{"id":8386,"date":"2016-02-05T04:27:30","date_gmt":"2016-02-05T09:27:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sufrimiento\/"},"modified":"2016-02-05T04:27:30","modified_gmt":"2016-02-05T09:27:30","slug":"sufrimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sufrimiento\/","title":{"rendered":"SUFRIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>v. Adversidad, Angustia, Calamidad, Dolor, Malo, Miseria, Padecimiento, Tribulaci\u00f3n<br \/>\nNeh 9:32 no sea tenido en poco .. todo el s que<br \/>\n1Pe 1:11 anunciaba .. s de Cristo, y las glorias<\/p>\n<hr>\n<p>Ver \u00abDolor\u00bb, \u00abPenitencia\u00bb, \u00abMortificaci\u00f3n\u00bb, \u00abCruz\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El hombre fue creado y puesto en un estado de felicidad en el \u2020\u00a2Ed\u00e9n. La \u2020\u00a2ca\u00ed\u00adda introduce la gran distorsi\u00f3n en la historia humana, que comienza a padecer la muerte, la enfermedad, las dificultades y, en t\u00e9rminos generales, las consecuencias del pecado. Las palabras \u2020\u0153maldita\u2020\u009d, \u2020\u0153enemistad\u2020\u009d, \u2020\u0153herir\u00e1s\u2020\u009d, \u2020\u0153dolores\u2020\u009d, \u2020\u0153espinas y cardos\u2020\u009d, \u2020\u0153sudor\u2020\u009d, que Dios utiliza al condenar a \u2020\u00a2Ad\u00e1n, \u2020\u00a2Eva y la \u2020\u00a2serpiente (Gen 3:14-19), son ilustrativas de lo que suceder\u00ed\u00ada. Desde entonces, en la mente de los hombres el s. se relaciona con el pecado, con las faltas cometidas ante Dios. Y desde cierto punto de vista, tienen raz\u00f3n, porque todo s. es causado por el pecado en alguna de sus manifestaciones.<\/p>\n<p>Sucede, sin embargo, que los s. espec\u00ed\u00adficos que una persona soporta no tienen que ver necesariamente con alg\u00fan pecado espec\u00ed\u00adfico que ella cometiera, porque pueden ser el fruto de la herencia gen\u00e9tica, el pecado que todos traemos al nacer. Esto puede tomar la forma de una enfermedad, un dolor, una dificultad, etc\u00e9tera. Pablo habla a Timoteo, dici\u00e9ndole: \u2020\u0153Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren despu\u00e9s\u2020\u009d (1Ti 5:24). En otros casos, el s. es el producto directo de uno o varios pecados espec\u00ed\u00adficamente cometidos por la persona (\u2020\u0153Sufre t\u00fa el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehov\u00e1\u2020\u009d [Eze 16:58]).<br \/>\nDios, que es especialista en hacer bienes de los males, utiliza el s. con un prop\u00f3sito santo y bueno. Esto es, lo permite hasta los l\u00ed\u00admites que cree necesarios a fin de que quien lo padece consiga alg\u00fan bien de car\u00e1cter espiritual. El libro de \u2020\u00a2Job trata, precisamente, del tema del s. del justo, que es probado por diversas dificultades. De eso escribi\u00f3 Pedro: \u2020\u0153&#8230; teng\u00e1is que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe &#8230; sea hallada en alabanza&#8230;\u2020\u009d (1Pe 1:6-7).<br \/>\ncristiano, entonces, sabe que pasar\u00e1 necesariamente por diversos s. El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153En el mundo tendr\u00e9is aflicci\u00f3n\u2020\u009d (Jua 16:33). Pablo exhortaba a los cristianos de Listra, Iconio y Antioqu\u00ed\u00ada, dici\u00e9ndoles: \u2020\u0153Es necesario que a trav\u00e9s de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios\u2020\u009d (Hch 14:22). ( \u2020\u00a2Tribulaci\u00f3n).<br \/>\nejemplo por excelencia del uso del s. como medio para un fin santo es, por supuesto, la cruz de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo, quien \u2020\u0153padeci\u00f3 una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios\u2020\u009d (1Pe 3:18). \u2020\u0153\u00e9l sufri\u00f3 la cruz, menospreciando el oprobio\u2020\u009d (Heb 12:2). La primera ep\u00ed\u00adstola de Pedro trata de aconsejar a los cristianos sobre su comportamiento en medio del s. Lo importante es que \u2020\u0153ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladr\u00f3n, o malhechor, o por entrometerse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se averg\u00fcence, sino glorifique a Dios por ello\u2020\u009d (1Pe 4:15-16). Advierte tambi\u00e9n que el s. o la persecuci\u00f3n no son cosas que los creyentes deban buscar por s\u00ed\u00ad mismos. Ya el Se\u00f1or Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado a orar: \u2020\u0153No nos metas en tentaci\u00f3n, mas l\u00ed\u00adbranos del mal\u2020\u009d (Mat 6:13). Pedro se\u00f1ala que los s. deben padecerse si \u2020\u0153son la voluntad de Dios\u2020\u009d, en tales casos, los que los sufren deben encomendar \u2020\u0153sus almas al fiel Creador\u2020\u009d y hacer el bien.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[679]<br \/>\n   Dolor f\u00ed\u00adsico o psicol\u00f3gico, incluso moral y espiritual, que es natural a la condici\u00f3n humana por la naturaleza contingente del hombre. El sufrimiento es inevitable en la existencia terrena, pero no debe ser mitificado ni como castigo por el pecado original ni como regalo divino para obtener la purificaci\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>   En cuanto al sufrimiento natural debe ser mirado como un hecho natural, al igual que lo es la respiraci\u00f3n o el cansancio por el trabajo. Y en cuanto al sufrimiento espiritual o pena por no llegar a mejor situaci\u00f3n ante Dios, tambi\u00e9n debe considerarse como signo de inteligencia y de bondad.<\/p>\n<p>    En ambos casos, el sufrimiento debe ser ofrecido a Dios, en referencia al que Cristo tambi\u00e9n experiment\u00f3 en su vida y en su pasi\u00f3n. Y para llegar a esta actitud de ofrenda, el cristiano debe ser educado adecuadamente con actitudes humanas y espirituales adecuadas:<\/p>\n<p>   &#8211; resignaci\u00f3n ante los dolores sin renuncia a la necesidad y deber de evitarlos;<\/p>\n<p>   &#8211; paciencia ante los dolores corporales o morales que no pueden ser evitados;<\/p>\n<p>   &#8211; compasi\u00f3n ante los que sufren y aportaci\u00f3n de consuelo a los mismos;<\/p>\n<p>   &#8211; ofrecimiento a Dios cuando el dolor llega o se resiste a desaparecer aceptando la voluntad divina.<\/p>\n<p>     Todo se halla unido al ejemplo del mismo Jes\u00fas, que en el Huerto de Getseman\u00ed\u00ad dec\u00ed\u00ada: \u00abPadre, si es posible que pase de mi este c\u00e1liz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya.\u00bb (Lc. 22. 42). La Iglesia lo entendi\u00f3 siempre as\u00ed\u00ad y lo recomend\u00f3 con insistencia.