{"id":841,"date":"2016-02-04T22:31:16","date_gmt":"2016-02-05T03:31:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amistad\/"},"modified":"2016-02-04T22:31:16","modified_gmt":"2016-02-05T03:31:16","slug":"amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amistad\/","title":{"rendered":"AMISTAD"},"content":{"rendered":"<p>Job 22:21 vuelve ahora en a con \u00e9l, y tendr\u00e1s paz<br \/>\nPsa 55:14 and\u00e1bamos en a en la casa de Dios<br \/>\nPro 17:9 el que cubre la falta busca a; mas el<br \/>\nJam 4:4 la a del mundo es enemistad contra Dios?<\/p>\n<hr>\n<p>Amistad  (heb. r\u00e2\u00e2h, &#8216;ahab\u00e2h, etc.; gr. fil\u00ed\u00ada, f\u00ed\u00adlos, etc.). La palabra \u00abamistad\u00bb aparece 6 veces en la RVR: 2Ch 20:35; Job 22:21; Psa 55:14; Pro 17:9; 22:11; Jam 4:4  En los primeros 5 casos, 5 palabras hebreas diferentes significan literalmente \u00abunirse\u00bb, \u00abaprovechar\u00bb, \u00aben compa\u00f1\u00ed\u00ada con una multitud\u00bb, \u00abafecto\u00bb y \u00abamigo\u00bb.  En Jam 4:4 \u00abamistad\u00bb es un equivalente casi exacto del gr. fil\u00ed\u00ada. V\u00e9anse  Amigo\/a; Amigo del esposo; Amigo del rey; Amor.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(Amor rec\u00ed\u00adproco y desinteresado).<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas es nuestro amigo, si hacemos lo que El nos manda, Jua 15:14.<\/p>\n<p> &#8211; Haced amigos con las riquezas, Luc 16:9.<\/p>\n<p> &#8211; De Jes\u00fas con L\u00e1zaro: Jua 12:1 : &#8211; De David con Jonat\u00e1n, 1 Sam. 18:20 &#8211; Proverbios habla mucho de amistad, 13:20, 14:20, 19:6, 22:24, 26;25.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[343]<br \/>\n   .<\/p>\n<p>    Es concepto b\u00e1sico en las relaciones humanas. A partir de la preadolescencia es una plataforma excelente de catequesis y de educaci\u00f3n religiosa. Debe ser tomada en cuenta, sin quedarse s\u00f3lo en las dimensiones humanas de la simpat\u00ed\u00ada, de la comunicaci\u00f3n y de la preferencia espont\u00e1nea por unas personas en relaci\u00f3n a otras.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La amistad es una relaci\u00f3n interpersonal de amor, que tiende al encuentro, a la confianza de compartir y a la donaci\u00f3n mutua, buscando el bien de la persona amada por encima del propio bien. El resultado de la amistad es siempre una cierta igualdad, en el sentido de que los amigos o son iguales (por ideales, simpat\u00ed\u00ada, etc.) o se hacen iguales (por el hecho de compartir) (cfr. Santo Tom\u00e1s, II-II, q. 23-26). Esta base de cierta igualdad y donaci\u00f3n indica que la amistad s\u00f3lo puede existir entre seres racionales.<\/p>\n<p>\tHay diversos tipos de amistad, seg\u00fan los bienes que se quieren compartir o seg\u00fan la sinton\u00ed\u00ada de cualidades y virtudes consanguinidad o parentesco, ciudadan\u00ed\u00ada o convivencia, trabajo, asociaci\u00f3n, noviazgo, etc. Pero siempre es una actitud de compartir en comuni\u00f3n y benevolencia. En una sana amistad, la persona se siente realizada, no utilizada, porque se siente amada y capacitada para amar. Existen algunos ejemplos hist\u00f3ricos de amistad sincera, narrados en la literatura, en los libros sagrados y en las biograf\u00ed\u00adas de los santos.<\/p>\n<p>\tA la luz de la revelaci\u00f3n (Antiguo y Nuevo Testamento), la amistad encuentra su fuente y plenitud en Dios. Es el Dios de la Alianza o pacto de amor esponsal (cfr. DV 2). Es el Dios Amor revelado por Jes\u00fas. Dios se comunica a s\u00ed\u00ad mismo al hombre, para que \u00e9ste se sienta amado y capacitado para amarle con su mismo amor y su misma vida divina participada. Dios mismo \u00abha derramado su amor en nuestro corazones\u00bb (Rom 5,5). A los santos se les ha llamado \u00abamigos de Dios\u00bb (cfr. Sal 31,24; 37,28; 89,20).<\/p>\n<p>\tJesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, ofrece su amistad, como declaraci\u00f3n de amor, participaci\u00f3n en su misma vida y entrega de su vida por sus amigos como se\u00f1al del amor m\u00e1s hermoso (Jn 15,4-17). Esa amistad, recibida y aprendida de \u00e9l, puede ofrecerse a todo hermano como expresi\u00f3n del mandato del amor y como signo del misterio redentor de Cristo que se quiere compartir.<\/p>\n<p>Referencias Alianza, caridad (amor), castidad, comunidad, Dios Amor, Jesucristo, mandamiento nuevo, matrimonio, mujer (hombre y mujer), noviazgo, revisi\u00f3n de vida, solidaridad, vida comunitaria.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 2; ChD 13; AA 4; GS 88; CEC 277, 374, 1939, 1972, 2347.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. ALAIZ, La amistad es una fiesta (Madrid, San Pablo, 1981); E. GENTILI, L&#8217;amore, l&#8217;amicizia e Dio (Torino, Gribaudi, 1978); T. GOFFI, Amistad, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 46-64; J. JOUANNE, Saber ganarse amigos (Bilbao, Mensajero, 1980); P. LAIN ENTRAGLO, Sobre la amistad (Madrid, Revista de Occidente, 1972); H.D. NOBLE, La amistad (Bilbao, Descl\u00e9e, 1966); A. VAZQUEZ DE PRADA, Estudio sobre la amistad (Madrid, Rialp, 1975).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00abUn amigo fiel es apoyo seguro; el que lo encuentra, encuentra un tesoro. Un amigo no se paga con nada&#8230; Un amigo fiel es b\u00e1lsamo de vida\u00bb (Eclo 6,14-16). La Biblia ensalza sobremanera al amigo fiel, que es \u00abcomo otro t\u00fa\u00bb (Eclo 6,11). Dice que la amistad buena debe ser bien cuidada (Eclo 6,17). Pero hay tambi\u00e9n amistades vanas, de pura conveniencia. Los ricos tienen muchos amigos, y los pobres, pocos (Prov 14,20). El hombre, pues, debe ser cauto al elegir las amistades, pues las hay que arrastran al mal (Dt 13,7; Eclo 12,14). El modelo de amistad se encuentra en la Alianza generosa, llena de fidelidad y amor, que Dios sell\u00f3 con sus amigos, Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, y con el pueblo elegido. Dios nos demostr\u00f3 su amistad enviando a la tierra al Hijo amado (Tit 3,4). Jes\u00fas, en una de sus par\u00e1bolas, describi\u00f3 a su Padre como un amigo paciente, que aguanta a un amigo \u2014importuno e impertinente, al que termina por concederle lo que pide (Lc 11,5-8). Al fin de cuentas, \u00bfla amistad no es un servicio? No s\u00f3lo ensalz\u00f3 la amistad, sino que El mismo la cultiv\u00f3: am\u00f3 al joven rico (Mc 10,21); era amigo \u00ed\u00adntimo de -> L\u00e1zaro y de sus hermanas (-> Marta) (Jn 11,3ss); comparti\u00f3 su vida ministerial con un grupo de amigos (Mc 3,14), a los que dice: \u00abVosotros sois mis amigos\u00bb (Jn 15,14). La amistad, que El proclama, debe ser tan fuerte, que hay que estar dispuesto incluso a dar la vida por el amigo (Jn 15,13). Con el amigo fiel hasta se debe pensar en voz alta, y, desde luego, no debe mediar secreto alguno. Jes\u00fas les cuenta todo lo que sabe, les revela los secretos del Padre (Jn 15,16), porque ellos le han demostrado su fidelidad en las pruebas dolorosas (Lc 22,28). Dentro del grupo, Jes\u00fas tuvo una amistad especial con tres: Pedro, Santiago y Juan (Mt 17,1-13; 26,36-40; Mc 5,37; 9,2; Lc 9,28-36), y una amistad especial\u00ed\u00adsima con Juan, su amigo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, el predilecto, el m\u00e1s querido (Jn 13,23). -> \u00ed\u00adpulo amado; disc\u00ed\u00adpulo amado y Pedro; amigos.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> amor, autoridad, Esp\u00ed\u00adritu Santo). La tradici\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo* amado ha vinculado la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo con la amistad entre los creyentes. All\u00ed\u00ad donde act\u00faa el Par\u00e1clito, que es Consuelo y Abogado, los dem\u00e1s poderes o principios reguladores de la vida  acaban siendo secundarios. La comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado s\u00f3lo reconoce la autoridad del Esp\u00ed\u00adritu, que anima y dirige en amor mutuo a los creyentes, como muestra el Discurso de la Cena, que comienza con el deseo del amor mutuo (\u00abque os am\u00e9is unos a otros como yo os he amado\u00bb: Jn 13,34) y culmina con la oraci\u00f3n por la unidad (\u00abpara que todos sean uno; como t\u00fa, Padre, en m\u00ed\u00ad y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros\u00bb: Jn 17,21), centr\u00e1ndose en la palabra clave sobre el amor interpretado como amistad y conocimiento compartido: \u00abVosotros sois mis amigos (philoi) si hac\u00e9is lo que yo os mando. No os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or, os llamo amigos porque os he manifestado todo lo que he escuchado de mi Padre\u00bb (Jn 15,14-15). Desde ese fondo se despliega en su plenitud la autoridad de la verdad (\u00abconocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb: Jn 8,32), en l\u00ed\u00adnea de comunicaci\u00f3n y transparencia personal. Esto nos permite distinguir dos modelos de relaci\u00f3n mutua: uno es propio del esquema se\u00f1or-siervo; otro se expresa como amor mutuo (en libertad y entrega personal) entre iguales. (1) Se\u00f1ores. Esquema se\u00f1or-siervo. Jn15,14-15 interpreta ese esquema desde una clave religiosa, como signo de imposici\u00f3n. Se\u00f1ores son aquellos que mandan porque saben m\u00e1s, sin tener que justificar su mando, ni compartir su secreto con los subordinados, que son precisamente subordinados o siervos \u00abporque no saben lo que hace su se\u00f1or\u00bb (Jn 15,15). Pueden actuar con apariencia bondadosa (como los sabios de la Rep\u00fablica de Plat\u00f3n o de la Jerarqu\u00ed\u00ada Eclesi\u00e1stica de Dionisio Areopagita), pero son, en s\u00ed\u00ad mismos, dictadores, pues emplean su mayor conocimiento y\/o poder para imponerse a los dem\u00e1s. De esa forma, interpretan el poder como un saber m\u00e1s alto, que s\u00f3lo ellos poseen, y lo ejercen manejando el secreto, sin ser transparentes ni decir la verdad de lo que hacen. Quienes tienen un tipo de conocimiento como \u00e9se \u00abpueden\u00bb (pues saber es poder); quienes manejan la buena informaci\u00f3n tienen oportunidad para imponerse a los dem\u00e1s. Estos sabios gobernantes piensan a veces que es bueno guardar su secreto y dirigir desde arriba, por su don o magisterio, la vida de los otros, pero al fin se vuelven dictadores anticristianos, pues Je s\u00fas no oculta nada a quienes quiere y habla, nunca miente.<\/p>\n<p>(2) Amigos. Comunicaci\u00f3n transparente. En Jes\u00fas (y en la Iglesia) no puede existir m\u00e1s poder que el poder o autoridad* de la amistad (de la verdad), que se expresa en forma de comunicaci\u00f3n y encuentro directo, de persona a persona. Esta es una autoridad y comuni\u00f3n transparente, que hace a los hombres philoi (amigos): \u00abOs he llamado amigos, porque os he dicho (= os he dado) todo lo que yo he recibido (= he escuchado) del Padre\u00bb (Jn 15,15). Jes\u00fas comparte con los suyos (les dice) lo que ha o\u00ed\u00addo de su Padre. La misma contemplaci\u00f3n se vuelve fuente y sentido de la comunicaci\u00f3n, como autoridad comunitaria de amigos que se dicen lo que son y lo que saben. Este es el sentido de la autoridad cristiana, que supera los secretos del esquema amo-siervo y se despliega como encuentro de personas. La dictadura sacral se funda en la superioridad jer\u00e1rquica de algunos, que se apoderan en secreto de un poder o saber y de esa forma manejan a los otros (afirmando a veces que lo hacen por su bien). En contra de eso, el Evangelio ha desplegado el poder de la amistad, como transparencia comunicativa, en l\u00ed\u00adnea de encuentro personal. All\u00ed\u00ad donde la autoridad del amor se pone al servicio de otra cosa (poder administrativo o sistema econ\u00f3mico-social), el amor se pervierte. Jn sabe que ha llegado el fin de los tiempos, que hemos recibido el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, la Autoridad del amor, que es magisterio interior, testimonio personal y transparencia comunicativa: \u00abPara que todos sean Uno, como nosotros somos Uno: t\u00fa, Padre, en m\u00ed\u00ad y yo en ti; para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 17,21). No hay autoridad de uno sobre otro, sino comuni\u00f3n de todos. Esa misma comuni\u00f3n es la autoridad, presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Las mediaciones ministeriales son por tanto secundarias. Pueden cambiar las formas de organizaci\u00f3n eclesial, las acciones concretas de la comunidad. Pero debe permanecer y permanece la verdad como libertad y la autoridad como amor mutuo que vincula a los creyentes. Sobre la relaci\u00f3n se\u00f1or-siervo, cf. HEGEL, Fenomenolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, cap. 4, y MARX, Manifiesto comunista. Cf. R. SCHNACKENBURG, Amistad con Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Sala  manca 1998; C. Spicq, Teolog\u00ed\u00ada moral del Nuevo Testamento I-II, Eunsa, Pamplona 1970-1973; Agape en el Nuevo Testamento, Cares, Madrid 1977.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Como Dios es amor del Padre y del Hijo, en la unidad de su Amor com\u00fan, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, desea desde siempre participar fuera de s\u00ed\u00ad su amor de benevolencia y de amistad. Este amor de Dios est\u00e1- al comienzo de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n de los hombres, que S~ hacen capaces de devolver a Dios el amor con que Dios los ama.<\/p>\n<p>Para damos a entender y saborear este amor suyo. Dios se muestra en la revelaci\u00f3n bajo las formas de amigo, de padre, de madre. de esposo, a fin de asegurar as\u00ed\u00ad su fidelidad.<\/p>\n<p>La alianza establecida por Dios en el Calvario se expresa en el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu a nuestros corazones (cf. Rom 5, 5), principio de di\u00e1logo, de comuni\u00f3n y de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La apelaci\u00f3n a este \u00abdon\u00bb que act\u00faa en los cristianos y en los hombres de buena voluntad es indispensable para descubrir la importancia vital del amor de amistad o de benevolencia, incluso fuera del \u00e1mbito familiar natural.<\/p>\n<p>Son conocidas algunas famosas amistades hist\u00f3ricas, por ejemplo entre Jer\u00f3nimo y Eustoquia, entre Abelardo y Elo\u00ed\u00adsa, entre Bonifacio y Lioba, entre Jordano de Sajonia y riiana de Andal\u00f3, entre Francisco de. As\u00ed\u00ads y Clara, entre Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n y Teresa de \u00ed\u0081vila, entre Francisco de s\u00e1les y Juana de Chantal, entre H. U. von Bal~hasar y Adrienne von Spever. Pero tambi\u00e9n se conocen los prob\u00ed\u008demas y las discusiones cr\u00ed\u00adticas en torno al ~alor y la pr\u00e1ctica concreta de estas o parecidas amistades, llamadas a menudo amistades \u00abespirituales\u00bb. En l\u00ed\u00adnea de principio no debe caber duda alguna sobre el valor objetivo de semejante amistad.<\/p>\n<p>La persona humana, creada y redimida, Dios da como imagen y semejanza Amor, est\u00e1 llamada a ser amada y a amar con un amor de benevolencia y de amistad, es decir, gratuitamente, debido a su propio bien. Este amor puro y perfecto sirve para realizar a la persona, sin convertirse necesariamente en fuerza sexual-genital. Es de importancia capital darse cuenta de que el hombre y la mujer. antes de ser tales en su profunda reciprocidad interhumana e interpersonal, participan los dos de la misma y \u00fanica naturaleza de persona humana libre, capaz de amar libremente y de ser amada libremente con todo el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>O. van Asseldonk<\/p>\n<p>Bibl.: T. \u00ed\u0081lvarez, Amistad, en DE, 103-107. T Goffi. Amistad, en NDE, 43-57: P. LaIn Ensayo, Sobre la amistad, Rev. dc Occidente, ~Madrid 1972.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. Los amigos se hacen<br \/>\nII. Amistad de fondo sexual<br \/>\nIII. Amistad como experiencia virtuosa<br \/>\nIV. La amistad seg\u00fan la palabra revelada<br \/>\nV. Amistad como experiencia cristiana<br \/>\nVI. Amistad como experiencia caritativa m\u00ed\u00adstica<br \/>\nVII. Amistad como experiencia caritativa eclesial<br \/>\nVIII. Amistad como experiencia caritativa apost\u00f3lica<br \/>\nIX. Amistad de personas consagradas<br \/>\nX. Amistad con cesados<br \/>\nXI. Soledad y amistad.<\/p>\n<p>I. Los amigos se hacen<br \/>\nEn sentido ideal, amigo es quien ama por encima de toda b\u00fasqueda personal interesada o utilitarista; quien est\u00e1 todo disponible a acoger al otro; quien desea ofrecerse como don; quien goza de la paz que envuelve al amado como si fuese propia. El amigo siente que el otro le corresponde con id\u00e9ntico amor de benevolencia: comparte con \u00e9l un id\u00e9ntico afecto altruista, una atenci\u00f3n reciproca, la alegr\u00ed\u00ada de sentirse amado. Los amigos no conocen el amor narcisista, ni el amor solitario. Cada uno de ellos encuentra agradable vivir porque su vivir es un convivir juntos; porque cada uno se siente acogido en la intimidad del otro; porque piensa y quiere en sinton\u00ed\u00ada con el otro; porque se descubre implicado en la vida del otro. Los dos son \u00abun alma sola en dos cuerpos\u00bb.<\/p>\n<p>Ser amigos es un estado de enriquecimiento humano. Ofrece la posibilidad de encontrarse con el otro fuera de un contexto institucionalizado, libre de presiones socializantes, que apartan de una espontaneidad personal con la conciencia de ser acogido honradamente como se es, de ser apreciado a pesar de las propias asperezas, de saber que se encontrar\u00e1 siempre un rostro alegre, de sentirse part\u00ed\u00adcipe de un coloquio empapado de mutua confianza, de saberse integrado en una responsabilidad compartida, de percibirse arrancado a la monoton\u00ed\u00ada de las relaciones cotidianas burocr\u00e1ticas. Tener la conciencia de vivir en una verdadera amistad es ignorar la amargura de d\u00ed\u00adas aburridos; es estar inserto en una gozosa creatividad; es verse favorecido por un continuo impulso hacia la promoci\u00f3n personal; es estar injertado en una existencia que se abre en incesantes y hermosas experiencias de amor.<\/p>\n<p>La vida de amistad est\u00e1 estructurada de palabras, de silencios y de actitudes. La palabra comunica e intercambia convencimientos y sentimientos interiores; los silencios dejan en el alma la certeza de una sinton\u00ed\u00ada profunda. Es esencial que tanto las palabras como los silencios y las actitudes no expresen ruptura del di\u00e1logo y del encuentro, sino que favorezcan una continuidad profunda. La copresencia amistosa en el silencio ofrece la experiencia de sentirse armonizados en los mismos afectos, de saber que no hay necesidad de palabras para comunicarse, que no existe el imperativo de proclamarse amados para sentir el amor del otro, que el estar juntos proporciona la alegr\u00ed\u00ada de experimentarse hermanados en lo profundo. La comuni\u00f3n de amistad es un lenguaje que se expande por la interioridad m\u00e1s honda y que aflora luego espont\u00e1neamente en palabras y gestos exteriores.<\/p>\n<p>Uno no puede situarse en la amistad como quiera y cuando quiera: ni siquiera puede recibirla como un don que en un determinado momento y de improviso nos llega de fuera. Se aprende a vivir en la amistad a trav\u00e9s de una larga experiencia de amores de amistad imperfectos, sin que logremos nunca expresarla en una forma perfecta y definitiva. La amistad es un momento del crecimiento de la afectividad del yo, de su sentido comunitario, de su experiencia de relaci\u00f3n interpersonal. No es posible vivir la amistad de un modo diferente a lo que uno es. En ella afloran loa movimientos latentes e inconscientes del yo la conHictividad propia, las propias inclinaciones egoc\u00e9ntricas, las aperturas altruistas conquistadas, las asperezas juveniles, las experiencias adultas logradas y todas las incesantes variaciones debidas a las propias posibilidades autocreativas.<\/p>\n<p>La experiencia de la amistad tiene caracter\u00ed\u00adsticas diferentes no s\u00f3lo como consecuencia de la fase evolutiva en que se encuentran los arrugas, sino, sobre todo, por su gran dependencia de las experiencias afectivas que ellos hayan tenido. Las primeras relaciones del reci\u00e9n nacido con su propia madre predeterminan ya la posibilidad (o dificultad) de entablar en un futuro relaciones amistosas. Es de fundamental importancia que el ni\u00f1o se encuentre afectivamente bien instalado en la familia, que se vea favorecida su comunicaci\u00f3n con miembros de otros grupos sociales. En caso contrario, acumula el sentido del miedo infantil, debido a lo cual la situaci\u00f3n externa no le estimula a ampliar las relaciones sociales, sino que le empuja a buscar un sistema protector. Puede ocurrir que, a causa de interpretaciones persecutoriasinculcadas en la infancia, uno no sepa entregarse a una manifestaci\u00f3n afectiva normal. La experiencia relaciona\u00c2\u00a1 con una madre austera o severa puede inclinar al adolescente a imaginarse como peligrosa o amenazadora cualquier presencia de extra\u00f1os. A la hora de secundar el amor, experimenta en seguida el temor de que la persona amante acreciente sus efusiones afectivas hasta esclavizarle, oblig\u00e1ndole a perder su autonom\u00ed\u00ada. Por este motivo aprende a frenar los impulsos y deseos de amor. Y hasta puede que adopte actitudes insociables o bruscas para no verse superado por la persona a la que quiere.