{"id":8266,"date":"2016-02-05T04:23:54","date_gmt":"2016-02-05T09:23:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/parroquia\/"},"modified":"2016-02-05T04:23:54","modified_gmt":"2016-02-05T09:23:54","slug":"parroquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/parroquia\/","title":{"rendered":"PARROQUIA"},"content":{"rendered":"<p>(vivir cerca).<\/p>\n<p> Territorio de una Di\u00f3cesis, encomendado a un Pastor-Sacerdote, que tiene la misma misi\u00f3n en su parroquia que el obispo en us Di\u00f3cesis. 1 Tim., Tito, Canon515 y 516.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl t\u00e9rmino usado originariamente para designar a un grupo de cristianos era simplemente ekkl\u00e9sia  (Iglesia). Durante el siglo siguiente a la paz de Constantino (313), observamos el comienzo de la organizaci\u00f3n en di\u00f3cesis. Antes de este tiempo exist\u00ed\u00adan ya las primeras Iglesias rurales, que pertenec\u00ed\u00adan al territorio del obispo urbano. A este se le llamaba en griego paroikia  (distrito), en lat\u00ed\u00adn parochia, y  en Occidente di\u00f3cesis (del griego dioik\u00e9sis).  Era encomendado a un corep\u00ed\u00adscopo (del griego ch\u00f3repiskopos o episkopos t\u00f3n agr\u00f3n),  un obispo con la plenitud de las \u00f3rdenes episcopales, pero con ciertas restricciones en el uso de su potestad. (Este oficio desapareci\u00f3 en el siglo XIII, pero todav\u00ed\u00ada se mantiene como t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico en los patriarcados ortodoxo y uniata de Antioqu\u00ed\u00ada). En las >Constituciones apost\u00f3licas,  de finales del siglo IV, el distrito confiado a un obispo recibe el nombre de paroikia:  este pod\u00ed\u00ada ser peque\u00f1o, o pod\u00ed\u00ada abarcar varias Iglesias y extenderse al territorio alrededor de la ciudad, como en Jerusal\u00e9n, Roma, Antioqu\u00ed\u00ada y Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>A partir del siglo VII cada vez fue m\u00e1s com\u00fan el uso del t\u00e9rmino \u00abdi\u00f3cesis\u00bb para referirse al territorio de un obispo, y \u00abparroquia\u00bb para referirse a una comunidad particular. A mediados del siglo VI exist\u00ed\u00adan parroquias rurales por todo el Occidente cristiano. Numerosos concilios y s\u00ed\u00adnodos locales prescrib\u00ed\u00adan una visita anual del obispo a las parroquias rurales; a comienzos de la Edad media hubo, adem\u00e1s, tensiones entre los derechos de las parroquias y los de las di\u00f3cesis. Las investiduras de los >laicos en el nombramiento de los p\u00e1rrocos y las interferencias de los laicos en el gobierno de las parroquias fueron tambi\u00e9n causa de problemas. En la \u00e9poca de los concilios medievales el concubinato y la simon\u00ed\u00ada eran, por otro lado, serios problemas en muchas parroquias. Trento intent\u00f3 llevar a cabo una serie de reformas: superar las dificultades planteadas por los pastores y p\u00e1rrocos ignorantes; poner remedio al comportamiento de los sacerdotes indignos\u00bb; asegurar la residencia en las parroquias; promover la adecuada instrucci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n moderna sobre las parroquias se inici\u00f3 en el contexto de la reforma lit\u00fargica con un art\u00ed\u00adculo de A. Wintersig publicado en 1925&#8243;. Una parroquia es una Iglesia en miniatura. Siendo la parroquia cuerpo y esposa d\u00e9 Cristo, se da en ella una primera realizaci\u00f3n del misterio de la Iglesia en su relaci\u00f3n con \u00e9l. Durante las d\u00e9cadas de 1940 y 1950 se reflexion\u00f3 mucho sobre la realidad de las parroquias: en Francia se consider\u00f3 sobre todo su dimensi\u00f3n misionera; en Alemania se hicieron muchos estudios sobre el canon 216 del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1917 y sobre el \u00abprincipio parroquial\u00bb, por el que se localiza a la Iglesia a trav\u00e9s de las celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>En el Vaticano II no se trat\u00f3 mucho el tema de las parroquias (cf CD 23, 30, 31; OT 2)1. Se dice que la comunidad local (evidentemente la parroquia) puede denominarse \u00abIglesia de Dios\u00bb (LG 28). La relevancia del concilio de cara a la teolog\u00ed\u00ada de la parroquia reside en la dif\u00ed\u00adcil hermen\u00e9utica de textos que hablan de la Iglesia local\/particular y en su traslado del acento del aspecto jur\u00ed\u00addico al comunitario (SC 42; AA 20). El concilio habla expl\u00ed\u00adcitamente de las celebraciones lit\u00fargicas parroquiales como una manifestaci\u00f3n de la Iglesia en dependencia del obispo local (SC 24, 42). [De forma m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica referida a la parroquia afirma que esta representa, en cierto modo (quadammodo),  la Iglesia visible establecida por todo el mundo (SC 42), que debe sentirse realmente miembro tanto de la di\u00f3cesis como de toda la Iglesia universal (CD 30; AG 37), que debe tener como centro y cumbre la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (CD 30) y que debe realizarse como un claro modelo comunitario (AA 10)].<\/p>\n<p>El vigente C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  se ocupa extensamente de las parroquias (CIC 515-552). Hay algunos cambios notables respecto del C\u00f3digo de 19171. Hay una nueva definici\u00f3n de la parroquia: \u00abLa parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un p\u00e1rroco, como su pastor propio\u00bb (515). El p\u00e1rroco es \u00abel pastor propio de la parroquia que se le conf\u00ed\u00ada, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le est\u00e1 encomendada bajo la autoridad del obispo diocesano, en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de ense\u00f1ar, santificar y regir, con la cooperaci\u00f3n tambi\u00e9n de otros presb\u00ed\u00adteros o di\u00e1conos, y con la ayuda de fieles laicos, conforme a la norma del derecho\u00bb (519). En los c\u00e1nones sucesivos se exponen las cualidades, derechos y deberes del pastor (521-535), insistiendo especialmente en el oficio de ense\u00f1ar (528). Se admite la posibilidad de establecer equipos pastorales en las parroquias (517) y de determinar, con la aprobaci\u00f3n de la conferencia episcopal, un tiempo determinado para el desempe\u00f1o del oficio (522). Tras consultar con el consejo presbiteral, el obispo local puede establecer que en cada parroquia haya un consejo pastoral (536); en toda parroquia debe haber, adem\u00e1s, un consejo de asuntos econ\u00f3micos. Donde haya escasez de sacerdotes, personas no sacerdotes, e incluso no cl\u00e9rigos, pueden desempe\u00f1ar importantes oficios pastorales bajo la supervisi\u00f3n de un sacerdote (517 \u00c2\u00a7 2). A los setenta y cinco a\u00f1os los p\u00e1rrocos tienen que presentar su renuncia al ordinario (538). El C\u00f3digo  dedica tambi\u00e9n ocho c\u00e1nones a los vicarios parroquiales o coadjutores (545-552).