{"id":8161,"date":"2016-02-05T04:21:01","date_gmt":"2016-02-05T09:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/limbo\/"},"modified":"2016-02-05T04:21:01","modified_gmt":"2016-02-05T09:21:01","slug":"limbo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/limbo\/","title":{"rendered":"LIMBO"},"content":{"rendered":"<p>Es el lugar donde van las almas que mueren, sin pecado propio, pero con el \u00abpecado original\u00bb. La Iglesia distingue dos clases de Limbos, siguiendo las ensenanzas de la Biblia.<\/p>\n<p> 1- Limbo de los Justos: Donde estaban \u00abesperando\u00bb todos los justos que murieron antes de Jesucristo. Es donde baj\u00f3 Jes\u00fas, despu\u00e9s de muerto, para llevar a los Justos que estaban \u00abesperando\u00bb; es el Hades, de Hec 2:27-31, Sal 16:3, Mat 27:52-53.<\/p>\n<p> 2- Limbo de los Ninos: Es el lubar donde van los ni\u00c2\u00a8nos que han muerto sin bautizarse; es el Seol del Sal 16:10, que al citarlo en Hec 2:27, Hec 2:31, lo llama el Hades.<\/p>\n<p> Ver \u00abPurgatorio.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[278]<\/p>\n<p>     El t\u00e9rmino de limbo no aparece en la Escritura, pero desde los primeros tiempos cristianos, por probable latinizaci\u00f3n del top\u00f3nimo griego \u00abOlimpo\u00bb (macizo del norte Grecia de 2.917 msnm. entre Tesalia y Macedonia y \u00abresidencia mitol\u00f3gica de los dioses\u00bb), se habla del \u00ablimbo\u00bb como lugar de destino para ciertos difuntos o en determinados tiempos.<\/p>\n<p>    En la tradici\u00f3n cristiana se diferenci\u00f3 desde tiempos medievales los cuatro lugares a donde iban los difuntos. El Catecismo de Gaspar Astete dec\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde: \u00abHay cuatro infiernos en el centro de la tierra: el infierno d los condenados, el purgatorio, el limbo e los ni\u00f1os y el limbo de los justos o seno de Abrah\u00e1n.\u00bb El limbo de los ni\u00f1os lo entend\u00ed\u00ada como \u00abel lugar a donde van las almas de los que antes del uso de raz\u00f3n mueren sin bautismo\u00bb. Y el los justos, o \u00abseno de Abrah\u00e1n\u00bb, lo defin\u00ed\u00ada como \u00abel lugar donde, hasta que se efectu\u00f3 nuestra redenci\u00f3n, iban las almas de los que mor\u00ed\u00adan en gracia de Dios despu\u00e9s de estar enteramente purgadas y el mismo al que baj\u00f3 Jesucristo real y verdaderamente\u00bb.<\/p>\n<p>    Sin embargo, el \u00abCatecismo de la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb prefiere relacionar la creencia del limbo de los justos,  \u00abaludido pero no denominado como seno de Abrah\u00e1n\u00bb en la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro (Lc. 16.22), con el descenso de Jes\u00fas a los infiernos. Es interesante discernir que en el texto evang\u00e9lico no se habla de \u00abseno de Abrah\u00e1n,\u00bb sino que se dice que el rico, sepultado en el infierno, levant\u00f3 los ojos y vio \u00aball\u00e1 arriba\u00bb a Abrah\u00e1n y a L\u00e1zaro \u00aben su seno\u00bb o \u00abjunto a su seno\u00bb.<\/p>\n<p>     Con todo, la idea cristiana expresada en el Credo de que Jes\u00fas \u00abdescendi\u00f3 a los infiernos\u00bb asoci\u00f3 esa situaci\u00f3n de los muertos antes de la muerte de Jes\u00fas con ese \u00abcierto lugar\u00bb en que tambi\u00e9n ellos esperaban la redenci\u00f3n. El concepto equivalente a ese estado o \u00ablugar\u00bb, aludido con frecuencia en la Biblia, es el de \u00absheol\u00bb, t\u00e9rmino hebreo que recoge alusi\u00f3n a \u00abdescenso\u00bb, subterr\u00e1neo, o \u00abhades\u00bb. El sentido de \u00abretribuci\u00f3n\u00bb de ese t\u00e9rmino refleja tambi\u00e9n la creencia de un lugar al que \u00abdescend\u00ed\u00adan\u00bb los que mueren y reciben un premio en espera de la redenci\u00f3n. Ese lugar desapareci\u00f3 desp\u00e9sde Jes\u00fas y desde entonces los justos van al \u00abpara\u00ed\u00adso\u00bb cuando mueren. Los malvados van al infierno.