<\/p>\n<p>En toda persona es necesaria una progresiva maduraci\u00f3n afectiva que la haga pasar del ansia de poseer al otro para servirse de \u00e9l a una aceptaci\u00f3n del mismo como persona en s\u00ed\u00ad misma amable. Semejante madurez constituye un supuesto psicosocial que condiciona toda la actitud virtuosa de la persona, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n la vida sobrenatural caritativa. Tarea nada f\u00e1cil, puesto que la disponibilidad afectiva de amistad se lleva a cabo entre innumerables e indispensables conquistas, que han de gustarse s\u00f3lo provisionalmente, ya que han de superarse luego a trav\u00e9s de crisis que introduzcan en un orden afectivo superior. Y no siempre se sabe llegar de manera apropiada a una forma nueva de amor. Asi ocurre que en la misma edad madura pueden persistir factores fantasmales infantiles o adolescentes, que condicionan el modo actual de vivir la amistad; pueden aflorar procesos inconscientes de transferencia, los cuales obstaculizan el desarrollo normal de la afectividad. Se tiende a amar como se ha sabido y podido amar en el pasado.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n espiritual capacita para destruir las fantas\u00ed\u00adas de la infancia y para insertar el yo en la realidad actual; favorece la acogida de un yo responsablemente nuevo, purificado de tendencias evocadoras que encierran dentro del pasado. El amigo aut\u00e9ntico es espiritualmente libre; sabe conocerse a s\u00ed\u00ad mismo y al otro de acuerdo con la realidad; sabe estar disponible para la acogida completa del otro; sabe ofrecer un amor que engrandece al amigo.<\/p>\n<p>II. Amistad de fondo sexual<br \/>\nEn la crisis adolescente de la afectividad nace el deseo de experimentar emociones sexuales. A menudo lo que inquieta no es el amor en sentido aut\u00e9ntico, ni el impulso sexual verdadero, sino la supresi\u00f3n de un conflicto de los primeros a\u00f1os de vida. Pueden ser crisis afectivas engendradas por una exigencia compensadora (como exigencia de protecci\u00f3n o de posesi\u00f3n dominadora), que en su mayor\u00ed\u00ada originan un sentido de esclavitud y de incapacidad reciproca de soportarse. En la adolescencia, junto a la pulsi\u00f3n instintiva (aut\u00e9ntica o de compensaci\u00f3n), apunta siempre una necesidad inicial de comprensi\u00f3n y de amistad; se esboza el deseo aut\u00e9ntico de realizar una amistad m\u00e1s aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Las amistades de fondo sexual en la adolescencia comienzan entre dos del mismo sexo; surgen entre ellos intimidades y confidencias prolongadas, deseo intenso de compartir la vida de manera integral, necesidad de conocerse tambi\u00e9n mediante la experiencia corporal con el otro. Se trata de una experiencia de sentimientos homosexuales, que encaja luego en la armon\u00ed\u00ada de la afectividad normal, favoreciendo el paso a amistades heterosexuales.<\/p>\n<p>Entre adolescentes, las amistades de fondo heterosexual generalmente tienen como funci\u00f3n preparar a la futura vida conyugal y familiar; est\u00e1n llamadas a hacer que surja la comprensi\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, la capacidad de convivir con vistas a una misi\u00f3n que desarrollar y la destreza para superar las diferencias entre ambos sexos. Es un acontecimiento o noviciado que introduce en una vida nueva, que ofrece experiencia de existencia convivida y confianza en el futuro comunitario del matrimonio.<\/p>\n<p>Normalmente las amistades heterosexuales entre adolescentes se rompen, porque al madurar ambos se dan cuenta de no estar hechos el uno para el otro, como exigir\u00ed\u00ada una elecci\u00f3n matrimonial. La ruptura deber\u00ed\u00ada conservar entre ellos un lazo de amistad, especialmente si aqu\u00e9lla se ha razonado amigablemente y se ha adoptado tras comprobar con lealtad que la maduraci\u00f3n lograda juntos apunta a otros afectos. La adolescencia es por su naturaleza un tiempo de profundas transformaciones; no est\u00e1 capacitada para opciones definitivas, para v\u00ed\u00adnculos matrimoniales irrompibles, para amistades s\u00f3lidamente establecidas. Unicamente alcanza amistades precarias, si bien preciosas y necesarias para la maduraci\u00f3n afectiva de la persona, favoreciendo la formaci\u00f3n de una personalidad de verdad adulta.<\/p>\n<p>Cuando se inaugura una afectividad de exigencias conyugales incipientes, al principio las otras amistades aflojan, a tan de conocerse y de profundizar el afecto reciproco; se tiende al aislamiento. Despu\u00e9s de una experiencia entre dos, aparecen momentos de cansancio; se desea ver a alguien con quien entablar un discurso nuevo; se siente la exigencia de ampliar la relaci\u00f3n que se ha estrechado demasiado.<\/p>\n<p>Si en la madurez la amistad demuestra la riqueza comunicativa existente entre los sujetos, en la vejez es providencial, ya que permite conservar el inter\u00e9s por la vida, mantiene vivamente despiertas las funciones ps\u00ed\u00adquicas, retrasa el entumecimiento y ayuda a superar serenamente el aislamiento personal [ > Anciano III, 2].<\/p>\n<p>Algunos definen con ardor como amistad sus actitudes afectuosas veteadas de vinculaciones sensuales. Se sienten ofendidos si alguien aventura la hip\u00f3tesis de que se trata de un enamoramiento o de un amor sexual. Temen que pueda descalificarse su relaci\u00f3n frente a la propia conciencia o a la valoraci\u00f3n de otros; tienen la aprensi\u00f3n de tener que tomar la decisi\u00f3n de romper si se desvelase abiertamente el sentido turbio implicado en la relaci\u00f3n. Nunca es posible distinguir con precisi\u00f3n el amor sensual de la amistad; el uno no se configura netamente al margen de la otra. Incluso cuando una amistad parece espiritualmente adulta, persisten vetas sexuales inconscientes. Las amistades de componente sexual, aunque intentan equilibrarse dentro de correcciones formales, se encuentran atrapadas entre expresiones emotivas, se ven turbadas por los celos, condescienden con peque\u00f1os compromisos. Es necesar\u00ed\u00ado saber ver con claridad el propio estado, saber examinar cr\u00ed\u00adticamente las propias fantaseas, descubrir los lazoz que se van anudando, percibir la nueva orientaci\u00f3n que se abre paso; valorar con realismo los propios afectos. Si no se presta atenci\u00f3n a los sentimientos o v\u00ed\u00adnculos afectivos que van asomando y modific\u00e1ndose, puede suceder que cuando se quiera tomar conciencia de los mismos est\u00e9n ya desarrollados y establecidos de forma irremovible. En el periodo de transici\u00f3n de los propios afectos conviene determinar la orientaci\u00f3n que se quiere adoptar y ad\u00f3nde se pretende llegar, a fin de adoptar las decisiones espirituales pertinentes.<\/p>\n<p>III. Amistad como experiencia virtuosa<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada antigua elabor\u00f3 la concepci\u00f3n de la amistad, entendida como virtud, a trav\u00e9s de diversas modalidades culturales. Ya el mundo hom\u00e9rico contempla la amistad dentro de un contexto de nobleza aristocr\u00e1tica. Sol\u00f3n la configura en una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, mientras que Pit\u00e1goras la ve como caracterizadora de ia vida de escuela, donde todo se vive en com\u00fan en la b\u00fasqueda de la verdad. S\u00f3crates precisa que la escuela, al ense\u00f1ar a conocer, educa para la amistad, sobre todo invitando al disc\u00ed\u00adpulo a conformarse a la personalidad del maestro, acaso tambi\u00e9n mediante intimidades carnales. Seg\u00fan Plat\u00f3n, este amor er\u00f3tico, de intimidades escandalosas con una determinada persona, sirve para encaminarse hacia un ideal de puro bien; es el primer paso hacia la amistad espiritual. Considera \u00e9l que la pr\u00e1ctica de la amistad homosexual permite la purificaci\u00f3n y liberaci\u00f3n de las emociones sensuales: convierte al eros divinizador,introduce en la posesi\u00f3n aislada del Primer Amado; es una etapa pedag\u00f3gica hacia la perfecci\u00f3n teologal. El amigo voluptuoso es el medio necesario, pero provisional, que hace avanzar por la soledad de la beatitud.<\/p>\n<p>Para Arist\u00f3teles, la amistad realiza al hombre en su dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica. Por eso \u00abes una de las necesidades m\u00e1s apremiantes de la vida; nadie aceptar\u00ed\u00ada \u00e9sta sin amigos, aun cuando poseyera todos los dem\u00e1s bienes`. Precisamente por ser necesaria a nivel pol\u00ed\u00adtico, la amistad debe superar el estadio de lo \u00fatil y de lo deleitable, y asentarse en la virtud&#8217;. En sentido aristot\u00e9lico, amistad como virtud significa comuni\u00f3n de vida entre amantes, capaz de hacer gozar beneficios mutuos y de armonizar con valores de la estructura familiar y politica existente. Si para Plat\u00f3n la amistad es momento de exaltaci\u00f3n que permite aspirar y avanzar hacia la novedad de lo Absoluto beatificante, para Arist\u00f3teles es camino que introduce en un orden terrestre, que hace experimentar como ben\u00e9ficamente satisfactorio.<\/p>\n<p>Cicer\u00f3n reanuda la reflexi\u00f3n aristot\u00e9lica sobre la amistad. Esta se encuentra toda ella impregnada de virtud. \u00abLa virtud misma produce la amistad. Sin virtud no hay amistad&#8230; La amistad se ha concedido como auxiliar de la virtud, para que la virtud, que no puede llegar sola a su grado m\u00e1s alto, lo consiga unida y asociada a otra. Una alianza como \u00e9sta procura a los hombres el medio mejor y m\u00e1s feliz de caminar juntos hacia el bien supremo. Es la virtud, la virtud, afirmo, lo que forma las amistades y las conserva, puesto que en ella se encuentra la armon\u00ed\u00ada, la estabilidad, la constancia\u00bb\u00c2\u00b0. Mas, en cuanto virtud, la amistad s\u00f3lo es posible entre sabios: \u00abNada hay m\u00e1s dificil que hacer que perdure una amistad hasta el \u00faltimo d\u00ed\u00ada de la propia vida\u00bb. A decir de Epicuro, entre \u00abtodos los bienes que procura la sabidur\u00ed\u00ada para la felicidad, el m\u00e1s grande es la adquisici\u00f3n de la amistad\u00bb&#8216;; es el supremo de los placeres puros; es la realizaci\u00f3n verdadera de la personalidad humana; es el fin de la vida. Por ella el mundo humano deshumanizado vuelve a ordenarse.<\/p>\n<p>La antigua concepci\u00f3n sapiencial sobre la amistad atraves\u00f3 sucesivas perspectivas culturales profundamente diversas entre si; desde la intuici\u00f3n aristocr\u00e1tica hom\u00e9rica de espontaneidad vital al ideal metaf\u00ed\u00adsico contemplativo plat\u00f3nico; desde una visi\u00f3n virtuosa e intelectual aristot\u00e9lica al gozoso afecto amistoso de Epicuro, y hasta el preceptismo asc\u00e9tico estoico. Pero su intuici\u00f3n primaria, trasmitida en forma m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica alas sucesivas generaciones, es la perspectiva de la amistad como virtud. Todo el discurso sobre la amistad se desarrolla dentro de la visi\u00f3n categorial de la virtud. Basta ser virtuoso para ser buen amigo; y una amistad adulta y oblativa \u00fanicamente se da entre personas virtuosas. El amor amistoso se legitima s\u00f3lo cuando es racional y volitivo; se desconf\u00ed\u00ada de sus posibles dinamismos inconscientes y emotivos. En consecuencia, la amistad como virtud, a pesar de su configuraci\u00f3n enteramente pulcra y mesurada, da la impresi\u00f3n de algo abstracto, te\u00f3rico, est\u00e1tico, controlado, que la priva de su rico encanto espont\u00e1neo y humano. Se refleja en ella una idealidad humana, no la aceptaci\u00f3n de los componentes que constituyen el yo integral existencial.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de la amistad como virtud parece descuidar sobre todo el hecho de que la actitud amistosa est\u00e9 profundamente condicionada por la madurez afectiva subyacente. No se admite que el componente ps\u00ed\u00adquico existencial pueda, por ejemplo, inducir a juzgar laudable un estado amistoso adolescente \u00e1speramente inmaduro, no ya para su configuraci\u00f3n moral objetiva presente, sino en orden a un crecimiento en v\u00ed\u00adas de actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no conviene considerar la amistad exclusivamente como realidad independiente, sino como esp\u00ed\u00adritu que anima impl\u00ed\u00adcitamente los dem\u00e1s comportamientos y que da un sentido humano nuevo a las actividades propias. Santo Tom\u00e1s, reanudando el discurso aristot\u00e9lico, precis\u00f3 que la amistad, adem\u00e1s de una virtud especial que indica un deber de justicia social, es un modo amable que caracteriza todo el estado virtuoso (\u00abuna consecuencia de la virtud m\u00e1s que una virtud\u00bb, S. Th. II-II, q. 23, a. 3, ad 1). Al dar ejemplos, s\u00e9 esbozar\u00e1 la actividad l\u00fadica en modalidades comunicativas muy varias, seg\u00fan que los participantes fomenten capacidades amistosas infantiles o adolescentes, o bien sepan expresar con el lenguaje, los sentimientos y los gestos una comunicaci\u00f3n oblativa adulta. Ciertamente es importante vivir una amistad regulada seg\u00fan la virtud (AA 4, 17; PO 8), pero tambi\u00e9n estar madurados como personalidad afectivamente adulta, la cual permite saber expresarse en una amistad oblativa ejemplar.<\/p>\n<p>IV. La amistad seg\u00fan la palabra revelada<br \/>\nLa Sda. Escritura no ofrece un tratado te\u00f3rico-sistem\u00e1tico sobre la amistad; no intenta explicar su origen primitivo (como lo hace en relaci\u00f3n con el amor sexual: G\u00e9n 1,27s; 2,18s); no indaga su \u00ed\u00adndole filos\u00f3fica. Se limita a indicarla como una experiencia humana hist\u00f3rica, que se considera desde una perspectiva de fe. La Palabra recuerda con insistencia experiencias admirables de amistad. Baste recordar la amistad entre David y Jonat\u00e1n: \u00abEl alma de Jonat\u00e1n qued\u00f3 prendada dei alma de David, y Jonat\u00e1n comenz\u00f3 a amarle como a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (1 Sam 18,1; 20,17). Singulares son tambi\u00e9n las amistades de Jes\u00fas con L\u00e1zaro, Marta y Mar\u00ed\u00ada (Jn 11,5.11) y con Juan evangelista (Jn 13,23).<\/p>\n<p>Desde luego, la amistad verdadera es rara; dif\u00ed\u00adcilmente es aut\u00e9ntica (Prov 14,20; Sal 38,12; 41,10; Job 19,19). Es necesario acogerla con vigilante preocupaci\u00f3n (Dt 13,7; Eclo 8,5s; 12,8s), intentando vivirla dentro de determinados requisitos virtuosos (Prov 27,5; Eclo 9,10; 8,18s). Pero cuando uno encuentra al amigo verdadero y fiel, ha encontrado una riqueza inestimable, que hace delicioso el vivir (Prov 15,17; 18,24; Sal 133; 2 Sam 1,28). \u00abUn amigo fiel es escudo poderoso, y el que lo encuentra, halla un tesoro. Un amigo fiel no se paga con nada, y no hay precio para \u00e9l. Un amigo fiel es b\u00e1lsamo de vida\u00bb (Eclo 8,14-18). \u00abHay amigos m\u00e1s afectos que un hermano\u00bb (Prov 18,24); hacen gustar un amor \u00abm\u00e1s dulce que el amor de las mujeres\u00bb (2 Sam 1,19-27).<\/p>\n<p>Si la revelaci\u00f3n se detiene en recordar que la amistad verdadera debe ser virtuosa, sin embargo no se agota en advertencias \u00e9ticas. Su ense\u00f1anza primaria consiste en precisar cu\u00e1l es la presencia de Dios entre las amistades humanas. La sabidur\u00ed\u00ada antigua habla sentenciado que amigo verdadero s\u00f3lo puede serlo el que vive una existencia igual a la nuestra, y no un ser separado como un dios\u00c2\u00b0. La revelaci\u00f3n recuerda que Dios peregrina dentro de la historia humana. De hecho vive en relaci\u00f3n con los hombres, ligados a \u00e9l por una alianza. He ah\u00ed\u00ad por qu\u00e9 este Dios se ha manifestado en relaci\u00f3n con amistades humanas; as\u00ed\u00ad con Abrah\u00e1n (Is 41,8), con Mois\u00e9s (Ex 33.11), con los profetas (Am 3,7; Dan 3,35). Incluso su amistad con el hombre se presenta como el modelo y la fuente de toda verdadera amistad (Eclo 8,18).<\/p>\n<p>El acontecimiento de la encarnaci\u00f3n del Verbo testimonia que Dios desea vivamente estar presente en la experiencia humana del amor de amistad (Jn 18,27). A fin de elevar a las criaturas a la intimidad de su amistad, envi\u00f3 a su Hijo entre los hombres (Jn 3,18; Tit 3,4), sacrific\u00e1ndolo (Rom 8,32); comunic\u00f3 a los suyos sus secretos (Jn 15,15); dej\u00f3 entre ellos su Esp\u00ed\u00adritu con el encargo de introducirlos en la amistad que viven las personas divinas (Rom 8,17; G\u00e1l 3,28). La historia salv\u00ed\u00adftca se reduce a ser la iniciaci\u00f3n de los hombres en la caridad divina intratrinitaria por obra del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo (Jn 17,28; 15,9).<\/p>\n<p>La amistad del Se\u00f1or llega a lo profundo del yo amado, dado que penetra all\u00ed\u00ad con su Esp\u00ed\u00adritu, el cual sabe ser m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de lo que es el yo a si mismo. Al mismo tiempo, el Se\u00f1or derrama un amor que abre el \u00e1nimo con impulso de amistad hacia todos los dem\u00e1s (Jn 13,34; 15,12). Si la caridad no desembocase en esta riqueza de amor extendido a todos, no seria amistad caritativa que proviene del Esp\u00ed\u00adritu. Cuanto m\u00e1s penetra la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la interioridad profunda del yo, tanto m\u00e1s \u00e9ste sabe abrazar a los otros wn amor amistoso. De hecho, se nos capacita para ser \u00abhijos del Padre celestial, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos\u00bb (Mt 5,45; 1 Jn 4,11).<\/p>\n<p>V. Amistad como experiencia cristiana<br \/>\nEn armon\u00ed\u00ada con la convicci\u00f3n \u00e9tica de Arist\u00f3teles, Cicer\u00f3n afirmaba: \u00abLa amistad no puede existir m\u00e1s que entre hombres\u00bb. Respecto de este convencimiento, el mensaje cristiano aporta una innovaci\u00f3n y proclama: una amistad sobrenatural es posible entre hombres s\u00f3lo porque Dios mismo se ha ofrecido a ellos como amigo. Santo Tom\u00e1s afirma que las relaciones existentes entre Dios y los hombres, llamadas caritativas, son relaciones de amistad (S. Th. II-II, q. 23, a. 1). Si el hombre consiente en ser engrandecido sobrenaturalmente en la capacidad de amor de amistad, tiene la posibilidad de saber establecer intimidad con Dios en Cristo.<\/p>\n<p>La amistad cristiana es una capacidad nueva de amar a los hombres. El Esp\u00ed\u00adritu comunica una virtud infusa de amar, llamada gracia caritativa. Por este don de la caridad, el creyente tiene una posibilidad potencial de compartir el modo te\u00e1ndrico de amar propio del Se\u00f1or; es llamado a amar y a estrechar amistades en Cristo, con Cristo y mediante Cristo. Si Arist\u00f3teles \u00c2\u00b0 exig\u00ed\u00ada una larga experiencia pr\u00e1ctica para crear una amistad, al cristiano se le pide que el mismo Esp\u00ed\u00adritu transforme cada vez m\u00e1s la afectividad personal, le comunique un coraz\u00f3n nuevo y exprese en \u00e9l el amor mismo de Cristo. La amistad cristiana supone una continua purificaci\u00f3n pascual (de muerte-resurrecci\u00f3n) para llegar a saber expresar m\u00e1s genuinamente la caridad amistosa de Cristo resucitado [ > Misterio pascual].<\/p>\n<p>Plutarco, recogiendo la ense\u00f1anza de los antiguos, hab\u00ed\u00ada sentenciado: \u00abLa amistad se complace en la compa\u00f1\u00ed\u00ada, no en la multitud; no asemeja a los p\u00e1jaros que van en bandadas, como los estorninos y los grajos. Si se divide un r\u00ed\u00ado en diversos canales, su caudal se hace m\u00e1s d\u00e9bil y limitado. Lo mismo la amistad: se debilita a medida que se divide\u00bb 7. Plutareo habla indicado una perspectiva propia de la amistad humana, se\u00f1alada ya por Arist\u00f3teles y Cicer\u00f3n. La amistad cristiana se centra en una perspectiva totalmente diversa. Est\u00e1 llamada a tener la profundidad y la amplitud de la del Se\u00f1or, porque se la experimenta y vive como continuaci\u00f3n de su amistad caritativa.<\/p>\n<p>La amistad te\u00e1ndrica de Cristo es coextensiva a todos los hombres y est\u00e1 dotada de tal intensidad que transciende toda amabilidad humana; es espejo de la amistad que muestra el Padre a todo hombre viviente (Mt 5,45). Para indicar esta singular extensi\u00f3n y profundidad de la amistad entre los cristianos se recurre al t\u00e9rmino nuevo \u00abtiladelfia\u00bb: los creyentes se han convertido en amigoshermanos (1 Pe 1,22; 3,8; 2 Pe 1,7; Rom 12,10). \u00abAcerca del amor fraterno (filadelfia) no necesit\u00e1is que os escriba, porque personalmente hab\u00e9is aprendido de Dios c\u00f3mo deb\u00e9is amaros los unas a los otros, y, en efecto, as\u00ed\u00ad lo hac\u00e9is con todos los hermanos de toda Macedonia. Sin embargo, queremos exhortaros, hermanos, a que progres\u00e9is todav\u00ed\u00ada m\u00e1s&#8230; 11 (1 Tes 4,9-10).<\/p>\n<p>La amistad cristiana, impregnada toda ella de amabilidad sobrenatural (1 Tes 2,8), al hacerse transcendente por la caridad (Flm 8,21), tiene una amplitud eclesial (He 20,58-38). Se presenta como nota de una autenticaci\u00f3n ejemplar en relaci\u00f3n con la primitiva comunidad eclesial. \u00abLa multitud de los fieles tenia un solo coraz\u00f3n y una sola alma; y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas pose\u00ed\u00ada, sino que ten\u00ed\u00adan en com\u00fan todas las cosas\u00bb (He 4,32). Con t\u00e9rminos apropiados se habla de amor amistoso vivido dentro del cuerpo m\u00ed\u00adstico eclesial: una unidad al modo de la solidaridad org\u00e1nica, que s\u00f3lo la amistad del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo sabe realizar.