{"id":8134,"date":"2016-02-05T04:20:14","date_gmt":"2016-02-05T09:20:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerarquia\/"},"modified":"2016-02-05T04:20:14","modified_gmt":"2016-02-05T09:20:14","slug":"jerarquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerarquia\/","title":{"rendered":"JERARQUIA"},"content":{"rendered":"<p>La gracia de Cristo es Jer\u00e1rquica, con distintas funciones y ministerios de los miembros, y todos formando un solo Cuerpo, 1 Cor.12, Ro.12, Ef.4. La obediencia a quien tiene autoridad y responsabilidad es algo \u00abesencial\u00bb en la Iglesia de Cristo, que es una sociedad bien visible, aqu\u00ed\u00ad, en la tierra: (Luc 10:16, Heb 13:17, 1Ti 1:20).<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas escogi\u00f3 a 12 Ap\u00f3stoles, Mt.10.<\/p>\n<p> &#8211; A 72 disc\u00ed\u00adpulos, Lc.10.<\/p>\n<p> &#8211; A Pedro le dio \u00abpoderes especiales\u00bb, enfrente de los otros 11, Mat 16:19, Luc 22:32, Jua 21:15-17.<\/p>\n<p> &#8211; Los Ap\u00f3stoles nombraban presb\u00ed\u00adteros, ep\u00ed\u00adscopos, ancianos, di\u00e1conos, diaconisas.<\/p>\n<p> (1Ti 3:1-13, Tit.l, Fil.l:l, Hec 6:1-7. Rom 16:1-3).<\/p>\n<p> &#8211; Todos recib\u00ed\u00adan esta dignidad por la imposici\u00f3n de las manos, Hec 6:6, 1Ti 4:14, 1Ti 5:22, 2Ti 1:6, Hec 13:3.<\/p>\n<p> &#8211; En Hch.l, lo primero que hicieron los Ap\u00f3stoles fue escoger a uno que sustituyera a Judas: (Hec 1:15-26).<\/p>\n<p> &#8211; En Hch.15, se ve la Jerarqu\u00ed\u00ada en acci\u00f3n, en el Concilio de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p> &#8211; En la Iglesia hay unos que tienen el ministerio de gobierno, otros profetas, evangelistas, pastores, doctores, de servicio, otros presiden.<\/p>\n<p> ( Rom 12:6-8, Efe 4:11, 1Co 12:28-30). Ver \u00abIglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[265]<br \/>\n    Jerarqu\u00ed\u00ada, o poder sagrado, (hieros &#8211; arj\u00f2, sagrado y mandar, en griego) es el rasgo de la Iglesia que se refiere a la autoridad que en ella rige en el orden doctrinal, en el orden social y en el orden espiritual. La Iglesia est\u00e1 organizada y constituida como una sociedad, en la cual alguien manda por deseo divino y no por consentimiento humano.<\/p>\n<p>    En las sociedades terrenas la autoridad se apoya en la naturaleza, como es el caso de la familia, o en la delegaci\u00f3n de la comunidad, como acontece en los grupos democr\u00e1ticamente constituidos.<\/p>\n<p>    Durante mucho tiempo se discuti\u00f3 entre los te\u00f3logos sobre el origen de la autoridad: si ven\u00ed\u00ada de Dios o del consentimiento de los hombres; si pod\u00ed\u00ada llamarse a los reyes y gobernantes delegados divinos y ellos acu\u00f1ar sus monedas con el lema de ser tales \u00abpor la gracia de Dios\u00bb; si el poder religioso pod\u00ed\u00ada nacer del consentimiento o de la delegaci\u00f3n de la Comunidad creyente o necesariamente proced\u00ed\u00ada de la designaci\u00f3n de otra autoridad anterior.<\/p>\n<p>     Se termin\u00f3 concordando que la autoridad, en s\u00ed\u00ad misma, s\u00f3lo puede venir de Dios por v\u00ed\u00ada de naturaleza (en sociedades naturales) o por v\u00ed\u00ada de gracia (en sociedades religiosas). En las naturales, la designaci\u00f3n del depositario de la autoridad s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada aceptarse por exigencias naturales (padres, propietarios) o hacerse por designaci\u00f3n de la comunidad humana, por delegaci\u00f3n o por consentimiento. En las religiosas, s\u00f3lo deber\u00ed\u00ada  determinarse por \u00abordenaci\u00f3n de otra autoridad\u00bb.<\/p>\n<p>     En la Iglesia cristiana su Fundador quiso una autoridad, un poder sagrado. Por eso la autoridad de quienes gobiernan la Iglesia es algo santo y algo querido por Dios y no debe identificarse con la autoridad de cualquier otra sociedad.<\/p>\n<p>    1. Rasgos de la jerarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     Nada se opone por la naturaleza a que Dios hubiera querido otra cosa: la democracia, la oligarqu\u00ed\u00ada, la aristocracia, incluso la plutocracia en la animaci\u00f3n y gobierno de su Comunidad.<\/p>\n<p>    Sin embargo, ha querido que unas personas act\u00faen en su nombre y sean autoridad sobre las dem\u00e1s en cuestiones religiosas: interpretaci\u00f3n de los misterios cristianos, determinaci\u00f3n de formas de culto y clarificaci\u00f3n de exigencias morales. Ellas reciben del Fundador de la comunidad su autoridad.<\/p>\n<p>    La jerarqu\u00ed\u00ada es algo muy diferente de teocracia sacerdotal. En la Iglesia no mandan los sacerdotes, sino que sirven en el gobierno (ministerio) unas personas \u00abordenadas\u00bb por la voluntad divina. Su \u00abmando ministerial\u00bb tiene m\u00e1s misi\u00f3n de \u00abense\u00f1ar, regir y santificar\u00bb, no en propio nombre sino en nombre de Jes\u00fas. Y ese mando se da s\u00f3lo y exclusivamente en la esfera de lo religioso, sin ninguna interferencia en lo profano.<\/p>\n<p>     La voluntad de Cristo es lo que cuenta en el gobierno eclesial, no la mayor\u00ed\u00ada de opiniones, de deseos o de opciones, es decir de votos. Y quien representa esa autoridad lo hace como un \u00abministerio\u00bb de fe, no como una \u00abdignidad\u00bb social.<\/p>\n<p>    No se puede entender esa autoridad como \u00abmonarqu\u00ed\u00ada\u00bb ni como \u00abdictadura\u00bb. Monarqu\u00ed\u00ada significa poder o mando de uno solo, siguiendo o no siguiendo la voluntad mayoritaria (monarqu\u00ed\u00ada absolutista o parlamentaria, impositiva o consultiva). Dictadura implica el mando total, incluso en contra de la decisi\u00f3n mayoritaria, por efecto de la fuerza mayor material o de otro tipo. Que la Iglesia es jer\u00e1rquica no significa que sea dictadora o man\u00e1rquica, sino que en ella hay una autoridad ordenada.<\/p>\n<p> . 1.1. Origen y formas<\/p>\n<p>     La autoridad eclesial viene del mismo Cristo, no del consentimiento de la mayor\u00ed\u00ada. Y ese mando abarca a los campos de la doctrina, de la moral y del culto, no a los dem\u00e1s que tengan que ver con la actividad eclesial: la econom\u00ed\u00ada, el arte o los estilos culturales. Cristo dio a su Iglesia una constituci\u00f3n jer\u00e1rquica. Su capacidad de ejercerla se desenvuelve en tres campos: ense\u00f1ar, gobernar, santificar.<\/p>\n<p>     El poder de ense\u00f1ar y su ejercicio se denominan Magisterio. Con \u00e9l se alude al deber de la Iglesia de mantener en su integridad y en su recta expresi\u00f3n y comprensi\u00f3n el mensaje recibido de Jes\u00fas y de ofrecerlo a los hombres.<\/p>\n<p>     El poder de gobernar, estrictamente Jerarqu\u00ed\u00ada, implica regir la comunidad con autoridad, es decir dar normas e imponer comportamientos en los terrenos morales y culturales. Adem\u00e1s implica el poder discernir, juzgar, tambi\u00e9n imponer sanciones o penas que, evidentemente, ser\u00e1n de la naturaleza de su mismo poder, es decir moral y espiritual.<\/p>\n<p>     El poder de santificar se expresa en Sacerdocio. Significa que la Iglesia, por su autoridad, es cauce de la gracia y elige y difunde los medios para que llegue a todos. Unos medios le han sido dados por el mismo Jes\u00fas, los \u00abSacramentos\u00bb, y otros los establece ella, como son los llamados \u00absacramentales\u00bb.<\/p>\n<p>     Los Padres antiguos lo comparaban con el triple poder que se atribuye a Cristo, Dios encarnado: ense\u00f1ar como Profeta, regir e imponer su Reino de gracia como Rey y salvar o redimir como Redentor.<\/p>\n<p>  1. 2. Base b\u00ed\u00adblica<br \/>\n    Cristo transmiti\u00f3 a los Ap\u00f3stoles la misi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada recibido del Padre (Jn. 20. 21). Les dio el encargo de anunciar el Evangelio a todo el mundo. (Mt. 28. 18; Mc. 16. 15). Les confiri\u00f3 su autoridad y lo declar\u00f3 repetidamente. (Lc. 10, 16; Mt. 10, 40). Les prometi\u00f3 amplio poder para atar y desatar (Mt. 18. 18) y les transmiti\u00f3 los poderes sacerdotales de bautizar (Mt. 28.18), de celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada (Lc. 22.) y de perdonar los pecados (Jn. 20. 23).<\/p>\n<p>     Los Ap\u00f3stoles, seg\u00fan testimonio de San Pablo, se consideraban como legados de Cristo. \u00abPor El hemos recibido la gracia y el apostolado, para promover entre todas las naciones la obediencia a la fe\u00bb (Rom. 1. 5). Ellos se consideraron enviados, \u00abcomo ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios\u00bb (1 Cor. 4. 11) y  como predicadores \u00abde la palabra y del perd\u00f3n y del ministerio de reconciliaci\u00f3n\u00bb. (2 Cor. 5. 18)<\/p>\n<p>    Los textos sagrados del Nuedvo Testamento multiplican los testimonios de c\u00f3mo ellos interpretaron su misi\u00f3n: ense\u00f1aron, bautizaron, santificaron, perdonaron y en ocasiones castigaron: Mc. 16. 20; Hch. 15. 28; 1 Co. 11. 34); 1 Cor. 5. 3-5; 4. 21); Hech. 2. 41. Ellos mismos impusieron las manos a otros, es decir transfirieron esos poderes a sus posteriores enviados: Hech. 6. 6; 14. 22; 1 Tim. 4. 14; 2 Tim. 1. 6; Tit. 1. 5.<\/p>\n<p>    2. Perpetuaci\u00f3n de la Jerarqu\u00ed\u00ada<br \/>\n    Los poderes jer\u00e1rquicos concedidos a los ap\u00f3stoles se transmitieron a los Obispos. El Concilio de Trento ense\u00f1a: \u00abLos obispos, que han sucedido a los ap\u00f3stoles, constituyen principalmente el Orden jer\u00e1rquico y han sido puestos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para regir la Iglesia de Dios.