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n posterior sobre las parroquias insiste en la edificaci\u00f3n de la comunidad y se inspira tambi\u00e9n en cierto modo en las >comunidades cristianas de base. Puede decirse que, aunque las parroquias no pueden convertirse en la \u00fanica experiencia de la Iglesia, el pleno potencial de las parroquias est\u00e1 a\u00fan por explotar (>Iglesia local)\u00bb. [De hecho tambi\u00e9n es \u00fatil describir la realidad de la parroquia a partir de los cinco elementos constitutivos de la Iglesia diocesana: el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el evangelio, la eucarist\u00ed\u00ada, el ministerio y la \u00abterritorialidad\u00bb (CD 11). M\u00e1s a\u00fan, cuando el mismo Vaticano II se refiere de forma m\u00e1s gen\u00e9rica a \u00ablas comunidades locales de fieles unidas a sus pastores\u00bb, a las cuales se aplican los elementos constitutivos de la Iglesia local, ya que es \u00abPueblo que Dios llam\u00f3 en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, reunido por el \u00abanuncio del Evangelio\u00bb, que \u00abcelebra el misterio de la Cena del Se\u00f1or\u00bb, y es \u00abpresidido por el ministerio sagrado del obispo\u00bb (LG 26). Por esta raz\u00f3n, el mismo texto concluye con profundidad eclesiol\u00f3gica: \u00abEn estas comunidades, aunque muchas veces sean peque\u00f1as y pobres o vivan dispersas, est\u00e1 presente Cristo, quien con su poder constituye a la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>Una s\u00ed\u00adntesis de la teolog\u00ed\u00ada del magisterio sobre la parroquia se encuentra en la exhortaci\u00f3n de 1988, Christifideles laici  nn 26-27, donde se afirma con rotundidad: \u00abLa comuni\u00f3n eclesial, aun conservando siempre su dimensi\u00f3n universal, encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s inmediata y visible en la \u00abparroquia\u00bb, que es la \u00faltima localizaci\u00f3n (locus ultimus)  de la Iglesia; es, en cierto sentido, la misma \u00abIglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas\u00bb\u00bb. A partir de aqu\u00ed\u00ad, se pide una \u00abdecidida renovaci\u00f3n\u00bb de la parroquia para que \u00absean verdaderamente comunidades cristianas\u00bb, adaptando sus estructuras y promoviendo la participaci\u00f3n de los laicos en las responsabilidades pastorales, y, a su vez, favoreciendo peque\u00f1as comunidades vivas \u2014por ejemplo, comunidades de base, movimientos apost\u00f3licos&#8230;\u2014 como \u00abverdaderas expresiones de la comuni\u00f3n eclesial y centros de evangelizaci\u00f3n\u00bb (ChL 26).<\/p>\n<p>De esta forma se visualiza mejor su dimensi\u00f3n de ser la \u00ab\u00faltima localizaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb, ya que \u00abla parroquia es la Iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres, que vive y obra profundamente injertada en la sociedad humana e \u00ed\u00adntimamente solidaria con sus aspiraciones y dramas\u00bb, y que \u00abpermanece fiel a su originaria vocaci\u00f3n y misi\u00f3n: ser en el mundo el \u00ablugar\u00bb de la comuni\u00f3n de los creyentes y, a la vez, \u00absigno e instrumento\u00bb de la com\u00fan vocaci\u00f3n a la comuni\u00f3n\u00bb. Por esto puede ser llamada, siguiendo la preciosa expresi\u00f3n de Juan XXIII: \u00ab\u00bbla fuente de la aldea\u00bb (la fontana del villaggio),  a la que todos acuden para calmar su sed\u00bb (ChL 27).<\/p>\n<p>Las orientaciones b\u00e1sicas actuales tratan de sus dos modelos fundamentales: ya sea como lugar de acogida y de evangelizaci\u00f3n \u00abpopular\u00bb, ya como lugar de comuni\u00f3n de grupos o comunidades o movimientos diversificados. Se habla tambi\u00e9n de la parroquia-servicio, de la parroquia-instituci\u00f3n social para su territorio y de la parroquia-comunidad de personas. Cuatro son los elementos socio-religiosos principales para su tipificaci\u00f3n: las tareas pastorales, los agentes responsables, la sensibilidad social y la estructura comunitaria.<\/p>\n<p>Sobre su renovaci\u00f3n he aqu\u00ed\u00ad los elementos m\u00e1s sobresalientes: un talante comunitario, la promoci\u00f3n de un equipo de responsables, favorecer la creaci\u00f3n de grupos y movimientos y sus relaciones, dar primac\u00ed\u00ada a la pastoral de educaci\u00f3n de la fe, fomentar el sentido de asamblea y dar primac\u00ed\u00ada a la evangelizaci\u00f3n y al compromiso social.]<br \/>\nEn la Iglesia ortodoxa existe cierta tensi\u00f3n entre la insistencia en las parroquias propia de la eclesiolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica (>Eucarist\u00ed\u00ada e Iglesia) y la insistencia en las di\u00f3cesis y en los obispos, de los que depende la unidad en la doctrina y la fe.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Identidad y misi\u00f3n de las parroquias hoy. &#8211; 2. \u00bfQu\u00e9 dimensiones eclesiales debe desarrollar y hacer crecer la parroquia? &#8211; 3. \u00bfQu\u00e9 tipolog\u00ed\u00ada de parroquias se han dado entre nosotros en estos \u00faltimos a\u00f1os? &#8211; 4. \u00bfC\u00f3mo debe ser la parroquia hoy? &#8211; 5. Participaci\u00f3n de los laicos en la parroquia.<\/p>\n<p>1. Identidad y misi\u00f3n de las parroquias hoy<br \/>\nLa parroquia, con palabras de E. Bueno, \u00abes la figura de la Iglesia y su imagen m\u00e1s p\u00fablica\u00bb. Para la mayor\u00ed\u00ada de los bautizados es el lugar y el \u00e1mbito en que lo eclesial se hace accesible y experimentable. Para la mayor\u00ed\u00ada de los no creyentes es en gran medida la referencia concreta que pueden tener de la Iglesia. \u00bfC\u00f3mo se define la parroquia?<br \/>\nSeg\u00fan SC 42, y CDC 515,1: \u00abEs una determinada comunidad de fieles, constituida de modo estable en la Iglesia particular, para cuya pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un p\u00e1rroco (y vicarios) como sus pastores propios\u00bb.<\/p>\n<p>De esta definici\u00f3n sobresale: No es s\u00f3lo un territorio sino principalmente, como sucede con la definici\u00f3n de Iglesia particular, una comunidad. No est\u00e1 centrada en el sacerdote sino en el Pueblo de Dios. Se subraya el que tiene que estar en comuni\u00f3n y sinton\u00ed\u00ada con la Iglesia particular.<\/p>\n<p>En otras palabras, la parroquia es: c\u00e9lula viva de la Iglesia diocesana. Donde se vive la comuni\u00f3n de fe, culto y compromiso. Y est\u00e1 formada por bautizados, principalmente, que \u00e9scuchan juntos la palabra de Dios, celebran los misterios de su fe, anuncian la Buena Nueva y se esfuerzan por transformar cristianamente las realidades temporales.<\/p>\n<p>Hoy se debe fomentar una vivencia de una parroquia como comunidad de comunidades: la parroquia que, de alguna manera representa a la Iglesia visible establecida por todo el mundo (SC 42), y que es como una c\u00e9lula de la di\u00f3cesis (AA 10), y que tiene la misma triple misi\u00f3n que le ha sido encomendada al pueblo de Dios: prof\u00e9tica y de evangelizaci\u00f3n (testimonio de fe), sacerdotal y de celebraci\u00f3n (consagraci\u00f3n de la realidad temporal), y real y de compromiso (construcci\u00f3n de la Iglesia de la caridad). La parroquia concebida como comunidad de comunidades se sit\u00faa en la \u00f3ptica de la unidad, comuni\u00f3n, corresponsabilidad y evangelizaci\u00f3n. Y es capaz de unir en ella peque\u00f1as comunidades o grupos, movimientos especializados, y acciones o vivencias a gran escala.<\/p>\n<p>2. \u00bfQu\u00e9 dimensiones eclesiales debe desarrollar y hacer crecer la parroquia?<br \/>\na. Prof\u00e9tica: vive, a escala personal y comunitaria un testimonio coherente; es capaz de evangelizar y de iluminar y transformar las realidades sociales y existenciales.<\/p>\n<p>b. Sacerdotal: capaz de consagrar el mundo a Dios; orar personal y comunitariamente y celebrar comunitariamente los sacramentos.<\/p>\n<p>c. Real: es una Iglesia del compromiso, en su doble vertiente: microcaridad (atenci\u00f3n personal) y macrocaridad (transformaci\u00f3n de estructuras); sensible a todos los problemas humanos, especialmente los de los m\u00e1s marginados.<\/p>\n<p>d. Comuni\u00f3n: se vive la comuni\u00f3n y la corresponsabilidad (reparto de tareas y roles; participaci\u00f3n en consejos; riqueza de ministerios).<\/p>\n<p>3. \u00bfQu\u00e9 tipolog\u00ed\u00ada de parroquias se han dado entre nosotros en estos \u00faltimos a\u00f1os?<br \/>\na. Preconciliar o de pastoral de cristiandad: -Su misi\u00f3n principal era el culto, lo sagrado. -Importaba m\u00e1s el n\u00famero, y la masa que la comunidad. -No exist\u00ed\u00ada proyecto pastoral. -La catequesis era s\u00f3lo para los sacramentos. -La responsabilidad reca\u00ed\u00ada en el sacerdote. -Lo social se entend\u00ed\u00ada s\u00f3lo como caridad. -No hab\u00ed\u00ada consejos parroquiales. -Los laicos eran sujetos pasivos.