{"id":8398,"date":"2016-02-05T04:27:52","date_gmt":"2016-02-05T09:27:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/temor-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T04:27:52","modified_gmt":"2016-02-05T09:27:52","slug":"temor-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/temor-de-dios\/","title":{"rendered":"TEMOR DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>La Biblia habla cientos de veces del \u00abtemor de Dios\u00bb, y lo describe como algo muy bueno.<\/p>\n<p> &#8211; Como el principio y la culminaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada, Isa 33:6, Sal 110:10, Etco.l, Pro 1:7, Pro 1:29, Pro 9:10, Job 28:28.<\/p>\n<p> &#8211; Fuente de vida, Pro 14:27.<\/p>\n<p> &#8211; Un tesoro, Pro 15:16, Isa 33:6.<\/p>\n<p> &#8211; Santificador, Sal 19:9.<\/p>\n<p> &#8211; La misericordia de Dios se derrama de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sobre los que lo temen, Luc 1:50, Sal 103:13.<\/p>\n<p> &#8211; La Iglesia andaba en el temor del Senor, llena de los consuelos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, gozando de paz y fortaleza, Hec 9:31.<\/p>\n<p> &#8211; Pablo dice: No te engr\u00ed\u00adas, sino teme. Porque si Dios no perdon\u00f3 a las ramas naturales, tampoco a t\u00ed\u00ad te perdonar\u00e1, Rom 11:20-21.<\/p>\n<p> Qu\u00e9 es el \u00abtemor de Dios\u00bb: La Biblia habla de \u00abtres clases\u00bb de temor de Dios: 1- Reverencia: Es la reverencia y reconocimiento de la majestad, poder y santidad de Dios, que conduce a la confianza filial, a la obediencia y amor. En este sentido se entiende el  Sal 130:4 En ti hay perd\u00f3n, para que seas temido: (\u00abreverenciado\u00bb).<\/p>\n<p> 2- \u00abTemor de: (perder a) Dios\u00bb:  El temor del Infierno Mat 25:46, Rom 11:20-21).<\/p>\n<p> 3- Temor a los castigos de Dios: Que los manda por 2 razones: Para \u00abcorregirnos\u00bb, como buen Padre. y para \u00abcastigarnos\u00bb. y cuando \u00abcastiga\u00bb lo hace con poder\u00ed\u00ado, como lo hizo, en persona, en el Diluvio, en Sodoma, en la Plagas de Egipto. y con el Infierno en el Nuevo: Testamento: (Mat 25:31-46).<\/p>\n<p> En este sentido, el amor y el temor son como el acelerador y el freno de un carro: Sin acelerador no se va a ninguna parte, \u00c2\u00a1pero el freno tambi\u00e9n es important\u00ed\u00adsimo!: El amor, es el acelerador; el temor es el freno, tambi\u00e9n esencial.<\/p>\n<p> (Ver \u00abCastigo\u00bb, \u00abDolor\u00bb).<\/p>\n<p> Temor del malo: \u00abMiedo\u00bb: Quien no tiene \u00abtemor de Dios\u00bb, quien no vive confiando en Dios, como hijo de Dios, va a temer a la vida y a la muerte, va a temer al mundo, \u00c2\u00a1y hasta a s\u00ed\u00ad mismo!, porque sabe muy bien que ni a s\u00ed\u00ad mismo se puede controlar en lo que quisiera: (Rom 7:15-25).<\/p>\n<p> Una de las maravillas del cristianismo es saber que uno es \u00abamigo de Dios\u00bb, que Dios, el grandiosamente todopoderoso, es mi Pap\u00e1, y se cuida tanto de m\u00ed\u00ad que hasta los cabellos de la cabeza me tiene contados: (Mat 10:30). Por eso el cristiano no tiene temor a no ser aceptado, ni temor al fracaso, ni a la enfermedad, ni a la misma muerte. porque la muerte misma no es m\u00e1s que la puerta dorada para entrar para siempre en las entranas amorosas del Creador, \u00c2\u00a1mi Pap\u00e1!. ase nos grita Pablo: no hab\u00e9is recibido el espiritu de siervos para recaer en el temor, sino el esp\u00ed\u00adritu de adopci\u00f3n, por el que clamamos \u00c2\u00a1Abba!, \u00c2\u00a1Pap\u00e1!.