{"id":8035,"date":"2016-02-05T04:17:21","date_gmt":"2016-02-05T09:17:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/error\/"},"modified":"2016-02-05T04:17:21","modified_gmt":"2016-02-05T09:17:21","slug":"error","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/error\/","title":{"rendered":"ERROR"},"content":{"rendered":"<p>v. Yerro<br \/>\nJob 19:4 yo haya errado, sobre m\u00ed recaer\u00eda mi e<br \/>\nPsa 19:12 \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 entender sus propios e?<br \/>\nEcc 10:5 un mal .. a manera de e .. del pr\u00edncipe<br \/>\nEze 45:20 para los que pecaron por e y enga\u00f1o<br \/>\nMat 27:64 ser\u00e1 el postrer e peor que el primero<br \/>\n1Th 2:3 nuestra exhortaci\u00f3n no procedi\u00f3 de e<br \/>\nJam 5:20 haga volver al pecador del e de su camino<br \/>\n2Pe 3:17 no sea que arrastrados por el e de los<br \/>\n1Jo 4:6 en esto conocemos el .. y el esp\u00edritu de e<\/p>\n<hr>\n<p>(idea falsa, conducta equivocada).<\/p>\n<p> &#8211; Quebrantar un solo precepto, hace reo de toda la Ley, Stg 2:10.<\/p>\n<p> &#8211; Un solo error corrompe toda la fe: Gal 5:9, 1Co 5:6.<\/p>\n<p> &#8211; Provienen:  De impostores hip\u00f3critas, 2 Tim.3.<\/p>\n<p> Del orgullo y de la ignorancia.<\/p>\n<p> 1Ti 4:4.<\/p>\n<p> De los lazos del demonio: 2Ti 2:26.<\/p>\n<p> De un coraz\u00f3n corrompido.<\/p>\n<p> 1Ti 3:8, 1Ti 4:3, Tit 50:11<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[209]<\/p>\n<p>     Afirmaci\u00f3n, dato o situaci\u00f3n que se presenta como oposici\u00f3n a la verdad o a la realidad aut\u00e9ntica y objetiva.  El error es sin\u00f3nimo de equivocaci\u00f3n, cuando es manifestado de alguna forma interna o externa. Tambi\u00e9n lo es de mentira, embuste, enga\u00f1o o falsedad, cuando se a\u00f1ade cierta intencionalidad  en quien lo provoca yo lo tolera.<\/p>\n<p>     El error religioso es particularmente distorsionante para la fe y para las valoraciones espirituales del hombre, por cuanto sit\u00faa a la mente en una zona de alejamiento de la verdad.  El error, por su propia naturaleza, debe ser rechazado; y la conciencia del creyente tiene el deber de hacer lo posible por no llegar a \u00e9l; y si llega, ha de esforzarse por salir lo ante posible de \u00e9l.<\/p>\n<p>    Eticamente el error involuntario no es culpable y las acciones hechas bajo su influencia no son imputables. El Error querido directamente o no evitado culpablemente vicia las acciones.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. plane (plavnh, 4106), relacionado con planao; v\u00e9ase ERRAR; \u00aberrar, un abandono del camino recto (v\u00e9ase Jam 5:20), tanto si es en doctrina (2Pe 3:17), como en moral (Rom 1:27, \u00abextrav\u00ed\u00ado\u00bb; 2Pe 2:18; Jud_11), aunque en las Escrituras la doctrina y la moralidad no est\u00e1n separadas por una l\u00ed\u00adnea divisoria clara. Cf. tambi\u00e9n Mat 27:64, donde es equivalente a fraude\u00bb (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, p. 53). No es infrecuente que los errores doctrinales sean una consecuencia de un relajamiento de moralidad, y viceversa. En Eph 4:14  \u00ablas artima\u00f1as del error\u00bb (VM: \u00abartes sutiles del error\u00bb; RV: \u00ablos artificios del error\u00bb; Besson: \u00abla maquinaci\u00f3n del error\u00bb; LBA: \u00ablas artima\u00f1as enga\u00f1osas del error\u00bb; NVI: \u00abma\u00f1a de hombres con prop\u00f3sitos enga\u00f1osos\u00bb); 1Th 2:3  \u00aberror\u00bb (RV, RVR, RVR77, VM, LBA, NVI; Besson: \u00abenga\u00f1o\u00bb); 2Th 2:11  \u00abun poder enga\u00f1oso\u00bb (RV y VM: \u00aboperaci\u00f3n de error\u00bb; RVR77: \u00abesp\u00ed\u00adritu enga\u00f1oso\u00bb; LBA: \u00abobra de error\u00bb; NVI: \u00abun enga\u00f1o poderoso\u00bb; Besson: \u00abenerg\u00ed\u00ada de enga\u00f1o\u00bb). V\u00e9ase EXTRAVIO.\u00c2\u00b6 Cf. planetes, errante (Jud_13),\u00c2\u00b6 y el adjetivo planos, uno que lleva errante, un enga\u00f1ador, v\u00e9ase ENGA\u00ed\u2018ADOR. 2. apate (apate, 539). V\u00e9ase ENGA\u00ed\u2018AR, C, N\u00c2\u00ba 1.