{"id":8159,"date":"2016-02-05T04:20:58","date_gmt":"2016-02-05T09:20:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libre-albedrio\/"},"modified":"2016-02-05T04:20:58","modified_gmt":"2016-02-05T09:20:58","slug":"libre-albedrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libre-albedrio\/","title":{"rendered":"LIBRE ALBEDRIO"},"content":{"rendered":"<p>Es la libertad del hombre y de la mujer, de la que habl\u00e1bamos al principio, que no fue perdida despu\u00e9s del pecado de Ad\u00e1n, ni despu\u00e9s del pecado persona: (Gen 4:7, Deu 30:19, 1Co 3:8, 1Co 7:37).<\/p>\n<p> Con \u00e9l coopera el hombre a la gracia de Dios: (Mat 3:2, Mat 3:11.21, Ro.12-15, Efe 4:17-32, Col 3:5-15).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[674]<br \/>\n  Expresi\u00f3n que indica capacidad de opci\u00f3n, libertad de la voluntad. Albedr\u00ed\u00ado (de arbritrium, en lat\u00ed\u00adn elecci\u00f3n) es t\u00e9rmino que alude a opci\u00f3n, elecci\u00f3n, decisi\u00f3n. Y se entiende por tal la capacidad que tiene el hombre de escoger sin coacciones, internas o externas, lo que prefiere. Uno de los mejores tratados antiguos sobre este concepto y su ejercicio es la obra de san Agust\u00ed\u00adn \u00abDe libero arbitrio\u00bb.  (Ver Libertad 1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Relaci\u00f3n del Asunto con Diferentes Ramas de la Filosof\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Historia\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">3.1 El libre albedr\u00edo en la filosof\u00eda antigua<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">3.2 Libre Albedr\u00edo y la Religi\u00f3n Cristiana<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.3 El Libre Albedr\u00edo en la Filosof\u00eda Moderna<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">4 El Argumento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">5 Naturaleza y Alcance de la Libertad Moral<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">6 Consecuencias<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n del libre albedr\u00edo, libertad moral, o la liberum arbitrium de los Escol\u00e1sticos, se sit\u00faa entre los tres o cuatro problemas filos\u00f3ficos m\u00e1s importantes de todo tiempo.  Se ramifica en \u00e9tica, teolog\u00eda, metaf\u00edsica, y psicolog\u00eda.  La posici\u00f3n adoptada en relaci\u00f3n a ella determina la posici\u00f3n del hombre en relaci\u00f3n a los asuntos m\u00e1s importantes que se presentan a la mente humana.  Por una parte, \u00bfposee el hombre libertad moral genuina, poder de elecci\u00f3n real, verdadera habilidad para determinar el curso de sus pensamientos y voliciones, para decidir que motivos deben prevalecer en su mente, para modificar y moldear su propio car\u00e1cter?  O, por otra parte, \u00bfson todos los pensamientos y voliciones del hombre, su car\u00e1cter y acciones externas, meramente el inevitable resultado de sus circunstancias?, \u00bfest\u00e1n todos ellos inexorablemente predeterminados en cada detalle dentro de r\u00edgidos lineamientos por eventos del pasado, sobre los que \u00e9l no ha tenido ninguna clase de control?  Esta es la implicaci\u00f3n real del problema del libre albedr\u00edo.\n<\/p>\n<h2>Relaci\u00f3n del Asunto con Diferentes Ramas de la Filosof\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. \u00c9ticamente, la cuesti\u00f3n afecta vitalmente el significado de la mayor\u00eda de nuestros t\u00e9rminos e ideas morales.  La responsabilidad, el m\u00e9rito, el deber, el remordimiento, la justicia y similares, tendr\u00e1n un significado totalmente diferente para quien cree que todos los actos del hombre est\u00e1n \u00faltimamente determinados en su totalidad por agentes m\u00e1s all\u00e1 de su poder, que el significado que estos t\u00e9rminos tengan para aquel que cree que cada ser humano en uso de raz\u00f3n puede por su propio albedr\u00edo determinar sus deliberadas voliciones, y as\u00ed ejercer un mando real sobre sus pensamientos, sus actos y la formaci\u00f3n de su car\u00e1cter.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Estudios de teolog\u00eda sobre las cuestiones de la existencia, naturaleza y atributos de Dios, y Sus relaciones con el hombre.  La reconciliaci\u00f3n de la presciencia de Dios y su gobierno universal y providencial del mundo con la contingencia de la acci\u00f3n humana, as\u00ed como la armonizaci\u00f3n de la eficacia de la gracia supernatural con el libre poder natural de la creatura, ha estado entre los trabajos m\u00e1s arduos del estudiante de teolog\u00eda desde los d\u00edas de San Agust\u00edn hasta el d\u00eda de hoy.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Causalidad, cambio, movimiento, el principio de la existencia, son nociones que se encuentran en el coraz\u00f3n de la metaf\u00edsica.  La concepci\u00f3n del albedr\u00edo humano como una causa libre los involucra a todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Adicionalmente, el an\u00e1lisis de la acci\u00f3n voluntaria y la investigaci\u00f3n de sus caracter\u00edsticas peculiares, son las funciones de la psicolog\u00eda.  Realmente, la naturaleza del proceso de volici\u00f3n y de todas las formas de actividad apetitiva o de logro, es un t\u00f3pico que ha absorbido un espacio en constante crecimiento en la literatura de psicolog\u00eda de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Finalmente, el r\u00e1pido crecimiento de variadas ramas de la ciencia, como la f\u00edsica, la biolog\u00eda, la sociolog\u00eda, y la sistematizaci\u00f3n de las estad\u00edsticas morales, ha hecho la doctrina del libre albedr\u00edo un t\u00f3pico del m\u00e1s agudo inter\u00e9s en muchos departamentos de conocimiento m\u00e1s positivo.