{"id":8058,"date":"2016-02-05T04:18:03","date_gmt":"2016-02-05T09:18:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencialismo\/"},"modified":"2016-02-05T04:18:03","modified_gmt":"2016-02-05T09:18:03","slug":"existencialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencialismo\/","title":{"rendered":"EXISTENCIALISMO"},"content":{"rendered":"<p>Filosof\u00ed\u00ada en la que la existencia es antes que el ser. El existencialismo ateo, est\u00e1 en contra de toda la Biblia. Ver \u00abAte\u00ed\u00adsmo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[204]<\/p>\n<p>     Movimiento filos\u00f3fico divulgado en el siglo XX, sobre todo despu\u00e9s de cada una de las guerras mundiales, que cultivaba exagerada inquietud por las circunstancias de la existencia terrena del hombre y olvidaba las dimensiones trascendentes de la vida.<\/p>\n<p>    Soren Kierkegaag, N. Bardieff, K. Jaspers, Mart\u00ed\u00adn Heidegger, J. P. Sartre, A. Camus, Gabriel Marcel, etc, representan modelos y l\u00ed\u00adneas muy diferentes de este modo de pensar, aunque tienen el denominador com\u00fan de inquietarse, incluso angustiarse, por el solo hecho de tener que existir en un mundo en el que lo \u00fanico real es el tiempo fugaz y el espacio inestable, el cambio inexplicable y la inconsistente perplejidad del vivir.<\/p>\n<p>    El existencialismo vacila ante el m\u00e1s all\u00e1, pues lo que hay despu\u00e9s de la muerte no responde a las categor\u00ed\u00adas mentales de la experiencia. Por eso unos lo niegan sin m\u00e1s y otros se refugian m\u00ed\u00adsticamente en ello.<\/p>\n<p>    Aunque no se sea corriente de moda, el educador debe preparar a sus educandos para dar respuestas serenas a los interrogantes que ellos plantearon.<\/p>\n<p>    Religiosamente el existencialismo ayud\u00f3 a interrogarse, pero no a serenarse. Por eso los planteamientos doctrinales no se avienen mucho con este estilo, aunque s\u00ed\u00ad las inquietudes antropol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>    Conviene recordar que tambi\u00e9n existi\u00f3 en las median\u00ed\u00adas del siglo XX un movimiento social llamado impropiamente existencialista. Prendi\u00f3 mucho en la juventud y se caracteriz\u00f3 por el abandono de las formas educadas de comportamiento, por el descuido de los principios del orden, por la defensa de un hedonismo vulgar como escapatoria al sufrmiento, por el desconcierto \u00e9tico y la desconfianza ante todo lo dogm\u00e1tico en lo que a creencias se refer\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Corriente filos\u00f3fica que pone en el centro la metaproblematicidad de la existencia. Para K. Jaspers, el t\u00e9rmino Existenzphilosophie indica una orientaci\u00f3n filos\u00f3fica dirigida a aclarar la existencia como modalidad del ser del hombre en el mundo. Su punto de partida es el an\u00e1lisis de la existencia como modo espec\u00ed\u00adfico del ser del hombre en relaci\u00f3n con el ser. Esta relaci\u00f3n es inmediata, testigo de la pasi\u00f3n del ser que caracteriza a la existencia en sus notas de individualidad, irrepetibilidad y concreci\u00f3n. La existencia, como ser en situaci\u00f3n, est\u00e1 marcada por la finitud, en una modalidad de ser distinta del Ser. Es precisamente esta relaci\u00f3n problem\u00e1tica con el Ser lo que convierte a la existencia en una \u00bb posibilidad\u00bb (N. Abbagnano) en un mundo de posibles, donde se basa la libertad del proyecto en la provisionalidad y la inestabilidad. Para L. Pareyson, la existencia es coincidencia de autorrelaci\u00f3n y heterorrelaci\u00f3n en una ontolog\u00ed\u00ada de fo inagotable y de la libertad. En s\u00ed\u00adntesis: el existencialismo se caracteriza por inobjetivabilidad de la existencia y por la finitud en que se arraiga la apertura a lo trascendente. Su inspirador es S. Kierkegaard, que subraya su car\u00e1cter subjetivo, \u00fanico, punto de intersecci\u00f3n entre lo finito y lo infinito y lugar de arraigo de lo religioso que en el aut, aut exige la autenticidad de la persona. