{"id":8292,"date":"2016-02-05T04:24:40","date_gmt":"2016-02-05T09:24:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/predicacion\/"},"modified":"2016-02-05T04:24:40","modified_gmt":"2016-02-05T09:24:40","slug":"predicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/predicacion\/","title":{"rendered":"PREDICACION"},"content":{"rendered":"<p>Mat 12:41; Luk 11:32 arrepintieron a la p de Jon\u00e1s<br \/>\n1Co 1:21 salvar a los .. por la locura de la p<br \/>\n1Co 2:4 ni mi p fue con palabras persuasivas de<br \/>\n1Co 15:14 si Cristo no resucit\u00f3, vana .. nuestra p<br \/>\n2Ti 4:17 para que por m\u00ed fuese cumplida la p<br \/>\nTit 1:3 manifest\u00f3 su palabra por .. la p que me<\/p>\n<hr>\n<p>(decir p\u00fablicamente).<\/p>\n<p> Anuncio p\u00fablico y abierto del mensaje salv\u00ed\u00adfico de Dios en la persona de Jesucristo, en su Iglesia.<\/p>\n<p> Es el mandato que Jes\u00fas dio a sus disc\u00ed\u00adpulos y a su Iglesia: \u00abPredicad el Evangelio a todo el mundo\u00bb, Mar 16:1518, Mat 28:19.<\/p>\n<p> &#8211; Es una obligaci\u00f3n muy seria, y un gran honor, para todo cristiano. \u00aby ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizara\u00bb, dice San Pablo, 1Co 9:16.<\/p>\n<p> &#8211; Tenemos que \u00abpredicar\u00bb con la palabra y con la vida, con toda la vida, todo el d\u00ed\u00ada predicando\u00bb, en el hogar, en el trabajo, en el templo.<\/p>\n<p> &#8211; En el N.T. se usan 2 palabras, para exponerlo: \u00abKerysso\u00bb, que es \u00abproclamar como heraldo\u00bb; y \u00abEvangelizomai\u00bb, que es \u00abtraer buenas nuevas\u00bb, que se usa 50 veces. La primera la usa 60.<\/p>\n<p> Jes\u00fas predic\u00f3.<\/p>\n<p> &#8211; Con autoridad, Mat 5:22-44, Mat 7:28-29, Mar 1:22, Jua 7:46.<\/p>\n<p> &#8211; Con par\u00e1bolas. Ver \u00abPar\u00e1bolas\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Con milagros y sanaciones: Mat 4:2324. Ver \u00abMilagros\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Enviado del Padre, Jua 3:34, Jua 8:26-28.<\/p>\n<p> Los Ap\u00f3stoles tambi\u00e9n predicaron con el mismo poder del esp\u00ed\u00adritu Santo, 1Co 2:4, 1Co 4:20. Ver \u00abMilagros\u00bb.<\/p>\n<p> T\u00fa y yo tambi\u00e9n tenemos que predicar<br \/>\n 1- Con nuestra vida.<\/p>\n<p> 2- Con nuestra palabra.<\/p>\n<p> 3- Nos acompanar\u00e1n los mismos milagros y maravillas que el Senor prometi\u00f3 a todo \u00abcreyente\u00bb cuando predique, Mar 16:17-18, que son 5.<\/p>\n<p> &#8211; Expulsar los demonios de las drogas, alcohol, homosexualidad.<\/p>\n<p> &#8211; Hablar las lenguas del amor, la comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p> &#8211; Si nos pica la serpiente del odio o la envidia, no nos danar\u00e1.<\/p>\n<p> &#8211; Si tenemos que beber el veneno de la calumnia o persecuci\u00f3n, no nos har\u00e1 ning\u00fan mal.<\/p>\n<p> &#8211; pondremos las manos sobre los enfermos, y se sanar\u00e1n. \u00c2\u00a1L\u00e9alo usted despacio en Mar 16:17-17!.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El vocablo hebreo basar y sus derivados se traducen como \u2020\u0153traer nuevas\u2020\u009d. \u2020\u00a2Joab dijo a \u2020\u00a2Ahimaas: \u2020\u0153Hoy no llevar\u00e1s las nuevas; las llevar\u00e1s otro d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (2Sa 18:20). Aparece tambi\u00e9n en Isa 52:7; Isa 61:1 (\u2020\u0153\u00c2\u00a1Cu\u00e1n hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas\u2020\u009d; \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1 el Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ungi\u00f3 Jehov\u00e1; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos\u2020\u009d). El t\u00e9rmino qohelet (el Predicador), que se utiliza en Ecl 1:1-2, Ecl 1:12, Ecl 7:27; Ecl 12:8-10, designa a una persona que agrupa a una congregaci\u00f3n para hablarle o predicarle. Otra palabra hebrea es qara, (llamar, convocar), utilizada para el caso de \u2020\u00a2Jon\u00e1s (\u2020\u0153Lev\u00e1ntate y v\u00e9 a N\u00ed\u00adnive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella\u2020\u009d [Jon 1:2]). El NT menciona \u2020\u0153la p. de Jon\u00e1s\u2020\u009d (Mat 12:41). Mientras constru\u00ed\u00ada el \u2020\u00a2arca, No\u00e9 les predicaba a sus cong\u00e9neres, porque en el NT se le llama \u2020\u0153pregonero de justicia\u2020\u009d (2Pe 2:5). La labor de los profetas era esencialmente la de predicar la voluntad de Dios al pueblo (\u2020\u0153V\u00e9 y clama estas palabras\u2020\u009d [Jer 3:12]). Es posible que la p. expositiva, mediante la cual se procura explicar un determinado texto de la Escritura, naciera con el ejemplo de \u2020\u00a2Esdras, quien, con sus compa\u00f1eros, abri\u00f3 \u2020\u0153el libro a ojos de todo el pueblo&#8230;. y hac\u00ed\u00adan entender al pueblo la ley&#8230;. le\u00ed\u00adan en el libro de la ley de Dios claramente, y pon\u00ed\u00adan el sentido, de modo que entendiesen la lectura\u2020\u009d (Neh 8:5-8). Esta costumbre fue la que sigui\u00f3 la \u2020\u00a2sinagoga.<\/p>\n<p>Pero el t\u00e9rmino p. se utiliza con un \u00e9nfasis especial en el NT. La palabra griega equivalente es kerugma o kerygma, que es el mensaje de Dios, lo que \u00e9l dice a los hombres, proclamado por medio de Jesucristo y sus ap\u00f3stoles. Dios decidi\u00f3 \u2020\u0153salvar a los creyentes por la locura de la predicaci\u00f3n [kerygma]\u2020\u009d (1Co 1:21). El verbo keruss\u00f6 es \u2020\u0153predicar\u2020\u009d (\u2020\u0153En aquellos d\u00ed\u00adas vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea&#8230;\u2020\u009d [Mat 3:1]; \u2020\u0153Desde entonces comenz\u00f3 Jes\u00fas a predicar, y a decir: Arrepent\u00ed\u00ados&#8230;\u2020\u009d [Mat 4:17]). Otra palabra aplicada con el mismo sentido es evangeliz\u00f6 (evangelizar). En el griego, esta palabra est\u00e1 relacionada con la funci\u00f3n de un mensajero, especialmente un heraldo que hace una proclamaci\u00f3n. En el NT, el contenido de \u00e9sta es la persona y la obra del Se\u00f1or Jes\u00fas (\u2020\u0153Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo\u2020\u009d [Hch 8:5]; \u2020\u0153&#8230; nosotros predicamos a Cristo crucificado\u2020\u009d [1Co 1:23]; \u2020\u0153&#8230; se predica de Cristo que resucit\u00f3 de los muertos\u2020\u009d [1Co 15:12]). Otra manera de referirse al contenido de la proclamaci\u00f3n es decir que se predica el reino de Dios (\u2020\u0153&#8230; Jes\u00fas iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios\u2020\u009d [Luc 8:1]; \u2020\u0153&#8230; he pasado predicando el reino de Dios\u2020\u009d [Hch 20:25]). Pablo vivi\u00f3 en Roma \u2020\u0153predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando acerca del Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (Hch 28:31).<br \/>\np., entonces, consiste en proclamar el evangelio, el reino de Dios, la persona del Se\u00f1or Jes\u00fas y su obra. A veces se hace un \u00e9nfasis diferenciador entre la p. y la ense\u00f1anza. Pero la explicaci\u00f3n de las doctrinas y los misterios de Dios, es tambi\u00e9n parte del evangelio, objeto de p. Pablo, escribiendo a creyentes en Roma, les dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153&#8230; en cuanto a m\u00ed\u00ad, pronto estoy a anunciaros el evangelio tambi\u00e9n a vosotros que est\u00e1is en Roma\u2020\u009d [Rom 1:15]). La primera predicaci\u00f3n apost\u00f3lica de la cual se tiene registro es el serm\u00f3n de Pedro en el d\u00ed\u00ada de \u2020\u00a2Pentecost\u00e9s. Debe notarse que su mensaje comenz\u00f3 bas\u00e1ndose en un pasaje de las Escrituras (Joe 2:28-32). Y luego sigui\u00f3 con otras (Sal 16:8-11; Sal 110:1). Lo mismo se hace en el segundo serm\u00f3n. De manera que la verdadera p. se apoyar\u00e1 siempre en las verdades de la Palabra de Dios. Es cierto que en el serm\u00f3n de Pablo en Atenas, como su audiencia no estaba familiarizada con las Escrituras, no especific\u00f3 citas de ellas. Incluso cit\u00f3 a autores que ellos conoc\u00ed\u00adan. Pero las verdades que predic\u00f3 estaban vitalmente relacionadas con el evangelio, el reino de Dios y la persona del Se\u00f1or Jes\u00fas y su obra.<br \/>\nnormas reconocidas como convenientes para la exposici\u00f3n del mensaje de Dios en forma oral y p\u00fablica son conocidas con el nombre de homil\u00e9tica.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, ECLESIASTES, DESCENSO (de Cristo a los infiernos).<\/p>\n<p>vet, (gr.: \u00abkerygma\u00bb). Se usa en el NT de \u00abun anuncio\u00bb, o \u00abun dar a conocer\u00bb, sin conllevar necesariamente la idea de una predicaci\u00f3n formal como se entiende la palabra en la actualidad. Cuando la Iglesia en Jerusal\u00e9n padeci\u00f3 persecuci\u00f3n, todos se dispersaron, excepto los ap\u00f3stoles, y fueron por todas partes \u00abanunciando el evangelio\u00bb (Hch. 8:1-4). En Eclesiast\u00e9s, Salom\u00f3n se denomina a s\u00ed\u00ad mismo \u00abel predicador\u00bb (Ec. 1:1; v\u00e9ase ECLESIASTES). De No\u00e9 se afirma que fue \u00abpregonero de justicia\u00bb (2 P. 2:5). Pablo fue designado como predicador (heraldo) (1 Ti. 2:7; 2 Ti. 1:11; cfr. 1 Co. 9:27). A Dios le placi\u00f3 \u00absalvar a los creyentes por la locura de la predicaci\u00f3n\u00bb (1 Co. 1:21). Dios se sirve de la predicaci\u00f3n, del anuncio de las buenas nuevas, para dar a conocer Su amor y la obra del Se\u00f1or Jesucristo. \u00ab\u00bfC\u00f3mo creer\u00e1n en aquel de quien no han o\u00ed\u00addo? \u00bfY c\u00f3mo oir\u00e1n sin haber qui\u00e9n les predique?