{"id":8057,"date":"2016-02-05T04:18:00","date_gmt":"2016-02-05T09:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exequias\/"},"modified":"2016-02-05T04:18:00","modified_gmt":"2016-02-05T09:18:00","slug":"exequias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exequias\/","title":{"rendered":"EXEQUIAS"},"content":{"rendered":"<p>Ver \u00abDifuntos\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[467]<\/p>\n<p>      Gestos o ceremonias realizadas en recuerdo y homenaje de un fallecido. Se suelen denominar funerales si se hacen en el momento de la inhumaci\u00f3n o se celebran con cierta uni\u00f3n moral o social a esta despedida. Y se reclaman como simples exequias si son hechas de forma conmemorativa a distancia cronol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    Pueden ser civiles, si son acciones sin esencial significaci\u00f3n trascendentes. Y son religiosas si se expresan por ritos funerarios, plegarias, sacrificios, acciones sacramentales.<\/p>\n<p>    Para los creyentes es evidentemente que, si se tiene sentido trascendente de la vida, las exequias deben ser ocasi\u00f3n de recordar la realidad de la trascendencia y de asociar a la vida del m\u00e1s all\u00e1 la figura y el destino del fallecido.<\/p>\n<p>    En este sentido hay que educar a las personas, sobre todo de inspiraci\u00f3n cristiana, a superar el simple homenaje silencioso que se tributa al difunto y abrirse a la comunicaci\u00f3n espiritual con \u00e9l mediante la fe y la esperanza y mediante los sufragios que integren a los participantes en la doctrina de la comuni\u00f3n de los santos.<\/p>\n<p>     (Ver Muerte 5.2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. La muerte, una realidad de siempre con connotaciones nuevas. a) Se muere con prisa; b) Se muere sin prisa; c) Se entierra, se incinera, se ora tambi\u00e9n con prisa. &#8211; 2. Otras connotaciones socio-religiosas. a) La familia y su realidad religiosa; b) \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n los alejados!; c) Todo un reto: crear comunicaci\u00f3n; d) Favorecer la comunicaci\u00f3n: dejar hablar a los s\u00ed\u00admbolos. &#8211; 3. Las exequias, oportunidad evangelizadora para la comunidad cristiana. a) Pilares b\u00e1sicos de la celebraci\u00f3n exequial; b) En una comunidad que celebra y evangeliza; c) Comunidad parroquial que crea servicios y ministerios que preparan evangelizadores d) Comunidad parroquial con una praxis evangelizadora; e) Nuevos interrogantes. &#8211; 4. A modo de ap\u00e9ndice. a) El servicio exequial en los tanatorios.<\/p>\n<p>Esta presentaci\u00f3n sobre la pastoral de las exequias es, en cierto modo, una proyecci\u00f3n de la pastoral de exequias de la Parroquia de la Sma. Trinidad de Madrid, en la que ejerzo mi ministerio presbiteral. Esta pastoral queda ampliada y reforzada con la experiencia ya prolongada que la parroquia lleva a cabo en uno de los tanatorios de Madrid.<\/p>\n<p>1. La muerte, una realidad de siempre con connotaciones nuevas<br \/>\nLa pastoral de las exequias no se limita a una edad determinada. Se muere a todas las edades. Mueren ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes, adultos. Sobre todo, mueren personas mayores. La edad es un dato muy importante a tener presente a la hora de las exequias. La situaci\u00f3n an\u00ed\u00admica de la familia reviste caracter\u00ed\u00adsticas especiales y, seg\u00fan los casos, complejas. Las circunstancias de la muerte pueden agudizar el estado an\u00ed\u00admico familiar. La comunidad parroquial tiene ah\u00ed\u00ad una realidad pastoral importante. La muerte ha podido venir precedida por buen acompa\u00f1amiento del equipo de enfermos de la comunidad, del sacerdote. En ocasiones, sor-prende a propios y extra\u00f1os.<\/p>\n<p>En este breve art\u00ed\u00adculo vamos a fijar-nos, sobre todo, en algunos aspectos evangelizadores en relaci\u00f3n con las exequias y su entorno.<\/p>\n<p>a) Se muere con prisa. Quienes vivimos la experiencia de la muerte, por ejemplo en un tanatorio, observamos que muere diariamente un n\u00famero importante por: accidentes, infartos, violencia, c\u00e1nceres, virus extra\u00f1os, suicidios&#8230; Se mueren con prisa. Por otra parte, los lugares donde acaece la muerte un viaje, unas vacaciones, una convenci\u00f3n, la calle, son testigos de la prisa con que se desarrollan las diversas circunstancias de la muerte.<\/p>\n<p>b) Se muere sin prisa. En la lista, con una media de veintid\u00f3s muertos, que nos entregan a diario en uno de los tanatorios de Madrid, pidiendo el servicio religioso, observamos que la edad media de la muerte oscila entre los 80 y 84 a\u00f1os, seguida en segundo lugar, por los que mueren entre los 75 y 80 a\u00f1os. Esta realidad nos aporta connotaciones nuevas: El trabajo absorbe la vida de la pareja se limita el tiempo dedicado a atender al padre, a la madre, a un hermano, al suegro&#8230; A menudo les acompa\u00f1a un inmigrante, y es \u00e9ste quien cierra sus ojos en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Las residencias van siendo con m\u00e1s frecuencia que antes su casa definitiva. Los centros especializa-dos son otras de las derivaciones para nuestros enfermos.<\/p>\n<p>c) Se entierra, se incinera, se ora, tambi\u00e9n con prisa. \u00c2\u00a124 horas! Es el tiempo legal, para despu\u00e9s proceder a la conducci\u00f3n del cad\u00e1ver, en ese espacio de tiempo se han llevado a cabo los requisitos de: arreglar el entierro, los detalles de la incineraci\u00f3n, si la familia los desea, la urna para las cenizas y su destino.El servicio religioso si es posible en el d\u00ed\u00ada, evitando en ocasiones ir a la parroquia y as\u00ed\u00ad celebrarlo en un lugar adaptado a sus conveniencias. El desandar lo andado por los familiares que han venido de fuera. \u00c2\u00a1Todo en 24 horas! Hay naciones europeas que dedican 3 \u00f3 4 d\u00ed\u00adas para hacer todo con calma, con paz, humanizando estos momentos \u00ed\u00adntimos de la familia y viviendo la celebraci\u00f3n religiosa con profundidad y sin prisa. Todo este marco desempe\u00f1a un papel importante a la hora de las exequias.<\/p>\n<p>2. Otras connotaciones socio-religiosas<br \/>\na) La familia y su realidad religiosa. Nos encontramos con familias que mantienen la unidad religiosa, y han sido precisamente los padres los transmisores de esa fe. Se los ve abiertos a la hora de la celebraci\u00f3n de la Palabra en la casa o en el tanatorio, y predispuestos a participar en la misa funeral. No es esto lo com\u00fan en muchos ambientes de hoy.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad entramos en una gama de situaciones socio religiosas muy variadas. Afrontar la celebraci\u00f3n crea con frecuencia fricciones familiares. Por una parte, la pareja, el matrimonio, no mantiene ni unidad de criterios ni de pr\u00e1cticas. Hoy por hoy sigue siendo la madre, la mantenedora de la llama de la fe. Pero en la mayor\u00ed\u00ada de los hijos de estos matrimonios observamos un conjunto de situaciones ante lo religioso muy diverso y, en consecuencia, ante las exequias.<\/p>\n<p>b) \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n los alejados! Los buscamos. Pero&#8230; Hoy los tenemos aqu\u00ed\u00ad, en la Iglesia, en el tanatorio. Las exequias, sobre todo en las ciudades, tienen en la actualidad mucho de reclamo social. Ah\u00ed\u00ad tenemos una tipolog\u00ed\u00ada muy curiosa: en primer lugar, esa gente buena, sencilla, fiel a su fe tradicional, los que dicen que son alejados sin m\u00e1s, los que declaran ser practicantes y saben dar razones de su fe, los que se etiquetan de agn\u00f3sticos, sin saber dar demasiadas explicaciones de esa palabreja, no faltan aquellos que se proclaman ateos, los que confiesan creer en Dios, pero no en la iglesia. De vez en cuando se acerca alguno de otra confesi\u00f3n religiosa. La primera urgencia es generar un espacio de acogida.<\/p>\n<p>c) Todo un reto: crear comunicaci\u00f3n. Los asistentes&#8230; aburridos muchas veces de la vida, sin encontrar el sentido de la misma, realidad \u00e9sta cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s aguda&#8230; hoy han llegado hasta aqu\u00ed\u00ad. Se han situado junto a un familiar, un vecino, un compa\u00f1ero de trabajo, un desconocido&#8230; El sacerdote es, por lo general, otro desconocido, si bien empieza a ser para ellos el centro de la comunicaci\u00f3n o incomunicaci\u00f3n. Su mirada, sus gestos, sus palabras&#8230; crean cercan\u00ed\u00ada o distancia-miento. Conectar con esa masa, personas, constituye la segunda urgencia o reclamo de las exequias. Si a todo esto agregamos el problema de la incomunicaci\u00f3n en la sociedad, la tarea no resulta nada f\u00e1cil. Hacer que la Palabra de Dios emerja sobre toda esta realidad y sea centro de las exequias, es nuestro gran desaf\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>d) Favorecer la comunicaci\u00f3n: dejar hablar a los s\u00ed\u00admbolos. Se supone el con-tacto previo con la familia. Nada f\u00e1cil muchas veces en la ciudad. Encuentro en la casa, en la iglesia, en el tanatorio&#8230;, para que las miradas, las caras, no resulten extra\u00f1as. Muchas veces hay bastante fluidez en la conversaci\u00f3n. Otras, no tanto. Ese encuentro nos evoca algunas constantes. Aparecen gestos significativos. Sale el hogar, lugar de trabajo, amigos, enfermedad, la postura ante la vida. Evocan hechos, cosas significativas que pueden ser s\u00ed\u00admbolos en el momento de la celebraci\u00f3n. Los s\u00ed\u00admbolos juegan un papel importante para favorecer la comunicaci\u00f3n. Todo eso puede servirnos de soporte para que la Palabra de Dios se haga inteligible y significativa para el hombre de hoy en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Las exequias, oportunidad evangelizadora para la comunidad cristiana<br \/>\na) Pilares b\u00e1sicos en la celebraci\u00f3n exequial. Cristo da sentido a la Muerte y Resurrecci\u00f3n. El ritual de exequias nos recuerda c\u00f3mo el hecho de la muerte ha sido iluminado progresivamente a lo largo del Antiguo y Nuevo Testamento. En Cristo ha encontrado su luz plena. Todo lo que podamos decir como cristianos acerca de la muerte lo debemos referir siempre a la muerte de Cristo. En ella advertimos una \u00bb dimensi\u00f3n personal\u00bb, ya que Cristo asumi\u00f3 libremente la muerte; una\u00bb orientaci\u00f3n comunitaria\u00bb puesto que El muri\u00f3 por nosotros, por todos los hombres; y una \u00abrelaci\u00f3n con la misma muerte\u00bb, porque El triunfo totalmente sobre su poder (R.E. 4). La Resurrecci\u00f3n de Cristo da plenitud de vida.