{"id":8140,"date":"2016-02-05T04:20:25","date_gmt":"2016-02-05T09:20:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juventud\/"},"modified":"2016-02-05T04:20:25","modified_gmt":"2016-02-05T09:20:25","slug":"juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juventud\/","title":{"rendered":"JUVENTUD"},"content":{"rendered":"<p>Gen 8:21 intento del .. hombre es malo desde su j<br \/>\nJob 36:14 fallecer\u00e1 el alma de ellos en su j, y su<br \/>\nPsa 25:7 de los pecados de mi j, y .. rebeliones<br \/>\nEcc 11:10 la adolescencia y la j son vanidad<br \/>\nEcc 12:1 acu\u00e9rdate de tu Creador en .. de tu j<br \/>\nIsa 54:4 que te olvidar\u00e1s de las verg\u00fcenza de tu j<br \/>\nJer 22:21 fue tu camino desde tu j, que nunca<br \/>\nLam 3:27 bueno le es .. llevar el yugo desde su j<br \/>\nMat 19:20; Mar 10:20; Luk 18:21 todo esto lo he guardado desde mi j<br \/>\n1Ti 4:12 ninguno tenga en poco tu j, sino s\u00e9<\/p>\n<hr>\n<p>Ver \u00abAdolescente\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, (hebreo, \u00abbehurim\u00bb, y \u00abaldud\u00bb, \u00abalumind\u00bb). No hay por qu\u00e9 insistir en el sentido vulgar de la terminolog\u00ed\u00ada anotada: en l\u00ed\u00adneas generales, separa en la vida del hombre la infancia de la edad madura, pero los l\u00ed\u00admites son imprecisos. Los libros sapienciales insisten en el car\u00e1cter decisivo que tiene para toda la vida del hombre la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n que recibe en su juventud. Hay menci\u00f3n repetida a \u00ablos pecados de la juventud\u00bb (Jb. 13:26); pero m\u00e1s que a pecados espec\u00ed\u00adficos parece aludir a la tristeza que infunde el pensamiento de que aquellos pecados est\u00e9n todav\u00ed\u00ada presentes en el recuerdo de Dios. Sin duda eran pecados de petulancia desaprensiva, de juvenil atolondramiento; por tanto, de menor malicia que los pecados de la edad viril. En su af\u00e1n de vida, el hombre israel\u00ed\u00ad se estremece de pavor pensando en la caducidad de la existencia y en la vejez sin vigor (Sal. 71), y tambi\u00e9n para semejante situaci\u00f3n recurre a Dios como fuente de vida y rejuvenecimiento (Sal. 51:12; 103:5; Jb. 20:11; 29:4; 33:25). Con todo el respeto que siempre mereci\u00f3 la longevidad de los pueblos antiguos, la Escritura insiste en que una juventud virtuosa supera en sensatez y valor a los muchos d\u00ed\u00adas del anciano imp\u00ed\u00ado, y que la verdadera prudencia no est\u00e1 en las canas, sino en la vida inmaculada. En sentido simb\u00f3lico se habla de la juventud de Israel, aludiendo a la formaci\u00f3n del pueblo en los d\u00ed\u00adas del desierto, en el tiempo del establecimiento de Cana\u00e1n (Os. 2:15; 11:1; Ez. 16). Pablo, en sus cartas pastorales, se interesa repetidas veces por los problemas que plantea la edad juvenil, tanto en los responsables de las iglesias como en los fieles. A su disc\u00ed\u00adpulo Timoteo lo previene para que su conducta intachable, su caridad, eviten menospreciar su juventud (que bien pod\u00ed\u00ada oscilar entre los 30 y los 40 a\u00f1os) (1 Ti. 4:2). *** K<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[643]<\/p>\n<p>      La educaci\u00f3n religiosa de la etapa juvenil es importante sobre todo en los tiempos recientes, en los que la atenci\u00f3n de los catequistas tiende a centrarse en los adultos y no preferentemente en los momentos infantiles. Se puede identificar juventud, en el vocabulario pedag\u00f3gico reciente, como el per\u00ed\u00adodo vital que va entre los 18 y los 30 a\u00f1os (aunque sociol\u00f3gicamente se prefiere situarla entre los 15 y los 24)<\/p>\n<p>     La psicolog\u00ed\u00ada religiosa juvenil refleja un abanico de rasgos dispersivos, tanto como lo son los aspectos originales de cada persona. A pesar de sus aspectos equivalentes, las diferencias humanas se han ido perfilando ya en las etapas anteriores y es ahora cuando se manifiestan con toda la pluriformidad. No resulta f\u00e1cil trazar mapas psicol\u00f3gicos generales de validez universal. Pero, a pesar del riesgo de insuficiencia, es preciso consignar algunas tendencias generales que permitan iluminar las dimensiones religiosas.<\/p>\n<p>     En este contexto vamos a dar valor a los hechos. El per\u00ed\u00adodo juvenil implica ya notable distancia madurativa con el per\u00ed\u00adodo anterior de la adolescencia o primera juventud (15 a 18 a\u00f1os) en el que se da la consolidaci\u00f3n de personalidad. El de ahora, que denominamos juventud media y madura, se va a caracterizar por la autonom\u00ed\u00ada plena y la proyecci\u00f3n social.<\/p>\n<p>    1. Rasgos juveniles<br \/>\n    Cuando se traspasa la adolescencia y se llega a la juventud media se producen cambios notables. Se supera la inseguridad y la agresividad adolescente. Se vive m\u00e1s de cara al exterior y se participa m\u00e1s activamente en la din\u00e1mica social. Se experimentan nuevos compromisos y se descubre mayor responsabilidad social.<\/p>\n<p>    1.1. Independencia<br \/>\n    Lo significativo en la juventud es su conciencia de autonom\u00ed\u00ada y la naturalidad con que adopta las propias opciones, en armon\u00ed\u00ada con su medio o en desarmon\u00ed\u00ada con \u00e9l; pero ya no acontecen especiales tensiones o perturbaciones interiores, ya que se ha desarrollado la confianza en las propias posibilidades y se opta en conformidad con los propios proyectos o con los personales intereses. Ahora no se reclama ya libertad ante el entorno adulto. Simplemente se vive.<\/p>\n<p>     La juventud es un primer estadio de compromisos: en el trabajo, en las relaciones sociales, en las opciones pol\u00ed\u00adticas o religiosas. Lo es tambi\u00e9n en las decisiones que se toman respecto al matrimonio y a las formas de emparejamiento que se inician o se formalizan con pretensi\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>    Es ahora cuando se piensa en firme en determinaciones vocacionales, profesionales y laborales, a partir de los estudios que se han seguido o se siguen todav\u00ed\u00ada. Aunque se consulta con frecuencia a los adultos, las opciones se toman como propias y personales.<\/p>\n<p>    1.2. Responsabilidad<br \/>\n    La conciencia de la propia responsabilidad vuelve al joven m\u00e1s reflexivo y menos ut\u00f3pico. Sabe que los consejos ajenos no le relevan de asumir por s\u00ed\u00ad mismo los aciertos o los errores que conllevan sus decisiones.<\/p>\n<p>    Obra con m\u00e1s confianza en s\u00ed\u00ad. Se siente dentro del grupo social y en la din\u00e1mica cultural y moral de la colectividad. Y experimenta desagrado creciente, si no llega a independizarse de los recursos y disciplina de la familia. Pero su postura ante insinuaciones en este sentido es m\u00e1s constructiva que en los estadios anteriores.<\/p>\n<p>    1.3. Estabilidad de valores<br \/>\n    El joven proyecta a la vida personal y real una determinada escala de valores que ya ha asimilado y que pr\u00e1cticamente va a ser definitiva para \u00e9l. Tiende a ser, pues, coherente y personalizador.