{"id":8340,"date":"2016-02-05T04:26:08","date_gmt":"2016-02-05T09:26:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/robar\/"},"modified":"2016-02-05T04:26:08","modified_gmt":"2016-02-05T09:26:08","slug":"robar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/robar\/","title":{"rendered":"ROBAR"},"content":{"rendered":"<p>v. Hurtar<br \/>\nGen 44:4 \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00e9is robado mi copa de<br \/>\nExo 21:16 que robare una persona y la vendiere<br \/>\nLev 19:13 no oprimir\u00e1s a tu pr\u00f3jimo .. robar\u00e1s<br \/>\n2Sa 15:6 as\u00ed robaba Absal\u00f3n el coraz\u00f3n de los de<br \/>\nJob 27:8 imp\u00edo, por mucho que hubiere robado?<br \/>\nPro 19:26; 28:24<\/p>\n<hr>\n<p>(tomar lo ajeno).<\/p>\n<p> Prohibido por la Ley: (Lev 19:13); el S\u00e9ptimo Mandamiento es \u00abno robar\u00bb(Exo 20:15), y el 9 y 10 son \u00abno desear\u00bb la mujer del pr\u00f3jimo, y \u00abno desear\u00bb los bienes ajenos: (Exo 20:17). As\u00ed\u00ad es que el hecho de \u00abdesearlo\u00bb ya es pecado, \u00c2\u00a1aunque no se llegue a robar la mujer o los bienes del vecino!: &#8211; Las calumnias, chismes y bochinches roban et honor o fama al pr\u00f3jimo, y son pecados muy graves. Ver \u00abCatumnia\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; No dar los \u00abdiezmos\u00bb y ofrendas a Dios es considerado como \u00abrobo a Dios\u00bb: (Ma12Cr 3:8).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[371]<\/p>\n<p>    El \u00abS\u00e9ptimo mandamiento\u00bb de la ley de Dios reclama el respeto a la propiedad ajena. Y por lo tanto, exige no robar, no hurtar, no apoderarse de los bienes del pr\u00f3jimo. El mandamiento se halla en la Ley de Mois\u00e9s: \u00abNo robar\u00e1s\u00bb, y se repite con frecuencia en otros lugares.<\/p>\n<p>     El Exodo recoge la palabra \u00abno robar\u00bb (Ex. 20. 15; Dt. 5. 19) en el sentido de no apoderarse de lo ajeno. Pero a\u00f1ade a continuaci\u00f3n que es tambi\u00e9n obligado el no desear el bien del pr\u00f3jimo, lo cual es el noveno mandato de la Ley: \u00abNo desear\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno ni cosa alguna que le pertenezca\u00bb (Ex. 20. 18; Dt. 5. 21)<\/p>\n<p>    Y en el Nuevo Testamento tambi\u00e9n se recuerda el concepto de robar cuando el Se\u00f1or se lo aclara al joven: \u00abNo robar\u00e1s\u00bb (ou klepseis) como actitud de partida para llegar a la vida eterna. (Mt. 19. 18)<\/p>\n<p>    La doble faceta exterior: quitar, hurtar; e interior, desean, anhelar, marca un camino natural (no hagas a los dem\u00e1s lo que no quieres que te hagan a ti) y un camino sobrenatural: porque el pr\u00f3jimo es hermano e hijo del mismo Padre.<\/p>\n<p>    El fondo de este mandato divino es proclamaci\u00f3n de la justicia (respeto, dignidad); pero lo es tambi\u00e9n de caridad (fraternidad, solidaridad).<\/p>\n<p>    Es una exigencia de bien com\u00fan: respeto a la propiedad ajena. Es aceptaci\u00f3n de la supremac\u00ed\u00ada divina, la cual reclama cumplir con las leyes creacionales y con las normas reveladas por Dios.<\/p>\n<p>    1. La propiedad es natural<br \/>\n    Los bienes del mundo han sido creados por Dios para los hombres. El hombre por naturaleza tiende a poseer objetos, bienes, terrenos, etc. Unas veces proceden de la adquisici\u00f3n justa: trabajo, herencia, suerte, compra, donaci\u00f3n, etc.; otras vienen asociados a una persona o comunidad por la naturaleza: reparto, tradici\u00f3n, apropiaci\u00f3n. Siempre adquieren una relaci\u00f3n que llamamos \u00abde propiedad o pertenencia\u00bb, la cual exige en los dem\u00e1s el respeto.<\/p>\n<p>    Con todo hay dos formas de entender la propiedad: la absoluta y total, innegociable e indiscutible, a la que podemos llamar \u00absalvaje\u00bb y radical; y la \u00abhumana\u00bb, inteligente y natural, que tiene en cuenta el mundo, las personas y las condiciones del medio en el que se vive.<\/p>\n<p>    La primera es la defendida por el liberalismo capitalista y es la base del poder, incluso a costa de la miseria ajena.<\/p>\n<p>    La segunda es proclamada por los diversos socialismos, desde los m\u00e1s extremos, que llegan a negar el derecho de la propiedad privada, hasta los moderados, que recuerdan que los derechos de propiedad de uno terminan donde comienzan los derechos de los otros.<\/p>\n<p>    En la doctrina cristiana no es admisible un derecho salvaje de propiedad: en comida, en vestido, en tierra, en bienes materiales, si otros quedan perjudicados. Dios confi\u00f3 la tierra y sus recursos a la totalidad de los hombres y no es conforme a su plan acaparar los beneficios de la naturaleza. El \u00abderecho de posesi\u00f3n\u00bb es insostenible, si implica conflicto con otros derechos superiores del pr\u00f3jimo: vida, salud, libertad. Por ejemplo, el derecho a sobrevivir del hambriento est\u00e1 por encima del derecho de poseer del terrateniente.<\/p>\n<p>    2. Mandamiento del respeto<br \/>\n    El s\u00e9ptimo mandamiento manda respetar lo que es propiedad ajena. Y proh\u00ed\u00adbe tomar o retener injustamente el bien del pr\u00f3jimo. Prescribe la justicia y la caridad en la gesti\u00f3n de los bienes terrenos y en los frutos del trabajo.<\/p>\n<p>    Es robar o hurtar apropiarse para beneficio personal de lo que pertenece a alguien, si se hace contra de su voluntad libre y consciente.<\/p>\n<p>    El robo puede ser personal, cuando lo realiza un \u00abladr\u00f3n\u00bb; o puede ser colectivo, legal o no legal, cuando la mayor\u00ed\u00ada abusa de la minor\u00ed\u00ada o de los d\u00e9biles e indefensos.<\/p>\n<p> 2.1. Respeto de las personas.<\/p>\n<p>    La persona es capaz de poseer dones y bienes porque el Creador as\u00ed\u00ad lo ha dispuesto. Pero la persona ha sido hecha por Dios para vivir con los dem\u00e1s y para los dem\u00e1s, no aislada o encerrada dentro de s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>    El respeto a los bienes s\u00f3lo se entiende desde el derecho de la persona, que es siempre primordial en la comunidad humana. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice: \u00abEn materia econ\u00f3mica el respeto de la dignidad humana exige la pr\u00e1ctica de la virtud de la templanza, para moderar el apego a bienes del mundo; de la justicia, para preservar los derechos del pr\u00f3jimo y darle lo que es debido; y de la solidaridad, siguiendo la regla de oro y seg\u00fan la generosidad del Se\u00f1or que, \u00absiendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquezc\u00e1is con su pobreza\u00bb. (2 Cor. 8. 