{"id":8303,"date":"2016-02-05T04:25:00","date_gmt":"2016-02-05T09:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profetas\/"},"modified":"2016-02-05T04:25:00","modified_gmt":"2016-02-05T09:25:00","slug":"profetas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profetas\/","title":{"rendered":"PROFETAS"},"content":{"rendered":"<p>(voceros de Dios).<\/p>\n<p> Dicen lo que Dios les indica, muchas veces sin entenderlo> ni interpretarlo. y dice la Biblia que todas las profec\u00ed\u00adas verdaderas son inspiradas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero que ninguna es para interpretaci\u00f3n \u00abprivada\u00bb: (2Pe 1:2021). \u00c2\u00a1es la Iglesia quien tiene ese poder!: (Mat 16:19, Mat 18:18, Luc 10:16). y nos dice tambi\u00e9n que muchas \u00abherej\u00ed\u00adas\u00bb han surgido por falsas interpretaciones de los escritos de San Pablo, y del resto de las Escrituras: (2Pe 3:16).<\/p>\n<p> 1- En el Antiguo Testamento: Dios, en la historia de la salvaci\u00f3n, hizo surgir primero los Patriarcas; luego, los Jueces; despu\u00e9s, los Reyes, y, finalmente, los Profetas.Los Profetas surgieron cuando el Reino se dividi\u00f3 en dos, a la muerte de Salom\u00f3n: 1- En el Reino del Norte: (Israel).<\/p>\n<p> El\u00ed\u00adas, 1 R.17, Eliseo, 2 R.2, Am\u00f3s,Oseas.<\/p>\n<p> 2- En el reinado del Sur: (Jud\u00e1).<\/p>\n<p> Isa\u00ed\u00adas, Miqueas, Jerem\u00ed\u00adas, Sofon\u00ed\u00adas, Baruc, Habacuc, Joel.<\/p>\n<p> 3- A Ed\u00f3n: Libro de Abd\u00ed\u00adas:  4- A N\u00ed\u00adnive: Libros de Jon\u00e1s y de Nahum:  5- En Babilonia: Ezequiel y Daniel.<\/p>\n<p> 6- Despu\u00e9s del exilio de Babilonia: Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas. Ver Biblia<br \/>\n 2- En el Nuevo Testamento:  Dios hizo surgir los Ap\u00f3stoles, evangelistas. \u00c2\u00a1y tambi\u00e9n los profetas!.<\/p>\n<p> &#8211; Jesucristo es el Profeta por Excelencia, Heb.l1:1-4: (Ver \u00abProfec\u00ed\u00adas de Jesus\u00bb).<\/p>\n<p> &#8211; Juan el Bautista y otros: Ver \u00abProfec\u00ed\u00adas en el N.T.\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Cada \u00abcreyente\u00bb es un \u00abprofeta\u00bb: (1Pe 2:7-9); es la gran manifestaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de que habla Pedroen Hec 2:17-21, que habta profetizado Joe: (Hec 2:28-32).<\/p>\n<p> Misi\u00f3n del Profeta: De ti y de m\u00ed\u00ad: Cada \u00abcristiano\u00bb es un \u00abprofeta\u00bb, como acabamos de exponer: Cada \u00abcat\u00f3lico\u00bb, cuando es Bautizado, es nombrado oficialmente por la Iglesia, \u00abprofeta de Cristo\u00bb, y \u00absacerdote\u00bb y \u00abrey\u00bb. y, cuando es Confirmado, se le confirma tambi\u00e9n de los tres honores, con sus derechos y obligaciones.<\/p>\n<p> La misi\u00f3n del \u00abprofeta\u00bb, la tuya y la m\u00ed\u00ada, es la misma que la de Isa\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas, es hablar a los hombres de Dios: Cuando le ensenas la religi\u00f3n a tu hijo, est\u00e1s cumpliendo con tu deber de profeta. cuando con tu palabra o vida, ensenas y animas a otro a ser buen cristiano, est\u00e1s cumpliendo tu sagrado deber de profeta. es \u00abconstruir hoy sobre naciones y pueblos, arrancando y destruyendo lo malo, destruyendo y arruinando el error y la mentira, edificando y plantando un verdadero cristianismo\u00bb: (Jer 1:10). Y San Pablo nos dice que profetizar es hablar a los hombres de Dios, para su edificaci\u00f3n, consolaci\u00f3n y exhortaci\u00f3n: (animarlos), en 1Co 14:3 : (el cap\u00ed\u00adtulo de la profec\u00ed\u00ada y las lenguas).<\/p>\n<p> Y para ser un buen \u00abprofeta\u00bb, antes hay que ser un buen \u00absacerdote\u00bb: Antes de \u00abhablar a los hombres de Dios\u00bb, hay que \u00abhablar a Dios de los hombres\u00bb, y \u00abofrecer nuestros cuerpos a Dios, como hostia viva, santa, grata a Dios\u00bb: (Rom 12:1).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[013]<\/p>\n<p>     El que habla (pro-femi: hablar a favor) es el profeta. Ordinariamente se tiene la idea de que es persona que anuncia hechos venideros.<\/p>\n<p>   &#8211;  Estrictamente es el que anuncia y proclama cosas de Dios. La Profec\u00ed\u00ada es un fen\u00f3meno religioso que se da en todas las religiones. Tiene que ve con la necesidad de seres humanos intermediarios entre la divinidad y los hombres que aceptan esa divinidad. En diversas culturas o creencias se identifica profeta con \u00abadivino\u00bb, \u00abvidente\u00bb, \u00absacerdote\u00bb, \u00abmago\u00bb.<\/p>\n<p>   &#8211; En sentido m\u00e1s amplio, equivale a augurio, adivinaci\u00f3n y or\u00e1culo, como cauce para conocer la voluntad o los deseos de la divinidad. Profeta es toda figura o persona que interviene en lo religioso.<\/p>\n<p>     Los profetas han aparecido a lo largo de la Historia y en casi todas las sociedades y religiones.<\/p>\n<p> 1. Religiones antiguas<br \/>\n    En los templos del antiguo Egipto los gestos y las figuras prof\u00e9ticas se multiplicaron grandemente. Y lo mismo aconteci\u00f3 en Mesopotamia y en los pueblos que se sucedieron en el Oriente: caldeos, sumerios, babilonios, fenicios, persas, griegos. En la intersecci\u00f3n de ambos mundos, egipcio, mesopot\u00e1mico y sirofenicio, se sit\u00faa el profetismo b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n en las religiones orientales, hinduismo, budismo, tao\u00ed\u00adsmo, mazde\u00ed\u00adsmo, zoroastrismo, etc. y en sus libros religiosos, Los Schu, los Vedas, el Tao-te-king, etc, se habla de las previsiones o profec\u00ed\u00adas sobre acontecimientos o personajes. Buda fue preanunciado mucho antes de su nacimiento. Zoroastro comunicaba de antemano lo que recib\u00ed\u00ada de la Divinidad.<\/p>\n<p>     2. Juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo<\/p>\n<p>     Heredaron el concepto y la praxis del profetismo de las culturas del entorno y lo atribuyeron una significaci\u00f3n religiosa singular.<\/p>\n<p>    2.1. En la Biblia judaica.<\/p>\n<p>    El profeta es un elegido por Dios, a menudo en contra de su voluntad, con el fin de revelar los planes celestes a su pueblo terreno. Es portador de la revelaci\u00f3n y habla en nombre de Dios, incluso cuando no quieren o\u00ed\u00adrle (Jerem\u00ed\u00adas) o cuando incluso pretende enga\u00f1ar (Balaam).<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de los libros que se escribieron con las profec\u00ed\u00adas principales, hay muchas figuras prof\u00e9ticas que se hacen presentes en la historia del pueblo de Israel.<\/p>\n<p> &#8211;  En la Biblia se recogen cuatro libros largos de profetas: Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y Daniel (profetas mayores).<\/p>\n<p>   &#8211; Hay otros m\u00e1s breves: doce profetas menores, que son Oseas, Joel, Am\u00f3s, Abd\u00ed\u00adas, Jon\u00e1s, Miqueas, Nah\u00fam, Habacuc, Sofon\u00ed\u00adas, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>   &#8211; Y hay referencias a profetas que no escribieron, pero que originaron escritos que otros escribieron sobre ellos: El\u00ed\u00adas, Eliseo, Samuel, Nat\u00e1n.<\/p>\n<p>      No todo profeta responde al mismo modelo de persona: los hay pastores y cortesanos, los hay con milagros y de vida sencilla, los hay laicos y sacerdotes. El com\u00fan denominador de todos es la referencias a Dios.<\/p>\n<p>     2.2. El cristianismo.<\/p>\n<p>     Hered\u00f3 esa visi\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo. Los primeros disc\u00ed\u00adpulos se esforzaron por dejar bien claro que ellos cre\u00ed\u00adan en los profetas antiguos y que ellos hab\u00ed\u00adan escrito sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     La figura de Jes\u00fas estaba siempre presente en las profec\u00ed\u00adas m\u00e1s antiguas y todos los escritos del Nuevo Testamento abundan en referencias a ella.<\/p>\n<p>     En los Evangelios 11 veces se alude a la expresi\u00f3n \u00abla ley y los profetas\u00bb y 27 s\u00f3lo a los \u00abprofetas\u00bb; 17 veces se alude a Isa\u00ed\u00adas y 13 a otros profetas (Oseas, Miqueas, Zacar\u00ed\u00adas&#8230;) de forma expl\u00ed\u00adcita e ilustrativa.<\/p>\n<p>     El mismo Jes\u00fas se presenta como un Profeta que habla en nombre de Dios. Lo hace hasta 21 veces con m\u00e1s o menos claridad. (\u00abAqu\u00ed\u00ad hay uno que es m\u00e1s que profeta\u00bb Jn. 6.14)<\/p>\n<p>     Y los Ap\u00f3stoles act\u00faan como nuevos profetas que van anunciando la voluntad divina en los nuevos tiempos. Esa capacidad prof\u00e9tica de los primeros evangelizadores se ir\u00e1 suavizando con el tiempo, a medida que se desarrolle la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia. Luego ser\u00e1n los presb\u00ed\u00adteros, los di\u00e1conos y los obispos los animadores de la comunidad.<\/p>\n<p>     Sin embargo, la existencia de visionarios cristianos de todos los tiempos, con frecuencia llamados profetas, no desapareci\u00f3 nunca del todo. A trav\u00e9s de ellos habl\u00f3 y seguir\u00e1 hablando el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>    3. Los profetas que no escribieron<br \/>\n    En la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada se denominan Profetas anteriores a los libros hist\u00f3ricos que anteceden a los Escritos llamados prof\u00e9ticos, los cuales surgen s\u00f3lo desde el siglo VII y tienen a Isa\u00ed\u00adas, a Oseas y a Am\u00f3s como iniciadores.<\/p>\n<p>    Los primeros profetas estaban muy relacionados con los cultos primitivos en los diversos lugares de Israel, cuando todav\u00ed\u00ada no se centralizaba la acci\u00f3n cultual en el Templo de Jerusal\u00e9n. Se les llamaba videntes, jueces, mensajeros.<\/p>\n<p>    Intervienen de diversas maneras en la marcha hist\u00f3rica de la comunidad israelita y encontramos su reflejo en la Biblia:<\/p>\n<p>   &#8211; Melquisedec (Gn. 14.1-24) se presenta como Sacerdote y Profeta del Alt\u00ed\u00adsimo.<\/p>\n<p>   &#8211; Balaam (Num. 22. 22-40) no habla, a su pesar, m\u00e1s que lo inspirado por Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; D\u00e9bora (Jue. 4. 4-10) era profetisa que alentaba la defensa del Pueblo.<\/p>\n<p>   &#8211; Samuel (1 Sam. 3. 1-20) adquiere reputaci\u00f3n decisiva en tiempos de Sa\u00fal y David.<\/p>\n<p>   &#8211; Nat\u00e1n (2 Sam. 7.1-20) aparece en la historia de David y en su corte.<\/p>\n<p>   &#8211; Gad (2 Sam 24. 10-17) echa en cara a David imprudencias y anuncia castigos.<\/p>\n<p>   &#8211; Aj\u00ed\u00adas (1 Rey. 11. 29-33) predice la divisi\u00f3n del Reino de Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Jeh\u00fa (1 Rey. 16.11-8) condena las acciones del Rey Bas\u00e1.<\/p>\n<p>   &#8211; El profeta an\u00f3nimo (1 Rey. 13. 1-33) que predijo la ruina del altar cism\u00e1tico de Jeroboam.<\/p>\n<p>   &#8211; El\u00ed\u00adas (1 Rey. 17. 1 a 2 Rey. 2. 11) que luch\u00f3 por el yawe\u00ed\u00adsmo contra los cultos fenicios de Baal y las injusticias del Rey.<\/p>\n<p>   &#8211; Eliseo (2 Rey 2.l a 12.24) que expresa su acci\u00f3n taumat\u00fargica en medio de Israel y de los otros pueblos arameos.<\/p>\n<p>    4. Los cuatro grandes profetas<br \/>\n    El significado especial en Israel lo tienen los cuatro que Israel, y tambi\u00e9n los cristianos, mirar\u00e1n como los modelos o emblemas del profetismo, tanto por la importancia de sus figuras, como por el contenido mesi\u00e1nicos de sus libros.<\/p>\n<p>     4.1. El llamado Libro de Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>     Es el m\u00e1s largo y el m\u00e1s citado por los escritos del Nuevo Testamento. Sin embargo, el libro que se le atribuye recoge textos escritos durante varios siglos y, con toda seguridad, procedentes de tres autores que se amparan en el prestigioso nombre del brillante estilo de Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan los datos de la misma Biblia, era hijo de Am\u00f3s y naci\u00f3 en el seno de una familia aristocr\u00e1tica de Jerusal\u00e9n hacia el 760 a.C. Profetiz\u00f3 durante los reinados de Ajaz y de su hijo y sucesor Ezequ\u00ed\u00adas. La tradici\u00f3n asegura que fue asesinado el 701 o el 690 a. C.<\/p>\n<p>    Su estilo es vivo, agresivo, bello, impresionante. Su mensaje le convirti\u00f3 en uno de los autores b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s reverenciados. La mayor\u00ed\u00ada de los especialistas piensa que el libro, como hoy lo conocemos, no es anterior al a\u00f1o siglo IV, pero su esp\u00ed\u00adritu refleja el profetismo de denuncia propio del primer escritor que tanto impresion\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados y tambi\u00e9n a los primeros cristianos.<\/p>\n<p>   4.1.1. El llamado Primer Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>   Abarca los primeros 39 cap\u00ed\u00adtulos. Parece de la segunda mitad del siglo VIII a. C. Los primeros 12 cap\u00ed\u00adtulos contienen las profec\u00ed\u00adas m\u00e1s vivas y denuncian los abusos religiosos y sociales.<\/p>\n<p>    En algunos episodios biogr\u00e1ficos: relato de su vocaci\u00f3n (6. 1-13), una hermosa par\u00e1bola (5. 1-7) y un salmo de acci\u00f3n de gracias (12,1-6) se muestra su genio inspirado.<\/p>\n<p>    Del 7 al 12 son descripciones del Mes\u00ed\u00adas y de la era mesi\u00e1nica. Se habla en ellos del Emmanuel o Dios con nosotros. Los cap\u00ed\u00adtulos 13 al 23 son pronunciamientos, en especial contra las naciones extranjeras y los enemigos.<\/p>\n<p>    4.1.2.  El Segundo Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Escribi\u00f3 los cap\u00ed\u00adtulos 40 al 55 en torno a los a\u00f1os de la Cautividad, es decir hacia el 586. Suele denominarse Libro de la consolaci\u00f3n de Israel. Su tem\u00e1tica insiste en consolar a los que parecen abocados a la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Israel, Siervo de Dios, es probado, pero se volver\u00e1 a reconstruir. Muchos de los datos, como la profec\u00ed\u00ada de Ciro el persa, son claramente posteriores a la Cautividad. Tiene hermosos cantos sobre el \u00abSiervo de Yaweh\u00bb (42,1-9; 49,1-6; 50,4-11; 52,13-53,12) que los cristianos han considerado por tradici\u00f3n profec\u00ed\u00adas relativas a la misi\u00f3n y pasi\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>    4.1.3. El Tercer Isa\u00ed\u00adas<br \/>\n    Abarca los cap\u00ed\u00adtulos del 56 al 66, que son ya texto de diversos autores, posteriores a la vuelta de la Cautividad el 538. Las l\u00ed\u00adneas maestras de su obra se caracterizan por su inquietud por las reglas ceremoniales y rituales del Israel reconstruido. Jes\u00fas ley\u00f3 y coment\u00f3 parte de este libro en la Sinagoga de Nazareth (Lucas 4,16-30) y entendi\u00f3 que El las daba cumplimiento. 4.2. El libro de Jerem\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    No es menos impresionante, y tal vez sea un siglo posterior al de Isa\u00ed\u00adas. Jerem\u00ed\u00adas naci\u00f3 en torno al 650 a.C., actu\u00f3 en el 627 a.C., y muri\u00f3 tras la conquista de Jerusal\u00e9n hacia el 586 a.C., tal vez en Egipto a donde fue arrastrado contra su voluntad en la \u00faltima rebeli\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>    4.2.1. Su vida y obra.<\/p>\n<p>    Son ambas dram\u00e1ticas, pues tiene que abrir los ojos a un pueblo que se empe\u00f1a en escaparse del castigo y terminar\u00e1 siendo arrasado. Se mueve en la Corte del Rey de Jud\u00e1. Tiene poderosos enemigos ante los que se juega la vida constantemente. Incluso tiene amigos y defensores.<\/p>\n<p>    Su libro es amplio, ardoroso y profundo. Es fruto de sucesivas ediciones y redacciones. Las profec\u00ed\u00adas son breves y tienen forma de poemas. Se advierten varios fragmentos diferentes, tal vez dispuestos sobre un texto original. Armoniza profec\u00ed\u00adas y relatos biogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>     4.2.2. Elementos.<\/p>\n<p>     Los cr\u00ed\u00adticos modernos diferencian tres tipos de materiales utilizados para la composici\u00f3n:<br \/>\n   &#8211; (a) or\u00e1culos prof\u00e9ticos y relatos narrados en primera persona;<br \/>\n   &#8211; (b) relatos de otros acerca de Jerem\u00ed\u00adas, que aparecen en un estilo coherente; tal vez los hizo su compa\u00f1ero  o secretario Baruc;<br \/>\n   &#8211; (c) las profec\u00ed\u00adas derivadas o posteriores, que ser\u00ed\u00adan a\u00f1adiduras al n\u00facleo original.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s tiene, en su redacci\u00f3n actual, que por lo dem\u00e1s es diferente entre la que presentan los textos hebreos masor\u00e9ticos y la que conocemos de la traducci\u00f3n de los LXX, tres partes muy definidas.<br \/>\n  *  La primera (cap\u00ed\u00adtulos 1 al 25) recoge las profec\u00ed\u00adas contra Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n pronunciadas durante el reinado de los reyes Jos\u00ed\u00adas, Joaqu\u00ed\u00adn y Sedec\u00ed\u00adas. Est\u00e1n expuestas en primera persona.<br \/>\n  *  La segunda parte, del 26 al 42, menos los cap\u00ed\u00adtulos 30 y 31 que son intercalados, est\u00e1 en prosa y es narrativa. Versa sobre las persecuciones que tuvo que soportar.<br \/>\n  *  La tercera parte, del 42 al final, es una colecci\u00f3n de or\u00e1culos contra diversas naciones, que bien pudo ser a\u00f1adidura de alguien que pretendi\u00f3 ampararse en la autoridad y fama del profeta. El cap\u00ed\u00adtulo 52 es un ap\u00e9ndice hist\u00f3rico tard\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>    4.2.3. Mensaje<br \/>\n    Las ideas de Jerem\u00ed\u00adas fueron muy acogidas por los jud\u00ed\u00ados, sobre todo de la Di\u00e1spora:<\/p>\n<p>   &#8211;  que hay que adorar a Dios en todas partes y no s\u00f3lo en Jerusal\u00e9n o en Sil\u00f3&#8230;, que es importante que cada uno tenga su propia responsabilidad.<\/p>\n<p>   &#8211; que est\u00e1 naciendo una nueva Alianza que no es s\u00f3lo la antigua de Abraham&#8230;,<\/p>\n<p>   &#8211; que es m\u00e1s importante la limpieza de coraz\u00f3n que el culto exterior.<\/p>\n<p>    4.2.4. Baruc.<\/p>\n<p>    Muy relacionado con Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 el libro de Baruc, que es un escrito atribuido al secretario y compa\u00f1ero de Jerem\u00ed\u00adas, pero esa relaci\u00f3n es discutible o, al menos, muy tard\u00ed\u00adamente establecida.<\/p>\n<p>   Tal vez es del inicio del siglo II. Est\u00e1 en griego. No fue admitido en la Biblia de Jerusal\u00e9n. S\u00ed\u00ad lo fue entre los jud\u00ed\u00ados de la Di\u00e1spora ya en el siglo I.<\/p>\n<p>    4.2.5. \u00abLas Lamentaciones\u00bb<\/p>\n<p>      Algo similar acontece en el libro llamado de. Son cinco c\u00e1nticos f\u00fanebres y dolorosos. Fueron atribuidas a Jerem\u00ed\u00adas, pero no pueden ser de \u00e9l por diversidad de expresiones.<\/p>\n<p>     Tal vez fueron lamentaciones que se cantaban por algunos jud\u00ed\u00ados despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del Templo en el 586.<\/p>\n<p>     Se cantaban en algunas comunidades sobrevivientes o acaso se recitaban entre los deportados a Babilonia. Parecen del siglo V y tal vez contiene las primitivas, recopiladas hacia el siglo IV.<\/p>\n<p>      4.3. El libro de Ezequiel<\/p>\n<p>      Es del tiempo de la Cautividad. Es el Profeta de los desterrados. Habla y escribe para mantener su fe en Yaweh y su esperanza en la restauraci\u00f3n. Profetiz\u00f3 entre el 597 y 571 a.C.<\/p>\n<p> 4.3.1. Su figura.<\/p>\n<p>     Probablemente este consolador de exiliados escribi\u00f3 n\u00facleos primitivos, por ejemplo los cap\u00ed\u00adtulos 40 al 48, y luego se fueron completando con otras referencias prof\u00e9ticas o recopilaciones de textos antiguos, por supuesto de la misma pluma.<\/p>\n<p>     El profeta se presenta como uno de los deportados a Babilonia en el 597 a. C., once a\u00f1os antes de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n. Sus referencias y conocimientos de los ritos del Templo indican que ejerci\u00f3 como sacerdote antes del exilio.<\/p>\n<p>    Desde el 597 al 586 a.C. Ezequiel tuvo un papel de profeta iracundo; pero tras la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en manos de Nabucodonosor, se hizo consolador e inspirador. Sobrevive al regreso y se hace legislador, codificador y dise\u00f1ador de las formas del culto restaurado.<\/p>\n<p>    4.3.2. Partes<br \/>\n    El libro actual tiene cuatro partes definidas y con cierta homogeneidad de contenido y estilo.<br \/>\n  *  La primera (cap\u00ed\u00adtulos 1 al 24) es la condena de la idolatr\u00ed\u00ada y el anuncio de un castigo si hay abandono del culto.<\/p>\n<p> *  La segunda (25 al 32) es un abanico de anatemas a los otros pueblos enemigos de Jud\u00e1. Se les anuncia castigo y destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p> *  En la tercera (33 al 39) se multiplican las palabras y los gestos de consuelo: sobre todo se anuncia con claridad la restauraci\u00f3n del Templo y la vuelta a la amistad con Dios. Las visiones de esta parte son vistosas y espectaculares *  La cuarta (cap\u00ed\u00adtulos 40 al 48) Ezequiel describe la nueva patria teocr\u00e1tica de los jud\u00ed\u00ados y la restauraci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>     El estilo apocal\u00ed\u00adptico de Ezequiel y su literatura fantasiosa y visionaria se convertir\u00e1n en un modelo b\u00ed\u00adblico de escritos posteriores. Influir\u00e1 mucho en el pueblo y har\u00e1 volver los ojos hacia el culto como ayuda a la fidelidad del juda\u00ed\u00adsmo posterior. Tambi\u00e9n tendr\u00e1 peso en el cristianismo y en algunos libros como el Apocalipsis.<\/p>\n<p>    4.4. El libro de Daniel.<\/p>\n<p>    Es singular y se halla en las fronteras del g\u00e9nero prof\u00e9tico y de la mitolog\u00ed\u00ada. Se presenta al autor como un prisionero que, por su val\u00ed\u00ada, escala las cumbres del poder pol\u00ed\u00adtico en Babilonia a la llegada de los persas.<\/p>\n<p>   Los datos que aporta y los modos expresivos le hacen libro tard\u00ed\u00ado, tal vez del siglo II. Eso hizo que fuera rechazado del canon de Jerusal\u00e9n al principio, aunque hacia el a\u00f1o 90 d. C. ya se la aceptaba.<\/p>\n<p>    4.4.1. Su presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Ha sido muy diferente, seg\u00fan el texto que se maneja.<\/p>\n<p>   &#8211;  Los textos jud\u00ed\u00ados suelen tener 12 cap\u00ed\u00adtulos, probablemente los m\u00e1s antiguos.<\/p>\n<p>   &#8211; Y las Biblias cat\u00f3licas suelen a\u00f1adir determinados ap\u00e9ndices que se le atribuyen: C\u00e1ntico de Azar\u00ed\u00adas en el horno, C\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes, historia de Susana, historia de Bel y de la serpiente de los babilonios.<\/p>\n<p>    4.4.2. Resonancias<br \/>\n    Ha sido el libro m\u00e1s discutible y discutido, aunque la Iglesia cat\u00f3lica lo reconoce como inspirado. El Libro de Daniel es el relato de un hombre que se aferra a su fe, a pesar de las tremendas presiones que recibe. Trata de alentar a los jud\u00ed\u00ados contra las persecuciones, como las que el rey sel\u00e9ucida Ant\u00ed\u00adoco IV a mediados del siglo II a. C. desencaden\u00f3 para helenizar Palestina.<\/p>\n<p>    Su mensaje se centra en la certeza de que Dios protege a su pueblo y que nunca terminar\u00e1n por triunfar los adversarios del pueblo elegido.<\/p>\n<p>    5. Los otros profetas<br \/>\n    Se les suele denominar como menores por la desigualdad brevedad de sus libros. Aunque tuvieron menos influencia en Israel y tendemos a considerarlos de menor importancia, bueno ser\u00e1 que recordemos que poseen el mismo alcance de  inspiraci\u00f3n divina y de fe religiosa, sobre todo para los cristianos que vieron en los profetas los anunciadores de la venida del Salvador<br \/>\n    5.1. Anteriores a la cautividad.<\/p>\n<p>    Fueron diversos y sus profec\u00ed\u00adas son hermosas. Los podemos recordar en s\u00ed\u00adntesis:<\/p>\n<p>    5.1.1. Am\u00f3s.<\/p>\n<p>     Era pastor en Tecoa, en el desierto de Jud\u00e1. Predica en el reinado de Jeroboam II, en el Norte, en Samaria. De all\u00ed\u00ad es expulsado por incomprensi\u00f3n y por ser tan duro su mensaje.<\/p>\n<p>      En aquellos a\u00f1os (783-743) no pod\u00ed\u00ada ser bien recibido su mensaje, pues hab\u00ed\u00ada paz todav\u00ed\u00ada y los fuertes explotaban a los pobres.  No interesaba escuchar sus denuncias.<\/p>\n<p>    5.1.2. Oseas.<\/p>\n<p>    Es contempor\u00e1neo de Am\u00f3s. Recoge su desaf\u00ed\u00ado y lo convierte en predicaci\u00f3n. Su vida personal, dram\u00e1tica y dolorida, se convierte en anuncio. Todav\u00ed\u00ada hoy nos impresionan sus lamentaciones en torno a su infiel esposa y a sus hijos rechazados. Quien conoci\u00f3 de cerca sus desventuras, no pudo menos de pensar en lo terrible que iba a resultar el castigo que se avecinaba.<\/p>\n<p>    Si fueron gestos prof\u00e9ticos o fueron realidades sangrantes, poco nos importa hoy. Lo verdaderamente impresionante fue el anuncio que proclam\u00f3. En su mensaje se condensa toda la misi\u00f3n de un profeta, de un enviado de Yaweh.<\/p>\n<p>   5.1.3. Miqueas.<\/p>\n<p>   Era profeta de Jud\u00e1 y actu\u00f3 antes de la toma de Samaria, el 721, por los asirios y de las destrucci\u00f3n del Reino del Norte, Israel. Reclama la conversi\u00f3n. Anuncia el castigo inmediato. Llama la atenci\u00f3n de quien quiera o\u00ed\u00adr su grito de aviso. Sus im\u00e1genes son tan vigorosas, que ten\u00ed\u00adan que romper el coraz\u00f3n de los sinceros y llenar de miedo a los impenitentes<br \/>\n    5.1.4. Sofon\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Profetiza al principio de Jos\u00ed\u00adas (640-609). Su llamada a la conversi\u00f3n tiene ya por trasfondo la destrucci\u00f3n del Norte y el riesgo que representa el poder de Nabucodonosor. Su grito de alerta tiende a que todos se vuelvan a Yaweh, la \u00faltima esperanza antes del castigo.<\/p>\n<p>     5.1.5. Nahum.<\/p>\n<p>    Pronunci\u00f3 su breve reclamo prof\u00e9tico, hacia el 612. Llama la atenci\u00f3n sobre la posibilidad de que en Jerusal\u00e9n, no pase lo que ya sucedi\u00f3 en el Norte y lo mismo que ha pasado en N\u00ed\u00adnive, destruida en esa fecha.<\/p>\n<p>    5.1.6. Habacuc.<\/p>\n<p>    Realiza su breve profec\u00ed\u00ada antes del 612. Es un grito de confianza en que habr\u00e1 perd\u00f3n si hay conversi\u00f3n. Es una alabanza a la fidelidad de unos pocos, pero tambi\u00e9n un alerta a la posibilidad de una obstinaci\u00f3n en el mal.<\/p>\n<p>    5.2. Profetas de la Cautividad<br \/>\n    Los profetas no fueron escuchados por el Pueblo ni por sus pr\u00ed\u00adncipes. La Cautividad fue el castigo. Samar\u00ed\u00ada y el Reino del Norte fueron arrasados por los asirios el 721. Jerusal\u00e9n y el Reino de Jud\u00e1 fueron destruidos por Babilonia el 697 y el 686. Ezequiel y Daniel son los mejores exponentes de este per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>    5.3. Posteriores a la cautividad.