{"id":8384,"date":"2016-02-05T04:27:25","date_gmt":"2016-02-05T09:27:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soteriologia\/"},"modified":"2016-02-05T04:27:25","modified_gmt":"2016-02-05T09:27:25","slug":"soteriologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soteriologia\/","title":{"rendered":"SOTERIOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>(soteros=salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p> Cristolog\u00ed\u00ada que trata de la salvaci\u00f3n. Abarca desde la ca\u00ed\u00adda de Adan, hasta la Redenci\u00f3n y Mediaci\u00f3n de Cristo como Salvador: (soter=salvador).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Salvaci\u00f3n. Salvador.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[246]<br \/>\n   Parte o ciencia de la Teolog\u00ed\u00ada que estudia sistem\u00e1tica y profundamente el misterio de la Salvaci\u00f3n (Soter, salvador) y sus efectos en el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>     En su dise\u00f1o y contenido doctrinal se habla de causas y efectos de la redenci\u00f3n, de condiciones y protagonistas, de reclamos y aspectos revelados en la Escritura sobre este misterio fundamental de la fe cristiana.<\/p>\n<p>     En su contexto se exploran aspectos misteriosos: gracia y salvaci\u00f3n, pecado y condenaci\u00f3n, justificaci\u00f3n, m\u00e9rito, libertad, perd\u00f3n, satisfacci\u00f3n, elecci\u00f3n y predestinaci\u00f3n, agradecimiento y amor.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. salvaci\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es el sector de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica cristiana que estudia la realidad de la salvaci\u00f3n (lat\u00ed\u00adn salus, griego soter\u00ed\u00ada) del hombre y del mundo en Jesucristo.<br \/>\nEn las voces redenci\u00f3n, salvaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n, se han considerado los contenidos b\u00ed\u00adblicos y teol\u00f3gicos de la salvaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad pr\u00e9staremos atenci\u00f3n a los modelos que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica cristiana ha ido utilizando especialmente a lo largo de los siglos para captar y explicar la funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jesucristo.<\/p>\n<p>Por \u00abmodelosn se entienden aqu\u00ed\u00ad las formas de experiencia cristiana elevadas a esquemas conceptuales por la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica para expresar la funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo en di\u00e1logo cr\u00ed\u00adtico (o sea, en coherencia y diferencia\/distancia cr\u00ed\u00adtica) con las experiencias y coordinadas conceptuales de un determinado contexto cultural. La realidad salv\u00ed\u00adfica cristiana es una y \u00fanica: Jesucristo en la totalidad de su acontecimiento mist\u00e9rico. Sin embargo, los modos y las formas de experimentarla y de representarla a nivel conceptual reflejo y org\u00e1nico son distintos seg\u00fan los individuos, los grupos, los contextos culturales en los que Jesucristo es acogido, vivido, hecho objeto de elaboraci\u00f3n conceptual. Esto permite decir que hay una sola soteriolog\u00ed\u00ada cristiana, pero elaborada de muchas maneras en el nivel intelectual org\u00e1nico por la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Ya el Nuevo Testamento ofrece una multiplicidad de \u00abmodelos\u00bb con los que la comunidad cristiana \u00bfe los or\u00ed\u00adgenes vivi\u00f3 y expres\u00f3 sus relaciones con Cristo salvador: Jes\u00fas Profeta, Maestro, Se\u00f1or, Nuevo Ad\u00e1n, Sacerdote, Pastor, Palabra de Dios. etc. La Tradici\u00f3n cristiana, partiendo de estos modelos, en su empe\u00f1o de inculturaci\u00f3n, unas veces los repiti\u00f3, d\u00e1ndoles un colorido o un acento cultural determinado, y otras veces elabor\u00f3 otros nuevos, por ejemplo: Jes\u00fas Pantokr\u00e1tor, Divinizador, Satisfactor, Liberador.