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. cruz, dolor, sacrificio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> pasi\u00f3n, muerte, Job). Forma parte de la condici\u00f3n actual del hombre, como indica ya Gn 3,19: \u00abcon sudor comer\u00e1s hasta que mueras&#8230;\u00bb. El tema del sufrimiento est\u00e1 en el centro del m\u00e1s enigm\u00e1tico y denso de los libros de la Biblia (Job*), y de otros libros ap\u00f3crifos (1 Henoc*) y deuterocan\u00f3nicos (como el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada). Del sufrimiento o pasi\u00f3n de Jes\u00fas tratan los cuatro evangelios*. La Biblia no ha elaborado una visi\u00f3n asc\u00e9tica ni moralista del sufrimiento del hombre, sino que lo ha integrado dentro de la experiencia de solidaridad y comunicaci\u00f3n personal, en la l\u00ed\u00adnea de la revelaci\u00f3n de Dios y de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Desde esa base podemos evocar algunos de los pasajes m\u00e1s significativos del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>(1)  El sufrimiento del Siervo* de Yahv\u00e9. El eunuco de la reina de Etiop\u00ed\u00ada vuelve de Jerusal\u00e9n, adonde ha venido para adorar a Dios, y va leyendo un texto de la Escritura que dice: \u00abComo oveja al matadero fue llevado, y como cordero mudo delante del que lo trasquila, as\u00ed\u00ad no abri\u00f3 su boca. En su humillaci\u00f3n, se le neg\u00f3 justicia; pero su generaci\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n la contar\u00e1? Porque su vida es quitada de la tierra\u00bb (Hch 8,3233). Este es el tema b\u00e1sico de la catcquesis cristiana: el hecho de que Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas del reino de Dios, ha tenido que sufrir. As\u00ed\u00ad lo proclama el Jes\u00fas hist\u00f3rico de Mc 8,31 par: \u00abEra necesario que el Hijo del Hombre padeciera&#8230;\u00bb. As\u00ed\u00ad lo repite el \u00e1ngel de la tumba vac\u00ed\u00ada y el mismo Jes\u00fas pascual de Lucas (cf. Lc 24,7.26.44.46): \u00abera necesario que Cristo padeciera&#8230;\u00bb. Esta es la nueva clave de la interpretaci\u00f3n cristiana de la Biblia: ella no es Libro de Ley, sino libro que anuncia y expone el sufrimiento pascual de la vida, un sufrimiento creador, que vincula a los hombres con Jes\u00fas, haciendo que ellos sean capaces de vivir en esperanza.<\/p>\n<p>(2)  El sufrimiento de la madre mesi\u00e1nica. Sime\u00f3n, el justo israelita, espera la llegada del Mes\u00ed\u00adas y, teni\u00e9ndole en brazos, declara a la madre su sentido y camino: \u00abEste est\u00e1 puesto para ca\u00ed\u00adda y levantamiento de muchos en Israel y para se\u00f1al de contradicci\u00f3n, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones. Y a ti misma una espada te traspasar\u00e1 el alma\u00bb (Lc 2,3435). Esta es la espada del dolor mesi\u00e1nico, que la madre de Jes\u00fas y todos los cristianos tienen que asumir. Es la espada del dolor de la fe, que va dividiendo el alma de los fieles, para purificarla. La espada de la divisi\u00f3n social que Jes\u00fas va creando, la espada de una vida que s\u00f3lo puede ser amor (hacerse amor) entreg\u00e1ndose al servicio de los dem\u00e1s. (3) Sufrimiento ministerial. El autor de la carta a los Colosenses, tomando el nombre de Pablo, interpreta la misi\u00f3n cristiana como un sufrimiento creador. \u00abAhora me alegro por mis padecimientos en favor vuestro, completando en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia, de la cual fui hecho ministro conforme a la administraci\u00f3n de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de culminar la Palabra de Dios, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso hacer saber cu\u00e1les son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza de la gloria\u00bb (Col 1,24-28). El Pablo hist\u00f3rico hab\u00ed\u00ada evocado con crudeza la debilidad y padecimientos del misionero, vinculado a la cruz del Cristo (cf. 2 Cor 10-12). Pero s\u00f3lo Colosenses ha sistematizado el tema, mostrando que el ministro del Evangelio no es un liturgo del mundo sagrado, que ratifica el orden divino de la realidad, como han supuesto las religiones de la naturaleza y despu\u00e9s har\u00e1 el neoplatonismo cristiano, sino alguien que sabe sufrir con Jes\u00fas, no para sacralizar este cosmos, sino para transformarlo con su entrega. De esa forma queda integrado en la pasi\u00f3n de Cristo, a favor de la Iglesia (de los gentiles).<\/p>\n<p>Cf. J. M. ASURMENDI, Job. Experiencia del mal, experiencia de Dios, Verbo Divino, Estella 2001; J. R. BUSTO, El sufrimiento, \u00bfroca del ate\u00ed\u00adsmo o \u00e1mbito de la revelaci\u00f3n divina?, Comillas, Madrid 1998; F. DE LA CALLE, Respuesta b\u00ed\u00adblica al dolor de los hombres, Fax, Madrid 1974; G. GUTIERREZ, Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente. Una reflexi\u00f3n sobre el libro de Job, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>\/Mal\/ Dolor<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El sufrimiento consiste en un sentimiento de p\u00e9rdida, da\u00f1o o carencia, sea f\u00ed\u00adsico o espiritual. A todos los niveles de la existencia humana constituye un problema religioso, en la medida en que obliga al que sufre a plantearse varias cuestiones: \u00bfC\u00f3mo escapar del sufrimiento? \u00bfPor qu\u00e9 se origin\u00f3 el sufrimiento? Esta \u00faltima pregunta pretende evitar una repetici\u00f3n del sufrimiento y simult\u00e1neamente abre perspectivas m\u00e1s amplias sobre el significado de la existencia dolorosa. Algunas religiones, como el \/hinduismo y el \/budismo, surgieron del esfuerzo por vencer el sufrimiento: porque el sufrimiento est\u00e1 enraizado en el deseo, el deseo tiene que ser eliminado. La felicidad, o nirvana, consiste en la supresi\u00f3n de la conciencia individual o, alternativamente, en su expansi\u00f3n dentro de una conciencia universal, porque la individualidad o la oposici\u00f3n que resulta de la individualidad dan lugar al deseo. Normalmente la conciencia individual est\u00e1 relegada al reino de las apariencias, o m\u00e1yil, que tiene que ser superada por una penetraci\u00f3n transformante en la \u00faltima realidad del ser y la consecuente destrucci\u00f3n de la conciencia individual. En Occidente el estoicismo enfatiz\u00f3 de manera parecida 9a unidad del cosmos -sin postular un monismo radicale intent\u00f3 superar el dolor mediante una \u00abvisi\u00f3n m\u00e1s amplia\u00bb de la armon\u00ed\u00ada equilibrada del universo, cuya unidad en la pluralidad pod\u00ed\u00ada identificarse con la divinidad. Semejante modo de ver se supon\u00ed\u00ada que suprim\u00ed\u00ada el deseo individual y daba lugar a un apacible sentimiento de gozo. De manera m\u00e1s radical, la secta americana de la \u00abCiencia cristiana\u00bb niega la realidad del sufrimiento y la enfermedad, consider\u00e1ndolos meras ilusiones que deben ser superadas mediante la meditaci\u00f3n. Tales soluciones, sin embargo, no consiguen explicar la existencia del sufrimiento manifiesto; aun cuando el status ontol\u00f3gico del sufrimiento sea la no existencia, la conciencia finita sufre realmente su enga\u00f1o, y no queda explicado c\u00f3mo tal apariencia dolorosa, una variaci\u00f3n del no ser metaf\u00ed\u00adsico, lleg\u00f3 a existir y sigue subsistiendo.<\/p>\n<p>Tanto para el polite\u00ed\u00adsmo como para el dualismo \u00e9tico metaf\u00ed\u00adsico, por ejemplo, el zoroastrismo y el manique\u00ed\u00adsmo, la tensi\u00f3n y el sufrimiento estructuran la realidad. Aunque se anima a los hombres a luchar por la virtud -a menudo los rituales de iniciaci\u00f3n prescriben soportar el dolor valientemente-, el polite\u00ed\u00adsmo amenaza con someter la existencia humana a la arbitrariedad de deidades en conflicto, mientras que ni \u00e9ste ni ning\u00fan otro dualismo explican adecuadamente la unidad metaf\u00ed\u00adsica de la existencia; en tanto que la moralidad est\u00e1 basada en el ser, esta falta de unidad amenaza con el caos moral.