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el pathos del existencialismo, en el horizonte del \u00abpara m\u00ed\u00ad\u00bb en que se desarrolla la pasi\u00f3n de lo posible. Para M. Heidegger la anal\u00ed\u00adtica del Dasein es la \u00fanica ontolog\u00ed\u00ada posible y la filosof\u00ed\u00ada es hermen\u00e9utica del existir que constituye el horizonte fenomenol\u00f3gico del ser. El ser en el mundo es un ser dentro de una totalidad de significado que hay que interpretar. por eso la \u00absituaci\u00f3n afectiva\u00bb sit\u00faa al hombre en la efectividad de la existencia, en la que el existir es un poder-ser hasta el extra\u00f1amiento an\u00f3nimo, signo de inautenticidad y angustia. La autenticidad es entonces reapropiaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad, posibilidad de escogerse. S\u00f3lo en la anticipaci\u00f3n del ser-para-la-muerte se convierte el existir en posibilidad aut\u00e9ntica. En K. Jaspers la existencia es simult\u00e1neamente ser en el mundo y relaci\u00f3n con la trascendencia, que hace surgir la experiencia del l\u00ed\u00admite. Esta experiencia es cifra de la necesidad de superaci\u00f3n, en una b\u00fasqueda de ulterioridad que guarda el sentido de la existencia. Este \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb que a veces se vislumbra exige una fe filos\u00f3fica que es exposici\u00f3n al riesgo y decisi\u00f3n. Para .J G. Marcel la ontologia existencial es experiencia de intersubjetividad y de participaci\u00f3n en el T\u00fa infinito, mientras que para J P. Sartre el existencialismo ateo intenta liberar al hombre de toda referencia a lo trascendente. En el terreno teol\u00f3gico, K. Barth subraya la infinita diferencia entre finito e infinito, entre la negatividad del hombre y la infinita paternidad de Dios; P. Tilfich parte del presupuesto existencialista de la ambig\u00fcedad y de la angustia, signos de la finitud del hombre. A la pregunta filos\u00f3fica sobre el ser corresponde la respuesta ontol\u00f3gica de la teolog\u00ed\u00ada, en la que Dios sigue siendo el fundamento incondicionado del ser y J su donaci\u00f3n de sentido. Bultmann subraya la apertura existencial entre el hombre y el mundo, donde la fe es autocomprensi\u00f3n existentiva que hace aut\u00e9ntica la existencia, abri\u00e9ndola al futuro de la libertad como don en Jes\u00fas, el acontecimiento escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>C Dotolo<\/p>\n<p>Bibl.: L. Gabriel, Filosof\u00ed\u00ada de la existencia, Madrid 1974; K. Jaspers, Filosof\u00ed\u00ada de la existencia, Buen\u00f3s Aires 1980; C. Fabro, Existencialismo, en DE, 11, 73-76; Existencialismo, en DF 1, 613-618; E, Mounier, Introducci\u00f3n a los existencialismos, Guadarrama, Madrid 1973; A. Gonz\u00e1lez \u00ed\u0081lvarez, a tema de Dios en la filosof\u00ed\u00ada existencialista, C.S.I.C., Madrid 1945.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nCon el t\u00e9rmino e. quedan designados diversos modos del pensamiento filos\u00f3fico actual, a los cuales, teniendo en cuenta todas sus diferencias, les es com\u00fan que por -> existencia no entienden la actualizaci\u00f3n de una esencia cualquiera, la existencia en general (seg\u00fan el sentido de \u00abexistencia\u00bb en la filosof\u00ed\u00ada escol\u00e1stica), sino la existencia del hombre, y sobre todo la realizaci\u00f3n (individual en cada caso) de la misma. En el centro de ese pensamiento se encuentra el &#8211;> hombre como individuo insustituible. Por esta raz\u00f3n la filosof\u00ed\u00ada existencial o e. no es puramente te\u00f3rica; apunta m\u00e1s bien a la superaci\u00f3n del olvido y del enga\u00f1o de s\u00ed\u00ad mismo que se dan en la conciencia cotidiana, para conducir al propio ser personal. (Respecto de Heidegger cf. iv, 1; sin embargo, en sus principios, y en todo caso en el modo de su recepci\u00f3n y repercusi\u00f3n, esto puede decirse tambi\u00e9n de \u00e9l.)