<\/p>\n<p>    5.3.1. Ageo.<\/p>\n<p>    El 538 Ciro permite a los jud\u00ed\u00ados volver a Jerusal\u00e9n y reconstruir el templo.<\/p>\n<p>    La empresa es dura y arriesgada, por los adversarios que rodean el peque\u00f1o n\u00facleo que se organiza en torno a la asolada Jerusal\u00e9n. El 520 hace su labor Ageo, pues alienta, ayuda, insiste en que hay que cumplir con la voluntad de Yaweh.<\/p>\n<p>   5.3.2. Zacar\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>   Es contempor\u00e1neo a Ageo y realiza su misma labor. Hay que alentar en aquella magna y sobrehumana empresa, pues es lo que Dios espera de aquellos redimidos. Su reclamo est\u00e1 en la restauraci\u00f3n de aquel lugar de Yaweh, el cual ser\u00e1 la fuente de las bendiciones divinas.<\/p>\n<p>   5.3.3.  Malaqu\u00ed\u00adas   Su nombre significa &#8216;mi mensajero&#8217;. Es un libro an\u00f3nimo, pero que encierra la ense\u00f1anza de que hay que conservar la fidelidad en medio de las dificultades. Esto lo grita este mensajero desconocido, o al menos lo escriben hacia el final de la reconstrucci\u00f3n del Templo, hacia el 515. Tal vez Malaqu\u00ed\u00adas es el reflejo de otros muchos consoladores que existieron en Israel.<\/p>\n<p>    5.3.4. Abd\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    El m\u00e1s corto de los libros prof\u00e9ticos (21 versos) se pierde en el misterio del tiempo, desde luego despu\u00e9s de la vuelta de la Cautividad. Es uno de esos documentos que reflejan la inquietud que los creyentes sienten ante el riesgo de que triunfe el mal. Alguien lo proclam\u00f3 y lo escribi\u00f3.<\/p>\n<p>    5.3.4. Joel.<\/p>\n<p>    Resulta un eco semejante, tal vez escrito hacia el 400, pero que refleja una inquietud por el juicio de Dios cuando no se cumplen sus designios. Es tambi\u00e9n de alguien que cree que Dios sigue actuando en medio de su pueblo.<\/p>\n<p>   5.4. El libro de Jon\u00e1s.<\/p>\n<p>    Rompe los moldes del profetismo. Es simplemente la historia breve y sapiencial de un hombre que anuncia la ruina de N\u00ed\u00adnive y tiene que reconocer la gran ense\u00f1anza que hay detr\u00e1s de todo el Profetismo: Dios act\u00faa, es misericordioso, incluso con los gentiles. si hay conversi\u00f3n y mejora de vida.<\/p>\n<p>    Por eso, el Libro de Jon\u00e1s es la s\u00ed\u00adntesis del profetismo y por eso ha cerrado siempre las ediciones de las Biblias m\u00e1s antiguas, como eran las que reg\u00ed\u00adan en las comunidades jud\u00ed\u00adas desde el siglo II antes de que viniera el \u00faltimo de los profetas, al que ya los jud\u00ed\u00ados no querr\u00ed\u00adan reconocer.<\/p>\n<p>    6. Mesianismo en los Profetas.<\/p>\n<p>     Por el personaje misterioso que late en las Profec\u00ed\u00ada antiguas es la figura de Jes\u00fas el Salvador.  El criterio de los escritores del nuevo Testamento es la realizaci\u00f3n de las promesas de los antiguos profetas. Y ese criterio se transformar\u00e1 en el proyecto de todos los Profetas del Nuevo Testamento, que ser\u00e1 anunciar (evangelio) el gozo de que las promesas se han cumplido y la salvaci\u00f3n ya ha llegado.<\/p>\n<p>    6.1. Mensaje prof\u00e9tico y Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Por eso es decisivo el mensaje de los Profetas, cuando los catequistas anuncian:<\/p>\n<p>   &#8211; Cristo es el Mes\u00ed\u00adas salvador.<\/p>\n<p>   &#8211; Ha llegado como anunciaron los Profetas: naci\u00f3, vivi\u00f3, muri\u00f3, triunf\u00f3.<\/p>\n<p>   &#8211; Muchas palabras y par\u00e1bolas de Jes\u00fas, est\u00e1n tomadas de las profec\u00ed\u00adas que tenemos en la Escritura.<\/p>\n<p>      El fondo de toda catequesis es la fe en Jes\u00fas: si en el Antiguo Testamento estaba te\u00f1ida de esperanza, en el Nuevo lo est\u00e1 de caridad y de alegr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>      Si la referencia a los Patriarcas parece facilitar la comprensi\u00f3n de la \u00abHistoria\u00bb de la salvaci\u00f3n (datos, hechos, lugares, momentos, etapas), la referencia a los Profetas facilita la comprensi\u00f3n de la \u00abSalvaci\u00f3n\u00bb hecha historia (anuncio, misericordia, presencia divina, confianza, fidelidad).<\/p>\n<p>     6.2. Esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico<br \/>\n    No cabe duda de que la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo es esencial para que haya profec\u00ed\u00ada y profetas. Pero es m\u00e1s fundamental la actitud ante la verdad.<\/p>\n<p>    El ministerio prof\u00e9tico de todos los tiempos ha hecho insistente hincapi\u00e9 en que hay que defender y proclamar la verdad revelada.<\/p>\n<p>    La grandeza de los profetas, al margen de sus mensajes y de sus lenguajes, est\u00e1 en su intermediaci\u00f3n en la tarea salvadora de los hombres.<\/p>\n<p>    Por eso, al estudiar las figuras prof\u00e9ticas de la Biblia se desencadenan sentidos diversos que van desde el temor a la admiraci\u00f3n, desde la sorpresa hasta la alegr\u00ed\u00ada de ver que lo que anuncia se va siempre a cumplir.<\/p>\n<p>    7. Profetismo y catequesis   Es bueno recordar que la tarea catequ\u00ed\u00adstica es una forma de profetismo: de anuncio, de proclamaci\u00f3n, de consejo, de vida de los creyentes a partir de la palabra divina. Por eso interesa al catequista penetrarse bien del sentido y del misterio de los profetas.<\/p>\n<p>    7.1. Biblia como fuente.<\/p>\n<p>    Los autores b\u00ed\u00adblicos sintieron que en medio de ellos habla hombres que hablaban en nombre de Dios. Unas veces escucharon sus voces y cambiaron su conducta. Muchas otras veces se obstinaron en su mal proceder.<\/p>\n<p>    Los escritores del Nuevo Testamento, los seguidores de Jes\u00fas, siguieron creyendo en los profetas como hombres cercanos que hablaban de Dios.<\/p>\n<p>    A lo largo de la Historia los evangelizadores m\u00e1s comprometidos han actuado de profetas y han seguido ense\u00f1ando al pueblo, y a cada miembro del pueblo de Dios, que Dios act\u00faa en el mundo.<\/p>\n<p> 7.2. Tarea del catequista<br \/>\n    Es precisamente la tarea prof\u00e9tica del catequista: el sentirse mensajero de salvaci\u00f3n entre sus catequizandos.<\/p>\n<p>    Conviene tambi\u00e9n recordar que, as\u00ed\u00ad como hubo falsos profetas, (recordar Balaam, llamado para maldecir al pueblo, N\u00fam. cap. 22 a 26; y recordar a Sedec\u00ed\u00adas, que hiri\u00f3 al profeta verdadero, Miqueas, 1 Rey. 22. 5-15), tambi\u00e9n puede haber falsos catequistas que no dan el verdadero mensaje a sus catequizandos.<\/p>\n<p>    Las ense\u00f1anzas de los profetas son pista y est\u00ed\u00admulo de la buena acci\u00f3n pastoral en la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p>   7.3  Los lenguajes prof\u00e9ticos<br \/>\n    En general predomina en el estilo prof\u00e9tico el lenguaje figurado, subjetivo y parcial ya en si mismo, pero especialmente dif\u00ed\u00adcil de ser interpretado, si nos atenemos a la materialidad de la palabra.<\/p>\n<p>   Pero en la forma, el lenguaje prof\u00e9tico es un ejemplo para la catequesis:<\/p>\n<p>   &#8211; anuncios llenos referencias al presente, pero en los que misteriosamente late el porvenir del Pueblo elegido.<\/p>\n<p>   &#8211; gestos y s\u00ed\u00admbolos que se quedan grabados en el oyente;<\/p>\n<p>   &#8211; met\u00e1foras y par\u00e1bolas que atraen fuertemente la atenci\u00f3n de los oyentes;<\/p>\n<p>   &#8211; referencia a tiempos y  lugares simb\u00f3licos simulando que se escribe en ellos;<\/p>\n<p>   &#8211; narraciones reales o figuradas que facilitan la retenci\u00f3n de los mensajes;<\/p>\n<p>   &#8211; plegarias f\u00e1ciles que los oyentes pueden repetir y asociar a los hechos de la vida;<\/p>\n<p>   &#8211; eleg\u00ed\u00adas, proclamas, cartas, avisos, discursos, or\u00e1culos, amenazas hacia personas, lugares, acciones o tiempos venideros.<\/p>\n<p>    El catequista debe familiarizarse con el lenguaje de los profetas, que constituyen el principal modelo de catequesis del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se dispone para entender suficientemente las catequesis del Nuevo Testamento: las par\u00e1bolas y los discursos de Jes\u00fas, que dan cumplimiento a todo lo anunciado en los Profetas antiguos. (Ver Biblia y catequesis 1.2 y 7.3.4)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLos profetas son conocidos en muchas religiones. La idea fundamental no es tanto \u00abpredecir\u00bb el futuro cuanto \u00abdecir ante\u00bb, es decir, ser mediador e int\u00e9rprete de la voluntad de Dios. En Israel hubo profetas ext\u00e1ticos (de ex-stasis,  \u00abdesplazamiento\u00bb) desde los primeros tiempos (cf N\u00fam 11,24-30; lSam 10,6-13). Est\u00e1n tambi\u00e9n los profetas cl\u00e1sicos, muy distintos a sus contempor\u00e1neos del Oriente Pr\u00f3ximo; son en su mayor\u00ed\u00ada los que dan nombre a los libros prof\u00e9ticos del Antiguo Testamento. Eran llamados por Dios, quien los enviaba a transmitir su palabra, su juicio sobre los acontecimientos o los comportamientos morales \u2014a menudo en forma po\u00e9tica\u2014. Crucial durante toda la historia prof\u00e9tica de Israel fue el discernimiento entre los verdaderos y los falsos profetas (cf Jer 23,9-40; 28,1-17). No hab\u00ed\u00ada en teor\u00ed\u00ada conflicto entre los profetas y los sacerdotes en el Antiguo Testamento, aunque sin duda existieron tensiones entre la religi\u00f3n institucionalizada y la palabra prof\u00e9tica (cf Am 5,4-7.21-27).<\/p>\n<p>Para el Nuevo Testamento, la profec\u00ed\u00ada anterior culmina en la misi\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 25,56; He 3,17-24). Los profetas (hoi proph\u00e9tai,  con art\u00ed\u00adculo) son los profetas del Antiguo Testamento, que profetizaron hasta Juan (Mt 11,13). En el Nuevo Testamento se habla tambi\u00e9n de profetas vivos, que constituyen junto a los ap\u00f3stoles el fundamento de la Iglesia (cf Ef 2,20) y aparecen inmediatamente despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles en las listas carism\u00e1ticas (lCor 12,28-29; Ef 4,11). La actitud de Pablo ante la profec\u00ed\u00ada es extremadamente positiva: \u00abAspirad a los carismas espirituales, especialmente el de profec\u00ed\u00ada\u00bb (lCor 14,1; cf 3-5.39). El cap\u00ed\u00adtulo 14 de lCor est\u00e1 dedicado en gran medida a problemas relativos a la profec\u00ed\u00ada: los profetas tienen una funci\u00f3n p\u00fablica en la comunidad, que Pablo regula; no se trata de profec\u00ed\u00ada ext\u00e1tica, sino inteligible \u2014a diferencia de la glosolalia, que necesita interpretaci\u00f3n\u2014; la tarea del discernimiento, que ha aparecido ya hacia el a\u00f1o 50 (cf ITes 5,19-21), es importante y es funci\u00f3n de los otros profetas. En Mateo encontramos una referencia a los falsos profetas; en este caso el discernimiento se basa en hacer la voluntad del Padre y en los frutos (cf Mt 7,15-21).<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada acabar\u00e1 en los tiempos escatol\u00f3gicos (to teleion,  1Cor 13,10). Entre tanto vemos c\u00f3mo la Iglesia del Nuevo Testamento es enriquecida por el >carisma de los profetas y guiada por \u00e9l (cf He 11,27-28; 13,1; 21,9-11; Ap 1,10-11; 2-3; 19,10). En las cartas pastorales la palabra prof\u00e9tica es tambi\u00e9n un criterio de actuaci\u00f3n y reclama una respuesta (1Tim 1,18; 4,14).<\/p>\n<p>Los profetas siguen representando un papel en las Iglesias de los a\u00f1os inmediatamente posteriores a los escritos del Nuevo Testamento. En la >Didach\u00e9  se considera la posibilidad de que haya profetas en la comunidad: el discernimiento de los mismos ha de hacerse por su comportamiento, y no ya por su doctrina o por su discernimiento carism\u00e1tico como en lCor (11,3-12); no han de sujetarse a las mismas normas que los dem\u00e1s en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada o en la oraci\u00f3n durante el banquete comunitario (10,7); es preciso mantenerlos (13,1-7). Pero hay tambi\u00e9n indicios de que los episkopoi y  los diakonoi  est\u00e1n empezando a desempe\u00f1ar su papel (15,1-2), proceso que se muestra m\u00e1s avanzado en >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada. La \u00fanica referencia que hace este a la profec\u00ed\u00ada es el relato de una profec\u00ed\u00ada que \u00e9l mismo recibi\u00f3. >Hermas tambi\u00e9n habla de los profetas, afirmando que el discernimiento entre los verdaderos y los falsos ha de hacerse a trav\u00e9s del comportamiento: los falsos profetas buscan dinero, realizan pr\u00e1cticas adivinatorias y reh\u00fayen el encuentro con las personas santas. >Policarpo de Esmirna es llamado maestro y obispo \u00abprof\u00e9tico\u00bb. Aunque los primeros Padres, a excepci\u00f3n de Or\u00ed\u00adgenes, suponen que el don prof\u00e9tico permanecer\u00e1 en la Iglesia, el papel de la profec\u00ed\u00ada fue quedando asumido poco a poco dentro del oficio episcopal, transici\u00f3n casi completa ya en los tiempos del >montanismo. No obstante, las >Constituciones apost\u00f3licas,  de finales del siglo IV, se ocupan de los profetas, si bien con una tendencia a minusvalorarlos: no deben considerarse por encima de sus hermanos; los que son profetas no por ello necesariamente son santos; los verdaderos profetas, tanto hombres como mujeres, tienen que ser humildes.<\/p>\n<p>Como en el caso de otros carismas, la visi\u00f3n dispensacionalista prevaleci\u00f3 en gran medida sobre la profec\u00ed\u00ada: esta era algo provisional, que aparec\u00ed\u00ada quiz\u00e1 en la vida de los grandes santos, pero que no era una nota com\u00fan en la vida de la Iglesia. En la Edad Media santo Tom\u00e1s se esfuerza por relacionar lo que lee en las Escrituras con su experiencia de la Iglesia contempor\u00e1nea. Se ocupa ampliamente de la profec\u00ed\u00ada, agrupando dentro de ella todos los carismas relativos al conocimiento. La profec\u00ed\u00ada consiste en la comunicaci\u00f3n de lo que s\u00f3lo es conocido por Dios. La revelaci\u00f3n de actos futuros contingentes es lo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico de la profec\u00ed\u00ada (ad prophetiam propriisime pertinet).  La profec\u00ed\u00ada perdura en la Iglesia, pero no para producir nuevas doctrinas, sino para dirigir los actos humanos. Santo Tom\u00e1s deja claro tambi\u00e9n que nadie puede estar absolutamente seguro de que ha sido iluminado por Dios y que la profec\u00ed\u00ada no es algo que el receptor pueda ejercitar a voluntad, sino que es una iluminaci\u00f3n transitoria de Dios.<\/p>\n<p>Antes del Vaticano II se renov\u00f3 el inter\u00e9s por la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de la Iglesia y por el >triple \u00aboficio\u00bb: sacerdote, profeta y rey, especialmente en Y. Congar y en K. Rahner. Esta teolog\u00ed\u00ada estaba pues madura y pudo as\u00ed\u00ad entrar en el concilio. Por las Actas  sabemos que LG 12 trata del oficio prof\u00e9tico de la Iglesia: \u00abEl pueblo santo de Dios participa tambi\u00e9n de la funci\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo, difundiendo su testimonio vivo sobre todo con la vida de fe y caridad y ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza, que es fruto de los labios que confiesan su nombre\u00bb. El resto del p\u00e1rrafo habla del >sensus fidei,  el instinto sobrenatural de la fe, por el que el pueblo \u00abse adhiere indefectiblemente a la fe\u00bb&#8230;, \u00abpenetra m\u00e1s profundamente en ella con juicio certero y le da m\u00e1s plena aplicaci\u00f3n en la vida\u00bb. Puede decirse que el segundo p\u00e1rrafo de LG 12, que trata del carisma, se refiere todav\u00ed\u00ada al oficio prof\u00e9tico de todo el pueblo. Estas ideas vuelven a tratarse y se desarrollan en LG 35, que se ocupa del oficio prof\u00e9tico de los laicos&#8217;, aspecto clave del cual es la evangelizaci\u00f3n. Todos los miembros de la Iglesia est\u00e1n obligados a dar testimonio de Jes\u00fas \u00abpor el esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada\u00bb (PO 2). Los laicos participan del oficio sacerdotal, prof\u00e9tico y real de Cristo (AA 2). Despu\u00e9s del concilio hubo un renacimiento de la profec\u00ed\u00ada en la >Renovaci\u00f3n carism\u00e1tica'\u00bb. En ella la profec\u00ed\u00ada aparece con la mayor parte de las caracter\u00ed\u00adsticas que encontramos en los textos de san Pablo relativos al carisma.<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada, de manera expl\u00ed\u00adcita o inconsciente, pertenece a la naturaleza de la Iglesia: todas las \u00e9pocas necesitan profetas que sean \u00abexaminadores del pueblo\u00bb (Jer 6,27) y \u00abcentinelas\u00bb (Ez 3,17) para dar a conocer la voluntad de Dios por medio de sus palabras y sus obras; toda comunidad eclesial tiene que orar tambi\u00e9n para que surjan profetas que sean para ella \u00abedificaci\u00f3n, est\u00ed\u00admulo y consuelo\u00bb (ICor 14,3). Como en los tiempos b\u00ed\u00adblicos, el discernimiento de la aut\u00e9ntica profec\u00ed\u00ada ser\u00e1 siempre una dif\u00ed\u00adcil tarea de la Iglesia.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Con los sabios de Grecia, los m\u00ed\u00adsticos de la India y los moralistas de China, los profetas de Israel han sido y son representantes supremos de creatividad, portadores de autoridad carism\u00e1tica: nadie es profeta por aprendizaje, ordenaci\u00f3n o encargo, sino por experiencia personal de Dios.<\/p>\n<p>(1) Profetas israelitas. Ciertamente, hab\u00ed\u00ada profetas (mensajeros de Dios) en el entorno, como sabe incluso la Escritura (cf. 1 Re 18), pero s\u00f3lo en Israel han elaborado una visi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de Dios (monote\u00ed\u00adsmo) y una propuesta \u00e9tica (de justicia social) que sigue siendo una clave de la cultura de Occidente. Siendo carism\u00e1ticos, los profetas han formado un tipo de \u00abunidad\u00bb o escuela significativa, de manera que sus or\u00e1culos y cantos han sido acogidos en la Biblia (Isa\u00ed\u00adas*, Jerem\u00ed\u00adas*, Ezequiel y los Profetas Menores: Oseas*, Joel, Amos, Abd\u00ed\u00adas, Jon\u00e1s*, Miqueas, Nah\u00fam, Habacuc, Sofon\u00ed\u00adas*, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas*, Malaqu\u00ed\u00adas). Ellos se presentan a s\u00ed\u00ad mismos como enviados de Dios (cf. Is 6; Jr 1; Ez 1-3): no sacralizan la guerra, ni sancionan sin m\u00e1s la Ley, ni reproducen una tradici\u00f3n antigua, sino que escuchan al Se\u00f1or de Israel, responden a su voluntad y la expresan como Palabra. No apelan a ninguna instituci\u00f3n (no son funcionarios de templo o Estado, representantes de clanes), pero adquieren y ejercen gran autoridad a trav\u00e9s de su misma palabra: proclaman la justicia de Dios y denuncian la injusticia del sistema, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en la autoridad m\u00e1s propia de Israel, como reconoce Dt 17,14-18,22, poni\u00e9ndolos al lado del rey y sacerdote, cuyas funciones despu\u00e9s han acabado. Como portadores del carisma israelita (cf. Dt 18,15), permanecen los profetas, testigos de la voluntad de Dios. Mois\u00e9s, oyente y transmisor originario de la Palabra de Dios, aparece as\u00ed\u00ad como el primero de los profetas, que le siguen.<\/p>\n<p>(2) Del profetismo carism\u00e1tico a la Ley jud\u00ed\u00ada. Los profetas se encuentran, por un lado, vinculados a la Ley: no pueden romper el fundamento de la vida israelita. Pero, al mismo tiempo, son  portadores de una experiencia propia y sorprendente de encuentro con Dios y fidelidad a su Mandato, y de esa forma ejemplifican la paradoja israelita: por un lado, asumen a Mois\u00e9s, no son fundadores, sino reformadores; por otro, sancionan la libertad carism\u00e1tica de Dios, abriendo un excedente de libertad y justicia sobre todas las instituciones. Los profetas son carism\u00e1ticos que vuelven a las ra\u00ed\u00adces de la experiencia humana, para hablar en nombre de Dios. Por eso es normal que, conforme a una larga tradici\u00f3n reasumida por Jes\u00fas y los cristianos, se diga que \u00abhan sido siempre perseguidos\u00bb. Es f\u00e1cil aceptarlos en teor\u00ed\u00ada (cf. Dt 18,15); dif\u00ed\u00adcil en la pr\u00e1ctica. Ellos no tienen m\u00e1s autoridad que su experiencia y testimonio: son contemplativos (hombres de Dios), que viven y hablan en el centro del conflicto de la historia. De esa forma han visto y expresado algo que nadie hab\u00ed\u00ada visto todav\u00ed\u00ada. Por eso, les recuerdan los israelitas, que han unido de modo indisoluble Ley y Profec\u00ed\u00ada (cf. Dt 18,15; Lc 24,27). En esa l\u00ed\u00adnea seguir\u00e1 la Misn\u00e1 cuando dice: \u00abMois\u00e9s recibi\u00f3 la Torah (la Ley) desde el Sina\u00ed\u00ad y la transmiti\u00f3 a Josu\u00e9, Josu\u00e9 a los ancianos, los ancianos a los profetas, los profetas a los hombres del Gran Sanedr\u00ed\u00adn&#8230;\u00bb (Abot 1,1). De esa manera, la profec\u00ed\u00ada viene a condensarse en la Ley. Jud\u00ed\u00ado es, seg\u00fan eso, el que acepta como definitiva la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica de Dios a Mois\u00e9s, pero sabiendo que la verdadera profec\u00ed\u00ada se contiene y expresa en la Ley escrita (Pentateuco) y en la tradici\u00f3n (Misn\u00e1, Talmud). De esa manera, algunos jud\u00ed\u00ados han corrido el riesgo de someter la profec\u00ed\u00ada al control de una Ley sagrada.<\/p>\n<p>(3) Cristianismo. Profetismo mesi\u00e1nico carism\u00e1tico. Ley y profetas se encuentran vinculados. Pero los jud\u00ed\u00ados rab\u00ed\u00adnicos destacar\u00e1n la Ley, los cristianos la profec\u00ed\u00ada. Como profeta de Dios, Jes\u00fas ha recreado la ley israelita desde los expulsados de su pueblo. No es repetidor de normas, sino mensajero de la Ley de la libertad (cf. Sant 2,12; Mt 5,17-19), de tal forma que ha podido presentarse como profeta mesi\u00e1nico y carism\u00e1tico: portador definitivo de la obra de Dios. La autoridad prof\u00e9tica sigue siendo b\u00e1sica en la Iglesia, sobre todo en los sectores m\u00e1s sensibles a la denuncia social y a la experiencia de la novedad del Evangelio. Los jud\u00ed\u00ados pueden presentarse como \u00abdisc\u00ed\u00adpulos\u00bb de un hombre de Ley, que es Mois\u00e9s; por eso pueden y deben mantener la exigencia normativa de esa Ley, que fija sus relaciones con Dios. Por el contrario, los cristianos son disc\u00ed\u00adpulos de un profeta, llamado Jes\u00fas, de manera que pueden y deben mantener la actitud y gesto de ese profeta, defini\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismos como \u00abpueblo de profetas\u00bb. Desde esa perspectiva, la Iglesia debe superar toda esclavitud legal, elevando su protesta fraterna, solidaria, gratuita, contra los sistemas opresores; su autoridad ha de ser signo de liberaci\u00f3n y di\u00e1logo ante todas las restantes formas de poder del mundo, porque se funda en la Palabra de Dios y desborda los modelos y motivos del sistema. Por eso, all\u00ed\u00ad donde asume los esquemas de poder normales de este mundo, dentro del entorno israelita o romano, oriental u occidental (rey y sacerdote, caudillo o patriarca, capitalista o bur\u00f3crata), la Iglesia pierde su identidad prof\u00e9tica, que viene de Israel y ha sido recreada por Jes\u00fas, para repetir de un modo mim\u00e9tico los esquemas de poder del mundo.<\/p>\n<p>Cf. W. BRUEGGEMANN, La imaginaci\u00f3n prof\u00e9tica, Sal Terrae, Santander 1989; A. NEHER, La Esencia del Profetismo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975; W. ZIMMERLI, La ley y los profetas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980.<\/p>\n<p>PROFETAS<br \/>\n2. Israel<\/p>\n<p>(-> sacerdotes, jueces, Baal, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas). Los profetas (nebiim) han empezado siendo carism\u00e1ticos, hombres en los que act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu, la ruah de Yahv\u00e9, que se expresa en el \u00e9xtasis emocional, de tipo guerrero, orgi\u00e1stico o de transformaci\u00f3n interior, m\u00e1s que en la palabra. Se pensaba que la ruah* o fuerza de Yahv\u00e9 act\u00faa de forma especial por aquellos que se encuentran pose\u00ed\u00addos de una fuerza superior, que les lleva a trascender los l\u00ed\u00admites normales, de manera que ellos pueden comportarse de una forma que rompe los esquemas establecidos de la conducta personal y social. Una visi\u00f3n semejante se desarroll\u00f3 tambi\u00e9n en otros pueblos, de manera que al principio hab\u00ed\u00ada entre ellos peque\u00f1as diferencias. Pero luego las l\u00ed\u00adneas se separan. En general, para los pueblos del entorno, la ruah seguir\u00e1 siendo el poder de lo extraordinario, expresi\u00f3n de la presencia divina en unos hombres especiales en quienes se expresa el en  tusiasmo de la vida. Israel har\u00e1 un camino propio que le llevar\u00e1 a descubrir la trascendencia de Dios, descubriendo su presencia y acci\u00f3n en la palabra que conduce a la transformaci\u00f3n personal de los creyentes.<\/p>\n<p>(1) Profetismo de Baal. Org\u00ed\u00ada ext\u00e1tica. En este contexto debemos citar el texto privilegiado del sacrificio de Elias*, donde se enfrentan los profetas de Baal con los de Yahv\u00e9. Los profetas de Baal, preparado el sacrificio, act\u00faan de esta forma: \u00abInvocaron el nombre de Baal desde la ma\u00f1ana hasta el mediod\u00ed\u00ada, diciendo: \u00c2\u00a1Baal, resp\u00f3ndenos! Pero no hab\u00ed\u00ada voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que hab\u00ed\u00adan hecho&#8230; Y ellos clamaban a grandes voces, y se cortaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Pas\u00f3 el mediod\u00ed\u00ada, y ellos siguieron gritando fren\u00e9ticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase\u00bb (1 Re 18,26-29). Los portadores privilegiados del culto de Baal no son simples sacerdotes de cidto, profesionales instalados en los grandes o peque\u00f1os santuarios, sino profetas-sacerdotes: hombres de experiencia ext\u00e1tica, expertos en transformaci\u00f3n carism\u00e1tica. El altar y el sacrificio que ofrecen permanece en un segundo plano. Lo esencial es el baile y canto estremecido, sobre la monta\u00f1a sagrada de las tradiciones del Carmelo. Ellos gritan (invocan a Baal, le llaman), saltan (en baile r\u00ed\u00adtmico alargado todo el d\u00ed\u00ada) y de esa forma llegan a un tipo de hipnotismo sagrado, de manera que se cortan el rostro y van sangrando, mientras crecen las voces y se acelera el ritmo de los gritos (o tambores). Ellos cultivan un tipo de experiencia orgi\u00e1stica, vinculada a la transformaci\u00f3n mental y al despliegue de la fecundidad, una especie de org\u00ed\u00ada ritual del canto y baile, en la monta\u00f1a sagrada: varios cientos de profetas danzando en tomo al altar, pronunciando en trance palabras de posesos, como testigos de una presencia o poder sacral m\u00e1s alto que va a manifestarse pronto en forma de transformaci\u00f3n ext\u00e1tica del pueblo (\u00c2\u00a1todos bailan en rito sexual, pidiendo lluvia!). Evidentemente, la Biblia est\u00e1 ofreciendo una parodia de esta religi\u00f3n orgi\u00e1stica, una cr\u00ed\u00adtica de todos los cultos antiguos y nuevos que sacralizan danza y canto como b\u00fasqueda de transformaci\u00f3n hipn\u00f3tica donde al fin se mezclan lluvia y sexo, fuego y trance. El texto rechaza este tipo de experiencia ext\u00e1tica, vinculada al entusiasmo suprarracional, al descenso (o ascenso) hacia las fuentes c\u00f3smicas de la vida. Estos profetas, danzantes de la monta\u00f1a sagrada, giran y giran en tomo a un ara in\u00fatil, adorando a un Dios que, seg\u00fan la Biblia, no existe, sufriendo por un se\u00f1or (= Baal) que no responde. Son profetas admirables de entusiasmo vano.