\n<\/p>\n<h2>Historia<\/h2>\n<h3>El libre albedr\u00edo en la filosof\u00eda antigua<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n del libre albedr\u00edo no parece haberse presentado muy claramente a los antiguos fil\u00f3sofos griegos.  Algunos historiadores han sostenido que los pitag\u00f3ricos deben haber concedido al hombre un cierto grado de libertad moral, por su reconocimiento de la responsabilidad del hombre por sus pecados con la consecuente retribuci\u00f3n experimentada en el curso de la transmigraci\u00f3n de las almas.  Los ele\u00e1ticos se adhirieron a un pante\u00edsmo monista, en el que ellos enfatizaban la inmutabilidad de un invariable principio eterno sin dejar espacio para libertad.  Dem\u00f3crito ense\u00f1aba tambi\u00e9n que todos los eventos ocurren por necesidad, y los atomistas griegos, como sus modernos representantes, generalmente avocaban una teor\u00eda mec\u00e1nica del universo que exclu\u00eda toda contingencia.  Con S\u00f3crates se volvi\u00f3 prominente el aspecto moral de todos los problemas filos\u00f3ficos, sin embargo su identificaci\u00f3n de toda virtud con conocimiento y su intensa convicci\u00f3n personal de que es imposible hacer deliberadamente lo que uno percibe claramente que es equivocado, lo llevaron a sostener que el bien, siendo id\u00e9ntico a lo verdadero, se impone irresistiblemente en la voluntad as\u00ed como en el intelecto, cuando son comprendidos claramente.  Cada hombre necesariamente desea su bien m\u00e1s grande, y sus acciones son solo medios para este fin.  El que comete el mal lo hace por ignorancia de los medios correctos para el verdadero bien.  Plat\u00f3n se manten\u00eda en la misma visi\u00f3n.  La virtud es la determinaci\u00f3n de la voluntad por el conocimiento del bien; es verdadera libertad.  El hombre perverso es ignorante y es un esclavo.  Empero, a veces Plat\u00f3n parece suponer que el alma pose\u00eda genuina libertad de elecci\u00f3n en una vida anterior, lo que decid\u00eda su destino futuro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles discrepa con Plat\u00f3n y S\u00f3crates, por lo menos parcialmente.  Invoca la experiencia.  Los hombres pueden actuar contra el conocimiento del verdadero bien; el vicio es voluntario.  El hombre es responsable de sus acciones como padre de ellas.  Adem\u00e1s sus acciones particulares, como medios para su fin, son contingentes, una cuesti\u00f3n a deliberar y sujeta a preferencia.  El futuro no es predecible en absoluto.  Algunos eventos dependen de la casualidad.  Arist\u00f3teles no se preocupaba por la dificultad de previsi\u00f3n de parte de su Dios.  Aun as\u00ed su teor\u00eda f\u00edsica del universo, la acci\u00f3n que atribuye a los no\u00fbs poietk\u00f3s, y la irresistible influencia ejercida por la Causa Primera hacen muy obscura y dif\u00edcil la concepci\u00f3n de la leg\u00edtima libertad moral en su sistema.  Los estoicos adoptaron una forma de pante\u00edsmo materialista.  Dios y el mundo son uno.  Todos los movimientos del mundo est\u00e1n gobernados por r\u00edgida ley.  Invariable causalidad, unidad de dise\u00f1o, gobierno fatalista, profec\u00eda y presciencia- todos estos factores excluyen la casualidad y la posibilidad de libre albedr\u00edo.  Epicuro aqu\u00ed, extra\u00f1amente en contraste con sus modernos seguidores hedonistas, habla a favor del libre albedr\u00edo y modifica el estricto determinismo de los atomistas, cuya f\u00edsica acepta, atribuyendo a los \u00e1tomos un clinamen, una facultad de desviaci\u00f3n al azar en sus movimientos.  Empero, su objeto abiertamente profesado en este punto, como en el resto de su filosof\u00eda es liberar al hombre de los temores causados por la creencia en un destino irresistible.\n<\/p>\n<h3>Libre Albedr\u00edo y la Religi\u00f3n Cristiana<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema del libre albedr\u00edo asumi\u00f3 un car\u00e1cter sumamente nuevo con el advenimiento de la Religi\u00f3n Cristiana.  La doctrina que Dios cre\u00f3 al hombre, le ha ordenado obedecer la ley moral y le ha prometido premiarlo o castigarlo por la observancia o violaci\u00f3n de esta ley, hizo la realidad de la libertad moral un asunto de trascendental importancia.  Solo si el hombre es realmente libre, no puede ser justamente hecho responsable de sus actos, igual que no se le puede responsabilizar por su fecha de nacimiento o el color de sus ojos.  Todos, igualmente, est\u00e1n inexorablemente predeterminados para \u00e9l.  Adem\u00e1s, la dificultad de la cuesti\u00f3n fue aumentada a\u00fan m\u00e1s por el dogma Cristiano de la ca\u00edda del hombre y su redenci\u00f3n por la gracia.  San Pablo, especialmente en su Ep\u00edstola a los Romanos, es la gran fuente de la teolog\u00eda cat\u00f3lica de la gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Doctrina Cat\u00f3lica<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los primeros Padres de la Iglesia sobresale San Agust\u00edn en la forma en que maneja este asunto.  El ense\u00f1a claramente la libertad de albedr\u00edo contrario a los Maniqueos, pero insiste contra los semipelagianos sobre la necesidad de la gracia, como fundamento de m\u00e9rito.  Enfatiza tambi\u00e9n muy fuertemente el mandato absoluto de Dios sobre la voluntad de los hombres por su omnipotencia y omnisciencia -por medio de la infinita acumulaci\u00f3n, como sea, de motivos que ha tenido a su disposici\u00f3n desde toda la eternidad, y por la presciencia de aquellos a quienes la voluntad de cada ser humano consentir\u00eda libremente.  Las ense\u00f1anzas de San Agust\u00edn formaron la base de mucha de la ulterior teolog\u00eda de la iglesia sobre estas cuestiones, aunque otros autores han buscado suavizar las porciones m\u00e1s rigurosas de su doctrina.  Hicieron esto especialmente en oposici\u00f3n a autores her\u00e9ticos que exageraban estos aspectos en los trabajos del gran Doctor Africano e intentaban deducir de sus principios una forma r\u00edgida de predeterminismo poco diferente del fatalismo.  