{"id":8450,"date":"2016-02-05T04:29:30","date_gmt":"2016-02-05T09:29:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles\/"},"modified":"2016-02-05T04:29:30","modified_gmt":"2016-02-05T09:29:30","slug":"angeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles\/","title":{"rendered":"ANGELES"},"content":{"rendered":"<p>(Enviados, mensajeros). Son seres sobrenaturales, celestiales, mayores que el hombre, mucho menores que Jesucristo, Heb 1:4-14.<\/p>\n<p> &#8211; Son creados, Sal 148:2-5, esp\u00ed\u00adritus, Hec 1:14, no se casan, Luc 20:34-36.<\/p>\n<p> &#8211; Son nuestros custodios, Mat 18:10, Heb 1:14, Hec 10:13, Exo 23:20-21.<\/p>\n<p> &#8211; Ofrecen nuestras oraciones y ruegan por nosotros, Rev 8:4, Zac 1:12.<\/p>\n<p> &#8211; Son invocados, Rev 1:4, Gen 48:15-16, Ose 12:4.<\/p>\n<p> &#8211; Los \u00e1ngeles buenos adoran a Dios, y ayudan, protegen y liberan al pueblo de Dios, Gen 19:11, Sal 91:1. Los \u00e1ngeles malos fueron precipitados al abismo, 2Pe 2:4, Jud 1:6. Se oponen a Dios y procuran anular su voluntad, Mat 4:3, Dan 10:12.<\/p>\n<p> &#8211; Se da el nombre de dos en el Nuevo Testamento, Gabrie: (Lc. 1), y Migue: (Jud 1:9).<\/p>\n<p> &#8211; Ver todo el libro del Apocalipsis y a Rafael en el libro de Tob\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La palabra significa \u2020\u0153mensajero\u2020\u009d. Son seres espirituales que cumplen misiones entre Dios y los hombres. El nombre les viene por la funci\u00f3n. Se mencionan ciento ochenta veces en el AT y ciento sesenta y cinco en el NT. \u2020\u0153Son esp\u00ed\u00adritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que ser\u00e1n herederos de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (Heb 1:14), de los cuales son consiervos, no admitiendo el ser adorados por ellos (Apo 19:10). Son criaturas superiores a los hombres (Heb 2:9). Frecuentemente se dice de ellos que son \u2020\u0153enviados\u2020\u009d por Dios (Gen 19:13; Exo 23:20; Sal 78:49; Dan 3:28; Dan 6:22), ya sea para proteger a los hombres (Sal 34:7) o ejecutar los juicios divinos (2Sa 24:16). Se presentan en forma de \u2020\u0153varones\u2020\u009d (Gen 19:1, Gen 19:5, Gen 19:10). Se dice de ellos que forman el ej\u00e9rcito de los cielos (Jos 5:14), de donde viene el nombre de \u2020\u0153Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d (Sal 24:10; Isa 1:9). Est\u00e1n con Dios en el cielo, formando su corte (Gen 21:17; 1Re 22:19; Mat 18:10), pero Jacob los vio en la tierra (Gen 32:1-2).<\/p>\n<p>Fueron testigos de la creaci\u00f3n (Job 38:4-7). Participaron en la entrega de la ley (Gal 3:19; Heb 2:2), en el nacimiento del Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 1:20; Luc 1:28-30) y en su resurrecci\u00f3n (Mat 28:2). No contraen matrimonio (Mar 12:25). Sienten curiosidad por los misterios de la Iglesia y el evangelio (1Pe 1:12). Acompa\u00f1ar\u00e1n al Se\u00f1or Jes\u00fas cuando regrese (Mat 16:27). Los \u00e1. desempe\u00f1ar\u00e1n un gran papel en el fin del siglo (Mat 13:39-49; Mat 24:31), como puede verse en las muchas menciones que de ellos se hace en el libro de Apocalipsis. Son personas, puesto que tienen sentimientos, pensamientos y voluntad, aunque no cuerpo f\u00ed\u00adsico. Como tales est\u00e1n sujetos a juicio, cosa en la cual participar\u00e1n los creyentes (1Co 6:3).<br \/>\nexpresiones \u2020\u0153muchos millares de \u00e1.\u2020\u009d (Heb 12:22) y \u2020\u0153millones de millones\u2020\u009d (Apo 5:11) aluden a la gran cantidad de \u00e1. que existen. Del estudio de los distintos nombres que se les aplican y las funciones que aparentan tener, muchos deducen que entre ellos hay una especie de rangos o jerarqu\u00ed\u00ada. Esta idea se desarroll\u00f3 mayormente en el per\u00ed\u00adodo intertestamentario, pero el NT parece que la contin\u00faa utilizando, pues en Col 1:16 leemos: \u2020\u0153Porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de \u00e9l y para \u00e9l\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, los eruditos identifican a:<\/p>\n<p>El arc\u00e1ngel. La palabra aparece s\u00f3lo dos veces en el NT: 1Te 4:16 y Jud 1:9. En este \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo se ofrece un nombre: Miguel. En el AT se le llama \u2020\u0153uno de los principales pr\u00ed\u00adncipes\u2020\u009d (Dan 10:13), lo cual debe relacionarse con el uso del prefijo \u2020\u0153arc\u2020\u009d en el NT. Al decirse \u2020\u0153uno de los&#8230;\u2020\u009d se entiende que hay m\u00e1s. En el pseudoep\u00ed\u00adgrafo libro de Enoc aparece una lista con muchos nombres de a., siendo principales Uriel, Rafael, Rag\u00fcel, Miguel, Saraqael y Gabriel como \u2020\u0153los santos a. que vigilan\u2020\u009d (1 En. 20:1). Generalmente se tiene al arc\u00e1ngel Miguel como muy relacionado con el pueblo de Israel, pues se le llama \u2020\u0153el gran pr\u00ed\u00adncipe que est\u00e1 de parte de los hijos de tu pueblo\u2020\u009d (Dan 12:1). El regreso del Hijo del Hombre se har\u00e1 \u2020\u0153con voz de arc\u00e1ngel\u2020\u009d (1Te 4:16).<\/p>\n<p>El querub\u00ed\u00adn. Aparecen mencionados los querubines como puestos por Dios \u2020\u0153al oriente del huerto de Ed\u00e9n\u2020\u009d para impedir el acceso al \u00e1rbol de la vida (Gen 3:24). Adem\u00e1s, en la construcci\u00f3n del \u2020\u00a2tabern\u00e1culo y del \u2020\u00a2templo se utilizan figuras que representan q. (Exo 25:18-22; Num 7:89; 1Re 6:23-35), de donde sale la expresi\u00f3n de que Dios \u2020\u0153mora entre los q.\u2020\u009d (1Sa 4:4; 2Sa 6:2; 2Re 19:15; Isa 37:16) y que est\u00e1 \u2020\u0153sentado sobre los q.\u2020\u009d (Sal 80:1; Sal 99:1). En las visiones de Ezequiel se presenta a los q. como \u2020\u0153seres vivientes\u2020\u009d, con \u2020\u0153semejanza de hombre\u2020\u009d y otros detalles que aparecen en Eze 1:5-14. Es universal la interpretaci\u00f3n de que Satan\u00e1s es descrito como un q. en Ez. 28. ( \u2020\u00a2Carro).<\/p>\n<p>Los serafines. S\u00f3lo son mencionados en la visi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, en el cap. 6 de su libro. Estaban \u2020\u0153por encima\u2020\u009d del trono, \u2020\u0153cada uno ten\u00ed\u00ada seis alas; con dos cubr\u00ed\u00adan sus rostros, con dos cubr\u00ed\u00adan sus pies y con dos volaban\u2020\u009d, y daban voces diciendo: \u2020\u0153Santo, santo, santo&#8230;\u2020\u009d (Isa 6:1-3). Su labor permanente es la alabanza de la gloria de Dios. Los serafines son descritos como que tienen alas, pero eso no debe aplicarse necesariamente a los dem\u00e1s \u00e1ngeles.<br \/>\n\u00f3rdenes angelicales posibles surgen de la interpretaci\u00f3n que se da a varias expresiones b\u00ed\u00adblicas en las cuales se nos habla de: \u2020\u0153Principados y potestades\u2020\u009d (Rom 8:38); \u2020\u0153Principado y autoridad y poder y se\u00f1or\u00ed\u00ado\u2020\u009d (Efe 1:21); \u2020\u0153Principados y potestades en los lugares celestiales\u2020\u009d (Efe 3:10); \u2020\u0153Principados &#8230; potestades &#8230; gobernadores de las tinieblas &#8230; huestes espirituales de maldad en las regiones celestes\u2020\u009d (Efe 6:12); \u2020\u0153Tronos &#8230; dominios &#8230; principados &#8230; potestades\u2020\u009d (Col 1:16).<br \/>\ndiablo tambi\u00e9n tiene sus \u00e1., que le acompa\u00f1aron en su rebeli\u00f3n y compartir\u00e1n su destino final (Mat 25:41; Apo 12:9). Son llamados \u2020\u00a2demonios. Se les trata en art\u00ed\u00adculo aparte. \u2020\u00a2Demonios. \u2020\u00a2Principados y potestades. \u2020\u00a2Satan\u00e1s.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[298]<\/p>\n<p>     La doctrina tradicional de la Iglesia habla de la existencia de esp\u00ed\u00adritus singulares, a los cuales se les denomina \u00e1ngeles (angelo, en griego enviar) o enviados, por ser considerados en la Biblia y en la piedad cristiana como \u00abenviados de Dios\u00bb a diversos ministerios entre los hombres.<\/p>\n<p>    Se ha identificado en el mensaje cristiano a los \u00e1ngeles con criaturas totalmente espirituales, hechas por Dios para ejercer las misiones que Dios les asigna<br \/>\n    Esa doctrina se ha recogido en los s\u00ed\u00admbolos de la fe cristiana en cuanto se reconoce a Dios como \u00abCreador de lo visible y de lo invisible\u00bb. Se alude con ello al misterio de esos seres. As\u00ed\u00ad como de las criaturas visibles sabemos muchas cosas, pues las vemos y vivimos entre ellas, de las invisibles s\u00f3lo podemos sospechar lo que se desprende de la misma Palabra divina, cuando habla de estos esp\u00ed\u00adritus singulares.<\/p>\n<p>    No siempre se ha admitido la existencia de estos seres celestes como seres reales y personales concretos. En los tiempos evang\u00e9licos ya la negaban los saduceos: \u00abLos saduceos niegan la resurrecci\u00f3n y la existencia de \u00e1ngeles y esp\u00ed\u00adritus, mientras que los fariseos profesan lo uno y lo otro\u00bb (Hech. 23. 8). Y a lo largo de la Historia esa doble actitud se ha repetido con frecuencia. Pero no cabe duda de que ante la frecuencia de las afirmaciones b\u00ed\u00adblicas y magisteriales sobre ellos, es preciso considerarlos como realidad que debe ser aceptada y explicada desde el \u00e1ngulo de la religi\u00f3n revelada.<\/p>\n<p>    Al margen de planteamientos teol\u00f3gicos que la naturaleza y la existencia de los \u00e1ngeles pueden suscitar, lo que en la educaci\u00f3n de la fe es la doctrina com\u00fan y general de la Iglesia, que es la que debemos comunicar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    1. Qui\u00e9nes son.<\/p>\n<p>    En el orden dogm\u00e1tico poco se puede afirmar respecto de los \u00e1ngeles. Pero se debe sostener, a la luz de la Sda. Escritura, de la Tradici\u00f3n y de la ense\u00f1anza del Magisterio eclesial, que son puros esp\u00ed\u00adritus creados por Dios para que le conozcan y le alaben. Tambi\u00e9n sabemos que a ellos les asign\u00f3 Dios determinadas labores, como vemos en los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. Pero tambi\u00e9n sospechamos que en la Historia de la Iglesia han realizado a veces determinadas intermediaciones.<\/p>\n<p>    Son criaturas divinas, sacadas de la nada, como todas las dem\u00e1s cosas del universo. Y los cre\u00f3 de modo singular, sin que podamos determinar ni momento ni forma ni circunstancia.<\/p>\n<p>    Desde S. Agust\u00ed\u00adn, que afirma que \u00abfueron hechos al decir \u00abH\u00e1gase la luz\u00bb, hasta otros comentaristas que aluden a una creaci\u00f3n muy anterior al mundo y a los hombres, las opiniones se han diversificado en la Historia.<\/p>\n<p>    El car\u00e1cter espiritual y sobrenatural, es decir su naturaleza extracorporal y contingente de criaturas invisibles es lo que hace a los \u00e1ngeles misteriosos e inexplicables en la doctrina cristiana.<\/p>\n<p>    Tampoco se puede decir demasiado del porqu\u00e9 Dios quiso crear a estos seres inteligentes, invisibles y puros. Lo que s\u00ed\u00ad parece claro es que, en los planes divinos, existe una doble intencionalidad en la creaci\u00f3n ang\u00e9lica: la latr\u00e9utica y la ministerial.<\/p>\n<p>   &#8211; Por una parte, los \u00e1ngeles son los encargados de tributar a Dios, en cuanto Ser Supremo, una permanente y excelente alabanza y adoraci\u00f3n. No es que Dios necesite de tal tributo o reconocimiento, pues su infinitud se halla por encima de cualquier tributo de criaturas, pero las mismas alabanzas de las criaturas se identifican con su gozo infinito al realizar su eterna misi\u00f3n laudatoria.<\/p>\n<p>    En sus planes misteriosos de fecundidad divina y de misericordia superabundante, Dios quiso compartir su gloria y su gozo con inteligencias selectas, como son los \u00e1ngeles, as\u00ed\u00ad como lo quiso con seres racionales, como son los hombres.<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino de alabanza se repite en la Escritura con frecuencia: \u00abBendecid a Yaw\u00e9h, todos vosotros, \u00e1ngeles suyos.\u00bb (Sal. 102. 20). Y son diversos los pasajes b\u00ed\u00adblicos que insisten en esa misi\u00f3n laudatoria: Sal. 148, 2; Dan 3, 58; Is. 6, 3; Apoc 4. 8; Hebr. 1. 6; etc.<\/p>\n<p>   &#8211; Adem\u00e1s, la funci\u00f3n ministerial manifiesta lo que hacen los \u00e1ngeles ante los hombres, pues se encargan de misiones de iluminaci\u00f3n o auxilio, de ayuda o consuelo, de protecci\u00f3n o de exigencia, incluso de amenaza en ocasiones.<\/p>\n<p>    Ellos llevan los encargos concretos de Dios. Basta pensar en Abraham, Lot, Jacob, Mois\u00e9s, Samuel, David, Tob\u00ed\u00adas, para ver c\u00f3mo obraron los mensajeros celestes y la de veces que aparecen en el Antiguo Testamento: Gen. 3. 24; 16. 7; Is. 2. 19; 22. 11; Sal. 24; 28. 1; 32. 1.<\/p>\n<p>    Y se hacen presentes en el Nuevo: Lc. 1. 11; 1. 26; Mt. 1. 20; Lc. 2. 9; Mt. 2. 13; Hech. 5. 1; 8, 26; 10. 3; 12. 7. Desde Gabriel ante Mar\u00ed\u00ada a los consoladores de Gethseman\u00ed\u00ad a Jes\u00fas, desde las mujeres en la Resurrecci\u00f3n hasta Pedro en la c\u00e1rcel al mismo Jes\u00fas, son muchas las misiones de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>    Por eso se pueden multiplicar en referencia a los \u00e1ngeles los t\u00e9rminos de \u00abservidores\u00bb, \u00abrecaderos\u00bb, \u00abconductores\u00bb, \u00abconsoladores\u00bb, \u00abliberadores\u00bb, \u00abgu\u00ed\u00adas y compa\u00f1eros\u00bb, a veces expresados en la Historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El testimonio de la tradici\u00f3n es un\u00e1nime en favor de esa doble funci\u00f3n de los \u00e1ngeles. Los apologistas de los primeros tiempos del cristianismo, al rechazar la acusaci\u00f3n de ate\u00ed\u00adsmo que se lanzaba contra los cristianos, presentan, entre otras pruebas, la fe en la existencia de los \u00e1ngeles. As\u00ed\u00ad lo hace San Justino en sus Apolog\u00ed\u00adas del siglo II y S. Agust\u00ed\u00adn en sus ense\u00f1anzas del siglo V.<\/p>\n<p>    2. Su naturaleza<br \/>\n    Seg\u00fan doctrina de Santo Tom\u00e1s de Aquino, la m\u00e1s com\u00fanmente defendida en la Iglesia, los \u00e1ngeles son puros esp\u00ed\u00adritus de naturaleza intelectual. Es decir, son misteriosamente invisibles, pero capaces de conocer; son extracorporales, pero conocedores del bien y del mal; y, en consecuencia, carentes de espacio, tiempo y propiedades f\u00ed\u00adsicas o naturales, que los alejan de toda comparaci\u00f3n con las tareas o funciones humanas.<\/p>\n<p>    Por otra parte, los \u00e1ngeles no son miembros de un grupo o elementos de un conjunto homog\u00e9neo. Cada \u00e1ngel es, seg\u00fan Santo Tom\u00e1s, una especie original y diferente. No son individuos de un g\u00e9nero, sino seres totalmente diferentes de los dem\u00e1s. Por eso es dif\u00ed\u00adcil entender que sean todos iguales, aunque a todos los denominemos \u00e1ngeles. Tal naturaleza ang\u00e9lica implica tres cualidades o aspectos, que es preciso recordar para entender el concepto de \u00e1ngel.<\/p>\n<p>    2.1. Son inmateriales<br \/>\n    No hay en ellos ni figura ni peso ni movimiento ni lugar. No tienen ninguna de las propiedades de los cuerpos, por sutiles que los supongamos. Es dif\u00ed\u00adcil hacerse idea de lo que ellos significan, pues estamos siempre tendiendo a reflejar nuestros conceptos por medio de experiencias sensoriales de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    El Concilio IV de Letr\u00e1n y el del Vaticano I resaltaron en sus terminolog\u00ed\u00adas esa idea de espiritualidad, recordando la necesidad de aceptar la creaci\u00f3n de una naturaleza espiritual y de otra corporal en el conjunto de las obras de Dios.<\/p>\n<p>    Se identific\u00f3 la primera con la naturaleza ang\u00e9lica o con el alma humana (Denz. 428 y 1783) y la material, con nuestro cuerpo fisiol\u00f3gico y con todas las realidades del mundo visible.<\/p>\n<p>    En los tiempos antiguos, algunos Padres, como S. Agust\u00ed\u00adn, por influencia de los estoicos y plat\u00f3nicos, hablaron de cuerpo sutiles al estilo del aire, del fuego o de la luz.  Pero es evidente que estas formas de hablar no son v\u00e1lidas, una vez entendido lo que f\u00ed\u00adsicamente son esas realidades materiales, aunque no sean tangibles como lo son las piedras o los huesos.<\/p>\n<p>    San Eusebio de Cesarea, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio Magno hablaron de la pura espiritualidad de los \u00e1ngeles, en cuanto ausencia de alguna propiedad natural comprobable.<\/p>\n<p>    San Gregorio Magno, por ejemplo, dice: \u00abEl \u00e1ngel es solamente esp\u00ed\u00adritu; el hombre, en cambio, es esp\u00ed\u00adritu y cuerpo\u00bb (Moralia IV 3, 8).<\/p>\n<p>    La idea de la espiritualidad se halla muy claramente aludida en la Sagrada Escritura. Se llama expresamente \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb (mal`h\u00e4k, en hebreo, enviado) a los \u00e1ngeles (Rey. 22. 21; Dan 3. 86; Sal. 7. 23; 2 Mac. 3. 24; Mt. 8. 16; Hebr. 1. 14; Apc. 1. 4). Y se entiende ese rasgo como algo que se escapa de los ojos del cuerpo, pero que es asequible por la reflexi\u00f3n de la mente.<\/p>\n<p>    2.2. Libres en origen.<\/p>\n<p>     Al ser seres inteligentes, Dios los tuvo que crear libres y les tuvo que probar de alguna forma, para que fueran merecedores de la uni\u00f3n con El por una elecci\u00f3n independiente y no s\u00f3lo por una salvaci\u00f3n obligada.<\/p>\n<p>     Es claro que Dios les dot\u00f3 de entendimiento y voluntad y, en consecuencia de libertad. Por eso, los te\u00f3logos pensaron que tambi\u00e9n ellos tuvieron que superar una prueba y elegir entre el bien y el mal. Los que eligieron aceptar la voluntad divina del bien merecieron de Dios la recompensa de la eterna visi\u00f3n de la gloria y la felicidad consecuente. Y los que prefirieron el mal, el alejamiento divino, sufrieron el rechazo eterno y el castigo de su oposici\u00f3n al bien.<\/p>\n<p>    Esa idea de prueba, de \u00e1ngeles fieles, y de \u00e1ngeles rebeldes y rechazados, se repite en la Escritura y siempre ha sido sostenida por la Tradici\u00f3n de la Iglesia. No podemos decir m\u00e1s sobre ella, pero no podemos ignorarla o negarla.<\/p>\n<p>    Los \u00e1ngeles poseen, pues, entendimiento y voluntad. Pero, superada la prueba, se hallan ya adheridos para el bien o para el mal, seg\u00fan su opci\u00f3n, para siempre.<\/p>\n<p>    Por la raz\u00f3n, podemos sospechar que los t\u00e9rminos de conocimiento y volici\u00f3n, de libertad y de prueba, de premio y de castigo, son algo que asociamos a nuestras experiencias sensibles y las identificamos con las nuestra posibles.<\/p>\n<p>     Pero, en la realidad deben ser algo diferentes a lo que nosotros concebimos y experimentamos, pues los \u00e1ngeles fueron siempre totalmente espirituales y los hombres tenemos cuerpo y alma, experiencia y esperanza, sensaciones y anhelos sutiles de superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    2.3 Inmortales.<\/p>\n<p>    Los \u00e1ngeles son ya inmortales, pues se hallan ya en la situaci\u00f3n de salvaci\u00f3n o condenaci\u00f3n a la que fueron llevados por su fidelidad o infidelidad ante la prueba. Creados por Dios, no lo fueron para dejar de existir, sino para perpetuar para siempre su misi\u00f3n latr\u00e9utica (de alabanza) y para realizar en el tiempo del mundo creado su labor ministerial.