{"id":8040,"date":"2016-02-05T04:17:31","date_gmt":"2016-02-05T09:17:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escandalo\/"},"modified":"2016-02-05T04:17:31","modified_gmt":"2016-02-05T09:17:31","slug":"escandalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escandalo\/","title":{"rendered":"ESCANDALO"},"content":{"rendered":"<p>(acci\u00f3n p\u00fablica contra la fe o moral; alboroto).<\/p>\n<p> &#8211; Es muy grave: Mat 4:17, Mat 5:29, Mat 14:1, Mat 17:27, Mar 9:42.<\/p>\n<p> &#8211; Condenado: Mat 13:41, Mat 16:23, Mat 18:6.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas, ocasi\u00f3n de un falso esc\u00e1ndalo: Mat 11:6, Mat 13:53-58, Mat 15:12, Mat 26:31,  Mar 6:3,  Jua 6:61.<\/p>\n<p> &#8211; Cristianos en los \u00faltimos tiempos: Mat 24:10.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[349]<\/p>\n<p>    Es un hecho o estado desordenado que suscita en mentes y voluntades d\u00e9biles el deseo de la imitaci\u00f3n. El esc\u00e1ndalo es pecaminoso por doble motivo: por la acci\u00f3n hecha contra la ley divina y por ser tropiezo e invitaci\u00f3n al mal para que otros se alejen del bien. Sobre todo en esta segunda dimensi\u00f3n radica su especial gravedad y perjuicio espiritual, que le hace decir al mismo Jes\u00fas: \u00abAy del mundo por raz\u00f3n de los esc\u00e1ndalos&#8230; Inevitable es que los haya, pero ay de aquellos por quienes vienen.\u00bb (Lc. 17. 1-2)<\/p>\n<p>    Y cuando el mismo Jes\u00fas recuerda la posibilidad de los esc\u00e1ndalos de d\u00e9biles, como son los ni\u00f1os, sus palabras son duras: \u00abA los que escandalicen a los peque\u00f1os m\u00e1s les valdr\u00ed\u00ada que les colgaran al cuello una piedra de molino y les arrojaran a lo profundo del mar\u00bb (Mt.18.6).<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino aparece 45 veces en el Nuevo Testamento (skandalon, 15 y skandalizo, 30) con sentido de tropiezo o estorbo. De ellas, 14 son palabras atribuidas a Jes\u00fas con tono amenazante: \u00abSi tu ojo te escandaliza, s\u00e1calo&#8230; Si tu mano te escandaliza, c\u00f3rtala&#8230; M\u00e1s vale entrar tuerto o cojo en el cielo que ir al infierno con los dos ojos o los dos pies. (Mt. 5. 29 y 30).<\/p>\n<p>    San Pablo dice como norma b\u00e1sica del cristianismo: \u00abGuardaos de poner divisiones y esc\u00e1ndalo a los otros\u00bb (Rom. 16. 17). Y Juan a\u00f1ade en sus cartas. \u00able que ama a su hermano nunca pone esc\u00e1ndalos\u00bb (1 Jn. 2.10)  Por este motivo, la doctrina moral y asc\u00e9tica de la Iglesia ha sido siempre especialmente dura con los esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p>    Existe el esc\u00e1ndalo farisaico, que es el que se muestra en forma fingida, pero en el fondo no es m\u00e1s que apariencia. El t\u00e9rmino viene del pasaje evang\u00e9lico en el que los fariseos se escandalizaban de lo dicho por Jes\u00fas, que dec\u00ed\u00ada a los Ap\u00f3stoles: \u00abDejadlos, ellos son ciegos que gu\u00ed\u00adan a ciegos. Ambos caer\u00e1n en el hoyo.\u00bb (Mt. 15.12-13)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. pecado, testimonio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Persona que, con su conducta o con sus palabras, puede inducir a otros a pecar; objeto que puede ser ocasi\u00f3n de tropiezo o de ca\u00ed\u00adda. Hay un esc\u00e1ndalo que no implica maldad alguna en el que lo provoca; as\u00ed\u00ad tenemos que el mismo Dios puede ser motivo de esc\u00e1ndalo (Is 8, 14). Jesucristo, de hecho lo fue (Mt 11, 6; Lc 2, 34) con sus palabras (Mt 15, 12; Jn 6, 62). Famoso y triste fue tambi\u00e9n el esc\u00e1ndalo de la cruz (1 Cor 1, 23; G\u00e1l 5, 11). Puede ser uno motivo de esc\u00e1ndalo aun con la m\u00e1s sana intenci\u00f3n, y, por tanto, no existe culpabilidad alguna (Mt 16, 23). Pero hay otra clase de esc\u00e1ndalo, que supone una intenci\u00f3n perversa en el que lo provoca y que es dura y terriblemente condenado por Jes\u00fas (Mt 18, 6; Mc 9, 41; Lc 17, 2). Hay que tener una decisi\u00f3n total para remover y apartar cuanto pueda ser motivo de esc\u00e1ndalo (Mt 18, 8-9). Hay que procurar evitar los esc\u00e1ndalos y dejar de hacer cosas buenas o indiferentes, si van a ser ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo (Rom 14, 13-21). Hay, por fin, esc\u00e1ndalos de los que no hay que hacer caso alguno, pues se deben \u00fanicamente a la mala y perversa intenci\u00f3n del que lo recibe, como suced\u00ed\u00ada con los fariseos que se escandalizaban de las buena acciones de Jes\u00fas (Mt 15, 14). A esto se ha llamado en la moral cristiana esc\u00e1ndalo farisaico. > ca\u00ed\u00adda.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan la definici\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica, copiada generalmente de la que ofrece santo Tom\u00e1s en la Summa Theologica (III11, q. 43, a. 1), el esc\u00e1ndalo es el acontecimiento pecaminoso (acci\u00f3n, omisi\u00f3n, conversaci\u00f3n; pero dif\u00ed\u00adcilmente el pensamiento, ya que debe tratarse de algo que pueda percibirse desde fuera) del que se deriva para otros la ocasi\u00f3n de pecar o, por lo menos, un da\u00f1o espiritual. Esto puede depender de la naturaleza misma del acto o de las condiciones particulares del que lo realiza (el que sirve de gu\u00ed\u00ada, el que tiene una autoridad institucional o moral&#8230;) o de aquellos que sufren su efecto (subordinados, disc\u00ed\u00adpulos, personas ps\u00ed\u00adquica o emotivamente d\u00e9biles&#8230;).<\/p>\n<p>Los moralistas suelen distinguir entre esc\u00e1ndalo activo y pasivo (o recibido: de todas formas, s\u00f3lo el primero suele considerarse como esc\u00e1ndalo en sentido propio). El esc\u00e1ndalo activo se distingue habitualmente en \u00abdirecto\u00bb e \u00abindirecto\u00bb. Directo es aquel en el que el esc\u00e1ndalo va unido a la naturaleza misma del acto realizado, y vale en todos los casos en que se cometa un pecado que implique la cooperaci\u00f3n de los otros. La forma m\u00e1s grave se tiene, como es l\u00f3gico, cuando el fin que se persigue es precisamente causar el pecado o el da\u00f1o moral de los otros; pero normalmente el fin que se busca directamente es el objetivo pecaminoso en s\u00ed\u00ad mismo. Se tiene esc\u00e1ndalo indirecto cuando el acto pecaminoso no implica de suyo el pecado de los otros, pero que se comete sabiendo muy bien que con mucha probabilidad se causar\u00e1 un da\u00f1o en los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El Magisterio eclesi\u00e1stico ha dedicado siempre una atenci\u00f3n especial al pecado de esc\u00e1ndalo, pero se puede observar cierto cambio en lo que se refiere a los pecados de esc\u00e1ndalo que se toman en consideraci\u00f3n m\u00e1s ordinariamente. En la primera mitad de nuestro siglo aparecen en el centro de la atenci\u00f3n la moda, los bailes, la \u00abpromiscuidad\u00bb juvenil, las lecturas y las pel\u00ed\u00adculas.<\/p>\n<p>Con el Vaticano II queda oficializada una ampliaci\u00f3n importante y . prof\u00e9tica del concepto de esc\u00e1ndalo; se habla de esc\u00e1ndalo a prop\u00f3sito de la separaci\u00f3n entre la fe y la vida en muchos cristianos (GS 4~), de la carrera de armamentos (GS 81), de la desuni\u00f3n entre las Iglesias. Adem\u00e1s, la profundizaci\u00f3n en los estudios b\u00ed\u00adblicos y la relaci\u00f3n m\u00e1s directa con la Escritura ha conseguido que avance la conciencia del hecho de que en la Escritura el concepto de esc\u00e1ndalo es algo distinto del que difund\u00ed\u00ada la teolog\u00ed\u00ada moral (el esc\u00e1ndalo es esencialmente el tropiezo) y ha tenido como consecuencia el hecho de que se haya ampliado y relativizado al mismo tiempo la idea de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tiene su origen en la Escritura la idea de que es necesario distinguir entre esc\u00e1ndalo pecaminoso y esc\u00e1ndalo saludable. Efectivamente en la Biblia se encuentra tambi\u00e9n la idea de un esc\u00e1ndalo querido o permitido por Dios y que, por consiguiente, forma parte de su plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>L. Sebastiani<\/p>\n<p>Bibl.: J. Guhrt, Esc\u00e1ndalo, en DTNT 11, 96101., J Gnilka, Esc\u00e1ndalo, en CFT 1, 423427. L, Bender Esc\u00e1ndalo en DTM, 453454: A. di Marino, Esc\u00e1ndalo, en NDTM, 578:584; B. Haring, Libertad y fidelidad en Cristo, 11, Herder, Barcelona&#8217;1983; \u00ed\u008dd., L4 ley de Cristo, 11. Herder. Barcelona 1965; Molinski W\u00bb Esc\u00e1ndalo, en SM, 11, 643-653.