9) (N\u00c2\u00ba 2407)   Ese respeto se basa en principios naturales, es decir en la dignidad del hombre. Pero tambi\u00e9n hace referencia al hombre como hijo de Dios y hermano de Cristo.<\/p>\n<p>     2.2. Respeto a los bienes<\/p>\n<p>     El s\u00e9ptimo mandamiento exige tambi\u00e9n el respeto a los mismos bienes, en cuanto sean propiedad de una persona que sobre ellos ejerce dominio. Las cosas (objetos, animales, posesiones) participan de la dignidad de su poseedor y  reclaman respeto. La usurpaci\u00f3n de un bien ajeno contra la voluntad razonable de su due\u00f1o es una alteraci\u00f3n del orden y va contra la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>    Hay muchas formas de realizar esa usurpaci\u00f3n. Todas son irreverentes para la naturaleza. Dios ha puesto al hombre en el mundo \u00abpara que lo cultive\u00bb (Gen. 2. 15). Le ha dado \u00f3rdenes naturales: \u00abComed de los frutos de la tierra\u00bb (Gen. 1. 29) Y ha extendido la ley a la humanidad: \u00abCreced y multiplicaos.\u00bb (Gen. 1. 28)<\/p>\n<p>     El destino universal de los bienes que el hombre consigue con su trabajo es vivir cada vez mejor. El progreso entra en el plan del Creador y la propiedad que se deriva del progreso se constituye en derecho natural que se desprende de la libertad para actuar, de la inteligencia para elegir, de la dignidad para adquirir. Contra el manique\u00ed\u00adsmo, que juzgaba malos los bienes de la tierra, por ser toda materia expresi\u00f3n del mal y estorbo para la actividad del esp\u00ed\u00adritu, el cristianismo valora las cosas materiales como dones de Dios. El destino universal de los bienes de la tierra no se opone al v\u00ed\u00adnculo personal de lo uno produce, cultiva, inventa, adquiere. Cuando alguien se apodera de ello por ser m\u00e1s fuerte o audaz, roba. El robo es un atentado a la dignidad del poseedor que queda privado de lo que es suyo. La naturaleza ha puesto esta ley. Si no hubiera respeto a la propiedad privada, el bien com\u00fan no ser\u00ed\u00ada posible.<\/p>\n<p>    El Vaticano II dec\u00ed\u00ada: \u00abEl hombre&#8230; debe considerar las cosas externas que posee leg\u00ed\u00adtimamente no como suyas sino tambi\u00e9n como comunes, y ver que han de aprovechar no s\u00f3lo a \u00e9l, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s.\u00bb (Gaudium et Spes 69.1)<\/p>\n<p>    Son suyas y los dem\u00e1s deben respetarlas. Pero el derecho de cada hombre no es absoluto, sino relativo y limitado por el derecho del pr\u00f3jimo. El derecho a poseer se termina donde empieza el derecho de otro a sobrevivir. Por eso no hay robo si uno se apropia de un alimento imprescindible para vivir aunque haya en otro un derecho a poseer.<\/p>\n<p>     3. Tipos de robo<br \/>\n    Son muchas las maneras posibles de robar: sustraer, enga\u00f1ar, despojar, arrebatar, quitar, atracar, asaltar. Algunas son burdas y directas y otras son muy sutiles.<\/p>\n<p>    Hay robos directos, claros y vergonzosos y otros son astutos y enga\u00f1osos. Incluso hasta hay robos legalizados.<\/p>\n<p>    Se pueden recordar algunas formas de robo que requieren un rechazo com\u00fan, aunque con ciertas matizaciones morales seg\u00fan sus caracter\u00ed\u00adsticas<br \/>\n   &#8211; Robar con habilidad y sin que el propietario se entere se denomina hurtar, sustraer, quitar, despojar.<\/p>\n<p>   &#8211; Robar con violencia y agresividad para con la v\u00ed\u00adctima, atemorizada con medios f\u00ed\u00adsicos o psicol\u00f3gicos, es adem\u00e1s asaltar, atracar, atropellar, violentar, chantajear.<\/p>\n<p>   &#8211; Robar mediante enga\u00f1o y abusando de la ignorancia del despojado se llama vulgarmente estafar, sisar, confiscar, arrebatar, desposeer. En todos los casos, sea de forma violenta o disimulada, robar es perjudicar al hombre e ir contra de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>    Aunque se haga con razones aparentes o por h\u00e1bitos generalizados, implica perturbaci\u00f3n del orden natural querido por Dios y constituye una inmoralidad que es preciso reparar, pues adem\u00e1s del respeto se viola la justicia. Cuando se ha robado, no basta arrepentirse del desorden, sino que es preciso reparar, restituir, compensar el perjuicio causado.<\/p>\n<p>    3.1. Hurtar<br \/>\n    Es apoderarse de lo que no es propio, se entere o lo ignore el despojado. Hay algo en la naturaleza humana que indica que es una acci\u00f3n desordenada. Y salvo que la conciencia este perturbada, por carencia de inteligencia, de libertad o de dignidad, cualquier persona normal se averg\u00fcenza de semejante acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Quien ha hurtado tiene que restituir para que su pecado, o alejamiento de Dios, se perdone.<\/p>\n<p>    3.2. Asaltar o atracar<br \/>\n    A\u00f1ade al robo la violencia, especialmente mal\u00e9vola si se trata de personas d\u00e9biles e indefensas. A la lesi\u00f3n de la justicia, se a\u00f1ade destrucci\u00f3n de la caridad, que implica deficiencia moral mayor.<\/p>\n<p>    A la injusticia del arrebato de bienes se a\u00f1ade la injusticia de la lesi\u00f3n. Especial gravedad reviste cuando se abusa de la debilidad e indefensi\u00f3n por edad, enfermedad, deficiencia o incapacidad. Al arrepentirse es preciso a\u00f1adir a la restituci\u00f3n la reparaci\u00f3n del da\u00f1o, m\u00e1s grave por cuanto conlleva abuso de la v\u00ed\u00adctima.<\/p>\n<p>    3.3.  Estafar o extorsionar<br \/>\n    Es apropiarse de algo mediante la mentira y enga\u00f1o y originando p\u00e9rdida de bienes al estafado y lesi\u00f3n a la verdad.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de robar se miente, lo cual quiere decir que la lesi\u00f3n \u00e9tica es mayor. Todo desfalco, fraude, enga\u00f1o, trampa, embuste o farsa, que suponen lesi\u00f3n moral son robar. Extorsionar es aprovecharse de otro, de una necesidad. Tal es la usura, la falsificaci\u00f3n o timo, la explotaci\u00f3n violenta.