{"id":8313,"date":"2016-02-05T04:25:17","date_gmt":"2016-02-05T09:25:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pueblo-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T04:25:17","modified_gmt":"2016-02-05T09:25:17","slug":"pueblo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pueblo-de-dios\/","title":{"rendered":"PUEBLO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Es el \u00abpueblo de Israel en el A.T., y la \u00abIglesia de Cristo\u00bb, en el N.T.<\/p>\n<p> (Deu 7:6, Heb 8:10-12).<\/p>\n<p> &#8211; Es elegido por Dios, Deu 7:8, Jua 15:16 Sal 33:12, Hec 15:14, Rom.ll.<\/p>\n<p> &#8211; Es amado y bendecido por Dios, Deut.33, Jua 15:13-16, Sal 3:8.<\/p>\n<p> &#8211; Redimido por E<br \/>\n Rev 5:9, Sai.77:15, 2 52Cr 7:23.<\/p>\n<p> &#8211; Es su rebano, Sal 23,2Cr 100:3, Jn.10. \u00c2\u00a1y s\u00f3lo a Pedro!, Jua 21:15-17.<\/p>\n<p> &#8211; Rebano simbolizado en otras partes: Job 21:11, Sat.23,Job 77:20, Job 80:1, Jer.13.<\/p>\n<p> 17, Sof 2:6, Sof 2:14, Za.10:3, Luc 12:32, Hec 20:28-29, 1Co 9:7, 1Pe 5:2-3.<\/p>\n<p> &#8211; Rebano normal, Mat 2:8, Gen 4:4, Gen 29:2.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[266]<\/p>\n<p>    Jes\u00fas no rompi\u00f3 con el Pueblo de Israel, que era el elegido por Dios desde los tiempos de Abraham. Pero reconoci\u00f3 que hab\u00ed\u00ada llegado el momento de superar la Ley antigua de Mois\u00e9s y de sustituirla por otra nueva, que ser\u00ed\u00ada la Ley del amor. Dijo \u00e9l mismo a la Samaritana de Sicar: \u00abCre\u00ed\u00adan, mujer; ni en este monte (Garizim) ni en Jerusal\u00e9n se va a adorar a Dios, sino en todo lugar en esp\u00ed\u00adritu y en verdad.\u00bb (Jn. 4. 21). Sab\u00ed\u00ada y afirmaba que hab\u00ed\u00ada llegado una Nueva Alianza, que ser\u00ed\u00ada la fundada en su propia sangre y no en la Ley de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>    Comprend\u00ed\u00ada y explicaba a sus seguidores que la Iglesia que ellos iniciaban no quedaba atada a las normas de las Sinagoga jud\u00ed\u00ada. El culto que esa Iglesia celebrar\u00ed\u00ada no se reducir\u00ed\u00ada a las ofrendas del Templo, ni su sacrificio ser\u00ed\u00ada el de animales o el de limosnas para el sostenimiento de la vieja casa de Dios.<\/p>\n<p>    Su acci\u00f3n de Fundador de la Iglesia era como una llamada a la nueva esperanza, como nueva vida que brotaba en sus palabras y en sus acciones. Y proclamaba que la Iglesia que El iniciaba tendr\u00ed\u00ada su fundamento y su fortaleza en el Esp\u00ed\u00adritu Santo que pronto llegar\u00ed\u00ada. El mismo promet\u00ed\u00ada continuamente enviarlo a la tierra.<\/p>\n<p>    Por eso ser\u00ed\u00ada una Iglesia que durar\u00ed\u00ada hasta el final de los tiempos. Estar\u00ed\u00ada destinada a extenderse por toda la tierra. Su universalidad en el tiempo y en el espacio ser\u00ed\u00ada lo m\u00e1s significativo de la esa Comunidad o Iglesia. Agrupar\u00ed\u00ada a todos sus seguidores hasta su llegada a la Patria eterna, a la que est\u00e1n destinados todos los hombres.<\/p>\n<p>    1. Grupo de disc\u00ed\u00adpulos<br \/>\n    Jes\u00fas no se present\u00f3 como un hombre solitario y misterioso. No apareci\u00f3 como un mago que hace milagros para entretener. Se declar\u00f3 hombre perfecto y enviado de Dios. Por eso no vivi\u00f3 alejado de los hombres, sino en medio de ellos.<\/p>\n<p>    Se present\u00f3 como el miembro excelente de una familia de trabajadores. Su madre era Mar\u00ed\u00ada y su padre legal era Jos\u00e9, el artesano. Sus ense\u00f1anzas eran transparentes y se proclamaban ante todas las gentes. De manera especial eran dirigidas a los pobres y a los necesitados de comprensi\u00f3n. Quiso confirmar sus ense\u00f1anzas con signos prodigiosos y deslumbrantes.<\/p>\n<p>    El hacia los milagros no como prodigios sino como signos para la gente que quer\u00ed\u00ada aceptar su mensaje. Propon\u00ed\u00ada sus signos como reforzamiento de fe: \u00abSi no me cre\u00e9is a M\u00ed\u00ad, creed a mis obras. Ellas dan testimonio de M\u00ed\u00ad.\u00bb (Jn. 10. 32-37). El los hac\u00ed\u00ada ante quienes ten\u00ed\u00adan fe en su poder de enviado divino. El mismo tuvo la conciencia de que era el anunciado por los Profetas y lo dijo con claridad a sus seguidores. Incluso acept\u00f3 su muerte en la cruz, pues as\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada sido la voluntad divina y as\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada sido predicha.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas adem\u00e1s se declar\u00f3 como el Hijo de Dios. Esta fue su gran revelaci\u00f3n, su gran misterio. Su confesi\u00f3n ante los jud\u00ed\u00ados fue lo que le llev\u00f3 a la cruz, por haber blasfemado, como dijo Caif\u00e1s, el Pont\u00ed\u00adfice.<\/p>\n<p>    El Salvador de los hombres, Jes\u00fas, muri\u00f3 para salvarnos a todos los hombres. Pero resucit\u00f3 por su poder divino al tercer d\u00ed\u00ada de su muerte.<\/p>\n<p>    Cuando dio testimonio de todo esto y lleg\u00f3 la hora de la partida hacia el Padre, todav\u00ed\u00ada quiso Jes\u00fas hacer otras cosas. Determin\u00f3 dejar tras de s\u00ed\u00ad una Iglesia, una Comunidad de seguidores, que le ayudaran a continuar en la tierra el anuncio de la salvaci\u00f3n universal hasta el final de los tiempos.<\/p>\n<p>    2. Pueblo fiel a Jes\u00fas<br \/>\n    Que la Iglesia es un pueblo vivo quiere decir que est\u00e1 presente en este mundo y est\u00e1 compuesta de hombres vivos y reales. Por lo tanto crece, lucha, sufre, es perseguida, triunfa, fracasa, disminuye y vuelve a desarrollarse, si en un lugar ha sufrido las consecuencias de una persecuci\u00f3n o de una crisis.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas la present\u00f3 siempre como una Comunidad viva, hecha de personas vivas y caminantes en este mundo. La met\u00e1fora m\u00e1s familiar y cari\u00f1osa que El emple\u00f3 fue la del reba\u00f1o, cuyo Pastor bueno era El mismo.<\/p>\n<p>     \u00abYo soy el buen pastor. Como el Padre me conoce as\u00ed\u00ad conozco yo al Padre y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a m\u00ed\u00ad y yo doy mi vida por mis ovejas&#8230; Y tengo tambi\u00e9n otras ovejas que no son de este aprisco. A \u00e9stas tambi\u00e9n debo atraerlas para que se familiaricen con mi voz y as\u00ed\u00ad llegue el momento en que no haya m\u00e1s que un solo reba\u00f1o bajo un solo Pastor. Por eso el Padre me ama, porque entrego mi vida, aunque la recuperar\u00e9 de nuevo.\u00bb (Jn 10. 14-17)<\/p>\n<p>    Sin Jes\u00fas como Pastor, la Iglesia no tiene fuerza, no tiene sentido, no puede significar nada en el mundo. Y sin la misericordia para con la ovejas que se pierden, el pastor se transforma en un mercenario que huye cuando viene el lobo, pues le interesa el reba\u00f1o ni conoce a cada oveja.<\/p>\n<p>    2.1. Figura de pueblo<br \/>\n    Decir que la Iglesia es nuevo Pueblo de Dios es decir que reemplaza, en los planes de Dios, al viejo Pueblo de Israel. El Pueblo de Israel hab\u00ed\u00ada sido elegido para que en \u00e9l naciera el Salvador. Cumpli\u00f3 con su misi\u00f3n. Luego es pueblo no quiso aceptar que Jes\u00fas ven\u00ed\u00ada a salvar a todo el mundo, no s\u00f3lo a los israelitas.<\/p>\n<p>    Dios se eligi\u00f3 otro Pueblo. Fue un pueblo abierto al mundo, por encima de las fronteras y de las razas, m\u00e1s all\u00e1 de las culturas y de los idiomas.<\/p>\n<p>    La Iglesia es un Pueblo fundado en el amor, como el Pueblo de Israel lo hab\u00ed\u00ada sido en la Ley dada por Dios en el monte Sina\u00ed\u00ad a Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>    Es un Pueblo que se abre a todos los hombres, pues la salvaci\u00f3n que Jes\u00fas trajo est\u00e1 destinada a todas las naciones y a todos los tiempos. El Pueblo de Israel se reduc\u00ed\u00ada a los descendientes de Abrah\u00e1n y en \u00e9l no ten\u00ed\u00adan cabida los gentiles.<\/p>\n<p>    La Iglesia que Jes\u00fas quer\u00ed\u00ada y quiere es otra cosa. Es un Pueblo en donde la gracia y la fe, hacen a sus miembros hermanos a los ojos de Dios, que espera de ellos respuesta.<\/p>\n<p>    En el Pueblo de Israel se era miembro por haber nacido en \u00e9l, sin m\u00e1s. En la Iglesia se es miembro por la gracia de Dios, por la libre aceptaci\u00f3n, por el signo del Bautismo.<\/p>\n<p>    El amor, la gracia, la universalidad, la fe, la fidelidad a Dios son los rasgos de este Pueblo santo, que es la Iglesia.<\/p>\n<p>   2.2. Pueblo de Dios nuevo<br \/>\n    La Iglesia es algo de este mundo y de este tiempo. La Iglesia es comunidad de cristianos. De manera misteriosa, pero real, Jes\u00fas est\u00e1 en medio de sus seguidores.<\/p>\n<p>    El mismo prometi\u00f3 su presencia. Por eso hay que mirar a la Iglesia con ojos de fe y de amor: como familia de personas que se aman, como misterio en el que se cree.