<\/p>\n<p>    En ese lugar subterr\u00e1neo, inferior, reino de los muertos, o de \u00abHades\u00bb (dios de los infiernos, hermano de J\u00fapiter e hijo de Cronos y Gea, seg\u00fan la mitolog\u00ed\u00ada griega), es donde estuvo el limbo de los justos.  Se identificaba, pues, con un lugar de espera, idea que incluso se recoge en el Evangelio (Lc. 16. 19-31). El mismo Evangelio alude a esa situaci\u00f3n cuando habla de la muerte de Jes\u00fas: (Lc. 16.22 y Jn. 2.3). El lugar o \u00abseno de Abrah\u00e1n\u00bb se sit\u00faa en el \u00abcoraz\u00f3n de la tierra\u00bb. Jes\u00fas dir\u00ed\u00ada: \u00abComo Jon\u00e1s estuvo tres d\u00ed\u00adas en el vientre de la ballena, tres d\u00ed\u00adas estar\u00e1 el Hijo el hombre en el \u00abcoraz\u00f3n de la tierra\u00bb (kardia tes ges: Mt. 12. 40.)<\/p>\n<p>    Recogiendo el Salmo 15.10, Pedro aludi\u00f3 en su discurso o catequesis sobre la resurrecci\u00f3n al \u00ablugar subterr\u00e1neo\u00bb (\u00abNo dejar\u00e1s mi alma en el infierno\u00bb) (Hech. 2.31). Y San Pablo sigui\u00f3 la misma idea de \u00abpartes bajas de la tierra.\u00bb (Ef. 4.9)<\/p>\n<p>    La doctrina cristiana pues, sospech\u00f3 siempre la existencia de un lugar y de un tiempo en el que los difuntos permanecieron en espera de su redenci\u00f3n por la muerte salvadora de Jes\u00fas. Y a ese lugar se llama \u00ablimbo de los justos\u00bb.<\/p>\n<p>    Evidentemente existe en esta creencia gran carga de antropomorfismo, ya que dif\u00ed\u00adcilmente se puede entender o aceptar semejante existencia si eliminamos toda referencia a \u00abtiempo\u00bb y a \u00abespacio\u00bb, una vez que se sale por la muerte de las categor\u00ed\u00adas cosmol\u00f3gicas de la existencia humana y terrena. Pensar en un \u00ablugar\u00bb provisional para luego entrar en el Para\u00ed\u00adso, entendido ya como encuentro permanente con Dios (Jn. 17.3), resulta dif\u00ed\u00adcil de asumir filos\u00f3ficamente.<\/p>\n<p>    M\u00e1s confuso y difuso aparece el concepto de \u00ablimbo de los ni\u00f1os\u00bb, sobre el que hay total carencia de referencias b\u00ed\u00adblicas. Se presenta s\u00f3lo como una invenci\u00f3n teol\u00f3gica para explicar con coherencia la situaci\u00f3n de las almas de los ni\u00f1os muertos sin bautismo, es decir en pecado original.<\/p>\n<p>    Y as\u00ed\u00ad como el limbo de los justos se entendi\u00f3 transitorio, hasta la venida de Cristo, el de los ni\u00f1os, por el car\u00e1cter irreversible de la muerte y la inmutabilidad en la otra vida y por la naturaleza \u00abmortal\u00bb del pecado original, se entendi\u00f3 como ya definitivo y eterno. Las diversas opiniones de los te\u00f3logos han abundado: salvaci\u00f3n final por la misericordia divina, existencia de otra prueba para dar opci\u00f3n a elegir salvaci\u00f3n o condenaci\u00f3n, salvaci\u00f3n condicionada a la de los padres por solidaridad, no dejan de ser infundadas ocurrencias sin base b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>    Siendo este tema muy secundario en el contexto del mensaje cristiano, lo m\u00e1s prudente en la educaci\u00f3n de los cristianos es eludirlo en lo posible o declararlo lisa y lealmente opinable, sin