{"id":8407,"date":"2016-02-05T04:28:08","date_gmt":"2016-02-05T09:28:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/transubstanciacion\/"},"modified":"2016-02-05T04:28:08","modified_gmt":"2016-02-05T09:28:08","slug":"transubstanciacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/transubstanciacion\/","title":{"rendered":"TRANSUBSTANCIACION"},"content":{"rendered":"<p>(cambio de substancia).<\/p>\n<p> Se conoce como transubstanciaci\u00f3n el cambio del pan y el vino en la substancia del Cuerpo y Sangre de Cristo durante la Consagraci\u00f3n por un sacerdote ordenado; del pan y del vino quedan los accidentes: (Cuarto Concilio Laterano de 1215, Concilio de Trento, en Denzinger 1652,  Mat 26:26-29, Mar 14:22-25, Luc 22:19-20, 1Co 11:23-30).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[424]<br \/>\n  Misterio eucar\u00ed\u00adstico consistente en el cambio de sustancia en las especies eucar\u00ed\u00adsticas. La sustancia de pan se transforma en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jes\u00fas, es decir en Cristo Dios y hombre en pleno. Y la sustancia de vino por igual queda convertida el mismo Cristo entero y pleno: cuerpo, sangre, alma y divinidad.<\/p>\n<p>    No se debe explicar con conceptos f\u00ed\u00adsicos esta realidad metaf\u00ed\u00adsica, espiritual y real. No se deben buscar cambios sensibles en el pan y en el vino, en los accidente o formas sensoriales, que siguen siendo igual que antes de la \u00abtransubstanciaci\u00f3n\u00bb: almid\u00f3n e hidratos de carbono en forma de harina hecha pan; agua, az\u00facar y alcohol en forma de vino. Pero la realidad es que all\u00ed\u00ad no hay pan ni vino, si no el cuerpo y la sangre de Cristo entero y perfecto.<\/p>\n<p>    Esto se cree por la fe, no por el sentido. Y se sabe por la revelaci\u00f3n y por la ense\u00f1anza de la Escritura, de la Tradici\u00f3n, del Magisterio y de la Comunidad creyente. Y se acepta por la fe. De poco vale la raz\u00f3n y la ciencia para explicar y entender el misterio eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>    Las explicaciones de los te\u00f3logos han sido m\u00faltiples a lo largo de los siglos y a veces resultaron ingeniosas: simbolizaci\u00f3n, transignificaci\u00f3n, impanaci\u00f3n, transfinalizaci\u00f3n, repercusi\u00f3n comunitaria. Pero siempre han sido ingenuas y pretenciosas: han pretendido explicar lo inexplicable y razonar sobre lo que es pura fe.  (Ver Eucarist\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Eucarist\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El concilio de Trento llama transubstanciaci\u00f3n (del lat\u00ed\u00adn transubstantiatio, cambio de substancia) al cambio o \u00abconversi\u00f3n\u00bb de la substancia del pan en la substancia del cuerpo de Cristo, y de la substancia del vino en la substancia de la sangre de Cristo (DS 1642). Se trata de una \u00abconversi\u00f3n\u00bb singular (es decir, \u00fanica) y admirable (o sea, misteriosa); por eso se la califica como \u00abel misterio de la fe\u00bb por excelencia.<\/p>\n<p>Jesucristo realiza de muchas maneras su promesa de estar con nosotros \u00absiempre, hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28,20). Efectivamente, est\u00e1 presente:<br \/>\nen su cuerpo, el pueblo de Dios, y donde hay dos o tres reunidos en su nombre (~t 28,20); en los diversos sacramentos; en la lectura de la sagrada Escritura y en el anuncio del Evangelio en los pobres y en los que sufren (Mt 25,40) en el ministro de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. La presencia eucar\u00ed\u00adstica est\u00e1 ligada a todas estas presencias, a pesar de que es totalmente especial, ya que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, est\u00e1 plena y enteramente presente con su cuerpo y con su sangre bajo el signo del pan y del vino. Tambi\u00e9n en las otras formas \u00abeclesiales\u00bb de presencia, Cristo act\u00faa realmente: est\u00e1 presente \u00e9l, vivo y glorioso (y por eso precisamente puede realizar esta multipresencia misteriosa de s\u00ed\u00ad mismo). Pero el modo de presencia eucar\u00ed\u00adstica es verdaderamente sublime, mucho m\u00e1s grande y misterioso que los dem\u00e1s. En efecto, aqu\u00ed\u00ad Cristo entero est\u00e1 presente con su divinidad y su humanidad, y por tanto tambi\u00e9n con su cuerpo y con su sangre: es una presencia real y substancial.