{"id":8121,"date":"2016-02-05T04:19:51","date_gmt":"2016-02-05T09:19:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmaculada-concepcion\/"},"modified":"2016-02-05T04:19:51","modified_gmt":"2016-02-05T09:19:51","slug":"inmaculada-concepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmaculada-concepcion\/","title":{"rendered":"INMACULADA CONCEPCION"},"content":{"rendered":"<p>Dogma de fe que dice que la Virgen Mar\u00ed\u00ada fue concebida sin pecado original. Declarado por el Papa P\u00ed\u00ado IX en 1854, con la autoridad de Mat 16:19, Mat 18:18, Luc 10:16. Basado en Luc 1:28, Luc 1:42. Ver Virgen Mar\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La \u00abllena de gracia\u00bb, sin pecado original<\/p>\n<p>\tLa santidad de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 en relaci\u00f3n con su maternidad divina. El \u00e1ngel la salud\u00f3 como \u00abllena de gracia\u00bb (Lc 1,28). Este saludo indica que la elecci\u00f3n divina la ha convertido en amada por Dios de modo permanente y en relaci\u00f3n con la misi\u00f3n para la que ha sido llamada. Desde los inicios de la Iglesia, se la ha llamado \u00abtoda santa\u00bb (\u00abpanag\u00ed\u00ada\u00bb), \u00abinmaculada\u00bb, en el sentido de no haber contra\u00ed\u00addo o cometido ning\u00fan pecado y tambi\u00e9n por haber vivido siempre con \u00abperfecta disponibilidad respecto a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (RMa 13).<\/p>\n<p>\tEl t\u00ed\u00adtulo de \u00abInmaculada\u00bb, desde el inicio del segundo milenio se ha concretado en la realidad de haber sido concebida sin pecado original. Desde el primer momento, tuvo la gracia santificante. Es, pues, la \u00abInmaculada Concepci\u00f3n\u00bb, sin pecado original y sin sus consecuencias pecaminosas. Esta verdad fue definida como dogma por P\u00ed\u00ado IX en 1854 (Enc. \u00abIneffabilis Deus\u00bb).<\/p>\n<p>\tLa redenci\u00f3n se aplica a Mar\u00ed\u00ada de modo especial, puesto que fue \u00abredimida de modo eminente, en previsi\u00f3n de los m\u00e9ritos de su Hijo\u00bb (LG 53). As\u00ed\u00ad pues, fue \u00abenriquecida desde el primer instante de su concepci\u00f3n con el resplandor de una santidad enteramente singular\u00bb (LG 56).<\/p>\n<p>\tEn el camino de la fe<\/p>\n<p>\tLa santidad de Mar\u00ed\u00ada, ya a partir de la Concepci\u00f3n, no excluye un proceso o crecimiento, puesto que ella fue respondiendo siempre fielmente a las nuevas gracias de Dios. Su crecimiento fiel y generoso fue un camino de fe, que es siempre de oscuridad hasta llegar a la visi\u00f3n en el m\u00e1s all\u00e1 \u00abAs\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la Bienaventurada Virgen avanz\u00f3 en la peregrina\u00c2\u00acci\u00f3n de la fe y mantuvo fielmente la uni\u00f3n con su Hijo hasta la Cruz\u00bb (LG 58; cf.r RMa 2, 5-6).<\/p>\n<p>\tLa fe de Mar\u00ed\u00ada tuvo lugar en las circunstancias de la vida ordinaria y en el seguimiento y asociaci\u00f3n a Cristo, \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb (Lc 2,34). Su fe era \u00abuna particular fatiga del coraz\u00f3n, unida a una especie de \u00abnoche de la fe\u00bb, como un \u00abvelo\u00bb a trav\u00e9s del cual hay que acercarse al Invisible y vivir en intimidad con el misterio\u00bb (RMa 17; cita a San Juan de la Cruz). La humanidad entera, y de modo especial la Iglesia, \u00abdescubre en la \u00abToda hermosa\u00bb la meta de su propio camino\u00bb (MC 28).<\/p>\n<p>\tCompromiso eclesial evangelizador<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada es modelo y ayuda materna en el camino de la fe y santidad, especialemnte en la fidelidad a la gracia, a la Palabra de Dios, a sus planes salv\u00ed\u00adficos, a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (virtudes y dones). Al anunciar a Mar\u00ed\u00ada como la Inmaculada Concepci\u00f3n, resalta el sentido de responsabilidad de las propias acciones positivas y negativas respecto a toda la familia humana y a la historia, la confianza en la redenci\u00f3n de Cristo que ha querido a Mar\u00ed\u00ada como su fruto m\u00e1s excelso, el sentido de la intercesi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada \u00abpara obtener del Esp\u00ed\u00adritu la capacidad de engendrar a Cristo en su propia alma\u00bb (MC 26), la importancia de la santidad a la que son llamados todos los creyentes, para colaborar en la renovaci\u00f3n y misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>\tLa celebraci\u00f3n de la Inmaculada deja entrever, en la vida de los cristianos, la vocaci\u00f3n de toda la humanidad a volver al primer rostro del ser humano, restaurado con creces por Cristo Redentor vencedor del pecado y de la muerte, en la lucha contra el esp\u00ed\u00adritu del mal (cfr. Gen 3,15). \u00abLa mujer\u00bb de las esperanzas mesi\u00e1nicas es Mar\u00ed\u00ada, que ha salido ilesa de la lucha, gracias a su Hijo. Es ella \u00abla mujer vestida de sol\u00bb (Apoc 12,1), la Inmaculada.<\/p>\n<p>Referencias Virgen Mar\u00ed\u00ada, pecado original, santidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 59; CEC 490-493.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. CASCANTE, Santidad de la Madre de Dios, en Enciclopedia mariana posconciliar (Madrid, Coculsa, 1975) 363-373; Idem, El dogma de la Inmaculada en las nuevas interpreta\u00c2\u00acciones sobre el pecado original Estudios Marianos 42 (1978) 113 146; S. De FIORES, A. SERRA, Inmculada, en Nuevo Diccionario de Mariolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1988) 910-941; J. GALOT, L&#8217;lmmacul\u00e9e Conception, in Maria VII, 91 16; Idem, La saintet\u00e9 de Marie, ib\u00ed\u00addem, VI, 417-448; C. POZO, La Inmaculada Concepci\u00f3n, en Maria en la obra de la sal\u00c2\u00acvaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1974) cap. 8.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>O concepci\u00f3n sin mancha de pecado (original). Esta expresi\u00f3n indica de forma negativa la presencia de Mar\u00ed\u00ada por gracia singular en el \u00e1mbito de la santidad de Dios ya desde el primer instante de su existencia. Se trata de una verdad del misterio de la Madre de Jes\u00fas, que fue madurando en la conciencia de la Iglesia a trav\u00e9s de un lento camino de meditaci\u00f3n de fe y de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, definida solemnemente como verdad de fe por p\u00ed\u00ado IX con la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la comunidad cristiana los protestantes no reconocen esta verdad, por no estar atestiguada expl\u00ed\u00adcitamente en la sagrada Escritura; los cristianos ortodoxos, aunque confiesan con diversas expresiones la santidad plena y radical de Mar\u00ed\u00ada, no aceptan la verdad dogm\u00e1tica de la \u00abInmaculada Concepci\u00f3n\u00bb porque recurren a una conceptualizaci\u00f3n teol\u00f3gica distinta para expresar la singularidad de la situaci\u00f3n de la Virgen y por el hecho de que no reconocen el magisterio papal infalible.<\/p>\n<p>Es importante tener en cuenta el recorrido plurisecular que ha llevado a la Iglesia a la formulaci\u00f3n de este dogma mariano e intentar captar e ilustrar su verdadero sentido en el contexto de la verdad cristiana m\u00e1s amplia y compleja, centrada en Jesucristo, hijo de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1. Desarrollo del dogma en la conciencia de fe del pueblo cristiano y en el pensamiento teol\u00f3gico,. intervenciones del Magisterio.- El dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada representa quiz\u00e1s el caso m\u00e1s palpable de la importancia fundamental que tiene el sentido de la fe de la Iglesia como sujeto creyente y m\u00e1s particularmente como pueblo que vive de forma intuitiva y espont\u00e1nea su fe, incluso \u00abcontra\u00bb las dificultades que presenta la teolog\u00ed\u00ada. \u00abUn hecho claro se deduce de la historia del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n:<br \/>\nla precedencia del sentido cristiano popular, intuitivamente en favor del privilegio mariano, sobre la teologia, durante mucho tiempo titubeante en favor o en contra de \u00e9l, y sobre el Magisterio, que no se pronuncia en forma definitiva hasta 1854\u00bb (S. de Fiores, Inmaculada, en Nuevo diccionario de mariologia, San Pablo, Madrid 1988, 912).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos dicen las fuentes b\u00ed\u00adblicas sobre esta verdad? En el Antiguo Testamento hay una alusi\u00f3n a la mujer que aplastar\u00e1 la cabeza de la serpiente tentadora (cf. Gn 3,15): en los evangelios se habla de Mar\u00ed\u00ada, \u00abllena de gracia\u00bb (cf. Lc 1,28): en el Apocalipsis encontramos a la mujer que se escapa del dominio del drag\u00f3n (cf. Ap 12). En estos tres pasajes no se puede ver una indicaci\u00f3n formal del hecho de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, sino s\u00f3lo algunos oscuros indicios de ella. Sin embargo, el pueblo cristiano con su sentido de la fe, bas\u00e1ndose precisamente en estos pasajes b\u00ed\u00adblicos y en otros menos relevantes, consider\u00f3 e invoc\u00f3 desde los primeros siglos a Mar\u00ed\u00ada, la totalmente santa y sin pecado.