{"id":8143,"date":"2016-02-05T04:20:30","date_gmt":"2016-02-05T09:20:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kerigma\/"},"modified":"2016-02-05T04:20:30","modified_gmt":"2016-02-05T09:20:30","slug":"kerigma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kerigma\/","title":{"rendered":"KERIGMA"},"content":{"rendered":"<p>(Mensaje, predicaci\u00f3n).<\/p>\n<p> Predicar el mensaje de salvaci\u00f3n que obra en Cristo Jes\u00fas, y predicarlo con la palabra y la vida, Rom 16:25.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, CANON, EVANGELIOS, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS<\/p>\n<p>vet, T\u00e9rmino gr. que significa \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb, se utiliza en varios pasajes del NT (Ro. 16:25, etc.). El modernismo teol\u00f3gico utiliza este t\u00e9rmino para designar un pretendido n\u00facleo central de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica en torno al cual, a decir de esta concepci\u00f3n, se fueron a\u00f1adiendo mitos y leyendas aportadas por las diversas comunidades cristianas. Evidentemente, esta concepci\u00f3n descarta la genuinidad de los registros del NT, negando su integridad y su paternidad apost\u00f3lica. (V\u00e9anse CANON, EVANGELIOS, y cada uno de los libros de la Biblia bajo su nombre, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, etc\u00e9tera.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>El primer anuncio evang\u00e9lico<\/p>\n<p>\tLa palabra \u00abkerigma\u00bb significa el \u00abanuncio\u00bb de una noticia por medio de un heraldo. En el Nuevo Testamento, indica \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb de la Buena Nueva (la gozosa noticia) por medio de la \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb (Rom 16,25). De hecho es el primer anuncio sobre Dios Amor, que ha enviado a su Hijo Jesucristo, hecho hombre como nosotros, para nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tJes\u00fas mismo hizo este \u00abanuncio\u00bb, proclamando \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1,15). Con ello indicaba que las promesas mesi\u00e1nicas ya hab\u00ed\u00adan llegado a \u00absu tiempo\u00bb (ib\u00ed\u00addem). La acogida del Reino incluye un cambio de mentalidad (la \u00abconversi\u00f3n\u00bb) y una adhesi\u00f3n a la persona de Cristo y a su mensaje \u00abCreer en el evangelio\u00bb (Mc 1,15; cfr. Lc 4,43; 11,20). Los Ap\u00f3stoles invitaron a recibir al Mes\u00ed\u00adas (el \u00abCristo\u00bb), como ungido y enviado por Dios en \u00abla plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4,4).<\/p>\n<p>\tCuando el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s San Pedro proclam\u00f3 el hecho de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, invit\u00f3 tambi\u00e9n a la aceptaci\u00f3n del hecho salv\u00ed\u00adfico por medio de la fe y del bautismo \u00abA este Jes\u00fas lo resucit\u00f3 Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos&#8230; Arrepent\u00ed\u00ados y bautizados en el nombre de Jesucristo para remisi\u00f3n de vuestros pecados, y recibir\u00e9is el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Hech 2,32-38). Desde el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, la Iglesia anuncia que Jes\u00fas es el Hijo de Dios hecho hombre para nuestra salvaci\u00f3n, por medio de su muerte y resurrecci\u00f3n; en \u00e9l se cumplen las esperanzas mesi\u00e1nicas.<\/p>\n<p>\tElementos fundamentales del \u00abkerigma\u00bb<\/p>\n<p>\tLos elementos fundamentales del \u00abkerigma\u00bb se encuentran en diversos pasajes de San Pablo la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas (manifestada por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu en la resurrecci\u00f3n), su realidad humana (manifestada especialmente en su nacimiento y muerte), su redenci\u00f3n para nuestra salvaci\u00f3n. Cristo, por su resurrecci\u00f3n, manifiesta que es Hijo de Dios hecho nuestro hermano por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. \u00abEste evangelio se refiere a su Hijo, nacido de la estirpe de David en cuanto hombre, y constituido por su resurrecci\u00f3n de entre los muertos, Hijo poderoso de Dios seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu santificador Jesucristo, Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rom 1,1-5). Jes\u00fas es el Hijo de Dios y, por tanto, perfecto Dios (Gal 4,4; Rom 9,5), y es tambi\u00e9n perfecto hombre, hermano nuestro (1Tim 2,5; Fil 2,7; Jn 1,14) y, por tanto, Salvador definitivo, pleno y universal (Tit 3,4).<\/p>\n<p>\tEstos elementos del \u00abkerigma\u00bb aparecen claramente en el conjunto de textos marianos neotestamentarios Mt 1-2 (infancia); Lc 1-2 (infancia); Jn 2,1-12 (Can\u00e1); 19,25-27 (cruz); Mc 3,31-35 y paralelos sin\u00f3pticos (alabanza de la madre de Jes\u00fas); Hech 1,12ss (cen\u00e1culo); Gal 4,4-7 (\u00abla mujer\u00bb); Apoc 12,1 (\u00abla gran se\u00f1al\u00bb). Mar\u00ed\u00ada es Virgen por obra del Esp\u00ed\u00adritu (Cristo es verdadero Hijo de Dios), Mar\u00ed\u00ada es madre (Cristo es verdadero hombre), Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 asociada a la salvaci\u00f3n (Cristo es el \u00fanico Salvador). As\u00ed\u00ad, pues, ya ha comenzado el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas y de las esperanzas mesi\u00e1nicas.