<\/p>\n<p>No han faltado te\u00f3logos que han intentado reagrupar la multiplicidad de los \u00abmodelos\u00bb soteriol\u00f3gicos bajo categor\u00ed\u00adas dominantes, o bien a partir de las orientaciones epocales de la actualizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n cristiana a lo largo de la historia. Se trata de intentos de s\u00ed\u00adntesis y de esquematizaci\u00f3n que recogen la verdad, pero que no siempre est\u00e1n exentos del peligro de simplificar las cosas.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, por ejemplo, se dan tres aproximaciones fundamentales a la realidad salv\u00ed\u00adfica de Cristo con tres categor\u00ed\u00adas dominantes que corresponden: a) a la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas como camino de salvaci\u00f3n, donde la categor\u00ed\u00ada dominante es la del Pastor que libera (prevalece en los sin\u00f3pticos): b) a la cruz\/resurrecci\u00f3n, donde domina la categor\u00ed\u00ada del sacerdote que intercede y obtiene la misericordia y la reconciliaci\u00f3n (prevalece en Pablo en la Carta a los Hebreos): c) a la encarnaci\u00f3n, con la categor\u00ed\u00ada dominante del profeta que revela y ense\u00f1a (prevalece en el cuarto evangelio). Todas estas aproximaciones trazan perspectivas globales que no est\u00e1n necesariamente cerradas en s\u00ed\u00ad mismas, sino abiertas a un enriquecimiento mutuo. Una mirada atenta a la historia de la experiencia y del anuncio cristiano ha llevado a algunos te\u00f3logos a captar y a resaltar las perspectivas de aproximaci\u00f3n a Cristo salvador, caracter\u00ed\u00adsticas (es decir, dominantes, pero no exclusivas) de una \u00e9poca determinada: la ontol\u00f3gico-m\u00ed\u00adstica, dedicada a valorar el alcance salv\u00ed\u00adfico-divinizador de la encarnaci\u00f3n\/resurrecci\u00f3n de Cristo (prevalente en la reflexi\u00f3n de los Padres, sobre todo de los Padres griegos, pero muy viva tambi\u00e9n en algunos Padres latinos como Ambrosio, Agust\u00ed\u00adn y Le\u00f3n Magno); la jur\u00ed\u00addica, sensible a la valoraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n reconciliadora y redentora del acontecimiento Jesucristo (Anselmo, los escol\u00e1sticos, Lutero); la \u00e9tica, dirigida a valorar el alcance prof\u00e9tico-liberador de la palabra y de la praxis de Jes\u00fas (teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, de la liberaci\u00f3n), El te\u00f3logo protestante G. Aul\u00e9n ha se\u00f1alado tres im\u00e1genes de Cristo t\u00ed\u00adpicas de estas perspectivas: el Cristo vencedor, el Cristo v\u00ed\u00adctima, el Cristo modelo de vida. Se trata de esquematizaciones que, si no se las fuerza, ayudan a comprender las l\u00ed\u00adneas dominantes de la experiencia y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, que tienen por objeto al Cristo salvador.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca prevalece sin duda la tercera. La orientaci\u00f3n moderna de la cultura orienta al hombre hacia la historia como campo de inter\u00e9s y de acci\u00f3n de la libertad, de la praxis humana. La historia es el terreno en el que el hombre est\u00e1 llamado a crear un reino de libertad donde se sienta realizado, saciado y en este sentido salvado. En este contexto la teolog\u00ed\u00ada cristiana se ve estimulada a reflexionar sobre la libertad y sobre el proceso de liberaci\u00f3n humana a la luz del anuncio de Jes\u00fas salvador, a se\u00f1alar las posibilidades y los l\u00ed\u00admites del empe\u00f1o de la libertad humana y a elaborar un proyecto de hombre, en el que est\u00e9 presente Cristo, no