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la narraci\u00f3n de los sin\u00f3pticos y de Pablo, Jes\u00fas tom\u00f3 el pan y el vino y, d\u00e1ndoselo a los suyos, les dijo: \u00abEsto es mi cuerpo&#8230; esto es mi sangre\u00bb. Para que estas expresiones sean verdaderas, hay que admitir que el pan ya no es simplemente pan y que el vino no es va simplemente vino. Las palabras han realizado un cambio. Dice san Agust\u00ed\u00adn: \u00abLo que veis, queridos hermanos, en la mesa del Se\u00f1or es pan y vino, pero este pan y este vino, al a\u00f1ad\u00ed\u00adrseles la palabra, se convierten en cuerpo y sangre de Cristo. Si quitas la palabra, es pan y vino a\u00f1ades la palabra, y ya son otra cosa. Y esta otra cosa es el cuerpo y la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Quita la palabra, y es pan y vino; a\u00f1ade la palabra, y se hace sacramento. A todo esto dec\u00ed\u00ads: \u00c2\u00a1Am\u00e9n! Decir am\u00e9n es suscribirlo. Am\u00e9n significa II es verdadero\u00bb \u00bb (Sermo 6,3). Cambia entonces la \u00absubstancia\u00bb, es decir, la realidad concreta y natural del pan y del vino, tal como la intuyen inmediatamente la experiencia humana com\u00fan y necesaria, v\u00e1lida para todos los hombres y en todos los tiempos. Puesto que el pan se nos manifiesta como una realidad distinta de las dem\u00e1s y dotada de propiedades caracter\u00ed\u00adsticas, debe haber una raz\u00f3n objetiva para esto, es decir, tiene que haber algo que constituya la \u00abnaturaleza\u00bb, el ser propio del pan, que lo distinga de todo lo que no es pan. Lo mismo hay que decir del vino. Desde el punto de vista f\u00ed\u00adsico y qu\u00ed\u00admico, el pan y el vino, despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, con lo mismo que antes; permanecen las \u00abespecies\u00bb de pan y de vino, que son el signo sacramental. El cambio se refiere al plano ontol\u00f3gico, no experimental, y tan s\u00f3lo la fe puede decir que ha tenido lugar.<\/p>\n<p>En efecto, la presencia de Cristo es una presencia \u00abespiritual\u00bb, o sea, que ha sido hecha posible en toda su realidad por el Esp\u00ed\u00adritu Santo mediante el gesto de la Iglesia, reunida en el acto de \u00abre-presentar\u00bb al Padre la ofrenda del Hijo mediante el ministerio sacerdotal.<\/p>\n<p>La presencia de las \u00abespecies\u00bb no debe enga\u00f1arnos, como si Jes\u00fas estuviera escondido en ellas como con una especie de velo, es decir, contenido en ellas como en una vasija. Cristo no est\u00e1 \u00aben\u00bb el pan, ni \u00abcon\u00bb el pan, como pensaron algunos te\u00f3logos. La substancia del pan y del vino no est\u00e1n ya despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, porque ha habido una transubstanciaci\u00f3n. A diferencia de los dem\u00e1s sacramentos, que existen solamente en el acto transitorio de su administraci\u00f3n al sujeto que los recibe, la eucarist\u00ed\u00ada est\u00e1 constituida por la consagraci\u00f3n solamente, aun antes de ser recibida. Los otros sacramentos dan la gracia, mientras que la eucarist\u00ed\u00ada contiene al Se\u00f1or mismo, autor de la gracia.<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada sigue existiendo mientras subsisten las especies, cuya descomposici\u00f3n lleva consigo el cese de la presencia real de Cristo. No se necesita una cantidad considerable de pan y de vino para recibir realmente a Cristo adem\u00e1s, \u00abel que come de \u00e9l, no lo parte, ni lo separa, ni lo divide; lo recibe intacto. Sea uno, o sean mil, todos lo reciben igualmente nunca se consume (&#8230;). Cristo est\u00e1 tanto en una parte como en el todo. S\u00f3lo se divide el signo, sin tocar la substancial no se disminuye nada de su persona\u00bb (Secuencia de la solemnidad del d\u00ed\u00ada del Corpus).<\/p>\n<p>Cristo est\u00e1 presente todo \u00e9l bajo cada una de las especies: ahora est\u00e1 glorioso, su cuerpo y su sangre no pueden va separarse realmente, Entonces, la consagraci\u00f3n del pan, por obra de las palabras, es signo eficaz solamente del cuerpo del Se\u00f1or pero al ser ahora el cuerpo inseparable de su sangre, con el cuerpo est\u00e1 tambi\u00e9n presente la sangre \u00abpor concomitancia\u00bb&#8216; lo mismo ocurre con la especie del vino, donde est\u00e1 presente la sangre en virtud de las palabras, y el cuerpo por concomitancia. Y en las dos especies est\u00e1 presente Cristo con su alma, inseparable del cuerpo, y con su divinidad, unida para siempre a la humanidad.<\/p>\n<p>Por eso se le rinde a la eucarist\u00ed\u00ada el culto de adoraci\u00f3n, estando presente el Se\u00f1or desde la consagraci\u00f3n hasta que dejan de perdurar las especies, incluso despu\u00e9s de acabada la misa, cuando se reserva la eucarist\u00ed\u00ada sobre todo para la comuni\u00f3n a los enfermos y para el vi\u00e1tico.<\/p>\n<p> R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: E. Gutwenger. Transubstanciaci\u00f3n. en SM, VI, 707-713; J, Ratzinger &#8211; W Beinert, TrnllSubstnncinci\u00ed\u201cl1 y eucarist\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1970; E. Schiillebeeckx, La presellcia de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada, Madrid 1971: M Gesteira, La eucarist\u00ed\u00ada, misterio de Comuni\u00f3n, s\u00ed\u00adgueme, Salamanca 21992, 473-616.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. La t. es definida por el concilio de Trento como la transformaci\u00f3n de toda la substancia del pan (totius substantiae panis) en el cuerpo y de toda la substancia del vino (totius substantiae vini) en la sangre de Jesucristo, permaneciendo solamente las especies de pan y de vino (sess. xiii, can. 2: Dz 884). Esta concepci\u00f3n con matiz cosmol\u00f3gico de la t. es el resultado de una evoluci\u00f3n no totalmente homog\u00e9nea. Aun cuando el metabolismo ya hab\u00ed\u00ada sido acentuado expresamente por Ambrosio (cf. J.R. Geiselmann), la acci\u00f3n de la transformaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica sobre la esencia del pan y del vino no present\u00f3 ning\u00fan problema hasta Berengario.