG 12; CD 15. 35; AA 30; DH 3. 8; PC 10; OT 11). La declaraci\u00f3n sola, por tanto, no da una imagen completa de la ense\u00f1anza del concilio sobre la educaci\u00f3n. El pr\u00f3logo de la GE sit\u00faa la educaci\u00f3n dentro del mandato de anunciar a todos el misterio de la salvaci\u00f3n y de renovar todas las cosas en Cristo. Luego afirma que la educaci\u00f3n es un derecho universal (GE 1), antes de dar una definici\u00f3n de la educaci\u00f3n cristiana: \u00ab(Esta) no persigue solamente la madurez de la persona humana (&#8230;), sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan m\u00e1s conscientes cada d\u00ed\u00ada del don recibido de la fe, mientras se inician gradualmente en el conocimiento del misterio de la salvaci\u00f3n; aprendan a adorar a Dios Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad (cf Jn 4,23), ante todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica, form\u00e1ndose para vivir seg\u00fan el hombre nuevo en justicia y santidad de verdad (Ef 4,22-24), y as\u00ed\u00ad lleguen al hombre perfecto, en la edad de la plenitud de Cristo (cf Ef 4,13), y contribuyan al crecimiento del cuerpo m\u00ed\u00adstico\u00bb (GE 2).<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n centra particularmente su atenci\u00f3n en las personas y en la visi\u00f3n cristiana de su finalidad en la Iglesia, en el mundo y para la eternidad. Se hace continuamente referencia al derecho y al deber de la educaci\u00f3n. El centro del documento no es la escuela en cuanto tal, sino la educaci\u00f3n en un sentido m\u00e1s amplio. Concede un papel clave a la familia (GE 4); hasta los cc. 5-7 no se trata de la escuela, y hasta los cc. 8-12, de la escuela cat\u00f3lica. El objetivo de la escuela se especifica del siguiente modo: \u00abA la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara para la vida profesional\u00bb (GE 5). El papel de la educaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la fe es a\u00fan mayor en la escuela cat\u00f3lica (GE 8-12). La declaraci\u00f3n trata luego de la educaci\u00f3n superior y de las universidades, especialmente de las cat\u00f3licas (GE 10-1 1), antes de concluir con el tema de la cooperaci\u00f3n entre las distintas instituciones educativas (GE 12).<\/p>\n<p>En los a\u00f1os que siguieron al concilio la educaci\u00f3n se resinti\u00f3 fuertemente a causa de las recesiones econ\u00f3micas en la d\u00e9cada de 1970. La situaci\u00f3n vari\u00f3 de un pa\u00ed\u00ads a otro. En diferentes pa\u00ed\u00adses el mantenimiento de las escuelas cat\u00f3licas parroquiales o no se hizo cada vez m\u00e1s oneroso y se entr\u00f3 en una fase de replanteamiento de su identidad. En algunos la alfabetizaci\u00f3n sigue siendo todav\u00ed\u00ada un problema capital. El crecimiento de la poblaci\u00f3n causa en algunos lugares serios problemas. En Latinoam\u00e9rica, en Puebla, se estudi\u00f3 la educaci\u00f3n dentro del contexto de las necesidades de los pobres, la urgencia de formar cristianos entusiastas comprometidos en el mejoramiento de la sociedad as\u00ed\u00ad como con las necesidades de la Iglesia.<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo posconciliar salieron a la luz tres documentos importantes de la Santa Sede. En 1977 la Sagrada congregaci\u00f3n para la educaci\u00f3n cristiana dio normas sobre las escuelas cat\u00f3licas. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de los laicos cat\u00f3licos en las escuelas. Por entonces las escuelas cat\u00f3licas eran atendidas por un n\u00famero cada vez menor de sacerdotes, religiosos y religiosas; por otro lado, eran muchos los laicos cat\u00f3licos que ense\u00f1aban en escuelas seculares. El documento explora las oportunidades que este nuevo desaf\u00ed\u00ado ofrece y establece directrices. Como las situaciones segu\u00ed\u00adan cambiando, la congregaci\u00f3n public\u00f3 en 1988 otro documento sobre la escuela cat\u00f3lica, esta vez centrando su inter\u00e9s en la dimensi\u00f3n religiosa. En 1990 Juan Pablo II public\u00f3 una constituci\u00f3n apost\u00f3lica sobre las universidades cat\u00f3licas. El documento se refiere a instituciones que var\u00ed\u00adan mucho de un pa\u00ed\u00ads a otro, y es interesante para todos los cat\u00f3licos que se dedican a la educaci\u00f3n superior, aunque su instituci\u00f3n no est\u00e9 dentro de la categor\u00ed\u00ada de \u00abuniversidad\/facultad cat\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico  (CIC 793-821) trata de la educaci\u00f3n cat\u00f3lica comenzando simb\u00f3licamente su primer canon con la palabra \u00abpadres\u00bb, para seguir luego indicando sus derechos y obligaciones. El tono es reflejo del Vaticano II y los documentos posconciliares en sus referencias al car\u00e1cter integral de la educaci\u00f3n: espiritual, intelectual, social, moral y f\u00ed\u00adsica. Siguen luego normas espec\u00ed\u00adficas sobre el papel del obispo. La secci\u00f3n acaba con algunos c\u00e1nones sobre las universidades cat\u00f3licas y otras instituciones de ense\u00f1anza superior (CIC 807-814)9 y con un cap\u00ed\u00adtulo sobre las universidades y facultades eclesi\u00e1sticas (CIC 815-821). El nuevo c\u00f3digo para las Iglesias orientales tiene su propia disciplina sobre educaci\u00f3n (CCEO 627-650), que puede encontrarse bajo el ep\u00ed\u00adgrafe Magisterio eclesi\u00e1stico.<br \/>\nEs menester considerar la cuesti\u00f3n de la >catequesis para tener una visi\u00f3n m\u00e1s completa del inter\u00e9s de la Iglesia por la educaci\u00f3n. La posici\u00f3n de esta respecto de la educaci\u00f3n est\u00e1 en continuo cambio, aunque siguiendo siempre unos mismos principios b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Nociones b\u00e1sicas<\/p>\n<p>\t\u00abEducar\u00bb es una acci\u00f3n o conjunto de acciones que tiende a comunicar y a hacer surgir. \u00abEducar\u00bb puede significar \u00abalimentar\u00bb (\u00abedere\u00bb) y tambi\u00e9n \u00absacar hacia fuera\u00bb (\u00abeducere\u00bb). Los dos aspectos se complementan, puesto que se instruye y ayuda, en vistas a que la persona crezca ella misma por un proceso de madurez y de desarrollo de todas sus posibilidades. Toda educaci\u00f3n tiende a la formaci\u00f3n integral de la persona humana, en su dimensi\u00f3n de miembro de la sociedad y de trascendencia. La educaci\u00f3n es un derecho y un deber inalienable de todo ser humano, en toda cultura y en todo pueblo.<\/p>\n<p>\tLa educaci\u00f3n se dirige a los diversos aspectos de la vida humana. Puede ser educaci\u00f3n moral, social, familiar, intelectual, religiosa, art\u00ed\u00adstica, literaria, f\u00ed\u00adsica, ps\u00ed\u00adquica, sexual&#8230; En realidad es el desarrollo de la personalidad humana en toda su integridad, en vistas a ser, hacer y convivir cooperando con los dem\u00e1s seres humanos y con toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tEducadores y acci\u00f3n educativa<\/p>\n<p>\tEn las acciones educativas se acent\u00faa la comunicaci\u00f3n por parte de los educadores, pero haciendo que los educandos descubran libremente todos los valores de la conciencia, de la inteligencia, de la existencia humana y de todo el cosmos, sin olvidar la trascendencia. La acci\u00f3n comunicativa es una ayuda para que el educando encuentre \u00e9l mismo los criterios, valores y actitudes. Es fundamental que el educador presente, en su propia vida, el testimonio de aquello que comunica, especialmente cuando se trata de la educaci\u00f3n religiosa y moral.<\/p>\n<p>\tLos educadores y los educandos se encuentran en un proceso de b\u00fasqueda de la verdad. La b\u00fasqueda supone ya un cierto encuentro, que reclama profundizaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de una evoluci\u00f3n arm\u00f3nica entre los valores aut\u00e9nticos del pasado y los valores por descubrir y profundizar. Es siempre una b\u00fasqueda y un encuentro de la verdad, del bien y de la belleza, en armon\u00ed\u00ada con toda la humanidad y con todas las culturas, en su historia del pasado y del presente, abierta siempre a un futuro trascendente.<\/p>\n<p>\tEducaci\u00f3n de la fe<\/p>\n<p>\tPara todo cristiano, es fundamental la educaci\u00f3n de la fe, no s\u00f3lo en cuanto al conocimiento, sino especialmente en cuanto a su celebraci\u00f3n y su vivencia. Se educa para llegar a la madurez de la perfecci\u00f3n cristiana y para \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb (Ef 1,10). Los primeros educadores de la fe son los padres, desde el ambiente familiar, con los que colaboran otras personas responsables en la sociedad civil y eclesi\u00e1stica. La Iglesia tiene una responsabilidad educativa ineludible. Todos los miembros de la Iglesia, cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n y servicio, est\u00e1n llamados a colaborar en el anuncio y en la educaci\u00f3n de la fe. Un sector privilegiado de la educaci\u00f3n es la infancia y juventud<\/p>\n<p>Referencias Catequesis, ciencia y fe, escuela, formaci\u00f3n, formaci\u00f3n humana-espiritual-intelectual-permanente, infancia misionera, juventud, moral, personalidad, sexualidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 61-62; Declaraci\u00f3n conciliar \u00abGravissimum educationis\u00bb; CEC 2030, 2226; CIC 793-821.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Educar (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1966); C. CEMBRANOS, M. BARTOLOME, Estudios y experiencias sobre educaci\u00f3n en valores (Madrid, Narcea, 1981); N.J. BULL, La educaci\u00f3n moral (Estella, Verbo Divino, 1976). Ver Diccionario de ciencias de la educaci\u00f3n (Madrid, Paulinas, 1990).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es el conjunto de acciones y de comportamientos dirigido a promover el desarrollo de la persona humana, que atiende a las m\u00faltiples dimensiones de la vida del hombre (f\u00ed\u00adsica, moral, social, intelectual, religiosa), y que tiene como meta la realizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s plena de la conciencia y del dominio de s\u00ed\u00ad mismo, junto con la capacidad de comunicar y cooperar con las dem\u00e1s personas.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino educaci\u00f3n remite a los verbos edere (= alimentarse) y educere (= sacar fuera); esto significa que encierra siempre dos aspectos que no se pueden soslayar: por una parte, la misi\u00f3n de \u00abalimentar, hacer crecer, guardar, cuidar, instruir\u00bb; por otra, la necesidad de favorecer la conquista de la madurez y el ejercicio de las m\u00faltiples potencialidades de las que est\u00e1n dotados todos los seres humanos. La meta de la educaci\u00f3n es la madurez de la persona.<\/p>\n<p>En todas las acciones educativas resulta fundamental el aspecto de la comunicaci\u00f3n. Aunque se dan relaciones de proximidad entre la educaci\u00f3n y otras actividades como la acultur\u00e1ci\u00f3n, la inculturaci\u00f3n y la socializaci\u00f3n, existe entre ellas una diferencia substancial: la educaci\u00f3n tiende a favorecer la orientaci\u00f3n aut\u00f3noma hacia unos valores, conocidos gracias al ejercicio de la inteligencia formada correctamente, en contra de toda adhesi\u00f3n conformista a unas presuntas verdades o pseudovalores impuestos desde fuera.<\/p>\n<p>La actividad educativa, entendida correctamente, pone a los sujetos en una condici\u00f3n de continuidad respecto al pasado y de apertura al futuro; en ninguna actividad dirigida a favorecer la educaci\u00f3n se puede prescindir de las verdades, de los valores y del patrimonio que se ha ido acumulando a lo largo del tiempo: en este sentido, la fidelidad es una virtud imprescindible en los sujetos de la educaci\u00f3n (educandos y educadores). Al mismo tiempo, la educaci\u00f3n debe alimentar siempre el impulso hacia el futuro, la capacidad de ir m\u00e1s all\u00e1 de lo ya conquistado; en este sentido, el coraje es la otra virtud que, presente en el maestro, tiene que contagiarse tambi\u00e9n en el disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p>Sobre las relaciones entre el maestro y el disc\u00ed\u00adpulo, es evidente la provisionalidad del primero respecto al segundo; los maestros existen&#8230; para desaparecer, es decir, para suscitar en los disc\u00ed\u00adpulos la conciencia de la propia identidad y dignidad y la capacidad de orientarse- de forma &#8211; aut\u00f3noma en la experiencia y en la b\u00fasqueda continua de la verdad, en el ejercicio de la responsabilidad y de las relaciones con el ambiente.<\/p>\n<p>En una perspectiva estrictamente teol\u00f3gica, es posible concebir la acci\u00f3n de Dios en la historia como un largo y amoroso esfuerzo de educaci\u00f3n; algunos te\u00f3logos han interpretado la gracia precisamente como una \u00bb acci\u00f3n educativa\u00bb de Dios con el hombre (G.Greshake).<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n en la fe es decisivo el papel del testimonio personal de los creyentes, que, asociado a la recta profesi\u00f3n de la fe, consiente una inserci\u00f3n fecunda en la vida de la comunidad eclesial y en la historia humana.<\/p>\n<p>G. M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: Pontificio Ateneo Salesiano, Educar 3 vols., Sigueme, Salamanca 1966-1966; A&#8217; Blanch, Autocr\u00ed\u00adtica de la educaci\u00f3n cristiana, en Raz\u00f3n y Fe 151 (1979) 485-496: C Cembranos &#8211; M, Bartolom\u00e9, Estudios ~, experiencias sobre educaci\u00f3n en valores, Narcea, Madrid 1981.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Desarrollo de las facultades intelectuales y morales, as\u00ed\u00ad como de los sentidos y fuerzas f\u00ed\u00adsicas. La educaci\u00f3n se logra mediante 1) explicaci\u00f3n y repetici\u00f3n; 2) disciplina y correcci\u00f3n administradas con amor (Pr 1:7; Heb 12:5, 6); 3) observaci\u00f3n personal (Sl 19:1-3; Ec 1:12-14), y 4) censura y reprensi\u00f3n. (Sl 141:5; Pr 9:8; 17:10.)<br \/>\nJehov\u00e1 Dios es el gran Educador e Instructor, y nadie se le puede igualar. (Job 36:22; Sl 71:17; Isa 30:20.) A su hijo terrestre, Ad\u00e1n, se le cre\u00f3 con la capacidad de hablar un idioma (G\u00e9 2:19, 20, 23), y se le dio instrucci\u00f3n sobre la creaci\u00f3n (G\u00e9 1 y 2) y los requisitos de Dios para \u00e9l. (G\u00e9 1:28-30; 2:15-17.)<\/p>\n<p>En la sociedad patriarcal. En todo el registro b\u00ed\u00adblico se responsabiliza a la familia de la educaci\u00f3n de los hijos. En la sociedad primitiva el padre era el cabeza de la familia y tambi\u00e9n de la casa, que pod\u00ed\u00ada ser una comunidad de considerable tama\u00f1o, como en el caso de Abrah\u00e1n. El cabeza de familia era responsable de la educaci\u00f3n de su casa. (G\u00e9 18:19.) La buena educaci\u00f3n de Jos\u00e9 muestra que Isaac y Jacob siguieron el ejemplo de Abrah\u00e1n y tambi\u00e9n ense\u00f1aron a sus hijos. (G\u00e9 39:4, 6, 22; 41:40, 41.) Job, un pariente lejano de Abrah\u00e1n que vivi\u00f3 en la tierra de Uz, mostr\u00f3 que estaba familiarizado con el conocimiento cient\u00ed\u00adfico y desarrollo industrial de la \u00e9poca. Adem\u00e1s, Jehov\u00e1 le dio una lecci\u00f3n de historia natural. (Job 9:1, 9; caps. 28, 38\u201341.)<br \/>\nEn aquel entonces en Egipto se cultivaban la astronom\u00ed\u00ada, las matem\u00e1ticas, la geometr\u00ed\u00ada, la arquitectura, las t\u00e9cnicas de la construcci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como otras artes y ciencias. A Mois\u00e9s lo educ\u00f3 su madre en la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1 (Ex 2:7-10), pero adem\u00e1s \u2020\u0153fue instruido en toda la sabidur\u00ed\u00ada de los egipcios. De hecho, era poderoso en sus palabras y hechos\u2020\u009d. (Hch 7:22.) Aunque los israelitas hab\u00ed\u00adan sido esclavos en Egipto, sab\u00ed\u00adan leer y escribir, y estaban en posici\u00f3n de ense\u00f1ar a sus hijos. Antes de entrar en la Tierra Prometida, se les dijo que escribieran los mandamientos de Dios, en sentido figurado, en las jambas de las puertas de sus casas y sobre las puertas, y tambi\u00e9n que ense\u00f1aran a sus hijos la ley de Dios, tarea que realizaban, por supuesto, en la lengua hebrea. (Dt 6:6-9; comp\u00e1rese con Dt 27:3; Jos 8:32.)<\/p>\n<p>Educaci\u00f3n bajo la Ley antes del exilio. Los padres a\u00fan eran los principales educadores, los responsables de la educaci\u00f3n de sus hijos. (Ex 12:26, 27; Dt 4:9; 6:7, 20, 21; 11:19-21.) Los jud\u00ed\u00ados consideraron desde el mismo principio de su historia que la educaci\u00f3n espiritual, moral y mental de los hijos era uno de los principales deberes de los padres. El padre de Sans\u00f3n, Man\u00f3ah, pidi\u00f3 la gu\u00ed\u00ada de Dios para educar a su hijo. (Jue 13:8.) Aunque el padre era el instructor principal, la madre tambi\u00e9n ense\u00f1aba, sobre todo animando al hijo a seguir la instrucci\u00f3n y disciplina que el padre le daba. (Pr 1:8; 4:1; 31:26, 27.) Los padres sab\u00ed\u00adan que si los hijos recib\u00ed\u00adan una buena educaci\u00f3n en la juventud, no se apartar\u00ed\u00adan de ella en a\u00f1os posteriores. (Pr 22:6.)<br \/>\nLos hijos ten\u00ed\u00adan que tratar a sus padres con el m\u00e1ximo respeto. La vara de la autoridad paterna se empleaba con firmeza. (Pr 22:15.) La autoridad ten\u00ed\u00ada que ejercerse con amor, aunque al hijo desobediente se le disciplinaba con severidad, en ocasiones haciendo uso de la vara literal. (Pr 13:24; 23:13, 14.) Pod\u00ed\u00ada darse muerte a un hijo que maldec\u00ed\u00ada o golpeaba a sus padres. (Le 20:9; Ex 21:15.) Un hijo mayor que se hac\u00ed\u00ada rebelde irremediable ten\u00ed\u00ada que ser lapidado. (Dt 21:18-21.) Por ello, el quinto de los Diez Mandamientos era el primero con promesa: \u2020\u0153Honra a tu padre y a tu madre [&#8230;] para que resulten largos tus d\u00ed\u00adas y te vaya bien sobre el suelo que Jehov\u00e1 tu Dios te da\u2020\u009d. (Dt 5:16; Ef 6:2, 3.)<br \/>\nLa educaci\u00f3n que daban los padres ten\u00ed\u00ada que ser regular y constante: en el hogar, en el trabajo y cuando viajaban, y no deb\u00ed\u00ada consistir solo en hablar o disciplinar, sino en poner el ejemplo, pues la ley de Dios ten\u00ed\u00ada que dirigir todas las actividades de la vida de los padres. Los viajes a Jerusal\u00e9n tres veces al a\u00f1o proporcionaban educaci\u00f3n geogr\u00e1fica y al mismo tiempo familiarizaban al hijo con la gente de otros lugares de la tierra de Israel. (Dt 16:16.)<br \/>\nAdem\u00e1s de recibir educaci\u00f3n religiosa, a los j\u00f3venes tambi\u00e9n se les ense\u00f1aba el oficio de sus padres o cualquier otro. Bezalel y Oholiab, artesanos expertos, recibieron la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios para ense\u00f1ar a otros durante la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo en el desierto. (Ex 35:34.) Las j\u00f3venes aprend\u00ed\u00adan las tareas de la casa y se las ense\u00f1aba a tener profundo respeto a sus futuros esposos, seg\u00fan el ejemplo que Sara hab\u00ed\u00ada puesto. (G\u00e9 18:12; 1Pe 3:5, 6.) Eran muchos los talentos, habilidades y responsabilidades de una buena esposa, como se muestra en el cap\u00ed\u00adtulo 31 de Proverbios.<br \/>\nAl parecer, tanto el hombre como la mujer recib\u00ed\u00adan educaci\u00f3n musical. Algunas mujeres tocaban instrumentos y cantaban. (Jue 11:34.) Hubo levitas varones que fueron compositores, poetas, m\u00fasicos y cantantes. (Sl 87, encab.; 88, encab.; 1Cr 25.)<br \/>\nDios separ\u00f3 a toda la tribu de Lev\u00ed\u00ad para que diese educaci\u00f3n religiosa al pueblo. En el a\u00f1o 1512 a. E.C. dio comienzo el sacerdocio, una de cuyas principales funciones era la educaci\u00f3n del pueblo en la ley de Dios. En su calidad de mediador, el levita Mois\u00e9s tambi\u00e9n fue un instructor del pueblo en la ley de Dios (Ex 18:16, 20; 24:12), y los sacerdotes, junto con los levitas que no eran sacerdotes, ten\u00ed\u00adan que asegurarse de que el pueblo entendiera todas las disposiciones que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada hablado por medio de Mois\u00e9s. (Le 10:11; 14:57; Dt 17:10, 11; 2Cr 15:3; 35:3.) Los levitas deb\u00ed\u00adan leer la Ley al pueblo. Esta lectura se hac\u00ed\u00ada en p\u00fablico durante la fiesta de las caba\u00f1as en el a\u00f1o sab\u00e1tico, y no hab\u00ed\u00ada ninguna discriminaci\u00f3n en funci\u00f3n de la edad ni del sexo, sino que todo el pueblo, j\u00f3venes y mayores, as\u00ed\u00ad como el residente forastero, se reun\u00ed\u00ada para o\u00ed\u00adr la lectura. (Dt 31:9-13.) En el tercer a\u00f1o de su reinado, el rey Jehosafat inici\u00f3 una campa\u00f1a de ense\u00f1anza en Jud\u00e1, de modo que envi\u00f3 pr\u00ed\u00adncipes, sacerdotes y levitas que siguieron un circuito por todo Jud\u00e1 para instruir al pueblo en la ley de Dios. (2Cr 17:9.)<br \/>\nUna parte considerable de las Escrituras Hebreas son composiciones po\u00e9ticas, lo que, desde un punto de vista educativo, cumple una funci\u00f3n mnemot\u00e9cnica. La poes\u00ed\u00ada hebrea no se distingu\u00ed\u00ada por la rima, sino por el paralelismo o ritmo de las ideas. Tambi\u00e9n se utilizaban met\u00e1foras intensas basadas en la creaci\u00f3n natural, en cosas que todo el mundo conoc\u00ed\u00ada, incluso los ni\u00f1os. Se empleaban asimismo poemas acr\u00f3sticos, en los que la primera letra de cada verso segu\u00ed\u00ada el orden alfab\u00e9tico. (Sl 25, 34, 37, 111, 112, 119; Pr 31:10-31; Lam 1\u20134.) A veces varios vers\u00ed\u00adculos empezaban con la misma letra; por ejemplo, en el Salmo 119, ocho versos empiezan con la letra hebrea \u00c2\u00b4\u00e1\u00c2\u00b7lef, ocho con la behth y as\u00ed\u00ad sucesivamente, hasta alcanzar un total de 176 versos para las 22 letras del alfabeto hebreo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n. Despu\u00e9s del regreso de Babilonia y la reconstrucci\u00f3n del templo, la necesidad primordial era educar al pueblo en la adoraci\u00f3n verdadera. El escriba Esdras era un hombre educado y un h\u00e1bil copista de las Escrituras. (Esd 7:1, 6.) Compil\u00f3 muchos registros, hizo copias de los manuscritos y particip\u00f3 en la recopilaci\u00f3n del canon de las Escrituras Hebreas. Tambi\u00e9n puso en marcha un programa de educaci\u00f3n general del pueblo en la ley de Dios, y de este modo cumpli\u00f3 con su deber de sacerdote levita. (Esd 7:11, 12, 25.) Organiz\u00f3 a los sacerdotes y levitas que hab\u00ed\u00adan regresado de Babilonia, con el fin de restaurar la adoraci\u00f3n verdadera entre los israelitas repatriados y sus hijos. (Ne 8:4-9.) Los copistas hebreos, o escribas (soferim), eran hombres educados en la Ley, y aunque no todos eran levitas, desempe\u00f1aron un papel importante en la instrucci\u00f3n del pueblo. No obstante, con el transcurso del tiempo introdujeron muchas tradiciones y corrompieron la verdadera ense\u00f1anza de la Palabra de Dios. (V\u00e9ase ESCRIBA, ESCRIBANO.)