s\u00f3lo como punto de referencia, sino tambi\u00e9n como condici\u00f3n de un proceso de liberaci\u00f3n y de humanizaci\u00f3n aut\u00e9nticas. Es la tarea que en los \u00faltimos a\u00f1os han asumido varios te\u00f3logos de Europa y de Am\u00e9rica Latina: releer el dato tradicional del anuncio cristiano de la salvaci\u00f3n en el horizonte del proceso de emancipaci\u00f3n del hombre mediante su libertad, alma del mundo moderno occidental o \u00abhemisferio Norte \u00bb (teolog\u00ed\u00ada progresista europea) y del proceso de liberaci\u00f3n del hombre a trav\u00e9s de la inversi\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas, sociales, pol\u00ed\u00adticas y culturales que mantienen bajo control y que explotan a la mayor parte de la poblaci\u00f3n mundial (hemisferio Sur).<\/p>\n<p>Esta valoraci\u00f3n contempor\u00e1nea de la funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas, concretamente de los impulsos que brotan de su praxis hist\u00f3rica, ser\u00ed\u00ada insuficiente si no incluyese o integrase tambi\u00e9n -obviamente en el relativo horizonte epocal de comprensi\u00f3n de la realidad- las dimensiones ontol\u00f3gico-m\u00ed\u00adstica y jur\u00ed\u00addica de la salvaci\u00f3n cristiana, que tuvo ante los ojos la reflexi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y la medieval, para que le ayuden a abrir y a tener presentes las dimensiones estructurales e hist\u00f3ricas de la libertad humana, tantas veces olvidadas e incluso negadas por el horizonte cultural moderno y contempor\u00e1neo. Para este fin la teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (soteriolog\u00ed\u00ada) contempor\u00e1nea est\u00e1 llamada a incluir, en su reflexi\u00f3n sobre la liberaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n que trae Jes\u00fas al hombre, las realidades de la encarnaci\u00f3n y de la cruz\/resurrecci\u00f3n. Efectivamente, a su luz podr\u00e1 aparecer con mayor claridad, profundidad y radicalidad su aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica a la salvaci\u00f3n verdadera del hombre y de la historia, obra de su libertad.<\/p>\n<p>G. Iammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: G. M. Salvati, Salvaci\u00f3n, en DTDC, 1274-1292; K, Rahner, Soteriolog\u00ed\u00ada, en SM, VI, 461-468; E, Schillebeeckx, Cristo y los cristianos. Gracia y liberaci\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1983; O,- Gonz\u00e1lez de Cardedal, Cristo redentor, esbozo de una soteriolog\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica, en Semanas de estudios trinitarios XVIII. Cristo, redentor del hombre, Secretariado Trinitario, Salamanca 1986, 85-166; B, Sesbo\u00fa\u00e9, Jesucristo, el \u00fanico mediador, 2 vols\u00bb Secretariado Trinita&#8217;-io, Salamanca 1990-1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<br \/>\nEste art\u00ed\u00adculo no pretende hablar sobre la salvaci\u00f3n del hombre ni, en consecuencia, sobre el perd\u00f3n de su culpa por la acci\u00f3n de Dios en Jesucristo, sino que quiere presentar algunas reflexiones \u00abteor\u00e9tico-cient\u00ed\u00adficas\u00bb sobre el tratado dogm\u00e1tico que se llama, o se puede llamar, soteriolog\u00ed\u00ada. Debido a esta intenci\u00f3n, aqu\u00ed\u00ad ofreceremos s\u00f3lo algunas orientaciones, sin prop\u00f3sito de sistematizarlas. Pero esas orientaciones tienen importancia no s\u00f3lo para la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, sino tambi\u00e9n para el kerygma, para la manera de proclamar los dogmas fundamentales del -> cristianismo.