<\/p>\n<p>(2) Profetismo ext\u00e1tico israelita. En un primer momento, los profetas de Israel son muy parecidos a los de Baal. Ellos tambi\u00e9n se valen de los mismos medios religiosos para suscitar un tipo de trance que parece un elemento central de la profec\u00ed\u00ada ext\u00e1tica. Es normal que se dejen inspirar (transformar) por la m\u00fasica (cf. Ex 15,20) o por otros medios de tipo hipn\u00f3tico. La ruah de Yahv\u00e9 aparec\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad como fuerza que saca al hombre fuera de s\u00ed\u00ad, sumi\u00e9ndole en un tipo de emoci\u00f3n y\/o transformaci\u00f3n mental que puede tener rasgos negativos (1 Sm 10,10; cf. 1 Sm 16,14; 18,10). Esta experiencia prof\u00e9tica no es un fen\u00f3meno m\u00ed\u00adstico de contacto con la divinidad, sino una excitaci\u00f3n religiosa, que no lleva a la transformaci\u00f3n interior silenciosa, sino a proclamar la acci\u00f3n de Dios&#8230; El Israel de esta \u00e9poca atribuye todo lo que sobrepasa las fronteras de lo normal a la acci\u00f3n de Yahv\u00e9, pensando que Yahv\u00e9 utiliza su ruah para mostrar su presencia en su pueblo. Estos primeros nebiim o profetas ext\u00e1ticos aparecen as\u00ed\u00ad como testigos de un poder milagroso de Dios, que se introduce y act\u00faa en la vida de los hombres. Los nebiim constituyen una fuerza de cohesi\u00f3n y de entusiasmo religioso-nacional. Con sus arrebatos de fanatismo proclaman que \u00e9ste es el pueblo de Yahv\u00e9 y que Yahv\u00e9 est\u00e1 presente en medio de su pueblo. Por su misma naturaleza, son un testimonio elocuente, hirviente, del yahvismo. Pero, a los ojos del yahvismo posterior, ellos tienen rasgos muy ambiguos. Si Israel hubiera permanecido para siempre en esa actitud se hubiera diferenciado muy poco de los dem\u00e1s pueblos vecinos; no hubiera podido aportar su m\u00e1s honda palabra prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>(3) Novedad y vocaci\u00f3n de los nuevos profetas. La visi\u00f3n israelita de Dios se centra en los profetas posteriores (a  partir de Amos y Oseas, siglo VIII a.C.), hombres y mujeres en quienes la experiencia de Dios se vuelve palabra de llamada y exigencia, de denuncia y de anuncio, palabra de comunicaci\u00f3n y creatividad personal. El Dios de esos profetas, cuyos or\u00e1culos han sido recogidos en los libros de su nombre, dentro de la Biblia, no es puro Silencio, misterio escondido en la contemplaci\u00f3n solitaria (religiones de la interioridad), ni el Se\u00f1or del sacrificio que se sacia y aplaca con sangre (religiones de la naturaleza), ni el Poder ext\u00e1tico, que arranca al hombre de su raz\u00f3n normal, actuando a trav\u00e9s de \u00e9l. El Dios de los profetas dialoga con los hombres, abri\u00e9ndoles un espacio y camino de fidelidad \u00e9tica y de encuentro personal que culmina en la reconciliaci\u00f3n final sobre la tierra. Los profetas aparecen as\u00ed\u00ad como hombres y mujeres a los que Dios ha llamado, para decir su palabra. No son representantes de la instituci\u00f3n sacerdotal, ni delegados de un grupo social, sino portadores de la Palabra de Dios. Por eso hablan en su nombre y fundamentan su palabra en la propia experiencia del Dios que les ha llamado. Para descubrir el carisma y tarea prof\u00e9tica de Israel son fundamentales los textos de vocaci\u00f3n, pues ellos avalan y definen la autoridad de los profetas como mensajeros del misterio. Los m\u00e1s antiguos parecen de tipo autobiogr\u00e1fico y han sido formulados por sus mismos receptores: Amos (Am 7,1017), Oseas (Os 1,1-9), Isa\u00ed\u00adas (Is 6,1-13), Jerem\u00ed\u00adas (Jr 1,1-19) y Ezequiel (Ez 1-3). M\u00e1s tarde los que han escrito el Pentateuco y la historia Dtr han utilizado ese modelo de vocaci\u00f3n para condensar en una llamada de tipo prof\u00e9tico el sentido de los grandes personajes del principio israelita: Abrah\u00e1n (Gn 12.1-9), Mois\u00e9s (Ex 2-4), Gede\u00f3n (Je 6,11-24), Samuel (1 Sm 3), Eliseo (2 Re 2.1-18). Todos los grandes personajes de la antigua historia israelita aparecen as\u00ed\u00ad como profetas, portadores de una palabra de Dios para los hombres.<\/p>\n<p>(4) Deiiteronornio. Magia y profec\u00ed\u00ada. La Biblia israelita ha reflexionado sobre la misi\u00f3n de sus profetas en la historia, como muestra Dt 18,9-22, donde se contraponen dos grandes figuras religiosas: el mago* o encantador de los pueblos del entorno que, seg\u00fan la Biblia, quiere manejar a Dios a base de conjuros o ensalmos, y el profeta del pueblo elegido que proclama en radicalidad la voz de Dios. El Deuteronomio supone que los cananeos se mov\u00ed\u00adan todav\u00ed\u00ada en un nivel de magia: estaban dominados por el deseo de escuchar la voz de astr\u00f3logos y adivinos que encierran al hombre en la pura complejidad c\u00f3smica, en el campo de los vaticinios del deseo. Por el contrario, la perfecci\u00f3n de los israelitas (que han de ser perfectos: tarnrnirn, Dt 18,13) consiste en superar el c\u00ed\u00adrculo de angustia y esclavitud de los poderes c\u00f3smicos, para situarse en el nivel de la profec\u00ed\u00ada que nos permite dialogar de modo personal con Dios, descubriendo y cultivando as\u00ed\u00ad su llamada \u00e9tica. La acci\u00f3n de los profetas de Israel (Dt 18,15-20) aparece como una consecuencia de la fe en la creaci\u00f3n (Gn 1,1-2,4): ninguna realidad o fuerza de este mundo es Dios; ninguna resulta divina por s\u00ed\u00ad misma&#8230; Por eso, los que evocan y cultivan el poder sacral del cosmos, los que quieren encontrar la voz de lo divino en las voces de este mundo se equivocan, puesto que ellas son voces creadas: ni los muertos ni los pozos (por poner los ejemplos del texto) nos revelan lo divino. Profetas son los hombres que dejan que Dios sea divino, expres\u00e1ndose en \u00e1mbito de fe y manifest\u00e1ndose a trav\u00e9s de una palabra de exigencia \u00e9tica y de transformaci\u00f3n personal. Los profetas no han querido explorar la sacralidad de la naturaleza; no se han puesto a explicar voces de esp\u00ed\u00adritus o muertos, no han investigado en nubes o serpientes. Desde su misma radicalidad \u00e9tica, desde la afirmaci\u00f3n del valor de la persona (el pacto), escuchan a un Dios que siendo divino (siempre nos trasciende) dialoga con nosotros. Frente a la magia, que pretende controlar la sacralidad c\u00f3smica para provecho propio, se eleva as\u00ed\u00ad el nuevo camino del encuentro personal con Dios, en cuanto palabra. Desaparecen (quedan superados) todos los gestos de imposici\u00f3n religiosa; pasan a segundo plano los sacerdotes, lo mismo que el rey. Dios se manifiesta en una l\u00ed\u00adnea que une a Mois\u00e9s (primer profeta, testigo de la Ley primordial) y a los profetas posteriores (hombres que siguen escuchando y transmitiendo Palabra en la historia). La profec\u00ed\u00ada viene a presentarse as\u00ed\u00ad como experiencia de encuentro personal con Dios, como palabra que nos capacita para descubrir el sentido del mundo y para compro  meternos en plano de justicia interhumana. (5) Discernimiento prof\u00e9tico (Dt18,21-22). El mago era hombre de control: su conjuro y su ritual es positivo si sacia la curiosidad del hombre, si cura su miedo c\u00f3smico, dentro de unas coordenadas de presencias y poderes espirituales. El profeta no puede acudir a controles de ese tipo, no quiere manejar a Dios; su aval es s\u00f3lo la palabra que se escucha y se cumple, como tal palabra (no como poder m\u00e1gico); vivir a la luz de esa palabra y presentarla como sentido de la historia, \u00e9sa es su verdad. Sobre esa base sabemos que el profeta habla en nombre de Yahv\u00e9 (cf. 18,20), situando su vida a la luz de la trascendencia de Dios, en gesto de di\u00e1logo; de esa manera, situ\u00e1ndose en un espacio de libertad, el profeta abre para los hombres un camino y esperanza de futuro; no sacraliza lo que hay, sino que ofrece una palabra en la historia: no decide desde fuera, no impone, no asegura&#8230; Hace algo mucho m\u00e1s grande: sit\u00faa al hombre ante la palabra de Dios, en actitud de di\u00e1logo personal, de denuncia y creatividad. No se a\u00ed\u00adsla en un plano resguardado de misticismo o contemplaci\u00f3n interna, sin m\u00e1s control que la propia tranquilidad espiritual. No habita en un mundo de esp\u00ed\u00adritus contradictorios, como adivino o mago, a merced de influjos que operan a capricho, sino que dialoga con Dios en la historia, en un camino que est\u00e1 abierto hacia la verdad del hombre, que se encuentra vinculada a la manifestaci\u00f3n del mismo Dios. Frente al atrevimiento de la m\u00e1ntica\/ magia que quiere controlar el jard\u00ed\u00adn encantado de la realidad, al superar ese nivel y abrirse hacia el misterio siempre trascendente de Dios, los israelitas han tenido que elaborar una forma nueva de entender la historia y de entenderse a s\u00ed\u00ad mismos a partir de la palabra. Como representantes de esa novedad de Israel, los profetas hablan en nombre de Yahv\u00e9 apareciendo as\u00ed\u00ad como portadores de una palabra que no puede cumplirse en un plano material inmediato (como la magia), sino en el proceso de la vida del pueblo, abierto a la revelaci\u00f3n definitiva de Dios y de los hombres. En ese sentido, el profeta no es un puro vaticinador, una especie de adivino de la historia, pues los adivinos son magos de lo in mediato. Al contrario, los profetas son hombres de Dios en la historia: no deciden desde fuera lo que ha de pasar, no imponen, pero ofrecen a los hombres y mujeres una palabra de di\u00e1logo con Dios. Saben que Dios dialoga con el hombre y que ese di\u00e1logo est\u00e1 abierto hacia un futuro, es decir, hacia la manifestaci\u00f3n total del sentido de la historia en la que Dios se manifiesta.<\/p>\n<p>Cf. K. BALTZER, Die Biographie de Propiieten, WMANT, Neukirchen 1975; A. J. HESCHEL, Los profetas. Simpat\u00ed\u00ada y fenomenolog\u00ed\u00ada I-III, Paid\u00f3s, Buenos Aires 1973; S. BRET\u00ed\u201cN, Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n: formulario prof\u00e9tico, Istituto B\u00ed\u00adblico, Roma 1987; G. DEL OLMO, Vocaci\u00f3n de l\u00ed\u00adder en el antiguo Israel, Universidad Pontificia, Salamanca 1973; O. GARC\u00ed\u008dA DE LA FUENTE, La B\u00fasqneda de Dios en el Antiguo Testamento, Guadarrama, Madrid 1971; A. GONZ\u00ed\u0081LEZ, Profetismo y sacerdocio. Profetas, sacerdotes y reyes en el antiguo Israel, La Casa de la Biblia, Madrid 1969; A. NEHER, La esencia del profetismo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975; X. PIKAZA, Dios jud\u00ed\u00ado, Dios cristiano, Verbo Divino, Estella 1996; J. L. SICRE, Profetismo en Israel, Verbo Divino, Estella 1992.<\/p>\n<p>PROFETAS<br \/>\n3.Jes\u00fas, Iglesia primitiva<\/p>\n<p>Jes\u00fas, Iglesia). Jes\u00fas fue un profeta mesi\u00e1nico, condenado precisamente por serlo y por querer instaurar el reino de Dios. Algunos de sus disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s significativos fueron tambi\u00e9n profetas, de manera que la Iglesia puede y debe entenderse como instituci\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>(1) Entorno. Los or\u00e1culos de los profetas israelitas contienen elementos apocal\u00ed\u00adpticos (cf. Is 25-27; Ez 1-3; 36-48; Zac 7-14; Dn 1-11), que han sido m\u00e1s desarrollados en los libros ap\u00f3crifos (no aceptados en el canon de la Escritura) y que est\u00e1n muy relacionados con el ambiente mesi\u00e1nico de Jes\u00fas (ciclo de Henoc, Jubileos, Testamento de los XII Patriarcas, textos de Qumr\u00e1n, etc.). Hab\u00ed\u00ada en el tiempo de Jes\u00fas profetas apocal\u00ed\u00adpticos, cuyos or\u00e1culos y esperanzas sol\u00ed\u00adan centrarse en la llegada del fin de los tiempos. Por su mensaje, est\u00e1n cerca de fariseos y esenios* y su inspiraci\u00f3n aparece ya en escritos anteriores: en las tradiciones de Daniel* y Henoc*, en el Libro de los Jubileos, en los Testamentos de los XII Patriarcas y en diversos textos conservados en Qumr\u00e1n*. Estos profetas eran individuos aislados que formaban grupos peque  \u00f1os, no iglesias o comunidades universales. Entre los m\u00e1s conocidos de aquel tiempo, atestiguado por los evangelios cristianos y por Flavio Josefo, se encuentra Juan Bautista, que suscit\u00f3 en su entorno un movimiento cercano al de Jes\u00fas. Flavio Josefo ha conservado tambi\u00e9n la memoria de otros profetas a quienes tiende a llamarse sofistas o enga\u00f1adores, pues con su mensaje y entusiasmo mesi\u00e1nico contribuyeron al alzamiento contra Roma, aunque no hubieran proclamado directamente la guerra. En esa l\u00ed\u00adnea actu\u00f3 Teudas y un jud\u00ed\u00ado de origen egipcio que lograron juntar seguidores, a quienes animaron con promesas de liberaci\u00f3n (cf. Hch 5,34-37). La tradici\u00f3n cristiana recuerda tambi\u00e9n el surgimiento de falsos profetas y cristos (Mc 13,2 par), posiblemente vinculados a la guerra contra Roma (67-70 d.C.). El rabinismo posterior tendi\u00f3 a condenar a todos estos profetas de los tiempos finales, vinculados al judaismo y cristianismo (que estaban a\u00fan poco diferenciados). Ellos debieron crear expectativas de liberaci\u00f3n inmediata entre los seguidores de Jes\u00fas. Ser\u00ed\u00ada importante conocer mejor los rasgos y estructura de esos profetas condenados por Flavio Josefo y los cristianos y jud\u00ed\u00ados posteriores. Sin duda, las acusaciones contra ellos son interesadas, pues provienen de miembros de grupos que compiten con ellos.<\/p>\n<p>(2) Jes\u00fas, profeta escatol\u00f3gico y social. Desde esa perspectiva podemos y debemos entender a Jes\u00fas y presentarle ante todo como profeta escatol\u00f3gico, que se considera a s\u00ed\u00ad mismo como investido con una autoridad de Dios, para realizar su obra final sobre el mundo. Jes\u00fas fue mensajero escatol\u00f3gico, que anuncia la venida de Dios y el fin del orden viejo, traduciendo y expresando su venida en forma de transformaci\u00f3n humana. Se sabe enviado de Dios y en su nombre (con su autoridad) anuncia el Reino, realizando gestos que expresan y anticipan el cambio de los tiempos. Lc importan sobre todo los pecadores, expulsados de la alianza, a quienes ofrece la gracia de Dios, superando la Ley israelita. Por eso decimos, al mismo tiempo, que \u00e9l fue un profeta del cambio social: no se concibi\u00f3 como Mes\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adtico, ni era partidario de la lucha armada contra Roma, sino que ha promovido un movimiento de transformaci\u00f3n personal y social, a partir de Galilea, empezando por los pobres (marginados) de la sociedad establecida, a quienes ayudaba, no en l\u00ed\u00adnea de esplritualismo, sino de cambio integral del ser humano. No fue un hombre aislado; en su entorno hab\u00ed\u00ada otros profetas escatol\u00f3gicos que no apelan a la guerra contra Roma, sino a la intervenci\u00f3n salvadora de Dios: expresan con signos su presencia, preparan el cambio del pueblo (de sus seguidores) para el tiempo escatol\u00f3gico. Esos profetas no luchaban como los macabeos, pero tampoco se encerraban en una vida retirada de pureza elitista (como en Qumr\u00e1n), sino que anuncian y promueven la intervenci\u00f3n de Dios, la salvaci\u00f3n del pueblo. El m\u00e1s importante de ellos parece Juan, a quien la tradici\u00f3n llama Bautista y vincula con Jes\u00fas (cf. Mt 11,9; 14,5; 2i,46).<\/p>\n<p>(3) Rasgos apocal\u00ed\u00adpticos. Muchos han distinguido entre profetas y apocal\u00ed\u00adpticos, como si fueran contrapuestos, de manera que los segundos no podr\u00ed\u00adan provenir de los primeros: los profetas anunciar\u00ed\u00adan una culminaci\u00f3n hist\u00f3rica de la humanidad, los apocal\u00ed\u00adpticos apelar\u00ed\u00adan a una salvaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la historia; los profetas destacar\u00ed\u00adan el di\u00e1logo de los hombres con Dios y defender\u00ed\u00adan la libertad del hombre, partiendo de principios \u00e9ticos; los apocal\u00ed\u00adpticos anunciaron la venida m\u00ed\u00adtica de poderes sobrehumanos (\u00e1ngeles, demonios&#8230;), proclamando as\u00ed\u00ad un tipo de destino&#8230; Es claro que estas oposiciones tienen un valor, pero debemos a\u00f1adir que ha sido la misma profec\u00ed\u00ada la que ha desembocado en un tipo de visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, quiz\u00e1 bajo el influjo de otras culturas del entorno (persas). De todas formas, la apocal\u00ed\u00adptica ha puesto de relieve algunos elementos nuevos, como son los personajes trascendentes, que influyen en la historia (\u00e1ngeles y demonios, videntes celestiales&#8230;), y la dimensi\u00f3n c\u00f3smica de la ca\u00ed\u00adda y salvaci\u00f3n final de los hombres. Por eso, la apocal\u00ed\u00adptica puede hablar de cat\u00e1strofes naturales e intervenciones sobrenaturales (ca\u00ed\u00adda de astros, juicio final de Dios), que marcan el car\u00e1cter fr\u00e1gil de la historia. En esa l\u00ed\u00adnea podemos afirmar que el mensaje de Jes\u00fas contiene rasgos apocal\u00ed\u00adpticos, pero no es apocal\u00ed\u00adptico puro, de manera que es quiz\u00e1 mejor llamarle profeta escatol\u00f3gico, pues anuncia y anticipa, con gestos y palabras, la liegada de las realidades \u00faltimas, la culminaci\u00f3n de la vida y de la historia humana. De ordinario, dentro de la Biblia, la escatolog\u00ed\u00ada suele expresarse con la ayuda de signos apocal\u00ed\u00adpticos (de revelaci\u00f3n o lucha entre poderes sobrenaturales). Esos s\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos (ca\u00ed\u00adda de astros) o b\u00e9licos (batallas de \u00e1ngeles y satanes), lo mismo que las im\u00e1genes externas del juicio de Dios (banquete de los justos, fuego del infierno), han de tomarse como expresi\u00f3n de una experiencia muy profunda, que resultaba esencial para la visi\u00f3n prof\u00e9tica de la historia: los seres humanos no hemos alcanzado todav\u00ed\u00ada nuestra identidad, sino que debemos alcanzarla, con la ayuda de Dios, para superar de esa manera el riesgo de violencia y muerte que dominan actualmente sobre el mundo. En esa l\u00ed\u00adnea se ha movido Jes\u00fas, profeta mesi\u00e1nico de rasgos apocal\u00ed\u00adpticos.<\/p>\n<p>(4) Profeta mesi\u00e1nico. Jes\u00fas ha sido un profeta escatol\u00f3gico que emplea, como otros de aquel tiempo, una serie de s\u00ed\u00admbolos apocal\u00ed\u00adpticos (y sapienciales) que iremos precisando. Pero, al mismo tiempo, ha sido un profeta mesi\u00e1nico, bien arraigado en la esperanza de la culminaci\u00f3n de su pueblo (y del conjunto de la humanidad). Esa esperanza sol\u00ed\u00ada vincularse a un nuevo rey triunfante (como David), que lograr\u00ed\u00ada la paz y libertad para su pueblo. Pero ella pod\u00ed\u00ada expresarse tambi\u00e9n a trav\u00e9s de otras figuras de car\u00e1cter personal y social, que defin\u00ed\u00adan la identidad israelita, en clave de mesianismo sacerdotal, legal o incluso prof\u00e9tico, de manera que las visiones de los diversos representantes del pueblo de Israel (y de los samaritanos) no eran concordantes. En esa l\u00ed\u00adnea, pod\u00ed\u00ada hablarse de personajes individuales de tipo sobrenatural, m\u00e1s cercanos a una visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica de la historia, que vendr\u00ed\u00adan a manifestarse desde el cielo (un \u00e1ngel o ser superior, un patriarca ur\u00e1nico o un Hijo de Hombre) o de figuras colectivas, que pon\u00ed\u00adan de relieve el mesianismo del propio pueblo, destacando as\u00ed\u00ad la transformaci\u00f3n israelita (reuni\u00f3n de los dispersos, nueva Jerusal\u00e9n) y la pacificaci\u00f3n de la naturaleza (armon\u00ed\u00ada c\u00f3smica, paz animal), sin apelar a una persona individual estricta. Estas y otras visiones exist\u00ed\u00adan en tiempo de Jes\u00fas y no es nada sorprendente que Jes\u00fas las haya utilizado en su men saje. Pero en el centro de su vida no han estado esas figuras, sino la certeza de que llega el Reino de Jes\u00fas, a cuyo servicio se ha puesto como prof\u00e9tica carism\u00e1tico (en la l\u00ed\u00adnea de Elias*) y como pretendiente mesi\u00e1nico (en la l\u00ed\u00adnea del Hijo* de David). As\u00ed\u00ad le han visto los sacerdotes del templo, conden\u00e1ndole como a falso profeta; as\u00ed\u00ad le ha visto Poncio Pilato, ajustici\u00e1ndole como a \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb. El sentido de su profetismo ha quedado, por tanto, vinculado a su muerte* y ha sido recreado por la experiencia pascual.<\/p>\n<p>(5) Testimonio eclesial. Comunidades galileas. Jes\u00fas resucitado aparece no s\u00f3lo como profeta, sino como Cristo o Mes\u00ed\u00adas prof\u00e9tico, y sus disc\u00ed\u00adpulos pueden concebirse y se conciben como un grupo prof\u00e9tico dentro de Israel, como sabe no solamente Pablo, sino la misma tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Los portadores de la misi\u00f3n de Jes\u00fas en las comunidades de Galilea son, ante todo, profetas carism\u00e1ticos, cercanos a la historia de Jes\u00fas. En principio, ellos no se identifican con los Doce (m\u00e1s centrados en Jerusal\u00e9n), ni con los ap\u00f3stoles de la misi\u00f3n helenista y paulina, abierta a los gentiles. Esos profetas constituyen la primera autoridad de la Iglesia, (a) Tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Esos profetas cristianos se encuentran en el fondo del env\u00ed\u00ado misionero recogido por Mc 6,7-11 y Q, Lc 10,1-8 par. Ellos son signo de todos los mensajeros (ap\u00f3stoles) y profetas (testigos) que Jes\u00fas ir\u00e1 enviando a lo largo de la Iglesia. Jes\u00fas era profeta mesi\u00e1nico; profetas ser\u00e1n sus primeros enviados. Marcos identifica impl\u00ed\u00adcitamente a los enviados (ap\u00f3stoles: cf. Mc 3,14) con los Doce, a quienes presenta como s\u00ed\u00admbolo y compendio de los misioneros de la Iglesia, que al final del evangelio (Mc 16,7) no aparecen ya como Doce, sino como mujeres y disc\u00ed\u00adpulos con Pedro. As\u00ed\u00ad ha trazado una l\u00ed\u00adnea que va de los profetas itinerantes carism\u00e1ticos del tiempo de Jes\u00fas a los misioneros de su tiempo; a todos les une la experiencia y tarea prof\u00e9tica. Lucas distingue dos env\u00ed\u00ados, uno m\u00e1s particular (Lc 9,1-2) y otro m\u00e1s universal (Lc 10,1-8), pero en ambos casos presenta a los enviados como profetas (lo mismo sucede en Mt 10,5 y 28,15-20). (b) Profetas exorcistas. Jes\u00fas les hace ante todo exorcistas (menos en Lc 10, que refleja una situaci\u00f3n eclesial posterior), ofreci\u00e9ndoles su autoridad salvadora para  enfrentarse a los esp\u00ed\u00adritus impuros. Exorcista fue Jes\u00fas (cf. Mt 12,28 par) y lo ser\u00e1n sus disc\u00ed\u00adpulos, con una autoridad de curaci\u00f3n que no se puede reglamentar por ordenaciones, ni fundar en sacrificios religiosos, ni victorias militares. El exorcista no es escriba, sacerdote, guerrero, presb\u00ed\u00adtero o inspector (= obispo) de una comunidad instituida, sino un profeta carism\u00e1tico, alguien con poder para curar (liberar) a los posesos: autoridad, que no se puede reglamentar por oficio. As\u00ed\u00ad surgen los profetas en una comunidad de carism\u00e1ticos, centrados en la tarea de humanizaci\u00f3n (liberaci\u00f3n) de los posesos y excluidos, (c) Profetas terapeutas. Ciertamente, ellos pueden ser y son mensajeros del Reino, como ha destacado Q (en Lc 10 y Mt 10); pero su anuncio es de gestos sanadores, m\u00e1s que de palabras: promueven conversi\u00f3n o cambio intenso (como supone el fin de Marcos: 16,12), expresando la m\u00e1s alta sabidur\u00ed\u00ada de Dios en la curaci\u00f3n de los enfermos y el anuncio escatol\u00f3gico del Reino. Ellos son la primera autoridad, mensajeros de Jes\u00fas o terapeutas, sanadores: curan, ayudan a vivir a los humanos. No son dirigentes, ni pastores de un reba\u00f1o (a pesar de la imagen de Mt 10,6), sino profetas misioneros, creadores de humanidad.<\/p>\n<p>(6) Pablo. Comunidades prof\u00e9ticas. Pablo presenta a los profetas, inmediatamente despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles, como portadores de la novedad cristiana. \u00abSois el Cuerpo del Cristo, y cada uno un miembro&#8230; A unos los ha designado Dios en la Iglesia: primero ap\u00f3stoles, segundo profetas, tercero maestros; luego, poderes; despu\u00e9s, don de curaciones, acogidas, direcciones, don de lenguas&#8230;\u00bb (1 Cor 12,27-30; cf. 14,29-32; 1 Tes 2,15). Los primeros en la Iglesia son los ap\u00f3stoles, avalados por Jes\u00fas para fundar comunidades. L\u00f3gicamente, no son los Doce de Lucas-Hechos, sino los enviados mesi\u00e1nicos, creadores de iglesias. Pues bien, despu\u00e9s de ellos aparecen los profetas, que en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica parec\u00ed\u00adan itinerantes. Pablo, en cambio, s\u00f3lo ha presentado como itinerantes (fundadores de comunidades) a los ap\u00f3stoles. Profetas y maestros se encuentran unidos, como sedentarios, dentro de una iglesia donde ofrecen testimonio de Jes\u00fas (profetas) o ense\u00f1an el camino de evangelio (maestros). Ciertamente, los profetas son m\u00e1s carism\u00e1ti cos y testimoniales; los maestros est\u00e1n m\u00e1s vinculados a la ense\u00f1anza&#8230; Pero de hecho se unen de tal modo que parece dif\u00ed\u00adcil separarlos: son portadores de la palabra de Jes\u00fas dentro de una Iglesia ya formada o creada a partir de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>(7) Profetas, sabios, escribas. Iglesia de Mateo. Asumiendo una palabra de tipo sapiencial, el mismo Jes\u00fas resucitado dice en el evangelio de Mateo: \u00abMirad. Yo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y escribas: a unos matar\u00e9is y crucificar\u00e9is, a otros azotar\u00e9is en vuestras sinagogas y perseguir\u00e9is de ciudad en ciudad, de manera que caiga sobre vosotros toda sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas&#8230;\u00bb (Mt 23,34-35). Este Jes\u00fas no env\u00ed\u00ada ap\u00f3stoles, ni presb\u00ed\u00adteros u obispos, sino que el n\u00facleo dirigente de la Iglesia est\u00e1 formado por profetas que expresan el sentido de la muerte y pascua de Jes\u00fas, por sabios que despliegan su misterio y por escribas, que saben interpretar desde esa base las Escrituras antiguas. Estos ministros de la Iglesia no son obispos o presb\u00ed\u00adteros, liturgos o pastores, en sentido posterior, sino mensajeros de un Jes\u00fas a quienes el judaismo oficial ha rechazado. Esta Iglesia no ha creado ministerios nuevos (pues profetas, sabios y escribas ya exist\u00ed\u00adan en Israel), pero les ha dado un contenido nuevo, desde el Cristo. Frente al poder que se eleva matando a los otros (asesinato), ha elevado Mt (siguiendo en esto a Me) la autoridad del amor gratuito y de la palabra que se ofrece a todos. Mt no necesita detallar las estructuras ministeriales de esa Iglesia. Ciertamente, sabe que han existido (o existen) mensajeros itinerantes de la palabra y acci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 10,6-15), pero ni ellos ni los profetas-sabios-escribas ya citados pueden volverse estructura impositiva (cf. Mt 23,8-10; cf. uni\u00f3n de profetas y justos en Mt 13,17).