{"id":8439,"date":"2016-02-05T04:29:09","date_gmt":"2016-02-05T09:29:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/viudas\/"},"modified":"2016-02-05T04:29:09","modified_gmt":"2016-02-05T09:29:09","slug":"viudas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/viudas\/","title":{"rendered":"VIUDAS"},"content":{"rendered":"<p>Estaban protegidas por la ley mosaica: Exo 22:22, Deu 27:19, Sal 94:6, Eze 22:7, Ma12Cr 3:5. Deu 6:11, Deu 6:14, Deu 24:19-21.<\/p>\n<p> &#8211; usaban vestidos especiales, Gen 38:14, L9 &#8211; pod\u00ed\u00adan contraer matrimonio, aprovechando el derecho del levirato, Deu 25:5, Mat 22:23-30.<\/p>\n<p> &#8211; la Iglesia Cristiana cuidaba de las viudas, Hec 6:1, 1Ti 5:4-10, Sa.1:27.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn el Antiguo Testamento las viudas son figuras desgraciadas y pobres (Bar 4,12-16; Is 47,9), pero son especialmente queridas a los ojos de Dios, que las protege con su ley (Is 10,2; Dt 26,12-13; Si 35,13-15; Sal 94,6-10). En el Nuevo Testamento, especialmente en los escritos lucanos, aparecen tambi\u00e9n como objeto de especial afecto por parte de Jes\u00fas (Lc 7,11-15; 18,3-5; 20,47; 21,2-4). La atenci\u00f3n a las viudas es un importante deber de caridad (Sant 1,27).<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de Ana en Lucas 2,36-38 est\u00e1 en total armon\u00ed\u00ada con la presentaci\u00f3n de las viudas como instituci\u00f3n de las cartas pastorales, en las que las viudas aparecen formando un grupo con un papel espec\u00ed\u00adfico enla comunidad primitiva. En lTim 5,9-10 vemos que una viuda no puede ser inscrita (ch\u00e9ra katalegesth\u00f3)  como tal hasta cumplir los 60 y, adem\u00e1s, debe \u00abestar acreditada por sus buenas obras, tales como haber educado bien a sus hijos, haber ejercitado la hospitalidad, haber lavado los pies a los creyentes, haber socorrido a los atribulados, haber practicado toda clase de obra buena\u00bb. La \u00abverdadera viuda\u00bb (ITim 5,3.5.16) que ha quedado desamparada (\u00bfsin nadie que la sustente?) \u00abtiene puesta su esperanza en Dios y persevera d\u00ed\u00ada y noche en las plegarias y en las oraciones\u00bb (ITim 5,5). La descripci\u00f3n de la \u00abverdadera viuda\u00bb influir\u00ed\u00ada con el tiempo en la imagen de las diaconisas en varias Iglesias. Las viudas j\u00f3venes no deben estar inscritas: no est\u00e1n maduras y pueden ser causa de esc\u00e1ndalo (lTim 5,11-15); es claro que el autor teme las consecuencias derivadas de que las viudas no se comprometan de manera permanente con su viudedad. Pero en algunos lugares se aconseja que las viudas j\u00f3venes vuelvan a casarse (ICor 7,39; 1 Tim 5,14). Por otro lado, se prefiere que los viudos no vuelvan a casarse, de ah\u00ed\u00ad la aparente condici\u00f3n de que los ministros se casen una sola vez en ITim 3,2.12; Tit 1,6; aunque estos textos se han interpretado como fidelidad a un matrimonio existente.<\/p>\n<p>La historia de la Iglesia y la espiritualidad de los primeros siglos conceden un lugar importante a las viudas. Aunque la tradici\u00f3n ha mostrado siempre su preferencia por que las viudas no vuelvan a casarse (lCor 7,8.40), siempre se ha mantenido el derecho a contraer nuevo matrimonio, con algunas excepciones: Aten\u00e1goras, de los siglos II o III, hablaba de nuevo matrimonio como de \u00abun adulterio decente o velado\u00bb; Tertuliano, que escribi\u00f3 tres obras sobre la monogamia; Basilio era particularmente severo en su visi\u00f3n de las segundas nupcias, pero no las conden\u00f3 rotundamente. Las terceras o subsiguientes nupcias son consideradas casi universalmente con extrema desaprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>>Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada usa una frase