{"id":8401,"date":"2016-02-05T04:27:58","date_gmt":"2016-02-05T09:27:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia\/"},"modified":"2016-02-05T04:27:58","modified_gmt":"2016-02-05T09:27:58","slug":"teologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>(conocimiento de Dios, ciencia de Dios).<\/p>\n<p> Seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino es una ciencia; porque investiga el contenido de la fe por medio de la raz\u00f3n iluminada por la fe. As\u00ed\u00ad, se distingue de la \u00abteodicea\u00bb o \u00abteolog\u00ed\u00ada natural\u00bb, en que \u00e9sta estudia a Dios s\u00f3lo por la raz\u00f3n, independientemente de la autoridad divina.<\/p>\n<p> &#8211; Teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica: Estudia lo que tenemos que creer.<\/p>\n<p> &#8211; Teolog\u00ed\u00ada mora: Lo que tenemos que hacer.<\/p>\n<p> La Biblia y los Documentos de la Iglesia, son esenciales en la buena teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[202]<br \/>\n    El t\u00e9rmino teolog\u00ed\u00ada significa etimol\u00f3gicamente \u00abtratado de Dios\u00bb (Theos, logos). San Agust\u00ed\u00adn la define como \u00abPalabra o estudio de Dios y de sus cosas\u00bb (De la Ciudad de Dios 8. 1)<\/p>\n<p>    En primer lugar, la Teolog\u00ed\u00ada estudia la misma realidad divina, a Dios: su naturaleza, su existencia, sus acciones. En segundo lugar el objeto de la teolog\u00ed\u00ada es todo lo que tiene que ver con Dios, \u00abconsiderado como principio de todo o como final de ello\u00bb. (Summa Th. 1.1.7)<\/p>\n<p>    Es la ciencia o actividad que estudia a Dios a la luz de la fe. Desde el siglo XIX se suele denominar \u00abTeodicea\u00bb a la rama o parte de la filosof\u00ed\u00ada que estudia a Dios a la luz de la simple raz\u00f3n. Es la humilde exploraci\u00f3n de los misterios divinos, de los preceptos derivados de la Revelaci\u00f3n y del culto que tributamos a Dios en cuanto Ser Supremo, que ha revelado su amor a los hombres y reclama de ellos una respuesta.<\/p>\n<p>    La Teolog\u00ed\u00ada es especialmente importante para los catequistas y educadores de la fe, pues es el instrumento con el que se profundizan los misterios que debe anunciar y los contenidos que deben transmitir a los catequizandos.<\/p>\n<p>    Todo catequista tiene que ser te\u00f3logo en la medida en que le pueda resultar asequible el profundizar esta ciencia de Dios. Sin unas bases teol\u00f3gicas no es posible ser buen catequista<br \/>\n    1. Es ciencia rigurosa<br \/>\n    No se puede negar el car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico de la Teolog\u00ed\u00ada. Parte de verdades fundamentales absolutamente ciertas: las verdades reveladas. Saca de ellas nuevas verdades, mediante un m\u00e9todo de argumentaci\u00f3n estrictamente cient\u00ed\u00adfico, las conclusiones teol\u00f3gicas. Y forma sistemas organizados o coherentes de principios y de aplicaciones para la vida, a la luz de lo que Dios es y revela a los hombres.<\/p>\n<p>    1.1. Ciencia sublime<br \/>\n    Con todo no es una ciencia como las dem\u00e1s, pues su objeto primero es el misterio divino en s\u00ed\u00ad y el misterio revelado por Dios. Pero, en cuanto tal misterio, no se puede analizar con t\u00e9cnicas o argumentos rigurosamente cient\u00ed\u00adficos. Se necesita la luz superior y la actitud de fe para centrarse en ellos.<\/p>\n<p>     Por eso no hay que confundir el estudio de las cosas divinas en s\u00ed\u00ad mismo con la reflexi\u00f3n. La Teolog\u00ed\u00ada es estudio de cosas divinas desde la fe. Si se queda en mera raz\u00f3n es m\u00e1s bien Filosof\u00ed\u00ada religiosa o Teodicea.<\/p>\n<p>    1.2. Con diversas ramas<br \/>\n    Las ramas de la Teolog\u00ed\u00ada pueden ser muchas y diversas en su alcance. El catequista las precisa en la medida en que le ayudan a descubrir y clarificar el misterio cristiano para s\u00ed\u00ad y para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    1.2.1. Ramas especulativas<br \/>\n    Las hay que tienen orientaci\u00f3n te\u00f3rica o m\u00e1s especulativa y precisan muchos datos y reflexiones para su expresi\u00f3n y para su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; La Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica descubre, analiza y aprovecha las fuentes del misterio cristiano en la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; La Teolog\u00ed\u00ada Dogm\u00e1tica, la Teolog\u00ed\u00ada Moral, la Teolog\u00ed\u00ada Lit\u00fargica reflexionan y ahondan desde la \u00f3ptica del creer, del obrar o del celebrar. Y lo hacen cada una en diversas perspectivas, seg\u00fan objetos o campos variados, como la Cristolog\u00ed\u00ada, la Pneumatolog\u00ed\u00ada, la Eclesiolog\u00ed\u00ada, la Mariolog\u00ed\u00ada, la Escatolog\u00ed\u00ada, y otras. Hablan de la revelaci\u00f3n divina en torno a un centro espec\u00ed\u00adfico de atenci\u00f3n: Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Iglesia, Mar\u00ed\u00ada, el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>   &#8211; Algunos aspectos de la Historia Teol\u00f3gica contribuyen intensamente a descubrir el proceso del misterio cristiano: La Teolog\u00ed\u00ada Patr\u00ed\u00adstica, La Historia de los Dogmas, la Teolog\u00ed\u00ada de los Concilios, etc.<\/p>\n<p>   &#8211; En ciertos per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos tuvo fuerza la Teolog\u00ed\u00ada Apolog\u00e9tica, la cual insist\u00ed\u00ada en la necesidad de fundamentar la fe religiosa en argumentos dial\u00e9cticos y en defender la verdad revelada de sus impugnadores o de las dificultades que pudieran surgir desde otras ciencias humanas.<\/p>\n<p>    1.2.2. Hay ramas de aplicaci\u00f3n<\/p>\n<p>     Hay otras formas m\u00e1s pr\u00e1cticas de Teolog\u00ed\u00ada. Se proyectan a la vida cotidiana y personal de los creyentes.<\/p>\n<p>   &#8211; La Teolog\u00ed\u00ada jur\u00ed\u00addica estudia el Derecho eclesial o la Teolog\u00ed\u00ada asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica explora las exigencias de la vida cristiana.<\/p>\n<p>   &#8211; La Teolog\u00ed\u00ada Pastoral analiza los aspectos realizables de la evangelizaci\u00f3n y educaci\u00f3n religiosa: si se detiene en las formas proclamativas y celebrativas del kerigma, o mensaje divino, se convierte en Teolog\u00ed\u00ada Homil\u00e9tica; si se centra en los procesos de la educaci\u00f3n de la fe se suele denominar Teolog\u00ed\u00ada Catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>   &#8211; La Teolog\u00ed\u00ada Misional o Evangelizadora alude a los modelos propios de los anuncios iniciales de la fe.<\/p>\n<p>   &#8211; A veces se habla de otros \u00e1mbitos como el de la Teolog\u00ed\u00ada del Ecumenismo, de la Teolog\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica o de la Teolog\u00ed\u00ada intercient\u00ed\u00adfica o comparada.<\/p>\n<p>    Tantas formas reflejan la dificultad de una clasificaci\u00f3n objetiva y clara que recoja todas las pretensiones de los te\u00f3logos.<\/p>\n<p>    Con todo en los estudios teol\u00f3gicos hay un objeto homog\u00e9neo, que es el car\u00e1cter divino del contenido y la referencia a Dios de los planteamientos.<\/p>\n<p>    Cuentan con un m\u00e9todo o estilo propios: la visi\u00f3n del misterio a la luz de la fe, no s\u00f3lo de la especulaci\u00f3n. Esa dependencia de la Palabra divina, del mismo Dios, y la consiguiente dependencia respecto a quien est\u00e1 encargada por el mismo Dios de autentificar, conservar y proclamar esa palabra, la autoridad de la Iglesia, el Magisterio, no altera en nada el car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico de la Teolog\u00ed\u00ada. La referencia al ministerio docente de la Iglesia pertenece a la sustancia misma de ella.<\/p>\n<p>     El catequista tiene que estudiar teolog\u00ed\u00ada, siempre en referencia a esa autoridad. Su ministerio particular de educador de la fe se incluye en la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<br \/>\n  2. Teolog\u00ed\u00ada, ciencia de fe.<\/p>\n<p>    La Teolog\u00ed\u00ada se eleva por encima de las otras ciencias, debido a la grandeza de su objeto y a la certeza de sus conocimientos. Estudia al mismo Dios, en cuanto es asequible a la inteligencia humana. Y se fundamenta en la aceptaci\u00f3n de la Palabra divina, de la Revelaci\u00f3n, por parte de quien la estudia desde la fe.<\/p>\n<p>    De S. Agust\u00ed\u00adn son las palabras \u00abCrede ut intelligas (cree para que entiendas)\u00bb (Serm\u00f3n 43. 7) y de S. Anselmo la idea de que \u00abla fe busca el entender (fides quaerens intellectu.\u00bb (Proslogium, Pr\u00f3logo)<\/p>\n<p>    La Teolog\u00ed\u00ada, seg\u00fan San Tom\u00e1s, es ciencia especulativa y pr\u00e1ctica al mismo tiempo. (Summa Teol\u00f3gica I. I. 4). Estudia a Dios, verdad suprema, y estudia las criaturas en sus relaciones con Dios. Estudia ambos objetos poniendo la inteligencia por debajo de la fe, no viceversa.<\/p>\n<p>    2.1. Teolog\u00ed\u00ada en la Historia<br \/>\n    El modo de entender el car\u00e1cter ministerial de la Teolog\u00ed\u00ada ha variado en el tiempo, seg\u00fan las m\u00faltiples escuelas que se han dado a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>   &#8211; Las tendencias agustinianas han preferido desde antiguo la primac\u00ed\u00ada de la fe y de la intuici\u00f3n sobre el mero raciocinio.<\/p>\n<p>   &#8211; Las preferencias franciscanas, al estilo de S. Buenaventura, han gustado m\u00e1s la referencia a la voluntad y a la vida personal en las conclusiones.<\/p>\n<p>   &#8211; Las visiones dominicas han sido m\u00e1s racionalistas, al estilo de Sto. Tom\u00e1s de Aquino o de S. Alberto Magno. Han pretendido apoyarse ante todo en la l\u00f3gica y en la argumentaci\u00f3n deductiva como metodolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211;  El racionalismo de Descartes, el criticismo de Kant y el idealismo de Hegel influyeron m\u00e1s tarde en platear \u00f3pticas teol\u00f3gicas m\u00e1s l\u00f3gicas unas veces, m\u00e1s cr\u00ed\u00adticas en ocasiones y m\u00e1s idealistas en algunos pensadores, tanto en la elecci\u00f3n de los temas como en los procedimientos preferidos para sacar conclusiones.<\/p>\n<p>   &#8211;  En los tiempos recientes se prefirieron visiones no encasilladas en \u00abescuelas\u00bb o grupos afines, sino en planteamientos m\u00e1s originales y m\u00e1s personales. Se multiplican las opciones y los caminos con una profusi\u00f3n admirable. Desde los movimientos antropol\u00f3gicos, sociol\u00f3gicos y cent\u00ed\u00adficos del siglo XIX, las formas teol\u00f3gicas se diversificaron intensamente.<\/p>\n<p>   &#8211; Los gustos teol\u00f3gicos del siglo XX se volvieron m\u00e1s ecl\u00e9cticos, existenciales, ecum\u00e9nicos y pastorales, recibiendo un impulso eclesiol\u00f3gico singular con motivo del Concilio Vaticano II celebrado a mitad de siglo (1963-1965).<\/p>\n<p>    2.2. Teolog\u00ed\u00ada en la sociedad<br \/>\n    Ninguna preferencia teol\u00f3gica goza de la primac\u00ed\u00ada en la Iglesia. Y es bueno que el catequista no se incardine en ninguna moda teol\u00f3gica ni se aficiones a ning\u00fan autor o corriente con preferencia exclusivista. Al fin y al cabo uno s\u00f3lo es el Maestro y \u00e9ste es Cristo Jes\u00fas. (Mt. 23.10)<\/p>\n<p>    Con ello goza de m\u00e1s libertad de esp\u00ed\u00adritu y se dispone mejor a apoyarse s\u00f3lo en el Evangelio, en la autoridad del Magisterio y en la flexibilidad que ha fluido a lo largo de la Historia y ha facilitado la libertad de los seguidores del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    Se debe tener en cuenta que en Teolog\u00ed\u00ada lo importante no es el m\u00e9todo de exposici\u00f3n de las diversas escuelas, sino la vitalidad del misterio cristiano, que es el contenido central de la Teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Por otra parte al catequista le interesa m\u00e1s la conducta moral del hombre, en orden a su \u00faltimo fin sobrenatural, que la mera explicaci\u00f3n del misterio cristiano.<\/p>\n<p>    3. Instrumento de catequesis<br \/>\n    La faceta especulativa posee la primac\u00ed\u00ada en Teolog\u00ed\u00ada, pues como ciencia aspira ante todo a conocer la verdad divina. Pero la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica interesa m\u00e1s a quien se dedica a la formaci\u00f3n de las conciencias y a la fundamentaci\u00f3n de la fe de las personas. Gracias a ella se clarifican las ideas y se transmiten las verdades.<\/p>\n<p>    Su mejor servicio es afianzar el misterio en la mente de quien lo va a transmitir y asegurar la verdad a quien lo va a recibir.<\/p>\n<p>    Para este objetivo la ciencia teol\u00f3gica ofrece la riqueza de sus contenidos, la seriedad de su m\u00e9todo y la serenidad de sus procedimientos.<\/p>\n<p>    3.1. Instrumento de fe y vida<br \/>\n    El catequista no debe mirar la Teolog\u00ed\u00ada como una simple ciencia o mero campo de estudio, sino como un camino para entender mejor el misterio y acomodar sus ense\u00f1anzas a sus exigencias.<\/p>\n<p>    La Teolog\u00ed\u00ada es sabidur\u00ed\u00ada, pues estudia la causa misteriosa y suprema de todo lo que existe. Es el misterio divino en cuanto el mismo Dios lo revela.<\/p>\n<p>    Por eso tiene que apoyarse en \u00ablos lugares teol\u00f3gicos\u00bb en los que se encuentra esa Revelaci\u00f3n. Primero, en la Sagrada Escritura y en la Tradici\u00f3n, que son las reglas remotas de fe. \u00abToda escritura inspirada por Dios sirve para ense\u00f1ar, reprender, corregir, educar en la rectitud y para hacer a todo hombre competente y perfectamente equipado para cualquier tarea buena.\u00bb (2 Tim. 3. 16) Y en segundo lugar, en las ense\u00f1anzas del Magisterio, es decir de la Iglesia, Concilios, Papas, Obispos, que representan las reglas pr\u00f3ximas, inmediatas y concretas de la verdad revelada. \u00abQuien a vosotros escucha a M\u00ed\u00ad me escucha.\u00bb (Lc. 10.16)<\/p>\n<p>    Sin un buen manejo de ambas reglas, poco se puede hacen en la tarea de educar la fe de otros. Y ambas reglas son los ejes en los cuales se sit\u00faa la doctrina cristiana firme, organizada, correctamente fundamentada.<\/p>\n<p>    3.2. Apoyo de formaci\u00f3n<br \/>\n    La Teolog\u00ed\u00ada, en cuanto ciencia de la fe que se da en el hombre, tiene tambi\u00e9n que apoyarse en la raz\u00f3n humana. Por eso el hombre inteligente tiene obligaci\u00f3n de pensar por s\u00ed\u00ad mismo y no s\u00f3lo de aceptar lo que otros le dicen.<\/p>\n<p>    El Catequista encuentra en la Teolog\u00ed\u00ada una plataforma de formaci\u00f3n y de fundamentaci\u00f3n de los que debe realizar con sus catequizandos.<\/p>\n<p>    Por eso es tan importante que posea una buena base teol\u00f3gica en sus diversos campos y con sus variados procedimientos de reflexi\u00f3n y de exposici\u00f3n. No es que deba convertir su labor educadora en una acci\u00f3n teol\u00f3gica, pues \u00e9l se mueve en otra direcci\u00f3n. Pero debe inspirarse en los procedimientos teol\u00f3gicos para consolidar su labor.<\/p>\n<p>    Hemos de tener en cuenta de que la Teolog\u00ed\u00ada ofrece una unidad de ciencia, pues no tiene m\u00e1s un s\u00f3lo objeto, que es la Revelaci\u00f3n. Y sabemos que la Revelaci\u00f3n es una participaci\u00f3n del saber divino, y por lo tanto en el mismo Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n sobre Dios, a partir de la fe<\/p>\n<p>\t\u00abTeolog\u00ed\u00ada\u00bb significa propiamente el estudio o tratado sobre Dios. Este vocablo se reserva ordinariamente al estudio del tema de Dios tal como aparece en la revelaci\u00f3n del Antiguo y del Nuevo Testamento. \u00abTe\u00f3logo\u00bb es la persona que, aceptando que Dios haya hablado previamente, se dedica a este estudio, especialmente con cierta altura cient\u00ed\u00adfica cualificada, demostrada por la investigaci\u00f3n o la docencia. Se quiere estudiar el tema de Dios anunciado por Jesucristo, que es su Verbo o Palabra personal. Santo Tom\u00e1s (I,1) califica la teolog\u00ed\u00ada de \u00absagrada doctrina\u00bb, por su apoyo en la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>\tDe suyo, bastar\u00ed\u00ada la fe en la Palabra de Dios o en su revelaci\u00f3n, con una actitud consciente y responsable respecto a todas sus exigencias. Muchos creyentes han vivido y siguen viviendo el misterio de Dios revelado por Cristo, con esta actitud sencilla desde lo hondo del coraz\u00f3n (criterios, valores, convicciones, decisiones). Su reflexi\u00f3n es desde la vida. Esa fe de los verdaderos creyentes es precisamente una fuente donde se puede y debe inspirar el te\u00f3logo, para poder ofrecer una sistematizaci\u00f3n de conceptos cient\u00ed\u00adficos, que responda a las necesidades intelectuales de cada \u00e9poca y de cada cultura.<\/p>\n<p>\tLa Palabra de Dios expresada por conceptos culturales<\/p>\n<p>\tLa Palabra que Dios ha dirigido a los hombres se ha \u00abexpresado\u00bb por medio de conceptos culturales y de acontecimientos. As\u00ed\u00ad lo vemos en las Escrituras del Antiguo Testamento, donde Dios ha revelado un mensaje o ha hablado a la humanidad y, de modo especial, a Abraham y al pueblo de Israel, por medio de personas y de hechos hist\u00f3ricos. Si se entra en los conceptos culturales y en la historia de la \u00e9poca, se podr\u00e1 entender mejor el contenido de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tEn el Nuevo Testamento, Jes\u00fas es la Palabra personal de Dios, insertada en las circunstancias culturales e hist\u00f3ricas. El mensaje de Jes\u00fas es la revelaci\u00f3n definitiva, que, despu\u00e9s de su predicaci\u00f3n, ha quedado escrita (en los libros del Nuevo Testamento) y tambi\u00e9n \u00abentregada\u00bb a la Iglesia (\u00abtradici\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p>\tLa Palabra de Dios queda, pues, escrita, predicada continuamente (y ense\u00f1ada por la Iglesia), celebrada en la liturgia, vivida por los creyentes, profundizada por los \u00abte\u00f3logos\u00bb&#8230; Para poder captar mejor el significado de la revelaci\u00f3n (contenida en la Escritura y en la Tradici\u00f3n), el creyente puede usar el estudio de las culturas y de la historia, as\u00ed\u00ad como sus propios conocimientos y su reflexi\u00f3n. Este es el objetivo de la \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb, la cual se mueve en un nivel cient\u00ed\u00adfico, usando conceptos y elementos culturales, sabiendo que la ciencia verdadera nunca se opone a la fe. Y esta misma fe puede ser presentada cient\u00ed\u00adficamente (\u00abteol\u00f3gicamente\u00bb) con aclaraciones, an\u00e1lisis y s\u00ed\u00adntesis. El \u00ablogos\u00bb (la ciencia) del te\u00f3logo est\u00e1 siempre subordinada al \u00abLogos\u00bb o Palabra de Dios, quien hace posible la libertad y autenticidad de la b\u00fasqueda de la verdad plena.<\/p>\n<p>\tInculturar la fe<\/p>\n<p>\tEl te\u00f3logo acepta previamente, por la fe, la Palabra de Dios, tal como se ha transmitido en la Iglesia; pero intenta inculturar la fe en la problem\u00e1tica cultural y sociol\u00f3gica, como buscando en la fe una respuesta que hable de verdad el \u00ablenguaje\u00bb de la sociedad en la que se vive. Entonces se quiere entrar en todo el contenido de la revelaci\u00f3n, para analizarlo, compararlo, sintetizarlo, en la armon\u00ed\u00ada de toda la Palabra de Dios y de toda la fe de la Iglesia. \u00abLa teolog\u00ed\u00ada se apoya, como en cimiento perdurable, en la Sagrada Escritura unida a la Tradici\u00f3n; as\u00ed\u00ad se mantiene firme y recobra su juventud, penetrando a la luz de la fe la verdad escondida en el misterio de Cristo\u00bb (DV 24).<\/p>\n<p>\tEsta labor cient\u00ed\u00adfica del te\u00f3logo parte, pues, de un presupuesto fontal la fe en la Palabra revelada por Dios, tal como se predica y vive en la Iglesia. A partir de esta fuente com\u00fan, la variedad de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica-cient\u00ed\u00adfica se abre a un horizonte sin fronteras estudio especializado de las fuentes (Escritura, Tradici\u00f3n, Padres, Magisterio, liturgia&#8230;), reflexi\u00f3n a partir de una cultura determinada (puede ser m\u00e1s conceptual, m\u00e1s vivencial, m\u00e1s ling\u00fc\u00ed\u00adstica, m\u00e1s art\u00ed\u00adstica&#8230;), elaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica de unos conceptos filos\u00f3ficos con los que se quiere expresar algo del misterio de Dios (por ejemplo, naturaleza, persona, instrumento, sacramento&#8230;), orientaci\u00f3n hacia la predicaci\u00f3n, la acci\u00f3n pastoral o la vivencia, etc. Siempre es un trabajo hermen\u00e9utico, de b\u00fasqueda e interpretaci\u00f3n de la verdad objetiva (o de una parte de la verdad), para poderla expresar con lenguaje y conceptos adecuados, de valor pr\u00e1ctico para la vida cristiana.<\/p>\n<p>\tSi se trata de la docencia, \u00e9sta se convierte en ministerio por la misi\u00f3n recibida de la Iglesia, para ayudar a la comunidad creyente a dar raz\u00f3n de su fe y a vivirla generosamente, as\u00ed\u00ad como para explicar a los no creyentes los fundamentos de la fe en Cristo. Es, pues, un ministerio que se ejerce en la libertad de quien busca expresar mejor la verdad (Jn 8,32), viviendo en comuni\u00f3n con la fe de la Iglesia. Entonces se busca y anuncia la verdad de la fe, para saber lo que uno cree.<\/p>\n<p>\tVerdad y libertad en la comuni\u00f3n<\/p>\n<p>\tEsta reflexi\u00f3n teol\u00f3gica llevar\u00e1, por su misma l\u00f3gica, a un planteamiento muy diferenciado, debido a preferencias intelectuales o culturales, campos espec\u00ed\u00adficos de investigaci\u00f3n, grados de explicaci\u00f3n y de perfeccionamiento de un concepto, metodolog\u00ed\u00adas de ense\u00f1anza, etc. El estudio teol\u00f3gico verdadero lleva al respeto y aprecio de las opiniones diferentes y complementarias de los dem\u00e1s, que tambi\u00e9n presuponen y aceptan la misma fe.<\/p>\n<p>\tEl camino mejor para la libertad de la teolog\u00ed\u00ada, en la investigaci\u00f3n, en la publicaci\u00f3n y en la docencia, es el de tomar la doctrina revelada (explicada por la Iglesia) como punto de referencia, a partir del cual todo te\u00f3logo encuentra un campo abierto al infinito, en el que debe respetar el misterio y la labor cient\u00ed\u00adfica de los dem\u00e1s. Cuando falta este punto de referencia, nacen los exclusivismos (y extremismos) pseudocient\u00ed\u00adficos que intentan polarizar y someter la iniciativa de otros pensadores creyentes. La teolog\u00ed\u00ada perder\u00ed\u00ada su orientaci\u00f3n, si prescindiera de la fe como punto de partida y olvidara que el misterio de Dios es inabarcable antes de llegar a la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica en el m\u00e1s all\u00e1. Una se\u00f1al de haber hecho buena teolog\u00ed\u00ada es la capacidad de silencio admirativo, ante el misterio de Dios y tambi\u00e9n ante las reflexiones v\u00e1lidas sobre la fe de parte de otros te\u00f3logos y creyentes que opinan de modo diverso.<\/p>\n<p>\tEs a partir de la fe (\u00abfides quaerens intellectum\u00bb) que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica podr\u00e1 realizar un itinerario verdaderamente cient\u00ed\u00adfico, con los mayores espacios de libertad y de iniciativa t\u00e9cnica, sin condicionarse a otras opiniones y escuelas, y con la apertura a planteamientos diversos. La libertad del te\u00f3logo necesita el apoyo de la fe (profesada por la Iglesia) para poder reflexionar sin condicionamientos. Esta misma teolog\u00ed\u00ada ser\u00e1 una gran ayuda para el servicio magisterial de la Iglesia, que necesita elementos cient\u00ed\u00adficos para profundizar, aclarar y exponer la fe.<\/p>\n<p>\tUna ciencia para predicar mejor el misterio de Cristo<\/p>\n<p>\tLo importante y entusiasmante de la teolog\u00ed\u00ada es que se quiere reflexionar sobre la Palabra de Dios como acontecimiento salv\u00ed\u00adfico. Se quiere conceptuar su contenido para hacerlo m\u00e1s predicable y m\u00e1s asimilable. Se quiere entrar en el misterio, respet\u00e1ndolo, seg\u00fan los elementos de la propia cultura, porque se trata de \u00abla raz\u00f3n ilustrada por la fe\u00bb o tambi\u00e9n \u00abla inteligencia de la fe\u00bb (Vaticano I). La verdadera teolog\u00ed\u00ada es siempre una contemplaci\u00f3n inteligente y amante, puesto que, para el cristiano, se trata del misterio de Dios Amor revelado por Cristo. \u00abBusco entender para creer, pero creo para entender\u00bb (San Anselmo).<\/p>\n<p>\tLa ciencia teol\u00f3gica (en todas sus ramas) presenta una gran armon\u00ed\u00ada si se orienta hacia el misterio de Cristo. Entonces los tratados teol\u00f3gicos recuperan todo su fuerza contemplativa, santificadora y misionera. En efecto, el misterio de Cristo es preexistente (como Verbo) con el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y constituye con ellos la fuente de la misi\u00f3n (tratado de Dios y de la Trinidad); preparado en la creaci\u00f3n, en la historia y, de modo especial, en la revelaci\u00f3n (tratado de la creaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n); hecho presente, como Verbo encarnado, evangelizador y Redentor, muerto y resucitado (tratado de cristolog\u00ed\u00ada), prolongado en la Iglesia y en los signos sacramentales (tratado de eclesiolog\u00ed\u00ada, de sacramentos, de liturgia, de acci\u00f3n pastoral), viviente en el coraz\u00f3n del hombre y en la comunidad humana (tratado de gracia, virtudes, moral, espiritualidad), objetivo de un encuentro final de toda la humanidad al final de la historia presente (tratado de escatolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>\tEsta armon\u00ed\u00ada de las ciencias teol\u00f3gicas aparece mejor con una base b\u00ed\u00adblica, hist\u00f3rica, sistem\u00e1tica, documental. Es una armon\u00ed\u00ada que orienta necesariamente hacia una fe profesada, celebrada, vivida y anunciada. En efecto, el misterio de Cristo, que es el centro de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, se estudia para ser anunciado (como Dios, hombre, Salvador), celebrado y hecho presente bajo signos salv\u00ed\u00adficos eclesiales, comunicado a cada persona y a toda la humanidad.<\/p>\n<p>Referencias Ciencia y fe, cristolog\u00ed\u00ada, eclesiolog\u00ed\u00ada, escatolog\u00ed\u00ada, Escritura, Esp\u00ed\u00adritu Santo, fe, espiritualidad, gracia, magisterio, misionolog\u00ed\u00ada, moral, Palabra, sacramentos, Tradici\u00f3n, Trinidad, revelaci\u00f3n, tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 24; OT 13-18; GEd 11; PDV 51-56, 72.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada Z. ALSZEGHY, M. FLICK, Come si fa la teologia (Paoline 1974); W. BEINERT, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada (Barcelona 1981); R. BERZOSA, Hacer teolog\u00ed\u00ada hoy (Madrid, Paulinas, 1994); Y. CONGAR, La fe y la teolog\u00ed\u00ada (Barcelona, Herder, 1970); (Congregaci\u00f3n sobre la Doctrina de la Fe) 24 de mayo de 1990) Instrucci\u00f3n sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo (1990); B. CHENU, M. NEUSCH, Au pays de la Th\u00e9ologie (Paris 1986); B. FORTE, La teolog\u00ed\u00ada, como compa\u00f1\u00ed\u00ada, memoria y profec\u00ed\u00ada (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1990); W. KASPER, Unidad y pluralidad en teolog\u00ed\u00ada (Salamanca 1969); W. KERN, F.J. NIEMANN, El conocimiento teol\u00f3gico (Barcelona 1986); R. LATOURELLE, Teolog\u00ed\u00ada, ciencia de la salvaci\u00f3n (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1968); B. MONDIN, Introduzione alla teologia (Milano, Massimo, 1983); Idem, Teolog\u00ed\u00adas de la praxis ( BAC, Madrid, 1981); J. RATZINGER, Les principes de la th\u00e9ologie catholique (Paris 1982); C. ROCCHETTA, R. FISICHELLA, G. POZZO, La teologia tra rivelazione e storia, introduzione alla teologia sistematica (Bologna, EDB, 1989); J.M\u00c2\u00aa ROVIRA BELLOSO, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada ( BAC, Madrid, 1996); C. TRESMONTANT, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada cristiana (Barcelona 1978).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica, lecturas). La Biblia no es un libro de teolog\u00ed\u00ada en el sentido posterior de la palabra, es decir, de razonamiento discursivo, met\u00f3dico y conclusivo sobre Dios y las cosas que se refieren a su misterio. Pero la Biblia ofrece el testimonio de un camino teol\u00f3gico fundamental para jud\u00ed\u00ados y cristianos, como indicaremos ofreciendo un breve panorama.