{"id":8099,"date":"2016-02-05T04:19:14","date_gmt":"2016-02-05T09:19:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-salvacion\/"},"modified":"2016-02-05T04:19:14","modified_gmt":"2016-02-05T09:19:14","slug":"historia-de-la-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-salvacion\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LA SALVACION"},"content":{"rendered":"<p>Mt.l:l Mar 12:1-12, Jua 2:9-10 : Jesucristo es el \u00abbuen vino\u00bb de los \u00faltimos tiempos de la salvaci\u00f3n en las bodas del Senor.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[010]<br \/>\n  Es concepto muy divulgado y condicionante en los contextos pastorales. Alude a  la trayectoria humana que desarrolla la intervenci\u00f3n divina en medio de los hombres y que va desde la creaci\u00f3n y la conservaci\u00f3n a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>    Esa Historia tiene etapas: la constituci\u00f3n de un pueblo elegido, el Israel b\u00ed\u00adblico, la presencia de la Divina Providencia en las diversas etapas de ese pueblo, la culminaci\u00f3n de la Promesa con la venida al mundo del Hijo de Dios, del Se\u00f1or Jes\u00fas, la organizaci\u00f3n de un nuevo pueblo elegido y la presencia divina a lo largo de los dos milenios que la Iglesia lleva de camino en medio de los hombres.<\/p>\n<p>     Descubrir de manera sencilla y creyente las grandes maravillas que el Se\u00f1or ha realizado en su pueblo y quedaron consignadas por escrito en la Biblia, es a lo que llamamos \u00abHistoria de la salvaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>     Toda la Sagrada Escritura, en efecto, refleja una serie de hechos humanos y divinos que hacen del pueblo de Israel singular. Dios ha vivido en medio de sus elegidos. Ellos deben descubrir la actuaci\u00f3n divina cuando permiti\u00f3 el castigo reparador y actu\u00f3  en su defensa con \u00absu brazo poderoso\u00bb (Ex. 15.6).<\/p>\n<p>      El creyente se hace capaz de conocer la \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb, mediante la formaci\u00f3n de su fe a la luz de los hechos b\u00ed\u00adblicos. Se prepara para detectar al Dios que act\u00faa en la Historia. Distingue en los gestos b\u00ed\u00adblicos muchos valores humanos: justicia y misericordia, amor divino y libertad humana, planes celestes y promesas que siempre son cumplidas.<\/p>\n<p>      En este sentido toda la Biblia es historia de salvaci\u00f3n. Relata hechos reales, pero se ve en ellos el misterio de la presencia divina. Los datos que en ella se recogen no son s\u00f3lo humanos, sociales, militares, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, raciales, etc., sino que son hechos religiosos, providenciales, celestiales.<\/p>\n<p>     Los protagonistas de los hechos obran como hombres, pero Dios est\u00e1 detr\u00e1s de ellos. Los hombres configuran una historia real. Pero Dios es el que hace una historia religiosa con su presencia, es decir una \u00abHistoria de salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>     Educar la fe de los creyentes de todos los tiempos exige un contacto con esos hechos. Por eso la Historia de la salvaci\u00f3n es, o tiene que ser, el eje vertebrador de toda formaci\u00f3n cristiana. Es el elemento humano que hace posible desarrollar la dimensi\u00f3n divina.<\/p>\n<p>     Esta historia tiene como punto de partida la conciencia firme de que Dios, Ser Supremo, ha querido enlazarse con la vida colectiva y personal de los hombres. Ciertos hechos son nucleares: la Promesa a Abraham, la liberaci\u00f3n del pueblo de la esclavitud de Egipto, los avisos de los profetas, el castigo de la cautividad en Babilonia. Ellos preparan la presencia del Enviado divino en un pueblo y en una tierra.<\/p>\n<p>    Pero la historia salv\u00ed\u00adfica se prologa despu\u00e9s del cumplimiento de la promesa, despu\u00e9s de su venida. La promesa de Jes\u00fas de mantenerse presente entre sus seguidores hasta la consumaci\u00f3n de los siglos implican una portentosa ayuda divina para formar la conciencia y para educar la fe. Por eso no hay catequesis sin profundo sentido de la Historia de la salvaci\u00f3n. El catequista no debe hacer otra cosa que una labor de gu\u00ed\u00ada. Debe ir explicando y aclarando cada una de las etapas de esa hermosa historia. Tiene unos modelos magn\u00ed\u00adficos en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>      En el Antiguo puede mirar el modelo de algunos Salmos: el 132, el 135 o el 106 y el 107. Y tambi\u00e9n puede encontrar en los libros Sapienciales relatos como en Sabidur\u00ed\u00ada 10  o en textos como el gran poema del Eclesi\u00e1stico (42.13 a 50.29)<\/p>\n<p>     Esa Historia se convierte para el cristiano en \u00abl\u00e1mpara para nuestros pasos\u00bb (Sal. 119. 105), en la esperanza de que nuestro caminar terreno culminar\u00e1 con la llegada el Reino de los cielos, donde Cristo Se\u00f1or juzgar\u00e1 a vivos y muertos.<\/p>\n<p>     La misma Iglesia vincul\u00f3 siempre su liturgia a esa Historia de la salvaci\u00f3n; y en la IV plegaria eucar\u00ed\u00adstica dice: \u00abTe alabamos, Padre Santo, porque eres grande, porque hiciste todas las cosas con sabidur\u00ed\u00ada y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirvi\u00e9ndote s\u00f3lo a ti, su Creador, dominara  todo lo creado.<\/p>\n<p>     Y, cuando por desobediencia perdi\u00f3 tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte, sino que, compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre el que te busca.<\/p>\n<p>     Reiteraste, adem\u00e1s, tu alianza a los hombres: por los profetas los fuiste llevando con la esperanza de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Y tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu \u00fanico Hijo.<\/p>\n<p>     El cual se encarno por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, naci\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada la Virgen, y as\u00ed\u00ad comparti\u00f3 en todo nuestra condici\u00f3n humana menos en el pecado; anunci\u00f3 la salvaci\u00f3n a los pobres, la liberaci\u00f3n a los oprimidos y a los afligidos el consuelo.<\/p>\n<p>     Para cumplir tus designios \u00e9l mismo se entreg\u00f3 a la muerte, y, resucitando, destruy\u00f3 la muerte y nos dio nueva vida.<\/p>\n<p>    Y por que no vivamos ya para nosotros mismos, sino para \u00e9l, que por nosotros muri\u00f3 y resucit\u00f3, envi\u00f3, Padre, desde tu seno al Esp\u00ed\u00adritu Santo, como primicia para los creyentes, a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo. (Plegaria IV)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Es el conjunto de acontecimientos  que se desarrollaron en el espacio y en el tiempo, a trav\u00e9s de los cuales el Dios personal y &#8211; creador toma al hombre en sus manos y lo conduce seg\u00fan sus designios a la comuni\u00f3n con \u00e9l. La solicitud de Dios interpela al hombre y espera de \u00e9l la respuesta como de un ser personal y libre.<\/p>\n<p>La Biblia revela la historia de la salvaci\u00f3n como obrar salv\u00ed\u00adfico de Dios y respuesta de aceptaci\u00f3n o de negativa del hombre. En el Antiguo Testamento, en un primer momento, Israel considera que el tiempo de la aut\u00e9ntica salvaci\u00f3n es el per\u00ed\u00adodo que va desde la elecci\u00f3n de los patriarcas hasta la conquista de la tierra prometida. La liberaci\u00f3n de Egipto es la experiencia original y emblem\u00e1tica de Israel. En un segundo momento, la tradici\u00f3n yahvista se replantea la elecci\u00f3n de Abrah\u00e1n, la alianza, la noci\u00f3n de pueblo elegido, en relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n, en la que ve el comienzo de la historia de la salvaci\u00f3n. Con la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica y los profetas anteriores al destierro se completa el cuadro en la perspectiva de un futuro mesi\u00e1nico: un descendiente de David (Am 9,11; 1s 9,1 &#8211; 16; 1 1 , 1 -9; Miq 5,1) comenzar\u00e1 una nueva era que se manifestar\u00e1 no s\u00f3lo en Israel, sino en todos los pueblos. Con los profetas posteriores al destierro, la esperanza mesi\u00e1nica se espiritualiza y &#8211; junto con el salvador dav\u00ed\u00addico se anuncia a un mediador doliente (1s 52,13; 53,12; Zac 12,10). En el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada (cc. 10- 19), el autor hace una relectura teol\u00f3gico-edificante de la historia de la salvaci\u00f3n, confirmando, a la luz de una retribuci\u00f3n ultraterrena, el principio que hab\u00ed\u00ada entrado en crisis de un Dios  protector de los justos y castigador de los imp\u00ed\u00ados. La historia -de la salvaci\u00f3n que se narra en el Antiguo Testamento no corresponde al orden cronol\u00f3gico de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, sino al de la fe de Israel que la vivi\u00f3 e interpret\u00f3.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento supone y  transforma el cuadro hist\u00f3rico del Antiguo Testamento: coloca a la persona de Cristo en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n. La realidad sucede a la sombra, el antitipo al typos o figura.<\/p>\n<p>Los sin\u00f3pticos presentan la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas centrada en el \u00abreino'\u00bb, del que la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica fue s\u00f3lo una anticipaci\u00f3n y &#8211; un signo (Mc 13,33;Lc 21,8). El reino es una realidad compleja, al mismo tiempo presente y futura; es la presencia salv\u00ed\u00adfica divina que en Cristo irrumpe sobre la tierra y comienza a dar frutos de vida eterna.