<\/p>\n<p>A medida que Israel avanzaba del henote\u00ed\u00adsmo al extraordinario monote\u00ed\u00adsmo del D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, el problema del sufrimiento humano se hac\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s intenso. Israel reconoci\u00f3 su elecci\u00f3n en la alianza, que promet\u00ed\u00ada bendiciones o maldiciones materiales como dignas recompensas por la fidelidad a los mandamientos o por la infidelidad (Dt 28-30). Pero por mucho que la sencilla norma del bien recompensado y del mal castigado (p.ej., Sal 1,23; Prov 22,4) pudiera ser v\u00e1lida para peque\u00f1as comunidades estables, la experiencia demostraba que esta norma simple de justicia no siempre bastaba. Por. eso la recompensa y el castigo fueron a veces proyectados en el futuro (Sal 10; 13; 22; 37) y dieron otras razones del sufrimiento. Dios empleaba los sufrimientos como medicina para lle, var a Israel y a los individuos al buen sentido y a la obediencia (Am 4; Os 6,1-6; 11.; Is 63,9-16). Despu\u00e9s de la conversi\u00f3n, el sufrimiento podr\u00ed\u00ada purificar al pecador convertido (Sal 38; Zac 13,8s). Por otra parte, se sab\u00ed\u00ada que Dios hab\u00ed\u00ada probado a. Abrah\u00e1n y a los jud\u00ed\u00ados para recompensarles por su fidelidad (G\u00e9n 22; Dt 8,16; Ex 20,20; Sal 81). A veces la prometida recompensa parec\u00ed\u00ada posponerse demasiado, o la cantidad de sufrimientos desproporcionada con el pecado cometido (Sal 13,Is; 35,17; Jer 12,4). Algunos justos apelaban a una experiencia casi m\u00ed\u00adstica de la presencia de Dios (Sal 73; 16,5-11), y Job relacionaba los sufrimientos del inocente con el misterio de Dios, que no s\u00f3lo cre\u00f3 las maravillas del universo (38s), sino que tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada poder sobre Behemot y Leviat\u00e1n, s\u00ed\u00admbolos del mal c\u00f3smico (40s). Sin embargo, apelar al misterio no responde a las preguntas racionales, y la maravilla po\u00e9tica de Job no hace m\u00e1s que repetirse antes de transformarse ella misma en la piadosa, aunque esc\u00e9ptica, sabidur\u00ed\u00ada del Qoh\u00e9let. Aparentemente, los sufrimientos inmerecidos se explicaban tambi\u00e9n por el antiguo sentido de unidad comunitaria, o \u00abpersonalidad corporativa\u00bb, percepci\u00f3n \u00e9sta de la realidad social \u00e1 trav\u00e9s de la cual el individuo se entend\u00ed\u00ada como un miembro representativo o. constitutivo de su grupo. Para bien o para mal, los hombres comparten el mutuo destino, las maldiciones de Dios que se extienden a tres y cuatro generaciones por la ofensa de uno, mientras que sus bendiciones contin\u00faan durante mil generaciones (Ex 20,5; Dt 5,9). Dentro de esta perspectiva, el pecado de Ad\u00e1n y Eva afect\u00f3 a sus descendientes (G\u00e9n 3,16-19). Pero si todos deben sufrir por el pecado de una persona, tambi\u00e9n a la inversa, uno, puclle sufrir por los pecados de todos, c\u00f3mo testifican los cantos del siervo (especialmente Is 53,4-12). Trascendiendo la responsabilidad colectiva, el siervo de Yhwh recibi\u00f3 la inmortalidad personal como recompensa por sus sufrimientos inocentes, vicarios (Is 53,10-12). Esta soluci\u00f3n de vida despu\u00e9s de la muerte fue desarrollada en la literatura prof\u00e9tica y sapiencial tard\u00ed\u00adas (Dan 12,2s; Sab 3,1-12; 5).<\/p>\n<p>El peligro que est\u00e1 al acecho en la apelaci\u00f3n a una recompensa en el m\u00e1s all\u00e1 se revel\u00f3 en la teolog\u00ed\u00ada rab\u00ed\u00adnica-posterior, que explica los sufrimientos del justo en t\u00e9rminos de purificaci\u00f3n divina de sus pecadillos, de modo que su recompensa despu\u00e9s de la muerte fuera pura; a la inversa, los pecadores prosperaban aqu\u00ed\u00ad para que los m\u00e9ritos de sus pocas obras buenas no exigieran una mitigaci\u00f3n de su futuro castigo. As\u00ed\u00ad se invirti\u00f3 la norma fundamental de la alianza: el bien recompensado, el mal castigado en esta vida. Entonces, si toda justicia y valores duraderos son trasladados de este mundo al pr\u00f3ximo, la creaci\u00f3n no puede dar ya el conocimiento de Dios, y amenaza el ate\u00ed\u00adsmo o el gnosticismo.<\/p>\n<p>La protesta atea contra Dios se ha hecho m\u00e1s poderosa en nuestros tiempos, precisamente porque el cristianismo ha proclamado un Dios que cuida de cada individuo (Mt 10,2831) y en su amor ben\u00e9fico \u00abhace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos\u00bb (Mt 5,45). \u00bfC\u00f3mo, preguntan muchos, puede ser Dios un padre amoroso si permite que tantos ni\u00f1os inocentes sufran horriblemente?<\/p>\n<p>Ante la situaci\u00f3n de inocentes que sufren, los te\u00f3logos protestantes han acentuado la imposibilidad de cualquier tipo de teolog\u00ed\u00ada natural y la absoluta necesidad de la fe como don divino para descifrar cualquier sentido de la vida. Algunos han desarrollado una teolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica, por lo cual Dios est\u00e1 implicado en el devenir del universo y sufre con \u00e9l. J. Moltmann ve\u00ed\u00ada a Dios sufriendo la muerte de Jes\u00fas por causa de su amorosa uni\u00f3n de voluntades; E. J\u00fcngel interpret\u00f3 la muerte de Jes\u00fas como una parte constitutiva del acontecimiento de Dios, que, aunque permaneciendo Dios, ha entrado en el devenir hist\u00f3rico para conquistar la muerte y el pecado sufri\u00e9ndolos. Por conmovedores que puedan ser estos intentos de hacer a Dios menos inmune al sufrimiento humano, no aciertan a explicar el significado del sufrimiento humano, y van m\u00e1s all\u00e1 del misterio de Job s\u00f3lo acrecentando nuestro asombro al proyectar los sufrimientos en Dios. El hecho de que Dios sufra no disminuye los sufrimientos humanos; ciertamente, su sufrimiento puede aumentar los sufrimientos de aquellos que le aman.<\/p>\n<p>Antes de examinar la respuesta m\u00e1s adecuada al dilema del sufrimiento ofrecida por el NT tal como es interpretado en.la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, algunas reflexiones preliminares pueden circunscribir con m\u00e1s-exactitud. el tema. Como ya se ha observado, el sufrimiento debe ser reconocido como una realidad, incluso si es la \u00abrealidad de una apariencia\u00bb, y cualquier recurso inmediato a Dios para una recompensa celestial corre el riesgo de destruir el conocimiento de Dios a trav\u00e9s del mundo. El sufrimiento parece casi inevitable para un ser corporal, ya que la materialidad implica divisibilidad, limitaci\u00f3n y posibles colisiones. Para excluir completamente la posibilidad del sufrimiento corporal el hombre tendr\u00ed\u00ada que haber sido creado sin un cuerpo. Pero incluso para los esp\u00ed\u00adritus puros sigue siendo posible el dolor en tanto que son limitados, y sujetos por ello, en uno u otro grado, a la libertad de otros. La \u00abpersonalidad corporativa\u00bb marca la existencia finita, y esto mucho m\u00e1s en la visi\u00f3n cristiana, donde los hombres, creados a imagen del Dios que es amor, son llamados a amar a sus semejantes; rehusar reconocer este lazo implica un pecado, as\u00ed\u00ad como una negaci\u00f3n de la realidad finita en su naturaleza interrelacionada. Efectivamente, si los hombres fueran considerados s\u00f3lo individuos, responsable cada uno s\u00f3lo de s\u00ed\u00ad mismo, no existir\u00ed\u00ada solidaridad que permitiera a los ateos protestar contra Dios en nombre de los \u00abinocentes que sufren\u00bb. Adem\u00e1s, la percepci\u00f3n de la limitaci\u00f3n implica el reconocimiento de una cierta carencia de plenitud, que engendra el deseo y el dolor de la insatisfacci\u00f3n. Finalmente, para obviar toda posibilidad de sufrir, el hombre individual tendr\u00ed\u00ada al menos que reducir a todos los dem\u00e1s seres libres al estado de aut\u00f3matas o convertirse en el Dios infinito. As\u00ed\u00ad, detr\u00e1s del deseo de evitar todo sufrimiento puede estar al acecho el pecado original de desear ser como Dios (G\u00e9n 3,5.22).