{"id":8295,"date":"2016-02-05T04:24:46","date_gmt":"2016-02-05T09:24:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/presencia-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T04:24:46","modified_gmt":"2016-02-05T09:24:46","slug":"presencia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/presencia-de-dios\/","title":{"rendered":"PRESENCIA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Dios est\u00e1 en todas partes viendo y oyendo lo que hago y aun lo que pienso: (Sal 139:7-12, Jer.23:?3, Hec 17:27-28. Isa 46:10). y, no solo lo sabe todo, sino que todas nuestras obras quedan escritas en el \u00ablibro de la vida\u00bb, por el que seremos juzgados en el Juicio Final, Rev 20:12.<\/p>\n<p> Dios est\u00e1 presente en todas partes, pero m\u00e1s especialmente cuando dos o m\u00e1s se reunen en nombre de Jes\u00fas: (Mat 18:20), y est\u00e1 especial\u00ed\u00adsimamente presente en la Eucarist\u00ed\u00ada, con el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo: (Jua 6:48-55, 1Co 11:25-30). Ocurre como con el So: Est\u00e1 en todas partes. aun en el s\u00f3tano sin ventanas est\u00e1 el calor del sol. pero est\u00e1 m\u00e1s presente en la calle, en un d\u00ed\u00ada de sol, y m\u00e1s en un d\u00ed\u00ada caluroso en una playa del Caribe. y si con un cohete pudi\u00e9ramos llegar al mismo sol, ah\u00ed\u00ad estar\u00ed\u00ada m\u00e1s presente. pues la Eucarist\u00ed\u00ada es como estar en el mismo coraz\u00f3n de Dios, \u00c2\u00a1s\u00f3lo que en fe!, en el Cielo ser\u00e1 lo mismo, s\u00f3lo que vi\u00e9ndolo \u00abcara a cara\u00bb: (Jua 17:24).<\/p>\n<p> El Cristiano es \u00abtemplo de Dios\u00bb: (1Co 3:16).<\/p>\n<p> Morada del Padre, Sagrario de Jesucristo y Templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo: (Jua 14:23, 1Co 6:19). \u00c2\u00a1en fe!, no lo vemos, ni sentimos, porque el d\u00ed\u00ada que lo veamos o sintamos un poquito, nuestro cuerpo no podr\u00e1 aguantar tanta maravilla, \u00c2\u00a1estallar\u00e1!, se morir\u00e1, para resucitar glorioso y estar eternamente alabando y gozando tante belleza y grandiosidad.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[224]<br \/>\n   Se entiende en asc\u00e9tica por presencia de Dios la actualizaci\u00f3n en la conciencia del creyente de que Dios, infinitamente sabio y omnipresente, se halla activamente en nuestra vida. La asc\u00e9tica dice que Dios lo ve todo y lo conoce. Recordarlo de cuando en cuando y ofrecer a Dios una plegaria de alabanza, agradecimiento o de petici\u00f3n ha sido tradicional entre los cristianos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El Dios de la Biblia no es s\u00f3lo el alt\u00ed\u00adsimo: es tambi\u00e9n el muy pr\u00f3ximo (Sal 119,151); no es un ser supremo cuya perfecci\u00f3n lo a\u00ed\u00adsle del mundo, pero tampoco una realidad que se haya de confundir con el mundo. Es el Dios creador presente a su obra (Sab 11,25; Rom 1,20), el Dios salvador presente a su pueblo (Ex 19,4ss), el Dios Padre presente a su Hijo (Jn 8,29) y a todos los vivificados por el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo y que le aman filialmente (Rom 8,14.28). La presencia de Dios no es material por el hecho de ser real; si bien se manifiesta por signos sensibles, es la presencia de un ser espiritua,l cuyo amor envuelve a su criatura (Sab 11,24; Sal 139) y la vivifica (Act 17,25-28) quiere comunicarse al hombre y hacer de \u00e9l un testigo luminoso de su presencia (Jn 17,21).