<\/p>\n<p> En Lucas, te\u00f3logo de la historia, aparece en una perspectiva cristoc\u00e9ntrica la periodizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en tres tiempos: antes de Jes\u00fas (Antiguo Testamento), el hoy de Jes\u00fas (Evangelio), el tiempo de la Iglesia (Hechos). Lucas no pierde de vista la parus\u00ed\u00ada (Hch 1,11. 3,21), pero antes tiene que cumplirse el tiempo de los gentiles (Lc 21,24), que  es el tiempo de la Iglesia y &#8211; de su misi\u00f3n (Hch 1,8). Pablo coloca en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n el misterio pascual de Cristo que, con su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, da la vuelta al eje de la historia. Ha pasado el tiempo de la ira de Dios (Rom 1,18) y \u00abahora'\u00bb es el d\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (2 Cor 6,2). Ad\u00e1n y Cristo son los dos representantes de las dos \u00e9pocas del mundo (1 Cor 15,21ss)1 con la redenci\u00f3n de Cristo se ha realizado y est\u00e1 presente la salvaci\u00f3n, pero todav\u00ed\u00ada se sigue esperando su cumplimiento (Rom 8,24). La historia de la salvaci\u00f3n tiene un alcance c\u00f3smico, en cuanto que la creaci\u00f3n misma espera la libertad de la gloria (Rom 8,19-21). Juan subraya contra la gnosis el car\u00e1cter hist\u00f3rico de Jes\u00fas (1 Jn 4-5,6). En Cristo se ha verificado la salvaci\u00f3n como don de lo alto. La esperanza apocal\u00ed\u00adptica no est\u00e1 orientada solamente hacia el futuro, sino que es la plena manifestaci\u00f3n de lo que va est\u00e1 presente, En el Nuevo Testamento el cuadro hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico abarca el designio eterno de Dios (Ef 1,3) y &#8211; toda la historia humana hasta su paso a la eternidad.<\/p>\n<p> En la Iglesia antigua el esquema hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico marca las confesiones de fe, la catequesis, la predicaci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada, la espiritualidad. En los Padres Y en la Edad Media se desarrolla una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia, considerada como historia de la salvaci\u00f3n. Desde el punto de vista metodol\u00f3gico la ruptura con la perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica en la teolog\u00ed\u00ada tiene lugar con el planteamiento dial\u00e9ctico-metaf\u00ed\u00adsico que adopt\u00f3 la escol\u00e1stica.<\/p>\n<p>En los siglos siguientes se acentu\u00f3 la  separaci\u00f3n de forma refleja.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada moderna se introduce  la idea de una historia de la salvaci\u00f3n por obra de la escuela de Erlangen, especialmente de J C. K. von Hoffmann, en el siglo XIX. En el campo cat\u00f3lico no se introdujo hasta despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>La revaloraci\u00f3n de la perspectiva  hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica se lleva a cabo fundamentalmente con el Vaticano II: la historia de la salvaci\u00f3n no es s\u00f3lo una serie de obras realizadas por Dios (5C 35; DV 2), sino tambi\u00e9n la colaboraci\u00f3n humana suscitada por la gracia. La Iglesia es instrumento y signo de salvaci\u00f3n para la humanidad.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea se enfrenta con los diversos temas sobre la relaci\u00f3n entre la historia de la salvaci\u00f3n y la escatolog\u00ed\u00ada, entre la h\u00ed\u00adstoria de la salvaci\u00f3n y la historia profana, entre la historia de la salvaci\u00f3n y las religiones no cristianas, entre la historia de la salvaci\u00f3n y el desarrollo temporal. K. Rahner considera la historia de la salvaci\u00f3n coextensiva con la historia del mundo (historia trascendental de la salvaci\u00f3n), en cuanto que la acci\u00f3n de la gracia tiene proporciones universales. La historia trascendental se hace hist\u00f3ricamente experimentable en la historia particular de la salvaci\u00f3n: ciertas experiencias se distinguen de forma refleja y cada vez m\u00e1s clara hasta llegar a la encarnaci\u00f3n como acontecimiento salv\u00ed\u00adfico absoluto. En el campo protestante tambi\u00e9n O. Cullmann y W. Pannenberg han dado una fuerza particular al planteamiento judeo-cristiano de la historia.<\/p>\n<p> E C Rava<\/p>\n<p>Bibl.: c. Vagaggini, Historia de la salvaci\u00f3n, en NDT 1, 642-665; P Blaser, Historia de la salvaci\u00f3n, en CFr 1,. 651s; J. M. McDermott, Historia unzversal e historia de la salvaci\u00f3n, en DTF 569-583, J. Dani\u00e9lou, El  misterio de la historia, San Sebasti\u00e1n &#8216;1963; O. Cullmann, Cristo y el tiempo, Estela, Ba&#8217;  celona 1968; \u00ed\u008dd., La historia de la salvaci\u00f3n, Pen\u00ed\u00adnsula, Barcelona 1967; W. Pannenbere, Teolog\u00ed\u00ada y reino de Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974.<\/p>\n<p>  HISTORIA DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA<\/p>\n<p> La teolog\u00ed\u00ada no se reconoce s\u00f3lo en  las grandes elaboraciones sistem\u00e1ticas, sino en cualquier n\u00facleo de reflexi\u00f3n: en este sentido se puede hablar de una historia de la teolog\u00ed\u00ada a partir del per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico, se\u00f1alando en cada ocasi\u00f3n las diferencias metodol\u00f3gicas y la aproximaci\u00f3n a los contenidos que diferencian a las diversas edades.<\/p>\n<p> 1. Per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico (siglos J-VJJl.- En  su comienzo est\u00e1 marcado por los Padres apost\u00f3licos, como Clemente Romano, Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Policarpo, Pap\u00ed\u00adas, Hermas, Didaj\u00e9, y por los Padres apologetas, como Justino, Taciano, Aten\u00e1goras, Te\u00f3filo y Tertuliano. La confrontaci\u00f3n con las culturas paganas, pero tambi\u00e9n la necesidad de aclarar Y de profundizar intelectualmente el \u00abhecho Cristo\u00bb ensanch\u00f3 a continuaci\u00f3n el aliento de la reflexi\u00f3n hasta las alturas que se perciben en Or\u00ed\u00adgenes (185-253), primer creador de una gran s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica, Y en Agust\u00ed\u00adn (354-430), en el que, gracias en parte a los est\u00ed\u00admulos derivados de las controversias teol\u00f3gico-trinitarias (arrianismo), cristol\u00f3gicas (nestorianismo, monofisismo, monotelismo) Y antropol\u00f3gicas (pelagianismo) se r\u00e9capitula la teolog\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de aclaraciones tan pertinentes que lo convirtieron en maestro autorizado y gu\u00ed\u00ada espiritual de la teolog\u00ed\u00ada medieval.<\/p>\n<p>2. Per\u00ed\u00adodo medieval (siglos VIII-XV), Es una \u00e9poca extraordinariamente rica en experiencia y elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Va ligada al per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico a trav\u00e9s  de la mediaci\u00f3n de te\u00f3logos como Leoncio de Bizancio, M\u00e1ximo el Confesor, Juan Damasceno, Boecio, Isidoro de Sevilla y Beda el Venerable.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n en Occidente de las  obras de Arist\u00f3teles produjo, como primera consecuencia, una divisi\u00f3n en los te\u00f3logos entre \u00abdial\u00e9cticos,\u00bb (con su mayor exponente en Abelardo) y \u00abantidial\u00e9cticos\u00bb (con san Bernardo y toda la tradici\u00f3n mon\u00e1stico-agustiniana).<\/p>\n<p> Anselmo de Aosta (1033-1099), parte de la escol\u00e1stica, se mueve en la tradici\u00f3n mon\u00e1stico-agustiniana, pero en sus obras argumenta con una dial\u00e9ctica muy cerrada, ya que es preciso Kintelligere veritatem quam credit cor meum\u00bb. Abelardo (1070-1142) y Gilberto Porretano (1076-1154), en la ,perspectiva dial\u00e9ctica, tienden a una teolog\u00ed\u00ada racional con la metodolog\u00ed\u00ada de la tesis y la ant\u00ed\u00adtesis (sic et non). Las !primeras sistematizaciones se deben a Anselmo de La\u00f3n (t III7) y a Pedro Lombardo (t 1160), y se llaman Sententiae, en cuanto que presentan una colecci\u00f3n de las principales posiciones de los Padres sobre las cuestiones m\u00e1s importantes. Estas colecciones allanaron el camino a las Summae, entre las :que es especialmente importante la de Tom\u00e1s de Aquino (t 1274), disc\u00ed\u00adpulo ,de Alberto Magno (t 1280). Junto con esta escuela, llamada a continuaci\u00f3n tomista, floreci\u00f3 la franciscana con Alejandro de Hales (1180-1245), Buenaventura de Bagnoreggio (12211274) y Juan Duns Escoto (12661308).<\/p>\n<p>3. Per\u00ed\u00adodo moderno y contempor\u00e1neo (sigios XVI-xx) &#8211; Es un momento caracterizado por la confluencia de varias experiencias y orientaciones teol\u00f3gicas. A finales de la Edad Media se agrieta la s\u00ed\u00adntesis escol\u00e1stica: tenemos el agustinismo exasperado de Lutero la tendencia antisistem\u00e1tica del nominalismo, la atenci\u00f3n hist\u00f3rica del hu,  manismo Y del renacimiento, los comentador\u00e9s de santo Tom\u00e1s como Ca, preolo (t 1444), Cayetano (t 1534) Francisco de Vitoria (t 1546), Domin go B\u00e1\u00f1ez (t 1604), Francisco Su\u00e1rez (1 1617) y Juan de Santo Tom\u00e1s (t 1644) que insisten en el car\u00e1cter especulati vo-cient\u00ed\u00adfico de la teolog\u00ed\u00ada, y los m\u00ed\u00adsti cos que, oponi\u00e9ndose a la aridez de la teolog\u00ed\u00ada oficial, no logran por otra par te crear s\u00ed\u00adntesis v\u00e1lidas sobre las nue vas instancias que van surgiendo.