{"id":8272,"date":"2016-02-05T04:24:05","date_gmt":"2016-02-05T09:24:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcas\/"},"modified":"2016-02-05T04:24:05","modified_gmt":"2016-02-05T09:24:05","slug":"patriarcas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcas\/","title":{"rendered":"PATRIARCAS"},"content":{"rendered":"<p>Nombre dado a los que fundaron la raza y naci\u00f3n hebrea: Abraham, Isaac, Jacob y sus 12 hijos.<\/p>\n<p> El t\u00e9rmino se aplica actualmente a los nombres que aparecen en las genealog\u00ed\u00adas y pactos antes de Mois\u00e9s, en Ge.S-11.<\/p>\n<p> Dios ha suscitado a lo largo de la historia personajes para llevar a cabo su \u00abPlan de Salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Primero los \u00abPatriarcas\u00bb del G\u00e9nesis.<\/p>\n<p> &#8211; Luego, Mois\u00e9s, los sacerdotes y Josu\u00e9.<\/p>\n<p> &#8211; Luego los \u00abJueces\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Despu\u00e9s los \u00abReyes\u00bb: &#8211; Despu\u00e9s los \u00abProfetas\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Finalmente a Cristo, con los \u00abAp\u00f3stoles\u00bb y \u00absu Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(-> promesas, Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob). El pueblo de Israel se ha ido formando a partir de diferentes grupos: evadidos de Egipto, habitantes anteriores de la tierra de Cana\u00e1n y \u00abpastores trashumantes\u00bb, vinculados en la memoria b\u00ed\u00adblica a los patriarcas, portadores de promesas de la tierra y de la descendencia. Ellos eran, probablemente, \u00e1rameos trashumantes o semin\u00f3madas que iban y volv\u00ed\u00adan conduciendo su reba\u00f1o entre las tierras de pastos invernales y estivales. En tiempo de lluvia (invierno y primavera) pod\u00ed\u00adan mantenerse en sus lugares de la estepa transjordana. Al acercarse el verano, una vez estaban agotadas las reservas de la estepa, cruzaban el Jord\u00e1n y se acercaban a la tierra cultivada, llevando sus ovejas y sus cabras a los campos de Cana\u00e1n (de Palestina), donde ya se hab\u00ed\u00ada recogido la cosecha. Consum\u00ed\u00adan de esa forma los rastrojos y abonaban la tierra para nueva sementera. Este sistema de trashumancia, con la simbiosis entre agricultores sedentarios y pastores semin\u00f3madas, ha sido normal hasta hace pocos en diversos pa\u00ed\u00adses de la cuenca mediterr\u00e1nea (especialmente en Espa\u00f1a).<\/p>\n<p>De esa forma viv\u00ed\u00adan de alg\u00fan modo en simbiosis. (1) Los agricultores sedentarios, due\u00f1os de la tierra, habitan en ciudades de estructura militarizada, bajo el mando de reyes sacerdotes. As\u00ed\u00ad vinculaban poder y religi\u00f3n, en sistema de car\u00e1cter autocr\u00e1tico. Su Dios pertenec\u00ed\u00ada a la categor\u00ed\u00ada de los baales: era signo de la tierra y la cosecha (vida, sexo) que madura cada a\u00f1o. (2) Los pastores trashumantes, divididos en fa  milias o tribus, ven\u00ed\u00adan cada a\u00f1o de la estepa y pactaban con los sedentarios para pastar sobre los campos segados del verano. Adoraban al Dios de la familia: Dios de Abraham (Gn 26,24; 28,13; 32,10), Terrible de Isaac (Gn 31,42) o Fuerte de Jacob (Gn 49,24).<\/p>\n<p>Este Dios de la familia no se hallaba en principio vinculado con la tierra, no era Dios de un santuario, ni garante de los ciclos de la vida, sino que se encontraba estrechamente vinculado a un pueblo caminante, al que guiaba y proteg\u00ed\u00ada en su itinerario de trashumancia: como \u00abperegrino\u00bb, acompa\u00f1aba a sus devotos en la marcha, ofreci\u00e9ndoles futuro. Pues bien, en un momento dado los pastores trashumantes empezaron a quedarse en Palestina, volvi\u00e9ndose due\u00f1os de la tierra donde antes habitaban por un tiempo como hu\u00e9spedes, realizando un cambio de grandes consecuencias.