{"id":8437,"date":"2016-02-05T04:29:06","date_gmt":"2016-02-05T09:29:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virgen-maria\/"},"modified":"2016-02-05T04:29:06","modified_gmt":"2016-02-05T09:29:06","slug":"virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virgen-maria\/","title":{"rendered":"VIRGEN MARIA"},"content":{"rendered":"<p>La Biblia llama cuatro veces \u00abvirgen\u00bb a la Madre de Jesucristo: En Isa 7:14, Mat 1:23 : (citando a Is.), y en Luc 1:27 : (dos veces). Usa la palabra \u00abparzenos\u00bb en el griego original en que se escribieron los Evangelios.<\/p>\n<p> Esta misma palabra \u00abparzenos\u00bb, se usa tambi\u00e9n en las siguientes citas.<\/p>\n<p> &#8211; Las 10 v\u00ed\u00adrgenes, Mat 25:1, Mat 25:7, Mat 25:11 : (3 veces).<\/p>\n<p> &#8211; En 1Co 7:25, 1Co 7:28, 1Co 7:34, 1Co 7:36-37, 1Co 7:38 : (6 veces).<\/p>\n<p> &#8211; 2Co 11:2 : \u00abpresentaros a Cristo como virgen casta\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Hec 21:9 : Las 4 hijas de Felipe.<\/p>\n<p> &#8211; Rev 14:4 : \u00ablas que son v\u00ed\u00adrgenes\u00bb.<\/p>\n<p> Una Biblia \u00c2\u00a1moderna! traduce \u00abparzenos\u00bb por \u00abjoven\u00bb, en vez de \u00abvirgen\u00bb en Lc.l y Is.l; sin embargo, pone \u00abvirgen\u00bb en Mt. l y en los otros sitios mencionados, \u00c2\u00a1qu\u00e9 pena de Biblia!. En Is.7.<\/p>\n<p> 14 se ve \u00abrid\u00ed\u00adcula\u00bb cuando, en vez de decir Os doy una gran sena: E1 Mes\u00ed\u00adas nacer\u00e1 de una virgen\u00bb, traduce \u00abjoven\u00bb, en vez de \u00abvirgen\u00bb, quedando una profec\u00ed\u00ada sin sentido, porque todos hemos nacido de una \u00abjoven\u00bb, zcu\u00e1l ser\u00ed\u00ada entonces la gran se\u00f1al?. \u00abVirgen\u00bb antes del parto, en el parto, y despu\u00e9s del parto: As\u00ed\u00ad lo ensenaba ya la primitiva Iglesia basada en la Biblia.<\/p>\n<p> &#8211; Antes del parto, como to dice Mt. 23, Luc 1:27, Isa 7:14.<\/p>\n<p> &#8211; Despu\u00e9s del parto: Como se deduce de la contestaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada al \u00e1ngel en Luc 1:34 : zC\u00f3mo podr\u00e9 yo ser madre, si no conozco, ni pienso conocer var\u00f3n?\u00bb: La pregunta de la Virgen parecer\u00ed\u00ada rid\u00ed\u00adcula, pensando que estaba desposada con Jos\u00e9. la contestaci\u00f3n del Angel hubiera sido: \u00abPues Jos\u00e9 sera el padre\u00bb. pero el \u00ed\u0081ngel sab\u00ed\u00ada muy bien que Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00adan hecho \u00abvotos de castidad\u00bb, como era costumbre ya entonces entre los esenios: (ver \u00abEsenios\u00bb). Por eso la pregunta de Mar\u00ed\u00ada Luc 1:34 es muy importante, y la respuesta del \u00e1ngel en 1:35 bien clara: Que engendrar\u00ed\u00ada a un hombre en sus entranas no por medio de otro hombre, sino directamente por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00c2\u00a1aleluya!:  La Virgen s\u00f3lo tuvo un Hijo, que fue Jes\u00fas: Ver \u00abHermanos de Jesus\u00bb.<\/p>\n<p> Fue \u00abvirgen\u00bb tambi\u00e9n durante el parto, porque la virginidad no se quita m\u00e1s que con relaciones sexuales, como hab\u00ed\u00ada profetizado Isa 66:7 : Antes de ponerse de parto, ha parido; antes de que le sobrevinieran los dolores, dio a luz un var\u00f3n.<\/p>\n<p> La llamamos \u00abSant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada\u00bb porque dice la Biblia que Mar\u00ed\u00ada es la \u00abm\u00e1s santa de todas las mujeres\u00bb en Luc 1:42, . por to tanto \u00abla m\u00e1s santa\u00bb o la \u00absant\u00ed\u00adsima\u00bb, que es lo mismo.<\/p>\n<p> Es la \u00fanica \u00abmadre\u00bb en la historia de la humanidad que fue hecha por su propio Hijo. Si t\u00fa o yo hubi\u00e9ramos podido hacer a nuestra propia madre zverdad que habria sido. la mas pura y m\u00e1s buena, y m\u00e1s bella, y m\u00e1s carinosa, y m\u00e1s.? Pues Jes\u00fas tuvo la oportunidad de hacer a su propia \u00abMadre\u00bb, y por eso es que la hizo la \u00abllena de gracia\u00bb: (Lc.1.28), la \u00abm\u00e1s santa de todas las mujeres\u00bb: (Luc 1:42), la que bendeciran y alabaran todas las generaciones: (Luc 1:48); la hija escogida y predilecta de Dios Padre, la Madre de Dios-Hijo, la Esposa de Dios Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00c2\u00a1madre y virgen a la vez!, que es lo que nunca jam\u00e1s ni se hab\u00ed\u00ada pensado en la historia de la humanidad. y, sin embargo, a pesar de que la Biblia le da titulos tan bellos, el t\u00ed\u00adtulo que ella se da a s\u00ed\u00ad misma es el de \u00abla esclava del Senor\u00bb, en Luc 1:38. y m\u00e1s abajo, en Luc 1:48, se da otro t\u00ed\u00adtulo tadav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante: \u00abLa humilde esclava del Senor\u00bb, que fue la raz\u00f3n de sus grandezas, porque, \u00abpor eso\u00bb, nos sigue diciendo, por eso, todas las generaciones me llamar\u00e1n bienaventurada, porque ha hecho en m\u00ed\u00ad maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo: (Luc 1:48-49).<\/p>\n<p> Ver: \u00abMaria\u00bb, \u00abMadre de Dios\u00bb, \u00abMadre de los Cristianos\u00bb, \u00abHrmanos de Jes\u00fas\u00bb \u00abHasta que\u00bb, \u00abPrimog\u00e9nito\u00bb. \u00abInmaculada Concepci\u00f3n\u00bb, \u00abAsunci\u00f3n\u00bb, \u00abAve Mar\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abCorredentor\u00bb, \u00abSalve\u00bb, \u00abCan\u00e1\u00bb \u00abRosario\u00bb, \u00abMagnificat\u00bb, \u00abF\u00e1tima\u00bb, \u00abLourdes\u00bb, \u00abGarabandal\u00bb, \u00abKnock\u00bb, \u00abMedalla Milagrosa\u00bb, \u00abEscapulario\u00bb. \u00abMujer\u00bb: Es la \u00abmujer\u00bb de Gen 3:15 y de Ap.12, a la que nombra as\u00ed\u00ad Jes\u00fas en Can\u00e1 y en la Cruz: (Jn.2 y 19:25-27).<\/p>\n<p> Virgen Mar\u00ed\u00ada, Profec\u00ed\u00adas: La Biblia hace varias profec\u00ed\u00adas de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, y todas ellas se pueden aplicar tambi\u00e9n a la \u00abIglesia\u00bb; as\u00ed\u00ad como las profec\u00ed\u00adas de la Iglesia se pueden aplicar a la Virgen Mar\u00ed\u00ada: (Ver \u00abTipolog\u00ed\u00ada\u00bb).<\/p>\n<p> En Luc 1:48 : es la misma profec\u00ed\u00ada hecha en el Sal 45:18 : (Sal 45:17 en las Biblias protestantes).<\/p>\n<p> Se aplica directamente a la Virgen en Luc 1:48, y en el Salmo la llama \u00abReina Madre\u00bb, \u00abEsposa\u00bb y \u00abPrincesa\u00bb: Eso es la Virgen Mar\u00ed\u00ada: La \u00abReina Madre\u00bb, por ser la Madre del Rey; la \u00abEsposa Reina\u00bb, por ser la Esposa del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el Rey de nuestro coraz\u00f3n; y la \u00abPrincesa\u00bb, por ser la hija escogida, predilecta de Dios Padre. y lo mismo se aplica a la Iglesia: Es la \u00abReina Madre\u00bb porque del \u00abPueblo escogido de Dios\u00bb naci\u00f3 Jes\u00fas; es la \u00abPrincesa\u00bb, por ser el pueblo escogido por Dios Padre; y es la \u00abEsposa\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu de que nos habla ese Sal 45 y el Rev 21:2.<\/p>\n<p> En verdad, esta \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb sobre la Sant\u00ed\u00adsima Virgen, se ha cumplido muy bien en los 2.000 a\u00f1os desde que se hizo: La Virgen es la mujer en la historia de la humanidad a la que m\u00e1s cantares se le han dedicado, y pinturas, y esculturas, y poesias, y monumentos y bas\u00ed\u00adlicas, para alabarla con todas las obras de arte que conoce la humanidad. y, en cada minuto de cada d\u00ed\u00ada, \u00c2\u00a1por estos 2.000 a\u00f1os!, alguien ha estado y est\u00e1 diciendo, con la Biblia: Salve, Mar\u00ed\u00ada, llena de gracia, el Senor es contigo, bendita t\u00fa eres entre todas las mujeres. L. 1: 28,42).<\/p>\n<p> En Gen 3:15 : Dios pone dos enemistades perpetuas e irreconciliables: La primera entre \u00abla mujer y la serpiente\u00bb; la segunda, \u00abentre la descendencia de la mujer y la descendencia de la serpiente\u00bb. En los cap\u00ed\u00adtulos 12 y 13 del Apocalipsis, todav\u00ed\u00ada estan peleando \u00abla mujer y la serpiente\u00bb, y la \u00abdescendencia de la mujer y la de la serpiente\u00bb. La \u00abmujer\u00bb, en Ap, 12, es la Virgen que pari\u00f3 a Jes\u00fas. porque la Iglesia no \u00abpari\u00f3\u00bb a Jes\u00fas, sino que Jes\u00fas fund\u00f3 \u00absu Iglesia\u00bb: (Mat 16:18). pero tambi\u00e9n se puede aplicar a la Iglesia, porque Jes\u00fas naci\u00f3 del \u00abPueblo escogido de Dios\u00bb, que, en cierta forma, lo \u00abpari\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p> En Lc. 1 y Mt. La Virgen Mar\u00ed\u00ada es Virgen, pura, inmaculada, llena de gracia. y eso mismo es la Iglesia de Jesucristo, de Efe 5:22-33 y Ap.21.<\/p>\n<p> En Jua 19:25-27 : Jesus nos da a la Virgen como la madre de los disc\u00ed\u00adpulos, porque Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada muy bien que Mar\u00ed\u00ada no era madre de Juan cuando le dijo al disc\u00ed\u00adpulo: \u00abHe ah\u00ed\u00ad a tu madre\u00bb. y no estaba diciendo ninguna mentira Cristo en la Cruz, estaba diciendo una verdad muy consoladora: En el \u00abdisc\u00ed\u00adpulo\u00bb est\u00e1bamos todos representados, y, a todos, nos estaba dando su Madre para que lo fuera tambi\u00e9n nuestra Madre. Y es nuestra Madre, porque a todos nos vino Jesus por Mar\u00ed\u00ada. pues lo mismo la Iglesia, es la que nos da a Jes\u00fas, en el Bautismo, en la Eucarist\u00ed\u00ada. es \u00abla Santa Madre Iglesia\u00bb. Sin Mar\u00ed\u00ada, nadie tendr\u00ed\u00adamos a Jes\u00fas, \u00c2\u00a1y sin la Iglesia no tendr\u00ed\u00adamos a Jes\u00fas!.<\/p>\n<p> La Iglesia es el Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, en Ro.12, 1 Cor.12 y Ef.4. y ese \u00abCuerpo\u00bb tiene Padre y Madre, porque si no, seria un \u00abcuerpo monstruoso\u00bb, con Padre y sin Madre. pero el \u00abCuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo\u00bb no es monstruoso, sino grandiosamente maravilloso: Tiene un \u00abPadre\u00bb, que es Dios Padre, como dice Ef.4. y tambi\u00e9n tiene una \u00abMadre\u00bb: La Madre de la \u00abcabeza\u00bb es la Madre de todo el Cuerpo, la Madre de cada miembro, \u00c2\u00a1tu Madre y la m\u00ed\u00ada!, \u00c2\u00a1aleluya!  En Cana: (Jun.2:5) nos dice las \u00faltimas palabras de la Virgen: \u00abHaced lo que El os diga\u00bb. \u00c2\u00a1y esto mismo es lo que nos repite la Iglesia cada vez que puede hablarnos!.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El resumen de la fe sobre Mar\u00ed\u00ada siempre Virgen<\/p>\n<p>\tEn la armon\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, la virginidad de Mar\u00ed\u00ada es el signo que indica que Jes\u00fas es el \u00abEmmanuel\u00bb, Dios con nosotros (Mt 1,23; Is 7,10-16). Mar\u00ed\u00ada llega a ser madre \u00abpor obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 1,18), que la ha \u00abcubierto con su sombra\u00bb (Lc 1,35), para poder \u00abconcebir\u00bb al \u00abHijo del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (Lc 31-32; Gal 4,4). El sentido de la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas aparece plenamente a la luz de la revelaci\u00f3n posterior, contenida en la narraci\u00f3n de la infancia de Jes\u00fas, seg\u00fan Mateo y Lucas.<\/p>\n<p>\tLa afirmaci\u00f3n de la fe en la virginidad de Mar\u00ed\u00ada se encuentra en las diversas f\u00f3rmulas del \u00abCredo\u00bb y en los profesiones de fe de los concilios ecum\u00e9nicos. Es impl\u00ed\u00adcitamente una confesi\u00f3n de la divinidad de Jes\u00fas, el Hijo de Dios, \u00abencarnado de Mar\u00ed\u00ada la Virgen, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Credo DS 10-64; Mansi, II, 666s).<\/p>\n<p>\tLa expresi\u00f3n patr\u00ed\u00adstica \u00absiempre Virgen\u00bb (aeiparthenos) indica su fidelidad e integridad permanente, que es don de Dios, fruto de la redenci\u00f3n de Cristo, para ser figura de la Iglesia virgen y esposa fiel, la cual \u00abcontempl\u00e1ndola a la luz del Verbo hecho hombre, entra m\u00e1s a fondo en el misterio de la encarnaci\u00f3n y se asemeja cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s a su Esposo\u00bb (LG 65). Jes\u00fas, \u00absu Hijo primog\u00e9nito, lejos de disminuir consagr\u00f3 su integridad virginal\u00bb (LG 57), puesto que fue concebido, gestado y dado a luz virginalmente. Por esto, Mar\u00ed\u00ada \u00abes siempre Virgen, en el parto y despu\u00e9s, como siempre ha cre\u00ed\u00addo y profesado la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb (Pablo VI, Signum Magnum 1967).<\/p>\n<p>\tDimensi\u00f3n cristol\u00f3gica, eclesiol\u00f3gica, escatol\u00f3gica&#8230;<\/p>\n<p>\tPor la profesi\u00f3n de fe en la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, creemos y anunciamos la divinidad de Jes\u00fas y su resurrecci\u00f3n. Todo el ser de Mar\u00ed\u00ada, de modo permanente, pertenece esponsalmente a Cristo \u00abrecibi\u00f3 al Verbo de Dios en su alma y en su cuerpo y dio la Vida al mundo\u00bb (LG 53). Todo lo que Dios ha hecho en Mar\u00ed\u00ada es fruto de la redenci\u00f3n obrada por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\tLa virginidad de Mar\u00ed\u00ada tiene, pues, una dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica, como de quien \u00abse consagr\u00f3 totalmente a la persona y a la obra de su Hijo\u00bb (LG 56). Y tiene tambi\u00e9n dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica, como Tipo de la Iglesia virgen (y esposa) fiel \u00abPorque en el misterio de la Iglesia que con raz\u00f3n tambi\u00e9n es llamada madre y virgen, la Bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada la precedi\u00f3, mostrando en forma eminente y singular el modelo de la virgen y de la madre, pues creyendo y obedeciendo engendr\u00f3 en la tierra al mismo Hijo del Padre, y esto sin conocer var\u00f3n, cubierta con la sombra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como una nueva Eva\u00bb (LG 63)<\/p>\n<p>\tPor su virginidad, Mar\u00ed\u00ada es madre perfecta (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica); es la \u00fanica madre que ha hecho de su concepci\u00f3n, gestaci\u00f3n y parto, una donaci\u00f3n total al hijo. Y esa misma virginidad dice relaci\u00f3n a la futura glorificaci\u00f3n de asunta en cuerpo y alma a los cielos (dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica).<\/p>\n<p>\tEn Mar\u00ed\u00ada, la virginidad se refiere a todo su ser, cuerpo y \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, como apertura total a la Alianza sellada con la sangre de Cristo. Mar\u00ed\u00ada comparte enteramente la \u00abespada\u00bb (Lc 2,35) de quien es la \u00abPalabra\u00bb; es, pues, \u00abla mujer\u00bb asociada esponsalmente la misma \u00absuerte\u00bb y a \u00abla hora\u00bb de Cristo Esposo (Jn 2,4; 19,26).<\/p>\n<p>\tSigno para la Iglesia fiel y fecunda<\/p>\n<p>\tLa actitud espiritual y apost\u00f3lica que deriva de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada es la de una Iglesia que quiere ser totalmente fiel a Cristo para ser perfectamente fecunda bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La vida cristiana (espiritual y apost\u00f3lica) tiene sentido esponsal, especialmente en quienes son llamados a vivir la misma vida virginal de Cristo y de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>\tA la luz de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, la vocaci\u00f3n aparece como desposorio con Cristo Esposo; la contemplaci\u00f3n es sinton\u00ed\u00ada y apertura del coraz\u00f3n a Cristo Palabra; la perfecci\u00f3n es camino de configuraci\u00f3n y uni\u00f3n con Cristo que sigue siempre la voluntad del Padre y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo; la comuni\u00f3n eclesial es la vivencia de la presencia de Cristo \u00aben medio\u00bb de los hermanos; la misi\u00f3n es el anuncio y comunicaci\u00f3n del Reino de Cristo a todos los pueblos.<\/p>\n<p>\tEn la virginidad de Mar\u00ed\u00ada aparece la novedad de la vida cristiana, como caridad de desposorio con Cristo. En el camino \u00abespiritual\u00bb, que pasa por el coraz\u00f3n, Dios se hace presente como Esposo, el Verbo hecho nuestro hermano, para entablar relaciones de desposorio hacia un encuentro pleno y definitivo.<\/p>\n<p>\tA la luz de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, la vida del seguimiento evang\u00e9lico radical recobra su sentido de desposorio con Cristo (dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica), como signo del amor de la Iglesia esposa (dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica), de camino hacia el encuentro definitivo (dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica), viviendo con \u00abcoraz\u00f3n indiviso\u00bb el servicio a la Iglesia misionera (dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica y misionera). Con Mar\u00ed\u00ada, la virginidad se vive \u00abpor el Reino\u00bb (Mt 19,12), es decir, por el \u00abnombre\u00bb o persona de Jes\u00fas (Mt 19,29).<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada es la m\u00e1xima Madre porque es la m\u00e1xima Virgen. Es el signo permanente de la Iglesia virgen (fiel) y madre. En Mar\u00ed\u00ada siempre Virgen aparece \u00abdesde el principio, una apertura total a la persona de Cristo, a toda su obra y misi\u00f3n\u00bb, puesto que \u00abella acogi\u00f3 y entendi\u00f3 la propia maternidad como donaci\u00f3n total de s\u00ed\u00ad, de su persona, al servicio de los designios salv\u00ed\u00adficos del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb. Esa perfecta maternidad \u00abes fruto de la donaci\u00f3n total a Dios en la virginidad\u00bb (RMa 39).<\/p>\n<p>Referencias Castidad, Mar\u00ed\u00ada, mariolog\u00ed\u00ada, Virginidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 484-487, 496-511.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J.A. de ALDAMA, La maternit\u00e9 virginale de Notre Dame, en Maria, VII, 117-152; R. BROWN, La concezione verginale e la risurrezione corporea di Ges\u00f9 (Brescia, Queriniana, 1977); S. De FIORES, A. SERRA, Virgen, en Nuevo Diccionario de Mariolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1988) 1977-2039; J.A. FITZMYER, The Virginal Conception of Jesus in the New Testament Theological Studies 34 (1973) 541-575; J. GALOT, La conception virginale du Christ Gregorianum 49 (1968) 637-666; R. LAURENTIN, Mar\u00ed\u00ada, virgen e inspiradora de virginidad. Virginidad de Mar\u00ed\u00ada y virginidad de la Iglesia, en Mar\u00ed\u00ada en la vida religiosa. Compromiso y fidelidad (Madrid, Inst. Teol\u00f3gico Vida Religiosa, 1986) 219-243; J.H. NICOLAS, La Virginit\u00e9 de Marie (Friburg 1962); G.M. ROSCHINI, La Verginit\u00ed\u00a0 di Maria oggi (Roma, Cor Unum, 1970); F.P. SOLA, O. DOMINGUEZ, Mar\u00ed\u00ada, siemrpe Virgen, en Enciclopedia mariana posconciliar (Madrid, Coculsa, 1975) 349-362.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia: 1. Las causas de un renovado inter\u00e9s; 2. El fundamento teol\u00f3gico de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia: a) El magisterio de la iglesia, b) \u00abUnida indisolublemente a la obra salv\u00ed\u00adfica de su Hijo\u00bb &#8211; II. G\u00e9nesis y desarrollo de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en el culto de la iglesia: 1. Los testimonios primitivos m\u00e1s fidedignos; 2. Algunos factores de desarrollo anteriores al concilio de Efeso: a) Lugares y textos del ambiente palestino, b) Invocaciones y plegarias, c) Primeros vestigios de la memoria mariana en el ciclo temporal y santoral del a\u00f1o lit\u00fargico; 3. El influjo del concilio de Efeso &#8211; III. La memoria de Mar\u00ed\u00ada en las celebraciones de la liturgia romana actual: 1. Bautismo y confirmaci\u00f3n; 2. Eucarist\u00ed\u00ada; 3. Los otros sacramentos; 4. Ritos sacramentales; 5. Liturgia de las Horas; 6. Leccionario &#8211; IV. Mar\u00ed\u00ada en los diversos ciclos del a\u00f1o lit\u00fargico: 1. La presencia de Mar\u00ed\u00ada en el ciclo \u00abde tempore\u00bb: a) En el tiempo de adviento, b) En el tiempo de navidad, c) En el tiempo pascual y en su preparaci\u00f3n cuaresmal, d) En el tiempo \u00abper annum\u00bb; 2. La presencia de Mar\u00ed\u00ada en el ciclo santoral: a) Solemnidades y fiestas del Se\u00f1or de contenido mariano (Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or, Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or), b) Tres solemnidades para celebrar tres dogmas marianos (Inmaculada Concepci\u00f3n, Santa Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios; Asunci\u00f3n de santa Mar\u00ed\u00ada Virgen), c) Las dos fiestas marianas (Natividad de santa Mar\u00ed\u00ada Virgen, Visitaci\u00f3n de santa Mar\u00ed\u00ada Virgen), d) Las \u00abmemorias\u00bb de Mar\u00ed\u00ada (Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes, Nuestra Se\u00f1ora del Carmen, Dedicaci\u00f3n de la bas\u00ed\u00adlica de Santa Mar\u00ed\u00ada la Mayor, Santa Mar\u00ed\u00ada Reina, la Virgen de los Dolores, la Virgen del Rosario, Presentaci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada, Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada), e) La memoria de santa Mar\u00ed\u00ada en s\u00e1bado y las misas votivas &#8211; V. Orientaciones teol\u00f3gicas y pastorales: 1. La liturgia, s\u00ed\u00adntesis de doctrina y de culto; 2. Ejemplaridad de Mar\u00ed\u00ada para la iglesia en el culto y en el servicio; 3. Liturgia mariana y devociones marianas &#8211; VI. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia<br \/>\nLa sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada ocupa un puesto de relieve en la liturgia de la iglesia: lo confiesan de modo un\u00e1nime las liturgias de Oriente y Occidente, que dedican amplio espacio a su recuerdo en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, en la eucolog\u00ed\u00ada sacramental y en las diversas expresiones de oraci\u00f3n. La presencia de Mar\u00ed\u00ada emerge especialmente en el relieve de que gozan en el curso del a\u00f1o lit\u00fargico las festividades marianas, que se han ido multiplicando poco a poco hasta cubrir, en algunos ritos orientales, notables espacios celebrativos. El rito romano, a su vez, a pesar de su tradicional sobriedad, ha reservado desde los or\u00ed\u00adgenes un recuerdo espec\u00ed\u00adfico en el coraz\u00f3n mismo de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (cf el Communicantes del canon romano) y a lo largo de su evoluci\u00f3n ha acogido m\u00faltiples elementos marianos, especialmente en la heortolog\u00ed\u00ada del a\u00f1o lit\u00fargico. La reciente ->  reforma posconciliar ha llamado la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos y de los liturgistas sobre el hecho global de esta presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia como problema que se ha de investigar no s\u00f3lo a nivel hist\u00f3rico, sino tambi\u00e9n teol\u00f3gico; como dato de hecho atestiguado por los nuevos libros lit\u00fargicos, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n en cuanto principio gr\u00e1vido de consecuencias importantes de orden pastoral y espiritual. Finalmente, la atenci\u00f3n que el reciente magisterio de la iglesia ha reservado a este tema, especialmente con la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Pablo VI Marialis cultus, del 2 de febrero de 1974 (= MC), le ha otorgado una importancia singular y en cierta manera le ha dado una formulaci\u00f3n del todo nueva en el \u00e1mbito de la ciencia lit\u00fargica y de la pastoral de hoy.<\/p>\n<p>1. LAS CAUSAS DE UN RENOVADO INTERES. Si el dato de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia es tradicional, no se puede decir lo mismo de su justificaci\u00f3n teol\u00f3gica. Se puede afirmar que es relativamente nueva la reflexi\u00f3n que se esfuerza por ofrecer bases teol\u00f3gicas a la amplia presencia efectiva de Mar\u00ed\u00ada en la eucolog\u00ed\u00ada. Es bastante com\u00fan que los manuales de mariolog\u00ed\u00ada se alarguen en reflexionar sobre la devoci\u00f3n mariana o sobre el culto mariano (expresi\u00f3n que no agrada a algunos autores), pero rara vez se detienen a pensar sobre la relaci\u00f3n entre Mar\u00ed\u00ada y la liturgia. Textos como SC 103, que fija los datos esenciales de esta relaci\u00f3n, aunque s\u00f3lo sea en una prospectiva que se limita al \u00abanni circulus\u00bb, y especialmente el amplio examen que la MC hace acerca del puesto que Mar\u00ed\u00ada ocupa en toda la liturgia, constituyen una aut\u00e9ntica novedad tanto en el campo mariol\u00f3gico como en el lit\u00fargico, seg\u00fan tendremos ocasi\u00f3n de ver. Se puede decir por tanto que la reflexi\u00f3n de los te\u00f3logos acerca de este argumento est\u00e1 pr\u00e1cticamente en los comienzos.<\/p>\n<p>Otro hecho que ha desarrollado el inter\u00e9s por la presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia -del que la MC 1-15, despu\u00e9s del concilio, ha trazado con autoridad el inventario- es la reciente reforma lit\u00fargica: la reordenaci\u00f3n de las fiestas marianas en el ciclo del a\u00f1o lit\u00fargico ha ofrecido puntos de apoyo para una renovada atenci\u00f3n al tema. Es cierto que no han faltado andanadas pol\u00e9micas de parte de quienes han querido leer tal reforma como si hubiese sido inspirada por una \u00f3ptica \u00abantimariana\u00bb; pero el juicio global que se da es positivo, especialmente cuando se mira a la variedad y a la riqueza de los nuevos textos eucol\u00f3gicos, muy superiores por estilo y contenido a los anteriores a la reforma (aunque est\u00e9n en continuidad l\u00f3gica y din\u00e1mica con los mismos): ser\u00ed\u00ada una reducci\u00f3n indebida el buscar el enriquecimiento mariano adquirido por la liturgia solamente a nivel de la heortolog\u00ed\u00ada del a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p>No se puede ignorar a este prop\u00f3sito que en la base del enriquecimiento doctrinal de los textos marianos de la liturgia renovada est\u00e1 toda la doctrina mariana del Vat. II [-> infra, 2, a]: a veces dicha doctrina se recoge en su misma formulaci\u00f3n verbal. Los nuevos textos lit\u00fargicos marianos o los tradicionales eventualmente retocados son, en fin, m\u00e1s sensibles al dato b\u00ed\u00adblico y se sit\u00faan dentro de una teolog\u00ed\u00ada mariana que se mueve en esas tres dimensiones que son caracter\u00ed\u00adsticas tambi\u00e9n de la liturgia: la dimensi\u00f3n trinitaria, con particular atenci\u00f3n a las relaciones Cristo-Mar\u00ed\u00ada y Esp\u00ed\u00adritu Santo-Mar\u00ed\u00ada; la dimensi\u00f3n eclesial, que se hace as\u00ed\u00ad fecunda, mediante la tipolog\u00ed\u00ada Mar\u00ed\u00ada-iglesia, para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el rol preciso de Mar\u00ed\u00ada y de la iglesia en la liturgia; y, finalmente, la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, que se preocupa de hacer surgir una imagen de Mar\u00ed\u00ada que sea plenamente fiel, adem\u00e1s de a los datos b\u00ed\u00adblicos, tambi\u00e9n a la sensibilidad actual de la iglesia. Y de este modo ciertos textos de la liturgia renovada, que a veces se inspiran en las fuentes antiguas, han alcanzado v\u00e9rtices de alta teolog\u00ed\u00ada y de noble expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La reciente reforma ha podido hacer uso tambi\u00e9n de una amplia contribuci\u00f3n de la tradici\u00f3n antigua. Vemos sus efectos en el notable enriquecimiento cuantitativo de lecturas patr\u00ed\u00adsticas mariol\u00f3gicas en el \u00e1mbito de la liturgia de las Horas, en el recurso a textos venerables como el R\u00f3tulo de R\u00e1vena (s. vi) para algunas f\u00f3rmulas de la liturgia de adviento y en la utilizaci\u00f3n de la himnograf\u00ed\u00ada antigua (pero dejando la posibilidad de adaptaci\u00f3n a las diversas situaciones culturales). En un perfecto equilibrio entre el maximalismo de las liturgias orientales cl\u00e1sicas -desde la bizantina, m\u00e1s conocida, a la eti\u00f3pica, tan caracter\u00ed\u00adstica por su sencilla ingenuidad- y el minimalismo de los protestantes, tan reacios a admitir en sus servicios divinos el dato mariano por temor a oscurecer la centralidad de Cristo, el rito romano ha conservado su noble caracter\u00ed\u00adstica de sobriedad en sus referencias a Mar\u00ed\u00ada: en ellos se dice todo lo esencial sin ceder al minimalismo, al que obliga la voluntad de encontrar compromisos a toda costa, y sin caer en excesos que son ajenos a su tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuevo leitmotiv de la actual teolog\u00ed\u00ada mariana en sus relaciones con la liturgia es la representaci\u00f3n de la Virgen como modelo de la iglesia en el ejercicio del culto divino. As\u00ed\u00ad la figura de Mar\u00ed\u00ada aparece en el centro de una obligada recuperaci\u00f3n de la conciencia de que nuestra participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de los santos misterios debe estar impregnada de fe, esperanza y caridad teologales, disposiciones todas en las que Mar\u00ed\u00ada es modelo para la iglesia (MC 16). A partir de esta afirmaci\u00f3n [sobre la que volveremos ->  infra, V, 2], Pablo VI ha podido enumerar una serie de actitudes marianas t\u00ed\u00adpicas que son ejemplares para la iglesia en su ejercicio del culto divino: la escucha de la palabra (MC 17), la oraci\u00f3n (MC 18), la oblaci\u00f3n (MC 20), el ejercicio de la maternidad espiritual (MC 19). En esta prospectiva las referencias expl\u00ed\u00adcitas o impl\u00ed\u00adcitas a Mar\u00ed\u00ada que hallamos en la liturgia no s\u00f3lo constituyen \u00abun s\u00f3lido testimonio del hecho de que la lex orandi de la iglesia es una invitaci\u00f3n a reavivar en las conciencias su lex credendi, y viceversa, la lex credendi de la iglesia requiere que por todas partes se desarrolle lozana su lex orandi en relaci\u00f3n con la Madre de Cristo\u00bb (MC 56); sino que resultan tambi\u00e9n estimulantes para la comprensi\u00f3n de la lex vivendi, en cuanto que la liturgia exige ser vivida con actitudes teologales (de las que Mar\u00ed\u00ada es modelo), que luego se convierten en culto espiritual en la vida cotidiana, ya que \u00abMar\u00ed\u00ada&#8230; es sobre todo modelo de aquel culto que consiste en hacer de la propia vida una ofrenda a Dios: doctrina antigua&#8230; que cada uno puede volver a escuchar&#8230;, pero tambi\u00e9n con el o\u00ed\u00addo atento a la voz de la Virgen cuando ella, anticipando en s\u00ed\u00ad misma la estupenda petici\u00f3n de la oraci\u00f3n dominical: `H\u00e1gase tu voluntad'(Mat 6:10), respondi\u00f3 al mensajero de Dios: `He aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra&#8217; (Luc 1:38)\u00bb (MC 21; cf 57). Mar\u00ed\u00ada aparece, por consiguiente, como el modelo de una celebraci\u00f3n lit\u00fargica que luego sabe traducirse en compromisos de vida evang\u00e9lica, t\u00ed\u00adpica del verdadero disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or 6. [Pero sobre todo esto, como se ha indicado, volveremos m\u00e1s adelante.]<br \/>\nAdvi\u00e9rtase, finalmente, que la plena recuperaci\u00f3n teol\u00f3gica de la relaci\u00f3n entre Mar\u00ed\u00ada y la iglesia lleva consigo una nota de equilibrio en la devoci\u00f3n a la sant\u00ed\u00adsima Virgen. Tambi\u00e9n en este campo incumbe a la liturgia la tarea de ser culmen et fons (cf SC 10), por consiguiente momento fontal y final de toda expresi\u00f3n de devoci\u00f3n mariana, y al mismo tiempo escuela de una devoci\u00f3n regulada; y por tanto modelo tambi\u00e9n para otras formas de piedad, tanto en sus contenidos como en las formas expresivas y en los consiguientes compromisos de vida. Sin querer restringir toda devoci\u00f3n mariana a la sola liturgia, es necesario privilegiar su papel y hacer hincapi\u00e9 en el culto mariano lit\u00fargico con sus expresiones genuinas, seguras y ricas de doctrina y de piedad [-> infra, V, 3].<\/p>\n<p>2. EL FUNDAMENTO TEOL\u00ed\u201cGICO DE LA PRESENCIA DE MAR\u00ed\u008dA EN LA LITURGIA. Como hemos notado [aqu\u00ed\u00ad ->  supra, 1], la b\u00fasqueda de un principio teol\u00f3gico que justifique la presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia es relativamente reciente. En el pasado se ha dado m\u00e1s espacio a tomar conciencia de tal presencia que a la justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de la misma; se ha hablado del culto de veneraci\u00f3n que debe tributarse a la Virgen como Madre de Dios, sin explicar de un modo exhaustivo c\u00f3mo y por qu\u00e9 deba ocurrir esto en la liturgia. Es obvio que esta reflexi\u00f3n se ha hecho partiendo de los principios teol\u00f3gicos propuestos por el Vat. II en sus documentos y de las consecuencias que de ellos han sacado algunos textos oficiales del posconcilio.<\/p>\n<p>a) El magisterio de la iglesia. Los textos m\u00e1s significativos del Vat. II que establecen las bases para una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en el sentido indicado son los siguientes: SC 103, sobre la presencia de Mar\u00ed\u00ada en el a\u00f1o lit\u00fargico; LG 66-67, sobre el culto de la sant\u00ed\u00adsima Virgen en la iglesia. A \u00e9stos se pueden a\u00f1adir LG 50, \u00faltimo p\u00e1rrafo, que recuerda la comuni\u00f3n de la iglesia terrena con la iglesia celeste en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica con una cita del canon romano; y UR 15, sobre el culto de los orientales a la Madre de Dios.<\/p>\n<p>De estos textos el m\u00e1s importante es sin duda SC 103, en cuanto establece un principio teol\u00f3gico que va m\u00e1s all\u00e1 de la referencia espec\u00ed\u00adfica al a\u00f1o lit\u00fargico. LG 66 traza brevemente el fundamento del culto a Mar\u00ed\u00ada, que brota de su divina maternidad y del hecho de que ella \u00abtom\u00f3 parte en los misterios de Cristo\u00bb; indica significativamente los or\u00ed\u00adgenes de tal culto y su desarrollo a partir del concilio de Efeso (431); precisa su naturaleza y finalidad. LG 67 establece algunas reglas pastorales, entre las cuales sobresale la referencia a la liturgia como fuente y expresi\u00f3n genuina de este culto a la Madre de Dios.<\/p>\n<p>En la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica MC se recoge todo esto y se desarrolla autorizadamente en dos dimensiones fundamentales: la presencia de hecho de Mar\u00ed\u00ada en los textos de la liturgia romana renovada, y su ejemplaridad para la iglesia en el ejercicio del culto divino; partiendo de estos dos principios se desarrollan preciosas reflexiones de orden teol\u00f3gico, espiritual y pastoral sobre .el culto mariano.