{"id":8304,"date":"2016-02-05T04:25:02","date_gmt":"2016-02-05T09:25:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/promesas\/"},"modified":"2016-02-05T04:25:02","modified_gmt":"2016-02-05T09:25:02","slug":"promesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/promesas\/","title":{"rendered":"PROMESAS"},"content":{"rendered":"<p>(ofertas, poner en la mesa).<\/p>\n<p> Dios os ha dado preciosas y grand\u00ed\u00adsimas promesas, para que por ellas os hag\u00e1is part\u00ed\u00adcipes de la divina naturaleza: (2Pe 1:4).<\/p>\n<p> &#8211; Dios es fiel y las cumple, Tit 1:2, Heb 10:23.<\/p>\n<p> &#8211; Ni una sola dejar\u00e1 de cumplirse, Jos 23:14, 1Re 28:56, Mat 24:35.<\/p>\n<p> En el Nuevo Testamento las promesas ocupan un lugar central, porque las promesas a los Patriarcas y al pueblo de Israel, son cumplidas en Jesucristo, y son para nosotros: (2Co 1:20, Hec 2:28-39).<\/p>\n<p> &#8211; Son promesas de \u00abredenci\u00f3n\u00bb, hechas a Adan: (Gen 3:15), a Abraham: (Gen 12:2) a David: (2Sa 2:7-12), Heb 8:12.<\/p>\n<p> &#8211; Promesas de \u00abvida eterna\u00bb, gloriosa, que comienza ya aqu\u00ed\u00ad, en la tierra: Jua 3:36, Jua 5:24.<\/p>\n<p> (el que \u00abcree\u00bb, no \u00abtendr\u00e1\u00bb, sino que \u00abtiene\u00bb, ya, aqu\u00ed\u00ad, en la tierra).<\/p>\n<p> &#8211; De hijos de Dios, co-herederos con el mismo Cristo, Rom 9:8, Rom 8:15-17.<\/p>\n<p> &#8211; Las promesas de la oraci\u00f3n son escalofriantes: Todo cuanto con fe pidiereis en la oraci\u00f3n, lo recibir\u00e9is, Mat 21:20 : (Jua 15:7, Jua 15:16, Jua 16:23-24).<\/p>\n<p> &#8211; Las promesas a los \u00abcreyentes\u00bb son maravillosas: \u00abHar\u00e1n lo mismo que Cristo, \u00c2\u00a1y m\u00e1s!. \u00abtienen vida eterna\u00bb: (Jn.14.<\/p>\n<p> 12-14,Jua 3:36, Mar 16:17-18).<\/p>\n<p> zC\u00f3mo obtener estas promesas?:  &#8211; Por medio de la \u00abfe\u00bb y la \u00abpaciencia\u00bb Heb 6:12, Heb 6:15, Heb 10:36, Rom 4:13-16.<\/p>\n<p> &#8211; Ser\u00e1n dadas oportunamente, a su debido tiempo, Gal 4:4, Gal 6:9.<\/p>\n<p> &#8211; El creyente, no duda lo mas m\u00ed\u00adnimo de que la promesa se cumplir\u00e1, Rom 4:20.<\/p>\n<p> &#8211; E1 Senor no retrasa \u00abla promesa\u00bb, como algunos creen; sino que aguarda pacientemente, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos vengan a penitencia: (2Pe 3:9).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(v. votos)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>I. LAS PROMESAS Y LA FE. Prometer es una de las palabras clave del lenguaje del amor. Prometer es empe\u00f1ar uno a la vez su poder y su fidelidad, proclamarse seguro del porvenir y seguro de s\u00ed\u00ad mismo, y es al mismo tiempo suscitar en la otra parte la adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n y la generosidad de la *fe. Dios, en su manera de prometer, en la certeza que posee de no decepcionar jam\u00e1s, revela su grandeza \u00fanica: \u00abDios no es hombre para mentir ni hijo de Ad\u00e1n para retractarse\u00bb (N\u00fam 23,19). Para \u00e9l prometer es ya dar, pero es en primer lugar dar la fe capaz de esperar que venga el *don: y es hacer, mediante esta *gracia, al que recibe capaz de la *acci\u00f3n de gracias (cf. Rom 4,20) y de reconocer en el don el coraz\u00f3n del dador.<\/p>\n<p>Por eso san Pablo, preocupado por mostrar que la base de la vida cristiana es la fe, se ve llevado a mostrar que la esencia de las Escrituras y del *designio de Dios consiste en la promesa dirigida a Abraham y cumplida en Jesucristo (G\u00e1l 3,16-29). Por eso la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, queriendo presentar en el AT una historia de la fe, presenta por lo mismo una historia de las promesas (Heb 11,9.13.17.33.39). Por eso, aun antes de las reflexiones de san Pablo, el discurso de san Pedro en pentecost\u00e9s, todav\u00ed\u00ada muy arcaico por el tono, caracteriza con una perspicacia infalible el don del Esp\u00ed\u00adritu y la aparici\u00f3n de la Iglesia como &#8216;la \u00abpromesa\u00bb (Act 2,39) y el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas (2,16). Para un jud\u00ed\u00ado las *Escrituras son en primer lugar la *ley, la *voluntad de Dios que se ha de observar a toda costa; para los cristianos vienen a ser ante todo el libro de las promesas; &#8216;los israelitas fueron los depositarios de las promesas (cf. Rom 9,4), los cristianos son sus herederos (G\u00e1l 3,29).