<\/p>\n<p>En oriente, desde el siglo VII, especialmente con san Andr\u00e9s de Creta, san Germ\u00e1n de Constantinopla y san Juan Damasceno, se empez\u00f3 a hablar de la santidad original de Mar\u00ed\u00ada y a celebrar la fiesta de su Concepci\u00f3n. Esta fiesta pas\u00f3 a Occidente en el siglo IX y se difundi\u00f3 a partir del siglo XI por todas partes, a pesar de la oposici\u00f3n de grandes santos y te\u00f3logos. Esta oposici\u00f3n estaba motivada en el hecho de que la teolog\u00ed\u00ada occidental, a partir de san Agust\u00ed\u00adn, consideraba a Mar\u00ed\u00ada por una parte como llena de gracia, pero, para reaccionar contra el pensamiento pelagiano que negaba el pecado original y la necesidad universal de la redenci\u00f3n en Cristo: afirmaba por otra parte que Mar\u00ed\u00ada, como miembro de la humanidad pecadora, hab\u00ed\u00ada contra\u00ed\u00addo antes el pecado original, como todos los seres humanos hijos de Ad\u00e1n, siendo redimida posteriormente por su hijo Jesucristo. En esta l\u00ed\u00adnea se movieron tambi\u00e9n los m\u00e1s grandes doctores medievales: san Bernardo, san Anselmo, santo Tom\u00e1s y san Buenaventura.<\/p>\n<p>De todas -formas, tambi\u00e9n en el campo teol\u00f3gico, va desde el siglo XI (especialmente Eadmero) hab\u00ed\u00adan empezado algunas reflexiones que intentaban fundamentar la legitimidad teol\u00f3gica de la piedad popular. Una aportaci\u00f3n decisiva en este sentido fue la del te\u00f3logo franciscano J D. Escoto (t 1308), que propuso primero como \u00abprobable\u00bb y luego como \u00abposible\u00bb la tesis de que la acci\u00f3n redentora de Cristo con su madre deb\u00ed\u00ada considerarse no como liberativa, sino como preservativa del pecado original. Con esta propuesta el gran te\u00f3logo manten\u00ed\u00ada la universalidad del pecado y de la funci\u00f3n redentora universal d\u00e9 Cristo, pero se\u00f1alaba una influencia redentora de Cristo en su madre m\u00e1s radical , m\u00e1s perfecta que la que ejerc\u00ed\u00ada sobr\u00e9 los dem\u00e1s seres humanos (cf. 0rd. 3, d. 3, q. 1). La propuesta de Escoto, asumida y defendida en el terreno teol\u00f3gico por los franciscanos, fue ganando gradualmente, aunque con alg\u00fan esfuerzo, el consenso de la mayor\u00ed\u00ada del mundo teol\u00f3gico y dio un s\u00f3lido fundamento doctrinal a la intuici\u00f3n de fe del pueblo y a la praxis lit\u00fargica que se hab\u00ed\u00ada afirmado ya hac\u00ed\u00ada tiempo.<\/p>\n<p>El Magisterio de la Iglesia empez\u00f3 a intervenir en esta cuesti\u00f3n. El concilio de Constanza en 1438 (que por entonces era todav\u00ed\u00ada cism\u00e1tico) declar\u00f3 esta doctrina como \u00abconforme con la fe\u00bb.<\/p>\n<p>Sixto 1V aprob\u00f3 oficialmente la fiesta y una misa que conten\u00ed\u00ada la afirmaci\u00f3n de la verdad (privilegio) mariana: el concilio de Trento, al tratar del pecado original, afirm\u00f3 que no intentaba comprender en su decreto a la bienaventurada e inmaculada Virgen Mar\u00ed\u00ada (DS 1516): Clemente XI en 1708 extendi\u00f3 la fiesta a la Iglesia universal: p\u00ed\u00ado IX proclam\u00f3 como verdad de fe \u00abla doctrina que sostiene que la beat\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepci\u00f3n por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atenci\u00f3n a los m\u00e9ritos de Cristo Jes\u00fas Salvador del g\u00e9nero humano\u00bb (DS 2803). Desde entonces, los sumos pont\u00ed\u00adfices, especialmente p\u00ed\u00ado XII con la Enc\u00ed\u00adclica Fulgens corona de 1953, han intervenido varias veces para confirmar, precisar y profundizar el sentido de esta verdad mariana, proclamada tambi\u00e9n por el Vaticano II (cf. LG 56; 59).<\/p>\n<p>2. Fundamento y significado teol\u00f3gico del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n.- El fundamento de esta verdad\/privilegio mariano es la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada. La plenitud de gracia con la que Dios la adorn\u00f3 desde el primer instante de su existencia encuentra su raz\u00f3n fundamental en el hecho de que estaba destinada a convertirse en la madre del Hijo de Dios, redentor del pecado de la humanidad.<\/p>\n<p>A este motivo hay que a\u00f1adir tambi\u00e9n el de la cooperaci\u00f3n activa de la madre de Jes\u00fas en la derrota del pecado y del mal en el mundo: la que hab\u00ed\u00ada sido llamada a prestar su cooperaci\u00f3n generosa y singular en la obra redentora del Hijo, tanto en la realizaci\u00f3n del acontecimiento redentor como en su \u00abasimilaci\u00f3n\u00bb provechosa por parte de los hombres en el curso de los siglos (\u00abmaternidad espiritual\u00bb), fue hecha por Dios radicalmente inmune, ya desde el principio, de las mordeduras del mal\/serpiente.<\/p>\n<p>Al indicar el significado teol\u00f3gico y espiritual de esta verdad mariana, la teolog\u00ed\u00ada reciente se mueve en estas direcciones: Mar\u00ed\u00ada es la \u00bb toda santa\u00bb por iniciativa soberana de Dios y con esto y en esto constituye un reflejo luminoso de la santidad de Dios en la historia de los hombres, marcada por el pecado, as\u00ed\u00ad como por una realizaci\u00f3n ejemplar de la santidad a la que est\u00e1 llamada la Iglesia.<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada inmaculada constituye el comienzo luminoso de aquel mundo renovado que Dios ha venido a implantar en la historia por medio de Cristo en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, as\u00ed\u00ad como el punto de referencia y de orientaci\u00f3n para sus hermanos y hermanas que luchan fatigosamente- contra las fuerzas del mundo corrompido. Su excelsa santidad no la aleja de sus hermanos, sino que indica luminosamente la meta hacia la que Dios, por pura gracia, llama a todos los hombres en un mundo de pecado.<\/p>\n<p>G. Iammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: 5. de Fiores &#8211; A. Serra. Inmaculada, en NDM, 910-941: K, Rahner La Inmaculada Concepci\u00f3n, en Escriros de teologia, 1, Taurus, Madrid 1963, : M. Peinador, Estudio sint\u00e9tico comparativo de las pruebas de Escritura en favor de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Maria, en EstMar 14 (1955) 55-77; J M. Cascante, El dogma de la Inmaculada en las nuevas interpretaciones Sobre el pecado original en EstMar 42 (1978) 113-146.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Tradici\u00f3n cat\u00f3lica romana que Mar\u00eda fue preservada del pecado original. La tradici\u00f3n se convirti\u00f3 en dogma despu\u00e9s de un prolongado debate teol\u00f3gico. Mar\u00eda sufri\u00f3 las penurias temporales del pecado de Ad\u00e1n, tales como la limitaci\u00f3n corporal, el dolor, y la muerte. Pero la esencia activa del pecado original fue excluida desde el momento mismo de su concepci\u00f3n. Mar\u00eda fue salvada por los m\u00e9ritos de Jes\u00fas. En su caso, y en el suyo solamente, la deuda del pecado fue pagada para que la deuda no llegara a producirse. La justicia de Mar\u00eda consisti\u00f3 en la santidad, la inocencia y la justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el Concilio de Trento (1545\u20131563) se pronunci\u00f3 sobre el pecado original, a\u00f1adi\u00f3: \u00ab\u2026 no es su intenci\u00f3n incluir en este decreto sobre el pecado original a la bendita e inmaculada Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios \u2026\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papa P\u00edo IX (1846\u20131878) en la bula <em>Ineffabilis Deus<\/em> (8 de Diciembre de 1854) defini\u00f3 la posici\u00f3n como sigue: \u00abDeclaramos, pronunciamos y definimos: la doctrina que mantiene que la muy bendita Virgen Mar\u00eda en el primer instante de su concepci\u00f3n, por medio de una gracia \u00fanica y privilegio del Dios omnipotente y en consideraci\u00f3n de los m\u00e9ritos de Jesucristo, el Salvador de la raza humana, fue preservada libre de toda mancha del pecado original, es una doctrina revelada por Dios y, por lo tanto, debe ser sustentada firme y constantemente por todos los fieles\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio Vaticano (1869\u20131870) intent\u00f3 definir la inmaculada concepci\u00f3n como un dogma, pero el tiempo se les agot\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Mariolatr\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abInmaculada Concepci\u00f3n\u00bb, en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">CE<\/a><\/em>; Pohle-Preuss, <em>Dogmatic Theology<\/em>, Vol. VI, Mariology, cap. I, sc. 1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edward John Carnell<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>CE <\/em><\/a><em>Catholic Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (318). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 La Doctrina<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Prueba de la Escritura<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Pruebas de la Tradici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Prueba de la Raz\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La Fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 La Controversia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Aceptaci\u00f3n Universal Expl\u00edcita<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La Doctrina<\/h2>\n<p>En la Constituci\u00f3n Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854, el Papa P\u00edo IX pronunci\u00f3 y defini\u00f3 que la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda \u00aben el primer instante de su concepci\u00f3n, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los m\u00e9ritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original\u00bb.   <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00abLa Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda&#8230;\u201d<\/b>  El sujeto de esta inmunidad del pecado original es la persona de Mar\u00eda en el momento de la creaci\u00f3n de su alma y su infusi\u00f3n en el cuerpo.\n<\/p>\n<p><b>\u201c&#8230; en el primer instante de su concepci\u00f3n&#8230;\u201d<\/b>:  El t\u00e9rmino concepci\u00f3n no significa la concepci\u00f3n activa o generativa por parte de sus padres. Su cuerpo fue formado en el seno de la madre, y el padre tuvo la participaci\u00f3n habitual en su formaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n no concierne a lo inmaculado de la actividad generativa de sus padres. Ni concierne tampoco absoluta y simplemente a la concepci\u00f3n pasiva (conceptio seminis carnis, inchoata), la cual, seg\u00fan el orden de la naturaleza, precede a la infusi\u00f3n del alma racional.   La persona es verdaderamente concebida cuando el alma es creada e infundida en el cuerpo. Mar\u00eda fue preservada de toda mancha de pecado original en el primer momento de su animaci\u00f3n, y la gracia santificante le fue dada antes que el pecado pudiese hacer efecto en su alma. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u201c&#8230;fue preservada de toda mancha de pecado original&#8230;\u201d<\/b>  La esencia activa formal del pecado original no fue removida de su alma como es removida de otros por el bautismo; fue excluida, nunca estuvo en su alma; simult\u00e1neamente con la exclusi\u00f3n del pecado.  A ella se le confiri\u00f3 el estado de santidad original, inocencia y justicia, como opuesto al pecado original, por cuyo don se excluyeron cada mancha y falta, todas las emociones, pasiones y debilidades depravadas, esencialmente pertenecientes al pecado original; mas no fue eximida de las penas temporales de Ad\u00e1n&#8212;el dolor, las enfermedades corporales y la muerte.\n<\/p>\n<p><b>\u201c&#8230; por un singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los m\u00e9ritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano\u201d<\/b>:  A Mar\u00eda se le dio la inmunidad del pecado original por una singular exenci\u00f3n de una ley universal por los mismos m\u00e9ritos de Cristo, por los cuales los dem\u00e1s hombres son limpiados del pecado por el bautismo. Mar\u00eda necesit\u00f3 al Redentor para obtener esta exenci\u00f3n y ser liberada de la necesidad y de la deuda (debitum) universal de estar sujeta al pecado original. La persona de Mar\u00eda, por su origen de Ad\u00e1n, habr\u00eda estado sujeta al pecado, pero, siendo la nueva Eva, quien ser\u00eda la madre del nuevo Ad\u00e1n, fue apartada de la ley general del pecado original, por el eterno designio de Dios y por los m\u00e9ritos de Cristo.  Su redenci\u00f3n fue la verdadera obra maestra de la sabidur\u00eda redentora de Cristo. Es un redentor mayor quien paga la deuda en que no incurri\u00f3 que quien paga despu\u00e9s que ha ca\u00eddo en la deuda.   Or\u00edgenes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el significado del t\u00e9rmino \u00abInmaculada Concepci\u00f3n\u00bb.\n<\/p>\n<h2>Prueba de la Escritura<\/h2>\n<p><b>G\u00e9nesis 3,15<\/b>:   No es posible extraer de la Escritura pruebas directas, categ\u00f3ricas ni concluyentes sobre el dogma; pero el primer pasaje b\u00edblico que contiene la promesa de la redenci\u00f3n menciona tambi\u00e9n a la Madre del Redentor. La sentencia contra los primeros padres fue acompa\u00f1ada del Primer Evangelio (Proto-evangelium), que pone enemistad entre la serpiente y la mujer:  \u201cEnemistad pondr\u00e9 entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje; ella (\u00e9l) te pisar\u00e1 la cabeza mientras acechas t\u00fa su calca\u00f1ar.\u201d (G\u00e9n. 3,15). La traducci\u00f3n \u00abella\u00bb de la Vulgata es interpretativa; tiene su origen despu\u00e9s del siglo IV, y no se puede defender cr\u00edticamente.  San Basilio  El vencedor salido de la estirpe de la mujer, que aplastar\u00e1 la cabeza de la serpiente, es Cristo; la mujer en enemistad con la serpiente es Mar\u00eda.  Dios puso enemistad entre ella y Sat\u00e1n en el mismo modo y medida que hay enemistad entre Cristo y la estirpe de la serpiente.  Mar\u00eda estar\u00eda siempre en ese estado exaltado del alma que la serpiente hab\u00eda destruido en el hombre, es decir, en la gracia santificante.  S\u00f3lo la continua uni\u00f3n de Mar\u00eda con la gracia explica suficientemente la enemistad entre ella y Sat\u00e1n. El proto-evangelio, por lo tanto, contiene en el texto original una promesa directa del Redentor, y en conjunci\u00f3n con ello la manifestaci\u00f3n de la obra maestra de Su Redenci\u00f3n, la perfecta preservaci\u00f3n de su Madre virginal del pecado original.   San Justino<br \/>\n<b>Lucas 1,28<\/b>:   El saludo del Arc\u00e1ngel Gabriel&#8212;chaire kecharitomene, Salve, llena de gracia (Lc. 1,28)&#8212;indica una \u00fanica abundancia de gracia, un estado del alma divino y sobrenatural, que encuentra explicaci\u00f3n s\u00f3lo en la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda. Pero el t\u00e9rmino kecharitomene (llena de gracia) sirve s\u00f3lo como una ilustraci\u00f3n, no como una prueba del dogma.   San Ireneo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Otros textos<\/b>:   No se puede extraer ninguna conclusi\u00f3n teol\u00f3gica a partir de los textos de Proverbios 8 y Eclesi\u00e1stico 24 (que exaltan la Sabidur\u00eda de Dios y que en la liturgia se aplican a Mar\u00eda, la m\u00e1s bella obra de la Sabidur\u00eda de Dios), o desde el Cantar de los Cantares (4,7, \u201cToda hermosa eres, amada m\u00eda, y no hay tacha en ti\u201d). Estos pasajes, aplicados a la Madre de Dios, pueden ser entendidos por quienes conocen el privilegio de Mar\u00eda, pero no sirven para probar la doctrina dogm\u00e1ticamente y, por lo tanto, se omiten en la Constituci\u00f3n \u00abIneffabilis Deus\u00bb. Para el te\u00f3logo es materia de conciencia no adoptar una posici\u00f3n extrema para aplicar a una criatura textos que pueden denotar prerrogativas de Dios.\n<\/p>\n<p>  San San Hip\u00f3lito<\/p>\n<h2>Pruebas de la Tradici\u00f3n<\/h2>\n<p>  Respecto de la impecabilidad de Mar\u00eda, los antiguos Padres son muy cautelosos: algunos de ellos parecen haber cometido alg\u00fan error en esta materia. <\/p>\n<ul>\n<li> Aunque Or\u00edgenes atribuy\u00f3 a Mar\u00eda altas prerrogativas espirituales, dice sin embargo que en el momento de la Pasi\u00f3n de Cristo, la espada de la incredulidad atraves\u00f3 el alma de Mar\u00eda; que fue golpeada por el pu\u00f1al de la duda; y que Cristo tambi\u00e9n muri\u00f3 por sus pecados (Or\u00edgenes, \u00abIn Luc. Hom. XVII). <\/li>\n<li> Del mismo modo San Basilio escribe en el siglo IV; \u00e9l vio en la espada de que habl\u00f3 Sime\u00f3n la duda que atraves\u00f3 el alma de Mar\u00eda (Ep\u00edstola 259). <\/li>\n<li> San Juan Cris\u00f3stomo la acus\u00f3 de ambici\u00f3n y de ponerse indebidamente a s\u00ed misma delante cuando trat\u00f3 de hablar con Jes\u00fas en Cafarna\u00fam (Mt. 12,46; Cris\u00f3stomo, Hom. 44 sobre Mateo).<\/li>\n<\/ul>\n<p>  San Pedro Cris\u00f3logo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero estas opiniones privadas dispersas sirven meramente para mostrar que la teolog\u00eda es una ciencia progresiva. Si intent\u00e1semos establecer la doctrina completa de los Padres sobre la santidad de la Sant\u00edsima Virgen, la cual incluye particularmente la creencia impl\u00edcita de su Inmaculada Concepci\u00f3n, nos ver\u00edamos obligados a transcribir una multitud de pasajes. En el testimonio de los Padres se insiste sobre dos puntos: su absoluta pureza y su posici\u00f3n como segunda Eva (cf. 1 Cor. 15,22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Mar\u00eda como segunda Eva<\/b>:  Los siguientes autores desarrollan esta famosa comparaci\u00f3n entre Eva, mientras era todav\u00eda inmaculada e incorrupta&#8212;es decir, no sujeta al pecado original&#8212;y la Sant\u00edsima Virgen:\n<\/p>\n<ul>\n<li> San Justino (Dialogo con Trif\u00f3n 100), <\/li>\n<li> San Ireneo (Contra Haereses, III.22.4),<\/li>\n<li> Tertuliano (De carne Christi, 17), <\/li>\n<li> F\u00edrmico Materno (De errore profan. relig., XXVI), <\/li>\n<li> San Cirilo de Jerusal\u00e9n (Catecheses, 12.29), <\/li>\n<li> San Epifanio (Haeres., LXXVIII, 18), <\/li>\n<li> Teodoto de Ancira (Or. in S. Deip., n. 11), y <\/li>\n<li> Sedulio (Carmen paschale, II, 28). <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La pureza absoluta de Mar\u00eda<\/b>:  Abundan los escritos patr\u00edsticos sobre la pureza de Mar\u00eda:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Los Padres llaman a Mar\u00eda el tabern\u00e1culo exento de profanaci\u00f3n y de corrupci\u00f3n (San Hip\u00f3lito, \u00abOntt. in illud, Dominus pascit me\u00bb); <\/li>\n<li> Or\u00edgenes la llama digna de Dios, inmaculada del inmaculado, la m\u00e1s completa santidad, perfecta justicia, ni enga\u00f1ada por la persuasi\u00f3n de la serpiente, ni infectada con su venenoso aliento (\u00abHom. I in diversa\u00bb); <\/li>\n<li> San Ambrosio dice que es incorrupta, una virgen inmune de toda mancha de pecado a trav\u00e9s de la gracia (\u00abSermo\u00bb XXII en Ps. CXVIII); <\/li>\n<li> San M\u00e1ximo de Tur\u00edn la llama morada preparada para Cristo, no a causa del h\u00e1bito del cuerpo, sino de la gracia original (\u00abNom. VIII de Natali Domini\u00bb); <\/li>\n<li> Teodoto de Ancira la llam\u00f3 virgen inocente, sin mancha, libre de culpabilidad, santa en el cuerpo y en el alma, un lirio primaveral entre espinas, incontaminada del mal de Eva, ni se dio en ella comuni\u00f3n de luz con tinieblas, y, desde antes de nacer, fue consagrada por Dios (\u00abOrat. in S. Dei Genitr.