&#8230; \u00c2\u00a1Cu\u00e1n hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!\u00bb (Ro. 10:14-15). La importancia de la predicaci\u00f3n viene subrayada con las siguientes palabras: \u00abLa fe es por el o\u00ed\u00adr, y el o\u00ed\u00adr, por la palabra de Dios\u00bb (Ro. 10:17). El objeto central de la predicaci\u00f3n o proclamaci\u00f3n cristiana es la persona y la obra del Se\u00f1or Jesucristo, Dios manifestado en carne, muerto por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificaci\u00f3n (Jn. 1:1, 14; 1 Ti. 3:16; Ro. 4:25) ,y que volver\u00e1 para juzgar al mundo con justicia (Hch. 17:31; 24:25); estrechamente relacionada con esta proclamaci\u00f3n est\u00e1 la instrucci\u00f3n dada al cristiano de la promesa de su recogimiento por Cristo (Jn. 14:1- 4; 1 Ts. 4:13-18; Ap. 22:20), lo que constituye la esperanza presente del cristiano y su m\u00f3vil para agradar al gran Dios y Salvador Jesucristo, que se dio a S\u00ed\u00ad mismo para rescatamos y purificarnos (Tit. 2:11-14). Acerca de la predicaci\u00f3n \u00aba los esp\u00ed\u00adritus encarcelados\u00bb, v\u00e9ase DESCENSO (DE CRISTO A LOS INFIERNOS).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[263]<\/p>\n<p>    Perpetuo concepto de la vida cristiana, por medio del cual se transmite el mensaje salvador a todos los hombres que lo quieran hoy. Predicaci\u00f3n alude literalmente a exposici\u00f3n oral (predicere) que es concepto equivalente al de exhortar, instruir, sermonear, evangelizar, anunciar, persuadir, informar, convencer, siempre por oral. Sin embargo, por asimilaci\u00f3n, hay una predicaci\u00f3n tambi\u00e9n en el buen ejemplo, en la vida buena, en el cumplimiento del deber.<\/p>\n<p>    La hay  tambi\u00e9n con actitudes o servicios silenciosos, con intenciones leales, con diversos lenguajes no orales, como son el escribir, el dibujar, el grabar im\u00e1genes art\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>    La predicaci\u00f3n por excelencia en la Iglesia es la apost\u00f3lica indicada por Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles cuando les comunic\u00f3 el \u00abmandato misional: \u00abId y predicad a todas las naciones\u00bb (Mc. 16.15) traducido por S. Jer\u00f3nimo como \u00abeuntes, predicate Evangelium\u00bb, esto es \u00abCaminando, mientras vais,  predicad el Evangelio a todas las gentes\u00bb.<\/p>\n<p>      El t\u00e9rmino que se emple\u00f3 en el Evangelio y en los dem\u00e1s escritos del Nuevo Testamento fue el de \u00abanunciar un mensaje\u00bb (verbo \u00abkerisso\u00bb, usado 62 veces), que se tradujo en la Iglesia latina por el t\u00e9rmino de \u00abpredicar\u00bb. Pero predicar (kerisso), equivalente a anunciar el kerigma (kerygma); es sin\u00f3nimo de proclamar, comunicar, divulgar, manifestar, publicar, pregonar, en definitiva, evangelizar.<\/p>\n<p>     Es normal que haya sido un t\u00e9rmino muy tradicional, amplio, polivalente y que la Iglesia, en sus documentos conciliares, pontificios, episcopales y pastorales de todo tipo, lo haya usado sin cesar y casi con preferencia a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Con todo, la abundancia hist\u00f3rica de su uso o el frecuente exceso en las acciones lit\u00fargicas lo ha cargado de estrictas resonancias lit\u00fargicas, de modo que con frecuencia se ha asociado a la labor homil\u00e9tica. Por eso son tantos los que piensan que son \u00ablos curas\u00bb (los que tienen cura de almas) los \u00fanicos capacitados para predicar. Los laicos no fueron poseedores de esa atribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Y adem\u00e1s, con alguna frecuencia el exceso de palabras en muchas predicaciones, convertidas en desahogos m\u00e1s que en anuncios de los predicadores, suscit\u00f3 con alguna injusta atribuci\u00f3n la relaci\u00f3n entre \u00abpredicar\u00bb y aburrir al oyente. Se debi\u00f3 a la palabrer\u00ed\u00ada, m\u00e1s moralizante que b\u00ed\u00adblica o m\u00e1s humana que divina, en que se incurri\u00f3 por falta de habilidad, preparaci\u00f3n o reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Sin embargo, gracias a la predicaci\u00f3n en la Historia, el mensaje evang\u00e9lico se divulg\u00f3 en el mundo. Hasta los tiempos recientes la v\u00ed\u00ada oral fue el veh\u00ed\u00adculo por excelencia para anunciar la Palabra divina, al modo que lo hizo Jes\u00fas, que no emple\u00f3 otro recurso que el ir pasando por los lugares y \u00abpredicando a las gentes\u00bb (Mt. 4.23; Mt. 11.1; Mc. 6.12; Lc. 4.44). Adem\u00e1s mand\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos que lo continuaran haciendo (Mc. 3.14; Lc. 24.47).<\/p>\n<p>    La predicaci\u00f3n de la Palabra divina es la forma evangelizadora por excelencia. Pero hoy no se pueden eludir los dem\u00e1s veh\u00ed\u00adculos de comunicaci\u00f3n, dados los rasgos de nuestra cultura moderna; audiovisual, din\u00e1mica, inform\u00e1tica. Nuevos lenguajes transforman el mundo. Nueva predicaci\u00f3n se abre en el horizonte de la vida moderna.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nDesde el Vaticano II se ha publicado much\u00ed\u00adsimo acerca de la predicaci\u00f3n. Pero el inter\u00e9s por la predicaci\u00f3n no es nuevo en la Iglesia. El ministerio del mismo Jes\u00fas y la misi\u00f3n encargada por \u00e9l a los ap\u00f3stoles consist\u00ed\u00adan en predicar y curar (Mc 1,15; Mt 10,7-8; 28,19; Mc 16,15-18). En el Nuevo Testamento hay mucho acerca de las distintas formas de ense\u00f1anza (>Maestros). Con tal de no hacer la distinci\u00f3n demasiado rigurosa se puede hablar de dos formas principales de discurso: la proclamaci\u00f3n (kerygma) y  la instrucci\u00f3n (didaskalia).  La primera est\u00e1 encaminada al anuncio de la buena noticia de Jes\u00fas e invita a la fe y la conversi\u00f3n; la segunda consiste en informaci\u00f3n acerca del mensaje, con el fin de incrementar el conocimiento y la comprensi\u00f3n del misterio. La proclamaci\u00f3n era el objetivo principal, aunque no exclusivo, del >catecumenado, que conduc\u00ed\u00ada al bautismo; la catequesis era la mistagogia que segu\u00ed\u00ada a la recepci\u00f3n del sacramento. Esta distinci\u00f3n general se transmite a la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica. Pero hay otras formas, tambi\u00e9n basadas en el Nuevo Testamento, que no pueden ignorarse, por ejemplo, la exhortaci\u00f3n y la censura.<\/p>\n<p>Ya en la >Didach\u00e9,  >Justino y la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica,  encontramos testimonios de predicaci\u00f3n o instrucci\u00f3n regular, incluidas las asambleas lit\u00fargicas. En la Iglesia primitiva, como en las sinagogas jud\u00ed\u00adas (Lc 4,16-21), la predicaci\u00f3n iba unida a la lectura de las Escrituras. De hecho, la forma m\u00e1s com\u00fan en la que la ense\u00f1anza de los >padres de la Iglesia ha llegado hasta nosotros ha sido en comentarios a la Escritura u homil\u00ed\u00adas a partir de la Biblia. Esta predicaci\u00f3n operaba de varios modos. Algunos predicadores, como Or\u00ed\u00adgenes, ten\u00ed\u00adan cuidadosamente en cuenta a su auditorio. Hac\u00ed\u00adan tambi\u00e9n un uso diferente de la Escritura. Aunque buscaban lo que nosotros llamar\u00ed\u00adamos el sentido literal, es decir, el sentido querido por el autor sagrado, estaban en general mucho m\u00e1s interesados por el sentido espiritual, que ven\u00ed\u00ada dado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. A lo largo del per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico encontramos un amplio uso de la alegor\u00ed\u00ada y de todas las t\u00e9cnicas de la ret\u00f3rica al servicio de la Palabra. Durante el primer milenio, la predicaci\u00f3n fue el principal modo que ten\u00ed\u00adan los obispos de desempe\u00f1ar su oficio pastoral.<\/p>\n<p>En la Edad media fueron sobre todo los frailes los principales transmisores de la Palabra. Por lo general mejor educados que el clero parroquial, y con frecuencia m\u00e1s estrictos en su observancia cristiana, causaban profunda impresi\u00f3n, aunque suscitaron la hostilidad de los obispos a causa de su >exenci\u00f3n papal y provocaron resentimiento en el clero parroquial, que los vio como rivales. Aunque a veces colaboraban con los p\u00e1rrocos, los frailes no siempre se mostraban sensibles en terrenos que el clero secular consideraba propios. En general, los papas y los concilios apoyaron a los frailes en raz\u00f3n de los frutos que mostraban estos por medio de su predicaci\u00f3n y su ministerio.