hacer de \u00e9l objeto de ense\u00f1anzas precisas. El car\u00e1cter misterioso de la muerte y del m\u00e1s all\u00e1 puede suscitar cierta curiosidad en determinadas edades, pero es preciso no incrementarla con resabios espiritistas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa cuesti\u00f3n del limbo, del lat\u00ed\u00adn limbus  (borde), surgi\u00f3 en el contexto del destino de los ni\u00f1os no bautizados. La Escritura y la tradici\u00f3n hablan de la necesidad del >bautismo para la salvaci\u00f3n. En el caso de los adultos, los actos de amor asistidos por la gracia han sido considerados durante mucho tiempo como sustitutorios del bautismo cuando se trataba de personas que no lo conoc\u00ed\u00adan o no pod\u00ed\u00adan recibirlo. Los ni\u00f1os no tienen esta posibilidad de realizar un acto de caridad sobrenatural. Agust\u00ed\u00adn pens\u00f3 al principio que estos ni\u00f1os pod\u00ed\u00adan entrar en una especie de estado intermedio entre la bienaventuranza y la condenaci\u00f3n. Pero luego, al ahondar en la pol\u00e9mica con los pelagianos, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que deb\u00ed\u00adan de estar en el infierno, aunque sufriendo el m\u00e1s suave de los castigos junto con la exclusi\u00f3n de la visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>En la Edad media se pensaba generalmente que los ni\u00f1os que mor\u00ed\u00adan sin bautizar eran excluidos de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, al igual que en la escol\u00e1stica, se hablaba del limbus patrurn,  el estado de los \u00abpadres\u00bb del Antiguo Testamento que aguardaban la redenci\u00f3n de Cristo. Gradualmente, por analog\u00ed\u00ada, los te\u00f3logos empezaron a hablar del limbus puerorum,  el limbo de los ni\u00f1os que estaban privados de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica por no haber sido bautizados. Estaban por ello en el \u00abborde\u00bb del infierno, pero no en el infierno, y no sufr\u00ed\u00adan ninguno de los dolores del infierno.<\/p>\n<p>En el concilio de >Trento se discuti\u00f3 un poco sobre el estado de los no bautizados, pero no se lleg\u00f3 a ninguna pronunciaci\u00f3n al respecto. La primera declaraci\u00f3n del magisterio acerca del limbo reclama una ex\u00e9gesis detenida. En el siglo XVIII muchos te\u00f3logos cat\u00f3licos consideraban el limbo como un estado de pura felicidad natural para los que, sin culpa propia, quedaban privados de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00adnodo jansenista de >Pistoya (1786) declar\u00f3 que esta postura era her\u00e9tica. Fue esta postura extrema la que P\u00ed\u00ado VI conden\u00f3 como \u00abfalsa, temeraria y perjudicial para las escuelas (teol\u00f3gicas) cat\u00f3licas\u00bb. El papa no expuso ninguna doctrina expl\u00ed\u00adcita sobre el limbo, pero reconoci\u00f3 claramente que era una posici\u00f3n teol\u00f3gica admisible.<\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas de 1940 y 1950 los te\u00f3logos escribieron mucho sobre el destino de los ni\u00f1os no bautizados. Trataban de mantener y armonizar dos verdades: la necesidad del bautismo y la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios. Hoy hay consenso acerca de que los ni\u00f1os no bautizados se salvan, pero no hay una explicaci\u00f3n teol\u00f3gica generalmente aceptada sobre el modo en que se efect\u00faa esta salvaci\u00f3n. Ya no se ense\u00f1a la doctrina del limbo; en el nuevo Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica  no aparece. Nunca fue un dogma de la Iglesia, sino una opini\u00f3n teol\u00f3gica usada en algunas ocasiones por el magisterio. \u00abLa reciente concepci\u00f3n del Vaticano II acerca de la posibilidad de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n de las personas que no hayan recibido el bautismo. Quedan as\u00ed\u00ad superadas todas las teor\u00ed\u00adas acerca del limbo\u00bb.