<\/p>\n<p>El mismo Ritual de Exequias nos recordar\u00e1 que la Resurrecci\u00f3n es lo que da sentido final a la muerte de Cristo. A partir de la realidad del misterio pascual, la relaci\u00f3n de los hombres con la muerte cambia de signo. Cristo vencedor ilumina a \u00ablos que viven en sombra de muerte\u00bb (Lc. 1.79) y los libera \u00abde la ley del pecado y de la muerte\u00bb (Rm. 8.2), y cuando llegue el fin de los tiempos, su triunfo tendr\u00e1 su consumaci\u00f3n en la resurrecci\u00f3n general de los muertos. Entonces la muerte ser\u00e1 destruida para siempre (R.E. 5).<\/p>\n<p>b) En una comunidad que celebra y evangeliza. La finalidad propia de la celebraci\u00f3n no es ofrecer el primer anuncio. Sin embargo, la liturgia debe asumir subsidiariamente la acci\u00f3n evangelizadora misionera. Dios habla ah\u00ed\u00ad a su pueblo; Cristo sigue anunciando el Evangelio y el pueblo responde con el canto, la oraci\u00f3n as\u00ed\u00ad la fe de los asistentes se alimenta. (S.C. 33).<\/p>\n<p>Pero Dios habla no s\u00f3lo para los que tienen fe y participan en la celebraci\u00f3n ejercitando su fe. Tambi\u00e9n habla para los extra\u00f1os, para los no creyentes, que miran las celebraciones desde fuera como un espect\u00e1culo curioso. Y para tantos cristiano de fe d\u00e9bil o demasiado impl\u00ed\u00adcita que asisten -m\u00e1s que participan- en las funciones lit\u00fargicas por razones m\u00e1s o menos sociol\u00f3gicas. Para todos la liturgia posee por s\u00ed\u00ad misma una fuerza evangelizadora. No pueden menos de interpelarse y preguntarse qu\u00e9 significa eso.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n, la homil\u00ed\u00ada, deber\u00e1 tener en cuenta la doble fidelidad: a la Palabra de Dios en el marco de la celebraci\u00f3n, y la situaci\u00f3n concreta cultural, espiritual y problem\u00e1tica de los asistentes.<\/p>\n<p>La animaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n debe estar garantizada, al menos por un n\u00facleo de cristianos mas comprometidos, que den as\u00ed\u00ad testimonio de su fe y contribuyan a que \u00e9sta prenda o se despierte en los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Para lograr esta meta el \u00abequipo lit\u00fargico\u00bb con el sacerdote debe tratar de ser fiel a las reglas de la liturgia, y por otra parte, a la comunidad que preside, m\u00e1s o menos heterog\u00e9nea, haciendo uso inteligente de las mil maneras de acomodaci\u00f3n que hoy est\u00e1n a su alcance y que no pocas veces desconoce, o de las que prescinde por pura comodidad. (Congreso Evangelizaci\u00f3n y hombre de hoy, p\u00e1g. 277).<\/p>\n<p>c) Comunidad parroquial que crea servicios y ministerios que preparan \u00abevangelizadores\u00bb. A corto plazo: Vivimos muchas veces en la pastoral de lo inmediato. Muchos de los planes pastorales son a corto plazo. Duran con frecuencia un a\u00f1o. Los planes de un a\u00f1o son borra-dos por los del a\u00f1o siguiente. Esto lleva a que no tengamos personal especializado para ministerios concretos. Uno de ellos puede ser el de las exequias.<\/p>\n<p>A largo plazo: \u00abCatecumenados o Catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal\u00bb. Comunidades. Habr\u00e1 que atender a lo concreto, inmediato, a objetivos comunitarios por ejemplo, los objetivos diocesanos anuales, pero sin perder de vista objetivos que son la base de nuestra pastoral un a\u00f1o y otro a\u00f1o. En concreto, objetivos que preparan evangelizadores, m\u00e1s, en estos tiempos de increencia: creaci\u00f3n de catecumenados, 3 \u00f3 4 a\u00f1os (largo plazo) y desde ah\u00ed\u00ad, surgen las nuevas comunidades. Es, tras este per\u00ed\u00adodo, cuando \u00e9stas asumir\u00e1n ministerios, responsabilidades, en la comunidad parroquial.<\/p>\n<p>El proceso de inspiraci\u00f3n catecumenal es duro. En un tiempo de activismo cuesta que estos a\u00f1os de \u00abcatecumenado\u00bb se centren en desarrollar: la comunicaci\u00f3n, la experiencia de la Palabra de Dios, la conversaci\u00f3n, la oraci\u00f3n, gustar lo celebrativo, empezar a ver el compromiso personal de los miembros y el del grupo.<\/p>\n<p>Hay un temario fijo para cada uno de estos a\u00f1os del \u00abcatecumenado\u00bb y un m\u00e9todo concreto: Primer a\u00f1o: Jes\u00fas de Nazaret (12 temas en varias sesiones cada uno de ellos) Segundo a\u00f1o: La Comunidad Cristiana o Iglesia (Otros tan-tos temas y varias sesiones por temas) Tercer a\u00f1o: Los Sacramentos, la celebraci\u00f3n (d\u00ed\u00adgase lo mismo). Cuarto a\u00f1o: Paso del \u00abcatecumenado\u00bb a la comunidad. Al llegar aqu\u00ed\u00ad, la comunidad se vincula m\u00e1s fuertemente a la parroquia, \u00abcomunidad de comunidades\u00bb.<\/p>\n<p>El paso de un a\u00f1o a otro se culmina con una celebraci\u00f3n en la gran comunidad: con la entrega de la Biblia y el \u00abefet\u00e1\u00bb; la entrega del Credo o s\u00ed\u00adntesis de la fe, y la entrega del Padrenuestro como signo de la oraci\u00f3n que da sentido a su vida.<\/p>\n<p>Este planteamiento de crear \u00abcatecumenados\u00bb y comunidades es permanente y prioritario, Es un reto para que cada a\u00f1o tengamos la bella meta de iniciar un catecumenado y una comunidad nueva. Al llegar aqu\u00ed\u00ad, la nueva comunidad asume una tarea concreta, misi\u00f3n, discernida por ellos, sugerida por el consejo pastoral y sus sacerdotes. Animaci\u00f3n de exequias, de padres que traen sus hijos a bautizar, novios, econom\u00ed\u00ada parroquial&#8230; responsabilidades fuera de la Iglesia, en la vida social, pol\u00ed\u00adtica&#8230; \u00c2\u00a1Ojal\u00e1 que esta misi\u00f3n sea verdadera acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu!<br \/>\nd) Comunidad parroquial con una praxis evangelizadora. Uno de los ministerios de la comunidad parroquial es el de las exequias. Uno de los \u00abcatecumenados\u00bb, al final de su recorrido, escoge como tarea parroquial, la animaci\u00f3n de las exequias. La comunidad, tras el proceso, es una comunidad integrada por 10 \u00f3 12 personas. Otras comunidades atienden otros ministerios.<\/p>\n<p>El consejo pastoral, los sacerdotes, la misma comunidad, dan el visto bueno a esta misi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se les prepara para esta finalidad? Sensibles a la comunicaci\u00f3n, a la Palabra de Dios, a lo celebrativo, a los gozos y alegr\u00ed\u00adas de la comunidad y del mundo, los miembros de la comunidad son invitados a animar estas celebraciones. La Palabra vivida en la comunidad semanal o quincenalmente, la Formaci\u00f3n en la segunda parte de la reuni\u00f3n en torno \u00e1 la responsabilidad asumida (en este caso, las exequias), la evaluaci\u00f3n de cuanto acontece en las mismas, los s\u00ed\u00admbolos que han ido dando vida a nuestras reuniones, son medios que nos predisponen a un servicio exequial evangelizador.<\/p>\n<p>La acogida. Uno de los puntos que hay que cuidar es el momento de conectar con la familia. Es el primer momento de acompa\u00f1amiento. Un contacto con ella en la parroquia o mejor en su casa es vital. En estos momentos hay familias locuaces, otras son de un gran hermetismo. Ah\u00ed\u00ad salen detalles de la muerte, realidades de su vida familiar y profesional, gustos, objetos, aficiones, vida cristiana o no. Aparecer\u00e1 su actitud ante la vida: valores, aspiraciones&#8230; todo es importante para la familia y debe serlo para nosotros. La pareja puede ayudar a sensibilizar al equipo. Hay que estar atentos a las resonancias en los amigos, en personas que se sienten interpeladas, quiz\u00e1 piden un di\u00e1logo. Las mismas personas, en un segundo momento de servicio, realizan la acogida en la iglesia, acogida a la familia e invitaci\u00f3n para colocarse en un lugar preferencial. Entrega de la hoja de canto u hoja especial. A cuantos asisten a la celebraci\u00f3n, atienden a mil detalles con actitud de servicio. Hacen la acogida a la gran comunidad. Queda un tercer momento de acompa\u00f1amiento despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n. Ah\u00ed\u00ad puede empezar una acci\u00f3n evangelizadora-misionera. Las exequias no terminan en la Iglesia. Ni debe terminar ning\u00fan acontecimiento sacramental en la celebraci\u00f3n si tenemos esta clave evangelizadora.<\/p>\n<p>Las lecturas. Otros miembros de la comunidad al servicio de las exequias habr\u00e1n orado con las lecturas previamente escogidas, cuidan de que sean proclamadas con unci\u00f3n y la ambientan con una monici\u00f3n. La idea central puede plasmar-se en un mural colocado en un lugar destacado, visible a todos. Es esa frase la que puede ayudar a centrar la homil\u00ed\u00ada. La Palabra es uno de los grandes retos en estas celebraciones. Habr\u00ed\u00ada que regalar biblias a la familia, invitar a cursos de formaci\u00f3n en la comunidad. Es entonces cuando se nos pide armonizar los lenguajes antropol\u00f3gicos, b\u00ed\u00adblico, simb\u00f3lico, testimonial&#8230;, de modo que la Palabra de Dios ocupe uno de los momentos cumbres de la celebraci\u00f3n, dejando claro el anuncio, el Kerigma.<\/p>\n<p>Los s\u00ed\u00admbolos. Estamos en un mundo en el que los s\u00ed\u00admbolos juegan un papel muy importante en todos los \u00f3rdenes de la vida: en la pol\u00ed\u00adtica, el deporte, el comercio&#8230; Otra tarea para el equipo animador. Tienen un valor clave en lo religioso, en lo celebrativo, de un modo particular en la celebraci\u00f3n exequial. El cirio pascual goza de un valor simb\u00f3lico especial dentro de las exequias, pero hay que llenarlo de contenido, de vida, a la hora de su significaci\u00f3n. Puede aparecer encendido antes de la celebraci\u00f3n, puede ser encendido ante la comunidad ya congregada, puede exigir una breve explicaci\u00f3n de lo que representa, se le pueden a\u00f1adir unas flores en un momento determinado, se puede encender desde \u00e9l una vela y llevarla, por ejemplo, a la urna de las cenizas o entregarla a un miembro de la comunidad, invitando a dejarnos iluminar por Cristo, luz del mundo m\u00e1s en momentos significativos como \u00e9ste. Hay otras partes de la celebraci\u00f3n que nos dan la oportunidad de poder explicar otros s\u00ed\u00admbolos: un objeto personal muy importante para el difunto y los amigos; detalles de su vida de hogar, del trabajo, del deporte&#8230; A veces la familia, los amigos, son los que sugieren la idea, y a quienes les agrada ofrecerlo, por ejemplo en el ofertorio. He aqu\u00ed\u00ad otro reclamo evengelizador, si sabemos darle la fuerza que contiene. En ocasiones, un poema puede hacer de catalizador en este momento de la celebraci\u00f3n exequial.<\/p>\n<p>La m\u00fasica. Por todas partes o\u00ed\u00admos melod\u00ed\u00adas. La m\u00fasica es un acompa\u00f1ante del hombre de hoy. A su son vibra todo. Est\u00e1 en todas las concentraciones. Tiene una fuerza que subyuga, si se utiliza bien. Estamos reunidos. La m\u00fasica es.uno de nuestros acompa\u00f1antes y de la comunidad. Ah\u00ed\u00ad tenemos otro gran medio evangelizador en las exequias. Una nueva tarea para el equipo. Saber qui\u00e9n tiene ese don, qui\u00e9n puede animar a la masa, hacer que el canto sea una oraci\u00f3n en alta voz. Puede haber momentos en que canta la comunidad, que canta el solista, que se oye una m\u00fasica sinf\u00f3nica o mel\u00f3dica pero sin letra. Hay otros en los que la m\u00fasica puede ir acompa\u00f1ada por una expresi\u00f3n corporal. Las exequias nos ofrecen la oportunidad, a trav\u00e9s del canto, de percibir su poder evangelizador.