<\/p>\n<p>En consonancia con la narraci\u00f3n de los \u00abHechos de los Ap\u00f3stoles\u00bb, si se quiere captar y explicar la realidad del cuerpo m\u00ed\u00adstico, es preferible no hacer uso de conceptos abstractos o de supuestos te\u00f3ricos, sino detenerse en la realidad eclesial viva. Hay que dejarse instruir por la experiencia; verificar su alcance seg\u00fan el ambiente sociocultural y eclesial actual. La realidad de la comuni\u00f3n de los fieles en Cristo se puede conocer hoy m\u00e1s comprensiblemente, apreciarla y amarla, si se verifica en concreto aquella vida caritativa que derrama el Esp\u00ed\u00adritu entre los creyentes como experiencia de amistad sobrenatural generalizada. Debo habituarme a pensar si amo al hermano con la misma amistad que nutro hacia Cristo. Para comprender en su significado aut\u00e9ntico la gran realidad del cuerpo m\u00ed\u00adstico, debo dejarme instruir por la caridad viva; debo consentir que el Esp\u00ed\u00adritu me introduzca cada vez m\u00e1s en la participaci\u00f3n de la amistad que el Se\u00f1or tiene a todo mortal. Las verdades evang\u00e9licas s\u00f3lo son comprensibles si se logra captarlas como fermento operante y tranaformante de la vida presente, como sentido de la vida eclesial experimentada, como animaci\u00f3n de la cultura actual.<\/p>\n<p>Hay que educar a los cristianos para que reconozcan al Se\u00f1or a trav\u00e9s de la experiencia de la amistad fraterna; deben aprender a conocer y apreciar los valores evang\u00e9licos a trav\u00e9s del amor amistoso practicado con todos los hombres. Debe proponerse la pr\u00e1ctica de la amistad como fuente universal de conocimiento, como el medio para captar las realidades cristianas en su sentido \u00ed\u00adntimo y profundo. Pierre Teilhard de Chardin oraba: \u00abDios m\u00ed\u00ado, haced que brille para m\u00ed\u00ad, en la vida del otro, vuestro rostro. Concededme reconoceros tambi\u00e9n y sobre todo en lo que hay de m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, perfecto y remoto en el alma de mis hermanos\u00bb. Criterio este que se debe aceptar de manera general, precisamente porque la amistad caritativa es fundamental para constituir y experimentar lo que es espec\u00ed\u00adfico de la verdad y de la vida cristianas.<\/p>\n<p>VI. Amistad como experiencia caritativa m\u00ed\u00adstica<br \/>\nEl cristiano, en cuanto est\u00e1 llamado a participar sacramentalmente de la amistad caritativa propia de Cristo hacia Dios Padre, tiene por ello mismo una vocaci\u00f3n de uni\u00f3n con Dios en Crlsto. La experiencia m\u00ed\u00adstica cristiana se puede caracterizar como una amistad viva del alma con Dios en el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or (OT 8). Es un gusto anticipado en la tierra de la intimidad que tendr\u00e1 el alma en Cristo con el Padre en la era futura. As\u00ed\u00ad lo ped\u00ed\u00ada el Se\u00f1or en su oraci\u00f3n por sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 17,21-22) [ > Hombre espiritual].<\/p>\n<p>La amistad de modalidad m\u00ed\u00adstica se expresa y desarrolla preferentemente a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n. En la oraci\u00f3n el alma se adentra en la intimidad de Dios; se esfuerza en hacerse transparente al amor trinitario; se ofrece toda ella a Dios, proclamado como lo \u00fanico necesario. Mediante la oraci\u00f3n, el que reza se vincula al amor que origina todo amor entre los hombres; acoge como don el amor del Padre, el cual ofrece su Hijo a los hombres, y el amor dei Hijo, que ofrece todo lo humano al Padre. La oraci\u00f3n educa al que ora para que se abra a las amistades, como a un don del Padre, como a un reclamo para adentrarse en el Se\u00f1or. \u00abGracias, Se\u00f1or, por haberme hecho comprender que cada hombre que encuentro, aunque sea al azar, es llamado por ti a establecer lazos de amistad celestial conmigo\u00bb\u00c2\u00b0 \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1ame a descubrir en cada hombre la tierra inexplorada que eres t\u00fa\u00bb .<\/p>\n<p>Le amistad se eleva a experiencia m\u00ed\u00adstica cuando se concibe y vive como un modo de vida cada vez m\u00e1s abandonado al Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. El alma no sabe vivir ninguna amistad humana particular si no es como itinerario de amor hacia su Se\u00f1or. San Elredio, abad de Rieval, ense\u00f1aba que \u00abexiste un grado de amistad cercano a la perfecci\u00f3n\u00bb cuando \u00abel hombre, mediante el amigo, se convierte en amigo del hombre-Dios\u00bb. En semejante amistad, al profundizar la uni\u00f3n afectiva con el amigo, paralelamente se penetra en una intimidad amistosa ulterior con Cristo: \u00abel sic per amoris grados ad Christi conscendens amicltiam, unus cum eo spiritus efficitur in osculo uno\u00bb (De spirituati amicitia, 1, II, PL 195, 872). Con insistencia describe \u00e9l la amistad humana como el modo m\u00e1s apropiado de conocer y amar al Se\u00f1or. \u00abDesde que te he encontrado en mi amigo (\u00c2\u00a1oh Se\u00f1or!), es a ti a quien busco ahora. Busco penetrar en su intimidad, penetrando en tu Intimidad, sorprender su mirada dejando que mis ojos descansen en tu rostro, encontrar su amor de una manera enteramente joven penetrando en la eterna juventud de tu amor, tierra inexplorada hacia la cual se dirigen todas mis aspiraciones: Vida del Padre, de su Hijo y del Espirito de amor\u00bb. San Pedro Dami\u00e1n confirmaba: \u00abAl dirigir mis ojos a tu rostro, a ti a quien quiero, elevo mi mirada a aquel con quien deseo juntarme, unido a ti\u00bb (Epistolario 2, 12 PL 144, 278).<\/p>\n<p>Esta sublimaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica de la amistad puede verificarse, bien cuando el amigo est\u00e1 tambi\u00e9n del todo vaciado en el Se\u00f1or, bien cuando el amigo no comparte una experiencia caritativa respecto al Se\u00f1or. En esta segunda hip\u00f3tesis, el amante m\u00ed\u00adstico se ofrece con un amor de benevolencia, en el cual se manifiesta el dinamismo salv\u00ed\u00adfico pascual del Se\u00f1or. \u00abSer impulsado hacia el otro como amigo seg\u00fan las modalidades del Primer Amado (el Hijo) es una actitud trinitaria en su significado m\u00e1s profundo. La amistad no quede con ello disminuida; antes bien, de ah\u00ed\u00ad se deriva un movimiento de acercamiento (como en la Trinidad) y de encarnaci\u00f3n (a saber, acerc\u00e1ndose a otro que no vive en la misma profundidad). En este sentido es un movimiento de `k\u00e9nosis&#8217;, no de degradaci\u00f3n, que asume el estado de pecador, o sea, de falta de amor del otro\u00bb .<\/p>\n<p>La experiencia m\u00ed\u00adstica de amistad ayuda a abrirse a un modo nuevo de amor cristiano a los hermanos amigos. Si la amistad cristiana inclina a madurar como efusi\u00f3n m\u00ed\u00adstica con el Se\u00f1or, a su vez la experiencia de uni\u00f3n con Dios en Cristo habilita para amar con Singular intensidad al amigo, para crear una intimidad antes desconocida. \u00abCuanto m\u00e1s se sube, m\u00e1s se hace uno capaz de dar, puesto que se recibe en mayor medida. En un primer nivel, es el amigo el que es impulsado hacia los otros por el amor que se les profesa. En un segundo nivel, es la misma amistad que los amigos se profesan la que se dirige hacia los otros. En un tercer nivel, el amigo se siente impulsado hacia otro amigo nuevo a partir de la amistad que se profesan los amigos. Y este movimiento de amor no tiene ya un aspecto redentor como en el nivel primero; no es otra cosa que una prolongaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n. Finalmente, en el \u00faltimo nivel, el dei amor m\u00e1s sublime, es el Padre el amigo del que se deriva toda amistad, quien se dirige como amigo hacia los otros nuevos amigos, siguiendo el mismo movimiento con que el amigo se dirige hacia ellos en la amistad vivida; el Padre es amado en este amigo, por medio de \u00e9l y con \u00e9l, de modo que la amistad del nuevo amigo se hace plena. Tal es la amistad trinitaria en su profundidad y riqueza. Dios nos ha amado as\u00ed\u00ad desde el principio; pero su amor ha penetrado en nosotros lentamente (&#8230;). A partir de la amistad (el Esp\u00ed\u00adritu Santo), el Amigo (Cristo) se dirige a los otros (los hombres); y a trav\u00e9s de este Amigo (Cristo), el primer Amante (el Padre) se da \u00e9l mismo a los hombres (Emmanuel)\u00bb.<\/p>\n<p>VII. Amistad como experiencia caritativa eclesial<br \/>\nLa Iglesia primitiva mostr\u00f3 de manera singular que sab\u00ed\u00ada vivir en la experiencia gozosa de una amistad caritativa comunitaria; pudo proclamar abiertamente la novedad de la amistad cristiana, la cual no se estructura m\u00e1s all\u00e1 de todo amor humano. La amistad cristiana no es una amistad como las otras; ni se distingue s\u00f3lo por el hecho de ser m\u00e1s extensa y m\u00e1s intensa. Se origina remotamente en una participaci\u00f3n terrena de la vida de amor divino; es una realidad ut\u00f3pica, que comienza por un don carism\u00e1tico; la practican \u00fanicamente los que tienen intimidad con Dios, y se expresa en la medida en que Dios hace participar de su vida.<\/p>\n<p>Ia amistad cristiana es comunitaria por vocaci\u00f3n, porque proviene de un Dios que es padre de todos; porque es comunicada por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que es el amor a todo viviente; porque ha sido inoculada en el fondo de lo humano por la encarnaci\u00f3n del Verbo; porque es purificada y madurada en los hombres por la sacramentalidad del misterio pascual del Se\u00f1or. Por esto la amistad cristiana tiene esencialmente una dimensi\u00f3n eclesial. La comunidad de los creyentes es invitada a manifestar c\u00f3mo una amistad comunitariamente eclesial es gozosamente enriquecedora.<\/p>\n<p>Si es un aserto teol\u00f3gico bastante evidente que la amistad cristiana tiene una dimensi\u00f3n eclesial irrenunciable, en la pr\u00e1ctica espiritual esta afirmaci\u00f3n ha suscitado y sigue suscitando no pocas dificultades. Ya los Padres de la Iglesia se preguntaron si la caridad, en cuanto amistad cristiana hacia todos, pod\u00ed\u00ada conciliarse con una amistad particular. San Basilio, que por su parte practic\u00f3 intensamente y exalt\u00f3 una amistad personal con san Gregorio Nacianceno, exige que los monjes testimonien una amistad evang\u00e9lica dirigida expl\u00ed\u00adcitamente a todos de forma indiscriminada. \u00abConviene que los hermanos tengan caridad los unos hacia los otros, pero no hasta el punto de formar grupo de dos o de tres. Esto no ser\u00ed\u00ada ya caridad, sino discordia, divisi\u00f3n y un mal argumento por parte de los que viven juntos\u00bb (Constituciones mon\u00e1sticas, PG XXXI, 1418). En cambio, Juan Casiano, bas\u00e1ndose en una experiencia propia de santa amistad, considera que la misma perfecci\u00f3n de la caridad puede hacer uso ben\u00e9ficamente de una amistad particular hacia un amigo con el que se comparte un mismo trabajo o una misma formaci\u00f3n o una experiencia virtuosa igual. Casiano distingue entre agape (\u00abcaridad debida a todos, que el Se\u00f1or ha ordenado tener incluso con los enemigos\u00bb) y di\u00e1tesis (\u00abcaridad de afecto, dirigida a un peque\u00f1o grupo de personas, a saber, a los que est\u00e1n unidos a nosotros o por semejanza de costumbres o por comunidad de virtud&#8230; Aun amando a todos, la caridad escoge a algunos a los que desea testimoniar una ternura particular, e incluso en este n\u00famero de privilegiados elige un peque\u00f1o grupo, al cual concede un afecto todav\u00ed\u00ada m\u00e1s especial\u00bb (Conferencias espirituales, PL 49, 1042).<\/p>\n<p>Entre los Padres de la Iglesia se hab\u00ed\u00ada planteado el problema no s\u00f3lo de la pr\u00e1ctica de la amistad particular, sino tambi\u00e9n de si era posible legitimar como caritativa una amistad de rasgos afectivos o sensibles. San Agust\u00ed\u00adn hab\u00ed\u00ada experimentado una profunda amistad juvenil, hasta tal punto que a la muerte del amigo confiesa: \u00abTodo me era odioso porque todo estaba vac\u00ed\u00ado de \u00e9l\u00bb. \u00abSent\u00ed\u00ad c\u00f3mo mi alma y su alma eran un alma \u00fanica en dos cuerpos; y por eso sent\u00ed\u00ada horror a la vida, pues no quer\u00ed\u00ada vivir dividido\u00bb (Confesiones, 1, IV, c. 8, 2). Al convertirse, considera que un cristiano debe transcender toda afectuosidad amistosa: \u00abHay dos amores: el del mundo y el de Dios. Cuando hayas vaciado tu coraz\u00f3n de todo amor terreno, alcanzar\u00e1s el amor de Dios\u00bb. Por eso, dirigi\u00e9ndose a Dios, lamenta su necia locura, que en la juventud le hab\u00ed\u00ada hecho gustar una amistad terrena: \u00abMe manten\u00ed\u00adan lejos de ti aquellas cosas que, de no subsistir en ti, no existir\u00ed\u00adan\u00bb (lb, 1, X, c. 27).<\/p>\n<p>En cambio, seg\u00fan san Bernardo, abad de Claraval, la afectividad amistosa puede ser recibida como recompensa que otorga Dios por la pr\u00e1ctica de la caridad hacia todos: \u00abLa afectividad, si est\u00e1 sazonada con la sal de la sabidur\u00ed\u00ada, est\u00e1 llena de una unci\u00f3n celeste y hace que el \u00e1nimo guste la abundancia de las dulzuras que se encuentran en Dios\u00bb (Serm\u00f3n 50 sobre el Cantar de los Cantares). Por eso, escribiendo a Ermengarda, antes condesa de Breta\u00f1a, le conf\u00ed\u00ada con todo candor: \u00abMi coraz\u00f3n est\u00e1 en el colmo de la alegr\u00ed\u00ada cuando sabe que el vuestro est\u00e1 en paz; vuestra satisfacci\u00f3n es la mia, y cuando vuestro \u00e1nimo est\u00e1 bien, el m\u00ed\u00ado se siente lleno de salud. \u00c2\u00a1C\u00f3mo me gustar\u00ed\u00ada hablar con vos de viva voz sobre este tema del amor de Dios en lugar de hacerlo s\u00f3lo por carta! En verdad, a veces la tomo con mis ocupaciones, que me impiden ir a veros; \u00c2\u00a1me siento tan contento cuando me permiten hacerlo! Es cierto que esto ocurre raras veces; pero por ser rara vez, siento siempre mayor alegr\u00ed\u00ada en ir; pues prefiero veros tambi\u00e9n s\u00f3lo de vez en cuando a no veros en absoluto\u00bb (Carta CXVll).<\/p>\n<p>\u00bfEs posible dar una soluci\u00f3n a las problem\u00e1ticas indicadas, las cuales, en forma diversa, se han renovado y han reaparecido insistentemente en las varias \u00e9pocas y en las numerosas espiritualidades? \u00bf0 hay que admitir que existir\u00e1n siempre actitudes espirituales discordantes a prop\u00f3sito de la amistad? Se podr\u00ed\u00ada observar que los modos dispares de vivir en amistad dependen de experiencias personales, de comprobaciones de conductas realizadas en comunidad, de las concepciones teol\u00f3gicas sobre la funci\u00f3n de la amistad en la vida espiritual, y cosas similares. Son expresi\u00f3n de las situaciones y experiencias personales, culturales, ambientales y eclesiales siempre mudables. No obstante, como indicaci\u00f3n espiritual, se podr\u00ed\u00ada recordar que las soluciones parcialmente diferentes pueden ser expresivas de una riqueza experiencial pluralista, caracter\u00ed\u00adstica de la vitalidad eclesial. En la Iglesia se puede amar al Se\u00f1or de diversos modos; a cada uno se le invita, a trav\u00e9s de caminos propios de amistad, a llegar al amor de Dios Padre en el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. En la variedad pluralista se expresa mejor la amistad cristiana en dimensi\u00f3n eclesial con riqueza de carismas.<\/p>\n<p>VIII. Amistad como experiencia caritativa apost\u00f3lica<br \/>\nLa amistad cristiana, en cuanto don caritativo del Esp\u00ed\u00adritu, es inefable; no se la puede definir mediante expresiones humanas; no se agota en las experiencias terrenas; no se puede traducir adecuadamente en actitudes sensibles. \u00bfConviene, entonces, dejarla subsistir en la intimidad interior del yo? \u00bfEs oportuno que permanezca oculta en la interioridad profunda del ser humano? La amistad cristiana, al tener una dimensi\u00f3n eclesial, necesariamente debe expresarse a trav\u00e9s de sentimientos humanos, debe encarnarse en una afectuosidad sensible, debe hacerse comunitariamente visible. En cuanto eclesial, requiere constituirse como signo sacramental perceptible y comunicable entre las realidades terrenas.<\/p>\n<p>La expresividad humana se exige en la amistad cristiana, ya sea para que pueda testimoniarse como aut\u00e9nticamente v\u00e1lida entre los hombres, ya para que aparezca como carisma al servicio de la vida eclesial. Los creyentes en cuanto comunidad han de saber dar un nombre culturalmente actual, un contenido eficazmente eclesial y expresiones vivamente afectivas a la experiencia caritativa amistosa. Solamente as\u00ed\u00ad la amistad cristiana es un signo sacramental de caridad entre los hombres. Funci\u00f3n \u00e9sta que la Iglesia apost\u00f3lica vivi\u00f3 en otro tiempo de forma laudable, mientras que en la actual comunidad cristiana un sentido de pudor ha hecho que se privara en parte de toda esta experiencia sensible y confortable de la caridad. Se exalta la necesidad de contactos amistosos para llevar a cabo una verdadera evangelizaci\u00f3n. Esto es un supuesto humano necesario, pero insuficiente. A trav\u00e9s de estos contactos amistosos deben sentirse los otros como encuadrados en la intimidad de Dios en Cristo. Estos otros se convertir\u00e1n a la fe cristiana s\u00f3lo cuando, en relaciones amistosas entre s\u00ed\u00ad, sientan que se aman en Dios; cuando por el coloquio mutuo tengan conciencia de haber encontrado al Se\u00f1or; cuando por la manifestaci\u00f3n de su propio amor sientan que se han comunicado rec\u00ed\u00adprocamente el Esp\u00ed\u00adritu de amor. Se trata siempre y solamente de amistad como comunicaci\u00f3n de caridad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Que los hombres se amen y entablen entre si amistades sinceras es confortable y sumamente hermoso, mas esto no es el objeto primario de la evangelizaci\u00f3n. El sentido de la actividad eclesial apost\u00f3lica es hacer de la amistad un signo sacramental para comunicar al Se\u00f1or reactualizado como amigo que va al encuentro de las almas; para testimoniar c\u00f3mo es el Esp\u00ed\u00adritu de amor el que se revela en el gesto evangelizador. \u00abA la Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su \u00c2\u00a1fijo encarnado con la continua renovaci\u00f3n y purificaci\u00f3n propias bajo la gula del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (GS 21). La comunidad eclesial no puede limitarse a hacer sacramentalmente presente a Cristo en momentos excepcionales (en la penitencia, en la eucarist\u00ed\u00ada, en la meditaci\u00f3n de la palabra). Debe tender a conseguir que todas las situaciones humanas vividas por los fieles (trabajo, vida familiar, relaciones sociales y de ocio, amistades, etc.) se conviertan en un modo de comunicar al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>No solamente la amistad entre cristianos ha de vivirse de modo que sea carisma apost\u00f3lico, sino que toda actividad misionera debe revestir el aspecto de un amor amistoso. La amistad es una modalidad irrenunciable del apostolado (CD 13). Es necesario que el apostolado se exprese y viva por amor, conform\u00e1ndose a los del propio barrio; que se haga pobre entre los pobres; que asuma sus preocupaciones como propias; que se sienta implicado en las situaciones comunes. Como ellos, por amor a ellos, por una vida vivida con ellos, aceptando sus mismos riesgos para confundirse con ellos. Esta amistad es un testimonio apost\u00f3lico eclesial que expresa un Cristo reactualizado, que lo muestra dado y sacrificado por los hombres, que lo revela como el gran amigo totalmente entregado a vivificar las amistades humanas.<\/p>\n<p>Carlos De Foucauld se hab\u00ed\u00ada propuesto, como preparaci\u00f3n a la evangelizaci\u00f3n, cultivar amistades: \u00abIntento conquistar la confianza de los ind\u00ed\u00adgenas, apaciguarlos, crear un clima de amistad\u00bb (15 de julio de 1904). Alud\u00ed\u00ada con ello a una amistad no en el sentido de afectividad sentimental, sino en forma de coparticipaci\u00f3n existencial con las personas amadas: \u00abNo puedo concebir el amor sin necesidad, sin una necesidad imperiosa de conformidad, de semejanza y, sobre todo, de participaci\u00f3n en todas las penas, en todas las dificultades, en todas las asperezas de la vida\u00bb (Retiro de Nazaret, 1897). Sobre todo hoy, en el ambiente actual descristianizado y ateo, el ap\u00f3stol ha de constituir el camino hacia Dios mediante una aut\u00e9ntica amistad caritativa entre los hombres, a los que ha de hacer sus amigos. Solamente as\u00ed\u00ad puede mostrar huellas para encontrar al Se\u00f1or, se cualifica como rostro del Dios que vive en el mundo, comunica la experiencia inicial de una vida amable vivida con Dios en Cristo, proclama que Dios es verdaderamente el que ama.<\/p>\n<p>El apostolado se perfila como experiencia progresiva en la amistad con el otro; la evangelizaci\u00f3n se act\u00faa en la medida en que sabe que realiza una profundizaci\u00f3n de amistad con las personas (PO 18). El primer contacto amistoso puede arraigar en la sensibilidad (un gesto afectuoso), en el plano intelectual (el amigo de la reflexi\u00f3n convincente) o en un servicio material (peque\u00f1as ayudas reciprocas). Y entonces la persona amada siente que se despierta su inter\u00e9s por Dios, el cual aparece como la fuente inefable del amor del misionero. Queda disponible para ser iniciada en la experiencia personal de un amor de amistad caritativa con el Se\u00f1or. E. Van Broeckhoven, jesuita obrero, habla as\u00ed\u00ad de un compa\u00f1ero suyo de trabajo no creyente: \u00abNuestro encuentro hab\u00ed\u00ada terminado por implicar nuestra intimidad m\u00e1s profunda; aunque en forma velada, \u00e9l hab\u00ed\u00ada ya encontrado al Padre y a Cristo en m\u00ed\u00ad y yo en \u00e9l; Cristo resucitado estaba presente en medio de nosotros por medio de su Esp\u00ed\u00adritu de Amor. Mediante nuestro encuentro, hab\u00ed\u00ada \u00e9l aprendido a conocer a Dios, pues todos los que aman conocen a Dios. Si permanece fiel a este encuentro, est\u00e1 salvado; el amor no desmaya (&#8230;). Porque, a fuerza de amarlo, lo he conducido a Dios\u00bb<br \/>\nLa progresividad de la amistad como apostolado puede y debe manifestarse tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las modalidades de los mismos signos amistosos. El ap\u00f3stol pone de manifiesto los aspectos de la amistad caritativa que pueden captarse y que son v\u00e1lidos para su interlocutor. Puede que al principio muestre amabilidad afectiva, y que la retire luego seg\u00fan va viendo que el alma es capaz de vivir en una caridad espiritualizada.