<\/p>\n<p>Los antiguos n\u00f3madas debieron crear estructuras de vida compartida, capaces de mantenerse y triunfar contra las ciudades cananeas. Para ello se unieron, construyendo grupos de estructura tribal coherente y concienciada, pactando con otros grupos marginales (de hebreos) para construir una liga de familiar libres, desde las comarcas monta\u00f1osas, sin ciudades militares ni reyes-sacerdotes. Dios les sostiene en ese cambio, ofreci\u00e9ndoles su ayuda y prometi\u00e9ndoles la tierra, en un proceso fuerte de transformaci\u00f3n religiosa. As\u00ed\u00ad, el Dios de la familia (vinculado a los antepasados Abraham, Isaac, Jacob que dan nombre a los grupos tribales) aparece como Dios de la Promesa de la tierra, Se\u00f1or que les dirige hacia un futuro de vida y libertad en Palestina.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00ed\u00adcil definir la tradici\u00f3n primera. Las tradiciones actuales parecen recordar una experiencia de los mismos \u00abpatriarcas\u00bb (o sus sucesores) que, en or\u00e1culo sacral o a trav\u00e9s de una visi\u00f3n nocturna, pensaron (sintieron) que Dios mismo les hac\u00ed\u00ada due\u00f1os (o herederos) de la tierra en donde caminaban como hu\u00e9spedes o siervos. Quiz\u00e1 influy\u00f3 en las formulaciones posteriores la tradici\u00f3n de los hebreos liberados de Egipto, que buscaban nueva tierra. Unos y otros (patriarcas n\u00f3madas, liberados de Egipto) han formado un pueblo, reuni\u00e9ndose en santuarios antiguos, vinculados al recuerdo de los padres (Hebr\u00f3n, Betel) o en los nuevos santuarios, m\u00e1s vinculados a la memoria de los evadidos de Egipto, como puede ser Gilgal. Se como fuere, el mismo Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob (protector de los hebreos transhumantes), siendo gu\u00ed\u00ada del pueblo, se ha vuelto Dios de la tierra de Cana\u00e1n (y, en sentido m\u00e1s amplio, de todo el mundo), como testifica un texto clave de la tradici\u00f3n de Abrah\u00e1n: \u00abYo soy Yahv\u00e9, que te he sacado de la tierra de Caldea para darte esta tierra en posesi\u00f3n. Se\u00f1or Yahv\u00e9, \u00bfc\u00f3mo sabr\u00e9 que voy a poseerla? Toma una novilla (para el sacrificio)&#8230; Aquel d\u00ed\u00ada jur\u00f3 Yahv\u00e9 con juramento, dici\u00e9ndole a Abraham: \u00c2\u00a1a tu descendencia dar\u00e9 esta tierra&#8230;!\u00bb (Gn 15,7ss).<\/p>\n<p>La Promesa de Dios aparece ligada a un juramento: en medio del sacrificio, pasando como fuego entre las partes cuarteadas de la novilla (y los restantes animales muertos), Dios jura a Abrah\u00e1n que sus hijos ser\u00e1n due\u00f1os de la tierra (Gn 15,13.15), volvi\u00e9ndose garante de futuro y tierra para el pueblo. As\u00ed\u00ad se lo dice a su nieto Jacob: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que Dios estaba en pie delante de Jacob y le dijo: Yo soy Yahv\u00e9, el Dios de Abraham, tu padre, el Dios de Isaac. La tierra donde est\u00e1s tendido a ti te la dar\u00e9 y a tu progenie\u00bb (Gn 28,13). Este pasaje unifica, en forma de genealog\u00ed\u00ada, a los tres patriarcas, que en principio pod\u00ed\u00adan hallarse desligados (como padres ep\u00f3nimos de grupos distintos). Parece que la misma situaci\u00f3n social ha vinculado a diversos hebreos trashumantes, que quer\u00ed\u00adan hacerse propietarios de la tierra: unos se llamaban \u00abhijos de\u00bb Abraham, otros de Isaac, otros de Jacob. Por eso han unido sus familias, en \u00e1rbol geneal\u00f3gico. De manera semejante han vinculado su experiencia religiosa: el Dios que ha dirigido sus caminos (los caminos, esperanzas y pesares de todos los hebreos) les vincula en una misma gran Promesa, dirigida de manera permanente a la posesi\u00f3n y disfrute de la tierra.