<\/p>\n<p> Entre el siglo XIX y el xx explotan to  dav\u00ed\u00ada m\u00e1s sectorial entre los intereses: de las diversas disciplinas teol\u00f3gicas  hasta la especializaciones capilares el diversos sectores y momentos de la in vestigaci\u00f3n, que casi parecen habe pulverizado para siempre la capacida\u00bb de s\u00ed\u00adntesis, a pesar de las honrosas ex cepciones de K. Rahner (1904-1986) . H. U. von Balthasar (1905-1988).<\/p>\n<p>  En la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica actual  predomina una mavor severidad cient\u00ed\u00adfica, debido entr\u00e9 otras cosas a las nuevas y m\u00e1s s\u00f3lidas adquisiciones en el terreno filol\u00f3gico-lingU\u00ed\u00adstico y a la confrontaci\u00f3n no acad\u00e9mica con la angustia y la situaci\u00f3n del pueblo (\u00abteolog\u00ed\u00ada d\u00e9 la liberaci\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p>De todas formas, el cuadro actual, a  pesar de algunos intentos de rigidez, es confortante por el est\u00ed\u00admulo que le dan al debate teol\u00f3gico el di\u00e1logo ecum\u00e9nico y las numerosas Y s\u00f3lidas experiencias espirituales, que piden una teolog\u00ed\u00ada menos abstracta y m\u00e1s experiencial, que explica la afanosa b\u00fasqueda de las j\u00f3venes generaciones, planteando incluso el interrogante de la validez de una teolog\u00ed\u00ada, perdida a menudo por los rincones del academicismo, que para poder servir tiene que poner siempre en discusi\u00f3n sus m\u00e9todos y su lenguaje.<br \/>\nG. Bove<\/p>\n<p> Bibl.: G. Angelini, El desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica en el siglo xx, en DTl, 1V, 747820; M. Andr\u00e9s Mart\u00ed\u00adn, Pensamiento teol\u00f3gico y cultura. Historia de la Teolog\u00ed\u00ada, Atenas, Madrid 1989. E. Vilanova, Histotrias de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, 3 vols., Herder Barcelona 1987-1992; AA, VV , Historia de la teologia espa\u00f1ola, 2 vols., Fundaci\u00f3n Universitaria Espa\u00f1ola, Madrid 1983- 1987<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La historia de Dios es tangencial a la historia humana: 1. El misterio de salvaci\u00f3n; 2. Revelaci\u00f3n e historia de la salvaci\u00f3n; 3. Jesucristo, centro y culmen de la historia de la salvaci\u00f3n. II. Caracter\u00ed\u00adsticas de la historia de la salvaci\u00f3n: 1. Plan salv\u00ed\u00adfico de Dios; 2. Historia humana; 3. Funci\u00f3n de la comunidad creyente; 4. Funci\u00f3n de los transmisores; 5. Esquema promesa-cumplimiento; 6. Sentido de la historia de perdici\u00f3n; 7. Historia salv\u00ed\u00adfica y celebraci\u00f3n. III. Funci\u00f3n hist\u00f3rica de la experiencia religiosa: 1. Hechos y palabras; 2. Historia sagrada e historia de salvaci\u00f3n; 3. Tarea de la catequesis. IV. Etapas de la historia de la salvaci\u00f3n: 1. El tiempo de Israel; 2. El tiempo de Jesucristo; 3. El tiempo de la Iglesia. V. La historia de la salvaci\u00f3n en la catequesis espa\u00f1ola: 1. La corriente kerigm\u00e1tica; 2. La corriente antropol\u00f3gica; 3. La \u00abtraditio evangelii in symbolo\u00bb. VI. Indicaciones metodol\u00f3gicas. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El concepto historia de la salvaci\u00f3n, en su formulaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita, tiene un origen reciente, pero su contenido es tan antiguo como la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblico-cristiana. La catequesis de la Iglesia siempre ha tenido presente el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, si bien han variado los acentos, a favor o en contra, seg\u00fan concepciones ideol\u00f3gicas de la filosof\u00ed\u00ada o de la teolog\u00ed\u00ada de la historia, claramente ligadas al tiempo en que han nacido y de las que la misma catequesis, catequistas y catecismos han podido estar influenciados. A lo largo de todo el pensamiento b\u00ed\u00adblico se verifica que entre el pueblo que vive sus vicisitudes y el Dios que salva existe una relaci\u00f3n hist\u00f3rica. En la din\u00e1mica promesa-cumplimiento est\u00e1 constituido el n\u00facleo de la historia de la salvaci\u00f3n. Bajo la clave de la alianza lo confiesa Israel en el Antiguo Testamento (Dt 6,20-23; 26,1-11; Jos 24,1-13; Neh 9,7-25), y bajo la clave del reino lo anuncia Jes\u00fas y lo predica la Iglesia en el Nuevo.<\/p>\n<p>I. La historia de Dios es tangencial a la historia humana<br \/>\n\u00abDios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, en estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo, a quien constituy\u00f3 heredero de todas las cosas, por quien hizo tambi\u00e9n el universo\u00bb (Heb 1,1-2). La historia de la revelaci\u00f3n de Dios a los hombres y en el mundo tiene un proceso evolutivo, lento y progresivo; el credo cristiano no se basa en esquemas abstractos de filosof\u00ed\u00ada sobre la vida, sino en el hecho de que Dios se ha manifestado en la historia y nos ofrece la salvaci\u00f3n. Dios habla en la creaci\u00f3n, Dios habla en las situaciones m\u00e1s diversas de Israel, Dios habla en Jesucristo, Dios habla por medio de la Iglesia, Dios habla dentro de nuestras vidas.<\/p>\n<p>El cristiano tiene la certeza de que recibe la palabra de Dios en lo concreto de su existencia, como un evangelio, como una buena noticia. As\u00ed\u00ad: \u00bfc\u00f3mo y con qu\u00e9 finalidad Dios se hace palabra en nuestra historia humana y de qu\u00e9 manera esa palabra es reconocida en el coraz\u00f3n y la inteligencia del hombre?; \u00bfen qu\u00e9 situaciones, en medio de qu\u00e9 interrogantes vitales, de qu\u00e9 anhelos o de qu\u00e9 abandonos se sirve para manifestar su plan de salvaci\u00f3n?; \u00bfcu\u00e1les son los signos de los tiempos y qu\u00e9 valor hay que atribuirles? (cf Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica de 1971, DCG 11). Esta revelaci\u00f3n y su tradici\u00f3n en la Iglesia son una experiencia viva; encuentran su expresi\u00f3n justa en la acci\u00f3n y en la reflexi\u00f3n, en unos gestos y en unas palabras, en la densidad de vida de unos personajes o de unos acontecimientos, en el seno de la Iglesia asistida y renovada por el Esp\u00ed\u00adritu de Jesucristo, a lo largo de toda la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>En efecto, la historia de Dios no es paralela a la historia humana, sino que se hace tangencial a ella. El espacio y el tiempo, en cuanto coordenadas hist\u00f3ricas, han sido en el pasado, son en el presente y ser\u00e1n en el futuro, momentos de la revelaci\u00f3n de Dios (cf DCG 44); momentos donde Dios se hace tangencial al hombre, manifest\u00e1ndole y ofreci\u00e9ndole su proyecto de salvaci\u00f3n, esperando de \u00e9l la respuesta de la fe en obediencia y acogida (cf CCE 144-149). De ello son testigos cualificados Abrah\u00e1n en el Antiguo Testamento, Mar\u00ed\u00ada de Nazaret en el Nuevo y tantos evangelizadores en la Iglesia hoy. La novedad del espacio-tiempo constituye el lugar teol\u00f3gico para escuchar el designio salv\u00ed\u00adfico de Dios para con el hombre. El cristiano, m\u00e1s a\u00fan el catequista, ha de percibir ese designio en la palabra escrita (Biblia) y en la palabra acontecida (vida diaria).<\/p>\n<p>Hay en la Sagrada Escritura una especie de vocaci\u00f3n general que est\u00e1 definida con palabras claras y bellas: \u00abDios quiere que todos los hombres se salven\u00bb (ITim 2,3-4). Esa vocaci\u00f3n se presenta siempre como una llamada te\u00f1ida de resonancias salvadoras, liberadoras, para el hombre y en el mundo. As\u00ed\u00ad, la revelaci\u00f3n del Exodo, la liberaci\u00f3n de los madianitas, la pascua de Jes\u00fas o la acci\u00f3n misionera de la Iglesia en pentecost\u00e9s constituyen un misterio para el pueblo creyente. Y es que cada vez que Dios manifiesta al hombre sus cualidades, que son la misericordia y la fidelidad, cada vez que Dios se manifiesta como Dios en medio de la historia de los oprimidos por cualquier causa y de los hombres que no encuentran sentido a sus vidas, eso es un misterio (cf DV 2; CCE 39-43).<\/p>\n<p>1. EL MISTERIO DE SALVACI\u00ed\u201cN. As\u00ed\u00ad pues, podemos decir que el misterio de salvaci\u00f3n entreteje las p\u00e1ginas de la Biblia, los siglos de la tradici\u00f3n y los documentos del magisterio, a trav\u00e9s de sus m\u00faltiples tradiciones, en ellos recogidas, y en su numerosa y rica variedad de g\u00e9neros literarios y de autores, cuyo objetivo no es otro que el de manifestar la acci\u00f3n de Dios en la historia de unos determinados hombres, la intervenci\u00f3n en sus vidas. Intervenci\u00f3n dirigida siempre a sacarlos de la situaci\u00f3n penosa en que se encuentran; a librarlos de la condici\u00f3n de esclavitud en que viven como herencia de su misma existencia humana, como consecuencia de su propia equivocaci\u00f3n y malicia a lo largo de la historia; a hacerlos salir de su desesperada condici\u00f3n de hombres abocados a la muerte y a la ruina total. Esta es la intenci\u00f3n primera y \u00faltima del Dios que se revela y act\u00faa en Jesucristo, y es el que pone en marcha toda la acci\u00f3n en la historia.<\/p>\n<p>Esta intenci\u00f3n, voluntad y deseo de salvaci\u00f3n en relaci\u00f3n a los hombres, no es algo rec\u00f3ndito en el seno misterioso de Dios, no es algo abstracto, et\u00e9reo, espiritualista. Es algo concreto, palpable. Es una intenci\u00f3n eficaz, que lanza a la acci\u00f3n, que pone manos a la obra, y que se realiza no precisamente en la nebulosa de los tiempos, sino en la historia concreta de los hombres y, actu\u00e1ndose en ella, se hace presente, visible, experimentable: \u00abLo que exist\u00ed\u00ada desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos acerca de la palabra de la vida, pues la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella&#8230; eso que hemos visto y o\u00ed\u00addo, os lo anunciamos\u00bb (Jn 1,1-3).