curiosa al saludar a las \u00abv\u00ed\u00adrgenes llamadas viudas\u00bb, con la que parece aludirse a unas v\u00ed\u00adrgenes de virtud excepcional o a unas mujeres solteras colocadas junto a las viudas para obtener de ellas asistencia caritativa. Le escribe a Policarpo: \u00abProcura que las viudas no est\u00e9n desatendidas. Despu\u00e9s del Se\u00f1or, t\u00fa debes ser su guardi\u00e1n\u00bb. Por su parte, >Policarpo establece especiales disposiciones para las viudas: \u00abSean sensatas en la fe que deben al Se\u00f1or; intercedan continuamente por todos; eviten toda calumnia, murmuraci\u00f3n, falso testimonio, avaricia y todo tipo de mal, sabiendo que son el altar de Dios\u00bb. La sorprendente \u00faltima frase, repetida por otros escritores, apunta a su continua dedicaci\u00f3n a las ofrendas y al culto divino o a su sustento de las ofrendas de los fieles, una parte de las cuales se destinar\u00ed\u00ada a su manutenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunas de las >colecciones apost\u00f3licas can\u00f3nico-lit\u00fargicas establecen normas en relaci\u00f3n con las viudas. En la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  se dice que la viuda no es ordenada, sino instituida (kathistasthai)  por la palabra, tras lo cual entra a formar parte del grupo de las viudas. La viuda no recibe la >imposici\u00f3n de manos. No hay que apresurarse a la hora de aceptarlas como tales. Se dedican a la oraci\u00f3n, papel que es com\u00fan, y han de ayunar frecuentemente. Pero no tienen una funci\u00f3n lit\u00fargica. Sin embargo, en el Testamentum Domini,  del siglo V, se les asignan casi todas las funciones de las diaconisas en los bautismos, en las visitas a los enfermos y en la instrucci\u00f3n. Este documento parece suponer que las viudas viven juntas, casi como en un monasterio. Ideas semejantes pueden encontrarse en los Estatutos de los ap\u00f3stoles\/C\u00e1nones eclesi\u00e1sticos de la Iglesia,  en la Didascalia apostolorum.  En los C\u00e1nones de Hip\u00f3lito,  procedentes de Egipto hacia el a\u00f1o 340, se les asignan a las viudas tres tareas: la oraci\u00f3n frecuente, el servicio a los enfermos y el ayuno frecuente. En el ambiente en que se compilaron estos c\u00e1nones (\u00bfAlejandr\u00ed\u00ada?) no parece que hubiera diaconisas. Las >Constituciones apost\u00f3licas,  del siglo IV, toman sus materiales de la Didascalia  y de otras obras anteriores, pero no es f\u00e1cil distinguir entre lo que va dirigido a todas las viudas y lo que pertenece al orden de las viudas. El compilador subraya algunos temas: el papel de la viuda es s\u00f3lo rezar por los benefactores y por la Iglesia; se le proh\u00ed\u00adbe la formaci\u00f3n de otros, salvo en el caso de dar testimonio sobre materias de fe, justicia y esperanza; como las dem\u00e1s mujeres, no puede ense\u00f1ar en la Iglesia ni bautizar; como altar de Dios que es, ha de permanecer fija en su casa; la viuda ideal es adornada de todas las virtudes humanas y espirituales, con especial \u00e9nfasis en la obediencia al obispo y a los di\u00e1conos; se hacen detalladas advertencias frente a ciertas actividades indeseables. La impresi\u00f3n general que uno saca es que las Constituciones apost\u00f3licas  son m\u00e1s restrictivas y  cautelosas que las obras anteriores. El compilador adopta una postura severa acerca de la cuesti\u00f3n de las nuevas nupcias, pero est\u00e1 pensando en las que han hecho voto de viudedad; s\u00f3lo las viudas que lo son de un matrimonio pueden ser diaconisas; se condenan las terceras y posteriores nupcias. Con respecto a los hombres tambi\u00e9n se tiene una visi\u00f3n negativa: se proh\u00ed\u00adbe el acceso al clero a quienes se han casado dos veces y a quienes se han casado con una viuda.