<\/p>\n<p>El lenguaje del NT traduce este descubrimiento: al paso que el hebreo no tiene palabra especial para designar la noci\u00f3n de promesa y la expresa a trav\u00e9s de una constelaci\u00f3n de voces, *palabra, juramento, *bendici\u00f3n, *herencia, *tierra prometida, o en f\u00f3rmulas, como \u00abel Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob\u00bb, ala raza de Abraham\u00bb, el NT, por el contrario, conoce una palabra propia para la promesa, gr. epangelia, que subraya el valor de la \u00abpalabra dada\u00bb: es una \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb. Por &#8216;lo dem\u00e1s, la palabra tiene afinidad con \u00abevangelio\u00bb, es&#8217;angelion, la \u00abbuena nueva\u00bb.<\/p>\n<p>II. ISRAEL, PUEBLO DE LAS PROMESAS. La intuici\u00f3n cristiana, tan fuertemente puesta de relieve por la ep\u00ed\u00adstola a los G\u00e1latas, destaca una estructura esencial del AT: la existencia de Israel tiene por fundamento \u00fanico e indestructible la promesa de Dios.<\/p>\n<p>1. Las promesas a los patriarcas. Las diferentes tradiciones combinadas en \u00e9l G\u00e9nesis coinciden en hacer de \u00e9l el libro de las promesas. *Abraham es el que recibe las promesas (G\u00e9n 12,1.7; 13,15ss; 15; 17; Sal 105, 8s). Estas comportan siempre un heredero y una herencia, una descendencia numerosa y gloriosa, una tierra exuberante. Siempre tambi\u00e9n se relacionan con el destino de la humanidad entera. La tradici\u00f3n yakvista hace de la bendici\u00f3n, prometida al *nombre de Abraham (G\u00e9n 12,2), la r\u00e9plica divina a la empresa imp\u00ed\u00ada de Babel que so\u00f1aba coa elevar hasta los cielos el nombre de la humanidad (11,4), pero tambi\u00e9n una reparaci\u00f3n de la *maldici\u00f3n acarreada a la tierra por el *pecado del hombre (3,17; 4,11), y la primera figura concreta de la esperanza victoriosa entreabierta por Di\u00f3s despu\u00e9s del primer pecado (3,15). Adem\u00e1s esta promesa incluye a \u00abtodas las familias de la tierra\u00bb (12,3). La tradici\u00f3n \u00absacerdotal\u00bb enlaza expl\u00ed\u00adcitamente la *bendici\u00f3n de Abraham con la bendici\u00f3n primitiva a la *creaci\u00f3n (1, 22.28; 17,6.20). Cierto que la *circuncisi\u00f3n parece &#8216;limitar el alcance de las promesas; en realidad, sin embargo, Israel puede con este rito agregarse cualquier raza (34), y ver realizada la promesa recibida por Abraham, de ser \u00abel padre de una multitud de pueblos\u00bb (G\u00e9n 17,5; Eclo 44,19-22).<\/p>\n<p>2. Las promesas de la ley. Las promesas dirigidas a los patriarcas, manifestaciones de la iniciativa y de la *gracia de Dios, implican ya sus exigencias; se dirigen a la *fe, es decir, suscitan una existencia nueva, fundada en la *palabra de Dios; la partida de Abraham (G\u00e9n 12,1), su caminar en presencia de Dios (17,1), su *obediencia (22,1s). La *ley extiende esta exigencia a toda la existencia del pueblo. La ley es la carta de la alianza (Ex 19.5; 24,8; los 24,25s), es decir, el medio para Israel, de entrar en una existencia *nueva y *santa, de vivir como *pueblo de Dios, de abandonarse a su gu\u00ed\u00ada. La ley supone una promesa anterior y precisa sus condiciones. Las promesas ofrecidas a la obediencia no son la sanci\u00f3n de la *justicia de Israel; \u00fanicamente expresan la generosidad de un Dios siempre dispuesto a colmar a los suyos, pero inexorable con el pecado e incapaz de darse a quien no le da su fe.