<\/p>\n<p>Hechos concretos de la historia de los hombres, de grupos humanos, de comunidades o pueblos, han sido vividos, vistos y experimentados como acontecimientos salv\u00ed\u00adficos, como verdaderas intervenciones salvadoras de Dios. Y como tales han sido transmitidas, de palabra y por escrito, en la predicaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n, en los santuarios o templos, en las tiendas, casas o are\u00f3pagos p\u00fablicos, como objeto de confesi\u00f3n de fe o motivos para la alabanza, la bendici\u00f3n y la s\u00faplica.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad ocurri\u00f3 con la emigraci\u00f3n de los patriarcas, con la salida de los descendientes de Jacob de Egipto, con la alianza del Sina\u00ed\u00ad, la peregrinaci\u00f3n por el desierto, la entrada en Cana\u00e1n, la instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada en David y su posterior destrucci\u00f3n; con la existencia de esos voceros de Dios que han sido los profetas, con el destierro a Babilonia y su retorno del mismo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad aconteci\u00f3 tambi\u00e9n con el nacimiento de Jes\u00fas de Nazaret, su manifestaci\u00f3n y aparici\u00f3n por los caminos de Palestina como pregonero de la llegada del reino de Dios, con su labor de aliviador de las necesidades de los hombres, con su pasi\u00f3n y muerte bajo Poncio Pilato y con su resurrecci\u00f3n de entre los muertos.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad es tambi\u00e9n vivida y vista la experiencia de env\u00ed\u00ado y recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo por parte de la comunidad de disc\u00ed\u00adpulos, con la transformaci\u00f3n de los mismos en testigos de Cristo vivo y resucitado; la del env\u00ed\u00ado de estos testigos hasta los confines de la tierra, guiados por el mismo Esp\u00ed\u00adritu, para anunciar a los hombres la salvaci\u00f3n obrada por Cristo y hacer-los beneficiarios de la misma incorpor\u00e1ndolos a \u00e9l. Estos hechos y otros semejantes son los que resumen la fe de Israel y de la Iglesia; en cuanto tales, se hallan concentrados y expresados en las confesiones de fe o credos formulados una y otra vez y proclamados constantemente en la liturgia.<\/p>\n<p>Las intervenciones salv\u00ed\u00adficas de Dios en la historia de los hombres tienen su centro y culmen en Cristo. La salvaci\u00f3n, en efecto, se orienta a \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb, a hacer de todos los hombres una sola familia, la familia de Dios, haci\u00e9ndolos \u00abhijos en el Hijo\u00bb, insert\u00e1ndolos \u00ed\u00adntimamente en \u00e9l, incorpor\u00e1ndolos a \u00e9l (cf Ef 1,3-10; Col 1,13-20).<\/p>\n<p>2. REVELACI\u00ed\u201cN E HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. No se halla en la Biblia el t\u00e9rmino historia, ni el de revelaci\u00f3n aparece en el sentido amplio de la teolog\u00ed\u00ada moderna; pero el lazo entre lo que llamamos revelaci\u00f3n divina e historia de la salvaci\u00f3n juega en la Biblia un papel central. El Vaticano II, retomando la doctrina de Trento y del Vaticano I, ha restablecido la relaci\u00f3n entre revelaci\u00f3n y verdad salv\u00ed\u00adfica y la ha subordinado a la menci\u00f3n de Cristo, plenitud de la revelaci\u00f3n. Con la vuelta a las fuentes de la Biblia y de los Padres, determina la orientaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica como esencial en la explicaci\u00f3n, incluso catequ\u00e9tica, de la fe (cf OT 16; CD 44). En Dei Verbum no aparece ya la revelaci\u00f3n como un cuerpo de verdades doctrinales comunicadas por Dios, contenidas en la Escritura y ense\u00f1adas por la Iglesia, sino \u00abcomo una automanifestaci\u00f3n de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, de la cual Cristo es la cumbre\u00bb (DV 2). Es esto lo que transmite el evangelio consignado en las Escrituras y confiado a la tradici\u00f3n y al magisterio de la Iglesia. Y as\u00ed\u00ad: 1) La revelaci\u00f3n es el acto de Dios que se manifiesta a s\u00ed\u00ad mismo para introducir a los hombres en su propia vida; m\u00e1s concretamente, es el acto de Dios Padre que se manifiesta por su Hijo encarnado, a fin de llevar a los hombres a la salvaci\u00f3n en su Esp\u00ed\u00adritu Santo. 2) Esta automanifestaci\u00f3n de Dios se hace de dos maneras: por medio de hechos (acontecimientos) y por las palabras que los interpretan; es decir, Dios no se da a conocer en un cuerpo de verdades abstractas, sino en una historia que se vive, se palpa, se siente; hechos y palabras son indisociables en esta comunicaci\u00f3n; por ejemplo, el hecho de la salida de Egipto es un dato hist\u00f3rico en tiempos de Rams\u00e9s II, y para los israelitas se dice: Dios sac\u00f3 a su pueblo de Egipto; 3) En esa manifestaci\u00f3n de Dios, Jesucristo es, a la vez, el mediador supremo y la plenitud de toda revelaci\u00f3n (cf CCE 50-53). Lo que se dio a conocer por Mois\u00e9s y los profetas era una preparaci\u00f3n de su evangelio (DV 3).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el hecho de que \u00abel plan de la revelaci\u00f3n se realiza por obras y palabras\u00bb, da origen al importante concepto teol\u00f3gico de historia de la salvaci\u00f3n. La raz\u00f3n profunda de la historia b\u00ed\u00adblica radica en el hecho, \u00fanico entre las religiones del Antiguo Pr\u00f3ximo Oriente, de que el yavismo es una religi\u00f3n hist\u00f3rica. La Iglesia siempre ha afirmado el car\u00e1cter hist\u00f3rico de su fe (Jesucristo se encarn\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada Virgen&#8230; fue muerto y sepultado&#8230; resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada de entre los muertos&#8230;). El Vaticano II restableci\u00f3 en toda su fuerza el realismo funcional y existencial, hist\u00f3rico y c\u00f3smico, de la salvaci\u00f3n cristiana tal como la presenta la Biblia.<\/p>\n<p>Las manifestaciones de Dios en la historia comienzan con los progenitores del g\u00e9nero humano, prosiguen con los per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos sucesivos, y alcanzan su culminaci\u00f3n en Cristo (cf CCE 54-67). Dios decidi\u00f3 entrar de un modo nuevo y definitivo en la historia humana al enviar a su Hijo con un cuerpo semejante al nuestro. La historia de la salvaci\u00f3n se encuentra \u00ed\u00adntimamente relacionada con el misterio de Cristo (LG 1-2; DV 2; SC 5 y 102; GS 15-27). \u00abQuiso Dios, con su bondad y sabidur\u00ed\u00ada, revelarse a s\u00ed\u00ad mismo y manifestar el misterio (sacramento) de su voluntad (cf Ef 1,9). Por Cristo, la Palabra hecha carne, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina (cf Ef 2,18; 2Pe 1,1)\u00bb (DV 2). Con estas palabras manifiesta el Concilio la unidad concreta existente entre la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n, y al mismo tiempo da a conocer el doble objeto de la revelaci\u00f3n: por un lado, hacer que tengamos acceso al Padre y seamos part\u00ed\u00adcipes de su naturaleza divina; y por otro, mostrarnos el camino que lleva a la felicidad eterna, a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El plan divino de la salvaci\u00f3n denota y comprende todo cuanto Dios ha dispuesto, ordenado y hecho para la salvaci\u00f3n de la humanidad en el Antiguo y Nuevo Testamento, y su modo de proceder en este sentido. Dios realiz\u00f3 esta econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n con hechos que se tradujeron en obras y en palabras \u00ed\u00adntimamente conexas entre s\u00ed\u00ad, de manera que las obras que Dios realiza en la historia de la salvaci\u00f3n manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican el misterio contenido en ellas (DV 2).<\/p>\n<p>3. JESUCRISTO, CENTRO Y CULMEN DE LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. La historia puede considerarse como escenario de la revelaci\u00f3n, es decir, esta sucede en un tiempo y espacio determinados; est\u00e1 sometida a las coordenadas de la historia. Asimismo, la historia es objeto o contenido de la revelaci\u00f3n. En el credo que confesamos, hay art\u00ed\u00adculos de la fe que son hechos hist\u00f3ricos: Jesucristo naci\u00f3 en tiempos de Herodes, padeci\u00f3 en tiempos de Poncio Pilato, muri\u00f3, etc. En Antiguo Testamento: la liberaci\u00f3n de Egipto, la entrada en la tierra prometida y otros muchos hechos son reveladores, son medios de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todas las p\u00e1ginas de la Biblia aparece Dios en contacto con los hombres a los que hab\u00ed\u00ada creado (Ad\u00e1n) y escogido (Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, profetas, etc.), a los que se revela y a favor de los cuales interviene (vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n, salida de Egipto, vuelta del exilio&#8230;). As\u00ed\u00ad pues, a Dios se le conoci\u00f3 \u00abpor la experiencia hist\u00f3rica de su presencia\u00bb. Por eso Dios aparec\u00ed\u00ada como el Dios viviente y actuante. Pero la verdad \u00ed\u00adntima acerca de Dios y acerca de la salvaci\u00f3n humana se nos manifiesta por la revelaci\u00f3n de Cristo, que es, a un tiempo, mediador y plenitud de toda la revelaci\u00f3n (DV 1-2). En \u00e9l se cumplieron todas las Escrituras, en \u00e9l se realiz\u00f3 el designio divino. Dios fue preparando a trav\u00e9s de los siglos el camino del evangelio (cf Heb 1,1). Jesucristo, con su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras&#8230; lleva a plenitud la revelaci\u00f3n, y la confirma con el testimonio divino: a saber, que Dios est\u00e1 con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y para hacernos resucitar a la vida; en definitiva, para salvarnos.