\u00bb (Denz. 960). El concilio del Vaticano I dej\u00f3 claro: \u00abComo Jes\u00fas envi\u00f3 a los ap\u00f3stoles, que habla escogido del mundo, lo mismo que El habla sido enviado por el Padre (Jn. 20. 21), de la misma manera quiso que en su Iglesia hubiera pastores y maestros hasta la consumaci\u00f3n de los siglos\u00bb (Denz. 1821)<\/p>\n<p>     Y el Concilio Varticano II refrend\u00f3 el poder jer\u00e1rquico: \u00abLa misi\u00f3n confiada por Cristo a los Ap\u00f3stoles ha de durar hasta el final de los siglos&#8230;  Por eso los Ap\u00f3stoles, en esta sociedad jerarquizada, tuvieron cuidado de establecer sucesores&#8230; Confiaron a sus cooperadores inmediatos la misi\u00f3n de continuar su misi\u00f3n y les dieron la orden de que, al morir ellos, confiaran su ministerio a otros por ellos elegidos\u00bb. (Lumen Gentium 20)<\/p>\n<p>     La existencia de la Jerarqu\u00ed\u00ada nunca ha fallado en la Iglesia en cuanto a \u00absucesi\u00f3n\u00bb o autoridad transmitida de unos a otros. Las formas de elecci\u00f3n o designaci\u00f3n, y la dignidad social atribuida a las personas que la aseguraron, pudieron cambiar con los tiempos y los espacios. Pero la acci\u00f3n ministerial jer\u00e1rquica en ning\u00fan momento se interrupi\u00f3, por especial providencia divina.<\/p>\n<p>     2.1. Ense\u00f1anza de la Iglesia<br \/>\n    Los ejemplos m\u00e1s claros de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica se hallan en los relatos y en las palabras relacionadas con Pablo a Timoteo y a Tito: 2 Tim.  4. 2-5;  Tit. 2. 1;  1 Tim. 5. 19-21;  Tit. 2. 15;  1 Tim 5. 22;  Tit. 1. 15. Posiblemente fueron las dos primeras \u00abautoridades\u00bb postapost\u00f3licas de las que se guarda memoria m\u00e1s clara en la misma Iglesia.<\/p>\n<p>    La cadena sucesoria entonces iniciada se fue haciendo fuerte y amplia. Se normaliz\u00f3 en los usos de la Iglesia y se extendi\u00f3 por el mundo cristiano que se desarrollaba de forma acelerada.<\/p>\n<p>    San Clemente Romano, que probablemente empalm\u00f3 a finales de siglo I con los mismos Ap\u00f3stoles, relata en la breve carta que de \u00e9l se conserva la transmisi\u00f3n del ministerio jer\u00e1rquico: \u00abPredicaban por las provincias y ciudades, y, despu\u00e9s de haber probado el esp\u00ed\u00adritu de sus primicias, los constitu\u00ed\u00adan en obispos y di\u00e1conos, de los que hab\u00ed\u00adan de creer en el futuro.\u00bb (Cor. 42. 4)<\/p>\n<p>    El concilio de Trento declar\u00f3, contra el protestantismo opuesto al sacerdocio consagrado y, por lo tanto, a la jerarqu\u00ed\u00ada, que la Iglesia tiene un poder confiado por el mismo Jes\u00fas: \u00abSi  alguno dice que la Iglesia cat\u00f3lica no posee una verdadera jerarqu\u00ed\u00ada por ordenaci\u00f3n e institutoci\u00f3n del mismo Dios, que sea condenado\u00bb (Denz. 966)<\/p>\n<p>    2.2. El sentido de la Iglesia<br \/>\n    La Iglesia ha recibido el don de la unidad y de la santidad. Tiene que repartir esos dones a todos los hombres. Pero es el amor que siente por Jes\u00fas y el amor a los hombres de que se siente depositaria, lo que m\u00e1s la mueve a trabajar con ilusi\u00f3n en esta empresa.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de trabajar con ilusi\u00f3n, ha de hacerlo con eficacia, es decir buscando las formas mejores. Trat\u00e1ndose de las actividades de la Iglesia entre los hombres, la eficacia se identifica con la evangelizaci\u00f3n. Para conseguir esto se precisa tambi\u00e9n orden, claridad de objetivos, dedicaci\u00f3n de los mensajeros, cauces para las relaciones entre los creyentes, alientos frecuentes, distribuci\u00f3n de tareas, en ocasiones correcci\u00f3n de olvidos o de errores.<\/p>\n<p>    A la autoridad la llamamos Jerarqu\u00ed\u00ada cuando pensamos en ella como fuerza de orden y de animaci\u00f3n. La llamamos Magisterio cuando pensamos en servicio de iluminaci\u00f3n y animaci\u00f3n seg\u00fan la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo con la autoridad bien ejercida se puede conseguir todo esto. Jes\u00fas mismo quiso que en la Iglesia hubiera esa autoridad. Por ello eligi\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles y les confi\u00f3 de manera especial la misi\u00f3n de evangelizar y de santificar, incluso en momentos dif\u00ed\u00adciles. \u00abSim\u00f3n, Satan\u00e1s os va a zarandear como al trigo. Pero he rogado para ti para que tu fe no decaiga. Cuando te conviertas, confirma en la fe a tu hermanos.\u00bb (Lc. 22. 32)<\/p>\n<p>    Sin autoridad la Iglesia no podr\u00ed\u00ada cumplir su misi\u00f3n con acierto. Por eso debemos amar la autoridad como un servicio, como un ministerio, y no s\u00f3lo como un mando o como un poder. En la Comunidad de Jes\u00fas en esto se distingue la autoridad de la existente en otras agrupaciones o sociedades.<\/p>\n<p>     3. Orden y norma en la Iglesia<br \/>\n    Hablar de unidad en la Iglesia no es lo mismo que hablar de uniformidad. No se opone al sentido de igualdad ante Dios, el que haya en la Iglesia funciones, situaciones y disposiciones variadas.<\/p>\n<p>    El hecho de compararla con un Pueblo de Dios no implica identificarla con cualquier pueblo terreno, con un Estado, con un pa\u00ed\u00ads, una ciudad, una poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En la sociedad terrena se habla de perfecci\u00f3n o de orden cuando se habla de democracia y de libertad: cuando se alude a igualdad, a solidaridad, a justicia, cuando se organiza la colectividad en funci\u00f3n de un poder legislativo, ejecutivo y judicial, como hace Montesquieu en \u00abEl esp\u00ed\u00adritu de la leyes\u00bb.<\/p>\n<p>    En la Iglesia se cuenta con todo ello, pero de forma singular. Puesto que es un Pueblo de Dios y no de la tierra, hay rasgos que se orientan a la salvaci\u00f3n y no a buscar garant\u00ed\u00adas terrenas.<\/p>\n<p>   La Autoridad, con todo, se ejerce teniendo en cuenta lo que la Iglesia es:<br \/>\n   &#8211; Una comunidad de creyentes, no s\u00f3lo una colectividad de individuos, en la que cada uno vale por lo que es capaz de hacer o de aportar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Es comunidad en la que cada persona es amada individualmente por Jes\u00fas, incluso hasta los deficientes, los delincuentes o los que no quieren vivir en ella despu\u00e9s de haber sido bautizados.<\/p>\n<p>   &#8211; La autoridad en esa Comunidad no es el fruto de una elecci\u00f3n mayoritaria, de una elecci\u00f3n, al estilo de las democracias que rigen las sociedades libres. Es un don que viene de Dios y que El confiere a quien elige, no a quien convence con un programa para ser votado.<\/p>\n<p>   &#8211; La ley no es v\u00e1lida y justa por la aceptaci\u00f3n de la mayor\u00ed\u00ada o por la promulgaci\u00f3n de la autoridad, sino por ser reflejo de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; El orden no es producto del temor a la autoridad, sino fruto de la conciencia y de la fe libremente aceptada.<\/p>\n<p>   &#8211; La finalidad no es s\u00f3lo el progreso material en este mundo, sino la santificaci\u00f3n de sus miembros para, viviendo honesta y justamente en la tierra, llegar con seguridad a la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>   &#8211; Las relaciones entre los miembros no se apoyan s\u00f3lo en afectos o criterios racionales o en intereses materiales, sino que se rigen por el amor desinteresado y fraterno vinculado a la voluntad divina.<\/p>\n<p>   &#8211; Existen tambi\u00e9n leyes en la Iglesia, que son reflejo de las misma voluntad divina, no de la habilidad humana. Estas leyes se dieron siempre en la Iglesia para ayuda espiritual de los cristianos. Versan sobre aspectos o terrenos solamente religiosos no profanos.<\/p>\n<p>     Durante mucho tiempo se escrib\u00ed\u00adan en forma de \u00f3rdenes, c\u00e9dulas, bulas, decretos y otras formas. Y a veces se recopilaban de manera ordenada y sistem\u00e1tica como C\u00f3digos o conjuntos m\u00e1s o menos sistematizados.<\/p>\n<p>     Hoy la ley de la Iglesia se expresa en el llamado C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. Su primera ordenaci\u00f3n para la Iglesia de Occidente la hizo el Papa Benedicto XV en 1917, entrando en vigor al a\u00f1o siguiente. La revisi\u00f3n reciente, solicitada por el Concilio Vaticano II, fue promulgada por el Papa Juan Pablo II el 25 de Enero de 1983 para toda la Iglesia.<\/p>\n<p>    4. Sujetos de Jerarqu\u00ed\u00ada<br \/>\n    Los protagonistas o sujetos de la Jerarqu\u00ed\u00ada, o poder sagrado, son todas aquellas personas o entidades que la ejercen en la Iglesia.  A veces las personas, Papa y Obispos, a lo largo de los siglos, han constituido organismos o grupos de gobierno, a fin de realizar mejor su funci\u00f3n en determinados aspectos. Esas figuras y esos organismos son, de una u otra manera, reflejo de la autoridad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    4.1. El Papa   El primero o Primado, es el Papa, Sumo Pont\u00ed\u00adfice en la Iglesia. Es la primera de esas figuras que representa la autoridad m\u00e1xima, por ser el sucesor de San Pedro en la Sede episcopal de Roma, en donde el Ap\u00f3stol entreg\u00f3 su vida en testimonio de su fe.<\/p>\n<p>    \u00abPappas\u00bb en griego significa padre, venerable, y se nombr\u00f3 as\u00ed\u00ad desde antiguo al Obispo de Roma. Con el tiempo se convirti\u00f3 en t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico, pero con una consideraci\u00f3n afectiva y social.