<\/p>\n<p>\tSentido misionero universalista<\/p>\n<p>\tEn el \u00abkerigma\u00bb se anuncia a Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, que comunica, de parte del Padre, la vida nueva en el Esp\u00ed\u00adritu. Tiene, pues dimensi\u00f3n trinitaria. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada enviado a los ap\u00f3stoles \u00aba todas las gentes\u00bb, para \u00abense\u00f1ar\u00bb o anunciar el mensaje de su encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n, de suerte que toda la humanidad quedara invitada y urgida a participar del misterio trinitario de Dios Amor, bautiz\u00e1ndose \u00aben el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19). Jes\u00fas comunic\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu Santo (\u00abla promesa del Padre\u00bb) a los ap\u00f3stoles, para que tuvieran el valor de anunciar en su nombre este misterio de amor a toda la humanidad (cfr. Lc 24,47-49).<\/p>\n<p>\tEl ap\u00f3stol es enviado a proclamar este \u00abprimer anuncio\u00bb a todos los pueblos, puesto que \u00abevangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Testimoniar que ha amado al mundo en su Hijo; que en su Verbo Encarnado ha dado a todas las cosas el ser, y ha llamado a los hombres a la vida eterna\u00bb (EN 26).<\/p>\n<p>\tLa novedad de la misi\u00f3n cristiana estriba en este anuncio de la encarnaci\u00f3n del Verbo y de su misterio pascual de muerte y resurrecci\u00f3n, como epifan\u00ed\u00ada del misterio trinitario. Por Cristo, perfecto Dios y perfecto hombre, Dios ha querido salvar al hombre por medio del hombre, comunic\u00e1ndole la vida nueva en el Esp\u00ed\u00adritu. El misterio del hombre, creado a imagen de Dios (Gen 1,26-27), ha sido restaurado, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu. El hombre ya puede participar de la vida trinitaria (Ef 2,18; Jn 14,17.23).<\/p>\n<p>Referencias Anuncio, catequesis, evangelio, homil\u00ed\u00ada, predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 11-13; EN 15, 21-22, 41-43, 51-53; RMi 42-45; CEC 429, 852, 875; TMA 38.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. DANIELOU, Le K\u00e9rygme selon le christianisme primitif, en L&#8217;annonce de l&#8217;\u00e9vangile aujourd&#8217;hui (Paris, Cerf 1962) 78-83; C.H. DODD, La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y sus desarrollos (Madrid, Fax, 1974); J. ESQUERDA BIFET, Mar\u00ed\u00ada en el \u00abkerigma\u00bb o primera evangelizaci\u00f3n misionera Marianum 42 (1980) 470-488; A. SALAS, Jes\u00fas, evangelio vivo. Kerigma y catequesis en el cristianismo primitivo (Madrid, PPC, 1977).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nPor kerigma se entiende la primitiva predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, centrada en el anuncio de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas: Jes\u00fas de Nazaret es el Cristo, el Se\u00f1or, el Salvador, por su resurrecci\u00f3n. En sentido m\u00e1s amplio comprende tambi\u00e9n la catequesis primitiva didaj\u00e9, la cual comportaba un anuncio m\u00e1s amplio y extenso de la vida, dichos y hechos de Jes\u00fas, aunque partiendo siempre tambi\u00e9n de la resurrecci\u00f3n, y exig\u00ed\u00ada una respuesta, un asentimiento de fe. Est\u00e1 su realidad presente ya en la vida terrena de Jes\u00fas, que aparece \u00abproclamando\u00bb el reino de Dios, y se prolonga en la vida y trabajo de los ap\u00f3stoles y de la entera comunidad cristiana: el n\u00facleo mismo de la comunidad cristiana y por tanto el sentido y el fin primordial de su acci\u00f3n y de su presencia en el mundo es el acto de proclamar el kerigma, valga la redundancia. En cuanto acto acontecimiento y en cuanto el kerigma hace presente a los hombres que lo reciben la salvaci\u00f3n misma. En la forma que se presenta en el N. T. ordinariamente contiene un esquem\u00e1tico compendio de la vida, muerte y exaltaci\u00f3n de Cristo. Tiene por tanto un componente de relato hist\u00f3rico, inserta a Jes\u00fas en la historia, partiendo de su humillaci\u00f3n y preexistencia, y Ilegando a su resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n lo anuncia como el acontecimiento definitivo y escatol\u00f3gico. Los discursos de Pedro en Hechos pueden ser las mejores muestras de la forma de presentar el kerigma como proclamaci\u00f3n de la irrupci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado o el reinado de Dios en la resurrecci\u00f3n de Cristo, proclamaci\u00f3n que se acompa\u00f1a con signos, sucesos y acciones que lo manifiestan como algo nuevo, un nuevo orden, una situaci\u00f3n distinta llena de abiertas posibilidades, sorprendente. Es algo nuevo en su contenido: no una nueva doctrina, ni una nueva visi\u00f3n de Dios, ni un nuevo culto. Lo decisivo del es la acci\u00f3n, la proclamaci\u00f3n. Por la proclamaci\u00f3n del hecho viene actualmente el Reino de Dios, se hace real el evangelio. Cristo se hace presente, la Palabra de Dios se pronuncia y act\u00faa. \u00abEl apost\u00f3lico era algo m\u00e1s que la simple prelaci\u00f3n de un mensaje. Pablo fue a Corinto a llevar el mensaje; pero lo espec\u00ed\u00adfico suyo, lo que lo contradistinguir\u00ed\u00ada de los dem\u00e1s fil\u00f3sofos, no era precisamente lo que hab\u00ed\u00ada de en kerigma, sino lo que hab\u00ed\u00ada de y de _namis\u00bb. Esto que tiene de fuerza y poder del Esp\u00ed\u00adritu es lo que distingue al kerigma de otros actos de palabra tambi\u00e9n presentes y necesarios en la acci\u00f3n pastoral y evangelizadora: la confesi\u00f3n de fe, la didascal\u00ed\u00ada cristiana, la catequesis o la profec\u00ed\u00ada carism\u00e1tica, el himno lit\u00fargico, etc. \u00abResumiendo, podr\u00ed\u00adamos decir que el es la proclamaci\u00f3n oficial y autorizada del gran hecho cristiano: Jesucristo presente y activo en la historia humana, para conducirla desde dentro a su salvaci\u00f3n final\u00bb. (J. Me. GONZALEZ Ruiz, s. v. en: de la , col. ). -> evangelio y evangelios; evangelizar.