<\/p>\n<p>La colecta. Hay quienes no la hacen nunca. Otros jam\u00e1s dejan de hacerla. En ambos casos hay que descubrir su sentido evangelizador. Apenas se motiva. No la hacemos cercana al pueblo, por ejemplo, en este caso exequial, dejarla en manos de la familia. \u00bfNo tendr\u00e1 car\u00e1cter m\u00e1s evangelizador el dar motivaciones por las que se pueda ofrecer? Un hecho social que acaba de ocurrir, una obra social que tiene la parroquia aqu\u00ed\u00ad con el tercer mundo, dejarla en el altar, entregarla a la familia al final de la misa, para que sea \u00e9sta, pueblo de Dios, la que tome la decisi\u00f3n. He aqu\u00ed\u00ad otra funci\u00f3n preciosa delicada, para el equipo animador. Es otro medio que ayuda a que los que han participado, a que tomen una vez m\u00e1s iniciativas, se interroguen, respondan.<\/p>\n<p>Acci\u00f3n evangelizadora, misi\u00f3n. Esto no termina con las exequias. La misa exequial sigue. Es la hora en la que todo el equipo, sabiendo que el presb\u00ed\u00adtero es uno m\u00e1s del mismo, entra en contacto con los que han participado. Hay que seguir en activo, interviniendo, dialogando. Y no s\u00f3lo con la familia, con todos. Los rostros del equipo pueden ser significativos para m\u00e1s de uno. No perdamos nuestra misi\u00f3n evangelizadora. Hay que salir a la calle, fuera del templo parroquial. Quiz\u00e1 ahora nos corresponda m\u00e1s la tarea de escucha: apreciaciones de la celebraci\u00f3n, interrogantes que ha podido crear, cosas que han agradado, otras que han molestado, sugerencias, invitaci\u00f3n a tomar una copa, cita para hablar un d\u00ed\u00ada&#8230; Estamos tocando el dintel de lo que nos puede conducir a seguir la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>e) Nuevos interrogantes. La misma celebraci\u00f3n. Hemos apuntado solamente unas sugerencias con car\u00e1cter evangelizador. Se pueden hacer muchas m\u00e1s sobre las exequias. Desde estas notas queremos dar a entender la tarea evangelizadora que es posible realizar en el acompa\u00f1amiento con todos y cada uno de los sacramentos y con las dem\u00e1s acciones pastorales. Un horno para fabricar evangelizadores. Es preciso programar: saber abordar las acciones pastora-les a corto y largo plazo y saber priorizar estas acciones pastorales. Pero no se puede dejar de promover a gentes de buena voluntad en las fuentes del \u00abcatecumenado\u00bb, y de la comunidad, y as\u00ed\u00ad garantizar su presencia en la comunidad local y en la sociedad. El \u00abcatecumenado\u00bb para preparar \u00abevangelizadores\u00bb no es una panacea. Pero s\u00ed\u00ad es importante recuperar elementos fundamentales de los primeros tiempos de la Iglesia, retomados hoy en los dos s\u00ed\u00adnodos de la evangelizaci\u00f3n (1975) y de la catequesis (1977) y en otros muchos documentos que son conscientes del proceso evangelizador que debe llevar toda nuestra pastoral.<\/p>\n<p>4. A modo de ap\u00e9ndice. El servicio exequial en los tanatorios<br \/>\nLos tanatorios. Dentro del mundo exequial se encuentran hoy los tanatorios. Est\u00e1n llegando a todas las ciudades y poblaciones de cierta importancia. Se dir\u00ed\u00ada que las familias y empresas funerarias han sincronizado oferta y demanda. Queda resuelto en un momento todo tipo de tramitaciones. Los tanatorios han captado las necesidades de las familias reacias a este hecho, han pasado a verlo con toda normalidad. Entre las diversas atenciones que \u00e9stas demandan una, de ellas es la religiosa. Hoy por hoy, en nuestra experiencia de 15 a\u00f1os en un tanatorio de Madrid, con unos 25 muertos diarios, la mayor\u00ed\u00ada piden estos servicios. No bajamos de 22 celebraciones diarias de la Palabra. La mayor parte demandan el rezo de un responso. Las familias desgranan rosarios. Poco, mejor casi nada, rezan con la Biblia, les cuesta hacerse a esa nueva f\u00f3rmula. Ante el hecho religioso, en las familias se ve una gama muy diversa. Las hay que \u00abpasan\u00bb de la misa diaria que se celebra en el tanatorio, las que se recogen en su velatorio a la hora de la celebraci\u00f3n de la Palabra. En general, se da una aceptaci\u00f3n buena, al menos respetuosa, de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>A la luz de esta opci\u00f3n pastoral caben otras preguntas: \u00bfOpci\u00f3n sacramental? \u00bfOpci\u00f3n m\u00e1s evangelizadora? \u00bfMezcla de la opci\u00f3n sacramental y evangelizadora? Algunos lo resuelven celebrando la misa diaria para todas las familias que se encuentren en el tanatorio. Por otra parte, se realiza la celebraci\u00f3n de la Palabra en cada velatorio. Son m\u00e1s de 500 personas con las que se conecta a diario. Las familias van descubriendo una oraci\u00f3n cercana, esperanzadora, que en les llena de paz. Una oportunidad importante para abrir la puerta a una acci\u00f3n evangelizadora. La misa celebrada por alg\u00fan sacerdote cogido al azar puede ser la ocasi\u00f3n para desconectarse de la parroquia en un momento importante para la vida comunitaria de la familia y de la comunidad parroquial, ya que ven en esa misa un sustituto del funeral. \u00bfY los seglares? Lleg\u00f3 su hora. Son sujetos activos propios de estas celebraciones de la Palabra. Una vez m\u00e1s vemos aqu\u00ed\u00ad la singular importancia de las comunidades, previo proceso \u00abcatecumenal\u00bb. Esos miembros viven su fe en la misma, est\u00e1n en formaci\u00f3n permanente, y les llega el momento de hacer este servicio exequial y de contacto misionero con los familiares de los difuntos. Los tanatorios presentan otra oportunidad para la acci\u00f3n evangelizadora: con motivo de la incineraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La incineraci\u00f3n. Otra realidad. Cada d\u00ed\u00ada se incrementa el n\u00famero de las incineraciones. Leemos estad\u00ed\u00adsticas de alguna ciudad espa\u00f1ola en la que se ha pasado de incinerar el a\u00f1o 91 el 12,07% de los cad\u00e1veres y el a\u00f1o 99 el 24,07% de los mismos. Es preciso esperar un breve tiempo para recoger las cenizas. Previa-mente se ha ofrecido a la familia unos 20 modelos de urnas, arquetas. Es un momento tenso. Pasar de ver el cuerpo vivo hace unos d\u00ed\u00adas, a contemplarlo, horas despu\u00e9s, en un ata\u00fad y luego con-centrado en unas cenizas. A algunos, estas cenizas les queman en las manos. No dan cr\u00e9dito a lo que ven.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos con la urna? El mar, la monta\u00f1a, el jard\u00ed\u00adn, el r\u00ed\u00ado, un parque, el nicho familiar, algunas iglesias, el aire&#8230; son lugares que acogen estas cenizas. Algunas ciudades espa\u00f1olas han destina-do un barco para depositar estas cenizas en el mar a una distancia determinada, otras han creado un dispositivo que las lanza al aire.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos pastoralmente? Las familias van resolviendo este hecho con un sentido, en general, profundo. Un silencio&#8230; las echan al mar, despu\u00e9s unas flores, leen un poema, otros un pasaje b\u00ed\u00adblico y como final rezan un Padre nuestro todos abrazados. Al d\u00ed\u00ada siguiente alguno comenta que las flores permanec\u00ed\u00adan en el mismo sitio que cayeron las cenizas. Una realidad. Est\u00e1 ah\u00ed\u00ad. Nos pide respuesta, ofertas a familias que lo agradecer\u00e1n. Este servicio incrementar\u00e1 la acci\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>Coordinando esta acci\u00f3n evangeliza-dora. Vemos como un gran ideal que los ministerios eclesiales sean animados por las comunidades que van saliendo de estos procesos de fe.<\/p>\n<p>Esto supone: -la creaci\u00f3n constante de estas comunidades animadoras de los servicios en el seno de la gran comunidad, uno de ellos es el de las exequias, -la formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica para el dicho servicio en la propia comunidad, en ese espacio de puesta la d\u00ed\u00ada, formaci\u00f3n, que se tiene en una de la partes de la reuni\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>En la medida que van siendo realidad en las comunidades parroquiales estos servicios espec\u00ed\u00adficos, hay que saber coordinarlos con las personas que vienen realiz\u00e1ndolos. En el caso de la exequias, habr\u00e1 que estar muy atentos a los que trabajan con los enfermos, a los animadores de los grupos lit\u00fargicos, y siempre a personas concretas que se sienten vocacionadas y tienen dones, cualidades para esta misi\u00f3n. As\u00ed\u00ad una buena coordinaci\u00f3n es pieza clave para esta acci\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Evangelii Nuntiandi (E.N.) PPC. Madrid 1975; Catechesi Tradendae (C.T.) PPC Madrid 1979; Directorio General para la Catequesis. L. Editrice Vaticana Citta del Vaticano 1997; Congreso: Evangelizaci\u00f3n y hombres de hoy. Edice Madrid 1986; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE LITURGIA, Exequias, 1989, R. Ex. Credograf, S.A. Ripollet (Barcelona) 34-35; SECRETARIADO DIOCESANO DE LITURGIA. Celebraci\u00f3n de la muerte, Obispado de Bilbao, 1988; D. BOROBIO, Catecumenado para la Evangelizaci\u00f3n. San Pablo 1997; C. FLORIST\u00ed\u0081N, Para comprender el Catecumenado. Verbo Divino. Estella. Navarra 1989; J. M. CASTILLO, Espiritualidad para las comunidades. San Pablo. Madrid, 1996; J. GARC\u00ed\u008dA HERRERO, Sacramentos, celebraci\u00f3n de la presencia de Dios en vida. Verbo Divino. Estella. Navarra, 1994; J. VICo PEINADO, Dolor y muerte humana digna. San Pablo. Madrid, 1995; A. PAGRAllI, La p\u00e9rdida de un ser querido. Un viaje dentro de la vida. Ediciones Paulinas 1991; H. BouRGEols. Los que vuelven ala fe. Editorial Mensajero 1995; Adi\u00f3s. Revista de Empresas. Empresa Mixta de servicios funerarios de Madrid 1999. A\u00f1o IV.<\/p>\n<p>Ignacio Jord\u00e1n<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El tema de la muerte hoy: 1. La sociedad censura la muerte; 2. Las dimensiones del debate actual; 3. La necesidad de una praxis pastoral renovada &#8211; II. El nuevo \u00abOrdo Exsequiarum\u00bb: 1. Escuchando a la tradici\u00f3n: a) La praxis lit\u00fargica, b) El significado de la intervenci\u00f3n pastoral de la iglesia; 2. Presentaci\u00f3n del nuevo ritual: a) La elecci\u00f3n del Vat. II, b) Las exequias de adultos, c) Las exequias de ni\u00f1os &#8211; III. Puntos relevantes y orientaciones pastorales: 1. Por una celebraci\u00f3n aut\u00e9ntica; 2. Expresi\u00f3n de la fe en la pascua de Cristo; 3. La celebraci\u00f3n de la muerte del cristiano en el actual contexto cultural.