{"id":8333,"date":"2016-02-05T04:25:54","date_gmt":"2016-02-05T09:25:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/responsabilidad\/"},"modified":"2016-02-05T04:25:54","modified_gmt":"2016-02-05T09:25:54","slug":"responsabilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/responsabilidad\/","title":{"rendered":"RESPONSABILIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Somos personalmente responsables de nuestras palabras y obras, Mat 12:37, Mat 16:27, Mat 21:3336, Mat 25:14-46.<\/p>\n<p> &#8211; En proporci\u00f3n a los privilegios y gracias recibidas, Mat 10:14, Luc 12:47-48. Jua 3:19, Jua 9:41, Rom 2:5-12.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[304]<br \/>\n Capacidad mental y moral, derivada de la claridad de conciencia y de la libertad de opci\u00f3n, que consiste en poder responder de las consecuencias de las propias acciones, opciones y omisiones. S\u00f3lo el ser humano puede ser responsable, pues s\u00f3lo \u00e9l es libre y consciente de los que hace. El solo hecho de actuar no implica responsabilidad moral, aunque es evidente que de lo que del actuar se derive en la mayor parte las sociedades se exige asumir las consecuencias.<\/p>\n<p>    La responsabilidad y la conciencia son inseparables: la conciencia genera la responsabilidad y la ausencia de consciencia elimina la responsabilidad. Eso quiere decir que hay una responsabilidad civil o legal, que se deriva de las normas y leyes, y hay otra moral o interna, que depende de la conciencia<br \/>\n    Y podemos decir que tanto la especie humana, en su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, como cada persona concreta, han caminado y siguen caminando hacia una mayor sensibilidad moral y, por lo tanto hacia una m\u00e1s plena responsabilidad.<\/p>\n<p>    Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la importancia que tiene forma en el individuo y en los grupos. La conciencia se forma con criterios, con experiencias, con virtudes y as\u00ed\u00ad incrementa su capacidad de responsabilidad.<\/p>\n<p>    Por otra parte, nadie es totalmente autosuficiente en su formaci\u00f3n moral. La responsabilidad personal se implica con la social, con la familiar, con la de los grupos y comunidades a los que se pertenece. En la medida que el hombre es maduro, esa interdependencia se hace m\u00e1s fr\u00e1gil, pues crece la autonom\u00ed\u00ada. Pero nunca desaparece del todo.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n se puede hablar de una responsabilidad m\u00e1s espiritual y sobrenaturales, que es la vinculada ante el Creador, autor de la naturaleza y de la gracia, de la humanidad y de la revelaci\u00f3n. En el catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica se dice: \u00abLa conciencia hace posible asumir la responsabilidad de los actos realizados. Si el hombre comete el mal, el justo juicio de la conciencia puede ser en \u00e9l el testigo de la verdad universal del bien, al mismo tiempo que de la malicia de su elecci\u00f3n concreta. El dictamen de conciencia constituye una garant\u00ed\u00ada de esperanza y de misericordia. Al hacer patente la falta cometida recuerda el perd\u00f3n que se ha de pedir, el bien que se ha de practicar y la virtud que se ha de cultivar sin cesar con la gracia de Dios. Tranquilizaremos nuestra conciencia ante \u00e9l, en caso de que nos condene, pues Dios es mayor que nuestra misma conciencia y conoce todo\u00bb. (N\u00c2\u00b0 1781)<\/p>\n<p>    Interesa resaltar y educar al creyente en la responsabilidad que se descubre a la luz de la revelaci\u00f3n: amor al pr\u00f3jimo, perd\u00f3n del enemigo, generosidad sin l\u00ed\u00admites, abnegaci\u00f3n, etc. y saber que para el creyente hay una responsabilidad m\u00e1s espiritual que legal, m\u00e1s moral que \u00e9tica, m\u00e1s vinculada a la Palabra de Dios que a la reflexi\u00f3n racional.