{"id":8354,"date":"2016-02-05T04:26:32","date_gmt":"2016-02-05T09:26:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santos\/"},"modified":"2016-02-05T04:26:32","modified_gmt":"2016-02-05T09:26:32","slug":"santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santos\/","title":{"rendered":"SANTOS"},"content":{"rendered":"<p>Son todos los \u00abfieles cristianos Col 1:2). pero en sentido estricto son los que ya est\u00e1n en el Cielo, con el \u00abbuen ladr\u00f3n\u00bb de Luc 23:43. La Iglesia, con la autoridad de Mat 16:19 y 18:18, ha declarado que ya est\u00e1n en el Cielo muchos cristianos, a los que honramos y veneramos como amigos del Senor. La Virgen Mar\u00ed\u00ada es la \u00abm\u00e1s santa de todas las mujeres\u00bb como grit\u00f3 Isabel en Luc 1:42, por eso la llamamos \u00abla m\u00e1s santa\u00bb o \u00absant\u00ed\u00adsima\u00bb.<\/p>\n<p> La gran diferencia, es que los \u00absantos\u00bb de Col 1:2, se pueden condenar, como nos dice el mismo Pablo en 1Co 9:27, Heb 6:3-6, 2Pe 2:21. y los \u00abSANTOS\u00bb que ya est\u00e1n en el Cielo, obviamente, ya no se pueden condenar. La Iglesia nos lo propone como ejemplo a imitar, para que los honremos, como amigos del Senor, y para que les pidamos que rueguen por nosotros, porque es muy importante que \u00aboremos los unos por los otros para nuestra sanaci\u00f3n, porque es poderosa la oraci\u00f3n ferviente del justo\u00bb, como dice Stg 5:16. y si usted, que es justo, puede y debe orar por m\u00ed\u00ad, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s los justos que ya est\u00e1n en el Cielo!: (Rev 8:3-4). ellos pueden y quieren orar por nosotros, y su oracion es poderosa, porque son justos ya glorificados \u00c2\u00a1alabado sea el Senor!.<\/p>\n<p> Santificaciones de casas sagradas: En Ex.25 a 40 se dedican 15 cap\u00ed\u00adtulos enteros para mostrar c\u00f3mo deben ser hechos el altar, los vestidos de los sacerdotes. en todo, lo mejor para Dios, con oro puro, y toda clase de joyas, \u00c2\u00a1y esto se dec\u00ed\u00ada a un pueblo pobre, en el desierto! Ver las leyes de la santificaci\u00f3n de cosas sagradas en Exo 28:38, Lev 5:15, Lev 10:16, Lev 22:2, Neh 10:33.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[267]<\/p>\n<p>     En la Iglesia cristiana se han cultivado desde los primeros tiempos la veneraci\u00f3n singular a las figuras que, habiendo dado en vida un testimonio particular de piedad, ciencia y fortaleza, se les recuerda con singular admiraci\u00f3n despu\u00e9s de su muerte   1. Naturaleza<br \/>\n    Llamamos santos o beatos a los que la Iglesia ha proclamado como tales por haber sido modelos de virtudes cristianas y ser merecedores de una veneraci\u00f3n especial por los fieles. El hecho de colocarlos en la lista (canon en griego es lista) de los santos, de canonizarlos, otorga a esas figuras representativas una dignidad singular en las que se mezcla el reconocimiento de su santidad, la propuesta de su imitaci\u00f3n, la invitaci\u00f3n a la plegaria para obtener su intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>    El acto de la canonizaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser realizado por el Papa de forma  solemne o de su parte. Y supone un proceso lento, sereno y maduro de an\u00e1lisis y discernimiento sobre los m\u00e9ritos espirituales y eclesiales de la figura eclesialmente canonizada.<\/p>\n<p>    La costumbre actual de la inscripci\u00f3n can\u00f3nica empalma con la primitiva tendencia de los cristianos de ofrecer homenaje p\u00fablico y cierta forma de culto secundario a los m\u00e1rtires de las persecuciones. Durante siglos, el t\u00ed\u00adtulo de santo era un reconocimiento el pueblo fiel y el recuerdo y la celebraci\u00f3n se realizaba de forma sencilla y localizada en la comunidad a la que hab\u00ed\u00ada pertenecido la figura.<\/p>\n<p>    Con todo algunas figuras como los Ap\u00f3stoles, Juan Bautista, S. Esteban y, sobre todo, la Virgen Mar\u00ed\u00ada, fueron reconocidos como santos en la primera aurora del cristianismo.<\/p>\n<p>    Avanzada la Edad Media, se fue imponiendo un proceso menos popular de proclamaci\u00f3n de la santidad de las figuras. El primer caso conocido de un decreto de canonizaci\u00f3n es el de Udalric o Ulrico, obispo de Augsburgo, el cual fue proclamado como santo por el papa Juan XV en el a\u00f1o 993.<\/p>\n<p>    En el siglo XII se impuso la costumbre de declarar la santidad de las figuras mod\u00e9licas por parte del Papa. En 1171 Alejandro III decret\u00f3 que el derecho de canonizaci\u00f3n era exclusivo de la Sede Primacial de Roma y se reserv\u00f3 esta proclamaci\u00f3n de forma exclusiva.<\/p>\n<p>    La ordenaci\u00f3n legal, con todo, vendr\u00ed\u00ada con el papa Urbano VIII, (papa entre 1623-1644) en dos bulas promulgadas en 1625 y en 1634. Estableci\u00f3 el proceso para llegar a una canonizaci\u00f3n, las cuales con breves modificaciones han llegado vigentes hasta nuestros d\u00ed\u00adas. La reforma de Urbano VIII, experto en derecho, antes nuncio de Roma en Francia y h\u00e1bil reformador de la curia y de las relaciones pontificias con los Estados, se debe inscribir en el contexto de su reorganizaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>   2. Proceso de canonizaci\u00f3n   La canonizaci\u00f3n es el acto final de un largo proceso que empieza con el la propuesta de una Di\u00f3cesis o de un conjunto de Obispos de cada figura que se pretende declarar santa.<\/p>\n<p>     2.1 Proceso diocesano.