<\/p>\n<p>    En cuanto realista, busca cierta eficacia pragm\u00e1tica; y, por eso, en la juventud se teme el fracaso y se aspira a que todo salga bien. Su personalismo le arrastra a variedad de posturas individuales, seg\u00fan el temperamento y la configuraci\u00f3n anterior: hay j\u00f3venes altruistas, los hay intelectuales, hay otros m\u00e1s sociales, existen unos que se refugian en su intimidad, no faltan quienes se proyectan irresistiblemente hacia todo acontecimiento que surge en su entorno.<\/p>\n<p>     1.4. Opci\u00f3n laboral<\/p>\n<p>     Es sensible a las dificultades que puede encontrar en el ambiente. Piensa mucho en una familia propia y en un trabajo o profesi\u00f3n. Factores como el desempleo y los problemas sociales le provocan inquietud y a veces irritaci\u00f3n.  En el fondo es miedo a seguir dependiendo del hogar paterno; y ese miedo se puede transformar en frustraci\u00f3n ante sus proyectos o anhelos no llevados a buen fin.<\/p>\n<p>     Hay factores sociol\u00f3gicos de fuerte incidencia en los j\u00f3venes, pero que ahora los separan en dos grandes grupos: los abiertos a la vida con perspectivas profesionales suficientes y los encerrados en estructuras familiares que no pueden trascender por las dificultades laborales que les amenazan. Las distorsiones de personalidad alteran el equilibrio de estos segundos y originan muchos de los trastornos sociales de que hoy se acusa a la juventud en general: carencia de ideales, pobreza de valores \u00e9ticos, vac\u00ed\u00ados afectivos compensados con evasiones hacia la violencia o el erotismo, etc. Esos factores se amplifican cuando se pertenece a grupos juveniles de cortos ideales sociales o morales. Es preciso entender, incluso a este segundo grupo, sus realidades humanas concretas y potenciar al m\u00e1ximo sus recursos latentes para abrirles con optimismo a la vida.<\/p>\n<p>   1.5. Igualdad entre sexos   No podemos establecer fuertes diferencias en estas visiones generales entre los dos sexos. La mujer, que hasta el presente tend\u00ed\u00ada a ser m\u00e1s dependiente y familiar, experimenta en las sociedades desarrolladas un fuerte proceso de independencia y autodeterminaci\u00f3n en todos los sentidos. Al igual que el var\u00f3n, tiende tambi\u00e9n a ser aut\u00f3noma y rechaza cualquier discriminaci\u00f3n social incluso con agresividad.<\/p>\n<p>    2. Rasgos de la religiosidad<br \/>\n    La etapa juvenil implica cierta serenidad religiosa, porque toda su personalidad atraviesa una situaci\u00f3n de consolidaci\u00f3n y de seguridad, lo cual se manifiesta por los modos de pensar, de sentir, de relacionarse, de comportarse.<\/p>\n<p>    Esa realidad se muestra sobre todo en los h\u00e1bitos de orden y en la capacidad organizativa y previsora, que el joven ha conquistado a partir de sus experiencias vitales anteriores.<\/p>\n<p>    Este valor apreciable y nuevo para \u00e9l se traslada tambi\u00e9n a todas los planteamientos religiosos y se refleja en diversas riquezas, como son las actitudes \u00e9ticas, los intereses doctrinales, la mayor serenidad en la cr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>    2.1. Coherencia<br \/>\n    Queda reflejada en la coherencia y seguridad de criterios y en la capacidad para explicar las creencias personales. Sabe lo que cree, lo expl\u00ed\u00adcita en f\u00f3rmulas y en juicios exactos, aunque muchas veces subjetivos y parciales.<\/p>\n<p>    Acertado o no desde la ortodoxia, constituye la base s\u00f3lida de la religiosidad personal. Acontece esta definici\u00f3n en todos los dem\u00e1s terrenos: en lo pol\u00ed\u00adtico, en lo acad\u00e9mico, en lo moral, en lo l\u00fadico,  en lo profesional.<\/p>\n<p>    2.2. Serenidad estable<br \/>\n    Se trasluce tambi\u00e9n mayor serenidad en los aspectos afectivos, ya que se superan las situaciones impulsivas o las emociones fugaces de la etapa anterior.<\/p>\n<p>   La personalidad se enriquece con intereses, actitudes y afectos m\u00e1s duraderos. Los sentimientos religiosos se hacen m\u00e1s s\u00f3lidos, o al menos m\u00e1s estables, tanto si se orientan a la indiferencia o aton\u00ed\u00ada espiritual, como si se polarizan en adhesiones fuertes y fervorosas.<\/p>\n<p>    2.3. Estabilidad cultual<br \/>\n    Tambi\u00e9n se estabiliza la dimensi\u00f3n social de la religiosidad: comportamientos morales, cumplimientos sacramentales, relaciones cultuales, etc. Unas veces el adolescente se hace practicante sistem\u00e1tico en funci\u00f3n de sus responsabilidades de creyente.<\/p>\n<p>    En ocasiones su cumplimiento religioso se vuelve muy irregular o incluso perezoso. Con frecuencia, la actitud preferida es eludir los actos religiosos, al menos de cara a los dem\u00e1s, y dejarse dominar por los respetos humanos y por la aton\u00ed\u00ada espiritual. Incluso en estos casos de abandono de la pr\u00e1ctica religiosa, no desaparecen los recursos intelectuales y la capacidad de juzgar y sentir los temas trascendentes. Se incurre en una religiosidad mendicante, pasiva y larvada.<\/p>\n<p>    La religiosidad juvenil tiende hacia la estabilizaci\u00f3n por su estructura doctrinal y por las actitudes personales m\u00e1s firmes y racionales en que se sustenta. En la medida en que se apoya en la personalidad m\u00e1s consolidada del adolescente y del joven, soporta menos vaivenes y alteraciones que en el estadio convulsivo de la preadolescencia.<\/p>\n<p>    2.4. Receptividad variable<br \/>\n    Ser\u00ed\u00ada incorrecto concluir que no puede haber ya influencia religiosa durante la adolescencia y la juventud, por el hecho de que la personalidad se independiza de muchas influencias exteriores.<\/p>\n<p>   Sigue habiendo en el joven, como lo hubo en el adolescente, receptividad variable, aunque se requieren cauces muy espec\u00ed\u00adficos para llegar a su inteligencia y a su conciencia, siempre desde perspectivas de horizontalidad y de cercan\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    2.5. Peso de las circunstancias<br \/>\n    A veces se introduce en la vida juvenil alg\u00fan elemento de reacci\u00f3n que puede producir un cambio r\u00e1pido de actitud religiosa: por ejemplo, un enamoramiento con alguien de notable sensibilidad espiritual.<\/p>\n<p>     En ocasiones surge la adhesi\u00f3n a grupos creyentes o el establecimiento de amistades con personas de gran ascendiente y muy religiosas.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n pueden influir los choques emotivos o sociales que despiertan rasgos dormidos desde la infancia, aunque no sea consciente su existencia.<\/p>\n<p>    Con todo, estas conmociones no suelen ser profundas y se tiende a regresar a las situaciones anteriores cuando se amortiguan las emociones. En general, cada uno reacciona seg\u00fan la sensibilidad temperamental que posee o por la situaci\u00f3n en que vive. Los mismos hechos dejan a unos indiferentes y provocan convulsiones en otros.