<\/p>\n<p>En todo caso, permanece fundamental el primer texto mariano del Vat. II, SC 103, donde se ofrece el fundamento teol\u00f3gico de la relaci\u00f3n entre Mar\u00ed\u00ada y la liturgia como celebraci\u00f3n del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>b) Unida con lazo indisoluble a la obra salv(fica de su Hijo. Estas palabras de SC 103 son esenciales para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que estamos haciendo y ofrecen la clave de comprensi\u00f3n de muchos otros textos marianos del Vat. II. \u00abEn la celebraci\u00f3n de este c\u00ed\u00adrculo anual de los misterios de Cristo, la santa iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen Mar\u00ed\u00ada, unida con lazo indisoluble a la obra salv\u00ed\u00adfica de su Hijo; en ella la iglesia admira y ensalza el fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido de la redenci\u00f3n y la contempla gozosamente como una pur\u00ed\u00adsima imagen de lo que ella misma, toda entera, ans\u00ed\u00ada y espera ser\u00bb (SC 103). Este texto, le\u00ed\u00addo a la luz del precedente n. 102, sobre la teolog\u00ed\u00ada del a\u00f1o lit\u00fargico como celebraci\u00f3n del misterio de Cristo, y del siguiente 104, sobre la memoria de los santos en el ciclo anual, explica bien el porqu\u00e9 de una presencia de Mar\u00ed\u00ada no tanto en un ciclo lit\u00fargico especial, sino en el \u00fanico ciclo, que es el de la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo y de la iglesia<br \/>\nEl texto, no obstante, va m\u00e1s all\u00e1 de la justificaci\u00f3n de una presencia de Mar\u00ed\u00ada en el a\u00f1o lit\u00fargico para convertirse en el fundamento de la memoria de la Virgen en la liturgia en cuanto memorial, presencia, actualizaci\u00f3n de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo, a la que Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 indisolublemente unida. Sobre el trasfondo de los nn. 5-8 de la SC, donde la liturgia viene descrita como misterio pascual de Cristo y su presencia en la iglesia, el recuerdo de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia adquiere un alcance mayor y espec\u00ed\u00adfico. Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 indisoluble y activamente unida al cumplimiento del misterio de Cristo en la encarnaci\u00f3n, en la pasi\u00f3n-muerte-resurrecci\u00f3n, en pentecost\u00e9s, como ha desarrollado en otra perspectiva LG 55-59 hablando de la funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada \u00aben la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb. Tambi\u00e9n LG 66 alude a ello cuando afirma: \u00abMar\u00ed\u00ada&#8230; tom\u00f3 parte en los misterios de Cristo\u00bb. All\u00ed\u00ad donde se recuerda y se hace presente la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo, es justo que se recuerde igualmente a la Virgen Madre, que estuvo unida indisolublemente con esta obra salv\u00ed\u00adfica. La contribuci\u00f3n personal de Mar\u00ed\u00ada, querida por Dios, a la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n se conmemora y se hace presente donde se actualiza el misterio del Hijo. El principio enunciado en SC 103 permanece por ello v\u00e1lido no s\u00f3lo para el a\u00f1o lit\u00fargico, sino tambi\u00e9n para la liturgia en general.<\/p>\n<p>A este aspecto de la uni\u00f3n indisoluble entre Cristo y Mar\u00ed\u00ada en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y en su realizaci\u00f3n sacramental se a\u00f1ade otro de car\u00e1cter ejemplar: Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 unida al misterio de la iglesia como su modelo en la celebraci\u00f3n de los misterios. Es la perspectiva, un tanto nueva, indicada por la MC 16: \u00abQueremos ahora, siguiendo algunas indicaciones de la doctrina conciliar sobre Mar\u00ed\u00ada y la iglesia, profundizar un aspecto particular de las relaciones entre Mar\u00ed\u00ada y la liturgia, es decir, Mar\u00ed\u00ada como ejemplo de la actitud espiritual con que la iglesia celebra y vive los divinos misterios\u00bb. Con esta nueva visi\u00f3n, MC recupera cuanto LG 60-65 dec\u00ed\u00ada a prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n Mar\u00ed\u00ada-iglesia. Pero hay adem\u00e1s en MC 16 una referencia a SC7 que resulta interesante: \u00abLa ejemplaridad de la sant\u00ed\u00adsima Virgen en este campo dimana del hecho de que ella es reconocida como modelo extraordinario de la iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta uni\u00f3n con Cristo, esto es, de aquella disposici\u00f3n interior con que la iglesia, esposa amant\u00ed\u00adsima, estrechamente asociada a su Se\u00f1or, lo invoca y por su medio rinde culto al Padre eterno\u00bb. SC 7: en la liturgia \u00abCristo asocia siempre consigo a su amad\u00ed\u00adsima esposa la iglesia\u00bb. La ejemplaridad de Mar\u00ed\u00ada respecto a la iglesia reside en el hecho de que Mar\u00ed\u00ada fue la iglesia-esposa asociada a la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo; ahora bien, la iglesia, fijando su mirada en Cristo, cuyo misterio celebra, la fija tambi\u00e9n en Mar\u00ed\u00ada, modelo ejemplar de aquellas actitudes con las que ella ahora debe unirse al misterio de Cristo, as\u00ed\u00ad como Mar\u00ed\u00ada se uni\u00f3 a \u00e9l en el momento de su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por consiguiente, antes aun de hablar de una veneraci\u00f3n dirigida espec\u00ed\u00adficamente a Mar\u00ed\u00ada en la liturgia, se debe hacer resaltar su uni\u00f3n con el misterio de Cristo y su ejemplaridad con respecto a la iglesia. Antes de ser objeto de culto Mar\u00ed\u00ada -como Cristo, pero en total dependencia del misterio de Cristo- es sujeto de la liturgia, y siempre inspira las actitudes con las que deben vivirse los misterios celebrados. Por eso \u00abla santa iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios&#8230;, en ella admira y ensalza el fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido de la redenci\u00f3n y&#8230; contempla gozosamente&#8230; lo que ella misma, toda entera, ans\u00ed\u00ada y espera ser\u00bb (SC 103).<\/p>\n<p>Esta centralidad de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia junto con Cristo halla su confirmaci\u00f3n en el hecho de que en la g\u00e9nesis del culto mariano las primeras expresiones en las que Mar\u00ed\u00ada aparece vinculada a la liturgia hacen referencia [como se ver\u00e1 -> infra, II] a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y del bautismo, al misterio de la encarnaci\u00f3n y al misterio pascual. El recuerdo de Mar\u00ed\u00ada resultar\u00e1 as\u00ed\u00ad normal siempre que la predicaci\u00f3n de la iglesia dentro de la liturgia hable del misterio de Cristo -como ocurre en la homil\u00e9tica de los padres- y cuando el a\u00f1o lit\u00fargico se desarrolle como celebraci\u00f3n global de todo el misterio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la base de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el misterio de Mar\u00ed\u00ada celebrado en la liturgia est\u00e1, por consiguiente, su uni\u00f3n con el misterio y con los misterios de Cristo y su ejemplaridad respecto a la iglesia. De aqu\u00ed\u00ad se sigue la especial veneraci\u00f3n y el especial recuerdo de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, ya que en la liturgia se celebra la obra de la redenci\u00f3n y Mar\u00ed\u00ada es su fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido, en la liturgia se espera la realizaci\u00f3n de las promesas de Cristo y en la Virgen se contempla ya el icono escatol\u00f3gico iglesia. Todo esto ha hecho nacer, a trav\u00e9s de m\u00faltiples factores de desarrollo, los textos eucol\u00f3gicos marianos y las festividades marianas; pero los riachuelos no deben hacernos perder de vista el manantial, que es la uni\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada con el misterio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu y su cooperaci\u00f3n a la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n; ni deben desviarnos de la meta, que es su ejemplaridad en la participaci\u00f3n en este misterio salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>II. G\u00e9nesis y desarrollo de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en el culto de la iglesia<br \/>\nNo es f\u00e1cil trazar las l\u00ed\u00adneas de desarrollo de esta presencia. No faltan algunas s\u00ed\u00adntesis competentes al respecto; pero no se encuentra una clara distinci\u00f3n entre predicaci\u00f3n mariana y devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y la concreta inserci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica; ahora bien, es esto \u00faltimo lo que aqu\u00ed\u00ad interesa. En todo caso, se puede trazar una l\u00ed\u00adnea.<\/p>\n<p>1. LOS TESTIMONIOS PRIMITIVOS M\u00ed\u0081S FIDEDIGNOS. La presencia de la Virgen Mar\u00ed\u00ada en la liturgia se ha ido desarrollando a partir de la utilizaci\u00f3n de los textos marianos neotestamentarios en la homil\u00e9tica primitiva y de su inserci\u00f3n como parte integrante en las profesiones de fe. Uno de tales casos es el Magn\u00ed\u00adficat (Luc 1:46-55), el c\u00e1ntico de Mar\u00ed\u00ada, que en la homil\u00e9tica se convierte en el c\u00e1ntico de la iglesia apost\u00f3lica. Esta \u00ablectura del Magn\u00ed\u00adficat hace suponer que desde el principio la memoria de la Virgen en la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo es a un tiempo objetiva y subjetiva, esto es, recuerda a Mar\u00ed\u00ada como asociada a Cristo y como modelo para la iglesia: la iglesia hace memoria de Mar\u00ed\u00ada junto a Cristo y al mismo tiempo se reconoce en los sentimientos de oraci\u00f3n de la madre de Jes\u00fas<br \/>\nNos complace subrayar que uno de los primer\u00ed\u00adsimos textos lit\u00fargicos que recuerdan a Mar\u00ed\u00ada, de entre los que han llegado hasta nosotros, est\u00e1 en relaci\u00f3n con la celebraci\u00f3n de la pascua: se encuentra en la homil\u00ed\u00ada Sobre la pascua, de Melit\u00f3n de Sardes, que se remonta a la segunda mitad del s. II. En la parte central de la homil\u00ed\u00ada, que presenta a Cristo como pascua de nuestra salvaci\u00f3n, hay una triple referencia a la Virgen: \u00abEl vino de los cielos a la tierra a causa de los sufrimientos humanos; se revisti\u00f3 de la naturaleza humana en el vientre virginal de la Virgen y apareci\u00f3 como hombre&#8230; Este es el que se encarn\u00f3 en la Virgen&#8230; El es el cordero que enmudec\u00ed\u00ada y que fue inmolado; el mismo que naci\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada, cordera sin mancha\u00bb10. Las tres referencias quieren subrayar la verdad de la encarnaci\u00f3n en el seno de la Virgen. El t\u00ed\u00adtulo de \u00abcordera sin mancha\u00bb atribuido a Mar\u00ed\u00ada, un poco chocante a primera vista, se torna elocuente si lo relacionamos con el t\u00ed\u00adtulo de Cristo \u00abcordero sin tacha ni defecto\u00bb (1Pe 1:19) e indica probablemente la virginidad de Mar\u00ed\u00ada, t\u00ed\u00adtulo que entra en la tradici\u00f3n lit\u00fargica y que se conserva a\u00fan hoy en la liturgia bizantina del viernes santo. En la primordial fiesta cristiana, la pascua, encontramos, por consiguiente, el primer recuerdo de la Virgen, Madre de aquel que es el Cordero sin mancha y la pascua de nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Encontramos otras dos referencias, incluidas en el contexto de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y de la profesi\u00f3n de fe bautismal, que se nos han conservado en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito de Roma. El texto se remonta a la primera mitad del s. III, pero transmite formularios lit\u00fargicos m\u00e1s antiguos. En la plegaria eucar\u00ed\u00adstica se habla del Verbo \u00abque (t\u00fa, oh Padre) has mandado del cielo al seno de una Virgen y ha sido concebido, se ha encarnado y se ha manifestado como Hijo tuyo, nacido del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de la Virgen\u00bb. Esta menci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n tendr\u00e1 \u00e9xito en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas posteriores hasta el punto de llegar a ser una de las memorias m\u00e1s acreditadas y constantes de la Virgen en el mismo coraz\u00f3n de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica \u00ab. Tambi\u00e9n la profesi\u00f3n de fe bautismal recuerda la encarnaci\u00f3n con estas palabras: \u00ab\u00bfCrees en Cristo Jes\u00fas, Hijo de Dios, que ha nacido por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo de la Virgen Mar\u00ed\u00ada&#8230;?\u00bb 12. Tambi\u00e9n en este caso la menci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n, misterio central de la fe en aquellos primeros siglos que deb\u00ed\u00adan combatir contra las tendencias gn\u00f3sticas, est\u00e1 unida al recuerdo de la Virgen Madre.<\/p>\n<p>2. ALGUNOS FACTORES DE DESARROLLO ANTERIORES AL CONCILIODE EFESO. La extensi\u00f3n de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia, especialmente en lo que respecta al ciclo temporal y al ciclo santoral del a\u00f1o lit\u00fargico, obedece a las leyes del progreso hist\u00f3rico de la liturgia; pero tiene caracter\u00ed\u00adsticas propias que no se pueden atribuir superficialmente a las leyes que regulan; por ejemplo, el desarrollo del culto de los m\u00e1rtires y de los ->  santos.<\/p>\n<p>Como punto de partida se toma generalmente la fecha del concilio de Efeso (431), que proclam\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada Madre de Dios: a partir de este acontecimiento tendr\u00e1 lugar una verdadera y propia explosi\u00f3n de culto mariano, que influir\u00e1 a todos los niveles sobre la liturgia, especialmente en la creaci\u00f3n de muchas fiestas marianas y en el desarrollo de la himnograf\u00ed\u00ada cultual \u00ab. Pero entre los ss. II-IV podemos encontrar ya algunos factores que preparan el desarrollo posterior.<\/p>\n<p>a) Lugares y textos del ambiente palestino. Aunque bajo ciertos aspectos los datos permanecen oscuros, hallazgos recientes de la arqueolog\u00ed\u00ada en Palestina y testimonios de una teolog\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad floreciente hacen suponer la existencia de una primitiva veneraci\u00f3n de la Virgen, Madre del Mes\u00ed\u00adas, por parte de los judeocristianos en lugares como Nazaret o junto a la cueva de Bel\u00e9n, donde naci\u00f3 el Salvador. En este ambiente florecen con fines apolog\u00e9ticos textos ap\u00f3crifos ricos en detalles sobre la vida de Mar\u00ed\u00ada: pensamos en el Protoevangelio de Santiago o en la narraci\u00f3n ap\u00f3crifa del Transitus glorioso. Tampoco faltan composiciones po\u00e9ticas, alusivas a la admirable maternidad de Mar\u00ed\u00ada, que parecen pertenecer al uso lit\u00fargico, como algunos pasajes de las Odas de Salom\u00f3n o los Or\u00e1culos sibilinos.<br \/>\nb) Invocaciones y plegarias. Se remonta probablemente al s. III. una de las primeras oraciones que invocan a Mar\u00ed\u00ada como Theot\u00f3kos (Madre de Dios), conocida en Occidente con una f\u00f3rmula semejante en la invocaci\u00f3n Sub tuum praesidium. El epitafio de Abercio (ss. II-III) une en su lenguaje simb\u00f3lico la menci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada a la de la Virgen: \u00abEn todas partes me guiaba la fe y en todas partes me serv\u00ed\u00ada en comida el pez del manantial&#8230; puro, que cog\u00ed\u00ada una virgen casta y lo daba siempre a comer a los amigos, teniendo un vino delicioso y dando mezcla de vino y agua con pan\u00bb (J. Quasten, Patrolog\u00ed\u00ada I, BAC 206, Madrid 1961, pp. 167-168). Invocaciones y oraciones se hallan tambi\u00e9n en las inscripciones de las catacumbas. Referencias a Mar\u00ed\u00ada las encontramos adem\u00e1s en la homil\u00e9tica, que a veces toma el tono de oraci\u00f3n o de alabanza po\u00e9tica a la Madre de Dios, como acontece en los textos primitivos griegos del s. Iv. Aun cuando la  f\u00f3rmula del \u00abcanon romano\u00bb, que recuerda a Mar\u00ed\u00ada junto con los santos -el Communicantes- es postefesina en su redacci\u00f3n actual, refleja, no obstante, un texto anterior y se corresponde con el de otras f\u00f3rmulas semejantes de las primitivas an\u00e1foras alejandrinas y antioquenas &#8216; En esta \u00e9poca, la misma iconograf\u00ed\u00ada mariana tiene ya un desarrollo inicial en lugares que, al menos moment\u00e1neamente, est\u00e1n destinados al culto: pi\u00e9nsese en el famoso fresco de la Virgen en las catacumbas de Priscila.<\/p>\n<p>c) Primeros vestigios de la memoria mariana en el ciclo temporal y santoral del a\u00f1o lit\u00fargico. Aunque s\u00f3lo indirectamente, la memoria de Mar\u00ed\u00ada comienza a hallar un puesto en la liturgia dentro de las celebraciones que surgen para conmemorar la encarnaci\u00f3n y el nacimiento del Salvador. Ya en el s. II se celebra la navidad en Egipto en algunas sectas gn\u00f3sticas, como sugiere Clemente Alejandrino. En Oriente esta fiesta se convertir\u00e1 en la fiesta de la epifan\u00ed\u00ada, mientras que en Occidente el nacimiento del Salvador se celebrar\u00e1 el 25 de diciembre. Es natural que en la celebraci\u00f3n de este acontecimiento haya encontrado espacio el recuerdo de la Madre de Dios. Tal recuerdo se transformar\u00e1 luego en una conmemoraci\u00f3n aut\u00f3noma, -que en Egipto parece que exist\u00ed\u00ada ya a comienzos del s. ni o tal vez antes&#8217;. En la Peregrinatio Egeriae, que describe la vida lit\u00fargica de Jerusal\u00e9n en el s. rv, encontramos referencias a la fiesta de la epifan\u00ed\u00ada, y especialmente a la presentaci\u00f3n del Se\u00f1or -Hipapante o encuentro-, celebrada el d\u00ed\u00ada cuarenta despu\u00e9s de la epifan\u00ed\u00ada. La presencia de Mar\u00ed\u00ada en este episodio evang\u00e9lico ser\u00e1 conmemorada primero en la homil\u00e9tica lit\u00fargica, y m\u00e1s tarde en los formularios lit\u00fargicos. Finalmente, en el per\u00ed\u00adodo de preparaci\u00f3n a la navidad, en el ciclo de adviento, tomar\u00e1 pie la celebraci\u00f3n de la anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or con la lectura del evangelio de Lucas (1,26-38), que subraya el protagonismo de Mar\u00ed\u00ada. Estamos en los or\u00ed\u00adgenes del domingo mariano prenatalicio, que en adelante se celebrar\u00e1 en diversas iglesias de Occidente 20. [-> Ambrosiana, Liturgia, II, 2, a].<\/p>\n<p>3. EL INFLUJO DEL CONCILIO DE EFESO. La proclamaci\u00f3n del dogma de la Maternidad Divina en Efeso ha sido decisiva para la ampliaci\u00f3n de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en las liturgias de Oriente y de Occidente bajo m\u00faltiples aspectos. Ante todo, a nivel eucol\u00f3gico e himnogr\u00e1fico, con c\u00e1nticos, oraciones y conmemoraciones de la Madre de Dios en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y en la oraci\u00f3n eclesial en general. A este per\u00ed\u00adodo se remonta (ss. v-vi) uno de los m\u00e1s famosos himnos a la Madre de Dios, el Ak\u00e1thistos. Inmediatamente despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n de Efeso vemos que se celebra en Jerusal\u00e9n el 15 de agosto la memoria de la Virgen. En Occidente se consolida la memoria de Mar\u00ed\u00ada durante el adviento y antes de navidad con textos de notable altura teol\u00f3gica, por ejemplo, el R\u00f3tulo de R\u00e1vena; en Roma aparece la primitiva memoria de la Madre de Dios despu\u00e9s del nacimiento del Se\u00f1or. En Oriente se va difundiendo una memoria de la anunciaci\u00f3n en torno al 25 de marzo.<br \/>\nA partir del s. vi encontramos ya otros desarrollos aut\u00f3nomos concretados en fiestas marianas como las de la dormici\u00f3n y de la natividad de Mar\u00ed\u00ada, surgidas en Oriente e impuestas definitivamente en Occidente por el papa Sergio I a finales del s. vil. Un poco posterior es la memoria jerosolimitana de la presentaci\u00f3n de la Virgen en el templo y la de la concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. En Occidente esta \u00faltima aparece en Inglaterra hacia el s. xi como celebraci\u00f3n teol\u00f3gica de la Concepci\u00f3n Inmaculada de Mar\u00ed\u00ada, pero no fue acogida en todas partes.<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil seguir y sintetizar los desarrollos posteriores. En todas las liturgias orientales y occidentales se nota una verdadera explosi\u00f3n de culto mariano. La memoria de la Virgen halla un puesto privilegiado en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, en la himnograf\u00ed\u00ada y especialmente en el desenvolvimiento del a\u00f1o lit\u00fargico, tanto en la celebraci\u00f3n de los misterios de Cristo como en las m\u00faltiples fiestas marianas de tipo devocional ligadas a milagros, lugares y experiencias espirituales de grupos o de familias religiosas. En Occidente la memoria de la Virgen se ha hecho semanal con una especial celebraci\u00f3n el s\u00e1bado, mientras que en algunas liturgias orientales, como la bizantina, la memoria semanal de Mar\u00ed\u00ada se hace el mi\u00e9rcoles. Tanto en Oriente como en Occidente han surgido luego per\u00ed\u00adodos marianos particulares con sus respectivas celebraciones lit\u00fargicas y devocionales.<\/p>\n<p>Esta mirada sint\u00e9tica que hemos echado sobre la g\u00e9nesis y desarrollo de la memoria de Mar\u00ed\u00ada en la liturgia nos ha permitido recoger dos datos esenciales: 1) la memoria de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 ligada al memorial de Cristo: preferentemente va unida a la celebraci\u00f3n del misterio de la encarnaci\u00f3n; 2) esta memoria tiene lugar en los momentos centrales de la liturgia, como son la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y la profesi\u00f3n bautismal de fe. En los desarrollos sucesivos el culto mariano sigue tambi\u00e9n las vicisitudes de la historia de la liturgia.<\/p>\n<p>III. La memoria de Mar\u00ed\u00ada en las celebraciones de la liturgia romana actual<br \/>\nEn la descripci\u00f3n de esta panor\u00e1mica lit\u00fargico-doctrinal seguiremos las huellas de la exhortaci\u00f3n MC de Pablo VI: recorreremos, por tanto, los nuevos libros lit\u00fargicos de la iglesia de Roma, con el fin de poner de relieve el puesto que la Virgen ocupa en ellos. Este m\u00e9todo nos permitir\u00e1 ser concretos y sobrios. Reservaremos el p\u00e1rrafo IV a tratar la cuesti\u00f3n m\u00e1s compleja de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en los diversos per\u00ed\u00adodos del a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p>1. BAUTISMO Y CONFIRMACI\u00ed\u201cN. La memoria lit\u00fargica de Mar\u00ed\u00ada en el bautismo es discreta: se invoca a Mar\u00ed\u00ada como Madre de Dios en las letan\u00ed\u00adas de los santos (RBN 118; RICA 214); adem\u00e1s se menciona en la profesi\u00f3n de fe: \u00ab\u00bfCre\u00e9is en Jesucristo&#8230;, que naci\u00f3 de santa Mar\u00ed\u00ada Virgen&#8230;?\u00bb (RBN 126; RICA 219), seg\u00fan la antigua tradici\u00f3n [-> supra, II, 1] (MC 14). La referencia a ella es elocuente, y no puede omitirse. Las antiguas liturgias y los padres de la iglesia pusieron de relieve el paralelismo entre la maternidad de Mar\u00ed\u00ada y la maternidad de la iglesia en el bautismo, como ha recordado Pablo VI: \u00abJustamente los antiguos padres ense\u00f1aron que la iglesia prolonga en el sacramento del bautismo la maternal virginidad de Mar\u00ed\u00ada&#8230; Queriendo beber en las fuentes lit\u00fargicas, podr\u00ed\u00adamos citar la bella illatio de la liturgia hisp\u00e1nica: Ella (Mar\u00ed\u00ada) llev\u00f3 la Vida en su seno; \u00e9sta (la iglesia), en el bautismo. En los miembros de aqu\u00e9lla se plasm\u00f3 Cristo; en las aguas bautismales, el regenerado se reviste de Cristo\u00bb (MC 19).<\/p>\n<p>En el rito de la confirmaci\u00f3n no encontramos ninguna menci\u00f3n particular de Mar\u00ed\u00ada, excepto la contenida en la profesi\u00f3n de fe o renovaci\u00f3n de las promesas bautismales (RC 28.29). Recu\u00e9rdese, no obstante, que la confirmaci\u00f3n viene presentada como una actualizaci\u00f3n del misterio de pentecost\u00e9s y como una efusi\u00f3n singular del Esp\u00ed\u00adritu Santo (RC 1).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el principio de ejemplaridad recordado por Pablo VI -Mar\u00ed\u00ada es \u00abmodelo de la actitud espiritual con la que la iglesia celebra y vive los misterios divinos\u00bb (MC 16)- y si tenemos en cuenta la presencia activa de Mar\u00ed\u00ada en pentecost\u00e9s (LG 59), no podemos ignorar aqu\u00ed\u00ad las relaciones especiales que median entre Mar\u00ed\u00ada y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, entre Mar\u00ed\u00ada y la iglesia (cf MC 26-28).<\/p>\n<p>2. EUCARIST\u00ed\u008dA. La celebraci\u00f3n del santo sacrificio en su centro, que es la eucarist\u00ed\u00ada, concede amplio espacio a la memoria de la Virgen, como reconoce MC 10. Se da en esto una admirable convergencia entre las liturgias de Oriente y de Occidente. Aun sin gozar de la riqueza eucol\u00f3gica de la liturgia eti\u00f3pica, que posee dos an\u00e1foras marianas; y de la liturgia bizantina, que reserva una especial memoria a la Madre de Dios inmediatamente despu\u00e9s de la ep\u00ed\u00adclesis eucar\u00ed\u00adstica, la liturgia romana ofrece en sus plegarias eucar\u00ed\u00adsticas una s\u00ed\u00adntesis v\u00e1lida de todos los v\u00ed\u00adnculos posibles entre la celebraci\u00f3n del misterio eucar\u00ed\u00adstico y la Virgen Mar\u00ed\u00ada. En la segunda plegaria eucar\u00ed\u00adstica, en el prefacio, se recuerda la encarnaci\u00f3n del Verbo por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Virgen Mar\u00ed\u00ada: se trata de una menci\u00f3n antigua [-> supra, II, 1] universal y esencial, puesto que une el misterio eucar\u00ed\u00adstico al momento de la encarnaci\u00f3n, del que la eucarist\u00ed\u00ada es tambi\u00e9n recapitulaci\u00f3n. El mismo recuerdo se halla despu\u00e9s del sanctus en la cuarta plegaria eucar\u00ed\u00adstica. Algunas liturgias orientales incluyen esta memoria en la anamnesis que sigue al relato de la instituci\u00f3n. El canon romano expresa de forma solemne la comuni\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada: \u00abCommunicantes et memoriam venerantes, in primis gloriosae semper Virginis Mariae, Genitricis Dei et Domini nostri Jesu Christi\u00bb. La f\u00f3rmula es realmente solemne: indica la memoria, la veneraci\u00f3n de y la comuni\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada, de la que se indican los t\u00ed\u00adtulos honor\u00ed\u00adficos, especialmente su perpetua virginidad y su papel esencial de Theot\u00f3kos. Una conmemoraci\u00f3n semejante se encuentra en las intercesiones o recuerdos de los santos, que son comunes a las diversas liturgias; o antes del relato de la instituci\u00f3n (como en el canon romano), seg\u00fan el esquema de las an\u00e1foras alejandrinas; o bien despu\u00e9s de \u00e9l, como en las liturgias de Juan Cris\u00f3stomo y de Basilio. Este \u00faltimo esquema se sigue en la segunda y cuarta plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, en las que la memoria de Mar\u00ed\u00ada reviste una peculiar acentuaci\u00f3n escatol\u00f3gica y \u00abexpresa con intensa s\u00faplica el deseo de los orantes de compartir con la Madre la herencia de los hijos\u00bb (MC 10): \u00ab&#8230; con Mar\u00ed\u00ada, la Virgen Madre de Dios&#8230;, merezcamos&#8230; compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas\u00bb (II); \u00ab&#8230; que todos tus hijos nos reunamos en la heredad de tu reino con Mar\u00ed\u00ada, la Virgen Madre de Dios\u00bb (IV). Acentuaci\u00f3n que reza muy bien con el sentido salv\u00ed\u00adfico y escatol\u00f3gico de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. En la plegaria tercera la memoria de la Virgen adquiere un sentido peculiar por el hecho de que va precedida por la menci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo para que nos \u00abtransforme en ofrenda permanente\u00bb, donde podemos leer una alusi\u00f3n impl\u00ed\u00adcita a la cualidad de la vida terrena de Mar\u00ed\u00ada (ofrenda) y a su asociaci\u00f3n actual al misterio de Cristo (ofrenda perenne). En el Misal Romano, la oraci\u00f3n sobre las ofrendas del com\u00fan de santa Mar\u00ed\u00ada Virgen en el tiempo de adviento recoge el paralelismo que algunas liturgias orientales descubren entre la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo, invocada en la ep\u00ed\u00adclesis eucar\u00ed\u00adstica, y la intervenci\u00f3n del mismo Esp\u00ed\u00adritu en la encarnaci\u00f3n del Verbo en el seno de Mar\u00ed\u00ada: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, que fecund\u00f3 con su poder el seno de Mar\u00ed\u00ada, santifique, Se\u00f1or, las ofrendas que te presentamos sobre el altar\u00bb. Otros textos eucol\u00f3gicos han conservado la antigua f\u00f3rmula de fe eucar\u00ed\u00adstica que reconoce en el cuerpo y en la sangre del Se\u00f1or, muerto y ahora glorificado, la carne que el Verbo asumi\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada: \u00abAve, verum corpus, natum de Maria Virgine!\u00bb. Se podr\u00e1 notar adem\u00e1s, en la l\u00ed\u00adnea de ejemplaridad de Mar\u00ed\u00ada respecto a la iglesia que celebra la eucarist\u00ed\u00ada, c\u00f3mo las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n que constituyen el alma de la an\u00e1fora reflejan los sentimientos de Mar\u00ed\u00ada en su c\u00e1ntico de alabanza por las grandes obras hechas por el Se\u00f1or (Magn\u00ed\u00adficat), en su ardiente s\u00faplica por la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo (pentecost\u00e9s), en su asociaci\u00f3n a la ofrenda sacrificial del Hijo (al pie de la cruz), en su intercesi\u00f3n por la salvaci\u00f3n de todos (cf MC 18; 20-21).<\/p>\n<p>3. Los OTROS SACRAMENTOS. Muy sobrias, en general, son las referencias a Mar\u00ed\u00ada en los ritos de los otros sacramentos. Se trata de oraciones de intercesi\u00f3n de la iglesia, como en el caso de la ordenaci\u00f3n del obispo, del presb\u00ed\u00adtero y de los di\u00e1conos, sobre los que se invoca la protecci\u00f3n de la Madre de Dios en las letan\u00ed\u00adas (RO 18, p. 54; 18, p. 71; 21, p. 117). Otras f\u00f3rmulas piden la intercesi\u00f3n y la ayuda de Mar\u00ed\u00ada por los pecadores que se acercan al sacramento de la penitencia (RP 131: confiteor) y despu\u00e9s de haber sido reconciliados (RP 104: \u00abLa pasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo&#8230;, la intercesi\u00f3n de la bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb; ib, 135: se sugiere el Magn\u00ed\u00adficat como c\u00e1ntico de acci\u00f3n de gracias); lo mismo sucede respecto a los enfermos en los ritos iniciales del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos (RUE 132: confiteor), y despu\u00e9s de lo cual el enfermo renueva la profesi\u00f3n de fe bautismal en Jesucristo, hijo de Dios, nacido de Mar\u00ed\u00ada (188). En el rito de la recomendaci\u00f3n de los moribundos se invoca a santa Mar\u00ed\u00ada (239) Madre de Dios (242), y se ruega que el moribundo hoy mismo pueda tener con ella su morada en la paz de la Jerusal\u00e9n santa (242); m\u00e1s a\u00fan, que la misma Virgen venga al encuentro con los \u00e1ngeles y santos del que est\u00e1 para dejar esta vida (243), y, despu\u00e9s de este destierro, le muestre a Jes\u00fas, el fruto bendito de su vientre (246). En el rito del matrimonio no hay referencias especiales a Mar\u00ed\u00ada. El Leccionario, sin embargo, enumera entre los textos evang\u00e9licos el episodio de las bodas de Can\u00e1 (Jua 2:1-11) (RM 177), donde la presencia de la Madre de Jes\u00fas es significativa. Esta evocaci\u00f3n evang\u00e9lica hubiera merecido un desarrollo eucol\u00f3gico, aunque s\u00f3lo fuera con la sobriedad con que se recuerda a Mar\u00ed\u00ada en la coronaci\u00f3n de los esposos.<\/p>\n<p>4. RITOS SACRAMENTALES. Mar\u00ed\u00ada tampoco es olvidada en las celebraciones previstas por los otros libros lit\u00fargicos. Tales celebraciones, por lo dem\u00e1s, se unen con frecuencia a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, donde la memoria de la Virgen, como hemos visto [aqu\u00ed\u00ad I supra, 2] es particularmente significativa. El rito de las exequias pide al Se\u00f1or \u00abque santa Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios, que estuvo al pie de la cruz del Hijo moribundo\u00bb, comunique su fe a los que, como ella, est\u00e1n afligidos&#8230; y les alcance el premio eterno (cf RE 186); en el Misal Romano, la colecta de la misa por los hermanos, allegados y bienhechores difuntos apela a la intercesi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada para que los que han pasado ya de este mundo al Padre puedan gozar de la perfecta alegr\u00ed\u00ada en la patria. No obstante, en su conjunto, el RE resulta pobre desde el punto de vista mariano, especialmente si consideramos lo que el Vat. II hab\u00ed\u00ada afirmado de Mar\u00ed\u00ada, glorificada ya en cuerpo y alma, como imagen y primicias de lo que la iglesia ser\u00e1 \u00aben el siglo futuro\u00bb y como signo de esperanza y de consuelo para el pueblo de Dios peregrinante (cf LG 68; SC 103). En el Ritual de la dedicaci\u00f3n de iglesias y de altares, despu\u00e9s de haber invocado la intercesi\u00f3n de la Madre de Dios en las letan\u00ed\u00adas de los santos (RDI, pp. 44; 62) y en las oraciones siguientes (pp. 45, 47, 63, 65), se habla en el prefacio del templo verdadero en el que habita la plenitud de la divinidad, esto es, de la humanidad del Hijo de la Virgen Madre (p. 122), la cual tambi\u00e9n es templo vivo. M\u00e1s abundantes y ricas de significado son las alusiones a la Virgen en el Ritual de la profesi\u00f3n religiosa y de la consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes: no solamente se implora su intercesi\u00f3n materna (RPR 1, 62; II, 67; RCV 20 y 59: letan\u00ed\u00ada de los santos; RPR I, 96; II, 103: oraci\u00f3n conclusiva de la plegaria de los fieles), sino que se recuerda tambi\u00e9n su ejemplo para los que se consagran a Dios \u00abobservando siempre la castidad perfecta, la obediencia y la pobreza, a imitaci\u00f3n de Jesucristo y de su Madre, la Virgen\u00bb (RPR I, 57; II, 62; cf RPR 1, 67; II, 72, y RCV 16; 18; 36; 57; 77).<\/p>\n<p>Entre los \u00faltimos rituales que hasta el d\u00ed\u00ada de hoy (junio de 1983) han sido promulgados por la Congregaci\u00f3n para los sacramentos y el culto divino merece una menci\u00f3n especial el Ordo coronandi imaginem Beatae Mariae Virginis, del 25 de marzo de 1981. Las motivaciones teol\u00f3gicas del rito, enumeradas en el n. 5 de los praenotanda, forman una bella s\u00ed\u00adntesis de la mejor doctrina mariana posconciliar. Todo el sentido del rito est\u00e1 en la idea de la exaltaci\u00f3n de los humildes, cantada ya por la Virgen en el Magn\u00ed\u00adficat (\u00abgratiarum actio et invocatio\u00bb, n. 15); los elementos eucol\u00f3gicos son de gran riqueza teol\u00f3gica y espiritual. Es notable una nueva supplicatio litanica (n. 41), es decir, una nueva redacci\u00f3n de las letan\u00ed\u00adas de la sant\u00ed\u00adsima Virgen, en la cual van unidas fidelidad a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y consonancia con la sensibilidad espiritual de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>5. LITURGIA DE LAS HORAS. \u00abTambi\u00e9n el restaurado libro del oficio de laudes, esto es, la Liturgia de las Horas, contiene preclaros testimonios de piedad hacia la Madre del Se\u00f1or: en las composiciones h\u00ed\u00admnicas, entre las que no faltan algunas obras maestras de la literatura universal; en las ant\u00ed\u00adfonas que cierran el oficio divino cada d\u00ed\u00ada (completas), imploraciones l\u00ed\u00adricas, a las que se ha a\u00f1adido el c\u00e9lebre tropario Sub tuum praesidium, venerable por su antig\u00fcedad y tan admirable por su contenido; en las intercesiones de laudes y v\u00ed\u00adsperas, en las que no es infrecuente el confiado recurso a la Madre de misericordia; en la vast\u00ed\u00adsima selecci\u00f3n de p\u00e1ginas marianas, debidas a autores que vivieron en los primeros siglos del cristianismo, en el medievo o en la edad moderna\u00bb (MC 13). Todav\u00ed\u00ada en las v\u00ed\u00adsperas de cada d\u00ed\u00ada la iglesia, queriendo expresar su agradecimiento por el don de la salvaci\u00f3n, toma prestadas las palabras del c\u00e1ntico de Mar\u00ed\u00ada, el Magn\u00ed\u00adficat.