{"id":8142,"date":"2016-02-05T04:20:29","date_gmt":"2016-02-05T09:20:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kenosis\/"},"modified":"2016-02-05T04:20:29","modified_gmt":"2016-02-05T09:20:29","slug":"kenosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kenosis\/","title":{"rendered":"KENOSIS"},"content":{"rendered":"<p>(despojo, anonadamiento).<\/p>\n<p> Cristo, en la encarnaci\u00f3n se anonad\u00f3, haci\u00e9ndose hombre: (Fi12:7-10), y en la Cruz, haci\u00e9ndose el gusano de los hombres: (Sal 22:7, Is.53, Jn.19). En la Eucarist\u00ed\u00ada, se anonada, bajo la forma de s\u00f3lo pan y vino, \u00c2\u00a1m\u00e1s humilde a\u00fan que en Bel\u00e9n!: (Jua 6:48-58, Mt.26, Mc. 14, Lc.22, 1Co 11:23-30, Hec 2:42).<\/p>\n<p> T\u00fa y yo tambi\u00e9n tenemos que \u00abanonadarnos\u00bb para poder llegar a ser todo, Mat 16:24-26, Luc 14:26, Luc 14:33.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, ENCARNACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, T\u00e9rmino gr. que significa \u00abdespojo\u00bb, \u00abanonadamiento\u00bb (Fil. 2:7, 8), usado de la encarnaci\u00f3n del Hijo Eterno de Dios para venir a ser hombre, Jes\u00fas de Nazaret. Por la \u00abkenosis\u00bb, Jes\u00fas asumi\u00f3 voluntariamente la naturaleza humana de una manera perfecta, sin pecado. Voluntariamente se sujet\u00f3 a las circunstancias de la naturaleza humana (cfr. Jn. 4:6: \u00abcansado del camino\u00bb). Sin embargo, no se puede usar el hecho de la \u00abkenosis\u00bb, como algunos pretenden, para limitar el valor de los pronunciamientos de Jes\u00fas, como condicionados por los puntos de vista de su tiempo. El sab\u00ed\u00ada cu\u00e1ndo desconoc\u00ed\u00ada algo como Hombre y no le era dado manifestarlo (cfr. Mr. 13:32). Por otra parte, podemos estar seguros de que, as\u00ed\u00ad como toda su vida fue vivida en una estrecha comuni\u00f3n con el Padre, nada de lo que dijo era imperfecto ni te\u00f1ido por ninguna ignorancia, sino todo aquello que el Padre quer\u00ed\u00ada mostrarnos (cfr. Jn. 8:28). Para una justa comprensi\u00f3n de la \u00abkenosis\u00bb se tiene que tener en cuenta la perfecta divinidad de Cristo, su perfecta humanidad y su consiguiente absoluta dependencia del Padre como Hijo amado, y de Dios como siervo perfecto. (V\u00e9ase ENCARNACI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[242]<\/p>\n<p>   Humillaci\u00f3n voluntaria de Jes\u00fas al hacerse hombre y dejar, aparentemente, su condici\u00f3n divina para asumir la humana.<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino es de S. Pablo en la carta a los Filipenses: 21. 5-11: \u00abTened los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas, el cual, como existiera en forma de Dios, no crey\u00f3 deber retener el ser igual a Dios, sino que se despoj\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo, tomando la forma de siervo y haci\u00e9ndose semejante a los hombres. Y mientras en su exterior aparec\u00ed\u00ada como hombre, se humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exalt\u00f3 y le otorg\u00f3 un nombre sobre todo nombre, para que al nombre de Jes\u00fas se doble la rodilla de cuantos habitan en los cielos, en la tierra y en los infiernos y toda lengua confiese: Se\u00f1or es Jesucristo para gloria de Dios Padre\u00bb.<\/p>\n<p>    1. Mensaje b\u00ed\u00adblico<br \/>\n    Los elementos de esta profunda y misteriosa realidad teol\u00f3gica parecen centrarse en tres aspectos que siempre la Teolog\u00ed\u00ada y la Liturgia cristianas han resaltado ante los ojos de los seguidores del crucificado.<\/p>\n<p>    1. Cristo primero exist\u00ed\u00ada eternamente  \u00aben forma\u00bb de Dios.<\/p>\n<p>    2. Se humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo y tom\u00f3 forma de siervo cuando se vino a la tierra.<\/p>\n<p>    3. Luego Dios le exalt\u00f3 sobre todas las criaturas por su obediencia.<\/p>\n<p>    Esta triple realidad cristol\u00f3gica se presenta por parte de la Iglesia como s\u00ed\u00adntesis de todo el mensaje en torno a la figura de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    2. Jes\u00fas se humill\u00f3<br \/>\n    La \u00abkenosis\u00bb es el punto de partida. La expresi\u00f3n \u00abhumillaci\u00f3n\u00bb fue entendida por los antiguos ex\u00e9getas en el sentido de la renuncia a su situaci\u00f3n celeste y el descenso a su vida terrena. Esa interpretaci\u00f3n intenta conjugar la inmutabilidad divina del Verbo eterno y la realidad de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El descenso a la tierra, expresado con figuras y lenguajes humanos, no puede ser entendido en el sentido de abandonar su divinidad, lo cual es esencialmente imposible. Y ah\u00ed\u00ad radica el misterio radical de Jes\u00fas hombre y del Verbo divino que en \u00e9l se encarna y cuya Persona asume.<\/p>\n<p>    Pero es conveniente tener en cuenta el lenguaje no filos\u00f3fico del Ap\u00f3stol San Pablo y la mezcla que hace de la met\u00e1fora y de la fantas\u00ed\u00ada en este texto.<\/p>\n<p>    Con todo, detr\u00e1s de \u00e9l existe la realidad misteriosa de la humanidad de Jes\u00fas. Se precisan lenguajes asequibles para expresarla. Se asume que el misterio de la kenosis implica un acercamiento de Dios a los hombres y es aqu\u00ed\u00ad donde est\u00e1 lo m\u00e1s importante de la ense\u00f1anza del Ap\u00f3stol Pablo.<\/p>\n<p>    Por otra parte no se puede hablar propiamente de Dios, como si tuviera una \u00abforma\u00bb que puede variar. Dios es inmutable y, desde luego, inabarcable en formas imaginadas, razonadas o incluso espiritualizadas.<\/p>\n<p>    Pero, si desde Dios los cambios y las humillaciones no son posibles, desde nuestro lenguaje limitado s\u00ed\u00ad podemos asociar la encarnaci\u00f3n y la redenci\u00f3n con un \u00abrebajamiento\u00bb del Verbo a la categor\u00ed\u00ada humana, para que los hombres subi\u00e9ramos a la categor\u00ed\u00ada divina.