<\/p>\n<p>   &#8211; La usura. Es ofrecer un pr\u00e9stamo y exigir un precio exagerado por \u00e9l, aprovechando la necesidad del que lo pide. Es inmoral por ser abuso el obtener beneficios injustos por el pr\u00e9stamo de bienes, fiduciarios o materiales, a cambio de tasas, alquileres o intereses desproporcionados. No es usura la pr\u00e1ctica comercial de beneficios por pr\u00e9stamos, infrecuentes en econom\u00ed\u00adas est\u00e1ticas como eran las rurales y primitivas, pero habituales y justos en econom\u00ed\u00adas m\u00f3viles y din\u00e1micas como son las actuales de los pa\u00ed\u00adses desarrollados. Pero s\u00ed\u00ad es usura cuando los porcentajes de beneficio son superiores a los normales o cuando se explota inicuamente la necesidad ajena. Es particularmente inmoral cuando se aprovecha la situaci\u00f3n de personas en necesidad urgente o en indefensi\u00f3n invencible para sacar beneficios a su costa.<\/p>\n<p>   &#8211; La falsificaci\u00f3n. Conduce al robo en cuanto emplean recursos o formas que inducen a enga\u00f1o: informaciones falsas, documentos falaces, testimonio y promesas mentirosos, etc. El pecado est\u00e1 en provocar la equivocaci\u00f3n del pr\u00f3jimo con palabras dolosas a sabiendas para obtener ventajas propias, actitud que es tan frecuente en la propaganda comercial. Especial deficiencia moral hay en esta pr\u00e1ctica cuando el enga\u00f1ado es d\u00e9bil (ni\u00f1o, anciano, ignorante, indigente), pues se a\u00f1ade al enga\u00f1o el atropello.<\/p>\n<p>   &#8211; La explotaci\u00f3n violenta. Usa la fuerza para apropiarse de lo que corresponde a otro. Puede ser fuerza f\u00ed\u00adsica (violencia material) o fuerza psicol\u00f3gica (coacci\u00f3n mental o afectiva). El atemorizar es abusar por coacci\u00f3n, sobre todo cuando se aprovechan necesidades perentorias del pr\u00f3jimo: pago de salarios injustos al trabajador indefenso, esclavitud, amenaza, etc.<\/p>\n<p>    Este robo violento a\u00f1ade la privaci\u00f3n de bienes la destrucci\u00f3n de la libertad, de la dignidad, de la seguridad y, a veces, de la salud, de la vida, del honor.<\/p>\n<p>  3.4. Abusar del indefenso<br \/>\n    Entre los tipos de robo que se pueden cometer, y de hecho se cometen en el mundo, los peores son los que abusan de los indefensos con crueldad.<\/p>\n<p>    Pueden ser hechos de diversas formas: con delicadeza o con crueldad, con sarcasmo o con astucia, con plena conciencia o con irreflexi\u00f3n. Pero siempre es abuso del indefenso y como tal implica singular perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>   Algunas formas pueden ser:<\/p>\n<p>   &#8211; Quitar los bienes con enga\u00f1os a hu\u00e9rfanos, ni\u00f1os, ancianos, deficientes o enfermos.<\/p>\n<p>   &#8211; Alterar pesos y medidas en el comercio ante la ignorancia del destinatario.<\/p>\n<p>   &#8211; Obtener beneficios con sobornos, cohechos o chantajes corrompiendo a los que los guardan so pretexto de que son colectivos.<\/p>\n<p>   &#8211; Da\u00f1ar propiedades de personas atemorizadas para mejorar las propias o retener propiedades sustra\u00ed\u00addas a quien no puede defenderse.<\/p>\n<p>   &#8211; Generar vicios o necesidades psicol\u00f3gicas para que, ante la dependencia, las v\u00ed\u00adctimas tengan de aportar sus bienes al explotador.<\/p>\n<p>   &#8211; Secuestrar f\u00ed\u00adsica o ps\u00ed\u00adquicamente la libertad de alguien para pague un rescate o un tributo.<\/p>\n<p>   &#8211; Gastar y despilfarrar lo ajeno aprovechando la inconsciencia.<\/p>\n<p>    3.5. El robar como maldad<br \/>\n    No es f\u00e1cil el graduar la categor\u00ed\u00ada moral de las acciones que violan la justicia. Si fuera f\u00e1cil no habr\u00ed\u00ada en el mundo tantas discrepancias y reivindicaciones. Por eso es complejo y subjetivo cualquier juicio moral que, en fr\u00ed\u00ado, se da sobre el robo.<\/p>\n<p>   Pero la moral cristiana tiene principios que son f\u00e1ciles e entender y s\u00f3lo malvados integrales pueden negar su objetiva calificaci\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>   &#8211; Cuando el robo, o aprovechamiento de la propiedad ajena, pone en peligro la vida f\u00ed\u00adsica o ps\u00ed\u00adquica de la v\u00ed\u00adctima, es particularmente malicioso y se convierte en asesinato lo que parece s\u00f3lo hurto.<\/p>\n<p>   &#8211; Es tambi\u00e9n evidente que hay bienes naturales que pueden caer en manos de unos pocos. Son de todos los hombres el aire, la luz, el agua de la lluvia, los caminos de la tierra; apropiarse de ellos es robar con abuso por negar derechos naturales.<\/p>\n<p>   &#8211; En casos de urgente necesidades ajena el defender la propiedad no imprescindible es una forma de robo. Son de quien los produce el vestido fabricado por propia mano o la comida elaborada en la propia casa; arrebatar estos productos es robar. Pero de qui\u00e9n es la comida que a uno le sobra si al lado un hambriento desfallece o de qui\u00e9n son las medicinas que alguien no necesita cuando cerca hay un enfermo moribundo? Es robo el cerrar las entra\u00f1as y dejar que alguien muera de esas carencias.<\/p>\n<p>    3.6. El robo social<br \/>\n    Los conflictos \u00e9ticos y sociales surgen cuando uno se siente atra\u00ed\u00addo por los bienes ajenos y se apodera de ellos. La concupiscencia, o tendencia del hombre a poseer (avaricia), a dominar (ambici\u00f3n), a gozar (sensualidad), despierta el deseo de robar. El s\u00e9ptimo mandamiento es el cauce o dique que regula esa tendencia, de modo que quien se apodera de lo ajeno para ser m\u00e1s, para gozar m\u00e1s, para tener m\u00e1s, viola el plan creacional de Dios e incurre el desorden \u00e9tico.<\/p>\n<p>    Pero existe un terreno en la convivencia en que se puede llegar a actitudes casi imperceptibles de robo, sobre todo por que se siguen formas usuales de comportamiento que tienen cierto matiz fraudulento. El fraude social es el robo a la comunidad a trav\u00e9s de actividades o relaciones abusivas, aprovechando el propio cargo o el especial conocimiento de las leyes incompletas o parciales.<\/p>\n<p>    A este campo pertenece el fraude fiscal, cuando el robo no es positivo, sino negativo, consistente en no aportar socialmente lo que en justicia y legalidad se debe aportar mediante impuestos, tributos o tasas sociales justas.<\/p>\n<p>    Al pecado del fraude social se le busca a menudo una justificaci\u00f3n en nuestra sociedad moderna, en la que la movilidad de las propiedades, el af\u00e1n de consumo, la fugacidad de los juicios \u00e9ticos y la abundancia de leyes obsoletas son causa de usos y tradiciones que conducen a infravalorar \u00e9ticamente lo colectivo.