<br \/>\n6. LECCIONARIO. Si la preocupaci\u00f3n de que la palabra de Dios fuese servida con mayor abundancia en las celebraciones lit\u00fargicas (SC 35; 51) ha estado en el centro de los esfuerzos de la reforma posconciliar, no se puede olvidar que el enriquecimiento del Leccionario ha contribuido a ampliar tambi\u00e9n el conocimiento del misterio de Mar\u00ed\u00ada. Lo subraya Pablo VI en la MC: \u00abComo l\u00f3gica consecuencia ha resultado que el Leccionario contiene un mayor n\u00famero de lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento relativas a la bienaventurada Virgen; aumento num\u00e9rico no Garante, sin embargo, de una cr\u00ed\u00adtica serena, porque han sido recogidas \u00fanicamente aquellas lecturas que, o por la evidencia de su contenido o por las indicaciones de una atenta ex\u00e9gesis, avalada por las ense\u00f1anzas del magisterio o por una s\u00f3lida tradici\u00f3n, pueden considerarse, aunque de manera y en grados diversos, de car\u00e1cter mariano\u00bb. La exhortaci\u00f3n de Pablo VI contin\u00faa observando que \u00abestas lecturas no est\u00e1n exclusivamente limitadas a las fiestas de la Virgen, sino que son proclamadas en otras muchas ocasiones: en algunos domingos del a\u00f1o lit\u00fargico, en la celebraci\u00f3n de los ritos que tocan profundamente la vida sacramental del cristiano y sus elecciones, as\u00ed\u00ad como en circunstancias alegres o tristes de su existencia\u00bb (n. 12).<\/p>\n<p>Se puede recordar aqu\u00ed\u00ad, de pasada, que una de las cuatro orientaciones que la MC (29-39) traza para la renovaci\u00f3n del culto mariano es precisamente la b\u00ed\u00adblica: \u00abLa biblia, al proponer de modo admirable el designio de Dios para la salvaci\u00f3n de los hombres, est\u00e1 toda ella impregnada del misterio del Salvador y contiene, adem\u00e1s, desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis, referencias indudables a aquella que fue madre y cooperadora del Salvador. Pero no quisi\u00e9ramos que la impronta b\u00ed\u00adblica se limitase a un diligente uso de los textos y s\u00ed\u00admbolos sabiamente sacados de las Sagradas Escrituras; comporta mucho m\u00e1s: requiere, en efecto, que de la biblia tomen sus t\u00e9rminos y su inspiraci\u00f3n las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n y las composiciones destinadas al canto; y exige, sobre todo, que el culto a la Virgen est\u00e9 impregnado de los grandes temas del mensaje cristiano, a fin de que, al mismo tiempo que los fieles veneran a la sede de la Sabidur\u00ed\u00ada, sean tambi\u00e9n iluminados por la luz de la palabra divina e inducidos a obrar seg\u00fan los dictados de la Sabidur\u00ed\u00ada encarnada\u00bb (MC 30).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con lo dicho recordamos adem\u00e1s que, celebrando el oficio de lectura en las fiestas o memorias marianas, se lleva a cabo una lecho divina del misterio de Mar\u00ed\u00ada, ya sea con una posible lectura tipol\u00f3gica de algunos salmos, seg\u00fan nos ense\u00f1a la tradici\u00f3n, ya sea especialmente con la meditaci\u00f3n de las p\u00e1ginas marianas de los padres y de otros autores se\u00f1alados en tales oficios. As\u00ed\u00ad la palabra de Dios viene le\u00ed\u00adda en el cauce de la tradici\u00f3n eclesial, y \u00e9sta a su vez progresa gracias a la reflexi\u00f3n de los creyentes que, a ejemplo de Mar\u00ed\u00ada, meditan en su coraz\u00f3n las cosas y palabras transmitidas (D V 8) 2i.<\/p>\n<p>IV. Mar\u00ed\u00ada en los diversos ciclos del a\u00f1o lit\u00fargico<br \/>\nLa iglesia celebra el misterio de Mar\u00ed\u00ada en el amplio espacio del a\u00f1o lit\u00fargico: en este kair\u00f3s sacramental despliega toda su fuerza el misterio de Cristo y halla l\u00f3gicamente espacio la memoria de la Madre de Dios, que est\u00e1 indisolublemente unida a la obra salv\u00ed\u00adfica del Hijo (cf SC 103). No tenemos, por tanto, un ciclo mariano aut\u00f3nomo: el tiempo de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu, que es el a\u00f1o lit\u00fargico, prev\u00e9 momentos privilegiados en los cuales se celebra de un modo m\u00e1s o menos peculiar el recuerdo de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. El recuerdo de Mar\u00ed\u00ada hay que buscarlo sobre todo en los tiempos lit\u00fargicos particulares y en aquellas solemnidades y fiestas del Se\u00f1or que guardan una relaci\u00f3n especial con ella. En segundo lugar, el significado de las solemnidades, fiestas y memorias expl\u00ed\u00adcitamente marianas se recoge dentro de la armon\u00ed\u00ada del \u00fanico a\u00f1o lit\u00fargico del Se\u00f1or, en cuanto ellas celebran episodios que, ya precedan a la natividad del Se\u00f1or (como el nacimiento de Mar\u00ed\u00ada y su presentaci\u00f3n en el templo), ya sigan a pentecost\u00e9s (como es el caso de la asunci\u00f3n), pertenecen a la misma econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n las memorias marianas, que traen origen de una idea o de una tradici\u00f3n eclesial, deben reconducirse a la unidad del misterio de Cristo, como celebraciones de un aspecto particular de tal misterio tal como se manifiesta en el tiempo de la iglesia (esto acontece tambi\u00e9n en algunas fiestas del Se\u00f1or o de los santos), esforz\u00e1ndose por conciliar el sentido de tales celebraciones con los datos esenciales del misterio salv\u00ed\u00adfico, lo que no siempre es f\u00e1cil de conseguir. Por lo dem\u00e1s, el lento proceso hist\u00f3rico de la formaci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico, la desordenada presencia en \u00e9l de ciertas celebraciones y la reiterada celebraci\u00f3n de un mismo acontecimiento hacen dif\u00ed\u00adcil la tarea de presentar una visi\u00f3n coherente de este aspecto.<\/p>\n<p>Para adquirir una visi\u00f3n global de la presencia de Mar\u00ed\u00ada en los diversos per\u00ed\u00adodos del anni circulus es preciso hacer referencia a tres libros fundamentales de la liturgia renovada: el Misal Romano, para la eucolog\u00ed\u00ada de la misa; el Leccionario, para la liturgia de la palabra, y la Liturgia de las Horas, para los otros elementos de la oraci\u00f3n eclesial (lecturas b\u00ed\u00adblicas y patr\u00ed\u00adsticas, himnos, ant\u00ed\u00adfonas, preces e intercesiones). Del an\u00e1lisis de este abundante material se puede obtener una panor\u00e1mica bastante precisa de cuanto la iglesia en su oraci\u00f3n nos propone de la Virgen de Nazaret 1N. La exhortaci\u00f3n MC, de Pablo VI, nn. 2-13, nos ofrece una buena s\u00ed\u00adntesis de estos contenidos, y la tendremos presente en nuestra exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LA PRESENCIA DE MAR\u00ed\u008dA EN EL CICLO \u00abDE TEMPORE\u00bb. El hecho de que se introduzcan memorias de la Virgen en el a\u00f1o lit\u00fargico pone en evidencia el v\u00ed\u00adnculo estrecho que existe entre la Madre y los misterios del Hijo. En el ciclo de tempore son evidentemente privilegiados, bajo el aspecto mariano, los per\u00ed\u00adodos que recuerdan la espera del Salvador y su nacimiento (tiempo de adviento y tiempo de navidad), mientras que es menos vistosa la memoria de Mar\u00ed\u00ada en el ciclo de pascua, en su preparaci\u00f3n cuaresmal y en su prolongamiento, que va hasta pentecost\u00e9s, a diferencia de cuanto ocurre en las liturgias orientales, donde el recuerdo de Mar\u00ed\u00ada se distribuye de un modo m\u00e1s equilibrado a lo largo del a\u00f1o.<\/p>\n<p>a) En el tiempo de adviento. La MC enuncia sint\u00e9ticamente la importancia de este tiempo: \u00abAs\u00ed\u00ad, durante el tiempo de adviento la liturgia recuerda frecuentemente a la sant\u00ed\u00adsima Virgen&#8230;, sobre todo en las ferias del 17 al 24 de diciembre, y m\u00e1s concretamente en el domingo anterior a la navidad, en el que hace resonar las antiguas voces prof\u00e9ticas sobre la Virgen y el Mes\u00ed\u00adas, y se leen los episodios evang\u00e9licos relativos al nacimiento inminente de Cristo y del precursor\u00bb (n. 3). En realidad, todo el tiempo de adviento posee una t\u00ed\u00adpica caracter\u00ed\u00adstica mariana, subrayada, ya desde el primer domingo, por algunos elementos de la liturgia de las Horas, como los himnos y las ant\u00ed\u00adfonas, donde el nombre de Mar\u00ed\u00ada aparece con frecuencia; son tambi\u00e9n muy variados los formularios que se ofrecen para la ant\u00ed\u00adfona final de completas.<\/p>\n<p>\u00abLos libros del AT&#8230;, tal como se leen en la iglesia y tal como se interpretan a la luz de una revelaci\u00f3n ulterior y plena, evidencian&#8230; de una forma cada vez m\u00e1s clara la figura de la mujer Madre del Redentor. Bajo esta luz aparece ya prof\u00e9ticamente bosquejada en la promesa de victoria sobre la serpiente hecha a los primeros padres (cf G\u00e9n 3:15). Asimismo, ella es la Virgen que concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un Hijo, que se llamar\u00e1 Emmanuel (cf Isa 7:14, y Miq 5:2-3; Mat 1:22-23). Ella sobresale entre los humildes y pobres del Se\u00f1or, que confiadamente esperan&#8230; la salvaci\u00f3n. Finalmente con ella misma, Hija excelsa de Si\u00f3n, tras la prolongada espera de la promesa, se cumple la plenitud de los tiempos y se instaura la nueva econom\u00ed\u00ada, al tomar de ella la naturaleza humana el Hijo de Dios&#8230;\u00bb (LG 55). Ahora bien, el tiempo de adviento celebra esta econom\u00ed\u00ada veterotestamentaria de la espera, en la cual est\u00e1 ya presente Mar\u00ed\u00ada. En el breve espacio de cuatro semanas se acumula la celebraci\u00f3n de tres misterios: la solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n (8 de diciembre) como celebraci\u00f3n aut\u00f3noma; el anuncio a Mar\u00ed\u00ada y su visita a Isabel, conmemorados en la semana que precede a la navidad, respectivamente el 20 y el 21 de diciembre (durante el a\u00f1o lit\u00fargico tendr\u00e1n luego una memoria propia). En las ferias entre el 17 y el 24 de diciembre, Mar\u00ed\u00ada viene a ser el testigo silencioso del cumplimiento de las promesas; se leen los evangelios de la infancia, episodios en los que Mar\u00ed\u00ada emerge en primer plano como protagonista. En los formularios de la misa han sido recuperados preciosos textos eucol\u00f3gicos, entre los cuales conviene mencionar la colecta del 20 de diciembre, s\u00ed\u00adntesis maravillosa de teolog\u00ed\u00ada y de piedad, inspirada, con alguna modificaci\u00f3n, en una oraci\u00f3n del R\u00f3tulo de R\u00e1vena: \u00abDeus, cuius ineffabile Verbum, angelo nuntiante, Virgo immaculata suscepit, et domus divinatis effecta, sancti Spiritus luce repletur, quaesumus ut nos, eius exemplo voluntati tuae humiliter adhaerere valeamus\u00bb. Es importante, por el modo como invoca al Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los dones eucar\u00ed\u00adsticos, la super oblata del IV domingo de adviento, inspirada en el sacramentario de B\u00e9rgamo: \u00abAltari tuo, Domine, superposita munera Spiritus ille sanctificet, qui beatae Mariae viscera sua virtute replevit\u00bb. Concentra la espiritualidad de la espera, de la que Mar\u00ed\u00ada es modelo para la iglesia en este tiempo, el incipit del segundo prefacio de adviento: \u00abQuem praedixerunt cunctorum praeconia prophetarum, Virgo Mater ineffabili dilectione sustinuit&#8230;\u00bb (\u00abA quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esper\u00f3 con inefable amor de madre\u00bb&#8230;).<\/p>\n<p>Debido a la presencia de todos estos temas, comentados ampliamente en las p\u00e1ginas de los padres propuestas a la meditaci\u00f3n en el oficio de lectura, el tiempo de adviento, y especialmente el \u00faltimo tramo, el de la espera inmediata, es particularmente apto para celebrar el culto de la madre del Se\u00f1or: Mar\u00ed\u00ada viene aqu\u00ed\u00ad presentada con un notable equilibrio, toda inclinada hacia el Hijo que espera, sierva fiel del misterio que le ha sido confiado a su obediencia de fe..<\/p>\n<p>b) En el tiempo de navidad. La evidente riqueza de referencias a Mar\u00ed\u00ada contenidas en los evangelios de este tiempo, que narran el nacimiento del Salvador y los episodios que le siguen, hacen del tiempo de navidad \u00abuna prolongada memoria de la manternidad divina, virginal, salv\u00ed\u00adfica de aquella que, &#8216;conservando intacta su virginidad, dio a luz al Salvador del mundo&#8217; (canon romano, Communicantes de la octava de navidad)\u00bb (MC 5). En este tiempo, adem\u00e1s de la narraci\u00f3n del acontecimiento central: \u00abMar\u00ed\u00ada&#8230; dio a luz a su hijo primog\u00e9nito&#8230;\u00bb (Luc 2:7; evangelio de la misa de medianoche), se propone repetidamente la alusi\u00f3n a la visita de los pastores \u00abque encontraron a Mar\u00ed\u00ada, Jos\u00e9 y al ni\u00f1o&#8230;\u00bb; se celebra la fiesta de la sagrada Familia (domingo dentro de la octava de navidad), que menciona la presencia de Mar\u00ed\u00ada junto a Jos\u00e9 en Bel\u00e9n y en Nazaret; se alude a la circuncisi\u00f3n e imposici\u00f3n del \u00abnombre Jes\u00fas, como hab\u00ed\u00ada sido llamado por el \u00e1ngel antes de ser concebido en el seno de la madre\u00bb (Luc 16:21 : evangelio del 1 de enero); se recuerda la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo (evangelio del 29 y 30 de diciembre, donde se leen las palabras de Sime\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada sobre la espada que le atravesar\u00e1 el alma: Luc 2:35) y la adoraci\u00f3n de los magos: \u00abEntraron en la casa, vieron al ni\u00f1o con Mar\u00ed\u00ada, su madre&#8230;\u00bb (Mat 2:11 : evangelio de epifan\u00ed\u00ada). La reforma lit\u00fargica ha recuperado para este tiempo tambi\u00e9n la solemnidad de la Madre de Dios (1 de enero), de la que hablaremos m\u00e1s adelante [-> 2, b].<\/p>\n<p>Se trata de un ciclo breve (que va desde la misa vespertina de la vigilia de navidad hasta la fiesta del bautismo de Jes\u00fas, domingo despu\u00e9s del 6 de enero), pero intenso, en el que los motivos marianos que ofrecen el Misal, el Leccionario y la Liturgia de las Horas son insistentes. La falta de contenidos marianos en los prefacios de navidad y de epifan\u00ed\u00ada la suple especialmente la menci\u00f3n del Communicantes natalicio en el canon romano. La solemnidad de la epifan\u00ed\u00ada nos muestra a Mar\u00ed\u00ada \u00absede de la Sabidur\u00ed\u00ada y Madre del Rey, que ofrece a la adoraci\u00f3n de los magos al Redentor de todas las gentes\u00bb (MC 5). Diversos formularios de las misas del tiempo de navidad conceden espacio a la maternidad de Mar\u00ed\u00ada (cf la \u00absuper oblata\u00bb de la fiesta de la sagrada Familia; las tres oraciones del 1 de enero; las colectas del lunes, martes y s\u00e1bado entre el 2 de enero y la epifan\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Todo el tiempo de navidad, que idealmente se prolonga hasta la presentaci\u00f3n del Se\u00f1or en el templo (2 de febrero) -como recuerda la actual monici\u00f3n del sacerdote en la apertura de esta antigua liturgia festiva: \u00abHace hoy cuarenta d\u00ed\u00adas hemos celebrado, llenos de gozo, la fiesta del nacimiento del Se\u00f1or&#8230;\u00bb (cf Misal Romano)-, se puede considerar una celebraci\u00f3n de la maternidad de Mar\u00ed\u00ada y del papel que ella desempe\u00f1a en la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or en cuanto Salvador: bajo esta luz hay que ver la presencia de Mar\u00ed\u00ada en las bodas de Can\u00e1, episodio recordado tambi\u00e9n en la epifan\u00ed\u00ada (cf ant\u00ed\u00adfona al Benedictus de laudes; himno y ant\u00ed\u00adfona al Magn\u00ed\u00adficat de las segundas v\u00ed\u00adsperas) y propuesto en el evangelio de la misa del segundo domingo per annum, ciclo C. Despu\u00e9s de haber dado a luz al Salvador, Mar\u00ed\u00ada lo muestra a todos para que lo acojan como Se\u00f1or en la fe de los verdaderos disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>c) En el tiempo pascual y en su preparaci\u00f3n cuaresmal. La exhortaci\u00f3n MC guarda silencio sobre la presencia de Mar\u00ed\u00ada en los ciclos de cuaresma y de pascua. Este silencio ha sido advertido y se ha interpretado de diversos modos; pero tal vez haya sido aconsejado por la ausencia de elementos marianos, en estos dos ciclos, de suficiente relieve como para consentir la elaboraci\u00f3n de una s\u00ed\u00adntesis. Es cierto que la presencia de la Virgen en la liturgia cuaresmal y pascual no es tan evidente como en la de adviento y de navidad. M\u00e1s a\u00fan, de parte de muchos se han hecho votos para que la celebraci\u00f3n del misterio pascual venga enriquecida desde el punto de vista mariano, subrayando mejor el papel privilegiado y activo de Mar\u00ed\u00ada junto a su Hijo, como testimonia el evangelio de Juan (19,15-27). El problema merece un poco de atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Notemos en primer lugar que el genio y la tradici\u00f3n de la liturgia romana no ha dado mucho espacio a la Virgen en la celebraci\u00f3n del misterio pascual, a diferencia de lo que hacen otras liturgias, especialmente la bizantina. Por otra parte, a tal escasez de elementos marianos en la liturgia ha correspondido en Occidente un amplio desarrollo de la religiosidad popular, que insiste con gusto en la presencia de Mar\u00ed\u00ada al pie de la cruz, en su soledad, en la alegr\u00ed\u00ada de su encuentro con el Cristo resucitado. Antes de la reforma reciente, la liturgia romana anticipaba la dolorosa participaci\u00f3n de la Madre en el misterio pascual de Cristo el viernes que precede al domingo de ramos (cf Misal Romano de P\u00ed\u00ado V, edici\u00f3n posterior a 1960, entre las fiestas del mes de marzo: \u00abFeria sexta post dominicam I passionis: Septem dolorum b, Mariae virginis. Hodie, ubi peculiaria pietatis exercitia in honorem b. M. V. Matris dolorosae peraguntur, permittuntur duae missae festivae de septem doloribus B. M. V.\u00bb). Esta fiesta ha sido suprimida para dar a la celebraci\u00f3n de la cuaresma una mayor homogeneidad.<\/p>\n<p>Un esmerado an\u00e1lisis de los textos del triduo pascual muestra que, no obstante su sobriedad y su estilo eucol\u00f3gico, la liturgia romana no ha marginado en realidad a la Virgen Mar\u00ed\u00ada. Ya en el oficio de lectura del jueves santo viene propuesta la homil\u00ed\u00ada pascual de Melit\u00f3n de Sardes [->  supra, II, 1], que contiene el significativo t\u00ed\u00adtulo de Mar\u00ed\u00ada \u00abcordera sin mancha\u00bb. El canto que acompa\u00f1a la reposici\u00f3n del sant\u00ed\u00adsimo sacramento despu\u00e9s de la misa in coena Domini (\u00abPange, lingua, gloriosi Corporis mysterium\u00bb) no deja de recordar el lazo \u00ed\u00adntimo que existe entre Mar\u00ed\u00ada y la eucarist\u00ed\u00ada: \u00abFructus ventris generosi&#8230; nobis natus ex intacta Virgine\u00bb. El viernes santo in passione Domini viene propuesto como canto para la adoraci\u00f3n de la cruz el himno antiguo \u00abPange, lingua, gloriosi proelium certaminis\u00bb. Dicho himno es uno de los se\u00f1alados ad libitum para el oficio de lectura de la semana santa. Una de sus estrofas recuerda la encarnaci\u00f3n y por consiguiente la funci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la historia de la salvaci\u00f3n (\u00abQuando venit ergo sacri \/ plenitudo temporis, \/ missus est ab arce Patris \/ Natus, orbis conditor, \/ atque ventre virginali \/ carne factus prodiit\u00bb); y la narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n seg\u00fan san Juan, centro de la liturgia de la palabra, contiene la per\u00ed\u00adcopa sobre Mar\u00ed\u00ada al pie de la cruz. El s\u00e1bado santo, en la vigilia pascual, se invoca a la Madre de Dios en las letan\u00ed\u00adas de los santos, y se menciona en la profesi\u00f3n de fe bautismal y en el Communicantes del canon romano.<\/p>\n<p>Estas escasas referencias marianas que acabamos de se\u00f1alar, y algunas otras que se pueden encontrar en las preces de la liturgia de las Horas (laudes del s\u00e1bado santo), pueden dejarnos insatisfechos. De todos modos, no colman la necesidad celebrativa que siente la piedad popular. Ya el ritual de una familia religiosa, concedido por la Santa Sede, prev\u00e9 para el viernes santo la conmemoraci\u00f3n de la Virgen al pie de la cruz inmediatamente despu\u00e9s de la adoraci\u00f3n de la misma, y en la vigilia pascual del s\u00e1bado el saludo a la Virgen Madre del Resucitado. Sobre la base de tales precedentes nada impide que el viernes santo, terminada la adoraci\u00f3n de la cruz, se cante alguna estrofa del Stabat Mater Dolorosa, precedida eventualmente de una monici\u00f3n que explique su sentido preciso; y que al t\u00e9rmino de la vigilia pascual, despu\u00e9s de una monici\u00f3n que introduzca en el recuerdo de la Madre del Resucitado, se entone el Regina caeli, laetare, alleluia! Ser\u00e1 bueno, no obstante, dejar otros elementos, tal vez superfluos, que no se podr\u00ed\u00adan introducir arm\u00f3nicamente en las celebraciones de la liturgia romana. Se podr\u00ed\u00ada, en cambio, favorecer una digna celebraci\u00f3n del s\u00e1bado santo en cuanto tal para revivir la experiencia fuerte de Mar\u00ed\u00ada en el intervalo entre la cruz y la resurrecci\u00f3n. Las tradiciones latina y oriental conservan materiales aptos para la composici\u00f3n de una celebraci\u00f3n de lectura y de plegarias que colme el vac\u00ed\u00ado celebrativo del s\u00e1bado santo y sugiera una intensa esperanza pascual, como la que florec\u00ed\u00ada en el coraz\u00f3n de la Madre del Crucificado. Es de desear que se difunda la celebraci\u00f3n de la \u00abHora de la Madre\u00bb, como se la ha llamado, siguiendo propuestas ya experimentadas.<br \/>\nDurante todo el tiempo pascual hasta pentecost\u00e9s, la liturgia de las Horas se concluye en completas con el j\u00fabilo del Regina caeli. En el formulario de la misa del com\u00fan de la sant\u00ed\u00adsima Virgen antes de la ascensi\u00f3n y durante la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima a pentecost\u00e9s hay elementos v\u00e1lidos para una catequesis s\u00f3lida que quiera partir de Mar\u00ed\u00ada. De todos modos, la sobriedad de referencias marianas en este tiempo lit\u00fargico es una invitaci\u00f3n a fijar con Mar\u00ed\u00ada los ojos y el coraz\u00f3n en el rostro del Resucitado y a meditar sus palabras haciendo la ex\u00e9gesis a la luz de la resurrecci\u00f3n. Tal vez hubiera merecido alg\u00fan ulterior rasgo mariano la fiesta de la ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, como sugieren los iconos de esta fiesta seg\u00fan aparece en el Evangeliario de R\u00e1bula (s. vi) y otros iconos antiqu\u00ed\u00adsimos del Sina\u00ed\u00ad, en los que Mar\u00ed\u00ada ocupa el puesto central como madre de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y figura de la iglesia \u00ab. D\u00ed\u00adgase lo mismo de pentecost\u00e9s y de su preparaci\u00f3n en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas del tiempo pascual: lo exige la menci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en los Hechos (1,14), que la se\u00f1alan activamente presente en el cen\u00e1culo en la espera del Esp\u00ed\u00adritu (cf la colecta com\u00fan de la sant\u00ed\u00adsima Virgen despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n).<\/p>\n<p>En la liturgia cuaresmal, las referencias a la Virgen son m\u00e1s bien escasas, reducidas a alguna menci\u00f3n en las preces de v\u00ed\u00adsperas. Pero la presencia impl\u00ed\u00adcita de Mar\u00ed\u00ada -de la que hablaremos m\u00e1s adelante- sugiere el leer tambi\u00e9n en este silencio tan discreto la ejemplaridad de Mar\u00ed\u00ada para la iglesia que va caminando hacia la pascua en la escucha atenta de la palabra, en el fiel cumplimiento de la voluntad de Dios, en la gran peregrinaci\u00f3n de la fe: en Mar\u00ed\u00ada tenemos un modelo para vivir la preparaci\u00f3n a la pascua como disc\u00ed\u00adpulos de Cristo, es decir, para llegar con ella a la cruz y a la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) En el tiempo `per annum\u00bb la memoria cotidiana de la Virgen tiene lugar en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica de la misa y en la liturgia de las Horas (-> supra, III, 2 y 5). Recordamos que el c\u00e1ntico del Magnificat se recoge, en algunos de sus motivos, en la oraci\u00f3n conclusiva de v\u00ed\u00adsperas de las cuatro semanas del salterio, comenzando por el lunes de la primera semana: as\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de la iglesia se inspira en los sentimientos y en las palabras de la Madre. La memoria del s\u00e1bado es la que da al ritmo de la semana una impronta mariana, ya sea mediante la celebraci\u00f3n votiva de la santa Mar\u00ed\u00ada en s\u00e1bado con sus textos respectivos, ofrecidos por el Misal y por la Liturgia de las Horas, ya sea mediante otros elementos significativos, como la oraci\u00f3n conclusiva de nona y la bella letan\u00ed\u00ada de preces de laudes del s\u00e1bado de la tercera semana (cf MC 12-13) \u00ab.<\/p>\n<p>2. LA PRESENCIA DE MAR\u00ed\u008dA EN EL CICLO SANTORAL. En el ciclo santoral renovado la Virgen Mar\u00ed\u00ada ocupa un puesto singular: los retoques y la disminuci\u00f3n de memorias marianas respecto al calendario romano precedente no han rebajado la presencia de Mar\u00ed\u00ada, la cual resulta m\u00e1s bien enriquecida por el m\u00e1s valioso contenido de los nuevos textos. Es verdad que algunas solemnidades o fiestas que antes ten\u00ed\u00adan un t\u00ed\u00adtulo mariano son ahora solemnidades o fiestas del Se\u00f1or, pero la octava de navidad o la fiesta de la circuncisi\u00f3n del Se\u00f1or se ha convertido en la \u00absolemnidad de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima, Madre de Dios\u00bb. En todo caso, todas las memorias de Mar\u00ed\u00ada hacen relaci\u00f3n a Cristo; y en la catequesis es preciso saber encontrar, partiendo de los textos lit\u00fargicos, el nexo l\u00f3gico de cada una de ellas con el misterio de Cristo y de la iglesia y con la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. En la siguiente enumeraci\u00f3n de las solemnidades, fiestas y memorias marianas daremos una s\u00ed\u00adntesis de la historia, elementos eucol\u00f3gicos de mayor relieve y del significado global de cada una.<br \/>\na) Solemnidades y fiestas del Se\u00f1or de contenido mariano. Estamos examinando el ciclo santoral y, por consiguiente, no repetiremos cuanto hemos dicho [aqu\u00ed\u00ad ->  supra,1, a-c] sobre el recuerdo de Mar\u00ed\u00ada en los ciclos cristol\u00f3gicos del adviento, de navidad y de la pascua. Dos celebraciones del Se\u00f1or merecen ser aqu\u00ed\u00ad recordadas.<\/p>\n<p>La Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or (25 de marzo), que trae su origen de la festividad de la Anunciaci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada, celebrada en Asia Menor desde el s. vi. Introducida en Roma por el papa Sergio I (687-701), ha recibido en los libros lit\u00fargicos, con una cierta fluctuaci\u00f3n, primero el t\u00ed\u00adtulo del Se\u00f1or, luego el de Mar\u00ed\u00ada. La fecha fue evidentemente fijada en relaci\u00f3n con el 25 de diciembre, es decir, nueve meses antes. Se trata, pues, de una celebraci\u00f3n que responde a un criterio de organizaci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico diverso del adoptado hasta ahora para conmemorar la anunciaci\u00f3n y la encarnaci\u00f3n hacia finales de adviento (20 de diciembre), sin preocuparse de interponer una distancia cronol\u00f3gica de nueve meses respecto a la navidad. Esta solemnidad, que con frecuencia cae antes de la semana santa, y en todo caso siempre en la cuaresma -pero que no pocas veces debe ser trasladada al tiempo de pascua-, crea alguna dificultad psicol\u00f3gica por el criterio de dataci\u00f3n que la une a navidad. En la \u00f3ptica de los padres de la iglesia, la encarnaci\u00f3n tiene una relaci\u00f3n indisoluble con la redenci\u00f3n y con el misterio pascual. Es a esta luz como deber\u00ed\u00ada ser celebrada dicha solemnidad, seg\u00fan subrayan algunos de sus textos: la colecta, por ejemplo, habla \u00abde nuestro Redentor\u00bb; la oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n recuerda \u00abel poder de su santa resurrecci\u00f3n\u00bb (\u00abEius salutiferae resurrectionis potentiam\u00bb); la segunda lectura (Heb 10:4-10) ilustra la oblaci\u00f3n sacrificial de Cristo. Las referencias a Mar\u00ed\u00ada, como es obvio, son m\u00faltiples, ya sea en la liturgia de las Horas, ya sea en el formulario de la misa; es bell\u00ed\u00adsimo el prefacio inspirado en la liturgia hispana: \u00abQuem (Christum) inter homines et propter homines nasciturum, Spiritus sancti obumbrante virtute, ac caelesti nuntio Virgo fidenter audivit et immaculatis visceribus amanter portavit\u00bb, texto que puede usarse no solamente en este d\u00ed\u00ada, sino siempre que en la misa se proclama el evangelio de la anunciaci\u00f3n. MC 6 sintetiza bien el significado de esta solemnidad.<\/p>\n<p>La Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or (2 de febrero), seg\u00fan un criterio cronol\u00f3gico inspirado en el evangelio (Luc 2:22, con Lev 12:2-8) se celebra cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de navidad. Por el Diario de la peregrina Egeria sabemos que esta fiesta se celebraba en Jerusal\u00e9n ya hacia finales del s. iv. Fue recibida en Occidente en el s. vII con el t\u00ed\u00adtulo griego de \u00abHypapanti\u00bb (hypapant\u00e1n\u00f3, encontrar), fiesta del encuentro entre el Mes\u00ed\u00adas y su pueblo. Los textos de la Liturgia de las Horas y del Misal constituyen un hermoso comentario al pasaje evang\u00e9lico de Luc 2:22-40, proclamado en la misa. Justamente ahora la fiesta ha vuelto a recuperar el t\u00ed\u00adtulo de Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or, omitiendo el t\u00ed\u00adtulo de Purificaci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada, que hab\u00ed\u00ada entrado en los libros lit\u00fargicos occidentales a partir del s. x. Por muchos textos se puede colegir el origen oriental de la fiesta. De origen occidental, en cambio, es la liturgia de la luz, que se abre con la bendici\u00f3n de las candelas, y que en cierto modo ritualiza la idea expresada en el evangelio por el c\u00e1ntico de Sime\u00f3n: \u00abMis ojos han visto tu salvaci\u00f3n&#8230;, luz para alumbrar a las naciones&#8230;\u00bb: precisamente, Cristo. La colaboraci\u00f3n mariana viene dada por la per\u00ed\u00adcopa evang\u00e9lica predicha. Mar\u00ed\u00ada aparece en el acto de ofrecimiento del Hijo como la que lleva la Luz, madre de Cristo, luz de las naciones, que comparte los sufrimientos de aquel que ser\u00e1 signo de contradicci\u00f3n. Tambi\u00e9n esta fiesta se coloca en el dinamismo de la encarnaci\u00f3n hacia el misterio pascual. \u00abDebe ser considerada, para poder asimilar plenamente su ampl\u00ed\u00adsimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre, es decir, celebraci\u00f3n de un misterio de salvaci\u00f3n realizado por Cristo, al cual la Virgen estuvo \u00ed\u00adntimamente unida como Madre del Siervo sufriente de Yav\u00e9, como ejecutora de una misi\u00f3n referida al antiguo Israel y como modelo del pueblo de Dios constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecuci\u00f3n\u00bb (MC 7).<\/p>\n<p>b) Tres solemnidades para celebrar tres dogmas marianos. Las tres solemnidades marianas del a\u00f1o lit\u00fargico celebran tres dogmas de la iglesia cat\u00f3lica sobre el misterio de la Virgen: Inmaculada desde su concepci\u00f3n, Madre de Dios en su misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, Asunta al cielo en su destino final junto a Cristo como primicia de la iglesia.<\/p>\n<p>Inmaculada Concepci\u00f3n (8 de diciembre). La antigua fiesta oriental de la concepci\u00f3n milagrosa de Mar\u00ed\u00ada por Ana se convirti\u00f3 en Occidente hacia el s. xt en la fiesta de la concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada sin pecado original. Las conocidas controversias teol\u00f3gicas sobre este tema no han favorecido su desarrollo y su exacta formulaci\u00f3n teol\u00f3gica. Introducida en el Calendario romano en el a\u00f1o 1476 por decisi\u00f3n de Sixto IV, despu\u00e9s de la proclamaci\u00f3n del dogma de la Inmaculada por P\u00ed\u00ado IX (1854), la fiesta recibir\u00e1 los formularios de notable belleza que han llegado hasta nosotros. La reciente reforma ha aportado algunos enriquecimientos en la liturgia de las Horas y en la misa, especialmente con el nuevo prefacio, que ofrece una s\u00ed\u00adntesis del significado cristiano y eclesial de este dogma mariano: \u00ab&#8230; ut in ea [beatissima Virgine Maria] dignam Filio tuo Genitricem praepares, et Sponsae eius ecclesiae sine ruga vel macula formosae signares exordium\u00bb. En la solemnidad del 8 de diciembre \u00abse celebran conjuntamente la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, la prepaparaci\u00f3n radical (cf ls 11,1.10) a la venida del Salvador y el feliz exordio de la iglesia sin mancha ni arruga\u00bb (MC 3). Hay que notar, como canta este prefacio, el bello paralelismo entre la Virgen pur\u00ed\u00adsima y Cristo, \u00abCordero inocente que quita el pecado del mundo\u00bb, la ejemplaridad de ella para la iglesia a fin de que tambi\u00e9n \u00e9sta sea inmaculada, y su funci\u00f3n de \u00ababogada de gracia y ejemplo de santidad\u00bb para el pueblo cristiano.