\u00bb). <\/li>\n<li> Refutando a Pelagio, San Agust\u00edn declara que todos los justos han conocido verdaderamente el pecado \u00abexcepto la Santa Virgen Mar\u00eda, de quien, por el honor del Se\u00f1or, yo no pondr\u00eda en cuesti\u00f3n nada en lo que concierne al pecado\u00bb (De natura et gratia 36). <\/li>\n<li> Mar\u00eda fue prenda de Cristo (San Pedro Cris\u00f3logo, \u00abSermo CXL de Annunt. B. M. V.\u00bb); <\/li>\n<li> Es evidente y notorio que fue pura desde la eternidad, exenta de todo defecto (Typicon S. Sabae); <\/li>\n<li> Fue formada sin ninguna mancha (San Proclo, \u00abLaudatio in S. Dei Gen. Ort.\u00bb, I, 3); <\/li>\n<li> Fue creada en una condici\u00f3n m\u00e1s sublime y gloriosa que cualquier otra criatura (Teodoro de Jerusal\u00e9n en Mansi, XII, 1140); <\/li>\n<li> Cuando la Virgen Madre de Dios naci\u00f3 de Ana, la naturaleza no se atrevi\u00f3 a anticipar el germen de la gracia, pero qued\u00f3 sin fruto (San Juan Damasceno, \u00abHom. I in B. V. Nativ.\u00bb, II). <\/li>\n<li> Los Padres sirios nunca se cansaron de ensalzar la impecabilidad de Mar\u00eda. San Efr\u00e9n no consider\u00f3 excesivos algunos t\u00e9rminos de elogio para describir la excelencia de la gracia y santidad de Mar\u00eda: \u00abLa Sant\u00edsima Se\u00f1ora, Madre de Dios, la \u00fanica pura en alma y cuerpo, la \u00fanica que excede toda perfecci\u00f3n de pureza, \u00fanica morada de todas las gracias del m\u00e1s Santo Esp\u00edritu, y, por tanto, excediendo toda comparaci\u00f3n incluso con las virtudes ang\u00e9licas en pureza y santidad de alma y cuerpo&#8230; mi Se\u00f1ora sant\u00edsima, pur\u00edsima, no profanada, incorrupta, inviolada, prenda inmaculada de Aquel que se revisti\u00f3 con luz por ropaje&#8230; flor inmarcesible, p\u00farpura tejida por Dios, la solamente inmaculada\u00bb (\u00abPrecationes ad Deiparam\u00bb, in Opp. Graec. Lat., III, 524-37). <\/li>\n<li> Para San Efr\u00e9n ella era tan inocente como Eva antes de la ca\u00edda, una virgen alejada de toda mancha de pecado, m\u00e1s santa que los serafines, fuente sellada del Esp\u00edritu Santo, semilla pura de Dios, por siempre intacta y sin mancha en cuerpo y en esp\u00edritu (\u00abCarmina Nisibena\u00bb). <\/li>\n<li> Santiago de Sarug dijo que \u201cel mismo hecho de que Dios la eligi\u00f3 prueba que nadie fue nunca tan santa como Mar\u00eda; si alguna mancha hubiese desfigurado su alma, si alguna otra virgen hubiese sido m\u00e1s pura y m\u00e1s santa, Dios la habr\u00eda elegido y rechazado a Mar\u00eda\u201d. Parece, por lo tanto, que si Santiago de Sarug hubiese tenido idea clara de la doctrina del pecado, habr\u00eda sostenido que fue perfectamente pura de pecado original (\u201cla sentencia contra Ad\u00e1n y Eva\u201d) en la Anunciaci\u00f3n. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan Damasceno (Or. i Nativ. Deip., n. 2) considera que la influencia sobrenatural de Dios en la generaci\u00f3n de Mar\u00eda fue tan comprehensiva que ha de extenderse tambi\u00e9n a sus padres. Dice de ellos que, durante la generaci\u00f3n, fueron colmados y purificados por el Esp\u00edritu Santo y librados de la concupiscencia sexual. En consecuencia, seg\u00fan Damasceno, incluso el elemento humano de su origen, el material del cual fue formada, fue puro y santo. Algunos autores occidentales consideraron esta opini\u00f3n de una generaci\u00f3n activa inmaculada y de santidad de la \u00abconceptio carnis\u00bb; fue presentada por Pedro Comestor en su tratado contra San Bernardo y otros. Algunos escritores incluso ense\u00f1aron que Mar\u00eda naci\u00f3 de una virgen y que fue concebida de un modo milagroso cuando Joaqu\u00edn y Ana se encontraron en la puerta dorada del Templo (Trombelli, \u00abMari SS. Vita\u00bb, Sec. V, II; Summa aurea, II, 948. Cf. tambi\u00e9n las \u00abRevelaciones\u00bb de Ana Catalina Emmerich que contienen la leyenda ap\u00f3crifa de la milagrosa concepci\u00f3n de Mar\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este resumen se desprende que la creencia en la inmunidad de Mar\u00eda frente al pecado en su concepci\u00f3n prevaleci\u00f3 entre los Padres, especialmente en los de la Iglesia Griega. El car\u00e1cter ret\u00f3rico, por lo tanto, de muchos de estos y similares pasajes nos previene de tendencias demasiado forzadas y de interpretaciones en un sentido estrictamente literal. Los Padres griegos nunca discutieron formal o expl\u00edcitamente la cuesti\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Concepci\u00f3n de San Juan el Bautista<\/b>:  Una comparaci\u00f3n con la concepci\u00f3n de Cristo y la de San Juan puede servir para arrojar luz sobre el dogma y sobre las razones por las que los griegos celebran desde antiguo la fiestas eclesi\u00e1sticas de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda.\n<\/p>\n<ul>\n<li> La concepci\u00f3n de la Madre de Dios fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de toda comparaci\u00f3n m\u00e1s noble que la de San Juan el Bautista, mientras que estuvo inconmensurablemente por debajo de la de su Divino Hijo. <\/li>\n<li> El alma del precursor no fue preservada inmaculada en su uni\u00f3n con el cuerpo, sino que fue santificada ya sea poco despu\u00e9s de la concepci\u00f3n de un estado previo de pecado o por la presencia de Jes\u00fas en la Visitaci\u00f3n. <\/li>\n<li> Nuestro Se\u00f1or, al ser concebido por el Esp\u00edritu Santo y en virtud de su milagrosa concepci\u00f3n, estuvo \u201cipso facto\u201d libre de la mancha del pecado original.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia celebra fiestas de estas tres concepciones. Los Orientales tienen una Fiesta de la Concepci\u00f3n de San Juan el Bautista (23 de septiembre), que se remonta al siglo V, m\u00e1s antigua que la Fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda, y, durante la Edad Media, fue se celebr\u00f3 tambi\u00e9n el 24 de septiembre en varias di\u00f3cesis de Occidente el 24 de septiembre.  La Iglesia Latina celebra la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda el 8 de diciembre; los orientales, el 9 de diciembre; la Concepci\u00f3n de Cristo tiene su fiesta en el calendario universal el 25 de marzo.  Al celebrar la fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda desde antiguo, los griegos no consideran la distinci\u00f3n teol\u00f3gica de las concepciones activa y pasiva, que era desconocida por ellos. No consideraban absurdo celebrar una concepci\u00f3n que no fuese inmaculada, como vemos en la Fiesta de la Concepci\u00f3n de San Juan. Ellos solemnizaron la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda acaso porque, de acuerdo con el \u00abProto-evangelio\u00bb de Santiago, fue precedida por un acontecimiento milagroso (la aparici\u00f3n de un \u00e1ngel a Joaqu\u00edn, etc.), similar a las que precedieron la concepci\u00f3n de San Juan y la del Se\u00f1or mismo. Su objetivo era menos la pureza de la concepci\u00f3n cuanto la santidad y celestial misi\u00f3n de la persona concebida. Sin embargo, en el oficio del 9 de diciembre Mar\u00eda, desde el momento de su concepci\u00f3n, es llamada hermosa, pura, santa, fiel, etc., t\u00e9rminos nunca usados en el Oficio del 23 de septiembre (sc. de San Juan el Bautista). La analog\u00eda de la santificaci\u00f3n de San Juan el Bautista puede haber dado auge a la fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda. Si era necesario que el precursor del Se\u00f1or fuese puro y \u00ablleno del Esp\u00edritu Santo\u00bb desde el seno de su madre, tal pureza era no menos conveniente para Su Madre.  Escritores posteriores consideran que el momento de la santificaci\u00f3n de San Juan fue en la Visitaci\u00f3n (\u00abel ni\u00f1o salt\u00f3 en su seno\u00bb), pero las palabras del \u00e1ngel (Lucas 1,15) parecen indicar una santificaci\u00f3n en la concepci\u00f3n. Esto har\u00eda el origen de Mar\u00eda m\u00e1s similar al de Juan. Y si la Concepci\u00f3n de Juan tuvo su fiesta, \u00bfpor qu\u00e9 no la de Mar\u00eda?