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas aludi\u00f3 algunas veces a los \u00e1ngeles, por ejemplo al recordar que \u00ablos resucitados ya no pueden morir, pues son semejantes a los \u00e1ngeles del cielo.\u00bb (Lc. 20. 36). Tambi\u00e9n record\u00f3 que la felicidad celestial de los \u00e1ngeles buenos y la reprobaci\u00f3n de los malos es de duraci\u00f3n eterna: \u00abApartaos de m\u00ed\u00ad, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus \u00e1ngeles\u00bb.(Mt. 18. 10)<\/p>\n<p>    3. Elevados a lo sobrenatural.<\/p>\n<p>    El aspecto m\u00e1s misterioso de la doctrina sobre los \u00e1ngeles es la creencia firme de que tambi\u00e9n los \u00e1ngeles fueron elevados al orden sobrenatural por voluntad gratuita del Creador. La elevaci\u00f3n al estado de gracia divina es un regalo. Pero reclama la aceptaci\u00f3n libre de la criatura agraciada con \u00e9l.<\/p>\n<p>    Dios ha fijado a los \u00e1ngeles un fin \u00faltimo sobrenatural, que es la visi\u00f3n inmediata de su gloria (lumen gloriae). Para conseguir este fin les dot\u00f3 de gracias santificantes.<\/p>\n<p>    San P\u00ed\u00ado V conden\u00f3 la doctrina de Bayo, el cual aseguraba que la felicidad eterna concedida a los \u00e1ngeles buenos era una recompensa por sus obras naturalmente buenas y no un don de la gracia. Si eran criaturas, el regalo de la visi\u00f3n divina no hubiera sido posible sino por gracia especial.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas nos asegura, cuando reprueba el esc\u00e1ndalo de los peque\u00f1os, que \u00ablos \u00e1ngeles de los escandalizados no cesan de contemplar el rostro de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos.\u00bb (Mt. 18.10)<\/p>\n<p>    Los antiguos Padres testificaron expresamente la elevaci\u00f3n de los \u00e1ngeles al estado de gracia. San Agust\u00ed\u00adn ense\u00f1a que todos los \u00e1ngeles, sin excepci\u00f3n, \u00abfueron dotados de gracia habitual para ser buenos y ayudados santamente con la gracia actual para permanecer en el bien.\u00bb (De corr. et grat. II. 32).<\/p>\n<p>    Y San Juan Damasceno escrib\u00ed\u00ada que \u00abpor el Logos fueron creados todos los \u00e1ngeles, siendo perfeccionados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para que cada uno, conforme a su dignidad y orden, fuera hecho part\u00ed\u00adcipe de la iluminaci\u00f3n y de la gracia.\u00bb (De orth. II 3).<\/p>\n<p>    Nada podemos decir del momento en que recibieron ese don de la elevaci\u00f3n sobrenatural. Unos como Pedro Lombardo sospecharon que fue en el momento de su creaci\u00f3n (Sent. II. D. 4-5), actitud que despu\u00e9s defendi\u00f3 Sto. Tom\u00e1s de Aquino en la Suma Teol\u00f3gica (I. 62. 3). Otros pensaron que fue despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo cuando hubieron de conocer y superar la prueba misteriosa que Dios les puso.<\/p>\n<p>    4. N\u00famero<br \/>\n    Desde la \u00f3ptica cristiana, lo \u00fanico que se puede afirmar de los \u00e1ngeles es su existencia. Sin excesivos esfuerzos hermen\u00e9uticos de los textos b\u00ed\u00adblicos que hablan de ellos, es preciso reconocer su existencia activa en medio de los hombres.<\/p>\n<p>    El com\u00fan denominador de sus ministerios parece haber sido el servir de intermediarios para expresar la voluntad divina y para alentar su cumplimiento.<\/p>\n<p>    Algunos de los pasajes b\u00ed\u00adblicos que se aluden para fundamentar las diversas opiniones, no siempre pueden ser interpretados de forma segura, dado el contexto en el que aparecen reflejados y la diversa interpretaci\u00f3n que se ha dado a lo largo de la Historia cristiana.<\/p>\n<p>    Lo que s\u00ed\u00ad parece conveniente es alejarse por igual de una interpretaci\u00f3n literal e ingenua, pues la Escritura se expresa en lenguajes culturales contextuales, o de una ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica exagerada, al estilo de Or\u00ed\u00adgenes o de las diversas corrientes parab\u00f3licas o metaf\u00f3ricas que se han dado en todos los tiempos. Sobre todo trat\u00e1ndose de los \u00e1ngeles, el literalismo es ingenuo e irreal. Pero no lo es menos el reducir todo lo ang\u00e9lico a mero simbolismo literario.<\/p>\n<p>    El n\u00famero de los \u00e1ngeles, si nos atenemos a la simple interpretaci\u00f3n literal de la Escritura, puede considerarse como inmensamente elevado: oleadas que suben y bajan como en el sue\u00f1o de Jacob (Gen. 28.12) o en el nacimiento de Jes\u00fas (Lc. 2. 13-14). En el Antiguo Testamento se habla de numerosos \u00e1ngeles (Gen. Is. 6. 2; Dan 7. 1). Jes\u00fas habl\u00f3 de m\u00e1s de doce legiones de ellos (Mt. 26. 53). La Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos alude a miles de millares (miriadas) (Hbr. 12. 22). El Apocalipsis se refiere a numerosas legiones (Apc. 5. 11).<\/p>\n<p>    5. Diversidad de \u00e1ngeles<br \/>\n    Tampoco es muy seguro que se pueda afirmar categor\u00ed\u00adas o dignidades graduadas entre los esp\u00ed\u00adritus ang\u00e9licos.<\/p>\n<p>    Los distintos nombres con que se designan en la Biblia indican que entre ellos existe una misi\u00f3n; Rafael como medicina de Dios, Miguel como fortaleza de Dios, Gabriel como enviado de Dios.<\/p>\n<p>    A veces se da nombre propio a determinados esp\u00ed\u00adritus malos: Sat\u00e1n (Job. 1. 6-8), Asmodeo (Tob. 3. 8), Azazel (Lev. 16.8 y 13. 21) y Beelzebub (Mt. 10. 25 y 12. 27), aunque no es frecuente.<\/p>\n<p>    En el libro atribuido a Dionisio Aeropagita, que llevaba el t\u00ed\u00adtulo \u00abSobre la Jerarqu\u00ed\u00ada celeste\u00bb, se enumeran nueve coros u \u00f3rdenes ang\u00e9licos, fund\u00e1ndose en los nombres con que se les cita en la Sagrada Escritura; cada tres coros de \u00e1ngeles constituyen una jerarqu\u00ed\u00ada: serafines, querubines y tronos; dominaciones, virtudes y potestades; principados, arc\u00e1ngeles y \u00e1ngeles. Y sus poderes o dignidades se asocian a textos en que parecen aludirse las diversas funciones: Gen. 3. 24; Efes. 1, 21; Rom. 8. 38; Jud. 6; 1 Tes. 4. 16; etc.<\/p>\n<p>    San Pablo dice que \u00aben Cristo fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades\u00bb (Col. 1. 16).<\/p>\n<p>    Se ha entendido esa visi\u00f3n polim\u00f3rfica de la creaci\u00f3n invisible como si se tratara de diversos niveles o dignidades en los \u00e1ngeles y tal ha sido la opini\u00f3n de autores de todos los tiempos, interpretando textos b\u00ed\u00adblicos (Sal. 148. 2-5, Gen. 28. 12, Zac. 14.5. Dan 8.13).<\/p>\n<p>    Pero es dif\u00ed\u00adcil asumir ese antropomorfismo en este terreno, al menos en conceptos equivalentes a los humanos.<\/p>\n<p>    Los Escol\u00e1sticos medievales, fund\u00e1ndose en Dan 7. 10, diferenciaron entre \u00e1ngeles asistentes al trono de Dios y \u00e1ngeles mensajeros ante los hombres. En el grupo de los \u00abasistentes\u00bb o adorantes se encuadran los seis coros superiores antes enunciados; en el segundo, el de los \u00abministrantes\u00bb se sit\u00faan los tres coros inferiores.<\/p>\n<p>    La divisi\u00f3n del mundo ang\u00e9lico en \u00f3rdenes y grupos, incluso la dependencia de unos respecto de otros, responde a un antropomorfismo evidente. Es posible, pero carece de sentido religioso.<\/p>\n<p>    6. Relaciones con los hombres<br \/>\n    Es ense\u00f1anza ordinaria de la Iglesia que la misi\u00f3n secundaria de los \u00e1ngeles buenos es proteger a los hombres y velar por susalvaci\u00f3n. Evidentemente, la misi\u00f3n de los malos es perjudicarlos.<\/p>\n<p>    La persuasi\u00f3n de esa intervenci\u00f3n ang\u00e9lica ha sido general en el cristianismo, tanto de Oriente como de Occidente, sin que en la piedad popular hayan tenido excesivas influencias las opiniones adversas de determinadas corrientes teol\u00f3gicas.  El Catecismo Romano (IV. 9. 4) dice al respecto que \u00abla Providencia divina ha confiado a los \u00e1ngeles la misi\u00f3n de proteger a todo el linaje humano y asistir a cada uno de los hombres para que no sufran perjuicios\u00bb.<\/p>\n<p>    En la Biblia siempre aparecen los \u00e1ngeles para prestar un servicio a los hombres. Gen. 24. 7; Ex. 23. 20-23; Sal. 33. 8; Jud. 13. 20; Tob. 5. 27; Dan 3. 49. En consecuencia, se desprende que es lo que Dios ha querido de ellos, al menos de los que \u00e9l env\u00ed\u00ada a la tierra con ese cometido.<\/p>\n<p>    La Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos habla de que todos ellos est\u00e1n siempre al servicio de los hombres: \u00bfNo son todos ellos esp\u00ed\u00adritus servidores, enviados para servicio de los que han de heredar la salvaci\u00f3n? (Hebr. 1.14)<\/p>\n<p>    6.1. El culto a los \u00e1ngeles<br \/>\n    El culto que se atribuye a los \u00e1ngeles es equivalente al que se ofrece a cualquier Santo o figura mod\u00e9lica, que ha vivido en la tierra y se halla ya en el cielo gozando de la visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>    Este culto est\u00e1 justificado en las relaciones, antes mencionadas, de los mismos para con Dios y para con los hombres. Lo que la Iglesia dijo siempre de la invocaci\u00f3n y culto de los santos, como en las formulaciones recogidas en el Concilio de Trento (Denz. 984), se puede aplicar tambi\u00e9n a los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>    En contra de este culto se ha citado en ocasiones el peligro de eclipsar la intermediaci\u00f3n de Cristo ante el Padre. Y en este sentido se ha tomado alg\u00fan texto de S. Pablo como argumento b\u00ed\u00adblico contrario. Sin embargo, la reticencia que manifiesta Pablo (Col 2. 18) de un culto desviado, s\u00f3lo se refiere a una veneraci\u00f3n supersticiosa.<\/p>\n<p>    Por eso la Iglesia ha cultivado siempre esa devoci\u00f3n con cierta moderaci\u00f3n y los escritores significativos, ya desde los primeros tiempos cristianos, la han apoyado, evitando hacer de los \u00e1ngeles divinidades inferiores al estilo de los pueblos entre los que nace y se extiende el cristianismo: babilonios, persas, egipcios, griegos y romanos.<\/p>\n<p>    Incluso la liturgia cristiana celebra desde el siglo XVI una fiesta especial para honrar a los \u00e1ngeles buenos en la fecha del 2 de Octubre. Pretende darles gracias por sus auxilios y solicitar su intermediaci\u00f3n para con Dios.<\/p>\n<p>    Lo que s\u00ed\u00ad resulta importante es no desproporcionar ese culto, ni atribuir a los esp\u00ed\u00adritus ang\u00e9licos poderes m\u00e1gicos alejados de su misi\u00f3n providencial.<\/p>\n<p>    6.2. Angel de la Guarda<br \/>\n    Seg\u00fan la tradici\u00f3n de la Iglesia, tambi\u00e9n ha sido normal desde tiempos antiguos el pensar que Dios designa a cada cristiano y cada comunidad un \u00e1ngel protector que le ayude e inspire en su camino por la vida.<\/p>\n<p>    Sin que afecte esta creencia piadosa a la esencia de la fe, existen argumentos suficientes para aceptarla como verdadera, sin que se pueda afirma como cierta.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan esa doctrina bastante general, la misi\u00f3n de ese \u00e1ngel personal queda de alguna manera reflejada en las mismas palabras de Jes\u00fas condenando a los que escandalizan a los peque\u00f1os y sencillos. \u00abNo despreci\u00e9is a uno de esos peque\u00f1os, porque en verdad os digo que sus \u00e1ngeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos\u00bb.(Mt. 18.10)<\/p>\n<p>    Este texto y algunos otros, como la alusi\u00f3n al \u00e1ngel de Pedro (Hech. 12. 15) son apoyos al pensamiento tradicional del \u00ab\u00e1ngel de la guarda\u00bb, sin que resulte una verdad contundente.<\/p>\n<p>    San Basilio escrib\u00ed\u00ada ya en el siglo III \u00abCada uno de los fieles tiene a su lado un \u00e1ngel como educador y pastor que dirige su vidas\u00bb (Ad V. Eunomium 3.1.)<\/p>\n<p>    Y San Ireneo comentaba tambi\u00e9n aludiendo a las palabras de Jes\u00fas \u00ab\u00c2\u00a1Cu\u00e1n grande es la dignidad de las almas, pues cada una de ellas, desde el d\u00ed\u00ada del nacimiento, tiene asignado un \u00e1ngel para que la proteja\u00bb.<\/p>\n<p>    7. Angeles ca\u00ed\u00addos<br \/>\n    Los \u00e1ngeles fueron sometidos a una prueba, pues s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se puede entender que existan los buenos en el cielo adorando a Dios y sirviendo de intermediarios para con los hombres, y que haya otros condenados, a los que la tradici\u00f3n cristiana denomina demonios con palabra griega (daimon, genio, esp\u00ed\u00adritu) o diablos, con t\u00e9rmino alusivo a sus malas intenciones (calumniador o acusador).<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n de la Iglesia ense\u00f1a que los \u00e1ngeles se encontraron al ser creados en un estado de expectativa o elecci\u00f3n, ya que de ellos no se puede decir, como de los hombres, que estuvieran \u00absituados en un tiempo\u00bb (al principio) y en un lugar (para\u00ed\u00adso) como viadores.<\/p>\n<p>    Ellos, al no tener cuerpo y no poder someterse a procesos f\u00ed\u00adsicos de lugar o tiempo, tuvieron la prueba en sentido muy diferente al humano. En todo caso, la prueba existi\u00f3, si admitimos a posteriori que los hay fieles a Dios y los hay rebeldes. Nada podemos decir sobre ella, aunque las especulaciones entre te\u00f3logos o escritores piadosos han sido muchas (reconocimiento de Cristo hombre como superior, aceptaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como m\u00e1s elevada, etc.). Lo \u00fanico que cabe decir es que tuvo que ser una prueba acomodada a su naturaleza intelectual y en el contexto de su libertad creacional.<\/p>\n<p>    Tuvieron que superarla para llegar al estado de la bienaventuranza eterna o visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Dios les ayud\u00f3 en la prueba, pero ellos fueron responsables en su opci\u00f3n fundamental. No podemos por menos de afirmar plenamente que Dios les ofreci\u00f3 su ayuda y su gracia. Y, con respeto a su libertad, les dio la capacidad para adherirse a su querer o para rechazarlo.<\/p>\n<p>    De otra forma, no hubiera sido prueba, sino simple imposici\u00f3n coactiva para salvar a unos y condenar a otros, lo cual  ser\u00ed\u00ada totalmente contrario a la esencia justa y misericordiosa de Dios.<\/p>\n<p>    Fuera de esta reflexi\u00f3n no podemos sustentar ninguna otra postura, sino ser conscientes de la realidad de que unos la superaron y otros cayeron en el pecado. La lucha entre ambos est\u00e1 simbolizada en el Apocalipsis, al menos en el entender tradicional de muchos escritores cristianos. \u00abSe entabl\u00f3 una gran batalla en el cielo. Miguel y sus \u00e1ngeles entablaron combate con el Drag\u00f3n. Lucharon encarnizadamente el Drag\u00f3n y los suyos, pero fueron derrotados y los arrojaron del cielo para siempre. Y el gran Drag\u00f3n, que es la antigua serpiente que tiene por nombre Diablo y Satan\u00e1s, y anda seduciendo a todo el mundo, fue echado a la tierra junto con sus \u00e1ngeles\u00bb. (Apoc. 12 7-10)<\/p>\n<p>    Podemos tener la certeza, a la luz de la Escritura y de la Tradici\u00f3n de la Iglesia, de que hay unos \u00e1ngeles buenos que aman y obedecen a Dios y hay otros rechazados y condenados.<\/p>\n<p>    En la Biblia se habla numerosas veces de unos y de otros. De los buenos se habla con se\u00f1ales de respeto y agradecimiento: Mt. 18. 10; Tob. 12. 15; Hebr. 12. 22; Apoc. 5. a y 7. 11. De los malos, con cierto temor y prevenci\u00f3n: 2 Petr. 2. 4; Jud. 6.<\/p>\n<p>    8. Actuaci\u00f3n de los \u00e1ngeles<br \/>\n    La Iglesia nos ense\u00f1a que los \u00e1ngeles siguen actuando en la vida de los hombres. Precisamente por ello recomienda la plegaria en las necesidades y la invocaci\u00f3n en determinados momentos o de elecci\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>    La Iglesia invoca a los \u00e1ngeles en la liturgia y en determinadas ceremonias religiosas para solicitar su ayuda.<\/p>\n<p>    Por ejemplo, les invoca en la liturgia del Bautismo y les reclama su intercesi\u00f3n en las exequias de difuntos, pidiendo que \u00ablleven al para\u00ed\u00adso a los que han muerto en la fe\u00bb. En la Eucarist\u00ed\u00ada se invoca su c\u00e1ntico de alabanza y adoraci\u00f3n a Dios, al pedir con los coros celestiales para cantar: \u00abSanto, Santo, Santo es el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos\u00bb, seg\u00fan la visi\u00f3n celeste del Profeta Isa\u00ed\u00adas (Is. 6.3)<\/p>\n<p>    En la Liturgia de la Iglesia, tambi\u00e9n es conveniente recordar la especial celebraci\u00f3n de los tres nombres ang\u00e9licos m\u00e1s populares: S. Miguel, S. Rafael y San Gabriel (29 de Septiembre).<\/p>\n<p>    En algunas ocasiones, la acci\u00f3n de los \u00e1ngeles ha sido objeto de veneraci\u00f3n especial por grupos creyentes, ensalzando sus diversas intervenciones en la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Por citar un ejemplo, podemos recordar la importancia que se atribuy\u00f3 a las comunicaciones del \u00abAngel de la Paz\u00bb a los tres pastorcitos de F\u00e1tima, un a\u00f1o antes de la aparici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada en la Cova de Iria.<\/p>\n<p>    \u00abFue en la Primavera de 1916. Un joven m\u00e1s blanco y resplandeciente que la nieve se fue acercando. Nos dijo: \u00abNo tem\u00e1is, yo soy el \u00e1ngel de la Paz&#8230;  Orad conmigo. \u00abDios m\u00ed\u00ado, yo creo y os adoro, yo espero y os amo. Os pido perd\u00f3n por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman&#8230;\u00bb (Memorias de Luc\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>    Aunque se trate de meras devociones y piadosas creencias, es s\u00ed\u00admbolo de que la piedad popular asume la intervenci\u00f3n ang\u00e9lica a lo largo de la Historia de la Iglesia y conf\u00ed\u00ada en su valor de intermediaci\u00f3n para con Dios.<\/p>\n<p>   9. Catequesis de los \u00e1ngeles<br \/>\n    Es conveniente, tanto en general sobre todos los esp\u00ed\u00adritus ang\u00e9licos, como sobre el \u00e1ngel que se tiene en nuestro entorno y llamamos \u00ab\u00e1ngel de la guarda\u00bb, ofrecer una visi\u00f3n doctrinal s\u00f3lida, serena, b\u00ed\u00adblica, eclesial y tambi\u00e9n personal, alejada por igual del escepticismo y de la credulidad supersticiosa.<\/p>\n<p>    Por eso, la catequesis sobre los \u00e1ngeles debe centrarse en tres criterios firmes y permanentes.<\/p>\n<p>      9.1. Criterio eclesial.<\/p>\n<p>   La Iglesia tiene un sentido b\u00ed\u00adblico claro sobre lo que son los \u00e1ngeles y lo que hacen. Recuerda como referencia prioritaria las manifestaciones de los \u00e1ngeles en la Historia del a salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Quiere que los cristianos vivan de doctrinas inspiradas en la Palabra de Dios, no de creencias estimuladas por la fantas\u00ed\u00ada o la afectividad.<\/p>\n<p>    Por lo tanto es muy importante situar la catequesis sobre los \u00e1ngeles en el contexto de los grandes hechos del Antiguo y del Nuevo Testamento en los que aparecen los \u00e1ngeles como mensajeros de Dios ante los hombres.