<\/p>\n<p>    Siendo la religiosidad un \u00abproducto\u00bb complejo engendrado por m\u00faltiples fuerzas internas, hay que desconfiar de los cambios bruscos, al menos desde perspectivas o valoraciones psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>    No se quiere negar la posibilidad de las \u00abconversiones\u00bb, de las decisiones heroicas o de los \u00abencuentros con la gracia divina\u00bb. Se recuerda simplemente que los cambios emotivos no son necesariamente fen\u00f3menos sobrenaturales.<\/p>\n<p>    Habr\u00e1 que entender y atender mucho a los j\u00f3venes afectados por las reacciones religiosas que nacen de circunstancias particulares de excitaci\u00f3n, depresi\u00f3n, frustraci\u00f3n o exaltaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es una situaci\u00f3n que suele resultar frecuente en aquellos ambientes en los que la religiosidad se vive como valor p\u00fablico y no como postura personal y reservada. A veces rozar\u00e1 otros sectores o realidades que tienen gran incidencia en la vida juvenil: trastornos sociales, desgracias resonantes, toxicoman\u00ed\u00adas, sectas, tensiones pol\u00ed\u00adticas, marginaciones, etc. Pero puede tambi\u00e9n transformarse en cierta agresividad o inestabilidad, provocando alejamiento de los cumplimientos cultuales que muchas veces hacen sufrir a los adultos que con el joven conviven o se relacionan.<\/p>\n<p>    Acontece esto con frecuencia si se asocia la creencia religiosa con gestos o actitudes expresivas de inconformidad o de desajuste ante la sociedad. Algo tienen de ello las diversas oposiciones y \u00abobjeciones de conciencia\u00bb (militar, fiscal, ecol\u00f3gica, comercial&#8230;) que a veces se ti\u00f1en desafortunadamente de \u00abmatices\u00bb religiosos, cuando lo que late en ellas son reacciones de afianzamiento ante la propia inmadurez.<\/p>\n<p>    No estar\u00e1 de m\u00e1s recordar a los adultos que sus condenas antes las posturas religiosas de los j\u00f3venes ordinariamente resultan contraproducentes: cuanto m\u00e1s se condena una postura religiosa juvenil m\u00e1s se contribuye a dar satisfacci\u00f3n en el propio afianzamiento.<\/p>\n<p>     3. Manifestaciones juveniles<\/p>\n<p>     El llegar hacia los 18 y 19 a\u00f1os a una mayor consistencia personal y social implica tambi\u00e9n transformaciones en el  planteamiento religioso. Los rasgos de este momento se hallan muy mediatizados por la incidencia moral en que cada persona se mueve y por las mismas posturas \u00e9ticas que se asumen en el fuero interno de la conciencia.<\/p>\n<p>    Es la influencia del medio social en el que vive cada joven (f\u00e1brica, universidad, grupos diversos de pertenencia, etc.), lo que m\u00e1s va a ayudar o estorbar en esta dimensi\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>     Las formas religiosas de la juventud adulta pueden quedar reflejadas en algunos aspectos:<\/p>\n<p>     3.1. Personalizaci\u00f3n<\/p>\n<p>     Es religiosidad que se individualiza. Aparece cierta conciencia de originalidad y de distanciamiento con respecto a los dem\u00e1s. Es rasgo del que el joven suele mostrarse orgulloso y tiende a manifestarlo con frecuencia en sus actitudes y comportamientos, los cu\u00e1les a veces son desafiantes para los adultos.<\/p>\n<p>     Predomina la autonom\u00ed\u00ada en las opciones. Se desconecta del  entorno, inclusive familiar, aun cuando no se consigue, por claras que sean sus protestas o reacciones. Por eso es frecuente que refleje menosprecio ante las normas y h\u00e1bitos de la familia, que rechace cualquier insinuaci\u00f3n persistente en terrenos que \u00e9l considera \u00ed\u00adntimos y que busque formas h\u00e1biles para eludir cualquier incidencia en este terreno. La intensidad de estas actitudes negativas puede ser variable seg\u00fan el temperamento de cada uno.<\/p>\n<p>    3.2. Tono ideol\u00f3gico<br \/>\n    Es religiosidad con seria carga ideol\u00f3gica. Ello no equivale a decir que es religiosidad teol\u00f3gica. El joven se siente due\u00f1o de un pensamiento propio, pero la ideolog\u00ed\u00ada no es cultura ni teolog\u00ed\u00ada. No le agrada ser considerado sat\u00e9lite de nadie en cuanto a modos de pensar, aunque muchas veces lo sea en la realidad.<\/p>\n<p>    Sus juicios o argumentaciones en que apoya sus opciones dependen de su cultura religiosa.<\/p>\n<p>   Si \u00e9sta, como acontece con frecuencia, no es paralela a la adquirida ya en los campos cient\u00ed\u00adficos, se rehuye lo religioso como un recurso para ocultar la propia ignorancia.<\/p>\n<p>    Con frecuencia refleja dudas y vacilaciones; y las consultas, si siente confianza en el entorno. De lo contrario, puede disimularlas hasta que encuentra oportunidad para clarificarlas.<\/p>\n<p>    Ello indica que su actitud religiosa no es totalmente consistente o estable. Por  eso necesita reforzamientos, sobre todo si se rozan situaciones conflictivas por raz\u00f3n de sus estudios, de sus amistades o de su incipiente labor profesional. Esto hace que las creencias se hallen con frecuencia te\u00f1idas de perplejidad, la cual no deja de ser reflejo de su inseguridad.<\/p>\n<p>    Hay \u00e1mbitos morales, como el de la justicia, la solidaridad o la comprensi\u00f3n internacional, que frecuentemente absorben su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>    3.3. Gran diversidad<br \/>\n    El joven tiende a armonizar lo convivencial con lo personal; pero tiende a separar en su interior, y con frecuencia ante los dem\u00e1s, lo que es convivencia y amistad de lo que son sentimientos \u00ed\u00adntimos.<\/p>\n<p>    La proyecci\u00f3n social, o la exteriorizaci\u00f3n de sus comportamientos o conversaciones en el terreno religioso, dependen mucho del car\u00e1cter de cada uno. Mientras unos j\u00f3venes viven sus creencias o su moral de forma transparente y todos los que les rodean saben a qu\u00e9 atenerse al respecto, otros se refugian celosamente en la intimidad, manifestando irracionales respetos humanos que les llevan a veces hasta el disimulo.<\/p>\n<p>    3.4. Agresividad aparente<br \/>\n    Su religiosidad es con frecuencia reticente, sobre todo entre los varones, pues en muchos ambientes se tiende a considerar infantil o femenina la pr\u00e1ctica, la inquietud y hasta la cultura religiosa, aunque estos prejuicios han ido cambiando mucho en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>     Por eso resulta embarazoso para algunos adolescentes y j\u00f3venes el exteriorizar los sentimientos interiores. Y prefieren evitar la publicidad en el cumplimiento moral o en la pr\u00e1ctica de los actos cultuales.<\/p>\n<p>     Con frecuencia surgen actitudes religiosas con aspectos de ruptura, sobre todo en relaci\u00f3n al \u00e1mbito familiar y al escolar. No siempre es correcta esta apelaci\u00f3n. Muchas veces esa ruptura es m\u00e1s afectiva y social que profunda y racional, lo cual indica que es s\u00f3lo aparente o transitoria.