<br \/>\nII. Or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nUn pensamiento bajo el imperativo de esta meta ha tenido ya desde el principio de la historia occidental de la -> filosof\u00ed\u00ada relevantes representantes, sobre todo: S\u00f3crates, Agust\u00ed\u00adn, B. Pascal. Contra la metaf\u00ed\u00adsica racionalista del siglo XVIII la filosof\u00ed\u00ada del -> romanticismo trat\u00f3 de subrayar este motivo filos\u00f3fico. Acci\u00f3n, yo, libertad son las palabras fundamentales de J.G. Fichte; vida, hecho, libertad, existencia son las de F.W.J. Schelling. G.W.F. Hegel, que desde ese mismo planteamiento original pas\u00f3 a una filosof\u00ed\u00ada del &#8211;>esp\u00ed\u00adritu y al sistema de un &#8211;+ idealismo absoluto, experiment\u00f3 ya la cr\u00ed\u00adtica decisiva en la filosof\u00ed\u00ada posterior de estos dos pensadores. Sin embargo esta cr\u00ed\u00adtica por primera vez hoy pasa a primer plano. La cr\u00ed\u00adtica a Hegel se ha hecho eficaz a trav\u00e9s de S. Kierkegaard, as\u00ed\u00ad como a trav\u00e9s de los hegelianos de izquierda: sobre todo L. Feuerbach y K. Marx. Feuerbach, frente a la doctrina del esp\u00ed\u00adritu absoluto, presentaba al hombre como ser sensitivo y corporal, como ser de la \u00abespecie\u00bb en el sentido original de la palabra. En este sentido (de especie como \u00abproducci\u00f3n original\u00bb) adopt\u00f3 Marx su concepci\u00f3n, para utilizarla y desarrollarla luego en el campo econ\u00f3mico-social. En contraposici\u00f3n a esto, tanto desde el punto de vista religioso como desde una posici\u00f3n radicalmente individual, S. Kierkegaard se enfrent\u00f3 al pensamiento sistem\u00e1tico, donde lo mismo que en la forma de vida correspondiente a la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica de tipo liberal, a su juicio, no encaja la existencia del individuo, queda oculto el miedo a la libertad abandonada a s\u00ed\u00ad misma y, convirtiendo el esc\u00e1ndalo de la paradoja en la evidencia racional de estructuras generales, se falsea la obediencia de fe que el Dios encarnado pide al yo creyente, al yo que s\u00f3lo \u00e9l puede determinar. Finalmente, F. Nietzsche, quien contrapone y antepone el af\u00e1n de vivir y la voluntad de poder del superhombre a toda verdad y todo valor universales, ataca, no s\u00f3lo la filosof\u00ed\u00ada y la ciencia, no s\u00f3lo lo eclesi\u00e1stico, sino el cristianismo en general.<\/p>\n<p>III. Desarrollo e influencia<br \/>\nEstos impulsos al principio no tuvieron gran repercusi\u00f3n en la filosof\u00ed\u00ada. Sin embargo, la conmoci\u00f3n, el desplome del orden anterior a causa de la primera guerra mundial y de sus consecuencias cre\u00f3 una nueva situaci\u00f3n espiritual, como se pone de manifiesto en el mismo arte y en la misma literatura, especialmente en la obra de R.M. Rilke (Die Au f zeichnungen des Malte Laurids Brigge; Duineser Elegien) y de F. Kafka. Y, junto con la reacci\u00f3n del ->vitalismo y la del \u00abpensamiento dialog\u00ed\u00adstico\u00bb (E. Rosenstock, M. Buber, H. y E. Ehrenberg, V.v. Weizs\u00e1cker, F. Ebner y F. Rosenzweig, el m\u00e1s cercano a Heidegger), ahora se presenta como respuesta la filosof\u00ed\u00ada existencial.