<\/p>\n<p>    Bueno es recordar que el sentido de mediadores es el com\u00fan denominador de la acci\u00f3n ang\u00e9lica en la Escritura<br \/>\n    9.2. Vida cristiana<br \/>\n    M\u00e1s que preocuparse por la naturaleza ang\u00e9lica o las especulaciones teol\u00f3gicas al respecto, lo importante en la educaci\u00f3n de la fe es ofrecer a todos el panorama de la bondad divina que ha querido establecer intermediaciones sacramentales para los hombres.<\/p>\n<p>    San Agust\u00ed\u00adn alude a esa dimensi\u00f3n cuando escribe. \u00abAngel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te dir\u00e9 que es un esp\u00ed\u00adritu. Si preguntas por su oficio, te dir\u00e9 que es un \u00e1ngel.\u00bb (In Salm. 103. 1.15)<\/p>\n<p>    Los \u00e1ngeles, desde el cielo, ayudan a caminar por la tierra, a donde son enviados seg\u00fan los planes de Dios. Pero requieren la humilde petici\u00f3n de su ayuda celeste.<\/p>\n<p>    9.3. Dimensi\u00f3n personal<br \/>\n    La acci\u00f3n de los \u00e1ngeles tiene especial referencia a las demandas y necesidades de cada creyente. Sin perder de vista el sentido eclesial de la funci\u00f3n ang\u00e9lica, resaltado en la liturgia eclesial, es conveniente recordar el sentido de ayuda, consejo, aliento y protecci\u00f3n que la visi\u00f3n de los \u00e1ngeles buenos sugiere.<\/p>\n<p>    Ellos son esp\u00ed\u00adritus creados para alabar a Dios y para ayudar a los hombres en conjunto y a cada hombre en particular. Por eso, la devoci\u00f3n al \u00ab\u00e1ngel de la guarda\u00bb ha sido tan piadosamente cultivada en la Iglesia.<\/p>\n<p>    Por lo dem\u00e1s, algo parecido debemos recordar tambi\u00e9n con respeto a los \u00e1ngeles malos o demonios. M\u00e1s que una creencia supersticiosa o exagerada, la piedad cristiana resalta el poder de tentar o de sugerir el mal a los hombres y a cada hombre en particular.<\/p>\n<p>    Conviene mirar con simpat\u00ed\u00ada la opini\u00f3n tomista de la naturaleza intelectual de los \u00e1ngeles, buenos o malos. Por eso es prudente situar su influencia m\u00e1s en el orden de las ideas (criterios, principios vitales, ideales), que en otras intervenciones m\u00e1s corporales (las carnales) o corporativas (sectas diab\u00f3licas, intereses econ\u00f3micos, espect\u00e1culos, guerras, etc).<br \/>\nPedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La creencia en los \u00e1ngeles 1 es un rasgo com\u00fan del Antiguo y del Nuevo Testamento, donde se les atribuye la misi\u00f3n de alabar a Dios en el cielo y ser sus mensajeros o servidores en la tierra 2. Aparecen frecuentemente en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas (por ejemplo: Mt 13,39.49; 18,10 par.; 24,36 par.; Lc 15,10) y lo sirven (por ejemplo: Mt 4,11; Lc 22,43; cf Mt 26,53; Ap 5,11-12; 7,11-12; 1Tim 3,16). Se conocen los nombres de tres de ellos: Rafael3 (\u00abDios cura\u00bb: Tob 3,17; 12,15), Gabriel 4 (\u00abH\u00e9roe de Dios\u00bb: Dan 8,16; 9,21; Le 1,19.26) y Miguel 5 (\u00ab\u00bfQui\u00e9n como Dios?\u00bb: Dan 10,13.21; 12,1; Jds 9; Ap 12,7). Su n\u00famero es muy elevado.<\/p>\n<p>Las afirmaciones sobre los \u00e1ngeles fueron frecuentes, pero la especulaci\u00f3n sobre ellos espor\u00e1dica en el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico hasta >Pseudodionisio Areopagita, que fue el primero en comprender su naturaleza esencialmente espiritual6. Varios Padres buscaron en las Escrituras los diferentes tipos de \u00e1ngeles: Cirilo de Jerusal\u00e9n (+386)7, Juan Cris\u00f3stomo (+407)8, Gregorio de Nisa (+395 ca.)9. En el Antiguo Testamento encontraron serafines y querubines; en Col 1,16 y Ef 1,21, tronos, dominaciones, principados y potestades; y en Jds 9 y 1Tes 4,16, \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles. Pero los primeros Padres los clasificaban de distinto modo. En la teolog\u00ed\u00ada posterior se impondr\u00ed\u00ada sin embargo la clasificaci\u00f3n del Pseudodionisio; en orden descendente, nos encontramos en primer lugar con tres coros del m\u00e1ximo rango: los serafines, los querubines y los tronos; en un segundo nivel est\u00e1n las dominaciones, las potestades y las autoridades; y en tercer lugar vienen los principados, los arc\u00e1ngeles y los \u00e1ngeles10. Gregorio Magno conserv\u00f3 los nombres, pero cambi\u00f3 la clasificaci\u00f3n del Pseudodionisio11, lo que llev\u00f3 a Dante a decir que se divertir\u00ed\u00ada al darse cuenta de su error despu\u00e9s de su muerte12. El orden de Pseudodionisio se introdujo en la escol\u00e1stica por medio de Pedro Lombardo13, de quien lo adopt\u00f3 santo Tom\u00e1s14, quien afirmaba que el orden de Pseudodionisio se refer\u00ed\u00ada m\u00e1s bien a la perfecci\u00f3n espiritual de los \u00e1ngeles, mientras que Gregorio consideraba su ministerio15. En santo Tom\u00e1s encontramos adem\u00e1s especulaci\u00f3n sobre la naturaleza de los \u00e1ngeles: no est\u00e1n compuestos de materia y forma; cada \u00e1ngel constituye una especie; de su inmaterialidad se sigue su inmortalidad; pueden actuar en un lugar sin moverse, aplicando su poder al lugar en el que quieren estar16. El gran inter\u00e9s por los \u00e1ngeles en la Edad media se debe en parte al hecho de ser puros esp\u00ed\u00adritus (con lo que su existencia y actividad planteaba numerosos problemas metaf\u00ed\u00adsicos), en parte a la piedad popular y en parte tambi\u00e9n a la concepci\u00f3n de la \u00abgran cadena de los seres\u00bb, en la que estos desempe\u00f1aban varios papeles como intermediarios entre Dios y el cosmos, incluyendo a los hombres.<\/p>\n<p>La creencia en los \u00e1ngeles de la guarda est\u00e1 basada en la experiencia veterotestamentaria de los \u00e1ngeles ben\u00e9ficos y en Mt 18,10. Los rabinos difund\u00ed\u00adan la idea del \u00e1ngel de la guarda y afirmaban que s\u00f3lo los \u00e1ngeles m\u00e1s elevados pod\u00ed\u00adan ver a Dios cara a cara; Jes\u00fas asegura que los que se ocupan de los peque\u00f1os est\u00e1n viendo el rostro del Padre (Mt 18,10). Muchos Padres se refieren a \u00e1ngeles de pueblos, ciudades o individuos, costumbre que se adopta tambi\u00e9n en el per\u00ed\u00adodo escol\u00e1stico (por ejemplo, santo Tom\u00e1s17).<\/p>\n<p>La creencia en los \u00e1ngeles ha sido constante en la Iglesia cat\u00f3lica romana y en las Iglesias orientales, y est\u00e1 atestiguada por la iconograf\u00ed\u00ada, los himnos, las oraciones y la liturgia. En la revisi\u00f3n del calendario lit\u00fargico, la celebraci\u00f3n de los santos Miguel, Gabriel y Rafael (el 29 de septiembre) ha quedado como una fiesta, y est\u00e1 adem\u00e1s la memoria de los \u00e1ngeles de la guarda (el 2 de octubre). En la liturgia funeraria los \u00e1ngeles son considerados como acompa\u00f1antes del fallecido ante el trono de la gracia.<\/p>\n<p>El magisterio ha intervenido en varias ocasiones para desterrar ideas aberrantes sobre los \u00e1ngeles. Se mencionan en una definici\u00f3n del concilio IV de >Letr\u00e1n repetida en el Vaticano I, en la que se dice que son esp\u00ed\u00adritus personales que han sido creados18. Aunque el objeto principal de estas definiciones es el hecho de que Dios es el creador de todo, incluidos los \u00e1ngeles, los textos no permiten negar la existencia de los mismos19. P\u00ed\u00ado XII conden\u00f3 la negaci\u00f3n de la personalidad espiritual de los \u00e1ngeles20. El Vaticano II confirma esta orientaci\u00f3n, pero, al mismo tiempo, gracias a su fuerte acentuaci\u00f3n cristol\u00f3gica, evita que la angelolog\u00ed\u00ada caiga en el peligro de una injustificada independencia o falsificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Posteriormente, el papa Pablo VI incluy\u00f3 la creencia en la existencia de los \u00e1ngeles en su Credo21,  y su existencia se afirma muchas veces en el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica22 . Dada su tradici\u00f3n tan antigua y la continuada menci\u00f3n de los \u00e1ngeles en la liturgia, especialmente en los prefacios de la eucarist\u00ed\u00ada, parece dif\u00ed\u00adcil negar que su existencia pertenezca a la fe de la Iglesia23. Para santo Tom\u00e1s, pertenecen al cuerpo m\u00ed\u00adstico de la Iglesia y tienen a Cristo por cabeza24. Siempre que nos mantengamos dentro de una perspectiva cristol\u00f3gica25, el mundo ang\u00e9lico ensancha nuestra visi\u00f3n de la Iglesia y nos presenta una visi\u00f3n de la providencia divina y de la belleza de la creaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada por descubrir26. En esta l\u00ed\u00adnea quiz\u00e1 se puede comprender el creciente y nuevo inter\u00e9s por los \u00e1ngeles, debido sin duda al af\u00e1n por dominar las dimensiones c\u00f3smicas de un universo que se expande, as\u00ed\u00ad como por el deseo de una comunicaci\u00f3n espiritual universal, de la cual la Iglesia es \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 49).<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<br \/>\nNOTAS:<br \/>\n1 K. RAHNER, \u00ed\u0081ngel y Angelolog\u00ed\u00ada, en Sacramentum mundi 1,  153-162; 162-171 (respectivamente); L. MONLOUBOU, Vamos a hablar de los \u00e1ngeles,  Selecciones de Teolog\u00ed\u00ada 112 (1998) 330-340; R. BERZOSA, \u00ed\u0081ngeles y demonios. Sentido de su retorno en nuestros d\u00ed\u00adas,  BAC, Madrid 1996; M. MART\u00ed\u008dN VELASCO-J. R. BUSTO SAIZ-X. PIKAZA, \u00ed\u0081ngeles y demonios, V  Curso de Escatolog\u00ed\u00ada, Colegio Mayor Cham\u00ed\u00adnade, SM, Madrid 1984; J. A. SAYES, El demonio, \u00bfrealidad o mito?,  San Pablo, Madrid 1997; M. SEEMANN, Cuestiones previas al tratado de \u00e1ngeles y demonios, en Mysterium salutis IV  2, Cristiandad, Madrid 1975; E. TOUR\u00ed\u201cN DEL PIE, \u00ed\u0081ngeles,  en S. DE FIORES-S. MEO (dirs.), Nuevo diccionario de mariolog\u00ed\u00ada,  San Pablo, Madrid 2001\u00c2\u00b0, 82100; J. AUER, El mundo, creaci\u00f3n de Dios,  Herder, Barcelona 1978, 448-499.<br \/>\n2 P. M. GALOPIN-P. GRELOT, \u00ed\u0081ngeles,  en VTB, 83-85; G. KITTEL, Angelos,  en TWNT 1, 74-87; T. STANCATI, \u00ed\u0081ngeles, en Diccionario teol\u00f3gico enciclop\u00e9dico,  Verbo Divino, Estella 1995, 4849; J. MICHL, \u00ed\u0081ngel,  en DTB, 76-88; J. RIESH. LIMET, Anges et d\u00e9mons. Actes du colloque de Li\u00e9ge et de Louvain-la-Neuve (25-26 de noviembre de 1987),  Centre d&#8217;Histoire des Religions, Lovaina 1989; M. GARC\u00ed\u008dA CORDERO, El ministerio de los \u00e1ngeles en los escritos del Nuevo Testamento,  Ciencia Tomista 118 (1991) 3-40; BROWN R. E., El nacimiento del Mes\u00ed\u00adas. Comentario a los relatos de la infancia,  Cristiandad, Madrid 1982.<br \/>\n3 R. CAVEDO, Rafael,  en C. LEONARDI-A. RICCARDI-G. ZARRI (dirs.), Diccionario de los santos II,  San Pablo, Madrid 2000, 1950-1951.<br \/>\n4 ID, Gabriel,  en ib, 1, 896-897.<br \/>\n5 ID, Miguel,  en ib, II, 1720-1721.<br \/>\n6 J. DANIELOU, The Angels and their Mission According to the Fathers of the Church,  Westminster 1957-1988; R. ROQUES, L&#8217;univers dionysien. Structure hi\u00e9rarchique du monde selon le PseudoDenys,  Par\u00ed\u00ads 1983, 135-167; B. STUDER, \u00ed\u0081ngel,  en DPAC 1, 122-126.<br \/>\n7 Catequesis 23, 6\/Catequesis mistag\u00f3gicas 5, 6:  PG 33, 1109-1128, quiz\u00e1 por Juan II de Jerusal\u00e9n (t417), cf DPAC II, 1188.<br \/>\n8 Homiliae 9 in Genesim  4, 5: PG 53, 44; De incomprehensibili Dei natura 1,  6 y 2, 2: PG 48, 706-707, 714.<br \/>\n9 Quince homil\u00ed\u00adas sobre el Cantar de los Cantares:  PG 48, 706-707, 714.<br \/>\n10 Jerarqu\u00ed\u00ada celeste,  6, 2; 7-9: PG 3, 200-261.<br \/>\n11 XL Hom. in Ev.  2, 34, 7-14: PL 76, 1249-1255; Moraba  32, 48: PL 76, 665-666; Ep.  5, 54: PL 77, 786.<br \/>\n12 Para\u00ed\u00adso 28,  130-135.<br \/>\n13 Liber 2 sententiarum d.9.<br \/>\n14 In 2 Sent.  d.9, q.l, a.3.<br \/>\n15 ST 1a, q.108, a.5.<br \/>\n16 ST 1a, qq.50-62; 107-108.<br \/>\n17 ST 1a, q.113.<br \/>\n18 DENZINGER-H\u00dcNERMANN, 800; 3002; P. M. QuAY, Angelss and Demons: The Teaching of IV Lateran, TS  42 (1981) 20-48.<br \/>\n19 cf K. RAnNER, \u00ed\u0081ngel, a.c.,  153-162.<br \/>\n20 Enc. Humani generis  AAS 42 (1950) 570.<br \/>\n21 AAS 60 (1968) 433: El Credo del Pueblo de Dios, CCS,  Madrid 1968.<br \/>\n22 Principalmente 328-336, junto con el n 28 y otros.<br \/>\n23  AA.V V., Angeii e demoni. Il dramma della storia tra il bene e il mate,  Bolonia 1991; 1. F. SAG\u00dcES, De angelis, en Sacrae theologiae summa II,  BAC, Madrid 1958, 560<br \/>\n599, 609-617.<\/p>\n<p>24 ST 3a, q.8, a.4c.<br \/>\n25 Cf LG 49; K. RAHNER, \u00ed\u0081ngel, a.c.,  153-162.<br \/>\n26 R. OMBRES, Sharing the Universe with Angels,  NBlackfr 73 (1992) 252-256; G. TAVARD, Los \u00e1ngeles,  en M. SCHMAUS-A. GRILLMEIER-L. SCHEFFCZYK (dirs.), Historia de los Dogmas  II-2b, BAC, Madrid 1973; S. PINCKAERS, Les anges, garants de l&#8217;exp\u00e9rience spirituelle seIon saint Thomas,  Revue Th\u00e9ologique de Lugano 2 (1996) 179-192.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\u00abEnviados\u00bb y mensajeros de Dios<\/p>\n<p>\tEn algunas culturas y religiones se habla de \u00ab\u00e1ngeles\u00bb y de \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb. En los contenidos de la Sagrada Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento), el t\u00e9rmino \u00ab\u00e1ngel\u00bb (enviado) corresponde a una realidad revelada y, por tanto, de fe. Todas las criaturas y, de modo especial, los seres humanos con \u00abmensajeros\u00bb de Dios para cumplir una determinada misi\u00f3n. Pero existen \u00abenviados\u00bb especiales para proteger la vida de los hombres. No son un poder paralelo al de Dios, sino que m\u00e1s bien dejan muy clara la trascendencia divina.<\/p>\n<p>\tLa naturaleza de los \u00e1ngeles es \u00abespiritual\u00bb y su oficio es el de ser \u00abenviados\u00bb para colaborar en la historia de salvaci\u00f3n. \u00abEn tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad; son criaturas personales e inmortales (cfr. Lc 20,36)\u00bb (CEC 330; cfr. concilio IV de Letr\u00e1n). Su perfecci\u00f3n y poder deriva de su realidad espiritual y de la funci\u00f3n encomendada por el Creador. De su n\u00famero y clasificaci\u00f3n sabemos poco. El nombre que se les atribuye indica la funci\u00f3n que han desempe\u00f1ado. \u00abQuerubines\u00bb indica el grupo de \u00abcentinela\u00bb en el Para\u00ed\u00adso (cfr. Gen 3,24); los \u00abserafines\u00bb indican que est\u00e1n junto al trono de Dios (cfr. Is 6,2). Se subraya la importancia de Miguel contra la insidias del demonio (\u00abqui\u00e9n como Dios\u00bb), Gabriel en la anunciaci\u00f3n (\u00abDios es fuerte\u00bb) y Rafael acompa\u00f1ando a Tob\u00ed\u00adas (\u00abmedicina de Dios\u00bb). A veces son m\u00e1s bien una personificaci\u00f3n del obrar de Dios.<\/p>\n<p>\tUn puesto en la historia de salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tSe constata su existencia y su acci\u00f3n en toda la historia de salvaci\u00f3n en el Para\u00ed\u00adso (cfr. Gen 3,24), en la vida de Abraham y de Lot (cfr. Gen 19-22), en el camino del pueblo por el desierto (cfr.Ex 23,20-23), en la vida de algunos profetas (cfr. 1Reg 19,5), en la narraci\u00f3n de Tob\u00ed\u00adas (Tob 12), en la anunciaci\u00f3n y nacimiento del Bautista y de Jes\u00fas (cfr. Lc 1,11.26ss; 2,9-15; Mt 1,20), en la huida a Egipto (cfr. Mt 2,13.19), en el desierto (cfr. Mt 4,11), en Getseman\u00ed\u00ad (cfr. Lc 22,43), en el anuncio de la resurrecci\u00f3n (cfr. Mc 16,5-7), en la ascensi\u00f3n (cfr. Hech 1,10-11). Los \u00e1ngeles est\u00e1n subordinados a Cristo (cfr. Heb 1,5-12; Apoc 19,10).<\/p>\n<p>\tLos \u00e1ngeles en el mensaje de Jes\u00fas y en la Iglesia<\/p>\n<p>\tEl tema de los \u00e1ngeles es frecuente en el mensaje de Jes\u00fas, cuando habla de los \u00e1ngeles de los \u00abpeque\u00f1os\u00bb (cfr. Mt 18,10) o de los \u00e1ngeles como testigos de nuestra fe en el cielo (Lc 12,8). Estar\u00e1n presentes en el juicio final (cfr. Mt 13,41; 16,27; 25,31). En la glorificaci\u00f3n, los justos ser\u00e1n \u00abcomo los \u00e1ngeles en el cielo\u00bb (Mt 22,30). \u00abDesde la infancia (cfr. Mt 18,10) a la muerte (cfr. Lc 16,22), la vida humana est\u00e1 rodeada de su custodia&#8230; \u00abCada fiel tiene a su lado un \u00e1ngel como protector y pastor para conducirlo a la vida\u00bb (S. Basilio)\u00bb (CEC 336).<\/p>\n<p>\t En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica se pide su servicio, protecci\u00f3n e intercesi\u00f3n. Con especial solemnidad se celebra la fiesta de los \u00e1ngeles custodios (2 de octubre) y de los arc\u00e1ngeles o \u00e1ngeles principales Miguel, Gabriel y Rafael (29 de septiembre). El caminar hist\u00f3rico de la Iglesia est\u00e1 protegido por los \u00e1ngeles. El la Iglesia primitiva protegen a la comunidad y a los ap\u00f3stoles en particular, especialmente en la tarea de la evangelizaci\u00f3n (Hech 18,19; 8,26-29; 27,23).<\/p>\n<p>Referencias Anunciaci\u00f3n, demonio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 49-50, 60; CEC 328-336.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada R. BERZOSA MARTINEZ, Angeles y demonios. Sentido de su retorno en nuestros d\u00ed\u00adas ( BAC, Madrid, 1996); M. BUSSAGLI, Storia degli angeli (Milano, Rusconi, 1991); M.P. GIUDICI, Gli Angeli. Note esegetiche e spirituali (Roma, Citt\u00ed\u00a0 Nuova, 1984); R. LAVATORI, Gli angeli (Genova, Marietti, 1991); A. MARRANZINI, Angeles y demonios, en Diccionario teol\u00f3gico interdisciplinar (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1982-1983) 413-430; J. MICHL, Angel, en Conceptos fundamentales de la teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) I, 88-100; B. MONDIN, Gli abitanti del cielo, trattato di ecclesiologia celeste e di escatologia (Bologna, ESD, 1994);  K. RAHNER, Angeles, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) I, 153-162; M. SEEMAN, Los angeles, en Mysterium Salutis (Madrid 1977) II, 736-768; C.G. VALLES, Vivir con alas. Angeles en la Biblia y en la vida (Madrid, San Pablo, 1997).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> dualismo, apocal\u00ed\u00adptica, Esp\u00ed\u00adritu Santo). Los \u00e1ngeles son seres celestes, expresi\u00f3n de la majestad de Dios: forman su corte, son sus mensajeros, realizadores de su voluntad o se\u00f1al de su presencia. As\u00ed\u00ad aparecen en muchas religiones antiguas y modernas, en las que en general no se distinguen de Dios o su gloria. Est\u00e1n vinculados a eso que pudi\u00e9ramos llamar la dimensi\u00f3n \u00abdivina\u00bb del hombre y as\u00ed\u00ad desempe\u00f1an un papel muy importante en la experiencia religiosa del conjunto de la humanidad. Distinguimos la visi\u00f3n israelita, la del Nuevo Testamento y evocamos despu\u00e9s en concreto la aportaci\u00f3n del Apocalipsis.