<\/p>\n<p>    Conviene no incrementar ese sentimiento, haciendo natural lo religioso en los medios juveniles, con la misma carta de naturaleza que se popularizan las expresiones art\u00ed\u00adsticas, las culturales o las pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>   3.5. Diversidad y pluralismo<br \/>\n   La religiosidad juvenil tiende a ser abierta, ecum\u00e9nica, tolerante, irenista, fuertemente convivencial y menos anclada en cuestiones teol\u00f3gicas o doctrinales. Cuando aparecen grupos m\u00e1s bien selectivos o propensos a la clausura y a la opacidad en sus normas y en sus relaciones, en sus consignas o en sus pr\u00e1cticas religiosas, se va en general contra corriente juvenil.<\/p>\n<p>    Si estas actitudes se intensifican, se corre el riesgo de cultivar el sectarismo, el integrismo y en el fanatismo, al menos en grados incpientes. Y esto no es bueno para el equilibrio interior y espiritual de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>    3.6. Cambios recientes<br \/>\n    Es oportuno recordar que la juventud no tiene fronteras definidas con la adultez. La sensibilidad religiosa de los j\u00f3venes puede mantenerse durante muchos a\u00f1os dentro de la edad cronol\u00f3gica de la adultez.<\/p>\n<p>    Teniendo en cuenta el fen\u00f3meno sociol\u00f3gico de la prolongaci\u00f3n juvenil, que est\u00e1 motivado por factores laborales, culturales y convivenciales, podemos encontrar personas adultas que estabilizan sus actitudes religiosas juveniles durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>    Nada tiene de particular esta situaci\u00f3n, siempre que no implique par\u00e1lisis espiritual o suponga clausura al enriquecimiento sobrenatural. Los educadores habr\u00e1n de acostumbrarse a mirar el matrimonio, la solvencia econ\u00f3mica por un trabajo rentable, o las capacidades aut\u00e9nticas de independencia, como las verdaderas llaves de la madurez, incluso en estos aspectos de la religiosidad.<\/p>\n<p>   4. Ate\u00ed\u00adsmo juvenil<br \/>\n    Aludiendo al significado de ese vac\u00ed\u00ado, podemos hacer referencia al fen\u00f3meno del ate\u00ed\u00adsmo juvenil, entendiendo por tal su marginaci\u00f3n de lo religioso.<\/p>\n<p>    Del mismo modo que hablamos de los tipos religiosos y de sus connotaciones evolutivas, podemos tambi\u00e9n hacer referencia al fen\u00f3meno frecuente de la eliminaci\u00f3n o marginaci\u00f3n religiosa en edades en que se tiende a explicar el mundo, la vida y la historia con datos transcendentes.<\/p>\n<p>   Pero hay que testificar el hecho lamentable de que muchos j\u00f3venes, como muchos adultos pertenecientes a las sociedades desarrolladas, sufren carencias religiosas graves.<\/p>\n<p>    Normalmente el joven llamado ateo salta del escepticismo pr\u00e1ctico al agnosticismo te\u00f3rico. Sin la sensibilidad religiosa, o muy atrofiada \u00e9sta, se instala con facilidad en un hedonismo, y con frecuencia erotismo, agresivo, promocionado por el consumismo propio de sociedades materialistas. Organiza su afectividad, su mentalidad y su sociabilidad en funci\u00f3n de valores laicistas de la vida. Termina incluso rechazando las posturas pluralistas, irenistas o neutras. Hasta se vuelve, con frecuencia, militante e impositivo, en lo que a marginaci\u00f3n religiosa se refiere.<\/p>\n<p>    La psicolog\u00ed\u00ada religiosa que se desarrolla en estos j\u00f3venes es m\u00e1s bien pobre y desenfocada en diversos terrenos, como son los morales, que precisan de referencias religiosas para situarse con sentido trascendente.<\/p>\n<p>    Desde el ate\u00ed\u00adsmo y el materialismo no es posible enfocar adecuadamente temas tan condicionantes de la vida juvenil como el de la dignidad de la persona, el del amor humano, el de la igualdad sexual o racial del hombre, el de la fidelidad a la familia, el del significado de la propia profesi\u00f3n. No deja de ser un hecho, por frecuente, menos lamentable y distorsionador, al mismo tiempo que triste y preocupante.<\/p>\n<p>    Los vac\u00ed\u00ados espirituales que estas actitudes promocionan hieren la estructura radical del hombre y generan indigencias \u00e9ticas y espirituales que se tienden a llenar con suced\u00e1neos: toxicoman\u00ed\u00ada, alcoholismo, cultos sectarios y esot\u00e9ricos, experiencias sexuales aberrantes, magia y sortilegios, supersticiones m\u00faltiples, formas de diversi\u00f3n violenta o insocial, etc.<\/p>\n<p>    No en vano la naturaleza espiritual del hombre est\u00e1 hecha para que se llene de valores \u00abde arriba\u00bb. Si ello no se consigue, toda la naturaleza se resiente. Pasa igual que cuando el joven se margina de las riquezas est\u00e9ticas o de las formas de convivencia gratificantes, cuando pierde la referencia afectiva de la familia o cuando es educado sin \u00e9tica, sin filantrop\u00ed\u00ada o sin ideales est\u00e9ticos y sociales, hecho frecuente en la actualidad.<\/p>\n<p>     En la medida en que el joven vive s\u00f3lo de los sentidos y para los sentidos, se hace pragmatista y se vuelve ego\u00ed\u00adsta, reduce su vida a lo material y se encierra en la b\u00fasqueda del placer sin jam\u00e1s encontrarlo.<\/p>\n<p>    Se produce una aberraci\u00f3n profunda en su naturaleza, que es la factura que ha de pagar por su error.<\/p>\n<p>     5. Catequesis de j\u00f3venes<br \/>\n    La catequesis de esta edad tiene que orientarse a los grandes problemas de la vida humana y de la sociedad.<\/p>\n<p>    Se corre el riesgo de centrarse en inquietudes egoc\u00e9ntricas, sobre todo en torno a la sexualidad, a la justicia, a temas antropoc\u00e9ntricos y a planteamientos sociales.<\/p>\n<p>    La catequesis cristiana debe ser siempre abierta, como lo es el mensaje en el que se apoya, y en la adolescencia importa mucho m\u00e1s esa disposici\u00f3n. Buena consigna para el catequista es sacar al adolescente de su introversi\u00f3n, de su egocentrismo y de su inmediatez.<\/p>\n<p>    Los interrogantes personales, las reivindicaciones, los disgustos, las frustraciones, se empeque\u00f1ecen cuando se contrastan con las necesidades culturales, morales, sociales y hasta materiales de un mundo tan problem\u00e1tico como el que le circunda.<\/p>\n<p>    5.1. Conciencia de necesidad<br \/>\n    La formaci\u00f3n religiosa no termina nunca para el hombre. Aunque la persona haya sido bien tratada en la infancia y en la adolescencia y se presuponga una formaci\u00f3n b\u00e1sica consistente, la necesidad de formaci\u00f3n espiritual y religiosa se prolonga en la juventud madura, es decir la que se adentra ya en la responsabilidad de adulto, al perder de vista la segunda d\u00e9cada de la vida.<\/p>\n<p>    Se mantiene en esta juventud superior la necesidad imperiosa de seguir creciendo espiritualmente. Y es importante que el mismo joven tenga la conciencia de esta necesidad.<\/p>\n<p>    La autosuficiencia religiosa es demoledora a corto alcance. En esta edad es el mismo joven quien ha de convertirse en protagonista de su mismo crecimiento espiritual. A \u00e9l mismo corresponde buscar los medios adecuados. Y su protagonismo no es incompatible con la ayuda que los dem\u00e1s puedan brindarle.