<\/p>\n<p>1. Iniciado ya por la actividad docente de sus influyentes fundadores, el e. encuentra su expresi\u00f3n decisiva en Ser y tiempo (1927) de M. Heidegger y en Existenzerbellung (1932), el segundo tomo de la filosof\u00ed\u00ada de K. Jaspers. M\u00e1s all\u00e1 del c\u00ed\u00adrculo de sus disc\u00ed\u00adpulos propiamente dichos (K. LSwith, W. Br6cker, H.G. Gadamer, W. Schulz, R. Berlinger, H. Arendt, etc., y de los procedentes del tomismo: G. Siewerth, M. M\u00fcller, J.B. Lotz), ambos fil\u00f3sofos ejercen una influencia importante en toda la vida cient\u00ed\u00adfica, as\u00ed\u00ad en la psicolog\u00ed\u00ada (L. Binswanger y otros), en la filosof\u00ed\u00ada (E. Staiger, B. Allemann), en la \u00e9tica (E. Grisebach), en la pedagog\u00ed\u00ada (O. Bollnow, Th. Ballauf) y especialmente en la teolog\u00ed\u00ada, primero y sobre todo en la protestante (R. Bultmann, F. Gogarten, F. Buri, G. Ebeling, E. Fuchs, H. Ott), pero tambi\u00e9n en la cat\u00f3lica (R. Guardini, K. Rahner, B. Welte).<\/p>\n<p>2. Mientras la presi\u00f3n de las circunstancias pol\u00ed\u00adticas de aquel tiempo en Alemania redujo la filosof\u00ed\u00ada al silencio, en los a\u00f1os cuarenta la filosof\u00ed\u00ada existencial lleg\u00f3 en Francia a un resultado floreciente, y recibe all\u00ed\u00ad el nombre de existencialismo. Como obra capital de esta filosof\u00ed\u00ada aparece en 1943 El ser y la nada de J.P. Sartre. En contraposici\u00f3n a esta orientaci\u00f3n predominante (con S. de Beauvoir, M. Merleau-Ponty, A. Camus), se presenta el llamado e. cristiano de G. Marcel y el \u00abpersonalismo\u00bb de E. Mounier. En ambas formas el e. franc\u00e9s est\u00e1 fuertemente influenciado por Heidegger y Jaspers; sin embargo, su car\u00e1cter estrictamente filos\u00f3fico no est\u00e1 muy marcado, ya que \u00e9l busca a la vez formas literarias de expresi\u00f3n: el drama, la novela, la novela corta y las pel\u00ed\u00adculas; pero precisamente bajo esta forma repercute muy intensamente en Alemania despu\u00e9s de la guerra.<\/p>\n<p>3. Fuera de Alemania y de Francia hay que mencionar, en Italia, a N. Abbagnano, L. Pareyson y, en Espa\u00f1a, a X. Zubiri y M. de Unamuno, quien ha interpretado a Don Quijote como prototipo de \u00absentimiento tr\u00e1gico de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Formas<br \/>\n1. Heidegger rechaza la interpretaci\u00f3n de su pensamiento como filosof\u00ed\u00ada existencial, lo mismo que como existencialismo (sobre todo en la interpretaci\u00f3n atea de Sartre). A la verdad los an\u00e1lisis de su obra primera se leyeron y recibieron en general como antropol\u00f3gicos. Pero de acuerdo con su intenci\u00f3n ten\u00ed\u00adan como objeto una filosof\u00ed\u00ada del ser. La delimitaci\u00f3n de la existencia por sus -> \u00abexistenciarios\u00bb, como \u00e9l llama a las categor\u00ed\u00adas de la existencia (de ah\u00ed\u00ad el nombre de filosof\u00ed\u00ada existenciaria dado a este per\u00ed\u00adodo de su pensamiento), debe constituir solamente una \u00abontolog\u00ed\u00ada fundamental\u00bb que proporcione los \u00abhilos conductores\u00bb para la interpretaci\u00f3n del ser mismo, el cual \u00fanicamente es accesible en la inteligencia y en la autointeligencia del hombre (s\u00f3lo \u00e9l, en cuanto existencia, es el ah\u00ed\u00ad del ser). El hombre se anticipa constantemente a s\u00ed\u00ad mismo en la forma fundamental del \u00abcuidado\u00bb: en cuanto viene hacia \u00e9l su origen, ineludiblemente est\u00e1 en juego \u00e9l mismo, su ser y su poder ser \u00e9l mismo (hasta en la suprema posibilidad, la muerte). De esta estructura del existente y de su existencia (es decir de la posibilidad de ser \u00e9l mismo o de malograrla) se desprende el tiempo como principio fundamental de interpretaci\u00f3n, es decir, la temporalidad, \u00fanico \u00abhorizonte\u00bb donde puede hacerse presente el ser. Tanto la aportaci\u00f3n de la -> fenomenolog\u00ed\u00ada (E. Husserl, M. Scheler), como las intuiciones de W. Dilthey y P. Yorck v. Wartenburg acerca de la -> historia e historicidad del hombre, han adquirido as\u00ed\u00ad valor ontol\u00f3gico en la filosof\u00ed\u00ada existencial.