<\/p>\n<p>Santa Mar\u00ed\u00ada, Madre de Dios (1 de enero: en realidad esta solemnidad entra en el ciclo de tempore, como se ha indicado [aqu\u00ed\u00ad -> supra, 1, b]). La antigua memoria de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, que se remonta al s. vt y que se celebra todav\u00ed\u00ada en los diversos ritos orientales, ha recuperado hoy el puesto que desde el s. vol ten\u00ed\u00ada en Roma bajo el t\u00ed\u00adtulo Natale sanctae Mariae. Aunque se ha cambiado el t\u00ed\u00adtulo de la fiesta, se ha conservado el rico contenido mariano de los textos lit\u00fargicos, especialmente de las oraciones, de las ant\u00ed\u00adfonas y de los responsorios. MC 5 comenta as\u00ed\u00ad el contenido de esta solemnidad: \u00abEsta, fijada en el d\u00ed\u00ada 1 de enero, seg\u00fan una antigua sugerencia de la liturgia de Roma, est\u00e1 destinada a celebrar la parte que tuvo Mar\u00ed\u00ada en el misterio de la salvaci\u00f3n y a exaltar la singular dignidad de que goza la sancta Parens&#8230;, per quam meruimus&#8230; auctorem vitae suscipere (ant\u00ed\u00adfona de entrada y oraci\u00f3n colecta); es adem\u00e1s una ocasi\u00f3n propicia para renovar la adoraci\u00f3n al reci\u00e9n nacido Pr\u00ed\u00adncipe de la paz, para escuchar de nuevo el jubiloso anuncio ang\u00e9lico (cf Luc 2:14 : paz en la tierra a los hombres&#8230;) y para implorar de Dios, por mediaci\u00f3n de la Reina de la Paz, el don supremo de la paz\u00bb. Uniendo la celebraci\u00f3n de la jornada mundial de la paz instituida por Pablo VI (a la que alude tambi\u00e9n el texto citado de MC) y el comienzo del a\u00f1o civil, en la liturgia de la misa se proclama -como segunda lectura- la bendici\u00f3n de Mois\u00e9s que desea la protecci\u00f3n de Dios y la paz (N\u00fam 6:22-27). En la oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n, seg\u00fan la sugerencia expl\u00ed\u00adcita de Pablo VI, se llama a Mar\u00ed\u00ada \u00abmadre de Cristo y madre de la iglesia\u00bb. La conmemoraci\u00f3n de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada es, por tanto, la ocasi\u00f3n para extender el sentido de tal maternidad a la iglesia y a toda la humanidad, para la que se implora, por su intercesi\u00f3n, la plenitud de la paz en su denso significado b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada (15 de agosto). Una antigua fiesta que se celebraba en Jerusal\u00e9n desde el s. vi en honor de la Madre de Dios recordaba probablemente la consagraci\u00f3n de una iglesia en su honor. Esta fiesta, un siglo despu\u00e9s, se extiende a todo el Oriente bajo el nombre de Dormici\u00f3n de santa Mar\u00ed\u00ada y celebra su tr\u00e1nsito de este mundo y su asunci\u00f3n al cielo, seg\u00fan los textos ap\u00f3crifos del Transitus de la Virgen [I supra, II, 2, a]. En Occidente fue acogida por el papa Sergio (fin del s. vil) con una feliz formulaci\u00f3n inspirada en un texto bizantino: en la oraci\u00f3n Veneranda nobis del sacramentario Gregoriano se dice que Mar\u00ed\u00ada \u00abexperiment\u00f3 la muerte temporal, pero no pudo ser retenida por los lazos de la muerte\u00bb. La proclamaci\u00f3n del dogma de la Asunci\u00f3n por P\u00ed\u00ado XII (1950) ha tenido como consecuencia la reestructuraci\u00f3n de toda la liturgia de esta solemnidad, que canta el misterio de la glorificaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada asunta ya al cielo en cuerpo y alma; gracias a la reciente reforma se ha hecho una nueva reelaboraci\u00f3n. Esta solemnidad est\u00e1 dotada, por excepci\u00f3n, de un formulario para la misa vespertina de la vigilia. En la misa del d\u00ed\u00ada se proclama como primera lectura una per\u00ed\u00adcopa del Apocalipsis (11,19; 12,1-6.10) que recuerda a la mujer vestida de sol (12,1), aunque en un contexto de dif\u00ed\u00adcil comprensi\u00f3n para los fieles que escuchan; la per\u00ed\u00adcopa evang\u00e9lica de Lucas (1,39-56), que refiere el elogio de Isabel a Mar\u00ed\u00ada y la proclamaci\u00f3n del Magnificar, expresa bien la exaltaci\u00f3n de la sierva humilde. El nuevo prefacio, inspirado ampliamente en el texto de LG 68, ofrece una bella s\u00ed\u00adntesis del significado cristol\u00f3gico y eclesial de la solemnidad. MC 6 centra su sentido en la perfecta configuraci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada con Cristo resucitado. En la liturgia de las Horas esta tem\u00e1tica halla un claro desarrollo en la gozosa plegaria eclesial que brota de la contemplaci\u00f3n de la Virgen como icono escatol\u00f3gico de la iglesia.<\/p>\n<p>c) Las dos fiestas marianas. Dos acontecimientos de la vida de Mar\u00ed\u00ada se celebran con el grado de fiesta: la Natividad y la Visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Natividad de la sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada (8 de septiembre). El origen de esta fiesta va unido a la dedicaci\u00f3n de la iglesia de la natividad de Mar\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n, que se celebraba desde el s. v. Se extendi\u00f3 a Bizancio y a Roma en el s. vil. Es una fiesta de gran importancia en todo el Oriente por coincidir con el comienzo del a\u00f1o lit\u00fargico bizantino. Las f\u00f3rmulas de la liturgia romana acusan el influjo oriental y son singularmente alegres, pues celebran el nacimiento de la que, hecha Madre del Redentor, nos ha dado las primicias de la salvaci\u00f3n (colecta de la misa).<\/p>\n<p>Visitaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada (31 de mayo). Esta fiesta tiene su justificaci\u00f3n en el evangelio de Lucas (1,39-56). Como episodio relacionado con el nacimiento del Salvador, la visitaci\u00f3n tiene ya una conmemoraci\u00f3n en la semana que precede inmediatamente a la navidad. Como fiesta fue instituida por Urbano VI el a\u00f1o 1389, pero ya se celebraba por los franciscanos el 2 de julio desde 1263. En esta misma fecha se celebraba en Constantinopla una fiesta mariana de la reliquia del cintur\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la iglesia de la Blanquerna. La ordenaci\u00f3n actual del calendario, por razones l\u00f3gicas, ha anticipado justamente esta fiesta -que recuerda la visita de Mar\u00ed\u00ada a la madre del futuro precursor- a la solemnidad que conmemora el nacimiento del Bautista (24 de junio), coloc\u00e1ndola el 31 de mayo, es decir, al fin del mes que por tradici\u00f3n popular es considerado como mariano, en el puesto que ocupaba la fiesta de Mar\u00ed\u00ada Reina, instituida por P\u00ed\u00ado XII (que ahora se celebra con el rango de memoria el 22 de agosto). Puesto que la visitaci\u00f3n cae hoy en torno a pentecost\u00e9s, podr\u00ed\u00ada celebrarse como recuerdo particular de la Virgen en su pentecost\u00e9s (puesto que en la anunciaci\u00f3n vino sobre ella el Esp\u00ed\u00adritu Santo): como har\u00e1n los ap\u00f3stoles despu\u00e9s de su pentecost\u00e9s, Mar\u00ed\u00ada emprende un viaje misionero (precisamente la visitaci\u00f3n) y es promotora de manifestaciones carism\u00e1ticas (el ni\u00f1o da saltos en el seno de Isabel); podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n celebrarse como recuerdo de Mar\u00ed\u00ada \u00abArca de la Alianza\u00bb (la Alianza en persona mora en ella) e imagen de la iglesia primitiva por su impulso en la oraci\u00f3n (el Magn\u00ed\u00adficat) y en la caridad activa (una vez m\u00e1s la visitaci\u00f3n).<\/p>\n<p>d) Las \u00abmemorias de Mar\u00ed\u00ada\u00bb. El Calendario romano enumera otras ocho \u00abmemorias\u00bb en honor de Mar\u00ed\u00ada, algunas obligatorias, otras libres. Est\u00e1n inspiradas ya sea en episodios de la vida de la Virgen, ya sea en ideas teol\u00f3gicas o en lugares venerados por los fieles. Las indicamos seg\u00fan la cronolog\u00ed\u00ada del a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes (11 de febrero) es la memoria que va unida al recuerdo de las apariciones de la Virgen en 1858 a Bernadette Soubirous en la gruta de Massabielle. La \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n que existe entre el lugar, las palabras de la Virgen y la historia de piedad y de consolaci\u00f3n que sugiere su imagen ofrece la posibilidad de una contemplaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como fuente de agua viva y medicina de los enfermos.<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora del Carmen (16 de julio) es el t\u00ed\u00adtulo que recuerda el nacimiento de una Orden religiosa profundamente mariana (la Orden de los Carmelitas) en un valle del monte Carmelo, en Palestina. La gran difusi\u00f3n popular de este t\u00ed\u00adtulo ha sugerido, despu\u00e9s de algunas vacilaciones, el conservar esta memoria en el calendario actual. La referencia b\u00ed\u00adblica al monte Carmelo y la gran tradici\u00f3n contemplativa de la Orden sugieren celebrar a Mar\u00ed\u00ada en su belleza: en su ser karmel, que significa jard\u00ed\u00adn o para\u00ed\u00adso de Dios; en su oraci\u00f3n contemplativa que medita las Escrituras. Como reza la colecta, Mar\u00ed\u00ada conduce a Cristo, que es la santa monta\u00f1a, en el crecimiento de la santidad. Seg\u00fan la tradici\u00f3n de la Orden carmelita, Mar\u00ed\u00ada es Madre y Hermana.<\/p>\n<p>Dedicaci\u00f3n de la bas\u00ed\u00adlica de Santa Mar\u00ed\u00ada la Mayor (5 de agosto). La memoria hace referencia al lugar dedicado en Roma en el s. iv casi como una r\u00e9plica de la bas\u00ed\u00adlica de la Natividad de Bel\u00e9n, en honor de la Madre de Dios sobre la colina del Esquilino. En el s. v, el papa Sixto III ofrece la iglesia al pueblo de Dios (plebi Dei), embellecida con preciosos mosaicos -conservados todav\u00ed\u00ada en el arco de triunfo-, que son un canto de la divina maternidad y de los episodios de la infancia de Jes\u00fas y un monumento a la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de Efeso (431). Esta fiesta evoca los grandes temas de Mar\u00ed\u00ada como templo de Dios y nueva Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Santa Mar\u00ed\u00ada Reina (22 de agosto). Tradicional por su material iconogr\u00e1fico, esta memoria fue introducida por P\u00ed\u00ado XII en 1954 con grado de fiesta para celebrarse el 31 de mayo, casi en simetr\u00ed\u00ada con la fiesta de Cristo Rey. Colocada ahora felizmente ocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s del 15 de agosto, tiene el siguiente significado seg\u00fan las palabras de MC 6: \u00abLa solemnidad de la Asunci\u00f3n se prolonga jubilosamente en la celebraci\u00f3n de la fiesta de la Realeza de Mar\u00ed\u00ada, que tiene lugar ocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s y en la que se contempla a aquella que, sentada junto al Rey de los siglos, resplandece como Reina e intercede como Madre\u00bb (cf la colecta del d\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora la Virgen de los Dolores (15 de septiembre). La memoria tiene or\u00ed\u00adgenes devocionales que se remontan al medievo. Difundida gracias al apostolado de la Orden de los Siervos de Mar\u00ed\u00ada, para los que hab\u00ed\u00ada sido aprobada en 1667, fue extendida a la iglesia universal por P\u00ed\u00ado VII en 1814. Tiene un notable contenido teol\u00f3gico, pues recuerda la presencia de Mar\u00ed\u00ada a los pies de la cruz. Antes de la reciente reforma ten\u00ed\u00ada una anticipaci\u00f3n el viernes que precede al domingo de ramos; todav\u00ed\u00ada hoy, colocada despu\u00e9s de la fiesta de la exaltaci\u00f3n de la santa cruz (14 de septiembre) se convierte en \u00abocasi\u00f3n propicia para revivir un momento decisivo de la historia de la salvaci\u00f3n y para venerar junto con el Hijo exaltado en la cruz a la Madre que comparte su dolor\u00bb; como recuerda la colecta (MC 7).<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora la Virgen del Rosario (7 de octubre). Tenemos aqu\u00ed\u00ad la cristalizaci\u00f3n de una devoci\u00f3n mariana profundamente radicada en el pueblo (la memoria es, en cierto modo, sim\u00e9trica con la fiesta oriental del himno Ak\u00e1thistos; en el rito bizantino se celebra el s\u00e1bado de la quinta semana de cuaresma). Instituida por P\u00ed\u00ado V despu\u00e9s de la victoria de Lepanto (7 de octubre de 1571), pas\u00f3 a la iglesia universal en 1716 bajo Clemente XI. La memoria es netamente mariana. En efecto, el Misal romano ha introducido en la colecta \u00abGratiam tuam&#8230;\u00bb, que es tambi\u00e9n la oraci\u00f3n conclusiva del Angelus Domini, un inciso expl\u00ed\u00adcitamente mariano: \u00ab&#8230; ut qui, angelo nuntiante, Christi Filii tui incarnationem cognovimus, beata Maria Virgine intercedente, per passionem eius et crucem&#8230;\u00bb. S\u00f3lo en este inciso a\u00f1adido se menciona a la Virgen. La memoria quiere indicar el camino de la Virgen por los misterios de gozo, de dolor y de gloria vividos en Cristo.<\/p>\n<p>Presentaci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima Virgen Mar\u00ed\u00ada (21 de noviembre). Fiesta antigua y de gran importancia en la liturgia bizantina por el significado de la entrada de la Virgen en el templo sagrado de Jerusal\u00e9n. El hecho de que esta fiesta se inspirase en el ap\u00f3crifo Protoevangelio de Santiago retras\u00f3 su extensi\u00f3n a Occidente, donde comenz\u00f3 a celebrarse antes del s. xrv, bajo Gregorio XI en Avi\u00f1\u00f3n; pero pronto se extendi\u00f3 a toda la iglesia con Sixto V en 1585. El contenido esencial de la memoria es el gozo de la Hija de Si\u00f3n que se consagra totalmente al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Inmaculado Coraz\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada (s\u00e1bado despu\u00e9s del II domingo despu\u00e9s de pentecost\u00e9s). Esta memoria se celebra al d\u00ed\u00ada siguiente de la solemnidad del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, casi como su prolongamiento ideal. La devoci\u00f3n se remonta al s. xvii (escritos de san Juan Eudes). Las apariciones de F\u00e1tima (1917) y la consagraci\u00f3n de toda la humanidad al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada hecha por P\u00ed\u00ado XII en 1942 han favorecido su extensi\u00f3n. El mismo papa instituy\u00f3 la fiesta en 1944, asign\u00e1ndole la fecha del d\u00ed\u00ada octavo despu\u00e9s de la Asunci\u00f3n. En todo caso, la referencia al coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada es netamente evang\u00e9lica, si pensamos en la sabidur\u00ed\u00ada reflexiva de la Madre, que medita las palabras y los hechos del Hijo en su propio coraz\u00f3n (Luc 2:19.51).<\/p>\n<p>e) La memoria de Santa Mar\u00ed\u00ada en s\u00e1bado y las misas votivas. Desde la edad media, el s\u00e1bado se ha considerado en la liturgia latina como un d\u00ed\u00ada mariano, a diferencia de lo que hacen las liturgias orientales, que reservan el mi\u00e9rcoles a la memoria de la Virgen. El fundamento de tal elecci\u00f3n parece que hay que buscarlo en la tradici\u00f3n, que considera el s\u00e1bado que sigue a la muerte del Se\u00f1or y precede a su resurrecci\u00f3n como el momento en el cual la fe y la esperanza de la iglesia estaban concentradas en Mar\u00ed\u00ada. Esta memoria de Mar\u00ed\u00ada es calificada por Pablo VI de \u00abantigua y discreta\u00bb (MC 9). La liturgia de las Horas de esta memoria contiene v\u00e1lidos elementos eucol\u00f3gicos de loa a la Madre de Dios y nos conf\u00ed\u00ada a su intercesi\u00f3n materna.<\/p>\n<p>En la secci\u00f3n de misas votivas, el Misal Romano remite, para las misas en honor de Mar\u00ed\u00ada, al com\u00fan de la sant\u00ed\u00adsima Virgen, que contiene hasta siete formularios, tres de los cuales est\u00e1n reservados, respectivamente, al tiempo de adviento (el cuarto), de navidad (el quinto) y de pascua (el sexto): son los mejores desde el punto de vista de su contenido. En la \u00abeditio typica altera\u00bb (1975) del Missale Romanum, entre las misas votivas se ha a\u00f1adido el formulario De b. Maria Ecclesiae Matre, con el cual se enriquece notablemente en cantidad, y sobre todo en calidad doctrinal, el \u00abcorpus marianum\u00bb de la liturgia. Es importante la colecta, que recuerda a Mar\u00ed\u00ada a los pies de la cruz en el momento en que se convierte en madre de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas; el prefacio propio se inspira ampliamente en el cap\u00ed\u00adtulo mariano de la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen gentium. (Evidentemente, esta misa se ha incluido en las nuevas ediciones del Misal castellano.<\/p>\n<p>Pero no conviene olvidar aqu\u00ed\u00ad \u00abque el Calendario Romano General no registra todas las celebraciones de contenido mariano; pues corresponde a los calendarios particulares recoger, con fidelidad a las normas lit\u00fargicas, pero tambi\u00e9n con adhesi\u00f3n de coraz\u00f3n, las fiestas marianas propias de las distintas iglesias locales\u00bb (MC 9). El deseo aqu\u00ed\u00ad expresado se convierte en una invitaci\u00f3n a ofrecer, en los textos eucol\u00f3gicos de las celebraciones de los calendarios particulares, aquella visi\u00f3n del misterio de Mar\u00ed\u00ada, sobria y esencial, seg\u00fan la cual ella est\u00e1 asociada a la obra de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu y est\u00e1 presente en la iglesia bajo diversos t\u00ed\u00adtulos y por diversos motivos sin que jam\u00e1s disminuya el contenido del dogma ni decaiga la calidad de la doctrina: la veneraci\u00f3n para con la Madre de Dios exige, en resumidas cuentas, que la celebraci\u00f3n de sus misterios se haga con profunda piedad, pero tambi\u00e9n con verdad sincera; m\u00e1s a\u00fan, con la adecuada belleza\u00bb<\/p>\n<p>V. Orientaciones teol\u00f3gicas y pastorales<br \/>\nDespu\u00e9s de esta valoraci\u00f3n de los elementos marianos de la liturgia de la iglesia occidental resumamos en algunos puntos las orientaciones doctrinales y pastorales m\u00e1s espec\u00ed\u00adficas y necesarias por su gran importancia para la espiritualidad y para la vida de la iglesia y de los cristianos.<\/p>\n<p>1. LA LITURGIA, S\u00ed\u008dNTESIS DE DOCTRINA Y DE CULTO. La liturgia, en sus textos, contiene la confesi\u00f3n de la fe de la iglesia en el misterio de Mar\u00ed\u00ada y ofrece una rica s\u00ed\u00adntesis de la misma -fusionando armoniosamente la lex credendi y la lex orandi (cf MC 56)-, atenta tanto a la tradici\u00f3n como a los nuevos y recientes desarrollos. Lo indica autorizadamente Pablo VI en diversos p\u00e1rrafos de la MC, especialmente cuando afirma: \u00abRecorriendo despu\u00e9s los textos del Misal restaurado, vemos c\u00f3mo los grandes temas marianos de la eucolog\u00ed\u00ada romana -el tema de la Inmaculada Concepci\u00f3n y de la plenitud de gracia, de la maternidad divina, de la integ\u00e9rrima y fecunda virginidad, del templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, de la cooperaci\u00f3n a la obra del Hijo, de la santidad ejemplar, de la intercesi\u00f3n misericordiosa, de la asunci\u00f3n al cielo, de la realeza maternal y algunos m\u00e1s- han sido recogidos en perfecta continuidad con el pasado, y c\u00f3mo otros temas, nuevos en un cierto sentido, han sido introducidos en perfecta adherencia con el desarrollo teol\u00f3gico de nuestro tiempo\u00bb (n. 11). Especial relieve viene dado al tema Mar\u00ed\u00ada-iglesia: \u00abHa sido introducido en los textos del Misal con variedad de aspectos, como varias y m\u00faltiples son las relaciones que median entre la Madre de Cristo y la iglesia. En efecto, dichos textos en la Concepci\u00f3n sin mancha de la Virgen reconocen la imagen de la iglesia, esposa de Cristo&#8230; y de limpia hermosura (prefacio del 8 de diciembre); en la Asunci\u00f3n reconocen el principio ya cumplido y la imagen de aquello que para toda la iglesia debe todav\u00ed\u00ada cumplirse (prefacio del 15 de agosto); en el misterio de la maternidad la proclaman madre de la Cabeza y de los miembros: santa Madre de Dios, por tanto, y pr\u00f3vida Madre de la iglesia (oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n del 1 de enero)\u00bb (ib). La ejemplaridad de Mar\u00ed\u00ada respecto a la iglesia tiene muchos aspectos comprometedores, como advierte una vez m\u00e1s esta s\u00ed\u00adntesis de la MC: \u00abCuando la liturgia dirige su mirada a la iglesia primitiva y a la contempor\u00e1nea, encuentra puntualmente a Mar\u00ed\u00ada: all\u00ed\u00ad, como presencia orante junto a los ap\u00f3stoles (colecta del com\u00fan de la sant\u00ed\u00adsima Virgen en el tiempo de pascua, despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n); aqu\u00ed\u00ad, como presencia operante junto a la cual la iglesia quiere vivir el misterio de Cristo&#8230; (colecta del 15 de septiembre: Virgen de los Dolores); y como voz de alabanza junto a la cual quiere glorificar a Dios&#8230; (colecta del 31 de mayo: Visitaci\u00f3n; prefacio de la sant\u00ed\u00adsima Virgen); y puesto que la liturgia es culto que requiere una conducta coherente de vida, ella pide traducir el culto a la Virgen en un concreto y sufrido amor por la iglesia&#8230; (oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n del 15 de septiembre)\u00bb (ib). Estas indicaciones, solamente parciales, al contenido doctrinal mariano de la liturgia renovada muestran que la \u00abinstauraci\u00f3n posconciliar&#8230; ha considerado con adecuada perspectiva a la Virgen en el misterio de Cristo y, en armon\u00ed\u00ada con la tradici\u00f3n, le ha reconocido el puesto singular que le corresponde dentro del culto cristiano, como Madre santa de Dios, \u00ed\u00adntimamente asociada al Redentor\u00bb (MC 15). En la liturgia tenemos una s\u00ed\u00adntesis completa y l\u00ed\u00admpida de doctrina mariana, segura en la formulaci\u00f3n y elevada en las expresiones.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la liturgia ofrece la medida m\u00faltiple, pero justa, de aquel culto a Cristo que se traduce en veneraci\u00f3n especial a su Madre, revisti\u00e9ndose aqu\u00ed\u00ad de varias formas de piedad, as\u00ed\u00ad como de otras tantas formas de amor filial. Es de nuevo la MC la que nos proporciona una bella s\u00ed\u00adntesis: \u00abEs importante observar c\u00f3mo traduce la iglesia las m\u00faltiples relaciones que la unen a Mar\u00ed\u00ada en distintas y eficaces actitudes cultuales: en veneraci\u00f3n profunda, cuando reflexiona sobre la singular dignidad de la Virgen, convertida, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en Madre del Verbo encarnado; en amor ardiente, cuando considera la maternidad espiritual de Mar\u00ed\u00ada para con todos los miembros del cuerpo m\u00ed\u00adstico; en confiada invocaci\u00f3n, cuando experimenta la intercesi\u00f3n de su Abogada y Auxiliadora (cf LG 62); en servicio de amor, cuando descubre en la humilde sierva del Se\u00f1or a la reina de misericordia y a la madre de la gracia; en operosa imitaci\u00f3n, cuando contempla la santidad y las virtudes de la llena de gracia (Luc 1:28); en conmovido estupor, cuando contempla en ella, \u00abcomo en una imagen pur\u00ed\u00adsima, todo lo que ella desea y espera ser\u00bb (SC 103); en atento estudio, cuando reconoce en la cooperadora del Redentor, ya plenamente part\u00ed\u00adcipe de los frutos del misterio pascual, el cumplimiento prof\u00e9tico de su mismo futuro, hasta el d\u00ed\u00ada en que, purificada de toda arruga y toda mancha (cf Efe 5:27), se convertir\u00e1 en una esposa ataviada para el Esposo Jesucristo (cf Apo 21:2)\u00bb (MC 22).<\/p>\n<p>En la liturgia, por consiguiente, hallamos a nivel de fe profesada y vivida \u00abuna norma de oro para la piedad cristiana\u00bb (MC 23); pero tambi\u00e9n el manantial, la cima, la escuela y la experiencia mist\u00e9rica de nuestra comuni\u00f3n con la Madre de Dios. Todas las dem\u00e1s formas de veneraci\u00f3n y de devoci\u00f3n para con Mar\u00ed\u00ada deben converger en la liturgia, fundirse con ella y eventualmente, si fuera preciso, proceder de ella (cf MC 23). Adem\u00e1s, en la liturgia, es decir, en sus contenidos doctrinales y en sus actitudes cultuales, tenemos un criterio v\u00e1lido de discernimiento respecto a todas aquellas exageraciones devocionales que est\u00e1n siempre al acecho, como por desgracia demuestra la historia antigua y reciente de la piedad mariana (cf MC 38-39).<\/p>\n<p>2. EJEMPLARIDAD DE MAR\u00ed\u008dA PARA LA IGLESIA EN EL CULTO Y EN EL SERVICIO. La gran novedad de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica posconciliar sobre las relaciones de Mar\u00ed\u00ada con la liturgia consiste en haber plasmado este principio: La Virgen es modelo de la iglesia en el ejercicio del culto divino. La intuici\u00f3n se funda esencialmente en dos datos teol\u00f3gicos ya se\u00f1alados: a) la presencia activa de Mar\u00ed\u00ada en el misterio de Cristo; b) su ejemplaridad para la iglesia; estos dos datos se hallan ampliamente explicados en el c. 8 de la LG y en el n. 103 de la SC. Pero solamente la MC, de Pablo VI, ha sacado ampliamente las consecuencias (nn. 16-23). En esto la exhortaci\u00f3n del papa hab\u00ed\u00ada estado precedida por alg\u00fan te\u00f3logo. A pesar de la cr\u00ed\u00adtica espor\u00e1dica de alg\u00fan autor perteneciente al mundo ortodoxo oriental, que no consideraba tradicional este modo de presentar a la Virgen, el principio ha tenido \u00e9xito en la iglesia: se le puede considerar como una de las intuiciones m\u00e1s fecundas de la espiritualidad lit\u00fargica y mariana de los \u00faltimos siglos, con amplia base en la gran tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, como documenta cuidadosamente la MC en sus notas.<\/p>\n<p>Pablo VI presenta a Mar\u00ed\u00ada como \u00abmodelo de la iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta uni\u00f3n con Cristo\u00bb, que son las actitudes interiores con las cuales la iglesia, esposa amad\u00ed\u00adsima, invoca a su Se\u00f1or, y por su medio rinde culto al Padre eterno (MC 16). Con este principio se nos ofrece adem\u00e1s una s\u00f3lida orientaci\u00f3n teol\u00f3gica para toda formaci\u00f3n en la ! participaci\u00f3n lit\u00fargica: el modo propio de formar para vivir la liturgia es formar para la vida teologal, la cual se ejercita justamente en la liturgia y en ella alcanza su punto culminante; m\u00e1s a\u00fan, en la liturgia alcanza su punto culminante toda la oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n del cristiano bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en contra de lo que en alg\u00fan tiempo escribieron Jacques y Raisa Maritain.<\/p>\n<p>El principio de la ejemplaridad de Mar\u00ed\u00ada ha sido explicado por Pablo VI refiri\u00e9ndose a algunas actitudes comunes a la Virgen, en su participaci\u00f3n en el misterio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu, y a la iglesia, la cual, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, celebra el memorial del Se\u00f1or. En primer lugar, en la escucha religiosa de la palabra de Dios, Mar\u00ed\u00ada aparece como Virgen oyente: modelo, por tanto, para la iglesia que medita, escucha, acoge, vive y proclama aquella palabra que se encarn\u00f3 en Mar\u00ed\u00ada: \u00abEsto mismo hace la iglesia, la cual, sobre todo en la sagrada liturgia, escucha con fe, acoge, proclama, venera la palabra de Dios, la distribuye a los fieles como pan de vida y escudri\u00f1a a su luz los signos de los tiempos, interpreta y vive los acontecimientos de la historia\u00bb (MC 17). De Mar\u00ed\u00ada, cual Virgen orante se pueden recordar en general, ya sea su actitud orante, ya sea aquellos sentimientos que el Esp\u00ed\u00adritu suscitaba en su coraz\u00f3n y que coinciden con las grandes dimensiones de la oraci\u00f3n eclesial, la cual alcanza su v\u00e9rtice y su punto de condensaci\u00f3n en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: la alabanza llena de gratitud del Magnifrcat, la intercesi\u00f3n en Can\u00e1, la s\u00faplica para la venida del Esp\u00ed\u00adritu en el cen\u00e1culo. A estas actitudes hay que a\u00f1adir la peculiar experiencia de Mar\u00ed\u00ada cual Virgen oferente en el templo de Jerusal\u00e9n y en el Calvario, experiencia que en su aspecto activo (Mar\u00ed\u00ada ofrece) y pasivo (Mar\u00ed\u00ada se ofrece) se torna ejemplar para la iglesia en su oblaci\u00f3n sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada y de la oraci\u00f3n (MC 18.20) \u00ab. Desde otra perspectiva Mar\u00ed\u00ada, cual Virgen Madre, es el modelo de aquella cooperaci\u00f3n activa con la cual tambi\u00e9n la iglesia colabora mediante la predicaci\u00f3n y los sacramentos (especialmente en el bautismo-confirmaci\u00f3n y en la eucarist\u00ed\u00ada) a transmitir a los hombres la vida nueva del Esp\u00ed\u00adritu (cf MC 19).<\/p>\n<p>Con la amplitud de este principio de ejemplaridad se puede afirmar que toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica debe ser impl\u00ed\u00adcitamente mariana, en cuanto debe ser celebrada por la iglesia con aquellos sentimientos que tuvo la Virgen Mar\u00ed\u00ada. La nota mariana, por consiguiente, caracteriza, en la globalidad de la experiencia lit\u00fargica, toda celebraci\u00f3n de los santos misterios y hace que la espiritualidad lit\u00fargica sea aut\u00e9nticamente espiritualidad mariana en el mejor sentido de la palabra \u00ab.<\/p>\n<p>Pero hay algo m\u00e1s. Si la liturgia se traduce en el compromiso y el culto lit\u00fargico exige su prolongaci\u00f3n en el culto espiritual de la vida, la ejemplaridad de la Virgen ofrece la mejor s\u00ed\u00adntesis de lo que debe ser la vida del cristiano: \u00abBien pronto los fieles comenzaron a fijarse en Mar\u00ed\u00ada para, como ella, hacer de la propia vida un culto a Dios y de su culto un compromiso de vida&#8230; Mar\u00ed\u00ada es, sobre todo, modelo de aquel culto que consiste en hacer de la propia vida una ofrenda a Dios&#8230; El `s\u00ed\u00ad&#8217; de Mar\u00ed\u00ada es para todos los cristianos una lecci\u00f3n y un ejemplo para convertir la obediencia a la voluntad del Padre en camino y en medio de santificaci\u00f3n propia\u00bb (MC 21).<\/p>\n<p>Recordamos, finalmente, c\u00f3mo el fin de la liturgia -glorificaci\u00f3n de Dios y santificaci\u00f3n de los hombres (SC 7)- coincide con la misi\u00f3n materna de Mar\u00ed\u00ada, que es la de \u00abreproducir en los hijos los rasgos espirituales del Hijo primog\u00e9nito\u00bb (MC 57). Junto al Cristo, el Hombre nuevo, aparece tambi\u00e9n Mar\u00ed\u00ada como Mujer nueva, que refleja, para gloria de Dios y para ejemplo de la iglesia, los rasgos de aquella vida nueva mediante una santidad ejemplar y un crecimiento hacia la plenitud de la gracia, seg\u00fan la magn\u00ed\u00adfica enumeraci\u00f3n de virtudes evang\u00e9licas practicadas por Mar\u00ed\u00ada, que ofrece Pablo VI en MC 57.<\/p>\n<p>La iglesia, que celebra los misterios divinos, debe por tanto mirar a Mar\u00ed\u00ada como modelo de fe, de esperanza y de caridad, de pureza y de compromiso, de perseverancia en la oraci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, una plena conciencia de este principio mariano que ilumina la liturgia deber\u00ed\u00ada llevar a una liturgia contemplativa, bella -la \u00abv\u00ed\u00ada pulchritudinis\u00bb es aut\u00e9nticamente mariana-, noble, decorosa, abierta a las mociones del Esp\u00ed\u00adritu que crea la comuni\u00f3n profunda con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<p>3. LITURGIA MARIANA Y DEVOCIONES MARIANAS. LO acabamos de repetir (-> supra, 2): la iglesia, que celebra objetivamente el misterio de la Virgen Madre asociada a Cristo y se apropia subjetivamente en toda acci\u00f3n lit\u00fargica sus sentimientos, vive la mejor y la m\u00e1s aut\u00e9ntica forma de devoci\u00f3n mariana en cuanto realiza la comuni\u00f3n con la Virgen y con sus sentimientos. La liturgia, por consiguiente, est\u00e1 en el centro y es la cumbre de la devoci\u00f3n mariana. Como advierte la MC 15: \u00abRecorriendo la historia del culto cristiano se nota que, tanto en Oriente como en Occidente, las m\u00e1s altas y m\u00e1s l\u00ed\u00admpidas expresiones de la piedad hacia la bienaventurada Virgen han florecido en el \u00e1mbito de la liturgia o han sido incorporadas a ella\u00bb. Pablo VI ha querido trazar las l\u00ed\u00adneas de una renovaci\u00f3n de la piedad mariana inspir\u00e1ndose en las notas caracter\u00ed\u00adsticas de la liturgia, que son la dimensi\u00f3n trinitaria, cristol\u00f3gica (y pneumatol\u00f3gica) y eclesial (MC 24-28). Ha sugerido adem\u00e1s, siguiendo las l\u00ed\u00adneas de las ense\u00f1anzas conciliares, \u00abalgunas orientaciones -b\u00ed\u00adblicas, lit\u00fargicas, ecum\u00e9nicas, antropol\u00f3gicas-que se deben tener presentes en la revisi\u00f3n o creaci\u00f3n de ejercicios y pr\u00e1cticas de piedad a fin de hacer m\u00e1s vivo y sentido el v\u00ed\u00adnculo que une a la Madre de Cristo y madre nuestra en la comuni\u00f3n de los santos\u00bb (MC 29-39). Como hemos dicho en otra parte de este Diccionario (->  Religiosidad popular, II), tales consideraciones sobre la piedad mariana pueden considerarse como paradigm\u00e1ticas para la renovaci\u00f3n de otras formas de piedad.<\/p>\n<p>Sigue siendo regla de oro el principio de la MC 31: \u00abUna clara acci\u00f3n pastoral debe, por una parte, distinguir y subrayar la naturaleza propia de los actos lit\u00fargicos; por otra, valorar los ejercicios piadosos para adaptarlos a las necesidades de cada comunidad eclesial y hacerlos auxiliares v\u00e1lidos de la liturgia\u00bb: Una ejemplificaci\u00f3n autorizada de esta valoraci\u00f3n-adaptaci\u00f3n la ofrece la misma exhortaci\u00f3n a prop\u00f3sito del Angelus Domini y del Rosario (MC 40-55).<\/p>\n<p>En la actual valoraci\u00f3n de la religiosidad popular no conviene olvidar la centralidad que tiene la liturgia, como he intentado poner de manifiesto en estas p\u00e1ginas, ya sea por su contenido o por la ejemplaridad de sus formas. Hoy, incluso para expresiones t\u00ed\u00adpicas de devoci\u00f3n mariana como el mes mariano (mayo, seg\u00fan la tradici\u00f3n popular; diciembre, seg\u00fan la lit\u00fargica), se procura o hacer converger todo en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y de la liturgia de las Horas o recurrir a la celebraci\u00f3n de la palabra o de la oraci\u00f3n inspirada en la liturgia. Las mismas peregrinaciones a los santuarios marianos son gestos de piedad que deben culminar en la plegaria comunitaria, en la celebraci\u00f3n del sacramento de la penitencia y en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. En general, podemos decir que la posibilidad de incluir arm\u00f3nicamente en la liturgia el recuerdo de la Virgen, sin ir contra las orientaciones de la iglesia o desnaturalizar los contenidos del a\u00f1o lit\u00fargico, son realmente m\u00faltiples<\/p>\n<p>VI. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa s\u00ed\u00adntesis motivada sobre la presencia de la Virgen en el a\u00f1o lit\u00fargico que encontramos en SC 103 -el primer texto mariano del Vat. II-se ha convertido en un principio teol\u00f3gico y operativo para la revisi\u00f3n de tal presencia que se ha verificado en la reforma lit\u00fargica posconciliar. La memoria y la veneraci\u00f3n de la Virgen, que tienen lugar en la liturgia, se fundan en s\u00f3lidos motivos teol\u00f3gicos: la cooperaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada a la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, cual humilde sierva del designio del Padre; su ejemplaridad para la iglesia en el ejercicio del culto divino, en cuanto la iglesia se inspira en sus sentimientos; el gozo de contemplar en ella el fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido de la redenci\u00f3n, y tambi\u00e9n la mujer nueva, es decir, la humanidad que ha colaborado en el plan de salvaci\u00f3n; la esperanza y el consuelo que promanan de su persona ya glorificada junto a su Hijo, icono escatol\u00f3gico de la iglesia, es decir, de cuanto la liturgia promete ya desde ahora a todos los fieles, puesto que \u00aben ella se ha realizado ya el proyecto de Dios en Cristo para la salvaci\u00f3n de todo el hombre\u00bb (MC 57). Por eso Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 presente, protagonista y ejemplar al mismo tiempo, en el misterio de Cristo celebrado en la liturgia, que hace memoria del pasado salv\u00ed\u00adfico, lo hace presente y anticipa su futuro: una presencia que es motivo de esperanza para el porvenir, sin duda, pero tambi\u00e9n de compromiso para hoy: \u00abAl hombre contempor\u00e1neo, frecuentemente atormentado entre la angustia y la esperanza, postrado por la sensaci\u00f3n de su limitaci\u00f3n y asaltado por aspiraciones inconmensurables, turbado en el \u00e1nimo y dividido en el coraz\u00f3n, la mente suspendida por el enigma de la muerte, oprimido por la soledad mientras tiende hacia la comuni\u00f3n, presa de sentimientos de n\u00e1usea y de hast\u00ed\u00ado, la Virgen Mar\u00ed\u00ada, contemplada en su vicisitud evang\u00e9lica [el pasado] y en la realidad ya conseguida [el presente y futuro escatol\u00f3gico] en la ciudad de Dios, ofrece [en el presente lit\u00fargico de la iglesia] una visi\u00f3n serena y una palabra tranquilizadora: la victoria de la esperanza sobre la angustia, de la comuni\u00f3n sobre la soledad, de la paz sobre la turbaci\u00f3n, de la alegr\u00ed\u00ada y de la belleza sobre el tedio y la n\u00e1usea, de las perspectivas eternas sobre las temporales, de la vida sobre la muerte\u00bb (MC 57). As\u00ed\u00ad la Virgen aparece \u00ed\u00adntimamente unida a la historia de la salvaci\u00f3n que se realiza en el misterio, en la liturgia de la iglesia. Pero en la liturgia y en el servicio de caridad hacia los hombres que de ella se deriva aparece m\u00e1s que nunca el rostro mariano de la iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>J. Castellano<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aug\u00e9 M., Bolet\u00ed\u00adn bibliogr\u00e1fico posconciliar de liturgia mariana, en \u00abEphemerides Mariologicae\u00bb 25 (1975) 131-142; Bobichon M., Mar\u00ed\u00ada en la nueva liturgia de la Palabra, 2 vols., Sal Terrae, Santander 1974-1976; Capelle B., Las fiestas marianas, en A.G. 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Apuntes para una mariolog\u00ed\u00ada pneumatol\u00f3gica), en \u00abEstudios Trinitarios\u00bb 15\/ 1 (1981) 3-82; Righetti M., Historia de la liturgia 1, BAC 132, Madrid 1955, 882-916; Schmaus M., Mar\u00ed\u00ada, culto a, en SM 4, Herder, Barcelona 1973, 440-448; Vargas R., Historia del culto a Mar\u00ed\u00ada en Iberoam\u00e9rica y de sus im\u00e1genes y santuarios m\u00e1s c\u00e9lebres, Madrid 1956; VV.AA., La Virgen Mar\u00ed\u00ada en el culto de la Iglesia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968; VV.AA., Mar\u00ed\u00ada hoy, Centro N. Salesiano de P. juvenil, Madrid 1976; VV.AA., Mar\u00ed\u00ada en la liturgia, en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 11\/9 (1980) 185-215.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La Bienaventurada Virgen Mar\u00eda es la madre de Jesucristo, la madre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn general, la teolog\u00eda y la historia de Mar\u00eda la Madre de Dios siguen el orden cronol\u00f3gico de sus fuentes respectivas, esto es, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los primeros cristianos y los testigos jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Mar\u00eda profetizada en el Antiguo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nG\u00e9nesis<br \/>\nIsa\u00edas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miqueas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerem\u00edas<br \/>\nII. Tipos y Figuras de Mar\u00eda en el Antiguo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIII. Mar\u00eda en los Evangelios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ascendencia Dav\u00eddica de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus padres\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de los padres de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su Inmaculada Concepci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nacimiento de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Presentaci\u00f3n de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus esponsales con Jos\u00e9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Anunciaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Visitaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El embarazo de Mar\u00eda llega a conocimiento de Jos\u00e9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje a Bel\u00e9n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda da a luz a Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Presentaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visita de los Magos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La huida a Egipto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sagrada Familia en Nazaret\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro Se\u00f1or es hallado en el Templo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de la juventud de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La virginidad perpetua de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad divina de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La santidad perfecta de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El milagro de Can\u00e1<br \/>\nMar\u00eda durante la vida apost\u00f3lica de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda durante la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad espiritual de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda y la Resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or<br \/>\nIV. Mar\u00eda en otros libros del Nuevo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hechos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apocalipsis<br \/>\nV. Mar\u00eda en los Documentos de los Primeros Cristianos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI. Vida Post-Petencostal de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLocalizaci\u00f3n de su vida, muerte y enterramiento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su asunci\u00f3n a los cielos<br \/>\nVII. La Actitud de los Primerios Cristianos hacia la Madre de Dios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su imagen y su nombre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primeros documentos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">MAR\u00cdA PROFETIZADA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El Antiguo Testamento se refiere a Nuestra Se\u00f1ora tanto en sus profec\u00edas como en sus tipos o figuras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00e9nesis 3:15\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera profec\u00eda referente a Mar\u00eda se encuentra en los cap\u00edtulos iniciales del Libro del G\u00e9nesis (3:15): \u00abPondr\u00e9 enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; ella te aplastar\u00e1 la cabeza y t\u00fa estar\u00e1s al acecho de su tal\u00f3n\u00bb. Esta versi\u00f3n parece diferir en dos aspectos del texto original hebreo:<br \/>\nEn primer lugar, el texto hebreo emplea el mismo verbo para las dos versiones traducidas \u00abella te aplastar\u00e1\u00bb y \u00abt\u00fa estar\u00e1s al acecho\u00bb; la Septuaginta traduce el verbo en ambos casos por terein, estar al acecho; Aquila, S\u00edmaco y los traductores sirios y samaritanos traducen el verbo hebreo por expresiones que significan aplastar, magullar; el Itala traduce el terein utilizado en la Septuaginta con el t\u00e9rmino latino de \u00abservare\u00bb , vigilar; S. Jer\u00f3nimo (1) sostiene que el verbo hebreo tiene el significado de \u00abaplastar\u00bb o \u00abmagullar\u00bb m\u00e1s que el de \u00abestar al acecho\u00bb, \u00abvigilar\u00bb. Sin embargo en su propio trabajo, que se convirti\u00f3 en la Vulgata latina, el santo emplea el t\u00e9rmino \u00abaplastar\u00bb (conterere) en primer lugar, y \u00abestar al acecho\u00bb (insidiari) en segundo. Por tanto el castigo infligido a la serpiente y la venganza de \u00e9sta est\u00e1n expresadas con el mismo verbo: pero la herida sufrida por la serpiente es mortal, ya que afecta a la cabeza, mientras que la herida causada por ella no es mortal, ya que es infligida en el tal\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl segundo punto de diferencia entre el texto hebreo y nuestra versi\u00f3n se refiere al agente que va a infligir la herida mortal a la serpiente: nuestra versi\u00f3n coincide con el texto actual de la Vulgata en traducir \u00abella\u00bb(ipsa) que se refiere a la mujer, mientras que el texto hebreo traduce hu\u00b4 (autos, ipse) que se refiere a la descendencia de la mujer. Seg\u00fan nuestra versi\u00f3n y la traducci\u00f3n de la Vulgata, ser\u00e1 la mujer quien obtenga la victoria; seg\u00fan el texto hebreo, ella vencer\u00e1 a trav\u00e9s de su descendencia. Es en este sentido en el que la Bula \u00abIneffabilis\u00bb atribuye la victoria a Nuestra Se\u00f1ora. La versi\u00f3n \u00abella\u00bb (ipsa) no es ni una corrupci\u00f3n intencionada del texto original ni un error accidental, sino que es una versi\u00f3n explicativa que expresa expl\u00edcitamente el hecho de la participaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora en la victoria sobre la serpiente, que est\u00e1 contenido de manera impl\u00edcita en el original hebreo. La fuerza de la tradici\u00f3n cristiana referente a la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en esta victoria puede deducirse del hecho de que S. Jer\u00f3nimo mantuviera \u00abella\u00bb en su versi\u00f3n a pesar de su familiaridad con el texto original y con la traducci\u00f3n \u00ab\u00e9l\u00bb (ipse)en la antigua versi\u00f3n latina.<br \/>\nDado que es com\u00fanmente admitido que el juicio divino se dirige no tanto contra la serpiente como contra el causante del pecado, la descendencia de la serpiente hace referencia a los seguidores de la serpiente, la \u00abprogenie de v\u00edboras\u00bb, la \u00abgeneraci\u00f3n de v\u00edboras\u00bb, aquellos cuyo padre es el Diablo, los hijos del mal, imitando, non nascendo (Agust\u00edn) (2). Puede darse la tentaci\u00f3n de comprender la descendencia de la mujer en un sentido colectivo an\u00e1logo, abarcando a todos los nacidos de Dios. Pero descendencia puede no s\u00f3lo referirse a una persona en particular, sino que generalmente tiene dicho significado, si el contexto lo permite. S. Pablo (G\u00e1latas 3:16) da esta explicaci\u00f3n de la palabra \u00abdescendencia\u00bb tal como aparece en las promesas de los patriarcas: \u00abA Abraham y a su descendencia fueron hechas las promesas. No dice a sus descendencias, como de muchas, sino de una sola: \u00abY a tu descendencia\u00bb, que es Cristo\u00bb. Finalmente la expresi\u00f3n \u00abla mujer\u00bb en la frase \u00abPondr\u00e9 enemistad entre ti y la mujer\u00bb es una traducci\u00f3n literal del texto hebreo. La Gram\u00e1tica Hebrea de Gesenius-Kautzsch (3) establece la norma: es un rasgo peculiar del hebreo el uso del art\u00edculo para indicar una persona o cosa todav\u00eda desconocida o que todav\u00eda est\u00e1 por describir con claridad, ya se encuentre presente o tenga que considerarse bajo las condiciones del contexto. Dado que nuestro art\u00edculo indefinido cumple este prop\u00f3sito, se podr\u00eda traducir: \u00abPondr\u00e9 enemistad entre ti y una mujer\u00bb. Por tanto la profec\u00eda promete una mujer, Nuestra Se\u00f1ora, que ser\u00e1 la enemiga de la serpiente en un grado sobresaliente; adem\u00e1s, la misma mujer saldr\u00e1 vencedora sobre el Demonio, al menos a trav\u00e9s de su hijo. La rotundidad de la victoria es subrayada por la frase contextual \u00abcomer\u00e1s tierra\u00bb, que es seg\u00fan Winckler (4) una antigua y com\u00fan expresi\u00f3n oriental que denota la m\u00e1xima humillaci\u00f3n (5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIsa\u00edas 7:1-17\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda profec\u00eda referente a Mar\u00eda se encuentra en Isa\u00edas 7:1-17. Los cr\u00edticos se han empe\u00f1ado en representar este pasaje como una combinaci\u00f3n de sucesos y palabras del profeta escritos por un autor desconocido (6). La credibilidad del contenido no resulta necesariamente afectada por esta teor\u00eda, ya que las tradiciones prof\u00e9ticas pueden quedar registradas por cualquier escritor sin perder por ello su credibilidad. Pero incluso Duhm considera la teor\u00eda como un intento aparente por parte de los cr\u00edticos de averiguar hasta d\u00f3nde est\u00e1n dispuestos a aguantar pacientemente los lectores; opina que es una verdadera desgracia para la cr\u00edtica en cuanto tal el que haya encontrado un mero compendio en un pasaje que describe tan gr\u00e1ficamente la hora del nacimiento de la fe.<br \/>\nSeg\u00fan II Reyes 16:1-4, y II Paralip\u00f3menos 27:1-8, Ajaz, que comenz\u00f3 su reinado en el 736 a. de J.C., profesaba abiertamente la idolatr\u00eda, de forma que Dios lo dej\u00f3 a merced de los reyes de Siria e Israel. Al parecer se hab\u00eda establecido una alianza entre Pecaj, rey de Israel, y Ras\u00edn, rey de Damasco, con el prop\u00f3sito de ofrecer resistencia a las agresiones asirias. Ajaz, partidario de los asirios, no se uni\u00f3 a la coalici\u00f3n; los aliados invadieron su territorio, con la intenci\u00f3n de sustituir a Ajaz por un gobernante m\u00e1s complaciente, un cierto hijo de Tabeel. Mientras Ras\u00edn estaba ocupado en reconquistar la ciudad costera de Elat, Pecaj procedi\u00f3 en solitario contra Jud\u00e1, \u00abpero no pudieron prevalecer\u00bb. Una vez Elat hubo ca\u00eddo, Ras\u00edn uni\u00f3 sus fuerzas a las de Pecaj; \u00abSiria y Efra\u00edm se hab\u00edan confederado\u00bb y \u00abtembl\u00f3 su coraz\u00f3n (de Ajaz) y el coraz\u00f3n del pueblo, como tiemblan los \u00e1rboles del monte a impulsos del viento\u00bb. Hab\u00eda que hacer preparativos inmediatos para un asedio prolongado, y Ajaz se encontraba intensamente ocupado en las proximidades de la piscina superior, de la cual recib\u00eda la ciudad la mayor parte de su suministro de agua. De ah\u00ed que Dios le diga a Isa\u00edas: \u00abSal luego al encuentro de Ajaz &#8230; al cabo del acueducto de la piscina superior\u00bb. El encargo del profeta es de naturaleza extremadamente consoladora: \u00abMira bien no te inquietes, no temas nada y ten firme coraz\u00f3n ante esos dos cabos de tizones humeantes\u00bb. El plan de los enemigos no tendr\u00e1 \u00e9xito: \u00abno aguantar\u00e1 y esto no suceder\u00e1\u00bb. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el destino concreto de los enemigos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Siria no ganar\u00e1 nada, permanecer\u00e1 como hab\u00eda estado en el pasado: \u00bb la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco es Ras\u00edn.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Efra\u00edm tambi\u00e9n permanecer\u00e1 en el futuro inmediato como hab\u00eda estado hasta ese momento: \u00abla cabeza de Efra\u00edm es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Romelia\u00bb; pero al cabo de sesenta y cinco a\u00f1os ser\u00e1 destruida, \u00bb dentro de sesenta y cinco a\u00f1os Efra\u00edm habr\u00e1 dejado de ser pueblo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ajaz hab\u00eda abandonado al Se\u00f1or por Moloc, y hab\u00eda depositado su confianza en una alianza con Asiria; de ah\u00ed la profec\u00eda condicional referente a Jud\u00e1 \u00absi no crees, no continuar\u00e1s\u00bb. La prueba de fe sigue inmediatamente a continuaci\u00f3n: \u00bb Pide al Se\u00f1or, tu Dios, una se\u00f1al, o de abajo en lo profundo o de arriba en lo alto\u00bb. Ajaz responde con hipocres\u00eda: \u00bb no la pedir\u00e9, no tentar\u00e9 al Se\u00f1or\u00bb, rechazando as\u00ed declarar su fe en Dios y prefiriendo la pol\u00edtica asiria. El rey prefiere Asiria a Dios, y Asiria vendr\u00e1 sobre \u00e9l: \u00abHar\u00e1 venir el Se\u00f1or sobre ti y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, d\u00edas cuales nunca vinieron desde que Efra\u00edm se separ\u00f3 de Jud\u00e1 con el rey de los asirios\u00bb. La casa de David hab\u00eda ofendido no s\u00f3lo a los hombres, sino tambi\u00e9n a Dios con su incredulidad; por ello, \u00abno continuar\u00e1\u00bb, y, por una iron\u00eda del castigo divino, ser\u00e1 destruida por aquellas mismas gentes a las que prefiri\u00f3 antes que a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSin embargo, las promesas mesi\u00e1nicas hechas a la casa de David no pueden frustrarse: \u00abEl Se\u00f1or mismo os dar\u00e1 una se\u00f1al. He aqu\u00ed que una virgen concebir\u00e1, y dar\u00e1 a luz un hijo, y ser\u00e1 llamado Emmanuel. Y se alimentar\u00e1 de mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno. Pues antes que el ni\u00f1o sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, la tierra por la cual temes de esos dos reyes ser\u00e1 devastada\u00bb. Dejando de lado una serie de preguntas relacionadas con la explicaci\u00f3n de la profec\u00eda, debemos limitarnos aqu\u00ed a la prueba evidente de que la virgen mencionada por el profeta es Mar\u00eda, la Madre de Cristo. La argumentaci\u00f3n se basa en las premisas de que la virgen mencionada por el profeta es la madre de Emmanuel, y que Emmanuel es Cristo. La relaci\u00f3n de la virgen con Emmanuel est\u00e1 claramente expresada en las palabras inspiradas; las mismas indican, asimismo, la identidad de Emmanuel con Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n de Emmanuel con la se\u00f1al divina extraordinaria que iba a ser concedida a Ajaz nos predispone a ver en la criatura alguien m\u00e1s que un ni\u00f1o corriente. En 8:8, el profeta le atribuye la propiedad de la tierra de Jud\u00e1: \u00abY tendiendo sus brazos cubrir\u00e1n toda tu tierra, \u00a1oh Emmanuel!\u00bb. En 9:6, se dice que el gobierno de la casa de David descansa sobre sus hombros, y se le describe como poseedor de cualidades superiores a las humanas: \u00abnos ha nacido un ni\u00f1o, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la soberan\u00eda, y que se llamar\u00e1 maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Pr\u00edncipe de la paz\u00bb. Finalmente, el profeta llama a Emmanuel \u00abvara del tronco de Jes\u00e9\u00bb, agraciado con \u00abel esp\u00edritu del Se\u00f1or, esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de inteligencia, esp\u00edritu de consejo y de fortaleza, esp\u00edritu de entendimiento y de temor de Dios\u00bb; su venida ir\u00e1 seguida de los signos generales de la era mesi\u00e1nica, y los que queden del pueblo escogido ser\u00e1n de nuevo el pueblo de Dios (11:1-16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCualquier oscuridad o ambig\u00fcedad que pudiera haber en el texto prof\u00e9tico es eliminada por S. Mateo (1:18-25). Despu\u00e9s de narrar las dudas de San Jos\u00e9 y la reafirmaci\u00f3n del angel \u00ablo concebido en ella es obra del Esp\u00edritu Santo\u00bb, el evangelista contin\u00faa: \u00abTodo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliese lo que el Se\u00f1or hab\u00eda anunciado por el profeta, que dice: He aqu\u00ed que una virgen concebir\u00e1 y parir\u00e1 un hijo, y le pondr\u00e1 por nombre Emmanuel\u00bb. No es necesario que repitamos la explicaci\u00f3n del pasaje dada por comentaristas cat\u00f3licos que responden a las objeciones que se han hecho contra el significado obvio del evangelista. De todo lo anterior se puede deducir que Mar\u00eda es mencionada en la profec\u00eda de Isa\u00edas como madre de Jesucristo; a la luz de la referencia a la profec\u00eda hecha por S. Mateo, se puede a\u00f1adir que \u00e9sta predijo tambi\u00e9n la virginidad de Mar\u00eda, intacta en la concepci\u00f3n de Emmanuel (7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miqueas 5:2-3\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tercera profec\u00eda referente a Nuestra Se\u00f1ora se encuentra en Miqueas 5:2-3: \u00abY t\u00fa, Bel\u00e9n de Efrata, peque\u00f1o para ser contado entre las familias de Jud\u00e1, de ti me saldr\u00e1 quien se\u00f1orear\u00e1 en Israel, cuyos or\u00edgenes vienen del comienzo, de los d\u00edas de la eternidad. Los entregar\u00e1 hasta el tiempo en que la que ha de parir parir\u00e1, y el resto de sus hermanos volver\u00e1 a los hijos de Israel\u00bb. Aunque el profeta (750-660 a. de C., aproximadamente) fue contempor\u00e1neo de Isa\u00edas, su actividad prof\u00e9tica comenz\u00f3 un poco m\u00e1s tarde y finaliz\u00f3 un poco antes que la de Isa\u00edas. No cabe ninguna duda de que los jud\u00edos consideraban que las predicciones anteriores se refer\u00edan al Mes\u00edas. Seg\u00fan S. Mateo (2:6), cuando Herodes pregunt\u00f3 a los sumos sacerdotes y escribas d\u00f3nde iba a nacer el Mes\u00edas, le respondieron con las palabras de la profec\u00eda, \u00abY t\u00fa Bel\u00e9n, tierra de Jud\u00e1, &#8230;\u00bb. Seg\u00fan S. Juan (7:42), el populacho jud\u00edo reunido en Jerusal\u00e9n para la celebraci\u00f3n de la fiesta formul\u00f3 la pregunta ret\u00f3rica: \u00ab\u00bfNo dice la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Bel\u00e9n, de donde era David, ha de venir el Mes\u00edas?\u00bb. La par\u00e1frasis caldea de Miqueas 5:2 confirma la misma opini\u00f3n: \u00abDe ti me saldr\u00e1 el Mes\u00edas, que se\u00f1orear\u00e1 en Israel\u00bb. Las mismas palabras de la profec\u00eda no admiten pr\u00e1cticamente otra explicaci\u00f3n; pues \u00absus or\u00edgenes son del comienzo, desde los d\u00edas de la eternidad\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas, \u00bfc\u00f3mo se refiere la profec\u00eda a la Virgen Mar\u00eda? Nuestra Se\u00f1ora es mencionada con la frase \u00abhasta el tiempo en que la que ha de parir parir\u00e1\u00bb. Es cierto que \u00abla que ha de parir\u00bb se ha referido tambi\u00e9n a la Iglesia (S. Jer\u00f3nimo, Teodoreto), o al grupo de gentiles que se unieron a Cristo (Ribera, Mariana), o tambi\u00e9n a Babilonia (Calmet); pero, por una parte, no hay apenas relaci\u00f3n suficiente entre ninguno de estos sucesos y el redentor prometido; por otra parte, el pasaje deber\u00eda decir \u00bb hasta el tiempo en que la que es est\u00e9ril parir\u00e1\u00bb si el profeta se hubiera referido a cualquiera de dichos sucesos. Tampoco puede \u00abla que ha de parir\u00bb referirse a Si\u00f3n: Si\u00f3n es mencionada sin sentido metaf\u00f3rico antes y despu\u00e9s de este pasaje, de modo que no se puede esperar que el profeta recurra de repente a un lenguaje figurado. Mas a\u00fan, si se explica as\u00ed la profec\u00eda, no tendr\u00eda un sentido cabal. Las frases contextuales \u00abel se\u00f1or de Israel\u00bb, \u00absus or\u00edgenes\u00bb, que en hebreo implica nacimiento, y \u00absus hermanos\u00bb hacen referencia a un individuo, no a una naci\u00f3n; de ello se deduce que el parto debe referirse a esa misma persona. Se ha mostrado que la persona que gobernar\u00e1 es el Mes\u00edas; por ello, \u00abla que ha de parir\u00bb debe referirse a la madre de Cristo, Nuestra Se\u00f1ora. As\u00ed explicado, todo el pasaje aparece claro: el Mes\u00edas ha de nacer en Bel\u00e9n, un pueblo insignificante de Jud\u00e1; su familia debe estar reducida a la pobreza y la oscuridad antes del momento de su nacimiento; como esto no puede suceder si la teocracia permanece intacta, si la casa de David contin\u00faa floreciendo, \u00abpor ello los entregar\u00e1 hasta el tiempo en que la que ha de parir parir\u00e1\u00bb al Mes\u00edas. (8)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerem\u00edas 31:22\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una cuarta profec\u00eda referente a Mar\u00eda se encuentra en Jerem\u00edas 21:22: \u00bb El Se\u00f1or ha creado algo nuevo sobre la tierra: una mujer ronda al var\u00f3n\u00bb. El texto del profeta Jerem\u00edas ofrece no pocas dificultades para el int\u00e9rprete cient\u00edfico; nosotros seguiremos la versi\u00f3n de la Vulgata latina del original hebreo. Pero incluso esta traducci\u00f3n ha sido explicada de muchas formas diferentes: Rosenmuller y muchos int\u00e9rpretes protestantes conservadores defienden la versi\u00f3n \u00abuna mujer proteger\u00e1 a un hombre\u00bb, mas tal argumento dif\u00edcilmente podr\u00eda inducir a los hombres de Israel a retornar a Dios. La explicaci\u00f3n \u00abuna mujer buscar\u00e1 a un hombre\u00bb apenas est\u00e1 de acuerdo con el texto; adem\u00e1s, tal inversi\u00f3n del orden natural es presentada en Isa\u00edas 4:1 como una se\u00f1al de la m\u00e1s absoluta cat\u00e1strofe. La versi\u00f3n de Ewald \u00abuna mujer se convertir\u00e1 en un hombre\u00bb es muy poco fiel al texto original. Otros comentaristas ven en la mujer un s\u00edmil de la Sinagoga o de la Iglesia, en el hombre un s\u00edmil de Dios, de modo que pueden explicar la profec\u00eda \u00abDios morar\u00e1 de nuevo en medio de la Sinagoga (o del pueblo de Israel)\u00bb o \u00abla Iglesia proteger\u00e1 la tierra con sus valientes hombres\u00bb. Pero el texto hebreo dif\u00edcilmente evoca ese significado; adem\u00e1s, esa explicaci\u00f3n convertir\u00eda ese pasaje en una tautolog\u00eda: \u00abIsrael retornar\u00e1 a su Dios, ya que Israel amar\u00e1 a su Dios\u00bb. Algunos autores recientes traducen el original hebreo por: \u00abDios crea algo nuevo sobre la tierra: la mujer (esposa) retorna al hombre (su marido)\u00bb. Seg\u00fan la ley antigua (Deuteronomio 24:1-4; Jerem\u00edas 3:1), el marido no pod\u00eda volver a aceptar a su mujer una vez que la hab\u00eda repudiado; pero el Se\u00f1or introducir\u00e1 una novedad al permitir a la mujer infiel, o lo que es lo mismo, la naci\u00f3n culpable, volver a la amistad con Dios. Esta explicaci\u00f3n se basa en una correcci\u00f3n aventurada del texto; adem\u00e1s, no implica necesariamente el significado mesi\u00e1nico que se espera del pasaje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres griegos siguen generalmente la versi\u00f3n de la Septuaginta, \u00abEl Se\u00f1or ha creado salvaci\u00f3n en una nueva plantaci\u00f3n, los hombres caminar\u00e1n seguros\u00bb; mas S. Atanasio (9) combina la versi\u00f3n de Aquila dos veces \u00abDios ha creado algo nuevo en la mujer\u00bb con la de la Septuaginta, diciendo que la nueva plantaci\u00f3n es Jesucristo, y que lo nuevo creado en la mujer es el cuerpo del Se\u00f1or, concebido en la mujer virgen sin la participaci\u00f3n del hombre. Tambi\u00e9n S. Jer\u00f3nimo (10) entiende el texto prof\u00e9tico de la virgen que concibe al Mes\u00edas. Esta explicaci\u00f3n del pasaje concuerda con el texto y con el contexto. Como la Palabra Encarnada posey\u00f3 desde el primer instante de su concepci\u00f3n todas sus perfecciones, exceptuando aquellas relacionadas con su desarrollo corporal, es correcto afirmar que su madre \u00abconseguir\u00e1 un hombre\u00bb. No es necesario se\u00f1alar que tal condici\u00f3n en una criatura reci\u00e9n concebida es denominada, con raz\u00f3n, \u00abalgo nuevo sobre la tierra\u00bb. El contexto de la profec\u00eda describe, despu\u00e9s de una breve introducci\u00f3n general (30:1-3), la futura libertad de Israel y la restauraci\u00f3n en cuatro estancias: 30:4-11, 12-22; 30:23; 31:14, 15-26; las tres primeras estancias terminan con la esperanza del tiempo mesi\u00e1nico. La cuarta deber\u00eda esperarse tambi\u00e9n que tuviera un final similar. Adem\u00e1s, la profec\u00eda de Jerem\u00edas, pronunciada alrededor del 589 a. de C. y entendida en el sentido que se acaba de referir, concuerda con las expectativas mesi\u00e1nicas contempor\u00e1neas basadas en Isa\u00edas 7:14; 9:6; Miqueas 5:3. Seg\u00fan Jerem\u00edas, la madre de Cristo se diferencia de las otras madres en que su Hijo, incluso cuando a\u00fan est\u00e1 en su vientre, tiene todas las propiedades que constituyen la verdadera naturaleza humana (11). El Antiguo Tetamento se refiere indirectamente a Mar\u00eda en aquellas profec\u00edas que predicen la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TIPOS Y FIGURAS DE MARIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para estar seguros del significado de un tipo, este significado debe ser revelado, es decir, debe habernos sido transmitido a trav\u00e9s de la Sagrada Escritura o de la tradici\u00f3n. Algunos escritores piadosos han desarrollado por su cuenta numerosas analog\u00edas entre ciertos datos del Antiguo Testamento y los datos correspondientes del Nuevo Testamento; sin embargo, por muy ingeniosas que estas correlaciones puedan ser, no demuestran que Dios tuviera de hecho la intenci\u00f3n de transmitir en los textos inspirados del Antiguo Testamento las verdades de la correspondencia establecida. Por otra parte, debe tenerse presente que no todas las verdades contenidas ya sea en las Escrituras o en la tradici\u00f3n han sido expl\u00edcitamente propuestas a los creyentes como verdades de fe por definici\u00f3n expresa de la Iglesia. De acuerdo con el principio \u00abLex orandi est lex credenti\u00bb debemos tratar al menos con reverencia las innumerables sugerencias contenidas en la liturgia y oraciones oficiales de la Iglesia. De esta forma es como debemos considerar muchos de los tratamientos otorgados a Nuestra Se\u00f1ora en la letan\u00eda y en el \u00abAve maris stella\u00bb. Las Ant\u00edfonas y Responsos que se encuentran en los Oficios recitados en las varias festividades de Nuestra Se\u00f1ora sugieren un n\u00famero de tipos referentes a Nuestra Se\u00f1ora que dif\u00edcilmente hubieran sido mostrados con tanta viveza de otra manera a los ministros de la Iglesia. La tercera ant\u00edfona de Laudes de la Festividad de la Circuncisi\u00f3n contempla en \u00abel arbusto que arde sin consumirse\u00bb (Exodo 3:2) la figura de Mar\u00eda en la concepci\u00f3n de su Hijo sin perder su virginidad. La segunda ant\u00edfona de Laudes del mismo Oficio contempla en el vell\u00f3n de lana de Gede\u00f3n, h\u00famedo por el roc\u00edo mientras que la tierra a su alrededor hab\u00eda permanecido seca (Jueces 6:37-38), un tipo de Mar\u00eda recibiendo en su vientre al Verbo Encarnado (12). El Oficio de la Bienaventurada Virgen aplica a Mar\u00eda muchos de los pasajes referentes a la esposa del Cantar de los Cantares (13) y tambi\u00e9n los referentes a la sabidur\u00eda del Libro de los Proverbios 8:22-31 (14). Un \u00abjard\u00edn cerrado, una fuente sellada\u00bb mencionado en Cantares 4:12 aplicado a Mar\u00eda es s\u00f3lo un ejemplo concreto de todo lo referido anteriormente (15). Adem\u00e1s, Sara, D\u00e9bora, Judit y Ester son utilizadas como tipos de Mar\u00eda; el arca de la Alianza, sobre la que se manifiesta la misma presencia de Dios, es utilizada como la figura de Mar\u00eda llevando al Verbo Encarnado en su vientre. Pero es especialmente Eva, la madre de todos los vivientes (G\u00e9nesis 3:20), la que es considerada como un tipo de Mar\u00eda, que es la madre de todos los vivientes en el orden de la gracia (16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARIA EN LOS EVANGELIOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector de los Evangelios se queda al principio sorprendido al encontrar tan poco sobre Mar\u00eda; pero esta oscuridad de Mar\u00eda en los Evangelios ha sido estudiada exhaustivamente por el Beato Pedro Canisius (17), Augusto Nicol\u00e1s (18), el Cardenal Newman (19) y el muy reverendo J. Spencer Northcote (20). En el comentario del \u00abMagnificat\u00bb publicado en 1518, incluso Lutero expresa su convencimiento de que los Evangelios alaban suficientemente a Mar\u00eda al llamarla (ocho veces) la Madre de Jes\u00fas. En los siguientes p\u00e1rrafos agruparemos brevemente lo que se conoce de la vida de Nuestra Se\u00f1ora antes del nacimiento de su divino Hijo, durante la vida oculta de Nuestro Se\u00f1or, durante su vida p\u00fablica y despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ascendencia Dav\u00eddica de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nS. Lucas (2:4) narra que San Jos\u00e9 se desplaz\u00f3 desde Nazaret a Bel\u00e9n para empadronarse, \u00abpor ser \u00e9l de la casa y de la familia de David\u00bb. Como si quisiera eliminar cualquier duda referente a la ascendencia dav\u00eddica de Mar\u00eda, el evangelista (1:32,69) afirma que al ni\u00f1o nacido de Mar\u00eda sin intervenci\u00f3n de var\u00f3n le ser\u00e1 otorgado \u00abel trono de David, su padre\u00bb, y que el Se\u00f1or Dios ha \u00ablevantado en favor nuestro un cuerno de salvaci\u00f3n en la casa de David, su siervo\u00bb. (21) S. Pablo tambi\u00e9n da fe de que Jesucristo \u00abnacido de la descendencia de David seg\u00fan la carne \u00bb (Romanos 1:3). Si Mar\u00eda no hubiera sido descendiente de David, su Hijo concebido por el Esp\u00edritu Santo no hubiera podido considerarse \u00abde la descendencia de David\u00bb. Por ello los comentaristas nos dicen que en el texto \u00abEn el mes sexto fue enviado el \u00e1ngel Gabriel &#8230; a una virgen desposada con un var\u00f3n de nombre Jos\u00e9, de la casa de David\u00bb (Lucas 1:26-27); la \u00faltima frase \u00abde la casa de David\u00bb no se refiere a Jos\u00e9, sino a la doncella virgen que es el personaje principal de la narraci\u00f3n; as\u00ed tenemos un testimonio inspirado directo de la ascendencia dav\u00eddica de Mar\u00eda. (22)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nMientras que los comentaristas generalmente est\u00e1n de acuerdo en que la genealog\u00eda que se encuentra al comienzo del primer Evangelio es la de S. Jos\u00e9, Annius de Viterbo propone su opini\u00f3n, a la que ya se refiri\u00f3 S. Agust\u00edn, de que la genealog\u00eda de S. Lucas describe la ascendencia de Mar\u00eda. El texto del tercer Evangelio (3:23) puede explicarse de forma que Heli sea el padre de Mar\u00eda: \u00abJes\u00fas &#8230; era, seg\u00fan se cre\u00eda, hijo de Jos\u00e9, hijo de Heli\u00bb (23). En estas explicaciones el nombre de Mar\u00eda no se menciona expl\u00edcitamente, pero va impl\u00edcito; ya que Jes\u00fas es el hijo de Heli a trav\u00e9s de Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus padres\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque pocos comentaristas est\u00e1n de acuerdo con esta opini\u00f3n acerca de la genealog\u00eda de S. Lucas, el nombre del padre de Mar\u00eda, Heli, coincide con el nombre del padre de Nuestra Se\u00f1ora seg\u00fan una tradici\u00f3n basada en la narraci\u00f3n del Protoevangelio de Santiago, un Evangelio ap\u00f3crifo que data de finales del siglo II. Seg\u00fan este documento, los padres de Mar\u00eda eran Joaqu\u00edn y Ana. Ahora bien, el nombre de Joaqu\u00edn es s\u00f3lo una variante de Heli o Eliachim, sustituyendo un nombre divino (Yav\u00e9) por otro (Eli, Elohim). La tradici\u00f3n en lo que respecta a los padres de Mar\u00eda, seg\u00fan el Evangelio de Santiago, es reproducida por S. Juan Damasceno (24), S. Gregorio de Nyssa (25), S. Germ\u00e1n de Constantinopla (26), Pseudo-Epifanio (27), pseudo-Hilario (28) y S. Fulberto de Chartres (29). Algunos de estos escritores a\u00f1aden que el nacimiento de Mar\u00eda se consigui\u00f3 gracias a las fervientes oraciones de Joaqu\u00edn y Ana cuando ya ten\u00edan una edad avanzada. As\u00ed como Joaqu\u00edn pertenec\u00eda a la familia real de David, tambi\u00e9n se supone que Ana era descendiente de la familia sacerdotal de Aaron; por ello, Cristo, el Eterno Rey y Sacerdote, descend\u00eda de una familia real y sacerdotal (30).