{"id":8346,"date":"2016-02-05T04:26:20","date_gmt":"2016-02-05T09:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sagrada-escritura\/"},"modified":"2016-02-05T04:26:20","modified_gmt":"2016-02-05T09:26:20","slug":"sagrada-escritura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sagrada-escritura\/","title":{"rendered":"SAGRADA ESCRITURA"},"content":{"rendered":"<p>Ver \u00abBiblia\u00bb y \u00abEscritura\u00bb, \u00abManuscritos\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(v. Escritura)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Hablando de adhesi\u00f3n a la Palabra de Dios, no se puede negar un puesto privilegiado a la palabra escrita, sobre todo hoy que la gente ha alcanzado un grado de cultura que le permite acercarse a ella. En una civilizaci\u00f3n \u00abdel libro\u00bb, como es la nuestra, la Escritura se convierte en un instrumento actual\u00ed\u00adsimo para acercarnos a la Palabra de Dios en general, un instrumento necesario para alimentar nuestra fe.  Habr\u00e1 que completar el acercamiento personal a la Escritura con la predicaci\u00f3n, el magisterio, la liturgia, la tradici\u00f3n entendida en el sentido m\u00e1s amplio.  El cristiano maduro es un creyente que vive la vida de la liturgia, y por tanto, en la liturgia es guiado por las lecturas y la homil\u00ed\u00ada. Es un creyente que vive una iniciaci\u00f3n catequ\u00e9tica global y ordenada del misterio cristiano. Es un creyente que se deja instruir por los documentos del magisterio, que van aplicando, a tal o cual momento de la vida cristiana, las grandes realidades de la Palabra. Por tanto, si el cristiano maduro vive esta plenitud, puede acceder con toda tranquilidad a la complejidad de la Escritura, porque instintivamente sabr\u00e1 situarla dentro del marco de la propuesta de la Palabra que nos viene de la Iglesia en su conjunto.  El nuevo leccionario nos ofrece una ayuda extraordinaria. Si seguimos con atenci\u00f3n el festivo, en su ciclo trienal; y si procuramos mantener una relaci\u00f3n diaria con el ferial, podemos ir asimilando poco a poco, seg\u00fan las diversidades de los tiempos lit\u00fargicos, el plan de Dios tal y como la Escritura nos lo manifiesta, llegando a tener una familiaridad con la Palabra, alimento de nuestra fe.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El libro: 1. Contenido; 2. Lenguas; 3. Epocas y autores; 4. Los libros. II. La Biblia como revelaci\u00f3n: 1. La Alianza; 2. La palabra prof\u00e9tica; 3. Consecuencias. III. La Biblia en la catequesis: 1. Constantes de la pedagog\u00ed\u00ada divina; 2. Principios de pedagog\u00ed\u00ada religiosa; 3. La Biblia en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Desde que Bossuet iniciara la exposici\u00f3n de la doctrina cristiana con un resumen de la historia de la salvaci\u00f3n, hasta la afirmaci\u00f3n de que la palabra de Dios es la fuente de la que extrae la catequesis su mensaje (DGC 94), que consagra el car\u00e1cter central de la misma en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, se ha vivido un proceso de b\u00fasqueda y clarificaci\u00f3n no exento de extremismos y desaciertos. Una vez aceptado el principio, el problema que se planteaba a los catequetas era el del m\u00e9todo. Se trataba de compaginar el respeto a los contenidos de la fe con las exigencias derivadas del car\u00e1cter hist\u00f3rico del catequizando. La catequesis ten\u00ed\u00ada que ser el lugar en el que los creyentes descubrieran el sentido que la palabra de Dios da a la existencia y hallaran la respuesta a los interrogantes que la realidad en la que viven les plantea.<\/p>\n<p>En esta tarea hab\u00ed\u00ada que evitar dos extremos: considerar la Biblia como \u00fanico factor esencial, cayendo en un exegetismo desencarnado que convertir\u00ed\u00ada la catequesis en una clase de formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, y centrarse en la existencia concreta como lugar de encuentro entre Dios y el hombre, que conducir\u00ed\u00ada a un activismo privado del sentido que la fe da al compromiso. El Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG, 1971) apuntaba una v\u00ed\u00ada de soluci\u00f3n al reconocer el valor del m\u00e9todo de la experiencia como un modo de dar sentido a las realidades humanas desde la palabra de Dios. Y en la misma l\u00ed\u00adnea se expresa el Directorio general para la catequesis (1997) al afirmar que es tarea permanente de la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00ed\u00adstica iluminar e interpretar la experiencia con el dato de la fe (DGC 153). La existencia y la fe -la historia y la palabra-no son dos realidades contrapuestas o separadas, sino dos aspectos de la misma realidad: el di\u00e1logo salvador entre Dios y el hombre.<\/p>\n<p>I. El libro<br \/>\n1. CONTENIDO. El t\u00e9rmino Biblia latiniza un vocablo griego en plural, que significa libros. Este dato suministra un presupuesto b\u00e1sico en la lectura responsable de la misma: no es un libro, sino una colecci\u00f3n de libros de naturaleza, \u00e9poca y autores diversos. No posee, por tanto, la unidad que el autor, el g\u00e9nero o el tema da a cualquier obra literaria. Un lector que afrontara con la misma \u00f3ptica el estudio de los primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis y los relatos de la pasi\u00f3n de Cristo cometer\u00ed\u00ada un grave error de m\u00e9todo que le llevar\u00ed\u00ada a errores de interpretaci\u00f3n. Esta ha sido la causa de que en algunos momentos se haya planteado incompatibilidad entre la explicaci\u00f3n de la realidad ofrecida por la ciencia y la que aparece en el texto b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Otros t\u00e9rminos utilizados son Sagrada Escritura (\u00ablibro sagrado\u00bb: 2Mac 8,23) o Sagradas Escrituras (\u00ablibros sagrados\u00bb: 1Mac 12,9) -indican el car\u00e1cter sagrado e intocable de los escritos que ella contiene-, y Ley y Profetas (He 13,15) -merismo utilizado en los escritos neotestamentarios para referirse al Antiguo Testamento-. En cuanto a la expresi\u00f3n Palabra de Dios hay que advertir que es un concepto m\u00e1s amplio que el de Biblia.