<\/p>\n<p>b. Conciliar o de conservaci\u00f3n renovada: -Se reconoce la necesidad de un cambio. -Sigue predominando la catequesis y el culto, pero con un lenguaje teol\u00f3gico renovado y m\u00e1s b\u00ed\u00adblico. -Mucha importancia a la formaci\u00f3n para los j\u00f3venes que se confirman. -Ofrece servicios religiosos m\u00e1s dignos y c\u00f3modos. -La preocupaci\u00f3n por los pobres es principalmente de tipo caritativo. -Vive eucarist\u00ed\u00adas m\u00e1s participadas, con intervenci\u00f3n de laicos. -Hay un m\u00ed\u00adnimo proyecto pastoral. -Sigue siendo el responsable \u00faltimo el p\u00e1rroco, aunque se rodea de un grupo de laicos competentes. -Comienzan a existir en el seno de la parroquia un cierto n\u00famero de grupos con diversos carismas y ministerios. -El compromiso social sigue siendo m\u00e1s de tipo caritativo que promocional. Insuficiente conocimiento de la realidad y del compromiso a largo plazo.<\/p>\n<p>c. Modelo postconciliar: -De clara pastoral de misi\u00f3n y de nueva evangelizaci\u00f3n. -Corresponsabilidad real de los laicos en todas sus dimensiones (comuni\u00f3n y consejos, lit\u00fargico-sacramental, catequ\u00e9tica, diak\u00f3nica o de servicio comprometido). -Insertada en el contexto social, compartiendo problemas sociales. -Necesaria programaci\u00f3n pastoral. -Coexisten grupos diversos con sus carismas, siendo comunidad de comunidades. -Mucha importancia a la evangelizaci\u00f3n y catequesis de todos (tambi\u00e9n de los adultos). -Clara conciencia diocesana, abierta y de colaboraci\u00f3n con los arciprestazgos, y organismos diocesanos (delegaciones).<\/p>\n<p>4. \u00bfC\u00f3mo debe ser la parroquia hoy?<br \/>\nSeg\u00fan J. L. Larrabe, la teolog\u00ed\u00ada de la parroquia debe realizarse desde estas claves:<\/p>\n<p>&#8211; Es sacramento de Cristo, para unir los hombres con Dios y los hombres entre s\u00ed\u00ad. Por eso nos reunimos en nombre de Jesucristo resucitado, presididos por el Padre, animados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en torno al sacramento de la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>&#8211; La parroquia es sevidora de la Palabra de Dios: la escucha, la acoge y la hace vida.<\/p>\n<p>&#8211; La parroquia se edifica y se sustenta sobre el fundamento de los sacramentos. Principalmente, la Eucarist\u00ed\u00ada, que anticipa la salvaci\u00f3n definitiva y es el signo de comuni\u00f3n, compromiso y corresponsabilidad entre todo el Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; La parroquia es testimonial y misionera y, siendo levadura, luz y sal en la masa (Mt 5,13), debe salir al encuentro pricipalmente de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>&#8211; Todos somos responsables de la parroquia, porque no es un lugar o piedras muertas. Es el Pueblo de Dios, como piedras vivas, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>&#8211; La parroquia debe ser y estar abierta y sin fronteras, en comuni\u00f3n con toda la Iglesia, haciendo visible su nota de catolicidad.<\/p>\n<p>&#8211; La parroquia, participando de la comuni\u00f3n de los santos y acompa\u00f1ados de Mar\u00ed\u00ada, hace visible y transparente al Se\u00f1or de la Historia hasta que El vuelva.<\/p>\n<p>Si se pregunta, adem\u00e1s, por las notas que debe tener una parroquia, en resumen remitir\u00ed\u00adamos a lo expresado en los Hechos de los Ap\u00f3stoles:<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad de comunidades, donde se escuchaba y viv\u00ed\u00ada de la Palabra (Hc 2,42).<\/p>\n<p>&#8211; Viv\u00ed\u00adan en comuni\u00f3n con Dios (Hc 2,42) y entre s\u00ed\u00ad (Hc 4,32-35), teniendo todo en com\u00fan (Hc 2,42). Siendo un solo coraz\u00f3n y una sola alma, y no padeciendo nadie necesidad (Hc 4,32-35).<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad eucar\u00ed\u00adstica (Hc 2,46).<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad gozosa y alegre (Hc 2,46).<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad misionera (Hc 2,48).<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad con diversos carismas y ministerios.<\/p>\n<p>Por todo ello, decimos que la parroquia tiene que ser:<\/p>\n<p>* Presencia viva y transparente de Cristo. &#8211; Modelo de vivencia eclesial.<\/p>\n<p>* Luminoso ejemplo de corresponsabilidad. &#8211; Verdadera vivencia de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n. &#8211; Preocupada por el crecimiento personal y comunitario de la fe.<\/p>\n<p>* Signo testimonial de profetismo, especialmente para los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>En resumen, a la pregunta \u00bfqu\u00e9 tiene que ser y hacer la parroquia hoy?, la respuesta es sencilla: que la parroquia sea de verdad lo que est\u00e1 llamada a ser. Aunque es el lugar m\u00e1s tradicional y accesible para todos, y la instituci\u00f3n eclesial m\u00e1s universal, secular y perdurable, tiene, sin embargo, sus limitaciones:<\/p>\n<p>&#8211; No es toda la Iglesia particular (en ella, pero m\u00e1s all\u00e1 de ella se sit\u00faan las comunidades de base, movimientos laicales, prelaturas, Institutos de vida consagrada, ordinariato castrense&#8230;).<\/p>\n<p>&#8211; No tiene todos los carismas con que el Esp\u00ed\u00adritu Santo dota a su pueblo.<\/p>\n<p>&#8211; Ni es capaz por s\u00ed\u00ad misma de realizar toda la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (no llega a algunos \u00abambientes\u00bb: mundo obrero, universidad, etc.).<\/p>\n<p>&#8211; Necesita \u00e1mbitos o instancias supraparroquiales: tanto a escala territorial (arciprestazgo) como los llamados sectoriales-espec\u00ed\u00adficos y de ambientes (delegaciones e iniciativas interparroquiales).<\/p>\n<p>En cualquier caso debe desarrollar las cuatro dimensiones de la Iglesia particular:<\/p>\n<p>&#8211; Koinon\u00ed\u00ada o de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Lit\u00fargica o de celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Kerigm\u00e1tica o catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>&#8211; Diak\u00f3nica o de compromiso y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y todo ello, pisando tierra desde la situaci\u00f3n sociocultural en la que vive.Y sinti\u00e9ndonos todos responsables.<\/p>\n<p>Para que esto sea una realidad, necesita una nueva mentalidad. Se\u00f1alo un dec\u00e1logo para seguir caminando en ese sentido:<\/p>\n<p>&#8211; Parroquia diocesana, y no feudal o aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad de seguidores de Jes\u00fas, en lugar de estaci\u00f3n de servicios.<\/p>\n<p>&#8211; Conversi\u00f3n permanente, personal y comunitaria, en lugar de instalaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad de comunidades vivas y responsables, en lugar de masa amorfa.<\/p>\n<p>&#8211; Corresponsabilidad de todos, en lugar de clericalismo.<\/p>\n<p>&#8211; Pastoral de misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n, en lugar de mantenimiento.<\/p>\n<p>&#8211; Apertura a lo social, en lugar de ghetto cerrado.<\/p>\n<p>&#8211; Corresponsabilidad comunitaria, en lugar de religiosidad sociol\u00f3gica.<\/p>\n<p>&#8211; Confianza en el Esp\u00ed\u00adritu, en lugar de miedo, resignaci\u00f3n, inhibici\u00f3n e inercia.<\/p>\n<p>&#8211; Comunidad de Bienaventuranzas, en lugar de privilegios, poderes o prestigio.<\/p>\n<p>Se necesitan, igualmente, nuevas actitudes:<\/p>\n<p>&#8211; Del culto al \u00abyo\u00bb, al sentido comunitario y fraterno.<\/p>\n<p>&#8211; De la incomunicaci\u00f3n, a la apertura (personal y comunitaria).<\/p>\n<p>&#8211; De la obsesi\u00f3n por la eficacia (hacer cosas), a la preocupaci\u00f3n por la pedagog\u00ed\u00ada (hacer personas y comunidades).<\/p>\n<p>&#8211; Del ego\u00ed\u00adsmo (lo m\u00ed\u00ado), a la generosidad de compartir.<\/p>\n<p>&#8211; De la enemistad, envidia, recelo y confrontaci\u00f3n, a la estima, confianza y cercan\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>&#8211; De la amargura de la cr\u00ed\u00adtica sistem\u00e1tica, negativa y destructiva, a la correcci\u00f3n fraterna y ayuda mutua.<\/p>\n<p>&#8211; Del miedo al futuro, a la confianza en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>&#8211; Del protagonismo personal o de mi grupo, al servicio generoso<br \/>\n&#8211; Todo ello con buena dosis de amor, humor y paciencia: no querer todo de inmediato y a corto plazo.