<\/p>\n<p> (Rom 8:15). y as\u00ed\u00ad lo repite Juan: En el amor no hay temor, pues el amor pefecto desecha el temor: (1Jn 4:18).<\/p>\n<p> El \u00abtemor\u00bb de los malos: La Biblia dice que el \u00abtemor\u00bb, el \u00abmiedo\u00bb, se apodera de los malos: (Job 15:24, Job 18:11), y lo describe como \u00ababrumador\u00bb, \u00abconsumidor\u00bb, con temor a la vida y a la muerte, a la enfermedad, al fracaso, al no ser aceptados o no ser honrados, o ser calumniados. temor a todo y a todos: (Exo 15:16, Job 15:21-24, Sal 73:19, Sal 73:1 52Cr 15:24, Jua 9:22, Isa 2:19, Luc 21:26, Rev 6:16-17, Heb 10:27).<\/p>\n<p> La forma de superarlo es tener confianza en Dios: (Sal 27:1), vivir con fe las tres par\u00e1bolas de la misericordia de Dios del cap. 15 de Lucas. y para poder vivirlas, solo necesitas creer en Cristo, viviendo en su \u00fanica Iglesia: (Jua 3:36, Jua 6:53-54, Mat 16:19, Luc 10:16).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[224]<br \/>\n  Sentimiento y actitud de respeto ante Dios, presentado como Padre amoroso por Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n Ser Supremo infinitamente justo, sabio y amante de la fidelidad, que hizo al hombre libre y responsable en sus actos. El concepto y el t\u00e9rmino \u00abtemor\u00bb aparece en la Biblia en muchas formas: como expresi\u00f3n de miedo (Mat. 28.5 y Lc. 12.4); como manifestaci\u00f3n de respeto y veneraci\u00f3n. Las expresiones relacionadas con el temor de Dios se diversifican en el Antiguo Testamento: (Ecl. 1.13 y 2:19). Es la fuente de la vida y de la fortaleza (Prov. 14. 26 y 27)<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento 158 veces aparece el concepto de temor o miedo (\u00abfobos\u00bb como sustantivo y \u00abfobomai\u00bb como verbo). S\u00f3lo una docena de ellas alude al temor a Dios en el sentido de respeto y reverencia al Se\u00f1or del cielo y de la tierra.<\/p>\n<p>   El temor es natural en el hombre: a la muerte, al fracaso, a lo desconocido, al castigo. Jes\u00fas mismo tuvo tambi\u00e9n miedo como hombre, como lo muestra su angustia en el Huerto de los Olivos (J. 18.6) El \u00abtemor de Dios es el principio del a Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Salm. 111.10)<br \/>\n   &#8211;  El temor de Dios, entendido como respeto se halla profundamente arraigado en el Antiguo Testamento: (Sal. 37.1-6). Incluso aparece como eco en el Nuevo cuando se reclama por parte de Jes\u00fas el \u00abtemor a quien puede llevar cuerpo y alma al infierno\u00bb (Luc. 12.5). En S. Pablo el amor y el temor de Dios no son contrarios, mas bien se complementan. El temor de Dios nos dispone a poner nuestro coraz\u00f3n en lo bueno. \u00abNo recibisteis un esp\u00ed\u00adritu de esclavos para recaer en el temor\u00bb (Rom. 8.15) y \u00abEs preciso someterse, no s\u00f3lo por temor al castigo, sino tambi\u00e9n en conciencia\u00bb (Rom. 13.5). \u00abSed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo.\u00bb (Ef. 5.21). \u00abTrabajad con temor y temblor por vuestra salvaci\u00f3n\u00bb (Filip. 2.12)<br \/>\n   &#8211; Pero el temor tambi\u00e9n debe ser entendido como respeto, adoraci\u00f3n, obediencia y servicio que lleva a evitar el mal (Prov. 8.13) Y tambi\u00e9n aparece con frecuencia as\u00ed\u00ad en el Nuevo Testamento (Gal. 6.7-8; Ef. 5.21)) El mensaje del Nuevo Testamento es claro: \u00abEn el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en s\u00ed\u00ad el castigo. De donde se sigue que el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor\u00bb (1 Jn. 4. 