{"id":860,"date":"2016-02-04T22:31:52","date_gmt":"2016-02-05T03:31:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amen\/"},"modified":"2016-02-04T22:31:52","modified_gmt":"2016-02-05T03:31:52","slug":"amen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amen\/","title":{"rendered":"AMEN"},"content":{"rendered":"<p>Psa 41:13 por los siglos de los siglos. A y A<br \/>\nPsa 106:48 y diga todo el pueblo, A. Aleluya<br \/>\n1Co 14:16 \u00bfc\u00f3mo dir\u00e1 el A a tu acci\u00f3n de<br \/>\n2Co 1:20 las promesas de Dios son .. en \u00e9l A<br \/>\nRev 3:14 he aqu\u00ed el A, el testigo fiel y verdadero<br \/>\nRev 22:20 vengo en breve. A; s\u00ed, ven, Se\u00f1or Jes\u00fas<\/p>\n<hr>\n<p>Am\u00e9n  (heb. &#8216;\u00e2m\u00ean, \u00abciertamente [realmente]\u00bb, \u00abas\u00ed\u00ad sea\u00bb [del verbo &#8216;\u00e2man, \u00abser fiel\u00bb, \u00abestar firmemente establecido\u00bb]; gr. amen; n\u00e1i, \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb, \u00abciertamente\u00bb). En el AT &#8216;\u00e2m\u00ean es tanto un asentimiento ante una proclama (Deu 27:14-26) como una respuesta, tal vez por una audiencia, a salmos cantados en el culto del templo (Psa 41:13). Tambi\u00e9n es la respuesta ante cualquier promesa, maldici\u00f3n, juramento y orden.  En Isa 65:16 se traduce como \u00abverdad\u00bb (\u00abDios de verdad\u00bb; literalmente, \u00abDios de am\u00e9n\u00bb), destacando la fidelidad y confiabilidad de Dios (cf Rev 3:14, donde Cristo es \u00abel Am\u00e9n, el testigo fiel y verdadero\u00bb).  Tanto en el AT como en el NT el t\u00e9rmino se duplica para darle \u00e9nfasis (heb. &#8216;\u00e2m\u00ean we-&#8216;\u00e2m\u00ean; gr. amen amen; LXX gu\u00e9noito gu\u00e9noito). En el NT, amen com\u00fanmente sigue a una doxolog\u00ed\u00ada o atribuci\u00f3n de alabanza a Dios, ya sea larga (1 Tit 1:17) o corta (Rom 11:36).  Se usa tambi\u00e9n como palabra final de la mayor\u00ed\u00ada de las ep\u00ed\u00adstolas (Jud_25), aunque en algunos casos la evidencia de los manuscritos est\u00e1 dividida acerca de si la palabra aparec\u00ed\u00ada en los aut\u00f3grafos originales (v\u00e9ase Phi 4:23, RVR, DHH y BJ).  En algunos casos, el gr. amen se traduce por \u00abciertamente\u00bb, en lugar de ser transliterado.  Este es el caso cuando antecede las afirmaciones m\u00e1s solemnes de nuestro Se\u00f1or (Mat 5:18).  En el Evangelio de Juan (1:51; etc.) el t\u00e9rmino se duplica.  N\u00e1i (Mat 5:37; Phi 4:3, \u00abasimismo\u00bb; Rev 22:20; etc.).45<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>hebreo as\u00ed\u00ad sea. Palabra que se usa tal cual en los textos griegos,    latinos y en las lenguas modernas. En el A. T. indica asentimiento,  afirmaci\u00f3n, aceptaci\u00f3n Nm 5, 22; Dt 27, 15; 1 Cro 16, 36, Ne 8, 6; 1 R 1,  36; Jr 11, 15 y 28, 6. Se usa el a., y a veces repetido, al final de los himnos y los Salmos, por ejemplo, Sal 41 (40); 72 (71); 89 (88). A. se usa en el N. T. como adverbio, con el sentido de ciertamente,  verdaderamente, en verdad, y as\u00ed\u00ad suele comenzar Cristo sus sermones, a veces repiti\u00e9ndolo, Jn 1, 51; 5, 19-24-25; 8, 34-51-58. El profeta Isa\u00ed\u00adas llama a Yahv\u00e9h \u2020\u0153Dios del Am\u00e9n\u2020\u009d Is 65, 16, y en Ap 3, 14, \u2020\u0153el Am\u00e9n\u2020\u009d, 2 Co 1, 20. En general, el a. se dice al final de las alabanzas, imprecaciones y oraciones al Se\u00f1or, y as\u00ed\u00ad se adopt\u00f3 en las liturgias cristianas, como en Mt 6, 13; 1 Co 14, 16; Ap 1, 6.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>El castellano y el gr. son ambas transliteraciones del heb., de la ra\u00ed\u00adz que significa confirmar o apoyar. El sentido general es que as\u00ed\u00ad sea, de verdad, efectivamente, en verdad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Confirmar, apoyar). Generalmente significa \u00abas\u00ed\u00ad sea\u00bb, \u00abverdaderamente\u00bb, \u00abpor cierto\u00bb.<\/p>\n<p> (Rev 22:20, Num 5:22).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(Es verdad, o As\u00ed\u00ad sea, o Que sea verdad). Palabra (una interjecci\u00f3n) que viene directamente del hebreo y que se utiliza para: a) confirmar una aseveraci\u00f3n o apoyarla; y b) expresar el deseo de que se realice o sea verdad, sin importar que la misma sea positiva o negativa. Al final de una bendici\u00f3n o de una maldici\u00f3n, se dice a. para se\u00f1alar que se est\u00e1 de acuerdo con ella o que se espera que se cumpla. As\u00ed\u00ad, en el caso de las maldiciones que escribe el sacerdote por sospecha de adulterio, la mujer responde: a. a. (Num 5:22). Al escuchar las maldiciones que vendr\u00ed\u00adan si no cumpl\u00ed\u00ada la Ley \u2020\u0153todo el pueblo dir\u00e1 a.\u2020\u009d (Deu 27:11-26). Cuando Bena\u00ed\u00ada recibe instrucciones de proclamar rey a Salom\u00f3n, dice: \u2020\u0153A. As\u00ed\u00ad lo diga Jehov\u00e1\u2020\u009d (1Re 1:36). Despu\u00e9s de una alabanza de David a Dios, \u2020\u0153dijo todo el pueblo, A.\u2020\u009d (1Cr 16:36). El uso del a. en muchos salmos da a entender que esa era la palabra con la cual respond\u00ed\u00adan los levitas a las oraciones y alabanzas en el \u2020\u00a2templo (Sal 41:13; Sal 72:19; Sal 89:52; Sal 106:48), costumbre que sigui\u00f3 en la sinagoga.<\/p>\n<p>El NT utiliza el a. m\u00e1s abundantemente que el AT. Algunos eruditos opinan que las palabras \u2020\u0153cierto, de cierto\u2020\u009d,que utilizaba el Se\u00f1or Jes\u00fas, son una traducci\u00f3n de \u2020\u0153am\u00e9n, am\u00e9n\u2020\u009d. Y que era costumbre del Se\u00f1or hablar en esa forma para enfatizar lo que iba a decir y reafirmar la seguridad de sus palabras. Una tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica proh\u00ed\u00adbe el uso del a. al final de las oraciones, con unas cuantas excepciones. Pero se sospecha que puede ser una reacci\u00f3n contra la costumbre que adoptaron los cristianos de terminar las suyas siempre con un a. Hay un a. al final del Padrenuestro (Mat 6:13). Cada evangelio termina con un a. (Mat 28:20; Mar 16:20; Luc 24:53; Jua 21:25). Las bendiciones de Pablo o sus doxolog\u00ed\u00adas terminan con un a. (Rom 1:25; 1Co 16:24; 2Co 13:14; Gal 1:5; Efe 3:21; Flp 4:20; 1Ti 1:17; 2Ti 4:18; Tit 3:15; Flm 1:25). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Pedro (1Pe 4:11; 2Pe 3:18), Juan (1Jn 5:21; 2 Jn. v.13) y Judas (v. 25). Cuando un cristiano ora en p\u00fablico, debe hacerlo de manera que el oyente pueda decir a. (1Co 14:16).<br \/>\nvinculada est\u00e1 la palabra a la idea de lo firme y seguro, que Cristo es llamado \u2020\u0153el A., el testigo fiel y verdadero\u2020\u009d (Apo 3:14), expresi\u00f3n relacionada con el \u2020\u0153Dios de verdad\u2020\u009d (Heb. Dios Am\u00e9n) de Isa 65:16. Por eso se nos dice que \u2020\u0153todas las promesas de Dios\u2020\u009d son en Cristo \u2020\u0153S\u00ed\u00ad, y en \u00e9l A.\u2020\u009d (2Co 1:20).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, (heb, \u00abamen\u00bb). T\u00e9rmino que indica una intensa afirmaci\u00f3n o acuerdo. La primera menci\u00f3n de ella en las Escrituras es en el pasaje en el que la mujer de cuya fidelidad sospechaba el marido deb\u00ed\u00ada beber de las aguas amargas y dar su asentimiento a la maldici\u00f3n pronunciada sobre ella en caso de que fuera culpable, diciendo am\u00e9n, am\u00e9n (Nm. 5:22). Tambi\u00e9n se us\u00f3 como asentimiento por parte del pueblo, al pronunciarse las maldiciones desde el monte Ebal (Dt. 27:14-26). Cuando David declar\u00f3 que Salom\u00f3n deb\u00ed\u00ada ser su sucesor, Bena\u00ed\u00adas dijo: \u00abAm\u00e9n. As\u00ed\u00ad lo diga Jehov\u00e1, Dios de mi se\u00f1or el rey\u00bb (1 R. 1:36). Igualmente, cuando David trajo el arca, y cant\u00f3 un salmo de acci\u00f3n de gracias, todo el pueblo dijo am\u00e9n, y alabaron al Se\u00f1or (1 Cr. 16:36; cp. tambi\u00e9n Neh. 5:13; 8:6). En un caso la exclamaci\u00f3n no significa m\u00e1s que \u00abojal\u00e1\u00bb. Hanan\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada profetizado falsamente que en el espacio de dos a\u00f1os completos todos los vasos de la casa de Jehov\u00e1 ser\u00ed\u00adan devueltos de Babilonia; a esto Jerem\u00ed\u00adas dijo: \u00abAm\u00e9n, as\u00ed\u00ad lo diga Jehov\u00e1.\u00bb Aunque sab\u00ed\u00ada que se trataba de una falsa profec\u00ed\u00ada, bien pod\u00ed\u00ada desear que pudiera ser as\u00ed\u00ad (Jer. 28:6, y ver el resto del pasaje). Se a\u00f1ade am\u00e9n al final de los primeros cuatro libros de los Salmos (Sal. 41:13; 72:19; 89:52; 106:48). En estos casos no se trata de un aceptar lo que se ha dicho, sino que el escritor a\u00f1ade am\u00e9n al final, significando \u00absea esto as\u00ed\u00ad\u00bb, y se repite tres veces. Se traduce como \u00abam\u00e9n\u00bb siempre en el AT, excepto por dos ocasiones en Is. 65:16, donde se traduce \u00abde verdad\u00bb. Hay una palabra hebrea relacionada, que significa \u00abcreer\u00bb, y que se usa en relaci\u00f3n con Abraham (Gn. 15:6). En el NT se a\u00f1ade frecuentemente a la adscripci\u00f3n de alabanza y de bendiciones (p. ej., He. 13:21, 25). Como respuesta se usa tambi\u00e9n en diversos pasajes (p. ej., 1 Co. 14:16; Ap. 5:14; 7:12; 22:20). Hay otra manera en la que se usa la palabra: \u00abPorque todas las promesas de Dios son en \u00e9l s\u00ed\u00ad (esto es, la confirmaci\u00f3n), y en \u00e9l am\u00e9n (la verificaci\u00f3n), por medio de nosotros, para la gloria de Dios\u00bb (2 Co. 1:20); tambi\u00e9n \u00abHe aqu\u00ed\u00ad el am\u00e9n, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creaci\u00f3n de Dios\u00bb (Ap. 3:14). As\u00ed\u00ad como hay respuestas en el cielo, como se ve en algunos de los pasajes anteriormente citados, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n debiera haber respuestas en la tierra en las congregaciones de los santos, no limit\u00e1ndose a una mera audici\u00f3n de la alabanza y de las oraciones. Es la palabra que usa constantemente el Se\u00f1or para introducir Sus declaraciones, y que se traduce \u00abde cierto\u00bb (p. ej., Jn. 6:26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[473]<br \/>\n   .<\/p>\n<p>     Es un t\u00e9rmino hebreo que se ha usado desde antiguo en las plegarias cristianas. Significa el deseo de que \u00abas\u00ed\u00ad debe ser\u00bb (Jer. 11.5) o que \u00abas\u00ed\u00ad fue\u00bb (Jer. 28.6)<\/p>\n<p>      En el Nuevo Testamento, en donde se emplea unas 50 veces, tiene sentido de consentimiento, de afirmaci\u00f3n y, a veces, de aclamaci\u00f3n (1 Cor. 14.16; Apoc. 5.14; Hebr. 13, 21), que son los sentidos como ha pasado a la liturgia cristiana.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. culto, liturgia)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Es una palabra hebrea que significa \u00abs\u00ed\u00ad, ciertamente, verdaderamente, con toda seguridad\u00bb, y que ha pasado al griego, al lat\u00ed\u00adn y al castellano sin ser traducida. Decir \u00abam\u00e9n\u00bb es aceptar, ratificar lo que se acaba de proclamar o de decir. La ra\u00ed\u00adz hebrea indica firmeza, solidez, seguridad. En el A. T. aparece incluso como nombre propio de Dios. Dios es \u00abel Am\u00e9n\u00bb, porque es el Dios de la firmeza, de la verdad, de la fidelidad, siempre el mismo, el inmutable (cf. Is 65,16). Jes\u00fas es el am\u00e9n del Padre (Ap 3,14), porque a trav\u00e9s de El, el Padre realiza en plenitud la verdad y la fidelidad de sus promesas y manifiesta que en El no hay s\u00ed\u00ad y no, sino \u00fanicamente s\u00ed\u00ad (2 Cor 1,19). Jes\u00fas acostumbraba a prolongar sus declaraciones solemnes con un \u00abam\u00e9n\u00bb, para indicar que sus palabras eran verdaderas, que antes que ellas dejen de cumplirse, pasar\u00e1n el cielo y la tierra (cf. Mt 5,18; 18,3; Lc 24,53). San Juan emplea un \u00abam\u00e9n\u00bb redoblado para dar todav\u00ed\u00ada m\u00e1s firmeza a sus palabras (Jn 1,51; 3,5; 5,19). En la liturgia cristiana el \u00abam\u00e9n\u00bb se emplea como una aclamaci\u00f3n, con la que la asamblea se une al que preside la oraci\u00f3n como adhesi\u00f3n total a cuanto se acaba de decir (cf. 1 Cor 14,16). -> .