<\/p>\n<p>    Pero tambi\u00e9n tenemos que contemplarla como realidad de este mundo. Por eso buscamos, como el mismo Jes\u00fas busc\u00f3, comparaciones, nombres y figuras para dar la idea de lo que en realidad es la Iglesia.<\/p>\n<p>   Los cristianos se han sentido siempre los seguidores de Jes\u00fas. Han hecho lo posible por meditar y por cumplir las consignas de los buenos disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>   Algunas de estas caracter\u00ed\u00adsticas nos pueden hacer pensar.<\/p>\n<p>   &#8211; Los seguidores de Jes\u00fas est\u00e1n cerca de El por la doctrina, por las obras buenas, por la confianza en Dios y por el afecto de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Cumplen sus consignas y hacen posible que el Reino de Dios, es decir el triunfo del bien, domine en el mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; Sirven a los hombres con su palabra y con sus ejemplos, lo mismo que hizo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; Se agrupan para lograr en com\u00fan lo que en solitario apenas podr\u00ed\u00adan conseguir.<\/p>\n<p>   &#8211; Responden con ello a la voluntad del Padre de todos los hombres, el cual quiso una comunidad para los seguidores de su Hijo divino.<\/p>\n<p> 3. Comunidad fraterna<br \/>\n    Tambi\u00e9n resaltamos que la Iglesia es una Comunidad. Pero, decir Comunidad es decir algo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y m\u00e1s profundo que decir equipo, grupo, sociedad o conjunto. En un grupo o equipo cada individuo se \u00abasocia\u00bb a los dem\u00e1s. En la Comunidad se \u00abune\u00bb. La distancia entre \u00abjuntar\u00bb y \u00abunir\u00bb es algo m\u00e1s hondo y condicionante de la vida.<\/p>\n<p>    La uni\u00f3n es m\u00e1s perfecta y m\u00e1s comprometedora para quienes la realizan. Suponen una especie de fusi\u00f3n y de compenetraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los miembros de un cuerpo no est\u00e1n agrupados o juntos, sino que est\u00e1n unidos. Por eso preferimos la met\u00e1fora del cuerpo para expresar la idea de Comunidad.<\/p>\n<p>    Pero mirando a la Iglesia desde fuera, la vemos tambi\u00e9n como Edificio, como familia, como Pueblo. Preferimos entenderla como una \u00abComunidad de comunidades\u00bb. Dado su car\u00e1cter general o universal, en ella entran las otras comunidades m\u00e1s peque\u00f1as e individuales: las familias, las parroquias, los grupos de cristianos, las asociaciones religiosas y apost\u00f3licas, los movimientos, etc.<\/p>\n<p>    3.1. Ser pueblo unido<br \/>\n    Ser Pueblo de Dios es ser grupo que mira al futuro y que siente el deseo de servir a los dem\u00e1s por la simple raz\u00f3n de que son amados por Dios.<\/p>\n<p>    Cuando hablamos de la Iglesia, hemos de evitar quedarnos en ideas generales y superficiales, sin descender a los n\u00fameros y a los hechos concretos. \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos somos los cat\u00f3licos en el mundo actual? \u00bfC\u00f3mo van creciendo los pueblos en los a\u00f1os actuales y c\u00f3mo crecer\u00e1n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os? \u00bfC\u00f3mo va a aumentar o disminuir el n\u00famero de los cristianos y de los cat\u00f3licos en el mundo que se nos viene en los a\u00f1os venideros? La Iglesia Cristiana, tanto los que nos llamamos cat\u00f3licos como los dem\u00e1s seguidores de Jes\u00fas, formamos en el mundo un grupo inmenso de creyentes.<\/p>\n<p>    En ese grupo los hay m\u00e1s fieles a sus deberes y otros m\u00e1s superficiales o indiferentes. Hay unos que son firmes como columnas y otros son fr\u00e1giles como ca\u00f1as. Pero todos son Iglesia y precisan la vida y la fuerza del mismo tronco y del a misma ra\u00ed\u00adz.<\/p>\n<p>    Todo grupo numeroso, para no disgregarse, precisa animaci\u00f3n, orden, veh\u00ed\u00adculos de comunicaci\u00f3n y multitud de ayudas para mantenerse en la orientaci\u00f3n que Jes\u00fas dese\u00f3.<\/p>\n<p>    3.2. Triple ideal de vida<br \/>\n    El deseo de la Iglesia fue siempre el conservar la unidad entre la multiplicidad de creyentes y la variedad de razas, culturas y lenguas. Este ideal se manifest\u00f3 en la primera Comunidad de Jes\u00fas, fue evidente en el grupo de los primeros cristianos en los primeros tiempos y se prolong\u00f3 sin variaci\u00f3n alguna hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    La triple labor presidi\u00f3 la tarea de Jes\u00fas y se prolong\u00f3 en la comunidad, en la Iglesia, que dej\u00f3 iniciada a su partida.<\/p>\n<p>    La santificaci\u00f3n de los fieles, fue la primera consigna de Jes\u00fas y de la Iglesia: \u00abSed perfectos, como vuestro Padre del cielo es perfecto\u00bb (Mt. 5. 48)<\/p>\n<p>    La perfecci\u00f3n en los cristianos ya no se centra en el cumplimiento de la ley, sino en la vinculaci\u00f3n con la doctrina del Se\u00f1or Jes\u00fas. Esa es la santidad: Sant. 12. 2; Col. 4.12; Ef. 6. 13;  2 Cor. 7. 1.<\/p>\n<p>    La fe es la otra dimensi\u00f3n de los seguidores. Si es verdadera, se centra en la Persona y en la misi\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas. Es la vida de su Palabra divina: Jn. 11. 26; Jn. 20. 29; Mc. 16. 11. \u00abEl que cree en m\u00ed\u00ad ser\u00e1 el que tenga la vida eterna.\u00bb (Jn. 11. 26; Jn. 3. 15; Jn. 6.40)<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s Jes\u00fas establece una autoridad en la Iglesia y quiere que todos se sometan a ella. \u00abQuien a vosotros escucha a M\u00ed\u00ad me escucha\u00bb. (Lc. 10. 16). El gobierno que ejerce la autoridad de la Iglesia se diferencia esencialmente del mando ejercido en las sociedades humanas. Es animaci\u00f3n y orientaci\u00f3n, no imposici\u00f3n o coacci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En todo lo que se refiere al orden de la comunidad, al ejercicio de la caridad, a la conservaci\u00f3n de la fe y a la interpretaci\u00f3n del mensaje, la autoridad no s\u00f3lo posee el poder, sino el deber de ofrecer su palabra orientadora y condicionar la conciencia de los seguidores de Jes\u00fas a seguirla por ser reflejo y transmisi\u00f3n de la misma Palabra de Dios.<\/p>\n<p>    Por eso la Iglesia no es un pueblo al estilo mundano, aunque se halle en este mundo. En ella es el amor fraterno el que da consistencia, no las normas sabias que gobiernas al grupos y mantienen las relaciones.<\/p>\n<p> 4. Sacramento ante el mundo<br \/>\n    Jes\u00fas quiso que sus disc\u00ed\u00adpulos ofrecieran el Testimonio de su vida ante los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares.<\/p>\n<p>    La Iglesia o comunidad de los creyentes, se convierte as\u00ed\u00ad en \u00absacramento\u00bb, en signo sensible de Jes\u00fas. Los hombres de buena voluntad descubren a Jes\u00fas a trav\u00e9s de la vida de sus seguidores y se acercan al Se\u00f1or por el modo que tienen de vivirlo quienes se llaman p\u00fablicamente disc\u00ed\u00adpulos de Cristo.<\/p>\n<p>    En la tierra existen otros muchos adoradores del Dios Supremo de la tierra y del cielo: jud\u00ed\u00ados, mahometanos, budistas, brahamanes, etc. Cada grupo de adoradores mira a Dios a su manera. Pero la verdad sobre Dios no puede estar por igual en tan diversas formas de entenderla. Jes\u00fas es quien ha tra\u00ed\u00addo la definitiva.<\/p>\n<p>    El quiere su verdad, \u00fanica e incuestionable; que alumbre a todos los hombres de buena voluntad a trav\u00e9s de la vida de sus seguidores, y no por medio de interminables dial\u00e9cticas o proselitismos.<\/p>\n<p>    La misma Iglesia ha entendido siempre as\u00ed\u00ad su raz\u00f3n de ser y lo ha proclamado ante todos sus miembros. Se sabe seguidora de Jes\u00fas. Y al mismo tiempo se define como el Nuevo Pueblo que camina hacia la Patria eterna en seguimiento de su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    En el Concilio Vaticano II la Iglesia reflexionaba as\u00ed\u00ad: \u00abFue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexi\u00f3n alguna de unos con otros, sino constituyendo un Pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente.<\/p>\n<p>    Por ello eligi\u00f3 al Pueblo de Israel, como pueblo suyo y pact\u00f3 una Alianza con \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p>    Pero esto fue s\u00f3lo una preparaci\u00f3n y una figura de la Alianza nueva y perfecta que hab\u00ed\u00ada de pactarse en Cristo Jes\u00fas y de la revelaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada de hacerse por el mismo Verbo de Dios hecho carne\u00bb.  (Lumen Gentium 9)<\/p>\n<p>    Por eso la Iglesia se siente heredera del mismo Pueblo de Israel y nunca ha rechazado el valor de las promesas que Dios hizo a los antiguos Patriarcas y a los Profetas que envi\u00f3 a aquel pueblo. Al llegar el Se\u00f1or Jes\u00fas, la Alianza se abri\u00f3 a todos los pueblos y a todos los hombres. Entonces el Pueblo de Dios se hizo universal, es decir cat\u00f3lico. Se hizo santo, uno, lleno de amor y vivo en su fe.