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO: I. El esc\u00e1ndalo de Dios. II. El esc\u00e1ndalo de la cruz. III. El esc\u00e1ndalo del mundo. IV. La Iglesia y el esc\u00e1ndalo. V. El esc\u00e1ndalo moral. VI. El esc\u00e1ndalo, pecado entre los pecados.<\/p>\n<p>La palabra esc\u00e1ndalo tiene varios significados, que no es f\u00e1cil ordenar en un \u00fanico hilo conductor. Usualmente la gente entiende por esc\u00e1ndalo una noticia que sorprende, por ejemplo algo infamante que se refiere a una persona a la que se estimaba. Esc\u00e1ndalo se llama tambi\u00e9n una actitud lasciva y obscena, que suscita m\u00e1s disgusto que deseo de imitarla.<\/p>\n<p>Los moralistas generalmente llaman esc\u00e1ndalo el impulso al mal provocado por acciones y ejemplos menos buenos (Cf SANTO TOM\u00ed\u0081S, S. Th., II-II, q. 43, a. 1). Es sabido que, al variar las costumbres, lo que en una \u00e9poca constitu\u00ed\u00ada esc\u00e1ndalo termina no suscitando, al menos aparentemente, ninguna impresi\u00f3n apreciable en una \u00e9poca sucesiva: ab assuetis, se dice, non fit passio; o sea, se habit\u00faa uno a todo psicol\u00f3gicamente. A la teolog\u00ed\u00ada moral le interesa sobre todo el significado que connota el esc\u00e1ndalo en el obrar libre del hombre y en el salv\u00ed\u00adfico de Dios.<\/p>\n<p>I. El esc\u00e1ndalo de Dios<br \/>\nPuede parecer extra\u00f1o, pero la Escritura habla de un esc\u00e1ndalo dado por el mismo Dios. Uno de los libros del AT que impresiona a los creyentes, y que hoy est\u00e1 de moda tambi\u00e9n entre los increyentes, es el libro de Job, en el que Dios parece describirse como aliado de Satan\u00e1s para tentar al hombre justo, y por tanto servirle de esc\u00e1ndalo. Tambi\u00e9n el libro de Isa\u00ed\u00adas, citado destacadamente por autores neotestamentarios como Pablo (Rom 9:32) y Pedro (1Pe 2:8), parece describir a Dios como decidido a \u00abser piedra&#8217;de tropiezo, una roca que puede hacer caer para las dos casas de Israel un lazo y una trampa para los habitantes de Jerusal\u00e9n&#8230;\u00bb (Isa 8:14). Aunque se trata de da\u00f1os materiales, es siempre un esc\u00e1ndalo, que resulta dif\u00ed\u00adcil atribuir al Dios de la bondad. A su vez, los autores neotestamentarios que hacen referencia a ello se ocupan de da\u00f1os espirituales, para los cuales Dios servir\u00ed\u00ada de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: seg\u00fan el NT, y en particular para los autores citados, Cristo mismo, o sea, Dios salvador, constituir\u00ed\u00ada el esc\u00e1ndalo por excelencia. Como hab\u00ed\u00ada profetizado en presencia suya, siendo a\u00fan ni\u00f1o, el anciano Sime\u00f3n, se lo describe como ruina (ptdtsin), adem\u00e1s de resurrecci\u00f3n (an\u00e1stasin), para muchos en Israel ( Luc 2:34). Jes\u00fas provoca esc\u00e1ndalo incluso mientras recorre el camino de la cruz, con la cual intenta salvar a la humanidad. Adem\u00e1s resulta extra\u00f1o observar que aquel Jes\u00fas que da esc\u00e1ndalo con su cruz, lo padece tambi\u00e9n \u00e9l a prop\u00f3sito de ella y de parte de un disc\u00ed\u00adpulo adicto (Pedro), al que acababa de alabar por su fe (Mat 16:23).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa este esc\u00e1ndalo dado por Dios para el que camina hacia \u00e9l, o incluso provocado por Cristo mientras recorre el camino que trae a los hombres la salvaci\u00f3n? Evidentemente, es imposible atribuir a la bondad infinita la voluntad de hacer mal a nadie. Pero, como dice Isa\u00ed\u00adas, los caminos de Dios no son los de los hombres (55,8s). Y \u00e9l tiene derecho a seguir su camino, lo mismo como creador que como salvador. Cuando los hombres intentan seguir caminos transversales, es comprensible que se encuentren con los senderos de Dios y que su Cristo se convierta en piedra de tropiezo y de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>El primer esc\u00e1ndalo que Dios provoca podr\u00ed\u00adamos decir que se deriva de la creaci\u00f3n del cosmos. No es \u00e9ste el momento de ocuparse del problema del mal; pero basta recordarlo para comprender el esc\u00e1ndalo dado por Dios, o mejor que los hombres se escandalicen de la acci\u00f3n creadora de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hay tanto mal en el mundo? Algunos deducen de ah\u00ed\u00ad que Dios no puede existir: es el primer esc\u00e1ndalo. Una variante es reducir la divinidad a \u00ed\u00addolos buenos y malos, o dividirla entre un principio del bien contrapuesto a un principio del mal que tenga en jaque la obra del primero. Teol\u00f3gicamente son desatinos; pero pr\u00e1cticamente, \u00c2\u00a1qu\u00e9 obst\u00e1culo o esc\u00e1ndalo se deriva de ah\u00ed\u00ad para la b\u00fasqueda de Dios! En cualquier caso, el ate\u00ed\u00adsmo en el mundo occidental es la consecuencia m\u00e1s difundida del esc\u00e1ndalo de un Dios creador de un mundo tan marcado por el mal.<\/p>\n<p>Pero es necesario evitar este esc\u00e1ndalo coloc\u00e1ndose en el camino de Dios creador o, mejor, intentando, como hace el autor del libro de Job en la conclusi\u00f3n, ver las cosas del mundo desde el punto de vista de Dios. Si no hubiera creado el mundo, s\u00f3lo existir\u00ed\u00ada \u00e9l, sumo e infinito bien; el mal hubiera sido imposible. Al crear, \u00e9l no podr\u00ed\u00ada crear otro Dios; \u00fanicamente pod\u00ed\u00ada sacar de la nada reflejos de su bondad, reflejos limitados de bien, y por lo mismo marcados por la nada de la que son sacados. El no ten\u00ed\u00ada necesidad de crear, ni tampoco est\u00e1 obligado a impedir el mal creando los bienes que llenar\u00ed\u00adan los vac\u00ed\u00ados de la nada en el cosmos. La voluntad divina tiene necesidad de su bien infinito, pero es libre respecto a todo el bien del mundo creado. Dios no es capaz de querer el mal por s\u00ed\u00ad mismo, pero es perfectamente libre para permitirlo. Respetar la libertad de Dios y gustar su bondad creadora; m\u00e1s a\u00fan: amar a Dios por s\u00ed\u00ad mismo, tal como se aman el Padre y el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, tal es la superaci\u00f3n del esc\u00e1ndalo de Dios. M\u00e1s que una teodicea te\u00f3rica, es la experiencia espiritual, que se orienta hacia la de los m\u00ed\u00adsticos y de los santos, la que hace superar el esc\u00e1ndalo de Dios, porque hace ver las cosas en su luz y lleva a caminar por su camino.<\/p>\n<p>II. El esc\u00e1ndalo de la cruz<br \/>\nAn\u00e1logamente, el esc\u00e1ndalo de la cruz y de Cristo, piedra de esc\u00e1ndalo para los no creyentes, se supera con la \/conversi\u00f3n, que hace ver las cosas con los ojos de Dios, y no seg\u00fan el punto de vista humano (Mat 16:23). \u00bfPor qu\u00e9 la sabidur\u00ed\u00ada de Dios ha escogido un camino que resulta necio y escandaloso para los hombres, jud\u00ed\u00ados y griegos? Porque el camino de la cruz elegido por Cristo es la m\u00e1s espl\u00e9ndida victoria sobre el pecado y la manifestaci\u00f3n m\u00e1s convincente del amor de Dios a los hombres y de los hombres a Dios. Pues, como dice santo Tom\u00e1s (S. Th., II-II, q. 43, a. 1, ad 4), hay esc\u00e1ndalo tambi\u00e9n cuando una persona honesta hace una buena acci\u00f3n que suscita la envidia pecaminosa del que est\u00e1 mal dispuesto. As\u00ed\u00ad se produjo el esc\u00e1ndalo de los fariseos frente a Cristo. Ellos pecaban contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, o sea, contra la manifestaci\u00f3n del amor absoluto de Dios, impidi\u00e9ndole penetrar en su coraz\u00f3n y transformar su vida ego\u00ed\u00adsta y pecaminosa.<\/p>\n<p>En resumen, pecado y sacrificio de la cruz son los ant\u00ed\u00adpodas uno de otro. El que peca considera ese sacrificio y al que lo ha realizado como una piedra de tropiezo en su camino. Analizando el significado profundo del pecado y del sacrificio, se ver\u00e1 m\u00e1s clara su radical oposici\u00f3n. Efectivamente, el que peca viene a decidir con juicio inapelable que, ante el propio yo, ante los intereses propios y la propia voluntad, Dios no cuenta, no vale nada, que incluso no existe: \u00abPiensa el necio en su coraz\u00f3n: no hay Dios\u00bb (Sal 13:1). El pecado es la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de Dios y el rechazo de la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n con la que Dios se revela manifestando su gloria y comunicando el gozo de vivir: gloria Dei vivens homo, al decir de san Ireneo. La respuesta que Dios le da a Job es precisamente una llamada a la gloria divina que refulge en lo creado, a pesar de las sombras de la nada que persisten en mancillarlo. La respuesta que Dios espera de Job es que, a pesar de no tener \u00e9l conciencia de merecer ning\u00fan castigo, acepte su voluntad misteriosa y quiera lo que Dios mismo quiere, a saber: su bondad infinita; \u00e9sta vale por s\u00ed\u00ad misma, no por los beneficios que otorga en la creaci\u00f3n. Estando Dios por encima de todo, debe ser amado y buscado por s\u00ed\u00ad mismo, en todas las cosas y por encima de todas ellas.