<\/p>\n<p>(1) Punto de partida. Escritura y tradici\u00f3n como \u00abpremisas\u00bb objetivas de la argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica. Esta era la visi\u00f3n teol\u00f3gica dominante en la Iglesia cat\u00f3lica desde la escol\u00e1stica del siglo XIII hasta mediados del siglo XX. La teolog\u00ed\u00ada aparec\u00ed\u00ada como un orden clausurado, un edificio donde todo encontraba un lugar y realizaba una funci\u00f3n precisa y bien fijada: (a) Hab\u00ed\u00ada una premisa de fe, que ven\u00ed\u00ada dada por la Escritura y la Tradici\u00f3n, tal como se hallaba fijada en los dogmas definidos por concilios y papas y tambi\u00e9n en otras declaraciones eclesiales vinculantes, de tipo no dogm\u00e1tico, (b) Hab\u00ed\u00ada una premisa de raz\u00f3n, centrada b\u00e1sicamente en la filosof\u00ed\u00ada, concebida de un modo bastante monol\u00ed\u00adtico, en la l\u00ed\u00adnea de la neoescol\u00e1stica. (c) La teo log\u00ed\u00ada ven\u00ed\u00ada a presentarse como una argumentaci\u00f3n racional, que se expande y expresa de un modo bien preciso, conforme a un tipo de l\u00f3gica deductiva, de car\u00e1cter aristot\u00e9lico, que llevaba de las fuentes de fe (de la Biblia) a unas conclusiones que pod\u00ed\u00adan formularse con bastante precisi\u00f3n: hab\u00ed\u00ada conclusiones dogm\u00e1ticas definidas, dogm\u00e1ticas pero no definidas, teol\u00f3gicamente seguras, etc. La Biblia serv\u00ed\u00ada por tanto como un libro-fuente, una cantera de la que pod\u00ed\u00adan extraerse los materiales para construir despu\u00e9s la teolog\u00ed\u00ada, con la ayuda de una filosof\u00ed\u00ada de tipo aristot\u00e9lico.<\/p>\n<p>(2) Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. En contra de la postura anterior, desde hace algunos siglos, pero de un modo especial desde mediados del siglo XX, los exegetas y hermeneutas han ido descubriendo y elaborando una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica estrictamente dicha, tomando como base el despliegue hist\u00f3rico y religioso del Antiguo y del Nuevo Testamento. Se ha podido hablar de una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica jud\u00ed\u00ada y de una cristiana, seg\u00fan fueren los enfoques en la lectura de los textos y la extensi\u00f3n de los mismos textos, pues, para los cristianos, a diferencia de los jud\u00ed\u00ados, la Biblia desemboca en Jesucristo. Desde esos diversos enfoques se han venido elaborando las teolog\u00ed\u00adas del Antiguo y del Nuevo Testamento, unas de tipo m\u00e1s hist\u00f3rico (en l\u00ed\u00adnea diacr\u00f3nica) y otras de tipo m\u00e1s sistem\u00e1tico (leyendo los textos de un modo sincr\u00f3nico). Algunas de ellas son muy valiosas, pero a\u00fan no ha surgido, que sepamos, una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de conjunto. Con ese fin, dada la variedad de textos y tendencias de la Biblia, el problema de fondo consiste en determinar el centro hermen\u00e9utico del conjunto de la revelaci\u00f3n: \u00bfEs la Ley del Antiguo Testamento o el mensaje moral de los profetas? \u00bfLa justificaci\u00f3n por la fe o la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica? El tema sigue abierto no s\u00f3lo entre los cristianos (y en especial entre cat\u00f3licos y protestantes), sino entre cristianos y jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>(3) Temas b\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del Antiguo Testamento. En el Antiguo Testamento resulta fundamental la cr\u00ed\u00adtica contra las religiones del entorno (palestino, egipcio, mesopotamio), entendidas como idolatr\u00ed\u00ada, de manera que esa misma lucha a favor de la unidad y trascendencia de Dios constituye el centro de toda teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Pero dentro del mismo Antiguo Testamento hay ten  dencias y formas religiosas distintas: hay una l\u00ed\u00adnea m\u00e1s sacral (religi\u00f3n de los sacerdotes y del templo) y otra m\u00e1s prof\u00e9tica (religi\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica social y de la superaci\u00f3n de la violencia); hay una m\u00e1s sapiencial (que tiende a fundamentar en Dios todo lo que existe) y otra m\u00e1s apocal\u00ed\u00adptica, propia de grupos m\u00e1s marginales, que intentan transformar la realidad (o dejar que Dios la transforme). En este campo siguen abiertas algunas heridas y diferencias teol\u00f3gicas no s\u00f3lo entre los jud\u00ed\u00ados y los samaritanos (que s\u00f3lo consideran como Biblia el Pentateuco) y entre los varios grupos de jud\u00ed\u00ados, que interpretan su tradici\u00f3n desde perspectivas distintas, sino, y sobre todo, entre jud\u00ed\u00ados y cristianos, que leen los mismos textos de la Biblia hebrea desde perspectivas teol\u00f3gicas, sociales y eclesiales distintas. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del Antiguo Testamento resulta inseparable de la b\u00fasqueda y definici\u00f3n de la identidad jud\u00ed\u00ada y cristiana.<\/p>\n<p>(4) Temas b\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento. En principio, estos temas han estado m\u00e1s vinculados a las diferencias confesionales. Los cat\u00f3licos han interpretado la Biblia a partir del magisterio, centrado en los papas como sucesores de Pedro, a trav\u00e9s de una lectura m\u00e1s dogm\u00e1tica y eclesial, fijada por la misma Iglesia. A diferencia de eso, los protestantes, a partir del mismo Lutero, han puesto de relieve una lectura m\u00e1s privada de la Biblia, de manera que cada cristiano ha venido a ser te\u00f3logo, es decir, testigo del Dios que le habla por la Biblia. Pero esas diferencias confesionales est\u00e1n quedando ya en segundo plano, de manera que los cristianos, cat\u00f3licos y protestantes, han empezado a elaborar teolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas convergentes, aunque los protestantes ponen m\u00e1s de relieve la justificaci\u00f3n por la fe (en la l\u00ed\u00adnea de Pablo) y los cat\u00f3licos la salvaci\u00f3n sacramental y las mediaciones eclesiales. En este contexto podemos decir que han fracasado b\u00e1sicamente los intentos de desmitificaci\u00f3n y desreligionizaci\u00f3n del cristianismo. El proyecto de desmitologizaci\u00f3n est\u00e1 vinculado a R. Bultmann; el de des-religionizaci\u00f3n est\u00e1 vinculado a K. Barth. Ambos fueron muy influyentes a mediados del siglo XX. Pero en los a\u00f1os posteriores se ha dado un cambio significativo, de manera que suele afirmarse, en contra de Bultmann, que en el fondo de la Biblia hay un mito o s\u00ed\u00admbolo fundante, que se debe interpretar, pero nunca destruir o negar, pues si se niega se niega el mensaje. Por otra parte, en contra de K. Barth, debe afirmarse que la Biblia forma parte del despliegue religioso de la humanidad, de manera que no pueden trazarse fronteras estrictas entre la fe b\u00ed\u00adblica y las experiencias sagradas de otras religiones.<\/p>\n<p>(5) Temas abiertos de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Iglesia helenista. Conforme a la visi\u00f3n de T. Varr\u00f3n, recibida y matizada por san Agust\u00ed\u00adn, hab\u00ed\u00ada en el viejo mundo grecorromano tres \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb: una m\u00ed\u00adtica, propia de los poetas y de los cultos populares; otra pol\u00ed\u00adtica, propia del orden de las ciudades y Estados; y otra filos\u00f3fica, propia de los pensadores. El cristianismo oficial rechaz\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adtico-religiosa, adapt\u00f3 la pol\u00ed\u00adtica y asumi\u00f3 la filos\u00f3fica; de esa forma opt\u00f3 por una interpretaci\u00f3n \u00abno religiosa\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, dialogando as\u00ed\u00ad m\u00e1s con el pensamiento filos\u00f3fico que con las religiones tradicionales de los pueblos antiguos. Aquella opci\u00f3n tuvo sus valores positivos, pero en el fondo fue limitada y ha fracasado. Hoy sabemos que la interpretaci\u00f3n de la Biblia no est\u00e1 ligada s\u00f3lo con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, sino tambi\u00e9n con la religi\u00f3n m\u00ed\u00adtica (simb\u00f3lica) y con la religi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica (el despliegue de la justicia, la comunicaci\u00f3n entre todos los hombres). En ese contexto podemos hablar de una vuelta a lo religioso: la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene que dialogar no s\u00f3lo con las ciencias que surgieron de la Ilustraci\u00f3n del siglo XVIII (que eran herederas de la filosof\u00ed\u00ada griega), sino tambi\u00e9n con las religiones de la actualidad (que siguen situ\u00e1ndose, de alg\u00fan modo, en la l\u00ed\u00adnea de las religiones helenistas que la teolog\u00ed\u00ada cristiana quiso dejar a un lado). Contin\u00faan abiertos, por tanto, los tres temas o caminos de T. Varr\u00f3n: la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene que dialogar con la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, poniendo as\u00ed\u00ad de relieve los aspectos sociales del mensaje de Jes\u00fas y de los profetas de Israel, en l\u00ed\u00adnea de liberaci\u00f3n; la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene que dialogar con la teolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica, es decir, con el pensamiento de la Ilustraci\u00f3n, tal como se ha expandido y concretado en las ciencias modernas; la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica tiene que dialogar con la experiencia y mensaje de las religiones actuales (en la l\u00ed\u00adnea de lo que Varr\u00f3n llamaba mi  to). El camino est\u00e1 abierto, las posibilidades y tareas son grandes.<\/p>\n<p>Cf. R. ALBERTZ, Historia de la religi\u00f3n de Israel en tiempos del Antiguo Testamento I-H Trotta, Madrid 1999; K. BARTH, La revelaci\u00f3n como abolici\u00f3n de la religi\u00f3n, Marova, Madrid 1973; R. BULTMANN, Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, Salamanca 1981; W. EICHRODT, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I-II, Cristiandad, Madrid 1975; J. GNILKA, Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, Trotta, Madrid 1998; D. PREUSS, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I-II, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1999; K. H. SCHELKLE, Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento I-IV, Herder, Barcelona 1975; G. VON RAD, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I-II, BEB 11 y 12, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; F. VOUGA, Una teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino theologia-theologein no es de origen cristiano : los primeros datos que podemos recuperar se refieren al mito. Homero y Hes\u00ed\u00adodo son llamados theologoi por Su estilo particular de componer y de cantar los mitos. Arist\u00f3teles, al dividir la filosof\u00ed\u00ada teor\u00e9tica en: matem\u00e1tica, f\u00ed\u00adsica y teolog\u00ed\u00ada, la identifica con la metaf\u00ed\u00adsica. Agust\u00ed\u00adn nos recuerda que los primeros en utilizar este t\u00e9rmino en sentido religioso fueron los estoicos, que la defin\u00ed\u00adan como \u00abla raz\u00f3n que explica los dioses\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo a trav\u00e9s de un proceso progresivo se impone tanto en Oriente como en Occidente el uso cristiano de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb. Para Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, indica el \u00abconocimiento de las cosas divinas\u00bb. para Or\u00ed\u00adgenes expresa la \u00abverdadera doctrina sobre Dios y sobre Jesucristo como Salvador\u00bb. Corresponde a Eusebio el privilegio de haber aplicado por primera vez el atributo theologos a Juan, y . a que en su evangelio escribi\u00f3 una \u00abeminente doctrina sobre Dios\u00bb. A partir de \u00e9l, la teolog\u00ed\u00ada indicar\u00e1 la verdadera doctrina, la cristiana, en oposici\u00f3n a la falsa doctrina que ense\u00f1aban los paganos y los herejes. A continuaci\u00f3n, Dionisio establecer\u00e1 una distinci\u00f3n que permanecer\u00e1 hasta nuestros d\u00ed\u00adas: teolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica -simb\u00f3lica, escondida- Y otra teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s manifiesta y racional. Entre los Padres de Oriente es interesante advertir que la teolog\u00ed\u00ada indica de ordinario la doctrina sobre la Trinidad, mientras que la doctrina sobre Cristo se define como econom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En Occidente, es sobre todo Agust\u00ed\u00adn el que mantiene con fuerza el sentido religioso de teolog\u00ed\u00ada. Se comprende la teolog\u00ed\u00ada como el esfuerzo por penetrar cada vez m\u00e1s en la inteligencia de la Escritura y de la Palabra de Dios; por esto, se encuentra f\u00e1cilmente un intercambio con las palabras sacra pagina o sacra doctrina. Se advierte un primer cambio de sentido en Boecio, que da a conocer la distinci\u00f3n de las ciencias de Arist\u00f3teles: Alcuino comienza la reforma carolingia y la divisi\u00f3n de las artes del trivio y del cuatrivio: la dial\u00e9ctica se inserta tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada. Se llega as\u00ed\u00ad a la formulaci\u00f3n de las Sententiae, es decir, a una colecci\u00f3n de escritos de los Padres.<\/p>\n<p>Se produce un crescendo de calidad en la comprensi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada por parte de Anselmo de Aosta. Buscando el equilibrio entre los \u00abmon\u00e1sticos\u00bb y los \u00bb dial\u00e9cticos n, crea el principio base de la teolog\u00ed\u00ada: quaero intelligere ut credam, sed credo ut intelligam. De todas formas, ser\u00e1 Abelardo el primero que dio el paso de una teolog\u00ed\u00ada comprendida como sacra pagina a una teolog\u00ed\u00ada vista como scientia; de poco servir\u00e1n las resistencias de san Bernardo para que la teolog\u00ed\u00ada siguiera estando ligada a la perspectiva mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>Con Tom\u00e1s y Buenaventura se mantendr\u00e1 casi intacta la distinci\u00f3n entre dial\u00e9cticos y mon\u00e1sticos. Con Guillermo de Occam la teolog\u00ed\u00ada se enfrentar\u00e1 con el nominalismo y con la cr\u00ed\u00adtica; Erasmo de Rotterdam acentuar\u00e1 hasta tal punto la cr\u00ed\u00adtica que sustituir\u00e1 por ella la quaestio escol\u00e1stica. Melchor Cano marcar\u00e1 para la teolog\u00ed\u00ada el momento en que tendr\u00e1 que confrontarse con las auctoritates; el siglo XVlll representar\u00e1, por el contrario, el per\u00ed\u00adodo de los grandes sistemas y de las enciclopedias. A finales del siglo XIX, la enc\u00ed\u00adclica Aetemi Patris, de Le\u00f3n XIII, dar\u00e1 un giro, volviendo a poner la teolog\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n con la filosof\u00ed\u00ada tomista, que habr\u00e1 de someterse a ella. El cambio de perspectiva que llev\u00f3 a cabo el Vaticano II permite ver a la teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s animada por la Escritura (DV 24) y m\u00e1s en contacto con la vida eclesial, As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada sigue estando anclada en la revelaci\u00f3n como fundamento suyo y a la fe como su inteligencia cr\u00ed\u00adtica, para que la vida de fe del creyente pueda ser motivada y significativa.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: B, Studer Teolog\u00ed\u00ada, en DPAC, 11, 2092-2093; C, Vagaggini, Teolog\u00ed\u00ada, en NDT, 11, 1688-1806; R. Latourelle, Teolog\u00ed\u00ada. ciencia de la salvaci\u00f3n. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968; y Congar, La fe y la teolog\u00ed\u00ada, Herder, Barcelona 1970; B. Fonte, La teolog\u00ed\u00ada, COWIO compa\u00f1\u00ed\u00ada, memoria y profec\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990; P. p&#8217;Gilbert, lntroducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada medieval, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. DEFINICI\u00ed\u201cN (R. Fisichella).<br \/>\nII. EPISTEMOLOG\u00ed\u008dA (R. Fisichella).<br \/>\nIII. ECLESIALIDAD Y LIBERTAD (M. Seckler).<br \/>\nIV. TEOL0G\u00ed\u008dA Y CIENCIAS (M. Seekler).<br \/>\nV. TEOLOG\u00ed\u008dA y FILOSOF\u00ed\u008dA (R. Fisichella).<\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n<br \/>\nEl fundamento y el centro de la teolog\u00ed\u00ada es la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo. Su objetivo particular es la inteligencia cr\u00ed\u00adtica del contenido de la fe para que la vida creyente pueda ser plenamente significativa.<\/p>\n<p>Las coordenadas que se han asentado para la comprensi\u00f3n del concepto de teolog\u00ed\u00ada no han sido siempre las mismas a lo largo de la historia. En cuanto reflexi\u00f3n hist\u00f3rica sobre la fe y sobre sus contenidos, la teolog\u00ed\u00ada ha ido sufriendo una constante evoluci\u00f3n en su intento de autodefinirse; evoluci\u00f3n que puede identificarse con la misma historia del pensamiento cristiano.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino theologh\u00ed\u00ada\/theologh\u00e9in es de origen no cristiano; los primeros datos que se pueden recuperar son los que ven a la theologh\u00ed\u00ada ligada al mito. Hornero y Hes\u00ed\u00adodo son llamados thevl\u00f3goi por su actividad peculiar de componer y de contar los mitos. Arist\u00f3teles, al dividir la filosof\u00ed\u00ada teor\u00e9tica en matem\u00e1tica, f\u00ed\u00adsica y teolog\u00ed\u00ada, la identificar\u00e1 con la metaf\u00ed\u00adsica en cuanto \u00abphilosophia perennis\u00bb(Met. VI, 1,1025). Los estoicos, como recuerda Agust\u00ed\u00adn, son los primeros que utilizaron este t\u00e9rmino con una connotaci\u00f3n religiosa, ya que lo identifican como \u00abratio quae de d\u00fcs explicatur\u00bb (PL XLI, 180).<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo progresivamente, tanto en Oriente como en Occidente, se fue imponiendo el uso cristiano de este t\u00e9rmino. Para Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, theologh\u00ed\u00ada ser\u00e1 el \u00abconocimiento de las cosas divinas\u00bb; para Or\u00ed\u00adgenes indica la verdadera doctrina sobre Dios y sobre Jesucristo como salvador; sin embargo, le corresponde a Eusebio de Cesarea el privilegio de haber sido el primero que atribuy\u00f3 al evangelista Juan el t\u00ed\u00adtulo de theologos por haber escrito en su evangelio una doctrina eminente sobre Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, a partir de Eusebio, theologh\u00ed\u00ada indicar\u00e1 la verdadera doctrina, la cristiana, que se opondr\u00e1 a la falsa doctrina ense\u00f1ada por los paganos. A continuaci\u00f3n, Dionisio establecer\u00e1 una distinci\u00f3n, que sigue siendo v\u00e1lida hasta nuestros d\u00ed\u00adas, entre una teolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica, simb\u00f3lica, escondida, que une con Dios, y otra teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s manifiesta, m\u00e1s filos\u00f3fica, que tiende a la demostraci\u00f3n racional.<\/p>\n<p>Una \u00faltima connotaci\u00f3n digna de inter\u00e9s que proviene de los padres griegos es la que identifica la theologh\u00ed\u00ada con la doctrina sobre la Trinidad, para distinguirla de la doctrina sobre la encarnaci\u00f3n, que ser\u00e1 llamada oeconom\u00ed\u00ada. El per\u00ed\u00adodo mon\u00e1stico -pensemos en los nombres de Evagrio P\u00f3ntico y de M\u00e1ximo el Confesor- hablar\u00e1 finalmente de \u00abtheologh\u00ed\u00ada\u00bb como el culmen del conocimiento y la plenitud de la gnosis, por haber sido realizada bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Para el Occidente, es especialmente Agust\u00ed\u00adn el que introduce el uso religioso del t\u00e9rmino en la cultura y en el lenguaje com\u00fan. El entendimiento que interviene en la comprensi\u00f3n de la fe es contemplaci\u00f3n de un esp\u00ed\u00adritu creyente qu\u00e9, puesto que ama, desea alcanzar la plenitud de la realidad: amada.<\/p>\n<p>En una palabra, the\u00f3logh\u00ed\u00ada para el pensamiento patr\u00ed\u00adst\u00ed\u00adco se\u00f1ala el esfuerzo por penetrar cada vez m\u00e1s en la inteligencia de la Escritura y de la palabra de Dios; por eso mismo resultar\u00e1 normal el intercambio entre \u00abtheologia\u00bb y \u00absacra pagina\u00bb o \u00absacra doctrina\u00bb, terminolog\u00ed\u00ada que permanecer\u00e1 felizmente intacta durante todo el siglo xii.<br \/>\nSe verifica una primera se\u00f1al de cambio con Boecio, que da a conocer la distinci\u00f3n de las \u00abciencias\u00bb de Arist\u00f3teles; Alcuino comienza la reforma carolingia con la distinci\u00f3n de las artes del trivio y del cuadrivio; la dial\u00e9ctica, como m\u00e9todo de investigaci\u00f3n, comienza a abrirse cada vez m\u00e1s camino&#8230;; se llega as\u00ed\u00ad ala formulaci\u00f3n de las primeras Sententiae, sacadas de la colecci\u00f3n de los escritos de los santos padres, y a la- utilizaci\u00f3n de la grammatica:<br \/>\nSe da realmente un salto cualitativo con la precomprensi\u00f3n anselmiana de theologia. En su intento de establecer un equilibrio entre el planteamiento \u00abmon\u00e1stico\u00bb, que alimentaba preferentemente la comprensi\u00f3n de una autosuficiencia de la fe, y el planteamiento \u00abdial\u00e9ctico\u00bb, que tend\u00ed\u00ada a absolutizar la exigencia de la raz\u00f3n, Anselmo crea el principio del quaero fntelligere ut credam, sed credo ut intelligam. La fe que ama quiere conocer m\u00e1s; por consiguiente, la ratio se fundamenta en la fides, sin que por ello sea menos aut\u00f3noma en su b\u00fasqueda. &#8216;<br \/>\nSin embargo, ser\u00e1 Abelardo el que se recordar\u00e1 como el primero-en haber dado el paso de una \u00absacra pagina\u00bb a una theologia entendida como scientia, por haberse convertido en yuaestio. De poco servir\u00e1n las resistencias de Bernardo para mantener relegada la theologia a la perspectiva del \u00abnon quasi scrutans, sed admirans\u00bb. Tom\u00e1s no podr\u00e1 menos de ratificar el planteamiento del Magister sententiarum, concibiendo la, the\u00f3logia como la forma de conocimiento racional de la ense\u00f1anza. cristiana; lo que la fe acoge como don, la theologia lo explicita y lo explica a la luz de la comprensi\u00f3n humana con sus propias leyes.<\/p>\n<p>Buenaventura, permaneciendo fiel a la corriente mon\u00e1stica, mantendr\u00e1 la acentuaci\u00f3n sobre el papel y la presencia de la gracia; Duns Escoto, despu\u00e9s de \u00e9l, ser\u00e1 el mayor representante de est\u00e1 forma de pensar.<\/p>\n<p>Por, aquel mismo tiempo; Guillermo de Occam favorecer\u00e1 la. entrada de la cr\u00ed\u00adtica y del nominalismo. El humanista Erasmo de Rotterdam acentuar\u00e1 hasta tal punto la cr\u00ed\u00adtica, que llegar\u00e1 a sustituir con ella en adelante a la quaestio medieval. Melchor Cano marcar\u00e1 la \u00e9poca de la reinvenci\u00f3n de las auctoritales a trav\u00e9s de los 1 lugares teol\u00f3gicos, y el Tridentino culminar\u00e1 con las especulaciones del saber teol\u00f3gico. El siglo xvni ver\u00e1 c\u00f3mo se acent\u00faan las formas de los \u00absistemas\u00bb y la organizaci\u00f3n del saber teol\u00f3gico en las enciclopedias. La Aeterni Patria, finalmente, registra un cambio ulterior con el intento de un retorno al pensamiento de santo Tom\u00e1s, interpretado, sin embargo, a la luz de los nuevos principios filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico, el art\u00ed\u00adculo de Y. Congar en DthCnos ofrece un estudio completo, que se ha convertido en una verdadera obra cl\u00e1sica de la literatura teol\u00f3gica. Pero todav\u00ed\u00ada es preciso observar que la comprensi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada se relaciona y se \u00abadapta\u00bb en diversas ocasiones a las diferentes \u00e9pocas hist\u00f3ricas con que llega a encontrarse. Esto es se\u00f1al de una caracter\u00ed\u00adstica determinante del saber teol\u00f3gico: la historicidad de la reflexi\u00f3n de la fe, que permite al mismo tiempo mantener siempre viva la pregunta sobre la inteligibilidad del misterio y encontrar una respuesta que sea conforme a las diversas conquistas del saber humano.<\/p>\n<p>El cambio de horizonte que ha llegado a crearse con el Vaticano 11 ha alejado a la teolog\u00ed\u00ada de aquel contexto controversista-apolog\u00e9tico que hab\u00ed\u00ada caracterizado a los cuatro siglos anteriores, para colocarla en un sereno di\u00e1logo con las culturas y las ciencias, a fin de hacer evidente la complementariedad de cada una de ellas con vistas a la globalidad del saber, para una existencia humana cada vez m\u00e1s digna (cf GS 53-62).<\/p>\n<p>Al faltar entonces una \u00fanica referencia filos\u00f3fica, sustituida por una pluralidad de referencias con diversos sistemas filos\u00f3ficos, y al haber adquirido una comprensi\u00f3n hermen\u00e9utica m\u00e1s global y profunda del dato b\u00ed\u00adblico, la teolog\u00ed\u00ada s\u00e9 caracteriza mejor hoy a la luz de una pluralidad de teolog\u00ed\u00adas que dejan vislumbrar las diversas metodolog\u00ed\u00adas adquiridas.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay nuevos problemas que requieren una mayor reflexi\u00f3n y que pueden caracterizar a la actualidad teol\u00f3gica en el momento en que, una vez m\u00e1s, intenta autocomprenderse; pueden se\u00f1alarse tres por lo menos: 1) la determinaci\u00f3n del estatuto epistemol\u00f3gico que, en cada ocasi\u00f3n, se refiere al nuevo saber cient\u00ed\u00adfico; 2) la eclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada, que comporta la responsabilidad p\u00fablica de la inteligencia de fe y la superaci\u00f3n de una contraposici\u00f3n entre el saber teol\u00f3gico en cuanto tal y el&#8217; saber teol\u00f3gico regional o contextual; 3) la relaci\u00f3n teolog\u00ed\u00adamagisterio, que comporta la indicaci\u00f3n de las mediaciones propias de una teolog\u00ed\u00ada como inteligencia eciesial de una fe comunitaria y la libertad del sujeto epist\u00e9mico en su b\u00fasqueda cient\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>II. Epistemolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada fundamental, en cuanto epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, tiene que responder previamente al menos a tres cuestiones fundamentales que se imponen para el saber teol\u00f3gico: 1) la aparici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada; 2) la determinaci\u00f3n de su contenido; 3) su autojustificaci\u00f3n como conocimiento cr\u00ed\u00adtico de la fe.<\/p>\n<p>1. LA APARICI\u00ed\u201cN DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA. El punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada como autoconciencia refleja de la fe es lo que llamamos la admiraci\u00f3n concienciada del creyente al plantearse la pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 creo?\u00bb<br \/>\nCon esta categor\u00ed\u00ada de la admiraci\u00f3n concienciada se quiere recuperar ante todo un dato com\u00fan a toda la historia del pensamiento, que encuentra precisamente en la \u00abadmiraci\u00f3n\u00bb el comienzo de toda conciencia que sabe percibir lo existente. Es la admiraci\u00f3n que surge en el sujeto en el momento en que est\u00e1 presente a s\u00ed\u00ad mismo en el acto de reflexionar y de descubrirse a s\u00ed\u00ad mismo como un sujeto pensante, presente en la historia, en el mundo, como proyectador de s\u00ed\u00ad y del mundo. Es la admiraci\u00f3n la que le permite autocomprenderse como sujeto activo de la historia, por ser capaz de volver sobre s\u00ed\u00ad mismo una vez que ha salido de s\u00ed\u00ad para la averiguaci\u00f3n y el conocimiento de lo real (reditio in se ipsum).<\/p>\n<p>En una palabra, la admiraci\u00f3n es lo que est\u00e1 en el origen del buscar humano y del comprender; es lo que puede permitir la recuperaci\u00f3n de todo lo que nos ha precedido, nos determina y que constituir\u00e1 nuestro futuro. Sin la admiraci\u00f3n nos har\u00ed\u00adamos extra\u00f1os a nosotros mismos y a la historia, por ser incapaces de realizar un nuevo saber.<\/p>\n<p>Es posible ver realizada esta real\u00c2\u00a1\u00bb dad tambi\u00e9n dentro del saber teol\u00f3gico como aquel momento en que el creyente tiene conciencia de la gratuidad del ser llamado a la comuni\u00f3n de vida con Dios. Es la admiraci\u00f3n de descubrirse a s\u00ed\u00ad mismo como sujeto capaz de un acto que cualifica antropol\u00f3gicamente la existencia y que se comprende como realidad que, en cuanto tal, no puede exigirse, sino s\u00f3lo ser acogida como un don; es, en una palabra, la conciencia del ser misterio y del participar de la infinitud del misterio.<\/p>\n<p>Esta admiraci\u00f3n no es fruto de la emotividad, sino una actividad peculiar del sujeto epist\u00e9mico; por eso precisamente, en el momento en que se plantea la pregunta del \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 creo?\u00bb, se realiza tambi\u00e9n dentro de la fe y aparece la teolog\u00ed\u00ada como inteligencia de la fe.<\/p>\n<p>Esto permite ya comprender que el horizonte en que se plantea la pregunta est\u00e1 determinado desde el principio por el ser ya creyente. En efecto, hay un acto fundamental que precede al conocimiento reflejo del sujeto creyente, y es el que provoca que aparezca la admiraci\u00f3n, es decir, el acto de gracia mediante el cual Dios llama a cada uno a la fe.