{"id":8071,"date":"2016-02-05T04:18:25","date_gmt":"2016-02-05T09:18:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/formacion\/"},"modified":"2016-02-05T04:18:25","modified_gmt":"2016-02-05T09:18:25","slug":"formacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/formacion\/","title":{"rendered":"FORMACION"},"content":{"rendered":"<p>Ver \u00abEducaci\u00f3n\u00bb y \u00abEnsenanza\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[500]<\/p>\n<p>      Proceso de adquisici\u00f3n de formas de pensamiento y de comportamiento. Tambi\u00e9n se entiende por tal el logro suficiente de resultados positivos al final de ese proceso: criterios, habilidades, cultura, experiencia, madurez, sabidur\u00ed\u00ada, sentido pr\u00e1ctico, etc.<\/p>\n<p>    Por naturaleza, el hombre est\u00e1 en sus a\u00f1os infantiles y juveniles en situaci\u00f3n de formaci\u00f3n o de enriquecimiento. Y la tarea educadora consiste en crear condiciones y proporcionar recursos para que la formaci\u00f3n se consiga en el nivel y en el modo m\u00e1s conveniente seg\u00fan las personas y las circunstancias.<\/p>\n<p>    La formaci\u00f3n no se puede reducir a la simple instrucci\u00f3n, pues la ciencia puede lograrse en sentido eminente y determinados rasgos de la personalidad pueden quedar poco desarrollados y cultivados.<\/p>\n<p>    Por eso la formaci\u00f3n es algo m\u00e1s que erudici\u00f3n. El informado puede ser erudito pero incoherente o poco pr\u00e1ctico. El hombre formado denota m\u00e1s: organizaci\u00f3n de sus saberes, capacidad de aplicarlos de forma oportuna, estructuras mentales s\u00f3lidas, que le permiten asimilar con orden y sistematizaci\u00f3n nuevos saberes.<\/p>\n<p>    En el terreno religioso se debe perseguir lo mismo. No basta una gran instrucci\u00f3n religiosa para que uno pueda considerarse como formado. La idea de formaci\u00f3n afecta a dimensiones m\u00e1s morales y espirituales: virtudes suficientes, conciencia recta, capacidad de adaptaci\u00f3n y de apertura, sentido social. .<\/p>\n<p>    Un mapa magn\u00ed\u00adfico de lo que es la formaci\u00f3n refleja el Concilio Vaticano II al decir: \u00abHay que ayudar a los ni\u00f1os y j\u00f3venes para que, teniendo en cuenta los progresos de la pedagog\u00ed\u00ada, de la psicolog\u00ed\u00ada y de la did\u00e1ctica, desarrollen arm\u00f3nicamente sus condiciones f\u00ed\u00adsicas, morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido m\u00e1s perfecto de la responsabilidad en la cultura ordenada y activa de la propia vida y en la b\u00fasqueda de la verdadera libertad, superando los obst\u00e1culos con valor y constancia de alma\u00bb.  (Grav. educ. mom. 1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La formaci\u00f3n es un proceso por el que la persona y la comunidad humana desarrollan su capacidad de conocer, amar, actuar, convivir. Se tiende a la globalidad de los campos de actuaci\u00f3n o tambi\u00e9n a la especializaci\u00f3n, seg\u00fan los casos. Se intenta la formaci\u00f3n integral de la persona conciencia, datos b\u00e1sicos de la personalidad (armon\u00ed\u00ada de criterios, escala de valores, actitudes), conocimientos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, discernimiento y correspondencia a la propia vocaci\u00f3n, espiritualidad y l\u00ed\u00adnea de trascendencia, actuaci\u00f3n personal, familiar y social. Puede ser en un per\u00ed\u00adodo inicial o tambi\u00e9n de modo permanente o actualizado. Se apunta a una formaci\u00f3n personalizada y comunitaria, integral y arm\u00f3nica, capaz de afrontar circunstancias cambiantes.<\/p>\n<p>\tLa formaci\u00f3n cristiana tiende a la formaci\u00f3n del ser en relaci\u00f3n solidaria con Cristo, en \u00abcomuni\u00f3n\u00bb eclesial, para la misi\u00f3n en el mundo. Quiere llegar a todas las dimensiones de la persona en sus diversas \u00e1reas de actuaci\u00f3n (humana personal y comunitaria, espiritual, intelectual, apost\u00f3lica), a la luz de la fe en Cristo. Esta formaci\u00f3n es eminentemente vocacional, insertada en un dinamismo de renovaci\u00f3n continua, siempre en la perspectiva teologal de pensar, sentir y amar como Cristo (fe, esperanza y caridad).<\/p>\n<p>Referencias Educaci\u00f3n, escuela, familia, formaci\u00f3n de la conciencia, formaci\u00f3n espiritual-humana-intelectual-misionera-pastoral-permanente-vocacional; infancia, juventud, persona, vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 61-62; GEd; CEC 2030, 2226; CIC 793-821; PO 19; OT 4-22; AG 25-26; AA 28-32; CFL 57-63; PDV 42-69, 70-81; Directorio 69-97; VC 69-71.