<\/p>\n<p>    Los ex\u00e9getas han identificado la expresi\u00f3n \u00abforma de Dios\u00bb con la idea de su gloria y de su majestad, que son destellos de la esencia divina. La expresi\u00f3n \u00abexistiendo en forma de Dios\u00bb indica que Jes\u00fas era igual a Dios, que era Dios, y que se hace igual a los hombres, que es hombre. La expresi\u00f3n \u00abno tuvo como rapi\u00f1a ser igual a Dios\u00bb, indica que lo era, no que se lo atribu\u00ed\u00ada. Y la expresi\u00f3n \u00abse despoj\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb, alude a que se encarn\u00f3 en un hombre por su voluntad divina.<\/p>\n<p>    3. Modelo cristiano<br \/>\n    La kenosis, acci\u00f3n de despojarse o de humillarse a s\u00ed\u00ad mismo, se convierte en el modelo de la conducta cristiana: humildad, servicio, abnegaci\u00f3n, sacrificio, caridad fraterna, disponibilidad, amor a la pobreza. En este sentido la entendieron los primeros Padres de la Iglesia y late en la espiritualidad y en la ascesis de los cristianos.<\/p>\n<p>     Por eso Jes\u00fas es el modelo. Y El mismo multiplicar\u00e1 sus alusiones a la humildad, seg\u00fan los relatos evang\u00e9licos: \u00abNo hag\u00e1is como los escribas y fariseos, que buscan los primeros puestos. Vosotros elegid los \u00faltimos. Y cuando venga que el que os ha invitado, dir\u00e1: Sube m\u00e1s alto\u00bb (Lc. 14.10). \u00abEl que quiera ser mayor entre vosotros, que se haga vuestro siervo\u00bb. (Mt. 23. 11)<\/p>\n<p>    El modelo de esa humildad es para el cristiano el mismo Cristo, quien cambi\u00f3 en la encarnaci\u00f3n la forma de Dios por la forma de siervo. \u00abEl hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir\u00bb (Mc. 10.45). Es el misterio de su vida. El, seg\u00fan ese mensaje profundo del Evangelio, ha venido a servir, ha pasado voluntariamente de \u00abDios en forma de Dios\u00bb, a \u00abDios en forma de siervo.\u00bb<br \/>\n    Eso es la \u00abEncarnaci\u00f3n\u00bb. Es importante advertir que la humillaci\u00f3n y los t\u00e9rminos con que se expresa no son meras met\u00e1foras. Son realidades profundas del mensaje cristiano. Sin entender esta realidad no se puede ni presentar, ni entender, ni asumir, ni hacer vida el mensaje evang\u00e9lico de la humillaci\u00f3n del Verbo de Dios.<\/p>\n<p>    4. La apoteosis.<\/p>\n<p>    El cristianismo no es una religi\u00f3n de destrucci\u00f3n, sino de construcci\u00f3n y transformaci\u00f3n. La kenosis no es el final de todo, no es una destrucci\u00f3n masoquista de la vida, de la energ\u00ed\u00ada, de la dignidad, de la libertad, como Nietzsche interpret\u00f3 el mensaje cristiano y rechaz\u00f3 patol\u00f3gicamente en sus obras, sobre todo en \u00abAs\u00ed\u00ad habl\u00f3 Zarathustra\u00bb o en \u00abHumano, demasiado humano\u00bb.<\/p>\n<p>    El mensaje cristiano reclama ver la kenosis desde la \u00f3ptica de la apoteosis. \u00abPor lo cual el Se\u00f1or Dios le ensalz\u00f3 y le dio un nombre superior a todo nombre, para que ante El se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los infiernos\u00bb. La exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas, la resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n, es la recompensa a su humillaci\u00f3n, a su \u00abobediencia hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb. Dios le ensalz\u00f3 en su naturaleza humana, por encima de todos los seres creados. Le confiri\u00f3 el nombre de Kyrios, Se\u00f1or, Dominador. Y orden\u00f3 que todas las criaturas le rindan adoraci\u00f3n como a Persona divina.<\/p>\n<p>    En virtud de esta elevaci\u00f3n, la naturaleza humana de Cristo entr\u00f3 a participar en su vida posterrena de la majestad y gloria de Dios (Jn. 17. 5). Y m\u00e1s que recompensa, hay que ver en esa apoteosis un reconocimiento de la naturaleza divina de Jes\u00fas. \u00abDe ellos[de los israelitas], seg\u00fan la carne procede Cristo, que est\u00e1 por encima de todas las cosas, y es Dios bendito por los todos los siglos\u00bb (Rom. 9, 5)<\/p>\n<p>     El sentido de la humillaci\u00f3n encarnacional de Cristo hay que entenderlo en la perspectiva del pleno reconocimiento de su divinidad: \u00abNosotros aguardamos la feliz esperanza y la manifestaci\u00f3n de la gloria de nuestro gran Dios y Redentor Jesucristo\u00bb. (Tit. 2. 13);<\/p>\n<p>     Precisamente por eso los cristianos reconocemos a Jes\u00fas como Se\u00f1or y le denominamos continuamente con ese t\u00e9rmino, expresi\u00f3n de su soberan\u00ed\u00ada divina.<\/p>\n<p>    Los primeros cristianos trasladaban el sentido de \u00abSe\u00f1or\u00bb, que usaban los romanos con relaci\u00f3n al C\u00e9sar como Se\u00f1or\u00bb de la tierra, a Jes\u00fas, el Se\u00f1or del cielo. Los emperadores romanos se adjudicaban el t\u00ed\u00adtulo de Kyrios, ordenando que se les tributaran honores divinos.<\/p>\n<p>    Los jud\u00ed\u00ados ya aplicaban a Dios este nombre de Kyrios, versi\u00f3n de los nombres hebreos de Dios: Adonai y Shaddai. Conceptos como Soberano, Dominador, Rey, Se\u00f1or, Fuerte, Roca, etc, eran decisivos para entender la idea sobre Dios.<\/p>\n<p>     En la primitiva comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n se llam\u00f3 Se\u00f1or a Jes\u00fas, despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n a los cielos, dando a esta palabra un sentido religioso. As\u00ed\u00ad lo atestiguan los Hechos de los Ap\u00f3stoles: 1. 21; 2. 36; 9. 14; 21; 22, etc. \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas, recibe mi esp\u00ed\u00adritu&#8230; Se\u00f1or, no les imputes este pecado.\u00bb (Hech. 7. 59)<\/p>\n<p>     Para San Pablo, Kyrios implica \u00abse\u00f1or divino\u00bb. Multiplica las alusiones a Jes\u00fas, incluso identifica los t\u00ed\u00adtulos b\u00ed\u00adblicos atribuidos a Yaweh entre los jud\u00ed\u00ados, que \u00e9l los transpasa a Jes\u00fas: 1 Cor. 1. 31; Rom. 10.12;  2 Tes. 1. 9; Hebr. 1, 10;  1 Cor. 2. 16, etc. \u00abAl nombre de Jes\u00fas se doble la rodilla cuanto hay en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.