<\/p>\n<p>Educaci\u00f3n en el siglo I E.C. Los padres continuaron siendo los responsables de la educaci\u00f3n de los hijos, sobre todo en sus edades m\u00e1s tempranas. (2Ti 1:5; 3:14, 15.) Leemos que Jes\u00fas fue criado en Nazaret por su padre adoptivo y por su madre, y que sigui\u00f3 creciendo, desarroll\u00e1ndose y llen\u00e1ndose de sabidur\u00ed\u00ada. A la edad de doce a\u00f1os dej\u00f3 asombrados a los maestros del templo por su entendimiento y sus respuestas. (Lu 2:41, 46-52.) Los escribas siguieron siendo los principales educadores, tanto en p\u00fablico como en las escuelas que se hab\u00ed\u00adan abierto en las sinagogas. (V\u00e9ase SINAGOGA.) Adem\u00e1s de la Ley y las ense\u00f1anzas rab\u00ed\u00adnicas que se le hab\u00ed\u00adan a\u00f1adido, se ense\u00f1aban tambi\u00e9n ciencias f\u00ed\u00adsicas. Se requer\u00ed\u00ada asimismo que los padres ense\u00f1aran un oficio a sus hijos.<br \/>\nJes\u00fas fue el maestro por excelencia. Incluso sus contempor\u00e1neos lo reconocieron como un maestro de excepcional influencia y popularidad. Sus disc\u00ed\u00adpulos sol\u00ed\u00adan llamarle \u2020\u0153Rab\u00ed\u00ad\u2020\u009d, que significa \u2020\u0153Maestro\u2020\u009d o \u2020\u0153Instructor\u2020\u009d. (Mr 9:5; v\u00e9ase RAB\u00ed\u008d.) Hasta sus opositores reconoc\u00ed\u00adan a veces la superioridad de su ense\u00f1anza. En una ocasi\u00f3n, cuando se pregunt\u00f3 a unos oficiales que los fariseos hab\u00ed\u00adan enviado para detenerle por qu\u00e9 hab\u00ed\u00adan vuelto con las manos vac\u00ed\u00adas, respondieron: \u2020\u0153Jam\u00e1s ha hablado otro hombre as\u00ed\u00ad\u2020\u009d. (Jn 7:46; Lu 20:39, 40; Mr 12:32, 34.)<br \/>\nAnte todo, Jes\u00fas dijo que no hablaba de su propia iniciativa, sino que ven\u00ed\u00ada en el nombre de su Padre y hablaba las cosas que hab\u00ed\u00ada aprendido de El. (Jn 5:19, 30, 43; 6:38; 10:25.) Ten\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con Jehov\u00e1 Dios, pues era su Hijo unig\u00e9nito celestial, por lo que nadie estaba en mejor posici\u00f3n que \u00e9l para hablar de las cualidades, obras y prop\u00f3sitos de su Padre. (Mt 11:27.) Tambi\u00e9n se dio en \u00e9l otro requisito de un buen maestro, requisito que sigue en importancia al anterior: amar a quienes se ense\u00f1a. (Mr 10:21; Jn 13:1, 34; 15:9, 12.) Pocos maestros han amado tanto a sus disc\u00ed\u00adpulos que hayan estado dispuestos a dar su vida por ellos como hizo Jes\u00fas. (Jn 15:13.) Comprend\u00ed\u00ada lo que hab\u00ed\u00ada en la mente de sus oyentes y ten\u00ed\u00ada un profundo discernimiento. (Jn 2:25; Lu 6:8.) No ense\u00f1aba movido por alg\u00fan inter\u00e9s ego\u00ed\u00adsta, pues era un hombre sin pecado ni enga\u00f1o. (Heb 7:26.) Tampoco ense\u00f1aba con las palabras filos\u00f3ficas de los escribas, sino que hac\u00ed\u00ada uso de ilustraciones basadas en asuntos cotidianos, por eso sus ense\u00f1anzas siguen siendo comprensibles en la actualidad. Las ilustraciones desempe\u00f1aron un papel fundamental en su instrucci\u00f3n. (V\u00e9ase ILUSTRACIONES.)<br \/>\nLa ense\u00f1anza de Jes\u00fas incluy\u00f3 censura y disciplina. (Mr 8:33.) Ense\u00f1\u00f3 mediante el ejemplo y la palabra, por lo que llev\u00f3 a cabo personalmente una en\u00e9rgica campa\u00f1a de predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza. Su habla ten\u00ed\u00ada una autoridad de la que carec\u00ed\u00adan los escribas; adem\u00e1s, el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios manifest\u00f3 con claridad que su ense\u00f1anza ten\u00ed\u00ada el respaldo celestial, pues pod\u00ed\u00ada ordenar a los demonios con autoridad y poder que salieran de aquellos a quienes pose\u00ed\u00adan. (Mr 1:27; Lu 4:36.) Denunci\u00f3 con denuedo y sin temor a los falsos maestros que imped\u00ed\u00adan que otros oyeran lo que ense\u00f1aba. (Mt 23.)<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n y la congregaci\u00f3n cristiana. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas siguieron sus pisadas en la obra educativa cristiana y lograron un \u00e9xito parecido al suyo. No solo predicaron las buenas nuevas del reino de Dios por todas partes, sino que tambi\u00e9n ense\u00f1aron a los que escuchaban. (Hch 2:42.) Tal como Jes\u00fas, hablaron con denuedo y autoridad. (Hch 4:13, 19, 20; 5:29.) El esp\u00ed\u00adritu de Dios les dio poder e hizo manifiesta la aprobaci\u00f3n divina de su ense\u00f1anza. Ense\u00f1aron en el templo, en las sinagogas y de casa en casa. (Hch 5:16, 21; 13:14-16; 20:20.) Se reunieron con sus compa\u00f1eros cristianos para ense\u00f1ar e incitarse unos a otros al amor y a las obras excelentes. (Hch 20:7, 8; Heb 10:24, 25.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo habl\u00f3 de las distintas funciones y actividades que los hombres maduros desempe\u00f1aban en la congregaci\u00f3n, una de ellas la de ser maestros. Mostr\u00f3 que el prop\u00f3sito de todas estas actividades era la educaci\u00f3n, con miras al reajuste de los santos, para obra ministerial, para la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo. (Ef 4:11-16.) La congregaci\u00f3n llevaba a cabo un programa regular de educaci\u00f3n basado en la Palabra de Dios, como se muestra en el cap\u00ed\u00adtulo 14 de 1 Corintios. Todos los miembros de la congregaci\u00f3n cristiana, incluso las mujeres, deber\u00ed\u00adan ser maestros, pues ten\u00ed\u00adan que hacer disc\u00ed\u00adpulos de la gente del mundo. (Hch 18:26; Heb 5:12; Ro 12:7.) Sin embargo, dentro de la congregaci\u00f3n se nombraba a hombres maduros para encargarse de la superintendencia, como fue el caso de Tito y Timoteo. (1Ti 2:12.) Estos ten\u00ed\u00adan que estar preparados para ense\u00f1ar a la congregaci\u00f3n y corregir lo que pudiera torcerse. Deb\u00ed\u00adan ejercer sumo cuidado para que su ense\u00f1anza fuera exacta y saludable. (1Ti 4:16; 2Ti 4:2, 3; Tit 2:1.)<br \/>\nLa Biblia no dice mucho sobre la educaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica, si bien el ap\u00f3stol Pablo da un consejo importante: \u2020\u0153Porque el entrenamiento corporal es provechoso para poco; pero la devoci\u00f3n piadosa es provechosa para todas las cosas, puesto que encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir\u2020\u009d. (1Ti 4:8.) Sin embargo, anima a participar activamente en la obra de predicar y ense\u00f1ar, y eso requiere actividad f\u00ed\u00adsica. Jes\u00fas anduvo mucho, y lo mismo hicieron sus disc\u00ed\u00adpulos; Pablo, por ejemplo, realiz\u00f3 largos viajes en su ministerio, lo que en aquellos tiempos supuso tener que recorrer grandes distancias a pie.<br \/>\nTampoco habla mucho la Biblia de la educaci\u00f3n de naturaleza seglar. Dice que los cristianos no deben envolverse en filosof\u00ed\u00adas humanas ni dedicar tiempo a cuestiones necias o de poco provecho. Desaconseja con firmeza el devaneo intelectual con aquellos que no creen en Dios ni en su Palabra. (1Ti 6:20, 21; 1Co 2:13; 3:18-20; Col 2:8; Tit 3:9; 1:14; 2Ti 2:16; Ro 16:17.) Los cristianos eran conscientes de que ten\u00ed\u00adan la obligaci\u00f3n divina de mantener a sus familias. Por lo general se requer\u00ed\u00ada un cierto nivel de educaci\u00f3n y preparaci\u00f3n para desempe\u00f1ar una ocupaci\u00f3n seglar. (1Ti 5:8.) Sin embargo, la historia del cristianismo primitivo muestra que su inter\u00e9s principal era la predicaci\u00f3n de las \u2020\u0153buenas nuevas\u2020\u009d y la educaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, tanto personal como de los nuevos creyentes. (1Co 9:16.) El profesor E. J. Goodspeed dice al respecto en Christianity Goes to Press (1940, p\u00e1g. 111):<br \/>\n\u2020\u0153Desde el momento en que descubrieron las posibilidades de la publicaci\u00f3n para divulgar el evangelio por todo el mundo, los cristianos se aprovecharon de estas a cabalidad, no solo publicando nuevos libros, sino rescatando otros antiguos. Este af\u00e1n de publicar nunca los ha abandonado. Es un error creer que empez\u00f3 con la invenci\u00f3n de la imprenta; esta fue una caracter\u00ed\u00adstica del esp\u00ed\u00adritu cristiano desde el a\u00f1o 70 E.C., que cobr\u00f3 \u00ed\u00admpetu a medida que se concienciaron de la gran eficacia de este m\u00e9todo. No pudieron ahogarlo ni las invasiones b\u00e1rbaras ni la edad del oscurantismo. Y todo ello es prueba de la tremenda din\u00e1mica que impulsaba toda la vida cristiana primitiva, que incentiv\u00f3 la divulgaci\u00f3n plena y sin reservas del evangelio a toda la humanidad, no solo por medio de la conducta y la palabra, sino mediante las t\u00e9cnicas de publicaci\u00f3n m\u00e1s avanzadas\u2020\u009d. (V\u00e9anse ESCUELA; TUTOR.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A) Sentido de la educaci\u00f3n. B) Autoeducaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A) SENTIDO DE LA EDUCACI\u00ed\u201cN<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 significamos cuando decimos que se ha de educara los ni\u00f1os, que esto o lo otro es fruto de la educaci\u00f3n, o cuando hablamos de ni\u00f1os educados, mal educados o incluso malcriados? \u00bfSignificamos con ello que la naturaleza, o una acci\u00f3n adecuada a ella, ha hecho o dejado de hacer su obra (Rousseau)? Entonces queda aqu\u00ed\u00ad abierta por lo menos la siguiente cuesti\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 ha de entenderse por naturaleza? \u00bfO significamos con ello que la vida misma educa para la vida (E. Key)? Pero, en ese caso, resulta comprensible que, debido a la indeterminaci\u00f3n del concepto \u00abvida\u00bb, se puedan poner f\u00e1cilmente en su lugar otros conceptos como Restado\u00bb (E. Krieck), \u00absociedad\u00bb (J. Dewey), \u00abclase\u00bb (Ogorodnikow &#8211; Schimbirjew), \u00abcultura\u00bb (Litt y Spranger, con limitaciones), etc\u00e9tera. \u00bfO indicamos con tales expresiones el devenir o la realizaci\u00f3n lograda de un individuo, que se desarrolla bajo la influencia de una -> comunidad de ->personas? En este caso la e. queda enfocada bajo el aspecto de una acci\u00f3n singular que se realiza entre varios sujetos humanos. La cuesti\u00f3n de la e. se convierte entonces en la pregunta por la relaci\u00f3n educativa.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ha de caracterizarse m\u00e1s exactamente esta relaci\u00f3n? \u00bfSe halla en el mismo plano que el eros? Pero el eros fluye de la pasi\u00f3n, es efecto de elecci\u00f3n y tendencia, de simpat\u00ed\u00ada y homogeneidad espirituales. S\u00f3lo comprende una regi\u00f3n parcial del otro, no penetra hasta el \u00faltimo n\u00facleo de la persona. Adem\u00e1s, en el eros el otro es escogido entre los muchos sujetos posibles; y el educador no elige, a \u00e9l no le es licito escoger. No puede proponerse educar a uno y abandonar al otro. Encuentra a su educando y le acepta, bien sea \u00e9ste un descastado 0 bien un hombre de buena \u00ed\u00adndole. Educar significa en primera l\u00ed\u00adnea aceptaci\u00f3n y no exclusi\u00f3n, pues el ser desconoce toda excepci\u00f3n. La e. significa que el educador con su ser act\u00faa en el ser del otro, no como quien hace una obra en un mundo exterior &#8211; lo cual seria un acto de poder, una de gradaci\u00f3n de la e. en af\u00e1n de dominio -, sino con el fin de buscar y despertar con el propio yo la singularidad del otro como persona.<\/p>\n<p>1. Con ello se dise\u00f1a tina primera relaci\u00f3n fundamental de la e., la cual queda expresada en la afirmaci\u00f3n: Es bueno que este hombre exista, y que \u00e9l sea este hombre. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1 indicado el hecho de que la e. tiende a la totalidad, al todo del hombre y, por cierto, no como un objeto, sino como una persona, no bajo esta o la otra propiedad, sino bajo todas las dimensiones de su ser. Lo cual incluye tambi\u00e9n lo relativo a la nutrici\u00f3n y al cuidado del hombre. Adem\u00e1s, eso significa que la e. afirma al hombre en su car\u00e1cter concreto, en su limitaci\u00f3n y caducidad. Pero en dicha afirmaci\u00f3n late tambi\u00e9n un tercer elemento, a saber: por m\u00e1s que la e. vea y tome al hombre tal como es, sin embargo no quiere dejarlo tal como es, ora se halle en el estadio de mero ser vivo, ora su vida est\u00e9 en v\u00ed\u00adas de pleno desarrollo, ora \u00e9l haya ca\u00ed\u00addo ya en el desorden. La e. no se conforma con que el otro exista simplemente. Ella quiere que este ser llegue a su plenitud. Lo cual significa que el educador de tal modo repercute con su ser en el del otro, que por su acci\u00f3n se abre lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo del educando. Bajo este aspecto la e. se convierte en un encuentro peculiar. Podemos llamarlo encuentro dialog\u00ed\u00adstico, cuya nota distintiva es, seg\u00fan observa M. Buber, el elemento de la universalidad, que por su parte se basa en la \u00abexperiencia del otro yo\u00bb (M. BUBER, Reden \u00fcber Erziehung, 35). Con ello se significa la penetraci\u00f3n radical en la constituci\u00f3n an\u00ed\u00admica del otro, que nace de la vivencia de la pertenencia mutua. El que tiene esa vivencia queda tocado por el misterio personal del otro.<\/p>\n<p>2. De lo dicho se desprende una segunda relaci\u00f3n fundamental de la e. que puede expresarse as\u00ed\u00ad: Es bueno que el otro desarrolle lo que en virtud de su esencia debe ser. Este deseo de que el otro se desarrolle, de que realice su orden personal en su totalidad, presupone una triple actitud. En primer lugar la confianza en las fuerzas evolutivas que duermen en el ni\u00f1o, es decir, en la capacidad y posibilidad que hay en \u00e9l de una autorrealizaci\u00f3n personal. M\u00e1s exactamente, la confianza en la voluntad de formaci\u00f3n y desarrollo de este ser humano, y la fe en las fuerzas de la libertad y responsabilidad adecuadas a este ser. En segundo lugar, esta relaci\u00f3n fundamental de la e. presupone en el educador el deseo de que el otro llegue a ser \u00abmayor\u00bb, \u00abmejor\u00bb, \u00abm\u00e1s noble\u00bb, \u00abm\u00e1s puro\u00bb que \u00e9l mismo, o, dicho de otro modo: El debe crecer y yo debo disminuir. Finalmente, el tercer presupuesto en dicha relaci\u00f3n es una postura de suma modestia por parte del educador, pues el proceso de la autorrealizaci\u00f3n del educando soporta ciertamente el apoyo y el auxilio del educador, pero de ning\u00fan modo que su mano modele, acu\u00f1e o doblegue a la fuerza. Ciertamente la e. por su esencia est\u00e1 encaminada a conseguir cosas mayores, a desenvolver lo replegado, a imponer un orden sano en lo destruido y desfigurado, a dar al educando la ayuda necesaria para su vida, a fin de que \u00e9l gane su sitio en el todo del mundo; pero, no obstante, ella debe renunciar a cualquier injerencia que convierta la relaci\u00f3n yo-t\u00fa en una relaci\u00f3n yo-lo, en la cual m\u00e1s que de ayudar se trate de dominar, y m\u00e1s que conducir se intente seducir.<\/p>\n<p>Hay que guardarse con cautela de este extrav\u00ed\u00ado, pues aqu\u00ed\u00ad se presenta el peligro de una falsificaci\u00f3n, \u00aben comparaci\u00f3n con la cual todo curanderismo pierde su importancia\u00bb (M. BUBER, Reden 34). Aqu\u00ed\u00ad, incluso con la m\u00e1s limpia intenci\u00f3n, con el m\u00e1s puro prop\u00f3sito, se ve al educando como un ser \u00abmanejable\u00bb, del cual se puede hacer algo seg\u00fan el propio capricho. Pero siempre que convertimos a un hombre en un objeto, \u00absu persona se nos escapa de las manos, y nos queda solamente la c\u00e1scara\u00bb (M. SCHELER, Wesen und Formen der Sympathie, Bo 1926, p. 193). Sin embargo, el hombre es un ser predeterminado y acu\u00f1ado previamente desde muchos puntos de vista, de manera que el concepto de \u00abformaci\u00f3n\u00bb y \u00abconfiguraci\u00f3n\u00bb por eso mismo tiene sus l\u00ed\u00admites. Pero no nos referimos a esto cuando hablamos de una postura de modestia en el educador o, con Buber, \u00abdel car\u00e1cter objetivamente asc\u00e9tico del arte de educar\u00bb (Reden, 35). Pues mantenemos esta afirmaci\u00f3n incluso ante el hecho de que el hombre es un ser muy susceptible de influencias, de direcci\u00f3n, de acomodaci\u00f3n y, en una palabra, de e., lo cual se debe a la estructura del hombre que podr\u00ed\u00adamos calificar de deficiencia (A. Gehlen): su no estar fijado, su inseguridad, excentricidad y apertura al mundo, pero tambi\u00e9n su ->libertad que ah\u00ed\u00ad se funda. Y precisamente esto es lo que obliga al educador a una renuncia que a veces resulta dolorosa, pues el respeto al t\u00fa le proh\u00ed\u00adbe intervenir para recortar su libertad. Pero si el educador con frecuencia ha de mantenerse pasivo y ver c\u00f3mo el educando se pierde en extrav\u00ed\u00ados, c\u00f3mo su mejor intenci\u00f3n y actuaci\u00f3n permanecen aparentemente sin fruto, no obstante, \u00e9l soportar\u00e1 todo eso y estar\u00e1 presente en el otro d\u00e1ndole su mejor don: el amor.<\/p>\n<p>3. Con ello llegamos a una tercera relaci\u00f3n fundamental de la e. la cual queda expresada en la frase: es bueno que \u00abnosotros\u00bb seamos. En esta confesi\u00f3n de que \u00absomos junto con\u00bb el educando &#8211; lo cual no significa un mero estar al lado o un casual estar juntos, sino que expresa una originaria constituci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del hombre, pues la naturaleza humana incluye esencialmente el encuentro, el existir con (como forma fundamental de humanismo: BARTH, KD III\/2)-, el educador se pone plenamente de parte del educando, es decir, lo ama. Lo que se experimenta en este momento es el hecho de que el otro \u00abexiste como un valor con sentido propio en medio de la realidad experimentable dentro del horizonte de nuestra existencia\u00bb (Ph. LERSCH, Aufbau der Person, Mn 71956, p. 225). Lo que aqu\u00ed\u00ad se expresa no es el gesto de la comprensi\u00f3n o de la simpat\u00ed\u00ada, sino el gesto de la elevaci\u00f3n del otro \u00abpara que la plenitud de su sentido est\u00e9 sobre el mundo como una luz\u00bb (\u00c2\u00a1bid.). En ese clima de estrecha uni\u00f3n la e. renuncia a todo \u00abmodelar\u00bb, \u00abformar\u00bb, \u00abacu\u00f1ar\u00bb, e incluso a toda intenci\u00f3n unilateral de educar seg\u00fan una determinada imagen del hombre. Y puede renunciar a ello porque la e. en su acto fundamental no es intenci\u00f3n, sino oferta, no es exigencia, sino donaci\u00f3n, no quiere recibir, sino dar. Pero lo que ella ofrece no es un \u00abalgo\u00bb, no son valores o bienes, no es un saber o una cultura, no son propiedades ni dotes o virtudes, ni siquiera una imagen (ideal) del hombre, sino lo m\u00e1s aut\u00e9ntico de la persona, el yo. Pues donde la persona misma es donadora y don, donde el contacto personal pone en marcha el acto fundamental de la e. y la relaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica de educador y educando, no puede interponerse nada que tenga car\u00e1cter de \u00abobjeto\u00bb. Cuando eso se d\u00e9, ciertamente el educador tomar\u00e1 del mundo y se apropiar\u00e1 las fuerzas que el educando necesita para el despliegue de su esencia (BUBER, Reden, 44) -aqu\u00ed\u00ad se anuncia por lo dem\u00e1s aquel fragmento de \u00abautoeducaci\u00f3n\u00bb que se requiere siempre en el educador-, sin duda, transmitir\u00e1 saber y valores, cultura y virtud, dotes y propiedades, as\u00ed\u00ad como una imagen del mundo y del hombre que, coronada con la idea de Dios, sirva como fuerza edificadora de la joven alma; pero aqu\u00ed\u00ad no se trata primariamente de esta relaci\u00f3n objetiva (\u00abtransmisi\u00f3n de cultura\u00bb, seg\u00fan Spranger), aspecto leg\u00ed\u00adtimo en la funci\u00f3n mediadora de la ense\u00f1anza, sino de la relaci\u00f3n personal, en la cual el ni\u00f1o aprende primero a decir \u00abt\u00fa\u00bb y no a decir \u00abyo\u00bb.<\/p>\n<p>En ese dar y recibir, en el que el uno comunica al otro su realidad m\u00e1s aut\u00e9ntica, el \u00abser con\u00bb es experimentado como \u00abgracia\u00bb. Psta constituye el resplandor singular y la irradiaci\u00f3n prodigiosa que es capaz de iluminar las faltas del otro. No como si se pudieran pasar por alto y encubrir las faltas, las debilidades, la corrupci\u00f3n y la maldad que se esconden ya en el ni\u00f1o, y que con suma frecuencia llevan al fracaso la acci\u00f3n educadora. M\u00e1s bien, la autenticidad del amor se manifiesta en que, aun conociendo muy bien las faltas del otro, sin embargo, \u00ablo amamos con todas sus deficiencias\u00bb (SCHELER, \u00c2\u00a1bid., 183). Donde se halla presente este amor educador, al que puede ir inherente un cierto car\u00e1cter unilateral (E. SPRANGER, Der geborene Erzieher, He\u00c2\u00a1 1964, p. 95), en cuanto el ni\u00f1o no est\u00e1 &#8211; o no est\u00e1 adecuadamente- en condiciones de responder a \u00e9l; el educando no podr\u00e1 menos de percibir una llamada que le haga experimentar su mismidad, el mundo, su existencia junto con otros y, a la postre, su referencia a Dios como una realidad que debe afirmarse e incluso amarse.