<\/p>\n<p>Los concilios medievales insistieron en la predicaci\u00f3n como contrapartida a los abusos, la ignorancia y la decadencia; el hecho de que la predicaci\u00f3n aparezca con tanta frecuencia en los s\u00ed\u00adnodos locales y en los concilios es indicio de que no era tan eficaz como deb\u00ed\u00ada. Algunos concilios generales hacen fuertes recomendaciones: >Letr\u00e1n IV (1215), >Vienne (1311-1312), >Constanza (1414-1418) contra Wycliffe y Hus, y >Letr\u00e1n V. El concilio de >Trento promulg\u00f3 en una de sus primeras sesiones un elaborado decreto sobre la predicaci\u00f3n, y m\u00e1s tarde habl\u00f3 de las obligaciones de los obispos a este respecto; se pronunci\u00f3 espec\u00ed\u00adficamente sobre la predicaci\u00f3n dentro de la misal.<\/p>\n<p>El principal centro de inter\u00e9s de la predicaci\u00f3n se\u00f1alado por los decretos de estos concilios se situ\u00f3 generalmente en la instrucci\u00f3n y la moral. Se conden\u00f3 en algunos casos la predicaci\u00f3n de ideas impropias y no merecedoras de ello, y la insistencia excesiva en los milagros en detrimento de las ense\u00f1anzas de la Iglesia. La predicaci\u00f3n se consider\u00f3 un elemento importante de cara a la reforma de la Iglesia. El contenido de la misma se describ\u00ed\u00ada de diversos modos, muy a menudo como palabra de Dios. Pero uno tiene la impresi\u00f3n de que los sermones medievales no brotan de la Palabra en el mismo grado en que lo hac\u00ed\u00ada la predicaci\u00f3n patr\u00ed\u00adstica. El concilio V de Letr\u00e1n y el de Trento insisten en la elevaci\u00f3n del comportamiento moral y en la ejemplaridad de la vida de los predicadores.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Trento hubo una mejora en la predicaci\u00f3n, con las antiguas \u00f3rdenes y con las nuevas, como los jesuitas, que se destacaron en la satisfacci\u00f3n de esta necesidad. El Catecismo del concilio de Trento (> Catecismos y >Trento) ten\u00ed\u00ada por finalidad ayudar a los p\u00e1rrocos en la predicaci\u00f3n. Los jesuitas siguieron insistiendo en la predicaci\u00f3n al tiempo que desarrollaban su apostolado en la educaci\u00f3n, y otras \u00f3rdenes nuevas, como los redentoristas, los pasionistas y la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (vicencianos), dedicaron tambi\u00e9n grandes esfuerzos a la predicaci\u00f3n tanto en zonas rurales como urbanas. Desarrollaron con el tiempo las misiones parroquiales, consistentes en una semana o m\u00e1s de intensa predicaci\u00f3n y renovaci\u00f3n. El estilo tend\u00ed\u00ada a ser evangelizador, con una poderosa llamada al arrepentimiento y la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas que precedieron al Vaticano II era frecuente la predicaci\u00f3n en la misa, pero no era as\u00ed\u00ad en todas partes. Las devociones, las novenas, las romer\u00ed\u00adas y otros ejercicios piadosos eran a menudo ocasi\u00f3n para la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Vaticano II pone mucho \u00e9nfasis en la predicaci\u00f3n: expone una teolog\u00ed\u00ada de la Palabra; establece normas acerca de la predicaci\u00f3n. Propone el ejemplo de Cristo y de los ap\u00f3stoles, que predicaron la Palabra (LG 5, 19; DV 7, 9-10, 17; AG 1, 8; UR 2; CD 2). Seg\u00fan la ense\u00f1anza del concilio, la Iglesia tiene obligaci\u00f3n de predicar el evangelio (DH 13; GS 43). Es una obligaci\u00f3n primordial de los obispos y de los sacerdotes (LG 24-25; CD 2; PO 2, 4-5). Es dentro del contexto de la eucarist\u00ed\u00ada, \u00abfuente y cumbre de la vida cristiana\u00bb (LG 11), donde la predicaci\u00f3n adquiere su significado m\u00e1s profundo. La proclamaci\u00f3n conduce a la fe, la fe a los sacramentos, y los sacramentos a la caridad activa (SC 9; PO 2; AG 13-14).<\/p>\n<p>Un elemento muy significativo de la doctrina conciliar es la importancia de la homil\u00ed\u00ada, que forma parte de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (SC 35 \u00c2\u00a7 2, 52), punto este reiterado en el nuevo Misal romano y  convertido en obligaci\u00f3n por el nuevo C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  (CIC 767; cf 528, 836). El Misal y  el C\u00f3digo  no son muy expl\u00ed\u00adcitos acerca de la naturaleza de la homil\u00ed\u00ada: \u00abSe recomienda fuertemente la homil\u00ed\u00ada como parte integrante de la liturgia y como elemento necesario para el alimento de la vida cristiana. Debe desarrollarse en ella alg\u00fan punto de las lecturas o de alg\u00fan otro texto del ordinario o de la misa del d\u00ed\u00ada. El que pronuncia la homil\u00ed\u00ada ha de tener presente el misterio que se celebra y las necesidades de la comunidad concreta\u00bb.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de la homil\u00ed\u00ada est\u00e1 indicado en el concilio: es \u00abuna proclamaci\u00f3n de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvaci\u00f3n o misterio de Cristo, que est\u00e1 siempre presente y obra en nosotros particularmente en la celebraci\u00f3n de la liturgia\u00bb (SC 34 \u00c2\u00a7 2). Aunque se insiste sobre todo en la eucarist\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n se aconsejan las homil\u00ed\u00adas en otras ocasiones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del Vaticano II apareci\u00f3 una cantidad inmensa de literatura sobre la naturaleza de la homil\u00ed\u00ada, sobre c\u00f3mo predicarla, y empezaron a aparecer libros de homil\u00ed\u00adas. Los liturgistas y los homiletas suelen coincidir en que la homil\u00ed\u00ada debe brotar de la palabra de Dios a la luz de la experiencia viva de la asamblea. No ven con buenos ojos las homil\u00ed\u00adas estructuradas seg\u00fan una serie catequ\u00e9tica sistem\u00e1tica2. Afirman que la necesidad que tienen los fieles de instrucci\u00f3n en la fe ha de satisfacerse de otro modo, aunque no est\u00e1 del todo claro cu\u00e1l es ese otro modo de alcanzar el objetivo. La amplia variedad del Leccionario  \u2014un ciclo bienal de lecturas semanales y un ciclo trienal de lecturas dominicales\u2014 asegura la posibilidad de cubrir de hecho una gran cantidad de temas, pero cabe la posibilidad de que una determinada asamblea nunca oiga una homil\u00ed\u00ada referente a determinados elementos importantes de la fe, por ejemplo, los sacramentos de la confirmaci\u00f3n o la reconciliaci\u00f3n, las implicaciones de los mandamientos, el ecumenismo o la justicia social. Son lagunas que pueden producirse a pesar de la recomendaci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico:  \u00abExp\u00f3ngase en ella (en la homil\u00ed\u00ada), comentando el texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de vida cristiana a lo largo del a\u00f1o lit\u00fargico\u00bb (CIC 767 \u00c2\u00a7 1).<\/p>\n<p>Mientras que el Misal  expresa la preferencia de que la homil\u00ed\u00ada la pronuncie el celebrante, el derecho can\u00f3nico no hace especificaciones en esta materia. El derecho establece que la homil\u00ed\u00ada, siendo como es parte de la liturgia misma, est\u00e1 reservada al sacerdote o di\u00e1cono. Esto plantea la cuesti\u00f3n de la predicaci\u00f3n de los laicos, sobre lo cual se ha escrito mucho. En muchas circunstancias, seg\u00fan las directrices de algunas conferencias episcopales, no hay gran problema: retiros, ocasiones especiales, encuentros, etc. El punto decisivo es la homil\u00ed\u00ada. En cualquier caso, en las misas con ni\u00f1os, si al sacerdote le resulta dif\u00ed\u00adcil adaptarse a la mentalidad de los ni\u00f1os, un adulto laico puede hablarles despu\u00e9s del evangelio. No obstante, en el Directorio sobre las misas con ni\u00f1os  se evita la palabra \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n can\u00f3nica subyacente no es f\u00e1cil. Se centra en el significado de la palabra \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb, y existe el peligro de manipular las palabras. \u00bfSe entiende por \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb la explicaci\u00f3n de la Escritura que hacen despu\u00e9s del evangelio el sacerdote o el di\u00e1cono? Si es as\u00ed\u00ad, la homil\u00ed\u00ada es algo espec\u00ed\u00adfico de los cl\u00e9rigos, y no puede correr a cargo de seglares. \u00bfPuede haber alg\u00fan otro tipo de predicaci\u00f3n despu\u00e9s de la lectura del evangelio en la misa que no sea homil\u00ed\u00ada? Donde, por escasez de sacerdotes, se hacen celebraciones lit\u00fargicas distintas de la misa, a los laicos se les permite predicar despu\u00e9s de la lectura del evangelio. Podr\u00ed\u00adan respetarse al mismo tiempo la posici\u00f3n esencialmente negativa del derecho y las necesidades de determinadas situaciones en las que se ha concedido autorizaci\u00f3n alegando que, en casos excepcionales, la homil\u00ed\u00ada puede ser sustituida por la predicaci\u00f3n de un laico. Esta interpretaci\u00f3n se aplica s\u00f3lo a la eucarist\u00ed\u00ada; en el caso de otras situaciones lit\u00fargicas no es preciso ser tan estrictos.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  incluye otros c\u00e1nones importantes sobre el papel de la predicaci\u00f3n y los predicadores en la Iglesia (CIC 762-772); la predicaci\u00f3n es s\u00f3lo una de las formas del ministerio de la Palabra (CIC 756-761).