<\/p>\n<p>De esta forma se unifican y fecundan dos aspectos de Dios y de la vida humana: (1) Les une el Dios de la tierra, vinculado a las fuentes de la vida: las estrellas del cielo y las praderas para los reba\u00f1os, con el descanso de la casa (sin necesidad de andar errantes por el mundo). (2) Les une el Dios de la familia, que garantiza la uni\u00f3n con el pasado y el futuro de vida por la descendencia. De ahora en adelante, Dios se  encuentra vinculado a la naci\u00f3n, a la genealog\u00ed\u00ada. De esa forma se expresa la fe de aquellos que conf\u00ed\u00adan en la palabra de Dios. Es la fe de un grupo trashumante, que camina (peregrina) amenazado recorriendo los riesgos de una tierra donde imponen su dominio los se\u00f1ores de las grandes ciudades militares. Es la fe de aquellos a quienes vincula \u00abel Dios de los padres\u00bb, es decir, el Dios de la propia familia, m\u00e1s que el Se\u00f1or divino de una tierra. L\u00f3gicamente, Dios se muestra para ellos como Promesa de futuro: tendr\u00e1n hijos, tendr\u00e1n una tierra.<\/p>\n<p>Estos son sus valores primordiales, \u00e9stos los signos fundantes de Dios: una familia (mujer, descendientes) donde se manifieste el poder de la vida divina; una tierra que pueda ser en el futuro garant\u00ed\u00ada de estabilidad. Estamos, por tanto, en un momento de cambio: en el momento en que los trashumantes pueden (quieren) vincularse a una tierra que sea para ellos un signo de Dios. Estos son los rasgos de lo divino. (1) Dios de la familia. Repetidamente recuerdan el tema los relatos primordiales: los hebreos trashumantes son un pueblo amenazado, al borde de la ruina familiar y el exterminio; por eso, los relatos antiguos acent\u00faan una y otra vez la angustia ante la falta de los hijos, tanto en plano menor (de peque\u00f1a familia que se extingue) como en plano m\u00e1s extenso (acaba Israel, se extingue el pueblo). (2) Dios de la tierra. Est\u00e1 vinculado con todo lo que ella significa: el don primero de la vida, el suelo en que nacemos, el campo que nos alimenta, la tumba que recoge nuestro cuerpo. Ciertamente, Dios no es tierra, no se identifica con el mundo (en contra de los viejos mitos c\u00f3smicos), pero se revela y manifiesta por la tierra: por ella nos bendice, por ella nos ofrece su asistencia. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se vuelve fuente de descanso y casa permanente para la familia: la esperanza de los hijos se diluye (pierde su sentido) si no tenemos casa o lugar para ofrecerles: una pradera donde pasten los reba\u00f1os, un campo en que madure el trigo, el vino y el aceite, una mesa donde puedan compartirse.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n (tierra y familia\/pueblo) pertenece a la experiencia de muchas religiones antiguas que acent\u00faan la unidad sagrada de los hombres y mujeres con el campo (espacio) de su vida. Por eso debemos destacar la diferencia israelita: la Biblia ha vinculado la tierra a la Promesa (esperanza de futuro); no la mira simplemente como madre sagrada; ella es la meta siempre abierta. (1) Los mitos paganos interpretan la tierra como diosa-madre: ella es al mismo tiempo cuna y tumba, principio y fin de la existencia para los humanos. De la tierra hemos venido y a la madre tierra vamos, como indican los mitos m\u00e1s variados de Oriente y Occidente, de Am\u00e9rica y de Africa. (2) La Promesa israelita ha interpretado la tierra como meta de un camino que vamos recorriendo (que nosotros mismos somos). No podemos volver al pasado. La Promesa de Dios (cf. Gn 12,1-3 y 15,7) hace que dejemos tierra y casa, buscando la m\u00e1s honda verdad en un futuro que s\u00f3lo Dios puede concedernos.