<\/p>\n<p>Dado el sufrimiento y la finitud del hombre, este mundo no puede ser el mejor o el peor de todos los mundos posibles. Porque todo lo que es limitado puede ser superado. En cuanto finitos, los sufrimientos humanos no pueden ser males absolutos; por el contrario, pueden ser relativizados no s\u00f3lo por el que los percibe, cuya actitud influye en su percepci\u00f3n, sino tambi\u00e9n mediante la referencia a una realidad m\u00e1s grande o a una finalidad m\u00e1s amplia. As\u00ed\u00ad, los sufrimientos a menudo sirven de aviso contra males mayores o est\u00e1n vinculados a una disciplina necesaria del cuerpo y del alma que permite el crecimiento. Los m\u00fasculos se estiran y las c\u00e9lulas se dividen para desarrollar una fuerza mayor. A la inversa, la vida f\u00e1cil bajo un mango enerva y debilita. El adagio griego \u00abZeus a\u00f1ade sabidur\u00ed\u00ada al sufrimiento\u00bb (EsQutt,o, Agamen\u00f3n, 177s) ha sido glosado por L. Bloy: \u00abHay lugares en nuestros corazones que no existen todav\u00ed\u00ada y donde el sufrimiento entra para que existan\u00bb. Adem\u00e1s, los sufrimientos sirven de justo castigo por el pecado, llaman a los hombres a la conversi\u00f3n, ayudan a destruir el ego\u00ed\u00adsmo y abren a los hombres a la compasi\u00f3n y a la colaboraci\u00f3n. El sufrimiento por algo que es justo revela al hombre el sentido de su existencia y contribuye a una adecuada estimaci\u00f3n de su propio valor. Ciertamente, si el sufrimiento fuera imposible, la vida se ver\u00ed\u00ada privada de todo desaf\u00ed\u00ado y aventura. Hacer una pirueta en lo m\u00e1s alto del Empire State ser\u00ed\u00ada tan arriesgado como sonarse las narices. Si alguien intentara escapar del aburrimiento de una existencia as\u00ed\u00ad, su intento de suicidio se ver\u00ed\u00ada frustrado, puesto que no podr\u00ed\u00ada hacerse da\u00f1o.<\/p>\n<p>Ni siquiera la muerte, anticipada en el sufrimiento, es un mal absoluto. Porque en un mundo de tremendo sufrimiento o de monoton\u00ed\u00ada absoluta, la muerte ser\u00ed\u00ada una liberaci\u00f3n. En cualquier mundo de placer y gozo, la vida sin la muerte acabar\u00ed\u00ada, en \u00faltima instancia, en el declive de la maravilla, en la p\u00e9rdida de los poderes espirituales y en la monoton\u00ed\u00ada. Como reconoc\u00ed\u00ada Shakespeare, la condici\u00f3n humana mortal hace a menudo mucho m\u00e1s preciosos los valores: \u00abComprende esto, lo que hace tu amor m\u00e1s fuerte, \/ es amar bien lo que has de dejar en breve\u00bb (soneto 73).<\/p>\n<p>Por m\u00e1s ineludiblemente ligado a la existencia humana, y a pesar de los muchos beneficios que pueda ocasionar, el sufrimiento jam\u00e1s puede ser explicado plenamente. Exigir tal explicaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada exigir lo irracional y lo imposible por varias razones. Primera, porque el sufrimiento es siempre individual -la \u00abmasa de sufrimientos humanos\u00bb es una abstracci\u00f3n-, y el individuo como tal no puede ser explicado (individuum est ineffabile). Segunda, porque los sufrimientos son percibidos como injustos -el meollo del \u00abproblema del sufrimiento\u00bb-; cualquier explicaci\u00f3n es imposible. Porque una explicaci\u00f3n exige una causa, que implica una necesidad; de ah\u00ed\u00ad que si se explicara, la injusticia ser\u00ed\u00ada necesaria, y un universo inmoral ser\u00ed\u00ada un absurdo. De modo semejante, la moralidad, puesto que apela a la libertad, no puede ser reducida a una necesidad racional. La moralidad parece implicar tambi\u00e9n el sufrimiento. No s\u00f3lo existe a menudo una tensi\u00f3n entre el placer y el deber en nuestro mundo ca\u00ed\u00addo, sino que tambi\u00e9n el verdadero grito por la justicia ante el reconocimiento de su ausencia implica dolor. Quiz\u00e1 el dolor del autosacrificio deba ser incluido en la moralidad, para que una recompensa inmediata por las buenas acciones no reduzca la moralidad a una forma m\u00e1s elevada de ego\u00ed\u00adsmo. S\u00f3lo cuando se exige un sacrificio son apreciados con propiedad los valores morales.<\/p>\n<p>Las reflexiones precedentes debieran impedir cualquier f\u00e1cil rechazo de la existencia de Dios por el hecho de existir el sufrimiento. Efectivamente, negar la existencia de Dios ni resolver\u00ed\u00ada ni aliviar\u00ed\u00ada el problema del sufrimiento. Los sufrimientos siguen existiendo. Si Dios no existe, el hombre pierde toda esperanza de una soluci\u00f3n a su enigma real y te\u00f3rico. Adem\u00e1s, si s\u00f3lo existe este mundo de injusticia, no hay lugar a una recompensa para todos los actos buenos y malos, y la justicia se convierte en una mera construcci\u00f3n humana y en una ilusi\u00f3n. En \u00faltima instancia, la justicia no puede ser impersonal, porque las intenciones, as\u00ed\u00ad como las acciones de los hombres, deben ser juzgadas y recompensadas s\u00f3lo un ser omnisciente, omnipotente, puede cumplir tal justicia.<\/p>\n<p>Una observaci\u00f3n final concierne a la supuesta inocencia de los ni\u00f1os. Como han observado muchos desde Agust\u00ed\u00adn hasta .Freud, los ni\u00f1os son ego\u00ed\u00adstas, a ,menudo vengativos, peque\u00f1os brutos cuyos.h\u00e1bitos tienen que ser corregidos a medida que maduran. Adem\u00e1s, la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica sostiene que despu\u00e9s del pecado de Ad\u00e1n s\u00f3lo Cristo y su madre estuvieron absolutamente libres de pecado, y ambos se sacrificaron libremente a s\u00ed\u00ad mismos por los pecadores. Ciertamente, s\u00f3lo Cristo es Hijo de Dios por naturaleza; todos los dem\u00e1s nos convertimos en hijos adoptivos de Dios por la fe en Jes\u00fas (G\u00e1l 4,1-7; Jn 1,14s). Dios envi\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo a los corazones de los cristianos para que griten \u00abAbba, Padre\u00bb (G\u00e1l 4,6; Rom $,15). Puesto que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos a llamar a Dios Padre, los cristianos deben usar esa denominaci\u00f3n en el sentido que Jes\u00fas quer\u00ed\u00ada. Pera Jes\u00fas, de forma expl\u00ed\u00adcita, se confi\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo a su Abba y su Padre en Gets\u00e9man\u00ed\u00ad y en la cruz (Mc 14,36; Lc 23, 46). San Pablo vio el&#8217;amor paternal de Dios revelado en que \u00e9l no perdon\u00f3 a su propio Hijo, sino que lo entreg\u00f3 por todos; en lo sucesivo nada, no importa lo cruel u horrendo que sea, puede separar a los creyentes del amor de Dios en Cristo (Rom 8,28-39).