<\/p>\n<p>AT. Dios, que ha creado al hombre, quiere estarle presente; si por el pecado huye el hombre esta presencia, el llamamiento divino no deja de perseguirle a trav\u00e9s de la historia: \u00abAd\u00e1n, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb (G\u00e9n 3, 8s).<\/p>\n<p>I. LA PROMESA DE LA PRESENCIA DE DIOS. Dios se manifiesta primero a algunos privilegiados, a los que ase-gura su presencia: a los padres con quienes hace alianza (G\u00e9n 17,7; 26, 24; 28,15) y a Mois\u00e9s que tiene la misi\u00f3n de liberar a su pueblo (Ex 3,12). A este pueblo revela su *nombre y el sentido de este nombre; le garantiza tambi\u00e9n que el Dios de sus padres estar\u00e1 con \u00e9l como ha estado con ellos. *Dios, en efecto, se denomina Yahveh y se define as\u00ed\u00ad: \u00abYo soy el que soy\u00bb, es decir, yo soy el eterno, el inmutable y ell fiel; o tambi\u00e9n: \u00abYo soy el que es\u00bb, que es, y est\u00e1, siempre, en todas partes, marchando con su pueblo (3,13ss; 33,16). La promesa de esta presencia omnipotente (*poder) hecha en el momento de la alianza (34,9s) se renueva a los enviados por los que conduce Dios a su pueblo: Josu\u00e9 y los jueces (Jos 1,5; Jue 6,16; ISa 3.19). los reyes y los profetas (2Sa 7,9; 2Re 18.7; Jer 1,8.19). Igualmente significativo es el nombre del ni\u00f1o cuyo nacimiento anuncia Isa\u00ed\u00adas y del que depende la salvaci\u00f3n del pueblo: Emmanuel, es decir, \u00abDios con nosotros\u00bb (]s 7,14; cf. Sal 46,8).<\/p>\n<p>Incluso cuando debe Dios castigar a su pueblo con el exilio, tampoco le abandona; es este pueblo que sigue siendo su servidor y su testigo (Is 41,8ss; 43,10ss), no deja de ser el *pastor (Ez 34.15s.31; Is 40,10s), el *rey (Is 52,7), el *esposo y el *redentor (Is 54,5s; 60,16); anuncia por tanto que va a salvarlo gratuitamente por fidelidad a sus_ *promesas (Is 52.3.6), que su *gloria regresar\u00e1 a la ciudad santa cuyo nombre ser\u00e1 en adelante \u00abYahveh est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad\u00bb (Ez 48,35), y que as\u00ed\u00ad manifestar\u00e1 su presencia a todas las *naciones (Is 45,14s) y las reunir\u00e1 en Jerusal\u00e9n a su luz (Is 60); finalmente, el \u00faltimo d\u00ed\u00ada estar\u00e1 presente como *juez y rey universal (Mal 3,1 ; Zac 14,5.9).<\/p>\n<p>II. LOS SIGNOS DE LA PRESENCIA DE DIOS. Dios se manifiesta por signos diversos. La teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad suscita el *temor sagrado por la *tormenta, el trueno, el fuego y el viento (Ex 20,18ss) que se vuelve a hallar en otras intervenciones divinas (Sal 29; 18,8-16; Is 66,15; Act 2, lss; 2Pe 3.10; Ap 11,19). Pero Dios aparece tambi\u00e9n en un clima muy diferente, el de la paz del Ed\u00e9n, donde sopla una brisa ligera (G\u00e9n 3,8), cuando conversa con sus amigos, Abraham (G\u00e9n 18,23-33), Mois\u00e9s (Ex 33,11) y El\u00ed\u00adas (IRe 19,1 lss).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, por muy luminosos que sean los signos de la presencia divina, Dios se envuelve en *misterio (Sal 104,2); gu\u00ed\u00ada a su pueblo en una columna de *nube y de *fuego (Ex 13,21) y as\u00ed\u00ad *permanece en medio de \u00e9l. llenando con su *gloria la tienda donde se halla el arca de laalianza (Ex 40,34) y m\u00e1s tarde el Santo de los Santos (IRe 8,10ss).<\/p>\n<p>III. LAS CONDICIONES DE LA PRESENCIA DE DIOS. Para tener acceso a esta misteriosa y santa presencia hay que aprender de Dios las condiciones.