<\/p>\n<p>     Supone un tiempo de an\u00e1lisis de recogida de datos y de testimonios debidamente garantizados sobre la figura que se pretende elevar al honor de los altares.<\/p>\n<p>     Por regla general se deja pasar un tiempo adecuado que es muy variable y puede ir desde varios a\u00f1os o quinquenios hasta varios siglos. Los datos se disponen de forma judicial: los testigos, con sus aseveraciones, comparecen ante un tribunal eclesi\u00e1stico local y ofrecen sus testimonios bajo juramento de veracidad. Se recogen tambi\u00e9n los escritos o documentos que se refieran a la figura examinada. Y, si procediere, se reclaman los testimonios contrarios de personas que puedan aportar objeciones.<\/p>\n<p>     Todo ello se dispone en forma de expediente que debe ser remitido a la \u00abCongregaci\u00f3n Romana para las Causa de los Santos\u00bb, con cuyo env\u00ed\u00ado comienza el proceso pontificio.<\/p>\n<p>    2. 2. Proceso pontificio<br \/>\n    Si la investigaci\u00f3n y documentaci\u00f3n es satisfactoria, el papa, a trav\u00e9s de la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos, se hace cargo del proceso.<\/p>\n<p>    2.2.1 heroicidad de las virtudes<br \/>\n    Reclama y recoge nuevos datos. Se analiza la situaci\u00f3n y santidad de la persona por parte de diversas comisiones de te\u00f3logos y de Obispos y se terminan, de prosperar la causa, con el Decreto de Heroicidad de las virtudes y de la santidad.<\/p>\n<p>    Se denomina Venerable al que ya ha recibido este decreto pontificio, si bien los usos suelen adelantar ese t\u00ed\u00adtulo de reconocimiento, desde el momento de la introducci\u00f3n de la causa.<\/p>\n<p>    2.2.2. Beatificaci\u00f3n<br \/>\n    La segunda fase se termina con la Beatificaci\u00f3n del encausado, aunque antes tiene que haber sido objeto de determinado culto de recuerdo y de peticiones, de forma que se le deben atribuir dos milagros al menos, minuciosamente examinados o comprobados como tales por expertos m\u00e9dicos y por una Comisi\u00f3n cardenalicia que entienda en el caso. En ocasiones, basta un s\u00f3lo milagro, como testimonio misterioso de la acci\u00f3n de Dios en relaci\u00f3n a la persona que se pretende canonizar.<\/p>\n<p>    El requisito de los milagros no es exigido para quienes han muerto por odio a la fe, es decir para los m\u00e1rtires. A estos s\u00f3lo se les exige en la Iglesia cat\u00f3lica la objetividad de su muerte por causa religiosa.<\/p>\n<p>    La fase se termina por el acto solemne de la Beatificaci\u00f3n por parte del Papa. La Beatificaci\u00f3n implica todav\u00ed\u00ada cierto car\u00e1cter localista o sectorial en la proclamaci\u00f3n de la figura a efectos del culto que se le pueda tributar. Por regla general los Beatos quedan centrados en la atenci\u00f3n eclesial a la Di\u00f3cesis o al Instituto que ha promovido su proceso.<\/p>\n<p>    El Decreto de Beatificaci\u00f3n es declaraci\u00f3n solemne y oficial de que una persona observ\u00f3 una vida santa y puede ser venerada por hallarse ya en el cielo. Es uno de los actos dogm\u00e1ticos y cultuales en los que el Papa act\u00faa como Pastor supremo de la Iglesia y por lo tanto goza de la infalibilidad magisterial definida como Dogma en el Concilio Vaticano I<br \/>\n    2. 2. 3. Canonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La tercera fase implica ya la inclusi\u00f3n del Beato en la lista oficial de los Santos de la Iglesia. Supone el incremento del culto y la realizaci\u00f3n de al menos otro milagro debidamente analizado y aprobado por los expertos correspondientes. A partir de tal aprobaci\u00f3n, el proceso es examinado por varias comisiones de te\u00f3logos y la \u00faltima tiene lugar en presencia del papa, que da su conformidad final al Decreto.<\/p>\n<p>     La canonizaci\u00f3n otorga la designaci\u00f3n de santo a la persona objeto de ella. Es un reconocimiento que conlleva el culto m\u00e1s universal en la Iglesia.<\/p>\n<p>     De no ser objeto de dispensa especial del Papa, la canonizaci\u00f3n no se hace antes de cincuenta a\u00f1os desde la muerte del Beato.<\/p>\n<p>    La ceremonia de canonizaci\u00f3n tiene lugar, casi siempre, en la bas\u00ed\u00adlica de San Pedro, en el Vaticano. Es una de las funciones lit\u00fargicas m\u00e1s solemnes y sobresalientes de la Iglesia.<\/p>\n<p>     Los santos antiguos, hasta el siglo XII, no pasaron estos procesos complicados. Se habla entonces de \u00abcanonizaci\u00f3n equivalente\u00bb y se basa en la aceptaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la Iglesia hecha por la liturgia antigua o por alguna aprobaci\u00f3n papal previa a la fecha de la normativa de Urbano VIII.<\/p>\n<p>    En la Iglesia ortodoxa de Oriente, el proceso de canonizaci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s simplificado y es realizado por el S\u00ed\u00adnodo de los Obispos locales, variando las formas entre las diversas Iglesias autoc\u00e9falas en que se distribuye la Ortodoxia. Se puede actuar con una actitud m\u00e1s social y hasta pol\u00ed\u00adtica, como la del Patriarcado de Mosc\u00fa cuando canonizaba en el a\u00f1o 2000 a la familia imperial asesinada en la Revoluci\u00f3n comunista de 1917; o ser m\u00e1s exigentes y selectivas, como hacen las Iglesias Ortodoxa de Constantinopla, Grecia o Jerusal\u00e9n, entre las 16 Iglesias autoc\u00e9falas o aut\u00f3nomas que actualmente componen la Ortodoxia.