<\/p>\n<p>. Castro<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Entre los elementos din\u00e1micos de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia juega un papel de primer orden la realidad teol\u00f3gica y pastoral que nombramos con este vocablo griego y no traducido de \u00abkerigma\u00bb.<\/p>\n<p>En su sentido m\u00e1s amplio puede entenderse como abarcador de todo el \u00e1mbito pastoral de la palabra: evangelizaci\u00f3n, misi\u00f3n, catequesis, catecumenado, testimonio, di\u00e1logo y compromiso caer\u00ed\u00adan bajo su amplio arco (as\u00ed\u00ad C. Florist\u00e1n Teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, Salamanca 1993, pp. 359-419). Limitamos sin embargo el concepto a esta dimensi\u00f3n o momento de la acci\u00f3n misionera en el que se manifiesta el n\u00facleo mismo del misterio cristiano: la persona de Jesucristo muerto y resucitado.<\/p>\n<p>Subrayamos desde el principio su condici\u00f3n de elemento din\u00e1mico no de fase o periodo superable, como si fuese una etapa o circunstancia inicial que progresando se hubiera de abandonar. Surgido en el \u00e1mbito de la Palabra, sin embargo, es inconcebible sin el Esp\u00ed\u00adritu, sin el testimonio y sin la fe. Por tanto, entra en la zona de los acontecimientos m\u00e1s que de los anuncios. De modo que su acontecer acompa\u00f1a todos los estadios o procesos de la acci\u00f3n pastoral, y est\u00e1, de hecho, presente en todos los \u00e1mbitos y sectores de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLa evangelizaci\u00f3n tambi\u00e9n debe contener siempre -como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo- una clara proclamaci\u00f3n (esto es kerigma) de que en Jesucristo, se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios\u00bb (RM 44).<\/p>\n<p>Aspectos b\u00ed\u00adblicos<br \/>\nKerigma se puede traducir por proclamaci\u00f3n, anuncio o predicaci\u00f3n, pero estas palabras no llegan a recubrir el contenido denso de esta realidad transida de brillante novedad cristiana, genuinamente cristiana. Su alta concentraci\u00f3n de sentido y su difusi\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada y en la catequesis posconciliar impiden su traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el NT que emplea mucho m\u00e1s el verbo (kerysso) que el sustantivo -ya en esto se atisba su condici\u00f3n de concepto din\u00e1mico- significa ordinaria y simult\u00e1neamente el acto de proclamar y el contenido mismo del mensaje proclamado. Sujeto de esta acci\u00f3n es siempre un mensajero cualificado, autorizado y deputado para ese fin. No todos pueden \u00abproclamar\u00bb este mensaje.<\/p>\n<p>De hecho el verbo, que en el NT \u00fanicamente se aplica a los ap\u00f3stoles, no significa propiamente \u00abpredicar\u00bb, exponer una doctrina, ense\u00f1ar o hacer una exhortaci\u00f3n, sino \u00abproclamar un hecho\u00bb.<\/p>\n<p>El objeto directo del verbo proclamar o el contenido del sustantivo kerigma no es otro que \u00abel evangelio\u00bb en 1Tes 2, 9; Gal, 2,2; Mc 1, 14; 13,10; 14,9; Mt 4, 23; 9, 35; 24,14; 26, 13; o Cristo Jes\u00fas en 1Cor 1, 23; 15,12; 2Cor, 1,19; 11, 4; en Lc preferentemente es el reino de Dios, (Lc 8,1; 9,2; Hch 20,25, 28,31; tambi\u00e9n en Mt 4,23; 9,35; 24,14) la vida, pasi\u00f3n muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Una llamada que se dirige a los oyentes comprometi\u00e9ndoles y urgi\u00e9ndoles.<\/p>\n<p>Est\u00e1 su realidad presente ya en la vida terrena del Salvador, que aparece \u00abproclamando\u00bb el reino de Dios, y se prolonga en la vida y trabajo de los ap\u00f3stoles y de la entera comunidad cristiana: el n\u00facleo mismo de la comunidad cristiana y por tanto el sentido y el fin primordial de su acci\u00f3n y de su presencia en el mundo es el acto de proclamar el kerigma, valga la redundancia. En cuanto acto o acontecimiento y en cuanto contenido el kerigma hace presente a los hombres que lo reciben la salvaci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>En la forma que se presenta en el NT ordinariamente contiene un esquem\u00e1tico compendio de la vida, muerte y exaltaci\u00f3n de Cristo. Tiene por tanto un componente de relato hist\u00f3rico, inserta a Jes\u00fas en la historia, partiendo de su humillaci\u00f3n y preexistencia, y llegando a su resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n lo anuncia como el acontecimiento definitivo y escatol\u00f3gico. Los discursos de Pedro en Hechos pueden ser las mejores muestras de la forma de presentar el kerigma como proclamaci\u00f3n de la irrupci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado o el reinado de Dios en la resurrecci\u00f3n de Cristo, proclamaci\u00f3n que se acompa\u00f1a con signos, sucesos y acciones que lo manifiestan como algo nuevo, un nuevo orden, una situaci\u00f3n distinta llena de abiertas posibilidades sorprendente.