<\/p>\n<p>(1) Israel. [I] El Angel de Yahv\u00e9. Dentro de la religi\u00f3n israelita, tenemos que distinguir entre el \u00e1ngel y los \u00e1ngeles. El Angel de Yahv\u00e9. Aparece desde un tiempo bastante antiguo como personificaci\u00f3n o presencia de Yahv\u00e9, Dios trascendente. En el momento en que Yahv\u00e9* se separa del mundo y act\u00faa como aut\u00f3nomo e invisible, Dios en s\u00ed\u00ad mismo, puede hablarse y se habla del Malak Yahv\u00e9, es decir, del Angelos Ky- riou (que aparece a\u00fan en Mt 28,2, en el relato de la pascua). No es un esp\u00ed\u00adritu cualquiera, no es un \u00e1ngel entre otros, sino \u00abel Angel\u00bb, es decir, la presencia actuante de Dios. Se trata, por tanto, de una verdadera teofan\u00ed\u00ada o manifestaci\u00f3n de Dios, pues el Angelos Kyriou (Malak Yahv\u00e9, Angel del Se\u00f1or) no es otro que el mismo Dios que despliega su poder y act\u00faa. Frente a los \u00e1ngeles, que rodean a Dios y le alaban, realizando las tareas y funciones que Dios les encomienda, aparece aqu\u00ed\u00ad el mismo Dios como Angel, es decir, Poder de Presencia. As\u00ed\u00ad le vemos en muchos relatos del Antiguo Testamento: se aparece a Agar (Gn 16,7-11); llama a Abrah\u00e1n desde el cielo para que no sacrifique a su hijo (Gn 22,11-15); se revela a Mois\u00e9s en la zarza ardiente (Ex 3.2) y con mucha m\u00e1s frecuencia a los jueces, liberadores del pueblo. Este es un Angel guerrero, que interviene en la conquista de la tierra de Palestina: \u00abYo env\u00ed\u00ado mi \u00e1ngel delante de ti&#8230; Mi \u00e1ngel ir\u00e1 delante de ti y te llevar\u00e1 a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo har\u00e9 destruir. No te inclinar\u00e1s ante sus dioses ni los servir\u00e1s, ni har\u00e1s como ellos hacen, sino que los destruir\u00e1s del todo y quebrar\u00e1s totalmente sus estatuas\u00bb (Ex 23,20.23-24).<\/p>\n<p>(2) Israel. [II] Los \u00e1ngeles. Se distinguen del Angel de Yahv\u00e9 porque son muchos y porque no se identifican con Dios, sino que son sus servidores y as\u00ed\u00ad expresan su presencia y cantan su alabanza. Suele decirse que, en principio, estos \u00e1ngeles eran m\u00e1s bien \u00abhijos de Dios\u00bb, seres divinos o dioses inferiores; pero que al ponerse de relieve el monote\u00ed\u00adsmo y trascendencia de Yahv\u00e9 ellos aparecen m\u00e1s bien como una corte celestial, un consejo de alabanza. Ellos aparecen sobre todo en los textos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados del Antiguo Testamento. As\u00ed\u00ad se puede hablar de los \u00e1ngeles de Dios que marcan su presencia en Betel*; son esp\u00ed\u00adritus poderosos, que bendicen a Dios y cumplen su voluntad (Sal 103,20). As\u00ed\u00ad podemos presentarlos como hijos de Dios poderosos en Sal 29,1 o como servidores cuya funci\u00f3n es simplemente la alabanza a Dios (Sal 148.2). Son miles y millones de servidores de Dios (Dn 7,10), envueltos en un r\u00ed\u00ado de fuego. La tradici\u00f3n posterior ha identificado a todos los seres sagrados que rodean a Dios con los \u00e1ngeles:  as\u00ed\u00ad ha hecho con los serafines* de Is 6 y con los querubines* de Ez 1. De \u00e9stos habla la carta a los Hebreos y los presenta como esp\u00ed\u00adritus de Dios, llamas de fuego (Heb 1,5-7).<\/p>\n<p>(3) Angeles y demonios. Quiz\u00e1 el rasgo m\u00e1s distintivo del Antiguo Testamento en este campo sea la dualizaci\u00f3n de los \u00e1ngeles, que se dividen en buenos (los que aceptan a Dios y cumplen sus \u00f3rdenes) y en malos (los que rechazan a Dios y se vuelven perversos). Entre los \u00e1ngeles buenos pueden citarse los arc\u00e1ngeles*, que act\u00faan como protectores y guardianes de los hombres. Entre los perversos est\u00e1 Sat\u00e1n* (Azazel). De ellos se ocupa el estudio del dualismo* b\u00ed\u00adblico. Sobre esa base, algunos libros parab\u00ed\u00adblicos (como 1 Henoc*) han desarrollado una fuerte antropolog\u00ed\u00ada ang\u00e9lica, presentando a los grandes \u00e1ngeles buenos (arc\u00e1ngeles) como enemigos de los \u00e1ngeles* o esp\u00ed\u00adritus perversos (sat\u00e1nicos) y como portadores de la salvaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>(4) Nuevo Testamento. Anunciaci\u00f3n y pascua. No hay en el Nuevo Testamento una doctrina elaborada de los \u00e1ngeles, aunque ellos aparecen con cierta frecuencia, sobre todo en los relatos del nacimiento de Jes\u00fas (anunciaci\u00f3n*) y en los relatos de su victoria sobre la muerte (resurrecci\u00f3n*). En la anunciaci\u00f3n de Lucas (Lc 1,26-38) interviene Gabriel*, que es signo del Dios poderoso. En la de Mateo (Mt 1,18-25) y en todos los relatos posteriores de Mt 2 act\u00faa el Angel* de Yahv\u00e9, que va iluminando a Jos\u00e9 y guiando la historia del ni\u00f1o. El Jes\u00fas de los evangelios comparte la visi\u00f3n que tienen los jud\u00ed\u00ados de su tiempo y as\u00ed\u00ad puede hablar no s\u00f3lo de los \u00e1ngeles de Dios, sino tambi\u00e9n de los \u00e1ngeles del Hijo del Hombre (cf. Mt 13,39; 25,31) y de un modo especial de la escatolog\u00ed\u00ada (cf. 13,27 par). El m\u00e1s significativo de los pasajes evang\u00e9licos es aquel que habla de los \u00e1ngeles de Dios que protegen a los ni\u00f1os y peque\u00f1os (cf. Mt 18,10). M\u00e1s compleja resulta la presencia e influjo del \u00e1ngel en las historias de pascua. El evangelio de Marcos habla de un joven sentado a la derecha del sepulcro vac\u00ed\u00ado de Jes\u00fas; evidentemente se trata de un \u00e1ngel int\u00e9rprete o gu\u00ed\u00ada, que muestra la tumba vac\u00ed\u00ada y dirige a los disc\u00ed\u00adpulos hacia Galilea, pero sin que se diga expresamente que es un \u00e1ngel (cf. Mc 16,5-8). Alguien podr\u00ed\u00ada decir que es el mismo Cristo pascual, que se presenta a s\u00ed\u00ad mismo de un modo velado, para revelarse plenamente despu\u00e9s, en Galilea. El evangelio de Mateo habla, en cambio, del \u00e1ngel de la pascua: \u00abEn la madrugada posterior al s\u00e1bado&#8230; vinieron Mar\u00ed\u00ada Magdalena y la otra Mar\u00ed\u00ada a mirar el sepulcro. Y he aqu\u00ed\u00ad que sucedi\u00f3 un gran terremoto: el Angel del Se\u00f1or, bajando del cielo, y adelant\u00e1ndose, descorri\u00f3 la piedra (del sepulcro de Jes\u00fas) y se sent\u00f3 encima de ella; era su rostro como rel\u00e1mpago, sus vestidos, blancos como la nieve\u00bb. Este es, sin duda, el Angel de Yahv\u00e9, el mismo Dios, que ha descorrido la piedra de la tumba que los hombres hab\u00ed\u00adan extendido sobre el Cristo (Mt 28,1-3). Mateo desarrolla de esa forma la experiencia de la tumba vac\u00ed\u00ada, haciendo que intervenga en ella el Angel de Dios. Se aterrorizan los soldados guardianes, que sacerdotes y romanos han colocado all\u00ed\u00ad para vigilar la tumba; temen las mujeres, de manera que el Angel del Se\u00f1or tiene que hablar y apaciguarles, dici\u00e9ndoles que no teman. Todo esto significa que la pascua de Jes\u00fas pertenece al misterio de Dios, como afirma Pablo (cf. Rom 1,34; 4,14): ella nos conduce hasta la entra\u00f1a del misterio: al lugar donde Dios Padre acoge y plenifica a su Hijo Jesucristo, haci\u00e9ndole Se\u00f1or de todo lo que existe. El Angel de Dios que descorre la piedra y se sienta encima de ella, en gesto de triunfo, no es otro que el mismo Dios activo, creador y resucitador. Sobre el fr\u00ed\u00ado y la muerte de la losa en que Jes\u00fas yac\u00ed\u00ada ha venido a desvelarse el misterio m\u00e1s alto del Dios que da la vida. El evangelio ap\u00f3crifo de Pedro ha retomado esta escena, elabor\u00e1ndola de un modo m\u00e1s detallado.<\/p>\n<p>(5) \u00bfCulto a los \u00e1ngeles? Hemos dicho que el Nuevo Testamento en su conjunto ha dejado en un segundo plano a los \u00e1ngeles, de manera que ellos no son protagonistas de la salvaci\u00f3n, que pertenece solamente a Cristo. En esa l\u00ed\u00adnea podemos recordar que Pablo ha tenido que rechazar un posible riesgo de adoraci\u00f3n ang\u00e9lica: los \u00e1ngeles pertenecen a una etapa ya superada de la historia de la salvaci\u00f3n, de manera que se sit\u00faan en el nivel de la ley mosaica (cf. Gal 3,19); por eso, los cristianos no pueden dejarse llevar por un tipo de falsa humildad y reverencia,  adorando a los \u00e1ngeles, como si fueran dioses (cf. Col 2,19). M\u00e1s a\u00fan, Cristo ha vencido a todos los principados y potestades, de tipo ang\u00e9lico (a veces demon\u00ed\u00adaco), que ten\u00ed\u00adan a los hombres sometidos (cf. Rom 8,38; Col 1,16; 2,15; Ef 3,10; 6,12). Este es un tema clave de Heb 1-2, que est\u00e1 polemizando con un grupo de jud\u00ed\u00ados de tendencia heterodoxa que promueven el culto de los \u00e1ngeles. Frente a ellos coloca el autor de la carta a Jesucristo, \u00fanico Hijo de Dios, Dios encarnado, superando un tipo de adoraci\u00f3n ang\u00e9lica que en el fondo acaba siendo un escapismo, una forma de evadirse de los problemas de la historia.<\/p>\n<p>(6) Apocalipsis. Un mundo ang\u00e9lico (>\u2020\u009d1 dualismo, Apocalipsis, esp\u00ed\u00adritu). En sentido radical, para el Apocalipsis, el \u00e1ngel salvador de Dios para los hombres es Jes\u00fas, de manera que la angelologia queda asumida en la antropolog\u00ed\u00ada (en la cristolog\u00ed\u00ada). A pesa de ello, este libro ofrece el mayor despliegue ang\u00e9licodemon\u00ed\u00adaco del Nuevo Testamento y del conjunto de la Biblia. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir que los \u00e1ngeles son el lenguaje del Apocalipsis. A continuaci\u00f3n presentamos algunos de los \u00e1ngeles y seres superiores m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos del libro que, como hemos dicho, tiene como protagonistas a los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>(7) Angeles de la presencia: los siete esp\u00ed\u00adritus. Son \u00abl\u00e1mparas de fuego que arden delante del trono\u00bb (Ap 4,5), como la luz originaria de Dios. Significativamente, en otro pasaje, esos mismos esp\u00ed\u00adritus aparecen como pertenecientes al Cristo, Cordero sacrificado: son sus ojos, bien abiertos, mirando en todas direcciones (Ap 5,6; cf. Zac 4,10), ofreciendo su amor y cuidado hacia todas las iglesias (cf. Ap 3,1). Dando un paso m\u00e1s, Ap 1,4-6 identifica impl\u00ed\u00adcitamente a los siete esp\u00ed\u00adritus de Dios y su Cordero con el Esp\u00ed\u00adritu Santo cuando dice: \u00abGracia y paz a vosotros de parte del que es, era y ser\u00e1, de parte de los siete esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n sobre su trono y de parte de Jes\u00fas, el Cristo\u00bb. Dios Padre, el Esp\u00ed\u00adritu y Jes\u00fas constituyen el \u00fanico misterio de la divinidad (cf. tambi\u00e9n Ap 3,12-13, donde los esp\u00ed\u00adritus se identifican con la nueva Jerusal\u00e9n). En este contexto se ha producido la mayor radicalizaci\u00f3n de lo ang\u00e9lico: mirados en su hondura m\u00e1s profunda, los esp\u00ed\u00adritus (\u00e1ngeles de Dios) se pueden identificar con el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>(8) Ancianos y vivientes pueden ser tambi\u00e9n seres ang\u00e9licos. En torno al trono se sientan veinticuatro ancianos* (Ap 4,4.10; 5,5; etc.), como representantes de la Iglesia que ha culminado su camino: son la plenitud (el doble) de las doce tribus de Israel, son quiz\u00e1 los \u00e1ngeles de la totalidad de la historia. Alrededor del trono hay cuatro vivientes (animales, dsoa; cf. Ap 4,6.7.8; etc.) que representan las fuerzas del cosmos divino, el mundo original y escatol\u00f3gico de la presencia de Dios. Dentro de una tradici\u00f3n cosmol\u00f3gica, reflejada no s\u00f3lo en el Antiguo Testamento, sino en otros pueblos del oriente, los poderes del cosmos se encuentran personificados de una forma ang\u00e9lica.<\/p>\n<p>(9) Angeles de la naturaleza. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada les presenta como poderes c\u00f3smicos, personificaci\u00f3n sacral de las fuerzas materiales. El Apocalipsis los divide as\u00ed\u00ad: los cuatro \u00e1ngeles de los \u00e1ngulos del mundo, vinculados con los cuatro vientos (Ap 7,1); el \u00e1ngel de las aguas (16,5); el \u00e1ngel del fuego, vinculado a los sacrificios (8,3-5) y a la siega de la historia (14,18). En esa perspectiva ha de entenderse el \u00e1ngel sentado sobre el sol, invitando a las aves carro\u00f1eras al banquete de los cuerpos muertos (19,17).<\/p>\n<p>(10) Los siete \u00e1ngeles de las iglesias (Ap 1,20; 2,1.8.12.18; 3,1.7.14) pueden ser sus dirigentes o sus protectores celestiales, una especie de gu\u00ed\u00adas o guardianes colectivos de las comunidades. Ellos sirven para mostrar que en el fondo de la Iglesia (las iglesias) hay un misterio de gratuidad y exigencia, de promesa y juicio, que desborda el nivel de los poderes sociales. Las iglesias pertenecen al misterio de Dios, son una revelaci\u00f3n de su gracia. En ese contexto se entienden los \u00e1ngeles liturgos, que est\u00e1n en torno al trono (con los Vivientes y Ancianos), cantando la grandeza de Dios y del Cordero (Ap 5,11; 7,11). Pero ellos no s\u00f3lo cantan, sino que ejercen su tarea al servicio de Dios y el Cordero: un \u00e1ngel fuerte presenta el Libro de los siete sellos (5,2), para ofrec\u00e9rselo despu\u00e9s al profeta (10,1); un \u00e1ngel del altar prepara el juicio de los siete \u00e1ngeles de las trompetas (8,3-5); Miguel es jefe de los \u00e1ngeles que luchan al servicio del Cordero (12,7-8), como defensor de la Iglesia.<\/p>\n<p>(11)  El \u00e1ngel prof\u00e9tico (henneneuta). Aparece en el pr\u00f3logo (donde Dios en  v\u00ed\u00ada a su \u00e1ngel, que act\u00faa en singular, como el Angel de Yahv\u00e9 del Antiguo Testamento, para que revele a Juan el despliegue de la profec\u00ed\u00ada: Ap 1,1) y en el ep\u00ed\u00adlogo (Ap 22,6.8.18) del libro. Sin embargo, en el cuerpo del libro parece identificarse con uno de los siete \u00e1ngeles de la presencia ya evocados (cf. 17,1; 21,9), vinculando as\u00ed\u00ad trascendencia ang\u00e9lica (los siete esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n ante Dios) y cercan\u00ed\u00ada reveladora. El profeta se siente inclinado a ofrecerle adoraci\u00f3n, pero el \u00e1ngel la rechaza, apareciendo como compa\u00f1ero suyo y vincul\u00e1ndole al c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de los siete arc\u00e1ngeles supremos (19,910; 21,6-11).<\/p>\n<p>(12) Angeles del juicio. Pueden identificarse con los arc\u00e1ngeles de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada (Ap 8,2.6; 17,1) y con los \u00e1ngeles de la presencia, que hemos citado al principio de este tema. Ellos definen y despliegan el juicio: llevan y tocan las siete trompetas (Ap 8,7-13; 9,1.13-14; 10,7; 11,15); llevan y derraman las siete copas (15,1-8; 16,1; 17,1; 21,9). Los \u00e1ngeles de las trompetas* realizan su funci\u00f3n cuando se abre el s\u00e9ptimo sello: ellos desatan las potencias de la tierra destructora, del granizo, de la peste, del terremoto y del desquiciamiento c\u00f3smico (Ap 8,6ss); son tambi\u00e9n los \u00e1ngeles de las siete grandes plagas de Dios sobre la tierra (Ap 15,1; 16,1 ss), ejerciendo su acci\u00f3n devastadora sobre el mundo que se opone al Evangelio y tiende a endiosarse; son el signo de un orden social que al absolutizarse a s\u00ed\u00ad mismo se destruye; por eso, indican la trascendencia del Dios, que, siendo gracia, se desvela como fuerza destructora sobre todo el Mal del cosmos. Los \u00e1ngeles del juicio dirigen y realizan tambi\u00e9n el gran signo de la siega y vendimia finales (14,6-20); uno anuncia la ca\u00ed\u00adda de Babel (18,1), otro encierra a Sat\u00e1n en el abismo (20,1). Pero el portador final de la victoria de Dios contra los males del mundo no es un \u00e1ngel, ni un grupo de \u00e1ngeles, sino el mismo Cordero sacrificado que lleva los signos de Dios y que en su muerte, es decir, en su debilidad radical, transforma y redime la violencia de la tierra. Por eso puede abrir el libro y desatar los sellos, por eso marca el ritmo de la historia (Ap 5,6ss). Con la s\u00e9ptima trompeta del s\u00e9ptimo sello se descorren sobre el mundo las puertas de los cielos: aparecen el Drag\u00f3n y la mujer que da a luz al Salvador; se sit\u00faan frente a frente los poderes de la historia, la verdad y la mentira de este cosmos. Todo lo anterior fue preparaci\u00f3n, era envoltura. Los vencedores de Dios no son los \u00e1ngeles, sino el Cordero sacrificado. Los verdaderos enemigos no son las fuerzas del cosmos, sino el Drag\u00f3n con sus Bestias y la prostituta (cf. Ap 12,lss). El Drag\u00f3n, al que directamente se identifica con la serpiente original del para\u00ed\u00adso, es Satan\u00e1s, el tentador o Diablo que pretende pervertir la tierra entera (Ap 12,3-4.9). Nada puede contra Dios y contra Cristo. Por eso persigue a la mujer (ahora a la Iglesia), oblig\u00e1ndole a vivir en el desierto (Ap 12,13ss). En terminolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adtico-simb\u00f3lica se dice que ha sido derrotado por Miguel, el primero de los \u00e1ngeles (Ap 12,7ss). Dentro del contexto total del Apocalipsis, el texto a\u00f1ade que el Drag\u00f3n ha sido vencido por el Dios de Jesucristo y por el testimonio de fe de los cristianos (cf. Ap 12,10ss).<\/p>\n<p>(13) Angeles ca\u00ed\u00addos y Bestias. El Drag\u00f3n parece un (el) \u00e1ngel expulsado del cielo (Ap 12,1-18): podemos identificarle con el Astro que cae de la altura y abre la puerta del abismo, subiendo a la tierra como Rey Abbad\u00f3n*, Exterminador (9,1-11). Con ese \u00e1ngel ca\u00ed\u00addo (Sat\u00e1n o Drag\u00f3n) se vinculan los cuatro \u00e1ngeles perversos, atados junto al r\u00ed\u00ado del oriente (9,14) y soltados para la batalla final, como los \u00e1ngeles soldados del ej\u00e9rcito del Drag\u00f3n, que luchan contra Miguel (12,7). Pero m\u00e1s que los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos le importan al Apocalipsis las bestias. La primera Bestia es encarnaci\u00f3n y signo del Drag\u00f3n sobre la humanidad (13,1-10); no es un \u00e1ngel pervertido ni un demonio, sino un imperio pol\u00ed\u00adtico. La segunda brota de la tierra (Ap 13,1 lss); tampoco es un \u00e1ngel ni un demonio, sino los poderes sat\u00e1nicos de una cultura que quiere endiosarse y se pone al servicio de la primera Bestia. Eso significa que al Apocalipsis no le interesa directamente la demonolog\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad, sino el poder y riesgo de las bestias sociales, que act\u00faan en la historia.<\/p>\n<p>(14) Angeles de la Nueva Jerusal\u00e9n*. Juan sabe (como Lc 12,8 par) que Dios se encuentra rodeado de \u00e1ngeles y que Cristo intercede por sus fieles ante ellos (Ap 3,5). Pero ese tema resulta al fin secundario: en la intimidad de la Nueva Jerusal\u00e9n (Ap 21,1-22,5) ya no  son necesarios los \u00e1ngeles, pues Dios y su Cordero se vinculan de manera inmediata a los salvados. Al llegar aqu\u00ed\u00ad descubrimos que \u00e1ngeles y demonios no tienen valor en s\u00ed\u00ad, como realidades separadas y aut\u00f3nomas, sino que son s\u00ed\u00admbolos del despliegue de la historia y de la salvaci\u00f3n de Dios. Al final de todo, lo que importa son Dios y los hombres, el Cordero que es Cristo y la novia que es la Iglesia. El Drag\u00f3n y sus poderes sat\u00e1nicos han sido vencidos y derrotados, encerrados para siempre en el lago de fuego, aniquilados (cf. Ap 20,815). Los \u00e1ngeles acaban teniendo una funci\u00f3n ornamental: est\u00e1n a las puertas de la Nueva Jerusal\u00e9n (Ap 21,12); dentro est\u00e1 la novia, la nueva humanidad de Dios con el Cordero.