<\/p>\n<p>    2.2.4. Reconocimientos especiales<br \/>\n    A veces algunos santos conllevan t\u00ed\u00adtulos particulares que implican especial reconocimiento en la Iglesia<br \/>\n   &#8211;  En general, merecieron hist\u00f3rica veneraci\u00f3n y culto los llamados confesores, que son los que se presentaron como modelos de vida cristiana y de amor al Evangelio: confesaron con su vida la fe que profesaban.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n se tribut\u00f3 especial culto de admiraci\u00f3n y plegaria la os m\u00e1rtires, que con m\u00e1s o menos voluntariedad dieron su vida por Cristo de forma violenta.<\/p>\n<p>    Las v\u00ed\u00adrgenes que consagraron a Jesucristo su vida, coraz\u00f3n y actividad apost\u00f3lica o de oraci\u00f3n contemplativa, tambi\u00e9n significaron ejemplos admirables de vida evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>   &#8211; Y en particular, la Iglesia reclam\u00f3 otros t\u00ed\u00adtulos para determinadas funciones significativas en su seno.<\/p>\n<p>     Los Ap\u00f3stoles y Evangelistas fueron los primeros, junto con los personas singulares que aparecen en el Evangelio: Juan Bautista, s. Jos\u00e9, Mar\u00ed\u00ada Magdalena, por ejemplo.<\/p>\n<p>     Los Papas tuvieron una resonancia especial, por lo que representaron siempre como sucesores de S. Pedro y gobernantes de la grey confiada.<\/p>\n<p>     Los diversos Patronos de algunas localidades, naciones, tareas y oficios o situaciones especiales merecieron cultos y conmemoraciones siempre edificantes, festivas y alentadoras.<\/p>\n<p>    Los Doctores fueron mirados con admiraci\u00f3n por su sabidur\u00ed\u00ada y por los escritos orientadores que dejaron para edificaci\u00f3n de la comunidad cristiana<br \/>\n    Los Fundadores de Institutos, Monasterios y Sociedades religiosas, dejaron en sus seguidores un esp\u00ed\u00adritu carism\u00e1tico que se prolong\u00f3 con frecuencia durante siglos.<\/p>\n<p>    Incluso los santos \u00e1ngeles, sobre todo lo que aparecen en la Biblia con nombre original o simb\u00f3lico: Miguel, Rafael, Gabriel, fueron objeto de culto singular.<\/p>\n<p>    Ni que decir tiene que la sant\u00ed\u00adsima entre las santas y \u00abReina de todos los santos\u00bb, fue siempre Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   3. Reliquias<br \/>\n    La Iglesia ha tenido siempre una veneraci\u00f3n especial por las reliquias de los santos: sus restos mortales, sus escritos, sus objetos personales, los lugares donde vivieron.<\/p>\n<p>    El culto a las reliquias de los santos es tradici\u00f3n de respeto y de homenaje, no de superstici\u00f3n y de creencias improcedentes. Es l\u00ed\u00adcito y piadosos venerar las reliquias de los santos por lo que recuerdan no por lo que son.<\/p>\n<p>    El Concilio de Trento hizo la siguiente declaraci\u00f3n: \u00abLos fieles deben tambi\u00e9n venerar los sagrados cuerpos de los santos m\u00e1rtires y de todos los dem\u00e1s que viven con Cristo\u00bb (Denz. 985 y 998)<\/p>\n<p>    Y es que la Iglesia siempre mir\u00f3 esos cuerpos de los santos como miembros vivos de Cristo y templos del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Dios concede con frecuencia gracias especiales a trav\u00e9s de esos restos que avivan la piedad de los fieles y les hace pensar m\u00e1s en la eternidad, en donde brillan ellos como modelos e inspiradores de vida cristiana.<\/p>\n<p>    Es cierto, como pretendi\u00f3 Lutero al negar legitimidad al culto a las reliquias, que no hay expl\u00ed\u00adcita referencia a ellas en la Escritura, salvo algunas leves alusiones: cuerpo de Jos\u00e9 llevado al salir de Egipto (Ex. 13. 19); veneraci\u00f3n de los huesos de Eliseo, que resucitaron un muerto (2 Rey. 13, 21); manto de El\u00ed\u00adas que abri\u00f3 camino en el Jord\u00e1n (2 Rey 2. 13). Incluso se narra en los Hechos c\u00f3mo los cristianos de Efeso curaban enfermos con los pa\u00f1uelos y delantales de San Pablo y se alejaban los esp\u00ed\u00adritus malignos. (Hech. 12. 12)<\/p>\n<p>    Pero no es menos cierto que el sentido de la Iglesia es tambi\u00e9n una regla de fe y de comportamiento cristiano y siempre en ella se ha sentido vivo afecto por esta veneraci\u00f3n. Las reliquias no fueron nunca en s\u00ed\u00ad mismas objeto de culto, sino est\u00ed\u00admulo para el culto de aquellos a quienes pertenecieron.<\/p>\n<p>    De manera especial fueron objeto de afecto las reliquias de los m\u00e1rtires. En el \u00abMartyrium Polycarpi\u00bb del siglo II se refiere c\u00f3mo se recogieron en Esmirna los huesos del obispo m\u00e1rtir, por ser \u00abm\u00e1s valiosos que las piedras preciosas y m\u00e1s estimables que el oro\u00bb (18.2), y los depositaron en un lugar conveniente. (18. 2)<\/p>\n<p>     4. Im\u00e1genes<br \/>\n    M\u00e1s disensiones que las reliquias se suscitaron en los tiempos antiguos por motivo de las im\u00e1genes de los santos y de los m\u00e1rtires. La Iglesia siempre defendi\u00f3 como l\u00ed\u00adcito y provechoso el venerar sus figuras y representaciones por ser un recordatorio conveniente y vivo de sus virtudes y dones.<\/p>\n<p>    Gracias a ese criterio, adem\u00e1s de sus beneficios espirituales y morales para el hombre, se ha desarroll\u00f3 el arte cristiano (escultura, pintura, bordados y repujados, etc.) a lo largo de dos milenios.<\/p>\n<p>    La veneraci\u00f3n tributada a estas im\u00e1genes, evidentemente, es simple se\u00f1al de respeto, y adaptaci\u00f3n a los lenguajes sensoriales de los hombres de todos los tiempos y culturas, no actitud fetichista y cuasiidol\u00e1trica.