<\/p>\n<p>Kerigma es pues un acto, una intervenci\u00f3n viva y actual de Dios presente por la palabra del mensajero que no se guarda nada de lo que le han dicho, (Hch 24,12) y cuya palabra es mediadora de la oferta de salvaci\u00f3n presente en ese acontecimiento.<\/p>\n<p>Es algo nuevo en su contenido: no una nueva doctrina, ni una nueva visi\u00f3n de Dios, ni un nuevo culto. Lo decisivo del kerigma es la acci\u00f3n, la proclamaci\u00f3n. Por la proclamaci\u00f3n del hecho viene actualmente el Reino de Dios, se hace real el evangelio. Cristo se hace presente, la Palabra de Dios se pronuncia y act\u00faa. \u00abEl kerigma apost\u00f3lico era algo m\u00e1s que la simple prelaci\u00f3n de un mensaje. Pablo fue a Corinto a llevar el mensaje; pero lo espec\u00ed\u00adfico suyo, lo que lo contradistinguir\u00ed\u00ada de los dem\u00e1s fil\u00f3sofos, no era precisamente lo que hab\u00ed\u00ada de logos en el kerigma, sino lo que hab\u00ed\u00ada de pneuma y de d\u00ed\u00adnamis\u00bb. Esto que tiene de fuerza y poder del Esp\u00ed\u00adritu es lo que distingue al kerigma de otros actos de palabra tambi\u00e9n presentes y necesarios en la acci\u00f3n pastoral y evangelizadora: la confesi\u00f3n de fe, la didascal\u00ed\u00ada cristiana, la catequesis o la profec\u00ed\u00ada carism\u00e1tica, el himno lit\u00fargico, etc.<\/p>\n<p>\u00abResumiendo, podr\u00ed\u00adamos decir que el kerygma es la proclamaci\u00f3n oficial y autorizada del gran hecho cristiano: Cristo presente y activo en la historia humana, para conducirla desde dentro a su salvaci\u00f3n final\u00bb. (J. M\u00c2\u00aa. GONZALEZ Ruiz, s.v. en: Enciclopedia de la Biblia, col. 838).<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n Teol\u00f3gica<br \/>\na. Podemos definir el kerygma, como el hecho din\u00e1mico y progresivo de la salvaci\u00f3n actuada por Cristo, en cuanto proclamado desde la Iglesia, en cuyo seno se realiza visiblemente la fuerza operante del Esp\u00ed\u00adritu. Es proclamado por los enviados con la autoridad de la Iglesia. El kerygma se realiza envuelto en la fuerza y la obra visible del Esp\u00ed\u00adritu, que va transformando al oyente que recibe el anuncio y responde con fe.<\/p>\n<p>El kerigma es para la Iglesia una de sus formas de vida y actividad esenciales, imprescindibles e insustituibles. El kerigma identificado con la predicaci\u00f3n as\u00ed\u00ad entendida y junto con la administraci\u00f3n de los sacramentos, es el servicio principal que debe realizar la Iglesia. \u00abLa evangeli<br \/>\nzaci\u00f3n tambi\u00e9n debe contener siempre -como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo- una clara proclamaci\u00f3n de que en Jesucristo, se ofrece la salvaci\u00f3n a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios\u00bb. Todas las formas de la actividad misionera est\u00e1n orientadas a esta proclamaci\u00f3n que revela e introduce el misterio escondido en los siglos y revelado en Cristo (cf. Ef 3, 3-9; Col 1, 25-29), el cual es el centro de la misi\u00f3n y de la vida de la Iglesia, como base de toda la evangelizaci\u00f3n (RM 44).<\/p>\n<p>b. El kerigma tiene estos rasgos:<\/p>\n<p>Es un relato cuyo objeto es en \u00faltimo t\u00e9rmino todo el conjunto de la revelaci\u00f3n divina cuyo condensado y n\u00facleo se encuentra en el misterio pascual. El kerigma presupone la palabra de Dios y est\u00e1 vinculado a todo lo que esta palabra revelado de la actividad salv\u00ed\u00adfica de Dios en el pasado, presente y futuro. Pero el punto central de este relato es la persona v obra de Jesucristo, la palabra de Dios encarnada.<\/p>\n<p>Es un relato vinculado siempre a la historia de salvaci\u00f3n. El kerigma se vac\u00ed\u00ada de Esp\u00ed\u00adritu y deja de servir a la palabra de Dios cuando se mengua o se anula esta vinculaci\u00f3n a la historia de la salvaci\u00f3n. Queda as\u00ed\u00ad protegido de toda idealizaci\u00f3n y de toda desencarnaci\u00f3n y atemporalidad. No puede prescindir de lo singular e irrepetible del acontecer hist\u00f3rico, pasado y presente.<\/p>\n<p>Es \u00ed\u00adntegro. Tal relato implica que el Kerigma de por s\u00ed\u00ad es siempre \u00ed\u00adntegro: no ha de omitir ni a\u00f1adir nada. En cuanto relato-acontecimiento, es cumplimiento de un mensaje. El que lo porta habla como embajador de Dios, condici\u00f3n que excluye todo modo aut\u00f3nomo o autocr\u00e1tico de hablar. El kerigma prohibe al portador la imposici\u00f3n de valoraciones y exigencias propias, o su rebaja. El anuncio no es, pues, un acto original creado por el mensajero, sino que su presencia y palabra es siempre instrumental, subordinada. El kerigma est\u00e1 al servicio a la palabra de Dios que es quien habla en el acontecimiento.<\/p>\n<p>Actualizaci\u00f3n. Si \u00aben el kerigma se da la presencializaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de la palabra divina, dado que esta palabra es para el hombre palabra de la verdad y palabra de salvaci\u00f3n, no puede permanecer en el pasado, sino que debe ser tra\u00ed\u00adda constantemente al presente y dicha a cada uno de los hombres\u00bb (CFT t. III \u00abPredicaci\u00f3n\u00bb, p. 515).