<\/p>\n<p>En cuanto al n\u00famero de libros que integran esta colecci\u00f3n existen hoy tres posturas: 1) Los jud\u00ed\u00ados s\u00f3lo aceptan los libros del Antiguo Testamento escritos en hebreo. En una actitud claramente pol\u00e9mica con los cristianos, que utilizaban la versi\u00f3n griega de los LXX en sus argumentaciones a favor del mesianismo de Jes\u00fas, los rabinos reunidos en Jamnia el a\u00f1o 80 rechazaron dicha versi\u00f3n y con ella todos los libros de origen griego (Jdt, Tob, 1-2Mac, Si, Sab, Bar y algunos cap\u00ed\u00adtulos de Dan y Est). 2) El hecho de que los primeros cristianos siguieran utilizando la versi\u00f3n griega se convirti\u00f3 en preceptivo para la Iglesia posterior, que reconoci\u00f3 as\u00ed\u00ad la inspiraci\u00f3n de los libros no hebreos. Esta postura es mantenida hoy por la Iglesia cat\u00f3lica. 3) La posici\u00f3n jud\u00ed\u00ada es compartida por los protestantes, que dudan adem\u00e1s del car\u00e1cter revelado de los siguientes escritos del Nuevo Testamento: Heb, Sant, 2Pe, 2-3Jn, Jds y Ap. Las razones de este rechazo son el haber sido discutido el origen apost\u00f3lico de los mismos y la no conformidad de su contenido con el pensamiento de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existen algunas diferencias en el orden. La Biblia hebrea agrupa los libros en tres bloques: la Ley (Tor\u00e1), formada por los cinco libros del Pentateuco; los Profetas (Nebiim), que, adem\u00e1s de los escritos prof\u00e9ticos, incluyen Jos, Jue, 1-2Sam y 1-2Re, llamados profetas anteriores, y los Escritos (Ketubim), que recogen los restantes libros. Es una distribuci\u00f3n inexacta, pero tiene la ventaja de ofrecernos el orden en que fueron incorporados los libros en el Antiguo Testamento. La Biblia griega coloca los escritos prof\u00e9ticos en \u00faltimo lugar.<\/p>\n<p>2. LENGUAS. Las lenguas utilizadas por los escritores sagrados fueron el hebreo -para el Antiguo Testamento-, el griego -para el Nuevo Testamento y los libros m\u00e1s recientes del Antiguo Testamento- y el arameo -Esd 4,8-6,18; 7,12-26; Dan 2,4b-7,28.<\/p>\n<p>Si se tiene en cuenta el valor del lenguaje como expresi\u00f3n de la cultura de un pueblo, hemos de valorar en su justa medida el hecho de haber sido escrita la Biblia en estas tres lenguas. No s\u00f3lo son desconocidas por la inmensa mayor\u00ed\u00ada de los que la leen, los cuales tienen que recurrir a traducciones que no siempre pueden reflejar las categor\u00ed\u00adas mentales de los autores, sino que adem\u00e1s se da una profunda diferencia de mentalidad y cultura con el mundo de hoy. Hay que desconfiar de interpretaciones que ignoren estudios de tipo filol\u00f3gico e hist\u00f3rico. Para comprender un texto de la antig\u00fcedad hay que acercarse a la mentalidad del autor y a la cultura de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Por otra parte, el hecho del lenguaje humano de la Biblia s\u00f3lo puede ser interpretado adecuadamente desde el misterio de la encarnaci\u00f3n, plenitud de la comunicaci\u00f3n entre Dios y el hombre, pues la Escritura es el misterio de la encarnaci\u00f3n en el lenguaje. Este principio es clave para una recta valoraci\u00f3n de la Biblia globalmente considerada. La encarnaci\u00f3n supone un movimiento de ida y vuelta ya que Dios baja para elevar al hombre en un gesto de amor infinito, y lo hace asumiendo plenamente lo humano con todas las consecuencias. Lo mismo ocurre cuando su Palabra se encarna en la palabra humana. Todas las posibilidades, condicionamientos y limitaciones de esta quedan asumidas, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad Dios puede comunicarse con el hombre. Todo lo cual plantea una exigencia y abre un camino en la tarea de acercar el mensaje revelado al hombre de nuestro tiempo: exegetas, te\u00f3logos y catequetas, bajo la supervisi\u00f3n del magisterio, han de esforzarse en expresarlo con las categor\u00ed\u00adas mentales y s\u00ed\u00admbolos culturales del hombre actual.<\/p>\n<p>3. EPOCAS Y AUTORES. La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y literaria ha puesto en evidencia, en primer lugar, que los libros que integran la Biblia, sobre todo los m\u00e1s antiguos, no son obra de un solo autor. Unos reflejan varias reelaboraciones hechas en \u00e9pocas diversas; otros son colecciones de diversos autores puestas bajo el patrocinio de un personaje de prestigio; en un mismo pasaje podemos encontrar repeticiones o interpolaciones que rompen la continuidad del relato&#8230; Todo esto indica que el texto no comienza a ser considerado sagrado e intocable, escrito bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, hasta mucho tiempo despu\u00e9s de su elaboraci\u00f3n. Parece que es en la \u00e9poca del exilio cuando comienza a formarse la creencia en el car\u00e1cter sagrado de ciertos textos, como el Libro de la Ley que Esdras lee ante el pueblo (Neh 8). La consecuencia de esto es que el autor o los autores pierden importancia en favor del texto y de su contenido.<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n de los escritos fue adem\u00e1s muy lenta. Si nos atenemos a la fase literaria, hay que hablar de, al menos, siete siglos para el Antiguo Testamento y de uno para el Nuevo. En esta labor de redacci\u00f3n, los autores no ven inconveniente en tomar materiales de la cultura ambiental si son aptos para mejor expresar la fe de Israel, como es el caso de los elementos mitol\u00f3gicos que aparecen en los primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis. Tambi\u00e9n queda reflejada en los textos la evoluci\u00f3n de las ideas religiosas que tiene lugar en este largo per\u00ed\u00adodo, de modo que encontramos textos sobre el mismo tema de contenido muy diverso, como puede verse al comparar el concepto de responsabilidad moral de Ex 20,3-25 con las ense\u00f1anzas de Ez 18. M\u00e1s a\u00fan, el Nuevo Testamento representa una superaci\u00f3n del Antiguo en muchos puntos.<\/p>\n<p>De esto se derivan dos principios hermen\u00e9uticos cuyo olvido puede tener serias consecuencias en la pastoral catequ\u00e9tica: 1) Para conocer el pensamiento b\u00ed\u00adblico sobre un tema es necesario hacer un estudio diacr\u00f3nico del mismo, es decir, hay que estudiar la evoluci\u00f3n del pensamiento religioso que, sobre ese tema, haya tenido lugar a lo largo del tiempo. 