<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Tanto en espa\u00f1ol como en griego esta palabra es una transliteraci\u00f3n del t\u00e9rmino hebreo \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7m\u00e9n. El significado es \u2020\u0153as\u00ed\u00ad sea; seguro\u2020\u009d. La ra\u00ed\u00adz hebrea de la que se deriva (\u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7m\u00e1n) significa \u2020\u0153fiel; fidedigno\u2020\u009d.<br \/>\nEn las Escrituras Hebreas se utiliza \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d como una expresi\u00f3n solemne para obligarse uno mismo legalmente a cumplir con un juramento o pacto y asumir sus consecuencias. (N\u00fa 5:22; Dt 27:15-26; Ne 5:13.) Asimismo, se utiliza como expresi\u00f3n solemne de aprobaci\u00f3n por lo que se dice en una oraci\u00f3n (1Cr 16:36), por una expresi\u00f3n de alabanza (Ne 8:6) o por un prop\u00f3sito declarado. (1Re 1:36; Jer 11:5.) Cada uno de los primeros cuatro libros o colecciones de los Salmos concluye con la palabra am\u00e9n, lo que tal vez indique que la congregaci\u00f3n de Israel acostumbraba a unirse en un \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d al finalizar una canci\u00f3n o salmo. (Sl 41:13; 72:19; 89:52; 106:48.)<br \/>\nLa palabra hebrea \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7m\u00e1n se aplica a Jehov\u00e1 como el \u2020\u0153Dios fiel\u2020\u009d (Dt 7:9; Isa 49:7) y define sus recordatorios y promesas como \u2020\u02dcfidedignos\u2020\u2122 y \u2020\u02dcfieles\u2020\u2122. (Sl 19:7; 89:28, 37.) En las Escrituras Griegas Cristianas el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Am\u00e9n\u2020\u009d se aplica a Cristo Jes\u00fas en su papel de \u2020\u0153testigo fiel y verdadero\u2020\u009d. (Rev 3:14.) Jes\u00fas us\u00f3 esa expresi\u00f3n de manera singular en su predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza, utiliz\u00e1ndola muy a menudo para introducir un hecho establecido, una promesa o una profec\u00ed\u00ada, y recalcando con ella la absoluta veracidad y confiabilidad de lo que dec\u00ed\u00ada. (Mt 5:18; 6:2, 5, 16; 24:34.) En estos casos la palabra griega (a\u00c2\u00b7men) se traduce \u2020\u0153en verdad\u2020\u009d, \u2020\u0153verdaderamente\u2020\u009d (Val, \u2020\u0153de cierto\u2020\u009d) o, cuando aparece dos veces seguidas, como sucede en el libro de Juan, \u2020\u0153muy verdaderamente\u2020\u009d. (Jn 1:51.) Se dice que el uso que hizo Jes\u00fas de \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d en este sentido es \u00fanico en la literatura sagrada, y estuvo en conformidad con la autoridad que le fue conferida por Dios. (Mt 7:29.)<br \/>\nNo obstante, como muestra Pablo en 2 Corintios 1:19, 20, el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Am\u00e9n\u2020\u009d aplica a Jes\u00fas no solo por su veracidad y por ser un verdadero profeta y vocero de Dios, sino tambi\u00e9n porque en \u00e9l se cumplen todas las promesas de Dios. Su fidelidad y obediencia, hasta el punto de sufrir una muerte sacrificatoria, han confirmado y hecho posible la materializaci\u00f3n de todas esas promesas que conforman el prop\u00f3sito divino. El fue la Verdad viviente de aquellas revelaciones del prop\u00f3sito de Dios, de las cosas que Dios hab\u00ed\u00ada jurado. (Comp\u00e1rese con Jn 1:14, 17; 14:6; 18:37.)<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153Am\u00e9n\u2020\u009d se usa muchas veces en las cartas, en especial en las de Pablo, cuando el escritor expresa alguna forma de alabanza a Dios (Ro 1:25; 16:27; Ef 3:21; 1Pe 4:11) o cuando formula el deseo de que el favor divino se manifieste de alguna manera para con los destinatarios de la carta. (Ro 15:33; Heb 13:20, 21.) Tambi\u00e9n se emplea en los casos en que el escritor concuerda de todo coraz\u00f3n con lo que se dice. (Rev 1:7; 22:20.)<br \/>\nLas oraciones registradas en 1 Cr\u00f3nicas 16:36 y en los Salmos 41:13; 72:19; 89:52; 106:48, as\u00ed\u00ad como el uso que se da al t\u00e9rmino \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d en las cartas can\u00f3nicas, indican que es apropiado utilizar esta expresi\u00f3n al concluir una oraci\u00f3n. Es verdad que no se explicita la palabra \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d en todas las oraciones registradas en la Biblia, como por ejemplo la oraci\u00f3n final de David en favor de Salom\u00f3n (1Cr 29:19) o la oraci\u00f3n de dedicaci\u00f3n que hizo Salom\u00f3n en la inauguraci\u00f3n del templo (1Re 8:53-61), aunque su omisi\u00f3n no significa que no concluyeran con esta expresi\u00f3n. (V\u00e9ase 1Cr 29:20.) De manera similar, no hay registro de que Jes\u00fas la pronunciase en sus oraciones (Mt 26:39, 42; Jn 17:1-26) ni de que la usasen los disc\u00ed\u00adpulos en la oraci\u00f3n de Hechos 4:24-30. No obstante, todos los hechos que se han presentado indican con claridad que es apropiado usar la expresi\u00f3n \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d como conclusi\u00f3n de una oraci\u00f3n, y muy en particular lo indica el comentario de Pablo en 1 Corintios 14:16 respecto a la costumbre de los cristianos de decir \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d en sus reuniones al concluir una oraci\u00f3n. Por otra parte, el ejemplo de las criaturas celestiales registrado en Revelaci\u00f3n 5:13, 14; 7:10-12 y 19:1-4 tambi\u00e9n muestra que es oportuno usar el t\u00e9rmino \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d para significar que se est\u00e1 de acuerdo con una oraci\u00f3n o una declaraci\u00f3n solemne y expresar as\u00ed\u00ad la confianza, firme aprobaci\u00f3n y ferviente esperanza que se tiene en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>amen (ajmhvn, 281) es transliteraci\u00f3n desde el hebreo al griego y al castellano. \u00abSus significados pueden verse en pasajes tales como Deu 7:9  \u00abDios fiel amen\u00bb; Isa 49:7  \u00abPorque