<\/p>\n<p>c. Hay formas y grados diversos de ejercitarse el kerigma:<\/p>\n<p>La lectura de la palabra divina fijada en la Escritura tiene el rango de predicaci\u00f3n. Y en el culto eucar\u00ed\u00adstico tiene su lugar m\u00e1s propio y eficaz.<\/p>\n<p>Pero, tambi\u00e9n la presentaci\u00f3n \u00abocasional\u00bb en la conversaci\u00f3n privada, o en actos poco m\u00e1s formales que \u00e9sta, tiene lugar el kerigma, el cual siempre ha de precedido, acompa\u00f1ado y seguido de otros actos de preparaci\u00f3n, de exposici\u00f3n y de aplicaci\u00f3n a la situaci\u00f3n de los oyentes.<\/p>\n<p>Prescindiendo de otras diferencias accidentales, las dos formas fundamentales del kerigma son la predicaci\u00f3n \u00abprimera\u00bb o misionera \u00abad gentes\u00bb y la predicaci\u00f3n intraeclesial ante la asamblea de los fieles, que suele tener lugar de ordinario en el culto divino. Gracias a la presencia del Se\u00f1or glorificado, la predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica es un acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, pues la palabra de Dios no es s\u00f3lo un lenguaje informativo o meramente revelador, sino una actividad divina salv\u00ed\u00adfica. Es la \u00abpalabra de salvaci\u00f3n\u00bb (Act 13,26) en el doble sentido de que en ella se anuncia salvaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n se ofrece y dispensa. La palabra de Dios, en efecto, es \u00abfuerza de Dios para la salvaci\u00f3n\u00bb (Rom 1,16). La actividad salv\u00ed\u00adfica divina a trav\u00e9s de la palabra no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la dispensaci\u00f3n de gracia por parte de Dios a trav\u00e9s de los sacramentos.<\/p>\n<p>Son dos formas de actividad divina en esencial correlaci\u00f3n: ambas poseen su funci\u00f3n intransferible y se complementan mutuamente. Ni subrayar la fuerza salv\u00ed\u00adf\u00ed\u00adca de la palabra divina significa quitar valor a la comunicaci\u00f3n sacramental de gracia, ni ensalzar el sacramento representa una depreciaci\u00f3n de la palabra. La perenne tensi\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y sacramentalizaci\u00f3n sin desaparecer se aclara en cuanto percibimos el sentido de una genuina predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>De todos modos, ninguna forma de exposici\u00f3n o de adaptaci\u00f3n explica o produce el contenido del misterioso acontecimiento temporal y escatol\u00f3gico que se da en el kerigma. Este misterio trasciende todo esfuerzo humano. Consiste en la presencia de la misma palabra encarnada, es decir, Jesucristo. Es Dios mismo quien hace presente su palabra mediante su Esp\u00ed\u00adritu en el acto kerigm\u00e1tico. Por eso la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios es un misterio: la presencia activa y salv\u00ed\u00adfica de Dios bajo el velo de la palabra humana. Por lo mismo el n\u00facleo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo del kerigma s\u00f3lo es accesible a la fe, pero la palabra viviente de Dios, no convierte al factor humano de la predicaci\u00f3n en mera apariencia prescindible. La predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica presenta la palabra de Dios envuelta en palabras del hombre. Es realidad de estructura sacramental, aunque no est\u00e9 ritualizada.<\/p>\n<p>El kerigma es p\u00fablico en el doble sentido de que no responde a la iniciativa aut\u00f3noma del particular, pues el predicador est\u00e1 ligado de por vida a la misi\u00f3n que le es encomendada por Dios, ligado a trav\u00e9s de Cristo, de sus ap\u00f3stoles y de la Iglesia. Y como tal proclamaci\u00f3n, por m\u00e1s que se pueda dar en el di\u00e1logo privado y ocasional, es actuaci\u00f3n de destino com\u00fan, no privado; est\u00e1 dada para todo el mundo y ante toda la creaci\u00f3n se proclama. \u00abA toda la tierra alcanza su preg\u00f3n\u00bb. Con la tarea de proclamar (Kerigma), a la Iglesia le fue concedido el poder de conservar la palabra divina (Sagrada Escritura) y dar su explicaci\u00f3n aut\u00e9ntica (Magisterio). Todo esto s\u00f3lo puede hacerlo la Iglesia mediante la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo que le prometi\u00f3 el Se\u00f1or. Sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y predicaci\u00f3n dotada de autoridad est\u00e1n en esencial correlaci\u00f3n con la funci\u00f3n kerigm\u00e1tica de la comunidad y especialmente de los fieles cristianos que han sido ungidos y constituidos como profetas, mensajeros y testigos.<\/p>\n<p>El kerigma tiene como fin la conversi\u00f3n y la fe del hombre. De forma que el hombre salvado por la fe y elevado a la vida eterna se halla al fin del camino que Dios describe en su palabra. Pero la salvaci\u00f3n s\u00f3lo se da sobre la base de la aceptaci\u00f3n de la propia situaci\u00f3n con un conocimiento sereno y realista.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n pastoral<br \/>\na. No hay predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica atemporal ni ut\u00f3pica aunque siempre sea escatol\u00f3gica. La tarea de predicar y actuar el kerigma inmutable de Dios s\u00f3lo puede ser sostenida y culminada si se intenta realizar en formas siempre nuevas, adaptadas a los diferentes tiempos. Est\u00e1 ampliamente extendido el reproche de que la predicaci\u00f3n, por estar ligada a unas formas de pensamiento y expresi\u00f3n ajenas a la vida actual, superadas y en parte empapadas de clericalismo, no afecta al hombre de hoy.