<\/p>\n<p>I. El tema de la muerte hoy<br \/>\nUna simple mirada a la literatura de estos a\u00f1os en el campo literario, filos\u00f3fico y teol\u00f3gico obliga a reconocer en la atenci\u00f3n prestada al tema de la muerte un hecho de proporciones bastante apreciables&#8217;. El esfuerzo por individualizar las razones de este fen\u00f3meno y comprender los contenidos con los que poco a poco se va configurando ayuda a delinear el contexto dentro del cual hoy, de hecho, se sit\u00faa la problem\u00e1tica propiamente pastoral relativa a la celebraci\u00f3n de la muerte. Un an\u00e1lisis, aunque s\u00f3lo sea inicial, de algunas intervenciones significativas nos pone frente a una multiplicidad de datos tal, que hace sin duda completamente nuevo el modo mismo de acceder al actual debate en torno a la muerte.<\/p>\n<p>1. LA SOCIEDAD CENSURA LA MUERTE. La reflexi\u00f3n acerca de la literatura de car\u00e1cter sociol\u00f3gico sobre el significado de la muerte en la sociedad contempor\u00e1nea har\u00ed\u00ada encontrar precisamente en el silencio sobre tal argumento la elecci\u00f3n m\u00e1s difundida hoy, con mucho. O sea, para los hombres modernos, la muerte deber\u00e1 ser la gran ausente y no hallar\u00e1 espacio en el horizonte del pensamiento contempor\u00e1neo: se le veta (o al m\u00e1ximo se le concede s\u00f3lo al hombre arcaico) tomar conciencia de la muerte en t\u00e9rminos personales: s\u00f3lo a trav\u00e9s de la muerte-espect\u00e1culo, ofrecida cotidianamente por los mass-media, ser\u00e1 posible una eventual toma de conciencia de la realidad de la muerte, aunque sea siempre la muerte de los otros, extra\u00f1os, alejados de nosotros tanto geogr\u00e1fica como afectivamente. Es natural que nos preguntemos por las razones de esta censura. La investigaci\u00f3n al respecto ser\u00ed\u00ada larga y compleja; pero en torno a ciertos porqu\u00e9s la literatura parece manifestar una cierta convergencia. Ser\u00ed\u00ada sobre todo la concepci\u00f3n hedonista propia de la civilizaci\u00f3n actual la que impondr\u00ed\u00ada el silencio sobre la muerte; reconocerla y asumirla como tal realidad significar\u00ed\u00ada poner en cuesti\u00f3n la capacidad de la sociedad para satisfacer plenamente esa \u00abnecesidad de felicidad\u00bb declarada como absolutamente imprescindible. Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s penetrante parecer\u00ed\u00ada una segunda hip\u00f3tesis, que relaciona la actitud moderna respecto a la muerte con el fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n y con el surgimiento y la extensi\u00f3n de la sociedad burguesa. El silencio sobre la muerte se impone porque hoy en d\u00ed\u00ada est\u00e1 desacralizada, ha pasado de ser un rito a ser un espect\u00e1culo; ya no ocupa una funci\u00f3n social, y se celebra decididamente en la esfera privada. Una tercera l\u00ed\u00adnea interpretativa tiende, en cambio, a unir el fen\u00f3meno de la negaci\u00f3n de la muerte con la actitud t\u00e9cnico-euf\u00f3rica de la sociedad actual. El acontecimiento muerte se asume esencialmente como un acontecimiento t\u00e9cnico-biol\u00f3gico: es un incidente; es una cosa que, como todas las cosas de la vida, es modificable y manipulable por el hombre, que prepara y utiliza instrumentos t\u00e9cnicos adecuados para enfrentarse a las diversas realidades de la existencia&#8217;. Sin embargo, es necesario reconocer que este intento de censura de la realidad de la muerte no ha tenido \u00e9xito: para el hombre particular la muerte permanece como una amenaza, aunque sea inconfesable, no est\u00e1ndole permitido al individuo confesar la propia finitud en un contexto social que se cree ilimitado. La crisis de identidad de la sociedad t\u00e9cnico-industrial podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n servir para hacer comprender que la finitud, colectiva y personal, no es una desagradable incongruencia, sino una realidad confesable, que se ha de reconocer abiertamente.<\/p>\n<p>2. LAS DIMENSIONES DEL DEBATE ACTUAL. Casi como contraposici\u00f3n al silencio (favorecido o impuesto) del uso social sobre la realidad de la muerte asistimos a un imponente renacimiento del inter\u00e9s por el tema del morir en la literatura de estos \u00faltimos a\u00f1os. Una cuidadosa exploraci\u00f3n de todo lo que \u00e9sta va proponiendo confirma, por una parte, la tendencia arriba recordada a la censura, convalidando por tanto la presencia de una tensi\u00f3n dram\u00e1tica de la sociedad contempor\u00e1nea, todav\u00ed\u00ada no resuelta; por otra parte, hace surgir tambi\u00e9n perspectivas insospechadas de pensamiento y de praxis. En particular, la apertura a las culturas religiosas medio-orientales y sobre todo asi\u00e1ticas est\u00e1 manifestando una influencia evidente sobre el mundo occidental: la persistencia de la idea de una vida que pueda ir m\u00e1s all\u00e1 de la muerte singular, incluso en su imponderabilidad, y la aparici\u00f3n en el drama-muerte de una componente de serenidad que es confianza en la vida, son probablemente las manifestaciones m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>Si a esto a\u00f1adimos la profunda renovaci\u00f3n que connota la m\u00e1s reciente reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el tema de la muerte&#8217;, nos podemos hacer una idea todav\u00ed\u00ada m\u00e1s adecuada de las amplias dimensiones que va asumiendo el debate actual. La perspectiva escatol\u00f3gica que hace de tel\u00f3n de fondo a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el tema de los nov\u00ed\u00adsimos subraya claramente las dimensiones cristol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas. La realidad de la muerte-resurrecci\u00f3n de Cristo constituye la referencia central, que permite iluminar la comprensi\u00f3n del morir del hombre, morir que est\u00e1 llamado a configurarse con un morir en Cristo para resucitar con \u00e9l, morir que est\u00e1 abierto a un futuro de comuni\u00f3n definitiva con Dios y de encuentro entre vivos y vivientes. An\u00e1logamente, la superaci\u00f3n del dualismo entre alma y cuerpo permite precisar la naturaleza de lamuerte en t\u00e9rminos de paso hacia una vida sin fin, en t\u00e9rminos de un estado situado entre un ya y un todav\u00ed\u00ada no dentro del cual se coloca la realidad de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA NECESIDAD DE UNA PRAXIS PASTORAL RENOVADA. Este elemental esbozo de las caracter\u00ed\u00adsticas del contexto actual ayuda a comprender la multiplicidad de las razones de una deseada renovaci\u00f3n de la praxis eclesial a prop\u00f3sito del cap\u00ed\u00adtulo relativo a la muerte. La intervenci\u00f3n conciliar ha explicitado en particular las razones de \u00ed\u00adndole doctrinal y lit\u00fargica estableciendo: \u00abEl rito de las exequias debe expresar m\u00e1s claramente el sentido pascual de la muerte cristiana y responder mejor a las circunstancias y tradiciones de cada pa\u00ed\u00ads, aun en lo referente al color lit\u00fargico\u00bb (SC 81). La comprensi\u00f3n m\u00e1s l\u00facida del cambiado contexto cultural y social imprime una mayor urgencia a este trabajo de reformulaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del dato de fe y lo pone frente a nuevas tareas: parece ser precisamente prioritaria la de no esconder la realidad de la muerte ni aceptar la censura de pensamiento y de lenguaje respecto a ella, sobre todo porque la perspectiva de la fe en Cristo muerto y resucitado consiente no s\u00f3lo descifrar la naturaleza y el porqu\u00e9 del morir, sino tambi\u00e9n rescatar la inevitable muerte del hombre de las categor\u00ed\u00adas de la angustia, de la oscuridad impenetrable, de la desaparici\u00f3n en la nada, de la disoluci\u00f3n de la comuni\u00f3n con los hombres y con el mundo. A esto se debe unir la persuasi\u00f3n de que, en el actual contexto eclesial, la intervenci\u00f3n pastoral de la iglesia con ocasi\u00f3n de la muerte de un hermano pueda encontrarse en una situaci\u00f3n de particular dificultad: el signo de la fe que son las exequias cristianas tiene con mucha frecuencia como interlocutores o presentes a personas que viven las actitudes m\u00e1s heterog\u00e9neas en el modo de enfrentarse y juzgar la realidad de la muerte. Quiz\u00e1 como nunca antes, hoy la novedad cristiana de la esperanza, que constituye el sentido mismo de la intervenci\u00f3n pastoral de la iglesia, necesita declinarse y expresarse a trav\u00e9s de una amplia variedad de lenguajes, como servicio de la fe que respeta las diversidades del morir, y sobre todo las diversidades de quien ha muerto o est\u00e1 viviendo el dolor de la muerte de otro. Bajo este aspecto, el estudio del Ordo Exsequiarum y el examen de c\u00f3mo deba celebrarse hoy se llenan de preguntas y de est\u00ed\u00admulos nuevos.<\/p>\n<p>II. El nuevo \u00abOrdo Exsequiarum\u00bb<br \/>\nLa comprensi\u00f3n de las opciones llevadas a cabo con vistas a la redacci\u00f3n del nuevo OE es posible s\u00f3lo a partir de un an\u00e1lisis del desarrollo hist\u00f3rico relativo a la praxis funeraria cristiana; la descripci\u00f3n, aunque s\u00f3lo sea sint\u00e9ticamente, de las etapas esenciales nos permitir\u00e1 despu\u00e9s abrirnos a los interrogantes de naturaleza m\u00e1s estrictamente pastoral.<\/p>\n<p>1. ESCUCHANDO A LA TRADICI\u00ed\u201cN. En los complicados avatares del desarrollo hist\u00f3rico 6 se pueden individualizar diversos estadios, en los que las formulaciones doctrinales, mentalidad, lenguaje se estrecruzan diferenciadamente.