<\/p>\n<p>    3.7. Superar los sofismas<br \/>\n    Predominan las falsas ideas o pretextos de que \u00abtodos roban alguna vez\u00bb, de que \u00abes preciso defenderse\u00bb, y de que \u00ablo com\u00fan tambi\u00e9n me pertenece a m\u00ed\u00ad\u00bb, etc.<\/p>\n<p>    El robo se hace con frecuencia pr\u00e1ctica social y se confunde con la astucia o la habilidad para el hurto. Se desdibuja su significaci\u00f3n \u00e9tica. Sin embargo, es preciso dejar claro que, en \u00e9tica natural y en moral cristiana, lo que estrictamente es robo es desorden y pecado sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>    Cometerlo con conciencia y libertad aleja de Dios, de forma leve en los hurtes peque\u00f1os, y de manera grave en los robos grandes y significativos.<\/p>\n<p>    Importa que el cristiano se mentalice en esto y recuerde que el pecado de los dem\u00e1s, por habitual que parezca en la sociedad, no suaviza el pecado propio si es consciente y voluntario.<\/p>\n<p>    De no asumir esta moral de honradez y de sensibilidad por la justicia, se corren graves peligros \u00e9ticos: la convivencia se destruye, se atrofia el arrepentimiento, se generalizan los atropellos, se viola la ley natural y, sobre todo, se ofende a Dios.<\/p>\n<p>    El dicho popular de que para quien ha robado solo hay \u00abrestituci\u00f3n o condenaci\u00f3n\u00bb debe hacer pensar. Y se deben superar otras falacias inaceptables: que \u00abquien roba a un ladr\u00f3n tiene cien a\u00f1os de perd\u00f3n\u00bb o que \u00abcuando se roba a los ricos para darlo a los pobres se gana la vida eterna.\u00bb<br \/>\n    Es preferible recordar las m\u00e1ximas de los hombres sensatos, al estilo de S\u00e9neca entre los antiguos: \u00abS\u00f3lo roba el que olvida que la vida es breve\u00bb (De la vida feliz) o de Kant, entre los recientes: \u00abNo hagas a otro lo que hecho por \u00e9l te perjudica a ti\u00bb (Metaf\u00ed\u00adsica de las costumbres).<\/p>\n<p>    La mera raz\u00f3n sugiere que, si no hay respeto al otro y se derrumba la honestidad humana, no queda sino la lucha y la victoria del m\u00e1s fuerte y, por lo tanto la destrucci\u00f3n de la convivencia.<\/p>\n<p>    4. Moral y robo<br \/>\n    Adem\u00e1s de la \u00e9tica natural y de la conciencia honrada, el cristiano tiene que mirar el esp\u00ed\u00adritu del Evangelio y el juicio moral de la Iglesia, pues ella es int\u00e9rprete de la Ley divina.<\/p>\n<p>    Para la absoluci\u00f3n sacramental del robo, adem\u00e1s del arrepentimiento sincero se reclama la restituci\u00f3n o devoluci\u00f3n de lo robado. Si el ladr\u00f3n arrepentido busca sinceramente el perd\u00f3n de Dios, debe reparar la injusticia cometida al hombre.<\/p>\n<p>    La Iglesia recuerda que, aunque los hombres lo olviden, \u00abDios todo lo ve\u00bb. El conoce los pecados cometidos. Cuando se ha perjudicado al pr\u00f3jimo, exige la reparaci\u00f3n para conceder el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>    4.1. Las bases b\u00ed\u00adblicas<br \/>\n    La Iglesia se apoya en la Palabra de Dios para clarificar su doctrina sobre la propiedad y sobre el uso de la riqueza propia y ajena.<\/p>\n<p>    En el Antiguo Testamento se insiste frecuentemente en la inmoralidad del robo, por ser violaci\u00f3n del derecho y ruptura del orden querido por Dios en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>    Entre los hechos prof\u00e9ticos podemos recordar el atropello violento del propietario Nabot y el latrocinio de su vi\u00f1a cometido por instigaci\u00f3n de Jezabel (1 Rey. 21. 1-16). Tambi\u00e9n el atropello cometido por David, simbolizado en la par\u00e1bola del Profeta Nat\u00e1n (2 Sam. 12. 1-14). Incluso se alude a la forma sutil de apropiarse de riqueza ajena por el servidor de Eliseo, al sucumbir a la tentaci\u00f3n de la avaricia (2 Rey. 5. 1-27). En los tres casos se presentan como escarmiento los castigos que siguen a los pecados de robo.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento se expresan condenas como la de Judas, de quien Juan dice que \u00abno le importaban los pobres sino que tomaba lo que hab\u00ed\u00ada en la bolsa porque era ladr\u00f3n.\u00bb (Jn. 12. 6).<\/p>\n<p>    Y se expresan tambi\u00e9n alabanzas a quien es desprendido, como las palabras de Jes\u00fas a Zaqueo cuando promete restituir el cu\u00e1druple a quien le haya defraudado en algo. (Lc. 19. 8)<\/p>\n<p>    De diversos textos del Nuevo Testamento (Jn. 12.1; Jn. 18.40; Mt. 26.55;  Jn. 10.8; Mt. 21.13) se desprende el sentido despectivo que el pueblo tiene de los ladrones y la condena social en la que Jes\u00fas y los Ap\u00f3stoles participan, aunque el \u00faltimo acto de la vida terrena de Cristo sea el perd\u00f3n del buen ladr\u00f3n que reconoce su delito al morir junto a la cruz. (Lc. 23. 41)<\/p>\n<p>     4.2. Jes\u00fas modelo<br \/>\n    La soluci\u00f3n a los conflictos \u00e9ticos en el terreno de la propiedad y de la apropiaci\u00f3n, surgir\u00ed\u00ada f\u00e1cilmente si todos cultivaran la virtud de la pobreza y del desprendimiento y si lo que se posee se valorara a la luz de los criterios evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>    El principio de Jes\u00fas es claro: \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u00bb (Mt. 6. 24; Lc. 16. 13). No basta decir: \u00abNo robar\u00bb. Hay que a\u00f1adir: \u00abServir a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>    En el contexto de esos criterios, la figura y el ejemplo de Jes\u00fas constituyen el eje central de la moral cristiana de la propiedad y de la apropiaci\u00f3n. Jes\u00fas se present\u00f3 como el Hijo de Dios encarnado, que \u00absiendo rico, por nosotros se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza\u00bb (2 Cor. 8. 9). Se declar\u00f3 totalmente pobre, ofreciendo a los que quieren seguirle la pobreza como estilo de vida. \u00abLa raposas del campo tienen madrigueras y las aves del cielo nidos; el Hijo del hombre no tiene donde reposar la cabeza\u00bb (Mt. 8.20; Lc. 9.57-58). El desprendimiento de los bienes de este mundo fue el estilo de Jes\u00fas y el mensaje que divulgaron sus primeros seguidores y que qued\u00f3 latente en la Iglesia.