2) En ese estudio, el Antiguo Testamento ha de ser interpretado desde la plenitud de la Revelaci\u00f3n que representa el Nuevo. Si no se tienen en cuenta estos principios, se pueden presentar como cristianas ideas y exigencias veterotestamentarias ya superadas o insuficientes. El dec\u00e1logo, por ejemplo, ha de ser predicado desde la interpretaci\u00f3n que hace el serm\u00f3n de la monta\u00f1a; la pascua jud\u00ed\u00ada queda sustituida por la eucarist\u00ed\u00ada; el bautismo no es s\u00f3lo purificaci\u00f3n sino, sobre todo, regeneraci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Finalmente, hay que tener en cuenta que los autores se sienten deudores de una tradici\u00f3n a la que hacen progresar. Es esta conciencia de pertenencia a una corriente de pensamiento, surgida en el interior de un pueblo del que ellos son miembros, lo que imprime a la Revelaci\u00f3n un car\u00e1cter din\u00e1mico y progresivo. Cada generaci\u00f3n avanza a partir de las posiciones conseguidas por las anteriores, si bien conservan una gran libertad interior frente al legado recibido como herencia. La letra no es algo muerto que anula la imaginaci\u00f3n y la creatividad, sino un punto de referencia en la b\u00fasqueda de nuevos caminos. La catequesis no tiene como objetivo recuperar el pasado para recrearlo, sino que intenta descubrir el sentido del presente a la luz de ese pasado. Conociendo lo que Dios hizo y dijo en el pasado, el creyente de hoy puede comprender mejor lo que Dios dice y hace en el presente.<\/p>\n<p>4. Los LIBROS. a) El Antiguo Testamento no es una colecci\u00f3n homog\u00e9nea de escritos, sino que, por el contrario, ofrece una gran variedad de g\u00e9neros literarios. Comienza con el Pentateuco, llamado Ley no por ser un c\u00f3digo legal, sino por tratarse de una instrucci\u00f3n. Para el deuteronomista y el cronista la voluntad de Dios fue dada a conocer a trav\u00e9s de Mois\u00e9s, pero no de un modo abstracto en forma de preceptos absolutos, sino ligada a unos acontecimientos hist\u00f3ricos. El Pentateuco no es sino una reflexi\u00f3n sobre el sentido de la historia presente a partir de un pasado en el que Dios se manifest\u00f3 primero como Se\u00f1or de la historia y luego como Se\u00f1or del universo. El testimonio de esta manifestaci\u00f3n est\u00e1 recogido en unos libros que se convierten en norma para el pueblo.<\/p>\n<p>Los escritos prof\u00e9ticos constituyen el segundo bloque. La Biblia hebrea incluye en ellos libros que nosotros consideramos hist\u00f3ricos, como Jos, Jue, 1-2Sam y 1-2Re, junto con los libros de los profetas. De este modo el juda\u00ed\u00adsmo muestra un concepto de historia que no se reduce al relato de los acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado, sino a una revisi\u00f3n del mismo desde la Ley, es decir, desde la voluntad de Dios. Fue el esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico el que convirti\u00f3 la historia del pueblo en historia de salvaci\u00f3n. Al interpretarla desde la voluntad de Dios, descubre en ella un designio divino que la abarca y le da sentido, superando as\u00ed\u00ad el concepto c\u00ed\u00adclico de tiempo.<\/p>\n<p>Finalmente est\u00e1 una colecci\u00f3n de escritos de car\u00e1cter muy variado: hay poes\u00ed\u00ada como los Salmos o el Cantar de los cantares; peque\u00f1as narraciones de car\u00e1cter novelesco como el libro de Judit; obras de car\u00e1cter did\u00e1ctico o sapiencial; escritos hist\u00f3ricos como los libros de las Cr\u00f3nicas, y textos pertenecientes al g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico.<\/p>\n<p>b) El Nuevo Testamento est\u00e1 formado por los escritos de origen cristiano. Se suele ordenar poniendo en primer lugar los libros hist\u00f3ricos (Evangelios y Hechos); a continuaci\u00f3n los escritos paulinos y, finalmente, las cartas cat\u00f3licas y el Apocalipsis. Se form\u00f3 siguiendo un proceso similar al del Antiguo Testamento, aunque mucho m\u00e1s breve. El pr\u00f3logo del tercer evangelio (Lc 1,4) y Jn 20,31 nos permiten conocer la raz\u00f3n por la cual la Iglesia del primer siglo se plantea la necesidad de escribir: para confirmar en la fe recibida. Ahora bien, esa fe hab\u00ed\u00ada sido engendrada por la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, cuyo n\u00facleo fundamental es que Cristo \u00abresucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras, y que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los doce\u00bb (iCor 15,4-5). Esta predicaci\u00f3n, a su vez, estuvo precedida de las palabras y obras de Jes\u00fas (cf Lc 24,19). Tenemos as\u00ed\u00ad el proceso seguido hasta llegar a los escritos que integran el Nuevo Testamento: 1) Jes\u00fas predica y realiza la salvaci\u00f3n; 2) los ap\u00f3stoles profundizan en el misterio de Cristo y lo anuncian en la predicaci\u00f3n; 3) los hagi\u00f3grafos fijan su testimonio por escrito. Al igual que en el Antiguo Testamento, primero fue el acontecimiento hist\u00f3rico, luego la palabra viva que lo interpreta y finalmente la palabra escrita que lo fija, haciendo posible que futuras generaciones tengan acceso a \u00e9l sin el riesgo de una deformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. La Biblia como revelaci\u00f3n<br \/>\nEn la mente de todo el que estudia la Biblia, al conocer por la cr\u00ed\u00adtica el proceso seguido hasta llegar a su forma definitiva, surge un interrogante: \u00bfpor qu\u00e9 estos escritos, elaborados como otros muchos de la antig\u00fcedad y sujetos a los mismos condicionamientos y limitaciones, fueron considerados sagrados y palabra de Dios? A otros escritos de la misma \u00e9poca, tambi\u00e9n surgidos en el seno del juda\u00ed\u00adsmo o del cristianismo, no se les reconoci\u00f3 esta dignidad y fueron considerados ap\u00f3crifos. Algunos de ellos son de una gran altura literaria y religiosa, pero no consiguieron ser incluidos en el canon de los libros inspirados.