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada C. CEMBRANOS, M. BARTOLOME, Estudios y experiencias sobre educaci\u00f3n en valores (Madrid, Narcea, 1981); M. MACIEL, La formaci\u00f3n integral del sacerdote ( BAC, Madrid, 1990); G. RODRIGUEZ MELGAREJO, Formaci\u00f3n y direcci\u00f3n espiritual (Bogot\u00e1, Oslam-Devym, 1994); R. ZAVALLONI, La personalidad en perspectiva social (Barcelona, Herder, 1977). Ver referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nF. designa: 1\u00c2\u00ba. el proceso en que el hombre adquiere la verdadera forma de su ser humano (concepto din\u00e1mico de f.); 2\u00c2\u00b0, el estado as\u00ed\u00ad alcanzado (concepto est\u00e1tico; cf. tambi\u00e9n -> educaci\u00f3n). El hombre se caracteriza por su \u00abintencionalidad\u00bb, es decir, por una fundamental apertura y orientaci\u00f3n hacia una plenitud a\u00fan no lograda. No est\u00e1 acabado como lo inorg\u00e1nico, que es siempre perfecto en la esencia (forma fundamental) y en la realidad (plena presencia o actualidad); y, a diferencia igualmente del ser org\u00e1nico, estas dos dimensiones no se hallan en \u00e9l de tal modo que se desarrollen y alcancen con toda seguridad. El hombre est\u00e1 inicialmente como vac\u00ed\u00ado: sin esencia y sin realidad. Sin esencia, porque tiene que empezar por tomar y ocupar su puesto fundamental en la totalidad de los entes, su \u00ablugar esencial\u00bb en la totalidad del mundo. Sin realidad, porque la actualizaci\u00f3n de su plena presencia en la relaci\u00f3n con todo lo otro inicialmente es para \u00e9l tarea y mandato. Positivamente este vac\u00ed\u00ado se muestra como -> \u00ablibertad\u00bb: el hombre no est\u00e1 claramente predeterminado por algo subjetivo particular (sus disposiciones, dotes e instintos), ni fijado por algo objetivo particular (ambiente, contorno determinado y objetos y fines instintivos previamente dados en ese contorno). El hombre puede decidir lo que quiere hacer con tales disposiciones, dotes, instintos, intereses y deseos, lo que quiere hacer de s\u00ed\u00ad mismo. Puede tambi\u00e9n decidir si quiere dejar tal cual es su medio, permanecer en \u00e9l y adaptarse a \u00e9l, o abandonarlo, cambiarlo y transformarlo. Sin embargo, esta libertad para disponer de s\u00ed\u00ad mismo no es capricho. Sin estar claramente ligada al dato previo subjetivo y objetivo (a determinadas disposiciones formativas que hay en \u00e9l, o bien a objetividades dominables fuera de \u00e9l, que constituyen el mundo en torno), esta libertad toma su medida, norma y vinculaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n del todo, de la decisi\u00f3n sobre una determinada estructura fundamental de la misma totalidad: del ->mundo. Por eso, para poderse decidir libremente, el m\u00e1ximo todo, el mundo, tiene que estar presente en el que se decide. La fuerza para hacer presente esta totalidad como posibilidad de toda libertad se llama esp\u00ed\u00adritu o raz\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que la libertad sea propia determinaci\u00f3n racional, es decir, decisi\u00f3n sobre la presencia de un todo, y propia determinaci\u00f3n dentro del mismo.<\/p>\n<p>El proceso en que el individuo adquiere su relaci\u00f3n con el todo, de suerte que \u00e9l logre seguridad en las decisiones de su libertad; el proceso en que se asegura de la estructura fundamental de su mundo, de suerte que puede se\u00f1alar a todas las experiencias y encuentros nuevos su puesto en el todo, lo llamamos f. El hombre como ser racional que tiene la fuerza de hacer presente el todo, es el \u00fanico ser con posibilidad de f. (todos los otros vivientes s\u00f3lo conocen el desarrollo y la evoluci\u00f3n); y, adem\u00e1s, es capaz, por un lado, de adiestramiento dirigido y, por otro, de un desenvolvimiento querido de disposiciones y aptitudes. El todo, el mundo del hombre, comprende las relaciones fundamentales, que constituyen el ser humano, con la -> naturaleza extrahumana, con la ->comunidad y ->sociedad humanas y su historia, y finalmente, con -> Dios y su -> revelaci\u00f3n. El hombre formado tiene la experiencia de c\u00f3mo se comportan entre s\u00ed\u00ad estas relaciones fundamentales, sabe en qu\u00e9 radican, en qu\u00e9 est\u00e1 su importancia y c\u00f3mo determinan la unidad de una vida y de un mundo. As\u00ed\u00ad, un individuo formado es un \u00abhombre de mundo\u00bb, como dice Kant; no tiene por qu\u00e9 saber extraordinariamente, ser un polymathes, un erudito enciclop\u00e9dico; tampoco necesita poseer aptitudes extraordinarias en calidad o n\u00famero; es m\u00e1s bien un hombre cuya libertad tiene su puesto en el todo, y que, por la experiencia del &#8211;> sentido, conoce la significaci\u00f3n, la estructura y las leyes fundamentales de este todo, conoce qu\u00e9 es lo importante, y, por tanto, sabe decidirse rectamente en lo particular, aun frente a lo imprevisto y sorprendente, y