fiel es el Santo de Israel\u00bb; 65.16: \u00abel Dios de verdad\u00bb. Y si Dios es fiel sus testimonios y preceptos son \u00abfieles amen\u00bb (Psa 19:7; 11.7), como tambi\u00e9n lo son sus advertencias (Hos 5:9), y sus promesas (Isa 33:16; 55.3). \u00abAm\u00e9n\u00bb se usa tambi\u00e9n de hombres (p.ej., Pro 25:13). \u00abHay casos en los que el pueblo usaba esta palabra para expresar su asentimiento a una ley y la buena disposici\u00f3n de ellos de someterse a la pena que conllevaba el que esta fuera quebrantada (Deu 27:15, cf. Neh 5:13). Se utiliza tambi\u00e9n para expresar aqu\u00ed\u00ad esencia en la oraci\u00f3n de otro (1Ki 1:36), donde se define como \u00abDiga Dios tambi\u00e9n esto; o en la acci\u00f3n de gracias por parte de otro (1Ch 16:36), tanto por parte de un individuo (Jer 11:5), como por parte de la congregaci\u00f3n (Psa 106:48). \u00abAs\u00ed\u00ad \u00abam\u00e9n\u00bb, cuando es pronunciado por Dios, equivale a as\u00ed\u00ad es y as\u00ed\u00ad ser\u00e1, y cuando es dicho por hombres, \u00abas\u00ed\u00ad sea\u00bb. \u00abUna vez en el NT, \u00abAm\u00e9n\u00bb es el t\u00ed\u00adtulo de Cristo (Rev 3:14), debido a que es a trav\u00e9s de El que se establecen los prop\u00f3sitos de Dios (2Co 1:20). \u00abLas iglesias primitivas cristianas siguieron el ejemplo de Israel asoci\u00e1ndose de manera audible con las oraciones y acciones de gracias ofrecidas en nombre de ellos (1Co 14:16), donde el art\u00ed\u00adculo \u00abel\u00bb se\u00f1ala a una pr\u00e1ctica com\u00fan. Adem\u00e1s, esta costumbre se conforma a la pauta de las cosas en los cielos (v\u00e9ase Rev 5:14, etc). \u00abLos individuos dec\u00ed\u00adan tambi\u00e9n \u00abam\u00e9n\u00bb para expresar su \u00abas\u00ed\u00ad sea\u00bb en respuesta al divino \u00abas\u00ed\u00ad ser\u00e1\u00bb (Rev 22:20). Con frecuencia el que habla a\u00f1ade \u00abam\u00e9n\u00bb a sus propias oraciones y doxolog\u00ed\u00adas, como sucede en Eph 3:21, por ejemplo. \u00abEl Se\u00f1or Jes\u00fas usaba a menudo \u00abam\u00e9n\u00bb, traducido de cierto, para introducir nuevas revelaciones de la mente de Dios. En el Evangelio de Juan siempre se repite, \u00abam\u00e9n, am\u00e9n\u00bb, pero no en ning\u00fan otro lugar. Lucas no lo usa en absoluto, pero all\u00ed\u00ad donde Mateo, 16.28, y Mc 9.1, tienen \u00abam\u00e9n\u00bb, Lucas dice, \u00aben verdad\u00bb; as\u00ed\u00ad, al variar la traducci\u00f3n de lo que el Se\u00f1or dijo, Lucas arroja luz sobre su significado\u00bb. (De Notes on Galatians, por Hogg y Vine, pp. 26, 27.) V\u00e9ase CIERTO (DE).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino am\u00e9n, lejos de corresponder siempre exactamente a la traducci\u00f3n actual de \u00ab\u00c2\u00a1Asi sea!\u00bb, que expresa un mero deseo, pero no una certeza, significa ante todo: Ciertamente, verdaderamente, seguramente, o sencillamente: S\u00ed\u00ad. En efecto, este adverbio deriva de una ra\u00ed\u00adz hebraica que implica firmeza, solidez, seguridad (cf. *fe.). Decir am\u00e9n es proclamar que se tiene por verdadero lo que se acaba de decir, con miras a ratificar una proposici\u00f3n o a unirse a una plegaria.<\/p>\n<p>1. Compromiso y aclamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El am\u00e9n que confirma un dicho puede tener un sentido d\u00e9bil, como cuando decimos \u00ab\u00c2\u00a1Sea!\u00bb (Jer 28,6). Pero las m\u00e1s de las veces es una *palabra que compromete: con ella muestra uno su conformidad con alguien (IRe 1, 36) o acepta una misi\u00f3n (Jer 11,5), asume la responsabilidad de un juramento y del juicio de Dios que le va a seguir (N\u00fam 5,22). Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s solemne es el compromiso colectivo asumido en el momento de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica de la alianza (Dt 27,15-26; Neh 5,13).<\/p>\n<p>En la liturgia puede este t\u00e9rmino adquirir tambi\u00e9n otro valor; si uno se compromete frente a Dios, es que tiene confianza en su palabra y se remite a su poder y a su bondad; esta adhesi\u00f3n total es al mismo tiempo *bendici\u00f3n de aquel al que uno se somete (Neh 8,6); es una oraci\u00f3n segura de ser escuchada (Tob 8,8; Jdt 15,10). El am\u00e9n es entonces una aclamaci\u00f3n lit\u00fargica, y en este concepto tiene su puesto despu\u00e9s de las doxolog\u00ed\u00adas (IPar 16,36); en el NT tiene con frecuencia este sentido (Rm 1,25; G\u00e1l 1,5; 2Pe 3,18; Heb 13,21). Siendo una aclamaci\u00f3n por la que la asamblea se une al que ora en su nombre, el am\u00e9n supone que para adherirse a las palabras o\u00ed\u00addas se comprende su sentido (ICor 14,16).<\/p>\n<p>Finalmente el am\u00e9n, como adhesi\u00f3n y aclamaci\u00f3n, concluye los c\u00e1nticos de los elegidos, en la liturgia del cielo (Ap 5,14; 19,4), donde se une al alleluia.<\/p>\n<p>2. El am\u00e9n de Dios y el am\u00e9n del cristiano. Dios, que se ha comprometido libremente, se mantiene fiel a sus *promesas; es el *Dios de *verdad, que es lo que significa el titulo de Dios am\u00e9n (ls 65,16). El am\u00e9n de Dios es Cristo Jes\u00fas. En efecto, por \u00e9l realiza Dios plenamente sus *promesas y manifiesta que no hay en \u00e9l si y no, sino \u00fanicamente si (2Cor 1,19s). En este texto sustituye Pablo el am\u00e9n hebreo por una palabra griega, nai, que significa s\u00ed\u00ad. Jes\u00fas, para recalcar que es el enviado del Dios de verdad y que sus palabras son verdaderas, introduce sus declaraciones con un am\u00e9n (Mt 5,18; 18,3&#8230;), redoblado el evangelio de Juan (Jn 1,51; 5,19. .). Pero Jes\u00fas no es solamente el que dice la verdad diciendo las palabras de Dios, sino que es la *palabra misma del verdadero Dios, el am\u00e9n por excelencia, el *testigo fiel y verdadero (Ap 3,14).