<\/p>\n<p>No se trata de hacer un estudio del problema de la inspiraci\u00f3n en orden a justificar la fe de la Iglesia en el libro sagrado, ni de analizar la historia de la formaci\u00f3n del Antiguo y del Nuevo Testamento. Para ello pueden verse las introducciones generales y tratados que abordan directamente el tema. Nuestro objetivo en este punto es analizar c\u00f3mo surge en el pueblo de Dios la conciencia de estar ante su Palabra puesta por escrito y derivar consecuencias para la catequesis. Nos limitamos a analizar dos hechos paradigm\u00e1ticos y claves en la historia de la Revelaci\u00f3n: la Alianza y la palabra prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>1. LA ALIANZA. En el modo como es propuesta la Alianza (Ex 19,3-8) descubrimos que la palabra viene a dar sentido a un acontecimiento anterior: la liberaci\u00f3n de Egipto. La palabra dirigida a Mois\u00e9s, como portavoz de Dios ante el pueblo, no se reduce a narrar el hecho hist\u00f3rico de un modo objetivo, sino que lo presenta interpret\u00e1ndolo. \u00abHab\u00e9is visto c\u00f3mo he tratado a los egipcios, y c\u00f3mo os he llevado sobre alas de \u00e1guila y os he tra\u00ed\u00addo hasta m\u00ed\u00ad\u00bb (Ex 19,4). Dios es el autor de la salvaci\u00f3n realizada. Gracias a la funci\u00f3n hermen\u00e9utica de la palabra, la historia profana se convierte en historia de salvaci\u00f3n, y un hecho concreto pasa a ser el acontecimiento clave de toda la historia. De este modo, la sacralidad de un hecho, puesta de relieve por la palabra que lo interpreta, sacraliza a su vez esa palabra cuando esta lo narra de nuevo, en un movimiento rec\u00ed\u00adproco de dignificaci\u00f3n. Gracias a la palabra, el hecho hist\u00f3rico se convierte en acontecimiento de salvaci\u00f3n, y este, as\u00ed\u00ad transformado, dignifica a la palabra, la cual, una vez escrita, participar\u00e1 de esa dignidad e inmortalizar\u00e1 el acontecimiento (hecho-significado). Es entonces cuando el texto comienza a ser considerado sagrado y, por tanto, inspirado, es decir, escrito bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo (DV 11), sin que ello est\u00e9 condicionado por la identidad de la persona que lo escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Junto al relato del acontecimiento, la Alianza presenta unas cl\u00e1usulas: los mandamientos (Ex 20,1-21; Dt 5,6-22). Estos expresan la voluntad de Dios referida a todos los \u00e1mbitos de la existencia humana. Lo peculiar del derecho mosaico no es el contenido de sus preceptos -que coincide en gran parte con lo recogido en otros c\u00f3digos de la antig\u00fcedad-, sino la estrecha conexi\u00f3n que establece entre los preceptos que regulan la vida religiosa -los tres primeros- y los que regulan la vida moral -el resto-. Esto permiti\u00f3 a la ley israelita alcanzar un elevado sentido de la justicia. El hecho de que del culto a Yav\u00e9 emane tal fuerza y clarividencia de la conciencia moral significa que Dios es concebido como la fuerza misma del bien y como modelo de toda justicia humana y que su papel va mucho m\u00e1s all\u00e1 del de simple guardi\u00e1n del derecho humano. As\u00ed\u00ad pues, los mandamientos y el derecho que los desarrolla ordenan la vida de acuerdo con la voluntad soberana de Dios. El mismo escribe sobre piedra las palabras en que se encarna esa voluntad (Ex 31,18; 34,1). De este modo adquieren el car\u00e1cter de sagradas y portadoras de Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dt 30,15-20 nos proporciona un nuevo elemento: las bendiciones y maldiciones que siguen al cumplimiento o violaci\u00f3n de las cl\u00e1usulas de la Alianza. Ante Israel aparecen dos caminos: el de la vida y el de la muerte, el del bien y el del mal. De ese modo la palabra de Dios y la acci\u00f3n del hombre se condicionan mutuamente y la bendici\u00f3n-palabra se convierte en bendici\u00f3n-hecho por el bienestar, el progreso y el triunfo de Israel; mientras que la maldici\u00f3n-palabra se realiza en la maldici\u00f3n-hecho por el malestar, el sufrimiento y el fracaso. Gracias a estas palabras los hijos de Israel comprender\u00e1n en adelante el designio oculto del Se\u00f1or, el significado de los acontecimientos futuros (Dt 29,28). Por las palabras de bendici\u00f3n y maldici\u00f3n, la Alianza, con sus exigencias, se convierte en clave de futuro. La palabra adquiere un valor sagrado permanente y se convierte en un elemento clave en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de Israel sobre su propia historia.<\/p>\n<p>La Alianza con sus elementos aparece, por consiguiente, como una revelaci\u00f3n en la que Dios descubre a su pueblo el sentido de la historia que este ha vivido, le manifiesta su voluntad soberana sobre el presente y le proporciona las claves para comprender el sentido del futuro hacia el que camina. Esta revelaci\u00f3n en los hechos ha necesitado de la ayuda esencial de la palabra como instrumento de expresi\u00f3n de ese significado oculto. La palabra desvela lo oculto para que el hombre, al conocerlo, obre rectamente. Al hacer esto adquiere un valor sagrado porque sagrada es la realidad que ha descubierto. Una vez escrita se hace inmutable y permanente. Nadie podr\u00e1 cambiar el significado que Dios ha dado a la historia y todos tendr\u00e1n acceso a \u00e9l. Volviendo sobre el interrogante planteado anteriormente, hemos de afirmar que es el desarrollo de los acontecimientos, la historia, lo que hace surgir en Israel la conciencia de que determinados textos eran m\u00e1s que simples obras literarias. Eran portadores de revelaci\u00f3n porque el sentido que daban a su vida desde el principio sobrepasaba la capacidad humana de comprensi\u00f3n. S\u00f3lo Dios es capaz de abarcar todo el tiempo y s\u00f3lo \u00e9l puede explicar su significado.<\/p>\n<p>2. LA PALABRA PROFETICA. El inter\u00e9s de estudiar la palabra prof\u00e9tica desde la \u00f3ptica de la catequesis radica en que nos ofrece un modelo de an\u00e1lisis de la historia contempor\u00e1nea desde presupuestos anteriores. Tomamos un momento importante en la evoluci\u00f3n del pensamiento religioso de Israel: la liberaci\u00f3n de los deportados. Cuando Ciro entra triunfante en Babilonia se despiertan fundadas esperanzas de liberaci\u00f3n en los deportados, pero a la vez surgen profundos interrogantes de orden religioso, ya que es presentado por los sacerdotes de Marduk como un enviado del Dios destronado por el imp\u00ed\u00ado Nab\u00f3nides. En un sello cilindro de arcilla leemos la siguiente interpretaci\u00f3n del \u00e9xito de Ciro: \u00abMarduk, al ver los santuarios en ruinas y a los habitantes de Sumer y Akad como muertos, se contuvo y tuvo compasi\u00f3n. Escrut\u00f3 por todos los pa\u00ed\u00adses buscando un gobernante recto dispuesto a llevarle en procesi\u00f3n y pronunci\u00f3 el nombre de Ciro, rey de Ash\u00e1n, para que fuera el gobernador de todo el mundo\u00bb (ANET 315-316). En los deportados surge un interrogante: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha suscitado del Oriente a aquel que apela a la justicia a cada paso? \u00bfQui\u00e9n le entrega las naciones y le somete los reyes?