<\/p>\n<p>    Se le llam\u00f3 Primado desde tiempos antiguos, por cuanto es el \u00abprimero\u00bb, la m\u00e1xima autoridad, del mismo modo que San Pedro lo fue entre los Ap\u00f3stoles elegidos por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    4.2.  Los Obispos<br \/>\n    Son los sucesores de los Ap\u00f3stoles y participan en la autoridad del Papa. Ejercen su Autoridad tanto de manera personal cuando gobiernan y animan sus Di\u00f3cesis o territorios encomendados, como cuando se juntan en Asambleas para deliberar sobre las necesidades de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Algunas veces los Obispos se encargan con cierta autoridad de la animaci\u00f3n y supervisi\u00f3n  de otros Obispos y se les denomina Arzobispos. Y pueden hacer tambi\u00e9n labores de Obispos auxiliares o de Obispos Coadjutores.<\/p>\n<p>    Algunos Obispos de Di\u00f3cesis antiguas y venerables, sobre todo de Oriente, reciben el nombre de Patriarcas.<\/p>\n<p>    4.3. Concilio.<\/p>\n<p>    Se llama Concilio Universal o Ecum\u00e9nico la reuni\u00f3n de todos los Obispos cat\u00f3licos, bajo la convocatoria del Papa. Este hecho ha tenido lugar 20 veces a lo largo de toda la Historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Se llama Concilio particular, o regional, cuando se juntan los Obispos de una regi\u00f3n, pa\u00ed\u00ads o zona del mundo.<\/p>\n<p>    Hoy se emplean otras denominaciones en diversas ocasiones.<\/p>\n<p>    S\u00ed\u00adnodo es la convocatoria de determinados Obispos y consultores hecha por el Papa para estudiar algunos asuntos o temas particulares<br \/>\n    Se habla de Conferencia Episcopal cuando se re\u00fanen los Obispos de una naci\u00f3n bajo determinadas normas o estatutos particulares<\/p>\n<p>     4.4. Instancias derivadas<br \/>\n   &#8211; En la Iglesia pueden funcionar otros organismos o servicios para ayudar al Papa en las tareas de Gobierno.<br \/>\n  * Los Cardenales son pr\u00ed\u00adncipes o principales de la Iglesia. El Papa da este t\u00ed\u00adtulo a personas, ordinariamente Obispos, que le ayudan en diversos aspectos o menesteres. Hoy son los que eligen al Sucesor del Papa cuando fallece; lo hacen en una reuni\u00f3n inmediata, celebrada en Roma, que recibe el nombre de C\u00f3nclave.<br \/>\n  * Los Nuncios, o Delegados y Legados Apost\u00f3licos, son los representantes del Papa ante determinados pa\u00ed\u00adses, gobiernos o acontecimientos.<br \/>\n  * Los Vicarios son los que hacen las veces, por fallecimiento o muerte, de alguna de la autoridades de la Iglesia.<\/p>\n<p>   &#8211; Autoridad delegada tienen tambi\u00e9n algunos representantes de la Iglesia, como en el caso de los P\u00e1rrocos.  Son los sacerdotes encargados de una demarcaci\u00f3n territorial de la Iglesia, que llamamos Parroquia, la cual constituye la comunidad cristiana m\u00e1s cercana y geogr\u00e1ficamente coherente.<\/p>\n<p>     5. Ejercicio del mando<br \/>\n    La Iglesia, por ser Comunidad de los seguidores de Jes\u00fas y vivir en este mundo, necesita una autoridad que haga posible cumplir su misi\u00f3n. La autoridad de la Iglesia tiene sentido de Jerarqu\u00ed\u00ada, que significa autoridad por motivo religioso. Por lo tanto no se reduce a una simple labor humana.<\/p>\n<p>   &#8211; Se apoya en la voluntad de Jes\u00fas, que eligi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y a Pedro para ejercerla. \u00abT\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia y el poder del sepulcro no dominar\u00e1 sobre ella. Te doy las llaves del Reino de Dios y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en el cielo y lo que desates en la tierra ser\u00e1 desatado en el cielo.\u00bb (Mt 16. 18-20).<\/p>\n<p>   &#8211; Se ejerce de forma colegial, que significa solidaria, compartida y ordenada. Fue toda la comunidad apost\u00f3lica la que recibi\u00f3 la autoridad del Se\u00f1or y no s\u00f3lo Pedro. La autoridad de los Ap\u00f3stoles se orientaba a la proclamaci\u00f3n del mensaje salvador. \u00abQuien a vosotros escucha a mi escucha y el que os rechaza a vosotros, me rechaza m\u00ed\u00ad y, por lo tanto, rechaza al que me ha enviado.\u00bb (Luc 10 .16)<\/p>\n<p>    4.1. Ejercicio en comunidad<br \/>\n    La autoridad de la Iglesia, la del Papa y de los Obispos, se extiende de manera delegada a todos los que animan a los miembros de la misma. Es una de las consecuencias de entender la Iglesia como comunidad y no como sociedad estamental.<\/p>\n<p>   La base de las relaciones es el amor y la autoridad debe tender a promover siempre la caridad entre los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     Podemos hablar de dos tipos de relaciones en la Iglesia: las que mantenemos con la autoridad y se rigen por la virtud de la obediencia amorosa y no temerosa. Y las que se mantienen con los iguales y se desenvuelven en funci\u00f3n de la fraternidad.  Con la autoridad, las relaciones son de respeto, de colaboraci\u00f3n, de subsidiariedad.<\/p>\n<p>     En una visi\u00f3n excesivamente clerical, los seglares y los no cl\u00e9rigos se desentienden de los deberes y de las necesidades de la Comunidad, sobre todo de lo menos vinculados con los aspectos materiales.  Sin embargo, la Iglesia reclama con urgencia hoy la colaboraci\u00f3n de todos los creyentes en sus labores de animaci\u00f3n y de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Con los iguales y con los hermanos las relaciones tienen que ser m\u00e1s fraternales. Son relaciones de seguidores del mismo Se\u00f1or. Y ello significa que todos los miembros de la Iglesia se conocen y se aman, se ayudan y se disponen a realizar un mismo proyecto, que es el proyecto de Jes\u00fas.  Por ejemplo, podemos recordar algunos deberes cristianos primordiales:<\/p>\n<p>   &#8211; El conocimiento no es s\u00f3lo humano. M\u00e1s que saber nombres, a\u00f1os, profesi\u00f3n o lugar de nacimiento, en la Iglesia importa el hecho de ser elegido de Dios. Todos somos hermanos y todos tenemos que ayudarnos a vivir la propia fe.<\/p>\n<p>   &#8211; La ayuda mutua, el servicio, el trabajo desinteresado por los dem\u00e1s que lo necesitan, son condiciones de vida de los cristianos verdaderos.<\/p>\n<p>   &#8211; El perd\u00f3n de las ofensas y la comprensi\u00f3n de los defectos y de las debilidades ajenas es la se\u00f1al de haber entendido la familia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    4.4. Ejercicio con racionalidad<br \/>\n    La autoridad de la Iglesia ayuda a los cristianos a situarse en cada momento hist\u00f3rico seg\u00fan las demandas del mensaje de Jes\u00fas. La Iglesia manifiesta su sentido de la vida en la medida en que se acomoda a las necesidades de cada lugar y de cada tiempo. Pero, en determinados momentos hist\u00f3ricos, la Iglesia se hace m\u00e1s sensible a las necesidades de los hombres: guerra y violencia, discriminaci\u00f3n e injusticia, desconcierto o vac\u00ed\u00ado moral.<\/p>\n<p>    En estas necesidades demuestra que es un Pueblo que camina por un mundo real, hecho de hombres concretos y que tiene la esperanza de mejorar la vida y la fraternidad.  As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la Iglesia de nuestros d\u00ed\u00adas se hace sensible a algunos reclamos de los hombres, como son los siguientes:<\/p>\n<p>   &#8211; El mejor reparto de los bienes del mundo, de manera que se eviten las tremendas desigualdades que hoy existen y las necesidades de muchos.<\/p>\n<p>   &#8211; El deseo del progreso, pero en condiciones propicias para que sus beneficios lleguen a todos los pueblos y no s\u00f3lo a los privilegiados<\/p>\n<p>   &#8211; La necesidad de multiplicar la solidaridad con los m\u00e1s necesitados, con miras a que se practique la caridad y la justicia a nivel mundial.<\/p>\n<p>   &#8211; El fomento del respeto por la naturaleza, con el fin de conseguir, promocionando actitudes ecol\u00f3gicas, una mejor vida humana.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. apostolicidad de la Iglesia, Iglesia, magisterio, obispos, Papa, sacerdocio ministerial)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se deriva de la expresi\u00f3n griega iera arch\u00e9 que, literalmente, significa gobierno sagrado. Aparece por primera vez en el Pseudo Dionisio Areopagita (De coelesti et ecclesiastica hierarchiaj y pasa a la teolog\u00ed\u00ada occidental a trav\u00e9s de la traducci\u00f3n que hizo de esta obra Juan Escoto Eri\u00fagena (t 877). En el lenguaje teol\u00f3gico el t\u00e9rmino designa aquella instituci\u00f3n articulada que, en la Iglesia, seg\u00fan la unidad estructurada de cuerpo y cabeza, hace presente al Se\u00f1or invisible: en sentido personal designa a aquellos que en nombre de Cristo y con su autoridad ejercen en la Iglesia el oficio de pastores como maestros de la fe, sacerdotes del culto sagrado y ministros del gobierno. Tales son en primer lugar los obispos, unidos entre s\u00ed\u00ad bajo la autoridad del obispo de Roma, sucesor de Pedro. El canon 6 del decreto tridentino sobre el sacramento del orden (DS 1776) afirm\u00f3 que en la Iglesia est\u00e1 instituida por ordenaci\u00f3n divina la sagrada jerarqu\u00ed\u00ada, que consta de obispos, presb\u00ed\u00adteros y ministros (no se menciona expl\u00ed\u00adcitarnente a los di\u00e1conos). La tradici\u00f3n teol\u00f3gica distingu\u00ed\u00ada una jerarqu\u00ed\u00ada \u00bb de orden \u00bb (transmitida mediante la sagrada ordenaci\u00f3n) y una jerarqu\u00ed\u00ada \u00abde jurisdicci\u00f3n\u00bb (conferida mediante mandato de la autoridad superior). Hoy se afirma con m\u00e1s claridad que el orden sagrado es el presupuesto indispensable para toda aut\u00e9ntica jurisdicci\u00f3n en la Iglesia. El tercer cap\u00ed\u00adtulo de la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia del Vaticano II, titulado La constituci\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia, ense\u00f1a que \u00abel ministerio eclesi\u00e1stico de instituci\u00f3n divina se ejerce en diversos \u00f3rdenes por los que va desde antiguo se llaman obispos, pr\u00e9sb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos\u00bb (LG 28).