<\/p>\n<p>(8) El riesgo de la profec\u00ed\u00ada. Los profetas son autoridad carism\u00e1tica, que se funda en la presencia y palabra de Dios, que los hombres pueden manipular. Por eso, desde el Antiguo Testamento, ha existido una fuerte pol\u00e9mica contra los profetas falsos. Aqu\u00ed\u00ad destacaremos dos testimonios del Nuevo Testamento, (a) Falsos profetas. Mateo. La iglesia de Mt conoce tambi\u00e9n la existencia de profetas mentirosos: \u00abCuidaos de los falsos profetas, que  vienen vestidos de ovejas y dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocer\u00e9is: ning\u00fan \u00e1rbol bueno produce frutos malos, ni uno malo frutos buenos. No todo el que me dice: Se\u00f1or, Se\u00f1or entrar\u00e1 en el reino de los cielos, sino quien cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos. Muchos me dir\u00e1n aquel d\u00ed\u00ada: Se\u00f1or, Se\u00f1or, \u00bfno profetizamos en tu nombre y expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre? Y entonces les dir\u00e9: jam\u00e1s os conoc\u00ed\u00ad; apartaos de m\u00ed\u00ad, obradores de iniquidad\u00bb (Mt 7,15-23). De esa forma ha condenado Mt el poder de unos profetas, exorcistas y carism\u00e1ticos (sanadores) que ponen su autoridad al servicio de los propios intereses, diciendo \u00c2\u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or!, para oprimir a los dem\u00e1s. En ese sentido habla tambi\u00e9n de falsos profetas y cristos (cf. Mt 24,24; Mc 13,22). (b) Falsos profetas. Apocalipsis. La segunda Bestia del Apocalipsis es el Profeta Falso (Ap 13,11-18). Parece no violento, porque es delicado y muestra rasgos de Cordero. Tiene, sin embargo, la crueldad de una mente poderosa y retorcida y la pone (se pone) al servicio de la Bestia imperial, para enga\u00f1ar a los hombres de manera a\u00fan m\u00e1s intensa. Es el esp\u00ed\u00adritu de la mentira, la violencia mental y psicol\u00f3gica, que seduce a las personas ansiosas de milagros y las fascina con el fuego de la tierra y con los signos infernales de la magia. Quiz\u00e1 podamos a\u00f1adir que es la raz\u00f3n de Estado que protege a los que sirven al sistema y que destruye a quienes lo rechazan. Aquellos que no acepten la mentira de este profeta -su propaganda e ideolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, sus artes o prodigiosno podr\u00e1n llevar la marca de la Bestia: estar\u00e1n fuera de la ley, no podr\u00e1n ni comprar ni vender, ni tener refugio, sino que vivir\u00e1n como desterrados sobre el mundo. Esta es la acci\u00f3n de la segunda Bestia, representada por los sacerdotes e ide\u00f3logos de un Imperio Sagrado al que todos los hombres deb\u00ed\u00adan elevar el incienso de su culto. Para que el triunfo de sus armas y soldados sea pleno, el Imperio tiene que apoyarse en el Falso Profeta: no puede permitir que los hombres sean libres; por eso necesita la mentira y seducci\u00f3n de la falsa ideolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Cf. D. E. Aun\u00e9, Propliecy in Early Christianity and the Ancient Mediterranean World, Eerdmanns, Grand Rapids MI 1983; M. Casey, FromJewish Prophet to Gentile God: The Origins and Development of New Testament Christologv, J. Knox, Louisville KY 1991; J. Crenshaw, LOS falsos profetas. Conflicto en la religi\u00f3n de Israel, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1986; A. Gonz\u00e1lez, N. Lohfink y G. von Rad, Profetas verdaderos, profetas falsos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1976.<\/p>\n<p>PROFETAS<br \/>\n4.Religiones prof\u00e9ticas<\/p>\n<p>Las tres religiones monote\u00ed\u00adstas (judaismo, cristianismo, islam) han surgido gracias a la intervenci\u00f3n de unos profetas (Mois\u00e9s, Cristo, Mahoma) que han sabido descubrir la voluntad de Dios y la han expuesto y propagado (promulgado) en medio de la historia.<\/p>\n<p>(1) Notas conumes y notas distintivas. (a) En los tres casos, el profeta es un hombre que sabe escuchar la Palabra de Dios. No es s\u00f3lo cham\u00e1n (ext\u00e1tico), ni contemplativo interior (un m\u00ed\u00adstico), ni sacrificador (sacerdote). Ordinariamente es un hombre de acci\u00f3n, alguien que se encuentra inmerso dentro de las tareas y trabajos de este mundo y que a partir de ellas, en el centro de este mundo, descubre y discierne la voluntad de Dios, (b) El profeta es tambi\u00e9n un hombre comprometido en una tarea social: ha descubierto la voluntad de Dios y quiere que se cumpla: por eso denuncia los males de la sociedad, anuncia el juicio de Dios y procura que los hombres respondan en gesto de conversi\u00f3n y fidelidad intensa. En ese aspecto, el profeta es un vig\u00ed\u00ada, un testigo de la obra de Dios entre los hombres, (c) Para los jud\u00ed\u00ados el profeta verdadero y central es Mois\u00e9s, a quien conciben como depositario principal (definitivo) de la revelaci\u00f3n de Dios, como ratifica la Misn\u00e1: \u00abMois\u00e9s recibi\u00f3 la Torah (la Ley) desde el Sina\u00ed\u00ad y la transmiti\u00f3 a Josu\u00e9, Josu\u00e9 a los ancianos, los ancianos a los profetas, los profetas a los hombres del Gran Sanedr\u00ed\u00adn&#8230;\u00bb (Abot 1,1). Jud\u00ed\u00ado es seg\u00fan eso el que acepta como normativa la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica de Dios a Mois\u00e9s, conservada en la Ley Escrita de la Biblia hebrea y en la oral de la Misn\u00e1. (d) Los cristianos han interpretado Dt 18,15ss como un anuncio de Jes\u00fas (cf. Hch 3,22) a quien confiesan profeta final, Hijo de Dios y Mes\u00ed\u00adas verdadero. Eso significa que para ellos hay un avance, una historia que lleva del profetismo israelita (preparaci\u00f3n) al nuevo profetismo mesi\u00e1nico. Los profetas israelitas  forman parte del Antiguo Testamento y su palabra ha sido asumida, culminada y de alguna forma abrogada por el Cristo. S\u00f3lo Jes\u00fas, profeta final y verdadero, ofrece el Nuevo y definitivo Testamento de Dios para los hombres, (e) El islam no admite gradaci\u00f3n o progreso salvador entre los profetas. \u00abDecid: Creemos en Dios y en lo que se nos ha revelado, en lo que se revel\u00f3 a Abrah\u00e1n, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus; en lo que Mois\u00e9s, Jes\u00fas y los profetas recibieron de su Se\u00f1or. No distinguimos a ninguno de ellos y nos sometemos a Dios\u00bb (Cor\u00e1n 2,136). Muhammad ha nivelado de esta forma a los profetas, present\u00e1ndolos como representantes y testigos de una misma actitud de fe monote\u00ed\u00adsta y de sometimiento a Dios. A su juicio, todos han dicho lo mismo, aunque esa doctrina ha podido ser desfigurada por sus seguidores (jud\u00ed\u00ados o cristianos). S\u00f3lo \u00e9l, Muhammad, recogiendo de forma clara y total lo que han dicho los viejos profetas (especialmente Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s y Jes\u00fas), puede presentarse y se presenta como sello de la profec\u00ed\u00ada, revelador del Cor\u00e1n eterno para los hombres.<\/p>\n<p>(2) Judaismo. La ley (Mois\u00e9s) antes que los profetas. Los jud\u00ed\u00ados han puesto la Ley de Mois\u00e9s (entendida en su sentido fundante como profec\u00ed\u00ada) en el principio de todas las manifestaciones de Dios. Los profetas escritores que han venido despu\u00e9s de Mois\u00e9s (Isa\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y hasta Daniel&#8230;) han avalado esa visi\u00f3n de la ley originaria, v\u00e1lida por siempre. En alg\u00fan sentido se puede afirmar que para los jud\u00ed\u00ados la profec\u00ed\u00ada verdadera se ha parado (o ha culminado) ya en Mois\u00e9s: lo que vino luego no ha ofrecido un verdadero avance. Dios lo hab\u00ed\u00ada dicho todo al revelar su Nombre (Yahv\u00e9) en el fuego de la zarza, al manifestar a Mois\u00e9s su misterio y pedirle que libere al pueblo cautivado (Ex 3,14). Siendo profeta, Mois\u00e9s aparece como hombre del misterio (descubre el fuego de Dios, escucha su Nombre), legislador (ofrece al pueblo la Ley Eterna de Dios) y liberador (saca a los hebreos de Egipto). La Palabra de Dios, que \u00e9l escucha y transmite a su pueblo, es fuente de experiencia profunda (se identifica con el mismo Dios), que se expresa al mismo tiempo como Ley (que el mismo pueblo asume) y como principio de liberaci\u00f3n (salida de Egipto). Quiz\u00e1 podamos afirmar que los jud\u00ed\u00ados identifican la profec\u00ed\u00ada con Mois\u00e9s, diciendo que \u00e9l ha recibido la revelaci\u00f3n integral del misterio para el pueblo de su alianza. Como supon\u00ed\u00ada Abot 1,1, despu\u00e9s de Mois\u00e9s ya no existe nueva revelaci\u00f3n: tanto la Escritura como la tradici\u00f3n (recogida en Misn\u00e1 y Talmud) se limitan a recopilar y expresar la misma y \u00fanica Ley eterna que Mois\u00e9s ha descubierto al descubrir el fuego de Dios y al escuchar su nombre. No hay para el judaismo dos Testamentos o Escrituras de Dios (como en el cristianismo) sino dos formas (una escrita y otra oral) de expresar la misma y \u00fanica palabra que Dios revel\u00f3 a Mois\u00e9s para siempre. Por eso, \u00e9l no es un profeta, sino el Profeta. De manera consecuente, podemos afirmar que la profec\u00ed\u00ada ha cumplido su misi\u00f3n y ha terminado: se ha expresado en la Ley, all\u00ed\u00ad perdura y ofrece la voluntad salvadora de Dios para los hombres.<\/p>\n<p>(3) Cristianismo. Historia prof\u00e9tica y rnesi\u00e1nica. Los cristianos en cambio han destacado una historia prof\u00e9tica que debe entenderse a partir de las categor\u00ed\u00adas de promesa y cumplimiento. Ciertamente, ellos veneran a Mois\u00e9s, pero no le separan del resto de los profetas (Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, etc.). Quiz\u00e1 debamos a\u00f1adir que los cristianos han invertido la l\u00ed\u00adnea dominante del judaismo, interpretando al mismo Mois\u00e9s a partir de esos profetas (Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas&#8230;), situ\u00e1ndole en un camino que conduce a la revelaci\u00f3n rnesi\u00e1nica. Ellos, Mois\u00e9s y los profetas, son precursores de Jes\u00fas: abren un camino que ha venido a culminar y recibir sentido pleno en Cristo. Entre los dos testamentos (profetas antiguos y Jes\u00fas) existe una continuidad y una ruptura. Lo antiguo debe cumplirse y terminar, para que llegue lo nuevo. Por eso los cristianos han conservado la Escritura israelita como verdadera palabra de Dios, pero la han entendido como Antiguo Testamento de aquello que ha venido a realizarse en Cristo. Mois\u00e9s era legislador y liberador m\u00e1s que profeta. Pues bien, siendo tambi\u00e9n un (el) profeta, Jes\u00fas es sobre todo el enviado mesi\u00e1nico y el Hijo de Dios. As\u00ed\u00ad podemos entenderle como nueva creaci\u00f3n, el hombre definitivo, ya salvado: Hijo de Hombre universal que desborda los l\u00ed\u00admites del judaismo y de su ley particular para presentarse como signo universal de Dios (el Hijo) para todos los  humanos. De esa forma, la profec\u00ed\u00ada se vuelve encarnaci\u00f3n; el portador de la Palabra aparece como Palabra de Dios en persona.<\/p>\n<p>(4) Los musulmanes finalmente piensan que la profec\u00ed\u00ada ha sido siempre la misma, aunque s\u00f3lo con Muhammad ha logrado expresarse al fin de manera sencilla y segura, en forma de mensaje abierto (a trav\u00e9s de los creyentes \u00e1rabes) a todos los humanos, sin distinci\u00f3n de razas o culturas. El contenido del mensaje prof\u00e9tico ha sido siempre el mismo, de Ad\u00e1n a Jes\u00fas, pero los receptores no han sabido conservarlo limpio, lo han mezclado con otras palabras que no vienen de Dios, lo han adulterado. Por eso ha sido necesario que se exprese la aut\u00e9ntica profec\u00ed\u00ada de un modo claro y preciso, de un modo condensado y fuerte, a trav\u00e9s del pueblo \u00e1rabe. Eso es lo que ha venido a realizar de un modo ejemplar Muhammad, que se considera heredero de todos los profetas.<\/p>\n<p>Cf. K. ARMSTRONG, Una historia de Dios. 4.000 arios de b\u00fasqueda en el judaismo, el cristianismo y el Islam, Paid\u00f3s, Barcelona 2001; J. KUSCHEL, Discordia en la casa de Abrah\u00e1n. Lo que separay lo que une a jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes, Verbo Divino, Estella 1996; X. Pikaza, Monote\u00ed\u00adsmo y globalizaci\u00f3n. Mois\u00e9s, Jesils, Muhammad, Verbo Divino, Estella 2002.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El fen\u00f3meno prof\u00e9tico: 1. Las personas nos cuestionamos sobre lo imprevisible; 2. Dios responde al hombre. II. Los inicios del profetismo en Israel. III. El per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico del profetismo: 1. El siglo VIII en el Norte; 2. El siglo VIII en el Sur; 3. Los profetas del preexilio; 4. Los profetas del exilio. IV. El declive del profetismo y la apocal\u00ed\u00adptica. V. \u00bfQu\u00e9 es un profeta b\u00ed\u00adblico? VI. Los profetas b\u00ed\u00adblicos en la catequesis.<\/p>\n<p>I. El fen\u00f3meno prof\u00e9tico<br \/>\nAntes de entrar en un fen\u00f3meno tan complejo como el profetismo b\u00ed\u00adblico, convendr\u00ed\u00ada que aclar\u00e1semos un problema terminol\u00f3gico: \u00bfqu\u00e9 queremos decir cuando nos referimos al profetismo?, \u00bfa qui\u00e9n llamamos profeta? Como veremos m\u00e1s adelante, el concepto profeta requiere diversas matizaciones, pero s\u00ed\u00adrvanos como punto de partida la definici\u00f3n que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia. No es una definici\u00f3n t\u00e9cnica, y por ello tampoco demasiado precisa, pero s\u00ed\u00ad recoge lo que est\u00e1 en el ambiente general, lo que la gente de nuestro entorno hablante entiende, b\u00e1sicamente, por profeta: \u00abEl que posee el don de profec\u00ed\u00ada. El que, por se\u00f1ales o c\u00e1lculos hechos previamente, conjetura y predice acontecimientos futuros\u00bb. Esta definici\u00f3n podr\u00ed\u00ada completarse con la que se nos ofrece a prop\u00f3sito de lo que es profec\u00ed\u00ada: \u00abDon sobrenatural que consiste en conocer por inspiraci\u00f3n divina las cosas distantes o futuras\u00bb.<\/p>\n<p>Desde esta aproximaci\u00f3n inicial obtenemos ya dos puntos de referencia importantes: primero, la profec\u00ed\u00ada es un don que procede del \u00e1mbito sobrenatural, divino; y segundo, est\u00e1 ordenada al conocimiento de cosas ocultas, en especial de las relacionadas con acontecimientos futuros. Podr\u00ed\u00adamos a\u00f1adir, quiz\u00e1, una tercera, pero esta no siempre aparece en todos los fen\u00f3menos prof\u00e9ticos, se trata de la preparaci\u00f3n para el conocimiento de lo oculto, es decir, la presencia en estas pr\u00e1cticas de \u00abse\u00f1ales o c\u00e1lculos hechos previamente\u00bb.<\/p>\n<p>Si preguntamos a la Biblia qu\u00e9 dice de sus profetas, coincidir\u00e1, en parte, con lo que se ha dicho, pero habr\u00e1 que matizarlo considerablemente. Para entablar este di\u00e1logo con la Sagrada Escritura, situ\u00e9monos primero en un marco m\u00e1s amplio que el del mundo b\u00ed\u00adblico y hagamos entonces la siguiente pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 en todos los ambientes, en todas las culturas y en todas las \u00e9pocas, se han dado fen\u00f3menos m\u00e1s o menos relacionados con lo que llamamos profec\u00ed\u00ada?<br \/>\n1. LAS PERSONAS NOS CUESTIONAMOS SOBRE LO IMPREVISIBLE. El fen\u00f3meno prof\u00e9tico est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la preocupaci\u00f3n de las personas sobre su futuro, sobre las cosas m\u00e1s inmediatas (trabajo, familia, salud) y sobre las m\u00e1s trascendentales (su destino \u00faltimo). Algunas de ellas dependen de nuestro propio esfuerzo y de nuestra previsi\u00f3n; otras, en cambio, se escapan a nuestro control. Aqu\u00ed\u00ad es donde entra en juego la profec\u00ed\u00ada. A lo largo de la historia, los humanos hemos cre\u00ed\u00addo que hab\u00ed\u00ada fuerzas ocultas que interven\u00ed\u00adan, en mayor o menor medida, en la suerte de los individuos y de los grupos o pueblos. Llamemos a estos poderes, de un modo gen\u00e9rico, fuerzas sobrenaturales. Estas fuerzas eran entendidas como favorables o desfavorables para el hombre; hab\u00ed\u00ada por tanto que ganarse su amistad o, en caso contrario, protegerse de ellas. Podr\u00ed\u00adamos pensar que este fen\u00f3meno era m\u00e1s propio de culturas antiguas, de civilizaciones en v\u00ed\u00adas de extinci\u00f3n. Pero llama la atenci\u00f3n la cantidad de consultas que a\u00fan hoy reciben en nuestras culturas cient\u00ed\u00adficas los magos, los echadores de cartas, los astr\u00f3logos, etc. A algunos fen\u00f3menos extra\u00f1os los antiguos los relacionaban con intervenciones de esp\u00ed\u00adritus; hoy los denominamos fen\u00f3menos parapsicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Partiendo de esta base com\u00fan humana, de querer penetrar hasta en lo incomprensible, la profec\u00ed\u00ada se sit\u00faa a medio camino entre las personas que se cuestionan y las fuerzas ocultas que responden. Si entendemos que estas fuerzas son ciegas y act\u00faan mec\u00e1nicamente (astrolog\u00ed\u00ada), los profetas intervienen entonces en calidad de adivinos. Poseedoras de un don especial, estas personas son capaces de conocer cosas que las dem\u00e1s no alcanzan a ver.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay otro modo de resolver el problema: estas fuerzas no son ciegas ni act\u00faan mec\u00e1nicamente, sino que son libres y tienen planes concretos sobre los hombres. Entonces nos situamos ya en la esfera de la religi\u00f3n. En este caso, el profeta se coloca entre la humanidad y la divinidad como mediador, como quien posibilita el di\u00e1logo entre ambas.<\/p>\n<p>Cabr\u00ed\u00ada una tercera soluci\u00f3n: no hay tales fuerzas; todo lo que afecta al hombre se encuentra y se explica dentro de los l\u00ed\u00admites de lo natural. Entonces no cabr\u00ed\u00ada ya plantearse la profec\u00ed\u00ada, pues este fen\u00f3meno necesita siempre una referencia a lo sobrenatural.<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se enmarca dentro del \u00e1mbito de la interpretaci\u00f3n religiosa. Pero aun aqu\u00ed\u00ad cabr\u00ed\u00ada una matizaci\u00f3n. Hay religiones que conciben la divinidad como un ser influenciable por la intervenci\u00f3n humana. Se puede conseguir de ella, forzando de alg\u00fan modo su voluntad, tanto lo bueno (para el propio grupo religioso) como lo malo (para los enemigos). En este caso los creyentes no tienen la sana intenci\u00f3n de obedecer la voluntad del dios, o de los dioses, sino la de intervenir en ella para ponerlos de su parte, en favor de sus intereses. En tal caso estar\u00ed\u00adamos ante un fen\u00f3meno m\u00e1s propio de la mentalidad m\u00e1gica que de la religiosa. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad tiene su lugar la profec\u00ed\u00ada; el profeta ser\u00ed\u00ada, ante todo, un mago. El Israel b\u00ed\u00adblico no estuvo libre de esta tentaci\u00f3n; como tampoco hoy lo estamos nosotros. Esta fue una de las m\u00e1s duras batallas que sostuvo el movimiento prof\u00e9tico b\u00ed\u00adblico en su \u00e9poca: defender a Dios de los manejos de las personas religiosas, recordarles cu\u00e1l era su aut\u00e9ntica voluntad y reclamarles una absoluta obediencia.<\/p>\n<p>2. DIOS RESPONDE AL HOMBRE. Ya hemos se\u00f1alado que lo misterioso provoca en el hombre un ansia irrefrenable de saber. Pero en la Biblia la iniciativa de la profec\u00ed\u00ada no est\u00e1 en el hombre, sino en Dios. Cuando parte del hombre va degenerando hasta convertirse en \u00abfalsa profec\u00ed\u00ada\u00bb (Miq 4,5-8). Y es falsa porque, en lugar de revelar los planes de Dios, los enmascara y tergiversa.<\/p>\n<p>En la Biblia el m\u00e1s empe\u00f1ado en la tarea prof\u00e9tica es el propio Dios (Am 3,7). En la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del hombre, este es criatura de Dios; de un Dios que lo ha creado a su imagen y semejanza. Es un ser que crece y se desarrolla en el encuentro con su Creador. Dios construye, realiza y alienta la existencia humana. Y la profec\u00ed\u00ada es esta salida en busca del hombre para caminar a su lado, para construir juntos la historia, una historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Biblia comprende a Dios como un padre que cuida de sus hijos, que quiere lo mejor para ellos, que los educa y los gu\u00ed\u00ada por el camino m\u00e1s conveniente (Os 11,1-4); como una madre que no repara en sacrificios para sacar a sus hijos adelante, que los mima, los entiende y los quiere profundamente (Is 49,14s). Es una visi\u00f3n muy antropom\u00f3rfica, pero quiz\u00e1 no haya otra mejor para hablar de Dios.<\/p>\n<p>En la profec\u00ed\u00ada, la Biblia nos descubre que Dios, m\u00e1s que querer comunicar al hombre sus designios, busca comunicarse a s\u00ed\u00ad mismo. De los profetas b\u00ed\u00adblicos podemos decir que lo mejor de ellos no es tanto que nos hayan hablado en nombre de Dios cuanto que nos han hablado de Dios. Dios se nos ha revelado, nos ha salido al paso por medio de estos elegidos.<\/p>\n<p>Por eso, la palabra de los profetas se convierte en palabra de Dios, porque no s\u00f3lo importa lo que se dice, sino qui\u00e9n lo dice. Y esa palabra resuena en el coraz\u00f3n del creyente con la fuerza de que quien la pronuncia es su Se\u00f1or, su Creador, su Padre.<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, podr\u00ed\u00ada decirse que los mensajes de los profetas tienen cuatro puntos principales de inter\u00e9s: 1) la instrucci\u00f3n: en nombre de Dios, el profeta educa al creyente en los valores m\u00e1s importantes para la vida cotidiana, la privada y la social, la coyuntural y la m\u00e1s permanente; 2) la interpretaci\u00f3n: Dios nos sale al paso en todo momento, pero no siempre lo reconocemos; el profeta desvela la presencia de Dios interpretando en su nombre el sentido de los acontecimientos ordinarios y extraordinarios; 3) la denuncia: en ocasiones el creyente toma caminos equivocados, y Dios lo corrige, el profeta denuncia su error, lo acusa, lo amenaza y lo invita a la conversi\u00f3n; y 4) el anuncio: el hombre no ve m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo, de sus l\u00ed\u00admites como criatura; por eso el profeta le anuncia lo que Dios quiere construir con \u00e9l, lo encamina hacia un futuro que est\u00e1 por hacer (no hay adivinaci\u00f3n), pero que llegar\u00e1 a ser porque Dios ha empe\u00f1ado su palabra en ello.<\/p>\n<p>II. Los inicios del profetismo en Israel<br \/>\nEn primer lugar, habr\u00ed\u00ada que distinguir dos tipos diferentes de inicios: uno tomado en sentido teol\u00f3gico y otro en sentido hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>a) Desde el punto de vista teol\u00f3gico, el Antiguo Testamento sit\u00faa el nacimiento de la profec\u00ed\u00ada en Mois\u00e9s. Mois\u00e9s recibe el esp\u00ed\u00adritu de Dios con el fin de poder gobernar en su nombre al pueblo liberado de Egipto. Este esp\u00ed\u00adritu pas\u00f3 despu\u00e9s a los setenta ancianos que sirvieron de ayuda a Mois\u00e9s en este gobierno (N\u00fam 11,16s.24s). Esta tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica nos dice que \u00abcuando se pos\u00f3 sobre ellos el esp\u00ed\u00adritu se pusieron a profetizar, pero no continuaron\u00bb, no volvieron a hacerlo ya m\u00e1s. Mois\u00e9s es el intercesor por excelencia en la \u00e9poca originaria de Israel. No es, pues, posible pensar en un profeta al margen del esp\u00ed\u00adritu de Dios. En Israel no se es profeta por tener un don particular, como ocurre en otras religiones, sino por estar tocado por el esp\u00ed\u00adritu de Dios. Dios elige a sus profetas conforme a sus planes, no conforme a sus capacidades o dotes excepcionales.<\/p>\n<p>b) Respecto al origen hist\u00f3rico de la profec\u00ed\u00ada habr\u00ed\u00ada que situarlo quiz\u00e1 algo m\u00e1s tarde. Las denominaciones de Mois\u00e9s como profeta, o de su hermana Mar\u00ed\u00ada como profetisa, son posiblemente anacr\u00f3nicas (Ex 15,20), aplicaciones tard\u00ed\u00adas de estos t\u00ed\u00adtulos a personajes ilustres y relevantes del pasado. Aun en el caso de aceptar la profec\u00ed\u00ada en los or\u00ed\u00adgenes de Israel como pueblo (\u00e9xodo), podemos constatar, no obstante, una laguna entre el per\u00ed\u00adodo mosaico y los momentos previos a la monarqu\u00ed\u00ada, donde ya hay personas que ejercen un tipo de profec\u00ed\u00ada ampliamente reconocida entre las tribus de Israel. Salvando el caso de D\u00e9bora, denominada profetisa en Jue 4,4, pero cuya funci\u00f3n m\u00e1s relevante fue la de actuar como juez en nombre de Dios para salvar a su pueblo del enemigo, hemos de ir hasta Samuel para encontrar un verdadero profeta.<\/p>\n<p>Samuel es un personaje que se sit\u00faa en el siglo XI a.C. Las tradiciones b\u00ed\u00adblicas que hablan de \u00e9l son muy posteriores, o al menos est\u00e1n muy retocadas por autores tard\u00ed\u00ados (teolog\u00ed\u00ada deuteronomista), por lo que no todas las interpretaciones ulteriores que sobre su persona y ministerio se han hecho a lo largo de los siglos coinciden absolutamente con el personaje hist\u00f3rico al que se refieren. Podr\u00ed\u00adamos decir de \u00e9l que era un vidente que actuaba en torno a los santuarios (de Betel, Guilgal y Misp\u00e1, principalmente), recib\u00ed\u00ada donativos de la gente que le consultaba, y dirig\u00ed\u00ada, en ocasiones, el culto (ISam 9,1-13). Su intervenci\u00f3n m\u00e1s relevante fue la unci\u00f3n del primer rey, Sa\u00fal, su posterior rechazo en nombre de Dios, y la subsiguiente elecci\u00f3n del nuevo rey: David.