\u00bb (Is 41,2). No bastaba responder que era Yav\u00e9, sino que hab\u00ed\u00ada que demostrarlo, ya que parec\u00ed\u00ada il\u00f3gico que Dios se sirviera de un pagano para salvar a su pueblo (Is 45,1-15).<\/p>\n<p>El profeta, en su funci\u00f3n de apologista del yavismo, recurre a las claves de interpretaci\u00f3n de la historia que Israel recibi\u00f3 en el pasado. Dios convoca a todas las naciones como testigos y plantea el problema: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha hecho esta gesta? El que llama desde el principio a las generaciones. Yo, el Se\u00f1or, que soy el primero y estar\u00e9 tambi\u00e9n con los \u00faltimos\u00bb (Is 41,4). Frente a \u00e9l los dioses no son nada porque son incapaces de predecir lo que va a ocurrir (Is 41,21-24). Ciro, por tanto, es un elegido, un instrumento de salvaci\u00f3n, pero no de Marduk, sino de Yav\u00e9 (Is 42,1-9; 45,1-7). El profeta no hace sino dar sentido a los acontecimientos que el pueblo est\u00e1 viviendo, los cuales, debido a las circunstancias, est\u00e1n siendo malinterpretados. La palabra del profeta reformula el hecho destacando su sentido teol\u00f3gico, y de este modo la historia profana se descubre como historia de salvaci\u00f3n. Pero estamos todav\u00ed\u00ada ante una palabra viva, declamada, no ante un escrito. Es la palabra de Dios que vuelve a sonar, ahora de un modo nuevo, porque nuevos son los acontecimientos que ha de interpretar.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo su an\u00e1lisis, el profeta toma como punto de referencia las cl\u00e1usulas de la Alianza que el pueblo hab\u00ed\u00ada aceptado en el pasado. Lo hace asumiendo la funci\u00f3n de defensor de Dios, pues la tendencia de sus contempor\u00e1neos es culparle de ser insensible a los sufrimientos del pueblo y haber olvidado la promesa hecha a los padres (Hab 1,13). La defensa de Dios tiene la forma de un litigio en el que se va recordando la historia y poniendo de relieve la dureza de coraz\u00f3n de Israel. El profeta narra los hechos interpret\u00e1ndolos y su palabra pasa a ser portadora de revelaci\u00f3n. Pero, dado que la primera Alianza ha resultado ineficaz, se hace necesaria una nueva que tendr\u00e1 lugar en el futuro. Esta ser\u00e1 la gran aportaci\u00f3n de los profetas de la \u00e9poca babil\u00f3nica, sobre todo de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel.<\/p>\n<p>El alcance verdaderamente revolucionario de estos profetas con la doctrina de la nueva Alianza y del coraz\u00f3n nuevo radica precisamente en el adjetivo nuevo. Los planteamientos teol\u00f3gicos tradicionales y la fuerza salvadora de las instituciones antiguas se desvanecen. Israel s\u00f3lo podr\u00e1 encontrar la salvaci\u00f3n en el nuevo orden religioso que Dios va a instaurar. La palabra del profeta adquiere as\u00ed\u00ad el valor de promesa y abre el coraz\u00f3n del pueblo a la esperanza. El dato es muy significativo, porque nos ilustra sobre el modo como progres\u00f3 la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista, que defend\u00ed\u00ada la validez de la primera Alianza y esperaba su plena realizaci\u00f3n, estos profetas defienden unos planteamientos radicalmente distintos, en los cuales el pasado no ser\u00e1 ni siquiera punto de referencia (Is 43,18). A los o\u00ed\u00addos de muchos este abandono de la tradici\u00f3n deb\u00ed\u00ada sonar como algo blasfemo, pero gracias a ese salto cualitativo progresa la Revelaci\u00f3n y se ponen los cimientos de la alianza neotestamentaria. M\u00e1s tarde la Iglesia ver\u00ed\u00ada el cumplimiento de la promesa en Jes\u00fas (Lc 22,20; 1Cor 11,25). El ministerio prof\u00e9tico muestra que los planteamientos y ense\u00f1anzas de un momento hist\u00f3rico no tienen por qu\u00e9 impedir la b\u00fasqueda ni limitar la libertad de los creyentes, cuando nuevas situaciones o problemas reclaman nuevas respuestas.<\/p>\n<p>Esto no significa negarle valor a la tradici\u00f3n, pues es evidente que, al proyectar su mensaje hacia el futuro, no se pod\u00ed\u00ada esperar una confirmaci\u00f3n inmediata del mismo. Si el pueblo acept\u00f3 su palabra como palabra de Dios, debi\u00f3 ser por la coherencia de su doctrina con el legado doctrinal del pasado, que, como una semilla, encierra dentro de s\u00ed\u00ad virtualmente lo que el tiempo y las circunstancias desarrollar\u00e1n. La criba de la historia har\u00e1 que lo absoluto permanezca y lo coyuntural quede superado.<\/p>\n<p>La praxis prof\u00e9tica ilustra sobre el modo como ha de ser afrontada la Biblia en la catequesis y sobre su funci\u00f3n en la tarea de encontrarle sentido a la vida y de hallar respuesta a los grandes interrogantes del hombre de hoy. No se trata de repetir mec\u00e1nicamente lo que otros ense\u00f1aron, ni de transmitir una ense\u00f1anza desencarnada, sino de ayudar a situarse desde la fe frente a los problemas existenciales, formulando las respuestas y favoreciendo las actitudes m\u00e1s adecuadas al momento hist\u00f3rico. \u00abLa Iglesia, al transmitir hoy el mensaje cristiano&#8230; hace constante memoria de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del pasado, narr\u00e1ndolos. Interpreta desde ellos los acontecimientos actuales de la historia humana, donde el esp\u00ed\u00adritu de Dios renueva la faz de la tierra\u00bb (DGC 107).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, si el mensaje prof\u00e9tico es una respuesta viva a un hecho actual, se llega a poner por escrito? Jer 36 es clave para hallar respuesta a esta pregunta. Jerem\u00ed\u00adas se encuentra en la c\u00e1rcel y no puede ir al templo a predicar. Pero la llamada a la conversi\u00f3n tiene que llegar al pueblo, porque el peligro es grande (Jer 36,7). Baruc ser\u00e1 el encargado de leer en voz alta el mensaje del profeta en un acto de culto especial, pues se trata de un d\u00ed\u00ada de ayuno.<\/p>\n<p>En primer lugar destaca el hecho de que el profeta no manda un mensajero, sino un escrito. Es un modo de garantizar la fidelidad del anuncio, no confiado a la memoria de un hombre, que puede fallar, sino a la estabilidad de la letra, convertido en una especie de acta notarial.