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abjerarqu\u00ed\u00ada\u00bb no est\u00e1 presente en el Nuevo Testamento, pero s\u00ed\u00ad que se encuentra ciertamente el fundamento positivo que describe el concilio Vaticano II en LG 19-20: Jes\u00fas escogi\u00f3 a los Doce como titulares de su misma autoridad, los mand\u00f3 como hab\u00ed\u00ada sido mandado \u00e9l mismo por el Padre, los constituy\u00f3 a manera de colegio o de grupo estable poniendo al frente del mismo a Pedro, elegido de en medio de ellos. Como la misi\u00f3n divina que confi\u00f3 Cristo a los ap\u00f3stoles es el principio de toda su vida a lo largo de los tiempos, ellos se preocuparon de constituir sucesores. La tradici\u00f3n de la Iglesia dice que estos sucesores de los ap\u00f3stoles son los obispos que, seg\u00fan una expresi\u00f3n de Tertuliano, poseen el sarmiento de la semilla apost\u00f3lica. \u00abAs\u00ed\u00ad pues, los obispos asumieron el servicio de la comunidad con sus colaboradores, los sacerdotes y los di\u00e1conos&#8230; Por tanto, lo mismo que permanece el oficio del Se\u00f1or, concedido singularmente a Pedro, el primero de los ap\u00f3stoles, y que hab\u00ed\u00ada que transmitir a sus sucesores, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n permanece el oficio de los ap\u00f3stoles de apacentar a la Iglesia, que ha de ejercitarse perpetuamente por el orden sagrado de los obispos\u00bb.<\/p>\n<p>De la jerarqu\u00ed\u00ada forman parte ante todo el obispo de Roma y los obispos que, junto con \u00e9l y bajo su autoridad, constituyen el colegio episcopal. Su oficio es llamado ministerio o servicio jer\u00e1rquico, expresi\u00f3n con la que se entiende la dignidad y la autoridad de la que est\u00e1 revestido, as\u00ed\u00ad como el esp\u00ed\u00adritu y la modalidad de su ejecuci\u00f3n. Para la Iglesia universal este servicio jer\u00e1rquico es ejercido personalmente por el obispo de Roma y colegialmente por el orden de los obispos. Cada uno de los obispos, a su vez, es titular en la Iglesia particular que preside. En el servicio jer\u00e1rquico del orden episcopal en el ministerio de la Palabra, del culto y del gobierno, colaboran los presb\u00ed\u00adt\u00e9ros, unidos a los obispos por un v\u00ed\u00adnculo ontol\u00f3gico, basado en la ordenaci\u00f3n sagrada. \u00abEn un grado inferior de la jerarqu\u00ed\u00ada est\u00e1n los di\u00e1conos, a quienes se les imponen las manos \u00abno para el sacerdocio, sino para el ministerio \u00bb (LG 29). As\u00ed\u00ad pues, la jerarqu\u00ed\u00ada en la Iglesia est\u00e1 constituida por todos los que han recibido el sacramento del orden sagrado. El \u00fanico ministerio jer\u00e1rquico se participa sacramentalmente en diversos grados: episcopal, presbiteral y diaconal.<\/p>\n<p>M. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: K. MOrsdorf, Jerarqu\u00ed\u00ada, en SM, 1V, 7-12; P. Eicher. Jerarqu\u00ed\u00ada, en DCT 1, 549-564; E. Schillebeeckx, El mirtisterio eclesial. Responsables en la comun\u00ed\u00addad cristiana, Cristiandad, Madrid 1983; J, A. Estrada, La iglesia, \u00bfinstituci\u00f3n o carisma&#8217;, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984, l4l~186; y Congar, Santa Iglesia, Estela, Barcelona 1966.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. De acuerdo con el sentido etimol\u00f3gico de la palabra, j. (iera arj\u00e9) significa origen sagrado, dominio sagrado; y desde los tiempos de Dionisio Areopagita se aplica a la organizaci\u00f3n que el Se\u00f1or dio a la Iglesia. En el lenguaje jur\u00ed\u00addico eclesi\u00e1stico j. es la estructura organizativa de quienes han sido llamados en la Iglesia, de acuerdo con el principio estructural de la uni\u00f3n de cabeza y cuerpo, a representar al Se\u00f1or invisible. M\u00e1s concretamente, j. en sentido objetivo son los grados institucionales de este sistema de orden, y en sentido subjetivo la totalidad de los portadores de las potestades eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>2. Si queremos reducir a una breve f\u00f3rmula la doctrina expuesta por el Vaticano IIacerca de la -> Iglesia, podemos decir que \u00e9sta es el nuevo pueblo de Dios que vive con un orden jer\u00e1rquico al servicio del reino de Dios. El orden jer\u00e1rquico, con el que se introduce la distinci\u00f3n entre cl\u00e9rigos (-> clero) y ->laicos, es esencial a la Iglesia. Por eso hablamos tambi\u00e9n de la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia, la cual excluye la aceptaci\u00f3n de una estructura carism\u00e1tica de la misma (cf. potestades de la ->Iglesia). La estructura jer\u00e1rquica es un principio que constituye al pueblo de Dios, y tiene su lugar teol\u00f3gico en la sacramentalidad de la Iglesia. La Iglesia es el signo de salvaci\u00f3n erigido por Jesucristo para todos los hombres, \u00abcomo sacramento en Cristo, es decir, como signo e instrumento para la m\u00e1s \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios, as\u00ed\u00ad como para la uni\u00f3n de toda la humanidad\u00bb (Vaticano u, De Eccl., n.\u00c2\u00b0 1). Este significado sacramental de la Iglesia est\u00e1 vinculado a la estructura jer\u00e1rquica que le es propia; o sea, la Iglesia es signo salv\u00ed\u00adfico sacramental s\u00f3lo gracias a que el Se\u00f1or, su cabeza invisible, est\u00e1 representado visiblemente en ella por determinados hombres; pues sin cabeza visible la Iglesia no puede ser representaci\u00f3n visible del cuerpo del Se\u00f1or. Esta organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica se debe a la voluntad del Se\u00f1or de continuar su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica mediante representantes plenipotenciarios en la Iglesia. Instituy\u00f3 a los doce ->Ap\u00f3stoles y, como lo indica la palabra apostolos, los hizo sus representantes en sentido jur\u00ed\u00addico, colocando a Pedro al frente de los mismos. Con la continuaci\u00f3n de su misi\u00f3n, asegurada mediante la ->sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, Jesucristo sigue viviendo personalmente en la Iglesia y es la cabeza que vivifica y rige a todos los miembros del pueblo de Dios, no s\u00f3lo por el gobierno invisible del Esp\u00ed\u00adritu Santo, sino tambi\u00e9n por la acci\u00f3n visible de los servidores elegidos y autorizados por \u00e9l.<\/p>\n<p>3. La j. apunta en definitiva a la representaci\u00f3n del \u00fanico Se\u00f1or. Por eso resulta tanto m\u00e1s sorprendente que la j. no sea \u00fanica, sino que se divida en j. de orden y j. de jurisdicci\u00f3n. A esta divisi\u00f3n de la j. corresponde la distinci\u00f3n entre potestad de orden y potestad de jurisdicci\u00f3n, que deben entenderse como elementos complementarios del \u00fanico poder sagrado. El CIC habla en singular de sacra o ecclesiastica hierarchia (can. 108 \u00c2\u00a7 3, 109), cosa que apenas ha sido advertida, confirmando as\u00ed\u00ad la unidad de la j., que por raz\u00f3n del orden y de la jurisdicci\u00f3n se desmembra en una serie de \u00f3rdenes y oficios jer\u00e1rquicamente escalonados. La Lumen gentium, que en su cap\u00ed\u00adtulo iii expone la estructura jer\u00e1rquica de la constituci\u00f3n de la -> Iglesia, se abstuvo expresamente de usar la distinci\u00f3n entre j. de orden y de jurisdicci\u00f3n; sin embargo presenta todos los elementos esenciales para la distinci\u00f3n de ambas jerarqu\u00ed\u00adas. Por tanto, no cabe decir que se haya abandonado la distinci\u00f3n entre j. de orden y de jurisdicci\u00f3n. Lo que ha movido al Vaticano u a no establecer una distinci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita es, adem\u00e1s de la obscuridad de las relaciones que median entre ambas potestades, la urgente preocupaci\u00f3n por la unidad eclesi\u00e1stica y por la del poder sagrado, que al menos en amplios sectores de la Iglesia latina ha dejado de tenerse en cuenta, y en parte ha degenerado en una separaci\u00f3n real. Frente a esta idea disgregadora, el concilio subraya que el poder sagrado est\u00e1 basado sacramentalmente en la ordenaci\u00f3n, sin ignorar por ello que \u00e9ste necesita adem\u00e1s de la misi\u00f3n can\u00f3nica, para que la potestad fundamentada ontol\u00f3gicamente en las -> \u00f3rdenes sagradas est\u00e9 en condiciones de ejercerse realmente. En esta problem\u00e1tica se encuentra la distinci\u00f3n de ambas potestades, que apunta a asegurar la unidad de la jerarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el fondo la j. de orden y la de jurisdicci\u00f3n se distinguen por el hecho de que el acceso a los grados de la j. de orden se produce por la ordenaci\u00f3n sagrada, y el acceso a los grados de la