<\/p>\n<p>      5 2. Actitud de servicio<\/p>\n<p>     El joven cristiano debe sentirse adem\u00e1s interpelado por las ayudas que puede ofrecer a los dem\u00e1s j\u00f3venes que buscan el cultivo de sentimientos religiosos sanos. Por eso resultan \u00abcatequ\u00ed\u00adsticamente\u00bb prioritarios a esta edad los grupos de formaci\u00f3n religiosa y de convivencia evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>     Sin la experiencia de estos apoyos, es casi imposible madurar la fe suficiente, proyectiva y personal. Se puede decir en cierto sentido que cada joven es religiosamente fruto de los esfuerzos grupales en los que se ha visto envuelto.<\/p>\n<p>     La aut\u00e9ntica formaci\u00f3n no tiene que ser te\u00f3rica, sino plataforma para hechos concretos y cotidianos. Hay que saber respetar las opciones negativas que pudiera tomar cada persona.<\/p>\n<p>    Pero los educadores tienen que multiplicar las alternativas y las oportunas invitaciones. Es el mejor servicio que se puede prestar a esta edad.<\/p>\n<p>    5.3. Ir a lo esencial<\/p>\n<p>     La fundamentalidad en lo religioso ha de llevar a los j\u00f3venes a insistir en lo esencial y evitar la superficialidad. Por no recibir ayuda en este sentido, a veces se quedan los j\u00f3venes en situaci\u00f3n de pobreza espiritual y religiosa, lo cual conduce r\u00e1pidamente al abandono o ambig\u00fcedad en sus creencias.<\/p>\n<p>     En ning\u00fan caso hay que resignarse a que el joven renuncie a su formaci\u00f3n continua y prolongada. A veces se incurre en actitudes demag\u00f3gicas en la orientaci\u00f3n religiosa de la juventud, tratando de paliar los reclamos del mensaje de Cristo o de diluir sus exigencias para hacerlo m\u00e1s atractivo. Intentar siquiera suavizar las exigencias de caridad, de justicia, de penitencia, de hero\u00ed\u00adsmo en la propia fe, corre el riesgo de desvirtuar la grandeza del mensaje evang\u00e9lico y, en definitiva, hacerlo menos atractivo para los que se encuentran seria y serenamente con \u00e9l.<\/p>\n<p>    5.4. La exigencia de la verdad<br \/>\n    La educaci\u00f3n de la juventud ha de apoyarse profundamente en la realidad humana en que cada persona se mueve. La fe es libre y el Evangelio ha seguido siempre v\u00ed\u00adas de propuesta y no de manipulaci\u00f3n. La catequesis del mundo juvenil no puede reducirse a meras actitudes y procedimientos proselitistas, pues suelen ser contraproducentes cuando el joven los advierte.<\/p>\n<p>    Es preferible promocionar ofertas respetuosas. Al joven se debe llegar con el anuncio de la verdad exigente y seria, la cual puede ser aceptada o rechazada con plena libertad.<\/p>\n<p>    Quitar importancia a la moral cristiana, por ejemplo, para hacerla asequible a personas no comprometidas, o casi compatible con los reclamos hedonistas, materialistas o pragmatistas, es ignorar lo que supone el mensaje de Cristo y tambi\u00e9n infravalorar la capacidad de entrega que tiene el joven, no por joven, sino por persona que puede llegar a entusiasmarse con el Evangelio.<\/p>\n<p>    Ese mensaje de Cristo tiene valor de plenitud y ha de ser presentado con toda claridad, incluso con el riesgo de que sea rechazado.<\/p>\n<p>    La catequesis de los j\u00f3venes debe preferir la verdad a la suavidad, el anuncio a la conquista, la integridad a la persuasi\u00f3n, la claridad al simple proselitismo. Caer en el riesgo de mutilar o maquillar el mensaje para hacerlo asequible a los j\u00f3venes equivale antes o despu\u00e9s a perder el mensaje y tambi\u00e9n a los mismos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>    5.5. Perspectiva de sinceridad.<\/p>\n<p>    Y es conveniente en esta catequesis emplear parte de las estrategias educativas en destruir prejuicios y deshacer pretextos.<\/p>\n<p>    Prejuicios son todas aquellas posturas que han sido heredadas o bebidas en el ambiente y no proceden de realidades objetivas.<\/p>\n<p>    Pretextos son aquellas excusas que se ponen superficialmente para no aceptar la propia responsabilidad religiosa, atribuyendo a personas, estructuras o acciones ajenas la responsabilidad de los propios ego\u00ed\u00adsmos.<\/p>\n<p>    De esto suele haber mucho en la etapa juvenil: las estructuras de la Iglesia, los errores del pasado, la equivalencia de las religiones, el car\u00e1cter secundario de lo moral sobre lo dogm\u00e1tico, etc. Los prejuicios son ataduras que impiden perfilar con valent\u00ed\u00ada el mensaje religioso. Destruidos o superados, se deja el camino despejado para que cada persona asuma su propia creencia con limpieza y con elegancia espiritual, poniendo los ojos en Dios y no en los hombres, asumiendo la fe como don y su contenido como misterio.<\/p>\n<p>   5.6. Catequesis de la esperanza<br \/>\n    La catequesis y la formaci\u00f3n en las verdades juveniles constituye uno de los pilares de la evangelizaci\u00f3n, m\u00e1s incluso que la de etapas infantiles.<\/p>\n<p>    \u00abLas circunstancias nos invitan a prestar una atenci\u00f3n especial a los j\u00f3venes, a su importancia num\u00e9rica y a su presencia creciente en la sociedad.<\/p>\n<p>    Los problemas que se les plantean deben despertar en nosotros el deseo de ofrecerles con celo e inteligencia el ideal que deben conocer y vivir.<\/p>\n<p>    Pero, adem\u00e1s, es necesario que los mismos j\u00f3venes, bien formados en la fe y bien arraigados en la oraci\u00f3n, se conviertan cada vez en ap\u00f3stoles de la juventud. Por nuestra parte hemos demostrado con frecuencia la confianza que depositamos en la juventud\u00bb.  (Pablo VI. Evangelii Nuntiandi. 72)   Olvidar consignas semejantes a \u00e9stas, es retrotraerse a etapas pastoral de otros tiempos. Y la Iglesia siempre mirar hacia el ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>    6. Dos preferencias<br \/>\n    En las catequesis, o formaci\u00f3n cristiana de los j\u00f3venes, hay que mirar determinados aspectos que son la llave del acierto. Aludimos a dos rasgos o consignas prioritarias en esta edad.<\/p>\n<p>    6.1. Formaci\u00f3n en el liderazgo<br \/>\n    La juventud es la \u00e9poca en que debe desarrollarse al m\u00e1ximo la actividad directiva y las t\u00e9cnicas y experiencias de liderazgo en todo terreno, tambi\u00e9n en el cristiano, pues es momento en que las propias opciones religiosas se pueden y debe poner el servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    La madurez psicol\u00f3gica y global tiende, por la din\u00e1mica de las actitudes y la fuerza de los sentimientos, a convertir a quien la consigue en promotor de sus propias ideas y en dirigente de su propio ambiente. En lo religioso acontece lo mismo.<\/p>\n<p>    6.1.1. Necesidad de dar<br \/>\n    El joven llega en cierto momento de su crecimiento psicol\u00f3gico a sentirse capaz de dar y no s\u00f3lo de recibir. Experimenta, en medida muy variable, seg\u00fan su estructura personal, la necesidad y hasta la satisfacci\u00f3n de ponerse al servicio de los otros, incluso asumiendo responsabilidades y compromisos singulares. Entre proselitismo sectario y servicio sereno para el bien de los dem\u00e1s creyentes, entre desahogos dial\u00e9cticos y proclamaci\u00f3n de los valores trascendentes, entre colaboraci\u00f3n y esp\u00ed\u00adritu de servicio, hay gran diferencia.