<\/p>\n<p>3. Las promesas a David. Para que la existencia entera de Israel repose sobre la fe precisa que todas sus instituciones no hallen solidez sino en la *palabra de Dios. La instituci\u00f3n mon\u00e1rquica, fundamento normal de la comunidad nacional y expresi\u00f3n de su voluntad de vivir, tiene en Israel un aspecto parad\u00f3jico. Es a la vez meramente tolerada por Dios, casi de mala gana, porque corre gran peligro de atentar contra la confianza exclusiva que Yahveh reivindica de su pueblo (lSa 8,7ss) y promovida a una grandeza y a un porvenir supraterrenos (2Sa 7). Un muchacho \u00abtomado de entre los pastos\u00bb conocer\u00e1 \u00abun nombre igual a los m\u00e1s grandes\u00bb (2Sa 7,9); su descendencia, sentada \u00aba la diestra de Dios\u00bb (Sal 110,1), heredar\u00e1 de las naciones (Sal 2,8). En las horas del mayor abatimiento y hasta en los d\u00ed\u00adas de Cristo, estas promesas seguir\u00e1n alimentando todav\u00ed\u00ada la fe de Israel (Is 11,1; Jer 23,5; Zac 6,12; Lc 1,32.69).<\/p>\n<p>4. Las nuevas promesas. A la hora en que Israel ya no existe, habiendo perdido su *rey; su capital, su *templo, su honra, despierta Dios su fe con *nuevas promesas. Osa apoyarse en \u00ablas cosas antiguas\u00bb que hab\u00ed\u00ada predicho a Israel, en las amenazas de destrucci\u00f3n que se han verificado con exactitud aterradora (Is 48,3ss; 43, 18) para prometerle \u00abcosas nuevas, secretas y desconocidas\u00bb (48,6; 42, 9; 43,19), maravillas inimaginables. La s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s expresiva de estas maravillas es la nueva *Jerusal\u00e9n, \u00abcasa de oraci\u00f3n para todos los pueblos\u00bb (Is 56,7), *madre de una raza incontable (54,3; 60,4), gozo y orgullo de Dios (60,15).<\/p>\n<p>5. Las promesas de la sabidur\u00ed\u00ada. Hasta qu\u00e9 punto las promesas de Dios fundan la existencia toda de Israel lo prueba el lugar que ocupan en los escritos de *sabidur\u00ed\u00ada. Es cierto que toda sabidur\u00ed\u00ada contiene una promesa, puesto que comienza por recoger y clasificar las experiencias para discernir los frutos que se pueden esperar de ellas. La originalidad de la sabidur\u00ed\u00ada de Israel est\u00e1 en sustituir esta espera basada en los c\u00e1lculos de la experiencia por una *esperanza venida de fuera, de la fidelidad al esp\u00ed\u00adritu aut\u00e9ntico del yahvismo, \u00aba la alianza del Dios alt\u00ed\u00adsimo y a la ley de Mois\u00e9s\u00bb (Eclo 24,23). La sabidur\u00ed\u00ada de Israel le viene de arriba (Prov 8,22-31; Eclo 24,2ss; Sab 9,4.10), por lo cual la *bienaventuranza que promete (Prov 8,32-36) rebasa las esperanzas humanas (Sab 7,8-11) para aspirar al \u00abfavor de Dios\u00bb (Prov 8,35), a \u00abla amistad de Dios\u00bb (Sab 7,14). El Sal 119, eco de estas promesas en un coraz\u00f3n justo, testimonia que fomentaron la fe en Israel, la certeza de que s\u00f3lo Dios basta.<\/p>\n<p>III. LAS PROMESAS DE JESUCRISTO. 1. Los sin\u00f3pticos. Jes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas prometido, en el que \u00abtodas las promesas de Dios tienen su s\u00ed\u00ad\u00bb (2Cor 1,20), se presenta en primer n lugar como portador de nuevas promesas. Abre su predicaci\u00f3n con la promesa de la venida del *reino (Mt 4,23) y de la *bienaventuranza inminente (Mt 5,3-12), se asocia disc\u00ed\u00adpulos prometi\u00e9ndoles una milagrosa pesca de hombres (4,19), el poder sobre las doce tribus de Israel (19,28). Promete a *Pedro fundar sobre \u00e9l su *Iglesia y le garantiza la victoria sobre el infierno (16,16ss). A todo el que le siga promete el c\u00e9ntuplo y la vida eterna (19,29); a quien se ponga de su parte &#8216;le promete su apoyo delante de Dios (10,32). Reasume por su cuenta todas las promesas del AT, promesas de un *pueblo y de una *tierra, de un reino, de la bienaventuranza: dependen de su misi\u00f3n y de su persona. Todav\u00ed\u00ada no se han *cumplido, en tanto no ha llegado su hora, y no se puede seguir a Jes\u00fas sino en la fe,. pero creer en \u00e9l es palpar ya su cumplimiento, es ya haber hallado (Jn 1,41.45).