<\/p>\n<p>Una vez que el pecado hizo astillas la unidad original de la humanidad, el mundo se convirti\u00f3 en un lugar ambiguo, en el que la existencia de un Dios de amor pod\u00ed\u00ada ser puesta en duda. Por eso, para dar un signo de amor y reconstituir la unidad de la humanidad, el Hijo eterno se hizo hombre. Esta entrada del amor en el mundo de pecado inici\u00f3 un conflicto que condujo a la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esta muerte revel\u00f3 plenamente el significado de su vida de amor autosacrificial. Porque, aunque condenado a muerte por pecadores, Jes\u00fas simult\u00e1neamente se ofreci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo libremente a su Padre y por los pecadores. Como penetraci\u00f3n total de la naturaleza humana por la libertad personal divina, la muerte de Jes\u00fas simult\u00e1neamente signific\u00f3 la conquista del amor sobre la muerte y el pecado, victoria que se manifest\u00f3 escatol\u00f3gicamente en la resurrecci\u00f3n. En adelante las heridas de los sufrimientos de Cristo sirven como trofeos de su victoria, y los cristianos tienen que ser transformados en la muerte de Jes\u00fas, crucificados para el mundo, para compartir la vida del resucitado, que es salvaci\u00f3n (Rom 6,1-11; G\u00e11.2,19; 6,14; Jn 3,3-8; 5,24; IJn 3,14). Como en el AT, la justicia de Dios reina soberana, pero ahora el \u00e9nfasis ha sido trasladado a su gratuidad, que justifica. Dios recompensar\u00e1 al justo y castigar\u00e1 al malo para toda la eternidad, pero la norma del juicio es Cristo (Mt 25,32ss). Adem\u00e1s, puesto que el tiempo escatol\u00f3gico ha irrumpido ya (Mc 1,15; Jn 5,24s; G\u00e1l 4,4), la salvaci\u00f3n est\u00e1 presente en el mundo en la uni\u00f3n de amor que es el cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>La incorporaci\u00f3n del individuo a la koinonia de la Iglesia da un nuevo sentido a su sufrimiento. Son una parte de los sufrimientos de Cristo lo que se desborda sobre \u00e9l (2Cor 1,5; Flp 3,10); sirven tambi\u00e9n para \u00abcompletar lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia\u00bb (Col 1,24). Del mismo modo que la infinitud de Dios no excluye a las criaturas, tampoco su omnipotencia destruye la libertad humana, sino que ambas constituyen su condici\u00f3n de posibilidad, as\u00ed\u00ad los sufrimientos de Cristo, suficientes en s\u00ed\u00ad mismos para salvar a todos, abren el camino a la contribuci\u00f3n del hombre en el amor para la obra de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La personalidad corporativa es revitalizada en la Iglesia, y el sufrimiento encuentra su sentido m\u00e1s profundo. Adem\u00e1s, implicando una llamada a la conversi\u00f3n, una purificaci\u00f3n de h\u00e1bitos pecaminosos o una prueba de fidelidad que va impl\u00ed\u00adcita en el verdadero ejercicio de la libertad, el sufrimiento se convierte ahora en una invitaci\u00f3n a unirse a la obra redentora de Cristo y en una posibilidad de participar m\u00e1s profundamente en su amor autosacrificial. En este amor el creyente participa tambi\u00e9n en la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, es decir, la vida eterna. La presencia continua de Dios en la historia ha revelado as\u00ed\u00ad el misterio de amor que, por caminos no so\u00f1ados por Job, ha dominado las fuerzas del mal, conquist\u00e1ndolas al sufrirlas. El amor autosacrificial de Dios tambi\u00e9n destruye la autojustificaci\u00f3n humana y protesta contra el pecado de Ad\u00e1n. Una vez que el aplastante amor de Cristo es aceptado, el plan original de amor de Dios, que abarca a todos y cada uno para bien y para mal, puede ser aceptado sin recriminaci\u00f3n, porque donde abund\u00f3 el pecado, sobreabund\u00f3 la gracia (Rom 5,12-21); la ley de solidaridad, que sobrepasa a la justicia retributiva, trabaja ahora para la salvaci\u00f3n del hombre. As\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s del misterio del amor redentor de Cristo no s\u00f3lo son sintetizadas todas las explicaciones del sufrimiento ofrecidas en el AT, sino que tambi\u00e9n el sufrimiento, la escoria de la experiencia humana que otras religiones intentan eludir o mitigar, ha sido transformado en un medio de amor creciente. La victoria de Cristo sobre la cruz ha otorgado a los cristianos el poder de afirmar y de dar gracias a Dios por las tristezas y tribulaciones, que realizan su cada vez m\u00e1s grande semejanza con Cristo, as\u00ed\u00ad como por los gozos y las cosas agradables de la vida. En Cristo, la destrozada unidad de la existencia es restaurada y hallada muy buena.<\/p>\n<p>Aunque este modo redentor de entender el sufrimiento ha estado implantado largo tiempo en la tradici\u00f3n cat\u00f3lica hall\u00f3 una expresi\u00f3n especialmente apta en la devoci\u00f3n al sagrado coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Esta devoci\u00f3n al coraz\u00f3n traspasado de Cristo, como s\u00ed\u00admbolo de su amor, que llama a los hombres a unirse a su obra de redenci\u00f3n, ha sido recomendada a los fieles por muchos papas despu\u00e9s de las revelaciones m\u00ed\u00adsticas hechas a santa Margarita Mar\u00ed\u00ada de Alacoque en Paray-le-Monial, en Francia, durante el siglo xvii.<\/p>\n<p>BIBL.: FLICK M., SJ, y ALZEGHY Z., SJ, ll Mistero della Croce, Queriniana, Brescia 1978; FRAINE J. de, SJ, Adam el son lignage, Descl\u00e9e de Brouwer Par\u00ed\u00ads 1959; JOURNET C., Le Mal, Descl\u00e9e de Brouwer, Par\u00ed\u00ads 1961 ; JONGEL E., Dios como misterio del mundo, Salamanca 1984; MCDERMOTTJ., SJ, Sofferenza umana nella Bibbia, Dehoniane, Roma 1990; ID, The Biblical Doctrine ofkoinonia, en \u00abBZ\u00bb 19 (1975) 66-77; 219-233; ID, ll Senso della sofferenza, en \u00abLa Civilt\u00e1 Cattolica\u00bb 137 (1986) 112-126; MOLTMANN J., El Dios crucificado, la cruz de Cristo como base y cr\u00ed\u00adtica de toda teolog\u00ed\u00ada cristiana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975.<br \/>\nJ.M. McDermott<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>\/ Mal\/Dolor<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>\u00abMe complazco&#8230; en las aflicciones, en las angustias\u00bb (2Cor 12,10) osa escribir Pablo a los convertidos de Corinto. El cristiano no es un estoico que cante \u00abla majestad de los sufrimientos humanos\u00bb, sino disc\u00ed\u00adpulo del \u00abjefe de nuestra fe\u00bb que \u00aben lugar del gozo que se le propon\u00ed\u00ada soport\u00f3 la cruz\u00bb (Heb 12,2). El cristiano mira todo sufrimiento a trav\u00e9s de Jesucristo; en Mois\u00e9s \u00abque estim\u00f3 el oprobio de Cristo como una riqueza superior a los tesoros de Egipto\u00bb (Heb 11,26) reconoce la &#8216;pasi\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 significados tiene el sufrimiento en Cristo? \u00bfC\u00f3mo el sufrimiento, tan frecuentemente *maldici\u00f3n en el AT, se convierte en *bienaventuranza en el NT? \u00bfC\u00f3mopuede Pablo \u00absobreabundar de gozo en todas las tribulaciones\u00bb (2Cor 7, 4; cf. 8,2)? \u00bfSer\u00e1 la fe insensibilidad o exaltaci\u00f3n enfermiza?<\/p>\n<p>AT. I. Lo SERIO DEL SUFRIMIENTO. La Biblia toma en serio el sufrimiento; no lo minimiza, lo compadece profundamente y ve en \u00e9l un mal que no debiera haber.<\/p>\n<p>1. Los gritos del sufrimiento. Lutos, derrotas y *calamidades hacen que se eleve en la Escritura un inmenso concierto de gritos y de quejas. Es tan frecuente el gemido en ella que dio origen a un g\u00e9nero literario propio, la lamentaci\u00f3n. Las m\u00e1s de las veces estos gritos se elevan a Dios. Cierto, el pueblo grita ante el fara\u00f3n para obtener pan (G\u00e9n 41,55), y los profetas gritan contra los tiranos. Pero los esclavos de Egipto gritan a Dios (Ex 1,23s), los hijos de Israel gritan a Yahveh (14,10; Jue 3,9) y los salmos est\u00e1n llenos de estos gritos de aflicci\u00f3n. Esta letan\u00ed\u00ada del sufrimiento se prolonga hasta el \u00abgran clamor y hasta las l\u00e1grimas\u00bb de Cristo ante la muerte (Heb 5,7).<\/p>\n<p>2. El juicio pronunciado sobre el sufrimiento responde a esta rebeli\u00f3n de la sensibilidad: el sufrimiento es un mal que no debiera ser. Desde luego, se sabe que es universal: \u00abEl hombre nacido de la mujer tiene una vida breve repleta de miserias\u00bb (Job 14,1; cf. Eclo 40,1-9), pero uno no se re-signa a ello. Se sostiene que *sabidur\u00ed\u00ada y salud van de la mano (Prov 3,8; 4,22; 14,30), que la salud es un beneficio de Dios (Eclo 34,20) por raz\u00f3n del cual se le alaba (Eclo 17, 27) y se le pide (Job 5,8; 8,5ss; Sal 107,19). Diversos salmos son oraciones de *enfermos que piden la curaci\u00f3n (Sal 6; 38; 41; 88). La Biblia no es dolorista; hace el elogio del m\u00e9dico (Eclo 38); aguarda la era mesi\u00e1nica como un tiempo de curaci\u00f3n (Is 33,24) y de resurrecci\u00f3n (26,19; 29,18; 61,2). La curaci\u00f3n es una de las obras de Yahveh (19,22; 57,18) y del *Mes\u00ed\u00adas (53,4s). La serpiente de bronce (N\u00fam 21,6-9) \u00bfno viene a ser una figura del Mes\u00ed\u00adas (Jn 3,14)?