<\/p>\n<p>En segundo lugar encontramos que es le\u00ed\u00addo en voz alta durante un acto de culto en que el pueblo est\u00e1 reunido. La liturgia aparece como el contexto m\u00e1s adecuado para proclamar la palabra de Dios escrita. Llama la atenci\u00f3n tambi\u00e9n que el profeta mande reescribir el rollo, a pesar de que ya ha cumplido su misi\u00f3n, puesto que hab\u00ed\u00ada sido le\u00ed\u00addo ante el pueblo y ante las autoridades. La raz\u00f3n es que sirva de testimonio en el futuro. Todo esto es visto como voluntad de Dios (Jer 36,1-2). La palabra prof\u00e9tica es puesta por escrito porque nada ni nadie puede poner l\u00ed\u00admites a la palabra de Dios; porque esta palabra debe llegar al pueblo \u00ed\u00adntegra y con todo su sentido; porque debe sobrevivir a los mismos hombres; porque es el modo de garantizar que pueda ser pronunciada de nuevo cada vez que el pueblo se re\u00fana en asamblea.<\/p>\n<p>3. CONSECUENCIAS. a) Del estudio de la Alianza y de la palabra prof\u00e9tica se deduce, en primer lugar la naturaleza divino-humana de la Sagrada Escritura. La palabra de Dios llega a los hombres encarnada en una palabra humana, con los condicionamientos y limitaciones que el momento hist\u00f3rico, la mentalidad y la lengua imponen. No es f\u00e1cil distinguir lo que corresponde a Dios y al hombre, ya que el libro sagrado en su totalidad es hijo de ambos y en un hijo no cabe distinguir lo que corresponde a cada progenitor; pero s\u00ed\u00ad es posible identificar elementos que constituyen el mensaje de salvaci\u00f3n, distintos de aquellos que transmiten un dato humano, como es posible en un hijo encontrar rasgos f\u00ed\u00adsicos o espirituales que le asemejan a sus padres.<\/p>\n<p>b) La segunda consecuencia se refiere al modo como se realiza la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n entre Dios y el hombre en esta obra de creaci\u00f3n. Quedan muy atr\u00e1s las teor\u00ed\u00adas que conceb\u00ed\u00adan la relaci\u00f3n de un modo mec\u00e1nico, como un simple dictado de Dios al escritor sagrado, reducido a la condici\u00f3n de amanuense. La misma Biblia nos ofrece algunos datos. Unos hablan de seducci\u00f3n (Jer 20,7-8); Pablo lo vive como un deber de conciencia (1Cor 9,16); en los apocalipsis se habla de visiones; tambi\u00e9n encontramos textos en los que sus autores no hablan en absoluto de estar actuando bajo la presi\u00f3n de un impulso divino (Qo). Seg\u00fan esto, no es la conciencia del autor humano, o el modo como llega a \u00e9l la palabra, lo que constituye la inspiraci\u00f3n. Tampoco se puede afirmar que quede anulada su personalidad o su libertad. Tal vez sea profundizando en la psicolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica como llegaremos a comprender el misterio de la inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre la intuici\u00f3n primera y la obra ya realizada se da un proceso en el que entran en juego m\u00faltiples elementos, unos interiores y otros exteriores. El artista se convierte en un receptor de influencias m\u00faltiples y su esp\u00ed\u00adritu es el taller o laboratorio en el que cada elemento reacciona en contacto con los otros al servicio de la obra art\u00ed\u00adstica. Esta se atribuir\u00e1 a un hombre, pero es indudable que este, al crear, no ha partido de la nada. Dios puede estar presente en cada momento como lo est\u00e1 en el universo: en el origen, creando, y en la evoluci\u00f3n, conservando. Lo cual no impide que el mundo tenga sus propias leyes.<\/p>\n<p>c) La tercera consecuencia se refiere al proceso global de creaci\u00f3n literaria. No estamos ante la obra de un novelista, ni es el resultado de un trabajo puramente especulativo. La Biblia arranca de la historia. Gracias a ello la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica no acaba convertida en una mitolog\u00ed\u00ada m\u00e1s de las que existieron en la antig\u00fcedad. El punto de partida es la historia de un pueblo, sobre todo aquellos acontecimientos claves de la misma. La palabra prof\u00e9tica, llevando a cabo una delicada labor de interpretaci\u00f3n, expondr\u00e1 su sentido y destacar\u00e1 la presencia de Dios, con lo cual la historia profana pasa a ser vista como historia de salvaci\u00f3n. La palabra viva es as\u00ed\u00ad portadora de revelaci\u00f3n, y la conciencia de que Dios habla a trav\u00e9s de estos hombres se abre paso en la religiosidad del pueblo. M\u00e1s tarde surge la necesidad de poner por escrito esa interpretaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad aparece el libro que es garant\u00ed\u00ada de fidelidad y a la vez testimonio para las futuras generaciones. Primero fue la vida, luego la fe descubri\u00f3 su sentido y, finalmente, naci\u00f3 el libro como expresi\u00f3n de una maravillosa s\u00ed\u00adntesis de acci\u00f3n divino-humana, de vida y pensamiento.<\/p>\n<p>III. La Biblia en la catequesis<br \/>\nAntes de pasar a analizar la funci\u00f3n que la Biblia desempe\u00f1a en la catequesis, conviene aclarar que s\u00f3lo puede hablarse de catequesis b\u00ed\u00adblica para referirse al contexto catequ\u00e9tico que dio origen a numerosos pasajes de la misma. Hacer una catequesis partiendo del texto b\u00ed\u00adblico y consistente en una presentaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los diferentes escritos conduce inevitablemente al exegetismo y convierte la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en una clase de formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Detr\u00e1s de un planteamiento semejante puede haber una gran valoraci\u00f3n del libro sagrado, pero tambi\u00e9n una p\u00e9rdida de perspectiva que permita verlo en el lugar que le corresponde dentro de la vida de la Iglesia. Es m\u00e1s correcto hablar de la funci\u00f3n que la Biblia, como palabra de Dios escrita, desempe\u00f1a en la catequesis.<\/p>\n<p>Cesare Bissoli distingue cinco orientaciones o modos concretos de usar la Biblia en la catequesis: 1) La instrumentalizaci\u00f3n marginal se sirve de ella para ilustrar el tema expuesto y como un relato de car\u00e1cter moralizante que ignora los principios b\u00e1sicos de la ex\u00e9gesis actual (funci\u00f3n moralizante). 