<\/p>\n<p>    Entonces la Iglesia se hizo Patria de todos los hombres: de unos por estar ya en ella desde el Bautismo; de los otros por ofrecerles la invitaci\u00f3n a unirse a los designios salvadores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nDesde el Vaticano II, la expresi\u00f3n \u00abpueblo de Dios\u00bb se ha convertido para muchos en otro nombre de la Iglesia, desplazando en muchos casos a \u00ab>Cuerpo de Cristo\u00bb. Pero, al parecer, algunos autores han ido m\u00e1s all\u00e1 del concilio y han desarrollado la idea de \u00abpueblo\u00bb en un sentido excesivamente sociol\u00f3gico y pol\u00ed\u00adtico. Para evitar este problema es menester considerar el origen del concepto en la eclesiolog\u00ed\u00ada reciente, sus ra\u00ed\u00adces escritur\u00ed\u00adsticas y la doctrina real del concilio.<\/p>\n<p>Dado que la expresi\u00f3n \u00abpueblo de Dios\u00bb gozaba de favor en la teolog\u00ed\u00ada de la Reforma, no fue frecuente entre los te\u00f3logos cat\u00f3licos durante los siglos posteriores a Trento. En el siglo XIX, el t\u00e9rmino aparece ocasionalmente en la eclesiolog\u00ed\u00ada de la \u00ab>sociedad perfecta\u00bb, pero aqu\u00ed\u00ad designa a los laicos por oposici\u00f3n a la jerarqu\u00ed\u00ada. El concepto de pueblo de Dios fue ganando terreno poco a poco entre los te\u00f3logos cat\u00f3licos y protestantes, junto a la teolog\u00ed\u00ada del cuerpo m\u00ed\u00adstico, a partir aproximadamente de 1920, aunque al principio en un sentido m\u00e1s sociol\u00f3gico que teol\u00f3gico. M. D. Koster, afirmando que la eclesiolog\u00ed\u00ada era preteol\u00f3gica, atac\u00f3 tambi\u00e9n la idea exclusivista de que \u00abCuerpo de Cristo\u00bb era el nombre propio de la Iglesia. Pero insisti\u00f3, de manera no menos exclusiva, en que \u00abpueblo de Dios\u00bb era \u00abla \u00fanica designaci\u00f3n abstracta y clara de la Iglesia\u00bb\u00bb. M\u00e1s tarde, L. Cerfaux hallar\u00ed\u00ada importantes argumentos a favor del primado en la eclesiolog\u00ed\u00ada paulina de la noci\u00f3n de pueblo. Tras la publicaci\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado XII sobre el cuerpo m\u00ed\u00adstico (>Mystici Corporis,  1943), en la que no se hablaba de pueblo de Dios, los te\u00f3logos cat\u00f3licos se dedicaron a desarrollar las ideas tanto de la Iglesia como pueblo como de la Iglesia como >sacramento, mientras segu\u00ed\u00ada creciendo tambi\u00e9n a buen paso el inter\u00e9s de los protestantes por la noci\u00f3n de pueblo. La noci\u00f3n de pueblo de Diosestaba, pues, teol\u00f3gicamente madura cuando se inici\u00f3 el Vaticano II, aunque no figuraba mucho en los primeros borradores de la constituci\u00f3n sobre la Iglesia (despu\u00e9s LG) que, salvo una referencia a lPe 2,9-10, propon\u00ed\u00adan una eclesiolog\u00ed\u00ada basada en el cuerpo m\u00ed\u00adstico, destacando tambi\u00e9n la idea de la Iglesia como sociedad perfecta.<\/p>\n<p>El Vaticano II no realiz\u00f3 una exposici\u00f3n completa de la doctrina b\u00ed\u00adblica sobre el pueblo de Dios; se limit\u00f3 a presentar un esbozo en LG 9. Algunos puntos importantes necesitan posterior desarrollo e ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es clave en la noci\u00f3n de pueblo la idea de la elecci\u00f3n divina y la alianza; ambas fueron al mismo tiempo un acto de liberaci\u00f3n (Dt 7,6-11; 26,5-9). El pueblo prometi\u00f3 obedecer al Se\u00f1or (Ex 19,1-8; 24,1-8). La alianza puede resumirse en la promesa divina: \u00abYo ser\u00e9 vuestro Dios y vosotros ser\u00e9is mi pueblo\u00bb (Lev 26,11-13). La especial relaci\u00f3n instaurada quedaba puesta de relieve por la restricci\u00f3n de `\u00e1m  (LXX laos)  al pueblo o familia de Dios, mientras que a los dem\u00e1s pueblos se los denominaba g\u00f3yim  (LXX ethnai).  Hab\u00ed\u00ada una tensi\u00f3n continua entre el sentido religioso de \u00abpueblo\u00bb en t\u00e9rminos de alianza y culto y su sentido pol\u00ed\u00adtico. Se describ\u00ed\u00ada la relaci\u00f3n de la alianza por medio de diversos t\u00e9rminos (cf LG 6): esposo (Is 54,5-8), indicando la fidelidad del amor de Dios y la inconstancia de Israel\u00bb; vi\u00f1a (Is 5,1-7), poniendo de relieve las atenciones y cuidados de Dios y la necesidad del pueblo de dar fruto\u00bb; grey, cuyo pastor es Dios (Ez 34), subrayando de nuevo los desvelos de Dios as\u00ed\u00ad como la vulnerabilidad de las ovejas\u00bb. Aunque Israel se empe\u00f1aba en desobedecer, Dios prometi\u00f3 una nueva alianza (Jer 31,31-34).<\/p>\n<p>La nueva alianza fue sellada con la sangre de Cristo (1Cor 11,25) y de este modo los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas se convirtieron en pueblo. Con el tiempo comprendieron que de todas las promesas y dones del Antiguo Testamento ellos eran ahora los leg\u00ed\u00adtimos herederos (cf lPe 2,9-10, que recoge Ex 19,6 y la versi\u00f3n de los LXX de Is 43,20-21). Pero no se puede ser simplistas al hablar de la relaci\u00f3n de la Iglesia con el antiguo Israel. Algunos autores insisten en la continuidad; Pablo, por ejemplo, ve la fe como el medio por el que las personas entran a formar parte del pueblo de Dios (G\u00e1l 3,7.9.28-29), y en Rom 9-11 habla de que los cristianos son injertados (11,17.24), aunque sigue confiando en la salvaci\u00f3n final de los que han quedado desgajados (11,25-29). Otros textos del Nuevo Testamento hablan m\u00e1s de un desplazamiento del pueblo jud\u00ed\u00ado por parte de la Iglesia (cf lPe 2,9-10; Ef 2,15). En Mateo y Juan hay datos evidentes acerca del conflicto entre los jud\u00ed\u00ados y la Iglesia (Mt 4,23; 21,43; In 9,22.28; 16,2). En Lucas la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas representa una nueva fase en la historia del pueblo\u00bb. La cuesti\u00f3n sigue viva en el di\u00e1logo con los >jud\u00ed\u00ados y mantiene su importancia a la hora de comprender la significaci\u00f3n que cabe atribuir al Estado de Israel fundado en 1948.<\/p>\n<p>El Vaticano II acude al esquema del pueblo de Dios para exponer la doctrina del >sacerdocio com\u00fan de todos los creyentes (LG 10), sacerdocio ejercido en los sacramentos (LG 11), el sentido de la fe (>Sensus fidei) y los >carismas (LG 12). Desarrolla una rica noci\u00f3n de la catolicidad (>Cat\u00f3lico) de la Iglesia: su difusi\u00f3n universal en la unidad, su diversidad en los distintos pueblos, estados y funciones dentro de la Iglesia, en las diferentes tradiciones y en la com\u00fan participaci\u00f3n en los recursos (LG 13). La cuesti\u00f3n de la >pertenencia a la Iglesia se plantea en t\u00e9rminos de incorporaci\u00f3n plena o parcial: los cat\u00f3licos en estado de gracia (\u00aben posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb) est\u00e1n plenamente incorporados (LG 14); los otros cristianos est\u00e1n unidos a la Iglesia de diversos modos (LG 15; cf UR 3, 14-23); los no cristianos, especialmente los jud\u00ed\u00ados y los musulmanes, y todos los que creen en Dios, est\u00e1n ordenados al pueblo de diversos modos, como tambi\u00e9n lo est\u00e1n de hecho todos aquellos que, sin falta por su parte, no han podido llegar a un conocimiento expl\u00ed\u00adcito de Dios (LG 16). Finalmente la Iglesia tiene una misi\u00f3n de cara al mundo (LG 17).<\/p>\n<p>Mientras que el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1917 titula su segundo libro \u00abPersonas\u00bb, la revisi\u00f3n de 1983 lo titula \u00abEl pueblo de Dios\u00bb, tratando en \u00e9l de todos los fieles, laicos, jerarqu\u00ed\u00ada y religiosos. Los fieles se definen como miembros del pueblo: \u00abSon fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios y, hechos part\u00ed\u00adcipes a su modo por esta raz\u00f3n de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, cada uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n, son llamados a desempe\u00f1ar la misi\u00f3n que Dios encomend\u00f3 cumplir a la Iglesia en el mundo\u00bb (CIC 204). Esta definici\u00f3n es una adaptaci\u00f3n de una afirmaci\u00f3n de LG 31 sobre los laicos con el fin de incluir a todos los miembrosdel pueblo de Dios. Por primera vez se recogen expl\u00ed\u00adcitamente en el derecho can\u00f3nico los derechos y las obligaciones de los fieles: los que se derivan de la igualdad b\u00e1sica de todos los fieles (CIC 208-211); los que se siguen de la estructura jer\u00e1rquica de la Iglesia (CIC 212-214); afirmaciones relativas a la misi\u00f3n de la Iglesia (CIC 215-218). Se recogen derechos personales (CIC 219-220) y obligaciones sociales (CIC 222-223). Hay en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  cierta tendencia a recaer en posiciones jur\u00ed\u00addicas preconciliares acerca de la Iglesia incluso dentro de esta segunda parte dedicada al pueblo de Dios (>Derecho can\u00f3nico).