<\/p>\n<p>5. Participaci\u00f3n de los laicos en la parroquia<br \/>\nSi para concretar a\u00fan m\u00e1s se piden pistas para dinamizar la parroquia, en cuanto a participaci\u00f3n de todo el pueblo de Dios, especialmente los laicos, me atrever\u00ed\u00ada a se\u00f1alar las que no hace mucho subrayaron los obispos alemanes. Siempre teniendo en cuenta que nuestra Iglesia particular ofrece sus propias caracter\u00ed\u00adsticas y que, particularmente en el mundo rural, el concepto de parroquia tradicional hay que alargarlo y contemplarlo desde las denominadas \u00abUnidades de Atenci\u00f3n Pastoral\u00bb. Pues bien, los diversos ministerios y funciones pudieran caminar por estos derroteros:<\/p>\n<p>a. Servicios lit\u00fargicos: un equipo de liturgia para preparar las eucarist\u00ed\u00adas dominicales y festivas, as\u00ed\u00ad como la celebraci\u00f3n de los principales sacramentos en el marco de la comunidad; ministros extraordinarios de la comuni\u00f3n; coro parroquial; cuidado de los objetos lit\u00fargicos y su limpieza, as\u00ed\u00ad como de la adecuada ambientaci\u00f3n lit\u00fargica seg\u00fan los ciclos de a\u00f1os.<\/p>\n<p>b. Servicio de la Palabra y Catequ\u00e9tico: principalmente, los catequistas de iniciaci\u00f3n (primera comuni\u00f3n, infancia adulta y confirmaci\u00f3n); catequistas y monitores de formaci\u00f3n de j\u00f3venes; catequistas de adultos; pastoral prematrimonial y familiar; animadores de tercera edad; animadores misioneros.<\/p>\n<p>c. Servicio de la caridad: responsables de C\u00e1ritas parroquial; visitadores de enfermos y asistencia a ancianos; coordinadora de estudio y resoluci\u00f3n de casos especiales; animadores-coordinadores de campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n y acci\u00f3n social.<\/p>\n<p>d. Servicios de voluntariado: equipo de mantenimiento de la parroquia y de su<br \/>\nRa\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Historia: 1. Los or\u00ed\u00adgenes; 2. Evoluci\u00f3n en la Edad media; 3. La reforma tridentina; 4. De instituci\u00f3n a comunidad. II. Problem\u00e1tica actual. III. Caracter\u00ed\u00adsticas teol\u00f3gico-pastorales: 1. Presencia de la Iglesia particular; 2. Comunidad cristiana; 3. Comunidad estable y p\u00fablica; 4. Comunidad integral; 5. Comunidad territorial; 6. Comunidad bautismal; 7. Comunidad eucar\u00ed\u00adstica; 8. Comunidad misionera; 9. Fermento de nueva humanidad.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis, tras afirmar que la comunidad cristiana es hogar de la catequesis, por ser el origen, lugar y meta de la misma (cf DGC 254), presenta la parroquia como \u00abel lugar m\u00e1s significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana\u00bb (DGC 257), y, por tanto, como el lugar privilegiado, aunque no \u00fanico, de la catequesis. As\u00ed\u00ad la presentan tambi\u00e9n los obispos espa\u00f1oles en La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, cuando afirman que es \u00abel \u00e1mbito privilegiado para realizar la iniciaci\u00f3n cristiana en todas sus facetas catequ\u00e9ticas y lit\u00fargicas del nacimiento y del desarrollo de la fe\u00bb (IC 33).<\/p>\n<p>Esta toma de posici\u00f3n supone una aut\u00e9ntica vuelta al hogar en el que han recibido y vivido su fe la mayor\u00ed\u00ada de las generaciones cristianas, despu\u00e9s de la importante contestaci\u00f3n que ha sufrido la instituci\u00f3n parroquial a lo largo del siglo XX.<\/p>\n<p>Nacida en el movimiento evangelizador del siglo IV, la parroquia recogi\u00f3 las experiencias comunitarias de los primeros siglos cristianos e intent\u00f3 adaptarlas a las estructuras sociales, primero del tard\u00ed\u00ado Imperio romano, y despu\u00e9s de los grandes fen\u00f3menos que han modificado el tejido social: el feudalismo, la revoluci\u00f3n urbana de la Baja Edad media y la revoluci\u00f3n industrial. A lo largo de su dilatada historia, la instituci\u00f3n parroquial ha sido una de las principales manifestaciones de la Iglesia, como comunidad concreta de fe y de culto, como instancia educadora, como lugar de encuentro de la fe cristiana con la cultura y las costumbres de cada pueblo y como punto de referencia sociol\u00f3gico del car\u00e1cter p\u00fablico del mensaje cristiano. Gracias a la parroquia, el cristianismo se ha encarnado en la idiosincrasia, las instituciones, las formas de expresi\u00f3n y las costumbres de los distintos pueblos.<\/p>\n<p>La parroquia ha construido en gran parte la Iglesia y tambi\u00e9n el pueblo o la ciudad. Pero, precisamente por eso, en su historia podemos encontrar todas las insuficiencias y oscurecimientos que ha sufrido la Iglesia en su caminar por los siglos. Hoy, cuando la conciencia eclesial se centra en la preocupaci\u00f3n evangelizadora, la parroquia, demasiado anclada en concepciones de cristiandad, puede parecer como el principal soporte de un cristianismo sociol\u00f3gico, poco apto para convertirse en sujeto de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, cada d\u00ed\u00ada se impone m\u00e1s el criterio de que no se puede renovar la Iglesia a partir de cero, prescindiendo de lo que ha sido en la mayor parte de su historia. Las acciones alternativas a la parroquia corren el riesgo de crear puros grupos subjetivos, de no conseguir la suficiente relevancia social, ni la continuidad y estabilidad suficientes para lograr una eficacia evangelizadora. De nuevo caemos en la cuenta de que no es posible reinventar la Iglesia; hay que renovar la Iglesia que ya existe. Y la Iglesia existe, sobre todo, en las parroquias.<\/p>\n<p>I. Historia<br \/>\n1. Los OR\u00ed\u008dGENES. Durante los tres primeros siglos, la Iglesia fue una realidad exclusivamente urbana. Este hecho se explica por la misma configuraci\u00f3n social del Imperio romano, que era principalmente urbana, y por la precaria situaci\u00f3n legal de los cristianos, que les imped\u00ed\u00ada organizarse y moverse con facilidad. En cada ciudad hab\u00ed\u00ada una sola comunidad cristiana, presidida por un obispo, a quien ayudaban los presb\u00ed\u00adteros y los di\u00e1conos.<\/p>\n<p>A partir del siglo IV, el cambio radical producido por el Edicto de Mil\u00e1n, que reconoci\u00f3 el derecho de ciudadan\u00ed\u00ada y amplia libertad a los cristianos, favoreci\u00f3 una r\u00e1pida expansi\u00f3n de cristianismo, que exig\u00ed\u00ada profundos cambios en la organizaci\u00f3n de la Iglesia. En primer lugar, las Iglesias de las ciudades se lanzaron a evangelizar la poblaci\u00f3n rural que viv\u00ed\u00ada en su entorno m\u00e1s inmediato. Y, como medio y fruto de esta evangelizaci\u00f3n, se fueron creando comunidades en los n\u00facleos m\u00e1s importantes. Estas comunidades, que depend\u00ed\u00adan totalmente del obispo de la ciudad y estaban servidas por un presb\u00ed\u00adtero, recibieron pronto el nombre de parroquias. Esta denominaci\u00f3n, que al principio sirvi\u00f3 para definir a la Iglesia como comunidad de peregrinos, de extranjeros en este mundo, dej\u00f3 progresivamente de tener un sentido teol\u00f3gico para convertirse en t\u00e9rmino jur\u00ed\u00addico y administrativo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el crecimiento del n\u00famero de cristianos en la ciudad episcopal oblig\u00f3 tambi\u00e9n a dividir la Iglesia urbana en comunidades menores confiadas a un presb\u00ed\u00adtero, que recibieron el nombre de t\u00ed\u00adtulos. En principio se trataba de comunidades personales, sin fijaci\u00f3n territorial. Pero, con el tiempo, se lleg\u00f3 a una divisi\u00f3n territorial de la ciudad en varias parroquias.<\/p>\n<p>2. EVOLUCI\u00ed\u201cN EN LA EDAD MEDIA. Las invasiones de los pueblos germ\u00e1nicos y su conversi\u00f3n r\u00e1pida al cristianismo dio un nuevo impulso a la creaci\u00f3n de parroquias en el campo. La nueva organizaci\u00f3n feudal, fundamentalmente rural y fraccionada en n\u00facleos dependientes de un se\u00f1or, favoreci\u00f3 la multiplicaci\u00f3n de comunidades parroquiales con escasa relaci\u00f3n con los obispos. Podemos decir que entre los siglos V y VIII se configura definitivamente el sistema parroquial con sus caracter\u00ed\u00adsticas administrativas, econ\u00f3micas y pastorales.