La ense\u00f1anza de San Agust\u00edn es desarrollada por Santo Tom\u00e1s de Aquino tanto en teolog\u00eda como en filosof\u00eda.  La voluntad es apetito racional.  El hombre necesariamente desea beatitud, pero puede escoger libremente entre diferentes formas de ella.  Libre albedr\u00edo es sencillamente este poder electivo.  La bondad infinita no es visible al intelecto en esta vida.  Existen siempre algunos inconvenientes y deficiencias en todo bien que se nos presenta.  Ninguno de ellos agota nuestra capacidad intelectual de concebir el bien.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consecuentemente, en deliberada volici\u00f3n, ninguno de ellos sacia completamente o estimula irresistiblemente la voluntad.  En esta capacidad del intelecto para concebir lo universal, radica la ra\u00edz de nuestra libertad.  Pero Dios posee un infalible conocimiento de los futuros actos del hombre.  \u00bfComo es posible esta previsi\u00f3n, si los actos futuros del hombre no son necesarios?  Dios no existe en el tiempo.  El futuro y el pasado est\u00e1n igualmente presentes a la mente eterna, como un hombre viendo hacia abajo desde una escarpada monta\u00f1a abarca en una moment\u00e1nea mirada todos los objetos que pueden ser comprendidos solo mediante una larga serie de experiencias sucesivas por los viajeros en el sinuoso camino all\u00e1 abajo, en una forma algo parecida la intuitiva visi\u00f3n de Dios comprende simult\u00e1neamente lo que es futuro para nosotros con todo lo que contiene.  Adem\u00e1s, la providencia omnipotente de Dios ejerce un completo y perfecto control sobre todos los eventos que tienen lugar, o que tendr\u00e1n lugar en el universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfComo se logra esto sin infringir la libertad del hombre?  Aqu\u00ed est\u00e1 el problema que dos distinguidas escuelas en la iglesia -ambas pretendiendo representar la ense\u00f1anza, o en todo caso el desarrollo l\u00f3gico de las ense\u00f1anzas de Santo Tom\u00e1s- intentan resolver en diferentes maneras.  Las herej\u00edas de Lutero y Calvino llevaron el asunto a un punto m\u00e1s fino que el alcanzado en el tiempo de Santo Tom\u00e1s, por tanto \u00e9l no lo hab\u00eda tratado formalmente en su \u00faltima forma, y cada una de las dos escuelas puede citar textos de los trabajos del Doctor Ang\u00e9lico en los que parece inclinarse hacia su particular punto de vista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Teor\u00edas Tomista y Molinista<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada soluci\u00f3n dominica o tomista, en pocas palabras ense\u00f1a que Dios premotiva a cada hombre en todos sus actos a la l\u00ednea de conducta que subsecuentemente adopta.  Sostiene que este decreto premotivo inclina la voluntad del hombre con absoluta certeza hacia el lado decretado, pero que Dios adapta esta premotivaci\u00f3n a la naturaleza del ser as\u00ed premotivado.  Arguye que dado que Dios posee infinito poder, puede premotivar infaliblemente al hombre-quien por naturaleza es una causa libre -a escoger libremente un curso de acci\u00f3n, mientras que premotiva a los animales inferiores en armon\u00eda con sus naturalezas para que adopten cursos de acci\u00f3n por necesidad.  Adem\u00e1s este decreto premotivante, siendo inevitable aunque adaptado a la medida de la naturaleza del hombre, provee un medio en el que Dios ve anticipadamente con certeza las futuras opciones libres del ser humano.  El decreto premotivador es por tanto anterior en orden de pensamiento a la cognici\u00f3n Divina de las futuras acciones del hombre.  Los te\u00f3logos y fil\u00f3sofos de la Escuela Jesu\u00edtica, frecuentemente Molinistas estilizados, consideran insatisfactoria la soluci\u00f3n anterior, aunque no aceptan la totalidad de la ense\u00f1anza de Molina y generalmente prefieren la exposici\u00f3n de Su\u00e1rez de la teor\u00eda.  Prestamente admiten que apoyar\u00eda suficientemente a la infalibilidad de la Presciencia Divina y tambi\u00e9n al providencial control por Dios de la historia del mundo; pero desde su punto de vista se quedan cortos de dar al mismo tiempo una adecuada e inteligente relaci\u00f3n de la libertad de la voluntad humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan ellos, la relaci\u00f3n de la acci\u00f3n divina a la voluntad del hombre debe ser concebida m\u00e1s bien de un car\u00e1cter concurrente que de uno premotivante; y sostienen que el conocimiento de Dios de lo que escoger\u00eda ese ser libre, si se dieran las necesarias condiciones, debe ser considerado l\u00f3gicamente anterior a cualquier decreto de concurrencia o premotivaci\u00f3n con respecto a esa acci\u00f3n escogida.  Brevemente:  hacen una triple distinci\u00f3n del conocimiento de Dios del universo basados en la naturaleza de los objetos conocidos -el conocimiento Divino siendo por si mismo absolutamente simple.  Objetos o eventos vistos solo como posibles, se dice que Dios comprende por simple inteligencia (simplex intelligentia).  Eventos que por visi\u00f3n sabe que suceder\u00e1n (scientia visionis).  Intercalados entre \u00e9stos est\u00e1n eventos condicionalmente futuros -cosas que podr\u00edan ocurrir si se dieran ciertas condiciones.  El conocimiento por Dios de esta clase de contingencias lo llaman scientia media.  Por ejemplo, Cristo afirm\u00f3 que si se hubiesen realizado ciertos milagros en Tiro y Sid\u00f3n, los habitantes habr\u00edan sido convertidos.  La condici\u00f3n no se dio, sin embargo la aseveraci\u00f3n de Cristo tiene que haber sido cierta.  Casi todas estas proposiciones contingentes condicionales pueden ser enmarcadas en ciertas y falsas -y la Infinita Inteligencia debe saber que son todas ciertas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede ser que en muchos casos no se den las condiciones, as\u00ed que Dios debe separarlas de todo decreto que determine su realizaci\u00f3n.  