<\/p>\n<p>II. Caracter\u00ed\u00adsticas de la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\n1. PLAN SALV\u00ed\u008dFICO DE DIos. El concepto de historia de la salvaci\u00f3n presupone un acontecimiento en el que se vislumbre el desarrollo de un plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Se da una historia de la salvaci\u00f3n porque Dios utiliza la historia de la humanidad para despertar en el hombre el ansia de salvaci\u00f3n y ponerlo en la decisi\u00f3n de aspirar a la salvaci\u00f3n que se le ofrece. Dios hace comprender al hombre ca\u00ed\u00addo lo relativos y caducos que son los bienes de este mundo, invit\u00e1ndole a buscar los bienes espirituales e imperecederos de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, que Dios otorgar\u00e1 a los que acepten las condiciones que exige para la consecuci\u00f3n de esta salvaci\u00f3n. De esta manera, por parte del hombre, se da una historia de deseos de salvaci\u00f3n y de esfuerzos para conseguirla; por parte de Dios, se da una historia de intervenciones divinas en la historia de la humanidad, que tienen como fin devolver al hombre la plena salvaci\u00f3n perdida por el primer pecado. El plan salv\u00ed\u00adfico de Dios se manifiesta por el hecho de que eligi\u00f3 a ciertos personajes y a un pueblo que demostraran a los otros hombres lo que significaba vivir en comunidad con Dios y a trav\u00e9s de los cuales les llegar\u00ed\u00ada la bendici\u00f3n que les dar\u00ed\u00ada a conocer lo que significaba la salvaci\u00f3n que se les hab\u00ed\u00ada prometido. Por su elecci\u00f3n, forma Dios una comunidad, su pueblo, como heredero y garante de las promesas de salvaci\u00f3n para todos los que quieren pertenecer a esta comunidad.<\/p>\n<p>2. HISTORIA HUMANA. Aunque el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios se realice en el interior de la historia, en acontecimientos que pertenecen a la historia de la humanidad, la historia de la salvaci\u00f3n en sentido b\u00ed\u00adblico no debe identificarse simplemente con la historia de la humanidad. Podemos hablar de la historia de la salvaci\u00f3n en el sentido de que Dios ha demostrado en hechos concretos de la historia que otorga o deniega la salvaci\u00f3n. Toda la historia est\u00e1 en manos de Dios, pero solamente se consideran aquellos hechos que son decisivos para la salvaci\u00f3n del hombre. Muy pocas cosas recoge la Biblia de las muchas que sucedieron durante el inmenso per\u00ed\u00adodo de la historia primitiva (G\u00e9n 1-11). Pocas son las noticias del per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico que se extiende desde la vuelta de la cautividad hasta la aparici\u00f3n de Juan el Bautista. Ci\u00f1\u00e9ndonos a la vida de Jesucristo, poco sabemos de su infancia y de los treinta a\u00f1os que vivi\u00f3 en Nazaret, etc. Objeto de la historia de la salvaci\u00f3n son aquellos acontecimientos, instituciones (monarqu\u00ed\u00ada, profetismo, culto), personas, o s\u00f3lo aquellos acontecimientos hist\u00f3ricos, en los cuales los hagi\u00f3grafos han reconocido la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios y la consiguiente reacci\u00f3n humana. Cu\u00e1les son en concreto esos hechos que forman el contenido del plan salv\u00ed\u00adfico divino es dif\u00ed\u00adcil precisarlo; pero todos los que se mencionan en la Biblia directa o indirectamente guardan una relaci\u00f3n interna entre s\u00ed\u00ad y, por lo mismo, entran en cierta manera en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Entre historia de la salvaci\u00f3n e historia profana, aunque sean distintas, existe una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima, pues Dios est\u00e1 encarnado e inserto en la historia.<\/p>\n<p>3. FUNCI\u00ed\u201cN DE LA COMUNIDAD CREYENTE. Los hechos aislados no forman una historia, s\u00f3lo forman historia si se graban en la memoria de los hombres y se transmiten a las generaciones venideras. De ah\u00ed\u00ad que \u00fanicamente pueda hablarse de historia de la salvaci\u00f3n cuando los hechos salv\u00ed\u00adficos y su significaci\u00f3n de conjunto, conocidos por los hombres como tales, son reconocidos como significativos para la propia generaci\u00f3n y para los que han de venir y que, por esto mismo, se retransmiten. S\u00f3lo se da historia de salvaci\u00f3n cuando una comunidad se considera a s\u00ed\u00ad misma como pueblo de Dios, que evoca a la memoria los hechos salv\u00ed\u00adficos del pasado para comprenderse a s\u00ed\u00ad misma y comprender la relaci\u00f3n que tiene con Dios, con el fin de recorrer el camino que la lleva a la salvaci\u00f3n prometida. La comunidad que se considera pueblo de Dios, as\u00ed\u00ad como aquellos a los que est\u00e1 confiada la obligaci\u00f3n de transmitir la tradici\u00f3n, escogen aquellos hechos que consideran importantes para la historia de la salvaci\u00f3n, y los interpretan de manera que muestren a los venideros el camino que lleva a la salvaci\u00f3n. Esta tradici\u00f3n e interpretaci\u00f3n es susceptible de un progreso hist\u00f3rico si tenemos en cuenta nuestra situaci\u00f3n existencial.<\/p>\n<p>En la historia humana y en la historia de la salvaci\u00f3n llegamos hasta los hechos s\u00f3lo a trav\u00e9s de testimonios y de documentos que siempre dan una interpretaci\u00f3n de los hechos. Si queremos comprender la historia de la salvaci\u00f3n, debemos tener confianza en los que fueron testigos de la misma y en los que nos la transmitieron, considerar atentamente la interpretaci\u00f3n que le dieron y examinar qu\u00e9 nos dice a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, lo que nos ha sido transmitido.<\/p>\n<p>4. FUNCI\u00ed\u201cN DE LOS TRANSMISORES. En los relatos sobre los hechos, los que los transmiten no solamente exponen su pensamiento y el de la comunidad, sino que en sus palabras manifiesta Dios su propia obra. Dios se sirve de transmisores o hagi\u00f3grafos humanos para dirigirnos, a trav\u00e9s de ellos, su propia palabra; por ejemplo Isa\u00ed\u00adas, Oseas, Juan Bautista, etc. Los que nos han retransmitido la historia de la salvaci\u00f3n hablan no s\u00f3lo como testigos de la obra de Dios en la historia, sino tambi\u00e9n en nombre del Dios que obra en la historia. Las palabras de los mensajeros b\u00ed\u00adblicos (profetas, hombres de Dios) y hagi\u00f3grafos son profec\u00ed\u00ada, esto es, una palabra del mismo Dios dirigida a nosotros, que nos coloca en una disyuntiva y exige nuestra respuesta.<\/p>\n<p>5. ESQUEMA PROMESA-CUMPLIMIENTO. Porque la salvaci\u00f3n se perdi\u00f3 por el pecado y porque solamente el hombre la recuperar\u00e1 en toda su plenitud al fin de los tiempos, la historia de la salvaci\u00f3n se define por el esquema de promesa y cumplimiento. Ya en la historia del pasado se cumplieron algunas promesas (posesi\u00f3n de la tierra prometida a los patriarcas, muchas profec\u00ed\u00adas que se cumplieron en el Antiguo y otras en el Nuevo Testamento). Mientras la historia de la salvaci\u00f3n no llegue a su t\u00e9rmino, no est\u00e1 seguro el hombre de que ser\u00e1 salvado. Para cada hombre, aun despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, la salvaci\u00f3n es una promesa (puede rechazar el ofrecimiento de salvaci\u00f3n que Dios le hace).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en el pasado y el hecho salv\u00ed\u00adfico de la Iglesia, que durar\u00e1 hasta el segundo advenimiento de Cristo, dan al hombre la seguridad de que Dios est\u00e1 siempre dispuesto a dar la salvaci\u00f3n sin limitaciones. Lo que Dios ha hecho en la historia del pasado es una sombra, un tipo de lo que Dios har\u00e1. El que fundamentalmente reconoce el plan salv\u00ed\u00adfico y una econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n como historia de salvaci\u00f3n, no podr\u00e1 rechazar la tipolog\u00ed\u00ada como categor\u00ed\u00ada exeg\u00e9tica. El concepto de plan salv\u00ed\u00adfico presupone que los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos posteriores acontecen seg\u00fan un plan preconcebido.