{"id":8280,"date":"2016-02-05T04:24:19","date_gmt":"2016-02-05T09:24:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peste\/"},"modified":"2016-02-05T04:24:19","modified_gmt":"2016-02-05T09:24:19","slug":"peste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/peste\/","title":{"rendered":"PESTE"},"content":{"rendered":"<p>v. Mortandad, Pestilencia<br \/>\nDeu 32:24 devorados de fiebre .. y de p amarga<br \/>\n2Sa 24:15; 1Ch 21:14 y Jehov\u00e1 envi\u00f3 la p sobre<br \/>\nMat 24:7 y habr\u00e1 p, y hambres, y terremotos en<\/p>\n<hr>\n<p>Mat 24:7, Luc 21:11, Rev 6:8, Rev 18:8.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, MDIC<\/p>\n<p>vet, La peste es una enfermedad contagiosa, frecuentemente epid\u00e9mica; en la India se mantiene desde hace mucho tiempo en forma end\u00e9mica. La Biblia la presenta frecuentemente como un azote de Dios (Ex. 9:15; Lv. 26:25; Dt. 28:21), que El suscita por medio de causas secundarias. La guerra, el hambre y la peste son castigos que siguen el uno al otro (Ex. 6:11). Cuando la guerra se desata sobre una regi\u00f3n, los enemigos se apoderan de las cosechas, destruy\u00e9ndolas; los campesinos dejan de cultivar las tierras. Las ciudades asediadas no pueden conseguir suministros. El hambre, la mortandad y la insalubridad favorecen la aparici\u00f3n de la peste.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[719]<br \/>\n   Enfermedad de diverso tipo que se contagia r\u00e1pidamente y se divulga causando estragos en los seres vivos, vegetales, animales o humanos.  Las pestes fueron, y siguen siendo a pesar de los progresos de la biolog\u00ed\u00ada y de la medicina, un hecho humano de primer orden, azote de los pueblos, espanto de los hombres, flagelo de las sociedades sobre todo pobres.<\/p>\n<p>    No es extra\u00f1o que las pestes  fueran consideradas por los antiguos como un castigo de los dioses. As\u00ed\u00ad aparece con frecuencia en la Sda. Escritura, donde se presentan como castigo a David por su pecado (2 Rey. 24.11-17) o anunciadas como amenaza por los profetas con frecuencia: Jer. 24.10; Ez. 5.12.<\/p>\n<p>    Las pestes hist\u00f3ricas invadieron y destrozaron los pueblos, los ej\u00e9rcitos y en ocasiones las culturas enteras.<\/p>\n<p>    Todav\u00ed\u00ada siguen existiendo pestes end\u00e9micas, vencidas t\u00e9cnicamente en \u00e1mbitos desarrollados, pero existentes en los pueblos carentes de asistencia sanitaria o recursos (fiebres diversas, lepra, infecciones parasitarias o v\u00ed\u00adricas, etc.) Las hay resistentes a la profilaxis que investiga la ciencia (SIDA), olvidando a veces los investigadores que el hombre es limitado y no lo puede todo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> Aramia, altar, enfermedad). Aparece con cierta frecuencia en la Biblia, de un modo especial en el relato de las plagas de Egipto (Ex 5,3; 9,3) y en las grandes maldiciones que se proclaman contra el pueblo, en el caso de que abandone la alianza de Dios (cf. Lv 26,25; Dt 28,21). Ella aparece tambi\u00e9n como maldici\u00f3n en las amenazas de algunos profetas, especialmente de Jerem\u00ed\u00adas (cf. 14,12; 21,6) y Ezequiel (cf. 5,12-7,15). La Biblia sabe que s\u00f3lo Dios puede librar a los hombres de la amenaza terrible de la peste que se propaga en las tinieblas de la noche (cf. Sal 91,3.6).<\/p>\n<p>(1) La peste de David. El relato m\u00e1s importante sobre el tema est\u00e1 vinculado al censo del rey David y a la construcci\u00f3n del altar y templo de Dios en  Jerusal\u00e9n (cf. 2 Sm 24). El texto resulta enigm\u00e1tico y da la impresi\u00f3n de que el mismo Dios es causante de una contradicci\u00f3n: primero parece que aprueba el censo del rey David (que quiere conocer el n\u00famero de hombres-soldados con los que puede contar para la guerra); pero despu\u00e9s se enoja, porque el censo constituye una falta de confianza (\u00c2\u00a1el pueblo de Dios no necesita contar sus soldados para defenderse!). As\u00ed\u00ad se dice que ardi\u00f3 la ira de Yahv\u00e9 como fuego imprevisible que no puede