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, los concilios de Toledo tuvieron una gran importancia en orden a fijar las obligaciones y deberes de las parroquias, creando as\u00ed\u00ad un incipiente derecho parroquial.<\/p>\n<p>Un momento importante en la evoluci\u00f3n de la parroquia es la reforma carolingia del siglo VIII. Carlomagno dividi\u00f3 todo su Imperio en di\u00f3cesis y parroquias. De este modo, las circunscripciones territoriales ten\u00ed\u00adan, a la vez, una finalidad de administraci\u00f3n civil y otra religiosa o pastoral: parroquia y pueblo llegaron a coincidir. Se hizo un esfuerzo por vincular las parroquias al gobierno de los obispos y se oblig\u00f3 a obispos y presb\u00ed\u00adteros a residir en su demarcaci\u00f3n. Y el elemento m\u00e1s importante de esta reforma fue el establecimiento del sistema beneficial, que fijaba unas rentas para asegurar el ejercicio de los oficios eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Este sistema beneficial producir\u00ed\u00ada en los siglos siguientes un deterioro notable en la cura de almas. Porque, lo que en principio naci\u00f3 para favorecer la asistencia ministerial a las comunidades, \u00abel oficio para el beneficio\u00bb, acabar\u00ed\u00ada invirti\u00e9ndose. Muchas personas, sobre todo segundones de las familias feudales, accedieron al ministerio con el \u00fanico prop\u00f3sito de gozar de las rentas de los beneficios. As\u00ed\u00ad lo denunciaron los concilios generales de los siglos XII y XIII, que intentaron corregir los abusos, aunque sin demasiado \u00e9xito.<\/p>\n<p>3. LA REFORMA TRIDENTINA. El concilio de Trento, en el decreto De reformatione, aprobado en la sesi\u00f3n XIV (1563), se plante\u00f3 seriamente la reforma de la parroquia, que consideraba como la unidad pastoral m\u00e1s importante. Aunque conserv\u00f3 el sistema beneficial, Trento intent\u00f3 que prevaleciera el sentido pastoral de los ministros, como servicio a la instrucci\u00f3n religiosa del pueblo y a un culto digno. Para ello, favoreci\u00f3 la multiplicaci\u00f3n de parroquias con objeto de favorecer el contacto personal entre sacerdotes y fieles, oblig\u00f3 a la residencia de los p\u00e1rrocos, cre\u00f3 los seminarios y distintos cauces de formaci\u00f3n permanente para elevar el nivel teol\u00f3gico y cultural del clero, y estableci\u00f3 un nuevo sistema de financiaci\u00f3n para reforzar el beneficio, la portio congrua, es decir, la ofrenda de los fieles por la prestaci\u00f3n de determinados servicios cultuales.<\/p>\n<p>La reforma de Trento logr\u00f3 elevar considerablemente la calidad de la pastoral parroquial en dos grandes actividades: la catequesis y la administraci\u00f3n de los sacramentos. Y dot\u00f3 a las parroquias de una importante infraestructura financiera y burocr\u00e1tica con la creaci\u00f3n de los derechos de estola y los libros sacramentales. Y estas actividades e instrumentos ser\u00ed\u00adan animados y controlados por las visitas pastorales, que, de acuerdo con las normas del Concilio, los obispos deb\u00ed\u00adan realizar con frecuencia. Otro elemento que contribuir\u00ed\u00ada a desarrollar el derecho y la vida de las parroquias ser\u00ed\u00adan los s\u00ed\u00adnodos diocesanos.<\/p>\n<p>4. DE INSTITUCI\u00ed\u201cN A COMUNIDAD. Aunque la parroquia experiment\u00f3 algunos cambios durante la Edad moderna, sobre todo por la intromisi\u00f3n de los poderes pol\u00ed\u00adticos, que intentaron manipularla para sus intereses, la visi\u00f3n de Trento ha seguido dominando hasta bien entrado el siglo XX. De hecho, esta visi\u00f3n es la que quedar\u00ed\u00ada plasmada en el primer C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico, promulgado en 1917 por Benedicto XV. En su canon 216 define la parroquia como una parte territorial de la di\u00f3cesis con iglesia propia y poblaci\u00f3n determinada, al frente de la cual est\u00e1 un rector especial como pastor propio de la misma para la necesaria cura de almas. Y en los c\u00e1nones 451-470 se configura un tipo de parroquia como demarcaci\u00f3n territorial en la que el p\u00e1rroco presta sus servicios, sobre todo de culto, catequesis y atenci\u00f3n a los enfermos. Se habla, por tanto, de una instituci\u00f3n clerical de servicios, sin ninguna menci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la comunidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, los movimientos renovadores que, a partir de los a\u00f1os veinte, comienzan a enriquecer la conciencia eclesial, contribuir\u00e1n a cambiar la imagen de la parroquia. El movimiento lit\u00fargico redescubrir\u00e1 la fuente mist\u00e9rica de su ser y obrar, y acentuar\u00e1 su car\u00e1cter comunitario. La nueva eclesiolog\u00ed\u00ada la redescubrir\u00e1 como c\u00e9lula viva y originaria de la Iglesia, como representaci\u00f3n del Cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo y foco de vida cristiana. Y la promoci\u00f3n del laicado animar\u00e1 la corresponsabilidad efectiva en su seno y su dimensi\u00f3n misionera.<\/p>\n<p>Todos estos impulsos confluir\u00e1n en el Vaticano II, que ofrecer\u00e1 una teolog\u00ed\u00ada de la parroquia, ciertamente parca y embrionaria, pero esencial. La constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium la presenta como articulaci\u00f3n necesaria de la Iglesia particular y como representaci\u00f3n de la Iglesia visible extendida por todo el mundo, subrayando con fuerza su esencial car\u00e1cter comunitario, que nace de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (cf SC 41). La constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium la define como pueblo de Dios que el Esp\u00ed\u00adritu Santo convoca en un lugar y en donde el anuncio del evangelio y la eucarist\u00ed\u00ada crean una fraternidad, en la cual y a partir de la cual se constituye la Iglesia de Cristo (cf LG 26). Y el decreto sobre el apostolado de los laicos, Apostolicam actuositatem, anima a los seglares a participar en la misi\u00f3n de la parroquia, que se considera como un modelo preclaro de apostolado comunitario capaz de congregar en unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran (cf AA 10).<\/p>\n<p>Con estos planteamientos, se pod\u00ed\u00ada esperar que la parroquia encontrase definitivamente el camino de su realizaci\u00f3n plena. Y, sin embargo, la etapa posconciliar conocer\u00e1 los momentos de mayor contestaci\u00f3n a la instituci\u00f3n parroquial. Las inercias conservadoras presentes en una instituci\u00f3n tan secular, su aspecto societario y burocr\u00e1tico, su configuraci\u00f3n eminentemente clerical y su car\u00e1cter territorial, parec\u00ed\u00adan invalidarla para ofrecer una experiencia viva de la Iglesia como comunidad misionera.<\/p>\n<p>A partir de los a\u00f1os ochenta, se producir\u00ed\u00ada una vuelta a la parroquia, tanto en la teolog\u00ed\u00ada como en la pastoral. La maduraci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local, el esfuerzo de renovaci\u00f3n que supusieron muchos s\u00ed\u00adnodos diocesanos y el fracaso relativo de muchas experiencias comunitarias, que se presentaron como alternativas a la parroquia, hicieron volver de nuevo los ojos a esta instituci\u00f3n para intentar convertirla en \u00abcomunidad de comunidades\u00bb y plataforma misionera. Fruto de este replanteamiento y, a la vez, medio importante para potenciarlo fue, en Espa\u00f1a, el congreso \u00abParroquia evangelizadora\u00bb, convocado por la Conferencia episcopal en 1988. A nivel de Iglesia universal, contribuy\u00f3 decisivamente a esta vuelta a la parroquia la ense\u00f1anza de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Christifideles laici, en sus nn. 26 y 27. Este importante documento de Juan Pablo II define la parroquia como \u00abla \u00faltima localizaci\u00f3n de la Iglesia&#8230;, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas\u00bb. Y la describe como comunidad eucar\u00ed\u00adstica y fraterna, comunidad de fe y org\u00e1nica y comunidad abierta a la misi\u00f3n, \u00abprofundamente injertada en la sociedad humana e \u00ed\u00adntimamente solidaria con sus aspiraciones y dramas\u00bb.