{"id":8413,"date":"2016-02-05T04:28:20","date_gmt":"2016-02-05T09:28:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tristeza\/"},"modified":"2016-02-05T04:28:20","modified_gmt":"2016-02-05T09:28:20","slug":"tristeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tristeza\/","title":{"rendered":"TRISTEZA"},"content":{"rendered":"<p>v. Adversidad, Angustia, Calamidad, Dolor, Malo, Miseria, Padecimiento, Sufrimiento, Tribulaci\u00f3n<br \/>\nDeu 28:65 pues all\u00ed te dar\u00e1 Jehov\u00e1 .. t de alma<br \/>\nPro 10:1 padre, pero el hijo necio es t de su madre<br \/>\nPro 10:22 la que enriquece, y no a\u00f1ade t con ella<br \/>\nIsa 35:10 gozo y alegr\u00eda, y huir\u00e1n la t y el gemido<br \/>\nLuk 22:45 los hall\u00f3 durmiendo a causa de la t<br \/>\nJoh 16:6 estas cosas, t ha llenado vuestro coraz\u00f3n<br \/>\nJoh 16:20 pero .. vuestra t se convertir\u00e1 en gozo<br \/>\nRom 9:2 que tengo gran t y continuo dolor en mi<br \/>\n2Co 2:1 conmigo, no ir otra vez a vosotros con<br \/>\n2Co 2:3 que cuando llegue no tenga t de parte de<br \/>\n2Co 7:10 porque la t que es seg\u00fan Dios produce<br \/>\n2Co 9:7 cada uno d\u00e9 .. no con t, ni por necesidad<br \/>\nPhi 2:27 de m\u00ed, para que yo no tuviese t sobre t<br \/>\nHeb 12:11 parece ser causa de gozo, sino de t<\/p>\n<hr>\n<p>Es algo malo, que abate el \u00e1nimo, seca los huesos, y roe el coraz\u00f3n, Prov.l2:25, 15:13, 17:22, 25:20.<\/p>\n<p> &#8211; Tristeza del joven rico, Mat 19:22, Mar 10:22, Luc 18:23.<\/p>\n<p> &#8211; Tristeza de Cristo, Mat 26:38, Mar 14:34.<\/p>\n<p> Ver \u00abGozo\u00bb, \u00abDolor\u00bb. -: TRIUNFO<br \/>\n &#8211; El de los malos es corto y enganadizo, Job 20:5, Sal 37:10, Mat 16:26.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas triunf\u00f3 sobre los demonios, Col 2:15.<\/p>\n<p> &#8211; Triunfo del cristiano: Rom 8:37-39, 2 Cor.2.<\/p>\n<p> 14, Rev 2:7, Rev 2:11, Rev 2:17, Rev 2:26; Rev 3:5, Rev 3:12, Rev 3:21.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[761]<\/p>\n<p>     Sentimiento de pena, que va desde la simple desgana provocada por un desenga\u00f1o o fracaso hasta la depresi\u00f3n m\u00e1s profunda y la angustia oscurecedora de la mente. La idea de tristeza, considerada como pasi\u00f3n o sentimientos estable, y opuesta a la alegr\u00ed\u00ada y al gozo, condiciona la vida del hombre cuando le domina un tiempo o en un terreno.<\/p>\n<p>    T\u00e9rminos paralelos que la expresan son los de pena, amargura, desconsuelo, abatimiento, aflicci\u00f3n, pesar, dolor, sufrimiento. Los estados de la tristeza pueden ser de diversa identidad y variadas circunstancias, causalidades y modelos.<\/p>\n<p>    Es importante educar a la persona para superar los estados de tristeza, como lo es prepararla para la situaci\u00f3n de alegr\u00ed\u00ada. La alegr\u00ed\u00ada puede oscilar desde el gozo hasta la exaltaci\u00f3n; y la tristeza puede ir desde la simple y pasajera pena hasta la profunda depresi\u00f3n y el abatimiento.