\n<\/p>\n<h2>Prueba de la Raz\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una incongruencia en la suposici\u00f3n de que la carne a partir de la cual se formar\u00eda la carne del Hijo de Dios pudo haber pertenecido a una que fuera esclava del antiguo enemigo, cuyo poder \u00c9l vino a destruir en la tierra. De ah\u00ed el axioma del Pseudo-Anselmo (Eadmer) desarrollado por Juan Duns Scoto, Decuit, potuit, ergo fecit, conven\u00eda que la Madre del Redentor estuviese libre del poder del pecado desde el primer momento de su existencia; Dios pod\u00eda darle este privilegio, por lo tanto, se lo dio. De nuevo se se\u00f1ala que a San Juan el Bautista y al profeta Jerem\u00edas se les concedi\u00f3 un privilegio especial. Ellos fueron santificados en el seno de sus madres, porque por su predicaci\u00f3n ten\u00edan una especial participaci\u00f3n en el trabajo de preparar el camino de Cristo. Por consiguiente, a Mar\u00eda se le debe una prerrogativa mucho m\u00e1s alta (En 1833 se coloc\u00f3 en el \u00cdndice un tratado del P. Pedro Marchant, en el que reclamaba tambi\u00e9n para San Jos\u00e9 el privilegio de San Juan). Escoto dijo que \u00abel perfecto Mediador deb\u00eda, en todo caso, hacer el trabajo de mediaci\u00f3n m\u00e1s perfecto, excepto en el caso de que fuese una persona menor, en cuya mirada la ira de Dios fuese prevenida y no meramente apaciguada\u00bb.\n<\/p>\n<h2>La Fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La antigua fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda (Concepci\u00f3n de Santa Ana), que tuvo su origen en los monasterios de Palestina por lo menos tan temprano como en el siglo VII, y la fiesta moderna de la Inmaculada Concepci\u00f3n no son id\u00e9nticas en sus objetivos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originalmente la Iglesia celebraba s\u00f3lo la Fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda, como guardaba la Fiesta de la concepci\u00f3n de San Juan, sin discusi\u00f3n sobre la impecabilidad. Con el correr de los siglos esta fiesta se convirti\u00f3 en la Fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n, seg\u00fan la argumentaci\u00f3n dogm\u00e1tica trajo ideas precisas y correctas, y seg\u00fan ganaron fuerza las tesis de las escuelas teol\u00f3gicas sobre la preservaci\u00f3n de Mar\u00eda de toda mancha de pecado original.  El antiguno t\u00e9rmino permaneci\u00f3 incluso despu\u00e9s que el dogma fue aceptado universalmente en la Iglesia Latina y que gan\u00f3 apoyo autoritativo a trav\u00e9s de los decretos diocesanos y decisiones papales, y antes de 1854 el t\u00e9rmino \u00abInmaculada Conceptio\u00bb no se encuentra en ninguno de los libros lit\u00fargicos, excepto en el Invitatorio del Oficio Votivo de la Concepci\u00f3n.  Los griegos, sirios, etc. la llaman la Concepci\u00f3n de Santa Ana (Eullepsis tes hagias kai theoprometoros Annas, \u00abla Concepci\u00f3n de Santa Ana, la antepasada de Dios\u00bb).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Passaglia en su \u00abDe Inmaculato Deiparae Conceptu\u00bb, al basar su opini\u00f3n en el \u00abTypicon\u00bb de San Sabas, el cual fue compuesto sustancialmente en el siglo V, cree que la referencia a la fiesta forma parte del original aut\u00e9ntico, y que consecuentemente se celebraba en el Patriarcado de Jerusal\u00e9n en el siglo V (III, n. 1604). Pero el Typicon fue interpolado por San Juan Damasceno, Sofronio y otros, y desde el siglo IX hasta el XII se le a\u00f1adieron muchas fiestas y oficios nuevos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para determinar el origen de esta fiesta debemos tener en cuenta los documentos genuinos que poseemos, el m\u00e1s antiguo de los cuales es el canon de la fiesta, compuesto por San Andr\u00e9s de Creta, quien escribi\u00f3 su himno lit\u00fargico en la segunda mitad del siglo VII, cuando era monje del monasterio de San Sabas cerca de Jerusal\u00e9n (muri\u00f3 siendo arzobispo de Creta hacia el 720).  Pero la solemnidad no pudo estar generalmente aceptada en todo Oriente en ese entonces, pues Juan, primer monje y luego obispo de la Isla de Euboea, hacia el a\u00f1o 750, hablando en un serm\u00f3n a favor de la propagaci\u00f3n de esta fiesta, dijo que no era todav\u00eda conocida por todos los fieles (ei kai me para tois pasi gnorizetai; P.G., XCVI, 1499). Pero un siglo m\u00e1s tarde Jorge de Nicomedia, a quien Focio nombr\u00f3 metropolitano en el a\u00f1o 860, pod\u00eda decir que la solemnidad no era de origen reciente (P.G., C, 1335).  Por lo tanto, se puede afirmar con seguridad que la fiesta de la Concepci\u00f3n de Santa Ana aparece en el Oriente no antes de finales del siglo VII o principios del VIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en otros casos an\u00e1logos, la fiesta se origin\u00f3 en las comunidades mon\u00e1sticas. Los monjes, que concertaron la salmodia y compusieron varias piezas po\u00e9ticas para el oficio, eligieron tambi\u00e9n la fecha del 9 de diciembre, que siempre se mantuvo en el calendario Oriental. Gradualmente la solemnidad emergi\u00f3 del claustro, entr\u00f3 en las catedrales, fue glorificada por los predicadores y poetas, y eventualmente se convirti\u00f3 en fiesta fija en el calendario, aprobada por Iglesia y Estado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fiesta est\u00e1 registrada en el calendario de Basilio II (976-1025) y en la Constituci\u00f3n el Emperador Manuel I Comneno en los d\u00edas del a\u00f1o parcial o totalmente festivos, promulgada en 1166, contada entre los d\u00edas de Sabbath de descanso total. Hasta el tiempo de Basilio II, la Baja Italia, Sicilia y Cerde\u00f1a todav\u00eda pertenec\u00edan al Imperio Bizantino; la ciudad de N\u00e1poles estuvo en poder de los griegos hasta que Roger II la conquist\u00f3 en 1127. Por consiguiente, la influencia de Constantinopla fue fuerte en la Iglesia Napolitana, y, tan temprano como el siglo IX, la Fiesta de la Concepci\u00f3n sin duda se ccelebraba all\u00ed el 9 de diciembre, como en cualquier otro lugar de la Baja Italia, tal como aparece en el calendario de m\u00e1rmol hallado en 1742 en la Iglesia de San Jorge el Mayor en N\u00e1poles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia Griega la Concepci\u00f3n de Santa Ana es una de las fiestas menores del a\u00f1o. La lectura de maitines contiene alusiones al ap\u00f3crifo \u00abProto-evangelium\u00bb de Santiago, que data de la segunda mitad del siglo II (ver Santa Ana). Sin embargo, para la Ortodoxa Griega la fiesta significa muy poco: contin\u00faan llam\u00e1ndola \u00abConcepci\u00f3n de Santa Ana\u00bb, indicando involuntariamente, quiz\u00e1, la concepci\u00f3n activa que, ciertamente, no fue inmaculada. En el Menaion del 9 de diciembre esta fiesta ocupa s\u00f3lo un segundo plano, pues el primer canon se canta en conmemoraci\u00f3n de la dedicaci\u00f3n de la Iglesia de la Resurrecci\u00f3n en Constantinopla. El hagi\u00f3grafo ruso Muraview y varios autores ortodoxos levantaron su voz contra el dogma despu\u00e9s de su promulgaci\u00f3n, aunque sus propios predicadores anteriormente hab\u00edan ense\u00f1ado la Inmaculada Concepci\u00f3n en sus escritos mucho antes de la definici\u00f3n de 1854.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia Occidental la fiesta apareci\u00f3 (8 de diciembre) cuando en el Oriente su desarrollo se hab\u00eda detenido. El t\u00edmido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepci\u00f3n en algunos cabildos y di\u00f3cesis del clero anglo-normando. Pero el intento de introducirla oficialmente provoc\u00f3 contradicci\u00f3n y discusi\u00f3n te\u00f3rica en relaci\u00f3n con su legitimidad y su significado, que continu\u00f3 por siglos y no se fij\u00f3 definitivamente antes de 1854. El \u00abMartirologio de Tallaght\u00bb compilado hacia el a\u00f1o 790 y el \u00abFeilire\u00bb de San Aengo (800) registran la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda el 3 de mayo. Es dudoso, sin embargo, que una fiesta real correspondiese a esta r\u00fabrica del sabio monje San Aengo. Ciertamente, esta fiesta irlandesa se encuentra sola y fuera de la l\u00ednea del desarrollo lit\u00fargico; aparece aislada, no como un germen vivo. El escoliasta a\u00f1ade, en el margen inferior del \u00abFeilire\u00bb, que la concepci\u00f3n (Inceptio) se realiz\u00f3 en febrero, puesto que Mar\u00eda naci\u00f3 despu\u00e9s del s\u00e9ptimo mes&#8212;una noci\u00f3n singular que se encuentra tambi\u00e9n en algunos autores griegos.  El primer conocimiento definido y confiable de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester (Conceptio Sancta Dei Genitricis Maria), que data desde cerca del 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056; un pontifical de Exeter del siglo XI (datada entre 1046 y 1072) contiene una \u00abbenedictio in Conceptione S. Mariae\u00bb; una bendici\u00f3n similar se encuentra en un pontifical de Canterbury escrito probablemente en la primera mitad del siglo XI, ciertamente antes de la Conquista. Estas bendiciones episcopales muestran que la fiesta no se encomendaba s\u00f3lo a la devoci\u00f3n de los individuos, sino que era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad. La evidencia muestra que el establecimiento de la fiesta en Inglaterra se debi\u00f3 a los monjes de Winchester antes de la Conquista (1066).