<\/p>\n<p>    Quien asume esa actitud tiene vencidas las tentaciones del robo y del abuso de las riquezas. Pero este ideal evang\u00e9lico es evidentemente ideal. No todos los hombres, incluso los cristianos, llegan a \u00e9l. Y por eso hay que ense\u00f1arles a luchar. Jes\u00fas bendijo a Zaqueo por su decisi\u00f3n de desprenderse de sus riquezas: \u00abHoy la salvaci\u00f3n a entrado en esta casa\u00bb. Y Zaqueo aprendi\u00f3 la lecci\u00f3n: \u00abSi algo defraud\u00e9 a alguien, le devolver\u00e9 el cu\u00e1druplo\u00bb (Lc. 19. 8-9).<\/p>\n<p>    Es el criterio que regir\u00e1 siempre en el cristianismo. Trabajar para tener, tener para repartir, devolver lo ajeno, respetar siempre la conciencia. La Ep\u00ed\u00adstola de Santiago indica lo que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas deben pensar: Vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que est\u00e1n para caer sobre vosotros. Vuestra riqueza est\u00e1 podrida y vuestros vestidos est\u00e1n apolillados; vuestro oro y vuestra plata est\u00e1n tomados de herrumbre&#8230; Mirad: el salario que no hab\u00e9is pagado a los obreros que segaron vuestros campos est\u00e1 gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los o\u00ed\u00addos del Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos. Hab\u00e9is vivido sobre la tierra regaladamente y os hab\u00e9is entregado a los placeres; hab\u00e9is hartado vuestros corazones en el d\u00ed\u00ada de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; \u00e9l no os resiste.\u00bb   (Sant. 5. 1-6).<\/p>\n<p>    5. Doctrina Social de la Iglesia<br \/>\n    Es usual recordar, cuando se habla del robo y del abuso de las propiedades, la llamada \u00abdoctrina social cristiana\u00bb.<\/p>\n<p>    El desprendimiento de las riquezas es virtud alabada en el Evangelio. Pero el recto uso de las mismas y la necesidad de crear cauces para su conveniente distribuci\u00f3n entre los hombres no es menos importante.<\/p>\n<p>    El correcto empleo del dinero y del trabajo, la promoci\u00f3n de la justicia en relaci\u00f3n a la propiedad y al reparto de los bienes, el respeto a los derechos personales y colectivos, constituyen ejes b\u00e1sicos de esa doctrina, en la cual deben estar formados todos los cristianos.<\/p>\n<p>    La Palabra de Dios conduce a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la dignidad propia del hombre, de su vocaci\u00f3n a vivir en comunidad con otros y de las leyes de la participaci\u00f3n social. Esa vocaci\u00f3n tiene exigencias de justicia, de paz y de solidaridad.<\/p>\n<p>    5.1. Criterios sociales<br \/>\n    La Iglesia se ocupa de los aspectos temporales en cuanto se ordenan al fin \u00faltimo de los hombres. Se esfuerza por inspirar actitudes justas en el uso de los bienes terrenos. Propiedad, trabajo, relaciones, compromisos, normas de uso y consumo deben ser analizadas desde la perspectivas de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   Por ello rechaza como contrarios a la dignidad del hombre los sistemas econ\u00f3micos y las actitudes que reducen el trabajo a instrumento de enriquecimiento personal o colectivo sin valoraci\u00f3n de otras dimensiones m\u00e1s nobles.<\/p>\n<p>    Las ideolog\u00ed\u00adas totalitarias como el \u00abcomunismo\u00bb, el \u00abmaterialismo\u00bb y el \u00absocialismo\u00bb, que niegan el derecho a la posesi\u00f3n de bienes y niegan los derechos fundamentales de las personas y de los grupos, no sintonizan con el Evangelio. Pero tambi\u00e9n se hallan lejos de los postulados de la caridad y de la justicia las f\u00f3rmulas del \u00abcapitalismo liberal\u00bb y del \u00abliberalismo individualista\u00bb, que olvidan los deberes sociales de convivencia y solidaridad.<\/p>\n<p>    La ense\u00f1anza de la Iglesia se centra en la dignidad humana del trabajo y de la propiedad y en el deber de todos de respetar los derechos que se derivan de ambas realidades humanas: propiedad, realizaci\u00f3n personal, libertad de elecci\u00f3n, retribuci\u00f3n justa, protecci\u00f3n, repercusi\u00f3n familiar, igualdad y responsabilidad.<\/p>\n<p>    Niega que el trabajo humano sea una mera puerta para la propiedad y mercanc\u00ed\u00ada econ\u00f3mica: o que el trabajador sea un factor productivo como lo es la m\u00e1quina. Insiste en la dimensi\u00f3n humana de la acci\u00f3n productora y en los derechos humanos que conlleva su ejercicio.<\/p>\n<p>    Por lo tanto el lucro y el beneficio tienen que supeditarse a la dignidad del hombre que lo produce, no viceversa.<\/p>\n<p>    La propiedad privada no es un robo, como quer\u00ed\u00ada demostrar Prudhon, sino un recurso que puede ser bien usado. El trabajo es un deber y una dignidad, por lo tanto falta a la justicia quien no trabaja. \u00abSi alguno no quiere trabajar, que tampoco coma\u00bb (2 Tes. 3.10)<\/p>\n<p>    El salario justo o retribuci\u00f3n es el fruto leg\u00ed\u00adtimo del trabajo. Negarlo o retenerlo es un latrocinio, como dice la Escritura: Lv. 19. 3; Dt. 24. 14-15; Sant. 5.4.<\/p>\n<p>    La justicia y solidaridad entre las personas, entre los grupos y tambi\u00e9n entre las naciones, es el alma de la doctrina social de la Iglesia y el ideal al que deben aspirar todos los hombres, sean propietarios o asalariados.<\/p>\n<p>    5.2. La situaci\u00f3n del mundo<br \/>\n    La Iglesia recuerda tambi\u00e9n que el mundo actual puede estar viviendo situaciones especiales de injusticia estructural y que hay que luchar contra las desviaciones colectivas, pues todos somos responsables de las mismas y estamos obligados a disminuir las distancias entre pobres y ricos.<\/p>\n<p>    Rechazando las utop\u00ed\u00adas y las proclamas demag\u00f3gicas de que todos somos ladrones, hay que trabajar para que los abismos sociales disminuyan. La Iglesia recuerda que la ayuda directa al necesitado es buena pero no basta. Hacen falta relaciones m\u00e1s valientes y equitativas para que las desigualdades entre los hombres no se conviertan en una forma de robo.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica ense\u00f1a que \u00abes preciso sustituir los sistemas financieros abusivos&#8230; las relaciones comerciales inicuas entre naciones, la carrera de armamentos, por un esfuerzo com\u00fan para movilizar los recursos hacia objetivos de desarrollo moral, cultural y econ\u00f3mico redefiniendo las prioridades y las escalas de valores.