{"id":8441,"date":"2016-02-05T04:29:13","date_gmt":"2016-02-05T09:29:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vocacion\/"},"modified":"2016-02-05T04:29:13","modified_gmt":"2016-02-05T09:29:13","slug":"vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vocacion\/","title":{"rendered":"VOCACION"},"content":{"rendered":"<p>v. Elecci\u00f3n, Llamamiento<br \/>\n1Co 1:26 mirad, hermanos, vuestra v, que no<br \/>\nEph 4:4 en una misma esperanza de vuestra v<br \/>\n2Pe 1:10 hacer firme vuestra v y elecci\u00f3n; porque<\/p>\n<hr>\n<p>(llamada).<\/p>\n<p> Llamada de Dios para hacer algo o cumplir una misi\u00f3n.<\/p>\n<p> &#8211; De Abraham, Ge.12.<\/p>\n<p> &#8211; De Mois\u00e9s, Ex.3.<\/p>\n<p> &#8211; De Josu\u00e9, J os. l.<\/p>\n<p> &#8211; De Gede\u00f3n, Jue.6.<\/p>\n<p> &#8211; De David, 1 5.10.<\/p>\n<p> &#8211; De Isa\u00ed\u00adas, Is.6.<\/p>\n<p> &#8211; De la Virgen Mar\u00ed\u00ada, Luc 1:26-38.<\/p>\n<p> &#8211; De los Ap\u00f3stoles, Mat 4:18-22, Mat 9:9, Mat 10:1-4, Jua 1:35-51, Jua 15:16.<\/p>\n<p> &#8211; De los disc\u00ed\u00adpulos, Lc.10.<\/p>\n<p> Elecci\u00f3n Divina: Todos en la Biblia son Ilamados por Dios para hacer algo, y todos, t\u00fa y yo, hemos sido llamados por Dios para una misi\u00f3n importante. unos la cumplen, otros no, otros hacen lo contrario.<\/p>\n<p> &#8211; Elecci\u00f3n, Mat 2:2, Mat 9:9, Mat 10:1-4, Mat 19:20-22. Mar 3:13, Mar 5:18, Lc.10,Mar 19:5-6, Jn.6, 15. &#8211; Exigencias de la llamada: Mat 4:1822, Mat 8:19-22, Mat 8:28-34, Mat 10:16-23, Mat 10:34-37, Mar 6:8-9, Mar 6:10-21-22, Mar 6:28, Mar 6:46-52, Luc 5:11, Luc 14:26, Jua 1:43.<\/p>\n<p> &#8211; Medios para descubrir la llamada: Mar 10:20-22.<\/p>\n<p> &#8211; Alegr\u00ed\u00ada ante la llamada, Mat 2:10, Luc 5:27-29.<\/p>\n<p> &#8211; Confianza en Dios, Mat 10:9-10, Mc.l.<\/p>\n<p> 16-20,Mat 2:14, Mat 6:8-9, Luc 1:38, Luc 5:4, Luc 6:20-49, Luc 18:28-30.<\/p>\n<p> &#8211; Generosidad en la respuesta,  Mar 10:20-52, Luc 6:14-16.<\/p>\n<p> &#8211; Excusas ante la llamada, Mat 9:9, Mat 19:20-22, Luc 14:16-24, Luc 18:18-27.<\/p>\n<p> &#8211; Fidelidad, Mat 2:10, Luc 6:14-16, Luc 9:5762, Jua 1:40-41.<\/p>\n<p> &#8211; Recompensa, Mat 19:27-30, Mar 10:2830, Luc 10:20, Jua 1:35-40.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Llamar. Llamamiento.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase LLAMAMIENTO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[440]<\/p>\n<p>     Los hombres no vivimos solos en el mundo. Somos sociales por naturaleza y por regalo sobrenatural de Dios.<\/p>\n<p>   &#8211; Por naturaleza, hemos nacido en medio de otros hombres que nos necesitan. Y tenemos que hacer algo en la vida que sea provechoso para ellos y est\u00e9 a nuestro alcance.<\/p>\n<p>     Pero nuestra labor no es tanto vivir y desenvolvernos de forma creativa, sino colaborar en la tarea com\u00fan y hermosa de construir el mundo, con nuestra inteligencia y con nuestro trabajo.<\/p>\n<p>   &#8211; En lo sobrenatural, somos miembros de un Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, de la Iglesia. En ella tambi\u00e9n tenemos que cumplir una misi\u00f3n y aportar a la comunidad cristiana nuestro esfuerzo y nuestras disposiciones.<\/p>\n<p>    La vocaci\u00f3n, la dedicaci\u00f3n, la profesi\u00f3n, la misi\u00f3n&#8230; son conceptos desafiantes que nos sit\u00faan, en el mundo por una parte y en la Iglesia por la otra, en disposici\u00f3n de servicio.<\/p>\n<p>    El cristiano tiene conciencia de que Dios, Ser supremo, rige los destinos de los hombres y cuida del mundo. Y por eso intuye que Dios le destina para una funci\u00f3n, labor o situaci\u00f3n a la que debe responder con generosidad y fidelidad.<\/p>\n<p>    1. Que es la vocaci\u00f3n<br \/>\n    Etimol\u00f3gicamente es la llamada (vocare, llamar). Sem\u00e1nticamente es la inclinaci\u00f3n hacia determinada profesi\u00f3n o actividad, para la cual se poseen cualidades suficientes. \u00abCuando en castellano decimos \u00abvocaci\u00f3n\u00bb, aludimos a la demanda de algunas profesiones que requieren dedicaci\u00f3n singular: la de sacerdote&#8230; que cuida las almas; la de m\u00e9dico&#8230; que cuida los cuerpos; la de maestro&#8230; que se preocupa por los cuerpos y por las almas&#8230; la de maestro que hace la doble labor de cuidar cuerpos y almas&#8230;\u00bb (G. Mara\u00f1\u00f3n, Vocaci\u00f3n, Etica y otros ensayos)<\/p>\n<p>    1.1. Concepto religioso<br \/>\n    En el sentido espiritual y trascendente, hablamos de vocaci\u00f3n cuando pensamos en una llamada interior, natural o sobrenatural, que una persona recibe de Dios creador y siente en su conciencia como est\u00ed\u00admulo para hacer algo o para dedicarse a alguna misi\u00f3n en la vida.<\/p>\n<p>    Implica designio divino por parte de Dios, que se cuida de sus criaturas (Providencia); y supone libertad por parte del hombre (Conciencia).<\/p>\n<p>    La vocaci\u00f3n, pues, significa intercambio entre lo divino y lo humano, enlace de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Hace referencia, por otra parte, a las alternativas que se abren en la existencia del hombre, sobre todo en ambientes desarrollados, donde hay posibilidades de opci\u00f3n (comida, vestido, relaciones, trabajos, aficiones) y hay que elegir trabajo entre muchos o una profesi\u00f3n entre varias. Menos eco tiene el concepto de vocaci\u00f3n en ambientes en los que bastante tienen los hombres con sobrevivir en trabajos primarios o tradicionalmente heredados, sin ninguna posibilidad de eludir el destino impuesto por las circunstancias.<\/p>\n<p>    La idea de vocaci\u00f3n en los ambientes desahogados conduce al tipo de trabajo preferente en la vida y al grado de dedicaci\u00f3n profesional que se prefiere. En esta clave de elecci\u00f3n libre es donde se sit\u00faa la llamada hacia un camino concreto. Como toda elecci\u00f3n, supone renuncia, preferencia y libertad, deliberaci\u00f3n, decisi\u00f3n y compromiso.<\/p>\n<p>    En el lenguaje cristiano, es decir con ojos de fe, la idea de vocaci\u00f3n implica llamada de la Providencia divina hacia un tipo de vida, sobre todo orientada al servicio de los dem\u00e1s. Presupone que Dios act\u00faa  de forma viva y quiere para cada hombre concreto un camino determinado, Aunque respeta su libertad por haberle creado como ser libre, le dota de cualidades y les sugiere posibilidades.<\/p>\n<p>    Que la Providencia existe y act\u00faa no es una teor\u00ed\u00ada, sino una \u00ed\u00adntima persuasi\u00f3n del creyente. Con frecuencia es tambi\u00e9n una experiencia. Lo sabemos por v\u00ed\u00ada de raz\u00f3n, como explicaba S\u00e9neca en su obra \u00abSobre la Providencia\u00bb; y los sabemos por revelaci\u00f3n, como lo afirma S. Agust\u00ed\u00adn en su obra \u00abSobre la ciudad de Dios.<\/p>\n<p>    1.2. Teor\u00ed\u00adas vocacionales<br \/>\n    Siendo el concepto de vocaci\u00f3n muy difuso y confuso, las opiniones de los escritores cristianos han sido diversas en este terreno.<\/p>\n<p>   &#8211; Hubo quien pens\u00f3 que la vocaci\u00f3n estrictamente no existe de manera diferenciada, salvo la general vocaci\u00f3n a la fe y al amor al pr\u00f3jimo y a Dios.<\/p>\n<p>    Dios ha creado a los hombres y no se introduce demasiado en sus vidas. Les deja que se desarrollen por su cuenta sin marcarles un camino. Son ellos los que eligen los modos de vivir y las formas de actuar.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo metaf\u00f3ricamente hablamos de vocaci\u00f3n, si aludimos a las cualidades o preferencias que inclinan la voluntad o el gusto en determinada direcci\u00f3n. Vocaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada la posesi\u00f3n de esas cualidades.<\/p>\n<p>    Ciertamente no es muy providencialista este g\u00e9nero de afirmaciones, pero el racionalismo de S. Anselmo, de Abelardo, de Sto. Tom\u00e1s o de San Alberto Magno se inclinan en esa direcci\u00f3n. No es normal la inspiraci\u00f3n divina para se\u00f1alar a cada hombre un g\u00e9nero de vida que le alivie la necesidad de su reflexi\u00f3n y la responsabilidad de su elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; El voluntarismo, incluso misticismo de otros: S. Bernardo, S. Buenaventura o Juan Duns Scoto, se inclinan por pensar que Dios es Ser Supremo y predestina a cada hombre para un camino concreto: le da cualidades, le abre oportunidades, le acompa\u00f1a y le ilumina: pues es Se\u00f1or de la vida y de la Historia y est\u00e1 por encima de los hombres.<\/p>\n<p>   Sospechan estos que Dios traza a cada hombre un plan, pues es soberano, y los hombres deben ponerse en actitud de humilde escucha a las inspiraciones del cielo y de obediente seguimiento una vez que han descubierto su camino. El hombre hace mal si se sale de \u00e9l.<\/p>\n<p>    El hombre es libre, ciertamente, pero la voluntad divina le empuja en una determinada direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; La actitud o teor\u00ed\u00ada intermedia se basa en que la Providencia divina interviene en la vida de los hombres, pero desde la \u00f3ptica de la libertad de que les ha dotado. Les predispone para un determinado campo o \u00e1mbito de referencia; pero no se puede hablar de vocaci\u00f3n diferenciada y personal. Son las circunstancias las que condicionan cada camino personal y es la inteligencia y la conciencia la que determina el seguimiento. Desde la libertad, el hombre elige o rechaza, cambia o se mantiene, es fiel o infiel. Y Dios desde el amor ilumina, protege, ayuda e inspira, pero no condiciona.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan ellos, no hay una vocaci\u00f3n \u00abcerrada\u00bb, concreta, individual, sino que la vida de cada persona depende de las circunstancias terrenas m\u00e1s que de las predisposiciones divinas.<\/p>\n<p>    2. Vocaci\u00f3n cristiana<br \/>\n    No es f\u00e1cil perfilar una buena Teolog\u00ed\u00ada de la vocaci\u00f3n con s\u00f3lo la reflexi\u00f3n o los argumentos fr\u00ed\u00adamente racionales. Es bueno acudir a la fuente de la fe que es la palabra de Dios, para optar por la mejor teor\u00ed\u00ada vocacional.<\/p>\n<p>    La Biblia, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, est\u00e1 llena de ejemplos vocacionales hermosos y diversos. Ofrece modelos, llamadas, relatos y planes divinos, con respuestas fieles o infieles en los elegidos. La Historia de la salvaci\u00f3n es un abanico pluriforme y sugestivo de esas vocaciones celestes.<\/p>\n<p>    2.1. Vocaciones en la Biblia<br \/>\n    Las llamadas a los Patriarcas y a los Profetas resultan las m\u00e1s sorprendentes y aleccionadoras.<\/p>\n<p>     2.1.1. Vocaciones en el A. T.<\/p>\n<p>   &#8211; Ad\u00e1n es llamado por Dios a la vida y recibe la misi\u00f3n de poblar el mundo desde un estado de amistad, que luego libremente rompe (Gn. 1 a 4). Desde su pecado, las realidades humanas ya no ser\u00e1n las mismas, pero la presencia divina se mantendr\u00e1 en su existencia.<\/p>\n<p>   &#8211; No\u00e9 es destinado a salvar y conservar el g\u00e9nero humano, a la hora del castigo. (Gn. 6 a 9). Cumple con su misi\u00f3n y Dios repite su bendici\u00f3n creacional: \u00abCreced y multiplicaros y llenad la tierra&#8230; yo pedir\u00e9 al hombre cuenta de la vida de sus semejantes.\u00bb (Gn. 9.5)<\/p>\n<p>   &#8211; Abrah\u00e1n recibe la vocaci\u00f3n de vivir en una tierra, que ser\u00e1 dada a su descendencia (Gn. 12.1). \u00abCrey\u00f3 Abrah\u00e1n a Yaweh y le fue reputado como justicia.\u00bb (Gn. 15.6). Su fidelidad es el origen del pueblo elegido.<\/p>\n<p>   &#8211; Jacob, despu\u00e9s de haber renovado Dios la alianza (Gn. 28. 13-16), hereda la promesa y recibe el nombre de \u00abIsrael\u00bb, que significa \u00abfuerte contra Dios y los hombres\u00bb. (Gn. 32. 10 y 31)<\/p>\n<p>   &#8211; Mois\u00e9s cumple la llamada divina para liberar al Pueblo. (Ex. 3. 1-22). Su fidelidad es el origen de la liberaci\u00f3n de la esclavitud, que siempre Israel conmemor\u00f3 con la Pascua del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>   &#8211; Samuel acoge una misi\u00f3n y es fiel a ella (1. Sam. 3. 1-19), aunque sea dura como todas las misiones prof\u00e9ticas.<\/p>\n<p>   &#8211; Y detr\u00e1s de \u00e9l este primer profeta, vienen los otros profetas y reyes; la de David (1. Sam. 16.13), la de El\u00ed\u00adas (1 Rey. 19. 9-16), la de Eliseo (2. Rey. 19. 19-21), la de Isa\u00ed\u00adas (Is. 6. 1-13), la de Jerem\u00ed\u00adas (Jer. 1. 4-6), la de Ezequiel (Ez. 2. 1-9), la de Am\u00f3s (Am. 7.14) o la de Jon\u00e1s (Jon. 1. 1-15) .<br \/>\n  2.1.2. Vocaciones en el N.T.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento existen m\u00faltiples elecciones divinas en los protagonistas de la Historia de la Redenci\u00f3n.  Los modelos m\u00e1s significativos son los del mismo Cristo Se\u00f1or, llamado por el Padre a una labor de redenci\u00f3n. (Jn. 1. 1-14 y Hbr. 10. 9-10). Y los de su Madre llamada por el \u00e1ngel para ser madre del Verbo (Lc. 1. 26-31) y de su humilde esposo, llamado a ser padre legal del Se\u00f1or (Mt. 1. 19-21).<\/p>\n<p>     Se multiplican, desde la elecci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles: Mt. 14. 18-22; Mc. 1. 16-20; Mc. 3. 13-19; Lc. 5. 1-11; etc, hasta la conversi\u00f3n de Pablo. (Hech. 9. 1-18)<\/p>\n<p>     Las palabras de Jes\u00fas son claras sobre exigencias, misiones y compromisos de los elegidos: Mt. 8. 18-22; Lc. 9. 57-62; Mt. 9. 9-12; Lc. 10. 1-16. Sus consignas se incrementan ante los que le siguen: Mt. 10 1-4; Mt. 10. 16-24; Mt. 19. 16-22; Lc. 14. 25-32; Jn. 7. 60-69.<\/p>\n<p>     Los Ap\u00f3stoles transmitieron luego sus llamadas a otros, como se refleja con frecuencia en los Hechos (Hech. 1. 12-26; Hch. 6. 1-7; Hech. 13. 1-3) y en las Cartas de S. Pablo y de los otros hagi\u00f3grafos: 2. Cor. 8.9; Rom. 3. 21-30; 1. Cor. 4. 1-7; Gal. 6. 1-10; Ef. 4. 7-13; Tes. 45. 1-8; 1 Pedr. 1. 13-21; 1 Jn. 4. 1-6; Apoc. 1.19 y 5.2.<\/p>\n<p>     Las m\u00faltiples veces en que se emplea en el Nuevo Testamento el concepto de vocaci\u00f3n en el sentido de llamada o reclamo a un seguimiento (21 en los Sin\u00f3pticos, ninguna en Juan y 53 el resto) existe un com\u00fan denominador que es la referencia al Se\u00f1or que reclama y exige el trabajar por los hombres y la promesa de su presencia en medio de sus mensajeros, pues es El quien elige, env\u00ed\u00ada, acompa\u00f1a, fortalece y, al final, recompensa.<\/p>\n<p>    2.2. Vocaci\u00f3n en la Tradici\u00f3n<br \/>\n    La Iglesia fue siempre consciente de lo que significaban las elecciones divinas y se puede decir que, desde los primeros cristianos, siempre acept\u00f3, entendi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 la presencia divina en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>    Las llamadas a la vida contemplativa y a la vida activa fue la gran diferencia que siempre estableci\u00f3, desde las perspectivas evang\u00e9licas de las figuras emblem\u00e1ticas: Mar\u00ed\u00ada y Marta como modelos de servicios al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    La ex\u00e9gesis no coincidi\u00f3 siempre con la piedad popular y la tradici\u00f3n a la hora de entender que la vida contemplativa y la activa eran complementarias y no antag\u00f3nicas. \u00abMar\u00ed\u00ada ha elegido la mejor parte\u00bb. (Lc. 10.42)<\/p>\n<p>    Pero en la Iglesia se foment\u00f3 siempre aut\u00e9ntica veneraci\u00f3n hacia los imitadores de Jes\u00fas en las diversas etapas o situaciones de su vida: los solitarios y eremitas recordaron su estancia en el desierto; los monjes imitaron su vida de trabajo en los campos; los predicadores le miraron como Maestro y mensajero de la Palabra. Todos los imitadores de Jes\u00fas se fijaron en alg\u00fan rasgo concreto que defini\u00f3 lo original de cada vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Desde los diversos estados de vida se perfil\u00f3 una Teolog\u00ed\u00ada vocacional rica, profunda, evang\u00e9lica, la cual qued\u00f3 recogida en los escritos asc\u00e9ticos y en las manifestaciones del arte, en las plegarias lit\u00fargicas y en las conmemoraciones festivas.<\/p>\n<p>    Sin la idea com\u00fan de \u00abllamada de Jes\u00fas\u00bb a sus seguidores, el mundo no habr\u00ed\u00ada conocido ni templos ni altares, ni monasterios ni conventos, ni hospicios ni albergues de peregrinos, ni hospitales ni asilos de ancianos, con la exuberancia que logr\u00f3 la Iglesia en sus obras de asistencia y caridad.<\/p>\n<p>    3. Campos vocacionales.<\/p>\n<p>    La sociedad humana nace, se desarrolla y se perfecciona, gracias a la colaboraci\u00f3n y participaci\u00f3n entre todos sus miembros. Nadie queda excluido de la tarea de construir el mundo mejor.<\/p>\n<p>    Colaborar es trabajar con los dem\u00e1s. Participar equivale a tomar parte en el esfuerzo com\u00fan. Ning\u00fan arroyo es imprescindible para formar el caudal de un r\u00ed\u00ado. Pero ning\u00fan r\u00ed\u00ado es exactamente el mismo, si un s\u00f3lo arroyo se seca.<\/p>\n<p>    Ante la tarea de situarse responsablemente en la vida para ejercer un trabajo digno y gratificante para s\u00ed\u00ad mismo y ventajoso para los dem\u00e1s, cada persona es due\u00f1a de sus destinos, pero todos son reflejo de las circunstancias.<\/p>\n<p>    Al ser una de las decisiones de mayores consecuencias para toda la existencia, habr\u00e1 que consultar a la propia conciencia y asumir los consejos ajenos que ayudan a acertar en la elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>     El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica recuerda este deber: \u00abCuando llegan a la edad conveniente, los hijos tienen el deber y el derecho de elegir profesi\u00f3n y estado de vida. Estas nuevas responsabilidades deber\u00e1n asumirlas en una relaci\u00f3n de confianza con sus padres, cuyo parecer y consejo deben pedir y recibir con docilidad. Y los padres deben cuidar de no presionar a sus hijos en la elecci\u00f3n de la profesi\u00f3n&#8230; Pero esta indispensable prudencia no impide, sino al contrario ayudar a los hijos con consejos juiciosos.\u00bb (N. 2230)<\/p>\n<p>     3.1. Campos naturales<br \/>\n    La raz\u00f3n lleva a la conclusi\u00f3n de que, si se han recibido cualidades especiales de la naturaleza, si se presentan oportunidades excelentes, si los dem\u00e1s necesitan de uno, hay que elegir con responsabilidad y dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El premio por la respuesta positiva a la vocaci\u00f3n natural y espiritual, es la satisfacci\u00f3n de haber colaborado en el gran edificio del mundo que Dios, junto con los hombres, construye.<\/p>\n<p>    Si por el contrario se impone la cobard\u00ed\u00ada, el ego\u00ed\u00adsmo o la traici\u00f3n a las esperanzas, algo serio se rompe en el camino de los hombres. La infidelidad origina remordimiento, del mismo modo que la fidelidad es fuente de regocijos.<\/p>\n<p>    Existe ante la mirada de cada hombre libre un abanico, inmenso y maravilloso, de posibilidades. Hay que poner en juego el coraz\u00f3n, y en lo posible tambi\u00e9n la raz\u00f3n, para elegir con serenidad y acierto. La vocaci\u00f3n no es s\u00f3lo resultado de un silogismo, sino del amor.<\/p>\n<p>    Por otra parte, podemos recordar que, cuando se habla de vocaci\u00f3n, hay dos grandes ejes de referencia que de alguna forma afectan a todos los hombres libres: el estado de vida al que se opta: matrimonial o celibatario; y el g\u00e9nero de trabajo o profesi\u00f3n que se prefiere, determinado por un \u00e1rea general; la sanitaria, la docente, la art\u00ed\u00adstica, por ejemplo; y por una concreci\u00f3n: ser cardi\u00f3logo, maestro o escultor<\/p>\n<p>     3.1.1. Profesi\u00f3n y trabajo<br \/>\n    En general se alude al concepto vocaci\u00f3n cuando se hace referencia a determinadas profesiones y oficios que reclaman esmerada preparaci\u00f3n y suficientes cualidades y aptitudes para su ejercicio.<\/p>\n<p>    Entre ejercer la profesi\u00f3n con vocaci\u00f3n y hacerlo sin ella, hay considerables diferencias en cuanto a satisfacci\u00f3n personal, a dedicaci\u00f3n, a eficacia, a capacidad de superar dificultades y a facilidad para establecer relaciones en el \u00e1mbito de los dem\u00e1s profesionales.<\/p>\n<p>    En la psicolog\u00ed\u00ada existe un terreno o especialidad que hace referencia a la \u00aborientaci\u00f3n profesional\u00bb, la cual busca ordenar los ideales y las opciones de cada persona hacia aquel trabajo y oficio para el que se cuenta con mejores aptitudes y actitudes.<\/p>\n<p>    No debe ser confundida con la \u00abselecci\u00f3n profesional\u00bb, que es el arte o t\u00e9cnica de elegir el mejor profesional para un trabajo u oficio que lo reclama. Un profesiograma es un mapa objetivo de rasgos que reflejan las cualidades de una persona, en referencia a un oficio, trabajo o profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Entre los elementos prioritarios que existen en ambos campos, diferentes pero complementarios, se debe tener en cuenta la vocaci\u00f3n, la cual es el resultado de simpat\u00ed\u00adas y anhelos, de habilidades y experiencias positivas, de influencias del exterior y de confluencias en el interior de la propia personalidad.<\/p>\n<p>   En la psicolog\u00ed\u00ada orientacional se habla de las \u00e1reas ocupacionales, m\u00e1s que de las profesiones concretas, L. Thurstone se\u00f1ala campos, como el sanitario, el docente, el cient\u00ed\u00adfico, el militar, el mercantil, el art\u00ed\u00adstico, el social y pol\u00ed\u00adtico, el jur\u00ed\u00addico, el moral y pastoral. La vocaci\u00f3n se define por los campos y las precisiones ulteriores dependen de las oportunidades, de las necesidades, de las capacidades y de las decisiones.<\/p>\n<p>    3.1.2. Estado matrimonial o celibato<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n se suele hablar de llamada o vocaci\u00f3n cuando se hace referencia a la elecci\u00f3n del estado de vida hacia el cual se siente movido cada individuo: matrimonial o celibatario.<\/p>\n<p>    El que tiene vocaci\u00f3n matrimonial contempla el enlace con una persona del otro sexo como proyecto, para vivir y convivir, con miras a desarrollar el amor mutuo en sus dimensiones fisiol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas y espirituales.<\/p>\n<p>    No se debe confundir vocaci\u00f3n matrimonial con el instinto sexual y reproductor, el cual no es m\u00e1s que el motor de arranque hacia la vocaci\u00f3n matrimonial. La vocaci\u00f3n matrimonial conduce a un estado que implica oblaci\u00f3n, compenetraci\u00f3n, servicio, abnegaci\u00f3n, fecundidad y plenitud. Y estos rasgos no se improvisan, sino que se cultivan en el camino de la madurez de la persona.<\/p>\n<p>   Esa madurez es la \u00fanica que conduce a descubrir lo que es verdaderamente el matrimonio como respuesta a una vocaci\u00f3n sincera: fecundidad, fidelidad, estabilidad, exclusividad, delicadeza, entrega y paternidad o maternidad.<\/p>\n<p>    3.2. Campos eclesiales<br \/>\n    El concepto de vocaci\u00f3n ha hecho siempre m\u00e1s referencia al \u00e1mbito de los valores religiosos, bajo el presentimiento de que Dios late con especial presencia en los campos espirituales. Tambi\u00e9n conviene recordar esos campos o alternativas que se definen por la pertenencia a la comunidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Esa referencia se inicia en la llamada \u00abvocaci\u00f3n bautismal\u00bb que es la llamada divina que culmina en el Bautismo y en el g\u00e9nero de vida que este sacramento origina.<\/p>\n<p>    Los creyentes llevan en su esp\u00ed\u00adritu una llamada misteriosa, propia de todos los que han descubierto y aceptado a Cristo. Esa vocaci\u00f3n es la voz del Maestro, que se\u00f1ala el camino, y es el programa con sus ense\u00f1anzas como plan de vida para los seguidores.<\/p>\n<p>    Entre los primeros cristianos se identificaba la vida fiar lodo cristianos como \u00abEl camino\u00bb. (Mt. 3.3; Lc. 1. 76 y 3.n; Jn. 1. 23; Hech 8.39 y 16. 17 2; Pedr. 2. 21). Los cristianos pod\u00ed\u00adan decir, como Pablo, que \u00absiguiendo el camino que ellos llaman secta, sirvo al Dios de nuestros antepasados.\u00bb (Hech. 24.15)<\/p>\n<p>    Algunas de esas formas de vida o caminos reclaman, seg\u00fan las ense\u00f1anzas del Evangelio, una vocaci\u00f3n singular. Todas ellas se ampara en la palabra del Se\u00f1or: \u00abNo me elegisteis vosotros a mi, soy yo el que os he elegido a vosotros\u00bb (Jn. 15. 16).<\/p>\n<p>    3.2.1. Vocaci\u00f3n sacerdotal<br \/>\n    La consagraci\u00f3n eclesial que supone el sacramento de Orden exige una sincera y definida vocaci\u00f3n. Nadie se puede o debe acercar al altar, si el mismo Dios no le reclama.<\/p>\n<p>    La vocaci\u00f3n sacerdotal, la que implica la ofrenda del sacrificio y la dedicaci\u00f3n al Pueblo de Dios, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, supone la llamada divina, autentificada por la llamada de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Nadie tiene derecho por s\u00ed\u00ad mismo a seguir el estado sacerdotal. Se requiere que la Iglesia, por medio de su autoridad, del Obispo, se haga eco de la llamada de Dios. Lo original de la vocaci\u00f3n sacerdotal es esa confluencia de lo divino y de lo eclesial.<\/p>\n<p>    3.2.2. Vocaci\u00f3n religiosa<br \/>\n    La vocaci\u00f3n religiosa, en sus diversas formas y terrenos, implica la inspiraci\u00f3n personal por parte de Dios y la aceptaci\u00f3n, no vocaci\u00f3n, por parte de la familia o grupo al cual una persona se siente llamada.<\/p>\n<p>    Propiamente hablando, y dada la inmensa variedad de misiones eclesiales que las personas consagradas con compromisos \u00abreligiosos\u00bb ejercen, podemos decir que la vocaci\u00f3n religiosa es doble: vocaci\u00f3n a la consagraci\u00f3n y a la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La consagraci\u00f3n implica la aceptaci\u00f3n de las exigencias comunes de toda vida religiosa: oraci\u00f3n y no s\u00f3lo plegaria, obediencia y no s\u00f3lo dependencia, castidad y no s\u00f3lo celibato, pobreza y no s\u00f3lo austeridad.<\/p>\n<p>    Para la pr\u00e1ctica de los \u00abconsejos evang\u00e9licos\u00bb se requiere una llamada divina y una respuesta humana. Ambas deben durar toda la vida: por parte de Dios as\u00ed\u00ad es; por parte del hombre, inestable y libre, muchas veces rectifica sus decisiones y se vuelva atr\u00e1s.<\/p>\n<p>    El mensaje de Jes\u00fas es claro: \u00abMuchos son los llamados y pocos los elegidos\u00bb. (Mt. 20. 16). Los Ap\u00f3stoles lo entendieron: \u00abLlam\u00f3 a los que \u00e9l quiso.\u00bb (Mc. 3. 13). En ocasiones no bast\u00f3 que algunos quisieran seguirle: \u00abAquel hombre le ped\u00ed\u00ada ir en su compa\u00f1\u00ed\u00ada, pero Jes\u00fas no lo consinti\u00f3, sino que le dijo: vuelve a tu casa y anuncia lo que Dios ha hecho contigo\u00bb (Mc. 5. 18-20).<\/p>\n<p>    Reclam\u00f3 reclama que la palabra dada fuera seria y firme: \u00abEl que pone la mano en el arado y vuelve los ojos atr\u00e1s no es digno del Reino de los cielos.\u00bb (Lc. 9.62). Y reconoci\u00f3 siempre libertad en la elecci\u00f3n, aunque su invitaci\u00f3n fue directa y clara: \u00abSi quieres ser perfecto, deja lo que tienes, dalo a los pobres y luego ven y s\u00ed\u00adgueme.\u00bb (Mt. 19.21).<\/p>\n<p>    La vocaci\u00f3n religiosa requiere dotes singulares, espirituales y naturales, pues \u00abel Reino de los cielos padece violencia y solo quienes se la hacen pueden entrar en \u00e9l\u00bb (Mt. 11. 12).<\/p>\n<p>    Ciertamente las limitaciones ser\u00e1n reales y variadas. A veces ser\u00e1n relativas a la pobreza: \u00abUno le dijo: Te seguir\u00e9 a donde quiera que vayas. El respondi\u00f3: Las raposas tienen madriguera, el Hijo del hombre no tienen donde reclinar la cabeza.\u00bb (Mt. 8.20 y Lc. 9. 58)<\/p>\n<p>    Existir\u00e1n en lo referente a la virtud de la castidad: \u00abNo todos son capaces de ello, el que  sea capaz que lo haga&#8230; Pues hay eunucos que a s\u00ed\u00ad mismo se renuncian por el Reino.\u00bb (Mt. 19. 11).<\/p>\n<p>    Y surgir\u00e1n ante la humildad y la obediencia: \u00abNo he venido para hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me ha enviado.\u00bb (Jn. 12. 49)<\/p>\n<p>    Al margen de la ex\u00e9gesis t\u00e9cnica de todos estos textos evang\u00e9licos, lo que hay de cierto en el fondo de ellos es lo que siempre entendi\u00f3 la tradici\u00f3n: que es Dios quien llama y quien da fuerza para superar los obst\u00e1culos del camino. Y que es el disc\u00ed\u00adpulo el que le sigue y merece su apoyo y recompensa.<\/p>\n<p>    La consagraci\u00f3n religiosa reclama una vocaci\u00f3n singular: abierta a todos los sacrificios que exige el cumplimiento de los votos, privados o p\u00fablicos, simples o solemnes, perpetuos o temporales.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s de la tendencia a la perfecci\u00f3n en general: a la renuncia, a la fidelidad, al encuentro con Dios, la vida religiosa requiere otra dimensi\u00f3n vocacional definida por el tipo de actividad a la que, en la Iglesia, se entrega cada Instituto.<\/p>\n<p>    Esta actividad va desde la m\u00e1s pura actitud contemplativa y testimonial en la Iglesia, hasta los m\u00e1s variados ministerios: sanitarios, docentes, misioneros, parroquiales, asistenciales, etc.<\/p>\n<p>    Quien se siente llamado a un grupo religioso de esta naturaleza debe examinarse, probarse, decidirse, prepararse, comprometerse y quemar su vida por el Reino de Dios.<\/p>\n<p>    3.2.3. Vocaci\u00f3n apost\u00f3lica<br \/>\n    Tambi\u00e9n se puede hablar de la necesidad, existencia y excelencia de una vocaci\u00f3n singular para la entrega apost\u00f3lica en bien de los hombres.<\/p>\n<p>    Con frecuencia se entendi\u00f3 el mandato misional: \u00abId por todo el mundo y anunciad el Evangelio a todas las naciones\u00bb (Mc. 16. 15), como referido a los Ap\u00f3stoles que le escuchaban y se le vincul\u00f3 con el bautismal: \u00abBautizadles en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo.\u00bb (Mt. 28.19). Pero no es del todo exacto en el contexto en que Jes\u00fas orden\u00f3 esta encomienda.<\/p>\n<p>    Todos los cristianos, por el sacramento del Bautismo, deben sentirse enviados al mundo para proclamar la buena noticia de la salvaci\u00f3n. Todos tienen el derecho y el deber de ser ministros de la palabra, con su voz, con su vida, con sus gestos, con su plegaria.<\/p>\n<p>    Pero en la Iglesia existen personas especialmente llamada por Dios para una misi\u00f3n apost\u00f3lica de entrega total, desde su estado y profesi\u00f3n, con sus cualidades y limitaciones, en todos los momentos y a todas las edades.