<\/p>\n<p>    4.1. Los iconoclastas.<\/p>\n<p>    Los negadores de esta pr\u00e1ctica surgieron en el siglo VI. Y la lucha de opiniones estuvo llena de connotaciones pol\u00ed\u00adticas y rivalidades culturales.<\/p>\n<p>    La iconoclasia (del griego, eikon, &#8216;imagen&#8217;; kloein, &#8216;romper&#8217;), supuso un rechazo, so pretexto de idol\u00e1trico, de este culto. Se aferraron muchos te\u00f3logos y pastores bizantinos del siglo VI y del VII a una postura adversa. Se agudiz\u00f3 entre los a\u00f1os 726 y 730 con el Emperador Le\u00f3n III el Is\u00e1urico, que prohibi\u00f3 su uso en todo su imperio. A su decisi\u00f3n se opuso el Papa en Roma, pero en Constantinopla predomin\u00f3 el designio imperial y se destruyeron todas las im\u00e1genes con figuras humanas, al tiempo que se produc\u00ed\u00ada la persecuci\u00f3n de muchos cristianos por su hijo y sucesor Constantino V.<\/p>\n<p>    Al llegar al reino la Emperatriz Irene cambi\u00f3 la persecuci\u00f3n de signo y fueron los iconoclastas los perseguidos sangrientamente.<\/p>\n<p>    Tal herej\u00ed\u00ada fue condenada en el II  Concilio de Nicea (787). El Papa Adriano I ratific\u00f3 los decretos del II Concilio de Nicea, poniendo fin a la controversia sobre la veneraci\u00f3n de im\u00e1genes. Rebrot\u00f3 la oposici\u00f3n iconoclasta en el siglo IX y termin\u00f3 con las decisiones de la Emperatriz Teodora II, impuesta en el S\u00ed\u00adnodo del a\u00f1o 843.<\/p>\n<p>    4.2. Argumentos ortodoxos<br \/>\n    La raz\u00f3n m\u00e1s fuerte contra los herejes de la iconoclasia, fue formulada por San Juan Damasceno, que aclar\u00f3 el valor meramente rememorativo de cualquier imagen y la veneraci\u00f3n a las personas a que ellas alud\u00ed\u00adan. Negar el valor de las figuras abr\u00ed\u00ada la puerta a negar la encarnaci\u00f3n de Cristo, dogma fundamental de la fe cristiana. Por el nacimiento terreno de Cristo, se hizo posible su representaci\u00f3n humana. La figura participa, en cierto sentido, de la grandeza del figurado. El rechazo de estas im\u00e1genes de Cristo, por lo tanto, conduce de modo autom\u00e1tico al rechazo del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    El movimiento iconoclasta afect\u00f3 gravemente al arte bizantino y debilit\u00f3 al mismo Imperio de Oriente, pues estimul\u00f3 las luchas y las disensiones con el Papa y abri\u00f3 una brecha entre la cultura latina y la bizantina.<\/p>\n<p>    Al alejarse Occidente de Bizancio y establecer mejores v\u00ed\u00adnculos con los francos que iban surgiendo como poder alternativo, el Emperador bizantino perdi\u00f3 los apoyos de Roma, precisamente en el tiempo en que los mahometanos avanzaban por Oriente. Ellos, por cierto, tra\u00ed\u00adan las mismas ideas y actitudes opuestas a toda representaci\u00f3n humana en sus expresiones art\u00ed\u00adsticas religiosas.<\/p>\n<p>   La cuesti\u00f3n de las im\u00e1genes m\u00e1s fue un pretexto sociopol\u00ed\u00adtico de desavenencia entre grupos e intereses opuestos, que un elemento religioso serio.<\/p>\n<p>    4.3. Doctrina cat\u00f3lica<br \/>\n    El concilio de Trento renov\u00f3 la defensa de las im\u00e1genes sensoriales de los ideales y de los personajes religiosos, sobre todo ante la antipat\u00ed\u00ada que expresaban los Reformadores protestantes por la inconograf\u00ed\u00ada de los Santos y de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    En el Concilio se record\u00f3 la doctrina oriental ortodoxa: \u00abEl honor que se tributa a las im\u00e1genes se refiere a los modelos que ellas representan, no a las mismas im\u00e1genes.\u00bb (Denz. 986 y 998).<\/p>\n<p>    La prohibici\u00f3n en el Antiguo Testamento de construir y venerar im\u00e1genes (Ex. 20, 4), en la cual se basaban los adversarios de tal culto, no supon\u00ed\u00ada un argumento b\u00ed\u00adblico de especial importancia, pues era un simple procedimiento pedag\u00f3gico para preservar a los israelitas de la idolatr\u00ed\u00ada de sus vecinos.<\/p>\n<p>    Por otra parte, tambi\u00e9n se habla en el Antiguo Testamento de figuras y objetos de veneraci\u00f3n como lo eran el Arca de la Alianza (Ex 25. 18) en la que se hallaban representados dos querubines de oro (Num. 21. 8). Del mismo modo Mois\u00e9s mand\u00f3 hacer una serpiente de bronce para efectos religiosos. (Num. 21.4-9)   5. Educaci\u00f3n sobre los santos   Primitivamente, las im\u00e1genes no ten\u00ed\u00adan otra finalidad que la de instruir, a trav\u00e9s de la memoria, y de exhortar, por medio del sentimiento.<\/p>\n<p>    Los gestos de veneraci\u00f3n a las mismas: \u00f3sculos, reverencias, cirios encendidos, incensaciones, etc. se desarrollaron principalmente en la iglesia oriental desde los siglos V al VII. Y se mantuvo como lenguaje pedag\u00f3gico durante toda la Historia cristiana<br \/>\n    Ha sido un valor educativo que es bueno conservar, apoyar, ilustrar y personalizar, de modo que se eliminen todos los resabios fetichistas que en personas menos cultas pueden surgir, pero que se mantengan en lo que deben ser en el proceso de la formaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    De manera particular hay que resaltar el valor formativo del arte religioso: tanto de las representaciones de los personajes religiosos, como del gran poder descriptivo, narrativo o representativo que posee la pintura, la escultura y las llamadas artes menores. En catequesis, el arte se convierte en lenguaje estable que se integra en la persona en los a\u00f1os infantiles y contribuye a mantener toda la vida lo que por su medio se llega a conocer.