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En los evangelios hay diversas manifestaciones de tristeza, tambi\u00e9n por diversas motivaciones de la misma. Se entristeci\u00f3 el rey Herodes por la petici\u00f3n que le hizo la hija de Herod\u00ed\u00adas (Mt 14,9; Mc 6,26); el joven rico, por la llamada del Se\u00f1or, que le exig\u00ed\u00ada dejar sus riquezas (Mt 19,22; Mc 10,22; Lc 18,23); los obreros, por la actitud inmisericorde de un compa\u00f1ero de trabajo (Mt 18,31); los ap\u00f3stoles, por el anuncio de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or (Mt 17,23; Mc 14,19; Jn 16,6); Pedro se entristeci\u00f3 porque Jesucristo le insist\u00ed\u00ada en que si le amaba (Jn 21,17); se entristeci\u00f3 el mismo Jesucristo ante la pasi\u00f3n (Mt 26,37-38; Mc 14,34). Pero en la tristeza se engendra la alegr\u00ed\u00ada. Esta es una de las paradojas del Evangelio: los ap\u00f3stoles estar\u00e1n ahora tristes, pero luego tendr\u00e1n la plenitud del gozo (Jn 16,20), exactamente igual que la mujer, triste ante el parto, pero gozosa despu\u00e9s de \u00e9l (Jn 16,21-22), y todo ello en espera de la definitiva y eterna desaparici\u00f3n de las l\u00e1grimas (Ap 7,17; 21,4).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La tristeza, contrariamente a la alegr\u00ed\u00ada (*gozo) que est\u00e1 ligada a la salvaci\u00f3n y a la *presencia de Dios, es un fruto amargo del *pecado que separa de Dios. Sus causas aparentes son variadas: una *prueba que significa que Dios oculta su *rostro (Sal 13,2s), una esposa que decepciona por su malicia (Eclo 25,23), un hijo mal educado (30,9s), un *amigo traidor (37,2), la propia *lo-cura de uno (22,10ss) o su perversidad (36,20), la maledicencia de otros (Prov 25,23). La Biblia no se contenta con referir la continua decepci\u00f3n del hombre, condenado a \u00abalimentarse de un pan de l\u00e1grimas\u00bb (Sal 80, 6), sin hallar consolador (Ecl 4,1); tras la inmensa pena de los hombres descubre el pecado que es su verdadera causa y muestra su remedio en el Salvador: si la tristeza viene del pecado, la alegr\u00ed\u00ada es fruto de la salvaci\u00f3n (Sal 51,14).<\/p>\n<p>AT. 1. Sentido com\u00fan y tristeza. La revelaci\u00f3n no se eleva de golpe a tales alturas; acusa tambi\u00e9n la reacci\u00f3n vulgar, de tipo estoico, que trata de esquivar la tristeza, aun sabiendo que s\u00f3lo el *temor del Se\u00f1or asegura la alegr\u00ed\u00ada de la vida (Eclo 1, 12s). La tristeza deprime el coraz\u00f3n (Prov 12,25), abate el esp\u00ed\u00adritu (15,13), deseca los huesos (17,22), todav\u00ed\u00ada m\u00e1s que la enfermedad (18,14). Consiguientemente aconsejan los sabios: \u00abNo te abandones a tus ideas sombr\u00ed\u00adas\u00bb (Eclo 30,21), \u00abexpulsa la tristeza que ha perdido a muchos\u00bb y los *cuidados que hacen envejecer antes de tiempo (30,22). Desde luego, hay que \u00abafligirse con los afligidos\u00bb (Eclo 7,34; cf. Prov 25,20); pero ante la p\u00e9rdida de un ser querido no hay que lamentarse desmesuradamente: \u00abconsu\u00e9late una vez que ha partido su esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Eclo 38,16-23); el *vino consuela no pocas amarguras (Prov 31,6s; Ecl 9,7; 10, 19); y si bien \u00abtoda alegr\u00ed\u00ada se cambia pronto en pesar\u00bb (Prov 14,13), no olvides \u00abque hay tiempo para llorar y tiempo para reir\u00bb (Ecl 3,4). Estos consejos, por muy prosaicos que sean, pueden ayudar a desenmascarar el artificio que se insin\u00faa solapadamente en la tristeza; preparan para una revelaci\u00f3n m\u00e1s alta.