<\/p>\n<p>El Job concebido por el autor inspirado del AT fue superado por la realidad del Cristo de los evangelios. Este se daba perfectamente cuenta del horrible suplicio de la cruz que le aguardaba. A pesar de ello lo acept\u00f3 libremente. No es que no le gustase seguir viviendo su noble vida; incluso lo pidi\u00f3 abierta e insistentemente al Padre. Pero conociendo como nadie en el mundo al Padre, su amabilidad infinita rechazada por los pecadores y su voluntad de salvarlos con una manifestaci\u00f3n suprema de su amor, Cristo prefiri\u00f3, como el sabio mercader de la par\u00e1bola, renunciar a todo para apropiarse la perla preciosa o el tesoro escondido de la amistad del Padre y su voluntaddde salvar al mundo perdido por el pecado. A1 pecado de los hombres, que niegan pr\u00e1cticamente a Dios y anteponen a \u00e9l cualquier cosa terrena, Cristo opone el sacrificio como expresi\u00f3n suprema del amor a Dios y a los hermanos humanos.<\/p>\n<p>Este es el camino de Dios salvador. Contra este designio tropiezan y en \u00e9l encuentran motivo de esc\u00e1ndalo los que se empe\u00f1an en contar s\u00f3lo consigo mismos, en rehusar el abrazo paterno y en cerrarse en el horizonte de este mundo.<\/p>\n<p>III. El esc\u00e1ndalo del mundo<br \/>\nLos hombres no son m\u00f3nadas aisladas una de otra. Para existir es preciso coexistir. Se nace biol\u00f3gicamente como las plantas; pero no se llega a ser verdaderamente humanos m\u00e1s que tomando de la uni\u00f3n con los padres o con la comunidad ambiente el patrimonio humano que va del lenguaje a la cultura y a todas las relaciones y referencias de todo tipo. La estima y la amistad son para la mente como el ox\u00ed\u00adgeno para los pulmones.<\/p>\n<p>Sin embargo, los hombres se relacionan entre s\u00ed\u00ad no s\u00f3lo por las cosas buenas que tienen y hacen, sino tambi\u00e9n por los pecados que cometen. Y como el pecado, seg\u00fan se ha dicho, en el fondo es una negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la amistad divina, es obvio que el pecado de un hombre, al juntarse con los de los dem\u00e1s, tienda a formar una cortina o una nube venenosa, que penetra en las mentes y crea esc\u00e1ndalo y pone obst\u00e1culo a la afirmaci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n<p>El Creador sigue derramando existencia y valores sobre sus criaturas, pero el pecado oscurece el esplendor de su presencia en ellas, haciendo, por el contrario, que aparezcan las grietas de la nada originaria, y exalta los v\u00e9rtigos del nihilismo y los impulsos disgregadores y destructores. Al reino de Dios, que es gozo, y paz, y relaci\u00f3n de tierna confianza y fidelidad entre Dios y el hombre, el tenebroso pr\u00ed\u00adncipe de este mundo pecador tiende a interponerle obst\u00e1culos y a introducirlos en la historia de los hombres, v\u00ed\u00adctimas de la mentira y de la maldad, o del misterio de iniquidad (2Ts 2:7).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s extra\u00f1o es que el mundo pretende oponerse a Dios y a la comuni\u00f3n de su gloria justamente con los valores de \u00c2\u00a1ajusticia y de las buenas obras. As\u00ed\u00ad los fariseos se atrincheraban en la justicia de sus buenas obras y en la observancia de la ley para rechazar al Esp\u00ed\u00adritu Santo o al amor sin fin de Dios, que se revelaba y se daba a ellos mediante el Cristo. As\u00ed\u00ad, para aludir de paso a una tendencia difundida en el mundo occidental en los \u00faltimos siglos, el hombre de las luces, de las revoluciones, del laicismo de la cultura y de la pol\u00ed\u00adtica pretende resolver los problemas de la sociedad civil prescindiendo completamente de las relaciones con Dios, e incluso arroj\u00e1ndolo de las mentes humanas como obst\u00e1culo para el progreso. No se percatan de que, al oscurecer el sol divino, tambi\u00e9n el espejo del rostro humano pierde su esplendor y aquella dignidad absoluta que la persona humana s\u00f3lo puede recibir como reflejo de Dios, que le ha hecho a su imagen.<\/p>\n<p>IV. La Iglesia y el esc\u00e1ndalo<br \/>\nDios se ha revestido de humanidad en Cristo para manifestar su gloria y comunicar en su amor la vida divina a los hombres. De esta presencia comunicativa de Dios en \u00e9l era Cristo consciente sin embargo, no se le ocultaba el esc\u00e1ndalo que habr\u00ed\u00ada de causar a los hombres: \u00abDichoso el que no se escandalice en m\u00ed\u00ad\u00bb, dec\u00ed\u00ada desde el comienzo de su manifestaci\u00f3n p\u00fablica (Mat 11:6). La Iglesia, reunida por \u00e9l y convertida en instrumento de su presencia social y m\u00ed\u00adstica, debe dar testimonio de su esposo, manifestar su nombre a los hombres e introducirlos en la comuni\u00f3n de vida y de amor de la Trinidad divina (cf Mat 28:19s). Pero el testimonio de la Iglesia est\u00e1 expuesto a suscitar un doble esc\u00e1ndalo: el debido a las malas disposiciones de los hombres, que reh\u00fasan su mensaje como rechazaron el de Cristo en persona, y el totalmente extra\u00f1o a la santa humanidad de Cristo, pero desgraciadamente muy com\u00fan de la conducta pecaminosa de sus miembros. Por eso son doblemente dichosos los que no se escandalizan de la conducta de la Iglesia en el curso de su historia. Esta es rica en figuras de noble conducta y santidad sublime de vida, pero tambi\u00e9n est\u00e1 mancillada por la m\u00ed\u00adsera y escandalosa culpabilidad de innumerables miembros que hacen que se blasfeme el nombre cristiano, llegando incluso a servirse de la Iglesia de Dios en lugar de servirla. Trigo y ciza\u00f1a, en las previsiones de Cristo, crecer\u00e1n juntos en el campo de Dios (Mat 13:30).<\/p>\n<p>En todo caso, el testimonio supremo lo da la Iglesia con sus m\u00e1rtires y sus santos: los unos confiesan con el sacrificio de su vida a imitaci\u00f3n del m\u00e1rtir del G\u00f3lgota; los otros testimonian con la vida vivida en el amor de Dios y de los hermanos a semejanza del primog\u00e9nito. Lo mismo los m\u00e1rtires que los confesores son sometidos alas reacciones m\u00e1s o menos violentas de un mundo que se escandaliza del nombre cristiano. Por eso la Iglesia navegar\u00e1 por un mundo como barco que surca mares donde alternan bonanzas extenuantes y amenazadoras tempestades, miserias y pecados en sus miembros dentro y persecuciones fuera. En la historia de la Iglesia el resucitado sigue siendo piedra de tropiezo para el que dentro oscurece con los pecados el fulgor de su gloria y para el que fuera no quiere comprender y aceptar su presencia en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>Particular contraste ofrece contra el testimonio de la Iglesia el vicio de la hipocres\u00ed\u00ada. El testimonio de los m\u00e1rtires y de los santos descubre el esplendor de la santidad de Dios ante los hombres; en cambio, la hipocres\u00ed\u00ada vela la maldad del coraz\u00f3n humano con el ropaje de la honradez aparente, persiguiendo, en vez de buscar a Dios en la verdad, la afirmaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en la mentira.<\/p>\n<p>V. El esc\u00e1ndalo moral<br \/>\nHasta ahora se ha dicho que el esc\u00e1ndalo, o sea, el impulso a caer en el pecado, en la p\u00e9rdida y ofensa de Dios, puede venir del mismo Dios, de su Cristo y de la Iglesia. Pero estos esc\u00e1ndalos no provienen de pecados imposibles de Dios, de Cristo y ni siquiera de la Iglesia de Cristo en cuanto tal, por ser esposa sin mancha y sin arruga por el invencible amor de su esposo (Efe 5:27); provienen del rechazo culpable del amor salv\u00ed\u00adfico por parte del mundo y de la voluntad rebelde de los hombres.