<\/p>\n<p>Por primera vez en el s. xi los defensores del metabolismo intentaron una interpretaci\u00f3n ontol\u00f3gica. Ante todo fueron Lanfranco de Bec (1005-1089) y Guitmundo de Aversa (+ antes del 1095) los que marcaron una direcci\u00f3n en este punto. Su explicaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como cambio de la substancia se refleja en el Iusiurandum Berengarii: substantialiter converti (Dz 355). La confirmaci\u00f3n conciliar la dio el Lateranense Iv en el a\u00f1o 1215: transsubstantiatis in corpus, et vino in sanguinem&#8230; (Dz 430). La expresi\u00f3n transrubstantiatio parece haber sido usada por primera vez a mediados dels. xII por Rolando Bandinelli (sobre los testimonios relativos al uso de transsubstantiatio por el magisterio eclesi\u00e1stico: cf. H. JORISSEN, p. 8 nota 19. Las alusiones a la alta escol\u00e1stica se basan en el trabajo de Jorissen). Un hecho importante es que toda la escol\u00e1stica del s. xII vio en la relaci\u00f3n l\u00f3gica que hay en una afirmaci\u00f3n entre sujeto y predicado la base para la relaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica entre sujeto y propiedad. Especialmente los conceptos de materia y forma no fueron entendidos a\u00fan en el sentido de la alta escol\u00e1stica. Todav\u00ed\u00ada dominaba ampliamente aquella visi\u00f3n que se encuentra muy acu\u00f1ada en Pedro Cantor y que ejerci\u00f3 fuerte influencia hasta mediados del s. XIII. Pedro Cantor distingue entre la forma como suma de propiedades esenciales y la substancia, que significa lo mismo que hip\u00f3stasis o sujeto y, careciendo totalmente de determinaciones o cualidades, sin embargo, es determinable por la forma (en esta \u00e9poca sujeto y materia se equiparan). Como consecuencia de esta concepci\u00f3n en la t. se cambia s\u00f3lo el sujeto, las propiedades esenciales se conservan y constituyen para los accidentes el fundamento natural de inhesi\u00f3n (H. Jorissen, p. 95-110). Seg\u00fan veremos, los intentos actuales de ir m\u00e1s all\u00e1 de la formulaci\u00f3n tridentina, encuentran un punto de apoyo, aunque no siempre conscientemente, en las posiciones del s. xII. Hemos de advertir aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo una concepci\u00f3n de la transformaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica que fue usual en la Iglesia durante m\u00e1s de un siglo, no puede calificarse precipitadamente de her\u00e9tica.<\/p>\n<p>Otra l\u00ed\u00adnea que deb\u00ed\u00ada conducir a la doctrina cl\u00e1sica de la t. qued\u00f3 fundamentada por Alano de Lille a finales del s. xII (cf. H. Jorissen, p. 110-114). En oposici\u00f3n a Pedro Cantor, \u00e9l entiende la substancia como la totalidad de la esencia (la materia junto con la forma como suma de todas las propiedades esenciales). Seg\u00fan Alano se transforma la substancia, entendida como totalidad de la esencia, de manera que debe explicarse por un milagro la existencia de los accidentes o negarse la realidad objetiva de los mismos. Mientras que Esteban Langton, Guido de Orelles y Guillermo de Auvernia caminan estrictamente por las huellas de Alano, Guillermo de Auxerre conoce ya la \u00abforma\u00bb aristot\u00e9lica como principio metaf\u00ed\u00adsico unitario. Alejandro de Hales desarrolla l\u00f3gicamente este punto de partida y lo lleva a su madurez conceptual, y as\u00ed\u00ad afirma que la transformaci\u00f3n se produce en la substancia constituida por materia y forma, permaneciendo los accidentes. Para Alejandro de Hales la t. es una acci\u00f3n positiva \u00abpor la que un ente actual, sin ser destruido ni aniquilado, es transformado en otro ente seg\u00fan su substancia completa\u00bb (cf. J. Jorissen, p. 154). La alta escol\u00e1stica no a\u00f1adi\u00f3 nada nuevo a esta concepci\u00f3n, que fue defendida en el concilio de Constanza contra Wicleff y entr\u00f3 en la definici\u00f3n del concilio de Trento.<\/p>\n<p>En conexi\u00f3n con la doctrina firmemente establecida de la t., especialmente la escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada, trat\u00f3 cuestiones especulativas. Las consideradas como m\u00e1s importantes fueron las siguientes: \u00bfEn la conversi\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se aniquila la substancia de pan o se transforma positivamente en el cuerpo de Cristo? \u00bfC\u00f3mo adquiere relaci\u00f3n de lugar el cuerpo de Cristo bajo las especies consagradas? \u00bfC\u00f3mo hay que explicar la extensi\u00f3n del cuerpo glorificado del Se\u00f1or en la eucarist\u00ed\u00ada?