Por tanto sostiene esta escuela que las conoce in seipsis, por si mismas como eventos condicionales futuros.  Este conocimiento es la scientia media, \u00abconocimiento medio\u00bb, intermedio entre la visi\u00f3n del futuro real y el simple entendimiento de lo meramente posible.  Actuando ahora a la luz de esta scientia media respecto a las voliciones humanas, Dios libremente decide de acuerdo a su propia sabidur\u00eda si proveer\u00e1 las condiciones requisito, incluyendo Su cooperaci\u00f3n en la acci\u00f3n, o se abstiene de hacerlo y as\u00ed hacer posible o impedir la realizaci\u00f3n del evento.  En otras palabras, la infinita inteligencia de Dios ve claramente que suceder\u00eda en cualesquiera circunstancias concebibles.  Sabe por tanto, qu\u00e9 escoger\u00e1 el libre albedr\u00edo de cualquier creatura, si se le da el poder de volici\u00f3n y se le sit\u00faa en ciertas circunstancias dadas.  Decreta entonces que se provean las condiciones requeridas, incluyendo Su corcursus, o se abstiene de hacerlo.  Tiene por tanto, dominio completo y control sobre nuestras futuras libres acciones, as\u00ed como sobre aquellas de car\u00e1cter necesario.  El Molinista alega entonces resguardar mejor la libertad del hombre al substituir el decreto de una premoci\u00f3n inflexible, por uno de concurrencia dependiente en el previo conocimiento de Dios de lo que un ser libre escoger\u00eda; si se le diera el poder de hacer la elecci\u00f3n.  Argumenta que libera m\u00e1s claramente a Dios de toda responsabilidad por los pecados de los hombres.  A este escritor le parece bien fundada la pretensi\u00f3n; al mismo tiempo es justo registrar en la otra parte que el Tomista urge con considerable energ\u00eda que la presciencia de Dios no es tan inteligible en esto como en su teor\u00eda.  Sostiene tambi\u00e9n que el ejercicio de Dios de Su absoluto dominio sobre todos los actos de los hombres y la entera dependencia del hombre de la benevolencia de Dios est\u00e1n m\u00e1s impresionantemente y m\u00e1s meritoriamente expuestos en la hip\u00f3tesis de la premoci\u00f3n.  El lector encontrar\u00e1 un tratado exhaustivo de la cuesti\u00f3n en cualquiera de los libros escol\u00e1sticos de texto sobre la materia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El Libre Albedr\u00edo y los Reformadores Protestantes<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una caracter\u00edstica sobresaliente en las ense\u00f1anzas de los Reformadores del siglo diecis\u00e9is, especialmente en el caso de Lutero y Calvino, fue la negaci\u00f3n del libre albedr\u00edo.  Escogiendo de las Escrituras, y particularmente de San Pablo aquellos textos que enfatizan la importancia y eficacia de la gracia, la dominante providencia de Dios, Sus decretos de elecci\u00f3n o predestinaci\u00f3n, y la debilidad del hombre, concluyeron que la voluntad humana, en vez de ser amo de sus propios actos, est\u00e1 r\u00edgidamente predeterminada en todas sus opciones a lo largo de su vida.  Como consecuencia, el hombre est\u00e1 predeterminado desde antes de su nacimiento al eterno premio o castigo de tal manera que no puede haber tenido nunca real libre poder sobre su propio destino.  En esta controversia con Erasmo, que defend\u00eda el libre albedr\u00edo, Lutero abiertamente sosten\u00eda que el libre albedr\u00edo es un mito, un nombre que no encubre ninguna realidad, pues no est\u00e1 en el poder del hombre concebir el bien o el mal, ya que los eventos ocurren por necesidad.  En respuesta al \u00abDe Libero Arbitrio\u00bb de Erasmo, public\u00f3 su propia obra, \u00abDe Servo Arbitrio\u00bb, glorificando y enfatizando la impotencia y esclavitud del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La predestinaci\u00f3n de todos los futuros actos humanos por Dios es interpretada como excluyendo cualquier posibilidad de libertad.  Una inflexible necesidad interna torna la voluntad del hombre a lo que Dios preordena.  Con Calvino, la preordenaci\u00f3n de Dios es, si fuera posible, a\u00fan m\u00e1s fatal al libre albedr\u00edo.  El hombre no puede realizar ninguna clase de acci\u00f3n buena a menos que sea obligado a ello por la gracia de Dios que le es imposible resistir.  Es absurdo hablar de que la voluntad humana cooperar\u00e1 con la gracia de Dios, ya que implicar\u00eda que el hombre puede resistirse a la gracia de Dios.  La voluntad de Dios es la pura necesidad de las cosas.  Se objeta que en este caso Dios a veces impone mandatos imposibles.  Tanto Calvino como Lutero replican que los mandamientos de Dios nos muestran no lo que podemos hacer, sino lo que debemos hacer.  Condenando estos puntos de vista, el Concilio de Trento declar\u00f3 que el libre albedr\u00edo del hombre, movido y animado por Dios, puede por su consentimiento cooperar con Dios, que anima e invita su acci\u00f3n; y que por ello puede disponerse y prepararse para obtener la gracia de justificaci\u00f3n.  La voluntad puede resistirse a la gracia si as\u00ed elige.  No es como una cosa inanimada que permanece puramente pasiva.  A\u00fan debilitado y disminuido por la ca\u00edda de Ad\u00e1n, el libre albedr\u00edo no es destruido en la carrera (Ses. VI, cap. I y V).