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, si el cristiano quiere ser *fiel, debe responder a Dios uni\u00e9ndose a Cristo; el \u00fanico am\u00e9n eficaz es el que es pronunciado por Cristo a la gloria de Dios (2Cor 1,20). La Iglesia pronuncia este am\u00e9n en uni\u00f3n con los elegidos del cielo (Ap 7,12) y nadie puede pronunciarlo a menos que la gracia del se\u00f1or Jes\u00fas est\u00e9 en \u00e9l; as\u00ed\u00ad el voto con que termina la Biblia y que va sellado por un \u00fa&#8217;itimo am\u00e9n, es que esta gracia sea con todos (Ap 22,21).<\/p>\n<p>-> Fidelidad &#8211; Fe &#8211; Palabra &#8211; Promesa &#8211; Testimonio &#8211; Verdad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Esta palabra hebrea originalmente era un adjetivo que significaba \u00abconfiable, seguro, fidedigno\u00bb o verbo adjetival \u00abes confiable o verdadero\u00bb. El verbo de la misma ra\u00edz es <em>\u0101man<\/em> y significa \u00abapoyar, sostener\u00bb; en la ra\u00edz hifil significa: \u00abconsiderar a alguien digno de confianza, leal, fiable\u00bb, y de ah\u00ed, \u00abcreer\u00bb. Por s\u00ed sola <em>\u0101m\u0113n<\/em> se usaba como una f\u00f3rmula (\u00ab\u00a1Ciertamente! \u00a1la verdad misma!) al final de (a) una doxolog\u00eda, tales como, \u00abbendito sea Jehov\u00e1 por los siglos\u00bb (donde am\u00e9n significa: \u00ab\u00a1S\u00ed, por cierto! o \u00a1As\u00ed es con toda verdad!\u00bb) cf. Sal. 41:13; 72:19; 89:52; 106:48; tambi\u00e9n 1 Cr. 16:36 y Neh. 8:6, donde la audiencia asiente a, y toma para s\u00ed la alabanza que su l\u00edder entrega a Dios; (b) un decreto o expresi\u00f3n de prop\u00f3sito real, en la que el oidor obediente demuestra su cooperaci\u00f3n y el asentimiento que hace con todo su coraz\u00f3n (1 R. 1:36; Jer. 11:5). Aqu\u00e9l que ora, asevera o se une en la oraci\u00f3n o la aseveraci\u00f3n de otro, hace suya la afirmaci\u00f3n por medio de <em>\u0101m\u0113n<\/em>, lo que indica que lo hace con toda la fuerza de su fe y con toda la intensidad de sus deseos. El uso que el NT hace de la palabra es el mismo. Is. 65:16 habla de Jehov\u00e1 como el Dios del Am\u00e9n, queriendo decir con esto que \u00e9l habla la verdad y que efect\u00faa sus prop\u00f3sitos. Lo mismo dice de s\u00ed mismo el Se\u00f1or Jesucristo, cuando se llama a s\u00ed mismo \u00abEl Am\u00e9n\u00bb en Ap. 3:14.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G.L. Archer, Jr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (23). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Del heb. <\/span><span style=''>&#722;&#257;m&#275;n<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018ciertamente\u2019, de una ra\u00edz que significa \u2018ser firme, estable, confiable\u2019; cf. <\/span><span style=''>&#722;<sup>e<\/sup>m\u00fbn\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018fidelidad\u2019, <\/span><span style=''>&#722;<sup>e<\/sup>me&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018verdad\u2019. Se usa en el AT como f\u00f3rmula lit\u00fargica en la que la congregaci\u00f3n o el individuo acepta tanto la validez del juramento o la maldici\u00f3n como sus consecuencias (Nm. 5.22; Dt. 27.15ss; Neh. 5.13; Jer. 11.5). Era tambi\u00e9n la respuesta a una bendici\u00f3n (1 Cr. 16.36; Neh. 8.6), y se encuentra incorporada en las doxolog\u00edas que terminan los cuatro primeros libros de los Salmos (Sal. 41.13; 72.19; 89.52; 106.48). Otros usos son la respuesta ir\u00f3nica de Jerem\u00edas a la profec\u00eda de Hanan\u00edas acerca de un exilio breve (Jer. 28.6), y la aceptaci\u00f3n por Bena\u00eda del mandato de David de hacer rey a Salom\u00f3n (1 R. 1.36); en ambos casos introduce una oraci\u00f3n pidiendo la bendici\u00f3n de Dios sobre lo que se propone. Su relaci\u00f3n tanto con las bendiciones como con las maldiciones constituye explicaci\u00f3n suficiente para la descripci\u00f3n de Dios como \u201cel Dios de verdad (lit. am\u00e9n)\u201d en Is. 65.16. Fuera del AT esta palabra se emplea en un documento del ss. VII a.C. para iniciar una declaraci\u00f3n jurada de inocencia: \u201cAm\u00e9n, estoy libre de culpa \u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ya para la \u00e9poca del NT la palabra se usa regularmente al final de las oraciones y doxolog\u00edas, y constituye una respuesta natural que se espera en el culto p\u00fablico (1 Co. 14.16). El uso que hace Cristo de ella en la frase introductoria \u201cAm\u00e9n, yo os digo\u201d probablemente era peculiar a su persona, ya que no hay indicios de que los ap\u00f3stoles siguieran su ejemplo en esto, y le acordaba a sus palabras autoridad mesi\u00e1nica distintiva. De all\u00ed la asociaci\u00f3n del t\u00e9rmino con las promesas de Dios, que en forma peculiar se cumplen en \u00e9l (2 Co. 1.20), y el que se le atribuyese a \u00e9l el t\u00edtulo de \u201cel Am\u00e9n\u201d (Ap. 3.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><etiqueta id=\"#_ftn452\" name=\"_ftnref452\" title=\"\"><i><span lang=ES style=''>\u00b0DTAT<\/span><\/i><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, t(t). I; <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). I; <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). I.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Bietenhard, <i>NIDNTT<\/i> 1, pp. 97\u201399; S. Talmon, <i>Textus<\/i> 7, 1969, pp. 124\u2013129.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn453\" name=\"_ftnref453\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.B.Tr.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra Amen es una de las pocas palabras hebreas que ha sido importada sin cambios a la liturgia de la Iglesia, propter sanctiorem como expresa San Agust\u00edn, en virtud de un ejemplo excepcionalmente sagrado. \u201cTan frecuente fue esta palabra hebrea en la boca de Nuestro Salvador\u201d observa el Catecismo del Concilio de Trento \u201cque le plugo al Esp\u00edritu Santo perpetuarla en la Iglesia de Dios\u201d. Como cuesti\u00f3n de hecho San Mateo la atribuye veintiocho veces a Nuestro Se\u00f1or, y San Juan en su doble forma veintis\u00e9is veces. En lo que se refiere a la etimolog\u00eda, Am\u00e9n es un derivado del verbo hebreo aman \u201creforzar\u201d o \u201cconfirmar\u201d.