<\/p>\n<p>Cf. R. S. Hendel, The Epie ofthe Patriarchs, HSM 42, Atlanta 1987; R. Michaud, Los patriarcas. Historia y teolog\u00ed\u00ada, Estudios 15, Verbo Divino, Estella 1997; R. DE Vaux, Historia antigua de Israel I-II, Cristiandad, Madrid 1975. PAZ<br \/>\nEl mundo b\u00ed\u00adblico concibe la vida del hombre como tentaci\u00f3n y riesgo de violencia y pone como meta de ella la paz, entendida como plenitud (shalom), en forma de equilibrio intenso que hace posible el despliegue total de la vida, conforme a la palabra y promesa de Dios. L\u00f3gicamente, el enviado mesi\u00e1nico se llamar\u00e1 \u00abPr\u00ed\u00adncipe de la Paz\u00bb (Is 9,6) y su mensaje vendr\u00e1 a presentarse como buena noticia o evangelio* de la paz (Is 52,7). Esta es la paz del nacimiento* de Jes\u00fas, que cantan los \u00e1ngeles: \u00abGloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,14; cf. Is 57,19). La paz est\u00e1 al principio de los bienes mesi\u00e1nicos, que Pablo ha vinculado con el amor y el gozo, present\u00e1ndolo como fruto final del Esp\u00ed\u00adritu (Gal 5,22: \u00abamor, gozo, paz, paciencia&#8230;\u00bb). Paz y gracia, gracia y paz son los bienes supremos que Pablo desea a todas sus comunidades al comienzo de sus cartas: \u00abGracia y paz de parte de&#8230;\u00bb (cf. Rom 1,7; 1 Cor 1,3; 2 Cor 2,2; Gal 1,3; etc.). La paz es el mayor de los dones de Jes\u00fas: \u00abMi paz os dejo, mi paz os doy&#8230;\u00bb (Jn 14,27). Esta paz, de sentido comunitario y c\u00f3smico, personal y social, es signo de la presencia y plenitud de Dios en los creyentes.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Son los protagonistas de las hist\u00f3rias de familias de los cap\u00ed\u00adtulos 12-50 del primer libro de la Biblia, Tambi\u00e9n se habla de patriarcas prediluvianos, para indicar a los personajes mencionados en el mismo libro, antes de la narraci\u00f3n del diluvio (Gn 6-9), Entre los nombres de los patriarcas se recuerdan sobre todo: Abrah\u00e1n, lsaac, Jacob y Jos\u00e9, La cr\u00ed\u00adtica literaria ha puesto en evidencia sobre todo tres ciclos narrativos: el ciclo de Abrah\u00e1n (Gn 12-25), el ciclo de Jacob-Esa\u00fa IG[-l 25-36) y el ciclo de Jos\u00e9 (Gn 37-50). En su forma actual se presenta como la historia de tres generaciones de una misma familia, en una \u00e9poca de grupos y clanes n\u00f3madas y semin\u00f3madas que va del siglo XIX-XIII al XV-XII a,C Estos ciclos narrativos son m\u00e1s bien antolog\u00ed\u00adas redactadas en diversas \u00e9pocas con la confluencia de materiales literarios diversos, procedentes de varias culturas y ambiente vitales.<\/p>\n<p>L Pacomio<\/p>\n<p>Bibl.:  Guill\u00e9n Torralba, Los patriarcas.  Historia y leyenda, Atenas, Madrid 1987 M Collin, Abraham, Verbo Divino, Estella, &#8216;1993; R, Michaud, Los patriarcas Verbo, Divino, Estella 1976; \u00ed\u008dd\u00bb La historia de Jos\u00e9, Verbo Divino, Estella 1981: B, van Iersel,  i Dios de los Padres Verbo Divino, Estella 1970.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>\u00abDios de Abrah\u00e1n, Dios de Isaac, Dios de Jacob, n0 Dios de los fil\u00f3sofos y de los sabios\u00bb: as\u00ed\u00ad se expresaba Pascal en su Memorial. \u00bfConfirma la Biblia su intuici\u00f3n? Para responder a esta cuesti\u00f3n, hay tres puntos que llaman nuestra atenci\u00f3n: 1) la historicidad de los relatos patriarcales; 2) el g\u00e9nero de estos relatos, y 3) la evoluci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada en el interior de estos relatos.