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n pastoral sigue plante\u00e1ndose para las madres y otras personas relacionadas con ni\u00f1os que mueren sin bautizar. La teolog\u00ed\u00ada no dispone de una respuesta convincente y satisfactoria para quienes se sienten ansiosos por el tema. El mejor planteamiento pastoral ser\u00ed\u00ada una afirmaci\u00f3n vigorosa de que Dios ama a los ni\u00f1os mucho m\u00e1s que sus propios padres, por lo que los ni\u00f1os est\u00e1n a salvo en sus manos.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u00ablimbo\u00bb significa orilla o zona lim\u00ed\u00adtrofe. Se aplica esta palabra al estado escatol\u00f3gico de las almas justas antes de la venida de Jesucristo, como esperando (a la \u00aborilla\u00bb) poder entrar en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica merecida por el Redentor. Tambi\u00e9n se le llama \u00abseno de Abraham\u00bb (Lc 16,22).<\/p>\n<p>\tAnal\u00f3gicamente se aplic\u00f3 esta palabra a la situaci\u00f3n hipot\u00e9tica en que quedar\u00ed\u00adan las almas de quienes murieran en pecado original (por tanto, sin la gracia santificante) y sin haber cometido pecado personal (por no haber llegado al uso de raz\u00f3n). Estas almas ser\u00ed\u00adan privadas de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, pero participar\u00ed\u00adan de los bienes de Dios en la otra vida. Nuestra fe nos invita a pensar que \u00abCristo muri\u00f3 por todos\u00bb (2Cor 5,14) y que vino a \u00abbuscar y salvar lo que estaba perdido\u00bb (Lc 19,10). La redenci\u00f3n puede llegar a todos por medios extraordinarios que desconocemos, aunque siempre en relaci\u00f3n con los medios instituidos por el Se\u00f1or (sacramentos, oraci\u00f3n, comuni\u00f3n de los santos, etc.).<\/p>\n<p>Referencias Bautismo, escatolog\u00ed\u00ada, pecado original.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada GUMPEL P., Limbo, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) IV, 321-2324; N. LOPEZ MARTINEZ, El m\u00e1s all\u00e1 de los ni\u00f1os (Burgos 1955); A. SANTOS HERNANDEZ, Los ni\u00f1os del mundo pagano (Santander, Sal Terrae, 1960).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino original de la teolog\u00ed\u00ada  indica bien sea el estado escatol\u00f3gico de las almas de los que, habiendo vivido antes de Cristo, no consiguieron la salvaci\u00f3n eterna y la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, pero se quedaron a la orilla (1imbos, borde, franja, zona lim\u00ed\u00adtrofe entre lo interior y lo exterior etc.): ese estado dur\u00f3 hasta la muerte-resurrecci\u00f3n de Jes\u00das y es el llamado 1imbus patrum,. o bien el estado escatol\u00f3gico de los que, despu\u00e9s de Cristo, murieron sin bautizar, generalmente los ni\u00f1os: 1imbus puerorum. Estos ni\u00f1os tienen el pecado original y esta \u00ed\u00adndole negativa sigue siendo su caracter\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>No se habla del 1imbo ni en la Escritura ni en los Padres de los primeros siglos, pero en estos dos \u00e1mbitos se afirma con claridad que la salvaci\u00f3n  eterna depende del contacto transformador con Cristo en los sacramentos eclesiales. En la Biblia y en la tradici\u00f3n antigua encontramos, sin embargo, la expresi\u00f3n Seno de Abrah\u00e1m, una especie de situaci\u00f3n metaf\u00f3rica del estado intermedio de estos difuntos. Hist\u00f3ricamente, el 1imbo parece ser que naci\u00f3 con la teor\u00ed\u00ada pelagiana de la infravaloraci\u00f3n del pecado original y la afirmaci\u00f3n de un optimismo salv\u00ed\u00adfico exagerado. Esto llev\u00f3 a pensar que Dios no habr\u00ed\u00ada excluido de la bienaventuranza a los ni\u00f1os muertos sin el bautismo.