<\/p>\n<p>a) La praxis lit\u00fargica. Si la praxis funeraria cristiana m\u00e1s antigua revela una relaci\u00f3n evidente con pr\u00e1cticas comunes a no creyentes, no menos manifiesta tambi\u00e9n la puesta en marcha de un procesode diferenciaci\u00f3n: la certeza de la salvaci\u00f3n operada por Cristo y la fe en la resurrecci\u00f3n alimentan expresiones de esperanza y de fraternidad m\u00e1s que de triste dolor o desesperaci\u00f3n. Incluso los textos de oraci\u00f3n (eucolog\u00ed\u00adas o composiciones salm\u00f3dicas) transparentan una tonalidad pascual, donde tienen una amplia resonancia la alegr\u00ed\u00ada y la esperanza. El examen m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de la literatura patr\u00ed\u00adstica y lit\u00fargica, que se extiende desde el s. ni hasta las puertas mismas de la \u00e9poca carolingia, nos lleva a encontrar un desarrollo de interpretaci\u00f3n no siempre f\u00e1cil&#8217;. Desde un primer estadio todav\u00ed\u00ada estrechamente ligado al contexto judaico, en que se privilegia la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias o de bendici\u00f3n, se pasa muy pronto a una progresiva difusi\u00f3n de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n (\u00e9poca prenicena). Con el inicio de la \u00e9poca constantiniana, la oraci\u00f3n cristiana evoca sobre todo el tema de la felicidad en el seno de Abrah\u00e1n o en el para\u00ed\u00adso: a medida que nos alejamos de los or\u00ed\u00adgenes cristianos y va disminuyendo la espera de la parus\u00ed\u00ada, crece en importancia la escatolog\u00ed\u00ada individual; la antropolog\u00ed\u00ada del mundo helenista, adem\u00e1s, incita a leer tal escatolog\u00ed\u00ada individual en t\u00e9rminos de \u00abalma separada del cuerpo\u00bb. Con el progresivo cambio de la sensibilidad religiosa y cultural tienden a prevalecer -a partir de la misma \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica cl\u00e1sica- los temas del perd\u00f3n del pecado y de la salvaci\u00f3n del alma en el otro mundo: la idea de la muerte como lucha dram\u00e1tica contra el demonio tiene un amplio eco en la literatura de los padres y en los mismos textos lit\u00fargicos. Una mirada de conjunto a los siglos de la era patr\u00ed\u00adstica muestra la singularidad de la visi\u00f3n cristiana de la muerte: la idea de Dios que subyace a la oraci\u00f3n de la iglesia es la de un Dios bueno y acogedor, que est\u00e1 a la espera del hombre que vuelve a \u00e9l; an\u00e1logamente, la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n supone una eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, que ve en el lazo com\u00fan de la fe y en la participaci\u00f3n de la misma eucarist\u00ed\u00ada el fundamento de una relaci\u00f3n fraterna que ni siquiera la muerte puede romper. Junto a esto resultan del todo evidentes las influencias de la cultura y de las particulares situaciones hist\u00f3ricas: \u00ab[Se se\u00f1alan] la influencia de la demonolog\u00ed\u00ada para el tema de la protecci\u00f3n del alma; la de la antropolog\u00ed\u00ada y cosmograf\u00ed\u00ada antiguas para la localizaci\u00f3n del alma en el seno de Abrah\u00e1n o en el para\u00ed\u00adso; la del clima para el tema del refrigerio; la del platonismo o del neoplatonismo para el tema de la luz y de la beatitud celeste. An\u00e1logamente, espec\u00ed\u00adficas situaciones pastorales en la iglesia, como el cambio en la disciplina penitencial, han ejercido influencia sobre la tem\u00e1tica funeraria\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n constatada en la praxis funeraria de los textos galicanos y gelasianos en torno a los ss. vii-viii no se puede limitar s\u00f3lo al cambio de numerosas oraciones; detr\u00e1s de los s\u00f3lidos desarrollos de los temas de la misericordia divina y del juicio final se puede hallar una diversa concepci\u00f3n y acentuaci\u00f3n de la imagen misma de Dios y del significado de la oraci\u00f3n de la iglesia por un hermano que ha muerto, as\u00ed\u00ad como las referencias al mundo entendido como tierra de exilio y lugar de tentaciones a las que sustraerse, a las cuales corresponde una visi\u00f3n de la muerte como liberaci\u00f3n de las ataduras y de las cadenas del mundo y del pecado, remiten a una visi\u00f3n antropol\u00f3gica y cosmol\u00f3gica bastante cambiada en relaci\u00f3n a los or\u00ed\u00adgenes y a un cuadro teol\u00f3gico de temas escatol\u00f3gicos de trazos todav\u00ed\u00adainciertos y provisionales. Por su parte, la tradici\u00f3n funeraria de los ambientes mon\u00e1sticos sigue siendo testigo de una praxis inspirada en la visi\u00f3n pascual, y de una mentalidad que considera a la muerte como familiar al hombre.<\/p>\n<p>Con la entrada en Roma de la liturgia g\u00e1lico-germ\u00e1nica se verifica una posterior evoluci\u00f3n, caracterizada sobre todo por la importancia cada vez mayor que se atribuye al papel propiciatorio de la oraci\u00f3n eclesial por los muertos; la conciencia de que el juicio de Dios seguir\u00e1 a la muerte induce en los textos a conceder un gran espacio a la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n. Desde esta perspectiva se tiende cada vez m\u00e1s a interpretar el papel del sacerdote celebrante como expresi\u00f3n del poder que le ha sido conferido no s\u00f3lo para absolver a los vivos de sus pecados, sino tambi\u00e9n para interceder eficazmente por la remisi\u00f3n de la pena a los difuntos. El tardo medievo y la \u00e9poca renacentista atribuyen una relevante importancia a elementos celebrativos (oraciones, textos para el canto, las melod\u00ed\u00adas mismas, el color de los paramentos, los signos utilizados, etc\u00e9tera), determinando as\u00ed\u00ad una clara preponderancia del tema propiciatorio respecto a la inspiraci\u00f3n originaria, que individualizaba en el mensaje de esperanza derivante de la pascua la referencia tem\u00e1tica prioritaria de los funerales cristianos.<\/p>\n<p>Una valoraci\u00f3n de s\u00ed\u00adntesis, en perspectiva hist\u00f3rica, de los criterios que han inspirado la redacci\u00f3n del Ordo Exsequiarum del Ritual tridentino (= Rituale romanum del 1614) lleva a poner de relieve dos hechos: a) En el aspecto estructural, la decisi\u00f3n de optar por una celebraci\u00f3n muy sobria ha permitido poner orden en una serie de elementos celebrativos que se hab\u00ed\u00adan ido multiplicando a lo largo de los siglos de manera frecuentemente desorganizada, pero tambi\u00e9n ha inducido a dejar a un lado algunos elementos particulares que hab\u00ed\u00adan caracterizado -sobre todo en los or\u00ed\u00adgenes- la intervenci\u00f3n pastoral de la iglesia (pi\u00e9nsese, por ejemplo, en las abundantes oraciones hechas por la comunidad como signo de comuni\u00f3n y de sufragio, o en la atenci\u00f3n prestada a los primeros momentos tras la muerte); en este nuevo planteamiento se ha producido la consiguiente acentuaci\u00f3n de la \u00ed\u00adndole clerical de toda la celebraci\u00f3n: \u00abSe ve a los fieles como personas que asisten del principio al fin con recogimiento y piedad a una acci\u00f3n lit\u00fargica, a oraciones y cantos ejecutados en lugar suyo por el clero\u00bb\u00bb. b) Bajo el aspecto hist\u00f3rico-teol\u00f3gico, el an\u00e1lisis de los textos y de las fuentes utilizadas por el Ritual tridentino pone de relieve una confluencia de oraciones que tienen su origen en \u00e9pocas bastante diversas y que, desde el punto de vista doctrinal, no aparecen organizadas en torno a l\u00ed\u00adneas de pensamiento unitarias; como consecuencia, la \u00ed\u00adndole pascual de la celebraci\u00f3n cristiana de la muerte no aparece en primer plano; y algunas de las expresiones que hab\u00ed\u00adan marcado caracter\u00ed\u00adsticamente la praxis de los or\u00ed\u00adgenes ya no est\u00e1n presentes en el Ritual de Trento.<\/p>\n<p>La decidida reforma del Vat. II hab\u00ed\u00ada sido preparada, significativamente, por algunos signos que la hac\u00ed\u00adan considerar de gran actualidad: por un lado, el imponerse, a nivel de mentalidad y de praxis, de una costumbre que tend\u00ed\u00ada a aislar de la sociedad cualquier reclamo de la muerte; por otro lado, algunas innovaciones parciales celebrativas, que manifestaban la exigencia de un retorno m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito a las dimensiones pascuales del funeralcristiano. Por lo dem\u00e1s, a todo esto se refer\u00ed\u00ada directamente el debate conciliar que precedi\u00f3 a la promulgaci\u00f3n del texto definitivo; en tal debate se puso de relieve tambi\u00e9n la importancia pastoral de un momento como el de las exequias, en el que se proponen contenidos y expresiones simb\u00f3licas a unas asambleas con frecuencia formadas por personas alejadas o no creyentes<br \/>\nb) El significado de la intervenci\u00f3n pastoral de la iglesia. Si tras la praxis lit\u00fargica pasamos a considerar, incluso sint\u00e9ticamente, la actitud pastoral global de la iglesia en las diversas \u00e9pocas, lograremos interpretar mejor el desarrollo hist\u00f3rico en su conjunto.<\/p>\n<p>La primera \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica (ss. ii-iii) se caracteriza por una situaci\u00f3n socio-cultural que no conoce ninguna esperanza tras la muerte, o al menos no supone esta esperanza como algo obvio. Por consiguiente, el mensaje cristiano (del cual la praxis lit\u00fargica constituye quiz\u00e1 el aspecto m\u00e1s vistoso y oficial) tiende a privilegiar el esfuerzo por valorar positivamente la muerte y por hacer evidente su valor de misterio salv\u00ed\u00adfico por encima del aspecto experiencial m\u00e1s inmediato, que es de esc\u00e1ndalo y de perdici\u00f3n. A esta luz se comprende el amplio recurso a un lenguaje simb\u00f3lico tomado preferentemente de la biblia y de signos sacramentales, considerado el \u00fanico capaz de ayudar a entender-crear-esperar un aspecto de la muerte que no es en absoluto evidente a la experiencia humana.<\/p>\n<p>La \u00e9poca de la cristiandad establecida (que se extiende del s. Iv hasta la \u00e9poca moderna) se caracteriza sobre todo por la adquisici\u00f3n de la esperanza-tras-la-muerte por causa de los presupuestos obvios de la cultura com\u00fan. En la acci\u00f3n pastoral se aprecia c\u00f3mo a vecestales presupuestos se olvidan en la pr\u00e1ctica; justo por esto, la preocupaci\u00f3n fundamental de la intervenci\u00f3n de la iglesia pasa a ser la de representar existencialmente la muerte, contra la tendencia de la existencia humana (tambi\u00e9n entre los cristianos) a constituirse como tiempo indefinido. Bajo este aspecto se comprende que el abundante empleo de un lenguaje m\u00ed\u00adstico-experiencial o sapiencial (pi\u00e9nsese particularmente en los difusos comentarios a los \u00abvanitas vanitatum\u00bb o el \u00abcupio dissolvi et esse cum Christo\u00bb) tenga motivaciones no s\u00f3lo culturales -la sensibilidad de las nuevas poblaciones europeas-sino, m\u00e1s fundamentalmente, pastorales.<\/p>\n<p>La \u00e9poca moderna poscristiana ve de nuevo desaparecer de los presupuestos culturales comunes de la sociedad la esperanza-tras-lamuerte. Pero esta desaparici\u00f3n tiene lugar por obra de una progresiva secularizaci\u00f3n de la vida civil; se comprende, entonces, por qu\u00e9 en la predicaci\u00f3n cristiana se contin\u00faa poniendo preferentemente el acento sobre la actitud sapiencial, que tiende a configurar la muerte.como la suprema objeci\u00f3n levantada por la iglesia frente al hombre burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Si resulta prematuro el intento de caracterizar sint\u00e9ticamente la tendencia hacia la cual se orienta la praxis pastoral en la \u00e9poca contempor\u00e1nea, es ya posible, sin embargo, entrever en ella un significativo cambio de perspectiva. La exigencia advertida prioritariamente parece la de restituir significaci\u00f3n a los s\u00ed\u00admbolos esenciales (hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adficos y existenciales) de la esperanza-cristiana-tras-la-muerte, desde el momento que las ilusiones mundanas (mesianismos terrestres, ideolog\u00ed\u00adas historicistas) parecen reconocer ya por s\u00ed\u00ad mismas la propia inconsistencia. El mal m\u00e1sradical contra el que choca hoy el anuncio cristiano parece ser, por tanto, como antiguamente, el de la desesperaci\u00f3n, no la ilusi\u00f3n del hombre que se cree autosuficiente.