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre la hermen\u00e9utica y la predicaci\u00f3n es una cuesti\u00f3n grave. La homil\u00ed\u00ada no deber\u00ed\u00ada contradecir el significado literal del texto, es decir, el sentido inspirado. Tampoco puede este restringirse a los hallazgos de los exegetas hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos. Puede decirse que el redescubrimiento de la Lectio divina  medieval tendr\u00ed\u00ada mucho que ofrecer al predicador. Procede esta en cuatro pasos: Lectio  (lectura: qu\u00e9 dice el texto), meditatio  (reflexi\u00f3n: qu\u00e9 me dice el texto), oratio  (respuesta: oraci\u00f3n partiendo de lo que se ha le\u00ed\u00addo) y contemplatio  (contemplaci\u00f3n: dej\u00e1ndose llevar por la Palabra).<\/p>\n<p>Otro problema es el que plantea la relaci\u00f3n entre la teolog\u00ed\u00ada y el amb\u00f3n. Hay una vinculaci\u00f3n estrecha: el te\u00f3logo reflexiona sobre la fe de la Iglesia, la fe que es predicada; el predicador ha de estar teol\u00f3gicamente informado, presentando la fe en un modo que haga justicia tanto al tema como a las circunstancias de los oyentes. K. Rahner hace \u00fatiles observaciones tratando de explicar la diferencia. No se trata de que haya que proteger a los fieles de la teolog\u00ed\u00ada, ni de que el p\u00falpito sea s\u00f3lo para los de fe simple y sin cultivar. La verdadera raz\u00f3n para excluir la teolog\u00ed\u00ada de los sermones es que el p\u00falpito es el lugar en que el pueblo se encuentra con la palabra de Dios como gu\u00ed\u00ada y dadora de vida, tocando la conciencia de los fieles y cambiando sus vidas. Se trata pues de la verdad de Dios, no de los problemas humanos con esta verdad. Por consiguiente, las materias disputadas, las sutilezas teol\u00f3gicas, las opiniones teol\u00f3gicas particulares, no puede imponerlas el predicador. El proverbio franc\u00e9s puede servir de gu\u00ed\u00ada: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada debe estar en el predicador, no en la homil\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Se insiste algo, aunque quiz\u00e1 no bastante, en la oraci\u00f3n que ha de acompa\u00f1ar a la predicaci\u00f3n. La necesidad de la oraci\u00f3n brota de la naturaleza misma de la predicaci\u00f3n, que requiere >carisma. Si el Esp\u00ed\u00adritu Santo no hubiera tocado a Pedro y a sus oyentes en Pentecost\u00e9s, no habr\u00ed\u00ada habido varios miles de bautizados (He 2,14-41). En la actualidad, una teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n tiene que tener en cuenta el carisma, el que santo Tom\u00e1s llamaba \u00abel carisma de la palabra\u00bb. Este supone un triple momento: el predicador instruye la inteligencia por medio de la ense\u00f1anza, el oyente es movido a complacencia con lo que se dice y se siente, finalmente, es movido a dar una respuesta (flectat).  La predicaci\u00f3n puede incluirse tambi\u00e9n dentro del carisma de la profec\u00ed\u00ada: el profeta transmite la Palabra que ha recibido.<\/p>\n<p>Dios puede tocar al predicador con su verdad, con la comprensi\u00f3n de los misterios. Pero, puesto que se trata de un carisma pasajero, nadie puede determinar la recepci\u00f3n de un don prof\u00e9tico, aunque s\u00ed\u00ad puede uno prepararse por medio de la oraci\u00f3n. La idea de santo Tom\u00e1s de Aquino, com\u00fan a otros autores medievales, de que Dios es la causa principal en la predicaci\u00f3n y el predicador es s\u00f3lo un instrumento, sigue siendo v\u00e1lida. Si el Esp\u00ed\u00adritu Santo no est\u00e1 concelebrando con el predicador y la asamblea, nada valioso podr\u00e1 obtenerse. En la predicaci\u00f3n, es la Palabra de Dios la que se recibe, no una palabra humana. Los predicadores, en cuanto instrumentos, transmitir\u00e1n su humanidad en sus palabras, su tono, su formaci\u00f3n, etc. Pero han de procurar no poner estorbos al encuentro con Dios, que habla a trav\u00e9s de ellos. Los predicadores han de hacer la experiencia de la recepci\u00f3n de la Palabra en su vida para poder ser verdaderos ministros y servidores de esta misma Palabra delante de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>A finales del siglo XX a la Iglesia le falta todav\u00ed\u00ada lo que se ha llamado \u00abuna cultura b\u00ed\u00adblica\u00bb. La gente no tiene todav\u00ed\u00ada la suficiente familiaridad con las Escrituras como para establecer la necesaria conexi\u00f3n entre su vida, la historia de la salvaci\u00f3n y la palabra de Dios. A pesar de sus admirables logros, el renacer de la predicaci\u00f3n est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en sus primeros pasos.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico<\/p>\n<p>\tLa \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb o anuncio p\u00fablico del mensaje evang\u00e9lico recibe diversos nombres anuncio, evangelizaci\u00f3n, kerigma (primer anuncio), predicaci\u00f3n&#8230; Es frecuente leer en el evangelio que Jes\u00fas pasaba \u00abpredicando el evangelio del Reino\u00bb (Mt 4,17.23; 9,35; 10,7; 11,1). Es el encargo que Jes\u00fas dej\u00f3 a los suyos (Mc 16,15).<\/p>\n<p>\tLa predicaci\u00f3n de Jes\u00fas contin\u00faa en la historia por medio de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Esta se expres\u00f3 principalmente por medio de los libros del Nuevo Testamento y se \u00abentreg\u00f3\u00bb a la comunidad eclesial (\u00abtradici\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb). Esta predicaci\u00f3n, apoyada en la Escritura y en la Tradici\u00f3n, y guiada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, contin\u00faa en toda la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>\tPredicar es anunciar la Palabra para \u00abconvocar\u00bb a la comunidad (\u00abecclesia\u00bb) y celebrar el misterio de Cristo, haci\u00e9ndolo realidad en la propia vida. Se anuncia o predica el misterio de Cristo, el cual se hace presente en los signos sacramentales y se comunica a los corazones y a las comunidades. La Palabra anunciada congrega a la comunidad como Pueblo de Dios, para que celebre el misterio de Cristo y convierta en vida y compromiso misionero la doctrina evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>\tExiste predicaci\u00f3n cuando se anuncia la Palabra (contenida en la Escritura y en la Tradici\u00f3n) tal como es, en toda su integridad, para toda la humanidad, para cada hombre en su realidad plena y en toda situaci\u00f3n hist\u00f3rica, cultural y social.<br \/>\n\tEl ministerio de la predicaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tEl ministerio o servicio de la Palabra tiene una asistencia peculiar del Esp\u00ed\u00adritu Santo, especialmente cuando se trata del servicio magisterial. La predicaci\u00f3n propiamente dicha, como garant\u00ed\u00ada del sentido de la Palabra de Dios en el hoy y aqu\u00ed\u00ad, se realiza por parte del ministerio apost\u00f3lico o con misi\u00f3n recibida de los Ap\u00f3stoles y de sus sucesores. Pero todo cristiano est\u00e1 llamado al anuncio del evangelio, con el testimonio y las palabras.<\/p>\n<p>\tLos contenidos de la predicaci\u00f3n son los mismos del misterio de Cristo, que se anuncia para creer en \u00e9l, celebrarlo, vivirlo. Son los contenidos del Credo, mandamientos y virtudes, sacramentos y oraci\u00f3n. La predicaci\u00f3n tiene en cuenta la realidad eclesial, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, la realidad humana y social. De este modo, la predicaci\u00f3n llega al fondo del coraz\u00f3n humano y a las bases de la sociedad y de la cultura. La Palabra anunciada y celebrada construye la comunidad en el amor.<\/p>\n<p>\tPueden distinguirse diversos niveles de predicaci\u00f3n el primer anuncio (\u00abkerigma\u00bb) o predicaci\u00f3n misionera, la catequesis o exposici\u00f3n sistem\u00e1tica (catecumenal, sacramental, etc.), la \u00abdidascal\u00ed\u00ada\u00bb o ense\u00f1anza profundizada, la \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb (en el momento lit\u00fargico), la exhortaci\u00f3n (\u00abpar\u00e9nesis\u00bb) para adentrarse en la fe y para vivirla, etc.<\/p>\n<p>\tLa predicaci\u00f3n durante la celebraci\u00f3n lit\u00fargica adquiere un tono y una eficacia especial por la misma palabra anunciada que se escucha para contemplarla y celebrarla; por el misterio de Cristo que se hace presente especialmente en la Eucarist\u00ed\u00ada; por la comunidad eclesial (universal y local) que vive esa misma Palabra en comuni\u00f3n; por el compromiso de llevar el mensaje evang\u00e9lico a la vida personal, comunitaria y social; por el itinerario del a\u00f1o lit\u00fargico que personifica a la Iglesia, \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb, peregrina con toda la humanidad hacia la plenitud en Cristo.