<br \/>\n2. En la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo haya de entenderse hermen\u00e9uticamente la definici\u00f3n tridentina de la t., E. Schillebeeckx defiende que el concilio no quiso ense\u00f1ar nada adem\u00e1s que la presencia real (cf. E. ScHILLEBEECKX, p. 29s); el canon sobre la t. habr\u00ed\u00ada servido al concilio \u00fanicamente para poner a salvo la presencia real frente a volatilizaciones simb\u00f3licas o espiritualistas. Esto parece problem\u00e1tico si se piensa que a un grupo de te\u00f3logos del concilio se le encomend\u00f3 el estudio de dos frases de Lutero, en las cuales \u00e9ste rechaza la t. como aristot\u00e9lica y escol\u00e1stica y se decide por la consubstanciaci\u00f3n. De la delimitaci\u00f3n dial\u00e9ctica frente a las doctrinas luteranas surgi\u00f3 el canon tridentino sobre la t. (cf. E. GuTWENCER, p. 260). Por consiguiente, adem\u00e1s de la presencia real, el concilio quer\u00ed\u00ada afirmar la transformaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica misma. Para estar libre en orden a una interpretaci\u00f3n nueva de la t., el camino m\u00e1s apropiado no es reducir la intenci\u00f3n definitoria del tridentino a la presencia real. Para llegar a una concepci\u00f3n de la t. en consonancia con el tiempo hay que tener en cuenta el principio hermen\u00e9utico, seg\u00fan el cual el concepto filos\u00f3fico con que se formul\u00f3 un contenido de la fe puede cambiarse y substituirse, por lo cual el contenido de fe en una situaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y filos\u00f3fica modificada reclama nuevas interpretaciones y formulaciones y, en consecuencia, debe entenderse nuevamente. La tota substantia es decir, la substancia material compuesta de materia y forma, junto con los accidentes inherentes, ya no cuaja en la actual imagen f\u00ed\u00adsica y filos\u00f3fica del mundo. En concreto, el hombre de hoy experimenta las siguientes dificultades en la definici\u00f3n tradicional, acu\u00f1ada seg\u00fan el modelo de la cosmolog\u00ed\u00ada aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica:<br \/>\na) Los modelos f\u00ed\u00adsicos atribuyen a la materia una estructura at\u00f3mica. De las part\u00ed\u00adculas \u00faltimas se constituyen \u00e1tomos, que se agrupan en mol\u00e9culas de distintas clases. Las mol\u00e9culas, que son de naturaleza qu\u00ed\u00admica diferente, originan el pan y el vino como uno de sus posibles resultados. Por consiguiente, no es que la substancia de pan o de vino, compuesta de materia prima y forma, sea un prius ontol\u00f3gico del que resulten como consecuencia las propiedades qu\u00ed\u00admicas. Pan y vino son lo \u00faltimo que resulta del juego conjunto de \u00e1tomos, mol\u00e9culas y fuerzas. Por ello, ya en los a\u00f1os veinte se empez\u00f3 a recurrir a modelos f\u00ed\u00adsicos en la explicaci\u00f3n de la t., desplaz\u00e1ndola a Ios \u00e1tomos o mol\u00e9culas, de manera que la t. de una hostia implicar\u00ed\u00ada una cantidad inconcebible de transubstanciaciones (una versi\u00f3n hist\u00f3rica de conjunto, con amplios datos bibliogr\u00e1ficos, puede hallarse en J.T. CLARK 24-51; cf. tambi\u00e9n E. GUTWENGER 278-194, donde se trata tambi\u00e9n la \u00faltima gran discusi\u00f3n sobre este objeto desarrollada por F. Selvaggi y C. Colombo). Estos intentos debieron considerarse como definitivamente fracasados a principios de los a\u00f1os sesenta, porque se vio la imposibilidad de enfocar la t. como un hecho f\u00ed\u00adsico o cosmol\u00f3gico.<\/p>\n<p>b) La explicaci\u00f3n cosmol\u00f3gica de la t. topa adem\u00e1s con la dificultad de que los accidentes, que permanecen, representan una paradoja imposible de pensar. En efecto, si se afirma, en el sentido de los concilios de Constanza y de Trento, que los accidentes eucar\u00ed\u00adsticos existen sine subiecto, entonces hay una longitud sin que haya nada largo, una redondez sin que haya nada redondo, una dureza sin que haya nada duro, una gravedad sin que haya nada pesado; hay entonces una actividad sin un agente, una pasividad sin que algo quede afectado, etc.<\/p>\n<p>c) La concepci\u00f3n tradicional de la t. es demasiado impersonal. Arist\u00f3teles hab\u00ed\u00ada deducido sus categor\u00ed\u00adas y conceptos fundamentales especialmente del \u00e1mbito inorg\u00e1nico, por lo cual su uso en la escol\u00e1stica condujo a un enfoque demasiado cosificado de la transubstanciaci\u00f3n. En nuestro tiempo, con sus tendencias existencialistas y personalistas, quisiera verse la transformaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica bajo una perspectiva en que el Se\u00f1or glorificado aparezca como aquel que se da a los suyos a manera de alimento espiritual y quiere hacerse uno con ellos.