<\/p>\n<p>II. EL ESC\u00ed\u0081NDALO DEL SUFRIMIENTO. La Biblia, profundamente sensible al sufrimiento, no puede, como tantas religiones en torno a ella, recurrir para explicarlo a querellas entre los diferentes dioses o a soluciones dualistas. Cierto que para los exilados de Babilonia, abrumados por sus *calamidades \u00abinmensas como el mar\u00bb (Lam 2,13), era muy grande la tentaci\u00f3n de creer que Yahveh hab\u00ed\u00ada sido vencido por uno m\u00e1s fuerte; sin embargo, los profetas, para defender al verdadero Dios, no piensan en excusarlo, sino en sostener que el sufrimiento no se le escapa: \u00abYo hago la luz y creo las tinieblas, yo hago la felicidad y provoco la desgracia\u00bb (Is 45,7; cf. 63,3-6). La tradici\u00f3n israelita no abandonar\u00e1 jam\u00e1s el atrevido principio formulado por Am\u00f3s: \u00ab\u00bfSucede alguna desgracia en una ciudad sin que Dios sea su autor?\u00bb (Am 3,6; cf. Ex 8,12-28; Is 7,18). Pero esta intransigencia desencadena reacciones tremendas: \u00bb \u00c2\u00a1No hay Dios!\u00bb (Sal 10,4; 14,1) concluye el imp\u00ed\u00ado ante el mal del mundo, o s\u00f3lo un Dios \u00abincapaz de conocimiento\u00bb (73,11); y la mujer de Job, consecuente: \u00ab\u00c2\u00a1Maldice a Dios!\u00bb (Job 2,9).<\/p>\n<p>Sin duda se sabe distinguir en el sufrimiento lo que comporta alguna explicaci\u00f3n. Las heridas pueden ser producidas por agentes naturales (G\u00e9n 34,25; Jos 5,8; 2Sa 4,4), los achaques de la vejez son normales (G\u00e9n 27,1; 48,10). Hay en el universo poderes malignos, hostiles al hombre, los de la *maldici\u00f3n y de *Sat\u00e1 El *pecado acarrea la desgracia (Prov 13,8; Is 3,11; Eclo 7,1), y se tiende a descubrir una falta como origen de toda desgracia (G\u00e9n 12,17s; 42, 21; Jos 7,6-13): tal es la convicci\u00f3n de los amigos de Job. Como fuente de la desgracia que pesa sobre el mundo hay que se\u00f1alar el primer pecado (G\u00e9n 3,14-19).<\/p>\n<p>Sin embargo, ninguno de estos agentes, ni la naturaleza, ni el azar (Ex 21,13), ni la funesta fecundidad del pecado, ni la maldici\u00f3n (G\u00e9n 3, 14; 2Sa 16,5) ni Sat\u00e1n mismo se sus-traen al poder de Dios, de modo que fatalmente resulta implicado Dios. Los profetas no pueden comprender la felicidad de los imp\u00ed\u00ados y la des-gracia de los justos (Jer 12,1-6; Hab 1,13; 3,14-18), y los justos perseguidos se creen forzosamente olvidados (Sal 13,2; 31,13; 44,10-18). Job en-tabla un *proceso contra Dios y le intima a explicarse (Job 13,22; 23,7).<\/p>\n<p>III. EL MISTERIO DEL SUFRIMIENTO. Profetas y sabios, deshechos por el sufrimiento, pero sostenidos por su *fe, entran progresivamente \u00aben el *misterio\u00bb (Sal 73,17). Descubren el valor purificador del sufrimiento, como el del *fuego que separa el metal de sus escorias (Jer, 9,6; Sal 65,10), su valor *educativo, el de una correcci\u00f3n paterna (Dt 8,5; Prov 3,11s; 2Par 32,26.31), y acaban por ver en la prontitud del *castigo un como efecto de la benevolencia divina (2Mac 6,12-17; 7,31-38). Aprenden a acoger en el sufrimiento la *revelaci\u00f3n de un *designio divino que nos confunde (Job 42,1-6; cf. 38,2). Antes que Job, Jos\u00e9 lo reconoc\u00ed\u00ada delante de sus hermanos (G\u00e9n 50,20). Semejante designio puede explicar la *muerte prematura del sabio, preservado as\u00ed\u00ad de pecar (Sab 4,17-20). En este sentido el AT conoce ya una *bienaventurada de la mujer *est\u00e9ril y del eunuco (Sab 3,13s).<\/p>\n<p>El sufrimiento, incluido por la fe en el *designio de Dios, viene a ser una *prueba de alto valor que Dios reserva a los *servidores de quienes est\u00e1 orgulloso, *Abraham (G\u00e9n 22), Job (1,11; 2,5), Tob\u00ed\u00adas (Tob 12,13) para ense\u00f1arles lo que vale Dios y lo que se puede sufrir por \u00e9l. As\u00ed\u00ad Jerem\u00ed\u00adas pasa de la rebeli\u00f3n a una nueva conversi\u00f3n (Jer 15,10-19).<\/p>\n<p>Finalmente, el sufrimiento tiene valor de intercesi\u00f3n y de *redenci\u00f3n. Este valor aparece en la figura de *Mois\u00e9s, en su oraci\u00f3n dolorosa (Ex 17,11ss; N\u00fam 11,1s) y en el sacrificio que ofrece de su vida para salvar a un pueblo culpable (32,30-33). No obstante, Mois\u00e9s y los profetas m\u00e1s probados por el sufrimiento, como Jerem\u00ed\u00adas (Jer 8,18.21; 11,19; 15,18), no son sino figuras del siervo de Yahveh.<\/p>\n<p>El *siervo conoce el sufrimiento bajo sus formas m\u00e1s tremendas, m\u00e1s escandalosas. Ejerci\u00f3 sobre \u00e9l todos sus estragos, lo desfigur\u00f3, &#8216;hasta el punto de no provocar ya ni siquiera compasi\u00f3n, sino horror y desprecio (Is 52,14s; 53,3); no es en \u00e9l un accidente, un momento tr\u00e1gico, sino su existencia cotidiana y su signo distintivo: \u00abhombre de dolores\u00bb (53,3); parece no poder explicarse sino por una falta monstruosa y por un *castigo ejemplar del Dios *santo (53,4). En realidad hay falta, y de proporciones incre\u00ed\u00adbles, pero no precisa-mente en \u00e9l: en nosotros, en todos nosotros (53,6). El es inocente, lo cual es el colmo del *esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Ahora bien, ah\u00ed\u00ad est\u00e1 precisamente el *misterio, \u00abel logro del designio de Dios\u00bb (53,10). Inocente, \u00abintercede por los pecadores\u00bb (53,12) ofreciendo a Dios no s\u00f3lo la s\u00faplica del coraz\u00f3n, sino \u00absu propia vida en expiaci\u00f3n\u00bb (53,10), dej\u00e1ndose confundir entre los pecadores (53,12) para tomar sobre s\u00ed\u00ad sus faltas. De este modo el esc\u00e1ndalo supremo se convierte en la maravilla inaudita, en la \u00abrevelaci\u00f3n del brazo de Yahveh\u00bb (53,1). Todo el sufrimiento y todo el pecado del mundo se han concentra-do en \u00e9l y, por haber \u00e9l cargado con ellos en la obediencia, obtiene paratodos la *paz y la curaci\u00f3n (53,5), el fin de nuestros sufrimientos.<\/p>\n<p>NT. I. JES\u00daS Y EL SUFRIMIENTO DE LOS HOMBRES. Jes\u00fas no puede ser testigo de un sufrimiento sin quedar profundamente conmovido, con una misericordia divina (Mt 9,36; 14,14; 15,32; Lc 7,13; 15,20); si hubiese estado all\u00e1, no habr\u00ed\u00ada muerto L\u00e1zaro : Marta y Mar\u00ed\u00ada se lo repiten (Jn 11,21.32) y \u00e9l mismo lo hab\u00ed\u00ada dado a entender a los doce (11,14). Pero entonces, ante una emoci\u00f3n tan evidente &#8211; \u00ab\u00c2\u00a1c\u00f3mo le amaba!\u00bb &#8211; \u00bfc\u00f3mo explicar este esc\u00e1ndalo?, \u00ab\u00bfno pod\u00ed\u00ada hacer que este hombre no muriera?\u00bb (11,36s).<\/p>\n<p>1. Jesucristo, vencedor del sufrimiento. Las curaciones y las resurrecciones son signos de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica (Mt 11,4; cf. Le 4,18s), preludios de la *victoria definitiva. En los *milagros realizados por los doce ve Jes\u00fas la derrota de *Sat\u00e1n (Le 10,19). Cumple la profec\u00ed\u00ada del *siervo \u00abcargado con nuestras *enfermedades\u00bb (Is 53,4) cur\u00e1ndolas todas (Mt 8,17). A sus disc\u00ed\u00adpulos les da el poder de curar en su *nombre (Me 15,17), y la curaci\u00f3n del tullido de la Puerta Hermosa testimonia la seguridad de la Iglesia naciente en este sentido (Act 3,1-10).