<\/p>\n<p>2. PRESENTACI\u00ed\u201cN DEL NUEVO RITUAL. La promulgaci\u00f3n de un nuevo Ordo Exsequiarum (15 de agosto de 1969) constituye una etapa de gran importancia desde el punto de vista teol\u00f3gico-pastoral \u00ab. Aunque sea de modo muy sint\u00e9tico, presentaremos sus caracter\u00ed\u00adsticas esenciales &#8216;\u00c2\u00b0. Para las citas usaremos la edici\u00f3n en castellano: Ritual de exequias (= RE). Para los Praenotanda del OE (= Ordo Exsequiarum), v\u00e9ase A. Pardo, Liturgia de los nuevos Rituales y del Oficio divino, col. Libros de la Comunidad, ed. Paulinas, etc., Madrid 1975, 263-270.<\/p>\n<p>a) Las opciones del Val. II. En la ra\u00ed\u00adz de la decisi\u00f3n de reformar la liturgia funeraria en el cuadro de la m\u00e1s amplia renovaci\u00f3n lit\u00fargica promovida por el concilio, est\u00e1 la conciencia de que el ritual funerario heredado de Trento no expresa adecuadamente la riqueza doctrinal de la visi\u00f3n cristiana de la muerte, y de que las cambiadas circunstancias culturales hacen urgente una consideraci\u00f3n m\u00e1s profunda de la problem\u00e1tica pastoral: el debate en el aula conciliar constituye una evidente prueba de ello \u00ab. El texto promulgado en la SC (\u00abEl rito de las exequias debe expresar m\u00e1s claramente el sentido pascual de la muerte cristiana y respoder mejor a las circunstancias y tradiciones de cada pa\u00ed\u00ads, aun en lo referente al color lit\u00fargico. Rev\u00ed\u00adsese el rito de la sepultura de ni\u00f1os dot\u00e1ndolo de una misa propia\u00bb: SC 81-82) s\u00f3lo explicita en parte las indicaciones expresadas en las intervenciones de los padres conciliares; en los trabajos de la comisi\u00f3n posconciliar encargada de la preparaci\u00f3n del nuevo texto pasan, en cambio, a ser prioritarias las preocupaciones de car\u00e1cter doctrinal y pastoral, y se abre camino la exigencia de revisar m\u00e1s profunda y cr\u00ed\u00adticamente todo el cap\u00ed\u00adtulo del desarrollo hist\u00f3rico, en un intento de presentar en el nuevo ritual funerario una s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s amplia y fiel de todos los datos de la tradici\u00f3n, en particular los de la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua&#8217;.<\/p>\n<p>b) Las exequias de adultos. La sucesi\u00f3n de las diversas partes a trav\u00e9s de las que normalmente se desarrolla el rito funerario (en la casa del difunto, en la iglesia, en el sepulcro) ofrece una rica antolog\u00ed\u00ada de material celebrativo (salmos, eucolog\u00ed\u00ada, leccionario), que deber\u00ed\u00ada ser objeto de un atento an\u00e1lisis; si, despu\u00e9s, se piensa en la significativa recuperaci\u00f3n de algunos elementos de praxis pastoral (cf en particular la \u00abvigilia de oraci\u00f3n\u00bb, la \u00aboraci\u00f3n para la deposici\u00f3n del cuerpo del difunto en el f\u00e9retro\u00bb, el rito de la \u00faltima recomendaci\u00f3n y despedida), se alcanza una idea adecuada de cu\u00e1nto inter\u00e9s podr\u00ed\u00ada ofrecer el conocimiento detallado del nuevo RE\u00bb. Puesto que nos debemos limitar a una consideraci\u00f3n de s\u00ed\u00adntesis, podemos recoger los puntos relevantes m\u00e1s significativos en torno a algunas referencias centrales y de conjunto.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En una comparaci\u00f3n de car\u00e1cter global con el precedente Ritual de 1614 aparece claro que lo que hace nuevo al RE actual es la recuperaci\u00f3n masiva de la perspectiva pascual y eclesial. Todo esto se desprende particularmente del enriquecimiento tem\u00e1tico de muchos textos eucol\u00f3gicos, en los que se recuperan las oraciones m\u00e1s v\u00e1lidas de la tradici\u00f3n y confluyen lenguaje y perspectivas b\u00ed\u00adblicas; lo confirma la voluntad de no hacer prevalecer demasiado los temas del pecado, de la intercesi\u00f3n, del perd\u00f3n, a trav\u00e9s de una m\u00e1s equilibrada distribuci\u00f3n de textos, y de subrayar ulteriormente los elementos de esperanza, resurrecci\u00f3n, encuentro con Dios. A esto se debe a\u00f1adir el frecuente intento de marcar el clima comunitario que ha de caracterizar toda la celebraci\u00f3n: la liturgia exequial debe ser por entero una profesi\u00f3n de fe en la pascua del Se\u00f1or y un momento de comuni\u00f3n intensa con quien ya no est\u00e1 entre nosotros y con los hermanos que lloran su p\u00e9rdida. En el n. 1 de los Praenotanda del OE se lee: \u00abEn las exequias de sus hijos, la iglesia celebra con fe el misterio pascual de Cristo, a fin de que todos los que, mediante el bautismo, pasaron a formar un solo cuerpo con Cristo, muerto y resucitado, pasen tambi\u00e9n con \u00e9l, por la muerte, a la vida eterna: primero con el alma, que habr\u00e1 de purificarse para entrar en el cielo, con los santos y elegidos; despu\u00e9s, con el cuerpo, que deber\u00e1 aguardar la venida de Cristo y la resurrecci\u00f3n de los muertos. Por tanto, la iglesia ofrece por los difuntos el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico de la pascua de Cristo, y reza y celebra sufragios por ellos, de modo que, comunic\u00e1ndose entre s\u00ed\u00ad todos los miembros de Cristo, \u00e9stos impetran para los difuntos el auxilio espiritual y, para los deudos, el consuelo de la esperanza\u00bb (A. Pardo, o.c., 263; cf adem\u00e1s RE 39; 15-16).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Tambi\u00e9n a otro nivel la comparaci\u00f3n con el Ritual tridentino permite iluminar una caracter\u00ed\u00adstica del nuevo RE. De hecho, si consideramos la estructura de la celebraci\u00f3n exequial, vemos que en la reforma del Vat. II se da un interesante proceso de recuperaci\u00f3n de elementos de la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua. En particular: la tendencia a reasumir, tambi\u00e9n bajo el aspecto ritual, un arco m\u00e1s amplio de etapas-momentos de la celebraci\u00f3n de la muerte, y por consiguiente la tendencia a poner de relieve su valor religioso y humano (pi\u00e9nsese en la vigilia de oraci\u00f3n en la casa del difunto, en la oraci\u00f3n mientras se le ve el rostro por \u00faltima vez, en el rito de despedida), parece indicar que se camina hacia una comprensi\u00f3n m\u00e1s coherente y profunda del singular clima de comuni\u00f3n y de fraternidad que debe distinguir la celebraci\u00f3n de la muerte por los cristianos. Por lo dem\u00e1s, las instancias que han dado origen a estas modificaciones de estructura en el RE son claramente de orden teol\u00f3gico y pastoral; por ejemplo, al comentar el momento de despedida, el n. 10 de los Praenotanda recuerda: \u00ab&#8230; Pues si bien en la muerte hay siempre una separaci\u00f3n, a los cristianos, que como miembros de Cristo son una sola cosa en Cristo, ni siquiera la misma muerte puede separarlos\u00bb (A. Pardo, o.c., 265; cf RE 43).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La redacci\u00f3n de un riqu\u00ed\u00adsimo leccionario da considerable categor\u00ed\u00ada al RE del Vat. II bajo un doble aspecto. Con \u00e9l, por una parte se marca la importancia de la palabra de Dios en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica cristiana de la muerte: \u00ab&#8230; se considera parte muy importante del rito la lectura de la palabra de Dios. En efecto, \u00e9sta proclama el misterio pascual, afianza la esperanza de una nueva vida en el reino de Dios, exhorta a la piedad hacia los difuntos y a dar un testimonio de vida cristiana\u00bb (OE, Praenotanda, n. 11 en A. Pardo, o.c., 266; cf RE 37). Adem\u00e1s, la concreta selecci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos ofrece a la escucha del creyente una gran riqueza de contenidos: los p\u00e1rrafosveterotestamentarios aportan ense\u00f1anzas para valorar la vida con la mentalidad de Dios e introducen a la acogida del anuncio propiamente cristiano sobre la muerte y el m\u00e1s all\u00e1; los salmos responsoriales se hacen voz del imborrable anhelo de Dios del coraz\u00f3n humano y celebran la certeza de que la verdadera salvaci\u00f3n proviene del Se\u00f1or; los textos de las cartas de Pablo y de Juan se configuran como meditaci\u00f3n profunda del misterio de luz y de vida, de rescate y de redenci\u00f3n, de futuro y de esperanza, que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de quien profesa que \u00abJesucristo es Se\u00f1or\u00bb; las lecturas evang\u00e9licas, en fin, anuncian la palabra de aquel que se denomina \u00abla resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb, promete el reino a quien vive en la l\u00f3gica de las bienaventuranzas e invita a todos a hacerse comensales del gran banquete querido por la bondad de un Padre.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Tambi\u00e9n el uso abundante de los salmos, en continuidad con una tradici\u00f3n antiqu\u00ed\u00adsima, se\u00f1ala el clima original de la celebraci\u00f3n cristiana de la muerte: \u00abEn los oficios por los difuntos, la iglesia recurre especialmente a los salmos para expresar el dolor y reafirmar la confianza\u00bb (OE, Praenotanda n. 12, en A. Pardo, o.c., 266; cf RE 48). La efectiva selecci\u00f3n de los salmos hecha por el RE se sit\u00faa l\u00f3gicamente en esta l\u00ed\u00adnea: hallamos salmos de contenido pascual; otros que alimentan una oraci\u00f3n de esperanza, de espera y de b\u00fasqueda; algunos que dan lugar a la petici\u00f3n siempre necesaria del perd\u00f3n divino y que comentan la bondad de una vida \u00ed\u00adntegra, estimada grande a los ojos de Dios.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En conjunto, es rico y v\u00e1lido tambi\u00e9n el cap\u00ed\u00adtulo de la eucolog\u00ed\u00ada funeraria. Las oraciones y los prefacios del misal constituyen un bloque bastante homog\u00e9neo y muy rico tem\u00e1ticamente: encuentran lugar los temas de la certeza de la resurrecci\u00f3n futura fundada en la pascua de Cristo; del perd\u00f3n y de la misericordia divina, capaces de borrar \u00abtoda huella de fragilidad humana\u00bb; del valor escatol\u00f3gico de la eucarist\u00ed\u00ada, denominada \u00abvi\u00e1tico en la peregrinaci\u00f3n por la tierra\u00bb y \u00abprenda de la pascua eterna del cielo\u00bb. En los prefacios, particularmente, las f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n de fe en la victoria pascual de Cristo confieren a la oraci\u00f3n tonos y perspectivas de luz y esperanza. Igualmente rico es el material eucol\u00f3gico propio del ritual en cuanto tal: se han retomado y repropuesto numerosos textos antiguos, a\u00f1adi\u00e9ndolos a otros de nueva composici\u00f3n 18; es digno de consideraci\u00f3n el abundante recurso a textos lit\u00fargicos de las iglesias reformadas, no s\u00f3lo por razones de orden ecum\u00e9nico, sino tambi\u00e9n porque en ellos se acent\u00faa particularmente la consideraci\u00f3n hacia quienes han quedado sumidos en el dolor y piden a la fe certezas que les hagan capaces de comprender y aceptar el misterio de la muerte. En conjunto, el enriquecimiento ha sido notable: aunque se componga de materiales provenientes de lugares y \u00e9pocas diversos, el RE ofrece una imagen bastante m\u00e1s rica y adecuada de la celebraci\u00f3n cristiana de la muerte.