<\/p>\n<p>De todos modos no podemos silenciar el hecho de que, en medio de esa entrega amorosa, por la que el educador da al educando su realidad m\u00e1s propia, por la que \u00e9l se entrega a s\u00ed\u00ad mismo, plantea una nueva exigencia a la e., a saber: el educador s\u00f3lo puede comunicar lo que es \u00abpuro y claro en su propia existenc\u00ed\u00ada\u00bb (L. BoRos, Der anwesende Gott Fr 1964, p. 24). Ahora bien, todo educador, si no es ciego con relaci\u00f3n a \u00e9l mismo, conoce su propia pobreza \u00f3ntica, su caducidad, su ego\u00ed\u00adsmo y su evidente corrupci\u00f3n. Por tanto, si no quiere correr el peligro de obtener precisamente lo contrario de lo deseado, si quiere que el otro \u00abalcance el valor ideal de su propia esencia\u00bb (SCHELER, \u00c2\u00a1bid., 187), que nazca como amor lo sembrado con amor (SPRANGER, \u00c2\u00a1bid., 100), que sea posible la formaci\u00f3n \u00aben el sentido de una autorrealizaci\u00f3n personal\u00bb (STIPPEL, Aspekte, 11), que el otro pueda ocupar y asumir el lugar de su \u00abesencia\u00bb en el todo del -> mundo (&#8212;> formaci\u00f3n), que el ser amado sea puro, luminoso, ilimitado e imagen de Dios (BUBER, Reden, 47), necesariamente tiene que surgir en \u00e9l la preocupaci\u00f3n de que, al hacer donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, no comunique tambi\u00e9n la maldad de su coraz\u00f3n. \u00abS\u00f3lo debe pasar al otro lo puro, lo digno, lo que sirve para la edificaci\u00f3n del ser\u00bb (L. BOROS, \u00c2\u00a1bid., 24). As\u00ed\u00ad el amor educador tiene necesidad de una purificaci\u00f3n constante.<\/p>\n<p>Otra vez se abre aqu\u00ed\u00ad el l\u00ed\u00admite doloroso de la acci\u00f3n educadora. Esta vez no del lado del educando, sino del lado del educador. El debe experimentar que precisamente all\u00ed\u00ad donde empieza la acci\u00f3n educativa es donde m\u00e1s palpables se hacen los l\u00ed\u00admites, que le se\u00f1ala su propia pobreza. Mas todo eso est\u00e1 muy lejos de una e. del mero \u00abdejar crecer\u00bb, lo cual en el fondo constituir\u00ed\u00ada un repudiar al otro. Si el t\u00fa es abandonado a s\u00ed\u00ad mismo, se le deja caer en un mundo \u00absin esencia\u00bb y en el desamparo, pues queda roto el v\u00ed\u00adnculo yo-t\u00fa. Un mero dejar crecer equivale a permitir que el otro se atrofie, que se aleje del ser. Vista as\u00ed\u00ad, la e. en el sentido antes expuesto, a pesar de su pobreza \u00f3ntica, constituye, no obstante, una riqueza de ser, pues ella, en virtud del estar \u00f3ntico del educador con el educando, hace que \u00e9ste reciba aquello por lo que se edifica su ser. Cf. tambi\u00e9n &#8211;>pedagog\u00ed\u00ada, &#8211;> ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Reinhold M\u00fchlbauer<\/p>\n<p>B) AUTOEDUCACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>I. Esencia, fundamento y finalidad de la autoeducaci\u00f3n<br \/>\nMientras que en la < educaci\u00f3n de otros\" la persona que educa ( = el educador) y la persona que es educada por \u00e9l ( = el educando) son distintas, en la a. ambas coinciden realmente. El hombre es a la vez educador de s\u00ed\u00ad mismo y educando, en cuanto \u00e9l (como educador de s\u00ed\u00ad mismo) se < eleva\" (como educando) a su m\u00e1s alta y verdadera mismidad.\n\nCon esto aparece como fundamento para la posibilidad de la a. una cierta no identidad en la estructura \u00f3ntica de la esencia humana, en virtud de la cual el hombre es una existencia en tensi\u00f3n dentro de la dimensi\u00f3n del tiempo y de la historicidad. Ciertamente el hombre es siempre \u00e9l mismo, pero no en tal medida que no pueda serlo m\u00e1s intensamente; nunca es tan transparente para \u00e9l mismo y est\u00e1 tan \"en s\u00ed\u00ad mismo\", que no pueda buscar y hallar m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en sus posibilidades; y jam\u00e1s se posee de tal modo que no pueda comprenderse en forma siempre nueva y m\u00e1s profundamente.\n\nDe esta manera se le va abriendo el \"imperativo de la a.\", que \u00e9l experimenta en la conciencia: \"s\u00e9 el que eres\".\n\nCon este imperativo de la conciencia, la a. se manifiesta no s\u00f3lo como ontol\u00f3gicamente posible, sino tambi\u00e9n como moralmente necesaria. En efecto, el hombre no crece en su propia mismidad sin su acci\u00f3n libre, pues de otro modo la llamada de la conciencia no tendr\u00ed\u00ada ni sentido ni punto de apoyo. Si ya el propio ser es una actividad o el acto fundamental que el ente (en nuestro caso el hombre) ha de realizar por s\u00ed\u00ad mismo, sin que nadie pueda representarle (es significativo que la palabra < ser\" no pueda ponerse en pasiva), con mayor raz\u00f3n lo es su actuaci\u00f3n posterior. Por tanto, la exigencia de la conciencia se dirige al propio yo, en cuanto \u00e9ste descansa en las propias posibilidades que a\u00fan se hallan sin desplegar (punto de partida de la a.); finalmente esta misma exigencia llama al propio yo a salir de all\u00ed\u00ad y le se\u00f1ala como meta el logro pleno del propio ser mediante una despierta y libre autorrealizaci\u00f3n: ( = fin de la a.).\n\nII. Medio y cambio de la autoeducaci\u00f3n\nCon lo dicho hemos anticipado ya un esbozo sobre el medio y el camino de la a. Esta se produce por un di\u00e1logo del hombre con -->Dios en la conciencia, el cual condiciona el correspondiente di\u00e1logo del hombre consigo mismo, al que sirve de ocasi\u00f3n concreta el di\u00e1logo con las cosas y con los dem\u00e1s hombres. En la &#8211;> conciencia el hombre experimenta que pesa sobre \u00e9l una exigencia absoluta -aunque de manera todav\u00ed\u00ada velada- y experimenta igualmente que un ser le exige en forma absoluta. En una reflexi\u00f3n ulterior \u00e9ste se descubre como el ser absoluto (pues, de otro modo, la exigencia absoluta no provendr\u00ed\u00ada de un proporcionado fundamento \u00f3ntico), y se descubre como tal en un sentido personal, puesto que su exigencia liga al hombre como persona. As\u00ed\u00ad la exigencia experimentada en la conciencia se muestra como un requerimiento personal (y personificante), que procede de una persona absoluta y llama al hombre hacia su propia realizaci\u00f3n; \u00e9l se ve puesto bajo una medida absoluta, a cuya luz destacan el car\u00e1cter relativo y el todav\u00ed\u00ada no, o la insuficiencia de su ser. En cuanto el hombre procura medirse con dicha medida y corresponder mediante la acci\u00f3n moral a la exigencia que se le plantea, \u00e9l se asume a s\u00ed\u00ad mismo con aquella responsabilidad por la que toma en sus manos su propio, gobierno y rinde cuentas de \u00e9l mismo. En la medida en que el hombre logra esto, \u00e9l se experimenta a s\u00ed\u00ad mismo como una palabra del Absoluto, que se revela aqu\u00ed\u00ad como el prototipo que vivifica y mide al hombre, como imagen ejemplar en la que \u00e9ste radica y que \u00e9l imita mediante su autorrealizaci\u00f3n libre en el acto de la respuesta.<\/p>\n<p>La mismidad m\u00e1s alta y verdadera que eleva y configura al hombre, opera as\u00ed\u00ad y se desarrolla desde el prototipo. Pero esto acontece en medio de un di\u00e1logo del hombre consigo mismo, por el cual \u00e9l, a trav\u00e9s de un \u00abautoconocimiento creador\u00bb, intenta primero comprenderse, presentarse ante sus propios ojos y expresarse a s\u00ed\u00ad mismo en su identidad m\u00e1s alta, para luego introducirse en ella cada vez m\u00e1s profundamente. Le incitan a ello el encuentro y el di\u00e1logo con las cosas y con los otros hombres, que son experimentados y amados como modelos positivos (o rechazados como \u00abnegativos\u00bb) en medio de un superior parentesco \u00f3ntico por el que ellos se elevan y forman hacia un nivel m\u00e1s alto. A partir de aqu\u00ed\u00ad la a. se realiza ulteriormente en un di\u00e1logo consigo mismo que alaba o reprocha, reconociendo lo positivo y dando \u00e1nimo y fuerza para ello, o condenando lo negativo y debilit\u00e1ndolo. As\u00ed\u00ad el di\u00e1logo autoeducador del hombre consigo mismo se realiza bajo la fuerza y la medida judicial de un di\u00e1logo oculto con el Absoluto, en el cual queda incluido todo el mundo circundante.<\/p>\n<p>III. Formas de autoeducaci\u00f3n<br \/>\nSin duda el hombre no est\u00e1 en condiciones de una a. buscada consciente, met\u00f3dica y sistem\u00e1ticamente hasta que despierta el conocimiento del yo y del ideal en la pubertad. Por lo general esta forma expl\u00ed\u00adcita de a. s\u00f3lo se presenta en manera espor\u00e1dica y est\u00e1 enmarcada en el contexto del instinto o de las tendencias (en un contexto \u00abfuncional\u00bb): \u00abEn su sombr\u00ed\u00ado impulso un hombre bueno muy bien sabe del camino recto\u00bb (GOETHE, Fausto i, pr\u00f3logo). Es decir, la a. tiene un car\u00e1cter m\u00e1s bien accesorio, o sea, la intenci\u00f3n directa y consciente va encaminada a la adquisici\u00f3n de bienes moralmente neutros (prestigio, bienestar), y la a. en el sentido de valores personales (laboriosidad, esp\u00ed\u00adritu ordenado, paciencia&#8230;) se adquiere como un producto accesorio.<\/p>\n<p>Heinrich Beck<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>El designio de Dios se realiza en el *tiempo; con lenta maduraci\u00f3n alcanzar\u00e1 el pueblo elegido su estatura perfecta, como un ni\u00f1o viene a ser adulto. San Pablo compar\u00f3 esta \u00abeconom\u00ed\u00ada\u00bb de la salvaci\u00f3n con una educaci\u00f3n. Israel vivi\u00f3 bajo la tutela de la *ley, como un ni\u00f1o amaestrado por un pedagogo, hasta que vino la *plenitud de los tiempos; entonces envi\u00f3 Dios a su propio Hijo para conferirnos la adopci\u00f3n filial: as\u00ed\u00ad lo demuestra el don del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 4,1-7; 3,24s). Por lo dem\u00e1s, la educaci\u00f3n de Israel no termin\u00f3 con la venida de Cristo: nosotros debemos \u00abconstituir a este *hombre perfecto, en el vigor de la edad, que realiza la plenitud de Cristo\u00bb (Ef 4,13). Desde los or\u00ed\u00adgenes hasta el fin de los tiempos, la obra divina consiste en educar al pueblo elegido.<\/p>\n<p>El cristiano, dominando con su fe el desarrollo de la pedagog\u00ed\u00ada divina, puede marcar sus etapas y caracterizar su naturaleza. Se podr\u00ed\u00adan relacionar con este tema las indicaciones esparcidas en las noticias conexas. El *amor, di\u00e1logo entre dos personas, es el fundamento de toda educaci\u00f3n; el educador *ense\u00f1a, *revela, *exhorta, *promete, *castiga, *retribuye, da *ejemplo; para esto debe mostrarse *fiel a su designio y *paciente en atenci\u00f3n al resultado apetecido. Sin embargo, nos parece preferible adherirnos y restringirnos al vocabulario, muy limitado, de la educaci\u00f3n. La palabra musar significa a la vez instrucci\u00f3n (don de la sabidur\u00ed\u00ada) y correcci\u00f3n (reprensi\u00f3n, castigo); se encuentra en los sapienciales a prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n familiar, y en los profetas (y en el Deuteronomio) para caracterizar un comportamiento de Dios. Traduciendo esta pa-labra por paideia (cf. lat. disciplina), los Setenta no pretendieron asimilar la educaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica a la educaci\u00f3n de tipo hel\u00e9nico. Seg\u00fan \u00e9sta, un hombre trata de despertar la personalidad de un individuo seg\u00fan un horizonte terrenal muy limitado. En la Biblia es Dios el educador por excelencia, que trata de obtener de su pueblo (y secundariamente de los individuos) una *obediencia maleable a la ley o en la *fe, no s\u00f3lo mediante ense\u00f1anzas, sino tambi\u00e9n por medio de *pruebas; si parece profana la educaci\u00f3n que dan los sabios o la familia, en realidad el contexto de los libros sapienciales muestra que quiere ser solamente expresi\u00f3n de la educaci\u00f3n divina (Prov 1,7; Eclo 1,1). Dios es el modelo de los educadores, y su obra de educaci\u00f3n se realiza en tres etapas que marcan una interiorizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda del educador en el que se est\u00e1 educando.<\/p>\n<p>1. DIOS PADRE EDUCA A SU PUEBLO. 1. Como un padre educa a su hijo: la reflexi\u00f3n deuteron\u00f3mica caracteriz\u00f3 as\u00ed\u00ad el comportamiento de Dios que liberaba y constitu\u00ed\u00ada a su pueblo. \u00abComprende, pues, que Yahveh tu Dios te correg\u00ed\u00ada como un padre corrige a su hijo\u00bb (Dt 8,5). El predicador se muestra heredero de los profetas. Oseas anunciaba ya: \u00abCuan-do Israel era ni\u00f1o yo le am\u00e9&#8230; Yo ense\u00f1\u00e9 a andar a Efra\u00ed\u00adm, le llev\u00e9 en brazos&#8230; los llevaba con suaves ataduras, con ataduras de amor&#8230;, me abajaba hasta \u00e9l y le daba de comer\u00bb (Os 11,1-4). Tal amor se ve en la educaci\u00f3n de la ni\u00f1a hallada a la vera del camino seg\u00fan la alegor\u00ed\u00ada de Ezequiel (Ez 16). No es sino una deducci\u00f3n l\u00f3gica y en im\u00e1genes de la revelaci\u00f3n fundamental: \u00abAs\u00ed\u00ad habla Vahveh: Mi hijo primog\u00e9nito es Israel\u00bb (Ex 4,22).<\/p>\n<p>Para comprender lo que implican estos nombres conviene conocer el contexto cultural de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os en Israel. Dos aspectos la caracterizan: la meta es la *sabidur\u00ed\u00ada, el medio privilegiado es la correcci\u00f3n. El maestro debe ense\u00f1ar a su *disc\u00ed\u00adpulo, sabidur\u00ed\u00ada, inteligencia y \u00abdisciplina\u00bb (Prov 23,23), designando este \u00faltimo t\u00e9rmino propia-mente el fruto de la educaci\u00f3n: es cierta habilidad (1,2), una manera de comportarse bien en la vida, que hay que comprender y mantener (4,13; cf. 5,23; 10,17); para llegar a la vida hay que aplicar el coraz\u00f3n a la \u00abdisciplina\u00bb (23,12s; cf. Eclo 21,21). Padres y maestros tienen frente a los ni\u00f1os una *autoridad sancionada por la ley (Ex 20,12): hay que *escuchar al padre y a la madre (Prov 23,22), bajo pena de graves sanciones (30,17; Dt 21,18-21). La educaci\u00f3n es un arte dif\u00ed\u00adcil, pues \u00abla locura est\u00e1 enraizada en el coraz\u00f3n del ni\u00f1o\u00bb (Prov 22,15), la sociedad est\u00e1 depravada y arrastrada al mal (1,10ss; 5,7-14; 6,20-35), tanto que los padres est\u00e1n abrumados de *cuidados (Eclo 22,3-6; 42,9ss). Las reprensiones son, pues, necesarias, y m\u00e1s a\u00fan el l\u00e1tigo, pues no requiere como las primeras, circunstancias favorables: \u00ablos azotes y la correcci\u00f3n son sabidur\u00ed\u00ada en todo tiempo\u00bb (Eclo 22,6; 30,1-13; Prov 23,13s). Tal es la experiencia de base que permite comprender la manera de la educaci\u00f3n de Yahveh.<\/p>\n<p>2. En efecto, la educaci\u00f3n de Israel por Yahveh refleja los dos aspectos de la pedagog\u00ed\u00ada familiar, instrucci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada y correcci\u00f3n, transponi\u00e9ndolos en funci\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>Las \u00ablecciones de Yahveh\u00bb a su pueblo son los signos realizados en medio de Egipto, las maravillas del desierto, toda la gran obra de la *liberaci\u00f3n (Dt 11,2-7); Israel debe, por tanto, reflexionar sobre las *pruebas sufridas durante la marcha a trav\u00e9s del *desierto: experiment\u00f3 el *hambre para comprender que \u00abel hombre no vive s\u00f3lo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Yahveh\u00bb ; con esta experiencia de de-pendencia cotidiana deb\u00ed\u00ada aprender Israel a reconocer la solicitud de Yahveh, su padre: su *vestido no se gast\u00f3, su pie no se hinch\u00f3 a lo largo de estos cuarenta a\u00f1os (Dt 8,2-6); estas pruebas estaban destinadas a revelar el fondo del coraz\u00f3n de Israel, a establecer un di\u00e1logo con Yahveh. Al lado de estas pruebas, tambi\u00e9n la *ley se presenta como una voluntad de educaci\u00f3n: \u00abdel cielo te hizo oir su voz para instruirte\u00bb (Dt 4,36); no s\u00f3lo para expresar en forma de mandamientos objetivos la *voluntad divina, sino para reconocer que Dios te ha ama-do (4,37s) y que quiere darte \u00abfelicidad y vida larga en una *tierra dada para siempre\u00bb (4,40). Como buen educador, anuncia Yahveh con una *promesa la *retribuci\u00f3n que sanciona la observancia de la ley. Finalmente, la ley, como la prueba, debe significar la presencia de la palabra misma del educador: la *palabra no est\u00e1 en los cielos lejanos, ni m\u00e1s all\u00e1 de los mares, sino \u00abmuy cerca de ti, en tu boca y en tu coraz\u00f3n\u00bb (30,11-14).<\/p>\n<p>La correcci\u00f3n, que puede ir de la amenaza al castigo, pasando por la reprensi\u00f3n, debe asegurar la eficacia de las \u00ablecciones de Yahveh\u00bb, pues el pecado ha convertido a Israel en un pueblo de dura cerviz, lo mismo que la locura est\u00e1 enraizada en el coraz\u00f3n del ni\u00f1o. Yahveh toma, pues, por la mano a un profeta que se desviar\u00e1 del camino seguido por el pueblo (Is 8,11) y que se convertir\u00e1 en su propia boca, sin cesar de recordar ma\u00f1ana y tarde con una *paciencia infatigable la voluntad y el amor de Dios. Oseas muestra el car\u00e1cter educativo de los castigos enviados por Yahveh (Os 7,12; 10, 10), haciendo alusi\u00f3n a las tentativas infructuosas del esposo que trata as\u00ed\u00ad de atraer a la infiel (2,4-15; cf. Am 4,6-11). Jerem\u00ed\u00adas vuelve a lo mismo sin cesar: \u00abD\u00e9jate amonestar, Jerusal\u00e9n\u00bb (Jer 6,8). En vano, desgraciada-mente: no reciben la lecci\u00f3n, se niegan a dejarse instruir (2,30; 7,28; Sof 3,2.7), \u00abse han hecho una frente m\u00e1s dura que la roca\u00bb (Jer 5,3). Entonces la correcci\u00f3n se convierte en castigo, que cae recio (Lev 26,18.23s. 28); pero aun entonces esta correcci\u00f3n se da con justa medida y no bajo el arrebato de la *ira que mata (Jer 10,24; 30,11; 46,28; cf. Sal 6,2; 38,2), y puede seguirse la *conversi\u00f3n. Israel debe reconocer: \u00abT\u00fa me has corregido y he recibido la correcci\u00f3n como un toro ind\u00f3mito\u00bb y su contrici\u00f3n acaba en oraci\u00f3n: \u00abHaz que vuelva, y volver\u00e9, pues t\u00fa eres mi Dios\u00bb (Jer 31,18). El salmista a su vez reconoce el valor de la correcci\u00f3n divina: \u00abmis *ri\u00f1ones me instruyen de noche\u00bb (Sal 16,7), \u00abdichoso el hombre al que Dios corrige; s\u00e9 d\u00f3cil a la lecci\u00f3n de Saddai\u00bb (Job 5,17), que tal es la manera de Dios en el gobierno de los pueblos (Sal 94,10; cf. Is 28,23-26).<\/p>\n<p>No obstante, la educaci\u00f3n no quedar\u00e1 redondeada sino el d\u00ed\u00ada en que se ponga la ley en el fondo del *coraz\u00f3n : \u00abya no habr\u00e1 que instruirse mutuamente&#8230; todos me conocer\u00e1n, desde los m\u00e1s peque\u00f1os hasta los mayores\u00bb (Jer 31,33s). Para obtener este resultado ser\u00e1 preciso que la correcci\u00f3n caiga sobre el *siervo: \u00abel castigo que nos da la paz est\u00e1 sobre \u00e9l y gracias a sus llagas hemos sido curados\u00bb (Is 53,5). Entonces se comprender\u00e1 hasta qu\u00e9 punto \u00abestaban conmovidas las entra\u00f1as de Yahveh\u00bb cuando deb\u00ed\u00ada proferir athenazas contra \u00absu hijo querido\u00bb (Jer 31,20; cf. Os 11,8s).<\/p>\n<p>II. JESUCRISTO, EDUCADOR DE ISRAEL. El siervo se presenta a su pueblo bajo los rasgos de un rabbi, que educa a *disc\u00ed\u00adpulos como hijos, y a trav\u00e9s de \u00e9l Dios en persona revela el cumplimiento de su designio. Adem\u00e1s, el siervo toma sobre s\u00ed\u00ad las correcciones que merec\u00ed\u00adamos nosotros: es el redentor de Israel. Para afirmar este doble aspecto no hay cierta-mente vocabulario espec\u00ed\u00adfico, pero podemos guiarnos por los anuncios *figurativos del AT.<\/p>\n<p>1. El revelador. Para establecer un balance de la \u00abpedagog\u00ed\u00ada\u00bb de Jes\u00fas basta con mirar a la retrospecci\u00f3n que ofrecen los evangelistas, Mateo en particular. Jes\u00fas, educador de la fe de sus disc\u00ed\u00adpulos, induce progresivamente a hacerse reconocer por el Mes\u00ed\u00adas: su ense\u00f1anza se distribuye en dos grandes partes seg\u00fan Mateo. \u00abA partir del d\u00ed\u00ada\u00bb en que Pedro lo \u00abconfes\u00f3\u00bb por Cristo, modific\u00f3 su comportamiento (Mt 16,21). Anteriormente trataba de inducir a sus contempor\u00e1neos a identificar con su persona el reino anunciado (cf. 4,17). Suscita, pues, una cuesti\u00f3n acerca de \u00e9l a causa de la ense\u00f1anza que da con *autoridad (Mt 7,28s; Mc 1,27) y a causa de sus milagros (Mt 8,27; Lc 4,36), aunque con esto ocasione una duda en Juan Bautista (Mt 11,3); imparte su ense\u00f1anza seg\u00fan la acogida de sus oyentes, por ejemplo, en sus *par\u00e1bolas, destinadas no s\u00f3lo a instruir, sino a suscitar una petici\u00f3n de explicaci\u00f3n (Mt 13,10-13.36), hasta que se haya \u00abcomprendido\u00bb (13,51); hace que los disc\u00ed\u00adpulos \u00abrealicen\u00bb, toquen con la mano su impotencia y el poder de \u00e9l para dar panes en el desierto (14, 15-21), y saca de los panes la lecci\u00f3n que ellos hubieran debido \u00abcomprender\u00bb (16,8-12); los asocia a su *misi\u00f3n despu\u00e9s de haberles dado consignas precisas (10,5-16), y le ha-ce dar cuenta del trabajo efectuado (Mc 6,30; Lc 10,17). Cuando ha sido reconocido como Cristo, puede revelar un misterio m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de aceptar: la *cruz; entonces su educaci\u00f3n viene a ser cada vez m\u00e1s exigente : corrige a Pedro que quer\u00ed\u00ada amonestarle (Mt 16,22s), se lamenta de la falta de fe de sus disc\u00ed\u00adpulos (17,17), pero dando el motivo de su fracaso (17,19s); saca una lecci\u00f3n de la envidia que se manifiesta en el peque\u00f1o grupo (20,24-28). Todo su comportamiento es una educaci\u00f3n que tiende a grabar para siempre las lecciones; as\u00ed\u00ad la triple interrogaci\u00f3n hecha a Pedro: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb, con la que quiere sanar en su coraz\u00f3n la herida de la triple negaci\u00f3n (Jn 21,1Sss).