<\/p>\n<p>2. Soteriologia, doctrina de la salvaci\u00f3n<br \/>\nSeg\u00fan indica el t\u00e9rmino, s. significa palabra sobre la salvaci\u00f3n (s\u00f3ter\u00ed\u00ada). Por ello, la teolog\u00ed\u00ada entera de la historia de la salvaci\u00f3n &#8211; de la que no puede separarse la doctrina sobre \u00abDios en s\u00ed\u00ad\u00bb (la teolog\u00ed\u00ada simplemente) &#8211; es s. Y, a la inversa, la s. jam\u00e1s deber\u00ed\u00ada reducirse a la mera doctrina del perd\u00f3n de los pecados. Hay que evitar una reducci\u00f3n hamartol\u00f3gica (una reducci\u00f3n al \u00abpecado\u00bb) de la s. En la s. hay tambi\u00e9n una tem\u00e1tica \u00absupralapsaria\u00bb. Pues, ya previamente al pecado y al perd\u00f3n de los pecados, la salvaci\u00f3n del hombre no es (o ser\u00ed\u00ada) obra solamente suya (sobre la base de un orden de la creaci\u00f3n), sino una comunicaci\u00f3n libre de Dios mismo por la -> gracia, la cual no s\u00f3lo se da como oferta de esa comunicaci\u00f3n divinizadora, sino tambi\u00e9n como aceptaci\u00f3n libre de la misma, que se debe precisamente a la acci\u00f3n de la gracia en cuanto eficaz. Adem\u00e1s puede aceptarse tranquilamente que tambi\u00e9n la gracia supralapsaria del estado original fue gracia de Cristo (cf. estados del -> hombre). Y finalmente nada prohibe suponer que el pecado del mundo fue \u00abpermitido\u00bb por Dios s\u00f3lo dentro de su voluntad de predestinar al mundo ya de antemano y absolutamente a la salvaci\u00f3n. O sea, la configuraci\u00f3n infralapsaria de la salvaci\u00f3n, para superar el pecado, no puede entenderse (en forma a la postre antropomorfa) como segunda empresa de Dios, encaminada a superar el fracaso de su primer plan (en la creaci\u00f3n y el estado original).<\/p>\n<p>Si, por consiguiente, la s. es la doctrina de la salvaci\u00f3n del hombre (es decir, de la posibilidad establecida por Dios y de la realidad de su cumplimiento) en Jesucristo, entonces una s. debe incluir todos estos momentos \u00absupralapsarios\u00bb en su tem\u00e1tica obligada de antemano. Esta necesidad queda roborada por la situaci\u00f3n actual, en que se encuentra el kerygma soteriol\u00f3gico, la cual tiene tambi\u00e9n su derecho hist\u00f3rico, aunque se distinga de la situaci\u00f3n kerygm\u00e1tica de la Biblia. Tanto si alguien piensa hoy \u00abexistencialmente\u00bb, con tono pesimista, o \u00abevolucion\u00ed\u00adsticamente\u00bb, con tono optimista, sobre el hombre y su futuro, s\u00f3lo con dificultad consigue, o no consigue en absoluto, convertir la culpa individual de cada uno en punto central de partida para su comprensi\u00f3n del mundo y del hombre. O bien (como \u00abpesimista\u00bb) ver\u00e1 la culpa personal ante Dios (en cuanto tenga acceso a tal concepto) en el marco y sobre la base de una ruptura tr\u00e1gica, la cual antecede a tal culpa y exige una \u00abjustificaci\u00f3n m\u00e1s de Dios\u00bb que del hombre (tampoco una teolog\u00ed\u00ada correcta del -> pecado original solucionar\u00ed\u00ada este problema, sino que en \u00faltimo t\u00e9rmino lo desplazar\u00ed\u00ada simplemente al principio de la historia); o bien (como \u00aboptimista\u00bb) entender\u00e1 la culpa personal (en cuanto tenga todav\u00ed\u00ada cierta noci\u00f3n de la misma) m\u00e1s o menos como \u00abfen\u00f3menos de fricci\u00f3n\u00bb o \u00abrodeos\u00bb que en un \u00abdesarrollo\u00bb individual y colectivo (como historia aut\u00e9ntica) son inevitables.