<\/p>\n<p>II. Problem\u00e1tica actual<br \/>\nLos problemas que dificultan hoy la renovaci\u00f3n de las parroquias provienen principalmente de dos caracter\u00ed\u00adsticas esenciales de este tipo de comunidad: el estar abierta a todos y el tener una configuraci\u00f3n territorial.<\/p>\n<p>a) La primera plantea el tema teol\u00f3gico de los distintos modos de pertenencia a la Iglesia. Es claro que la Iglesia ha de promover y privilegiar necesariamente una pertenencia plena, consciente y participativa. Dejar\u00ed\u00ada de ser la comunidad de Cristo sin esa tensi\u00f3n exigente hacia la perfecci\u00f3n de la fe y de la caridad. Pero tambi\u00e9n desvirtuar\u00ed\u00ada su ser si pretendiera convertirse en una Iglesia de puros, encastillados en el orgullo de una salvaci\u00f3n ya lograda. La Iglesia de Cristo, y toda manifestaci\u00f3n concreta que la visibilice, ha de vivir y presentarse ante el mundo como comuni\u00f3n de los santos y asamblea de pecadores, como fuente de salvaci\u00f3n y necesitada de conversi\u00f3n. Y esto la lleva a tener las puertas abiertas a los cristianos que no practican con regularidad, a los que tienen una fe incipiente o poco formada, e incluso a aquellos cuya fe es apenas una mecha humeante. En una etapa de retroceso sociol\u00f3gico del cristianismo como es la nuestra, es comprensible que se agudice la tensi\u00f3n cristianismo de masas-cristianismo de minor\u00ed\u00adas. Pero esta tensi\u00f3n no se puede resolver eliminando cualquiera de los dos polos; no ser\u00ed\u00ada correcto ni desde la teolog\u00ed\u00ada ni desde la eficacia de la acci\u00f3n misionera. El malestar que esta tensi\u00f3n produce en las parroquias es una manifestaci\u00f3n necesaria de la paciencia de la cruz, que no tiene m\u00e1s remedio que soportar la convivencia inc\u00f3moda del trigo y la ciza\u00f1a. Con la conciencia, adem\u00e1s, de que la paciencia de Dios es nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) La territorialidad, que ha hecho de la Iglesia una realidad cercana y familiar a todos los n\u00facleos de poblaci\u00f3n, y ha sido medio precioso de encarnaci\u00f3n en las culturas locales, presenta tambi\u00e9n hoy varias dificultades. La primera es la excesiva identificaci\u00f3n entre parroquia y pueblo. La parroquia territorial se consolid\u00f3 definitivamente en una situaci\u00f3n de cristiandad, en la que se acced\u00ed\u00ada a la comunidad cristiana por el simple nacimiento. Por tanto, la parroquia formaba parte de las estructuras sociales, en detrimento de su identidad espec\u00ed\u00adfica, sobre todo de su dimensi\u00f3n prof\u00e9tica como comunidad de fe. Y este hecho es el que pone en tela de juicio su aptitud para hacer presente el evangelio en una sociedad secularizada y en gran parte descristianizada. Ser el principal soporte de un cristianismo sociol\u00f3gico conlleva el riesgo de convertirse en guardiana de una serie de costumbres sociales y, por tanto, tener que dedicarse a una pastoral de puro mantenimiento, produciendo una inercia que la incapacita para nuevos planteamientos. Y el hecho de haber dado por supuesta la fe durante siglos, la sorprende desprovista de actitudes e instrumentos para suscitar la fe y educarla. Por eso, la parroquia se enfrenta hoy con un reto revolucionario: convertirse, casi por primera vez, en lugar de iniciaci\u00f3n, experiencia y transmisi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>c) Otras dificultades provienen de las importantes mutaciones que han sufrido las estructuras sociales desde la revoluci\u00f3n industrial. As\u00ed\u00ad, en gran parte del mundo rural, se ha producido una despoblaci\u00f3n masiva, que ha convertido a muchos n\u00facleos de poblaci\u00f3n en peque\u00f1as comunidades residuales al borde de la desaparici\u00f3n. Estos peque\u00f1os grupos de personas, casi siempre de edad avanzada, con un apego a\u00f1orante y casi enfermizo a su pasado mejor, y con una falta casi total de esperanza colectiva, desaf\u00ed\u00adan hoy la creatividad de la comunidad cristiana, que debe ofrecerles nuevas ilusiones personales y colectivas y nuevos cauces de relaci\u00f3n que les hagan salir de su enclaustramiento. La buena noticia no puede dejar de iluminar este tipo de pobreza social que afecta a una parte importante del territorio de nuestras Iglesias.<\/p>\n<p>En las parroquias urbanas los problemas son de tipo contrario. El crecimiento excesivo y r\u00e1pido de la poblaci\u00f3n, a base de contingentes migratorios, ha producido aglomerados sociales sin ninguna vertebraci\u00f3n, en los que la parroquia aparece muchas veces como una entidad artificial y extra\u00f1a, a la que s\u00f3lo se acude en los momentos cruciales de la vida, para cumplir unas costumbres sociales heredadas. Y la problem\u00e1tica de la urbe queda hoy agravada por la movilidad de una poblaci\u00f3n que, cada d\u00ed\u00ada en proporci\u00f3n mayor, posee un doble domicilio: el del trabajo y el del ocio.<\/p>\n<p>Todos estos hechos cuestionan ciertamente la forma tradicional de la parroquia basada en el territorio. \u00abEn el contexto urbano, complejo y a veces violento, la parroquia cumple una funci\u00f3n pastoral irreemplazable, como lugar de iniciaci\u00f3n cristiana y de evangelizaci\u00f3n inculturada&#8230; [y] constituye un lugar privilegiado de pastoral concreta de la cultura\u00bb1. Pero conviene no precipitarse a la hora de sacar consecuencias pr\u00e1cticas. Por una parte, se va estabilizando el movimiento migratorio y, por tanto, ir\u00e1 creciendo la integraci\u00f3n social de nuestras ciudades. Y, por otra, a pesar de todas las movilidades, no cabe duda de que el domicilio, o los domicilios, siguen siendo una estructura antropol\u00f3gica y social de primer orden. La comunidad cristiana territorial tendr\u00e1 que adaptar sus estructuras y abrirse a otras relaciones. Pero creemos que la parroquia sigue siendo una instituci\u00f3n v\u00e1lida e incluso necesaria.<\/p>\n<p>III. Caracter\u00ed\u00adsticas teol\u00f3gico-pastorales<br \/>\nEl C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico actualmente vigente, promulgado por Juan Pablo II en 1983, define la parroquia como \u00abuna determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un p\u00e1rroco, como su pastor propio\u00bb (canon 515). Y establece que \u00abcomo regla general, la parroquia ha de ser territorial, es decir, ha de comprender a todos los fieles de un determinado territorio; aunque, donde convenga, se constituir\u00e1n parroquias personales&#8230;\u00bb (canon 518). Se trata de una definici\u00f3n excesivamente jur\u00ed\u00addica, en la que se echan de menos los elementos teol\u00f3gicos se\u00f1alados tanto por el Vaticano II como por el magisterio posterior. Para describir mejor la peculiaridad teol\u00f3gica y pastoral de la parroquia, proponemos esta otra definici\u00f3n, que explicitaremos en los siguientes apartados: la parroquia es una comunidad estable y p\u00fablica, formada por todos los cristianos que viven en un determinado territorio y que, presidida por un presb\u00ed\u00adtero en nombre del obispo, constituye una c\u00e9lula viva de la Iglesia particular y hace presente en ese lugar a la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>1. PRESENCIA DE LA IGLESIA PARTICULAR. \u00abComo no es posible al obispo, siempre y en todas partes, presidir personalmente en su Iglesia a toda su grey, debe, por necesidad, erigir diversas comunidades de fieles, entre las cuales tienen un lugar preeminente las parroquias, constituidas localmente bajo la gu\u00ed\u00ada de un pastor que hace las veces del obispo\u00bb (SC 42). La parroquia recibe su eclesialidad de la Iglesia particular, que es la comunidad cristiana plena y necesaria.