orientarse rectamente. S\u00ed\u00adguese que cuanto este conocimiento del todo menos sea \u00abmero saber\u00bb, de suerte que el hombre haya de deducir las acciones particulares de un todo meramente sabido; cuanto m\u00e1s haya configurado \u00e9l experimentalmente su libertad en todas sus manifestaciones conscientes e inconscientes, y m\u00e1s se haya hecho uno consigo mismo, tanto m\u00e1s aut\u00e9ntica es la formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mero saber acerca de un todo, su mera presencia o representaci\u00f3n cognoscitiva, no es a\u00fan una presencia \u00abformativa\u00bb. La decisi\u00f3n en pro de un todo as\u00ed\u00ad, representado en un edificio doctrinal, pero no presente, permanece necesariamente caprichosa, depende primariamente de mi acto voluntario, que no goza de evidencia y, por tanto, a la postre es inseguro. Si la f. es el estado seguro de libertad en el todo que s\u00f3lo a ella pertenece, en consecuencia queda falseada la f. que se convierte en un sistema ense\u00f1ado, en una visi\u00f3n culta del ->mundo (ii); en lugar de la f. surgen el formalismo ideol\u00f3gico y la intolerancia, que no reciben ya aut\u00e9ntica orientaci\u00f3n desde el todo presente para las decisiones particulares, sino que aguardan la decisi\u00f3n de la instancia central que expone o \u00abinterpreta\u00bb el todo meramente propuesto. Aqu\u00ed\u00ad precisamente se echa de ver hasta qu\u00e9 punto se diferencia la instrucci\u00f3n dada sobre un todo presentado y representado, de la f. como sello que imprime el todo presente y vivido. La f. es un sello del hombre particular, fundado en la experiencia supraindividual e impreso por la presencia viva de un todo que lo determina en todas sus acciones y actos particulares. En este sentido, un labrador que, dentro de un mundo campesino, tiene una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n fundamental, debida a la experiencia, con todas las funciones b\u00e1sicas que determinan su vida: con Dios y la Iglesia, con la tierra y el cielo, con la familia y la comunidad, con el paisaje y la regi\u00f3n; puede poseer m\u00e1s f. que un universitario, due\u00f1o de un extenso saber religioso, t\u00e9cnico, sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico, pero sin estar informado por \u00e9l en sus rasgos fundamentales.<\/p>\n<p>II. Formaci\u00f3n e instrucci\u00f3n<br \/>\nPor su car\u00e1cter experimental, la f. se distingue de toda instrucci\u00f3n (universal e ideol\u00f3gica); por su car\u00e1cter c\u00f3smico (por encima de la especializaci\u00f3n), se distingue de toda instrucci\u00f3n especial, que desarrolla ciertas aptitudes o un determinado talento y capacita al hombre para cumplir, gracias a sus dotes, determinadas funciones en el todo de la sociedad, para ser \u00abfuncionario\u00bb utilizado y utilizable. En la instrucci\u00f3n hay que distinguir tambi\u00e9n: 1\u00c2\u00ba. la instrucci\u00f3n material; y, 2\u00c2\u00ba. la formal.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00ba. La instrucci\u00f3n material comunica (te\u00f3rica o cient\u00ed\u00adficamente) ciertos contenidos cognoscitivos y (t\u00e9cnicamente y por ejercitaci\u00f3n) una determinada habilidad para hacer algunas cosas. En este sentido, p. ej., la ense\u00f1anza b\u00e1sica imparte determinados contenidos cognoscitivos de car\u00e1cter objetivo que son indispensables para la convivencia social. Las cuentas no sirven aqu\u00ed\u00ad (como en la instrucci\u00f3n matem\u00e1tica formal) en primer t\u00e9rmino para desarrollar el ingenio, sino para el dominio t\u00e9cnico de lo usado diariamente. De manera semejante, en la geograf\u00ed\u00ada e historia se transmiten conocimientos de hechos dentro del contorno geogr\u00e1fico e hist\u00f3rico al que hay que referirse siempre, si la convivencia ha de realizarse sin fricciones; y el aprendizaje de la escritura transmite un instrumento universal que es imprescindible lo mismo para la mutua inteligencia que para la adquisici\u00f3n de nuevos conocimientos.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0 En cambio, la instrucci\u00f3n formal pretende desarrollar las potencias fundamentales del hombre (inteligencia, pensamiento l\u00f3gico, juicio hist\u00f3rico, gusto art\u00ed\u00adstico, talento t\u00e9cnico, voluntad moral), para que est\u00e9n a la altura de las varias tareas y situaciones, aunque sean nuevas e inesperadas. En la instrucci\u00f3n formal, la materia transmitida en primer t\u00e9rmino (literatura, historia, matem\u00e1ticas, f\u00ed\u00adsica, reglas morales, el relato b\u00ed\u00adblico de la historia de la revelaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n) es s\u00f3lo un medio para dar mayor eficacia dentro de su propia \u00f3rbita a la capacidad con que se domina o aprehende la materia, para agudizar y ejercitar el entendimiento. Una instrucci\u00f3n formal s\u00f3lo es posible si se ejercita en una instrucci\u00f3n material. Pero la idea de instrucci\u00f3n formal no conoce contenidos absolutos, que hayan de ser asimilados por raz\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismos; los contenidos son, m\u00e1s bien, intercambiables como \u00abocasiones\u00bb. En la literatura y la formaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica, para la instrucci\u00f3n formal no hay \u00abnada que deba haberse le\u00ed\u00addo\u00bb, nada que sea necesario conocer fuera del conocer mismo.