<\/p>\n<p>Junto a los escritos can\u00f3nico-lit\u00fargicos, hay tambi\u00e9n en los Padres importantes tratados sobre las viudas u obras dirigidas a ellas. Or\u00ed\u00adgenes hace una interpretaci\u00f3n espiritualizada del mandato de las ep\u00ed\u00adstolas pastorales de que \u00ablaven los pies de los santos\u00bb (cf 1Tim 5,10), pero, como otros muchos autores, insiste en la monogamia de las viudas que han sido instituidas como tales en la Iglesia. Existe tambi\u00e9n en los Padres una tendencia a desaconsejar el segundo matrimonio tanto para las viudas como para los viudos. Algunos escribieron tratados sobre la viudedad: >Ambrosio en su obra sobre las viudas no condena las segundas nupcias; >Agust\u00ed\u00adn escribi\u00f3 brevemente el a\u00f1o 414 sobre los m\u00e9ritos de la viudedad; las viudas eran para \u00e9l tambi\u00e9n una imagen de la Iglesia; Juan Cris\u00f3stomo tiene una obra de consolaci\u00f3n para una joven viuda y otra en contra de los segundos matrimonios. Son ideas patr\u00ed\u00adsticas: Judit y Ana son modelos b\u00ed\u00adblicos; la viuda en el mundo est\u00e1 rodeada por el mal; ha de volverse a la oraci\u00f3n, las lecturas santas (divina lectio) y  el ayuno; ha de elevar su mente y su coraz\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>En la Edad media el orden de las viudas fue dejando paso gradualmente al monaquismo y otras formas de hermandad (como las beguinas) o vida religiosa, si bien la canonizaci\u00f3n de viudas como santa Isabel de Portugal, santa M\u00f3nica y santa Isabel de Hungr\u00ed\u00ada, mantuvo vivos en la Iglesia los ideales de la viudedad.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la espiritualidad y la eclesiolog\u00ed\u00ada de la viudedad son frecuentes e importantes los siguientes temas: el estado de viudedad apunta al amor fiel y duradero del matrimonio como s\u00ed\u00admbolo del amor de Cristo a la Iglesia; la viuda pertenece a la categor\u00ed\u00ada de los pobres, ya que ha perdido la riqueza del compa\u00f1ero de su vida, por lo que puede esperar la bendici\u00f3n prometida a los pobres de esp\u00ed\u00adritu; los retos que plantea la viudedad, especialmente en lo tocante a la educaci\u00f3n de los hijos, hacen que la viuda necesite una profunda confianza en Dios; as\u00ed\u00ad como el amor perdura en la eternidad, y la muerte no rompe el v\u00ed\u00adnculo del amor, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el perd\u00f3n puede alcanzar al marido m\u00e1s all\u00e1 de la tumba; la viuda sabe que el amor humano y la felicidad son posibles, pero, al mismo tiempo, conoce tambi\u00e9n su fragilidad. Existen amenazas para una viudedad gratificante en el aburrimiento y el ego\u00ed\u00adsmo; la anterior bendici\u00f3n de las viudas trata de dirigir la mirada de estas m\u00e1s all\u00e1 de su dolor, hacia el amor y el servicio a los dem\u00e1s. La Iglesia pone ante las viudas un camino de santidad (LG 41) que es una continuaci\u00f3n de la vocaci\u00f3n al matrimonio (GS 48), y espera de ellas un servicio especial (AA 4).<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os ha habido un renovado inter\u00e9s por el estado de viudez, por parte tanto del magisterio como de los te\u00f3logos, si bien el desarrollo de asociaciones y grupos ha sido demasiado tard\u00ed\u00ado para influir en el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico,  que reconoce, no obstante, el restablecimiento de la consagraci\u00f3n de v\u00ed\u00adrgenes. Ser\u00ed\u00ada conveniente considerar la posibilidad de reconocer tambi\u00e9n el don de la viudedad en y para la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaban protegidas por la ley mosaica: Exo 22:22, Deu 27:19, Sal 94:6, Eze 22:7, Ma12Cr 3:5. 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