<\/p>\n<p>    Por eso, debe el cristiano saber que \u00abes responsabilidad suya practicar el bien y evitar el mal&#8230; y tambi\u00e9n ordenar su vida al Bien supremo por el cual la persona humana se siente atra\u00ed\u00adda y cuyos mandamientos acoge. El hombre prudente, cuando escucha la conciencia moral, puede o\u00ed\u00adr, mediante la fe, a Dios que habla\u00bb. (Cat. Igl. Cat. N\u00c2\u00b0 1777)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. conciencia, libertad, persona-personalidad, voluntad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El hombre b\u00ed\u00adblico es un ser que puede \u00abescuchar la Palabra\u00bb y responder, de tal forma que viene a presentarse como agente o creador* de s\u00ed\u00ad mismo. Hay una responsabilidad moral, que se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de la justicia y que consiste en elegir el bien en contra del mal. Pero, en s\u00ed\u00ad misma, ella resulta insuficiente, pues el hombre vive en una dimensi\u00f3n m\u00e1s alta, por la que puede \u00abresponder\u00bb a Dios en gratuidad, participando as\u00ed\u00ad de la misma capacidad creadora de Dios, que crea vida, es decir, que se expande como Vida*, gratuitamente. En ese segundo sentido, el hombre es responsable en la medida en que puede colaborar con Dios en la llegada de su Reino*.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. Responsabilidad procede de respuesta. Por tanto es una actitud espec\u00ed\u00adficamente personal, pues s\u00f3lo una persona puede responder. Frente a las cosas la r. s\u00f3lo puede ser indirecta, en cuanto ha de responderse ante una persona por el uso de ciertas cosas. La r. s\u00f3lo es posible en la medida que una persona puede llamar a dar raz\u00f3n de uno mismo y de su acci\u00f3n, y en la medida que se puede responder a esta llamada. De r. del hombre en sentido radical y definitivo s\u00f3lo cabe hablar en relaci\u00f3n con Dios, pues solamente \u00e9l puede llamar al hombre a dar raz\u00f3n plena de s\u00ed\u00ad mismo y, por otra parte \u00e9ste \u00fanicamente a Dios puede darse plenamente en respuesta. De r. de Dios para con el hombre s\u00f3lo puede hablarse en sentido inaut\u00e9ntico. Pues, ciertamente, Dios se revela al hombre por la creaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en la gracia, pero en este revelarse el hombre no puede llamarle a dar raz\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo; lo \u00fanico que puede es rechazarlo. La r. ante s\u00ed\u00ad mismo y ante los dem\u00e1s es posible en tanto el hombre puede ser puesto en tela de juicio bien por s\u00ed\u00ad mismo o bien por otros. Lo cual tiene su l\u00ed\u00admite en la posibilidad de disponer de s\u00ed\u00ad mismo y de otros.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada resalta este hecho con su doctrina sobre el alcance y los l\u00ed\u00admites de la certeza de la salvaci\u00f3n (-> justificaci\u00f3n). Afirma, en efecto, que en definitiva s\u00f3lo Dios puede juzgar la respuesta humana a su oferta salv\u00ed\u00adfica, pues solamente \u00e9l puede disponer plenamente sobre los que le responden. Ciertamente, quien le da respuesta dispone en su libertad gradualmente sobre s\u00ed\u00ad mismo, pero no es libre con relaci\u00f3n al disponer sobre s\u00ed\u00ad mismo en cuanto tal; adem\u00e1s, sobre la libre disposici\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, tan pronto como se ha producido, s\u00f3lo puede disponer condicionadamente, a saber, en dependencia de su objetivaci\u00f3n. Igualmente, al hombre le es accesible la subjetividad de los dem\u00e1s, pero s\u00f3lo en dependencia de su objetivaci\u00f3n en la acci\u00f3n, que exterioriza y enajena en igual medida.