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que a esa mentalidad deba proclam\u00e1rsela inexorablemente la existencia de una decisi\u00f3n en \u00faltimo t\u00e9rmino intransferible de cada uno ante Dios, y por m\u00e1s que el mysterium iniquitatis en cada persona y en el mundo no pueda disolverse; s\u00f3lo se har\u00e1 justicia a dicha mentalidad y se proclamar\u00e1 eficazmente la s. cristiana, si la hamartolog\u00ed\u00ada y la s. hamartol\u00f3gica se predican ya de antemano en un contexto mayor, supralapsario, y si desde ah\u00ed\u00ad se hace comprensible la \u00abpermisi\u00f3n\u00bb de la culpa (tanto m\u00e1s porque se debe ser muy cauto con la afirmaci\u00f3n indemostrable de que Dios s\u00f3lo habr\u00ed\u00ada podido impedir el pecado suprimiendo la libertad). Aunque por ello el hombre no pueda hacer una apolog\u00ed\u00ada del pecado (cf. Rom 4, 1), es cierto, sin embargo, que Dios ha permitido el pecado como condici\u00f3n para la aparici\u00f3n de su -> amor radical por el que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo, el cual es m\u00e1s grande y absoluto que la contradicci\u00f3n contra \u00e9l. El hombre, que como criatura ha de responsabilizarse ineludiblemente en el proceso de la decisi\u00f3n, de cara al pecado ciertamente debe distinguir (frente a la doctrina de una predestinaci\u00f3n a la culpa) entre \u00abvoluntad\u00bb y \u00abpermisi\u00f3n\u00bb de Dios. Pero, partiendo de la cosa misma y especialmente de un concepto actual de Dios, no podemos predicar como si el pecado fuera algo que sorprende simplemente a Dios contra su voluntad. Si nuestra s. ya de antemano es concebida supralapsariamente, si es realmente doctrina de la salvaci\u00f3n en general, hemos de evitar la impresi\u00f3n de que concebimos a Dios bajo esa representaci\u00f3n tan antropom\u00f3rfica.<\/p>\n<p>3. Soteriolog\u00ed\u00ada y cristolog\u00ed\u00ada<br \/>\nYa se ha dicho en el art\u00ed\u00adculo -> cristolog\u00ed\u00ada que \u00e9sta y la s. deben verse en una unidad m\u00e1s estrecha que en la concepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada usual. Si nosotros hoy (tambi\u00e9n a partir de la concepci\u00f3n que, seg\u00fan la Biblia, el Jes\u00fas prepascual tiene de s\u00ed\u00ad mismo) vemos m\u00e1s claramente c\u00f3mo en la actualidad el mejor acceso a la comprensi\u00f3n del dogma eclesi\u00e1stico-cristol\u00f3gico quiz\u00e1 sea el pensamiento de que Jes\u00fas es la donaci\u00f3n hist\u00f3rico-escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n de Dios a nosotros, de que Jes\u00fas es el portador absoluto de la salvaci\u00f3n; entonces resulta comprensible que nosotros, quoad nos, hoy llegamos mejor a una cristolog\u00ed\u00ada partiendo de una s. (en un sentido amplio, como doctrina sobre el punto culminante hist\u00f3rico-escatol\u00f3gico de la historia de la -> salvaci\u00f3n en cuanto comunicaci\u00f3n de Dios mismo, que desde el principio sustenta el mundo), que procediendo a la inversa. Una historia de la salvaci\u00f3n (historia de la s\u00f3ter\u00ed\u00ada) existe siempre, a partir de ella se hace comprensible Cristo; no empieza con \u00e9l, aunque en su totalidad penda de \u00e9l como de su meta.<\/p>\n<p>4. Soteriolog\u00ed\u00ada hamartol\u00f3gica<br \/>\nEn cuanto la s. tambi\u00e9n es esencialmente doctrina sobre la acci\u00f3n del perd\u00f3n divino de la culpa como tal en y por Jesucristo, hay que tener en cuenta lo siguiente:<br \/>\na) Ni siquiera como tal puede identificarse simplemente con la doctrina de una -> satisfacci\u00f3n (concebida exclusivamente en el sentido de Anselmo de Canterbury y de la teolog\u00ed\u00ada siguiente) por el pecado, que Cristo rinda a Dios con su muerte obediente en la cruz.<\/p>\n<p>b) B\u00ed\u00adblica, objetiva y kerygm\u00e1ticamente no es recomendable desarrollar la tem\u00e1tica hamartol\u00f3gica de la s. tomando como primer punto de partida s\u00f3lo el -> pecado original. El b\u00ed\u00adblico \u00abpecado del mundo\u00bb, que es superado por la redenci\u00f3n de Jesucristo, abarca m\u00e1s que el pecado original y significa ya en sus primeros fundamentos tambi\u00e9n los pecados personales de todos (con su significaci\u00f3n para la situaci\u00f3n de salvaci\u00f3n o de perdici\u00f3n de cada hombre particular). Si uno no puede