<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la interpretaci\u00f3n de la noci\u00f3n de pueblo de Dios, la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional observaba en 1984: \u00abLa constituci\u00f3n (LG) usa el t\u00e9rmino con todas las connotaciones que el Antiguo y el Nuevo Testamento le han ido atribuyendo. En la expresi\u00f3n \u00abpueblo de Dios\u00bb est\u00e1 adem\u00e1s el genitivo \u00abde Dios\u00bb, que confiere a la frase su significaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, situ\u00e1ndola en el contexto b\u00ed\u00adblico en el que apareci\u00f3 y se desarroll\u00f3. Por consiguiente, toda interpretaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abpueblo\u00bb en un sentido exclusivamente biol\u00f3gico, racial, cultural, pol\u00ed\u00adtico o ideol\u00f3gico ha de rechazarse radicalmente. El \u00abpueblo de Dios\u00bb procede \u00abde lo alto\u00bb, del plan divino, es decir, de la elecci\u00f3n, de la alianza, de la misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En el s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1985, convocado para conmemorar el XX aniversario del Vaticano II, tanto los cronistas como los obispos comentaron favorablemente el impacto que hab\u00ed\u00ada tenido la noci\u00f3n de pueblo.<\/p>\n<p>Pero la mayor\u00ed\u00ada de las referencias parec\u00ed\u00adan detectar una mala interpretaci\u00f3n ideol\u00f3gica del t\u00e9rmino, su aislamiento respecto de otras nociones, su utilizaci\u00f3n con el fin de fomentar falsas oposiciones: comuni\u00f3n\/instituci\u00f3n, Iglesia popular\/Iglesia jer\u00e1rquica. Como resultado de ello el concilio pareci\u00f3 decidirse m\u00e1s bien por la noci\u00f3n de >comuni\u00f3n, de modo que la idea de pueblo de Dios ha perdido buena parte de la fuerza que hab\u00ed\u00ada adquirido en la \u00e9poca posconciliar.<\/p>\n<p>La idea de pueblo tiene muchas posibilidades ecum\u00e9nicas comparada con la presentaci\u00f3n de la Iglesia de la >Mystici Corporis:  permite la relaci\u00f3n positiva con otros cristianos. Es un concepto m\u00e1s din\u00e1mico que el de cuerpo de Cristo y tambi\u00e9n m\u00e1s hist\u00f3rico, incluyendo la idea de la Iglesia entera que avanza en peregrinaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Pero tampoco puede sustituir las nociones de cuerpo y de >templo: cada una de ellas encierra una contribuci\u00f3n propia a una aut\u00e9ntica eclesiolog\u00ed\u00ada trinitaria23: el plan divino es que \u00abtodo el g\u00e9nero humano forme un \u00fanico pueblo de Dios, se una en un \u00fanico cuerpo de Cristo y se coedifique en un \u00fanico templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (AG 7; cf LG 17; PO 1).<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>La Iglesia, Pueblo de Dios<\/p>\n<p>\tLos t\u00ed\u00adtulos b\u00ed\u00adblicos aplicados a la Iglesia tienen siempre sentido salv\u00ed\u00adfico Pueblo, cuerpo, reino, sacramento o misterio, esposa, madre&#8230; El contenido de estos t\u00ed\u00adtulos es arm\u00f3nico y complementario, indicando siempre el dinamismo espiritual y apost\u00f3lico de la comunidad eclesial. Todos esos t\u00ed\u00adtulos ayudan a la toma de conciencia de ser Iglesia.<\/p>\n<p>\tEl t\u00ed\u00adtulo de \u00abPueblo\u00bb, aplicado a la Iglesia, est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea del Antiguo Testamento, donde el \u00abPueblo\u00bb gozaba de un pacto esponsal con Dios (la Alianza). De este modo, pasaba a ser propiedad esponsal del Se\u00f1or. La Iglesia es el \u00abPueblo de propiedad\u00bb de Dios (1Pe 2,9), que tiene su origen en el pacto esponsal o \u00abAlianza\u00bb sellada ahora con la \u00absangre\u00bb de Cristo Redentor (Hech 20,28), derramada \u00abpor todos\u00bb (Mt 26,28).<\/p>\n<p>\tLa perspectiva de la comuni\u00f3n eclesial<\/p>\n<p>\tLa reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica sobre el Pueblo de Dios corresponde a una concepci\u00f3n din\u00e1mica, hist\u00f3rica, responsable y escatol\u00f3gica de la Iglesia, que supera tanto los extremismos espiritualistas como los secularizantes. Se tiende a la armon\u00ed\u00ada y continuidad entre el antiguo y el nuevo Israel, entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares, entre los carismas y la instituci\u00f3n. La base de esta eclesiolog\u00ed\u00ada es la Iglesia comuni\u00f3n. Entonces se armoniza con el concepto de Iglesia \u00abCuerpo\u00bb m\u00ed\u00adstico de Cristo, donde todos los miembros son diferentes y complementarios, con la misma dignidad, para construir la unidad responsable en el servicio de caridad.<\/p>\n<p>\tEste sentido esponsal hace descubrir mejor la igualdad en la misma dignidad de todos los miembros de la Iglesia, aunque los servicios (ministerios) y carismas sean distintos. En el Pueblo de Dios, lo que m\u00e1s cuenta es la caridad. \u00abTodos los fieles, de cualquier estado o condici\u00f3n, est\u00e1n llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad\u00bb (LG 40).<\/p>\n<p>\tLa igualdad fundamental de cada miembro de la Iglesia (\u00abdemocracia\u00bb) se basa en este plan salv\u00ed\u00adfico universal; las diferencias son para servir y no indican diversa dignidad fundamental. No ser\u00ed\u00ada correcto hablar de la Iglesia de la \u00abbase\u00bb y del \u00abv\u00e9rtice\u00bb, puesto que la Iglesia fundada por Jes\u00fas naci\u00f3 toda ella de su costado abierto; por esto es su Pueblo, su cuerpo, su Esposa. \u00abLa condici\u00f3n de este Pueblo es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Esp\u00ed\u00adritu Santo como en su templo\u00bb (LG 9).<\/p>\n<p>\tTodos los pueblos llamados a ser Pueblo de Dios<\/p>\n<p>\tJesucristo es su jefe, cabeza y Esposo. Se entra a formar parte de este Pueblo (que no pertenece a ning\u00fan pueblo de la tierra) por el nacimiento espiritual del bautismo, para ser hijos de Dios, templos del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La ley es el mandato nuevo del amor. Su misi\u00f3n es la de ser \u00absal de la tierra y luz del mundo\u00bb (Mt 5,13-14). \u00abSu destino es el Reino de Dios, que \u00e9l mismo comenz\u00f3 en este mundo, que ha de ser extendido hasta que \u00e9l mismo lo lleve tambi\u00e9n a su perfecci\u00f3n\u00bb (LG 9).<\/p>\n<p>\tEste nuevo Pueblo, profetizado como \u00absigno levantado ante las naciones\u00bb (Is 11,12; SC 2), ha sido constituido por el Se\u00f1or para hacer de todos pueblos de la tierra un solo Pueblo de Dios, una sola familia de hijos de Dios. Es Pueblo sacerdotal, prof\u00e9tico y real, por la colaboraci\u00f3n responsable por parte de todos, seg\u00fan la propia vocaci\u00f3n diferenciada, para ofrecer el sacrificio de Cristo, anunciar su Evangelio, extender el Reino de Dios en todos los pueblos.<\/p>\n<p>Referencias Alianza, Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, Iglesia, Iglesia comuni\u00f3n, Iglesia esposa, Reino de Dios, religiosidad popular, sacerdocio com\u00fan de los fieles.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 9-17; AG 36; CEC 781-786; CIC 204-746.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Comentarios a la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia ( BAC, Madrid, 1966) cap.I-II; L. BOUYER, L&#8217;Eglise de Dieu (Paris, Cerf, 1970) 2\u00c2\u00aa parte, II; M. CIMOSA, Pueblo\/Pueblos, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1565-1580; G. PHILIPS, L&#8217;Eglise et son myst\u00e8re (Paris, Cerf, 1967) cap. II; J. RATZINGER, El nuevo Pueblo de Dios (Barcelona, Herder, 1972); E. SAURAS, El pueblo de Dios, introducci\u00f3n, en Comentarios a la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia ( BAC, Madrid, 1966) cap. II; O. SEMMELROTH, La Iglesia, nuevo pueblo de Dios, en La Iglesia del concilio Vaticano II (Barcelona, Flors, 1966) 456-461.