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa ciudad de los padres de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan S. Lucas 1:26, Mar\u00eda viv\u00eda en Nazaret, una ciudad de Galilea, en el momento de la Anunciaci\u00f3n. Una determinada tradici\u00f3n sostiene que fue concebida y naci\u00f3 en la misma casa en la que el Verbo se hizo carne (31). Otra tradici\u00f3n, basada en el Evangelio de Santiago, considera Seforis como la primera casa de Joaqu\u00edn y Ana, aunque se dice que despu\u00e9s vivieron en Jerusal\u00e9n, en una casa llamada Probatica por S. Sofronio de Jerusal\u00e9n (32). Probatica, un nombre que probablemente proced\u00eda de un estanque llamado Probatica o Betzata en S. Juan 5:2, cercano al santuario. Aqu\u00ed fue donde naci\u00f3 Mar\u00eda. Alrededor de un siglo despu\u00e9s, sobre el 750 d. de J.C., S. Juan Damasceno (33) afirma de nuevo que Mar\u00eda naci\u00f3 en Probatica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que, ya en el siglo V, la emperatriz Eudoxia construy\u00f3 una iglesia en el lugar en que naci\u00f3 Mar\u00eda, y donde sus padres vivieron en su ancianidad. La actual iglesia de Sta. Ana se encuentra a una distancia de menos de 100 pies de la piscina Prob\u00e1tica. El 18 de marzo de 1889 se descubri\u00f3 una cripta que encierra el sitio en que se supone que Sta. Ana fue enterrada. Probablemente ese lugar fue en su origen un jard\u00edn en el que Joaqu\u00edn y Ana recibieron sepultura. En su \u00e9poca todav\u00eda estaba situado fuera de los muros de la ciudad, unos 400 pies al norte del Templo. Otra cripta cercana a la tumba de Sta. Ana se cree que es el lugar donde naci\u00f3 la Bienaventurada Virgen; por ello, en los primeros tiempos se le llam\u00f3 a esa iglesia Sta. Mar\u00eda de la Natividad (34). En el valle Cedron, cerca de la carretera que lleva a la iglesia de la Asunci\u00f3n, hay un peque\u00f1o santuario que contiene dos altares, que se cree que est\u00e1n edificados sobre las tumbas de S. Joaqu\u00edn y Sta. Ana; sin embargo, estos sepulcros pertenecen a la \u00e9poca de las Cruzadas (35). Tambi\u00e9n en Seforis los cruzados reemplazaron un antiguo santuario situado sobre la legendaria casa de S. Joaqu\u00edn y Sta. Ana por una gran iglesia. Despu\u00e9s de 1788 parte de esta iglesia fue restaurada por los Padres Franciscanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su Inmaculada Concepci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa Inmaculada Concepci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora ha sido tratada en un art\u00edculo especial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nacimiento de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo referente al lugar de nacimiento de Nuestra Se\u00f1ora, existen tres tradiciones diferentes que hay que considerar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, se ha situado el acontecimiento en Bel\u00e9n. Esta opini\u00f3n se basa en la autoridad de los siguientes testigos: ha sido expresada en un documento titulado \u00abDe nativ. S. Mariae\u00bb (36) incluido a continuaci\u00f3n de las obras de S. Jer\u00f3nimo; es una suposici\u00f3n m\u00e1s o menos vaga del Peregrino de Piacenza, llamado err\u00f3neamente Antonino M\u00e1rtir, que escribi\u00f3 alrededor del 580 d. de J.C. (37); finalmente, los Papas Pablo II (1471), Julio II (1507), Le\u00f3n X (1519), Pablo III (1535), P\u00edo IV (1565), Sixto V (1586) e Inocencio XII (1698) en sus Bulas referentes a la Santa Casa del Loreto afirman que la Bienaventurada Virgen naci\u00f3, fue educada y recibi\u00f3 la visita del \u00e1ngel en la Santa Casa. Sin embargo, estos pont\u00edfices no deseaban en realidad decidir sobre una cuesti\u00f3n hist\u00f3rica; ellos simplemente expresan la opini\u00f3n de sus \u00e9pocas respectivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una segunda tradici\u00f3n situaba el nacimiento de Nuestra Se\u00f1ora en Seforis, unas tres millas al norte de Bel\u00e9n, la Diocaesarea romana, y la residencia de Herodes Antipas hasta bien entrada la vida de Nuestro Se\u00f1or. La antig\u00fcedad de esta opini\u00f3n puede deducirse por el hecho de que bajo el reinado de Constantino se erigi\u00f3 en Seforis una iglesia para conmemorar la residencia de Joaqu\u00edn y Ana en dicho lugar (38). S. Epifanio habla de este santuario (39). Pero esto s\u00f3lo demuestra que Nuestra Se\u00f1ora debi\u00f3 vivir durante alg\u00fan tiempo en Seforis con sus padres, sin que por ello tengamos que creer que naci\u00f3 all\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera tradici\u00f3n, la de que Mar\u00eda naci\u00f3 en Jerusal\u00e9n, es la m\u00e1s probable de las tres. Hemos visto que se basa en el testimonio de S. Sofronio, de S. Juan Damasceno y sobre la evidencia de hallazgos recientes en la Probatica. La Festividad de la Natividad de Nuestra Se\u00f1ora no se celebr\u00f3 en Roma hasta finales del siglo VII; sin embargo, dos sermones encontrados entre los escritos de S. Andr\u00e9s de Creta (m. 680) implican la existencia de esta fiesta y nos hacen suponer que fue introducida en una fecha m\u00e1s temprana en otras iglesias (40). En 1799, el d\u00e9cimo canon del S\u00ednodo de Salzburgo se\u00f1ala cuatro fiestas en honor de la Madre de Dios: la Purificaci\u00f3n, el 2 de febrero; la Anunciaci\u00f3n, el 25 de marzo; la Asunci\u00f3n, el 15 de agosto y la Natividad, el 8 de septiembre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Presentaci\u00f3n de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Exodo 13:2 y 13:12, todo primog\u00e9nito hebreo deb\u00eda ser presentado en el Templo. Dicha ley llevar\u00eda a los padres jud\u00edos piadosos a observar el mismo rito religioso con otros hijos favoritos. Ello hace suponer que Joaqu\u00edn y Ana presentaron a su hija, obtenida tras largas y fervientes oraciones, en el Templo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a Mar\u00eda, S. Lucas (1:34) nos dice que respondi\u00f3 al \u00e1ngel que le anunciaba el nacimiento de Jesucristo: \u00abc\u00f3mo podr\u00e1 ser esto, pues yo no conozco var\u00f3n\u00bb. Estas palabras dif\u00edcilmente pueden ser entendidas, a menos que supongamos que Mar\u00eda hab\u00eda hecho voto de virginidad, ya que cuando las pronunci\u00f3 estaba desposada con S. Jos\u00e9 (41). La ocasi\u00f3n m\u00e1s adecuada para tal voto fue su presentaci\u00f3n en el Templo. Del mismo modo que algunos Padres admiten que las facultades de S. Juan Bautista fueron desarrolladas prematuramente por una intervenci\u00f3n especial del poder divino, se puede admitir la existencia de una gracia similar para con la hija de Joaqu\u00edn y Ana (42).<br \/>\nSin embargo, todo lo referido anteriormente no supera la certeza de la probabilidad de unas conjeturas piadosas. La consideraci\u00f3n de que Nuestro Se\u00f1or no pod\u00eda rehusarle a su bendita Madre cualquier favor que dependiera exclusivamente de su magnificencia, no tiene un valor mayor que el de un argumento a priori. La certeza sobre esta cuesti\u00f3n debe depender de testimonios externos y de las ense\u00f1anzas de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, el Protoevangelio de Santiago (7-8) y el documento titulado \u00abDe nativit. Mariae\u00bb (7-8), (43) afirman que Joaqu\u00edn y Ana, cumpliendo un voto que hab\u00edan hecho, presentaron a la peque\u00f1a Mar\u00eda en el Templo cuando ten\u00eda tres a\u00f1os de edad; que la criatura subi\u00f3 sola los escalones del Templo, y que hizo su voto de virginidad en dicha ocasi\u00f3n. S. Gregorio de Nyssa (44) y S. Germ\u00e1n de Constantinopla (45) aceptaron este testimonio, que tambi\u00e9n fue seguido por pseudo-Gregorio de Naz. en su \u00abChristus patiens\u00bb (46). Adem\u00e1s, la Iglesia celebra la Festividad de la Presentaci\u00f3n, aunque no especifica a qu\u00e9 edad fue presentada la peque\u00f1a Mar\u00eda en el Templo, cu\u00e1ndo hizo su voto de virginidad y cu\u00e1les fueron los dones especiales naturales y sobrenaturales que Dios le concedi\u00f3. La festividad es mencionada por primera vez en un documento de Manuel Commenus, en 1166; desde Constantinopla, la festividad debi\u00f3 ser introducida en la Iglesia occidental, donde la podemos hallar en la corte papal de Avi\u00f1\u00f3n en 1371; alrededor de un siglo m\u00e1s tarde, el Papa Sixto IV introdujo el Oficio de la Presentaci\u00f3n, y en 1585 el Papa Sixto V extendi\u00f3 la Festividad de la Presentaci\u00f3n a toda la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus esponsales con Jos\u00e9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLas escrituras ap\u00f3crifas a las que nos hemos referido en el p\u00e1rrafo anterior afirman que Mar\u00eda permaneci\u00f3 en el Templo despu\u00e9s de su presentaci\u00f3n para ser educada con otros ni\u00f1os jud\u00edos. All\u00ed ella disfrut\u00f3 de visiones ext\u00e1ticas y visitas diarias de los santos \u00e1ngeles.<br \/>\nCuando ella contaba catorce a\u00f1os, el sumo sacerdote quiso enviarla a casa para que contrajera matrimonio. Mar\u00eda le record\u00f3 su voto de virginidad, y confundido, el sumo sacerdote consult\u00f3 al Se\u00f1or. Entonces llam\u00f3 a todos los hombres j\u00f3venes de la estirpe de David y prometi\u00f3 a Mar\u00eda en matrimonio a aquel cuya vara reto\u00f1ara y se convirtiera en el lugar de descanso del Esp\u00edritu Santo en forma de paloma. Jos\u00e9 fue el agraciado en este proceso extraordinario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto ya que S. Gregorio de Nyssa, S. Germ\u00e1n de Constantinopla y pseudo-Gregorio Nacianceno parecen admitir estas leyendas. Adem\u00e1s, el emperador Justiniano permiti\u00f3 que se construyera una bas\u00edlica en la plataforma del antiguo Templo, en memoria de la estancia de Nuestra Se\u00f1ora en el santuario; la iglesia fue llamada la Nueva Santa Mar\u00eda, para distingirla de la iglesia de la Natividad. Se cree que es la moderna mezquita de Al-Aqsa (47).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la Iglesia no se pronuncia en lo que respecta a la estancia de Mar\u00eda en el Templo. S. Ambrosio (48), cuando describe la vida de Mar\u00eda antes de la Anunciaci\u00f3n, supone expresamente que viv\u00eda en la casa de sus padres. Todas las descripciones del Templo jud\u00edo que pueden poseer alg\u00fan valor cient\u00edfico nos dejan a oscuras en cuanto a la existencia de lugares en los que pudieran haber recibido su educaci\u00f3n las muchachas j\u00f3venes. La estancia de Joas en el Templo hasta la edad de siete a\u00f1os no apoya el supuesto de que las chicas j\u00f3venes fueran educadas dentro del recinto sagrado, ya que Joas era el rey, y fue obligado por las circunstancias a permanecer en el Templo (cf. IV Reyes 11:3). La alusi\u00f3n de II Macabeos 3:19, cuando dice \u00ablas doncellas, recogidas\u00bb no demuestra que ninguna de ellas fuera retenida en los edificios del Templo. Si se dice de la profetisa Ana (Lucas 2:37) que \u00abno se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y d\u00eda\u00bb, nosotros no suponemos que ella viviera de hecho en una de las habitaciones del templo. (49) Como la casa de Joaqu\u00edn y Ana no se encontraba muy alejada del Templo, podemos suponer que a la santa ni\u00f1a Mar\u00eda se le permit\u00eda a menudo visitar los sagrados edificios para que pudiera satisfacer su devoci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se consideraba que las doncellas jud\u00edas hab\u00edan alcanzado la edad del matrimonio cuando cumpl\u00edan doce a\u00f1os y seis meses, aunque la edad de la novia variaba seg\u00fan las circunstancias. El matrimonio era precedido por los esponsales, despu\u00e9s de los cuales la novia pertenec\u00eda legalmente al novio, aunque no viv\u00eda con \u00e9l hasta un a\u00f1o despu\u00e9s, que era cuando el matrimonio sol\u00eda celebrarse. Todo esto coincide con el lenguaje de los evangelistas. S. Lucas (1:27) llama a Mar\u00eda \u00bb una virgen desposada con un var\u00f3n de nombre Jos\u00e9\u00bb; S. Mateo (1:18) dice \u00abEstando desposada Mar\u00eda, su madre, con Jos\u00e9, antes de que conviviesen, se hall\u00f3 haber concebido Mar\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Como no tenemos noticia de ning\u00fan hermano de Mar\u00eda, debemos suponer que era una heredera, y estaba obligada por la ley de N\u00fameros 36:3 a casarse con un miembro de su tribu. La ley misma prohib\u00eda el matrimonio entre determinados grados de parentesco, de modo que incluso el matrimonio de una heredera se dejaba m\u00e1s o menos a su elecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la costumbre jud\u00eda, la uni\u00f3n de Jos\u00e9 y Mar\u00eda ten\u00eda que ser concertada por los padres de Jos\u00e9. Uno se puede preguntar por qu\u00e9 Mar\u00eda accedi\u00f3 a sus esponsales, cuando estaba ligada por su voto de virginidad. De la misma manera que ella hab\u00eda obedecido la inspiraci\u00f3n divina al hacer su voto, tambi\u00e9n la obedeci\u00f3 al convertirse en la novia prometida de Jos\u00e9. Adem\u00e1s, hubiera sido un caso singular entre los jud\u00edos el rehusar los esponsales o el matrimonio, ya que todas las doncellas jud\u00edas aspiraban al matrimonio como la realizaci\u00f3n de un deber natural. Mar\u00eda confi\u00f3 impl\u00edcitamente en la gu\u00eda de Dios, y por ello estaba segura de que su voto ser\u00eda respetado incluso en su estado de casada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Anunciaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Anunciaci\u00f3n ha sido tratada en un art\u00edculo especial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Visitaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Lucas 1:36, el \u00e1ngel Gabriel le dijo a Mar\u00eda en el momento de la Anunciaci\u00f3n, \u00abIsabel, tu parienta, tambi\u00e9n ha concebido un hijo en su vejez, y \u00e9ste es ya el mes sexto de la que era est\u00e9ril\u00bb. Sin poner en duda la verdad de las palabras del \u00e1ngel, Mar\u00eda decidi\u00f3 enseguida contribuir a la alegr\u00eda de su piadosa pariente. (50) Por ello, contin\u00faa el evangelista (1:39):\u00bb En aquellos d\u00edas se puso Mar\u00eda en camino y con presteza fue a la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1, y entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel\u00bb. Aunque Mar\u00eda debe haberle comunicado a Jos\u00e9 su prop\u00f3sito de realizar esa visita, es dif\u00edcil determinar si \u00e9l la acompa\u00f1\u00f3; si dio la casualidad de que el momento de la visita coincid\u00eda con alguna de las temporadas de fiestas en que los israelitas ten\u00edan que acudir al Templo, habr\u00eda pocas dificultades acerca de la compa\u00f1\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa de Isabel ha sido localizada en varios emplazamientos seg\u00fan los diferentes escritores: ha sido situada en Machaerus, unas diez millas al este del Mar Muerto, o en Hebr\u00f3n, o de nuevo en la antigua ciudad sacerdotal de Jutta, unas siete millas al sur de Hebr\u00f3n, o finalmente en Ain-Karim, la tradicional S. Juan-en-la-Monta\u00f1a, unas cuatro millas al oeste de Jerusal\u00e9n. (51) Sin embargo, los tres primeros sitios no poseen ning\u00fan monumento conmemorativo del nacimiento o de la vida de S. Juan; adem\u00e1s, Machaerus no estaba situada en las monta\u00f1as de Jud\u00e1; Hebr\u00f3n y Jutta pertenec\u00edan a Idumea, despu\u00e9s de la cautividad babil\u00f3nica, en tanto que Ain-Karim est\u00e1 situada en las \u00abmonta\u00f1as\u00bb mencionadas en el texto inspirado de S. Lucas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de un viaje de unas treinta horas, Mar\u00eda \u00abentr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel\u00bb (Lucas 1:40). Seg\u00fan la tradici\u00f3n, en la \u00e9poca de la visitaci\u00f3n Isabel no viv\u00eda en su casa de la ciudad sino en su villa, a unos diez minutos de la ciudad; antiguamente este lugar estaba se\u00f1alado por una iglesia superior y otra inferior. En 1861 se erigi\u00f3 sobre los antiguos cimientos la peque\u00f1a iglesia actual de la Visitaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00abAs\u00ed que oy\u00f3 Isabel el saludo de Mar\u00eda, exult\u00f3 el ni\u00f1o en su seno\u00bb. Fue en este momento cuando Dios cumpli\u00f3 la promesa hecha por el \u00e1ngel a Zacar\u00edas (Lucas 1:15), \u00abdesde el seno de su madre ser\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo\u00bb; en otras palabras, el ni\u00f1o que Isabel llevaba en su seno fue purificado de la mancha del pecado original. Se desbord\u00f3 la plenitud del Esp\u00edritu Santo en el alma de su madre, \u00abe Isabel se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Lucas 1:41). As\u00ed, tanto la madre como el hijo fueron santificados por la presencia de Mar\u00eda y del Verbo Encarnado (53); llena como estaba del Esp\u00edritu Santo, Isabel \u00abclam\u00f3 con fuerte voz: \u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! \u00bfDe d\u00f3nde a m\u00ed que la madre de mi Se\u00f1or venga a m\u00ed? Porque as\u00ed que son\u00f3 la voz de tu salutaci\u00f3n en mis o\u00eddos, exult\u00f3 de gozo el ni\u00f1o en mi seno. Dichosa la que ha cre\u00eddo que se cumplir\u00e1 lo que se le ha dicho de parte del Se\u00f1or\u00bb (Lucas 1:42-45). Dejemos a los comentaristas la explicaci\u00f3n completa del pasaje precedente, y centremos nuestra atenci\u00f3n s\u00f3lo en dos puntos:<br \/>\nIsabel comienza su saludo con las mismas palabras con las que el \u00e1ngel hab\u00eda terminado su salutaci\u00f3n, mostrando de esta manera que ambos hablaban por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\nIsabel es la primera en llamar a Mar\u00eda por su t\u00edtulo m\u00e1s honorable \u00abMadre de Dios\u00bb.<br \/>\nLa respuesta de Mar\u00eda es el c\u00e1ntico de alabanza denominado comunmente Magnificat, por la primera palabra de su texto en lat\u00edn; el \u00abMagnificat\u00bb ha sido tratado en un art\u00edculo separado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelista termina su relato de la Visitaci\u00f3n con las palabras: \u00abMar\u00eda permaneci\u00f3 con ella como unos tres meses y se volvi\u00f3 a su casa\u00bb (Lucas 1:56). Muchos ven en esta breve frase del tercer evangelio una sugerencia impl\u00edcita de que Mar\u00eda permaneci\u00f3 en casa de Zacar\u00edas hasta el nacimiento de Juan el Bautista, mientras que otros niegan tal implicaci\u00f3n. Dado que la Festividad de la Visitaci\u00f3n fue emplazada el 2 de julio por el cuadrag\u00e9simo tercer canon del Concilio de Basilea (1441 d. de J.C.), el d\u00eda siguiente a la octava de la Festividad de S. Juan Bautista, se ha deducido que posiblemente Mar\u00eda permaneciera con Isabel hasta despu\u00e9s de la circuncisi\u00f3n del ni\u00f1o; pero no hay m\u00e1s pruebas que corroboren esta suposici\u00f3n. Aunque la Visitaci\u00f3n es descrita con tanta precisi\u00f3n en el tercer evangelio, su festividad no parece haberse celebrado hasta el siglo XIII, cuando fue introducida a trav\u00e9s de la influencia de los franciscanos; fue instituida oficialmente en 1389 por Urbano VI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El embarazo de Mar\u00eda llega a conocimiento de Jos\u00e9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del regreso de casa de Isabel, \u00abse hall\u00f3 haber concebido Mar\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Mateo 1:18). Dado que entre los jud\u00edos los esponsales constitu\u00edan un verdadero matrimonio, el uso del matrimonio despu\u00e9s del tiempo de los esponsales no era nada extra\u00f1o entre ellos. Por ello, el embarazo de Mar\u00eda no pod\u00eda sorprender a nadie mas que al mismo S. Jos\u00e9. La situaci\u00f3n debi\u00f3 haber sido extremadamente dolorosa tanto para \u00e9l como para Mar\u00eda, ya que \u00e9l no conoc\u00eda el misterio de la Encarnaci\u00f3n. El evangelista dice: \u00abJos\u00e9, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvi\u00f3 repudiarla en secreto\u00bb (S. Mateo 1:19). Mar\u00eda dej\u00f3 la soluci\u00f3n a esta dificultad en manos de Dios, y Dios inform\u00f3 en su momento al asombrado esposo de la verdadera condici\u00f3n de Mar\u00eda. Mientras Jos\u00e9 \u00abreflexionaba sobre esto, he aqu\u00ed que se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os un \u00e1ngel del Se\u00f1or y le dijo: Jos\u00e9, hijo de David, no temas recibir en casa a Mar\u00eda, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Esp\u00edritu Santo. Dar\u00e1 a luz un hijo, a quien pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mateo 1:20-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No mucho despu\u00e9s de esta revelaci\u00f3n, Jos\u00e9 concluy\u00f3 el ritual del contrato de matrimonio con Mar\u00eda. El Evangelio dice sencillamente: \u00abAl despertar Jos\u00e9 de su sue\u00f1o hizo como el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda mandado, recibiendo en casa a su esposa\u00bb (Mateo 1:24). Si bien es cierto que deben haber pasado al menos tres meses entre los esponsales y el matrimonio, durante los cuales Mar\u00eda permaneci\u00f3 con Isabel, es imposible determinar con exactitud el lapso de tiempo transcurrido entre las dos ceremonias. No sabemos cu\u00e1nto tiempo despu\u00e9s de los esponsales le anunci\u00f3 el \u00e1ngel a Mar\u00eda el misterio de la Encarnaci\u00f3n, y tampoco sabemos cu\u00e1nto dur\u00f3 la duda de S. Jos\u00e9 antes de que fuera iluminado por la visita del \u00e1ngel. Teniendo en cuenta la edad a la que las doncellas jud\u00edas se convert\u00edan en casaderas, es posible que Mar\u00eda diera a luz a su Hijo cuando contaba alrededor de trece o catorce a\u00f1os de edad. Ning\u00fan documento hist\u00f3rico nos dice qu\u00e9 edad ten\u00eda en realidad en el momento de la Natividad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje a Bel\u00e9n<br \/>\nLucas (2:1-5) explica c\u00f3mo Jos\u00e9 y Mar\u00eda viajaron desde Nazaret hasta Bel\u00e9n obedeciendo un decreto de C\u00e9sar Augusto que ordenaba un empadronamiento general. Las cuestiones relacionadas con este decreto han sido tratadas en el art\u00edculo CRONOLOG\u00cdA B\u00cdBLICA. Se dan varias razones por las que Mar\u00eda debe haber acompa\u00f1ado a Jos\u00e9 en este viaje: es posible que ella no deseara perder la protecci\u00f3n de Jos\u00e9 durante este periodo cr\u00edtico de su embarazo, o puede que haya seguido una inspiraci\u00f3n divina especial que la impulsaba a marchar para que se cumplieran las profec\u00edas referentes a su divino Hijo, o tambi\u00e9n puede que fuera obligada a ir debido a la ley civil, ya fuera como heredera o para satisfacer el impuesto personal que hab\u00eda que pagar por las mujeres mayores de doce a\u00f1os. (54)<br \/>\nDado que el empadronamiento hab\u00eda atra\u00eddo a multitud de extranjeros a Bel\u00e9n, Mar\u00eda y Jos\u00e9 no encontraron sitio en la posada de la caravana y tuvieron que alojarse en una gruta que serv\u00eda de refugio para los animales. (55)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda da a luz a Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00abEstando all\u00ed, se cumplieron los d\u00edas de su parto\u00bb (Lucas 2:6); este lenguaje no deja claro si el nacimiento de Nuestro Se\u00f1or ocurri\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de que Jos\u00e9 y Mar\u00eda se hubieran alojado en la gruta, o varios d\u00edas despu\u00e9s. Lo que se narra acerca de los pastores \u00abestaban velando las vigilias de la noche sobre su reba\u00f1o\u00bb (Lucas 2:8) muestra que Cristo naci\u00f3 durante la noche.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de dar a luz a su Hijo, Mar\u00eda \u00able envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y le acost\u00f3 en un pesebre\u00bb (Lucas 2:7), se\u00f1al de que no sufri\u00f3 dolores ni debilidades en el parto. Esta deducci\u00f3n coincide con las ense\u00f1anzas de algunos de los principales Padres y te\u00f3logos: S. Ambrosio (56), S. Gregorio de Nyssa (57), S. Juan Damasceno (58), el autor de Christus patiens (59), Sto. Tom\u00e1s (60), etc. No era adecuado que la madre de Dios estuviera sujeta al castigo pronunciado en G\u00e9nesis 3:16 contra Eva y sus hijas pecadoras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s del nacimiento del ni\u00f1o los pastores, obedientes a la invitaci\u00f3n del \u00e1ngel, llegaron a la gruta \u00aby encontraron a Mar\u00eda, a Jos\u00e9 y al Ni\u00f1o acostado en un pesebre\u00bb (Lucas 2:16). Podemos suponer que los pastores divulgaron las felices nuevas que hab\u00edan recibido durante la noche entre sus amigos en Bel\u00e9n, y que la Sagrada Familia fue recibida por alguno de sus habitantes piadosos en un alojamiento m\u00e1s adecuado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCuando se hubieron cumplido los ocho d\u00edas para circuncidar al Ni\u00f1o, le dieron el nombre de Jes\u00fas\u00bb (Lucas 2:21). El rito de la circuncisi\u00f3n se llevaba a cabo bien en la sinagoga bien en el hogar del ni\u00f1o; es imposible determinar d\u00f3nde tuvo lugar la circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. De todos modos, su Bienaventurada Madre debe haber estado presente durante la ceremonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Presentaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la ley del Lev\u00edtico 12:-8, toda madre jud\u00eda de un var\u00f3n hebreo ten\u00eda que presentarse cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su nacimiento para su purificaci\u00f3n legal; seg\u00fan Exodo 13:2 y N\u00fameros 18:15, el primog\u00e9nito ten\u00eda que ser presentado en esa misma ocasi\u00f3n. Cualesquiera que fueran las razones que Mar\u00eda y el Ni\u00f1o hubieran podido tener para reclamar una excepci\u00f3n, el hecho es que acataron la ley. Sin embargo, en vez de ofrecer un cordero, presentaron el sacrificio de los pobres, que consist\u00eda en un par de t\u00f3rtolas o de pichones. En II Corintios 8:9, S. Pablo dice a los corintios que Jesucristo \u00absiendo rico, se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza\u00bb. A\u00fan m\u00e1s agradable a Dios que la pobreza de Mar\u00eda fue la prontitud con que ofreci\u00f3 a su divino Hijo para la complacencia de su Padre Celestial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de que se hubieron llevado a cabo los ritos ceremoniales, el santo Sime\u00f3n tom\u00f3 al Ni\u00f1o en sus brazos y dio gracias a Dios por el cumplimiento de sus promesas; hizo una llamada de atenci\u00f3n sobre la universalidad de la salvaci\u00f3n que iba a venir a trav\u00e9s de la redenci\u00f3n mesi\u00e1nica \u00abla que has preparado ante la faz de todos los pueblos; luz para iluminaci\u00f3n de las gentes y gloria de tu pueblo, Israel\u00bb (Lucas 2:31 sq.). Mar\u00eda y Jos\u00e9 comenzaron ahora a conocer m\u00e1s plenamente a su divino Hijo; ellos \u00abestaban maravillados de las cosas que se dec\u00edan de El\u00bb (Lucas 2:33). Como si quisiera preparar a su Bienaventurada Madre para el misterio de la cruz, el santo Sime\u00f3n le dijo: \u00abPuesto est\u00e1 para ca\u00edda y levantamiento de muchos en Israel y para blanco de contradicci\u00f3n; y una espada atravesar\u00e1 tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones\u00bb (Lucas 2:34-35). Mar\u00eda hab\u00eda padecido su primer gran dolor cuando Jos\u00e9 hab\u00eda dudado al tomarla por esposa; su segundo gran dolor lo experiment\u00f3 cuando oy\u00f3 las palabras del santo Sime\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el incidente de la profetisa Ana hab\u00eda tenido una relaci\u00f3n m\u00e1s general, ya que ella \u00abhablaba de El a cuantos esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lucas 2:38), debe haber aumentado en gran medida el asombro de Jos\u00e9 y Mar\u00eda. El comentario final del evangelista \u00abCumplidas todas las cosas seg\u00fan la Ley del Se\u00f1or, se volvieron a Galilea, a la ciudad de Nazaret\u00bb (Lucas 2:39), ha sido interpretado de varias maneras por los comentaristas; en lo referente al orden de los sucesos, consulte el art\u00edculo CRONOLOG\u00cdA DE LA VIDA DE JESUCRISTO.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visita de los Magos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la Presentaci\u00f3n, la Sagrada Familia bien volvi\u00f3 directamente a Bel\u00e9n, o bien fue primero a Nazaret y de all\u00ed a la ciudad de David. De todos modos, despu\u00e9s de que \u00ablos magos de Oriente\u00bb hubieron sido guiados hasta Bel\u00e9n por Dios, \u00abentrados en la casa, vieron al Ni\u00f1o con Mar\u00eda, su madre, y de hinojos le adoraron, y abriendo sus alforjas, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra\u00bb (Mateo 2:11). El evangelista no menciona a Jos\u00e9; no porque no estuviera presente, sino porque Mar\u00eda ocupa el lugar principal junto al Ni\u00f1o. Los evangelistas no han contado c\u00f3mo dispusieron Mar\u00eda y Jos\u00e9 de los regalos ofrecidos por sus ricos visitantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La huida a Egipto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s de la partida de los magos, Jos\u00e9 recibi\u00f3 el mensaje del \u00e1ngel del Se\u00f1or para que huyera a Egipto con el Ni\u00f1o y su madre, debido a los malvados prop\u00f3sitos de Herodes; la pronta obediencia del santo var\u00f3n es descrita brevemente por el evangelista con las palabras: \u00abLevant\u00e1ndose de noche, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a la madre y parti\u00f3 para Egipto\u00bb (Mateo 2:14). Los jud\u00edos perseguidos siempre hab\u00edan buscado refugio en Egipto (cf. III Reyes 11:40; IV Reyes 25:26); en tiempos de Cristo, los colonos jud\u00edos eran especialmente numerosos en la tierra del Nilo (61); seg\u00fan Fil\u00f3n (62) eran al menos un mill\u00f3n. En Leontopolis, en el distrito de Heli\u00f3polis, los jud\u00edos ten\u00edan un templo (160 a. de C.-73 d. de J.C.) que rivalizaba en esplendor con el templo de Jerusal\u00e9n. (63) Por todo ello, la Sagrada Familia pod\u00eda esperar hallar en Egipto una cierta ayuda y protecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, era necesario un viaje de al menos diez d\u00edas desde Bel\u00e9n para alcanzar los distritos habitados m\u00e1s cercanos de Egipto. No sabemos qu\u00e9 camino tom\u00f3 la Sagrada Familia en su huida; pudieron haber tomado la carretera ordinaria a trav\u00e9s de Hebr\u00f3n; o pudieron marchar v\u00eda Eleutheropolis y Gaza o tambi\u00e9n pudieron haberse dirigido al oeste de Jerusal\u00e9n hacia la gran carretera militar de Joppe.<br \/>\nApenas existe alg\u00fan documento hist\u00f3rico que nos pueda servir de ayuda para determinar d\u00f3nde vivi\u00f3 la Sagrada Familia en Egipto, y tampoco sabemos cu\u00e1nto dur\u00f3 este exilio forzado. (64)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Jos\u00e9 recibi\u00f3 por el \u00e1ngel la noticia de la muerte de Herodes y la orden de volver a la tierra de Israel, \u00e9l, \u00ablevant\u00e1ndose, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a la madre y parti\u00f3 para la tierra de Israel\u00bb (Mateo 2:21). La noticia de que Arquelao reinaba en Judea impidi\u00f3 a Jos\u00e9 establecerse en Bel\u00e9n, como hab\u00eda sido su intenci\u00f3n; \u00abadvertido en sue\u00f1os, se retir\u00f3 a la regi\u00f3n de Galilea, yendo a habitar en una ciudad llamada Nazaret\u00bb (Mateo 2:22-23). En todos estos detalles, Mar\u00eda sencillamente se dej\u00f3 guiar por Jos\u00e9, que a su vez, recibi\u00f3 las manifestaciones divinas como cabeza de la Sagrada Familia. No es necesario se\u00f1alar el intenso dolor de Mar\u00eda ante la temprana persecuci\u00f3n del Ni\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sagrada Familia en Nazaret\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de la Sagrada Familia en Nazaret fue la propia de un comerciante pobre normal. Seg\u00fan S. Mateo 13:55, la gente del pueblo preguntaba \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero?\u00bb; la pregunta, tal y como viene expresada en el segundo evangelio (Marcos 6:3) muestra una ligera variaci\u00f3n, \u00ab\u00bfNo es acaso el carpintero?\u00bb. Mientras Jos\u00e9 ganaba el sustento para la Sagrada Familia con su trabajo diario, Mar\u00eda atend\u00eda las labores del hogar. S. Lucas (2:40) dice brevemente de Jes\u00fas: \u00abEl Ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda lleno de sabidur\u00eda, y la gracia de Dios estaba en El\u00bb. El Sabath semanal y las grandes fiestas anuales interrump\u00edan la rutina diaria de la vida en Nazaret.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro Se\u00f1or es hallado en el Templo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la ley de Exodo 23:17, s\u00f3lo los hombres estaban obligados a visitar el templo en las tres festividades solemnes del a\u00f1o; pero las mujeres se un\u00edan a menudo a los hombres para satisfacer su devoci\u00f3n. S. Lucas (2:41) nos informa de que \u00abSus padres (del Ni\u00f1o) iban cada a\u00f1o a Jerusal\u00e9n en la fiesta de la Pascua\u00bb. Probablemente dejaban al ni\u00f1o Jes\u00fas en casa de amigos o parientes durante los d\u00edas que duraba la ausencia de Mar\u00eda. Seg\u00fan la opini\u00f3n de algunos escritores, el Ni\u00f1o no dio ninguna se\u00f1al de su divinidad durante los a\u00f1os de su infancia, con el prop\u00f3sito de aumentar los m\u00e9ritos de la fe de Jos\u00e9 y Mar\u00eda, basada en lo que hab\u00edan visto y o\u00eddo en el momento de la Encarnaci\u00f3n y el nacimiento de Jes\u00fas. Los Doctores jud\u00edos de la Ley sosten\u00edan que un chico se convert\u00eda en hijo de la ley a la edad de doce a\u00f1os y un d\u00eda; despu\u00e9s de \u00e9sto, estaba obligado por los preceptos legales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelista nos proporciona aqu\u00ed la informaci\u00f3n de que \u00abcuando era ya de doce a\u00f1os, al subir sus padres, seg\u00fan el rito festivo, y volverse ellos, acabados los d\u00edas, el ni\u00f1o Jes\u00fas se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n, sin que sus padres lo echasen de ver\u00bb. (Lucas 2:42-43). Esto ocurri\u00f3 probablemente despu\u00e9s del segundo d\u00eda de fiesta, cuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda regresaban con otros peregrinos galileos; la ley no exig\u00eda una estancia m\u00e1s larga en la Ciudad Sagrada. Durante el primer d\u00eda, la caravana hac\u00eda generalmente un viaje de cuatro horas, y pasaba la noche en Beroth, en la frontera norte del antiguo reino de Jud\u00e1. Los cruzados construyeron en este lugar una preciosa iglesia g\u00f3tica para conmemorar el dolor de Nuestra Se\u00f1ora cuando \u00abbusc\u00e1ronle entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusal\u00e9n en busca suya\u00bb (Lucas 2:44-45). El Ni\u00f1o no fue encontrado entre los peregrinos que hab\u00edan venido a Beroth en el primer d\u00eda de viaje; tampoco le encontraron el segundo d\u00eda, cuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda regresaron a Jerusal\u00e9n; no fue hasta el tercer d\u00eda cuando \u00able hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oy\u00e9ndolos y pregunt\u00e1ndoles&#8230;Cuando sus padres le vieron, se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has hecho as\u00ed? Mira que tu padre y yo, apenados, and\u00e1bamos busc\u00e1ndote\u00bb (Lucas 2:40-48). La fe de Mar\u00eda no le permit\u00eda temer que un m\u00ednimo accidente le ocurriera a su divino Hijo; pero percibi\u00f3 que su conducta habitual de docilidad y sumisi\u00f3n hab\u00eda cambiado por completo. Este sentimiento era la causa de la pregunta, por qu\u00e9 Jes\u00fas hab\u00eda tratado a sus padres de aquella manera. Jes\u00fas respondi\u00f3 simplemente: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00edais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre?\u00bb (Lucas 2:49). Ni Jos\u00e9 ni Mar\u00eda tomaron estas palabras como una reprimenda; \u00abEllos no entendieron lo que les dec\u00eda\u00bb (Lucas 2:50). Un escritor reciente ha sugerido que el significado de la \u00faltima frase debe ser entendido \u00abellos (es decir, los que estaban presentes) no entendieron lo que les (es decir, a Jos\u00e9 y a Mar\u00eda) dec\u00eda\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de la juventud de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de esto, Jes\u00fas \u00abbaj\u00f3 con ellos, y vino a Nazaret\u00bb donde comenz\u00f3 una vida de trabajo y pobreza, de la cual dieciocho a\u00f1os son resumidos por el evangelista en estas pocas palabras, \u00aby les estaba sujeto,&#8230; crec\u00eda en sabidur\u00eda y edad y gracia ante Dios y ante los hombres\u00bb (Lucas 2:51-52). La vida interior de Mar\u00eda es se\u00f1alada brevemente por la expresi\u00f3n inspirada del escritor \u00aby su madre conservaba todo esto en su coraz\u00f3n\u00bb (Lucas 2:51). Una expresi\u00f3n an\u00e1loga hab\u00eda sido usada en 2:19, \u00abMar\u00eda guardaba todo esto y lo meditaba en su coraz\u00f3n\u00bb. As\u00ed, Mar\u00eda observaba la vida diaria de su divino Hijo, y crec\u00eda en su conocimiento y amor a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n sobre lo que ve\u00eda y o\u00eda. Ciertos escritores han se\u00f1alado que el evangelista indica aqu\u00ed la \u00faltima fuente de la que obtuvo el material contenido en sus dos primeros cap\u00edtulos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La virginidad perpetua de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Relacionados con el estudio de Mar\u00eda durante la vida oculta de Nuestro Se\u00f1or, nos encontramos los aspectos referentes a su virginidad perpetua, su maternidad divina y su santidad personal. Su virginidad sin m\u00e1cula ha sido suficientemente considerada en el art\u00edculo sobre el Nacimiento de la Virgen. Las autoridades citadas entonces mantienen que Mar\u00eda permaneci\u00f3 virgen cuando concibi\u00f3 y dio a luz a su divino Hijo, y tambi\u00e9n despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas. La pregunta de Mar\u00eda (Lucas 1:34), la respuesta del \u00e1ngel (Lucas 1:35,37), la manera de comportarse de Jos\u00e9 durante su duda (Mateo 1:19-25), las palabras de Cristo dirigidas a los jud\u00edos (Juan 8:19), muestran que Mar\u00eda conserv\u00f3 su virginidad durante la concepci\u00f3n de su divino Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la virginidad de Mar\u00eda despu\u00e9s del parto, no es negada ni por las expresiones de S. Mateo \u00abantes de que conviviesen\u00bb (1:18), \u00absu primog\u00e9nito\u00bb (1:25), ni por el hecho de que los libros del Nuevo Testamento se refieran repetidamente a los hermanos de Jes\u00fas. (66) Las palabras \u00abantes de que conviviesen\u00bb significan probablemente \u00abantes de que viviesen en la misma casa\u00bb, refiri\u00e9ndose al tiempo en que s\u00f3lo estaban desposados; mas incluso si estas palabras fueran entendidas como vida marital, s\u00f3lo afirman que la Encarnaci\u00f3n tuvo lugar antes de que tal relaci\u00f3n fuera establecida, y sin implicar por ello que \u00e9sta tuviera lugar despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo debe decirse de la expresi\u00f3n \u00abNo la conoci\u00f3 hasta que dio a luz a su primog\u00e9nito\u00bb (Mateo 1:25); el evangelista nos dice lo que no ocurri\u00f3 antes del nacimiento de Jes\u00fas, sin sugerir que ello ocurriera despu\u00e9s de su nacimiento. (68) El nombre \u00abprimog\u00e9nito\u00bb se aplica a Jes\u00fas tanto si su madre continu\u00f3 siendo virgen como si dio a luz a otros hijos despu\u00e9s de Jes\u00fas; entre los jud\u00edos era un nombre legal (69), de modo que su aparici\u00f3n en el Evangelio no puede extra\u00f1arnos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, \u00ablos hermanos de Jes\u00fas\u00bb no son ni los hijos de Mar\u00eda ni los hermanos de Nuestro Se\u00f1or, en un sentido estricto del t\u00e9rmino, sino sus primos o los parientes m\u00e1s o menos cercanos. (70) La Iglesia insiste en que con su nacimiento el Hijo de Dios no disminuy\u00f3 sino que consagr\u00f3 la integridad virginal de su madre (oraci\u00f3n secreta en la Misa de Purificaci\u00f3n). Los Padres se expresan tambi\u00e9n en un lenguaje similar en lo que se refiere a este privilegio de Mar\u00eda. (71)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad divina de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad divina de Mar\u00eda est\u00e1 basada en las ense\u00f1anzas de los Evangelios, en los escritos de los Padres y en la definici\u00f3n expresa de la Iglesia. S. Mateo (1:25) testifica que Mar\u00eda \u00abdio a luz a su primog\u00e9nito\u00bb y que El fue llamado Jes\u00fas. Seg\u00fan S. Juan (1:15) Jes\u00fas es la Palabra hecha carne, la Palabra que asumi\u00f3 la naturaleza humana en el vientre de Mar\u00eda. Como Mar\u00eda era verdaderamente la madre de Jes\u00fas, y Jes\u00fas era verdadero Dios desde el primer momento de su concepci\u00f3n, Mar\u00eda es en verdad la madre de Dios. Incluso los Padres m\u00e1s antiguos no dudaron en extraer esta conclusi\u00f3n, como puede verse en los escritos de S. Ignacio (72), S. Ireneo (73), y Tertuliano (74). El conflicto de Nestorio que negaba a Mar\u00eda el t\u00edtulo de \u00abMadre de Dios\u00bb (75) fue seguido por las ense\u00f1anzas del Concilio de Efeso, que proclam\u00f3 que Mar\u00eda era Theotokos en el verdadero sentido de la palabra. (76)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La santidad perfecta de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos pocos escritores patr\u00edsticos expresaron sus dudas acerca de la presencia de defectos morales menores en Nuestra Se\u00f1ora. (77) S. Basilio, por ejemplo, sugiere que Mar\u00eda sucumbi\u00f3 a la duda al o\u00edr las palabras del santo Sime\u00f3n y al presenciar la crucifixi\u00f3n. (78) S. Juan Cris\u00f3stomo es de la opini\u00f3n que Mar\u00eda habr\u00eda sentido miedo y preocupaci\u00f3n si el \u00e1ngel no le hubiera explicado el misterio de la Encarnaci\u00f3n, y que demostr\u00f3 un poco de vanagloria en las fiestas de las bodas de Can\u00e1 y al visitar a su Hijo durante su vida p\u00fablica acompa\u00f1ada de los hermanos del Se\u00f1or. (79) S. Cirilo de Alejandr\u00eda (80) habla de la duda de Mar\u00eda y su desesperanza al pie de la cruz. Mas no se puede afirmar que estos escritores griegos expresen una tradici\u00f3n apost\u00f3lica, cuando lo que expresan son sus opiniones singulares y privadas. Las Escrituras y la tradici\u00f3n est\u00e1n de acuerdo en atribuir a Mar\u00eda la m\u00e1s grande santidad personal; es concebida sin la mancha del pecado original; muestra la mayor humildad y paciencia en su vida diaria (Lucas 1:38, 48); demuestra una paciencia her\u00f3ica en las circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles (Lucas 2:7,35,48; Juan 19:25-27). Cuando se contempla la cuesti\u00f3n del pecado, Mar\u00eda constituye siempre una excepci\u00f3n. (81) La total exclusi\u00f3n de Mar\u00eda del pecado es confirmada por el Concilio de Trento (Sesi\u00f3n VI, Canon 23): \u00abSi alguien dice que el hombre una vez justificado puede durante su vida entera evitar todo pecado, incluso venial, como la Iglesia mantiene que hizo la Virgen Mar\u00eda por un privilegio especial de Dios, sea reo de anatema\u00bb. Los te\u00f3logos afirman que Mar\u00eda fue inmaculada, no por la perfecci\u00f3n esencial de su naturaleza, sino por un privilegio divino especial. Mas a\u00fan, los Padres, al menos desde el siglo V, mantienen casi un\u00e1nimemente que la Bienaventurada Virgen nunca experiment\u00f3 los impulsos de la concupiscencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El milagro de Can\u00e1\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos evangelistas relacionan el nombre de Mar\u00eda con tres sucesos diferentes en la vida p\u00fablica de Nuestro Se\u00f1or: con el milagro de Can\u00e1, con su predicaci\u00f3n y con su pasi\u00f3n. El primero de estos incidentes es narrado en Juan 2:1-10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n&#8230;hubo una boda en Can\u00e1 de Galilea, y estaba all\u00ed la madre de Jes\u00fas. Fue invitado tambi\u00e9n Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos a la boda. No ten\u00edan vino, porque el vino de la boda se hab\u00eda acabado. En esto dijo la madre de Jes\u00fas a \u00e9ste: No tienen vino. D\u00edjole Jes\u00fas: Mujer, \u00bfqu\u00e9 nos va a mi y a ti? No es a\u00fan llegada mi hora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSe supone naturalmente que uno de los contrayentes estaba emparentado con Mar\u00eda, y que Jes\u00fas hab\u00eda sido invitado a causa del parentesco de su madre. La pareja debe haber sido bastante pobre, ya que el vino estaba de hecho agot\u00e1ndose. Mar\u00eda desea salvar a sus amigos de la verg\u00fcenza de no poder agasajar adecuadamente a sus invitados, y recurre a su divino Hijo. Ella simplemente expone su necesidad, sin a\u00f1adir ninguna petici\u00f3n. Al dirigirse a las mujeres, Jes\u00fas emplea de modo uniforme la palabra \u00abmujer\u00bb (Mateo 15:28; Lucas 13:12; Juan 4:21; 8:10; 19:26; 20:15), una expresi\u00f3n utilizada por los escritores cl\u00e1sicos como un tratamiento respetuoso y honorable. (82)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pasajes citados arriba muestran que en el lenguaje de Jes\u00fas el tratamiento \u00abmujer\u00bb tiene un significado sumamente respetuoso. La frase \u00abqu\u00e9 nos va a mi y a ti\u00bb se traduce al griego ti emoi kai soi, que a su vez corresponde a la frase hebrea mah li walakh. Esto \u00faltimo sucede en Jueces 11:12; II Reyes 16:10; 19:23, III Reyes 17:18; IV Reyes 3:13; 9:18; II Paralip\u00f3menos 35:21. El Nuevo testamento muestra expresiones equivalentes en Mateo 8:29; Marcos 1:24; Lucas 4:34; 8:28; Mateo 27:19. El significado de la frase var\u00eda seg\u00fan el car\u00e1cter del que habla, abarcando desde una muy pronunciada oposici\u00f3n a una conformidad cort\u00e9s. Un significado tan variable le hace dif\u00edcil al traductor encontrar un equivalente igualmente variable. \u00abQu\u00e9 tengo que ver contigo\u00bb, \u00abesto no es asunto m\u00edo ni tuyo\u00bb, \u00abpor qu\u00e9 me causas tantos problemas\u00bb, \u00abd\u00e9jame asistir a esto\u00bb, son algunas de las traducciones sugeridas. En general, las palabras parecen referirse a una mayor o menor oportunidad que intentan eliminar. La \u00faltima parte de la respuesta de Nuestro Se\u00f1or presenta menos dificultades para el int\u00e9rprete: \u00abNo es a\u00fan llegada mi hora\u00bb no puede referirse al preciso momento en que la necesidad de vino requerir\u00e1 la intervenci\u00f3n milagrosa del Se\u00f1or, ya que en el lenguaje de S. Juan \u00abmi hora\u00bb o \u00abla hora\u00bb se refiere al tiempo predestinado para alg\u00fan suceso importante (Juan 4:21,23; 5:25,28; 7:30; 8:29; 12:23; 13:1; 16:21; 17:1). Por ello, el significado de la respuesta de Nuestro Se\u00f1or es: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me importunas pidi\u00e9ndome tal intervenci\u00f3n? El momento se\u00f1alado por Dios para tal intervenci\u00f3n no ha llegado todav\u00eda\u00bb; o \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 te preocupas? \u00bfno ha llegado el momento de manifestar mi poder?\u00bb El primero de estos significados implica que gracias a la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Jes\u00fas adelant\u00f3 el momento dispuesto para la manifestaci\u00f3n de su poder milagroso (83); el segundo significado se obtiene al tomar la segunda parte de las palabras de Nuestro Se\u00f1or como una pregunta, como hizo S. Gregorio de Nyssa (84), y tambi\u00e9n como la versi\u00f3n \u00e1rabe del \u00abDiatessaron\u00bb de Tatiano (Roma, 1888). (85) Mar\u00eda comprendi\u00f3 las palabras de su divino Hijo en su sentido correcto; ella avis\u00f3 sencillamente a los camareros, \u00abHaced lo que El os diga\u00bb (Juan 2:5). No hay posibilidad de explicar la respuesta de Jes\u00fas como una denegaci\u00f3n de la petici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda durante la vida apost\u00f3lica de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la vida apost\u00f3lica de Nuestro Se\u00f1or, Mar\u00eda logr\u00f3 pasar casi completamente inadvertida. Al no ser llamada para ayudar directamente a su Hijo en su ministerio, no quiso interferir en su trabajo con una presencia inoportuna. En Nazaret era considerada como una madre jud\u00eda corriente; S. Mateo (3:55-56; cf. Marcos 6:3) presenta a la gente del pueblo diciendo: \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero? \u00bfSu madre no se llama Mar\u00eda, y sus hermanos Santiago y Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas? Sus hermanas, \u00bfno est\u00e1n todas entre nosotros?\u00bb Dado que la gente deseaba, por su lenguaje, rebajar la consideraci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, debemos deducir que Mar\u00eda pertenec\u00eda al orden social inferior de la gente del pueblo. El pasaje paralelo de S. Marcos dice, \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero?\u00bb, en lugar de \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero?\u00bb Puesto que ambos evangelistas omiten el nombre de S. Jos\u00e9, debemos suponer que ya hab\u00eda muerto antes de que este episodio sucediera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A primera vista, pudiera parecer que Jes\u00fas despreciaba la dignidad de su Bienaventurada Madre. Cuando le dijeron: \u00abTu madre y tus hermanos est\u00e1n fuera y desean hablarte. El respondiendo, dijo al que le hablaba: \u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis hermanos? Y extendiendo su mano sobre sus disc\u00edpulos, dijo: He aqu\u00ed mi madre y mis hermanos. Porque quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos, \u00e9se es mi hermano, y mi hermana, y mi madre\u00bb. (Mateo 12:47-50; cf. Marcos 3:31-35; Lucas 8:19-21). En otra ocasi\u00f3n \u00ablevant\u00f3 la voz una mujer de entre la muchedumbre y dijo: Dichoso el seno que te llev\u00f3 y los pechos que mamaste. Pero El dijo: M\u00e1s bien, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan\u00bb (Lucas 11:27-28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, en ambos pasajes Jes\u00fas sit\u00faa el lazo que une el alma con Dios por encima del lazo natural de parentesco que une a la Madre de Dios con su divino Hijo. Esta \u00faltima dignidad no es menospreciada; es utilizada por Nuestro Se\u00f1or como un medio para hacer ver el valor real de la santidad, dado que obviamente los hombres lo aprecian con m\u00e1s facilidad. Por tanto, en realidad Jes\u00fas ensalza a su Madre del modo m\u00e1s enf\u00e1tico, dado que ella super\u00f3 al resto de los hombres en santidad no menos que en dignidad. (86) Muy probablemente Mar\u00eda se encontraba tambi\u00e9n entre las santas mujeres que atend\u00edan a Jes\u00fas y a sus ap\u00f3stoles durante su ministerio en Galilea (cf. Lucas 8:2-3); el evangelista no menciona ninguna otra aparici\u00f3n p\u00fablica de Mar\u00eda durante los viajes de Jes\u00fas a trav\u00e9s de Galilea o de Judea. Sin embargo, debemos recordar que, cuando el sol aparece, aun las m\u00e1s brillantes estrellas se tornan invisibles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda durante la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que la Pasi\u00f3n de Jesucristo tuvo lugar durante la semana pascual, se espera naturalmente encontrar a Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n. La profec\u00eda de Sime\u00f3n se cumpli\u00f3 en su plenitud principalmente durante los momentos de sufrimiento de Nuestro Se\u00f1or. Seg\u00fan una tradici\u00f3n, su Bienaventurada Madre se encontr\u00f3 con Jes\u00fas cuando cargaba con la cruz camino del G\u00f3lgota. El Itinerarium del Peregrino de Burdeos describe los lugares memorables que el escritor visit\u00f3 en el 333 d. de J.C., pero no menciona ninguna localidad consagrada a este encuentro entre Mar\u00eda y su divino Hijo. (87) El mismo silencio domina en el llamado Peregrinatio Silviae que sol\u00eda localizarse en el 385 d. de J.C., pero que \u00faltimamente ha sido emplazado en 533-540 d. de J.C. (88) Mas un plano de Jerusal\u00e9n que data del a\u00f1o 1308 muestra la iglesia de S. Juan Bautista con la inscripci\u00f3n \u00abPasm. Vgis\u00bb, Spasmus Virginis, el desmayo de la Virgen. Durante el curso del siglo XIV, los cristianos comenzaron a localizar los emplazamientos consagrados a la Pasi\u00f3n de Cristo, y entre ellos se encontraba el lugar en el que se dice que Mar\u00eda se desmay\u00f3 al ver a su Hijo sufriendo. (89) Desde el siglo XV se encuentra siempre \u00abSancta Maria de Spasmo\u00bb entre las estaciones del Camino de la Cruz, erigidas en varias partes de Europa a imitaci\u00f3n de la V\u00eda Dolorosa de Jerusal\u00e9n. (90) El hecho de que Nuestra Se\u00f1ora deber\u00eda haberse desmayado a la vista de los sufrimientos de su Hijo no est\u00e1 muy de acuerdo con su comportamiento heroico al pie de la cruz; a pesar de ello, debemos considerar su calidad de mujer y madre en su encuentro con su Hijo camino del G\u00f3lgota, mientras que es la Madre de Dios al pie de la cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad espiritual de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Jes\u00fas colgaba en la cruz, \u00abestaban junto a la cruz de Jes\u00fas su Madre y la hermana de su madre, Mar\u00eda la de Cleof\u00e1s y Mar\u00eda Magdalena. Jes\u00fas, viendo a su Madre y al disc\u00edpulo a quien amaba, que estaba all\u00ed, dijo a la Madre: Mujer, he ah\u00ed a tu hijo. Luego dijo al disc\u00edpulo: He ah\u00ed a tu madre. Y desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb. (Juan 19:25-27). El oscurecimiento del sol y los otros fen\u00f3menos naturales extraordinarios deben haber asustado a los enemigos del Se\u00f1or lo suficiente como para que no interfirieran con su madre y con los pocos amigos que permanec\u00edan al pie de la cruz. Entre tanto, Jes\u00fas hab\u00eda orado por sus enemigos y hab\u00eda prometido el perd\u00f3n al buen ladr\u00f3n; al llegar ese momento, El tuvo compasi\u00f3n de su desolada madre, y asegur\u00f3 su porvenir. Si S. Jos\u00e9 hubiera estado vivo, o si Mar\u00eda hubiera sido la madre de aquellos que son llamados hermanos o hermanas de Nuestro Se\u00f1or en los Evangelios, tal medida no hubiera sido necesaria. Jes\u00fas utiliza el mismo t\u00edtulo respetuoso con el que se hab\u00eda dirigido a su madre en las fiestas de las bodas de Can\u00e1. Ahora El conf\u00eda a Mar\u00eda a Juan como su madre, y desea que Mar\u00eda considere a Juan como su hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los escritores m\u00e1s tempranos, Or\u00edgenes es el \u00fanico que considera la maternidad de Mar\u00eda sobre todos los creyentes en este sentido. Seg\u00fan \u00e9l, Cristo vive en todos los que le siguen con perfecci\u00f3n, y as\u00ed como Mar\u00eda es la Madre de Cristo, tambi\u00e9n es la madre de aquel en el que Cristo vive. Por ello, seg\u00fan Origenes, el hombre tiene un derecho indirecto a reclamar a Mar\u00eda como su madre, en la medida en que se identifique con Jes\u00fas por la vida de la gracia. (91) En el siglo IX, Jorge de Nicomedia (92) explica las palabras de Nuestro Se\u00f1or en la cruz de forma que Juan es confiado a Mar\u00eda, y con Juan todos los disc\u00edpulos, convirti\u00e9ndola en madre y se\u00f1ora de todos los compa\u00f1eros de Juan. En el siglo XII Ruperto de Deutz explica las palabras de Nuestro Se\u00f1or estableciendo la maternidad espiritual de Mar\u00eda sobre los hombres, aunque S. Bernardo, el ilustre contemporaneo de Ruperto, no cita este privilegio entre los numerosos t\u00edtulos de Nuestra Se\u00f1ora. (93) Posteriormente, la explicaci\u00f3n de Ruperto de las palabras de Nuestro Se\u00f1or en la cruz se volvi\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s com\u00fan, tanto es as\u00ed que en nuestros d\u00edas se la puede hallar pr\u00e1cticamente en todos los libros de piedad. (94)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de la maternidad espiritual de Mar\u00eda est\u00e1 contenida en el hecho de que ella es la ant\u00edtesis de Eva: Eva es nuestra madre natural ya que es el origen de nuestra vida natural; por tanto, Mar\u00eda es nuestra madre espiritual ya que es el origen de nuestra vida espiritual. Una vez m\u00e1s, la maternidad espiritual de Mar\u00eda se basa en el hecho de que Jes\u00fas es nuestro hermano, ya que es \u00abel primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u00bb (Romanos 8:29). Ella se convirti\u00f3 en nuestra madre desde el momento en que accedi\u00f3 a la Encarnaci\u00f3n del Verbo, la Cabeza del cuerpo m\u00edstico cuyos miembros somos nosotros; y ella sell\u00f3 su maternidad al consentir al sacrificio sangriento en la cruz que es la fuente de nuestra vida sobrenatural. Mar\u00eda y las santas mujeres (Mateo 17:56; Marcos 15:40; Lucas 23:49; Juan 19:25) presenciaron la muerte de Jes\u00fas en la cruz; probablemente, ella permaneci\u00f3 durante el descendimiento de su Cuerpo sagrado y durante su funeral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Sabath siguiente fue para ella tiempo de dolor y esperanza. El decimoprimer canon de un concilio que tuvo lugar en Colonia, en 1423, instituy\u00f3 contra los husitas la festividad de los Dolores de Nuestra Se\u00f1ora, emplaz\u00e1ndola en el viernes siguiente al tercer domingo despu\u00e9s de Pascua. En 1725 Benedicto XIV extendi\u00f3 la festividad a toda la Iglesia, y la emplaz\u00f3 el viernes de la Semana de Pasi\u00f3n. \u00abY desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb (Juan 19:27). Si vivieron en Jerusal\u00e9n o en otro lugar no puede ser determinado a partir de los Evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda y la Resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narraci\u00f3n inspirada de los incidentes relacionados con la Resurrecci\u00f3n de Cristo no menciona a Mar\u00eda; mas tampoco pretenden ofrecer una narraci\u00f3n completa de todo lo que Jes\u00fas hizo o dijo. Los Padres tambi\u00e9n guardan silencio en cuanto a la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en las alegr\u00edas del triunfo de su Hijo sobre la muerte. Sin embargo, S. Ambrosio (95) afirma expresamente: \u00abMar\u00eda por tanto vio la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or; ella fue la primera que la vio y crey\u00f3. Mar\u00eda Magdalena tambi\u00e9n la vio, aunque todav\u00eda dud\u00f3\u00bb. Jorge de Nicomedia (96) deduce de la participaci\u00f3n de Mar\u00eda en los sufrimientos de Nuestro Se\u00f1or que, antes que todos los dem\u00e1s y m\u00e1s que todos ellos, ella debe haber participado en el triunfo de su Hijo. En el siglo XII, una aparici\u00f3n del Salvador resucitado a su Bienaventurada Madre es admitida por Ruperto de Deutz (97), y tambi\u00e9n por Eadmer (98), S. Bernardino de Siena (99), S. Ignacio de Loyola (100), Su\u00e1rez (101), Maldon. (102) etc. (103). El hecho de que Cristo resucitado se haya aparecido primero a su Bienaventurada Madre coincide al menos con nuestras piadosas expectativas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los Evangelios no nos lo dicen expresamente, podemos suponer que Mar\u00eda estaba presente cuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 a varios de sus disc\u00edpulos en Galilea y en el momento de su Ascensi\u00f3n (cf. Mateo 28:7, 10, 16; Marcos 16:7). M\u00e1s a\u00fan, no es improbable que Jes\u00fas visitara repetidamente a su Bienaventurada Madre durante los cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAR\u00cdA EN OTROS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO<br \/>\nHechos 1:14-2:4\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSeg\u00fan el Libro de los Hechos (1:14), despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de Cristo a los cielos los ap\u00f3stoles \u00absubieron al piso alto\u00bb y \u00abtodos \u00e9stos perseveraban un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n con algunas mujeres, con Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, y con los hermanos de \u00e9ste\u00bb. A pesar de su ensalzada dignidad, no era Mar\u00eda, sino Pedro quien actuaba como cabeza de la asamblea (1:15). Mar\u00eda se comport\u00f3 en la habitaci\u00f3n del piso alto de Jerusal\u00e9n como se hab\u00eda comportado en la gruta de Bel\u00e9n; en Bel\u00e9n hab\u00eda dado a luz al Ni\u00f1o Jes\u00fas, en Jerusal\u00e9n criaba a la Iglesia naciente. Los amigos de Jes\u00fas permanecieron en la habitaci\u00f3n superior hasta \u00abel d\u00eda de Pentecost\u00e9s\u00bb, cuando \u00abse produjo de repente un ruido como el de un viento impetuoso&#8230;Aparecieron, como divididas, lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Hechos 2:1-4). Aunque el Esp\u00edritu Santo hab\u00eda descendido sobre Mar\u00eda de una forma especial en el momento de la Encarnaci\u00f3n, ahora le comunic\u00f3 un nuevo grado de gracia. Quiz\u00e1s, esta gracia pentecostal le dio a Mar\u00eda la fuerza para cumplir adecuadamente sus deberes para con la Iglesia naciente y sus hijos espirituales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apocalipsis 12:1-6\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Apocalipsis (12:1-6) se desarrolla un pasaje singularmente aplicable a Nuestra Bienaventurada Madre:<br \/>\nApareci\u00f3 en el cielo una se\u00f1al grande, una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas, y estando encinta, gritaba con los dolores de parto y las ansias de parir. Apareci\u00f3 en el cielo otra se\u00f1al, y vi un gran drag\u00f3n de color de fuego, que ten\u00eda siete cabezas y diez cuernos, y sobre las cabezas siete coronas. Con su cola arrastr\u00f3 la tercera parte de los astros del cielo y los arroj\u00f3 a la tierra. Se par\u00f3 el drag\u00f3n delante de la mujer que estaba a punto de parir, para tragarse a su hijo en cuanto le pariese. Pari\u00f3 un var\u00f3n, que ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro, pero el Hijo fue arrebatado a Dios y a su trono. La mujer huy\u00f3 al desierto, en donde ten\u00eda un lugar preparado por Dios, para que all\u00ed la alimentasen durante mil doscientos sesenta d\u00edas.<br \/>\nLa posibilidad de que este p\u00e1rrafo pueda aplicarse a Mar\u00eda se basa en las siguientes consideraciones:<br \/>\nAl menos parte de los versos se refieren a la madre cuyo hijo va a gobernar las naciones con vara de hierro; seg\u00fan el Salmo 2:9, \u00e9ste es el Hijo de Dios, Jesucristo, cuya madre es Mar\u00eda.<br \/>\nFue el hijo de Mar\u00eda quien \u00abfue llevado ante Dios, y a su trono\u00bb en el momento de su Ascensi\u00f3n a los cielos.<br \/>\nEl drag\u00f3n, o el demonio del para\u00edso terrenal (cf. Apocalipsis 12:9; 20:2), se esfuerza por devorar al Hijo de Mar\u00eda desde el primer momento de su nacimiento, despertando la envidia de Herodes y, m\u00e1s tarde, la enemistad de los jud\u00edos.<br \/>\nDebido a sus indecibles privilegios, Mar\u00eda puede ser descrita perfectamente como \u00abenvuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas\u00bb.<br \/>\nEs cierto que los comentaristas entienden generalmente que el pasaje completo se aplica literalmente a la Iglesia, y que parte de los versos concuerdan mejor con la Iglesia que con Mar\u00eda. Pero debe tenerse en cuenta que Mar\u00eda es a la vez una figura de la Iglesia y su miembro m\u00e1s conspicuo. Lo que se dice de la Iglesia, en cierto modo se puede decir tambi\u00e9n de Mar\u00eda. Por ello el pasaje del Apocalipsis (12:5-6) no se refiere a Mar\u00eda como una mera adaptaci\u00f3n (108), sino que se aplica a ella en un sentido verdaderamente literal que parece estar parcialmente limitado a ella y parcialmente extendido a toda la Iglesia. La relaci\u00f3n de Mar\u00eda con la Iglesia esta bien resumida en la expresi\u00f3n \u00abcollum corporis mystici\u00bb aplicada a Nuestra Se\u00f1ora por S. Bernardino de Siena. (109)<br \/>\nEl Cardenal Newman (110) considera las dos dificultades contrarias a la interpretaci\u00f3n anterior de la visi\u00f3n de la mujer y el ni\u00f1o: primero, se dice que est\u00e1 escasamente apoyada por los Padres; segundo, es un anacronismo atribuir a la era apost\u00f3lica tal cuadro de la Madonna. En cuanto a la primera objeci\u00f3n, el eminente escritor dice:<br \/>\nLos cristianos nunca fueron a las Escrituras en busca de pruebas de sus doctrinas, hasta que se produjo esa necesidad real, debido a la presi\u00f3n de las controversias; si en aquellos tiempos la dignidad de la Bienaventurada Virgen era indudable por parte de todos, como un asunto de doctrina, las Escrituras continuar\u00edan siendo un libro cerrado para ellos en lo que respecta a la argumentaci\u00f3n del asunto.<br \/>\nDespu\u00e9s de desarrollar en profundidad esta respuesta, el cardenal contin\u00faa:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la segunda objeci\u00f3n que he considerado, lejos de admitirla, me parece que est\u00e1 elaborada sobre un simple hecho imaginario, y que la verdad del asunto se encuentra justo en el lado opuesto. La Virgen y el Ni\u00f1o no es una simple idea moderna; al contrario, ha sido representada una y otra vez, como sabe cualquiera que haya visitado Roma, en las pinturas de las catacumbas. Mar\u00eda est\u00e1 ah\u00ed dibujada con el Ni\u00f1o divino en su regazo, ella con las manos extendidas en oraci\u00f3n, \u00e9l con sus manos en actitud de bendecir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAR\u00cdA EN LOS DOCUMENTOS DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS<br \/>\nHasta ahora hemos recurrido a los escritos y a la tradici\u00f3n de la iglesia dejada por los primeros cristianos para poder complementar y explicar las ense\u00f1anzas del Antiguo o del Nuevo Testamento referentes a la Bienaventurada Virgen. En los siguientes p\u00e1rrafos tendremos que llamar la atenci\u00f3n sobre el hecho de que estas mismas fuentes, hasta un cierto punto, complementan la doctrina de las Escrituras. A este respecto, constituyen la base de la tradici\u00f3n; si la evidencia que aportan es suficiente, en un caso dado, para garantizar su contenido como parte genuina de la Divina revelaci\u00f3n, es un hecho que debe ser determinado de acuerdo con los criterios cient\u00edficos ordinarios seguidos por los te\u00f3logos. Sin entrar en estas cuestiones puramente teol\u00f3gicas, presentaremos este material tradicional, en primer lugar, que arroja luz sobre la vida de Mar\u00eda despu\u00e9s del d\u00eda de Pentecost\u00e9s; en segundo lugar, en cuanto que nos proporciona pruebas de la actitud de los primeros cristianos hacia la Madre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIDA POST-PENTECOSTAL DE MAR\u00cdA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda de Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu Santo hab\u00eda descendido sobre Mar\u00eda cuando vino sobre los Ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos reunidos en la habitaci\u00f3n del piso alto de Jerusal\u00e9n. Sin duda, las palabras de S. Juan (19:27) \u00aby desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa\u00bb, se refieren no s\u00f3lo al tiempo entre Pascua y Pentecost\u00e9s, sino que se extienden a toda la vida posterior de Mar\u00eda. Sin embargo, el cuidado de Mar\u00eda no interfiri\u00f3 con el ministerio apost\u00f3lico de Juan. Incluso los documentos inspirados (Hechos 8:14-17; G\u00e1latas 1:18-19; Hechos 21:18) muestran que el ap\u00f3stol estuvo ausente de Jerusal\u00e9n en numerosas ocasiones, aunque debe haber participado en el Concilio de Jerusal\u00e9n, en el 51 \u00f3 52 d. de J.C. Debemos tambi\u00e9n suponer que en Mar\u00eda se cumpl\u00edan las palabras de Hechos 2:42: \u00abperseveraban en o\u00edr la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n\u00bb. De este modo, Mar\u00eda fue un ejemplo y una fuente de \u00e1nimo para la comunidad de los primeros cristianos. Al mismo tiempo, debemos confesar que no poseemos ning\u00fan documento aut\u00e9ntico que hable directamente de la vida post-pentecostal de Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Localizaci\u00f3n de su vida, muerte y enterramiento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la tradici\u00f3n, existe cierto testimonio sobre la residencia temporal de Mar\u00eda en o cerca de Efeso, pero es mucho m\u00e1s fuerte la evidencia de su hogar permanente en Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Argumentos a favor de Efeso\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La residencia de Mar\u00eda en Efeso se basa en las siguientes pruebas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un pasaje de la carta sinodal del Concilio de Efeso (111) se puede leer: \u00abPor esta raz\u00f3n tambi\u00e9n Nestorio, el instigador de la herej\u00eda imp\u00eda, cuando hubo llegado a la ciudad de los efesios, donde Juan el Te\u00f3logo y la Virgen Madre de Dios Sta. Mar\u00eda, alej\u00e1ndose por su propia voluntad de la reuni\u00f3n de los santos Padres y Obispos&#8230;\u00bb Dado que S. Juan hab\u00eda vivido en Efeso y hab\u00eda sido enterrado all\u00ed (112), se ha deducido que la elipsis de la carta sinodal significa bien \u00abdonde Juan &#8230;y la Virgen&#8230;Mar\u00eda vivieron\u00bb o bien \u00abdonde Juan&#8230;y la Virgen&#8230;Mar\u00eda vivieron y est\u00e1n enterrados\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBar-Hebraeus o Abulpharagius, un obispo jacobita del siglo XIII, relata que S. Juan se llev\u00f3 consigo a la Bienaventurada Virgen a Patmos, despu\u00e9s fund\u00f3 la Iglesia de Efeso y enterr\u00f3 a Mar\u00eda en un lugar desconocido.