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su llegada a Inglaterra los normandos trataron de un modo despectivo las observancias lit\u00fargicas inglesas; para ellos esta fiesta aparec\u00eda espec\u00edficamente inglesa, un producto de la simplicidad e ignorancia insular. Sin duda alguna, la celebraci\u00f3n p\u00fablica fue abolida en Winchester y Canterbury, pero no muri\u00f3 en el coraz\u00f3n de los individuos, y en la primera oportunidad favorable restauraron la fiesta en los monasterios. Sin embargo, en Canterbury no se restableci\u00f3 antes de 1328.  Numerosos documentos expresan que en tiempo de los normandos comenz\u00f3 en Ramsey, conforme a una visi\u00f3n concedida a Helsin o Aethelsige, abad de Ramsey, al regreso de su viaje a Dinamarca, adonde fue enviado por Guillermo I hacia el a\u00f1o 1070. Un \u00e1ngel se le apareci\u00f3 durante un fuerte temporal y salv\u00f3 el barco depu\u00e9s de que el abad prometiese establecer la Fiesta de la Concepci\u00f3n en su monasterio. No obstante considerar el car\u00e1cter sobrenatural de la leyenda, debemos admitir que el env\u00edo de Helsin a Dinamarca es un hecho hist\u00f3rico.  El relato de la visi\u00f3n se encuentra en varios breviarios, incluso en el Breviario Romano de 1473. El Concilio de Canterbury (1325) atribuye a San Anselmo, Arzobispo de Canterbury (muri\u00f3 1109) el restablecimiento de la fiesta en Inglaterra. Pero aunque este gran doctor escribi\u00f3 un tratado especial \u00abDe Conceptu virginali et originali peccato\u00bb, en el que estableci\u00f3 los principios de la Inmaculada Concepci\u00f3n, es cierto que no pudo introducir la fiesta en ning\u00fan lugar.  La carta que se le atribuye, y que contiene la narraci\u00f3n de Helsin, es espuria. El principal propagador de la fiesta despu\u00e9s de la Conquista fue Anselmo, el sobrino de San Anselmo. Fue educado en Canterbury, donde pudo haber conocido a algunos monjes sajones que recordaban la solemnidad en tiempos anteriores; despu\u00e9s de 1109 y durante alg\u00fan tiempo fue abad de San Sabas en Roma, donde los Oficios Divinos se celebraban seg\u00fan el calendario griego. Cuando en 1121 fue nombrado Abad en la Abad\u00eda de Bury San Edmundo estableci\u00f3 all\u00ed la fiesta; en cierto modo, al menos por sus esfuerzos, otros monasterios tambi\u00e9n la adoptaron, como Reading, San Albans, Worcester, Cloucester y Winchcombe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero otros desvalorizaron su observancia por considerarla absurda y extra\u00f1a, y que la antigua fiesta oriental era desconocida para ellos. Dos obispos, Roger de Salisbury y Bernard St. David, declararon que la festividad hab\u00eda sido prohibida por un concilio y que se deb\u00eda detener su observancia.  Durante la vacante de la Sede de Londres, cuando Osbert de Clare, Prior de Westminster, intent\u00f3 introducir la fiesta en Westminster (8 de Diciembre de 1127), un grupo de monjes se levant\u00f3 contra \u00e9l en el coro y dijo que la fiesta no deb\u00eda ser guardada porque no hab\u00eda autorizaci\u00f3n de Roma (cf. Carta de Osbert a Anselmo en Obispo, p. 24). Entonces el asunto fue llevado ante el Concilio de Londres en 1129. El s\u00ednodo decidi\u00f3 a favor de la fiesta, y el Obispo Gilbert de Londres la adopt\u00f3 en su di\u00f3cesis.  Despu\u00e9s de esto la fiesta se extendi\u00f3 en Inglaterra, pero por un tiempo retuvo su car\u00e1cter privado, por lo cual el s\u00ednodo de Oxford (1222) rechaz\u00f3 elevarla al rango de fiesta de precepto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Normand\u00eda, en tiempos del obispo Rotric (1165-83), la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda fue fiesta de precepto con igual dignidad que la Anunciaci\u00f3n en la Arquidi\u00f3cesis de Rouen y en sus seis di\u00f3cesis sufrag\u00e1neas. Al mismo tiempo, los estudiantes normandos de la Universidad de Par\u00eds la eligieron como fiesta patronal. Debido a la cercana conexi\u00f3n de Normand\u00eda con Inglaterra, pudo haber sido importada desde este \u00faltimo pa\u00eds a Normand\u00eda, o los varones normandos y el clero pudieron haberla tra\u00eddo a casa de sus guerras en la Baja Italia, donde era universalmente solemnizada por los habitantes griegos. Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda fue com\u00fanmente llamada la \u00abFiesta de la naci\u00f3n normanda\u00bb, lo cual muestra que en Normand\u00eda la celebraban con gran esplendor y que desde all\u00ed se extendi\u00f3 a toda la Europa Occidental.  Passaglia sostiene (III, 1755) que la fiesta se celebraba en Espa\u00f1a en el siglo VII.  El obispo Ullathorne tambi\u00e9n consider\u00f3 aceptable esta opini\u00f3n (p. 161). Si esto es verdad, es dif\u00edcil entender por qu\u00e9 desapareci\u00f3 completamente en Espa\u00f1a m\u00e1s tarde, ya que no aparece ni en en la liturgia moz\u00e1rabe genuina ni el calendario de Toledo del siglo X editado por Jean Morin. Las dos pruebas que da Passaglia son f\u00fatiles: la vida de San Isidoro, falsamente atribuida a San Ildefonso, la cual menciona la fiesta, es interpolada, mientras que la expresi\u00f3n \u00abConceptio S. Mariae\u00bb del C\u00f3digo visigodo se refiere a la Anunciaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>La Controversia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No encontramos controversia sobre la Inmaculada Concepci\u00f3n en el continente europeo antes del siglo XII.  El clero normando aboli\u00f3 la fiesta en algunos monasterios de Inglaterra donde hab\u00eda sido establecida por los monjes anglosajones. Pero hacia fines del siglo XI se reanud\u00f3 en numerosos establecimientos anglo-normandos a trav\u00e9s de los esfuerzos de Anselmo el Joven.  Es altamente improbable que San Anselmo el Viejo restableciese la fiesta en Inglaterra, aunque no era nueva para \u00e9l; se hab\u00eda familiarizado con ella bien por los monjes sajones de Canterbury, bien por los griegos con quienes entr\u00f3 en contacto durante el exilio en Campania y Apulin (1098-9). El tratado \u00abDe Conceptu virginali\u00bb que usualmente se le atribuye, fue compuesto por su amigo y disc\u00edpulo el monje saj\u00f3n Eadmer de Canterbury.  Cuando los can\u00f3nigos de la catedral de Lyons, que sin duda conoc\u00edan a San Anselmo el Joven, abad de San Edmundo de Bury, introdujeron personalmente la fiesta en su coro despu\u00e9s de la muerte de su obispo en 1240, San Bernardo consider\u00f3 su deber publicar una protesta contra esta nueva forma de honrar a Mar\u00eda. Le dirigi\u00f3 a los c\u00e1nones una vehemente carta (Epist. 174), en la que les reprobaba haberse arrogado tal autoridad sin haber consultado antes a la Santa Sede.  Desconociendo que la fiesta hab\u00eda sido celebrada en la rica tradici\u00f3n de las Iglesias Griega y Siria respecto de la impecabilidad de Mar\u00eda, afirm\u00f3 que la fiesta era extra\u00f1a a la antigua tradici\u00f3n de la Iglesia.  Aun as\u00ed, es evidente por el tenor de su lenguaje que s\u00f3lo ten\u00eda en mente la concepci\u00f3n activa o formaci\u00f3n de la carne, y que la distinci\u00f3n entre la concepci\u00f3n activa, la formaci\u00f3n del cuerpo y la animaci\u00f3n por el alma todav\u00eda no se hab\u00eda trazado.  Indudablemente, cuando la fiesta fue introducida en Inglaterra y Normand\u00eda, ten\u00edan la ventaja el axioma \u00abdecuit, potuit, ergo fecit\u00bb, la piedad pueril y el entusiasmo de los \u201csimplices\u201d, construidos sobre revelaciones y leyendas ap\u00f3crifas.     El objeto de la fiesta no se determin\u00f3 claramente, ni se hab\u00edan puesto en evidencia razones teol\u00f3gicas positivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Bernardo ten\u00eda toda la raz\u00f3n cuando una minuciosa investigaci\u00f3n de las razones para observar la fiesta. No advirtiendo la posibilidad de santificaci\u00f3n en el momento de la infusi\u00f3n del alma, escribi\u00f3 que s\u00f3lo se puede hablar de santificaci\u00f3n despu\u00e9s de la concepci\u00f3n, la cual har\u00eda santo el nacimiento, no la concepci\u00f3n misma (Scheeben, \u00abDogmatik\u00bb, III, p. 550).  De ah\u00ed que San Alberto Magno]] observe: \u00abDecimos que la Sant\u00edsima Virgen no fue santificada antes de la animaci\u00f3n, y la afirmaci\u00f3n contraria a esto es la herej\u00eda condenada por San Bernardo en su ep\u00edstola a los c\u00e1nones de Lyons\u00bb (III Sent., dist. III, p. I, ad. 1, Q. I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Bernardo recibi\u00f3 respuesta enseguida en un tratado escrito por Ricardo de San V\u00edctor o por Pedro Comestor. En este tratado se apela al hecho de que existe una fiesta que ha sido establecida para conmemorar una tradici\u00f3n insostenible.  Afirmaba que la carne de Mar\u00eda no necesitaba purificaci\u00f3n; que fue santificada antes de la concepci\u00f3n. Algunos escritores de aquel tiempo sosten\u00edan la idea fant\u00e1stica de que antes de la ca\u00edda de Ad\u00e1n, Dios reserv\u00f3 una porci\u00f3n de su carne y la transmiti\u00f3 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, y que de esta carne fue formado el cuerpo de Mar\u00eda (Scheeben, op. cit., III, 551), y que conmemoraban esta formaci\u00f3n con una fiesta. La carta de San Bernardo no impidi\u00f3 la extensi\u00f3n de esta fiesta, pues en 1154 se observaba en toda Francia, hasta 1275, que fue abolida en Par\u00eds y en otras di\u00f3cesis debido a los esfuerzos de la Universidad de Par\u00eds.