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl pueblo de Dios es un pueblo aparte, elegido entre todos los pueblos de la tierra para ser pertenencia exclusiva del Se\u00f1or (Lev 26, 12; 2 Cor 10, 7), un pueblo santo (Ex 19, 5-6). Dios lo eligi\u00f3 por puro amor (Dt 7, 7), y le hizo las promesas y firm\u00f3 con la Alianza, y le dio una tierra y unas leyes \u00fanicas. Este pueblo debe convertirse en una comunidad de creyentes, que pertenece a Yahv\u00e9 y que cumple con toda fidelidad las cl\u00e1usulas de la Alianza. Pero este pueblo de Dios, que surge en la historia como un prodigio humanamente inexplicable, amenaza con quedar clausurado en el cerrado coto de su propia existencia incomunicable. A pesar de que ya en el A. T. est\u00e1 anunciada la universalidad del pueblo (Is 9, 2; 62, 11; Zac 2, 11; 8, 22). Un arameo errante fue su padre. Llevar en las venas la sangre de Abrah\u00e1n, estar marcado con el sello de la circuncisi\u00f3n y someterse a sus leyes \u00fanicas era la obligada condici\u00f3n para integrarse al pueblo de Dios. Todo eso, que tuvo su valor en determinadas circunstancias hist\u00f3ricas, recort\u00f3 la misi\u00f3n universal que por designio de Dios hab\u00ed\u00ada de tener este pueblo. El pueblo de Dios es el depositario de la revelaci\u00f3n divina con destino a todos los pueblos. Jesucristo vino a redimir a todos los hombres, a ser el salvador del mundo entero, a instituir su reino mesi\u00e1nico, la universal comunidad de creyentes, que constituye un pueblo sin fronteras, donde ya no hay ni jud\u00ed\u00ado, ni griego, ni gentil (Act 15, 14; Rom 9, 24). En este nuevo pueblo de Dios, readquirido en propiedad por Jesucristo (Tit 2, 14), el verdadero Israel, el Israel de Dios (G\u00e116, 16), la Iglesia de Jesucristo, la verdadera descendencia de Abrah\u00e1n, tienen cabida, con los mismos derechos y las mismas obligaciones, todas las naciones (Mt 2, 4-14; 28, 19; Mc 13, 10; Lc 2, 31; 24, 47), pues todos formamos en \u00e9l un solo cuerpo en Cristo (Rom 12, 5). La Alianza Nueva, que configura y precisa la fisonom\u00ed\u00ada de este pueblo nuevo y renovado, es una continuidad de la Alianza Antigua. El pueblo de Dios es un pueblo desarraigado de la tierra, pueblo en marcha, peregrino, hacia la patria eterna (Heb 4, 9; 11, 13). ->iglesia.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Casi todas las religiones est\u00e1n vinculadas a un pueblo determinado, de manera que son religiones de una tribu, de una naci\u00f3n, de una cultura. Hay, sin embargo, algunas religiones que quieren ser universales y entre ellas se suelen contar las monote\u00ed\u00adstas (judaismo, cristianismo, islam), adem\u00e1s de otras como el budismo. Pues bien, a pesar de esta universalidad (o para reflejarla mejor), las religiones b\u00ed\u00adblicas han puesto de relieve la existencia de un pueblo o comunidad de portadores de la religi\u00f3n. (1) El Dios jud\u00ed\u00ado es Dios del verdadero pueblo (el &#8216;Am Israel), separado y distinto de todos los restantes, es decir, de los gentiles (goyyim). Es un Dios trascendente, pero se ha vinculado con su propio Am, su pueblo especial (elegido), donde ha venido a revelarse. Por eso, el conocimiento de Dios est\u00e1 vinculado a la pertenencia y cumplimiento de las normas de vida de ese pueblo. Ciertamente, el Dios israelita hab\u00ed\u00ada comenzado siendo un dios nacional (\u00bftribal?), pues se hallaba vinculado s\u00f3lo a un grupo humano, garantizando su propia identidad y diferencia. Sin embargo, los jud\u00ed\u00ados han sabido que su elecci\u00f3n nacional est\u00e1 al servicio de la universalidad humana: por eso, ellos siguen manteniendo su identidad de grupo, a fin de ofrecer al resto de la humanidad el testimonio de la revelaci\u00f3n divina que un d\u00ed\u00ada ha de expandirse a todo el mundo (en clave escatol\u00f3gica). (2) El Dios cristiano es internamente universal, pero est\u00e1 ligado a una Ekklesia, es decir, a un grupo de personas que se re\u00fanen en su nombre. Los cristianos han roto un tipo de clausura nacional (legal) jud\u00ed\u00ada, recibiendo en su grupo mesi\u00e1nico a personas de todos los pueblos: han abandonado la exigencia de la circuncisi\u00f3n, han abolido las leyes de tipo alimenticio y los rituales de pureza social (y familiar, matrimonial) que defin\u00ed\u00adan a los jud\u00ed\u00ados y de esa forma se han abierto a los gentiles, superando la diferencia anterior entre jud\u00ed\u00ados y griegos, hombres y mujeres, elegidos y no elegidos (cf. Gal 3,28). Pero han creado un tipo de clausura eclesial, que se vincula a la formaci\u00f3n de una comunidad (Iglesia) donde se re\u00fanen los creyentes para confesar su fe y expresar el sentido de su vinculaci\u00f3n. L\u00f3gicamente, la confesi\u00f3n teol\u00f3gica (fe en Dios) se encarna o actualiza en un compromiso social: en la creaci\u00f3n de un pueblo misionero que quiere llevar a todos los humanos la experiencia creadora de Jes\u00fas. (3) El Dios musulm\u00e1n es tambi\u00e9n inseparable del surgimiento de la Umma, es decir, de una comunidad universal de los creyentes. Los musulmanes fueron en principio \u00e1rabes, pero pronto rompieron los l\u00ed\u00admites de la cultura \u00e1rabe, para expandirse hacia otros pueblos, con voluntad de integraci\u00f3n religiosa y social. As\u00ed\u00ad pudieron unlversalizar un tipo de fe y vida parecida a la del judaismo que est\u00e1 en su fondo. Las pr\u00e1cticas de la religi\u00f3n musulmana son muy simples (de manera que condensan las leyes nacionales del judaismo en cinco pilares o principios b\u00e1sicos: confesi\u00f3n de fe, oraci\u00f3n, limosna, ayuno, peregrinaci\u00f3n). A pesar de ello (o quiz\u00e1 por ello) el islam ha creado una fort\u00ed\u00adsima conciencia de integraci\u00f3n social, de tal manera que algunos lo definen como experiencia y cultivo de unidad grupal, m\u00e1s que como religiosidad estricta.<\/p>\n<p>Cf. J. KUSCHEL, Discordia en la casa de Abrah\u00e1n. Lo que separa y lo que une a jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes. Verbo Divino, Estella 1996; X. PIKAZA, Monote\u00ed\u00adsmo y globalizaci\u00f3n. Mois\u00e9s, Jes\u00fas, Muhammad, Verbo Divino, Estella 2002; M. WEBER, Ensayos sobre sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n I-III, Taurus, Madrid 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Es una expresi\u00f3n con gran raigambre b\u00ed\u00adblica de mucha riqueza teol\u00f3gica. El concilio Vaticano II en la constituci\u00f3n L.G. sit\u00faa el tema del pueblo de Dios despu\u00e9s de tratar el misterio de la Iglesia y antes del cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la jerarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1.\u00c2\u00b0 \u00abOs adoptar\u00e9 como pueblo m\u00ed\u00ado y ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (Ex. 3,7). La revelaci\u00f3n de Dios en el A.T. corre pareja a la elecci\u00f3n de Israel, al \u00e9xodo, a la formaci\u00f3n del pueblo, a la alianza y al camino hacia la tierra prometida. El pueblo de Israel s\u00f3lo conseguir\u00e1 su plena realizaci\u00f3n siendo el pueblo de Dios. Este pueblo esta llamado a encarnar en la historia \u00ablos proyectos de coraz\u00f3n de Dios\u00bb; los profetas reavivan en el pueblo las exigencias de la alianza, la justicia y el derecho en favor de lo hu\u00e9rfano, el pobre y la viuda, y despiertan en el pueblo la conciencia de ser un pueblo universal. El pueblo de Dios est\u00e1 llamado a hacer presente el Reino de Dios que historiza en las relaciones y en el estilo de vida la relaci\u00f3n de Dios con el hombre; en consecuencia, ninguna realidad hist\u00f3rica se confunde con el Reino de Dios, que act\u00faa como instancia cr\u00ed\u00adtica, din\u00e1mica y escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret anuncia el Reino y convoca a una nueva experiencia de pueblo que se constituye sobre la Alianza nueva y definitiva de su entrega personal; el nuevo pueblo de Dios tiene como referencia fundamental a Cristo muerto y resucitado y al don del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Cristo resucitado es la cabeza del nuevo pueblo de Dios.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 La comunidad de los que tienen el Esp\u00ed\u00adritu de Jesucristo. Jes\u00fas llam\u00f3 personalmente a los disc\u00ed\u00adpulos (Mc. 3,14) para que estando con El conocieran el coraz\u00f3n de Dios Padre, aprendieran una nueva vida y continuaran su misi\u00f3n en el mundo. Todo lo que viven con Jes\u00fas de Nazaret adquiere una dimensi\u00f3n definitiva en la experiencia Pascual. Los ap\u00f3stoles proclaman al mundo entero la buena noticia de que somos hijos de Dios y hermanos en Jesucristo (Mt. 23, 8-11), que lo importante es compartir (Mc. 10, 22-27) y servir (Lc. 22,26). que ha surgido una comunidad de fe y de vida (Hech. 2, 42-45; 4, 32-35) y que hay que anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra (Mt. 28, 18-20).<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n Lumen Gentium dice que el pueblo de Dios es el pueblo que cree en Jesucristo encarnado, muerto y resucitado, que permanece unido en la comuni\u00f3n y en el servicio, y que \u00abtiene como fin el dilatar m\u00e1s y m\u00e1s el Reino de Dios en la tierra\u00bb (L.G. 9). El pueblo de Dios es universal, pues todos estamos llamados a formar parte de \u00e9l, y todos los hombres, en diferentes grados, pertenecen al pueblo de Dios (L.G. 13). \u00abAs\u00ed\u00ad, pues, la Iglesia ora y trabaja para que la totalidad del mundo se integre en el pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y en Cristo, Cabeza de todos, se rinde al Creador Universal y Padre todo honor y gloria\u00bb (L.G. 17).