<\/p>\n<p>\tEficacia evangelizadora de la predicaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tPara que mantenga su eficacia evangelizadora, la predicaci\u00f3n ha de ser \u00absencilla, clara, directa, acomodada, profundamente enraizada en la ense\u00f1anza evang\u00e9lica y fiel al Magisterio de la Iglesia, animada por un ardor apost\u00f3lico equilibrado que le viene de su car\u00e1cter propio, llena de esperanza, fortificadora de la fe y fuente de paz y de unidad\u00bb (EN 43).<\/p>\n<p>Referencias Anuncio, catecumenado, catequesis, evangelizaci\u00f3n, kerigma, homil\u00ed\u00ada, magisterio, Palabra de Dios, profetismo, testimonio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 35, 52; PO 4; EN 42-44; CIC 762-772.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. ALDAZABAL, Predicaci\u00f3n, en Conceptos fundamentales de pastoral (Madrid, Cristiandad, 1983) 817-830; D. BARSOTTI, Misterio cristiano y palabra de Dios (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1965); J. ESQUERDA BIFET, Profetismo cristiano, servidores de la palabra (Barcelona, Balmes, 1986); D. GRASSO, Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1966); L. MALDONADO, El menester de la predicaci\u00f3n (Salamanca 1972); O. SEMMELROTH, La palabra eficaz. Para una teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n (San Sebasti\u00e1n 1967).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Predicar la Palabra de Dios significa decir \u00abJesucristo\u00bb. Antes de predicar las \u00abcosas\u00bb cristianas, hay que ir al fundamento, es decir, hay que volver a centrar la predicaci\u00f3n en Jesucristo.  Tenemos que ayudar a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo a acercarse al fundamento, es decir, a Jesucristo: \u00e9l es el camino que lleva a reconocer a Dios y a invocarlo con el nombre del Padre; \u00e9l es ei evangelio que inaugura un modo de vivir que es realmente grato a los ojos de Dios, porque est\u00e1 animado por la caridad que sabe llegar hasta la entrega de uno mismo,  Quisiera que cada uno advirtiera en estas palabras no solamente el peso de una responsabilidad que asusta, sino tambi\u00e9n la alegr\u00ed\u00ada por el don que nos es dado compartir. Poder anunciar a Jesucristo hoy significa participar, de manera directa y con palabras llenas de esperanza, en ei mayor drama que la humanidad est\u00e1 viviendo: el de decidir entre encerrarse en el c\u00ed\u00adrculo impenetrable de ia autosuficiencia \u2014dentro de los sofocantes confines de una existencia limitada a los horizontes del tiempo, y con la ilusi\u00f3n de confiar s\u00f3lo en las cosas\u2014 o abrirse a la b\u00fasqueda del rostro del Dios vivo, dador de vida. Hacerse predicadores de la Palabra que es Jesucristo significa vivir como protagonistas el sentido m\u00e1s profundo de la historia de los hombres.  Los ministros de la Palabra estamos llamados a compartir la historia de nuestro tiempo, para ayudar a iluminar el camino de los hermanos, a fin de que sepan distinguir la direcci\u00f3n adecuada, y para alentar a los que est\u00e1n cansados de buscar.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La palabra p. designa distintos g\u00e9neros de discursos espirituales (-> homil\u00e9tica u 2 b), tal como son indicados en parte en el NT: buena nueva (e\u00faagg\u00e9lion): Act 8, 40; 15, 7; 16, 10; mensaje del heraldo (k\u00e9rygma): Act 8, 5; 10, 42; discurso (l\u00f3gos): 1 Cor 2,4; 1 Tim 4, 6; discurso de exhortaci\u00f3n y consuelo (par\u00e1klesis): 1 Cor 14, 3; testimonio (martyrion): 1 Cor 1, 6; 2, 1.<\/p>\n<p>La esencia, el sentido y la funci\u00f3n de la p. pueden describirse as\u00ed\u00ad: p. es el anuncio p\u00fablico de la palabra de Dios en forma de discurso por los ministros consagrados de la Iglesia y autorizados para ello (Rom 10, 15; 2 Tim 1, 2; 1 Tim 5, 22), a fin de mover a los oyentes en particular y tambi\u00e9n en comunidad a recibir de manera consciente, libre y existencialmente atestiguada el mensaje de la salvaci\u00f3n (cf. acceso a la -> fe [A]), hacer en ellos consciente la vida divina, fomentar su crecimiento, construir su unidad como Iglesia y pueblo de Dios y presentarlos como \u00abv\u00ed\u00adctima viva, agradable a Dios\u00bb (Rom 12, 1; cf. Vaticano Dei verbum, n.\u00c2\u00b0 7; Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 23; Christus Dominus, n.\u00c2\u00b0 13; Presbyterorum ordinis, n.\u00c2\u00b0 2 y 4; Gaudium et spes, n\u00c2\u00b0 32; Unitatis redintegratio, n\u00c2\u00b0 2 y 7). Para la p. como discurso vige la ley de la elocuencia: decir algo a \u00abalguien\u00bb, decirlo de acuerdo con la naturaleza de este \u00abalguien\u00bb y de acuerdo con las facultades espirituales del mismo (G. LONGHAYE, Grosse Meister und grosse Gesetze [Mz 19351 10). Aplicando la par\u00e1bola del sembrador (Mt 13, 11ss), podemos distinguir cuatro factores que operan en la p.: el sembrador (predicador), el campo (oyentes), la semilla (contenido o materia) y la siembra (exposici\u00f3n).<\/p>\n<p>I. El predicador<br \/>\nTanto desde el punto de vista psicol\u00f3gico y emp\u00ed\u00adrico como desde el punto de vista teol\u00f3gico, la funci\u00f3n del predicador es expresar la \u00abcosa\u00bb por medio de su \u00abpersona\u00bb, es decir, predicar la palabra de Dios personal y existencial (-> homil\u00e9tica I 3). \u00abToda exposici\u00f3n de la Escritura reduce lo que dice de objetivo, sin menoscabo de la objetividad, a cierta unidad natural, que resulta de la fusi\u00f3n de la realidad objetiva y la subjetiva. Dentro de la psicolog\u00ed\u00ada homil\u00e9tica no podemos partir de un evangelio objetivo, sino solamente de nuestro conocimiento y experiencia del evangelio y de la medida en que \u00e9ste se realiza en nosotros. Cada uno puede exponer \u00fanicamente lo que hay en \u00e9l\u00bb (O. HAENDLER, Die Predigt [B 1949] 49).<\/p>\n<p>La p. aprehende al oyente si el predicador mismo ha sido aprehendido por la palabra de Dios en la lectura, el estudio y la meditaci\u00f3n o contemplaci\u00f3n de la Escritura, si ha respondido por la oraci\u00f3n a esa moci\u00f3n y si, atestiguando su fe viva, se propone llevar al oyente a la fe y a la confesi\u00f3n de la misma (Dei verbum, n.\u00c2\u00b0 24ss; Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 17 28 45; Christus Dominus, n.\u00c2\u00b0 2; Prebyterorum ordinis, n.\u00c2\u00b0 4 y 13). El servicio al evangelio, la seria responsabilidad (Rom 15, 16; 1 Cor 9, 16 23, 1 Tes 2, 1-12; G\u00e1l 1, 10; Col 1, 23; Lumen gentium, n\u00c2\u00b0 25 28), el valor y la alegr\u00ed\u00ada, a pesar de toda la debilidad personal (Gaudium et Spes, n.\u00c2\u00b0 43 76), y el poder predicar a Cristo como \u00absabidur\u00ed\u00ada y fuerza de Dios\u00bb (1 Cor 1, 24; 2, 1-7; ibid, n\u00c2\u00b0 43; Ad gentes, n.\u00c2\u00b0 13), hacen aparecer al predicador como un \u00abpadre en Cristo\u00bb, que por la doctrina engendra a los creyentes (cf. 1 Cor 4, 15; 1 Pe 1, 23; Lumen Gentium, n.\u00c2\u00b0 9 28) y \u00abpractica la verdad en el amor\u00bb (Ef 4, 15), a fin de que los oyentes \u00abse arraiguen y funden en el amor\u00bb por la palabra animada del esp\u00ed\u00adritu de amor (Ef 3, 2), sean una sola cosa y permanezcan en Cristo (Gal 3, 28; Flp 2, 2; Presbyterorum ordinis, n\u00c2\u00b0 4). Fidelidad a s\u00ed\u00ad mismo y una acci\u00f3n de acuerdo con los propios talentos, porque \u00abel servicio de la palabra se ejercita de modo diverso seg\u00fan los carismas del predicador\u00bb (ibid., n.\u00c2\u00b0 4); humildad y desinter\u00e9s, porque el servicio de la palabra se dirige a la \u00abgloria de Dios Padre en Cristo\u00bb y al \u00abcrecimiento de la vida divina en el hombre\u00bb (ibid., n.\u00c2\u00b0 2); una completa entrega personal \u00abpor la fe del evangelio\u00bb (Flp 1, 27; 1 Tim 1, 18ss); una firme confianza en Dios que opera en el oyente \u00ablo mismo el querer que el realizar seg\u00fan la medida de su benepl\u00e1cito\u00bb (Flp 2, 13; cf. 2 Cor 3, 4ss; 2 Tim 1, 6), caracterizan la figura ideal del predicador.<\/p>\n<p>II. El oyente<br \/>\nLa eficacia salv\u00ed\u00adfica de la p. depende decisivamente de la disposici\u00f3n de los oyentes, aun cuando, a la postre, \u00abel sembrador que esparce la buena semilla es el Hijo del hombre\u00bb (Mt 13, 37). A pesar de la constante experiencia del fracaso (cf. Jn 1, 11; Mt 23, 27), los incr\u00e9dulos y no cristianos deben ser convertidos y los vacilantes en la fe deben ser fortalecidos en ella por la p. (Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia, n.0 19; Ad gentes, n\u00c2\u00b0 13ss). El fin s\u00f3lo se consigue por la \u00abconversi\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb (cf. Unitatis redintegratio, n.0 7ss), para lo cual los predicadores \u00abhan de exponer la doctrina cristiana de manera acomodada a las necesidades de los tiempos, es decir, en una forma que responda a las dificultades y problemas que particularmente agobian y angustian a los hombres\u00bb (principio de adaptaci\u00f3n de la p. seg\u00fan el decreto Christus Dominus, n.\u00c2\u00b0 13).<\/p>\n<p>1. La elecci\u00f3n del tema y la materia de la p. deben armonizarse con \u00ablas cuestiones fundamentales\u00bb del hombre de hoy, p. ej., con la cuesti\u00f3n sobre el sentido del dolor, del mal y de la muerte (cf. Gaudium et Spes, n.