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn se enfrent\u00f3 con esta cuesti\u00f3n,  sosteniendo un rigorismo salv\u00ed\u00adfico para el cual los ni\u00f1os muertos sin bautizar no pueden de ninguna forma conseguir la salvaci\u00f3n, sino que est\u00e1n destinados a una situaci\u00f3n infernal. No obstante, teniendo en cuenta el aspecto psicol\u00f3gico del problema (\u00c2\u00a1se trata precisamente de ni\u00f1os!), califica su pena como mitissima. El concilio de Cartago (418) pone a los ni\u00f1os sin bautismo y con solo el pecado original en una situaci\u00f3n de condenaci\u00f3n (DS 224). A continuaci\u00f3n, la tradici\u00f3n teol\u00f3gica distinguir\u00e1 entre los que est\u00e1n privados de la gracia de la salvaci\u00f3n por causa del pecado original y los que se han alejado de ella culpablemente.<\/p>\n<p>El 1imbo es entonces una situaci\u00f3n en  la que los ni\u00f1os muertos sin bautizar viven la lejan\u00ed\u00ada del Reino de Dios, pero en una condici\u00f3n especial, no asociada a la de los demonios y de los aut\u00e9nticos condenados, ni con una condenaci\u00f3n punitiva, sino s\u00f3lo de privaci\u00f3n de la visi\u00f3n de Dios, a partir del hecho de que el pecado original es privaci\u00f3n de la justicia del hombre incluso post mortem, para quienes no han recibido la restauraci\u00f3n antropol\u00f3gica de Cristo. La posici\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn sigui\u00f3 dominando hasta las elaboraciones teol\u00f3gicas de la Edad Media, cuando Inocencio III sancion\u00f3 (DS 780) la  distinci\u00f3n entre pecado original y personal, y Tom\u00e1s de Aquino dijo que, siendo la pena del pecado proporcionada a su naturaleza, los ni\u00f1os muertos con el pecado original viven en un estado particular en que est\u00e1n privados de la visi\u00f3n de Dios, de la dimensi\u00f3n de gloria, pero unidos a Dios por la participaci\u00f3n en los bienes naturales. Esta actitud mitigada pasar\u00ed\u00ada a ser com\u00fan en los siglos sucesivos. El magisterio nunca se ha pronunciado sobre el 1imbo, sino que ha afirmado solamente, con p\u00ed\u00ado VI (DS 2626), que no puede ser considerado como una f\u00e1bula pelagiana. La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea no ha tratado formalmente a fondo este tema tan dif\u00ed\u00adcil, limit\u00e1ndose a presentarlo como un dato hist\u00f3rico de la teolog\u00ed\u00ada; en otras ocasiones, lo ha problematizado radicalmente, ya que est\u00e1 privado de todo fundamento revelado y va en contra de la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios.<\/p>\n<p>T . Stancati<\/p>\n<p>Bibl.: P. Gumpel, Limbo, en SM, 1V 321324; Limbos, en ERC, 1V 1327-1334: N.L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adnez, El m\u00e1s all\u00e1 de los ni\u00f1os, Burgos 1955: A. Santos Hern\u00e1ndez, Los ni\u00f1os del mundo pagano, Sal Terrae, Santander 1960: A. Hamman, El bautismo Y la confirmaci\u00f3n, Herder, Barcelona 1970&#8242; 224-230.