<\/p>\n<p>Dada la dimensi\u00f3n excesiva de la di\u00f3cesis, la creatividad de la Iglesia estableci\u00f3 este tipo de comunidad menor para acercarse lo m\u00e1s posible a los hogares de los cristianos y posibilitar as\u00ed\u00ad que todos pudieran experimentar el misterio y la visibilidad de la Iglesia. La parroquia es el lugar donde la Iglesia diocesana re\u00fane de forma habitual a sus fieles. Por eso est\u00e1 formada a imagen de la misma Iglesia particular; es como una c\u00e9lula viva que contiene, a nivel m\u00e1s peque\u00f1o, todos los elementos que caracterizan a la Iglesia episcopal.<\/p>\n<p>Para explicar esta presencia de la Iglesia particular en la parroquia, la teolog\u00ed\u00ada antigua elabor\u00f3 el concepto de statio, que ha sido recuperado en parte por la liturgia actual: se llama Misa estacional a la eucarist\u00ed\u00ada que preside el obispo en una parroquia, sobre todo con motivo de la visita pastoral. El significado es que, en esta ocasi\u00f3n, toda la Iglesia particular est\u00e1 presente y se manifiesta en una parroquia determinada. Pero la statio no se refiere solamente a este acontecimiento extraordinario; toda la vida de la parroquia es una statio permanente. Porque este concepto tiene tres connotaciones: lugar de residencia de la comunidad cristiana; lugar de reuni\u00f3n, es decir, donde los cristianos se re\u00fanen en asamblea, en comunidad visible de oraci\u00f3n y culto; puesto de avanzadilla y vigilancia, es decir, lugar donde la Iglesia realiza su misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>Todas las dem\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas que vamos a describir se derivan de esta condici\u00f3n esencial de la parroquia.<\/p>\n<p>2. COMUNIDAD CRISTIANA. Aunque para muchos la parroquia es s\u00f3lo un templo o un lugar en el que se ofrecen una serie de servicios religiosos, la verdad es que, ante todo, es una comunidad cristiana que encama todo el misterio de la Iglesia. Es un lugar donde vivimos el don de la comuni\u00f3n acogi\u00e9ndonos como hermanos, compartiendo lo que tenemos y trabajando juntos para construir el reino de Dios. Y esto compromete a sus miembros a tres tareas fundamentales: 1) Vivir el misterio: en la escucha de la palabra de Dios, en la oraci\u00f3n com\u00fan y la liturgia celebrada, los cristianos actualizan y maduran su fe en el aspecto mist\u00e9rico de la comunidad como pueblo de Dios, cuerpo de Cristo y templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. 2) Vivir la fraternidad: en una sociedad donde las relaciones son, con frecuencia, utilitarias, interesadas e incluso opresoras, la parroquia ha de favorecer el encuentro en libertad, respeto, generosidad y aprecio mutuo; acoger y educar la diversidad humana y religiosa; promover el encuentro y la convivencia. 3) Trabajar en corresponsabilidad: reconocer la responsabilidad, a la vez com\u00fan y diferenciada; favorecer la participaci\u00f3n de todos; trabajar en com\u00fan; formar y capacitar para los distintos servicios.<\/p>\n<p>3. COMUNIDAD ESTABLE Y P\u00daBLICA. La parroquia es una comunidad estable porque ni su creaci\u00f3n ni sus caracter\u00ed\u00adsticas dependen de la voluntad de los que la integran en un momento determinado. Es instituida por la Iglesia diocesana y permanecer\u00e1 hasta que ella lo decida. Al bautizarnos, nos incorporamos a una comunidad que ya exist\u00ed\u00ada y que, seguramente, seguir\u00e1 existiendo despu\u00e9s de nosotros. Y, gracias a esta estabilidad, la parroquia puede acompa\u00f1ar el crecimiento en la fe de las personas y de los pueblos, y convertirse en sujeto adecuado de la evangelizaci\u00f3n, que es siempre un proceso que requiere largo tiempo y acciones continuadas.<\/p>\n<p>La parroquia es tambi\u00e9n p\u00fablica, primero porque no es privativa de nadie: ni del p\u00e1rroco ni de ning\u00fan grupo; es de todos los bautizados. En segundo lugar, es p\u00fablica porque puede ser conocida por todos: gracias a ella todos pueden saber d\u00f3nde y c\u00f3mo act\u00faa la Iglesia. Y, por \u00faltimo, es p\u00fablica porque es una fuerza social que intenta crear un tipo determinado de relaciones humanas.<\/p>\n<p>4. COMUNIDAD INTEGRAL. La Iglesia de Cristo se manifiesta y act\u00faa a trav\u00e9s de muchas comunidades, movimientos y grupos, que se caracterizan y distinguen, bien por subrayar uno de los rasgos de la espiritualidad cristiana, bien por basarse en un carisma compartido o por seleccionar una de las tareas que integran el proceso de evangelizaci\u00f3n. Todas estas agrupaciones son manifestaciones parciales de la Iglesia. En contraposici\u00f3n, la parroquia es una manifestaci\u00f3n integral de la Iglesia.<\/p>\n<p>Ante todo porque es la comunidad de todos los bautizados. A ella pertenecen todos los que, en un territorio determinado, profesan la fe en Jes\u00fas y han sido bautizados en su nombre, cualquiera que sea su nivel de fe, sexo, condici\u00f3n social, opci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica&#8230;; y ella los une a todos en lo com\u00fan y radical del ser cristiano. Es la casa de todos, la mesa com\u00fan a la que todos aportamos y de la que todos recibimos los dones que Dios distribuye para el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la parroquia es tambi\u00e9n comunidad integral porque asume el conjunto de la misi\u00f3n evangelizadora: el testimonio con palabra y obras que sirve de primer anuncio, la educaci\u00f3n en la fe, la celebraci\u00f3n de la presencia del Se\u00f1or, el compromiso de la caridad y el esfuerzo por transformar el mundo en reino de Dios. \u00abLa vitalidad de la comunidad cristiana, unida por la misma fe, reunida para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, ofrece el testimonio de la fe vivida y de la caridad de Cristo y constituye un lugar de educaci\u00f3n religiosa profundamente humano\u00bb2. Ciertamente, la parroquia no podr\u00e1 llevar a cabo todas las tareas que esta misi\u00f3n exige. Pero deber\u00e1 alentarlas todas y favorecer su unidad e interrelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. COMUNIDAD TERRITORIAL. La parroquia se caracteriza tambi\u00e9n por ser una comunidad asentada en un territorio con l\u00ed\u00admites precisos. Y esta delimitaci\u00f3n territorial ofrece importantes ventajas para ejercer la misi\u00f3n evangelizadora: 1) Posibilita que la parroquia sea la comunidad de todos los bautizados. En efecto, el territorio, por ser el criterio m\u00e1s objetivo y menos opcional, el m\u00e1s primario e irrelevante, es el que m\u00e1s sirve para reunir a los cristianos simplemente en cuanto tales. 2) Es veh\u00ed\u00adculo de encarnaci\u00f3n en un ambiente humano concreto. Gracias a la territorialidad, la parroquia se integra en un barrio o pueblo, como una casa entre otras casas, para poder traducir el mensaje evang\u00e9lico a los modos de entender, de vivir y de expresarse de esa colectividad. 3) Es un elemento dinamizador de la misi\u00f3n. Al concretar la responsabilidad sobre unos hombres ymujeres determinados, la territorialidad juega siempre un papel de llamada a la salida de s\u00ed\u00ad misma y como factor de creatividad, porque est\u00e1 recordando siempre lo que queda por hacer en la tarea evangelizadora.<\/p>\n<p>Es indudable, sin embargo, que la territorialidad puede convertirse tambi\u00e9n en un obst\u00e1culo para la misi\u00f3n, si se concibe como un feudo del p\u00e1rroco o como enclaustramiento de la comunidad en los l\u00ed\u00admites de un pueblo. Para evitarlo, la parroquia deber\u00e1 estar abierta y entrelazada con las otras comunidades y en referencia permanente a la Iglesia particular y a la misi\u00f3n universal.