<\/p>\n<p>    Esas personas requieren una fortaleza especial para dar respuesta positiva a la llamada divina. De ellas siempre se dir\u00e1 lo que S. Pablo recordaba dicho por Isa\u00ed\u00adas: \u00ab\u00bfC\u00f3mo van a creer en El, si no hay quien le anuncie? Y \u00bfc\u00f3mo van a o\u00ed\u00adr hablar, si nadie les env\u00ed\u00ada? Por eso dice la Escritura (Is. 52.7) \u00c2\u00a1Qu\u00e9 hermosos son los pies de quien anuncia las buenas noticias!\u00bb<\/p>\n<p>    3. 3. Vocaciones seculares<br \/>\n    Desde el Concilio Vaticano II se ha insistido en la Iglesia sobre la importancia que tiene la dedicaci\u00f3n de los seglares cristianos en la Evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El Papa Juan Pablo II, en la Exhortaci\u00f3n \u00abChristifideles Laici\u00bb, dice: \u00abLa misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la Iglesia en el mundo es realizada no s\u00f3lo por los ministros en virtud del sacramento del Orden, sino tambi\u00e9n por todos los fieles laicos.<\/p>\n<p>    Estos, en virtud de su condici\u00f3n bautismal y de su espec\u00ed\u00adfica vocaci\u00f3n, participan en el oficio sacerdotal, prof\u00e9tico y real de Jesucristo, cada uno en su propia medida\u00bb. (N?. 22)<\/p>\n<p>    Esta voluntad de Cristo exige de cada fiel creyente compromisos eclesiales firmes, claros, conscientes y libres.<\/p>\n<p>   &#8211; Todos deben analizar qu\u00e9 pueden hacer para que la verdad sea conocida por todos los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Deben cultivar la fortaleza suficiente para dar a la vida sentido de fraternidad y no s\u00f3lo buscar la promoci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>   &#8211; Tienen que obrar conforme a una escala de valores humanos y espirituales para bien de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>   &#8211; Y, como bautizados, han de pensar en el porvenir m\u00e1s que en el presente, cultivando la esperanza y la fe.<\/p>\n<p>    En la Exhortaci\u00f3n citada de Juan Pablo II, se dice tambi\u00e9n: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo enriquece a la Iglesia con dones e impulsos particulares, llamados carismas. Sean extraordinarios, sean sencillos y ordinarios, los carismas son gracias del Esp\u00ed\u00adritu y tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial, ya que est\u00e1n destinados a la edificaci\u00f3n de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo&#8230;<\/p>\n<p>   Los carismas se conceden a cada persona concreta, pero siempre se ordenan al bien de la comunidad entera.\u00bb (N? 24)<\/p>\n<p>    Desde la Revoluci\u00f3n religiosa que origin\u00f3 Lutero, se intensific\u00f3 el riesgo en el \u00e1mbito cat\u00f3lico de clerificar las actitudes vocacionales y se identific\u00f3 a la Iglesia con la Jerarqu\u00ed\u00ada y el Magisterio, olvidando algo el sentido de Pueblo y de comunidad. Se dividieron las vocaciones en clericales (sacerdotes) y laicales (religiosos no sacerdotes) y se reserv\u00f3 el concepto de vocaci\u00f3n para esos estados especiales de \u00abtendencia a la perfecci\u00f3n\u00bb, al tiempo que se confund\u00ed\u00ada lo eclesial con lo eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>    Los tiempos modernos, superados los miedos y antipat\u00ed\u00adas antiprotestantes, han regresado a mejores actitudes para proclamar el valor primordial de la vocaci\u00f3n bautismal y al sentido corresponsable de todos los fieles, laicos o cl\u00e9rigos, religiosos o seculares, varones o mujeres, en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>    En el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, que es la ley de la Iglesia, se dice: \u00abSon fieles cristianos los que, incorporados a Cristo por el Bautismo, se integran en el Pueblo de Dios y, hechos part\u00ed\u00adcipes a su modo por esta raz\u00f3n de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, cada uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n, son llamados a desempe\u00f1ar la misi\u00f3n que Dios encomend\u00f3 cumplir a la Iglesia en el mundo.<\/p>\n<p>    Por su regeneraci\u00f3n en Cristo, se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y a la acci\u00f3n, en virtud de la cual todos, seg\u00fan su propia condici\u00f3n y oficio, cooperan a la edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>    Los fieles est\u00e1n obligados a observar siempre la comuni\u00f3n con la Iglesia, incluso en su modo de obrar. Todos los fieles deben esforzarse, seg\u00fan su propia condici\u00f3n, por llevar una vida santa, as\u00ed\u00ad como incrementar la Iglesia y promover la santificaci\u00f3n continua de todos.<\/p>\n<p>    Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de la salvaci\u00f3n alcance m\u00e1s y m\u00e1s a los hombres de todo tiempo y del orbe entero\u00bb. (C\u00e1nones 204 a 210)<\/p>\n<p> 3. 3. Vocaciones seculares<\/p>\n<p>   Desde el Concilio Vaticano II se ha insistido en la Iglesia sobre la importancia que tiene la dedicaci\u00f3n de los seglares cristianos en la Evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   El Papa Juan Pablo II, en la Exhortaci\u00f3n \u00abChristifideles Laici\u00bb, dice: \u00abLa misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la Iglesia en el mundo es realizada no s\u00f3lo por los ministros en virtud del sacramento del Orden, sino tambi\u00e9n por todos los fieles laicos.<\/p>\n<p>   Estos, en virtud de su condici\u00f3n bautismal y de su espec\u00ed\u00adfica vocaci\u00f3n, participan en el oficio sacerdotal, prof\u00e9ti\u00c2\u00adco y real de Jesucristo, cada uno en su propia medida\u00bb. (N?. 22)<br \/>\n   Esta voluntad de Cristo exige de cada fiel creyente compromisos eclesiales firmes, claros, conscientes y libres.<\/p>\n<p>   &#8211; Todos deben analizar qu\u00e9 pueden hacer para que la verdad sea conocida por todos los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Deben cultivar la fortaleza suficiente para dar a la vida sentido de frater\u00c2\u00adnidad y no s\u00f3lo buscar la promoci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>   &#8211; Tienen que obrar conforme a una escala de valores humanos y espirituales para bien de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>   &#8211; Y, como bautizados, han de pensar en el porvenir m\u00e1s que en el presente, cultivando la esperanza y la fe.<\/p>\n<p>   En la Exhortaci\u00f3n citada de Juan Pablo II, se dice tambi\u00e9n: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo enriquece a la Iglesia con dones e impulsos particulares, llamados carismas. Sean extraordinarios, sean sencillos y ordinarios, los carismas son gracias del Esp\u00ed\u00adritu y tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial, ya que est\u00e1n destinados a la edificaci\u00f3n de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo&#8230;<br \/>\n  Los carismas se conceden a cada persona concreta, pero siempre se ordenan al bien de la comunidad entera.\u00bb (N? 24)<br \/>\n   Desde la Revoluci\u00f3n religiosa que origin\u00f3 Lutero, se intensific\u00f3 el riesgo en el \u00e1mbito cat\u00f3lico de clerificar las actitudes vocacionales y se identific\u00f3 a la Iglesia con la Jerarqu\u00ed\u00ada y el Magisterio, olvidando algo el sentido de Pueblo y de comunidad. Se dividieron las vocaciones en clericales (sacerdotes) y laicales (religiosos no sacerdotes) y se reserv\u00f3 el concepto de vocaci\u00f3n para esos estados especiales de \u00abtendencia a la perfecci\u00f3n\u00bb, al tiempo que se confund\u00ed\u00ada lo eclesial con lo eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>   Los tiempos modernos, superados los miedos y antipat\u00ed\u00adas antiprotestantes, han regresado a mejores actitudes para proclamar el valor primordial de la vocaci\u00f3n bautismal y al sentido corresponsable de todos los fieles, laicos o cl\u00e9rigos, religio\u00c2\u00adsos o seculares, varones o mujeres, en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>   En el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, que es la ley de la Iglesia, se dice: \u00abSon fieles cristianos los que, incorporados a Cristo por el Bautismo, se integran en el Pueblo de Dios y, hechos part\u00ed\u00adcipes a su modo por esta raz\u00f3n de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, cada uno seg\u00fan su propia condici\u00f3n, son llamados a de\u00c2\u00adsempe\u00f1ar la misi\u00f3n que Dios encomen\u00c2\u00add\u00f3 cumplir a la Iglesia en el mun\u00c2\u00addo.<\/p>\n<p>   Por su regeneraci\u00f3n en Cristo, se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y a la acci\u00f3n, en virtud de la cual todos, seg\u00fan su propia condici\u00f3n y oficio, coope\u00c2\u00adran a la edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>   Los fieles est\u00e1n obligados a observar siempre la comuni\u00f3n con la Iglesia, incluso en su modo de obrar. Todos los fieles deben esforzarse, seg\u00fan su propia condici\u00f3n, por llevar una vida santa, as\u00ed\u00ad como incrementar la Iglesia y promover la santificaci\u00f3n continua de todos.<\/p>\n<p>   Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de la salvaci\u00f3n alcance m\u00e1s y m\u00e1s a los hombres de todo tiempo y del orbe entero\u00bb. (C\u00e1nones 204 a 210)<\/p>\n<p> 4. Vocaci\u00f3n, don eclesial.<\/p>\n<p>   El mensaje evang\u00e9lico deja claro que es Dios quien rige los destinos humanos, pero tambi\u00e9n que el hombre es libre para asumirlos y para rechazar\u00c2\u00adlos.<\/p>\n<p>   Dios se cuida de cada hombre y le se\u00f1ala su camino en la vida de forma suficiente. El hombre puede seguirlo, si lo descubre, pero puede caminar tam\u00c2\u00adbi\u00e9n hacia otra direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>   El plan divino para cada hombre con\u00c2\u00adduce a la salvaci\u00f3n. Los modos y los ritmos pue\u00c2\u00adden ser diversos y es el hom\u00c2\u00adbre el que, con su inteligencia, debe discernir lo que Dios le ofrece entre muchas posibilidades y lo que \u00e9l elige entre variadas ofertas.<\/p>\n<p>   Por eso se presentan los designios de la Providencia como compatibles con la libertad y con la responsabilidad de la propia conciencia. Es ella la que debe optar ante cada demanda del cielo. Es lo que siempre ha proclamado la piedad cristiana cuando ha presentado las vocaciones sacerdotales y religiosas, las apost\u00f3licas y las contemplativas, como dones divinos libres para ser seguidos o rechazados.<br \/>\n  Los animadores vocacional, si han entendido el mensaje de la libertad y de la voluntad divina, han alentado a los hombres a buscar la voluntad de Dios a la hora de elegir estado, profesi\u00f3n o situaci\u00f3n. Pero han respetado las decisiones finales de los protagonistas.<br \/>\n  La mayor gracia divina ha sido la llamada a la fe, el Bautismo; lo dem\u00e1s ha sido mirado siempre como regalos com\u00c2\u00adplementarios.<\/p>\n<p>   En todo caso, con ojos de cristiano, el trabajo se ha mirado siempre es algo m\u00e1s que una ocupaci\u00f3n rentable. Es la manera de vivir con los dem\u00e1s y para los dem\u00e1s, no s\u00f3lo entre los dem\u00e1s. Elegir profesi\u00f3n o estado de vida no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n individual, sino que transciende en beneficio de toda la comunidad de fe a la que se pertenece.<\/p>\n<p>   San Pablo dice a los cristianos de Tesal\u00f3ni\u00c2\u00adca estas palabras: \u00abUn hermano no puede vivir ociosamente&#8230; El que no quiere trabajar que no coma tampoco. Nosotros instamos a todos a que trabajen y coman el pan sin perturbar a nadie. Y que nunca se cansen de hacer el bien a los dem\u00e1s\u00bb. (Col 2. 5-7)<\/p>\n<p>   4.1. Vocaci\u00f3n y solidaridad<\/p>\n<p>   En la aportaci\u00f3n de las propias riquezas, materiales, morales, intelectuales, espirituales, al caudal com\u00fan de la sociedad en la que se vive, entran en juego multiplicidad de rasgos o aspectos, cuya acumulaci\u00f3n se puede llamar, de forma general, \u00abvocaci\u00f3n profesional\u00bb.<\/p>\n<p>   La persona inteligente debe tenerlos en cuenta todos, en la medida de lo posible. Debe ser consciente de sus elecciones: cuando forma una familia, cuando aporta a los dem\u00e1s los frutos de sus esfuerzos, cuando comparte con los m\u00e1s necesitados sus posesiones.<\/p>\n<p>   Todos los hombres, y de forma m\u00e1s directa los m\u00e1s \u00abpr\u00f3ximos\u00bb, sienten los beneficios o los perjuicios de las decisiones y opciones de cada persona.<\/p>\n<p>   &#8211; Por una parte, importan las aptitudes y cualidades de cada uno, pues la armon\u00ed\u00ada de la sociedad, y de la Iglesia, procede del c\u00famulo variable y diferente de riquezas de cada miembro componente.<\/p>\n<p>   &#8211; Tienen prioridad las opciones libres de cada uno para enriquecer o empobrecer el bien com\u00fan. Las preferencias, gustos, influencias, de cada uno deben ser tenidas en cuenta. Pero, a la hora de elegir, el buen cristiano sabe pensar en los dem\u00e1s como desti\u00c2\u00adnatarios de la ma\u00c2\u00adyor parte de las decisiones.<\/p>\n<p>   &#8211; En las decisiones vocacionales influyen las circunstancias y oportunidades de todo tipo que rodean: \u00e1mbito cul\u00c2\u00adtu\u00c2\u00adral, localidad, recur\u00c2\u00adsos familiares, modelos, experiencias infantiles, etc. Pero esas realidades son luces que alumbran, no coacciones que oprimen.<\/p>\n<p>   El hombre tiene el derecho de elegir. Pero tiene el deber de hacer todo lo posible por acertar con lo mejor y de poner a disposici\u00f3n de los dem\u00e1s las cualidades y posibilidades. No se deben infravalorar los propios planes, proyectos y previsiones individuales. Hay que estimar tambi\u00e9n los consejos, las aportaciones, las ayudas de los dem\u00e1s ( de los padres, de los amigos, de los educadores) y las consecuencias para los dem\u00e1s (presentes y futuros) que han de beneficiarse de los proyectos de cada uno.<\/p>\n<p>   Por eso hay que relacionar con la voluntad divina los frutos de las buenas opciones.<\/p>\n<p>    San Pablo escrib\u00ed\u00ada a los Corintios: \u00abCada uno tiene que dar a los dem\u00e1s lo que su conciencia le dicte, no a rega\u00f1adientes. Dios ama siempre al que da con alegr\u00ed\u00ada&#8230; Dios proporciona la semi\u00c2\u00adlla al sembrador y pan para que coma. Dios os dar\u00e1 la semilla y har\u00e1 que la multipliqu\u00e9is para que se convierta en una gran cosecha\u00bb. (2 Cor. 9. 7-10)<\/p>\n<p>   4. 2. Iglesia y dones vocacionales<\/p>\n<p>   El hombre debe ser generoso al explo\u00c2\u00adrar el estilo de vida que le es posible en funci\u00f3n de las cualidades de que Dios le ha dotado.<\/p>\n<p>   Pero el cristiano debe, adem\u00e1s, pen\u00c2\u00adsar c\u00f3mo puede hacer fructifi\u00c2\u00adcar esos dones para bien de la comuni\u00c2\u00addad de fe a la que pertenece.<\/p>\n<p>   Debe explotar sus \u00abcualidades profe\u00c2\u00adsio\u00c2\u00adnales o vocacionales\u00bb con sentido de Iglesia, previendo su aportaci\u00f3n al Reino de Dios presente y futuro:<\/p>\n<p>   &#8211; Las intelectuales, que son las que m\u00e1s definen su capacidad como hombre y sus posibilidades de desarrollo, le deben mover a defender, promover, enri\u00c2\u00adquecer en su entorno los criterios y los valo\u00c2\u00adres del Evangelio: oraci\u00f3n, cari\u00c2\u00addad, esperanza, fe, justicia.<\/p>\n<p>   &#8211; Las morales y afectivas, que constituyen la fuente de su energ\u00ed\u00ada espiritual y de sus preferencias, le deben proyectar al servicio, a la humildad, a la disponibilidad ante los dem\u00e1s cristianos.<\/p>\n<p>   &#8211; Las sociales, as\u00ed\u00ad como las circunstancias ambientales que ponen en sus manos mayores o menores posibilidades materiales, le llevar\u00e1n a la colaboraci\u00f3n, a la solidaridad y, cuando el caso lo requiera, al ejercicio del liderazgo en diversos terrenos o materias.<br \/>\n  &#8211; Sus cualidades espirituales y sobrenaturales (sensibilidad, virtud, fe, sabidur\u00ed\u00ada, piedad) deben ser contempladas tambi\u00e9n como \u00abcarismas\u00bb, concepto que significa gracia recibida para bien y provecho de los dem\u00e1s. El que tiene fe se hace consciente de sus capacidades espirituales y de sus inspiraciones apost\u00f3licas. Debe escuchar a Dios. Y se ha de sentir miembro de una Iglesia activa, en la que es importante anunciar el Reino de Dios a todos: a los que ya lo cono\u00c2\u00adcen, para que vivan seg\u00fan Dios quiere; a los que no lo han descubierto, para que reciben el primer anuncio.<\/p>\n<p>    San Pablo se lo escrib\u00ed\u00ada a los Corintios: \u00abHay diversos servicios, pero uno mismo es el Se\u00f1or. Hay diversos dones, pero el Esp\u00ed\u00adritu es el mismo. Son diversas las actividades, pero es el mismo Dios el que da la actividad y lo ordena todo al bien com\u00fan. La presencia del Esp\u00ed\u00adritu en cada uno se ordena al bien de todos.\u00bb(1 Cor 12. 5-7)<br \/>\n   Los cristianos de todos los niveles y ambientes son responsable de que el Anuncio o Buena Noticia llegue a los hombres. Su vocaci\u00f3n bautismal les compromete con la comunidad de fe a la que pertenecen.<\/p>\n<p>   El Concilio Vaticano II dice a los cris\u00c2\u00adtianos: \u00abLos fieles laicos tienen como vocaci\u00f3n buscar el Reino de Dios, ocup\u00e1ndose de las realidades terrenas. A ellos de manera especial les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las que est\u00e1n estrechamente unidos, de tal manera que \u00e9stas lleguen a ser conformes al plan de Cristo y se conviertan en alabanza del Creador y Redentor\u00bb. (Lum. Gent. 31)<\/p>\n<p>LA VOCACION SACERDOTAL Y EL SEMINARIO<\/p>\n<p> 5. Elecci\u00f3n de vocaci\u00f3n<\/p>\n<p>   Si la vocaci\u00f3n natural y la cristiana se compenetran y comprometen las actitu\u00c2\u00addes y disponibilidades aludi\u00c2\u00addas, es f\u00e1cil en\u00c2\u00adten\u00c2\u00adder que el acierto en su elec\u00c2\u00adci\u00f3n y la fortaleza en su segui\u00c2\u00admiento son de impor\u00c2\u00adtancia trascendental.<\/p>\n<p>   Cada hombre tiene un destino en el mundo y cada camino supone un desa\u00c2\u00adf\u00ed\u00ado. Es ley de la vida el integrar\u00c2\u00adse con los dem\u00e1s seres para vivir la fe.<\/p>\n<p>   Por la mis\u00c2\u00adma \u00ed\u00adndole de nuestra natu\u00c2\u00adrale\u00c2\u00adza social, y tambi\u00e9n en t\u00e9rminos eclesiales, todo lo que hacen los dem\u00e1s re\u00c2\u00adpercute en nosotros y todo lo que hace\u00c2\u00admos compromete la vida de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   5.1. Elegir con reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>   El Ser Supremo ha hecho que los hombres sean necesarios para vivir, convivir y sobre\u00c2\u00advivir. Desde la cons\u00c2\u00adtruc\u00c2\u00adci\u00f3n de una casa hasta la fabricaci\u00f3n del pan cotidia\u00c2\u00adno, desde la protecci\u00f3n de la salud hasta la defensa contra el fr\u00ed\u00ado o contra los peligros, desde la producci\u00f3n de obras art\u00ed\u00adsticas hasta las diversiones y descan\u00c2\u00adsos, pocas cosas se pueden hacer sin contar con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   Es necesario ense\u00f1ar a los hombres en esta compenetraci\u00f3n. Por simple l\u00f3gi\u00c2\u00adca, deben pensar en los dem\u00e1s y no en s\u00ed\u00ad mismos, cuan\u00c2\u00addo se trata de situarse en el mundo. La madu\u00c2\u00adrez de perso\u00c2\u00adnas s\u00f3lo se consi\u00c2\u00adgue en la proyec\u00c2\u00adci\u00f3n hacia los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   No hay vocaci\u00f3n verdadera, si el que la contempla s\u00f3lo la valora como plata\u00c2\u00adfor\u00c2\u00adma de promoci\u00f3n propia y si excluye por principio el beneficio de los dem\u00e1s. En ese caso habr\u00ed\u00ada comercio, negocio, inversi\u00f3n rentable, utilidad. La idea de vocaci\u00f3n requiere donaci\u00f3n, entrega, servicio, dedicaci\u00f3n, ofrenda.<br \/>\n  Elegir un camino u otro supone pensar y deliberar. Nada hay tan decisivo e importante en determinados estadios de la evoluci\u00f3n de la persona que ayudarle a pensar en este terreno y prepararle para elegir con responsabilidad.<\/p>\n<p>   5.2. Preferir desde la fe<\/p>\n<p>   Pero los cristianos superan la dimen\u00c2\u00adsi\u00f3n meramente racional. Ven la vida, el mundo y los traba\u00c2\u00adjos, como una forma de cumplir el plan de Dios sobre cada hom\u00c2\u00adbre. Por eso desean que los dones y las rique\u00c2\u00adzas espirituales sirvan a la comuni\u00c2\u00addad de creyen\u00c2\u00adtes a la que perte\u00c2\u00adnecen, al menos con tanto provecho como se desean para s\u00ed\u00ad mis\u00c2\u00admos.<\/p>\n<p>   Los que tienen fe serena y suficiente se saben hombres a quienes la Sabidu\u00c2\u00adr\u00ed\u00ada divina ha confia\u00c2\u00addo la animaci\u00f3n de un mundo mejor para que triunfe el Reino del bien. Y ese Reino no es una utop\u00ed\u00ada o una quimera. Es el resultado de una lucha guiada por la gracia de Dios.<\/p>\n<p>   En el plan de Dios cada uno tiene su lugar. Aislados, los creyentes parecen poco impor\u00c2\u00adtantes, pero todos son im\u00c2\u00adpres\u00c2\u00adcindi\u00c2\u00adbles y valiosos considerados como espigas, racimos y edificios.<\/p>\n<p>   Y cuando alguien falla en el cumpli\u00c2\u00admiento de sus previsiones, un fragmento del plan divino se destro\u00c2\u00adza.<\/p>\n<p>   Por eso es nece\u00c2\u00adsario situarse adecua\u00c2\u00adda\u00c2\u00admen\u00c2\u00adte en el puesto que Dios ha queri\u00c2\u00addo para cada uno de nosotros, como fuente de gracia personal y como cauce de gracia colectiva.<\/p>\n<p>   5.3. Amar la comunidad<\/p>\n<p>   La dimensi\u00f3n social y eclesial es deci\u00c2\u00adsiva en la buena elecci\u00f3n vocacional. Todos los cristianos est\u00e1n llamados al servi\u00c2\u00adcio apost\u00f3lico. Est\u00e9n o no vincula\u00c2\u00addos con una \u00abcongre\u00c2\u00adgaci\u00f3n\u00bb, con un movi\u00c2\u00admiento, con un grupo, lo esencial es trabajar por el Reino, que es la vocaci\u00f3n co\u00c2\u00adm\u00fan de los segui\u00c2\u00addores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   Si ciertas llamadas divinas selectas resuenan en su conciencia y sienten que Dios les invita a vivir una vida asociada con otros, lo cual facilita e incrementa la eficacia apost\u00f3lica, deben seguir\u00c2\u00adla con valor y desprendimien\u00c2\u00adto. Pero son libres de hacerlo o no. Despu\u00e9s de la vocaci\u00f3n a la fe, por medio del Bautis\u00c2\u00admo, pocas cosas m\u00e1s hermosas hay que la voca\u00c2\u00adci\u00f3n sacerdo\u00c2\u00adtal o la llamada a una vida religiosa y apost\u00f3lica de vanguardia.<\/p>\n<p>   En la Carta a los Efesios dice S. Pa\u00c2\u00adblo\u00c2\u00ad: \u00abCada uno de nosotros hemos recibi\u00c2\u00addo nuestro don, en la medida en que Cristo ha querido darlo&#8230;<\/p>\n<p>   El es quien ha hecho a unos Ap\u00f3sto\u00c2\u00adles, a otros profe\u00c2\u00adtas, a otros evangelis\u00c2\u00adtas, a otros encargados de dirigir y ense\u00c2\u00ad\u00f1ar a los creyen\u00c2\u00adtes. El es quien capacita a los fieles para que cada uno desempe\u00c2\u00ad\u00f1e su tarea y cons\u00c2\u00adtruyan el Cuerpo de Cristo\u00bb (Ef. 4. 9-13)<\/p>\n<p>   6. Catequesis vocacional<\/p>\n<p>   Los criterios expuestos son decisivos para que el educador de la fe entienda que una catequesis vocacional oportuna, evang\u00e9lica y personal es mucho m\u00e1s importante que el proselitismo para gru\u00c2\u00adpos religio\u00c2\u00adsos o el servicio de orienta\u00c2\u00adci\u00f3n profesional para que cada hom\u00c2\u00adbre se gane hon\u00c2\u00adrada\u00c2\u00admente la vida.<\/p>\n<p>   Es ante todo una colaboraci\u00f3n con la Iglesia y una personalizaci\u00f3n de las respuestas a las demandas divinas.<\/p>\n<p>   6.1. Criterios<\/p>\n<p>   Toda catequesis vocacional y todo educador de la fe deben responder en este terreno a criterios evang\u00e9licos, eclesiales y pedag\u00f3gicos claros. Se trata de una catequesis que sit\u00faa sus ra\u00ed\u00adces en el mis\u00c2\u00adterio del Cuerpo M\u00ed\u00adstico y en las exigen\u00c2\u00adcias de la misi\u00f3n salvadora de la Iglesia en el mundo.<\/p>\n<p>   En tres podemos condensar los crite\u00c2\u00adrios b\u00e1sicos de una buena catequesis vocacional.<br \/>\n  &#8211; El lograr que el catequizando vea la orientaci\u00f3n vocacional como algo m\u00e1s que una elecci\u00f3n profesional. Es el princi\u00c2\u00adpal objeti\u00c2\u00advo de esta catequesis. No se trata de alentarle a buscar un trabajo provecho\u00c2\u00adso. M\u00e1s bien esta catequesis le conduce a situarse en el mundo bajo la luz del Evangelio, no de la rentabilidad social. \u00abBuscar el Reino de Dios y su justicia y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb (Mt. 6.33)<\/p>\n<p>   &#8211; La valoraci\u00f3n de toda acci\u00f3n en clave eclesial, es decir de solidaridad de fe con todos los creyentes, es decisiva. Hay que ense\u00f1ar a ver la vida propia en funci\u00f3n de la comunidad, no de los inte\u00c2\u00adreses exclusivamente personales. \u00abEl que deja casa, padre, madre, hermanos, hermanas,  hijos o tierras por mi causa, recibir\u00e1 el ciento por uno y heredar\u00e1 la vida eterna\u00bb (Mt.19.29)<\/p>\n<p>   &#8211; La profesi\u00f3n, el trabajo, la elecci\u00f3n de vida, pertenecen al orden de los me\u00c2\u00addios para conseguir los fines \u00faltimos. Y el fin \u00faltimo del creyente es cumplir la vo\u00c2\u00adluntad divina. \u00ab?De qu\u00e9 le sirve al hom\u00c2\u00adbre ganar todo el mundo, si des\u00c2\u00adpu\u00e9s pierde el alma?\u00bb (Mt. 16.26)<\/p>\n<p>6.2. Etapas<\/p>\n<p>   Por otra parte, estos principios son sutiles y sublimes. Su asimilaci\u00f3n recla\u00c2\u00adma madurez progresiva, tiempo suficiente, apoyos exter\u00c2\u00adnos y disponibilidad interior.<\/p>\n<p>   En este terreno, como en los dem\u00e1s, no se debe nunca olvidar que la catequesis es un proceso de educaci\u00f3n de la fe y es preciso acomodarse al nivel mental y a las influencias sociales exis\u00c2\u00adtentes en cada catequizando.<\/p>\n<p>   Pero es bueno entender que se trata de una \u00abcatequesis continua\u00bb, que debe hacerse presente a todas las edades y en todas las situaciones.<\/p>\n<p>   6.2.1. En ni\u00f1os peque\u00f1os, sembrar<\/p>\n<p>   La infancia elemental es un per\u00ed\u00adodo de siembra vocacional: simpat\u00ed\u00adas, sorpresas, admiraci\u00f3n por los adultos, t\u00e9rminos, valores iniciales, situaci\u00f3n en el mundo, datos familiares que se reciben y subconscientemente se almacenan.<\/p>\n<p>   Hay que presentar ahora la variedad de oficios en la sociedad y, en la medida de lo posible, la diver\u00c2\u00adsidad de servicios, labores y necesidades en la Iglesia.<\/p>\n<p>   En lo posible, es provechoso situar en el centro de las consideraciones la ac\u00c2\u00adci\u00f3n y presencia de Dios en el mundo. Las figuras b\u00ed\u00adblicas y los ejemplos de Jes\u00fas en el Evangelio sintonizan con la preferencia infantil por los hechos y por los personajes atractivos. Es la hora de la \u00abcatequesis de los modelos.\u00bb<\/p>\n<p>   6.2.2. En ni\u00f1os mayores, observar<\/p>\n<p>   Con ni\u00f1os mayores, conviene personalizar las diversas experiencias positi\u00c2\u00advas y negativas que se hallan. Tanto en lo profesional como en lo eclesial, el ni\u00f1o va intuyendo que es cuesti\u00f3n que le afecta de cara al porvenir<br \/>\n   Es etapa en que se aprende a valorar las diversas realidades profesionales y la existencia generosa de determinadas dedicaciones desinteresadas en la Iglesia: misioneros, catequistas, sacerdotes. Las referencias personales como comentario se multiplican en el ambiente familiar.<\/p>\n<p>   En la catequesis, la atenci\u00f3n debe estar en la presentaci\u00f3n del Evangelio y en los ejemplos y palabra de Jes\u00fas, que el catequizando debe poder entender, relacionar, personalizar y saber comen\u00c2\u00adtar deforma sencilla.<\/p>\n<p>   Sensible a los valores sociales y abiertos a las experiencias grupales, el mensaje de Jes\u00fas puede albergarse en su mente \u00e1vida de datos y en su vida interesada por las experiencias.<br \/>\n  En ellas debe apoyarse esa \u00abcatequesis de la imitaci\u00f3n y de la oferta\u00bb.<\/p>\n<p>   6.2.3. Con preadolescentes, invitar<\/p>\n<p>   La preadolescencia es tiempo de metamorfosis. Llega el momento de planteamientos afecivos y previsiones vitales, con referencia m\u00e1s o menos clara a la propia persona.<\/p>\n<p>   Interesa resaltar los hechos de la Providencia y aludir con frecuencia a las opciones personales como posibilidad y como riqueza natural y sobrenatural.<\/p>\n<p>   Muchas de las actitudes b\u00e1sicas del cristiano surgen en germen en este momento de la vida y los valores fuertes y radicales de la persona se fundamentan ahora en la conciencia y en la sensibilidad del preadolescente.<\/p>\n<p>   Importante es dejar grabados en su esp\u00ed\u00adritu determinados valores vocacionales que m\u00e1s adelante, tal vez, den su fruto: realidad de la Iglesia, diversidad de ministerios, necesidad de la comundad eclesial en la expresi\u00f3n y maduraci\u00f3n de la fe, existencia de vocaciones generosas, posibilidades personales ante el futuro, deseos de servicio eclesial, etc.<\/p>\n<p>   No ha llegado todav\u00ed\u00ada el momento de las opciones, pero s\u00ed\u00ad es estadio evolutivo de las simpat\u00ed\u00adas preferentes, de los ideales altruistas incipientes, de las invitaciones que quedan latentes en la conciencia y suscitan unas primeras opciones afectivas que m\u00e1s adelante se convierten, tal vez, en ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>   Es la \u00abcatequesis de la insinuaci\u00f3n\u00bb. Y es la catequesis de la \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb, de la \u00abesperanza\u00bb, de la ben\u00e9vola apertura al porvenir<\/p>\n<p>   6.2.4. Con j\u00f3venes, impulsar.<\/p>\n<p>    La orientaci\u00f3n vocacional casi definitiva es propia de los estadios acad\u00e9micos y sociales juveniles. Se realizan las opciones firmes en el tipo de estudios y se acogen las experiencias sociales que definen la persona para el provenir. Son posibles las aportaciones altruistas, los compromisos incipientes no definitivos en trabajos sociales, las influencias personas ante los gestos o los hechos de personas admiradas, etc.<\/p>\n<p>   La buena orientaci\u00f3n profesional en el tiempo juventud es un servicio necesario para que la persona opte ante la vida, sin precipitaciones pero sin demoras desconcertantes y empobrecedoras. Y en ese contexto se debe situar la catequesis vocacional como iluminaci\u00f3n y apoyo en sus actitudes y posicionamiento eclesiales.<\/p>\n<p>   No se deben excluir, en la presentaci\u00f3n del mensaje cristiano ante los j\u00f3venes, las invitaciones claras y las insinuaciones oportunas hacia opciones valientes: sacerdocio y vida religiosa, compromisos apost\u00f3licos fuetes, servicios y entregas a los necesitados.