<\/p>\n<p>    Por eso es recomendable su uso desde criterios de adaptaci\u00f3n, de selecci\u00f3n, de calidad, de oportunidad, de objetividad y de pluralidad.<\/p>\n<p>    Prueba de su alto valor comunicativo es su extensi\u00f3n universal en el tiempo y en el espacio. No hay pueblo ni \u00e9poca que no haya puesto en circulaci\u00f3n un arte religioso peculiar, expresivo, vivencial y carism\u00e1tico. Gracias a \u00e9l se ha sostenido y divulgado el credo que dominaba en el artista, en la comunidad, en la Iglesia que lo asume y promociona.<\/p>\n<p>    Si la iconograf\u00ed\u00ada y la imaginer\u00ed\u00ada son lenguajes humanos sobre valores divinos, hay que cultivarla de forma de forma adecuada y prudente.<br \/>\n  Un fiesta de Beatificaci\u00f3n o Canonizaci\u00f3n en Roma<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>[267]<br \/>\n Calificativo que se atribuye, no s\u00f3lo a los m\u00e1rtires, confesores, doctores, v\u00ed\u00adrgenes, misioneros, etc. sino a los lugares, compromisos, plegarias o figuras significativas: Santos lugares, santos oficios, santos votos, santos caminos, etc. El sentido de esa calificaci\u00f3n es evidentemente una referencia relativa.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLos santos son figuras que se encuentran en muchas religiones. La Iglesia primitiva buscaba inspiraci\u00f3n en los grandes personajes del Antiguo Testamento (Heb 11,4\u201412,1). Pero no hay ning\u00fan testimonio de que se pidiera su intercesi\u00f3n. A los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo se les dio com\u00fanmente el nombre de \u00absantos\u00bb (He 9,13.32.41; Rom 16,2), en el sentido de que hab\u00ed\u00adan sido elegidos y hab\u00ed\u00adan recibido los dones de Dios.<\/p>\n<p>En los primeros siglos se dio culto a los m\u00e1rtires, a menudo con una celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en el aniversario de su muerte, especialmente en el lugar de su muerte o su sepultura. A partir, aproximadamente, del siglo IV se desarroll\u00f3 tambi\u00e9n el culto a los confesores. Pronto fueron veneradas otras personas de santidad patente y ejemplar. Los obispos y los concilios se encargaron de regular estos cultos en las Iglesias locales. Pero los cultos a menudo traspasaban los l\u00ed\u00admites de la di\u00f3cesis vinculada al santo. Los obispos eran los que autorizaban la veneraci\u00f3n, pero era factor decisivo la vox populi,  la fama de santidad de las personas y la veneraci\u00f3n que les brindaba de hecho el pueblo. Los obispos gradualmente aprobaban la veneraci\u00f3n y a veces se acud\u00ed\u00ada a Roma para que confirmara la decisi\u00f3n tomada en la di\u00f3cesis. Con el tiempo ser\u00ed\u00ada Roma la que canonizar\u00ed\u00ada, siendo el primer caso de que se tiene constancia el de Ulrico de Augsburgo, canonizado por el papa Juan XV el 993. A finales del siglo XII se prohibi\u00f3 la veneraci\u00f3n de los santos sin la aprobaci\u00f3n de Roma. Sin embargo, antes del siglo XII y con frecuencia hasta el siglo XVII, los obispos locales beatificaban a algunas personas para la veneraci\u00f3n dentro de sus di\u00f3cesis. A partir de entonces la beatificaci\u00f3n se hace generalmente en presencia del papa: se trata de una presentaci\u00f3n formal ante \u00e9l de un siervo de Dios; el papa no declara definitivamente que el beato est\u00e1 en el cielo. La beatificaci\u00f3n es seguida normalmente por el culto s\u00f3lo en su propio pa\u00ed\u00ads, di\u00f3cesis, Iglesia o familia religiosa.<\/p>\n<p>La canonizaci\u00f3n supon\u00ed\u00ada originariamente la inserci\u00f3n en la lista de santos del canon de la misa (la plegaria eucar\u00ed\u00adstica 1). En nuestros d\u00ed\u00adas tiene lugar en una celebraci\u00f3n pontifical durante la cual se afirma categ\u00f3ricamente que la persona canonizada est\u00e1 en la gloria. A partir de ese momento se le da el nombre de \u00absanto\u00bb. Son varios los modos en que son honrados los santos: se les celebra una fiesta anual; tienen una misa y un oficio aprobados; pueden dedic\u00e1rseles iglesias; pueden venerarse p\u00fablicamente sus reliquias. Estas distinciones entre el culto limitado de los beatos y elculto universal de los santos son reflejo del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3ni co de 1917 (CIC 1277, 1278, 1287 \u00c2\u00a7 3); aunque no se recogen en el C\u00f3digo  de 1983, siguen siendo pr\u00e1ctica vigente (cf CIC de 1983, 1187).<\/p>\n<p>El minucioso y complejo proceso de la canonizaci\u00f3n se ha ido estableciendo en la Iglesia desde la Edad media. Ha habido varias etapas importantes en este proceso: la obra de Urbano VIII (1623-1644); el estudio de la beatificaci\u00f3n y la canonizaci\u00f3n llevado a cabo por Prospero Lambertini antes de convertirse en Benedicto XIV (1740-1758); el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  de 1917 (CIC 1999-2141), y la formaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n para las Causas de los santos en 1969, al reorganizarse la Congregaci\u00f3n de Ritos. La nueva Congregaci\u00f3n es la responsable de las beatificaciones y de las canonizaciones. Hay dos secciones principales dentro de la Congregaci\u00f3n: una que se encarga de las causas de los recientemente fallecidos, en cuyos casos hay testigos vivos, y otra que se ocupa de las causas m\u00e1s alejadas en el tiempo.