\u00bb (Filip. 12.10). \u00abPorque, aunque algunos sean llamados dioses ya en el cielo ya en la tierra, de manera que haya muchos dioses y muchos se\u00f1ores, para nosotros no hay m\u00e1s que un Dios Padre, del que todo procede y para quien somos nosotros; y s\u00f3lo hay un solo Se\u00f1or, Jesucristo, por quien son todas las cosas y nosotros tambi\u00e9n.\u00bb (1. Cor. 8.10) 5. Catequesis y kenosis<\/p>\n<p>    Es importante resaltar el ejemplo de vida que Cristo representa. Es el modelo del cristiano: en los dolores y en los triunfos, en las luchas y en las victorias, en la muerte y en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En la catequesis hay que dar importancia a esta realidad.<\/p>\n<p>    5.1. Catequesis de la humildad.<\/p>\n<p>    Es importante hablar sin dramatismos de Jes\u00fas como modelos de humildad y de servicio. Si los ni\u00f1os peque\u00f1os no pueden entender esta dimensi\u00f3n, pues prefieren la figura triunfante de Jes\u00fas, los que van madurando en edad y en formaci\u00f3n pueden llegar hasta las puertas del misterio.<\/p>\n<p>    Pero es preciso acompa\u00f1arles hasta esos umbrales de Jes\u00fas y ayudarles a que se dispongan a entrar adentro.<\/p>\n<p>    5.2. Catequesis de fortaleza.<\/p>\n<p>    A partir del misterio de Jes\u00fas es buenos resaltar las explicaciones de los hechos luctuosos de la vida: dificultades, fracasos, desgracias, incapacidades, desconciertos, en referencia a la humillaci\u00f3n de Jes\u00fas, hombre como nosotros.<\/p>\n<p>    Los valores religiosos no deben ser s\u00f3lo un lenitivo o suavizante de la lucha por la existencia y por el triunfo del bien, pero pueden ayudar, sobre todo en la madurez, a incluso en la \u00e9poca adolescente, a dar sentido cristiano a la vida y a la acci\u00f3n. Por eso la relaci\u00f3n kenosis-apoteosis, es un eje vinculante de la catequesis, sobre todo con personas mayores.<\/p>\n<p>    5.3. Catequesis de la esperanza.<\/p>\n<p>    Es importante tambi\u00e9n resaltar el aspecto consolador de las humillaciones de Jes\u00fas, en cuanto tambi\u00e9n nosotros seguiremos su camino de restauraci\u00f3n, de reconstrucci\u00f3n, de salvaci\u00f3n, cada vez que tenemos la experiencia del dolor y de la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La esperanza en la otra vida es algo profundamente cristiano. Se debe presentar a todas las edades de forma adecuada, pero siempre en referencia a Jes\u00fas. La recompensa de la otra vida no es algo material, sino cristoc\u00e9ntrico. Por eso ha sido tradicional esperar en el m\u00e1s all\u00e1 a la luz de los mensajes evang\u00e9licos y superando toda la sensorialidad.<\/p>\n<p>    Al fin y al cabo \u00abla vida eterna consiste en conocerte a Ti, s\u00f3lo Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien t\u00fa has enviado.\u00bb (Jn. 17. 2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>-> encamaci\u00f3n). Significa \u00abvaciamiento\u00bb. Ese t\u00e9rmino, tomado del himno de Flp 2,6-11, ha marcado poderosamente la cristolog\u00ed\u00ada de los \u00faltimos decenios. Flp 2,6-11 es un himno que Pablo ha recibido de la tradici\u00f3n anterior, para modificarlo ligeramente e introducirlo en un contexto paren\u00e9tico, con la finalidad de exaltar la humildad y servicio mutuo entre los fieles. El texto alude a un ser celeste que, existiendo en la misma dimensi\u00f3n de lo divino (Flp 2,6), ha preferido humillarse recibiendo forma y ser de esclavo, haci\u00e9ndose hombre, como dicen sus versos centrales: \u00abSe despoj\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo (eken\u00f3sen), tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condici\u00f3n de siervo, se humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo (etapein\u00f3sen), haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios tambi\u00e9n le exalt\u00f3 hasta lo sumo, y le dio un Nombre sobre todo nombre\u00bb (Flp 2,79). Cristo ten\u00ed\u00ada morph\u00e9 Theou, la forma de Dios, pero no ha querido expresar esa forma de Dios, como si el ser \u00abDios\u00bb fuera una conquista triunfal, un harpagtnos o ventaja ego\u00ed\u00adsta, algo que uno emplea para servicio propio, sino que se ha vaciado a s\u00ed\u00ad mismo (eken\u00f3sen): ha renunciado no s\u00f3lo a las cosas exteriores, sino a su propia realidad interior, a sus derechos personales, a su misma esperanza de futuro. Se ha negado y, de esa forma, sin poseerse a s\u00ed\u00ad mismo, ha que  dado en manos de los otros. Esta es su k\u00e9nosis o vaciamiento salvador que alcanza el punto culminante en su obediencia hasta la muerte (2,8), donde se invierte el proceso: Dios exalta al humillado, haci\u00e9ndole Se\u00f1or del cosmos (2,910). Entendido as\u00ed\u00ad, este himno pone de relieve la preexistencia* de Jes\u00fas: el que se entrega, regalando su vida a favor de los dem\u00e1s, viene de Dios, expresando sobre el mundo el misterio original de lo divino. El que desciende para as\u00ed\u00ad entregarse hasta la muerte, siendo por ello glorificado, tiene forma de Dios y viene de los cielos, sin necesidad de que Dios le env\u00ed\u00ade (como se supone en Gal 4,4; Rom 8,3; Jn 3,16-17), sino que \u00e9l mismo asume la iniciativa, vaci\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo y expresando sobre el mundo todo el ser\/amor de lo divino, para ser as\u00ed\u00ad glorificado. No ha terminado en la cruz por fatalidad; no ha fallecido por exigencia de su condici\u00f3n humana. Ha muerto por vaciarse a s\u00ed\u00ad mismo y hacerse siervo universal, en entrega que transforma el sentido de la historia. El texto nos sit\u00faa as\u00ed\u00ad ante la m\u00e1s profunda paradoja: estamos ante un ser divino que no quiere actuar como Dios (en el sentido posesivo); un ser humano que se entrega por los otros, hasta morir crucificado.