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte del santo la controversia surgi\u00f3 de nuevo entre Nicol\u00e1s de San Albans, un monje ingl\u00e9s que alegaba que la fiesta se hab\u00eda establecido en Inglaterra, y Pedro Cellensis, el famoso obispo de Chartres.  Nicol\u00e1s se\u00f1alaba que el alma de Mar\u00eda fue atravesada dos veces por la espada, es decir, al pie de la Cruz y cuando San Bernardo escribi\u00f3 la carta contra su fiesta (Scheeben, III, 551). El debate continu\u00f3 durante los siglos XIII y XIV, e ilustres nombres se alinearon en uno y otro bando. Se cita como oponentes a San Pedro Dami\u00e1n, Pedro Lombardo, Alejandro de Hales, San Buenaventura y San Alberto Magno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio Santo Tom\u00e1s de Aquino se pronunci\u00f3 a favor de la doctrina en su tratado sobre las \u00abSentencias\u00bb (en I Sent. c. 44, q. 1 ad 3); sin embargo, en su \u201cSumma Theologica\u201d lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n opuesta. Han surgido muchas discusiones sobre si Santo Tom\u00e1s neg\u00f3 que la Sant\u00edsima Virgen fuese inmaculada desde el instante de su animaci\u00f3n, y se han escrito libros eruditos para vindicarlo de haber realmente llegado a una conclusi\u00f3n negativa. No obstante, es dif\u00edcil decir que Santo Tom\u00e1s no requiri\u00f3 al menos un instante, despu\u00e9s de la animaci\u00f3n de Mar\u00eda, antes de su santificaci\u00f3n.  Su gran dificultad parece haber surgido de la duda de c\u00f3mo pudo haber sido redimida si no pec\u00f3. Dicha dificultad la manifiesta al menos en diez pasajes de sus escritos (ver Summa III:27:2, ad 2).  Pero mientras Santo Tom\u00e1s se alej\u00f3 del punto esencial de la doctrina, \u00e9l mismo suministr\u00f3 los principios que, despu\u00e9s de ser juntados y resueltos, capacitaron a otras mentes para proveer la verdadera soluci\u00f3n a esta dificultad desde sus propias premisas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIII la oposici\u00f3n se debi\u00f3 en gran medida a la ausencia de una clara visi\u00f3n del tema en disputa.  La palabra \u00abconcepci\u00f3n\u00bb se usaba en sentidos diferentes, los cuales no hab\u00edan sido separados por una definici\u00f3n cuidadosa. Si Santo Tom\u00e1s, San Buenaventura y otros te\u00f3logos hubieran conocido la doctrina en el sentido de la definici\u00f3n de 1854, habr\u00edan sido sus m\u00e1s f\u00e9rreos defensores en lugar de sus opositores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos formular el asunto discutido por ellos en dos proposiciones, ambas en contra del sentido del dogma de 1854:\n<\/p>\n<ul>\n<li> la santificaci\u00f3n de Mar\u00eda se realiz\u00f3 antes de la infusi\u00f3n del alma en la carne, de modo que la inmunidad del alma fue consecuencia de la santificaci\u00f3n de la carne y no hab\u00eda riesgo por parte del alma de contraer el pecado original. Esto se aproximar\u00eda a la opini\u00f3n de San Juan Damasceno respecto de la santidad de la concepci\u00f3n activa. <\/li>\n<li> La santificaci\u00f3n tuvo lugar despu\u00e9s de la infusi\u00f3n del alma para redenci\u00f3n de la servidumbre del pecado, al cual el alma hab\u00eda sido arrastrada por su uni\u00f3n con la carne no santificada. Esta formulaci\u00f3n de la tesis excluye una concepci\u00f3n inmaculada. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos olvidaron que entre santificaci\u00f3n antes de la infusi\u00f3n y la santificaci\u00f3n despu\u00e9s de la infusi\u00f3n hab\u00eda un t\u00e9rmino medio: santificaci\u00f3n del alma en el momento de su infusi\u00f3n. Parec\u00edan ajenos a la idea seg\u00fan la cual lo que era subsiguiente en el orden de la naturaleza pod\u00eda ser simult\u00e1neo en un punto del tiempo. Considerado especulativamente, el alma debe ser creada antes que pudiese ser infundida y santificada, pero en realidad el alma es creada y santificada en el mismo momento de la infusi\u00f3n en el cuerpo. Su principal dificultad era la declaraci\u00f3n de San Pablo (Rom. 5,12) de que todos los hombres han pecado en Ad\u00e1n.  Sin embargo, el prop\u00f3sito de esta declaraci\u00f3n paulina es insistir en que todos los hombres necesitan la redenci\u00f3n de Cristo. Nuestra Se\u00f1ora no fue una excepci\u00f3n a esta regla. Una segunda dificultad era el silencio de los primeros Padres. Pero los te\u00f3logos de aquel tiempo no se distinguieron tanto por su conocimiento de los Padres o de la historia, sino por su ejercicio del poder del razonamiento. Leyeron a los Padres Occidentales m\u00e1s que a los de la Iglesia Oriental, quienes expusieron con mayor integridad la tradici\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Y algunos trabajos de los Padres que hab\u00edan sido perdidos de vista fueron tra\u00eddos a la luz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El famoso Juan Duns Scoto (m. 1308) por fin fij\u00f3 tan s\u00f3lidamente los fundamentos (en III Sent., dist. III, en ambos comentarios) de la verdadera doctrina y disip\u00f3 las objeciones en forma tan satisfactoria que de ah\u00ed en adelante la doctrina prevaleci\u00f3. \u00c9l mostr\u00f3 que la santificaci\u00f3n despu\u00e9s de la animaci\u00f3n&#8212;sanctificatio post animationem&#8212;requer\u00eda que siguiera en el orden de la naturaleza (naturae) no del tiempo (temporis); \u00e9l removi\u00f3 la gran dificultad de Santo Tom\u00e1s mostrando que lejos de ser excluida de la redenci\u00f3n, la Sant\u00edsima Virgen obtuvo de su Divino Hijo la m\u00e1s grande de las redenciones a trav\u00e9s del misterio de su preservaci\u00f3n de todo pecado. \u00c9l introdujo tambi\u00e9n, por la v\u00eda de la ilustraci\u00f3n, el peligroso y dudoso argumento de Eadmer (San Anselmo) \u00abdecuit, potuit, ergo fecit\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el tiempo de Escoto la doctrina no s\u00f3lo lleg\u00f3 a ser opini\u00f3n com\u00fan en las universidades, sino que la fiesta se expandi\u00f3 ampliamente a aquellos pa\u00edses donde no hab\u00eda sido previamente adoptada. Con excepci\u00f3n de los dominicos, todas o casi todas las \u00f3rdenes religiosas la asumieron.  Los franciscanos adoptaron la Fiesta de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda para toda la Orden en el cap\u00edtulo general en Pisa en 1263; esto, sin embargo, no significa que profesasen en ese tiempo la doctrina de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Siguiendo las huellas de Duns Escoto, sus disc\u00edpulos Pedro Aureoli y Francis Mayron se convirtieron en los m\u00e1s fervientes defensores de la doctrina, aunque sus antiguos maestros (San Buenaventura incluido) se hab\u00edan opuesto a ella. La controversia continu\u00f3, pero los oponentes fueron en su mayor\u00eda los miembros de la Orden de Predicadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1439 se llev\u00f3 la disputa ante el Concilio de Basilea, donde la Universidad de Par\u00eds, antes opuesta a la doctrina, demostr\u00f3 ser su m\u00e1s ardiente defensora y pidi\u00f3 una definici\u00f3n dogm\u00e1tica. Los dos ponentes en el concilio fueron Juan de Segovia y Juan Torquemada.   Despu\u00e9s de haber sido discutida por espacio de dos a\u00f1os antes de la asamblea, los obispos declararon que la Inmaculada Concepci\u00f3n es una doctrina piadosa, c\u00f3nsona con el culto cat\u00f3lico, con la fe cat\u00f3lica, con la recta raz\u00f3n y con la Sagrada Escritura; de ahora en adelante, dijeron, no estaba permitido predicar o declarar algo en contra (Mansi, XXXIX, 182). Los Padres del Concilio dijeron que la Iglesia de Roma estaba celebrando la fiesta, lo cual es verdad s\u00f3lo en cierto sentido. Se guardaba en algunas iglesias de Roma, especialmente en las de las \u00f3rdenes religiosas, pero no se adopt\u00f3 en el calendario oficial. Como el concilio en aquel tiempo no era ecum\u00e9nico, no pudo pronunciarse con autoridad. El memorandum del dominico Tom\u00e1s de Torquemada sirvi\u00f3 de armadura para todos los ataques a la doctrina hechos por San Antonino de Florencia (m. 1459) y por los dominicos Bandelli y Bartolomeo Spina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un decreto del 28 de febrero de 1476, el Papa Sixto IV adopt\u00f3 por fin la fiesta para toda la Iglesia Latina y otorg\u00f3 una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad (Heinrich Joseph Dominicus Denzinger|Denzinger]], 734).  