<\/p>\n<p>San Francisco de Sales se dirige al principio a la noble joven Juana de Chantal en tono afectivo, de forma que \u00e9sta queda impresionada. Le confiaba que su alma \u00abse hab\u00ed\u00ada instalado \u00ed\u00adntimamente en la de ella\u00bb. A las inquietudes de la Chantal, el santo responde: \u00abNo os sabr\u00e9 explicar ni la cualidad ni la grandeza de este afecto que tengo a vuestro servicio espiritual; mas pienso que es de Dios, y por eso lo fomentar\u00e9 con cari\u00f1o, y veo que todos los d\u00ed\u00adas crece notablemente&#8230; Pues bien, querida se\u00f1ora, haced valer mi afecto, usad de cuanto Dios me ha dado para servicio de vuestro esp\u00ed\u00adritu; soy todo vuestro y no pens\u00e9is m\u00e1s en qu\u00e9 forma ni en qu\u00e9 grado lo soy\u00bb (Carta 24 de junio 1804). Cuando Francisco ve a la Chantal consagrada ya en el convento, le sustrae la amistad sensible para darle ocasi\u00f3n de realizar un sacrificio pascual al Se\u00f1or. Quiere que se despoje de todo sentimiento afectivo; que tenga \u00abun coraz\u00f3n maleable como una bolita de cera en manos de su Dios: un coraz\u00f3n sin elecci\u00f3n, sin otro objeto que la voluntad de su Dios; (&#8230;) una pobre y miserable criatura, sin pedir ni acci\u00f3n ni afecto\u00bb. Y en la Introducci\u00f3n a la vida devota precisa: \u00abLos que est\u00e1n en religi\u00f3n no tienen necesidad de amistades particulares; en cambio los que est\u00e1n en el mundo las necesitan para abrirse y socorrerse mutuamente\u00bb (III, c.19).<\/p>\n<p>No raras veces faltamos a la obligaci\u00f3n de ser ap\u00f3stoles y misioneros con dimensi\u00f3n de amistad caritativa. Como cuando no nos esforzamos ya en ampliar nuestros conocimientos y relaciones de amistad; nos encerramos dentro del grupo propio; nos sentimos en \u00e9l bien protegidos y custodiados: nos acurrucamos, temiendo que una mayor apertura vaya a amenazar nuestra propia seguridad. O tambi\u00e9n cuando dentro del grupo no se profundiza la amistad como don espiritual por temor de que pueda atentar contra la propia autonom\u00ed\u00ada o contra el gusto sensual que se siente. O bien cuando te\u00f3ricamente se proclama que somos comunidad eclesial de hermanos, todos una sola cosa en Cristo, favorecidos por la presencia de una autoridad como servicio. E1 hecho de repetir estos enunciados evang\u00e9licos habit\u00faa a no advertir las divisiones existentes, las marginaciones profundas favorecidas, las discriminaciones inculcadas, el uso de la autoridad como poder desp\u00f3tico. Acaso se abusa de la misma caridad para expresarse en contra de las reformas sociales obligadas o, al contrario, para alimentar luchas fraternas. Si la amistad caritativa es fundamental para la actividad misionera, resulta dif\u00ed\u00adcil, sin embargo, vivirla con autenticidad, purificada de toda deformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IX. Amistad de personas consagrada<br \/>\n\u00bfPuede un consagrado cultivar un amistad heterosexual? Entre los autores de espiritualidad han surgido pareceres dispares. Quiz\u00e1 no se trata precisamente de dar la soluci\u00f3n con un s\u00ed\u00ad o un no, sino de sugerir m\u00e1s bien c\u00f3mo puede y debe vivir el consagrado sus amistades y con qu\u00e9 sentimientos puede o debe renunciar a ellas.<\/p>\n<p>El consagrado est\u00e1 llamado a poner de relieve en toda amistad personal su uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con Dios en Cristo a trav\u00e9s del espirito de los consejos evang\u00e9licos; sobre todo se le invita a expresar un estado de pobreza. Pobre evang\u00e9licamente es el que no tiene el esp\u00ed\u00adritu ocupado por otro de suerte que est\u00e9 pose\u00ed\u00addo \u00ed\u00adntegramente por \u00e9l. Si el otro ocupa el pensamiento y el afecto, si es objeto de los deseos propios y de las propias satisfacciones, si es el criterio de la propia paz gozosa o de las ansiedades personales, significa que Dios s\u00f3lo puede instalarse all\u00ed\u00ad como realidad yuxtapuesta, harto condicionada. No debes querer que alguien est\u00e9 todo pose\u00ed\u00addo en su coraz\u00f3n por ti o que tu coraz\u00f3n est\u00e9 todo pose\u00ed\u00addo por el amor de alguien; sino procura que, lo mismo en ti que en cualquier otra persona honesta, reine Jes\u00fas\u00bb<br \/>\nEl consagrado debe mostrarse en estado de pobreza afectiva, incluso por amor de solidaridad social. En esta vida algunas personas sufren por estar privadas de amistad, por verse abandonadas del c\u00f3nyuge, por ser descuidadas afectivamente por los dem\u00e1s, por encontrarse hu\u00e9rfanas de un posible compa\u00f1ero de amor, por no ser objeto de la atenci\u00f3n afectiva de otros. El consagrado debe mostrarse pobre entre estos pobres por solidaridad para confortarlos en estas situaciones privadas de amistad y orientarlos hacia una amistad con Dios en Cristo; para indicar que siempre es posible una riqueza afectiva por encima de las apariencias terrenas: para mostrar que siempre existe una riqueza caritativa gozosamente disponible para todos. \u00abMi destino es no ser comprendido. Mas esto me ha obligado siempre a pensar en m\u00ed\u00ad mismo y a buscar una mayor uni\u00f3n con Dios. Y as\u00ed\u00ad, lentamente, he comprendido que mi \u00fanico consuelo puede ser la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb (J. H. card.Newman).<\/p>\n<p>E1 consagrado debe mostrarse en estado de pobreza respecto ala afectividad para desarrollar responsablemente su ministerio apost\u00f3lico: para saber librar a los dem\u00e1s de lazos terrenos hacia la libertad de los hijos de Dios. Si el consagrado introdujese al otro en la ternura afectiva, en caricias amables, en sensaciones sensuales, en intimidades sensibles, desencadenar\u00ed\u00ada en su ser una especie de ansia insaciable de algo que habr\u00ed\u00ada que repetir siempre, una necesidad de recibir satisfacciones renovadas, de sentirse continuamente calmado y conquistado. Ahora bien, el consagrado en la caridad tiene como misi\u00f3n ayudar a trascender estas servidumbres agradables, a iniciar en un desprendimiento capaz de favorecer el encuentro con el Se\u00f1or; debe permanecer entre los hermanos como don de promoci\u00f3n, no de sujeci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mas si el consagrado tiene el deber de mostrarse en estado de pobreza afectiva, tambi\u00e9n necesita la amistad para equilibrarse humanamente. Es preciso decir que un sacerdote sin amigos es generalmente un sacerdote en peligro\u00bb (Mons. Ancel). Tanto m\u00e1s que el consagrado debe vivir la amistad como un compromiso misionero irrenunciable. Si no despierta amistades, si no caracteriza a su comunidad eclesial como fraternidad amistosa, si deja que existan personas aisladas, significa que no es un buen ap\u00f3stol; ciertamente no sabe evangelizar. Hoy no se tiene compasi\u00f3n con un amor sobrenatural privado del testimonio del amor humano. Fierre de la Gorce dec\u00ed\u00ada de los monjes anteriores a la revoluci\u00f3n francesa: \u00abSe amaban en Dios, es decir, no se amaban en absoluto\u00bb.<\/p>\n<p>El consagrado debe testimoniar no s\u00f3lo que su caridad despierta amistades santas en la comunidad cristiana, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo debe vivirse una amistad seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico. Los fieles tienen necesidad de contemplar en concreto c\u00f3mo se vive el amor amistoso seg\u00fan el misterio pascual. \u00abSi los dos esposos, que est\u00e1n bajo el r\u00e9gimen del amor loco de Dios, saben lo que hacen, saben que al mismo tiempo les es preciso renunciar al amor loco del uno por el otro &#8216;\u00c2\u00b0. La indicaci\u00f3n concreta sobre la manera de vivir efectivamente esta amistad caritativa debe ofrecerla la vida del misionero; podr\u00ed\u00ada ser el resultado de su vida espiritual personal entera. \u00abEl camino de la amistad es humilde y cotidiano; a\u00f1adir\u00e9 que es largo, que exige paciencia y que una amistad digna de este nombre no podr\u00ed\u00ada existir entre hermanos sin pasar por etapas dolorosas (&#8230;). El aprendizaje de una amistad aut\u00e9ntica es un aprendizaje que nos prepara a todo amor desinteresado\u00bb.<\/p>\n<p>El consagrado establece sentimientos de amistad con espirito eclesial y misionero; no para ligar a otros a s\u00ed\u00ad mismo, no para someterlos a su propia utilidad, no para buscar una compensaci\u00f3n de amor, no para mostrarse d\u00e9bil y necesitado de afecto, sino para comunicar el sentido de la amistad seg\u00fan la caridad, ya sea a los j\u00f3venes que fatigosamente se orientan hacia una madurez sexual, ya a las muchachas que intentan aprender la manera de introducirse en el \u00e1nimo de un amigo, ya a los esposos que buscan una integraci\u00f3n comunitaria como pareja, ya a los cohermanos c\u00e9libes que quieren confirmarse en su voluntad de ser carisma eclesial.<\/p>\n<p>Hoy existen experiencias religiosas de amistad promiscua a nivel institucional. As\u00ed\u00ad se comprueba, por ejemplo, cuando en una misma casa religiosa conviven juntos religiosos y religiosas. La misma consagraci\u00f3n se expresa como experiencia de amistad promiscua. Esta amistad tiene el m\u00e9rito no s\u00f3lo de ser continente, sino de estar vivida como carisma eclesial. Estos religiosos unidos en fraternidad mixta intentan proclamar la inauguraci\u00f3n de un nuevo g\u00e9nero de amistad entro los hombres: \u00abNo hay var\u00f3n ni mujer, pues todos sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3,28).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el consagrado es invitado frente a la amistad a asumir actitudes diversas complementarias entre s\u00ed\u00ad. Debe mostrarse pobre y carente de amistad humana para testimoniar \u00fanicamente el deseo de la amistad de Dios en Cristo; debe presentarse involucrado en amistades aut\u00e9nticas para anunciar que toda carne puede ser asumida en la gloria del Se\u00f1or debe ofrecerse purificado de afectividades sensibles para indicar que la pr\u00e1ctica pascual es capaz de pneumatizar la misma afectividad; debe servirse de su afectuosidad amistosa para convencer a todas las almas de que Dios es el que ama. En cada experiencia afectiva, el consagrado debe ser consciente de que practica un carisma eclesial; debe saber que puede exprosarae de modos diversos, pero siempre como c\u00e9libe entregado a la caridad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Sobre toda, el consagrado, en virtud de la gracia del Esp\u00ed\u00adritu y como carisma eclesial, debe vivir su posible amistad como una disponibilidad a acoger a los f\u00ed\u00adeles sin encerrarse en la posesi\u00f3n exclusiva de ninguno. Tambi\u00e9n en la amistad debe vivir una caridad virginal hacia el Se\u00f1or y hacia los hermanos. He ah\u00ed\u00ad por qu\u00e9 los santos vivieron la amistad atendiendo alas exigencias espirituales de los otros y no alas afectivas personales. San Francisco de As\u00ed\u00ads contrae profunda amistad espiritual con Clara, llegando a hacerle frecuentes visitas. Luego, concede \u00abencuentros que eran siempre breves y se celebraban a la vista, de modo que nadie pudiese murmurar o tener ninguna sospecha\u00bb (Tom\u00e1s de Celano). Si frente a los hombrea mundanos esto pod\u00ed\u00ada bastar, por consideraci\u00f3n a sus hermanos pensaba que deb\u00ed\u00ada interrumpir sus visitas. Les explicaba: \u00abNo dud\u00e9is de mi afecto por todas ellas (a saber, las monjas de San Dami\u00e1n); pero ha sido necesario que diese ejemplo, para que tambi\u00e9n vosotros hag\u00e1is como me hab\u00e9is visto hacer a m\u00ed\u00ad. San Francisco vivi\u00f3 su amistad con Clara como un carisma eclesial apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>X. Amistad con casados<br \/>\nLas personas casadas pueden contraer amistad, pero de ordinario conviene que sean amistades compartidas por ambos c\u00f3nyuges. El amigo de uno solo de ellos puede ayudar a desarrollar la autonom\u00ed\u00ada del casado, pero no potencia su uni\u00f3n matrimonial, no aumenta su amor conyugal, no favorece la comuni\u00f3n familiar. El amor singular de amistad har\u00ed\u00ada vivir un vinculo afectivo que no se injerta en el ya existente en virtud del matrimonio; har\u00ed\u00ada comprender que el amor personal es m\u00e1s profundo y m\u00e1s amplio que el conyugal; habituarla a concebir la vida conyugal y familiar como uno m\u00e1s entre los muchos sectores en que uno se realiza. En cambio, si el amigo lo es de entrambos c\u00f3nyuges, este amor amistoso profundiza y desarrolla el mismo lazo conyugal. Se va al amigo como casado; se goza y se guata la relaci\u00f3n con el amigo en cuanto ligado matrimonialmente. La misma armon\u00ed\u00ada conyugal se vive como prerrequisito para poder entablar relaciones amistosas gozosas.<\/p>\n<p>Los c\u00f3nyuges est\u00e1n llamados a integrarse ya sea con amigos particulares ya con otros matrimonios. En la amistad con otra pareja, los esposos pueden mirarse en un amor conyugal distinto, educando el suyo para nuevas posibles amabilidades. En la amistad con personas c\u00e9libes, los esposos son ayudados a percibir la diferencia entre los dos tipos de amor y a ver c\u00f3mo deben integrarse entre s\u00ed\u00ad. En semejantes amistades los esposos se encuentran ante una riqueza propia participada a loa dem\u00e1s, al mismo tiempo que ante una pobreza propia que se integra en nuevos valores existentes en el amigo.<\/p>\n<p>Frente a una pareja conyugal amiga es necesario respetar el misterio de la intimidad singular. Isabel Fournier, al casarse con Santiago Rivi\u00e9re, escribe a su hermano Enrique, con el cual ten\u00ed\u00ada una profunda y gran amistad: \u00abYa no te amamos separadamente; nosotros tenemos ambos una \u00fanica ternura para todo lo que no es nosotros. No puedo expresarte de otra manera el cambio ocurrido: cuando era peque\u00f1a, para saber hasta qu\u00e9 punto amaba a alguno, me preguntaba qu\u00e9 dolor me habr\u00ed\u00ada causado su muerte. Con toda sinceridad, por ti habr\u00ed\u00ada muerto. Ahora hay alguien que me lo impedirla; ahora es \u00e9l el que me es esencial. Que esto no te d\u00e9 pena. \u00bfNo debiera ser as\u00ed\u00ad?\u00bb (Carta, junio 1908). Y cuando Enrique le pide una colaboraci\u00f3n a su hermana Isabel, le explica por qu\u00e9 ha pedido primero permiso a su marido: \u00abT\u00fa lo sabes; una colaboraci\u00f3n es un lazo muy intimo, un acuerdo que exige mucho m\u00e1s que lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de s\u00ed\u00ad mismo (&#8230;). A Santiago le hubiera podido parecer que le robaba algo de su mujer, que solamente le pertenece a \u00e9l; quer\u00ed\u00ada desde el principio estar de acuerdo en que no se sentir\u00ed\u00ada ofendido\u00bb (Images d&#8217;Alain-Fournier).<\/p>\n<p>El sacerdote, cuando entabla amistad con casados, no est\u00e1 bien que se constituya en principio afectivo o directivo espiritual que avalore o sostenga la animosidad de un c\u00f3nyuge contra otro. Un sacerdote, por su misi\u00f3n evang\u00e9lica caritativa, no est\u00e1 nunca autorizado a dividir o contraponer. Menos a\u00fan cuando se trata de amor conyugal. \u00abLo que Dios ha unido no lo separe el hombre\u00bb (Mt 19,8). En caso contrario, el sacerdote destruir\u00ed\u00ada o rasgar\u00ed\u00ada lo que Dios va realizando a trav\u00e9s del gesto sacramental de la Iglesia; se mostrar\u00ed\u00ada infiel a la misi\u00f3n de evangelizar recibida del Se\u00f1or; intentarla hacer ineficaz el simbolismo de Cristo-Iglesia operante en la vida conyugal. El sacerdote debe favorecer la profundizaci\u00f3n de la uni\u00f3n entre sus amigos casados.<\/p>\n<p>El sacerdote, a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de su caridad virginal, debe colaborar a hacer presente entre los esposos algo del Se\u00f1or; debe recordar c\u00f3mo cada casado tiene con Cristo tambi\u00e9n un encuentro solitario, una intimidad inefable m\u00e1s all\u00e1 y por encima de todo vinculo matrimonial; c\u00f3mo cristo es m\u00e1s intimo a nosotros mismos que cualquier afecto interior. El sacerdote es el amigo de la confidencia sacramental, de la comunicaci\u00f3n espiritual, del abandono sobrenatural confiado. Un c\u00f3nyuge respeta, en la amistad que el otro tiene con el sacerdote, lo inefable de la personalidad espiritual de cada uno, que no puede circunscribirse dentro del v\u00ed\u00adnculo matrimonial.<\/p>\n<p>XI. Soledad y amistad<br \/>\nUn hombre o una mujer, bien solteros bien unidos en matrimonio insatisfactorio, tienden a buscar una amistad que los arranque de la soledad. \u00abEl mal de la soledad es el vac\u00ed\u00ado\u00bb (Marcel S\u00e9gal). La soledad puede echar ra\u00ed\u00adces en cierto modo en cualquier esp\u00ed\u00adritu. Para superarla, generalmente se busca la amistad con el otro sexo.<\/p>\n<p>La amistad es un gran don que puede arrancarnos de la soledad, pero es tambi\u00e9n muy rara: \u00abCuando es el \u00fanico alimento de una vida desierta, se muere de hambre\u00bb (Journal de Paule R\u00e9gnier). Adem\u00e1s, cuando se contrae amistad promiscua, \u00bfes posible conservarla sin que degenere en pasi\u00f3n? No es posible establecer normas generales para asegurarle buen fin. Una amistad refleja la personalidad de las personas amigas con todo lo que su car\u00e1cter y su experiencia tienen de singular. \u00bfNo seria el caso de aprender a vivir satisfechos en la soledad? \u00abEl d\u00ed\u00ada que comprendamos que la escisi\u00f3n incurable entre los dem\u00e1s y nosotros es el espacio de lo que nos hace ser lo que somos; cuando comprendamos que ah\u00ed\u00ad es donde Dios nos habla llam\u00e1ndonos por nuestro nombre, habremos realizado la gran conversi\u00f3n que hace de la soledad mala la soledad bienaventurada\u00bb .<\/p>\n<p>Cada edad intenta superar la soledad con amistades que presentan caracter\u00ed\u00adsticas propias. Entre adolescentes, la amistad es algo serio, e incluso necesario para hacerse adultos. Las burlas o la falsa preocupaci\u00f3n moralizante de los adultos producen efectos delet\u00e9reos. Escribe Ana Frank acerca de su amistad con Peter: \u00abCada uno tiene algo que decir sobre nuestra s\u00fabita amistad. Pero sus habladur\u00ed\u00adas no nos interesan y, por otra parte, no tienen nada de originales. \u00bfEs que los padres han olvidado su juventud? Se dir\u00ed\u00ada que si. Nos toman siempre en serio cuando decimos algo en broma y, en cambio, se r\u00ed\u00aden cuando hablamos en serio\u00bb. Son amistades vividas con una cierta inconsciencia; pueden conducir a situaciones enojosas. \u00abYa hab\u00ed\u00ada llegado a un punto en que necesitaba alguien a quien contar mis cuitas, un amigo que me mostrara el camino a seguir, y al atra\u00e9rmelo, lenta pero s\u00f3lidamente, hacia mi, lo he conquistado, no sin dificultad. Finalmente, despu\u00e9s de haber despertado en \u00e9l su amistad hacia mi, llegamos, sin querer, a relaciones \u00ed\u00adntimas que, pens\u00e1ndolo bien, ahora me parecen inadmisibles\u00bb. Es fundamental que los adolescentes se sientan comprendidos y afectivamente sostenidos en la familia, de suerte que puedan manifestar en ella sus confidencias. M\u00e1s que indicar los peligros latentes en sus actitudes, es preferible interpretar positivamente sus exigencias afectivas respecto a una experiencia de amistad con Jesucristo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la superaci\u00f3n de la soledad mediante la amistad entre personas religiosas puede suscitar problemas. Santa Teresa, sensible y deseosa de afecto, considera que la conversaci\u00f3n frecuente con amigos no s\u00f3lo ayuda a superar la soledad, sino que, seg\u00fan su experiencia, proporciona gran ventaja espiritual. A sor Maria de San Jos\u00e9, que le conf\u00ed\u00ada la soledad deprimente que ha experimentado con su partida, le escribe: \u00abYo le digo que le pago bien la soledad que dice tiene de mi. Heme holgado tanto, que me enterneci\u00f3 y ca\u00ed\u00addo en gracia sus perdones. Con que me quiera tanto como la quiero yo, la perdono hecho y por hacer\u00bb. Sin embargo, cuando observa la vida comunitaria de las hermanas, advierte que tal g\u00e9nero de amistades \u00abtrae tanto mal y tantas imperfecciones consigo, que no creo lo creer\u00e1 sino quien ha sido testigo de vista\u00bb. Su misma experiencia m\u00ed\u00adstica la vuelve conscientemente \u00abmucho m\u00e1s desprendida de las criaturas, pues comprende que s\u00f3lo el Creador puede consolarla y saciarla\u00bb. Por lo cual reza: \u00abHaz, Se\u00f1or, que abandone esta vida cuando no sepa ya amar m\u00e1s que a ti, cuando no use ya la palabra amor m\u00e1s que hacia ti solo\u00bb. Quiz\u00e1 la amistad sea, como la vida humana, un gran don que Dios nos concede; pero es preciso purificarlo y sacrificarlo de continuo para abrirnos a una amistad a\u00fan mayor y nueva en una existencia futura [ Comunidad de vida IV, 1].<\/p>\n<p>T. Goffi<br \/>\nDicES<\/p>\n<p>BIBL.-Aken, W. van, Los j\u00f3venes y la amistad, Studium, Madrid 1965.-Al\u00e1iz, A. La amistad es una fiesta, Paulinas, Madrid 1981 (\u00c2\u00a1diez ediciones en cinco adosl).-Babin, P, Amistad. Educaci\u00f3n de los adolescentes en la fe, Marova. Madrid 1972.-Blum, L. A, Friendship, altruism and morality, Routiedge and Kegan Paul, Londres 1980.-Cabodevilla, J. M, Hombre y mujer. Estudio sobre el matrimonio y el amor humano, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1960.