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Uso B\u00edblico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Uso Lit\u00fargico\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 El Am\u00e9n despu\u00e9s de la Consagraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 El Am\u00e9n despu\u00e9s de la Comuni\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Otros Usos<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Uso B\u00edblico<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. En las Sagradas Escrituras aparece casi siempre como adverbio, y su uso originario es indicativo de que el que habla adopta como propio lo que ya ha sido dicho por otro. As\u00ed en Jer., 28, 6, el profeta se representa a s\u00ed mismo como respondiendo a la profec\u00eda de Janan\u00edas de d\u00edas m\u00e1s felices: \u201cAm\u00e9n. Confirme el Se\u00f1or las palabras que has profetizado\u201d. Y en las imprecaciones de Deut., 27, 14 y ss. leemos, por ejemplo: \u201cMaldito sea el que desprecia a su padre o a su madre. Y todo el pueblo dir\u00e1: Am\u00e9n\u201d. A partir de \u00e9ste, parece haberse desarrollado un uso lit\u00fargico de la palabra mucho antes de la venida de Jesucristo. As\u00ed podemos comparar I Paralip\u00f3menos, 16, 36, \u201cBendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel desde la eternidad; y diga el pueblo Am\u00e9n y un himno a Dios\u201d, con el Salmo 105, 48, \u201cBendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel por siempre: y diga todo el pueblo: as\u00ed sea\u201d (cf. tambi\u00e9n II Esdras, 8, 6), estas \u00faltimas palabras est\u00e1n traducidas en los Setenta por genoito, genoito, y en la Vulgata, que sigue a los Setenta por fiat, fiat; pero el texto masor\u00e9tico dice\u201d Am\u00e9n, aleluya\u201d. La tradici\u00f3n talm\u00fadica nos dice que Am\u00e9n no se dec\u00eda en el Templo, sino s\u00f3lo en las sinagogas (cf. Edersheim, El Templo, p. 127), pero por esto debemos entender no que el decir Am\u00e9n estuviera prohibido en el Templo, sino s\u00f3lo que, al ser retrasada la respuesta de la congregaci\u00f3n hasta el final por temor de interrumpir la excepcional solemnidad del rito, ped\u00eda una f\u00f3rmula m\u00e1s impresionante y extensa que un simple Am\u00e9n. La familiaridad del uso de decir Am\u00e9n al final de todas las oraciones, incluso antes de la Era Cristiana, se evidencia en Tob\u00edas, 9, 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. Un segundo uso de Am\u00e9n m\u00e1s com\u00fan en el Nuevo Testamento, pero no enteramente desconocido en el Antiguo, no tiene relaci\u00f3n con las palabras de ninguna otra persona, sino que es simplemente una forma de afirmaci\u00f3n o confirmaci\u00f3n del propio pensamiento del que habla, a veces introduci\u00e9ndolo, a veces sigui\u00e9ndolo. Su empleo como f\u00f3rmula introductoria parece ser peculiar de los discursos de Nuestro Salvador recogidos en los Evangelios, y es digno de se\u00f1alar que, mientras que en los Sin\u00f3pticos se usa un Am\u00e9n, en San Juan la palabra invariablemente se duplica (Cf. el doble Am\u00e9n de conclusi\u00f3n en N\u00fam., 5, 22, etc.). En la traducci\u00f3n cat\u00f3lica (esto es, la de Reims) de los Evangelios, la palabra hebrea se conserva en la mayor parte de los casos, pero en la \u201cVersi\u00f3n Autorizada \u201c protestante se traduce por \u201cEn verdad\u201d. Cuando se usa Am\u00e9n as\u00ed por Nuestro Se\u00f1or para introducir una afirmaci\u00f3n parece espec\u00edficamente hacer un requerimiento a la fe de sus oyentes en su palabra o su poder; vg. Juan, 8, 58: \u201cAm\u00e9n Am\u00e9n os digo, antes de que Abraham naciese, Yo soy\u201d. En otras partes del Nuevo Testamento, especialmente en las Ep\u00edstolas de San Pablo, Am\u00e9n concluye habitualmente una oraci\u00f3n o una doxolog\u00eda, vg. Rom., 11, 36, \u201cA \u00c9l la gloria por siempre. Am\u00e9n\u201d. Tambi\u00e9n la encontramos a veces agregada a bendiciones, vg., Rom., 15, 33, \u201cAhora que el Dios de la paz est\u00e9 con todos vosotros. Am\u00e9n\u201d; pero este uso es mucho m\u00e1s raro, y en muchos aparentes ejemplos, vg., todos aquellos a los que apelaba el Abb\u00e9 Cabrol, el Am\u00e9n es realmente una interpolaci\u00f3n posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Finalmente la pr\u00e1ctica com\u00fan de acabar cualquier discurso o cap\u00edtulo de una materia con una doxolog\u00eda que termina en Am\u00e9n parece haber llevado a un tercer uso distinto de la palabra en la que aparece nada m\u00e1s que como una f\u00f3rmula de conclusi\u00f3n\u2014finis. En los mejores c\u00f3dices griegos el libro de Tob\u00edas termina de esta manera con Am\u00e9n, y la Vulgata la da al final del Evangelio de San Lucas. Esta parece ser la mejor explicaci\u00f3n de Apoc., 3, 14: \u201cAs\u00ed habla el Am\u00e9n, el Testigo fiel y veraz, el Principio de las criaturas de Dios\u201d. El Am\u00e9n que es tambi\u00e9n el Principio sugerir\u00eda as\u00ed la misma idea que \u201cYo soy el Alfa y el Omega\u201d de Apoc., 1, 5, o \u201cEl primero y el \u00faltimo\u201d de Apoc, 2, 8.\n<\/p>\n<h3>Uso Lit\u00fargico<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El empleo del Am\u00e9n en las sinagogas como respuesta del pueblo a la oraci\u00f3n dicha en voz alta por un representante debe sin duda haber sido adoptada en su propio culto por los cristianos de la \u00e9poca apost\u00f3lica. \u00c9ste es al menos el \u00fanico sentido natural en el que cabe interpretar el uso de la palabra en I Cor., 14, 16, \u201cPorque si no bendices m\u00e1s que con el esp\u00edritu \u00bfc\u00f3mo dir\u00e1 Am\u00e9n el que ocupa el lugar del no iniciado?