Leonardo de Nogarolis compuso el Oficio adoptado por Sixto IV, mientras que los franciscanos emplearon desde 1480 un bell\u00edsimo Oficio salido de la pluma de Bernardino de Busti (Sicut Lilium), que fue concedido tambi\u00e9n a otros (por ejemplo, a Espa\u00f1a en 1761), y fue cantado por los franciscanos hasta la segunda mitad del siglo XIX. Como el reconocimiento p\u00fablico de la fiesta por Sixto IV no fue suficiente para apaciguar el conflicto, public\u00f3 en 1483 una constituci\u00f3n en la que castigaba con la excomuni\u00f3n a todo aquel cuya opini\u00f3n acusara de herej\u00eda la opini\u00f3n opuesta (Grave nimis, 4 de septiembre de 1483; Denzinger, 735). Cuando el Concilio de Trento trat\u00f3 sobre el asunto en 1546 declar\u00f3 que \u00abno fue la intenci\u00f3n de este Santo S\u00ednodo incluir en el decreto lo concerniente al pecado original de la Sant\u00edsima Inmaculada Virgen Mar\u00eda Madre de Dios\u00bb (Sess. V, De peccato originali, V, en Denzinger, 792). Sin embargo, puesto que este decreto no defini\u00f3 la doctrina, los te\u00f3logos opositores al misterio, aunque reducidos en n\u00famero, no se rindieron. El Papa San P\u00edo V no s\u00f3lo conden\u00f3 la proposici\u00f3n 73 de Michel Baius seg\u00fan la cual \u00abnadie sino Cristo fue sin pecado original y que, por lo tanto, la Sant\u00edsima Virgen muri\u00f3 a causa del pecado contra\u00eddo en Ad\u00e1n, y sufri\u00f3 aflicciones en esta vida, como el resto de los justos, como castigo del pecado actual y original\u00bb (Denzinger, 1073), sino que emiti\u00f3 una constituci\u00f3n en la que prohib\u00eda toda discusi\u00f3n p\u00fablica sobre el asunto.  Finalmente insert\u00f3 un nuevo y simplificado Oficio de la Concepci\u00f3n en los libros lit\u00fargicos (\u00abSuper speculum\u00bb, Dic. De 1570; \u00abSuperni omnipotentis\u00bb, Marzo de 1571; \u00abBullarium Marianum\u00bb, pp. 72, 75).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras duraron estas disputas, las grandes universidades y la mayor parte de las grandes \u00f3rdenes se convirtieron en baluartes de la defensa del dogma. En 1497 la Universidad de Par\u00eds decret\u00f3 que en adelante no se admitir\u00eda como miembro de la universidad quien no jurase que har\u00eda cuanto pudiese para defender y afirmar la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda. Tolosa sigui\u00f3 el ejemplo; en Italia, Bolonia y N\u00e1poles; en el Imperio Alem\u00e1n, Colonia, Maine y Viena; en B\u00e9lgica, Lovaina]]; en Inglaterra, antes de la Reforma Protestante, Oxford y Cambridge; en Espa\u00f1a, Salamanca, Toledo, Sevilla y Valencia; en Portugal, Coimbra y Evora; en Am\u00e9rica, M\u00e9xico y Lima. Los Frailes Menores confirmaron en 1621 la elecci\u00f3n de la Madre Inmaculada como patrona de la Orden, y se comprometieron bajo juramento a ense\u00f1ar el misterio en p\u00fablico y en privado. Los dominicos, sin embargo, se vieron en la especial obligaci\u00f3n de seguir las doctrinas de Santo Tom\u00e1s, y la conclusi\u00f3n com\u00fan era que Santo Tom\u00e1s se opon\u00eda a la Inmaculada Concepci\u00f3n. Los dominicos, por tanto, afirmaron que la doctrina era un error contra la fe (Juan de Montesono, 1373); aunque adoptaron la fiesta, la llamaban persistentemente de \u00abSanctificatio B. M. V.\u00bb, no de \u00abConceptio\u00bb, hasta que en 1622 el Papa Gregorio XV aboli\u00f3 el t\u00e9rmino \u00absanctificatio\u00bb. El Papa Pablo V (1617) decret\u00f3 que nadie se atreviera a ense\u00f1ar p\u00fablicamente que Mar\u00eda fue concebida en pecado original, y Gregorio XV (1622) impuso absoluto silencio (in scriptis et sermonibus etiam privatis) sobre los adversarios de la doctrina hasta que la Santa Sede definiese el asunto.  Para poner fin a toda ulterior cavilaci\u00f3n, el Papa Alejandro VII promulg\u00f3 el 8 de diciembre de 1661 la famosa constituci\u00f3n \u00abSollicitudo omnium Ecclesiarum\u00bb, definiendo el verdadero sentido de la palabra conceptio, y prohibiendo toda ulterior discusi\u00f3n contra el com\u00fan y piadoso sentimiento de la Iglesia. Declar\u00f3 que la inmunidad de Mar\u00eda del pecado original en el primer momento de la creaci\u00f3n de su alma y su infusi\u00f3n en el cuerpo era el objeto de la fiesta (Denzinger, 1100).\n<\/p>\n<h2>Aceptaci\u00f3n Universal Expl\u00edcita<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el tiempo del Papa Alejandro VII, mucho antes de la definici\u00f3n final, los te\u00f3logos no tuvieron dudas de que el privilegio estaba entre las verdades reveladas por Dios. Finalmente el Papa P\u00edo IX, rodeado por una espl\u00e9ndida multitud de cardenales y obispos, promulg\u00f3 el dogma el 8 de diciembre de 1854; y el 25 de diciembre de 1863 prescribi\u00f3 un nuevo Oficio para todo la Iglesia Latina, por el cual decret\u00f3 que se abolieran todos los dem\u00e1s Oficios en uso, incluido el antiguo Oficio Sicut lilium de los franciscanos y el oficio compuesto por Carlo Passaglia (aprobado el 2 de febrero de 1849).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1904 se celebr\u00f3 con gran esplendor el jubileo dorado de la definici\u00f3n del dogma (Papa San P\u00edo X, Enc., 2 de febrero de 1904). El Papa Clemente IX a\u00f1adi\u00f3 a la fiesta una octava para las di\u00f3cesis que se encontraban dentro de las posesiones temporales del Papa (1667). El Papa Inocencio XII (1693) la elev\u00f3 al rango de segunda clase con una octava para la Iglesia Universal, cuya categor\u00eda fue concedida en 1664 para Espa\u00f1a, en 1665 para Toscana y Saboya, en 1667 para la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, los Ermita\u00f1os de San Agust\u00edn, etc.  El 6 de diciembre de 1708 Clemente IX decret\u00f3 que la fiesta deb\u00eda ser de obligaci\u00f3n para toda la Iglesia. Por \u00faltimo, el 30 de noviembre de 1879 Le\u00f3n XIII la elev\u00f3 a fiesta de primera clase con vigilia, dignidad que hab\u00eda sido concedida antes a Sicilia (1739), Espa\u00f1a (1760) y a Estados Unidos (1847). Un oficio votivo de la Concepci\u00f3n de Mar\u00eda, que hoy d\u00eda se recita los s\u00e1bados en la mayor parte de la Iglesia Latina, fue concedido primeramente a las monjas benedictinas de Santa Ana en Roma en 1603, a los franciscanos en 1609, a los Conventuales en 1612, etc. Las Iglesias Siria y Caldea celebran esta fiesta con los griegos el 9 de diciembre; en Armenia es una de las pocas fiestas inamovibles del a\u00f1o (9 de diciembre); los cism\u00e1ticos abisinios y coptos la guardan el 7 de agosto, mientras celebran la Natividad de Mar\u00eda el 1 de mayo; sin embargo los coptos cat\u00f3licos han transferido la fiesta al 10 de diciembre (Natividad, 10 de septiembre). Las Iglesias Orientales le cambiaron el nombre a la fiesta desde 1854 en concordancia con el dogma de la \u00abInmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Arquidi\u00f3cesis de Palermo solemniza una Conmemoraci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n el 1 de septiembre para dar gracias por la preservaci\u00f3n de la ciudad con ocasi\u00f3n del terremoto del 1 de septiembre de 1726. Una conmemoraci\u00f3n similar se celebra el 14 de enero en Catania (terremoto del 11 de enero de 1693); y los Padres Oblatos el 17 de febrero, porque su regla fue aprobada el 17 de febrero de 1826. Entre el 20 de septiembre de 1839 y el 7 de mayo de 1847 el privilegio de a\u00f1adir a la Letan\u00eda de Loreto la invocaci\u00f3n \u00abReina concebida sin pecado original\u00bb fue concedido a 300 di\u00f3cesis y comunidades religiosas.  El 8 de noviembre de 1760 se declar\u00f3 a la Inmaculada Concepci\u00f3n como principal patrona de todas las posesiones de la corona de Espa\u00f1a, incluidas las de Am\u00e9rica.  El 7 de febrero de 1847 se confirm\u00f3 el decreto del Primer Concilio de Baltimore (1846), que eligi\u00f3 a Mar\u00eda en su adovaci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n como la patrona principal de los Estados Unidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Holweck, Frederick. \u00abImmaculate Conception.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07674d.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por el Padre Jos\u00e9 Demetrio Jim\u00e9nez, OSA.  L H M\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces relacionados con la Inmaculada Concepci\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Panegyrica oracion gratulatoria, que en la solemne&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Palma y Fenix de la Gracia, glorias,&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Sacro oratorio que consagra a la Reyna de los angeles el&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Tota Pulchra\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dogma de fe que dice que la Virgen Mar\u00ed\u00ada fue concebida sin pecado original. Declarado por el Papa P\u00ed\u00ado IX en 1854, con la autoridad de Mat 16:19, Mat 18:18, Luc 10:16. Basado en Luc 1:28, Luc 1:42. Ver Virgen Mar\u00ed\u00ada Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano La \u00abllena de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inmaculada-concepcion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINMACULADA CONCEPCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8121","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8121","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8121"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8121\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8121"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8121"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8121"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}