-Dobson, J, Todo sobre el amor, Clie, Tarrasa 1978.-Gentili, E, G&#8217;amore, l&#8217;arnicizia e Dio, Gribaudi, Tur\u00ed\u00adn 1978.-Habra, G, Amour et concupiscence, Fontainebleau 1976.Jouanne, J, Saber ganarse amigos, Mensajero, Bilbao 1980.-Lain Entralgo, P, Sobre la amistad Rev. de Occidente, Madrid 1972.-Noble, H. D, La amistad, Descl\u00e9e, Bilbao 1966.-Peyrofitte, R, Las amistades particulares, Edhasa, Barcelona 1978.-Rievoulx, E. de. La amistad espiritual, Studium, Madrid 1969.-Rubin, Z, Amistades infantiles, Morata, Madrid 1981.Semplici, D, Peque\u00f1o manual del amor y la amistad Atenas, Madrid 1976.-Uribe Jaramillo, E, Amistad, plenitud humana. Santa Teresa de Avila, maestra de amistad, Publicaciones ECCO, Bogot\u00e1 1977.-V\u00e1zquez de Prada, A. Estudio sobre la amistad, Rialp. Madrid 1975.-Vidal, M, Moral del amor y de la sexualidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1971.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO:<br \/>\nI. Informaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n, relaci\u00f3n, amistad.<br \/>\nII. Interpretaciones hist\u00f3ricas:<br \/>\n1. Valor sem\u00e1ntico de amigo-amistad;<br \/>\n2. Interpretaciones de la tradici\u00f3n occidental:<br \/>\n    a) Interpretaciones greco-latinas,<br \/>\n    b) Interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica,<br \/>\n    c) Interpretaciones tradicionales preconciliares,<br \/>\n    d) Interpretaciones y problem\u00e1ticas contempor\u00e1neas.<br \/>\nIII. Propuestas de interpretaci\u00f3n antropol\u00f3gico-teol\u00f3gica sistem\u00e1tica:<br \/>\n1. Funci\u00f3n sociopsicol\u00f3gica de la amistad en el desarrollo de la personalidad:<br \/>\n    a) Amistad en la infancia<br \/>\n    b) Amistad en la ni\u00f1ez,<br \/>\n    c) Amistad en la adolescencia,<br \/>\n    d) Amistad en la edad adulta,<br \/>\n    e) Amistad en la vejez;<br \/>\n2. Valor fenomenol\u00f3gico de la amistad en la realizaci\u00f3n de la personalidad:<br \/>\n    a) Amistad y presencia,<br \/>\n    b) Amistad y acogida,<br \/>\n    c) Amistad e implicaci\u00f3n,<br \/>\n    d) Amistad e igualdad<br \/>\n    e) Amistad y benevolencia,<br \/>\n    f) Amistad y libertad,<br \/>\n    g) Amistad y trascendencia,<br \/>\n    h) Amistad y gratuidad;<br \/>\n3. Estructura espec\u00ed\u00adfica de la amistad como relaci\u00f3n personal humano-divina:<br \/>\n    a) Amistad con las cosas,<br \/>\n    b) Amistad consigo mismo,<br \/>\n    c) Amistad con el t\u00fa humano,<br \/>\n    d) Amistad con Dios.<\/p>\n<p>I. Informaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n, relaci\u00f3n, amistad<br \/>\nLa energ\u00ed\u00ada at\u00f3mica y la t\u00e9cnica informativa, si se utilizan pac\u00ed\u00adficamente, pueden multiplicar, condensar y transformar la informaci\u00f3n en movimiento productivo. La inform\u00e1tica productiva parece capaz de modificar profundamente la calidad de la vida humana. La emoci\u00f3n de la novedad autom\u00e1tica divierte y consume y consume para divertir, sin que cada uno entre en comunicaci\u00f3n con el otro. As\u00ed\u00ad cada uno permanece cada vez m\u00e1s solo consigo mismo.<\/p>\n<p>La soledad, sin embargo, no es imputable a la inform\u00e1tica productiva, sino a la ambig\u00fcedad de su uso como comunicaci\u00f3n calculada. Esta une, mediante informaci\u00f3n circular de ida y vuelta programada, al emisor con el consumidor receptor. Toda la humanidad, en determinadas circu\u00f1stancias, puede sentirse como una sola psique repartida en cada individuo. Pero cuanto m\u00e1s solo se siente uno junto a los otros, tanto m\u00e1s se experimenta la soledad de todos. La comunicaci\u00f3n calculada sugiere, pero para enga\u00f1ar al pensamiento y la decisi\u00f3n personal. La emoci\u00f3n informativa incrementa, mistificando, el consumo de bienes producidos por otras informaciones. As\u00ed\u00ad, la relaci\u00f3n producci\u00f3n-consumo de informaciones puede sofocar las relaciones inmediatas interpersonales. Bienestar econ\u00f3mico, placer er\u00f3tico, emociones ps\u00ed\u00adquicas&#8230; por s\u00ed\u00ad solos dejan a todos cada vez m\u00e1s solos frente a los fantasmas-reales de la radioactividad, la droga, el deterioro ecol\u00f3gico, el sida, la homosexualidad, la violencia.<\/p>\n<p>A pesar de todo esto, la informaci\u00f3n objetiva y la comunicaci\u00f3n calculada pueden elevar y transformar las diversas relaciones humanas -econ\u00f3micas, deportivas, pol\u00ed\u00adticas- en relaciones interpersonales. La relaci\u00f3n es el riesgo-don de rec\u00ed\u00adproca promoci\u00f3n identificativa. Todo hombre es sujeto personal, pero alcanza su personalidad objetiva s\u00f3lo a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con otras personas. Mas si en la relaci\u00f3n prevalece el aspecto utilitarista o el hedonista -es decir, la relaci\u00f3n objeto- sobre el personal, entonces se convierte en una relaci\u00f3n objetivante o desobjetivante.<\/p>\n<p>La amistad no es una panacea contra los desperfectos de las relaciones humanas. Es, quiz\u00e1, un valor raro (e infravalorado) para mejorar las relaciones interpersonales. Parece ser la estructura hist\u00f3rica y ya escatol\u00f3gica de las relaciones entre personas; y como tal no destruye, pero tampoco se confunde con las diversas relaciones humanas; si acaso, las rige y las integra. \u00abLlamamos amistad a la tercera conformaci\u00f3n de la relaci\u00f3n dial\u00f3gica, basada en la concreta y rec\u00ed\u00adproca posibilidad de comprensi\u00f3n\u00bb (BIJBER, II principio 250).<\/p>\n<p>Para comprender mejor el valor actual de la amistad en las distintas relaciones econ\u00f3micas, er\u00f3ticas, est\u00e9ticas&#8230;, parece conveniente, ante todo, tratar de buscar las varias interpretaciones que se han dado en la historia (1I), y en segundo lugar hacer una descripci\u00f3n fenom\u00e9nica, fenomenol\u00f3gico-axiol\u00f3gica y estructural (111).<\/p>\n<p>II. Interpretaciones hist\u00f3ricas<br \/>\nOccidente, a partir del mismo uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico, ha formulado varias y complicadas interpretaciones de la amistad.<\/p>\n<p>1. VALOR SEM\u00ed\u0081NTICO DE AMIGO-AMISTAD. En las lenguas de origen germ\u00e1nico, amigo-amistad, Freundschaft, se distinguen de amor-amar-amante, Liebe-n-d. En las lenguas de origen latino, amigo-amistad se remontan al verbo \u00fanico latino amare. \u00abUno y otro proceden de amar\u00bb (CICER\u00ed\u201cN, De amicitia 27,212). El lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico, adem\u00e1s de libido, usa amor para expresar la uni\u00f3n er\u00f3tico-afectiva entre padres, y dilectio para indicar la relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcitamente elegida. En griego, eromai y eros connotan la uni\u00f3n er\u00f3tica, stergo la adhesi\u00f3n afectiva familiar, agapao la acogida de predilecci\u00f3n y phileophilia el quererse rec\u00ed\u00adprocamente por los que se es como personas.<\/p>\n<p>En la lengua hebrea, \u00e1gab expresa el fuego de la pasi\u00f3n er\u00f3tica, &#8216;\u00fahab el amor como tal, r\u00e1ham el sentirse perdonado y r\u00e9a&#8217; indica la idea de amistad o parentesco.<\/p>\n<p>En el griego b\u00ed\u00adblico de los LXX, la palabra hebrea &#8216;\u00e1hab es traducida 170 veces como agapao y s\u00f3lo 10 como phileo; esto influye en el lenguaje del NT. En \u00e9l no se usa nunca eromai-eros ni stergo; epithymeo expresa la ansiedad, oikteiro la compasi\u00f3n; agapao aparece 141 veces y agape 116, e indican la espec\u00ed\u00adfica predilecci\u00f3n cristiana; phileo es usado 25 veces y philia 29, y significan la amistad entre los cristianos, entre \u00e9stos y Jesucristo o el Padre.<\/p>\n<p>La lengua eclesi\u00e1stica latina, a partir de la Vulgata, traduce y reduce agapao y phileo a preferir y caridad. \u00abLos latinos usan dos t\u00e9rminos, dilectio y charitas, para traducir el agape griego\u00bb (AGUST\u00ed\u008dN, Sermo 349: PL 39,1529).<\/p>\n<p>Concluyendo, el griego cl\u00e1sico, el hebreo y el griego b\u00ed\u00adblico distinguen ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente amistad de amor, el t\u00e9rmino philia expresa la relaci\u00f3n interhumana secular aut\u00f3noma respecto al eros humano y divino. Los t\u00e9rminos rea y philia b\u00ed\u00adblicos indican la relaci\u00f3n interpersonal humano-divina cristol\u00f3gica. La amicitia latina, al no distinguir sem\u00e1nticamente entre amistad y amor, tiene el peligro de reducir y mezclar el amor er\u00f3tico con la amistad y la predilecci\u00f3n teol\u00f3gico-cristiana.<\/p>\n<p>2. INTERPRETACIONES DE LA TRADICI\u00ed\u201cN OCCIDENTAL. Lo mismo el hecho de la amistad que sus interpretaciones se extienden en el tiempo tanto como la historia humana. Aqu\u00ed\u00ad, deliberadamente, nos limitamos a la historia del pensamiento greco-latino y judeo-cristiano occidental.<\/p>\n<p>a) Interpretaciones greco-latinas. La amistad es un tema particularmente tratado por los escritores cl\u00e1sicos greco-latinos. En los poemas hom\u00e9ricos, la amistad representa un entrelazado socio-pol\u00ed\u00adtico-religioso fundamental. Los l\u00ed\u00adricos, en cambio, cantan la amistad como relaci\u00f3n particularmente significativa para la vida aristocr\u00e1tica. En los tr\u00e1gicos la amistad parece ser sin\u00f3nimo de fidelidad hasta la muerte para salvar la vida del amigo. Plat\u00f3n, retomando el pensamiento de Pit\u00e1goras y Emp\u00e9docles, discute en Lisias las diversas interpretaciones sobre la amistad, y llega a la conclusi\u00f3n ir\u00f3nico-sapiencial de no haber sabido \u00abencontrar cu\u00e1l es la definici\u00f3n de amigo\u00bb (18,223b). En el Simposio, en cambio, la amistad es interpretada como un escal\u00f3n en la subida er\u00f3tica hacia \u00abla belleza en s\u00ed\u00ad\u00bb (28,211b). En la Rep\u00fablica la amistad adquiere un valor pol\u00ed\u00adtico; representa el modo de vivir la relaci\u00f3n democr\u00e1tica en e&#8217;. interior de lapolis. Arist\u00f3teles vuelve a pensar el tema de la amistad dentro de la \u00e9tica. \u00abEs, efectivamente, una virtud o se hace acompa\u00f1ar por la virtud\u00bb (Etica Nic., 8,1,1155a). Seg\u00fan el bien en que se basa, se tiene la amistad imperfecta o de m\u00f3vil utilitario o placentera, y la amistad \u00abperfecta\u00bb como \u00abbenevolencia\u00bb rec\u00ed\u00adproca, \u00abintercambiable\u00bb como vida \u00aben com\u00fan\u00bb (8,2,1155b; 3,1156b; 11,1161 b). Dado el car\u00e1cter de rec\u00ed\u00adproco intercambio de la relaci\u00f3n amistosa, \u00abser\u00ed\u00ada rid\u00ed\u00adculo que uno acusara a Dios de no corresponder a la amistad del modo como es amado\u00bb (Etica eudem., 7,3,1238b). Epicuro desmitifica y seculariza la filosof\u00ed\u00ada y la amistad, haci\u00e9ndolas posibles a todos, hombres y mujeres, libres y esclavos. El pensamiento latino interpreta la amistad dentro del horizonte operativo moral voluntarista. \u00abEn realidad, la amistad no es otra cosa que un perfecto acuerdo en todo el actuar, en todos los pensamientos, en todos los deseos\u00bb (17,180). Para evitar los inconvenientes de la amistad utilitaria y hedonista y para obtener la aut\u00e9ntica alegr\u00ed\u00ada de la rec\u00ed\u00adproca benevolencia, hay que estar atentos a cuando se inician, mantienen o interrumpen las relaciones amistosas.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el pensamiento cl\u00e1sico da dos interpretaciones de la amistad: la plat\u00f3nica, teol\u00f3gicamente abierta, y la aristot\u00e9lica, moral, cerrada a la trascendencia, pero capaz de integrarse en la multiplicidad de las otras relaciones humanas precisamente como interrelaci\u00f3n. Una y otra perspectiva influir\u00e1n en las varias interpretaciones que la tradici\u00f3n occidental ha dado sobre la amistad: en sentido er\u00f3tico, la plat\u00f3nica; en sentido moral, la aristot\u00e9lica.<\/p>\n<p>b) Interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La Biblia hebrea usa la categor\u00ed\u00ada de promesa, de descendencia, de alianza&#8230;, de sabidur\u00ed\u00ada, pero casi nunca la de amistad, para expresar la relaci\u00f3n entre Yhwh e Israel. Sin embargo, el contenido espec\u00ed\u00adfico de esta relaci\u00f3n no es pol\u00ed\u00adtico, ni er\u00f3tico, ni religioso, ni jur\u00ed\u00addico, ni \u00e9tico-religioso, sino relacional. En s\u00ed\u00adntesis, los libros hist\u00f3ricos entienden el contenido de la relaci\u00f3n entre Yhwh e Israel como una interrelaci\u00f3n hist\u00f3rica, permanente, basada en la gratuidad de la libertad, que permite y exige fidelidad y amor rec\u00ed\u00adproco: \u00abYo, Yhwh, tu Dios\u00bb (Exo 20:2); t\u00fa, Israel, \u00abmi pueblo\u00bb (Exo 6:7). Esta relaci\u00f3n divino-humana rige y regula la \u00ed\u00adntima din\u00e1mica de cualquier otro tipo de relaci\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica, jur\u00ed\u00addica, er\u00f3tica y \u00e9tica dentro del pueblo. Los libros prof\u00e9ticos a partir de Oseas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, D\u00e9uteroIsa\u00ed\u00adas, interpretan la relaci\u00f3n de fidelidad-infidelidad del pueblo respecto a Yhwh y al pr\u00f3jimo tambi\u00e9n como relaci\u00f3n er\u00f3tico-conyugal. Pero no se puede confundir la expresi\u00f3n cultural con el contenido intencional del mensaje. En efecto, tanto la categor\u00ed\u00ada de la nueva alianza prof\u00e9tica como la misma experiencia prof\u00e9tica del acontecer de la palabra prof\u00e9tica permiten entender la relaci\u00f3n entre Yhwh y pueblo y\/ o el individuo creyente no como relaci\u00f3n er\u00f3tica, sino como interrelaci\u00f3n interior de rec\u00ed\u00adproca benevolencia. \u00abPondr\u00e9 mi ley en su coraz\u00f3n. Entonces yo ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (Jer 31:33). Los libros sapienciales, bajo influencia del pensamiento helenista, expresan la misma relaci\u00f3n entre Yhwh y el pueblo y\/ o el individuo tambi\u00e9n con la categor\u00ed\u00ada de la amistad. Esta es fruto de la sabidur\u00ed\u00ada, que \u00abentrando en las almas santas constituye amigos de Dios y profetas\u00bb (Sab 7:27). La amistad sapiencial parece regir todas las dem\u00e1s relaciones interhumanas. \u00abQuien teme al Se\u00f1or es constante en su amistad, porque tal y como uno es as\u00ed\u00ad ser\u00e1 su amigo (Sir 6:17).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la novedad de la Biblia consiste en que presenta la relaci\u00f3n entre Yhwh y el pueblo y cada creyente como rec\u00ed\u00adproco amor de benevolencia, que en los libros sapienciales es expresado tambi\u00e9n con la categor\u00ed\u00ada de la amistad. Sin embargo, Yhwh no se ha hecho todav\u00ed\u00ada amigo hist\u00f3rico del hombre hist\u00f3rico, y por lo tanto el hombre no es todav\u00ed\u00ada \u00abamigo\u00bb de Dios (Exo 33:11; Isa 41:8). \u00abEl concepto de amigo de Dios no se encuentra totalmente elaborado en el texto hebreo\u00bb (STAHLIN, philos: GLNT 14,1254, nota 181).<\/p>\n<p>La novedad del NT consiste en el hecho de que Jesucristo es real y simult\u00e1neamente amigo del Padre y de cada hombre. El, seg\u00fan los evangelios, es amigo de los publicanos y pecadores que le acogen (Mat 11:19), de L\u00e1zaro (Jua 11:11), de los disc\u00ed\u00adpulos (Jua 15:15), del disc\u00ed\u00adpulo predilecto (Jua 20:2). Y como amigo se revela a sus amigos, es decir, les comunica su relaci\u00f3n con el Padre y les testimonia su amor de benevolencia dando su vida por ellos (Jua 15:13). En raz\u00f3n de la amistad pascual de Cristo, el mismo Padre sigue amando al hombre necesitado como amigo suyo (Lev 11:5); muestra su benevolencia con los amigos de Jesucristo (Jua 16:27) y concede a estos amigos (Apo 3:19) entrar en el banquete de la amistad eterna (Lev 15:6.9); pero quien no es amigo es expulsado del banquete (Mat 22:12) de los amigos de Dios (Stg 2:23). Los disc\u00ed\u00adpulos aman, por consiguiente, con amor de amistad a Jes\u00fas (Mat 10:37), y por \u00e9l al mismo Padre (Jua 16:27). En los escritos paulinos, la amistad pascual de Cristo (Tit 3:4) es la philanthropia hacia el hombre, pero como agape del Padre infundida en los corazones de los creyentes por el don-fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 5:5). As\u00ed\u00ad la philadelphia (amistad fraterna) estructura las relaciones amistosas eclesiales. Los amigos y las amigas de Jes\u00fas (Lev 8:2-3), convertidos en disc\u00ed\u00adpulos cristianos, son amigos entre s\u00ed\u00ad, ap\u00f3stoles, profetas del<br \/>\nSe\u00f1or resucitado (Jua 16:27), responsables de distinta manera de la comunidad eclesial (Jua 20:2; Jua 21:17). La amistad con Jesucristo (Mat 10:37) revitaliza toda la vida cristiana. \u00abSi alguno no ama con amor de amistad al Se\u00f1or, sea anatema\u00bb (1Co 16:22). Negativamente, la amistad cristiana impide hacerse enemigos de s\u00ed\u00ad mismos (Jua 12:25), del bien (2Ti 3:4), o amigos de los honores y de los saludos (Mat 6:5), de los primeros puestos (3Jn 1:9), de los placeres (2Tim 3;4), del dinero (1Ti 6:10), de s\u00ed\u00ad mismos o ego\u00ed\u00adstas (2Ti 3:2), del mundo (Stg 4:4), de hacer mal (Apo 22:15), del C\u00e9sar en lugar de Jesucristo (Jua 19:12), hasta la traici\u00f3n con el beso philema- de la amistad (Lev 22:48). Positivamente, la amistad cristiana suscita, en el interior de la comunidad eclesial, una sinfon\u00ed\u00ada de oraciones (Heb 1:14) y una efectiva y rec\u00ed\u00adproca participaci\u00f3n de sentimientos, de ense\u00f1anzas y de bienes (Heb 2:42-43; Heb 4:32-33). La philanthropia de Jesucristo hace posible la philanthropia humana como tal (Heb 28:2), es decir, la amistad fraterna o phtladelphia (Rom 12:10) entre marido y mujer, entre padres e hijos (Tit 2:4), entre Dios y el hombre (Tit 3:4), entre ciudadanos y extranjeros (Rom 12:13). La amistad cristiana es la gratuidad del beso santo o philema lit\u00fargico, signo del escatol\u00f3gico (Rom 16:16).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, seg\u00fan el AT y el NT, la amistad, precisamente por la relaci\u00f3n amistosa del Padre con Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu, es la estructura misma de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica y de la existencia teologal hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica. La amistad cristiana permite vivir y comprender, integr\u00e1ndolos y super\u00e1ndolos, el amor er\u00f3tico y el afecto de parentesco, las relaciones interpersonales humano-divinas como rec\u00ed\u00adproca y gratuita benevolencia entre libertades personales.<\/p>\n<p>c) Interpretaciones tradicionales preconciliares. La tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica interpreta la amistad cristiana en t\u00e9rminos de amistad humana grecolatina. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada entiende el amor cristiano al pr\u00f3jimo como amistad. Or\u00ed\u00adgenes habla del amor de Dios al hombre en t\u00e9rminos de philanthropia, adem\u00e1s de agape; pero, siguiendo la tradici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada, es el primero en interpretar de modo m\u00ed\u00adstico-aleg\u00f3rico el Cantar de los Cantares. Inicia as\u00ed\u00ad una relectura m\u00ed\u00adstico-er\u00f3tica de toda la historia de la salvaci\u00f3n judeocristiana como \u00abbeso\u00bb, \u00ababrazo espiritual\u00bb entre el Verbo, la esposa-alma y\/o la esposa Iglesia (OR\u00ed\u008dGENES, In cant. hom., l,l-2: PG 13,38 y 40). Adem\u00e1s del amor er\u00f3tico y la agape cristiana, Pacomio, Basilio, Juan Cris\u00f3stomo y Agust\u00ed\u00adn consideran la amistad entre los monjes como camino espiritual para la rec\u00ed\u00adproca perfecci\u00f3n. Pero es s\u00f3lo Juan Casiano quien trata la amistad expl\u00ed\u00adcitamente como \u00abmedio de adquirir formaci\u00f3n en la milicia espiritual y para ejercitarse en la vida mon\u00e1stica\u00bb. Se identifica con \u00abla indisoluble caridad\u00bb; y por eso \u00abla plena y perfecta gracia de la amistad no puede darse m\u00e1s que entre hombres perfectos y de igual virtud\u00bb (Collationes, 16,1,3,5: SC 54,2,223-224 y 266).<\/p>\n<p>A partir del comienzo del segundo milenio hasta hoy, Occidente descubre la realidad y la fascinaci\u00f3n de la mujer. La comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n homo- y heterosexual amistosa se da a trav\u00e9s de la cultura er\u00f3tico-neoplat\u00f3nica y el ethos judeo-cristiano. A nivel de experiencia, las alegor\u00ed\u00adas sobre el amor de Stazio, de Prudencio, permiten seg\u00fan C. S. Lewis, a los poetas trovadores cantar el mito de la amistad-amor caballeresco entre Trist\u00e1n e Isolda, o sea, del placer er\u00f3tico-pasional prohibido. Los poetas literatos, como Dante y Petrarca, transforman, seg\u00fan D. de Rougemont, la alegor\u00ed\u00ada de la mujer cristiana, amada y prohibida, en las figuras de Beatriz y Laura. A nivel de ethos, A. Cappellano, remiti\u00e9ndose a Ovidio, describe, en su obra De amore el aspecto sociol\u00f3gico, psicol\u00f3gico y moral del amor cristiano entre hombre y mujer. A nivel filos\u00f3fico-teol\u00f3gico, el pensamiento neoplat\u00f3nico de Agust\u00ed\u00adn y del Pseudo-Dionisio permite a Abelardo, san Bernardo, Hugo y Ricardo de San V\u00ed\u00adctor comenzar la clarificaci\u00f3n de las relaciones, distinguiendo entre amor de concupiscencia y amor de benevolencia, entre amor, amistad y caridad. \u00abTodos los d\u00ed\u00adas nos entretenemos discutiendo sobre el amor\u00bb (HuGo DE SAN VICTOR, Institutiones, 4: PL 176,15). En este contexto cultural, pero dentro de una filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada mon\u00e1sticas, un disc\u00ed\u00adpulo de Bernardo, Aelredo de Rievaulx, inspir\u00e1ndose directamente en el De amicitia de Cicer\u00f3n, escribe la primera teolog\u00ed\u00ada cristiana sobre la amistad espiritual. La amistad brota de la naturaleza humana, es sofocada por el pecado y es redimida por Cristo. \u00abNace en Cristo, se conserva en la conformidad a \u00e9l y tiene en Cristo su fin y su premio\u00bb (De spirituali, 1,10: CCCM 1,291). El fundamento teol\u00f3gico remite al cristol\u00f3gico. Dios mismo \u00abes amistad\u00bb, precisamente porque es agape, y el Esp\u00ed\u00adritu su realizador (ib, 1,70,301). La amistad espiritual antropol\u00f3gicamente es una virtud y tiene por fin la perfecci\u00f3n de la virtud. Se distingue y se integra, al mismo tiempo, con la \u00abpredilecci\u00f3n, el afecto, la seguridad y la alegr\u00ed\u00ada\u00bb (ib, 3,55,327). Para vigilar la amistad espiritual hay que estar atentos al iniciarla, al madurarla y al interrumpirla. Ahora la amistad espiritual es patrimonio de pocos, pero en la vida eterna \u00abse expandir\u00e1 a todos y desde todos se volcar\u00e1 en Dios (ib, 3,134, 350). Hacia finales del siglo xii, P. de Blois vuelve a plantear y profundizar el significado soteriol\u00f3gico de la amistad en relaci\u00f3n con el amor de Dios y del pr\u00f3jimo. Fuera del ambiente mon\u00e1stico, santo Tom\u00e1s, recuperando el pensamiento aristot\u00e9lico sobre la amistad, precisa la relaci\u00f3n entre amistad cristiana y caridad. \u00abLa amistad es la caridad\u00bb (S.Th., II-II, q. 23, a. 1). Se caracteriza por ser amor de benevolencia rec\u00ed\u00adprocamente expresado a trav\u00e9s de una efectiva comunicaci\u00f3n y sirve \u00abtanto para las acciones de la vida activa como para las operaciones de la contemplativa\u00bb (S. Th., I-II, q. 4, a. 8).