\u201d (pos erei to amen epi se te eucharistia) donde to amen parece claramente significar \u201cel acostumbrado Am\u00e9n\u201d. Al principio, sin embargo, su uso parece haberse limitado a la congregaci\u00f3n, que respond\u00eda a alguna oraci\u00f3n p\u00fablica, y no se dec\u00eda por el que ofrec\u00eda la oraci\u00f3n (ver von der Goltz, Das Gebet in der Altesten Christenheit, p. 160). Quiz\u00e1 sea una de las indicaciones m\u00e1s dignas de confianza de la temprana fecha de la \u201cDidach\u00e9\u201d o \u201cEnse\u00f1anza de los Doce Ap\u00f3stoles\u201d, que, aunque varias f\u00f3rmulas cortas lit\u00fargicas se encuentran incorporadas en este documento, la palabra Am\u00e9n s\u00f3lo aparece una vez, y aun entonces en compa\u00f1\u00eda de la palabra maranatha, aparentemente como una exclamaci\u00f3n de la asamblea. En lo que respecta a estas f\u00f3rmulas lit\u00fargicas en la \u201cDidach\u00e9\u201d, que incluyen el Padre Nuestro, podemos, sin embargo, suponer que tal vez el Am\u00e9n no se escrib\u00eda porque se daba por seguro que despu\u00e9s de la doxolog\u00eda los presentes responder\u00edan naturalmente Am\u00e9n. Tambi\u00e9n en los ap\u00f3crifos pero tempranos \u201cActa Johannis\u201d (ed. Bonnet, c.xciv, p. 197) encontramos una serie de oraciones cortas dichas por el Santo a las que los asistentes regularmente responden Am\u00e9n. Pero no puede haber sido mucho antes cuando el Am\u00e9n se a\u00f1ad\u00eda en muchos casos por el que pronunciaba la oraci\u00f3n. Tenemos un ejemplo se\u00f1alado en la oraci\u00f3n de San Policarpo en su martirio, a\u00f1o 155, en cuya ocasi\u00f3n se nos dice expresamente en un documento contempor\u00e1neo que los ejecutores esperaron hasta que Policarpo complet\u00f3 su oraci\u00f3n, y \u201cpronunci\u00f3 la palabra Am\u00e9n\u201d antes de encender el fuego en el cual pereci\u00f3. De esto podemos inferir correctamente que antes de la mitad del Siglo II se hab\u00eda convertido en pr\u00e1ctica familiar para uno que rezaba solo a\u00f1adir Am\u00e9n a modo de conclusi\u00f3n. Este uso parece haberse desarrollado incluso en el culto p\u00fablico, y en la segunda mitad del Siglo IV, en la forma m\u00e1s primitiva de la liturgia que nos proporcionan datos seguros, la de las Constituciones Apost\u00f3licas, encontramos que s\u00f3lo en tres casos est\u00e1 indicado claramente que ha de decirse Am\u00e9n por la congregaci\u00f3n (a saber, despu\u00e9s del Trisagio, despu\u00e9s de la \u201cOraci\u00f3n de Intercesi\u00f3n\u201d, y en la recepci\u00f3n de la Comuni\u00f3n); en los ocho casos restantes en los que aparece el Am\u00e9n, se dec\u00eda, en cuanto podemos juzgar, por el propio obispo que presentaba la oraci\u00f3n. Del recientemente descubierto Libro de oraciones del obispo Serapio, que puede atribuirse con seguridad a la mitad del Siglo IV, podemos inferir que, con ciertas excepciones en lo que se refiere a la anaphora de la liturgia, todas las oraciones terminaban constantemente en Am\u00e9n. En muchos casos sin duda la palabra no era nada m\u00e1s que una mera f\u00f3rmula para se\u00f1alar la conclusi\u00f3n, pero el significado real nunca se perdi\u00f3 de vista del todo. As\u00ed, aunque San Agust\u00edn y el Pseudo-Ambrosio no fueran del todo exactos cuando interpretan Am\u00e9n como verum est (es verdad), no est\u00e1n muy lejos del sentido general; y en la Edad Media, por otro lado, la palabra se traduce a menudo con exactitud perfecta. As\u00ed en una antigua \u201cExpositio Missae\u201d publicada por Gerberto (Men. Lit. Alere, II, 276), leemos: \u201cAm\u00e9n es una ratificaci\u00f3n por el pueblo de lo que se ha dicho, y puede interpretarse en nuestro lenguaje como si todos ellos dijeran: Que sea como el sacerdote ha rezado\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">General como era el uso del Am\u00e9n como conclusi\u00f3n, hubo durante mucho tiempo f\u00f3rmulas lit\u00fargicas a las que no se a\u00f1ad\u00eda. No aparece al final en la mayor parte de los primeros credos, y un Decreto de la Congregaci\u00f3n de Ritos (n. 3014, 9 de Junio de 1853) ha decidido que no se diga al final de la f\u00f3rmula para la administraci\u00f3n del bautismo, donde realmente carecer\u00eda de sentido. Por otro lado, en las Iglesias Orientales el Am\u00e9n se dice a\u00fan habitualmente despu\u00e9s de la f\u00f3rmula del bautismo, a veces por los asistentes, a veces por el mismo sacerdote. En las oraciones de exorcismo es la persona exorcizada la que se espera que diga \u201cAm\u00e9n\u201d, y al conferir las \u00f3rdenes sagradas, cuando se entregan los vestidos etc. al candidato por el obispo con una oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, es tambi\u00e9n el candidato el que responde, igual que en la bendici\u00f3n solemne de la Misa el pueblo responde en la persona del ac\u00f3lito. Aun as\u00ed no podemos decir que un principio uniforme gobierne el uso lit\u00fargico en esta materia, pues cuando en la Misa solemne el celebrante bendice al di\u00e1cono antes de que \u00e9ste vaya a leer el Evangelio, es el mismo sacerdote el que dice Am\u00e9n. De manera similar en el Sacramento de la Penitencia y en el Sacramento de la Extremaunci\u00f3n es el sacerdote el que a\u00f1ade Am\u00e9n despu\u00e9s de las palabras esenciales de la forma sacramental, aunque en el Sacramento de la Confirmaci\u00f3n esto se hace por los asistentes. Adem\u00e1s, puede rese\u00f1arse que en siglos pasados ciertos ritos locales parecen haber mostrado una predilecci\u00f3n extraordinaria por el uso de la palabra Am\u00e9n. En el ritual moz\u00e1rabe, por ejemplo, no s\u00f3lo se introduce despu\u00e9s de cada frase de la larga bendici\u00f3n episcopal, sino que se repet\u00eda despu\u00e9s de cada petici\u00f3n del Pater Noster. Una exageraci\u00f3n similar se puede encontrar en diversas partes de la Liturgia Copta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos casos especiales del uso del Am\u00e9n parecen pedir un tratamiento separado. El primero es el Am\u00e9n antiguamente dicho por el pueblo al final de la gran Oraci\u00f3n de Consagraci\u00f3n en la liturgia. El segundo es el que se pronunciaba por cada uno de los fieles cuando recib\u00eda el Cuerpo y la Sangre de Cristo.