<\/p>\n<p>Cf. S. R. GARRETT, The Demise of the Devil. Magic and the Demonic in Lnke&#8217;s Writings, Augsburg, Mine\u00e1polis 1989; R. LAURENTIN,  Il demonio mito o realt\u00e1. Insegnamento ed esperienzja del Cristo e della Chiesa, Massimo, Mil\u00e1n 1995; B. MARCONCINI (ed.), Angel\u00ed\u00ad e demoni. Il dramma della storia tra il bene e il male, Dehoniane, Bolonia 1991; E. PeTERSON, El libro de los \u00e1ngeles, Rialp, Madrid 1957; H. SCHLIER, \u00abLos \u00e1ngeles en el Nuevo Testamento\u00bb, en Problemas exegeticos fundamentales del Nuevo Testamento, Fax, Madrid 1970, 201-222; E. N. TESTA, Nomi personali semitici. Biblici, Angelici, Profani, Porziuncula, As\u00ed\u00ads 1994; W. WINK, Naming the Powers; Unmasking the Powers; Engaging the Powers, Fortress, Filadelfia 1984, 1986, 1992.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles (en hebreo anzalak, en griego \u00e1ggelos) son seres espirituales, finitos e incorp\u00f3reos, creados por Dios y a su servicio como mediadores de su voluntad ante los hombres. Son personajes secundarios, no marginales, de la historia de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n. Pueden definirse tambi\u00e9n como criaturas paralelas al hombre, superiores a \u00e9l, con un origen, una prueba y el pecado de algunos. y destinados a la elevaci\u00f3n al estado sobrenatural, en comuni\u00f3n con el hombre y . con Dios.<\/p>\n<p>La creencia en los \u00e1ngeles est\u00e1 bastante difundida en las culturas y religiones orientales preb\u00ed\u00adblicas y extrab\u00ed\u00adblicas. Estas creencias influyeron en el nacimiento de las tradiciones b\u00ed\u00adblicas sobre los \u00e1ngeles, que no son sin embargo sincretistas, sino que se muestran cr\u00ed\u00adticas en su utilizaci\u00f3n y su purificaci\u00f3n-desmitizaci\u00f3n de todos los aspectos fantasiosos y contrarios al monote\u00ed\u00adsmo. La Biblia protege de manera absoluta la trascendencia y el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre los \u00e1ngeles.-En las tradiciones patriarcales y . del \u00e9xodo el \u00e1ngel es aquel que, por voluntad de Dios, lleva a cabo una tarea o tiene un oficio (cf Gn 16,7-12; 19,1-15; 22,III5; 28.12; 31,1 1; Ex 3,2; 14,19; 23,20; Nm 22,22ss1, haciendo presente su voluntad, pero demuestra que tiene una identidad. Gn 3,24 habla de un grupo ang\u00e9lico: los querubines que guardan el para\u00ed\u00adso. En las tradiciones siguientes, donde se presenta a Yahveh como rey universal, los \u00e1ngeles son sus cortesanos y est\u00e1n alrededor del trono de Dios: son los serafines. Uno de los nombres b\u00ed\u00adblicos de Dios, Yahveh Sebaoth, Seftor de las tropas o de los ej\u00e9rcitos, se refiere probablemente al ej\u00e9rcito de los \u00e1ngeles al servicio de Dios (cf Jos 5,13ss; 1 Re 22,19; Am 3,13; Sal 24,10; 1 Sm 1,3.1 1; Os 12,6; 1s 1,9. 6,31.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del destierro y despu\u00e9s del destierro se hace m\u00e1s intenso el contacto del \u00e1ngel con la historia de 1srael; el \u00e1ngel es mediador de salvaci\u00f3n entre Dios y el hombre (cf. Zac 1 -6; Ez 9,2ss; Dn 9.21; 14,31 ssl y en este contexto, se revelan tambi\u00e9n algunos nombres de los \u00e1ngeles (Miguel, Gabriel, Rafaell, dato singular que remite a la consistencia individual y diferenciada de los \u00e1ngeles (cf. Dn 8- 12; y el libro de Tob\u00ed\u00adas). Un caso aparte es el del \u00ab\u00e1ngel de Y ahvehn, citado con frecuencia en el Antiguo Testamento. a medio camino entre la teofan\u00ed\u00ada, la personificaci\u00f3n del obrar de Dios mismo, la funci\u00f3n representativa de Dios y la identidad del \u00e1ngel (cf. los textos de G\u00e9nesis citados y Ex 31. La apocal\u00ed\u00adptica habla abundantemente de los \u00e1ngeles de forma ilustrativa y a menudo fant\u00e1stica. casi aut\u00f3noma.- De los \u00e1ngeles se dice pr\u00e1cticamente todo; su origen, su prueba, el pecado y el juicio divino de algunos de ellos, -sus nombres jer\u00e1rquicos, muchos nombres de \u00e1ngeles particulares y . sus tareas c\u00f3smicas y antropol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Esta exuberante angelolog\u00ed\u00ada influy\u00f3 quiz\u00e1s en el Nuevo Testamento, que sin embargo se muestra totalmente ajeno a los esoterismos cognoscitivos sobre los \u00e1ngeles, m\u00e1s cauto aun que el Antiguo Testamento. El principio cr\u00ed\u00adtico de base de la angelolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento es que se formula en dependencia absoluta de la cristolog\u00ed\u00ada, nunca de forma aut\u00f3noma, sino dirigida a Cristo. La presencia de los \u00e1ngeles es cualitativa, pero real, orientada a la realizaci\u00f3n de los planes divinos, relativa y subordinada a los momentos m\u00e1s significativos de los acontecimientos del Nuevo Testamento; los \u00e1ngeles anuncian la encarnaci\u00f3n de Dios en los relatos de la infancia de Jes\u00das de Mateo y Lucas, est\u00e1n a su servicio en las tentaciones (Mt 4,III, en la angustia de Getseman\u00ed\u00ad (Lc 22,431 y son los primeros testigos de la resurrecci\u00f3n y de la ascensi\u00f3n a los cielos de Cristo (Mc 16,5ss; Mt 28,2ss; Lc 24,2ss). Jes\u00das habla de ellos con cierta frecuencia, aceptando la angelolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento y criticando el escepticismo saduceo (Mt 22,301: para \u00e9l los \u00e1ngeles son miembros de la corte celestial de Dios (Lc 12,8ss; 15,101, guardianes de los hombres (los ni\u00f1os 1;se alegran de la salvaci\u00f3n del hombre (Mt 18,10; Lc 15,10); contemplan el rostro de Dios y est\u00e1n al servicio del Mes\u00ed\u00adas (Mt 26-531; son los futuros acompa\u00f1antes del Cristo parus\u00ed\u00adaco (Mc 13,27; Mt 16,27. 24,31; 25,311.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Pablo subordina los \u00e1ngeles a Cristo (Col 1,15; 2,151, mientras que en los Hechos se presentan al servicio de la infancia de la Iglesia, al estilo de como sirvieron a la infancia de Cristo (Hch 1; 10; 12).<\/p>\n<p>En los Padres la angelolog\u00ed\u00ada se desarrolla ampliamente y alcanza una gran riqueza, pero vis-ta siempre en clave hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adf ica. El PseudoDionisio codificar\u00e1 la existencia -a la que s\u00f3lo se alude en la Biblia- de los coros o jerarqu\u00ed\u00adas de los \u00e1ngeles, pero va de forma metaf\u00ed\u00adsica. La veneraci\u00f3n a los \u00e1ngeles est\u00e1 atestiguada ininterrumpidamente en la piedad popular, en la liturgia (hasta en los textos del Ordinario de la Misal, as\u00ed\u00ad como en el arte. La angelolog\u00ed\u00ada m\u00e1s desarrollada se tendr\u00e1 en la Edad Media, con santo Toni\u00e1s de Aquino; posteriormente la angelolog\u00ed\u00ada tendr\u00e1 un car\u00e1cter aislado y aut\u00f3nomo; ser\u00e1 una gnoseolog\u00ed\u00ada y Psicolog\u00ed\u00ada ang\u00e9lica, m\u00e1s que una verdadera teolog\u00ed\u00ada de los \u00e1ngeles. El Magisterio ha codificado pocas verdades esenciales sobre los \u00e1ngeles: son criaturas de Dios (DS 1251, inferiores y distintas de \u00e9l (DS 150); el Lateranense 1V (12151, al condenar los dualismos her\u00e9ticos, afirmar\u00e1 indirectamente la existencia de los \u00e1ngeles, su car\u00e1cter individual y su diversidad-superioridad respecto a los hombres (DS 8001; lo mismo har\u00ed\u00adan los concilios posteriores (DS 1333; 3002) y las intervenciones magisteriales, hasta el Vaticano II, que hablar\u00e1 de los \u00e1ngeles en la narraci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia de la salvaci\u00f3n (LG 49-50. 66).<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, con la teor\u00ed\u00ada exeg\u00e9tica de Bultmann, se ha puesto gravemente en crisis la existencia de los \u00e1ngeles como herencia m\u00ed\u00adtica, precient\u00ed\u00adfica e ingenua, de la que hav que purificar a la Escritura, a la teolog\u00ed\u00ada y al dogma. En los \u00daltimos decenios, este escepticismo radical, basado en un a priori hermen\u00e9utico, va dejando paso a una mavor atenci\u00f3n a los datos b\u00ed\u00adblicos, transmitidos e interpretados por la Tradici\u00f3n, sobre los \u00e1ngeles. Los autores se van dando cuenta de que una desmitizaci\u00f3n radical de los \u00e1ngeles correr\u00ed\u00ada el grave riesgo de comprometer la comprensi\u00f3n integral de la historia de la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>T Stancati<\/p>\n<p>Bibl.: J Auer, El mundo. creaci\u00f3n de Dios, Herder Barcelona 1978, 448-499; K. Rahner \u00ed\u0081ngeles. en SM, 1. 153-162; M. Seeman, Los \u00e1ngeles, en MS IU2. 1044-1096.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El nombre de los \u00e1ngeles no es un nombre de naturaleza, sino de funci\u00f3n: hebr. mal&#8217;ak, gr. angelos, significa \u00abmensajero\u00bb. Los \u00e1ngeles son \u00abesp\u00ed\u00adritus destinados a servir, enviados en misi\u00f3n de favor de los que han de heredar la salud\u00bb (Heb 1,14). Inaccesibles a nuestra percepci\u00f3n ordinaria, constituyen un mundo misterioso. Su existencia no es nunca un problema para la Biblia; pero fuera de este punto la doctrina relativa a los \u00e1ngeles presenta un desarrollo evidente, y la manera como se habla de ellos y como se los representa supone una utilizaci\u00f3n constante de los recursos del simbolismo religioso.<\/p>\n<p>AT. 1. Los \u00e1ngeles de Yahveh y el \u00e1ngel de Yahveh. El AT, sirvi\u00e9ndose de un rasgo corriente en las mitolog\u00ed\u00adas orientales, pero adapt\u00e1ndolo a la revelaci\u00f3n del Dios \u00fanico, representa con frecuencia a Dios como un soberano oriental (IRe 22, 19; Is 6,1ss). Los miembros de su corte son tambi\u00e9n sus *servidores (Job 4,18); se los llama tambi\u00e9n los *santos (Job 5,1; 15,15; Sal 89,6; Dan 4,10) o los *hijos de Dios (Sal 29,1; 89,7; Dt 32,8). Entre ellos los querubines (cuyo nombre es de origen mesopot\u00e1mico) sostienen su trono (Sal 80,2; 99,1), arrastran su carro (Ez 10,1ss), le sirven de montura (Sal 18,11), o guardan la entrada de sus dominios para vedarla a los profanos (G\u00e9n 3,24); los serafines (los \u00abardientes\u00bb) cantan su gloria (Is 6,3), y uno de ellos purifica los labios de Isa\u00ed\u00adas durante su visi\u00f3n inaugural (Is 6,7). Se halla tambi\u00e9n a los querubines en la iconograf\u00ed\u00ada del templo, en el que resguardan el arca con sus alas (IRe 6,23-29, Ex 25,18s). Todo un ej\u00e9rcito celeste (IRe 22,19; Sal 148,2; Neh 9,6) realza as\u00ed\u00ad la *gloria de Dios; est\u00e1 a su disposici\u00f3n para gobernar el mundo y ejecutar sus \u00f3rdenes (Sal 103, 20); establece un enlace entre el cielo y la tierra (G\u00e9n 28,12).<\/p>\n<p>Sin embargo, junto a estos enigm\u00e1ticos mensajeros, los antiguos relatos b\u00ed\u00adblicos conocen tambi\u00e9n un \u00e1ngel de Yahveh (G\u00e9n 16,7; 22,11; Ex 3,2: Jue 2,1), que no difiere de Yahveh mismo manifestado ac\u00e1 abajo en forma visible (G\u00e9n 16,13: Ex 3,2): *Dios, que habita en una luz inaccesible (ITim 6.16), no puede dejar ver su *rostro (Ex 33,20): los hombres no perciben nunca de \u00e9l sino un misterioso reflejo. El \u00e1ngel de Yahveh de los viejos textos sirve, pues, para traducir una ideolog\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada arcaica, que con la denominaci\u00f3n de \u00ab\u00e1ngel del Se\u00f1or\u00bb, deja huellas hasta en el NT (Mt 1,20.24: 2,13.19), e incluso en la patr\u00ed\u00adstica. Sin embargo, a medida que progresa la revelaci\u00f3n se va asignando m\u00e1s y m\u00e1s su papel a los \u00e1ngeles, mensajeros ordinarios de Dios.<\/p>\n<p>2. Desarrollo de la doctrina de los \u00e1ngeles. Originariamente se atribuian indistintamente a los \u00e1ngeles tareas buenas o malas (cf. Job 1,12). Dios envia su buen \u00e1ngel para que vele sobre Israel (ox 23,20); pero para una *misi\u00f3n funesta env\u00ed\u00ada \u00e1ngeles de desgracia (Sal 78,49), tales como el Exterminador (Ex 12,23; cf. 2Sa 24,16s; 2Re 19,35). Incluso el *Sat\u00e1n del libro de Job forma todav\u00ed\u00ada parte de la corte divina (Job 1,6-12; 2, 1-10). Sin embargo, despu\u00e9s de la cautividad se especializan mas los cometidos ang\u00e9licos y los \u00e1ngeles adquieren una calificaci\u00f3n moral en relaci\u00f3n con su funci\u00f3n: \u00e1ngeles buenos por un lado, Sat\u00e1n y los *demonios por el otro: entre unos y otros hay oposici\u00f3n constante (Zac 3, 1 s). Esta concepci\u00f3n de un mundo espiritual dividido revela la influencia indirecta de Mesopotamia y de Persia; para resistir mejor al sincretismo iranobabil\u00f3nico. el pensamiento jud\u00ed\u00ado desarrolla su doctrina anterior; sin renunciar en nada a su riguroso monote\u00ed\u00adsmo, usa a veces de una simb\u00f3lica prestada y sistematiza su representaci\u00f3n del mundo ang\u00e9lico. As\u00ed\u00ad el Libro de Tob\u00ed\u00adas cita a los siete \u00e1ngeles de la faz (Tob 12,15; cf. Ap 8,2), que tienen su r\u00e9plica en la angelolog\u00ed\u00ada de Persia. Pero no ha cambiado el papel asignado a los \u00e1ngeles. Velan por los hombres (Tob 3,17; Sal 91,11; Dan 3,49s) y presentan a Dios sus oraciones (Tob 12,12); presiden los destinos de las naciones (Dan 10,13-21). A partir de Ezequiel explican a los profetas el sentido de sus visiones (Ez 40,3s; Zac 1,8s); esto viene finalmente a ser un rasgo literario caracter\u00ed\u00adstico de los apocalipsis (Dan 8,15-19; 9,21ss). Reciben *nombres en relaci\u00f3n con sus funciones: Rafael, \u00abDios cura\u00bb (Tob 3,17; 12,15), Gabriel, \u00abh\u00e9roe de Dios\u00bb (Dan 8,16: 9,21), Miguel. \u00ab\u00bfqui\u00e9n como Dios?\u00bb. A \u00e9ste, que es el pr\u00ed\u00adncipe de todos, est\u00e1 encomendada la comunidad judia (Dan 10,13.21; 12,1). Estos datos se amplifican todav\u00ed\u00ada en la literatura ap\u00f3crifa (Libro de Henoc) y rab\u00ed\u00adnica, que trata de organizarlos en sistemas m\u00e1s o menos coherentes. Asi la doctrina del AT sobre la existencia del mundo ang\u00e9lico y su presencia en el mundo de los hombres se afirma con constancia. Pero las representaciones y clasificaciones que utiliza tienen necesariamente un car\u00e1cter simb\u00f3lico que hace muy delicada su apreciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>NT. El NT recurre al mismo lenguaje convencional, que toma a la vez de los libros sagrados y de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea. As\u00ed\u00ad enumera los arc\u00e1ngeles (ITes 4,16; Jds 9), los querubines (Heb 9,5), los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades (Col 1,16), a los que en otro lugar se a\u00f1aden las virtudes (Ef 1,21). Esta jerarqu\u00ed\u00ada, cuyos grados varian en la expresi\u00f3n, no tiene el car\u00e1cter de una doctrina ya fijada. Pero, como en el AT, lo esencial del pensamiento est\u00e1 en otra parte, y aqu\u00ed\u00ad se reordena en torno a la revelaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>1. Los \u00e1ngeles y Cristo. El mundo ang\u00e9lico tiene su puesto en el pensamiento de Jes\u00fas. Los evangelistas hablan a veces de su trato intimo con los \u00e1ngeles (Mt 4,11; Lc 22,43); Jes\u00fas menciona a los \u00e1ngeles como seres reales y activos. Sin dejar de velar por los hombres, ven el rostro del Padre (Mt 18,10 p). Su vida est\u00e1 exenta de las sujeciones de la carne (cf. Mt 22,30 p). Aun cuando ignoran la fecha del juicio final, que es un secreto exclusivo del Padre (Mt 24,36 p), ser\u00e1n sus ejecutores (Mt 13,39.49; 24,31). Desde ahora participan en el gozo de Dios cuando los pecadores se convierten (Lc 15,10). Todos estos rasgos est\u00e1n conformes con la doctrina tradicional.<\/p>\n<p>Jes\u00fas precisa adem\u00e1s su situaci\u00f3n en relaci\u00f3n con el *Hijo del hombre, esa figura misteriosa que le define a \u00e9l mismo, particularmente en su *gloria futura: los \u00e1ngeles le acompa\u00f1ar\u00e1n el d\u00ed\u00ada de su parus\u00ed\u00ada (Mt 25.31); ascender\u00e1n y descender\u00e1n sobre \u00e9l (Jn 1,51), como en otro tiempo por la escalera de Jacob (G\u00e9n 28,10&#8230;); \u00e9l los enviar\u00e1 para reunir a los elegidos (Mt 24,31 p) y descartar del reino a los condenados (Mt 13,41s). En el tiempo de la pasi\u00f3n est\u00e1n a su servicio y \u00e9l podr\u00ed\u00ada requerir su intervenci\u00f3n (Mt 26,53).<\/p>\n<p>El pensamiento cristiano primitivo no hace, pues, sino prolongar las palabras de Jes\u00fas, cuando afirma que los \u00e1ngeles le son inferiores. Rebajado por debajo de ellos con su encarnaci\u00f3n (Heb 2,7), merec\u00ed\u00ada, sin embargo, su adoraci\u00f3n en su calidad de *Hijo de Dios (Heb 1,6s; cf Sal 97,7). A repartir de su resurrecci\u00f3n aparece claro que Dios los ha sometido a \u00e9l (Ef 1,20s), una vez que hab\u00ed\u00adan sido creados en \u00e9l, por \u00e9l y para \u00e9l (Col 1,16). Actualmente reconocen su *se\u00f1or\u00ed\u00ado (Ap 5,11s; 7,11s) y el \u00faltimo *d\u00ed\u00ada formar\u00e1n su escolta (2Tes 1,7; Ap 14,14-16; cf. ITes 4,16). Asi el mundo ang\u00e9lico se subordina a Cristo, cuyo misterio ha contemplado (ITim 3,16; cf. IPe 1,12).<\/p>\n<p>2. Los \u00e1ngeles y los hombres. En esta perspectiva los \u00e1ngeles siguen desempe\u00f1ando cerca de los hombres los cometidos que les asignaba ya el AT. Cuando una comunicaci\u00f3n sobrenatural llega del cielo a la tierra, son ellos sus misteriosos mensajeros: Gabriel transmite la doble anunciaci\u00f3n (Lc 1,19.26); un ej\u00e9rcito celeste interviene la noche de Navidad (Lc 2,9-14); los \u00e1ngeles anuncian tambi\u00e9n la resurrecci\u00f3n (Mt 28,5ss p) y dan a conocer a Ios ap\u00f3stoles el sentido de la ascensi\u00f3n (Act 1,10s). Auxiliares de Cristo en la obra de la salvaci\u00f3n (Heb 1,14), se encargan de la custodia de los hombres (Mt 18,10; Act 12,15), presentan a Dios las oraciones de los santos (Ap 5,8; 8,3), conducen el alma de los justos al para\u00ed\u00adso (Lc 16,22; \u00abIn paradisum deducant te angeli&#8230;\u00bb). Para proteger a la Iglesia llevan adelante en torno a Miguel el combate contra Sat\u00e1n, que dura desde los origenes (Ap 12,1-9).