<\/p>\n<p>En la sucesiva tradici\u00f3n occidental, la comprensi\u00f3n de la amistad tiene lugar fuera del tratado sobre el amor humano y teologal. La amistad sirve para variar y, con frecuencia, resolver la trama agradable o dram\u00e1tica de las novelas amorosas en los poemas del ciclo bret\u00f3n, de Boiardo, de Ariosto, de Taso, de Wagner, en los dramas de Racine, en las comedias de Goldoni o en las narraciones de Dostoievsky. La amistad junto con el enredo amoroso es considerada a veces como un poder secreto por la pol\u00ed\u00adtica de El pr\u00ed\u00adncipe de Maquiavelo o como el comportamiento del hombre de la corte o Cortesano de B. Castiglione. Queda, en cambio, latente en la comprensi\u00f3n del amor plat\u00f3nico de Ficino o en las discusiones sobre el amor puro entre Fenel\u00f3n y Bossuet. Tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada moral la amistad qued\u00f3 como tema marginal. M. Ricci divulg\u00f3 en China la tradicional concepci\u00f3n latina de la amistad; san Alfonso Mar\u00ed\u00ada de Ligorio la nombra apenas como en el caso de \u00abmorir en el puesto de un amigo\u00bb (Theologia moralis, 1,3,366,311). M. de Montaigne dedica un ensayo a la amistad, y L. Muratori la considera eficaz para la educaci\u00f3n de juventud. Cayetano y los tomistas de la segunda escol\u00e1stica intentan aclarar la tesis de sano Tom\u00e1s sobre la relaci\u00f3n entre caridad y amistad. Teresa de \u00ed\u0081vila y Francisco de Sales vuelven sobre el tema de la amistad espiritual como ayuda rec\u00ed\u00adproca para progresar en la vida cristiana. Ha de evitarse, sin embargo, dado el peligro de las relaciones homoer\u00f3ticas, en las comunidades religiosas y en los colegios. La amistad homofil\u00e9tica es el \u00fanico motivo de que se trate de la amistad humana, pero no cristiana, en los manuales de asc\u00e9tica. Las amistades particulares son la peste de la vida comunitaria.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la amistad cristiana entre sexos diferentes, dada su peligrosidad, es un hecho excepcional; la homofil\u00e9tica dada su tambi\u00e9n peligrosa anomal\u00ed\u00ada, ha de evitarse como la peste. Una y otra son reconducibles en su valor positivo al amor er\u00f3tico o a la caridad teologal, y ambas se justifican siempre como ejercicio de virtud para el progreso espiritual de los amigos. La amistad cristiana no parece, pues, ser un valor moral aut\u00f3nomo como relaci\u00f3n interpersonal de rec\u00ed\u00adproca benevolencia. En la teolog\u00ed\u00ada asc\u00e9tica y moral preconciliar la amistad es un no-valor. En la primera edici\u00f3n del Dizionario di teolog\u00ed\u00ada morale de Roberti-Palazzini, de 1954, falta la voz amistad. As\u00ed\u00ad pues, \u00aben la teolog\u00ed\u00ada de los \u00faltimos tres siglos la categor\u00ed\u00ada de la amistad teologal ha perdido su eficacia vital\u00bb como \u00abcar\u00e1cter religioso-personal de la caridad\u00bb (R. EGENTER, Gottesfreundschaft, en LTK 4,1105).<\/p>\n<p>d) Interpretaciones y problem\u00e1ticas contempor\u00e1neas. La reducci\u00f3n asc\u00e9tico-moral de la amistad cristiana encuentra un feliz contraste en la ense\u00f1anza del Vat. II y un desaf\u00ed\u00ado cristiano en la actual problem\u00e1tica socio-psicol\u00f3gica y filos\u00f3fico-teol\u00f3gica. Seg\u00fan la ense\u00f1anza del Vat. II, la amistad cristiana invade toda la estructura de la econom\u00ed\u00ada hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica. Dios Padre se autorrevela por Jesucristo a los hombres sus \u00abamigos\u00bb(DV 2). Por eso Jesucristo ya no llama a sus disc\u00ed\u00adpulos \u00absiervos, sino amigos\u00bb (LG 28). Por eso todos los creyentes en Cristo son \u00abhermanos, amigos y coherederos\u00bb (LG 50). Esta amistad fundamental hace tambi\u00e9n a los obispos \u00abhermanos y amigos de los presb\u00ed\u00adteros\u00bb (PO 7). La actividad magisterial episcopal es fecunda si favorece \u00abel surgir de la amistad\u00bb (CD 13) entre los hombres. Los presb\u00ed\u00adteros son entre ellos como \u00abverdaderos hermanos y amigos\u00bb (PO 8). Tienen \u00abdiversas relaciones de amistad entre ellos y con otros hombres\u00bb (PO 17). Esto orienta hacia una acci\u00f3n pastoral que favorece el surgir de \u00abgrupos de amistad\u00bb entre los mismos cristianos (PO 6). Toda la acci\u00f3n educadora tiende a hacer a los hombres \u00abamigos\u00bb de Cristo (OT 8). La educaci\u00f3n cristiana tiende a generar una \u00abrelaci\u00f3n de amistad entre los alumnos\u00bb (GE 5) y entre \u00e9stos y los maestros, destinada a continuar fuera de la escuela (cf GE 8). \u00abLa amistad cristiana\u00bb entre los creyentes (AA 4), a la vez que los arranca del aislamiento y les ayuda a superar los males del activismo, les permite producir frutos cada vez m\u00e1s abundantes de apostolado (AA 17). En efecto, s\u00f3lo entre \u00abcompa\u00f1eros y amigos\u00bb es posible confrontarse con el \u00abevangelio\u00bb, evaluar los m\u00e9todos y los frutos de la \u00abactividad apost\u00f3lica\u00bb (AA 30). El testimonio de la \u00abamistad evang\u00e9lica\u00bb (GS 49) puede llegar hasta dar la vida \u00abpor los propios amigos\u00bb (GS 32) y cooperar por la construcci\u00f3n \u00abdel orden internacional en el respeto a las leg\u00ed\u00adtimas libertades y en amistosa fraternidad\u00bb (GS 88).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, recuperando la primac\u00ed\u00ada de la palabra de Dios como historia de la salvaci\u00f3n entre los hombres, el Vat. II ve en la estructura relacional de la amistad una posibilidad de dar un nuevo significado y renovar toda la vida cristiana precisamente como humana. La recuperaci\u00f3n de la categor\u00ed\u00ada de la amistad por parte del Vat. II, aunque verificada m\u00e1s en el aspecto de la praxis que en el del significado estructural, parece ser una valoraci\u00f3n positiva global, pero no ingenua, de todo el ethos, la cultura y la problem\u00e1tica contempor\u00e1nea en torno a la interrelaci\u00f3n como amistad y\/ o amor.<\/p>\n<p>Las interpretaciones de la amistad en la cultura contempor\u00e1nea se dan de modo impl\u00ed\u00adcito y en el contexto de la crisis de las relaciones sociales psicol\u00f3gicas, morales y teologales. A nivel sociol\u00f3gico, la primac\u00ed\u00ada del sujeto individual permite al pensamiento liberal interpretar la amistad como una relaci\u00f3n privada. La concepci\u00f3n marxista, por el contrario, considera la amistad como un epifen\u00f3meno de la injusta relaci\u00f3n econ\u00f3mica; habr\u00ed\u00ada que superarla y transformarla en solidaridad entre compa\u00f1eros de la lucha de clases. En la interpretaci\u00f3n freudiana del pensamiento marxista la amistad puede ser entendida como \u00abla autosublimaci\u00f3n de la sexualidad&#8217;; capaz de \u00abcrear relaciones muy civilizadas\u00bb (MARCUSE, Eros, 221). F. Alberoni sostiene \u00abla tesis de que la amistad es la forma \u00e9tica del eros\u00bb como \u00abvirtud democr\u00e1tica, republicana\u00bb (La amistad, 42 y 57). En la perspectiva psicol\u00f3gica, S. Freud interpreta \u00ablos sentimientos de amistad como sublimaciones \u00abde la atracci\u00f3n sexual\u00bb (Teor\u00ed\u00ada, en Obras 9,461). Siguiendo a nivel psicol\u00f3gico, para las concepciones no freudianas de E. Fromm, no directiva de C. Rogers, resignificativa de Thomae, human\u00ed\u00adstica de Allport&#8230;, la amistad puede entenderse como una modalidad a-er\u00f3tica de la relaci\u00f3n funcional, cuyo objetivo es la auto y heterorrealizaci\u00f3n. A nivel filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, la amistad podr\u00ed\u00ada expresar, para Feuerbach, \u00abla esencia del hombre en s\u00ed\u00ad mismo\u00bb, como \u00abunidad del hombre con el hombre\u00bb, que surge de la \u00abdiferencia entre el yo y el t\u00fa\u00bb (Principios, 59,139). Para Buber, la amistad parece ser la expresi\u00f3n del t\u00fa innato, en cuanto \u00abel hombre se hace yo en el t\u00fa\u00bb (El principio 29 y 30); para N\u00e9doncelle, la amistad se act\u00faa en la \u00abvoluntad de promoci\u00f3n\u00bb (Hacia una filosof\u00ed\u00ada, 13), y para Scheler, en la simpat\u00ed\u00ada. Por el contrario, la no percepci\u00f3n del otro (Husserl), el ser arrojado en el mundo (Heidegger), los l\u00ed\u00admites de la comunicaci\u00f3n (Guardini), lo absurdo de la existencia \u00abde los otros\u00bb (SARTRE, El ser, 309)&#8230; dejan al desnudo la dificultad de pensar la amistad precisamente como relaci\u00f3n de intercomunicaci\u00f3n entre conciencias y libertades personales. Desde el punto de vista teol\u00f3gico-moral, despu\u00e9s de la pol\u00e9mica de Nygren sobre la oposici\u00f3n entre eros y agape, la teolog\u00ed\u00ada usa cada vez con mayor frecuencia la categor\u00ed\u00ada de relaci\u00f3n, de comunicaci\u00f3n, de predilecci\u00f3n, pero casi nunca la de la amistad. Aunque tambi\u00e9n en el contexto del redescubrimiento de lo femenino, de lo corp\u00f3reo, de la delicadeza homo y heterofil\u00e9tica la amistad interhumana-teologal es comprendida en la perspectiva de la uni\u00f3n er\u00f3ticom\u00ed\u00adstica o en la de la \u00abamorizaci\u00f3n\u00bb universal teilhardiana. O sea, que la amistad, pudiendo ser \u00abconsiderada una categor\u00ed\u00ada universal que de alg\u00fan modo comprende todas las relaciones interpersonales\u00bb parece que encuentra, no sin cierta contradicci\u00f3n, su \u00abforma suprema\u00bb en la \u00abcomuni\u00f3n conyugal\u00bb (CERETI, Amore, 79 y 86).<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, el amor de benevolencia no puede ser interpretado s\u00f3lo en t\u00e9rminos er\u00f3ticos o s\u00f3lo en t\u00e9rmino de agape; parece que se lo puede aclarar mejor en t\u00e9rminos de amistad. Y, m\u00e1s precisamente, partiendo del hecho socio-psicol\u00f3gico y filos\u00f3ficoteol\u00f3gico de la autorrealizaci\u00f3n de la subjetividad o persona hacia su objetividad o personalidad, la funci\u00f3n, el valor y la estructura de la amistad de benevolencia parecen corresponder a la estructura hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica de la relaci\u00f3n entre las libertades humano-divinas.<br \/>\nIII. Propuestas de interpretaci\u00f3n antropol\u00f3gico-teol\u00f3gica sistem\u00e1tica<br \/>\nCon la visi\u00f3n que dan las distintas perspectivas hist\u00f3ricas sobre la amistad y teniendo en cuenta la doctrina b\u00ed\u00adblica y filos\u00f3fico-teol\u00f3gica de la persona, parece posible proponer una respuesta sistem\u00e1tica a la actual problem\u00e1tica sobre la amistad cristiana. La propuesta es formulada a nivel funcional socio-psicol\u00f3gico, fenomenol\u00f3gico y estructural.<\/p>\n<p>1. FUNCI\u00ed\u201cN SOCIO-PSICOL\u00ed\u201cGICA DE LA AMISTAD EN EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD. La perspectiva freudiana integrada con la humanista, como hoy suelen ser presentadas, permite comprender la importancia de la amistad en el desarrollo, en la maduraci\u00f3n y en la realizaci\u00f3n de la personalidad socio-psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>a) Amistad en la infancia. El nacimiento y las primeras semanas de vida, como relaci\u00f3n simbi\u00f3tica externa entre madre e hijo, la satisfacci\u00f3n oral del primer a\u00f1o de vida y la autonom\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de la organizaci\u00f3n psico-som\u00e1tica-consciente del segundo y tercer a\u00f1o de vida, permiten al ni\u00f1o alimentar en s\u00ed\u00ad mismo la \u00abconfianza\u00bb respecto al exterior que es esencial para toda relaci\u00f3n posterior \u00abamistosa\u00bb (ERIKSON, Infancia, 234). La resoluci\u00f3n entre los tres y los cinco a\u00f1os de la relaci\u00f3n dual o ed\u00ed\u00adpica en la tri\u00e1dica o polivalente, es decir, con el padre del sexo opuesto, con los hermanos, los compa\u00f1eros de escuela maternal, con personas ajenas a la propia familia, representa la Posibilidad de la futura \u00abelecci\u00f3n objetivante\u00bb er\u00f3tica distinta de la amistosa (FREUD, Tres ensayos, en Obras 4,507).<\/p>\n<p>b) Amistad en la ni\u00f1ez. El hecho de permanecer en estado latente el impulso er\u00f3tico entre los seis y los doce a\u00f1os favorece el pleno desarrollo de las funciones sensitivas, el uso objetivo de la inteligencia como raz\u00f3n, el surgir la experiencia de la colaboraci\u00f3n, de la igualdad, de la justicia, de la normatividad moral respecto al otro y a s\u00ed\u00ad mismo, o sea, de la objetividad del otro como de la de uno mismo. Es \u00abel momento m\u00e1s apropiado para la instauraci\u00f3n de las relaciones de amistad\u00bb (RIVA, Amicizia, 143). Pero no se puede hablar de amistad en sentido propio al faltar la responsabilidad en sentido pleno.<\/p>\n<p>c) Amistad en la adolescencia. La adolescencia, entre los doce y los dieciocho a\u00f1os, es el segundo per\u00ed\u00adodo, despu\u00e9s del ed\u00ed\u00adpico, en que se plasma la subjetividad de la objetividad de la persona a trav\u00e9s del desarrollo f\u00ed\u00adsico-genital, ps\u00ed\u00adquico-emotivo, racional-volitivo, moral-teologal. Esta compleja estructuraci\u00f3n de la personalidad adolescente no podr\u00ed\u00ada realizarse sin la expl\u00ed\u00adcita relaci\u00f3n er\u00f3tico-amistosa. \u00abLos amigos, los compa\u00f1eros y los coet\u00e1neos adquieren un papel de particular importancia en el desarrollo\u00bb de la personalidad adolescente (COLEMAN, La natura, 123). La colaboraci\u00f3n, el di\u00e1logo, la discusi\u00f3n, la comunicaci\u00f3n por gestos el mero estar juntos hacen captar al adolescente la rec\u00ed\u00adproca diferencia subjetiva. El amigo-coet\u00e1neo es una interioridad distinta, pero semejante, abierta a la comunicaci\u00f3n por la rec\u00ed\u00adproca e interna identificaci\u00f3n subjetiva. La constataci\u00f3n de las rec\u00ed\u00adprocas interioridades conduce al descubrimiento de la diferencia en los modos de ser, en la objetivaci\u00f3n genital, sexual, afectuosa con el otro, y por lo tanto consigo mismo. En cada grupo surgen las primeras parejas de amigos-amantes homo y heterofil\u00e9ticas. La pareja adolescente no es una elecci\u00f3n desde el objeto, sino un acto de rec\u00ed\u00adproca identificaci\u00f3n subjetiva, genital, sexual, afectiva, aunque cargada de expresiones homo y heterogenitales. Si se diera una fijaci\u00f3n a nivel er\u00f3tico-genital homo y heterogenital con coet\u00e1neos, con adultos o con inferiores, se correr\u00ed\u00ada el riesgo de no abrirse a unas relaciones er\u00f3ticas y amistosas libres. Si se desarrolla, conduce a una identidad rec\u00ed\u00adproca genital, sexual, afectiva, moral y teologal capaz de relaciones adultas homo y heterosexuales de amistad. \u00abLa estructuraci\u00f3n definitiva de la vida sexual\u00bb al final de la adolescencia hace al sujeto capaz de iniciar y mantener relaciones de amistad con el sexo propio y con el otro sin sublimaciones de ninguna clase (FREUD, Tres ensayos, en Obras 4,508).<\/p>\n<p>d) Amistad en la edad adulta. La edad adulta, entre los dieciocho y los sesenta y cinco a\u00f1os, es la fase m\u00e1s larga y la m\u00e1s importante, no por la estructuraci\u00f3n, sino por la realizaci\u00f3n objetiva de la subjetividad o personalidad humana. Esta \u00abes la organizaci\u00f3n din\u00e1mica, dentro del individuo, de los sistemas psico fsicos que determinan el comportamiento y el pensamiento que le son caracter\u00ed\u00adsticos \u00ab(ALLPORT, Psicolog\u00ed\u00ada, 24). Tal organizaci\u00f3n est\u00e1 en relaci\u00f3n inversa con el nivel de inhibici\u00f3n del sujeto respecto a la realidad y en relaci\u00f3n directa respecto a su capacidad de participar con competencia, creatividad, coraje, solicitud y solidaridad, disponibilidad y humorismo en la vida econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica, cultural, est\u00e9tica, moral, religiosa. Esta participaci\u00f3n, que tiene las caracter\u00ed\u00adsticas de la personalidad adulta, es fruto de la positiva aceptaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad, de la actitud que sabe integrar los inevitables l\u00ed\u00admites existenciales, la percepci\u00f3n realista de la realidad, la autoproyecci\u00f3n y autorrealizaci\u00f3n fundamentales. La personalidad adulta vive la relaci\u00f3n amistosa, m\u00e1s a\u00fan que la er\u00f3tica, como una atm\u00f3sfera que llena todos los planos de su autorrealizarse objetivo, precisamente porque no confunde amistad con amor er\u00f3tico-conyugal. La posibilidad de distinguir amor de amistad es consecuencia de las diferencias mutuamente integradoras de las dos relaciones. La relaci\u00f3n er\u00f3tica entre adultos se caracteriza por \u00abrealizar la reciprocidad del orgasmo con un objeto amado del otro sexo en el que se tiene una plena confianza y con el que se puede y se quiere compartir el propio ciclo laboral, procreador y recreativo de modo que asegure un desarrollo satisfactorio de los hijos\u00bb (ERIKSON, Infancia, 248). La relaci\u00f3n amistosa homo y heterosexual se caracteriza por la rec\u00ed\u00adproca no dependencia, por la no exclusividad, por la autonom\u00ed\u00ada afectiva de cada uno, por la afectividad rec\u00ed\u00adproca, por la reciprocidad, por la igualdad, por la comunicaci\u00f3n, por la benevolencia. Las dos relaciones, aun con procesos diferentes e integrantes, tienden a la realizaci\u00f3n de las objetividades individuales y de sus correspondientes subjetividades; pero la relaci\u00f3n er\u00f3tica precisamente como relaci\u00f3n hombre-mujer, la amistosa como relaci\u00f3n entre personas humanas en cuanto tales.<\/p>\n<p>e) Amistad en la vejez. La vejez, entre los sesenta y cinco a\u00f1os y la muerte, es la fase final y \u00faltima de la existencia humana. En cuanto fase terminal aparece como la progresiva desestructuraci\u00f3n de la personalidad econ\u00f3mico-social, profesional, pol\u00ed\u00adtica, er\u00f3tico-genital, afectiva-amistosa psico-som\u00e1tica. La creciente soledad y la muerte amenazan con anular toda posibilidad y significado de amistad. Pero la vejez puede ser tambi\u00e9n \u00abla dichosa tarea de cada anciano: la reestructuraci\u00f3n del pasado\u00bb (K. RAHNER, Nuovi saggi, 9, 451). Efectivamente, en cuanto la vejez es tiempo de culminaci\u00f3n, es l\u00f3gico que tenga m\u00e1s tiempo, mayor libertad er\u00f3tico-conyugal, una sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s sutil y un sentido del humor m\u00e1s desarrollado para hacer surgir nuevas relacionesjunto con otras m\u00e1s viejas, quiz\u00e1 fragmentadas, con los hombres, con las cosas y con Dios mismo. El amor de benevolencia capacita para hacer frente a la soledad mayor, a la reestructuraci\u00f3n global de la propia vida hasta aprender a envejecer y morir \u00aben el tiempo maduro para la muerte\u00bb (CICER\u00ed\u201cN, De senectute, 20,88). La amistad como benevolencia hacia s\u00ed\u00ad mismo, los dem\u00e1s y Dios es la sabidur\u00ed\u00ada que puede convertirse en amor eterno. \u00ab\u00bfQu\u00e9 hombre sabio no es amigo de s\u00ed\u00ad mismo?\u00bb (S\u00f3FOCLES, Edipo en Colono, 309,164).<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, a nivel sociopsicol\u00f3gico la amistad, an\u00e1logamente al amor, influye en todas las fases del desarrollo de la personalidad. Pero as\u00ed\u00ad como el amor incide a modo de par\u00e1bola, la amistad, en cambio, puede incidir en direcci\u00f3n ascendente hasta el final de la existencia. Como amor rec\u00ed\u00adproco de benevolencia interhumano-divino, parece tener lugar precisamente como realizaci\u00f3n al final de la personalidad axiol\u00f3gica humana.<\/p>\n<p>2. VALOR FENOMENOL\u00f3GICO DE LA AMISTAD EN LA REALIZACI\u00ed\u201cN DE LA PERSONALIDAD. La amistad tiene un valor respecto a la autorrealizaci\u00f3n de la personalidad hist\u00f3rica. Se puede captar este valor objetivo de la amistad cuando se clarifican algunas caracter\u00ed\u00adsticas de la amistad entre los adultos.