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El error no equivale a la ignorancia. No consiste en los titubeos y ni siquiera en los extrav\u00ed\u00ados de la inteligencia, en que lo sit\u00faan los griegos. No se reduce a la equivocaci\u00f3n de uno al que enga\u00f1an las apariencias (G\u00e9n 20,2-7; Sab 13,6-9), ni a la inadvertencia que da lugar al mal y a la injusticia (Lev 4,2.13.22.27). El error es ante todo *infidelidad, consiste en rechazar la *verdad. Vagar por el mundo ser\u00e1 su efecto y su *castigo: Ca\u00ed\u00adn vagabundo (G\u00e9n 4, 12), Israel errante (Os 9,17), las ovejas sin pastor (Is 13,14; 53,6; Ez 34,16), que hay que devolver al aprisco (Lc 15,4-7; IPe 2,25).<\/p>\n<p>AT. El error est\u00e1 situado en el plano religioso: una desobediencia que ciega. Errar es \u00abextraviarse lejos del *camino prescrito por Yahveh\u00bb (Dt 13,6.11). El error, ligado a la apostas\u00ed\u00ad2 de Israel, conduce a la *idolatr\u00ed\u00ada (Am 2,4; Is 44,20; Sab 12,24) y deriva generalmente del abandono de Yahveh (Sab 5,6). En efecto, s\u00f3lo el *justo camina con seguridad (Sal 26,1.3; 37,23.31); los *imp\u00ed\u00ados son entregados a un extrav\u00ed\u00ado (Is 63,17; Prov 12,26) que Dios sanciona abandon\u00e1ndolos (Ez 14,6-11; Job 12,24), a menos que se *conviertan (Bar 4, 28; Ez 33,12). De lo contrario, con el *endurecimiento, que va en aumento, el error prolifera (Sab 14,22-31), *crecimiento del que tienen gran responsabilidad los jefes del pueblo (Is 9,15), los levitas (Ez 44,10-13), los falsos *profetas (Os 4,5; Is 30, 10s; Jer 23,9-40; Lam 4,13ss; Miq 3,5; Ez 13,8.10.18), y que anuncia el error diab\u00f3lico de los \u00faltimos tiempos (Dan 11,33ss).<\/p>\n<p>NT. El error escatol\u00f3gico anunciado por el profeta alcanza su paroxismo en contacto con Jesucristo, la ver-dad en persona (Jn 14,6).<\/p>\n<p>Jes\u00fas denuncia los errores de sus contempor\u00e1neos (Mt 22,29) y los ap\u00f3stoles ponen a los fieles en guardia contra ellos (lCor 6,9; 15,33), pero el maestro (Mt 27,63s; Jn 7, 12.47) y sus disc\u00ed\u00adpulos (2Cor 6,8) ser\u00e1n a su vez denunciados como impostores; hasta tal punto se extrav\u00ed\u00adan los fariseos que se dejan cegar (Jn 9,41) y los \u00abpr\u00ed\u00adncipes de este mundo que, si hubieran conocido la *sabidur\u00ed\u00ada de Dios, no habr\u00ed\u00adan crucificado al se\u00f1or de la gloria\u00bb (ICor 2,8).<\/p>\n<p>El error, sin embargo, a pesar de su fracaso respecto a la verdad, se mantiene activo entre los pecadores, haciendo que sean \u00aba la vez engafiadores y enga\u00f1ados\u00bb (2Tim 3,13). Por eso hay que &#8216;velar (Sant 1,16; IJn 2,26s), desconfiar de las f\u00e1bulas propaladas por los falsos doctores (1Tim 1,4; 2Pe 2,1s), de la impostura de los hombres (Ef 4,14.25; Tit 1,14), a la que el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado pon\u00ed\u00ada bajo el influjo de los &#8216;poderes del error, los *\u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos. Adem\u00e1s, todos tienen el deber de reducir al pecador, extraviado lejo de la verdad (Sant 5,20).<\/p>\n<p>En previsi\u00f3n del fin de los tiempos puso Jes\u00fas en guardia a sus fieles contra la seducci\u00f3n de los falsos profetas (Mt 24,5.11.24 p). En realidad, este esp\u00ed\u00adritu de error (Un 4,6), este \u00abmisterio de la impiedad\u00bb (2Tes 2,7) crece hasta el fin de los tiempos (2Pe 2,15-18; Ap 20,8), en que revelar\u00e1 su verdadero rostro, el del *anticristo (2Jn 7), el de *Sat\u00e1n que le inspira (2Tes 2,9ss), el del diablo, \u00abseductor del mundo entero\u00bb (Ap 12,9). Pero finalmente la *bestia, el falso profeta y el diablo ser\u00e1n echados todos al estanque de fuego (19,20; 20,3.10).