<\/p>\n<p>La etapa que comprende desde esta \u00e9poca hasta el siglo VIII se conoce como per\u00ed\u00adodo precl\u00e1sico. Abarca unos tres siglos, en los que destacan grandes figuras prof\u00e9ticas como Samuel, Gad, Nat\u00e1n, Aj\u00ed\u00adas de Sil\u00f3, Miqueas ben Yiml\u00e1, El\u00ed\u00adas y Eliseo. Las caracter\u00ed\u00adsticas de los profetas de este tiempo podr\u00ed\u00adamos resumirlas del modo siguiente: 1) Est\u00e1n presentes en los conflictos b\u00e9licos, alentando el fervor patri\u00f3tico; en nombre de Dios apoyan a su pueblo (lRe 22,6). 2) Suelen actuar en grupo, teniendo vida en com\u00fan, lo que favorece la experiencia ext\u00e1tica, arropada por el contagio mutuo mediante cantos, danzas, m\u00fasica (ISam 10,9-12). Al l\u00ed\u00adder de estos grupos se le denomina padre y a sus disc\u00ed\u00adpulos se les conoce con el apelativo de hijos de los profetas. 3) Viven, normalmente, en torno a los santuarios, pudiendo estar ligados a la actividad cultual. Tambi\u00e9n se dan casos de personajes aislados, que igualmente aprovechan esos \u00e1mbitos para ejercer su misi\u00f3n (IRe 13,1ss.; 14,1-3). 4) Junto a esto, encontramos, asimismo, profetas en el \u00e1mbito de la corte, donde aparecen como consejeros del rey (2Sam 7,1-17).<\/p>\n<p>Respecto a las caracter\u00ed\u00adsticas teol\u00f3gicas de su ministerio, podemos destacar la comprensi\u00f3n de Israel como un \u00fanico pueblo, elegido por Dios y ligado a \u00e9l por la Alianza, su preocupaci\u00f3n por el cumplimiento de esta alianza, en especial por parte de las clases dirigentes, y por la fidelidad absoluta del pueblo al Dios que sell\u00f3 con ellos este pacto. Lucharon contra todo tipo de delito y de idolatr\u00ed\u00ada, resaltando con la fuerza de su palabra y de sus acciones la total soberan\u00ed\u00ada de Dios frente a otros dioses (I Re 18,20-40). Fueron grandes defensores de la coherencia entre lo que hoy podr\u00ed\u00adamos llamar, \u00e9tica y fe.<\/p>\n<p>III. El per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico del profetismo<br \/>\nEn el siglo VIII llega a su cumbre el desarrollo del movimiento prof\u00e9tico en Israel. Es un tiempo de esplendor, que durar\u00e1 hasta la ca\u00ed\u00adda del reino de Jud\u00e1 y su exilio en el siglo VI. Los grandes profetas de este per\u00ed\u00adodo son Am\u00f3s y Oseas en Israel, e Isa\u00ed\u00adas y Miqueas en Jud\u00e1. El ejercicio de su ministerio difiere dependiendo de su singular personalidad y de las condiciones (sociales, pol\u00ed\u00adticas y religiosas) que se daban en cada uno de los dos reinos israelitas. Antes de precisar sus peculiaridades, digamos algo de las caracter\u00ed\u00adsticas comunes a todo este per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>a) En primer lugar hay que destacar que, por primera vez, nos encontramos libros independientes dedicados al ministerio particular de los profetas. Este hecho hace que se les conozca como profetas escritores, si bien no significa, necesariamente, que fueran ellos los autores de sus libros.<\/p>\n<p>En estos libros encontramos muy poco inter\u00e9s por los datos biogr\u00e1ficos de sus protagonistas; la atenci\u00f3n se centra m\u00e1s en su ministerio, que es lo importante. En la mayor\u00ed\u00ada de los casos, los datos que se recogen son \u00fatiles para la comprensi\u00f3n del mensaje prof\u00e9tico. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, Oseas est\u00e1 casado con una prostituta que le es infiel, como infiel y ad\u00faltero es Israel, que abandona a Dios, su \u00fanico esposo, en busca de otros dioses, sus amantes. O el caso de Am\u00f3s, del que se nos dice que era \u00abboyero y descortezador de sic\u00f3moros\u00bb, es decir, ten\u00ed\u00ada una profesi\u00f3n y viv\u00ed\u00ada de ella, no de ejercer la profec\u00ed\u00ada; por eso pod\u00ed\u00ada hablar con toda libertad contra la pol\u00ed\u00adtica del rey y los abusos de los poderosos, pues no depend\u00ed\u00ada de ello su subsistencia (Am 7,10-15).<\/p>\n<p>Emplean un lenguaje sencillo y directo, toman prestadas de otros \u00e1mbitos (lit\u00fargico, sapiencial, jur\u00ed\u00addico) f\u00f3rmulas con las que expresar mejor sus anuncios. Su profec\u00ed\u00ada est\u00e1 cargada de sentimientos, los suyos y los de Dios. Se produce una aut\u00e9ntica simpat\u00ed\u00ada entre Dios y sus profetas.<\/p>\n<p>b) En torno a ellos hemos de suponer un grupo de disc\u00ed\u00adpulos, quiz\u00e1 algo diferente de lo que encontramos en el per\u00ed\u00adodo precl\u00e1sico. Estos ser\u00ed\u00adan los que habr\u00ed\u00adan mantenido vivas, a lo largo del tiempo, las profec\u00ed\u00adas originales de sus maestros, adapt\u00e1ndolas a las nuevas situaciones y reelabor\u00e1ndolas en todo momento; haciendo tradici\u00f3n viva lo que fue, en vida del profeta, una desbordante e inabarcable intuici\u00f3n. Aun cuando el anuncio se hubiese cumplido ya, la palabra de Dios segu\u00ed\u00ada viva y activa en la historia, y hab\u00ed\u00ada que seguir transmiti\u00e9ndola, pues el verdadero cumplimiento es inagotable. Las reformas y a\u00f1adidos en los textos prof\u00e9ticos no son por ello signo de fraude en la tradici\u00f3n, sino de enriquecimiento. La inspiraci\u00f3n divina no s\u00f3lo ha de verse en el origen de una profec\u00ed\u00ada, en la persona que la proclam\u00f3, sino tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n que la mantuvo viva.<\/p>\n<p>Y pasemos ya al mensaje espec\u00ed\u00adfico de estos profetas, y con \u00e9l a su peculiar modo de anunciarlo.<\/p>\n<p>1. EL SIGLO VIII EN EL NORTE. En el Reino del norte, o Israel, profetizaron en esta \u00e9poca Am\u00f3s y Oseas.<\/p>\n<p>a) La dataci\u00f3n del ministerio de Am\u00f3s se sit\u00faa en torno a los a\u00f1os 760\/750 a.C., y su actividad probablemente haya que reducirla a algunos meses, o incluso a algunas semanas, actuando en diversos lugares: Betel, Samar\u00ed\u00ada y Guilgal. Aunque predic\u00f3 en el Norte, su origen estaba en el Sur: naci\u00f3 en T\u00e9coa, y era, como ya se ha dicho, boyero y descortezador de sic\u00f3moros. Su lenguaje es duro, en\u00e9rgico y conciso; son frecuentes las referencias a la vida rural. Su anuncio se centra en la advertencia del inminente castigo divino sobre Israel, porque ha abandonado a su Dios y los poderosos del pueblo oprimen a los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica para Israel era en esta \u00e9poca muy prometedora. La riqueza aumentaba en el escaparate, pero en la trastienda la pobreza de los d\u00e9biles era cada vez mayor. La teolog\u00ed\u00ada oficial, la que se produc\u00ed\u00ada en los santuarios reales y en la corte, ve\u00ed\u00ada en esta recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica la mano benefactora de Dios. Am\u00f3s declarar\u00e1 que esta euforia era ilusoria; Israel deb\u00ed\u00ada despertar de la fantas\u00ed\u00ada en la que viv\u00ed\u00ada, pues su riqueza era fruto de la opresi\u00f3n y la injusticia. Los pecados m\u00e1s graves que Am\u00f3s denuncia podemos resumirlos en cuatro categor\u00ed\u00adas: 1) la insolidaridad, el lujo en que viv\u00ed\u00adan los poderosos sin dolerse de la suerte de los d\u00e9biles (6,1-7); 2) la injusticia, fuente verdadera de las riquezas conseguidas por la opresi\u00f3n de los pobres (5,7.10-17); 3) la falsa seguridad religiosa: el pueblo se siente privilegiado por la elecci\u00f3n divina y cree que no debe temer ninguna desgracia (6,1-9); y 4) el culto falso: injusticia y vida religiosa son absolutamente incompatibles (4,1-5; 5,18-26). Mediante cinco visiones, el profeta anuncia el final de un pueblo que construye de este modo su historia: Dios mismo lo derrumbar\u00e1, aunque se trate de su pueblo elegido (7,1-9,4). S\u00f3lo una cosa podr\u00e1 salvarlo: la conversi\u00f3n, la b\u00fasqueda sincera de Dios (5,4-6), que se traduce en la pr\u00e1ctica de la justicia y el derecho, en la defensa de los d\u00e9biles (5,14s). Am\u00f3s ha pasado a la tradici\u00f3n, y con justicia, como el profeta defensor de los pobres.<\/p>\n<p>b) Oseas incrementar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s, si cabe, la denuncia de la injusticia y la idolatr\u00ed\u00ada. Como una esposa infiel, Israel se ha alejado de Dios, s\u00f3lo vive para s\u00ed\u00ad mismo y para sus amantes. Injusticias y corrupci\u00f3n no son tolerables por el Dios justo, pues \u00e9l prefiere el amor a los sacrificios (6,6). Pero los sentimientos de Dios son demasiado fuertes como para abandonar a su ad\u00faltera esposa; intentar\u00e1 enamorarla de nuevo y se compadecer\u00e1 de ella (2,16-25). Pero todo el esfuerzo de Dios resultar\u00e1 in\u00fatil: Israel no quiere convertirse; aunque Dios tiende la mano, su pueblo no la coge (conversi\u00f3n), y as\u00ed\u00ad camina hacia su ruina.<\/p>\n<p>2. EL SIGLO VIII EN EL SUR. La situaci\u00f3n social, pol\u00ed\u00adtica y religiosa en Jud\u00e1 no es muy distinta de la de Israel. Las cr\u00ed\u00adticas prof\u00e9ticas contra las injusticias son muy similares; el peligro de la idolatr\u00ed\u00ada no es tan acusado, pero s\u00ed\u00ad en cambio la tentaci\u00f3n de convertir a Dios en un \u00ed\u00addolo del que servirse. So capa de una aut\u00e9ntica piedad, expresada en aparatosas liturgias en el templo de Jerusal\u00e9n, los israelitas del sur buscaban tranquilizar unas conciencias que Dios espoleaba por boca de sus profetas. Isa\u00ed\u00adas, que recibe su vocaci\u00f3n en el propio templo (6,1-13), es quiz\u00e1 el m\u00e1s sensible a este fraude pseudorreligioso (1,10-20).<\/p>\n<p>a) Se conoce como Proto-Isa\u00ed\u00adas al profeta que predic\u00f3 en Jerusal\u00e9n en el siglo VIII. Salvo algunas excepciones (pues tambi\u00e9n hay textos tard\u00ed\u00ados), su mensaje se recoge en los primeros 39 cap\u00ed\u00adtulos de su libro. Sus or\u00ed\u00adgenes parecen estar vinculados a la aristocracia de la capital; no obstante esta es la clase social que recibe los m\u00e1s duros ataques del profeta. En su teolog\u00ed\u00ada ocupan un papel central dos ideas con fuerte arraigo en las tradiciones de Jud\u00e1: una doble elecci\u00f3n, la de Jerusal\u00e9n y su templo, como morada de Dios, y la de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica como veh\u00ed\u00adculo privilegiado para regir a su pueblo. Ambas elecciones privilegian a los juda\u00ed\u00adtas, pero no los exime de una conducta recta; al contrario, les exige una mayor coherencia con la alianza. Las ideas fundamentales de su ministerio las encontramos sintetizadas en el relato de su vocaci\u00f3n. Ser\u00ed\u00adan: 1) la santidad de Dios; 2) la conciencia de pecado personal y colectivo; 3) la necesidad de un castigo, y 4) la esperanza de la salvaci\u00f3n. Estos elementos, conjugados con la elecci\u00f3n de Si\u00f3n y de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, nos dan las claves de su profec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, podemos decir que su predicaci\u00f3n abarca dos grandes temas: 1) La problem\u00e1tica social, donde destaca su cr\u00ed\u00adtica a la clase dirigente por su lujo y orgullo, su codicia desmedida, sus injusticias; todo esto no se puede conjugar con una vida aut\u00e9nticamente religiosa (5,1-7). 2) La pol\u00ed\u00adtica. La seguridad de Jud\u00e1 se asienta en las promesas de Dios a su pueblo. El Se\u00f1or es el garante de la paz y la prosperidad. Pero estas promesas no son incondicionadas: requieren una respuesta fiel por parte del pueblo, en especial de sus gobernantes. Lo contrario es buscar la tranquilidad en la seguridad de los medios humanos. A la fe se opone el temor, la duda. Frente a la desconfianza del rey en Dios, Isa\u00ed\u00adas asegura su trono anunci\u00e1ndole la llegada inminente de un sucesor, de un nuevo mes\u00ed\u00adas que traer\u00e1 la paz y la justicia y consolidar\u00e1 el trono de David; durante su reinado no habr\u00e1 ni temor (rebeld\u00ed\u00ada a Dios) ni opresi\u00f3n a los d\u00e9biles (7,1-17; 11,1-16). El hombre cree tener la historia en sus manos, pero est\u00e1 en las de Dios, a quien debe convertirse.<\/p>\n<p>b) El otro gran profeta de este momento es Miqueas, gran defensor de la justicia social. En su denuncia subraya la c\u00f3lera de Dios, pero sin excluir la misericordia. Condena en\u00e9rgicamente los ritos lit\u00fargicos que no van acompa\u00f1ados de la integridad moral de quienes los celebran (6,1-8). Aletargada por los or\u00e1culos de los falsos profetas, Jud\u00e1 se precipita hacia la cat\u00e1strofe (2,6-11; 3,5-8). Pero Dios no dejar\u00e1 morir a su pueblo, lo salvar\u00e1; pero eso s\u00ed\u00ad, no se servir\u00e1 de grandes mediaciones, elegir\u00e1 medios humildes: la salvaci\u00f3n no vendr\u00e1 de Jerusal\u00e9n, sino de la peque\u00f1a ciudad de Bel\u00e9n (5,1-3); no ser\u00e1 inmediata, llegar\u00e1 tras un per\u00ed\u00adodo de purificaci\u00f3n en el que un resto sobrevivir\u00e1; ahora es tiempo de dolor (4,1-14); cuando Dios salve, los enemigos de su pueblo ser\u00e1n exterminados, pero estos no son las otras naciones (interpretaci\u00f3n tradicional), sino los \u00ed\u00addolos que su propio pueblo se ha fabricado confiando en ellos: el ej\u00e9rcito, las fortalezas, los adivinos, los falsos dioses (5,9-14).<\/p>\n<p>3. Los PROFETAS DEL PREEXILIO. Durante el siglo VII, y hasta la ca\u00ed\u00adda de Jud\u00e1 ante Babilonia en el a\u00f1o 586, se oye la voz de unos profetas que siguen expresando en nombre de Dios la urgencia de la conversi\u00f3n. Los reveses en la historia son interpretados por los juda\u00ed\u00adtas como castigos de Dios; pero estos no han servido para hacerles volver de verdad al Se\u00f1or. Ni siquiera aprendieron viendo la desgraciada suerte que corri\u00f3 Israel, su naci\u00f3n hermana, conquistada y deportada por Asiria. Por el contrario, los habitantes de Jud\u00e1, confiando en que a ellos no les pasar\u00ed\u00ada nada, pues Dios los defender\u00ed\u00ada, viv\u00ed\u00adan despreocupadamente sin plantearse que todo lo torcido termina por derrumbarse. Entre los profetas de este per\u00ed\u00adodo destacan Sofon\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas (tambi\u00e9n actuaron Nah\u00fan y Habacuc, pero su predicaci\u00f3n no fue tan relevante como la de estos).<\/p>\n<p>a) Las palabras de Sofon\u00ed\u00adas se recogen en un peque\u00f1o libro. Su intervenci\u00f3n podr\u00ed\u00ada datarse en los primeros a\u00f1os de gobierno del rey Jos\u00ed\u00adas (640-609), y quiz\u00e1 fue uno de los alentadores de su reforma religiosa (2Re 22-23). En su libro no se plantean grandes temas teol\u00f3gicos, m\u00e1s bien el profeta sale al paso de los problemas inmediatos del momento: idolatr\u00ed\u00ada, opresi\u00f3n, indiferencia religiosa (1,4-13). Esta situaci\u00f3n era insostenible y provocar\u00ed\u00ada la ira de Dios, y con ella su castigo. A este profeta pertenecen los conocidos pasajes del dies irae (1,14-18). Pero, una vez m\u00e1s, el castigo no es la \u00faltima palabra de Dios. Sofon\u00ed\u00adas abre el futuro a la esperanza por medio de un \u00abpueblo humilde y pobre&#8230; el resto de Israel\u00bb (3,11-20). El profeta invita al pueblo a ponerse del lado de este resto fiel y a abandonar una vida alejada de Dios; s\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 gozarse de la salvaci\u00f3n anunciada. Una vez m\u00e1s, las clases dirigentes se llevan las m\u00e1s duras cr\u00ed\u00adticas: los jefes son leones rugientes; los jueces, lobos nocturnos; los profetas (falsos), fanfarrones e impostores, y los sacerdotes, profanadores de las cosas santas y violadores de la ley (3,3s).<\/p>\n<p>b) Jerem\u00ed\u00adas es la figura m\u00e1s grande del profetismo de esta \u00e9poca. Era benjaminita. La tribu de Benjam\u00ed\u00adn estaba muy unida pol\u00ed\u00adticamente a Jud\u00e1, pero sus tradiciones teol\u00f3gicas estaban m\u00e1s cerca de las de Israel. Ni la elecci\u00f3n de Si\u00f3n ni la de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica pesaron tanto en el pensamiento de este profeta como en el de Isa\u00ed\u00adas; por eso sus cr\u00ed\u00adticas contra el templo y la monarqu\u00ed\u00ada fueron todav\u00ed\u00ada m\u00e1s duras que las de este. Comenz\u00f3 su misi\u00f3n siendo a\u00fan muy joven; el relato de su vocaci\u00f3n tiene grandes paralelos literarios con el de la llamada divina a Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Podemos distinguir cuatro etapas en su ministerio: 1) Durante el reinado de Jos\u00ed\u00adas (ca. 627-609). Debi\u00f3 aprobar y apoyar la reforma del rey, aunque quiz\u00e1 la considerase incompleta, pues no se luch\u00f3 suficientemente ni contra la injusticia ni contra el ritualismo (1-6). 2) Durante el reinado de Joaqu\u00ed\u00adn (609-598). Su cr\u00ed\u00adtica se vuelve muy dura, arremetiendo incluso contra los devotos y aparentemente justos que frecuentan el templo (7,1-15; 26). Sus palabras de condena e invitaciones a la conversi\u00f3n no encontraron mucho eco, produciendo en \u00e9l el fuerte sentimiento de frustraci\u00f3n que inspir\u00f3 sus famosas confesiones (11,18-12,6; 15,10-21; 17,14-18; 18,18-23; 20,7-18). Su vida corri\u00f3 grave peligro en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Pero, lleno del valor que da el esp\u00ed\u00adritu de Dios, Jerem\u00ed\u00adas anunci\u00f3 en este per\u00ed\u00adodo el fin de Jud\u00e1; su inminente ca\u00ed\u00adda no ten\u00ed\u00ada remedio (10,17-22; 11,15-17). El mismo pueblo elegido hab\u00ed\u00ada roto la alianza con su Dios. El profeta llor\u00f3 amargamente la suerte de su pueblo (8,18-23). De nada hab\u00ed\u00adan servido sus mensajes, Jerusal\u00e9n no hab\u00ed\u00ada querido escuchar ni convertirse (7,13.24-26; 13,23). El pecado estaba fuertemente grabado en su coraz\u00f3n (17,1). 3) Durante el reinado de Sedec\u00ed\u00adas (597-586). A Joaqu\u00ed\u00adn le sucede su hijo Jecon\u00ed\u00adas, quien a los pocos meses, y tras el primer golpe de Babilonia, march\u00f3 al destierro. Su sucesor fue Sedec\u00ed\u00adas, cuyos primeros a\u00f1os de gobierno fueron de cierta calma pol\u00ed\u00adtica; despu\u00e9s, el rey se vio arrastrado por otros pa\u00ed\u00adses vecinos a levantarse contra Babilonia; esto origin\u00f3 la cat\u00e1strofe definitiva. Mientras tanto, Jerem\u00ed\u00adas alentaba a los que, con Jecon\u00ed\u00adas, marcharon deportados, y segu\u00ed\u00ada urgiendo a la conversi\u00f3n a los que quedaron. Pero, una vez m\u00e1s, tampoco fue escuchado. El pueblo prefiri\u00f3 o\u00ed\u00adr a los falsos profetas que auguraban el r\u00e1pido regreso de los deportados y el inminente resurgimiento de Jud\u00e1 (28,1-17). El profeta no ve ya el modo de evitar la cat\u00e1strofe; no obstante, en nombre de Dios pronuncia una palabra de esperanza: Jud\u00e1 ser\u00e1 restaurada; pero no a partir de los que quedaron en la tierra, sino de los que marcharon al exilio. El Se\u00f1or los traer\u00e1 de nuevo y construir\u00e1 con ellos un pueblo nuevo, justo y agradable a sus ojos (24,1-10). 4) Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n. Nabucodonosor conquist\u00f3 Jud\u00e1, deport\u00f3 gran parte de su poblaci\u00f3n y puso como gobernador a Godol\u00ed\u00adas. Jerem\u00ed\u00adas estuvo a su lado hasta que fue asesinado poco tiempo despu\u00e9s. Entonces march\u00f3 obligado a Egipto, donde finalizaron sus d\u00ed\u00adas. All\u00ed\u00ad profetiz\u00f3 la invasi\u00f3n de Egipto y acus\u00f3 a sus compatriotas refugiados de haber reca\u00ed\u00addo en la idolatr\u00ed\u00ada (40-44).<\/p>\n<p>4. Los PROFETAS DEL EXILIO. El exilio supuso para el pueblo de Dios la crisis de fe m\u00e1s grande hasta entonces vivida. \u00bfC\u00f3mo era posible que Dios hubiera permitido esto: que se violase la Ciudad santa, que se profanase su templo, que se truncara la dinast\u00ed\u00ada de David, que los descendientes de Abrah\u00e1n fueran arrojados de la tierra que Dios mismo les hab\u00ed\u00ada dado en cumplimiento de sus promesas&#8230;? \u00bfAcaso era Dios un traidor, un d\u00e9bil frente a los enemigos, injusto en su proceder? \u00bfHab\u00ed\u00ada abandonado a su pueblo? Esta crisis llev\u00f3 a muchos creyentes a renunciar de su fe o, cuando menos, a la acomodaci\u00f3n desesperanzada a unas nuevas circunstancias adversas. Ezequiel y el conocido como Segundo Isa\u00ed\u00adas fue-ron los encargados de hacer resurgir la esperanza y de anunciar una nueva actuaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>a) Ezequiel fue, probablemente, uno de los que marcharon fuera de su tierra en la primera deportaci\u00f3n del 598\/597, siendo a\u00fan muy joven. En su ministerio podemos distinguir dos etapas: una centrada en la condena y otra en la salvaci\u00f3n. El giro se produce tras la ca\u00ed\u00adda definitiva de Jerusal\u00e9n (586). Su libro es, quiz\u00e1, el que mejor orden cronol\u00f3gico ha conservado; procederemos siguiendo este orden: 1) En primer lugar su vocaci\u00f3n (13), tal vez en torno al a\u00f1o 592. En estos cap\u00ed\u00adtulos se recoge la irrupci\u00f3n de Dios en la vida de Ezequiel, su elecci\u00f3n como profeta, el env\u00ed\u00ado y la mala acogida que va a tener. 2) Condena de Jud\u00e1 (4-24). No se trata, como en el caso de sus predecesores, de amenazas que buscan mover a la conversi\u00f3n, sino de borrar en el \u00e1nimo de los deportados la nostalgia de un mundo ya condenado que camina a su destrucci\u00f3n. Hay que deshacer vanas ilusiones y abrir caminos nuevos. Estos \u00faltimos se obrar\u00e1n por la con-versi\u00f3n. Habr\u00e1 esperanza para todos, pues Dios no se complace con la muerte del pecador, sino con que viva (18,21-23). 3) Or\u00e1culos contra las naciones (25-32). Como sus predecesores, Ezequiel atacar\u00e1 ahora a las naciones extranjeras. Su originalidad est\u00e1 en relacionar su suerte con la de Jerusal\u00e9n. 4) Promesas de restauraci\u00f3n (33-39). El profeta anuncia la llegada de una nueva era. Los desterrados ser\u00e1n ahora el germen de un nuevo pueblo; pero tendr\u00e1n que convertirse para serlo de hecho. Dios reunir\u00e1 el reba\u00f1o que los malos pastores (pr\u00ed\u00adncipes, sacerdotes, nobles, profetas y terratenientes) hab\u00ed\u00adan dispersado (34); la grey volver\u00e1 a su tierra; los huesos secos de su pueblo volver\u00e1n a revivir (37), y Dios triunfar\u00e1 sobre todos los enemigos de su pueblo (39). 5) La Tor\u00e1 (Ley) de Ezequiel (40-48). Esta \u00faltima parte del libro podr\u00ed\u00ada datarse en torno al a\u00f1o 573. En ella se anuncia la reconstrucci\u00f3n religiosa y pol\u00ed\u00adtica del pa\u00ed\u00ads, relacion\u00e1ndola con la restauraci\u00f3n del templo y del culto.<\/p>\n<p>b) El Segundo Isa\u00ed\u00adas es un profeta an\u00f3nimo al que se adjudican los cap\u00ed\u00adtulos 40-55 del libro de Isa\u00ed\u00adas. Su biograf\u00ed\u00ada no es nada segura. Debi\u00f3 actuar entre los desterrados en Babilonia a finales del exilio, quiz\u00e1 entre el 553 (comienzo de las campa\u00f1as de Ciro el Grande) y el 539 (rendici\u00f3n de Babilonia). Su mensaje es claro y rotundo: el pueblo de Dios volver\u00e1 a su tierra, Jerusal\u00e9n ser\u00e1 restaurada. Esta ser\u00e1 una gesta de Dios que supere incluso al \u00e9xodo de Egipto. El Se\u00f1or vencer\u00e1 todas las adversidades: el orgullo de Babilonia (47), sus dioses (que no son m\u00e1s que \u00ed\u00addolos [45,15-46,13]), y la m\u00e1s grande de todas: la desesperanza de su propio pueblo, que se cansa de esperar (40,27), tiene miedo (41,13s.), es ciego y sordo (42,18-20), pecador (43,23s.), falso y obstinado (48,1-8), se cree abandonado (49,14). Para contagiar su propia esperanza, el profeta exalta el poder de Dios, que es capaz de hacer lo imposible; por eso todo se puede esperar.<\/p>\n<p>El mensaje de este profeta podr\u00ed\u00ada sintetizarse en cinco discursos, precedidos de un relato relacionado con su vocaci\u00f3n, en el que se presenta solemnemente el nuevo plan divino (40,1-11): 1) La hora de Dios (40,12-42,12). El Se\u00f1or es el soberano del universo y de la historia, su pueblo debe confiar en \u00e9l, pues su destino est\u00e1 en sus manos, no en ningunas otras. 2) El rescate de Israel (42,14-44,23). Dios rescatar\u00e1 a su pueblo, pero esta salvaci\u00f3n vendr\u00e1 no por el esfuerzo de Israel, sino por el perd\u00f3n generoso y gratuito de Dios a los suyos (43,22-44,5). No han sido los sacrificios o las penitencias las que han borrado el pecado del pueblo, sino el amor de su Dios. 3) El camino de salvaci\u00f3n (44,27-49,13). El Se\u00f1or sacar\u00e1 a su pueblo del lugar en donde est\u00e1; \u00e9l mismo ir\u00e1 abriendo la senda. 4) Si\u00f3n resurge de sus ruinas (49,14-52,12). Jerusal\u00e9n estaba desanimada, se cre\u00ed\u00ada abandonada. Pero, \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada Dios abandonarla? Aun as\u00ed\u00ad, el profeta tendr\u00e1 que luchar contra la incredulidad de los suyos. 5) El porvenir (54-55). A Jerusal\u00e9n le espera, tras el oprobio sufrido, un futuro de gloria. Ya no ser\u00e1 como una viuda, y volver\u00e1 a tener hijos, una multitud de ellos que su Dios le dar\u00e1. Pues el Se\u00f1or la ha tomado de nuevo por esposa. Insertos entre estos discursos se encuentran los cuatro cantos del Siervo (42,1-7; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12), cuya interpretaci\u00f3n es muy variada, pudi\u00e9ndose relacionar en ocasiones con Israel, con el propio profeta o con un tercer personaje de identificaci\u00f3n discutible. La tradici\u00f3n cristiana los ha aplicado desde siempre a Jesucristo.<\/p>\n<p>IV. El declive del profetismo y la apocal\u00ed\u00adptica<br \/>\nDespu\u00e9s de las grandes figuras prof\u00e9ticas que actuaron durante el exilio, sus sucesores carecen ya de la energ\u00ed\u00ada y espontaneidad que caracteriz\u00f3 a la profec\u00ed\u00ada cl\u00e1sica. Los profetas del per\u00ed\u00adodo posex\u00ed\u00adlico vivieron, en gran medida, de las ideas de sus predecesores. Su rasgo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico hay que buscarlo mejor en la adaptaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas anteriores a las nuevas circunstancias que en la originalidad de sus ideas. Entre los profetas conocidos de esta \u00e9poca hay que se\u00f1alar, con este posible orden cronol\u00f3gico, al Tercer Isa\u00ed\u00adas (Is 56-66), Ageo, Primer Zacar\u00ed\u00adas (Zac 1-8), Malaqu\u00ed\u00adas, Abd\u00ed\u00adas, Joel y Segundo Zacar\u00ed\u00adas (Zac 9-14).