<\/p>\n<p>6. SENTIDO DE LA HISTORIA DE PERDICI\u00ed\u201cN. La historia de la salvaci\u00f3n se caracteriza tambi\u00e9n por reveses y contratiempos, por fracasos de organizaciones e instituciones salv\u00ed\u00adficas. Leemos en el Antiguo Testamento que muchas veces Dios tiene que comenzar de nuevo porque el hombre ha rechazado su oferta de salvaci\u00f3n; que excluye de la promesa a personas y grupos que le correspond\u00ed\u00adan directamente; que encauza la vida de Israel por otros derroteros; que reprueba unas instituciones y crea otras; pone en cuesti\u00f3n la existencia de la alianza (en el desierto, en el exilio), etc. Las promesas hechas al pueblo jud\u00ed\u00ado las traspasa a la Iglesia, sin reprobar completamente a Israel. Con Cristo se cre\u00f3 una nueva instituci\u00f3n. Las profec\u00ed\u00adas no s\u00f3lo anuncian la promesa de salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el anuncio del juicio. Por lo mismo, la historia de la salvaci\u00f3n tiene tambi\u00e9n una contrapartida en su historia de la perdici\u00f3n. Historia de la salvaci\u00f3n quiere decir llamada a la decisi\u00f3n entre la salvaci\u00f3n y la reprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7. HISTORIA SALV\u00ed\u008dFICA Y CELEBRACI\u00ed\u201cN. La historia de la salvaci\u00f3n es la historia que se hace presente en el culto. As\u00ed\u00ad suced\u00ed\u00ada en el culto del Antiguo Testamento y sigue en la liturgia de la Iglesia. El a\u00f1o lit\u00fargico es la recapitulaci\u00f3n de toda la historia de la salvaci\u00f3n. Israel se reun\u00ed\u00ada en los santuarios (Gilgal, Betel, etc.), y all\u00ed\u00ad recordaba lo que Dios hab\u00ed\u00ada hecho a su pueblo; cosa que hoy seguimos haciendo en la liturgia de la Iglesia, teniendo presente la obra de Jesucristo. En este sentido, se hace necesaria una catequesis mistag\u00f3gica (cf CCE 1075 y 1095).<\/p>\n<p>Presupuesto todo lo dicho, podemos describir la historia de la salvaci\u00f3n como la historia de los hechos salv\u00ed\u00adficos de Dios, en los cuales manifiesta su plan salvador, prometiendo al hombre la salvaci\u00f3n que perdi\u00f3 por el pecado para el tiempo escatol\u00f3gico, a cuya promesa puede el hombre responder con fe o sin ella. Es la historia que han transmitido los \u00f3rganos de la tradici\u00f3n que Dios mismo escogi\u00f3 y que han hablado en su nombre. Es la historia que contiene los hechos salv\u00ed\u00adficos del pasado, que por las categor\u00ed\u00adas de promesa-cumplimiento, tipo-antitipo, enlazan con la salvaci\u00f3n que recibir\u00e1 su culminaci\u00f3n con la segunda venida de Cristo.<\/p>\n<p>III. Funci\u00f3n hist\u00f3rica de la experiencia religiosa<br \/>\nLa importancia de la ley estructural, que une en la revelaci\u00f3n los acontecimientos y las palabras, exige que hablemos del papel de mediaci\u00f3n que la experiencia religiosa desempe\u00f1a, para tomar conciencia del valor revelador de los acontecimientos. Cuando se habla de acontecimientos no hay que pensar, como regla general, en hechos extraordinarios o metahist\u00f3ricos (magnalia Dei), cuyo car\u00e1cter de revelaci\u00f3n saltar\u00ed\u00ada a los ojos de todos, incluso sin las disposiciones de la fe, y sin necesidad de que la palabra los iluminase.<\/p>\n<p>Aun sin anteponer a la intervenci\u00f3n especial de Dios trabas racionalistas, la Biblia nos ofrece las maravillas de Dios (mirabilia Dei) m\u00e1s bien como realidades que s\u00f3lo la conciencia creyente reconoce como tales en los acontecimientos de la historia, y que por lo mismo necesitan de la interpretaci\u00f3n prof\u00e9tica. Por otro lado, una observaci\u00f3n semejante vale para las palabras, pues la palabra de Dios se encarna, por v\u00ed\u00ada ordinaria, en los procesos humanos de la reflexi\u00f3n y de la oraci\u00f3n, en la b\u00fasqueda apasionada que la conciencia religiosa, de Israel y de la Iglesia, emprende para captar en su propia existencia las intervenciones de Dios. En este sentido, la catequesis tiene la gran tarea de educar en la experiencia religiosa.<\/p>\n<p>1. HECHOS Y PALABRAS. El Directorio general para la catequesis afirma que \u00abel car\u00e1cter hist\u00f3rico del mensaje cristiano obliga a la catequesis a presentar la historia de la salvaci\u00f3n por medio de una catequesis b\u00ed\u00adblica que d\u00e9 a conocer las obras y palabras con las que Dios se ha revelado a la humanidad\u00bb (DGC 108). Revelaci\u00f3n-acontecimiento y revelaci\u00f3n-palabra acaecen, por tanto, en el interior de esa compleja experiencia religiosa que lleva a Israel y a la Iglesia, bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu, a leer en su historia los signos de la presencia y de la acci\u00f3n de Dios. La palabra de Dios s\u00f3lo se realiza a trav\u00e9s de una experiencia de Dios, que permite que el pensamiento humano sea iluminado por Dios y que en las formas humanas del lenguaje se convierta en veh\u00ed\u00adculo de la revelaci\u00f3n. Palabras y acontecimientos tienen sentido en la conciencia de los hombres que se abren a la llamada personal de Dios y que responden activamente a ella.<\/p>\n<p>2. HISTORIA SAGRADA E HISTORIA DE SALVACI\u00ed\u201cN. Estas consideraciones han de ponernos en guardia contra esa deformaci\u00f3n de la palabra revelada que consiste en reducirla a simple comunicaci\u00f3n de palabras o a una narraci\u00f3n material de los hechos (Historia sagrada). En la idea de la historia de la salvaci\u00f3n va impl\u00ed\u00adcita la palabra interpretativa que, brotando del seno de la experiencia religiosa, vivifica la historia y hace de ella un lugar en que Dios se revela, se da y se hace presente: \u00abEl elemento que distingue a la historia de la salvaci\u00f3n de la historia profana, y hace de aqu\u00e9lla historia de la salvaci\u00f3n en sentido estricto, es la palabra divina en cuanto que interpreta de un modo absoluto una determinada historia; mientras que, normalmente, por historia de la salvaci\u00f3n se entiende otra cosa, a saber: determinadas acciones divinas que causan la salvaci\u00f3n del hombre\u00bb (A. Darlap). Lo dicho aclara cu\u00e1l es la funci\u00f3n hist\u00f3rica de la privilegiada experiencia religiosa de Israel y de la Iglesia, que tiene una funci\u00f3n vicaria y misionera al servicio de toda la humanidad, llamada en su totalidad a reconocer el proyecto de Dios y a aceptarlo. La historia particular de la revelaci\u00f3n divina (historia de la salvaci\u00f3n testimoniada en Israel y en la Iglesia) est\u00e1 en funci\u00f3n de la historia general de la revelaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, es coextensiva al recorrido hist\u00f3rico de toda la humanidad.<\/p>\n<p>3. TAREA DE LA CATEQUESIS. As\u00ed\u00ad pues, vistos algunos de los aspectos fundamentales de la teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, que son la base para comprender el quehacer catequ\u00e9tico, la catequesis propiamente dicha deber\u00e1 reflejar en su propia esencia las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de la palabra divina, tal como se manifiesta concretamente en la historia. La catequesis de la Iglesia, en cualquiera de sus formas, y seg\u00fan los diversos destinatarios, constituye siempre un momento de la realizaci\u00f3n del misterio de la poderosa palabra de Dios, que sigue interpelando al hombre e invit\u00e1ndolo a entrar en su proyecto de salvaci\u00f3n sobre la humanidad. En medio de su sencillez, tanto en sus expresiones como en sus medios o destinatarios, la catequesis es siempre un signo eficaz de algo mucho m\u00e1s profundo y m\u00e1s alto, porque es un instrumento de la econom\u00ed\u00ada divina de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Etapas de la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\nLa historia de la salvaci\u00f3n se puede dividir en tres grandes tiempos hist\u00f3ricos: El tiempo de Israel, el tiempo de Jesucristo y el tiempo de la Iglesia (DGC 108; CCE 54-64).<\/p>\n<p>Algunos autores distinguen los tres tiempos, destin\u00e1ndolos a cada una de las personas de la Trinidad: el tiempo anterior a Cristo constituye el evangelio del Padre; el contempor\u00e1neo a Cristo, el evangelio del Hijo; y el posterior a Cristo, el evangelio del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En cada uno de los tres grandes tiempos hist\u00f3ricos hay algunos momentos especialmente significativos (kairoi) de intervenci\u00f3n de Dios. Son de se\u00f1alar en el Antiguo Testamento: la creaci\u00f3n, el pecado, la promesa, el \u00e9xodo, la alianza y el profetismo. La revelaci\u00f3n de Dios en tiempos anteriores a Cristo era progresiva, preparatoria.<\/p>\n<p>En la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo, la Palabra eterna&#8230;, para que habitara entre los hombres y les contara la intimidad del Padre (cf Jn 1,1-18). Jesucristo, la Palabra hecha carne, hombre enviado a los hombres, habla las palabras de Dios y realiza la obra de la salvaci\u00f3n que el Padre le encarg\u00f3. El, con su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras, con signos y milagros y, sobre todo, con su muerte y resurrecci\u00f3n y con el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, lleva a la plenitud toda la revelaci\u00f3n. Despu\u00e9s de Cristo, en el tiempo de la Iglesia, los ap\u00f3stoles transmitieron de palabra, y algunos por escrito, el evangelio que hab\u00ed\u00adan recibido de Jesucristo, y nombraron como sucesores suyos a los obispos, dej\u00e1ndoles su encargo en el magisterio. Esta tradici\u00f3n apost\u00f3lica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo y va caminando, a trav\u00e9s de los siglos, hacia la plenitud de la verdad, hasta que llegue la gloriosa manifestaci\u00f3n de Jesucristo nuestro Se\u00f1or (DV 1).<\/p>\n<p>El car\u00e1cter propiamente hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n se basa precisamente en el convencimiento de que la iniciativa de la elecci\u00f3n, de la iniciaci\u00f3n de un pacto de alianza con Israel y, por medio de Jesucristo, con la Iglesia, es un acto unilateral por parte de Dios, llevado de su amor. Ambas partes quedan religadas (religi\u00f3n) e irremisiblemente dicha religaci\u00f3n queda imbricada en su historia: \u00abVosotros ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb. Esta salvaci\u00f3n no se ha realizado de improviso, se desarrolla a lo largo de los tiempos hasta llegar a su plenitud (cf CCE 54-64; 1081-1093).