<\/p>\n<p>A excepci\u00f3n de la religi\u00f3n, en que hay para el fiel cristiano \u00abcontenidos\u00bb realmente absolutos y no permutables; en la actual situaci\u00f3n habr\u00ed\u00ada que dar la preferencia a la instrucci\u00f3n formal sobre la material y poner \u00e9sta al servicio de aqu\u00e9lla. Desde luego, el -> humanismo cl\u00e1sico (o clasicista) atribuye a menudo un valor formativo absoluto a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, como el que atribuye el cristianismo a sus propias verdades. Pero esta preferencia de los valores antiguos es hoy ampliamente discutida, y el aprendizaje de las lenguas cl\u00e1sicas s\u00f3lo se prosigue actualmente por razones de instrucci\u00f3n formal.<\/p>\n<p>De lo dicho al principio se deduce que ni la noci\u00f3n de instrucci\u00f3n material ni la de formal alcanza ya el verdadero concepto de f. En la verdadera f. no entra ni la asimilaci\u00f3n m\u00e1s o menos completa de los bienes formativos ni el desarrollo m\u00e1s o menos completo de las aptitudes o los talentos. La f. aprovecha m\u00e1s bien lo mismo la instrucci\u00f3n material que la formal, y dirige tanto la una como la otra. En la f. se configura la relaci\u00f3n con el mundo como tal. Si la instrucci\u00f3n no se pone al servicio de la f. como producci\u00f3n de la recta referencia fundamental del hombre al mundo, como configuraci\u00f3n del recto puesto en el todo y, con ello, juntamente como instauraci\u00f3n de la recta relaci\u00f3n fundamental con los \u00e1mbitos principales del ser y con Dios; en tal caso s\u00f3lo logra formar al hombre en cuanto funcionario en una sociedad; pero nunca lo forma como &#8211;> persona en un mundo.<\/p>\n<p>III. Crisis de la formaci\u00f3n<br \/>\nLa actual crisis de la f. tiene su verdadera causa en que el saber y el poder de la humanidad han crecido extraordinariamente en las diversas esferas particulares (tanto en el conocimiento y dominio de algunos campos, como en el desarrollo de ciertas facultades), pero al mismo tiempo ha retrocedido cada vez m\u00e1s el todo. Hoy d\u00ed\u00ada no existe ya en ning\u00fan pueblo la evidencia de un mundo que en su unidad abarque por igual a los hombres de este pueblo, se\u00f1ale a sus conocimientos y a su poder el lugar debido y proponga a su estimaci\u00f3n y obrar, como espacio propio de la libertad, criterios v\u00e1lidos dentro de los cuales la libertad sea realmente libre y no caiga en la desorientaci\u00f3n. La imagen religiosa del mundo, la hist\u00f3rica, la \u00e9tica y social y la cient\u00ed\u00adfica, ya no confluyen en una unidad compacta. Son como perspectivas de algo que se encubre y retrae en lo que propiamente es, de suerte que las perspectivas no son ya \u00abvistas\u00bb de un solo y mismo objeto, sino que degeneran en meras \u00abapariciones\u00bb que se disuelven. Cuanto m\u00e1s lo conocemos todo en la tierra y en el mundo y as\u00ed\u00ad, aparentemente, podemos comparar todas las cosas con todas las cosas, tanto m\u00e1s se nos ha escurrido y ocultado la raz\u00f3n de la posibilidad de toda comparaci\u00f3n: aquello que todo lo abarca, lo une, ordena y mide, y lo valora seg\u00fan criterios; cuando m\u00e1s se hace todo, externamente y por los medios de comunicaci\u00f3n \u00abun solo mundo\u00bb, tanto m\u00e1s se nos escapa ese \u00abmundo uno\u00bb como forma personal y social de la libertad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, la llamada crisis de la f. es una \u00abcrisis del mundo\u00bb, en el sentido que \u00abel mundo\u00bb como totalidad presente y experimentable ha desaparecido, se ha tornado irrepresentable e inexperimentable, y esta m\u00e1xima unidad como espacio de la libertad ha venido a ser un mero postulado. La antig\u00fcedad cl\u00e1sica experiment\u00f3 la m\u00e1xima unidad de todos los acontecimientos del mundo como naturaleza (physis) y como destino fijo que se comunica (dike y moira); el cristianismo la sinti\u00f3 como la unidad de la historia de la salvaci\u00f3n abarcada por la &#8211;> revelaci\u00f3n y, por ende, como