<\/p>\n<p>Ante las dificultades filos\u00f3ficas y las exigencias personalistas, ya la nueva teolog\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada intentado sustituir el concepto de t. por el de transfinalizaci\u00f3n, sin esclarecer detalladamente si se trata s\u00f3lo de una palabra nueva o de una nueva explicaci\u00f3n. All\u00ed\u00ad donde surge la referencia a un fin nuevo del pan debe haber precedido un cambio ontol\u00f3gico; pero \u00bfqu\u00e9 cambio es \u00e9se? En la prosecuci\u00f3n de la discusi\u00f3n sobre la t. son meritorios especialmente algunos te\u00f3logos holandeses (C.J. Dupont, B.W. M\u00f6ller, E. Schillebeeckx, P. Schoonenberg, L. Smits, I.R. Sonnen y otros [contiene biblograf\u00ed\u00ada abundante L. v. HouT, p. 179, nota 2]). Los te\u00f3logos citados no van todos por el mismo camino. Presuponen la presencia real; en la cuesti\u00f3n de su realizaci\u00f3n L. Smits enlaza conscientemente con la escol\u00e1stica primitiva del s. xii. El y otros usan motivos fuertemente fenomenol\u00f3gicos para esclarecer el hecho de la transformaci\u00f3n, mientras que Schillebeeckx sigue caminos ontol\u00f3gicos. Es com\u00fan a todos que se deciden por una transfinalizaci\u00f3n o, por una transignificaci\u00f3n del pan y del vino consagrados.<\/p>\n<p>3. Los intentos modernos, los cuales parten de que en las palabras de la instituci\u00f3n se indica ciertamente una transformaci\u00f3n, pero no se da ninguna pauta para interpretarla, pueden resumirse en los siguientes t\u00e9rminos: substancia, esencia, sentido y fin del pan son id\u00e9nticos entre s\u00ed\u00ad. Ahora bien, el sentido de una cosa puede modificarse sin p\u00e9rdida de materia. As\u00ed\u00ad, p, ej., una casa consta de una ordenaci\u00f3n determinada de elementos materiales y posee una esencia totalmente determinada, un sentido preciso. Si la casa se destruye y con su material se edifica un puente, nos encontramos con un cambio de esencia, pues entonces comienza a existir algo totalmente distinto. El sentido se ha modificado, pues la casa existe para ser habitada y el puente para cruzar un r\u00ed\u00ado o un valle. En todo esto no ha habido p\u00e9rdida de materia. An\u00e1logamente, por la consagraci\u00f3n el sentido del pan queda modificado. Lo que antes serv\u00ed\u00ada para un fin profano, ahora es morada y s\u00ed\u00admbolo del Cristo presente que se da a los suyos. Con ello se ha realizado una transformaci\u00f3n ontol\u00f3gica del pan.<\/p>\n<p>Podemos distinguir sumariamente tres clases de s\u00ed\u00admbolos. Los s\u00ed\u00admbolos de la primera clase son efectos que apuntan actualmente a sus causas, p. ej., el humo es indicador del fuego; los s\u00ed\u00admbolos de la segunda clase poseen por su esencia una determinada potencialidad significativa, que debe actualizarse por la palabra y la decisi\u00f3n (p. ej., el lavar con agua como s\u00ed\u00admbolo de la purificaci\u00f3n del pecado); los s\u00ed\u00admbolos de la tercera clase por su esencia no designan ni actual ni potencialmente una cosa determinada: se ponen como signos s\u00f3lo por acuerdo y convenio humanos, como los colores del sem\u00e1foro para la circulaci\u00f3n. El s\u00ed\u00admbolo del pan debe incluirse en la segunda clase, porque es comida y por su naturaleza resulta apropiado para simbolizar el alimento y la uni\u00f3n espirituales. Sin embargo, el pan consagrado posee por a\u00f1adidura la propiedad de significar al Se\u00f1or que se ofrece como comida no s\u00f3lo desde lejos, sino como actualmente presente en \u00e9l. Por esta densidad del s\u00ed\u00admbolo el pan se convierte en manifestaci\u00f3n sacramental del Cristo presente. La t., por consiguiente, cambia el sentido y la esencia del pan y del vino porque \u00e9stos quedan elevados a s\u00ed\u00admbolos del Cristo presente que invita a la uni\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. sobre -> eucarist\u00ed\u00ada. &#8211; J. R. Geiselmann, Die Eucharistielehre der Vorscholastik (Forschungen zur christlichen Literatur- und Dogmengeschichte XV\/1-3 (Pa 1926); J. T. Clark, Physics, Philosophy, Transsubstantiation, Theology: ThSt 12 (1951) 24-51 (bibl.); M. Schmaus (dir.), Aktuelle Fragen zur Eucharistie (Mn 1960); E. Gutwenger, Substanz und Akzidens in der Eucharistielehre: ZKTh 83 (1961) 260-294: H. Jorissen, Die Entfaltung der Transsnhstantistinnlehre bis zum Beginn der Hochscholastik (Mr 1965); L. v. Hout, Fragen zur Eucharistielehre in den Niederlanden: Cath 20 (1966) 179-199 (bibl.); E. Schillebeeckx, Die eucharistische Gegenwart (D 1967); Alastruey. Tratado de la Sma. Eucarist\u00ed\u00ada (E Cat\u00f3lica Ma 1963); E. N\u00fa\u00f1ez, El valor y funciones de la presencia real (E Sacerdotal Ma); Piolanti, El sacrificio de la misa (Herder Ba 1964); E. Schillebeeckx, La presencia de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada (Fax Ma 21969); L. Bouyer, Eucarist\u00ed\u00ada (Herder Ba 1969); J. M. Powers, Teolog\u00ed\u00ada de la Eucarist\u00ed\u00ada (C Lohl\u00e9 B Aires 1969); J. Ratzinger &#8211; W. Beinert, Transubstanciaci\u00f3n y eucarist\u00ed\u00ada (Paulinas Ma 1970).