<\/p>\n<p>2. El redentor. Jes\u00fas no se content\u00f3 con decir lo que hab\u00ed\u00ada que hacer; como perfecto educador, dio ejemplo. As\u00ed\u00ad acerca de la *pobreza, pues no ten\u00ed\u00ada d\u00f3nde reposar la cabeza (Mt 8,20); sobre la *fidelidad a la misi\u00f3n, que le lleva a enfrentarse con los jud\u00ed\u00ados y sus jefes, por ejemplo, al arrojar a los vendedores del templo, un *celo que lo llevar\u00e1 a la muerte (Jn 2,17); sobre la *caridad fraterna, lavando personalmente los pies a sus disc\u00ed\u00adpulos, \u00e9l que es el maestro (Jn 13,14s).<\/p>\n<p>Pero este ejemplo se lleva todav\u00ed\u00ada m\u00e1s lejos. Jes\u00fas se identifica con los que debe educar tomando sobre s\u00ed\u00ad la \u00abcorrecci\u00f3n\u00bb, el castig\u00f3 que pesa sobre ellos (Is 53,5); cargando con sus flaquezas (Mt 8,17) quita el pecado del mundo (Jn 1,29). As\u00ed\u00ad quiso conocer nuestras debilidades, \u00ab\u00e9l, que fue probado en todo, a semejanza nuestra, fuera del pecado\u00bb (Heb 4,15), \u00e9l que \u00abaunque era Hijo, aprendi\u00f3 por sus padecimientos la obediencia&#8230; y fue consumado\u00bb (5, 8s). Con su sacrificio dio Jes\u00fas remate a la educaci\u00f3n de Israel; aparente-mente fracas\u00f3: hab\u00ed\u00ada, s\u00ed\u00ad, anunciado lo que hab\u00ed\u00ada de suceder (Jn 16,1-4), pero no pudo por s\u00ed\u00ad mismo hacerse comprender bien por sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 16,12s); conviene que se vaya y que ceda el puesto al Esp\u00ed\u00adritu (17,7s).<\/p>\n<p>III. LA IGLESIA EDUCADA Y EDUCADORA. 1. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, educador. En efecto, el *Paradito es quien lleva completamente a t\u00e9rmino la obra educadora de Dios. Ya no es la ley nuestro pedagogo (G\u00e1l 3,19; 4,2), sino el Esp\u00ed\u00adritu que, perfectamente interior a nosotros mismos, nos hace decir: \u00abAbba!, \u00c2\u00a1Padre!\u00bb (G\u00e1l 4,6): ya no somos siervos, sino *amigos (Jn 15,15), *hijos (G\u00e1l 4,7). Tal es la obra que realiza el Par\u00e1clito trayendo a la memoria de los creyentes las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas (Jn 14,26; 16,13ss), defendiendo la causa de Jes\u00fas contra el *mundo perseguidor (16,8-11). Entonces todos son \u00abd\u00f3ciles\u00bb a la llamada del Padre (6,45), pues tanta eficacia tiene la *funci\u00f3n en el coraz\u00f3n del cristiano (lJn 2,20.27). El verdadero educador, en definitiva, es Dios, perfectamente invisible e interior al hombre.<\/p>\n<p>2. La correcci\u00f3n fraterna. Sin embargo, hasta el fin de los tiempos conserva la educaci\u00f3n su aspecto de correcci\u00f3n que manifestaba el AT. La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos recuerda a los cristianos: \u00abComo con hijos se porta Dios con vosotros. \u00bfPues qu\u00e9 hijo hay a quien su padre no corrija? Si est\u00e1is exentos de esta correcci\u00f3n, es que sois bastardos\u00bb (Heb 12,7s); as\u00ed\u00ad pues, si somos tibios, tenemos que contar con que la correcci\u00f3n nos *visite (Ap 3,19); estos *juicios divinos, que no matan (2Cor 6,9), libran de la condenaci\u00f3n (lCor 11,32) y despu\u00e9s de hacer sufrir proporcionan *gozo (Heb 12,11). Tambi\u00e9n la *escritura es fuente de instrucci\u00f3n y de correcci\u00f3n (lCor 10,11; Tit 2,12; 2Tim 3,16). Finalmente, los creyentes deben practicar la correcci\u00f3n fraterna seg\u00fan el precepto de Jes\u00fas (Mt 18,15; cf. lTes 5,14; 2Tes 3,15; Col 3,16; 2Tim 2,25); es lo que hace Pablo con vigor, sin temer manejar el palo (lCor 4,21) y de apenar si es necesario (2Cor 7,8-11) reprendiendo y amonestando sin cesar a sus hijos (1Cor 4,14; Act 20,31). Los padres en la educaci\u00f3n de sus hijos, no son sino mandatarios del \u00fanico educador, que es Dios: no deben exasperar a los ni\u00f1os, sino practicar reprimendas y correcciones a la manera del mismo Dios (Ef 6,4).<\/p>\n<p>-> Castigos &#8211; Crecimiento &#8211; Ni\u00f1o &#8211; Ense\u00f1ar &#8211; Prueba &#8211; Ejemplo &#8211; Madre &#8211; Paciencia &#8211; Padre &#8211; Retribuci\u00f3n &#8211; Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El ni\u00f1o siempre ha ocupado un lugar de gran importancia en el juda\u00edsmo, como lo evidencian claramente varios pasajes de la Misn\u00e1 y el Talmud. Por cierto que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 el valor de los ni\u00f1os, al tratarlos con bondad, como tambi\u00e9n mediante sus ense\u00f1anzas sobre ellos. Como consecuencia de esto, existe una cantidad de fuentes para el estudio de la educaci\u00f3n en el per\u00edodo b\u00edblico veterotestamentario, los ap\u00f3crifos, y la Misn\u00e1; a saber, Proverbios, Eclesi\u00e1stico, Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n, y <i>Pirqe Aboth<\/i>, aparte de \u00fatiles alusiones en otros libros. Por otra parte, los detalles precisos sobre el r\u00e9gimen escolar no abundan; la palabra \u201cescuela\u201d aparece una sola vez en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '>, y se refiere simplemente a un sal\u00f3n de conferencias cedido a Pablo (Hch. 19.9), y no a una escuela jud\u00eda o cristiana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Primeros v\u00ednculos con la religi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Tres hechos se destacan en la historia de la educaci\u00f3n judaica. Se centran en tres personas, Esdras, Sim\u00f3n ben-Setah y Josu\u00e9 ben-Gamala. Fue Esdras quien impuso la Escritura (la que exist\u00eda en esa \u00e9poca) como base de la ense\u00f1anza; y sus sucesores luego convirtieron la sinagoga en lugar de instrucci\u00f3n adem\u00e1s de lugar de culto. Sim\u00f3n ben-Setah determin\u00f3, alrededor del 75 a.C., que la educaci\u00f3n elemental deb\u00eda ser obligatoria. Josu\u00e9 ben-Gamala mejor\u00f3 la organizaci\u00f3n existente, designando maestros en todas las provincias y ciudades, un siglo despu\u00e9s. Aparte de esto no es f\u00e1cil fechar los adelantos. Hasta el origen de la sinagoga resulta incierto, aun cuando el exilio es \u00e9poca probable de su aparici\u00f3n. Sch\u00fcrer duda de la historicidad del decreto de Sim\u00f3n ben-Setah, si bien la mayor\u00eda de los expertos lo acepta. En todo caso, Sim\u00f3n no inici\u00f3 la escuela elemental, sino que simplemente ampli\u00f3 su vigencia. Sim\u00f3n y Josu\u00e9 de ning\u00fan modo modificaran las tendencias y m\u00e9todos existentes, y la verdad es que Esdras no hizo sino hacer m\u00e1s concreto el v\u00ednculo existente entre la religi\u00f3n y la vida diaria. De modo que resulta mejor dividir el tema por asunto antes que por fecha, ya que ninguno de estos tres hombres hizo cambios notables.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. El progreso de las escuelas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En los primeros per\u00edodos el lugar de aprendizaje fue exclusivamente el hogar, y los padres eran los tutores; la ense\u00f1anza en el hogar continu\u00f3 representando un papel importante durante todo el per\u00edodo b\u00edblico. Cuando surgi\u00f3 la sinagoga, esta se convirti\u00f3 en el lugar de instrucci\u00f3n. En efecto, el <etiqueta id=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\" title=\"\">NT y Fil\u00f3n apoyan el punto de vista de Sch\u00fcrer de que el prop\u00f3sito de la sinagoga era principalmente educativo, y s\u00f3lo en segundo lugar devoci<\/etiqueta>onal; el ministerio de Jes\u00fas en la sinagoga consist\u00eda en \u201cense\u00f1ar\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\" title=\"\">cf. Mt. 4.23). A los ni\u00f1os y a los j\u00f3venes se los instru\u00eda ya sea en la sinagoga misma o en un edificio adjunto. En una etapa posterior el maestro a veces ense\u00f1aba en su propia casa, como <\/etiqueta>surge de la frase aramea para \u201cescuela\u201d, <\/span><span style=''>b\u00ea&#7791; s&#257;f<sup>e<\/sup>r\u00e2et<\/span><span lang=ES style=''> <etiqueta id=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\" title=\"\">lit. \u2018casa del maestro\u2019. Los p\u00f3rticos del templo, igualmente, resultaban muy \u00fatiles para los rabinos, y Jes\u00fas llev\u00f3 a cabo buena parte de su ense\u00f1anza all\u00ed (cf. Mt. 26.55). Ya para la \u00e9poca de la Misn\u00e1,<\/etiqueta> eminentes rabinos tuvieron sus propias escuelas para la ense\u00f1anza superior. Esto probablemente comenz\u00f3 en los tiempos de Hillel y Shammai, los famosos rabinos del ss. I a.C. A la escuela elemental se la llamaba <\/span><span style=''>b\u00ea&#7791; has-s&#275;fer<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018casa del libro\u2019, mientras que el colegio de educaci\u00f3n superior se conoc\u00eda como <\/span><span style=''>b\u00ea&#7791; mi&#7695;r&#257;\u0161<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018casa de estudio\u2019.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La ense\u00f1anza como profesi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los primeros tutores fueron los propios padres, como hemos visto, excepto en el caso de los hijos de la realeza (cf. 2 R. 10.1). La importancia de dicha funci\u00f3n se recalca aqu\u00ed y all\u00ed en el Pentateuco, p. ej. Dt. 4.9. Incluso en la \u00e9poca tard\u00eda del Talmud, sigui\u00f3 siendo responsabilidad de los padres inculcar la ley, ense\u00f1ar un oficio, y arreglar el casamiento del hijo. Despu\u00e9s del per\u00edodo de Esdras surgi\u00f3 una profesi\u00f3n nueva, la del escriba (<\/span><span style=''>s&#333;f&#275;r<\/span><span lang=ES style=''>), el maestro de la sinagoga. Sin embargo, los escribas hab\u00edan de cambiar la naturaleza de sus funciones en la \u00e9poca del NT. Los \u201csabios\u201d o \u201centendidos\u201d parecen haber constituido un gremio distinto del de los escribas, pero el car\u00e1cter y las funciones de los mismos son oscuros. El \u201centendido\u201d (<\/span><span style=''>&#7717;&#257;&#7733;&#257;m<\/span><span lang=ES style=''>) se menciona, desde luego, frecuentemente en Proverbios y en la literatura sapiencial posterior. Para la \u00e9poca del NT hab\u00eda ya tres niveles de maestros, el <\/span><span style=''>&#7717;&#257;&#7733;&#257;m<\/span><span lang=ES style=''>, el <\/span><span style=''>s&#333;f&#275;r<\/span><span lang=ES style=''>, y el <\/span><span style=''>&#7717;azz&#257;n<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018oficial\u2019), en orden descendente. Nicodemo pertenec\u00eda, presumiblemente, al nivel m\u00e1s alto, mientras que los \u201cdoctores (\u201cmaestros\u201d, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0ba<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>) de la ley\u201d (Lc. 5.17, donde el t\u00e9rmino <etiqueta id=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\" title=\"\">gr. es <\/etiqueta><\/span><span style=''>nomodidaskalos<\/span><span lang=ES style=''>) eran de menor nivel. El t\u00e9rmino gen\u00e9rico \u201cmaestro\u201d (heb. <\/span><span style=''>m<sup>e<\/sup>lamm&#275;&#7695;<\/span><span lang=ES style=''>; <etiqueta id=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>s&#257;f<sup>e<\/sup>r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) se aplicaba generalmente al grado o nivel m\u00e1s bajo. Pero los t\u00edtulos honor\u00edficos que se les daba a los maestros (rab\u00ed, etc.) indican el respeto que se les ten\u00eda. Idealmente, no se les deb\u00eda pagar por la ense\u00f1anza, pero frecuentemente una amable ficci\u00f3n les otorgaba una remuneraci\u00f3n por el tiempo dedicado, y no por los servicios prestados. Ecl. 38.24s considera que las labores manuales son indignas del maestro; adem\u00e1s, el disponer de tiempo libre es un aspecto necesario para su tarea. Pero posteriormente hubo muchos rabinos que aprendieron oficios. Lo que pensaba Pablo puede verse en 1 Co. 9.3ss. El Talmud da normas estrictas acerca de los requisitos para los maestros; resulta interesante notar que ninguno de los requisitos es de car\u00e1cter acad\u00e9mico sino moral, excepto aquellos que indican que deben ser varones y casados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. El campo de la educaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Este no era amplio en las primeras \u00e9pocas. El ni\u00f1o aprend\u00eda las lecciones morales corrientes de la madre, y un oficio, generalmente agr\u00edcola, adem\u00e1s de alg\u00fan conocimiento ritual y religioso, de su padre. La interacci\u00f3n entre religi\u00f3n y vida agr\u00edcola resultaba claramente evidente en todas las fiestas (cf. Lv. 23, <etiqueta id=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\" title=\"\">pass.). Las fiestas tambi\u00e9n ense\u00f1aban historia religiosa (cf. Ex. 13.8). De modo que aun en la \u00e9poca m\u00e1s primitiva la vida diaria, y la creencia y la practica religiosas eran inseparables. Tanto m\u00e1s<\/etiqueta> en la sinagoga, donde la Escritura constitu\u00eda la \u00fanica autoridad, tanto para las creencias como para la conducta diaria. La vida, en efecto, se consideraba en s\u00ed misma una \u201cdisciplina\u201d (heb. <\/span><span style=''>m\u00fbs&#257;r<\/span><span lang=ES style=''>, palabra frecuente en Proverbios). La educaci\u00f3n, entonces, era religiosa y \u00e9tica, y continu\u00f3 si\u00e9ndolo, con Pr. 1.7 como lema. La lectura era esencial para poder estudiar las Escrituras; aprender a escribir quiz\u00e1 fuera menos importante, aun cuando ya se conoc\u00eda la escritura en la \u00e9poca correspondiente a Jue. 8.14. Se ense\u00f1aba una aritm\u00e9tica b\u00e1sica. Las lenguas no se ense\u00f1aban como tales, pero n\u00f3tese que, cuando el arameo ocup\u00f3 el lugar de lengua vern\u00e1cula, el estudio de las Escrituras hebreas se convirti\u00f3 en un ejercicio ling\u00fc\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La educaci\u00f3n de las ni\u00f1as estaba enteramente a cargo de sus madres. Aprend\u00edan las artes dom\u00e9sticas, recib\u00edan instruci\u00f3n moral y \u00e9tica sencilla, y se les ense\u00f1aba a leer con el fin de que se familiarizaran con la ley. Su educaci\u00f3n se consideraba importante, sin embargo, y hasta se las alentaba para que estudiasen una lengua extranjera. La madre del rey Lemuel parecer\u00eda haber resultado ser una buena maestra para su hijo (Pr. 31.1); este cap\u00edtulo muestra tambi\u00e9n el car\u00e1cter de la mujer ideal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. M\u00e9todos y objetivos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los m\u00e9todos de instrucci\u00f3n consist\u00edan principalmente en la repetici\u00f3n; el verbo heb. <\/span><span style=''>\u0161&#257;n\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018repetir\u2019, adquiri\u00f3 el significado tanto de \u201caprender\u201d como de \u201cense\u00f1ar\u201d. Por lo tanto se empleaban las t\u00e9cnicas mnemot\u00e9cnicas tales como los acr\u00f3sticos. La Escritura constitu\u00eda el libro de texto, pero resulta evidente que otros libros no les eran desconocidos, como se desprende de Ec. 12.12. Se conoc\u00eda el valor de la reprensi\u00f3n (Pr. 17.10), pero en Proverbios y Eclesi\u00e1stico puede notarse un \u00e9nfasis en el castigo corporal. En los tiempos de la Misn\u00e1, empero, la disciplina se volvi\u00f3 mucho m\u00e1s suave.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hasta \u00e9pocas relativamente tard\u00edas era costumbre que el alumno se sentase en el piso a los pies de su maestro, como lo hizo Pablo como disc\u00edpulo de Gamaliel (Hch. 22.3). El banco (<\/span><span style=''>safs&#257;l<\/span><span lang=ES style=''>) es un invento posterior.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Toda la funci\u00f3n de la educaci\u00f3n judaica ten\u00eda como fin hacer que el jud\u00edo fuese santo, que viviese apartado de sus vecinos, y que transformase lo religioso en pr\u00e1ctico. As\u00ed era la educaci\u00f3n judaica corriente; pero indudablemente hubo escuelas seg\u00fan el modelo griego, especialmente en los siglos finales a.C., y, m\u00e1s aun, Eclesi\u00e1stico puede haber sido escrito con el fin de combatir las deficiencias de esa instrucci\u00f3n no judaica. Hab\u00eda escuelas helen\u00edstistas hasta en Palestina, pero desde luego con m\u00e1s frecuencia entre las comunidades jud\u00edas en otras partes, particularmente en Alejandrina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la naciente iglesia tanto al hijo como al padre se les ense\u00f1aba como deb\u00edan tratarse unos a otros (Ef. 6.1, 4). Los dirigentes de las iglesias ten\u00edan que saber gobernar a sus propios hijos. No hab\u00eda escuelas cristianas en los primeros tiempos; por un lado, la iglesia era demasiado pobre para financiarlas. Pero los hijos estaban incluidos en la comuni\u00f3n de la iglesia, e indudablemente recib\u00edan su preparaci\u00f3n all\u00ed tanto como en el hogar.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> J. A. G. Larraya, \u201cEducaci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\" title=\"\">t(t). II, cols. 1071\u20131081; R. de Vaux, <\/etiqueta><i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985; L. Coenen, \u201cEnse\u00f1anza\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn98\" name=\"_ftnref98\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 78\u201395; H. W. Wolff, <i>Antropolog\u00eda del AntiguoTestamento<\/i>, 1974, pp. 281\u2013291.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Barclay, <i>Educational Ideals in the Ancient World<\/i>, 1959, <etiqueta id=\"#_ftn99\" name=\"_ftnref99\" title=\"\">cap(s). I, VI; F. H. Swift, <\/etiqueta><i>Education in Ancient Israel<\/i>, 1919; E. B. Castle, <i>Ancient Education and Today<\/i>, 1961, cap(s). V; <etiqueta id=\"#_ftn100\" name=\"_ftnref100\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>5, pp. 596\u2013625; art\u00edculos <etiqueta id=\"#_ftn101\" name=\"_ftnref101\" title=\"\">s.v. \u201cEducaci\u00f3n\u201d <\/etiqueta>en <etiqueta id=\"#_ftn102\" name=\"_ftnref102\" title=\"\"><i>IDB <\/i><\/etiqueta>y <etiqueta id=\"#_ftn103\" name=\"_ftnref103\" title=\"\"><i>EJ<\/i><\/etiqueta>. (* <span style='text-transform:uppercase'>Sabidur\u00eda<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Sapiencial<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Literatura<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>D.F.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n  El divino Maestro    <\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 En General<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La Educaci\u00f3n Oriental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Los Griegos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Los Romanos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Los Jud\u00edos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Educaci\u00f3n Cristiana<\/li>\n<\/ul>\n<h3>En General<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su sentido m\u00e1s amplio, la educaci\u00f3n incluye todas aquellas experiencias por las cuales se desarrolla la inteligencia, se adquiere el conocimiento  y se forma el car\u00e1cter. En un sentido m\u00e1s fino, es el trabajo hecho por ciertas agencias e instituciones, el hogar y la escuela, con el expreso prop\u00f3sito  de entrenar mentes inmaduras. El ni\u00f1o nace con capacidades latentes las cuales deben ser desarrolladas de manera de prepararlo para las actividades y responsabilidades de la vida. Por lo tanto, c\u00f3mo el educador entiende el significado de la vida,  sus prop\u00f3sitos y valores, determinan primeramente la naturaleza de su trabajo. La Educaci\u00f3n busca lograr un ideal y \u00e9ste, a su vez, depende de la visi\u00f3n que se tenga del hombre y su destino, de sus relaciones con Dios, con sus cong\u00e9neres y con el mundo f\u00edsico. El contenido de la educaci\u00f3n es suministrado por las adquisiciones previas de la humanidad en literatura, artes y ciencias, principios morales, sociales y religiosos. La herencia, sin embargo, contiene elementos que tienen grandes diferencias en valor, ambos como posesiones mentales y como medios de cultura; por lo tanto, es necesaria una selecci\u00f3n y \u00e9sta debe estar mayormente por el ideal educacional. Ser\u00e1 tambi\u00e9n influenciado por la consideraci\u00f3n del proceso educativo. La ense\u00f1anza debe adaptarse a las necesidades de una mente en desarrollo, y el esfuerzo para lograr la adaptaci\u00f3n, realizado m\u00e1s a trav\u00e9s de resultados en teor\u00edas y m\u00e9todos que est\u00e1n, o deber\u00edan estar basados en los hallazgos en biolog\u00eda, fisiolog\u00eda y psicolog\u00eda. El trabajo educativo normalmente comienza en el hogar; pero, por razones obvias, es continuado en instituciones donde los profesores reemplazan a los padres. Para asegurar la eficiencia, es necesario que cada escuela est\u00e9 apropiadamente organizada, que los profesores est\u00e9n debidamente calificados y que los temas de instrucci\u00f3n sean sabiamente escogidos. M\u00e1s a\u00fan, siendo  la escuela  mayormente la responsable por la formaci\u00f3n intelectual y moral de aquellos que luego ser\u00e1n miembros de la sociedad, \u00fatiles o nocivos, evidentemente es necesaria alguna direcci\u00f3n superior adem\u00e1s de que aquella del profesor individual, de manera que el prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n pueda ser logrado. Por lo tanto ambos, tanto la Iglesia como el Estado tienen intereses por qu\u00e9 velar; la educaci\u00f3n est\u00e1 para esforzarse hacia el ideal verdadero a trav\u00e9s de lo obvio de que la educaci\u00f3n en cualquier momento exprese, mientras est\u00e9 en su control pr\u00e1ctico, las relaciones existentes entre el poder temporal y el espiritual, asumiendo una forma concreta. M\u00e1s a\u00fan, como \u00e9stas ideas y relaciones han variado considerablemente en el curso del tiempo, es bastante inteligible que una soluci\u00f3n a los problemas centrales de la educaci\u00f3n, deben ser vistos en su perspectiva hist\u00f3rica; y es incuestionable que el estudio hist\u00f3rico, tanto en \u00e9ste como en otras \u00e1reas, tiene una utilidad m\u00faltiple. Sin embargo, una mera cita de hechos es de poco provecho a no ser que se le d\u00e9 su debida importancia a ciertos hechos de la revelaci\u00f3n Cristiana. Es necesario, entonces, distinguir los elementos constantes en educaci\u00f3n de aquellos que son variables; los primeros incluyendo la naturaleza humana, su destino, sus relaciones con Dios y los \u00faltimos, todos aquellos cambios en la teor\u00eda y la conducci\u00f3n del trabajo educativo. El presente art\u00edculo est\u00e1 principalmente preocupado del primer aspecto del tema; y, desde \u00e9ste punto de vista la educaci\u00f3n puede definirse como aquella forma de la actividad social a trav\u00e9s de la cu\u00e1l y, bajo la direcci\u00f3n de mentes maduras y por el uso de medios adecuados, los poderes f\u00edsicos, intelectuales y morales de los seres humanos inmaduros se desarrollan para prepararlos al cumplimiento de su trabajo aqu\u00ed en la vida  y para asistencia de su destino eterno. Ni \u00e9sta ni ninguna otra definici\u00f3n ha sido formulada desde los comienzos. En tiempos primitivos, el desamparo y las necesidades del ni\u00f1o, eran tan obvias que sus mayores, por impulso natural les dieron un entrenamiento en las rudas artes que les permitiesen dotarse de las cosas necesarias para la vida, al tiempo que les ense\u00f1aron  a  aprovechar los poderes escondidos en cada objeto de la naturaleza, y a asumir las costumbres y tradiciones tribales. Pero, de educaci\u00f3n propiamente hablando, los salvajes no sab\u00edan nada y mucho menos se ocupaban de la teor\u00eda o la planificaci\u00f3n. Incluso personas civilizadas llevan a cabo el trabajo educativo por largo tiempo antes que comiencen una reflexi\u00f3n sobre su significado, y tal reflexi\u00f3n es guiada por la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica y por instituciones establecidas sociales, religiosas y pol\u00edticas. Tambi\u00e9n, a menudo, su teorizaci\u00f3n es trabajo de mentes excepcionales, y presentan un ideal superior que puede ser inferido de su pr\u00e1ctica educacional. Sin embargo, una contabilidad de lo que ha sido hecho por las principales personas de la antig\u00fcedad, probar\u00e1 su inutilidad al aparecer la profunda modificaci\u00f3n que labr\u00f3 la Cristiandad.