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nL. (en lat\u00ed\u00adn limbus = borde) es un t\u00e9rmino teol\u00f3gico que designa el lugar y el estado de los difuntos que no se hallan en el cielo ( -> visi\u00f3n de Dios), ni en el -> infierno, ni en el -> purgatorio. Se distingue el l. de los padres, es decir, el lugar y el estado de los justos del tiempo anterior al cristianismo, que antes del descenso de Cristo a los -> infiernos y de su -> ascensi\u00f3n al cielo no pod\u00ed\u00adan entrar en la bienaventuranza eterna, y el l. de los ni\u00f1os, es decir, de los que no llegaron en la tierra al uso de raz\u00f3n ni recibieron el sacramento del -> bautismo, aun cuando en sus pa\u00ed\u00adses se hubiera anunciado ya el evangelio en forma suficiente y existiera por tanto la posibilidad de incorporaci\u00f3n sacramental a la Iglesia.<\/p>\n<p>II. Historia<br \/>\nNi la revelaci\u00f3n ni la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n cristiana hablan expl\u00ed\u00adcitamente de la suerte eterna de los ni\u00f1os no bautizados en general o del l. en particular, si bien subrayan con insistencia que nuestra salvaci\u00f3n en Cristo depende de la pertenencia a la Iglesia, y que esta pertenencia depende a su vez del bautismo. S\u00f3lo cuando el pelagianismo neg\u00f3 estas verdades cristianas fundamentales, y como prueba de sus err\u00f3neas doctrinas aleg\u00f3 que Dios no cierra a los ni\u00f1os que mueren sin bautismo el acceso al reino de los cielos, se trat\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente ese problema. Entonces Agust\u00ed\u00adn sostuvo la doctrina, no combatida durante siglos, de la condenaci\u00f3n de tales ni\u00f1os a verdaderas (aunque moderadas) penas infernales. Anselmo de Canterbury y despu\u00e9s de \u00e9l los grandes maestros de la escol\u00e1stica, aunque sosten\u00ed\u00adan firmemente con Agust\u00ed\u00adn que tales personas quedan excluidas de la bienaventuranza, sin embargo postulaban para ellas la existencia de un lugar peculiar y de un estado definitivo, a saber, el l., cuya naturaleza fue concebida diversamente en el transcurso de los siglos y, en general, fue entendida en un sentido cada vez m\u00e1s benigno (tristeza espiritual; ignorancia de la privaci\u00f3n de la visi\u00f3n de Dios; bienaventuranza puramente natural).<\/p>\n<p>III. Discusi\u00f3n actual<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada actual no pocos (y a veces muy prestigiosos) te\u00f3logos e historiadores del dogma ponen en tela de juicio la existencia del l. y discuten a fondo si tal doctrina, a saber, la tesis seg\u00fan la cual dichas personas quedan excluidas de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, es de hecho firme e invariable doctrina teol\u00f3gica. Los representantes de la nueva corriente, llamada liberal, invocan sobre todo el dogma de la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios ( -> salvaci\u00f3n), de la unidad y solidaridad del g\u00e9nero humano, que en cuanto tal fue llamado al orden sobrenatural y ha sido redimido por Cristo; e invocan igualmente la posibilidad de una forma especial de -> bautismo de deseo, por la que estas personas entraran en una relaci\u00f3n suficiente con Cristo y con su Iglesia. Dentro de esta misma corriente discrepan las opiniones en muchos puntos particulares. Especialmente se discute: a) El grado de certeza con que se sostiene la posibilidad concreta de salvaci\u00f3n de los ni\u00f1os que mueren sin el bautismo (desde la pura hip\u00f3tesis interrogativa hasta la afirmaci\u00f3n de que tal doctrina est\u00e1 revelada impl\u00ed\u00adcitamente). b) El