<\/p>\n<p>Cf. F. Hahn, Christologische Hoheitstitel. Ihre Geschichte im fr\u00fahen Christentum, FRLANT 83, Gotinga 1962; E. KAsemann, \u00abAn\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico de Flp 2,5-11\u00bb, Ensayos Exeg\u00e9ticos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978, 71-122; P. Lamarche, Christ vivant, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1966, 2545; F. Manns, \u00abUn hymne jud\u00e9o-chr\u00e9tien; Phil 2,6-11\u00bb, EnnDoc 29 (1976) 259-290; R. P. Martin, Carmen Christi. Phil 2,5-11, Eerdmans, Grand Rapids MI 1983; J. T. Sanders, The New Testament ch\u00f1stological hymns, Cambridge University Press 1971, 58-74; S. Vidal, \u00abFlp 2,6-11: Su lugar teol\u00f3gico\u00bb, Homenaje a M. L. Turrado, Universidad Pontificia, Salamanca 1981, 149-168.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Concepto cristol\u00f3gico que tiene su ra\u00ed\u00adz y su base b\u00ed\u00adblica en Flp 2,7. se dice de Jesucristo que \u00abse vaci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (heautOn ek\u00e9nosen), asumiendo la forma de vida humana que es propia de los dem\u00e1s hombres y haci\u00e9ndose obediente al Padre hasta la muerte de cruz. Significa por tanto el \u00abvaciamiento\u00bb de s\u00ed\u00ad que realiz\u00f3 el Hijo de Dios insert\u00e1ndose en la historia de los hombres, hasta pasar por la experiencia de la muerte de cruz. Este acontecimiento ha sido interpretado en diversos sentidos por la tradici\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento se dan tambi\u00e9n algunos otros pasajes adem\u00e1s de Flp 2,7, en donde se hace referencia m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcita a la abnegaci\u00f3n, hasta su vaciamiento, del Hijo al entrar en nuestra historia: cf. Jn 1,14, donde el t\u00e9rmino sarx\/carne indica a la humanidad en su fragilidad, transitoriedad Y mortalidad; G\u00e1l 4,4: el Hijo preexistente de Dios naci\u00f3 de una mujer y se someti\u00f3 a la ley; Jn 17 5: el Hijo vive ahora en una situaci\u00f3n, donde est\u00e1 privado de aquella gloria que pose\u00ed\u00ada desde toda la eternidad; 2 Cor 8,9: el Hijo era rico, pero se ha hecho pobre (ept\u00f3cheusen) para enriquecernos a nosotros.<\/p>\n<p>Una lectura comparativa de estos  pasajes puede ayudarnos a leer con exactitud el contenido de Flp 2,7, que de hecho ha sido y sigue siendo interpretado de manera distinta por los exegetas. Algunos han visto el \u00abvaciamiento\u00bb ken\u00f3tico del Hijo eterno de Dios en su misma bajada en carne\/naturaleza humana (como se ver\u00e1, algunos Padres prefirieron esta interpretaci\u00f3n); otros lo han visto en el hecho de que el Hijo de Dios preexistente ha entrado en el mundo y ha asumido la naturaleza humana renunciando a vivir en ella en la condici\u00f3n de gloria y de esplendor que habr\u00ed\u00ada de esperarse del Hijo divino y que de hecho se le dio en la resurrecci\u00f3n (as\u00ed\u00ad piensan la mayor parte de los exegetas de nuestros d\u00ed\u00adas); otros finalmente han visto la k\u00e9nosis en el hecho de que el hombre Jesucristo (no el hijo de Dios preexistente) recorri\u00f3 un camino de humillaci\u00f3n, de sufrimiento, de muerte, de cruz, que desemboc\u00f3 posteriormente con la resurrecci\u00f3n en una situaci\u00f3n de gloria.<\/p>\n<p>Del contexto inmediato de Flp 2,7 y  del contexto remoto que nos ofrecen los otros pasajes b\u00ed\u00adblicos que hemos recordado se deduce que el concepto de \u00abvaciamiento\u00bb m\u00e1s aceptable es el segundo: debe verse en la opci\u00f3n del Hijo eterno de Dios de hacerse hombre y de vivir como los dem\u00e1s hombres en la humildad de la condici\u00f3n humana, con su carga de limitaciones, sufrimientos y de muerte, antes de pasar a la situaci\u00f3n gloriosa en que se encuentra con y despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n de la muerte. La k\u00e9nosis del Hijo no consiste en la encarnaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma, sino en su encarnaci\u00f3n en la debilidad, hizo cercano a nosotros y  imitable por nosotros (cf. Flp 2,5) Y fue esta k\u00e9nosis la que el Padre sucesivamente en una situaci\u00f3n de existencia humana gloriosa, premio a su obediencia hasta la cruz. (Cf. Flp 2,8-11).<\/p>\n<p>La \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica advirti\u00f3 aguda el problema de la k\u00e9nosis del apriori cultural helenista del car\u00e1cter absoluto y de la inmutabilidad de lo divino y de la suma entre la esfera del esp\u00ed\u00adritu y la de la materia y la corporeidad le hac\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil admitir el vaciamiento radical del Logos divino mediante la asunci\u00f3n de una realidad humana finita, temporal, pasible, mortal. Pero el instinto de la fe hizo superar a la Iglesia de los Padres las dificultades que proced\u00ed\u00adan de su contexto cultural y le permiti\u00f3 permanecer fiel al dato b\u00ed\u00adblico  le impon\u00ed\u00ada con todo su contenido desconcertante. Encontramos un eco del \u00e1nimo de la Iglesia patristica en la confesi\u00f3n de la verdad b\u00ed\u00adblica de k\u00e9nosis de Cristo en un pasaje del concilio de Efeso, inspirado en san Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada: \u00abAfirmamos que el Logos\/Hijo se hizo hombre de un modo inexplicable e incomprensible, uniendo a su hip\u00f3stasis la carne animada por un alma racional\u00bb (DS 250). San Le\u00f3n Magno en el Tomus a Flaviano, patriarca de Constantinopla, habla expresamente de la examinatio del Logos y la ve en su asunci\u00f3n de la \u00abforma del siervo\u00bb, de la \u00abdebilidad\u00bb de este mundo (cf. DS 293; 294). En este texto surge l una perspectiva de la k\u00e9nosis, caracter\u00ed\u00adstica de la reflexi\u00f3n de muchos Padres, pero que est\u00e1 ausente del dato b\u00ed\u00adblico: la bajada misma del Hijo divino asumiendo la naturaleza humana, en cuanto creada y finita, se ve como un rebajamiento, como un vaciamiento.