\n<\/p>\n<h3>El Libre Albedr\u00edo en la Filosof\u00eda Moderna<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque a partir de Descartes la filosof\u00eda se separ\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s de la teolog\u00eda, se ha sentido siempre que el significado teol\u00f3gico de esta particular cuesti\u00f3n est\u00e1 en su momento m\u00e1s alto. Descartes mismo sostiene a veces la libertad del arbitrio (Meditaciones, III y IV). A veces, sin embargo, aten\u00faa este aspecto y se inclina hacia una especie de providencial determinismo, que es ciertamente, la consecuencia l\u00f3gica de las doctrinas del ocasionalismo y de la ineficacia de causas secundarias latentes en su sistema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Malebranche desarroll\u00f3 este aspecto de la ense\u00f1anza de Descartes. El alma y el cuerpo no pueden realmente actuar uno sobre el otro. Los cambios en uno son causados directamente por Dios en ocasi\u00f3n de un correspondiente cambio en el otro. Las llamadas causas secundarias no son realmente eficaces. Solo la Primera Causa act\u00faa verdaderamente. Si este aspecto fuera pensado consistentemente, el alma, puesto que no posee causalidad genuina, no se puede decir justamente que sea libre en sus elecciones. A\u00fan m\u00e1s, Malebranche como te\u00f3logo cat\u00f3lico no pudo aceptar este fatalista determinismo. Correspondientemente defendi\u00f3 la libertad como esencial a la religi\u00f3n y a la moralidad. Al negar la libertad humana, Dios debe verse como cruel e injusto, al tiempo que deber y responsabilidad dejan de existir para el hombre. Por ende debemos ser libres. Spinoza era m\u00e1s l\u00f3gico. A partir de ciertos principios de Descartes, dedujo en forma matem\u00e1tica un pante\u00edsta fatalismo atado con hierro que no dejaba margen para contingencias en el universo y menos a\u00fan para el libre albedr\u00edo. En Leibniz, la prominencia concedida al principio de raz\u00f3n suficiente, la doctrina de que el hombre debe escoger lo que el intelecto juzgue como mejor, y la optimista teor\u00eda de que Dios mismo ha escogido inevitablemente el presente como siendo el mejor de todos los mundos posibles, cuando estos aspectos se razonan a fondo, dejan muy poca realidad al libre albedr\u00edo, aunque Leibniz se coloc\u00f3 en marcada oposici\u00f3n al mon\u00edstico necesitarismo geom\u00e9trico de Spinoza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Inglaterra el materialismo mecanicista de Hobbes era incompatible con la libertad moral, y acept\u00f3 con c\u00ednica franqueza todas las consecuencias l\u00f3gicas de su teor\u00eda. Nuestras acciones siguen el primer apetito que surge en la mente, o hay una serie de alternos apetitos y temores que llamamos deliberaci\u00f3n. El \u00faltimo apetito o temor, el que triunfa, lo llamamos voluntad. La \u00fanica libertad inteligible es el poder de hacer lo que uno desea. Aqu\u00ed Hobbes es pr\u00e1cticamente uno con Locke. Dios es el autor de todas las causas y efectos, pero no es el autor del pecado, porque una acci\u00f3n cesa de ser pecado si es la voluntad de Dios que suceda. M\u00e1s a\u00fan, Dios es la causa del pecado. Alabanza o culpa, premios y castigos no pueden ser llamados in\u00fatiles, porque fortalecen los motivos, que son las causas de acci\u00f3n. Esto, sin embargo, no satisface la objeci\u00f3n a la justicia de tal culpa o alabanza, si la persona no tiene el poder de abstenerse de o realizar los actos as\u00ed castigados o premiados. Hume reforz\u00f3 este ataque determinista contra el libre albedr\u00edo mediante su sugerido an\u00e1lisis psicol\u00f3gico de la noci\u00f3n o sensaci\u00f3n de \u00abnecesidad\u00bb. La controversia, seg\u00fan \u00e9l, se ha debido a una concepci\u00f3n equivocada del significado de las palabras y el error de que la alternativa a libre albedr\u00edo es necesidad. Esta necesidad, dice, se adscribe err\u00f3neamente a alguna clase de nexo interno que se supone liga todas las causas a sus efectos, cuando en realidad no hay m\u00e1s en la causalidad que constante sucesi\u00f3n. La imaginada necesidad es meramente un producto de costumbre o asociaci\u00f3n de ideas. Al no sentir en nuestros actos de elecci\u00f3n esta necesidad, cuya causa atribuimos a agentes materiales, equ\u00edvocamente imaginamos que nuestros actos de voluntad no tienen causas y son por ende libres, siendo que est\u00e1n estrictamente determinados por los sentimientos o motivos que les han antecedido, as\u00ed como cualquier efecto material es determinado por sus antecedentes materiales. En todos nuestros razonamientos respecto a otras personas, inferimos su futura conducta de su habitual acci\u00f3n bajo motivos particulares con la misma clase de certeza que en el caso de la causal f\u00edsica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma l\u00ednea de argumentaci\u00f3n fue adoptada por la escuela asociacionista hasta Bain y J. S. Mill. La necesidad de Hobbes o Spinoza es substituida por sus descendientes por lo que el Profesor James llama un \u00bb determinismo blando\u00bb, afirmando \u00fanicamente la invariable sucesi\u00f3n de acto de voluntad despu\u00e9s de motivo. J. S. Mill desarroll\u00f3 con mayor claridad y m\u00e1s detalle los principios de Hume. En particular, atac\u00f3 la noci\u00f3n de \u00abrestricci\u00f3n\u00bb sugerida en las palabras necesidad y necesitarismo, afirmando s\u00f3lo secuencia. Dados un perfecto conocimiento de car\u00e1cter y motivos, podr\u00edamos predecir infaliblemente la acci\u00f3n. Se disputa la alegada conciencia de libertad. Sentimos que meramente escogemos, no que podr\u00edamos escoger lo opuesto. M\u00e1s a\u00fan, la noci\u00f3n de libre albedr\u00edo es ininteligible. La verdad es que para la Escuela Sensacionalista, quienes creen que la mente es solamente una serie de estados mentales, el libre albedr\u00edo es absurdo. Por otra parte, Reid, y Stewart, y Hamilton, de la Escuela Escocesa, con Mansel, Martineau, W. J. Ward, y otros pensadores espiritualistas de la Gran Breta\u00f1a, en\u00e9rgicamente defienden el libre albedr\u00edo contra los disc\u00edpulos de Hume. Ellos sosten\u00edan que un an\u00e1lisis m\u00e1s cuidadoso de los actos de voluntad justificaban el argumento de la conciencia, que la convicci\u00f3n