<\/p>\n<p>2. La tristeza, signo del pecado. En efecto, la historia de la alianza es en cierto respecto *educaci\u00f3n de Israel partiendo de la tristeza que causan los *castigos merecidos: significa que se ha tomado conciencia de la separaci\u00f3n de Dios. La sanci\u00f3n del pecado de idolatr\u00ed\u00ada en el Sina\u00ed\u00ad consiste en que Yahveh \u00abno acompa\u00f1ar\u00e1 en persona\u00bb al pueblo; habr\u00e1 que quitarse los *vestidos de fiesta en se\u00f1al de duelo y de separaci\u00f3n (Ex 33,4ss). A la entrada de la tierra prometida (Jos 7,6s.11s), durante el per\u00ed\u00adodo de los Jueces (Jue 2), se deja sentir el mismo ritmo: pecado, alejamiento de Dios, castigo, que engendra tristeza. Los profetas est\u00e1n encargados de revelar esta tristeza, denunciando la *paz ilusoria del pueblo pecador; lo hacen primero dej\u00e1ndose sumergir ellos mismos en un abismo de tristeza. Jerem\u00ed\u00adas es modelo, y sus propios gritos de dolor debieran ser los del pueblo: ante la guerra que se acerca (Jer 4,19), ante el hambre (8,18), la desgracia (9,1), es Jerem\u00ed\u00adas la con-ciencia contrita del pueblo pecador (9,18; 13,17; 14,17). Vive separado del pueblo, en testimonio contra \u00e9l (15,17s; 16,8s); Ezequiel tambi\u00e9n, pero al rev\u00e9s : no debe llorar por \u00abla alegr\u00ed\u00ada de sus ojos\u00bb, su mujer; hasta tal punto est\u00e1 endurecido el coraz\u00f3n de piedra de Israel (Ez 24,15-24).<\/p>\n<p>3. La tristeza seg\u00fan Dios. Los profetas tienen tambi\u00e9n por misi\u00f3n procurar una verdadera compunci\u00f3n. En efecto, la tristeza se expresa con cantidad de gritos y gestos: *ayuno (Jue 20,26), *vestidos rasgados (Job 2,12), saco y ceniza (2Sa 12,16; 1Re 20,31s; Lam 2,10: Jl 1,13s; Neh 9, 1; Dan 9,3), gritos y lamentaciones (Is 22,12; Lam 2,18s; Ez 27,30ss; Est 4,3). Estas liturgias de *penitencia merecen a veces ser estigmatizadas por los profetas (Os 6,1-6; Jer 3,21-4,22), porque si hay que llorar, no es tanto por los dones perdidos cuanto por la ausencia del Se\u00f1or (Os 7,14), a condici\u00f3n de ser fieles a la ley (Mal 2,13), para expresar una aut\u00e9ntica contrici\u00f3n: \u00abDesgarrad vuestros corazones, no vuestros vestidos\u00bb (Jl 2,12s). Entonces son valederas estas demostraciones (Neh 9, 6-37; Esd 9,6-15; Dan 9,4-19; Bar 1,15-3,8; Is 63,7-64,11); los llantos atraen la compasi\u00f3n de Dios (Lam 1,2; 2,11.18; Sal 6,7s); la tristeza es una confesi\u00f3n del pecador: \u00abSe\u00f1or, recoge mis l\u00e1grimas en tu odre\u00bb (Sal 56,9).<\/p>\n<p>4. Tristeza y esperanza. El quebrantamiento del coraz\u00f3n no mata la *esperanza, sino al contrario: recurre al Salvador que no quiere la muerte, sino la vida del pecador (Ez 18,23). A trav\u00e9s del *exilio, reconocido como el castigo ejemplar de los pecados cometidos, Israel entrev\u00e9 que un d\u00ed\u00ada cesar\u00e1 definitivamente la tristeza. Raquel llor\u00f3 sus hijos deportados; rio quer\u00ed\u00ada ser consolada, pero Yahveh interviene : \u00ab\u00c2\u00a1Cesa de la-mentarte! \u00c2\u00a1Enj\u00fagate los ojos!