<\/p>\n<p>De acuerdo con esto, seg\u00fan la doctrina del Tridentino el hombre s\u00f3lo puede poseer una certeza de salvaci\u00f3n en sentido amplio (Dz 826). Por lo mismo, al hombre no le es dado juzgar definitivamente sobre sus semejantes (Mt 7, 1; Lc 6, 37), aunque \u00e9l, en el marco de su referencia mutua y seg\u00fan el alcance de su -> autoridad, puede pedir cuenta a los dem\u00e1s y tambi\u00e9n ejercer -> poder sobre ellos en la medida de lo necesario.<\/p>\n<p>2. La r. como expresi\u00f3n de la existencia dialogistica del hombre consiste, seg\u00fan lo dicho, en que se puede pedir cuenta a \u00e9ste por lo que respecta a \u00e9l mismo y a su acci\u00f3n. El hombre es responsable en cuanto ha de dar cuenta de s\u00ed\u00ad ante Dios, ante los otros hombres y ante s\u00ed\u00ad mismo. Lo cual s\u00f3lo es posible en tanto \u00e9l dispone libremente de s\u00ed\u00ad mismo. Pues en la medida de esa disposici\u00f3n se realiza, con una significaci\u00f3n para \u00e9l, en relaci\u00f3n con las personas a las que est\u00e1 ordenado y de las que depende. Por lo que respecta a Dios, esta significaci\u00f3n consiste en el reconocimiento de la dependencia total de \u00e9l y de la obligatoriedad absoluta de su voluntad, que a su vez consigue su prop\u00f3sito en la autorrealizaci\u00f3n total del hombre. Con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s hombres y al mismo que act\u00faa responsablemente, consiste en el desarrollo \u00f3ptimo de su propio ser en armon\u00ed\u00ada con su ordenaci\u00f3n a los otros y con su dependencia de ellos (-> acto moral).<\/p>\n<p>Presupuesto para la r. del hombre es su -> libertad, de modo que \u00e9l s\u00f3lo puede actuar responsablemente en la medida que decide con libertad. Pero la esencia de la r. consisten en la ordenaci\u00f3n de la acci\u00f3n libre al bien de las personas afectadas por \u00e9sta, y as\u00ed\u00ad el fundamento de la r. es la estima debida a la dignidad de las personas. Su contenido es el comportamiento correspondiente al valor de las personas. De ese modo la r. es expresi\u00f3n de la existencia dialog\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>En el relato de la creaci\u00f3n la Escritura expresa la r. del hombre caracteriz\u00e1ndolo como aqu\u00e9l a quien se dirigen la palabra de Dios y sus exigencias (G\u00e9n 1, 28ss; 3, 9; 4, 9; cf. Jn 1, 1). Por la r. el hombre es llamado, m\u00e1s all\u00e1 de la dependencia causal de Dios, expresada con la idea de criatura, a una relaci\u00f3n de socio con \u00e9l, que la Escritura describe como \u00abalianza\u00bb, como \u00abfiliaci\u00f3n del hombre\u00bb (p. ej., Rom 8, 19), etc\u00e9tera. Porque el hombre es socio y, en correspondencia, con ello, \u00abimagen de Dios (G\u00e9n 1, 27), est\u00e1 llamado a dominar la creaci\u00f3n que se halla por debajo del reino humano (G\u00e9n 1, 26). Debe realizar esa condici\u00f3n de socio orden\u00e1ndose a Dios en el y a trav\u00e9s del amor al pr\u00f3jimo (cf. Lc 10, 27). Por eso el hombre ha sido creado como yo y t\u00fa; concretamente como hombre y mujer (G\u00e9n 1, 27).