<\/p>\n<p>    Quien tiene riquezas morales y espirituales, y no las pone al servicio de los dem\u00e1s, termina por atrofiarlas. No es cuesti\u00f3n de metodolog\u00ed\u00ada, sino de talante cristiano.<\/p>\n<p>    La religiosidad bien formada conduce a poner los propios dones al servicio de los dem\u00e1s menos maduros, animando, ayudando, colaborando, aportando, con frecuencia dirigiendo.<\/p>\n<p>    6.1.2. Efectos comprometedores<br \/>\n    Se debe comenzar en la Adolescencia, entre 15 y 18 a\u00f1os, el desarrollo de la actitud directiva. Se consigue mediante experiencias positivas de pertenencia a grupos din\u00e1micos y comprometidos y con actividades gradualmente desarrolladas y organizadas.<\/p>\n<p>   &#8211; Es bueno impulsar a la juventud madura, no s\u00f3lo a realizar acciones buenas concordantes con las propias creencias, sino a asumir compromisos fuertes de trabajo y de animaci\u00f3n de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Los l\u00ed\u00adderes se inician en la adolescencia, pero llegan a su plenitud en la juventud, pues es el momento de la \u00abautoridad\u00bb natural.<\/p>\n<p>   &#8211; La formaci\u00f3n para el liderazgo cristiano puede ser valorada como la cumbre de los procesos de formaci\u00f3n b\u00e1sica en la propia fe y en los valores cristianos. Pero no es bueno quedarse en esta meta. Es preferible considerarla como una etapa m\u00e1s en el camino hacia nuevas exigencias e ideales.<\/p>\n<p>   &#8211; La animaci\u00f3n de grupos debe proponerse como un servicio exigente. El adolescente y el joven deben prepararse para ser dirigentes. Pero hay que reconocer que no todos tienen las mismas cualidades.<\/p>\n<p>    Los que no posean los rasgos y el ascendiente del liderazgo espont\u00e1neo y eficaz, pueden ser tambi\u00e9n orientados y apoyados con \u00abf\u00f3rmulas de liderazgo compartido\u00bb. Lo importante es que el adolescente y el joven comprendan que \u00abmandar es servir\u00bb, que los primeros animados terminan siendo los que animan a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; En todo caso siempre existen multitud de posibilidades de ayudar desde el compromiso a otros. Los Servicios en la Iglesia son muchos.<\/p>\n<p>    Y todo cristiano convencido sabe que la fe cristiana reclama actitud donativa y de servicio en gratuidad.<\/p>\n<p>    Los servicios y experiencias de animaci\u00f3n directiva evidentemente pueden ser muchas: animaci\u00f3n cristiana de ni\u00f1os, participaci\u00f3n en movimientos diversos, catequesis parroquiales, obras de caridad y asistencia  con necesitados, etc. Lo importante no es el tipo de actividad o servicio que se desempe\u00f1a, sino la disposici\u00f3n a asumir compromisos exigentes.<\/p>\n<p>  6.2. Voluntariados juveniles<\/p>\n<p>     Resulta interesante en este sentido el movimiento o tendencia frecuente en nuestros d\u00ed\u00adas de ofertar a los j\u00f3venes diversidad de servicios voluntarios, como f\u00f3rmulas de ayuda a grupos necesitados o situaciones sociales de marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Conviene hacer una llamada de atenci\u00f3n a la importancia que han cobrado los llamados voluntariados sociales para la educaci\u00f3n religiosa juvenil.<\/p>\n<p>    6.2.1 Motivaciones<\/p>\n<p>    Su deseo de colaborar y de protagonizar servicios concretos y solidarios convierte a esta costumbre en excelente oportunidad de formaci\u00f3n cristiana en esta edad, cuando en los voluntariados se sabe introducir el lenguaje del Evangelio, aunque no se explicite.<\/p>\n<p>   Pero tambi\u00e9n es interesante analizar desde la perspectiva cristiana esta tendencia a la acci\u00f3n filantr\u00f3pica y humanista a servir a los hombres desde diversas alternativas o perspectivas.<\/p>\n<p>   Aun cuando muchos voluntariados juveniles excluyen la confesionalidad religiosa, como lo hacen con las calificaciones pol\u00ed\u00adticas, raciales o de otro tipo, evitando entrar en el juego de los Organismos Gubernamentales, no quiere ello decir que no sean magn\u00ed\u00adfica plataforma de formaci\u00f3n espiritual, desde el momento en que son ya aut\u00e9ntica expresi\u00f3n de la caridad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    Lo que s\u00ed\u00ad es conveniente es evitar actitudes agresivas y antirreligiosas de que pueden hacerse eco determinados grupos o personas resabiadas. No es de recibo sospechar intromisiones proselitistas en el deseo de participar en estas iniciativas por parte de la Iglesia cristiana o de grupos confesionales, habiendo el cristianismo llenado el mundo y la historia de gestos, grupos y servicios de caridad a lo largo de dos milenios.<\/p>\n<p>   Desde el mayor respeto a los j\u00f3venes que protagonizan las diversas acciones de servicio, siempre resulta conveniente evitar que estos voluntariados se conviertan en meros desahogos activistas o en modos de realizaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>    El joven cristiano, que pone en sus actos de solidaridad mucho m\u00e1s que sentimientos altruistas y preferencias filantr\u00f3picas, puede encontrar en estos cauces las formas excelentes de vivir el amor evang\u00e9lico y la expresi\u00f3n eclesial de su fe cristiana, incardin\u00e1ndose en compromisos abiertos y solidarios con los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>   6.2.2. Terrenos preferentes<\/p>\n<p>  Los campos de estos voluntariados son diversos.<\/p>\n<p>      &#8211; Acciones de solidaridad con pueblos y grupos marginados del Tercer Mundo.<br \/>\n      &#8211; Movimientos en favor de la paz y de la convivencia tolerante entre hombres.<br \/>\n      &#8211; Compromisos de trabajo con los desajustados de diverso signo y alcance, como pueden darse en el \u00e1mbito de la toxicoman\u00ed\u00ada, del alcoholismo, de la prostituci\u00f3n, etc.<br \/>\n      &#8211; Atenci\u00f3n a necesidades prioritarias de grupos o personas en situaci\u00f3n de necesidad o de indigencia moral, material o intelectual.<br \/>\n      &#8211; Las ayudas a minor\u00ed\u00adas \u00e9tnicas, pol\u00ed\u00adticas, religiosas o laborales.<br \/>\n      &#8211; Incluso el descubrimiento de valores radicalmente humanos, superando actitudes discriminadoras por raz\u00f3n de sexo, raza, creencias o actitudes morales.