<\/p>\n<p>1. La b\u00fasqueda de Dios. El hombre debe responder a los signos que Dios le hace; por eso le tributa *culto en lugares en que se conserva el re-cuerdo de alguna manifestaci\u00f3n divina, como Bersab\u00e9 o Betel (G\u00e9n 26, 23ss; 28,16-19). Pero Dios no est\u00e1 ligado a ning\u00fan lugar, a ninguna morada material. Su presencia, de la que es signo el *arca de la alianza, acompa\u00f1a al pueblo al que gu\u00ed\u00ada a trav\u00e9s del desierto y del que quiere hacer su *morada viva y santa (Ex 19.5; 2Sa 7,5s.11-16). Dios quiere habitar con la descendencia de Da-vid, en su *casa. Y si acepta que Salom\u00f3n le construya un *templo, lo hace afirmando que este templo es incapaz de contenerle (1Re 8,27; cf. ls 66,1); se le hallar\u00e1 all\u00ed\u00ad en la medida en que se invoque su *nombre en *verdad (IRe 8,29s.41ss; Sal 145,18), es decir, en cuanto se bus-que su presencia mediante un culto verdadero, el de un coraz\u00f3n fiel.<\/p>\n<p>Para obtener tal culto, eliminando el de los lugares altos y su corrupci\u00f3n, la reforma deuteron\u00f3mica prescribi\u00f3 que se subiera tres veces al a\u00f1o a Jerusal\u00e9n y que no se sacrificara en otra parte (Dt 12,5; 16, 16). Esto no significa que baste subir al templo para hallar al Se\u00f1or; es preciso adem\u00e1s que el culto que en \u00e9l se celebra exprese el respeto debido al Dios que nos ve y la *fidelidad debida al Dios que nos habla (Sal 15; 24). De lo contrario se est\u00e1 lejos de \u00e9l con el coraz\u00f3n (Ter 12, 2), y Dios abandona el templo cuya destrucci\u00f3n anuncia porque los hombres lo han convertido en una cueva de ladrones (Jer 7,1-5; Ez 10-11).<\/p>\n<p>Por el contrario, Dios est\u00e1 cerca de los que caminan con 61 como los patriarcas (G\u00e9n 5,22; 6,9; 48,15) y est\u00e1n delante de \u00e9l como El\u00ed\u00adas (IRe 17,1); que viven con confianza bajo su mirada (Sal 16,8; 23,4; 119,168) y le invocan en sus angustias (Sal 34,18ss); que *buscan el bien (Am 5.4.14) con un coraz\u00f3n humilde y contrito (Is 57,15) y socorren a los desgraciados (Is 58,9); tales son los fieles que vivir\u00e1n incorruptibles, cerca de Dios (Sab 3,9; 6,19).<\/p>\n<p>2. El don de Dios. Ahora bien, tal fidelidad \u00bfest\u00e1 en poder del hombre? En presencia del Dios *santo el hombre adquiere conciencia de su *pecado (Is 6,1-5), de una corrupci\u00f3n que s\u00f3lo Dios puede curar (Jer 17,1.14). \u00c2\u00a1Venga, pues, Dios a cambiar el *coraz\u00f3n del hombre, ponga en \u00e9l su *ley y su *Esp\u00ed\u00adritu (Jer 31, 33; Ez 36,26ss)! Los profetas anuncian esta renovaci\u00f3n, fruto de una nueva alianza que har\u00e1 del *pueblo santificado la habitaci\u00f3n de Dios (Ez 37,26ss). Tambi\u00e9n los sabios anuncian que Dios enviar\u00e1 a los hombres su sabidur\u00ed\u00ada y su Esp\u00ed\u00adritu Santo, a fin de que conozcan su voluntad y se hagan sus amigos recibiendo en ellos mismos esta sabidur\u00ed\u00ada que se goza en habitar entre ellos (Prov 8,31; Sab 9,17ss; 7,27s).<\/p>\n<p>NT. I. EL DON DE LA PRESENCIA EN JES\u00daS. Por su venida a la Virgen Mar\u00ed\u00ada realiza el Esp\u00ed\u00adritu Santo el *don prometido a Israel: el Se\u00f1or est\u00e1 con ella y Dios est\u00e1 con nosotros (Lc 1,28.35; Mt 1,21ss). En efecto, Jes\u00fas, hijo de David, es tambi\u00e9n el Se\u00f1or (Mt 22,43s p), el Hijo del Dios vivo (Mt 16,16), cuya presencia se revela a los peque\u00f1os (Mt 11,25ss); es el Verbo de Dios, venido en la carne a habitar entre nos-otros (Jn 1,14) y hacer presente la *gloria de su Padre, del que su *cuerpo es el verdadero templo (Jn 2.21). Como su Padre, que est\u00e1 siempre con \u00e9l, se llama \u00abYo soy\u00bb (Jn 8,28s; 16,32) y da cumplimiento a la promesa de presencia implicada por este *nombre; en \u00e9l, en efecto, se halla la *plenitud de la divinidad (Col 2,9). Una vez acabada su misi\u00f3n, asegura a sus disc\u00ed\u00adpulos que est\u00e1 para siempre con ellos (Mt 28 20; cf. Lc 22,30; 23,42s).