<\/p>\n<p> La clarificaci\u00f3n de la uni\u00f3n de lo di vino con lo humano en Cristo en el plano de la hip\u00f3stasis\/persona, que se realiz\u00f3 especialmente en el concilio Constantinopolitano 11 (553), y la consiguiente concreci\u00f3n de las normas de la \u00abcommunicatio idiomatum\u00bb (es significativa la controversia sobre la afirmaci\u00f3n de unos monjes escitas: \u00abUnus de Trinitate passus est in carne\u00bb, considerada como her\u00e9tica por los te\u00f3logos orientales, pero ortodoxa para el Constantinopolitano 11: (cf. DS 432) condujo a una comprensi\u00f3n cada vez m\u00e1s exacta del vaciamiento del Hijo en su encarnaci\u00f3n. Por no haber valorado esta conquista del pensamiento de los Padres, que hizo substancialmente suya la gran Escol\u00e1stica, algunos te\u00f3logos, sobre todo del \u00e1rea de la Reforma, comenzaron a representar la k\u00e9nosis de maneras y formas que constituyen de hecho, en diversas medidas, una eliminaci\u00f3n del dogma cristol\u00f3gico.<\/p>\n<p> M. Lutero, con su exposici\u00f3n de la  communicatio idiomatum, hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado una comunicaci\u00f3n real de las propiedades divinas a la naturaleza humana de Cristo. Algunos te\u00f3logos luteranos pensaron salvar la verdad plena de la humanidad de Cristo, interpretando Flp 2,7 como acontecimiento relativo al Sujeto encarnado, que en su vida terrena habr\u00ed\u00ada renunciado al uso de las propiedades divinas para su naturaleza humana (as\u00ed\u00ad los ken\u00f3ticos de la escuela de Giessen) o las habr\u00ed\u00ada escondido en su uso (escuela de Tubinga). Otros te\u00f3logos luteranos del siglo XIX (E. W Sartorius, G. Thomasius, H. R. Frank, W Gess) interpretaron la k\u00e9nosis de la manera siguiente: su sujeto es el Logos preexistente, que en su encarnaci\u00f3n \u00abse vac\u00ed\u00ada\u00bb de algunas cualidades divinas relativas, referidas al mundo (omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia), pero no de otras arraigadas profundamente en su ser divino (la verdad, la santidad, el amor). Esta \u00abrenuncia\u00bb a sus prerrogativas del Hijo preexistente habr\u00ed\u00ada hecho posible en Jesucristo el desarrollo de una conciencia humana real (H. R. Frank).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, tanto  cat\u00f3lica como protestante, ha prestado y presta una gran atenci\u00f3n a la afirmaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del \u00abautovaciamiento\u00bb de Jesucristo, honrada por la tradici\u00f3n teol\u00f3gica, aunque con diversos acentos. Su orientaci\u00f3n de fondo en la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica de su contenido, en consonancia con la ense\u00f1anza neotestamentaria, se muestra concreta y sumamente sensible a la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del acontecimiento cristol\u00f3gico. No ignora la diferencia, el \u00abdesnivel\u00bb cualitativo entre Dios y lo humano, que advirtieron tan vivamente los Padres, ni tampoco la \u00abdignaci\u00f3n\u00bb de Dios de insertarse en lo humano; sin embargo, lee la realizaci\u00f3n verdadera de la k\u00e9nosis en la asunci\u00f3n por parte del Hijo divino de lo humano concreto, tal como lo viven  los hombres en la caducidad y bajo el peso del pecado y de su maldici\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en su compromiso de vivirlo en solidaridad plena con los hombres sus hermanos, en actitud de obediencia filial al Padre, Se\u00f1or de la vida. Lee all\u00ed\u00ad la condescendencia inefable del Hijo con sus hermanos (cf. Heb 5,1-10) y al mismo tiempo el enorme significado antropol\u00f3gico del acontecimiento Jesucristo. La teolog\u00ed\u00ada actual de la cruz (en particular, K. Kitamori, J Moltmann, E. JUngel, H. U. von Bal~hasarl anda empe\u00f1ada en explorar las profundidades abismales de la \u00abbajada\u00bb del Hijo divino, y con \u00e9l en cierto sentido la de toda la Trinidad, en las dimensiones y experiencias m\u00e1s profundas y m\u00e1s tenebrosas de lo humano, viendo en ella la expresi\u00f3n m\u00e1s radical de la caridad divina \u00abcompasiva\u00bb. Por otra parte, la teolog\u00ed\u00ada actual, que reflexiona sobre los contenidos de la fe dentro del giro antropol\u00f3gico caracter\u00ed\u00adstico de la cultura moderna y contempor\u00e1nea (especialmente K. Rahner), se siente autorizada a explorar las limitaciones, las estrecheces, las \u00abfatalidades\u00bb m\u00e1s condicionantes y limitantes de la existencia humana, para verlas asumidas, compartidas, vividas en plenitud y profundidad por el Hijo de Dios y del hombre en su camino de solidaridad con sus hermanos, a fin de impregnarlas \u00abdesde dentro\u00bb de obediencia, de abandono, de amor al Padre, de \u00abconsagrarlas\u00bb, de \u00abofrec\u00e9rselas\u00bb a \u00e9l, para poder redimirlas. Los an\u00e1lisis m\u00e1s profundos de la existencia humana se ponen entonces al servicio de la cristolog\u00ed\u00ada, para que por un lado aparezca cada vez m\u00e1s claramente el abismo del \u00abvaciamiento\u00bb del Hijo divino en su existencia ken\u00f3tica y, por otro, resalten de forma m\u00e1s luminosa la profundidad y la amplitud de su solidaridad con los hombres, fuente de salvaci\u00f3n y de esperanza para la familia humana. La Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional public\u00f3 en 1983 un documento en el que dedicaba especial atenci\u00f3n a la tem\u00e1tica de la k\u00e9nosis, haciendo algunas aclaraciones en orden a una interpretaci\u00f3n m\u00e1s exacta de la misma.<\/p>\n<p> G. Iammarrone<\/p>\n<p> Bibl.: A. Ort\u00ed\u00adz Garc\u00ed\u00ada, La teolog\u00ed\u00ada de la cruz  en la teolog\u00ed\u00ada de hoy, en AA. VV., Teolog\u00ed\u00ada de la cruz, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1979 9-21: w  Kasper Jes\u00fas el Cristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 61986; J Moltmann El Dios crucificado S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 21 977, H, U, von Balthasar, El misterio pascual, en MS, III\/2, Madrid 1971, 143-330.