<br \/>\n      &#8211; Y tambi\u00e9n la entrega a servicios de alguna peligrosidad y riesgo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Un per\u00ed\u00adodo de la vida y una actitud<\/p>\n<p>\tEl per\u00ed\u00adodo llamado de \u00abjuventud\u00bb no queda muy definido, aunque ordinariamente se coloca entre la adolescencia y la adultez, con manifestaciones de fuerza f\u00ed\u00adsica, claridad mental y capacidad de acci\u00f3n social. Algunos colocan su inicio hacia los dieciocho a\u00f1os y la estudian separadamente de la adolescencia, mientras otros prefieren estudiarla conjuntamente con la adolescencia (a partir de los doce o trece a\u00f1os). Para nuestro objetivo, es el per\u00ed\u00adodo de la vida que antecede a la \u00e9poca en que se asumen las responsabilidades de los adultos. Ordinariamente es per\u00ed\u00adodo de formaci\u00f3n o del inicio de los primeros trabajos en la sociedad.<\/p>\n<p>\tLa adolescencia es m\u00e1s bien un per\u00ed\u00adodo de evoluci\u00f3n conflictiva y turbulenta, cuando el individuo quiere independizarse y adquirir plena autonom\u00ed\u00ada. Pero el fin de la adolescencia y el inicio de la juventud pueden retrasarse y entrecruzarse por circunstancias sociol\u00f3gicas e hist\u00f3ricas. El llamado \u00abconflicto generacional\u00bb puede englobar a ambos momentos de la vida (adolescencia y juventud). Entre 1964 y 1968 tuvieron lugar las \u00abexplosiones juveniles\u00bb, con manifestaciones masivas en m\u00e1s de 400 ciudades.<\/p>\n<p>\tEsta realidad tan rica como compleja obliga a distinguir incluso entre preadolescencia, adolescencia y juventud, para lo que ayudar\u00e1 la experiencia y las investigaciones cient\u00ed\u00adficas recientes que hablan de oscilaci\u00f3n y retraso en la madurez. Hay un momento, durante estos per\u00ed\u00adodos, en que el \u00abjoven\u00bb frecuentemente se aleja de la pr\u00e1ctica religiosa, para descubrir posteriormente de un modo m\u00e1s personal la religi\u00f3n como encuentro comprometido con Cristo. Para que se d\u00e9 este paso, habr\u00e1 que cuidar que la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica sea verdadera educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>\tLa juventud en la situaci\u00f3n actual<\/p>\n<p>\tEn este momento hist\u00f3rico, la juventud est\u00e1 inmersa en un r\u00e1pido cambio social y cultural que puede ser prometedor, pero con situaciones sociales dolorosas (falta de trabajo, subdesarrollo, pobreza) que cuestionan a quienes tienen conciencia de poseer fuerzas in\u00e9ditas para afrontarlas. La sensibilidad reformista y universalista del joven puede orientarse hacia el redescubrimiento de los valores aut\u00e9nticos del evangelio todav\u00ed\u00ada no puestos en pr\u00e1ctica suficientemente. El concilio Vaticano II invita a los j\u00f3venes a reaccionar seg\u00fan el ideal reformador del evangelio \u00abEdificad con entusiasmo un mundo mejor que el de vuestros mayores. La Iglesia os mira con confianza y amor\u00bb (Mensaje del concilio Vaticano II, a los j\u00f3venes)<\/p>\n<p>\tLa juventud es \u00abcausa de esperanza\u00bb (Santo Tom\u00e1s I-II, q.40, a.6) por su capacidad de afrontar y construir la vida, porque siempre se puede hacer lo mejor. Es la actitud de autenticidad (la verdad de las cosas y de las personas), de disponibilidad y de generosidad. A veces esa actitud es independiente de la edad y puede hablarse de una persona \u00abjoven\u00bb o tambi\u00e9n \u00abgastada\u00bb en su interior. La se\u00f1al de juventud es la \u00abesperanza\u00bb que se demuestra en la serenidad audaz de cambiarlo todo en donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLos j\u00f3venes son portadores de esperanza y, sin dejar de ser un gran desaf\u00ed\u00ado, puede llamarse la esperanza de la Iglesia y de la sociedad. San Juan alienta a los j\u00f3venes a aprovechar sus cualidades para responder a la vocaci\u00f3n cristiana \u00abOs escribo, j\u00f3venes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, hab\u00e9is vencido al maligno\u00bb (1Jn 2,14).<\/p>\n<p>\tFormaci\u00f3n espiritual y apost\u00f3lica<\/p>\n<p>\tLa formaci\u00f3n cristiana (espiritual y apost\u00f3lica) de la juventud debe arrancar de estas realidades de gracia (los sacramentos de la iniciaci\u00f3n) y tambi\u00e9n de la misma realidad antropol\u00f3gica y sociol\u00f3gica de la misma juventud. Es un itinerario para ir adoptando una opci\u00f3n fundamental, como actitud relacional con Cristo (amistad, oraci\u00f3n), que busca compartir su misma vida (imitaci\u00f3n y seguimiento) y participar en su misma misi\u00f3n evangelizadora. Es importante captar los valores cristianos, desde los primeros momentos de la existencia, con esta actitud relacional y existencial comprometida.<\/p>\n<p>\tEl proceso de formaci\u00f3n del joven es un crecimiento arm\u00f3nico de criterios, escala de valores y actitudes a la luz del evangelio (pensar, sentir y amar como Cristo). Se presenta a \u00abCristo, el h\u00e9roe verdadero, humilde y sabio, el Profeta de la verdad y del amor, el compa\u00f1ero y amigo de los j\u00f3venes\u00bb (Mensaje del Concilio Vaticano II, a los j\u00f3venes). El joven tiene \u00abla facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas\u00bb (ib\u00ed\u00addem). Es \u00abun verdadero proceso de educaci\u00f3n en la fe, que lleve a la propia conversi\u00f3n y a un compromiso evangelizador\u00bb (Puebla 1193).<\/p>\n<p>\tUna juventud formada en el contacto vivencial con el evangelio y observando (ver y juzgar) la realidad a la luz de las palabras de Jes\u00fas, desemboca necesariamente (actuar) en la entrega incondicional al seguimiento y a la misi\u00f3n. Se trata de \u00abpresentar a los j\u00f3venes el Cristo vivo, como \u00fanico Salvador, para que, evangelizados, evangelicen y contribuyan, con una respuesta de amor a Cristo, a la liberaci\u00f3n integral del hombre y de la sociedad, llevando una vida de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n\u00bb (Puebla 1166). \u00abEl joven debe experimentar a Cristo como amigo personal que no falla nunca, camino de total realizaci\u00f3n\u00bb (Puebla 1183). De este encuentro vivencial con Cristo, nace la convicci\u00f3n de ser amado por \u00e9l, as\u00ed\u00ad como la decisi\u00f3n de seguirle para compartir su misma vida y para hacerle conocer y amar de toda la humanidad.<\/p>\n<p>\tPastoral de juventud<\/p>\n<p>\tSe puede hablar de pastoral de la juventud, para aplicarla a este momento inicial que condiciona toda la vida posterior. Los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana (bautismo, confirmaci\u00f3n y Eucarist\u00ed\u00ada) inciden en un coraz\u00f3n moldeable que estrena la nueva existencia cristiana. Es el momento de marcar las pautas definitivas de contenidos evang\u00e9licos, con un lenguaje apropiado y que llegue a entusiasmar. Hay que recordar que \u00ablos j\u00f3venes en numerosos pa\u00ed\u00adses representan ya m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n\u00bb (RMi 37). Pero \u00abpueden quedar defraudados cuando no hay una buena planificaci\u00f3n y programaci\u00f3n pastoral que responda a la realidad hist\u00f3rica que viven\u00bb (Puebla 1181).<\/p>\n<p>\tEn la pastoral juvenil \u00ablos j\u00f3venes deben convertirse en los primeros e inmediatos ap\u00f3stoles de los j\u00f3venes\u00bb (AA 12). Al presentarles las situaciones actuales, hay que plantear la pregunta clave \u00ab\u00bfC\u00f3mo hacer llegar el mensaje de Cristo a los j\u00f3venes no cristianos, que son el futuro de Continentes enteros?