<\/p>\n<p>c) Las exequias de ni\u00f1os. Una consideraci\u00f3n m\u00e1s abierta y profunda de los problemas teol\u00f3gicos implicados y la prioridad concedida a los cambios pastorales act\u00faan como tel\u00f3n de fondo de las principales opciones que dirigen el RE en el cap\u00ed\u00adtulo de las exequias de ni\u00f1os: se presta bastante m\u00e1s atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n de los padres y familiares en su dolor y desorientaci\u00f3n humana (en el precedente Ritual esteaspecto se ignoraba pr\u00e1cticamente); a juicio del obispo del lugar, se prev\u00e9 la posibilidad de un funeral eclesi\u00e1stico tambi\u00e9n para los ni\u00f1os que, en la intenci\u00f3n de sus padres, deber\u00ed\u00adan haber sido bautizados, pero que de hecho no han podido recibir el sacramento. Cf CDC de 1983, can. 1183, \u00c2\u00a7 2.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En esta l\u00ed\u00adnea se mueven algunos textos espec\u00ed\u00adficos para las exequias de ni\u00f1os bautizados: para ellos se invoca el amor de Dios, que acoge \u00aben el para\u00ed\u00adso, donde ya no hay luto ni dolor ni llanto, sino paz y gozo\u00bb (RE 162). En los formularios de la misa se encuentran oraciones centradas totalmente en el tema de la esperanza (\u00abDios de amor y de clemencia, que en los planes de tu sabidur\u00ed\u00ada has querido llamar a ti, desde el mismo umbral de la vida, a este ni\u00f1o, a quien hiciste hijo tuyo de adopci\u00f3n por el bautismo, escucha con bondad nuestra plegaria y re\u00fanenos un d\u00ed\u00ada con \u00e9l en tu gloria, donde creernos que vive ya contigo\u00bb [MRC, Misas de difuntos V, A, colecta, p. 950]), y en el tema del abandono confiado en el Padre (\u00abSe\u00f1or, t\u00fa que conoces nuestra profunda tristeza por la muerte de este ni\u00f1o, concede a quienes acatamos con dolor tu voluntad de llev\u00e1rtelo el consuelo de creer que vive eternamente contigo en la gloria\u00bb [MRC, ib, obras oraciones, p. 951]).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En el caso de exequias de ni\u00f1os todav\u00ed\u00ada no bautizados, el RE reitera la preocupaci\u00f3n pastoral que debe subyacer en la intervenci\u00f3n de la iglesia, y precisa su significado. En algunos nuevos textos eucol\u00f3gicos del misal se nos invita a la confianza en el amor divino mediante una continua referencia a la fe de los padres (\u00abOh Dios, conocedor de los corazones y consuelo del esp\u00ed\u00adritu, t\u00fa conoces la fe deestos padres; dales el consuelo de creer que el hijo cuya muerte lloran est\u00e1 en manos de tu misericordia\u00bb [MRC, ib, B, colecta segunda, p. 952]).<\/p>\n<p>III. Puntos relevantes y orientaciones pastorales<br \/>\nEl an\u00e1lisis de las opciones fundamentales del RE ayuda a comprender la amplitud y complejidad de los interrogantes pastorales unidos a la celebraci\u00f3n cristiana de la muerte; en efecto, se cae en la cuenta de que el problema reside no en la transposici\u00f3n mec\u00e1nica de todo lo que el RE codifica y propone, sino en el esfuerzo de hacer vivir en la celebraci\u00f3n concreta el clima, los valores y las perspectivas con los que la iglesia de hoy pretende afrontar el testimonio de la fe y de la comuni\u00f3n con la realidad de la muerte. Las l\u00ed\u00adneas de apertura se\u00f1aladas en la panor\u00e1mica propuesta [I supra, II] han llevado a definir el significado de la intervenci\u00f3n pastoral en t\u00e9rminos de servicio prestado desde la fe al hombre de hoy para ayudarle a pasar a un reencuentro y reconstrucci\u00f3n de certezas verdaderas y a resistir a la radical tentaci\u00f3n de vivir \u00absin esperanza\u00bb; la praxis lit\u00fargica que se expresa en la celebraci\u00f3n de la muerte de un hermano se halla implicada en este proyecto fundamental, y en \u00e9l encuentra su dinamismo m\u00e1s aut\u00e9ntico y su punto de referencia normativo 19.<\/p>\n<p>Para delinear las orientaciones de car\u00e1cter operativo y puntualizar los elementos relevantes centrales surgidos de una lectura propiamente pastoral del RE, nos parece necesario partir de diversos \u00e1ngulos: desde el celebrativo, que quiere iluminar las condiciones para que el rito sea situado e interpretado conla debida sensibilidad; desde el doctrinal, que aproxima los contenidos concretos del RE a la misi\u00f3n m\u00e1s general -implicada en el momento de las exequias- de anunciar la fe pascual de la iglesia; desde el cultural, que se preocupa de poner en constante relaci\u00f3n lo que significa (o deber\u00ed\u00ada significar) el rito cristiano con la moderna mentalidad relativa al problema de la muerte.<\/p>\n<p>1. POR UNA CELEBRACI\u00ed\u201cN AUTENTICA. Del mismo RE y de la literatura que lo comenta, as\u00ed\u00ad como de la experiencia de estos a\u00f1os, surgen numerosas indicaciones de notable inter\u00e9s desde el punto de vista pastoral.<\/p>\n<p>La estructura de la celebraci\u00f3n contenida en el RE es clara y lineal; pero en lo que respecta a los textos que la componen, se ha preferido conferirles una fisonom\u00ed\u00ada antol\u00f3gica; o sea, se ha querido ofrecer una gran riqueza de oraciones para cada una de las partes de la celebraci\u00f3n. La liturgia, por tanto, se organiza cada vez de acuerdo y en sinton\u00ed\u00ada con la situaci\u00f3n pastoral concreta. Esto supone tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n a considerar el RE como un modelo celebrativo que puede tener una multiplicidad de interpretaciones y de actuaciones, y no como un libro r\u00ed\u00adgidamente codificado en todos sus particulares. Tambi\u00e9n el conocimiento detallado de las fuentes y de los temas de las diversas oraciones podr\u00ed\u00ada llevar a una inteligente utilizaci\u00f3n de los m\u00e1rgenes de adaptabilidad previstos y a la realizaci\u00f3n de una liturgia m\u00e1s \u00abpastoral\u00bb.<\/p>\n<p>El Ritual procura tambi\u00e9n valorar algunos signos 22. Pi\u00e9nsese sobre todo en el rito de despedida descrito en el n. 10 de los Praenotanda (cf RE 43-45): el desenvolvimiento de la celebraci\u00f3n gira enteramente en torno al canto de saludo hecho por toda la comunidad, mientras los ritos de la aspersi\u00f3n y de la incensaci\u00f3n manifiestan el respeto y la veneraci\u00f3n hacia el cuerpo del difunto. Es indicativa al efecto una r\u00fabrica: \u00abSi parece oportuno, gu\u00e1rdese la costumbre de colocar al difunto seg\u00fan la orientaci\u00f3n que normalmente adoptaba en la asamblea lit\u00fargica. Es decir: los laicos, mirando hacia el altar; los ministros sagrados, mirando al pueblo. Sobre el f\u00e9retro se puede colocar el libro de los evangelios, o la biblia, u otro signo cristiano&#8230; Alrededor del f\u00e9retro se pueden colocar cirios encendidos, o bien \u00fanicamente el cirio pascual a la cabecera del difunto\u00bb (RE 78). Se trata m\u00e1s de indicaciones que de soluciones ya confeccionadas; querr\u00ed\u00adan sugerir que al momento solemne y religioso de la despedida de un hermano se le debe prestar la mayor atenci\u00f3n y expresar una gran sensibilidad humana; en este sentido, el canto -participado coralmente por toda la asamblea y rico en v\u00e1lidos contenidos- podr\u00ed\u00ada configurarse como el signo m\u00e1s vistoso y elocuente de una comuni\u00f3n de fe y de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con frecuencia aparece en el RE tambi\u00e9n la invitaci\u00f3n a celebrar en sinton\u00ed\u00ada con la situaci\u00f3n humana de los presentes, que la realidad de la muerte configura de una manera absolutamente singular y delicada: los textos de la vigilia en casa del difunto, el uso de oraciones ricas y sugerentes en las que se presta suma atenci\u00f3n al dolor de los familiares, el clima que brota de los nuevos textos para las exequias de ni\u00f1os constituyen los ejemplos m\u00e1s significativos de ello. En el n. 18 de los Praenotanda se puede leer: \u00abAl preparar la celebraci\u00f3n de las exequias, los sacerdotes considerar\u00e1n con la debida solicitud no s\u00f3lo la persona del difunto y las circunstancias de su muerte, sino tambi\u00e9n el dolor de sus familiares y las necesidades de su vida cristiana\u00bb (A. Pardo, o.c., 267; cf RE 23). Ser\u00e1 la homil\u00ed\u00ada, en particular, la que se haga eco de estas instancias (RE 46); adem\u00e1s, una exquisita sensibilidad pastoral sugerir\u00e1 otras muchas formas de significar la cercan\u00ed\u00ada a los hermanos sumidos en el dolor.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de los ministerios, el RE supera claramente las perspectivas rigurosamente clericales del precedente Ritual tridentino. En los Praenotanda abundan significativas llamadas de atenci\u00f3n: \u00abEn la celebraci\u00f3n de las exequias, recuerden todos los que pertenecen al pueblo de Dios que a cada uno se le ha confiado un ministerio particular; a los padres y familiares, a los responsables de las pompas f\u00fanebres, a la comunidad cristiana y, principalmente, al sacerdote; que, como maestro de la fe y ministro del consuelo, preside la acci\u00f3n lit\u00fargica y celebra la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb (OE, Praenotanda n. 16, en A. Pardo, o.c., 267; cf RE 21; 26-28). El servicio que ha de ofrecer no es simplemente el de recomendar a Dios los difuntos, sino tambi\u00e9n el de \u00abavivar la esperanza de los presentes y afianzar su fe en el misterio pascual y en la resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb (Praenotanda n. 17, en A. Pardo, o.c., 267; cf RE 17). En esta l\u00f3gica, resulta importante la misi\u00f3n de preparar numerosas personas en cada comunidad para que desempe\u00f1en este espec\u00ed\u00adfico misterio, y hacer comprender a todos cu\u00e1n necesario es el servicio de la fe en una situaci\u00f3n humana tan dificil (cf RE 21).