<\/p>\n<p>La tarea indudablemente muy dif\u00ed\u00adcil de anunciar el kerigma, la palabra de Dios, al hombre de la moderna sociedad masificada y t\u00e9cnica exige como presupuesto ineludible poseer un conocimiento realista y objetivo del hombre y de su entorno. El kerigma no es m\u00e1gico, es sacramental, no es fundamentalista, es cat\u00f3lico y misionero. Sus portadores deben tomar en serio los problemas del hombre de hoy y anunciar el kerigma cristiano como la respuesta verdaderamente clarificadora, liberadora de y absolutamente fiel a estos problemas y situaciones.<\/p>\n<p>El conocimiento de la situaci\u00f3n real del hombre actual aparece entonces como primer presupuesto pastoral para una aut\u00e9ntica predicaci\u00f3n kerigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Para no caer en el gran peligro de una descripci\u00f3n individualista, espiritualista y moralista, en el que no raras veces cay\u00f3 la predicaci\u00f3n de los \u00faltimos siglos, se debe predicar, m\u00e1s de lo que se hizo hasta ahora, el Evangelio como mensaje de Dios, que ofrece en Jesucristo la salvaci\u00f3n a todo el mundo.<\/p>\n<p>b. Sobre todo, incumbe hoy a la predicaci\u00f3n hacer patente a los hombres,<br \/>\n* frente al predominio de las ideolog\u00ed\u00adas (de origen social, pol\u00ed\u00adtico y filos\u00f3fico) formas modernas de servicio a los \u00ed\u00addolos, que la soberan\u00ed\u00ada divina instaurada a trav\u00e9s de Cristo es la verdadera libertad;<br \/>\n* y frente al nihilismo habr\u00e1 de mostrar que esta misma soberan\u00ed\u00ada divina es la realidad salv\u00ed\u00adfica que da pleno sentido a la existencia humana.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando las m\u00faltiples exigencias de la palabra de Dios vayan acompa\u00f1adas, por parte del predicador, de una voluntad sincera y fraternal de convivir y conllevar las angustias, problemas y dudas del hombre actual, podr\u00e1 el mismo predicador abrigar la esperanza de que los hombres vuelvan a ser capaces de o\u00ed\u00adr con \u00e1nimo pronto y bien dispuesto la palabra de Dios.<\/p>\n<p>Ni el presente es indiferente al kerigma ni el kerigma se desentiende del presente. Cierto que solamente se podr\u00e1 hablar de predicaci\u00f3n en el sentido del NT, cuando las palabras humanas procedan del conocimiento de la misi\u00f3n y la promesa dadas por Dios de una vez para siempre. Por eso, ser\u00ed\u00ada pretensi\u00f3n injustificada manejar el concepto de kerigma, como si el acontecimiento fuera manipulable y desentendi\u00e9ndonos del contenido dado y atendiendo solo a las \u00abdemandas\u00bb si no a las modas.<\/p>\n<p>Es posible afirmar en buen sentido que el presente constituye el texto de la predicaci\u00f3n, como sostiene la l\u00ed\u00adnea empirico-cr\u00ed\u00adtica de la teolog\u00ed\u00ada, pero llevado al extremo significa reducir a sabiendas la historia de salvaci\u00f3n manifestada en la vida, palabra pasi\u00f3n y exaltaci\u00f3n de Cristo al presente, y adem\u00e1s se acerca peligrosamente al riesgo de someter la necesidad urgente y la relevancia perentoria del kerigma al capricho de los hombres o a las modas de las generaciones. Esa l\u00ed\u00adnea teol\u00f3gica tiene ciertamente raz\u00f3n al indicar que hoy d\u00ed\u00ada hay que dar testimonio del significado de Jes\u00fas dentro del contexto y del conjunto de las formas actuales de vida. Pero el dar testimonio y proclamar incluye asimismo, m\u00e1s all\u00e1 de la exposici\u00f3n y el anuncio, el sufrir y el no ser comprendido, pues no es el disc\u00ed\u00adpulo m\u00e1s que su Maestro. S\u00f3lo podr\u00e1 haber kerigma cuando la palabra es anunciada y vivida (cf. 2 Cor 3, 3: sois carta de Cristo). La vida es la mejor interpretaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e a los destinatarios y a los m\u00e9todos el kerigma de por s\u00ed\u00ad se dirige no tanto a confirmar a los que se hallan ya dentro de la fe, cuanto al acto misionero de ir y proclamar, de salir y llevar el mensaje a los de lejos. Su \u00e1mbito m\u00e1s apropiado no es la propia comunidad, que es m\u00e1s que destinataria mediadora del kerigma y su caja de resonancia, sino la humanidad, el universo entero. A eso tiende el evangelio. Es una proclamaci\u00f3n que tiene lugar p\u00fablicamente y a todos se dirige. Aunque se proclame en el interior del culto, su destino no es la asamblea lit\u00fargica all\u00ed\u00ad convocada a pesar de que muchas veces tome la forma de mon\u00f3logo ante un auditorio eclesial y sociol\u00f3gicamente cerrado.