<\/p>\n<p>El proceso se simplific\u00f3 en 1983. Se inicia en la di\u00f3cesis en la que muri\u00f3 la persona y se lleva a cabo bajo la supervisi\u00f3n del obispo. Despu\u00e9s de las indagaciones preliminares realizadas en las di\u00f3cesis, toda la documentaci\u00f3n es enviada a Roma y se nombra un postulador, normalmente una persona residente en Roma. Con permiso de la Congregaci\u00f3n se introduce la causa y se inicia una investigaci\u00f3n formal en la di\u00f3cesis: vuelven a examinarse todos los documentos y se interroga a todos los testigos. Se lleva a cabo otro examen en torno a alguna acci\u00f3n milagrosa, por lo general una curaci\u00f3n, producida por la intercesi\u00f3n del siervo de Dios. Los resultados de esta investigaci\u00f3n se env\u00ed\u00adan a Roma, que en su momento promulga un decreto sobre la heroicidad de su virtud o su martirio. Tras la promulgaci\u00f3n de este decreto se puede dar a la persona el nombre de \u00abvenerable\u00bb. Luego viene un decreto acerca del milagro. Para la beatificaci\u00f3n es necesario un milagro. En cada una de las distintas fases del proceso se consulta a historiadores y te\u00f3logos, particularmente antes de que la congregaci\u00f3n de cardenales y obispos d\u00e9 su juicio definitivo. Una condici\u00f3n esencial es la pureza de la doctrina en sus escritos y obras. La decisi\u00f3n final acerca de la beatificaci\u00f3n la tiene el papa. Antes de la canonizaci\u00f3n es necesario un segundo milagro, ocurrido despu\u00e9s de la beatificaci\u00f3n. No obstante, ya en esta fase no se realizan m\u00e1s indagaciones sobre la heroicidad de su virtud. El veredicto acerca de la canonizaci\u00f3n es responsabilidad tambi\u00e9n del papa, o\u00ed\u00addo el parecer de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La veneraci\u00f3n de los santos plantea varias cuestiones teol\u00f3gicas. En primer lugar est\u00e1 el requisito del martirio (>M\u00e1rtir) o de virtudes heroicas. El martirio ha de ser por la fe o deberse al odium fadei  u odio a la fe. En la historia reciente, aunque no s\u00f3lo, pueden darse motivaciones pol\u00ed\u00adticas junto a la entrega a Dios entre las causas de la muerte; por eso han de llevarse a cabo minuciosas investigaciones con el fin de establecer la autenticidad del martirio, acto supremo de amor a Dios y a la Iglesia. En los dem\u00e1s casos debe darse la virtud en grado heroico, de modo que puedadecirse que la persona ha vivido profundamente el amor cristiano a Dios y a los hombres y ha practicado todas las virtudes cristianas de un modo perfecto, ejemplar y heroico. Estas normas ponen de manifiesto que el inter\u00e9s de la beatificaci\u00f3n y la canonizaci\u00f3n est\u00e1 en proporcionar a la Iglesia modelos de santidad.<\/p>\n<p>Una segunda cuesti\u00f3n teol\u00f3gica es la certeza que hay detr\u00e1s de la canonizaci\u00f3n. Hasta hace poco la teolog\u00ed\u00ada de los manuales pon\u00ed\u00ada la canonizaci\u00f3n de los santos como un caso de la infalibilidad papal; hoy por lo general los te\u00f3logos ya no mantienen esta tesis.<\/p>\n<p>Un tercer punto es el relativo a la veneraci\u00f3n de los santos. La confesi\u00f3n de fe tridentina afirmaba que \u00ablos santos que reinan con Cristo han de ser venerados e invocados&#8230; Ellos interceden por nosotros ante Dios y sus reliquias deben ser veneradas\u00bb\u00bb. En su 25\u00c2\u00aa sesi\u00f3n Trento estableci\u00f3 normas importantes: hay que instruir cuidadosamente a los fieles acerca de la adecuada veneraci\u00f3n a los santos; los santos nos ayudan por medio de su intercesi\u00f3n; Cristo sin embargo es el \u00fanico redentor y el \u00fanico mediador; la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes es leg\u00ed\u00adtima porque en ellas se adora a Cristo y se venera a los santos mismos; la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes ha de promoverse, procurando evitar los abusos. Ya en el II concilio de >Nicea (787) se aprob\u00f3 solemnemente la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes de los santos, decisi\u00f3n reiterada en el concilio de >Constantinopla IV (869-870); Juan Pablo II lo record\u00f3 con ocasi\u00f3n del duod\u00e9cimo centenario del II concilio de Nicea.<\/p>\n<p>La postura del Vaticano II sobre esta veneraci\u00f3n ha quedado reflejada en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  (CIC 1186-1187), que pone un especial acento en la devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00ed\u00ada. La constituci\u00f3n sobre la liturgia propone una teolog\u00ed\u00ada moderna de la veneraci\u00f3n: \u00abAdem\u00e1s, la Iglesia introdujo en el c\u00ed\u00adrculo (lit\u00fargico) anual el recuerdo de los m\u00e1rtires y de los dem\u00e1s santos que, llegados a la perfecci\u00f3n por la multiforme gracia de Dios y habiendo ya alcanzado la salvaci\u00f3n eterna, cantan la perfecta alabanza a Dios en el cielo e interceden por nosotros. Porque, al celebrar el tr\u00e1nsito de los santos de este mundo al cielo, la Iglesia proclama el misterio pascual cumplido en ellos, que sufrieron y fueron glorificados con Cristo; propone a los fieles sus ejemplos, los cuales atraen a todos por Cristo al Padre, y por los m\u00e9ritos de los mismos implora los beneficios divinos (eorumque meritis Dei beneficia impetrat)\u00bb (SC 104).