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino kenosis viene de <em>keno\u014d<\/em> en Fil. 2:7 (que la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> traduce \u00abse despoj\u00f3 a s\u00ed mismo\u00bb). La traducci\u00f3n \u00abse vaci\u00f3 a s\u00ed mismo\u00bb es enga\u00f1osa, ya que: (1) <em>keno\u014d<\/em> se usa generalmente en el NT en forma metaf\u00f3rica m\u00e1s bien que literal (Ro. 4:14; 1 Co. 1:17; 9:15; 2 Co. 9:3; cf. B.B. Warfield en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">ISBE<\/a><\/em>); (2) declaraciones expl\u00edcitas del NT indican que Jes\u00fas retuvo su naturaleza y atributos divinos (Mt. 1:23; 11:27; Mr. 1:1; Jn. 3:13; 14:9; Ro. 1:4); (3) la doctrina de la encarnaci\u00f3n requiere la continua divinidad de Jes\u00fas; (4) la inmutabilidad de Dios (en el pasaje se atribuye a Cristo divinidad en las palabras <em>morf\u0113 zeou<\/em>) hace que la idea de \u00abvaciarse de s\u00ed mismo\u00bb sea inconcebible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por razones como las expuestas, la kenosis se ha tomado como refiri\u00e9ndose no a una substracci\u00f3n de divinidad, sino a la adici\u00f3n de la humanidad. \u00abLa kenosis es aquella autolimitaci\u00f3n del logos que estaba envuelta en su manifestaci\u00f3n en forma humana; aunque al mismo tiempo no est\u00e1 limitado en ning\u00fan sentido en cuanto a su posici\u00f3n c\u00f3smica. Este concepto de la kenosis puede considerarse como el reconocido concepto de la iglesia primitiva\u00bb (F. Loofs en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">SHERK<\/a><\/em>). De la misma forma, la Reforma vio en la humillaci\u00f3n de Cristo un encubrimiento (<em>obscuratio<\/em>) de su gloria, pero no la remoci\u00f3n o suspensi\u00f3n de su divinidad en naturaleza o ejercicio. A causa de su doctrina de la ubicuidad, Lutero y los luteranos sostienen el concepto no popular de que la kenosis se refiere al logos encarnado, no al logos eterno. Sin embargo, concuerdan con la tradici\u00f3n cat\u00f3lica que el ser divino no se desvisti\u00f3 de su divinidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la idea de la kenosis no estuvo sin representantes en la iglesia desde el principio (aunque la tradici\u00f3n ortodoxa ha sido largamente calcedonia), se desarroll\u00f3 en forma especial en el siglo diecinueve. Su <em>raison d\u2019\u00eatre<\/em> parece haber sido el deseo de hacer \u00e9nfasis en la realidad de la humanidad de Jes\u00fas, y, posiblemente, mantener su habilidad para equivocarse. Thomasius, quien fuera el primero en colocar la doctrina cient\u00edficamente, sostuvo una forma moderada de kenosismo (un despojarse de algunos atributos divinos solamente, y temporalmente). Pero Gess, describi\u00f3 al Hijo de Dios como si hubiera perdido aun su autoconciencia de eternidad cuando descendi\u00f3 en carne humana, para volver a recobrarla gradualmente en el curso de su ministerio. Seg\u00fan Ebrard, el logos se redujo a s\u00ed mismo a las dimensiones del alma humana sin dejar de ser el Hijo eterno. \u00abEl mismo ego existe a la vez en la forma eterna y temporal, es a la vez finito e infinito\u00bb (L. Berkhof, <em>The History of Christian Doctrines<\/em>, p. 125). Godet, Martensen, William Clark y Gore sostuvieron posiciones similares. Los kenosistas contempor\u00e1neos tienden a dar por supuesto este punto de vista m\u00e1s bien que a exponerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.J. Mueller, <em>The Epistles of Paul to the Philippians and to Philemon<\/em>, pp. 82\u201385, y <em>Die kenosisleer in die christologie sedert die Reformasie<\/em>; L. Boettner, <em>The Person of Christ<\/em>; B.B. Warfield, <em>Christology and Criticism<\/em>; F.J. Hall, <em>The Kenotic Theory<\/em>; W. Sanday, <em>Christologies Ancient and Modern<\/em>; D. M. Baillie, <em>God was in Christ<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.H. Gerstner<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (351). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Este t\u00e9rmino <etiqueta id=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\" title=\"\">gr. proviene del <\/etiqueta>verbo <\/span><span style=''>heauton eken&#333;sen<\/span><span lang=ES style=''>, \u201cse vaci\u00f3 a si mismo\u201d, que <\/span><etiqueta id=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv1<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> <etiqueta id=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\" title=\"\">trad. en Fil. 2.7 \u201cse anonad\u00f3 a s\u00ed mismo\u201d (<\/etiqueta><\/span><etiqueta id=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cse despoj\u00f3 a s\u00ed mismo\u201d). Como sustantivo se usa, en el sentido t\u00e9cnico, para la teor\u00eda cristol\u00f3gica que trata de demostrar \u201cque la segunda persona de la Trinidad pod\u00eda ingresar en la vida humana de tal manera que arrojara como resultado la experiencia genuinamente humana que describen los evangelistas\u201d (H. R. Mackintosh). En su forma cl\u00e1sica esta cristolog\u00eda no data sino de mediados del siglo pasado, con Thomasius de Erlangen en Alemania.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. M. Creed expresa claramente la esencia de la teor\u00eda ken\u00f3tica original. \u201cEl Logos divino, por su encarnaci\u00f3n, se despoj\u00f3 de sus atributos divinos de omnisciencia y omnipotencia, de modo que en su vida encarnada se revela la Persona divina, y se revela sola mediante una conciencia humana (art. \u201cRecent Tendencies in English Christology\u201d en <i>Mysterium Christi<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\" title=\"\">eds. Bell y Deissman, 1930, pp. 133). Esta afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica est\u00e1 expuesta a contundentes <\/etiqueta>objeciones teol\u00f3gicas; adem\u00e1s, poco apoyo tiene desde el punto de vista exeg\u00e9tico. El verbo <\/span><span style=''>kenoun<\/span><span lang=ES style=''> significa simplemente \u201cvaciar\u201d. Se usa en sentido literal, por