<\/p>\n<p>Con todo, sin completar el plan total, respecto del cual Ser y tiempo representaba tan s\u00f3lo una parte, Heidegger emprende desde los a\u00f1os treinta el intento de \u00abpensar el ->ser mismo\u00bb a base del ->lenguaje y mediante la experiencia de la nada de todo ente. Con esta tentativa Heidegger deja tras s\u00ed\u00ad la filosof\u00ed\u00ada existencial (aclimatada todav\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de la metaf\u00ed\u00adsica a pesar de toda su oposici\u00f3n). Pero as\u00ed\u00ad como la superaci\u00f3n de la &#8211;>metaf\u00ed\u00adsica lleva a \u00e9sta hacia \u00absu esencia\u00bb, de igual manera el hecho de \u00abpensar el ser\u00bb consuma la filosof\u00ed\u00ada existencial.<\/p>\n<p>Este \u00abviraje\u00bb no desautoriza lo anterior, m\u00e1s bien lo completa de manera consecuente y le se\u00f1ala a la vez el recto cauce partiendo del \u00fanico punto de vista decisivo (de modo que, p. ej., a base de la historicidad del hombre [del ah\u00ed\u00ad del ser], queda descubierto el mismo ser como fuente abismal de dicha historicidad). Como H. expone en diversos intentos de interpretar la historia de la filosof\u00ed\u00ada occidental, hay que descubrir en toda la ontolog\u00ed\u00ada -para luego alcanzarla de verdad &#8211; el destino a la vez inculpable y h\u00e1bil del \u00abolvido del ser\u00bb. Pues, seg\u00fan \u00e9l, la ontolog\u00ed\u00ada, s\u00f3lo ha estudiado el ser a partir de los entes y por los entes, ha alterado su verdad convirti\u00e9ndolo en algo exactamente manejable, y, bajo el imperativo del apoderamiento, en Nietzsche ha mostrado su verdadera faz como \u00abvoluntad de poder\u00bb y en la -> t\u00e9cnica moderna ha encontrado su m\u00e1s palpable autorrepresentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ser al que aqu\u00ed\u00ad se alude es, no un ente, sino algo distinto de todo ente en virtud de la \u00abdiferencia ontol\u00f3gica\u00bb. Por esto mismo tampoco es el ente supremo: Dios. En esa concepci\u00f3n que trabaja a base de representaciones metaf\u00ed\u00adsicas, Dios, dice H., est\u00e1 evidentemente muerto, es decir, se ha hecho irreal e inoperante. Pero con esto no se postula una especie de &#8211;>ate\u00ed\u00adsmo; lo afirmado es que todav\u00ed\u00ada no estamos en condiciones de hablar acertadamente del \u00abDios divino\u00bb. Tampoco el ser es id\u00e9ntico a \u00e9l, m\u00e1s bien a partir del ser habr\u00ed\u00ada que considerar primeramente la naturaleza de lo -> santo, para preparar as\u00ed\u00ad la reflexi\u00f3n sobre la naturaleza de la divinidad y partiendo de ah\u00ed\u00ad el hablar acerca de Dios. Si el ser no es Dios, tampoco es una modalidad del hombre, por ejemplo, aquella \u00abautenticidad\u00bb que se debe alcanzar mediante el esfuerzo existencial. El ser es \u00ab\u00e9l mismo\u00bb, no cabe expresarlo cient\u00ed\u00adficamente, s\u00f3lo cabe conmemorarlo en la reflexi\u00f3n. Hasta ahora el ser (y bajo su luz lo santo) donde mejor se ha descubierto -aunque a la vez volvi\u00e9ndose a encubrir inevitablemente- es en el arte, que \u00abpone en obra la verdad\u00bb, y especialmente en la poes\u00ed\u00ada (y aqu\u00ed\u00ad sobre todo en la palabra del poeta: H\u00fclderlin). Pero al igual que la destrucci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica tradicional, as\u00ed\u00ad la interpretaci\u00f3n de la palabra del poeta pretende solamente preparar el terreno para una futura \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb, la cual, sin embargo, no puede elaborarse a la fuerza, sino que es necesario esperarla de la hora hist\u00f3rica del ser, de la hora del \u00abevento\u00bb, y, m\u00e1s lejos todav\u00ed\u00ada, hay que esperarla de aquello que todav\u00ed\u00ada no podemos expresar de aquel lugar donde el ser y el tiempo toman origen.