<\/p>\n<p>I. HISTORICIDAD. Algunos autores niegan todo valor hist\u00f3rico a los relatos del G\u00e9nesis. Otros lo defienden contra viento y marea. Los m\u00e1s prudentes dicen que no es imposible encontrar el trasfondo hist\u00f3rico de los relatos, sobre todo en lo que se refiere al patriarca Jacob. Sin embargo hay una conclusi\u00f3n que se impone cada vez m\u00e1s: los relatos patriarcales no son historiogr\u00e1ficos en el sentido moderno de la palabra. Los escritores sagrados ten\u00ed\u00adan preocupaciones diferentes de las de los escritores modernos, y en sus obras borraron, por as\u00ed\u00ad decirlo, todas las huellas que pudieran conducir directamente a los personajes y a los hechos hist\u00f3ricos. Aunque los textos b\u00ed\u00adblicos contienen elementos de este tipo, estos \u00faltimos est\u00e1n puestos al servicio de un proyecto m\u00e1s amplio que la historia pura y simple.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, una encuesta seria no puede partir m\u00e1s que de los textos. La reconstrucci\u00f3n hipot\u00e9tica de los hechos es demasiado arriesgada y los resultados de los trabajos hist\u00f3ricos son demasiado magros para poder ofrecer una base s\u00f3lida a un estudio sobre la religi\u00f3n de los patriarcas. \u00bfPero a qu\u00e9 tipo literario pertenecen entonces estos textos?<\/p>\n<p>2. EL GENERO DE LOS RELATOS PATRIARCALES. Las tradiciones patriarcales se presentan como relatos. Por tanto, conviene analizarlos en funci\u00f3n de las categor\u00ed\u00adas del g\u00e9nero narrativo. \u00bfEs posible ser m\u00e1s precisos? Ya hemos excluido la posibilidad de ver en ellos una especie de \u00abbiograf\u00ed\u00adas\u00bb, basadas en unos documentos y en unos testimonios cuya veracidad puede probarse y que refieren acontecimientos de inter\u00e9s p\u00fablico. Podemos tambi\u00e9n eliminar de antemano la imposibilidad de ver en ellos unos mitos, incluso disfrazados. El lector no se ve transportado a los or\u00ed\u00adgenes, antes del tiempo, en un mundo totalmente regido por las normas de lo sagrado. Por otra parte, tampoco puede tratarse de \u00abcuentos populares\u00bb. En los cuentos los personajes son an\u00f3nimos, el tiempo y el espacio son indefinidos, las leyes de la verosimilitud quedan en suspenso, reina la imaginaci\u00f3n. El primer objetivo de los cuentos es divertir, no ya engendrar convicciones; en general, revelan los deseos y los temores del inconsciente en una cultura determinada. Pero no es \u00e9se el caso de los relatos patriarcales: los patriarcas tienen un nombre, los relatos ocupan un marco preciso, que encierra indicaciones de tiempo y de lugar; la narraci\u00f3n raras veces franquea la frontera de lo veros\u00ed\u00admil, y eso \u00fanicamente en circunstancias muy particulares; finalmente, el narrador b\u00ed\u00adblico no se contenta con fascinar a su auditorio, sino que quiere ser cre\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>Otras veces se ha propuesto colocar los relatos patriarcales en la categor\u00ed\u00ada, de \u00ableyendas\u00bb, en el sentido concreto de unos relatos sagrados a prop\u00f3sito de los personajes c\u00e9lebres del pasado, con la finalidad de edificar (algo as\u00ed\u00ad como la Leyenda dorada de Jacques de Voragine) o de explicar el origen de un lugar, de un culto, de una costumbre o de un nombre (leyenda etiol\u00f3gica). Pero esto tiene sus dificultades. En primer lugar, los relatos no siempre presentan a los patriarcas