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, antes de que el creyente pueda ponerse ante Dios en el acto de pronunciar categorialmente su nombre, como expresi\u00f3n de una actividad intelectual personal que d\u00e9 contenido a la fe, existe ya la realidad del ser conocidos por Dios y haber sido llamados en Cristo a la salvaci\u00f3n (cf 1 Jn 4,10).<\/p>\n<p>Por tanto, la admiraci\u00f3n concienciada y la certeza de la llamada a la salvaci\u00f3n constituyen el contexto necesario para que la fe del creyente pueda constituirse como elemento reflejo. Adem\u00e1s, la condici\u00f3n de realizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada, especialmente respecto a las otras ciencias (l Teolog\u00ed\u00ada, IV), debe recurrir necesariamente a su car\u00e1cter particular de paradoja.<\/p>\n<p>El primer dato parad\u00f3jico que surge de este horizonte afecta tanto al objeto de la teolog\u00ed\u00ada como a su sujeto epist\u00e9mico. Efectivamente, la fe, corno punto fundamental dentro del cual nace la reflexi\u00f3n, determina el contenido de la b\u00fasqueda hasta tal punto que \u00e9ste se presenta ya como verdad fundamental y no como verdad que haya que demostrar. El contenido revelado que hace surgir a la teolog\u00ed\u00ada es considerado ya y.cre\u00ed\u00addo por \u00e9sta como una verdad que no hay que demostrar, sino tan s\u00f3lo comprender intelectualmente y hacer comunicable.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter parad\u00f3jico de esta expresi\u00f3n aumenta cuando se considera que la verdad dada no es fruto de la abstracci\u00f3n especulativa, sino que es una persona hist\u00f3rica, en la concreci\u00f3n de su existir. La verdad de un sujeto hist\u00f3rico se convierte aqu\u00ed\u00ad en pretensi\u00f3n de verdad sobre toda la humanidad y en centro propulsor de verdad para la comprensi\u00f3n de toda la historia. Pero, sobre todo, es una verdad que manifiesta toda su evidencia de paradoja en el momento en que asume la muerte de Jes\u00fas de Nazaret como el criterio para expresar la verdad \u00faltima sobre Dios. En la muerte, que antropol\u00f3gicamente constituye el punto m\u00e1s impenetrable del saber humano y el m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de ser acogido, ya que en \u00e9l llega a su cima la contradictoriedad de la existencia (GS 18), es donde nos sale al encuentro la forma que expresa la donaci\u00f3n total de Dios a la humanidad.<\/p>\n<p>En Jes\u00fas de Nazaret, la teolog\u00ed\u00ada recibe al mismo tiempo el objeto de su investigaci\u00f3n y la verdad sobre el hombre y su destino. La pasi\u00f3n, la muerte y la resurrecci\u00f3n constituyen la \u00abprenda\u00bb de la salvaci\u00f3n que se da en la espera del cumplimiento escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Finalmente, en este horizonte la teolog\u00ed\u00ada comprende que se le ofrecen tambi\u00e9n unas mediaciones que van m\u00e1s all\u00e1 de las categor\u00ed\u00adas del saber humano. Se le dan porque pertenecen a la econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, que comprende: la constante presencia del Esp\u00ed\u00adritu para orientar a la Iglesia ensu comprensi\u00f3n del sentido de la palabra, hasta que no se haya alcanzado por completo la verdad en su totalidad (Jn 16,13); los carismas, que habilitan a los diversos creyentes en la mutua responsabilidad por la construcci\u00f3n de la comunidad entera (I Cor 12-14); la infalibilidad en la interpretaci\u00f3n de la fe aut\u00e9ntica (LG 25); el sentido de la fe como patrimonio de todo el pueblo de Dios para el discernimiento de la verdadera tradici\u00f3n (LG 35).<\/p>\n<p>De esta situaci\u00f3n parad\u00f3jica se derivan por lo menos tres principios de los que no es posible prescindir para un saber teol\u00f3gico correcto:<br \/>\na) En la medida en que es la fe la que pone en acto a la teolog\u00ed\u00ada, es la misma fe la que muestra a la teolog\u00ed\u00ada las razones sobre la necesidad de la inteligencia de \u00c2\u00b0la fe. Por consiguiente, la inteligibilidad del dato revelado no es un principio extr\u00ed\u00adnseco a la revelaci\u00f3n, sino interior a ella, y por tanto principio que pone en acto a la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) Toda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica -excepto la neotestamentaria, que por su propia naturaleza se sit\u00faa como norma normans para toda teolog\u00ed\u00ada- es hist\u00f3rica y est\u00e1 relativizada por su propio objeto. Por tanto, la libertad de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica no puede perjudicar a la ortodoxia del contenido de la fe, sino que tendr\u00e1 que conffontarse con \u00e9l y acogerlo obediencialmente.<br \/>\nc) La fe dar\u00e1 a la teolog\u00ed\u00ada los caminos maestros para que pueda alcanzar realmente su contenido. Con Anselmo, podr\u00ed\u00adamos identificarla como: delectatio, es decir, gozo por haber descubierto el objeto de la investigaci\u00f3n y gratitud por haberlo recibido; adoratio, por la que se percibe y se comprende el final del recorrido que desemboca en la profesi\u00f3n del rationabiliter comprehendit incomprehensibile esse.<\/p>\n<p>2. EL CONTENIDO DE LA TEOLOG\u00ed\u00adA. El contenido de la teolog\u00ed\u00ada es la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo o, en otras palabras, el misterio global de la encarnaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada es la \u00abconcreci\u00f3n del logos \u00ab(E. Peterson), que abarca la globalidad del dogma cristiano, que se extiende a partir del misterio insondable de Dios hasta alcanzar el misterio del hombre.<\/p>\n<p>Por tanto, la revelaci\u00f3n constituye el fundamento y el centro de la teolog\u00ed\u00ada; es su contenido peculiar. Sin embargo, el primer contenido que tendr\u00e1 que acerse inteligible gracias al proceder teol\u00f3gico ser\u00e1 precisamente el de las categor\u00ed\u00adas que acabamos de se\u00f1alar.<br \/>\nDecir fundamento es lo que, a nivel te\u00f3rico y temporal, es la condici\u00f3n de posibilidad del saber. Te\u00f3ricamente, hablar de revelaci\u00f3n como fundamento de la teolog\u00ed\u00ada implica tener .presente un triple elemento que s\u00f3lo en la terminolog\u00ed\u00ada (cf R. L. HART, Unfinished Man and Immagination, Nueva York 1968, 83-97) equivale a lo que se constata como ya fundado, lo que se est\u00e1 fundando y lo que no est\u00e1 a\u00fan fundado, pero lo estar\u00e1.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la revelaci\u00f3n constituye para la teolog\u00ed\u00ada una realidad din\u00e1mica: a partir de un acontecimiento inicial se desarrolla un movimiento ulterior que permite unacomprensi\u00f3n hist\u00f3rica, pasada y actual, del mismo, pero sin tener que cerrar el futuro. La comprensi\u00f3n que se posee del acontecimiento debe referirse a \u00e9l como a su principio formal y causal, ya que no hay ninguna otra posibilidad de conocimiento del fundamento fuera del fundamento mismo.<\/p>\n<p>En otras palabras, afirmar que la revelaci\u00f3n constituye el fundamento de la teolog\u00ed\u00ada equivale a recuperar el elemento pre-reflexivo que comporta la afirmaci\u00f3n de un contenido completamente nuevo, que s\u00f3lo puede ser dado por revelaci\u00f3n. Existe, pues, la presentaci\u00f3n de un novum, que es dado y que se impone con su verdad evidente, como una realidad que el sujeto creyente no puede darse, sino s\u00f3lo recibir por revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El conocimiento m\u00e1s adecuado que se puede tener de este novum es dado por la fe como la forma de conocimiento propio y adecuado al objeto del conocer. La triple estructuraci\u00f3n del fundamento afecta a la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, ya que ella acepta lo que ya est\u00e1 fundado, comprende lo que se est\u00e1 fundando mediante la fe ininterrumpida de la Iglesia y prepara lo que no est\u00e1 fundado todav\u00ed\u00ada, a trav\u00e9s de su tensi\u00f3n constante hacia el acontecimiento escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Al hablar de revelaci\u00f3n como centro de la teolog\u00ed\u00ada, se hace una referencia m\u00e1s directa a la sistem\u00e1tica de la investigaci\u00f3n. Esto significa que todo el saber teol\u00f3gico necesita estructurarse en torno a la revelaci\u00f3n, ante todo para poner de manifiesto que el principio formal de las diversas disciplinas es uno solo, pero que igualmente el misterio de la revelaci\u00f3n, desde el punto de vista cient\u00ed\u00adfico, est\u00e1 sometido a la complementariedad de las perspectivas, que s\u00f3lo en su conjunto y en la interdependencia rec\u00ed\u00adproca puede ofrecer la perspectiva global (cf OT 16; Sapientia christiana).<\/p>\n<p>3. EL CONOCIMIENTO CR\u00ed\u008dTICO DE LA FE. El \u00faltimo elemento que hay que justificar es el hecho de que la teolog\u00ed\u00ada constituye el saber cr\u00ed\u00adtico de la fe; dicho en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos, estamos ante las primeras relaciones de fe-raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Plantearse la pregunta sobre el saber cr\u00ed\u00adtico de la fe es ya de suyo un dato teol\u00f3gico, pues dentro de la fe el creyente, en cuanto sujeto epist\u00e9mico, posee un conocimiento que le da certeza.<\/p>\n<p>Esto es lo que se percibe en la experiencia com\u00fan del conocer humano: el saber es una experiencia original del sujeto, mediante el cual se descubre la realidad propia como actividad pensante. Este saber primero y. fundamental es \u00e9l mismo certeza, ya que cada uno sabe que sabe: un saber inmediato que est\u00e1 constituido por la propia existencia y por el encuentro con la realidad. En su movimiento externo, el saber se ve atacado por la duda, que pone en crisis al mismo saber: \u00abscio me nescire\u00bb. Sin embargo, el \u00abno saber\u00bb se ve orientado hacia nuevas adquisiciones de un saber primero no conocido. Tenemos por consiguiente, un movimiento con una doble caracter\u00ed\u00adstica: el sujeto expresa la voluntad de saber porque sabe que no sabe, pero esto corresponde a un primer saber que fundamenta la certeza del saber mismo.<\/p>\n<p>La existencia creyente est\u00e1 tambi\u00e9n inserta en esa certeza de la salvaci\u00f3n que le permite a cada uno concebirse como una persona llamada a la comuni\u00f3n de vida con Dios a trav\u00e9s de la gracia. La admiraci\u00f3n ante esta realidad que suscita en el sujeto la pregunta del \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 creo?\u00bb corresponde a aquella primera cuesti\u00f3n que hace surgir simult\u00e1neamente la certeza de una primera existencia de fe y la necesidad de ir progresando, ya que se descubre que el misterio no es conocido todav\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Por tanto, la pregunta sobre la necesidad de un saber confiere ya al creyente una certeza primera y fundamental, puesto que al preguntar ya afirma, aun cuando su preguntar se oriente hacia un sentido y un saber cada vez m\u00e1s grande:<br \/>\nPero la teolog\u00ed\u00ada constituye el saber cr\u00ed\u00adtico, es decir, un saber que analiza la relaci\u00f3n existente entre el contenido del saber personal y el del nuevo objeto conocido. Por consiguiente, al ser cr\u00ed\u00adtico, es un conocimiento que llega a la conclusi\u00f3n de un procedimiento mediante el cual se alcanza el juicio. Pero juzgar significa haber encontrado ya una conformidad entre la certeza original y el contenido del objeto; en consecuencia, se tendr\u00e1 un juicio cr\u00ed\u00adtico solamente cuando se haya alcanzado la esencia del objeto conocido, y no una personal representaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>La fe constituye la respuesta plena y libre del creyente a la revelaci\u00f3n de Dios (DV 5); corresponde al don de gracia con un acto totalmente humano, en d\u00f3nde \u00abel entendimiento y la voluntad\u00bb, sin\u00f3nimo de la globalidad de la persona, se ven plenamente comprometidos en una unidad indisociable. La verdad que es acogida en la fe es fruto del conocimiento del saber del creyente ,que, con el mismo acto d\u00e9 fe, indica la correspondencia que tendr\u00e1 que ponerse, en el plano gnoseol\u00f3gico, entre su conocer y el objeto por conocer. De este modo la fe expresa la forma de conocimiento que corresponde a la naturaleza del objeto conocido; en resumen, para ser conocido, ese objeto necesita del conocimiento de fe.<\/p>\n<p>Por tanto, el creyente conociendo cree y creyendo conoce; esto significa que en un solo acto, el de la fe, est\u00e1 presente de modo plenamente humano la forma de conocimiento que es la expresada por el creer. El conocer, en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n de Dios, no es distinto del creer, ya que es la \u00fanica expresi\u00f3n que puede corresponder al objeto de conocimiento.<br \/>\nSin embargo, la verdad que se presenta no es un conocimiento abstracto, sino que se refiere, por el contrario, a la historicidad de Jesucristo (t Cristolog\u00ed\u00ada fundamental) como verdad \u00faltima y definitiva que se entrega a la humanidad para que encuentre el sentido de su existencia. La teolog\u00ed\u00ada, como saber cr\u00ed\u00adtico de la fe que ya conoce y sabe que ese contenido es verdadero, tiene que mostrar, siguiendo las l\u00ed\u00adneas de un saber y de un desarrollo cient\u00ed\u00adfico, que se da una plena correspondencia entre lo que la fe presenta como verdadero y lo que el sujeto comprende como tal. En otras palabras, el creyente obtiene de la revelaci\u00f3n, acogida en el saber de la fe; el contenido de su conocimiento; y este contenido es analizado y conocido por la teolog\u00ed\u00ada en cuanto saber cr\u00ed\u00adtico a trav\u00e9s de los elementos que lo componen; la historicidad, el lenguaje, el comportamiento y el anuncio de Jes\u00fas de Nazaret deben relacionarse cr\u00ed\u00adticamente con lo que la fe ya conoce como verdad, para que se pueda crear aquella circularidad entre la fe y la raz\u00f3n que imprima al acto de fe su forma plenamente humana.<\/p>\n<p>Lo que la fe acoge en su creer no est\u00e1 cerrado a la raz\u00f3n, sino que est\u00e1 de suyo abierto; se le da a la raz\u00f3n porque \u00e9sta, en el acto mismo de creer, est\u00e1 ya realizando una forma peculiar de conocimiento.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo una visi\u00f3n distorsionada de la racionalidad y de la fe ha podido separar los dos elementos y verlos como extra\u00f1os el uno al otro. La fe no es un sustitutivo de la voluntad cuando la raz\u00f3n no puede ir m\u00e1s all\u00e1; y la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica no es la \u00fanica forma de conocimiento del saber humano. Tan s\u00f3lo una recuperaci\u00f3n de sus relaciones a la luz de una b\u00fasqueda aut\u00f3noma, aunque complementaria, entre la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada podr\u00e1 poner m\u00e1s de manifiesto la legitimidad de un saber de la fe y la necesidad de una fe conocida.<\/p>\n<p>BIBL.: ALFARO J., Rivelazione, fede e teologia, Brescia 1986; ALSZEGHY Z. y FLICK M., \u00bfC\u00f3mo se hace la teolog\u00ed\u00ada?, Paulinas, Madrid 1976; BALTHASAR H.U., van, Einfaltungen, Munich 1969;&#8217; ID, El lugar de la teolog\u00ed\u00ada, en Verbum Caro. 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A diferencia de la ciencia de la religi\u00f3n y de la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n (\/ Religi\u00f3n, IV) en cuanto ciencias racionales aut\u00f3nomas, toda teolog\u00ed\u00ada (a excepci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada \u00abfilos\u00f3fica\u00bb, para la cual, como disciplina integrante de la filosof\u00ed\u00ada, vigen las condiciones de esta disciplina) ha de considerarse funci\u00f3n vital de la religi\u00f3n misma. Y as\u00ed\u00ad, la teolog\u00ed\u00ada cristiana es una funci\u00f3n de 1a religi\u00f3n cristiana, igual que otras religiones tienen o pueden tener sus respectivas teolog\u00ed\u00adas funcionales. Por eso al concepto de teolog\u00ed\u00ada pertenece intr\u00ed\u00adnsecamente la religi\u00f3n, con la afirmaci\u00f3n concreta de la religi\u00f3n y la vinculaci\u00f3n a ella. Si ellas faltan, conceptualmente no se trata de teolog\u00ed\u00ada, sino de filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n o de ciencia de la religi\u00f3n \u00ablibres\u00bb, o sea, que oscilan libremente seg\u00fan la posici\u00f3n. El requisito, de la connotaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca de la religi\u00f3n con su respectiva afirmaci\u00f3n concreta de la religi\u00f3n, y su vinculaci\u00f3n a ella es una caracter\u00ed\u00adstica objetiva del concepto de teolog\u00ed\u00ada, y no s\u00f3lo una exigencia moral de las convicciones del te\u00f3logo. Por eso lo decisivo en el concepto d\u00e9 teolog\u00ed\u00ada no es la religiosidad del individuo, sino la connotaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca do la religi\u00f3n ala disciplina. Quiere esto decir que en teolog\u00ed\u00ada se verifica la autorreflexi\u00f3n y la autoarticulaci\u00f3n de la religi\u00f3n que la sustenta, y que el quehacer teol\u00f3gico ha de atenerse a los contenidos, normas, reglas y fines de \u00absu\u00bb religi\u00f3n. Seg\u00fan esto, la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica es aquella funci\u00f3n vital de la Iglesia en la que se investigan y exponen te\u00f3ricamente su comprensi\u00f3n de la fe y su misi\u00f3n universal en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada, por su naturaleza (theo-logia como discurso religioso de Dios, sermo de Deo), no es incondicionalmente cient\u00ed\u00adfica; sin embargo, la teolog\u00ed\u00ada cristiana tradicionalmente se entiende y organiza preferentemente al estilo de una ciencia (apoy\u00e1ndose en diversos conceptos cient\u00ed\u00adficos, aunque con competencia te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica propia). Mas no es una ciencia basada en principios de raz\u00f3n (secundum rationem), sino una ciencia que parte de los principios de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblico-cristiana (secundum revelationem), y por tanto una ciencia de 1a fe. Tiene a la fe cristiana (y primordialmente a la palabra de Dios en la fe cristiana) como base, como objeto y como fin de su quehacer cient\u00ed\u00adfico, que debe seguir en sus m\u00e9todos las reglas de un discurso racional si quiere adquirir el car\u00e1cter de ciencia. La expresi\u00f3n ciencia de la fe (scientia fidei) como designaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada cristiana no se refiere primariamente a la relaci\u00f3n de la fe cristiana con las ciencias ni indica el influjo de la fe en las ciencias, sino el car\u00e1cter originariamente cient\u00ed\u00adfico, cientiforme, de la autorreflexi\u00f3n y autoarticulaci\u00f3n de la fe cristiana. Por eso en el concepto mismo de ciencia de la fe se condensan tensiones irreductibles, pero absolutamente fecundas, entre revelaci\u00f3n y raz\u00f3n, fe y saber, religi\u00f3n y ciencia (verdad religiosa y m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico), y por lo mismo tambi\u00e9n entre eclesialidad y libertad de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, ambas esenciales para la teolog\u00ed\u00ada, aunque en un sentido muy preciso.<\/p>\n<p>2. LA ECLESIALIDAD DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA. En el lenguaje corriente, la palabra \u00abeclesialidad\u00bb, que a menudo est\u00e1 gravada con connotaciones negativas, puede significar varias cosas: negativamente, servilismo, partidismo y conformismo; positivamente, la participaci\u00f3n responsable y solidaria en la vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia pn cr\u00ed\u00adtica simpat\u00ed\u00ada y un sincero sentire cum ecclesia. La eclesialidad de los cristianos y f\u00ed\u00ade los te\u00f3logas, que hay que dar positivamente por supuestas, debe distinguirse absolutamente de la eclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada. All\u00ed\u00ad se trata de la actitud de los hombres; aqu\u00ed\u00ad de una nota te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada; all\u00ed\u00ad de convicciones, aqu\u00ed\u00ad de estructuras. Por supuesto, ambas se corresponden; pero ser\u00ed\u00ada un error reducir el car\u00e1cter eclesial de la teolog\u00ed\u00ada en el aspecto te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfico a las actitudes de los te\u00f3logos o, en caso de conflicto, tomarlas como criterio decisivo de ella.<\/p>\n<p>A diferencia de la ciencia y de la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n en cuanto ciencias racionales aut\u00f3nomas, hay que concebir la teolog\u00ed\u00ada en cuanto ciencia de la fe radicalmente como realizaci\u00f3n vital de la Iglesia misma. As\u00ed\u00ad pues, desde la perspectiva te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica, la eclesialidad es una determinaci\u00f3n interna de lugar y funci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada. Por eso se la ha designado con raz\u00f3n como un proyecto mental y ling\u00fc\u00ed\u00adstico propio de la fe cristiana. Desde la \u00f3ptica te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica, la Iglesia no es para la teolog\u00ed\u00ada una instancia externa, sino sujeto sustentante suyo. De ah\u00ed\u00ad que se la conciba primariamente como relaci\u00f3n interna condicionarte, y s\u00f3lo secundariamente como t\u00ed\u00adtulo externo en sentido jur\u00ed\u00addico-institucional.<\/p>\n<p>Si la teolog\u00ed\u00ada se define b\u00e1sicamente como una funci\u00f3n de la Iglesia, hay que atender entonces ante todo al sentido de la palabra Iglesia. Existe un uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico seg\u00fan el cual la Iglesia significa sencillamente el oficio eclesi\u00e1stico, la jerarqu\u00ed\u00ada o una instituci\u00f3n de car\u00e1cter confesional. Esto puede condecir a definir la teolog\u00ed\u00ada como funci\u00f3n de la Iglesia de palabra; sin embargo, en realidad, se entiende s\u00f3lo como una funci\u00f3n o subfunci\u00f3n del oficio eclesi\u00e1stico, de modo que la eclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada consistir\u00ed\u00ada \u00fanicamente en ser una disciplina auxiliar instrumentalizada de la autoridad eclesi\u00e1stica. Entonces no se definir\u00ed\u00ada acertadamente la eclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada. El sujeto propiamente sustentante de la teolog\u00ed\u00ada es m\u00e1s bien la Iglesia en sentido general, como pueblo de Dios del NT, que es en s\u00ed\u00ad mismo una realidad vital compleja y ricamente articulada. Debido a las escisiones de la Iglesia, la teolog\u00ed\u00ada cristiana est\u00e1 de hecho en tensi\u00f3n entre la universalidad de la Iglesia \u00fanica como realidad de fe y las dimensiones de la ecumene, por un lado, y la respectiva confesi\u00f3n que la sustenta, por otro. As\u00ed\u00ad como el destino interno de la teolog\u00ed\u00ada cristiana es ser verdaderamente cristiana seg\u00fan los criterios del contenido del cristianismo, as\u00ed\u00ad es radicalmente eclesial como funci\u00f3n vital del pueblo de Dios del NT, y al mismo tiempo indeclinablemente confesional atendiendo a las Iglesias realmente existentes que son las \u00fanicas que pueden servir de base a una teolog\u00ed\u00ada eclesial. Por eso en toda concreci\u00f3n del nexo eclesial-confesional, la eclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada es pluridimensioilal.<\/p>\n<p>Vista desde la perspectiva te\u00f3ricopr\u00e1ctica, la nota de la eclesialidad no se opone b\u00e1sicamente a la \u00ed\u00adndole o capacidad de ciencia de la teolog\u00ed\u00ada. Toda ciencia trabaja bas\u00e1ndose en supuestos constituidos precient\u00ed\u00adficamente y condicionados por el entorno vital. Para el car\u00e1cter de ciencia lo decisivo es la racionalidad y transparencia metodol\u00f3gica de las relaciones del discurso. Es cierto que mediante la nota de la eclesialidad la teolog\u00ed\u00ada est\u00e1 posicional y criteriol\u00f3gicamente vinculada al credo de la Iglesia; pero eso no da pie para.en principio sospechar que es objeto de manipulaci\u00f3n parcial o ideol\u00f3gica. Su criterio propio y \u00faltimo no es ante todo la fe ni la comunidad creyente (en cuanto \u00abpueblo de Dios\u00bb e \u00abinstituci\u00f3n&#8217;, sino la palabra de Dios; existe una diferencia teol\u00f3gicamente muy esencial para el concepto de la ciencia de la fe cristiana entre palabra de Dios y fe. Aqu\u00e9lla es el criterio de \u00e9sta, y no al rev\u00e9s; aunque aqu\u00e9lla s\u00f3lo nos llega en \u00e9sta. Por eso el criterio propio y supremo de la verdad de la teolog\u00ed\u00ada (norma suprema) no es la fe ni la Iglesia sino la palabra de Dios (cf DV 10; 21-25; LG 25). El testimonio de fe de la Iglesia no es para la teolog\u00ed\u00ada la norma suprema, sino s\u00f3lo la concretamente existente, y que por tanto obliga de manera inmediata, a saber:-la norma \u00abpr\u00f3xima\u00bb (norma proxima). Con ello no se anula el axioma de la prioridad y superioridad absoluta de la palabra de Dios, si bien pr\u00e1ctica y normalmente hay que partir de que la palabra de Dios se presenta e impone de forma vinculante a la teolog\u00ed\u00ada objetiva, y tambi\u00e9n criteriol\u00f3gicamente en el medium del testimonio eclesial. Por esta raz\u00f3n no se puede en principio imputar a la eclesialidad de la Iglesia que establezca un mero status funcional a ella en una Iglesia que gira en torno a s\u00ed\u00ad misma o dispone de la palabra de Dios autoritariamente.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada es, pues, una funci\u00f3n de la Iglesia, o de la vida de fe de la Iglesia, y ha de guiarse de acuerdo con ello en todo su quehacer. Esto significa desde la perspectiva de la doctrina teol\u00f3gica de los principios que al magisterio eclesi\u00e1stico le corresponde juzgar normativamente la labor de la teolog\u00ed\u00ada seg\u00fan los criterios de la fe cristiana, sin que en principio haya que considerar tales medidas como injerencia o usurpaci\u00f3n ileg\u00ed\u00adtima de una instancia externa a la ciencia. Como a la teolog\u00ed\u00ada le incumbe constitutivamente articular en su discurso la fe de la Iglesia, compete tambi\u00e9n a \u00e9sta decidir sobre el resultado de su esfuerzo. Mas como, por otra parte, el criterio supremo de la teolog\u00ed\u00ada no es la doctrina vigente en la Iglesia en cada momento, sino la palabra de Dios, por eso tampoco son ileg\u00ed\u00adtimas a priori la defensa de las funciones prof\u00e9ticas, el deber de una cr\u00ed\u00adtica trascendente y la ppsibilidad del disenso. La palabra de Dios es el criterio supremo de la teolog\u00ed\u00ada y de la Iglesia; todos han de atenerse a \u00e9l; por \u00e9l deben regirse todos (cf LG 25), les guste o no.<\/p>\n<p>Por \u00abeclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada\u00bb se ha de entender no s\u00f3lo su estructura interna como ciencia eclesial de la fe, sino tambi\u00e9n su arraigo org\u00e1nico-funcional y pr\u00e1ctico-vital en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia. Desde esta perspectiva, la determinaci\u00f3n del fin de la teolog\u00ed\u00ada es en principio el servicio de la ciencia de la fe a la palabra de Dios en el marco de la misi\u00f3n de la Iglesia. Sus funciones son de car\u00e1cter te\u00f3rico y pr\u00e1ctico: lainvestigaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de la palabra de Dios como verdad que redime, orienta y salva; trabajar en la cimentaci\u00f3n y el ejercicio constructivo de las actividades de la Iglesia; la reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, formal y sobre el contenido, de los tipos del lenguaje y los modos de expresar la fe; la fundamentaci\u00f3n y defensa de la verdad de la fe; el autoexamen cient\u00ed\u00adfico de la Iglesia y el acompa\u00f1amiento cr\u00ed\u00adtico de su vida. Con ello presta un servicio independiente y activo a la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>En la eclesialidad de la Iglesia entra tambi\u00e9n su arraigo institucional y su vinculaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica a la Iglesia. En las universidades e instituciones eclesi\u00e1sticas est\u00e1 claro desde el principio, porque se hallan bajo la titularidad de la Iglesia y est\u00e1n directamente sujetas al derecho can\u00f3nico. Para las instituciones teol\u00f3gicas de las universidades estatales hay normativas de derecho civil y eclesi\u00e1stico cuyo fin es asegurar la eclesialidad de aquella teolog\u00ed\u00ada que debe tutelar las funciones oficiales de la Iglesia. Dado que estas relaciones jur\u00ed\u00addicas hay que entenderlas como consecuencia y expresi\u00f3n de la eclesialidad te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica y pr\u00e1ctico-vital de que se ha hablado antes, no se trata aqu\u00ed\u00ad esencialmente. de una vinculaci\u00f3n s\u00f3lo exterior a la Iglesia.