\n<\/p>\n<h3>La Educaci\u00f3n Oriental<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La invenci\u00f3n de la escritura fue de gran importancia para el desarrollo del lenguaje y el mantenimiento de registros. Los textos m\u00e1s primitivos, principalmente de naturaleza religiosa, se transformaron en la fuente del conocimiento y los medios para la educaci\u00f3n. Tales eran en China los escritos de Confucio,  los de Vedas, en Egipto, el libro de la Muerte, en Persia el Avesta. El principal prop\u00f3sito del estudio de estos textos por la juventud era asegurar la uniformidad del pensamiento y las costumbres y una invariable conformidad con el pasado. En este sentido, la educaci\u00f3n china es t\u00edpica. Los escritos sagrados conten\u00edan recetas al minuto para la conducci\u00f3n en cada circunstancia y estaci\u00f3n de vida. El alumno estaba obligado a aprend\u00e9rselo de memoria de una forma puramente mec\u00e1nica; si \u00e9l entend\u00eda o no, las palabras mientras las repet\u00eda, era indiferente. Simplemente guardaba en su memoria m\u00faltiples formas establecidas y frases las cuales consecuentemente, empleaba en la preparaci\u00f3n de ensayos y para aprobar ex\u00e1menes gubernamentales. El que pudiera pensar por s\u00ed mismo, era por su puesto, un tema fuera de toda consideraci\u00f3n. Con tal forma de entrenamiento, era imposible el desarrollo de la personalidad libre. En China, la familia con sus tradiciones sagradas y el trabajo de sus ancestros, era controlado por el Estado; en Egipto por el clero; en la India, por las diferentes castas. Sin dudas, en la mentalidad oriental, hab\u00eda una conciencia de la personalidad; pero no se hizo ning\u00fan esfuerzo por fortalecerla o para darle valor. Por el contrario, la filosof\u00eda Hind\u00fa, que ve\u00eda el conocimiento como el medio de redenci\u00f3n de las miserias de la vida, ubic\u00f3 tal redenci\u00f3n en s\u00ed misma en el nirvana, la extinci\u00f3n del individuo a trav\u00e9s de su absorci\u00f3n al ser del mundo. La posici\u00f3n de la mujer fue, en general, degradante. Aunque la formaci\u00f3n temprana del ni\u00f1o descansaba en su madre, su responsabilidad era llevada a cabo sin dignidad. Muy pocas provisiones fueron hechas para la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as; su \u00fanica vocaci\u00f3n era el matrimonio, cuidar ni\u00f1os y rendir servicios al jefe de familia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viendo estos factores, no se puede decir que la educaci\u00f3n tal como el mundo occidental la concibe, no le debe nada al Este. Es cierto que algunas ciencias, matem\u00e1ticas, astronom\u00eda y cronolog\u00eda y algunas artes tales como la escultura y la arquitectura, fueron llevadas a cabo con cierto grado de perfecci\u00f3n; pero el verdadero \u00e9xito de la habilidad y capacidad oriental en estas l\u00edneas s\u00f3lo enfatiza por contraste, las deficiencias de la educaci\u00f3n oriental. Incluso en la esfera de la moralidad el mismo antagonismo aparece entre el precepto y la pr\u00e1ctica. No se puede y no es necesario negar que muchos de los dichos, como los de Confucio, revelan un alto ideal de la virtud, mientras que algunos de los proverbios hind\u00faes, tales como los de \u201cPantscha-tantra\u201d est\u00e1n llenos de sabidur\u00eda pr\u00e1ctica. Sin embargo, estos factores solo hacen m\u00e1s dif\u00edcil responder a la pregunta: \u00bfPorqu\u00e9 la  vida efectiva de estas personas fue tan apartada de los est\u00e1ndares formalmente aceptados de virtud?. Sin embargo, la educaci\u00f3n oriental tiene una significancia peculiar; muestra bastante simplemente, las consecuencias del sacrificio del individuo por los intereses de las instituciones humanas y el reducir la educaci\u00f3n a un proceso al estilo de m\u00e1quinas, el \u00e1nimo por el cual se moldean las mentes sobre un patr\u00f3n invariable; y m\u00e1s a\u00fan, muestra cuan poco puede cumplirse para la real educaci\u00f3n, por una autoridad desp\u00f3tica la cual demanda y se satisface con una observancia externa de las costumbres y leyes (Ver Davidson. Una Historia de la Educaci\u00f3n, New York, 1901)\n<\/p>\n<h3>Los Griegos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la educaci\u00f3n de los orientales fue  fija, la griega muestra un progresivo desarrollo que va de un extremo al otro a trav\u00e9s de una variedad de movimientos y reacciones, de ideales y pr\u00e1cticas. Lo que se mantiene constante es la idea que el prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n es entrenar a la juventud para que sean ciudadanos. Esta idea, sin embargo, fue concebida e intentada su realizaci\u00f3n de diferentes formas por varias Ciudades-estado. En Esparta, el ni\u00f1o, de acuerdo al C\u00f3digo de Lycurgio, era propiedad del Estado. Desde su s\u00e9ptimo a\u00f1o hacia adelante recibi\u00f3 formaci\u00f3n p\u00fablica cuyo \u00fanico objetivo era hacerlo un soldado, desarrollando fortaleza f\u00edsica, coraje, auto control y obediencia a la ley. Era un entrenamiento duro en ejercicios gimn\u00e1sticos con poca atenci\u00f3n al aspecto intelectual y menos al est\u00e9tico; incluso la m\u00fasica y la danza tomaron caracteres militares. Las ni\u00f1as eran tambi\u00e9n sujetas a la misma disciplina severa, no al punto de enfatizar igualdad de sexos sino para hacer fuertes madres de una raza guerrera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ideal de la educaci\u00f3n ateniense era el hombre completamente desarrollado. Belleza de mente y cuerpo, el cultivo de facultades y energ\u00edas innatas, armon\u00eda entre el pensamiento y la vida, el decoro, la temperancia y la regularidad \u2013 tales eran los \u00e1nimos en el hogar y en la escuela, en los intercambios sociales y en las relaciones c\u00edvicas. \u201cSomos amantes de lo bello\u201d, dec\u00eda Pericles, \u201caunque simples en nuestros gustos, cultivamos la mente sin perder nuestra virilidad\u201d (Thucydides, II, 40). Los medios de la cultura eran la m\u00fasica y las gimnasias, la primera inclu\u00eda historia, poes\u00eda, drama, oratoria y ciencia, junto con la m\u00fasica en un sentido m\u00e1s fino; mientras que las \u00faltimas comprend\u00edan juegos, ejercicios atl\u00e9ticos y el entrenamiento para los deberes militares. Que la m\u00fasica no era un mero \u201clogro\u201d y que las gimnasias ten\u00edan un objetivo superior a la fortaleza del cuerpo o su habilidad, era evidente a partir de lo que nos relata Plat\u00f3n en su obra Prot\u00e1goras. Los griegos, sin duda restaron fuerza al coraje, la temperancia y la obediencia a la ley; y si sus disertaciones te\u00f3ricas pod\u00edan darse como justas cuentas de sus efectivas pr\u00e1cticas, podr\u00eda ser dif\u00edcil encontrar, entre los productos del pensamiento humano, un ideal m\u00e1s exaltado. La debilidad esencial de su educaci\u00f3n moral fue el fracaso en dar una sanci\u00f3n adecuada a los principios formulados por ellos y por los consejos dados a sus j\u00f3venes. La pr\u00e1ctica religiosa, ya sea a trav\u00e9s de servicios p\u00fablicos o en adoraciones en sus hogares  ejercieron poca influencia en la formaci\u00f3n del car\u00e1cter. Las deidades griegas, despu\u00e9s de todo, no eran modelos a imitar; algunos de ellos apenas hab\u00edan sido objetos de reverencia, dado que estaban investidos con las debilidades y pasiones de los hombres. La Religi\u00f3n en s\u00ed misma era mec\u00e1nica y externa; no tocaba la conciencia ni despertaba el sentido del pecado. En cuanto a la vida futura, los Griegos creyeron en la inmortalidad del alma; pero esta creencia ten\u00eda poca o ninguna significaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Sin embargo, encontraron el motivo para la acci\u00f3n virtuosa, no en relaci\u00f3n con una ley divina ni como esperanza de premio eterno, sino simplemente por el deseo de mezclar en la debida proporci\u00f3n, los elementos de la naturaleza humana. La Virtud no es auto-represi\u00f3n en pro del deber, sino, como dice Plat\u00f3n, \u201cuna especie de salud, una belleza y un buen h\u00e1bito del alma\u201d; mientras que el vicio es \u201cuna dolencia y deformidad y enfermedad de ella\u201d. El hombre justo regular\u00e1 de tal modo su car\u00e1cter como para estar en buenos t\u00e9rminos consigo mismo y para establecer aquellos tres principios (razones, pasiones y deseo) en armon\u00eda, como si fueran verdaderamente tres cuerdas de una  armon\u00eda, una alta, una baja y una mediana y lo que sea que exista entre estas; y una vez que \u00e9l  ha  limitado todas estas juntas y reducido los muchos elementos de su naturaleza a una unidad real como un hombre temperado y adecuadamente armonizado, entonces \u00e9l proceder\u00e1 a hacer lo que sea que el deba hacer. (Rep\u00fablica IV, 443)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta concepci\u00f3n de la virtud como auto-equilibrio fue atada muy de cerca con la idea del valor personal el cual ya ha sido mencionado como el elemento central en la vida y educaci\u00f3n griegas. Pero la personalidad en referencia no fue aquella del hombre por el bien de su humanidad, ni siquiera aquella de los griegos por el bien de su nacionalidad; era la personalidad de un ciudadano libre, y una ciudadan\u00eda donde los artesanos y esclavos estaban excluidos. Las artes mec\u00e1nicas ten\u00edan mala reputaci\u00f3n; y Arist\u00f3teles declara que \u201cellas no se ajustan al cuerpo y alma o el intelecto de personas libres  para el ejercicio y practica de la virtud\u201d (Pol\u00edtica, V, 1337) Una limitaci\u00f3n aun m\u00e1s seria que afecta no s\u00f3lo su concepto de la dignidad humana, sino tambi\u00e9n su consideraci\u00f3n de la vida humana, consisti\u00f3 en la exposici\u00f3n de los ni\u00f1os. Esto era practicado en Esparta por la autoridad p\u00fablica que destru\u00eda al ni\u00f1o que no era apto para el servicio al Estado; mientras en Atenas, el destino de estos cr\u00edos era encargado a su padre quien pod\u00eda decidir de acuerdo solamente a sus intereses. La posici\u00f3n de la madre no era mucho mejor de que ha sido en el Oriente. Las mujeres eran generalmente vistas como seres inferiores \u201cimpotentes para el bien pero astutas urdidoras de todo mal\u201d (Eur\u00edpides, Medea, 406). En el mejor de los casos, era medio para un fin, el cuidado de los ni\u00f1os y del hogar; consecuentemente, su educaci\u00f3n era de  escaso tipo. Las \u00fanicas excepciones eran las hetaerae, es decir, la mujer que estaba fuera del c\u00edrculo del hogar y quien ten\u00eda mayor libertad de vida combinada con una mayor cultura de lo que la mujer leg\u00edtima pod\u00eda esperar. Bajo tales circunstancias, el matrimonio implicaba para la mujer una disminuci\u00f3n en su val\u00eda personal que estaba en marcado contraste con los ideales establecidos para la educaci\u00f3n de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevamente, estos ideales sufrieron un decidido cambio durante el siglo quinto A.C. En cierto sentido, fue un cambio para mejor, extendiendo los derechos de ciudadan\u00eda. La constituci\u00f3n de Sol\u00f3n fue dejada de lado y se adopt\u00f3 la de Cl\u00edstenes (509 A.C.) El car\u00e1cter democr\u00e1tico de la \u00faltima con un aumento en la prosperidad en el hogar y la amplitud de las relaciones extranjeras, dieron paso a nuevas oportunidades a la habilidad individual y el esfuerzo. Esta realzada actividad, sin embargo, no fue establecida en beneficio del bien com\u00fan, sino para el avance de los intereses personales. Al mismo tiempo, la moralidad fue  excluida de incluso el apoyo externo que ten\u00eda anteriormente salida de la religi\u00f3n; la filosof\u00eda dio lugar al escepticismo; y la educaci\u00f3n, mientras de tornaba cada vez m\u00e1s intelectual, puso \u00e9nfasis en la forma por sobre el contenido. Los profesores m\u00e1s influyentes eran los Sofistas, quienes supl\u00edan la demanda creciente de instrucci\u00f3n en el arte de la discusi\u00f3n p\u00fablica y ofrec\u00edan informaci\u00f3n sobre todo tipo de materias. Desarroll\u00e1ndose en direcciones pr\u00e1cticas, el principio que \u201cel hombre es la medida de todas las cosas\u201d trajo individualismo al extremo del subjetivismo semejante en la esfera del pensamiento especulativo y aquel de la conducta moral. Los prop\u00f3sitos de la educaci\u00f3n fueron correspondientemente modificados y aparecieron nuevos problemas. Ahora que los viejos est\u00e1ndares y la base de la moralidad hab\u00edan sido rechazados, la cuesti\u00f3n principal era  su reemplazo por otros en los cuales se le diera lugar por un lado a la individualidad y por otro a las necesidades sociales. La respuesta de S\u00f3crates fue \u201cCon\u00f3cete a t\u00ed mismo\u201d y \u201cEl conocimiento es virtud\u201d, es decir, el conocimiento que sale de la experiencia personal, aunque posee validez universal; y los medios  dictados por \u00e9l para la obtenci\u00f3n de tal conocimiento era su mall\u00e9utica, es decir, el arte de parir ideas a trav\u00e9s del m\u00e9todo de preguntas y respuestas a trav\u00e9s del cu\u00e1l, \u00e9l desarroll\u00f3 el poder del pensamiento. Como disciplina intelectual, este esquema ten\u00eda un valor indudable; pero dejaba sin resolver el problema principal; \u00bfc\u00f3mo  el conocimiento, incluso el m\u00e1s elevado, puede ser llevado a acci\u00f3n? Plat\u00f3n ofreci\u00f3 una soluci\u00f3n dual. En la Rep\u00fablica, establecida a partir de su teor\u00eda general que la idea sola es real y que lo bueno de cada cosa consiste en su armon\u00eda con la idea original, \u00e9l llega a la conclusi\u00f3n que el conocimiento consiste en la percepci\u00f3n de \u00e9sta armon\u00eda. Por lo tanto, el \u00e1nimo de la educaci\u00f3n es desarrollar el conocimiento de lo bueno. Al parecer, este esquema promete un poco m\u00e1s de resultados pr\u00e1cticos que aquella de S\u00f3crates. Pero Plat\u00f3n agrega que la sociedad debe ser gobernada por aquellos que poseen  este conocimiento, es decir, por los fil\u00f3sofos.; las otras dos clases, los soldados y artesanos, son subordinados, aunque cada ser individual es asignado a la clase para la cual sus habilidades se ajustan alcanzando el auto desarrollo m\u00e1s elevado y contribuyendo as\u00ed al bienestar social. En las Leyes, Plat\u00f3n intenta revisar y combinar ciertos elementos del sistema Espartano y Ateniense pero este esquema reaccionario no logra \u00e9xito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, este problema fue asumido por Arist\u00f3teles en la Etica y la Pol\u00edtica. Tanto en su filosof\u00eda como en su teor\u00eda de la educaci\u00f3n, comienza con las ense\u00f1anzas de Plat\u00f3n. El objetivo del individuo como para la sociedad es la felicidad: \u201cAquello que nos anima es la felicidad de cada ciudadano, y la felicidad consiste en una actividad completa y pr\u00e1ctica de la virtud\u201d (Pol\u00edtica, IV). M\u00e1s precisamente, la felicidad es \u201cla actividad conciente de la parte mas elevada del hombre de acuerdo a la ley de su propia excelencia, no sin compa\u00f1\u00eda de condiciones adecuadas y externas.\u201d El mero conocimiento del bien no constituye virtud; este conocimiento debe ser materia en la pr\u00e1ctica del bien del intelecto (conocimiento de la verdad universal) que debe ser combinado con el bien de la acci\u00f3n. Las tres cosas que hacen a los hombres buenos y virtuosos son \u2013 naturaleza, h\u00e1bito y raz\u00f3n.-\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe estar en armon\u00eda con otros (porque no siempre est\u00e1n de acuerdo); los hombres hacen muchas cosas en contra del h\u00e1bito y la naturaleza, si la raz\u00f3n los persuade que deben. Ya hemos determinado que la naturaleza es m\u00e1s f\u00e1cilmente moldeable por las manos del legislador. Todo lo dem\u00e1s, es trabajo para la educaci\u00f3n; aprendemos algunas cosas por h\u00e1bito y otras por instrucci\u00f3n. (Pol\u00edtica, Libro VII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la educaci\u00f3n siempre debe adaptarse al car\u00e1cter particular del Estado. \u201cEl ciudadano debe ser formado para ajustarse a la forma de gobierno bajo la cual vive\u201d (ibid, VIII). Y nuevamente, \u201cEs correcto que los ciudadanos deben poseer una capacidad para los negocios y para la guerra, pero a\u00fan m\u00e1s para el gozo de la paz o el placer; derecho que deben ser capaces de tales acciones en tanto son indispensables y saludables, pero a\u00fan m\u00e1s que tales son la moral per se. Es en relaci\u00f3n a la visi\u00f3n de estos objetos, entonces, que deben ser educados mientras a\u00fan son ni\u00f1os y en todas las otras edades, hasta que vayan m\u00e1s all\u00e1 de necesitar educaci\u00f3n\u201d (ibid, IV). \u201cTampoco debemos suponer que ning\u00fan ciudadano se pertenece a s\u00ed mismo, puesto que todo ellos pertenecen al Estado y cada uno de ellos son parte del Estado, y el cuidado de cada parte es inseparable del cuidado del todo\u201d (Ibid, VII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las teor\u00edas de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles se encuentran los mayores logros del pensamiento hel\u00e9nico con relaci\u00f3n al prop\u00f3sito y naturaleza de la educaci\u00f3n. Cada uno de estos grandes pensadores estableci\u00f3 escuelas de filosof\u00eda y cada uno afect\u00f3 profundamente el pensamiento de todo el tiempo que les sigui\u00f3, aunque ninguno tuvo \u00e9xito en entregar una educaci\u00f3n lo suficientemente s\u00f3lida y permanente para impedir la ca\u00edda moral y pol\u00edtica de la naci\u00f3n. La difusi\u00f3n del pensamiento y la cultura griega en todo el mundo por conquista y colonizaci\u00f3n no fue remedio para los males que se desprenden de un individualismo exagerado. Una vez que la idea fue aceptada que cada hombre es el est\u00e1ndar de su propia conducta, ni lo brillante de la producci\u00f3n literaria, tampoco la fineza de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica los previno del decaimiento del patriotismo, y una virtud que nunca fue vista m\u00e1s superior que  el Estado. El mismo Arist\u00f3teles, en la conclusi\u00f3n de su Etica, apunta hacia esta dificultad radical:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si los argumentos y teor\u00edas son capaces por s\u00ed mismas de hacer a las personas buenas, podr\u00edan, en palabras de Theognis, tener derecho a recibir altos y grandes premios y es de teor\u00edas que nosotros debemos proveernos. Pero la verdad aparentemente es que, aunque son lo suficientemente fuertes como para motivar y estimular a los j\u00f3venes hombres de mentes liberales, aunque son capaces de inspirar con bondad un car\u00e1cter que es naturalmente noble y que sinceramente ama la belleza, son incapaces de convertir a la masa humana en bondad y belleza de car\u00e1cter.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal \u201cconversi\u00f3n\u201d fue animada por los Sofistas. Apelando a las tendencias naturales del individuo, desarrollaron un esp\u00edritu de ego\u00edsmo que, de paso termin\u00f3 en discordia, y as\u00ed abrieron el camino de la conquista de Grecia por las armas romanas.