como modelos de virtud, ni mucho menos (v\u00e9ase, sin embargo, G\u00e9n 18,18-19; 22,15-18; 26,5). Adem\u00e1s, no se centran en los personajes como tales para destacar su irradiaci\u00f3n espiritual, sino m\u00e1s bien en la riqueza de los acontecimientos que vivieron. Una comparaci\u00f3n con las Florecillas de san Francisco bastar\u00ed\u00ada para destacar las diferencias. Finalmente, si los patriarcas fundan santuarios (G\u00e9n 12,7.8; 13,4.18; 21,33; 22,14; 26,25; 28,12-22; 32,31; 33,20; 35,14-15) y est\u00e1n en el origen de algunas costumbres (G\u00e9n 22 33), este aspecto es m\u00e1s bien secundario y la mayor parte de los relatos se salen de ese marco.<\/p>\n<p>La categor\u00ed\u00ada m\u00e1s apta para definir los relatos del G\u00e9nesis parece ser la de \u00abrelatos religiosos populares\u00bb. Por algunas de sus caracter\u00ed\u00adsticas est\u00e1n cerca de las leyendas; pero su primera finalidad no es la de edificar o la de justificar un culto o una pr\u00e1ctica. Relatan ante todo unas experiencias de lo sagrado. Los relatos del G\u00e9nesis parecen corresponder bien a esta definici\u00f3n. Se pueden citar cuatro razones principales: 1) Describen los efectos de la irrupci\u00f3n de lo divino en la conciencia y la existencia de los patriarcas; se trata sobre todo de describir su encuentro con el mundo numinoso, el momento en que pasan la frontera que separa este mundo del de Dios (cf G\u00e9n 28,12-22; 32,23-33); estos encuentros dan una orientaci\u00f3n inopinada a su vida (v\u00e9ase sobre todo G\u00e9n 12,1-3; 22, I-2). 2) La experiencia prevalece sobre los personajes (en contra de la leyenda). 3) Los personajes son populares, y los destinatarios de los relatos pueden f\u00e1cilmente identificarse con ellos. No se trata de h\u00e9roes ni de aventuras fuera de lo com\u00fan (como en la epopeya o en la leyenda sagrada), sino de acontecimientos ligados a la vida cotidiana, y ordinariamente a la vida privada de la familia. 4) El elemento extraordinario se ci\u00f1e al mundo de lo sagrado, al mundo de las realidades y de los valores \u00faltimos. Esto lo diferencia de lo maravilloso de los cuentos, que florece en el reino de lo imaginario y hunde sus ra\u00ed\u00adces en los impulsos del inconsciente.<\/p>\n<p>En resumen, los relatos quieren ante todo hacer compartir una experiencia de Dios de tipo particular, ya que fundamentan la existencia del pueblo de Israel como pueblo creyente. Por tanto, hay que tomar en serio los relatos como relatos. S\u00f3lo la lectura atenta de las narraciones permitir\u00e1 trazar los contornos del mensaje que intentan dar.<\/p>\n<p>3. LA EXPERIENCIA RELIGIOSA DE LOS PATRIARCAS. Podr\u00ed\u00adamos decir de forma esquem\u00e1tica que la fe de los patriarcas es la de un itinerario y un descubrimiento. \u00abSal de tu tierra&#8230; y vete al pa\u00ed\u00ads que yo te indicar\u00e9\u00bb, dice Dios a Abrah\u00e1n (G\u00e9n 12,1; cf 22,12). La aventura de Abrah\u00e1n es la de una marcha hacia lo desconocido con la \u00fanica garant\u00ed\u00ada de una promesa de Dios. Ulises, en la Odisea, vuelve a su hogar. Los argonautas regresan con el vellocino de oro. El ideal de Grecia es volver, volver a la verdad escondida de cada uno (\u00abCon\u00f3cete a ti mismo\u00bb, dice el or\u00e1culo de Delfos a S\u00f3crates) o volver a la unidad perdida (reuni\u00f3n de Ulises con Pen\u00e9lope, retorno del alma al mundo de las ideas de Plat\u00f3n, p.ej.). Este ideal c\u00ed\u00adclico se encuentra en la mayor parte de las religiones naturales. Abrah\u00e1n, por su parte, marcha hacia el descubrimiento de algo absolutamente nuevo. Conoce el punto de partida, pero