\u00bb (N 2348)<\/p>\n<p>    La Iglesia sabe que el mundo de hoy tiene el deber de reordenar sus estructuras globales de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y equilibrio entre los grupos sociales, para que los fen\u00f3menos de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica no desemboquen en una peor situaci\u00f3n. Ella no tiene soluciones m\u00e1gicas paras resolver las diferencias econ\u00f3micas injustas, pero recuerda que es voluntad de Dios que los hombres sean m\u00e1s solidarios. \u00abNo corresponde a los pastores de la Iglesia intervenir directamente en la actividad pol\u00ed\u00adtica y en la organizaci\u00f3n de la vida social. Esta misi\u00f3n es vocaci\u00f3n de los fieles laicos\u00bb. (Cat.Ig. Cat. 2442)<\/p>\n<p>    5.3. Especiales robos<br \/>\n    En la situaci\u00f3n mundial del presente existen robos colectivos que precisan una formaci\u00f3n de la conciencia cristiana en la llamada justicia social.<\/p>\n<p>    Puede haber pecados estucturales y solidarios en los cuales se incurre por ignorancia m\u00e1s que por malicia. Pero la luz del Evangelio debe iluminarlos para lograr un mundo mejor.<\/p>\n<p>     5.3.1. Neocolonizaci\u00f3n<\/p>\n<p>     Al superar las \u00e9pocas en que la mayor parte de los territorios del planeta estaban bajo la dependencia de autoridades de otros pa\u00ed\u00adses lejanos (del siglo XV al siglo XIX) se presente como una oleada de libertad. Pero surgen nuevas situaciones de explotaci\u00f3n neocolonial. A lo largo del siglo XX acceden a la independencia pol\u00ed\u00adtica dos centenares de naciones (80 naciones comenzaron y 193 terminaron el siglo XX). Pero la neocolonizaci\u00f3n econ\u00f3mica condiciona la vida de la mayor parte de los habitantes de esas nuevas naciones aparentemente liberadas.<\/p>\n<p>     Se presenta como un \u00abrobo estructural\u00bb el hecho de que el trabajo de los habitantes de esas naciones, ricas en \u00abmaterias primas\u00bb no suponga el desahogo econ\u00f3mico para sus habitantes o al menos la liberaci\u00f3n de la pobreza colectiva.<\/p>\n<p>     Muchas veces no son responsables los Estados colonizadores directamente, sino los grupos de presi\u00f3n o las empresas multinacionales que imponen sus reglas en esas naciones. Halagan y corrompen a sus dirigentes a costa de explotar sus pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>     5.3.2. Comercio de hombres<\/p>\n<p>     El mayo robo que existe es la esclavitud de personas que se compran y venden en cuanto tales, o en cuanto trabajadores que se intercambian y se manipulan inicuamente.<\/p>\n<p>     El catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice en este terreno: \u00abEl s\u00e9ptimo mandamiento proscribe los actos o empresas que, por una u otra raz\u00f3n, ego\u00ed\u00adsta o ideol\u00f3gica, mercantil o totalitaria, conducen a esclavizar seres humanos, a menospreciar su dignidad personal, a comprarlos, a venderlos y a cambiarlos como mercanc\u00ed\u00ada. Es un pecado contra la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales reducirlos por la violencia a la condici\u00f3n de objeto de consumo o a una fuente de beneficio.\u00bb  (N 2414)<\/p>\n<p>    En la medida en que el cristiano se da cuenta de esa situaci\u00f3n, debe colaborar para que las estructuras sociales sean m\u00e1s justas y benevolentes con los pa\u00ed\u00adses necesitados: comercio justo, justa retribuci\u00f3n e sus materias primas, preparaci\u00f3n cultural de sus poblaciones, apoyo y ayudas al desarrollo, negaci\u00f3n a prestamos que incrementan la deuda p\u00fablica y la dependencia, etc.<\/p>\n<p>     5.3.3. Explotaci\u00f3n de d\u00e9biles<br \/>\n    Tambi\u00e9n es frecuente en los tiempos actuales asumir posturas demag\u00f3gicas y contradictorias. Mientras se defienden hipot\u00e9ticamente la libertad y la democracia, la capacidad de opci\u00f3n individual y la popularizaci\u00f3n de la cultura, la liberaci\u00f3n de la mujer y la lucha contra todo g\u00e9nero de discriminaci\u00f3n, grandes masas de d\u00e9biles e indefensos sufren el robo de sus pertenencias: salarios d\u00e9biles, emigrantes discriminados, clases sociales privilegiadas, etc.<\/p>\n<p>     Ese robo indirecto, de quien no da a los necesitados lo que puede y debe aportar o de quien promueve leyes o estructuras sociales injustas, complica la conciencia de quien se resigna a la injusticia estructural. San Juan Cris\u00f3stomo lo recordaba: \u00abNo hacer participar a los pobres de los propios bienes es robarles y quitarles la vida. Lo que poseemos no son bienes nuestros, sino los suyos. Es preciso satisfacer ante todo las exigencias de la justicia, de modo que no se ofrezca como ayuda de caridad lo que ya se debe a t\u00ed\u00adtulo de justicia.<\/p>\n<p>     5.3.4. Robo a entidades p\u00fablicas<\/p>\n<p>     En muchos ambientes se extiende la idea de que los administradores de la sociedad o de organismos p\u00fablicos, de los bienes comunes, pueden usar y abusar de ellos de forma preferente.<\/p>\n<p>     Y se justifica un frecuente robo institucional, insostenible para una conciencia honrada, aunque se llegue a decir o sospechar que \u00abtodos hacen lo mismo\u00bb.<\/p>\n<p>     Un pol\u00ed\u00adtico que busca preferentemente el bien personal o particular en su tarea p\u00fablica, un funcionario estatal que no rinde lo que debe en su trabajo, un ciudadano que no cuida y protege, o peor todav\u00ed\u00ada que destroza, los instrumentos de uso urbano afirmando que no son propios, es sin duda ladr\u00f3n.<\/p>\n<p>    5.3.5. Los robos no cuantificables<\/p>\n<p>    Hay bien comunes que son patrimonio de la humanidad y deben ser mirados como tales: la naturaleza, el arte producido en el pasado, lo que afecta a la salud, a la seguridad, a la paz social.<\/p>\n<p>     Deben ser protegidos y respetados como bienes de todos y su apropiaci\u00f3n particular constituye un latrocinio.<\/p>\n<p>     Tambi\u00e9n dice el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: \u00abEl s\u00e9ptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creaci\u00f3n. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, est\u00e1n naturalmente destinados al bien com\u00fan de la humanidad pasada, presente y futura (Gen. 1. 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es total; est\u00e1 regulado por el cuidado de la calidad de la vida del pr\u00f3jimo incluyendo a las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creaci\u00f3n.\u00bb (N 2415)<\/p>\n<p>    5.3.6. Salario justo.