<\/p>\n<p>La profec\u00ed\u00ada de esta \u00e9poca mira con mayor optimismo el nuevo futuro de Israel. Sus temas m\u00e1s comunes se centran, generalmente, en el Templo y la Ley (los grandes pilares que en estos momentos dan cohesi\u00f3n a la comunidad israelita). Subsiste tambi\u00e9n un cierto inter\u00e9s por la restauraci\u00f3n dav\u00ed\u00addica (Zac 6,9-15) y por algunos temas relacionados con la salvaci\u00f3n definitiva de Israel, en donde se mantiene la centralidad del dominio universal de Dios.<\/p>\n<p>A finales del siglo III a.C., la profec\u00ed\u00ada decae profundamente, al tiempo que surge un nuevo modo de hablar e interpretar la acci\u00f3n de Dios en la historia: la apocal\u00ed\u00adptica. Ya se hab\u00ed\u00adan dado algunos precedentes mixtos, profec\u00ed\u00ada-apocal\u00ed\u00adptica, en textos prof\u00e9ticos anteriores (Is 24-27; 56-66; Zac 9-14), todos ellos tard\u00ed\u00ados. Y sus formas literarias est\u00e1n igualmente anticipadas en Ez y Zac 1-6. Como literatura independiente floreci\u00f3 cuando termin\u00f3 la profec\u00ed\u00ada (en torno a mediados del siglo II). Es el veh\u00ed\u00adculo de expresi\u00f3n del movimiento radical nacionalista en esta \u00e9poca, y tiene las siguientes caracter\u00ed\u00adsticas: 1) anuncio y exigencia del arrepentimiento nacional; 2) oposici\u00f3n absoluta a la helenizaci\u00f3n, y 3) esperanza escatol\u00f3gica de la inminente intervenci\u00f3n divina, definitiva y favorable para Israel. El contexto de esta literatura es siempre una crisis nacional. Los \u00faltimos grandes apocalipsis escatol\u00f3gicos proceden de finales del siglo 1 d.C.<\/p>\n<p>Se trata de una literatura muy estilizada, con simbolismos convencionales, que se alimenta de fuentes veterotestamentarias. Aparece cargada, y en ocasiones recargada, de sue\u00f1os y visiones (en especial del trono celestial). Aunque su trasfondo y el contenido de su mensaje son jud\u00ed\u00ados, muchas de las formas de expresi\u00f3n no lo son.<\/p>\n<p>En cuanto heredera de la profec\u00ed\u00ada, viene a reafirmar las promesas prof\u00e9ticas para el futuro; haci\u00e9ndolas pertinentes para el aqu\u00ed\u00ad y ahora del escritor. Por esta raz\u00f3n, las obras son pseudon\u00ed\u00admicas; sus autores utilizan nombres de santos del Antiguo Testamento. Con ello no buscan hacer un fraude; no pretenden situar su obra en la \u00e9poca antigua, sino que se sienten los int\u00e9rpretes actuales de la revelaci\u00f3n recibida en la antig\u00fcedad. Con esta intenci\u00f3n, algunos de estos escritores ofrecen al lector res\u00famenes hist\u00f3ricos que unen la \u00e9poca anterior con su actualidad. Y a estos res\u00famenes les dan la forma literaria de una predicci\u00f3n prof\u00e9tica, pero ciertamente no lo son. Muestran as\u00ed\u00ad estos escritores c\u00f3mo se ha ido cumpliendo en el tiempo la profec\u00ed\u00ada y, lo que es m\u00e1s importante, lo que queda a\u00fan por cumplirse.<\/p>\n<p>Israel arrastra ya un largo per\u00ed\u00adodo de dominaciones extranjeras tras el exilio. \u00bfD\u00f3nde quedaron las promesas prof\u00e9ticas de una restauraci\u00f3n gloriosa? En este contexto, el autor apocal\u00ed\u00adptico subraya la idea de que Dios no ha abandonado a su pueblo y la salvaci\u00f3n prometida llegar\u00e1. El eje central de su obra est\u00e1 atravesado por la afirmaci\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada absoluta de Dios sobre la historia y sobre la creaci\u00f3n. Dios ha predeterminado el curso de la historia y su momento final. Las personas no quedan abocadas, no obstante, a un determinismo fatalista. El destino de su historia depende de su adhesi\u00f3n al plan de Dios. De ah\u00ed\u00ad las insistentes invitaciones al arrepentimiento y a la acci\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica trasciende todo acontecimiento conocido; por eso se la presenta como nueva creaci\u00f3n, en la que ser\u00e1n eliminadas todas las formas del mal, por muy poderosas que sean. Esta nueva era es denominada reino de Dios, y reemplazar\u00e1 definitivamente a los imperios de este mundo.<\/p>\n<p>La obra b\u00ed\u00adblica m\u00e1s representativa de esta literatura es el libro de Daniel; el resto de la producci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada nunca fue considerado can\u00f3nico, ni en el juda\u00ed\u00adsmo ni en el cristianismo.<\/p>\n<p>V. \u00bfQu\u00e9 es un profeta b\u00ed\u00adblico?<br \/>\nDespu\u00e9s de este recorrido hist\u00f3rico y teol\u00f3gico por el desarrollo del movimiento prof\u00e9tico b\u00ed\u00adblico, nos quedar\u00ed\u00ada una cuesti\u00f3n por resolver: en s\u00ed\u00adntesis, \u00bfqu\u00e9 dice la Biblia de sus profetas?<br \/>\nEn la Biblia se denomina profetas a aquellos hombres y mujeres (pues tambi\u00e9n las hay) que sienten profundamente una llamada de Dios para ser sus mensajeros. C\u00f3mo anuncian su mensaje, cu\u00e1l es su contenido, etc., es algo que depender\u00e1 de cada \u00e9poca y circunstancia, no hay un clich\u00e9 riguroso. No obstante, podemos establecer ciertas constantes en la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, algunas de las cuales podr\u00ed\u00adan deducirse de los relatos de vocaci\u00f3n: 1) Aunque el profetismo es, en su origen, un fen\u00f3meno colectivo (se act\u00faa en grupo), con el paso del tiempo se decanta por una actuaci\u00f3n personal, individual, si bien no al margen de una serie de disc\u00ed\u00adpulos. 2) Se opera en el profeta una experiencia religiosa profunda, por medio de la cual Dios irrumpe en su vida y lo env\u00ed\u00ada a una misi\u00f3n. 3) El profeta queda revestido de la autoridad de aquel que lo env\u00ed\u00ada. La fuerza de su palabra descansa s\u00f3lo en Dios, no en ning\u00fan poder o cualidad sobrenatural; no son personas con superpoderes, sino creyentes. 4) Sinti\u00e9ndose revestidos de esta autoridad divina, se enfrentan a cualquier otro tipo de autoridad, incluso religiosa (cf Am 7,10-17). Su denuncia no es s\u00f3lo la queja de un hombre, sino ante todo el juicio de Dios sobre los planes humanos. Esto llevar\u00e1 al profeta a duros enfrentamientos, por lo que podemos decir que estos enviados, m\u00e1s que vivir de su profec\u00ed\u00ada, sobreviv\u00ed\u00adan a pesar de ella. 5) Su voz es la voz de Dios, y se dirige al hombre no para decirle lo que quiere o\u00ed\u00adr, sino para que oiga lo que Dios tiene que decirle. Por eso su mensaje se compone de dos elementos: denuncia del mal (injusticia, idolatr\u00ed\u00ada, etc.) y anuncio de salvaci\u00f3n. 6) El lenguaje que emplean es terriblemente duro, en la denuncia de las injusticias, y profundamente tierno, en los anuncios de salvaci\u00f3n. El profeta se ve contagiado de los sentimientos de un Dios que es absolutamente intolerante con el pecado, con el opresor, y ardiente defensor de los peque\u00f1os, de los oprimidos. Hemos de ser muy conscientes de que son personas separadas de nosotros por muchos siglos de historia y por una lengua, una cultura y una sensibilidad muy diferentes. 7) Y por \u00faltimo salvemos una comprensi\u00f3n defectuosa de la profec\u00ed\u00ada: los profetas no son, fundamentalmente, personas que hablen de cosas futuras que est\u00e1n por ocurrir, o de amenazas de cat\u00e1strofes inminentes. No anuncian el futuro (esto se da, pero escasamente); m\u00e1s bien juzgan el presente. Son hombres y mujeres profundamente creyentes, que saben mirar la vida con los ojos de la fe, descubriendo d\u00f3nde se encuentra Dios y d\u00f3nde no; que saben qu\u00e9 le agrada y qu\u00e9 le desagrada; que sienten c\u00f3mo y con qui\u00e9n se compromete su palabra salvadora.<\/p>\n<p>En la Iglesia ser\u00ed\u00adan aquellos que, sin grandes dotes, t\u00ed\u00adtulos o reconocimientos, nos ayudan a vivir de verdad m\u00e1s evang\u00e9licamente; que no comprometen su voz con los intereses de los poderosos de este mundo, por muy piadosos que parezcan, sino que proclaman, entre muchas persecuciones y olvidos, las verdaderas exigencias del reino de Dios. Un profeta ser\u00ed\u00ada, pues, aquel que, con la mirada de Dios, juzga la realidad, descubre la presencia de Dios en la vida y nos desvela sus planes para con la historia, al tiempo que nos implica en su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>VI. Los profetas b\u00ed\u00adblicos en la catequesis<br \/>\nLa catequesis supone, para las personas que intervienen en ella (catec\u00famenos, catequistas, comunidad creyente), no un esfuerzo de adoctrinamiento en las ense\u00f1anzas que transmite la Iglesia, sino un camino de b\u00fasqueda y encuentro con el Dios que mueve la historia hacia un horizonte de plenitud. Este proyecto de Dios sobre la humanidad no lo han vivido a ciegas los creyentes que nos han precedido: Dios mismo ha ido iluminando su camino con peque\u00f1as candelas, hasta derramar plenamente su luz en la persona de su Hijo. Los profetas b\u00ed\u00adblicos han de ser le\u00ed\u00addos en la tarea catequ\u00e9tica desde esta clave: Dios conduce y reconduce el camino de la historia de su pueblo (en este caso el Israel b\u00ed\u00adblico) hacia ese horizonte de plenitud, y ellos son las luces que Dios va encendiendo para no errar la ruta.<\/p>\n<p>Las palabras de los profetas van dibujando un rostro preciso de Dios y de los hombres y mujeres, sus hijos, tal como \u00e9l quiere que sean, conforme a su imagen y semejanza. Los cristianos reconocemos la definitiva manifestaci\u00f3n del rostro de Dios en lo que de \u00e9l nos ha hablado su Hijo. As\u00ed\u00ad, en una labor catequ\u00e9tica cristoc\u00e9ntrica, los profetas han de ser integrados como ese boceto de Dios que la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica ha ido trazando. Estos mensajeros anuncian una intervenci\u00f3n divina en la historia de la humanidad, una intervenci\u00f3n que desbordar\u00e1 incluso toda expectativa humana y que se va a hacer realidad en la llegada de Jes\u00fas. En su persona se cumplen, de modo absoluto, los planes de Dios sobre la vida de sus hijos. Por eso, y teniendo muy en cuenta las circunstancias hist\u00f3ricas que envolvieron a cada profeta, nos encontraremos a estos heraldos como grandes luchadores por la justicia, ardientes defensores de los d\u00e9biles, cr\u00ed\u00adticos tenaces de unas autoridades que pretend\u00ed\u00adan desplazar o manejar la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Leer hoy a los profetas b\u00ed\u00adblicos no es una tarea arqueol\u00f3gica -\u00bfqu\u00e9 dijeron aquellos hombres del pasado?-; es una necesidad muy actual. La voz de Dios no cambia, cambian sus voceros. La palabra de Dios que un d\u00ed\u00ada son\u00f3 en boca de los profetas de Israel, y que se manifest\u00f3 de modo pleno en su Hijo, sigue resonando hoy en medio de la comunidad eclesial. El bautismo convierte a todo cristiano en profeta, en cuanto continuador de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas. Su palabra y su vida, como las de Jes\u00fas, deben seguir juzgando al mundo de hoy, a la Iglesia de hoy, y deben seguir abriendo, porque Dios mismo ha empe\u00f1ado su palabra en ello, la historia del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Todo creyente est\u00e1 llamado a hablar palabras de Dios, pero s\u00f3lo si antes las ha escuchado, si primeramente ha reconocido bien qui\u00e9n le llamaba. En este caso, ser\u00e1 su voz la que suene, pero ser\u00e1 Dios quien hable; y su boca podr\u00e1 ser tapada y silenciada, como lo fue la de Jes\u00fas, pero su palabra, como proced\u00ed\u00ada de Dios, seguir\u00e1 siendo eficaz, seguir\u00e1 abriendo caminos, rompiendo \u00ed\u00addolos, sembrando vida. Una comunidad creyente, que de verdad escucha la voz de Dios, se convertir\u00e1 sin duda, tarde o temprano, en una comunidad prof\u00e9tica, y vivir\u00e1 su misi\u00f3n con el mismo convencimiento con que lo vivi\u00f3 el profeta Am\u00f3s, que justificaba as\u00ed\u00ad su ministerio: \u00abel le\u00f3n ruge, \u00bfqui\u00e9n no temer\u00e1?; el Se\u00f1or Dios habla, \u00bfqui\u00e9n no profetizar\u00e1?\u00bb (3,8).<\/p>\n<p>BIBL.: \u00ed\u0081BREGO J. M., Profetas, Verbo Divino, Estella 1993; ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L.-SICRE D\u00ed\u008dAZ J. L., Profetas. Comentario (2 vols.), Cristiandad, Madrid 1980; BEAUCAMP E., Los profetas de Israel, Verbo Divino, Estella 1988; FONDEVILA J. M., El profetismo de los laicos, Herder, Barcelona 1967; HARING B., Profetas, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 1609-1620; LATOURELLE R.-FISICHELLA R. (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental, San Pablo, Madrid 1992, especialmente CONROY CH., Profetas, 1081-1086 y FISICHELLA R., Profec\u00ed\u00ada, 1068-1081; PIKAZA X., Profetas-Profetismo, en MORENO VILLA M. (dir.), Diccionario de pensamiento contempor\u00e1neo, San Pablo, Madrid 1997, 973-981; SALAS A., Los profetas. Heraldos del Dios que act\u00faa, San Pablo, Madrid 1993; SAVOCA G., Profec\u00ed\u00ada, en RossANO P.-RAVASI G.-GIRLANDA A. (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990, 1520-1538; SICRE J. L., El profetismo en Israel, Verbo Divino, Estella 1992; (ed.), Los profetas, Rese\u00f1a b\u00ed\u00adblica 1 (1994); SICRE J. L. Y OTROS, La Iglesia y los profetas, El Almendro, C\u00f3rdoba 1989.<\/p>\n<p>Juan Antonio Mayoral L\u00f3pez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Los profetas preparan la venida del Profeta: 1. Los profetas de Israel y el esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico en las religiones; 2. Escogidos y enviados por Dios; 3. Los profetas y el esp\u00ed\u00adritu de Dios; 4. Los profetas y las autoridades terrenas: 5. Los profetas y la alianza: 6. Los profetas y los signos de los tiempos; 7. Palabra de amenaza y de alivio; 8. El lenguaje de los profetas &#8211; II. Cristo, profeta: 1. Juan, el bautista de Cristo: 2. Cristo, ungido por el Esp\u00ed\u00adritu; 3. El conflicto prof\u00e9tico; 4. Cristo, piedra angular &#8211; III. El esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico en la Iglesia: 1. El acontecimiento de pentecost\u00e9s; 2. Los doce y el Ap\u00f3stol de las gentes: 3. Ap\u00f3stoles y profetas en la Iglesia apost\u00f3lica y post-apost\u00f3lica; 4. La permanencia del ministerio prof\u00e9tico en la Iglesia.<\/p>\n<p>Para conocer a Jesucristo, profeta y sacerdote prof\u00e9tico, y para hacerse una idea exacta de la espiritualidad espec\u00ed\u00adficamente cristiana, son de vital importancia la realidad y el concepto del profetismo tal como est\u00e1 delineado en la Sagrada Escritura. La renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y pastoral querida por el Vat. II insiste en el hecho de que todos los cristianos est\u00e1n llamados a participar de la funci\u00f3n y de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo. \u00abCristo, el gran Profeta, que proclam\u00f3 con el testimonio de la vida y con el poder de la palabra el reino del Padre, cumple su misi\u00f3n prof\u00e9tica hasta la plena manifestaci\u00f3n de la gloria no s\u00f3lo a trav\u00e9s de la jerarqu\u00ed\u00ada, que ense\u00f1a su nombre y con su poder, sino tambi\u00e9n por medio de los laicos, a quienes constituye en testigos suyos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra (cf He 2,17-18; Ap 9,10), para que la virtud del Evangelio brille en la vida diaria familiar y social\u00bb (LG 35) [,YExperiencia espiritual en la Biblia 1. 3].<\/p>\n<p>I. Los profetas preparan la venida del Profeta<br \/>\n1. LOS PROFETAS DE ISRAEL Y EL ESP\u00ed\u008dRITU PROFETICO EN LAS RELIGIONES &#8211; Los profetas son elegidos con vistas a Cristo. que es el profeta y el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres. Por una parte, podemos decir que es imposible comprender bien los textos b\u00ed\u00adblicos referidos a Cristo sin conocer la historia prof\u00e9tica de Israel. Por otra, es igualmente, o a\u00fan m\u00e1s, verdad que podemos comprender plenamente el papel de los profetas tan s\u00f3lo en orden a Cristo y a su luz. Toda la historia que precede a la venida de Cristo es un catecumenado de la humanidad, y los profetas son `los testigos y los art\u00ed\u00adfices de este catecumenado de la humanidad. Los profetas representan en medio del pueblo elegido un papel dif\u00ed\u00adcil, a veces tr\u00e1gico, pero igualmente privilegiado; en la historia de la salvaci\u00f3n prefiguran al profeta. Cristo, cuyo camino preparan y del cual son heraldos, a pesar de que todav\u00ed\u00ada no intuyan su personalidad.<\/p>\n<p>Los exegetas nos demuestran que algunas formas de expresi\u00f3n prof\u00e9tica tienen origen en cierto profetismo presente en otras naciones: pero, al mismo tiempo, subrayan el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico de los profetas b\u00ed\u00adblicos&#8217;. Dios es el creador y salvador de todas las naciones, que participan de la alianza que Dios ofreci\u00f3 a Ad\u00e1n y a No\u00e9 y nunca fueron abandonadas por \u00e9l. Adem\u00e1s, podemos decir que Dios ha suscitado entre las naciones ciertas mujeres y hombres prof\u00e9ticos para profundizar y purificar el sentido religioso de todos los seres humanos. Mientras los profetas de Israel participan de la revelaci\u00f3n que preparan directamente la venida de Cristo en medio de su pueblo, las personas religiosas, promotoras de la fe y la religiosidad aut\u00e9nticas surgidas en el seno de otras naciones, forman parte de la historia universal de la revelaci\u00f3n de Dios&#8217;. Por lo dem\u00e1s, en el \u00e1mbito mismo del mensaje prof\u00e9tico de Israel est\u00e1 claro que Dios es \u00abPadre de todos los hombres y su fidelidad es prenda para todos: Dios muestra su misericordia a todos y llama a todos para que lo adoren\u00bb *.<\/p>\n<p>2. ESCOGIDOS Y ENVIADOS POR DIOS &#8211; El elemento constitutivo de la experiencia prof\u00e9tica es la experiencia de ser elegidos, escogidos, tomados y enviados por Dios mismo. Los profetas hablan en nombre de Dios y, partiendo de la experiencia de ser llamados por \u00e9l a convertirse en instrumentos dentro de la historia de la salvaci\u00f3n, se ven impulsados a cumplir su dif\u00ed\u00adcil cometido. Podemos hacernos una idea de cu\u00e1l debe ser el poder de su comunicaci\u00f3n existencial reviviendo la impresi\u00f3n que todav\u00ed\u00ada producen los escritos de los profetas; no cabe duda de que el secreto de su influencia es la experiencia profunda que tienen del misterio de un Dios santo y misericordioso&#8217;.<\/p>\n<p>Pero no se trata solamente de una experiencia m\u00ed\u00adstica cualquiera del amor de Dios hacia el interesado: se trata m\u00e1s bien de la exacta experiencia de que el Dios santo los ha elegido para integrarlos profundamente en su obra de purificaci\u00f3n y de santificaci\u00f3n. En el contexto de esta experiencia el profeta percibe de modo penetrante su indignidad personal: tambi\u00e9n \u00e9l tiene necesidad de la misericordia divina y de la obra purificadora de la gracia. A este respecto es significativa la visi\u00f3n del profeta Isa\u00ed\u00adas, como se refiere en Is 6. Ante todo se subraya la historicidad del hecho: \u00abEl a\u00f1o de la muerte del rey Oz\u00ed\u00adas\u00bb (v. 1). La primera impresi\u00f3n que aparece en el \u00e1nimo del profeta es el santo temor de Dios: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad!. perdido estoy, que soy hombre de labios impuros\u00bb (v. 5). Pero de igual dimensi\u00f3n es la experiencia de la nueva creatura producida por la acci\u00f3n purificadora de Dios. El profeta responde a la elecci\u00f3n divina diciendo: \u00abHeme aqu\u00ed\u00ad: m\u00e1ndame a mi\u00bb (v. 8). La llamada divina es inexorable. Lo vemos en todos los profetas, particularmente en el profeta \u00abrid\u00ed\u00adculo\u00bb, Jon\u00e1s, que quiere escaparse de la presencia del Se\u00f1or y de su elecci\u00f3n. La fuerza de la elecci\u00f3n est\u00e1 expresada de forma cl\u00e1sica en Jerem\u00ed\u00adas: \u00abMe has seducido, Yahv\u00e9, y yo me he dejado seducir; has sido m\u00e1s fuerte que yo, me has podido\u00bb (Jer 20,7). La misma experiencia le tocar\u00e1 vivir al gran profeta del NT. san Pablo: \u00abSi predico el Evangelio. no tengo de qu\u00e9 gloriarme; es que tengo obligaci\u00f3n. Pues \u00c2\u00a1ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizara!\u00bb (1 Cor 9,16).<\/p>\n<p>El profeta no recibe su legitimaci\u00f3n del rey o de los sacerdotes; sabe que ha sido elegido y enviado por Dios. Y no hay m\u00e1s prueba de la legitimidad que el testimonio de la vida y la fuerza de la palabra que comunica la experiencia de Dios. Las palabras del profeta proceden del coraz\u00f3n de Dios, est\u00e1n inscritas en el suyo y por eso pueden tocar y conmover los corazones de los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p>El profeta no solamente piensa, sino que, adem\u00e1s, sabe que es un centinela (Os 9,8), servidor de Dios y del pueble (Am 3,7; Jer 25,4: 26,5), mensajero del Dios viviente (Ag 1,13). cualificado por el esp\u00ed\u00adritu de Dios para discernir los caminos del pueblo (Jer 6,27). Involucrado en el proyecto de Dios sobre todas las naciones (Jer 1,5), forma parte de la din\u00e1mica de la historia de la salvaci\u00f3n (Jer 1.10). El profeta nunca habla de Dios con conceptos abstractos e impersonales, sino que con toda su existencia comunica el amor apasionado y la ardiente santidad de Dios, que no puede permitir falsos dioses junto a \u00e9l.<\/p>\n<p>3. LOS PROFETAS Y EL ESP\u00ed\u008dRITU DE DIOS &#8211; Oponi\u00e9ndose a los falsos profetas, que hablan para agradar a los poderosos, Miqueas dice lo siguiente: \u00abYo, en cambio, estoy lleno de fuerza, del esp\u00ed\u00adritu de Yahv\u00e9. de juicio y de valor para anunciar a Jacob su delito y a Israel su pecado\u00bb (3,8). Los profetas tienen, por as\u00ed\u00ad decirlo, un conocimiento experimental de que todo es don de Dios. Quien se inspira en ellos no seguir\u00e1 nunca el pelagianismo. La salvaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n en el sentido prof\u00e9tico son obra del esp\u00ed\u00adritu de Dios, que da un coraz\u00f3n nuevo, una fuerza y esperanza invencibles&#8217;.<\/p>\n<p>Los profetas anuncian a aquel que ser\u00e1 totalmente d\u00f3cil al esp\u00ed\u00adritu de Dios, por el cual ser\u00e1 ungido y enviado: \u00abSobre \u00e9l reposar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu de Yahv\u00e9, esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia, esp\u00ed\u00adritu de consejo y de fuerza, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor de Yahv\u00e9\u00bb (Is 11,2). Dios promete solemnemente: \u00abHe puesto en \u00e9l mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Is 42,1). La salvaci\u00f3n viene al pueblo con el don del esp\u00ed\u00adritu: \u00abMi esp\u00ed\u00adritu estar\u00e1 en medio de vosotros\u00bb (Ag 2,5; Zac 12,10). Ezequiel es el gran profeta de la obra renovadora del esp\u00ed\u00adritu de Dios (cf Ez 11,19; 18,31; 26,26; 37,5-6).<\/p>\n<p>4. LOS PROFETAS Y LAS AUTORIDADES TERRENAS &#8211; No existe de por s\u00ed\u00ad una oposici\u00f3n o un contraste entre el rey. los sacerdotes y los profetas; pero hay entre ellos una diferencia profunda. Dios promete su esp\u00ed\u00adritu y su gracia tambi\u00e9n al rey y a los sacerdotes si cifran totalmente en \u00e9l su esperanza. Sin embargo, tanto los reyes como los sacerdotes buscan con frecuencia su propia voluntad y siguen sus propias pasiones por un deseo de poder y de prestigio. Los falsos profetas hacen lo mismo. Los profetas no est\u00e1n constituidos en autoridad para reinar sobre los dem\u00e1s. No son una clase social o una casta, ni unos asalariados. Al contrario, muchas veces son sometidos a graves sufrimientos por parte de aquellos que ejercen la autoridad terrena. Los sacerdotes, cuando se constituyen en casta o clase social privilegiada, caen con frecuencia en la rutina y en el legalismo, y explotan al pueblo. El profeta, movido por el esp\u00ed\u00adritu de Dios, tiene el don de la parresia, es decir, el don de la franqueza y del valor. Su misi\u00f3n primordial no es, con todo, la contestaci\u00f3n [>&#8217;Contestaci\u00f3n prof\u00e9tica]. sino el anuncio de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, la misi\u00f3n de desenmascarar los pecados -sobre todo el abuso de la autoridad y del poder, aunque tambi\u00e9n los pecados del pueblo- forma parte integrante de la misi\u00f3n m\u00e1s amplia que constituye a los profetas en heraldos de la necesidad y de la posibilidad de convertirse a Dios y ser salvados.<\/p>\n<p>Los profetas no critican desde el exterior, como si fueran extra\u00f1os a la experiencia del pueblo. Al contrario, la misi\u00f3n prof\u00e9tica es siempre expresi\u00f3n de la solidaridad m\u00e1s profunda: est\u00e1n totalmente de parte de Dios, que es quien los manda: pero al mismo tiempo son intercesores ante \u00e9l en favor del pueblo. Castigados por las autoridades y despreciados por el pueblo, los profetas sufren y ejercen su propia misi\u00f3n en favor de aqu\u00e9llas y de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Con frecuencia los profetas re\u00fanen una comunidad de disc\u00ed\u00adpulos: pero saben bien que su carisma no puede quedar institucionalizado, sino que debe ser recibido de la libertad de Dios como don gratuito y como misi\u00f3n que incluye el sufrimiento.<\/p>\n<p>5. LOS PROFETAS Y LA ALIANZA &#8211; Los profetas no son tradicionalistas, pero est\u00e1n profundamente arraigados en la tradici\u00f3n del pueblo de Dios, en cuyo centro se encuentra el don de la alianza. que a su vez contiene la gracia y la vigorosa amonestaci\u00f3n a la fidelidad.<\/p>\n<p>Los profetas pueden definirse como revolucionarios; pero debemos ser muy cautos en el uso de este concepto, porque ellos no incitan a la rebeli\u00f3n, sino a una fidelidad renovada al Se\u00f1or de la alianza y al pueblo de la alianza. Sin embargo, para los profetas resulta inconcebible una fidelidad entendida como mera ortodoxia, es decir, como una fidelidad a ideas y conceptos abstractos. El Dios vivo que los envi\u00f3 es el Dios que viene y se compromete, que sufre con el pueblo; es el Dios santo y misericordioso: por tanto, la respuesta debe ser la fidelidad comprometida por el amor misericordioso, por la justicia y por la paz. Los profetas no pecan de un verticalismo alienante, pero tampoco de horizontalismo [>Horizontalismo\/verticalismo]: para ellos la fe es fidelidad a Dios y, al mismo tiempo, un programa de vida. Para un profeta es inaceptable tanto el individualismo religioso como la ortodoxia vac\u00ed\u00ada. El anuncia al Salvador en cuanto \u00abalianza del pueblo\u00bb (Is 42, 6).