no el punto de llegada, que sigue siendo el secreto de Dios. As\u00ed\u00ad pues, el relato b\u00ed\u00adblico presenta dos niveles: por un lado, un Dios omnisciente; por otro, un hombre que intenta orientarse a partir de las indicaciones que le vienen de arriba. Este aspecto hace a Abrah\u00e1n muy moderno, en el sentido de que tiene que encontrar su camino a tientas, alternando los ensayos y los errores, mientras que Dios se muestra muchas veces silencioso. Por otra parte, Dios puede intervenir de improviso para darle a su vida una direcci\u00f3n totalmente insospechada.<\/p>\n<p>Este aspecto se subraya mucho en la historia de Abrah\u00e1n. Va errando por Egipto (G\u00e9n 12,10-20), por Filistea (G\u00e9n 21). La promesa de una descendencia numerosa tarda en realizarse. Abrah\u00e1n se queja sinceramente, y la visi\u00f3n nocturna de G\u00e9n 15 refleja algo m\u00e1s que un estado de esp\u00ed\u00adritu: Abrah\u00e1n vive en la oscuridad de la fe (G\u00e9n 15,5.6.12.17). Entonces, en lo m\u00e1s profundo de la noche, Dios establece con el patriarca una relaci\u00f3n gratuita, unilateral e incondicional (`juramento\u00bb m\u00e1s bien que \u00abalianza\u00bb: G\u00e9n 15,18; cf 17; 35,915), que pone de relieve la trascendencia de la gracia divina. Cuando Dios surge, la conciencia tropieza con sus l\u00ed\u00admites. La promesa divina supera siempre el entendimiento (cf sobre todo G\u00e9n 18,1-IS). Finalmente, apenas nace Isaac, Dios lo pide en sacrificio (G\u00e9n 22,1-19). Abrah\u00e1n aprende a someterse, en las tinieblas de la prueba, al \u00abDios que ve\u00bb (22,9.14).<\/p>\n<p>Este mismo aspecto se advierte en la historia de Jacob. La lucha con Dios, en medio de la noche, es una de las im\u00e1genes m\u00e1s impresionantes (G\u00e9n 32,23-33; cf G\u00e9n 28,10-20). Tan s\u00f3lo al amanecer, Jacob, herido en el muslo, podr\u00e1 identificar a su adversario, al que acaba de arrancar una bendici\u00f3n. En cuanto a la historia de Jos\u00e9, llevar\u00e1 a su t\u00e9rmino esta experiencia, ya que Dios no le hablar\u00e1 jam\u00e1s. Encontrar\u00e1 \u00e9l solo el designio de la providencia que da sentido a sus aventuras (cf G\u00e9n 45,5-8; 50,1921). En definitiva, los relatos patriarcales no nos ense\u00f1an quiz\u00e1 mucho de la historia de los patriarcas, pero nos dicen c\u00f3mo descubrieron el sentido de la historia, de la que Dios es el \u00fanico Se\u00f1or.<\/p>\n<p>BIBL.: CLINES D.J.A., The 7heme ojthe Pentateuch, Sheffield 1978 COHN R.L., Narrative Strueture and Canonical Perspective in Genesis, en \u00abJSOT\u00bb 24 (1982) 3-25; GIaERT P., Bible, mythes el r\u00e9ciu de commencement, Par\u00ed\u00ads 1986; In, Pour un \u00abbon usage\u00bbde l7tistoire des patriarches, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 188 (1988) 35-42; ID, Une th\u00e9orie de la l\u00e9gende. Hermann Gunkel et les l\u00e9gendes de la Gen\u00e9se, Par\u00ed\u00ads 1976; MICHAUD R., hospatriarcas, Estella 1976; Puev A. de, Les traditions patriarcales en Gen\u00e9se 11-35, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 188 (1988) 21-34; ScuLUONJ., Mdrchen, Sage, Legende: Towards a Clarifrcation of Some Literary Terms Uses by Old Testament Scholars, en \u00abVT\u00bb 34 (1984) 321-336; THOMPSON T. L., 7Tte Historicity of the Patriarchal Narratives(BZAW 133), Berl\u00ed\u00adn-Nueva York 1974; VAN SETERS J., Abraham in history and Tradition, New Haven-Londres 1975.<\/p>\n<p>J.-L. Ska<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nombre dado a los que fundaron la raza y naci\u00f3n hebrea: Abraham, Isaac, Jacob y sus 12 hijos. 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