\u00c2\u00b0 10). La p. mostrar\u00e1 y razonar\u00e1 por qu\u00e9 ning\u00fan progreso inmanente de la ciencia y de la t\u00e9cnica puede ofrecer una soluci\u00f3n definitiva; a saber, porque no puede responder definitivamente a la pregunta decisiva sobre el -> sentido del hombre y del mundo (ibid., n.\u00c2\u00b0 57). Si el predicador quiere contrarrestar el peligro de un fenomenalismo y agnosticismo unilaterales y estimar tambi\u00e9n la contribuci\u00f3n positiva de las ciencias naturales y de la t\u00e9cnica a la ascensi\u00f3n cultural del hombre, debe asimilarse la formaci\u00f3n correspondiente (Presbyterorum ordinis, n\u00c2\u00b0 13).<\/p>\n<p>2. Del mismo modo que ya la revelaci\u00f3n de Dios se acomod\u00f3 a los respectivos oyentes de la palabra (Dei verbum, n.\u00c2\u00b0 13), as\u00ed\u00adtambi\u00e9n la forma de la predicaci\u00f3n debe tener en cuenta la mentalidad actual, as\u00ed\u00ad como el lenguaje y el sentimiento vital de nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>a) Para que la verdad y el valor de la palabra de Dios puedan brillar en la inteligencia de los oyentes, debe observarse el principio formal de toda p.: cuanto m\u00e1s inmaduro es el oyente (predicaci\u00f3n a ni\u00f1os), tanto menor ser\u00e1 la abstracci\u00f3n teol\u00f3gica, tanto m\u00e1s sencillo el estilo y tanto m\u00e1s pl\u00e1stico el lenguaje (cf. Heb 5, 12: \u00abHab\u00e9is venido a ser ni\u00f1os, que necesitan leche y no manjar s\u00f3lido\u00bb). Es importante que el predicador conozca en el di\u00e1logo con los hombres la mentalidad \u00abt\u00e9cnica\u00bb, la manera de juzgar y hablar de los mismos (Christus Dominus, n\u00c2\u00b0 13; Unitatis redintegratio, n\u00c2\u00b0 6; Gaudium et Spes, n\u00c2\u00ba. 7 y 62). Para que el oyente pueda entender la \u00abpalabra de la vida\u00bb y por ella participar de la vida divina (-> homil\u00e9tica I 1, 2 y 4; cf. Jn 6, 64; Act 7, 38; 1 Pe 1, 23; Flp 2, 16), es bueno que, por raz\u00f3n de la afinidad y analog\u00ed\u00ada entre la vida natural y la sobrenatural, el predicador aproveche tambi\u00e9n el lenguaje de la realidad creada y de su tratamiento cient\u00ed\u00adfico, se\u00f1aladamente de la psicolog\u00ed\u00ada y sociolog\u00ed\u00ada (Gaudium et Spes, n\u00c2\u00b0 5ss 52 54 62; Presbyterorum ordinis, n.\u00c2\u00b0 15).<\/p>\n<p>b) Como quiera que el sentimiento y el afecto pueden facilitar (pero tambi\u00e9n dificultar) la decisi\u00f3n de la voluntad de los oyentes, \u00e9stos deben reconocer y experimentar por la materia, forma y exposici\u00f3n de la p. (cf. infra iv) c\u00f3mo la aceptaci\u00f3n de la verdad y sabidur\u00ed\u00ada divinas conduce a la perfecci\u00f3n de la persona humana (Gaudium et Spes, n\u00c2\u00b0 15; Dei verbum, n\u00c2\u00b0 2 5ss; Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 35). Predicaciones puramente doctrinales (p. ej., catequ\u00e9ticas o apolog\u00e9ticas) sin elementos emocionales, no alcanzan el fin de que los oyentes \u00abreciban con gozo la buena nueva\u00bb (1 Tes 1, 6) y sirvan a Dios \u00abcon complacencia y con santo temor y reverencia\u00bb (Heb 12, 28).<\/p>\n<p>c) Aun cuando toda p. tiene por fin superar a trav\u00e9s de la inteligencia y del sentimiento la inclinaci\u00f3n de la voluntad al mal y fortalecer la inclinaci\u00f3n al bien \u00abcreando un conjunto de disposici\u00f3n ps\u00ed\u00adquica en el que determinados valores objetivos son m\u00e1s f\u00e1cilmente vividos subjetivamente como valiosos en alto grado, un conjunto en el que se contraponen a la voluntad correspondiente menos obst\u00e1culos de car\u00e1cter an\u00ed\u00admico interno y se hace m\u00e1s f\u00e1cil en la totalidad del alma el triunfo de la voluntad\u00bb (A. WILLwoLL, Willensfreiheit, en Philosophisches W\u00f6rterbuch [Fr 121967 ]); sin embargo, el predicador debe dejar al oyente la decisi\u00f3n en pro de Dios y de su reino, de Cristo y la Iglesia, y de la salvaci\u00f3n de la libertad fundada en Dios. No es l\u00ed\u00adcito atentar contra el libre albedr\u00ed\u00ado de los oyentes por cualesquiera medios (p. ej., de sugesti\u00f3n), ni menos suprimirlo, de acuerdo con la gracia preveniente y auxiliante de Dios, necesaria para la \u00abobediencia de la fe\u00bb (Rom 16, 26), la cual influye sobre el hombre de manera que en su totalidad se entregue a Dios con libertad (Dei verbum, n.\u00c2\u00b0 5).<\/p>\n<p>d) Finalmente, la p. apoyar\u00e1 la memoria de los oyentes, para que \u00ablleven levantada en alto la palabra de la vida\u00bb (Flp 2, 16; cf. Col 1, 23; 1 Jn 2, 14; 2 Jn 2) y obtengan \u00abcon el recuerdo una sincera inteligencia\u00bb (2 Pe 3, 1). Cierto que Cristo promete a sus disc\u00ed\u00adpulos el Esp\u00ed\u00adritu Santo que les recordar\u00e1 cuanto \u00e9l les dijera (Jn 14, 26); pero la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo se sirve ordinariamente de la memoria. La psicolog\u00ed\u00ada experimental ense\u00f1a que, en comparaci\u00f3n con un texto descriptivo o argumentante, \u00abse retiene mejor un texto narrativo\u00bb (D. KKrz, Handbuch der Psychologie [Bas-St 21960] 449ss). Por eso, narraciones de ejemplos o acontecimientos de la Escritura, de la vida de los santos, de la historia universal y de la Iglesia sirven para mantener el efecto posterior y permanente de la p. Como quiera que en general vige la regla de que \u00abrepeticiones ordenadas facilitan un aprender m\u00e1s r\u00e1pido y un retener mejor que repeticiones dispersas\u00bb (ibid.), lema penetrante, fundado de manera convincente y h\u00e1bilmente repetido en la p. (un vers\u00ed\u00adculo de la Escritura, un principio de un santo y, en circunstancias, un slogan moderno), favorece m\u00e1s la futura \u00abvida por la fe\u00bb (Rom 1, 17; G\u00e1l 3, 11; Heb 10, 38), que variadas citas escritur\u00ed\u00adsticas.<\/p>\n<p>III. Contenido<br \/>\n1. No incumbe al predicador anunciar ideas propias o extra\u00f1as a la revelaci\u00f3n, sino que, \u00abcomo heraldo, ap\u00f3stol y maestro del evangelio\u00bb (2 Tim 1, 11), debe atenerse a las \u00absanas doctrinas\u00bb, que ha o\u00ed\u00addo \u00aben la fe y amor que tenemos en Cristo Jes\u00fas\u00bb y ha de guardar \u00abcomo el bien precioso, que nos ha sido confiado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo que mora en nosotros\u00bb (2 Tim 1, 13; cf. Tit 1, 9; Dei verbum, n.\u00c2\u00b0 7ss 21; Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia, n.\u00c2\u00b0 35).<\/p>\n<p>2. En la interpretaci\u00f3n de la palabra de Dios han de observarse los siguientes principios: a) Debe investigarse el sentido real de un texto de la Escritura con ayuda del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico de la moderna ex\u00e9gesis, con conocimiento de la historia de la forma, de la tradici\u00f3n y de la redacci\u00f3n. El int\u00e9rprete debe darse cuenta del contexto inmediato y mediato de las palabras de la Escritura (contexto particular, contexto del libro en su conjunto, visi\u00f3n general del AT y del NT; cf. Dei verbum, n\u00c2\u00b0 12) y atender a la explicaci\u00f3n del magisterio aut\u00e9ntico de la Iglesia (Lumen gentium, n\u00c2\u00b0 25) y, finalmente, interpretar la palabra de Dios seg\u00fan el sentido e inteligencia de la fe operados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo dentro del contexto total de la doctrina de la Iglesia (-> analog\u00ed\u00ada de la fe). b) Pero el predicador debe sobre todo preguntar por el Sitz im Leben (situaci\u00f3n vital), es decir, por el sentido y significaci\u00f3n de las palabras de Dios en su propia vida y en la de los oyentes (tua res agitur), y reflexionar consiguientemente acerca de d\u00f3nde se hallan \u00e9l y sus oyentes (situaci\u00f3n de punto de partida), e igualmente acerca de d\u00f3nde deber\u00ed\u00adan estar seg\u00fan la palabra y voluntad de Dios (fin pr\u00f3ximo y remoto) y c\u00f3mo puedan alcanzar concretamente este fin (camino para el fin).<\/p>\n<p>3. En la elecci\u00f3n de la materia de la p. hay que tener en cuenta que no se diga ni demasiado ni poco, sino tanto cabalmente cuanto el oyente puede recibir. Son de evitar varios temas en una sola p. o un tema demasiado extenso (objeto material sin objeto formal que lo restrinja, p. ej., la fe), pero tambi\u00e9n muchas palabras como mera amplificaci\u00f3n de una verdad o de un tema a manera de profusi\u00f3n ret\u00f3rica. El tema de una p. se escoger\u00e1 de manera que, dentro del tiempo disponible, se desarrollen bien la explicaci\u00f3n de los conceptos y la fundamentaci\u00f3n de una verdad, tanto l\u00f3gica y psicol\u00f3gica, como ret\u00f3ricamente, a fin de alcanzar el fin concreto (principio de desarrollo de la p.): la semilla de la palabra de Dios debe crecer y madurar en el esp\u00ed\u00adritu de los oyentes hacia lo contenido en ella. La concentraci\u00f3n no s\u00f3lo en un tema determinado, sino tambi\u00e9n en los puntos de gravedad del mensaje hoy precisamente, reviste particular importancia (-> homil\u00e9tica II 2a).