controlarse. David ha contado a sus hombres, para fundar en ellos su imperio militar, como si la seguridad de la vida humana y del poder se fundara en c\u00e1lculos num\u00e9ricos. Pero el texto quiere mostrar que el poder de los n\u00fameros es fr\u00e1gil y ambiguo, que puede desaparece por causas exteriores, entre ellas la peste. S\u00f3lo Dios puede ofrecer seguridad a los hombres&#8230; Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 comportarse el rey si es que no puede ni contar el n\u00famero de sus vasallos? Por raz\u00f3n de su mismo oficio, como rey que organiza a su pueblo y programa su defensa militar, David tiene que realizar un censo y al hacerlo cae bajo la ira de Dios. Esta es la necesidad pol\u00ed\u00adtica y el pecado o desmesura de David: por un lado tiene que hacer cuentas con el pueblo; pero, al hacerlo, abandona el nivel de pura gratuidad en el que s\u00f3lo Dios dirige y salva al hombre para introducirse en la l\u00f3gica de c\u00e1lculos del mundo, una l\u00f3gica en la que puede irrumpir siempre lo inesperado, que es la peste.<\/p>\n<p>(2) Revelaci\u00f3n del castigo: los tres niales (2 Sm 24,10-13). El pecado de David consiste en organizar su reino sobre el plano de otros reinos, conforme a la mesura humana. Esa mesura parece necesaria pero coloca al hombre en manos de los duros poderes de la tierra, ante los que viene a ponerle el mismo Dios, diciendo que escoja: hambre, guerra, peste. Esos males, que el profeta Gad recuerda y presenta ante David como consecuencia de su falta de confianza en Dios, muestran los tipos de violencia normal de nuestra historia. Ellos son el signo m\u00e1s saliente de la fragilidad del hombre, de su situaci\u00f3n de fuerte desamparo sobre el mundo; son los temas principales de las grandes liturgias de penitencia y petici\u00f3n, que se realizan sobre todo en el \u00e1mbito de templo (cf. 1 Re 8,37; 2 Cr 6,28; Jr 27,13; 28,19; Ap 6,8). Todav\u00ed\u00ada hoy, los ritos penitenciales de la Iglesia recuerdan: a peste, fame et bello (De la peste, del hambre y de la guerra, l\u00ed\u00adbranos Se\u00f1or). Ha contado David a su pueblo, ha entrado en la l\u00f3gica de b\u00fasqueda, de lucha y fracaso del mundo. Es normal que el profeta descorra el abanico de males que le amenazan. Vivimos sobre un mundo sometido a los poderes (violencias primordiales) del hambre (lucha econ\u00f3mica), guerra (enfrentamiento social) y peste (enfermedad incontrolada).<\/p>\n<p>(3) El \u00e1ngel de la peste (2 Sm 24,1418). Dios le deja escoger entre los tres males y David escoge la peste, que le parece m\u00e1s directamente vinculada al Dios de una ira que se puede volver misericordia. Hambre y guerra se encuentran m\u00e1s relacionadas con la obra de los hombres&#8230; En manos de la peste->ra queda David (todo el reino) y as\u00ed\u00ad viene a castigarle el \u00e1ngel de Yahv\u00e9, personificado como rostro mal\u00e9fico de Dios: el Dios de la peste es principio irracional de muerte dentro de una historia donde los humanos han querido controlarlo todo. David hizo las cuentas de su pueblo, como si pudiera dominar la vida de los hombres, a los que numera y ordena en dimensi\u00f3n de guerra. Pues bien, Dios le recuerda por su \u00e1ngel de la peste que la vida\/muerte no puede calcularse. El Dios que act\u00faa en todo el texto es Dios de vida: lleno de misericordia (cf. 2 Sm 24,14). Pero, al mismo tiempo, se ha venido a desvelar como Se\u00f1or de muerte: en su amenaza estamos sustentados. Si en un momento dado queremos controlar el mundo (fundar la vida sobre nuestros poderes, pensar que los podemos dominar) caemos en manos de la violencia irracional que se expresa como peste (o en otro tipo de violencias y enfermedades, personales y sociales).<\/p>\n<p>(4) Gracia de Dios sobre la peste. El altar de Yahv\u00e9. Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas de los enfermos. Bien le\u00ed\u00addo, el pasaje habla de gracia: habla del Dios grande que nos permite vivir en la ciudad amenazada por la muerte, del Dios que dice al \u00e1ngel destructor \u00c2\u00a1ya basta! para que as\u00ed\u00ad se detenga. Esta es la funci\u00f3n de Yahv\u00e9 para David y para el redactor de nuestro texto. La peste existe, nos rodea siempre, acompa\u00f1ada por el hambre y guerra, en trilog\u00ed\u00ada inexorable. Est\u00e1 la peste cerca, como amenaza de dura  destrucci\u00f3n que suena all\u00ed\u00ad donde la vida parece triunfadora (cuando estamos m\u00e1s seguros, cuando hacemos las cuentas orgullosas de aquello que tenemos y podemos por el censo). Est\u00e1 la peste a nuestra puerta, como expresi\u00f3n del reverso de Dios, de la otra cara de nuestra orgullosa certeza de fuertes triunfadores. Pues bien, en medio y por encima de esa peste, se desvela el perd\u00f3n de Yahv\u00e9 que detiene a la muerte&#8230; y nosotros podemos elevar un altar al Dios de la vida que se manifiesta en medio del miedo de la misma peste. Este ha sido y sigue siendo para los aut\u00e9nticos jud\u00ed\u00ados el sentido del altar de Jerusal\u00e9n, de la roca de la era de Arauna, donde David ofreci\u00f3 un sacrificio al Dios que detiene la peste (2 Sm 24,1625). El texto culmina con la construcci\u00f3n del altar y con la invocaci\u00f3n al Dios de la vida. La vieja roca del templo de Jerusal\u00e9n, bajo la mezquita santa, sigue siendo todav\u00ed\u00ada hoy para jud\u00ed\u00ados y musulmanes el testimonio de ese Dios de la misericordia que puede y quiere detener el estallido de la guerra, del hambre y de la peste. Esa roca se identifica para los cristianos con el mismo Cristo (cf. 1 Cor 10,4), a quien los evangelios presentan curando a los enfermos. La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con las enfermedades y los enfermos constituye un elemento esencial del Evangelio. Los israelitas ten\u00ed\u00adan un altar de Yahv\u00e9 contra la peste y all\u00ed\u00ad ofrec\u00ed\u00adan sacrificios. Los cristianos tienen a Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas de los enfermos; ciertamente, pueden y deben orar, pero su oraci\u00f3n debe expresarse en forma de solidaridad creadora a favor de los apestados, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Enfermedad contagiosa grave de f\u00e1cil dispersi\u00f3n que puede alcanzar proporciones epid\u00e9micas y ocasionar gran mortandad. La palabra hebrea que la designa (d\u00e9\u00c2\u00b7ver) se deriva de una ra\u00ed\u00adz que significa \u2020\u0153destruir\u2020\u009d. (2Cr 22:10.) En numerosos textos b\u00ed\u00adblicos se relaciona la peste con la ejecuci\u00f3n de juicio divino, tanto sobre el pueblo de Dios como sobre sus opositores. (Ex 9:15; N\u00fa 14:12; Eze 38:2, 14-16, 22, 23; Am 4:10; v\u00e9ase PLAGA.)<\/p>\n<p>Causada por abandonar la ley de Dios. A la naci\u00f3n de Israel se le advirti\u00f3 que si no guardaba su pacto con Dios, El \u2020\u02dcenviar\u00ed\u00ada la peste en medio de ellos\u2020\u2122. (Le 26:14-16, 23-25; Dt 28:15, 21, 22.) En las Escrituras, tanto la salud f\u00ed\u00adsica como la espiritual est\u00e1n relacionadas con la bendici\u00f3n de Dios (Dt 7:12, 15; Sl 103:1-3; Pr 3:1, 2, 7, 8; 4:21, 22; Rev 21:1-4), mientras que la enfermedad se relaciona con el pecado y la imperfecci\u00f3n. (Ex 15:26; Dt 28:58-61; Isa 53:4, 5; Mt 9:2-6, 12; Jn 5:14.) Si bien es cierto que en algunos casos Jehov\u00e1 Dios ocasion\u00f3 alguna aflicci\u00f3n directa y repentina, como la lepra de M\u00ed\u00adriam, Uz\u00ed\u00adas y Guehaz\u00ed\u00ad (N\u00fa 12:10; 2Cr 26:16-21; 2Re 5:25-27), se ve que en muchas ocasiones las pestes y enfermedades eran la consecuencia natural e inexorable del proceder pecaminoso que las personas o naciones segu\u00ed\u00adan. Tan solo segaban lo que hab\u00ed\u00adan sembrado, y sufr\u00ed\u00adan en su carne los efectos de sus malos caminos. (G\u00e1l 6:7, 8.) En relaci\u00f3n con los que se volvieron a la inmoralidad sexual, el ap\u00f3stol dice que Dios \u2020\u0153los entreg\u00f3 a la inmundicia, para que sus cuerpos fueran deshonrados entre s\u00ed\u00ad, [&#8230;] recibiendo en s\u00ed\u00ad mismos la recompensa completa, que se les deb\u00ed\u00ada por su error\u2020\u009d. (Ro 1:24-27.)