j. jurisdiccional &#8211; prescindiendo del supremo poder del -> papa y del colegio episcopal (-> episcopado) &#8211; se produce por la misi\u00f3n can\u00f3nica (can. 109), que debemos interpretar ante todo como colaci\u00f3n de un -> oficio eclesi\u00e1stico, aunque tambi\u00e9n como delegaci\u00f3n de la potestad de jurisdicci\u00f3n. Dado el car\u00e1cter indeleble que comunica la sagrada ordenaci\u00f3n, la incorporaci\u00f3n a la j. de orden es irrevocable; la misi\u00f3n can\u00f3nica, por el contrario, se puede perder en todos sus grados, y la competente autoridad eclesi\u00e1stica puede revocarla. El hecho de que un ordenado pueda ser despojado de su oficio y quedar totalmente excluido de la j. de jurisdicci\u00f3n protege del fallo humano al poder sagrado, concedido para la representaci\u00f3n del Se\u00f1or invisible; y como s\u00f3lo est\u00e1 en la posesi\u00f3n real del poder sagrado quien se encuentra en ambas jerarqu\u00ed\u00adas, la j. eclesi\u00e1stica conserva su unidad esencial precisamente por su doble articulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Tanto en la j. de orden como en la de jurisdicci\u00f3n hay que distinguir entre grados de derecho divino y de derecho eclesi\u00e1stico. En la primera, las tres \u00f3rdenes sacramentales (episcopado, presbiterado y diaconado) son grados de derecho divino; los restantes grados de orden (en la Iglesia latina: subdiaconado, acolitado, exorcistado, lectorado, ostiariado; en las Iglesias orientales: junto al subdiaconado, generalmente s\u00f3lo alguna de las \u00f3rdenes menores) y la primera tonsura, que precede a las -> \u00f3rdenes sagradas, son de derecho eclesi\u00e1stico. En la j. de jurisdicci\u00f3n son de derecho divino el supremo oficio pastoral del papa como sucesor de Pedro y el colegio episcopal, que ha sucedido al colegio apost\u00f3lico y tiene su cabeza en el papa (Vaticano u, De Ecci., n.0 22), as\u00ed\u00ad como el oficio episcopal, relacionado con la direcci\u00f3n de una Iglesia particular y subordinado al romano pont\u00ed\u00adfice y al colegio episcopal. Todos los dem\u00e1s oficios derivan de los mencionados y son de instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. El oficio del papa y el del colegio episcopal existen concretamente en la Iglesia por instituci\u00f3n divina, y no necesitan ni son capaces de instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica; por el contrario, el ministerio episcopal relacionado con una Iglesia particular requiere necesariamente una instituci\u00f3n por parte de la competente autoridad eclesi\u00e1stica, pues as\u00ed\u00ad lo exige su destinaci\u00f3n a una grey determinada. El ministerio episcopal concretamente instituido es de derecho eclesi\u00e1stico; pero las tareas y los poderes que le corresponden, una vez concretado, fluyen del oficio episcopal instituido por Dios y no se pueden derivar del poder primacial del papa (Vaticano u, De Eccl., n.\u00c2\u00b0 27; De Ep., n.\u00c2\u00b0 8).<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n de la constituci\u00f3n de la Iglesia hecha por el CIC, que todav\u00ed\u00ada no tiene en cuenta la doctrina del colegio episcopal -prescindiendo del -> concilio ecum\u00e9nico-, est\u00e1 orientada hacia el supremo poder eclesi\u00e1stico del papa y hacia la potestad episcopal para la direcci\u00f3n de una di\u00f3cesis. Del ministerio papal se derivan: 1\u00c2\u00ba., sus \u00f3rganos auxiliares para regir la Iglesia universal (colegio cardenalicio, congregaciones de cardenales, oficios y tribunales de la curia, legados pontificios); 2\u00c2\u00b0, los oficios supraepiscopales (patriarcas, primados, metropolitas); 3\u00c2\u00ba., los portadores de la m\u00e1xima potestad de jurisdicci\u00f3n en aquellas regiones donde todav\u00ed\u00ada no existe la constituci\u00f3n episcopal (vicarios y prefectos apost\u00f3licos, administradores apost\u00f3licos, abades y prelados nullius), as\u00ed\u00ad como los superiores de las \u00f3rdenes religiosas exentas cuyos miembros son presb\u00ed\u00adteros. Del ministerio episcopal se derivan: 1\u00c2\u00ba., los \u00f3rganos auxiliares en el gobierno de la di\u00f3cesis (vicario general, oficial), 2\u00c2\u00b0, los arciprestes o decanos como \u00f3rganos locales de inspecci\u00f3n para territorios grandes del obispado; 3\u00c2\u00ba., los p\u00e1rrocos como dirigentes de sus comunidades.<\/p>\n<p>Por encima de todas las gradaciones en la j. de orden y en la de jurisdicci\u00f3n, ambas jerarqu\u00ed\u00adas est\u00e1n vinculadas indisolublemente en el episcopado (->Iglesia, potestades de la: iv). Los diversos grados en la esfera del oficio episcopal no se fundan en la consagraci\u00f3n episcopal, que es la misma para todos, sino en el oficio exclusivamente. Aqu\u00ed\u00ad la constituci\u00f3n de la Iglesia est\u00e1 dispuesta de tal manera que el supremo oficio pastoral del papa y todo oficio supraepiscopal (patriarca, arzobispo, metropolita) se hallan vinculados a una determinada sede episcopal. Esta peculiaridad de la constituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, que en la esfera temporal no tiene paralelismo, se basa en que la Iglesia local no es s\u00f3lo parte de un todo, sino que en su esfera representa a la Iglesia entera; y es a la vez expresi\u00f3n de un elemento colegial de la constituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, que ha recibido su configuraci\u00f3n jur\u00ed\u00addica por la creaci\u00f3n del s\u00ed\u00adnodo. El elemento colegial representa un complemento importante del principio jer\u00e1rquico fundamental de la constituci\u00f3n de la Iglesia. No s\u00f3lo une a cada uno de los obispos con el papa, sino tambi\u00e9n con todos los miembros del colegio episcopal. La l\u00ed\u00adnea vertical papa-obispo se completa por la vinculaci\u00f3n horizontal de todos los obispos en uni\u00f3n con el papa.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: L. M. De Bernardis, Le due potest\u00e1 e le due gerarchie della chiesa (G\u00e9nova 21946); K. Mirsdorf, Die Entwicklung der Zweigliedrigkeit der kirchlichen Hierarchie: MThZ 3 (1952) 1-16; idem, Weihegewalt und Hirtengewalt in Abgrenzung und Bezug: MCom 16 (1951) 65-110; idem, Zur Grundlegung des Rechtes der Kirche: MThZ 3 (1952) 329-348; idem, Einheit in der Zweiheit &#8211; Der hierarchische Aufbau der Kirche: AkathKR 134 (1965) 80-88; idem, Die hierarchische Verfassung der Kirche, insbesondere der Episkopat: AkathKR<br \/>\n134 (1965) 88-97; idem, Lehrbuch des Kirchenrechts I (Pa 111964) 244-248.<\/p>\n<p>Klaus M\u00f3rsdorf<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Jerarqu\u00eda de Orden y Jurisdicci\u00f3n\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Jerarqu\u00eda de Orden<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Jerarqu\u00eda de Jurisdicci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Jerarqu\u00eda de la Iglesia Anglicana<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Gr. Hierarchia; de hieros, sagrado; archein, comando).\n<\/p>\n<p>  \u00c1rbol jer\u00e1rquico. Fotograf\u00eda de Jorge Acu\u00f1a TapiaEsta palabra ha sido usada para denotar la totalidad de los poderes de gobierno en la Iglesia, desde los tiempos de Pseudo- Dionysius Aereopagita (siglo VI) quien consagra la expresi\u00f3n en su trabajo, \u00abLa Jerarqu\u00eda Celestial\u00bb y \u00abJerarqu\u00eda Eclesi\u00e1stica\u00bb.  De acuerdo con este autor y sus dos comentaristas, Pachymeres y Maximus, la palabra connota el cuidado y control de las cosas santificadas \u00f3 sagradas, la sacer principatus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00abHierarcha\u00bb, es explicada como aquel que tiene el cuidado actual de tales cosas; aquel que ordena y obedece, pero no obedece a aquellos que ordena.  Existe consecuentemente una necesaria degradaci\u00f3n entre los jerarcas; y esta degradaci\u00f3n, que existe incluso entre los \u00c1ngeles dentro de la jerarqu\u00eda del cielo (de la cual la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica esta modelada) se encuentra a fortiori una asamblea humana sujeta al pecado, en la cual la degradaci\u00f3n act\u00faa para la paz y armon\u00eda (\u00abS. Gregorii Reg. Epist.\u00bb, V, 54, en P. L., LXXVII, 786; \u00abDecreta Dionysii pap\u00e6\u00bb, en la Hinschius ed. del Pseudo-Isidorean Decretals, 195-6, Berl\u00edn, 1863; \u00abDecretum\u00bb de Gratian (Pseudo-Boniface), pt. I, D. 89, c. VII).  La jerarqu\u00eda por consiguiente denota la totalidad de poderes establecidos en la Iglesia para guiar al hombre a su salvaci\u00f3n eterna, pero dividida en varios ordenes o grados, en los cuales el inferior esta sujeto y debe rendir obediencia a los superiores.\n<\/p>\n<h2>Jerarqu\u00eda de Orden y Jurisdicci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Com\u00fanmente se distinguen dos vertientes dentro de la jerarqu\u00eda de la Iglesia, la de Orden y la de Jurisdicci\u00f3n, correspondiendo cada una dentro de los significados de la santificaci\u00f3n y gracia, que viene a nosotros principalmente a trav\u00e9s de los sacramentos y el buen trabajo, que son el fruto de la gracia.  