<\/p>\n<p>   De forma especial estas ofertas y aperturas se pueden y deben presentar a quienes denoten mas elevados valores espirituales y posean riquezas morales y sensibilidad eclesial elevada, todo lo cual depender\u00e1 en gran medida de la buena catequesis anterior recibida en familia, en la escuela, en la parroquia, en diversos grupos cristianos.<\/p>\n<p>   Todo joven cristiano debe alguna vez en su camino encontrar la invitaci\u00f3n a \u00abdejar lo que tiene y seguir a Cristo, si es que quiere ser perfecto\u00bb, sobre todo en los momentos en que se pregunta \u00ablo que debe hacer para ir a la vida eterna\u00bb.<\/p>\n<p>   Es hora de \u00abla catequesis de la invitaci\u00f3n y de la oferta\u00bb.<\/p>\n<p>6.2.5 Con adultos, acompa\u00f1ar<\/p>\n<p>   Las llamadas a la perfecci\u00f3n y al com\u00c2\u00adpromiso cristiano apost\u00f3lico se pro\u00c2\u00adlongan como posibilidad a lo largo de toda la vida. La renovaci\u00f3n vocacional, en sentido altruista, no terminan nunca mientras el cristiano camina en este mundo. Con todo hay momentos en los que pueden surgir con especial significaci\u00f3n: cuando se inicia una vida matrimonial y los propios hijos aparecen en lonta\u00c2\u00adnanza, cuando una necesidad social golpea en la conciencia sensible, cuando una jubilaci\u00f3n laboral permite disponer de tiempo libre abundante, etc.<\/p>\n<p>   Es interesante ofrecer tambi\u00e9n en esos estadios adultos de la vida, determinadas invitaciones e insinuaciones hacia un mejor servicio eclesial.<\/p>\n<p>   Todos pueden escuchar en determinado momento alguna especial llamada al apostolado y al servicio: misiones y ministerios, diaconados y compromisos samaritanos, reorientaci\u00f3n de la propia vida en aras de un mayor amor al pr\u00f3jimo, etc.<\/p>\n<p>   Por otra parte, en una sociedad cambiante y m\u00f3vil como es la moderna, tan dependiente de los factores imprevistos de transformaci\u00f3n, debidos a la cultura audiovisual y a los est\u00ed\u00admulos de la tec\u00c2\u00adnolog\u00ed\u00ada, la buena catequesis nunca termina del todo, sino que acompa\u00f1a siem\u00c2\u00adpre a las personas y a laf colectivi\u00c2\u00addades.<\/p>\n<p>   Todo momento de la vida es bueno para reactualizar una \u00abcatequesis de las llamadas eclesiales, de los compromisos personales, de los v\u00ed\u00adnculos institucionales\u00bb.<\/p>\n<p>Salva al hombre, Se\u00f1or, en esta hora<br \/>\nhorrorosa, de tr\u00e1gico destino;<br \/>\nno sabe a d\u00f3nde va, de d\u00f3nde vino<br \/>\ntanto dolor, que en sauce roto llora.<\/p>\n<p>Ponlo de pie, Se\u00f1or, clava tu aurora<br \/>\nen su costado, y sepa que es divino<br \/>\ndespojo, polvo errante en el camino;<br \/>\nmas que tu luz lo inmortaliza y dora.<\/p>\n<p>Mira, Se\u00f1or, que tanto llanto,<br \/>\narriba en pleamar, oleando a la deriva,<br \/>\namenaza cubrirnos con la Nada.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a1Ponnos, Se\u00f1or, encima de la muerte!<br \/>\n\u00c2\u00a1Agiganta, sost\u00e9n nuestra mirada<br \/>\npara que aprenda, desde ahora, a verte!<\/p>\n<p>Blas de Otero  1916-1979<\/p>\n<p>Catequesis vocacionales mod\u00e9licas<\/p>\n<p>a)  El Joven desanimado: COBARDIA:  (Mt 19. 16-26; Mc. 10. 17-31; Lc. 18. 18-30)<\/p>\n<p> 1. Acercamiento a Cristo<\/p>\n<p>       Un joven, un hombre, que busca y se acerca: \u00abMaestro bueno\u00bb&#8230; S\u00f3lo Dios es bueno<br \/>\n 2. Interrogatorio oportuno: \u2020\u0153Qu\u00e9 debo hacer para obtener la vida eterna&#8230;\u2020\u009d<\/p>\n<p>   &#8211; Cumplir los mandamientos: no matar, no robar&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; Declaraci\u00f3n de honradez: los he cumplido&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; Invitaci\u00f3n a la perfecci\u00f3n: \u00abSi quieres ser perfecto, deja y ven.\u00bb<br \/>\n 3. Reacci\u00f3n de huida: \u00abAl o\u00ed\u00adrlo, baj\u00f3 la cabeza y march\u00f3 muy triste.\u00bb<br \/>\n 4. Criterios de Jes\u00fas: Sobre la riqueza y la vocaci\u00f3n. \u00abQue dif\u00ed\u00adcil que los ricos vayan al cielo\u00bb<br \/>\n 5. Ense\u00f1anzas: Para Dios todo es posible, hasta eso.  La invitaci\u00f3n a \u00abalgo m\u00e1s\u00bb viene de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) El Recaudador elegido: VALENT\u00ed\u008dA:  (Mt. 9.9-12; Lc. 5.27-32; Mc 2.13-17)<\/p>\n<p>1.  Mateo, el publicano de los tributos. Sentado y con mala fama, recaudador.<br \/>\n2.  Invitaci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00abal pasar.\u00bb Sencilla, clara y contundente: \u00abS\u00ed\u00adgueme.\u00bb<br \/>\n3.  Respuesta generosa, firme, \u00abal momento.\u00bb   Se levant\u00f3, dej\u00f3 todo, lo sigui\u00f3.<br \/>\n4.  Celebraci\u00f3n de la fiesta.<\/p>\n<p>    En su casa, una comida: llena de publicanos.  Las murmuraciones de los \u00abpuros\u00bb abundan.<\/p>\n<p>    La respuesta de Jes\u00fas es contundente.<\/p>\n<p>   \u00abLos enfermos son los que precisan m\u00e9dico.\u00bb<\/p>\n<p>5. Ense\u00f1anzas de la fidelidad.<\/p>\n<p>  Condici\u00f3n para seguir a Jes\u00fas: la generosidad.  Mateo, hombre desprendido, valiente, audaz.<br \/>\nMateo, ap\u00f3stol desinteresado, culto, abierto. Mateo, proclamador entusiasta del Evangelio.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Tipolog\u00ed\u00ada de los relatos de vocaci\u00f3n en los evangelios.1.1. El tipo \u00abMarcano\u00bb. 1.2. El tipo \u00abQ\u00bb. 1.3. El tipo \u00abJo\u00e1nico\u00bb. 1.4. Visi\u00f3n de conjunto de los tres tipos de relato. -2. Tradiciones hist\u00f3ricas sobre la llamada de Jes\u00fas. 2.1. Tradiciones hist\u00f3ricas en los pasajes de Marcos. 2.2. Tradiciones hist\u00f3ricas en los pasajes de Q. 2.3. Tradiciones hist\u00f3ricas en los pasajes de Juan. 2.4. Valor hist\u00f3rico de las tradiciones sobre la llamada de Jes\u00fas: Ambientaci\u00f3n. Destinatarios. Iniciativa. Finalidad. Exigencias. Respuesta. &#8211; 3. Significado y alcance de la llamada de Jes\u00fas. 3.1. La llamada de Jes\u00fas (Los hechos). 3.2. Llamada y seguimiento en el mundo de Jes\u00fas (el contexto). 3.3. Rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la llamada de Jes\u00fas (el significado).<\/p>\n<p>Seg\u00fan los evangelios, Jes\u00fas comenz\u00f3 su ministerio p\u00fablico reuniendo en torno a s\u00ed\u00ad un grupo de disc\u00ed\u00adpulos, para que le acompa\u00f1aran y le ayudaran en la tarea de anunciar y hacer presente el Reinado de Dios. La relaci\u00f3n entre aquellos disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos y Jes\u00fas estuvo determinada por esta experiencia vocacional, que es clave para entender su proyecto y el movimiento religioso a que dio lugar.<\/p>\n<p>Los evangelios coinciden en este dato b\u00e1sico, pero difieren a la hora de narrar las circunstancias y la forma en que aconteci\u00f3 dicha llamada. Por eso, el primer paso para comprender el sentido de la llamada de Jes\u00fas ha de ser un an\u00e1lisis de la tipolog\u00ed\u00ada de los relatos vocacionales que encontramos en ellos.<\/p>\n<p>1. Tipolog\u00ed\u00ada de los relatos de vocaci\u00f3n en los evangelios<br \/>\nLa escena vocacional que m\u00e1s ha penetrado en la memoria colectiva de los cristianos es aquella en la que Jes\u00fas, pasando junto al lago de Galilea, encuentra a dos parejas de hermanos y, sin mediar palabra, les invita a dejar su oficio y su familia para seguirle y convertirse en \u00abpescadores de hombres\u00bb (Mc 1,16-20 par.). Sin embargo, \u00e9ste no es el \u00fanico relato vocacional que encontramos en los evangelios. Hay al menos otros dos que difieren entre s\u00ed\u00ad y con respecto al de Marcos en detalles importantes: uno procede de la Fuente Sin\u00f3ptica de Dichos, o Documento Q (Lc 9,57-62 par.) y el otro se encuentra en el evangelio de Juan (Jn 1,35-51). En realidad, estos tres pasajes representan tres tipos de relatos vocacionales, que corresponden a tres tradiciones diferentes e independientes entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>1.1. El tipo \u00abMarcano\u00bb<br \/>\nEn el evangelio de Marcos hay tres pasajes que responden con peque\u00f1as variantes a un mismo tipo de relato vocacional: Mc 1,16-20 par.; Mc 2,14 par.; Mc 10,21-22 par. El primero de ellos est\u00e1 compuesto por dos apotegmas (breve relato biogr\u00e1fico con una punta anecd\u00f3tica o llamativa), que tal vez hayan tenido una existencia independiente en la tradici\u00f3n: la llamada de Pedro y Andr\u00e9s (Mc 1,16-18) y la de Santiago y Juan (Mc 1,19-20). Estos dos apotegmas son el ejemplo m\u00e1s representativo del tipo marcano. La vocaci\u00f3n de Lev\u00ed\u00ad (Mc 2,14) sigue un esquema muy parecido, con la \u00fanica diferencia de que en este caso el llamado es uno, y no dos. En este grupo podr\u00ed\u00ada incluirse el final del encuentro de Jes\u00fas con el hombre rico (Mc 10,21-22), pues contiene una invitaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Jes\u00fas a seguirle.<\/p>\n<p>Estos pasajes tienen en com\u00fan una serie de rasgos que caracterizan al tipo marcano de relato vocacional. En primer lugar, hay una ambientaci\u00f3n precisa: la llamada tiene lugar en Galilea al comienzode la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas. En segundo lugar, se revela la identidad de los que son llamados, mencionando sus nombres, su situaci\u00f3n familiar y su oficio. En tercer lugar, la iniciativa parte de Jes\u00fas, que elige a quienes quiere llamar sin dar ninguna explicaci\u00f3n. Por otro lado, la llamada exige una ruptura con la situaci\u00f3n anterior, que se materializa en el abandono de los parientes, del trabajo, y de las propiedades, todos ellos elementos constitutivos de la casa en la sociedad helen\u00ed\u00adstico-romana. La finalidad de la llamada es doble: seguir a Jes\u00fas y colaborar en su tarea (llegar a ser \u00abpescadores de hombres\u00bb). Finalmente, excepto en el caso del hombre rico, que representa el ejemplo negativo, la respuesta a la llamada de Jes\u00fas es inmediata e incondicional.<\/p>\n<p>Se trata de relatos muy esquem\u00e1ticos, en los que todo sucede con gran rapidez. En ellos se produce una cierta aceleraci\u00f3n narrativa que culmina con el impacto de la respuesta, sea \u00e9sta positiva o negativa. El de los primeros disc\u00ed\u00adpulos, adem\u00e1s, est\u00e1 situado en el mismo comienzo de la actividad de Jes\u00fas, de modo que resulta inevitable preguntarse c\u00f3mo es posible que aquellos pescadores respondieran tan r\u00e1pidamente a su llamada y lo dejaran todo si no le conoc\u00ed\u00adan ni hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo hablar de El. Es evidente que tanto la redacci\u00f3n actual de estos apotegmas, como su colocaci\u00f3n al comienzo de la actividad de Jes\u00fas, responden a intenciones de tipo pastoral o catequ\u00e9tico. Pero al mismo tiempo parece tambi\u00e9n claro que en ellos se han conservado recuerdos hist\u00f3ricos de la llamada de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>1.2. El tipo \u00abQ\u00bb<br \/>\nEntre los dichos que Mateo y Lucas tienen en com\u00fan (Fuente Q) encontramos tres peque\u00f1os apotegmas vocacionales que actualmente se encuentran unidos, pero que tal vez pudieron haber tenido un origen independiente: Lc 9,57-58. 59-60. 61-62 par. Aunque Mateo ha conservado s\u00f3lo dos de ellos, es muy probable que los tres se encontraran en la fuente que utilizaron ambos evangelistas. El principal inter\u00e9s de estos tres peque\u00f1os relatos es subrayar las exigencias del seguimiento, pero los tres se refieren al momento inicial de dicho seguimiento y son, por tanto, relatos vocacionales.<\/p>\n<p>En el primero de ellos (Lc 9,57-58 par.) uno se acerca a Jes\u00fas y manifiesta su determinaci\u00f3n de seguirle adondequiera que vaya. Jes\u00fas le responde invit\u00e1ndole a repensar esta decisi\u00f3n, pues tendr\u00e1 que vivir como \u00e9l, sin domicilio fijo. En el segundo (Lc 9,59-60 par.), otro personaje an\u00f3nimo le pide permiso para ir a enterrar a su padre, pero Jes\u00fas le responde que es mucho m\u00e1s urgente seguirle a \u00e9l que realizar esta sagrada obligaci\u00f3n. Finalmente, en el tercero (Lc 9,51-52), otro le pide permiso para ir a despedirse de su familia, y Jes\u00fas se lo niega, mostrando que el seguimiento debe anteponerse a las obligaciones vinculadas al parentesco.<\/p>\n<p>A pesar de las diferencias que existen entre ellos, los tres episodios poseen una serie de elementos en com\u00fan que los distinguen de los otros dos tipos de relato vocacional. En primer lugar, no poseen una ambientaci\u00f3n geogr\u00e1fica precisa. Tanto Lucas como Mateo los han situado en un momento avanzado del ministerio de Jes\u00fas y no al comienzo como hacen Marcos y Juan, pero los apotegmas originales no conten\u00ed\u00adan indicaciones de lugar ni de tiempo. En segundo lugar, no hay referencia alguna a la identidad de los candidatos a disc\u00ed\u00adpulos, pues la identificaci\u00f3n de Mateo con \u00abun maestro de la Ley\u00bb y \u00abotro de sus disc\u00ed\u00adpulos\u00bb es claramente secundaria. En tercer lugar, la iniciativa parte de los disc\u00ed\u00adpulos y no de Jes\u00fas. Tan s\u00f3lo en la versi\u00f3n lucana del segundo episodio Jes\u00fas toma la iniciativa, pero es claro que se trata de una modificaci\u00f3n de Lucas, y que Mateo ha conservado mejor el tenor original del episodio. Son los futuros disc\u00ed\u00adpulos los que se dirigen a Jes\u00fas para mostrarle su deseo de seguirle. La respuesta de Jes\u00fas es tambi\u00e9n un rasgo caracter\u00ed\u00adstico de este tipo de relato. Est\u00e1 centrada en las exigencias del seguimiento: vivir sin domicilio fijo, renunciar a las obligaciones familiares m\u00e1s sagradas (no enterrar al padre) y renunciar a la aprobaci\u00f3n paterna sobre la decisi\u00f3n de seguir a Jes\u00fas (\u00e9se es el objeto de la despedida de que habla la tercera escena). Finalmente, la respuesta de los futuros disc\u00ed\u00adpulos no tiene inter\u00e9s alguno en estos relatos y ni siquiera se rese\u00f1a.<\/p>\n<p>1.3. E\/ tipo \u00abJo\u00e1nico\u00bb<br \/>\nEn el evangelio de Juan encontramos tambi\u00e9n algunos relatos que reflejan la experiencia vocacional. Estos relatos tienen una naturaleza y unas caracter\u00ed\u00adsticas que los distinguen de los anteriores. El encuentro de Jes\u00fas con sus primeros disc\u00ed\u00adpulos se encuentra en la primera secci\u00f3n del evangelio (Jn 1,19-2,11), en la que se escenifica un proceso de fe. La secci\u00f3n est\u00e1 articulada en una sucesi\u00f3n de siete jornadas (Jn 1,29. 35. 43; 2,1), en las que el testimonio de Juan Bautista da lugar a la adhesi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos, cuya fe se completa al contemplar el primer signo de Jes\u00fas en Can\u00e1 (Jn 2,11).<\/p>\n<p>La \u00abvocaci\u00f3n\u00bb de estos primeros disc\u00ed\u00adpulos se encuentra en la tercera y cuarta jornada de este itinerario. En la tercera (Jn 1,35-42), Juan Bautista proclama en presencia de sus disc\u00ed\u00adpulos su testimonio sobre Jes\u00fas. Los disc\u00ed\u00adpulos (Andr\u00e9s y otro del que no se dice el nombre) se acercan a Jes\u00fas, y despu\u00e9s de estar con \u00e9l deciden seguirle. Enseguida Andr\u00e9s encuentra a su hermano Pedro y le lleva hasta Jes\u00fas. En la cuarta jornada (Jn 1,43-51), Jes\u00fas invita a Felipe a seguirle y \u00e9ste, lo mismo que Andr\u00e9s en la escena anterior, encuentra a Natanael y le lleva hasta Jes\u00fas. Las dos escenas tienen una estructura paralela, y lo que m\u00e1s resalta en ellas es la cadena de testimonios, que provocan el acercamiento a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Comparados con los dos tipos precedentes, estos relatos poseen una serie de rasgos caracter\u00ed\u00adsticos. En primer lugar, la llamada est\u00e1 ambientada en Judea, y tiene como contexto vital el grupo del Bautista y sus disc\u00ed\u00adpulos. En segundo lugar, la iniciativa no la toma normalmente Jes\u00fas (s\u00f3lo en el caso de Felipe hay una invitaci\u00f3n directa), ni tampoco aquellos que se convertir\u00e1n en disc\u00ed\u00adpulos, sino otros que dan testimonio acerca de Jes\u00fas (el Bautista, Andr\u00e9s y Felipe). S\u00f3lo despu\u00e9s de este testimonio se da un acercamiento a Jes\u00fas y un encuentro con \u00e9l. Llama la atenci\u00f3n tambi\u00e9n la escasa atenci\u00f3n que se presta a las exigencias del seguimiento, pr\u00e1cticamente inexistentes. Por otro lado, da la impresi\u00f3n de que el seguimiento tiene como \u00fanico objetivo estar con Jes\u00fas y creer en El. Tan s\u00f3lo en la imposici\u00f3n de un nuevo nombre a Pedro (Cefas) podr\u00ed\u00ada entreverse una finalidad instrumental que pudiera implicar una misi\u00f3n hacia otros. Finalmente, la respuesta de los que se encuentran con Jes\u00fas es el seguimiento, la fe y, sobre todo, una confesi\u00f3n mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>1.4. Visi\u00f3n de conjunto de los tres tipos de relato<br \/>\nEl siguiente cuadro recoge en forma sint\u00e9tica las caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s notables de los tres tipos de relatos vocacionales que encontramos en los evangelios:<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n es una palabra que nos es dirigida, una semilla que nace y crece dentro de la relaci\u00f3n con Dios; cuando la relaci\u00f3n y el di\u00e1logo se cortan, la vocaci\u00f3n se debilita.  La vocaci\u00f3n es aceptar un di\u00e1logo en el que yo no digo ni la primera ni la \u00faltima palabra: s\u00f3lo tengo que contestar. Lo importante es aceptar el di\u00e1logo. \u00bfC\u00f3mo facilitar, entonces, el di\u00e1logo, haciendo que, por ejemplo, nuestra oraci\u00f3n o b\u00fasqueda de una vocaci\u00f3n no sea un simple mon\u00f3logo?  No hay otro camino que el de tomar en serio la palabra de Dios como Palabra, dejarla hablar, darle prioridad, y despu\u00e9s contestar. Tomar en serio la Escritura como palabra dirigida a m\u00ed\u00ad, como inicio del di\u00e1logo vocacional, y mantenerme en este di\u00e1logo.  Sin una meditaci\u00f3n diaria, perseverante, de la Palabra de Dios, hecha a \u00c2\u00a1o mejor durante un tiempo breve pero constante, es dif\u00ed\u00adcil entrar y despu\u00e9s    crecer en el di\u00e1logo vocacional, es dif\u00ed\u00adcil dejar la puerta abierta a la Palabra.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino vocaci\u00f3n ha tomado diversos significados en la cultura contempor\u00e1nea, poniendo siempre en el centro, con diversas modalidades, a la persona. Por vocaci\u00f3n se entiende en primer lugar el \u00abproyecto de vida\u2020\u009d que elabora cada uno sobre la base de sus m\u00faltiples experiencias y en la confrontaci\u00f3n con un sistema coherente de valores que dan sentido y direcci\u00f3n a la vida del individuo.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino vocaci\u00f3n, en sentido m\u00e1s amplio, puede significar la inclinaci\u00f3n hacia una profesi\u00f3n determinada, un conjunto de aptitudes o cualidades que llevan hacia opciones concretas, o tambi\u00e9n el papel, la tarea y la misi\u00f3n que una persona se siente llamada a desempe\u00f1ar en beneficio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En el terreno religioso, vocaci\u00f3n indica la llamada por parte de Dios, como iniciativa suya amorosa, y la respuesta de la persona en un di\u00e1logo amoroso de participaci\u00f3n corresponsable. El problema de la vocaci\u00f3n se presenta, por tanto, como una realidad compleja. Para poder ser entendido completamente, debe considerarse por tanto desde un doble punto de vista:<br \/>\npor parte de Dios y por parte del hombre. Vista desde la perspectiva de Dios, la vocaci\u00f3n se presenta como la iniciativa de Dios que se da y que al darse llama. Por parte del hombre, la vocaci\u00f3n es una invitaci\u00f3n, una interpelaci\u00f3n a la que hay que dar una respuesta. Por consiguiente, la vocaci\u00f3n es un don que se realiza en un di\u00e1logo: presupone la iniciativa de Dios y solicita una respuesta del hombre. En esta \u00f3ptica el concepto vocacional se presenta como:  di\u00e1logo relacional, en cuanto que se desarrolla en la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre; &#8211; din\u00e1mico-evolutivo, vinculado al desarrollo de la persona humana, que se ve comprometida en la vocaci\u00f3n; &#8211; hist\u00f3rico-cultural, en cuanto que el hombre, que se ve comprometido en la vocaci\u00f3n, est\u00e1 llamado a dar su respuesta en el contexto hist\u00f3rico y cultural concreto en que le ha tocado vivir.<\/p>\n<p>1. Vocaci\u00f3n com\u00fan vista por parte de Dios.- El primer protagonista de la vocaci\u00f3n es Dios, al que la Biblia indica como \u00abel que llaman (Rom 9,1 1; cf. G\u00e1l 5,8: 1 Pe 1,15). La vocaci\u00f3n de Dios tiene estas caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales : &#8211; Es un acto de elecci\u00f3n de la voluntad libre de Dios. Dios, por propia iniciativa, dirige su amor al hombre escogui\u00e9ndolo desde antes de nacer (cf. Jr 1,5: G\u00e1l 1,15) y alcanz\u00e1ndolo en su vida cotidiana, sea cual fuere su realidad personal, material, espiritual, y sean cuales fueren las circunstancias concretas en que el hombre, por su propia responsabilidad, llega a encontrarse en el camino de su vida (Jr 1 ,6-7. G\u00e1l 1 ,1314; Ef 1,3-14).<\/p>\n<p>&#8211; Es un acto de amor creativo, personal y \u00fanico. Dios llama a una persona por su nombre (1s 43,1). \u00abLlamar\u2020\u009d, \u00abdar el nombre a una cosan significa en el lenguaje b\u00ed\u00adblico hacerla existir.<\/p>\n<p>Dios, al llamar al hombre, lo crea seg\u00fan el proyecto de vida que ha pensado para \u00e9l- (Gn 17 5; 1s 45,4; Jn 10,328). Dios establece entonces una relaci\u00f3n personal y original con el hombre de tal categor\u00ed\u00ada que puede decir como Newman: \u00bb He sido creado para hacer o para ser algo para lo que nunca nadie ha sido creado. Poco importa que yo sea rico o pobre, despreciado o estimado por los hombres. Dios me conoce y me llama por mi nombre. De alguna manera soy tan necesario en mi puesto como un arc\u00e1ngel en el suyo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>&#8211; Es un aspecto de la revelaci\u00f3n divina. Dios se pone a la altura del hombre y entabla un di\u00e1logo con \u00e9l para manifestarle qui\u00e9n es, qu\u00e9 lugar ocupa y qu\u00e9 es lo que Dios ha previsto en su plano para \u00e9l. La llamada tiene un car\u00e1cter program\u00e1tico, es decir, comunica al hombre el proyecto de Dios sobre \u00e9l para orientar su existencia: es autoritativa, en el sentido de que vincula al hombre de una forma irrevocable: es transformadora, ya que da al que ha sido llamado la fuerza eficaz para la respuesta; es judicial, en cuanto que ilumina sobre el sentido justo que debe tener la vida de la persona llamada.<br \/>\n&#8211; Es una realidad din\u00e1mica. Dios llama al hombre en cada instante de su vida. La vocaci\u00f3n es, por tanto, una realidad vital que se desarrolla progresivamente en un di\u00e1logo entre el Se\u00f1or que no cesa de llamar y el creyente que no cesa de responder. Este di\u00e1logo comienza en el tiempo y termina en la eternidad (LG 48).<\/p>\n<p>&#8211; Es un don universal. Dios llama a todos los hombres (cf. LG 2; AG 2: GS 22).<\/p>\n<p>&#8211; Es un don para una misi\u00f3n. Dios llama a cada uno para que sea la manifestaci\u00f3n de su amor a la humanidad. Por eso Dios llama para enviar a cada uno al servicio de sus hermanos, determinado por los dones particulares con que lo ha enriquecido (cf. Ex 3: 4,1-19; LG 11; AG 2, 5,36).<\/p>\n<p>2. Vocaci\u00f3n y vocaciones.- El concepto de vocaci\u00f3n es hoy m\u00e1s amplio que la noci\u00f3n que durante tantos a\u00f1os significaba s\u00f3lo las vocaciones sacerdotales y religiosas. La vocaci\u00f3n, en el sentido actual de la palabra, interesa a todos: a los adolescentes, a los j\u00f3venes y a los adultos. Desde el punto de vista teol\u00f3gico, el discurso sobre la vocaci\u00f3n se articula hoy de esta manera:<br \/>\nvocaci\u00f3n a la vida. vocaci\u00f3n a realizar la propia vida en Cristo y en la Iglesia, las vocaciones espec\u00ed\u00adficas en la Iglesia.<\/p>\n<p>La llamada a la vida. La primera gran vocaci\u00f3n se identifica con la llamada a la vida. Toda vida es vocaci\u00f3n; por esta vocaci\u00f3n, que es personal, el hombre puede vivir en comuni\u00f3n con Dios, siendo capaz de dialogar con \u00e9l, de colaborar con \u00e9l. El hombre creado a imagen de Dios est\u00e1 llamado por vocaci\u00f3n a realizarse a nivel individual y comunitario en alianza con \u00e9l.<\/p>\n<p>La llamada a la vida con Cristo. El punto culminante de la vocaci\u00f3n es la llamada a la uni\u00f3n con Cristo. La llamada de Dios Creador, que se dirige a cada uno de los seres humanos, se concreta hist\u00f3ricamente en la llamada a la salvaci\u00f3n universal en Cristo, hacia el que tiende toda la historia como t\u00e9rmino y modelo. La elecci\u00f3n-vocaci\u00f3n del hombre en Cristo es personal y est\u00e1 inscrita desde siempre en un proyecto que el Padre tiene para \u00e9l. Esta llamada a realizar la propia vida en comuni\u00f3n con el Padre por medio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la suprema realizaci\u00f3n individual y comunitaria del hombre. Esta llamada se act\u00faa en la Iglesia, que es el \u00absacramento\u2020\u009d de salvaci\u00f3n para todos los hombres (LG 1).<\/p>\n<p>Todo cristiano ocupa en la Iglesia su propio lugar y realiza su propia misi\u00f3n por medio del don particular recibido del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Este don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, llamado carisma, es lo que especifica, lo que hace personal e irrepetible la vocaci\u00f3n id\u00e9ntica de todos.<\/p>\n<p>De la variedad de carismas nacen las diversas ocasiones espec\u00ed\u00adficas: por eso se puede hablar no s\u00f3lo de la vocaci\u00f3n, sino de \u00ablas vocaciones\u2020\u009d. Todo cristiano, para ser aut\u00e9ntico protagonista en la Iglesia, tiene que comprometerse a descubrir y a realizar su propia vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>3. Las vocaciones espec\u00ed\u00adficas en la Iglesia.- Adem\u00e1s de la vocaci\u00f3n com\u00fan a la vida y a la comuni\u00f3n con Cristo en la Iglesia, hay vocaciones espec\u00ed\u00adficas que constituyen en la Iglesia los elementos b\u00e1sicos de su vida y de su misi\u00f3n. Estas vocaciones son la respuesta que el Esp\u00ed\u00adritu Santo da a las nuevas necesidades de la Iglesia. Las vocaciones espec\u00ed\u00adficas con que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ha enriquecido actualmente a la Iglesia se pueden subdividir en dos grandes categor\u00ed\u00adas :<br \/>\nvocaciones a los ministerios eclesiales, es decir, a los servicios destinados directamente al bien de la comunidad cristiana: ministerios ordenados (episcopado, presbiterado, diaconado) , ministerios instituidos (lectorado, acolitado), ministerios de hecho (por ejemplo, los ministros extraordinarios de la eucarist\u00ed\u00ada, los catequistas, etc.); &#8211; vocaciones a las formas de vida, es decir, modos de actuar la vocaci\u00f3n cristiana en diversas condiciones de vida: matrimonio cristiano, viudez, consagraci\u00f3n en los institutos seculares, virginidad y celibato con vistas al Reino de los cielos.<\/p>\n<p>Toda vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica es limitada, ya que expresa solamente una parte de la riqueza de los dones de Cristo.<\/p>\n<p>Por eso toda vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica tiene necesidad de todas las otras vocaciones : las diversas vocaciones espec\u00ed\u00adficas son complementarias, se completan mutuamente. Este hecho requiere en primer lugar el conocimiento de las diversas vocaciones con las que el Esp\u00ed\u00adritu Santo enriquece hoy a la Iglesia; en segundo lugar, la comprensi\u00f3n de otras vocaciones que no son las nuestras, pero que forman parte de la Iglesia; en tercer lugar, el aprecio de todas las vocaciones. La Iglesia debe preocuparse del desarrollo de todas las vocaciones que suscita el Esp\u00ed\u00adritu Santo para su bien. Todas las vocaciones est\u00e1n al servicio del crecimiento; son modalidades diversas que se unifican profundamente en el \u2020\u0153misterio de la comuni\u00f3n\u00bb de la Iglesia. De esta manera, el misterio \u00fanico e id\u00e9ntico de la Iglesia revela y revive en la variedad de las vocaciones la riqueza infinita del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>T Bargiel<\/p>\n<p>Bibl.: L. Coenen, Llamada. en DTNT III, 914; G. Emonnet, Vocaci\u00f3n cristiana en la Biblia, San Pablo, Madrid 1970; L, Gonz\u00e1lez Quevedo &#8211; E, Mart\u00ed\u00adnez, Vocaci\u00f3n, en DTVC, 1824-1887, A, Guerra, Vocaci\u00f3n, en CFP lO44-1O52~ L, M. Rulla, Psicologia profunda y vocaci\u00f3n, 2 vols., Atenas. Madrid 1984i985; J de Sahag\u00fan Lucas, La vida sacerdotal y religiosa. Antropologia y existencia, Atenas, Madrid 1986.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Metodolog\u00ed\u00ada: 1. Observaci\u00f3n inicial; 2. Autonom\u00ed\u00ada vocacional; 3. Diferencias vocacionales; 4. En la ra\u00ed\u00adz del problema; 5. Dos consecuencias importantes &#8211; II. Camino de la vocaci\u00f3n: 1. El Dios que llama: a) La voz de la sangre, b) El ambiente, c) La historia; 2. El hombre que responde: a) Dificultad de la respuesta vocacional. b) Apertura a los dem\u00e1s, c) Dominio del ambiente, d) Acompa\u00f1ar la respuesta.<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas que siguen hablan de la vocaci\u00f3n o llamada en general. Esta palabra puede ser en estos a\u00f1os un \u00abtest\u00bb importante. En el enfoque que se d\u00e9 al estudio de esta palabra se manifestar\u00e1n posturas encontradas de no escasa importancia para la espiritualidad. Seremos breves en la exposici\u00f3n por razones obvias, que entender\u00e1 en seguida el lector.<\/p>\n<p>I. Metodolog\u00ed\u00ada<br \/>\nAl abordar el tema de la vocaci\u00f3n, quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante sea la metodolog\u00ed\u00ada. Es \u00e9sta la que parece debe ser cambiada radicalmente. Todo lo dem\u00e1s depender\u00e1 de aqu\u00ed\u00ad. Depender\u00e1n tanto los temas como su desarrollo. En los siguientes puntos puede quedar reflejada la problem\u00e1tica metodol\u00f3gica de la vocaci\u00f3n mirada desde el punto de vista cristiano, \u00e1ngulo al que, l\u00f3gicamente, no queremos renunciar.<\/p>\n<p>1. OBSERVACI\u00ed\u201cN INICIAL &#8211; Ojeando diversos diccionarios de ciencias eclesi\u00e1sticas, el lector puede observar estas distintas posturas ante la palabra vocaci\u00f3n: o que no estudian la palabra, o que en su desarrollo cuentan s\u00f3lo o muy particularmente la llamada vocaci\u00f3n sagrada, encarnada en la consagraci\u00f3n religiosa y en el ministerio jer\u00e1rquico. Puede incluso observarse que cuando ha sido ampliado el campo de los ministerios, dando nacimiento a ministerios laicales, \u00e9stos parecen ministerios jer\u00e1rquicos de segunda clase. Introducen casi en un estado personal distinto y relacionan con unos contenidos t\u00ed\u00adpicamente sacrales.