<\/p>\n<p>a) Amistad y presencia. La amistad es sobre todo rec\u00ed\u00adproca presencia por elecci\u00f3n entre amigos. Negativamente, la no-presencia no es s\u00f3lo la ausencia o la pura presencia f\u00ed\u00adsicoespacial, sino la fuga interior del amigo. Estar ausente -aunque de hecho se est\u00e9 presente- de los amigos puede deberse a un conflicto afectivo er\u00f3tico-parental no resuelto o al rechazo del valor objetivo del otro, a su identidad sexual, cultural o moral. M\u00e1s radicalmente todav\u00ed\u00ada, la antipresencia se configura como el sustraerse o, peor a\u00fan, la anulaci\u00f3n, si fuera posible, de la presencia del amigo tanto humano como divino, para obtener la absoluta autonom\u00ed\u00ada objetiva de la propia libertad individual. Ese car\u00e1cter absoluto suele ser el comienzo del silencio infernal. \u00abMuchas amistades ha roto ya el silencio\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic. 8,5,1157b).<\/p>\n<p>Positivamente, la presencia del amigo es disfrutada como la gratuita ineliminabilidad del amigo propio como t\u00fa subjetivo que permite la rec\u00ed\u00adproca elecci\u00f3n. \u00abEs hermoso que t\u00fa est\u00e9s, y es maravilloso que t\u00fa existas\u00bb (PIEPER, Sull \u00e1more, 46). La maravilla no es est\u00e1tica, sino din\u00e1mica. El amigo es tal presencia precisamente porque el sujeto es fuente inagotable de su fluyente objetividad de yo-presencia. La presencia amistosa, adem\u00e1s de la econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica, cultural y er\u00f3tica, hace a los amigos cada vez m\u00e1s ellos mismos. Su presencia es inagotable subjetividad para la rec\u00ed\u00adproca realizaci\u00f3n axiol\u00f3gica. Pero la presencia saca de forma positiva al amigo del anonimato de la abstracci\u00f3n porque se hace promoci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de subjetividades humanas. \u00abEl amor es una voluntad de promoci\u00f3n\u00bb. El \u00abyo\u00bb que ama quiere sobre todo la existencia del \u00abt\u00fa\u00bb, y quiere adem\u00e1s el desarrollo aut\u00f3nomo de este \u00abt\u00fa\u00bb y, por a\u00f1adidura, que este desarrollo se armonice, hasta donde sea posible, con la meta entrevista para \u00e9l por el \u00abyo\u00bb (NEDONCELLE, Verso una filosof\u00ed\u00ada, 13). La presencia realizadora se manifiesta como el en s\u00ed\u00ad de la libertad simult\u00e1neamente dirigida a s\u00ed\u00ad misma y al otro. En este sentido din\u00e1mico \u00ablos amigos tienen una sola alma\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic., 9,8,1168b). Esta rec\u00ed\u00adproca experiencia de presencia din\u00e1mica puede llegar hasta conseguir \u00ablo que es el amigo primero, por quien decimos que todas las cosas son amigas entre s\u00ed\u00ad\u00bb (PLAT\u00ed\u201cN, Lisias, 16,219cd). Mas el amigo primero, precisamente porque est\u00e1 presente, no es solitario. Es una presencia de tres a la vez presentes, uno de los cuales a partir de su muerte-resurrecci\u00f3n es definitivamente humano. Por eso el Padre por Jesucristo en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente como amigo en cada hombre y entre los hombres sus \u00abamigos\u00bb (DV 2). Y viceversa: la experiencia de la rec\u00ed\u00adproca presencia entre amigos creyentes concretos hace presente al Padre por Jesucristo en la potencia del Esp\u00ed\u00adritu, como concreta copresencia de Dios y de los hombres (Mat 18:19-20). En cada amigo est\u00e1 presente Cristo como tercero entre los dos amigos. La presencia amistosa hist\u00f3rica revela su car\u00e1cter escatol\u00f3gico si es acogida.<\/p>\n<p>b) Amistad y acogida. S\u00f3lo quien est\u00e1 presente puede ser acogido; pero es la acogida la que da sentido a los presentes. Negativamente, la no acogida es la frustraci\u00f3n de la comprensi\u00f3n. La designificaci\u00f3n que se deriva afecta a los distintos planos de la subjetividad, aunque de forma diferente. En efecto, la er\u00f3tica es siempre resignificable, bien por la fuerza de la integraci\u00f3n sexual, bien por el indestructible significado que es el hijo; la amistosa, en cambio, por basarse en la gratuita elecci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca continuamente renovada, destruye la posibilidad de la continuidad. \u00abUna vez perdida la confianza, se pierde para siempre (&#8230;) y la decisi\u00f3n es siempre inapelable\u00bb (ALBERONI, La amistad, 32). En efecto, la designificaci\u00f3n amistosa es desprecio del otro en uno mismo. Quita a uno mismo y al otro la posibilidad de seguir siendo amigos significativamente. As\u00ed\u00ad, la no-acogida actualiza la imagen de la soledad hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica. Despreciar al otro es anularlo como posibilidad gratuita de relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Positivamente, la acogida es elecci\u00f3n comprensiva y valoradora del rec\u00ed\u00adproco significado objetivo como co-presencia. La comprensi\u00f3n realiza la correspondiente significaci\u00f3n objetiva. \u00abLa amistad ama lo que aprecia y aprecia lo que ama\u00bb (ALBERONI, La amistad, 46). La acogida amistosa, en efecto, no es una intersecci\u00f3n er\u00f3tica, sino una l\u00ed\u00adnea tangencial orientadora, una perspectiva de valor. \u00abSi me amas, d\u00e9jame\u00bb (NEDONCELLE Verso una filosof\u00ed\u00ada, 28). La acogida comprensiva hace real la rec\u00ed\u00adproca objetividad, pero sin rec\u00ed\u00adproca invasi\u00f3n. Es un encuentro granular, sin l\u00ed\u00admites, pero lleno de respeto hacia las correspondientes identidades objetivas de concretas libertades subjetivas. En esta perspectiva, la amistad como acogida encuentra su plena realizaci\u00f3n arquet\u00ed\u00adpica y escatol\u00f3gica en la unidad del Padre por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu. \u00abYo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u00ad, para que sean perfectos en la unidad\u00bb (Jua 17:22). \u00abEn vano tratar\u00e9is de limitar este yo a algo poderoso en s\u00ed\u00ad mismo o este t\u00fa a algo que habita en nosotros, una vez m\u00e1s vaciando de la propia realidad lo real, la relaci\u00f3n presente: permanecen el yo y el t\u00fa; cada uno puede decir t\u00fa y adem\u00e1s ser yo; puede decir Padre y ser adem\u00e1s Hijo la realidad permanece\u00bb (BUBER, El principio, 61). La acogida amistosa es la rec\u00ed\u00adproca relaci\u00f3n hist\u00f3rica, expresiva, valoradora y escatol\u00f3gica activa y pasiva entre unidad y trinidad econ\u00f3mica y todo hombre de buena voluntad. La acogida es la implicaci\u00f3n entre libertades humano-divinas que se expresan y se desean rec\u00ed\u00adprocamente como libertades personales o subjetivas.<\/p>\n<p>c) Amistad e implicaci\u00f3n. La acogida es una rec\u00ed\u00adproca implicaci\u00f3n, un libre compromiso. Negativamente, el compromiso no es una copropiedad. El amigo, como el amado, siempre ser\u00e1 una persona no pose\u00ed\u00adble. Y mientras en la relaci\u00f3n er\u00f3tica se instauran necesidades, obligaciones y deberes rec\u00ed\u00adprocos con car\u00e1cter de exigibles, en la amistosa se dan s\u00f3lo obligaciones, pero nunca derechos. En uno como en otro caso, el amor no es nunca \u00abla uni\u00f3n simbi\u00f3tica\u00bb (FROMM, El arte de amar, 33), aun siendo diferentes las modalidades implicadas. La instrumentalizaci\u00f3n objetivante y el servilismo m\u00e1gico son la negaci\u00f3n de la amistad tanto respecto al hombre como respecto a Dios.<\/p>\n<p>Positivamente, la implicaci\u00f3n es rec\u00ed\u00adproca autoidentificaci\u00f3n a trav\u00e9s de las correspondientes identidades personales promocionadas. En la relaci\u00f3n er\u00f3tica todo esto se hace realidad a trav\u00e9s de las rec\u00ed\u00adprocas identidades genitales, sexuales, afectivas, hasta unirse en un tercero que es el hijo. \u00abLos hijos son; en efecto, un bien com\u00fan a ambos; y lo que es com\u00fan mantiene unidos\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic., 8,12, J 162a). En la relaci\u00f3n amistosa la identificaci\u00f3n se desea no a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad mismos, sino directamente a trav\u00e9s del otro y en el otro por \u00e9l mismo. El amigo es siempre mayeuta, es decir, provoca en nosotros la b\u00fasqueda honesta objetiva\u00bb (ALBERONI, La amistad, 30). La implicaci\u00f3n amistosa tiende a promover al otro por s\u00ed\u00ad mismo hacia lo mejor de \u00e9l mismo. Tiende a las correspondientes objetividades. Los amigos implicados tienen los \u00abojos dirigidos hacia adelante\u00bb (LEwls, Los cuatro amores, 88). Dios mismo ama al hombre no para poseerlo ni para que el hombre lo posea, enamor\u00e1ndose y ensimism\u00e1ndose en \u00e9l. Dios se ha autoimplicado con el hombre Jes\u00fas de Nazaret, pero no de modo confuso o posesivo. En la Trinidad misma el hombre Jes\u00fas muerto y resucitado no es absorbido ni rechazado, sino elevado hasta expresar la nueva relaci\u00f3n entre Dios-Trino y el hombre. La implicaci\u00f3n que se deriva es afecto c\u00e9libe y promoci\u00f3n de igualdad. \u00abLa amistad es tambi\u00e9n, podr\u00ed\u00adamos decir, ang\u00e9lica; pero precisamente por esto el hombre ha de rodearse tres veces de humildad si quiere alimentarse, sin correr riesgos, del alimento de los \u00e1ngeles\u00bb (LEWIS, Los cuatro amores, 113). La implicaci\u00f3n cristiana amistosa es afecto puro hist\u00f3rico y escatol\u00f3gico entre diferentes personalidades homo y heterosexuales con vistas a la rec\u00ed\u00adproca igualdad objetiva.<\/p>\n<p>d) Amistad e igualdad. La implicaci\u00f3n se hace con vistas a la rec\u00ed\u00adproca igualdad. Negativamente, igualdad no es anulaci\u00f3n de las correspondientes diferencias. No se confunde con el ensimismamiento del enamoramiento ni con la nivelaci\u00f3n de las clases. La amistad como igualdad es, parad\u00f3jicamente, \u00abcasi una rebeli\u00f3n\u00bb contra cualquier forma de opresi\u00f3n clasista y de dictadura personal sobre las personalidades amigas (LEWIS, Los cuatro amores, 104). La pretensi\u00f3n de hacerse como el otro o de suprimirlo, sea hombre o Dios (G\u00e9n 3:5), oponi\u00e9ndose o imponi\u00e9ndose, es la negaci\u00f3n de la identidad propia y de la ajena a la vez, y por lo tanto de la rec\u00ed\u00adproca amistad.<\/p>\n<p>Positivamente, la igualdad es \u00abun encuentro entre iguales\u00bb con diferente personalidad (ALBERONI, La amistad, 51). La amistad de igualdad es promotora de semejanza, o sea, de la igualdad ontol\u00f3gica que valora las correspondientes diferencias de personalidad. En este sentido la amistad es una virtud democr\u00e1tica, porque permite a los ciudadanosamigos \u00abser iguales e igualmente convenientes\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic.,G\u00e9n 8:11, G\u00e9n 8:1161a). La misma dignidad ontol\u00f3gica basa y hace posibles las diferentes libertades, pero sobre la \u00abbase de la equidad\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic.,G\u00e9n 8:11, G\u00e9n 8:1161a). El juego entre identidad y diferencia en la relaci\u00f3n er\u00f3tica va desde la diversidad genital hasta la identidad personal; en la relaci\u00f3n amistosa, en cambio, arranca desde la identidad personal y procede hacia la diferencia de las personalidades axiol\u00f3gicas. S\u00f3lo en la promoci\u00f3n de la personalidad objetiva \u00abla amistad es igualdad\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic.,G\u00e9n 9:8, G\u00e9n 9:1168b). Dios mismo, el absolutamente otro, es, en cuanto libertad personal, es decir, en cuanto autodisposici\u00f3n total, igual al hombre, y por eso el hombre es imagen y semejanza real suya, que hace posible la rec\u00ed\u00adproca amistad entre Dios y el hombre. Mas a\u00fan: en Jesucristo, Dios se hace en todo semejante al hombre, y viceversa, sin detrimento de la divinidad de Dios ni de la humanidad del hombre. La consustancialidad\u00bb (Ds 302) humano-divina sin confusi\u00f3n alguna aleja el temor (Un 4,18) y hace posible la amistad de gracia entre Trinidad econ\u00f3mica y hombre creyente. La rec\u00ed\u00adproca predilecci\u00f3n (Jua 13:34) es la misma amistad fraterna o philadelphia (1Ts 4:9). La amistad cristiana es entonces efecto y benevolencia entre personas iguales de diferentes personalidades divino-humanas como rec\u00ed\u00adproco quererse.<\/p>\n<p>e) Amistad y benevolencia. La igualdad ontol\u00f3gica basa la amistad de benevolencia, es decir, el querer bien al otro por s\u00ed\u00ad mismo, \u00aben cuanto hombre\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic.,1Ts 8:11, 1Ts 8:1161 b). Negativamente, la benevolencia no es inter\u00e9s ni placer, aunque toda relaci\u00f3n de amistad sea siempre pero no formalmente, \u00fatil y agradable. En la relaci\u00f3n er\u00f3tica, el placer y la utilidad van unidos a la satisfacci\u00f3n realizadora de las rec\u00ed\u00adprocas actitudes y personalidades. S\u00f3lo a trav\u00e9s de la armon\u00ed\u00ada \u00fatil y agradable los amantes llegan a la rec\u00ed\u00adproca benevolencia objetiva, que se expresa normalmente en el hijo querido y amado por s\u00ed\u00ad mismo. En la relaci\u00f3n amistosa es la benevolencia como gratuidad la que armoniza utilidad y placer. Amar al otro, sea \u00e9ste Dios u hombre, por miedo, inter\u00e9s, predilecci\u00f3n, es egocentrismo, pero no necesariamente ego\u00ed\u00adsmo moral.<\/p>\n<p>Positivamente, la benevolencia es querer el bien objetivo del otro y el subjetivo tambi\u00e9n por s\u00ed\u00ad mismo, es decir, \u00aben cuanto la persona amada es lo que es\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES Etica a Nic.,1Ts_8 3:1156a). Pero precisamente por tratarse de un bien total, la benevolencia se convierte en un bien del sujeto que ama. El amor de benevolencia es la \u00fanica posibilidad para la autofilia. Incluso en el acto de morir \u00abpor los amigos y por la patria\u00bb o por los enemigos, tanto el hombre como Dios en Jesucristo no desean la autodestrucci\u00f3n, sino la salvaci\u00f3n total de s\u00ed\u00ad y del otro a trav\u00e9s no del desprecio, sino del don de la \u00abvida\u00bb f\u00ed\u00adsica (Jua 15:13; ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic.,Jua 9:8, Jua 9:1169a). El amor gratuito no es el amor \u00abpuro\u00bb, es decir, totalmente destructivo de s\u00ed\u00ad, para amar al otro. La libertad personal adem\u00e1s de las informaciones y de las intenciones morales, es siempre el \u00fanico objeto y sujeto inmediato de la propia decisi\u00f3n de amar. La Trinidad econ\u00f3mica misma, precisamente por amor de benevolencia del Padre al Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu, es amor por Dios mismo y por el hombre, y por eso del hombre por Dios y por el hombre. La amistad de benevolencia es la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de las libertades personales entre ellas.<\/p>\n<p>f) Amistad y libertad. La benevolencia es rec\u00ed\u00adproca libertad en acto de amar. Negativamente, la libertad amistosa no es inhibici\u00f3n hacia las rec\u00ed\u00adprocas personalidades. \u00abLa amistad no es exclusivista\u00bb, como lo es el amor (ALBERONI, La amistad, 64). No se orienta hacia unas relaciones cerradas homo y heterosexuales. Las libertades amistosas no huyen juntas de la libertad hacia el miedo, la frustraci\u00f3n o la necrofilia. Dios mismo no es un protector de la parte propia contra los de la otra parte. Este es el pecado contra la universalidad del amor de Dios hacia todos, buenos o malos a nuestros ojos (Mat 5:45).<\/p>\n<p>Positivamente, la libertad amistosa impide realizar \u00abpecados\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic.,Mat 8:8, Mat 8:115%) y ayuda a liberarse de todo lo que impide llegar a ser rec\u00ed\u00adprocas libertades personales promovidas a lo mejor de s\u00ed\u00ad mismas. En la relaci\u00f3n er\u00f3tica esta promoci\u00f3n debe armonizarse entre los ritmos binarios y ternarios de la pareja y de la familia; en la amistosa, la acci\u00f3n est\u00e1 atenta directamente al ritmo de cualquier persona o libertad hist\u00f3rica. La libertad amistosa es elecci\u00f3n, maravilla y promoci\u00f3n de la libertad personal otra y concreta. \u00abYo quiero que t\u00fa est\u00e9s; es algo bueno y&#8217;muy bueno&#8217; (G\u00e9n 1:31), que t\u00fa existas\u00bb (PIEPPER, El amor, 47). Dios mismo en Jesucristo ha llegado a ser el singular y \u00fanico predilecto entre muchos hermanos (Rom 8:29), cada uno de los cuales, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, es una nueva creaci\u00f3n de la amistad de Dios (2Co 5:17). La amistad cristiana se muestra as\u00ed\u00ad como la maravilla por la inagotable novedad de cada personalidad humano-divina respecto a todas las dem\u00e1s. \u00abEste es el fondo de la alegr\u00ed\u00ada del amor cuando existe: sentir la justificaci\u00f3n de existir\u00bb (SARTRE, El ser, 455). La alegr\u00ed\u00ada de la existencia personal justificada por el amor de amistad es la trascendencia de la misma personalidad.<\/p>\n<p>g) Amistad y trascendencia. La amistad como libertad rec\u00ed\u00adproca es trascendencia amistosa. Negativamente, la trascendencia amistosa es lo opuesto a los celos. Estos, dentro de un cierto l\u00ed\u00admite, tienen una funci\u00f3n de preservar por la pobreza del amor. En la relaci\u00f3n er\u00f3tica, la unidad y la exclusividad tienden a proteger a la pareja y a la familia de la dispersi\u00f3n precoz o inadecuada, de forma que pueda darse una sana apertura extrafamiliar. En la relaci\u00f3n amistosa los celos homo y heterosexuales se oponen a la expansi\u00f3n en profundidad y en horizontalidad de la libertad amistosa. \u00abPor esto nos imaginamos a los enamorados frente a frente, pero a los amigos de lado\u00bb (LEWIS, Los cuatro amores, 88). Los mismos celos teol\u00f3gicos tienden a preservar la integralidad del amor del hombre hacia Dios y la universalidad del amor de Dios hacia el hombre (Mat 20:24; Jua 11:21-22), pero no los celos de Dios por los \u00ed\u00addolos (Jer 2:5) o por el hombre.<\/p>\n<p>Positivamente, la trascendencia parece indicar la heterodirecci\u00f3n estructural de la amistad respecto al amor. Tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n er\u00f3tica la direcci\u00f3n es trascendente respecto al yo con el t\u00fa o el \u00e9l del hijo. En la relaci\u00f3n amistosa la trascendencia no pasa a trav\u00e9s de la rec\u00ed\u00adproca inmanencia. Se realiza como una serie ininterrumpida de encuentros siempre individuales, pero nunca \u00fanicos ni exclusivos, precisamente porque provienen de las correspondientes identidades hacia otras subjetividades personales. \u00abY que no haya en la amistad otra intenci\u00f3n que la de adentrarse en el esp\u00ed\u00adritu mutuamente\u00bb (GIBR\u00ed\u0081N; El profeta, 85). Dios mismo en Jesucristo es su inmanente divinidad en y por la continua trascendencia de nuestra humanidad. Por esto todos los hombres pueden amarse ya con amor de amistad y de predilecci\u00f3n en la inmanencia como real trascendencia, sin exclusi\u00f3n de nadie. Dios mismo es predilecci\u00f3n (Un 4,8) para todo hombre, sin exclusi\u00f3n o preferencia alguna (Rom 2:11), y precisamente porque su predilecci\u00f3n es absolutamente gratuita.<\/p>\n<p>h) Amistad y gratuidad. La efectiva benevolencia es la rec\u00ed\u00adproca gratuidad. Negativamente, la ingratitud es lo opuesto a la gratuidad. No es s\u00f3lo omisi\u00f3n de agradecimiento verbal. Es el real no-crecimiento del amado como castigo o instrumentalizaci\u00f3n del amante. En la relaci\u00f3n er\u00f3tica, la ingratitud es preferentemente hedonista; en la amistosa es oportunista. \u00abLa amistad es siempre una dulce responsabilidad, nunca una oportunidad\u00bb (GIBR\u00ed\u0081N, Arena, 49). Tanto en un caso como en otro no es s\u00f3lo infidelidad, sino demolici\u00f3n del otro a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad mismo. El verdadero pecado teol\u00f3gico consiste en la intenci\u00f3n-acci\u00f3n de suprimir la libertad ajena mediante la propia supresi\u00f3n (Jua 13:30).<\/p>\n<p>Positivamente, la gratitud es la alegr\u00ed\u00ada, con o sin placer, del dar-recibir. La objetividad de la alegr\u00ed\u00ada es el rec\u00ed\u00adproco crecimiento y maduraci\u00f3n; es \u00abla amistad de los buenos en cuanto buenos\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic.,Jua 8:4, Jua 8:1157a). Es alegr\u00ed\u00ada real, es decir, subjetividad y objetividad; pero nunca objetividad cosificada o pura subjetividad emotiva. En la relaci\u00f3n er\u00f3tica es la objetividad de la subjetividad del hijo como alegr\u00ed\u00ada rec\u00ed\u00adproca de los padres. En la relaci\u00f3n amistosa la gratitud como alegr\u00ed\u00ada consiste en la diversidad realizadora de las correspondientes personalidades, como posibilidades siempre nuevas de rec\u00ed\u00adprocas libertades personales. Dios mismo, haci\u00e9ndose otro en Jesucristo, es la novedad de gratitud de su identidad trinitaria como Esp\u00ed\u00adritu y de la nuestra como amigos suyos. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los hombres, al promover sus diferentes personalidades humano-teologales, constituyen para s\u00ed\u00ad mismos y para Dios la real e hist\u00f3rica pero ya escatol\u00f3gica gratitud o alegr\u00ed\u00ada eterna. En este sentido, la fenomenolog\u00ed\u00ada de la amistad expresa la estructura escatol\u00f3gica de la libertad divino-humana. La amistad \u00abconstituye la verdadera comuni\u00f3n\u00bb entre libertades divino-humanas (BuBER, El principio, 250).