<\/p>\n<p>IV. La exposici\u00f3n<br \/>\n\u00abCualquiera puede hacer la experiencia de que un discurso incluso excelente por su fondo y forma no produce efecto si se pronuncia mal; en cambio, un discurso mediocre encuentra eco entusiasta si se pronuncia de manera excelente\u00bb (K. LIENERT, Der moderne Redner [EiK\u00f6 61925] 142).<\/p>\n<p>Como quiera que la palabra de Dios se encarna, por as\u00ed\u00ad decir, en el predicador, de forma que por \u00e9l se hace o\u00ed\u00adble hic et nunc y brilla visiblemente (principio de encarnaci\u00f3n de la p.); \u00e9ste no s\u00f3lo debe haberse asimilado espiritualmente la materia de la p., sino que ha de anunciarla tambi\u00e9n seg\u00fan una correspondiente formaci\u00f3n fon\u00e9tica y ret\u00f3rica, con tal modalidad de lenguaje que la p. se exprese: a) como palabra viva y din\u00e1mica (-> homil\u00e9tica 1 2 y 6): mon\u00f3logos aburridos, s\u00f3lo aprendidos de memoria y recitados como lectura mon\u00f3tona, no son la recta forma de la p.; dentro de lo posible, lo deseable es un discurso libremente pronunciado con lenguaje espont\u00e1neo, que nace del \u00abpensar en voz alta\u00bb, en que participa el oyente a manera de interlocutor en un di\u00e1logo movido y que mueve. b) Como palabra inteligible (1 Cor 14, 19; -> homil\u00e9tica I 4). El hecho de que el oyente acompa\u00f1e con su pensamiento al predicador es facilitado no s\u00f3lo por la estructura clara y el contexto l\u00f3gico de las ideas, los razonamientos y las conclusiones, sino tambi\u00e9n por la sencillez del estilo hablado, por el relieve que se da a las palabras y frases seg\u00fan el sentido, por la clara pronunciaci\u00f3n, etc. En este sentido, la recta inteligencia de la fe procede tambi\u00e9n del recto o\u00ed\u00adr (cf. Rom 10, 17). c) Como palabra veraz (2 Cor 6, 7; Act 19, 9), a la que corresponde un lenguaje sin artificio ni afectaci\u00f3n, adecuado al tema y natural. d) Como palabra \u00abcr\u00ed\u00adtica\u00bb, que divide a los esp\u00ed\u00adritus y decide la actitud de los oyentes delante de Dios (Heb 4, 12; 1 Pe 4, 5ss). Tal palabra exige del predicador un discurso paren\u00e9tico que corresponda al fin de la p. y apremie a la decisi\u00f3n \u00abcon ardor de \u00e1nimo\u00bb (Act 18, 25); de un predicador que \u00abhabla, exhorta y convence con todo ah\u00ed\u00adnco\u00bb (Tit 2, 15) y, poniendo a contribuci\u00f3n todas sus facultades, \u00ablucha y combate seg\u00fan la fuerza de Cristo, que obra poderosamente en \u00e9l\u00bb (Col 1, 29), para lograr el asentimiento del oyente y as\u00ed\u00ad \u00abpresentar a todo hombre perfecto en Cristo\u00bb (v. 28). e) Como palabra que sana y santifica (Jn 17, 17 19; Ef 5, 26; 1 Tim 4, 5; Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 11 39ss; Dei verbum, n.\u00c2\u00b0 17), la cual se distingue de todo hablar sobre cosas profanas en estilo profano.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: -> homil\u00e9tica &#8211; J. A. Jungmann, Die Frohbotschaft und unsere Glaubensverk\u00fcndigung (Rb 1936); F. M. Rintelen, Die Predigt in unserer Zeit (Pa 1946); MD 16 (1948) (sobre la predicaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y lit\u00fargica); J. G\u00fclden &#8211; R. Scherer, Vom H\u00f6ren des Gotteswortes (Fr 1948); V. Schurr, Wie heute predigen? (St 1949); Das Evangelium mu\u00df neu gepredigt werden (Wiener Seelsorgetagung 1951) (W 1951); A. Decout, Persuader par la Parole (P 1951); L. Bopp, Kerygma und Liturgie (Limburg 1952); H. Schlier, Die Verk\u00fcndigung im Gottesdienst der Kirche (K\u00f6 1953); M. Weller, Das Buch der Redekunst (D 1954); Anima 10 (1955) fase. 3-4 (Trabajos de renombrados autores sobre diversos problemas de la p.); K. H. Schelkle, Discipulos y ap\u00f3stoles (Herder Ba 1965); Apostelamt (Fr 1957); L. Becqu\u00e9, Fautii r\u00e9former; V. Schurr, Situation und Aufgabe der Predigt heute: Verk\u00fcndigung und Glaube (homenaje a F. X. Arnold) (Fr 1958) 185-208; H. Schlier, Wort Gottes (W\u00fc 1958); J. Ries, Krisis und Erneuerung der P. (F 1961); J. Hofinger, The Art of Preaching Christian Doctrine (South Bend 1962); A. G\u00fcnth\u00f6r, Die Predigt (Fr 1962); H. Lemmermann, Rhetorik (Mn 1963); H. Kr\u00fcger &#8211; C. Kemper (dir.), Zeugnis f\u00fcr alle V\u00f6lker (St 1965); G. Eichholz, Herr tue auf meine Lippen (Wuppertal-Barmen 1966); W. Stdhlin, Predigthilfen (Kassel 1966); H. Breit &#8211; C. Westermann (dir.), Calwer Predigthilfen (St 1966); K. Rahner, Oyente de la palabra (Herder Ba 1967); A. F. Villemain, La elocuencia cristiana en el siglo rv (Atlas Ma); J. Ram\u00ed\u00adrez, La oratoria sagrada (Studium Ma); R. Plus, Predicaci\u00f3n real y predicaci\u00f3n irreal (Eler Ba 1951); J Ord\u00f3\u00f1ez, Predicaci\u00f3n homil\u00e9tica actual (Fax Ma); C. Bayle, La predicaci\u00f3n sagrada (Casals Ba); D. Grasso, Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n (Sig Sal 1966); P. Grelot, Palabra de Dios y hombre de hoy (S\u00ed\u00adg Sal 1965); S. Maggiolini, La predicaci\u00f3n en la vida de la Iglesia (Studium Ma); Servidores de la palabra (S Esteban Sal 1965); F. van Settenberghen, La vida personal del sacerdote de parroquia urbana (Descl\u00e9e Bil 1966); A. G\u00fcnth\u00f6r, La predicaci\u00f3n cristiana (Guadal B Aires 1968); J. Ord\u00f3\u00f1ez, Mensaje de la palabra (Coculsa Ma 1970).<\/p>\n<p>Ernst Haensli<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>PREDICACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el NT la predicaci\u00f3n es \u201cla proclamaci\u00f3n p\u00fablica del cristianismo al mundo no cristiano\u201d (C. H. Dodd, <i>The Apostolic Preaching and its Development<\/i>, 1944, p.7 [en <etiqueta id=\"#_ftn771\" name=\"_ftnref771\" title=\"\">cast. <\/etiqueta><i>La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y su desarrollo<\/i>, 1974]). No se trata de un discurso religioso a un grupo cerrado de iniciados, sino una abierta y p\u00fablica proclamaci\u00f3n de la actividad redentora de Dios en y por medio de Jesucristo. La concepci\u00f3n popular actual de la predicaci\u00f3n como exposici\u00f3n b\u00edblica y exhortaci\u00f3n ha tendido a oscurecer su significado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Los t\u00e9rminos b\u00edblicos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La elecci\u00f3n de los verbos en el NT gr. para la actividad de predicar nos lleva de vuelta a su sentido original. El m\u00e1s caracter\u00edstico de ellos (que aparece m\u00e1s de sesenta veces) es <\/span><span style=''>k&#275;ryss&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018proclamar como heraldo\u2019. En el mundo antiguo el heraldo era una figura de considerable importancia (cf. G. Friedrich, <i>TDNT<\/i> 3, pp. 697\u2013714). Hombre de integridad y car\u00e1cter, estaba al servicio del rey o el estado para hacer las proclamaciones p\u00fablicas. Predicar es hacer las veces de heraldo; el mensaje que se proclama constituye las buenas nuevas de salvaci\u00f3n. Mientras <\/span><span style=''>k&#275;ryss&#333;<\/span><span lang=ES style=''> nos dice algo acerca de la actividad de predicar, <\/span><span style=' '>euangelizomai<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018\u2019traer buenas nuevas\u2019 (del primitivo <\/span><span style=''>eus<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018bueno\u2019, y el verbo <\/span><span style=''>angell&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018anunciar\u2019), verbo com\u00fan, que se emplea m\u00e1s de cincuenta veces en el NT, realza la calidad del mensaje en s\u00ed. Es digno de tener en cuenta que algunas <etiqueta id=\"#_ftn772\" name=\"_ftnref772\" title=\"\">vss. no han traducido los verbos <\/etiqueta><\/span><span style=''>diangell&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>lale&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>katangell&#333;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>dialegomai<\/span><span lang=ES style=''> como \u201cpredicar\u201d. Esto nos ayuda a destacar m\u00e1s claramente el significado b\u00e1sico de la predicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es com\u00fan hacer una distinci\u00f3n entre predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza: entre <\/span><span style=''>k&#275;rygma<\/span><span lang=ES style=''> (proclamaci\u00f3n p\u00fablica) y <\/span><span style=''>didaj&#275;<\/span><span lang=ES style=''> (instrucci\u00f3n \u00e9tica). Es interesante estudiar los vers\u00edculos de Mateo que resumen el ministerio galileo de Jes\u00fas: \u201crecorri\u00f3 Jes\u00fas toda Galilea, <i>ense\u00f1ando\u2026 predicando\u2026 y sanando<\/i>\u201d (Mt. 4.23), y las palabras de Pablo en Ro. 12.6\u20138 y 1 Co. 12.28 sobre los dones del Esp\u00edritu. Si bien estas dos actividades, consideradas idealmente, son diferentes, ambas tienen como base el mismo fundamento. El <\/span><span style=''>k&#275;rygma<\/span><span lang=ES style=''> proclama lo que Dios ha hecho; la <\/span><span style=''>didaj&#275;<\/span><span lang=ES style=''> ense\u00f1a su aplicaci\u00f3n en la conducta cristiana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque hemos definido la predicaci\u00f3n dentro de l\u00edmites estrechos a fin de dar \u00e9nfasis a su significado neotestamentario esencial, esto no quiere decir que no tenga precedentes en el AT. Por cierto que los profetas hebreos, en la medida en que proclamaban el mensaje de Dios impulsados divinamente, fueron antecesores del heraldo apost\u00f3lico. Jon\u00e1s ten\u00eda que \u201cpredicar\u201d (<span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> <\/span><span style=''>k&#275;ryss&#333;<\/span><span lang=ES style=''>; heb. <\/span><span style=''>q\u00e2r\u00e2&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018llamar\u2019) e, incluso, a No\u00e9 se lo describe como \u201cpredicador (<\/span><span style=''>k&#275;ryx<\/span><span lang=ES style=''>; \u201cpregonero\u201d, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''>) de justicia\u201d (2 P. 2.5). La <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> emplea <\/span><span style=''>k&#275;ryss&#333;<\/span><span lang=ES style=''> m\u00e1s de treinta veces, tanto en el sentido secular de la proclamaci\u00f3n oficial para el rey, como en el sentido m\u00e1s religioso de proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica (cf. Jl. 1.14; Zac. 9.9; Is. 61.