<\/p>\n<p>2. El evangelio de Juan pone justamente en claro hasta qu\u00e9 punto Jes\u00fas, por su persona y por todos sus gestos, es ya en el mundo la presencia viva de las promesas. Es todo lo que espera el hombre, todo lo que Dios ha prometido a su pueblo, la *verdad, la *vida, el *pan, el *agua viva, la *luz, la *resurrecci\u00f3n, la *gloria de Dios; pero todo esto lo es en la *carne y no se puede dar sino en la *fe. Es m\u00e1s que una promesa, es ya un don, pero \u00abdado\u00bb a la fe, \u00abpara que todo hombre que crea en \u00e9l&#8230; tenga la vida eterna\u00bb (Jn 3,16).<\/p>\n<p>3. La promesa del Esp\u00ed\u00adritu. \u00abLa promesa del Padre\u00bb (Lc 24,49; Act 1,4) es el Esp\u00ed\u00adritu; \u00abllenando el universo y teniendo unidas todas las cosas\u00bb (Sab 1,7), contiene tambi\u00e9n todas &#8216;las promesas (G\u00e1l 3,14). As\u00ed\u00ad para que sea dado debe Jes\u00fas acabar su obra en esta \u2020\u00a2 tierra (Jn 17,4), amar a los suyos hasta el fin (13,1), dar su cuerpo y su sangre (Lc 22,I9s). Entonces se le abren todos los tesoros de Dios y puede prometer todo : se puede \u00aben su nombre&#8230; pedir todo a Dios\u00bb se tiene la seguridad de recibirlo (14, 13s). Este \u00abtodo\u00bb es el \u00abEsp\u00ed\u00adritu de verdad, que el mundo no puede recibir\u00bb (14,17) porque no puede creer, y que es la riqueza viva del Padre y del Hijo (16,15). Cuando \u00abtodo est\u00e1 consumado\u00bb expira Jes\u00fas y \u00abentrega su esp\u00ed\u00adritu\u00bb (19,30): ha cumplido todas sus promesas. Puede prometer a los suyos estar con ellos \u00abhasta el fin del mundo\u00bb, una vez que les da ((al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19s).<\/p>\n<p>IV. LOS CRISTIANOS, HEREDEROS DE LAS PROMESAS. Los cristianos, poseyendo el Esp\u00ed\u00adritu, est\u00e1n en posesi\u00f3n de todas las promesas (Act 2,38s) y, desde el momento en que \u00ablos paganos tambi\u00e9n han recibido el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (10,45), es que, en otro tiempo \u00abextra\u00f1os a las alianzas de la promesa\u00bb (Ef 2,12), han venido a ser en Cristo \u00abpart\u00ed\u00adcipes de la promesa\u00bb (Ef 3,6). Desde el momento que la promesa ha sido dirigida siempre a la fe (Rom 4,13), est\u00e1 \u00abasegurada a toda la descendencia que profesa&#8230; la fe de Abraham, nuestro padre com\u00fan\u00bb (4,16), padre de todos, circuncisos e incircuncisos (4,9).<\/p>\n<p>\u00abColmados de todas las *riquezas\u00bb, \u00abno careciendo de ning\u00fan don de la gracia\u00bb (ICor 1,5.7), los cristianos no tienen ya nada que desear, puesto que el Esp\u00ed\u00adritu es en ellos una posesi\u00f3n permanente y viva, una *funci\u00f3n y un *sello. Sin embargo, no es todav\u00ed\u00ada sino \u00ablas arras de nuestra herencia\u00bb (Ef 1,14; cf. 2Cor 1,22; 5,5), \u00ablas *primicias&#8230; de nuestra redenci\u00f3n\u00bb (Rom 8,23), y su oraci\u00f3n en nosotros es \u00abun gemido\u00bb y \u00abuna esperanza\u00bb (8,23s). Los cristianos son todav\u00ed\u00ada peregrinos de una \u00ab*patria mejor\u00bb (Heb 11,16), a la que tienden, a ejemplo de Abraham, \u00abpor la fe y la perseverancia\u00bb (6,12.15).<\/p>\n<p>Hasta el \u00faltimo d\u00ed\u00ada la promesa es para el amor el medio de ofrecerse a la fe.<\/p>\n<p>-> Cumplir &#8211; Am\u00e9n &#8211; Bendici\u00f3n &#8211; Esperanza &#8211; Fidelidad &#8211; Fe &#8211; Herencia.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ofertas, poner en la mesa). 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