La jerarqu\u00eda de orden ejercita su poder sobre el Cuerpo Real de Cristo en la Eucarist\u00eda; la de jurisdicci\u00f3n sobre Su Cuerpo M\u00edstico, la Iglesia (Catech. Conc. Trid., pt. II, c. VII, n. 6). Cristo no dio a todos los fieles el poder de administrar sus sacramentos, excepto en el caso del bautismo, matrimonio, o el de ofrecer adoraci\u00f3n en publico. Esto fue reservado a aquellos que habiendo recibido el sacramento de orden, pertenecen a la jerarqu\u00eda de orden. Confi\u00f3 la orientaci\u00f3n de los fieles en los caminos de la obligaci\u00f3n y en la pr\u00e1ctica del buen trabajo a la autoridad religiosa, y para este prop\u00f3sito El estableci\u00f3 una jerarqu\u00eda de jurisdicci\u00f3n. Mas aun, El estableci\u00f3 su Iglesia como una sociedad visible, externa y perfecta; por lo tanto El confiri\u00f3 en su jerarqu\u00eda el derecho de legislar para el bien de esa sociedad. Para este doble prop\u00f3sito, la santificaci\u00f3n de las almas y el bien o bienestar de la sociedad religiosa, la jerarqu\u00eda de jurisdicci\u00f3n se le otorgaron los siguientes derechos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El derecho a enmarcar y sancionar leyes que considere \u00fatiles o necesarias. Poder legislativo.<\/li>\n<li> El derecho de juzgar como los fieles observan estas leyes. Poder judicial. <\/li>\n<li> El derecho de exigir la obediencia, y de castigar la desobediencia a sus leyes. Poder Coercitivo.<\/li>\n<li> El derecho de hacer las provisiones necesarias para la celebraci\u00f3n correcta del culto. Poder administrativo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s aun, con el poder de jurisdicci\u00f3n deber\u00eda de estar conectado el derecho de ejercer el poder de orden. Los actos del poder de orden son siempre validos (exceptuando el sacramento de penitencia, que requiere en adici\u00f3n el poder de jurisdicci\u00f3n). Sin embargo en una sociedad bien ordenada como la Iglesia, el derecho de ejercer el poder de orden nunca puede ser un simple hecho de elecci\u00f3n. Ya que para su leg\u00edtimo ejercicio la Iglesia requiere ya sea jurisdicci\u00f3n, o por lo menos permiso, aunque sea de car\u00e1cter general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n ordinariamente, el poder de ense\u00f1anza (magisterium) esta conectado con el poder de jurisdicci\u00f3n. Es posible distinguir en la Iglesia tres poderes:  el potestas magisterium, que es el derecho de ense\u00f1ar en materia de fe y moral; el potestas ministerii, que es el derecho de administrar los sacramentos, y el potestas regiminis, que es el derecho de jurisdicci\u00f3n. Cristo, sin embargo, no estableci\u00f3 una jerarqu\u00eda especial para el \u00abpotestas magisterii\u00bb, ni tampoco el poder de ense\u00f1anza le perge\u00f1e al poder de orden como algunos han mantenido, m\u00e1s bien al poder de jurisdicci\u00f3n.  El Concilio Vaticano, parece conectar el supremo poder magisterial del Papa con su primicia de jurisdicci\u00f3n (Constitutio de Ecclesi\u00e2 Christi, cap. I y IV). M\u00e1s aun, el poder de jurisdicci\u00f3n implica el derecho de imponer sobre los fieles una obligaci\u00f3n real de creer en cuanto proponga la Iglesia. Finalmente, en la Iglesia, nadie puede ense\u00f1ar sin una missio canonica, que es la autorizaci\u00f3n de los superiores eclesi\u00e1sticos, que nos trae de vuelta al poder de jurisdicci\u00f3n.  No siendo menos importante, como regla general, la \u00abpotestas magisterii\u00bb pertenece a aquellos que tambi\u00e9n tiene el poder de orden y no pueden ser separados, lo mismo es igualmente cierto para el poder de jurisdicci\u00f3n (Schnell, \u00abDie Gliederung der Kirchengewalten\u00bb en \u00abTheologische Quartalschrift\u00bb, LXXI 1889, 387 sq.).  La jurisdicci\u00f3n es ejercida en foro interno (potestas vicaria) y en foro externo. El \u00faltimo se dirige para el bienestar de la sociedad religiosa, e indirectamente de sus miembros individuales; el anterior se encarga directamente de los individuos y solo indirectamente con la sociedad religiosa como un todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, la jurisdicci\u00f3n es tanto ordinaria como delegada; la primera se adquiere por aceptaci\u00f3n de funciones espec\u00edficas para las cuales la ley misma ata este poder, que el poseedor debe ejercer en su propio nombre; la segunda se obtiene por virtud de una delegaci\u00f3n especial de la autoridad eclesi\u00e1stica, en cuyo nombre se ejerce.\n<\/p>\n<h3>Jerarqu\u00eda de Orden<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Trento defini\u00f3 la instituci\u00f3n Divina de los tres primeros grados de la jerarqu\u00eda de orden, el episcopado, el sacerdocio, y el diaconado (Sess. XXIII, De sacramento ordinis, cap.IV, can. VI). Los otros \u00f3rdenes, aquellos de subdecano, acolito, exorcista, lector, y portero son de instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Existe alguna controversia acerca del subdecano. El concilio de Trento no decidi\u00f3 la cuesti\u00f3n, pero solo declaro que los Padres y consejeros colocaron al subdiaconado entre los ordenes mayores (loc. cit., cap. II). Ahora es generalmente puesto al subdecano como una instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, mayormente debido a su tard\u00eda aparici\u00f3n en la disciplina eclesi\u00e1stica. Su introducci\u00f3n se debi\u00f3 a la negativa de ciertas Iglesias en tener mas de siete di\u00e1conos, conforme a la pr\u00e1ctica apost\u00f3lica en la Iglesia de Jerusal\u00e9n (Hch. 6,1-6). M\u00e1s aun, el rito de ordenaci\u00f3n de los subdi\u00e1conos no parece sacramental ya que no contiene ni la imposici\u00f3n de las manos ni las palabras \u00abRecibe el Esp\u00edritu Santo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en las Iglesias Orientales el subdiaconado es considerado parte de los \u00f3rdenes menores. Para esta opini\u00f3n se puede citar a Urbano II en el Concilio de Benevento en 1091 (Hardouin, \u00abActa Conc.\u00bb, VI, II, 1696, Paris, 1714), el \u00abDecretum\u00bb de Gratian (pars I, dist. XXI, init.), Peter Lombard (\u00abSent.\u00bb, Lib. IV, dist. XXIV), y otros; ver Benedicto XIV, \u00abDe Synodo Di cesan\u00e2.\u00bb, VIII, IX, n. 10).  Esta jerarqu\u00eda de origen eclesi\u00e1stico se dio a conocer a finales del segundo y principios del siglo III, y aparece definitivamente en Roma bajo el Papa Cornelius (251 &#8211; 252), quien nos dice que en sus d\u00edas la Iglesia Romana cuenta con 46 curas, 7 di\u00e1conos, 7 subdi\u00e1conos, 42 ac\u00f3litos y 52 cl\u00e9rigos de grados inferiores, exorcistas, lectores, y porteros (Eusebio, \u00abHist. Eccl.\u00bb, VI, 43). En la Iglesia primitiva tambi\u00e9n exist\u00edan diaconisas, viudas y v\u00edrgenes, pero estas no pertenec\u00edan propiamente a la jerarqu\u00eda, ni tampoco el Papa Cornelius las inclu\u00eda en la lista del clero Romano. Sus funciones principales eran la oraci\u00f3n, la practicas de caridad y hospitalidad; mientras que realizaban ciertas funciones lit\u00fargicas, como en el bautismo de mujeres, nunca tomaron parte, a excepci\u00f3n por abuso sin autorizaci\u00f3n, en el ministro del altar estrictamente hablando (Duchesne, \u00abChristian Worship\u00bb, Londres, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente los abades de monasterios pod\u00edan conferir los cuatro \u00f3rdenes menores, no constitu\u00edan un orden \u00f3 grado especial en la jerarqu\u00eda. No es por virtud de la bendici\u00f3n del Obispo que pod\u00edan conferir \u00f3rdenes, si no por virtud de un privilegio que la ley can\u00f3nica les otorgaba a los abades quienes hab\u00edan recibido la solemne bendici\u00f3n por medio de un Obispo (Gasparri, \u00abTractatus Canonicus de sacr\u00e2 ordinatione\u00bb, I, IV, Par\u00eds, 1893).  La Iglesia Latina, por lo tanto, contaba con ocho grados en su jerarqu\u00eda de orden, siendo contado el episcopado como un orden separado del de sacerdocio.  Los Te\u00f3logos escol\u00e1sticos de la Edad Media denegaban el episcopado como un orden distinto al sacerdocio, alegando que el episcopado era solo el complemento y perfecci\u00f3n del Sacerdocio. Respecto al ofrecimiento del Santo Sacrificio, es verdad, que el Obispo no tiene m\u00e1s poder que un cura; sin embargo, es solo un Obispo quien puede ordenar a un Sacerdote; y esta diferencia de poder deduce una distinci\u00f3n de orden. Contra esta distinci\u00f3n se ha objetado que la ordenaci\u00f3n episcopal seria invalida a menos que el sujeto haya recibido previamente la ordenaci\u00f3n sacerdotal.  Es verdad, que de acuerdo a la pr\u00e1ctica moderna uno deber\u00eda de admitir esta teor\u00eda; pero antes, especialmente en el caso de la ordenaci\u00f3n de los Obispos de Roma, la pr\u00e1ctica de la Iglesia era diferente. El titulo De septem ordinibus, que leemos en las ediciones del Concilio de Trento (Sess. XXIII, De sacramento ordinis cap.II), es una adici\u00f3n de un periodo posterior, y el concilio expresamente declara que los Obispos tiene el poder de orden superior a los Sacerdotes. La iglesia Cat\u00f3lica Bizantina, como regla general, solo cuenta dos grados de instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica:  el subdiaconado y el lectorado. Sin embargo, la ordenaci\u00f3n del subdi\u00e1cono implica tambi\u00e9n las ordenes menores de acolito y portero. La orden de exorcista es en realidad la \u00fanica no conocida en la Iglesia Griega que considera el poder de exorcismo como un don especial de divinidad, no como algo adquirido por ordenaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la Constituci\u00f3n \u00abEtsi pastoralis\u00bb Benedicto XIV derog\u00f3 la decisi\u00f3n de Inocencio IV, y aprob\u00f3 completamente la disciplina de la Iglesia Griega en este sentido (Papp-Szil\u00e0gyi, \u00abEnchiridion juris Ecclesi\u00e6 Orientalis catholic\u00e6\u00bb, Grosswardein, 1862, 405-7). Es probable que ninguna otra orden menor fuera originalmente conocida a la Iglesia Griega. Es verdad que en la antig\u00fcedad cristiana, especialmente entre los cristianos griegos nos encontramos con muchos funcionarios subordinados, como ejemplos se tienen, cantores, confesores, parabolani (que cuidaban de los enfermos), copiate o sextons que enterraban a los muertos, defensores quienes atend\u00edan los juicios eclesi\u00e1sticos; notarios y archivistas; hermenautae o interpretes, que su labor era traducir a la gente las escrituras y las homil\u00edas de los Obispos, pero con todos estos no era cuesti\u00f3n de ordenes, si no de funciones encargadas sin ordenaci\u00f3n ya fuera a cl\u00e9rigos u hombres comunes. (Benediet XIV, \u00abDe Synodo Di cesan\u00e2.