\n<\/p>\n<p>El Am\u00e9n despu\u00e9s de la Consagraci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a lo que nos hemos aventurado a llamar la \u201cgran Oraci\u00f3n de Consagraci\u00f3n\u201d son necesarias unas palabras de explicaci\u00f3n. No puede haber duda de que por los cristianos de los primeros tiempos de la Iglesia el momento preciso de la conversi\u00f3n del pan y el vino sobre el altar en el Cuerpo y la Sangre de Cristo no se entend\u00eda como lo es ahora por nosotros. Les bastaba creer que el cambio se operaba en el curso de la larga \u201coraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias\u201d(eucharistia), una plegaria formada por varios elementos \u2013 prefacio, recitaci\u00f3n de las palabras de instituci\u00f3n, memento de los vivos y muertos, invocaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, etc. \u2013 la cual plegaria conceb\u00edan como una \u00fanica \u201cacci\u00f3n\u201d o consagraci\u00f3n, a la que, tras una doxolog\u00eda, respond\u00edan con un solemne Am\u00e9n. Para una relaci\u00f3n m\u00e1s detallada de este aspecto de la liturgia el lector debe remitirse al art\u00edculo EPICLESIS. Aqu\u00ed debe ser suficiente decir que la unidad esencial de la gran Oraci\u00f3n de la Consagraci\u00f3n se nos presenta muy claramente en el relato de San Justino M\u00e1rtir (a\u00f1o 151) quien, describiendo la liturgia cristiana, dice: \u201cEn cuanto han terminado las oraciones en com\u00fan y ellos (los cristianos) se han saludado uno a otro con un beso, el pan, el vino y el agua se traen ante el presidente, que al recibirlos alaba al Padre de todas las cosas por el Hijo y el Esp\u00edritu Santo y hace una larga acci\u00f3n de gracias (eucharistian epi poly) por las bendiciones que \u00c9l se ha dignado otorgarles, y cuando ha terminado las oraciones y la acci\u00f3n de gracias, todo el pueblo que est\u00e1 presente responde en el acto con la aclamaci\u00f3n: \u2018Am\u00e9n\u2019\u201d (Justino, I Apol., lxv, P.G., VI, 428). Las liturgias existentes tanto de Oriente como de Occidente dan claramente testimonio de esta primitiva disposici\u00f3n. En la Liturgia romana la gran oraci\u00f3n de consagraci\u00f3n, o \u201cacci\u00f3n\u201d, de la Misa termina con la solemne doxolog\u00eda y el Am\u00e9n que precede inmediatamente al Pater Noster. Los dem\u00e1s Amenes que se encuentran entre el Prefacio y el Pater Noster se puede demostrar f\u00e1cilmente que son a\u00f1adiduras relativamente tard\u00edas. Las liturgias orientales tambi\u00e9n contienen Amenes interpolados de manera similar, y en particular los Amenes que en varios ritos orientales se dicen inmediatamente despu\u00e9s de las palabras de Instituci\u00f3n, no son primitivos. Puede se\u00f1alarse que a fines del Siglo XVII la cuesti\u00f3n de los Amenes en el Canon de la Misa adquiri\u00f3 una importancia accidental por causa de la controversia entre Dom Claude de Vert y el P\u00e8re Lebrun respecto al secreto del Canon. Ahora se admite generalmente que las palabras del Canon se dec\u00edan en voz alta de forma que fueran o\u00eddas por el pueblo. Por alguna raz\u00f3n, cuya explicaci\u00f3n no est\u00e1 clara, el Am\u00e9n inmediatamente anterior al Pater Noster se omite en la Misa solemne celebrada por el Papa el d\u00eda de Pascua.\n<\/p>\n<p>El Am\u00e9n despu\u00e9s de la Comuni\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Am\u00e9n que en muchas liturgias se dice por los fieles en el momento de recibir la sagrada Comuni\u00f3n puede remontarse tambi\u00e9n a un uso primitivo. El Pontificale Romanum a\u00fan prescribe que en la ordenaci\u00f3n de cl\u00e9rigos y en otras ocasiones similares los reci\u00e9n ordenados al recibir la Comuni\u00f3n besen la mano del obispo y respondan Am\u00e9n cuando el obispo les diga: \u201cEl Cuerpo de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna\u201d (Corpus Domini, etc.). Es curioso que en la recientemente descubierta vida en lat\u00edn de Santa Melania la Joven, de primeros del Siglo V, se nos dice c\u00f3mo la Santa al recibir la Comuni\u00f3n antes de la muerte respondi\u00f3 Am\u00e9n y bes\u00f3 la mano del obispo que se la hab\u00eda tra\u00eddo. (ver Cardenal Rampolla, Santa Melania Giunore, 1905, p. 257). Pero la pr\u00e1ctica de responder Am\u00e9n es m\u00e1s antigua que esto. Aparece en los C\u00e1nones de Hip\u00f3lito (N\u00ba 146) y en el Orden de la Iglesia egipcia (p. 101). Adem\u00e1s, Eusebio (Hist. Eccl., VI, xliii) cuenta una historia del hereje Novaciano (ca. 250), que, en el momento de la Comuni\u00f3n, en vez de Am\u00e9n hac\u00eda decir al pueblo \u201cNo volver\u00e9 al Papa Cornelio\u201d. Tambi\u00e9n tenemos evidentemente un eco de la misma pr\u00e1ctica en las Actas de Santa Perpetua, del a\u00f1o 202 (Armitage Robinson, St. Perpetua, pp. 68, 80), y probablemente en la frase de Tertuliano sobre el cristiano que profana en el anfiteatro los labios con los que ha dicho Am\u00e9n para saludar al Sant\u00edsimo (De Spect., xxv) Pero casi todos los Padres proporcionan ilustraciones de esta pr\u00e1ctica, notablemente San Cirilo de Jerusal\u00e9n (Catech., v, 18, P.G., XXIII, 1125).\n<\/p>\n<h3>Otros Usos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente podemos se\u00f1alar que la palabra Am\u00e9n se presenta de manera no infrecuente en inscripciones cristianas antiguas, y que a menudo se introdujo en anatemas y ensalmos gn\u00f3sticos. Adem\u00e1s, como las letras griegas que forman Am\u00e9n suman seg\u00fan sus valores num\u00e9ricos 99 (alpha =1, mu = 40, epsilon=8, nu=50), este n\u00famero aparece a menudo en inscripciones, especialmente de origen egipcio, y parece hab\u00e9rsele atribuido una especie de eficacia m\u00e1gica a su s\u00edmbolo. Debe mencionarse tambi\u00e9n que la palabra Am\u00e9n se emplea a\u00fan en los rituales tanto de jud\u00edos como de mahometanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>: Thurston, Herbert. \u00abAmen.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01407b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Psa 41:13 por los siglos de los siglos. A y A Psa 106:48 y diga todo el pueblo, A. 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