<\/p>\n<p>Es necesario entender la Iglesia desde el horizonte del pueblo de Dios y, al mismo tiempo, ver qu\u00e9 elementos del pueblo de Dios s\u00f3lo se conocen y viven desde el mensaje salvador que constituye el ser y la misi\u00f3n de la Iglesia. La Iglesia es el medio y el \u00e1mbito que hace posible el que toda la humanidad llegue a ser pueblo de Dios. \u00abCuando este pueblo de los m\u00e1s pobres reciba la plenitud de la obra de Dios, mediante el servicio de la Iglesia y que mediante otros m\u00e9todos que Dios se ha reservado para hacer eficaz su gracia y su presencia, se convertir\u00e1 en el verdadero pueblo de Dios que va haciendo cada vez m\u00e1s pr\u00f3ximo el reino de Dios entre nosotros\u00bb (1. ELLACUR\u00ed\u008dA, Pueblo de Dios, en C. FLORIST\u00ed\u0081N y J. J. TAMAYO, Conceptos fundamentales de Pastoral, Cristiandad 1983, 858).<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 \u00abBuscad primero el Reino de Dios y su justicia\u00bb. El Reino de Dios es para el pueblo. En los Evangelios los preferidos de Jes\u00fas son los enfermos, los marginados y los pecadores. Dios ama a los pobres de una manera especial, no porque sean mejores, sino porque son pobres; y son los elegidos por Dios para llamar a la humanidad entera a la salvaci\u00f3n. La Iglesia como pueblo de Dios es y est\u00e1 llamada a ser comunidad de hermanos en favor de los m\u00e1s necesitados. Creyente convertido es el que entiende, interpreta y proyecta desde este compromiso la vida entera.<\/p>\n<p>Esta opci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s pobres se desarrolla hist\u00f3ricamente a trav\u00e9s de procesos de liberaci\u00f3n que expresan la acci\u00f3n salvadora de Dios. El pueblo de Dios se alimenta de la vida trinitaria, para poder construir el Reino y en las virtudes teologales encuentra la fuerza para enfrentarse a los conflictos hist\u00f3ricos y a los ego\u00ed\u00adsmos humanos. Pecado es todo aquello que impide que el Reino de Dios avance en la historia humana.<\/p>\n<p>4.\u00c2\u00b0 La eclesiolog\u00ed\u00ada del Vaticano II. Es una eclesiolog\u00ed\u00ada profundamente trinitaria, de comuni\u00f3n y de servicio; parte de la categor\u00ed\u00ada de pueblo de Dios y de la opci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s necesitados. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas est\u00e1 en los pobres y, desde ellos recrea la totalidad de la Iglesia\u00bb (J. SOBRINO, Resurrecci\u00f3n de la verdadera Iglesia, Santander 1981, 109). La Iglesia, pueblo de Dios, no puede olvidar nunca que es la Iglesia del crucificado, la Iglesia del Esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia de los pobres y la Iglesia que vive para el Reino. Somos pueblo sacerdotal (1 Pe 2, 4-10; Ap. 1,6; 5, 9-10; L.G. 10) que se entrega como Jes\u00fas. Y es llevada por el Esp\u00ed\u00adritu para ser buena noticia para los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>&#8211; Reino, pueblo de Dios, Iglesia. Son tres realidades indisolublemente relacionadas. Habr\u00e1 Reino cuando haya pueblo de Dios y viceversa. El Reino tiene que ver con la Iglesia, pero es una realidad m\u00e1s amplia. La Iglesia como sacramento universal de salvaci\u00f3n vive en referencia al Reino y al pueblo, y el Reino de Dios no se da en plenitud hasta que llega a constituirse un verdadero pueblo de Dios. Por esto la Iglesia es instrumento excepional, cuya misi\u00f3n consiste en instaurar el Reino entre los hombres. Dios ha querido salvar a los hombres haciendo de ellos \u00abun pueblo que le conociera de verdad y le sirviera con una vida tanta\u00bb (CEC 781)<br \/>\n&#8211; Caracter\u00ed\u00adsticas del pueblo de Dios (CEC 782):<\/p>\n<p>&#8211; Dios no pertenece a ning\u00fan pueblo; ha hecho un pueblo de los que no eran pueblo y los ha constituido como \u00abuna raza elegida, un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa\u00bb (1 Pe 2,9).<\/p>\n<p>&#8211; Se llega a ser pueblo por la fe en Cristo y por la recepci\u00f3n del Bautismo.<\/p>\n<p>&#8211; El pueblo de Dios tiene por cabeza a Cristo y participa de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>&#8211; La dignidad y la libertad de los hijos de Dios viene dada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo que habita en sus corazones.<\/p>\n<p>&#8211; Su ley es el mandamiento nuevo: amar como Cristo nos am\u00f3 (Jn.13,34). Es la ley nueva de los que viven guiados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Rom. 8,2; G\u00e1l 5,25).<\/p>\n<p>&#8211; La misi\u00f3n del pueblo de Dios consiste en ser sal, luz, germen y anticipo de la salvaci\u00f3n de Cristo para todo el g\u00e9nero humano. El Reino de Dios que Jes\u00fas comenz\u00f3 ha de ser llevado hasta a todos los pueblos de la tierra hasta que llegue la plenitud escatol\u00f3gica. (L.G. 9).<\/p>\n<p>&#8211; Es un pueblo sacerdotal, prof\u00e9tico y real; todo el pueblo participa de estas tres funciones y tiene las responsabilidades de misi\u00f3n y servicio que se derivan de ellas (R. H. 18-21). Cristo ha hecho del nuevo pueblo \u00abun reino de sacerdotes para Dios su Padre\u00bb (L.G. 10); es prof\u00e9tico porque se adhiere indefectiblemente a la fe (L.G. 12) y es testigo de Cristo en medio del mundo; y es un pueblo regio porque Cristo por su muerte y resurrecci\u00f3n atrae a todos los hombres hacia s\u00ed\u00ad (Jn, 12,32) al presentarse como servidor de todos, y dar la vida en rescate por muchos (Mt. 20,28); los cristianos al servir a los que sufren y a los pobres reconoce en ellos a Cristo. (L.G. 8).<\/p>\n<p>En la Iglesia, pueblo de Dios, todos los miembros est\u00e1n unidos entre s\u00ed\u00ad por la uni\u00f3n con Cristo; el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el principio de uni\u00f3n y de acci\u00f3n del pueblo de Dios; pues est\u00e1 plenamente en la Cabeza, Cristo, y en los miembros (M.C.; D.S. 3808).<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La lengua hebrea indicaba al pueblo israelita sobre todo con &#8216;am y goy que al principio eran pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos, a no ser que se quiera ver en goy la presencia de ulteriores elementos, por ejemplo de tipo territorial y pol\u00ed\u00adtico. Los dos t\u00e9rminos indican una estructura sociol\u00f3gica estable, que tiene en la sangre el v\u00ed\u00adnculo fundamental.<\/p>\n<p>En el uso veterotestamentario llegan a distanciarse, de manera que el t\u00e9rmino &#8216;am conoce una teologizaci\u00f3n progresiva hasta indicar \u00abel pueblo de Yahveh\u00bb (&#8216;am Yahveh), distinto de los goyim, que son los otros pueblos, sobre todo los que no invocan el nombre de Dios y son por tanto imp\u00ed\u00ados y paganos.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n se refleja en la traducci\u00f3n de los Setenta, en la que goy se traduce la mayor parte de las veces por ethnos, o sea, io mismo que en el Nuevo Testamento, los \u00abgentiles\u00bb. A su vez, &#8216;am se traduce preferentemente por el griego la\u00f3s, el \u00abpueblo de Dioso hecho tal en virtud de la elecci\u00f3n divina y de la alianza pactada con Yahveh. Israel nace como \u00abpueblo de Dios\u00bb por la acogida de la Palabra pronunciada por el Se\u00f1or \u00aben el monte, de en medio del fuego\u00bb (Dt9,10; 10,4).As\u00ed\u00ad pues, Dios es el principio unificador de este pueblo.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n afirma adem\u00e1s el v\u00ed\u00adnculo estrecho, como de parentesco, con el que Dios se vincul\u00f3 a Israel. En el Nuevo Testamento esta expresi\u00f3n se aplica a la Iglesia. El texto principal es el de 1 Pe 2,9- 10 (una especie de mosaico de trozos sacados de Isa\u00ed\u00adas y de Oseas), pero se acepta tambi\u00e9n com\u00fanmente que esta noci\u00f3n est\u00e1 en la base de toda la eclesiolog\u00ed\u00ada paulina (L. Cerfaux). Se conserva tambi\u00e9n en la eclesiolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica, para indicar la dignidad sacerdotal de los cristianos (Or\u00ed\u00adgenes).<\/p>\n<p>Sobre todo los Padres latinos deducen de aqu\u00ed\u00ad una concepci\u00f3n din\u00e1mica e hist\u00f3rica de la Iglesia: peregrina en la tierra. Sin embargo, despu\u00e9s del siglo y, esta expresi\u00f3n s\u00f3lo qued\u00f3 en el lenguaje de la liturgia. M\u00e1s a\u00fan, en la Edad Media se lleg\u00f3 a se\u00f1alar con esta expresi\u00f3n a los fieles laicos como distintos de los cl\u00e9rigos y de la jerarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Sin embargo, el Catecismo Romano hablar\u00e1 de la Iglesia como populus fidelis per universum orbem dispersus.<\/p>\n<p>En el siglo xx la noci\u00f3n de \u00abpueblo de Dios\u00bb volver\u00e1 a afianzarse en eclesiolog\u00ed\u00ada. Entre los te\u00f3logos que m\u00e1s y mejor han contribuido a su formulaci\u00f3n est\u00e1 el exegeta L. Cerfaux, al que hay que afiadir a H. Schlier, R. Schnackerlburg y A. Oepke (entre los protestantes). Entre los dogm\u00e1ticos vale la pena destacar los nombres de A. Vonier, M. D. Koster, H. Schauf M. Schmaus e Y Congar. En el \u00e1mbito del derecho, K. MOrsdorf.