<br \/>\nUn cuarto punto es el que se refiere a la naturaleza de la veneraci\u00f3n de los santos. San Agust\u00ed\u00adn propon\u00ed\u00ada el t\u00e9rmino griego latreia  para designar la adoraci\u00f3n de Dios. El t\u00e9rmino dul\u00ed\u00ada  referido al honor que se tributa a los santos procede del per\u00ed\u00adodo carolingio; m\u00e1s tarde apareci\u00f3 el t\u00e9rmino hyperdulia  para designar la forma especial de dul\u00ed\u00ada debida a la Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es claro, pues, que la veneraci\u00f3n a los santos supone una firme creencia en la >comuni\u00f3n de los santos, una visi\u00f3n de la Iglesia que se extiende tanto al cielo como a la tierra (cf LG c. VII).<\/p>\n<p>Puede verse c\u00f3mo a lo largo de las diversas \u00e9pocas los santos constituyen distintos modelos para la Iglesiay reflejan aspectos diferentes de la espiritualidad, desde la asc\u00e9tica del desierto hasta la heroicidad cotidiana de santa Teresa de Lisieux. Los santos son, en frase de Rahner, \u00abcreadores de nuevos estilos de cristianismo\u00bb. Los santos han de contemplarse y venerarse s\u00f3lo desde un recto sentido de la Iglesia;. Sus escritos y su vida se ven ahora de hecho como un locus theologicus  (> Fuentes de la teolog\u00ed\u00ada, >Padres de la Iglesia).<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n lit\u00fargica de los santos se ha simplificado con las reformas posconciliares. El n\u00famero de celebraciones para la Iglesia universal se redujo dr\u00e1sticamente con el fin de dar mayor relieve al ciclo lit\u00fargico temporal; los santos de car\u00e1cter m\u00e1s local fueron suprimidos del calendario universal o se conservaron como memoria libre. Los calendarios locales conceden un lugar m\u00e1s destacado a los santos de la propia di\u00f3cesis, regi\u00f3n, Iglesia o familia religiosa. La liturgia sigue siendo la principal forma de veneraci\u00f3n a los santos; ella nos instruye tambi\u00e9n sobre el papel que para nosotros representan en la Iglesia.<\/p>\n<p>La hagiograf\u00ed\u00ada o literatura en torno a los santos -en particular biograf\u00ed\u00adas- se encuentra desde los primeros siglos. Existe siempre la tentaci\u00f3n de exagerar y aceptar leyendas, en particular porque se espera encontrar lo milagroso asociado a la vida de los santos. Sin embargo, hay testimonios de que los papas, los te\u00f3logos y los escritores importantes han mostrado siempre deseos de determinar la verdad acerca de los santos. Desde el siglo XVII la Iglesia ha estado bien servida en este sentido por los \u00abbollandistas\u00bb, los jesuitas seguidores de Juan van Bolland (1596-1665), que estableci\u00f3 nuevos par\u00e1metros de rigor hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En los tiempos modernos pueden o\u00ed\u00adrse algunas cr\u00ed\u00adticas sobre los procesos de canonizaci\u00f3n realizados en Roma: la elecci\u00f3n de los aspirantes a la canonizaci\u00f3n parece favorecer sobre todo a los latinos y a los religiosos; el coste monetario del complicado proceso es muy elevado, aunque se supone por lo general que incluye una \u00abtasa\u00bb sobre las canonizaciones del hemisferio norte con el fin de costear las causas de personas del hemisferio sur. El elevad\u00ed\u00adsimo n\u00famero de beatificaciones y canonizaciones recientes podr\u00ed\u00ada provocar el efecto de una inflaci\u00f3n excesiva \u2014y hay todav\u00ed\u00ada m\u00e1s de mil causas sometidas a la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las >Iglesias orientales se destacan por su veneraci\u00f3n a los santos. M\u00e1s a\u00fan que en Occidente, tributan honor, tanto en la liturgia como en los iconostasios, a los santos del Antiguo Testamento. Las Iglesias orientales que no est\u00e1n en comuni\u00f3n con Roma han a\u00f1adido un gran n\u00famero de santos, muchos de los cuales son locales, pero sin que falten algunos de alcance m\u00e1s universal, como san Gregorio Palamas (ca. 1296-1359, canonizado en 1368). La Iglesia ortodoxa pone gran confianza en los santos y en los m\u00ed\u00adsticos como guardianes e int\u00e9rpretes de la tradici\u00f3n y de la fe.<\/p>\n<p>La Comuni\u00f3n Anglicana, en el ingl\u00e9s Alternative Service Book y  en el americano Book of Common Prayer,  ha dado el t\u00ed\u00adtulo de santos a figuras importantes y celebra fiestas en su honor, como William Law (1686-1761, 9 de abril), George Herbert (1593-1633, 27 de febrero), John Keble (1792-1866, 29 de marzo) y Edward Pusey (1800-1882, 18 de septiembre).<\/p>\n<p>En el contexto ecum\u00e9nico se han realizado algunos estudios y se ha logrado cierto consenso en torno a los santos, aunque la mayor\u00ed\u00ada de los protestantes siguen rechazando la intercesi\u00f3n. El Vaticano II ha reconocido la existencia de notable santidad fuera de la Iglesia cat\u00f3lica, especialmente en los m\u00e1rtires (LG 15; cf DH 14; UR 15, 17, 23).<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. comuni\u00f3n de los santos, santidad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Personas limpias, particularmente en un sentido espiritual o moral; tambi\u00e9n, aquellos que se apartan para el servicio de Dios, en el cielo o en la Tierra.<br \/>\nDebido a sus cualidades supremas de pureza y justicia, Jehov\u00e1 es el Sant\u00ed\u00adsimo. (Os 11:12.) Con frecuencia se le llama \u2020\u0153el Santo de Israel\u2020\u009d. (2Re 19:22; Sl 71:22; 89:18.) El ap\u00f3stol Juan dice a los dem\u00e1s miembros de la congregaci\u00f3n cristiana: \u2020\u0153Ustedes tienen una unci\u00f3n del santo\u2020\u009d. (1Jn 2:20.) A Jesucristo se le llama \u2020\u0153aquel santo y justo\u2020\u009d en Hechos 3:14. Los \u00e1ngeles de Jehov\u00e1 en el cielo son santos, completamente dedicados al servicio de Dios, limpios y justos. (Lu 9:26; Hch 10:22.)