ejemplo, cuando Rebeca vac\u00eda el agua de su c\u00e1ntaro (Gn. 24.20, <etiqueta id=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta>: el verbo es <\/span><span style=''>exelem&#333;sen<\/span><span lang=ES style=''>). En Jer. 14.2; 15.9 la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> utiliza el verbo <\/span><span style=''>kenoun<\/span><span lang=ES style=''> para trad. el <\/span><span style=''>pu&#723;al<\/span><span lang=ES style=''> de <\/span><span style=''>&#722;amal<\/span><span lang=ES style=''>, que <\/span><etiqueta id=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> traduce como \u201cdesfallecer\u201d; y esta traducci\u00f3n hace pensar en un uso metaf\u00f3rico que prepara el camino para la interpretaci\u00f3n del texto de Filipenses. El uso de <\/span><span style=''>kenoun<\/span><span lang=ES style=''> en la voz activa all\u00ed es \u00fanico en el <etiqueta id=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\" title=\"\">NT, y toda la frase con el reflexivo no solamente no es paulino, sino que tampoco es griego. Este hecho apoya la sugerencia de que la frase es una traducci\u00f3n al gr. a partir de un original <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\" title=\"\">sem., y se explica el solecismo <\/etiqueta>ling\u00fc\u00edstico por la traducci\u00f3n literal de un idioma a otro. Eruditos recientes (H. W. Robinson, J. Jeremias) han encontrado este original en Is. 53.12: \u201cDerram\u00f3 su vida hasta la muerte.\u201d Con esta lectura de Fil. 2.7, la \u201ckenosis\u201d no es la de su encarnaci\u00f3n, sino la entrega final de su vida, en completo ofrecimiento y sacrificio de si mismo en la cruz. Aun cuando se considere esta novedosa interpretaci\u00f3n como un poco forzada (para una critica v\u00e9ase R. P. Martin, <i>Carmen Christi<\/i>, 1967, <etiqueta id=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\" title=\"\">cap(s). 7), ella nos colo<\/etiqueta>ca sobre una pista correcta. Las palabras \u201cse vaci\u00f3 a s\u00ed mismo\u201d en el contexto paulino no dicen nada sobre el abandono de sus atributos divinos, y hasta ese punto la teor\u00eda ken\u00f3tica es una interpretaci\u00f3n enteramente err\u00f3nea de las palabras escriturales. Ling\u00fc\u00edsticamente debe interpretarse el vaciamiento a la luz de las palabras que siguen inmediatamente. Se refiere al \u201crenunciamiento preencarnado coincidente con el acto de \u2018tomar forma de siervo (<etiqueta id=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\" title=\"\">v. Taylor, <\/etiqueta><i>The Person of Christ in New Testament Teaching<\/i>, 1958, pp. 77). Tomar forma de siervo entra\u00f1aba la necesaria limitaci\u00f3n de la gloria que hab\u00eda dejado de lado a fin de poder hacerse \u201csemejante a los hombres\u201d. Esa gloria de su unidad preexistente con el Padre (v\u00e9ase Jn. 17.5, 24) era suya debido a que en la eternidad hab\u00eda existido \u201cen forma de Dios\u201d (Fil. 2.6). Esa gloria qued\u00f3 oculta en la \u201cforma de siervo\u201d que adopt\u00f3 cuando asumi\u00f3 nuestra naturaleza y apareci\u00f3 en nuestra semejanza; y con la aceptaci\u00f3n de nuestra humanidad tambi\u00e9n acept\u00f3 su destino como el Siervo del Se\u00f1or que se humill\u00f3 hasta sacrificarse a s\u00ed mismo en el Calvario. En consecuencia, la \u201ckenosis\u201d comenz\u00f3 en la presencia de su Padre, con su decisi\u00f3n preencarnada de asumir nuestra naturaleza; esto lo llev\u00f3 inevitablemente a la obediencia final en la cruz, cuando derram\u00f3 completamente su alma hasta la muerte (v\u00e9ase Ro. 8.3; 2 Co. 8.9; G\u00e1. 4.4\u20135; He. 2.14\u201316; 10.5ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. U. von Balthasar, \u201cLa kenosis y la nueva imagen de Dios\u201d, <i>Mysterium salutis<\/i>, 1980, <etiqueta id=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\" title=\"\">t(t). III, pp. 674ss; E. Tiedke<\/etiqueta>, H. G. Link, <etiqueta id=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). IV, pp. 313\u2013315; D. M. Baillie, <i>Dios estaba en Cristo<\/i>, 1960; R. H. Fuller, <i>Fundamentos de la cristolog\u00eda neotestamentaria<\/i>, 1979; J. H. Gerstner, \u201cKenosis\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 309\u2013310; O. Cullmann, <i>Cristolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1965; J. Jeremias, <i>ABBA, el mensaje central del Nuevo Testamento<\/i>, 1981, pp. 177\u2013183.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El an\u00e1lisis moderno m\u00e1s completo de la doctrina de la kenosis, tanto hist\u00f3ricamente como teol\u00f3gicamente, es el de P. Henry, <etiqueta id=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\" title=\"\">art. \u201cK\u00e9nose\u201d en <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\" title=\"\"><i>DBS<\/i><\/etiqueta>, fasc. 24, 1950, cols. 7\u2013161; D. G. Dawe, <i>The Form of a Servant<\/i>, 1964; T. A. Thomas, <etiqueta id=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\" title=\"\"><i>EQ<\/i><\/etiqueta> 42, 1970, pp. 142\u2013151. Para un estudio teol\u00f3gico moderno, v\u00e9ase R. S. Anderson, <i>Historical Transcendence and the Reality of God<\/i>, 1975.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>R.P.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">T\u00e9rmino derivado de la discusi\u00f3n sobre el real significado de Fil 2:6&#160;: \u201cQuien siendo en forma de Dios, no consider\u00f3 ello como algo a que aferrarse; sino que vaci\u00e1ndose (ek\u00e9nosen) a s\u00ed mismo, tom\u00f3 forma de siervo, siendo hecho en semejanza de hombre y hallado como uno de ellos&#8230;\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Opiniones Protestantes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No satisfechos con la ense\u00f1anza cat\u00f3lica en \u00e9ste punto, los primeros reformadores se inclinaron por un m\u00e1s profundo significado de las palabras de Pablo, pero Lutero y Melanchton fallaron en sus especulaciones. John Brenz (m. el 10 de septiembre de 1570) de Tubinga, sostuvo que cuando la Palabra asumi\u00f3 la naturaleza humana de Cristo, \u00e9sta no s\u00f3lo posey\u00f3 la Divinidad sino el poder de hacer uso de la misma, aunque libremente se abstuvo de tal uso. Chemnitz disinti\u00f3 de este punto de vista. Neg\u00f3 que Jesucristo poseyera la Divinidad en tal forma que tuviese derecho a su uso.