<\/p>\n<p>La forma normal de celebraci\u00f3n prevista por el RE contempla la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada; adem\u00e1s de ser profundamente tradicional, una opci\u00f3n como \u00e9sta resulta degran valor teol\u00f3gico y pastoral, porque nada revela mejor el aut\u00e9ntico sentido de la muerte que la pascua. Se califica, pues, como fiel la praxis que tiende a crear las condiciones necesarias para que en las exequias sea la eucarist\u00ed\u00ada el signo normal y m\u00e1s completo desde el punto de vista de la fe. Es ciertamente verdad, por otra parte, que la asamblea reunida para los funerales hoy en d\u00ed\u00ada se configura con demasiada frecuencia como totalmente heterog\u00e9nea en el modo de situarse frente al anuncio cristiano: con frecuencia se juntan creyentes, indiferentes, ateos, etc. Por este motivo est\u00e1 justificada la pregunta t\u00ed\u00adpicamente pastoral acerca de si es siempre oportuno celebrar la eucarist\u00ed\u00ada: si la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada constituye indiscutiblemente el punto de referencia normativo y la praxis m\u00e1s aut\u00e9ntica y fiel, el esfuerzo por tomar en consideraci\u00f3n modos m\u00e1s articulados de usar el RE mantiene todo su valor, precisamente porque tiende a presentar los signos de la fe en un contexto de mayor autenticidad.<\/p>\n<p>2. EXPRESI\u00ed\u201cN DE LA FE EN LA PASCUA DE CRISTO. La publicaci\u00f3n del RE en un momento, como se ha visto, caracterizado por una renovaci\u00f3n profunda tambi\u00e9n de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los temas escatol\u00f3gicos, justifica por entero el inter\u00e9s por la dimensi\u00f3n propiamente doctrinal del nuevo Ritual. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por su misma naturaleza, siempre es expresi\u00f3n de la fe de la iglesia. En nuestro caso, adem\u00e1s, la estricta connotaci\u00f3n cristol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de la actual teolog\u00ed\u00ada sobre la muerte hace todav\u00ed\u00ada m\u00e1s apreciable la aportaci\u00f3n del RE al respecto.<\/p>\n<p>Quien busca en los textos del RE los t\u00e9rminos con los que se hace el anuncio propiamente cristol\u00f3gico puede compartir el juicio concluyente de un autor: \u00abLa instancia cristol\u00f3gica ha recibido una notable valoraci\u00f3n\u00bb. La referencia a la pascua es central, y el acontecimiento Cristo es el criterio constante que mide y rescata la muerte del hombre. No se podr\u00ed\u00ada decir lo mismo de la instancia antropol\u00f3gica: \u00abla relevancia que se le ha concedido&#8230; es m\u00ed\u00adnima\u00bb\u00bb. Sin embargo, es interesante notar c\u00f3mo los textos del RE, sobre todo los nuevos, registran una significativa convergencia con algunas orientaciones, en absoluto secundarias, provenientes del debate actual. Como conclusi\u00f3n a una moderna investigaci\u00f3n se ha escrito: \u00abLa deslocalizaci\u00f3n de las grandes realidades escatol\u00f3gicas es hoy un, dato adquirido (son estados, no lugares); igualmente, la destemporalizaci\u00f3n de los grandes acontecimientos tras la muerte (liberados de la dial\u00e9ctica cronol\u00f3gica del antes y el despu\u00e9s) es una resultante ya com\u00fan de la actual teolog\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica. Adem\u00e1s, no se puede negar que la concepci\u00f3n antropol\u00f3gica actual es una reacci\u00f3n contra los residuos de tipo plat\u00f3nico que todav\u00ed\u00ada afloran en la teolog\u00ed\u00ada de los nov\u00ed\u00adsimos, por ejemplo [&#8230;] el estado de separaci\u00f3n entre el alma y el cuerpo en un modo casi dualista. La muerte del hombre, \u00bfse ve casi como un ep\u00ed\u00adlogo de la existencia humana, fatal ocaso de la vida, ruptura de su equilibrio biops\u00ed\u00adquico; o quiz\u00e1 como el supremo cumplimiento de su destino, el acontecimiento definitivo, que compromete no s\u00f3lo al hombre en cuanto a su cuerpo, sino en todo su ser? Se trata, en definitiva, de una nueva perspectiva, que afecta a la teolog\u00ed\u00ada actual, orientada a hacer de la muerte-ruptura un acontecimiento de muerte-resurrecci\u00f3n\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>En conexi\u00f3n con estos aspectos que muestran los puntos positivos del aparato doctrinal del RE, se subraya la exigencia de una reformulaci\u00f3n de los contenidos de la fe en el m\u00e1s all\u00e1; en el Ritual, en efecto, confluyen, como se ha visto, textos tradicionales unidos a estadios fatigosos, y a la par inciertos, de la reflexi\u00f3n sobre los temas escatol\u00f3gicos. Se tocan aspectos verdaderos del problema cuando se afirma: \u00abEl nuevo Ritual ha podado al viejo de las acentuaciones dolorosas o de temor [&#8230;], pero ha conservado su lenguaje arcaico y una visi\u00f3n del estado de los difuntos que revela una escatolog\u00ed\u00ada primitiva, anterior a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb\u00bb. Por muy encaminados que estemos en la nueva direcci\u00f3n, que intenta hacer de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de las exequias un momento de anuncio al hombre de hoy del verdadero significado de su muerte tras el acontecimiento de la pascua de Cristo, sin embargo, todav\u00ed\u00ada se pueden desear otros desarrollos significativos.<\/p>\n<p>3. LA CELEBRACI\u00ed\u201cN DE LA MUERTE DEL CRISTIANO EN EL ACTUAL CONTEXTO CULTURAL. Las consideraciones hechas al comienzo [-> supra, I] acerca de la actitud del hombre y de la sociedad contempor\u00e1nea respecto al tema de la muerte muestran que se dan niveles diversos en la manera de plantear la problem\u00e1tica de la muerte pastoralmente. Conscientes de que no agotamos el ampl\u00ed\u00adsimo campo de problemas, consideramos, sin embargo, \u00fatil aludir por lo menos a alguno de ellos.<\/p>\n<p>Con frecuencia se ha hablado en tiempos recientes de la fuerte incidencia ejercida por el actual contexto urbano sobre el mismo desarrollo del rito funerario. El hecho es innegable. Por eso resulta todav\u00ed\u00ada m\u00e1s digna de aprecio la elasticidad de estructura que presenta el RE, posibilitando una celebraci\u00f3n m\u00e1s lineal y simple cuando las condiciones externas hacen imposible o incluso dificultan o comprometen el desarrollo de las tres \u00abestaciones\u00bb del rito; m\u00e1xime cuando, en estos casos, el Ritual no deja de ofrecer interesantes est\u00ed\u00admulos para acentuar los contactos personales con los parientes, la oraci\u00f3n en familia, etc. Por otra parte, tambi\u00e9n es verdad que y ante la tendencia tan generalizada a marginar cualquier signo p\u00fablico de la muerte, la iglesia tiene un testimonio alternativo que proponer: ciertamente, no en la recuperaci\u00f3n de la exterioridad, sino en la recuperaci\u00f3n de la conciencia de que la realidad de la muerte -y, por tanto, su celebraci\u00f3n&#8211; debe tener espacio y dignidad en un mundo como el nuestro.<\/p>\n<p>Ha asumido y va asumiendo una relevancia cada vez m\u00e1s notable el problema del lenguaje con el que el anuncio cristiano en general, y el lit\u00fargico en particular, formula la propia esperanza y las propias certezas frente a la realidad de la muerte. Aunque r\u00e1pidas, las alusiones hechas en estas p\u00e1ginas muestran ya qu\u00e9 antiguo es el problema; la evoluci\u00f3n de oraciones o de cantos, de s\u00ed\u00admbolos y de estructuras en la praxis funeraria cristiana es un \u00ed\u00adndice tambi\u00e9n de la b\u00fasqueda de un lenguaje que exprese m\u00e1s adecuadamente los contenidos de la fe. Es innegable, por otra parte, que el actual contexto cultural pide con particular urgencia y con una evidente singularidad de sugerencias y de relieves a la comunidad cristiana que haga esfuerzos creativos para testimoniar con acentos profundos y al mismo tiempo familiares las&#8217;certezas que alimenta continuamente su fe en el Dios vivo. Cobra relieve, a esta luz, el espaciode libertad que prev\u00e9 el RE y que anima a usar con vistas a un trabajo de -> adaptaci\u00f3n de vastas proporciones que deben llevar a cabo las conferencias episcopales de los diversos pa\u00ed\u00adses; el problema de la adaptaci\u00f3n supera al del lenguaje, y comporta una multiplicidad de aspectos; de todas formas, supone un serio compromiso en la b\u00fasqueda de los modos con los cuales se puede ayudar al hombre de hoy a orar y a reconocer en la pascua de Cristo la realidad que da sentido nuevo tambi\u00e9n a la muerte.<\/p>\n<p>La m\u00e1s radical evoluci\u00f3n de la actitud de la sociedad frente a la realidad de la muerte exige tambi\u00e9n un testimonio cr\u00ed\u00adtico y prof\u00e9tico por parte de la iglesia; la comunidad de los creyentes no puede unirse pasivamente a los que censuran el cap\u00ed\u00adtulo del morir, m\u00e1xime cuando el anuncio pascual la convierte en portadora de una visi\u00f3n realmente nueva y creadora de esperanza. Queda siempre por descubrir qu\u00e9 comporta todo esto de hecho; por otra parte -y la experiencia de los funerales cristianos parece reafirmarlo continuamente-, la realidad de la fe capacita para dar un testimonio diverso<br \/>\nSiempre dentro de este marco de consideraciones, no son secundarias para la acci\u00f3n pastoral algunas aportaciones de corte estrictamente sociol\u00f3gico. En un contexto como el nuestro, el acontecimiento de la muerte da origen a comportamientos (ya generalizados) que crean, dentro del grupo humano de los que por diversos motivos est\u00e1n implicados, nuevos lazos y maneras diversas de relaci\u00f3n, sea hacia el pasado o hacia el futuro. La misma acci\u00f3n pastoral viene a situarse inevitablemente dentro de un entramado de momentos y de actitudes, en gran medida ya codificados. Debe saber captar el significado profundo de todo esto, e intentar expresarlo con la originalidad de quien mira a la muerte de modo diverso. Corresponde a la sensibilidad pastoral de la comunidad de los creyentes diferenciar claramente la propia intervenci\u00f3n de la imagen m\u00e1s general y difusa que entra en juego cuando las honras f\u00fanebres comienzan a manejar todo el hecho de la muerte; aunque s\u00f3lo sea para testimoniar sin equ\u00ed\u00advocos que, precisamente al apagarse su vida, nosotros confiamos nuestro hermano en manos de un Dios que es nuestro Padre y que nos ama a cada uno de nosotros con un amor sin fronteras y sin diferencias.<\/p>\n<p>[-> Escatolog\u00ed\u00ada]<br \/>\nF. Brovelli<br \/>\nBIBLIOGRAFIA: Aldaz\u00e1bal J., Celebrar la muerte con otro lenguaje, ib, 110 (1979) 155-165; D\u00fcring W., Difuntos (liturgia de), en SM 2, Herder, Barcelona 1976, 277-280; Gonz\u00e1lez Cougil R., Vivencia y celebraci\u00f3n de la muerte en Galicia. 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Y se reclaman como simples &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exequias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXEQUIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8057","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8057"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8057\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}