campo de aplicaci\u00f3n (todos estos ni\u00f1os; hijos de padres cristianos; ni\u00f1os que nacen muertos, etc.). c) La forma de concretar el bautismo de deseo, tenido en general por necesario (por mediaci\u00f3n de la Iglesia o de los padres; por el hecho de que esos ni\u00f1os alcanzan el uso de raz\u00f3n en la hora de la muerte y quedan capacitados por medio de especiales gracias actuales para un acto sobrenatural de amor de Dios). d) El m\u00e9todo teol\u00f3gico (discusiones m\u00e1s bien especulativas; estudios hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos de la \u00abtradici\u00f3n\u00bb contraria que se supone teol\u00f3gicamente obligatoria).<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta que la teolog\u00ed\u00ada en cuanto ciencia de la fe no arranca s\u00f3lo del dep\u00f3sito revelado, sino que adem\u00e1s halla la norma y los l\u00ed\u00admites de su aspiraci\u00f3n en la tradici\u00f3n aut\u00e9ntica y en la interpretaci\u00f3n obligatoria dada por el magisterio eclesi\u00e1stico, aparece obvio que precisamente la aclaraci\u00f3n de la \u00faltima cuesti\u00f3n mencionada sea de grand\u00ed\u00adsima (y hasta decisiva) importancia para el problema de los ni\u00f1os que mueren sin bautismo y, consiguiente, para el del limbo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como el aferrarse sin cr\u00ed\u00adtica a doctrinas y opiniones heredadas es ajeno al esp\u00ed\u00adritu de la verdadera teolog\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n es contrario a la teolog\u00ed\u00ada el dejar de lado una doctrina que desde hace muchos siglos ha sido tenida de una manera pr\u00e1cticamente general por obligatoria en la Iglesia, y ha sido ense\u00f1ada ampliamente como tal en la catequesis.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al estado actual de los estudios cient\u00ed\u00adficos, sumamente complejos, sobre esta materia, hay que tener en cuenta que: a) las opiniones de los especialistas son todav\u00ed\u00ada muy divergentes; b) los representantes de la corriente liberal se han apuntado muchos e importantes resultados en su favor; c) pero no se ha presentado todav\u00ed\u00ada la prueba definitiva de la solidez teol\u00f3gica de sus concepciones. Hasta ahora el magisterio eclesi\u00e1stico no es favorable a las opiniones liberales, pero permite que se siga investigando sin trabas. Ante esta situaci\u00f3n, en la predicaci\u00f3n de la fe habr\u00e1 que evitar el pronunciarse categ\u00f3ricamente, y m\u00e1s a\u00fan en forma pol\u00e9mica; y se recomienda la prudencia bajo todo aspecto. Sea lo que fuere de las opiniones, es evidente que en la medida de lo posible se ha de administrar sin tardanza el bautismo a los ni\u00f1os (Santo Oficio, 18-2-1958: AAS 50 [1958] 114).<\/p>\n<p>IV. Teolog\u00ed\u00ada pastoral<br \/>\nEl sacerdote podr\u00e1 y deber\u00e1 decir a los padres de ni\u00f1os muertos sin bautismo que no existe una clara doctrina de fe sobre la suerte de tales ni\u00f1os y que, por tanto, con esperanza y con amor pueden confiar la suerte de su hijo al amor misterioso pero infinitamente bondadoso y poderoso de Dios, cuya clemencia no queda limitada en modo alguno por las circunstancias terrenas, que \u00e9l mismo ha permitido en su providencia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. Stockums, Das Los der ohne die Taufe sterbenden Kinder (Fr 1923) (bibl.); A. Gigon, Das Schicksal der im Mutterleib gestorbenen Kinder: Anima 9 (1954) 143-155; P. ZSttl, Das Los der Kinder, die ohne Taufe sterben: ThPQ 102 (1954) 