\n<\/p>\n<h3>Los Romanos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En notable contraste con el car\u00e1cter griego, el de los romanos era pr\u00e1ctico, utilitarista, grave y austero. Su religi\u00f3n era augusta, permeaba toda sus vidas, y santificada todas sus relaciones. Especialmente, la familia era mucho m\u00e1s sagrada que en Esparta o en Atenas y la posici\u00f3n de la mujer como esposa y madre era m\u00e1s exaltada e influyente. A\u00fan as\u00ed, tal como con los griegos, el poder del padre sobre la vida de su hijo \u2013 patria potestad \u2013 era absoluto y, al menos en el primer per\u00edodo, la exposici\u00f3n de los ni\u00f1os era una pr\u00e1ctica com\u00fan. De hecho, las leyes de las Doce Tablas consideraba la destrucci\u00f3n inmediata de cr\u00edos deformes y daba al padre, durante toda la vida de sus ni\u00f1os, el derecho a ponerlos en prisi\u00f3n, a venderlos o esclavizarlos. Consecuentemente, sin embargo, se puso coto a tales pr\u00e1cticas.  El ideal al cual tend\u00edan los Romanos no era la armon\u00eda ni la felicidad sino el rendimiento en el cumplimiento del deber y el mantenimiento de sus derechos. Sin embargo, este ideal deb\u00eda realizarse a trav\u00e9s del servicio al Estado. Con lo profundos que eran los sentimientos familiares, \u00e9stos siempre estaban subordinados a la devoci\u00f3n por el bienestar p\u00fablico. \u00abLos padres son queridos\u00bb dec\u00eda Cicer\u00f3n  \u201cy los ni\u00f1os y consangu\u00edneos, pero todos estos amores son inseparables en el amor por nuestro pa\u00eds com\u00fan\u201d (De Oficiis, I, 17)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La educaci\u00f3n, por lo tanto era esencialmente una preparaci\u00f3n al deber c\u00edvico. \u201cLos ni\u00f1os de los Romanos entienden que alg\u00fan d\u00eda podr\u00edan estar capacitados para estar al servicio de su patria natal, y se los debe instruir correspondientemente en los asuntos del Estado y en las instituciones de sus ancestros. La tierra natal ha producido y nos ha inculcado que debemos ser devotos y usar nuestras m\u00e1s finas capacidades mentales, talento y comprensi\u00f3n. Por lo tanto, debemos aprender aquellas artes a trav\u00e9s de las cuales podremos ser de gran servicio al Estado; por ello, poseo sabidur\u00eda superior y virtud.\u201d Estas palabras expresan, como ninguna otra, el esp\u00edritu de los primeros tiempos de la Educaci\u00f3n Romana. El hogar era la primera escuela y los padres, los \u00fanicos profesores. Hab\u00eda muy poca o ninguna instrucci\u00f3n cient\u00edfica o est\u00e9tica. El esfuerzo m\u00e1ximo de los j\u00f3venes y ni\u00f1os era aprender las leyes de las Doce Tablas, familiarizarse con las vidas de los hombres que hicieron a Roma grande e imitar las virtudes que hab\u00edan visto en su padre. De este modo, los elementos morales predominaron, y fueron inculcadas las virtudes tipo pr\u00e1cticas: la primera de ellas, pietas, obediencia a los padres y a los dioses: luego prudencia, manejo justo, coraje, reverencia, firmeza y formalidad o razonamiento filos\u00f3fico, pero a trav\u00e9s de la imitaci\u00f3n de los modelos que val\u00edan la pena y, en la medida de lo posible, de ejemplos reales y concretos. Vitae discimus, \u201caprendemos para siempre\u201d dice S\u00e9neca; y esta frase resume todo el prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n Romana. Con el transcurso del tiempo, se abrieron las escuelas elementales (ludi) conducidas por maestros privados y eran un suplemento a la instrucci\u00f3n en el hogar. Alrededor de la mitad de la tercera centuria A.C. se comenzaron a sentir las influencias extranjeras. Los trabajos de los griegos fueron traducidos al lat\u00edn, los profesores griegos fueron introducidos en las escuelas establecidas donde reaparecieron las caracter\u00edsticas educacionales de los griegos. Bajo la direcci\u00f3n de la literatus y grammaticus, la educaci\u00f3n tom\u00f3 un car\u00e1cter literario, mientras en la escuela del rethor se cultiv\u00f3 cuidadosamente el arte de la oratoria. La importancia que los romanos se dieron a la elocuencia est\u00e1 claramente se\u00f1alada por Cicer\u00f3n en su \u201cDe Oratore\u201d y por Quintilo en sus \u201cInstitutos\u201d; la producci\u00f3n del orador eventualmente se transform\u00f3 en el objetivo final de la educaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, el trabajo de Quintilo es la principal contribuci\u00f3n a la teor\u00eda educacional producida en Roma. El proceso helenizador fue gradual. El vigoroso car\u00e1cter romano  lentamente fue dando paso al intelectualismo griego, y cuando los \u00faltimos, finalmente triunfaron,  dif\u00edciles cambios llegaron al gobierno y la vida de la sociedad romana. Cualquiera fueran las causas de la declinaci\u00f3n \u2013 pol\u00edtica, econ\u00f3mica o moral \u2013 no pudieron mantenerse firmes ante el importado refinamiento del pensamiento y pr\u00e1cticas griegas. Sin embargo, la educaci\u00f3n pagana como un todo, con sus ideales, \u00e9xitos y fracasos tuvo un profundo significado. Era lo pr\u00e1ctico que el mundo hab\u00eda conocido. Buscaron en cambio, los ideales que  despertaban mas intensamente a la  mente humana. Compromet\u00edan el pensamiento de los mas grandes fil\u00f3sofos y las acciones de los legisladores m\u00e1s sabios. El arte, la ciencia y la literatura fueron puestos a su servicio y la poderosa influencia del Estado fu\u00e9  ejercida en su beneficio. En s\u00ed misma por lo tanto, y en sus resultados, muestra c\u00f3mo y cuan poco el razonamiento humano puede lograr cuando su b\u00fasqueda no tiene m\u00e1s gu\u00eda que s\u00ed misma y se esfuerza sin m\u00e1s prop\u00f3sitos que aquellos que encuentra o puede encontrar para  su realizaci\u00f3n en la presente fase de la existencia.\n<\/p>\n<h3>Los Jud\u00edos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre la poblaci\u00f3n pre-cristiana, los jud\u00edos ocuparon una posici\u00f3n \u00fanica. Como recipientes y custodios de la revelaci\u00f3n Divina, su concepto de la vida y la moralidad iban m\u00e1s all\u00e1 de aquel de los gentiles. Dios se hab\u00eda manifestado a S\u00ed Mismo a ellos directamente como Persona, un Esp\u00edritu y un Ser \u00c9tico que los guiaba por Su providencia, d\u00e1ndoles a conocer Su Voluntad y prescribi\u00e9ndoles los m\u00e1s m\u00ednimos detalles de la vida y la pr\u00e1ctica religiosa. A trav\u00e9s del Antiguo Testamento, Dios aparece como un maestro de Su pueblo elegido. El estableci\u00f3 ante ellos los est\u00e1ndares de lo correcto que no eran otros que El mismo: \u201cTu ser\u00e1s sagrado, porque Yo soy sagrado\u201d (Lev\u00edticos, XI, 46). A trav\u00e9s de Mois\u00e9s y los Profetas El les entreg\u00f3 Sus Mandamientos y las promesas de un Mes\u00edas por venir. Pero El tambi\u00e9n coloc\u00f3 sobre ellos el deber de instruir a sus ni\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escucha, Oh Israel, el Se\u00f1or nuestro Dios es el Se\u00f1or. Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo su coraz\u00f3n, y con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y \u00e9stas palabras que yo te ordeno hoy en este d\u00eda, deber\u00e1n estar en tu coraz\u00f3n: y tu las dir\u00e1s a tu hijos y ellos meditar\u00e1n sobre ellas sentados en tu casa, y durante la jornada, al dormir y al levantarse. (Deut. VI, 4-7)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a este mandamiento, la educaci\u00f3n, al menos en los primeros tiempos, fu\u00e9 dada principalmente en el hogar. La vida familiar jud\u00eda, sin duda,  superaba por bastante aquella de los Gentiles en la pureza de sus relaciones, en la posici\u00f3n que ten\u00eda la mujer, y en el cuidado que se  confer\u00eda a los ni\u00f1os quienes eran vistos como una bendici\u00f3n concedida por Dios y destinados a Su servicio por fidelidad a la ley Divina. Una funci\u00f3n importante de la sinagoga era tambi\u00e9n la instrucci\u00f3n de los j\u00f3venes, la cual era encargada a los escribas y doctores. Las escuelas, como tales, aparecieron s\u00f3lo en el \u00faltimo per\u00edodo e incluso entonces la ense\u00f1anza fu\u00e9 penetrada por la religi\u00f3n. Aunque el Antiguo Testamento no conten\u00eda teor\u00eda educativa en el estricto sentido, abundaba en m\u00e1ximas y principios los cuales eran todos m\u00e1s exigentes porque estaban inspirados por la sabidur\u00eda Divina y porque ten\u00edan un sentido pr\u00e1ctico de la vida. El Mismo Dios mostr\u00f3 la dignidad del trabajo del profesor cuando declar\u00f3: \u201cAquellos que aprenden brillar\u00e1n como lo mas brillante del firmamento: y aquellos que instruyen muchos en lo justo, como estrellas por toda la eternidad\u201d (Dan, XII, 3). Sin embargo, bajo la luz  de una revelaci\u00f3n m\u00e1s perfecta queda claro que las relaciones de Dios con Israel ten\u00edan un prop\u00f3sito ultimo el cual se cumplir\u00eda \u201c en la plenitud del tiempo\u201d. No s\u00f3lo por las expresiones de los Profetas, sino por muchos eventos significativos en la historia de los Jud\u00edos y muchas de sus rituales observancias, hab\u00edan signos del Mes\u00edas; como San Pablo dice \u201cTodas estas cosas ocurrieron a ellos como ejemplo (I Cor., X, 11)  y \u201cla ley fu\u00e9 nuestra pegagog\u00eda en Cristo\u201d (Gal., iii,24). Como el Supremo Maestro de la humanidad, Dios, mientras les revelaba la verdad que al presente necesitaban, tambi\u00e9n prepar\u00f3 el camino para la mayor de la Verdades de la Biblia.\n<\/p>\n<h3>Educaci\u00f3n Cristiana<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en muchos otros aspectos del trabajo de la educaci\u00f3n, el advenimiento del Cristianismo es el per\u00edodo mas importante en la historia de la humanidad. No solo la concepci\u00f3n cristiana de la vida difiere radicalmente del punto de vista pagano, no s\u00f3lo la ense\u00f1anza cristiana imparte un nuevo tipo de conocimiento y arroja un nuevo principio de acci\u00f3n, sino que m\u00e1s a\u00fan, la Cristiandad otorga medios efectivos para hacer sus ideales concretos y en poder llevar a cabo sus preceptos a la pr\u00e1ctica. A pesar de todas las vicisitudes de conflictos y ajustes, de civilizaciones cambiantes y variadas opiniones, a pesar incluso del descuido de sus propios adherentes, la Cristiandad  ha mantenido constantemente en pie ante los hombres, la vida y las lecciones de su Divino Fundador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Jesucristo como Maestro<br \/>\n\u201cDios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas en estos prostreros d\u00edas nos ha hablado por el Hijo\u201d (Heb, I, 1-2) Esta comunicaci\u00f3n a trav\u00e9s de Dios-Hombre era para revelar la verdadera forma de vida: \u201cPorque la gracia de Dios nuestro Salvador se ha manifestado para salvaci\u00f3n de todos los hombres, ense\u00f1\u00e1ndonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestaci\u00f3n gloriosa de nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito, II 11,12). Sobre S\u00ed mismo y su misi\u00f3n, Cristo declar\u00f3: \u201cYo, la luz he venido al mundo, para que todo el que crea en mi no permanezca en tinieblas\u201d (Juan XII, 46); y nuevamente, \u201c Yo por esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad\u201d (Juan XVIII, 37). El conocimiento el cu\u00e1l El vino a impartir, no era una mera posesi\u00f3n intelectual o una teor\u00eda: \u201cYo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia\u201d (Juan X,10). Por lo tanto, El ense\u00f1\u00f3 como uno \u201ccon autoridad\u201d; El insisti\u00f3 que Sus herederos deben creer las verdades que El ense\u00f1\u00f3, aunque \u00e9stas parezcan ser \u201cduras palabras\u201d. Sus doctrinas, sin duda, no apelan al orgullo intelectual, al ego\u00edsmo o a la pasi\u00f3n. En la mayor\u00eda de las partes, como en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, eran dram\u00e1ticamente opuestas a las m\u00e1ximas que hab\u00edan obtenido del mundo pagano. Eran, en un sentido superior, sobrenaturales, no s\u00f3lo por la propuesta de vida eterna como el objetivo \u00faltimo de la existencia y acci\u00f3n del hombre, sino por el regocijo de la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo como el requisito principal para el logro de tal destino. Era insistido el servicio al pr\u00f3jimo y \u00e9ste deb\u00eda darse en el esp\u00edritu de amor, el nuevo mandamiento que Cristo mismo dej\u00f3 (Juan, 13,34) Tambi\u00e9n era requerida la honradez para con los deberes c\u00edvicos, aunque la sanci\u00f3n que di\u00f3 fuerza a tal obligaci\u00f3n fu\u00e9 la elevaci\u00f3n del hombre a una superior ciudadan\u00eda en el Reino de Dios. Esforzarse en ello y poder cumplirlo en la vida terrena lo mejor posible, era el ideal bajo el cual todo bien estaba subordinado; \u201cBusquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1n por a\u00f1adidura\u201d (Mateo, VI, 33).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdades de \u00e9ste tipo, al parecer alejadas de las tendencias naturales del pensamiento y deseo humano, pod\u00edan ser impartidas solo por que pose\u00eda en s\u00ed mismo todas estas cualidades de un profesor perfecto. Los fil\u00f3sofos, no cabe duda que si lo hicieron, formularon bellas teor\u00edas en relaci\u00f3n al conocimiento y la virtud; Pero s\u00f3lo Cristo pudo decir a Sus disc\u00edpulos: \u201cYo soy el camino, la verdad y la vida\u201d (Juan, XVI, 6). Y cualquier otro m\u00e9rito  adjudicado en teor\u00eda a la personalidad, estaba muy alejado del ideal dado en la Propia Persona de Cristo. De este modo, El pod\u00eda leg\u00edtimamente atraer  aquella tendencia imitativa cuyas profundas ra\u00edces se encuentran en la naturaleza del hombre y de las cuales se espera mucho en la educaci\u00f3n moderna. Adem\u00e1s, el axioma que aprendemos sobre  la acci\u00f3n y donde el conocimiento adquiere su valor total cuando se refiere a la acci\u00f3n, encuentra su mejor ejemplo en el trato de Cristo con Sus disc\u00edpulos. El \u201c&#8230;comenz\u00f3 a hacer y ense\u00f1ar&#8230;\u201d (Hechos, I, 1) Con Sus milagros, di\u00f3 evidencia de Su poder sobre toda la natrualeza y por lo tanto Su sutoridad para pedir f\u00e9 en Sus palabras: \u201c&#8230;las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mi, que el Padre me ha enviado.\u201d (Juan V, 36). Cuando Sus disc\u00edpulos dudaban o tardaban en darse cuenta que el Padre moraba en El, El les respond\u00eda: \u201c&#8230;de otra manera, creedme por las mismas obras.\u201d (Juan XIV, 11). Lo que El demandaba en respuesta no era mera profesi\u00f3n externa de f\u00e9 o lealtad: \u201c No todo el que me dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre&#8230;\u201d (Mateo, VII, 21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad de manifestar la f\u00e9 a trav\u00e9s de la acci\u00f3n es enfatizada constantemente  en las ense\u00f1aza literales de Cristo y en sus par\u00e1bolas. Estas, nuevamente ilustran Su sabidur\u00eda pr\u00e1ctica como maestro. Eran traidos a colaci\u00f3n  objetos y circunstancias con las cuales Sus oyentes estaban familiarizados. En cada instancia eran adaptadas a la manera de pensar sugerida por los alrededores locales y las costumbres del pueblo; a menudo eran incitadas por un incidente que parec\u00eda sin importancia o por una pregunta formulada por Sus seguidores  y nuevamente por Sus incansables enemigos. As\u00ed, las cosas m\u00e1s simples de la naturaleza  &#8211; el vino, el lirio, la higuera, los p\u00e1jaros del cielo y el pasto del campo \u2013 deban paso a lecciones del m\u00e1s profundo significado moral. Su \u00e1nimo no era adornar Su propio discurso, sino llevar su contenido a las mentes de sus oyentes m\u00e1s v\u00edvidamente y asegurar su mayor permanencia por  asociaci\u00f3n en sus pensamiento de algunas verdades sobrenaturales con hechos del d\u00eda a d\u00eda. La percepci\u00f3n sensorial, la memoria y la imaginaci\u00f3n eran pues, desarrolladas, para formar una actitud mental para las grandes verdades del Reino. Encontramos el mismo principio en la instituci\u00f3n de los sacramentos donde a trav\u00e9s de elementos naturales externos, se expresan signos internos de gracia. Como San Juan Cris\u00f3stomo dice con propiedad,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si tu fueras incorp\u00f3reo, el podr\u00eda haberos conferido gracias incorp\u00f3reas en su sencilla realidad; pero porque el alma est\u00e1 atada al cuerpo, nos da cosas inteligibles bajo formas sensibles. (Homilia, 1x, as populum, Antioqu\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, toda la ense\u00f1anza de Cristo es la prueba m\u00e1s clara del principio que la educaci\u00f3n debe adaptarse en su m\u00e9todo y pr\u00e1ctica a las necesidades de aquellos que sean ense\u00f1ados. De acuerdo a este principio, El prepar\u00f3 de antemano las mentes de Sus seguidores para la instituci\u00f3n de la Santa Eucarist\u00eda de Su propia muerte y para la venida del Esp\u00edritu Santo (Juan, VI, 12,13); incluso El se reserv\u00f3 algunas verdades para ser conocidas por el Paracleto: \u201cA\u00fan tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las pod\u00e9is sobrellevar. Pero cuando venga el Esp\u00edritu de verdad, \u00e9l os guiar\u00e1 a toda la verdad\u201d (Juan XVI, 12, 13). De este modo, se completa Su tarea como maestro y no es dejada para la conjetura o especulaci\u00f3n humana, ni a las teor\u00eda filos\u00f3ficas de las escuelas, sino para el Esp\u00edritu de Dios Mismo. Por su puesto \u00e9sto ha sido cumplido mejor por aquellos que estuvieron m\u00e1s cerca de El; empero incluso aquellos Jud\u00edos que no se encontraban dentro de sus Ap\u00f3stoles, pero estaban, como Nicodemo, dispuestos a juzgarlo con justicia, confesaron Su superioridad. \u201c&#8230;sabemos que haz venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas se\u00f1ales que tu haces, sino est\u00e1 Dios con \u00e9l.\u201d (Juan III, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. El \u00c1nimo de la Educaci\u00f3n Cristiana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSi la misi\u00f3n de Cristo termin\u00f3 cuando dej\u00f3 la tierra, El  a\u00fan podr\u00eda ser  de palabra y trabajo,  el maestro ideal y haber influenciado todo el tiempo y hasta ahora la educaci\u00f3n de la humanidad en los que a objetivo \u00faltimo y principios b\u00e1sicos se refiere?. Pero, de hecho, El dej\u00f3  suficientes disposiciones para la perpetuaci\u00f3n de Su trabajo a trav\u00e9s de las ense\u00f1anzas a un selecto cuerpo de hombres quienes, por tres a\u00f1os, estuvieron constantemente bajo Su direcci\u00f3n y estuvieron concienzudamente sumergidos de Su esp\u00edritu. M\u00e1s a\u00fan, El dio a estos Ap\u00f3stoles, el siguiente mandato: \u201cPor lo tanto id y haced disc\u00edpulos a todas las naciones&#8230;y he aqu\u00ed yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo.\u201d (Mateo XXVIII, 19,20).  