<\/p>\n<p>6. COMUNIDAD BAUTISMAL. La maternidad eclesial, el don y la capacidad de engendrar nuevos hijos de Dios por el Esp\u00ed\u00adritu, es propia de la Iglesia particular. Y esta Iglesia particular ejerce su maternidad, sobre todo, a trav\u00e9s de las parroquias. Precisamente porque la parroquia convoca a todos desde lo que es originario, fundaste y com\u00fan del ser cristiano, y no desde lo que son determinaciones derivadas y posteriores, la Iglesia le concede la tremenda y honrosa tarea de ser el seno materno donde se engendran y nacen los cristianos, de cuyo inicio [el bautismo] \u00abdepende la vida en Cristo y en la Iglesia\u00bb (IC 54). S\u00f3lo hay pila bautismal en las parroquias.<\/p>\n<p>Pero engendrar responsablemente en la fe incluye tambi\u00e9n la obligaci\u00f3n de educar esa misma fe en sus exigencias b\u00e1sicas para que los nacidos puedan desarrollar una vida aut\u00e9nticamente cristiana. Por eso, la parroquia es tambi\u00e9n el lugar de la educaci\u00f3n en la fe: \u00abAunque es verdad que se puede catequizar en todas partes, quiero subrayar&#8230; que la comunidad parroquial debe seguir siendo la animadora de la catequesis y su lugar privilegiado\u00bb (CT 67; cf IC 33).<\/p>\n<p>7. COMUNIDAD EUCAR\u00ed\u008dSTICA. \u00abEn definitiva, la parroquia est\u00e1 fundada sobre una realidad teol\u00f3gica, porque ella es una comunidad eucar\u00ed\u00adstica. Esto significa que es una comunidad id\u00f3nea para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, en la que se encuentran la ra\u00ed\u00adz viva de su edificaci\u00f3n y el v\u00ed\u00adnculo sacramental de su existir en plena comuni\u00f3n con toda la Iglesia. Tal idoneidad radica en el hecho de ser la parroquia una comunidad de fe y una comunidad org\u00e1nica, es decir, constituida por los ministros ordenados y por los dem\u00e1s cristianos, en la que el p\u00e1rroco -que representa al obispo diocesano- es el v\u00ed\u00adnculo jer\u00e1rquico con toda la Iglesia particular\u00bb (ChL 26). Aqu\u00ed\u00ad se encuentra el fundamento \u00faltimo de la eclesialidad de la parroquia. La eucarist\u00ed\u00ada hace la Iglesia, porque la participaci\u00f3n en el cuerpo eucar\u00ed\u00adstico del Se\u00f1or nos une a todos en su cuerpo m\u00ed\u00adstico. Y, a su vez, la Iglesia hace la eucarist\u00ed\u00ada. Pero ambas cosas se producen necesariamente en un aqu\u00ed\u00ad y ahora, en una comunidad concreta; y una comunidad que sea aut\u00e9nticamente Iglesia de Cristo. Ahora bien, la \u00fanica comunidad que es Iglesia en plenitud es la comunidad diocesana, que tiene todos los elementos constitutivos y estructurales de la Iglesia de Cristo. Por eso toda eucarist\u00ed\u00ada es una celebraci\u00f3n de la Iglesia particular. Y el lugar normal donde esta Iglesia diocesana celebra su eucarist\u00ed\u00ada es en la parroquia, c\u00e9lula viva y representaci\u00f3n perfecta de todo su misterio. Decir que la parroquia es la comunidad m\u00e1s id\u00f3nea para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada significa reconocer que es en ella donde la eucarist\u00ed\u00ada aparece mejor como fuente y culmen de toda la vida cristiana.<\/p>\n<p>8. COMUNIDAD MISIONERA. La vocaci\u00f3n propia de la Iglesia y su identidad m\u00e1s profunda consiste en evangelizar (cf EN 15). El objetivo, pues, y la raz\u00f3n de ser de la comunidad cristiana no est\u00e1 dentro, sino fuera de s\u00ed\u00ad misma; no existe para s\u00ed\u00ad, sino para que los hombres experimenten la fuerza de salvaci\u00f3n que es el evangelio.<\/p>\n<p>Esto significa que la comunidad parroquial no puede permanecer replegada sobre s\u00ed\u00ad misma, sino que ha de abrirse al mundo concreto donde est\u00e1 implantada y donde las gentes viven sus luchas, gozos y sufrimientos. Y cuando ese mundo se encuentra en v\u00ed\u00adas de progresiva descristianizaci\u00f3n, la misi\u00f3n de la parroquia no puede reducirse a mantener la fe de los practicantes y acompa\u00f1arlos en sus deberes cristianos, sino que ha de plantearse decididamente como evangelizaci\u00f3n estrictamente misionera, lo cual supone no actuar dando por supuesta la fe en el coraz\u00f3n de las personas y en el interior del tejido social, sino centrar todo el esfuerzo en ayudar a despertarla primero, y a madurarla despu\u00e9s como adhesi\u00f3n personal, libre y gozosa al Dios de Jesucristo. Y, m\u00e1s en concreto, una evangelizaci\u00f3n estrictamente misionera exige: acompa\u00f1ar y sostener a los creyentes d\u00e9biles y desorientados; ayudar a los que se van alejando a reiniciar un camino de conversi\u00f3n, y dialogar con los diferentes grupos de increyentes para abrirles el camino hacia una primera adhesi\u00f3n al evangelio.<\/p>\n<p>9. FERMENTO DE NUEVA HUMANIDAD. \u00abEvangelizar significa para la Iglesia llevar la buena noticia a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro y renovar la misma humanidad\u00bb (EN 18). El evangelio es una fuerza liberadora que intenta transformar tanto la vida individual como la estructura de la convivencia social. Por eso la evangelizaci\u00f3n no es s\u00f3lo propagaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de una doctrina, sino tambi\u00e9n compromiso liberador que trabaja por cambiar las personas, las estructuras sociales, las costumbres, los comportamientos, las corrientes de opini\u00f3n y los ambientes, hacia la creaci\u00f3n de un mundo m\u00e1s acorde con el evangelio.<\/p>\n<p>En consecuencia, la misi\u00f3n de la parroquia no se agota en la catequesis y los sacramentos, como ha sucedido con frecuencia. La parroquia ha de dirigir tambi\u00e9n su acci\u00f3n a transformar su ambiente, a humanizar su realidad social concreta, a hacer presentes y operativos los valores del Reino en la sociedad: \u00abLa Iglesia no ha dejado nunca de cumplir la misi\u00f3n que Cristo le ha encomendado, anunciando a los hombres la salvaci\u00f3n&#8230; y ense\u00f1\u00e1ndoles a vivir seg\u00fan el evangelio\u00bb (IC 16). Y, para ello, tendr\u00e1 que educar en los fieles la dimensi\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica de su fe, promover su compromiso en la vida p\u00fablica, promocionar los servicios asistenciales y promover una aut\u00e9ntica pastoral de ambientes, a trav\u00e9s de grupos y movimientos especializados en esta labor.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 mayo 1999) 28. Cf ChL 27. &#8211; 2 Ib.<\/p>\n<p>BIBL.: ARNOLD F. X., Hacia una teolog\u00ed\u00ada de la parroquia, en Mensaje de fe y comunidad cristiana, Verbo Divino, Estella 1962; AUBRY A. Y OTROS, La acci\u00f3n misionera y la parroquia, Edicep, Valencia 1967; BO V., La parroquia. Pasado y futuro, San Pablo, Madrid 1978; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE PASTORAL, Parroquia urbana, presente y futuro, Madrid 1975; Congreso Parroquia evangelizadora, Edice, Madrid 1989; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana, Edice, Madrid 1999; CONGAR Y., Misi\u00f3n de la parroquia, en Sacerdocio y laicado, Estela, Barcelona 1964; FLORIST\u00ed\u0081N C., La parroquia, comunidad eucar\u00ed\u00adstica, Marova, Madrid 19642; Para comprender la parroquia, Verbo Divino, Estella 1994; MICHONNEAU, Parroquia, comunidad misionera, DDB, Buenos Aires 1951; MURGUI J., Parroquia y comunidad en la Iglesia espa\u00f1ola del posconcilio, Edicep, Valencia 1983; PAYA M., La parroquia, comunidad evangelizadora, PPC, Madrid 1995&#8242;; La planificaci\u00f3n pastoral al servicio de la evangelizaci\u00f3n, PPC, Madrid 1996.<\/p>\n<p>Miguel Pay\u00e1 Andr\u00e9s<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(vivir cerca). Territorio de una Di\u00f3cesis, encomendado a un Pastor-Sacerdote, que tiene la misma misi\u00f3n en su parroquia que el obispo en us Di\u00f3cesis. 1 Tim., Tito, Canon515 y 516. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano DicEc \u00c2\u00a0 El t\u00e9rmino usado originariamente para designar a un grupo de cristianos era &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/parroquia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPARROQUIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8266","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8266"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8266\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}