<\/p>\n<p>2. Jesucristo dignifica el sufrimiento. Sin embargo, Jes\u00fas no suprime en el mundo ni la *muerte, que \u00e9l ha ve-nido, no obstante, a \u00abreducir a la impotencia\u00bb (Heb 3,14) ni el sufrimiento. Si bien se niega a establecer un nexo sistem\u00e1tico entre la *enferme-dad o el accidente y el *pecado (Le 13,2ss; Jn 9,3), deja, sin embargo, que la *maldici\u00f3n del Ed\u00e9n produzca sus *frutos. Es que \u00e9l es capaz de cambiarlos en gozo; Jes\u00fas no suprime el sufrimiento, pero lo *consuela (Mt 5,5); no suprime las l\u00e1grimas, \u00fanicamente enjuga algunas a su paso (Lc 7,13), en signo del *gozo que unir\u00e1 a Dios y a sus hijos el d\u00ed\u00ada en que \u00abenjugue las l\u00e1grimas de todos los rostros\u00bb (Is 25,8; Ap 7,17; 21, 4). El sufrimiento puede ser una *bienaventuranza, pues prepara para acoger el reino, permite \u00abrevelar las obras de Dios\u00bb (Jn 9,3), \u00abla gloria de Dios\u00bb y la \u00abdel Hijo de Dios\u00bb (11,4).<\/p>\n<p>II. LOS SUFRIMIENTOS DEL HIJO DEL HOMBRE. A pesar del *esc\u00e1ndalo de Pedro y de sus disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas les repite que \u00abel Hijo del hombre debe sufrir mucho\u00bb (Mc 8,31; 9,31; 10, 33 p). Mucho antes de la pasi\u00f3n Jes\u00fas \u00abtiene familiaridad con el sufrimiento\u00bb (Is 53,3); sufre a causa de la multitud \u00abincr\u00e9dula y perversa\u00bb (Mt 17,17) como \u00abengendros de v\u00ed\u00adboras\u00bb (Mt 12,34; 23,33), por ser desechado por los suyos (Jn 1,11). Llora delante de *Jerusal\u00e9n (Le 19, 41; cf. Mt 23,37); se \u00abturba\u00bb al re-cuerdo de la pasi\u00f3n (Jn 12,27). Su sufrimiento resulta entonces una aflicci\u00f3n mortal, una \u00abagon\u00ed\u00ada\u00bb, un combate en medio de la angustia y del miedo (Mc 14,33s; Lc 22,44). La pasi\u00f3n concentra todo el sufrimiento humano posible, desde la traici\u00f3n hasta el abandono por Dios (Mt 27, 46). Pero prueba en forma decisiva el amor de Cristo a su Padre (Jn 14, 30) y a sus amigos (15,13), es la revelaci\u00f3n de su *gloria de Hijo (Jn 17,1; 12,31s), re\u00fane en torno a \u00e9l \u00aben la *unidad a los hijos de Dios dispersos\u00bb (11,52), le hace capaz \u00abde socorrer a los que se ven probados\u00bb (Heb 2,18) y de identificarse con todos los que sufren (Mt 25,35.40).<\/p>\n<p>III. Los SUFRIMIENTOS DE LOS DISC\u00ed\u00adPULOS, Una ilusi\u00f3n amenaza a los cristianos con la victoria de pascua: se acab\u00f3 la muerte, se acab\u00f3 el sufrimiento; corren peligro de ver vacilar su fe, debido a las realidades tr\u00e1gicas de la existencia (cf. lTes 4,13). La *resurrecci\u00f3n no deroga las ense\u00f1anzas del Evangelio, sino que las confirma. El mensaje de las *bienaventuranzas, la exigencia de la *cruz cotidiana (Le 9,23) revisten toda su urgencia a la luz del destino del Se\u00f1or. Si a su propia madre no se le ahorr\u00f3 el dolor (Lc 2,35), si el Maestro \u00abpara entrar en su gloria\u00bb (Le 24,26) pas\u00f3 tribulaciones y *persecuciones, los disc\u00ed\u00adpulos han de seguir el mismo *camino (Jn 15,20; Mt 10,24), y la era mesi\u00e1nica es un tiempo de tribulaciones (Mt 24,8; Act .14,22; ITim 4,1).<\/p>\n<p>1. Sufrir con Cristo. As\u00ed\u00ad como, si el cristiano vive, \u00abno es ya [\u00e9l] quien vive, sino que Cristo vive en [\u00e9l]\u00bb (G\u00e1l 2,20), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los sufrimientos del cristiano son \u00ablos sufrimientos de Cristo en [\u00e9l]\u00bb (2Cor 1, 5). El cristiano pertenece a Cristo por su cuerpo mismo y el sufrimiento configura con Cristo (Flp 3,10). As\u00ed\u00ad como Cristo, \u00abcon ser el Hijo, aprendi\u00f3 por sus padecimientos la obediencia\u00bb (Heb 5,8), del mismo modo es preciso que nosotros \u00abcorramos al combate que se nos ofrece, puestos los ojos en el autor y consumador de nuestra fe&#8230; que so-port\u00f3 la cruz\u00bb (Heb 12,1s). Cristo, que se hizo solidario de los que sufren, deja a los suyos la misma ley (ICor 12,26; Rom 12,15; 2Cor 1,7).<\/p>\n<p>2. Para ser glorificados con Cristo. Si \u00absufrimos con \u00e9l\u00bb, es \u00abpara ser tambi\u00e9n glorificados con \u00e9l\u00bb (Rom 8,17); \u00absi llevamos en nuestro cuerpo siempre y en todas partes los sufrimientos de muerte de Jes\u00fas\u00bb, es \u00aba fin de que la *vida de Jes\u00fas se manifieste en nuestro cuerpo\u00bb (2Cor 4,10). \u00abEl favor de Dios que se nos ha otorgado es no s\u00f3lo creer en Cristo, sino sufrir por \u00e9l\u00bb (Flp 1,29). Del sufrimiento sobrellevado con Cristo no solamente nace \u00abel peso eterno de *gloria preparado por encima de toda medida\u00bb (2Cor 4,17) m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, sino tambi\u00e9n, ya desde ahora, el *gozo. Gozo de los ap\u00f3stoles que hacen en Jerusal\u00e9n su primera experiencia y descubren \u00abel gozo de ser juzgados dignos de sufrir ultrajes por el nombre\u00bb (Act 5, 41); llamamiento de Pedro al gozo de \u00abparticipar en los sufrimientos de Cristo\u00bb para conocer la presencia del \u00abEsp\u00ed\u00adritu de Dios, del Esp\u00ed\u00adritu de gloria\u00bb (IPe 4,13s); goz\u00f3 de Pablo \u00aben los sufrimientos que soporta\u00bb, por poder \u00abcompletar en [su] carne lo que falta a las pruebas .de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia\u00bb (Col 1,24).<\/p>\n<p>-> Calamidades &#8211; Consolaci\u00f3n &#8211; Cruz &#8211; Prueba &#8211; Enfermedad &#8211; Maldici\u00f3n &#8211; M\u00e1rtir &#8211; Muerte &#8211; Paciencia &#8211; Persecuci\u00f3n &#8211; Tristeza &#8211; Visita.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En la Biblia se considera que el sufrimiento es un intruso en este mundo creado. La creaci\u00f3n \u201cera buena en gran manera\u201d inicialmente (Gn. 1.31). Cuando entr\u00f3 el pecado, entr\u00f3 tambi\u00e9n el sufrimiento en forma de conflicto, dolor, corrupci\u00f3n, tr\u00e1fago y muerte (Gn. 3.15\u201319). En los nuevos cielos y tierra el sufrimiento ha sido abolido finalmente (Ap. 21.4; Is. 65.17ss). La obra de Cristo consiste en librar al hombre del sufrimiento, la corrupci\u00f3n y la muerte (Ro. 8.21; 1 Co. 15.26), como tambi\u00e9n del pecado (Mt. 1.21). Si bien se considera que Satan\u00e1s tiene poder para hacer sufrir al hombre (2 Co. 12.7; Job 1.12; 2.6), sufren solamente en la mano de Dios, y es Dios quien controla y manda el sufrimiento (Am. 3.6; Is. 45.7; Mt. 26.39; Hch. 2.23).