universal de la humanidad en ese hecho no puede ser desechada como una ilusi\u00f3n, que la moralidad no puede ser fundada en un acto de autoenga\u00f1o; que todos los lenguajes contienen t\u00e9rminos que involucran la noci\u00f3n de libre albedr\u00edo y que el intento de hacer menos objetable el necesitarismo llam\u00e1ndolo determinismo no disminuye el fatalismo involucrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad de que el fenomenalismo l\u00f3gicamente involucra determinismo es notablemente ilustrada en el tratamiento que Kant da a la cuesti\u00f3n. Su bien conocida divisi\u00f3n de toda realidad en fen\u00f3menos y noumena es tambi\u00e9n su clave a este problema. El mundo, como se nos presenta, el mundo de los fen\u00f3menos, incluyendo nuestras propias acciones y estados mentales, solo puede ser concebido bajo la forma de tiempo y sujeto a la categor\u00eda de causalidad, y por ende todo en el mundo de la experiencia sucede totalmente de acuerdo a las leyes de la naturaleza; esto es, todos nuestros actos est\u00e1n r\u00edgidamente determinados. Pero por otra parte, la libertad es un necesario postulado de la moralidad:  \u201cTu puedes, porque debes.\u00bb La soluci\u00f3n del antinomio es que el determinismo se ocupa solamente del mundo emp\u00edrico o fenomenol\u00f3gico. No hay bases para negar libertad al Ding an sich. Podemos creer en libertad trascendental que somos noumentalmente libres. Adem\u00e1s, puesto que la creencia que soy libre y que soy una causa libre es la piedra angular de la religi\u00f3n y la moralidad, debo creer en este postulado. Kant entonces salva la antinomia confinando la libertad al mundo de los noumena, que cae fuera de la forma de tiempo y la categor\u00eda de causalidad, mientras que afirma la necesidad del mundo sensible atado por la cadena de la causalidad. Aparte de la objeci\u00f3n general al sistema de Kant, una grave dificultad radica en el hecho de que toda la conducta del hombre -toda su vida moral como es revelada en experiencia real a \u00e9l o a otros -pertenece en este aspecto al mundo fenomenol\u00f3gico y est\u00e1 por tanto r\u00edgidamente determinado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque se ha aplicado mucho agudo an\u00e1lisis filos\u00f3fico y psicol\u00f3gico al problema durante el \u00faltimo siglo, no se puede decir que se haya arrojado mucha luz adicional sobre \u00e9l. En Alemania Schopenhauer hizo la voluntad la base noumenal del mundo y adopt\u00f3 una teor\u00eda pesimista del universo, negando que el libre albedr\u00edo fuese justificado por la \u00e9tica o la psicolog\u00eda. Por otra parte Lotze, en muchos aspectos tal vez el m\u00e1s agudo pensador en Alemania desde Kant, fue un en\u00e9rgico defensor de la libertad moral. Entre recientes psic\u00f3logos en America los profesores James y Ladd son abogados de la libertad, aunque dando m\u00e1s importancia a la prueba positiva en la evidencia \u00e9tica que en la psicol\u00f3gica.\n<\/p>\n<h2>El Argumento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya que en la historia se han delineado los rasgos principales del problema, ser\u00e1 suficiente ahora una breve relaci\u00f3n del argumento a favor de la libertad moral. Vista la voluntad como un poder libre es definida por los defensores del libre albedr\u00edo como la capacidad de autodeterminaci\u00f3n. Por yo se entiende aqu\u00ed no un solo estado mental presente (James), ni una serie de estados mentales (Hume y Mill), sino un inmutable ser racional que es el sujeto y la causa de estos estados. Debemos distinguir entre:\n<\/p>\n<ul>\n<li> actos espont\u00e1neos, aquellos que proceden de un principio interno (e.g. el crecimiento de las plantas y los movimientos impulsivos de los animales); <\/li>\n<li> actos voluntarios en un amplio sentido, aquellos procedentes de un principio interno con entendimiento de un fin (e.g. todos los deseos concientes); y, finalmente<\/li>\n<li> aquellos voluntarios en estricto sentido, esto es, actos libres o deliberados. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9stos, hay una advertencia auto consciente a nuestra propia causalidad o una conciencia de que estamos escogiendo el acto, o consintiendo el deseo. Los actos y los deseos espont\u00e1neos son opuestos a la coacci\u00f3n o compulsi\u00f3n externa, pero no por ello son actos moralmente libres. A\u00fan as\u00ed pueden ser el necesario resultado de la naturaleza del agente, como por ejemplo las acciones de los animales inferiores, de los dementes, de los ni\u00f1os peque\u00f1os y muchos actos impulsivos de la vida madura. La caracter\u00edstica principal en la libre volici\u00f3n es el elemento de elecci\u00f3n-el vis. electiva, como Santo Tom\u00e1s lo llama. Hay una conciencia interrogativa concomitante en forma de pregunta \u00ab\u00bfconsentir\u00e9 o resistir\u00e9?, \u00bfhar\u00e9 esto u otra cosa?\u00bb, y la consecuente aceptaci\u00f3n o negaci\u00f3n, ratificaci\u00f3n o rechazo, aunque cualquiera de ellas puede ser de diferente grado de consecuci\u00f3n. Este acto de consentimiento o aprobaci\u00f3n es el que convierte un mero impulso o deseo involuntario en una libre volici\u00f3n y me hace responsable de \u00e9l. Un tren de pensamiento o volici\u00f3n deliberadamente aceptado o consentido, pero despu\u00e9s continuado en forma meramente espont\u00e1nea sin advertencia reflectiva a nuestra adopci\u00f3n de \u00e9ste, permanece libre in causa, y soy por tanto responsable de \u00e9l, aunque el proceso realmente ha pasado al departamento de actividad meramente espont\u00e1nea o autom\u00e1tica. Una gran parte de la operaci\u00f3n de llevar a cabo una resoluci\u00f3n, una vez que la decisi\u00f3n es hecha, es com\u00fanmente de esta clase. La cuesti\u00f3n del libre albedr\u00edo puede ser enunciado ahora de esta manera:  \u201c\u00bfDadas todas las condiciones requeridas para incitar un acto de voluntad, excepto el acto por si mismo, sucede necesariamente el acto? O bien, \u00ab\u00bfSon todas mis voliciones un resultado inevitable de mi car\u00e1cter y de los motivos actuantes sobre mi en ese momento?