<\/p>\n<p>Quien piense que los profetas de Israel fueron opositores o despreciadores del culto estar\u00ed\u00ada completamente equivocado: precisamente porque quer\u00ed\u00adan que Dios fuera adorado en toda la vida humana denunciaban un culto est\u00e9ril y alienado de la vida. Los profetas ense\u00f1an y promueven un culto fecundo en amor a la justicia. a la misericordia y a la paz. En la experiencia y en el mensaje prof\u00e9ticos se da reciprocidad entre la fidelidad a Dios y al pueblo, entre la experiencia del Dios santo y misericordioso y la justicia y la misericordia para con el pr\u00f3jimo. Manuel Levinas resume la tradici\u00f3n prof\u00e9tica diciendo que conoce verdaderamente a Dios tan s\u00f3lo aquel que acoge al pobre procedente de abajo con su miseria, y que precisamente bajo este ropaje es enviado de lo alto. No podemos ver el rostro de Dios, pero podemos experimentarlo al volverse hacia nosotros cuando honramos el rostro del pr\u00f3jimo, del otro que nos compromete con sus necesidades: en la fidelidad al pobre, al extranjero y al oprimido demostramos la fidelidad a la alianza de Dios.<\/p>\n<p>6. LOS PROFETAS Y LOS >SIGNOS DE LOS TIEMPOS &#8211; Con la palabra y con su vida, los profetas anuncian al Dios Emmanuel. Yahv\u00e9 no es un Dios lejano, sino el Dios con nosotros, salvador y liberador de su pueblo. Dios est\u00e1 cerca de nosotros con su fidelidad a la alianza, pero tambi\u00e9n con la inexorable llamada a que le respondamos con fidelidad y solidaridad. El Dios de los profetas es el Dios de la historia; aquel que era, que viene y que vendr\u00e1. El profeta est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente implicado con el Se\u00f1or de la historia y con el pueblo peregrino. No es un experto en el calendario de los acontecimientos futuros, pero comunica el sentido del futuro para que sea iluminado por el presente, con sus oportunidades y sus peligros. El nos invita al reconocimiento por el pasado y a la esperanza respecto al futuro, para que se pueda descubrir de esta forma el significado y la vocaci\u00f3n del presente. El cometido del profeta es interpretar los acontecimientos como palabra. mensaje y llamada de Dios. Este es el sentido de cuanto afirma ardientemente Am\u00f3s: \u00abPorque no obra el Se\u00f1or Yahv\u00e9 cosa alguna sin que manifieste su plan a sus siervos los profetas\u00bb (3,7). Las virtudes predicadas y vividas por los profetas son principalmente la gratitud, la esperanza y la vigilancia, junto con el esp\u00ed\u00adritu del discernimiento que es un don de Dios.<\/p>\n<p>7. PALABRA DE AMENAZA Y DE ALIVIO &#8211; El esp\u00ed\u00adritu de Dios impele a los profetas a desenmascarar a los falsos profetas, que anuncian paz y prosperidad sin reclamar la conversi\u00f3n. Cuando por oposici\u00f3n a los falsos profetas deben anunciar el desastre y los juicios divinos que habr\u00e1n de caer sobre el pueblo infiel, sufren y se angustian. Denuncian y desenmascaran en\u00e9rgicamente los pecados de los reyes, de los sacerdotes y del pueblo; pero nada habr\u00ed\u00ada m\u00e1s err\u00f3neo que pensar en los profetas como si ante todo fueran contestatarios o nuncios de amenazas y de castigos. Ellos predican la justicia de Dios para abrir el coraz\u00f3n del pueblo a su misericordia. Predican el pecado y el castigo tan s\u00f3lo en el contexto de la buena nueva de que la conversi\u00f3n es posible. Son, en primer lugar, profetas del coraz\u00f3n nuevo y del esp\u00ed\u00adritu nuevo, de la obra redentora de Dios y de la paz del pueblo que se convierte a Dios. Aunque parezcan vivir en la agon\u00ed\u00ada y en la angustia. llevan en el coraz\u00f3n la paz y la esperanza. \u00abMientras en las alturas hay un c\u00famulo de rayos y truenos, en lo profundo hay luz y encanto&#8217;.<\/p>\n<p>Los profetas saben que es una bendici\u00f3n para los hombres el hecho de que Dios los juzgue dignos de ser reprendidos. Esta misma reprensi\u00f3n divina demuestra que la misericordia de Dios no tiene l\u00ed\u00admites y que la finalidad de los castigos es la purificaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>8. EL LENGUAJE DE LOS PROFETAS &#8211; Los g\u00e9neros literarios y el lenguaje de los profetas vienen determinados por la intenci\u00f3n, la personalidad y, sobre todo. la experiencia de Dios. propios del profeta. La palabra prof\u00e9tica manifiesta de qu\u00e9 forma el profeta ve en los acontecimientos una palabra, un mensaje y una vocaci\u00f3n divinos. Su vida y sus gestos, a veces dram\u00e1ticos, subrayan y enfatizan la palabra.<\/p>\n<p>Como el mensaje prof\u00e9tico surge de la experiencia religiosa y afecta a toda la persona, tambi\u00e9n los gestos y el lenguaje fant\u00e1stico de los profetas tienden a cambiar a la persona: inteligencia, voluntad, afectividad y pasiones. Sobre todo a un moralista, que piensa primordialmente en categor\u00ed\u00adas de normas que determinan el m\u00ed\u00adnimo, el lenguaje prof\u00e9tico puede resultar muy exagerado. Pero es preciso recordar siempre que nada aborrece m\u00e1s el profeta que la mediocridad y el minimalismo. Su predicaci\u00f3n est\u00e1 inspirada en la fe en que el pueblo de Dios est\u00e1 llamado a la santidad de vida, a una vida que corresponda al don de la alianza.<\/p>\n<p>II. Cristo, profeta<br \/>\nCristo no es uno de los profetas (tampoco debiera ser presentado nunca como uno de los grandes genios religiosos, en el mismo plano que Buda, Mahoma, etc.). Cristo es el Profeta, es el hombre religioso, porque es el Hombre-Dios.<\/p>\n<p>Cristo lleva a su consumaci\u00f3n toda la historia prof\u00e9tica y abre una era nueva: la era en que el esp\u00ed\u00adritu de Dios se difunde en tal medida que el pueblo de Dios se caracteriza por la participaci\u00f3n de la funci\u00f3n prof\u00e9tica del Hijo.<\/p>\n<p>1. JUAN. EL BAUTISTA DE CRISTO &#8211; Que Cristo es el Profeta lo subraya la figura de Juan el Bautista. el \u00faltimo y el mayor de los profetas. El pueblo sencillo lo acoge y lo sigue, mientras que la clase dirigente -sacerdotes, fariseos y saduceos- lo rechaza. Es el profeta Juan, el bautizador, quien anuncia la venida de Cristo, el cumplimiento de la esperanza de Israel.<\/p>\n<p>La entrada de Cristo en el mundo se caracteriza por una aut\u00e9ntica explosi\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico. Isabel, la madre del \u00faltimo profeta de Israel, \u00abqued\u00f3 llena de esp\u00ed\u00adritu santo\u00bb (Lc 1.41). Despu\u00e9s del nacimiento de Juan, tambi\u00e9n Zacar\u00ed\u00adas, \u00absu padre, fue lleno de esp\u00ed\u00adritu santo y profetiz\u00f3\u00bb (Lc 1,67). Cuando el ni\u00f1o Jes\u00fas es presentado en el templo no son los sacerdotes, sino representantes del pueblo humilde -Sime\u00f3n y Ana- quienes lo saludan y profetizan. En la predicaci\u00f3n de Juan Bautista, la llamada a la conversi\u00f3n total es particularmente urgente, porque est\u00e1 cerca el Mes\u00ed\u00adas, el gran signo de la esperanza que llevar\u00e1 a todo hombre a decidir por \u00e9l o contra \u00e9l. \u00abViene ya el que es m\u00e1s fuerte que yo, y a quien no soy digno de desatar las correas de sus sandalias. El os bautizar\u00e1 en el Esp\u00ed\u00adritu Santo y en el fuego\u00bb (Lc 3,16).<\/p>\n<p>2. CRISTO. UNGIDO POR EL ESP\u00ed\u008dRITU &#8211; La teofan\u00ed\u00ada que se produce en el momento del bautismo de Cristo en ol Jord\u00e1n lo revela como siervo de Dios, el Hijo predilecto y el gran profeta. El esp\u00ed\u00adritu de Dios desciende visiblemente sobre \u00e9l. Jes\u00fas es bautizado \u00abno s\u00f3lo con agua. sino con agua y con la sangre. Y es el Esp\u00ed\u00adritu el que da testimonio, porque el Esp\u00ed\u00adritu es la verdad. Pues tres son los que dan testimonio: el Esp\u00ed\u00adritu, el agua y la sangre\u00bb (1 Jn 5,6-8).<\/p>\n<p>Cristo mismo subraya program\u00e1ticamente su car\u00e1cter de profeta en la sinagoga de Nazaret: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad. porque me ungi\u00f3, me envi\u00f3 a evangelizar a los pobres\u00bb (Lc 4,18).<\/p>\n<p>Cristo es constituido profeta para todas las naciones. A la mujer de Samaria, que lo reconoce como tal, se le revela como el Mes\u00ed\u00adas venido al mundo para que todos los hombres sean con \u00e9l y en \u00e9l \u00abv\u00e9rdaderos adoradores que adoren al Padre en esp\u00ed\u00adritu y verdad\u00bb (Jn 4,23).<\/p>\n<p>Toda la vida de Jes\u00fas, hasta el derramamiento de su sangre redentora en la cruz, es glorificaci\u00f3n del Padre y manifestaci\u00f3n de su amor hacia todos los hombres. De esta forma nos introduce en el nuevo culto, fuente y norma de la conversi\u00f3n total y de la misi\u00f3n de ser sal de la tierra y luz del mundo. Quien cree en Cristo sabe que el verdadero monote\u00ed\u00adsmo no puede agotarse en una idea vac\u00ed\u00ada, sino que se verifica en el amor fraterno y universal y en el compromiso por la justicia y por la paz, que unifica a todos los hombres para honor del \u00fanico Padre y de su Hijo unig\u00e9nito en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Quien conoce a Cristo el profeta sabe que es imposible la privatizaci\u00f3n de la religi\u00f3n y el individualismo religioso. All\u00ed\u00ad donde el reino de Dios, llegado a nosotros en Cristo, es acogido con gratitud, comienza la tierra nueva y se anuncia el cielo nuevo.<\/p>\n<p>3. EL CONFLICTO PROFETICO &#8211; COMO ya hemos visto, la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica (seguida del conflicto con la clase dirigente) no constituye el centro de la misi\u00f3n prof\u00e9tica, pero se deriva de ella.<\/p>\n<p>Los profetas anuncian constantemente que Dios quiere regir toda nuestra vida, p\u00fablica y privada, y lo anuncian de una manera hist\u00f3rica y concreta. Precisamente esta concreci\u00f3n con que debemos expresar nuestra respuesta a Dios nos lleva al conflicto con los poderosos, con quienes no quieren convertirse y no intentan renunciar al ego\u00ed\u00adsmo individual y colectivo.<\/p>\n<p>M\u00e1s que ning\u00fan otro profeta, Cristo es el profeta en el sentido de signo de contradicci\u00f3n y de divisi\u00f3n (cf Lc 2,34), Se pone en conflicto con sacerdotes y fariseos, con la clase dominante, preocupada m\u00e1s de los privilegios y de las tradiciones que de la voz del Dios vivo y de las necesidades y de la dignidad de los hombres. En choque con su persona, su mensaje y su ejemplo, resulta terriblemente evidente el entumecimiento de los tradicionalistas y los ritualistas. Ciertamente, Cristo no excluye de su proyecto de salvaci\u00f3n a los sacerdotes y los fariseos. Antes bien, hace todo lo posible para ganarse su adhesi\u00f3n a sus propios planes. No obstante, por amor a ellos y al pueblo emplea tambi\u00e9n palabras y realiza acciones dr\u00e1sticas con el fin de dejar al descubierto los pecados para dar comienzo a la curaci\u00f3n. Ni siquiera rechaza una \u00e1spera iron\u00ed\u00ada: \u00ab\u00c2\u00a1Para guardar vuestras tradiciones, viol\u00e1is el mandamiento de Dios!\u00bb (Mc 7,9). Frente a su endurecimiento, Jes\u00fas sit\u00faa hasta cierto punto en el mismo plano a aquella zorra de Herodes y a los \u00abpiadosos\u00bb sacerdotes: \u00abGuardaos de la levadura de los fariseos y de la de Herodes\u00bb (Mc 8,15).<\/p>\n<p>Cristo utiliza el lenguaje prof\u00e9tico: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip\u00f3critas, que cerr\u00e1is el reino de los cielos a los hombres!: \u00c2\u00a1No entr\u00e1is vosotros ni dej\u00e1is entrar a los que quieren! \u00c2\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip\u00f3critas, que recorr\u00e9is mares y tierras para hacer un pros\u00e9lito, y cuando llega a serlo, lo hac\u00e9is hijo de la gehenna dos veces m\u00e1s que vosotros!\u00bb (Mt 23,13-15).<\/p>\n<p>Al igual que los profetas del Antiguo Testamento, Jes\u00fas realiza gestos prof\u00e9ticos dr\u00e1sticos como, por ejemplo, la maldici\u00f3n de la higuera que no da fruto y la expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo.<\/p>\n<p>La aspereza prof\u00e9tica no solamente golpea a los enemigos declarados de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n, aunque s\u00f3lo sea excepcionalmente, a sus mismos disc\u00ed\u00adpulos. Reiteradas veces reprobar\u00e1 su af\u00e1n por ocupar los primeros puestos, sus luchas por los problemas de carrera y la espera de un h\u00e9roe nacional triunfador como Mes\u00ed\u00adas. Pedro, que no quiere que Cristo sea el Mes\u00ed\u00adas paciente y ultrajado. recibe la misma lecci\u00f3n (casi palabra por palabra) de Satan\u00e1s en el relato de las tentaciones: \u00abLejos de m\u00ed\u00ad, Satan\u00e1s\u00bb (Mc 16,23; cf Mt 4,10). A los \u00abhijos del trueno\u00bb -Juan y Santiago-, que aspiraban ardientemente a la afirmaci\u00f3n del reino de Dios con fuego y azufre, se les amonesta: \u00abNo sab\u00e9is lo que ped\u00ed\u00ads\u00bb (Mc 10,38). Quer\u00ed\u00adan un Mes\u00ed\u00adas que caminara sobre las huellas de Ellas, el cual hab\u00ed\u00ada degollado a los sacerdotes de Baal. Ni siquiera en presencia del Cristo humilde y manso hab\u00ed\u00adan intuido la desaprobaci\u00f3n por Dios de los m\u00e9todos del profeta rabioso: \u00abSopl\u00f3 un viento fuerte e impetuoso que descuajaba los montes y quebraba las pe\u00f1as delante de Yahv\u00e9; pero Yahv\u00e9 no estaba en el viento. Despu\u00e9s del viento, un terremoto; pero Yahv\u00e9 no estaba en el terremoto. Tras el terremoto, un fuego; pero Yahv\u00e9 no estaba en el fuego. Y al fuego sigui\u00f3 un ligero susurro de aire\u00bb (1 Re 19,11-13). La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo es m\u00e1s fuerte que la de El\u00ed\u00adas, porque es el mensaje de quien ense\u00f1a con toda su vida y con su muerte: \u00abAprended de mi, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,29). La mansedumbre y la bondad de Cristo no tienen nada que ver con la debilidad. El no se abate ante el conflicto, sino que lo sostiene con un amor irreducible hacia todos, hasta orar por aquellos que lo crucifican: \u00abPadre, perd\u00f3nalos. porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc 23,34).<\/p>\n<p>4. CRISTO, PIEDRA ANGULAR &#8211; Cristo, culminaci\u00f3n de la historia prof\u00e9tica, desenmascara a todos los falsos profetas. Tan s\u00f3lo aquellos que lo reconocen como el profeta. el Hijo de Dios vivo, ya sea en la vida o con la palabra, pueden participar de la historia prof\u00e9tica. El no ha venido para juzgar ni para condenar, sino para salvar. A sus disc\u00ed\u00adpulos les da una norma fija: \u00abNo juzgu\u00e9is, para que no se\u00e1is juzgados. Porque con el juicio con que juzgu\u00e9is ser\u00e9is juzgados, y con la medida con que mid\u00e1is ser\u00e9is medidos\u00bb (Mt 7,1-2). Pero en el mismo contexto del serm\u00f3n de la monta\u00f1a nos ense\u00f1a el Se\u00f1or a distinguir entre los verdaderos y falsos profetas: \u00abGuardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestido de oveja y por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocer\u00e9is\u00bb (Mt 7,15-16). Cualquiera que seofrezca como gu\u00ed\u00ada y profeta debe someterse a este criterio de discernimiento. Sin embargo, \u00e9ste no se aplica para condenar a la persona. sino para discernir los esp\u00ed\u00adritus, para acoger a quienes poder seguir. El criterio de nuestro discernimiento es Cristo mismo. La cuesti\u00f3n que ha de plantearse siempre es si nosotros mismos y los que intentan guiarnos tienen o no el esp\u00ed\u00adritu de Cristo.<\/p>\n<p>III. El esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico en la Iglesia<br \/>\n1. EL ACONTECIMIENTO DE PENTECOSTES &#8211; La Iglesia, fundada por Cristo, es alimentada por su Esp\u00ed\u00adritu. Ella, que brota del coraz\u00f3n traspasado de Cristo. nace y es testimonio visible ante el mundo en pentecost\u00e9s. La vida de la Iglesia y los criterios de una vida aut\u00e9nticamente cristiana y de la validez de las instituciones cristianas quedan fijados a la luz del acontecimiento pentecostal, como tambi\u00e9n a la luz de las palabras, del ejemplo y del misterio pascual de Cristo. Como hicieron los ap\u00f3stoles unidos a Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, para prepararse a la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros debemos abrirnos siempre con toda la Iglesia al Esp\u00ed\u00adritu con humilde oraci\u00f3n y gratitud. El Esp\u00ed\u00adritu Santo no es nunca posesi\u00f3n nuestra: su gracia debe ser siempre honrada como don gratuito.<\/p>\n<p>En la experiencia pentecostal, el jefe de los ap\u00f3stoles, Pedro, intuye claramente que el esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico no puede ser monopolio de un grupo, aunque su asistencia sea prometida de forma especial a los ap\u00f3stoles. Pedro cita al profeta Joel: \u00abY suceder\u00e1 en los d\u00ed\u00adas postreros, dice Dios, que derramar\u00e9 mi Esp\u00ed\u00adritu sobre toda carne y profetizar\u00e1n vuestros hijos y vuestras hijas, y vuestros j\u00f3venes tendr\u00e1n visiones, y vuestros ancianos tendr\u00e1n sue\u00f1os; y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas en los d\u00ed\u00adas aquellos derramar\u00e9 mi Esp\u00ed\u00adritu y profetizar\u00e1n\u00bb (He 2,17-18). Con la venida de Cristo y con la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu sobre la Iglesia naciente se lleva a cumplimiento, aunque no se cierra, la historia del profetismo. Lo que caracteriza la vida y el testimonio de los profetas de Israel deber\u00e1 distinguir especialmente a la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>Si queremos colegir de la Sagrada Escritura los elementos de una teolog\u00ed\u00ada del profetismo, no basta que prestemos atenci\u00f3n a la palabra \u00abprofeta\u00bb, sino que ante todo conviene que prestemos atenci\u00f3n a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a sus carismas y a la libertad de Dios, que da su esp\u00ed\u00adritu a quien le place. Sin embargo, el mismo vocabulario del Nuevo Testamento subraya la importancia de la fundaci\u00f3n prof\u00e9tica en la Iglesia. El t\u00e9rmino \u00abprofeta\u00bb es utilizado veintiuna veces para designar a los cristianos carism\u00e1ticos; aparece tambi\u00e9n veintiuna veces el t\u00e9rmino profeteuo\/profeteuein (\u00abprofetizar\u00bb) y diecis\u00e9is veces la palabra profeteia (\u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb). El hecho de que con frecuencia se trate de un uso amplio de los t\u00e9rminos no contradice, sino que subraya la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de toda la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. Los DOCE Y EL AP\u00ed\u201cSTOL DE LAS GENTES &#8211; Los once y Mat\u00ed\u00adas, elegido por la comunidad de los creyentes, forman el n\u00facleo de los jefes carism\u00e1ticos y oficia-les de la Iglesia. Su misi\u00f3n se sit\u00faa m\u00e1s en la l\u00ed\u00adnea del profetismo veterotestamentario que en la de la clase sacerdotal. Son enviados por el Esp\u00ed\u00adritu con una tensi\u00f3n de fidelidad y de libertad crea-doras. Pedro, titubeando a veces como Jon\u00e1s, es hombre de visi\u00f3n y de realizaci\u00f3n prof\u00e9tica, como, por ejemplo, cuando bautiza a Cornelio y a los suyos sin imponerles la circuncisi\u00f3n y las costumbres jud\u00ed\u00adas. No faltaron ante esta forma de actuar ciertas reticencias por parte de la comunidad de Jerusal\u00e9n, y \u00abcuando subi\u00f3 Pedro a Jerusal\u00e9n, los circuncisos discut\u00ed\u00adan con \u00e9l, diciendo: \u00abHas entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos\u00bb (He 11,2). Aunque seguro de la inspiraci\u00f3n divina, Pedro expone pacientemente a sus opositores los motivos y las experiencias que le hab\u00ed\u00adan inducido a obrar de aquella forma; era su experiencia de la libertad del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Juan, el disc\u00ed\u00adpulo predilecto, personifica en el colegio apost\u00f3lico de una forma totalmente especial el carisma prof\u00e9tico. Al ministerio de Pedro se le conf\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de reflexionar sobre lo que significa el testimonio de este hombre completamente absorbido por la espera de la venida del Se\u00f1or. \u00abSi quiero que permanezca como el hombre de la esperanza en mi retorno, \u00bfa ti qu\u00e9 te importa?\u00bb (Jn 21,22). Juan es el primero en reconocer a Jes\u00fas cuando aparece inesperadamente ante los ap\u00f3stoles. A \u00e9l atribuye la Iglesia el libro de la revelaci\u00f3n, el Apocalipsis, que sigue el g\u00e9nero literario de los grandes profetas y ayuda a la comunidad de los creyentes a descifrar los signos de los tiempos. Juan contempla todo acontecimiento y toda realidad, primeramente la necesidad que siente nuestro hermano de que le prestemos ayuda y le demos nuestro amor, a la luz de la venida definitiva de Cristo, pero de manera que sea verdaderamente introducido en el momento presente en el que el Se\u00f1or llega a nosotros.<\/p>\n<p>Pablo, el ap\u00f3stol de las gentes. personifica de forma distinta al elemento prof\u00e9tico. Igual que los grandes profetas del Antiguo Testamento, tambi\u00e9n \u00e9l ha vivido la ardiente experiencia de la elecci\u00f3n y de la purificaci\u00f3n y se presenta como ellos ante el pueblo en virtud de esa elecci\u00f3n (cf G\u00e1l 1,15 y Jer 1,57: 2 Cor 6,1-2 e Is 49,8). Pablo est\u00e1 convencido de tener el esp\u00ed\u00adritu de Cristo (cf 1 Cor 2,16; G\u00e1l 1,11-17). Reconoce su propia vocaci\u00f3n a ser profeta de las gentes. A \u00e9l se le ha concedido una particular intuici\u00f3n del misterio de que Dios quiere unir a Cristo a los gentiles y a los jud\u00ed\u00ados: \u00abAnulando en su carne la ley de los mandamientos formulados en decretos, para crear de los dos en s\u00ed\u00ad mismo un solo hombre nuevo, haciendo la paz, y reconciliar a ambos en un solo cuerpo con Dios&#8230;, porque por \u00e9l los unos y los otros tenemos acceso al Padre en un mismo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 2,15-16.18). Y a este respecto tiene la certeza de haber recibido una revelaci\u00f3n especial: \u00abPor esto es por lo que yo, Pablo, estoy prisionero de Cristo Jes\u00fas por amor a vosotros los gentiles&#8230;, porque hab\u00e9is ciertamente venido a conocer c\u00f3mo Dios me ha dispensado la gracia del apostolado, lo que me ha confiado en favor vuestro, cuando por medio de una revelaci\u00f3n me fue dado a conocer el misterio, como expuse antes brevemente\u00bb (Ef 3,1-3). Al igual que los profetas del AT, Pablo se vio contestado muchas veces; pero su carisma obtuvo el reconocimiento de los doce, y especialmente de Pedro. Lo cual no excluye, sin embargo, el hecho grave de la contraposici\u00f3n entre Pablo y el mismo Pedro en el momento en que este \u00faltimo no se mostr\u00f3 coherente con su iniciativa y con la ya aprobada de Pablo (cf G\u00e1l 2,11-21).<\/p>\n<p>Al lado de Pablo se encuentra Bernab\u00e9, que en la Iglesia es honrado como ap\u00f3stol y como profeta. El fue el primero en reconocer el carisma especial de Pablo. Lo busc\u00f3 y lo introdujo en la Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada. En esta comunidad vemos las realizaciones prof\u00e9ticas de una Iglesia compuesta de jud\u00ed\u00ados y de paganos. All\u00ed\u00ad se tom\u00f3 la importante decisi\u00f3n de enviar misioneros a otras partes del mundo. \u00abEn la Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada profetas y doctores: Bernab\u00e9 y Sim\u00f3n, el llamado Niger, Lucio de Cirene. Manahem, hermano de leche de Herodes el tetrarca, y Saulo. Mientras celebraban ellos el culto del Se\u00f1or y ayudaban. dijo el Esp\u00ed\u00adritu Santo: Separadme a Bernab\u00e9 y a Saulo para la obra a que los he llamado\u00bb (He 13,1-3).<\/p>\n<p>No obstante, merece la pena advertir que tambi\u00e9n entre estos dos hombres, grandes ap\u00f3stoles y profetas, no falt\u00f3 ocasi\u00f3n para disentir en cuestiones concretas. Bernab\u00e9 confiaba m\u00e1s y daba mayor cr\u00e9dito a Juan Marcos que Pablo. Pero \u00e9ste, como buen hombre espiritual, reconoci\u00f3 m\u00e1s tarde lo digno que era Marcos de ser depositario de tal confianza (cf Col 4,10).<\/p>\n<p>3. AP\u00ed\u201cSTOLES Y PROFETAS EN LA IGLESIA APOST\u00ed\u201cLICA Y POSTAPOST\u00ed\u201cLICA &#8211; Por las cartas de Pablo, por los hechos de los ap\u00f3stoles, por la Didaj\u00e9 y por otros testimonios, vemos que la Iglesia del s. 1 goz\u00f3 de un carisma especial de ap\u00f3stoles y de profetas. Los profetas eran, como los ap\u00f3stoles, misioneros ambulantes, puntos de unidad de iglesias locales. Les correspondi\u00f3 especialmente la palabra de actualidad, la invitaci\u00f3n a utilizar bien el momento presente. Fueron enviados por el Esp\u00ed\u00adritu para edificar, para exhortar y para consolar (cf 1 Cor 14.3). El Di\u00e1logo contra Trif\u00f3n (80.1: 88,1) de Justino y los escritos de Ireneo (Adv. haer., V, 6,1) tratan del don prof\u00e9tico como de una realidad reconocida.<\/p>\n<p>4. LA PERMANENCIA DEI. MINISTERIO PROFETICO EN LA IGLESIA &#8211; Igual que en la Iglesia de Israel, tambi\u00e9n en la del Nuevo Testamento se advierte la ausencia de un oficio prof\u00e9tico para el que cada uno es designado por los superiores. El env\u00ed\u00ado de los profetas es siempre debido a la libertad de Dios. De por s\u00ed\u00ad, el sacerdocio del NT es un sacerdocio prof\u00e9tico, porque Cristo es el profeta y como tal nos ha ense\u00f1ado el verdadero culto. la adoraci\u00f3n de Dios en esp\u00ed\u00adritu y verdad. Por eso en la elecci\u00f3n o selecci\u00f3n de los obispos, as\u00ed\u00ad como en la de los sacerdotes y di\u00e1conos, ser\u00ed\u00ada necesario adoptar como criterio si son hombres de oraci\u00f3n, abiertos al Esp\u00ed\u00adritu, vigilantes ante la venida del Se\u00f1or y dotados del don del discernimiento. El solo hecho de encontrarse en el ministerio episcopal y presbiteral no garantiza la presencia de cualidades prof\u00e9ticas. A lo largo de los siglos nunca faltaron hombres y mujeres distinguidos con un esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico, que estuvo presente tambi\u00e9n en la jerarqu\u00ed\u00ada de la Iglesia.<\/p>\n<p>La Iglesia honra como grandes santos a Policarpo, que en la cuesti\u00f3n de la fecha de la pascua fue a Roma para inducir a la tolerancia al papa Aniceto; Ireneo, que en el \u00e1mbito de la misma controversia envi\u00f3 una apasionada apelaci\u00f3n al papa V\u00ed\u00adctor para que no pusiera en juego la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica de la Iglesia a causa de una mera uniformidad del calendario (el papa Victor hab\u00ed\u00ada amenazado con excomulgar a los orientales si no aceptaban atenerse a sus decisiones). La voz prof\u00e9tica de estos santos y la capacidad de los obispos de Roma de escucharlos humildemente salvaron por aquella vez la unidad.