<\/p>\n<p>2. A diferencia de la filosof\u00ed\u00ada existencial del primitivo Heidegger, K. Jaspers se fija en la existencia, no por su aspecto \u00f3ntico, sino por s\u00ed\u00ad misma. Su pensamiento -que debe gratitud sobre todo a Pascal, Kant, Kierkegaard y Nietzsche &#8211; es filosof\u00ed\u00ada de la existencia. Le interesa el hombre que es, que se encuentra en el ser como en el \u00abenvolvente\u00bb y toma conciencia de \u00e9l al naufragar en las \u00absituaciones l\u00ed\u00admite\u00bb (muerte, sufrimiento, lucha, culpa), sin poder lograr m\u00e1s que un saber indirecto \u00abcifrado\u00bb, acerca de \u00e9l. Por eso, la \u00abdilucidaci\u00f3n de la existencia\u00bb de las personas no es ontolog\u00ed\u00ada fundamental, sino que, al igual que la \u00aborientaci\u00f3n en el mundo\u00bb, obra aparecida anteriormente, y la \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb edificada sobre ella (y, en general, todos los escritos del fil\u00f3sofo), se propone articular una \u00abllamada\u00bb a los dem\u00e1s hombres, dirigida a que ellos se autotransciendan mediante la comunicaci\u00f3n existencial y mediante una fiel realizaci\u00f3n de su historicidad, sin petrificar este impulso a base de una intolerancia social y pol\u00ed\u00adtica o de un determinado dogmatismo, y conservando m\u00e1s bien y desde la transcendencia la \u00abapertura\u00bb de la \u00abfe filos\u00f3fica\u00bb, de modo que, gracias a esa apertura, a pesar del car\u00e1cter incondicional del propio camino se deje libre en la distancia del amor la realizaci\u00f3n de la existencia de otros, diferente en cada caso.<\/p>\n<p>3. J: P. Sartre recurre a Hegel y a la fenomenolog\u00ed\u00ada, pero, inmediatamente, se apoya en Heidegger, aunque a diferencia de \u00e9l es un fil\u00f3sofo existencialista. Frente al compacto \u00aben-s\u00ed\u00ad\u00bb del ser de la cosa est\u00e1 la conciencia \u00abcondenada\u00bb a su libertad, el \u00abpor-s\u00ed\u00ad\u00bb, en la angustia de la nada de la radical indeterminaci\u00f3n y a la vez en mortal disputa con el otro, que trata de imponer su arbitrio a esa indeterminaci\u00f3n (ya por medio de su misma mirada), y a la vez ha de ponerse en guardia contra la determinaci\u00f3n impuesta por aquel a quien \u00e9l mira. A pesar de esto, de acuerdo con Sartre, la autodeterminaci\u00f3n del yo debe ser referida responsablemente a todos los hombres (la \u00e9tica, anunciada ya desde hace mucho tiempo, que debe exponer el existencialismo como -> \u00abhumanismo\u00bb, no ha aparecido todav\u00ed\u00ada; cf., sin embargo, su Critique de la raison dialectique [P 1960]). Pero, del mismo modo que la libertad as\u00ed\u00ad responsable debe rechazar la mirada y la intervenci\u00f3n del otro, y, cuando la realidad material se le impone sin haberla interrogado, tiene que sentir \u00abasco\u00bb hacia ella, no pudiendo aceptarla sino como una invitaci\u00f3n a informarla y transformarla en manera activa y creadora, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, en consecuencia, ha de negar la existencia de un creador que le hubiera trazado su cauce de antemano e impuesto un orden esencial y obligatorio. La fe en Dios se explica como una especie de mauvaise foi (como una especie de pereza y de falta de honradez, por la que el yo no quiere darse cuenta de su condici\u00f3n libre), como proyecci\u00f3n finalista de esa passion inutile, que es el hombre mismo, en cuanto, permaneciendo \u00abpara-s\u00ed\u00ad\u00bb, quiere alcanzar a la vez la armon\u00ed\u00ada y perfecci\u00f3n del en-s\u00ed\u00ad. Pero, en lugar de esto, se exige al hombre que llegue a ser lo que \u00e9l es y, sin embargo, todav\u00ed\u00ada no es (ya que est\u00e1 alienado por el no-saber, por la convenci\u00f3n y por la mediocridad), se le exige que llegue a ser libertad absoluta (cf. -> libertad ii).