<\/p>\n<p>3. LA LIBERTAD DE LA TEOLOGIA. A la pregunta sobre la libertad de la teolog\u00ed\u00ada s\u00f3lo se puede responder partiendo de lo expuesto hasta .ahora. Como la eclesialidad de la teolog\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n la problem\u00e1tica de su libertad muestra dos caras (si se prescinde de los aspectos personales) una te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica y otra cient\u00ed\u00adfico-pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>De acuerdo con su constituci\u00f3n basada en el concepto de eclesialidad, son esenciales a la teolog\u00ed\u00ada los nexos y funciones conforme a los cuales se constituye como ciencia eclesial de la fe. De ah\u00ed\u00ad que. su libertad tenga asignados unos limites constitutivos, cient\u00ed\u00adfica y te\u00f3ricamente fundados y razonables, ya que con la eliminaci\u00f3n de los supuestos y principios que le son b\u00e1sicos se eliminar\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad misma, o sea se transformar\u00ed\u00ada en ciencia de la religi\u00f3n o algo an\u00e1logo. Por lo tanto, de acuerdo con su estructura cient\u00ed\u00adfica, puede ella, o el te\u00f3logo particular como tal, reivindicar la libertad de la teolog\u00ed\u00ada no como libertad de elegir la orientaci\u00f3n de los principios, sino s\u00f3lo como libertad para desarrollarse de modo aut\u00f3nomo sobre la base te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfica de las actividades de la teolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, lo que muchas veces se considera el n\u00facleo de la libertad teol\u00f3gica, a saber: la \u00abliberaci\u00f3n\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada de la \u00abtutela\u00bb eclesi\u00e1stica, bien mirado es en s\u00ed\u00ad no menos contradictorio que lo que ser\u00ed\u00ada una teolog\u00ed\u00ada cristiana \u00abliberada\u00bb de la fe eclesial. Una concepci\u00f3n de la ciencia de la fe que mirara b\u00e1sicamente la eclesialldad como traba o impedimento para el libre desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada, pues, una contradictio in adjecto. Con ello se pagar\u00ed\u00ada la independencia as\u00ed\u00ad conseguida con la p\u00e9rdida de la propia identidad teol\u00f3gica. A1 mismo tiempo, semejante \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb perder\u00ed\u00ada el peso espec\u00ed\u00adfico que precisamente le corresponde, y debe corresponderle, por influir no desde fuera (como las dem\u00e1s ciencias), sino dentro y por dentro, en la comunidad que la sustenta.<\/p>\n<p>En el mundo de las ciencias libres la teolog\u00ed\u00ada es la \u00fanica ciencia que al menos te\u00f3ricamente, no es absolutamente libre. En esta concepci\u00f3n es exacto afirmar que la vinculaci\u00f3n axiom\u00e1tica y eclesial connotada en el concepto de eclesialidad se cuenta expresamente entre sus principios constitutivos: Sin embargo, tambi\u00e9n en otras- ciencias existen vinculaciones axiom\u00e1ticas de raigambre social, aunque de una manera menos expl\u00ed\u00adcita. Desde el \u00e1ngulo te\u00f3rico-cient\u00ed\u00adfico, esto no constituye en principio ning\u00fan obst\u00e1culo para la calidad cient\u00ed\u00adfica, es decir, para una libertad investigadora y docente relativa.<\/p>\n<p>Como el Vaticano II (GS 62; cf LG 37), tambi\u00e9n el derecho can\u00f3nico (CIC, can. 218) reconoce a la ciencia teol\u00f3gica y a aquellas personas que se dedican a esta ciencia la debida libertad (fusta libertas) de investigaci\u00f3n y de manifestaci\u00f3n de la propia opini\u00f3n basada en una competencia objetiva. Este derecho a la libertad de investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y de manifestaci\u00f3n de la propia opini\u00f3n supone la libertad general de manifestar la opini\u00f3n propia, que el CIC (can. 212, par. 3), siguiendo a la LG, describe como derecho del hombre y del cristiano; pero a causa de las funciones particulares que la teolog\u00ed\u00ada debe desempe\u00f1ar y de las condiciones peculiares que vigen para ella en cuanto ciencia, no puede limitarse a eso.<\/p>\n<p>El discurso de la ciencia de la fe ha de poder seguir independientemente (aunque no de manera incondicional) y sin trabas el m\u00e9todo y la racionalidad esenciales a la ciencia, si no quiere degenerar en mera caricatura suya. Aqu\u00ed\u00ad, en el plano de la praxis cient\u00ed\u00adfica, la teolog\u00ed\u00ada ha tropezado en el curso de su historia con impedimentos innecesarios para su libre desarrollo y precisamente tambi\u00e9n por parte de la autoridad eclesi\u00e1stica, con mucha mayor frecuencia que en el plano te\u00f3rico, aunque tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad hubo caricaturas que ejercieron influencia. El problema de la libertad de la teolog\u00ed\u00ada se presenta unilateralmente cuando se lo ve s\u00f3lo bajo el aspecto de la libertad (injusta) \u00abde\u00bb vinculaciones, y no en relaci\u00f3n con la libertad \u00abpara\u00bb un correcto autodesarrollo met\u00f3dico y objetivo, vitalmente necesario para una ciencia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la libertad bajo el asp\u00e9cto del desarrollo de ciencia en general, es precisa tambi\u00e9n la libertad de \u00abexpresi\u00f3n de la opini\u00f3n\u00bb para la vida de la teolog\u00ed\u00ada lo mismo que para el desempe\u00f1o de sus funciones eclesiales. Los resultados de una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica competente se presentan como \u00abdoctrina cient\u00ed\u00adfica\u00bb (o como \u00abopini\u00f3n doctrinal&#8217;. Tal \u00abdoctrina\u00bb tiene un status particular. Y ello no s\u00f3lo porque debe expresar la doctrina de la fe y de la Iglesia misma de acuerdo con el destino de la teolog\u00ed\u00ada y la vocaci\u00f3n del te\u00f3logo (que ense\u00f1a en virtud de un mandatum [cf CIC c\u00e1nn. 812; 818] en nombre de la Iglesia, aunque no de una manera formalmente aut\u00e9ntica, por lo que la doctrina teol\u00f3gica oscila entre la manifestaci\u00f3n meramente privada de la opini\u00f3n y la doctrina oficial de la Iglesia), sino adem\u00e1s porque una \u00abdoctrina cient\u00ed\u00adfica\u00bb expresa siempre a la vez tambi\u00e9n puntos de vista objetivos fundados en argumentos, y, en cierto aspecto, conocimientos vinculantes que el te\u00f3logo no tiene la libertad de cambiar. Por tanto, la \u00ablibertad de expresi\u00f3n de la opini\u00f3n propia\u00bb de la ciencia de la fe rebasa el plano de los derechos personales a la libertad en varios aspectos. Sus contenidos escapan en gran medida al libre albedr\u00ed\u00ado personal; sin embargo, su libre juego es tan importante para el desarrollo de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y la formaci\u00f3n del consenso como para el servicio de la teolog\u00ed\u00ada a la Iglesia entera. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede ejercer la teolog\u00ed\u00ada su funci\u00f3n, sin duda no independiente, pero si relativamente propia y aut\u00f3noma en relaci\u00f3n con el magisterio autorizado de la Iglesia. No raras veces el disenso teol\u00f3gicamente fundado es un paso importante en la profundizaci\u00f3n del conocimiento de la verdad en la teolog\u00ed\u00ada y en la Iglesia, y da un impulso a la evoluci\u00f3n del magisterio.<\/p>\n<p>Es problem\u00e1tico hasta qu\u00e9 punto la obligaci\u00f3n de todos los fieles de prestar obediencia, graduada seg\u00fan el CIC (c\u00e1nn. 750-754), afecta tambi\u00e9n a la teolog\u00ed\u00ada en su autorrealizaci\u00f3n interna. Por supuesto, los v\u00ed\u00adnculos provenientes de la nota de su eclesialidad cient\u00ed\u00adfico-te\u00f3rica se mantienen y se los puede urgir. Adem\u00e1s, la autoridad de la Iglesia puede tambi\u00e9n tomar disposiciones en cuestiones de la praxis cient\u00ed\u00adfica que tienden a obtener la \u00abobediencia religiosa\u00bb. Asimismo, de lo dicho antes sobre la normatividad de la palabra de Dios, por una parte, y de la naturaleza de la ciencia, por otra, se deduce la existencia de ciertos l\u00ed\u00admites internos.<\/p>\n<p>BIBL.: BRUNNER P., Gebundenheit und Freiheit der theologischen Wissenschaft, en ID, Pro Ecclesia. Gesammelte Aufs\u00fctze zur dogmatischen Theologie I, Berl\u00ed\u00adn 1962, 13-22; GATZEMEIER M., The\u00f3logie als Wissensehaft, vols. 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Teolog\u00ed\u00ada y ciencias<br \/>\nEl conflicto entre el cristianismo y las ciencias ha gravado y emponzo\u00f1ado constantemente la relaci\u00f3n mutua entre ambas partes. Retrospectivamente es una de las caracter\u00ed\u00adsticas permanentes y penosas de toda la Edad Moderna. Hoy se lo mira muchas veces como mera consecuencia de incomprensiones y otras deficiencias humanas y se lo tiene por algo absurdo, por carecer de fundamento objetivo, por liquidado o, al menos, por plenamente superable en principio. Con este fin se han desarrollado modelos de distinci\u00f3n y coordinaci\u00f3n, que bien mediante la armonizaci\u00f3n positiva o suprimiendo la relaci\u00f3n fundada en la separaci\u00f3n de funciones, deber\u00ed\u00ada eliminar el fundamento del conflicto. Sin embargo, la creciente crisis de la legitimidad de la ciencia, por una parte, y la vuelta de la religi\u00f3n, por otra, sobre todo de las mentalidades religiosas orientadas a lo irracional, han suscitado una conciencia generalizada de crisis, que socava la idea de la armonizaci\u00f3n apenas se ha afirmado. A la fe cristiana se le plantea la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo definirse y proceder en su relaci\u00f3n con la ciencia y con las ciencias en este cambio de situaci\u00f3n. Sise toma en serio la cuesti\u00f3n en el horizonte de la actual situaci\u00f3n del problema, -se advierte muy pronto y de manera verdaderamente preocupante que est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad en juego mucho m\u00e1s de lo que permite sospechar el modo de ver hasta ahora corriente. Las consideraciones que siguen pretenden exponer la problem\u00e1tica en sus dimensiones esenciales, aportando al mismo tiempo a la discusi\u00f3n puntos de referencia desde la comprensi\u00f3n que de s\u00ed\u00ad misma tiene la fe cristiana.<\/p>\n<p>1. UNA RELACI\u00f3N DE COORDINACI\u00ed\u201cN POSITIVA ELEMENTAL. La cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre fe cristiana y ciencia no es s\u00f3lo la cuesti\u00f3n de una relaci\u00f3n externa. Tampoco afecta \u00fanicamente a las relaciones externas de la teolog\u00ed\u00ada con las ciencias restantes. Se trata ante todo y b\u00e1sicamente de definir la relaci\u00f3n interna. Para ello es decisiva la opci\u00f3n fundamental que adopt\u00f3 el cristianismo in sratu nascendi y que hubo de tomar de la naturaleza de la fe cristiana. En la visi\u00f3n que de s\u00ed\u00ad mismo tiene el cristianismo domina claramente el acento de la peculiaridad y autonom\u00ed\u00ada del acto religioso o de la fe cristiana, y por tanto de su caracter\u00ed\u00adstica delimitaci\u00f3n respecto al saber y a la ciencia; pero al mismo tiempo es originaria= mente propia del cristianismo la afirmaci\u00f3n fundamental de la raz\u00f3n y una actitud b\u00e1sicamente positiva respecto a las ciencias de la raz\u00f3n. Es verdad que esta opci\u00f3n no dej\u00f3 de ser impugnada en la historia del cristianismo; pero, en general, fue una opci\u00f3n b\u00e1sica v\u00e1lida. Esta actitud no hay que considerarla primariamente como cuesti\u00f3n de mentalidad abierta al mundo; es m\u00e1s bien una consecuencia objetiva de la visi\u00f3n cristiana de la creaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como de la estructura esencial de la realidad de la fe, que es ella misma referencia al logos y afirmaci\u00f3n del logos. De ah\u00ed\u00ad se sigue una relaci\u00f3n de coordinaci\u00f3n positiva elemental, que rebasa la mera indiferencia o no repugnancia. La comprensi\u00f3n y el desarrollo precisos de esta correlaci\u00f3n es dif\u00ed\u00adcil y conduce a antinomias; pero al menos en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica reina, a pesar de la distinci\u00f3n de modelos te\u00f3ricos, un acuerdo general en el aspecto b\u00e1sico. Por eso se consider\u00f3 en principio los conflictos reales entre teolog\u00ed\u00ada y ciencia, ante todo seg\u00fan se presentaban en la Edad Moderna, como condicionados por deficiencias humanas. Sin embargo, hay adem\u00e1s aspectos nuevos que agudizan y agravan la problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>2. COMBINACIONES HIST\u00ed\u201cRICAS DEL PROBLEMA DE PRIMORDIAL IMPORTANCIA. Hist\u00f3ricamente, la teolog\u00ed\u00ada se encontr\u00f3 por dos veces ante la tarea primordial de tomar decisiones fundamentales bas\u00e1ndose en la opci\u00f3n exigida por la comprensi\u00f3n cristiana de la creaci\u00f3n y de la fe. En ambos casos se trataba de desarrollar la actitud requerida frente a una idea o movimiento cient\u00ed\u00adfico que penetraba en su horizonte. Se trataba de combinaciones de \u00ed\u00adndole hist\u00f3rica, pero que al mismo tiempo representan de forma objetiva los dos aspectos del problema con q\u00fae se enfrenta la teolog\u00ed\u00ada por principio y constantemente en nuestra cuesti\u00f3n. En ambos casos la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica se movi\u00f3 y se mueve en el sentido de una afirmaci\u00f3n fundamental (aunque no incondicional y sin trabas) de la ciencia.<\/p>\n<p>a) Relaci\u00f3n interna con la ciencia. El primer caso tuvo lugar al penetrar en el horizonte del cristianismo la idea de ciencia desarrollada en la filosof\u00ed\u00ada griega, ofreci\u00e9ndose a la praxis misma teol\u00f3gica. Esto parece observarse ya en tiempo de los Padres, de manera general en la amplia afirmaci\u00f3n del Logos griego tambi\u00e9n para la reflexi\u00f3n de la fe cristiana, desde los ! apologetas de la Iglesia primitiva, y especialmente en la formaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada al estilo de una \u00e9pist\u00e9me (p.ej., en Or\u00ed\u00adgenes). Despu\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de Arist\u00f3teles en la Edad Media se produjo la transformaci\u00f3n fundamental, justificada tanto desde la ciencia de la fe como de la teor\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica, de la misma teolog\u00ed\u00ada en ciencia o en su autoorganizaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica al modo de una ciencia en el sentido del concepto aristot\u00e9lico: Al mismo tiempo esta teolog\u00ed\u00ada, en cuanto ciencia entre las ciencias, fue recibida en la universidad, sede de las ciencias, someti\u00e9ndose con ello a la normativa de la organizaci\u00f3n institucional de la ciencia y a los rituales de la investigaci\u00f3n y el saber acad\u00e9micos. Mediante su \u00abcientifizaci\u00f3n\u00bb interna y su integraci\u00f3n social e institucional en el mundo de las ciencias particip\u00f3 en adelante la teolog\u00ed\u00ada directamente, o sea, en virtud de una capacidad y su \u00ed\u00adndoe cient\u00ed\u00adficas propias, en el proceso cient\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada con la ciencia se presenta aqu\u00ed\u00ad de una manera completamente distinta de lo que, por ejemplo, ser\u00ed\u00ada el caso en una teolog\u00ed\u00ada precient\u00ed\u00adfica o conscientemente no cient\u00ed\u00adfica. Una instancia externa a la ciencia s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada mantener \u00abrelaciones exteriores\u00bb con la ciencia, mientras que la estructura relacional de las ciencias entre s\u00ed\u00ad est\u00e1 sujeta mucho m\u00e1s fuertemente a las caracter\u00ed\u00adsticas de las relaciones internas. A1 someterse la teolog\u00ed\u00ada a las exigencias de la ciencia y actuar ella misma como ciencia, no s\u00f3lo participa de modo genuino de las propiedades de la conciencia cient\u00ed\u00adfica y del destino, bueno o malo, de las ciencias, siso que se capacita tambi\u00e9n para tratar de igual a igual con las restantes ciencias.<\/p>\n<p>Esto vige incluso cuando la teolog\u00ed\u00ada como ciencia de la fe adquiere una cierta posici\u00f3n particular en el mundo de las ciencias, que se deduce de su vinculaci\u00f3n a la religi\u00f3n que la sustenta. A diferencia de las ciencias de la religi\u00f3n, que tienen s\u00f3lo como objeto de la ciencia a las religiones en cuanto fen\u00f3meno hist\u00f3rico, la teolog\u00ed\u00ada cristiana est\u00e1 ligada a la autorreflexi\u00f3n y articulaci\u00f3n de la fe cristiana, representando en este aspecto una realizaci\u00f3n vital funcional de la misma religi\u00f3n. Este aspecto es aqu\u00ed\u00ad importante, porque la relaci\u00f3n de la religi\u00f3n misma a la ciencia adquiere con ello un car\u00e1cter peculiar. Pues siendo la teolog\u00ed\u00ada cristiana al mismo tiempo una funci\u00f3n vital del cristianismo y realizaci\u00f3n parcial de la ciencia, se sigue para ambas una relaci\u00f3n de inmediatez, por lo menos desde la perspectiva del cristianismo, que ahora ya no se ve enfrentada (amistosa, hostil o indiferente) a la ciencia, sino que debe contar a \u00e9sta, por medio de la teolog\u00ed\u00ada en cuanto ciencia de la fe, entre sus funciones vitales propias y sus modos de realizarse, con todo lo que de tal apertura y servicio puede seguirse de tareas, oportunidades y riesgos, que caracterizan tambi\u00e9n a la historia moderna del cristianismo.<\/p>\n<p>Resumiendo, hay que afirmar, pues, que la relaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada con la ciencia, que debido a la cientifizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada ha adquirido b\u00e1sicamente el car\u00e1cter de una relaci\u00f3n interior entre las ciencias, ahora se presenta a la vez como problema parcial de la relaci\u00f3n entre religi\u00f3n y ciencia, de manera que ahora tampoco \u00e9sta tiene ya s\u00f3lo el car\u00e1cter de una relaci\u00f3n exterior. Esta compleja estructura relaciona\u00c2\u00a1 explica tanto el propio inter\u00e9s vital del cristianismo moderno por la ciencia y las ciencias como el alto grado de dolorosas complicaciones de la Iglesia con la ciencia moderna.<\/p>\n<p>b) Relaci\u00f3n externa con la ciencia. El segundo caso en el que se le plante\u00f3 al cristianismo y a la teolog\u00ed\u00ada, hist\u00f3ricamente y a la vez en el plano de los principios, el problema de desarrollar una actitud justa frente a las ciencias, surgi\u00f3 con la emancipaci\u00f3n de las ciencias, iniciada a principios de la Edad Media, y en particular con la evoluci\u00f3n de las ciencias exactas y emp\u00ed\u00adricas de la naturaleza, establecida por Descartes y Bacon. La historia de esta emancipaci\u00f3n y evoluci\u00f3n se caracteriz\u00f3 por graves y constantes conflictos, que envenenaron permanentemente la relaci\u00f3n entre la Iglesia y la teolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica con la ciencia secular.<\/p>\n<p>La causa de ello fueron en parte sencillamente el.antagonismo de las fuerzas persistentes e innovadoras, en parte ideas no suficientemente claras respecto a las diversas clases y \u00e1mbitos de conocimiento y en parte las premisas filos\u00f3ficas y las relaciones ideol\u00f3gicas de intereses que, consciente o inconscientemente, estaban en juego; pero, sobre todo las concepciones contrapuestas respecto al car\u00e1cter vinculante de los respectivos contenidos de conocimiento en la rivalidad entre conocimiento de fe y de raz\u00f3n. Un serio obst\u00e1culo lo constituyeron por parte de la teolog\u00ed\u00ada las concepciones err\u00f3neas, robustecidas a\u00fan m\u00e1s por el principio protestante de la Escritura, sobre el modo y el alcance de la autoridad de \u00e9sta o de los elementos de los libros b\u00ed\u00adblicos favorecidos por la visi\u00f3n del mundo, aparentemente respaldada por la inspiraci\u00f3n de la Escritura, a causa de los cuales se incurri\u00f3 en afirmaciones insostenibles. Para la teolog\u00ed\u00ada se sigui\u00f3 de ah\u00ed\u00ad una verdadera historia calamitatum, con una serie interminable de fracasos y repliegues definitivos, sucesivamente en los \u00e1mbitos de la cosmolog\u00ed\u00ada, la geolog\u00ed\u00ada, la biolog\u00ed\u00ada evolutiva, la historia, la antropolog\u00ed\u00ada, la psicolog\u00ed\u00ada, etc. Con ello la teolog\u00ed\u00ada, condicionada por su doble car\u00e1cter de ciencia de la fe, se vio no raramente cogida entre dos frentes o convertida en cabeza de turco, desgarrada por lealtades opuestas. Pero ser\u00ed\u00ada objetivamente err\u00f3neo echar la culpa de estos conflictos \u00fanicamente a una de las partes. Las cosas no siempre son tan claras como en el caso Galileo, que se ha convertido en un paradigma demasiado simplista.<\/p>\n<p>El tratamiento simb\u00f3lico del caso Galileo en la reciente historia de la Iglesia (rehabilitaci\u00f3n de Galileo por Juan Pablo II el 10 de noviembre de 1979 antela Academia pontificia de ciencias, apoy\u00e1ndose en el Vaticano II) se puede entender perfectamente como un gesto de paz de primordial importancia; pero no es f\u00e1cil liquidar las cargas de la historia. A pesar de una atm\u00f3sfera de general reconciliaci\u00f3n, todav\u00ed\u00ada hoy no se pueden considerar en absoluto superados cierto distanciamiento y desconfianza. Pero es que, adem\u00e1s, los conflictos precedentes . no se basaban en modo alguno s\u00f3lo en incomprensiones y oportunismos, sino en el choque de alternativas totales, cuya compatibilidad o incompatibilidad objetivas sigue sin aclararse todav\u00ed\u00ada hoy satisfactoriamente, como a menudo quieren hacer creer algunos intentos de mediaci\u00f3n armonizadores.<\/p>\n<p>3. \u00bfALTERNATIVAS RADICALMENTE INCONCILIABLES? Una paz entre religi\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada, por una parte, y la ciencia moderna, por otra, basada s\u00f3lo en condiciones ambientales o que s\u00f3lo mediante un intento artificial de distinguir \u00e1mbitos de disciplinas y separar funciones conduzca a la coexistencia de ambas partes sin mantener relaciones, y por tanto exenta de conflictos, no puede tenerse como aut\u00e9ntica mientras el problema capital no haya encontrado una soluci\u00f3n te\u00f3rica convincente. Esta estriba ante todo en la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo se pueden reconciliar la conciencia religiosa y la cient\u00ed\u00adfica, si ambas representan objetivamente y en su misma ra\u00ed\u00adz totalidades antag\u00f3nicas en las cuestiones del conocimiento de la realidad y en el dominio de la existencia. Distinciones como las que se establecen entre explicaci\u00f3n de la naturaleza e interpretaci\u00f3n de la existencia o entre saber como instrumento de dominio y sabidur\u00ed\u00ada te\u00f3noma salv\u00ed\u00adfica no dan cuenta suficientemente de la radicalidad de las alternativas, aunque puedan atenuar ciertos problemas de menor cuant\u00ed\u00ada. La distinci\u00f3n entre el plano de los medios y la dimensi\u00f3n de los fines tampoco resuelve nada cuando se trata de alternativas totales que se excluyen mutuamente.<\/p>\n<p>Se pueden ilustrar estas relaciones en dos puntos. Uno se refiere al ate\u00ed\u00adsmo; el otro, a la cuesti\u00f3n de la competencia cognoscitiva.<\/p>\n<p>a) El problema del ate\u00ed\u00adsmo. Es sabido que los cient\u00ed\u00adficos (de la naturaleza) han sido muchas veces hombres de creencias religiosas. Pero tanto la l\u00f3gica interna de la ciencia moderna como los fines bajo los que se trabaja postulan que se marginalice la cuesti\u00f3n de Dios. El principio metodol\u00f3gico de que las explicaciones cient\u00ed\u00adficas deben por principio arregl\u00e1rselas sin recurrir al \u00abfactor Dios\u00bb, y que por tanto en la formaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de una teor\u00ed\u00ada hay que prescindir a priori de Dios, se considera hoy irrebatible. Ni en la correcci\u00f3n de las \u00f3rbitas de los planetas ni en los procesos evolutivos, por citar s\u00f3lo dos ejemplos, es suficiente recurrir al factor \u00abDios\u00bb para colmar las lagunas del conocimiento. Este ate\u00ed\u00adsmo metodol\u00f3gico es cient\u00ed\u00adficamente tan concluyente. como filos\u00f3ficamente fecundo. Pr\u00e1cticamente lleva a eliminar a Dios del empleo del lenguaje, del \u00e1mbito de los objetos y de las funciones de la ciencia, y por tanto del entorno vital del hombre actual marcado por \u00e9l.<\/p>\n<p>Mucho mayor es el influjo del fin bajo cuyas directrices trabaja la ciencia moderna, de acuerdo con las cuales se elimina el factor \u00abDios\u00bb tambi\u00e9n de la praxis de la existencia humana, intentando con todas sus fuerzas conseguir todas las metas razonablemente deseadas mediante t\u00e9cnicas operativas ateas. Las lagunas, fracasos y limitaciones provisionales le dejan a una teolog\u00ed\u00ada que ve aqu\u00ed\u00ad su oportunidad, por de pronto (y, en virtud de la situaci\u00f3n de contingencia de nuestra existencia por principio insuprimible, seguramente quiz\u00e1 siempre) cierto campo de actividad; pero hay que observar que precisamente as\u00ed\u00ad se afirma y fortalece una alternativa radical entre teolog\u00ed\u00ada y ciencia, volviendo de esta manera al viejo motivo del tapagujeros. En consecuencia, ciencia por una parte y religi\u00f3n (o teolog\u00ed\u00ada) por otra, aparecen como actividades antag\u00f3nicas, que discurren por principio en sentido opuesto, encaminadas al dominio de la contingencia. Una teolog\u00ed\u00ada (o religi\u00f3n) que en la praxis del dominio de la contingencia humana (H. L\u00fcbbe) quedara circunscrita a la esfera residual de las contingencias existencialmente amenazadas que escapan (\u00bfde momento?) al control de las t\u00e9cnicas cient\u00ed\u00adficas, y que por tanto hay que dominar \u00abreligiosamente\u00bb, queriendo o sin querer, o sea, que hay que aceptar de la mano de Dios, en cierto modo limitar\u00ed\u00ada su competencia a las \u00abenfermedades incurables\u00bb, y por lo mismo a los lados sombr\u00ed\u00ados de la existencia que se resisten a la ciencia.<\/p>\n<p>b) La cuesti\u00f3n de la competencia cognoscitiva. Este mismo peligro de una diastasis radical y de p\u00e9rdida funesta de sustancia puede ilustrarse en el aspecto de la competencia cognoscitiva. Un punto de vista predominante en la cr\u00ed\u00adtica y en la teor\u00ed\u00ada moderna de la religi\u00f3n afirma que \u00e9sta, al menos de hecho, representa una forma precient\u00ed\u00adfica de&#8212;c\u00f3nseguir conocimientos y de explicar y representar la existencia (en el medio de la fantas\u00ed\u00ada, el mito y la \u00abrevelaci\u00f3n&#8217; hasta que es reemplazada por la ciencia y desplazada sucesivamente de todos los \u00e1mbitos del conocimiento verificable. As\u00ed\u00ad pues, las ciencias, que al presente relevan a la religi\u00f3n y a su teolog\u00ed\u00ada en este aspecto super\u00e1ndolas en eficiencia, seguridad, verificabilidad y capacidad de progreso, privan a la teolog\u00ed\u00ada de competencia cognoscitiva propia. An\u00e1logamente, pues, a las combinaciones ya mencionadas de la praxis de dominio de la contingencia tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada se ve remitida a funciones residuales provisionales de prestaci\u00f3n de \u00abconocimientos\u00bb quiz\u00e1 humanamente beneficiosos, pero cient\u00ed\u00adficamente dudosos.<\/p>\n<p>Esta restricci\u00f3n a formas de conocimiento alternativas de la ciencia y a \u00e1mbitos cognoscitivos cient\u00ed\u00adficamente resistentes puede presentarse perfectamente tambi\u00e9n en un contexto religioso favorable: Entender el conocimiento religioso como alternativa complementaria del conocimiento cient\u00ed\u00adfico parece que deja espacio a una coexistencia pac\u00ed\u00adfica y quiz\u00e1 incluso complementariamente constructiva de los medios y formas del conocimiento. Por eso, si en las modernas teor\u00ed\u00adas de la religi\u00f3n se entienden a menudo positivamente la exclusi\u00f3n de la religi\u00f3n de los \u00e1mbitos de la competencia del conocimiento cient\u00ed\u00adfico y, su inclusi\u00f3n en el lenguaje primario de los mitos, de los s\u00ed\u00admbolos y de la poes\u00ed\u00ada, con ello parece que se crea un cierto espacio para las \u00abverdades\u00bb religiosas y se hace posible una s\u00f3lida paz entre los portadores de las funciones. Pero hay que advertir que con ello la relaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y ciencia retrocede literalmente a un status precristiano. Las verdades religiosas y las interpretaciones teol\u00f3gicas de la existencia que, en posesi\u00f3n de una normativa cognoscitiva propia, irrevocable por principio, abdican del logos de la raz\u00f3n y de su responsabilidad respecto- a la verdad, est\u00e1n ordenadas, en definitiva, a renunciar a la valoraci\u00f3n real de la verdad. La direcci\u00f3n hacia la que esto inevitablemente conduce puede formularse con los t\u00e9rminos de l fundamentalismo, m\u00ed\u00adstica de la l New Age o indiferencia a la verdad de los llamados caminos salv\u00ed\u00adficos religiosos.