<\/p>\n<p>Estas diferencias insin\u00faan que algo sucede en la metodolog\u00ed\u00ada del estudio vocacional. Porque la situaci\u00f3n, una situaci\u00f3n tan diferente, es realmente an\u00f3mala.<\/p>\n<p>2. AUTONOMIA VOCACIONAL &#8211; En una primera observaci\u00f3n, lo que se capta es que la vocaci\u00f3n no tiene autonom\u00ed\u00ada, sino que desaparece ante ciertas vocaciones, concretamente ante la vocaci\u00f3n religiosa y sacerdotal. Y esto es grave. Siempre que una realidad es enunciada con un sustantivo y un adjetivo, tal realidad tiene en el sustantivo su fuerza fundamental y la direcci\u00f3n radical de s\u00ed\u00ad misma. El sustantivo se convierte en nodriza que alimenta al adjetivo. Cuando sucede al rev\u00e9s, las cosas no funcionan. Pongamos el ejemplo de la palabra y realidad hombre: cuando en el hombre blanco-negro, ilustrado-ignorante, pobre-rico, etc., es el adjetivo el que configura al sustantivo, entonces nacen los racismos y la destrucci\u00f3n del hombre. Cuenta s\u00f3lo o principalmente aquello que es separable del hombre, no el hombre mismo. La naturaleza humana es postergada, olvidada y desnaturalizada.<\/p>\n<p>Desde esta concreci\u00f3n -que no simple ejemplo- podemos comprender lo que sucede en el mundo de la vocaci\u00f3n. Cuando el acento (=la importancia, metodolog\u00ed\u00ada, direcci\u00f3n, etc.) recae en el adjetivo (religiosa, sacerdotal) y no en el sustantivo (vocaci\u00f3n), entonces tiene lugar la destrucci\u00f3n de la vocaci\u00f3n. Cualquier desarrollo que se haga estar\u00e1 radicalmente viciado.<\/p>\n<p>3. DIFERENCIAS VOCACIONALES &#8211; Si no debe acentuarse el adjetivo en detrimento del sustantivo, s\u00ed\u00ad debe, no obstante, enunciarse y pronunciarse. En psicolog\u00ed\u00ada diferencial es precisamente esto lo que se recuerda y estudia. Lo que parece no tener importancia capital puede tener, sin embargo, importancia provincial. El sexo, la edad, la geograf\u00ed\u00ada, etc., tienen innegable incidencia sobre la configuraci\u00f3n de la persona. Si no tuvi\u00e9ramos en cuenta estas diferencias, estar\u00ed\u00adamos ante un personalismo impersonal.<\/p>\n<p>Lo mismo sucede con la vocaci\u00f3n. No por acentuar la vocaci\u00f3n se niegan las vocaciones. Todo lo contrario. Al menos as\u00ed\u00ad deber\u00ed\u00ada ser. La vocaci\u00f3n no existe m\u00e1s que en supuestos concretos y no es una entelequia.<\/p>\n<p>4. EN LA RAIZ DEL PROBLEMA &#8211; \u00bfD\u00f3nde radica el problema de la manipulaci\u00f3n del concepto de vocaci\u00f3n? Dicho con palabras m\u00e1s claras: \u00bfpor qu\u00e9 los adjetivos religiosa, consagrada, ministerial, han anulado pr\u00e1cticamente el concepto de vocaci\u00f3n?<br \/>\nLa respuesta, en el fondo, parece bastante sencilla: a mi modo de ver, ha sido el P. M.-D. Chenu quien mejor la ha formulado desde su misma ra\u00ed\u00adz: \u00abPor un equivocado sobrenaturalismo, algunos te\u00f3logos -cat\u00f3licos y protestantes, \u00e9stos en mayor n\u00famero- escindieron la realidad al reducir la profesi\u00f3n a la naturaleza para enaltecer la vocaci\u00f3n como una gracia\u00bb*. Aqu\u00ed\u00ad parece radicar el n\u00facleo del problema. Mientras no se supere esta dicotomia tan arraigada en el mundo (incluso la mayor\u00ed\u00ada sacralizada de nuestro mundo desacralizado), continuaremos encarnando la vocaci\u00f3n en realidades \u00abreligiosas\u00bb, dejando para las \u00abprofanas\u00bb (por m\u00e1s dignas e ineludibles que sean) la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>5. DOS CONSECUENCIAS IMPORTANTES &#8211; Asumido en su ra\u00ed\u00adz el problema, se pueden enfrentar cuestiones importantes. Por ejemplo, la ampliaci\u00f3n del campo de la vocaci\u00f3n. Ahora puede y debe aumentar considerablemente este campo. Vocaci\u00f3n viene a identificarse con profesi\u00f3n, y \u00e9sta con presencia del hombre en el mundo, respondiendo al puesto que en \u00e9l debe ocupar. Cualquiera que sea ese lugar y esa tarea que el hombre asume consciente de que es la suya, es vocaci\u00f3n. El car\u00e1cter sagrado o profano no es constitutivo de la vocaci\u00f3n; y, por lo tanto, tampoco destructivo de la misma. Seg\u00fan se entienda de una manera o de otra, podr\u00e1 ser diferencial de un tipo concreto de vocaci\u00f3n, pero no de la vocaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se despejan las relaciones entre consagraci\u00f3n y destino. La vocaci\u00f3n ha sido considerada como proveniente de Dios y destinada a \u00e9l directa e inmediatamente. Esto implicaba una consagraci\u00f3n. Era una reserva que Dios se hac\u00ed\u00ada de una persona, como parec\u00ed\u00ada hac\u00e9rsela de una cosa (un c\u00e1liz, un lugar, etc.). Aquella persona quedaba desligada de cualquier otro destino; la santidad de Dios pon\u00ed\u00ada instintivamente el veto a relacionarlo con realidades profanas. En cambio, la profesi\u00f3n parec\u00ed\u00ada venir de la naturaleza, como si fuera de otra galaxia, y era destinada directa e indirectamente a la tierra. El mundo se divid\u00ed\u00ada en dos partes muy diferentes, por no decir contrarias, y cada una de ellas explicaba la presencia de una parte de la humanidad.<\/p>\n<p>En esta nueva visi\u00f3n hay que llamar la atenci\u00f3n sobre el origen com\u00fan de toda vocaci\u00f3n (cualesquiera que sean las mediaciones, como veremos despu\u00e9s) y sobre el destino terreno de toda vocaci\u00f3n. Los carismas, los dones, las vocaciones se dan para com\u00fan utilidad de los hombres que viven en la tierra, cualquiera que sea la dimensi\u00f3n humana a la que va a afectar una determinada vocaci\u00f3n o profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Camino de la vocaci\u00f3n<br \/>\nHaciendo camino se conocen y descubren las cosas. Caminando se encuentran rincones que no aparecen m\u00e1s que en el acercamiento a la realidad tal y como es. Aqu\u00ed\u00ad queremos utilizar este m\u00e9todo para entrar en lo que es la vocaci\u00f3n: ver c\u00f3mo nace y c\u00f3mo crece esto que llamamos vocaci\u00f3n, ya en el sentido y extensi\u00f3n que tiene en estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Vocaci\u00f3n suele identificarse con llamada. Pero quiz\u00e1 esta identificaci\u00f3n no sea exacta. Aunque no vamos a detenernos en probar lo contrario, s\u00ed\u00ad puede decirse que la vocaci\u00f3n es el resultado de una llamada y una respuesta. Y por m\u00e1s que la llamada sea lo primero y principal, no puede, sin m\u00e1s, identificarse vocaci\u00f3n y llamada. Por eso continuamos utilizando la palabra vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EL DIOS QUE LLAMA &#8211; Para un cristiano es claro que quien llama es Dios. S\u00f3lo Dios puede entrar en la vida del hombre con una voz imperiosa; s\u00f3lo \u00e9l puede arrogarse proponer al hombre un destino que afecta a toda su vida. Para un cristiano, Dios es Padre del hombre, con una paternidad muy cercana al hijo, pero tambi\u00e9n muy distante a la vez: inmanente y trascendente al mismo tiempo. Y por eso la llamada se hace necesaria, porque la distancia es siempre larga. Voz y vocaci\u00f3n tienen la misma ra\u00ed\u00adz y ambas palabras se unen en Dios que llama.<\/p>\n<p>Pero no todo est\u00e1 dicho con ello. Se hace preciso descubrir los caminos en los que Dios se encuentra apostado para vocear al hombre que pasa por ellos. Porque al afirmar que Dios est\u00e1 en el principio de la vocaci\u00f3n, no lo entendemos como si Dios llamase siempre directa e inmediatamente. Es cierto que Dios puede llamar as\u00ed\u00ad, y que la historia puede testificar variadas vocaciones que tienen su origen en ese lenguaje no formado de Dios. Pero tambi\u00e9n parece indiscutible que el sobrenaturalismo se ha convertido en una obsesi\u00f3n cristiana y ha cerrado pr\u00e1cticamente otros muchos caminos a Dios, como si Dios no tuviese otros senderos por los que acercarse al hombre. Se hace preciso rescatar en el mapa vocacional estos senderos, porque, adem\u00e1s, parece que son los m\u00e1s transitados.<\/p>\n<p>No hay raz\u00f3n para que sea de otra manera. Y hay razones fundamentales para que sea as\u00ed\u00ad. Dios utiliza los medios normales, y est\u00e1 presente en ellos como instigador y conductor de los hombres. El cristianismo es una religi\u00f3n de >mediaciones. Es \u00e9sta una verdad que, siendo central, con frecuencia no ha llegado siquiera a ser perif\u00e9rica.<\/p>\n<p>Entre los principales caminos vocacionales, o en los que Dios deja o\u00ed\u00adr su voz, cabe destacar los siguientes:<\/p>\n<p>a) La voz de la sangre. \u00bfPor qu\u00e9 la voz de la sangre va a ser mirada instintivamente como contraria a la voz de Dios? Las palabras carne y sangre arrastran una contradicci\u00f3n hist\u00f3rica con el Esp\u00ed\u00adritu y, sea cual sea el significado que demos a estas palabras, parece que siempre las enfrentamos. En este sentido, quiz\u00e1 no sean muchos los que instintivamente asocien la llamada de Dios con la voz de la carne y la sangre.<\/p>\n<p>Entendemos aqu\u00ed\u00ad por voz de la sangre la tendencia instintiva, el deseo \u00ed\u00adntimo y profundo que empuja hacia un modo de ser y estar, o que rechaza otro. Normalmente, aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la base de toda vocaci\u00f3n, porque ni siquiera a rega\u00f1adientes suele seguirse una vocaci\u00f3n que rechaza la naturaleza en su m\u00e1s honda y decisiva tendencia.<\/p>\n<p>Suele haber en el fondo de la persona una pulsi\u00f3n esencial hacia formas de ser y vivir fundamentales, encarnadas en variables no muy distintas, pero tampoco r\u00ed\u00adgidamente separadas. Es como una primera zona amplia, no desdibujada, pero tampoco cerrada, dentro de la cual brotan distintas posibles vocaciones con aspectos comunes o al menos no opuestos radicalmente. Podr\u00ed\u00adamos decir que es precisamente en esa zona donde se juegan las cinco o seis vocaciones fuertemente distintas que existen en la humanidad. No hablamos de vocaciones contrarias, sino de vocaciones distintas; porque es evidente que un mismo origen divino no se contradice, pero s\u00ed\u00ad se ramifica y encarna en realidades diversas.<\/p>\n<p>Este fondo y esta zona son el camino en que se oye la primera palabra vocacional. M\u00e1s a\u00fan, ella misma es la primera palabra a ser persona vocacionada, cualquiera que sea el contenido o se\u00f1alaci\u00f3n que indique esa palabra. Por eso, pocos ser\u00e1n los que no encuentren obvio que cualquier llamada que choque frontalmente con los deseos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos de una persona sana es&#8217;falsa alarma, en lugar de voz amiga e invitante. En la determinaci\u00f3n de la naturaleza de la vocaci\u00f3n y en el descubrimiento de las vocaciones, este camino debe ser explorado. Quiz\u00e1 actualmente lo sea m\u00e1s en las profesiones que en las vocaciones. Para nosotros, despu\u00e9s de las consideraciones metodol\u00f3gicas que hemos hecho, tal diferencia deber\u00ed\u00ada desaparecer.<\/p>\n<p>b) El ambiente. Todos, o la inmensa mayor\u00ed\u00ada, nos sentimos impulsados a vivir en una direcci\u00f3n, pero de manera vaga e imprecisa. Inicialmente gozamos de diversas posibilidades indefinidas que esperan del tiempo una precisi\u00f3n concreta. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace que esas posibilidades m\u00faltiples vayan reduci\u00e9ndose en beneficio de una concreta, que crece y se impone a la conciencia inquisidora de la persona?<br \/>\nEn la respuesta a esta pregunta deben entrar muchos factores; pero parece que uno de los que m\u00e1s influye es el ambiente. El ambiente es una de las mediaciones m\u00e1s concretas y a la orden del d\u00ed\u00ada. Quiz\u00e1 porque el hombre es un ser social, que no puede pensarse al margen de la realidad humana que le configura como persona (y nadie se configura como persona sin haber descubierto y seguido, al menos en buena parte, la propia llamada).<\/p>\n<p>Por ambiente entendemos aqu\u00ed\u00ad las relaciones personales que frecuenta el sujeto. La familia y la escuela, como primarios conocedores y configuradores de la persona, son quienes a veces de forma instintiva, a veces de manera buscada -y hasta un poco rebuscada o trabajosamente buscada-, van despertando y potenciando aspectos concretos, o concreciones determinadas, de la llamada general a que alud\u00ed\u00adamos antes. Si el ambiente juega limpio, ayudando a dar este segundo paso, se habr\u00e1 prestado un servicio particularmente delicado y dif\u00ed\u00adcil. La persona no suele tener el suficiente grado de madurez como para que pueda por s\u00ed\u00ad misma tomar una decisi\u00f3n que casi siempre resulta ser de por vida. Y menos a\u00fan cuando se decide en la ni\u00f1ez o la adolescencia. Discernir una voz en un coro de voces no es algo que logre cualquiera. Es tarea que logra un profesional con suficiente formaci\u00f3n y casi maestr\u00ed\u00ada en la captaci\u00f3n y distinci\u00f3n de sonidos.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n profesional -hay que hablar de ella al recordar la vocaci\u00f3n-ejerce aqu\u00ed\u00ad un servicio de inapreciable valor. Afortunadamente, en los \u00faltimos a\u00f1os este campo se ha visto primado de una manera poderosa. Es algo que va al ritmo del desarrollo de los pueblos. La orientaci\u00f3n profesional no es la imposici\u00f3n de un camino concreto; es la presentaci\u00f3n de los varios caminos posibles, con la ayuda necesaria, seg\u00fan los casos, para que la persona conecte con el que le es m\u00e1s connatural. La orientaci\u00f3n profesional no intenta hacer un primer ministro ni un papa. Trata de que la persona asocie su vida a la pol\u00ed\u00adtica, econom\u00ed\u00ada, agricultura, filosof\u00ed\u00ada, religi\u00f3n, etc., de acuerdo con lo que desde dentro pide cada naturaleza. Normalmente, un primer ministro o un papa son personas que no han equivocado su vocaci\u00f3n radical, porque, de lo contrario, no habr\u00ed\u00adan llegado al puesto que han subido. Pero la vocaci\u00f3n no implica esos niveles, porque tampoco con s\u00f3lo ellos se har\u00ed\u00adan las cosas de la pol\u00ed\u00adtica y de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>c) La historia. Al hablar aqu\u00ed\u00ad de la historia nos estamos refiriendo a los gozos y esperanzas&#8230; de los hombres de un tiempo determinado. Queremos decir que las necesidades y posibilidades de un tiempo determinado pueden concretizar la tendencia-compromiso-vocaci\u00f3n de una persona. La historia se convierte as\u00ed\u00ad en importante mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es la historia la voz que quiz\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s cerca clama. Es quiz\u00e1 tambi\u00e9n la mediaci\u00f3n que mejor puede ser constatada y la que mejor puede deshacer una especie como de mala conciencia o conciencia puramente naturalista que a veces atormenta a quienes estiman y proclaman la necesidad de las mediaciones humanas como camino de Dios.<\/p>\n<p>En efecto. Si alguien piensa que estos criterios -concretamente el de la historia- son puramente naturales, en los que no aparece la presencia de Dios que llama, no olvide recordar vocaciones concretas y muy sonadas en la historia de la salvaci\u00f3n, de las que testifica la misma Sda. Escritura. El caso de Mois\u00e9s es paradigm\u00e1tico y no deber\u00ed\u00ada ser olvidado con facilidad. En \u00e9l aparece la historia como lugar no s\u00f3lo en el que Dios se revela, sino incluso en el que se ve una especie como de exigencia y compromiso para el mismo Dios. \u00abEl clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta m\u00ed\u00ad y he visto, adem\u00e1s, la opresi\u00f3n con que los egipcios los oprimen. Ahora, pues, ve; yo te envio&#8230;\u00bb (Ex 3,9-10).<\/p>\n<p>Habr\u00ed\u00ada que dar un paso m\u00e1s y constatar que la vocaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret tiene esta misma explicaci\u00f3n: la situaci\u00f3n de los hombres y la inviabilidad de otros caminos por los que solucionar esos problemas le hace presentarse al Padre y decirle: \u00abHeme aqu\u00ed\u00ad, env\u00ed\u00adame\u00bb.<\/p>\n<p>Las mejores vocaciones, pues, han funcionado desde la historia, o teniendo en la historia un lugar de revelaci\u00f3n y llamada. Dios ha hablado a trav\u00e9s de ellas. Pocas voces m\u00e1s reales y concretas, de las que no se suben por las nubes, sino que afianzan al hombre en los problemas que Dios trae entre manos.<\/p>\n<p>2. El HOMBRE QUE RESPONDE &#8211; La palabra \u00abacogida\u00bb est\u00e1 superando a la palabra respuesta. Es una palabra m\u00e1s moderna y con un claro sentido evang\u00e9lico. Merece la pena mantenerla y no dejarla pasar antes de que haya sensibilizado al cristianismo, aunque sea en una m\u00ed\u00adnima parte.<\/p>\n<p>La respuesta a Dios que llama y se manifiesta no puede hacerse m\u00e1s que mediante la fe, que es obediencia o hacedora de la verdad de la palabra (\u00abveritatem facientes in caritate\u00bb, Ef 4,15). La llamada se\u00f1ala o indica un camino, despierta o invita a caminar, fortalece la cong\u00e9nita debilidad humana. La acogida consiste en abrir la puerta a esa invasi\u00f3n de fuerza para que disponga y empuje a la persona hacia donde dicha fuerza impulsa.<\/p>\n<p>En el estudio de la vocaci\u00f3n es tan importante la respuesta como la llamada. Y, desde luego, mucho m\u00e1s preocupante, porque es la dimensi\u00f3n o aspecto que m\u00e1s suele fallar. Sobre la llamada, que al acercarse a la libertad del hombre deja de ser un indicativo o un imperativo para convertirse en un interrogante o, m\u00e1s correctamente, en un desider\u00e1tum, se cierne constantemente la debilidad humana, que hace de la libertad una ambig\u00fcedad muy a tener en cuenta. Tomar conciencia de la dificultad de la vocaci\u00f3n y potenciar las posibilidades de una respuesta digna, as\u00ed\u00ad como desenmascarar sus impedimentos, es una tarea digna y necesaria en la penetraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Dificultad de la respuesta vocacional. A veces se tiene la impresi\u00f3n de que la respuesta a ciertas vocaciones es relativamente f\u00e1cil. Hay quienes pueden pensar, y lo piensan sin duda, que ciertas respuestas son agradables y envidiables. Como tambi\u00e9n se piensa que hay vocaciones dif\u00ed\u00adciles, que atemorizan. Lo normal es, ciertamente, que no todas las vocaciones o llamadas se presenten de la misma manera, ni afecten igualmente a los hombres, ni generen id\u00e9ntica actitud en ellos. Pero resultar\u00ed\u00ada muy sospechoso que identific\u00e1semos vocaciones f\u00e1ciles con vocaciones profanas (profesiones) y vocaciones dif\u00ed\u00adciles con vocaciones sacras (vida religiosa o ministerial jer\u00e1rquica). Estar\u00ed\u00adamos de nuevo ante una dicotom\u00ed\u00ada que no se sostiene. Es preciso superar ciertos clis\u00e9s que impiden una vida m\u00e1s normal y un acercamiento correcto a la existencia de los hombres. De lo contrario, estaremos abriendo cada vez m\u00e1s la fosa que divide a la Iglesia y al mundo sin fundamento (otra cosa es cuando exista el fundamento de una separaci\u00f3n que tiene que reconocerse tal en virtud de la concepci\u00f3n y realizaci\u00f3n de la existencia humana).<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n no debe hacerse (al hablar de dificultad) entre vocaci\u00f3n profana y vocaci\u00f3n sagrada, sino entre vocaci\u00f3n falsa y vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica. Los aut\u00e9nticos profesionales (profesiones o vocaciones profanas) han sido hombres que han dudado en su respuesta, a veces se han rebelado contra la llamada y en ocasiones han abandonado seguir (palabra muy vocacional) en la tarea comenzada (en ese hacer la verdad al que se sent\u00ed\u00adan llamados). En todo caso, en la permanencia y en el desaliento que abandona, esas vocaciones aut\u00e9nticas son muy dif\u00ed\u00adciles. Son vocaciones mantenidas en el acoso, la zancadilla, la envidia incluso de sus \u00ed\u00adntimos colaboradores, el recorte profundo de su libertad y de su tiempo, la dureza de las circunstancias externas, que alcanzan incluso a la familia. Y cuando esa respuesta o compromiso se asume conscientemente, en la independencia de poderes f\u00e1cticos claramente sat\u00e1nicos (seamos duros aqu\u00ed\u00ad), entonces la vivencia de esa vocaci\u00f3n concreta es menos que envidiable. Puede ser un verdadero martirio.<\/p>\n<p>Nos hemos detenido en la dificultad que comporta lo que suele llamarse profesi\u00f3n (pol\u00ed\u00adtico, economista, juez, etc.), porque es preciso introducir lenta pero inexorablemente la vida real de tantos cristianos -y tantos hombres-en el ruedo de la vocaci\u00f3n, y con el fin de ayudar a superar esa dicotom\u00ed\u00ada a que antes alud\u00ed\u00adamos, y que dificulta radicalmente la recuperaci\u00f3n del concepto y extensi\u00f3n de vocaci\u00f3n, que es uno de los puntos que m\u00e1s nos interesa.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir, sin embargo, que la dificultad de la vocaci\u00f3n no debe convertirse en un fantasma maligno y tr\u00e1gico. Hay que afirmar con la misma fuerza que toda vocaci\u00f3n cuenta con una facilidad importante. Hay en toda persona vocacionada una serenidad interior que viene de fondos no siempre bien identificados y distinguidos, pero reales. Algo empuja desde dentro a realizar una tarea en la que se cree y en cuya entrega y realizaci\u00f3n va cobrando conciencia de plenitud o al menos de vida importante. Hay una especie de tensi\u00f3n de fuerzas entre algo que pugna por salir y expresarse en la vida y algo que se retrae ante el paso decisivo. Para constatarlo y darlo a entender, ahora recurriendo a un aut\u00e9ntico profeta (tambi\u00e9n los hubo falsos, con una componente distinta), acudamos a la experiencia de Jerem\u00ed\u00adas. La suya, creo yo, es una experiencia vocacional que se repite m\u00e1s o menos abiertamente en todos los hombres sinceros: \u00abLa palabra de Yahv\u00e9 ha sido para m\u00ed\u00ad oprobio y befa cotidiana. Yo dec\u00ed\u00ada: `No volver\u00e9 a recordarlo ni hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre&#8217;. Pero hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n algo as\u00ed\u00ad como fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogarlo, no pod\u00ed\u00ada\u00bb (Jer 20,8-9). Con diversos matices y referencias distintas, \u00e9sta puede ser la tensi\u00f3n que se crea en una persona que asume responsable y comprometidamente una vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, toda opci\u00f3n -que esto es la respuesta vocacional- exige muchas renuncias. Renuncias a posibilidades que se ve\u00ed\u00adan cercanas, y que basta que sean verdaderas renuncias como para que est\u00e9n constantemente ilusionando a quien las ha hecho con el se\u00f1uelo de su nostalgia. Una opci\u00f3n se enuncia en forma positiva, ya que se escoge libremente un camino; pero no hay dificultad alguna en admitir realistamente que implica muertes. Quien elige (acto positivo de opci\u00f3n) ser m\u00e9dico renuncia -aunque no lo pronuncie o escriba ante notario- a ser abogado, ingeniero, militar, sacerdote, fil\u00f3sofo, etc. Es mayor la renuncia que la opci\u00f3n. Y todas estas vocaciones, como no han dado ning\u00fan disgusto, pueden ocasionar que se las mire desde lejos y sean eternos espejismos para quien eligi\u00f3 una vocaci\u00f3n determinada. Es \u00e9sta una dificultad que se encuentra en el principio del camino y a lo largo del caminar. Es la dificultad de la limitaci\u00f3n humana y. contra la nostalgia, una de las peores y m\u00e1s tercas tentaciones que sufre el hombre.<\/p>\n<p>b) Apertura a los dem\u00e1s. Para hacer posible una respuesta o acogida que redondee la vocaci\u00f3n, es preciso abrir radicalmente el hombre a los dem\u00e1s. Distintas filosof\u00ed\u00adas propugnan un individualismo en el que dif\u00ed\u00adcilmente puede crecer esta apertura a los dem\u00e1s. Y sin apertura no es posible vocaci\u00f3n alguna, que es don o carisma que se recibe para com\u00fan utilidad (1 Cor 12,7). Desde una perspectiva cristiana, esto es indispensable en cualquier tipo de vocaci\u00f3n posible.<\/p>\n<p>M\u00e1s que insistir en el libertinaje como abuso de la libertad, hay que insistir en el ego\u00ed\u00adsmo, egocentrismo y egolatr\u00ed\u00ada como destrucci\u00f3n de toda posible conciencia de donaci\u00f3n. Crecer desde el propio yo se identifica con frecuencia con crecer hacia el propio yo. Y esto no parece cristiano, aunque en el mundo de hoy exista el riesgo de que tal teor\u00ed\u00ada se vea envuelta y presentada en una oferta agradable y cultural.<\/p>\n<p>En cambio, las filosof\u00ed\u00adas del yo-t\u00fa y la teolog\u00ed\u00ada del encuentro tratan de convencer a la persona de que es precisamente en la apertura a los dem\u00e1s, en el servicio y en los roces normales que se suscitan en la convivencia donde la persona se va configurando. No existe realizaci\u00f3n vocacional donde no se d\u00e9 una apertura a los dem\u00e1s (habr\u00ed\u00ada que precisar los diversos caminos de encuentro y relaci\u00f3n para no condenar determinadas vocaciones que parecen aisladas del mundo, siendo en verdad una forma particular -a veces m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, pero posible- de relaci\u00f3n con \u00e9l).<\/p>\n<p>Probablemente, no es conveniente insistir demasiado en esta misma filosof\u00ed\u00ada, porque se correr\u00ed\u00ada el riesgo de hacer de ella monopolio; y tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad los monopolios tiranizan y en el fondo pueden desaparecer, dejando un hueco insalvable. Pero s\u00ed\u00ad debe hablarse de ella y potenciarla sustancialmente. Un mundo que se mueve en gran medida por criterios de codicia y ambici\u00f3n, y que recibe en esa misma l\u00ed\u00adnea la educaci\u00f3n, no puede resultar cristiano. Hace mucho m\u00e1s dificil la de por s\u00ed\u00ad arriesgada decisi\u00f3n de aceptar o acoger una vocaci\u00f3n, una profesi\u00f3n, que se presenta como camino dif\u00ed\u00adcil.<\/p>\n<p>c) Dominio del ambiente. Quien se preocupa de la respuesta a dar a quien llama, no puede quedarse o limitarse a las filosof\u00ed\u00adas reinantes. Junto a la atenci\u00f3n que se presta a las filosof\u00ed\u00adas del yo exaltado (verdadero problema) y del yo-t\u00fa (soluci\u00f3n de ese problema), es preciso insistir tambi\u00e9n en algunos aspectos preocupantes del ambiente, porque \u00e9ste vincula demasiado al joven. La sociolog\u00ed\u00ada reconoce algunas calas negativas, especialmente peligrosas, en la juventud que se deja llevar: pasotismo, abandonismo, apat\u00ed\u00ada, hedonismo insolidario, s\u00ed\u00adndrome bab\u00e9lico y sisifismo. Todo ello dificulta, cuando no anula, la respuesta.<\/p>\n<p>Frente a ello es preciso despertar una militancia activa e ilusionada (no ilusa), trabajadora y altruista. Es una actitud que prepara a la donaci\u00f3n comprometida.<\/p>\n<p>d) Acompa\u00f1ar la respuesta. A lo largo de la vivencia de la vocaci\u00f3n es preciso que \u00e9sta sea acompa\u00f1ada. Discernir la vocaci\u00f3n no se agota en los comienzos de la misma. Es algo que contin\u00faa a lo largo de toda la vida, aunque en dimensiones distintas. Tambi\u00e9n es acto de discernimiento precisar si un paso a dar va en el camino de la vocaci\u00f3n asumida o se sale de \u00e9l.<\/p>\n<p>El discernimiento resulta pr\u00e1cticamente imposible para una sola persona [>Discernimiento]. Distinguir adecuadamente la voz de la Verdad en el inmenso concierto de voces que con frecuencia amenazan ahogarla (y as\u00ed\u00ad puede ser definido el discernimiento, es obra s\u00f3lo de m\u00fasicos muy aventajados o de directores muy expertos, no del com\u00fan de los aficionados. La mayor parte de los hombres necesita de los dem\u00e1s para que en un mecanismo relativamente complicado y sobre todo prolongado -por no decir permanente-cada uno pueda responder con visos de acierto.<\/p>\n<p>J. Manuel Cordob\u00e9s<br \/>\nBIBL.-AA. VV. Psychological structure and vocation, Villa Books, Dubl\u00ed\u00adn 1978.-Alamo, A. del, Horizontes vocacionales, Offo, Madrid 1962.-Alvarez Gast\u00f3n, R. Proyecto de vida. Orientaci\u00f3n vocacional de los j\u00f3venes (charlas y reflexi\u00f3n en grupos), Perpetuo Socorro, Madrid 1972.-Emonnet, G, La vocaci\u00f3n cristiana en la Biblia, Paulinas. Madrid 1980.-Favale. A. Vocazione comune e vocazioni specifiche. Aspelti \u00f3ibliei, teologici e psico-pedagogicipastorali, LAS. Roma 1981.-Firkel. E. La vocaci\u00f3n cristiana del seglar, Herder. Barcelona 1979.-Guill\u00e9n, F, Vocaci\u00f3n cristiana, Monte Casino, Zamora 1974.-Jeangros, E, Orientaci\u00f3n y vocaci\u00f3n profesional, Kapelusz. B. Aires 1965.-Leclercq, J, Mi vocaci\u00f3n cristiana, Descl\u00e9e. Bilbao 1954.-Regamey, R, La voz de Dios en las voces del tiempo, Sal Terrae, Santander 1978.-Sicari, A, Llamados por su nombre. La vocaci\u00f3n en la Escritura, Paulinas, Madrid 1981.-Sope\u00f1a, F. Notas sobre la vocaci\u00f3n profesional, PPC, Madrid 1960.-Villa, D, La vocaci\u00f3n del creyente, Clie. Tarrasa 1968.-Xandr\u00f3. M, \u00bfCu\u00e1l es mi vocaci\u00f3n?&#8230;, Paulinas. Madrid 1954.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La vocaci\u00f3n en el AT: 1. En general: Israel y el \u00abresto\u00bb; 2. La vocaci\u00f3n de los profetas. II. La vocaci\u00f3n en el NT: 1. La vocaci\u00f3n del Padre en Cristo es la vida misma cristiana; 2. Algunas vocaciones particulares.<\/p>\n<p>Manifestaci\u00f3n de la profunda y misteriosa naturaleza de Dios que se revela como amor, la vocaci\u00f3n interpela al hombre en su totalidad y hasta en su intimidad, poniendo de manifiesto sus dotes de generosidad y aceptaci\u00f3n del don divino o descubriendo, por el contrario, las opuestas facultades de ego\u00ed\u00adsmo y rechazo. Primordial por su misma definici\u00f3n, no menos de lo que lo es la realidad expresada con \/ elecci\u00f3n, ese don marca paso a paso las diferentes etapas de la revelaci\u00f3n divina y del camino del hombre, del que consiente como del que reh\u00fasa. Israel, el pueblo de eminentes personajes en relaci\u00f3n con el \u00abpacto\u00bb del AT; Cristo, la Iglesia su cuerpo y sus componentes en sus diferentes funciones en el NT, ambas realidades, que en fin de cuentas no constituyen m\u00e1s que una sola, expresan concretamente el alcance excepcional de esta sorprendente iniciativa de Dios respecto a sus criaturas, desde aquella primera vocaci\u00f3n divina que llam\u00f3 a la existencia al universo entero (G\u00e9n 1-2) hasta la que, al final de Ap, declara \u00abdichoso al que guarde las palabras prof\u00e9ticas de este libro\u00bb (Apo 22:7), y a la de Jes\u00fas, que en el ep\u00ed\u00adlogo mismo del Ap se dirige \u00aba todo el que escuche las palabras de la profec\u00ed\u00ada de este libro\u00bb y al que las altere de alg\u00fan modo, considerando los diferentes resultados (Apo 22:18s).