18).<\/p>\n<p>    Para llegar al amor perfecto a Dios hay que pasar por el don del \u00abtemor de Dios\u00bb en el sentido del respeto a la supremac\u00ed\u00ada y a la justicia divinas.<\/p>\n<p>     No se trata de tenerle \u00abmiedo humano\u00bb a Dios, sino de temer ofenderle, que es una de las muestras del amor. El sano temor es, pues, camino y pedagog\u00ed\u00ada divina para que nos mantengamos en guardia contra el grave peligro que acecha a todo hombre en la batalla espiritual contra el mundo, la carne y el demonio.<\/p>\n<p>    El temor de Dios no es una ruta alternativa al camino del amor. Se trata m\u00e1s bien de un don divino que nos hace comprender la seriedad del pecado por el castigo que merece ante un Dios justo. Por otra parte, el olvido del don del temor de Dios est\u00e1 llevando a muchos a la negaci\u00f3n del pecado y sus consecuencias. El camino est\u00e1 entonces abierto a pretender que todo lo que la carne, el mundo y el demonio sugieren es amor.<\/p>\n<p>    Educar a los cristianos en el temor a Dios es el mejor camino para entender el verdadero amor a Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Respeto ante el misterio de Dios<\/p>\n<p>\tTemor es, en general, una actitud que refleja unas convicciones y sentimientos de respeto y miedo. Cuando decimos \u00abtemor de Dios\u00bb estas actitudes se matizan, puesto que Dios es infinitamente bueno. El \u00abtemor\u00bb de Dios es respeto ante su misterio, toma de conciencia de su se\u00f1or\u00ed\u00ado y de sus exigencias y derechos su ley, su justicia retributiva, su manifestaci\u00f3n en la creaci\u00f3n y en la historia de salvaci\u00f3n (cfr. Ex 20,18-21), la propia pobreza ante su grandeza, etc. El temor de Dios \u00abalegra el coraz\u00f3n\u00bb (Ecli 1,12).<\/p>\n<p>\tA veces se distingue entre temor \u00abservil\u00bb, \u00abservilmente servil\u00bb y \u00abfilial\u00bb. El temor \u00abservil\u00bb hace hincapi\u00e9 en la previsi\u00f3n de un castigo eventual o en un inter\u00e9s propio por las consecuencias negativas que pueden derivarse de los pecados. Este temor es bueno y saludable, pero no perfecto. El temor \u00abservilmente servil\u00bb hace prevalecer tanto el aspecto negativo, que no deja lugar a una salida positiva; ser\u00ed\u00ada el miedo o el inter\u00e9s ego\u00ed\u00adsta, excluyendo los derechos de Dios.<\/p>\n<p>\tTemor filial<\/p>\n<p>\tEl aut\u00e9ntico temor de Dios, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, est\u00e1 amasado de confianza y aleja todo miedo. \u00abVenid, hijos, o\u00ed\u00addme, voy a ense\u00f1aros el temor de Yav\u00e9\u00bb (Sal 34,12). \u00ab\u00c2\u00a1Dichoso el hombre que teme a Yav\u00e9, que se complace en sus mandamientos! (Sal 112,1). El temor va unido al amor. El temor \u00abfilial\u00bb es el que corresponde a la actitud de fe, sabiendo que Dios es Padre nuestro, buscando preferentemente su voluntad. \u00abNo recibisteis un esp\u00ed\u00adritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un esp\u00ed\u00adritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar \u00c2\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb (Rom 8,15).