<\/p>\n<p>c) La pretensi\u00f3n de verdad de la fe cristiana. Por eso, desde la perspectiva de la teolog\u00ed\u00ada fundamental, en atenci\u00f3n al estatuto de verdad de la palabra de Dios o a la pretensi\u00f3n de verdad de la fe cristiana, pero tambi\u00e9n a causa de la unidad de la verdad, hay que oponerse resueltamente a la reducci\u00f3n de religi\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada a \u00e1mbitos que, en el mejor de los casos, s\u00f3lo pueden ser objeto de una ciencia que los valora, sin que por su parte puedan ya representar a la verdad a la que se consagran con una competencia cognoscitiva cient\u00ed\u00adfica y cient\u00ed\u00adficamente relevante. Las opciones del cristianismo primitivo y la historia de la teolog\u00ed\u00ada son claras a este respecto. Si es seguro que la religi\u00f3n puede sacar su mensaje de otros recursos que la ciencia, y que la verdad del evangelio no es igual que la ciencia y la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo, ser\u00ed\u00ada fatal que pasara de largo ante el logos de la raz\u00f3n y el discurso de la verdad de las ciencias y buscara su identidad renunciando a una competencia actualizable en relaci\u00f3n al Logos (cf Rom 12,1).<\/p>\n<p>Concretamente quiere esto decir que la teolog\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de su radicaci\u00f3n primaria en el proceso pre y extracient\u00ed\u00adfico de la verdad, luego, sin embargo, en sus ulteriores realizaciones propias debe participar resueltamente de forma genuina y como igual en el proceso cient\u00ed\u00adfico del conocimiento y en el discurso de la verdad de las ciencias de la raz\u00f3n: esto no s\u00f3lo en el sentido de intervenir de forma lo m\u00e1s experta y competente posible como instancia externa en lo que hacen los otros, sino como obligaci\u00f3n propia de la teolog\u00ed\u00ada en virtud de una competencia congnoscitiva cient\u00ed\u00adfica propia e intersubjetivamente relevante en una perspectiva cient\u00ed\u00adfica, tambi\u00e9n precisamente en la elaboraci\u00f3n y propuesta de lo que hay que decir sobre la fe, en ella y en sus consecuencias. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede conferir a los mensajes de la fe cristiana presencia y relevancia en la conciencia cient\u00ed\u00adfica. Introduciendo en la medida de sus fuerzas lo.que 1e es propio en el discurso de la verdad de las ciencias de la raz\u00f3n y procur\u00e1ndole. all\u00ed\u00ad de esta manera aceptaci\u00f3n y .comprensi\u00f3n, responde a la vez a aquella m\u00e1xima de la conciencia moderna seg\u00fan la cual s\u00f3lo puede pretender una atenci\u00f3n invariable lo que ha podido resistir una prueba abierta y p\u00fablica.<br \/>\nd) Cooperaci\u00f3n y disensi\u00f3n. Para la relaci\u00f3n pr\u00e1ctica entre la teolog\u00ed\u00ada y las ciencias son de gran importancia la apertura, la solidaridad participativa, el di\u00e1logo y la interdisciplinariedad. Una teolog\u00ed\u00ada aislada y en este sentido \u00abpura\u00bb incurre en un aislamiento cognoscitivo y se vuelve vac\u00ed\u00ada de realidad, alejada del mundo, pobre comunicativamente y sectaria. De ah\u00ed\u00ad que debe buscar un intercambio intensivo y extensivo no s\u00f3lo respecto a lo que puede darles a las ciencias, sino tambi\u00e9n en inter\u00e9s de su propia prosperidad. Ello est\u00e1 en consonancia. con el estatuto de verdad del mensaje cristiano, de la misi\u00f3n mundial de la fe cristiana, del entrelazamiento de los \u00e1mbitos objetivos y con las condiciones y tareas de la mediaci\u00f3n interpretativa. El di\u00e1logo, el trabajo interdisciplinar y el intercambio se extienden a las tres esferas de la transmisi\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de m\u00e9todos y contenidos de la investigaci\u00f3n a la discusi\u00f3n de los intereses vigentes y a supuestos profesionales, as\u00ed\u00ad como a -la percepci\u00f3n de la-responsabilidad com\u00fan respecto a la ciencia y sus consecuencias. Ante todo hay que tratar los aspectos \u00e9ticos del \u00abprogreso\u00bb cient\u00ed\u00adfico-tecnol\u00f3gico, que altera el entorno de manera alarmante y es una amenaza para la existencia. Las crisis de finalidad y de rumbo de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnico-econ\u00f3mica no se pueden eliminar sin reconsiderar los datos de orientaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica, antropol\u00f3gica y escatol\u00f3gica. Es verdad que la teolog\u00ed\u00ada dispone aqu\u00ed\u00ad de principios valiosos, pero no de recetas hechas. La aportaci\u00f3n que -tambi\u00e9n desde la cr\u00ed\u00adtica cient\u00ed\u00adfica- ha de hacer en inter\u00e9s de lo humano ha de venir en el fondo de sus propios recursos; pero s\u00f3lo puede surgir mediante un esfuerzo solidario. En todo caso, la cooperaci\u00f3n, la interdisciplinariedad, el di\u00e1logo y la solidaridad participativa son indispensables desde ah\u00ed\u00ad. Aqu\u00ed\u00ad entran tambi\u00e9n los conflictos; y no s\u00f3lo los que se dan entre ciencia y no ciencia, sino adem\u00e1s en el marco de una competencia cognoscitiva \u00faltimamente indivisible. En este marco tambi\u00e9n, la alternativa total de la que se ha hablado antes es un tema de controversia inevitable, pero a la vez conveniente.<\/p>\n<p>BIBL.: AIcHELIN H..y LIEDKE G. (eds.), Naturwissenschaft und Theologie_ Texte und Kommentare, Neukirchen-Vluyn 1974; AUSTIN W.H., 7ffe Relevance of Natural Science to Theology, Londres 1976; BERGOLD R., Der Glaude vor dem Anspruch der Wissenschaft. 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Esta expresi\u00f3n lapidaria de Heidegger puede hacernos comprender la dificultad que se esconde detr\u00e1s de la relaci\u00f3n teolog\u00ed\u00ada-filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El mismo Pablo era muy consciente de esta paradoja cuando, escribiendo a los cristianos de Corinto, el centro de la cultura griega de la \u00e9poca, dec\u00ed\u00ada que \u00abDios eligi\u00f3 lo que el mundo tiene por necio para humillar a los sabios &#8230; porque los griegos buscan la sabidur\u00ed\u00ada, pero nosotros anunciamos a Cristo crucificado.., locura para los paganos\u00bb (1 Cor 1,27.22-23).<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca, quiz\u00e1 nadie mejor que Nietzsche ha vislumbrado lo que supon\u00ed\u00ada para la filosof\u00ed\u00ada la presencia de la paradoja cristiana. En M\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, III, se lee: \u00abLos hombres de los tiempos modernos, cuya inteligencia es tan obtusa que no comprenden ya el sentido del lenguaje cristiano, ni siquiera perciben lo espantoso que resultaba para un esp\u00ed\u00adritu antiguo aquella expresi\u00f3n parad\u00f3jica: Dios crucificado. En ninguna conversi\u00f3n hubo jam\u00e1s nada tan audaz y tan terrible, nada que pusiera del mismo modo todas las cosas en discusi\u00f3n, nada que plantease tantos problemas. Aquella expresi\u00f3n anunciaba una inversi\u00f3n de todos los valores antiguos\u00bb.<\/p>\n<p>La primera dificultad que se en cuentra desde la perspectiva teol\u00f3gica al tener que establecer esta relaci\u00f3n se debe al hecho de que el te\u00f3logo no puede definir la filosof\u00ed\u00ada. Efectivamente, la teolog\u00ed\u00ada est\u00e1 siempre en la situaci\u00f3n detener que recibir del fil\u00f3sofo la determinaci\u00f3n de lo que es la filosof\u00ed\u00ada. Pero en este nivel tambi\u00e9n la respuesta de qu\u00e9 es la filosof\u00ed\u00ada determina una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica particular, por la que ya en la respuesta que se le ofrece el te\u00f3logo se encuentra con una de las filosof\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Si hay que hablar de relaci\u00f3n, es necesario que el te\u00f3logo se detenga en una definici\u00f3n de filosof\u00ed\u00ada que recoja las notas m\u00e1s universales de la misma, dejando luego los detalles de su identificaci\u00f3n a las determinaciones hist\u00f3ricas y culturales, propias de toda escuela.<\/p>\n<p>En este nivel de acepci\u00f3n \u00abuniversal\u00bb, cabe pensar en la filosof\u00ed\u00ada como en la ciencia que se constituye filosofando. La filosof\u00ed\u00ada es hacer filosof\u00ed\u00ada, se dir\u00e1 sic el simpliciter; por tanto, pertenece a la esencia de la filosof\u00ed\u00ada saber que la respuesta a una autodefinici\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma es lo que la constituye como ciencia. La cr\u00ed\u00adtica sobre el propio presupuesto y fundamento es lo que hace que la simple reflexi\u00f3n se haga filosof\u00ed\u00ada. Por tanto, hacer filosof\u00ed\u00ada es pensar filos\u00f3ficamente, es decir, indagar en la realidad para buscar la verdad primera.<\/p>\n<p>En el momento en que el pensamiento busca la verdad, comienza a diferenciar lo .esencial de lo superfluo, lo aut\u00e9ntico de lo no aut\u00e9ntico, abri\u00e9ndose as\u00ed\u00ad a toda respuesta posible. Por eso el pensar filos\u00f3fico est\u00e1 caracterizado por la apertura din\u00e1mica, que de suyo niega toda conclusi\u00f3n que pretenda ser definitiva.<\/p>\n<p>Junto con la apertura a una forma de conocimiento cada vez m\u00e1s amplio, la filosof\u00ed\u00ada se caracteriza por la universalidad sobre su objeto de investigaci\u00f3n. El hombre y su existencia constituyen el objeto peculiar del buscar filos\u00f3fico, ya que en una unidad total se capta la identidad entre sujeto pensante y objeto pensado. En cuanto homo religiosus, tambi\u00e9n la experiencia de lo sagrado y la tensi\u00f3n hacia lo absoluto pertenecen a la esfera de la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica. As\u00ed\u00ad pues, hay dos datos que pueden caracterizar a la filosof\u00ed\u00ada como ciencia en su relaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada: el constituirse como un -saber que tiende .a los principios universales del pensar, y por tanto un saber qu\u00e9 trasciende el momento particular, y al mismo tiempo un saber hist\u00f3rico, y por tanto un pensamiento sujeto a las determinaciones culturales de las diversas \u00e9pocas.<\/p>\n<p>1. ELEMENTOS QUE SURGEN DE UNA HISTORIA DE LA RELACI\u00ed\u201cN. La historia de la relaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y .filosof\u00ed\u00ada, que muchas veces se ha identificado apresuradamente con la relaci\u00f3n del binomio fe-raz\u00f3n, puede ser magistra vitae para el presente hist\u00f3rico, o al menos para evitar aquellas formas de extrinsecismo y de absolutizaci\u00f3n que tantas veces han sacrificado una ciencia en aras de la otra.<\/p>\n<p>A comienzo de su autocomprensi\u00f3n, el cristianismo no fue una filosof\u00ed\u00ada: La dimensi\u00f3n de un -saber cr\u00ed\u00adtico fue extra\u00f1a a los primeros creyentes. El tema fundamental del anuncio para la metanoia era lo que marcaba el descubrimiento de una nueva comprensi\u00f3n de la -vida., El convertido, sobre todo si era rheor, jurista o fil\u00f3sofo, ve\u00ed\u00ada en el cristianismo aquel sentido de vida que en vano hab\u00ed\u00ada buscado en la filosof\u00ed\u00ada. Un texto de Basilio lo demuestra con claridad: \u00abHe perdido mucho tiempo en el servicio a la vanidad y he perdido toda mi juventud en trabajos in\u00fatiles; la consagr\u00e9 a la adquisici\u00f3n de doctrinas y de una sabidur\u00ed\u00ada que Dios hab\u00ed\u00ada tachado de locura (lCor 1,20). De pronto, un d\u00ed\u00ada, como si saliera de un profundo sue\u00f1o, levantando los ojos a la maravillosa luz de la verdad del evangelio, descubr\u00ed\u00ad la inutilidad de la sabidur\u00ed\u00ada de los pr\u00ed\u00adncipes de este mundo que est\u00e1n destinados a la nada (lCor 2,6), repas\u00e9 amargamente mi pobre vida y ped\u00ed\u00ad que se me concediera una gu\u00ed\u00ada que me orientase hacia los principios de la piedad\u00bb (Epist. 223,2).<\/p>\n<p>A la prioridad del inter\u00e9s por la conversi\u00f3n de la vida hay que a\u00f1adir que, en aquella \u00e9poca, los cristianos eran extra\u00f1os a las escuelas filos\u00f3ficas; esto puede hacer comprender posteriormente la acusaci\u00f3n que se les dirig\u00ed\u00ada de ser gente sin logos ni nomos, grosera, privada de cultura y de toda posibilidad de reflexi\u00f3n, capaces s\u00f3lo de hacer pros\u00e9litos entre los m\u00e1s ignorantes y en los niveles m\u00e1s bajos de la sociedad (cf Celso en Alethes Logos).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la Iglesia de los primeros siglos no tuvo un inter\u00e9s directo por una relaci\u00f3n entre los dos \u00absaberes\u00bb. Lo que se consideraba como decisivo era la conducta de vida; por tanto, el vivir moral marcaba los confines entre el mundo pagano y el cristiano.<\/p>\n<p>De todas formas, entre los dos es igualmente posible ver realizado un doble plano de relaciones que puede describirse o como un claro rechazo del saber filos\u00f3fico ante el descubrimiento de la sabidur\u00ed\u00ada divina (Taciano, Tertuliano) o como una gran apertura a un di\u00e1logo cr\u00ed\u00adtico-constructivo (Justino, Minucio F\u00e9lix). No se puede negar, sin embargo, que las relaciones de la teolog\u00ed\u00ada con la filosof\u00ed\u00ada fueron de tipo instrumental, para hacer comprensible a los paganas el contenido del kerigma, o bien para reforzar la fe de los creyentes. Precursor de Anselmo, Or\u00ed\u00adgenes afirma que \u00abhay que reforzar la fe con el razonamiento&#8230;, a partir de las nociones comunes elaboradas por la filosof\u00ed\u00ada griega\u00bb (De Principibus I, 7,1; IV, 1,1).<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn merece menci\u00f3n especial; en \u00e9l llegan casi a confluir las corrientes orientales y occidentales, hasta el punto de que su obra constituye la primera proped\u00e9utica a la s\u00ed\u00adntesis medieval. En los Soliloquia es posible vislumbrar el centro de la problem\u00e1tica agustiniana sobre este punto. Cuando la raz\u00f3n pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres conocer?\u00bb, Agust\u00ed\u00adn responde: \u00abCupio Deum et animam scire\u00bb. \u00ab\u00bfNada m\u00e1s?\u00bb \u00ab\u00c2\u00a1Nada m\u00e1s!\u00bb<br \/>\nCreo que puede encontrarse aqu\u00ed\u00ad el n\u00facleo de la relaci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n en Agust\u00ed\u00adn. Efectivamente, casi llega a ponerse entre par\u00e9ntesis la fe para que su objeto pueda ser asimilado \u00abhumanamente\u00bb de forma responsable. En torno al problema del hombre, o mejor dicho del conocimiento de s\u00ed\u00ad, ve Agust\u00ed\u00adn realizado el problema de las relaciones entre el saber humano y el del creyente. En efecto, plantear el problema del hombre equivale a plantear el problema de Dios porque es imposible captar al hombre en su realidad m\u00e1s profunda y ontol\u00f3gica, si no se le relaciona con Dios.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada&#8217; de Agust\u00ed\u00adn se convierte en un di\u00e1logo constante entre la criatura y el Creador, que se desarrolla a la sombra del amor: \u00abinteIlectus valde amat\u00bb. La b\u00fasqueda de la verdad y la tensi\u00f3n hacia ella no son para Agust\u00ed\u00adn una mera b\u00fasqueda intelectual, como podr\u00ed\u00ada pensarse en las categor\u00ed\u00adas modernas. La verdad es para \u00e9l la vida misma de la mente humana; es la interioridad del sujeto humano que la encuentra yendo cada vez m\u00e1s hacia lo hondo de s\u00ed\u00ad, a su intimidad: \u00abNoli foras \u00c2\u00a1re, in te ipsum red\u00c2\u00a1, in interiore homine habitat veritas et, si naturam tuam mutabilem inveneris, transcende te ipsum\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, filosofar no consiste m\u00e1s que en profundizar, estimular y buscar aquella verdad que llevar\u00e1 luego a la verdad entera; por consiguiente, \u00e9sta se presenta como \u00abdada\u00bb y ha de ser acogida por el entendimiento como don: \u00abla raz\u00f3n no crea la verdad, sino que la descubre; la verdad existe en s\u00ed\u00ad misma antes de ser descubierta- una vez descubierta, nos renueva\u00bb (De vera rel. XXXIX).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, puede hablarse de equilibrio entre fe y raz\u00f3n, porque tanto la verdad revelada como la racional convergen la una hacia la otra; adem\u00e1s, y sobre todo, porque est\u00e1n presentes en el acto concreto del pensar del creyente. El creyente es hombre, sujeto pensante, parte constitutiva del orden natural, que busca en qu\u00e9 medida la verdad racional es fundamento de la verdad de fe. Hay una autonom\u00ed\u00ada entre los dos campos; pero hay problemas (pensemos en el problema del mal o en el de la historia) cuya soluci\u00f3n est\u00e1 s\u00f3lo en el saber creyente. En resumen, la filosof\u00ed\u00ada indica el fin del hombre a trav\u00e9s de la verdad natural; el punto de partida, por consiguiente, es al autoconciencia del alma; pero la revelaci\u00f3n dalos medios para poder alcanzarlo.<br \/>\nLa palabra clave de esta s\u00ed\u00adntesis agustiniana parece ser la de la verdad que est\u00e1 en Dios, pero que se ha encarnado en el Logos-Cristo. El alma humana tiene hambre y sed de esta verdad, pero es una verdad m\u00e1s como \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb que como especulaci\u00f3n intelectual; es el misterio del hombre en el misterio de Dios. Por tanto, en Agust\u00ed\u00adn la fe y la raz\u00f3n son dos valores distintos, pero presentes y realizados en la historicidad del sujeto creyente.<br \/>\nEl equilibrio dif\u00ed\u00adcilmente alcanzado por la Edad Media, particularmente en las felices intuiciones de Anselmo y de Tom\u00e1s, que comprendieron la una dentro de la otra, se vio comprometido por la aparici\u00f3n de una lectura parcial y prospectiva de la ratio filos\u00f3fica, que poco a poco, con la ilustraci\u00f3n, se fue convirtiendo en el \u00fanico criterio del saber y la \u00fanica fuente de certeza, relegando la fe a un no-conocimiento o a un saber alternativo al saber filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Las formas diferentes de \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb de las relaciones, especialmente en el intento de la neoescol\u00e1stica, se dirigieron a la b\u00fasqueda de una mediaci\u00f3n que permitiese a la filosof\u00ed\u00ada y a la teolog\u00ed\u00ada poder relacionarse mutuamente. La mediaci\u00f3n que se encontr\u00f3 fue la de la t filosof\u00ed\u00ada cristiana, que se vio autorizada a moverse en los dos campos: el filos\u00f3fico, por ser plenamente filosof\u00ed\u00ada, puesto que se realizaba a trav\u00e9s de los principios de la especulaci\u00f3n, y el teol\u00f3gico, ya que se la conceb\u00ed\u00ada a la luz de los principios de la revelaci\u00f3n.<br \/>\nEn este contexto se comprende por qu\u00e9 la enc\u00ed\u00adclica Aeterni Patris, de Le\u00f3n XIII, afirmaba que \u00abrequiritur philosophiae usus ut sacra theologia naturam, habitum ingeniumque verae scientiae suscipiat atque induat\u00bb (DS 3137).<\/p>\n<p>No puede negarse, sin embargo, que semejante perspectiva, si buscaba positivamente recuperar un di\u00e1logo que se hab\u00ed\u00ada perdido, se planteaba con una metodolog\u00ed\u00ada extr\u00ed\u00adnseca al dato teol\u00f3gico y no le ofrec\u00ed\u00ada su valor real. En efecto, la teolog\u00ed\u00ada, si quiere conseguir un estatuto epistemol\u00f3gico, tiene que ser capaz de autojustificarse y ha de encontrar primariamente y proponer dentro del creer mismo aquellos principios que hacen de la fe una forma del saber humano.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica moderna sigue estando todav\u00ed\u00ada en algunos aspectos bajo el residuo de una comprensi\u00f3n totalizante de los dos saberes. En efecto, la filosof\u00ed\u00ada pretende poseer el saber global porque est\u00e1 en disposici\u00f3n de expresar y de explicar la realidad de forma definitiva, y es por tanto la \u00fanica capaz de dar sentido. La teolog\u00ed\u00ada, por su parte, reivindica esta misma pretensi\u00f3n en virtud de un conocer que le viene de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando dos saberes se sit\u00faan en esta longitud de, onda, el resultado es necesariamente un choque, que tiende a excluir al otro o a integrarlo dentro de s\u00ed\u00ad. El pensamiento de Spinoza y Hegel puede recordar una fagocitosis de la teolog\u00ed\u00ada por obra de la filosof\u00ed\u00ada; el de Lamennais y el del tradicionalismo de finales del siglo xlx ser\u00ed\u00ada todo-lo contrario.<\/p>\n<p>La perspectiva de Heidegger ha influido no poco en la relaci\u00f3n entre las dos ciencias hasta hoy. Es conocida su cr\u00ed\u00adtica: la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada son irreconciliables entre s\u00ed\u00ad por su respectivo enfoque. La filosof\u00ed\u00ada se caracteriza por el \u00abpreguntar\u00bb, ya que debe su ser a la existencia, lugar original en donde surge la pregunta y en donde se desarrolla la reflexi\u00f3n sobre el sentido; se caracteriza constantemente por la apertura, y consiguientemente por la admiraci\u00f3n que hace surgir el inter\u00e9s por el existente en lugar de la nada. La teolog\u00ed\u00ada, por el contrario, se sit\u00faa como un Aufhebung de la existencia, que acoge el positum del acontecimiento de la muerte del inocente en virtud de la fe; por tanto, la teolog\u00ed\u00ada no nace de la pregunta, sino del \u00abcreer\u00bb, y esto no puede convertirse nunca en un preguntarse, so pena de autodestruirse. El que se mantiene en el terreno de una fe semejante (en el contexto se habla de la fe b\u00ed\u00adblica), puede ciertamente seguir de alg\u00fan modo nuestro preguntar y tambi\u00e9n participar de \u00e9l, pero no puede aut\u00e9nticamente interrogar sin dejar de ser creyente&#8230;; s\u00f3lo puede comportarse &#8216;como si&#8217;&#8230;; todo lo que requiere propiamente nuestra pregunta es una locura para la fe. En esa locura es en lo que consiste la filosof\u00ed\u00ada&#8230;, pero para una fe genuinamente cristiana la filosof\u00ed\u00ada es una locura\u00bb (Introducci\u00f3n a la metaf\u00ed\u00adsica, Ed. Nova, Buenos Aires 1969; 15ss). .<\/p>\n<p>2. A MANERA DE PROPUESTA. Se\u00f1alaremos dentro del plan de este art\u00ed\u00adculo las relaciones entre la teolog\u00ed\u00ada y la filosof\u00ed\u00ada a la luz del principio oportet philosophari in theologia. Con esta expresi\u00f3n se desea recordar ante todo un doble dato:<br \/>\na) Oportet philosophari es una necesidad para la teolog\u00ed\u00ada, ya que mediante el dato de la especulaci\u00f3n sus conceptos y su lenguaje adquieren un valor universal con vistas a la inteligibilidad y la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Decir \u00aboportet philosophari in theologia\u00bb significa admitir que el procedimiento cr\u00ed\u00adtico-reflejo no tiene lugar antes. o despu\u00e9s del saber teol\u00f3gico, sino en el momento mismo en que se le est\u00e1 poniendo en acto, ya que es precisamente un saber de la fe.<\/p>\n<p>El \u00aboportet philosophari in theologia\u00bb es posible si se tienen en cuenta ante todo las siguientes premisas:<br \/>\n1) La revelaci\u00f3n se presenta al sujeto creyente como: una realidad completa y radicalmente nueva, que sale al encuentro como portadora de sentido \u00faltimo: y definitivo para la existencia, que no lo encuentra en s\u00ed\u00ad misma (l Sentido de la revelaci\u00f3n). El n\u00facleo esencial de esta revelaci\u00f3n se condensa en el acontecimiento Jes\u00fas de Narazet, que en un lenguaje humano expresa la verdad de Dios y sobre Dios.<\/p>\n<p>2) La comprensi\u00f3n del acontecimiento no se hace con elementos extr\u00ed\u00adnsecos a la revelaci\u00f3n, sino que proviene del revelador mismo. Su vida, su conducta y sus palabras manifiestan la realidad divina, que es \u00e9l mismo. Esta expresi\u00f3n suya es normativa para la comprensi\u00f3n del acontecimiento mismo en cuanto que se hace comprender como \u00abreferencia\u00bb a un misterio ulterior, el trinitario y como un \u00abconfiarse\u00bb a \u00e9l.<\/p>\n<p>3) Por tanto, conocer a Jes\u00fas de Nazaret equivale a entrar en contacto con la conciencia personal de una \u00abreferencia\u00bb al misterio trinitario; pero al mismo tiempo indica tambi\u00e9n que la forma m\u00e1s elevada de conocimiento es la de \u00abconfiarse\u00bb, para la comprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, a una explicaci\u00f3n que se acoge ya como misterio.<\/p>\n<p>4) El teologar no es un reflexionar exclusivo sobre el positum de la revelaci\u00f3n es m\u00e1s bien tener una inteligencia de la plenitud del misterio de la encarnaci\u00f3n, que encuentra sus principios gnoseol\u00f3gicos dentro del propio acontecimiento. El creyente se inserta, por tanto, en un movimiento de existencia m\u00e1s completo, que le permite tener tambi\u00e9n el conocimiento del misterio de Dios; pero a partir del mismo misterio.<\/p>\n<p>Hay un texto del evangelio de Juan que puede aclarar muy bien esta tesis: \u00bfPor qu\u00e9 no entend\u00e9is mi lenguaje? Porque no quer\u00e9is aceptar mi doctrina. Vosotros sois hijos del diablo y quer\u00e9is cumplir los deseos de vuestro padre&#8230; Pero a m\u00ed\u00ad no me cre\u00e9is porque digo la verdad&#8230; El que es de Dios acepta las palabras de Dios. Vosotros no las acept\u00e1is porque no sois de Dios\u00bb (Jn 8,43-47).<\/p>\n<p>Esta per\u00ed\u00adcopa marca un punto central de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la identidad de su ser revelador. No pueden reconocerlo los hijos de Abrah\u00e1n ni los del demonio, sino s\u00f3lo los que han nacido de Dios. M\u00e1s directamente, en este pasaje recoge Jes\u00fas la pol\u00e9mica con sus interlocutores, proponiendo de nuevo lo que ya hab\u00ed\u00ada dicho: \u00abEl que no es de Dios\u00bb no puede conocerle a \u00e9l ni su revelaci\u00f3n (cf Jn 3;5.31; 8,23). \u00abSer de Dios\u00bb equivale a tener la filiaci\u00f3n divina y al mismo tiempo \u00abestar en la verdad\u00bb (Jn 18,37). Por tanto, el que pretende poseer una autocomprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo o conf\u00ed\u00ada s\u00f3lo en su propia verdad no puede conocer a Dios ni o\u00ed\u00adr su voz. Pero \u00abser de Dios\u00bb equivale tambi\u00e9n a estar en \u00e9l, no en s\u00ed\u00ad mismo. Al creer, cada uno se sit\u00faa en un horizonte de comprensi\u00f3n que no es ya el suyo, prospectiva y fragmentario, sino el de Dios. El acto con el que reconoce su propia inserci\u00f3n en Dios supone, pues, la asunci\u00f3n de la perspectiva del Otro, y por tanto de su validez y universalidad, que precede y autentifica la suya propia.<\/p>\n<p>5) El acto de fe es un acto que sigue plenamente la actividad cognoscitiva del sujeto. Por consiguiente, creer es ya conocer (\/Teolog\u00ed\u00ada: epistemolog\u00ed\u00ada), y no s\u00f3lo un contenido de fe, sino fundamentalmente la propia realidad personal como la de un sujeto puesto ante la opci\u00f3n libre del confiarse o no confiarse al Otro como propuesta de sentido y significado para la vida.<\/p>\n<p>Una posible v\u00ed\u00ada de soluci\u00f3n para una relaci\u00f3n correcta entre teolog\u00ed\u00ada y filosof\u00ed\u00ada podr\u00ed\u00ada ser la que ve precisamente el \u00aboportet philosophari in theologia\u00bb como una forma que garantiza tanto la presencia del elemento reflejo en teolog\u00ed\u00ada como la autonom\u00ed\u00ada real que las dos ciencias deben tener en virtud del propio contenido y m\u00e9todo de investigaci\u00f3n. Hay una forma de circularidad de relaciones que parte de la teolog\u00ed\u00ada, recupera necesariamente la filosof\u00ed\u00ada y vuelve nuevamente a la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>M\u00e1s directamente, la fundamentaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada en la palabra de Dios, como norma normans et non normata, revela la conciencia de un pueblo que descubre, y por eso escoge, en aquella palabra la presencia de un sentido \u00faltimo y definitivo que se le dirige. As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada \u00abremite\u00bb el propio saber a una palabra recibida, que tiene en s\u00ed\u00ad tanto la inteligibilidad como los principios que permiten su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Este sentido de la l revelaci\u00f3n y su evidencia objetiva es lo que constituye el fundamento de la misma teolog\u00ed\u00ada. Pero el acontecimiento revelado se da en el misterio de la encarnaci\u00f3n, es decir, en un acontecimiento hist\u00f3rico que le permite a la naturaleza humana poder expresar el misterio trinitario de Dios. El Dios que se expresa por la naturaleza humana es el Dios que se hace comprender siempre dentro de esta estructura, aun cuando la globalidad de su misterio s\u00f3lo podr\u00e1 darse en el acontecimiento escatol\u00f3gico y en la contemplaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en Jes\u00fas de Nazaret Dios se hace pronunciable incluso por parte de los hombres, que de este modo, y s\u00f3lo de este modo, pueden tener un acceso adecuado al misterio de Dios.