\u00bb, VIII, IX, n. 8; Gasparri, \u00abop. cit.\u00bb, I, VII).\n<\/p>\n<h3>Jerarqu\u00eda de Jurisdicci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la jerarqu\u00eda de jurisdicci\u00f3n el episcopado y el papado son de origen Divino; todos los dem\u00e1s grados son de instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. De acuerdo con el consejo del Vaticano, el Obispo de Roma, como sucesor de San Pedro, ha sido establecido por Cristo como la cabeza visible de toda la Iglesia militante, y posee una primicia de jurisdicci\u00f3n, en virtud de lo cual tiene poder supremo de jurisdicci\u00f3n sobre la Iglesia universal en materia de Fe, moral, disciplina y el gobierno de la Iglesia. Este poder es ordinario e inmediato sobre todas las Iglesias y sobre cada uno en particular, sobre todos los pastores y fieles, colectivamente e individualmente (Const. de Eccl. Christi, cap. i-3).  El gobierno de la Iglesia es estrictamente mon\u00e1rquico. Los obispos son los sucesores de los Ap\u00f3stoles, pero no heredan sus prerrogativas personales, tales como la jurisdicci\u00f3n universal y la infalibilidad (Conc. Trid., Sess. XXIII, De sacramento ordinis, cap. IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa tiene la obligaci\u00f3n de establecer obispos que disfruten del genuino poder ordinario en la Iglesia (potestas ordinaria), y quienes no fungen como meros delegados o vicarios, como algunos te\u00f3logos medievales sosten\u00edan. Por otro lado, la teor\u00eda propuesta en el siglo XV en los Concilios de Constanza y Basilea, los cuales hicieron al Papa sujeto a un Consejo ecum\u00e9nico; la teor\u00eda Gallican, que impone limites en su poder por los c\u00e1nones antiguos recibidos en la Iglesia, y requiriendo la aceptaci\u00f3n o consentimiento de la Iglesia antes de que sus decisiones se volvieran irreformables; y la teor\u00eda de Febronio, quien manten\u00eda que la Santa Sede hab\u00eda usurpado muchos derechos que pertenec\u00edan a los Obispos y que por tanto ten\u00edan que ser devueltos a ellos, todas con falsas por igual y opones la constituci\u00f3n mon\u00e1rquica de la Iglesia.  En verdad es cierto que un consejo ecum\u00e9nico posee autoridad soberana en la Iglesia, pero no puede ser ecum\u00e9nico sin el Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00e1 suficiente mencionar la ahora ya universalmente descartada opini\u00f3n de Gerson y algunos otros doctores de la Universidad de Paris en la edad media, quienes sosten\u00edan que los curas de parroquia eran de instituci\u00f3n Divina, siendo (en esta opini\u00f3n) los sucesores de los (72) disc\u00edpulos de Cristo. Esta opini\u00f3n fue defendida en tiempos mas recientes, por ciertos Jansenistas, por Van Espen y algunos otros canonistas (Houwen, \u00abDe parochorum statu\u00bb, Lovaina, 1848, 7 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La composici\u00f3n de la jerarqu\u00eda de jurisdicci\u00f3n en la Iglesia Cat\u00f3lica (Occidente) esta indicada, en resumen, como sigue: Por virtud de su primicia, la autoridad suprema sobre toda la Iglesia pertenece al Papa, quien es al mismo tiempo Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Metropolitano de la Provincia eclesi\u00e1stica de Roma, y Obispo de la ciudad de Roma. En la actual disciplina de la Iglesia, los Cardenales tienen un segundo lugar. Son los consejeros en los asuntos m\u00e1s importantes concernientes a la Iglesia universal, y ejercen su jurisdicci\u00f3n en las varias congregaciones, tribunales y oficinas instituidas por el Papa para el gobierno de la Iglesia universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente en el orden son los Patriarcas. El Concilio de Nicea (325), de Constantinopla (381), de Calcedonia (451) reconocidos en el Obispo de Roma para occidente, en aquellos de Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda, Jerusal\u00e9n, y Constantinopla para Oriente, sobre los territorios incluidos en sus patriarcados, se reconoce una jurisdicci\u00f3n superior que la de los arzobispos. Los cuatro patriarcados de oriente, como una consecuencia de la invasi\u00f3n mahometana y el cisma griego perdieron la comuni\u00f3n con Roma, pero fue restablecida en el Rito latino en tiempos de las cruzadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la ca\u00edda de Constantinopla en 1453 el Santo Padre se conform\u00f3 con nominar para estas c\u00e1tedras cuatro patriarcas titulares residentes en Roma; sin embargo, desde 1847, el Patriarca Latino para Jerusal\u00e9n reside en esa ciudad. Adem\u00e1s estos antiguos o \u00absuperiores\u00bb patriarcas son en el Rito latino patriarcas menores, donde su titulo es puramente honorario. Son:  Patriarca de Venecia (antes Patriarca de Grado); Patriarca de las indias occidentales, quien reside en Espa\u00f1a; el Patriarca de las indias orientales (Arzobispo de Goa); y el Patriarca de Lisboa. El Patriarcado de Aquilea fue suprimido en 1751.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el occidente la dignidad de Primado corresponde a la de exarca en el Oriente. Con la excepci\u00f3n del Primado de Gran en Hungr\u00eda, los Primados tienen una mera preeminencia de honor sobre los Metropolitanos. Entre los Primados est\u00e1n el Arzobispo de Salzburgo (Alemania), Praga (Bohemia), Gnesen-Posen y Varsovia (Polonia), Toledo y Tarragona (Espa\u00f1a), Rouen (Francia), Armagh (Irlanda), Venecia (Dalmatia), Melchin (B\u00e9lgica) y Cartago (\u00c1frica). En cambio los metropolitanos si tienen derechos verdaderos sobre los Obispos dentro de su provincia eclesi\u00e1stica, y sobre la provincia misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los obispos sujetos a su jurisdicci\u00f3n son llamados episcopi comprovinciales o provinciales, tambi\u00e9n Suffraganei o sufrag\u00e1neos. Desde el siglo VI los metropolitanos tambi\u00e9n son conocidos como arzobispos, titulo que comparten con los arzobispos titulares. Por este t\u00e9rmino se refiere a arzobispos que administran una di\u00f3cesis pero no tienen sufrag\u00e1neos, tambi\u00e9n arzobispos solamente titulares, los cuales no tienen jurisdicci\u00f3n, solo el titulo de alguna arquidi\u00f3cesis extinta. Los metropolitanos est\u00e1n obligados en cierto tiempo a llamar a las asambleas provinciales para legislar la provincia completa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de los arzobispos vienen los obispos, quienes por derecho divino administran las di\u00f3cesis confiadas a ellos por la Santa Sede, quien determinara o limitara sus derechos en cierta medida. Si no son sujetos a la autoridad de Arzobispo, son conocidos como obispos exentos y est\u00e1n directamente sujetos a la autoridad de la Santa Sede. Adem\u00e1s de los obispos diocesanos existen los obispos titulares, conocidos anteriormente como partibus infideluim. Estos reciben consagraci\u00f3n episcopal, pero no tienen jurisdicci\u00f3n sobre la di\u00f3cesis de la cual obtienen el titulo. Pueden ser nombrados por el Papa como obispos auxiliares o coadjuntos a los obispos diocesanos. En el siglo octavo son encontrados en el occidente, chorepiscopi, para los obispos auxiliares y substitutos sede vacante. No ten\u00edan territorio definido y en el siglo noveno dejaron de existir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de los obispos en la jerarqu\u00eda de jurisdicci\u00f3n vienen los praelati nullius; praelati nullius cum territorio separato, ejercen autoridad episcopal sobre un territorio que no pertenezca a una di\u00f3cesis; se les tiene que distinguir de los praelati nullius cum territorio conjuncto, y de los superiores de colegios religiosos exentos, ya sean seculares o regulares.