la unidad de una historia progresiva en forma singular e irreversible, estructurada y graduada conforme a un fin (historia de la -> salvaci\u00f3n). Ambas unidades abarcan toda acci\u00f3n que librethente se inserta en ellas, donde recibe su sentido y busca su lugar y el de todo acontecer. Hoy d\u00ed\u00ada, no se experimenta como v\u00e1lida, ni la implicaci\u00f3n de tal naturaleza en la estructura gradual de sus formas, de sus leyes y necesidades, de sus deberes, derechos y exigencias (cf. la unidad de los m\u00faltiples derechos en el llamado -* \u00abderecho natural\u00bb), ni la unidad de una historia que se\u00f1alara sus fines, su sentido y sus normas a nuestro obrar de cara al futuro, de una historia que obligara, y cuya tradici\u00f3n fuera normativa para el individuo como estructura de una comunidad vivida.<\/p>\n<p>En lo que hoy se llama \u00abmundo del trabajo\u00bb (-> industrialismo), imperan \u00fanica y exclusivamente las exigencias t\u00e9cnicas del \u00abfuncionamiento\u00bb de un proceso laboral que se disgrega en incontables ramas especiales, mientras que sus unidades universales (naturaleza e historia) aparecen irreales, p\u00e1lidas e ilusorias. De ah\u00ed\u00ad que el -+ marxismo, sin poder notar su car\u00e1cter experimental, las designe como \u00abideolog\u00ed\u00adas\u00bb de las clases dominantes, como \u00abepifen\u00f3menos\u00bb ideol\u00f3gicos, que nada tienen que ver con la realidad efectiva del proceso del trabajo, en que la tierra renitente se torna ambiente o contorno disponible; es decir, que nada tienen que ver con los fen\u00f3menos reales. Si bien es cierto que hemos de rechazar estas tesis marxistas, no lo es menos que la repulsa no produce una nueva experiencia de un todo obligante como naturaleza o historia (->ideolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Nuestras \u00abinstituciones formativas\u00bb no pueden ya dar, a trav\u00e9s de las ciencias naturales que ense\u00f1an, la vivencia de la finalidad de la estructura una de la naturaleza, ni introducir, por la ense\u00f1anza de la historia y de las lenguas, en la estructura con sentido y fuerza obligante de un mundo tradicional, hist\u00f3rico y experimentable que todav\u00ed\u00ada hoy siga vincul\u00e1ndonos a \u00e9l. Con esto fracasan tanto las disciplinas \u00abcient\u00ed\u00adficas\u00bb como las \u00abhuman\u00ed\u00adsticas\u00bb de cara a sus verdaderas funciones formativas, y s\u00f3lo conservan ya un valor instructivo. As\u00ed\u00ad, ante la necesidad de preparar para una capacitaci\u00f3n profesional que se hac\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, ya en un estadio temprano del siglo xix, por una parte la instrucci\u00f3n formal y la material fueron pasando cada vez m\u00e1s a primer plano frente a la f., proceso que la sociedad impuso por su divisi\u00f3n del trabajo cada vez m\u00e1s perfeccionada; y, por otra, la f. no supo ya por qu\u00e9 imagen del mundo ten\u00ed\u00ada que orientarse desde el momento en que la preferencia por la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, que era a\u00fan indiscutible para Humboldt, se deshizo en el -> historicismo\u00bb de la actualidad, y hasta el cristianismo, entendido como fen\u00f3meno hist\u00f3rico, vino a ser una de las grandes \u00abreligiones universales\u00bb. Numerosas asignaturas nuevas acrecieron la instrucci\u00f3n, y el \u00fanico criterio de su necesidad fue el aprovechamiento posterior en la profesi\u00f3n. En esta situaci\u00f3n, la escuela ya no goz\u00f3 de reposo en la segunda mitad del \u00faltimo siglo, sino que fue zarandeada de una reforma en otra. Pero en esas reformas nunca se trat\u00f3 del aut\u00e9ntico problema de la f., sino del juego inacabable de la combinaci\u00f3n de asignaturas con miras a su aplicaci\u00f3n posterior.<\/p>\n<p>El gran valor de la llamada f. cl\u00e1sica o human\u00ed\u00adstica, que en siglos anteriores fue el fundamento de toda f. en -> occidente, hasta nuestro tiempo, ha sido cifrada en lo siguiente: en que las llamadas lenguas \u00abmuertas\u00bb no se aprenden para entenderse en el terreno pr\u00e1ctico o t\u00e9cnico (como en la actualidad se hace propaganda del ingl\u00e9s y del ruso, en cuanto lenguas vivas universales, o del esperanto y del ido, como lenguas artificiales), es decir, no se trata aqu\u00ed\u00ad de una instrucci\u00f3n material en el conocimiento de lenguas. M\u00e1s bien, la forma madura y acabada de estas lenguas se ha prestado excelentemente para fomentar la inteligencia de los idiomas en general, para conocer en la traducci\u00f3n e interpretaci\u00f3n la estructura, divisi\u00f3n y propiedad de una lengua, de forma que ah\u00ed\u00ad pudiera aparecer l\u00facidamente la esencia de un idioma