\u00bb Los fatalistas, los necesarianos y los deterministas dicen \u00abSi\u00bb. Los libertarianos, los indeterministas o anti-deterministas dicen \u00abNo. La mente o el alma en actos deliberados es una causa libre. Dadas todas las condiciones requeridas para la acci\u00f3n, puede actuar o abstenerse de actuar. Puede, y algunas veces lo hace, ejercitar su propia causalidad contra el peso del car\u00e1cter y motivos presentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Prueba<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidencia usualmente aducida el d\u00eda de hoy es de dos clases, \u00e9tica y psicol\u00f3gica-aunque a\u00fan el argumento \u00e9tico es por si mismo psicol\u00f3gico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Argumento \u00c9tico<\/b>:  Se arguye que el necesarianismo o determinismo en cualquiera de sus formas est\u00e1 en conflicto con las principales nociones morales y convicciones de la humanidad en general. La universalidad real de tales ideas morales es indisputable. Deber, obligaci\u00f3n moral, responsabilidad, m\u00e9rito y justicia significan nociones universalmente presentes en la conciencia de hombres desarrollados normalmente. Adem\u00e1s, estas nociones, como universalmente son entendidas, implican que el hombre es realmente amo de algunos de sus actos, que es, al menos a veces, capaz de auto determinaci\u00f3n, que todas sus voliciones no son el inevitable resultados de sus circunstancias. Cuando digo que deb\u00eda no haber cometido alg\u00fan acto prohibido, que era mi obligaci\u00f3n obedecer la ley, quiero decir que lo pude haber hecho. El juicio de todos los hombres es el mismo sobre este punto. Cuando decimos que una persona es justamente hecha responsable de un crimen, o que merece alabanza o premio por alg\u00fan acto heroico de auto sacrificio, queremos decir que fue autor y causa de ese acto de tal manera que estaba en su poder no realizar el acto. Exceptuamos al demente o al ni\u00f1o porque los consideramos desprovistos de libertad moral y determinados inevitablemente por los motivos que sucedi\u00f3 que actuaran sobre ellos. Esto es tan cierto, que los deterministas han tenido que admitir que el significado de estos t\u00e9rminos, seg\u00fan su punto de vista, tendr\u00e1 que ser cambiado. Pero esto es admitir que su teor\u00eda est\u00e1 en directo conflicto con hechos psicol\u00f3gicos universales. Por tanto contin\u00faa desaprobado. Adicionalmente, puede insistirse que si se contin\u00faa l\u00f3gicamente, la doctrina determinista aniquilar\u00eda la moralidad humana y que consecuentemente tal teor\u00eda no puede ser cierta. (Ver FATALISMO.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Argumento Psicol\u00f3gico<\/b>:  La conciencia sirve de testigo de nuestra libertad moral. Sentimos ser libres cuando ejercemos ciertos actos. Juzgamos despu\u00e9s que actuamos libremente en esos actos. Los distinguimos muy claramente de nuestra experiencia en que creemos que no \u00e9ramos libres o responsables. Esta convicci\u00f3n no esta confinada al ignorante; a\u00fan el psic\u00f3logo determinista es gobernado en su vida pr\u00e1ctica por esta creencia. Henry Sidgwick establece el hecho en los m\u00e1s moderados t\u00e9rminos cuando dice:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente en el caso de acciones en las que tengo clara conciencia de escoger entre alternativas de conducta, una de las cuales concibo como correcta o razonable, encuentro imposible no pensar que puedo optar ahora por hacer lo que as\u00ed concibo, sin importar la fuerza de mi inclinaci\u00f3n a actuar irrazonablemente, y de que tan uniformemente haya cedido en el pasado a tales inclinaciones. (M\u00e9todos de \u00c9tica).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuerza de la evidencia se percibe de la mejor manera estudiando cuidadosamente las varias actividades mentales en las que se ejerce la libertad. Entre las principales est\u00e1n:  atenci\u00f3n voluntaria, deliberaci\u00f3n, elecci\u00f3n, resistencia sostenida a la tentaci\u00f3n. El lector las encontrar\u00e1 analizadas extensamente por los autores referidos al final de este art\u00edculo; o mejor a\u00fan, pude pensarlos con ejemplos concretos de su propia experiencia interior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Objeciones<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La principal objeci\u00f3n a este argumento est\u00e1 enunciada en la aseveraci\u00f3n de que solo podemos estar concientes de lo que realmente hacemos, no de nuestra habilidad para hacer otra cosa. La respuesta es que podemos estar concientes no solo de lo que hacemos, sino de como lo hacemos; no solo del acto sino del modo del acto. La observaci\u00f3n nos revela que somos sujetos de diferentes clases de procesos de pensamiento y volici\u00f3n. Algunas veces la l\u00ednea de actividad consciente sigue la direcci\u00f3n del impulso espont\u00e1neo, de la preponderante fuerza de motivo y deseo presentes; otras veces intervenimos y ejercemos causalidad personal. La conciencia es testigo de que libre y activamente reforzamos un conjunto de motivos, resistimos la inclinaci\u00f3n m\u00e1s fuerte, y no solo derivamos hacia un lado sino que activamente lo escogemos. En realidad, estamos seguros que a veces ejercemos libre volici\u00f3n, porque otras veces somos el sujeto de actividades conscientes que no son libres, y conocemos la diferencia. Adicionalmente, se insiste que la experiencia muestra que los hombres son determinados por motivos, y que siempre actuamos en base a esta suposici\u00f3n. La respuesta es que la experiencia prueba que los hombres son influenciados por motivos, pero no que sean siempre inexorablemente determinados por el motivo m\u00e1s fuerte. Se alega que siempre decidimos a favor del motivo m\u00e1s fuerte. Esto, o no es cierto, o la desolada aseveraci\u00f3n de que siempre escogemos lo que escogemos. Una volici\u00f3n libre es una \u00abvolici\u00f3n sin causa\u00bb. La mente por si misma es la causa. (para otras objeciones ver FATALISMO; ENERGIA, LA LEY DE CONSERVACI\u00d3N DE&#160;; y otras obras referidas al final de este art\u00edculo.)