<\/p>\n<p>3. La r. se asume por la ordenaci\u00f3n consciente y libre de los propios actos al bien de las personas implicadas. Lo cual exige un enjuiciamiento, seg\u00fan la mejor ciencia disponible, de las repercusiones de la posible acci\u00f3n propia, y una decisi\u00f3n, seg\u00fan la mejor conciencia, por un determinado comportamiento. Para que la decisi\u00f3n de la conciencia no se rija unilateralmente, ni por un valor moral afirmado tan s\u00f3lo con el sentimiento, ni por las expectativas de \u00e9xito de la acci\u00f3n como medio para conseguir un determinado fin, es necesario que la preinteligencia moral aprior\u00ed\u00adstica se confronte con las necesidades de la situaci\u00f3n (-> \u00e9tica de situaci\u00f3n). En virtud de esto, para la acci\u00f3n moral ha de hallarse un compromiso que sea justo con el valor moral y con la vinculaci\u00f3n a la ley propia de los factores que determinan la situaci\u00f3n, de tal manera que el valor moral se actualice en la mejor forma posible. M. Weber (Politik als Beruf [Mn 1919]) llama \u00e9tica de r. al comportamiento \u00e9tico que representa el comportamiento \u00f3ptimo entre mero sentimiento y mero \u00e9xito.<\/p>\n<p>4. Unidad y diferenciaci\u00f3n de la responsabilidad. En cuanto el hombre asume progresivamente la configuraci\u00f3n responsable de sus actos morales particulares, decide en conformidad con su constituci\u00f3n hist\u00f3rica sobre su salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n definitiva y total. Esto significa que el hombre no s\u00f3lo se hace responsable de sus actos morales particulares sino que, adem\u00e1s, a trav\u00e9s de estos actos es responsable &#8211; cada vez m\u00e1s &#8211; en el n\u00facleo personal mismo. La persona se realiza a trav\u00e9s de sus actos. En la medida que el hombre decide subjetivamente sobre s\u00ed\u00ad mismo de cara a su salvaci\u00f3n, es tambi\u00e9n responsable de sus actos, de modo que la r. del hombre no coincide con sus actos libres particulares y se reduce a ellos por completo, sino s\u00f3lo condicionadamente. M\u00e1s bien, el hombre mismo es responsable de la disposici\u00f3n acerca de s\u00ed\u00ad mismo, la cual se produce por la libre y consciente ordenaci\u00f3n de sus actos mirando a su r. para con los dem\u00e1s hombres y, a trav\u00e9s de ellos, para con Dios y, en dependencia de esto, para con el mundo de las cosas y as\u00ed\u00ad es tambi\u00e9n el hombre mismo el que merece por sus actos morales buenos, o se hace culpable por sus actos pecadores (-> pecado y culpa, -> m\u00e9rito). Estos actos a su vez s\u00f3lo condicionada y limitadamente son expresi\u00f3n de la r. humana.<\/p>\n<p>Seg\u00fan que el hombre en un acto responsable decida directa o indirectamente sobre su salvaci\u00f3n definitiva, se habla de un acto moral cualificado o simple (-> acto moral iii, 2). En el acto moral cualificado hay que distinguir entre una r. que es transitoria y condicional, porque el acto moral al que va inherente es reformable, y una r. por la que el hombre sella su salvaci\u00f3n o condenaci\u00f3n definitiva. Ciertamente en todo acto moral cualificado el hombre se decide en forma espec\u00ed\u00adfica por o contra su salvaci\u00f3n definitiva, pero, dada su historicidad y la ley propia de la realidad categorial, hasta la consumaci\u00f3n s\u00f3lo condicionadamente puede expresarse en estos actos e identificarse con ellos, de modo que te\u00f3ricamente siempre permanece posible una revisi\u00f3n de los mismos. Esta s\u00f3lo se excluye cuando el hombre, al final de su vida, ha decidido definitivamente sobre todas las oportunidades de salvaci\u00f3n que se le ofrecen y as\u00ed\u00ad ha agotado positiva