(113).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBenedicto XIV (114) afirma que Mar\u00eda sigui\u00f3 a S. Juan hasta Efeso y all\u00ed muri\u00f3. Tuvo tambi\u00e9n la intenci\u00f3n de eliminar del breviario aquellas lecciones donde se mencionaba la muerte de Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n, pero muri\u00f3 antes de llevarlo a cabo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa residencia temporal y la muerte de Mar\u00eda en Efeso est\u00e1n apoyadas por escritores tales como Tillemont (116), Calmet (117), etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn Panaguia Kapoli, en una colina a unas nueve o diez millas de Efeso, se descubri\u00f3 una casa, o m\u00e1s bien sus restos, en la que se supone que vivi\u00f3 Mar\u00eda. La casa fue buscada y hallada siguiendo las indicaciones proporcionadas por Catharine Emmerich en su vida de la Bienaventurada Virgen.<br \/>\nArgumentos en contra de Efeso\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos argumentos a favor de la residencia o enterramiento de Mar\u00eda en Efeso no son irrebatibles, si se los examina m\u00e1s detenidamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La elipsis de la carta sinodal del Concilio de Efeso puede ser completada de forma que no implique dar por sentado que Nuestra Se\u00f1ora vivi\u00f3 o muri\u00f3 en Efeso. Dado que en la ciudad hab\u00eda una doble iglesia dedicada a la Virgen Mar\u00eda y a S. Juan, la frase incompleta de la carta sinodal puede terminarse de forma que diga, \u00abdonde Juan el Te\u00f3logo y la Virgen&#8230; Mar\u00eda tienen un santuario\u00bb. Esta explicaci\u00f3n de dicha frase ambigua es una de las dos sugeridas al margen del Collect. Concil. de Labbe (1.c) (118).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa palabras de Bar-Hebraeus contiene dos afirmaciones inexactas: S. Juan no fund\u00f3 la Iglesia de Efeso, ni tampoco llev\u00f3 consigo a Mar\u00eda a Patmos. S. Pablo fund\u00f3 la Iglesia de Efeso, y Mar\u00eda hab\u00eda muerto antes del exilio de Juan en Patmos. No ser\u00eda sorprendente, por tanto, que el escritor se equivocara en lo que dice sobre el enterramiento de Mar\u00eda. Adem\u00e1s, Bar-Hebraeus vivi\u00f3 en el siglo XIII; los escritores m\u00e1s antiguos hubieran estado m\u00e1s preocupados acerca de los lugares sagrados de Efeso; mencionan la tumba de S. Juan y la de una hija de Felipe (119), pero no dicen nada sobre el lugar donde est\u00e1 enterrada Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn cuanto a Benedicto XIV, este gran pont\u00edfice no pone tanto \u00e9nfasis sobre la muerte y sepultura de Mar\u00eda en Efeso cuando habla de su Asunci\u00f3n a los cielos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNi Benedicto XIV ni otras autoridades que apoyan los argumentos a favor de Efeso proponen ninguna raz\u00f3n que haya sido considerada concluyente por otros estudiantes cient\u00edficos de este asunto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa casa encontrada en Panaguia-Kapouli tiene alg\u00fan valor en cuanto que est\u00e1 relacionada con las visiones de Catharine Emmerich. La distancia hasta la ciudad de Efeso da lugar a una suposici\u00f3n contraria a que fuera la casa del apostol S. Juan. El valor hist\u00f3rico de las visiones de Catharine no es admitido universalmente. Monse\u00f1or Timoni, Arzobispo de Esmirna, escribe, refiri\u00e9ndose a Panaguia-Kapouli: \u00abCada uno es completamente libre de tener su propia opini\u00f3n\u00bb. Finalmente, la concordancia entre las condiciones de la casa en ruinas de Panaguia-Kapouli y la descripci\u00f3n de Catharine no prueban necesariamente la verdad de su afirmaci\u00f3n en cuanto a la historia del edificio. (120)<br \/>\nArgumentos contra Jerusal\u00e9n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se esgrimen dos consideraciones contrarias a la residencia permanente de Nuestra Se\u00f1ora en Jerusal\u00e9n: primero, se ha se\u00f1alado ya que S. Juan no se qued\u00f3 permanentemente en la Ciudad Sagrada; segundo, se dice que los jud\u00edos cristianos dejaron Jerusal\u00e9n durante los periodos de persecuci\u00f3n jud\u00eda (cf. Hechos 8:1; 12:1). Mas como no podemos suponer que S. Juan haya llevado consigo a Nuestra Se\u00f1ora en sus expediciones apost\u00f3licas, debemos creer que la dej\u00f3 al cuidado de sus amigos o parientes durante los periodos de su ausencia. Y existen pocas dudas de que muchos cristianos regresaron a Jerusal\u00e9n cuando cesaron los peligros de las persecuciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Argumentos a favor de Jerusal\u00e9n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Independientemente de estas consideraciones, se puede apelar a las siguientes razones que apoyan la muerte y enterramiento de Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 451, Juvenal, Obispo de Jerusal\u00e9n, testific\u00f3 sobre la presencia de la tumba de Mar\u00eda en Jerusal\u00e9n. Es extra\u00f1o que ni S. Jer\u00f3nimo, ni el Peregrino de Burdeos ni tampoco pseudo-Silvia proporcionen ninguna evidencia sobre un lugar tan sagrado. Sin embargo, cuando el emperador Marcion y la emperatriz Pulqueria le pidieron a Juvenal que enviara los restos sagrados de la Virgen Mar\u00eda de su tumba en Getseman\u00ed a Constantinopla, donde ten\u00edan la intenci\u00f3n de dedicarle una nueva iglesia a Nuestra Se\u00f1ora, el obispo cit\u00f3 una antigua tradici\u00f3n que dec\u00eda que el cuerpo sagrado hab\u00eda sido asunto al cielo, y s\u00f3lo envi\u00f3 a Constantinopla el ataud y el sudario. Esta narraci\u00f3n se basa en la autoridad de un tal Eutimio, cuyo relato fue incluido en una homil\u00eda de S. Juan Damasceno (121) que actualmente se lee en el Nocturno segundo del cuarto d\u00eda de la octava de la Asunci\u00f3n. Scheeben (12) es de la opini\u00f3n que las palabras de Eutimio son una interpolaci\u00f3n posterior: no encajan en el contexto; contienen una apelaci\u00f3n a pseudo-Dionisio (123) que, por otra parte, no es mencionada antes del siglo VI; y son poco fiables en su conexi\u00f3n con el nombre del Obispo Juvenal, quien fue acusado de falsificar documentos por el Papa S. Le\u00f3n. (124) En su carta, el pont\u00edfice le recuerda al obispo los sagrados lugares que tiene ante sus ojos, pero no menciona la tumba de Mar\u00eda. (125) Si se considera que este silencio es puramente fortuito, la principal pregunta sigue siendo, \u00bfcu\u00e1nta verdad hist\u00f3rica hay en el relato de Eutimio acerca de las palabras de Juvenal?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSe debe mencionar aqu\u00ed el ap\u00f3crifo \u00abHistoria dormitionis et assumptionis B.M.V.\u00bb, que reivindica a S. Juan por autor. (126) Tischendorf opina que las partes m\u00e1s importantes de la obra se remontan al siglo IV, quiz\u00e1s incluso al siglo II. (127) Aparecieron variaciones del texto original en \u00e1rabe, sirio y en otras lenguas; entre estas variaciones hay que destacar una obra llamada \u00abDe transitu Mariae Virg.\u00bb, que apareci\u00f3 bajo la firma de S. Melit\u00f3n de Sardes. (128) El Papa Gelasio incluye este trabajo entre las obras prohibidas. (129) Los incidentes extraordinarios que estas obras relacionan con la muerte de Mar\u00eda carecen de importancia aqu\u00ed; sin embargo, sit\u00faan sus \u00faltimos momentos y su entierro en o cerca de Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra evidencia a favor de la existencia de una tradici\u00f3n que sit\u00faa la tumba de Mar\u00eda en Getseman\u00ed la consituye la bas\u00edlica que fue erigida sobre el lugar sagrado, hacia finales del siglo IV o comienzos del V. La iglesia actual fue construida por los latinos en el mismo lugar en que se hab\u00eda levantado el antiguo edificio. (130)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn la primera parte del siglo VII, Modesto, Obispo de Jerusal\u00e9n, localiz\u00f3 el tr\u00e1nsito de Nuestra Se\u00f1ora en el Monte Si\u00f3n, en la casa que conten\u00eda el Cen\u00e1culo y la habitaci\u00f3n del piso superior de Pentecost\u00e9s. (131) En esta \u00e9poca, una sola iglesia cubr\u00eda las localidades consagradas por estos varios misterios. Es asombrosa la tard\u00eda evidencia de una tradici\u00f3n que lleg\u00f3 a estar tan extendida a partir del siglo VII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nOtra tradici\u00f3n se conserva en el \u00abCommemoratorium de Casis Dei\u00bb dirigida a Carlomagno. (132) Sit\u00faa la muerte de Mar\u00eda en el monte de los Olivos, donde se levanta una iglesia que se dice que conmemora este suceso. Es posible que el escritor intentara relacionar el tr\u00e1nsito de Mar\u00eda con la iglesia de la Asunci\u00f3n, del mismo modo que la tradici\u00f3n gemela lo conectaba con el cen\u00e1culo. De cualquier manera, se puede concluir que alrededor del comienzo del siglo V exist\u00eda una tradici\u00f3n bastante extendida que sosten\u00eda que Mar\u00eda hab\u00eda muerto en Jerusal\u00e9n y hab\u00eda sido enterrada en Getseman\u00ed. Esta tradici\u00f3n parece descansar sobre bases m\u00e1s s\u00f3lidas que la versi\u00f3n de que Nuestra Se\u00f1ora muri\u00f3 y fue enterrada en o cerca de Efeso. Dado que al llegar a este punto carecemos de documentaci\u00f3n hist\u00f3rica, resultar\u00eda dif\u00edcil establecer la relaci\u00f3n de cualquiera de las dos tradiciones con los tiempos apost\u00f3licos. (133)<br \/>\nConclusi\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto que no hay seguridad absoluta sobre el lugar en el que Mar\u00eda vivi\u00f3 despu\u00e9s del d\u00eda de Pentecost\u00e9s. Aunque es m\u00e1s probable que permaneciera ininterrumpidamente en o cerca de Jerusal\u00e9n, puede haber residido durante un tiempo en las cercan\u00edas de Efeso, y ello puede haber originado la tradici\u00f3n de su muerte y enterramiento en Efeso. Existe a\u00fan menos informaci\u00f3n hist\u00f3rica referente a los incidentes particulares de su vida. S. Epifanio (134) duda incluso de la realidad de la muerte de Mar\u00eda; pero la creencia universal de la Iglesia no coincide con la opini\u00f3n privada de S. Epifanio. La muerte de Mar\u00eda no fue necesariamente una consecuencia de la violencia; ni tampoco fue una expiaci\u00f3n o un castigo, ni el resultado de una enfermedad de la que, como su divino Hijo, ella fue eximida. Desde la Edad Media prevalece la opini\u00f3n que muri\u00f3 de amor, ya que su gran deseo era reunirse con su Hijo ya fuera disolviendo los lazos entre cuerpo y alma o rogando a Dios para que El los disolviese. Su muerte fue un sacrificio de amor que complet\u00f3 el sacrificio doloroso de su vida. Es la muerte con el beso del Se\u00f1or (in osculo Domini), de la que mueren los justos. No hay una tradici\u00f3n cierta sobre el a\u00f1o en que muri\u00f3 Mar\u00eda. Baronio en sus Anales se apoya en un pasaje del Chronicon de Eusebio para asumir que Mar\u00eda muri\u00f3 en el 48 d. de J.C. Hoy se cree que este pasaje del Chronicon es una interpolaci\u00f3n posterior. (135) Nirschl se basa en una tradici\u00f3n encontrada en Clemente de Alejandr\u00eda (136) y Apolonio (137) que se refiere al mandato de Nuestro Se\u00f1or a los Ap\u00f3stoles para que fueran a predicar doce a\u00f1os en Jerusal\u00e9n y Palestina antes de extenderse a las naciones del mundo; a partir de esto, \u00e9l tambi\u00e9n llega a la conclusi\u00f3n de que Mar\u00eda muri\u00f3 en el 48 d. de J.C..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su asunci\u00f3n a los cielos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Asunci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora a los cielos ha sido tratada en un art\u00edculo especial. (138) La festividad de la Asunci\u00f3n es probablemente la m\u00e1s antigua de todas las festividades de Mar\u00eda propiamente dichas. (139) En cuanto al arte, la Asunci\u00f3n ha sido un tema favorito de la Escuela de Siena, que generalmente representa a Mar\u00eda siendo elevada a los cielos en una mandorla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LA ACTITUD DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS HACIA LA MADRE DE DIOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su imagen y su nombre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Representaci\u00f3n de su imagen\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan cuadro ha conservado para nosotros el verdadero aspecto de Mar\u00eda. Las representaciones bizantinas, de las cuales se dice que fueron pintadas por S. Lucas, pertenecen ya al siglo VI, y reproducen una imagen convencional. Existen veintisiete copias, de las cuales diez se encuentran en Roma. (140) Incluso S. Agust\u00edn expresa la opini\u00f3n de que la apariencia externa real de Mar\u00eda es desconocida para nosotros, y que a este respecto no sabemos ni creemos nada. (141) La pintura m\u00e1s antigua de Mar\u00eda es la hallada en el cementerio de Priscila; representa a la Virgen como si fuera a amamantar al Ni\u00f1o Jes\u00fas, y cerca de ella esta la imagen de un profeta, Isaias o quiz\u00e1 Miqueas. El cuadro pertenece a principios del siglo II, y resiste favorablemente la comparaci\u00f3n con las obras de arte encontradas en Pompeya. Del siglo III poseemos pinturas de Nuestra Se\u00f1ora presente durante la Adoraci\u00f3n de los Magos; fueron encontradas en los cementerios de Domitila y Calixto. Los cuadros pertenecientes al siglo IV fueron encontrados en los cementerios de S. Pedro y Marcelino; en uno de \u00e9stos ella aparece con la cabeza descubierta, en otro con los brazos medio extendidos como en actitud de s\u00faplica, y con el Ni\u00f1o de pie frente a ella. En las tumbas de los primeros cristianos, los santos figuraban como intercesores por sus almas, y entre estos santos, Mar\u00eda ocup\u00f3 siempre un lugar de honor. Adem\u00e1s de los frescos y las pinturas de los sarc\u00f3fagos, las catacumbas proporcionan asimismo cuadros de Mar\u00eda pintados sobre discos de vidrio dorado sellados mediante otro disco de vidrio soldado al anterior. (142) Estas pinturas pertenecen generalmente a los siglos III o IV. La leyenda MARIA o MARA acompa\u00f1a con frecuencia estas pinturas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Utilizaci\u00f3n de su nombre\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia fines del siglo IV el nombre de Mar\u00eda se hab\u00eda vuelto muy frecuente entre los cristianos; esto muestra otra se\u00f1al de la veneraci\u00f3n que sent\u00edan por la Madre de Dios. (143)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie puede sospechar de idolatr\u00eda entre los primeros cristianos, como si hubieran rendido culto supremo a los cuadros de Mar\u00eda o a su nombre; sin embargo, \u00bfc\u00f3mo podemos explicar los fen\u00f3menos enumerados, a menos que supongamos que los primeros cristianos veneraron a Mar\u00eda de una forma especial? (144)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco puede afirmarse que esta veneraci\u00f3n sea una corrupci\u00f3n introducida posteriormente. Se ha comprobado que las pinturas m\u00e1s antiguas datan de principios del siglo II, de forma que ello prueba que durante los primeros cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de S. Juan la veneraci\u00f3n de Mar\u00eda hab\u00eda prosperado en la Iglesia de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primeros documentos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la actitud de las Iglesias de Asia Menor y de Lyons podemos recurrir a las palabras de S. Ireneo, un alumno de Policarpo, (145) disc\u00edpulo de S. Juan; \u00e9l llama a Mar\u00eda nuestra m\u00e1s eminente abogada. S. Ignacio de Antioqu\u00eda, parte de cuya vida transcurri\u00f3 en tiempos apost\u00f3licos, escribi\u00f3 a los efesios (c. 18-19) en forma tal que relacionaba m\u00e1s \u00edntimamente los misterios de la vida de Nuestro Se\u00f1or con los de la Virgen Mar\u00eda. Por ejemplo, la virginidad de Mar\u00eda y su parto son enumerados con la muerte de Cristo, como constituyendo tres misterios desconocidos para el demonio. El autor sub-apost\u00f3lico de la Ep\u00edstola a Diogneto, cuando escribe sobre los misterios cristianos a un pagano que pregunta, describe a Mar\u00eda como la m\u00e1s grande ant\u00edtesis de Eva, y esta idea de Nuestra Se\u00f1ora aparece repetidamente en otros escritores incluso antes del Concilio de Efeso. Hemos llamado la atenci\u00f3n varias veces sobre las palabras de S. Justino y Tertuliano, los cuales escribieron ambos antes de finales del siglo II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que es aceptado que las alabanzas de Mar\u00eda crecen conforme crece la comunidad cristiana, podemos concluir en resumen que la veneraci\u00f3n y la devoci\u00f3n a Mar\u00eda comenzaron incluso en tiempos de los Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Quaest. hebr. in Gen., P.L., XXIII, col. 943<br \/>\n[2] cf. Wis., ii, 25; Matt., iii, 7; xxiii, 33; John, viii, 44; I, John, iii, 8-12.<br \/>\n[3] Hebr\u00e4ische Grammatik, 26th edit., 402<br \/>\n[4] Der alte Orient und die Geschichtsforschung, 30<br \/>\n[5] cf. Jeremias, Das Alte Testament im Lichte des alten Orients, 2nd ed., Leipzig, 1906, 216; Himpel, Messianische Weissagungen im Pentateuch, Tubinger theologische Quartalschrift, 1859; Maas, Christ in Type and Prophecy, I, 199 sqq., New York, 1893; Flunck, Zeitschrift f\u00fcr katholische Theologie, 1904, 641 sqq.; St. Justin, dial. c. Tryph., 100 (P.G., VI, 712); St. Iren., adv. haer., III, 23 (P.G., VII,, 964); St. Cypr., test. c. Jud., II, 9 (P.L., IV, 704); St. Epiph., haer., III, ii, 18 (P.G., XLII, 729).<br \/>\n[6] Lagarde, Guthe, Giesebrecht, Cheyne, Wilke.<br \/>\n[7] cf. Knabenbauer, Comment. in Isaiam, Paris, 1887; Schegg, Der Prophet Isaias, Munchen, 1850; Rohling, Der Prophet Isaia, Munster, 1872; Neteler, Das Bush Isaias, Munster, 1876; Condamin, Le livre d&#8217;Isaie, Paris, 1905; Maas, Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, 333 sqq.; Lagrange, La Vierge et Emmaneul, in Revue biblique, Paris, 1892, pp. 481-497; L\u00e9mann, La Vierge et l&#8217;Emmanuel, Paris, 1904; St. Ignat., ad Eph., cc. 7, 19, 19; St. Justin, Dial., P.G., VI, 144, 195; St. Iren., adv. haer., IV, xxxiii, 11.<br \/>\n[8] Cf. the principal Catholic commentaries on Micheas; also Maas, \u00abChrist in Type and Prophecy, New York, 1893, I, pp. 271 sqq.<br \/>\n[9] P.G., XXV, col. 205; XXVI, 12 76<br \/>\n[10] In Jer., P.L., XXIV, 880<br \/>\n[11] cf. Scholz, Kommentar zum Propheten Jeremias, W\u00fcrzburg, 1880; Knabenbauer, Das Buch Jeremias, des Propheten Klagelieder, und das Buch Baruch, Vienna, 1903; Conamin, Le texte de Jeremie, xxxi, 22, est-il messianique? in Revue biblique, 1897, 393-404; Maas, Christ in Type and Prophecy, New York, 1893, I, 378 sqq..<br \/>\n[12] cf. St. Ambrose, de Spirit. Sanct., I, 8-9, P.L., XVI, 705; St. Jerome, Epist., cviii, 10; P.L., XXII, 886.<br \/>\n[13] cf. Gietmann, In Eccles. et Cant. cant., Paris, 1890, 417 sq.<br \/>\n[14] cf. Bull \u00abIneffabilis\u00bb, fourth Lesson of the Office for 10 Dec..<br \/>\n[15] Response of seventh Nocturn in the Office of the Immaculate Conception.<br \/>\n[16] cf. St. Justin, dial. c. Tryph., 100; P.G., VI, 709-711; St. Iren., adv. haer., III, 22; V, 19; P.G., VII, 958, 1175; Tert., de carne Christi, 17; P.L., II, 782; St. Cyril., catech., XII, 15; P.G., XXXIII, 741; St. Jerome, ep. XXII ad Eustoch., 21; P.L., XXII, 408; St. Augustine, de agone Christi, 22; P.L., XL, 303; Terrien, La M\u00e8re de Dien et la m\u00e8re des hommes, Paris, 1902, I, 120-121; II, 117-118; III, pp. 8-13; Newman, Anglican Difficulties, London, 1885, II, pp. 26 sqq.; Lecanu, Histoire de la Sainte Vierge, Paris, 1860, pp. 51-82.<br \/>\n[17] de B. Virg., l. IV, c. 24<br \/>\n[18] La Vierge Marie d&#8217;apres l&#8217;Evangile et dans l&#8217;Eglise<br \/>\n[19] Letter to Dr. Pusey<br \/>\n[20] Mary in the Gospels, London and New York, 1885, Lecture I.<br \/>\n[21] cf. Tertul., de carne Christi, 22; P.L., II, 789; St. Aug., de cons. Evang., II, 2, 4; P.L., XXXIV, 1072.<br \/>\n[22] Cf. St. Ignat., ad Ephes, 187; St. Justin, c. Taryph., 100; St. Aug., c. Faust, xxiii, 5-9; Bardenhewer, Maria Verkundigung, Freiburg, 1896, 74-82; Friedrich, Die Mariologie des hl. Augustinus, C\u00f6ln, 1907, 19 sqq.<br \/>\n[23] Jans., Hardin., etc.<br \/>\n[24] hom. I. de nativ. B.V., 2, P.G., XCVI, 664<br \/>\n[25] P.G., XLVII, 1137<br \/>\n[26] de praesent., 2, P.G., XCVIII, 313<br \/>\n[27] de laud. Deipar., P.G., XLIII, 488<br \/>\n[28] P.L., XCVI, 278<br \/>\n[29] in Nativit. Deipar., P.L., CLI, 324<br \/>\n[30] cf. Aug., Consens. Evang., l. II, c. 2<br \/>\n[31] Schuster and Holzammer, Handbuch zur biblischen Geschichte, Freiburg, 1910, II, 87, note 6<br \/>\n[32] Anacreont., XX, 81-94, P.G., LXXXVII, 3822<br \/>\n[33] hom. I in Nativ. B.M.V., 6, II, P.G., CCXVI, 670, 678<br \/>\n[34] cf. Gu\u00e9rin, J\u00e9rusalem, Paris, 1889, pp. 284, 351-357, 430; Socin-Benzinger, Pal\u00e4stina und Syrien, Leipzig, 1891, p. 80; Revue biblique, 1893, pp. 245 sqq.; 1904, pp. 228 sqq.; Gariador, Les B\u00e9n\u00e9dictins, I, Abbaye de Ste-Anne, V, 1908, 49 sq.<br \/>\n[35] cf. de Vogue, Les \u00e9glises de la Terre-Sainte, Paris, 1850, p. 310<br \/>\n[36] 2, 4, P.L., XXX, 298, 301<br \/>\n[37] Itiner., 5, P.L., LXXII, 901<br \/>\n[38] cf. Lievin de Hamme, Guide de la Terre-Sainte, Jerusalem, 1887, III, 183<br \/>\n[39] haer., XXX, iv, II, P.G., XLI, 410, 426<br \/>\n[40] P.G., XCVII, 806<br \/>\n[41] cf. Aug., de santa virginit., I, 4, P.L., XL, 398<br \/>\n[42] cf. Luke, i, 41; Tertullian, de carne Christi, 21, P.L., II, 788; St. Ambr., de fide, IV, 9, 113, P.L., XVI, 639; St. Cyril of Jerus., Catech., III, 6, P.G., XXXIII, 436<br \/>\n[43] Tischendorf, Evangelia apocraphya, 2nd ed., Leipzig, 1876, pp. 14-17, 117-179<br \/>\n[44] P.G., XLVII, 1137<br \/>\n[45] P.G., XCVIII, 313<br \/>\n[46] P.G., XXXVCIII, 244<br \/>\n[47] cf. Gu\u00e9rin, Jerusalem, 362; Li\u00e9vin, Guide de la Terre-Sainte, I, 447<br \/>\n[48] de virgin., II, ii, 9, 10, P.L., XVI, 209 sq.<br \/>\n[49] cf. Corn. Jans., Tetrateuch. in Evang., Louvain, 1699, p. 484; Knabenbauer, Evang. sec. Luc., Paris, 1896, p. 138<br \/>\n[50] cf. St. Ambrose, Expos. Evang. sec. Luc., II, 19, P.L., XV, 1560<br \/>\n[51] cf. Schick, Der Geburtsort Johannes&#8217; des T\u00e4ufers, Zeitschrift des Deutschen Pal\u00e4stina-Vereins, 1809, 81; Barnab\u00e9 Meistermann, La patrie de saint Jean-Baptiste, Paris, 1904; Idem, Noveau Guide de Terre-Sainte, Paris, 1907, 294 sqq.<br \/>\n[52] cf. Plinius, Histor. natural., V, 14, 70<br \/>\n[53] cf. Aug., ep. XLCCCVII, ad Dardan., VII, 23 sq., P.L., XXXIII, 840; Ambr. Expos. Evang. sec. Luc., II, 23, P.L., XV, 1561<br \/>\n[54] cf. Knabenbauer, Evang. sec. Luc., Paris, 1896, 104-114; Sch\u00fcrer, Geschichte des J\u00fcdischen Volkes im Zeitalter Jesu Christi, 4th edit., I, 508 sqq.; Pfaffrath, Theologie und Glaube, 1905, 119<br \/>\n[55] cf. St. Justin, dial. c. Tryph., 78, P.G., VI, 657; Orig., c. Cels., I, 51, P.G., XI, 756; Euseb., vita Constant., III, 43; Demonstr. evang., VII, 2, P.G., XX, 1101; St. Jerome, ep. ad Marcell., XLVI [al. XVII]. 12; ad Eustoch., XVCIII [al. XXVII], 10, P.L., XXII, 490, 884<br \/>\n[56] in Ps. XLVII, II, P.L., XIV, 1150;<br \/>\n[57] orat. I, de resurrect., P.G., XLVI, 604;<br \/>\n[58] de fide orth., IV, 14, P.G., XLIV, 1160; Fortun., VIII, 7, P.L., LXXXVIII, 282;<br \/>\n[59] 63, 64, 70, P.L., XXXVIII, 142;<br \/>\n[60] Summa theol., III, q. 35, a. 6;<br \/>\n[61] cf. Joseph., Bell. Jud., II, xviii, 8<br \/>\n[62] In Flaccum, 6, Mangey&#8217;s edit., II, p. 523<br \/>\n[63] cf. Schurer, Geschichte des Judischen Volkes im Zeitalter Jesu Christi, Leipzig, 1898, III, 19-25, 99<br \/>\n[64] The legends and traditions concerning these points may be found in Jullien&#8217;s \u00abL&#8217;Egypte\u00bb (Lille, 1891), pp. 241-251, and in the same author&#8217;s work entitled \u00abL&#8217;arbre de la Vierge a Matarich\u00bb, 4th edit. (Cairo, 1904).<br \/>\n[65] As to Mary&#8217;s virginity in her childbirth we may consult St. Iren., haer. IV, 33, P.G., VII, 1080; St. Ambr., ep. XLII, 5, P.L., XVI, 1125; St. Aug., ep CXXXVII, 8, P.L., XXXIII, 519; serm. LI, 18, P.L., XXXVIII, 343; Enchir. 34, P.L., XL, 249; St. Leo, serm., XXI, 2, P.L., LIV, 192; St. Fulgent., de fide ad Petr., 17, P.L., XL, 758; Gennad., de eccl. dogm., 36, P.G., XLII, 1219; St. Cyril of Alex., hom. XI, P.G., LXXVII, 1021; St. John Damasc., de fide orthod., IV, 14, P.G., XCIV, 1161; Pasch. Radb., de partu Virg., P.L., CXX, 1367; etc. As to the passing doubts concerning Mary&#8217;s virginity during her childbirth, see Orig., in Luc., hom. XIV, P.G., XIII, 1834; Tertul., adv. Marc., III, 11, P.L., IV, 21; de carne Christi, 23, P.L., II, 336, 411, 412, 790.<br \/>\n[66] Matt., xii, 46-47; xiii, 55-56; Mark, iii, 31-32; iii, 3; Luke, viii, 19-20; John, ii, 12; vii, 3, 5, 10; Acts, i, 14; I Cor., ix, 5; Gal., i, 19; Jude, 1<br \/>\n[67] cf. St. Jerome, in Matt., i, 2 (P.L., XXVI, 24-25)<br \/>\n[68] cf. St. John Chrys., in Matt., v, 3, P.G., LVII, 58; St. Jerome, de perpetua virgin. B.M., 6, P.L., XXIII, 183-206; St. Ambrose, de institut. virgin., 38, 43, P.L., XVI, 315, 317; St. Thomas, Summa theol., III, q. 28, a. 3; Petav., de incarn., XIC, iii, 11; etc.<br \/>\n[69] cf. Exod., xxxiv, 19; Num., xciii, 15; St. Epiphan., haer. lxxcviii, 17, P.G., XLII, 728<br \/>\n[70] cf. Revue biblique, 1895, pp. 173-183<br \/>\n[71] St. Peter Chrysol., serm., CXLII, in Annunt. B.M. V., P.G., LII, 581; Hesych., hom. V de S. M. Deip., P.G., XCIII, 1461; St. Ildeph., de virgin. perpet. S.M., P.L., XCVI, 95; St. Bernard, de XII praer. B.V.M., 9, P.L., CLXXXIII, 434, etc.<br \/>\n[72] ad Ephes., 7, P.G., V, 652<br \/>\n[73] adv. haer., III, 19, P.G., VIII, 940, 941<br \/>\n[74] adv. Prax. 27, P.L., II, 190<br \/>\n[75] Serm. I, 6, 7, P.G., XLVIII, 760-761<br \/>\n[76] Cf. Ambr., in Luc. II, 25, P.L., XV, 1521; St. Cyril of Alex., Apol. pro XII cap.; c. Julian., VIII; ep. ad Acac., 14; P.G., LXXVI, 320, 901; LXXVII, 97; John of Antioch, ep. ad Nestor., 4, P.G., LXXVII, 1456; Theodoret, haer. fab., IV, 2, P.G., LXXXIII, 436; St. Gregory Nazianzen, ep. ad Cledon., I, P.G., XXXVII, 177; Proclus, hom. de Matre Dei, P.G., LXV, 680; etc. Among recent writers must be noticed Terrien, La m\u00e8re de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, I, 3-14; Turnel, Histoire de la th\u00e9ologie positive, Paris, 1904, 210-211.<br \/>\n[77] cf. Petav., de incarnat., XIV, i, 3-7<br \/>\n[78] ep. CCLX, P.G., XXXII, 965-968<br \/>\n[79] hom. IV, in Matt., P.G., LVII, 45; hom. XLIV, in Matt. P.G., XLVII, 464 sq.; hom. XXI, in Jo., P.G., LIX, 130<br \/>\n[80] in Jo., P.G., LXXIV, 661-664<br \/>\n[81] St. Ambrose, in Luc. II, 16-22; P.L., XV, 1558-1560; de virgin. I, 15; ep. LXIII, 110; de obit. Val., 39, P.L., XVI, 210, 1218, 1371; St. Augustin, de nat. et grat., XXXVI, 42, P.L., XLIV, 267; St. Bede, in Luc. II, 35, P.L., XCII, 346; St. Thomas, Summa theol., III. Q. XXVII, a. 4; Terrien, La mere de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, I, 3-14; II, 67-84; Turmel, Histoire de la th\u00e9ologie positive, Paris, 1904, 72-77; Newman, Anglican Difficulties, II, 128-152, London, 1885<br \/>\n[82] cf. Iliad, III, 204; Xenoph., Cyrop., V, I, 6; Dio Cassius, Hist., LI, 12; etc.<br \/>\n[83] cf. St. Irenaeus, c. haer., III, xvi, 7, P.G., VII, 926<br \/>\n[84] P.G., XLIV, 1308<br \/>\n[85] See Knabenbauer, Evang. sec. Joan., Paris, 1898, pp. 118-122; Hoberg, Jesus Christus. Vortr\u00e4ge, Freiburg, 1908, 31, Anm. 2; Theologie und Glaube, 1909, 564, 808.<br \/>\n[86] cf. St. Augustin, de virgin., 3, P.L., XL, 398; pseudo-Justin, quaest. et respons. ad orthod., I, q. 136, P.G., VI, 1389<br \/>\n[87] cf. Geyer, Itinera Hiersolymitana saeculi IV-VIII, Vienna, 1898, 1-33; Mommert, Das Jerusalem des Pilgers von Bordeaux, Leipzig, 1907<br \/>\n[88] Meister, Rhein. Mus., 1909, LXIV, 337-392; Bludau, Katholik, 1904, 61 sqq., 81 sqq., 164 sqq.; Revue B\u00e9n\u00e9dictine, 1908, 458; Geyer, l. c.; Cabrol, Etude sur la Peregrinatio Silviae, Paris, 1895<br \/>\n[89] cf. de Vog\u00fc\u00e9, Les Eglises de la Terre-Sainte, Paris, 1869, p. 438; Li\u00e9vin, Guide de la Terre-Sainte, Jerusalem, 1887, I, 175<br \/>\n[90] cf. Thurston, in The Month for 1900, July-September, pp. 1-12; 153-166; 282-293; Boudinhon in Revue du clerg\u00e9 fran\u00e7ais, Nov. 1, 1901, 449-463<br \/>\n[91] Praef. in Jo., 6, P.G., XIV, 32<br \/>\n[92] Orat. VIII in Mar. assist. cruci, P.G., C, 1476<br \/>\n[93] cf. Sermo dom. infr. oct. Assumpt., 15, P.L., XLXXXIII, 438<br \/>\n[94] cf. Terrien, La mere de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, III, 247-274; Knabenbauer, Evang. sec. Joan., Paris, 1898, 544-547; Bellarmin, de sept. verb. Christi, I, 12, Cologne, 1618, 105-113<br \/>\n[95] de Virginit., III, 14, P.L., XVI, 283<br \/>\n[96] Or. IX, P.G., C, 1500<br \/>\n[97] de div. offic., VII, 25, P.L., CLIX, 306<br \/>\n[98] de excell. V.M., 6, P.L., CLIX, 568<br \/>\n[99] Quadrages. I, in Resurrect., serm. LII, 3<br \/>\n[100] Exercit. spirit. de resurrect., I apparit.<br \/>\n[101] de myster. vit. Christi, XLIX, I<br \/>\n[102] In IV Evang., ad XXVIII Matth.<br \/>\n[103] See Terrien, La mere de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, I, 322-325.<br \/>\n[104] cf. Photius, ad Amphiloch., q. 228, P.G., CI, 1024<br \/>\n[105] in Luc. XI, 27, P.L., XCII, 408<br \/>\n[106] de carne Christi, 20, P.L., II, 786<br \/>\n[107] Cf. Tertullian, de virgin. vel., 6, P.L., II, 897; St. Cyril of Jerus., Catech., XII, 31, P.G., XXXIII, 766; St. Jerome, in ep. ad Gal. II, 4, P.L., XXVI, 372.<br \/>\n[108] cf. Drach, Apcal., Pris, 1873, 114<br \/>\n[109] Cf. pseudo-Augustin, serm. IV de symbol. ad catechum., I, P.L., XL, 661; pseudo-Ambrose, expos, in Apoc., P.L., XVII, 876; Haymo of Halberstadt, in Apoc. III, 12, P.L., CXVII, 1080; Alcuin, Comment. in Apoc., V, 12, P.L., C, 1152; Casssiodor., Complexion. in Apoc., ad XII, 7, P.L., LXX, 1411; Richard of St. Victor, Explic. in Cant., 39, P.L., VII, 12, P.L., CLXIX, 1039; St. Bernard, serm. de XII praerog. B.V.M., 3, P.L., CLXXXIII, 430; de la Broise, Mulier amicta sole,in Etudes, April-June, 1897; Terrien, La m\u00e8re de Dieu et la mere des hommes, Paris, 1902, IV, 59-84.<br \/>\n[110] Anglican Difficulties, London, 1885, II, 54 sqq.<br \/>\n[111] Labbe, Collect. Concilior., III, 573<br \/>\n[112] Eusebius, Hist. Eccl., III, 31; V, 24, P.G., XX, 280, 493<br \/>\n[113] cf. Assemani, Biblioth. orient., Rome, 1719-1728, III, 318<br \/>\n[114] de fest. D.N.J.X., I, vii, 101<br \/>\n[115] cf. Arnaldi, super transitu B.M.V., Genes 1879, I, c. I<br \/>\n[116] M\u00e9m. pour servir \u00e0 l&#8217;histoire eccl\u00e9s., I, 467-471<br \/>\n[117] Dict. de la Bible, art. Jean, Marie, Paris, 1846, II, 902; III, 975-976<br \/>\n[118] cf. Le Camus, Les sept Eglises de l&#8217;Apocalypse, Paris, 1896, 131-133.<br \/>\n[119] cf. Polycrates, in Eusebius&#8217;s Hist. Eccl., XIII, 31, P.G., XX, 280<br \/>\n[120] In connection with this controversy, see Le Camus, Les sept Eglises de l&#8217;Apocalypse, Paris, 1896, pp. 133-135; Nirschl, Das Grab der hl. Jungfrau, Mainz, 1900; P. Barnab\u00e9, Le tombeau de la Sainte Vierge a J\u00e9rusalem, Jerusalem, 1903; Gabri\u00e9lovich, Le tombeau de la Sainte Vierge \u00e0 Eph\u00e9se, r\u00e9ponse au P. Barnab\u00e9, Paris, 1905.<br \/>\n[121] hom. II in dormit. B.V.M., 18 P.G., XCVI, 748<br \/>\n[122] Handb. der Kath. Dogmat., Freiburg, 1875, III, 572<br \/>\n[123] de divinis Nomin., III, 2, P.G., III, 690<br \/>\n[124] et. XXIX, 4, P.L., LIV, 1044<br \/>\n[125] ep. CXXXIX, 1, 2, P.L., LIV, 1103, 1105<br \/>\n[126] cf. Assemani, Biblioth. orient., III, 287<br \/>\n[127] Apoc. apocr., Mariae dormitio, Leipzig, 1856, p. XXXIV<br \/>\n[128] P.G., V, 1231-1240; cf. Le Hir, Etudes bibliques, Paris, 1869, LI, 131-185<br \/>\n[129] P.L., LIX, 152<br \/>\n[130] Guerin, Jerusalem, Paris, 1889, 346-350; Socin-Benzinger, Palastina und Syrien, Leipzig, 1891, pp. 90-91; Le Camus, Notre voyage aux pays bibliqes, Paris, 1894, I, 253<br \/>\n[131] P.G., LXXXVI, 3288-3300<br \/>\n[132] Tobler, Itiner, Terr. sanct., Leipzig, 1867, I, 302<br \/>\n[133] Cf. Zahn, Die Dormitio Sanctae Virginis und das Haus des Johannes Marcus, in Neue Kirchl. Zeitschr., Leipzig, 1898, X, 5; Mommert, Die Dormitio, Leipzig, 1899; S\u00e9journ\u00e9, Le lieu de la dormition de la T.S. Vierge, in Revue biblique, 1899, pp.141-144; Lagrange, La dormition de la Sainte Vierge et la maison de Jean Marc, ibid., pp. 589, 600.<br \/>\n[134] haer. LXXVIII, 11, P.G., XL, 716<br \/>\n[135] cf. Nirschl, Das Grab der hl. Jungfrau Maria, Mainz, 1896, 48<br \/>\n[136] Stromat. vi, 5<br \/>\n[137] in Eus., Hist. eccl., I, 21<br \/>\n[138] The reader may consult also an article in the \u00abZeitschrift fur katholische Theologie\u00bb, 1906, pp. 201 sqq.<br \/>\n[139]&#160;; cf. \u00abZeitschrift fur katholische Theologie\u00bb, 1878, 213.<br \/>\n[140] cf. Martigny, Dict. des antiq. chr\u00e9t., Paris, 1877, p. 792<br \/>\n[141] de Trinit. VIII, 5, P.L., XLII, 952<br \/>\n[142] cf. Garucci, Vetri ornati di figure in oro, Rome, 1858<br \/>\n[143] cf. Martigny, Dict. das antiq. chret., Paris, 1877, p. 515<br \/>\n[144] cf. Marucchi, Elem. d&#8217;archaeol. chret., Paris and Rome, 1899, I, 321; De Rossi, Imagini scelte della B.V. Maria, tratte dalle Catacombe Romane, Rome, 1863<br \/>\n[145] adv. haer., V, 17, P.G. VIII, 1175\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOURASSE, Summa aurea de laudibus B. Mariae Virginis, omnia complectens quae de gloriosa Virgine Deipara reperiuntur (13 vols., Paris, 1866); KURZ, Mariologie oder Lehre der katholischen Kirche uber die allerseligste Jungfrau Maria (Ratisbon, 1881); MARACCI, Bibliotheca Mariana (Rome, 1648); IDEM, Polyanthea Mariana, republished in Summa Aurea, vols IX and X; LEHNER, Die Marienerehrung in den ersten Jahrhunderten (2nd ed., Stuttgart, 1886).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A.J. MAAS<br \/>\nTranscrito por Michael T. Barrett<br \/>\nTraducido por Aurora Mar\u00edn L\u00f3pez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Biblia llama cuatro veces \u00abvirgen\u00bb a la Madre de Jesucristo: En Isa 7:14, Mat 1:23 : (citando a Is.), y en Luc 1:27 : (dos veces). Usa la palabra \u00abparzenos\u00bb en el griego original en que se escribieron los Evangelios. Esta misma palabra \u00abparzenos\u00bb, se usa tambi\u00e9n en las siguientes citas. &#8211; Las 10 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virgen-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIRGEN MARIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8437","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8437"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8437\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}