<\/p>\n<p>Israel se perjudica. Por consiguiente, la advertencia de Dios puso en conocimiento de Israel las muchas enfermedades que resultar\u00ed\u00adan inevitablemente de su desobediencia a la voluntad de Dios. La Ley que Dios les dio sirvi\u00f3 de freno y protecci\u00f3n contra la enfermedad gracias a sus elevadas normas morales e higi\u00e9nicas (v\u00e9ase ENFERMEDADES Y SU TRATAMIENTO [Exactitud de los conceptos b\u00ed\u00adblicos]), as\u00ed\u00ad como por su buen efecto ps\u00ed\u00adquico y emocional. (Sl 19:7-11; 119:102, 103, 111, 112, 165.) En Lev\u00ed\u00adtico 26:14-16 no se habla de una infracci\u00f3n incidental de esa Ley, sino de una abierta renuncia y rechazo de sus normas, lo que indudablemente har\u00ed\u00ada que la naci\u00f3n fuese vulnerable a todo tipo de enfermedad y contagio. Tanto la historia pasada como presente testifica de la veracidad de este hecho.<br \/>\nLa naci\u00f3n de Israel cay\u00f3 en apostas\u00ed\u00ada crasa, y la profec\u00ed\u00ada de Ezequiel muestra que el pueblo hablaba de s\u00ed\u00ad mismo como si se estuviera \u2020\u0153pudriendo\u2020\u009d a causa de sus sublevaciones y pecados. (Eze 33:10, 11; comp\u00e1rese con 24:23.) Tal y como se predijo, la naci\u00f3n experiment\u00f3 \u2020\u0153la espada y el hambre y la peste\u2020\u009d, llegando a su culminaci\u00f3n cuando se produjo la invasi\u00f3n babilonia. (Jer 32:24.) El que con frecuencia se relacione la peste con la espada y el hambre (Jer 21:9; 27:13; Eze 7:15) armoniza con los hechos conocidos. La peste por lo general acompa\u00f1a o es una secuela de la guerra y la consecuente escasez de alimento. Cuando una fuerza enemiga invade una tierra, las labores agr\u00ed\u00adcolas se reducen y a menudo se confiscan o se queman las cosechas. Las ciudades sitiadas se ven privadas de los recursos exteriores y el hambre cunde entre el pueblo, que se ve obligado a vivir en medio de condiciones antihigi\u00e9nicas y de hacinamiento. En medio de tales circunstancias, la resistencia a la enfermedad disminuye, dejando expedito el paso a la mort\u00ed\u00adfera peste.<\/p>\n<p>En la \u2020\u0153conclusi\u00f3n del sistema de cosas\u2020\u009d. Cuando Jes\u00fas predijo la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y la \u2020\u0153conclusi\u00f3n del sistema de cosas\u2020\u009d, mostr\u00f3 que la peste ser\u00ed\u00ada un rasgo notable entre la generaci\u00f3n durante cuya vida llegar\u00ed\u00ada la \u2020\u0153gran tribulaci\u00f3n\u2020\u009d. (Mt 24:3, 21; Lu 21:10, 11, 31, 32.) Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (acompa\u00f1ada por hambre y enfermedad graves), en Revelaci\u00f3n 6:1-8 se apunt\u00f3 a un tiempo futuro de espada, hambre y \u2020\u0153plaga mort\u00ed\u00adfera\u2020\u009d. Todo esto seguir\u00ed\u00ada a la aparici\u00f3n del jinete real que sale para vencer montado sobre un caballo blanco y cuya figura cuadra a perfecci\u00f3n con la de Revelaci\u00f3n 19:11-16, que con toda claridad aplica al reinante Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Protecci\u00f3n de Jehov\u00e1. El rey Salom\u00f3n rog\u00f3 a Dios que en caso de que Su pueblo se viese amenazado por el hambre y acudiese a El en busca de alivio, extendiendo las palmas de las manos hacia el templo, acogiese favorablemente su oraci\u00f3n. (1Re 8:37-40; 2Cr 6:28-31.) El poder de Jehov\u00e1 para proteger a su siervo fiel incluso de da\u00f1o espiritual \u2014lo que incluye \u2020\u02dcla peste moral y espiritual que anda en las tinieblas\u2020\u2122 \u2014 se expresa de manera reconfortante en el Salmo 91.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Mortandad, Pestilencia Deu 32:24 devorados de fiebre .. y de p amarga 2Sa 24:15; 1Ch 21:14 y Jehov\u00e1 envi\u00f3 la p sobre Mat 24:7 y habr\u00e1 p, y hambres, y terremotos en Mat 24:7, Luc 21:11, Rev 6:8, Rev 18:8. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. 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