<\/p>\n<p>4. Mientras que A. Camus, partiendo del absurdo de la existencia caracterizada en El mito de S\u00ed\u00adsifo, llega a experimentar el sentido y la dignidad del hombre, la cual invita a la revolte contra su degradaci\u00f3n y conduce a un sentimiento de mesura (como ya aparece en las epifan\u00ed\u00adas de la naturaleza contenidas en sus tempranos ensayos de viajes), as\u00ed\u00ad como a una \u00absantidad sin Dios\u00bb, en cambio, G. Marcel defiende un \u00abexistencialismo cristiano\u00bb (\u00e9ste es el t\u00ed\u00adtulo del escrito de homenaje ed. por E. Gilson). Lo mismo que los cr\u00ed\u00adticos de Hegel, sobre todo Schelling, \u00e9l ve su adversario filos\u00f3fico sobre todo en el idealismo y particularmente en la actitud te\u00f3rica del cogito ergo sum. En lugar de esto, Marcel parte de la experiencia cotidiana del hombre integral y lo descubre all\u00ed\u00ad como \u00abcomprometido\u00bb en forma siempre nueva. La reflexi\u00f3n sobre este compromiso saca de la esfera limitada del \u00abtener\u00bb, de lo disponible, de lo calculable, y conduce a la del \u00abser\u00bb, que no es un problema soluble, sino que constituye un -> misterio, en el cual el hombre se encuentra ya desde siempre y del cual se da cuenta en el \u00abrecogimiento\u00bb. Su llamada sit\u00faa ante la decisi\u00f3n de, o bien resistirse a \u00e9l en la desesperaci\u00f3n, o bien entregarse a \u00e9l en la \u00abapertura\u00bb. En el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb el hombre escoge su propia posibilidad verdadera, la cual implica: fraternidad, fidelidad, obligaci\u00f3n para con aquellos que le est\u00e1n confiados, fidelidad y obediencia con relaci\u00f3n al misterio que lo gu\u00ed\u00ada como homo viator de la -> esperanza (misterio que puede llevarle hasta la -> revelaci\u00f3n en Cristo).<\/p>\n<p>V. El presente<br \/>\nSurgida de una misma situaci\u00f3n, la filosof\u00ed\u00ada existencialista se ha desarrollado en respuestas tan diferentes que, propiamente, ella ya no admite un denominador com\u00fan. Ha pasado su situaci\u00f3n original y con ello el papel preponderante de la filosof\u00ed\u00ada existencialista. El compromiso marxista o bien la \u00abteor\u00ed\u00ada pura\u00bb del -> estructuralismo la han sustituido en Francia y, en Alemania, junto a una cr\u00ed\u00adtica filos\u00f3fica de la sociedad (-> ideolog\u00ed\u00ada), crece la importancia de la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica (teor\u00ed\u00ada de la -> ciencia), y, mientras tanto, en Heidegger mismo la filosof\u00ed\u00ada existencial se ha transformado en el \u00abviraje\u00bb hacia el pensamiento del ser. El pensamiento tradicional ha centrado su di\u00e1logo, no tanto en torno a la filosof\u00ed\u00ada existencial, cuanto en torno a esa \u00abposmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb. Y con ello se encuentra ante la tarea de convertirse en \u00abfilosof\u00ed\u00ada de la participaci\u00f3n, del s\u00ed\u00admbolo y de la representaci\u00f3n\u00bb, es decir en una \u00abnueva metaf\u00ed\u00adsica\u00bb (M. M\u00fcLLER, 219-259), mediante una nueva manera de entender el sentido y el l\u00ed\u00admite del -> concepto y mediante una incorporaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la realidad, de la persona y de la historia en su mundo intelectual. Por eso, en lugar de un juicio y una cr\u00ed\u00adtica propios, nos remitimos a las voces &#8211;>existencia, &#8211;>libertad, ->historia e historicidad, ->metaf\u00ed\u00adsica, ->ontolog\u00ed\u00ada, -> persona, &#8211;> ser.