en general: reducir a palabras todo un mundo y sus contenidos. De ah\u00ed\u00ad que el aprendizaje de estas lenguas se tuviera y todav\u00ed\u00ada sea tenido por la forma m\u00e1s alta de desarrollar la aptitud ling\u00fc\u00ed\u00adstica del hombre, aptitud que se afianza y se hace segura de s\u00ed\u00ad misma en ese tipo de educaci\u00f3n. Pero lo que sobre todo daba a los \u00abestudios human\u00ed\u00adsticos\u00bb su forma de formativos es que el mundo cl\u00e1sico, cuya esencia conservan estas lenguas, pasaba por ser el mundo en que m\u00e1s claramente tom\u00f3 forma ejemplar la esencia del hombre (humanidad), del arte (belleza), de la filosof\u00ed\u00ada (verdad) y de la sociedad (poder y derecho). Se pens\u00f3 -particularmente desde el &#8211;> renacimiento y el &#8212;> humanismo- que, a pesar de la variaci\u00f3n de los contenidos, la estructura de aquel mundo ha quedado como norma invariable.<\/p>\n<p>El despertar del sentido hist\u00f3rico relativiz\u00f3 esta fe en la antig\u00fcedad, fe que, por lo dem\u00e1s, el cristiano no pudo compartir nunca en la misma medida que el \u00abhumanista\u00bb. Estas lenguas han conservado un mundo pasado, el cual sigue oblig\u00e1ndonos por ser (en parte) nuestro origen; en ellas se ha conservado con nitidez extraordinaria la totalidad de la vida y constituci\u00f3n de ese mundo. Pero actualmente su valor normativo est\u00e1 sometido a la lucha de opiniones y valoraciones. Nietzsche plante\u00f3 por vez primera la cuesti\u00f3n de si, desde S\u00f3crates y Plat\u00f3n, de una parte, y desde Cristo y Pablo, de otra, no correr\u00e1 la historia de occidente por falso camino, que hay que dejar y no proseguir (una concepci\u00f3n estrictamente opuesta, p. ej., a la de Hegel). Pero el aut\u00e9ntico humanismo no quer\u00ed\u00ada apoyarse s\u00f3lo en el valor educativo formal (reconocidamente grande) de las lenguas cl\u00e1sicas; aqu\u00ed\u00ad le hacen e hicieron viva competencia las matem\u00e1ticas y determinadas ciencias naturales que poseen tambi\u00e9n alto valor formativo; el humanismo ten\u00ed\u00ada m\u00e1s bien que afirmar el singular valor formativo del mundo antiguo en general. Ahora bien, este valor permanece inatacable s\u00f3lo donde ese mundo es \u00abcan\u00f3nico\u00bb, es decir, ejemplar aun para nuestro futuro y su forma del mundo.<\/p>\n<p>Hemos dicho que la actual crisis de la f. es una \u00abcrisis de mundo\u00bb, o sea, hay incertidumbre sobre los rasgos fundamentales del mundo que son hoy d\u00ed\u00ada v\u00e1lidos; es decir, \u00bfqu\u00e9 rasgos fundamentales del mundo debe asimilarse el hombre de hoy para ser capaz de hacer uso, dentro de ellos, de su libertad? Puesto que no se sabe para qu\u00e9 mundo hay que hacer madurar al joven (para qu\u00e9 mundo \u00abformarlo\u00bb), no se sabe tampoco c\u00f3mo ha de educar la escuela. As\u00ed\u00ad, de la crisis de f. y de mundo se origina una crisis de educaci\u00f3n y de escuela. Un pueblo seguro de su mundo transmite los rasgos fundamentales y criterios del mismo a la generaci\u00f3n siguiente, en primer t\u00e9rmino, por el conocimiento de las grandes obras de la literatura y del arte, conocimiento que puede presuponerse en la minor\u00ed\u00ada rectora del pueblo. Al entrar el joven en contacto con estas obras, surgen en \u00e9l con naturalidad las respuestas a las cuestiones sobre el sentido de la vida, la estructura del mundo y los criterios de estimaci\u00f3n, todo lo cual se convierte en elemento presente, vivido y experimentado de su propia vida. Como transmisores y vivificadores perpetuos del mundo v\u00e1lido; como autores en cuyas obras este mundo adquiere actualidad como un todo, los poetas pasan luego a ser \u00abcl\u00e1sicos\u00bb.<\/p>\n<p>Actualmente la gran poes\u00ed\u00ada ya no puede transmitir un mundo que sea normativo; s\u00f3lo puede hacer sentir la necesidad de poseerlo y la necesidad de preguntar por \u00e9l. Ahora bien, con ello se ha perdido una de sus funciones capitales en el proceso de la f. y, consiguientemente, lo literario no puede ya afirmarse contra la competencia de la t\u00e9cnica y de las ciencias naturales, ni lo human\u00ed\u00adstico contra la competencia de las disciplinas experimentales.