<\/p>\n<p>Es un tema que hoy se impone f\u00e1cilmente a la atenci\u00f3n por su actualidad, y hasta por su extrema necesidad; basta reflexionar sobre la escasa importancia reservada en la actual sociedad \u00abcivil\u00bb a la llamada que viene de Dios y a las exigencias del esp\u00ed\u00adritu en general, mientras que nos proclamamos comprometidos en favor de la promoci\u00f3n y el crecimiento de la dignidad humana. Solicitado por la vocaci\u00f3n divina y asociado al proyecto salv\u00ed\u00adfico con el encargo de una misi\u00f3n especial, el hombre estar\u00e1 mejor equipado para llevar a cabo sus cometidos, que no pueden confinarse dentro de la sola dimensi\u00f3n terrena y provisional del hombre, sino que abrazan necesariamente tambi\u00e9n su realidad y sus exigencias sobrehumanas y eternas, a las que es constantemente llamado por el amor de Dios, manifestado en la plenitud de los tiempos en Cristo Jes\u00fas y en el don del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>I. LA VOCACI\u00ed\u201cN EN EL AT. 1. EN GENERAL: ISRAEL Y EL \u00abRESTO\u00bb. La vocaci\u00f3n (concepto expresado principalmente en hebreo por qara ; gr., kal\u00e9\u00f3, \u00abllamar\u00bb) representa la primera manifestaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la relaci\u00f3n de t elecci\u00f3n que el amor eterno de Dios va a establecer con Israel y -en funci\u00f3n del mismo misterio de amor y de salvaci\u00f3n-con los diferentes personajes de la historia b\u00ed\u00adblica: \u00abCuando Israel era ni\u00f1o, yo lo amaba, y de Egipto llam\u00e9 a mi hijo. Yo los he llamado. (&#8230;) Yo ense\u00f1aba a Efra\u00ed\u00adn a caminar\u00bb (Os 11,lss; cf Deu 14:1). La alianza que luego se estipular\u00e1 en el Sina\u00ed\u00ad ratificar\u00e1 la respuesta positiva del pueblo y la sellar\u00e1 con la elecci\u00f3n. Entretanto, antes de la alianza sina\u00ed\u00adtica, la palabra de Dios se dirige a Mois\u00e9s para que no haya equ\u00ed\u00advocos acerca de la vocaci\u00f3n del pueblo: invocando la reciente experiencia tr\u00e1gica de los enemigos de Dios, propone la dignidad y la misi\u00f3n del pueblo que Dios mismo hab\u00ed\u00ada definido como \u00abmi hijo primog\u00e9nito\u00bb (Exo 4:22): \u00abHab\u00e9is visto c\u00f3mo he tratado a los egipcios y c\u00f3mo os he llevado sobre alas de \u00e1guila y os he tra\u00ed\u00addo hasta m\u00ed\u00ad. Si escuch\u00e1is atentamente mi voz y guard\u00e1is mi alianza, vosotros ser\u00e9is mi propiedad especial entre todos los pueblos, porque m\u00ed\u00ada es toda la tierra; vosotros ser\u00e9is un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u00bb (Exo 19:4ss). La llamada de Dios se sit\u00faa entre una sanci\u00f3n para los rebeldes o despreciadores de la palabra divina y una promesa. Espera ante todo una respuesta del llamado: \u00abescuchar la voz\u00bb y \u00abobservar la alianza\u00bb de Dios que se va a estipular. Obtenida la respuesta (cf v. 8: \u00abTodo lo que el Se\u00f1or ha dicho, lo haremos\u00bb), el amor de Dios verificar\u00e1 la condici\u00f3n para proceder a una profunda transformaci\u00f3n de su interlocutor, haci\u00e9ndolo as\u00ed\u00ad id\u00f3neo para la misi\u00f3n a que lo ha destinado. Ahora el pueblo ser\u00e1 \u00abmi propiedad\u00bb, pertenencia peculiar de Dios, en el cual Dios mismo pone su sello, que lo distinguir\u00e1 de cualquiera otro pueblo. No s\u00f3lo eso; como \u00abreino de sacerdotes\u00bb se le conceden ulteriores privilegios: est\u00e1 dedicado de modo especial al servicio de Dios, a la pureza de su culto en la tierra, a su conocimiento y a su adoraci\u00f3n. De ahora en adelante todo israelita ser\u00e1 responsable de la presencia misma de Dios en la tierra. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la \/ santidad, es decir, la separaci\u00f3n de todo lo que no es Dios y de Dios, de todo lo profano. La vocaci\u00f3n sacerdotal de toda la naci\u00f3n en cuanto tal caracterizar\u00e1 siempre la vida de Israel, incluso cuando \u00e9ste no se identifique m\u00e1s que con el \u00abresto\u00bb. Esto se notar\u00e1 de modo particular en la existencia de los profetas, entregados completamente a Dios y a sus exigencias en la tierra, a hacer que el pueblo guarde -o que lo recupere-a Dios mismo y la observancia de su presencia [\/ Alianza], a indicar sus planes de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, justamente la nota prof\u00e9tica es lo que Mois\u00e9s -tambi\u00e9n \u00e9l llamado \u00abprofeta\u00bb- desea para Israel: \u00ab\u00c2\u00a1Ojal\u00e1 que todo el pueblo del Se\u00f1or profetizara y que el Se\u00f1or les diera su esp\u00ed\u00adritu!\u00bb (N\u00fam 11:29). Y Baruc la describe: \u00abFelices somos, Israel, pues podemos descubrir lo que agrada al Se\u00f1or!\u00bb (Bar 4:4). Es el contenido de la relaci\u00f3n especial que existe entre Dios e Israel cuando se exclama: \u00abTodos los pueblos de la tierra ver\u00e1n que el nombre del Se\u00f1or est\u00e1 sobre ti y te temer\u00e1n\u00bb (Deu 28:10). Vocaci\u00f3n que se sobreentiende tambi\u00e9n en el conocido pasaje de Isa 41:14, donde lo que destaca es la nulidad de Israel, que lo debe todo al amor gratuito de Dios y a su poder transformador: \u00abNo temas, gusanillo de Jacob, larva insignificante de Israel; ya vengo yo en tu ayuda, dice el Se\u00f1or: tu redentor es el Santo de Israel\u00bb (cf Isa 41:14; Isa 48:12). Vocaci\u00f3n, pues, por as\u00ed\u00ad decirlo, verdaderamente prof\u00e9tica, como por lo dem\u00e1s se advertir\u00e1 que est\u00e1 presente en todas las vocaciones particulares del AT.<\/p>\n<p>2. LA VOCACI\u00ed\u201cN DE LOS PROFETAS. Ella representa el prototipo de las vocaciones en el AT: Dios se dirige a la conciencia m\u00e1s rec\u00f3ndita del individuo, a lo \u00ed\u00adntimo de su coraz\u00f3n, alterando su existencia y haciendo de \u00e9l un individuo nuevo. Habitualmente le acompa\u00f1a una misi\u00f3n, que constituye tambi\u00e9n una constante precisa; e igualmente constante es la aceptaci\u00f3n (no siempre exenta de dificultades) del cometido por parte del profeta, con las programaciones divinas, las promesas de tribulaciones, la poderosa presencia divina en las tribulaciones que esperan al mismo profeta. La vocaci\u00f3n de los profetas no se opone a la de todo Israel; al contrario, se inserta en ella y a ella se refiere, sinti\u00e9ndose los profetas no solamente profundamente anclados en el pueblo, sino como su conciencia, vengadores de sus compromisos religiosos y de sus verdaderos intereses: cf, por ejemplo, El\u00ed\u00adas en 1Re 18:30ss; 2Re 2:12; Eliseo en 2Re 13:14; Isa\u00ed\u00adas, que, \u00abhombre de labios impuros\u00bb, vive \u00aben medio de un pueblo de labios impuros\u00bb (Isa 6:5); cf tambi\u00e9n Isa 8:18; Isa 20:3; Jer 8:18s.21.23; Jer 14:17; Jer 23:9s; Eze 12:6.11; Eze 24:16.21.24.<\/p>\n<p>En el aspecto literario, las vocaciones de los profetas del AT presentan tres formas principales: la primera consiste en una teofan\u00ed\u00ada, a la que sigue inmediatamente la confirmaci\u00f3n divina. Es el caso de Isa 6:1-3, con la respuesta pronta y generosa en el vers\u00ed\u00adculo 8 y la misi\u00f3n en el vers\u00ed\u00adculo 9. Similarmente para Ezequiel: en Eze 1:4s \u00abuna visi\u00f3n divina\u00bb, hasta la \u00abforma de la gloria del Se\u00f1or\u00bb (Eze 1:28); luego, en 2,2-8, la misi\u00f3n a la \u00abcasa rebelde\u00bb, con el refuerzo del \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb que entra en el profeta (2,2) y el alimento que toma comiendo \u00abun libro escrito\u00bb que le da el Se\u00f1or antes del env\u00ed\u00ado (2,8s; 3,1 ss). De una segunda forma literaria de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica -Dios se dirige al profeta para confiarle una misi\u00f3n, proporcion\u00e1ndole tambi\u00e9n un signo inequ\u00ed\u00advoco de la misma vocaci\u00f3n- es ejemplar la narraci\u00f3n de Jer 1: \u00abAntes de formarte en el seno de tu madre&#8230;\u00bb (1,5), a lo que sigue la respuesta de la incapacidad del profeta (v. 6) y la confirmaci\u00f3n divina (vv. 7s) con la llamada decisiva consolidada con una se\u00f1al (v. 9), Finalmente, en la tercera es el Se\u00f1or mismo el que representa a su elegido, como ocurre en el caso del \u00absiervo de Dios\u00bb en Isa 42:1.6 (con la descripci\u00f3n en los vv. 2s y la misi\u00f3n en el v. 7).<\/p>\n<p>Pero hay tambi\u00e9n otras formas de vocaci\u00f3n, dir\u00ed\u00adamos mixtas, es decir, con uno u otro de los elementos de las tres principales indicadas; por ejemplo, en la vocaci\u00f3n de Miqueas, hijo de Yiml\u00e1, al cual se le comunica la palabra en el curso de una grandiosa epifan\u00ed\u00ada (l Apo 22:19-23); Ose 1:2-8 y 3,1-5, donde la experiencia personal del profeta se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la experiencia misma de Dios con Israel; la vocaci\u00f3n que se hace cotidiana para el \u00absiervo de Dios\u00bb en Isa 50:4s; la llamada que resuena en lo profundo del propio ser, lo que cambia totalmente la vida (Am\u00f3 7:14s), aunque el llamado se sienta como abrumado, como si fuese obligado a ejercer su oficio prof\u00e9tico (Jer 20:7ss; cf Eze 3:14; Am\u00f3 3:7s), hasta intentar sustraerse a \u00e9l mediante la fuga (Jon 1:3) o lamentarse de ello amargamente (Jer 1:6). La vocaci\u00f3n del profeta requiere adem\u00e1s y asegura una constante protecci\u00f3n divina; lo hemos recordado para Ezequiel (tambi\u00e9n Eze 3:8s); igualmente podr\u00ed\u00adamos citar \u00abel esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u00bb para el profeta de Isa 61:1s; el aliento expl\u00ed\u00adcito en Jer 1:8, reiterado en los vers\u00ed\u00adculos 18s; la \u00abalegr\u00ed\u00ada de mi coraz\u00f3n\u00bb porque el profeta ha \u00abdevorado tus palabras\u00bb, y la consiguiente seguridad, pues \u00abtu nombre se invocaba sobre m\u00ed\u00ad, oh Se\u00f1or Dios omnipotente\u00bb (Jer 15:16). Se puede recordar tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica del joven Samuel en I Sam 3,4-11, \u00abprofeta\u00bb de Dios y \u00abreconocido profeta por su fidelidad\u00bb, que dio muestras de ser \u00abvidente veraz\u00bb y que \u00abprofetiz\u00f3 incluso despu\u00e9s de su muerte\u00bb (Sir 46:13.15.20; cf 1Sa 3:20s); aunque estaba en el santuario, se encontraba muy poco dispuesto a la llamada vocacional, y exige, precisamente porque esa llamada le envuelve completamente, estar seguro de ella. Tanto m\u00e1s que esto ocurre porque, habitualmente, la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica a\u00ed\u00adsla al llamado de los suyos, hace de \u00e9l un extra\u00f1o o incluso un enemigo (cf Isa 8:11; Jer 12:6; Jer 15:10; Jer 16:1-9; etc.), caus\u00e1ndole no pocas tribulaciones. Por su parte, el profeta se presentar\u00e1 como intercesor del pueblo (cf, para Samuel, lSam 7,5.8s; 12,19.23ss; Jer 15:1; Sir 46:16).<\/p>\n<p>Id\u00e9ntica tipolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica e indicaciones tem\u00e1ticas an\u00e1logas se refieren a personajes de por s\u00ed\u00ad no prof\u00e9ticos, aunque a veces una tradici\u00f3n posterior puede haberlos denominado tales. Es el caso ante todo de t Abrah\u00e1n, tambi\u00e9n \u00e9l llamado (cf Isa 41:8s; Isa 52:2), separado de los suyos y de su patria, enviado a la \u00abtierra que yo te mostrar\u00e9\u00bb (G\u00e9n 12:1), es decir, con el mandato espec\u00ed\u00adfico de la fe. De \u00e9l como de una roca ser\u00e1 tallado Israel, ser\u00e1 extra\u00ed\u00addo como de una cavidad (Isa 51:1). \u00abAmigo de Dios\u00bb (Isa 41:8; Dan 3:35), G\u00e9n 20:7 lo llama expl\u00ed\u00adcitamente \u00abprofeta\u00bb y le atribuye la funci\u00f3n de interceder ante Dios, lo cual hace Abrah\u00e1n tambi\u00e9n en favor de Sodoma y Gomorra ( G\u00e9n 18:23-33).<\/p>\n<p>Lo mismo vale para el caudillo \/ Mois\u00e9s, al cual se le \u00abaparece\u00bb Dios en la zarza y le llama por el nombre (Exo 3:4), con la pronta respuesta \u00abaqu\u00ed\u00ad estoy\u00bb por parte del llamado y la misi\u00f3n por parte de Dios (Exo 3:9s) y el signo sucesivo (Exo 3:12.14; Exo 4:1-9; etc\u00e9tera). Justamente la tradici\u00f3n deuteronomista lo definir\u00e1 \u00abprofeta\u00bb, y hasta afirmar\u00e1 que \u00abno volvi\u00f3 a aparecer en Israel un profeta como Mois\u00e9s\u00bb (Deu 34:10; Sir 45:1-5). Tambi\u00e9n \u00e9l intercede a menudo por el pueblo y es intermediario suyo delante de Dios (cf Exo 32:11-14.31s; etc.; para Aar\u00f3n ver Exo 8:4.8.26.27). Es tambi\u00e9n \u00abamigo de Dios\u00bb (Sab 7:27), con el cual habla \u00abcara a cara\u00bb (Exo 33:11; N\u00fam 12:8), y en nombre del cual incluso llama a su vez, es decir, da la investidura a Josu\u00e9 para la sucesi\u00f3n, transmiti\u00e9ndole la misi\u00f3n divina (Deu 31:7s). Por otra parte, N\u00fam 27:18 pone a Josu\u00e9 en el mismo plano que los profetas, describi\u00e9ndolo como \u00abhombre en el cual est\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu\u00bb, no menos que Sir 46:1, para el cual Josu\u00e9 \u00absucedi\u00f3 a Mois\u00e9s en el oficio prof\u00e9tico\u00bb.<\/p>\n<p>A la primera forma de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica se reduce tambi\u00e9n la misi\u00f3n del juez Gede\u00f3n (Jue 6:11-23), as\u00ed\u00ad como la doble teofan\u00ed\u00ada para la vocaci\u00f3n de Sans\u00f3n (Jue 13:3ss), y de alg\u00fan modo es asimilado a un profeta el no israelita Bala\u00e1n (N\u00fam 23:3ss.16). A la tercera forma t\u00ed\u00adpica de vocaci\u00f3n se reduce la del \u00absiervo\u00bb de Dios Nabucodonosor, presentada por Jer 27:4-7, as\u00ed\u00ad como la del rey persa Ciro, \u00abal que el Se\u00f1or ama\u00bb y que \u00abcumplir\u00e1 su querer\u00bb (Isa 48:14; cf 41,2; 45,3s; 46,11), no menos que la de \u00abmi siervo Eliaqu\u00ed\u00adn, hijo de Jelc\u00ed\u00adas\u00bb (Isa 22:20).<\/p>\n<p>Recuerdos claros de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica est\u00e1n presentes tambi\u00e9n en no pocas investiduras reales, especialmente para los llamados reyes carism\u00e1ticos. Hay una diferencia constante: la intervenci\u00f3n no es nunca directamente de Dios al rey o al designado tal, sino que pasa siempre a trav\u00e9s de un intermediario, que obviamente, por su mismo oficio, no es m\u00e1s que el profeta. As\u00ed\u00ad las narraciones de investidura de Sa\u00fal (por Samuel, lSam 9-10), de 1 David (por medio de Samuel y Nat\u00e1n), que es considerado como el llamado por excelencia (cf Am\u00f3 7:15; Sal 78:70s). Esto no sorprende en absoluto, si se tiene presente que el rey, como era frecuente en el cercano Oriente, es considerado una especie de lugarteniente de la divinidad, y que \u00e9sta, al menos en Israel, es la que se ha formado a su propio pueblo, a cuyo frente se pone al rey como una especie de delegado divino (o mediante intermediario de Dios). V\u00e9ase, en esta l\u00ed\u00adnea, la justificaci\u00f3n \u00abprof\u00e9tica\u00bb del usurpador Jerobo\u00e1n en IRe 11, 37; igualmente la voz calumniadora contra Nehem\u00ed\u00adas, supuesto pretendiente al trono (Neh 6:7). De un modo u otro, es la presencia de Dios, su voluntad y su amor lo que se manifiesta en la vocaci\u00f3n, sea prof\u00e9tica o real.<\/p>\n<p>II. LA VOCACI\u00ed\u201cN EN EL NT. En el NT la vocaci\u00f3n intenta ante todo colocar al hombre en la esfera de la salvaci\u00f3n, la ligada a Cristo y a su obra: Dios \u00abos llam\u00f3 por nuestra predicaci\u00f3n del evangelio para que alcanc\u00e9is la gloria de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2Ts 2:14). Es el punto inicial, envuelto en misterio, en el l bautismo, y a la vez la etapa final o el \u00faltimo acto de la vocaci\u00f3n cristana. Por tanto, \u00e9sta es una vocaci\u00f3n a la esfera de lo divino, a ser \u00abcriatura nueva\u00bb (2Co 5:17), \u00abpart\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u00bb (2Pe 1:4).<\/p>\n<p>1. LA VOCACI\u00ed\u201cN DEL PADRE EN CRISTO ES LA VIDA MISMA CRISTIANA. Dirigi\u00e9ndose a los fieles de Corinto, Pablo los describe como \u00absantificados en Cristo Jes\u00fas, por vocaci\u00f3n santos, con todos los que invocan en cualquier lugar el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (1Co 1:2). Es el dato fundamental de la vocaci\u00f3n cristiana. A primera vista, el texto parece omitir el recuerdo del que llama. Pero no es as\u00ed\u00ad; adem\u00e1s de ser un dato del todo elemental de la teolog\u00ed\u00ada ya del AT, lo expresaban con toda claridad las primeras palabras de la carta; en efecto, est\u00e1 incluido en el empleo del t\u00e9rmino ekkles\u00ed\u00ada, justamente traducido por l \u00abiglesia\u00bb, pero que propiamente equivale a \u00abconvocaci\u00f3n\u00bb, pues se deriva del mismo verbo kal\u00e9\u00f3 con el que se expresaba habitualmente vocaci\u00f3n (cf ITes 1,1; 2Ts 1:1; ICor 1,2; 2Co 1:1; etc.). Se puede decir incluso que la vocaci\u00f3n constituye una propiedad de Dios; \u00e9l es \u00abel que llama\u00bb (Rom 9:12; cf G\u00e1l 5:8).<\/p>\n<p>Esta llamada est\u00e1 ligada en el NT al \u00abmisterio de Cristo\u00bb, es decir, a la revelaci\u00f3n del plan salv\u00ed\u00adfico divino \u00abformulado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or\u00bb, \u00abmisterio que Dios, creador del universo, ha tenido en s\u00ed\u00ad oculto en los siglos pasados\u00bb, pero que ahora \u00abse lo ha manifestado a sus santos ap\u00f3stoles y profetas por medio del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Consiste en el hecho de que ahora \u00ablos paganos comparten la misma herencia con los jud\u00ed\u00ados, son miembros del mismo cuerpo y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo\u00bb (Efe 3:5s.9.11). La vocaci\u00f3n es para todos los hombres; pero no tomar\u00e1n parte en ella sino a condici\u00f3n de dar su consentimiento, es decir, mediante la fe en Cristo (v. 12).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en 1Co 1:2 es expl\u00ed\u00adcita la relaci\u00f3n con Cristo Jes\u00fas. Se sigue del \u00absantificados en Cristo Jes\u00fas\u00bb antes citado, reiterado por el elemento de la santidad del sucesivo \u00absantos\u00bb, que a su vez enlaza con la vocaci\u00f3n. La santidad y \u00aben Cristo Jes\u00fas resumen el contenido de la vocaci\u00f3n. Adem\u00e1s, esa vocaci\u00f3n no es propia s\u00f3lo de los corintios, sino que es compartida \u00abcon todos los que en cualquier lugar&#8230;\u00bb -es decir, todos los cristianos- \u00abel Se\u00f1or Dios vuestro llame\u00bb (Heb 2:39). As\u00ed\u00ad pues, la vocaci\u00f3n a la santidad por parte de Dios en Cristo Jes\u00fas es la llamada que caracteriza al cristiano y marca sus pasos para toda la vida (cf l Tes 2,12: peripat\u00e9\u00f3, caminar).<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n cristiana -explicando mejor lo que se entiende por \u00absantidad\u00bb- por una parte separa al hombre de los dem\u00e1s,\u2020\u00a2lo \u00abllama de\u00bb, como para sacarlo ya sea del mundo de los jud\u00ed\u00ados, ya del de los paganos (Rom 9:24; Col 3:11; cf Heb 2:39 y Isa 57:19). No es que quien es llamado deba, por as\u00ed\u00ad decir, escapar de todo y de todos, porque de otra manera&#8230; \u00abdeber\u00ed\u00adais salir del mundo\u00bb (1Co 5:10). Al contrario, Pablo prescribe que \u00abcada uno permanezca en la condici\u00f3n en que estaba cuando Dios lo llam\u00f3\u00bb, y explica c\u00f3mo por medio de la vocaci\u00f3n cristiana la vida adquiere un valor del todo nuevo, estableciendo de hecho una relaci\u00f3n exclusiva con Dios (1Co 7:20.22). Por otra parte, es decir, positivamente, la vocaci\u00f3n cristiana reserva al hombre para Dios solo: los \u00abllamados seg\u00fan el plan de Dios\u00bb son como consagrados a \u00e9l (y por \u00e9l), y colaboran a la manifestaci\u00f3n de su mismo designio salv\u00ed\u00adfico (Rom 8:28-30). A su modo, los \u00abllamados\u00bb gozan ya del atributo esencial de Dios (y de Cristo), que es ser \u00absanto\u00bb. Pablo lo recordaba en\u00e9rgicamente desde su primera carta: \u00abEsta es la voluntad de Dios (respecto a vosotros): vuestra santificaci\u00f3n\u00bb; y poco despu\u00e9s, concluyendo el tema: \u00abDios no nos ha llamado a la impureza, sino a vivir en la santidad\u00bb (1Ts 4:3.7).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n al exhortar con energ\u00ed\u00ada a los cristianos de Efeso a la unidad, el ap\u00f3stol vincula toda la vida cristiana a la vocaci\u00f3n y la nueva relaci\u00f3n establecida por \u00e9ste con la misma Trinidad: \u00abOs pido que camin\u00e9is de una manera digna de la vocaci\u00f3n que hab\u00e9is recibido. (&#8230;) Un solo cuerpo y un solo esp\u00ed\u00adritu, como una es la esperanza a la que hab\u00e9is sido llamados&#8230;\u00bb (Efe 4:1-6).<\/p>\n<p>Durante la vida presente, el cristiano deber\u00e1 \u00abcaminar de manera digna de su vocaci\u00f3n&#8230;\u00bb (Efe 4:1). Esto lo expresa tambi\u00e9n globalmente el precepto de lPe 1,15 y su argumentaci\u00f3n: \u00abSed santos en toda vuestra vida, como es santo el que os ha llamado\u00bb. Este camino requiere una constante atenci\u00f3n y poner en pr\u00e1ctica los grandes dones recibidos: salvaci\u00f3n, paz, libertad&#8230; y todo lo que nosotros llamamos gracia.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n, acto de amor divino dirigido al individuo y en una circunstancia particular, no se agota en modo alguno en s\u00ed\u00ad misma, como si dejara al que es llamado a merced de s\u00ed\u00ad mismo, en una dimensi\u00f3n de exterioridad. La exhortaci\u00f3n de 2Pe 1:10 (\u00abEsforzaos m\u00e1s y m\u00e1s por asegurar vuestra vocaci\u00f3n y elecci\u00f3n\u00bb) no contradice la permanencia y la eficacia de la vocaci\u00f3n por parte de Dios, sino que, aunque no la exprese, acaso la supone. Recu\u00e9rdense al respecto las dos claras afirmaciones paulinas que reiteran la continua presencia activa y salvadora de Dios en nuestra vocaci\u00f3n: \u00abEl que os ha llamado es leal y cumplir\u00e1 su palabra\u00bb (ITes 5,24); \u00abLos dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u00bb (Rom 11:29).<\/p>\n<p>2. ALGUNAS VOCACIONES PARTICULARES. Por \u00abparticulares\u00bb entendemos aquellas vocaciones al ejercicio, por ejemplo, de \u00abministerios (diacon\u00ed\u00adas) o dones (carismas) u operaciones (potencias), que persiguen, determinan y expresan la vocaci\u00f3n cristiana m\u00e1s general (cf 1Co 12:7-26; Efe 4:7.11 ss). En la Iglesia de Dios la vocaci\u00f3n general a la santidad y a la gloria se expresa en concreto en la vida; y en la vida de la Iglesia las diacon\u00ed\u00adas, los carismas y las operaciones, distribuidos cada uno a su modo, se derivan igualmente de Dios. Finalmente, no hay que infravalorar nunca el car\u00e1cter paradigm\u00e1tico de las narraciones b\u00ed\u00adblicas, debidamente entendidas a trav\u00e9s de un atento proceso hermen\u00e9utico; es posible, e incluso a menudo obligado, que un dato dirigido originariamente a un particular pueda o deba ampliarse a un horizonte m\u00e1s general.<\/p>\n<p>Diversamente narrada, la vocaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles [l Ap\u00f3stol\/ Disc\u00ed\u00adpulo] converge en los puntos esenciales: Jes\u00fas pasa delante de alguien; encuentra, ve o fija la mirada en alguno; invita perentoriamente con un \u00abS\u00ed\u00adgueme\u00bb; el llamado deja inmediatamente todo y sigue a Jes\u00fas. Los pasajes son conocidos: Mar 1:16-20 y par; Mar 2:14 y par; Mar 10:28 y par (\u00abLo hemos dejado todo&#8230;\u00bb); Jua 1:38-51; Jua 6:70; Jua 15:16.19; Heb 1:12. Habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir Mar 3:13ss y par, donde Jes\u00fas \u00abllama\u00bb, constituye y da el nombre a los \u00abdoce\u00bb.<\/p>\n<p>Dentro de la evidente variedad, no falta una notable uniformidad, aunque expresada con diversos acentos. As\u00ed\u00ad, acerca de la iniciativa de Jes\u00fas: mantenida siempre y en discreto relieve, habr\u00e1 que estimar l\u00f3gicamente que debe formar parte de una precisa intenci\u00f3n de los evangelistas (tambi\u00e9n en Heb 1:2). Llamada que se propone sin ning\u00fan inter\u00e9s, si acaso s\u00f3lo en orden a los intereses de los \u00abhombres\u00bb (\u00abpescadores de hombres\u00bb para Mt-Mc, \u00abvivificadores de hombres\u00bb para Lc), lo cual constituye la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de los llamados, en asociaci\u00f3n o a semejanza de la del Maestro y dependiendo de ella. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s determinada la misi\u00f3n misma (cf Mat 28:19s; Jua 20:21ss). Lo que se desprende con toda claridad y no deja de&#8230; sorprender es la disponibilidad total e inmediata de los llamados a dejar todo lo que hasta entonces constitu\u00ed\u00ada sus h\u00e1bitos, su ambiente, su vida, para seguir \u00fanicamente al Maestro y compartir su existencia. Jua 6:68 nos da el motivo, obviamente teol\u00f3gico: \u00abT\u00fa tienes palabras de vida eterna\u00bb. Adem\u00e1s, en tales vocaciones falta cualquier perspectiva de tipo humano, cualquier \u00abgarant\u00ed\u00ada\u00bb del futuro que no sea la sola palabra del que llama; tambi\u00e9n en esto es f\u00e1cil percibir una amplia resonancia del AT.<\/p>\n<p>Don gratuito por parte de Dios (y, respectivamente, de Cristo), a la vocaci\u00f3n le corresponde por parte del hombre una aceptaci\u00f3n de fe, una adhesi\u00f3n incondicional, por estar fundada en la sola certeza de Dios, en su fidelidad y bondad. De hecho, a la fe se refieren a menudo, directa o indirectamente, las diferentes instrucciones que da Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos (Mat 17:19ss; Mat 21:21; Mar 9:28s; Mar 11:22s; Luc 17:5s). La vocaci\u00f3n se ir\u00e1 enriqueciendo luego progresivamente en su realidad con pruebas y persecuciones, ya sea durante la vida del Maestro, ya despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, como se lo hab\u00ed\u00ada anunciado durante la vida terrena. Por tanto, una vocaci\u00f3n que cambia totalmente la vida de los llamados, los pone en el seguimiento-escuela-imitaci\u00f3n de Jes\u00fas hasta la muerte (\u00abTome su cruz\u00bb) y la resurrecci\u00f3n, puesto que tambi\u00e9n la gloria y el reino est\u00e1n previstos, pero s\u00f3lo para despu\u00e9s (Mat 19:28; Luc 22:30; Jua 13:36).<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n de \/ Pablo se merece ciertamente una consideraci\u00f3n especial dentro de las vocaciones de los ap\u00f3stoles. Son numeros\u00ed\u00adsimos los pasajes que se podr\u00ed\u00adan aducir; desde los lucanos de Hechos (Jua 9:4ss.15ss con los par de los cc. 22 y 26; adem\u00e1s,Jua 13:2ss; Jua 15:26; Jua 16:9) a los autobiogr\u00e1ficos en las mismas cartas paulinas (especialmente G\u00e1l 1:1.12-16; Flp 3:12; 1Ti 1:12-16). Por otra parte, toda su predicaci\u00f3n est\u00e1 bajo el signo de aquel formidable acontecimiento que llamamos impropiamente \u00abconversi\u00f3n\u00bb, pero que en realidad fue una verdadera y aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n-misi\u00f3n, en particular del tipo que hemos llamado prof\u00e9tico, que incluye a la vez referencias al pasado, visi\u00f3n y palabras de investidura, lo mismo que el fin de la misi\u00f3n con las previsiones anejas de tribulaciones y persecuciones que se han de afrontar. Esa vocaci\u00f3n-misi\u00f3n la define Pablo como \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb (G\u00e1l 1:12.16), \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb (2Co 4:6), \u00abgracia\u00bb (G\u00e1l 2:9; Efe 3:7s). El es \u00abap\u00f3stol por vocaci\u00f3n\u00bb (ICor 1,1; Rom 1:1), llamado por Dios \u00abpor su gracia\u00bb (G\u00e1l 1:15), o por Jes\u00fas (Heb 9:5 par) o por el Esp\u00ed\u00adritu Santo tambi\u00e9n (cf Heb 13:2).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en \/ Mar\u00ed\u00ada podemos y debemos hablar de vocaci\u00f3n. Aunque falta el t\u00e9rmino espec\u00ed\u00adfico de vocaci\u00f3n, el contenido de su \u00abanunciaci\u00f3n\u00bb narrada por Luc 1:26-38 (cf Mat 1:18-25), le\u00ed\u00adda desde nuestra \u00f3ptica e iluminada por el resto del NT, manifiesta una vocaci\u00f3n-misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y precisa. Ello es evidente por cada uno de sus elementos y por el orden de los mismos. Mar\u00ed\u00ada ser\u00e1 la madre de Jes\u00fas mes\u00ed\u00adas y salvador y madre de la Iglesia. Ver tambi\u00e9n las perspectivas indicadas por Luc 1:39-56; Luc 2:22ss.33ss.48ss; Luc 8:21; Luc 11:27s; Jua 2:1-11.; Jua 19:26s; Heb 1:14. \u00abFigura\u00bb ella misma de la Iglesia, se convierte incluso en \u00abla llamada\u00bb por excelencia, en cuanto constituida \u00abmadre de los creyentes\u00bb, \u00abdichosa por haber cre\u00ed\u00addo\u00bb (Luc 1:45; Luc 11:28; Jua 19:26s).<\/p>\n<p>Pero no menos se deber\u00e1 hablar de vocaci\u00f3n a prop\u00f3sito de los diferentes \/ carismas, de los que se habla expresamente en Rom 12:6s; 1Co 12:7-11.28ss y Efe 4:7.11ss. Don de Dios (o de Cristo o del Esp\u00ed\u00adritu), constituyen al cristiano en un determinado servicio \u00abpara la utilidad com\u00fan\u00bb (1Co 12:7), \u00aba fin de edificar el cuerpo de Cristo\u00bb (Efe 4:12). Todo ello vale tambi\u00e9n para los esposos cristianos, a cuyo amor se conf\u00ed\u00ada una misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de representaci\u00f3n cristol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gica de m\u00faltiples matices e implicaciones, pero en todo caso totahzante y exclusiva (cf Efe 5:22-33). Sin multiplicar las referencias b\u00ed\u00adblicas, recuerdo globalmente las relativas a los ep\u00ed\u00adskopoi, a los \u00abpastores\u00bb, a los \u00abpresb\u00ed\u00adteros\u00bb, a los di\u00e1konoi, a las \u00abviudas\u00bb y a todos los que est\u00e1n en el ministerio. Ello excluye del cristianismo toda posibilidad de ministerios de tipo meramente \u00abburocr\u00e1tico\u00bb u ocasional. Es verdad que se abre el camino a una infinidad de interrogantes, y de hecho es extremadamente abundante la problem\u00e1tica acerca de los \u00abcarismas\u00bb, pero no acerca de su realidad de vocaci\u00f3n, puesto que son don de Dios y presencia suya en el hombre y en su historia.