<\/p>\n<p>A este esc\u00e1ndalo de fondo, o estrat\u00e9gico, se a\u00f1aden y en su marco se configuran los esc\u00e1ndalos t\u00e1cticos, de los que se ocupan por extenso los tratados escol\u00e1sticos de moral. En ellos se habla de esc\u00e1ndalo padecido o pasivo, y de esc\u00e1ndalos dados o activos; de esc\u00e1ndalos directos o buscados y de esc\u00e1ndalos indirectos o permitidos. En el esc\u00e1ndalo pasivo se distingue el de los fariseos, debido a la mala disposici\u00f3n de quien digiere con veneno los alimentos sanos porque pertenece ya a la raza de las v\u00ed\u00adboras, del de los pusil\u00e1nimes, que reciben mala impresi\u00f3n de las acciones honestas del pr\u00f3jimo porque son inmaduros y tienen el est\u00f3mago d\u00e9bil como ni\u00f1os de pecho, incapaces todav\u00ed\u00ada de alimentarse con alimento s\u00f3lido.<\/p>\n<p>En los libros sagrados no se encuentra comprensi\u00f3n ni consideraci\u00f3n para el esc\u00e1ndalo de la raza de v\u00ed\u00adboras. Dios y su Iglesia van por el camino de la salvaci\u00f3n a pesar de la previsi\u00f3n del rechazo: \u00abVete y dile a este pueblo: Escuchad bien, pero sin comprender; mirad, pero sin ver. Embota el coraz\u00f3n de este pueblo, endurece su o\u00ed\u00addo, ciega sus ojos, de suerte que no vea con sus ojos, ni oiga con sus o\u00ed\u00addos, ni entienda con su coraz\u00f3n, ni se convierta ni se cure\u00bb. Es \u00e9sta una expresi\u00f3n sublime y po\u00e9tica del amor ardiente y celoso de Dios para el que reh\u00fasa el amor salv\u00ed\u00adfico; el NT recuerda frecuentemente este lamento l\u00ed\u00adrico de Isa\u00ed\u00adas (Efe 6:910), como en Mat 13:13ss; Jua 12:40; Heb 28:26s.<\/p>\n<p>Pero sobre el esc\u00e1ndalo de que se han ocupado ampliamente los moralistas hay en el evangelio y en los escritores neotestamentarios una clara y sobria ense\u00f1anza. Basta pensar en la neta condena pronunciada por Jes\u00fas contra el esc\u00e1ndalo activo: \u00abAl que escandalice a uno de estos peque\u00f1os que creen en m\u00ed\u00ad, m\u00e1s le valdr\u00ed\u00ada que le ataran al cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar\u00bb (Mat 18:6). Y contra el esc\u00e1ndalo que estamos expuestos a padecer, Cristo quiere una reacci\u00f3n en\u00e9rgica; por ejemplo, arrancarse las cosas m\u00e1s queridas, como los miembros del cuerpo, si constituyen un impedimento para la salvaci\u00f3n eterna (Miq 18:8ss). De cualquier forma, admitido incluso lo inevitable de los esc\u00e1ndalos, Jes\u00fas expresa una neta condena contra el que los provoca (Mat 18:7).<\/p>\n<p>Del esc\u00e1ndalo de \u00ed\u00adndole moral se ocup\u00f3 en diversas ocasiones tambi\u00e9n san Pablo. En I Cor trata del esc\u00e1ndalo de un incestuoso. Exige la medida en\u00e9rgica de la expulsi\u00f3n (o excomuni\u00f3n, que dir\u00ed\u00adamos hoy) para impedir que aquella comunidad padezca esc\u00e1ndalo o incitaci\u00f3n a la ruina de las costumbres (cf 5,1-8).<\/p>\n<p>El mismo ap\u00f3stol, que con el caso del incestuoso de Corinto inspir\u00f3 a los canonistas, ha sugerido tambi\u00e9n \u00fatiles criterios a los moralistas para casos an\u00e1logos a los aludidos en Rom y 1 Cor, donde se ocupa de los hermanos fuertes que escandalizaban a los d\u00e9biles comiendo las carnes inmoladas a los \u00ed\u00addolos. San Pablo toma esta decisi\u00f3n: \u00ab&#8230; si una comida escandaliza a mi hermano, jam\u00e1s comer\u00e9 carne para no escandalizarle\u00bb (ICor 8, 13; cf Rom 14:1-23).<\/p>\n<p>VI. El esc\u00e1ndalo, pecado entre los pecados<br \/>\nAunque los ejemplos de esc\u00e1ndalo condenados por Cristo en el evangelio y por su ap\u00f3stol en las cartas que acabamos de citar pueden referirse a la seducci\u00f3n contra la fe, sin embargo los moralistas subrayan con santo Tom\u00e1s (S. Th., II-II, q. 43, a. 3) que el esc\u00e1ndalo, por provocar la ruina espiritual del pr\u00f3jimo, se opone directamente a la caridad, que busca su salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Ciertamente el esc\u00e1ndalo, como seducci\u00f3n a toda suerte de pecado, implica ya sea la ofensa contra la virtud contraria, ya principalmente la que va contra la caridad del pr\u00f3jimo. El que incita a un chico a practicar el arte del tir\u00f3n peca contra la justicia por el da\u00f1o de lo robado, y contra la caridad por el pecado del muchacho. Pero \u00bfpuede haber una malicia que mire directamente al pecado y a la ruina espiritual del escandalizado? De existir semejante delincuente, los moralistas lo calificar\u00ed\u00adan de diab\u00f3lico. Sin embargo, no es s\u00f3lo fruto de imaginaci\u00f3n paranoica pensar que, al menos contra la fe en Cristo, la cual realiza la salvaci\u00f3n fructificando en la caridad, no faltan anticristos de diversa \u00ed\u00adndole que se esfuerzan con tenacidad e ingenio dignos de mejor causa en desembarazar el cerebro de los hombres del nombre cristiano.<\/p>\n<p>Pero en todo pecado, junto a la fragilidad humana, hay algo diab\u00f3lico. Nadie puede querer el mal por el mal; el mal puro es nada. Y la voluntad no puede querer algo que no tenga alg\u00fan aspecto de bien. El ladr\u00f3n no robar\u00ed\u00ada si el dinero robado no le pareciese bueno. El pecado est\u00e1 en lo que falta de bueno; o, mejor, de absolutamente bueno. El pecado es aceptar la falta de Dios, o de quien lo representa, en lo que de bueno derrama en lo creado. En el caso del hurto, el pecado no es lo robado deseado por el ladr\u00f3n, sino la falta del derecho y del consentimiento del amo, que refleja a Dios, por estar hecho a su imagen y representarlo en todo aquello que es y hace razonablemente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el pecado de esc\u00e1ndalo consiste en aceptar que el escandalizado pierda la amistad divina y carezca de aquel Dios que ning\u00fan bien creado puede compensar, siendo mejor -en palabras de Jes\u00fas (Mat 18:9)- entrar en la vida eterna con un ojo solo que perderla con los dos. Ordinariamente, el que peca no piensa directamente en Dios; no se queda mir\u00e1ndolo o contempl\u00e1ndolo para gritarle su odio y sus insultos. A lo sumo puede pensarse que lo haga el diablo; pero no es el caso de hacer de abogado suyo. En cambio, es cierto que el que ve a Dios cara a cara no puede pecar. La libertad de los bienaventurados comprensores concuerda plenamente con la voluntad del amigo divino; no puede carecer de Dios ni pecar, cambiando el bien infinito por los bienes sacados de la nada.<\/p>\n<p>En la libertad limitada por el conocimiento imperfecto de Dios apenas entrevisto a trav\u00e9s de la conciencia como en un espejo oxidado es f\u00e1cil decidir prescindir de Dios. En efecto, la conciencia, cuando conoce la dignidad de toda persona humana hecha a imagen de Dios, representa o presenta a Dios mismo a la libertad de modo tan descolorido que oculta, en lugar de desvelar, la fulgurante gloria divina; de modo que al pecador no le resulta imposible cambiar a Dios por las criaturas, e incluso impulsar a otros a privarse del gozo de la amistad divina. Por estos l\u00ed\u00admites de la libertad humana se explica que sean inevitables los esc\u00e1ndalos; pero esto no quita que el que escandaliza y el que cae en el esc\u00e1ndalo pierda la vida sobrenatural y la gloria de la comuni\u00f3n con Dios (Mat 18:7).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como la ofensa de Dios no es generalmente querida en el pecado en general, as\u00ed\u00ad en el pecado de esc\u00e1ndalo no se persigue generalmente la ruina del pr\u00f3jimo; sin embargo, una y otra son conscientemente aceptadas por el pecador en general y por el escandaloso en particular. De cualquier modo, aunque la ruina espiritual del pr\u00f3jimo no est\u00e9 en las intenciones, sino s\u00f3lo en las previsiones, el que la provoca no es menos responsable que el que provoca la ruina f\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el esc\u00e1ndalo indirecto, o sea, del que realiza una acci\u00f3n en s\u00ed\u00ad honesta, pero de la que se prev\u00e9 que una conciencia d\u00e9bil podr\u00ed\u00ada sentirse estimulada a caer en pecado, puede suponerse que la balanza se inclinar\u00e1 del lado del que realiza aquella acci\u00f3n honesta, que ser\u00ed\u00ada por ello excusado de inducir a la culpa al escandalizado. Esta culpa habr\u00ed\u00ada de atribuirse m\u00e1s bien a la fragilidad moral del escandalizado. Hay aqu\u00ed\u00ad una cierta analog\u00ed\u00ada con el esc\u00e1ndalo que padec\u00ed\u00adan los fariseos, duros de cerviz, por parte del mismo Cristo, \u00c2\u00a1el inocente!<br \/>\n[\/Honor; \/Justicia].