<\/p>\n<p>    La justicia y el respeto al bien ajeno exige que todo trabajo sea recompensado con \u00absalario justo\u00bb que es el que corresponde, al margen de la legalidad y de la usualidad, a quien produce un bien u origina un beneficio. No es salario justo el que no es participativo<\/p>\n<p>    El trabajador debe, pues, participar en el beneficio que produce, habida cuenta de que un producto no es efecto s\u00f3lo del que lo elabora sus manos, sino del que lo planifica son su mente, lo protege con su esmero o lo conserva, lo distribuye o lo mejora con su industria<\/p>\n<p>    Por eso es robo no hacer al trabajador part\u00ed\u00adcipe de los beneficios, y dejarle s\u00f3lo como testigo del provecho ajeno. Ni siquiera basta la tolerancia o la resignaci\u00f3n del trabajador para liberarse del estigma de abuso y explotaci\u00f3n cuando tal hecho acontece. Este y otros criterios obligan en la moral actual a revisar conceptos.<\/p>\n<p> 6. Los pobres<\/p>\n<p>   El rechazo del robo como pecado personal y el recuerdo del riesgo de injusticia social impulsan con frecuencia a hablar de los pobres. La pobreza, y m\u00e1s a\u00fan la miseria de los que viven una vida infrahumana, interpela a los cristianos, pues muchas veces tales situaciones se dan por la poca habilidad y voluntad de los hombres honrados para mejorar las estructuras sociales<\/p>\n<p>   El bien de los semejantes obliga a todo cristiano a ser participativo. Grandes sumas se destinan a la producci\u00f3n de armas, a la promoci\u00f3n de espect\u00e1culos y a la difusi\u00f3n de productos superfluos. Sin embargo, cuesta que los pa\u00ed\u00adses y los particulares destinen bienes para mejorar la situaci\u00f3n de los que tienen hambre o carecen de medicinas b\u00e1sicas<\/p>\n<p>   Los pobres pueblan el mundo y son m\u00e1s numerosos que los ricos. Y ello es un pecado colectivo de los hombres del que hay que arrepentirse<\/p>\n<p>   Los cristianos, hijos de Dios, hermanos en Cristo, tienen que situarse en la vanguardia de la lucha contra la \u00abpobreza como indigencia\u00bb, cultivando la \u00abpobreza como virtud\u00bb. Jes\u00fas record\u00f3 que \u00ablo hecho por uno de esos peque\u00f1uelos, se me hace a m\u00ed\u00ad\u00bb. (Mt. 25. 40). Y se lament\u00f3 de los ricos, por el mal uso de sus bienes: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ay de los ricos, porque tienen ya su consuelo!\u00bb (Lc. 6. 24)<\/p>\n<p>   Dios bendice a los que ayudan a los pobres y reprueba a los ego\u00ed\u00adstas: \u00abA quien te pide dale, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.\u00bb (Mt. 5. 42). Y da como consigna: \u00abDad gratuitamente los gratis lo recibisteis\u00bb (Mt. 10. 8)<\/p>\n<p>   La Iglesia permanentemente record\u00f3 esa ley evang\u00e9lica. El Concilio Vaticano II resalt\u00f3 el desprendimiento como cauce para ayudar a los pobres: \u00abTodos los cristianos han de orientar rectamente sus deseos para que el uso de las cosas de este mundo y el apego a las riquezas no les impidan, en contra del esp\u00ed\u00adritu de pobreza evang\u00e9lica, buscar el amor perfecto\u00bb. (Lum. Gent. 42)<\/p>\n<p>    Y bueno es precisar que el concepto de pobre no alude solo al aspecto econ\u00f3mico: los perseguidos, los marginados, los que sufren, son pobres. El amor al pobre no es compatible con el amor desordenado a la riqueza o con su uso ego\u00ed\u00adsta. El programa cristiano est\u00e1 grabado con palabras inmortales en el Evangelio: \u00abEl que tenga dos t\u00fanicas que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo.\u00bb (Lc. 3. 11). Y ser\u00e1 idea persistente en labio de Jes\u00fas: \u00abDad m\u00e1s bien en limosna lo que ten\u00e9is, y as\u00ed\u00ad todas las cosas ser\u00e1n puras para vosotros.\u00bb (Lc. 11, 41)<\/p>\n<p>   A la luz de estos mensajes sobre el tener y el acumular, sobre el retener y no compartir, es f\u00e1cil entender el sentido pecaminoso que para el cristiano tiene el af\u00e1n desmedido de poseer, habiendo tantos pobres que tienen hambre, sed y fr\u00ed\u00ado en el mundo.<\/p>\n<p>Los campos de petroleo \u00bfson robo a los pa\u00ed\u00adses pobres?<\/p>\n<p>   7. Los malos deseos<\/p>\n<p>   El D\u00e9cimo Mandamiento del Dec\u00e1logo se suele enunciar: \u00abNo codiciar los bienes ajenos.\u00bb (Ex. 20.17; Deut. 5.21). Es una referencia clara al deber del cristiano de estar desprendido de tal modo de las realidades del mundo que se superen los sentimientos de envidia, celos, emulaci\u00f3n injusta sobre las posesiones ajenas<\/p>\n<p>   No solamente es malo el robar, sino que es \u00e9ticamente inaceptable el desear tener lo que no es propio. El alma generosa se alegra de los bienes ajenos, no quiere hacerse con ellos. La Ley de Dios no proh\u00ed\u00adbe s\u00f3lo las malas acciones, sino tambi\u00e9n condena las intenciones malas. Dios ve el interior y juzga el coraz\u00f3n<\/p>\n<p>   El cristiano tiene que reprimir las ra\u00ed\u00adces del mal, que son los malos deseos del coraz\u00f3n. Lo dijo Jes\u00fas: \u00abDel coraz\u00f3n proceden los malos deseos, asesinatos, adulterios, inmoralidad sexual, robos, mentiras, chismes&#8230;\u00bb (Mt. 15, 19)<\/p>\n<p>   Del mismo modo que est\u00e1n asociados en el Sexto y el Noveno Mandamientos, no fornicar y no deseas acciones impuras, acontece lo mismo con el robo y el deseo del robo. El texto del Dec\u00e1logo en el Sina\u00ed\u00ad es expl\u00ed\u00adcito: \u00abNo desear\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo, ni su mujer ni su siervo, ni su sierva, ni su buey ni su asno, ni cosa alguna que a \u00e9l le pertenezca.\u00bb (Ex. 19. 17)<br \/>\n   La codicia tiene su origen en la insatisfacci\u00f3n por lo que se tiene, al compararlo con lo que posee el pr\u00f3jimo. El mensaje cristiano mira m\u00e1s a las actitudes que a los actos y exige que los seguidores del Evangelio sean puros<\/p>\n<p>   El desorden de la concupiscencia conlleva en el hombre la debilidad ante los atractivos y los deseos. Por lo tanto el d\u00e9cimo mandamiento requiere tambi\u00e9n control ante los sentimientos de envidia y de codicia. De ellos surge el riesgo de da\u00f1ar al pr\u00f3jimo, robar y atropellar a las personas o a sus bienes. El Eclesi\u00e1stico (Siracida) dice: \u00abEl hombre de mirada codiciosa es un malvado que aparta los ojos y desprecia a las personas. El ambicioso no est\u00e1 contento con lo que tiene, la injusticia mala seca el coraz\u00f3n.