<\/p>\n<p>Por otra parte el kerigma no est\u00e1 vinculado exclusivamente a las formas o m\u00e9todos de comunicaci\u00f3n que son usuales hoy. Ciertamente puede y de hecho se lleva a cabo mediante todas las formas en uso: la proclamaci\u00f3n, el di\u00e1logo, el relato, la informaci\u00f3n, la ense\u00f1anza, etc; pero aun parece que no hemos prestado suficiente atenci\u00f3n a formas de comunicaci\u00f3n potenciadas por los nuevos medios. A nuevos are\u00f3pagos (RM 37), nuevos modos de kerigma. En todo caso, una realidad tan indisolublemente ligada al testimonio y a los\u00bb signos\u00bb o acontecimientos concomitantes, no puede prescindir de la presencia y cercan\u00ed\u00ada personales. De ah\u00ed\u00ad que el anuncio tenga que prepararse por una larga etapa de prestar atenci\u00f3n al oyente, al lugar y a las circunstancias y conveniencias metodol\u00f3gicas que en cada caso son tanto m\u00e1s adecuadas al anuncio expreso. \u00abEn este sentido, hay que reflexionar sobre la importancia hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfica de un desarrollo, en el que, gracias a las t\u00e9cnicas electr\u00f3nicas de informaci\u00f3n, se hace posible la simultaneidad global de las experiencias, y un alcance de la informaci\u00f3n, que llega hasta a penetrar en los hogares, cosa apenas imaginable hace solo unos pocos decenios\u00bb (L. COENEN, S.V. Mensaje, en DTNT, Salamanca 1983, p. 66).<\/p>\n<p>La RM en su cap\u00ed\u00adtulo V, n\u00c2\u00b0 44 ha dado indicaciones preciosas sobre el modo y condiciones del primer anuncio o kerigma. En la compleja realidad de la misi\u00f3n, el primer anuncio tiene una funci\u00f3n central e insustituible, porque introduce \u00aben el misterio del amor de Dios, quien lo llam\u00f3 a iniciar una comunicaci\u00f3n personal con \u00e9l en Cristo (AG 13) y abre la v\u00ed\u00ada para la conversi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>c. Actitudes que acompa\u00f1an al kerigma:<\/p>\n<p>Est\u00e1 hecho en comuni\u00f3n con toda la comunidad eclesial. \u00abDebe hacerse con una actitud de amor y de estima hacia quien escucha, con un lenguaje concreto y adaptado a las circunstancias\u00bb (ib.)<br \/>\nEntusiasmo y parres\u00ed\u00ada. \u00abEl anuncio est\u00e1 animado por la fe, que suscita entusiasmo y fervor en el misionero, con esa actitud que se designa con la palabra parres\u00ed\u00ada, que significa hablar con franqueza y valent\u00ed\u00ada. \u00abConfiados en nuestro Dios, tuvimos la valent\u00ed\u00ada de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas\u00bb (1 Tes 2, 2).<\/p>\n<p>Confianza en el hombre y en las semillas del verbo que preceden a todo anuncio y lo previenen con la esperanza. \u00abAl anunciar a Cristo a los no cristianos, el misionero est\u00e1 convencido de que existe ya en las personas y en los pueblos, por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre el camino que lleva a la liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte\u00bb.<\/p>\n<p>Perseverancia y resistencia. \u00abEl entusiasmo por anunciar a Cristo deriva de la convicci\u00f3n de responder a esta esperanza, de modo que el misionero no se desalienta ni desiste en su testimonio, incluso cuando es llamado a manifestar su fe en un ambiente hostil o indiferente\u00bb (RM 45).<\/p>\n<p>Algunas dificultades especiales se presentan hoy para el kerigma. Pero precisamente por su novedad y su diferencia y trascendencia el kerigma no es de esta tierra ni es tierra, es semilla, es diferente y germinal. Proclamar y \u00abtestimoniar esta buena noticia no es hoy f\u00e1cil a causa de la increencia moderna, del auge de los sustitutivos religiosos y del crecimiento de algunos fen\u00f3menos sectarios religiosos\u00bb.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial por lo pobres impone al kerigma este campo de partida y este lugar de desde el que se lanza el anuncio, sin ese&#8217; respaldo la voz del mensajero queda expuesta a malentendidos que se le podr\u00ed\u00adan evitar desde este lugar social. \u00abLa evangelizaci\u00f3n, como proceso de salvaci\u00f3n liberadora o de liberaci\u00f3n va dirigida a todos los hombres a partir de las exigencias del reino de Dios. Por esta raz\u00f3n tiene unos destinatarios y unos portadores privilegiados, que son los pobres, a los que Dios ama y defiende porque quiere que se implante la justicia de su reino\u00bb (C. FLORIST\u00ed\u0081N, ib., p. 377).<\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n kerigm\u00e1tica est\u00e1 siempre acompa\u00f1ada y necesitada del compromiso y el testimonio. La revelaci\u00f3n de Dios, que se condensa en el kerigma se cumple \u00abpor hechos y palabras \u00ed\u00adntimamente trabados entre s\u00ed\u00ad\u00bb (DV 2), de tal modo que las obras corroboran la doctrina y las palabras proclaman las obras. Tambi\u00e9n la EN afirma que Jes\u00fas evangeliz\u00f3 mediante la predicaci\u00f3n infatigable de una palabra (EN 11) y por medio de innumerables signos (EN 12) o acciones. Es cierto que el primer significado de kerigma es proclamaci\u00f3n verbal de un mensaje (EN 42), pero se ha de acompa\u00f1ar del testimonio de vida (EN 21, 41, 76, 78) y de la indispensable acci\u00f3n transformadora (EN 4), asistencial o liberadora (EN 30).<\/p>\n<p>Si el objetivo del kerigma es la conversi\u00f3n y la fe, se ha avisar siempre que esta conversi\u00f3n implica cambios personales y sociales. El mensaje busca dar sentido y luz a la totalidad de la existencia humana encarnada y de \u00ed\u00adndole social y comunitaria.<\/p>\n<p>El kerigma ha de contar con el actual pluralismo cultural y por tanto se ha de interpretar de diverso modo seg\u00fan esos mismos contextos culturales y dar respuesta en ellos a los dolores y gozos, angustias y esperanzas humanas.