arrepentirse en absoluto del pecado original (en el sentido cl\u00e1sico del concilio tridentino), ya eso muestra que el pecado original no es apropiado como objeto de una primera \u00abllamada\u00bb existencial al hombre, la cual despierta en \u00e9ste la experiencia de su necesidad de redenci\u00f3n. M\u00e1s bien, el pecado original (como situaci\u00f3n de perdici\u00f3n motivada por el peccatum originale originans, en la cual el hombre por s\u00ed\u00ad y por su -> principio no puede exigir la gracia que posibilita la salvaci\u00f3n) recibe su car\u00e1cter \u00abdial\u00e9ctico\u00bb precisamente a partir de la s.: lo que nosotros decimos en la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica tradicional acerca de la esencia del pecado original (\u00abprivaci\u00f3n de la gracia santificante incluso como ofrecida\u00bb) y situamos temporalmente antes de la redenci\u00f3n del hombre, es lo que suceder\u00ed\u00ada si la culpa y el principio culpable de la humanidad no estuvieran abarcados por la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (cf. -> salvaci\u00f3n, C) en Cristo.<\/p>\n<p>c) La tem\u00e1tica hamartol\u00f3gica de la s. deber\u00ed\u00ada elaborar ella misma (o a trav\u00e9s del tratado sobre el pecado) un concepto de pecado que manejara \u00fanicamente el modelo de un reato jur\u00ed\u00addico de culpa y de pena, o el de la mera ausencia (que no deber\u00ed\u00ada darse) de la gracia santificante. P. ej., el pecado \u00abhabitual\u00bb como incapacidad humana de amar radicalmente a Dios, como posibilidad culpablemente reprimida de trascender hacia Dios, si el -> amor liberador de Dios no se nos anticipa; podr\u00ed\u00ada ser un concepto que provocara la experiencia existencial del hombre como pecador y suscitara as\u00ed\u00ad una comprensi\u00f3n de la necesidad de redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Soteriologia c\u00f3smica<br \/>\nLa s. no puede dar la impresi\u00f3n de que la acci\u00f3n objetiva de la redenci\u00f3n de Cristo se consuma en nosotros y para nosotros s\u00f3lo cuando es aceptada por el bautismo o, con libertad personal, por la fe que se hace operante en el amor. El estado de \u00abredenci\u00f3n\u00bb (que quiz\u00e1 en Pablo se llama dika\u00ed\u00adosis) es un \u00ab-> existencial (II)\u00bb de nuestra existencia, que nos determina ya (tan \u00abinteriormente\u00bb como el \u00abpecado original\u00bb) antes de que la aceptemos libremente en la fe, la esperanza y el amor.<\/p>\n<p>6. Soteriolog\u00ed\u00ada de la humanidad una<br \/>\nLa s. deber\u00ed\u00ada ser un tratado sobre la apertura de la posibilidad de salvaci\u00f3n para todos, no s\u00f3lo como suma de \u00abindividuos\u00bb, sino tambi\u00e9n como humanidad una y total, es decir, deber\u00ed\u00ada ser s. c\u00f3smica (->. reino de Dios, -> pueblo de Dios).<\/p>\n<p>7. Soteriolog\u00ed\u00ada como acci\u00f3n por la que la humanidad se libera activamente de su propia enajenaci\u00f3n<br \/>\nUna s. moderna en buen sentido, no deber\u00ed\u00ada dejarse situar ante el dilema, en \u00faltimo t\u00e9rmino falso, de tener que elegir entre \u00abredenci\u00f3n por s\u00ed\u00ad mismo\u00bb y \u00abredenci\u00f3n por otro\u00bb. Naturalmente, la redenci\u00f3n, sobre todo porque la salvaci\u00f3n se identifica con Dios mismo, en todos sus aspectos es la acci\u00f3n libre de Dios en el hombre, no condicionada por nada que est\u00e9 fuera de aqu\u00e9l. Pero si la relaci\u00f3n fundamental entre Dios y el mundo (en oposici\u00f3n a un \u00absinergismo\u00bb antropom\u00f3rfico) se comprende y desarrolla rectamente, la acci\u00f3n divina es siempre una capacitaci\u00f3n y din\u00e1mica de la acci\u00f3n del mundo, el cual as\u00ed\u00ad, transcendi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo, se