\u00bb (Eclo. 14. 8-9)  Y San Pablo es m\u00e1s tajante en el rechazo de las malas intenciones: \u00abLos que a toda costa quieren hacerse ricos, sucumben a la tentaci\u00f3n, caen en las redes del demonio y en muchos afanes in\u00fatiles y funestos, que hunden a los hombres en la ruina y la perdici\u00f3n<\/p>\n<p>   Porque la ra\u00ed\u00adz de todos los males es el af\u00e1n del dinero y algunos, por dejarse llevar de \u00e9l, se han desviado de la fe y se han visto agobiados por muchas tribulaciones\u00bb. (1 Tim.5, 9-10)<br \/>\n   En contraste total con la ambici\u00f3n y la codicia, Jes\u00fas habla del desprendimiento de las cosas terrenas: \u00abNo reun\u00e1is tesoros aqu\u00ed\u00ad en la tierra donde la polilla y el or\u00ed\u00adn los deteriora; acumulad tesoros en el cielo\u00bb (Lc. 6. 19-20). A sus disc\u00ed\u00adpulos los exhorta a preferirle a El por encima de todo: \u00abQuien no renuncia a lo que tiene, no puede ser mi disc\u00ed\u00adpulo\u00bb (Lc. 14. 33).<\/p>\n<p>  8. La catequesis del respeto<\/p>\n<p>   Hay que ense\u00f1ar a los ni\u00f1os y j\u00f3venes, y a todos los cristianos, el deber de respetar la propiedad ajena y el deber de dominar los deseos perversos.<\/p>\n<p>   8.1. Respeto a lo ajeno.<\/p>\n<p>   Ense\u00f1ar a respetar con absoluta integridad la propiedad ajena, individual o colectiva, es fomentar la reflexi\u00f3n justa y fomentar las actitudes sanas. En este terreno no hay actitudes intermedias o disimulos: o se asume que no se puede ni se debe robar jam\u00e1s, pase lo que pase, o se camina poco a poco desde la tolerancia y la excusa a la delincuencia larvada o descarada<\/p>\n<p>   El educador debe ser exigente en cuanto a la honradez. Es un valor humano que se aprende m\u00e1s con experiencias que con excelentes consejos. Por eso no basta una catequesis conceptual en torno a ese deber.<\/p>\n<p>   8.2. Educar para el desprendimiento<\/p>\n<p>   A la luz de todos los principios y campos morales que tienen que ver con la propiedad justa o injusta y con la apropiaci\u00f3n moral o inmoral de las cosas, es bueno que el educador tenga criterios claros. No bastan las simples leyes de la moral tradicional para entender muchos de los fen\u00f3menos sociales modernos. Es necesario situarse en el contexto de la vida actual. \u00abLa Iglesia se plantea hoy nuevos problemas al encontrarse el Evangelio con la sociedad industrial moderna, con sus nuevas estructuras para la producci\u00f3n de bienes de consumo, con su nueva concepci\u00f3n de la sociedad, del Estado y de la autoridad, y con sus nuevas formas de trabajo y de propiedad\u00bb. (Cat. Igl. Cat. N. 2421)<br \/>\n   En los ambientes de explotados se generan utop\u00ed\u00adas explosivas y reivindicaciones. Hay que clarificarlas<\/p>\n<p>   Y en los entornos explotadores, en donde, a fuerza de vivir en estructuras de abuso, se llega a considerarse como normal lo que es injusto, la educaci\u00f3n debe resultar agresiva por necesidad y exigente por imperativo evang\u00e9lico<\/p>\n<p>    La educaci\u00f3n contra el robo debe ser clara, contundente y decisiva. La honradez es un punto de partida para una vida cristiana. No es una virtud m\u00e1s que se consigue con la paciente pr\u00e1ctica de actos buenos. Hay que llegar a la acci\u00f3n, a las experiencias y compromisos. El cristiano que hoy no vive algunas experiencias que tengan que ver con los explotados carece de algo decisivo en la vida evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>   8.3. Educaci\u00f3n social adecuada<\/p>\n<p>   La educaci\u00f3n social recta huye por igual de los integrismos y de las demagogias. Rechaza todo lo que son utop\u00ed\u00adas y principios ambiguos. En el mundo moderno hay que formar rectamente los criterios ante diversos sistemas sociales<\/p>\n<p>     &#8211; El liberalismo econ\u00f3mico, que defiende un capitalismo salvaje, es decir el derecho de unos pocos a manejar la riqueza de la mayor parte, es incompatible con la moral cristiana<\/p>\n<p>    &#8211; Del mismo modo, el comunismo enga\u00f1oso, que considera toda propiedad privada como un robo, no es respetuoso con la libertad humana. En nombre del Evangelio debe ser condenado.<\/p>\n<p>   8.4. El arrepentimiento del mal<\/p>\n<p>   El cristiano debe recordar lo que dec\u00ed\u00ada San Pablo a los fieles de Efeso: \u00abSi hay alg\u00fan ladr\u00f3n entre vosotros, que no robe m\u00e1s, sino que se esfuerce trabajando honradamente con sus propias manos, para poder compartir con los dem\u00e1s.\u00bb (Efes. 4. 28). Quien ha cometido este pecado debe aprender a comportarse con arrepentimiento, debe restituir o reparar el perjuicio, y debe formar prop\u00f3sito de no incurrir en semejantes delitos.<\/p>\n<p>   8.5. Sobre todo experiencias<\/p>\n<p>   Hay que saber saltar desde el mensaje antiguo al moderno. En el Antiguo Testamento se dijo: \u00abNunca faltar\u00e1n pobres en esta tierra; por esto te digo: debes abrir tu mano a tu hermano, a aqu\u00e9l de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.\u00bb (Deut. 15. 11). En el Nuevo Testamento Jes\u00fas indic\u00f3: \u00abA los pobres los tendr\u00e9is siempre con vosotros.\u00bb (Jn. 12. 8) El com\u00fan denominador de estos textos es la invitaci\u00f3n al amor a los pobres<\/p>\n<p>   Quien no ha tenido alguna experiencia personal y adecuada de ayuda y servicio a los necesitados no est\u00e1 bien educado<\/p>\n<p>   Nadie se atreve a robar, salvo que carezca de equilibrio mental o de sentido \u00e9tico, a quien considera m\u00e1s indigente que \u00e9l. Habr\u00e1 que pensar lo que dec\u00ed\u00ada el profeta Amos: \u00abNo compr\u00e9is por dinero a los d\u00e9biles y al pobre por un par de sandalias&#8230;\u00bb (Am. 8, 6). Y tambi\u00e9n las palabras de  Cristo: \u00abLo que hag\u00e1is con uno de estos peque\u00f1os lo hac\u00e9is conmigo.\u00bb (Mt. 25. 40)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Hurtar Gen 44:4 \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00e9is robado mi copa de Exo 21:16 que robare una persona y la vendiere Lev 19:13 no oprimir\u00e1s a tu pr\u00f3jimo .. robar\u00e1s 2Sa 15:6 as\u00ed robaba Absal\u00f3n el coraz\u00f3n de los de Job 27:8 imp\u00edo, por mucho que hubiere robado? Pro 19:26; 28:24 (tomar lo ajeno). 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