<\/p>\n<p>BIBL.: COENEN L., Llamada (kal\u00e9o), en DTNT 1I1, 9-14; EMONNET G., Vocaci\u00f3n cristiana en la Biblia, Paulinas, Madrid 1970; DE FRAINE J.G.,1969 Vocazione ed elezione ne\/la Bibbia, Ed. Paoline 1968; GALOT J., La vocation dans le Nouveau Testament, en \u00abRevue du Clerg\u00e9 Africain\u00bb 19 (1964) 417-436; 20 (1965) 125-147; ID. La vocazione nel Nuovo Testamento, en \u00abVita Consacrata\u00bb 14 (1978) 133-148; 197-214; HELEWA, La vocazione d Israel a popolo di Dios, en A. FAVALE, Vocazione comune o vocazioni specifiche. Aspetti biblici, teologici e psico-pedagogici-pastorali, LAS, Roma 1981, 57-83; MOLONEY F.J., The Vocation of the Disciples in the Gospel of Mark, en \u00abSalesianum\u00bb 43 (1981) 487-516; ROMANIUK C., La vocazione nella Bibbia, Ed. Dehoniane, Bolonia 1973. Para otros aspectos, cf A. AM. MASSARI, I dodici. Note esegetiche Bulla vocazione degli apostoli, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1982; GREGANTI G., La vocazione individuale nel NT. L \u00faomo di fronte a Dio, Pont. Univ. Lat., Roma 1969.<\/p>\n<p>L. de Lorenzi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La vocaci\u00f3n en eIAT: 1. En general: Israel y el resto\u2020\u2122; 2. La vocaci\u00f3n de los profetas. II. La vocaci\u00f3n en el NT: 1. La vocaci\u00f3n del Padre en Cristo es la vida misma cristiana; 2. Algunas vocaciones particulares.<br \/>\nManifestaci\u00f3n de la profunda y misteriosa naturaleza de Dios que se revela como amor, la vocaci\u00f3n interpela al hombre en su totalidad y hasta en su intimidad, poniendo de manifiesto sus dotes de generosidad y aceptaci\u00f3n del don divino o descubriendo, por el contrario, las opuestas facultades de ego\u00ed\u00adsmo y rechazo. Primordial por su misma definici\u00f3n, no menos de lo que lo es la realidad expresada con \u00c2\u00a1elecci\u00f3n, ese don marca paso a paso las diferentes etapas de la revelaci\u00f3n divina y del camino del hombre, del que consiente como del que rehusa. Israel, el pueblo de eminentes personajes en relaci\u00f3n con el \u2020\u0153pacto\u2020\u009d del AT; Cristo, la Iglesia su cuerpo y sus componentes en sus diferentes funciones en el NT, ambas realidades, que en fin de cuentas no constituyen m\u00e1s que una sola, expresan concretamente el alcance excepcional de esta sorprendente iniciativa de Dios respecto a sus criaturas, desde aquella primera vocaci\u00f3n divina que llam\u00f3 a la existencia al universo entero (Gn 1-2) hasta la que, al final de Ap, declara \u2020\u0153dichoso al que guarde las palabras prof\u00e9ticas de este libro\u2020\u009d (Ap 22,7), y a la de Jes\u00fas, que en el ep\u00ed\u00adlogo mismo del Ap se dirige \u2020\u0153a todo el que escuche las palabras de la profec\u00ed\u00ada de este libro\u2020\u009d y al que las altere de alg\u00fan modo, considerando los diferentes resultados (Ap 22,18s).<br \/>\nEs un tema que hoy se impone f\u00e1cilmente a la atenci\u00f3n por su actualidad, y hasta por su extrema necesidad; basta reflexionar sobre la escasa importancia reservada en la actual sociedad \u2020\u0153civil\u2020\u009d a la llamada que viene de Dios y a las exigencias del esp\u00ed\u00adritu en general, mientras que nos proclamamos comprometidos en favor de la promoci\u00f3n y el crecimiento de la dignidad humana. Solicitado por la vocaci\u00f3n divina y asociado al proyecto salv\u00ed\u00adfico con el encargo de una misi\u00f3n especial, el hombre estar\u00e1 mejor equipado para llevar a cabo sus cometidos, que no pueden confinarse dentro de la sola dimensi\u00f3n terrena y provisional del hombre, sino que abrazan necesariamente tambi\u00e9n su realidad y sus exigencias sobrehumanas y eternas, a las que es constantemente llamado por el amor de Dios, manifestado en la plenitud de los tiempos en Cristo Jes\u00fas y en el don del Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\n349d<br \/>\n1. LAVOCACION EN ELAT.<br \/>\n1. En general: Israel y el \u2020\u0153resto\u2020\u009d.<br \/>\nLa vocaci\u00f3n (concepto expresado principalmente en hebreo por qara, gr., kal\u00e9\u00f3, \u2020\u0153llamar\u2020\u009d) representa la primera manifestaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la relaci\u00f3n de \/ elecci\u00f3n que el amor eterno de Dios va a establecer con Israel y -en funci\u00f3n del mismo misterio de amor y de salvaci\u00f3n- con los diferentes personajes de la historia b\u00ed\u00adblica: \u2020\u0153Cuando Israel era ni\u00f1o, yo lo amaba, y de Egipto llam\u00e9 a mi hijo. Yo los he llamado. (&#8230;) Yo ense\u00f1aba a Efra\u00ed\u00adn a caminar\u2020\u009d (Os 11,lss; Dt 14,1). La alianza que luego se estipular\u00e1 en el Sina\u00ed\u00ad ratificar\u00e1 la respuesta positiva del pueblo y la sellar\u00e1 con la elecci\u00f3n. Entretanto, antes de la alianza sina\u00ed\u00adtica, la palabra de Dios se dirige a Mois\u00e9s para que no haya equ\u00ed\u00advocos acerca de la vocaci\u00f3n del pueblo:<br \/>\ninvocando la reciente experiencia tr\u00e1gica de los enemigos de Dios, propone la dignidad y la misi\u00f3n del pueblo que Dios mismo hab\u00ed\u00ada definido como \u2020\u0153mi hijo primog\u00e9nito\u2020\u009d (Ex 4,22): \u2020\u0153Hab\u00e9is visto c\u00f3mo he tratado a los egipcios y c\u00f3mo os he llevado sobre alas de \u00e1guila y os he tra\u00ed\u00addo hasta m\u00ed\u00ad. Si escuch\u00e1is atentamente mi voz y guard\u00e1is mi alianza, vosotros ser\u00e9is mi propiedad especial entre todos los pueblos, porque m\u00ed\u00ada es toda la tierra; vosotros ser\u00e9is un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u2020\u009d (Ex 19,4ss). La llamada de Dios se sit\u00faa entre una sanci\u00f3n para los rebeldes o despre-ciadores de la palabra divina y una promesa. Espera ante todo una respuesta del llamado: \u2020\u0153escuchar la voz\u2020\u009d y \u2020\u0153observar la alianza\u2020\u009d de Dios que se va a estipular. Obtenida la respuesta (cf y. 8: \u2020\u0153Todo lo que el Se\u00f1or ha dicho, lo haremos\u2020\u009d), el amor de Dios verificar\u00e1 la condici\u00f3n para proceder a una profunda transformaci\u00f3n de su interlocutor, haci\u00e9ndolo as\u00ed\u00ad id\u00f3neo para la misi\u00f3n a que lo ha destinado. Ahora el pueblo ser\u00e1 \u2020\u0153mi propiedad\u2020\u009d, pertenencia peculiar de Dios, en el cual Dios mismo pone su sello, que lo distinguir\u00e1 de cualquiera otro pueblo. No s\u00f3lo eso; como \u2020\u0153reino de sacerdotes\u2020\u009d se le conceden ulteriores privilegios: est\u00e1 dedicado de modo especial al servicio de Dios, a la pureza de su culto en la tierra, a su conocimiento y a su adoraci\u00f3n. De ahora en adelante todo israelita ser\u00e1 responsable de la presencia misma de Dios en la tierra. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la \/ santidad, es decir, la separaci\u00f3n de todo lo que no es Dios y de Dios, de todo lo profano. La vocaci\u00f3n sacerdotal de toda la naci\u00f3n en cuanto tal caracterizar\u00e1 siempre la vida de Israel, incluso cuando \u00e9ste no se identifique m\u00e1s que con el \u2020\u0153resto\u2020\u009d. Esto se notar\u00e1 de modo particular en la existencia de los profetas, entregados completamente a Dios y a sus exigencias en la tierra, a hacer que el pueblo guarde -o que lo recupere- a Dios mismo y la observancia de su presencia [1 Alianza], a indicar sus planes de salvaci\u00f3n.<br \/>\nPor otra parte, justamente la nota prof\u00e9tica es lo que Mois\u00e9s -tambi\u00e9n \u00e9l llamado \u2020\u0153profeta\u2020\u009d- desea para Israel: \u2020\u0153Ojal\u00e1 que todo el pueblo del Se\u00f1or profetizara y que el Se\u00f1or les diera su esp\u00ed\u00adritu!\u2020\u009d (Nm 11,29). Y Baruc la describe: \u2020\u0153Felices somos, Israel, pues podemos descubrirlo que agrada al Se\u00f1or!\u2020\u009d (Ba 4,4). Es el contenido de la relaci\u00f3n especial que existe entre Dios e Israel cuando se exclama: \u2020\u0153Todos los pueblos de la tierra ver\u00e1n que el nombre del Se\u00f1or est\u00e1 sobre ti y te temer\u00e1n\u2020\u009d (Dt 28,10). Vocaci\u00f3n que se sobreentiende tambi\u00e9n en el conocido pasaje de Is 41,14, donde lo que destaca es la nulidad de Israel, que lo debe todo al amor gratuito de Dios y a su poder transformador: \u2020\u0153No temas, gusanillo de Jacob, larva insignificante de Israel; ya vengo yo en tu ayuda, dice el Se\u00f1or: tu redentor es el Santo de Israel\u2020\u009d (Is 41,14; Is 48,12). Vocaci\u00f3n, pues, por as\u00ed\u00ad decirlo, verdaderamente prof\u00e9tica, como por lo dem\u00e1s se advertir\u00e1 que est\u00e1 presente en todas las vocaciones particulares del AT.<\/p>\n<p>3426<br \/>\n2. La vocaci\u00f3n de los profetas.<br \/>\nElla representa el prototipo de las vocaciones en el AT: Dios se dirige a la conciencia m\u00e1s rec\u00f3ndita del individuo, a lo \u00ed\u00adntimo de su coraz\u00f3n, alterando su existencia y haciendo de \u00e9l un individuo nuevo. Habitualmen-te le acompa\u00f1a una misi\u00f3n, que constituye tambi\u00e9n una constante precisa; e igualmente constante es la aceptaci\u00f3n (no siempre exenta de dificultades) del cometido por parte del profeta, con las programaciones divinas, las promesas de tribulaciones, la poderosa presencia divina en las tribulaciones que esperan al mismo profeta. La vocaci\u00f3n de los profetas no se opone a la de todo Israel; al contrario, se inserta en ella y a ella se refiere, sinti\u00e9ndose los profetas no solamente profundamente anclados en el pueblo, sino como su conciencia, vengadores de sus compromisos religiosos y de sus verdaderos intereses: cf, por ejemplo, Elias en 1R 18,3Oss; 2R 2,12; El\u00ed\u00adseo en 2R 13,14; Isa\u00ed\u00adas, que, \u2020\u0153hombre de labios impuros\u2020\u2122, vive \u2020\u0153en medio de un pueblo de labios impuros\u2020\u2122 (Is 6,5); cf tambi\u00e9n Is 8,18; 20,3; Jer 8,18s.21.23; 14,17; 23,9s; Ez 12,6.11; 24,16.21.24.<br \/>\nEn el aspecto literario, las vocaciones de los profetas del AT presentan tres formas principales: la primera consiste en una teofan\u00ed\u00ada, a la que sigue inmediatamente la confirmaci\u00f3n divina. Es el caso de Is 6,1 -3, con la respuesta pronta y generosa en el vers\u00ed\u00adculo 8 y la misi\u00f3n en el vers\u00ed\u00adculo 9. Similarmente para Ezequiel: en Ez l,4s \u2020\u0153una visi\u00f3n divina\u2020\u2122, hasta la \u2020\u0153forma de la gloria del Se\u00f1or\u2020\u009d (1,28); luego, en 2,2-8, la misi\u00f3n a la \u2020\u0153casa rebelde\u2020\u2122, con el refuerzo del \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122 que entra en el profeta (2,2) y el alimento que toma comiendo \u2020\u0153un libro escrito\u2020\u009d que le da el Se\u00f1or antes del env\u00ed\u00ado (2,8s; 3,lss). De una segunda forma literaria de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica -Dios se dirige al profeta para confiarle una misi\u00f3n, proporcion\u00e1ndole tambi\u00e9n un signo inequ\u00ed\u00advoco de la misma vocaci\u00f3n- es ejemplar la narraci\u00f3n de Jer 1: \u2020\u0153Antes de formarle en el seno de tu madre.. \u2020\u0153(1 5), a lo que sigue la respuesta de la incapacidad del profeta (y. 6) y la confirmaci\u00f3n divina (vv. 7s) con la llamada decisiva consolidada con una se\u00f1al (y. 9), Finalmente, en la tercera es el Se\u00f1or mismo el que representa a su elegido, como ocurre en el caso del \u2020\u0153siervo de Dios\u2020\u009d en Is 42,1.6 (con la descripci\u00f3n en los vv. 2s y la misi\u00f3n en el y. 7).<br \/>\n3427<br \/>\nPero hay tambi\u00e9n otras formas de vocaci\u00f3n, dinamos mixtas, es decir, con uno u otro de los elementos de las tres principales indicadas; por ejemplo, en la vocaci\u00f3n de Miqueas, hijo de Yiml\u00e1, al cual se le comunica la palabra en el curso de una grandiosa epifan\u00ed\u00ada (IR 22,19-23); Os 1,2-8 y 3,1-5, donde la experiencia personal del profeta se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la experiencia misma de Dios con Israel; la vocaci\u00f3n que se hace cotidiana para el \u2020\u02dcsiervo de Dios\u2020\u009d en Is 50,4s; la llamada que resuena en lo profundo del propio ser, lo que cambia totalmente la vida (Am 7,14s), aunque el llamado se sienta como abrumado, como si fuese obligado a ejercer su oficio prof\u00e9tico (Jer 20,7ss; Ez 3,14 Am 3,7s), hasta intentar sustraersea \u00e9l mediante la fuga (Jon 1,3)0 lamentarse de ello amargamente (Jr 1,6). La vocaci\u00f3n del profeta requiere adem\u00e1s y asegura una constante protecci\u00f3n divina; lo hemos recordado para Ezequiel (tambi\u00e9n Ez 3,8s); igualmente podr\u00ed\u00adamos citar \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d para el profeta de Is 61 ls; el aliento expl\u00ed\u00adcito en Jer 1,8, reiterado en los vers\u00ed\u00adculos 18s; la \u2020\u0153alegr\u00ed\u00ada de mi coraz\u00f3n\u2020\u009d porque el profeta ha \u2020\u0153devorado tus palabras\u2020\u2122, y la consiguiente seguridad, pues \u2020\u0153tu nombre se invocaba sobre m\u00ed\u00ad, oh Se\u00f1or Dios omnipotente\u2020\u009d (Jr 15,16). Se puede recordar tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica del joven Samuel en 1S 3,4-1 1, \u2020\u0153profeta\u2020\u2122 de Dios y \u2020\u0153reconocido profeta por su fidelidad\u2020\u2122, que dio muestras de ser \u2020\u0153vidente veraz\u2020\u009d y que \u2020\u0153profetiz\u00f3 incluso despu\u00e9s de su muerte\u2020\u2122 (Si 46,13; Si 46,15; Si 46,20 cf 1S 3,20s); aunque estaba en el santuario, se encontraba muy poco dispuesto a la llamada vocacional, y exige, precisamente porque esa llamada le envuelve completamente, estar seguro de ella. Tanto m\u00e1s que esto ocurre porque, habitualmente, la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica aisla al llamado de los suyos, hace de \u00e9l un extra\u00f1o o incluso un enemigo (Is 8,11; Jr 12,6; Jr 15,10; Jr 16,1-9 etc. ), caus\u00e1ndole no pocas tribulaciones. Por su parte, el profeta se presentar\u00e1 como intercesor del pueblo (cf, para Samuel, IS 7,5; IS 7, IS 12,19; IS 12, Jr 15,1; Si 46,16).<br \/>\nId\u00e9ntica tipolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica e indicaciones tem\u00e1ticas an\u00e1logas se refieren a personajes de por s\u00ed\u00ad no prof\u00e9ticos, aunque a veces una tradici\u00f3n posterior puede haberlos denominado tales. Es el caso ante todo de \/ Abrah\u00e1n, tambi\u00e9n \u00e9l llamado (cf Is 41 ,8s; 52,2), separado de los suyos y de su patria, enviado a la \u2020\u0153tierra que yo te mostrar\u00e9\u2020\u2122 (Gn 12,1), es decir, con el mandato espec\u00ed\u00adfico de la fe. De \u00e9l como de una roca ser\u00e1 tallado Israel, ser\u00e1 extra\u00ed\u00addo como de una cavidad (Is 51,1). \u2020\u0153Amigo de Dios\u2020\u009d (Is 41,8; Dn 3,35), Gen 20,7 lo llama expl\u00ed\u00adcitamente \u2020\u0153profeta\u2020\u2122 y le atribuye la funci\u00f3n de interceder ante Dios, lo cual hace Abrah\u00e1n tambi\u00e9n en favor de Sodoma y Gomorra (Gn 18,23-33).<br \/>\nLo mismo vale para el caudillo \/ Mois\u00e9s, al cual se le \u2020\u0153aparece\u2020\u2122 Dios en la zarza y le llama por el nombre<br \/>\nEx 3,4), con la pronta respuesta \u2020\u0153aqu\u00ed\u00ad estoy\u2020\u009d por parte del llamado y la misi\u00f3n por parte de Dios (Ex 3,9s)<br \/>\ny el signo sucesivo (3,12.14; 4,1-9; etc\u00e9tera). Justamente la tradici\u00f3n deu-teronomista lo definir\u00e1 \u2020\u02dcprofeta\u2020\u2122,<br \/>\ny hasta afirmar\u00e1 que \u2020\u02dcno volvi\u00f3 a aparecer en Israel un profeta como Mois\u00e9s\u2020\u009d (Dt 34,10; Si 45,1-5).<br \/>\nTambi\u00e9n \u00e9l intercede a menudo por el pueblo y es intermediario suyo delante de Dios (Ex 32,11-14; Ex 32 etc.; para Aar\u00f3n ver Ex 8,4; Ex 8,8; Ex 8,26; Ex 8,27). Es tambi\u00e9n \u2020\u0153amigo de Dios\u2020\u009d (Sb 7,27), con el cual habla \u2020\u0153cara a cara\u2020\u009d (Ex 33,11 N\u00fam Ex 12,8), y en nombre del cual incluso llama a su vez, es decir, da la investidura a Josu\u00e9 para la sucesi\u00f3n, transmiti\u00e9ndole la misi\u00f3n divina (Dt 31 ,7s). Por otra parte, N\u00fam 27,18 pone a Josu\u00e9 en el mismo plano que los profetas, describi\u00e9ndolo como \u2020\u0153hombre en el cual est\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, no menos que Si 46,1, para el cual Josu\u00e9 \u2020\u0153sucedi\u00f3 a Mois\u00e9s en el oficio prof\u00e9tico.<br \/>\nA la primera forma de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica se reduce tambi\u00e9n la misi\u00f3n del juez Gede\u00f3n (Jc 6,11-23), as\u00ed\u00ad como la doble teofan\u00ed\u00ada para la vocaci\u00f3n de Sans\u00f3n (Jg 13,3ss), y de alg\u00fan modo es asimilado a un profeta el no israelita Bala\u00e1n (Nm 23,3ss.16). A la tercera forma t\u00ed\u00adpica de vocaci\u00f3n se reduce la del \u2020\u0153siervo\u2020\u009d de Dios Nabucodonosor, presentada por Jer 27,4-7, as\u00ed\u00ad como la del rey persa Ciro, \u2020\u0153al que el Se\u00f1or ama\u2020\u009d y que \u2020\u0153cumplir\u00e1 su querer\u2020\u2122 (Is 48,14 cf Is 41,2 45,3s; Is 46,11), no menos que la de \u2020\u0153mi siervo Eliaqu\u00ed\u00adn, hijo de Jel-c\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Is 22,20).<br \/>\nRecuerdos claros de vocaci\u00f3n prof\u00e9tica est\u00e1n presentes tambi\u00e9n en no pocas investiduras reales, especialmente para los llamados reyes caris-m\u00e1ticos. Hay una diferencia constante: la intervenci\u00f3n no es nunca directamente de Dios al rey o al designado tal, sino que pasa siempre a trav\u00e9s de un intermediario, que obviamente, por su mismo oficio, no es m\u00e1s que el profeta. As\u00ed\u00ad las narraciones de investidura de Sa\u00fal (por Samuel, IS 9-10), de \u00c2\u00a1David (por medio de Samuel y Nat\u00e1n), que es considerado como el llamado por excelencia (Am 7,15 Ps 78,70s). Esto no sorprende en absoluto, si se tiene presente que el rey, como era frecuente en el cercano Oriente, es considerado una especie de lugarteniente de la divinidad, y que \u00e9sta, al menos en Israel, es la que se ha formado a su propio pueblo, a cuyo frente se pone al rey como una especie de delegado divino (o mediante intermediario de Dios). V\u00e9ase, en esta l\u00ed\u00adnea, la justificaci\u00f3n \u2020\u0153prof\u00e9tica\u2020\u009d del usurpador Jerobo\u00e1n en 1 R 11, 37; igualmente la voz calumniadora contra Nehem\u00ed\u00adas, supuesto pretendiente al trono (Ne 6,7). De un modo u otro, es la presencia de Dios, su voluntad y su amor lo que se manifiesta en la vocaci\u00f3n, sea prof\u00e9tica o real.<br \/>\n3428<br \/>\nII. LA VOCACION EN EL NT.<br \/>\nEn el NT la vocaci\u00f3n intenta ante todo colocar al hombre en la esfera de la salvaci\u00f3n, la ligada a Cristo y a su obra: Dios \u2020\u0153os llam\u00f3 por nuestra predicaci\u00f3n del evangelio para que alcanc\u00e9is la gloria de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (2Ts 2,14). Es el punto inicial, envuelto en misterio, en el\/bautismo, y a la vez la etapa final o el \u00faltimo acto de la vocaci\u00f3n cris-tana. Por tanto, \u00e9sta es una vocaci\u00f3n a la esfera de lo divino, a ser criatura nueva\u2020\u2122 (2Co 5,17), \u2020\u0153part\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u2020\u009d (2P 1,4).<br \/>\n3429<br \/>\n1. La vocaci\u00f3n del Padre en Cristo es la vida misma cristiana.<br \/>\nDirigi\u00e9ndose a los fieles de Corinto, Pablo los describe como \u2020\u0153santificados en Cristo Jes\u00fas, por vocaci\u00f3n santos, con todos los que invocan en cualquier lugar el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (1Co 1,2). Es el dato fundamental de la vocaci\u00f3n cristiana. A primera vista, el texto parece omitir el recuerdo del que llama. Pero no es as\u00ed\u00ad; adem\u00e1s de ser un dato del todo elemental de la teolog\u00ed\u00ada ya del AT, lo expresaban con toda claridad las primeras palabras de la carta; en efecto, est\u00e1 incluido en el empleo del t\u00e9rmino ekkles\u00ed\u00ada, justamente traducido por \/ \u2020\u0153iglesia, pero que propiamente equivale a \u2020\u0153con-vocaci\u00f3n\u2020\u2122, pues se deriva del mismo verbo kal\u00e9\u00f3 con el que se expresaba habitualmen-te vocaci\u00f3n (lTs 1,1; 2Ts 1,1; ico 1,2; 2Co 1,1 etc. ). Se puede decir incluso que la vocaci\u00f3n constituye una propiedad de Dios; \u00e9l es \u2020\u0153el que llama\u2020\u2122 (Rm 9,12; Ga 5,8).<br \/>\nEsta llamada est\u00e1 ligada en el NT al \u2020\u0153misterio de Cristo\u2020\u009d, es decir, a la revelaci\u00f3n del plan salv\u00ed\u00adfico divino \u2020\u0153formulado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or\u2020\u2122, \u2020\u0153misterio que Dios, creador del universo, ha tenido en s\u00ed\u00ad oculto en los siglos pasados\u2020\u009d, pero que ahora \u2020\u0153se lo ha manifestado a sus santos ap\u00f3stoles y profetas por medio del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122. Consiste en el hecho de que ahora \u2020\u0153los paganos comparten la misma herencia con los jud\u00ed\u00ados, son miembros del mismo cuerpo y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo\u2020\u009d (Ep 3,5s.9.11). La vocaci\u00f3n es para todos los hombres; pero no tomar\u00e1n parte en ella sino a condici\u00f3n de dar su consentimiento, es decir, mediante la fe en Cristo (y. 12).<br \/>\nTambi\u00e9n en 1 Co 1,2 es expl\u00ed\u00adcita la relaci\u00f3n con Cristo Jes\u00fas. Se sigue del \u2020\u0153santificados en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d antes citado, reiterado por el elemento de la santidad del sucesivo \u2020\u0153santos\u2020\u009d, que a su vez enlaza con la vocaci\u00f3n. La santidad y \u2020\u0153en Cristo Jes\u00fas resumen el contenido de la vocaci\u00f3n. Adem\u00e1s, esa vocaci\u00f3n no es propia s\u00f3lo de los corintios, sino que es compartida \u2020\u0153con todos los que en cualquier lugar&#8230;\u2020\u2122 -es decir, todos los cristianos- \u2020\u0153el Se\u00f1or Dios vuestro llame\u2020\u009d (Hch 2,39). As\u00ed\u00ad pues, la vocaci\u00f3n a la santidad por parte de Dios en Cristo Jes\u00fas es la llamada que caracteriza al cristiano y marca sus pasos para toda la vida (cf 1<br \/>\nTes 2,12: peripat\u00e9\u00f3, caminar).<br \/>\nLa vocaci\u00f3n cristiana -explicando mejor lo que se entiende por \u2020\u0153santidad\u2020\u2122- por una parte separa al hombre de los dem\u00e1s, lo \u2020\u0153llama de\u2020\u2122, como para sacarlo ya sea del mundo de los jud\u00ed\u00ados, ya del de los paganos Rm 9,24; Col 3,11; Hch 2,39 y Is 57,19). No es que quien es llamado deba, por as\u00ed\u00ad decir, escapar de todo yde todos, porque de otra manera&#8230; \u2020\u0153deber\u00ed\u00adais salir del mundo\u2020\u009d (1Co 5,10). Al contrario, Pablo prescribe que \u2020\u0153cada uno permanezca en la condici\u00f3n en que estaba cuando Dios lo llam\u00f3\u2020\u009d, y explica c\u00f3mo por medio de la vocaci\u00f3n cristiana la vida adquiere un valor del todo nuevo, estableciendo de hecho una relaci\u00f3n exclusiva con Dios (1Co 7,20; ico 7,22). Por otra parte, es decir, positivamente, la vocaci\u00f3n cristiana reserva al hombre para Dios solo: los \u2020\u0153llamados seg\u00fan el plan de Dios\u2020\u009d son como consagrados a \u00e9l (y por \u00e9l), y colaboran a la manifestaci\u00f3n de su mismo designio salv\u00ed\u00adfico (Rm 8,28-30). A su modo, los \u2020\u0153llamados\u2020\u009d gozan ya del atributo esencial de Dios (y de Cristo), que es ser \u2020\u02dcsanto\u2020\u009d. Pablo lo recordaba en\u00e9rgicamente desde su primera carta: \u2020\u0153Esta es la voluntad de Dios (respecto a vosotros): vuestra santificaci\u00f3n\u2020\u009d; y poco despu\u00e9s, concluyendo el tema: \u2020\u0153Dios no nos ha llamado a la impureza, sino a vivir en la santidad\u2020\u009d (1 Tes 4,3.7).<br \/>\nTambi\u00e9n al exhortar con energ\u00ed\u00ada a los cristianos de Efeso a la unidad, el ap\u00f3stol vincula toda la vida cristiana a la vocaci\u00f3n y la nueva relaci\u00f3n establecida por \u00e9ste con la misma Trinidad: \u2020\u0153Os pido que camin\u00e9is de una manera digna de la vocaci\u00f3n que hab\u00e9is recibido. (&#8230;) Un solo cuerpo y un solo esp\u00ed\u00adritu, como una es la esperanza a la que hab\u00e9is sido llamados&#8230;\u2020\u009d (Ef 4, 1-6).<br \/>\nDurante la vida presente, el cristiano deber\u00e1 \u2020\u0153caminar de manera digna de su vocaci\u00f3n&#8230;\u2020\u009d (Ef 4,1). Esto lo expresa tambi\u00e9n globalmente el precepto de 1 P 1,15 y su argumentaci\u00f3n: \u2020\u0153Sed santos en toda vuestra vida, como es santo el que os ha llamado\u2020\u009d. Este camino requiere una constante atenci\u00f3n y poner en pr\u00e1ctica los grandes dones recibidos: salvaci\u00f3n, paz, libertad.., y todo lo que nosotros llamamos gracia.<br \/>\nLa vocaci\u00f3n, acto de amor divino dirigido al individuo y en una circunstancia particular, no se agota en modo alguno en s\u00ed\u00ad misma, como si dejara al que es llamado a merced de s\u00ed\u00ad mismo, en una dimensi\u00f3n de exterioridad. La exhortaci\u00f3n de 2P 1,10 (\u2020\u0153Esforzaos m\u00e1s y m\u00e1s por asegurar vuestra vocaci\u00f3n y elecci\u00f3n\u2020\u009d) no contradice la permanencia y la eficacia de la vocaci\u00f3n por parte de Dios, sino que, aunque no la exprese, acaso la supone. Recu\u00e9rdense al respecto las dos claras afirmaciones paulinas que reiteran la continua presencia activa y salvadora de Dios en nuestra vocaci\u00f3n: \u2020\u0153El que os ha llamado es leal y cumplir\u00e1 su palabra\u2020\u009d (lTs 5,24); \u2020\u0153Los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u2020\u009d (Rm 11,29).<br \/>\n3430<br \/>\n2. Algunas vocaciones particulares.<br \/>\nPor \u2020\u0153particulares\u2020\u009d entendemos aquellas vocaciones al ejercicio, por ejemplo, de ministerios (diacon\u00ed\u00adas) o dones (carismas) u operaciones (potencias), que persiguen, determinan y expresan la vocaci\u00f3n cristiana m\u00e1s general (1Co 12,7-26; Ef 4,7; Ef 4,1 . En la Iglesia Dios la vocaci\u00f3n general la santidad y la gloria se expresa en concreto en la vida; y en la vida la Iglesia las diacon\u00ed\u00adas, los carismas y las operaciones, distribuidos uno su modo, se derivan igualmente Dios. Finalmente, no hay que infravalorar nunca el car\u00e1cter paradigm\u00e1tico las narraciones b\u00ed\u00adblicas, debidamente entendidas trav\u00e9s un atento proceso hermen\u00e9utico; es posible, incluso menudo obligado, que un dato dirigido originariamente un particular pueda o ampliarse un horizonte m\u00e1s general.<br \/>\nDiversamente narrada, la vocaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles [1 Ap\u00f3stol! Disc\u00ed\u00adpulo] converge en los puntos esenciales: Jes\u00fas pasa delante de alguien; encuentra, ve o fija la mirada en alguno; invita perentoriamente con un \u2020\u0153Sig\u00faeme\u2020\u009d; el llamado deja inmediatamente todo y sigue a Jes\u00fas. Los pasajes son conocidos: Mc 1,16-20 y par; Mc 2,14 y par; Mc 10,28 y par (\u2020\u0153Lo hemos dejado todo&#8230;\u2020\u2122); Jn 1,38-51; 6,70; 15,16.19; Ac<br \/>\n1,12. Habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir Mc 3,l3ss y par, donde Jes\u00fas \u2020\u0153llama\u2020\u2122, constituye y da el nombre a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d.<br \/>\nDentro de la evidente variedad, no falta una notable \u00ed\u00ad\u2020\u2122niformidad, aunque expresada con diversos acentos. As\u00ed\u00ad, acerca de la iniciativa de Jes\u00fas: mantenida siempre y en discreto relieve, habr\u00e1 que estimar l\u00f3gicamente que debe formar parte de una precisa intenci\u00f3n de los evangelistas (tambi\u00e9n en Hch 1,2). Llamada que se propone sin ning\u00fan inter\u00e9s, si acaso s\u00f3lo en orden a los intereses de los \u2020\u0153hombres\u2020\u009d (\u2020\u0153pescadores de hombres\u2020\u009d para Mt-Mc, \u2020\u0153vivificadores de hombres\u2020\u009d para Lc), lo cual constituye la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de los llamados, en asociaci\u00f3n o a semejanza de la del Maestro y dependiendo de ella. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s determinada la misi\u00f3n misma (cf Mt 28,19s; Jn 20,2lss). Lo que se desprende con toda claridad y no deja de.. sorprender es la disponibilidad total e inmediata de los llamados a dejar todo lo que hasta entonces constitu\u00ed\u00ada sus h\u00e1bitos, su ambiente, su vida, para seguir \u00fanicamente al Maestro y compartir su existencia. Jn 6,68 nos da el motivo, obviamente teol\u00f3gico: \u2020\u02dcT\u00fa tienes palabras de vida eterna\u2020\u2122. Adem\u00e1s, en tales vocaciones falta cualquier perspectiva de tipo humano, cualquier \u2020\u0153garant\u00ed\u00ada\u2020\u009d del futuro que no sea la sola palabra del que llama; tambi\u00e9n en esto es f\u00e1cil percibir una amplia resonancia del AT.<br \/>\nDon gratuito por parte de Dios (y, respectivamente, de Cristo), a la vocaci\u00f3n le corresponde por parte del hombre una aceptaci\u00f3n de fe, una adhesi\u00f3n incondicional, por estar fundada en la sola certeza de Dios, en su fidelidad y bondad. De hecho, a la fe se refieren a menudo, directa o indirectamente, las diferentes instrucciones que da Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt 17,1 gss; 21,21; Mc 9,28s; ll,22s; Lc 17,55). La vocaci\u00f3n se ir\u00e1 enriqueciendo luego progresivamente en su realidad con pruebas y persecuciones, ya sea durante la vida del Maestro, ya despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, como se lo hab\u00ed\u00ada anunciado durante la vida terrena. Por tanto, una vocaci\u00f3n que cambia totalmente la vida de los llamados, los pone en el seguimiento-escuela- imitaci\u00f3n de Jes\u00fas hasta la muerte (Tome su cruz) y la resurrecci\u00f3n, puesto que tambi\u00e9n la gloria y el reino est\u00e1n previstos, pero s\u00f3lo para despu\u00e9s (Mt 19,28; Lc 22,30; Jn 13,36).<br \/>\nLa vocaci\u00f3n de \/ Pablo se merece ciertamente una consideraci\u00f3n especial dentro de las vocaciones de los ap\u00f3stoles. Son numeros\u00ed\u00adsimos los pasajes que se podr\u00ed\u00adan aducir; desde los lucanos de Hechos (9,4ss. l5ss con los par de los ce. 22 y 26; adem\u00e1s, 13,2ss; 15,26; 16,9) a los autobiogr\u00e1ficos en las mismas cartas paulinas (especialmente Ga 1,1; Ga 1,12-16; Flp 3,12; lTm 1,12-16). Por otra parte, toda su predicaci\u00f3n est\u00e1 bajo el signo de aquel formidable acontecimiento que llamamos impropiamente conversi\u00f3n, pero que en realidad fue una verdadera y aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n-misi\u00f3n, en particular del tipo que hemos llamado prof\u00e9tico, que incluye a la vez referencias al pasado, visi\u00f3n y palabras de investidura, lo mismo que el fin de la misi\u00f3n con las previsiones anejas de tribulaciones y persecuciones que se han de afrontar. Esa vocaci\u00f3n-misi\u00f3n la define Pablo como \u2020\u0153revelaci\u00f3n\u2020\u2122 (Ga 1,12; Ga 1,16), \u2020\u0153iluminaci\u00f3n\u2020\u009d 2Co 4,6), gracia (Ga 2,9 Ep 3,7s). El es \u2020\u0153ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n\u2020\u009d (1Co 1,1; Rm 1,1), llamado por Dios \u2020\u0153por su gracia\u2020\u2122 (Ga 1,15), o por Jes\u00fas (Hch 9,5 par)o por el Esp\u00ed\u00adritu Santo tambi\u00e9n (Hch 13,2).