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: AL II: S. Kierkegaard, Samlede Vaerker (Kop 1920 ss); Papirer (Kop 1900 ss), tr. cast.: Obras y papeles 3 vols. (Guad Ma); L. Feuerbach, S6mtliche Werke (St-Cannstatt 21959 ss); K. Marx, Historisch-kritische Gesamtausgabe (Mosc\u00fa 1927 ss); idem, Die Fr\u00fchschriften (St 1953); F. Nietzsche, Musarion-Ausg. (Mn 1920-29); idem, Werke (Mn 1954 ss). &#8211; AL III 1: F. J. Brecht, BewuBtsein and Existen. Der Weg der PhSnomenologie (Bremen 1948); J. Pfeiffer, Existenzial Philosophie (H 21949); W. Szilasi (dir.), M. Heideggers EinfluB auf die Wissenschaft (Berna 1949); L. Gabriel, Existenzial Philosophic Von Kierkegaard bis Sartre (W 1951); O. F. Bollnow, Deutsche Existenzial Philosophic (Bibliographische Einf\u00fchrung in das Studium der Philosophic 23) (Berna 1953); idem, Existenzial Philosophic (St 41955); H. R. Maller-Schwefe, Existenzial Philosophic (Z 1961). &#8211; AL III 2: J. Benda, Tradition de 1&#8217;existentialisme (P 1947); R. Jolivet, Franz6sische Existenzial Philosophic (Berna 1948); E. Mounter, Einf\u00fchrung in die Existenzial Philosophic (Bad Salzig 1949); E. Gilson (dir.), Existentialisme chr6tien (P 1947); A. Espiau de La Maestre, Der Sinn and das Absurde (Sa 1961); O. F. Bollnow, Fran\u00f3sischer Existentialismus (St 1965). &#8211; AL III 3: N. 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Jaspers and die MSglichkeit seiner Deutung durch die thomistische Philosophic (Fr 21952); K. Jaspers, La fe filos\u00f3fica ante la revelaci\u00f3n (Gredos Ma 1968); P. A. Schilpp (dir.), Karl Jaspers (con bibl.) (St 1957). &#8211; AL IV 3: J.-P. Sartre, El ser y la nada (Losada B Aires 1965); idem, L&#8217;existentialisme est un humanisme (P 1946); H. H. Holz, J: P. Sartre (Meisenheim 1951). &#8211; AL IV 4: A. Camus, El mito de S\u00ed\u00adsifo y El hombre rebelde (Losada B Aires 1956); Ph. Thody, A. Camus (F 1964); G. Stuby, Recht and Solidaritat im Denken von A. Camus (F 1965); G. Marcel, Etre et avoir (P 1935), idem, Horno Viator (P 1945); M. M. Davy, G. Marcel (F 1964); G. Marcel, Die Menschenw\u00fcrde and \u00c2\u00a1hr existentieller Grand (F 1965). &#8211; AL V: M. M\u00fcller, Existenzial Philosophic im geistigen Leben der Gegenwart (He\u00c2\u00a1 31964); J. B. Lotz, Sein and Existenz (Fr 1965); G. Noller (dir.), Heidegger and die Theologie (Mn 1967).<\/p>\n<p>J\u00f3rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Filosof\u00ed\u00ada en la que la existencia es antes que el ser. El existencialismo ateo, est\u00e1 en contra de toda la Biblia. Ver \u00abAte\u00ed\u00adsmo\u00bb. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano [204] Movimiento filos\u00f3fico divulgado en el siglo XX, sobre todo despu\u00e9s de cada una de las guerras mundiales, que cultivaba exagerada &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/existencialismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXISTENCIALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8058","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8058","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8058"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8058\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8058"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8058"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8058"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}