dirige hacia su consumaci\u00f3n. Esto significa para nuestra cuesti\u00f3n que en la s. debe mostrarse la unidad interna y la trabaz\u00f3n entre redenci\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb y \u00absubjetiva\u00bb. Eso no crea ninguna dificultad, porque la \u00abredenci\u00f3n objetiva\u00bb en Jesucristo consiste precisamente en el acto subjetivo de su muerte obediente, en la cual \u00e9l se entrega radicalmente a Dios como miembro de la humanidad. Si (presupuesto todo lo dicho) afirmamos adem\u00e1s que no s\u00f3lo entra en la vida eterna la \u00abactitud\u00bb del hombre hecha definitiva como fruto de la historia de su libertad, sino tambi\u00e9n el resultado de su concreta acci\u00f3n corporal y mundana (aunque mediante una transformaci\u00f3n que no podemos imaginar; cf. 1 Cor 15, 51ss); entonces la historia universal puede concebirse acertadamente como la acci\u00f3n moral con la que la humanidad se libera por s\u00ed\u00ad misma de su propia enajenaci\u00f3n. Esa acci\u00f3n ha de entenderse como posibilitada por la gracia de Dios, y as\u00ed\u00ad constituye un momento de la redenci\u00f3n &#8211; rectamente entendida &#8211; de la humanidad por s\u00ed\u00ad misma, como tarea que Dios le ha encomendado.<\/p>\n<p>8. Soteriolog\u00ed\u00ada como doctrina de la apropiaci\u00f3n subjetiva de la salvaci\u00f3n<br \/>\nEs conocida la distinci\u00f3n entre fides quae y fides qua. Si la fe es fe salv\u00ed\u00adfica y si la s. es doctrina de la salvaci\u00f3n, consecuentemente la s., tomando totalmente en serio la palabra, incluye propiamente entre sus temas la apropiaci\u00f3n subjetiva de la salvaci\u00f3n, la fides qua soteriol\u00f3gica. Ciertamente, la mayor parte de las cosas que deben decirse sobre esta apropiaci\u00f3n subjetiva de la salvaci\u00f3n se explican, no en el tratado De Christo Redemptore, sino en otras secciones de la dogm\u00e1tica. Esto no trae perjuicios y puede quedar as\u00ed\u00ad. Pero, no obstante, conviene atender a la reflexi\u00f3n que terminamos de hacer, pues quiz\u00e1 \u00e9sta podr\u00ed\u00ada llamar la atenci\u00f3n sobre alg\u00fan tema que en la divisi\u00f3n usual de la materia no queda suficientemente claro. As\u00ed\u00ad la doctrina tradicional sobre la fides qua queda muy abstracta, y en la s. habitual se habla s\u00f3lo de la redenci\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb. La concreta estructura subjetiva de esta fe salv\u00ed\u00adfica en cuanto se refiere a la redenci\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb y as\u00ed\u00ad (fides specificatur ab obiecto) recibe subjetivamente una peculiaridad totalmente determinada, apenas es tema de reflexi\u00f3n en sus presupuestos a priori por parte del hombre. Ese acto apenas es descrito de manera que se vea claro c\u00f3mo el hombre no s\u00f3lo ha de buscar verticalmente (hacia arriba) el perd\u00f3n de Dios, sino que, por la esencia del acto que busca el perd\u00f3n, debe esperar tambi\u00e9n horizontalmente en la historia el acontecimiento de esta redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>9. Soteriolog\u00ed\u00ada como teolog\u00ed\u00ada de la muerte de Jes\u00fas<br \/>\nUna s. que en la muerte de Jes\u00fas s\u00f3lo ve la forma casualmente dispuesta de una satisfacci\u00f3n, la cual hubiera podido conseguirse de otro modo, desconoce la importancia central de la muerte de Jes\u00fas como tal, y no logra hacer comprensible la interna significaci\u00f3n redentora de nuestra muerte en Cristo como acontecer radical y definitivo de la redenci\u00f3n subjetiva.