<\/p>\n<p>Un vinculo \u00ed\u00adntimo enlaza as\u00ed\u00ad al mundo terrenal con el mundo celestial; en el cielo los \u00e1ngeles celebran una liturgia perpetua (Ap 4,8-11), a la que se asocia en la tierra la liturgia de la Iglesia (cf. gloria, prefacio, sanctus). Estamos rodeados de presencias sobrenaturales, que el vidente del Apocalipsis concreta en el lenguaje de convenci\u00f3n consagrado por el uso. Esto exige de nuestra parte cierta reverencia (cf. Jos 3,13ss; Dan 10,9; Tob 12,16), que no se ha de confundir con la adoraci\u00f3n (Ap 22, 8s). Si, pues, es necesario proscribir un culto exagerado de los \u00e1ngeles, que perjudicar\u00ed\u00ada al de Jesucristo (Col 2,18), no obstante, el cristiano debe conservar un sentido profundo de su presencia invisible y de su acci\u00f3n auxiliadora. -> Demonios &#8211; Dios &#8211; Espiritu &#8211; Gloria &#8211; Misi\u00f3n &#8211; Sat\u00e1n. ______<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Presentes en el trono de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Mensajeros de Dios para la humanidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Guardianes personales<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Como agentes divinos que gobiernan el mundo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 El n\u00famero de \u00e1ngeles<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 El t\u00e9rmino \u00ab\u00c1ngel\u00bb en la Versi\u00f3n de los Setenta<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Los \u00e1ngeles en la literatura babil\u00f3nica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Los \u00e1ngeles en el Zendavesta<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Los \u00e1ngeles en el Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 Enlaces internos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 Enlaces externos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 \u00c1ngeles en Google books<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Los \u00c1ngeles en youtube<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino <b>\u00e1ngeles<\/b> (Lat\u00edn angelus; griego aggelos; hebrea MLAK, a partir de la ra\u00edz LAK que significa \u00abuno que va\u00bb o \u00abenviado\u00bb; mensajero, y en hebreo es usada para designar tanto a un mensajero divino como a uno humano. La Versi\u00f3n de los Setenta lo traduce por aggelos, palabra que tambi\u00e9n tiene ambos significados.    La versi\u00f3n latina, sin embargo, distingue al mensajero espiritual o divino del humano, y traducen el primero como angelus y el segundo como legatus o o m\u00e1s generalmente como nuntius. En algunos pasajes la versi\u00f3n latina es enga\u00f1osa, pues usa la palabra angelus en lugares donde nuntius habr\u00eda expresado mejor el significado, por ejemplo en Isa\u00edas 18,2; 33,3.6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed s\u00f3lo trataremos sobre los esp\u00edritus-mensajeros y se discutir\u00e1n los siguientes puntos:\n<\/p>\n<ul>\n<li>el significado del t\u00e9rmino en la Biblia,<\/li>\n<li>los oficios de los \u00e1ngeles,<\/li>\n<li>los nombres asignados a los \u00e1ngeles,<\/li>\n<li>la distinci\u00f3n entre esp\u00edritus  buenos y malos,<\/li>\n<li>las divisiones de los coros ang\u00e9licos,<\/li>\n<li>la cuesti\u00f3n de las apariciones ang\u00e9licas, y<\/li>\n<li>el desarrollo de la idea b\u00edblica sobre los \u00e1ngeles.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de la Biblia se representa a los \u00e1ngeles como un cuerpo de seres espirituales intermediarios entre Dios y los hombres:  \u00abLo creaste (al hombre) poco inferior a los \u00e1ngeles\u00bb (Salmo 8,6).   Ellos, al igual que los hombres, son seres creados; \u00abAlabadle, \u00e1ngeles suyos todos, todas sus huestes, alabadle! Alaben ellos el nombre de Yahveh, pues \u00c9l orden\u00f3 y fueron creados\u00bb (Salmo 148,2.5; Col. 1,16-17). El hecho de que los \u00e1ngeles fueron creados, fue establecido en el Cuarto Concilio de Letr\u00e1n (1215).  El decreto  \u00abFirmiter\u00bb, contra los albigenses, declar\u00f3 tanto el hecho de que fueron creados como el de que los hombres fueron creados despu\u00e9s de ellos.  Este decreto fue repetido por el Concilio Vaticano I, \u00abDei Filius\u00bb.   Lo mencionamos aqu\u00ed porque se ha sostenido que las palabras: \u00abEl que vive eternamente lo cre\u00f3 todo por igual\u00bb (Eclo. 18,1) demuestran una creaci\u00f3n simult\u00e1nea de todas las cosas; pero en general se admite que \u00abigual\u00bb (simul) aqu\u00ed puede significar \u00abigualmente\u00bb, en el sentido de que todas las cosas fueron \u00abigualmente\u00bb creadas.  Son esp\u00edritus; el escritor de la Ep\u00edstola a los Hebreos dice:  \u201c\u00bfEs que no son todos ellos esp\u00edritus servidores con la misi\u00f3n de asistir a los que han de heredar la salvaci\u00f3n?\u201d (Heb. 1,14).\n<\/p>\n<h2>Presentes en el trono de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es como mensajeros que con mayor frecuencia aparecen en la Biblia, pero como expresa San Agust\u00edn, y luego San Gregorio: angelus est nomen officii (\u00ab\u00e1ngel es el nombre de su oficio\u00bb) y no expresa ni su naturaleza ni su funci\u00f3n esencial, es decir:  la de asistentes en el trono de Dios en esa corte celestial de la que Daniel nos ha dejado un cuadro v\u00edvido:\n<\/p>\n<p>\u00abMientras yo contemplaba: Se aderezaron unos tronos y un Anciano se sent\u00f3. Su vestidura, blanca como la nieve; los cabellos de su cabeza, puros como la lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. Un r\u00edo de fuego corr\u00eda y manaba delante de \u00e9l. Miles de millares le serv\u00edan, mir\u00edadas de mir\u00edadas estaban en pie delante de \u00e9l. El tribunal se sent\u00f3, y se abrieron los libros.\u201d (Libro de Daniel|Daniel]] 7,9-10; cf. Sal. 97(96),7; Sal. 103(102),20; Isa\u00edas 6, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta funci\u00f3n de la hueste ang\u00e9lica es expresada por la palabra \u00abpresencia\u00bb (Job 1,6; 2,1), y Nuestro Se\u00f1or se refiere a ella como su ocupaci\u00f3n perpetua (Mt. 18,10). En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se dice que hay siete \u00e1ngeles cuya principal funci\u00f3n es la de \u00abestar siempre presentes ante la gloria de Dios\u00bb (Tob\u00edas 12,15; Apoc. 8,2-5).   Esta misma idea puede denotar \u00abel \u00e1ngel de Su presencia\u00bb (Is. 63,9), una expresi\u00f3n que tambi\u00e9n aparece en el pseudo-epigr\u00e1fico \u00abTestamentos de los Doce Patriarcas\u00bb.\n<\/p>\n<h2>Mensajeros de Dios para la humanidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero estas ojeadas de vida m\u00e1s all\u00e1 del velo son s\u00f3lo ocasionales. Los \u00e1ngeles de la Biblia aparecen generalmente en el rol de mensajeros de Dios para la humanidad.  Son los instrumentos con los que comunica su voluntad a los hombres, y en la visi\u00f3n de Jacob se les describe ascendiendo y descendiendo la escalera que se extiende desde la tierra al cielo, mientras que el Padre Eterno contempla al caminante de abajo.   Fue un \u00e1ngel quien encontr\u00f3 a Agar en el desierto (G\u00e9n. 16); unos \u00e1ngeles sacaron a Lot de Sodoma; fue un \u00e1ngel quien le anunci\u00f3 a Gede\u00f3n que salvar\u00eda a su pueblo; un \u00e1ngel anuncia el nacimiento de Sans\u00f3n (Jueces 13), y el \u00e1ngel Gabriel instruye a Daniel (Dan. 8,16), aunque no se le llama \u00e1ngel en ninguno de estos pasajes, sino \u00abel hombre Gabriel\u00bb (9,21).  Este mismo esp\u00edritu celestial anunci\u00f3 el nacimiento de San Juan Bautista y la Encarnaci\u00f3n del Redentor, mientras que la tradici\u00f3n le atribuye tambi\u00e9n el mensaje a los pastores (Lucas 2,9), y la misi\u00f3n m\u00e1s gloriosa de todas, la de fortalecer al Rey de los \u00c1ngeles en su agon\u00eda (Lc. 22,43).   La naturaleza espiritual de los \u00e1ngeles se manifiesta muy claramente en el relato que Zacar\u00edas hace de las revelaciones que recibi\u00f3 por medio de un \u00e1ngel.   El profeta describe al \u00e1ngel como hablando \u00abdentro de \u00e9l\u00bb, lo cual parece implicar que \u00e9l era consciente de una voz interior que no era la de Dios sino la de su mensajero. El texto masor\u00e9tico, los Setenta y la Vulgata concurren en esta descripci\u00f3n de las comunicaciones hechas por el \u00e1ngel al profeta.   Es una pena que la \u00abVersi\u00f3n Revisada\u00bb, en aparente desaf\u00edo a los textos antedichos, haya oscurecido este rasgo al empe\u00f1arse en traducirlo como: \u00abel \u00e1ngel que hablaba conmigo\u00bb: en vez de \u00abdentro de m\u00ed\u00bb (cf. Zac. 1,9-14; 2,3; 4,5; 5,10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas apariciones de \u00e1ngeles generalmente duran s\u00f3lo el tiempo requerido para dar el mensaje, pero frecuentemente su misi\u00f3n se prolonga, y se les representa como los guardianes constituidos de las naciones en alguna crisis particular, por ejemplo, durante el \u00c9xodo (\u00c9xodo 14,19; Baruc 6,6).   Del mismo modo, es el punto de vista com\u00fan de los Padres que por \u00abel pr\u00edncipe del Reino de Persia\u00bb (Dan. 10,13.21) debemos entender el \u00e1ngel a quien se le confi\u00f3 el cuidado espiritual de ese reino, y quiz\u00e1 podamos ver en el \u00abhombre de Macedonia\u00bb, que se le apareci\u00f3 a San Pablo en Tr\u00f3ada, al \u00e1ngel guardi\u00e1n de ese pa\u00eds (Hch. 16,9).   Los Setenta (Deut. 32,8) nos ha conservado un fragmento de informaci\u00f3n sobre este punto, aunque es dif\u00edcil calibrar su significado exacto: \u00abCuando el Alt\u00edsimo reparti\u00f3 las naciones, cuando dispers\u00f3 a los hijos de Ad\u00e1n, estableci\u00f3 las fronteras de las naciones seg\u00fan el n\u00famero de los \u00e1ngeles de Dios.\u201d    De la expresi\u00f3n \u201ccomo un \u00e1ngel de Dios\u201d se desprende cu\u00e1n grande era la parte del ministerio que los \u00e1ngeles desempe\u00f1aban, no s\u00f3lo en la teolog\u00eda hebrea, sino tambi\u00e9n en las ideas religiosas de otras naciones.  David la usa en tres ocasiones (2 Sam. 14,17-20; 14,27) y Aki\u0161 de Gat la usa una vez (1 Sam 29,9).  Incluso Ester la usa para designar a Asuero (Ester 5,24), y se dice que la cara de San Esteban parec\u00eda \u00abcomo la de un \u00e1ngel\u00bb cuando estaba de pie ante el Sanedr\u00edn (Hch. 6,15).\n<\/p>\n<h2>Guardianes personales<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En toda la Biblia encontramos que repetidamente se da a entender que cada alma tiene su \u00e1ngel de la guarda.  As\u00ed, cuando Abraham envi\u00f3 a su siervo a buscar una esposa para Isaac, le dijo: \u00ab\u00c9l enviar\u00e1 su \u00c1ngel delante de ti\u00bb (G\u00e9n. 24,7).  Son muy conocidas las palabras del Salmo 91(90),11-12 que el diablo le cit\u00f3 a Nuestro Se\u00f1or (Mt. 4,6), y Judit (13,20) relata su hecho heroico diciendo:  \u201c\u00a1Vive el Se\u00f1or! Porque su \u00e1ngel me ha protegido\u2026\u201d  Estos pasajes y muchos como ellos (G\u00e9n. 16,6-32; Oseas 12,5; 1 Rey. 19,5; Hch. 12,7; Sal 34(33),8), a pesar de que no demuestran por s\u00ed mismos la doctrina de que cada individuo tiene designado su \u00e1ngel de la guarda, reciben su complemento en las palabras de Nuestro Salvador: \u00abGuardaos de menospreciar a uno de estos peque\u00f1os; porque yo os digo que sus \u00e1ngeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt. 18,10), palabras que ilustran el comentario de San Agust\u00edn: \u00abLo que est\u00e1 escondido en el Antiguo Testamento, se hace manifiesto en el Nuevo\u00bb.   De hecho, el libro de Tob\u00edas, m\u00e1s que cualquier otro, parece destinado a ense\u00f1arnos esta verdad, y San Jer\u00f3nimo dice, en su comentario sobre las antedichas palabras de Nuestro Se\u00f1or: \u00abLa dignidad de un alma es tan grande, que cada una tiene un \u00e1ngel de la guarda desde su nacimiento\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina general de que los \u00e1ngeles son nuestros guardianes designados es considerada una cuesti\u00f3n de fe, pero que cada miembro individual de la raza humana tiene su propio \u00e1ngel de la guarda individual no es de fe (de fide); sin embargo esta idea tiene tan fuerte apoyo por parte de los Doctores de la Iglesia que ser\u00eda temerario negarlo (cf. San Jer\u00f3nimo, supra).  ).   Pedro Lombardo (Sentencias, lib. II, dist. XI) se inclina a pensar que un \u00e1ngel est\u00e1 encargado de varios seres humanos individuales.  Las hermosas homil\u00edas de San Bernardo (11-14) sobre el Salmo 91(90) respiran el esp\u00edritu de la Iglesia pero sin resolver la cuesti\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia no s\u00f3lo representa a los \u00e1ngeles como nuestros guardianes, sino tambi\u00e9n como nuestros intercesores reales. \tEl \u00e1ngel Rafael (Tob. 12,12) dice: \u00abOfrec\u00ed oraciones al Se\u00f1or por ti\u00bb [cf. Job 5,1 (los Setenta), y 33,23 (Vulgata); Apoc. 8,4].     El culto cat\u00f3lico a los \u00e1ngeles es, pues, totalmente b\u00edblico.  Quiz\u00e1s la primera declaraci\u00f3n expl\u00edcita sobre esto se encuentra en las palabras de San Ambrosio: \u00abDebemos orar a los \u00e1ngeles que nos son dados como guardianes\u00bb (De Viduis, IX); (cf. San Agust\u00edn, Contra Faustum, XX.21).  Un culto indebido a los \u00e1ngeles fue reprobado por San Pablo (Col. 2,18), el Canon 35 del S\u00ednodo de Laodicea evidencia que esta tendencia permaneci\u00f3 por mucho tiempo en este mismo distrito (Hefele, Historia de los Concilios, II, 317).\n<\/p>\n<h2>Como agentes divinos que gobiernan el mundo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pasajes anteriores, especialmente aquellos relacionados con los \u00e1ngeles encargados de diversas regiones, nos permiten entender la visi\u00f3n pr\u00e1cticamente un\u00e1nime de los Padres de que son los \u00e1ngeles quienes ejecutan la ley de Dios respecto al mundo f\u00edsico.  Es bastante conocida la creencia sem\u00edtica en los genios (genii) y en esp\u00edritus que causan el bien o el mal, y en la Biblia se hallan rastros de ello. Por ello, la peste que devast\u00f3 a Israel por culpa del pecado de David por censar al pueblo de Israel, se le atribuye a un \u00e1ngel el cual se dice que David vio realmente (2 Sam. 24,15-17, y de manera m\u00e1s expl\u00edcita en 1 Cro. 21,14-18).   Incluso el susurro del viento en las copas de los \u00e1rboles era considerado como un \u00e1ngel (2 Sam. 5,23-24; 1 Cro. 14,14-15).  Esto es declarado de forma m\u00e1s expl\u00edcita en el pasaje de la piscina Prob\u00e1tica (Juan 5,1-4), aunque hay algunas dudas sobre este texto; en este pasaje se dice que el movimiento de las aguas es debido a las visitas peri\u00f3dicas de un \u00e1ngel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los semitas estaban convencidos de que toda la armon\u00eda del universo, as\u00ed como las interrupciones de esta armon\u00eda, se deb\u00edan a Dios como creador, pero eran llevadas a cabo por sus ministros. Este punto de vista est\u00e1 claramente manifiesto en el \u00abLibro de los J\u00fabilos\u00bb, en el cual la hueste celestial de \u00e1ngeles buenos y malos est\u00e1 siempre interfiriendo en el universo material.  Santo Tom\u00e1s de Aquino (Summa Theol., I, Q. 1, 3) cita que Maim\u00f3nides (Directorium Perplexorum, IV y VI) afirma que la Biblia frecuentemente llama \u00e1ngeles a los poderes de la naturaleza, ya que ellos manifiestan la omnipotencia de Dios (cf. San Jer\u00f3nimo, In Mich., VI, 1, 2; P. L., IV, col. 1206).\n<\/p>\n<h2>Organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien los \u00e1ngeles que aparecen mencionados en las primeras obras del Antiguo Testamento son extra\u00f1amente impersonales y quedan ensombrecidos por la importancia del mensaje que llevan o por la obra que realizan, no faltan pistas acerca de la existencia de una cierta jerarqu\u00eda en el ej\u00e9rcito celestial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la ca\u00edda de Ad\u00e1n, el Para\u00edso qued\u00f3 vigilado contra nuestros Primeros Padres por querubines que son claramente ministros de Dios, aunque no se dice nada acerca de su naturaleza. S\u00f3lo una vez m\u00e1s aparece el querub\u00edn en la Biblia, a saber, en la maravillosa visi\u00f3n de Ezequiel en la que los describe con muchos detalles (Ez. 1), y que son llamados realmente cherub en Ezequiel 10.   El Arca era custodiada por dos querubines, pero s\u00f3lo nos queda conjeturar acerca de c\u00f3mo eran. Se ha sugerido, con gran probabilidad, que tenemos sus hom\u00f3logos en  los toros y leones alados que cuidaban los palacios asirios, y tambi\u00e9n en los extra\u00f1os hombres alados con cabeza de halcones pintados que est\u00e1n representados en las paredes de algunas de sus construcciones. Los serafines s\u00f3lo aparecen en la visi\u00f3n de Isa\u00edas 6,6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos mencionado a los siete m\u00edsticos que est\u00e1n de pie ante Dios, y parece que en ellos tenemos una indicaci\u00f3n de un cord\u00f3n interno que rodea el trono. El t\u00e9rmino archangel s\u00f3lo aparece en San Judas v. 9 y 1 Tes. 4,16; pero San Pablo nos da otras dos listas de nombres de las cohortes celestiales.  Nos dice (Ef. 1,21) que Cristo est\u00e1 \u00abpor encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominaci\u00f3n\u00bb; y, escribiendo a los Colosenses (1,16), dice: \u00abporque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades\u00bb.   Hay que se\u00f1alar que San Pablo usa dos de estos nombres de los poderes de la oscuridad cuando (2,15) dice que Cristo \u00abuna vez despojados los Principados y las Potestades\u2026 incorpor\u00e1ndolos a su cortejo triunfal\u00bb. Y no es poco notable que s\u00f3lo dos vers\u00edculos despu\u00e9s advierta a sus lectores a no dejarse seducir por cualquier \u00abculto de los \u00e1ngeles\u00bb.   Aparentemente pone su sello en una cierta angelolog\u00eda l\u00edcita, y al mismo tiempo advierte en contra de entregarse a la superstici\u00f3n sobre ese asunto.   Tenemos un indicio de tales excesos en el Libro de Henoc, en el que, como ya dijimos, los \u00e1ngeles juegan un papel bastante desproporcionado. Del mismo modo, Josefo nos dice (Bel. Jud., II, VIII, 7) que los esenios ten\u00edan que hacer un voto para preservar los nombres de los \u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos visto como (Daniel 10,12-21) se asignan varios territorios a varios \u00e1ngeles, que se les llama sus pr\u00edncipes, y este mismo rasgo reaparece de manera m\u00e1s notable en \u00ablos \u00e1ngeles de las siete Iglesias\u00bb apocal\u00edpticos, aunque es imposible decidir cu\u00e1l es el significado preciso de este t\u00e9rmino. Generalmente a estos siete \u00c1ngeles de las Iglesias se les considera los obispos que ocupan estas sedes. San Gregorio Nacianceno en su discurso a los obispos en Constantinopla en dos ocasiones les llama \u00ab\u00c1ngeles\u00bb, en el lenguaje del Apocalipsis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratado \u00abDe Coelesti Hierarchia\u00bb atribuido a San Dionisio Areopagita, y que ejerci\u00f3 tan fuerte influencia en los escol\u00e1sticos, trata con muchos detalles de las jerarqu\u00edas y \u00f3rdenes de los \u00e1ngeles.   Generalmente se reconoci\u00f3 que este trabajo no pertenece a San Dionisio, sino que debe datar de varios siglos despu\u00e9s.   Aunque la doctrina que contiene acerca de los coros de \u00e1ngeles ha sido aceptada en la Iglesia con unanimidad extraordinaria, ninguna proposici\u00f3n referente a las jerarqu\u00edas ang\u00e9licas es vinculante para nuestra fe.  Los siguientes pasajes de San Gregorio Magno (Hom. 34, In Evang.) nos dan una idea clara del punto de vista de los Doctores de la Iglesia sobre este punto:\n<\/p>\n<p>\u201dSabemos por la autoridad de la Escritura que existen nueve \u00f3rdenes de \u00e1ngeles, a saber: \u00e1ngeles, arc\u00e1ngeles, virtudes, potestades, principados, dominaciones, tronos, querubines y serafines. Casi todas las p\u00e1ginas de la Biblia nos dicen que existen \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles, y los libros de los profetas hablan de querubines y serafines.   