<\/p>\n<p>Engelbert Gutwenger<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda de la transubstanciaci\u00f3n, aceptada por Roma como un dogma en el a\u00f1o 1215, es un intento de explicar la declaraci\u00f3n de Cristo: \u00ab\u00c9ste es mi cuerpo\u00bb, y \u00ab\u00e9sta es mi sangre\u00bb (Mr. 14:22, 24), cuando se aplica al pan y al vino en la Cena d\u00e9l Se\u00f1or. Se insiste en que el \u00abes\u00bb debe tomarse en su estricto literalismo. Pero ante nuestros sentidos, el pan y el vino parecen igual que cuando fueron consagrados. No existe un milagro perceptible de transformaci\u00f3n. La explicaci\u00f3n se encuentra en t\u00e9rminos de una distinci\u00f3n entre la as\u00ed llamada \u00absubstancia\u00bb (o realidad verdadera) y los \u00abaccidentes\u00bb (las caracter\u00edsticas espec\u00edficas, perceptibles). Las \u00faltimas permanecen, pero la primera, es decir, la substancia del pan y del vino son convertidas en el cuerpo y la sangre de Cristo. Esto lleva a varias consecuencias serias. Si Cristo est\u00e1 substancialmente presente, es natural que los elementos sean adorados. Puede decirse tambi\u00e9n que \u00e9l es recibido por todos los comulgantes, correctamente para salvaci\u00f3n o err\u00f3neamente para perdici\u00f3n. Esto tambi\u00e9n apoya la idea de una inmolaci\u00f3n propiciatoria de Cristo por la pena temporal del pecado, con todos los esc\u00e1ndalos que se asocian con las misas privadas. Las flaquezas de la teor\u00eda son obvias. No es escritural. En un an\u00e1lisis m\u00e1s fino, ni siquiera explica las declaraciones del Se\u00f1or. Contradice la verdad b\u00edblica acerca de la presencia de Cristo. No tiene un respaldo patr\u00edstico seguro. Es consecuente o fracasa dependiendo de un entendimiento filos\u00f3fico particular. Destruye la naturaleza verdadera de un sacramento. Y ciertamente pervierte su uso apropiado y da pie para el levantamiento de supersticiones contrarias a la fe evang\u00e9lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"410\">\n<li>Calvin, <em>Institutes<\/em>, IV, 18; T. Cranmer, <em>The True and Catholic Doctrine of the Lord\u2019s Supper<\/em>; N. Dimock, <em>Doctrine of the Lord\u2019s Supper<\/em>; W.H. Griffith Thomas, <em>The Principles of Theology<\/em>, pp. 388\u2013410.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">EN ESPA\u00d1OL<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Calvino, <em>Instituci\u00f3n<\/em>, IV, 18, FeLiRE (1967, 2 vol\u00famenes); F. Lacueva, <em>Catolicismo Romano<\/em>, CLIE (1972); Dreyer-Weller, <em>El Catolicismo Romano a la luz de las Escrituras<\/em>, Editorial Moody (1960).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (616). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\"><b>TRANSUBSTANCIACI\u00d3N<\/b>:  Antes de probar dogm\u00e1ticamente el hecho del cambio substancial que se trata, primero echaremos un vistazo a su historia y naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(a) El desarrollo cient\u00edfico del concepto de Transubstanciaci\u00f3n dif\u00edcilmente puede decirse que sea un producto de los griegos, quienes no pasaron de las notas m\u00e1s generales; m\u00e1s bien es la notable contribuci\u00f3n de los te\u00f3logos latinos, quienes fueron estimulados a desarrollarlo en forma l\u00f3gica por las tres controversias Eucar\u00edsticas mencionadas arriba. El t\u00e9rmino transubstanciaci\u00f3n parece haber sido usado por primera vez por Hildeberto de Tours (ca. 1079). Su ejemplo alentador fue pronto seguido por otros te\u00f3logos, como Esteban de Autun (m. 1139), Gaufredo (1188) y Pedro de Blois (m. 1200), mientras que varios concilios ecum\u00e9nicos tambi\u00e9n adoptaron esta significativa expresi\u00f3n, como el Cuarto Concilio de Letr\u00e1n (1215) y el Concilio de Lyon (1274), en la profesi\u00f3n de fe del emperador griego Miguel Pal\u00e6ologus. El Concilio de Trento (Ses. XIII, cap. IV, can. II) no solo acept\u00f3 como un legado de la fe la verdad contenida en la idea, sino que con autoridad confirm\u00f3 la \u201captitud del t\u00e9rmino\u201d para expresar notablemente el concepto doctrinario leg\u00edtimamente desarrollado. En un an\u00e1lisis l\u00f3gico m\u00e1s profundo de la Transubstanciaci\u00f3n, primero encontramos la primera y fundamental noci\u00f3n de ser una conversi\u00f3n, la cual puede ser definida como la \u201ctransici\u00f3n de una cosa a otra bajo alg\u00fan aspecto.\u201d Como es evidente de inmediato, conversi\u00f3n (conversio) es algo m\u00e1s que un mero cambio (mutatio). Mientras que en los meros cambios uno de los dos extremos debe ser expresado de manera negativa, por ejemplo, en el cambio del d\u00eda y la noche, la conversi\u00f3n requiere dos extremos positivos, los cuales est\u00e1n relacionados el uno con el otro como cosa a cosa, y deben tener, adem\u00e1s, tal conexi\u00f3n \u00edntima entre s\u00ed, que el \u00faltimo extremo (terminus ad quem) empieza a ser hasta que el primero (terminus a quo) deja de ser, por ejemplo, en la conversi\u00f3n de agua en vino en Can\u00e1. Usualmente se requiere de un tercer elemento, conocido como el commune tertium, el cual, a\u00fan antes de la conversi\u00f3n que ha tomado lugar, ya sea f\u00edsica o por lo menos l\u00f3gicamente une un extremo al otro, porque en cada conversi\u00f3n verdadera la siguiente condici\u00f3n debe ser satisfecha: \u201cLo que anteriormente era A, es ahora B.