\u00bbPraelati nullius cum territorio conjuncto\u00bb ejercen autoridad quasi episcopal sobre un territorio que forma parte de una di\u00f3cesis, y donde los superiores de colegios exentos solo tienen autoridad sobre el personal de su propia comunidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el gobierno de la di\u00f3cesis, el obispo es asistido por varios eclesi\u00e1sticos. En un pasado el que era el jefe entre estos asistentes era el archidi\u00e1cono (el diacono principal de la Iglesia Catedral). En alg\u00fan tiempo las di\u00f3cesis se divid\u00edan en varios archidi\u00e1conos, donde los titulares de estos ejerc\u00edan el derecho de supervisi\u00f3n sobre ese territorio en particular y disfrutaban de amplios poderes judiciales. En el Concilio de Trento (1547 &#8211; 65) se limitaron sus poderes, despu\u00e9s de lo cual fueron gradualmente desapareciendo. En el presente, el asistente en jefe del obispo es conocido como vicario general o canciller, instituci\u00f3n que data del siglo trece. Los miembros de la asamblea de la catedral, o c\u00e1nones, forman el consejo del obispo, y en ciertas cuestiones no puede actuar sin su consentimiento. Donde no existe asamblea, los consultores cleri diocesan toman su sitio, pero solo tienen una voz consultiva. A la asamblea pertenece el derecho de nominar al vicario capitular, encargado de la administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis durante ausencia del obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del siglo noveno aparecen los decanos, encargados con la supervisi\u00f3n del clero y vulgo en sus distritos; es su deber hacer valer las observancias de los c\u00e1nones en la administraci\u00f3n de la propiedad de la Iglesia.  Finalmente, a la cabeza de la parroquia esta el pastor (parochus), con jurisdicci\u00f3n ordinaria. Donde las parroquias no han sido erigidas can\u00f3nicamente, el lugar del p\u00e1rroco lo ocupa un rector, que su jurisdicci\u00f3n es puramente delegada, pero que sus derechos y obligaciones son los mismos de p\u00e1rroco.   Una observaci\u00f3n es pertinente acerca de la forma en que el Papa ejerce su inmediata jurisdicci\u00f3n en las diferentes partes del mundo Cat\u00f3lico. Esto es realizado primordialmente a trav\u00e9s de delegados, de los cuales existen tres tipos:<br \/>\n\u2022 legati nati, \u00f3 titulares de cierta arquidi\u00f3cesis la cual tenia el derecho de representar a la Santa Sede, tal preeminencia es ahora puramente honor\u00edfica;<br \/>\n\u2022 legati a latere, o cardenales mandados por el Papa en misiones extraordinarias \u00f3 como representantes temporales;<br \/>\n\u2022 nuntii apostolici Representantes ordinarios de la autoridad pontificia en ciertos pa\u00edses; tambi\u00e9n act\u00faan como representantes diplom\u00e1ticos con los gobiernos civiles. Cuando carecen de la primera caracter\u00edstica son conocidos como delegados apost\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pa\u00edses con misiones, donde la jerarqu\u00eda no esta establecida, el Papa delega a los vicarios apost\u00f3licos, quienes como regla general son Obispos titulares y que sus derechos se parecen, en general, a los de los obispos. Los prefectos apost\u00f3licos gobiernan una misi\u00f3n, ya sea sujeto a un Vicario apost\u00f3lico o no; una categor\u00eda mas es la de misionarios apost\u00f3licos, que difieren de simples misionarios en que reciben sus poderes directamente de la Santa Sede y no de un vicario o prefecto apost\u00f3lico. Cuando el misionario apost\u00f3lico no tiene coadjutor con el derecho de sucesi\u00f3n, tiene la obligaci\u00f3n de se\u00f1alar a un pro-vicario o pro-prefecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia cat\u00f3lica de oriente la jerarqu\u00eda en general se parece al occidente; las variaciones son pocas, y pueden ser citadas brevemente como sigue. La Santa sede ejerce su autoridad sobre las Iglesias de rito oriental a trav\u00e9s de \u00abCongregatio pro negotiis rituum Orientalium\u00bb, que se encuentra pegado a Propaganda, pero que se encarga exclusivamente de cuestiones concernientes a las Iglesias de oriente; la Santa Sede act\u00faa por igual a trav\u00e9s de sus delegados apost\u00f3licos. Aunque la organizaci\u00f3n patriarcal se preserva, todos los patriarcas no tienen poderes iguales; algunos de ellos son inclusive sujetos a los delegados apost\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia Maronita encontramos entre los asistentes del obispo a un archidi\u00e1cono quien tambi\u00e9n es vicario general, pero no tiene autoridad sobre los curas; se tiene un \u00abconomus\u00bb, quien cuida la propiedad e ingresos de la Iglesia, sujeto a la supervisi\u00f3n del obispo; un \u00abperiodeuta\u00bb o bardut, encargado de la supervisi\u00f3n de las iglesias y de clero de la di\u00f3cesis (tambi\u00e9n tiene el derecho de consagrar baptisterios, iglesias y altares, y con la autorizaci\u00f3n del patriarca de suministrar confirmaciones). El \u00abchorepiscopus\u00bb asemeja al Bardut, pero tambi\u00e9n puede dar ordenes menores. El obispo tiene el derecho de establecer un chorespiscopus cuando exista cierto n\u00famero de cl\u00e9rigos; en la catedral citadina es conocido tambi\u00e9n como archipresbiterio, o churi-episcoupe. Estas varias funciones son conferidas por un rito que asemeja el de la ordenaci\u00f3n (Silbernagl-Schnitzer, \u00abVerfassung und gegenw\u00e4rtiger Bestand s\u00e4mtlicher Kirchen des Orients\u00bb, Ratisbon, 1904, 346 ss.).\n<\/p>\n<h2>Jerarqu\u00eda de la Iglesia Anglicana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n de los anglicanos se asemeja mucho a la de la Iglesia Cat\u00f3lica. En su jerarqu\u00eda de orden se cuentan tres grados de instituci\u00f3n Divina, episcopado, sacerdocio, y el diaconado. En su jerarqu\u00eda de jurisdicci\u00f3n primero vienen los arzobispos, algunos de ellos tienen el titulo de primados, est\u00e1n a la cabeza de la provincia eclesi\u00e1stica y puede convocar a una asamblea provincial \u00f3 convocatoria. El obispo rige su di\u00f3cesis con la ayuda del canciller \u00f3 vicario general; en las di\u00f3cesis mas grandes existen sufrag\u00e1neos u obispos auxiliares. Las juntas y decanos de las catedrales han sobrevivido, pero no est\u00e1n activos en la administraci\u00f3n diocesana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El obispo puede convocar una asamblea diocesana. Los anglicanos tambi\u00e9n han retenido a los archidi\u00e1conos, decanos y pastores. En el presente la Iglesia Anglicana cuenta con 15 provincias eclesi\u00e1sticas, que conforman 216 di\u00f3cesis; existen 33 di\u00f3cesis pertenecientes a ninguna provincia, de las cuales 24 reconocen hasta cierto punto al Arzobispo de Canterbury, dos al Arzobispo de York, tres al primado de Canad\u00e1, 4 al primado de Australia tambi\u00e9n existen 42 obispos sufrag\u00e1neos.  En el momento del cisma Enrique VIII se proclamo cabeza de la Iglesia Anglicana; pero la autoridad del soberano en materia de la iglesia, aun dentro de su propio domino, fue grandemente reducida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arzobispo de Canterbury disfruta cierto tipo de preeminencia de honor. Desde 1867 la conferencia Lambeth se sostiene cada diez a\u00f1os en Londres, a la cual son invitados todos los cuerpos obispales y anglicanos del mundo. En 1897 estableci\u00f3 un cuerpo central consultivo que se reorganiz\u00f3 en 1908, pero sin autoridad judicial. A pesar de muchos esfuerzos de unificar la Iglesia Anglicana este objetivo no se ha conseguido. . (Siegmund-Schultze in \u00abDeutsche Zeitschrift f\u00fcr Kirchenrecht\u00bb, 1909, XLI, 52-63.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BANOSIUS, De politi\u00e2 civitatis Dei et hierarchi\u00e2 (Frankfort, 1592); COLUMBUS, De angelic\u00e2 et human\u00e2 hierarchi\u00e2 (Lyons, 1647); PETAVIUS, De ecclesiastic\u00e2 hierarchi\u00e2 (Par\u00eds, 1643); HALLIER, De ecclesiastic\u00e2 hierarchi\u00e2 (Paris, 1646); DARTIS, De ordinibus et dignitatibus ecclesiasticis (Paris, 1648); MORINUS, Commentarium de sacris ecclesi ordinationibus (Antwerp, 1695); BINER, Tractatus de Summ\u00e2 Trinitate, fide catholic\u00e2 et hierarchi\u00e2 ecclesiastic\u00e2 (Augsburg, 1765); ANDREUCCI, Hierarchia ecclesiastica in varias suas partes distributa (Rome, 1766); HOFFMANN, De ecclesi catholic hierarchi\u00e2 tum ordinis quum jurisdictionis (Warsaw, 1825); SCHNEEMAN, Die kirchliche Gewalt und ihre Tr\u00e4ger in Stimmen aus Maria-Laach, Supplement VII (l867). &#8212; See also theological works on the tract De ecclesi\u00e2 et de Romano pontifice; likewise treatises on orders, v. g. GASPARRI, Tractatus canonicus de sacr\u00e2 ordinatione (Paris, 1893): MANY, Pr lectiones de sacr\u00e2 ordinotione (Paris. 1905) &#8212; See also manuals on canon law, especially HINSCHIUS, System des katholischen Kirchenrechts (Berlin, 1869-97), I and II; SCHERER, Handbuch des Kirchenrechts, I (Gratz, 1886-98); SMITH, Elements of Ecclesiastical Law (New York, 1881); WERNZ, Jus decretalium, I (Rome, 1899); S\u00c4GM\u00dcLLER, Lehrbuch des katholischen KirchenrechtS (Freiburg, 1900-04); TAUNTON, The Law of the Church (London, 1906). For the Eastern Churches see BISHOP. Cf. articles on the various grades in the hierarchy.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Van Hove, Alphonse. \u00abHierarchy.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07322c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Edbert Nu\u00f1ez Salda\u00f1a.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gracia de Cristo es Jer\u00e1rquica, con distintas funciones y ministerios de los miembros, y todos formando un solo Cuerpo, 1 Cor.12, Ro.12, Ef.4. La obediencia a quien tiene autoridad y responsabilidad es algo \u00abesencial\u00bb en la Iglesia de Cristo, que es una sociedad bien visible, aqu\u00ed\u00ad, en la tierra: (Luc 10:16, Heb 13:17, 1Ti &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerarquia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJERARQUIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8134","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8134"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8134\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}