San Pablo, tambi\u00e9n, al escribir a los Efesios enumera cuatro \u00f3rdenes cuando dice: &#8216;sobre todo principado, potestad, virtud y dominaci\u00f3n&#8217;; y en otra ocasi\u00f3n, escribiendo a los Colosenses dice: &#8216;ni tronos, dominaciones, principados o potestades&#8217;. Si unimos estas dos listas, tenemos cinco \u00f3rdenes, y si agregamos los \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles, querubines y serafines, tenemos nueve \u00f3rdenes de \u00e1ngeles.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tom\u00e1s (Summa Theologica I:108), siguiendo a San Dionisio (De Coelesti Hierarchia, VI, VII), divide a los \u00e1ngeles en tres jerarqu\u00edas cada una de las cuales contienen tres \u00f3rdenes. Su proximidad al Ser Supremo sirve como base para esta divisi\u00f3n.   En la primera jerarqu\u00eda pone a los serafines, querubines y tronos; en la segunda, a las dominaciones, virtudes y potestades; en la tercera, a los principados, arc\u00e1ngeles y \u00e1ngeles.  La Biblia s\u00f3lo nos provee tres nombres de \u00e1ngeles individuales, a saber, Rafael, Miguel y Gabriel, nombres que denotan sus respectivos atributos.   Libros jud\u00edos ap\u00f3crifos, como el Libro de Henoc, nos dan los nombres de Uriel y Jeremiel, mientras que muchas otras fuentes ap\u00f3crifas nos dan muchos m\u00e1s, como los que nombra Milton en su \u00abPara\u00edso Perdido\u00bb. (Sobre el uso supersticioso de estos nombres, vea arriba).\n<\/p>\n<h2>El n\u00famero de \u00e1ngeles<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frecuentemente se afirma que el n\u00famero de los \u00e1ngeles es prodigioso (Dan. 7,10; Apoc. 5,11; Sal. 68(67),18; Mt. 26,53).  Del uso de la palabra huestes (sabaoth) como sin\u00f3nimo del ej\u00e9rcito celestial es dif\u00edcil resistirse a la impresi\u00f3n \u00abSe\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos\u00bb se refiere al mandato supremo de Dios sobre la multitud ang\u00e9lica (cf. Deut. 33,2; 32,43; los Setenta). Los Padres ven una referencia al n\u00famero referente de hombres y \u00e1ngeles en la par\u00e1bola de las cien ovejas (Lc. 15,1-3), aunque esto pueda parecer extravagante. Los escol\u00e1sticos, nuevamente, siguiendo el tratado \u00abDe Coelesti Hierarchia\u00bb de San Dionisio, consideran la preponderancia de los n\u00fameros como una perfecci\u00f3n necesaria de las huestes ang\u00e9licas (cf. Santo Tom\u00e1s, Summa Theol., I:1:3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La distinci\u00f3n entre \u00e1ngeles buenos y \u00e1ngeles malos aparece constantemente en la Biblia, pero es instructivo se\u00f1alar que no existe se\u00f1al alguna de cualquier dualismo o conflicto entre dos principios iguales, uno bueno y otro malo.   El conflicto descrito es m\u00e1s bien el librado en la tierra entre el Reino de Dios y el reino del Maligno, pero siempre se supone la inferioridad del \u00faltimo. Entonces, se debe explicar la existencia de este esp\u00edritu inferior, y por consiguiente creado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo gradual de la conciencia hebrea sobre este tema est\u00e1 claramente presente en los escritos inspirados.  El relato de la ca\u00edda de nuestros primeros padres (G\u00e9n. 3) se expresa en t\u00e9rminos tales que es imposible ver en \u00e9l otra algo m\u00e1s que el reconocimiento de la existencia de un principio del mal que est\u00e1 celoso de la raza humana.   La declaraci\u00f3n (G\u00e9n. 6,1) de que los \u00abhijos de Dios\u00bb se casaban con las hijas de los hombres se explica de la ca\u00edda de los \u00e1ngeles, en Henoc VI-XI, y en los c\u00f3dices D, E, F y A de los Setenta dice frecuentemente, por \u00abhijos de Dios\u00bb, oi aggeloi tou theou.   Desgraciadamente, los c\u00f3dices B y C son defectuosos en G\u00e9nesis 6, pero es probablemente que ellos, tambi\u00e9n, lean oi aggeloi en este pasaje, pues constantemente traducen as\u00ed la expresi\u00f3n \u00ablos hijos de Dios\u00bb; cf. Job 1 6; 2,1; 38,7; pero por otro lado, v\u00e9ase Sal. 2,1 y (89)88,7 (los Setenta). Fil\u00f3n sigue a los Setenta al comentario sobre este pasaje (en su tratado \u00abQuod Deus sit immutabilis\u00bb.   Para la doctrina de Filo sobre los \u00e1ngeles vea \u00abDe Vita Mosis\u00bb, III,2; \u00abDe Somniis\u00bb, VI; \u00abDe Incorrupta Manna\u00bb, I; \u00abDe Sacrificiis\u00bb, II; \u00abDe Lege Allegorica\u00bb, I, 12; III, 73; y para la opini\u00f3n sobre G\u00e9nesis 6,1 vea San Justino, Apol. II, 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe adem\u00e1s se\u00f1alarse que la palabra hebrea nephilim, que es traducida como gigantes en 6,4, puede significar \u00ablos ca\u00eddos\u00bb.   Los Padres generalmente lo refieren a los hijos de Set, el linaje escogido. En 1 Sam. 19,9  se dice que un esp\u00edritu malo posee a Sa\u00fal, aunque es probablemente una expresi\u00f3n metaf\u00f3rica; m\u00e1s expl\u00edcito es 1 Rey. 22,19-23, en donde se describe a un esp\u00edritu en medio del ej\u00e9rcito celestial y que se ofrece, por invitaci\u00f3n del Se\u00f1or, para ser un esp\u00edritu mentiroso en la boca de los falsos profetas de Ajab.   Siguiendo a los escol\u00e1sticos, podemos explicar esto como un malum poenae, que es realmente causado por Dios debido a las faltas de los hombres. Una verdadera ex\u00e9gesis, sin embargo, insistir\u00eda en el tono puramente imaginativo de todo el episodio; lo que est\u00e1 destinado a ocupar nuestra atenci\u00f3n no es tanto la forma en que se lanza el mensaje, sino el contenido real de ese mensaje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuadro que nos da Job 1 y 2, es igualmente imaginativo; pero Satan\u00e1s, quiz\u00e1s la primera individualizaci\u00f3n del \u00e1ngel ca\u00eddo, se presenta como un intruso que est\u00e1 celoso de Job. \u00c9l es, evidentemente, un ser inferior a la Deidad y s\u00f3lo puede tocar a Job con permiso de Dios.   A partir de una comparaci\u00f3n de 2 Sam. 24,1 con 1 Cr\u00f3n. 21,1 aparece c\u00f3mo el pensamiento teol\u00f3gico avanz\u00f3 a medida que la cantidad de la revelaci\u00f3n creci\u00f3.   Mientras que en el primer pasaje se dice que el pecado de David fue debido a que \u00abla ira del Se\u00f1or\u00bb \u00abincit\u00f3 a David\u00bb, en el segundo leemos que \u00abSatan\u00e1s incit\u00f3 a David a censar a Israel\u00bb.  En Job 4,18 nos parece encontrar una declaraci\u00f3n clara sobre la ca\u00edda: \u00abY a\u00fan a sus \u00e1ngeles achaca desvar\u00edo\u00bb.  En los Setenta, Job contiene algunos pasajes instructivos respecto a \u00e1ngeles vengadores en quienes quiz\u00e1 podamos ver a los esp\u00edritus ca\u00eddos, as\u00ed en 33,23: \u00abSi hay mil \u00e1ngeles mediadores de la muerte en su contra, ninguno de ellos le har\u00e1 da\u00f1o\u00bb; y en 36,14: \u00abIncluso si sus almas mueren en plena juventud (debido a su imprudencia), aun as\u00ed su vida ser\u00e1 herida por los \u00e1ngeles\u00bb; y en 21,15: \u00abLas riquezas injustamente aumentadas ser\u00e1n vomitadas, un \u00e1ngel lo sacar\u00e1 de su casa\u00bb; cf. Prov. 17,11; Sal. 35(34)34,5-6; 78(77),49, y especialmente Eclo. 39,33, un texto que, hasta donde se puede deducir por el estado actual del manuscrito, estaba en el original hebreo.   En algunos de estos pasajes, es verdad, se puede considerar a los \u00e1ngeles como los vengadores de la justicia de Dios, sin ser, por lo tanto, esp\u00edritus malos.  En Zac. 3,1-3 se le llama a Satan\u00e1s el adversario que declara ante el Se\u00f1or contra Josu\u00e9, el sumo sacerdote.  Isa\u00edas 14 y Ezequiel 28 son para los Padres el loci classici respecto a la ca\u00edda de Satan\u00e1s (cf. Tertuliano, Contra Marci\u00f3n, 2.10); y el Se\u00f1or mismo le dio visos de probabilidad o verdad a esta opini\u00f3n al usar las im\u00e1genes de este \u00faltimo pasaje al decir a sus Ap\u00f3stoles: \u00abYo ve\u00eda a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo\u00bb (Lc. 10,18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos del Nuevo Testamento se establece claramente la idea de los dos reinos espirituales. El diablo es un \u00e1ngel ca\u00eddo que en su ca\u00edda arrastr\u00f3 consigo multitudes de la hueste celestial.   Nuestro Jes\u00fas le llama \u201cel pr\u00edncipe de este mundo\u00bb (Juan 14,30); \u00e9l es el tentador de la raza humana y trata de involucrarlos en su ca\u00edda (Mateo 25,41; 2 Ped. 2,4; Ef. 6,12; 2 [Ep\u00edstolas a los Corintios|Cor.]] 11,14; 12,7).   La representaci\u00f3n cristiana del diablo bajo la forma de un drag\u00f3n se deriva especialmente del Apocalipsis (9,11-15; 12,7-9), donde se le llama \u00abel \u00e1ngel del abismo\u00bb, \u00abel drag\u00f3n\u00bb, \u00abla serpiente antigua\u00bb, etc., y se le representa como si realmente hubiese estado en combate con el Arc\u00e1ngel Miguel.   Es muy llamativa la similitud entre estas escenas como \u00e9stas y los antiguos relatos babil\u00f3nicos sobre la lucha entre Merodak y el drag\u00f3n Tiamat.   Es una cuesti\u00f3n discutible si trazamos su origen a las vagas reminiscencias de los poderosos saurios que antiguamente poblaron la tierra, pero el lector curioso puede consultar a Bousett, \u00abThe Anti-Christ Legend\u00bb (tr.  por Keane, Londres, 1896). El traductor le ha prefijado un interesante debate sobre el origen del mito babil\u00f3nico del drag\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>El t\u00e9rmino \u00ab\u00c1ngel\u00bb en la Versi\u00f3n de los Setenta<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos tenido ocasi\u00f3n de mencionar la Versi\u00f3n de los Setenta m\u00e1s de una vez, y no estar\u00e1 de m\u00e1s indicar unos pasajes en los que es nuestra \u00fanica fuente de informaci\u00f3n con respecto a los \u00e1ngeles.   El pasaje m\u00e1s conocido es Isa\u00edas 9,6, en que los Setenta da el nombre del Mes\u00edas como \u00ab\u00c1ngel del gran Consejo\u00bb.   Ya hemos llamado la atenci\u00f3n sobre Job 20,15, donde los Setenta dice \u00ab\u00c1ngel\u00bb en lugar de \u00abDios\u00bb, y a 36,14, donde parece ser cuesti\u00f3n de \u00e1ngeles malos. En 9,7 los Setenta (B) a\u00f1ade: \u00ab\u00c9l ha inventado cosas dif\u00edciles para sus \u00e1ngeles; pero lo m\u00e1s curioso de todo  es, en 40,14, donde la Vulgata y el hebreo (5,19) dicen \u00abBehemot\u00bb: \u00ab\u00c9l es el principio de los caminos de Dios, el que lo cre\u00f3 har\u00e1 su espada para acercarse\u00bb, los Setenta dice: \u00ab\u00c9l es el principio de la Creaci\u00f3n de Dios, creado para que sus \u00e1ngeles se mofen\u00bb; y exactamente el mismo comentario es hecho sobre \u00abLeviat\u00e1n\u00bb (41,24).    Ya hemos visto que los Setenta generalmente traduce el t\u00e9rmino \u00ablos hijos de Dios\u00bb por \u00ab\u00e1ngeles\u00bb, pero en Deut. 32,43 los Setenta tiene una adici\u00f3n en la que aparecen ambos t\u00e9rminos:  menciona ambas condiciones: \u00abExultad en \u00c9l todos los cielos, y ad\u00f3renle todos los \u00e1ngeles de Dios; exultad las naciones con su pueblo, y glorif\u00edquenle todos los hijos de Dios\u00bb.    Tampoco los Setenta nos da aqu\u00ed meramente una referencia adicional a los \u00e1ngeles; a veces nos permite corregir pasajes dif\u00edciles sobre ellos en la Vulgata y en los textos masor\u00e9ticos. As\u00ed, el dif\u00edcil Elim del texto Masor\u00e9tico en Job 12, 17, que la Vulgata traduce como \u00ab\u00e1ngeles\u00bb, se convierte en bestias salvajes en la Versi\u00f3n de los Setenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras ideas en cuanto a la personalidad de las diferentes apariciones ang\u00e9licas son, como hemos visto, notablemente vagas. Al principio los \u00e1ngeles eran considerados en una forma bastante impersonal (G\u00e9n. 16,7).   Son vicarios de Dios y a menudo se les identifica con el Autor de su mensaje (G\u00e9n 48,15-16). Pero mientras leemos que \u201clos \u00e1ngeles de Dios\u201d se encuentran con Jacob (G\u00e9n. 32,1), otras veces leemos sobre uno que es llamado \u00abel \u00c1ngel de Dios\u00bb par excellence, por ejemplo G\u00e9n. 31,11.   Es verdad que, debido al idioma hebreo, esto puede significar s\u00f3lo \u00abun \u00e1ngel de Dios\u00bb, y los Setenta lo traduce con o sin el art\u00edculo a voluntad; sin embargo, los tres visitantes en Mambr\u00e9 parecen haber sido de diferente rango, aunque San Pablo (Heb. 13,2) los consider\u00f3 a todos igualmente \u00e1ngeles; seg\u00fan se desarrolla la historia en G\u00e9n. 13, el que habla es siempre \u00abel Se\u00f1or\u00bb.   As\u00ed en el relato del \u00c1ngel del Se\u00f1or que visit\u00f3 a Gede\u00f3n (Jc. 6), al visitante se le llama tanto \u00abel \u00c1ngel del Se\u00f1or\u00bb como \u00abel Se\u00f1or\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual manera, en Jueces 13, el \u00c1ngel del Se\u00f1or aparece, y tanto Man\u00f3aj como su esposa exclaman: \u00abSeguro que vamos a morir, porque hemos visto a Dios\u00bb.   Esta falta de claridad es particularmente evidente en los varios relatos del \u00e1ngel del \u00c9xodo.   En Jueces 6, mencionado anteriormente, los Setenta tiene mucho cuidado en traducir el hebreo \u00abSe\u00f1or\u00bb por \u00abel \u00c1ngel del Se\u00f1or\u00bb; pero en la historia del \u00c9xodo es el Se\u00f1or que va delante de ellos en la columna de nube (\u00c9x. 13,21), y los Setenta no realiza ninguna modificaci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n N\u00fam. 14,14, y Neh. 9,7-20). Pero, en \u00c9x. 14,19 a su gu\u00eda se le llama \u00abel \u00c1ngel de Dios\u00bb.    Cuando vamos a  \u00c9x. 33, donde Dios est\u00e1 enojado con su pueblo por adorar al becerro de oro, es dif\u00edcil no sentir que es Dios mismo quien ha sido su gu\u00eda hasta ahora, pero que ahora se niega a seguir acompa\u00f1\u00e1ndolos.   Dios les ofrece a un \u00e1ngel en su lugar, pero a petici\u00f3n de Mois\u00e9s, dice (14) \u00abMi rostro ir\u00e1 delante de ti\u00bb, el cual los Setenta traduce por autos aunque el vers\u00edculo siguiente demuestra que esa traducci\u00f3n es claramente imposible, pues Mois\u00e9s objeta: \u00abSi no vienes t\u00fa mismo, no nos hagas partir de aqu\u00ed\u00bb.   Pero, \u00bfqu\u00e9 quiere decir Dios con \u00abmi rostro?\u00bb \u00bfEs posible que se denote alg\u00fan \u00e1ngel de rango especialmente alto, como en Is. 63,9? (cf. Tob\u00edas 12,15). \u00bfNo podr\u00e1 ser esto lo que se quiere decir con \u00abel \u00e1ngel de Dios?\u00bb (cf. N\u00fam. 20,16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas hace falta decir que un proceso de evoluci\u00f3n en el pensamiento teol\u00f3gico acompa\u00f1\u00f3 el desarrollo gradual de la revelaci\u00f3n de Dios, pero es especialmente notable en los diferentes puntos de vista respecto a la persona del Dador de la Ley.    El texto masor\u00e9tico as\u00ed como en los caps. 3, 19 y 20 del \u00c9xodo de la Vulgata representan claramente que es el Ser Supremo seg\u00fan se le aparece a Mois\u00e9s en la zarza y en el Monte Sina\u00ed; pero la versi\u00f3n de los Setenta, si bien concurre en que fue Dios mismo quien le entreg\u00f3 la Ley, sin embargo, dice que fue el \u00ab\u00e1ngel del Se\u00f1or\u00bb quien se apareci\u00f3 en la zarza.    Durante la \u00e9poca del Nuevo Testamento prevaleci\u00f3 el punto de vista de los Setenta, y es ahora no solo en la zarza que el \u00e1ngel del Se\u00f1or, y no Dios mismo, quien aparece, sino que el \u00e1ngel tambi\u00e9n es el dador de la Ley (cf. G\u00e1l. 3,19; Heb. 2,2; Hch. 7,30). La persona del \u00ab\u00e1ngel del Se\u00f1or\u00bb encuentra su equivalente en la personificaci\u00f3n de la sabidur\u00eda en los libros sapienciales, y en por lo menos un pasaje (Zac. 3,1) parece representar a \u00abel Hijo de Hombre\u00bb que Daniel (7, 13) vio ante \u00abel Anciano\u00bb. Zacar\u00edas dice:  \u00abMe hizo ver despu\u00e9s al sumo sacerdote Josu\u00e9, que estaba ante el \u00e1ngel de Yahveh; a su derecha estaba el Sat\u00e1n para acusarle\u00bb.   Tertuliano considera muchos de estos pasajes como preludios de la Encarnaci\u00f3n; como la Palabra de Dios prefigurando el car\u00e1cter sublime con el que \u00c9l un d\u00eda se revelar\u00e1 a los hombres (cf. Adv, Prax. 16: Adv. Marc. 2.27; 3.9, 1.10, 1.21-22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tertuliano se refiere a muchos de estos pasajes como preludios de la Encarnaci\u00f3n, como la Palabra de Dios presagiando el car\u00e1cter sublime en la que \u00c9l es un d\u00eda para revelarse a los hombres (cf. Adv. Prax, XVI, Adv Marc, II, 27&#160;; III, 9; I, 10, 21, 22).   Es posible, entonces, que en estas opiniones confusas podamos rastrear tanteos vagos ciertas verdades dogm\u00e1ticas sobre la Trinidad, reminiscencias quiz\u00e1s de la primera revelaci\u00f3n, de la cual el Protoevangelio de G\u00e9n. 3 es s\u00f3lo una reliquia.   Los primeros Padres, ci\u00f1\u00e9ndose a la letra del texto, sostuvieron que era realmente Dios mismo quien apareci\u00f3.   El que aparec\u00eda era llamado Dios y actuaba como Dios.    Por ello, no fue raro que Tertuliano, como ya hemos visto, considerase tales manifestaciones a la luz de  preludios de la Encarnaci\u00f3n, y la mayor\u00eda de los Padres Orientales sigui\u00f3 esa misma l\u00ednea de pensamiento.  Fue sostenido incluso en 1851 por Vandenbroeck, \u00abDissertatio Theologica de Theophaniis sub Veteri Testamento\u00bb (Lovaina).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los grandes Padres Latinos, San Jer\u00f3nimo, San Agust\u00edn y San Gregorio Magno, sostuvieron la opini\u00f3n contraria, y los escol\u00e1sticos como cuerpo los sigui\u00f3.  San Agust\u00edn (Sermo VII, de Scripturis, P. G. V) al tratar sobre la zarza ardiente (\u00c9x. 3) dice: \u00abEs muy dif\u00edcil de entender que la misma persona que le habl\u00f3 a Mois\u00e9s deba considerarse tanto el Se\u00f1or como un \u00e1ngel del Se\u00f1or.     Es una pregunta que proh\u00edbe aseveraciones precipitadas, sino que demanda una cuidadosa investigaci\u00f3n. Algunos afirman que es llamado tanto el Se\u00f1or como el \u00e1ngel del Se\u00f1or porque era Cristo; de hecho el profeta (Isa\u00edas 9,6, Versi\u00f3n de los Setenta) llama claramente a Cristo  el \u2018\u00c1ngel del gran Consejo\u2019\u00bb.   El santo procede a demostrar que tal opini\u00f3n es sostenible, aunque debemos tener cuidado de no caer en el arrianismo al afirmarlo. Se\u00f1ala, sin embargo, que si decimos que fue un \u00e1ngel el que se apareci\u00f3, debemos explicar por qu\u00e9 se le llam\u00f3 \u00abel Se\u00f1or\u00bb, y luego procede a demostrar c\u00f3mo esto pudo ser:   \u00abEn otro lugar de la Biblia, cuando un profeta habla, se dice que es el Se\u00f1or el que habla, no porque el profeta sea el Se\u00f1or, sino porque el Se\u00f1or est\u00e1 en el profeta; y de esa misma manera, cuando el Se\u00f1or se digna hablar a trav\u00e9s de la boca de un profeta o de un \u00e1ngel, es igual que cuando \u00c9l habla por medio de un profeta o ap\u00f3stol, y al \u00e1ngel se le llama correctamente \u00e1ngel si lo consideramos en s\u00ed mismo, pero es igualmente correcto si le &#8216;llama el Se\u00f1or&#8217; porque Dios mora en \u00e9l\u00bb.   Concluye diciendo que: \u00abEs el nombre del morador, no del templo.