<br \/>\nLa k\u00e9nosis, o la exinanici\u00f3n de Sus Divinos atributos fue, por tanto, un acto libre de Cristo, de acuerdo con Brenz: fue la connatural consecuencia de la Encarnaci\u00f3n seg\u00fan Chemnitz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los modernos protestantes, las siguientes opiniones han sido las m\u00e1s prevalentes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Thomasius, Delitschz y Kahnis consideran la Encarnaci\u00f3n como un auto- vaciamiento de la manera Divina de existencia, como una auto-limitaci\u00f3n de la omnisciencia de la Palabra, su omipresencia, etc. Gess, Reuss y Godet piensan que la Encarnaci\u00f3n implicaba una real depotenciaci\u00f3n de la palabra; la Palabra lleg\u00f3 a ser \u2013m\u00e1s que \u2018asumir\u2019- el alma humana de Cristo. Ebrard sostiene que las Divinas propiedades de Cristo, aparecieron en la forma kantiana de tiempo apropiada al hombre: su k\u00e9nosis consisti\u00f3 en un intercambio de lo eterno por una forma temporal de existencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Martensen y quiz\u00e1s Hutton distinguen una doble vida de la Palabra. En el hombre -Cristo , ellos ven una real depotenciaci\u00f3n de la Palabra: en el mundo, la Palabra Divina pura hace el oficio de mediador y revelador. De acuerdo con Godet y probablemente Gore, en su K\u00e9nosis la Palabra se despoja S\u00ed misma aun de Su inmutable santidad, Su infinito amor y Su conciencia personal, para entrar en un desarrollo humano similar al nuestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ense\u00f1anza Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con la teolog\u00eda cat\u00f3lica, el abajamiento de la Palabra consiste en la asunci\u00f3n de la humanidad y el simult\u00e1neo ocultamiento de la Divinidad. El abajamiento de Cristo es visto primero como Su autosujetamiento a las leyes humanas del nacimiento y crecimiento y a la bajeza de la naturaleza humana ca\u00edda. En Su abajamiento, Su semejanza con la naturaleza ca\u00edda, no implica p\u00e9rdida de justicia ni santidad, sino solamente las dolencias y penalidades aparejadas a tal p\u00e9rdida. Ello afecta al cuerpo y al alma, y consiste en la posibilidad de sufrir por causas internas y externas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cuerpo, la dignidad de Cristo excluyen alguna dolencias y estados. El poder preservante de Dios que habitaba el cuerpo de Cristo, no permiti\u00f3 ninguna corrupci\u00f3n y le previno de enfermedades, inicio de la corrupci\u00f3n. La santidad de Cristo no era compatible con la descomposici\u00f3n tras la muerte, que es la manifestaci\u00f3n del poder destructivo del pecado. De hecho, Cristo tuvo el derecho de liberarse de todo dolor corporal, y Su humanidad habr\u00eda tenido el poder de quitar o suspender los efectos de las causas del dolor. Pero El libremente se sujet\u00f3 a S\u00ed mismo a muchos de los dolores resultantes de la ejercitaci\u00f3n del cuerpo e influencias externas adversas como fatiga, hambre, heridas, etc. Siendo que \u00e9stas molestias ten\u00edan suficiente raz\u00f3n en la naturaleza del cuerpo de Cristo, le eran naturales a El.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Cristo retuvo el El las debilidades del alma, las pasiones de Su raz\u00f3n y apetitos sensitivos, pero con las siguientes restricciones:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Emociones desordenadas y pecaminosas son incompatibles con la santidad de Cristo. Solamente pasiones sin culpa moral como temor, tristeza y el compartir en el alma de los sufrimientos del cuerpo son compatibles con Su Divinidad y perfecci\u00f3n espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) A\u00fan el origen , intensidad y duraci\u00f3n de esas emociones estaban sujetas al libre parecer de Cristo. Adem\u00e1s, El pod\u00eda prevenir los efectos disturbantes de tales pasiones sobre Su las acciones de Su alma y paz mental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para completar Su abajamiento, Cristo estuvo sujeto a Su Madre y San Jos\u00e9, a las leyes del Estado y a las leyes positivas de Dios. Comparti\u00f3 las limitaciones y privaciones de los pobres y marginados. (ver COMMUNICATIO IDIOMATUM).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lombard, lib. III, dist. XV-XVI, and Bonav., Scot., Biel on these chapters; St. Thomas, III, Q XIV-XV, and Salm., Suar., IV, xi-xii; Scheeben, Dogmatick, III, 266-74; Bruce, Humiliations of Christ, 113 sqq.; Gobe, Bampton Lectures (1891), 147; Hanna in The New York Review, I, 303 sqq.; the commentators on Phil., ii, 6, sqq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A.J. MAAS<br \/>\nTranscrito por Richard R. Pettys, Jr.<br \/>\nTraducido por Carlos Posadas Ru\u00edz\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(despojo, anonadamiento). Cristo, en la encarnaci\u00f3n se anonad\u00f3, haci\u00e9ndose hombre: (Fi12:7-10), y en la Cruz, haci\u00e9ndose el gusano de los hombres: (Sal 22:7, Is.53, Jn.19). En la Eucarist\u00ed\u00ada, se anonada, bajo la forma de s\u00f3lo pan y vino, \u00c2\u00a1m\u00e1s humilde a\u00fan que en Bel\u00e9n!: (Jua 6:48-58, Mt.26, Mc. 14, Lc.22, 1Co 11:23-30, Hec 2:42). T\u00fa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kenosis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abKENOSIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8142","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8142"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8142\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}