<\/p>\n<p>En tiempos antiguos. A los seres humanos que han sido apartados para el servicio de Dios tambi\u00e9n se les llama \u2020\u0153santos\u2020\u009d. (Sl 34:9.) Como la naci\u00f3n de Israel fue introducida en una relaci\u00f3n de pacto con Dios, pas\u00f3 a ser su propiedad especial y una naci\u00f3n santa a sus ojos. Por esta raz\u00f3n la inmundicia o la maldad de algunas personas resultaba en la contaminaci\u00f3n de toda la naci\u00f3n y la consecuente desaprobaci\u00f3n de Jehov\u00e1, a menos que se eliminase a dichas personas. Un ejemplo es el caso del avaricioso y desobediente Ac\u00e1n; su pecado trajo desgracia a Israel hasta que fue descubierto y lapidado. (Jos 7.)<br \/>\nPuesto que Aar\u00f3n estaba ungido con aceite santo como sumo sacerdote de la naci\u00f3n, era santo en un sentido especial e intenso. (Sl 106:16.) Por esa raz\u00f3n, los requisitos que entra\u00f1aba su cargo eran muy rigurosos. (Le 21:1-15; n\u00f3tense tambi\u00e9n en los vss. 16-23 los factores que inhabilitaban a un sacerdote; v\u00e9ase SUMO SACERDOTE.) Si el sumo sacerdote comet\u00ed\u00ada un pecado, como un error de juicio, esto podr\u00ed\u00ada traer culpabilidad sobre el pueblo, con lo que para la expiaci\u00f3n tendr\u00ed\u00ada que sacrificarse un toro joven, el mismo sacrificio que requer\u00ed\u00ada un error de toda la asamblea. (Le 4:3, 13, 14.)<\/p>\n<p>Los santos cristianos. A los que han sido introducidos en una relaci\u00f3n con Dios por medio del nuevo pacto se les santifica, limpia y aparta para el servicio exclusivo de Dios por medio de la \u2020\u0153sangre del pacto\u2020\u009d, la sangre derramada de Jesucristo. (Heb 10:29; 13:20.) As\u00ed\u00ad se les constituye \u2020\u0153santos\u2020\u009d (\u2020\u0153consagrados\u2020\u009d, NBE). En consecuencia, no llegan a ser \u2020\u0153santos\u2020\u009d o \u2020\u0153consagrados\u2020\u009d por el decreto de un hombre o de una organizaci\u00f3n, sino por Dios, quien los introduce en una relaci\u00f3n de pacto con El mediante la sangre de Jesucristo. El t\u00e9rmino \u2020\u0153santos\u2020\u009d aplica a todos los que llegan a estar en uni\u00f3n con Cristo de este modo y participan de su herencia, y no solo a unos pocos a los que se atribuye una santidad excepcional. Adem\u00e1s, el t\u00e9rmino \u2020\u0153santos\u2020\u009d se les aplica en la Biblia desde el principio de su proceder santificado en la Tierra, y no despu\u00e9s de su muerte. Pedro dice que deben ser santos porque Dios es santo. (1Pe 1:15, 16; Le 11:44.) Adem\u00e1s, a todos los hermanos espirituales de Cristo en las congregaciones se les llama con frecuencia \u2020\u0153santos\u2020\u009d. (Hch 9:13; 26:10; Ro 1:7; 12:13; 2Co 1:1; 13:13.)<br \/>\nComo \u2020\u0153esposa\u2020\u009d de Cristo, se representa a la entera congregaci\u00f3n vestida de lino fino brillante y limpio, que significa los \u2020\u0153actos justos de los santos\u2020\u009d. (Rev 19:7, 8.) En la visi\u00f3n se ve a la simb\u00f3lica \u2020\u0153bestia salvaje\u2020\u009d pol\u00ed\u00adtica de Satan\u00e1s el Diablo guerreando contra estos mientras est\u00e1n sobre la Tierra. (Rev 13:3, 7.) El resultado es una fuerte prueba del aguante de los santos, pero estos vencen al observar los mandamientos de Dios y la fe de Jes\u00fas. (Rev 13:10; 14:12.)<\/p>\n<p>Su esperanza. En una visi\u00f3n paralela, Daniel contempl\u00f3 a una bestia salvaje que guerreaba contra los santos de Dios, y a continuaci\u00f3n vio una escena de un tribunal en la que el \u2020\u0153Anciano de D\u00ed\u00adas\u2020\u009d dictaba juicio a favor de los santos, que tomaban posesi\u00f3n de un reino de duraci\u00f3n indefinida y recib\u00ed\u00adan \u2020\u0153el reino y la gobernaci\u00f3n y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos\u2020\u009d. (Da 7:21, 22, 27.)<br \/>\nEstos \u2020\u0153santos\u2020\u009d no ejercen autoridad real mientras est\u00e1n sobre la Tierra, sino que deben esperar su uni\u00f3n con Cristo en los cielos. (Ef 1:18-21.) Primero han de ser \u2020\u02dcvencedores\u2020\u2122. (Rev 3:21; comp\u00e1rese con Rev 2:26, 27; 3:5, 12.) Tienen que actuar como sacerdotes y reinar con Cristo durante los mil a\u00f1os. (Rev 20:4, 6.) El ap\u00f3stol Pablo declara que los santos juzgar\u00e1n al mundo y a \u00e1ngeles, por lo que al parecer tambi\u00e9n participar\u00e1n en la ejecuci\u00f3n de juicio de los malvados. (1Co 6:2, 3; Rev 2:26, 27.)<\/p>\n<p>Ataque contra el \u2020\u0153campamento de los santos\u2020\u009d. En Revelaci\u00f3n 20:7-9 se predice que Satan\u00e1s el Diablo dirigir\u00e1 a las naciones en una guerra contra el \u2020\u0153campamento de los santos y la ciudad amada\u2020\u009d despu\u00e9s del fin de los mil a\u00f1os del reinado de Cristo. Es obvio que la profec\u00ed\u00ada se refiere a una rebeli\u00f3n terrestre contra la soberan\u00ed\u00ada del reino de Dios sobre la Tierra, lo que en realidad es un ataque contra los \u2020\u0153santos\u2020\u009d. El contexto indica que estos deben ser las personas de la humanidad restaurada que mantengan integridad a Dios y a su Rey Mesi\u00e1nico. (V\u00e9ase SANTIDAD.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son todos los \u00abfieles cristianos Col 1:2). pero en sentido estricto son los que ya est\u00e1n en el Cielo, con el \u00abbuen ladr\u00f3n\u00bb de Luc 23:43. 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