<\/p>\n<p>IV. Orientaciones para la superaci\u00f3n de la crisis de formaci\u00f3n<br \/>\nLa multiplicidad de disciplinas formativas igualmente eficaces, en la pr\u00e1ctica ha hecho cada vez m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil llegar hasta la verdadera f.; pero, por otra parte, ha hecho sentir cada vez m\u00e1s la causa de esa dificultad: la desaparici\u00f3n de una totalidad experimentada, vivida, que lo abarque todo. Uno de los m\u00e9ritos principales del \u00abmovimiento de juventudes\u00bb (p. ej., en Alemania) fue el de haber mostrado claramente la crisis de f., al poner de manifiesto c\u00f3mo el mundo tradicional que se supon\u00ed\u00ada v\u00e1lido, no era ya experimentado ni reconocido como vigente, sino que se lo sent\u00ed\u00ada como cosa del pasado, de un pasado mantenido solamente por raz\u00f3n del orden y de la tranquilidad exteriores. El movimiento juvenil quer\u00ed\u00ada llegar a una nueva y primigenia experiencia de aquellas totalidades que constituyen la estructura obligante del mundo; a una nueva experiencia de la naturaleza y de la patria, de la amistad, de la comunidad y del pueblo, del arte como forma originaria de una visi\u00f3n vivida del universo, de la religi\u00f3n como experiencia de comuni\u00f3n con lo vivido, etc.; quer\u00ed\u00ada salir de la amenaza que supone la prepotencia del individuo excesivamente especializado, sin tener que aceptar por tradici\u00f3n una imagen del todo que se hab\u00ed\u00ada hecho problem\u00e1tica; buscaba una nueva raz\u00f3n de validez en una experiencia del todo, tratando de penetrar desde las experiencias del mero ente hasta las aut\u00e9nticas vivencias de un sentido.<\/p>\n<p>Con ello se inicia una nueva fase de reforma escolar: la tentativa de establecer una escuela de la vida en lugar de la escuela del mero saber. En la medida en que las reformas escolares nacidas de este criterio fueron probadas en escuelas privadas, influyeron fecundamente en las escuelas p\u00fablicas del Estado, pero no pudieron aportar una soluci\u00f3n a la verdadera crisis de f. en la &#8211;>educaci\u00f3n. Tampoco los internados de las \u00f3rdenes religiosas, las cuales, no obstante la actual decadencia y p\u00e9rdida del mundo de valores, conservan fielmente la antigua imagen del mundo, han podido marcar genuinamente a los j\u00f3venes partiendo de la experiencia de este mundo v\u00e1lido, entendido religiosamente; no han desarrollado ya ninguna forma propia de aut\u00e9ntica f., sino que se han adaptado en estructura, plan y m\u00e9todos de ense\u00f1anza a las escuelas p\u00fablicas del Estado, que se convierten en puros centros de instrucci\u00f3n. De ellas no puede, pues, irradiar ning\u00fan impulso decisivo para estas escuelas p\u00fablicas. Algo parecido hay que decir de las escuelas protestantes, exceptuando las surgidas del impulso reformista del movimiento juvenil. En cuanto a las escuelas mismas del Estado, las tentativas de lograr una reforma por el cambio continuo de la proporci\u00f3n de las asignaturas entre s\u00ed\u00ad, ha hecho mucho m\u00e1s da\u00f1o que bien. La cuesti\u00f3n fundamental sobre c\u00f3mo haya de mantenerse la unidad de la f. junto a la multiplicidad de la instrucci\u00f3n, todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 resuelta dentro de las escuelas existentes. Si es cierto que una \u00abcultura general\u00bb desprendida de una instrucci\u00f3n concreta es un absurdo, pues quiere \u00abense\u00f1ar\u00bb un saber abstracto sobre el hombre total, igualmente habr\u00ed\u00ada de impedirse que los fines de la f. se sacrificaran a la instrucci\u00f3n y as\u00ed\u00ad desapareciera cada vez m\u00e1s la unidad de la personalidad total, y que la instrucci\u00f3n se contentara con la asimilaci\u00f3n material de los contenidos t\u00e9cnicos, civilizadores y culturales que fueran produci\u00e9ndose, y con el fomento de los talentos individuales para servicio y uso de la comunidad.<\/p>\n<p>La lucha de las Iglesias cristianas contra la decadencia de la educaci\u00f3n familiar y por el mantenimiento de la escuela confesional o por la impregnaci\u00f3n de todos los centros de f. con un esp\u00ed\u00adritu religioso, es a la vez una lucha por la f. y la unidad del todo que se hace presente en ella, contra la mera instrucci\u00f3n emancipada de la f. Un factor decisivo de esta lucha ser\u00e1 la capacidad que en el futuro tenga la religi\u00f3n para transmitir aut\u00e9ntica experiencia religiosa (experiencia de lo santo, del encuentro con Cristo, de la comuni\u00f3n con Cristo en la Iglesia) y no un mero sistema de normas y doctrinas. S\u00f3lo a base de tales experiencias se convierte ese sistema en estructura v\u00e1lida de la -* existencia cristiana. Dentro de lo religioso mismo existe indudablemente el peligro de sustituir la f. cristiana por un mero adiestramiento, por la transmisi\u00f3n de conocimientos y la instrucci\u00f3n religiosa (concepci\u00f3n del -> mundo).