<\/p>\n<p>BIBL.; Bm.z H., pr\u00f3skomma, en H. Bwtz y G. SCHNEIDER, Exegetisches Wdrterbuch zum NT III, W. Kohlhammer, Stutgart 1983, 417-418; Cozzou M., Testimonianza, en T. GOFFI y G. P1ANA, Corso di morale III: Koinonia, Queriniana, Brescia 1984; GreseN H., sk\u00e1ndalon, skandal\u00ed\u00adzo, en Exegetisches W\u00e1rterbuch zum NT III, 592-594; 594-596; GUHRT J., Esc\u00e1ndalo (pr\u00f3skomma-sk\u00e1ndalon), en Diccionario teol\u00f3gico del NT II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980, 96-101; GUILRw J., Esc\u00e1ndalo, en Conceptos fundamentales de teolog\u00ed\u00ada I, Cristiandad, Madrid 19792, 423-427; GONTHLiR A., Chiamata e risposta III, Paoline, Roma 1977, 362-375; HARING B., Libertad y fidelidad en Cristo II, Herder, Barcelona 1983; In, La ley de Cristo, Herder, Barcelona 1965^; MOLINSRI W., Esc\u00e1ndalo, en Sacramentum mundi II, Herder, Barcelona 19762, 643653; SwNroTonads, Summa Theologiae, II-II, q. 43; SCNNACKENRURG R., Esc\u00e1ndalo, en Diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1967, 326-328; STXHLIN G., prosk\u00f3pto, pr\u00f3skomma, en \u00abGLNT\u00bb XI (1977) 343-379; In, sk\u00e1ndalon, skandal\u00ed\u00adzo, en \u00abGLNT\u00bb XII (1979) 376-426.<\/p>\n<p>A. Di Marino<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto de esc\u00e1ndalo<br \/>\n1. Concepto funcional<br \/>\nLa evoluci\u00f3n personal del individuo y el desarrollo cultural de los grupos est\u00e1n condicionados, de un lado, por impulsos end\u00f3genos, como las ideas creadoras y la din\u00e1mica que de ellas se deriva, y de otro lado, por impulsos ex\u00f3genos, como el ejemplo y el e. Por tanto, el desarrollo de la -> existencia espiritual y de la &#8211;> cultura no es impedido solamente por propia incapacidad o claudicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la omisi\u00f3n de ayudas en la educaci\u00f3n, la formaci\u00f3n, etc., y tambi\u00e9n por los esc\u00e1ndalos dados. As\u00ed\u00ad, pues, psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gicamente el e. tiene una funci\u00f3n ambivalente. La religi\u00f3n y la moralidad han de tomar conciencia de esto.<\/p>\n<p>Hablamos de un e. cuando un individuo o un grupo de tal manera se ve afectado, herido y amenazado en sus actitudes personales y en sus convicciones, que surge un riesgo serio para su existencia, y, en consecuencia, \u00e9l toma una posici\u00f3n defensiva, con una tensa excitaci\u00f3n, contra esta perturbaci\u00f3n del transcurso normal de la vida espiritual; esa posici\u00f3n defensiva puede provocar medidas protectoras o de represalia. En oposici\u00f3n al di\u00e1logo, el esc\u00e1ndalo es, cuando se da conscientemente, un medio de desaf\u00ed\u00ado espiritual.<\/p>\n<p>A diferencia del disgusto, que se produce por la frustraci\u00f3n de ciertas tendencias integrantes y, con ello, por perturbaciones en la periferia de la vida, el e. se refiere siempre a la lesi\u00f3n de valores personales necesarios para la existencia, \u00e9l amenaza el fundamento del esbozo unitario de un hombre o de una comunidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el disgusto se refiere a valores que solamente tienen una importancia individual en el campo del provecho o del bienestar, mientras que el e. afecta a valores socialmente importantes, a valores espirituales esenciales para la sociedad, de manera que el e. lleva siempre de la esfera puramente psicol\u00f3gica a la sociol\u00f3gica. El fundamento de esto hay que buscarlo en que el hombre en su n\u00facleo es tanto individual como social, y, consecuentemente, toda amenaza contra su existencia repercute siempre en la esfera social. De manera semejante, los grupos que se mantienen unidos en virtud de su vinculaci\u00f3n com\u00fan a determinados valores personales, son susceptibles de esc\u00e1ndalos en la medida en que su existencia se ve amenazada por ataques a los valores unificantes.<\/p>\n<p>A partir de esta determinaci\u00f3n funcional del e. se puede distinguir entre e. verdaderos y e. falsos. Se dan los primeros cuando se responde en nombre del valor amenazado, p. ej., cuando a un e. religioso le sigue una respuesta religiosa. Por eso el aut\u00e9ntico e. podr\u00e1 ser tanto mayor cuanto m\u00e1s intensamente haya sido aprehendido un alto valor (cf. el e. de jes\u00fas por las palabras de Pedro). Y se trata de un \u00abfalso\u00bb e. cuando la respuesta no se da puramente en nombre del valor amenazado, p. ej., cuando alguien recibe un esc\u00e1ndalo est\u00e9tico por los valores religiosos. Y se da igualmente un falso e. en el caso de que, a causa de una aprehensi\u00f3n poco diferenciada de los valores, la claudicaci\u00f3n moral, pero no religiosa, de un sacerdote produzca en alguien un complejo de e. moral-religioso o preferentemente religioso. Lo mismo cabe decir del resentimiento, pues aqu\u00ed\u00ad no late una toma de posici\u00f3n positiva con relaci\u00f3n al valor sino que aqu\u00e9l se produce en forma meramente negativa, por una repulsa al valor.<\/p>\n<p>2. El efecto de los esc\u00e1ndalos<br \/>\nLa distinci\u00f3n hecha es psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gicamente importante para enfocar ciertas tomas de posici\u00f3n con relaci\u00f3n a los valores que no est\u00e1n justificados por la naturaleza de la cosa. P. ej., en la formaci\u00f3n de \u00ed\u00addolos e -> ideolog\u00ed\u00adas se da una especial irritabilidad con relaci\u00f3n a los esc\u00e1ndalos, por la raz\u00f3n de que all\u00ed\u00ad late una falta de capacidad espiritual y personal de decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, esta irritabilidad depende de factores subjetivos e hist\u00f3ricos que est\u00e1n sometidos a mutaci\u00f3n. Efectivamente, s\u00f3lo podemos escandalizarnos por la lesi\u00f3n de ciertos valores en cuanto ellos son operantes en la vida concreta. Pero como el significado de los valores espirituales en una determinada situaci\u00f3n no s\u00f3lo depende de su importancia objetiva, sino tambi\u00e9n de su necesidad de realizarse concretamente, la susceptibilidad con relaci\u00f3n a los e. cambia al transformarse la situaci\u00f3n espiritual y cultural.<\/p>\n<p>De este modo, dif\u00ed\u00adcilmente puede preverse el efecto que en ciertas circunstancias producir\u00e1 un ataque a valores que viven en forma latente o que est\u00e1n reprimidos. En general las personas y los grupos espiritualmente diferenciados son menos susceptibles para los e. que las gentes primitivas, pues disponen de m\u00e1s el\u00e1sticas y eficaces medidas de defensa, con tal no quede afectada la ra\u00ed\u00adz misma de la existencia. Precisamente la religi\u00f3n, como fuerza en el fondo conservadora por su relaci\u00f3n a lo eterno, tiende a aislarse para defender la fe y, con ello, a una postura meramente reaccionaria. Hemos de advertir adem\u00e1s que los e. surgidos dentro del propio mundo espiritual tienen un efecto m\u00e1s relajador, mientras que los procedentes de fuera provocan una consolidaci\u00f3n de la propia posici\u00f3n, pues los primeros incitan a una elaboraci\u00f3n espiritual y, en cambio, los segundos no pueden asimilarse f\u00e1cilmente sin renunciar a s\u00ed\u00ad mismo. Cuanto mayor &#8211;a autoridad tiene alguien, tanto m\u00e1s esc\u00e1ndalo puede dar a causa de su potencia espiritual.<\/p>\n<p>El efecto positivo o negativo de los impulsos que provocan e. s\u00f3lo puede juzgarse rectamente ponderando en forma realista las circunstancias espirituales en su proceso de mutaci\u00f3n y teniendo en cuenta las leyes psicol\u00f3gicas y sociol\u00f3gicas de tales e. El problema psicol\u00f3gico consiste aqu\u00ed\u00ad en la funci\u00f3n del e. para una ordenaci\u00f3n \u00f3ptima de la orientaci\u00f3n personal hacia dentro y hacia fuera. El efecto del e. es sociol\u00f3gicamente importante para la comunicaci\u00f3n, o el aislamiento, o incluso la enemistad entre los grupos.