<br \/>\n3431<br \/>\nTambi\u00e9n en \/ Mar\u00ed\u00ada podemos y debemos hablar de vocaci\u00f3n. Aunque falta el t\u00e9rmino espec\u00ed\u00adfico de vocaci\u00f3n, el contenido de su \u2020\u0153anunciaci\u00f3n\u2020\u009d narrada por Lc 1,26-38 (Mt 1,18-25), le\u00ed\u00adda desde nuestra \u00f3ptica e iluminada por el resto del NT, manifiesta una vocaci\u00f3n-misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y precisa. Ello es evidente por cada uno de sus elementos y por el orden de los mismos. Mar\u00ed\u00ada ser\u00e1 la madre de Jes\u00fas mes\u00ed\u00adas y salvador y madre de la Iglesia. Ver tambi\u00e9n las perspectivas indicadas por Lc 1,39-56; 2,22ss.33ss.48ss;8,21 ;ll,27s;Jn2, 1-11; 1 9,26s; Ac 1, 14.\u2020\u009dFigura\u2020\u009d ella misma de la Iglesia, se convierte incluso en \u2020\u0153la llamada\u2020\u009d por excelencia, en cuanto constituida \u2020\u0153madre de los creyentes, \u2020\u0153dichosa por haber cre\u00ed\u00addo\u2020\u009d Lc 1,45; Lc 11,28 Jn 19,26s).<br \/>\nPero no menos se deber\u00e1 hablar de vocaci\u00f3n a prop\u00f3sito de los diferentes \u00c2\u00a1carismas, de los que se habla expresamente en Rom 12,6s; 1 Co 12,7-1 1 .28ss y Ep 4,7.llss. Don de Dios (o de Cristo o del Esp\u00ed\u00adritu), constituyen al cristiano en un determinado servicio \u2020\u0153para la utilidad com\u00fan\u2020\u009d (1Co 12,7), \u2020\u0153afin de edificar el cuerpo de Cristo\u2020\u009d (Ef 4,12). Todo ello vale tambi\u00e9n para los esposos cristianos, a cuyo amor se conf\u00ed\u00ada una misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de representaci\u00f3n cristol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gica de m\u00faltiples matices e implicaciones, pero en todo caso totalizante y exclusiva (Ef 5,22-33). Sin multiplicar las referencias b\u00ed\u00adblicas, recuerdo globalmente las relativas a los ep\u00ed\u00adskopoi, a los \u2020\u0153pastores\u2020\u009d, a los \u2020\u0153presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d, a los di\u00e1kono4 a las \u2020\u0153viudas\u2020\u009d y a todos los que est\u00e1n en el ministerio. Ello excluye del cristianismo toda posibilidad de ministerios de tipo meramente \u2020\u0153burocr\u00e1tico\u2020\u009d u ocasional. Es verdad que se abre el camino a una infinidad de interrogantes, y de hecho es extremadamente abundante la problem\u00e1tica acerca de los \u2020\u0153carismas\u2020\u009d, pero no acerca de su realidad de vocaci\u00f3n, puesto que son don de Dios y presencia suya en el hombre y en su historia.<br \/>\n3432<br \/>\nBIBL.: Coenen L., Llamada (kal\u00e9o), en DTNT III, 9-14; Emonnet G., Vocaci\u00f3n cristiana en la Biblia, Paulinas, Madrid 1970; De Fraine J.G., Vocazioneedelezionenella Bibbia, Ed. Paoline 1968; Galot J., La vocation dansie Nouveau Teslament, en \u2020\u0153Revue du Clerg\u00e9 Africain\u2020\u009d 19 (1964) 417-436; 20 (1965) 125- 147; Id. La vocazioneneiNuovo Testamento, en \u2020\u0153Vita Consacrata\u2020\u009d 14(1978)133-148; 197-214; Helewa, La vocazione d\u2020\u2122Israel a pop\u00f3lo di Dios, en A. Favale, Vocazione comune o vocazioni specifiche. Aspetti biblici, teologicie psico-pedagogici-pastorali, LAS, Roma 1981, 57-83; Moloney F.J., The Vocation ofthe Disciples in the Gospel of Marte, en \u2020\u0153Salesianum\u2020\u009d 43 (1981) 487-516; Romaniuk C, La vocazione nella Bibbia, Ed. Dehoniane, Bolonia 1973. Para otros aspectos, cf A. Am-massari. Idodici. Note esegetiche sulla vocazione degli apostoli, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1982; Greoanti G., La vocazione individ\u00faale nel NT. L\u2020\u2122uomodifronteaDio, Pont. Univ. Lat., Roma 1969.<br \/>\nL. de Lorenzi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>klesis (klh`si\u00bb, 2821), traducido uniformemente \u00abvocaci\u00f3n\u00bb en la RV, se trat\u00f3 bajo LLAMAMIENTO, B.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Las escenas de vocaci\u00f3n son de las p\u00e1ginas m\u00e1s impresionantes de la Biblia. La vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s en la zarza ardiente (Ex 3), la de Isa\u00ed\u00adas en el templo (Is 6), el di\u00e1logo entre Yahveh y el joven Jerem\u00ed\u00adas (Jer 1) ponen en presencia a Dios en su majestad y en su misterio y al hombre en toda su verdad, en su miedo y en su generosidad, en su poder de resistencia y de acogida. Para que estos relatos ocupen tal lugar en la Biblia es preciso que la vocaci\u00f3n sea un momento de importancia en la revelaci\u00f3n de Dios y en la salvaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>I. LAS VOCACIONES Y LAS MISIONES EN EL AT. Todas las vocaciones en el AT tienen por objeto *misiones: si Dios llama, es para enviar; a Abraham (G\u00e9n 12,1), a Mois\u00e9s (Ex 3,10.16), a Am\u00f3s (Am 7,15), a Isa\u00ed\u00adas (Is 6,9), a Jerem\u00ed\u00adas (Jer 1,7), a Ezequiel (Ez 3,1.4) les repite la misma orden: \u00c2\u00a1Ve! La vocaci\u00f3n es el llamamiento que Dios hace oir al hombre que ha escogido y al que destina a una obra particular en su designio de salvaci\u00f3n y en el destino de su pueblo. En el origen de la vocaci\u00f3n hay por tanto una *elecci\u00f3n divina ; en su t\u00e9rmino, una *voluntad divina que realizar. Sin embargo, la vocaci\u00f3n a\u00f1ade algo a la elecci\u00f3n y a la misi\u00f3n: un llamamiento personal dirigido a la conciencia m\u00e1s profunda del individuo y que modifica radicalmente su existencia, no s\u00f3lo en sus condiciones exteriores, sino has-ta en el coraz\u00f3n, haciendo de \u00e9l otro hombre.<\/p>\n<p>Este aspecto personal de la vocaci\u00f3n se traduce en los textos: a menudo se oye a Dios pronunciar el nombre de aquel a quien llama (G\u00e9n 15,1; 22,1; Ex 3,4; Jer 1,11; Am 7,8; 8,2). A veces, para indicar mejor su toma de posesi\u00f3n y el cambio de existencia que significa, da Dios a su elegido un *nombre nuevo (G\u00e9n 17,1; 32,29; cf. Is 62,2). Y Dios aguarda una respuesta a su llamamiento, una adhesi\u00f3n consciente, de fe y de obediencia. A veces esta adhesi\u00f3n es instant\u00e1nea (G\u00e9n 12,4; Is 6,8), pero con frecuencia el hombre es invadido por el miedo y trata de evadirse (Ex 4,10ss; Jer 1, 6; 20,7). Es que la vocaci\u00f3n normal-mente pone aparte al llamado y hace de \u00e9l un extra\u00f1o entre los suyos (G\u00e9n 12,1; Is 8,11; Jer 12,6; 15,10; 16,1-9; cf. lRe 19,4).<\/p>\n<p>Este llamamiento no se dirige a todos a los que Dios escoge como sus instrumentes: los *reyes, por ejemplo, si bien son los ungidos del Se\u00f1or, no oyen tal llamamiento : Samuel, por ejemplo, es quien informa a Sa\u00fal (lSa 10,1) y a David (16,12). Tampoco los sacerdotes deben su *sacerdocio a un llamamiento recibido de Dios, sino a su nacimiento. El mismo Aar\u00f3n, aun cuan-do Heb 5,4 lo designa como \u00abllamado por Dios\u00bb, no recibi\u00f3 este llamamiento sino por intermedio de Mois\u00e9s (Ex 28,1) y nada se dice de la acogida interior que le hizo. Aun-que no lo diga expl\u00ed\u00adcitamente la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, no ser\u00e1 infidelidad a su pensamiento ver en este llamamiento un signo de la inferioridad, incluso en Aar\u00f3n, del sacerdocio lev\u00ed\u00adtico en relaci\u00f3n con el sacerdocio de aquel a quien Dios de hecho hizo oir directamente su palabra: \u00abT\u00fa eres mi hijo&#8230; T\u00fa eres sacerdote&#8230; seg\u00fan el orden de Melquisedec\u00bb (Heb 5,5s).<\/p>\n<p>II. VOCACI\u00ed\u201cN DE ISRAEL Y VOCACI\u00ed\u201cN DE JESUCRISTO. \u00bfRecibi\u00f3 Israel una vocaci\u00f3n? En el sentido corriente de la palabra es evidente que s\u00ed\u00ad. En el sentido preciso de la Biblia, aun cuando un *pueblo no puede evidentemente ser tratado como una persona singular y tener sus reacciones, Dios, sin embargo, obra con \u00e9l como con las personas&#8217;a quienes llama. Cierto que le habla por intermediarios, en particular por el mediador Mois\u00e9s, pero, aparte esta diferencia impuesta por la naturaleza de las cosas, Israel tiene todos los elementos de una verdadera vocaci\u00f3n. La *alianza es en primer lugar un llamamiento de Dios, una palabra dirigida al coraz\u00f3n; la *ley y los profetas est\u00e1n llenos de este llamamiento: \u00bb \u00c2\u00a1Escucha, Israel!\u00bb (Dt 4,1; 5,1; 6,4; 9,1; Sal 50,7; Is 1,10; 7, 13; Jer 2,4; cf. Os 2,16; 4,1). Esta palabra pone al pueblo en una existencia aparte, de la que Dios se hace garante (Ex 19,4ss; Dt 7,6) y le veda buscar apoyo en otro que en Dios (Is 7,4-9; cf. Jer 2,11ss). Finalmente, este llamamiento aguarda una respuesta, un compromiso del coraz\u00f3n (Ex 19,8; Jos 24,24) y de toda la vida. Tenemos aqu\u00ed\u00ad todos &#8216;los rasgos de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cierto sentido es verdad que estos rasgos se hallan con plenitud en la persona de Jesucristo, el perfecto *siervo de Dios, el que siempre *escucha la voz del Padre y le presta *obediencia. No obstante, el lenguaje propio de la vocaci\u00f3n no es pr\u00e1cticamente utilizado por el NT a prop\u00f3sito del Se\u00f1or. Si Jes\u00fas evoca constantemente la *misi\u00f3n . que ha recibido del Padre, sin embargo, en ninguna parte se dice que Dios lo haya llamado, y esta ausencia es significativa. La vocaci\u00f3n supone un cambio de existencia; el llamamiento de Dios sorprende a un hombre en su tarea habitual, en medio de los suyos, y lo orienta hacia un punto cuyo secreto se reserva Dios, hacia \u00abel pa\u00ed\u00ads que yo te indicar\u00e9\u00bb (G\u00e9n 22,1). Ahora bien, nada indica en Jesucristo la toma de conciencia de un llamamiento ; su bautismo es a la vez una escena de investidura regia: \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb (Me 1,11) y la presentaci\u00f3n por Dios del siervo en quien se complace perfectamente ; pero aqu\u00ed\u00ad nada evoca las escenas de vocaci\u00f3n: de un extremo al otro de los evangelios sabe Jes\u00fas de d\u00f3nde viene y ad\u00f3nde va (Jn 8,14), y si va adonde no se le puede seguir, si su destino es de tipo \u00fanico, no se debe esto a una vocaci\u00f3n sino a su mismo ser.<\/p>\n<p>III. VOCACI\u00ed\u201cN DE LOS DISC\u00ed\u008dPULOS Y VOCACI\u00ed\u201cN DE LOS CRISTIANOS. Si Jes\u00fas no oye para s\u00ed\u00ad mismo el llamamiento de Dios, en cambio multiplica los llamamientos a seguirle ; la vocaci\u00f3n es el medio de que se sirve para agrupar en torno suyo a los doce (Mc 3,13), pero tambi\u00e9n dirige a otros un llamamiento an\u00e1logo (Mc 10,21; Lc 9,59-62); y toda su predicaci\u00f3n tiene algo que comporta una vocaci\u00f3n : un llamamiento a seguirle en una vida nueva cuyo secreto \u00e9l posee: \u00abSi alguien quiere venir en pos de m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (Mt 16,24; cf. Jn 7,17). Y si hay \u00abmuchos llamados, pero pocos elegidos\u00bb, se debe a que la invitaci\u00f3n al reino es un llamamiento personal al que algunos permanecen sordos (Mt 22,1-4).<\/p>\n<p>La Iglesia naciente percibi\u00f3 inmediatamente la condici\u00f3n cristiana como una vocaci\u00f3n. La primera predicaci\u00f3n de Pedro en Jerusal\u00e9n es un llamamiento a Israel semejante al de los profetas y trata de suscitar un movimiento personal: \u00ab\u00c2\u00a1Salvaos de esta *generaci\u00f3n extraviada!\u00bb (Act 2, 40). Para Pablo existe un paralelismo real entre \u00e9l, \u00abel *Ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n\u00bb, y los cristianos de Roma o de Corinto, \u00ablos *santos por vocaci\u00f3n\u00bb (Rom 1,1.7; ICor l,ls). Para restablecer a los corintios en la verdad les recuerda su llamamiento, pues \u00e9ste es el que constituye la comunidad de Corinto tal como es: \u00abConsiderad vuestro llamamiento, pues no hay entre vosotros muchos sabios seg\u00fan la carne\u00bb (1Cor 1,26). Para darles una regla de conducta en este mundo cuya figura pasa, los invita a quedarse cada uno \u00aben la condici\u00f3n en que le hall\u00f3 su llamamiento\u00bb(7,24). La vida cristiana es una vocaci\u00f3n porque es una vida en el *Esp\u00ed\u00adritu, porque el Esp\u00ed\u00adritu es un nuevo universo, porque \u00abse une a nuestro esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Rom 8,16) para hacer-nos oir la *palabra del Padre y despierta en nosotros la respuesta filial.<\/p>\n<p>Dado que la vocaci\u00f3n cristiana ha nacido del Esp\u00ed\u00adritu y dado que el. Esp\u00ed\u00adritu es uno solo que anima a todo el cuerpo de Cristo, hay en me-dio de esta \u00fanica vocaci\u00f3n \u00abdiversidad de dones&#8230; de *ministerios&#8230; de operaciones&#8230;\u00bb, pero en esta variedad de *carismas no hay en definitiva m\u00e1s que un solo *cuerpo y un solo esp\u00ed\u00adritu (1Cor 12,4-13). Dado que la *Iglesia misma, la comunidad de &#8216;.os llamados, es la Ekklesia, \u00abla llamada\u00bb, como tambi\u00e9n es la eklekte, \u00abla elegida\u00bb (2Jn 1), todos los que en ella oyen el llamamiento de Dios responden, cada uno en su puesto, a la \u00fanica vocaci\u00f3n de la Iglesia que oye la voz del esposo y le responde : \u00ab\u00c2\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u00bb (Ap 22, 20).<\/p>\n<p>-> Carismas &#8211; Escuchar &#8211; Elecci\u00f3n &#8211; Misi\u00f3n &#8211; Voluntad de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Llamado<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">La vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica o  religiosa es el  don de aquellos que, en la Iglesia de Dios, siguen con una intenci\u00f3n pura la profesi\u00f3n eclesi\u00e1stica o los consejos evang\u00e9licos.   Los elementos de esta vocaci\u00f3n son todas las ayudas interiores y exteriores, la gracia eficaz, que dan lugar a la adopci\u00f3n de la resoluci\u00f3n, y todas las gracias que produce la perseverancia  meritoria.  Por lo general esta vocaci\u00f3n se revela como el resultado de la deliberaci\u00f3n de acuerdo a los principios de la raz\u00f3n y la fe; en casos extraordinarios, por luz  sobrenatural tan abundantemente derramada sobre el alma como para hacer innecesaria la deliberaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay dos se\u00f1ales de la vocaci\u00f3n: la negativa, la ausencia de  impedimentos, y la otra positiva, una firme resoluci\u00f3n con la ayuda de Dios de servirle en el estado eclesi\u00e1stico o religioso.  Si Dios le deja libertad de elecci\u00f3n a la persona que llama, no le deja ninguna a aqu\u00e9llos cuyo deber es aconsejar; aquellos  directores espirituales o confesores que atienden a la ligera un asunto de tanta importancia, o no contestan seg\u00fan el esp\u00edritu de  Cristo y la Iglesia, incurren en una grave responsabilidad.  Es su deber tambi\u00e9n descubrir el germen de una vocaci\u00f3n, y desarrollarlo mediante la formaci\u00f3n del car\u00e1cter y el fomento de la generosidad de la voluntad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas normas son suficientes para una decisi\u00f3n de seguir los consejos evang\u00e9licos, ya que pueden ser practicadas incluso en el mundo.  Pero la naturaleza del  estado eclesi\u00e1stico y la constituci\u00f3n positiva del estado religioso requieren algunas reflexiones adicionales.  A diferencia de la observancia de los consejos evang\u00e9licos, el estado eclesi\u00e1stico existe sobre todo por el bien de la sociedad religiosa, y la Iglesia ha dado al estado religioso una organizaci\u00f3n corporativa.  Los que pertenecen a una orden religiosa no s\u00f3lo siguen los consejos evang\u00e9licos por s\u00ed mismos, sino que son aceptados por la Iglesia, m\u00e1s o menos oficialmente, para representar en la sociedad religiosa la pr\u00e1ctica de las reglas de la  perfecci\u00f3n, y ofrecerlo a Dios como una parte del  culto p\u00fablico.  (Vea vida religiosa, votos).  De esto se deduce que la profesi\u00f3n eclesi\u00e1stica no es tan accesible para todos como el estado religioso; que para entrar al estado religioso en la actualidad, se requieren  condiciones de salud, de car\u00e1cter, y a veces de educaci\u00f3n que no son demandados por los consejos evang\u00e9licos tomados en s\u00ed mismos; y que, tanto para el estado religioso como para el eclesi\u00e1stico, es necesaria la admisi\u00f3n por una autoridad legal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la actualidad, es necesario que concurran dos voluntades antes de que una persona pueda entrar al estado religioso; siempre ha sido necesario que concurran dos voluntades antes de que una persona pueda entrar a las filas del  clero.  El Concilio de Trento pronuncia un anatema sobre una persona que represente como ministro leg\u00edtimo del Evangelio y los Sacramentos a cualquiera que no haya sido  ordenado regularmente y comisionado por la autoridad eclesi\u00e1stica y can\u00f3nica (Ses. XXIII, III, IV, VII).  Una vocaci\u00f3n a la que muchas personas llaman exterior, viene as\u00ed a ser a\u00f1adida a la vocaci\u00f3n interior, y esta vocaci\u00f3n exterior se define como la admisi\u00f3n de un candidato en debida forma por la autoridad competente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto al candidato se refiere, la cuesti\u00f3n de la vocaci\u00f3n misma ponerse en estos t\u00e9rminos: \u00bfEst\u00e1s haciendo una cosa que es agradable a Dios en el ofrecimiento de s\u00ed mismo en el  seminario o  noviciado?  Y la respuesta depende de los datos anteriores: s\u00ed, si tu intenci\u00f3n es honesta, y si tu fuerza es suficiente para el trabajo.  Otra pregunta se le puede hacer al candidato al sacerdocio:  \u00bfsi haces bien en desear ser sacerdote, o har\u00edas mejor en convertirte en religioso?   Es de notar que el candidato al sacerdocio ya deber\u00eda tener las virtudes requeridas por su estado, mientras que la esperanza de adquirirlas es suficiente para el candidato a la vida religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pregunta que debe hacerse el ordinario de una di\u00f3cesis o el superior de una comunidad religiosa es:  Considerando el inter\u00e9s general de la orden o la di\u00f3cesis, \u00bfes correcto que yo acepte a este o ese candidato?  Y aunque el candidato haya hecho bien en ofrecerse a s\u00ed mismo, la contestaci\u00f3n puede ser en la negativa.  Pues Dios a menudo sugiere planes que no requiere o desea que se lleven a cabo, aun cuando est\u00e9 preparando la recompensa que le conceder\u00e1 a la intenci\u00f3n y al juicio.  La negativa del ordinario o superior les impide a los candidatos entrar en las listas de los cl\u00e9rigos o religiosos.  De ah\u00ed que se puede decir que su aprobaci\u00f3n completa la vocaci\u00f3n divina.  Por otra parte, en esta vida una persona a menudo entra en v\u00ednculos indisolubles que Dios desea ver respetados despu\u00e9s del hecho.  Queda, pues, para el hombre que se ha puesto bajo tal obligaci\u00f3n de acomodarse al estado en el que Dios, quien le dar\u00e1 la ayuda de su gracia, ahora desea que persevere.  Esta es la ense\u00f1anza expl\u00edcita de  San Ignacio en sus \u00abEjercicios Espirituales\u00bb: Respecto a esta voluntad presente de Dios, se puede decir, por lo menos de los sacerdotes que no obtienen una dispensa, que las  ordenaci\u00f3n les confiere una vocaci\u00f3n. Sin embargo, esto no implica que hayan hecho bien en ofrecerse para la ordenaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto parece darnos base para la verdadera soluci\u00f3n a las recientes controversias sobre el tema de la vocaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos puntos han resultado temas de controversia en la consideraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n al estado eclesi\u00e1stico: \u00bfc\u00f3mo la Divina Providencia da a  conocer sus decretos a los hombres?  \u00bfC\u00f3mo la Providencia reconcilia sus decretos con la libertad de la acci\u00f3n humana en la elecci\u00f3n de un estado de vida?   Casiano explica muy claramente los distintos tipos de vocaci\u00f3n a la vida  mon\u00e1stica, en su \u00abCollatio, III: De tribus abrenuntiationibus\u00bb, III, IV, V (PL, XLIX, 560 a 64).  Los  Padres de los siglos IV y V inculcan fuertemente la pr\u00e1ctica de la virginidad, e intentan dar respuesta el texto: \u00abQuien pueda entender, que entienda\u201d  (Evangelio seg\u00fan San Mateo | Mt.]] 19.12), lo que parece limitar la aplicaci\u00f3n del consejo.   San Benito admiti\u00f3 ni\u00f1os peque\u00f1os presentados por sus padres a su orden; y el axioma can\u00f3nico Monachum aut paterna devotio aut propia professio facit (c. 3, XX, q. 1), \u00abUn hombre se convierte en un monje, ya sea por consagraci\u00f3n de los padres o por profesi\u00f3n personal \u00ab, un axioma que fue recibido en la Iglesia Latina desde el siglo VI hasta el XI, muestra hasta qu\u00e9 punto la vida religiosa se consider\u00f3 abierta y recomendable como una regla para todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una carta de  San Gregorio el Grande y otra de  San Bernardo insisten en los peligros a que se exponen aquellos que han decidido abrazar la vida religiosa y todav\u00eda permanecen en el mundo.   Santo Tom\u00e1s no trata sobre la necesidad de una llamada especial para abrazar el sacerdocio o la vida mon\u00e1stica, pero la realidad de una llamada divina a estados de vida m\u00e1s altos es claramente expresada en el siglo XVI, notablemente en los \u201cEjercicios Espirituales\u201d de San Ignacio. Francisco Su\u00e1rez elabor\u00f3 una teor\u00eda completa de la vocaci\u00f3n (De religione, tr. VII, IV, VIII).  Independientemente de un progreso natural que aporta nuevos elementos a la discusi\u00f3n, dos causas se combinaron para aumentar la controversia sobre este punto, a saber,  el abuso de las vocaciones forzadas, y un misticismo que est\u00e1 estrechamente relacionado con el  jansenismo.  En otros tiempos era costumbre que las familias nobles colocaran a sus hijos m\u00e1s j\u00f3venes en el seminario o alg\u00fan monasterio sin considerar los gustos o las calificaciones de los candidatos, y no es dif\u00edcil ver cu\u00e1n desastroso fue este tipo de reclutamiento para la vida sacerdotal y religiosa.   Comenz\u00f3 una reacci\u00f3n contra este abuso, y se esperaba que los j\u00f3venes, en lugar de seguir la elecci\u00f3n de sus padres, una opci\u00f3n a menudo dictada por consideraciones de orden puramente humano, esperaran una llamada especial de Dios antes de entrar al seminario o al claustro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al mismo tiempo, un semi quietismo en Francia llev\u00f3 a la gente a creer que un hombre deb\u00eda aplazar su acci\u00f3n hasta que fuese consciente de un especial impulso divino, una especie de mensaje divino que le revelara lo que deb\u00eda hacer.  Si una persona, con el fin de practicar la virtud, estaba obligada a hacer un examen interno de s\u00ed mismo a cada momento, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s necesario escuchar la voz de Dios antes de entrar en la senda sublime del sacerdocio o la vida mon\u00e1stica?  Se supone que Dios hablar\u00eda por una atracci\u00f3n, que era peligroso anticipar: y as\u00ed surgi\u00f3 la famosa teor\u00eda que identificaba la vocaci\u00f3n con una atracci\u00f3n divina; sin atracci\u00f3n no hay vocaci\u00f3n; con atracci\u00f3n hab\u00eda una vocaci\u00f3n que era, por as\u00ed decirlo,  obligatoria, pues hab\u00eda mucho peligro en la desobediencia.  Aunque te\u00f3ricamente libre, la elecci\u00f3n de un estado era pr\u00e1cticamente necesaria: \u00abAquellos que no son llamados\u00bb, dice Scavini (Theol. moral., 14a ed., I, I, n. 473), \u00abno pueden entrar al estado religioso: los que son llamados deben entrar en \u00e9l, o si no cu\u00e1l ser\u00eda el uso de la llamada? \u00bb  Otros autores, como  Gury (II, n. 148-50), despu\u00e9s de haber declarado que es una falta grave entrar al estado religioso estando consciente de no haber sido llamado, se corrigen solos de una manera notable al a\u00f1adir, \u00aba menos que tengan una resoluci\u00f3n firme de cumplir con los deberes de su estado \u00ab.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para la direcci\u00f3n general de la vida, sabemos que Dios, al tiempo que gu\u00eda al hombre, lo deja libre para actuar, que todas las buenas  acciones son gracia de Dios, y al mismo tiempo actos libres, que la felicidad del cielo ser\u00e1 la recompensa de la buena vida y a\u00fan as\u00ed el efecto de una predestinaci\u00f3n gratuita.  Estamos obligados a servir a Dios siempre, y sabemos que, adem\u00e1s de los actos mandados por \u00c9l, hay actos que \u00c9l  bendice sin hacerlos obligatorios, y que entre los actos buenos hay algunos que son mejores que otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Derivamos nuestro conocimiento de la voluntad de Dios, esa voluntad que exige nuestra obediencia, que aprueba algunos de nuestros actos, y estima algunos m\u00e1s que otros, de la  Sagrada Escritura y la  Tradici\u00f3n, al hacer uso de la doble luz que Dios nos ha concedido, la fe y la raz\u00f3n.  Siguiendo la ley general, \u00abhacer el bien y evitar el mal\u201d, aunque podemos evitar todo lo que est\u00e1 mal, no podemos hacer todo lo que es bueno.  Para llevar a cabo los designios de Dios estamos llamados a hacer todo el bien que seamos capaces y todo lo que tengamos la oportunidad de hacer; y cuanto mayor sea el bien, m\u00e1s especial nuestra capacidad, m\u00e1s extraordinaria la oportunidad, tanto m\u00e1s claramente la raz\u00f3n iluminada por la fe nos dice que Dios desea que hagamos el bien.  En la ley general de hacer el bien, y en las facilidades que se nos ha dado para hacerlo, leemos una invitaci\u00f3n de Dios general, o puede ser incluso una especial, para hacerlo; una invitaci\u00f3n que presiona en proporci\u00f3n a la excelencia del bien, pero que sin embargo no estamos obligados a aceptar a menos que descubramos un deber de justicia o de caridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A menudo, tambi\u00e9n, tenemos que vacilar en la elecci\u00f3n entre dos acciones o cursos de acci\u00f3n incompatibles.  Es una dificultad que surge, incluso cuando nuestra decisi\u00f3n influir\u00e1 en el resto de nuestras vidas, como, por ejemplo, si tuvi\u00e9semos que decidir entre  emigrar o quedarnos en nuestro propio pa\u00eds.  Dios tambi\u00e9n puede ayudar a nuestra opci\u00f3n por movimientos interiores, ya sea que estemos conscientes  de ellos o no, por inclinaciones que nos lleven a tal o cual curso de acci\u00f3n, o por los consejos de un amigo con el que estamos providencialmente en contacto; o puede incluso revelarnos claramente su voluntad o su preferencia.  Pero esto es un caso excepcional; por lo general el sentimiento interior mantiene y confirma nuestra decisi\u00f3n, pero es s\u00f3lo un motivo secundario, y la parte principal le pertenece a la sana raz\u00f3n que juzga seg\u00fan las ense\u00f1anzas de la fe.   \u00abTienen a Mois\u00e9s y a los \u00bb profetas\u201d, dijo  Cristo en la  par\u00e1bola del hombre  rico y L\u00e1zaro ( Lc. 16,29), y no necesitamos que nadie  resucite de entre los muertos para que nos ense\u00f1e nuestro deber.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De acuerdo con esta sencilla exposici\u00f3n, parece claro que cada una de nuestras buenas acciones agrada a Dios, que, adem\u00e1s, \u00c9l desea especialmente vernos ejecutar ciertas acciones, pero que las negligencias y omisiones en cualquier materia no causan por lo general una divergencia permanente de nuestro camino recto.   Esta regla es cierta incluso en el caso de actos cuyos resultados parecen m\u00faltiples y de gran alcance.  De lo contrario, Dios estar\u00eda obligado a darnos a conocer claramente tanto su propia voluntad como las consecuencias de nuestra negligencia.   Pero los ofrecimientos de la Divina Providencia son varios o incluso muchos, aunque uno pueda ser m\u00e1s apremiante que otro; y puesto que toda buena acci\u00f3n se realiza con la ayuda de una gracia  sobrenatural que la precede y la acompa\u00f1a, y ya que con una gracia eficaz habr\u00edamos hecho el bien que no hab\u00edamos podido lograr, de todo bien que realicemos podemos decir que tuvimos la vocaci\u00f3n de hacerlo, y de todo bien que omitimos, ya sea que no tuvimos la vocaci\u00f3n de hacerlo, o , si nos equivocamos al omitirlo, que no prestamos atenci\u00f3n a la vocaci\u00f3n.  Esto es cierto sobre la fe propiamente dicha.   Creemos porque hemos recibido una vocaci\u00f3n eficaz para creer, que los que viven sin fe no han recibido o que han rechazado cuando su incredulidad es su propia falta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfSon estos puntos de vista generales aplicables a la elecci\u00f3n de un estado de vida?  \u00bfO es que esa elecci\u00f3n se rige por normas especiales?  La soluci\u00f3n de esta pregunta implica la de la vocaci\u00f3n misma.  Las normas espec\u00edficas se encuentran en la Sagrada Escritura y en la Tradici\u00f3n.  En la  Sagrada Escritura leemos esos consejos generales de abnegaci\u00f3n (N. de la T.:  ni\u00e9gate a ti mismo) al que todos los cristianos est\u00e1n llamados a seguir durante su vida, mientras que son objeto de una aplicaci\u00f3n m\u00e1s completa en un estado que por esa misma raz\u00f3n puede ser llamado un estado de  perfecci\u00f3n.   La gracia eficaz, en particular la de la perfecta continencia, no les es dada a todos.  \u00abNo todos entienden este mensaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido\u2026 Quien pueda entender, que entienda.\u201d ( Mt. 19,11.12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Int\u00e9rpretes cat\u00f3licos, sin embargo, basando sus conclusiones en los Padres de la Iglesia, coinciden en decir que Dios le concede este don ya sea a todos los que lo piden en la oraci\u00f3n, o en todo caso, a la generalidad de los que se disponen a recibirlo (v\u00e9ase Beelen, Kanbenbauer, sobre este pasaje).  Pero la elecci\u00f3n es libre.  San Pablo, hablando del mismo cristiano, dice \u00abPor lo tanto, el que se casa con su novia, obra bien.  Y el que no se casa, obra mejor.\u201d  (1  Cor. 7,38).   Por otra parte, debe ser guiado por la sana raz\u00f3n: \u00abPero si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que quemarse\u00bb (1 Cor. 7,9).   Adem\u00e1s, el Ap\u00f3stol le da este consejo general a su disc\u00edpulo Timoteo: \u00abQuiero pues que las (viudas) j\u00f3venes se casen\u00bb (1  Tim. 5,14).  Y, sin embargo, la Providencia no abandona al hombre, sea cual sea su profesi\u00f3n o condici\u00f3n:  \u00abPor lo dem\u00e1s, cada cual viva conforme le ha asignado el Se\u00f1or, cada cual como le ha llamado Dios.\u201d   (1 Cor. 7,17).   