<\/p>\n<p>Justamente por la especializaci\u00f3n de la ciencia se hace hoy una y otra vez la experiencia de la falta de un todo, que jam\u00e1s nos dan las ciencias especiales, pues son incapaces de aprehender la totalidad. Las ciencias particulares perciben hoy m\u00e1s agudamente que nunca c\u00f3mo ellas son s\u00f3lo \u00abespeciales\u00bb y presuponen un todo, que no pueden alcanzar por su propio m\u00e9todo. Se dan cuenta de que avanzan con \u00e9xito en el mundo, sin poder alcanzar el mundo, que no es la suma de las investigaciones particulares. De ah\u00ed\u00ad que penetren cada vez m\u00e1s en las cuestiones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas, sin quererlas resolver -como en el siglo xix &#8211; con los m\u00e9todos de su campo, y sin identificar este campo &#8211; como anta\u00f1o &#8211; con el mundo mismo. Precisamente en su especializaci\u00f3n las ciencias particulares reconocen hoy la justificaci\u00f3n de cuestiones m\u00e1s amplias, tal como las plantean la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada, lo cual les facilita una nueva apertura con relaci\u00f3n a \u00e9stas y, consiguientemente, con relaci\u00f3n a la f.<\/p>\n<p>F. es fundamentalmente orientaci\u00f3n del ser entero del hombre (entendimiento, voluntad y sentimiento) en el todo del ser; esta orientaci\u00f3n no es posible sin religi\u00f3n. Las maneras como se da o acontece la f. no son limitables ni a campos particulares (f. te\u00f3rica, cient\u00ed\u00adfica, racional, pr\u00e1ctica, de la voluntad, t\u00e9cnica; todas las cuales, en su car\u00e1cter particular, son siempre s\u00f3lo instrucci\u00f3n, pero cada una por s\u00ed\u00ad puede conducir a la aut\u00e9ntica f.), ni a m\u00e9todos particulares (f. escolar, autoformaci\u00f3n, f. por experiencia de la vida). La f. puede darse con todos los medios y en todas partes. De acuerdo con su estructura no hay en ella primac\u00ed\u00ada de un dominio (p. ej., preeminencia de la f. ling\u00fc\u00ed\u00adstica sobre la cient\u00ed\u00adfica), ni de una modalidad (primac\u00ed\u00ada de la f. escolar, o de la lograda por el contacto con la vida, o de la autoformaci\u00f3n, o de la f. bajo la direcci\u00f3n de otro); la f. se realiza siempre, bien sea en la escuela o en la vida, bien sea con o sin maestro, como f. de la libertad. La libertad tiene la singular peculiaridad de no ser nunca particular. Es una postura dentro del todo, dentro del mundo, y en esta postura la formaci\u00f3n va enfocada hacia el todo de ese mundo. Para la libertad no hay instrucci\u00f3n, sino \u00fanicamente f. Una teor\u00ed\u00ada de la f. es a la vez el esbozo de una teor\u00ed\u00ada sobre el ser libre del hombre y sus posibilidades (&#8211;> antropolog\u00ed\u00ada). En el problema de la f. se contraponen el -> personalismo y el funcionalismo. El Estado personal quiere formar la libertad de la persona; el Estado totalitario quiere desarrollar las aptitudes y disposiciones, el saber y poder de los individuos, para tomarlos a su servicio; \u00e9l busca el funcionario perfecto, que como mejor sirve al todo es si no lo ve ni lo tiene presente; a este funcionario se le se\u00f1ala su puesto, pero \u00e9l no lo determina ni elige por s\u00ed\u00ad mismo. La f., como panorama y visi\u00f3n a fondo del todo, queda luego reservada a los pocos del \u00abcomit\u00e9 central\u00bb. A los otros, como suced\u00e1neo y para asegurar una gustosa inserci\u00f3n funcional, se les inculca por la ense\u00f1anza un sistema del todo, cuya aplicaci\u00f3n tiene lugar a base de preceptos. Sin embargo, ese sistema conscientemente buscado con intenci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica e ideol\u00f3gica, nunca es un sustitutivo aceptable de la experiencia formativa, como aut\u00e9ntica experiencia del mundo y de la libertad.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con este tema, v\u00e9ase tambi\u00e9n, &#8211;> educaci\u00f3n, &#8211;> libertad, -> experiencia, ->mundo (i y 11), ->historia e historicidad, -> filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: O. Willmann, Didaktik als Bildungslehre nach ihren Beziehungen zur Sozialforschung und zur Geschichte der Bildungsdargestellt (1882 Fr 51957; T. Litt. Wissenschaft. Bildung. Weltanschauung (L 1928); H. Stoeckert. Der Wandel der Bildungsidee von Plato bis in die neuzeitliche Schulreform (L 1928); G. Kerschensteiner Das Grundaxiom des Bildungsprozesses und seine Erziehung 8) (1914 B 51931); idem. Theorie der Bildung (1926, L 31931); E. Spranger. 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Tambi\u00e9n se entiende por tal el logro suficiente de resultados positivos al final de ese proceso: criterios, habilidades, cultura, experiencia, madurez, sabidur\u00ed\u00ada, sentido pr\u00e1ctico, etc. Por naturaleza, el hombre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/formacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFORMACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8071","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}