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de pueblo de Dios es primordial en la eclesiolog\u00ed\u00ada del concilio Vaticano II y es la noci\u00f3n que gu\u00ed\u00ada la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium, que le dedica un cap\u00ed\u00adtulo entero.<\/p>\n<p>Los valores de esta noci\u00f3n eclesiol\u00f3gica pueden indicarse as\u00ed\u00ad: la idea de pueblo de Dios expresa con suficiente claridad la continuidad entre Israel y la Iglesia; describe el car\u00e1cter de historicidad de la Iglesia; contribuye a superar toda forma de individualismo y sujetivismo; contiene un alto valor antropol\u00f3gico \u00ab(pueblo mesi\u00e1nico,\u00bb: LG 9); indica a la Iglesia como pueblo entre los pueblos; sirve para aclarar la dignidad com\u00fan de todos los cristianos (cf. LG 32); hace posible una articulaci\u00f3n m\u00e1s adecuada entre Iglesia universal e Iglesias particulares; ayuda a comprender mejor los diversos modos de pertenencia a la \u00fanica Iglesia.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, lo mismo que todas las nociones e im\u00e1genes, tampoco la de \u00abpueblo de Dios\u00bb puede expresar adecuadamente el misterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>En particular es necesario vincularla a la otra noci\u00f3n de Cuerpo de Cristo, de la que es complementaria. Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo son dos nociones eclesiol\u00f3gicas estrechamente vinculadas entre s\u00ed\u00ad. Por una parte, el ser \u00abCuerpo de Cristo\u00bb especifica la peculiaridad de este pueblo de Dios y, a su vez, el que este Cuerpo sea \u00abpu\u00e9blo de Dios\u00bb defiende esta noci\u00f3n de ciertas tendencias espiritualistas y ~ de lo que se ha denunciado como un \u00abmonofisismo\u00bb eclesiol\u00f3gico. No puede haber aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada del pueblo de Dios sin teolog\u00ed\u00ada del Cuerpo de Cristo; pero tampoco la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia-Cuerpo de Cristo es aut\u00e9ntica cuando se desarrolla sin conexi\u00f3n con la de Pueblo de Dios. As\u00ed\u00ad pues, las dos son la premisa indispensable para una correcta descripci\u00f3n del misterio de la Iglesia como koinon\u00ed\u00ada-communio. Dentro de la teolog\u00ed\u00ada del pueblo de Dios surge la afirmaci\u00f3n del \u00bb sacerdocio com\u00fan de los fieles\u00bb (cf. LG 10-12), que debe entenderse como participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo. Es \u00e9sta la novedad cristiana radical, que nace con el bautismo, se desarrolla con la confirmaci\u00f3n, tiene su apoyo y complemento din\u00e1mico en la eucarist\u00ed\u00ada y su expresi\u00f3n en toda la existencia del cristiano. Este sacerdocio es \u00abcom\u00fan\u00bb y \u00abuniversal\u00bb, ya que afecta a todos los bautizados y compromete su vida entera, expres\u00e1ndose como participaci\u00f3n en el triple oficio sacerdotal, prof\u00e9tico y real de Cristo. LG 10 recuerda la distinci\u00f3n \u00abpor esencia y no s\u00f3lo de grado\u00bb entre el sacerdocio com\u00fan y el sacerdocio ministerial o jer\u00e1rquico.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de pueblo de Dios tuvo el m\u00e9rito indudable de ayudar a los cristianos en la autoconciencia renovada que madur\u00f3 la Iglesia en el Vaticano II.<\/p>\n<p>En el posconcilio se ha lamentado un cierto uso impropio de la misma, debido entre otras cosas a sugestiones pol\u00ed\u00adticas y colectivistas: algunos se inclinaban m\u00e1s bien hacia su car\u00e1cter popular y se mostraban reticentes sobre su origen \u00abdel Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb y poco expl\u00ed\u00adcitamente cristol\u00f3gico; en otras ocasiones se ha concebido esta noci\u00f3n de forma acentuadamente penumatol\u00f3gica: es lo que observaron algunos durante la 11 Asamblea extraordinaria del s\u00ed\u00adnodo de obispos (1985). Sin embargo, la soluci\u00f3n a estas dificultades dif\u00ed\u00adcilmente puede encontrarse en una nueva marginaci\u00f3n de esta noci\u00f3n, sino m\u00e1s bien en su articulaci\u00f3n con otras muchas, junto con las cuales expresa la realidad y la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>M, Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: 1. Ellacur\u00ed\u00ada, Pueblo de Dios, en CFC, 1094- 1 1 12; O. Semmelroth, La iglesia, nuevo pueblo de Dios, en G. Bara\u00fana (ed.), La Iglesia del concilio Vaticano JJ 11, Barcelona 1966, 456-461; J A. Estrada, Del misterio de la Iglesia al pueblo de Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; J Ratzinger El nuevo pueblo de Dios, Herder, Barcelona 1972.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. P. de D. es una denominaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, puesta de nuevo en primer plano por el concilio Vaticano II (Lumen gentium, cap. 1, 2), para caracterizar la relaci\u00f3n entre Dios y un grupo determinado de hombres (Israel, la Iglesia, la humanidad). Evidentemente, \u00abpueblo\u00bb es ante todo una realidad profana que pertenece al orden de la creaci\u00f3n y ha sido creada por Dios (como todas las realidades humanas originar\u00ed\u00adas). Pero eso solamente no permite todav\u00ed\u00ada el uso del concepto \u00abpueblo de Dios\u00bb (en la Escritura y en el lenguaje eclesi\u00e1stico y religioso). Por tanto, en la expresi\u00f3n \u00abpueblo de Dios\u00bb la palabra \u00abpueblo\u00bb se usa en un sentido metaf\u00f3rico, lo cual no puede olvidarse cuando de este concepto se quiere deducir conocimientos ulteriores. As\u00ed\u00ad, p. ej., no es necesario que al aplicar la expresi\u00f3n \u00abpueblo de Dios\u00bb a la Iglesia se deduzca de estas palabras o se introduzca en ellas todo lo que debe afirmarse sobre la -> Iglesia. Ya por ello es en \u00faltimo t\u00e9rmino superflua la discusi\u00f3n de si (y cu\u00e1les de) los muchos conceptos metaf\u00f3ricos con los que se puede esclarecer la esencia de la Iglesia (especialmente pueblo de Dios y cuerpo m\u00ed\u00adstico) tienen una preeminencia teol\u00f3gica como conceptos claves.<\/p>\n<p>2. En el AT Israel se llama a s\u00ed\u00ad mismo pueblo de Yahveh (de Dios), porque seg\u00fan su experiencia de fe (por la salvaci\u00f3n en el mar Rojo y el pacto de la alianza) agradece a Yahveh, a la acci\u00f3n hist\u00f3rica de \u00e9ste (y no a un hecho meramente natural), su existencia nacional y religiosa, y por ello es su propiedad y creaci\u00f3n. El genitivo \u00abde Dios\u00bb es un genitivus auctoris (por su acci\u00f3n hist\u00f3rica y reveladora) y possessoris. Esa relaci\u00f3n expresada en las palabras p. de D. fundamenta la obligaci\u00f3n de fidelidad del pueblo a este Dios \u00abconcreto\u00bb de su historia (-> dec\u00e1logo como estatuto de la alianza) y la esperanza en su promesa de mantenerse siempre fiel a la acci\u00f3n hist\u00f3rica de la creaci\u00f3n del pueblo y al pueblo mismo. Puesto que la comunidad de fe en Jes\u00fas como nueva alianza, fundada en la sangre de Jes\u00fas, se conoce como nuevo Israel en el Pneuma, al cual se han transferido las promesas hechas a los patriarcas; esta comunidad se explica a s\u00ed\u00ad misma como el p. de D. propiamente dicho, verdadero y definitivo, que ahora ciertamente no est\u00e1 reducido a una naci\u00f3n, sino que quiere abarcar todos los pueblos, y que est\u00e1 fundamentado, no en un parentesco \u00abcarnal\u00bb, sino en el ->.Esp\u00ed\u00adritu Santo y en la -> fe.<\/p>\n<p>Este p. de D. se concibe a s\u00ed\u00ad mismo, no como una mera \u00abfundaci\u00f3n nueva\u00bb, sino como descendencia legitima del antiguo p. de D., que respecto de \u00e9l se comporta como una promesa a manera de sombra (Typos) frente a la realidad definitiva (cf. Mc 14, 24; Act 3, 25; Rom 1, 7; 4, 16ss; 9, 6 27; 1 Cor 1, 21; 2 Cor 6, 6 18; G\u00e1l 3, 7; 4, 24; 6, 16; Ef 1, 18; 2, 21; 5, 27; Heb 2, 16; 8, 8ss; 13, 15; 1 Pe 2, 9; Ap 1, 6; 1, 9; 7, 4ss; 13, 7; 14, Iss). A partir de aqu\u00ed\u00ad son comprensibles algunas (no todas las) las im\u00e1genes, que, usadas primero para Israel, el antiguo p. de D., se trasladan ahora a la Iglesia, p. ej.; la \u00abJerusal\u00e9n nueva\u00bb como \u00abciudad santa\u00bb (G\u00e1l 4, 26; Flp 3, 20; Heb 11, 10; 12, 22; 13, 14; Ap 3, 12; 11. 2; 20, 9; 21, 2ss; 22, 19) o \u00abnovia\u00bb (Mt 9, 15; Jn 2, Iss; 2 Cor 11, 2; Ef 5 30ss; Ap 19, 7ss; 21, 2 9; 22, 17; porque el pueblo de la alianza del AT ten\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n \u00abnupcial\u00bb con Yahveh). Lo mismo sucede en el uso tipol\u00f3gico de experiencias hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas de Israel que se aplican a la Iglesia (1 Cor 10, 1-12 18; G\u00e1l 4, 21-31, etc.). An\u00e1logamente a la existencia de Israel en el desierto, tambi\u00e9n la Iglesia aparece como p. peregrinante de D. (Heb 4, 9).