<\/p>\n<p>II. EL MISTERIO DE LA PRESENCIA EN EL ESP\u00ed\u008dRITU. Cuando Jes\u00fas priva de su presencia corporal a sus disc\u00ed\u00adpulos, todav\u00ed\u00ada pueden hallarle entre ellos si su fe lo busca donde est\u00e1, seg\u00fan su promesa: est\u00e1 en todos los desgraciados, en los cuales quiere ser servido (Mt 25,40); est\u00e1 en los que llevan su palabra, en los cuales quiere ser escuchado (Lc 10,16); est\u00e1 en medio de los que se unen para orar en su nombre (Mt 18,20).<\/p>\n<p>Pero Cristo no est\u00e1 s\u00f3lo entre los creyentes: est\u00e1 en ellos, como lo revel\u00f3 a Pablo al mismo tiempo que su gloria : \u00abYo soy Jes\u00fas al que t\u00fa persigues\u00bb (Act 9,5); en efecto, vive en los que lo han recibido por la fe (G\u00e1l 2,20; Ef 3,17) y a los que *alimenta con su cuerpo (lCor 10,16s). Su Esp\u00ed\u00adritu los habita, los anima (Rom 8,9.14) y hace de ellos el *templo de Dios (lCor 3,16s; 6,19; Ef 2,21s) y los miembros de Cristo (1 Cor 12,12s.27).<\/p>\n<p>Por este mismo Esp\u00ed\u00adritu vive Jes\u00fas en los que comen su *carne y beben su *sangre (In 6,56s.63); est\u00e1 en ellos, como su Padre est\u00e1 en \u00e9l (Jn 14,19s). Esta *comuni\u00f3n supone que Jes\u00fas ha retornado al Padre y ha enviado su Esp\u00ed\u00adritu (Jn 16,28; 14,16ss); por esto es mejor que est\u00e9 ausente corporalmente (Jn 16,7); esta ausencia es la condici\u00f3n de una presencia interior realizada por el don del *Esp\u00ed\u00adritu. Gracias a este don, los disc\u00ed\u00adpulos tienen en s\u00ed\u00ad mismos el amor que une al Padre y al Hijo (Jn 17,26): por eso mora Dios en ellos (lJn 4,12).<\/p>\n<p>III. LA PLENITUD DE LA PRESENCIA EN LA GLORIA DEL PADRE. Esta presencia del Se\u00f1or que Pablo desea a todos (2Tes 3,16; 2Cor 13,11) no ser\u00e1 perfecta sino despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de nuestros cuerpos mortales (2Cor 5,8). Entonces, resucitados por el Esp\u00ed\u00adritu que est\u00e1 en nosotros (Rom 8, 11), veremos a Dios, que ser\u00e1 todo en todos (lCor 13,12; 15,28). Entonces en el supuesto que Jes\u00fas nos ha preparado cerca de \u00e9l veremos su gloria (Jn 14,2s; 17,24), luz de la nueva Jerusal\u00e9n, morada de Dios con los hombres (Ap 21,2s.22s). Entonces ser\u00e1 perfecta la presencia en nosotros del Padre y del Hijo por el don del Esp\u00ed\u00adritu (1Jn 1,3; 3,24).<\/p>\n<p>Tal es la presencia que ofrece el Se\u00f1or a todo creyente. \u00abEstoy a la puerta y llamo\u00bb (Ap 3,20). No es una presencia accesible a la *carne (Mt 16,17), ni reservada a un pueblo (Col 3,1i), ni ligada a un lugar (Jn 4,21); es el don del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 5,5; Jn 6,63), ofrecido a todos en el cuerpo de Cristo, donde est\u00e1 en *plenitud (Col 2,9), e interior al creyente que entra en esta plenitud (Ef 3,17ss). El Se\u00f1or hace este don a quien le responde con la esposa y por el Esp\u00ed\u00adritu: \u00ab\u00c2\u00a1Ven!\u00bb (Ap 22, 17).<\/p>\n<p>-> Culto &#8211; Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Gloria &#8211; Nombre &#8211; Nube &#8211; Templo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios est\u00e1 en todas partes viendo y oyendo lo que hago y aun lo que pienso: (Sal 139:7-12, Jer.23:?3, Hec 17:27-28. 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