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n constituye para el cristiano la novedad definitiva puesta en el mundo y en la historia como principio de salvaci\u00f3n y de vida nueva. Pues bien, la teolog\u00ed\u00ada sabe de la resurrecci\u00f3n, ya que en la acogida de este acontecimiento es como puede comenzar a reflexionar; pero de este acontecimiento s\u00f3lo conoce la realidad, el hecho de que Jes\u00fas de Nazaret muerto y sepultado volvi\u00f3 despu\u00e9s de tres d\u00ed\u00adas a vivir en la plenitud de su existencia. La fe de los testigos oculares consiente, sin embargo, a la teolog\u00ed\u00ada \u00abverificar\u00bb la exactitud de sus afirmaciones, y sobre todo saber que hay una plena identidad entre el crucificado y el resucitado.<\/p>\n<p>A partir de este acontecimiento, la teolog\u00ed\u00ada tiene que asumir la dimensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica para elaborar conceptos y lenguajes correspondientes, a fin de que el fundamento y contenido de la fe puedan expresarse y ser acogidos universalmente. En el momento en que investiga cr\u00ed\u00adticamente, reconoce las categor\u00ed\u00adas de pensamiento que pueden ayudarle a comprender el misterio creyente. Pues bien, a pesar de este momento, el pensar teol\u00f3gico de la reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica tiene que volver al saber m\u00e1s amplio de la fe para tener una lectura cada vez m\u00e1s global del mismo acontecimiento.<\/p>\n<p>Esto mismo ocurre cuando la teolog\u00ed\u00ada intenta expresar el nombre de Dios. El punto de partida seguir\u00e1 siendo la Escritura, que obliga a no hacerse ninguna imagen de Dios (-Ex 20,4); pues bien, precisamente a partir de este mandamiento la misma Escritura dice de Dios que es \u00abpastor\u00bb, \u00abpadre\u00bb, \u00abesposo\u00bb, `roca\u00bb&#8230; Ninguno de estos nombres expresa a Dios, pero cada uno de ellos y todos juntos pueden decir qui\u00e9n es, porque anal\u00f3gicamente la mente humana expresa as\u00ed\u00ad lo que ya capta en la fe.<\/p>\n<p>Pero la misma dimensi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica har\u00e1 decir al te\u00f3logo que Dios no es \u00abpastor\u00bb, \u00abpadre\u00bb, \u00abesposo\u00bb, \u00abroca\u00bb, etc\u00e9tera, ya que su nombre ser\u00e1 siempre el que \u00e9l se ha dado: Yhwh (Ex 3,14).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n filos\u00f3fica expresa as\u00ed\u00ad, universalizando, el contenido de la fe; pero \u00e9ste remite a un saber teol\u00f3gico que concluye en el rationabiliter comprehendit incomprehensibile esse.<\/p>\n<p>Si las relaciones teolog\u00ed\u00ada-filosof\u00ed\u00ada se ven en esta circularidad, se puede pensar m\u00e1s f\u00e1cilmente en la no instrumentalizaci\u00f3n de las dos y en su respectiva autonom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada se autofundamenta en la palabra de Dios, y por este motivo puede determinar su fundamento epistemol\u00f3gico a partir de la revelaci\u00f3n. La filosof\u00ed\u00ada conserva su identidad de cuestionar lo real que se le da v de universalizarlo a trav\u00e9s de sus m\u00e9todos y de sus propias mediaciones.<\/p>\n<p>Ambas recorren senderos diferentes, pero confluyen en la necesidad de dar significado a los contenidos respectivos.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada, acerc\u00e1ndose a la teolog\u00ed\u00ada, podr\u00e1 recibir de ella la novedad radical del ser, ya que procede del ser mismo; la teolog\u00ed\u00ada, acerc\u00e1ndose a la filosof\u00ed\u00ada, encontrar\u00e1 la manera de hacer universal, conceptualmente, el contenido de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n entre las dos ciencias no podr\u00e1 menos de desembocar en una mutua p\u00e9rdida del sentido de la realidad. S\u00f3lo ser\u00e1 posible un encuentro renovado, dentro del equilibrio de las diversas autbnor\u00ed\u00ad\u00ed\u00ad\u00ed\u00adas, si la teolog\u00ed\u00ada y la filosof\u00ed\u00ada permanecen cada una abierta a 1a otra y si mutuamente son conscientes de los l\u00ed\u00admites impuestos a las dos en cuanto que son reflexi\u00f3n humana. Si la filosof\u00ed\u00ada sabe que su constante referencia a la realidad es la del asombro, que le permite formular continuamente nuevas cuestiones, la teolog\u00ed\u00ada por su parte sabe que su captaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n est\u00e1 siempre determinada por la certidumbre de un futuro que llevar\u00e1 consigo, en la fe com\u00fan, el acontecimiento pleno de la revelaci\u00f3n y su manifestaci\u00f3n completa (Jn 16,13; Rom 8,19).<\/p>\n<p>BIBL.: ALFARO J., Revelaci\u00f3n cristiana, fe y teolog\u00ed\u00ada, Salamanca 1985; BALTHASAR H.U. von, R\u00e9gagner une philosophie \u00e1 partir de la th\u00e9ologie, en AA. 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Notas previas<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo podemos insinuar, pero no desarrollar, ciertas cuestiones relativas a la teor\u00ed\u00ada del conocimiento que son importantes para la comprensi\u00f3n de la esencia de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El saber del hombre sobre s\u00ed\u00ad mismo formulado en enunciados expl\u00ed\u00adcitos (en forma precient\u00ed\u00adfica o cient\u00ed\u00adfica) no representa la totalidad de su propia comprensi\u00f3n, sino que desarrolla una inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo dada en la realizaci\u00f3n inmediata, originaria e hist\u00f3rica de la existencia; del mismo modo que un hombre no s\u00f3lo act\u00faa l\u00f3gicamente o se sabe libremente responsable all\u00ed\u00ad donde en forma cient\u00ed\u00adfica o precient\u00ed\u00adfica cultiva expl\u00ed\u00adcitamente la l\u00f3gica fundamental o la \u00e9tica. Seg\u00fan esto, tal reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita no es una tarea ociosa de tipo meramente accesorio, sino que representa un momento en esta realizaci\u00f3n originaria de la existencia misma y en su historia, puesto que el hombre (que habla, que existe entre los hombres) siempre y necesariamente reflexiona sobre s\u00ed\u00ad mismo, aunque en forma hist\u00f3ricamente cambiante, arroja retrospectivamente ese saber reflejo sobre su comprensi\u00f3n originaria de la existencia y as\u00ed\u00ad la determina en parte. La autocomprensi\u00f3n originaria misma tiene adem\u00e1s distintos momentos constitutivos (de tipo trascendental e hist\u00f3rico).<\/p>\n<p>La verdad existe siempre s\u00f3lo en la intersubjetividad. Para esclarecer lo que significa la palabra \u00abverdad\u00bb no basta con reflexionar sobre una frase aislada que se considera exacta porque corresponde al objeto. La intelecci\u00f3n de tal frase s\u00f3lo es posible dentro de un horizonte no tem\u00e1tico &#8211; pero realmente dado &#8211; de inteligencia, el cual est\u00e1 representado por el lenguaje (con todo lo implicado en \u00e9l). Pero este lenguaje es esencialmente un acontecer de la intersubjetividad. Por ello la cuesti\u00f3n de la verdad siempre se mueve en el espacio de la intersubjetividad, es una pregunta por esta intersubjetividad misma y vive de ella y de sus constitutivos y presupuestos, que la reflexi\u00f3n jam\u00e1s puede alcanzar adecuadamente.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n te\u00f3rica y la pr\u00e1ctica guardan permanentemente una relaci\u00f3n de unidad y diferencia; y a la vez esta relaci\u00f3n tiene su historia, que la raz\u00f3n te\u00f3rica nunca puede dirigir y someter a reflexi\u00f3n adecuadamente. En esta unidad y diferencia la raz\u00f3n te\u00f3rica y la pr\u00e1ctica forman juntas el saber uno del hombre. Por \u00abraz\u00f3n te\u00f3rica\u00bb se entiende aqu\u00ed\u00ad en primera l\u00ed\u00adnea la que comprende (\u00abmetaf\u00ed\u00adsicamente\u00bb) las necesidades trascendentales e intenta (\u00abcient\u00ed\u00adficamente\u00bb) sistematizar las concretas experiencias emp\u00ed\u00adricas y representarlas claramente en interdependencias funcionales fijas. Pero esa raz\u00f3n, medida seg\u00fan la t\u00e9cnica de la ciencia actual, puede darse perfectamente en un estadio precient\u00ed\u00adfico de su historia. Por raz\u00f3n pr\u00e1ctica se entiende aquel conocimiento que en \u00faltimo t\u00e9rmino es inmanente a la decisi\u00f3n libre, aunque no arbitrarias en la queel hombre siempre se ha realizado ya de esta o aquella manera. Tal conocimiento s\u00f3lo puede lograrse en esta decisi\u00f3n misma. La ciencia refleja no puede ignorar que est\u00e1 referida a este todo compuesto de raz\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, que reflexiona sobre ese todo y nunca lo alcanza adecuadamente, ya por el simple hecho de que la realizaci\u00f3n de esa reflexi\u00f3n misma no puede a su vez someterse a reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>El concepto de ciencia (en el sentido m\u00e1s amplio, incluidas la filosof\u00ed\u00ada y la t.) tiene en s\u00ed\u00ad mismo una historia; y la representaci\u00f3n, hist\u00f3ricamente condicionada y variable, de lo que es una ciencia y de lo que ella puede y debe hacer, determina en parte la fisonom\u00ed\u00ada de esta ciencia. En la unidad de la conciencia humana cada ciencia depende (reflejamente o no) de todas las dem\u00e1s, de manera que la t., p. ej., est\u00e1 determinada en parte por la historia de todas las ciencias y de su propia comprensi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>II. La esencia de la teolog\u00ed\u00ada<br \/>\n1. La t. es ciencia de la -> fe, o sea, es el esclarecimiento y el desarrollo met\u00f3dicos por la reflexi\u00f3n de la -> revelaci\u00f3n aceptada y aprehendida en la fe. Esta reflexi\u00f3n met\u00f3dica sobre la revelaci\u00f3n de Dios dada en la fe es posible y necesaria, porque la revelaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb de la palabra de Dios lleva ya en s\u00ed\u00ad como momento interno un saber vertido en conceptos y enunciados, el cual, como tal momento de la fe y de una proclamaci\u00f3n responsable a otros, impulsa a un desarrollo y reflexi\u00f3n ulteriores y a una confrontaci\u00f3n con otros conocimientos, de modo que por s\u00ed\u00ad misma hace posible la reflexi\u00f3n. Si por \u00abciencia\u00bb se entiende una tal reflexi\u00f3n dirigida met\u00f3dicamente (de manera correspondiente al objeto respectivo), entonces es absurdo denegar a la t. el car\u00e1cter de \u00abciencia\u00bb. Pues a), aparte de lo dicho, no hay ning\u00fan concepto obligatorio de \u00abciencia\u00bb que en la historia haya sido siempre el mismo. La reducci\u00f3n del concepto a hechos verificables experimentalmente (a la manera de las ciencias naturales, matem\u00e1tica y cuantitativamente, con neutralidad valorativa) es arbitraria, es asunto de fijaci\u00f3n meramente terminol\u00f3gica y denegar\u00ed\u00ada a la t. una pretensi\u00f3n de \u00abcientificidad\u00bb que ella misma jam\u00e1s ha alcanzado. b) La t. tiene un \u00e1mbito objetivo de tipo propio, que puede distinguirse de todos los dem\u00e1s: el acto y el \u00abcontenido\u00bb de la fe cristiana (y eclesi\u00e1stica). Este objeto es por lo menos una realidad psicol\u00f3gica e hist\u00f3rica, la cual, aunque fuera rechazada como ideolog\u00ed\u00ada y error, podr\u00ed\u00ada ser investigada mediante una reflexi\u00f3n met\u00f3dica, aun cuando bajo este presupuesto la t. cristiana no ser\u00ed\u00ada otra cosa que una parte de la ciencia comparada de las religiones (como reflexi\u00f3n met\u00f3dica sobre el \u00abfen\u00f3meno\u00bb cultural de la religi\u00f3n). c) El hecho de que la t. cristiana reflexione creyendo sobre el acto y el contenido de la fe no la despoja de su car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico. Pues un compromiso absoluto puede totalmente coexistir con una reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, en forma tal que de antemano no se excluya nada del examen cr\u00ed\u00adtico. Ahora bien, la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica puede reconocer por s\u00ed\u00ad misma que ella ciertamente investiga los presupuestos precr\u00ed\u00adticos de la existencia, pero sin alcanzarlos jam\u00e1s adecuadamente, y que, en concreto, no hay ninguna raz\u00f3n te\u00f3rica que exista fuera de una decisi\u00f3n de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, decisi\u00f3n que nunca puede someterse por completo a reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>La t. es ciencia de la fe y, m\u00e1s exactamente, ciencia de la fe cristiana. a) Puesto que hay distintas comprensiones de la fe cristiana (no s\u00f3lo en la ciencia reflexiva de la t. en cuanto tal ciencia, sino tambi\u00e9n dentro de aquel momento enunciativo que pertenece ya a la fe en cuanto tal), hay teolog\u00ed\u00adas determinadas \u00abconfesionalmente\u00bb. Puesto que, a pesar de estas diferencias, hay una sola fe cristiana, la cual como realmente una e id\u00e9ntica est\u00e1 por encima de las objetivaciones diferenciadas confesionalmente y a la vez se objetiva suficientemente en conceptos y s\u00ed\u00admbolos (p. ej., la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Se\u00f1or), hay tambi\u00e9n realmente una sola t. cristiana como ciencia de la fe. b) La t. es ciencia de la fe en cuanto la fe cristiana es base, norma y fin de esta ciencia. Es base por el hecho de que la reflexi\u00f3n dirigida met\u00f3dicamente de esa ciencia versa sobre la fe como acto y contenido (fides qua et quae), y la presupone como sujeto que act\u00faa en la Iglesia y en la t. Es fin en cuanto esta reflexi\u00f3n no constituye curiosidad \u00abte\u00f3rica\u00bb a\u00f1adida a un objeto &#8211; la fe &#8211; que permanece intacto frente a ella, sino que es la forma exigida nor la situaci\u00f3n individual y colectiva de respuesta del creyente ante s\u00ed\u00ad mismo y ante su entorno social; es la concreci\u00f3n de la raz\u00f3n que hemos de dar a nosotros mismos y a los dem\u00e1s del logos de la esperanza (cf. 1 Pe 3, 15). Por eso la ciencia de la fe es en concreto un momento de la fe (sobre todo porque \u00e9sta lleva en s\u00ed\u00ad la respuesta cr\u00ed\u00adtica como un momento de s\u00ed\u00ad misma y, sin ella, la t. quedar\u00ed\u00ada degradada a la condici\u00f3n de mera ciencia de la religi\u00f3n). Mas esto no suprime la independencia de ambas magnitudes. Pues la t. en cuanto tal no engendra la fe por s\u00ed\u00ad sola, ni la disuelve en un sistema m\u00e1s alto, plenamente transparente (de tipo \u00abgn\u00f3stico\u00bb o \u00abracionalista\u00bb). Y la fe ciertamente lleva en s\u00ed\u00ad (como auditus fidei) un momento cr\u00ed\u00adtico de reflexi\u00f3n (ante todo en cuanto ha de ser proclamada); pero con ello todav\u00ed\u00ada no viene dada necesariamente una reflexi\u00f3n (como ciencia propiamente dicha) sistem\u00e1tica y dirigida met\u00f3dicamente. Puesto que la t. en este sentido es ciencia de la fe, la conciencia formada conceptualmente (y siempre renovada) de que la fe nunca puede ser alcanzada plenamente por la t. y de que la palabra de Dios dada en esta fe es infinitamente superior a todo enunciado teol\u00f3gico, est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz misma de la concepci\u00f3n que la t. tiene de s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>Puesto que la t. es respuesta cr\u00ed\u00adtica de la fe y \u00e9sta est\u00e1 orientada esencialmente al testimonio y a la proclamaci\u00f3n, toda t. es necesariamente t. \u00abkerygm\u00e1tica\u00bb. All\u00ed\u00ad donde no quisiera ser o ya no fuera eso, ser\u00ed\u00ada filosof\u00ed\u00ada especulativa de la religi\u00f3n. A pesar de su car\u00e1cter esencialmente kerygm\u00e1tico (es decir, referido a la proclamaci\u00f3n), es tambi\u00e9n una ciencia cr\u00ed\u00adticamente reflexiva, no es inmediatamente meditaci\u00f3n (como oraci\u00f3n), ni par\u00e9ntesis; y as\u00ed\u00ad precisamente sirve a la proclamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por su relaci\u00f3n con la fe misma (como realizaci\u00f3n del hombre entero con libertad), la ciencia de la fe es una ciencia \u00abpr\u00e1ctica\u00bb. Y es esto, no como ciencia de segunda clase. junto a y bajo una ciencia \u00abespeculativa\u00bb de la \u00abraz\u00f3n te\u00f3rica\u00bb, sino en el sentido de que una misma totalidad de conocimiento se designa mejor con el adjetivo \u00abpr\u00e1ctico\u00bb, y ante todo en el sentido de que la t. est\u00e1 orientada a la realizaci\u00f3n de la esperanza y del amor, en los que se da un momento de conocimiento que no es posible fuera de ellos. Esto no contradice al hecho de que la praxis, a la cual sirve la t., es en s\u00ed\u00ad misma un deseo de conocimiento desinteresado, el cual significa sapere res prout sunt. Pero tal conocimiento en \u00faltimo t\u00e9rmino s\u00f3lo puede alcanzarse en la acci\u00f3n de la esperanza y del amor. Ortodoxia y ortopraxis se condicionan mutuamente en una unidad originaria y sin nombre, la cual, sin embargo, si ha de ser denominada, debe recibir su apelativo de la praxis, porque todo conocimiento s\u00f3lo est\u00e1 a salvo cuando queda sublimado en el amor y as\u00ed\u00ad permanece como teor\u00ed\u00ada. c) En cuanto reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y met\u00f3dicamente dirigida sobre la fe, el sujeto inmediato de la t. no es simplemente el hombre determinado por el h\u00e1bito de la fe (-. virtudes sobrenaturales, -> gracia), sino el hombre en su racionalidad, en correspondencia con la distinci\u00f3n entre fe y t. Sin embargo, en cuanto tambi\u00e9n hablando as\u00ed\u00ad la t. debe continuar siendo ciencia de la fe, tambi\u00e9n subjetivamente (iy no s\u00f3lo por el objeto!) la fe es el fundamento que soporta esta realizaci\u00f3n de la racionalidad humana. As\u00ed\u00ad cabe decir que el sujeto de la t. es la ratio fide illustrata (Dz 1799), debiendo notarse que ratio no puede entenderse en forma racionalista.<\/p>\n<p>La t. es ciencia eclesi\u00e1stica de la fe. Como en la fe la intersubjetividad del conocimiento humano llega a su punto cumbre, y como la fe en cuanto audici\u00f3n de la -> revelaci\u00f3n dirigida al -> pueblo de Dios (-> alianza) es fe de la Iglesia y en la Iglesia, la t. es necesariamente eclesi\u00e1stica; de lo contrario, pierde su esencia y sucumbe a la arbitrariedad de la religiosidad subjetiva del hombre particular, la cual hoy menos que nunca puede ser formadora de comunidad. Puesto que la fe de la Iglesia est\u00e1 ligada a la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la palabra de Dios, la t. eclesi\u00e1stica est\u00e1 referida necesariamente a la -> Escritura y a la -> tradici\u00f3n. Y dado que la Iglesia, como comunidad de fe, es una sociedad constituida institucionalmente, la t. eclesi\u00e1stica est\u00e1 referida esencialmente al -> magisterio de la Iglesia. Por ello la t. no pierde su funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica frente a la Iglesia y a su vida de fe; como ciencia eclesi\u00e1stica y as\u00ed\u00ad como momento de la Iglesia puede y debe asumir esta funci\u00f3n como cr\u00ed\u00adtica de la Iglesia a s\u00ed\u00ad misma, como purificaci\u00f3n permanentemente nueva de la fe y de todo aquello que es humanamente problem\u00e1tico e hist\u00f3ricamente caduco.<\/p>\n<p>Como ciencia eclesi\u00e1stica toda la t. puedemostrar un aspecto \u00abpol\u00ed\u00adtico\u00bb y en este sentido ser \u00abteolog\u00ed\u00ada -> pol\u00ed\u00adtica\u00bb. Con ello no se quiere decir (o no se quiere decir solamente) que a la Iglesia se le adscribe un cometido cr\u00ed\u00adticosocial, el cual presupone una reflexi\u00f3n relativa a este campo. Menos todav\u00ed\u00ada se concibe la t. pol\u00ed\u00adtica como preparaci\u00f3n de un \u00abpolitizar\u00bb, es decir, de una ingerencia injustificada en la autonom\u00ed\u00ada relativa de la -> sociedad profana y de so pol\u00ed\u00adtica. Pero si la individualidad y el car\u00e1cter social son momentos originarios de la existencia del hombre, si toda t. (como reflexi\u00f3n sobre la fe, en la cual el antropocentrismo y el teocentrismo ya no constituyen una alternativa a causa de la ccmunidad de Dios mismo al hombre) eso\u00ed\u00ad\u00ed\u00ad referida al hombre, entonces la t. no puede concebirse como relacionada solamente con la salvaci\u00f3n e interioridad privadas de cada: hombre, sino que en todas sus partes materiales debe pensar la importancia social de sus afirmaciones. El car\u00e1cter social aqu\u00ed\u00ad significado no es s\u00f3lo &#8211; pero es tambi\u00e9n &#8211; el de la sociedad profana, dentro de la cual y para la cual el cristiano realiza su existencia cristiana.<\/p>\n<p>La t. es una ciencia hist\u00f3rica. Esto no significa que estudie solamente \u00abmaterial bist\u00f3rico\u00bb, ni proh\u00ed\u00adbe tampoco la afirmaci\u00f3n de que la t. incluye en s\u00ed\u00ad como un momento suyo una -> teolog\u00ed\u00ada trascendental. Decir que la t. es una ciencia hist\u00f3rica significa en primer t\u00e9rmino que est\u00e1 referida a sucesos singulares e hist\u00f3ricos de salvaci\u00f3n, y que est\u00e1 referida a ellos permanentemente. La relaci\u00f3n salvadora del hombre con estos sucesos (la \u00absimultaneidad\u00bb con elles ciertamente no viene constituida por la t. (sino por el kerygma y la fe); pero, en cuanto la fe como tal lleva en s\u00ed\u00ad un momento de reflexi\u00f3n, que se hace expl\u00ed\u00adcito en la t.. y la t. permanece siempre orientada a estos sucesos como a su punto de partida y a su fin, la t. misma tiene el car\u00e1cter de una ciencia hist\u00f3rica en un sentido cualificado. Lo hist\u00f3rico no s\u00f3lo es punto de partida para una t. deductiva, como se pensaba en la edad media, sino que es su objeto mismo (historia de la -> salvaci\u00f3n [B]). Y eso implica tambi\u00e9n que es esencial para la t. la relaci\u00f3n con el futuro. Pues lo hist\u00f3rico de que aqu\u00ed\u00ad se trata tiene esencialmente car\u00e1cter de promesa, v as\u00ed\u00ad, fuera de esta relaci\u00f3n, no puede ser entendido realmente. Porque todo suceso salv\u00ed\u00adfico es as\u00ed\u00ad promesa que despierta la esperanza, la escatolog\u00ed\u00ada es uno de los principios estructurales de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. Antes se discuti\u00f3 mucho cu\u00e1l es el \u00abobjeto formal\u00bb de la t. Aqu\u00ed\u00ad se presupon\u00ed\u00ada que la t. es una ciencia \u00fanica, de modo que posee un objeto formal \u00fanico del que recibe su unidad. En la teolog\u00ed\u00ada medieval se establec\u00ed\u00ada como objeto formal (y tambi\u00e9n para hacer comprensible la t. como ciencia deductiva) Dios en su divinidad (TOM\u00ed\u0081S, ST I q. 1 a. 7). Esto tiene un buen sentido, si aqu\u00ed\u00ad se entiende a Dios en su comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo por la gracia. Si esta comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo (como suceso salv\u00ed\u00adfico central y palabra de revelaci\u00f3n en una sola cosa, y como principio subjetivo de la fe que soporta la t.) se entiende correctamente, entonces junto con ella se comprenden ya los misterios de la -> Trinidad, de la encarnaci\u00f3n y de la -> gracia justificante y divinizante, y as\u00ed\u00ad se piensan en una sola cosa los misterios m\u00e1s fundamentales de la revelaci\u00f3n. Y puesto que la historia de la -> salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n ha de entenderse precisamente como historia de esta comunicaci\u00f3n de ->. Dios mismo (para la cual toda \u00abcreaci\u00f3n\u00bb es s\u00f3lo la constituci\u00f3n de su destinatario), la t. como reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre la experiencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica puede ser incluida tambi\u00e9n en este \u00abobjeto formal\u00bb, que as\u00ed\u00ad ya no debe rechazarse como supresi\u00f3n de la t. en cuanto ciencia hist\u00f3rica (en cuanto reflexi\u00f3n sobre la anamnesis de la historia salv\u00ed\u00adfica en la fe). Si Dios en su propia comunicaci\u00f3n es concebido como objeto formal de la t., para la comprensi\u00f3n trascendental de la t. (-> teolog\u00ed\u00ada trascendental) esto tiene la ventaja de que el objeto formal entre los objetos de la t. y el principio subjetivo de la misma (Dios como gracia increada de la fe) aparecen claramente como id\u00e9nticos. Pero, por otro lado, Deus sub ratione Deitatis no puede ser principio de una t. meramente deductiva, puesto que la comunicaci\u00f3n de Dios mismo se da para nuestra conciencia refleja solamente en la experiencia de la historia salv\u00ed\u00adfica y en la revelaci\u00f3n de la palabra. Y, por ello, esta determinaci\u00f3n cl\u00e1sica del objeto formal de la t. no es muy fruct\u00ed\u00adfera para la comprensi\u00f3n de la esencia de la misma y para su m\u00e9todo.<\/p>\n<p>3. El problema de la divisi\u00f3n de la t. no es simplemente la cuesti\u00f3n de una sistematizaci\u00f3n ociosa de la t. cultivada de hecho en sus disciplinas habituales. Si se procediera a tal divisi\u00f3n mediante una teor\u00ed\u00ada aut\u00e9nticamente teol\u00f3gica de la ciencia, entonces esa cuesti\u00f3n tendr\u00ed\u00ada su importancia tanto para el desarrollo f\u00e1ctico de cometidos de los que la t. prescinde, como tambi\u00e9n, p. ej., para una reforma aut\u00e9ntica de la docencia teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n antigua en theolog\u00ed\u00ada (doctrina de Dios en sentido estricto) y o\u00ed\u00adkonom\u00ed\u00ada (doctrina de la creaci\u00f3n y de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios) ya no es habitual. No vio propiamente ni siquiera la sencilla realidad de que de \u00abDios en s\u00ed\u00ad\u00bb s\u00f3lo nos es conocido por lo que \u00e9l hace en nosotros a trav\u00e9s de la salvaci\u00f3n y, porque aqu\u00ed\u00ad sucede la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, precisamente la o\u00ed\u00adkonom\u00ed\u00ada  es la theolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es usual la divisi\u00f3n (que ciertamente se queda en lo exterior) de la t. en hist\u00f3rica, sistem\u00e1tica y pr\u00e1ctica. La primera estar\u00ed\u00ada cerca del auditus fidei, la segunda habr\u00ed\u00ada de entenderse como intellectus fidei, y la tercera se referir\u00ed\u00ada a la praxis fidei en la autorrealizaci\u00f3n de la Iglesia (cf. teolog\u00ed\u00ada -> pastoral). Sin embargo, tambi\u00e9n esta divisi\u00f3n tiene sus dificultades. Propiamente, no por la relaci\u00f3n de condicionamiento mutuo de las tres magnitudes, lo cual ser\u00ed\u00ada una dificultad debida a la cosa misma, que dar\u00ed\u00ada testimonio simplemente de la unidad de la t. Pero, p. ej., es dif\u00ed\u00adcil situar en ese esquema la historia de la -> Iglesia. Esta es, naturalmente, una ciencia hist\u00f3rica, pero propiamente no parece pertenecer a aquel todo \u00fanico de la t. \u00abhist\u00f3rica\u00bb (-> ex\u00e9gesis, -> teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, historia de los -> dogmas, con sus ciencias auxiliares) que est\u00e1 ordenado inmediatamente al auditus fidei. Naturalmente, cabr\u00ed\u00ada entender la historia de la Iglesia como historia de los dogmas, en cuanto la Iglesia, con todo lo que ella es y vive (cf. Vaticano II, Dei Verbum, n.\u00c2\u00b0 8), conserva la revelaci\u00f3n y da testimonio de ella. O bien, se puede entender la historia de la Iglesia como presupuesto y, as\u00ed\u00ad, como ciencia auxiliar de la t. pr\u00e1ctica, por cuanto \u00e9sta debe conocer el pasado de la Iglesia para poder juzgar normativamente la autorrealizaci\u00f3n encomendada a la Iglesia en cada tiempo. Pero \u00bfhace justicia esa interpretaci\u00f3n a la historia eclesi\u00e1stica tal como \u00e9sta se entiende a s\u00ed\u00ad misma? \u00bfO es una ciencia teol\u00f3gica s\u00f3lo en un sentido amplio, de manera que toda la problem\u00e1tica cae por su base?