Por lo tanto, la Sagrada Escritura le aplica a la profesi\u00f3n de cada hombre los principios generales establecidos anteriormente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tampoco hay rastro de una excepci\u00f3n en los Padres de la Iglesia: insisten en la aplicaci\u00f3n general de los consejos evang\u00e9licos, y sobre la importancia de seguirlos sin demora; y por otro lado, declaran que la elecci\u00f3n es libre, sin peligro de incurrir en la p\u00e9rdida del favor de Dios.  Sin embargo desean que la elecci\u00f3n se ejerza  prudente y razonablemente.  Ver  San Basilio, \u00abSobre la virginidad\u201d\u00bb, n. 55, 56; \u00abConstit. monast.\u00bb, XX; Ep. CLXXII \u00abExhortaci\u00f3n a renunciar al mundo\u00bb, n. 1 (P.G., XXX, 779-82; XXXI, 626, 1394; XXXII, 647-49); San Gregorio Nacianceno, \u00abContra Juliano\u00bb, 1er discurso, n. 99; disc. 37, alias 31 sobre San Mateo, 19,11 (P.G., XXXV, 634; XXXVI, 298); San Juan Cris\u00f3stomo, \u00abSobre la virginidad\u00bb; \u00abSobre la penitencia\u00bb, Horn. VI, n. 3; \u00abSobre San Mateo\u00bb, XIX, XI, XXI (P.G., XLVIII, 533 ss.; XLIX, 318; LVIII, 600, 605);  San Cipriano, \u00abDe habitu virginum\u00bb, XXIII (P.L., IV, 463); San Ambrosio, \u00abDe viduis\u00bb, XII, XIII (P.L., XVI, 256, 259); San Jer\u00f3nimo, Ep. CXXIII alias XI to Ageruchia; \u00abDe monogamia\u00bb; \u00abContra Joviniano\u00bb, I; Sobre San Mateo 19,11-12 (P.L., XXII, 1048; XXIII, 227, 228; XXVI, 135, 136);  San Agust\u00edn, \u00abDe bono coniugali\u00bb, X; \u00abDe sancta virginitate\u00bb, XXX (P.L., XL, 381, 412);  San Bernardo, \u00abDe praecepto et dispensation\u00bb, I (P.L., CLXXXII, 862).  Estos textos son examinados en Vermeersch, \u00abDe vocatione religiosa et sacertodali\u00bb, tomados del segundo volumen de la \u00abDe religiosis institutis et personis\u00bb del mismo autor, suppl. 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En comparaci\u00f3n con tan numerosas y distintas declaraciones, dos o tres pasajes insignificantes ( San Gregorio, Ep. LXV (P.L., LXXVII, 603; San Bernardo, Ep. CVII, CVIII (P.L., CLXXXII, 242 ss., 249 ss.)], de los cuales los \u00faltimos dos  datan solo del siglo XII, y son susceptible de otra explicaci\u00f3n, y no pueden ser citados seriamente como representantes de la vocaci\u00f3n como pr\u00e1cticamente obligatorio.  Ni  Santo Tom\u00e1s en su \u00abSumma theologica\u00bb, I-II, Q. CVIII, art. 4; II-II, Q. CLXXXIX, opusc. 17 alias 3, ni Francisco Su\u00e1rez en su \u00abDe religione\u00bb, tr. VII, V, IV, n. I, 7, y VIII; ni  Belarmino en su \u00abDe monachis\u00bb, Controv. II; ni Passerini, \u00abDe hominum statibus\u00bb en Q. CLXXXIX, art. 10, piensan en situar la elecci\u00f3n del estado de vida en una categor\u00eda aparte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y as\u00ed llegamos a conclusiones que coinciden con las de Cornelio a Lapide en su comentario sobre el cap\u00edtulo 7 de la Primera Ep\u00edstola a los Corintios, y que se recomiendan a s\u00ed mismos por su misma simplicidad.  Los estados de vida se eligen libremente y al mismo tiempo son providencialmente dados por Dios.  Cuanto mayor sea el estado de vida, m\u00e1s claramente encontramos la acci\u00f3n positiva de la Providencia en la elecci\u00f3n.  En el caso de la mayor\u00eda de los hombres, ning\u00fan  decreto divino, l\u00f3gicamente anterior al conocimiento de sus actos libres, les asignan tal o cual profesi\u00f3n.   El camino de los consejos evang\u00e9licos est\u00e1 en s\u00ed mismo abierto a todos, y preferible para todos, pero sin ser directa o indirectamente obligatorios.  En casos excepcionales, la obligaci\u00f3n puede existir como consecuencia de un  voto o de una orden divina, o de la improbabilidad (que es muy raro), de encontrar la salvaci\u00f3n de otro modo.  M\u00e1s frecuentemente, razones de prudencia, que surgen del car\u00e1cter y los h\u00e1bitos de las personas afectadas, no hacen aconsejable que \u00e9l elija lo que es en s\u00ed la mejor parte, o los deberes de la piedad filial o la justicia lo puedan hacer imposible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por las razones anteriormente expuestas, no podemos aceptar la definici\u00f3n de  Lesio, \u00abLa vocaci\u00f3n es un afecto, una fuerza interior que hace que un hombre se sienta impulsado a entrar en el estado religioso, o alg\u00fan otro estado de vida\u00bb (De statu vit\u00e6 deligendo, n. 56 ).  Este sentimiento no es  necesario, y no se puede confiar en \u00e9l sin reservas, aunque puede ayudar a decidir el tipo de orden m\u00e1s adecuado para la persona.   Tampoco podemos admitir el principio adoptado por  San Alfonso: que Dios determina para cada uno su estado de vida (Sobre la elecci\u00f3n de un estado de vida).   Cornelius a Lapide, sobre cuya autoridad San Alfonso bas\u00f3 incorrectamente su argumento, dice, por el contrario, que Dios a menudo se abstiene de indicar ninguna preferencia, sino la que resulta de la excelencia desigual sobre condiciones honorables.  Y en el c\u00e9lebre pasaje \u00abcada cual tiene de Dios su gracia particular\u00bb (1 Cor. 7,7).  San Pablo no tiene intenci\u00f3n de indicar cualquier profesi\u00f3n particular como un  don de Dios, sino que hace uso de una expresi\u00f3n general para implica que la dispensaci\u00f3n de las gracias explica la diversidad de objetos puestos a nuestra elecci\u00f3n, como la diversidad de las virtudes.  Estamos de acuerdo con Mar\u00eda de Ligorio cuando declara que todo aquel que, estando libre de impedimento y movido por una recta intenci\u00f3n, si es recibido por el superior, est\u00e1 llamado a la vida religiosa.  V\u00e9ase tambi\u00e9n San Francisco de Sales, Ep\u00edstola 742 (Par\u00eds, ed. 1833).  Las influencias rigoristas a las que San Alfonso fue sometido en su juventud explican la severidad que le llev\u00f3 a decir que la salvaci\u00f3n  eterna de una persona depend\u00eda principalmente de esta elecci\u00f3n de un estado de vida conforme con la elecci\u00f3n divina.  Si este fuera el caso, Dios, que es  infinitamente bueno, har\u00eda conocer su voluntad a todos los hombres de una manera que no pueda ser mal interpretado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  La opinion defendida en este art\u00edculo es corroborada por la decision favorable de la Comisi\u00f3n de Cardenales (10 de junio de 1912), nombrada para examinar la obra del Can\u00f3nigo Joseph Lahitton, La vocation sacerdotale (Par\u00eds, 1909); la decisi\u00f3n de los cardenales ha sido completamente aprobada por el Papa.  SLATER, Manual of Moral Theology (Nueva York, 1909); BERTHIER, una mission de La Salette, ha establecido una regla similar a la del antedicho libro, Des \u00e9tats de la vie chr\u00e9tienne et de la vocation d&#8217;apr\u00e8s les Docteurs de l&#8217;\u00c9glise et les th\u00e9ologiens (4th ed., Par\u00eds, 1897); Eng. tr. Christian Life and Vocation (Nueva York, 1879); DAMANET, Choice of a State of Life (Dubl\u00edn, 1880).  Como un caso de excesiva severidad vea HABERT, Theol. dogmat. et mor.: De sacramento ordinis, Pt. 3, 1, sec. 2. Art\u00edculos a favor de la vocaci\u00f3n por atracci\u00f3n han aparecido en la Revue pratique et apolog\u00e9tique, X; see loc. cit., XII, 558, para la lista de pueblicaciones en respuesta a LAHITTON.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Vermeersch, Arthur. \u00abEcclesiastical and Religious Vocation.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15498a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por L H M.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Anexo: Historia de una vocaci\u00f3n, entrevista radial al Padre Donato Jim\u00e9nez Sanz O.A.R<\/b> (Radio Mar\u00eda del Per\u00fa)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 Mi alegr\u00eda es suma porque les voy a presentar al querido P. Donato Jim\u00e9nez. \u00c9l es profesor de Teolog\u00eda y Secretario en la Univ. Pontificia de Teolog\u00eda de Lima y, tambi\u00e9n es agustino recoleto, como saben, a quien le agradecemos much\u00edsimo que comparta su testimonio con todos los amigos de Radio Mar\u00eda. Adelante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;  Muchas gracias, Jos\u00e9 Antonio, y aqu\u00ed estamos para responder a lo que me preguntes que mejor te parezca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 1. \u00bfPor qu\u00e9 se hizo sacerdote?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211;  Esa es una de las preguntas que le\u00edamos en un interesante libro de Sans Vila (si la memoria no me es infiel), en nuestro tiempo, y me impresionaron muchos testimonios de los que all\u00ed hab\u00eda; uno de ellos era del famos\u00edsimo Padre Duval, S.I. el juglar de Dios, que tant\u00edsimo me gust\u00f3, que hizo san\u00edsimo furor en su tiempo y que mantengo mi entusiasmo por \u00e9l. Yo sigo cantando muchas veces sus canciones que por entonces aprend\u00ed, tan bien hechas y dichas po\u00e9tica y musicalmente. Hasta les ense\u00f1\u00e9 algunas de ellas a mis alumnos de franc\u00e9s, y siempre las recuerdan.<br \/>\n\u00a1Cu\u00e1nto aprender\u00edan a cantar, a cantar bien, se entiende, los j\u00f3venes de hoy si escuchasen las canciones del P. Duval.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u20222. \u2013El libro \u201cEl ni\u00f1o que jugaba con la luna\u201d.<br \/>\n\u2013S\u00ed, Exacto. En ese libro confiesa con sencillez y valent\u00eda, ese bache en su vida, su ca\u00edda en el alcol, y c\u00f3mo sali\u00f3 de ello, gracias a Dios y a \u201cAlc\u00f3licos An\u00f3nimos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Para entonces ya est\u00e1bamos nosotros en el seminario desde hac\u00eda a\u00f1os.  Sabes que  entr\u00e1bamos como siempre a los 11 a\u00f1os; nosotros en nuestra casa y en nuestro medio ten\u00edamos un ambiente bueno, cristiano, completamente sano, pues nuestra vivencia cristiana era  plena y en amistad con los sacerdotes; \u00e9ramos monaguillos, los sacerdotes entraban en mi casa, como en otras casas donde hab\u00eda monaguillos, con toda la confianza, y esto hacia que de forma natural nosotros fu\u00e9ramos pensando y sintiendo que un d\u00eda nosotros podr\u00edamos ser como ve\u00edamos que eran nuestros queridos sacerdotes. As\u00ed nac\u00eda espont\u00e1neamente en nosotros la vocaci\u00f3n al sacerdocio. Y cuando, a lo mejor,  nos preguntaban las personas mayores: \u201c\u00bfY tu qu\u00e9 vas a ser?\u201d  \u2013Cura, fraile, le respond\u00edamos nosotros con toda la naturalidad del mundo, porque era esa nuestra vivencia;  y yo viv\u00eda, dentro de lo que cabe en un chiquillo, nuestra identificaci\u00f3n y as\u00ed ha sido toda nuestra vida. Y digo nuestra, porque lo mismo puedo decir de mi hermano \u00c1ngel, el mellizo, y de muchos otros compa\u00f1eros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 3.  Padre Donato, uno de estos d\u00edas le\u00eda en Zenit como gran noticia el hecho de dos gemelos sacerdotes polacos, que adem\u00e1s se dedican a la m\u00fasica, y yo me acord\u00e9 de usted, hijo d\u00e9cimoquinto y gemelo del P. \u00c1ngel. \u00bfSiempre han tenido iguales opciones y sentimientos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; S\u00ed. Ha ido a la par siempre como gemelos que \u00e9ramos;  pues hemos estado codo a codo toda la vida de manera que ha sido a la par porque la vivencia era com\u00fan: los dos \u00e9ramos monaguillos, nuestro hermanos mayores fueron monaguillos; yo especialmente era cantor porque tenia buen o\u00eddo y entonces buena voz. Puedo decir con toda naturalidad e infinito agradecimiento que  yo me he criado en la iglesia, he crecido en el marco familiar con el cura, con los p\u00e1rrocos que se han sucedido; viv\u00edamos en ambiente sano y cordial;  para nosotros no costaba nada, ninguna ruptura, ning\u00fan arranque, ning\u00fan sacrificio especial el irnos luego al seminario, el permanecer en el seminario.  Tengo que decir que desde el primer instante que estuvimos en \u00e9l, ya cre\u00edamos y sab\u00edamos que aquello era nuestra casa y nuestro ambiente natural. Y as\u00ed nos sentimos durante a\u00f1os, o toda la vida, con los padres. Los padres nos recib\u00edan, conviv\u00edan con nosotros, com\u00edan, jugaban, rezaban, cantaban, con nosotros en un ambiente de total familiaridad y as\u00ed hemos vivido, gracias a Dios, hasta que hemos sido un poco mayores donde ya los destinos y misi\u00f3n de cada cual nos han separado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 4. Su hermano tambi\u00e9n estuvo en Per\u00fa,  \u00bfno?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Claro, mi hermano ha estado  19 a\u00f1os en Per\u00fa: en Lima, en Chiclayo, el la Misi\u00f3n de Chota.  Nunca me cre\u00eda yo que iba a estar esos a\u00f1os cuando me enviaron para ac\u00e1. Cuando vine me dijo mi hermano, hablando con cierta l\u00f3gica de la \u00e9poca:  \u201cT\u00fa seguramente estar\u00e1s algunos a\u00f1os  y te mandar\u00e1n otra vez para all\u00e1\u201d. Pues bien, cambiaron las cosas, y resulta que yo ya llevo  m\u00e1s a\u00f1os que los que estuvo \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 5. \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os lleva en Per\u00fa?<br \/>\n&#8211; Este a\u00f1o, D. m. har\u00e9 25.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022 6. Cu\u00e1les han sido las ideas fuertes como sacerdote.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Pues mira. Adem\u00e1s de nuestro muy cristiano ambiente familiar, nosotros hemos tenido, gracias a Dios, muy buenos y grandes ejemplos de nuestros padres mayores. Creo que muchos de los que hoy nos suceden no s\u00e9 si podr\u00e1n decir lo mismo de nosotros. S\u00ed, nosotros tuvimos muchos padres misioneros sacrificad\u00edsimos, entusiastas, entregados, celosos, muy celosos, viv\u00edan la inquietud evangelizadora, el celo misionero, la serena exigencia evang\u00e9lica\u2026  Nosotros tuvimos esos ejemplos que nos marcaron tan positivamente y nos animaron much\u00edsimo. Ve\u00edamos tambi\u00e9n comunidades formadas de 8, 10, 12 padres y con mucha alegr\u00eda, con mucha vivencia, mucha entrega y entusiasmo;  y eso, nos llevaba como sin darnos cuenta y nos animaba, como una fuerza espont\u00e1nea que nos empujaba desde dentro. Las abundantes lecturas que ten\u00edamos eran de s\u00f3lida formaci\u00f3n humana, cristiana, religiosa, human\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podemos decir que no tenemos casi ning\u00fan m\u00e9rito, y entre nosotros es corriente decir que no tuvimos esas crisis que pueden presentarse hoy a muchos j\u00f3venes, que si no ven claro ad\u00f3nde van, que si el enamoramiento, que si alguna oferta \u201cinteresante\u201d de trabajo\u2026 Nosotros est\u00e1bamos, gracias a Dios, a buen recaudo de esas tentaciones. Pero no por una supervigilancia impuesta a la mala;  nuestra convivencia estaba cubierta por el reglamento y las normas disciplinares, como es natural,  pero alimentada con una piedad constante y varia.<br \/>\nEsa piedad hac\u00eda cuerpo en nosotros, crec\u00eda con nosotros, especialmente en los cantos; cantos religiosos y profanos; todo era formaci\u00f3n. Dir\u00eda, incluso, que viv\u00edamos los tiempos del a\u00f1o lit\u00fargico en su rica variedad, aunque no se hablaba tan expresamente de liturgia; pero sin la obsesi\u00f3n de ese cuasi morbo que se ha metido hoy con la recurrida \u201ccreatividad\u201d que no deja tempero para la siembra y el cultivo. Se nos presentaba con la m\u00e1xima estima como gracia, como don, el sacerdocio y la vida religiosa. Tanto en casa con los ejercicios piadosos que decimos, como en la familia y en el pueblo. En el campo de f\u00fatbol, p. ej., al llegar las 12, sonaba la campana de la torre y, estuvi\u00e9semos donde fuere, se rezaba el \u00e1ngelus: donde estuviera el bal\u00f3n, ah\u00ed se quedaba, y todos, de pie,  rez\u00e1bamos  el \u00e1ngelus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y as\u00ed muchas cosillas que eran andamios o grandes soportes para reforzar y llevar adelante nuestra vocaci\u00f3n. Recuerdo que cuando ten\u00edamos unos 15 \u00f3 16 a\u00f1os, mis hermanas nos enviaron una larga oraci\u00f3n que ellas copiaron de alg\u00fan devocionario para pedir la perseverancia en la vocaci\u00f3n. Guardada en el misal, nosotros la rezamos durante a\u00f1os. Era, pues, vivir la vocaci\u00f3n tambi\u00e9n en horizontal, es decir, las personas cercanas eran nuestros m\u00e1s firmes animadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 7. Padre Donato, usted ha escrito un libro sobre la teolog\u00eda que le ense\u00f1\u00f3 su madre, \u00bfcomo surgi\u00f3 y que s\u00edntesis nos podr\u00eda hacer de \u00e9l?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; S\u00ed. \u201cDe cosas sencillas\u201d. Es lo que con los a\u00f1os y con tantos recuerdos de piedad y de ejemplos cristianos en nuestra familia, fui llamando \u201cteolog\u00eda dom\u00e9stica\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La verdad es que nunca hab\u00eda pensado en hacer una cosa as\u00ed.  Pero luego, aqu\u00ed ya, con el tiempo en el Per\u00fa, iba  recordando tantos de esos ejemplos, tantas frases y actitudes religiosas en nuestra familia, y especialmente, como suele ocurrir, de nuestra madre. Me ven\u00edan espont\u00e1neamente en la predicaci\u00f3n esas frases, en las homil\u00edas o en las charlas con los fieles de la parroquia; impresionaban a la gente, pues eran frases rotundas, frases que aparentemente no tienen ninguna dificultad de comprensi\u00f3n, pero que llevan gran fuerza, testimonian una  vivencia profunda y dan una luz enorme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego, mucha gente me dec\u00eda: \u201cPadre, esas cosas que dice de su madre ten\u00eda que escribirlas, \u00a1qu\u00e9 cosas le dec\u00eda su madre!, eso lo tendr\u00eda que escribir\u201d. Me lo dec\u00edan unas y otras personas muchas veces. As\u00ed, pues, me puse a recontar un poco estas memorias: pon\u00eda las frases y luego las iba rellenando con los recuerdos y orden\u00e1ndolas; ponerlas en su marco apropiado, y expresarlas, dir\u00edamos, en sencillo estilo literario. Lo que es grande y edificante es la frase rotunda dicha y o\u00edda con esa firmeza, con tan gran convicci\u00f3n y claridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Yo dir\u00eda (y que S. Agust\u00edn  y Sta. M\u00f3nica me perdonen),  lo mismo que lo que  San Agust\u00edn escribe de su madre en las Confesiones, cuando le respond\u00eda tan seca y tan hondamente las verdades cristianas: \u201cNo me impresionaba tanto lo que me dec\u00eda, sino el modo como me lo dec\u00eda\u201d.  Y se quedaba San Agust\u00edn de una pieza: \u2013\u201c\u00a1Pero ser\u00e1 posible que esta mujer no solo sepa lo que dice, sino que lo diga con esa seguridad con que lo dice?\u201d. La fe es m\u00e1s segura y m\u00e1s clara que un entendimiento preclaro. Pues nuestra vivencia, gracias a Dios, fue as\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunos de los que despu\u00e9s han le\u00eddo el libro me han comentado: \u2013\u201cMuy bien, todo eso es muy bonito; pero hoy no estamos en esos tiempos\u201d.  Me resisto a admitirlo. Los tiempos somos nosotros, ense\u00f1a tambi\u00e9n S. Agust\u00edn. Y si tuvi\u00e9ramos hoy m\u00e1s madres, as\u00ed de recias en su fe, y de esa talla espiritual etc., habr\u00eda muchas m\u00e1s vocaciones recias, aut\u00e9nticas, seguras, como las hubo, puedo decirlo abiertamente, en nuestro tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2013 8. Padre, creo que lo hemos sentido todos cuando lo hemos escuchado en alguna conferencia, en algunas clases, no solamente en lo que dice, sino c\u00f3mo lo dice Ud. tambi\u00e9n como te\u00f3logo, \u00bfno? A veces se ve al te\u00f3logo como uno que opina de Dios, pero cuando lo hemos escuchado, hemos sentido que es el estudioso, el tratadista, el defensor de Dios. \u00bfPor qu\u00e9 esta cuesti\u00f3n suya por la teolog\u00eda y, podemos decir, tambi\u00e9n por la liturgia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n&#8211; A veces son circustancias o coincidencias. Lo m\u00edo fue estar muchos a\u00f1os en el seminario con las clases del bachillerato,  ense\u00f1ando todas las asignaturas de Letras, incluida m\u00fasica, el teatro con los chicos, veladas, todas esas cosas. Y lo m\u00edo fue ense\u00f1ar lat\u00edn y griego, especialmente griego.  Cuando iba a Francia a practicar el franc\u00e9s me dec\u00eda un padre de la parroquia: \u2013 \u201c\u00bfY t\u00fa que haces?\u201d.   \u2013Soy profesor  \u2013 les dec\u00eda,\u2013  y ense\u00f1o especialmente griego.  Eran a\u00f1os en que el griego se daba en serio y, por supuesto, se aprend\u00eda griego. Y se me re\u00edan como diciendo: \u2013\u201cPero, bueno, en estos tiempos, y habiendo tantas cosas que hacer, \u00a1t\u00fa ense\u00f1ando griego!\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego, casi de repente, me mandaron aqu\u00ed. Y me dije: mi vida cambiar\u00e1 radicalmente. De hacer lo que durante veinte a\u00f1os cre\u00eda que sab\u00eda hacer, que eran las clases, a empezar con lo que ciertamente no sab\u00eda hacer, que era la parroquia.<br \/>\nPero no. Inmediatamente de mi llegada aqu\u00ed, me llamaron.  Buscaban a un profesor de griego para la Facultad Pontificia de Teolog\u00eda.  Alguien que me conoc\u00eda muy bien, pas\u00f3 la noticia \u201cde que acababa de llegar un profesor de griego\u2026  profesor  que tal y que cual\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, pues, me fueron metiendo en las clases y retom\u00e9 el oficio y ocupaci\u00f3n de estudio a pleno en la universidad. Otra vez, pues, las clases de griego cl\u00e1sico y griego b\u00edblico y las de Teolog\u00eda. Y estoy tan feliz y contento, y as\u00ed llevo 24 a\u00f1os en la Facultad de Teolog\u00eda.  He aprendido mucho y bueno, y he tratado de trasmitir y ense\u00f1ar como gracia lo aprendido como gracia, seg\u00fan nos ense\u00f1a el Libro de la Sabidur\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Creo que algo les habr\u00e1 quedado incluso, como dices, por el modo de decir; porque las cosas que digo son las que siento, y las que siento para bien, las digo con incontenible entusiasmo; y las que siento para mal, con indisimulada rabieta que tambi\u00e9n me la perciben los alumnos. Entonces, pienso que saben distinguir muy bien lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, la \u201cmoda\u201d, de lo cl\u00e1sico y perenne.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 9. Padre, algo tan sencillo pero tan profundo como definir qui\u00e9n es Dios. Claro, sabemos que Dios es Amor, pero usted como te\u00f3logo y en este mundo en el que se quiere saber todo, que se quiere demostrar completamente, cuando le piden esta respuesta acerca de qui\u00e9n es Dios \u00bfqu\u00e9 les dice?<br \/>\n&#8211; Hay muchas respuestas de Dios. Algunos responden as\u00ed: \u201cDios no habla, pero todo habla de \u00c9l\u201d. Entonces no hay nada mejor que tener o\u00eddos abiertos para darse cuenta de que, efectivamente, todo habla de \u00e9l. Los cielos pregonan la gloria de Dios, cantamos con los salmos hace m\u00e1s de tres mil a\u00f1os. Cuando a S. Agust\u00edn le preguntaban: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios?\u201d,  respond\u00eda: \u2013\u00a1\u201cDonde est\u00e1s t\u00fa!\u201d. Y S. Pablo a los romanos les dice que si no conocen a Dios invisible por el mundo visible, no tienen excusa. En clase de Teolog\u00eda Fundamental,  a los alumnos les suelo decir la frase de Voltaire, como sabes, \u201cnada sospechoso\u201d.  Voltaire dec\u00eda: \u2013 \u201cA m\u00ed nadie me puede convencer de que este cuadro que vemos aqu\u00ed sobre la pared no lo ha pintado nadie\u201d. Es decir, que no hay rel\u00f3 sin relojero, no hay mundo sin Creador. Entonces la cosa es bien clara: el mundo que tenemos aqu\u00ed con sus criaturas, con su orden y con su finalidad y con todas las cosas que hoy descubren y valoran los cient\u00edficos, y que cada d\u00eda se admiran m\u00e1s de ese orden, de esa finalidad, de la comprensi\u00f3n del mundo, es claro que son signos, huellas de la presencia de Dios: la Creaci\u00f3n de Dios, el Dios Creador, que ha creado el mundo para nosotros. Y como dice  la Dei Verbum,  para compartir su vida, su naturaleza divina con nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero hace falta tener buena disposici\u00f3n, la buena voluntad, la limpieza de coraz\u00f3n, y entonces Dios entra por los cinco sentidos del cuerpo y por los 25 del alma. S. Agust\u00edn dice que estas cosas las conoce el hombre interior por ministerio del exterior. Pascal con sus razones del coraz\u00f3n o Blondel con las razones de la inmanencia que reclaman la trascendencia, lo explican muy bien. O sea, Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n porque ellos ver\u00e1n a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n10. Algo tan \u00edntimo como es la Eucarist\u00eda. Estamos pr\u00f3ximos a celebrar aqu\u00ed, en Lima, un Congreso Eucar\u00edstico. Usted ha tenido parte activa, incluso ha compuesto un himno eucar\u00edstico,  qu\u00e9 es lo que nos sugiere para que la liturgia la llevemos as\u00ed a plenitud centr\u00e1ndonos en la presencia de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n&#8211; Pues, como siempre, hace falta no solo formaci\u00f3n. Cierto, es necesaria la formaci\u00f3n, pero sobre todo hace falta vivir con intensidad, con firmeza la fe. Que se alimenta, precisamente, de oraci\u00f3n y de Eucarist\u00eda. Trasmitir piedad, vivencia, hasta en los gestos y en los ritos, es decir, las cosas que sabemos en la cabeza, ponerlas en la vida, hacer que las vivamos, que las sintamos y las trasmitamos as\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Liturgia, si lo puedo decir as\u00ed, es  \u2013m\u00e1s que un poco\u2013  la ciudad de Dios. Es un conjunto riqu\u00edsimo y admirable que quiere abarcar la cabeza, los sentidos y los sentimientos: es celebrar con el Verbo hecho carne. La Liturgia es acci\u00f3n y signos y s\u00edmbolo; es el dogma, la historia, la piedad y hasta la est\u00e9tica m\u00e1s sublime: se alaba, se llora, se adora, se canta\u2026 \u00bfHasta cu\u00e1ndo esperaremos para recuperar el aut\u00e9ntico y hondo canto popular? Hasta se juega, como nos ense\u00f1a el libro de la Sabidur\u00eda.  Estoy seguro de que si recuper\u00e1semos mucho m\u00e1s la dignidad de la liturgia, habr\u00edamos ganado mucho en celebraci\u00f3n y gozosa vivencia de fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Porque, es curioso, y se lo digo tantas veces a los alumnos, tambi\u00e9n dando Teor\u00eda de los sacramentos y Eucarist\u00eda en concreto. Antes, la misa era en lat\u00edn y de espaldas. Sin embargo la gente, (y ah\u00ed esta mi madre, tambi\u00e9n la tuya, y tantas madres, para confirmarlo), que percib\u00edan hondamente la presencia de Dios en el altar: marco, ritos, canto, oraciones, pon\u00edan sensibilidad y \u201cnoticia\u201d sacramental en la vida del creyente piadoso.  Le he o\u00eddo decir a mi padre: \u201cAntes sab\u00edamos lo que dec\u00edamos\u201d.  Y no porque supiera lat\u00edn, sino por las actitudes que comportaba en ellos el haber practicado y \u201centendido\u201d la fe que iba edific\u00e1ndose en ellos.  La devoci\u00f3n a la Virgen, p. ej. les hac\u00eda sentir y cantar en la Salve que sus ojos eran misericordiosos, o el mu\u00e9stranos a Jes\u00fas. En la Exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo se arrodillaban, inclinaban la cabeza, sab\u00edan y sent\u00edan el grito \u201cDios est\u00e1 aqu\u00ed\u201d, del Cantemos al Amor de los amores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando el sacerdote que celebraba la misa, de espaldas y en lat\u00edn y casi en secreto, levantaba la hostia por encima de su cabeza para que el pueblo la adorara, el pueblo mismo acu\u00f1\u00f3 la frase de  \u201cel alzar a ver a Dios\u201d;  un monaguillo o el sacrist\u00e1n iba tras del coro a tocar las campanas y el pueblo entero sabia que el cura estaba en \u201cel alzar a ver a Dios\u201d;  y yo he conocido a personas que estando en la finca oyendo las campanas se han arrodillado a adorar a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es decir, era un marco envidiable, que no molestaba a nadie  y daba la luz a todos.  Lo contrario del veneno que hoy padece Espa\u00f1a, inoculado por un gobierno, yo dir\u00eda con odio diab\u00f3lico, porque tiene la obsesi\u00f3n antirreligiosa y especialmente anticristiana; y eso es del diablo que huye de la Cruz, huye de Jesucristo. Solo les falta decir como los demonios del Evangelio: \u201cA qu\u00e9 has venido, qu\u00e9 tienes que ver con nosotros, te conocemos: T\u00fa eres el Santo de Dios, y nosotros somos los demonios\u201d. Desgraciadamente. Y esto hay que decirlo. Porque as\u00ed como ellos tienen la desverg\u00fcenza y la impiedad tan infame de perseguir atropellando los derechos m\u00e1s sagrados de 40 millones de espa\u00f1oles, nosotros tenemos que decirles, al menos,  qui\u00e9nes son.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022 11. \u00bfPadre cuantos a\u00f1os lleva como sacerdote?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Cuarenta y tantos. S\u00e9, que si Dios quiere, o D.m., me estoy acercando a los 50.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2022 12. Estamos en el a\u00f1o sacerdotal, me gustar\u00eda a lo mejor una vivencia sacerdotal y un mensaje final para los j\u00f3venes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Pues muchas te podr\u00eda decir. Me preguntaron una vez qu\u00e9 har\u00eda si otra vez tuviera la oportunidad.  La cl\u00e1sica pregunta, pues; yo respond\u00ed igualmente sin dudar que nuevamente ir\u00eda otra vez a San Mill\u00e1n, a mi convento de San Mill\u00e1n y har\u00eda los estudios de lat\u00edn y de griego y lo dem\u00e1s, y vivir\u00eda otra vez los a\u00f1os que, gracias a Dios, viv\u00ed y con ellos me he identificado. He tenido vivencias muy hondas como creo que todo seminarista y todo sacerdote las tiene, y por ellas y por mil a\u00f1os que tuviera de existencia en la tierra, no dar\u00edamos suficientes gracias a Dios por las bendiciones, la fortaleza, los consuelos, la luz, el gozo, y de haber sentido la paz tan honda y estar tan seguros de que, a pesar de nuestras deficiencias, sabemos que Dios ha querido llamarnos y contar con nosotros para poner \u00c9l toda la llenura de su Gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\u2022Much\u00edsimas gracias, padre Donato.<br \/>\n&#8211; Bueno, gracias a ti, Jos\u00e9 Antonio, y hasta la pr\u00f3xima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nLima, febrero, 2010\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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