<\/p>\n<p>3. Distinciones<br \/>\nMet\u00f3dicamente hay que distinguir en primer lugar entre el e. que alguien da (scandalum activum) y el e. que alguien recibe (scandalum passivum). Desde el punto de vista de la teolog\u00ed\u00ada moral es importante el hecho de que el e. puede buscarse directa o indirectamente, y el de que el e. pasivo tiene su fundamento decisivo en la constituci\u00f3n subjetiva, o tambi\u00e9n en el ataque objetivo. El prop\u00f3sito directo de escandalizar se convierte en \u00abe. diab\u00f3lico\u00bb, si con ello se pretende formalmente la corrupci\u00f3n del escandalizado y no se busca el pecado del otro en forma meramente material, como ocurre con frecuencia en la lujuria. Un comportamiento que ocasiona un e. no pretendido ni siquiera en forma indirecta, conduce al as\u00ed\u00ad llamado scandalum mere acceptum. Si el e. recibido se funda en lo unilateral de la direcci\u00f3n hacia fuera por parte del escandalizado, de modo que \u00e9l, por su falta de solidez espiritual, no est\u00e1 en condiciones de asumir adecuadamente el impulso que le escandaliza en su propio desarrollo, entonces se habla de scandalum pusillorum. A diferencia de esto, en el scandalum pharisaicum hay en el escandalizado una unilateral direcci\u00f3n hacia dentro, la cual le impide que \u00e9l acepte los impulsos necesarios para su desarrollo o su conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. El concepto de skandalon en la Escritura (El esc\u00e1ndalo religioso)<br \/>\nEn la Escritura el concepto de e. se usa en un sentido espec\u00ed\u00adficamente religioso. El esc\u00e1ndalo es tanto un obst\u00e1culo para creer como una causa de confusi\u00f3n en la fe. En la terminolog\u00ed\u00ada neotestamentaria skandalon es solamente un impulso para la ca\u00ed\u00adda, el cual puede ser eficaz o ineficaz; skandalipso significa la acci\u00f3n que causa la ca\u00ed\u00adda; y skandalipsomai se refiere a la ca\u00ed\u00adda que de hecho se ha producido.<\/p>\n<p>1. Los sin\u00f3pticos: el esc\u00e1ndalo de Jes\u00fas<br \/>\nDe acuerdo con el significado religioso del concepto, el e. es visto en un contexto escatol\u00f3gico. As\u00ed\u00ad Mt 24, 10 habla de la gran confusi\u00f3n en la fe al llegar los tiempos finales; Mt 13, 41 describe c\u00f3mo los seductores para el pecado y la ca\u00ed\u00adda, y todos los que cometen la maldad son condenados al horno de fuego. Mt 18, 7 (= Lc 17, 1) afirma por un lado la necesidad de los e. venideros (7b) y, por otro lado, profiere \u00abayes\u00bb sobre aquellos que participan pasiva (7a) y activamente (7b) en su aparici\u00f3n. Las palabras dirigidas a Pedro seg\u00fan Mt 16, 23 tratan de c\u00f3mo se cumplen ya en el presente esos esc\u00e1ndalos que han de venir. Pedro es aqu\u00ed\u00ad una especie de piedra de e. para Jes\u00fas mismo, y, en cambio, \u00e9l es designado como la piedra sobre la que ha de fundarse la Iglesia. Su papel, a pesar de todas las diferencias, corresponde de manera sorprendente al de Jes\u00fas. Jesucristo, la piedra fundamental (cf. 1 Cor 3, 11, etc.), la piedra de salvaci\u00f3n (Rom 9, 33b; 1 Pe 2, 6), se convierte para muchos en piedra de e. (Rom 9, 33a; 1 Pe 2, 8). Pedro, que debe ser la defensa de la comunidad contra los poderes del infierno, en el e. act\u00faa como instrumento de Sat\u00e1n (cf. Mt 13, 41). El e. surge de la oposici\u00f3n entre Dios y el hombre, la cual aqu\u00ed\u00ad se expresa con toda su fuerza y sin ninguna clase de compromisos (Cf. Mt 7, 11; 15, 19; 12, 34): el que s\u00f3lo piensa y quiere como hombre se pone en oposici\u00f3n con Dios y su voluntad.<\/p>\n<p>El esc\u00e1ndalo real consiste en el error acerca del mensaje del reino de Dios y, con ello, en apartarse del evangelio (Mt 13, 20ss par; Mc 4, 17 ). Jes\u00fas mismo se convierte as\u00ed\u00ad en el gran esc\u00e1ndalo. Al lado de una fuerza que despierta la fe, su acci\u00f3n tiene tambi\u00e9n otra fuerza que lleva a errar en la fe. El error acerca de Jes\u00fas (Mt 26, 31.33; 11, 6 par; Le 7, 23; Mt 13, 57 par; Me 6, 3) puede as\u00ed\u00ad convertirse en ant\u00ed\u00adtesis de la fe en \u00e9l (Me 14, 27; 14, 29; Mt 13, 57; Me 6, 3). Los fariseos mismos, no s\u00f3lo sienten una indignaci\u00f3n personal porque jes\u00fas los ataca (Mt 15, 8), sino que, adem\u00e1s, reciben un grave esc\u00e1ndalo religioso por la predicaci\u00f3n de Cristo (Mt 15, 12). Su ceguera significa incredulidad y la ca\u00ed\u00adda en el abismo \u00ed\u00adndice de perdici\u00f3n escatol\u00f3gica. El inesperado comportamiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas (Mt 11, 6), su origen terreno (Mc 6, 3), su actitud frente a la tradici\u00f3n meramente humana (Mt 15, 3ss), la interpretaci\u00f3n totalmente nueva del pensamiento de la purificaci\u00f3n (Mt 15, 11), su posici\u00f3n libre frente a la ley (cf. Mc 2, 23ss; 3, lss, etc.), se convierten en motivo de e., de repulsa a \u00e9l mismo y de alejamiento de \u00e9l por la incredulidad.<\/p>\n<p>Jes\u00fas sabe que su palabra y acci\u00f3n impulsan a la incredulidad, sin que esto pueda evitarse. Sin embargo, persigue denodadamente el fin de evitar la ca\u00ed\u00adda escatol\u00f3gica de la fe. As\u00ed\u00ad, en las palabras sobre el e. dado a los peque\u00f1os (Me 9, 42 par) se trata de evitar el hecho de que los hombres se escandalicen. En el mismo contexto han de verse las frases sobre los miembros que son ocasi\u00f3n de e. (Mc 9, 43-48; Mt 18, 8s; 5, 29s).<\/p>\n<p>2. Pablo: el esc\u00e1ndalo de la cruz<br \/>\nTambi\u00e9n Pablo conoce un e. activo que es inevitable (Rom 9, 33; cf. 1 Pe 2, 6ss). Seg\u00fan \u00e9l, Cristo, que llama a la fe, se convierte para el incr\u00e9dulo en piedra de esc\u00e1ndalo precisamente por el hecho de que \u00e9l no cree; en cambio el creyente, por el hecho de creer experimenta a Cristo como honor (1 Pe 2, 7a) y justicia (Rom 9, 30). Un aspecto esencial de la fe es la superaci\u00f3n del e. que implica la presencia de Dios en Cristo. Para Pablo el prototipo de la perdici\u00f3n por el e. del evangelio son los jud\u00ed\u00ados. Esto aparece especialmente claro en 1 Cor 1, 23, texto seg\u00fan el cual la cruz es e. para los jud\u00ed\u00ados y necedad para los paganos (lo cual es otra forma de e.). G\u00e1l 5, 11 pone en primer plano la negativa al mensaje de la gracia libre de ley.<\/p>\n<p>De todos modos, el e. de la fe en ning\u00fan caso puede eliminarse o atenuarse manteniendo \u00aba la vez\u00bb la cruz y la circuncisi\u00f3n. Y el e. tampoco puede suavizarse por una alta sabidur\u00ed\u00ada de lenguaje (1 Cor 1, 17; 2, 4 ).<\/p>\n<p>Por otro lado Pablo conoce tambi\u00e9n un e. pasivo que debe evitarse incondicionalmente, el cual se produce en las comunidades paulinas a consecuencia de las diferencias de fe (1 Cor 8, llss; 2, 4). Pablo, que de suyo comparte la actitud creyente de los fuertes, como pastor se coloca al lado de los d\u00e9biles, imitando as\u00ed\u00ad a Jes\u00fas, que se preocupa de los \u00abpeque\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>3. Juan: la superaci\u00f3n del e. por el amor<br \/>\nSeg\u00fan san Juan el que no ama est\u00e1 ciego, y por esto se halla expuesto a los e. (1 Jn 2, 10). -> Fe y -> amor est\u00e1n aqu\u00ed\u00ad muy estrechamente ligados. Para el que ama no hay ning\u00fan obst\u00e1culo en el camino de la fe (Jn 6, 61). Los discursos de despedida de jes\u00fas narrados en Juan, lo mismo que los \u00faltimos discursos de su vida transmitidos en los sin\u00f3pticos, tienen la finalidad de preservar contra la ca\u00ed\u00adda. Pero mientras que en los sin\u00f3pticos \u00e9sta se presenta inevitable incluso para los disc\u00ed\u00adpulos, el jes\u00fas que habla en el evangelio de Juan despierta la esperanza de que ella podr\u00e1 ser superada: \u00abOs he dicho esto para que no os escandalic\u00e9is\u00bb (Jn 16, 1; cf. Jn 6, 63).<\/p>\n<p>III. Tradici\u00f3n<br \/>\n1. En la patr\u00ed\u00adstica el contenido neotestamentario del concepto queda transformado y secularizado de tal manera, que en ella pasan a .ser decisivos dos aspectos de segundo rango.