<br \/>\nLa \u00abt. -> moral\u00bb, seg\u00fan su usual concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma, sin duda deber\u00ed\u00ada entenderse como parte de la t. sistem\u00e1tica (de la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica). Pero quiz\u00e1s ser\u00ed\u00ada tambi\u00e9n concebible que la t. moral resaltara ella misma el condicionamiento hist\u00f3rico de sus afirmaciones y exigencias materiales concretas, y que se entendiera a s\u00ed\u00ad misma como la actualizaci\u00f3n \u00e9tica vigente en cada caso de la actitud fundamental cristiana en situaciones cambiantes. Entonces podr\u00ed\u00ada en su totalidad y plenitud ser incluida en la t. pr\u00e1ctica; y a la t. sistem\u00e1tica, con su trabajo dogm\u00e1tico en el sentido usual, le quedar\u00ed\u00ada el cometido de reflexionar sobre la \u00faltima actitud religiosa fundamental (-> virtudes teologales) a partir de la cual crece la t. moral en conformidad con la situaci\u00f3n como parte de la t. pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El -> derecho can\u00f3nico debe ser entendido como una parte de la t. pr\u00e1ctica, por cuanto reflexiona sobre el derecho humano (como ius conditum y condendum) de la Iglesia como una estructura de su propia realizaci\u00f3n, y por cuanto el ius divinum tiene su puesto aut\u00e9nticamente teol\u00f3gico en la eclesiolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica. C\u00f3mo y por qu\u00e9 la teolog\u00ed\u00ada fundamental es una disciplina teol\u00f3gica, y por cierto sistem\u00e1tica, y c\u00f3mo se incorpora en el todo de la t., es una cuesti\u00f3n que debe verse en la t. fundamental misma.<\/p>\n<p>Otras disciplinas teol\u00f3gicas usuales (p. ej., la ciencia lit\u00fargica [-> liturgia, B], la doctrina social cristiana [-> sociedad, C], la -> arqueolog\u00ed\u00ada cristiana, la ciencia comparada de las -> religiones, etc.) propiamente no tienen necesidad de ser examinadas aqu\u00ed\u00ad en lo que se refiere a su puesto en la t. una. Tales disciplinas o bien son parte de una disciplina teol\u00f3gica m\u00e1s amplia o de una ciencia teol\u00f3gica auxiliar, o bien son combinaciones de cometidos de varias disciplinas teol\u00f3gicas por motivos pr\u00e1cticos o t\u00e9cnicos de trabajo.<\/p>\n<p>Con todo lo dicho no debe darse la impresi\u00f3n de que hemos hecho ya un satisfactorio esbozo teol\u00f3gico con base teor\u00e9tico-cient\u00ed\u00adfica de divisi\u00f3n de la t. una. Esto no es as\u00ed\u00ad ya por el simple hecho de que la mayor parte de las disciplinas teol\u00f3gicas hoy usuales han surgido, sin reflexi\u00f3n apenas, en correspondencia con la sucesi\u00f3n de otras ciencias profanas; y, por tanto, su origen no se debe a un punto de partida genuinamente teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>III. La teolog\u00ed\u00ada y las otras \u00abciencias\u00bb<br \/>\n1. La relaci\u00f3n de la t. con la \u00abciencia de la religi\u00f3n\u00bb (historia de las -> religiones, psicolog\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n, filosof\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n, sociolog\u00ed\u00ada de la -> religi\u00f3n) de suyo se ha tratado ya en parte, y en parte es id\u00e9ntica con la relaci\u00f3n de la t. con la filosof\u00ed\u00ada y las ciencias antropol\u00f3gicas actuales.<\/p>\n<p>2. Sobre la relaci\u00f3n de la t. con la filosof\u00ed\u00ada, cf. -> filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada, -> filosof\u00ed\u00ada 11, -> revelaci\u00f3n ii.<\/p>\n<p>3. Antes la filosof\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada el monopolio para la mediaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la comprensi\u00f3n del hombre a la t. Hoy las cosas han cambiado. Pues existe un gran n\u00famero de ciencias antropol\u00f3gicamente relevantes adem\u00e1s de la filosof\u00ed\u00ada, las cuales por un lado son importantes para la propia comprensi\u00f3n del hombre y, con ello, para la t., y, por otro lado, se entienden a s\u00ed\u00ad mismas (por lo menos de hecho) como aut\u00f3nomas y no como divisiones de la filosof\u00ed\u00ada o partes subordinadas de la misma. Este pluralismo no mediado y no mediable adecuadamente de ciencias antropol\u00f3gicas, que teol\u00f3gicamente puede ser interpretado como una \u00absituaci\u00f3n gnoseol\u00f3gica concupiscente\u00bb, es de gran importancia para la t. Estas ciencias son (por lo menos hoy) partes inmediatas en el di\u00e1logo con la t., y deben ser aceptadas por \u00e9sta como tales. Se trata en este di\u00e1logo no solamente de la reconciliaci\u00f3n de afirmaciones teol\u00f3gicas con resultados de las ciencias modernas, sino, ante todo, de la confrontaci\u00f3n de la t. con la \u00abmentalidad\u00bb de las ciencias actuales (principalmente con la de las ciencias naturales exactas; y tambi\u00e9n con la de la -> sociolog\u00ed\u00ada). Esa tarea est\u00e1 lejos de realizarse suficientemente.<\/p>\n<p>IV. Cuestiones especiales de la teolog\u00ed\u00ada en la actualidad<br \/>\n1. Como toda ocupaci\u00f3n con lo \u00abmetaf\u00ed\u00adsico\u00bb y lo \u00abtrascendente\u00bb, que no puede verificarse por el m\u00e9todo de las ciencias naturales \u00abexactas\u00bb, tambi\u00e9n la t., para muchos representantes de estas ciencias y especialmente para los soci\u00f3logos (empezando por la cr\u00ed\u00adtica de la -> religi\u00f3n de Feuerbach y Marx), est\u00e1 expuesta a la sospecha de que es una -> ideolog\u00ed\u00ada, en el sentido que hoy tiene tal palabra. En cuanto la t. es intellectus fidei humano, hist\u00f3ricamente condicionado y expuesto al abuso, es infinitamente distinta de Dios y de su palabra; en cuanto la t. concreta es t. de pecadores, no debe ni puede de antemano rechazar esta sospecha de ideolog\u00ed\u00ada. La t. humana es siempre sospechosa de ideolog\u00ed\u00ada, y se hace efectivamente culpable por cosificarse en las ideolog\u00ed\u00adas de las \u00e9pocas y de las sociedades particulares. El saber de esta posibilidad (y facticidad parcial) pertenece al conocimiento de la t. como tal. Pero la palabra misma de Dios, que se expresa en la t. y en la predicaci\u00f3n de la Iglesia, no es una ideolog\u00ed\u00ada, sino la cr\u00ed\u00adtica m\u00e1s radical de la misma. La t. cristiana en cuanto t. del Deus semper maior como el \u00fanico futuro absoluto (-> esperanza), que supera infinitamente todos los puntos de partida y sistemas intramundanos y sin embargo, como tal Dios est\u00e1 realmente presente para nosotros en la gracia y esperanza, y una t. de la muerte aceptada voluntariamente como nacimiento del futuro absoluto, contradice a todas las ideolog\u00ed\u00adas que, en su limitaci\u00f3n no confesada, s\u00f3lo buscando puntales arbitrarios, mediante una apertura meramente especulativa y mediante la intolerancia se afirman frente a la realidad mayor que las rodea. Tal t. \u00abtampoco puede rechazar en forma meramente combativa e intolerante las otras interpretaciones universales de la existencia v del mundo que le salen al encuentro o que le han sido dadas previamente en la historia; tambi\u00e9n puede y debe descubrir all\u00ed\u00ad, siempre que sea posible, alguna posibilidad de fe siempre mayor para ella misma y jam\u00e1s agotada teor\u00e9ticamente. Eso no se refiere tanto al contenido, cuanto a determinados modelos de representaci\u00f3n y tipos de conciencia que se abren paso hist\u00f3ricamente en tales filosof\u00ed\u00adas y concepciones del mundo. Posiblemente en ellas la t., que como pecadora queda siempre por debajo de su nivel y que seg\u00fan sus propios principios ha de contar siempre con el Esp\u00ed\u00adritu, que sopla donde quiere, encuentra una \u00abposibilidad\u00bb para s\u00ed\u00ad misma, olvidada, descuidada o no descubierta por ella\u00bb (J.B. METZ: LThK2 x 71).<\/p>\n<p>2. La t. est\u00e1 referida a la proclamaci\u00f3n de la Iglesia, a la cual sirve. Una buena dosis de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica met\u00f3dica, o sea, de t., pertenece hoy a los presupuestos de todo predicador. Por esto, todos los sacerdotes, y con m\u00e1s raz\u00f3n los obispos, deben ser te\u00f3logos. En consecuencia, la existencia de un grupo de cristianos cuya \u00abprofesi\u00f3n principal\u00bb consista en ser \u00abte\u00f3logos\u00bb, no pertenece a los elementos jur\u00ed\u00addicos estructurales iuris divini en todas las \u00e9pocas. Pero despu\u00e9s de esta observaci\u00f3n hemos de decir dos cosas:<br \/>\na) La t. y el ser te\u00f3logo no son realidades que est\u00e9n reservadas a los sacerdotes u obispos por el hecho de que \u00e9stos tienen en la Iglesia una misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de proclamar la palabra divina. En cuanto un conocimiento m\u00e1s profundo y amplio de la t. (por lo menos tal como \u00e9ste debe poseerse hoy necesariamente en la Iglesia como un todo, pero tambi\u00e9n en principio) tiene presupuestos debidos a la naturaleza y a la gracia, los cuales no se dan en todas partes y tampoco tienen por qu\u00e9 darse necesariamente en todos los ministros oficiales. Un carisma m\u00e1s importante de la t. podr\u00e1 no hallarse en todos los ministros oficiales y, sin embargo, hallarse en quienes no lo son. El carisma de \u00abense\u00f1ar\u00bb en el NT no est\u00e1 ligado al oficio de presidir (Rom 12, 6ss; 1 Cor 12, 28s).<\/p>\n<p>b) En la \u00e9poca actual, como presupuesto de la predicaci\u00f3n de la Iglesia como un todo, se requiere una t., la cual tiene tantas condiciones previas de tipo t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfico, etc., que ha de estar necesariamente en manos de \u00abprofesores de t.\u00bb (o como queramos llamarlos; que sean sacerdotes o laicos es cuesti\u00f3n diferente y secundaria), con una formaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica especial, con cierta \u00e9tica profesional, etc. La Iglesia cat\u00f3lica no quiere ni puede ser \u00abuna Iglesia de profesores\u00bb, pero tampoco puede ser una \u00abIglesia sin profesores\u00bb. Una cuesti\u00f3n ulterior es hasta qu\u00e9 punto un tal \u00abprofesorado\u00bb podr\u00ed\u00ada (o deber\u00ed\u00ada) concretarse institucionalmente para que su palabra se oiga claramente en la Iglesia (p. ej., en grupos de consultores, en s\u00ed\u00adnodos particulares, en la Congregaci\u00f3n romana de la fe, etc.). Aqu\u00ed\u00ad no es preciso hablar m\u00e1s de la libertad leg\u00ed\u00adtima que se debe conceder a los te\u00f3logos en su trabajo.<\/p>\n<p>3. En la t. siempre ha habido escuelas que defend\u00ed\u00adan opiniones opuestas, part\u00ed\u00adan de presupuestos distintos y desarrollaban diversos estilos de pensamiento teol\u00f3gico. Un tal \u00abpluralismo\u00bb en t. no es nuevo, y en principio la Iglesia siempre lo ha tolerado o incluso reconocido. Pero hoy se desarrolla otro pluralismo de teolog\u00ed\u00adas &#8216;que ya no puede abarcarse. Antes hab\u00ed\u00ada entre las escuelas cuestiones discutidas (y de alg\u00fan modo, aunque sin reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcitas, diversos estilos de pensamiento). Pero, en principio, unos ten\u00ed\u00adan conocimiento de los otros, se hablaba m\u00e1s o menos el mismo lenguaje y se pod\u00ed\u00ada aspirar a purificar las diferencias de opini\u00f3n para superarlas en una s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s alta. El material y el m\u00e9todo con que trabajaba la t. (ling\u00fc\u00ed\u00adstica, hist\u00f3rica y especulativamente) eran dominables para los te\u00f3logos particulares (o bien simplemente eran desconocidos). Hoy, por el medio individual y social en el que debe necesariamente trabajar el te\u00f3logo, por la diferenciaci\u00f3n de m\u00e9todos, por la variedad de puntos de partida y de lenguajes filos\u00f3ficos, que ya nadie es capaz de dominar individualmente, por la masa del material exeg\u00e9tico y de la historia de los dogmas; ning\u00fan hombre particular est\u00e1 en situaci\u00f3n de tener una visi\u00f3n total de la t. (incluso en el momento presente) y de dominarla. La t. se desmembra en muchas teolog\u00ed\u00adas. Estas no tienen por qu\u00e9 contradecirse; basta, si han de ser cristianas y cat\u00f3licas, con que permanezcan referidas en obediencia de fe a la confesi\u00f3n una de la Iglesia. Las antiguas f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n de fe (que siempre est\u00e1n configuradas a base de \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb) reciben as\u00ed\u00ad incluso una importancia mayor, pues apenas pueden sustituirse ya por nuevas f\u00f3rmulas de fe que sean al mismo tiempo comunes a todos y comprensibles \u00abexistencialmente\u00bb. Pero estas teolog\u00ed\u00adas permanecen plurales, porque el todo de la t. actual (en sus disciplinas, terminolog\u00ed\u00adas, planteamientos de los problemas, puntos de partida, destinatarios, etc.) ya no puede, ni siquiera con cierta aproximaci\u00f3n, estar presente en el te\u00f3logo particular. El trabajo en equipo es bueno, pero en las ciencias del esp\u00ed\u00adritu, en las cuales camino y resultado de la investigaci\u00f3n no pueden separarse, no cabe superar de manera adecuada dicho pluralismo. Este permanece. Se dar\u00e1n cada vez m\u00e1s teolog\u00ed\u00adas cuya apropiaci\u00f3n y comprensi\u00f3n mutuas ya no ser\u00e1n totalmente posibles; lo cual no significa, naturalmente, que vayan a estar simplemente unas junto a otras sin relacionarse. Al contrario, ser\u00e1n necesarios esfuerzos totalmente nuevos &#8211; desconocidos hasta ahora &#8211; por la tolerancia mutua, por la influencia y la cr\u00ed\u00adtica rec\u00ed\u00adprocas. El magisterio eclesi\u00e1stico (que hasta ahora tuvo en exceso a su servicio una determinada t. romana) deber\u00e1 necesariamente desarrollar nuevas maneras de control y de garant\u00ed\u00ada de este pluralismo.<\/p>\n<p>4. Teolog\u00ed\u00ada e \u00abirracionalismo\u00bb moderno y positivismo esc\u00e9ptico. La t. actual ha de contar mucho m\u00e1s que en \u00e9pocas pasadas con unos lectores y oyentes que, a partir de su situaci\u00f3n total, son \u00abrelativistas\u00bb, esc\u00e9pticos y positivistas. Por ello, aunque la religi\u00f3n sea aceptada en la actualidad, queda remitida a una dimensi\u00f3n irracional, donde ya no est\u00e1 expuesta a preguntas y objeciones racionales. Tales actitudes, y la interpretaci\u00f3n de la esencia de la religi\u00f3n (y de la t.), que brota de ellas, se dieron ya en \u00e9pocas anteriores (-> modernismo), pero no determinaban como hoy el car\u00e1cter general del tiempo y de sus hombres. Si la t. ha de dar realmente raz\u00f3n de la fe ante un tiempo determinado, debe ver con claridad esta situaci\u00f3n y tenerla en cuenta: debe necesariamente desarrollar mucho m\u00e1s que antes la t. fundamental y la dogm\u00e1tica como una unidad, porque la credibilidad (y la posibilidad de asimilaci\u00f3n existencial) de cada enunciado de fe significa tanto para la crebilidad del hecho de la revelaci\u00f3n divina en su conjunto, como significa el todo para la credibilidad de las partes. La t. debe hablar modesta y cautelosamente, y en la tem\u00e1tica particular no puede olvidar lo que en principio sabe sobre el misterio y sobre el car\u00e1cter meramente an\u00e1logo de sus conceptos respecto de su objeto. La t. debe conectar una y otra vez sus afirmaciones particulares con el n\u00facleo aut\u00e9ntico de la fe y de la revelaci\u00f3n (con el centro de la hierarchia veritatum), y esforzarse por hacer asimilable existencial e intelectualmente este n\u00facleo, articulando desde aqu\u00ed\u00ad los muchos dogmas particulares, sin escudarse c\u00f3modamente con el recurso a la mera autoridad formal del magisterio, tanto m\u00e1s por el hecho de que \u00e9ste solamente se hace cre\u00ed\u00adble desde la credibilidad del todo de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. de las obras citadas en el cuerpo del art\u00ed\u00adculo. Adem\u00e1s: Schmaus D I; PSJ I; Barth KD I; Brunner I; Weber D 1; MySal I; H. Thielicke, Der Evangelische Glaube. Grundz\u00fcge der Dogmatik, I: Prolegomena. Die Beziehung der Theologie zu den Denkformen der Neuzeit (T 1968). &#8211; K. Adam, Glaube und Glaubenswissenschaft (Rottenburg 21923); P. Wyser, Theologie als Wissenschaft (Sa 1938); Y. Congar, Theologie: DThC XV 341-502; H. Diem, Theologie als kirchliche Wissenschaft (Mn 1951); E. Peterson, Was ist Theologie?: Theologische Traktate (Mn 1951) 9-43; G. S\u00f6hngen, La unidad en teolog\u00ed\u00ada (Guad Ma 1964); J. Beumer, Theologie als Glaubensverst\u00e4ndnis (F 1953); E. Fuchs, Was ist Theologie? (T 1953); H. K\u00f6ster, Vom Wesen und Aufbau katholischer Theologie (Kaldenkirchen 1954); G. S\u00f6hngen, Proped\u00e9utica filos\u00f3fica de la teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1963); G. Wingren, Die Methodenfrage der Theologie (G\u00f6 1957); G. S\u00f6hngen, Der Weg der abendl\u00e4ndischen Theologie (Fr &#8211; Mn 1959); A. Kolping, Einf\u00fchrung in die katholische Theologie (Mr 1960); H. U. v. Balthasar, Verbum Caro; idem, Herrlichkeit 1 ss (Ei 1961 ss); H. G. Fritzsche, Strukturtypen der Theologie (G\u00f6 1961); Y. Congar, La fe y la teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1970); G. Ebeling, Theologie und Verk\u00fcndigung (T 1962); G. Ebeling &#8211; H.H. Schrey &#8211; J. Ratzinger, Theologie: RGG&#8217; VI 754-779 (bibl.); H. Fries &#8211; J. Ratzinger (dir.), Einsicht und Glaube (homenaje a G. S\u00f6hngen) (Fr 21963); H. Fries, Theologie: HThG 11 641-654 (bibl.); J. M. Robinson &#8211; J. B. Cobb, Neuland in der Theologie (Z 1964 ss) (3 vols.); E. Schillebeeckx, Revelaci\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada (S\u00ed\u00adg Sal 1968); B. Weite, Auf der Spur des Ewigen (Fr 1965); E. Neuh\u00e4usler &#8211; E. G\u00f6ssmann (dir.), Was ist Theologie? (Mn 1966); W. Kasper &#8211; L. Schef fczyk, Kirche und Theologie unter dem Gesetz der Geschichte?: Alte Fragen &#8211; Neuen Antworten? (W\u00fc 1967) 9-62; H. Fries, Die kritische Funktion der Theologie: ThQ 147 (1967) 293-314; T. P. Burke (dir.), K\u00fcnftige Aufgaben der Theologie (Mn 1967); J. Ratzinger &#8211; W. Kasper y otros, Theologie in Wandel (homenaje a la facultad cat\u00f3lica de teolog\u00ed\u00ada de Tubinga 1817-1967) (Mn &#8211; Fr 1967) 15-128; Rahner VIII 13-149 (Die Gestalt gegenw\u00e4rtiger und k\u00fcnftiger Theologie); W. Pannenberg, Grundfragen systematischer Theologie (G\u00f6 1967); J. Moltmann, Perspektiven der Theologie. Gesammelte Aufs\u00e4tze (Mn &#8211; Mz 1968); H. Grass, Theologie und Kritik (G\u00f6 1969); P. Neuenzeit (dir.), Die Funktion der Theologie in Kirche und Gesellschaft (Min 1969); P. Bourgy, Teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad de la encarnaci\u00f3n (Estela Ba 1968); Ca\u00f1ada, El derecho al error (Herder Ba 1968); D. Gelpi, Iniciaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada de K. Rahner (S Terrae Sant 1968); O. Gonz\u00e1lez de Cardenal, Teolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada (Mon y Cr\u00e9dito Ma 1967); L. de Guzm\u00e1n, La teolog\u00ed\u00ada, ciencia de la fe. Introducci\u00f3n a las ciencias sagradas (Descl\u00e9e Bil 1967); Henry, Iniciaci\u00f3n teol\u00f3gica, 3 vols. (Her-der 1 Ba &#8216;1967, II Ba 21962, III Ba 21964); R. Latourelle, La teolog\u00ed\u00ada, ciencia de la salvaci\u00f3n (S\u00ed\u00adg Sal 1968); Ch. Moeller, Mentalidad moderna y evangelizaci\u00f3n (Herder Ba 1967); L. Ott, Manual de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica (Herder Ba &#8216;1969); K. Rahner, Sentido teol\u00f3gico de la muerte (Herder Ba 21968); Y. Congar, Situaci\u00f3n y tareas de la teo-logia (S\u00ed\u00adg Sal 1970); Gaboriau, El giro antropol\u00f3gico de la teolog\u00ed\u00ada de hoy (Herder Ba 1970); W. Kaspers, Unidad y pluralidad en teolog\u00ed\u00ada (S\u00ed\u00adg Sal 1969); B. Lambert, Las dos v\u00ed\u00adas de la teolog\u00ed\u00ada (Zyx Ma 1969); E. Neuh\u00e4usler y E. G\u00f6sman, \u00bfQu\u00e9 es teolog\u00ed\u00ada? (S\u00ed\u00adg Sal 1969); H. Rahner, Humanismo y teolog\u00ed\u00ada de occidente (S\u00ed\u00adg Sal 1969); Tendencias de la teolog\u00ed\u00ada en el siglo XX (Studium Ma 1970); W. Weuhe, Revoluci\u00f3n en el pensamiento cristiano. Introducci\u00f3n a la problem\u00e1tica teol\u00f3gica (Estela Ba 1969); T. M. Schoof, La nueva teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica (C Lohl\u00e9 B Aires 1971).<\/p>\n<p>Karl Rahner<br \/>\nB) EPISTEMOLOG\u00ed\u008dA TEOL\u00ed\u201cGICA<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n al concepto<br \/>\nLa epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica es la parte de la t. que reflexiona sobre la peculiaridad y el m\u00e9todo del conocimiento y de los enunciados teol\u00f3gicos, o sea, la parte en que la t. (en su procedimiento met\u00f3dico) vuelve nuevamente a convertirse en su propio objeto. Naturalmente, el conocimiento teol\u00f3gico puede entenderse tambi\u00e9n como reflexi\u00f3n \u00absobre los fundamentos y leyes del conocimiento que se basa en la aceptaci\u00f3n por la fe de la revelaci\u00f3n divina\u00bb (A. Lang), o sea, como reflexi\u00f3n sobre el conocimiento de fe en cuanto tal, incluso a diferencia de la t. y antes de ella, en tanto \u00e9sta se distingue del conocimiento de fe. Pero entonces se abordar\u00ed\u00ada solamente un objeto parcial de la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. Pues, ciertamente, la cuesti\u00f3n de la peculiaridad de la fe no puede dejar de tratarse en una epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica (como presupuesto o como objeto; esto es indiferente de momento). Pero con ello no se ha comprendido todav\u00ed\u00ada la peculiaridad del pensamiento y de los enunciados teol\u00f3gicos precisamente en su distinci\u00f3n del conocimiento de fe como tal, y se corre el peligro de perder de vista esta distinci\u00f3n, que es tan importante como la unidad de fe y t. Aqu\u00ed\u00ad no se trata, pues, de la posibilidad del conocimiento de la -> revelaci\u00f3n divina por la -a fe, tema que dejamos para los tratados o art\u00ed\u00adculos correspondientes, sino de la peculiaridad del pensamiento teol\u00f3gico como teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Cabe concebir la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y la -> hermen\u00e9utica como id\u00e9nticas, sobre todo porque la t., como intellectus fidei, est\u00e1 siempre referida a la revelaci\u00f3n originaria de la palabra, que debe ser \u00abinterpretada\u00bb. Pero tambi\u00e9n es posible considerar la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica como el concepto m\u00e1s amplio, bajo el cual se halla subsumida la hermen\u00e9utica como una parte, por cuanto el auditus fidei (con su hermen\u00e9utica en sentido estricto) puede distinguirse del intellectus fidei, y \u00e9ste, aun estando al servicio del auditus fidei, hace muchas cosas que estrictamente no son tan s\u00f3lo una interpretaci\u00f3n de la palabra originaria de la revelaci\u00f3n como tal.<\/p>\n<p>Es comprensible que esta reflexi\u00f3n de la t. sobre s\u00ed\u00ad misma, en la que ella es sujeto y objeto a la vez, s\u00f3lo muy tarde se haya hecho tema expl\u00ed\u00adcito dentro de la t.; es m\u00e1s, en la t. cat\u00f3lica s\u00f3lo ahora se empieza a reflexionar sobre ese tema como \u00abobjeto de segundo orden\u00bb. En la t. protestante comenz\u00f3 antes la reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre dicha cuesti\u00f3n, porque esta t. est\u00e1 especialmente interesada por la fe como tal, que en el protestantismo siempre ha sido m\u00e1s que un mero tema particular entre otros, porque all\u00ed\u00ad se cultiv\u00f3 m\u00e1s que en la t. cat\u00f3lica algo as\u00ed\u00ad como una -\u00bb teolog\u00ed\u00ada trascendental (sui generis) dentro del horizonte de la filosof\u00ed\u00ada moderna del sujeto transcendental, y porque, debido al amplio escepticismo frente a conocimientos hist\u00f3ricos teol\u00f3gicamente relevantes, se hizo obvio el intento de fundamentar la fe totalmente en s\u00ed\u00ad misma y de fundamentar sus \u00abobjetos\u00bb en su estructura formal, para desarrollar a partir de ah\u00ed\u00ad una \u00abhermen\u00e9utica\u00bb de los enunciados teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>La t. cat\u00f3lica hasta hoy s\u00f3lo germinalmente y con vacilaciones ha desarrollado una epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica a partir de la concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la -> revelaci\u00f3n, de la -> fe, de la relaci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia, entre -> filosof\u00ed\u00ada y t. Naturalmente, en la t. cat\u00f3lica desde hace mucho tiempo hay temas, aunque en forma fragmentaria y asistem\u00e1tica, que llenan este vac\u00ed\u00ado. En la lucha contra el -> gnosticismo y en la defensa del \u00abprincipio de tradici\u00f3n\u00bb (Vicente de Ler\u00ed\u00adns) se citan ya reglas de una l\u00f3gica objetiva del conocimiento teol\u00f3gico (principio de prescripci\u00f3n, etc.), pero precisamente s\u00f3lo de una l\u00f3gica objetiva. La edad media plantea ya la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la fe y el saber natural, la del car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico de la t. y despu\u00e9s la de las -> calificaciones teol\u00f3gicas. Desde Melchor Cano (1- 1560) se da (en principio y ofrecido mayormente en la -> teolog\u00ed\u00ada fundamental (un tratado De locis theologicis, donde siguiendo una \u00abl\u00f3gica\u00bb teol\u00f3gica se pregunta por las fuentes objetivas del conocimiento teol\u00f3gico (-> lugares teol\u00f3gicos). Pero con esto no se plantea todav\u00ed\u00ada como tema expl\u00ed\u00adcito la peculiaridad del conocimiento como proceso subjetivo. El analysis fidei, en general todo el tratado acerca de la virtud teologal de la -> fe, contiene muchos temas fundamentales que son b\u00e1sicos para una epistemolog\u00ed\u00ada de la t. como ciencia de la fe, puesto que en una reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica sobre la fe en la fe deben aparecer necesariamente todas las estructuras de la misma. La condenaci\u00f3n del -> tradicionalismo, del -> fide\u00ed\u00adsmo y del -> modernismo, objetivamente fue tambi\u00e9n la repulsa a una determinada concepci\u00f3n (irracionalista) del conocimiento teol\u00f3gico, as\u00ed\u00ad como de la revelaci\u00f3n y de la fe. La distinci\u00f3n del Vaticano I entre dos \u00f3rdenes diferentes de conocimiento y su doctrina del assensus intellectualis a la fe (profundizada e interpretada en forma m\u00e1s personalista por el Vaticano n: Dei Verbum), son ciertamente importantes para una epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica en cuanto ilustran la esencia de la fe y de la revelaci\u00f3n, pero s\u00f3lo en ese sentido. La doctrina sobre el -> magisterio eclesi\u00e1stico y sobre la relaci\u00f3n entre -> Escritura y tradici\u00f3n es (o ser\u00ed\u00ada) tambi\u00e9n un tema parcial de una epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, si se entendiera totalmente o en primera l\u00ed\u00adnea como teor\u00ed\u00ada sobre el conocimiento de fe y, a partir de aqu\u00ed\u00ad, sobre el conocimiento teol\u00f3gico. En los tratados teol\u00f3gicos de la -> trinidad y de la -> cristolog\u00ed\u00ada se ofrecen reglas acerca del recto o falso modo teol\u00f3gico de hablar, pero s\u00f3lo con relaci\u00f3n a estos objetos.<\/p>\n<p>En resumen podemos decir que en la t. cat\u00f3lica todav\u00ed\u00ada no se ha configurado expl\u00ed\u00adcitamente una epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. Lo que en ella hay a ese respecto son, o bien temas de la t. de la revelaci\u00f3n y de la fe, pero no de la t. de la t. como tal, o bien reflexiones sobre relaciones objetivas entre objetos de fe, las cuales son importantes para el conocimiento de \u00e9stos. El fundamento de ese vac\u00ed\u00ado sin duda tiene una triple ra\u00ed\u00adz: a) la falta de ejercitaci\u00f3n en la -> teolog\u00ed\u00ada transcendental en general; b) la escasa atenci\u00f3n que se ha prestado hasta ahora a la distinci\u00f3n entre conocimiento originario de fe y t., cosa que no sorprende, porque tal atenci\u00f3n s\u00f3lo es posible cuando resulta clara la diferencia entre ambas cosas dentro de un horizonte pluralista de inteligencia, el cual antes no se daba; c) la urgencia del tema relativo a la posibilidad de una revelaci\u00f3n por la palabra y de la audici\u00f3n de la palabra de Dios, que sigue siendo aqu\u00ed\u00ad palabra de Dios.