o negativamente la totalidad de sus posibilidades. La posibilidad te\u00f3rica de una revisi\u00f3n, de la que en todo caso no se sabe si se har\u00e1 jam\u00e1s pr\u00e1ctica, hasta cierto punto convierte la decisi\u00f3n particular por o contra la salvaci\u00f3n en una decisi\u00f3n preliminar. Por eso algunos te\u00f3logos cuentan con la posibilidad para cada hombre de una decisi\u00f3n definitiva, la cual se distingue de la decisi\u00f3n preliminar por o contra la salvaci\u00f3n (-> muerte). A trav\u00e9s de ella el hombre se har\u00ed\u00ada definitiva e inequ\u00ed\u00advocamente responsable de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, el hombre s\u00f3lo es responsable de sus actos en el marco de una inteligencia total de s\u00ed\u00ad mismo, de un proyecto fundamental de s\u00ed\u00ad mismo. S\u00f3lo en cuanto estos actos est\u00e1n ordenados al nacimiento de dicho proyecto o brotan de \u00e9l, son imputables al hombre. Por tanto, la unidad y diferenciaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como el escalonamiento de la r., se desprenden de la tensi\u00f3n sujeto-objeto en el hombre y de la consecuente capacidad limitada y escalonada de hacerse con la propia objetividad.<\/p>\n<p>5. Seg\u00fan esto el hombre es imputable en tanto dispone de s\u00ed\u00ad mismo por su acci\u00f3n; y en esa medida es \u00e9l mismo bueno o malo. En correspondencia con lo cual, sus actos pesan sobre \u00e9l; no s\u00f3lo se lo imputan transitoriamente en un sentido moral o jur\u00ed\u00addico, sino que lo cambian realmente. Por tanto, la r. del hombre nunca es una mera disposici\u00f3n previa, sino sobre todo y en el sentido m\u00e1s profundo, siempre un estado alcanzado.<\/p>\n<p>De acuerdo con lo dicho el hombre es responsable de los actos particulares en tanto \u00e9stos son expresi\u00f3n de un estado. Y, viceversa, s\u00f3lo cabe deducir una r. del hombre en virtud de sus actos, en tanto \u00e9stos pueden interpretarse razonablemente como expresi\u00f3n de un determinado estado. Como tal estado subjetivo s\u00f3lo puede aprehenderse condicionadamente, en dependencia de su objetivaci\u00f3n, s\u00f3lo condicionadamente es posible presuponer la r. con un determinado hombre. Por el contrario, puede excluirse la r. en la medida que un compartimento es suficientemente explicable por determinados motivos, de los que de ning\u00fan modo o s\u00f3lo con limitaciones cabe responsabilizar razonablemente a la persona respectiva, por poseer tales motivos una ley propia a la que no puede sustraerse el hombre. Ese es el caso cuando alguien, bien a causa de coacci\u00f3n externa o de necesidad interna, s\u00f3lo tiene a disposici\u00f3n una selecci\u00f3n de motivos para su acci\u00f3n que de ning\u00fan modo o s\u00f3lo en parte permiten una elecci\u00f3n entre diversas formas responsables de comportamiento.<\/p>\n<p>6. El hombre llega a la r. en cuanto, conforme a su capacidad se va familiarizando con acciones responsables. Eso sucede por la progresiva introducci\u00f3n en la acci\u00f3n moral y por la formaci\u00f3n de la -> conciencia. La educaci\u00f3n para la r., confiando progresivamente acciones responsables, debe hacer que el hombre llegue a estar cada vez m\u00e1s en condiciones de comportarse responsablemente frente a las personas afectadas por su acci\u00f3n. Para eso se requiere, de una parte, que se despierte y profundice la inteligencia del valor y dignidad del hombre. Por otra parte el hombre, en el marco de su capacidad de comprender, ha de familiarizarse con el c\u00e1lculo de las repercusiones de su acci\u00f3n, el cual depende a su vez de la inteligencia de la ley propia de la realidad categorial.