\u00bb (RMi 37). Si responden generosamente a la llamada, \u00abtendr\u00e1n ante s\u00ed\u00ad una vida atrayente y experimentar\u00e1n la verdadera satisfacci\u00f3n de anunciar la \u00abbuena nueva\u00bb a los hermanos y hermanas, a quienes guiar\u00e1n por el camino de la salvaci\u00f3n\u00bb (RMi 80). Para llegar a esta respuesta hay que \u00abpresentar, con fuerza y de un modo atractivo y accesible a la vida de los j\u00f3venes los ideales evang\u00e9licos\u00bb (Santo Domingo 121).<\/p>\n<p>Referencias Catequesis, educaci\u00f3n, escuela cat\u00f3lica, esperanza, infancia, Nazaret, Obras Misionales Pontificias (Infancia misionera), Sagrada Familia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AA 12; GS 7, 52, 75, 88; GE 1-6; ChD 14, 30; OP 6; IM 10-12; EN 72; RMi 37, 80; CEC 1632, 2688. Puebla 1166-1205; Santo Domingo 111-120.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Problemas de la juventud en el mundo actual (Madrid 1971); AA.VV., Juventud y misiones (Burgos 1977); E. APARICIO, La educaci\u00f3n de la juventud a la misi\u00f3n Ad Gentes en Juan Pablo II (1978-1988) (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1990) (Burgense 32\/1, 1991, 231-278); V. AYALA, Pastoral y evangelizaci\u00f3n de j\u00f3venes (Madrid, PS 1991); S. BENETTI, Pastoral de la juventud (Buenos Aires 1971); J. BORAN, Juventud, gran desaf\u00ed\u00ado (Madrid, PPC, 1985); CELAM, Elementos para un directorio de pastoral juvenil org\u00e1nica (Bogot\u00e1 1982); J.L. PEREZ ALVAREZ, Juventud y compromiso de la fe (Madrid 1975); D. PIVETAU, Aprire i giovani alla fede (Torino-Leumann, LDC, 1979); H. REMPLEIN, Tratado de psicolog\u00ed\u00ada evolutiva (Barcelona, Labor, 1966); E. ROSANNA, J\u00f3venes, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 1044-1067; R. TONELLI, Pastoral juvenil. Anunciar la fe en Jesucristo en la vida diaria (Madrid, CCS 1985); J.R. URBIETA, Los j\u00f3venes en su crecimiento personal (Madrid, SM, 1986); Idem, Acompa\u00f1amiento de los j\u00f3venes. Construir la identidad cristiana (Madrid, PPC, 1996); R. ZAVALLONI, Le caratteristiche dei giovani d&#8217;oggi Seminarium (1977) n.4, 1110-1113.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>na>ar (r[&#8216;n\u00bb , 5288), \u00abjuventud; muchacho; joven\u00bb. El vocablo se encuentra en ugar\u00ed\u00adtico y se cree que el t\u00e9rmino egipcio na-arma (\u00abcriados armados\u00bb) puede tambi\u00e9n tener relaci\u00f3n con el uso sem\u00ed\u00adtico occidental. La ra\u00ed\u00adz con el significado de \u00abjuventud\u00bb se encuentra solamente en forma de nombre. En hebreo aparece tanto en el g\u00e9nero femenino (na>arah, \u00abuna joven\u00bb) como en masculino (p. ej. Gen 24:14). Na>ar se encuentra 235 veces en el Antiguo Testamento hebreo, particularmente en el Pentateuco y en los libros hist\u00f3ricos. El primer caso es Gen 14:23-24  \u00abNada tomar\u00e9 \u2020\u00a6 excepto solamente lo que comieron los j\u00f3venes\u00bb. El significado b\u00e1sico de na>ar es \u00abjoven\u00bb en contraposici\u00f3n a un hombre adulto. A veces puede significar un ni\u00f1o peque\u00f1o: \u00abCiertamente, antes que el ni\u00f1o sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes a quienes tienes miedo ser\u00e1 abandonada\u00bb (Isa 7:16 rva). Por lo general, na>ar denota un \u00abjoven\u00bb de edad casadera, aunque soltero. Hay que tener en mente la contraposici\u00f3n de \u00abjuventud\u00bb y vejez si queremos entender lo que alegaba Jerem\u00ed\u00adas cuando dijo que era solo un \u00abjoven\u00bb. No estaba argumentando que era apenas un muchacho, sino m\u00e1s bien que no ten\u00ed\u00ada la experiencia de un hombre mayor cuando dijo: \u00ab\u00c2\u00a1Ah! \u00c2\u00a1ah, Se\u00f1or Jehov\u00e1! He aqu\u00ed\u00ad, no s\u00e9 hablar, porque soy ni\u00f1o\u00bb (Jer 1:6). Absal\u00f3n fue considerado un na>ar a pesar de tener edad suficiente para encabezar tropas en una rebeli\u00f3n contra David: \u00abY el rey mand\u00f3 a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente al joven Absal\u00f3n, por consideraci\u00f3n a m\u00ed\u00ad\u00bb (2Sa 18:5 rva). Un significado derivado de na>ar es \u00absiervo\u00bb. Jonat\u00e1n us\u00f3 un \u00absiervo\u00bb como escudero: \u00abAconteci\u00f3 cierto d\u00ed\u00ada que Jonat\u00e1n hijo de Sa\u00fal dijo a su escudero: Ven, pasemos hasta el destacamento de los filisteos que est\u00e1 al otro lado\u00bb (1Sa 14:1 rva). El na>ar (\u00absiervo\u00bb) trataba a su patr\u00f3n como \u00abse\u00f1or\u00bb: \u00abCuando estaban cerca de Jeb\u00fas, el d\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada declinado mucho. Entonces el criado dijo a su se\u00f1or: Ven, por favor, vayamos a esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella\u00bb (Jdg 19:11 rva). Los reyes y otros oficiales ten\u00ed\u00adan \u00absirvientes\u00bb cuyo t\u00ed\u00adtulo era na>ar. Tal vez ser\u00ed\u00ada mejor, en este contexto, traducir el t\u00e9rmino como \u00abcortesanos\u00bb que aconsejaban al rey, como en el caso del rey Asuero: \u00abEntonces los cortesanos [\u00abj\u00f3venes\u00bb rv] al servicio del rey, dijeron: B\u00fasquense para el rey j\u00f3venes v\u00ed\u00adrgenes y de buen parecer\u00bb (Est 2:2 lba). Cuando se comisiona a un na>ar a llevar mensajes, es un \u00abmensajero\u00bb. Esto nos permite deducir que \u00absirviente\u00bb en relaci\u00f3n al vocablo na>ar no denota un \u00abesclavo\u00bb que realizaba tareas dom\u00e9sticas o serviles. Un na>ar portaba documentos importantes, estaba entrenado en el arte de guerra y pod\u00ed\u00ada ser consejero del rey. Otro nombre, no>ar, significa \u00abjoven\u00bb. Aparece solo 4 veces en la Biblia, una de ellas es Psa 88:15 (lba): \u00abHe estado afligido y a punto de morir desde mi juventud; sufro tus terrores, estoy abatido\u00bb (cf. 36.14). La Septuaginta ofrece las siguientes traducciones: paidarion (\u00abrapazuelo; muchacho, ni\u00f1o, joven esclavo\u00bb); neos (\u00abnovato\u00bb); neaniskos (\u00abmozo; joven; sirviente\u00bb); paidion (\u00abbeb\u00e9; menor de edad; ni\u00f1o\u00bb); pais (\u00abni\u00f1o; criatura\u00bb) y neanias (\u00abjoven\u00bb).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>neotes (neovth\u00bb, 3503), (de neos, nuevo), aparece en Mc 10.20; Luk 18:21; Act 26:4; 1Ti 4:12; en TR aparece tambi\u00e9n en Mat 19:20:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gen 8:21 intento del .. hombre es malo desde su j Job 36:14 fallecer\u00e1 el alma de ellos en su j, y su Psa 25:7 de los pecados de mi j, y .. rebeliones Ecc 11:10 la adolescencia y la j son vanidad Ecc 12:1 acu\u00e9rdate de tu Creador en .. de tu j Isa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juventud\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUVENTUD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8140\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}