\u201d  Y un poco m\u00e1s adelante dice: \u00abMe parece que deber\u00edamos decir m\u00e1s correctamente que nuestros antepasados reconocieron al Se\u00f1or en el \u00e1ngel\u00bb, y aduce la autoridad de los escritores del Nuevo Testamento que lo entendieron claramente as\u00ed y sin embargo a veces permitieron la misma confusi\u00f3n de t\u00e9rminos (cf. Heb. 2,2, y Hch. 7, 31-33).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El santo discute m\u00e1s elaboradamente el asunto en su obra \u00abIn Heptateuchum\u00bb, lib. VII, 54, P. G. III, 558.  Como un ejemplo de cu\u00e1n convencidos estaban algunos Padres defendiendo la interpretaci\u00f3n contraria, cabe destacar las palabras de Teodoreto (In Exod.): \u00abEl pasaje entero (\u00c9x. 3) demuestra que fue Dios quien se le apareci\u00f3.  Pero (Mois\u00e9s) lo llam\u00f3 un \u00e1ngel para hacernos saber que no era Dios Padre a quien vio &#8212;pues \u00bfqu\u00e9 \u00e1ngel pudo el Padre ser?&#8212; sino al Hijo Unig\u00e9nito, el \u00c1ngel del gran Consejo\u00bb (cf. Eusebio, Hist. Eccles., I, II, 7; San Ireneo, Adv. Haer., III, 6).  Pero la interpretaci\u00f3n propuesta por los Padres latinos estaba destinada a perdurar en la Iglesia, y los escol\u00e1sticos la redujeron a un sistema (cf. Santo Tom\u00e1s, Quaest., Disp., De Potentia, VI, 8, ad. 3am); y para una exposici\u00f3n m\u00e1s amplia sobre ambas interpretaciones, cf. \u00abRevue biblique\u00bb 1894, 232-247.\n<\/p>\n<h2>Los \u00e1ngeles en la literatura babil\u00f3nica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia nos ha mostrado que la creencia en los \u00e1ngeles, o esp\u00edritus intermediarios entre Dios y el hombre, es una caracter\u00edstica de los pueblos semitas. Es por consiguiente interesante rastrear esta creencia hasta los semitas de Babilonia.  Seg\u00fan Sayce (The Religions of Ancient Egypt and Babylonia, Gifford Lectures, 1901), el injerto de creencias sem\u00edticas sobre en la primera la [religi\u00f3n]] sumeria de Babilonia est\u00e1 marcado por la entrada de los \u00e1ngeles o sukallin en su teosof\u00eda.  Por ello, encontramos un interesante paralelismo con \u00ablos \u00e1ngeles del Se\u00f1or\u00bb en Nebo, \u00abel ministro de Merodac\u00bb (ibid., 355).   Tambi\u00e9n se le llama el \u00ab\u00e1ngel\u00bb o int\u00e9rprete de la voluntad de Merodac (ibid., 456), y Sayce acepta la declaraci\u00f3n de Hommel de que se puede demostrar por las inscripciones minoicas que la religi\u00f3n sem\u00edtica primitiva consisti\u00f3 en el culto a la luna y a las estrellas, el dios-luna Attar y un dios \u00ab\u00e1ngel\u00bb que est\u00e1 de pie a la cabeza del pante\u00f3n (ibid., 315).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conflicto b\u00edblico entre los reinos del bien y del mal tienen su paralelo en \u00ablos esp\u00edritus del cielo\u00bb o los Igigi &#8212;quienes constitu\u00edan la \u00abhueste\u00bb, de la que Ninip era el campe\u00f3n (y de quien recib\u00eda el t\u00edtulo de \u00abjefe de los \u00e1ngeles\u00bb) y los \u00abesp\u00edritus de la tierra\u00bb, o Annuna-Ki que viv\u00edan en el Hades (ibid. 355).   Los sukalli babil\u00f3nicos corresponden a los esp\u00edritus-mensajeros de la Biblia; ellos declaraban la voluntad de su Se\u00f1or y ejecutaban sus \u00f3rdenes (ibid., 361). Algunos de ellos parece haber sido m\u00e1s que mensajeros; eran los int\u00e9rpretes y vicarios de la deidad suprema; as\u00ed, Nebo es \u00abel profeta de Borsipa\u00bb.   A estos \u00e1ngeles incluso se les llama \u00ablos hijos\u00bb de la deidad cuyos vicarios son; as\u00ed Ninip, en un tiempo mensajero de En-lil, se transforma en su hijo as\u00ed como tambi\u00e9n Merodac se convierte en hijo de Ea (ibid., 496).   Los relatos babil\u00f3nicos de la Creaci\u00f3n y del Diluvio no contrastan muy favorablemente con los relatos b\u00edblicos, y lo mismo debe decirse de las ca\u00f3ticas jerarqu\u00edas de dioses y \u00e1ngeles que la investigaci\u00f3n moderna ha revelado.   Quiz\u00e1s estamos justificados al ver en todas las formas de religi\u00f3n vestigios de un primitivo culto a la naturaleza que a veces ha logrado rebajar la m\u00e1s pura revelaci\u00f3n, y que, donde esa revelaci\u00f3n primitiva no ha recibido incrementos sucesivos, como entre los hebreos, trae como resultado una abundante cosecha de hierba mala.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed la Biblia ciertamente sanciona la idea de que algunos \u00e1ngeles tienen a su cargo pueblos espec\u00edficos (cf. Dan. 10, y arriba).  Esta creencia persiste en forma degradada en la noci\u00f3n \u00e1rabe de los Genii, o Jinni, quienes aparecen en algunos lugares particulares. Una referencia a ello se encuentra quiz\u00e1s en G\u00e9n. 32, 1-2: \u00abJacob se fue por su camino, y le salieron al encuentro \u00e1ngeles de Dios. Al verlos, dijo Jacob: &#8216;Este es el campamento de Dios&#8217;; y llam\u00f3 a aquel lugar Majan\u00e1yim, es decir, &#8216;Campamento'\u00bb.   Exploraciones recientes en el barrio \u00e1rabe cerca de Petra, han revelado ciertos recintos delimitados con piedras como los domicilios de los \u00e1ngeles, y las tribus n\u00f3madas los frecuentan para la oraci\u00f3n y el sacrificio.   Estos lugares llevan un nombre que corresponde exactamente con el de \u00abMajan\u00e1yim\u00bb del antedicho pasaje del G\u00e9nesis (cf. Lagrange, Religions Semitiques, 184, y Robertson Smith, Religion of the Semites, 445). La visi\u00f3n de Jacob en Betel (G\u00e9n. 28,12) puede quiz\u00e1 caer dentro de la misma categor\u00eda.   Baste decir que no todo lo que est\u00e1 en la Biblia es revelaci\u00f3n, y que el objeto de los escritos inspirados no se limita a darnos verdades nuevas, sino tambi\u00e9n a hacer m\u00e1s claras ciertas verdades que ense\u00f1a la naturaleza.    El punto de vista moderno, que tiende a considerar todo lo babil\u00f3nico como completamente primitivo y que parece pensar que porque los cr\u00edticos le asignan una fecha tard\u00eda a los escritos b\u00edblicos la religi\u00f3n contenida en ella debe ser tambi\u00e9n tard\u00eda, puede verse en Haag, \u00abTheologie Biblique\u00bb (339). Este escritor ve en los \u00e1ngeles b\u00edblicos s\u00f3lo deidades primitivas rebajadas a semi-dioses por el victorioso progreso del monote\u00edsmo.\n<\/p>\n<h2>Los \u00e1ngeles en el Zendavesta<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se han hecho esfuerzos por trazar una conexi\u00f3n entre los \u00e1ngeles de la Biblia y los \u00abgrandes arc\u00e1ngeles\u00bb o \u00abAmesha Spenta\u00bb del Zendavesta. Que la dominaci\u00f3n persa y la cautividad babil\u00f3nica ejercieron una gran influencia en la concepci\u00f3n hebrea de los \u00e1ngeles se reconoce en el Talmud de Jerusal\u00e9n, Rosch Haschanna, 56, donde se dice que los nombres de los \u00e1ngeles se  introdujeron de Babilonia. Sin embargo, no es claro de ning\u00fan modo  que los seres ang\u00e9licos que aparecen tantas veces en las p\u00e1ginas del Avesta se refieran a la antigua religi\u00f3n persa de la \u00e9poca de Ciro, y no m\u00e1s bien al neo-zoroastrismo de los sas\u00e1nidas. Si \u00e9ste fuera el caso, como lo sostiene Darmesteter, debemos m\u00e1s bien invertir la posici\u00f3n y atribuirles los \u00e1ngeles del zoroastrismo a la influencia de la Biblia y de Fil\u00f3n. Se ha hecho hincapi\u00e9 sobre la similitud entre los \u00absiete que est\u00e1n de pie ante Dios\u00bb b\u00edblicos, y los siete Amesha Spenta del Zendavesta. Pero debe se\u00f1alarse que estos \u00faltimos realmente son seis, y que el n\u00famero siete s\u00f3lo se obtiene contando a \u00absu padre, Ahura Mazda\u00bb, entre ellos como su jefe. Por otra parte, estos arc\u00e1ngeles del zoroastrismo son m\u00e1s abstractos que concretos; ellos no son individuos encargados de importantes misiones como en la Biblia.   Un buen examen de todo el asunto se encuentra en \u00abRev. Biblique\u00bb (enero y abril de 1904); y para el punto de vista similar abrigado por De Harlez vea \u00abRev. Bibl,.\u00bb (1896), 169.\n<\/p>\n<h2>Los \u00e1ngeles en el Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed nos hemos detenido casi exclusivamente sobre los \u00e1ngeles del Antiguo Testamento, cuyas visitas y mensajes no eran de ning\u00fan modo raros, pero cuando llegamos al Nuevo Testamento sus nombres aparecen en cada p\u00e1gina y el n\u00famero de referencias a ellos iguala aquellas dadas en el Antiguo.  Fue su privilegio el anunciar a Zacar\u00edas y a Mar\u00eda la aurora de la redenci\u00f3n, y a los pastores su cumplimiento real.  Nuestro Se\u00f1or en sus discursos habla de ellos como uno que los vio realmente, y quien,  mientras \u00abhabla con los hombres\u00bb, recibe todav\u00eda la silente e invisible adoraci\u00f3n de las huestes del cielo.  \u00c9l describe sus vidas en el cielo (Mt. 22,30; Lc. 20,36);   nos dice como se forman un cuerpo de guardaespaldas a su alrededor y que con s\u00f3lo una palabra suya se vengar\u00edan de sus enemigos (Mt. 26,53); es el privilegio de uno de ellos ayudarlo en el momento de su agon\u00eda y sudoraci\u00f3n de sangre.   M\u00e1s de una vez habla de ellos como auxiliares y testigos del Juicio Final (Mt 16,27), el cual de hecho preparar\u00e1n (ibid., 13,39-49); y por \u00faltimo, ellos son los felices testigos de su triunfante Resurrecci\u00f3n (ibid., 28,2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil para las mentes esc\u00e9pticas ver en estas huestes ang\u00e9licas el mero juego de la fantas\u00eda hebrea y el rango de crecimiento de la superstici\u00f3n, pero, \u00bflos relatos sobre \u00e1ngeles que figuran en la Biblia no nos proporcionan la progresi\u00f3n m\u00e1s natural y armoniosa? En la p\u00e1gina inicial de la historia sagrada de la naci\u00f3n jud\u00eda, \u00e9sta es escogida de entre otras como depositaria de la promesa de Dios; como el pueblo de cuyo tronco nacer\u00eda el Redentor.   Los \u00e1ngeles aparecen en el curso de la historia de este pueblo escogido, ya como mensajeros de Dios, ahora como gu\u00edas de ese pueblo; a veces son los otorgadores de la ley de Dios, otras veces prefiguran al Redentor cuya misi\u00f3n divina ayudan a madurar.     Conversan con los profetas, con David y El\u00edas, con Daniel y Zacar\u00edas; acaban con los ej\u00e9rcitos acampados contra Israel, sirven como gu\u00edas a los siervos de Dios, y el \u00faltimo profeta, Malaqu\u00edas, lleva un nombre de especial significado, \u00abel \u00c1ngel de Yahveh\u00bb.   Parece resumir en su mismo nombre el anterior \u00abministerio por las manos de los \u00e1ngeles\u00bb, como si Dios con ello recordara las glorias de anta\u00f1o del \u00c9xodo y del Sina\u00ed. Los Setenta, de hecho, parece no conocer su nombre como el de un profeta individual, y su traducci\u00f3n del vers\u00edculo inicial de su profec\u00eda es peculiarmente solemne:   \u00abLa carga de la Palabra del Se\u00f1or de Israel por la mano de su \u00e1ngel; col\u00f3quenla en sus corazones\u00bb. Todo este ministerio amoroso por parte de los \u00e1ngeles es s\u00f3lo por amor al Salvador, cuyo rostro desean contemplar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, al llegar la plenitud de los tiempos, fueron ellos quienes trajeron el gozoso mensaje, y cantaron \u00abGloria in Excelsis Deo\u00bb.  Guiaron al reci\u00e9n nacido Rey de los \u00c1ngeles en su presurosa huida a Egipto, y lo atendieron en el desierto.   Su segunda venida y los temibles eventos que le preceder\u00e1n son revelados a su siervo predilecto en la isla de Patmos.   Se trata nuevamente de una revelaci\u00f3n, y en consecuencia, sus antiguos ministros y mensajeros de anta\u00f1o aparecen una vez m\u00e1s en la historia sagrada, y el registro del amor revelador de Dios termina dignamente casi como hab\u00eda comenzado: \u00abYo, Jes\u00fas, he enviado a mi \u00c1ngel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias\u00bb (Apoc. 22,16).   Es f\u00e1cil para el estudiante rastrear la influencia de las naciones circundantes y de otras religiones en el relato b\u00edblico sobre los \u00e1ngeles. De hecho, es necesario e instructivo hacerlo, pero ser\u00eda un error cerrar los ojos a la l\u00ednea superior de desarrollo que hemos mostrado y que pone de manifiesto tan claramente la maravillosa unidad y armon\u00eda de toda la historia divina de la Biblia. (Vea tambi\u00e9n REPRESENTACIONES CRISTIANAS PRIMITIVAS DE \u00c1NGELES, \u00c1NGEL DE LA GUARDA, \u00c1NGELES DE LAS IGLESIAS.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Adem\u00e1s de los trabajos antes mencionados, v\u00e9ase Santo Tom\u00e1s, Summa Theol., I, QQ. 50-54 y 106-114; Suarez De Angelis, lib. I-IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Pope, Hugh. \u00abAngels.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 17 Dic. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01476d.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Bartolom\u00e9 Santos.  lhm\n<\/p>\n<h2>Enlaces internos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] \u00c1ngeles de las Iglesias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] \u00c1ngel de la Guarda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Angelolog\u00eda en el libro de Daniel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] El misterio de los santos \u00e1ngeles y nuestra vida terrestre .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Jerarqu\u00eda celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Oraciones de Le\u00f3n XIII a San Miguel Arc\u00e1ngel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Pinturas de los \u00e1ngeles en com\u00fan\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Pinturas de los arc\u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Pinturas de los serafines.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Querubic\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] \u00c1ngeles y demonios: catequesis de Juan Pablo II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Representaciones primitivas de los \u00c1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] \u00c1ngeles: textos elegidos por los monjes de Solesmes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Angelus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Tratado sobre los \u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16] Im\u00e1genes de los \u00c1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Participaci\u00f3n de los \u00e1ngeles en la dichas y sufrimientos del purgatorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] Novena del Santo \u00c1ngel de la Guarda compuesta por un Padre de la Congregaci\u00f3n del Oratorio de Lima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Especial sobre los Santos \u00c1ngeles en Aci Prensa, preparado por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Enlaces externos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20] \u00c1ngeles de la Escuela Cuzque\u00f1a. Cuzco-Per\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] \u00c1ngeles arcabuceros de Bolivia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] Canto Gregoriano. Fiesta de los Santos Arc\u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23] \u00c1ngeles turiferarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24] \u00c1ngeles Arcabuceros de Calamarca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25] Im\u00e1genes de los \u00c1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26] Los \u00c1ngeles Arcabuceros\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>\u00c1ngeles en Google books<\/h2>\n<ul>\n<li> Libro de los santos \u00e1ngeles. Escrito por Francesc Eiximeni [27]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Prodigios y finezas de los santos angeles hechas en el Principado de Catalu\u00f1a [28]<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ul>\n<li> Devota novena en honor, culto y obsequio del Se\u00f1or San Rafael Arc\u00e1ngel, especial custodio de la M.N. y M.L. Ciudad de Cordova &#8230;[29] <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>  Modo de orar \u00e1 el se\u00f1or San Rafael, en consideraci\u00f3n de los ocho beneficios que hizo \u00e1 Tob\u00edas[30]<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> San Miguel Arcangel el dia que le voto por su patron la &#8230; Ciudad de Zeuta, en su Catedral, que fue a los 15 de Mayo &#8230; a\u00f1o 1648 por el P. Fr. Ioseph del Espiritu Santo[31] Oracion panegirica, dicha a el Glorioso General de los Exercitos Angelicos &#8230; <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Devocion admirable al arcangel se\u00f1or San Miguel, para alcanzar su patrocinio, y assistencia en todo tiempo, y en la hora de la muerte &#8230;[32]  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Serm\u00f3n del Glorios\u00edssimo Arc\u00e1ngel San Miguel el d\u00eda 8 del mes de mayo de su aparici\u00f3n.[33] ..<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ul>\n<li> Excelencias de el Gloriosissimo Arcangel San Miguel, en.[34] <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Historia de las fiestas de la Iglesia y el fin con que han sido establecidas &#8230;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Devota novena en honor, culto y obsequio del Se\u00f1or San Rafael Arc\u00e1ngel, especial custodio de la M.N. y M.L. Ciudad de Cordova &#8230;[35] <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Modo de orar \u00e1 el se\u00f1or San Rafael, en consideraci\u00f3n de los ocho beneficios que hizo \u00e1 Tob\u00edas[36] <\/li>\n<\/ul>\n<h2>Los \u00c1ngeles en youtube<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[37] Canto gregoriano. Fiesta de los Arc\u00e1ngeles\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[38] Laudate Dominum\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[39]  Cherubic Hymn-Theodoros Vasilikos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[40]  Cherubic Hymn &#8211; Xeroubiko -Plagal of 1st Tone (Byzantine Chant).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[41]  Cherubic Hymn &#8211; Xeroubiko &#8211; 2nd Tone (Byzantine Chant).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[42] Cherubic Hymn &#8211; Xeroubiko &#8211; 3rd Tone (Byzantine Chant).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[43]  Cherubic Hymn &#8211; Xeroubiko -Plagal of 4th Tone (Byzantine Chant).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[44]  Cherubic Hymn &#8211; Xeroubiko -Grave Tone (Byzantine Chant).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Enviados, mensajeros). Son seres sobrenaturales, celestiales, mayores que el hombre, mucho menores que Jesucristo, Heb 1:4-14. &#8211; Son creados, Sal 148:2-5, esp\u00ed\u00adritus, Hec 1:14, no se casan, Luc 20:34-36. &#8211; Son nuestros custodios, Mat 18:10, Heb 1:14, Hec 10:13, Exo 23:20-21. &#8211; Ofrecen nuestras oraciones y ruegan por nosotros, Rev 8:4, Zac 1:12. &#8211; Son &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANGELES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-8450","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8450"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8450\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8450"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}