<\/p>\n<p>1. EL TIEMPO DE ISRAEL. Se inicia con la creaci\u00f3n del mundo por Dios, con la que se prepara el escenario de la acci\u00f3n y se ponen en escena los personajes de la historia. Con ella se pone en marcha y comienza a actuar el plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tiene una primera etapa en su realizaci\u00f3n. Dios elige a Abrah\u00e1n y, en \u00e9l, a su descendencia, como el \u00e1mbito privilegiado de su actuaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. El es \u00abel Dios de Abrah\u00e1n, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob\u00bb (Ex 3,6). Los descendientes de Abrah\u00e1n experimentan la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios especialmente en la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto (Ex 12-15) y en la alianza del Sina\u00ed\u00ad (Ex 19-20), que constituyen como el acta de nacimiento de Israel como pueblo. Entonces, miran al pasado y describen su prehistoria de salvaci\u00f3n: creaci\u00f3n, pecado y promesa. Despu\u00e9s, y a lo largo de trece siglos, este pueblo va siendo testigo de m\u00faltiples y continuas intervenciones de Dios. El se les va haciendo presente en su historia de m\u00faltiples maneras, les habla, los dirige y gu\u00ed\u00ada por medio de personas -jueces, reyes y, especialmente, por medio de sus siervos los profetas-, los va acostumbrando a sus caminos, los va llevando a descubrir y aceptar sus procedimientos, los va encaminando hacia Cristo. Es el Antiguo Testamento, la alianza antigua, la etapa de preparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL TIEMPO DE JESUCRISTO. \u00abAl llegar la plenitud de los tiempos\u00bb (G\u00e1l 4,4), la etapa de preparaci\u00f3n deja paso a la de la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, que tiene lugar en Jesucristo, en su vida y en su muerte-resurrecci\u00f3n. Despu\u00e9s de haber hablado Dios muchas veces y en diversas formas, habla a los hombres en su Hijo, que es su Palabra, la \u00faltima, la perfecta, la definitiva (cf Heb 1,1-2; Jn 1,1-14). Despu\u00e9s de haber realizado salvaciones parciales, peque\u00f1as, numerosas, deficientes, provisionales, \u00abDios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibi\u00e9semos la condici\u00f3n de hijos adoptivos. Y como prueba de que sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que clama: \u00c2\u00a1Abba, Padre! De suerte que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres tambi\u00e9n heredero por la gracia de Dios\u00bb (G\u00e1l 4,4-7; cf Rom 8,14-17). Con \u00e9l queda instaurado el reinado de Dios en el mundo, objeto de la promesa y de la esperanza de Israel desde la \u00e9poca de David (cf Mt 3,2; 4,17; 12,28; Lc 10,9; 17,21; 23,42; Col 1,13). Despu\u00e9s de haber recibido Dios parciales y siempre deficientes glorificaciones por parte de los hombres, que tienen tendencia a arrebatarle constantemente esa gloria para atribu\u00ed\u00adrsela a s\u00ed\u00ad mismos y a las obras de sus manos (cf Is 43,23; 29,13; Rom 2-3), Cristo, hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz, le ofrece reverencia consumada y glorificaci\u00f3n perfecta, realizando as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n de los hombres (cf Flp 2,6-11; Heb 5,5-10; Rom 5,19; Jn 14,13; 17,1-10). Es el Nuevo Testamento, es la hora del reino de Dios; es la etapa de realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. EL TIEMPO DE LA IGLESIA. La intervenci\u00f3n de Dios en la historia culmina en Cristo, pero no termina en \u00e9l. Con su resurrecci\u00f3n-glorificaci\u00f3n, aunque ha llegado el fin de los tiempos, no ha llegado su final, es el ya, pero todav\u00ed\u00ada no. Con ella se abre una nueva etapa en la que Cristo vivo se hace actuante, presente en la historia. Y se hace visible en y por medio de la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos, de la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios formado de todos los pueblos y razas, lenguas y naciones que se re\u00fanen en el nombre del Se\u00f1or y por la fe en \u00e9l, que se dedican a recordar la salvaci\u00f3n obtenida por \u00e9l, a anunciarla, a celebrarla gozosamente y a realizarla en favor de todos los hombres a lo largo de todos los siglos.<\/p>\n<p>Es la etapa de la Iglesia, el tiempo en que vivimos, que se extiende como prolongaci\u00f3n del de Cristo, desde pentecost\u00e9s hasta la parus\u00ed\u00ada o retorno del Se\u00f1or (cf CCE 1076); cuando \u00e9l vuelva de nuevo gloriosamente, consumar\u00e1 la salvaci\u00f3n, manifestando p\u00fablica y solemnemente la obra salvadora que ha ido actuando en la historia, desconocida a veces, menospreciada en ocasiones, e incorporar\u00e1 a su obra salv\u00ed\u00adfica a toda la creaci\u00f3n. Es, pues, el tiempo de la Iglesia, la etapa de la aplicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n hasta su consumaci\u00f3n al final de la historia.<\/p>\n<p>V. La historia de la salvaci\u00f3n en la catequesis espa\u00f1ola<br \/>\nEn lo que respecta a la historia de la salvaci\u00f3n como tratado, la historia de la catequesis espa\u00f1ola, hasta el siglo XX, camin\u00f3 pr\u00e1cticamente al mismo ritmo de la Iglesia universal. Al principio, la catequesis, desde el interior del mismo mundo b\u00ed\u00adblico, mantiene la caracter\u00ed\u00adstica de narraci\u00f3n de la historia salv\u00ed\u00adfica (cf Ex 12,24; Dt 6,20; Rom 1,1-7; iCor 15,3-5). Lo mismo sirve para el per\u00ed\u00adodo de los Padres (cf san Agust\u00ed\u00adn, De catechizandis rudibus) donde \u00abla narraci\u00f3n (narratio) de las maravillas obradas por Dios y la espera (expectatio) del retorno de Cristo acompa\u00f1aban siempre la exposici\u00f3n (explanatio) de los misterios de la fe\u00bb (DGC 107). Dicho esquema es usado y estructurado adecuadamente en el per\u00ed\u00adodo del catecumenado. Al multiplicarse los catecismos (siglo XVI) y ponerse de moda una catequesis de tipo escol\u00e1stico atemporal, se reafirma el puesto central de historia de la salvaci\u00f3n bajo la categor\u00ed\u00ada de la historia b\u00ed\u00adblica, le\u00ed\u00adda en clave de historia sagrada; en esta direcci\u00f3n tenemos en Espa\u00f1a los Catecismos de la doctrina cristiana del P. Astete (1593) y del P. Ripalda (1591), que ocupan un importante per\u00ed\u00adodo de tiempo, y a los que sigue el Catecismo nacional texto \u00fanico (1957-1962) distribuido en tres grados.<\/p>\n<p>1. LA CORRIENTE KERIGM\u00ed\u0081TICA. La renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del siglo XX considera la catequesis kerigm\u00e1tica como la m\u00e1xima expresi\u00f3n de la catequesis seg\u00fan la historia de la salvaci\u00f3n (cf Catecismo cat\u00f3lico, 1955). Los aires europeos de la corriente kerigm\u00e1tica en la catequesis espa\u00f1ola, alentados e impulsados por la Dei Verbum del Vaticano II, nos ayudaron a descubrir, en la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta, que la Escritura no es solamente un conjunto de relatos hist\u00f3ricos ocurridos in illo tempore, sino, sobre todo, palabra que Dios dirige al hombre, haciendo de su historia historia de salvaci\u00f3n; adem\u00e1s esa Palabra es una Persona y tiene un nombre: Jesucristo. A ello se orientaron las 1 Jornadas nacionales de estudios catequ\u00e9ticos (1966), la renovaci\u00f3n de los Programas de ense\u00f1anza religiosa y el documento episcopal Iglesia y educaci\u00f3n en Espa\u00f1a, hoy. Testigos cualificados fueron los Catecismos escolares (1968), concebidos como un manual de fuentes de fe, que conjugaban en su interior los diversos lenguajes catequ\u00e9ticos: b\u00ed\u00adblico, lit\u00fargico, vivencial y doctrinal. Durante ese per\u00ed\u00adodo, es significativo el encuentro con la Escritura, en clave de historia de salvaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la liturgia y en la celebraci\u00f3n de los sacramentos.<\/p>\n<p>2. LA CORRIENTE ANTROPOL\u00ed\u201cGICA. Pero es en la d\u00e9cada posterior (1970-1980) cuando la catequesis adquiere un status de primer orden en la pastoral de nuestra Iglesia. A esto contribuy\u00f3 el estudio y desarrollo de la Dei Verbum, que considera la revelaci\u00f3n como automanifestaci\u00f3n-donaci\u00f3n de Dios al hombre en el mundo; de ah\u00ed\u00ad nace la preocupaci\u00f3n catequ\u00e9tica por mantener la doble fidelidad: a Dios en su mensaje y al hombre en su contexto. La experiencia humana adquiere una relevancia tan importante que, poco a poco, se ha ido constituyendo en elemento esencial de la catequesis, haciendo muchas veces de la Biblia un lugar de referencia, al considerarla Palabra iluminadora de la existencia humana personal y social. En esta l\u00ed\u00adnea se movieron la asamblea conjunta obispos-sacerdotes, sucesivas plenarias episcopales y los nuevos planes de formaci\u00f3n religiosa. Testigo cualificado fue el Catecismo escolar de 4\u00c2\u00b0 curso (1972), por ser el primero en asumir las caracter\u00ed\u00adsticas de la catequesis de la experiencia; pero el m\u00e1s representativo fue, sin duda, el catecismo Con vosotros est\u00e1 (1976); la delicadeza en correlacionar las experiencias humanas de los chicos y chicas con las de la Sagrada Escritura, con sus personajes, acontecimientos, etc., con los testimonios cristianos de ayer y de hoy, y con la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, hacen de este catecismo una obra singular, a la que acompa\u00f1an importantes gu\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00adnodo sobre catequesis, convocado por Pablo VI en 1977, busc\u00f3 una relaci\u00f3n m\u00e1s fecunda entre la palabra de Dios y la vida del hombre, donde se le ofrece la salvaci\u00f3n. Las orientaciones de aquella asamblea sinodal, profundizadas y proyectadas a trav\u00e9s de los planes trienales de la conferencia episcopal, quedaron perge\u00f1adas en el documento La catequesis de la comunidad (1983).