2) Para otros sirve de apoyo a esquemas teol\u00f3gicos y planteamientos doctrinales que le son ajenos. Se hace una selecci\u00f3n de los textos en funci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada que hay que transmitir, pero no se considera la Sagrada Escritura como matriz del pensamiento religioso (funci\u00f3n doctrinal). 3) Algunos caen en el exegetismo. Obsesionados por la importancia del texto sagrado, pierden de vista otros momentos de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica (funci\u00f3n hist\u00f3rica). 4) En el extremo contrario se sit\u00faa el intuicionismo carism\u00e1tico que lee el texto desde unos problemas concretos, siendo la subjetividad existencial el \u00fanico criterio de verdad. El texto se reduce a una caja de resonancia que repite aquello que el catequista o el catequizando piensan (funci\u00f3n existencial). 5) S\u00f3lo una lectura antropo-teoc\u00e9ntrica logra el delicado equilibrio entre la fidelidad al texto y la fidelidad al hombre (DGC 149).<\/p>\n<p>1. CONSTANTES DE LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DIVINA. La historia de la salvaci\u00f3n es un largo proceso en el que Dios va conduciendo a su pueblo desde niveles inferiores a niveles superiores de religiosidad. En \u00e9l aparecen unas constantes en el modo de actuar de Dios que podr\u00ed\u00adamos considerar claves pedag\u00f3gicas de dicho proceso. El conocimiento de las mismas nos permite situarnos correctamente ante el proceso catequ\u00e9tico (cf DGC 139-147).<\/p>\n<p>a) La primera de ellas es la dial\u00e9ctica historia-palabra, vida-mensaje. La historia es un lugar teol\u00f3gico, ya que en ella Dios act\u00faa y se da a conocer. El momento culminante de la misma est\u00e1 marcado por la encarnaci\u00f3n del Verbo en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, el Hijo de Dios (Jn 1,14; Heb 1,1-2; cf TMA 9). Ahora bien, la historia no se basta a s\u00ed\u00ad misma; necesita que la palabra la interprete y ponga de relieve su significado oculto, pues los hechos por s\u00ed\u00ad mismos son ambiguos. Cada nuevo acontecimiento a su vez cuestionar\u00e1 la palabra, descubrir\u00e1 nuevos sentidos o aspectos y provocar\u00e1 una nueva formulaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad crece la Revelaci\u00f3n. La catequesis ocupa en la vida de la Iglesia el lugar de la palabra; constituye el momento en el que los creyentes buscan, con la luz de la fe, el sentido de su vida. La Biblia ocupa en ella un lugar destacado, porque encierra las claves de lectura de la realidad que Dios ha ido suministrando a los hombres a lo largo de un tiempo privilegiado. Sin embargo, no es el \u00fanico factor. Junto a ella est\u00e1 la experiencia del catequizando y la vida y el magisterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>b) La segunda constante de la pedagog\u00ed\u00ada divina es el dinamismo o car\u00e1cter progresivo, que no es m\u00e1s que una consecuencia de la historicidad. El hombre es un ser hist\u00f3rico: vive el presente desde la memoria del pasado y con la ilusi\u00f3n del futuro. La existencia es, por consiguiente, interpretada como una tensi\u00f3n entre la tradici\u00f3n y su superaci\u00f3n. Cuando se olvida esto se pierde el sentido y aparece la tentaci\u00f3n de la nostalgia bajo la forma de una idealizaci\u00f3n de los or\u00ed\u00adgenes; la falta de compromiso por una p\u00e9rdida del sentido de la vida y del momento hist\u00f3rico en que uno vive; o la insatisfacci\u00f3n porque no se realiza la utop\u00ed\u00ada. Unicamente cuando el pasado es asumido en su justo valor, el hombre se siente plenamente integrado en su lugar hist\u00f3rico y geogr\u00e1fico, y sabe situarse con responsabilidad ante el futuro que ha de construir. La historia de la salvaci\u00f3n nos ofrece suficientes elementos para hablar de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y, por tanto, din\u00e1mica del juda\u00ed\u00adsmo y del cristianismo. La vinculaci\u00f3n entre vida moral y vida religiosa, el equilibrio entre la trascendencia de Dios y su presencia en el mundo, y la integraci\u00f3n del valor de la libertad humana y el designio salvador de Dios, les dio una dimensi\u00f3n que no aparece en otras religiones de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>c) Finalmente hay que destacar el sentido interiorizador del proceso. El cambio se opera sobre todo al aparecer el cristianismo, pero se da en cada fase. Algunos de los planteamientos en los que aparece esta din\u00e1mica de la interiorizaci\u00f3n son: el paso del r\u00e9gimen de la ley al r\u00e9gimen de la gracia predicado por Pablo, clave de la pol\u00e9mica entre judeocristianos y helenistas; la sustituci\u00f3n del temor reverente al Dios Se\u00f1or por el amor confiado al Dios Padre, reflejada en las posturas del hermano mayor y del hijo pr\u00f3digo; la salvaci\u00f3n concebida como don frente a la doctrina farisea del m\u00e9rito; o la superaci\u00f3n del ritualismo del templo por la religiosidad del coraz\u00f3n que se recoge en el evangelio de Juan. Desde este presupuesto la catequesis debe estar al servicio del crecimiento interior del hombre en todas sus dimensiones. Como \u00f3rgano eclesial de desarrollo de la fe, debe facilitar la superaci\u00f3n de planteamientos y actitudes infantiles y superficiales. Tal vez haya que buscar en el olvido de esta constante pedag\u00f3gica la raz\u00f3n del infantilismo religioso de muchos y la carencia de adultos con una fe madura y comprometida.<\/p>\n<p>2. PRINCIPIOS DE PEDAGOG\u00ed\u008dA RELIGIOSA. A la luz de estas tres constantes, podemos enunciar tres principios de pedagog\u00ed\u00ada religiosa que deben ser iluminadores de cualquier proceso catequ\u00e9tico:<br \/>\na) La fe ha de proporcionar al creyente una s\u00ed\u00adntesis de pensamiento y unas claves te\u00f3ricas que le permitan situarse frente a la realidad de la que \u00e9l forma parte (mundo e historia) con el sentido \u00faltimo revelado por Dios. Una pedagog\u00ed\u00ada que olvidara la complementariedad de la existencia y la ense\u00f1anza -dimensi\u00f3n existencial y dimensi\u00f3n no\u00e9tica de la fe-, insistiendo s\u00f3lo en uno de los aspectos, dar\u00ed\u00ada lugar a un tipo de creyentes inmaduros e incapaces de alcanzar la armon\u00ed\u00ada entre la vida y la fe. La falta de coherencia interior les llevar\u00ed\u00ada a un activismo -que nada tiene que ver con el compromiso- carente de sentido, y al menosprecio de la dimensi\u00f3n orante y contemplativa de la fe; o bien a un verbalismo est\u00e9ril, que reduce la vida religiosa a mera contemplaci\u00f3n de la verdad, sin conexi\u00f3n con la vida y sin capacidad para transformarla.