<\/p>\n<p>El papa Pablo VI ha declarado \u00abdoctoras de la Iglesia\u00bb a dos grandes mujeres que fueron poderosas promotoras de reforma: Teresa de Avila y Catalina de Siena, las cuales se atrevieron a impugnar, con tierno e intenso amor a la Iglesia, abusos e infidelidades, aunque se trataba de obispos.<\/p>\n<p>Una de las figuras m\u00e1s aut\u00e9nticas y reconocidas del profetismo en la Iglesia es la de san Francisco de As\u00ed\u00ads. El tuvo la certeza de haber recibido del Se\u00f1or el mandato de restaurar la Iglesia decadente, devolvi\u00e9ndola a la pureza, a la sencillez y a la alegr\u00ed\u00ada del evangelio. La visita que hizo al sult\u00e1n como amigo inerme fue un gesto genuinamente prof\u00e9tico que hubiera podido cambiar el curso de la historia. Pero una gracia de esta \u00ed\u00adndole, ofrecida por medio de un profeta. lo mismo puede ser acogida que rechazada.<\/p>\n<p>Antes de la inauguraci\u00f3n del Vat. II, el papa Juan XXIII quiso honrar al profeta de As\u00ed\u00ads. Tambi\u00e9n \u00e9l es una de las grandes figuras prof\u00e9ticas de la Iglesia: en sus gestos, en sus palabras y en sus miradas de largo alcance. Fue, por ejemplo, un gesto prof\u00e9tico sentarse en una simple silla en medio de los observadores de las dem\u00e1s iglesias en vez de hablarles desde un trono. Como tambi\u00e9n lo fue el gesto del papa Pablo VI, que visit\u00f3 por dos veces al patriarca Aten\u00e1goras de Constantinopla antes de invitarlo a Roma.<\/p>\n<p>Los verdaderos profetas saben leer los signos de los tiempos. Est\u00e1n comprometidos por la justicia y por la paz en una evangelizaci\u00f3n que promueve el crecimiento de las personas y la unidad entre los creyentes y entre todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p>Podemos esperar que las iglesias cristianas lleguen a la uni\u00f3n y que su testimonio ante el mundo sea cre\u00ed\u00adble, tan s\u00f3lo a condici\u00f3n de que se abran al Esp\u00ed\u00adritu, escuchen a los profetas y acepten con gratitud sus realizaciones.<\/p>\n<p>Todos debemos rezar para hacernos realmente capaces de escuchar la voz de los profetas y de progresar en el discernimiento yen la respuesta valerosa y convencida a los signos de los tiempos.<\/p>\n<p>B. H\u00e4ring<br \/>\nBIBL.-AA. VV.. Profetas verdaderos, profetas falsos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1976.-AA. VV., Vida de fe y conflictos humanos, en \u00abConcilium\u00bb, 109 (1975).-AA. VV., Francisco de As\u00ed\u00ads hoy, en \u00abConcilium\u00bb, 169 (1981).-Alonso D\u00ed\u00adaz. J. Discernimiento sobre el verdadero y falso profeta seg\u00fan la Biblia, PPC. Madrid 1978.-Alonso Sch\u00f3kel, Los profetas, Cristiandad. Madrid 1981.-Dom\u00ed\u00adnguez. J. Los profetas y los pobres, Gr\u00e1f. Mercurio, Madrid 1966.-Fonvedita. J. M, El profetismo de los laicos, Herder. Barcelona 1979.-Gonz\u00e1lez Lamadrid, A, Profetismo y profetas preex\u00ed\u00adlicos, PPC, Madrid 1978.-Hernando. E, La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, sus motivaciones, objetivos y modos de expresi\u00f3n, PPC, Madrid 1979.-Huerga, A, Savonarola. Reformador y profeta, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1978.-Lass\u00e9gue. J. S. La larga marcha de Las Casas, Lima 1975.-L\u00f3pez Pinto, M, Las profec\u00ed\u00adas, Bruguera, Barcelona 1976.-L\u00f3pez Vigil, M, Don Lito del Salvador. Proceso de una fe martirial, Sal Terrae. Santander 1982.-Metz. J. B, La fe en la historia y en la sociedad, Cristiandad, Madrid 1979.-Michaud, R, Los patriarcas: historia y teolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino. Estella 1976.-Monloubou, L. Profetismo y profetas. Profeta, \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa?, Apostolado Prensa, Madrid 1971.-Olmo Lete, G. del. La vocaci\u00f3n del l\u00ed\u00adder en el antiguo Israel, Univ. Pont. Salamanca 1978.-P\u00e9rez Calvo, J, Profetas ex\u00ed\u00adlicos y postextlicos, PPC, Madrid 1978.-Savoca, G, Un profeta interroga la storia. Ezechiele e la teolog\u00ed\u00ada della storia, Herder, Roma 1976.-Uleyn, A, Actualit\u00e9 de la fonction proph\u00e9tique, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1966.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>Dos son los temas que se desarrollan en este art\u00ed\u00adculo: el profeta como mediador de revelaci\u00f3n y la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica como momento privilegiado de esa mediaci\u00f3n. Parece apropiado en un diccionario de TF centrar la atenci\u00f3n en las dimensiones hermen\u00e9uticas y metodol\u00f3gicas de estos temas, remitiendo a los lectores y a los respectivos art\u00ed\u00adculos de cualquier buen diccionario b\u00ed\u00adblico para un extenso elenco de textos pertinentes y para la discusi\u00f3n de sus problemas exeg\u00e9ticos en detalle. La reflexi\u00f3n metodol\u00f3gica es imprescindible en el presente caso, puesto que una mirada a algunos de los manuales de TF publicados en los a\u00f1os 1980 ha demostrado que en varios casos los profetas son presentados de forma que reflejan posiciones exeg\u00e9ticas corrientes en los a\u00f1os 1960, sin que se advierta ning\u00fan indicio del cambio considerable experimentado por el estado de la cuesti\u00f3n en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n<p>Por eso habr\u00e1 que situar los dos temas particulares antes mencionados dentro del horizonte m\u00e1s amplio de una estrategia de lectura general de los textos prof\u00e9ticos. Para ser m\u00e1s precisos, se pueden distinguir estos tres tipos ideales:- una lectura orientada al futuro, una lectura orientada al pasado y una lectura transtemporal orientada al texto. Puede existir cierto peligro de excesiva simplificaci\u00f3n en esto, pero al menos servir\u00e1 para descubrir cuestiones metodol\u00f3gicas importantes que no se pueden ignorar impunemente.<\/p>\n<p>1. LOS PROFETAS COMO VATICINADORES. En el primer tipo de aproximaci\u00f3n, los profetas son le\u00ed\u00addos ante todo en cuanto que predicen al detalle la vida y misi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, el mes\u00ed\u00adas y Se\u00f1or. Su importancia estriba en que apuntan a lo que, desde su situaci\u00f3n, est\u00e1 en el futuro. Con ra\u00ed\u00adces en los escritos del NT, este tipo de lectura fue muy desarrollado por los escritores del siglo ii (especialmente Justino e Ireneo); continu\u00f3 en los siglos siguientes y, finalmente, se formaliz\u00f3 como la \u00abprueba de la profec\u00ed\u00ada\u00bb de la apolog\u00e9tica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Una caracter\u00ed\u00adstica sobresaliente de este tipo de lectura es su considerable selectividad. El centro est\u00e1 naturalmente en aquellos textos (en la pr\u00e1ctica, realmente no muchos) que parecen prestarse ellos mismos a este tipo de lectura. Hubo incluso una tendencia no s\u00f3lo a acentuar, sino tambi\u00e9n a multiplicar los textos mesi\u00e1nicos; determinadas opciones de traducci\u00f3n de la Vulgata influyeron en esto. Pero aun as\u00ed\u00ad, grandes bloques de material de los libros prof\u00e9ticos siguieron sin ser susceptibles de esta estrategia de lectura (p.ej., anuncios de invasiones, de destrucci\u00f3n, de exilio; cr\u00ed\u00adtica de abusos sociales, de maniobras pol\u00ed\u00adticas, y as\u00ed\u00ad sucesivamente). Este material tend\u00ed\u00ada a ser ignorado, si no atribuido al aspecto \u00abimperfecto\u00bb del AT, que es superado en el Nuevo; otros optaron por la soluci\u00f3n de lecturas aleg\u00f3ricas.<\/p>\n<p>La densa concentraci\u00f3n en una lectura orientada al futuro de los textos en esta perspectiva tuvo su efecto sobre los dos temas aqu\u00ed\u00ad en cuesti\u00f3n. Los profetas ser\u00ed\u00adan considerados como mediadores de revelaci\u00f3n predominante (o exclusivamente) en la medida en que predec\u00ed\u00adan el culmen de la revelaci\u00f3n en Jesucristo; la lectura era una lectura referencial a Cristo. Habr\u00ed\u00ada pues, relativamente poco inter\u00e9s por la llamada inicial de los profetas como momento privilegiado de revelaci\u00f3n, ya que la lectura no hac\u00ed\u00ada primariamente referencia al profeta ni estaba particularmente interesada en la experiencia propia del .profeta y en su p\u00fablico inmediato.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo evaluar esta primera estrategia de lectura? Pueden observarse tres puntos:<br \/>\na) La existencia de un peque\u00f1o n\u00famero de textos que pueden leg\u00ed\u00adtimamente denominarse \u00abmesi\u00e1nicos\u00bb es admitida pr\u00e1cticamente por todos los investigadores actuales. Sin &#8216;embargo, prescindiendo de aquellos de tendencias fundamentalistas en las diversas confesiones cristianas, existe igualmente acuerdo en que una lectura hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica de esos textos es incapaz de demostrar que cualquiera de ellos contuviera desde el comienzo una predicci\u00f3n directa y un\u00ed\u00advoca de aspectos de la vida y misi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret. La metodolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica no es capaz de llegar a una identificaci\u00f3n personal espec\u00ed\u00adfica de la figura mesi\u00e1nica de los textos. Consecuentemente, una prueba apolog\u00e9tica por la profec\u00ed\u00ada entendida como argumentaci\u00f3n hist\u00f3rica racional no es factible. La cuesti\u00f3n es diferente para lectores que ya creen en Jes\u00fas como el mes\u00ed\u00adas; a estos lectores algunos textos prof\u00e9ticos pueden traerles a la mente diversos aspectos de la vida y misi\u00f3n de Jes\u00fas. Mas para estos lectores los textos prof\u00e9ticos tienen una funci\u00f3n de an\u00e1mnesis, no argumentativa; la creencia en Jes\u00fas como el salvador prometido es el presupuesto, no la conclusi\u00f3n, de tal lectura; el efecto de esta lectura no es fundamentar la fe, sino profundizarla e iluminarla.<\/p>\n<p>b) Cuando la prueba apolog\u00e9tica de la profec\u00ed\u00ada se tomaba en un sentido fuerte, corr\u00ed\u00ada el peligro de alimentar (independientemente de las intenciones personales) una actitud antijud\u00ed\u00ada o incluso pol\u00e9mica. Este pod\u00ed\u00ada ser el caso, si el argumento tomaba la forma de una demostraci\u00f3n racional de que los textos mesi\u00e1nicos claramente se\u00f1alan a Jes\u00fas de Nazaret, lo que implicar\u00ed\u00ada que cualquier persona de inteligencia normal que acepte la autoridad de los textos prof\u00e9ticos como Escritura, y sin embargo reh\u00fasa reconocer a Jes\u00fas como el Cristo, debe estar en mala fe subjetiva. Esta conclusi\u00f3n puede sin duda haber contribuido, junto a otros varios factores de naturaleza socioecon\u00f3mica y psicol\u00f3gica, a suscitar una actitud muy extendida de hostilidad a las comunidades jud\u00ed\u00adas, especialmente en Europa en los siglos pasados. Las horrendas consecuencias pr\u00e1cticas de esto son bien conocidas. Despu\u00e9s de Auschwitz, estos temas no pueden pasarse en silencio en una discusi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el uso de textos prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>c) Finalmente, la dr\u00e1stica selectividad inherente a esta estrategia de lectura de los profetas. es un argumento decisivo contra su suficiencia.<\/p>\n<p>Una gran parte de la literatura prof\u00e9tica ha sido en la pr\u00e1ctica ignorada o degradada por los intereses del enfoque de \u00abpredicci\u00f3n\u00bb. Y esto tiene el parad\u00f3jico efecto de empobrecer una lectura cristiana de los textos prof\u00e9ticos.<\/p>\n<p>2. LOS PROFETAS COMO PERSONALIDADES RELIGIOSAS EXTRAORDINARIAS. Un segundo tipo de estrategia de lectura se centra en lo que se encuentra del pasado detr\u00e1s de los textos prof\u00e9ticos, a saber: las figuras hist\u00f3ricas de los profetas vistos corno excepcionales personalidades religiosas, cuyas intuiciones inspiradas llevaron a la religi\u00f3n de Israel a un plano m\u00e1s alto, prepar\u00e1ndola de este modo para la etapa de cumplimiento en Jesucristo. Este tipo de lectura surgi\u00f3 con la aproximaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica a la Biblia, y se desarroll\u00f3 en sus primeras etapas, especialmente en Alemania, bajo la doble influencia del romanticismo y del idealismo. La influencia rom\u00e1ntica foment\u00f3 el inter\u00e9s por la biograf\u00ed\u00ada de los profetas, sus vicisitudes personales y sus experiencias religiosas. La influencia idealista acentu\u00f3 la superioridad del pensamiento prof\u00e9tico sobre las formas inferiores de religi\u00f3n c\u00faltica corrientes entre sus contempor\u00e1neos, tendiendo a menudo a establecer este contraste dentro del marco de una visi\u00f3n evolutiva del desarrollo de la religi\u00f3n de Israel. Diferentes autores se vieron afectados de diversos modos por estas dos influencias, pero existi\u00f3 una tendencia com\u00fan a valorar por encima de todo lo que era personal y original en los profetas y a despreciar la obra posterior de disc\u00ed\u00adpulos, redactores, editores y glosadores, que continuaron el proceso de formaci\u00f3n de los libros prof\u00e9ticos despu\u00e9s de los propios profetas. Estas contribuciones posteriores, calificadas normalmente de \u00abinaut\u00e9nticas\u00bb, tend\u00ed\u00adan a ser vistas por la mayor parte como ineptas, y a veces incluso como una corrupci\u00f3n del mensaje prof\u00e9tico original.<\/p>\n<p>Dentro de este segundo tipo de estrategia de lectura tienen probablemente los dos temas propuestos para este art\u00ed\u00adculo su Sitz im Leben original. Hablar de un profeta como de un mediador de revelaci\u00f3n pare presuponer que se puede elaborar un retrato hist\u00f3rico claro del profeta en cuesti\u00f3n sobre la base del material \u00abaut\u00e9ntico\u00bb del libro prof\u00e9tico y de otras fuentes disponibles, y que se puede reconstruir la situaci\u00f3n del p\u00fablico original al que el profeta transmit\u00ed\u00ada la revelaci\u00f3n en primer lugar. Es claro, adem\u00e1s, que el particular inter\u00e9s ponla inicial experiencia de vocaci\u00f3n del profeta y su valor revelador est\u00e1 relacionado con la aproximaci\u00f3n biogr\u00e1fica, centrada en la persona, t\u00ed\u00adpica de la l\u00ed\u00adnea de investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica influida por el romanticismo. Debe a\u00f1adirse, desde luego, que- los temas, como los tipos de texto pueden desplazarse de su Sitz \u00c2\u00a1ni Leben original y ser utilizados en otros contextos; por eso no se puede concluir que los dos temas en cuesti\u00f3n aqu\u00ed\u00ad est\u00e9n inseparablemente ligados al segundo tipo de estrategia de lectura. Es \u00fatil, sin embargo, tener en cuenta su marco original.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada evaluarse esta segunda estrategia de lectura? De nuevo se pueden afirmar tres puntos:<br \/>\na) Un rasgo indudablemente positivo es que este tipo de lectura recupera mucho del material prof\u00e9tico que hab\u00ed\u00ada sido ignorado en la pr\u00e1ctica por la aproximaci\u00f3n \u00abque predice a Jes\u00fas\u00bb, y lo trata al menos como de significado potencial para lectores posteriores.<\/p>\n<p>b) Otro valor positivo reside en la aguda conciencia de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y de la naturaleza contextualizada del ministerio de los profetas.<\/p>\n<p>Sin embargo, un punto d\u00e9bil de initivo, que se ha hecho cada vez m\u00e1s claro para los investigadores en la segunda mitad del siglo xx, se encuentra en el enfoque unilateral sobre los personajes prof\u00e9ticos a expensas de los libros. En su peor forma, esta actitud tend\u00ed\u00ada a considerar los libros prof\u00e9ticos como deplorables obst\u00e1culos que hab\u00ed\u00ada que desmantelar cr\u00ed\u00adticamente en la medida de lo posible, para llegar a la ipsissima vox del propio profeta, el \u00fanico objeto de estudio digno de consideraci\u00f3n, el \u00fanico depositario de valores religiosos de validez permanente. Los profesionales de teolog\u00ed\u00ada fundamental quiz\u00e1 deban considerar hasta qu\u00e9 punto una influencia inconsciente de esta postura puede estar presente en su imagen de los profetas.<\/p>\n<p>3. LOS PROFETAS EN CUANTO TEXTOS. El tercer tipo ideal se puede describir como orientado al texto o transtemporal. Est\u00e1 orientado al texto porque toma en serio el hecho innegable de que el dato primario de que dispone el lector es el libro-prof\u00e9tico, y porque considera que su tarea primordial es lograr una mejor comprensi\u00f3n de ese libro en toda su complejidad -literaria e hist\u00f3rica. Es transtemporal porque el centro no se sit\u00faa unilateralmente en un per\u00ed\u00adodo particular (ya sea el de la vida de Jes\u00fas o el de la vida del profeta cuyo nombre va unido al libro), sino que abarca todo el espacio temporal en el que tuvo lugar la g\u00e9nesis del libro. Colocadas en orden cronol\u00f3gico (que, sin embargo, no es el orden operativo de la tarea exeg\u00e9tica aqu\u00ed\u00ad), estas fases temporales son: todos aquellos factores anteriores al profeta que influyeron en la manera en que el mensaje fue formulado (historia de la tradici\u00f3n); el propio ministerio y mensaje del profeta en tanto que esto pueda reconstruirse hist\u00f3ricamente; las diversas fases de transmisi\u00f3n y desarrollo del material prof\u00e9tico hasta la formaci\u00f3n del libro tal como lo tenemos ahora (historia de la redacci\u00f3n); un estudio del libro completo como una unidad (estudio de la forma final).de composici\u00f3n (no de autor). La problem\u00e1tica de la historia de la tradici\u00f3n tuvo mucho auge en las d\u00e9cadas de los a\u00f1os 1950 y 1960 (la Teolog\u00ed\u00ada del AT de G. von Rad es un notable ejemplo). Las cuestiones de la historia de la redacci\u00f3n empezaron a adquirir importancia y se desarrollaron de modo marcadamente radical en las d\u00e9cadas de los a\u00f1os 1970 y 1980 (aunque, desde luego, se pueden encontrar tambi\u00e9n antes de este per\u00ed\u00adodo). El estudio de la forma final se ha desarrollado en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas tambi\u00e9n bajo una variedad de influencias (el estructuralismo, la aproximaci\u00f3n can\u00f3nica, intentos de aplicar varias teor\u00ed\u00adas generales del texto y de la literatura a los libros prof\u00e9ticos).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada tener todo esto influencia en la formulaci\u00f3n de los dos temas sugeridos para este art\u00ed\u00adculo? Se pueden hacer tres observaciones:<br \/>\na) Parece imprescindible una presentaci\u00f3n m\u00e1s matizada al hablar de un profeta como mediador de revelaci\u00f3n. Mientras pueda proponerse una reconstrucci\u00f3n probable del ministerio hist\u00f3rico de un profeta dado (sobre esto, ver la siguiente observaci\u00f3n), tendr\u00e1 que admitirse, a la luz de los estudios hist\u00f3ricos de la tradici\u00f3n, que el mensaje del profeta no era una revelaci\u00f3n totalmente nueva, que exist\u00ed\u00ada una considerable medida de di\u00e1logo con puntos de vista anteriores y de contestaci\u00f3n de los mismos; en suma, que los profetas fueron gente de su tiempo en mayor grado del que podr\u00ed\u00ada deducirse de las obras cient\u00ed\u00adficas de una \u00e9poca anterior. Si esto es as\u00ed\u00ad, se plantea entonces la cuesti\u00f3n: \u00bfes quiz\u00e1 algo unilateral centrar la atenci\u00f3n de manera tan espec\u00ed\u00adfica en los profetas como mediadores de revelaci\u00f3n en el AT? \u00bfNo deber\u00ed\u00adamos esperar tambi\u00e9n leer art\u00ed\u00adculos sobre los te\u00f3logos narrativos deuteronomistas, o los salmistas, o los maestros de sabidur\u00ed\u00ada como mediadores de revelaci\u00f3n?<\/p>\n<p>b) La reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica del ministerio de cualquiera de los profetas se ha convertido en una tarea mucho m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil a la luz de los estudios m\u00e1s radicales de la cr\u00ed\u00adtica de la redacci\u00f3n de los a\u00f1os recientes. Por ejemplo, las \u00faltimas ediciones del comentario de O. Kaiser a Is 1-39 concluyen que los contornos hist\u00f3ricos de la vida de Isa\u00ed\u00adas est\u00e1n velados por una oscuridad casi total; a una conclusi\u00f3n similar ha llegado R. Carroll para Jerem\u00ed\u00adas en su comentario de 1986 sobre este libro. Indudablemente hay otros investigadores m\u00e1s optimistas sobre las posibilidades de recuperar datos hist\u00f3ricos acerca del ministerio de los profetas (p.ej., el comentario de H. Wildberger sobre Is 1-39 y el comentario extraordinariamente optimista sobre Jerem\u00ed\u00adas de W. Holladay); pero la realidades que la aproximaci\u00f3n biogr\u00e1fica es actualmente un asunto de considerable debate exeg\u00e9tico. Ser\u00ed\u00ada poco aconsejable para los te\u00f3logos de teolog\u00ed\u00ada fundamental ignorar la existencia de estas discusiones y continuar hablando de \u00ablos profetas\u00bb como si hubiera pocos problemas para alcanzar un consenso acerca de su ministerio hist\u00f3rico. Esto afecta al propio uso de los relatos de vocaci\u00f3n de los libros prof\u00e9ticos, por poner s\u00f3lo un ejemplo. Existe una tendencia creciente entre los exegetas a leer los \u00abtextos de vocaci\u00f3n\u00bb ante todo (o incluso exclusivamente) como declaraciones teol\u00f3gicas program\u00e1ticas, cuya principal finalidad no es aportar informaci\u00f3n biogr\u00e1fica o psicol\u00f3gica sobre la experiencia del profeta, sino m\u00e1s bien ofrecer una legtimaci\u00f3n teol\u00f3gica del papel del profeta y un sumario de los puntos clave del mensaje. En esta perspectiva, los relatos de vocaci\u00f3n no nos dan acceso directo a los momentos privilegiados de la experiencia de revelaci\u00f3n del profeta; en cambio, son textos cuya posici\u00f3n prominente y contenido program\u00e1tico nos ofrecen un papel privilegiado en la estructura del libro prof\u00e9tico como composici\u00f3n redaccional.<\/p>\n<p>c) La dificultad de reconstruir un cuadro hist\u00f3rico de los profetas implica tambi\u00e9n (seg\u00fan algunos investigadores actuales) problemas de descripci\u00f3n de la funci\u00f3n. Se pueden citar dos ejemplos. Primero, el t\u00e9rmino hebreo n\u00e1bi; traducido como \u00abprofeta\u00bb a partir de la versi\u00f3n de los LXX, es la designaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan para la funci\u00f3n prof\u00e9tica en los escritos ex\u00ed\u00adlicos y posex\u00ed\u00adlicos de la Biblia, pero es dudoso que los profetas del siglo viH (Am\u00f3s, Oseas, Isa\u00ed\u00adas y Miqueas) usaran jam\u00e1s este t\u00ed\u00adtulo para s\u00ed\u00ad mismos. \u00bfNo tiende un indiscriminado uso del t\u00e9rmino \u00abprofeta\u00bb quiz\u00e1 a ofrecer una imagen excesivamente uniforme de lo que puede bien haber sido una serie de papeles mucho m\u00e1s complejos en la historia religiosa de Israel? En segundo lugar, el sintagma d\u00e9bdr Yhwh (\u00abla palabra del Se\u00f1or&#8217;, presentado generalmente como un rasgo espec\u00ed\u00adfico de revelaci\u00f3n prof\u00e9tica es de hecho muy raro en textos prof\u00e9ticos que puedan datarse con s\u00f3lida probabilidad del siglo viii; se hace frecuente s\u00f3lo en el per\u00ed\u00adodo ex\u00ed\u00adlico y despu\u00e9s (en Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, y la historia deuteronomista). \u00bfNo corre el riesgo una generalizaci\u00f3n indiscriminada acerca de los profetas como portadores del d\u00e9b\u00e1r Yhwh de simplificar quiz\u00e1 demasiado una serie m\u00e1s compleja de t\u00e9rminos y papeles de revelaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Resumiendo, el estado actual de la discusi\u00f3n exeg\u00e9tica sobre los profetas (refiri\u00e9ndose a los libros y a los personajes) sugiere que la TF deber\u00ed\u00ada repensar la raz\u00f3n fundamental de su tradicional inter\u00e9s y de su discurso sobre los profetas. La aproximaci\u00f3n centrada en la persona, ingenuamente experiencial, que se ha dado por sentada en muchas obras de TF hasta la actualidad, necesita reflexionar sobre el nuevo estado de la cuesti\u00f3n surgido de la reciente investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica y sus implicaciones hermen\u00e9uticas. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede la TF esperar seguir en di\u00e1logo efectivo con la ciencia b\u00ed\u00adblica en este tema.<\/p>\n<p>BIBL.: Cuestiones generales: AMSLER S- y otros, Les proph\u00e9tes et les livres proph\u00e9tiques, Par\u00ed\u00ads 1985 AOLD A.G., Prophets through the Looking Glass: Between Writings and Moses, en \u00abJSOT\u00bb 27 (1983) 3-23; BARTON J., Oracles of God. Perceptions ofAncient Prophecy in Israel after the Exile, Londres 1986; BLENKINSOPp H., A History of Prophecy in Israel, Filadelfa 1983; CARROLL R.P., Inventing the Prophets, en \u00abIrish Biblical Studies\u00bb 10 (1988) 24-36; KAISER O., Einl\u00e9itung in das Alte Testament, G\u00fctersloh 19843; NEHEz A., La esencia del profetismo, Salamanca 1975 PETERSEN D.L. (ed.), Prophecy in Israel. Search for an Identity, Filadelfia 1987; VAWTER B., Were the Prophets nabi&#8217;s~ en \u00abBib\u00bb 66 (1985) 206-220. Relatos de vocaci\u00f3n: CARROLL R.P., From Chaos to Covenant. Uses of Prophecy in the Book qf ,leremiah, Londres 1981, 31-58; DEL OLMO G. La vocaci\u00f3n del l\u00ed\u00adder en el antiguo Israel, Salamanca 1973; LONG B.O., Berufung I, Altes Testament, en \u00abTRE\u00bb 5 (1980) 676-684; VIMEGER D., Die Spezif:k der Berufungsberichte Jerem\u00ed\u00adas und Ezechiels im Umfeld lihnlicher Einheiten des Alten Testaments, Frankfurt am Main 1986.<\/p>\n<p>Ch. Conroy<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(voceros de Dios). Dicen lo que Dios les indica, muchas veces sin entenderlo> ni interpretarlo. y dice la Biblia que todas las profec\u00ed\u00adas verdaderas son inspiradas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero que ninguna es para interpretaci\u00f3n \u00abprivada\u00bb: (2Pe 1:2021). \u00c2\u00a1es la Iglesia quien tiene ese poder!: (Mat 16:19, Mat 18:18, Luc 10:16). y nos dice &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profetas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROFETAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8303","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8303","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8303"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8303\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8303"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8303"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8303"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}