<\/p>\n<p>3. ESTRUCTURA ESPECIFICA DE LA AMISTAD COMO RELACI\u00ed\u201cN PERSONAL HUMANO-DIVINA. El pensamiento occidental tiende a entender la estructura espec\u00ed\u00adfica de la amistad o como relaci\u00f3n objetiva \u00fatil en la perspectiva de Arist\u00f3teles o como relaci\u00f3n subjetiva gratificante y unitiva en la perspectiva de Plat\u00f3n. La experiencia, el dato revelado y la aportaci\u00f3n de la antropolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adficofilos\u00f3fica-teol\u00f3gica parecen inducirnos a una comprensi\u00f3n de la amistad como relaci\u00f3n hist\u00f3rica, escatol\u00f3gica personal y humano-divina. En efecto, si persona es \u00abrelaci\u00f3n subsistente\u00bb (S. Th., 1, q. 29, a. 4), la amistad aparece como la objetiva expresi\u00f3n de las subjetividades personales en relaci\u00f3n con las cosas, consigo mismo, con los otros hombres y con Dios. \u00abNo hay un yo en s\u00ed\u00ad solo, sino que el yo es de la pareja yo-t\u00fa y de la pareja yo-ello (&#8230;). Las l\u00ed\u00adneas de las relaciones, prolongadas, se entrecruzan en el eterno t\u00fa\u00bb (BUBER, El principio, 9 y 67).<\/p>\n<p>a) Amistad con las cosas. Algunas palabras castellanas compuestas con fil, como fil\u00f3sofo, filat\u00e9lico, indican una particular relaci\u00f3n del hombre con las cosas. El desarrollo de la personalidad implica tambi\u00e9n una espec\u00ed\u00adfica relaci\u00f3n \u00fatil y fruitiva entre el sujeto y las cosas. El yo necesita no s\u00f3lo del t\u00fa, sino tambi\u00e9n del ello para hacer realidad la objetividad de su subjetividad. Y en cuanto esta relaci\u00f3n expresa una especial preferencia, las cosas elegidas se convierten en preferidas o amigas. De esta manera la experiencia fenomenol\u00f3gica apunta el problema de la amistad entre el hombre y \u00ablas criaturas irracionales\u00bb (S. Th., 11-11, q. 25, a. 3). La soluci\u00f3n es negativa. \u00abEn ellas no hay cambio ni podemos pasar del bien al ser\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic., 8,2,1155b). Las cosas no son sujeto, ni tienen una finalidad propia, ni se muestran capaces de un crecimiento activo o pasivo inmanente; incluso como medio para colaborar en el fin inmanente del hombre necesitan la acci\u00f3n de \u00e9ste. Dejadas a s\u00ed\u00ad mismas no pueden cuidar de s\u00ed\u00ad ni servir normalmente al hombre; y, sin embargo, la creciente explotaci\u00f3n objetiva de lo que es \u00fatil y la subjetiva de lo agradable replantea el problema de la actitud amistosa, si no de la amistad, del hombre con la naturaleza infrahumana. Ha sido creada por Dios y es buena (G\u00e9n 1:18), aunque se muestra est\u00e9ril y no inmediatamente \u00fatil, e incluso hostil con el hombre (G\u00e9n 3:17). Pero cualquiera que sea la causa de este conflicto (Rom 8:20), ha sido objetivamente superado por la acci\u00f3n de Cristo muerto y resucitado (Efe 1:10). Dicho de otro modo, la naturaleza ha sido desabsolutizada de su aparente poder objetivo \u00fatil e idol\u00e1trico (Mat 6:24) y desublimada respecto a su subjetiva sugesti\u00f3n hedon\u00ed\u00adstica (ICor 6,13).<\/p>\n<p>Positivamente, la creaci\u00f3n es toda ella pura (Mar 7:19), pero no completamente todav\u00ed\u00ada; espera de la acci\u00f3n responsable del hombre su definitiva pacificaci\u00f3n y significaci\u00f3n (Isa 43:1920; 2Pe 3:13). Mientras tanto, la realidad de las cosas ha sido confiada al cuidado del hombre para que extraiga de ellas seguridad objetiva y satisfacci\u00f3n subjetiva individual y social. Por eso el hombre es se\u00f1or del mundo (G\u00e9n 1:28-30); pero no su d\u00e9spota, ni puede destruirlo a su antojo. Tiene el derecho y la tarea de disfrutarlo, pero dentro de un orden que la naturaleza necesita, y consider\u00e1ndola siempre en relaci\u00f3n a todos los hombres del pasado, del presente y del futuro. Desordenado uso es atribuir absolutez idol\u00e1trica objetiva al aspecto econ\u00f3mico (Efe 5:5) para ocultar la propia carencia de sentido axiol\u00f3gico, o tambi\u00e9n sacar el m\u00e1ximo provecho subjetivo de las cosas sin l\u00ed\u00admite alguno (2Ti 3:6) para colmar la infelicidad subjetiva. La relaci\u00f3n con Jesucristo hace posible un disfrute ordenado de las cosas (Mat 5:3). La \u00absantidad\u00bb cristiana (LG 40) es el fundamento que hace posible, precisamente como fidelidad a la humanidad de Dios y de los hermanos, la aut\u00e9ntica pobreza de esp\u00ed\u00adritu y la verdadera pureza de coraz\u00f3n en relaci\u00f3n a las cosas Mc 10 29-39). En s\u00ed\u00adntesis, el hombre redimido se puede comportar como un amigo hacia las cosas, queri\u00e9ndolas como un valor material o un bien en s\u00ed\u00ad: he ah\u00ed\u00ad la objetiva seguridad de lo \u00fatil; pero no por s\u00ed\u00ad mismas -que dar\u00ed\u00ada lugar a la idolatr\u00ed\u00ada econ\u00f3mica-, sino en funci\u00f3n del hombre como persona individual y social que realiza la propia personalidad: he ah\u00ed\u00ad la subjetividad de lo \u00fatil; mas no para la satisfacci\u00f3n como fin en s\u00ed\u00ad misma: ser\u00ed\u00ada la idolatr\u00ed\u00ada hedonista individual o colectiva. \u00bfC\u00f3mo puede entonces el hombre en s\u00ed\u00ad mismo y por s\u00ed\u00ad mismo hacer realidad la primac\u00ed\u00ada de la fidelidad a la relaci\u00f3n interhumano-divina a trav\u00e9s de la riqueza-pobreza de esp\u00ed\u00adritu y la satisfacci\u00f3n-sobriedad de coraz\u00f3n para realizar su objetividad y personalidad?<br \/>\nb) Amistad consigo mismo. El egocentrismo indica una atenci\u00f3n funcional predominante del yo al m\u00ed\u00ad; el ego\u00ed\u00adsmo denota un desordenado aprecio de s\u00ed\u00ad respecto al valor del otro. La armon\u00ed\u00ada entre un egocentrismo sano o an\u00f3malo y un ego\u00ed\u00adsmo bueno o malo plantea \u00abla cuesti\u00f3n de si se debe amar sobre todo a s\u00ed\u00ad mismo o a otra persona\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic.,Mat 9:8, Mat 9:1168a). S\u00f3lo hablando sin propiedad se puede hablar de autoamistad. Aunque se da la benevolencia con uno mismo, no hay alteridad efectiva entre el yo y el m\u00ed\u00ad; hay, en cambio, m\u00e1xima comunicaci\u00f3n vital. El nacer, el crecer, el morir son acciones absolutamente intransitivas en el desarrollo de la personalidad, pero con objeto inmanente; y capaces, por lo tanto, de constituir la objetividad de la propia subjetividad. La autoamistad puede ser, negativamente, ego\u00ed\u00adsmo moral por una autoabsolutizaci\u00f3n objetiva o por una desautoabsolutizaci\u00f3n subjetiva. El verdadero pecado es la pretensi\u00f3n absoluta de autoglorificaci\u00f3n (Rom 3:27). La autofilia ego\u00ed\u00adsta arruina a uno mismo (Jua 12:25) porque pretende la autodivinizaci\u00f3n \u00abcomo si fuera obra del propio actuar y no de la acci\u00f3n de Dios\u00bb (S. Th., I, q. 63, a. 3), Aqu\u00ed\u00ad se inicia la dictadura pol\u00ed\u00adtica, que es impotencia para amar y dejarse amar, o sea, el infierno de la~ledad. Pero es pecado tambi\u00e9n la desabsolutizaci\u00f3n hedonista por medio del suicidio ps\u00ed\u00adquico o f\u00ed\u00adsico. Quien es m\u00e1s amigo del placer que de s\u00ed\u00ad mismo, de los dem\u00e1s o de Dios (2Ti 3:4) se arruina a s\u00ed\u00ad mismo. Por eso el ego\u00ed\u00adsmo por exceso de objetividad o de subjetividad hace al hombre incapaz de amarse a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s. \u00abSi no eres capaz de amarte a ti mismo, \u00bfc\u00f3mo puedes querer realmente al pr\u00f3jimo?\u00bb (AGUSTIN, Sermo,2Ti 368:5 : PL 39,1655).<\/p>\n<p>Positivamente, el Se\u00f1or Jes\u00fas muerto y resucitado es su paz y la nuestra (Efe 2:14-15), pues restituye a todo hombre la posibilidad de \u00abconseguir la propia plenitud\u00bb (GS 20) objetiva y subjetiva. La predilecci\u00f3n del Padre por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu que nos ha dado (Rom 5:5) permite a todo hombre \u00abhuir de la maldad con toda energ\u00ed\u00ada y buscar el ser hombres de bien; as\u00ed\u00ad podremos estar en amistad con nosotros mismos y llegar a ser amigos de alg\u00fan otro\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic.,Rom 9:4, Rom 9:1166b). La autoamistad es, en efecto, capacidad de estar en paz consigo mismo, de reconocerse, de aceptarse, realizarse y acogerse como don de s\u00ed\u00ad para s\u00ed\u00ad mismo, para los otros y para Dios. \u00abPrimero aprende a amarte a ti mismo; y as\u00ed\u00ad, despu\u00e9s, ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (AG\u00dcSTIN, Sermo 368,5: PL 39,1655). El fundamento ontol\u00f3gico de la autoamistad est\u00e1 en la posibilidad de la completa autorreflexi\u00f3n afectiva, intelectiva y volitiva del sujeto humano como tal. El, conoci\u00e9ndose realmente, puede querer una m\u00e1s completa y arm\u00f3nica autorrealizaci\u00f3n de su acto de ser subjetivo. Pero el mismo acto de ser objetivamente querido y realizado en y por s\u00ed\u00ad mismo vuelve a ofrecerse al sujeto, es decir, lo enriquece, como don-fruto del sujeto al objeto, como forma real de amor de autobenevolencia y autopredilecci\u00f3n, excluyendo a la vez el objetivismo, moralista y el subjetivismo ego\u00ed\u00adsta. \u00abEfectivamente, una persona es sobre todo amiga de s\u00ed\u00ad misma y debe amarse sobre todo a s\u00ed\u00ad misma (&#8230;). De forma que es necesario que quien es bueno sea ego\u00ed\u00adsta (as\u00ed\u00ad se ayudar\u00e1 a s\u00ed\u00ad mismo y ser\u00e1 de utilidad a los dem\u00e1s); en cambio, quien no es honesto no debe ser ego\u00ed\u00adsta (\u00e9se har\u00ed\u00ada da\u00f1o a los dem\u00e1s como a s\u00ed\u00ad mismo siguiendo las malas pasiones)\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic., 9,8,1168b). El amor, de autobenevolencia, ya que el m\u00ed\u00ad del yo es querido por el valor que es por s\u00ed\u00ad mismo, es, pues, predilecci\u00f3n, en cuanto que el propio acto de ser es preferido a cualquier otro, pero no de un modo ego\u00ed\u00adsta, porque el m\u00ed\u00ad del yo es querido en el respeto axiol\u00f3gico del ti y del t\u00fa, tanto humano como divino. En conclusi\u00f3n: \u00abEl amor con que uno se ama a s\u00ed\u00ad mismo es algo m\u00e1s que amistad; es la forma y la ra\u00ed\u00adz de la amistad, por la que quiere a los dem\u00e1s como a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (S. Th., II-II, q. 25, a. 4).<\/p>\n<p>c) Amistad con el t\u00fa humano. Aunque \u00abamistad\u00bb provenga de \u00abamor\u00bb, la experiencia y la estructura de la primera se diferencian de las del segundo. Las fases del desarrollo de la personalidad y de los ritmos existenciales humanos son un continuo alternarse integrador entre experiencia er\u00f3tica y amistosa. Esta fenomenolog\u00ed\u00ada encuentra su clarificaci\u00f3n en la relaci\u00f3n entre objetividad y subjetividad del yo respecto al t\u00fa. El aspecto objetivo de la relaci\u00f3n amistosa se caracteriza por la mutua ventaja para los dos. La amistad basada en la utilidad es polivalente, homo y heterosexual, pero siempre entre conocidos. Negativamente no tiene como fin el bien com\u00fan, sino la objetiva utilidad de las respectivas subjetividades amigas: \u00abQuienes se aman rec\u00ed\u00adprocamente por cuesti\u00f3n de utilidad no se aman por s\u00ed\u00ad mismos, sino en la medida en que se deriva un bien cualquiera para ambos\u00bb (ARIST\u00f3TELES, Etica a Nic. 8,3,1156a). El fundamento de esta amistad no es la ventaja mutua (\u00e9sta es el motivo), sino el bien de las respectivas subjetividades. La amistad a causa del inter\u00e9s objetivo se funda en el desinter\u00e9s subjetivo, es decir, en el bien material que se desea para el otro, y en este sentido aparece a la vez como precaria y preciosa para hacer frente a la creciente injusticia econ\u00f3mica, tanto en su forma individual como en la colectiva estatal y para favorecer la aut\u00e9ntica cooperaci\u00f3n entre las subjetividades individuales. El aspecto subjetivo de la amistad consiste en el placer rec\u00ed\u00adproco. Este, como experiencia est\u00e9tica del disfrute inmediato de la armon\u00ed\u00ada emergente de la relaci\u00f3n amistosa, es com\u00fan a los amigos; pero cada uno lo experimenta como propio. No se puede disfrutar juntos el rec\u00ed\u00adproco placer. Adem\u00e1s, el placer est\u00e9tico, aun siendo relacional, no se refiere al otro como heterosexuado. S\u00f3lo en la relaci\u00f3n er\u00f3tica tal placer proviene precisamente de la heterosexualidad; pero tambi\u00e9n entonces cada uno experimenta el propio placer, no el del otro. En la relaci\u00f3n amistosa es el t\u00fa como tal en su referencia al yo quien permite el placer est\u00e9tico, yviceversa. La armon\u00ed\u00ada de la experiencia est\u00e9tica determina la poco frecuente experiencia placentera de la subjetividad precisamente como distinci\u00f3n de las personalidades amigas. Las dificultades existenciales por armonizar el inter\u00e9s con el desinter\u00e9s, la est\u00e9tica con el placer, o sea, la autofilia como ego\u00ed\u00adsmo y como benevolencia, revelan la impotencia y la imperfecci\u00f3n de la amistad con fines utilitarios o placenteros. \u00abLa amistad, pues, como los dem\u00e1s afectos naturales, es incapaz de salvarse a s\u00ed\u00ad misma\u00bb (LEWIS, Los cuatro amores, 113).<\/p>\n<p>Positivamente, el hecho-acontecimiento Jesucristo permite superar los obst\u00e1culos de la objetivaci\u00f3n utilitaria y de la subjetivaci\u00f3n hedonista, porque hace eficaz la predilecci\u00f3n interpersonal sin exclusi\u00f3n de nadie. El hace a los hombres amigos suyos y, por lo tanto, amigos entre ellos y con el Padre por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (Jua 15:14-15). Los hombres pueden amarse ahora con amor de benevolencia fraterna rec\u00ed\u00adproca (Heb 13:1), m\u00e1s all\u00e1, pero no en contra de la ventaja, el placer, la heterosexualidad y la interculturalidad (Heb 2:42.46-47; AA 4). Aqu\u00ed\u00ad \u00abla amistad es la caridad\u00bb cristiana (S.Th., II-II, q. 23, a. 1). El hombre no es amado por ning\u00fan otro motivo, ni siquiera porque es amigo ni por amor de Dios, sino porque \u00e9l mismo es un bien, \u00abpor s\u00ed\u00ad mismo\u00bb, \u00aben cuanto hombre\u00bb (ARIST\u00ed\u201cTELES, Etica a Nic., 8;2,1155b; 11,1161b). El amor de benevolencia es rec\u00ed\u00adproco como mutua promoci\u00f3n personal del yo y del t\u00fa respecto a los correspondientes m\u00ed\u00ad y ti. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se armonizan autofilia y heterofilia. \u00abEn el don de s\u00ed\u00ad hay, pues, una valoraci\u00f3n del t\u00fa a trav\u00e9s de m\u00ed\u00ad, esto es, una agape, y una valoraci\u00f3n del yo a trav\u00e9s de ti, esto es, un eros\u00bb (NEDONCELLE, Hacia una filosof\u00ed\u00ada, 28). Desde esta perspectiva se puede comprender que es posible amar al amigo hasta morir por \u00e9l, porque quien muere contin\u00faa existiendo en la real objetividad del amigo, es decir, sigue viviendo con \u00e9l como aut\u00e9ntico amigo. El hecho de que los amigos sean capaces de querer realizar eficazmente las respectivas subjetividades personales es la alegr\u00ed\u00ada y la gloria escatol\u00f3gica de la amistad entre libertades personales humano-divinas.<\/p>\n<p>d) Amistad con Dios. El hombre es tambi\u00e9n por estructura Te\u00f3filo (Luc 1:3). Una cierta relaci\u00f3n, m\u00e1s o menos consciente, de amistad entre el hombre y la trascendencia subyace en el surgir, el desarrollo y la culminaci\u00f3n objetiva del sujeto humano. Pero el pensamiento filos\u00f3fico-cient\u00ed\u00adfico antiguo y moderno no considera obvio \u00abel paso de la amistad del hombre a la de Dios\u00bb (AELREDO, De spiritali, 3,87: CCCM 1,336). Seg\u00fan Plat\u00f3n, siendo Eros \u00abel m\u00e1s feliz, m\u00e1s bello y m\u00e1s noble de todos los dioses\u00bb (Simposio, 18,195a), la amistad er\u00f3tica de Dios es tan fuerte que amenaza con absorber la subjetividad del hombre en la unicidad divina. La perspectiva er\u00f3tico-plat\u00f3nica sigue siendo la \u00fanica hermen\u00e9utica de la relaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica entre Dios y el hombre. Seg\u00fan Arist\u00f3teles, para salvaguardar la trascendencia de Dios y la objetiva individualidad del hombre no es posible \u00abla amistad de los hombres con los dioses\u00bb, y viceversa (Etica a Nic:, 8,12,1162a). La amistad atea, ya prevista por Epicuro, reaparece en la moderna cuesti\u00f3n que reduce la \u00abteolog\u00ed\u00ada a antropolog\u00ed\u00ada\u00bb, y donde \u00abla unidad del yo y del t\u00fa es Dios\u00bb (FEUERBACH, Principios, 60,139). Pero si Dios fuese incapaz de tener amistad con el hombre, \u00e9ste ser\u00ed\u00ada la propia absolutez divina objetiva, y Dios no tendr\u00ed\u00ada el car\u00e1cter de la subjetividad respecto al sujeto humano. Y si el hombre no fuese, estructuralmente al menos, apto para la relaci\u00f3n amistosa con Dios, su subjetividad quedar\u00ed\u00ada mutilada e incompleta respecto a la objetividad que la relaci\u00f3n amistosa divina podr\u00ed\u00ada ofrecerle, dado que la humana le es inexorablemente arrebatada en la muerte. Estas dificultades de amistad teol\u00f3gica han sido positiva e hist\u00f3ricamente superadas por Dios. El se ha hecho y sigue siendo para siempre amigo de todo hombre que lo acoja como tal. Dios \u00abse revela a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb y \u00aben su gran amor habla a los hombres como amigos (cf Exo 33:11; Jua 15:14-15) y se entretiene con ellos (cf Bar 3:18) para invitarlos y admitirlos a la comuni\u00f3n con \u00e9l\u00bb (DV 2). La rec\u00ed\u00adproca bondad y amistad entre Dios y el hombre (Tit 3:4) es Jesucristo por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. A partir de Jesucristo, el Padre ama con amor gratuito y benevolente, a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu, al hombre en cuatlto hombre (Jua 3:16; 1Jn 4:9-10). Dios no hace distinci\u00f3n de personas (1Pe 1:17) ni busca \u00absu gloria\u00bb a trav\u00e9s del hombre, es decir, en el amor al hombre, sino que quiere el bien objetivo de toda subjetividad (S. Th., II-II, q. 132, a. 1). Dios ama plenamente al hombre honr\u00e1ndolo (Jua 12:26). Y el hombre que acepta la amistad de Dios lo puede volver a amar por el bien objetivo que es Dios mismo como Trinidad econ\u00f3mica sin sacrificarse a s\u00ed\u00ad mismo. El amor puro por Dios se convierte tambi\u00e9n en el m\u00e1xindo amor, y no en autodestrucci\u00f3n del hombre mismo. Quien no se ama a s\u00ed\u00ad mismo no puede amar a Dios, y viceversa; quien no ama a Dios no puede amarse a s\u00ed\u00ad mismo y al pr\u00f3jimo. \u00abQuien no se ama a s\u00ed\u00ad mismo no puede amar a otro, porque el amor de s\u00ed\u00ad mismo es la regla para ordenar el amor del pr\u00f3jimo\u00bb y de Dios (AELREDO, De spiritali, 3,128: CCCM 1,348). Pero el amor de benevolencia entre Dios y el hombre, precisamente en cuanto es el acto de las correspondientes subjetividades atentas a las rec\u00ed\u00adprocas objetividades, parece realizar el car\u00e1cter de la reciprocidad. El bien objetivo de cada uno es precisamente la objetividad de la relaci\u00f3n subjetiva amada y querida como tal, es decir, como persona. La relaci\u00f3n incondicional entre el Padre, Jesucristo y cada hombre por la fuer za de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu tiene ya la estructura de la amistad (Jua 17:21). El car\u00e1cter escatol\u00f3gico de esta reciprocidad comporta tambi\u00e9n la realidad de su intencionalidad eterna entre Dios-Trinidad econ\u00f3mica y el hombre, y por lo tanto entre los hombres. La amistad teol\u00f3gica posee ya una comunicaci\u00f3n objetiva de s\u00ed\u00ad, de las correspondientes subjetividades, no s\u00f3lo intencional, sino tambi\u00e9n real, sin caer por eso en el pante\u00ed\u00adsmo. As\u00ed\u00ad queda claro, en conclusi\u00f3n, que la amistad, a diferencia del amor, es la estructura real de la agape teol\u00f3gica. Es una participaci\u00f3n real, entre algunas libertades personales aqu\u00ed\u00ad en la historia y entre todas en la eternidad, respecto a sus objetividades. La amistad tiene la estructura de la rec\u00ed\u00adproca participaci\u00f3n eterna, aunque ahora est\u00e9 limitada a algunas personas. \u00abEl amor que se basa en la participaci\u00f3n es la caridad. Por eso est\u00e1 claro que la caridad es una cierta amistad del hombre con Dios\u00bb (S. Th., II-II, q. 23, a. 1) y de Dios con el hombre, aqu\u00ed\u00ad vivida s\u00f3lo en parte, y a veces inconscientemente, en la vida eterna celebrada en plenitud y por parte de todos. \u00abYa que entonces esta amistad, a la que ahora admitimos a pocos, se extender\u00e1 a todos y de todos se orientar\u00e1 de nuevo a Dios cuando \u00abDios ser\u00e1 todo en todos\u00bb (AELREDO, De spirituali, 3,134: CCCM 1,350).<\/p>\n<p>[\/Seguimiento-Imitaci\u00f3n; \/Sexualidad; \/Virtudes teologales].<\/p>\n<p>BIBL.: Amicizia, en S. 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Involucra \u00abla idea de amar, adem\u00e1s de ser amado\u00bb (Mayor); cf. el verbo en Joh 15:19:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Job 22:21 vuelve ahora en a con \u00e9l, y tendr\u00e1s paz Psa 55:14 and\u00e1bamos en a en la casa de Dios Pro 17:9 el que cubre la falta busca a; mas el Jam 4:4 la a del mundo es enemistad contra Dios? Amistad (heb. r\u00e2\u00e2h, &#8216;ahab\u00e2h, etc.; gr. fil\u00ed\u00ada, f\u00ed\u00adlos, etc.). La palabra \u00abamistad\u00bb aparece &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amistad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAMISTAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-841","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/841","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=841"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/841\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=841"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=841"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=841"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}