<\/p>\n<p>3. Por ello el contenido dogm\u00e1ticamente seguro de la expresi\u00f3n p. de D. para los cristianos puede determinarse con relativa facilidad mediante los usuales conceptos eclesi\u00e1sticos. Dios ha elegido hombres para la -> salvaci\u00f3n (->, predestinaci\u00f3n); si tales hombres son pocos, muchos o todos en comparaci\u00f3n con el n\u00famero total de hombres,es una cuesti\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad reviste poca importancia. Dios, en su voluntad salv\u00ed\u00adfica (-> salvaci\u00f3n), ha llamado a estos hombres no como personas privadas y aisladamente, sino en medio de sus lazos hist\u00f3ricos y sociales y de sus relaciones reciprocas; lazos y relaciones que (por lo menos a causa de la unidad entre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo) tienen tambi\u00e9n una funci\u00f3n mediadora de la salvaci\u00f3n. Esos hombres, adem\u00e1s de esta unidad hist\u00f3rica y social, tienen una unidad interna en la comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo en la -> gracia, libremente aceptada por ellos. Esta unidad ha aparecido hist\u00f3ricamente y se ha hecho irreversible en -\u00bb Jesucristo y en su resurrecci\u00f3n, con lo cual la autodonaci\u00f3n divina que une a los hombres y la unidad misma de \u00e9stos son hist\u00f3rica y socialmente palpables, aun cuando para nosotros el grupo de los llamados y unidos por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios no sea claramente delimitable frente a los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>4. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es determinar la relaci\u00f3n entre Iglesia y p. de D. Lo mismo que ocurre en el concepto de Iglesia y de miembro de la -> Iglesia, se trata aqu\u00ed\u00ad de un problema de precisi\u00f3n terminol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Se puede (para el tiempo neotestamentario de salvaci\u00f3n) entender el p. de D. como una realidad constituida socialmente (en el sentido de una societas perfecta), y entonces identifican simplemente el p. de D. con la Iglesia (materialmente hablando). Esto tiene la ventaja de la simplicidad y claridad de la terminolog\u00ed\u00ada. Pero tiene el inconveniente de que realidades que son teol\u00f3gicamente importantes, pero no coinciden con el concepto de la Iglesia constituida jer\u00e1rquicamente como sociedad, han de renunciar a una expresi\u00f3n terminol\u00f3gica tradicional y kerygm\u00e1ticamente disponible. Adem\u00e1s, actualmente en el campo profano se distingue entre pueblo y Estado (pueblo constituido socialmente) como dos magnitudes relacionadas mutuamente, pero formal y materialmente distintas. As\u00ed\u00ad es natural que tambi\u00e9n al trasladar estas palabras a otro campo se mantenga an\u00e1logamente esa distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece obvio y es posible entender por p. de D. la suma, unida espiritualmente, de todos aquellos que est\u00e1n justificados, entre los cuales se hallan tambi\u00e9n los que no son miembros en sentido \u00abpleno\u00bb de la uni\u00f3n social de la Iglesia jer\u00e1rquica. Este p. de D. as\u00ed\u00ad entendido encuentra ciertamente en la Iglesia jer\u00e1rquica y visible su \u00abvisibilidad\u00bb plena y su constituci\u00f3n social, pero habr\u00ed\u00ada que incluir tambi\u00e9n en el p. de D. a aquellos que no est\u00e1n todav\u00ed\u00ada plenamente \u00abincorporados\u00bb a la Iglesia. Seg\u00fan esta terminolog\u00ed\u00ada, lo dicho tambi\u00e9n se podr\u00ed\u00ada formular as\u00ed\u00ad: pertenecen (en formas distintas) al p. de D. todos aquellos que pertenecen de alg\u00fan modo (graduado) a la Iglesia. Con ello se distinguir\u00ed\u00ada entre p. de D. e Iglesia y evitar\u00ed\u00adan las muchas dificultades que todav\u00ed\u00ada van inherentes a esta terminolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad, p. ej., el pecador bautizado pertenece a la Iglesia corpore (como dice el Vaticano II, Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 14), pero no corde. Expresado de otra manera: puesto que hay una sola pertenencia a la Iglesia, graduada bajo distintos aspectos, y en correspondencia un concepto graduado (un concepto amplio y otro estricto) de la Iglesia, cuando se habla simplemente de la \u00abIglesia\u00bb se deber\u00e1 pensar en el concepto pleno y estricto de la misma (de acuerdo con la terminolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, en Lumen gentium n.\u00c2\u00b0 8, seg\u00fan la cual la Iglesia \u00absubsiste\u00bb en la Iglesia cat\u00f3lica). Por tanto ser\u00ed\u00ada totalmente recomendable designar con la expresi\u00f3n p. de D. aquello que incluye el concepto m\u00e1s amplio de Iglesia. Sin embargo, incluso as\u00ed\u00ad queda abierta la cuesti\u00f3n de si tambi\u00e9n el -> bautismo cuenta entre los elementos necesarios para la pertenencia a la Iglesia en sentido amplio, o s\u00f3lo la -> justificaci\u00f3n, la cual es posible sin el agua bautismal.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cabr\u00ed\u00ada llamar p. de D. simplemente a la humanidad, pues ella no s\u00f3lo es el sustrato natural del p. de D., como quiera se determine \u00e9ste; sino que adem\u00e1s es una por su origen y por su configuraci\u00f3n sobrenatural. A su \u00fanica historia pertenece Jesucristo. Todos los hombres est\u00e1n envueltos por la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (->. soteriolog\u00ed\u00ada) y se hallan redimidos (como hecho previo para su justificaci\u00f3n; cf. -> existencial ll). La humanidad est\u00e1 soportada por el ofrecimiento de la comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo. En su historia, que es una, ha sucedido ya en Jesucristo lo que predefine formalmente el final feliz de esta historia (como tal). Por tanto, la humanidad, que es una en su totalidad, es una magnitud constituida, mediante la acci\u00f3n de la gracia de Dios en Cristo, previamente a la decisi\u00f3n personal de sus miembros particulares y previamente tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n de la Iglesia, o sea: es \u00abpueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. las teolog\u00ed\u00adas del A y del NT: Eichrodt; Procksch; K\u00f6hler AT; Vriezen; Rad; Bultmann; Feine ThNT; H. Conzelmann, Grundri\u00df der Theologie des NT (Mn 1967). &#8211; A. Vonier, The People of God (Lo 1937); M. D. Koster, Ekklesiologie im Werden (Pa 1940); Y. M.-J. Congar, Ensayos sobre el misterio de la Iglesia (Estela Ba 1964); N. A. Dahl, Das Volk Gottes (Oslo 1941, Darmstadt 21963); F. Asensio, Yahveh y au pueblo (R 1953); A. Oepke, Leib Christi oder Volk Gottes bei Paulus: ThLZ 79 (1954) 363-368; J. Ratzinger, Volk und Haus Gottes in Augustins Lehre von der Kirche (Mn 1954); idem, El nuevo pueblo de Dios (Herder Ba 1973); F. Schierse, Verhei\u00dfung und Heilsvollendung (Mn 1955); H. J. Kraus, Das Volk Gottes im AT (Z 1958); A. Oepke, Das neue Gottesvolk (G\u00fc 1959); Schmaus D8 I1I\/1 204-239; P. S. Minear, Images of the Church in the NT (Filadelfia 1960); H. Wildberger, Jahwes Eigentumsvolk (A &#8211; St 1960); H. Asmussen &#8211; H. Gross &#8211; 1. Backes y otros, Die Kirche &#8211; Volk Gottes (St 1961); E. K\u00f6semann, Das wandernde Gottesvolk (G\u00f6 41961); F. B. Norris, God&#8217;s Own People (Baltimore 1962); H. Schlier, Zu den Namen der Kirche in den paulinischen Briefen: Unio christianorum (homenaje a L. Jaerger) (Pa 1962) 147-159; U. Valeske, Votum Ecclesiae (Mn 1962) 201-209 237-250; J. Beumer, Die Kirche, Leib Christi oder Volk Gottes?: ThG153 (1963) 255- 268; F. Mu\u00dfner, Volk Gottes im NT: &#8216;IThZ 72 (1963) 169-178; W. Trilling, Das wahre Israel. Studien zur Theologie des Mt (Mn 31964); L. Cerfaux, La Iglesia en san Pablo (Descl\u00e9e Bil 1965); M. D. Koster, Zum Leitbild von der Kirche auf dem II. Vatikanischen Konzil: ThQ 145 (1965) 13-41; Bara\u00e1na; R. B\u00f6umer &#8211; H. Dolch (dir.), Volk Gottes (homenaje a J. H\u00f6fer) (Fr 1967); H. Kling, La Iglesia (Herder Ba 31970); Rahner VIII (1968) 329-444 (Das neue Bild der Kirche und andere Aufs\u00e4tze zur Ekklesiologie); La Iglesia, pueblo de Dios (PPC Ma 1970); E. Meli\u00e1 y otros, El pueblo de Dios (Mensaj Bil 1970); G. Philips, La Iglesia y su misterio, 2 vols, (Herder Ba 1970); J. Ruano, La Iglesia pueblo de Dios (Anaya Sal 1970).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el \u00abpueblo de Israel en el A.T., y la \u00abIglesia de Cristo\u00bb, en el N.T. (Deu 7:6, Heb 8:10-12). &#8211; Es elegido por Dios, Deu 7:8, Jua 15:16 Sal 33:12, Hec 15:14, Rom.ll. &#8211; Es amado y bendecido por Dios, Deut.33, Jua 15:13-16, Sal 3:8. &#8211; Redimido por E Rev 5:9, Sai.77:15, 2 52Cr &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pueblo-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPUEBLO DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8313","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8313"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8313\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}