<\/p>\n<p>La historia de la salvaci\u00f3n, cuya cumbre est\u00e1 constituida por el misterio pascual de Jesucristo, ha venido a ocupar su lugar central en la catequesis, donde la revelaci\u00f3n de Dios no aparece como un manojo de verdades abstractas que se ense\u00f1an de manera acad\u00e9mica con el deber de aprenderlas, sino que Dios mismo se automanifiesta y se da a los hombres gratuitamente en Jesucristo para salvarlos. Ya no bastar\u00e1 con transmitir el mensaje del Se\u00f1or sin m\u00e1s -corriente kerigm\u00e1tica-, sino que, al hacerlo, hay que tener en cuenta al hombre concreto con su mentalidad y situaci\u00f3n -corriente antropol\u00f3gica-; adaptarse al sujeto al que se dirige el mensaje y partir de su realidad cotidiana, que es el lugar donde Dios se manifiesta; el hombre, en su experiencia y cultura, no es objeto, sino sujeto responsable en el di\u00e1logo con Dios, y en esa relaci\u00f3n el hombre es libre para aceptar o rechazar la salvaci\u00f3n que Dios le ofrece. La catequesis, interpretando la experiencia humana, deber\u00e1 ayudar a que resuene la Palabra y, al escucharla, provoque respuestas de obediencia y acogida en los destinatarios.<\/p>\n<p>3. LA \u00abTRADITIO EVANGELII IN SYMBOLO\u00bb. A partir de 1980 aparece el per\u00ed\u00adodo de la s\u00ed\u00adntesis y de la reflexi\u00f3n sobre la identidad de la catequesis en la comunidad cristiana y sobre la figura del catequista; es una etapa caracterizada por recuperar la traditio evangelii in symbolo. A esta etapa se corresponden los catecismos de la comunidad: Padre nuestro, Jes\u00fas es el Se\u00f1or y Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia. Es precisamente este \u00faltimo el que, inspir\u00e1ndose en el catecumenado de la Iglesia antigua, est\u00e1 estructurado en dos grandes secciones que se complementan entre s\u00ed\u00ad y forman una unidad: la de la historia de la salvaci\u00f3n, lo que los padres llamaban narratio, y la exposici\u00f3n de la fe cristiana o explanatio. La primera recoge cuanto venimos expresando sobre los tres grandes momentos y los n\u00facleos centrales de cada uno de ellos: la alianza de Dios con Israel; la promesa cumplida en Jesucristo, que hace presente el reino de Dios, y el pueblo de la nueva alianza, que es la Iglesia.<\/p>\n<p>VI. Indicaciones metodol\u00f3gicas<br \/>\nComo hemos podido observar a lo largo de nuestra exposici\u00f3n, Dios tiene un estilo propio, un talante espec\u00ed\u00adfico para acercarse a los hombres: es la pedagog\u00ed\u00ada divina, centrada en el don, la historicidad y los signos (cf CC 205-217). Pues bien, la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, inspir\u00e1ndose en aquella y utilizando cuantos medios le son propios, tiende a despertar el sentido de la trascendencia, de la gratuidad y de la confianza, a posibilitar el encuentro con Dios y a desplegarlo en el tiempo, consolid\u00e1ndolo. No podemos olvidar que los hombres y mujeres de hoy somos agentes y pacientes de la historia de la salvaci\u00f3n. En este sentido, la catequesis busca acercar y acompa\u00f1ar a los ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos al encuentro de Dios, que se revela en la historia -en la suya propia y en el mundo-; asimismo se esfuerza en cuidar sus o\u00ed\u00addos en orden a que el mensaje salv\u00ed\u00adfico resuene en el coraz\u00f3n del oyente para convertirlo en creyente y transformarlo en agente.<\/p>\n<p>Y as\u00ed\u00ad, con ayuda del m\u00e9todo inductivo, que \u00abes conforme a la econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n\u00bb, la catequesis puede presentar los hechos (acontecimientos b\u00ed\u00adblicos, actos lit\u00fargicos, la vida de la Iglesia y de la vida cristiana), consider\u00e1ndolos y encamin\u00e1ndolos atentamente, a fin de descubrir en ellos el significado que pueden tener en el misterio de la salvaci\u00f3n revelado en Jesucristo (DCG 72). En este sentido, y teniendo presentes las distintas edades de los catequizandos, ofrecemos algunas indicaciones metodol\u00f3gicas:<br \/>\na. En la infancia, conviene presentar los personajes b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s significativos y su relaci\u00f3n con Dios; mediante narraciones sencillas se tratar\u00e1 de iniciar a los ni\u00f1os y ni\u00f1as en el conocimiento de Dios revelado a los hombres en su contexto, por ejemplo: Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, Jes\u00fas, la Virgen Mar\u00ed\u00ada, etc.<br \/>\nb. En la preadolescencia, se buscar\u00e1 relacionar a los hombres b\u00ed\u00adblicos con los hechos m\u00e1s importantes de la revelaci\u00f3n divina y, mediante la pedagog\u00ed\u00ada del h\u00e9roe, descubrir, en los hechos y palabras, las actitudes de esos hombres ante Dios, ante s\u00ed\u00ad mismos y ante los dem\u00e1s; por ejemplo: la obediencia de Abrah\u00e1n, la fidelidad de los profetas, etc.<\/p>\n<p>c. En la adolescencia y juventud, se buscar\u00e1 destacar las maravillas de Dios acontecidas en la historia y referirlas a Jesucristo, centro y culmen de la revelaci\u00f3n; mediante la pedagog\u00ed\u00ada divina buscar\u00e1n, asimismo, confrontarse con dicha historia y desvelar c\u00f3mo tambi\u00e9n en ellos y a trav\u00e9s de ellos, Dios sigue ofreciendo su salvaci\u00f3n.<br \/>\nd. En la catequesis con adultos, se pueden ofrecer y profundizar las innumerables experiencias de la historia de la salvaci\u00f3n utilizadas por el hombre b\u00ed\u00adblico, por testigos de ayer (santos) y de hoy (evangelizadores). Para ello se pueden escoger m\u00e9todos diferentes, por ejemplo: por la v\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-gen\u00e9tica: Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Jos\u00e9, etc.; por temas: \u00e9xodo y libertad; por constantes: fidelidad-infidelidad; por libros: evangelio de Juan, etc.<\/p>\n<p>En cada una de las edades es muy importante la figura del catequista, pues en la l\u00ed\u00adnea de los testigos, el catequista ha de sentir la historia de la salvaci\u00f3n, vivi\u00e9ndola desde dentro y contagi\u00e1ndola por fuera, haciendo suyas aquellas palabras de Juan a sus destinatarios: \u00abLo que exist\u00ed\u00ada desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos acerca de la palabra de la vida&#8230;, eso que hemos visto y o\u00ed\u00addo, os lo anunciamos para que est\u00e9is unidos con nosotros&#8230; y vuestra alegr\u00ed\u00ada sea completa\u00bb (Jn 1,1-4).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, confesamos que, despu\u00e9s de todo lo expuesto, entendemos la historia de salvaci\u00f3n como la historia de amor que el Padre ha hecho, hace y har\u00e1 con la humanidad y en el mundo entero. Esa historia est\u00e1 entretejida con hechos y palabras; en ella, los hechos hablan y las palabras hacen. Pero en realidad s\u00f3lo hay un hecho y una palabra, s\u00f3lo hay una historia, la del Padre que se revela plenamente en \u00abJesucristo, salvador del mundo, ayer, hoy y siempre\u00bb (cf Heb 13,8). Con \u00e9l ha llegado el reino de Dios que, en palabras sencillas, significa: \u00abtodos vosotros sois hermanos porque ten\u00e9is un solo Padre; amaos unos a otros m\u00e1s, mejor y de otra manera\u00bb. A esta tarea est\u00e1 convocada la Iglesia que, a trav\u00e9s de la catequesis, anuncia y trabaja para que el misterio del Reino, iniciado ya por Cristo, pero todav\u00ed\u00ada no consumado, llegue a su plenitud y \u00abtodos los hombres se salven\u00bb (1Tim 2-4).<\/p>\n<p>BIBL.: ALBERICH E., La catequesis, palabra de Dios en la historia de los hombres, en Naturaleza y tareas de la catequesis, CCS Madrid 1973, 13-40; BIssoLI C., La Bibbia nella catechesi, Tur\u00ed\u00adn 1972; BRINGAS A., La Biblia, historia de un pueblo, 7 vols., Encuentro, Madrid, 1983; CULLMANN O., La historia de la salvaci\u00f3n, Herder, Barcelona 1967; Cristo y el tiempo, Herder, Barcelona 1968; DANIELOU J., Dios y nosotros, Madrid 1961; DARLAP A., Teolog\u00ed\u00ada fundamental de la historia de la salvaci\u00f3n, en FEINER J. Y OTROS, Mysterium Salutis 1, Cristiandad, Madrid 1969, 49-204; LEGIDO M., Misericordia entra\u00f1able. Historia de la salvaci\u00f3n anunciada a los pobres, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; MOR\u00ed\u0081N G., Teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1968; RUBIO L., El misterio de Cristo en la historia de la salvaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; SCHGKEL L.-ARTOLA A., La palabra de Dios en la historia de los hombres, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1991; SURGY P., Las grandes etapas de la historia de la salvaci\u00f3n, Herder, Barcelona 1968.<\/p>\n<p>Juan Luis Mart\u00ed\u00adn Barrios<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt.l:l Mar 12:1-12, Jua 2:9-10 : Jesucristo es el \u00abbuen vino\u00bb de los \u00faltimos tiempos de la salvaci\u00f3n en las bodas del Senor. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. 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