<\/p>\n<p>II. Principios<br \/>\nNota preliminar: En correspondencia con lo dicho en I 1 y 3, aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo puede tratarse de los principios del conocimiento de la t. en cuanto tal. Por lo que se refiere a los principios del conocimiento de fe, anteriores a esta cuesti\u00f3n, hay que remitir a -> revelaci\u00f3n, -> fe, etc. Por otro lado, dada la compenetraci\u00f3n de fe y t., es inevitable que mucho de lo contenido en los principios de la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica tambi\u00e9n tenga validez para el conocimiento de fe en cuanto tal, y no s\u00f3lo para el conocimiento teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>1. Principios \u00abpreteol\u00f3gicos\u00bb<br \/>\nDada la relaci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia, y supuesto el hecho de que la -> revelaci\u00f3n s\u00f3lo puede existir realmente en el hombre creyente, que entra en la fe con toda su existencia transcendental e hist\u00f3ricamente condicionada, todos los principios de una hermen\u00e9utica \u00abnatural\u00bb son tambi\u00e9n principios de la t. como tal. Con esto no se niega que la t. (vista hist\u00f3ricamente) s\u00f3lo a partir de la revelaci\u00f3n adquiera conciencia de esta hermen\u00e9utica \u00abnatural\u00bb. A estos principios de la hermen\u00e9utica pertenecen tambi\u00e9n aquellos que establecen la actual ciencia hist\u00f3rica y la filolog\u00ed\u00ada, con sus principios de una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica de los textos previamente dados.<\/p>\n<p>Para estos \u00abprincipios naturales\u00bb de la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, a los que pertenece tambi\u00e9n la -> l\u00f3gica (log\u00ed\u00adstica, filosof\u00ed\u00ada del lenguaje), es importante la reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre el horizonte de inteligencia y la experiencia concreta, junto con los enunciados particulares que la expresan. Ambas cosas se condicionan y modifican rec\u00ed\u00adprocamente. Lo que se llama \u00abhorizonte de inteligencia\u00bb en relaci\u00f3n con un conocimiento determinado, a su vez est\u00e1 constituido muy complejamente: por la trascendentalidad ilimitada del esp\u00ed\u00adritu humano (el cual, por eso, puede plantearse el problema de su propia constituci\u00f3n y reflexionar sobre ella, y as\u00ed\u00ad someter a examen el esquema sujeto-objeto); por los previos hechos hist\u00f3ricos de la situaci\u00f3n social, espiritual, etc., los cuales son transmitidos sobre todo por el -> lenguaje, en el que se crean originariamente. La posibilidad trascendental de reflexi\u00f3n sobre el horizonte de inteligencia est\u00e1 dada y permite la variaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del mismo; pero esto significa un salirse del condicionamiento hist\u00f3rico del horizonte concreto de inteligencia, que jam\u00e1s puede someterse adecuadamente a reflexi\u00f3n. Esto tambi\u00e9n tiene validez para el entender y los enunciados teol\u00f3gicos: una afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica est\u00e1 siempre condicionada en parte por el horizonte profano de inteligencia de una \u00e9poca; la t. lo modifica, pero jam\u00e1s sale absolutamente fuera de \u00e9l. Con todo, puede someterlo a reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica (lo cual es un cometido de la historia de los dogmas y de la t. en un nivel elevado de reflexi\u00f3n, aunque esa tarea apenas se detecta todav\u00ed\u00ada). Y as\u00ed\u00ad es capaz de seguir propulsando la historia &#8211; permanente &#8211; de los enunciados teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>2. Principios teol\u00f3gicos<br \/>\nLa pregunta por los principios de la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica (o por la hermen\u00e9utica teol\u00f3gica) es una parte de la t. misma, porque \u00e9sta, como manera suprema de conocimiento, debe plantearse para s\u00ed\u00ad misma la cuesti\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del m\u00e9todo.<\/p>\n<p>A los principios de la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica pertenecen todas aquellas determinaciones que resultan de la esencia de la t. (cf. antes en A), p. ej., la posibilidad y necesidad de que sea ciencia de fe y por la fe, ciencia eclesi\u00e1stica (con una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y positiva frente a la inteligencia de la fe que se da en cada momento actual de la Iglesia), y ciencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>No es necesario exponer aqu\u00ed\u00ad en particular los principios de interpretaci\u00f3n de la Escritura.<\/p>\n<p>Todo enunciado teol\u00f3gico ha de poderse leer como referido a la historia de la salvaci\u00f3n (an\u00e1mnesis), al presente de la decisi\u00f3n actual de la salvaci\u00f3n (par\u00e9nesis) y al -> futuro, que como promesa ha sido dado previamente a la -> esperanza. Eso ha de aplicarse tambi\u00e9n a los enunciados teol\u00f3gicos que en apariencia son meramente \u00abesenciales\u00bb, p. ej., a la t. de la -> Trinidad. En cuanto todos los enunciados teol\u00f3gicos tienen como contenido al Dios que se comunica absolutamente a s\u00ed\u00ad mismo, s\u00f3lo se entienden correctamente si, a pesar de toda su determinaci\u00f3n categorial, remiten a la aceptaci\u00f3n de esta comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo como -> misterio.<\/p>\n<p>Aunque todo enunciado teol\u00f3gico tiene como trasfondo la apertura de la -> trascendencia ilimitada del esp\u00ed\u00adritu y la remisi\u00f3n al misterio absoluto que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo en la gracia, las cuales (la trascendencia y la remisi\u00f3n ilimitadas) tambi\u00e9n forman precisamente los constitutivos ontol\u00f3gicos del sujeto que conoce teol\u00f3gicamente y as\u00ed\u00ad de sus principios teol\u00f3gicos de conocimiento; sin embargo, una reducci\u00f3n de la t. a la epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y a la hermen\u00e9utica teol\u00f3gica es imposible, y constituye un atentado contra estos principios mismos correctamente entendidos (as\u00ed\u00ad como es imposible una reducci\u00f3n de la t. a la -> teolog\u00ed\u00ada trascendental). Pues el Logos del hablar teol\u00f3gico es el Logos encarnado, el cual se interpreta a s\u00ed\u00ad mismo, no a partir de un principio abstracto, sino en la historia misma, desde la cual realiza la mediaci\u00f3n con \u00e9l. Unidad y diferencia (ambas cosas juntas, como una unidad que no podemos abarcar aut\u00f3nomamente, pero debemos aceptar) entre a priori del esp\u00ed\u00adritu y a posteriori de la historia, son dos polos insuperables. La doctrina del hablar responsable sobre Dios es un momento necesario en la t., pero no suplanta este hablar mismo, lo mismo que la metaf\u00ed\u00adsica de la existencia no es ya toda la existencia misma. Por consiguiente, de un mero concepto formal de fe o de t. no puede deducirse qu\u00e9 pueda ser o no objeto de la fe o de una afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica. Semejante concepto no puede elevarse a criterio soberano de si algo es un contenido posible de tales afirmaciones. Pues el contenido concreto de tal concepto s\u00f3lo puede encontrarse en la historia misma, que es movida por el contenido del concepto, o sea, en la historia de la -> salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n, que es experimentada y no deducida, y que s\u00f3lo se entiende mediante su propia diferenciaci\u00f3n en su fundamento trascendental y la aparici\u00f3n hist\u00f3rica del mismo.<\/p>\n<p>Puesto que la t. es esencialmente t. eclesi\u00e1stica, todo hablar teol\u00f3gico (y no s\u00f3lo la profesi\u00f3n de fe misma) lleva inherente un momento de regulaci\u00f3n eclesi\u00e1stica del lenguaje; en primer lugar por el simple hecho de que est\u00e1 referido a la profesi\u00f3n eclesi\u00e1stica de fe, que no puede prescindir de cierta regulaci\u00f3n hist\u00f3rica y contingente del lenguaje, el cual podr\u00ed\u00ada ser diferente. Adem\u00e1s, como la profesi\u00f3n eclesi\u00e1stica de fe siempre incluye un hablar teol\u00f3gico, es tambi\u00e9n el objeto que debe interpretar la t. Un momento en el hablar teol\u00f3gico es, pues, el estudio reflejo y cr\u00ed\u00adtico precisamente de esta regulaci\u00f3n del lenguaje de los s\u00ed\u00admbolos, sin suprimirla por ello y sin emanciparse de lo dicho as\u00ed\u00ad y no de otra manera. Por eso el hablar teol\u00f3gico, como un preguntar m\u00e1s all\u00e1 de las formulaciones de los s\u00ed\u00admbolos, se diferencia de las formulaciones mismas, y no se reduce a \u00abinterpretarlas\u00bb de tal manera que al final vuelva a ellas dej\u00e1ndolas intactas, sin comunicarles un momento de movimiento hacia una formulaci\u00f3n futura. Ciertamente el hablar teol\u00f3gico no alcanza la cosa en s\u00ed\u00ad desvincul\u00e1ndola de su formulaci\u00f3n simb\u00f3lica, pero tiene leg\u00ed\u00adtimamente un cierto car\u00e1cter \u00abexot\u00e9rico\u00bb y pluralista, porque los horizontes de intelecci\u00f3n no son en todos exactamente los mismos y no pueden serlo dentro de la historia.<\/p>\n<p>El lenguaje teol\u00f3gico procede con -> analog\u00ed\u00ada y -> dial\u00e9ctica. Dial\u00e9ctica significa aqu\u00ed\u00ad: dada la referencia de todos los enunciados teol\u00f3gicos al misterio de Dios y su consecuente e ineludible inadecuaci\u00f3n esencial (ning\u00fan enunciado expresa el todo u ofrece un concepto del que pudiera deducirse este todo, y que, por tanto, al menos impl\u00ed\u00adcitamente contuviera el todo); dado el pluralismo insuperable de las fuentes humanas de conocimiento (que tambi\u00e9n afecta a la t. en cuanto tal); y dada la circunstancia de que en \u00faltimo t\u00e9rmino los enunciados teol\u00f3gicos no se refieren a esencias abstractas en cuanto tales, sino a hechos hist\u00f3ricos y concretos de la salvaci\u00f3n (aunque \u00e9stos mismos y su expresi\u00f3n hacen referencia al misterio del Dios que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo); se deduce en consecuencia que ninguna frase expresa adecuadamente ni siquiera la cosa designada abstractamente por ella misma. Por tanto, todo enunciado, o bien debe tomar conciencia por lo menos de su analog\u00ed\u00ada (cada concepto apunta hacia aquella direcci\u00f3n en que se dan la unidad y la plenitud originarias, de donde procede lo particular y dividido), o bien ha de corregirse dial\u00e9cticamente en su comprensi\u00f3n (si no quiere caer en una mala inteligencia inevitable) mediante otro enunciado (por lo menos) el cual se a\u00f1ade al primero, sin poder deducirse de \u00e9l, y modifica su sentido (p. ej., unidad y Trinidad en Dios; inmutabilidad de Dios en s\u00ed\u00ad y mutabilidad en el otro [RAHNER Iv 148-152], unidad del Dios-hombre y diversidad permanente de las \u00abnaturalezas\u00bb). Este pluralismo dial\u00e9ctico de los enunciados no puede suprimirse. Es posible ocultarlo, formando conceptos secundarios en los que esta dial\u00e9ctica est\u00e1 va contenida latentemente. Pero esto no cambia la cosa. El as\u00ed\u00ad llamado problema de la verificaci\u00f3n en t. sin duda se esclarecer\u00ed\u00ada con m\u00e1s facilidad si tales conceptos secundarios (mas no por ello absurdos) quedaran clarificados como tales, y as\u00ed\u00ad se conociera que el problema de la verificaci\u00f3n ha de buscarse y responderse, no aqu\u00ed\u00ad, sino en los enunciados que aqu\u00ed\u00ad laten y que mantienen la balanza en equilibrio.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibliograf\u00ed\u00ada de las voces a que se remite en el art\u00ed\u00adculo. G. S\u00f6hngen, La unidad en teolog\u00ed\u00ada (Guad Ma 1964); idem, Proped\u00e9utica filos\u00f3fica de la teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1963); A. Lang, Theologische Erkenntnis- und Methodenlehre: LThK&#8217; III 1003-1012 (bibl.); G. Wingren, Die Methodenfrage der Theologie (G\u00f6 1957); H. U. v. Balthasar: Verbum Caro (Ei 1960) 159-171; Y. Congar, La fe y la teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1970); H. Fries &#8211; J. Ratzinger (dir.), Einsicht und Glaube (homenaje a G. S\u00f6hngen) (Fr &#8216;1963); A. Lang, Die theologische Prinzipienlehre der mittelalterlichen Scholastik (Fr 1964); H. Kruse, Die Heilige Schrift in der theologische Erkenntnis (Pa 1964); R. R\u00f6hricht, Theologie als Hinweis und Entwurf. Eine Untersuchung der Eigenart und Grenzen theologischer Aussagen (G\u00fc 1964); M.-D. Chenu, La fe en la inteligencia (Estela Ba 1966); U. Horst, Exegese und Fundamentaltheologie: MThZ 16 (1965) 179-199; B. Wette, Auf der Spur des Ewigen (Fr 1965); idem, Heilsverst\u00e4ndnis (Fr 1966); H. Bouillard, Logik des Glaubens (Fr 1966); H. Petri, Exegese und Dogmatik in der Sicht der katholischen Theologie (Pa 1966); K. Schwarzir\u00e4ller, Theologie oder Ph\u00e4nomenologie. Erw\u00e4gungen zur Methodik theologischen Verstehens (Mn 1966); T. Rendtorff, Kirche und Theologie (G\u00fc 1966); J. Macquarrie, Principies of Christian Theology (NY 1966); idem, God-talk. An examination of the langvage and logic of theology (Lo 1967); W. Kasper, Die Methoden der Dogmatik (Mn 1967); MySal 1-I (espec. cap. 4 y 5); J. Ratzinger &#8211; W. Kasper y otros: Theologie im Wandel (ho-menaje a la facultad cat\u00f3lica de teolog\u00ed\u00ada 1817-1967) (Mn &#8211; Fr 1967) 15-128; W. Pannenberg, Grundfragen systematischer Theologie (G\u00f6 1967); H. Thielicke, Der evangelische Glaube 1 (T 1968); E. Siznons &#8211; K. Hecker, Theologisches Verstehen (D 1969); L. de Guzm\u00e1n, La teolog\u00ed\u00ada, ciencia de la fe. Introducci\u00f3n a las ciencias sagradas (Desclee Bil 1967); Y. Cangar, Situaci\u00f3n y tareas de la teolog\u00ed\u00ada (S\u00ed\u00adg Sal 1970); Gaboriau, El giro antropol\u00f3gico de la teolog\u00ed\u00ada de hoy (Herder Ba 1970); B. Lambert, Las dos v\u00ed\u00adas de la teolog\u00ed\u00ada (Zyx Ma 1969); T. M. Schoof, La nueva teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica (C Lohl\u00e9 B Aires 1971).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Estrictamente hablando, la teolog\u00eda es lo que se piensa y se dice con respecto a Dios. La verdadera teolog\u00eda es dada as\u00ed por la Biblia misma como la revelaci\u00f3n de Dios en t\u00e9rminos humanos. Pero la Biblia da pie para la exposici\u00f3n, reflexi\u00f3n y presentaci\u00f3n. Por ello existe una teolog\u00eda de la iglesia, como una de la Biblia aunque no se suman ni se oponen. Es \u00e9sta la teolog\u00eda que debemos comentar brevemente, asegur\u00e1ndonos siempre de su fidelidad a la norma escritural. De esta manera, veremos los cuatro grupos principales: patr\u00edstica, escol\u00e1stica, reformada y moderna.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Patr\u00edstica. La referencia aqu\u00ed es al movimiento de pensamiento cristiano que comenz\u00f3 con los escritores postapost\u00f3licos culminando en la gran era de la reflexi\u00f3n trinitaria y cristol\u00f3gica, y cuya declinaci\u00f3n se observa con la desintegraci\u00f3n del Imperio Romano. Seguir el complicado curso de este movimiento es casi imposible, aunque pueden indicarse algunos rasgos sobresalientes.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del primer y fragmentario per\u00edodo, la tarea inicial fue la apolog\u00e9tica filos\u00f3fica y pr\u00e1ctica seg\u00fan se encuentra en Justino M\u00e1rtir. Pero el tomar en cuenta al mundo pagano trajo los peligros del gnosticismo y la especulaci\u00f3n, si se quiere brillante como la de Or\u00edgenes. Percibiendo esta amenaza y, como una resistencia a ella, es que en el Occidente se desarroll\u00f3 un fuerte movimiento tradicional representado por Ireneo y Tertuliano y asociado con la aceptaci\u00f3n del canon, y apelando a la iglesia y ministerio hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto fue seguido por una era de preocupaci\u00f3n con el gran problema presentado por la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Se\u00f1or, llamado la comprensi\u00f3n de la trinidad y de la encarnaci\u00f3n. Durante la prolongada discusi\u00f3n teol\u00f3gica surgieron todo tipo de \u00e9nfasis desmedidos y de desviaciones, aunque el resultado fue un acuerdo general en base a las grandes confesiones tales como el Credo Niceno y la Definici\u00f3n de Calcedonia. Son \u00e9stos y otros debates los que produjeron algunas de las mejores obras de la patr\u00edstica, p. ej., Atanasio, los capadocios, Agust\u00edn y Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los problemas planteados por la antropolog\u00eda teol\u00f3gica tampoco fueron olvidados, ya que en defensa de la doctrina acerca del hombre se desarroll\u00f3 contra Pelagio una poderosa doctrina acerca del pecado original y de la predestinaci\u00f3n; en tanto que la doctrina de la iglesia (eclesiolog\u00eda) se formul\u00f3 como una respuesta al desaf\u00edo donatista. Tambi\u00e9n se realiz\u00f3 una buena labor en la Biblia misma, tanto en la forma del estudio textual como de la exposici\u00f3n catequ\u00edstica y homil\u00e9tica. Y no debe olvidarse que el inter\u00e9s por la expiaci\u00f3n fue un punto cardinal en las discusiones aparentemente abstrusas de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La era patr\u00edstica es tan variada que es dif\u00edcil definirla en t\u00e9rminos generales. En lo principal, permanece fiel a la Biblia, y estamos en deuda con ella por asegurar una base b\u00edblica para muchos de los temas b\u00e1sicos. Sin embargo, fue susceptible a las influencias paganas que militaban contra la verdadera comprensi\u00f3n b\u00edblica. En lo particular, ten\u00eda un impulso constante hacia un nuevo legalismo por una parte y hacia un nuevo racionalismo por otra, lo cual produjo serias distorsiones de la ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica b\u00edblicas y sirvi\u00f3 de base para muchos males posteriores de la iglesia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Escol\u00e1stica. La edad patr\u00edstica fue seguida por un per\u00edodo comparativamente est\u00e9ril cuando el Oriente se encuadr\u00f3 en la ortodoxia, el Occidente fue eclipsado por las invasiones b\u00e1rbaras, y el Oriente y Occidente se separaron debido a la disensi\u00f3n. Incluso en la Edad del Oscurantismo hubo muy buenos eruditos tales como Beda y Alcuino que trascienden el pasado y se proyectan hacia el futuro, as\u00ed como muchos desarrollos posteriores encuentran su asidero en este per\u00edodo. No fue hasta el per\u00edodo medieval que se produjo un nuevo estallido de teolog\u00eda formativa, estimulado en cierto sentido por el redescubrimiento del pensamiento de los griegos. La caracter\u00edstica sobresaliente del escolasticismo es su intento deliberado de una s\u00edntesis de la filosof\u00eda y la teolog\u00eda b\u00edblica en la que la primera provee las bases y la \u00faltima la superestructura. Si Abelardo representa un movimiento hacia un mayor racionalismo, y Anselmo una concepci\u00f3n m\u00e1s b\u00edblica de la raz\u00f3n que aprende de la fe, Tom\u00e1s de Aquino nos proporciona la impresionante norma que domina todos los desarrollos subsiguientes y que a\u00fan hoy es una fuerte influencia.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz de esta s\u00edntesis no parece antinatural que el escolasticismo fuera semipelagiano en su doctrina de la gracia, codificando el desarrollo legalista de un primer tiempo dentro de un sistema agustiniano. Es a este per\u00edodo que debemos las detalladas obras de distorsiones tales como las doctrinas de la regeneraci\u00f3n bautismal, purgatorio, penitencia, infusi\u00f3n de la gracia, fe impl\u00edcita y transubstanciaci\u00f3n, lo cual es \u00fanicamente posible o inteligible en t\u00e9rminos del realismo filos\u00f3fico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen, por supuesto, muchas caracter\u00edsticas satisfactorias que no debemos olvidar. Las doctrinas patr\u00edsticas tradicionales fueron cuidadosamente mantenidas. Anselmo nos entrega una objetiva doctrina de la expiaci\u00f3n a la luz de los puntos de vista de la satisfacci\u00f3n. Se usa abundante material b\u00edblico aun cuando \u00e9ste aparezca distorsionado en su forma. Se da un buen esp\u00edritu de investigaci\u00f3n y discusi\u00f3n, lo cual permite el desarrollo de tendencias conflictivas tales como el nominalismo y preparar de esta manera el camino para la Reforma. Pero estas virtudes no pueden evitar el hecho que el escolasticismo estuviera errado en su iniciativa y logros, y debe cargar con la responsabilidad de la desastrosa corrupci\u00f3n que sigui\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Reformada. A mediados del siglo XV, el escolasticismo hab\u00eda perdido su primer impulso y degeneraba hacia discusiones profundas pero in\u00fatiles. Pero nuevas influencias entraron a tallar; en forma notable, la fresca investigaci\u00f3n de las Escrituras hebreas y griegas, as\u00ed como el redescubrimiento de los Padres y m\u00e9todos m\u00e1s s\u00f3lidos de ex\u00e9gesis. Fue de aqu\u00ed que se levant\u00f3 la teolog\u00eda nueva y m\u00e1s b\u00edblica de la Reforma en oposici\u00f3n al racionalismo y legalismo dominantes. A pesar de la marcada divisi\u00f3n entre el luteranismo, por una parte, y la teolog\u00eda reformada en un sentido m\u00e1s t\u00e9cnico, por otra (con los extremos del sectarismo y la heterodoxia en lados opuestos respectivamente), se encuentran lo suficientemente unificados en sus planteamientos principales como para permitirnos hablar de la teolog\u00eda reformada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primeramente, \u00e9sta es teolog\u00eda b\u00edblica en un sentido directo. No adopta la filosof\u00eda como base, esquema o aliada. Su primer cometido es conocer y exponer la Biblia. Descubre que lo que se habla de Dios debe ser ense\u00f1ado por Dios. Su obra teol\u00f3gica positiva es precedida, acompa\u00f1ada, informada y corregida por el estudio b\u00edblico. No proclama a Arist\u00f3teles o Plat\u00f3n como amigos o compa\u00f1eros de ruta. Usa la raz\u00f3n, aunque una raz\u00f3n informada por la Biblia y puesta al servicio de un uso b\u00edblico. As\u00ed, se exponen y desechan las ra\u00edces de la distorsi\u00f3n del escolasticismo y en buena medida de la edad patr\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto significa que \u00e9sta es una teolog\u00eda cristol\u00f3gica, no porque acepte las formulaciones cristol\u00f3gicas anteriores, sino porque hace de Cristo la suma y centro de la exposici\u00f3n. En las grandes doctrinas de la trinidad, la encarnaci\u00f3n y la expiaci\u00f3n, tuvo poco que agregar, excepto en la reformulaci\u00f3n de la doctrina de Anselmo acerca de la satisfacci\u00f3n. Pero si miramos a Lutero, Zuinglio, Calvino o cualquiera de los grandes reformadores, siempre vemos la percepci\u00f3n de que nadie puede ir al Padre, sino por Cristo, y m\u00e1s a\u00fan cuando Cristo es el comienzo, centro y final de toda verdadera teolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9sta es una teolog\u00eda de fe en Cristo a quien se le tiene como nuestra justicia y tambi\u00e9n como nuestra sabidur\u00eda. De esta forma, la Reforma se opone a la s\u00edntesis moral e intelectual de la teolog\u00eda medieval. Guiada por la Biblia, \u00e9sta llega a Cristo mismo para la salvaci\u00f3n. Esto significa que el cristianismo es completamente comprendido como evangelio y no como una nueva ley. Esto significa un nuevo entendimiento de la justificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la santificaci\u00f3n, seg\u00fan, es desarrollado por Calvino. Significa un nuevo \u00e9nfasis en el lugar e importancia de la fe, seg\u00fan lo analiza acertadamente Lutero. Significa un entendimiento b\u00edblico de la gracia y de los medios de gracia. Significa una firme doctrina de la elecci\u00f3n, y la correspondiente impotencia del pecador. Significa el rechazo y ning\u00fan compromiso de las complicadas pseudodoctrinas que hab\u00edan invadido y corrompido la iglesia. Significa una reconstrucci\u00f3n total de la teolog\u00eda, no en el sentido de innovaci\u00f3n, sino en el sentido de la reforma genuina seg\u00fan la norma b\u00edblica y en un sentido seg\u00fan la norma patr\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los reformadores no son infalibles. Ellos no escapan a la influencia de su era. Difieren en ciertos puntos de detalles. Ellos apoyan la teolog\u00eda b\u00edblica, as\u00ed como se oponen al dogma tridentino por una parte, como a la bienintencionada aunque mal informada ense\u00f1anza de las sectas, por otro lado. De todos los movimientos teol\u00f3gicos, ellos llegan a estar m\u00e1s cerca de la Biblia en m\u00e9todo, entendimiento, contenido y en la combinaci\u00f3n distintiva de poder intelectual y espiritual. Lejos de sus propias intuiciones, ellos nos ense\u00f1an lo que debe ser la labor de la teolog\u00eda y nos llevan constantemente al escrutinio corrector y purificador de la palabra escrita.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Moderna. Desafortunadamente una gran parte de la iglesia rehus\u00f3 aceptar la correcci\u00f3n reformada. Esto significa que en el per\u00edodo moderno debemos contar con dos fuerzas independientes en Occidente. M\u00e1s recientemente ha habido un contacto renovado con el Oriente, el cual ha seguido un curso aut\u00f3nomo y que tiene mucho, que es desconocido aunque fruct\u00edfero, que ofrecer en la comprensi\u00f3n b\u00edblica. Pero esto pertenece en forma m\u00e1s particular al futuro.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando consideramos al catolicismo romano, vemos una iglesia enmarcada por las r\u00edgidas formulaciones de Trento pero incapaz de suprimir completamente la agitada vida teol\u00f3gica. Una posibilidad de renovaci\u00f3n se tuvo con el reavivamiento del agustinianismo del jansenismo (v\u00e9ase), pero la imposici\u00f3n de la ortodoxia dominica cerr\u00f3 esta puerta esperanzadora. El liberalismo fue resistido firmemente, aunque el ultramontanismo (v\u00e9ase) ha tra\u00eddo nuevas definiciones dogm\u00e1ticas particularmente en relaci\u00f3n con el papado y la Virgen Mar\u00eda. No obstante, a pesar de esta tendencia desastrosa, el panorama no es tan oscuro como parece, ya que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha observado un vigoroso resurgimiento de la investigaci\u00f3n b\u00edblica en los c\u00edrculos cat\u00f3licorromanos, con todas las posibilidades que eso encierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el campo protestante, podemos pasar por alto las disputas confesionales y concentrarnos en aspectos m\u00e1s generales. En este sentido, tres desarrollos principales demandan nuestra atenci\u00f3n. El primero es la detallada formulaci\u00f3n de la ortodoxia protestante en respuesta a los ataques romanistas, socinianos y arminianos, siendo esto el trabajo del siglo XVII. El segundo fue la desviaci\u00f3n resultante en el protestantismo liberal, cuando se intent\u00f3 redefinir la doctrina cristiana, primero en los t\u00e9rminos del racionalismo ya usado a la vez que resistido por la ortodoxia, de una manera m\u00e1s original y poderosa por Schleiermacher, en t\u00e9rminos de la experiencia subjetiva (requerida por la cr\u00edtica de la raz\u00f3n de Kant y sugerida por el pietismo). El tercero es una firme reacci\u00f3n b\u00edblica y teol\u00f3gica contra cualquier forma de liberalismo, derivada de muchas fuentes, combinando varias ramas, incluyendo el riesgo de una reversi\u00f3n como en Bultmann, pero teniendo en Barth y otros una genuina, sino uniformemente exitosa reconstrucci\u00f3n de la teolog\u00eda sobre bases b\u00edblicas y reformadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se produce as\u00ed una coyuntura cr\u00edtica en la historia. Existen muchas fuerzas hostiles; por un lado, tenemos a un romanismo atrincherado, por el otro, un liberalismo persistente. Pero hay tambi\u00e9n factores esperanzadores como el ambiente de la \u00e9poca, las ricas discusiones ecum\u00e9nicas, el deseo de una teolog\u00eda real y, por sobre todo, el estudio intensivo y fruct\u00edfero de la Biblia misma. La batalla una vez m\u00e1s ha sido unirse en torno a la verdadera teolog\u00eda no deformada ni por el legalismo ni por el racionalismo; y no es imposible que pudiera ganarse si podemos ense\u00f1ar y aprender unos de otros para ser m\u00e1s genuinamente b\u00edblicos y, por lo tanto, pensar y hablar de Dios mismo como autorevelado en Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n el articulo <em>Teolog\u00eda B\u00edblica<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (598). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(conocimiento de Dios, ciencia de Dios). Seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino es una ciencia; porque investiga el contenido de la fe por medio de la raz\u00f3n iluminada por la fe. As\u00ed\u00ad, se distingue de la \u00abteodicea\u00bb o \u00abteolog\u00ed\u00ada natural\u00bb, en que \u00e9sta estudia a Dios s\u00f3lo por la raz\u00f3n, independientemente de la autoridad divina. &#8211; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEOLOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8401"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8401\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}