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El peso del sufrimiento siempre ha sido sentido profundamente por el pueblo de Dios (Gn. 47.9; 2 S. 14.14). Su presencia a menudo constitu\u00eda un problema, ya que se consideraba que era enviado por Dios (Sal. 39.9), y por ende ten\u00eda que vincularse con el hecho del amor y la justicia de Dios (Sal. 73), Por consiguiente, en medio del sufrimiento el hombre estaba obligado a decidir en qu\u00e9 medida pod\u00eda vivir por fe, y resistir la exigencia de una explicaci\u00f3n racional. El problema no era tan agudo en momentos en que el sentido de solidaridad dentro de la comunidad era fuerte, y el individuo, como miembro responsable de su tribu o familia en todas las circunstancias, pod\u00eda aceptar el juicio y el sufrimiento que reca\u00eda sobre su pueblo como su propia responsabilidad (Jos. 7). Pero el problema se hac\u00eda m\u00e1s urgente cuando se destacaba la relaci\u00f3n responsable de cada individuo para con Dios (Jer. 31.29; Ez. 18.2\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La fe verdadera, en lucha con el problema y la carga del sufrimiento no requiere una justificaci\u00f3n inmediata y completa de parte de Dios. Puede esperar en la oscuridad (Hab. 2.2\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Encuentra en la realidad de la presencia y la bondad de Dios un factor m\u00e1s decisivo en la situaci\u00f3n actual que, incluso, la amargura del dolor (Sal. 73.21\u201323), y est\u00e1 dispuesto a contraponer a la forma distorsionada de las cosas presentes el nuevo orden perfecto de las cosas en el reino de Dios, del que ya ha recibido un anticipo (Sal. 73.24\u201326; Ro. 8.18; 2 Co. 4.16\u201318). Pero el hombre de fe no es insensible al car\u00e1cter desconcertante del problema. El libro de Job lo muestra experimentando en grado extremo la amargura y la perplejidad del sufrimiento que no tiene explicaci\u00f3n, neg\u00e1ndose a aceptar teor\u00edas racionales que someten los caminos de Dios al simple c\u00e1lculo humano, perdiendo temporariamente el equilibrio, pero capaz finalmente de recuperarse y, en \u00faltima instancia, mediante una sobrecogedora visi\u00f3n de Dios mismo, alcanzando una certidumbre en la que puede triunfar sobre todas sus dificultades aun cuando todav\u00eda no pueda, y sabe que jam\u00e1s podr\u00e1, proporcionar una explicaci\u00f3n racional para todas las circunstancias por las que se atraviesa en esta vida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por lo tanto, si bien se afirma que tales soluciones son inadecuadas cuando se aplican en forma generalizada, algunas veces, no obstante, se dan razones concretas y aceptables para ciertos casos de sufrimiento (cf. Sal. 37), y aparecen varias l\u00edneas de pensamiento sobre el problema que convergen. El sufrimiento puede ser resultado del pecado (Os. 8.7; Lc. 13.1\u20135; G\u00e1. 6.8), tanto para el individuo (Sal. 1) como para la comunidad y la naci\u00f3n (Am. 1\u20132). A veces puede considerarse como castigo administrado por Dios, o como castigo destinado a corregir la conducta de su pueblo (Pr. 3.12; Jue. 2.22\u20133.6), o un medio por el cual los hombres son probados o purificados (Sal. 66.10; Stg. 1.3, 12; 1 P. 1.7; Ro. 5.3) o acercados a Dios para entrar en una nueva relaci\u00f3n de dependencia y comuni\u00f3n (Sal. 119.67; Ro. 8.35\u201337). Por ello el sufrimiento puede ser para bien (Ro. 8.28ss), o puede tener el efecto opuesto (Mt. 13.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al dar testimonio de los sufrimientos del Mes\u00edas venidero (1 P. 1.10\u201312) los escritores del AT aprenden que Dios puede dar nuevo significado al sufrimiento. Su propia experiencia al servir a Dios en sus prop\u00f3sitos redentores para con Israel les ense\u00f1\u00f3 que el amor de Dios tiene que ocuparse de compartir la aflicci\u00f3n y la verg\u00fcenza de aquellos a quienes estaba procurando redimir, como tambi\u00e9n de soportar sus reproches (Os. 1\u20133; Jer. 9.1\u20132; 20.7\u201310; Is. 63.9). Por lo tanto su verdadero Siervo, que cumplir\u00e1 perfectamente su voluntad redentora, ser\u00e1 un <i>Siervo sufriente<\/i>. Dicho sufrimiento no surgir\u00e1 solamente como resultado de la fidelidad a Dios en el cumplimiento de su vocaci\u00f3n, sino que ha de constituir la vocaci\u00f3n misma que debe cumplir (Is. 53). Un nuevo significado y un nuevo prop\u00f3sito vicarios aparecen ahora en ese sufrimiento de car\u00e1cter \u00fanico, en el que un solo ser ha de sufrir en lugar de todos, a la vez que como representante de todos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El sufrimiento puede adquirir nuevo significado para los que son miembros del cuerpo de Cristo. Pueden compartir los sufrimientos de Cristo (2 Co. 1.5ss; Mr. 10.39; Ro. 8.17), y considerarse comprometidos en una carrera o vocaci\u00f3n de sufrimiento (Fil 1.29; 1 P. 4.1\u20132), ya que los miembros del cuerpo deben identificarse con la Cabeza en este sentido (Fil. 3.10; Ro. 8.29) como tambi\u00e9n con respecto a su gloria. Cualquiera sea la forma que adopte el sufrimiento del cristiano se lo puede considerar como una cruz que se puede llevar al seguir a Cristo por el camino de su cruz (Mt. 16.24; Ro. 8.28\u201329). Este sufrimiento es, en efecto, el camino inevitable que conduce a la resurrecci\u00f3n y la gloria (Ro. 8.18; He. 12.1\u20132; Mt. 5.10; 2 Co. 4.17s). El medio para entrar en el reino de Dios es la tribulaci\u00f3n (Hch. 14.22; Jn. 16.21). La llegada de la nueva era est\u00e1 precedida por dolores de parto en la tierra, los que la iglesia comparte en forma decisiva (Mt. 24.21\u201322; Ap. 12.1\u20132, 13\u201317; cf., p. ej., Dn. 12.1; Mi. 4.9\u201310; 5.2\u20134). Dado que los sufrimientos de Cristo son suficientes en s\u00ed mismos para dejar libres a todos los hombres (Is. 53.4\u20136; He. 10.14), es enteramente por gracia, y de ning\u00fan modo por necesidad, el que se pueda considerar que los sufrimientos en los que su pueblo participa con \u00e9l completan lo que falta de sus aflicciones (Col. 1.24), y que proporcionan comuni\u00f3n en su sufrimiento vicario y redentor.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. S. Lewis, <i>El problema del dolor<\/i>, 1977; M. Buber, <i>La hora de Job<\/i>, 1970; D. Solle, <i>Sufrimiento<\/i>, 1978; P. Young, <i>D\u00f3nde est\u00e1 Dios cuando se sufre<\/i>, 1980; B. Gartner, \u201cSufrimiento\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn1137\" name=\"_ftnref1137\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). IV, pp. 236\u2013245; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1978, t(t). I, pp. 486\u2013491; J. Scharbert, \u201cDolor\u201d, <i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, 1967, t(t). I, pp. 461\u2013470.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A. S. Peake, <i>The Problem of Suffering in the Old Testament<\/i>, 1904; S. R. Driver y G. B. Gray, <i>Job, ICC<\/i>, 1921; <etiqueta id=\"#_ftn1138\" name=\"_ftnref1138\" title=\"\"><i>ERE<\/i><\/etiqueta>; C. S. Lewis, <i>The Problem of Pain<\/i>, 1940; H. E. Hopkins, <i>The Mystery of Suffering<\/i>, 1959; W. Eichrodt, <i>Man in the Old Testament<\/i>, 1951; H. H. Rowley, <i>Submission in Suffering<\/i>, 1951; J. Scharbert y J. Schmidt, \u201cSuffering\u201d, en <i>EBT<\/i>, 3, 1970, pp. 890\u2013897; J. Bowker, <i>The Problem of Suffering in the World Religions<\/i>, 1970; B. Gartner, <i>NIDNTT <\/i>3, pp. 719\u2013726.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn1139\" name=\"_ftnref1139\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green'>R.S.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Adversidad, Angustia, Calamidad, Dolor, Malo, Miseria, Padecimiento, Tribulaci\u00f3n Neh 9:32 no sea tenido en poco .. todo el s que 1Pe 1:11 anunciaba .. s de Cristo, y las glorias Ver \u00abDolor\u00bb, \u00abPenitencia\u00bb, \u00abMortificaci\u00f3n\u00bb, \u00abCruz\u00bb. Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano Dr. J. Dominguez http:\/\/biblia.com\/diccionario\/ Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano El hombre fue creado y puesto en un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sufrimiento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSUFRIMIENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8386","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8386"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8386\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}