Estas palabras fueron la carta de fundaci\u00f3n de la Iglesia Cristiana como instituci\u00f3n de ense\u00f1anza. Al tiempo que ellas se refer\u00edan directamente a la doctrina de salvaci\u00f3n, y por lo tanto, a comunicar la verdad religiosa, ellas a pesar de eso o en virtud de la naturaleza misma de esa verdad y sus consecuencias para la vida, tra\u00edan consigo la obligaci\u00f3n de insistir sobre ciertos principios  manteniendo ciertas caracter\u00edsticas que tienen una relaci\u00f3n decisiva sobre todos los problemas educacionales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad del Cristianismo est\u00e1 para ser conocida por todos los hombres. No est\u00e1 confinada a una raza,  naci\u00f3n o clase, tampoco est\u00e1 para ser posesi\u00f3n exclusiva de mentes altamente talentosas. Esta caracter\u00edstica de universalidad est\u00e1 en franco contraste con las concepciones superiores del mundo pagano. Los cultivados griegos s\u00f3lo despreciaban a los b\u00e1rbaros, y los romanos solo ve\u00edan a las naciones externas como sujetos para ser gobernados en lugar de pueblos a quienes ense\u00f1ar. Aunque en Atenas y tambi\u00e9n en Roma hab\u00eda una distinci\u00f3n entre ciudadanos libres y esclavos, en consecuencia los \u00faltimos eran excluidos de los beneficios de la educaci\u00f3n. Como contra \u00e9stas estrechas limitaciones, Cristo encarg\u00f3 a Sus ap\u00f3stoles a \u201cense\u00f1ar a todos los hombres\u201d; y San Pablo, bajo el mismo esp\u00edritu se profesa a s\u00ed mismo como deudor de todos los hombres, griegos y b\u00e1rbaros, as\u00ed como de sabios y no sabios. De hecho, todos deb\u00edan ser tratados como ni\u00f1os de un mismo Padre Celestial. Respecto a estas prerrogativas sobrenaturales, las distinciones que  hasta ahora hab\u00edan prevalecido fueron puestas al margen: El Cristianismo aparec\u00eda como una vasta escuela con la humanidad sin limitaciones a sus disc\u00edpulos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comisi\u00f3n dada a los ap\u00f3stoles, no expirar\u00eda con ellos; era para mantenerse \u201ctodos los d\u00edas, hasta el fin del mundo\u201d. La perpetuidad, por lo tanto, es un rasgo esencial en el trabajo educativo del Cristianismo. Sin lugar a dudas, la instituci\u00f3n pagana hab\u00eda florecido y avanzado de fase en fase de desarrollo, pero no conten\u00eda elementos de permanente vitalidad. En las superiores secciones de la ense\u00f1anza, como en la filosof\u00eda, la escuela ha llevado a la  escuela desde el vigor a la decadencia. Y, en la educaci\u00f3n misma, un ideal despu\u00e9s de otro ha surgido s\u00f3lo como una forma de desplazar al otro. Por el contrario, el Cristianismo siendo que nunca podr\u00e1 ser un sistema r\u00edgido, sostuvo para la humanidad ciertas verdades incambiables que deben servir de criterio para determinar el valor de cada teor\u00eda fundamental sobre la vida y la educaci\u00f3n. A trav\u00e9s de la especial insistencia de que el destino del hombre est\u00e1 por alcanzarse, no en la forma de un servicio temporal o \u00e9xito, sino por la uni\u00f3n con Dios, propone un ideal que debe ser v\u00e1lido en todo tiempo y  entremedio de todas las variaciones del pensamiento y empe\u00f1o humanos. Tales cambios, inevitablemente ocurrir\u00e1n y Cristo, sin duda, los previno. Considerando estos cambios, un maestro meramente humano, podr\u00eda haber dado estabilidad a su trabajo, si es exitoso, por medios con los cuales pudiese garantizar su previsi\u00f3n ya sea con sagacidad o por conocimiento de la naturaleza humana. Pero la garant\u00eda de Cristo  a los Ap\u00f3stoles es al mismo tiempo simple y segura: \u201cHe aqu\u00ed que estar\u00e9 con Ustedes todos los d\u00edas&#8230;\u201d La tarea de instruir al mundo en la verdad Cristiana habr\u00eda sido imposible si no fuese por el permanente cumplimiento de Cristo con Sus maestros elegidos. Por otro lado, una vez que la fuerza de Su promesa se cumpla, el significado del Cristianismo como instituci\u00f3n perpetua se torna evidente: significa que Cristo, El Mismo a trav\u00e9s de una agencia visible contin\u00faa su trabajo para siempre. El comenz\u00f3 durante Su vida terrenal, como Maestro de la raza humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se ha puntualizado que algunos pueblos paganos, y notablemente los griegos, sosten\u00edan una muy alta concepci\u00f3n de la personalidad, y tambi\u00e9n se ha se\u00f1alado que esta concepci\u00f3n no era en ning\u00fan caso, perfecta. Respecto a esto, la ense\u00f1anza del Cristianismo es al parecer bastante m\u00e1s superior a ninguna otra tal que, si un s\u00f3lo elemento pudiese ser considerado fundamental en la educaci\u00f3n Cristiana ser\u00e1 el \u00e9nfasis que radica en el valor del individuo. En primer lugar, el Cristianismo tuvo su origen, no en una especulaci\u00f3n abstracta como al bien o la virtud, sino en la vida concreta y presente de una Persona que era absolutamente perfecta. No estaba, entonces, obligada a moldear un hombre ideal o de presentar una teor\u00eda de c\u00f3mo ese ideal era posible que fuese: sobrepas\u00f3 a las m\u00e1s exaltadas ideas de la sabidur\u00eda humana. Con Cristo primero apareci\u00f3 la total dignidad de la naturaleza humana a trav\u00e9s de su  elevaci\u00f3n como uni\u00f3n personal con la Palabra de Dios; y en El, como nunca antes o desde entonces, fueron manifiestos aquellos rasgos que proporcionaron los modelos mas nobles a imitar. M\u00e1s a\u00fan, la Cristiandad elev\u00f3 la personalidad humana por el valor establecido sobre cada alma como creaci\u00f3n de Dios y destinada a la vida eterna. El Estado ya no es el supremo \u00e1rbitro ni tampoco el servicio al bienestar p\u00fablico el est\u00e1ndar por excelencia. Estos, en verdad dentro de su leg\u00edtima esfera, son s\u00f3lo  demandas sobre el individuo. El Cristianismo, por ning\u00fan motivo, ense\u00f1a que tales demandas pueden ser desatendidas o que los deberes correspondientes sean descuidados, sino que la ejecuci\u00f3n  de toda obligaci\u00f3n social y c\u00edvica, ser\u00e1 mas completa cuando se subordinan a y son inspiradas por la fidelidad en los deberes que el hombre le debe a Dios. Al tiempo que el valor de la personalidad, es de este modo, realzada, el sentido de responsabilidad aumenta correspondientemente; de manera que el libre desarrollo de la persona no permite la culminaci\u00f3n en ego\u00edsmo ni en el extremo individualismo el cual es una amenaza para la organizaci\u00f3n social.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estos principios del Cristianismo se derivan consecuencias que son totalmente  discrepantes con el pensamiento y pr\u00e1cticas paganas. La posici\u00f3n de la mujer fue levantada a un plano m\u00e1s elevado; ella dej\u00f3 de ser un bien, o un mero instrumento de pasi\u00f3n, y se transforma en la igual al hombre, con el mismo valor personal y el mismo destino eterno. El matrimonio ya no es una uni\u00f3n a la cual se ingresa por capricho o convenci\u00f3n, sino una uni\u00f3n indisoluble que involucra derechos y obligaciones mutuas. M\u00e1s a\u00fan, fue elevado a la dignidad de sacramento, que no s\u00f3lo santifica la relaci\u00f3n marital y sus prop\u00f3sitos, sino confiere las gracias necesarias para el debido cumplimiento de sus obligaciones. Todo el significado de la familia, es, de este modo, transformado. La autoridad paternal sin dudas, se mantiene pero como un ejercicio de la patria potestad como destrucci\u00f3n o exposici\u00f3n de los ni\u00f1os no se pudo tolerar una vez tomada conciencia que la personalidad del ni\u00f1o tambi\u00e9n es sagrada y que los padres no s\u00f3lo son responsables no s\u00f3lo ante el Estado, sino tambi\u00e9n ante Dios, por la apropiada educaci\u00f3n de los cr\u00edos. Adem\u00e1s, la Cristiandad, deja al ni\u00f1o la responsabilidad de respetar y obedecer a los padres, no con servil temor o una dura necesidad, sino bajo el esp\u00edritu de reverencia al amor filial. Las ataduras a la vida del hogar, por este medio fortalecidas, y todo el trabajo de la educaci\u00f3n, asumi\u00f3 un nuevo car\u00e1cter porque fu\u00e9 consagrado desde su misma fuente por la religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a su contenido, la Cristiandad abri\u00f3 a la mente humana amplios dominios de verdad los cuales una raz\u00f3n sin ayuda  no podr\u00eda haber sido lograda y los cuales, no obstante, tienen un sentido m\u00e1s profundo para la vida que la mayor\u00eda de las especulaciones aprendidas del pensamiento pagano.  Tambi\u00e9n ha arrojado nueva luz sobre aquellas verdades, que los fil\u00f3sofos ten\u00edan, aunque vagamente percibidas, o sobre las cuales se han mantenido en la duda. Para el Cristiano, no puede haber mayor cuestionamiento en lo que se refiere a la existencia de un Dios personal, la realidad de Su Providencia, la inmortalidad del alma, la libertad de la voluntad y la resultante responsabilidad del hombre con la Justicia Divina. Sobre todo, la naturaleza del orden moral que fue establecido en t\u00e9rminos inconfundibles. El Cristianismo insiste que la moralidad no es una mera conformidad externa a las costumbres o la ley, sino una rectitud interna de la voluntad, que ese refinamiento est\u00e9tico era de mucho menor consecuencia que la pureza de coraz\u00f3n, y que el amor al pr\u00f3jimo como indudablemente probado, no como ganancia personal o ventaja, es la verdadera norma de las relaciones humanas.  Que tal concepci\u00f3n de la vida, con su \u00e9nfasis en reales inspiraciones espirituales, debe llevarnos a la formaci\u00f3n de los ideales educacionales obviamente desconocidos para el mundo pagano. Aunque, por otro lado, ser\u00eda errado inferir que el Cristianismo, en su \u201cotra mundanidad\u201d reduce o descuida los valores de la vida presente. Lo que s\u00ed mantiene consistentemente es que la vida aqu\u00ed logra su mayor valor por el servicio, como una preparaci\u00f3n a la vida por venir. El punto no es si uno debe vivir hoy sin tomar en cuenta el futuro o esperar el futuro sin considerar el presente; sino, contrariamente, c\u00f3mo uno debe ganar con las oportunidades de esta vida con tal sabidur\u00eda de manera de asegurar al otro. Los problemas, entonces, es aquel de establecer las proporciones, por ejemplo, la determinaci\u00f3n de los valores de acuerdo a los est\u00e1ndares del destino eterno del hombre. Cuando la educaci\u00f3n es definida como \u201cla preparaci\u00f3n para una vida completa\u201d (Herbet Spencer), el cristiano no objeta las palabras tal como est\u00e1n; pero \u00e9l insistir\u00e1 que ninguna vida puede estar completa si deja fuera de consideraci\u00f3n el ulterior prop\u00f3sito de la vida y, por lo tanto, ninguna educaci\u00f3n realmente \u201cprepara\u201d si frustra ese prop\u00f3sito o lo deja de lado. Es justamente esta complementaci\u00f3n \u2013 en ense\u00f1ar a todos los hombres a armonizar todas las verdades, a elevar todas las relaciones y en conducir a cada alma individual de regreso a su Creador \u2013 la que constituye la caracter\u00edstica esencial del Cristianismo como influencia educativa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. El Trabajo Educativo de la Iglesia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sigue en importancia a la ense\u00f1anza personal de Cristo, el establecimiento de un cuerpo educacional cuya  misi\u00f3n fue id\u00e9ntica con la Suya: \u201cAs\u00ed como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n lo env\u00edo yo\u201d (Juan XX, 21); y \u201cEl que a vosotros oye, a mi me oye;\u201d (Lucas X, 16). El no se contentaba con la proclamaci\u00f3n de una ves por todas de las verdades del Evangelio, ni tampoco dej\u00f3 su amplia diseminaci\u00f3n al entusiasmo o iniciativa individual; \u00c9l fund\u00f3 la Iglesia para continuar su trabajo. La difusi\u00f3n de Su doctrina fue confiada, no a libros ni a escuelas de filosof\u00eda, ni a gobiernos del mundo, sino a una organizaci\u00f3n que habl\u00f3 en Su nombre y con Su autoridad. Ning\u00fan cuerpo de profesores alguna vez asumi\u00f3 tan vasto trabajo, ni nunca otro alguna vez logr\u00f3 tanto en lo educacional en su m\u00e1s alto sentido. Aparte de los sermones de los Ap\u00f3stoles, la forma m\u00e1s primitiva de la instrucci\u00f3n cristiana fue dada por los catec\u00famenos (q.v.) como preparaci\u00f3n al bautismo. Su objetivo ten\u00eda dos caras: impartir el conocimiento de la verdad cristiana y entrenar al candidato en la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n. Era conducido por el obispo y, a medida que el n\u00famero de catec\u00famenos crec\u00eda, por sacerdotes, di\u00e1conos y otros cl\u00e9rigos. Hasta la tercera centuria este modo de instrucci\u00f3n era una parte importante del apostolado; pero en el quinto y sexto siglo fue gradualmente reemplazado por instrucci\u00f3n privada de conversos que eran los menos numerosos y tambi\u00e9n por el entrenamiento dado en otras escuelas a aquellos que hab\u00edan sido bautizados en su infancia. Las escuelas catec\u00famenas, sin embargo, dieron expresi\u00f3n al esp\u00edritu que animar\u00eda toda la consecuente educaci\u00f3n cristiana: estaban abiertas a todo el mundo que aceptaba la fe y unieron la instrucci\u00f3n religiosa con la disciplina moral. Las escuelas \u201ccatequistas\u201d, tambi\u00e9n bajo la supervisi\u00f3n del obispo, preparaban a los j\u00f3venes cl\u00e9rigos para el sacerdocio. Los cursos de estudios inclu\u00edan filosof\u00eda y teolog\u00eda, y naturalmente asumieron un car\u00e1cter apologista en defensa de la verdad Cristiana contra los ataques de las ense\u00f1anzas paganas. Una de las m\u00e1s antiguas de estas escuelas, fue en el Latero en Roma; la m\u00e1s famosa fue aquella de Alejandr\u00eda (Ver. Doctrina Cristiana). Adem\u00e1s de esta instrucci\u00f3n formal, la Iglesia desde el principio, mantuvo en su adoraci\u00f3n y trabajo educativo, encarnando los principios psicol\u00f3gicos m\u00e1s profundos y s\u00f3lidos. Al principio, el ritual era de simple necesidad; pero a medida que la Iglesia se fue dando m\u00e1s libertad y su adoraci\u00f3n pas\u00f3 de las catacumbas a la bas\u00edlica, se introdujeron formas m\u00e1s augustas; aunque su prop\u00f3sito esencial segu\u00eda el mismo. La Misa la cual ha sido siempre la funci\u00f3n lit\u00fargica central, llega a la mente a trav\u00e9s de los sentidos. Combina luz y color y sonidos}, la acci\u00f3n del sacerdote y el movimiento dram\u00e1tico que llena el santuario, especialmente en los servicios m\u00e1s solemnes. Bajo estas formas externas, yace el significado interno. El altar mismo, est\u00e1 lleno de simbolismo que trae v\u00edvidamente a la mente, la vida y personalidad de Cristo, su trabajo de redenci\u00f3n, y el doloroso sacrificio de la Cruz. En su debida proporci\u00f3n, cada \u00edtem de la liturgia conlleva una lecci\u00f3n a trav\u00e9s del ojo y el o\u00eddo y a las facultades m\u00e1s altas del alma. Sentido, memoria, imaginaci\u00f3n y el sentimiento entonces aparecen no solo como una actividad est\u00e9tica, sino como apoyo al intelecto y la voluntad sobre los cuales resulta la adoraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias por \u201cel misterio de la fe\u201d. Por otro lado, la liturgia siempre incluy\u00f3 en su prop\u00f3sito la participaci\u00f3n del creyente y, por lo tanto, prescribe respuestas del pueblo a las oraciones en el altar, el canto de ciertas porciones del servicio, posturas corporales y movimientos a mantener en las variadas fases del rito sagrado. Los fieles no son meros observadores o circunstantes; no est\u00e1n para mantener una actitud pasiva, o tener una actitud receptiva sino en cambio tener una activa expresi\u00f3n del pensamiento y sentimiento religioso que emerge en ellos. Esto es especialmente evidente en el sistema sacramental. Mientras que cada uno de los sacramentos es un signo para ser percibido, es tambi\u00e9n una fuente de gracia por recibir; y la redenci\u00f3n involucra en cada caso una serie de acciones que manifiestan la fe y disposici\u00f3n de quien las recibe. M\u00e1s a\u00fan, cada sacramento est\u00e1 adaptado a algunas necesidades particulares y todo el sistema de los sacramentos, desde el bautismo a la extrema unci\u00f3n, constituye  la vida espiritual a trav\u00e9s de procesos de limpieza, fortaleza, nutrici\u00f3n y sanidad que son paralelos a los estadios y requerimientos del crecimiento org\u00e1nico. En un sentido m\u00e1s amplio, tambi\u00e9n, el a\u00f1o lit\u00fargico, en tanto conmemora los principales eventos en la vida de Cristo, trae a la adoraci\u00f3n Cristiana una variedad que afecta hasta cierto punto, a ambos, los detalles de la liturgia misma y los sentimientos religiosos que ellos inspiran \u2013 desde el regocijo de la Navidad, hasta el Triunfo en la Pascua de Resurrecci\u00f3n y Pentecost\u00e9s. Para la debida observancia de los m\u00e1s grandes festivales, la Iglesia provee, como el Adviento y la Cuaresma,  tiempo de preparaci\u00f3n. La Antigua Ley con sus tipos anunciaba la Nueva; El Bautismo anuncia al Mes\u00edas; Cristo mismo prepar\u00f3 a sus disc\u00edpulos de antemano para el misterio de la Eucarist\u00eda, para Su muerte y para la venida del Esp\u00edritu Santo. La Iglesia, siguiendo esta misma pr\u00e1ctica, despierta en la mente de los fieles aquellos pensamientos y sentimientos que conforman una preparaci\u00f3n imperceptible a los misterios centrales de la fe y su apropiada observancia en los momentos designados. Junto con estas grandes solemnidades vienen a\u00f1o tras a\u00f1o, las conmemoraciones de los h\u00e9roes Cristianos, los hombres y mujeres que han seguido las huellas de Cristo, que trabajaron por la proclamaci\u00f3n de Su reino, o incluso aquellos quienes han derramado su sangre por \u00c9l. Estos son mantenidos como modelos a imitar, como cumplimientos mas o menos perfectos del ideal sublime que es Cristo Mismo. Y, entre los santos el primer lugar  es dado a Mar\u00eda, la Madre de Cristo, el ideal de mujer Cristiana, en cuyo hogar en Nazaret el Hijo de Dios fue parte. Cada festival en su honor es al mismo tiempo una exhortaci\u00f3n a imitar sus virtudes y una evidencia al alto pedestal al que la mujer fue levantada por el Cristianismo. La liturgia, entonces, es una aplicaci\u00f3n a gran escala de aquellos principios que yacen en toda ense\u00f1anza real \u2013 apelaci\u00f3n a los sentidos, asociaci\u00f3n, conciencia, expresi\u00f3n e imitaci\u00f3n. La Iglesia no comenz\u00f3 teoriz\u00e1ndolos, ni tampoco esper\u00f3 un an\u00e1lisis psicol\u00f3gico para determinar sus valores. Instruida por su fundador, ella simplemente incorpor\u00f3 en su liturgia aquellos elementos que mejor se adher\u00edan para ense\u00f1ar a los hombres la verdad y conducirlo a actuar de acuerdo al Evangelio. No es menos significativo que la educaci\u00f3n moderna haya adoptado para sus propios prop\u00f3sitos, por ejemplo, la ense\u00f1anza de temas seculares, los principios psicol\u00f3gicos que la Iglesia desde sus inicios ha puesto en pr\u00e1ctica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la Iglesia en su vida interior y en la ejecuci\u00f3n de su misi\u00f3n, ha dado pruebas de su vitalidad y su habilidad para ense\u00f1ar a la humanidad, ella necesariamente ha tomado contacto con influencias y pr\u00e1cticas que son legado del paganismo. En materia de creencia religiosa, hubo, por su puesto, una clara brecha entre el polite\u00edsmo de Atenas y Roma y las doctrinas del Cristianismo. Sin embargo, la filosof\u00eda y la literatura fueron factores que deben sumarse como tambi\u00e9n el sistema educacional, el cual por mucho tiempo estuvo bajo control pagano. Las escuelas fueron abiertas por conversos quienes estaban empapados con las ideas de la filosof\u00eda griega \u2013 por Justino en Roma, y Ar\u00edstides en Atenas; mientras en Alejandr\u00eda, Clemente y Or\u00edgenes disfrutaban de gran reputaci\u00f3n. Estos hombres ve\u00edan la filosof\u00eda como un medio para guiar a la raz\u00f3n hacia la fe y para defender esa fe contra los ataques del paganismo. Otros, nuevamente, como Tertulio, condenaron la filosof\u00eda  sin reserva como algo con lo cual el Cristiano no ten\u00eda nada que hacer. Con relaci\u00f3n a los cl\u00e1sicos paganos, el conflicto de opini\u00f3n era a\u00fan m\u00e1s agudo. Uno de los grandes te\u00f3logos y Padres, como San Basilio, San Gregorio Naziano y San Gregorio de Nisa, hab\u00edan estudiado a los cl\u00e1sicos bajo peritos paganos y estaban por lo tanto a favor de enviar a los j\u00f3venes Cristianos a escuelas no cristianas bajo el argumento que los estudios literarios podr\u00edan permitirles mejor defender su religi\u00f3n. Al mismo tiempo, estos Padres no permit\u00edan a un Cristiano ense\u00f1ar en tales escuelas  por miedo a que pudieran ser obligados a participar en pr\u00e1cticas id\u00f3latras. Tertulio (De Idolatr\u00eda, c.x) insiste en la misma distinci\u00f3n, el profesor, dice, en raz\u00f3n de su autoridad, se torna en cierto sentido en un \u201ccatequista de demonios\u201d; el pupilo empapado en la fe Cristiana, gana por la letra de la instrucci\u00f3n cl\u00e1sica, pero rechaza su falsa doctrina y se mantiene  apartado de las pr\u00e1cticas supersticiosas que el maestro dif\u00edcilmente puede evitar. Tal distinci\u00f3n era naturalmente la fuente de las dificultades y levant\u00f3 mucha discusi\u00f3n. La situaci\u00f3n no fue remediada por el edicto de Juli\u00e1n Ap\u00f3stol que prohib\u00eda a los Cristianos ense\u00f1ar; en cambio, \u00e9ste provoc\u00f3 ciertas protestas y sugiri\u00f3 la creaci\u00f3n de una literatura Cristiana basada en los modelos cl\u00e1sicos de estilo, pero no result\u00f3 nada decisivo. Por otro lado, el temor por la influencia corrupta de la literatura pagana ten\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s alienados a los Cristianos de tales estudios; y no es sorprendente encontrar entre los oponentes a los cl\u00e1sicos hombres tales como San Juan Cris\u00f3stomo, San Ambrosio, San Jer\u00f3nimo y San Agust\u00edn. Aunque recibieron una completa educaci\u00f3n cl\u00e1sica y aunque apreciaban completamente el valor de los autores paganos, si actitud final fue adversa al estudio de la literatura pagana. Aparte de muchos puntos controversiales sobre esta materia, fu\u00e9 claro que los Padres, en los tiempos cuando el medio de la Iglesia era a\u00fan pagano, estaban mucho m\u00e1s ansiosos por la pureza de la fe y la moral que por cultivar la literatura. En a\u00f1os posteriores, en tanto el peligro de contaminaci\u00f3n crec\u00eda menos, los estudios cl\u00e1sicos fueron reavivados y alentados por la Iglesia; aunque su valor fue en m\u00e1s de una oportunidad cuestionado (ver Lalanne, Influencia de los Padres de la Iglesia sobre la Educaci\u00f3n p\u00fablica, Paris, 1850). Mientras tanto, el trabajo educativo no fue abandonado. Si el Imperio hab\u00eda dado paso a la invasi\u00f3n b\u00e1rbara, la Iglesia encontr\u00f3 un nuevo campo de actividad dentro de las razas vigorosas del Norte. A estos, ella llev\u00f3 no solo la Cristiandad y civilizaci\u00f3n, sino los mejores elementos de la cultura cl\u00e1sica. A trav\u00e9s de sus misioneros, ella se convirti\u00f3 en la maestra de Alemania y Francia, de Inglaterra e Irlanda. La tarea era dif\u00edcil y su logro fue marcado por muchas vicisitudes de fracasos temporales y \u00e9xitos luego de arduo trabajo. Sin duda, en ciertos momentos, parec\u00eda que el deseo por aprender hab\u00eda desaparecido incluso entre aquellos para los cuales la adquisici\u00f3n de conocimiento era una obligaci\u00f3n sagrada. A pesar de estas marchas atr\u00e1s, \u00e9stas s\u00f3lo sirvieron para estimular el calo de los gobernantes eclesiales y civiles en favor de una educaci\u00f3n m\u00e1s completa y sistem\u00e1tica. Por lo tanto, el notorio rasgo de la Edad Media es la cooperaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado en el desarrollo de la escuelas. Teodorico en Italia, Alfredo en Inglaterra y Carlomagno en el Reino Franco son ejemplos ilustres de pr\u00edncipes que unieron su autoridad con aquella de los obispos y consejeros para asegurar una adecuada instrucci\u00f3n del clero y el pueblo. Entre los hombres de Iglesia, es importante mencionar Crodegand de Metz, Alcuin, San Debe, Boecio y Casiodoto (ver algunos art\u00edculos). Como resultado de sus esfuerzos, la educaci\u00f3n del clero fue dada en las escuelas catedr\u00e1ticas bajo la directa supervisi\u00f3n del obispo y para el laicado, las escuelas parroquiales a quienes todos ten\u00edan acceso. En el curr\u00edculum, la religi\u00f3n ten\u00eda el primer lugar; otras materias eran solo algunas otras y elementales componi\u00e9ndose a lo mas en el trivium y el quadrivium (Ver LAS SIETE ARTES LIBERALES). Aunque la significaci\u00f3n de esta educaci\u00f3n no estribaba tanto en su contenido como en el hecho que era el medio para levantar el amor por aprender entre el pueblo que hab\u00eda recientemente emergido de la barbarie y donde yacen los fundamentos de la cultura y ciencias Occidentales. Estos registros hist\u00f3ricos de la educaci\u00f3n no muestran mayor preocupaci\u00f3n; puesto que la tarea no era mejorar o perfeccionarse sino de crear una civilizaci\u00f3n moderna que sin la acci\u00f3n vigorosa de la Iglesia, \u00e9sta habr\u00eda tomado siglos. (Ver ESCUELAS; EDAD MEDIA) Uno de los factores m\u00e1s importantes en este progreso fue el monastismo. Los monasterios benedictinos eran especialmente hogares de estudio y depositarios del aprendizaje antiguo. No s\u00f3lo escritores simpatizantes como Montalambert, sino aquellos que eran mas cr\u00edticos, asumiendo el servicio que los monjes rindieron a la educaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellos inquietantes a\u00f1os de cultura ruda y constantes guerras, de perpetua falta de leyes y el reino del tal vez, el monastismo ofreci\u00f3 una oportunidad de vida en reposo, de contemplaci\u00f3n y aquella de goce y descanso de la vulgaridad ordinaria aunque los deberes necesarios de la vida esencial a los estudiantes&#8230;Por consiguiente, ocurri\u00f3 que los monasterios eran las \u00fanicas escuelas para ense\u00f1ar; eran las \u00fanicas que ofrec\u00edan formaci\u00f3n profesional; Eran las \u00fanicas universidades de investigaci\u00f3n, ellas solas sirvieron de casa de publicaci\u00f3n con el fin de multiplicar los libros; eran las nucas bibliotecas para la preservaci\u00f3n del aprendizaje, fueron los \u00fanicos que produjeron maestros; eran las \u00fanicas instituciones educacionales de este per\u00edodo (Paul Monroe, Un libro de Texto en la Historia de la Educaci\u00f3n, Nueva York, 1907, p. 255)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de sus estudios obligados, los monjes estaban constantemente ocupados en copiar textos cl\u00e1sicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cl\u00e1sicos griegos deben su preservaci\u00f3n a la Biblioteca de Constantinopla y a los monasterios del Este, y es principalmente a los monasterios occidentales a quienes debemos la supervivencia de los cl\u00e1sicos Latinos (Sandys, Una Historia de la Beca Cl\u00e1sica, 2da educaci\u00f3n, Cambridge, 1906, p.617).