228-234; C. Jellouschek, Das Los der ohne Taufe sterbenden unm\u00fcndigen Kinder: ThPQ 102 (1954) 309-314; P. Gumpel, Unbaptized Infants: May they be saved?: DR 72 (1954) 342-458, 73 (1955) 317-346 (bibl.) (reunidos en: HerKorr 9 [19551 458a-464a); M. Diekhans, Das Schicksal der un-getauften Kinder: ThG1 45 (1955) 412-421; G. J. Dyer, The Denial of Limbo and the Jansenist Controversy (Mundelein 1955); idem, Limbo. A Theological Evaluation: ThSt 19 (1958) 32-49; idem, The Unbaptized Infant in Eternity: Chicago Studies 2 (1963) 141-153; J. Maiworm, Das Jenseits ungetaufter Kinder: Th Gl 46 (1956) 377-378; A. Winklhofer, Das Los der ungetauft verstorbenen Kinder: MThZ 7 (1956 45-60; B. Schmier, Das Schicksal der ungetauften Kinder nach ihrem Tode: MThZ 7 (1956) 120-128; A. Michel, Los ni\u00f1os que mueren sin bautizar (Studium Ma); L. Renwart, Le bapteme des enfants et les limbes. A propos d&#8217;un document pontifical r\u00e9cent: NRTh 80 (1958) 449-467; H. de Lavalette, Autour de la question des enfants morts sana bapteme: NRTh 82 (1960) 56-69; A. Santos Hernbndez, Los ni\u00f1os del mundo pagano (Santander 1960) (bibl.); C. Baumgartner, El pecado original (Herder Ba 1971) 42-45; A. Hamman, El &#8211; bautismo y la confirmaci\u00f3n (Herder Ba 1970) 224-230 y espec. la bibl. pg. 224; 1. M4nera, La muerte, el limbo (V Ferrer Ba).<\/p>\n<p>Peter Gumpel<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En la teolog\u00eda cat\u00f3lica romana, el lat\u00edn <em>limbus<\/em>, del teut\u00f3nico <em>borde<\/em> u <em>orilla<\/em>, se refiere a la habitaci\u00f3n de las almas despu\u00e9s de la muerte, las almas excluidas del cielo pero que no son merecedoras de castigo en el infierno. El limbo de los padres, <em>limbus patrum<\/em>, \u00abel seno de Abraham\u00bb (v\u00e9ase) se basa en Lc. 16:22, sirvi\u00f3 como la habitaci\u00f3n temporal de los santos del AT hasta que \u00abCristo descendi\u00f3 al Hades\u00bb, en cuya oportunidad fueron trasladados al cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El limbo de los infantes, <em>limbus infantum<\/em>, es el lugar permanente de \u00abgozo natural\u00bb para los ni\u00f1os no bautizados y los enfermos mentales que mueren sin falta personal grave\u00bb (<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">CE<\/a>, IX, p. 256). A ellos se les niega la visi\u00f3n beat\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donald G. Davis<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">CE <\/a><em>Catholic Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (361). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el lugar donde van las almas que mueren, sin pecado propio, pero con el \u00abpecado original\u00bb. La Iglesia distingue dos clases de Limbos, siguiendo las ensenanzas de la Biblia. 1- Limbo de los Justos: Donde estaban \u00abesperando\u00bb todos los justos que murieron antes de Jesucristo. Es donde baj\u00f3 Jes\u00fas, despu\u00e9s de muerto, para llevar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/limbo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIMBO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8161","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8161","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8161"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8161\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8161"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8161"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8161"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}