\u201d Una cuesti\u00f3n muy importante sugiere que la definici\u00f3n deber\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de postular la no-existencia previa del ultimo extremo, puesto que parece extra\u00f1o que un terminus a quo A existente, deba ser convertido en un existente terminus ad quem B. Si el hecho de la conversi\u00f3n no es ser un mero proceso de sustituci\u00f3n, como en un acto de prestidigitaci\u00f3n, el terminus ad quem debe sin lugar a dudas de alguna manera ser de nueva existencia, as\u00ed como el terminus a quo debe, de alg\u00fan modo, dejar de existir. Pero como la desaparici\u00f3n del primero no se atribuye a aniquilaci\u00f3n propiamente dicha, no hay necesidad de postular una creaci\u00f3n, estrictamente hablando, para explicar que el \u00faltimo empiece a existir. La idea de conversi\u00f3n se realiza ampliamente si la siguiente condici\u00f3n se cumple, a saber, que una cosa que existe en sustancia, adquiera una completamente nueva y previamente inexistente forma de ser. As\u00ed pues en la resurrecci\u00f3n de los muertos, el polvo de los cuerpos humanos ser\u00e1 verdaderamente convertido en los cuerpos de los resucitados por sus ya existentes almas, as\u00ed como en la muerte fueron realmente convertidos en cad\u00e1veres por la partida de sus almas. Esto en lo que concierne a la noci\u00f3n general de conversi\u00f3n. La Transubstanciaci\u00f3n, sin embargo, no es una conversi\u00f3n simple, sino una conversi\u00f3n sustancial, en la que una cosa es substancialmente o esencialmente convertida en otra. He aqu\u00ed pues, que el concepto de Transubstanciaci\u00f3n queda excluido de cualquier tipo de conversi\u00f3n meramente accidental, ya sea puramente natural (e.g. la metamorfosis de los insectos) o sobrenatural (e.g. la Transfiguraci\u00f3n de Cristo en el Monte Tabor). Finalmente, la Transubstanciaci\u00f3n difiere de cualquier otra conversi\u00f3n sustancial en esto, que solo la sustancia es convertida en otra \u2013los accidentes permanecen iguales\u2013 as\u00ed como ser\u00eda el caso de que la madera milagrosamente se convirtiera en hierro, con la sustancia del hierro permaneciendo escondida bajo la apariencia externa de la madera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La aplicaci\u00f3n de lo anterior a la Eucarist\u00eda es asunto f\u00e1cil. Primero que nada, la noci\u00f3n de conversi\u00f3n se verifica en la Eucarist\u00eda, no solo en general, sino en todos sus detalles esenciales, porque tenemos los dos extremos de la conversi\u00f3n, a saber, pan y vino como terminus a quo y el Cuerpo y la Sangre de Cristo como terminus ad quem. A\u00fan m\u00e1s, la conexi\u00f3n \u00edntima entre el cese de un extremo y la aparici\u00f3n del otro parece ser preservada por el hecho de que ambos eventos son los resultados, no de dos procesos independientes, como ser\u00eda aniquilaci\u00f3n y creaci\u00f3n, sino de un solo acto, dado que, de acuerdo con el prop\u00f3sito del Todopoderoso, la sustancia del pan y el vino parten para dejar el espacio para el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Finalmente, tenemos el commune tertium en las apariencias in cambiadas del pan y el vino, bajo las cuales el preexistente Cristo asume una nueva, sacramental, forma de ser y sin la cual Su Cuerpo y Sangre no podr\u00edan ser tomados por los hombres y mujeres. Que la consecuencia de la Transubstanciaci\u00f3n, como conversi\u00f3n de la sustancia total, es la transici\u00f3n de la entera sustancia del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, es la doctrina expresa de la Iglesia (Concilio de Trento, Ses. XIII, can. II). As\u00ed pues fueron condenadas como contrarias a la fe la visi\u00f3n anticuada de Durandus, que dice que solo la forma sustancial del pan es cambiada, mientras que la materia prima permanece; y, especialmente, la doctrina de Consubstanciaci\u00f3n de Lutero, i.e. la coexistencia de la sustancia del pan con el verdadero Cuerpo de Cristo. As\u00ed tambi\u00e9n la doctrina de la Impanaci\u00f3n defendida por Osiander y ciertos berengarianos, y de acuerdo a la cual se supone que se realiza una uni\u00f3n hipost\u00e1tica entre la sustancia del pan y la del Dios-hombre ha sido rechazada. As\u00ed que la doctrina cat\u00f3lica de la Transubstanciaci\u00f3n establece un muro protector alrededor del dogma de la Presencia Real y constituye en s\u00ed misma un distinto art\u00edculo doctrinal, el cual no queda englobado en el de la Presencia Real, a pesar de que la doctrina de la Presencia Real est\u00e1 necesariamente contenida en la de la Transubstanciaci\u00f3n. Fue por esta raz\u00f3n que P\u00edo VI, en su Bula dogm\u00e1tica \u201cAuctorem fidei\u201d (1794) en contra del pseudo s\u00ednodo de Pistoia (1786), protest\u00f3 vigorosamente en contra de suprimir esta \u201ccuesti\u00f3n escol\u00e1stica,\u201d como el s\u00ednodo hab\u00eda aconsejado hacer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(b) En la mentalidad de la Iglesia, la Transubstanciaci\u00f3n ha estado tan \u00edntimamente ligada a la Presencia Real, que ambos dogmas han pasado juntos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, aunque no podemos ignorar por completo un desarrollo hist\u00f3rico-dogm\u00e1tico. La conversi\u00f3n total de la sustancia del pan se expresa claramente en las palabras de la Instituci\u00f3n: \u201cEsto es mi cuerpo.