\n<\/p>\n<h2>Naturaleza y Alcance de la Libertad Moral<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Libre albedr\u00edo no significa capacidad de voluntad en ausencia de cualquier motivo, ni de arbitrariamente escoger cualquier cosa. El ser racional es atra\u00eddo siempre por lo que es comprendido como bueno. La maldad pura, miseria que es, no puede desearla el hombre. Pero el bien se presente en muchas formas y bajo muchos aspectos -lo desagradable, lo prudente, lo correcto, lo noble, lo bello-y en acci\u00f3n reflectiva o deliberada podemos escoger entre \u00e9stos. La clara visi\u00f3n de Dios necesariamente impedir\u00eda toda volici\u00f3n que difiera de este objeto, pero en este mundo nunca alcanzaremos a comprender la Infinita Bondad. La doctrina de libre albedr\u00edo no implicar\u00e1 que el hombre est\u00e9 constantemente ejerciendo este poder en cada momento que est\u00e1 despierto, de la misma manera que la aseveraci\u00f3n de que es un animal \u00abracional\u00bb tampoco implica que est\u00e9 siempre razonando. Una parte considerablemente grande de la vida ordinaria del hombre es administrada por la maquinaria de acci\u00f3n refleja, el funcionamiento autom\u00e1tico del organismo, y por h\u00e1bitos adquiridos. En la serie de actos usuales que llenan nuestro d\u00eda, como levantarse, comer, estudiar, trabajar, etc., probablemente una gran mayor\u00eda son meramente \u00abespont\u00e1neos\u00bb y son cercanamente determinados por sus antecedentes, de acuerdo a las fuerzas combinadas de car\u00e1cter y motivo. No hay nada que estimule volici\u00f3n especial, o que requiera interferencia con la corriente natural, de manera que la corriente de conciencia fluye suavemente en el canal de menor resistencia. Nosotros somos responsables de esta serie de actos, como fue indicado antes, no porque ejerzamos volici\u00f3n deliberada a cada paso, sino porque son libres in causa, porque los iniciamos libremente, o los aprobamos de vez en vez cuando nos percatamos de su calidad \u00e9tica, o porque adquirimos libremente los h\u00e1bitos que ahora llevan a cabo estos actos. Es especialmente cuando alg\u00fan acto de complejidad moral especial es reconocido como bueno o malo, que se pone en juego el ejercicio de nuestra libertad moral. Con reflexiva atenci\u00f3n vertida sobre la calidad moral, viene la aprehensi\u00f3n de que estamos llamados a decidir entre correcto y equivocado; y entonces la conciencia de que escogemos libremente, que lleva consigo la subsecuente convicci\u00f3n de que el acto es nuestro en estricto sentido y que somos responsables de \u00e9l.\n<\/p>\n<h2>Consecuencias<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra libertad moral, como otros poderes mentales, se fortalece con el ejercicio. La pr\u00e1ctica de ceder ante el impulso resulta en debilitamiento del auto control. La facultad de inhibir deseos urgentes, de concentrar la atenci\u00f3n en bienes m\u00e1s remotos, de reforzar los motivos m\u00e1s elevados aunque menos urgentes, sufre una especia de atrofia por falta de uso. En la proporci\u00f3n que un hombre habitualmente cede a la intemperancia o a alg\u00fan otro vicio, su libertad disminuye y en verdad cae en la esclavitud. Sigue siendo responsable in causa de su conducta subsecuente, aunque disminuye su habilidad para resistir la tentaci\u00f3n del momento. Por otra parte, mientras m\u00e1s frecuentemente refrena el hombre meros impulsos, refrena la inclinaci\u00f3n hacia lo placentero, se arma con auto negaci\u00f3n de cara a la tentaci\u00f3n y consistentemente apunta a una vida virtuosa, m\u00e1s crece su auto control y por tanto su libertad. Toda la doctrina de ascetismo Cristiano est\u00e1 dirigida a desarrollar y fomentar la libertad moral, el m\u00e1s noble atributo del hombre. La s\u00f3lida m\u00e1xima de William James: \u00abConserva viva en ti la facultad de esforzarte, mediante un poco de ejercicio voluntario cada d\u00eda \u00ab, para que tu voluntad sea fuerte para arrostrar la presi\u00f3n de la tentaci\u00f3n violenta cuando llegue, es el veredicto de la m\u00e1s moderna psicolog\u00eda a favor de la disciplina de la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  La literatura de la controversia sobre el libre albedr\u00edo es enorme, casi todos los fil\u00f3sofos notables han tratado el problema. Tal vez el mejor tratamiento hist\u00f3rico de todas las ramas de la cuesti\u00f3n&#8212;fatalismo, predestinaci\u00f3n, necesarianismo, determinismo&#8212;se encuentre en FONSEGRIVE, Essai sur le libre arbitre (2\u00aa ed., Paris, 1896). Ver tambi\u00e9n ALEXANDER, Theories of the Will (Nueva York, 1884); JANET y SEAILLES, History of Problems of Philosophy (tr. Nueva York y Londres, 1902).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Maher, Michael. \u00abFree Will.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06259a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier L. Ochoa Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es la libertad del hombre y de la mujer, de la que habl\u00e1bamos al principio, que no fue perdida despu\u00e9s del pecado de Ad\u00e1n, ni despu\u00e9s del pecado persona: (Gen 4:7, Deu 30:19, 1Co 3:8, 1Co 7:37). 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