<\/p>\n<p>a) el psicol\u00f3gico (cf. p. ej., Mt 13, 57; 15, 12; 17, 27). \u00abScandalum\u00bb es entendido cada vez m\u00e1s en el sentido de \u00aboffendiculum\u00bb, y as\u00ed\u00ad pasa al lenguaje popular cristiano para significar una incitaci\u00f3n a determinados sentimientos humanos, como el orgullo y la envidia, o un acto que provoca irritaci\u00f3n e indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) el moral. As\u00ed\u00ad p. ej., en el comentario del Ambrosiaster a 2 Cor 11, 29 el \u00abdesfallecer\u00bb equivale a ser incitado y seducido en el campo sexual. De esa manera el t\u00e9rmino recibe el sentido de e. moral, de ejemplo corruptor, de seducci\u00f3n y tentaci\u00f3n, ya sea en la esfera individual ya en la -> p\u00fablica. A este respecto constituye una forma peculiar el e. que se refiere a lo dogm\u00e1tico, al error religioso y a la herej\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. La escol\u00e1stica: el esc\u00e1ndalo como inmoralidad. As\u00ed\u00ad se hizo posible que, en la moral sistem\u00e1tica de la escol\u00e1stica y particularmente de Tom\u00e1s, el e, fuera entendido como una acci\u00f3n externa que ofrece al pr\u00f3jimo ocasi\u00f3n de pecado y que se realiza sin raz\u00f3n justificante. Cuando una acci\u00f3n bajo ciertas circunstancias puede convertirse para alguien en ocasi\u00f3n de pecado, el amor manda omitir esa acci\u00f3n, si no existe una raz\u00f3n que la justifique moralmente. El pecado consiste en que se asume conscientemente el riesgo de la claudicaci\u00f3n de otros, que no se producir\u00ed\u00ada sin la propia acci\u00f3n. El e. indirecto puede permitirse si el acto que lo causa es justificable en virtud de un bien directamente apetecido, seg\u00fan las reglas que han de aplicarse en las acciones con doble efecto (TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO, ST II-II q. 43, 4 sent. 35). La casu\u00ed\u00adstica que generalmente se ofrece al tratar del e. producido, parte de la obligaci\u00f3n grave de evitarlo y, para no caer en el extremo del inmovilismo, a base de diversas distinciones procura agudizar la mirada para las razones excusantes que justifican la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>A diferencia del e. activo, el e. pasivo es un pecado solamente contra la virtud violada por la propia acci\u00f3n, cuya malicia puede incluso estar atenuada por las circunstancias. S\u00f3lo en el e. farisaico toda la malicia est\u00e1 en el escandalizado.<\/p>\n<p>3. Cr\u00ed\u00adtica. Este enfoque tradicional implica ante todo el grave inconveniente de que reduce el concepto neotestamentario de e., particularmente en su acu\u00f1aci\u00f3n debida a Pablo.<\/p>\n<p>Ahora bien, la fuerza interna del cristianismo tiene una de sus bases en que se conserve sin atenuaciones el e. de la cruz.<\/p>\n<p>A esto se a\u00f1ade que la interpretaci\u00f3n moral del e. no toma suficientemente en consideraci\u00f3n las funciones psicol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas y morales del mismo. Seg\u00fan lo dicho antes, la funci\u00f3n del e. no se limita a la incitaci\u00f3n al pecado; por el contrario, \u00e9l puede constituir un est\u00ed\u00admulo personal y cultural en individuos y grupos, y as\u00ed\u00ad significar incluso una ayuda para la salvaci\u00f3n de otros. El e. lleva consigo esos efectos positivos en cuanto produce una apertura en el escandalizado, la cual permite una asimilaci\u00f3n fruct\u00ed\u00adfera de impulsos que a primera vista parec\u00ed\u00adan meramente negativos.<\/p>\n<p>El olvido de este aspecto del e. en la ciencia moral conduce necesariamente a una unilateral \u00e9tica de sentimiento, bajo un signo negativo y conservador. Con lo cual queda desplazada la mirada en orden a la tarea de contribuir a la realizaci\u00f3n del bien dentro de lo concretamente posible.<\/p>\n<p>IV. Sobre la \u00e9tica del esc\u00e1ndalo<br \/>\nEn consecuencia, una \u00e9tica de responsabilidad que tome en consideraci\u00f3n todo el significado del e. ha de partir de que \u00e9ste en abstracto tiene un valor neutro. En concreto la cuesti\u00f3n si el e. es deseable o rechazable depende de su necesidad para la conservaci\u00f3n justificada de la propia existencia espiritual y de su aportaci\u00f3n al perfeccionamiento del otro o del grupo.<\/p>\n<p>Para que el e. deseable y necesario no tenga un efecto negativo, el valor a cuyo servicio \u00e9l quiere ponerse ha de aparecer en forma pura, para que as\u00ed\u00ad pueda ser aceptado m\u00e1s f\u00e1cilmente en su val\u00ed\u00ada sin ninguna actitud de repulsa. Adem\u00e1s, valores que provoquen e. s\u00f3lo han de difundirse en la medida en que puedan ser asimilados por el \u00abescandalizado\u00bb. Para esto se requiere en quien da e. que \u00e9l quiera servir realmente a lo conocido como valioso y no se proponga simplemente imponer sus intereses personales, e igualmente que se esfuerce con amor por fomentar el bien del otro, renunciando incluso, si es necesario, a los propios derechos justificados, siempre que su uso no sea incondicionalmente necesario para conservar la dignidad personal.<\/p>\n<p>Ha de procurarse en todo caso substituir el e. por el di\u00e1logo o, por lo menos, desarrollar la disputa inevitable seg\u00fan las reglas de la -> tolerancia, procediendo as\u00ed\u00ad a tono con la dignidad humana. Para lo cual se requiere que la disputa se produzca en forma adecuada a los valores que est\u00e1n en debate. Los e. religiosos han de abordarse en el campo de lo religioso, y los cient\u00ed\u00adficos en el terreno de lo cient\u00ed\u00adfico, etc. Si se guardan estas reglas, no s\u00f3lo se evitar\u00e1 una innecesaria y quiz\u00e1 deplorable extensi\u00f3n del conflicto, sino que se crear\u00e1 adem\u00e1s un presupuesto para un resultado positivo de la disputa y quiz\u00e1 incluso para un enriquecimiento mutuo. Con ello la confrontaci\u00f3n personal hallar\u00e1 una mediaci\u00f3n, y la coexistencia y cooperaci\u00f3n se har\u00e1n m\u00e1s f\u00e1ciles.<\/p>\n<p>El que da el esc\u00e1ndalo y el escandalizado, ya se trate de individuos ya de grupos, deben tener en cuenta que, seg\u00fan las leyes psicol\u00f3gicas, las provocaciones y reacciones demasiado fuertes en general producen lo contrario del efecto pretendido. As\u00ed\u00ad, p. ej., las -> persecuciones cristianas fortalecen a una comunidad viva, y un e. demasiado grande dentro de la Iglesia conduce a la escisi\u00f3n (&#8211;>herej\u00ed\u00ada, &#8211;> cisma). Cuanto mayor sea la autoridad de alguien, tanto m\u00e1s responsabilidad asume \u00e9l al dar e. Por otro lado, tambi\u00e9n el d\u00e9bil debe esforzarse por no obrar nunca en forma meramente reaccionaria.<\/p>\n<p>El intento de proclamar conscientemente a los cuatro vientos el e. recibido por situaciones que desde la propia perspectiva son abusivas, puede conducir al desagradable resultado de fomentar esas mismas situaciones, pues, desde el punto de vista de otros, quiz\u00e1 el e. producido sea considerado precisamente como prueba de valor positivo, as\u00ed\u00ad lo muestra, p. ej., el fracaso en la impugnaci\u00f3n espectacular de determinadas pel\u00ed\u00adculas malas. S\u00f3lo se pueden invocar determinados valores -sobre todo de orden p\u00fablico &#8211; en la medida en que ellos son actualmente vivos. De otro modo se trata, funcionalmente hablando, de un esc\u00e1ndalo farisaico.<\/p>\n<p>En qu\u00e9 medida bajo ciertas circunstancias los e. son deseables o no lo son, constituye por tanto una cuesti\u00f3n que no puede responderse a priori, sino que ha de resolverse en cada caso con prudencia, nivelando en los platos de la balanza la prudencia y la precauci\u00f3n, y tomando en consideraci\u00f3n tanto el e. necesario e inevitable como el que ha de evitarse incondicionalmente.<\/p>\n<p>En la respuesta a la pregunta de si los e. p\u00fablicos han de castigarse con sanciones jur\u00ed\u00addicas, hay que partir igualmente del car\u00e1cter ambivalente del e., enfoc\u00e1ndolo de cara al -> bien com\u00fan. Dentro de lo posible, es necesario que, por un lado, quede garantizada la libertad de disputa y, por otro lado, se impida la impugnaci\u00f3n que haga imposible la necesaria y deseable comunicaci\u00f3n. Por eso los responsables del orden deben reprimir las hostilidades que pongan seriamente en peligro la paz social, o sea, aquellas actitudes que, por recurrir a insultos, desprecios, calumnias, etc., tienden a suscitar violentas reacciones defensivas. Incluso desde una perspectiva neutral con relaci\u00f3n a los valores, las convicciones y los sentimientos subjetivos deben protegerse p\u00fablicamente en la medida en que eso es necesario para conservar la indispensable comunidad social. Por eso est\u00e1 justificada la prohibici\u00f3n legal de ofensas, insultos, calumnias, etc. &#8211; sobre todo en lo relativo a las convicciones religiosas -, mas no debe formularse y aplicarse con tanto rigor que se impida una fuerte, pero objetiva, disputa incluso acerca de juicios valorativos que parecen obvios.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n de e. p\u00fablicos provocados por una fuerte cr\u00ed\u00adtica social o por obras convulsivas en la literatura y el arte, ha de realizarse con suma precauci\u00f3n, pues los excesos en la censura podr\u00ed\u00adan poner en peligro valores sociales tan altos como la justicia y el arte. La persecuci\u00f3n contra los e. provenientes de las extralimitaciones en la moda, los anuncios, etc., por la naturaleza de la cosa puede ir tranquilamente tan lejos como lo exija la moralidad p\u00fablica, necesaria para la conservaci\u00f3n del bien com\u00fan, p. ej., para evitar la corrupci\u00f3n de la juventud y el crimen. Qu\u00e9 es lo objetivamente adecuado en una determinada situaci\u00f3n, s\u00f3lo puede decirse a posteriori, a base de una ponderaci\u00f3n oportuna de los bienes.