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo espec\u00edfico de educar era llevado a cabo en escuelas monacales y ten\u00edan principalmente la intenci\u00f3n  de formar novicios. Sin embargo, en algunos casos, una schola exterior, o escuela for\u00e1nea se sumaba para alumnos laicos y para aspirantes al sacerdocio secular. Los estudios inclu\u00edan, aparte de las 7 artes liberales, la lectura de autores en lat\u00edn y m\u00fasica eclesial. Finalmente, a trav\u00e9s de sus anales y cr\u00f3nicas, los monjes ten\u00edan una rica colecci\u00f3n de informaci\u00f3n relativa a la vida medieval que es de un valor incalculable para los historiadores de esa \u00e9poca. Sin embargo, la Mayor de las escuelas mon\u00e1sticas se encuentra en el hecho que \u00e9stas estaban dirigidas por un cuerpo de profesores que hab\u00edan renunciado al mundo y dedicaban su vida bajo la gu\u00eda de la religi\u00f3n con fines literarios y trabajo en educaci\u00f3n. La misma Cristiandad que hab\u00eda santificado la familia ahora pon\u00eda la profesi\u00f3n de educador como algo sagrado y le dio una dignidad que hizo de la pedagog\u00eda una  vocaci\u00f3n noble.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros dos movimientos formaron el cl\u00edmax de la actividad de la Iglesia durante la Edad Media. El desarrollo de la Escol\u00e1stica, que signific\u00f3 una resurrecci\u00f3n de la filosof\u00eda Griega y, en particular de Arist\u00f3teles; y tambi\u00e9n signific\u00f3 que la filosof\u00eda estar\u00eda ahora al servicio por la causa de la verdad Cristiana. Hombres de fe y aprendizaje como Alberto Magno y Tom\u00e1s de Aquino, lejos de temerle o despreciar los productos de pensamiento griego, buscaron hacer en ellos las bases racionales de la creencia. Por lo tanto, se hizo efectiva una s\u00edntesis entre las superiores especulaciones del mundo pagano y las ense\u00f1anzas teol\u00f3gicas. M\u00e1s a\u00fan, la Escol\u00e1stica fue un avance distinguido en la trabajo educativo. Era un entrenamiento intelectual sobre el m\u00e9todo, un pensamiento sistem\u00e1tico, un razonamiento l\u00f3gico severo y una precisi\u00f3n en los juicios. Aunque, tomado como un todo suministr\u00f3 una gran lecci\u00f3n objetiva, la sustancia de lo que era, para el m\u00e1s fino intelecto, los hallazgos de la raz\u00f3n y las verdades de la Revelaci\u00f3n pod\u00edan armonizar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo usado la sutileza del pensamiento griego para afilar la mente del estudiante, la Iglesia  por consiguiente le present\u00f3 sus dogmas sin el menor temor a la contradicci\u00f3n. Ella, por lo tanto unific\u00f3 de un modo consistente en un todo aquello mejor de la ciencia y cultura pagana con la doctrina confiada a ella por Cristo. Si la educaci\u00f3n es correctamente definida como \u201cla transmisi\u00f3n de nuestra herencia intelectual y espiritual\u201d (Butler), \u00e9sta definici\u00f3n queda ampliamente ejemplificada en el trabajo de la Iglesia durante la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo esp\u00edritu sint\u00e9tico fue asumido en las universidades (q.v.). Cimentada en ellas, los Papas y los  gobernantes seculares cooperaron; en las universidades, ense\u00f1ando todas  las entonces conocidas ramas de la ciencia; el cuerpo estudiantil  inclu\u00eda todas las clases, laicos y cl\u00e9rigos, seculares y religiosos; y el diplomado conferido confer\u00eda autorizaci\u00f3n para ense\u00f1ar en cualquier parte. La Universidad, estaba, por lo tanto, dentro de la esfera educacional, la  expresi\u00f3n m\u00e1s completa que ha caracterizado por siempre la ense\u00f1anza de la Iglesia; y el esp\u00edritu cr\u00edtico que animaba la universidad medieval se mantuvo, a pesar de otras modificaciones, como el elemento esencial de la universidad de los tiempos modernos. Los cambios que desde entonces se han llevado a cabo, en la mayor parte son resultado de la separaci\u00f3n de aquellos elementos que la Iglesia ha construido dentro de una unidad arm\u00f3nica. Como el Protestantismo al rechazar el principio de autoridad, trajo consigo innumerables divisiones en la fe, dejando as\u00ed el camino preparado para la ruptura entre la Iglesia y el Estado en el trabajo educativo. El Renacimiento en sus formas m\u00e1s extremas fue, m\u00e1s que nada, cultura pagana; y la Reforma en su principio fundamental fue m\u00e1s all\u00e1 del individualismo que llev\u00f3 a la declinaci\u00f3n de la educaci\u00f3n Griega. Una vez que las escuelas fueron secularizadas, r\u00e1pidamente cayeron bajo influencias que transformaban las ideas, los sistemas y m\u00e9todos. La filosof\u00eda, separada de la Teolog\u00eda  formulaba nuevas teor\u00edas de vida y sus valores, que fueron, al principio, lentamente y luego m\u00e1s r\u00e1pidamente alej\u00e1ndose de las ense\u00f1anzas positivas del Cristianismo. La ciencia, por su lado, quit\u00f3 su lealtad a la filosof\u00eda y finalmente se auto proclam\u00f3 la \u00fanica especie de conocimiento valioso de ser buscado. El resultado pr\u00e1ctico m\u00e1s serio fue la separaci\u00f3n de la moral y la religi\u00f3n de la simplemente educaci\u00f3n intelectual \u2013 un resultado que, en parte, se debi\u00f3 a diferencias religiosas y cambios pol\u00edticos, pero tambi\u00e9n en gran medida a visiones erradas con relaci\u00f3n a la naturaleza y necesidad de una formaci\u00f3n moral. Tales visiones son, otra vez, en general derivadas de la negaci\u00f3n, expl\u00edcita o impl\u00edcita, del orden sobrenatural y su significado para la vida humana y sus relaciones con Dios; de manera que aquello, durante tres d\u00e9cadas el principal esfuerzo fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica ha sido establecer la educaci\u00f3n sobre una base puramente naturalista, ya sea que esta sea de cultura est\u00e9tica o conocimiento cient\u00edfico, la perfecci\u00f3n individual o el servicio social. En sus etapas m\u00e1s tempranas, el Protestantismo, que daba una gran importancia a la fe, no pudo consistentemente sancionar una educaci\u00f3n donde los ideales religiosos fueran eliminados. Pero, de acuerdo a sus principios que emanaron de sus leg\u00edtimas consecuencias, se torn\u00f3 menos y menos capaz de oponerse al movimiento naturalista. Por lo tanto, la Iglesia Cat\u00f3lica se vio obligada a continuar, con poca o sin ayuda de otros cuerpos religiosos, la lucha en pro de aquellas verdades sobre las cuales se fund\u00f3 el Cristianismo; y su trabajo educacional durante el per\u00edodo moderno puede ser descrito en t\u00e9rminos generales como el determinado mantenimiento de la uni\u00f3n entre lo natural y lo sobrenatural. Desde un punto de vista humano, la iglesia tenia muchas desventajas. La p\u00e9rdida de las universidades, la confiscaci\u00f3n de  monasterios y otras propiedades eclesiales, y la oposici\u00f3n de varios gobiernos parec\u00edan hacer sus tareas sin destino. Sin embargo, estas dificultades s\u00f3lo sirvieron para llamar por nuevas manifestaciones de su vitalidad. El Concilio de Trento dio el impulso al decretarse que una educaci\u00f3n m\u00e1s completa del cl\u00e9rigo deb\u00eda asegurarse en los seminarios (q.v.) e instando a los obispos y sacerdotes el deber de construir las escuelas parroquiales. Similares medidas fueron adoptadas por s\u00edmbolos provinciales y diocesanos a trav\u00e9s de Europa. Aparecieron las ordenes religiosas para el expreso prop\u00f3sito de educar a la juventud Cat\u00f3lica. (Ver especialmente EL INSTITUTO DE LOS HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS; SOCIEDAD DE JESUS; ORATORIOS). Y a \u00e9stos, finalmente podemos a\u00f1adir las numerosas congregaciones de mujeres que dedicaron su vida a la formaci\u00f3n de ni\u00f1as cristianas. Sin embargo, \u00e9stas instituciones distintas en su organizaci\u00f3n y m\u00e9todo, ten\u00edan como prop\u00f3sito com\u00fan la difusi\u00f3n de verdades religiosas junto a conocimiento secular en todas las clases. De este modo, surgieron por la fuerza de las circunstancias, un sistema de educaci\u00f3n Cat\u00f3lica distintivo, incluyendo escuelas parroquiales, academias y colegios y cierto n\u00famero de universidades que permanecieron bajo el control  de la Iglesia donde se encuentra  un nuevo modo por la Santa Sede. Especialmente  la escuela parroquial, en tiempos recientes, ha sido un factor esencial en el trabajo de la religi\u00f3n. En algunos pa\u00edses como Canad\u00e1, han recibido apoyo del Gobierno, en otros, como en los EEUU, se mantienen por contribuci\u00f3n voluntaria. Como los Cat\u00f3licos tienen que pagar parte de sus impuestos al sistema escolar p\u00fablico, se encuentran bajo un doble peso; pero este gravamen ha servido s\u00f3lo para destacar su lealtad pr\u00e1ctica a los principios sobre los cuales se basa la educaci\u00f3n cat\u00f3lica. De hecho, todo el movimiento de escuela parroquial durante el siglo 19 configur\u00f3 uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s notables de la historia de la educaci\u00f3n. Prueba, por un lado, que ni la p\u00e9rdida de cooperaci\u00f3n estatal ni la falta de recursos materiales pueden debilitar la determinaci\u00f3n de la Iglesia para llevar a cabo su trabajo educacional; y, por otro lado, muestra lo que la fe y la devoci\u00f3n de los padres, cl\u00e9rigos y profesores puede lograr cuando se trata de los intereses de la religi\u00f3n. (Ver ESCUELAS). Como esta actitud y acci\u00f3n de los Cat\u00f3licos los pone en una posici\u00f3n que no siempre es bien comprendida, es \u00fatil presentar aqu\u00ed algunas declaraciones sobre los principios bajo los cuales la Iglesia ha basado su acci\u00f3n en el pasado y hacia los cuales se adhiere  en el presente cuando los problemas de educaci\u00f3n son el tema de tantas discusiones y la causa de agitaci\u00f3n en varias direcciones. La posici\u00f3n Cat\u00f3lica puede ser presentada como sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La educaci\u00f3n intelectual no debe estar separada de la educaci\u00f3n moral y religiosa.  Impartir conocimiento o desarrollar la eficiencia mental sin la construcci\u00f3n del car\u00e1cter moral, no solo es contrario a la ley psicol\u00f3gica, la cual requiere que todas las facultades deben ser formadas, sino que es fatal tanto para el individuo como para la sociedad. Ninguna cantidad de asistencia intelectual o cultura puede sustituir a la virtud; por el contrario, mientras m\u00e1s completa sea la educaci\u00f3n intelectual, mayor es la necesidad de su correspondiente formaci\u00f3n moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Religi\u00f3n debe ser una parte esencial de la educaci\u00f3n; no debe ser meramente un ap\u00e9ndice a la instrucci\u00f3n de otras materias, sino el centro sobre el cual \u00e9sta se agrupa y el esp\u00edritu por el cual se permean. El estudio de la naturaleza sin ninguna referencia a Dios, o del ideal humano sin mencionar a Jesucristo, o la legislaci\u00f3n humana, sin la ley Divina es a lo m\u00e1s, una educaci\u00f3n parcial, de un solo aspecto. El hecho que las verdades religiosas no encuentran lugar en el curr\u00edculo es, por s\u00ed mismo, y lejos de cualquier abierta negaci\u00f3n que esa verdad, suficiente para envolver la mente del pupilo de tal forma y en tal extensi\u00f3n que sentir\u00e1 poca preocupaci\u00f3n en sus d\u00edas escolares o despu\u00e9s de \u00e9stos, por la religi\u00f3n en ninguna de sus formas;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una instrucci\u00f3n propiamente moral es imposible aparte de una educaci\u00f3n religiosa. Al ni\u00f1o se lo puede conducir hacia ciertos h\u00e1bitos deseables, tales como la pulcritud, la cortes\u00eda y puntualidad; se lo puede empapar con esp\u00edritu de honor, trabajo y veracidad \u2013 y ninguno de estos debe ser dejado de lado; pero, si estos deberes hacia s\u00ed mismo y al pr\u00f3jimo son sagrados, el deber hacia Dios es inconmensurablemente m\u00e1s sagrado. Cuando es desempe\u00f1ado con fe, incluye y se alza hacia un plano m\u00e1s alto de cumplimiento m\u00e1s que ninguna otra obligaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, la formaci\u00f3n religiosa proporciona los mejores motivos de conducci\u00f3n y los ideales m\u00e1s nobles de imitaci\u00f3n, al tiempo que establece ante la mente una adecuada confirmaci\u00f3n sobre la justicia y santidad de Dios. Debe hacerse notar que, la educaci\u00f3n religiosa es m\u00e1s que instrucci\u00f3n sobre dogmas de fe o los preceptos de la ley Divina; esencialmente se trata de la formaci\u00f3n en el ejercicio de la religi\u00f3n, tal como la oraci\u00f3n, asistencia a la adoraci\u00f3n Divina y recepci\u00f3n de los sacramentos. A trav\u00e9s de estos medios, la conciencia se purifica, la voluntad para hacer el bien se fortalece y la mente se fortalece para resistir aquellas tentaciones que, especialmente durante la adolescencia, amenazan con graves peligros la vida moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una educaci\u00f3n que une los elementos intelectual, moral y religioso, es la mejor salvaguarda al hogar puesto que coloca sobre bases seguras las varias relaciones que implican a la familia. Tambi\u00e9n asegura el desempe\u00f1o de los deberes sociales al inculcar el esp\u00edritu de auto sacrificio, de obediencia a la ley y amor cristiano por los dem\u00e1s. La preparaci\u00f3n m\u00e1s efectiva para la ciudadan\u00eda es la escuela en la virtud, la cual habit\u00faa a un hombre a tomar decisiones, a actuar y a ponerse a una fuerza o ir m\u00e1s all\u00e1 de ella, no con una visi\u00f3n de ganancia personal ni simple deferencia hacia la opini\u00f3n p\u00fablica sino de acuerdo con los est\u00e1ndares de lo que es correcto que est\u00e1n fijos por la ley de Dios. El bienestar del Estado, por lo tanto, demanda que el ni\u00f1o sea ense\u00f1ado en la pr\u00e1ctica de la virtud y la religi\u00f3n no menos que en el logro de conocimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de aminorar la necesidad de una formaci\u00f3n moral y religiosa, el avance en los m\u00e9todos educacionales en cambio enfatizan esa necesidad. Muchas de las as\u00ed llamadas, mejoras en la ense\u00f1anza, tienen importancia moment\u00e1nea y algunas, son variantes de las leyes de la mente. Sobre su valor relativo, la Iglesia no se pronuncia, ni tampoco de compromete a s\u00ed misma con ning\u00fan m\u00e9todo particular mientras asegure los rasgos esenciales de la educaci\u00f3n cristiana, la Iglesia da su bienvenida a cualquier ciencia que contribuya a realizar el trabajo en las escuelas, en forma m\u00e1s eficiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres cat\u00f3licos se obligan de conciencia a entregar la educaci\u00f3n correcta a su hijos, ya sea en el hogar o en las escuelas. As\u00ed como la vida corporal del ni\u00f1o debe ser cuidada, as\u00ed tambi\u00e9n y, con mayores razones, deben ser desarrolladas sus facultades mentales y morales. Por lo tanto, los padres, no pueden tomar una actitud de indiferencia hacia este deber esencial ni transfer\u00edrselo a otros. Son ellos los responsables por aquellas primeras impresiones que el ni\u00f1o recibe pasivamente antes que ejercite ninguna selecci\u00f3n conciencia de imitaci\u00f3n; y en la medida que los poderes intelectuales se desarrollan, el ejemplo de los padres es una lecci\u00f3n que se hunde m\u00e1s profundamente en la mente del ni\u00f1o. Tambi\u00e9n est\u00e1n obligados a instruir al ni\u00f1o de acuerdo a sus capacidades, en las verdades de la religi\u00f3n y en la pr\u00e1ctica de sus debes religiosos, por lo tanto cooperando con el trabajo de la Iglesia y la escuela. Las virtudes, especialmente de la obediencia, el auto control, y la pureza no pueden ser mejor inculcadas como en el hogar; y sin tal formaci\u00f3n moral por los padres, la tarea de formar hombres y mujeres rectos y ciudadanos valiosos es dif\u00edcil, si no imposible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que la necesidad de una educaci\u00f3n moral y religiosa ha impresionado las mentes de no cat\u00f3licos tambi\u00e9n es evidente por el movimiento inaugurado en 1903 por la Asociaci\u00f3n de Educaci\u00f3n Religiosa en los EEUU, la cual de re\u00fane anualmente y publica sus actividades en Chicago. Una investigaci\u00f3n internacional sobre el problema de la formaci\u00f3n moral comenz\u00f3 en Londres en 1906 y su reporte fue editado por el Profesor Sadler bajo el t\u00edtulo \u201cInstrucci\u00f3n Moral y Entrenamiento en las Escuelas\u201d (Londres, 1908).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre los derechos respectivos y deberes de la Iglesia y la autoridad civil, ver ESCUELAS; ESTADOS. GENERAL: MONROE, Bibl. of Education (New York, 1897); HALL AND MANSFIELD, Bibl. of Educaion (Boston, 1893); CUBERLEY, Syllabus of Lectures on the Hist. of Ed. (New York, 1902). CATHOLIC WRITERS: ST\u00d6CKL, Gesch, d. Padagogik (Mainz, 1876); DRIEG, Lehrb, d. Pagagogik (Paderborn, 1900); DRANE, Christian Schools and Scholars, 2d ed, (London, 1881); KUNZ, ed., Bibliothek d. katholischem Pagagogik, a series of monographs, biographical and expository (Frieburg, 1888-); NEWMAN, The Idea of a University (London, 1873); BROTHER AZARIAS, Essays Educational (New York, 1896); WILLMAN, Didaktik als Bildungstehre, 2d ed. (Brunswick, 1894); SPALDING, Education and the Higher Life (Chicago, 1890); IDEM, Means and End of Education (Chicago, 1895); IDEM, Religion, Agnosticism and Edcuation (Chicago, 1902); DUPANLOUP, De l&#8217;\u00e9ducation (Paris, 1850); IDEM, De la haute education intellectuelle (Paris, 1855-57); GAUME, Du Catholicisme dans l&#8217;\u00e9ducation (Paris, 1835); IDEM, Lettres sur le paganisme dans l&#8217;\u00e9ducation (Paris, 1852); KLEUTGEN, Ueber, die alten und neuen Schulen (Munster, 1869).<br \/>\nNON-CATHOLIC WRITERS; K.A. SCHMID, Gesch. d. Erziehung (Stuggart, 1884-96); K. SCHMIDT, Gesch. d. Padagogik (Kothen, 1891); MONROE, Source Book of the Hist. of Ed. (New York, 1891); LAURIE, Historical Survey of Pre-Christian Ed. (New York, 1900); HARRIS, ed. International Educational Series (New York, 1857-); ROSENKRANZ, tr. BRACKETT, The Philosophy of Education (New York, 1905); BUTLER, The Meaning of Education (New York, 1905); SPENCER, Education (New York, 1895); BAIN, Education as a Science (New York, 1883); HORNE, The Philosophy of Education (New York, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E.A. PACE<br \/>\nTranscrito por Beth Ste-Marie<br \/>\nTraducci\u00f3n de Carolina Eyzaguirre A.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(escuela). Al principio, la sinagoga era el lugar de conocer a Dios: (Luc 4:20). El Hogar fue, y es, la primera escuela de educaci\u00f3n del nino: (Efe 6:4). Los maestros de religi\u00f3n son muy importantes en la Iglesia: (Rom 12:7, Stg 3:1). Ver \u00abEnsenanza\u00bb. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/educacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEDUCACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8024","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8024"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8024\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}