<\/p>\n<p>El gravar con r., y en consecuencia el presupuesto del -> m\u00e9rito o del -> pecado y culpa, as\u00ed\u00ad como el eventual premio o castigo, tienen sentido en tanto pueden suponerse razonablemente en alguien la conciencia del valor y dignidad de las personas afectadas por su acci\u00f3n y la capacidad de calcular las repercusiones de los propios actos.<\/p>\n<p>7. Seg\u00fan lo expuesto, s\u00f3lo puede hablarse de r. colectiva en un sentido inaut\u00e9ntico y derivado. Pues una colectividad s\u00f3lo en sentido inaut\u00e9ntico puede ser sujeto, a saber, en cuanto representa las acciones subjetivas de sus miembros y es hecha responsable de ellas. Esa representaci\u00f3n tiene sentido en tanto de la actividad colectiva de los miembros de una comunidad surgen consecuencias que s\u00f3lo se producen en virtud de la interdependencia de \u00e9stos. Con lo cual no cabe reducir simplemente la r. por las consecuencias de la acci\u00f3n colectiva a la r. de los miembros y, por tanto, se puede hablar justamente de una responsabilidad colectiva en sentido derivado. Seg\u00fan esto, los miembros particulares s\u00f3lo son personalmente responsables de las consecuencias de la acci\u00f3n colectiva, en tanto estas consecuencias se deben a una acci\u00f3n personal de la que debe responderse ante los dem\u00e1s. Pero pueden tambi\u00e9n ser hechos responsables de las acciones colectivas en cuanto todos los miembros, en virtud de su interdependencia, han de considerar asunto suyo las consecuencias de la acci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Th. Desdouits, La responsabilit\u00e9 morale (P. 1896); F. W. Foerster, Willensfreiheit und sittliche Verantwortlichkeit (B 1898); M. Offner, Willensfreiheit, Zurechnung und Verantwortung 1. M. Guyau, Esquisse d&#8217;une morale sans obligations (P 1884); W. Schuppe, Das Problem der Verantwortlichkeit (B 1913); O. Kutzner, Freiheit, Verantwortlichkeit und Strafe (L 1923); E. Schlund, Verantwortung (Mn 1926); P. Tillich, Kairos (Darmstadt 1926); C. M. Fernkorn, Willensfreiheit und Verantwortlichkeit (Greifswald 1927); M. M\u00fcller, Ethik und Recht in der Lehre von der Verantwortlichkeit (RB 1932); W. Weischedel, Das Wesen der Verantwortung (F 21958); M. Buber, Yo y t\u00fa (N Visi\u00f3n B Aires 1963); R. Egenter, Wagnis in Christo (Rb 1936); E. Michel, Lebensverantwortung aus katholischem Glauben (B 1937); P. Wust, Ungewi\u00dfheit und Wagnis (Sa &#8211; L 1937); R. Scherer, Christliche Welt-Verantwortung (Fr 1940); M. Buber, Dialogisches Leben (Z 1947); A. Sch\u00fcler, Verantwortung vom Sein und Ethos der Person (Kailling 1948); R. Guardini, Responsabilidad, Reflexiones sobre la cuesti\u00f3n jud\u00ed\u00ada (Sur 13 Aires 1963); Sch\u00f6llgen 91-98; N. Seelhammer, Von Sinn und Grenzen der Verantwortung: TThZ 70 (1961) 272 dir. 291; M. Henschel, Verantwortung oder Autonomie des Menschen: Kud 8 (1962) 46-55; K. E. Logstrup: RGG3 VI 1254ss.; E. R. Frey (dir.), Schuld &#8211; Verantwortung &#8211; Strafe (Z 1964); R. Egenter: LThK2 X 669s; H. van Oyen, Verantwortung und Norm im Hinblick auf die Situationsethik: ThZ 25 (1969) 91-105.<\/p>\n<p>Waldemar Molinski<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos personalmente responsables de nuestras palabras y obras, Mat 12:37, Mat 16:27, Mat 21:3336, Mat 25:14-46. &#8211; En proporci\u00f3n a los privilegios y gracias recibidas, Mat 10:14, Luc 12:47-48. Jua 3:19, Jua 9:41, Rom 2:5-12. 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