<\/p>\n<p>-> Ense\u00f1ar &#8211; Sat\u00e1n &#8211; Verdad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Las palabras error y errar (derivadas del lat. <em>erro<\/em>, \u00abvagar\u00bb) se usan en las Escrituras mayormente para traducir las palabras de dos ra\u00edces en el AT, <em>\u0161\u0101\u1e21\u0101h<\/em> o <em>\u0161\u0101\u1e21a\u1e21<\/em> y <em>t\u0101\u02bf\u0101h<\/em> y una palabra b\u00e1sica en el NT, <em>planaomai<\/em>, <em>plan\u0113<\/em>. Estas palabras sugieren la idea de extraviarse o vagar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El error es, despu\u00e9s de todo, apartarse de la verdad y no meramente una ausencia de verdad, sino la presencia de una convicci\u00f3n positiva de la verdad para entender lo que realmente es falso (conocimiento falsamente llamado as\u00ed, 1 Ti. 6:20, 21; v\u00e9ase tambi\u00e9n 2 Ti. 2:18) o darse cuenta de la falsedad cuando existe una verdad real (diciendo que no hay resurrecci\u00f3n, Mr. 12:18, 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con m\u00e1s frecuencia, en la Escritura, el error se representa como un apartarse de la conducta correcta (Nm. 15:22; Sal. 119:21; Jud. 11, etc.). En cualquier caso, el \u00e9nfasis recae sobre el car\u00e1cter inconsciente (no premeditado) del acto. Se llega a esa situaci\u00f3n \u00abvagando\u00bb y no obedeciendo un plan deliberado. En este punto debemos diferenciarlo de la herej\u00eda o cisma (<em>hairesis<\/em>), que sugiere tanto una elecci\u00f3n voluntaria como un compromiso consciente y que no necesariamente es malo (aunque casi siempre lo es en el NT con la posible excepci\u00f3n de Hch. 26:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El error y la herej\u00eda se distinguen a menudo por su grado de importancia. El error sugiere una desviaci\u00f3n menor de conducta o fe, en tanto que la herej\u00eda se\u00f1ala un apartamiento de la verdad que amenaza la estructura de la fe como un todo. Los errores podr\u00edan permitirse dentro de la comunidad cristiana, pero las herej\u00edas van m\u00e1s all\u00e1 de lo que permiten los lazos de la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, esto no destaca la distinci\u00f3n entre estas dos palabras en el NT. Es cierto que la herej\u00eda es un compromiso al margen de lo que constituye el cristianismo leg\u00edtimo. El error es una palabra m\u00e1s amplia. Indica una divergencia en conducta y pensamiento y puede referirse a desviaciones menos serias (Lv. 5:18; Sal. 19:12; Stg. 1:16) o, por otra parte, a desviaciones de lo que es la fe y conducta correcta que pueden llegar a ser tan serias como para destruir cualquier posible comuni\u00f3n (1 Jn. 4:6; Stg. 5:19; Ro. 1:27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la correcci\u00f3n del error, tanto si es leve como mortal, o si es de pensamiento o conducta, el hombre debe recurrir a las Sagradas Escrituras y suplicar el poder de Dios, que es lo \u00fanico que puede corregir la manera de pensar y limpiar la conducta (Mt. 22:29; Sal. 19:7\u201312. V\u00e9ase tambi\u00e9n 1 Jn. 4:6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; H. Schlier en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a>; <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">KB<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kenneth S. Kantzer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">TWNT <\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">KB <\/a>Koehler-Baumgartner, <em>Lexicon in Veteris Testamenti Libros<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (214). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El error, considerado duplicadamente, es de uno u otro modo el producto de la ignorancia.  Pero adem\u00e1s de implicar la falta de informaci\u00f3n, a\u00f1ade el elemento positivo de un juicio  mental, por el que algo  falso se tiene como cierto, o algo cierto es afirmado como falso.   El sujeto-materia del error en lo que a moral se refiere, como el de la falta de conocimiento de donde procede, es (I) la propia ley, o (2) un hecho o circunstancia de un hecho.  