\u201d Estas palabras forman una proposici\u00f3n no te\u00f3rica, sino pr\u00e1ctica, cuya esencia consiste en que la identidad objetiva entre sujeto y predicado es efectiva y verificada solo despu\u00e9s de que todas las palabras han sido pronunciadas, no muy diferente del nombramiento de un comandante a su subalterno: \u201cTe nombro mayor,\u201d o, \u201cTe nombro capit\u00e1n,\u201d lo cual inmediatamente ocasiona la promoci\u00f3n del oficial a un rango superior. Cuando, entonces, Aqu\u00e9l Quien es Todo Verdad y Todo Poder dijo al pan: \u201cEsto es mi cuerpo,\u201d el pan se convirti\u00f3, por la acci\u00f3n de estas palabras en el Cuerpo de Cristo; consecuentemente, al completar el enunciado, la sustancia del pan ya no estuvo presente, sino el Cuerpo de Cristo bajo la apariencia de pan. Por lo tanto el pan debe haberse convertido en el Cuerpo de Cristo, i.e. el primero debe haberse convertido en el segundo. Las palabras de la Instituci\u00f3n fueron a la vez palabras de Transubstanciaci\u00f3n. Indudablemente la forma real en la cual la ausencia del pan y la presencia del Cuerpo de Cristo se efect\u00faa, no se lee en las palabras de la Instituci\u00f3n pero se deduce estricta y exeg\u00e9ticamente de ellas. Los calvinistas, por lo tanto, est\u00e1n perfectamente bien cuando rechazan la doctrina luterana de la consubstanciaci\u00f3n como una ficci\u00f3n, sin base en las Escrituras. Puesto que si Cristo hubiese querido la coexistencia de Su Cuerpo con la sustancia del pan, hubiese expresado una simple identidad entre hoc y corpus por medio de la conjunci\u00f3n est, y hubiese resultado una expresi\u00f3n m\u00e1s o menos como: \u201cEste pan contiene mi cuerpo,\u201d o, \u201cEn este pan est\u00e1 mi cuerpo.\u201d Por otro lado, la sin\u00e9cdoque es clara en el caso del C\u00e1liz: \u201cEsto es mi sangre\u201d, i.e. el contenido del c\u00e1liz es mi sangre, y por lo tanto ya no es vino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con respecto a la tradici\u00f3n, los primeros testigos como Tertuliano y Cipriano, dif\u00edcilmente pudieron haber dado cualquier consideraci\u00f3n particular a la relaci\u00f3n gen\u00e9tica de los elementos naturales del pan y el vino con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, o de la manera en la cual los primeros fueron convertidos en los segundos; puesto que incluso Agust\u00edn no tuvo una concepci\u00f3n clara de la Transubstanciaci\u00f3n, mientras estuvo atado por los lazos del platonismo. Por otra parte, se tiene completa claridad sobre el asunto en escritores tan antiguos como Cirilo de Jerusal\u00e9n, Teodorato de Cyrrhus, Gregorio de Niza, Juan Cris\u00f3stomo y Cirilo de Alejandr\u00eda en oriente y en Ambrosio y los escritores latinos posteriores en occidente. Eventualmente el occidente se convirti\u00f3 en el hogar cl\u00e1sico de la perfecci\u00f3n cient\u00edfica en la dif\u00edcil doctrina de la Transubstanciaci\u00f3n. Las afirmaciones del erudito trabajo del anglicano Dr. Pussey (La Doctrina de la Presencia Real como est\u00e1 contenida en los Padres, Oxford, 1855) quien niega la claridad del argumento patr\u00edstico de la Transubstanciaci\u00f3n, han sido refutadas y contestadas ampliamente por el Cardenal Franzelin (De Euchar., Roma, 1887, xiv). El argumento de la tradici\u00f3n es avasalladoramente confirmado por las liturgias antiguas, cuyas hermosas oraciones expresan la idea de la conversi\u00f3n en la manera m\u00e1s clara. Muchos ejemplos pueden ser encontrados en Renaudot, \u201cLiturgia orient.\u201d (2\u00aa Ed., 1847); Assemani, \u201cCodex liturg.\u201d (13 vols., Roma 1749-66); Denzinger, \u201cRitus Orientalium\u201d (2 vols., W\u00fcrzburg, 1864), Concerniente a la Teoria de Aducci\u00f3n de los Escotistas y la Teor\u00eda de Producci\u00f3n de los tomistas\u201d, Pohle, \u201cDogmatik\u201d (3\u00aa Ed., Paderborn, 1908).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Pohle, Joseph. \u00abThe Real Presence of Christ in the Eucharist.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. 3 Aug. 2015 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05573a.htm\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(cambio de substancia). Se conoce como transubstanciaci\u00f3n el cambio del pan y el vino en la substancia del Cuerpo y Sangre de Cristo durante la Consagraci\u00f3n por un sacerdote ordenado; del pan y del vino quedan los accidentes: (Cuarto Concilio Laterano de 1215, Concilio de Trento, en Denzinger 1652, Mat 26:26-29, Mar 14:22-25, Luc 22:19-20, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/transubstanciacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTRANSUBSTANCIACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8407\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}