<\/p>\n<p>b) La educaci\u00f3n del sentido religioso es, adem\u00e1s, un proceso de clarificaci\u00f3n intelectual y existencial que se desarrolla gradualmente (DGC 89). Ha de tener en cuenta, por tanto, la realidad del hombre o del grupo que vive ese proceso. Ignorar este principio puede llevar a plantear exigencias que superen la capacidad del catequizando y frustren su evoluci\u00f3n. No obstante, la historia de la salvaci\u00f3n ense\u00f1a que hay momentos en los cuales es necesario poner en crisis el nivel alcanzado para facilitar el acceso a un nivel superior.<\/p>\n<p>c) La acci\u00f3n educativa de la comunidad ha de conducir, finalmente, al educando a alcanzar posiciones de responsabilidad y de autonom\u00ed\u00ada desde el esp\u00ed\u00adritu. Esto significa que el fundamento de la vida pasa de estar en realidades exteriores -como la norma, las instituciones y las costumbres y ritos- a estarlo en realidades interiores -como la gracia, el Esp\u00ed\u00adntu y la actitud-. Esto no significa que lo exterior quede superado, sino que es redimensionado desde el sentido que le da la vivencia interior. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 evitarse que se conviertan en realidades absolutas, que en lugar de expresar la fe, la esclavizan.<\/p>\n<p>3. LA BIBLIA EN LA ACCI\u00ed\u201cN CATEQUETICA. La Biblia no es iluminadora del proceso catequ\u00e9tico s\u00f3lo a nivel general, sino que desempe\u00f1a, adem\u00e1s, una funci\u00f3n muy concreta dentro del ministerio de la palabra realizado en la catequesis. Esto por dos razones: porque ella misma es en gran parte resultado de un proceso catequ\u00e9tico y porque, en cuanto portadora de revelaci\u00f3n, tiene una funci\u00f3n insustituible con la iluminaci\u00f3n del sentido \u00faltimo de la existencia.<\/p>\n<p>a) La catequesis parte de la existencia como realidad a la que hay que dar sentido. No es pura elucubraci\u00f3n sobre problemas te\u00f3ricos, aunque sean teol\u00f3gicos, ni transmisi\u00f3n de un saber sobre Dios. Trata de iluminar para descubrir a Dios en la vida y el sentido de la vida desde Dios. Tambi\u00e9n la Biblia empez\u00f3 en el \u00e1mbito de la experiencia. Pero, dado que la realidad hist\u00f3rica concreta es distinta seg\u00fan las \u00e9pocas, las personas y los lugares, no se puede pretender buscar semejanzas entre el pasado y el presente, si no es a nivel de experiencias humanas profundas y permanentes. S\u00f3lo a este nivel la Biblia puede iluminar el hoy del creyente que busca en ella respuestas. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, ser\u00ed\u00ada una falsa lectura del texto interpretar la prohibici\u00f3n de la idolatr\u00ed\u00ada como una prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes olvidando los nuevos \u00ed\u00addolos como el poder, el dinero, el bienestar, la t\u00e9cnica, etc.<\/p>\n<p>b) Una vez que se ha hecho brotar en la conciencia la experiencia que subyace en el hecho del que se ha partido, la catequesis ha de iluminar, desvelar el sentido profundo y el juicio que la palabra de Dios emite sobre ella. Es entonces cuando interviene de lleno el texto sagrado. Su lectura hace posible que Dios vuelva a hablar a su pueblo hoy, como lo hizo en el pasado. Pero no hay que olvidar que no se trata de una palabra antigua de valor permanente, sino de una palabra siempre nueva, como nueva es cada generaci\u00f3n que la lee. El hombre esencialmente es el mismo, pero existencialmente es distinto. Lo mismo ocurre con la palabra. Siendo la misma, genera diversos planteamientos y exigencias. Ahora bien, el texto s\u00f3lo podr\u00e1 iluminar si es le\u00ed\u00addo en profundidad, para lo cual la catequesis necesita la ayuda de la ex\u00e9gesis y de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El resultado de esta b\u00fasqueda es una nueva visi\u00f3n de la vida y de los acontecimientos. La palabra de Dios y el Esp\u00ed\u00adritu, gracias a la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, permiten ver la historia presente como un momento m\u00e1s de la historia de la salvaci\u00f3n. Dios sigue as\u00ed\u00ad dando respuesta a los grandes interrogantes del hombre y plante\u00e1ndole exigencias. La conversi\u00f3n es la m\u00e1s importante de ellas y el objetivo \u00faltimo de toda catequesis (DGC 82).<\/p>\n<p>El proceso culmina con la expresi\u00f3n lit\u00fargica (celebraci\u00f3n) y existencial (compromiso) de la transformaci\u00f3n interior realizada, gracias al encuentro de la existencia y la palabra. De este modo la comunidad y cada uno de sus miembros se convierten en testigos, y as\u00ed\u00ad surge la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1979; ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L., La palabra inspirada, Cristiandad, Madrid 19863; \u00bfEs dif\u00ed\u00adcil leer la Biblia?, Raz\u00f3n y Fe 1032-1033 (1984) 200-210; Comentarios a la constituci\u00f3n \u00abDei Verbum\u00bb, BAC, Madrid 1969; ARENHOEVEL D., As\u00ed\u00ad naci\u00f3 la Biblia, San Pablo, Madrid 1980; BECQUET C., Ex\u00e9gese et cat\u00e9ch\u00e9se, Cat\u00e9ch\u00e9se 10 (1970) 7-24; BISSOLI C., La Bibbia nella catechesi, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1978; Guida alfa lettura della Bibbia, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1977; B\u00daHLER W.-B\u00dcHLER M., Entender la Biblia, San Pablo, Madrid 1987&#8242;; DE FLORES S.-GOFFI T. 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Escritura) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n Hablando de adhesi\u00f3n a la Palabra de Dios, no se puede negar un puesto privilegiado a la palabra escrita, sobre todo hoy que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sagrada-escritura\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAGRADA ESCRITURA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8346","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8346"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8346\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}