\u00bb (Jer 31,15ss). En efecto, un arma de esperanza es lo que maneja el profeta de las lamentaciones, convertido de repente en mensajero de *consolaci\u00f3n: \u00abSalieron entre llantos, yo los hago volver consolados&#8230; trocar\u00e9 en j\u00fabilo su tristeza, convertir\u00e9 su pena en alegr\u00ed\u00ada, los consolar\u00e9, los alegrar\u00e9 despu\u00e9s de sus penas\u00bb (31,9.13). Entonces en el coraz\u00f3n de Si\u00f3n, que no quer\u00ed\u00ada cantar jubilosamente en el exilio (Sal 137), derramar\u00e1 su b\u00e1lsamo el libro de la consolaci\u00f3n (Is 40-55; 35,10; 57,18; 60,20; 61, 2s; 65,14; 66,10.19). \u00abLos que siembran con l\u00e1grimas siegan cantando\u00bb (Sal 126,5; cf. Bar 4,23; Tob 13, 14). Cierto que todav\u00ed\u00ada podr\u00e1n sobrevenir el pecado y la tristeza (Esd 10,1), pero se espera que no sumerjan ya sino a la ciudad del mal (Is 24,7-11), mientras que en la monta-\u00f1a de Dios \u00abenjugar\u00e1 el Se\u00f1or las l\u00e1grimas de todos los rostros\u00bb (25, 8). Pero no es \u00e9sta la \u00faltima palabra del AT. Esta perspectiva paradis\u00ed\u00adaca, que reasumir\u00e1 el Apocalipsis, no ve-la todav\u00ed\u00ada la realidad dolorosa del camino de la alegr\u00ed\u00ada sin fin: un d\u00ed\u00ada habr\u00e1 que hacer una lamentaci\u00f3n sobre el \u00abtraspasado\u00bb para que se abra en el flanco de la ciudad la fuente inagotable de alegr\u00ed\u00ada (Zac 12,10s).<\/p>\n<p>NT. 1. La tristeza de Jesucristo. Era preciso que aqu\u00e9l que quitaba el pe-cado del mundo fuera abrumado de la inmensa tristeza de los hombres, aunque sin quedar aplastado por ella. Como los profetas, se entristeci\u00f3 profundamente por el *endurecimiento de los fariseos (Mc 3,5), se lament\u00f3 por la inconsciencia de Jerusal\u00e9n que desconoc\u00ed\u00ada la hora de su *visita (Le 19,41). Adem\u00e1s de esta tristeza por el pueblo elegido, llor\u00f3 Jes\u00fas por la *muerte, por L\u00e1zaro, su amigo muerto hac\u00ed\u00ada algunos d\u00ed\u00adas (Jn 11,35). No se trata sencillamente de la amistad puramente humana que en ello cre\u00ed\u00adan ver los *jud\u00ed\u00ados (11,36s), pues Jes\u00fas se estremece interiormente de nuevo (11,38), sin duda porque amaba a L\u00e1zaro con un amor que viene del Padre (15,9). Pero se hab\u00ed\u00ada estremecido ya una vez y se hab\u00ed\u00ada turbado (11,33.38) con ocasi\u00f3n de los sollozos que expresaban en todo su horror la realidad de la muerte con que iba a enfrentarse en la tumba de un L\u00e1zaro ya en putrefacci\u00f3n.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo frente a la muerte, sino en la muerte misma quiso Jes\u00fas sufrir \u00abtristeza y angustia\u00bb, \u00abestar triste hasta la muerte\u00bb (Mt 26,37s p), con una tristeza que equival\u00ed\u00ada a la muerte: \u00bfno iba a hallarse su voluntad en conflicto con la del Padre, cavando un foso que s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada capaz de colmar una oraci\u00f3n obstinada? Pero habiendo as\u00ed\u00ad recogido en su s\u00faplica los clamores y las l\u00e1grimas de los hombres frente a la muerte, fue escuchado (Heb 5,7); cuando en la cruz exprese el abandono del Padre en que se siente morir, lo har\u00e1 por medio del salmo del justo perseguido (Mt 27,46 p): como lo interpret\u00f3 Lucas, ser\u00e1 para abandonarse a aquel que parec\u00ed\u00ada abandonarle (Lc 23,46). Entonces queda vencida la tristezapor aquel que, sin ser pecador. se entreg\u00f3 a ella.