<\/p>\n<p>El respeto y ejercicio del pluralismo lleva consigo una fuerte apuesta por la inculturaci\u00f3n del kerigma que significa y promueve una \u00ed\u00adntima transformaci\u00f3n de los aut\u00e9nticos valores culturales por la integraci\u00f3n del todos ellos en el cristianismo. Reconozcamos que en la sociedad tecnificada y secularizada actual, la fe cristiana para muchos es \u00abuna opci\u00f3n m\u00e1s\u00bb. Si ya no vivimos en \u00e1mbito de mayor\u00ed\u00adas \u00abculturalmente\u00bb cristianas o cat\u00f3licas necesitaremos cambiar muchos lenguajes, formulaciones, v\u00ed\u00adas de penetraci\u00f3n, con los consiguientes respaldos de complejos y prejuicios que hasta aqu\u00ed\u00ad nos han condicionado..<\/p>\n<p>Exigencia de la actualidad del kerigma es por tanto la asunci\u00f3n de la realidad social en la que se proclama. Es decir que para hacer efectiva y entendible su proclamaci\u00f3n el cristiano heraldo ha de estar atento a la situaci\u00f3n personal, social y pol\u00ed\u00adtica de los hombres en la sociedad concreta que escucha su clamor. Y sabr\u00e1 que le ha precedido el poder del Esp\u00ed\u00adritu pues descubre, con ojos de fe, el desarrollo de la obra de Dios en la acci\u00f3n de los hombres. El mensaje aunque se encuentra fijado en la Escritura, est\u00e1 por as\u00ed\u00ad decir como anticipado en m\u00faltiples facetas de la vida humana. \u00abAl anunciar a Cristo a los no cristianos, el misionero est\u00e1 convencido de que existe ya en las personas y en los pueblos, por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre el camino que lleva a la liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte\u00bb (RM 45).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; F. X. ARNOLD, Al servicio de la fe, Buenos Aires, 1963; Ch. MOELLER, Mentalidad moderna y evangelizaci\u00f3n, Barcelona, 1964; Anuncio del Evangelio hoy, Barcelona, 1964; L. MALDONADO, El mensaje de los cristianos. Introducci\u00f3n a la pastoral de la predicaci\u00f3n, Barcelona, 1965; K. RAHNER, Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n, Buenos Aires 1950, J. A. UBIETA, El Kerygma apost\u00f3lico y los evangelios, en EstB, 18 (1959) 21-61; J. Ma GONZ\u00ed\u0081LEZ Ruiz, s.v. Enciclopedia de la Biblia, Barcelona 1967; L. COENEN, DTNT, s. v. Mensaje. Salamanca 1983. CFT., s.v. Predicaci\u00f3n, vol. III.<\/p>\n<p>Gabriel Castro Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Substantivo derivado del verbo keryssein; en griego cl\u00e1sico indica una noticia de car\u00e1cter p\u00fablico y &#8211; generalmente vinculante, tra\u00ed\u00adda por un heraldo; en el Nuevo Testamento designa m\u00e1s bien el anuncio del Evangelio hecho a los jud\u00ed\u00ados y a los paganos, la proclamaci\u00f3n de la buena noticia de la salvaci\u00f3n por obra de Cristo, Se\u00f1or, muerto y resucitado.<\/p>\n<p>Este anuncio del Evangelio no es un  simple informe hist\u00f3rico de un acontecimiento ya ocurrido, sino que es \u00e9l mismo acontecimiento que manifiesta eficazmente el mensaje de salvaci\u00f3n que contiene. En efecto, la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Jesucristo se hace presente por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la \u00bb palabra\u00bb anunciada por el ap\u00f3stol. Por eso, los que escuchan el kerigma no pueden permanecer indiferentes, sino que son invitados a convertirse y a creer. Encontramos ejemplos de formulaci\u00f3n breve del kerigma sobre todo en los Hechos de los ap\u00f3stoles (Hch 2,3.5.10.13), donde se percibe el ardiente deseo de difundir por todos los rincones del mundo la buena noticia de la salvaci\u00f3n en Cristo.<\/p>\n<p>El uso de este t\u00e9rmino en teolog\u00ed\u00ada se  hizo muy frecuente a partir de los a\u00f1os cuarenta, cuando un grupo de te\u00f3logos jesuitas de la Facultad de Innsbruck (Jungmann, los hermanos Karl y Hugo Rahner, Franz Lackner y Franz Dander), constatando c\u00f3mo la teolog\u00ed\u00ada que se ense\u00f1aba en los seminarios no era va capaz de alimentar y de animar la predicaci\u00f3n de los futuros pastores y &#8211; la vida de los cristianos, propusieron volver a la originalidad y a la vitalidad del primer anuncio apost\u00f3lico.<\/p>\n<p> G. Occhipinti<\/p>\n<p> Bibl.: L. Coenen, Mensaje y kervgma, en  DTNT III, 57-68; K. Rahner &#8211; K. Lehmann, Kerigma y dogma. Historicidad de la transmisi\u00f3n, en MS, III1, 812-878; J M. Gonz\u00e1lez Ruiz, Kerigma, en CFP, 542-549; A. Salas, Jes\u00fas, evangelio vivo. Kerigma y catequesis en el cristianismo primitivo, PC, Madrid 1977.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>v\u00e9ase Proclamar<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Mensaje, predicaci\u00f3n). Predicar el mensaje de salvaci\u00f3n que obra en Cristo Jes\u00fas, y predicarlo con la palabra y la vida, Rom 16:25. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano ver, CANON, EVANGELIOS, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS vet, T\u00e9rmino gr. que significa \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb, se utiliza en varios pasajes del NT (Ro. 16:25, etc.). El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/kerigma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abKERIGMA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8143","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8143"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8143\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}