<\/p>\n<p>\tEl temor de Dios, cuando es \u00abtemor filial\u00bb, puede llegar a ser un don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cfr. Is 11,1-3), en cuanto que es una gracia nueva que hace m\u00e1s profundo y espont\u00e1neo el mismo temor filial. Este don est\u00e1 relacionado con la virtud de la templanza, en cuanto que modera los deseos y temores, orient\u00e1ndolos hacia el amor. Entonces es una actitud filial permanente, que puede ser una s\u00ed\u00adntesis de todas las dem\u00e1s virtudes y dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>\tEl gozo filial de evangelizar<\/p>\n<p>\tEste temor filial de Dios, cuando es virtud y don del Esp\u00ed\u00adritu, se traduce en actitud de hijo respecto al Padre tiernamente amado, a quien se quiere complacer en todo. Este temor produce, como en Cristo, el gozo de ver que el Padre es conocido y amado por todos, tambi\u00e9n en los detalles de la vida cotidiana (cfr. Lc 10,21-22). Es delicadeza de detalles y disponibilidad para hacer lo m\u00e1s perfecto, es decir, hacer lo que agrada m\u00e1s al Padre (si caer en el escr\u00fapulo), hacerle conocer y amar.<\/p>\n<p>\tEn el campo de la evangelizaci\u00f3n tambi\u00e9n se descubre que \u00absu misericordia alcanza de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a los que le temen\u00bb (Lc 1,50). Quienes, en cualquier religi\u00f3n y cultura, de verdad \u00abtemen\u00bb a Dios (cfr. Hech 10,2), se abren f\u00e1cilmente al evangelio. La recompensa de la fe y de la salvaci\u00f3n final es para \u00abtodos cuantos temen su nombre\u00bb (Ap 11,18).<\/p>\n<p>Referencias Caridad, Dios Amor, dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, esperanza, gozo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 21, 39; LG 9, 48; CEC 1041, 2144.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada E. BOULARAND, Crainte, en Dictionnaire de Spiritualit\u00e9 (Paris, Beauchesne, 1953) II, 2463-2511; Enciclopedia de la Biblia (Barcelona, Exito, 1969) (\u00abtemor de Dios\u00bb); J. GALOT, Le myst\u00e8re de l&#8217;esp\u00e9rance (Paris, Lethielleux, 1973); P, SCIADINI, Timore, en Dizionario Enciclopedico di Spiritualit\u00ed\u00a0 (Roma, Citt\u00ed\u00a0 Nuova, 1990) 2522-2525. Ver referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El temor de Dios se impone en el hombre como una consecuencia de la suprema soberan\u00ed\u00ada y omnipotencia de Dios. Ante la presencia de Dios, el hombre se sobrecoge, se llena de temor. As\u00ed\u00ad Abrah\u00e1n (G\u00e9n 15,1), Jacob (G\u00e9n 28,17), Mois\u00e9s (Ex 3,6), Isa\u00ed\u00adas (Is 6,5), Zacar\u00ed\u00adas (Lc 1,12), la Sant\u00ed\u00adsima Virgen (Lc 1,30), los pastores (Lc 2,9-10). Es un temor lleno de respeto y de veneraci\u00f3n que conduce a la obediencia, a la disponibilidad absoluta. El temor de Dios es el principio de la sabidur\u00ed\u00ada (Sal 111,10) y de la vida (Prov 14,27). El temor de Dios sigue siendo norma en el N. T. (Lc 1,50), pero sin que caiga nunca en miedo servil de esclavo, que ser\u00ed\u00ada incompatible con el amor y la confianza de los hijos de Dios (Rom 8,15; 1 Jn 4,18).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Biblia habla cientos de veces del \u00abtemor de Dios\u00bb, y lo describe como algo muy bueno. &#8211; Como el principio y la culminaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada, Isa 33:6, Sal 110:10, Etco.l, Pro 1:7, Pro 1:29, Pro 9:10, Job 28:28. &#8211; Fuente de vida, Pro 14:27. &#8211; Un tesoro, Pro 15:16, Isa 33:6. &#8211; Santificador, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/temor-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEMOR DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8398","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8398"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8398\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}