<\/p>\n<p>2. Bienaventurados los que lloran. (Le 6,21). El que as\u00ed\u00ad deb\u00ed\u00ada sumergirse en el abismo de la tristeza pod\u00ed\u00ada por adelantado *beatificar no al dolor en cuanto tal, sino a la tristeza unida con su gozo de redentor. Conviene distinguir tristeza y tristeza. \u00abLa tristeza seg\u00fan Dios produce una penitencia de la que no hay que arrepentirse; la tristeza del mundo lleva a la muerte\u00bb (2Cor 7,10). Es-ta sentencia paulina est\u00e1 ilustrada con ejemplos conocidos. Por una parte vemos al joven que se va triste porque prefiere sus *riquezas a Jes\u00fas (Mt 19,22), anunciando de lejos a los ricos, que condena Santiago prometi\u00e9ndoles la muerte eterna (Sant 5,1); ah\u00ed\u00ad est\u00e1n los disc\u00ed\u00adpulos de Getseman\u00ed\u00ad, agobiados de *sue\u00f1o y de pesadumbre, es decir, maduros para abandonar a su maestro (Lc 22,45); finalmente, ah\u00ed\u00ad est\u00e1 Judas, desespera-do por haberse separado de Jes\u00fas por la traici\u00f3n (Mt 27,3ss): tal es la tristeza del *mundo. Viceversa, la tristeza seg\u00fan Dios aflige a los disc\u00ed\u00adpulos cuando piensan en la traici\u00f3n que amenaza a Jes\u00fas (Mt 26,22), a Pedro que solloza por haber renegado a su Se\u00f1or (26,75), a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas que caminan tristes recordando a Jes\u00fas que los ha dejado (Lc 24, 17). Mar\u00ed\u00ada solloza porque se han llevado a su Se\u00f1or (Jn 20,1 lss). Lo que distingue las dos tristezas es el amor de Jes\u00fas; el pecador debe pasar por la tristeza que le separa del mundo para adherirse a Jes\u00fas, mientras que el convertido no quiere conocer m\u00e1s tristeza que la de la separaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. De la tristeza nace la alegr\u00ed\u00ada. La bienaventuranza promet\u00ed\u00ada la *consolaci\u00f3n a los que lloran; sin embargo, Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado que se llorar\u00ed\u00ada cuando fuera retirado el esposo (Mt 9,15). El serm\u00f3n despu\u00e9s de la cena revela el sentido profundo de la tristeza. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido la causa de los llantos renovados de Raquel por los ni\u00f1os inocentes (Mt 2,18); ni siquiera hab\u00ed\u00ada temido contristar a su madre cuando lo exig\u00ed\u00adan los asuntos de su Padre (Lc 2,48s). Ahora no niega que su partida sea causa de tristeza, pues de lo contrario no ser\u00ed\u00ada \u00e9l aquel sin quien la vida no es sino muerte; sabe tambi\u00e9n que el *mundo se regocijar\u00e1 de su desaparici\u00f3n (Jn 16, 20). Volviendo a la comparaci\u00f3n utilizada para describir el nacimiento de un mundo nuevo (Is 26,17; 66,7-14; Rom 8,22), evoca el gozo de la mujer que ha atravesado la tristeza de su hora trayendo un hombre al mundo (Jn 16,21). As\u00ed\u00ad \u00abvuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00ed\u00ada\u00bb (16,20): ya ha pasado, o m\u00e1s bien ha pasado a la alegr\u00ed\u00ada, como las llagas que marcan para siempre al cordero celestial, como degollado (Ap 5,6); ahora ya la tristeza se consuma en una alegr\u00ed\u00ada que nadie puede arrebatar (Jn 16,22), pues proviene de aquel que se mantiene en pie m\u00e1s all\u00e1 de las puertas de la muerte. Brota de la turbaci\u00f3n fatal (14,27), de las tribulaciones (16, 33). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas no est\u00e1n ya tristes porque no se hallan nunca en aquella *soledad de hu\u00e9rfanos, en que parec\u00ed\u00adan haber quedado (14,18), entregados al mundo perseguidor (16, 2s): el resucitado les da su propio gozo (17,13; 20,20).