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Rasgos neotestamentarios<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Quiz\u00e1s el rasgo m\u00e1s prominente de la predicaci\u00f3n neotestamentaria sea el sentido de compulsi\u00f3n divina. Mr. 1.38 nos dice que Jes\u00fas no volvi\u00f3 a aquellos que buscaban sus poderes de curaci\u00f3n, sino que sigui\u00f3 adelante, dirigi\u00e9ndose a otras ciudades <i>con el fin de predicar tambi\u00e9n all\u00ed<\/i>: \u201cporque para esto he venido\u201d. Pedro y Juan respondieron a las restricciones del sanedr\u00edn diciendo, \u201cno podemos dejar de decir lo que hemos visto y o\u00eddo (Hch. 4.20). \u201c\u00a1Ay de m\u00ed si no anunciare el evangelio!\u201d exclama el ap\u00f3stol Pablo (1 Co. 9.16). Este sentido de compulsi\u00f3n es el <\/span><span style=''>sine qua non<\/span><span lang=ES style=''> de la verdadera predicaci\u00f3n. La predicaci\u00f3n no es una desapasionada recitaci\u00f3n de verdades moralmente neutras; es Dios mismo que aparece en escena y enfrenta al hombre con una demanda de decisi\u00f3n. Esta clase de predicaci\u00f3n encuentra oposici\u00f3n. En 2 Co. 11.23\u201328 Pablo enumera sus sufrimientos en aras del evangelio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otra caracter\u00edstica de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica es la trasparencia de su mensaje y motivo. Desde el momento en que para predicar es preciso tener fe, es vitalmente importante que los puntos que se presentan no se vean oscurecidos con la elocuente sabidur\u00eda ni las palabras grandilocuentes del predicador (1 Co. 1.17; 2.1\u20134).Pablo se rehus\u00f3 a aplicar astucia o a adulterar la Palabra de Dios, sino que procur\u00f3 recomendarse a la conciencia de cada hombre por medio de la franca declaraci\u00f3n de la verdad (2 Co. 4.2). La completa revoluci\u00f3n que se produce dentro del coraz\u00f3n y la mente del hombre, y que constituye el nuevo nacimiento, no se origina en la influencia persuasiva de la ret\u00f3rica, sino en la abierta presentaci\u00f3n del evangelio en toda su simplicidad y poder.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La naturaleza esencial de la predicaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los evangelios nos muestran caracter\u00edsticamente a Jes\u00fas como el que \u201canunciaba el reino de Dios\u201d. En Lc. 4.16\u201321 Jes\u00fas interpreta su ministerio como el cumplimiento de la profec\u00eda de Isa\u00edas acerca de la llegada de un Mes\u00edas-siervo, por medio del cual por fin se har\u00eda realidad el reino de Dios. Este reino se entiende mejor como el \u201cgobierno real\u201d o la \u201cacci\u00f3n soberana\u201d de Dios. Solamente en forma secundaria se refiere a un reino o a los que forman ese reino. El contenido b\u00e1sico del <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>k&#275;rygma<\/span><span lang=ES style=' '> de Jes\u00fas es que la soberan\u00eda eterna de Dios estaba invadiendo en ese momento el dominio de los poderes malignos, y que estaba obteniendo una victoria decisiva.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando vamos de los sin\u00f3pticos al resto del NT notamos un significativo cambio en la terminolog\u00eda. En lugar del \u201creino de Dios\u201d encontramos a \u201cCristo\u201d como el contenido del mensaje que se predica. Esto se expresa de diferentes maneras: como el \u201cCristo crucificado\u201d (1 Co. 1.23); \u201cCristo \u2026 resucitado\u201d (1 Co. 15.12), \u201cel Hijo de Dios, Jesucristo\u201d (2 Co. 1.19); o \u201cJesucristo como Se\u00f1or\u201d (2 Co. 4.5). Este cambio de \u00e9nfasis se explica por el hecho de que Cristo <i>es<\/i> el reino. Los jud\u00edos esperaban el establecimiento universal del reinado soberano de Dios, a saber su <i>reino<\/i>: la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo constitu\u00edan el acto decisivo de Dios por medio del cual se efectiviz\u00f3 su soberan\u00eda eterna en la historia humana. Con el desenvolvimiento de la historia de la redenci\u00f3n la iglesia apost\u00f3lica pudo proclamar el reino en los t\u00e9rminos m\u00e1s claros de decisi\u00f3n con respecto al Rey. Predicar a Cristo <i>es<\/i> predicar el reino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Uno de los avances m\u00e1s importantes de la erudici\u00f3n neotestamentaria ha sido la cristalizaci\u00f3n del <\/span><span style=''>k&#275;rygma<\/span><span lang=ES style=''> primitivo que ha hecho C. H. Dodd. Si seguimos su enfoque (comparando los primeros discursos en el libro de Hechos con los fragmentos prepaulinos relativos al credo en las ep\u00edstolas de Pablo) pero interpretando los datos con un \u00e9nfasis ligeramente diferente, veremos que el mensaje apost\u00f3lico fue \u201cuna proclamaci\u00f3n de la muerte, resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas, que condujo a evaluar su persona como Se\u00f1or y Cristo, enfrentando al hombre con la necesidad de arrepentirse, y con la promesa del perd\u00f3n de pecados\u201d (R. H. Mounce, <i>The Essential Nature of New Testament Preaching<\/i>, 1960, pp. 84).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Podemos entender mejor lo que realmente es la predicaci\u00f3n en funci\u00f3n de su relaci\u00f3n con el tema m\u00e1s amplio de la revelaci\u00f3n. La revelaci\u00f3n consiste esencialmente en comprender la explicaci\u00f3n que de s\u00ed mismo hace Dios, mediante la respuesta de la fe. Como el Calvario es la suprema autorrevelaci\u00f3n de Dios, el problema es \u00bfc\u00f3mo puede Dios revelarse a s\u00ed mismo en el presente por medio de una acci\u00f3n pasada? La respuesta es: por medio de la predicaci\u00f3n, porque la predicaci\u00f3n es el nexo perdurable entre el acto redentor de Dios y su captaci\u00f3n por el hombre. Es el medio por el cual Dios contemporiza su hist\u00f3rica autorrevelaci\u00f3n en Cristo, y ofrece al hombre la oportunidad de responder con fe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> K. Barth, <i>La proclamaci\u00f3n del evangelio<\/i>, 1969; U. Becker, D. Muller, L. Coenen, \u201cMensaje\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 54\u201368; E. Haensli, \u201cPredicaci\u00f3n\u201d, <i>Sacramentum mundi<\/i>, 1974, t(t). V, cols. 535\u2013542; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1978, t(t). II, pp. 109\u2013130; D. M. White, <i>Predicaci\u00f3n expositiva<\/i>, 1980.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de los libros mencionados en el art\u00edculo, cf. C. K. Barrett, <i>Biblical Problems and Biblical Preaching<\/i>, 1964; E. P. Clowney, <i>Preaching and Biblical Theology<\/i>, 1961; H. H. Farmer, <i>The Servant of the Word<\/i>, 1950; P. T. Forsyth, <i>Positive Preaching and the Modern Mind<\/i>, 1949; J. Knox, <i>The Integrity of Preaching<\/i>, 1957; J. S. Stewart, <i>Heralds of God<\/i>, 1946; J. R. W. Stott, <i>The Preacher\u2019s Portrait<\/i>, 1961.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn773\" name=\"_ftnref773\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.H.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mat 12:41; Luk 11:32 arrepintieron a la p de Jon\u00e1s 1Co 1:21 salvar a los .. por la locura de la p 1Co 2:4 ni mi p fue con palabras persuasivas de 1Co 15:14 si Cristo no resucit\u00f3, vana .. nuestra p 2Ti 4:17 para que por m\u00ed fuese cumplida la p Tit 1:3 manifest\u00f3 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/predicacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPREDICACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8292","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8292"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8292\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}