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. de -> cristolog\u00ed\u00ada, -> redenci\u00f3n, -> satisfacci\u00f3n, historia de la -> salvaci\u00f3n, -> encarnaci\u00f3n, -> Jesucristo. &#8211; J. Rivi\u00e9re, Le dogme de la r\u00e9demption (P 21931); L. Hardy, La doctrine de la r\u00e9demption chez St. Thomas (P 1936); E. Brunner, Der Mittler (Z 41947); P. Galtier, De incarnatione ac redemptione (P 21947); J. Rivi\u00e9re, Le dogme de la R\u00e9demption dans la th\u00e9ologie contemporaine (Albi 1948) (bibl.); Brunner II (Die christliche Lehre von Sch\u00f6pfung und Erl\u00f6sung); A. Kirchg\u00e4ssner, Erl\u00f6sung und S\u00fcnde im NT (Fr 1950); J. Solano, De Verbo Incarnato (Ma 1950); H. E. W. Turner, The Patristic Doctrine of Redemption (Lo 1952); Barth KD IV\/1-3; V. Taylor, Jesus and his Sacrifice (Lo 1955); P. de Letter, Theology of Satisfaction: The Thomist 21 (Wa 1958) 1-28; P. Tillich, Systematische Theologie II (St 1958); L. Richard, Le Mystere de la R\u00e9demption (Biblioth\u00e9que de Th\u00e9ologie, S\u00e9rie 1 vol. 1) (Ton 1959); A. Grillmeier, Zum Christusbild der heutigen katholischen Theologie: FThH 265-299; M. Eminyan, The Theology of Salvation (Boston 1960); F. Malmberg, \u00dcber den Gottmenschen (Fr 1960); R. Prenter, Sch\u00f6pfung und Erl\u00f6sung (G\u00f6 1960); L. Scheffczyk, Die Idee der Einheit von Sch\u00f6pfung und Erl\u00f6sung in ihrer theologischen Bedeutung: ThQ 140 (1960) 19-37; L. Sabourin, Redenci\u00f3n sacrificial (Descl\u00e9e Bil 1968); F. Buri, Dogmatik als Selbstverst\u00e4ndnis des christlichen Glaubens (Berna &#8211; T 1962); A. Schlitzer, Redemptive Incarnation (Notre Dame [Ind.] 1962); Weber D II; O. Cullmann, Die Christologie des NT (T &#8216;1963); A. Heuser, Die Erl\u00f6sungslehre in der katholischen deutschen Dogmatik von B. P. Zimmer bis M. Schmaus (Essen 1963); Schmaus D6 II\/2 (bibl.); M. van Caster, La R\u00e9demption situ\u00e9e dans une perspective personnaliste (Bru &#8211; P 1964); W. Pannenberg, Grundz\u00fcge der Christologie (G\u00fc 1964); J. Galot, La r\u00e9demption, mystere d&#8217;alliance (P 1965); R. Geisel-mann, Jesus der Christus (Mn 21965); P. Lengsfeld, Adam und Christus. Die Adam-Christus-Typologie im NT und ihre dogmatische Verwendung bei M. J. Scheeben und K. Barth (Essen 1965); B. 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Koch, Teolog\u00ed\u00ada de la redenci\u00f3n (Ed Paulinas B Aires 1966); Dios y nuestra redenci\u00f3n, en Manual del catecismo cat\u00f3lico (Herder Ba I &#8216;1968, II &#8216;1964); Miller, G.-Quadflieg, J., Manual del nuevo catecismo cat\u00f3lico (Herder Ba 1972) 99-143; La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (Iniciaci\u00f3n teol\u00f3gica, t 3) (Herder Ba 21964); J. Oggioni, El misterio de la redenci\u00f3n (Herder Ba 1961); Ph. de la Trinit\u00e9, La redenci\u00f3n por la sangre (C i Vall And); L. Boros, Meditaciones teol\u00f3gicas. Existencia redimida, A. IV (Guadal B Aires 1968).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Salvaci\u00f3n<\/span><\/i><i><span lang=\"es\">, <\/span><\/i><i><span lang=\"es\">Redenci\u00f3n<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(soteros=salvaci\u00f3n). Cristolog\u00ed\u00ada que trata de la salvaci\u00f3n. Abarca desde la ca\u00ed\u00adda de Adan, hasta la Redenci\u00f3n y Mediaci\u00f3n de Cristo como Salvador: (soter=salvador). Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano \u2020\u00a2Salvaci\u00f3n. Salvador. Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano [246] Parte o ciencia de la Teolog\u00ed\u00ada que estudia sistem\u00e1tica y profundamente el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soteriologia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOTERIOLOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8384","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8384"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8384\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}