<\/p>\n<p>En adelante, pruebas (Heb 12,5-11; lPe 1,6ss; 2,19), separaci\u00f3n de los hermanos difuntos (1Tes 4,13) o a\u00fan incr\u00e9dulos (Rom 9,2), nada puede ya hacer mella al gozo del creyente ni separarle del amor de Dios (Rom 8, 39). El disc\u00ed\u00adpulo del Salvador, aparentemente triste, en realidad siempre gozoso (2Cor 6,10), aun pisando los caminos de la tristeza conoce el gozo celestial, el que colmar\u00e1 a los elegidos, con los que Dios permanecer\u00e1 para siempre, enjugando toda l\u00e1grima de sus ojos (Ap 7,17; 21,4).<\/p>\n<p>-> Consolaci\u00f3n &#8211; Gozo &#8211; Pecado &#8211; Reir &#8211; Soledad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En forma realista, la Biblia considera tanto la tristeza como el gozo como parte infaltable de la experiencia humana presente. As\u00ed como el gozo es el don de Dios; de la misma forma, la tristeza es inmediata o finalmente resultado del pecado (Gn. 3:16; Sal. 32:10); aunque en este estado mortal mixto de la vida presente, parad\u00f3jicamente la tristeza y el gozo podr\u00edan caracterizar la experiencia del creyente al mismo tiempo (cf. Ro. 5:2 y 9:2; 1 P. 1:6, 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un total de veintis\u00e9is palabras hebreas comunican la idea de tristeza, incluyendo palabras cuyos significados contienen tambi\u00e9n la idea de aflicci\u00f3n, temor, pesar, apuro, lamentaci\u00f3n, dolor, angustia, melancol\u00eda, vanidad y pena. <em>Lupe\u014d<\/em> (\u00abafligir\u00bb o \u00abhacer decir\u00bb) y <em>odunaomai<\/em> (\u00abestar apenado\u00bb) y sus derivados son t\u00e9rminos que usa el NT. Algunas versiones traducen <em>penzos<\/em> por \u00abtristeza\u00bb en Ap. 18:7 y 21:4, pero la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> est\u00e1 en lo correcto al traducir \u00abllanto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Causas familiares para la tristeza son una p\u00e9rdida sensible (Gn. 42:38; Fil. 2:27; 1 Ts. 4:13); persecuci\u00f3n (Est. 9:22; Sal. 13:2); las calamidades de la vida (Sal. 116:3); la rebeli\u00f3n de aquellos que amamos (Ro. 9:2); los juicios de Dios (Lm. 1:12; 2 Co. 2:7). Un importante contraste es el que se hace entre la \u00abtristeza del mundo\u00bb que produce \u00abmuerte\u00bb y la \u00abtristeza que es seg\u00fan Dios\u00bb, la cual \u00abproduce arrepentimiento para salvaci\u00f3n, de que no hay que arrepentirse\u00bb (2 Co. 7:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Westlake T. Purkiser<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (621). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Adversidad, Angustia, Calamidad, Dolor, Malo, Miseria, Padecimiento, Sufrimiento, Tribulaci\u00f3n Deu 28:65 pues all\u00ed te dar\u00e1 Jehov\u00e1 .. t de alma Pro 10:1 padre, pero el hijo necio es t de su madre Pro 10:22 la que enriquece, y no a\u00f1ade t con ella Isa 35:10 gozo y alegr\u00eda, y huir\u00e1n la t y el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tristeza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTRISTEZA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8413"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8413\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}