En el primer caso, es un mal camino el afirmar o negar la existencia de una ley, o en todo caso la inclusi\u00f3n de alg\u00fan caso individual bajo su operaci\u00f3n.   En el segundo, uno trabaja bajo una equivocaci\u00f3n igual, pero respecto a alg\u00fan hecho o aspecto de un hecho.  As\u00ed, por ejemplo, un cat\u00f3lico, que de alg\u00fan modo inexplicable est\u00e1 convencido de que no hab\u00eda una ley de abstinencia el viernes, estar\u00eda en error en cuanto a la ley.  Si, aunque muy consciente del precepto de la Iglesia, est\u00e1 bajo la impresi\u00f3n err\u00f3nea de que un d\u00eda en particular, que resulta ser viernes, no es viernes, est\u00e1 en error en cuanto al hecho.<br \/>\nTeniendo en cuenta a la persona en la que el error existe, se dice que es vencible o invencible.  El error se considera invencible cuando persiste a pesar de lo que se llama diligencia moral respecto al asunto.  Esto puede ocurrir ya sea porque uno no se ha topado con cualquier duda en cuanto a la validez de la postura, o en cuanto a la necesidad de una investigaci\u00f3n, o puede ser que uno, habiendo realizado, con total honestidad de prop\u00f3sito, los esfuerzos que demanda la importancia de la cuesti\u00f3n de que se trata, no obstante, sea incapaz de descubrir la verdad.   Depende mucho del valor que se le atribuya a la expresi\u00f3n \u00abdiligencia moral\u00bb.  No es f\u00e1cil establecerlo en una formula definida, a menos que sea la diligencia que las personas  prudentes est\u00e1n acostumbradas a aportar a la soluci\u00f3n de asuntos similares.  Esta noci\u00f3n puede ser establecida con m\u00e1s detalle por las siguientes consideraciones:\n<\/p>\n<ul>\n<li> La diligencia moral requerida no significa que una persona ha de recurrir a todo medio concebible.  <\/li>\n<li> Implica que los esfuerzos realizados por un agente, para estar en lo correcto, deben ser tales como lo exige la seriedad de la empresa en cuesti\u00f3n, as\u00ed como tener una proporci\u00f3n adecuada a su capacidad y recursos. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El error es considerado moralmente vencible tan a menudo como pueda ser aplicable a la falta de ejercicio de estas precauciones ordinarias y  necesarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando un agente omite deliberadamente medios calculados para disipar su error, o lo promueve deliberadamente, se le llama afectado.  No se le llama as\u00ed para indicar que es simulado, sino m\u00e1s bien se\u00f1alar que el principio err\u00f3neo ha sido estudiadamente intencional.  Cuando el error es el fruto de la negligencia pura no mitigada, se denomina craso.  La influencia del error sobre la responsabilidad moral se puede determinar como sigue.  Un  acto realizado por error invencible, ya sea este \u00faltimo respecto al hecho o a la ley, nunca es censurable como pecado.  La raz\u00f3n es que, en esta hip\u00f3tesis, no se tiene conocimiento de, y en consecuencia, no violaci\u00f3n de mal.  Por el contrario, lo que se hace en error moralmente vencible se considera propiamente imputable al agente.  Esto es as\u00ed, porque el error en s\u00ed mismo es entonces de la propia elecci\u00f3n del agente, y es por tanto responsable de sus resultados.  Es evidente, sin embargo, que la delincuencia moral que surge de un error vencible tiene diversos grados de culpa, en proporci\u00f3n a la mayor o menor culpabilidad del error en s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Slater, Manual of Moral Theology (Nueva York, 1908); Ballerini, Opus Thelolgicum Morale (Prato, 1898); Meyer, Institutiones Juris Naturalis (Freiburg, 1885); Ojetti, Synopsis Rerum Moralium it Juris Pontificii (Prato, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Delany, Joseph. \u00abError.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05525a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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