<\/p>\n<p>En resumen podemos decir que la recta valoraci\u00f3n del e. es un factor primordial para la configuraci\u00f3n fruct\u00ed\u00adfera de las relaciones entre los hombres, la promoci\u00f3n del progreso cultural, la conservaci\u00f3n de la paz social y la difusi\u00f3n responsable de lo conocido como un valor, especialmente para la difusi\u00f3n de la religi\u00f3n o de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: O. Schmitz, Vom Wesen des \u00ed\u0081rgernis (B 21925); G. St\u00e1hlin, Skandalon. Untersuchungen zur Geschichte eines biblischen Begriffes (G\u00fc 1930); W. ScUllgen, Soziologie und Ethik des \u00ed\u0081rgernis (D 1931); N. Jung, Scandale: DThC XIV XIV 1246-1254; A. Humbert, Essai d&#8217;une th\u00e9ologie da scandale dans les synoptiques: Bibl 35 (1954) 128; R. Bruch, Die Bevorzugung des kleineren \u00dcbels in moraltheologischer Beurteilung: ThGl 48 (1958) 241-257; Mdring II 452-469; G. Stdhlin, axccv8aaov, axavaaa(lw: ThW VII 338-358.<\/p>\n<p>Waldemar Molinski<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>Escandalizar significa hacer caer, ser para alguien ocasi\u00f3n de ca\u00ed\u00adda. El esc\u00e1ndalo es concretamente la trampa que se pone en el camino del enemigo para hacerle caer. En realidad, hay diferentes maneras de \u00abhacer caer\u00bb a alguien en el terreno moral y religioso : la tentaci\u00f3n que ejercen *Sat\u00e1n o los hombres, la *prueba en que pone Dios a su pueblo o a su hijo, son \u00abesc\u00e1ndalos\u00bb. Pero siempre se trata de la fe en Dios.<\/p>\n<p>I. CRISTO, ESC\u00ed\u0081NDALO PARA EL HOMBRE. 1. Ya el AT muestra que Dios puede ser causa de &#8216;esc\u00e1ndalo para Israel; \u00abEl es la *piedra de esc\u00e1ndalo y la *roca que hace caer a las dos casas de Israel&#8230; muchos trope-zar\u00e1n, caer\u00e1n y ser\u00e1n quebrantados\u00bb (Is 8,14s). Es que Dios, por su manera de obrar, pone a prueba la fe de su pueblo.<\/p>\n<p>Asimismo Jes\u00fas apareci\u00f3 a los hombres como signo de contradicci\u00f3n. En efecto, fue enviado para la salvaci\u00f3n de todos y de hecho es ocasi\u00f3n de *endurecimiento para muchos: \u00abEste ni\u00f1o est\u00e1 puesto para ca\u00ed\u00adda y levantamiento de muchos en Israel y para blanco de contradicci\u00f3n\u00bb (Lc 2,34). En su persona y en su vida todo origina esc\u00e1ndalo. Es el hijo del carpintero de Nazaret (Mt 13,57); quiere salvar al mundo no mediante alg\u00fan mesianismo vengador (11,2-5; cf. Jn 3,17) o pol\u00ed\u00adtico (Jn 6,15), sino por la pasi\u00f3n y la cruz (Mt 16,21); los disc\u00ed\u00adpulos mismos se oponen a ello como Sat\u00e1n (16.22s) y escandalizados abandonan a su maestro (Jn 6,66). Pero Jes\u00fas resucitado los re\u00fane (Mt 26,31s).<\/p>\n<p>2. Juan pone de relieve el car\u00e1cter escandaloso del Evangelio : Jes\u00fas es en todo un hombre semejante a los otros (Jn 1,14), cuyo origen se cree saber (1,46; 6,42; 7,27) y cuyo designio redentor por la *cruz (6,52) y por la *ascensi\u00f3n (6,62) no se llega a comprender. Los oyentes todos tropiezan en el triple misterio de la encarnaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n y de la ascensi\u00f3n; pero a unos los levanta Jes\u00fas, otros se obstinan: su pecado no tiene excusa (15,22ss).<\/p>\n<p>3. Al presentarse Jes\u00fas a los hombres los puso en la contingencia de optar por \u00e9l o contra \u00e9l: \u00abBienaventurados los que no se escandalizaren en m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 11,6 p). La comunidad apost\u00f3lica aplic\u00f3 tambi\u00e9n a Jes\u00fas en persona el or\u00e1culo de Isa\u00ed\u00adas 8,14 que hablaba de Dios. El es \u00abla piedra de esc\u00e1ndalo\u00bb y al mismo tiempo \u00abla piedra angular\u00bb (1Pe 2,7s; Rom 9,32s; Mt 21,42). Cristo es a la vez fuente de vida y causa de muerte (cf. 2Cor 2,16).<\/p>\n<p>4. Pablo debi\u00f3 afrontar este esc\u00e1ndalo tanto en el mundo griego como en el mundo jud\u00ed\u00ado. Por lo dem\u00e1s, \u00bfno hab\u00ed\u00ada \u00e9l mismo pasado por esta experiencia antes de su conversi\u00f3n? Descubri\u00f3 que Cristo, o si se prefiere, la *cruz, es \u00ab*locura para los que se pierden, pero para los que se salvan es el *poder de Dios\u00bb (1 Cor 1,18). En efecto, Cristo crucificado es \u00abesc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos\u00bb (ICor 1,23). La sabidur\u00ed\u00ada humana no puede comprender que Dios quiera salvar al mundo por un Cristo humillado, *doliente, crucificado. S\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu de Dios da al hombre poder superar el esc\u00e1ndalo de la cruz, o m\u00e1s bien reconocer en \u00e9l la suprema *sabidur\u00ed\u00ada (lCor 1.25; 2,11-16).<\/p>\n<p>5. El mismo esc\u00e1ndalo, la misma prueba de la fe contin\u00faa tambi\u00e9n a trav\u00e9s de toda la historia de la Iglesia. La Iglesia es siempre en el mundo un signo de contradicci\u00f3n, y el odio, la *persecuci\u00f3n son para muchos ocasi\u00f3n de ca\u00ed\u00adda (Mt 13,21; 24,10), aun cuando Jes\u00fas anunci\u00f3 todo esto para que los disc\u00ed\u00adpulos no sucumbieran (Jn 16,1).<\/p>\n<p>II. EL HOMBRE, ESC\u00ed\u0081NDALO PARA EL HOMBRE. El hombre es esc\u00e1ndalo para su hermano cuando trata de arrastrarlo alej\u00e1ndolo de la *fidelidad a Dios. El que abusa de la debilidad de su hermano o del poder que ha recibido de Dios sobre \u00e9l, para alejarlo de la alianza, es culpable para con su hermano y para con Dios. Dios detesta a los pr\u00ed\u00adncipes que re-trajeron al pueblo de seguir a Yahveh: Jerobo\u00e1n (IRe 14,16; 15,30. 34), Ajab o Jezabel (1 Re 21,22.25), y asimismo a los que quisieron arrastrar a Israel por la pendiente de la helenizaci\u00f3n, fuera de la verdadera fe (2Mac 4,7&#8230;). Por .el contrario, son dignos de elogio los que resisten al esc\u00e1ndalo para guardar la fidelidad a la alianza (Jer 35).<\/p>\n<p>Jes\u00fas, cumpliendo la alianza de Dios, concentr\u00f3 en s\u00ed\u00ad el poder humano del esc\u00e1ndalo; es, pues, a sus disc\u00ed\u00adpulos a los que no se debe escandalizar. \u00ab\u00c2\u00a1Ay del que escandalizare a uno de estos peque\u00f1uelos que creen en m\u00ed\u00ad!, m\u00e1s le valiera que se le atase al cuello una muela de molino y se le arrojase en las profundidades del mar!\u00bb (Mt 18,6). Pero Jes\u00fas sabe que estos esc\u00e1ndalos son inevitables: falsos doctores (2Pe 2,1) o seductores, como la antigua Jezabel (Ap 2,20), est\u00e1n siempre actuando.<\/p>\n<p>Este esc\u00e1ndalo puede incluso venir del disc\u00ed\u00adpulo mismo; por eso Jes\u00fas exige con vigor y sin piedad la renuncia a todo lo que pueda poner obst\u00e1culo al reino de Dios. \u00abSi tu ojo te escandaliza, arr\u00e1ncatelo y l\u00e1nzalo lejos de ti\u00bb (Mt 5,29s; 18,8s).<\/p>\n<p>Pablo, a ejemplo de Jes\u00fas que no quer\u00ed\u00ada turbar a las almas sencillas (Mt 17,26), quiere que se evite escandalizar las conciencias d\u00e9biles y poco formadas: \u00abGuardaos de que la libertad de que vosotros us\u00e1is sea ocasi\u00f3n de ca\u00ed\u00adda para los d\u00e9biles\u00bb (1Cor 8,9; Rom 14,13-15.20). La *libertad cristiana s\u00f3lo es aut\u00e9ntica si est\u00e1 penetrada de caridad (G\u00e1l 5, 13); la fe s\u00f3lo es verdadera si sostiene la, fe de los hermanos (Rom 14,1-23).<\/p>\n<p>-> Prueba &#8211; Locura &#8211; Piedra &#8211; Roca.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(acci\u00f3n p\u00fablica contra la fe o moral; alboroto). &#8211; Es muy grave: Mat 4:17, Mat 5:29, Mat 14:1, Mat 17:27, Mar 9:42. &#8211; Condenado: Mat 13:41, Mat 16:23, Mat 18:6. &#8211; Jes\u00fas, ocasi\u00f3n de un falso esc\u00e1ndalo: Mat 11:6, Mat 13:53-58, Mat 15:12, Mat 26:31, Mar 6:3, Jua 6:61. &#8211; Cristianos en los \u00faltimos tiempos: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escandalo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESCANDALO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8040","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8040"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8040\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}